DIE 24 DECEMBRIS

IN VIGILIA NATIVITATIS DOMINI

Totus Tuus, María!

Ad Primam

DIE 24 DECEMBRIS

In Vigilia Nativitatis Domini
Ad Primam
Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre; Por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNUS

1. Aparecido ya el astro del día, roguemos a Dios, suplicantes, que en las acciones de esta jornada nos preserve de todo daño.

2. Linguam refrénans témperet, Ne litis horror ínsonet: Visum fovéndo cóntegat, Ne vanitátes háuriat. 3. Sint pura cordis íntima,

2. Que refrene y modere nuestra lengua para librarnos del horror de las discordias; que guarde como con un velo, nuestros ojos para que no beban en las aguas de la vanidad.

Absístat et vecórdia: Carnis terat supérbiam Potus cibíque párcitas. 4. Ut, cum dies abscésserit Noctémque sors redúxerit, Mundi per abstinéntiam. Ipsi canámus glóriam. 5. Deo Patri sit glória, Ejúsque soli Fílio, Cum Spíritu Paráclito, Nunc et per omne sæculum. Amen.

3. Puro sea lo íntimo del corazón y libre de cuanto envilece; que la parsimonia del manjar y de la bebida quebrante la soberbia de la carne 4. Para que cuando termine la jornada y el curso de los tiempos nos conduzca de nuevo a la noche, conservando la pureza mediante la abstinencia, cantemos la gloria del Señor. 5. A Dios Padre sea la gloria y al Hijo Unigénito, juntamente con el Espíritu Paráclito, ahora y por todos los siglos. Amén.

APPENDIX

Ant. Judea y Jerusalén, no temáis ya más, mañana seréis libres y el Señor estará con vosotros aleluya.

Psalmus 53 Deus, in nómine tuo salvum me fac:* et in virtúte tua júdica me. Deus, exáudi oratiónem meam:* áuribus pércipe verba oris mei. Quóniam aliéni insurrexérunt advérsum me,+ et fortes quæsiérunt ánimam meam:* et non proposuérunt Deum ante conspéctum suum. Ecce enim, Deus ádjuvat me:* et Dóminus suscéptor est ánimæ meæ. Avérte mala inimícis meis:* et in veritáte tua dispérde illos. Voluntárie sacrificábo tibi, et confitébor nómini tuo, Dómine:* quóniam bonum est:

Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder. Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. Porque gente soberbia se ha alzado contra mí, hombres violentos atentan contra mi vida, sin tener presente a Dios. Pero Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén: que el mal recaiga sobre mis adversarios, ¡destrúyelos, Señor, por tu fidelidad! Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno,

sermónes et actus nostros in lege tua, et in opéribus mandatórum tuórum: ut hic, et in ætérnum, te auxiliánte, salvi et líberi esse mereámur, Salvátor mundi: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. R. Amen.

sentidos, palabras y actos en la observancia de vuestra ley, y en las obras de vuestros mandamientos, para que aquí y eternamente merezcamos con vuestro auxilio ser salvos y libres, Salvador del mundo que vive y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Quóniam ex omni tribulatióne eripuísti porque me has librado de todos mis adme:* et super inimícos meos despéxit versarios y he visto la derrota de mis óculus meus. enemigos. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo Glória Patri, et Fílio,* et Spirítui Sancto. Como era en el principio ahora y siemSicut erat in princípio, et nunc, et pre, por los siglos de los siglos. Amén. semper,* et in sæcula sæculórum. Amen. Psalmus 118, i Beati immaculáti in via:* qui ámbulant in lege Dómini. Beáti, qui scrutántur testimónia ejus:* in toto corde exquírunt eum. Non enim qui operántur iniquitátem,* in viis ejus ambulavérunt. Tu mandásti* mandáta tua custodíri nimis. Útinam dirigántur viæ meæ,* ad custodiéndas justificatiónes tuas! Tunc non confúndar,* cum perspéxero in ómnibus mandátis tuis. Confitébor tibi in directióne cordis:* in eo quod dídici judícia justítiæ tuæ. Justificatiónes tuas custódiam:* non me derelínquas usquequáque. In quo córrigit adolescéntior viam suam?* in custodiéndo sermónes tuos. In toto corde meo exquisívi te:* ne repéllas me a mandátis tuis. In corde meo abscóndi elóquia tua:* ut non peccem tibi. Benedíctus es, Dómine:* doce me justificatiónes tuas. In lábiis meis,* pronuntiávi ómnia judícia oris tui. In via testimoniórum tuórum delectátus sum,* sicut in ómnibus divítiis. In mandátis tuis exercébor:* et considerábo vias tuas. In justificatiónibus tuis meditábor:* non oblivíscar sermónes tuos.

V. Jube, domne, benedícere. V. Dígnate, señor, bendecir. Bened. Dies et actus nostros in sua pace Bened. El Señor omnipotente disponga dispónat Dóminus omnípotens. nuestro día y nuestros actos en su paz. R. Amen. R. Amén. Lectio brevis Is 33, 2 Domine, miserere nostri: te enim expec- Señor, ten misericordia de nosotros; pues en ti esperamos: seas nuestra fortaleza desde la tavimus: esto bracchium nostrum in mane mañana y nuestra salvación en el tiempo de et salus nostra in tempore tribulationis. Tu la prueba. Y tú, Señor, ten misericordia de autem, Dómine, miserére nobis. nosotros. R. Demos gracias a Dios. R. Deo grátias. V. Adjutórium nostrum in nómine Dómini. R. Qui fecit cælum et terram. V. Benedícite. R. Deus. Bened. Dóminus nos benedícat, et ab omni malo deféndat, et ad vitam perdúcat ætérnam. Et fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace. R. Amen. V. Nuestro auxilio es el nombre del Señor. R. Que hizo el cielo y la tierra. V. Bendecid. R. Oh Dios. Bened. El Señor nos bendiga, nos defienda de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Y por la misericordia de Dios las almas de los fieles difuntos descansen en paz. R. Amén .

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor, Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón, los que van por sus caminos, sin hacer ningún mal. Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! Así no sentiré vergüenza, al considerar tus mandamientos. Te alabaré con un corazón recto, cuando aprenda tus justas decisiones. Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo. ¿Cómo un joven llevará una vida honesta? Cumpliendo tus palabras. Yo te busco de todo corazón: no permitas que me aparte de tus mandamientos. Conservo tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. Tú eres bendito, Señor: enséñame tus preceptos. Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca. Me alegro de cumplir tus prescripciones, más que de todas las riquezas. Meditaré tus leyes y tendré en cuenta tus caminos. Mi alegría está en tus preceptos: no me olvidaré de tu palabra.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo Glória Patri, et Fílio,* et Spirítui Sancto. Como era en el principio ahora y siemSicut erat in princípio, et nunc, et pre, por los siglos de los siglos. Amén. semper,* et in sæcula sæculórum. Amen.

Psalmus 118, ii Retribue servo tuo, vivífica me:* et custódiam sermónes tuos. Revéla óculos meos:* et considerábo mirabília de lege tua. Íncola ego sum in terra:* non abscóndas a me mandáta tua. Concupívit ánima mea desideráre justificatiónes tuas,* in omni témpore. Increpásti supérbos:* maledícti qui declínant a mandátis tuis. Aufer a me oppróbrium, et contémptum:* quia testimónia tua exquisívi. Étenim sedérunt príncipes, et advérsum me loquebántur:* servus autem tuus exercebátur in justificatiónibus tuis. Nam et testimónia tua meditátio mea est:* et consílium meum justificatiónes tuæ. Adhæsit paviménto ánima mea:* vivífica me secúndum verbum tuum. Vias meas enuntiávi, et exaudísti me:* doce me justificatiónes tuas. Viam justificatiónum tuárum ínstrue me:* et exercébor in mirabílibus tuis. Dormitávit ánima mea præ tædio:* confírma me in verbis tuis. Viam iniquitátis ámove a me:* et de lege tua miserére mei. Viam veritátis elégi:* judícia tua non sum oblítus. Adhæsi testimóniis tuis, Dómine:* noli me confúndere. Viam mandatórum tuórum cucúrri,* cum dilatásti cor meum. Glória Patri, et Fílio,* et Spirítui Sancto.

gana morirían por Cristo, fueron todos consumidos entre las llamas, y así merecieron nacer para el cielo el mismo día que, para la salvación del mundo, se dignó Cristo nacer en la tierra. 5. Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.
Postea Hebdomadarius dicit:

Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra. Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. Soy un peregrino en la tierra, no me ocultes tus mandamientos. Mi alma se consume, deseando siempre tus decisiones; en todo tiempo. Tú amenazas a esos malditos arrogantes, que se desvían de tus mandamientos. Aparta de mí la vergüenza y el desprecio, porque yo cumplo tus prescripciones. Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros. Mi alma está postrada en el polvo: devuélveme la vida conforme a tu palabra. Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. Mi alma llora de tristeza: consuélame con tu palabra. Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. Abracé tus prescripciones: no me defraudes, Señor. Correré por el camino de tus mandamientos, porque tú me infundes ánimo.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

V. Pretiósa in conspéctu Dómini. R. Mors Sanctórum ejus. V. Sancta María, et omnes Sancti intercédant pro nobis ad Dóminum, ut nos mereámur ab eo adjuvári et salvári, qui vivit et regnat in sæcula sæculórum. R. Amen. V. Deus, in adjutórium meum inténde. R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
Et dicitur ter; ultimo additur:

V. Preciosa en la presencia del Señor R. La muerte de sus santos. V. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros al Señor para que merezcamos ser auxiliados y salvador por él que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén. V. Dios mío, ven en mi auxilio. R. Señor, date prisa en socorrerme.
Y se dice tres veces, finalmente se añade: Gloria al Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Padre nuestro en secreto hasta V. Y no nos dejes caer en la tentación R. Más líbranos del mal. V. Mira, Señor a tus siervos y tus obras y dirige a sus hijos. R. Y brille en nosotros la luz del Señor nuestro Dios, enderezad en nosotros las obras de nuestras manos y dirigid este mismo trabajo nuestro. V. Gloria al Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo R. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. V. Oremos. Dígnate, Señor Dios, Rey del cielo y de la tierra , dirigir y santificar, regir y gobernar hoy nuestros corazones, nuestros cuerpos,

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen. Kýrie, eléison. Christe, eléison. Kýrie, eléison. Pater noster secreto usque ad V. Et ne nos indúcas in tentatiónem. R. Sed líbera nos a malo. V. Réspice in servos tuos, Dómine, et in ópera tua, et dírige fílios eórum. R. Et sit splendor Dómini, Dei nostri, super nos, et ópera mánuum nostrárum dírige super nos, et opus mánuum nostrárum dírige. V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sæcula sæculórum. Amen. V. Orémus. DIRÍGERE et sanctificáre, régere et gubernáre dignáre, Dómine Deus, Rex cæli et terræ, hódie corda et córpora nostra, sensus,

Judá', de la Virgen María y se hizo hombre. Ese fue el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo según la carne.

Sicut erat in princípio, et nunc, et Como era en el principio ahora y siemsemper,* et in sæcula sæculórum. Amen. pre, por los siglos de los siglos. Amén. Capit. 1 Tim. 1, 17 Regi sæculórum immortáli et invisíbili,+ soli Deo honor et glória* in sæcula sæculórum. Amen. R. Deo grátias.

Al Rey de los siglos inmortal e invisible, a Dios sólo sea dada la honra y la gloria por siempre jamás. Amén. R. A Dios gracias. Chisto, Hijo de Dios vivo, ten misericordia de nosotros. El que va a venir al mundo. Ten misericordia de nosotros. Gloria al Padre. Cristo.

El Cantor se retira a la sacristía y otro cantor termina con los elogios de este día.
1.

2.

3.

4.

El mismo día, el triunfo de santa Anastasia, la cual, en tiempo de Diocleciano, sufrió primero por Cristo, de parte de su marido Publio, una muy dura y cruel prisión, donde mucho la consoló y confortó el Confesor de Cristo Crisógono; después fue atormentada con larga cárcel por el Prefecto de Ilírico Floro, y por último, atada a unos palos, con las manos y pies extendidos, encendieron alrededor un gran fuego en que consumó el martirio en la isla de Palmarola, adonde había sido deportada con doscientos hombres y sesenta mujeres, que con varios géneros de muerte celebraron el martirio. En Barcelona de España, el tránsito de san Pedro Nolasco, Confesor, que fue Fundador de la Orden de santa María de la Merced, Redención de cautivos, y resplandeció en virtudes y milagros. Su festividad se celebra el 28 de Enero. En Roma, en el cementerio de Aproniano, santa Eugenia, Virgen, hija del Mártir san Felipe; la cual, en tiempo del Emperador Galieno, después de muchísimos ejemplos de virtud, y de haber reunido varios coros de Vírgenes consagradas a Cristo, por sentencia de Nicecio, Prefecto de Roma, al cabo de un largo combate, fue degollada. En Nicomedia, el triunfo de muchos miles de Mártires, que el día de la Natividad del Señor, habiéndose reunido en la Iglesia para celebrar los divinos oficios, mandó el Emperador Diocleciano que, cerradas las puertas del templo, se encendiesen hogueras alrededor, y se pusiese a la puerta un braserito con incienso, intimándoles, a voz de pregón, que los que quisieran librarse de las llamas saliesen fuera y quemasen incienso a Júpiter; mas, respondiendo todos a una que de mejor

V. Exsúrge, Christe, ádjuva nos. R. Et líbera nos propter nomen tuum. V. Dóminus vobíscum. R. Et cum spíritu tuo. Orémus. DÓMINE, Deus omnípotens, qui ad princípium hujus diéi nos perveníre fecísti: tua nos hódie salva virtúte; ut in hac die ad nullum declinémus peccátum, sed semper ad tuam justítiam faciéndam nostra procédant elóquia, dirigántur cogitatiónes et ópera. Per Dóminum. R. Amen. V. Dóminus vobíscum. R. Et cum spíritu tuo. V. Benedicámus Dómino. R. Deo grátias.

V. Levántate, Señor, y ayúdanos. R.Y líbranos por tu nombre. V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. Oremos. Señor, Dios omnipotente, que nos habéis concedido llegar al principio de este día; salvadnos hoy con vuestra virtud; para qe no caigamos en ningún pecado en este día; sino que nuestras palabras, pensamientos y obras se dirigan siempre al cumplimiento de vuestra santa ley. Por nuestro Señor Jesucristo. R. Amén. V. El Señor esté con vosotros. R. Y con tu espíritu. V. Bendigamos al Señor R. Demos gracias a Dios.

Deinde in Choro legitur Martyrologium, quod laudabiliter fit etiam extra Chorum.

MARTIROLOGIO
Peculiar de esta vigilia de Navidad es el canto del martirologio. El que lo ha de cantar (el Hebdomadario u otro) vestirá pluvial morado sin estola; saldrá de la sacristía precedido del Turiferario, Acólitos con ciriales y Maestro de Ceremonias (por este orden) y él mismo echará incienso en el incensario. Para cantarlo pondrá el Martirologio sobre el atril cubierto de paño morado, en medio del coro o delante del altar, estando de frente al altar así el cantor como los ceroferarios que el acompañan a los lados; inciensa el libro como al Evangelio, sin signarse a sí ni al libro; a las palabras In Betlehem Judae se arrodillan todos (menos el cantor y los Ceroferarios) hasta las otras secundum carnem inclusive, a las cuales los arrodillados hacen inclinación media. Entonces hinca el Cantor ambas rodillas y como los otros, permanece inclinado por un momento. Después se levanta, hace al altar y al Coro las debidas reverencias y por el orden con que vino vuelve a la Sacristía para despojarse de los ornamentos, en tanto prosigue otro el canto del martirologio.

En el año 5199 de la Creación del mundo, cuando Dios, en el principio, hizo de la nada los cielos y la tierra; el año 2957 después del diluvio; el año 2015 del nacimiento de Abraham; el año 1510 desde Moisés y la salida de Egipto del pueblo

de Israel; el año de 1032 desde que David fue ungido rey; en la sexagésima quinta semana, de acuerdo con la profecía de Daniel;durante la centésima nonagésima cuarta olimpiada; en el año 752 de la fundación de Roma; en el cuadragésimo segundo año del reinado de Octavio Augusto, cuando toda la tierra estaba en paz, en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, con el deseo de consagrar al mundo con su arribo, concebido por el Espíritu Santo y cuando hubieron pasado nueve meses desde su concepción, nació en Belén de

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