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Revista Fundacion Nueva Vida

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01/19/2011

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Nº 1

CATÁSTROFE HUMANITARIA EN PAKISTÁN ANA DUATO EN HAITÍ, BALANCE DE UNA EMERGENCIA CAIXAFORUM MADRID ACOGE LA EXPOSICIÓN ‘INFANCIA’

RESUMEN 2010: LOGROS Y RETOS EN INFANCIA

ENERO 2011

SUMARIO Nº
EDITORIAL
Derechos para ser libre.

NOTICIAS
Fundación Nueva Vida y el Barça unen sus fuerzas. Balance sobre la mortalidad maternal. Los obispos piden un nuevo orden económico mundial.

ENTREVISTA
Un ciudadano en tierras saharauis.

REPORTAJE
Aprendiendo con los saharauis.

MANOS JÓVENES - MATERIALES
Materiales realizados por la cultura país saharaui. Los jóvenes realizan collares, pulseras para poder sobrevivir día a día.

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OPINIÓN DEL LECTOR
Repasamos la actualidad en vuestras vivencias, los relatos, preguntas que responderemos en el siguiente número.

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PROGRAMACIÓN
Repasaremos los destacados de los siguientes números de la revista.

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REPORTAJE

APRENDIENDO

SAHARAUIS
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CON LOS

La Declaración del Milenio del año 2000 representó un hito en cooperación internacional porque inspiró objetivos de desarrollo: los conocidos como Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que han servido para mejorar las vidas de millones de personas en todo el mundo.
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REPORTAJE

REPORTAJE

Escuelas en el Sahara
El único fruto que crece en el desierto
EL CONFLICTO POLÍTICO, LAS DURAS CONDICIONES DE LA ZONA Y LA DEPENDENCIA TOTAL DE LA AYUDA INTERNACIONAL. DETERMINAN EL DÍA A DÍA DE UNOS 35.000 ESCOLARES SAHARAUIS. SIN EMBARGO, LOS VEINTISIETE AÑOS DE EXILIO NO HAN CONSUMIDO UNA INFINITA PACIENCIA QUE LUCHA POR GARANTIZAR LA FORMACIÓN DE ESTAS GENERACIONES, DESDE PEQUEÑAS GUARDERÍAS ENTRE PAREDES DE ADOBE HASTA DOS GIGANTESCOS INTERNADOS PARA JÓVENES.
“Cuando terminó la época colonial, en 1976, los universitarios saharauis no pasaban de veinte y sólo una era mujer. Ninguno había acabado entonces sus estudios y el índice de analfabetismo alcanzaba el 96% de nuestra sociedad. Con la nueva situación que se presentó, la ocupación marroquí, una de las prioridades que se marcó el Frente Polisario, pese a la falta de medios, fue proporcionar educación a todo el pueblo.” El que habla es Ali Mahamut, durante aquellos primeros años ministro de Educación y actualmente director del internado 12 de Octubre, y su historia es la génesis del sistema educativo saharaui y de sus campamentos de refugiados en Tinduf, al sur de Argelia. Ese año se creó la Comisión de Enseñanza, que agrupaba a los primeros universitarios responsables de levantar de la nada un sistema educativo. “La iniciativa no llegó a consolidarse y los bombardeos obligaron a instalar los campamentos”, añade. Actualmente residen en la hamada, la zona más inhóspita del desierto del Sahara, unas 180.000 personas, de las que al menos 35.000 son niños.

Escuelas en el Sahara

Dos internados, dos gigantes
Los demás –los 2.400 niños internos de las provincias de Ausserd y de El Aaiún– han tenido que separarse de sus familias para poder continuar con las clases. En cierto modo es la ley de la oferta y la demanda: si la madrassa tiene un número suficientede alumnos, imparte también el sexto curso; en el caso contrario, los dos internados asumen este último peldaño de la educación primaria. Desde luego no se trata sólo de tener una cifra suficiente de estudiantes, sino también de poseer los recursos para atenderlos. La superpoblación infantil es un arma de combate más, preparada para el anhelado regreso al Sahara Occidental que hoy ocupa Marruecos. Ningún dato, ningún detalle, ningún rincón de los campamentos se escapa de tener una explicación política y dirigida a la lucha contra el invasor, con la esperanza puesta en el retorno. Ali Mahamut no duda en hablar de una “formación politizada y focalizada en nuestra causa”, desde sus comienzos hasta hoy en día. “Nuestra situación exige la politización en la enseñanza”, repite, al tiempo que reconoce que su cargo, como director del internado 12 de Octubre, es también un cargo político. Todos en la vida y en la práctica de estas tesis es fácil de encontrar: desde la bandera que hondea en el centro de todos los patios hasta los preparativos para el trigésimo aniversario del comienzo de la lucha armada del Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro (Polisario), el 20 de mayo. En el colegio de Chederia (Smara), una estremecedora voz atraviesa el patio. La puerta dela clase de segundo está abierta de par en par: mientras uno de los pequeños entona la voz principal del himno saharaui, el resto contesta casi a gritos, haciendo alarde de fuerza y coraje, como si se tratase de pequeños soldados. Los internados constituyen una de las características propias y más antiguas del sistema educativo saharaui. Su origen se remonta a los primeros años de la década de los ochenta. El 9 de Junio, por ejemplo, nació después de fijar la capital administrativa, Rabuni. Es uno de los pocos puntos en los que hay agua y el internado se sitúa a cinco kilómetros de la Administración.

Pequeños entre paredes de adobe
Ese mismo año, Mahicha escapaba embarazada de su primer hijo del Sahara Occidental, que hasta entonces había sido una provincia española más. Todos en su casa, desde ese primogénito hasta su nieto de 3 años, han escuchado el relato de aquel exilio que dura ya veintisiete años. Lo que en principio iba a ser una situación provisional ha dado paso a una sociedad establecida en la que comienzan a aparecer actividades impensables hace unos años, como el comercio, y en la que la educación se ha convertido en un bastión en el que trabajar continuamente.

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REPORTAJE

REPORTAJE

Escuelas en el Sahara
El bús que lleva libros a las escuelas del Sáhara
LA IMAGEN DE UNA BIBLIOTECA VACÍA ES TRISTE, ¿VERDAD?. AYÚDANOS A LLENARLA. BUBISHER ES EN EL SÁHARA EL PÁJARO DE LA SUERTE. LA PRIMERA SUERTE SERÁ QUE NOS LEAS Y TE UNAS A ESTA EMOCIONANTE AVENTURA.
Esta iniciativa no lleva libros regalados o sobrantes, sino todo un plan de lectura. Comenzará con un fondo inicial de 1400 libros. Bautizada Bubisher, como el ave que simboliza la buena suerte en el Sáhara, ya tiene el respaldo de diversas asociaciones y editoriales de libros en castellano. La idea, que surgió en un colegio de Pontevedra ha ido creciendo hasta hacerse realidad. Pero para seguir adelante la iniciativa necesitaba más apoyos. Según los organizadores del proyecto, tanto los ministerios españoles como el Instituto Cervantes les negaron su apoyo. Por medio de Txomin Aurrekoetxea, destacado defensor de la causa saharaui, recurrieron al Gobierno Vasco. Tanto el Lehendakari como la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui del País Vasco apoyaron este bibliobús y se ocuparon de renovarlo y ponerlo a punto. Así surge Bubisher El Proyecto nació en el Colegio San Narciso, en Marín (Pontevedra). Sus alumnos ya habían colaborado con los refugiados saharauis comprando un cargamento de audífonos para los niños de los campamentos y tuvieron la idea de hacer llegar a sus escuelas libros de lectura. Cuando “Escritores por el Sáhara” les habló de la dificultad de su traslado hasta allí, los alumnos pensaron en un bibliobús. Aparentemente ingenua, la idea resultó magnífica, y empezó a transformarse en realidad, de la mano de la citada asociación de escritores.

Escuelas en el Sahara
El aprendizaje del español es una columna vertebral del sistema educativo saharaui.

Pero también se necesitaba dinero así que los alumnos del San Narciso decidieron recaudar 30 céntimos de euro a la semana de sus propios gastos. Con ese dinero, unos 3.000 euros al año, se pretende sufragar los gastos de personal saharaui y el mantenimiento del bibliobús. Algo en lo que colaboran ayuntamientos como el de Fraga, Huesca, y asociaciones como El Puente, de la misma localidad. Un plan de lectura de fondo Merche Caballud y Carmen Carramiñana, Premio Nacional de Fomento de la Lectura ambas por sus grupos de lectura ‘Leer Juntos’, elaboraron un proyecto lector para llevar suficientes ejemplares hasta las escuelas saharauis de libros de lectura, teniendo en cuenta las edades y niveles de los alumnos (entre 8 y 12 años). El plan lector fue enviado a destacadas editoriales como SM, Anaya, Edelvives, Everest, Kalandraka,

Kókinos, Ekaré o Media Vaca, que reaccionaron con generosidad ante la causa. De inmediato, el proyecto Bubisher fue acogido con entusiasmo por los ministerios de educación y cultura del gobierno saharaui y por su delegado en España. Y encontró su acomodo en un generoso plan educativo de la Universidad de Alicante. Cómo colaborar El Bubisher será atendido por un conductor y un animador-bibliotecario saharaui, y dirigido por la Universidad de Alicante, pero necesita también voluntarios españoles familiarizados con la promoción de la lectura para su funcionamiento. A pesar de no haber comenzado todavía a rodar, ya hay decenas de voluntarios dispuestos. Para seguir las actividades de esta iniciativa se ha creado www.bubisher. com.

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REPORTAJE

REPORTAJE

Escuelas en el Sahara
Aprender no tiene precio en el Sáhara
PADRES Y COLEGIOS HA VISITADO LA ESCUELA “17 DE JUNIO”, SITUADA EN EL CAMPAMENTO DE REFUGIADOS SAHARAUIS DE SMARA, EN ARGELIA, Y EL ST. JAMES INDEPENDENT SCHOOL, UNO DE LOS COLEGIOS PRIVADOS CON MÁS PRESTIGIO DE LONDRES. SON LAS DOS CARAS DE UNA INFANCIA SEPARADA POR 3.000 KILÓMETROS.
Al principio no había nada. Cuando los padres de Mahala y el resto de la población saharaui tuvo que huir de su tierra, en 1975, ni siquiera tuvieron tiempo de coger sus pertenencias. Huyeron a pie durante días hasta que finalmente, quienes pudieron llegar, se asentaron en el desierto argelino, muy cerca de la ciudad de Tinduf. Sólo había arena, miseria y más del 90% de la población analfabeta. Y un país que levantar. 2008. Han pasado 33 años. No hay grandes lujos ni soluciones al conflicto político, pero el cien por cien de los niños va al colegio hasta los 16 años –después viajan a Libia, Argelia o Cuba a terminar su formación– y aunque faltan libros y lápices, cada daira (núcleos de población de cada uno de los asentamientos o wilayas) cuenta con una escuela. En una de ellas, situada en Smara, el maestro Hamed Dah repasa unas viejas fotocopias para clase de Español. Tiene 34 años y como en los campamentos todo es donado, viste una bata de médico de Osakidetza, el servicio vasco de salud. “¿Cómo están?”, nos dice, con un acento caribeño que delata su estancia en Cuba. “Sí, estuve allí estudiando Contabilidad durante 15 años”. Hamed, de 34 años, no tiene formación como profesor, pero es licenciado universitario y toda sabiduría es válida para enseñar a los niños en el desierto. “Tenemos muchas carencias”, afirma. “No hay cuadernos, ni lápices, ni libros suficientes”. El único libro de castellano se reduce a un montón de fotocopias arrugadas con sencillos ejercicios sobre temas como la familia, el colegio, la clase, el otoño o el campo. “Perdemos muchísimo tiempo, porque al no haber libros ni fotocopias, tengo que escribir las lecciones en la pizarra y los niños tienen que transcribirlas en sus libretas”.

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