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Walter Benjamin
Dirección única
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TITULO ORIGINAL,
EINBAHNSTRASSE
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1955 BY SUHRKAMP VERLAG, FRANKFURl' AM MAIN
DE ESTA EDICION:
EDICIONES
A L ~
1987, ALTEA, l'AURUS, ALFAGÚARA, S. A.
PRINCIPE DE VERGARA. 81
280Q6 MADRID
TELEFONQ 261 97 00
LS.B.N., 84·204.2449.8
DEPOSITO LEGAL, M. 11.776-1987
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Dirección única

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LA MAQUETA DE LA COLECCION
y EL D1SEflO DE LA CUllIERT A
ESTUVIERON A CARGO DE
ENRIC SATUE .,
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I
INDICE
Gasolinera ........................ .
. Salita para desayunar. ........... .
Nr. 113 ... :' ................. -.... .
Para hombres ...... .- ........ .
Reloj regulador ................... .
¡Vuelve! ¡Todo ha sido perdonado!. .... .
Piso de lujo, amueblado, de diez habitacio-
nes .................. .
Porcelana china ............... .
Guantes ................... : ..
Embajada mejicana ........... '.: .
Estas plantaciones se a la
. protección del- público ............ .
T en constnlcción ............ .
Ministerio del Interior. .............. .
Bandera ........ .
... A media asta ..
Panorama imperial ................ .
Obras públicas ....... , ........... .
Peluquero para señoras quisquillosas .... .
¡Cuidado con los peldaños! .......... .
Censor jurado de libros ............ .
Material didáctico .. : ............. .
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¡Alemanes, bebed cerveza alemana!. . . . . ·41
¡Prohibido fijar carteles!. . . . .. . . . . . . 41
Nt. 13. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . 47
Armas)' municiones. . . . . . . 48
Primeros auxilios . . . . . . . . . 49
Arquitectura interior. . . . . . . . . . . . . . .. 49
ESTA CALLE SE LLAMA
Artículos de escritorio y papelería . . . . . . 50
Artículos de fantasía. . . . . . . . . . . . . . .. 51
Ampliaciones ........... ~ . . . . . . . .. 52
CALLE ASJA, LACIS,
Antigüedades. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . 57
Relojes y joyería. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
NOMBRE DE AQUELLA QUE
Lámpara de arco . • . . . . . . . . . . . . . . .. 60
Loggia .. ; ...................... , 60
Oficina de objetos perdidos ......... '.. 61
COMO INGENIERO
Parada para no más de tres coches de
alquiler . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. 61
LA ABRIO EN EL AUTOR
Monumento a los combatientes muertos.. 62
Avisador de incendios .... : . . . . . . . . .. 64
Recuerdos de viaje. . . . . . . . . . . . . . . .. 65
Optico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 68
Juguetes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Policlínica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
Se alquilan estas superficies. . . . . . . . . . . 76
Artículos de oficina. . . . . . . . . . . . . . . . . 78
Paquetes postales: expedición y embalaje. . 79
iCerrado por obras!. . . . . . . . . . . . . . . . . 79
Restaurante automático <<Augias» . . . .. . . 79
Tienda de sellos .............. -:. . . . 80
Si parla italiano ... , . . . . . . . . . . . . . . . 84
Asistencia técnica . . . . . . . . . . . . . . . . .. 85
Quincalla .................. '.' . . .. 85
Asesoramiento fiscal. . . . . . . . . . . . . . .. 86
Protección legal para indigentes. . . . . . . . 87
Timbre de noche para avisar al médico. . . 88
Madame Ariane, segundo patio a la . iz-
quierda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 89
Máscaras-guardarropa . . . . . . . . . . . . . .. 91
Oficina de Apuestas Mutuas . . . . . . . . .. 92
Cerv·ecería ............ '. . . . . . . . . . . 93
Prohibido mendigar y vender a domicilio. 95
Hacia el planetario. . . . . . . . . . . . . . . .. 96


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GASOLINERA
La construcción de la 'vida se halla, en estos
momentos, mucho más dominada pór hechos que
por convicciones. Y por un tipo de hechos que
casi nunca, y en ningún lugar, han llegado aún a
fundamentar convicciones. Bajo estas circunstan-
cias, una verdadera actividad .literaria. no puede
pretender desarrollarse dentro· del marco reserva-'
do a la literatura: esto es más bien la expresión
habitu:l.¡ d ~ su ülfructuosidad. Para ser significati-
va, la eficacia literaria sólo puede surgir del
riguroso intercaCmbio entre acción y escritura; ha
de plasmar, á través de octavillas, folletos, ari.ícu- .•
los de revista y carteles publicitarios, las modestas
formas 9ue se corresponden mejor con su influen-
. cia en el seno de las comunidades activas <]ue el
pretencioso gesto universal del libro. Sólo este
lenguaje rápido y directo revela una eficacia
operativa adecuada al momerito actual. Las opi-
niones son al gigantesco aparato de la vida social
lo que el aceite es a las máquinas. Nadie se coloca
frente a una turbina y la inunda de lubricante. Se
echán unas cuantas gotas en· roblones y Junturas
ocultas que es preciso conocer.
SALITA PARA DESAYUNAR
Una tradición popular desaconseja contar sueños
por la mañana, en ayunas .. De hecho, quien acaba
de despertarse sigue aún,· en ese estado, bajo el
hechizo del sueño. Pues el aseo no devuelve a la
luz más que la superficie del cuerpo y sus funcio-
nes motrices visibles, mientras 'lue en las capas
más profundas, y también durante la ablución
matinal, la penumbra gris del sueño sigue persis-
tiendo, e incluso se consolida, en la soledad de la
primera hora de vigilia. Quien rehúya el contacto
con el día, ya sea por temor a la gente, ya sea por
necesidad de recogimiento; no guerrá comer y
desdeñará el desayuno. De este modo evita la.
ruptura entre los mundos nocturno y diurno.
Cautela ésta gue sólo se justifica consuiuiendo el
sueño mediante un intenso trabajo matinal, cuan-
do no a través de la oración, ya guc de otro modo
provoca una confusión de los ritmos vitales. En
esta disposición anímica, contar sueños resulta
funesto porgue el hombre, gue aún es a medias
Cómplice del mundo onírico; lo traiciona con sus
palabras y ha de atenerse a su venganza. Dicho en
términos más modernos: se traiciona a sí mismo.
Libre de la protección gue le ofrccía la ingenuidad
del sueño, gueda totalmente desamparado al ro-
zar, sin dominio alguno sobre ellas, sus propias
visiones oníricas. Pues sólo desde la otra orilla
desde la claridad del día, es lícito apostrofar a¡
sueño con el poder evocador del recuerdo. Este
más allá del sueño sólo es alcanzable mediante una
ablución análoga al aseo y gue,' no obstante,
difiere totalmente de él. Pasa por el estómago.
Quicn está cn ayunas habla del Sueño como si
hablase en sueños.
NA. 113
SUBTERRANEO
Las boras que contienen la for",o
han transcurrido en la Casa del mújo.
Hemos olvidado hace tiempo el ritual según el
cual fue edlficada la casa de nuestra vida. Pero
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¡
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(e i( \;-.1 ., (;.'-
cuando hay gue tomarla por asalto y empiezan a
caer las bombas enemigas, ¡gué de antigüedades
descarnadas y extrañas no dejan éstas al descubier-
to entre sus. fundamentósl I Cuántas cosas no
fueron allí enterradas y sacrificadas ciure conjuros
y ensalmosl ¡Qué siniestro gabinete de curiosida-
des aparece allí abajo, donde las zanjas más
profundas se hallan reservadas a lo más cotidianoI
Una noche de desesperación me ,vi,. en t/L:.¿';.C')
renovando impetuosos lazos de amlstad y fraterO!-' .
dad con el primer compañero de mis tiempos de .
colegial, a guien llevaba sin ver varios decenios y
apenas había recordado en todo ese tiempo. Al
despertar, sin embargo, lo vi claro: aguello gue la -
desesperación, como una carga explosiva, había
sacado a la luz, era el cadáver de ese hombre gue
estaba allí emparedado y debía iinpedir gue guien
V1Vlera allí alguna vez, pudiera asemejársele en
algo.
VESTIBULO •
Visita a la casa de No recuerdo haber
visto habitaciones una sucesión
de pasillos los de una escuela.
Dos visitantes inglesas de mediana edad y un ¡
guardián son los figurantes del sueño. El guardián
nos invita a 'firmar en el libro de visitas, abierto
sobre un. pupitre, junto a la ventana, en el
extremo más. alejado de uno de los pasillos.
Cuando me acerco y empiezo a hojearlo, descubro
mi nombre ya anotado en él con una letra infantil,
torpe y desmesurada.
. . ... __
COMEDOR
Eh un sueño ine vi en el gabinete de trabajo de
Goeme. No se parecía en nada al de Weimar. Ante
1 todo era muy pequeño' y tenía sólo una ventana.
Contra la pared, situada frente a ella, adosaba e!
escritorio uno de sus lados angostos. Sentado a él,
el poeta, ya muy anciano, estaba escribiendo algo.
Yo me había puesto a un lado cuando él se
. ,
y me obsequió con un pequeño jarro,
una vasIJa antigua. La hice girar entre mis manos.
En la habitación hacía un calor espantoso. Goethe
se levantó y se dirigió conmigo a la estancia
donde habían dispuestO"una larga mesa
para mI parentela. SIn embargo, parecía calculada
, ,para muchas más personas de las que ésta contaba.
También la habían puesto, sin duda, para mis
antepasados. Tomé asiento en el extrcmo derecho
junto a Goethe. Concluida la cena, 'él se levantÓ
con dificultad: .y yo, haciendo un gesto, le rogué
que me permitiera sostenerle. Al tocarle el codo
rompí a llorar de emoción. '
PARA HOMBRES
Con vencer es estéril.
RELOJ REGU LADOR
Para los grandes hombres, las pbrás' concluidas
,
tIenen menos peso que aquellos fragmentos 'en los
cuales trabajan a lo largo de toda su vida. Pues la
, conclusión sólo colma de una incomparable ale-
gría al más débil y disperso, que se siente así
devuelto nuevamente a 'su' vida.' Para el genio
cualquier cesura, no menos que los duros
de fortuna o el dulce sueño, se integran en la
aSIdua laboriosidad de su taller, cuyo círculo
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j;'
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mágico él delimita en fragmeflto. «El genio es
laboriosidad».
·l .
¡VUELVE! ¡TODO HA SIDO
PERDONADO!
Como alguien que "en .la barra fija hace la rueua,
así también, dc(adolescentc;'uno luismo hace girar
la rueda de la de' la gue tarde o temprano
saldrá e! número premiado. Pues sólo aquello gue
ya sabíamos o practicábamos a los quince años
constituirá algún uía nuestra aftrattiva. Por eso
hay algo que ya nunca sc podrá remediar: el no /
haberse' escapado de la casa paterna. A esa edad,
en' cuarenta y ocho horas de estar abanuonado
a sí miS1110 toma cuerpo, como en una solución
alcalina, e! cristal de la felicidad de, toda la
vida.
PISO DE LUJO, AMUEBLADO,
DE DIEZ HABITACIONES
La única descripción satisfactoria --<l la vez que
análisis-' - uel estilo de! mobiliario en la segunda
mitad de! siglo XIX, la ofrece cierto tipo de
novelas policíacas e[l, cuyo centro dinámico se
halla el terror susCitado por la casa. La disposición
de los muebles al mismo tiempo el plano de las
trampas mortales, y la hilera de habitaciones
prescribe a la víctima e! itinerario de su huida. El
que ,este género de novela policíaca comience con
Poe,' es decir, en una época en gue casi no existían
.. esta clase de viviendas, no prueba nada en contra.
Porque los grandes poetas, sin excepción, ejercen
su arte combinatoria en un Inundo llue vendrá
después de ellos; así, las calles parisinas de los
poemas de Baudelaire, al igual que los personajes
de Dostoyevski, no empezaron a existir antes de
1900. El interior burgués. de los años sesenta a
noventa, con sus inmensos aparadores rebosantes
de tallas de madera, sus rincones sin sol en los que
se alza una palmera, el mirador protegido por una
balaustrada y los largos pasillos con su cantarina
llama de gas, no .puede cobijar adecuadamente
lnás que cadá'.'cr.·
1
«En este sofá, la "tia sólo
puede ser asesinada». La inánime exuberancia de!
mobiliario no se vuelve realmente cómoda sino
. en presencia del cadáver. Mucho más interesante
que los paisajes orientales de las novelas policíacas
resulta el frondoso Oriente de sus interiores: la
alfombra persa y la oromana, el candil y el noble'
puñal caucasiano. Tras los gruesos kelill/S arrega-
zados, el dueño de casa celebra sus orgías con
valores bursátiles y puede llegar a sentirse un
1l1crcader oriental O un corrupto e indolente pachá
en el reino de la mohatra, hasta que ese puñal de
vaina plateada que cuelga sobre el diván. acabe
cualquier tarde con él y con su siesta. Este rasgo
característico de la casa burguesa que tiembla al
pensar en el anónimo asesino C0010 una anciana
lasciva que sueña Con su galán, fue bien captado
por algunos escritores que, como «autores de'
novelas policíacas» -y quizá también porque sus
obras reflejan claramente un aspecto del pat1de-
monium burgués-, se han visto despojados de
los honores que se merecíat1. Lo que aquí se
intenta explicar, Canan Doyle lo puso en eviden-
cia en algunas de sus obras, y la escritora A. K.
Green, en su vasta producción. Con El jan/asIIJa
de la Opera, una de las grandes novelas sobre el
20
21
siglo XIX, Gastan Leroux contribuyó a la apoteo-
sis de este género.
1,'. .
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,
PORCELANA CHINA
Hoy en día, nadie debe empecinarse en aquello
que «sabe hacem. En la la
fuerza. Todos los golpes' deClsl:Vós habrán de
asesüírse COlno sin querer.'-
Un se abre al comienzo de un largo camino
que, cuesta abajo, lleva hasta la casa de ...
yo solía visitar cada tarde. Desde que .. .Je
mudó, e! arco del portal sigue presente ante
ojos como el pabellón de una oreja que hubIera
perdido el oído.
No hay forma de conseguir que un niño en
camisón salude a una visita que cntra. Desde lo
alto de su autoridad moral, los presentes intentan
en vano persuadirle y vencer su recato. Pocos
minutos más tarde, el niño se presenta, esta vez en
cueros vivos, ante la viSita. Entretanto se había
lavado ..
La fuerla de una carretera varía según se la
recorra a pie'; se la sobrevuele en aeroplano. A..!!.!._
también, la fuerza de un texto varía según
sólo la
ea"rretera va deslizándose por el paIsaJe y. se
desdevana ante sus ojos siguiendo las mismas
leyes del terreno circundante. Tan sólo quien
recorre a pie una carretera advierte su dominio y
descubre cómo en ese mismo terreno, que para el
aviador no es más que una llanura desplegada, la
-
carretera, en cada una de sus curvas, va ordenan-
do el despliegue de lejanías, miradores, calveros y
perspectivas como la voz de mando de un oficial
hace salir a los soldados de sus filas. Del mismo
modo, sólo e!texto copiado puede dar órdenes al
aln)a de quieo-lo está trabajando, que el ,)
simple lector jamás conocerá, los nuevos paisajes
que, dentro de él, va convocando
carretera que atraviesa su cada vez más densa
selva interior: porque el lector obedece al movi-
miento o en el libre espacio aéreo del
ensueño, mientras 'que el copista deja que el texto
ledé órdenes. De ahí que la costumbre china de
copiar libros fuera una garantía incomparable de
cultura literaria, y la copia, una clave para pene-
trar en los enigmas de la China.
GUANTES
En la repulsión que nos inspiran los animales," la
sensación predominante es el temor a que nos
reconozcan al tocarlos. Lo que se aterra en las
profundidades del hombre es la oscura conciencia
de que en él vive algo que, siendo muy poco
ajeno al animal que provoca la repulsión, pueda
ser reconocido por éste. Toda repulsión es, en su
origen, repulsión al contacto. Incluso el afán
dominador sólo consigue pasar por alto este
sentimiento mediante gestos bruscos y, desmesura-
dos: estrujará con violencia y devorará al objeto
de la repulsión, mientras que la zona del más leve
contacto epidérmico seguirá siendo tabú. Sólo así
se puede satisfacer la paradoja del imperativo
moral que exige al ser humano la superación y, a
la vez, el cultivo más sutil de la sensación de asco.
1,._ ,
22'
j"
1" '
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No le es lícito negar su parentesco bestial con la
criatura, a cuya llamada responde su repulsión: ha
de enseñorearse de ella.
EMBA.JADA ME.JICANA
Je ne passe jamais devanl un féliebe de boúl
1111 BOllddha doré, une ¡dole flJexieaine sons !!le
dire: e'es! peut·elre le vrai dieu.
CHARLES BAUDELAIRE
Soñé que estaba en Méjico, participando en una
expedición científica. Después de atravesar una
selva virgen de árboles muy altos, desembocamos
en un sistema de cuevas excavado al. pie de una
montaña, donde, desde la época de los primeros
mi,sioneros, se había mantenido una orden cuyos
hermanos proseguía'1 su labor de conversión
entre los indígenas. En una inmensa gruta central,
rematada por una bóveda gótica, se estaba cele-
brando un oficio divino según un rito antiquísi-
1110. Al acercarnos, pudimos presenciar su mo-
mento culminante: un sacerdote elevaba un feti-
che mejicano ante un busto de madera de Dios
Padre, colocado muy alto, en una de las paredes
de la gruta. En ese instante, la cabeza del dios se
movió negando tres veces de derecha a izquierda.
ESTAS PLANTACIONES SE
ENCOMIENDAN A LA
PROTECCION DEL PUBLICO
¿Qué ha sido «resueltm,? ¿Acaso todos los interro-
gantes de la vida ya vivida no han quedado atrás
i
como un' boscaje que nos impedía la visión?
Apenas se nos arrancarlo, ni siquiera
aclararlo. Scguimos caminando, lo dejamos atrás,
)' si bicn de lejos lo abarcamos con la mirada, lo
vemos borroso, sombrío y tanto más misteriosa-
mente enmarañado. '
El comcntario y 1; traducción comportan con
el texto como el estilo y la mímesis coh la
naturaleza: el mismo fenomeno 'visto desde distin-
tas perspectivas. En el árbol del, texto sagrado,
ambos no son sino las hojas eternamente susu-
rrantes; en el árbol del texto profano, los frutos
que caen a tiempo.
Quien ama, no se aferra tan sólo a los «defectos»
dc la amada, ni a los caprichos o debilidades de
una mujer; muchQ más duradera e inexorablemen-
te quc cualquier bellcza le atan las arrugas del
roStro y las manchas de la piel, los vestidos ;raídos
y un andar disparejo. Esto se sabe haCe y'a tiempo.
¿Y por qué? De ser cierta esa teoría según la cual
las sensaciones no anidan en la cabeza, y sentimos
una ventana, una nube o un árbol no en el
sino más bien en el lugar dondc 10s
venl0S';'j al contemplar a la mujer amada
estamos fuera de nosotros misol0s. :cn
cste caso, torturadamcnte tensos y embelesados.
Deslumbrada, la senSación revolotea .como una
bandada de aves en el resplandor de la mujer. Y
así como los pájaros buscan rcfugio en los frondo-
sos. escondites del árbol, las sensaciones huyen
haCIa las arrugas umbrosas, los gestos sin gracia y
las manchas ii1significantes del cuerpo amado,
donde se acurrucan, seguras, C01110 en un escon-
drijo. Y ningún paseante ocasional adivinará que
precIsamente ahí, en aquellos rasgos imperfectos,
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.1
1,
" •
I
i.
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criticables, anida, veloz como una flecha, el ímpe-
tu amoroso del adorador.
TERRENO EN CONSTRUCCION
Resulta necio devanarse pedantementc los sesos
'sobrc la fabricaciófLde. ol:>jetos -matcrial ilustra-
tivo, juguctcsOlibros- destinados a los niños.
Desde la Ilustración, ésta viene siendo una de las
especulaciones más mohosas d", los pedagogos. Su
fatuo apasionamiento por la psicología les impide
ad vertir que la Tierra cstá repleta de los más
incompárables objetos que se ofrecen a la atención
)' actividad infantiles. Y objetos concretísimos.
Pues, de hecho, los niños tienden de modo muy
particular a frecueritar cualquier sitio donde se
trabaje, a ojos vistas con las sienten
irresistiblemcnte atraídos
nientesd,,' la coristrucción, jardinería, labores
o carpintería. En los
productos 9U.", el
mundo de los objetos les vuelve y
sólo, a ellos. Los utilizan 'no tanto para reproducir
las obras de 'los' adultos, cdmo para relacionar
e;'tre sí, de manera nueva y caprichosa, materiales
de muy diverso tipo, gracias a lo que con cllos
elaboran en sus juegos. Los mismos niños se
construyen así. su propio, un
mundo pequeño dentro dergfaiide. Hab.ría que
tener presentes las normas de este peql1eñomun-
do objetal si se quiere crear intencioriadamente
cosas para los nií'ios, y no se prefiere dejar que sea
la propia actividad, con todo lo que en ella es
instrumento y accesorio, la que encuentre por sí
sola el camino hacia ellos.
I
MINISTERIO DEL INTERIOR
Cuanto más hostil a la tradición sea un hombre
más inexorablemente someterá su vida privada
las normas que desea convertir en legisladoras de
un orden soéial futuro. Es como. si éstas, que en
ninguna parte han llegado aún a ser realidad; le·
impusieran la obligación dé prefigurarlas, al me-
nos en el ámbito de su vida personal. Sin embar-
go, e! hombre que Se sabe én consonancia con las
más antiguas .tradiciones de su condición social o
de su pueblo, contrapone a veces ostentosamente
su vida privada a las maximas que, de forma
implacable, defiende en la vida pública, y, sin
sentir la menor zozobra, venera en secreto su
propia conducta como la prueba más concluyente
de la inquebrantable autoridad de los principios
que él mismo profesa. Así se diferencian los tipos
políticos de! anarco-socialista y del conservador.
BANDERA ...
¡Cuánto más fácil resulta querer al que se despide!
Pues la llama destinada a quien se aleja arde con
mayor pureza, alimentada por e! fugaz pañuelo
que hace señas desde. e! barco o la ventanilla de!
tren. El alejamiento penetra como un tinte en
aquel que desapare¡:e, impregnándole de un suave
ardor.
... A MEDIA ASTA
Cuando muere uri ser muy proxlmo a nosotros,
nos parece advertir en las transformaciones de los
26
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meses subsiguientes algo que, por mucho que
hubiéramos deseado compartir con él, sólo podía
haber cristalizado estando él ausente. Y al final lo
saludamos en un idioma que él ya no entiende.
PANORAMA IMPERIAL
VIAJE POR LAINFLACION ALEMANA
I. En el legado de frases hechas que revelan a
diario la forma de vida del burgués alemán -esa
·aleación de y. hay una, la de
la catástrofe inminente -el «esto no puede seglllf
asÍn-, que resulta particularmente
Ese desvalido apego a las ideas de segUridad y
propiedad de los últimos decenios, impide. al
ciudadano medio percibir los mecanIsmos estabilI-
zadores, altamente novedosos y significativos,
sobre los que reposa Ia situación actuaL Como la
relativa estabilización ele los iños antenores a la
guerra le favorecía, se cree obligado a considerar
ioestable cualquier situación que lo desposea.
las situaciones estables no tienen por qué ser, 111
ahora ni nunca, situaciones agradables, y ya antes
de la guerra había estratos para los que las
situaciones de estabilidad no eran S1110 mIseria
estabilizada. La no. es en naela menos
estable ni más sorprendente que el 'progreso. Sólo
un Cálculo· reconocer en ella la única
ratio de la situación actual, podría, liberándose del
enervante asombro ante algo que se repite diaria-
mente consielerar las O1anifestaciones ele la deca-
dencia' como lo Y única-
mente la salvación como algo extraordinario, casi
rayano en lo portentoso e incomprensible.
pueblos de Europa central viven los halJl-
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tantes de una ciudad sitiada que empiezan a
quedarse sin alimentos ni pólvora, y para los
cuales, según todo cálculo humano, apenas cabe
esperar salvación. Caso éste en que la rendición
tal. vez incondicional, debería ponderarsc mu;
s_enamente. Pero el poder mudo e invisible que
hu ropa central siente frente a ella no se sienta a
negociar. AsÍ. pues, ya sólo. queda, en la espera
del asalto final, dirigir la mirada hacia
lo unlco que aún puede aportar salvación: lo
extraordinario. Pero ese estado de atención extre-
ma y resigr.ada que la situación exige, podría, ya
que mantenemos un misterioso contacto 'con las
fuerzas que nos asedian, provocar realmente el
milagro. Por el contrario, quienes aún esperan que
las . no sIgan así, acabarán por descu brir
algun dla. que para el sufrimiento tanto del
como de las comunidades, hay un
lUlllte más allá del cual ya no pueden seguir: la
aniquilación.
n. Una extraña paradoja: al actuar, la gente sólo
plens.a en mterés privado más mezquino, pero
al mIsmo tiempo su comportamiento está, más
que' nunca, condicionado por los instintos de
'Y, más .que nunca, éstos vagan a la
a la VIda. Allí donde el oscuro instinto
arumal -'-(:omo relatan innumerables anécdotas-
encuentra una .ante el peligro inminente y
en aparlen':la mVlslble, esta sociedad en la que
cada cual solo tIene en mente su propio y vulgar
provecho, sucumbe también 'como una masa
cIega, con torpeza animal, pero sin ese saber torpe
de. los a cualquier peligro, incluso al
?,as proxlmo,. y la diversidad de los objetivos
mdlvlduales pIerde toda su importancia ante la
28 '029
identidad de las fuerzas condicionantes. Siempre
ha sido evidente que el apego de la sociedad a una
vida consuetudinaria, pero perdida hace ya tiem-
po, es tan rígido que, incruso en caso de extremo
peligro, hace fracasar el uso propiamente humano'
del intelecto: ola previsión. Y a tal punto que, en
ella, la imagen de la estupidez alcanza su culmina- .
ción: inseguridad, e incluso perversión de los
instintos vitales básicos, e impotencia y hasta
deterioro del intelecto. Esta es la disposición
anímita de la totalidad de los ciudadanos ale-
manes.
nI. Todas las relaciones humanas de cierta inti-
midad son iluminadas por una penetrante y casi
intolerable evidencia, ante la cual apenas logran
mantenerse firmes. Pues al ocupar e) dinere;> de
formá devastadora el centro de. todos los .intéreses
vitales, por un lado, y constituir justamente, por
el otro, la barrera ante la que fracasan casi todas
las relaciones humanas, van desapareciendo más y
más tanto en el ámbito de la naturaleza como en . .'
el las costumbres, la confianza espontánea, la
calma y la salud.
IV. No en vano suele hablarse de
nuda». Lo más siniestro de su exhibIción, que
a ser <;:ostumbre bajo la ley de la necesidad
y sólo muestra, sin embargo, una milésima parte
de lo que oculta, no es la compasión, ni la
conciencia -. '-igualmente terrible- de la propia
intangibilidad que se abren paso en el observador,
sino su vergüenza. Resulta imposible vivir en una !
. gran ciudad alemana en la que el hambre obliga a
los más miserables a vivir de los billetes con que
los transeúntes intentan cubrir una desnudez que
les hiere.
I
V. «Pobreza no es vileza». Perfecto. Pero ellos sí
que envilecen al pobre. Lo hacen y le consuelan
con la frasecilla de marras. Es una de aquellas que
en otra época pudieron tener validez, pero cuyo ,
plazo ha expirado hace ya tiempo. No otra cosa
ocurre con aquel brutal «quien no trabaja, que no /
coma». Cuando había trabajo y se podía comer,
también había pobreza, pero' ésta no envilecía al
individuo al abatirse sobre él, por una mala
cosecha o cualquier otra fatalidad. Sí envilece, en
cambio, esta indigencia en la que han nacido
millones y en cuyas redes van cayendo otros
, cientos de miles a medida que empobrecen. La
suciedad y la miseria crecen a su alrededor como
muros construidos por manos invisibles. Y así-'
como el individuo que está solo puede soportar :
muchas cosas, pero siente una justa vergüenza si
su mujer ve cómo las soporta y ha de padecerlas
ella misma,' así también a ese individuo se k
permite aguantar mucho mientras esté solo, y
todo, siempre que lo oculte. Pero nadie deberá
hacer nunca sus propias paces con la pobreza, si
ésta, cual gigantesca. sombra, se abatiera sobre su
pueblo y su casa. Tendrá entonces que mantener
sus sentidos muy despiertos frente a cualquier
humillación que le toque en suerte, y someterlos a
una disciplina hasta que sus sufrimientos hayan
abierto no ya el abrupto camino de la aflicción,
que lIe"a 'éúesta abajo, sino el sendero ascendente /
de la rebeldía.JAunque :aquí no cabe esperar nada
mientras todos y cada uno de los destinos más
terribles y oscuros, discutidos cada día, e incluso
cada hora, por la pr.cnsa, analizados en todas sus
causas y consecuencias ficticias, no ayuden a nadie
a descubrir las fuerzas oscuras a las que su vida ha
sido esclavizada.
30
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31
VI. Al extranjero que siga someramente la anda-
dura de la vida alemana e incluso haya recorrido
por poco tiempo el país, sus habitantes no le
parecerán menos extraños que los de una raza
exótica. Un francés perspicaz dijo una vez: «Es
rarísimo que un alemán tenga las ideas claras con
respecto a sí mismo. Y si alguna vez las tiene, no
lo dirá. Y si lo dice, no se hará entendef». La
guerra ha aumentado esta desoladora distancia, y
no sólo por las atrocidades, reales o legendarias,
que solían contarse de los alemanes. Lo que más
bien acaba de rematar el grotesco aislamiento de
Alemania a los ojos de los demás europeos, lo que
en el fondo les hace pensar que tienen que
vérselas con hotentotes (como muy acertadamente
se ha dicho de los alemanes), es lá ,violencia -de
todo punto incomprensible para el q ~ e está fuera,
y totalmente inconsciente para el prisionero-
con que las condiciones de vida, la miseria y la
estupidez someten a la gente, en este escenario, a
las fuerzas de la comunidad, como sólo la vida de
cualquier primitivo se halla condicionada por las
'leyes de su clan. El más europeo de todos los
bienes, esa ironía más o menos conspicua con que
la vida del individuo pretende seguir un curso
distinto del de la comunidad en que le ha tocado
recalar, es algo que los alemanes han perdido
totalmerlte.
VII. La libertad de la conversaClon se está
perdiendo. Así como antes era obvio y natural
interesarse por el interlocutor, ese interés se
sustituye ahora por preguntas sobre el precio de
sus zapatos o de su paraguas. Ineluctablemente,
en cada tertulia acaba insinuándose el tema de las
condiciones de vida, del dil1<:ro. Y no es que se
hable tanto de las preocupaciones y padecimientos
de cada cual -tema en el que quizá podrían
ayudarse unos a otros-, como de la simación en
general. Es como estar prisionero en un te;tro y
tener que segUIr, de grado o por fuerza, la obra .C •
que se está escenificando; como tener que conver-,'
tIria constantemente, de grado o por fuerza, en
tema de pensamientos y conversaciones.
VIn. Quien no se resiste a percibir el deterioro
acaba reivindicando, sin demora, una justificación
para su permanencia, actividad y partici-
paclon en este' caos. ,iBay tantas consideraciones
sobre el fracaso genéral como excepciones para la
propIa esfera de aCCIón, domicilio y circunstancia.
La ,:oluntad ciega de salvar el prestigio de la
propIa eXIstenCIa, más que de liberarla al menos
-. -mediante una valoración distanciada de' su
I1npotencia e intrincamiento- del telón de fondo
de la ofuscación general, se va imponiendo casi en
toda: partes. Por eso está el aire tan cargado de
teotlas la vida y concepciones del mundo, y
por estas parecen aquí, en este', país, tan'
pretencIosas. Pues fina,l casi siempre sirven para
legwmar alguna slmaclon particular, totalmente
I11slgnificante. Por eso también está el, aire tan
cargado de las quimeras y espejismos propios de
un fumro culmral que, pese a todo, irrumpiría
floreCIente de la noche a la mañana: porque cada
cual se compromete con las ilusiones ópticas de su
punto de vista aislado.
IX. Los hombres que viven apriscados en el
redil de este país han perdido la visión para
dlSCenllr los contornos de la pe'rsoría humana
Ante ellos, cualtluier espíritu libre parece un
32 33
l.
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"
extravagante. Imaginemos las cadenas montaño-
sas del macizo alpino recortadas no contra el cielo,
sino contra los 'pliegues de un paño oscuto. Sólo
confusamente se dibujarían las poderosas formas.
Del modo, una 'pesada cortina ha cubierto
el cielo de Alemania y ya ni siquiera vemos el
perfil de los más grandes hombres.
X. El calor' se está, yendo de las cosas. Los
objetos de uso cotidiano rechazan al hombre
suave, pero tenazmente. y al final éste se ve
obligado a realizar día a día una labor descomunal
para vencer las resistencias secretas -no sólo las
manifiestas- que le oponen esos objetos, cuya
frialdad tiene él que compensar con su propio
calor para no helarse al tocarlos, y coger sus púas
con una destreza infinita para no sangrar al
asirlos. Que no espere la menor ayuda de
le rodean. Revisores, artesanos Y
vendéd¿;res, todos se sienten representantes de
una levantisca cuya peligrosidad se empe-
ñan en patentizar mediante su propia rudeza. Y
hasta la tierra misma conspira en la degeneración
cón que las cosas, haciéndose eco del deterioro
humano, castigan al hombre. Al igual que ellas, la
tierra lo y la eternamente ausente priw
mavera alemana no es más que una de las innu-
merables manifestaciones similares de la namrale-
za alemana, que también se va descomponiéndo.
En ella ,se vive' como si, contrariando todas las
leyes, 'la presión de esa columna de aire cu'yo peso
cada cual soporta, empezara, de prqnto, a hacerse
sentir por estos pagos.
Xl. Al despliegue de cualquier movimiento hu-
mano, ya provenga de impulsos espirimales o
I
-
incluso naturales, se opone la desmedida resisten-
cia del entorno. La escasez de viviendas y el
encarecimiento de! transporte se están encargando
de aniquilar por completo ese símbolo' elemental
de la libertad europea que, bajo ciertas formas, le
fue dado incluso a la Edad Media: la libertad de
de domicilio. Y si la coacción medieval
ataba al hombre a agrupaciones naturales, ahora se ./
halla encadenado a una comunidad antinatural.
Pocas cosas fortalecerán tanto la funesta violencia
del impulso migratorio y su propagación como el
estrangulamiento de la libertad de cambiar de
domicilio, y nunca ha sido mayor la despropor-
ción entre la libertad de movimiento· y la riqueza'
de los medios de locomoción.
XII. Con la ciudad ocurre lo mismo que con
todas las cosas some'tidas a un proceso irresistible
de mezcla y contaminación: pieq:len su expresión
esencial y" lo ambiguo pasa a ocupar en. ellas e!
lugar de lo auténtico. Las grandes ciudades, cuyo
poder incomparablemente apaciguador y estimu- .
lante encierra. al creador en .un recinto de paz, y,
junto con la visión del horizonte, también logra
quitarle la conciencia de las fuerzas elementales
siempre en vela, aparecen penetradas e invadidas
por el campo en todas partes. No por el paisaje,
sino por aquello que la naturaleza libre tiene de
más amargo: la tierra laborable, las carreteras, e!
cielo nocturno no cubierto ya por el temblor de
un velo rojizo. La inseguridad, incluso de las
zonas animadas, sume por completo al habitante
de la ciudad en esa situación opaca y absolutamen-
te aterradora en la qúe, bajo las inclemencias de la
llanura desierta, se ve obligado a enfrentarse a los
engendros de la arquitectura urbana.
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X IlI. Cierta noble indiferencia hacia las esferas
de la riqueza y la' pobreza ha abandonado total- ./
mente las cosas que se fabrican. Cada una marca
con un seÍlo a su propietario, quien no tiene otra
elección que presentarse como un pobre diablo o
un estraperlista. Pues mientras que el verdade-
ro lujo es de tal índole que el espíritu y la sO.Cla-
bil",lad logran penetrarlo y hacer que sea olVIda-
do, lo que aquí se va imponiendo como artículo
. de lujo ostenta una macicez tan impúdica que
'cualquier irradiación espiritual se quiebra con- .
ira ella ..
XIV. "Desde los más antiguos usos de los puc-
. bias parece llegar hasta nosotros una especie de
.. amonestación a que evitemos el gesto de la
codicia al recibir aquello que tan pródigam.ente
nqs otorga la naturaleza. Pues con nada
podemos obsequiar a la madre tierra. De ahl que
sea conveniente mostrar un profundo respeto al
aceptar sus dones, restituyéndole, antes de apode-
rarnos de aquello que nos pertenece, una de
todo lo que continuamente recibimos de ella. bste
profundo respeto se manifiesta a través de la
. antigua costumbre de la libalio. Y quizá fuera esta
antiquísima y noble práctica la que se mantu va,
transformada, en la prohibición de rebuscar las
espigas olvidadas y recoger las uvas caídas, ya que
éstas resultan provechosas para la tierra o los
ancestros dispensadores de abundancia. La usanza
ateniense prohibía recoger las migajas las
comidas, porque' pertenecían a los heroes: 51
algún día la sociedad, impulsada por la
y la avidez, llegase a un grado tal de degeneraClon
que no pudiera recibir los dones de la naturaleza
sin recurrir a la depredación, que arrancara los
frutos aún verdes para colocarlos ventajosamente
en el mercado y tuviera gue vaciar cada fuente
sólo para hartarse, ese día su tierra se empobreccrá /
y el campo dará malas cosechas.
OBRAS PUBLICAS
En sueños vi un terreno yermo. Era la plaza del'
mercado de \Xleimar. Estaban haciendo excavacio-
nes. También yo escarbé un poco en la arena. y
entonces surgió la aguja de Un campanario. Con-
tcntíslr.no, pensé: un santuario mejicano de la
época del preanimismo, el anaguivitzli. Me des-
perté riendo. vi=vie; wit2=i"glesja
mejicana (1).)
PELUQUERO
PARA SEÑORAS
QUISQUILLOSAS
!)ctencr una mañana en sus canlas, sin decir nada,
a tres mil damas y caballeros de'l Kurfürsten-
danlm, y tenerlos veinticuatro horas en la cárcel.
Distribuir a medianoche, en las celdas, un cuestio-
nario sobre la pena de muerte, pidiendo a sus
firmantes gue indiguen el tipo de ejecución gue,
llegado el caso, elegirían a título personal. Quie-
nes hasta entonces solían expresarse «según su leal
entendeD> y sin gue nadie se lo pidiera, tendrían
gue rellenar ese documento bajo estricta vigilancia
y «según su leal sabeD>. Antes del amanecer,
sagrado desde siempre, pero consagrado en este
país al verdugo, se habría esclarecido la cuestión
de la pena de muerte.
36
37
¡CUIDADO CON_LOS
PELDANOS!
El trabajo en una buena tiene tres
uno musical, donde es compuesta; Uno argultecto- i
nico donde es construida, y, por último, Uno ,
donde es tejida.
CENSOR JURADO DE LIBROS
Así como la época actual es, por antonomasia, la
antítesis del Renacimiento, también se contrapo-
ne, en particular, al momento histórico en gue se /
inventó el arte de la imprenta. Se trate o no de un
azar, su aparición en Alctnania ,coinci?c con una
época en gue el libro, en el sentido mas noble d:l
término, el Libro de los hbros, se convlrtlo,
gracias a la traducción de la Biblia por en
patrimonio colectivo. Ahora, todo parece
gue el libro; en esta forma heredada de la. tradl-
ción, se encamina hacia su fin. Mallarn?e, gue
desde la cristalina concepción de su obra, S1l1 duda
tradicionalista, vio la verdadera imagen de lo gue
se avecinaba, utilizó por vez primera en el COI/P. de .1
dés las tensiones gráficas de la publicidad,
do las a la disposición tipográfic.a. Los expenmen-
tos' gue los dadaístas in,tentaron luego la
escritura no provenían ciertamente de un afan de
construcc'ión, sino de lás puntuales reaCClones
nerviosas propias de los literatos, y por
ello mucho menos consistentes gue el lntento de
Mallarmé" surgido de la esencia misma de su
estilo. Pero esto permite la
actualidad de aguCllo ·gue.
mé, en su aposentb mas hcrmétiCb,-descubrto en
¡{
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1I
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armonía preestablecida con todos los aconteci-
mientos decisivos de esta época en los ámbitos de
.
la economía, la técnica y la vida pública. La
escritura, que había encontrado en el libro impre-
so un asilo donde llevaba su existencia autónoma,
fue arrastrada inexorablemente, a la calle por los
carteles publicitarios y sometida a las brutales :l
heteronomías del caos económico. Tal fue el
severo aprendizaje de su nueva forma: Si bace
siglos empezó a reclinarse gradualmente, pasando
de la inscripción vertical al manuscrito que repo-
saba inclinado en los atriles para terminar. recos-
tándose en la letra impresa, ahora comienza, con
idéntica lentitud, a levantarse otra vez del suelo.
Ya el periódico es leído más vertical que horizon-
talmente, el cine y la publicidad someten por !
completo la escritura a una verticalidad dictarorial.
y antes de que el hombre contemporáneo consiga
abrir un libro, sobre sus ojos se abate un torbelli-
no tan denso de letras volubles, coloreadas, renci-
llosas, que sus' posibilidades de penetrar' en la
arcaica quietud del libro se ven reducidas. Las
nubes de langostas de la escritura, que al habitante
de la gran ciudad le eclipsan ya hoy el sol del
pretendido espíritu, se irán espesando más y más
cada año. Otras exigencias del mundo de los
negocios llevan más lejos. Con el archivo' se .
. conquista la escritura tridimensional, es decir, un
contrapunto a la tridimensionalidad
de la escritura en su origen, cuando era runa o
quipo. (Y ya hoyes el libro, como enseña el modo
. actual de producción científica, una' mediación
anticuada entre dós sistemas diferentes de fiche-
ros. Pues todo lo esencial se encuentra en el
fichero del investigador que lo escribió, y el
erudito, que estudia en él, lo asimila a su propio
38
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fichero.) Pero no cabe la menor duda de que la
evolución de la escritura no quedará eternamente
ligada a las pretensiones de dominio de una
actividad caótica en la ciencia y en la economía, y
de que más bien vendrá el momento en que la
cantidad se transforme en calidad, y la escritura,
que se adentra cada vez más en el ámbito gráfico
de su nueva y excéntrica plasticidad, se apoderará
de golpe de sus contenidos objeti vos adecuados
(Sachgehalte). En esta escritura pictográfica, los
po<;tas, que como en los tiempos tnás reInotoS
serán en primer término y sobre todo expertos en
escritura, sólo podrán colaborar si hacen suyos .los
ámbitos en los que (sin darse demasiadaimpor-·
tancia) ,se lleva a cabo la construcción, de esa
escritura:, los del diagrama estadístiCO y técnico.
Con la inÚ:auración (le" una escritüra internacional
variable ellos renovarán su autoridad en la vida
,
di: los pueblos y descubrirán un papel frente al
cual todas las aspiraciones tendentes a rcnoyar la
retórica resultarán triviales ensoñaciones.
MATERIAL DIDACTICO
PRINCIPIOS DEL MAMOTRETO O EL
ARTE DE FABRICAR LIBROS GRUESOS
1. En toda la exposición deberán entreverarse
continuas y prolijas referencias al plan de la obra.
.11. Se introducirán términos para designar con-
ceptos que, salvo en su definición misma, no
vuel";ana aparecer en todo el libro.
Il!. Las distinciones conceptuales a las que con
gran dificultad se llegue a lo largo del texto,
;
,
l'
deberán desdibujarse de nuevo en las notas a los
pasajes correspondientes.
I
IV. Se darán ejemplos para ilustrar conceptos
que sólo sean tratados en su acepción general: así,
donde se hable de máquinas, se enumerarán todos
sus tipos.
V. Todo cuanto a priori esté claro de un objeto,
será corroborado por una retahíla de ejemplos.
VI. Las correlaciones representables gráficamen-
te serán descritas con palabras. En vez de dibujar,
por ejemplo, un árbol genealógico, todos los
vínculos de parentesco serán pormenorizados e
ilustrados.
VII. Varios adversarios que defiendan la
1l1a argumentación, deberán ser refutados
a uno.
tnlS-
uno
La producción media del erudito actual aspira a
ser leída como un'. catálogo.' Pero ¿cuándo se
llegarán a escribir . libros 'como catálogos? Si, de
esta suerte, la mala calidad del contenido aflora al
cxtc"rior, nacerá una excelente obra .literaria en la
que el de las opiniones vendrá indicado por
lIna cifra, S1l1 qlle por ello éstas sean puestas en
venta.
La máquina de escribir convertirá la del
literato en algo extrai'io al' portaplumas sólo
cllando la precisión de las formas tipográficas
Intervenga dIrectamente en la concepción de sus
libros. Probablemente se necesiten entonces siste-
mas nuevos con caracteres tipográficos más varia-
40
,l.
'l,'
'.-..
bIes. Y aquéllos sustitulran la escritura a mano
por la inervación de ·los dedos que da;n órdenes.
U n período concebido métricamente, cuyo ritmo
sea luego perturbado en un único punto, produci-
rá la frase en prosa más bella que' se pueda
imaginar. Así, por una pequeña brecha abierta en
el muro se filtra un rayo de luz en el gabinete del
alquimista, haciendo destellar cristales, esferas y
triángulos.
iALEMANES, BEBED
CERVEZA ALEMANA!
Frente a la vida intelectual, la plebe está poseída
por un frenético que ha descubierto en el
recuento de los cuerpos la mejor garantía para
aniquilarla. Dondequiera que se les permita, se
colocan en fila y avanzan a paso de marcha al
encuentro del fuego de artillería y del encareci-
miento de las mercancías. Ninguno ve más allá de
la es palda del que le precede, y cida cual se
enorgullece de ser, de eSe modo, un ejemplo para
el que le sigue. Esto lo descubrieron los hombres
hace siglos en los campos de ,batalla; pero el i I
desfile de la:miseria, el hacer cola, lo han inventa-
do las mujeres.
iPROHIBIDOFIJAR CARTELES!
-
LA TECNlCA DEL ESCRITOR EN TRECE
TESIS
. 1. Quien se proponga escribir una obra de gran
envergadura, que se dé buena vida y, al terminar
("
1

su tarea diaria, se conceda todo aquello que no
perjudique la prosecución de la misma.
H. Habla de lo ya realizado, si quieres, pero en
el curso de tu trabajo no leas ningún pasaje a
nadie. Cada satisfacción que así te proporciones,
amenguará tu ritmo. Siguiendo este régimen, el
deseo cada vez mayor de' comunicación acabará
siendo un estimulo para concluirlo.
JI!. Mientras estés trabajando, intenta sustraerte
a la medianía de la cotidianidad. Una quietud a
medias, acompañada de ruidos triviales, degrada.
En cambio, el acompañamiento de un estudio
musical o de un murmullo de voées puede resul-
tar tan significativo para el trabajo como el
perceptible silencio de la noche. Si éste agudiza el
oído interior, aquél se convierte en la piedra de
toque de una dicción cuya plenitud sepulta en sí
misma hasta los ruidos excéntricos.
IV. Evita emplear cualquier tipo de útiles. Afe-
rrarse pedantemente a ciertos papeles, plumas,
tintas, es provechoso. No el lujo, pero sí la
abundancia de estos materiales es imprescindible.
V. No dejes pasar de incógnito ningún pensa-
miento, y lleva tu cuaderno de notas con el
mismo rigor con que las autoridades llevan e!
registro de extranjeros.
VI. Que tu pluma sea reacia a la inspiración; así
la atraerá hacia ella con la fuerza de! imán. Cuanto
más cautela pongas al anotar una ocurrencia, más
madura y plenamente se te entregará. La palabra
\
conquista al pensamiento, pero la escritura lo
domina.
42 43
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vn. Nunca dejes de escribir porque ya no se te
ocurra nada. Es un imperativo del honor literariO
interrumpirse solamente cuando haya que
algún plazo (una cena, una cita) o la obra este ya
concluida.
VIII. Ocupa las intermitencias de la inspiración
pasando en limpio lo escrito. Al hacerlo se
despertará la intuición.
IX. Nulla dies sine linea -pero sí semanas.
X. Nunca des por concluida una obra que no te
haya retenido alguna vez desde e! atardecer hasta
el despuntar del día siguiente.
Xl. No escribas la conclusión de la obra en ,tu
cuarto de trabajo habitual. En él no encontrarlas
e! valor para hacerlo.
XII. Fases de la composición: idea-estilo-escritu-
ra. El sentido de fijar un texto pasándolo en
limpio es que la atención ya sólo. se. en
la caligrafía. La idea mata la el es-
tilo encadena la idea, la escritura remuncra al
estilo.
XIIl. La obra es la mascarilla funeraria de la
concepción.
TRECE TESIS CONTRA LOS SNOBS
(Snob en e! despacho privado de la crítica de arte.
A la izquierda, un dibujo infantil, a la derecha, un
fetiche. Snob: (<i\nte esto, todo Picasso es una
auténtica birria».)
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1.
11.
1Il.
IV.
V.
El artista hace una
obra.
La obra de arte sólo
incidentalmente es
un documento.
La obra de arte es
una pieza de eX3111cn.
En la obra de arte
aprenden su oficio
los artistas.
Las obras de arte se
mantienen alejadas
unas de otras por su
perfección.
VI. Contenido (Inhalt) y
forma (Form) son
una sola cosa en la
obra de arte: tenor
(Cebal!).
VII.
Tenor es lo que ha
sido sometido
prueba.
a
VIII. En la obra de arte,
e! material es un las-
tre que la contem-
plación desecha.
El primitivo se ex-
presa en documen-
tos.
Ningún documento
es, en cuanto tal,
obra de arte.
El documento sirve
de pieza didáctica.
Ante los documen-
tos se educa a un
público.
En e! material se eo-
munlcan los docu-
mentos.
En los documentos
domina por com-
pleto el material.
Material es lo soña-
do.
Cuanto más profun-
damente se pierde
uno en un docu-
mento, . más denso
se vuelve: el mate-
rial.
44
45
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,
I

IX. En la obra de arte,
la ley de la forma es
central.
X. La obra de arte' es
sintética: centraleléc-
trica.
XI. La contemplación
repetida potencia
una obra de arte.
XII. La virilidad de las
obras está en el
ataque.
XIII. Tenor es lo que el
artista intenta con-
quistar.
En el documento,
las formas sólo es-
tán desperdigadas.
La productividad de
un documento eXl-
ge análisis.
U n documento sólo
subyuga por sorpre-
sa.
Al documento su
inocencia le sirve de
cobertura.
El hombre primiti-
vo se atrinchera de-
trás de los materia-
les.
LA TECNICA DEL CRITICO EN TRECE
TESIS
L El crítico es un estratega en el combate
literario.
JI. Quien no pueda tomar partido, debe callar.
JII. El crítico nada tiene que ver con el exégeta
de épocas . artísticas pasadas.
IV. La crlt1ca debe hablar el lenguaje de los
artistas. Pues los conceptos del cénacle son consig-
nas. y sólo en las consignas resuena el grito de
. combate.
I
:!
V. La «objetividad» deberá sacrificarse siempre
al espíritu de partido cuando la causa por la cual
se combate merezca realmente la' pena.
VI. La crítica es una cuestión moral. Si Goethe
no comprendió a Hiilderlin ni a Kleist, nt a
Beethoven y Jean Paul, esto no atañe a su
comprensión del arte, sino a 'su Inoral.
VII. Para el c'rítico, sus colegas son la instancia
suprema. No el público. y mucho' !llenos la
posteridad.
VIII. La posteridad olvida o enaltece. Sólo el
crítico juzga en presencia del autor ..
IX. Polémica. significa destruir un libro citando
unas cuantas de sus frases. Cuanto menos se .10
haya estudiado; mejor. Sólo quien pueda destruir,
podrá criticar.
X. La verdadera polémica aborda un libro con
la misma ternura con que un caníbal se guisa un
lactante.
XI. El entusiasmo artístico le es ajeno al crítico.
En sus manos, la obra de arte es el arma blanca en
el combate de los espíritus.
XII. El arte del crítico in nllce: acuñar consignas
sin traicionar las ideas. Las co'nsignas de una
. crítica insuficiente malbaratan el pensamiento en
aras de la moda.
XIII. El público deberá padecer siempre injusti-
cias y, no obstante: sentirse siempre representado
por el crítico.
46·
••
47
NR.13
, Trúze --/mI I/n plaisir crllel de m'arriler
sur ce nOll/bre.
Le reploiemenl vierge du ¡¡vre, encore, p,.ele ti
un socrifice don! se(gno la Iranche rouge des
ancien! lomes; l'inl,04l/clion aune arme, 011
coupe.pápier, potlr élablir la priu de
-possusion.
STÉPI-lANE
1. Los libros y las prostitutas pueden llevarse a
la cama.
JI. Los libros y las prostitutas entrecruzan el
tiempo. Dominan la noche como el día y el día
como 'la noche.
IlI. Nadie nota en los libros ni en las prostitutas
que los minutos les son preciosos. Sólo al intimar
un poco más con ellos, se advierte cuánta pnsa
. tienen. No dejan de calcular mientras nosotros
nos adentramos en ellos.
IV. Los libros y las prostitutas se han amado
• -'1-
desde siempre con un amor desgraCIado.
V. -Los libros y las prostitutas tienen' cada cual
su tipo de hombres que viven de ellos y los
atonnentan. A lós libros, los críticos. •
VI. Libros y prostitutas en casas públicas ... para
estudiantes.
VII. Libros y prostirutas: raraS veces verá su
final 'luien los haya poseído. Suelen desaparecer
antes de perecer.
VIII. Qué gustosa y ,embusteramente cuentan
los libros y las prostirutas cómo han llegado a ser
10 'lue son. En realidad, muchas veces ni ellos
mismos se dan cuenta. Durante años se cede a
todo «por amoo>, hasta 'lue un buen día aparece
en la calle; convertido en un voluminoso «corpus»
CJue se pone en venta, aquello que, «por amor a la
causa», nunca había pasado de ser un' vago pro-
yecto.
IX. A los libros y a las prostirutas les gusta lucir
el lomo cuando se exhiben.
X. Los libros y las prostirutas se multiplican
mucho.
Xl. Libros y prostitutas: «Vle¡a beata -' joven
golfa-», ¡De cuántos libros proscritos antaño no
ha de aprender hoy la juvenrud!
XII. Los libros y las prostirutas ventilan sus
discusiones en público.
XIII. Libros y prostirutas: las notas al pie de
página son para aquéllos lo que, para éstas, los
billetes ocultos en la media.
ARMAS Y MUNICIONES
Había llegado a Riga para visitar 'a una amiga. Su
casa, la ciudad, el idioma me eran desconocidos.
48 49
,
!'
"
Nadie me esperaba, nadie me conocía. Deambulé
dos horas solo por las calles. Nunca he vuelto a
verla así. De cada portal brotaba una llamarada,
cada guardacantón lanzaba" chispás, cada tranvía
surgía de improviso como un coche de bomberos.
Sí, bien podía ella salir 'de este portal, doblar la
esquina y sentarse en el' tranvía. De los dos tenía
'lue ser yo, a toda costa, el primero en ver al otro. I
Pues de haberme rozado ella con la mecha de su I
mirada, yo habría volado por los aires como un
depósito de municiones,
PRIMEROS AUXILIOS
. ~ l' d b'
De golpe p ~ d e aparcar con a mlra a un amo
totalmente lliberIntico, una red de calles que
durante años había yo evitado, el día en que un
ser 'luerido se mudó a éL Era como si en su
ventana' hubieran instalado un reflector 'lue recor-
tara la zona con haces luminosos.
ARQUITECTURA INTERIOR
El' tratado es una forma árabe. Su apariencia
externa no es, discontinua .ni demasiado llamativa,
como corresponde a la fachada de los edificios
árabes, cuya articulación sólo comienza en el
patio. Así, la estrucrura articulada del tratado
tampoco es perceptible desde fuera, sino 'lúe se
revela únicamente desde dentro. Si está integrado
por capírulos, éstos, no vienen tirulados con
palabras, sino indicados por cifras. La superficie
de sus deliberaciones no está animada pintoresca-
, menté, sino más bien recubierta por los al mocar-
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I bes de la ornamentación, que se imbrican sin
solución de continuidad, En la densidad ornamen-
tal de esta exhibición se anula la diferencia entre
argumentaciones temáticas y digresivas,
ARTICULOS DE
ESCRITORIO V PAPELERIA
< (,. - ' •
PLANO-PHARUS. Conozco a una mujer que es
distraída, Ahí donde yo mano los nom-
bres de mis proveedores, el ,lugar donde gua;do
mis documentos, las de mis amigos y ,
conocidos, la hora de una cita, en ella se han fijado
conceptos políticos, consignas dd partido, fórmu- '
las confesionales y órdenes. Vive en una ciudad de
consignas y habita 'en un de términos
conspiradores y hermanados,' en el que cada
callejuela toma partido y' cada palabra tiene por
ceo un grito de guerra, '
PLIEGO DE DESEOS., ,«Una caña se yergue I
para endúlzar mundos, I ¡Ojalá de mi cálamo I
fluya, ,amoroso surco!» Estos versos siguen a
Dichosa nostalgia como una perla que' hubiera
rodado fuera de h madreperla
AGENDA DE BOL'SILLO. Pocas cosas carac-
terizan tanto al hombre nórdico como ésta: cuan-
do ama tiene que estar, antes que nada y a toda
costa, a solas consigo mismo, contemplar primero
su propio sentimiento y disfrutar de él, antes de ir
a ver a la mujer y.declarárselo.
PISAPAPELES. l/dee' de . .IaJ:'ollcorde: Obelisco.
Lo que en él-se grabo' h;:Ce mil años se alza
1"
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hoy en el centro de la más grande de todas las
plazas, Si se lo hubieran vaticinado ¡qué triunfo
para el faraón! El primer imperio culrural de
Occidente llevará un día, en su centro, el monu-
mento que conmemora su poderío. ¿Qué aspecto
tiene, en realidad, esta gloria? Ni, de las
diez mil personas que pasanpoL,aquvse detiene;
ni una sola de las diez mil personas que se
detienen es capaz de leer la inscripción, Así
cumple cada fama con lo prometido, y no hay
oráculo que la iguale en asrucia, Pues el inmortal
'está allí como este obelisco: dirige un tráfico
espiritual que bulle I a su alrededor .Y a naclie le
sirve ya la inscripción en él grabada.
ARTICULOS DE FANTASIA
,j'..-
Lenguaje incomparable de la la' inexpre-
sividad total -la negrura de sús cuencas- unida
a la más salvaje de, las expresiones -la s<¡nrisa
sarcástica de la dentadura,
Alguien que se abandonado está leyendo, y le
duele que la página que quiere pasar ya esté
cortada, que 'ya ni siquiera ella lo necesite,
Los regalos deben afectar al obsequiado hasta el
extremo de asustarle,
Cuando un amigo muy apreciado, culto y elegan-
te,\níc"C,nvió Su nuevo libro, me sorprendí a nlí
, mismo, en el momento de abrirlo, arreglándome
la corbata.
Quien cuida los modales, pero rechaza la mentira,
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se asemeja a alguien que, SI bien se viste a la
moda, no lleva camisa.
Si el humo del cigarrillo, en la boquilla y la tinta
de la estilográfica fluyeran con igual ligereza, yo,
como escritor, estaría en la Arcadia. '
Ser feliz significa poder percibirse a sí mismo sin
teInor.
AMPLIACIONES
NIÑO t:EYENDO. En la biblioteca escolar te'
dan uh libro. El reparto se efectúa en los cursos
elementales. Sólo de vez en cuando te atreves a
formular un deseo. A menudo. ves con envidia
cómo libros ardientemente deseados van a parar a
otras manos: Por fin te traían cltuyo. Durante
una semana quedabas totalmente a merced de los
vaivenes del texto que, suave y denso
e incesante, te iba envolviendo como un torbelli·
no de nieve. En él entrabas ton Una confianza
ilimitada. ¡Silencio del libro, cuyo poder de seduc-
ción era infinito! Su contenido no era tan impor-
tante. Pues la lectura coincidía aún con la épóca en
que tú mismo inventabas en la cama tus propias
historias. El niño intenta seguit sus trazas ya
medio borradas. Se tapa los oidos al leer; su libro
descansa sobre la mesa, demasiado alta, y una de
, las manos está siempre encima de la página. Para
él, las aventuras del héroe sc han de leer todavía
entre el' torbellino de las letras, como figura y
mensaje entre la agitación de los copos. Respira el
mismo aire de los acontecimientos, y todos los
personajes le empal'ian con su aliento. Entre ellos
se pie'rde con mucha más facilidad que un adulto.
52
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Las aventuras y las palabras intercambiadas le
afectan a un grado indecible, y, al levantarse, está
enteramente cubierto por. la nieve de la lectura.
NIÑO QUE LLEGA TARDE. El reloj del
patio del colegio parece estropeado por su culpa, '
Da las «demasiado tarde». Y por las puertas de las
aulas ante las que él se desliza sigilosamente, llega,
hasta el pasillo, un murmu 110 de secretos conciliá-
bulos. Allí detrás, maestros y alumnos son ami-
gos. O bien todo guarda silencio, coma en espera
de alguien. Imperceptiblemente pone su mano en
el pomo. El sol inunda el lugar donde él está. Y él
profana el joven día y abre. Oye matraquear la
voz del maestro como la rueda de un molino; se
halla ante, la piedra de moler. El matraqueo de la
voz mantiene un ritmo, pero los mozos molineros
lanzan ya toda su carga sobre el recién llegado;
diez, veinte pesados sacos vuelan hacia él, y tiene
que cargarlos hasta el banco. Cada hilo de su
abriguito cStá cubierto de polvo blanco. Como un
alma en 'pena a media noche ,,:vanza haciendo
ruido a cada paso, pero nadie le ve. Una vez en su
sitio, se pone a trabajar en silencio, junto con los
demás, hasta que toca la campana. Mas no en-
cuentra dicha alguna .
NIÑO GOLOSO. Por la rendija de la despensa,
apenas entreabierta, penetra su mano como un
amante en la noche. U na vez hecha a la oscu ridad,
busca a tientas azúcar o almendras, pasas o
confituras. Y así como el amante abraza a su
amada antes de besarla, también el tacto tiene aquí
una cita con estas golosinas antes de que la boca
saboree su dulzor. ¡Con qué zalamería se entregan
la miel, los montoncillos de pasas e incluso el
arroz a esa mano! IQué encuentro tan apasionado
el de estos dos, libres al fin de la cuchara!
Agradecida y fogosa, como si la hubieran raptado
de la casa paterna, la mermelada de fresas se rinde
sin panecillo" dejándose saborear ala iiHemperie,
Cama quien dice, y hasta la maiHequilla responde
con"ternura a las audacias de, ese pret,ndiente que
ha irrumpido en la alcoba de la . doncella. La .
mano, joven Don Juan, no tarda en penetrar en
todas las celdas y aposentos, dejando tras .de sí un
reguero de frascos y montoncillos derramados:
virginidad que se renueva sin quejarse.
NIÑO MONTADO EN EL TIOVIVO. La
plataforma con los solícitos animales gira casi' a
ras del suelo. Tiene la altura ideal para soñar que
se está volando. Ataca la música," y el niño se aleja,
dando tumbos, de' su madre. Al principio tiene
miedo de abandonarla. Pero luego advierte lo fiel
que es a sí mismo. Cual fiel soberano, gobierna v
desde su trono un mundo que le pertenece. En la
tangente, árboles e indígenas hacen .calle. De
pronto, en algún oriente, reaparece- la madre.
De la selva virgen surge luego la copa de un árbol
tal como el hiño la vio hace ya milenios, tal como
acaba de verla ahora en el tiovivo. Su animal .le
tiene afecto: cual mudo Arión va el niño montado
en su pez mudo, un toro-Zeus de madera lo rapta
como a una Europa inmaculada. Hace ya tiempo
que el eterno retorno de todas las cosas se ha
vuelto sabiduría infantil, y la vida, una antiquísi-
maembriaguez de dominio con el estruendoso
organillo en el centro, cual tesoro de' la corona. Al
tocar éste más lentanlcntc, el espacio c111pieza a
tartamudear y los árboles, a vol ver en sí. El
t i o v i v ~ se convierte en terreno inseguro. Y apare-
54 55
, ,"::
ce la madre, ese poste tantas veces abordado, en
torno al cual. el niño, al tocar tierra, enrolla la
amarra de sus miradas.
NIÑO DESORDENADO. Cada piedra que en-
cuentra, cada flor arrancada y cada mariposa
capturada son ya, para él, el inicio de una colec-
ció!', y todo cuanto posee constituye una colec-
ción sola y única. En él revela esta pasión su
verdadero rostro, esa severa mirada india que
sigue ardiendo en los anticuarios, investigadores y
bibliófilos, sólo que con unbrillo turbio y maniá-
tico. No bien ha entrado en la vida, es ya un
cazador. Da- caza a los espíritus cuyo rastro·
. husmea en las cosas; éntre espíritus y cosas 'se le
van. años en los que su campo visual queda libre
de seres humanos. Le ocurre como en los sueños:
no conoce nada duradero, todo le sucede, según
él, le sobreviene, le sorprende. Sus años de
nomadismo son horas en la selva del sueño.' De
alli arrastra la, presa hasta su casa para limpiarla,
conservarla, 'desencantarla. Sus cajones deberán
ser arsenal y zoológico, museo del crimen' y
cript.a. «l\mcr orden» significaría destruir \.10
edificio lleno de espinosas castañas que son mal1-
guales, de papeles de estaño que son tesoros de
plata, de cubos de madera qüe son ataúdes, de cac-
táceas que son árboles totémicos y céntimos de
cobre que son escudos. Ya hace tiempo que el
niño ayuda a ordenar el armario de ropa 'blanca de .
la madre y la biblioteca 'del padre, pero en su
propio coto de caza sigue siendo aún el huésped
inestable y belicoso.
NIÑO ESCONDIDO. Ya conoce todos los es-
condrijos del piso y vuelve a ellos como a una

! '
casa donde se está seguro de encontrarlo todo
como antes. Siente palpitar su corazón. Contiene
la respiración. Aquí está enterrado en el mundo
de la materia, que le resulta prodigiosamente claro
y se le acerca sin palabras. Del mismo modo, sólo
entiende lo que son cuerda y madera aquel a quien
van a ahorcar. El niño, de pie tras la antepuerta,
se vuelve él mismo algo flotante y blanco, un
fantasma. La mesa del comedor bajo la cual se ha
acurrucado lo transforma en el ídolo de madera
del .templo cuyas columnas son las cuatro patas
tallaJas. Y Jetrás de una puerta será él mismo
puerta, se la pondrá como una máscara pesada y,
cual sacerdote-brujo, hechizará a todos los que
entren desprevenidos. No deberán encontrarlo en
ningún caso. Cuando hace muecas le dicen que
bastaría con que el reloj diera la ho'ra para que él
se quedara así. Lo que hay de cierto en ello lo sabe
él en su escondite. Quien lO' descubra, podrá
Jejarlo convertido en ídolo bajo la mesa, entrete-
jerlo como fantasnla en la cortina, para siempre, o
encerrarlo de por vida en la pesada puerta. Por
eso, cuando alguien que lo anda buscando le echa
mano, él deja escapar, dando un fuerte alárido, al
demonio que lo había transformado en todo
aquello para que no lo encontrasen; por eso ni
siquiera aguarda aquel momento, sino que se
adelanta a él con un chillido de autciliberación.
Por eso no se cansa de luchar con el demonio. El
piso es,' a todo esto, el arsenal de las máscaras.
Pero una vez' al año hay regalos ocultos en lugares
Ill1stcrioso,s, en las vacías cuencas de sus en
su boca petrificada. La experiencia mágica se
vuelve ciencia. Y, como su ingeniero, el niño
deshace el encanto de la lóbrega paterna y
busca huevos de Pascua.
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ANTIGÜEDADES
MEDALLON. ' Resulta paradójica la manifesta-
ción de todo cuanto con 'razón se denomina bello.
MOLINILLO DE ORACIONES. Sólo la ima-
. gen representada mantiene vivo el deseo, Al
contacto con la simple palabra, éste puede, en
'cambio, prender con fuerza para ,luego, seguir" '
'ardiendo como fuego de brasa. No hay deseo J
íntegro sin representación" figurativa exacta. No
hay representación sin inervación, Y la respira-
ción es su regulador más sutil. El rumor de las
es un canon de ,esta resp!ración, De ahí la
práctica yoga de meduar respirando sobre las
sílabas sagradas. De ahí su omnipotencia,

CUCHARA ANTIGUA, Una cosa les está re-
servada a los grandes autores épicos: poder ali-
mentar .a sus héroes.
MAPA ANTIGUO. En un amor, la mayoría
busca una patria eterna. Otros, aunque muy
pocos, un eterno viajar. Estos últimos son melan-
cólicos 'que tienen que rehuir el contacto con la
tierra. Buscan a quien mantenga alejada de
ellos la melancolía de la patria, Y le guardan
fidelidad. 'Los tratados medievales sobre los hu-
mores saben de ,la apetencia de viajes largos de
este tipo de gente.
ABANICO. Todo el mundo habrá tenido la
experienéia siguiente: cuando se ama a una perso-
na, ineluso cuando sólo se piensa intensamente en
ella, casi no hay libro en el que no se descubra su
retrato, Y hasta se presenta como protagonista o
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antagonista. En los relatos, novelas y cuentos
reaparece en metamorfosis siempre nuevas. y de
esto se deduce: la capacidad de la fantasía es el
don de interpolar dentro de lo infinitamente
pequeño, de inventarle una plenitud nueva, com-
pacta, a cada intensidad que se traduzca en exten-
sión; en pocas palabras, de considerar cada ima-
gen como si fuera la de un' abanico cerrado que
sólo toma a1iénto al desplegarse, y, en su nueva
dimensión, exhibe los rasgos de la persona amada
que ocultaba en su interior.
REUEVE. Se está en compañía de .la mujer
amada, se habla con ella. Luego; al cabo de
o de meses, mediando ya la separación,
vuelve a la memoria aquello de lo que entonces se
habló. Y el tema resulta esta vez trivial, disonante,
y uno se da cuenta de que sólo ella, al
II1chnarse sobre él por amor, lo cubría ante
nosotros con su sombra, cuidando de que la idea,
como un n;lieve, viviera en todos los pliegues y
flncones. SI estamos solos, como ahora, quedará
allí plana, sin sombra ni consuelo, a la luz de
nuestro conocimiento.
TORSO. Unicamente quien supiera contemplar
su propio pasado como un producto de la coac-
ción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el
m.ayor provecho en cualquier situación presente.
Pues lo que uno ha vivido es, en el mejor de los
casos, comparable a una bella estatua que hubiera
perdido todos sus mieinbros al ser transportada y
ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que
uno mismo habrá de cincelar la imagen de su
, propio futuro.
58
"
"o:
59
RELOJES Y JOVERIA
Quien despierto y ya vestido vea ante sí salir el sol
-durante un paseo, por ejemplo-, conservará
ante todos los demás, y por el resto del día, la
soberanía de alguien que ha sido coronado con
una diadema invisible, y aquel a quien el sol haya
sorprendido trabajando, tendrá la impresión, a
mediodía, de haberse puesto él mismo lá co-
rona.
Como el reloj de la vida, en el que los
no hacen más que huir, pende sobre los persona-
jes novelescos el número de páginas:.¿Qué lector
no le ha echado, al merías una vez, un vistazo
fugaz y angustiado?
En sueños me vi a mí mismo -'-profesor in'terino
(Prillaldozent) de reciente hornadá- conversando
con Roethe de colega a colega mientras recorría-
mos las espaciosas salas de un museo que él
, dirige. Mientras él habla con un empleado, en una
sala contigua, yo me acerco a una vitrina. En ella,
junto a otros' .objetos dispersos, sin duda más
pequeños, se yergue, reflejando la luz turbiamen-
te, el busto metálico o esmaltado, de tamaño casi
natural, de una mujer muy parecida a la llamada,
, Flora de Leonardo del museo de Berlin. La boca
de esta cabeza de oro está abierta y sobre los
dientes de la mandibula inferior hay dijes y
adornos que, a intervalos bien calculados, cuelgan
parcialmente hacia fuera. No tuve la menor duda
de que era un reloj. (Motivos del sueño: el rubor
de la vergüenza; la hora matinal tiene oro en la
;! 11
1:
. r;
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;1 I
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boca *; «La tete, avec l'arnas de sa criniere sombre
I Et de ses bijoux précieux, I Sur la table de nuit,
comme une renoncule, I Repose», Baudelaire,)
LAMPARA DE ARC,O
A una persona la conoce únicamente quien la ama
S1l1 esperanza,
LOGGIA
GERANIO, Dos personas que se aman se afe-
, rran sobre todo a sus n;ombres.
CLAVEL SILVESTRE, Al que ama, el
amado le parece siempre un ser solitario,

ser I
r\SFÓDELO. Detrás del que es amado se cierra
el abismo del sexo como el de la familia.
FLOR DE CACTUS. El que ama de veras se
alegra cuando, en una discusión, el ser amado no
tiene razón.
NOlI'IEOLVIDES. El recuerdo siempre ve em-
pequeñecido al ser amado.
PLANTA DE HOJAS PERENNES, Si a la
unión se opone algún impedimento, no tarda en
*" El refrán «Morgenstunde har Gold ¡m Munde», que
hemos traducido IJteralrncnte para orientar al lector, equivale
en castell.ano a ¡¡Al que madruga, Dios lo ayud3.», El juego
homofónlco (rubor producido por la vergüen-
za) }'.eI apelhdo del amIgo de Benjamín, Roe/he, podria quizá
ampharse a la palabra alemana MorgenTiile, que significa alba,
aurora, y enlazaría con la lHorgulJlunde (hora matinal) del
refrán citado. (N. dt lo! T.) .
60 61
..
.
p;csentarse la ilusión de una vida en común,
carente de deseos, durante la vejez.
OFICINA DE
OBJETOS PERDIDOS
OBJETOS PERDIDOS. Lo que hace tan in-
comparable e irrecuperable la primera visión de
una aldea O de una ciudad en medio del paisaje es
el hecho de que, en ella, la lejanía y la proximidad
vibran estrechísimamente unidas. La costumbre
aún no ha culminado su labor. No bien empeza-
mos a orientarnos, el paisaje desaparece de golpe
como la fachada de una casa cuando entramos en
ella. Aún no ha conseguido imponerse gracias a ]a"'
exploración constante, convertida en costumbre.
U na vez que empezamos a orientarnos en algún
lugar, aquella imagen primera no podrá reprodu-
cirse nunca más.
OBJETOS HALLADOS. Esa lontananza azul
que no cede a ninguna proximidad ni se dilu ye a
medida que uno se le acerca, que tampoco se
extiende prolija y pretenciosa ante quien se apro-
xima, sino que sólo se yergue frente a él más
hermética y amenazadora, es la lontananza pintada
de los bastidores. Esto confiere a los decorados
teatrales su carácter incomparable.
PARADA PARA NO MAS DE
TRES COCHES DE ALQUILER
Llevaba diez minutos en una parada esperando un
autobús .. «L'Intran ... Paris Soir ... La Libertb>,
¡
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voceaba a mis espaldas, ininterrumpidamente, sin
alterar la cadencia, una vendedora de periódicos.
«L'lntran ... Paris Soir ... La Liberté» ... , una celda
de prisión de planta triangular. ¡Qué vacías se
ofrecían a mi vista las esquinas!
Vi en sueños «una casa de mala fama». «Un hotel
donde miman un animal. Casi todos beben sólo
agua de animal mimadQ». Estaba soñando con
estas palabras cuando me desperté sobresaltado.
De puro cansancio me había tumbado en la cama
sin desvestirme y con la habitación iluminada,
durmiéndome enseguida por espacio de algunos
segundos.
Hay en las grandes casas de vecindad una música
de un alborozo tan mortalmente triste que uno se
resiste a creer que esté destinada a quien la
interpreta: es música para esas habitaciones amue-
bladas en las que uno se sienta los domingos,
absorto en pensamientos que no tardan en ador-
narse con aquellas notas como una fuente de fruta
excesivamente madura con hojas marchitas.
MONUMENTO A LOS
COMBATIENTES MUERTOS
KARL KRAUS. Nada más desconsolador que
sus adeptos, nada más desamparado que sus
adversarios. Ningún nombre podría ser más deco-
rosamente honrado por el silencio. Esgrimiendo
una rabiosa sonrisa Bentro 'de una vicjisima arma-
dura, cual ídolo chino que blande en sus dos
manos sendas espadas desenvainadas, baila la
danza guerrera ante el mausoleo de la lengua
62' 63
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alemana. El, que es sólo «uno de los epígonos que
habitan la antigua mansión del lenguaje», se ha
con vertido en el guardián de su tumba. Ante ella
monta la guardia día y noche. Nunca puesto
alguno ha sido más celosamente guardado, y
ninguno ha estado nunca más perdido. En él se
mantiene firme aquel que, como una Danaide, no
para de alimentarse del mar de lágrimas de sus
contemporáneos y, al igual que Sísifo, ve cómo la
roca destinada a sepultar a sus enemigos se le
escapa rodando de las manos. ¿Qué hay más
desvalido que su conversión? ¿Qué más impoten-
te que su humanitarismo? ¿Qué más desesperanza-
do que su lucha contra la prensa? ¿Qué,sabe él de '
las potencias que le son realmente aliadas? Y, no
obstante, ¿qué dones proféticos de los nuevos
magos puede compararse con la fineza auditiva de
este sacerdote-brujo, al que hasta una lengua
remota le inspira palabras? ¿Quién ha conjurado
nunca un espíritu como lo ha hecho Kraus en Los
abandonados, como si Dicbosa nostalgia jamás hu-
biera sido escrito previamente? Con el mismo
desamparo con que sólo dejan oír su voz los
espíritus le llep:o l'i vaticinio, como en un murmu-
llo, desde las I,,·':"'undidades ctónicas de la lengua.
Por separado, 'cada sonido es incomparablemente
auténtico, pero todos juntos producen perpleji-
dad, como un mensaje espectral. Ciego como los
Manes, limitado como los espíritus que sólo
conocen la voz de la sangre y a quienes no les
importa lo que puedan provocar en el reino de los
vivos, el lenguaje lo exhorta a la venganza. Pero
él no puede equivocarse. Infalibles son los manda-
tos del idioma. Quien cae en brazos de Kraus, ya
está juzgado: su propio nombre se vuelve conde-
na en esa boca. Cuando él la abre, la incolora
,i·
fj:
ji
.
llama de la ironía aletea en sus labios. Y que nadie
tropiece con él por los caminos de la vida. En un
arcaico campo del honor -gigantesco campo de
batalla de un sangriento trabajo-'-, sigue rabiando
frente a' un monumento funerario abandonado.
Sus honras fúnebres serán inconmensurables, las
últimas que se celebren.
AVISADOR
DE INCENDIOS
La iJea de la lucha Je clases puede inJucir a error.
No se trata de una prueba de fuerza en la que se
decide la cuestión de quién vence o quién sucun;·
be, ni de un combate a cuyo término le irá bien al
vencedor y mal al vencido. Pensar así es diSimular
los hethos bajo un tinte romántico. Pues, ya salga
vencedora.o sucumba en el combate, la'burguesía
está condenada a por las contradicciones
internas que, en el curso de su evolución, habrán
de resultarle fatales, La pregunta es únicamente si
perecerá por sí misma o a manos del proletariado.
Su respuesta decidirá sobre la pervivencia o el
final de una evolución cultural de tres milenios. la
historia nada sabe de la mala infinitud contenida
en la imagen' de esos dos luchaJores eternamente
en pugna. El verdadero político sólo calcula a
plazos. Y si la abolición de la burguesía no llega a
. consumarse antes de un momento casi calculable
de la evolución técnica y económica (señalado por
la inflación y la guerra química), todo estará
perdido. Es preciso cortar la mecha encendida
antes de que la chispa llegue a la dinamita. La
intervención, el riesgo y el ritmo del político son
cuestiones técnicas ... no caballerescas.
64
65
.,.'
RECUERDOS DE VIAJE
A TRANI. La escalera barroca arqueada que
sube en suave pendiente hacia la iglesia. La verja
detrás de la iglesia. Las letanías de las viejas
durante el A ve María: iniciación al primer curso
de la muerte.' Si uno se gira, la iglesia, como el
propio Dios, colinda con el mar. Cada mat1ana, la
era cristiana irrumpe en la roca, pero entre las
murallas de abajo la noche sigue disgregándose en
los 'cuatro antiguos. barrios romanos, Callejuelas
como pozos de ventilación. En la plaza del
mercado una fuente. A última hora de la tarde,
, .
mujeres a su alrededor. Luego, solitaria: chapaleo
teo arcaico.
MARINA. La belleza de los grandes veleros es
única en su género. Pues han conservado
invariable su perfil durante siglbs, sino que apare·
cen en el más inmu table de todos los paisajes: en
el mar, realzados contra el horizonte.
VERSALLES, FACHADA. Es como si hubie·
ran 01 vidado este castillo allí donde, hace cientos
de años, lo erigieron Par Ordre Du Ro; -. -y sólo
por dos horas- como el decorado móvil de una
féerie. De su esplendor no se reserva nada para sí,
lo entrega todo entero a ese paraje real que se
cierra con él. Anteese telón de fondo, el paraje se
transforma en el escenario donde la monarquía
absoluta era representada, en clave trágica, como
ballet alegórico. Hoy, no obstante, es sólo la pared
cuya sombra ·se busca para gozar de la perspectiva
hacia el azul creada por Le Nótre.
CAS'llLLO DE HEIDELBERG. Las construc·
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dones cuyas ruinas se elevan hacia el cielo resul-
tan a veces doblemente hermosas los días claros,
cuando la mirada se cruza, a través de sus venta-
nas o en sus partes más altas, con nubes que
pasan. destrucción reafirma, gracias al efímero
espectáculo que abre en el cielo, la eternidad de
aquellas ruinas.
,.
SEVILLA, ALCAZAR. Una arquitectura que
sigue el primer impulso de la fantasía .. No es
interrumpida por consideraciones prácticas. Sólo
sueños y fiestas, y Su realización, están previstas
en los ,altos salones. En ellos, baile y silencio se
vuelven leitmotiv, porque todo movimiento hu-
mano es absorl:íido por el silencioso tumulto de la
ornamentación.
MARSELLA, CATEDRAL. En la plaza más
desierta y soleada se alza la catedral. Todo aquí
está muerto, aunque al Sur, a sus pies, colinde con
La Joliette, el puerto, y al Norte; con un barrio
Lugar de transbordo de impalpables e
inescrutables mercancías, el yermo edificio se
eleva entre el malecón y los almacenes. Invirtie-
- ron en él unos cuarenta años. Pero cuando todo·
estuvo listo, en 1893, lugar y tiempo" se conjura-
ron victoriosamente contra arquitectos y contra-.
tista, y de las riquezas del clero surgió una
gigantesca estación ferroviaria que jamás pudo ser
entregada al tráfico. En la fachada se distinguen
las salas de espera del interior, donde los viajeros
de primera a clase.(aunque ante Dios todos
sean iguales), apretujados entre sus bienes cspiri-
tuales como entre maletas, leen, sentados, libros
de cánticos muy similares; con sus concordancias
y correspondencias, a las guías internacionales de
66
67
ferrocarriles. Extractos del reglamento de tráfico
ferroviario cuelgan de las paredes como cartas
pastorales; se consultan tarifas de indulgencia para
efectuar excursiones en el tren de lujo de Satanás,
y, a modo de confesionarios, hay ascos preparados
donde el que acaba de llegar de un largo viaje
puede lavarse discretamente. Esta es la estación de
la religión de Marsella. De ella parten, a la hora de
las misas, convoyes de coches-cama con destino a
la eternidad.
CATEDRAL DE FRIBURGO. Al más íntimo
,sentimiento de pertenencia a una ciudad se hallan
unidos, para sus habitantes -y también, en el
recuerdo, para el viajero que se haya detenido un
tiempo en ella- el timbre y los intervalos con
que los relojes de sus torres dan las primeras
campanadas.
MOSCU, CATEDRAL DE SAN BASILIO.' Lo
que la «madonna) bizantina sostiene en brazos no
es rnás que un muñeco de madera de tamaño natu-
ral. Su expresión de dolor ante un Cristo cuya
condición de nii'ío queda sólo evocada, sugerida,
es más intensa que la que sería capaz de exteriori-
zar ante la imagen real de un niño.
Elegancia de los pinares: su
techo está construido sin entrelazamientos.
NAPOLES, MUSEO NAZIONALE. En Su
sonrisa, las estatUas arcaicas ofrecen a quien las
contempla la conciencia de su cuerpo como un
niiio nos tiende las flores recién cortadas, mezcla-
das y sin atar, mientras que el arte posterior anuda
con mayor severidad la expresión de los rostros,
semejante a un adulto que con hierbas cortantes
entrelaza el ramo que ha de durar.
FLORENCIA, BAPTISTERIO. En el portal, la
Spes de Andrea Pisano. Sentada, alza los brazos
con gesto desvalido hacia un fruto que le resulta
Inalcanzable. y sin embargo es alada. Nada más
verdadero.
CIELO. En sueños salí de una casa y alcé la
mirada al cielo nocturno. Un violento resplandor
emanaba de él. Pues, al estar constelado, las
figuras según las cuales se agrupa a las estrellas se
hallaban ahí, físicamente presentes. Un León, una
Virgen, una Balanza y muchas otras, compactos
cúmulos de estrellas, miraban fijamente hacia la
De la Luna, ni trazas.
OPTICO
En verano llama la atención. la gente gorda, en
in vierno, la delgada.
En primavera, con tiempo claro y soleado, se
notan los brotes del follaje; bajo la fría, las
falnas aún sin hojas. '
CÓ';10 ha transcurrido una velada con invitados es
algo que, quien se quede hasta el final, podrá
apreciar de una ojeada por la posición de los
platos y tazas, de las copas y las fuentes.
. . . -
Principio fundamental de la publicidad y del
galanteo: colocarse siete veces, septuplicado, en
a quienes se desea conquistar.
68
69
La mirada es el poso del hombre.
JUGUETES
PLIEGOS DE FIGURAS RECORTABLES.
Como grandes embarcaciones' oscilantes, los ba-
rracones de feria han atracado a ambos lados del
muelle de piedra sobre el que se agolpa la gente.
Hay veleros provistos de altos tnástiles,de los que
ci.lelgan gallardetes; vapores de cuyas chimeneas
sube humo; gabarras que mantienen largo tiempo
su carga estibada. Entre ellos, hay barcos en cuyo
vientre uno desaparece; sólo dejan bajar hombres,
pero a través de las escotillas ven -brazos
femeninos, velos y plumas de pavo real. En otros
sitios pueden verse, en cubierta, forasteros que
parecen dispuestos a ahuyentar al público con una
música extravagante. Sin embargo, ¡con qué indi-
ferencia es éste recibido! Uno sube titubeando, a
grandes pasos y contoneándose como por las
escalerillas de un barco, y, una vez arriba, se
queda a la espera de ver todo aquello alejarse de la
-orilla. Los que luego reaparecen, silenciosos y
ligeramente aturdidos, han visto su propio matri-
monio surgir y desvanecerse en rojas escalas por
las que sube y baja espíritu de vino coloreado; el
hombre amarillo que, enJa parte inferior, empeza-
ba a'conquisrar a la mujer azul, la abandona en el
extremo superior de aquella escala. Han mirado el
espejo donde el suelo acuoso. se les escurría bajo
los pies y,a trompicones, salen.al aire libre por las
escaleras mecánicas. Revuelo es lo que la flota trae
al 'barrio': hay mujeres y chicas casquivanas allí
dentro, y todo lo comestible fue cargado en el
mismísimo país de Jauja. Uno está tan totalmente
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aislado por el océano que, aquí, se encuentra con
todo como por vez primera y última al mismo
tIempo. Leones enanos y,". perros son
guardados como en un arca. Hasta e! ferroc"arril ha
sido de una vez para siempre, y en
su CIrcular atraviesa todo el tiempo
un runel. Por unos días e! barrio se ha convertido
en la ciudad port:uaria de una isla del Mar del Sur
y sus habitantes en salvajes que, ahítos de esrupo;
y deseo, se ante todo lo que Europa
arroja a sus ples. .
BLANCOS. Habría que describir, reuniéndolos
en un corpus, los paisajes de las barracas de tiro al
blanco. V cíase un desierto de hicio del cual
emergían, en muchos sitios, cabezas de pipas de
barro blancas, puntos de mira dispuestos como
haces de rayos. Detrás, ante una franja inarticulada
bosque, había dos guardabosques pintados al
oleo, y en pnmer plano, como,piezas de quita y
pon, dos sirenas de provocadores pechos. En otro
lado se erizan pipas en el pelo de mujeres que
raras veces van plntadas con faldas y más bien
llevan mallas. O bien surgen de algún abanico que
ellas abren en la mano. Hay pipas móviles que
glran lentamente al fondo de los Tirs al/x Pigeom.
Otros barracones ofrecen . teatros en' los que el
espectador dirige la representación con la escope-
ta. S, da en el blanco, empieza la función. Una vez
había treinta y seis cajas, y sobre el marco del
escenario estaba escrito lo que se esperaba que
detrás: Jea/1I1e d'Arc en prison, L'hosPitali-
te, Les rl/es de Pans. Rri otro barracón: ExécJltion
capita/e. Ante el portón cerrado, una guillotina,
un Juez en toga negra y un sacerdote sosteniendo
un crucifijo. Si el tiro es válido, se abre el portón
70
71
y avanza una plataforma de madera en la que se
ve al delincuente entre dos esbirros. Este se coloca
automáticamente bajo la guillotina y le cortan la
cabeza. Lo mismo: Les dé/ices dJl 11Iariage. Un
mísero interior se ofrece al espectador. Se ve al
padre en el centro de la habitación; en sus rodillas
sostiene a un niño, y con la mano libre t11CCe una
cuna en la que hay otro, echado. L' enfer: cuando
se abren sus puertas, se ve un diablo que tortura a
un alma en pena. A su lado, otro empuja a un
fraile en un caldero donde los condenados debe-
rán cocerse a fuego lento. Le bagne: un portón, y
ante él, un carcelero que tira de una campana
cuando se ha dado en el blanco. Esta suena y se
abre el portón. Se ve a dos presidiarios moviendo
una gran rueda; parecen tener que girarla. Y de
nuevo otra constelación: un violinista con su oso
bailarín. Uno dispara y el arco del violín se
mueve. El oso golpea e! bombo con una" zarpa y
levanta una pata. Imposible .no pensar en el
cuento del sastrecillo valiente; también cabría
imaginarse a la Bella Durmiente despertada por
un tiro, a Blanca Nieves liberada de la manzana
por un disparo y a Caperucita Roja salvada por
otro. Como en un cuento de hadas, e! disparo
irrumpe en la existencia de 105 muñecos con esa
violencia redentora que arranca a los monstruos la
cabeza del tronco y revela su condición de prince-
sas. Como en aquel gran portal sin letrero: si se ha
apuntado bien, el portón se abre y, ante cortinas
de pana roja, un moro parece esbozar una ligera
reverencia. Sostiene una fuente de oro. En ella
hay tres frutas. Se abre la primera, y en su interior
se inclina una figurilla minúscula. En la segunda,
dos muñecos igualmente minúsculos bailan giran-
do sobre sí mismos. (La tercera no se abrió.)
Debajo, frente a la mesa sobre la cual se alza el'
resto del decorado, un pequeño jinete de madera
con la inscripción:, ROl/le mil/ée. Si se da en el
blanco, se oye un y el jinete da una
voltereta con su caballo, quedando, por supuesto,
sentado encima de él.
ESTEREOSCOPIO. Riga. El mercado la
apretujada ciudad de casuchas de madera bajas se
extiende por el malecón, un dique de piedra ancho
y sucio, sin almacenes, siguiendo e! curso del
Duina. Pequeños vapores, cuya chimenea apenas
sobrepasa el muro del muelle, han atracado en la
liliputiense y negruzca ciudad (los barcos más
grandes están fondeados Duina abajo). Sucios
tablones constituyen el fondo arcilloso sobre el
cual, brillando en el aire frío, se difuminan unos
Cuantos En algunas esquinas pueden
verse todo el año, junto a puestos de pescado,
carne, botas y ropa, mujeres de la pequeña bur-
guesía con esas varillas de papel coloreado que
sólo por Navidad suelen llegar hasta Occidente.
, Ser reñido por la voz que más se ama: así son esas
varillas. Por pocos céntimos, azotes multicolores.
Al final del malecón, entre barreras de madera y a
sólo treinta pasos de! agua, se alza el mercado de
manzanas con sus montañas rojiblancas. Las man-
zanas por vender se esconden entre la paja, y las
ya vendidas, sin paja, en las cestas de las amas de
casa. Al fondo se eleva Una iglesia de color rojo
oscuro que, en el aire fresco de noviembre no
puede competir con las mejillas de 'las manz;nas.
Varias tiendas de ,accesorios náuticos en casitas
diminutas, no lejos del malecón. En ban
pintado amarras. Por todas partes se ven mercan-
cías pintadas en letreros o pintarrajeadas en las
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paredes de las casas. En su pared de ladrillos sin
enlucir, una tienda de la ciudad ofrece maletas y
correas de tamaño superior al natutal. Otra, de
corsetería y sombreros de -mujer, situada en una
casa baja, que hace esquina, ha pintado, sobre un
fondo amarillo' ocre, acicalados rostros femeninos
y rígidos corpiños. En la esquina de enfrente se
alza una farola 'que muestra algo parecido en sus
cristales. El conjunto parece la fachada de un
burdel de fantasía. En otra casa, que tampoco está
lejos del puerto, se ven sacos de azúcar y carbón
de color gris y óegro sobre una pared gris. En
otro lugar ha y representadas cornucopias de las
que llueven zapatos. Varios artículos de ferretería
-martillos, ruedas dentadas, alicates y tornillos
diminutos- han sido pintados con todo detalle
en un letrero que parece un modelo de esos
antiguos álbumes infantiles para colorear. La
ciudad está llena de imágenes similares, como
extraídas de cajones. Pero en medio se alza un _
gran número de, edificios altos y con
aspecto de fortificaciones, que evocan todos los
horrores del zarismo.

EXCLUIDO DE LA VENTA. Gabinete mecá-
nico en la feria de Lucca. Una tienda de campaña
alargada y simétricamente distribuida alberga la
exposición. Varios escalones conducen a ella. U na
mesa y algunos' ,muñecos inmóviles sirven de
cartel anunciador. Por la abertura derecha se!!ntra
en la tienda, y 'se vuelve a salir por la izquierda.,
En e! interior iluminado, dos mesas avanzan,hacia
el fondo. Se tocan por el borde longitudinal
interno, de suerte que sólo queda un, espacio
estrecho para circular. Ambas mesas son bajas y
están recubiertas de cristaL Encima se ven los
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muñecos (de una media de veinte a veintIcInco
centímetros de altura), mientras que de la parte
inferior, oculta, llega el tictac del mecanismo de
relojería que acciona a los autómatas. Una peque-
ña pasarela para niños bordea las dos mesas. De
las paredes cuelgan espejos deformantes. Cerca de
la "entrada se ven personajes principescos. Cada
uno hace algún movimiento: 'éste un amplio gesto
de invitación con el brazo derecho o izquierdo,
aquéllos desvían sus miradas de cristal, otros
revuelven los ojos al tiempo que mueven los
brazos. Allí están Francisco José, Pío IX en su
trono, flanqueado por dos cardenales, la reina
Elena de ltalia, la sultana, Guillermo I a caballo,
Napoleón In en pequeño y, en más pequeño aún,
Vitrorio Emmanuele de príncipe heredero. Siguen
figurillas bíblicas; luego, la Pasión. Herodes orde-
'na ]a matanza de los inocentes con variados
movimientos de cabeza. Abre mucho la boca e
inclina la cabeza; estira el brazo' y lo deja caer
nuevamente. Delante de él hay dos verdugos: uno
de ellos haciendo girar en el vacío su cortante
espada, wn un niño decapitado bajo el brazo, el
otro, a punto de asestar el golpe, permanece
inmóvil y se limita a girar los ojos. Y al lado, dos
madres: una moviendo suavemente y sin parar la
cabeza como una desconsolada, ,la otra alzando
lentamente los' brazos en gesto implorante.-La
Crucifixión. La cruz está en el suelo. Los verdu-
gos fijan los clavos. Cristo mueve la cabeza. Cristo
crucificado prueba la esponja embebida en .vinagre
que un soldado le tiende lentamente, a intervalos,
y luego retira de golpe. El Salvador levanta
ligeramente la barbilla. Desde, atrás, un ángel se
inclina sobre la cruz con el cáliz destinado a
recibir la sangre, lo acerca y luego, como si
74
75
estuviera lleno, lo retira.-La otra mesa n1ueSl'ra
cuadros de cosrumbres. Gargantúa ante un plato
de albóndig;'s. Se las lleva a la boca con ambas
manos alzando alternativamente ora el brazo
ora el izquierdo. Las dos manoS sostie-
nen sendos tenedores en los que hay una albóndi-
ga ensartada.-Una joven hilandera alpiña.-Dos
monos tocando,el violín.-,-Uná mago tiene delante
dos recipientes, en forma de tonel. Se abre el de la
derecha y de él surge el busto de una dama. Pero
se esconde enseguida. Se abre el de la izquierda:
de él emerge hasta la mitad el cuerpo de un
hombre, Se vuelve a abrir el recipiente de la
derecha y. esta vez aparece un 'de macho
cabrío con el rostro de la dama entre sus cuer,nos .
Acto se abre el de la izquierda: surge un
mono en vez del hOlTIbre. Luego todo vuelve a
• empezar desde el principio.-Dtro mago: tiene ante
sí una mesa y en cada nlano sostlene una copa
invertida. Cuando las levanta' alternativamente,
aparecen debajo tan pronto un panecillo o una
manzana, como una flor o un fuente
mágica: de pie ante una ,fuente, un joven campesi-
no sacude la cabeza. U na muchacha tira de la
o palanca y un grueso y continuo chorro de cris-
tal !luye por el caii.o ele la fucnte.-Los <llnan-
tes embrujados: un zarzal O una llama; dorodos
se abren en dos 11litades. En su interior se ven
dos muñecos: Giran la cabeza el uno hacia el
otro y luego la aparta;' coma si se miraran en'-
tre asombrados y perplejos. Debajo de cada
figura, un papelito. con el, título. Todo fechaclo
en 1862.
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POLlCLlNICA
El autor coloca la idea sobre la mesa de mármol
del café. Larga reflexión: pues aprovecha el tiem-
po en que aún no tiene delante el vaso, esa lente
con la cual examina al paciente. Luego saca poco a
poco su instrumental: estilográfica, lápiz y pipa.
La masa de clientes, dispuesta como en un anfitea-
tro, constituye el público de sU hospitaL El café,
servido y degustado previsoramente, sumerge la
idea en cloroformo. Aquello que tiene en mente
tiene tan poco que ver con el asuhto 111ismo como
el sueño de un anestesiado con la intervención
quirúrgica. En los' cautelosos lineahlientos de la
letra manuscrita se practican cortes; ya en el
interior, el cirujano desplaza acentos, cauteriza las "1
excrecencias verbales e intercala algún extranjeris-
mo cOI11o una costilla de plata. Por último, la
puntuación le cose todo con finas suturas y él
remunera al camarero, su asistente, en metálico.
SE ALQUILAN ..
ESTAS SUPERFICIES
Insensatos quienes lamentan la decadencia de la
crítica. Porque su hora sonó hace ya tiempo. La
crítica es una cuestión de justa dis\'ln.cja. Se halla
en casa en un mundo donde lo importante son las
perspectivas y visiones de conjunto y en el que
antes aún era posible adoptar un punto de vista.
Entretanto, las' COsas' hah arrenletido con excesi-_ ..
va virulencia contra la Sociedad humana, La' "im-
parcialidacb), la "mirada objetiva» Se han conver-
tido en mentiras, cuando no en la expresión, total-
mente ingenua, de la pura y simple incompetencia.
76
77
La nlirada hoy por hoy más esencial, la' mirada
mercantil, que llega al corazón de las cosas, se
llama publicidad. Aniquila. e! margen de libertad
reservado 'a la contemplación y acerca tan peligro-
samente las cosas a nuestros ojos como el coche
que, desde la pantalla del cine, se agiganta al
avanzar, trepidante, hacia nosotros. Y así como e!
cine no ofrece a la observación crítica los muebles
y fachadas en su integridad, sino que sólo su firme
y caprichosa inmediatez es fuente de
también la verdadera publicidad acerca vertigIno-
samente las cosas y tiene un ritmo que se correS-
ponde con. e! de! buen cine. De ,este modo la
"objetividad» ha sido dada de
baja, y frente a las descomunales Imagenes VISIbles
en las paredes de las casas, donde el "Chlorodont»
y el "Sleipnin) para gigantes se hallan al alcance de
la mano la sentiinentalidad recuperada se libera a
la ameri::'na, como esas personas a las que riada
mueve ni conmueve aprenden a llorar nuevamen-
te en el cine .... Al, hombre de la calle, sin embar-
o go, es el:dinerojo' que le aproxima de este modo
las cosas y establece el contacto decisivo con ellas,
y el crítico remunerado\que trafica con cuadros
en la galería de arte de! marchante sabe sobre ellos
cosas, si no mejores, aL menos más importantes
que el aficionado que los ve en e! La
calidez del tema se le revela y lo pone sentimentaL
¿Qué es, en definitiva, lo que sitúa a la publicidad /
tan por encima de la crítica? No lo que dIcen los
huidizos caracteres rojos del letrero luminoso,
sino e! charco de fuego que Jos refleja en e!
asfalto.
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ARTICULOS DE OFICINA
.' " -,.- -_._ ..... - . __.. -.".----
El del jefe rebosa de Lo que bajo
una apariencia de confort' seduce 'ál que entra es,
en realidad, un arsenal camuflado. Sobre el escri-
torio, un teléfono suena a cada Le corta a
uno la palabra en el momento crucial, dando
tiempo al que tiene enfrente de preparar su
respuesta. Entretanto, fragmentos de la conversa-
ción permiten ver cuántos asuntos son allí' trata-
dos, todos más importantes que el que, está
esperando turno. Uno se dice esto y empieza a
desistir de su propio punto de vista. Comienza a
preguntarse de quién estarán hablando, escucha
con terror que el viaja aBrasil al día
siguiente 'y muy pronto se solidariza a tal punto
con la empresa que la jaqueca de la que el otro se
queja por teléfono es calificada de lamentable
contratiempo para el negocio vez de como
una suerte). La hayan llamado o no, entra la
secretaria. Es ml'Y guapa. Y, ya esté su patrón
inmuáizado cóntra sus encantos, ya sepa hace
tiempo, como admirador, a qué atenerse con ella,
el recién llegado la mirará más de una vez y ella
sabrá cómo agenciarse el agradecimiento de su
jefe. El personal está en acción, sirviéndole fiche-
ros en los que el invitado se sabe inscrito bajo las
más di versas tú bricas. Comienza a cansarse. Pero
el otro, que tiene la luz a sus espaldas, lee satis-
fecho ese cansancio en los rasgos de,];i, cara cegada
por la fuerte iluminación. También el sillón surte
su efecto; uno se ha retrepado profundamente en
él como en el del dentista y acaba considerando
el penoso procedimiento como el curso normal
y ordinario de las cosas.' Una liquidación
rá talnbién, tarde o teo1prano, a este tratamiento.
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79
PAQUETES POSTALES:
EXPEDICION y EMBALAJE
Muy de mañana atravesaba Marsella en coche,
rumbo a la estación, y a medida que en el trayecto
me salían al paso sitios conocidos, o nuevos,
desconocidos, o bien otros de los que sólo guarda-
ba un yago recuerdo, la ciudad sé transformó en
un lib'ro qile tenía entre mis manos y al que aún
eché un par de ojeadas rápidas antes de
desapareciera de, mi vista en el baúl del desvan,
por quién sabe cuánto tiempo.
¡CERRADO POR OBRAS!
Soñé que me quitaba la vida con un fusiL
salió el disparo, no me desperté, sino que me vI
n rato como un cada
' ver. Sólo entonces
yacer, u ,
me desperté. "
RESTAURANTE
AUTO MATICO 11 AUGIAS"
Esta eS la objeción más fuerte' contra el modo de
vida de un solterón: que hace sus comidas solo.
Comer a solas vuelve fácilmente hosca y dura a la
gente. Quien tenga por costumbre hacerlo, ha de
vivir espartana mente para no degenerar. Aunque
sólo fuera por eso, los ermitaños se altmentaban
con frugalidad. Pues sólo en comunidad hace
justicia a la comida, que para probar bIen eXIge
compartida y repartida. No importa con qUlel:,:
antiguanlente, un mendigo a la Olesa ennguecla
cualquier comida. Lo que importa eS dar y el
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compartir, no la conversación mundana de los
comensales. Es asombroso comprobar, IJar otra
. parte, cómo la sociabilidad se toma crítica sin
alimemos. La hospitalidad nivela y une. El co de
de Salnt-Germain se mantenía sobrio ante las
mesas llenas y de esta forma dominaba la ca",
. sación. Pero allí donde cada cual se va ca'. el
estómago vacío, surgen las rivalidades y su se';ue-
la de riñas.
TIENDA DE SELLOS
A qu,ien.-,:e:-isa atados de correspondencia vieja,
un sello rebrado. de la circulación hace ya tiempo
y pegado en algun sobre frágil, le dirá a menudo
más que docenas de páginas leídas. A veces
aparecen pegados en postales y-uno no sabe si
despegarlos. o guardar tal cual la tarjeta postal,
como la hOJa de algún antiguo gran maestro que
tuvIera en la cara y al dorso dos dibujos distintos
e Igualmente valiosos. Hay también, en las vitri-
nas de ciertos cafés, cartas que tienen la conciencia
sucia y se hallan expuestas, en la picota a las
miradas de todo el ¿O acaso han
y deben languidecer en aquella vitrina
ano tras ano, sobre un Salas y Gómez * de cristal?
Las cartas que llevan mucho tiempo sin abrir
cierto aire bmtal; son desheredadas que
mahgnament: y en silencio, traman venganza 1'01
sus largos dlas de sufrimiento. Muchas de ella'
serán nlás tarde, en los escaparates de las
de sellos, los sobres con sello impreso estigmatiza-
* Alusión al islote desieno de un poema de A v eh .
(
N J I T ,on amlSSO
. al 10J .).
80
81
dos por matasellos a lo ancho y largo de SU.
superficie .
Hay, como .se sabe, que sólo se
interesan por ·los sellos y uno cteería
fácilmente que son los únicos que han logrado
penetrar el secreto. Se aferran a la parte oculta del
sello: el matasellos. Porque el matasellos es su
lado nocturno. Los hay solemnes, que dibujan una
aureola sobre la cabeza de la reina Victoria, y
proféticos, que a Humberto* la corona del
martirio. Pero ninguna fantasía sádica se aproxima
al negro procedimiento que cubre d¿ estrías los
rostros y, como un terremoto, abre grietas en la
superficie de continentes enteros. y el placer
perverso que produce el contraste entre el cuerpo
ultrajado· del sello·y su blanco vestido de tul,
guarnecido de encajes: el dentado. Quien ande tras
los matasellos deberá poseer, como detective, la
filiación de las oficinas de correos más sospecho-
sas, como arqueólogo, el arte de completar el
torso de los nlás ignotos topónimos, y, como
cabalista, el inventario de las fechas de todo un
siglo.
Los sellos abundan en numeritos, letras diminu-
tas, hojas y ocelos minúsculos. Son tejidos celula-
res gráficos. Y todo ese hormigueante entrevero
sigue viviendo; como los animales inferiores,
incluso despedazado. Por eso se forman imágenes
tan vivas y sugeremes al pegar juntos trocitos de
sellos. En éstos, sin embargo, la vida conserva
siempre un rasgo de putrefacción, como signo de
, .
• Humberto 1 (1844-1900), hijo de Víctor Enmanuel 11
asesinado por disparo anar.Guista en Monza. (N. de los T.)
¡

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I
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que resurge a partir de trozos muertos. Sus
retratos y grupos obscenos aparecen repletos de
osamentas y amasijos de gusanos.
¿Se quiebra tal vez en la gama cromática de las
series largas la luz de algún sol exótico? ¿Captura-
ríari acaso en los correos centrales de los Estados
Pontificios o de Ecuador rayos que nosotros no
conocemos? ¿Y por qué no se nos muestran los
sellos de planetas más felices? ¿Los mil matices de
rojo encendido que circulan en Venus? ¿Y los
cuatro grandes valores grises de Marte? ¿Y
los sellos sin cifras de Saturno? .
En los sellos, países y mares son sólo las provin-
cias, los reyes son simples mercenarios de las
cifras que, a discreción, derraman sobre ellos sus
colores. Los álbumes de sellos son obras de
/
consulta mágicas, en las que se registran los
números de los monarcas y palacios, de los ani-
males, alegorías y Estados. El tráfico' postal
reposa en la armonía de esos números como el
movimiento de los planetas, en las armonías de
los números celestes.
Viejos sellos de diez céntimos que en su óvalo
muestran sólo una o dos grapdes cifras. Se aseme-
jan a esas primeras ',fotos/desde las cuales nos
miran, en sus marcos harí:.izados de negro, ante-
pasados a los que nunca conocimos: tías abuclas o
bisabuelos cifrados. También Thurn und Taxis *
tiene grandes cifras en sus sellos, que parecen
* Sello de la familia de 'nlUm. und Taxis que desde 1495 hasta
. 1866 estuvo al frente Jc la organización postal del imperio
alemán. (N. d, /0' T.)
82 83
números de taxímetros embrujados. No sería nada
extraño ver, una noche, la luz de una vela brillar
detrás de ellos. Pero también hay pequeños sellos
sin dentado, ni mención de moneda o de pais. En
la tupida telaraña llevan tan sólo un número. Son
quizá los verdaderos «parias».
Los rasgos de escritura en los sellos de piastra
turcos son como el alfiler demasiado lIamati \'0 y
destellante que adorna oblicuamente la corbata de
un tain1ado comerciante de Constantinopla, euro-
peizado sólo a medias. Son de la raza de los
advenedizos postales, aquellos formatos grandes y
chillones, de dentado imperfecto, de Nicaragua o
de Colombia, que con su atuendo pretenden
dárselas de billetes de banco.
Los sellos de sobretasa son los espíritus entre los
sellos postales. No se modifican. El cambio de
monarcas y de formas de gobierno pasa sin
rozarlos como si fueran espectros, y no dejan
huellas.
El niño mira hacia la remota Liberia a través de
unos gC'melos de teatro (lue sostiene al revés: allí
está, tras su franjita de lnar, con sus palmeras, tal
como la muestran los sellos. Navega con Vasco de
Gama alrededor de un triángulo que es isósceles
como la esperanza y cuyos colores cambi1n según
el tiempo. Prospecto de viaje del cabo de Buena
Esperanza. El eisne que se ve en los sellos austra-
lianos será siempre, incluso en los valores azules,
verdes y marrones, el cisne negro que sólo existe
en Australia y aquí se desliza sobre las aguas de un
estanque como sobre el más pacífico de los
océanos.
Los sellos son las tarjetas de visita que los grandes
Estados dejan en la habitación de los niños.
Como Gulliver recorre el niño países y pueblos de
. sus sellos postales. La geografía e historia de los
liliputienses, la ciencia entera del diminuto pueblo
Con todos sus nombres y números le es explicada
en sueños. Participa en sus asuntos, asiste a sus
purpúreas asambleas, presencia la botadura de sus
barquitos y celebra jubileos con sus testas
das cJue, detrás de setos vi vos, reiúan solctnne-
1l1cntc en sus tronos.
I la)', como se sabe, un lenguaje de los sellos 'I"e
es al lenguaje de las flores lo que el alfabeto Morse
al escrito. Pero ¿cuánto t.iCfl1pO vivirá aún la
florescencia entre los postes telegráficos? ¿No son
ya los .grandes sellos artísticos de la posguerra,
con sus intensos colores, los ásters y las dalias
otofiale.s de esta flora? Stcphan *, un aJenlán ----<1
ue
no por azar fue contemporáneo de Jean Paul-,
plantó aquella simiente en la estival mitad del
siglo XIX. No sobrevivirá al XX.
SI PARLA ITALIANO
U na noche estaba sentado en un banco, presa de
violentos dolores. En otro, enfrente del mío,
tOll1aron asiento dos muchachas. Parecían 'lucrer
decirse cosas Íntirnas y cjnpezaron a cuchichear.
¡"uera de mí no había nadie. en las inmediaciones,
'" I-Icinrich von Stcphan (1831-1897), dirigió a partir de 1870
la administración postal prusiano-alemana reformándola "
modernizándola por cnmplcw, (N. d, ¡fI.f T.) .
84 85
y, por muy alto que hubieran hablado, yo Íl0
habría entendido su italiano. Pero el caso es que," '
frente a ese bisbiseo inmotivado en una lengua
para mí inaccesible, nó pude librarme de la
sensación de que me estaban aplicando un vendaje
fresco en la zona dolorida.
ASISTENCIA TECNICA
Nada hay más p;bre que tal
como" se pensó. En un caso __ as,f, ponerla por
,eScrito ro equivale ni siquiera a fotogra-
'ría. Además, la verdad (C0I110 un(ni¡'iq, tomo una
rriujer que' no nos ama) se niega a quedarse
tranquila y sonreír ante el objetivo de la escritura
cuando nosotros nos acomodamos bajo el paño
negro. Bruscamente, como ge golpe quiere ser
arrancada de su ensimismamiento y sobresaltada
por alborotos, música o gritos de auxilio. ¿Quién
querría contar las señales de alarma con las que
'está equipado el interior del verdadero escritor? Y
«esc;ibin) no significa otra cosa que ponerlas en
funcionamiento. Entonces 'la du lee odalisca pega
un salto, agarra lo primero que cae en sus l11anos
en el desorden de su alcoba, nuestra caja craneana,
envuelve en ello, y huye así de' nosotros; casi
irreconocible, hacia 'la gente. Pero ¡qué bien
constituida ha de estar, y qué salud tan sólida la
suya para presentarse entre ellos así, disfrazada,
acosada, aunque victoriosa y adorable!
QUINCALLA
En l11i trabajo, como salteadores de
,.
.'
caminos que irrumpen armados y despojan de su
convicción al ocioso paseante.
El asesinato de un critninal puede ser llloral..., su
legitimación, jamás.
Dios cuida de la nutrición de todos los hombres, y
el Estado, de su desnutrición.
La expresión de quienes se pasean en las pinacote-
cas revela una mal disimulada decepción por el
hecho de que en ellas sólo haya cuadros colgados.
ASESORAMIENTO FISCAL
No hay duda: existe una cqrrelación secreta entre
la medida de los bienes/y la medida de la vida
quiero decir, di,nero' y tiemp6. Cuanto
futilmente esté ocupado el tiempo de una vida,
tanto más frágiles, proteicos y heterogéneos serán
sus momentos, mientras que el gran período
caracteriza la existencia del hombre superior. Muy
justamente propone Lichtenberg hablar de «empe-
queñecimiento», en lugar de «acortamiento» del
tiempo, y observa que: «Un par de docenas de
millones de minutos hacen una vida de cuarenta y
cinco años y algo más». Allí donde una docena de
millones de unidades de la moneda en curso no
valga absolutamente nada, la vida, para parecer
respctable como suma, tendrá que ser medida en
segundos, en vez de en all0S. Y de acuerdo con
eso, será despilfarrada. como un fajo de billetes:
Austria no logra perder la costumbre de calcular
en coronas.
86
87
El dinero y la Hu via . van juntos. El tiempo
meteorológico es un índice del estado de este
mundo. La beatitud no tiene nubes ni sabe de
climas. También llegará el imperio sin nubes de
los bienes perfectos, sobre los que no lloverá
dinero alguno.
Debería hacerse un análisis descriptivo de los,
billetes de banco. Un libro cuya ilimitada fuer"
satírica sólo tuviera su igual en la fuerza de su
objetividad. Pues en sitio alguno adopta el capita-
Hsmo, dentro de su sacrosanta seriedad, un aire
más ingenuo que en estos documentos. Esos
niños inocentcs que juguetean alrededor de las
cifras, aquellas diosas que sostienen las Tablas de
la Ley o esos héroes maduros que envainan su
espada ante las unidades monetadas constituyen
un mundo de por sí:. para la fachada
del infierno. De habér -visto Lichtenberg difundi-
do el papel moneda, el plan de' esta obra no se le
habría escapado.
PROTECCION LEGAL
PARA INDIGENTES
EDITOR: Mis expectativas se han visto seriamen-
te defraudadas. Sus cosas no tienen ningún impac-
to en el público; no atraen lo más mínimo. Yeso
que no he escatimado en la presentación. Me he
arruinado con los gastos de publicidad.-Ya sabe
cuánto le aprecio, ahora igual que antes. Pero no
podrá tomarme a mal que mi conciencia comercial
también empiece a alarmarse. Si hay alguien que
hace lo que puede por sus autores soy yo. Pero en
fin ele cuentas también tengo mujer e hijos que
l I
, I
¡ .
¡
"
,
mantener. No quiero decir, desde luego, que le
guarde rencor por las pérdidas de los últimos
aliaS. Pero sí me quedará un amargo sentimiento
de desilusión. Latnentablemente, por ahora me es
imposible seguir ayudándole.
AUTOR: jPero oiga! ¿Y usted por qué se hizo
editor? Lo avetiguarcrnos de' inmediato. Pero
antes permítame decirle una cosa: yo figuro en su
archivo con el número 27. Usted ha editado Cinco
libros míos; es decir, ha apostado cinco veces por
el 27. Lamento que el 27 no saliera. Por lo demás,
sólo me ha apostado eh,val. Simplemente porque
estoy junto a su número de la súerte, el 28.-'-Por
qué se hizo usted editor, pues ya lo sabe. Igual
hubiera podido abrazar una profesión honesta,
cotno su señor padre. Pero eso de vivir al día ... ,
así es la juventud. Siga con sus costumbres de
siempre. Pero 'evite hacerse pasar por tin honrado
cotnerciahte. Y no ponga cara de inocente si lo
pierde todo jugando; no me venga ahora con su
jornada laboral de ocho horas ni las noches en que
apenas logra descansar. «Sobre todo un. cosa, hijo
mío: isé fiel y, sincero!» jY 'rlO le monte escenas a
sus números! ¡O acabarán echándole!
TIMBRE DE NOCHE
PARA AVISAR AL MEDICO
La satisfacción sexual desliga al hombre de su
secreto, que no reside en la sexualidad, pero que
el! su satisfacción, y quizá sólo en ella, es
do, no resuelto. Hay'que compararlo al lazo que
lo liga a la vida. La mujer lo corta, y el hombre
queda libre para la muerte porque su vida ha
88 89
perdido el secreto. De este modo vuelve a na-
cer, y así como la amada lo libera del hechizo de
la madre, la mujer lo desliga más literalmente
de la madre tierra; es -la comadrona que corta
ese cordón umbilical entretejido con el secreto de
la natu raleza.
MADAME ARIANE,
SEGUNDO PATIO A LA
IZQUIERDA
Quien interroga adivinas para conocer el futuro
revela, sjn saberlo, un conocimiento íntimo de lo
venidero mil veces más preciso que todo cuanto
pueda escuchar de boca de ellas. Lo guía más la
inercia que la curiosidad; y nada se parece menoS a
la resignada torpeza con la que asiste a la revela-
ción de su destino, que la maniobra veloz y
peligrosa con que el valiente afronta el futuro.
Pues la presencia de ánimo es la quintaesencia de '
este futuro; captar exactamente lo que está suce-
diendo en el lapso de un segundo es l11ás decisivo
que conocer con antelación futuros, .'
Presagios, presentimientos y señales atraviesan día
y noche nuestro organismo como series de ondas.
Interpretarlas o utilizarlas, esta es la cuestión.
Ambas cosas son incompatibles. La cobardía y la
pereza aconsejan lo primero, la lucidez y la
libertad, lo segundo. Pues antes de que una
profecía o advertencia semejante convierta en
algo mediatizable, palabra o imagen, ya se habrá
extinguido lo mejor de su fuerza, esa fuerza con la
que da de lleno en nuestro centro, obligándonos
--apenas sabemos cómo- a actuar en función de
ella. Si la desatendemos, entonces -y sólo enton-

l'
ces- se descifrará por sí misma. La leemos. Pero
ya es demasiado tarde. De ahí que cuando un
incendio estalla de improviso o de un cid
despejado llega la noticia de una muerte, surja, e j
el primer momento de terror mudo, un sen ti
miento de culpa unido al vago reproche: ¿Acaf )
no lo sabías ya, en el fondo? La última vez que
hablaste del muerto, ¿no tenia ya su nombre una
sonoridad distinta en tus labios? Ese ayer-noche
cuyo lenguaje sólo ahora entiendes ¿no te hacía
acaso señas desde las llamas? Y si se pierde un
objeto al que querías ¿no había ya en torno a él
-horas, días antes- un halo fatídico de burla, o
de tristeza? Como los rayos ultravioleta, el recuer-
do muestra a cada cual, en el libro d ~ la vida, una
escritura que, invisible, iba ya glosando el texto a
modo de profecía. Pero no se intercambian impu-
nemente las intenciones ni se confía la vida aú'"
no vivida a cartas, espíritus y estrellas que la
disipan y malgastan en un instante para devolvér-
nosla profanada; no se le escamotea impunemente
al cuerpo su poder para medirse con los hados en
su propio terreno y salir victorioso. El instante
equivale a las Horcas Caudinas bajo las cuales el
destino se doblega ante él. Transformar la amena-
za del futuro en un ahora pleno, este milagro
telepático -el único deseable-, es obra de una
presencia de ánimo corpórea. Los tiempos primi-
tivos, en los que un comportamiento semejante
formaba parte de la economía doméstica del
hombre día a día, le ofrecían en el cuerpo desnudo
el instrumento más fiable para la adivinación. La
Antigüedad conocía aún la verdadera praxis, y es
así como Escipión, al pisar suelo de Carrago, da
un traspiés y exclama, abriendo desmesuradamen-
te los brazos, la fórmula de la victoria: Temo te,
90 91
terra africalla! Lo que pudo haber sido signo
funesto, imagen de la desgracia, él lo ata corporal-
.Olcnte al instante y se convierte a sí tniSnl0 en
factótum de su cuerpo. Y es precisamente en esto
donde las antiguas prácticas ascéticas del ayuno, la
continencia y la vigilia han celebrado, desde
siempre, sus mayores triunfos. El día yace cada
mañana sobre nuestra cama como una canlisa
recién lavada; el tejido incomparablemente delica-
do, incomparablemente denso de un vaticinio
limpio, nos sienta como de molde. La dicha de las
próximas veinticuatro horas dependerá de que
sepamos hacerlo nuestro al despertarnos.
MASCARAS-GUARDARROPA
Quien translnite la noticia de una muerte se ve a
sí mismo muy importante. Su sensación le con-
vierte -en contra incluso dé cualquier lógica-
en mensajero del reino de los muertos. Pues la
comunidad de los muertos es tan gigantesca que
hasta quien sólo anuncia una nluertc, ad vierte su
presencia. Ad plllres ire significaba, para los
antiguos romanos, morir.
En Bellinzona me puse a observar a tres religiosos
en la sala de. espera de la estación. Estaban
sentados en un banco colocado casi enfrente de mi
asiento. Me fijé, fascinado, en los gestos del que
estaba en medio. y se distinguía de sus hermanos
por una capucha roja. Les hablaba manteniendo
las manos juntas en el regazo y sólo de vez en
cuando alzaba y movía muy poco una u otra.
Pensé: la mano derecha debe saber siempre lo que
hace la izquierda.
¿Quién no se ha sorprendido alguna vez al salir
del Inctro al aire libre y verse canlinando, arriba
1
a
plena luz de! sol? Y, sin embargo, e! sol brillaba
con la misma claridad unos minutos antes, cuando
él bajó. Así de rápido ha olvidado qué tiempo
hacía en el mundo de arriba. Y éste, a su vez, lo
olvidará con igual rapidez. Pues, ¿quién puede
decir de su existencia algo más que esto: que ha
pasauo por la vida de uos o tres personas con la
misma dulzura y proximidad con que va cambian-
do el tiempo?
En Shakespeare y en Calderón, las batallas ocupan
continuamente el último acto, y los reyes, prínci-
pes, escuderos y séquitos «entran en escena huycn-
Uo». El instante en que se vuelven visibles a los
espectadores los hace detenerse. El escenario da la
voz de alto a la huida de los personajes del urama.
Su ingreso en el campo visual de quienes no
participan en la acción y están realmente por
encima de ellos, permite tomar aliento a esos
abandonados a su suerte y los envuelve en una
atolósfera nueva. Por eso la entrada en escena de
los que llegan «huyendo» tiene su significado
oculto. En la lectura de esta indicación entra en
juego la espcranza de un lugar, de una luz o de
unaS candilejas en las que nuestra huida por la
vida también 'luede a salvo de observadores
extraños.
OFICINA DE
APUESTAS MUTUAS
La existencia burguesa es el reglmen de los
asuntos privados. Cuanto más importante y rico
92
93
en consecuencias sea un tipo de conducta" tanto
más lo eximirá aquélla de todo control. Profesión
. de fe política, situación financiera, religión ... , todo
. esto quiere ocultarse, y la íamilia es la madriguera
tenebrosa y pútrida en cuyos escondrijos y rinco-
nes han arraigado los instintos más mezquinos. El
filisteismo proclama la privatización total de la
vida amorosa. De ahí que cortejar se haya conver-
tido, para él, en un proceso mudo y obstinado que
se lool;za sin testigos, y este galanteo totalmente
pri·. ,exento de cualquier responsabilidad, es
lo realmente nuevo en el «flirteo». En cambio, e!
tipo proletario y el feudal se asemejan en que el /
galanteo es para ellos mucho menos una victoria
sobre la mujer que sobre sus rivales. Pero esto
significa 'respetar a la mujer mucho más profunda-
mente que en su «libertad», significa acatar su.
voluntad sin pedirle explicaciones. Feudal y prole- .
tario es e! desplazamiento de los acentos eróticos a --
la esfera pública. Dejarse ver con una mujer en tal
o cual ocasión puede significar más que acostarse
con ella. Así también, el valor del matrimonio no
radica en la estéril «armonía» de los cónyuges: al
igual que el hijo, la fuerza espiritual del matrimo-
nio se manifiesta asimismo corno repercusión
excéntrica de sus luchas y rivalidades.
CERVECERIA
Los marineros bajan raramente a tierra; el servicio
en alta mar es un permiso dominical comparado
con el trabajo en los puertos, donde a menudo hay
que cargar y descargar día y noche. Luego,
cuando a un grupo le llega el permiso para
desembarcar por unas horas, ya ha oscurecido. En

J

1:
I
I
I
I
e! mejor de los casos, la catedral se yergue como
una mole oscura camino de la taberna. La cervece-
ría es la llave de cualquier ciudad; saber dónde se
puede beber cerveza alemana es, como conoci-
miento de geografía y etnología, más que suficienc
te. La taberna de los marineros alemanes despliega
e! plano nocturno de 'la ciudad: desde ella no es
difícil dar con e! camino alburdeJ o a los otros
bares. Su nombre suena hace días en las conversa-
ciones a la hora de comer. Pues cuando han
dejado atrás un puerto, todos van enarbolando,
uno tras otró y como si fueran minúsculos gallar-
detes, los motes de los locales y salas de baile, de
las mujeres guapas y los platos nacionales de la
escala siguiente. Pero' quién sabe 'si esta vez
bajarán a tierra. Por eso, no bien el barco ha
efectuado su declaración y echado las amarras,
suben a bordo vendedores de recuerdos: éollares y
postales, cuadros al óleo, cuchillos yestatuillas de
mármol. La ciudad no sevisita, secOtllpra. En la
maleta de! marinero' e! cinturón de
cuero de Hong' Kong, la vista panorámica de
Palermo y la foto de una chica de Stettin. Exacta-
meóte así es su verdadero hogar: Nada sabe de csa
nebulosa lejanía que, para el burgués, encierra
inundas desconocidos. Lo primero que se impone
en cada ciudad es el servicio a bordo; luego
vienen la cerveza alemana, el jabÓn de afeitar
inglés y el tabaco holandés. Tienen presente hasta
eri la médula la norma internacional de la indus-
tria; no son víctimas de las palmeras ni de los
icebergs. El tllarinero ha «engullido» la cercanía y
sólo le dicen algo los matices más exactos. Sabe
distinguir mejor los países según su forma de
preparar el pescado que según la arquitectura o la
decoración del paisaje. A tal punto se halla a gusto
94
95
en e! detalle que, en medio del océano, las rutas en
las que se cruza con otros barcos (y saluda con
, señales de sirena a los de su propia compañía) se
vuelven para él ruidosas carreteras en las que es
preciso ceder el paso. Vive en alta mar en una
ciudad donde, en la Cannebicre de Marsella, un
bar de Port Said queda casi enfrente de una casa
de citas de Hamburgo, y el Castel del Ovo
napolitano se encuentra en la Plaza de Cataluña de
Barcelona. Entre los oficiales, la ciudad natal aún
tiene la primacía. Pero para el grumete o el
fogonero, para la gente cuya fuerza, de trabajo
transportada está siempre en contacto con la
mercancía en el casco del barco, los puertos más
distantes ya ni siquiera son una patria, sino, una
cuna. Y al escucharlos uno se percata de lo
engafioso que es viajar.
PROHIBIDO MENDIGAR Y
VENDER A DOMICILIO
Todas las religiones han honrado al mendigo.'
Pues él demuestra que el espíritu y los postulados,
las consecuencias y los principios fracasan ignomi-
niosamente en un asunto tan prosaico y. trivial
como sagrado y vivificante, cual era el dar li-
mosna.
Nos quejamos de los mendigos del Sur y olvida-
mos que la insistencia con que se nos plantan en
las narices se halla' tan justificada como la obstina-
ción del erudito frente a textos difíciles. No hay
sombra de vacilación ni indicio de aquiescencia o
deliberación, por mínimo que sea, que ellos no
adviertan en nuestros gestos. La telepatía del
cochero que sólo con sus gritos nos hace ver
claranlente que no somos reacios a viajar en su
coche, o la del chamarilero que extrae de su ba-
ratillo el único collar o camafeo capaz de seducir-
nos, son de la misma especie.
HACIA EL PLANETARIO
Si hubiera que enunciar, como lo hizo l-lillel* con
la doctrina judía, la doctrina de la Antigüedad en
pocas palabras concentrándola toda' en una sola
frase, ésta debería rezar: «Sólo poseerán la ,Tie-
rra quienes vivan de las fuerzas del cosmos». Nada
distingue tanto al hombre antiguo del moderno
corno su entrega a una experiencia cósmica que
este último apen'as conoce. El ocaso de esa entrega
se anuncia -ya en el florecimiento de la astronomía,
a principios de la Edad Moderna. Kepler, Copér-
nito y Tycho Brahe no actuaron, sin duda,
movidos por impulsos científicos. Sin
embargo, en la importancia exclusiva otorgada a
una vinculación óptica con el universo -.-resulta-
do al que muy pronto condujo la astronomía-
aparece un signo precursor de lo que habría de
venir. La relación del mundo antiguo con el
cosmos se desarrollaba en otro plano: el de la
embriaguez> Y, de hecho, la embriaguez es la úni-
ca experiencia en la que nos aseguramos de lo más
próximo y de lo más remoto, y nunca de lo uno
sin lo otro. Pero esto significa que, desde la
,. Hilld el Viejo (70 a. de C.-lO d. de C,), uno de' los grandes
doctores de la I.ey judaica, fue autor de las útle reglas, método
de interpretación de los libros sagrados que sentó las bases de
la hermchcútica ,hebrea. (N. dt los T J
96
97
,
I
I
embriaguez, el hombre sólo puede comunicar con'
el cosmos en comunidad. La temible aberración
de los modernos consiste en considerar irrelevante
y conjurable esta experienéia, y dejarla en manos
del individuo para que delire y se extasíe al
. contemplar hermosas noches consteladas.· Pero lo
cierto es que se impone cada vez de nuevo, y los
pueblos y razas apenas logran escapar a ella, tal
como lo ha demostrado, y del modo más terrible,
la última guerra, que fue un intento por celebrar.
nuevos e inauditos desposorios con las potencias
cósmicas. Masas humanas, gases, fuerzas eléctricas
fueron arrojadas a campo raso, corrientes de alta
frecuencia atravesaron el paisaje, nuevos astros se
elevaron al cielo, el espacio aéreo y las profundi-
dades marinas resonaron con el estruendo de las
hélices y en todas partes se excavaron fosas de
sacrificio en la madre tierra. Este gran galanteo
con el cosmos se por primera vez a escala-
planetaria, es decir, en el espíritu de la: técnica;:..,
Pero como el afán de lucro de la clase dorriinan!e
pensaba satisfacer su deseo en ella, la técnica /
traicionó a la humanidad y convirtió el lecho -
nupcial en un mar de sangre. Dominar la natura-'-.!
leza, enseñan los imperialistas, es el sentido de 1,
toda técnica. Pero ¿quién confiaría en un maestro
que, recurriendo al palmetazo, viera el sentido de
la educación en el dominio de los niños por los
adultos? ¿No es la educación, ante todo, la organi-
zación indispensable de la relación entre las gene-
raciones y, 'por tanto, si se quiere hablar de
dominio, el .dominio de la relación entre las
generaciones y no de los niños? Lo mismo ocurre
con la técnica: no es dominio de la naturaleza,
sino dominio de la relación entre naturaleza y
humanidad. Si bien los hombres, como especie,
. i
.
llegaron hace decenas de miles de años al término
de su evolución, la humanidad como especie está
aún al principio de la .suya. La técnica le está
organizando una physis en la que su contacto con
el cosmos adoptará una forma nueva y diferente
de la. que se daba en los pueblos y familias. Baste
con recordar la experiení:ía de velocidades gracias
a las cuales la humanidad se está equipando para
realizar vertiginosos viajes hacia el interior del
tiempo y toparse allí con ritmos que permitirán a
los enfermos recuperarse como antes Jo hacían en
la alta montaña o los mares merid'onllies. Los
parques de .atraccionesprefiguran los futuros sana-
torios. El estremecimiento que acompaña una
verdadera. experiencia cósmica no está ligado a ese
minúsculo fragmento de la naturaleza que·. sole-
mos llamar <<naturaleza». En las noches de extermi-
nio de la última guerra, una sensación similar a la
felicidad de los epilépticos sacudía, los ;"iembros
de la humanidad. Y las rebeliones que siguieron
luego constituyeron la' primera tentativa por ha-
cerse con' el control del nuevo cuerpo. El poder
del proletariado es la escala que mide su con vales-
cencia. Si la disciplina de éste no logra penetrarlo
hasta la médula, no lo salvará ningún razonamien-
to pacifista. Sólo en el delirio de la procreación
supera el ser vivo el vértigo del aniquilamiento.
-.
98
. 00000000000000000000000000
ESTE LIBRO
SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN LOS TALLERES GRAFICOS
DE ROGAR. S. A.
POLIG. COBO·CALLEJA. FUENLABRADA (MADRID)
EN EL MES DE JUNIO DE 1987

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TITULO ORIGINAL, EINBAHNSTRASSE

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Dirección única

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1955 BY SUHRKAMP VERLAG, FRANKFURl' AM MAIN
DE ESTA EDICION:

EDICIONES AL~
1987, ALTEA, l'AURUS, ALFAGÚARA, S. A.

PRINCIPE DE VERGARA. 81

280Q6 MADRID
TELEFONQ 261 97 00

LS.B.N., 84·204.2449.8 DEPOSITO LEGAL, M. 11.776-1987

,
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LA MAQUETA DE LA COLECCION
y EL D1SEflO DE LA CUllIERT A

.,

, II

I

I
INDICE

ESTUVIERON A CARGO DE ENRIC SATUE .,

.
'.

'

Gasolinera ........................ . . Salita para desayunar. . . . . . . . . . . . . Nr. 113 ...:'................. - ... . . Para hombres ...... .- ........ . Reloj regulador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ¡Vuelve! ¡Todo ha sido perdonado!. .... . Piso de lujo, amueblado, de diez habitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

15 15
16

18 18
19 19 21 22 23

,

...

Porcelana china . . . . . . . . . . . . . . . . Guantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . : .. Embajada mejicana . . . . . . . . . . . '.: . Estas plantaciones se enco~iendan a la . protección del- público . . . . . . . . . . . . . T ~r~eno en constnlcción . . . . . . . . . . . . . Ministerio del Interior. .............. . Bandera ........ . ... A media asta .. Panorama imperial . . . . . . . . . . . . . . . . . Obras públicas ....... , . . . . . . . . . . . . Peluquero para señoras quisquillosas .... . ¡Cuidado con los peldaños! .......... . Censor jurado de libros . . . . . . . . . . . . . Material didáctico .. : . . . . . . . . . . . . . . ¡Alemanes, bebed cerveza alemana!. . . . . ¡Prohibido fijar carteles!. . . . . . . . . . . . Nt. 13. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . Armas)' municiones. . . . . . . Primeros auxilios . . . . . . . . .

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25

26 26 26
27

36 36 37 37

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Arquitectura interior. . . . . . . . . . . . . . .. Artículos de escritorio y papelería . . . . . . Artículos de fantasía. . . . . . . . . . . . . . .. Ampliaciones . . . . . . . . . . . ~ . . . . . . . .. Antigüedades. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . Relojes y joyería. . . . . . . . . . . . . . . . . . . Lámpara de arco . • . . . . . . . . . . . . . . .. Loggia .. ; . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , Oficina de objetos perdidos ......... '.. Parada para no más de tres coches de alquiler . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. Monumento a los combatientes muertos.. Avisador de incendios .... : . . . . . . . . .. Recuerdos de viaje. . . . . . . . . . . . . . . .. Optico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Juguetes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Policlínica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Se alquilan estas superficies. . . . . . . . . . . Artículos de oficina. . . . . . . . . . . . . . . . . Paquetes postales: expedición y embalaje. . iCerrado por obras!. . . . . . . . . . . . . . . . . Restaurante automático <<Augias» . . . .. . . Tienda de sellos . . . . . . . . . . . . . . -:. . . . Si parla italiano ... , . . . . . . . . . . . . . . . Asistencia técnica . . . . . . . . . . . . . . . . .. Quincalla . . . . . . . . . . . . . . . . . . '.' . . .. Asesoramiento fiscal. . . . . . . . . . . . . . .. Protección legal para indigentes. . . . . . . . Timbre de noche para avisar al médico. . . Madame Ariane, segundo patio a la .izquierda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Máscaras-guardarropa . . . . . . . . . . . . . .. Oficina de Apuestas Mutuas . . . . . . . . .. Cerv·ecería . . . . . . . . . . . . '. . . . . . . . . . . Prohibido mendigar y vender a domicilio. Hacia el planetario. . . . . . . . . . . . . . . ..

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ESTA CALLE SE LLAMA

CALLE ASJA, LACIS,
NOMBRE DE AQUELLA QUE

COMO INGENIERO
LA ABRIO EN EL AUTOR

1 [ l' l' . Pues el aseo no devuelve a la luz más que la superficie del cuerpo y sus funciones motrices visibles. quien acaba de despertarse sigue aún. Sólo este lenguaje rápido y directo revela una eficacia operativa adecuada al momerito actual. y en ningún lugar. folletos.ícu.. mucho más dominada pór hechos que por convicciones. Nadie se coloca frente a una turbina y la inunda de lubricante. Para ser significativa. han llegado aún a fundamentar convicciones. De hecho. cia en el seno de las comunidades activas <]ue el pretencioso gesto universal del libro.• 15 GASOLINERA La construcción de la 'vida se halla. SALITA PARA DESAYUNAR Una tradición popular desaconseja contar sueños por la mañana. Se echán unas cuantas gotas en· roblones y Junturas ocultas que es preciso conocer. una verdadera actividad .literaria. en ayunas . y también durante la ablución .. ari. Las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas. en estos momentos. bajo el hechizo del sueño.• los de revista y carteles publicitarios. no puede pretender desarrollarse dentro· del marco reserva-' do a la literatura: esto es más bien la expresión habitu:l. Bajo estas circunstan- • cias. ha de plasmar. á través de octavillas.¡ d~ su ülfructuosidad. la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercaCmbio entre acción y escritura.· en ese estado. Y por un tipo de hechos que casi nunca. las modestas I ¡ ." formas 9ue se corresponden mejor con su influen- . mientras 'lue en las capas más profundas.

Pues sólo desde la otra orilla desde la claridad del día.o han transcurrido en la Casa del mújo. torpe y desmesurada. (. ¡gué de antigüedades descarnadas y extrañas no dejan éstas al descubierto entre sus. .. dad con el primer compañero de mis tiempos de colegial. ¡ . 16 17 (e i( \. ya guc de otro modo provoca una confusión de los ritmos vitales. Dicho en términos más modernos: se traiciona a sí mismo. 113 Las boras que contienen la for". había sacado a la luz. descubro mi nombre ya anotado en él con una letra infantil. contar sueños resulta funesto porgue el hombre. pupitre.. . sus propias visiones oníricas. abierto sobre un.¡¡-ersU~fi'~:Era una sucesión de pasillos enjalbegados'~6n. Cuando me acerco y empiezo a hojearlo. ya sea por temor a la gente. Dos visitantes inglesas de mediana edad y un guardián son los figurantes del sueño. donde las zanjas más profundas se hallan reservadas a lo más cotidianoI Una noche de desesperación me . En esta disposición anímica. no guerrá comer y desdeñará el desayuno.... sin dominio alguno sobre ellas. Este más allá del sueño sólo es alcanzable mediante una ablución análoga al aseo y gue. sin embargo. era el cadáver de ese hombre gue estaba allí emparedado y debía iinpedir gue guien V1Vlera allí alguna vez. pudiera asemejársele en algo. .C') renovando impetuosos lazos de amlstad y fraterO!-' .. junto a la ventana. Pero COMEDOR Eh un sueño ine vi en el gabinete de trabajo de Goeme.' no obstante. No se parecía en nada al de Weimar. los de una escuela. alejado de uno de los pasillos. Pasa por el estómago.-. VESTIBULO • Visita a la casa de Go~h~i No recuerdo haber visto habitaciones . ruptura entre los mundos nocturno y diurno. en el extremo más.'cuando hay gue tomarla por asalto y empiezan a caer las bombas enemigas. cuando no a través de la oración.. gueda totalmente desamparado al rozar. en ~cñ~:~'~l t/L:. lo vi claro: aguello gue la desesperación. la penumbra gris del sueño sigue persistiendo. De este modo evita la. Al despertar. El guardián nos invita a 'firmar en el libro de visitas.":"---_. Quicn está cn ayunas habla del Sueño como si hablase en sueños. Cautela ésta gue sólo se justifica consuiuiendo el sueño mediante un intenso trabajo matinal. en la soledad de la primera hora de vigilia. gue aún es a medias Cómplice del mundo onírico. es lícito apostrofar a¡ sueño con el poder evocador del recuerdo.vi. . difiere totalmente de él. Libre de la protección gue le ofrccía la ingenuidad del sueño. Ante . Quien rehúya el contacto con el día. como una carga explosiva. __ . a guien llevaba sin ver varios decenios y apenas había recordado en todo ese tiempo. ~ ¡ NA.1 . fundamentósl ICuántas cosas no fueron allí enterradas y sacrificadas ciure conjuros y ensalmosl ¡Qué siniestro gabinete de curiosidades aparece allí abajo.¿'. lo traiciona con sus palabras y ha de atenerse a su venganza. e incluso se consolida.~ SUBTERRANEO Hemos olvidado hace tiempo el ritual según el cual fue edlficada la casa de nuestra vida. ya sea por necesidad de recogimiento.matinal.

' / ~ !: alcalina. Interrul~pió y me obsequió con un pequeño jarro. También la habían puesto.~~a de' la gue tarde o temprano saldrá e! número premiado. esta clase de viviendas.este género de novela policíaca comience con Poe. haciendo un gesto. para mis antepasados. Al tocarle el codo rompí a llorar de emoción. Goethe se levantó y se dirigió conmigo a la estancia cont1g~a. 'él se levantÓ con dificultad: . Por eso hay algo que ya nunca sc podrá remediar: el no haberse' escapado de la casa paterna. en' cuarenta y ocho horas de estar abanuonado a sí miS1110 toma cuerpo. la ofrece cierto tipo de novelas policíacas e[l. Concluida la cena.'uno luismo hace girar la rueda de la f. ejercen RELOJ REGU LADOR Para los grandes hombres. . Sentado a él. En la habitación hacía un calor espantoso. A esa edad.uel estilo de! mobiliario en la segunda mitad de! siglo XIX. y la hilera de habitaciones prescribe a la víctima e! itinerario de su huida.' es decir. en una época en gue casi no existían . sin excepción. ·l . El que . así también.1 todo era muy pequeño' y tenía sólo una ventana. adosaba e! escritorio uno de sus lados angostos.y yo. como en una solución • r: ¡ . dc(adolescentc. una vasIJa antigua. SIn embargo. que se siente así devuelto nuevamente a 'su' vida.. el poeta.:: j. se integran en la aSIdua laboriosidad de su taller. La disposición de los muebles ~s al mismo tiempo el plano de las trampas mortales. parecía calculada . PARA HOMBRES Con vencer es estéril. estaba escribiendo algo. e! cristal de la felicidad de. conclusión sólo colma de una incomparable alegría al más débil y disperso. Contra la pared. La hice girar entre mis manos. no prueba nada en contra. situada frente a ella.la barra fija hace la rueua. ya muy anciano. le rogué que me permitiera sostenerle. ' 18 19 mágico él delimita en ~l fragmeflto.para muchas más personas de las que ésta contaba. las pbrás' concluidas tIenen menos peso que aquellos fragmentos 'en los cuales trabajan a lo largo de toda su vida. sin duda. toda la vida.' Para el genio cualquier cesura. PISO DE LUJO. '~ . cuyo círculo . ¡VUELVE! ¡TODO HA SIDO PERDONADO! Como alguien que "en . cuyo centro dinámico se halla el terror susCitado por la casa. donde habían dispuestO"una larga mesa para mI parentela. DE DIEZ HABITACIONES La única descripción satisfactoria --<l la vez que análisis-'. «El genio es laboriosidad». Pues la . Pues sólo aquello gue ya sabíamos o practicábamos a los quince años constituirá algún uía nuestra aftrattiva. Tomé asiento en el extrcmo derecho junto a Goethe. Yo me había puesto a un lado . Porque los grandes poetas. cuando él se . AMUEBLADO. no menos que los duros revese~ de fortuna o el dulce sueño.

..Qüiéñijuela. El interior burgués. Desde lo alto de su autoridad moral. 1. no empezaron a existir antes de 1900. se la sobrevuele en aeroplano. Con El jan/asIIJa de la Opera... el mirador protegido por una balaustrada y los largos pasillos con su cantarina llama de gas. la fuerza de un texto varía según se~ l~íd. Pocos minutos más tarde. A. e! arco del portal sigue presente ante ~IS ojos como el pabellón de una oreja que hubIera perdido el oído. Hoy en día. sólo v~ ~ómo la ea"rretera va deslizándose por el paIsaJe y.n. Tan sólo quien recorre a pie una carretera advierte su dominio y descubre cómo en ese mismo terreno.'. la "tia sólo puede ser asesinada». ~~ ~.. . el dueño de casa celebra sus orgías con valores bursátiles y puede llegar a sentirse un 1l1crcader oriental O un corrupto e indolente pachá en el reino de la mohatra. En la improvisaci~nreside la fuerza. con sus inmensos aparadores rebosantes de tallas de madera.!~e? yo solía visitar cada tarde.. .. Todos los golpes' deClsl:Vós habrán de asesüírse COlno sin querer. se han visto despojados de los honores que se merecíat1. ~q. al igual que los personajes de Dostoyevski. nadie debe empecinarse en aquello que «sabe hacem. Canan Doyle lo puso en evidencia en algunas de sus obras. Mucho más interesante que los paisajes orientales de las novelas policíacas resulta el frondoso Oriente de sus interiores: la alfombra persa y la oromana. el niño se presenta. _. en su vasta producción.su arte combinatoria en un Inundo llue vendrá después de ellos. así. Este rasgo característico de la casa burguesa que tiembla al pensar en el anónimo asesino C0010 una anciana lasciva que sueña Con su galán. lleva hasta la casa de .· «En este sofá.'cr. fue bien captado por algunos escritores que.puede cobijar adecuadamente lnás que ~ ~rt.. esta vez en cueros vivos. no . una de las grandes novelas sobre el 1 20 21 siglo XIX. La fuerla de una carretera varía según se la recorra a pie'. Green. en presencia del cadáver. hasta que ese puñal de vaina plateada que cuelga sobre el diván. acabe cualquier tarde con él y con su siesta. como «autores de' novelas policíacas» -y quizá también porque sus obras reflejan claramente un aspecto del pat1demonium burgués-. cuesta abajo.!. y la escritora A. el candil y el noble' puñal caucasiano. de los años sesenta a noventa. los presentes intentan en vano persuadirle y vencer su recato.. que para el aviador no es más que una llanura desplegada. Lo que aquí se intenta explicar. Tras los gruesos kelill/S arregazados. Gastan Leroux contribuyó a la apoteosis de este género. cadá'. No hay forma de conseguir que un niño en camisón salude a una visita que cntra. La inánime exuberancia de! mobiliario no se vuelve realmente cómoda sino .-' ' .Je mudó.!!.?(. se desdevana ante sus ojos siguiendo las mismas leyes del terreno circundante. Entretanto se había lavado . ante la viSita._ también.'Un port~l se abre al comienzo de un largo camino que.~~piado. K. ' PORCELANA CHINA . sus rincones sin sol en los que se alza una palmera. Desde que '~ll~. la . las calles parisinas de los poemas de Baudelaire.

colocado muy alto. - 22' carretera. pueda ser reconocido por éste. en cada una de sus curvas. la cabeza del dios se movió negando tres veces de derecha a izquierda. el cultivo más sutil de la sensación de asco._ . mientras 'que el copista deja que el texto ledé órdenes. ESTAS PLANTACIONES SE ENCOMIENDAN A LA PROTECCION DEL PUBLICO ¿Qué ha sido «resueltm.? ¿Acaso todos los interrogantes de la vida ya vivida no han quedado atrás . Del mismo modo. se había mantenido una orden cuyos hermanos proseguía'1 su labor de conversión entre los indígenas. Lo que se aterra en las profundidades del hombre es la oscura conciencia de que en él vive algo que. En una inmensa gruta central.textc\~esa carretera que atraviesa su cada vez más densa selva interior: porque el lector obedece al movimiento ~esu. desmesurados: estrujará con violencia y devorará al objeto de la repulsión. y la copia."y o en el libre espacio aéreo del ensueño. siendo muy poco ajeno al animal que provoca la repulsión. dentro de él. a cuya llamada responde su repulsión: ha de enseñorearse de ella. Incluso el afán dominador sólo consigue pasar por alto este sentimiento mediante gestos bruscos y. Al acercarnos.JADA ME. EMBA. va convocando eL. une ¡dole flJexieaine sons !!le CHARLES BAUDELAIRE dire: e'es! peut·elre le vrai dieu. Toda repulsión es. donde. rematada por una bóveda gótica.sioneros.. En ese instante. se estaba celebrando un oficio divino según un rito antiquísi1110. Soñé que estaba en Méjico." la sensación predominante es el temor a que nos reconozcan al tocarlos.JICANA Je ne passe jamais devanl un féliebe de boú l 1111 BOllddha doré. a la vez. montaña. repulsión al contacto. miradores. pudimos presenciar su mo- mento culminante: un sacerdote elevaba un fetiche mejicano ante un busto de madera de Dios Padre. desembocamos en un sistema de cuevas excavado al. los nuevos paisajes que. calveros y 23 j" 1" ' perspectivas como la voz de mando de un oficial hace salir a los soldados de sus filas.) simple lector jamás conocerá. una clave para penetrar en los enigmas de la China. va ordenando el despliegue de lejanías. sólo e!texto copiado puede dar órdenes al aln)a de quieo-lo está trabajando. desde la época de los primeros mi. pie de una GUANTES En la repulsión que nos inspiran los animales. mientr~s que el .r-------------------------------------------------------------------------~------------------------------1. participando en una expedición científica. en su origen. Después de atravesar una selva virgen de árboles muy altos. en una de las paredes de la gruta. mientras que la zona del más leve contacto epidérmico seguirá siendo tabú. No le es lícito negar su parentesco bestial con la criatura. De ahí que la costumbre china de copiar libros fuera una garantía incomparable de cultura literaria. Sólo así se puede satisfacer la paradoja del imperativo moral que exige al ser humano la superación y.

<:J.nte. texto sagrado. 1. el ímpetu amoroso del adorador. Su fatuo apasionamiento por la psicología les impide ad vertir que la Tierra cstá repleta de los más incompárables objetos que se ofrecen a la atención )' actividad infantiles. a ellos. ambos no son sino las hojas eternamente susurrantes.". En el árbol del. no se aferra tan sólo a los «defectos» dc la amada. Aunqu~. C01110 • " en un escon- drijo._. con todo lo que en ella es instrumento y accesorio. ésta viene siendo una de las especulaciones más mohosas d". sino más bien en el lugar dondc 10s 1. la que encuentre por sí sola el camino hacia ellos. anida. lo dejamos atrás. torturadamcnte tensos y embelesados.~i~tal. muchQ más duradera e inexorablemente quc cualquier bellcza le atan las arrugas del roStro y las manchas de la piel.t13I. El comcntario y traducción ~e comportan con el texto como el estilo y la mímesis coh la naturaleza: el mismo fenomeno 'visto desde distintas perspectivas.recon. Hab. en el árbol del texto profano. cdmo para relacionar e. ¿Y por qué? De ser cierta esa teoría según la cual las sensaciones no anidan en la cabeza. Quien ama. los gestos sin gracia y las manchas ii1significantes del cuerpo amado. Los utilizan 'no tanto para reproducir las obras de 'los' adultos.i_sa_. ol:>jetos -matcrial ilustrativo.~~~0. ni a los caprichos o debilidades de una mujer.. sombrío y tanto más misteriosamente enmarañado.ría que tener presentes las normas de este peql1eñomundo objetal si se quiere crear intencioriadamente cosas para los nií'ios. su propio. TERRENO EN CONSTRUCCION .e sienten irresistiblemcnte atraídos p(}~ -'-o. Desde la Ilustración. seguras. los pedagogos. Pues. y no se prefiere dejar que sea la propia actividad. juguctcsOlibros. . Y ningún paseante ocasional adivinará que precIsamente ahí.como una bandada de aves en el resplandor de la mujer.s. mutid(). en aquellos rasgos imperfectos. Y así como los pájaros buscan rcfugio en los frondosos. )' si bicn de lejos lo abarcamos con la mirada. las sensaciones huyen haCIa las arrugas umbrosas. ' 24 25 criticables.destinados a los niños.ro~tto".'j al contemplar a la mujer amada ta~bién estamos fuera de nosotros misol0s. veloz como una flecha. ni siquiera aclararlo. y sentimos una ventana. y sólo. escondites del árbol. donde se acurrucan. . Y objetos concretísimos. Deslumbrada. Los mismos niños se construyen así. los niños tienden de modo muy particular a frecueritar cualquier sitio donde se trabaje.' la coristrucción. 9U. gracias a lo que con cllos elaboran en sus juegos. lo vemos borroso. labores domésticis"y'-de'-~ostura o carpintería. de manera nueva y caprichosa. a ojos vistas con las cosa~S.?_"-e. Esto se sabe haCe y'a tiempo.!l~. la senSación revolotea .raídos y un andar disparejo. los frutos que caen a tiempo.1 Resulta necio devanarse pedantementc los sesos 'sobrc la fabricaciófLde. materiales de muy diverso tipo. de hecho. un mundo pequeño dentro dergfaiide.i como un' boscaje que nos impedía la visión? Apenas se nos ~ocurriria arrancarlo. I i. una nube o un árbol no el cer<:k~o. en venl0S'. jardinería.qspr()"e­ nientesd.'tre sí. Scguimos caminando. En los productos residual~§. :cn cste caso. los vestidos . el mundo de los objetos les vuelve p~ec.

co~ardía-. se cree obligado a considerar ioestable cualquier situación que lo desposea. y ya antes de la guerra había estratos para los que las situaciones de estabilidad no eran S1110 mIseria estabilizada. El alejamiento penetra como un tinte en aquel que desapare¡:e. altamente novedosos y significativos. venera secreto su propia conducta como la prueba más concluyente de la inquebrantable autoridad de los principios que él mismo profesa. que en ninguna parte han llegado aún a ser realidad. La de~aelencia no. nos parece advertir en las transformaciones de los ¡ \ Ese desvalido apego a las ideas de segUridad y propiedad de los últimos decenios. Y al final lo saludamos en un idioma que él ya no entiende.tradiciones de su condición social o de su pueblo. . hay una. PCf<~ las situaciones estables no tienen por qué ser. L(~s pueblos de Europa central viven ~omo los halJl- . 26 t' . defiende en la vida pública. al menos en el ámbito de su vida personal. 111 ahora ni nunca. contrapone a veces ostentosamente su vida privada a las maximas que. alimentada por e! fugaz pañuelo que hace señas desde. asÍn-. e! hombre que Se sabe én consonancia con las más antiguas . sobre los que reposa Ia situación actuaL Como la relativa estabilización ele los iños antenores a la guerra le favorecía.. sin sentir la menor zozobra. A MEDIA ASTA Cuando muere uri ser muy proxlmo a nosotros. impide. Y únicamente la salvación como algo extraordinario.. la de la catástrofe inminente -el «esto no puede seglllf I. e! barco o la ventanilla de! tren. si éstas.. ¡Cuánto más fácil resulta querer al que se despide! Pues la llama destinada a quien se aleja arde con mayor pureza. al ciudadano medio percibir los mecanIsmos estabilIzadores. MINISTERIO DEL INTERIOR Cuanto más hostil a la tradición sea un hombre más inexorablemente someterá su vida privada ~ las normas que desea convertir en legisladoras de un orden soéial futuro. Es como.I :! . Sólo un Cálculo· que~dri1itiera reconocer en ella la única ratio de la situación actual. de forma implacable. PANORAMA IMPERIAL VIAJE POR LAINFLACION ALEMANA En el legado de frases hechas que revelan a diario la forma de vida del burgués alemán -esa ·aleación de estupi<=te~ y. es en naela menos estable ni más sorprendente que el 'progreso. que resulta particularmente nleln(~rablé. por mucho que hubiéramos deseado compartir con él.. Sin embargo. podría. casi rayano en lo portentoso e incomprensible. en . ¡: meses subsiguientes algo que. impregnándole de un suave ardor. liberándose del enervante asombro ante algo que se repite diariamente consielerar las O1anifestaciones ele la decadencia' como lo establ~por·antol1omasia. y.. sólo podía haber cristalizado estando él ausente. Así se diferencian los tipos políticos de! anarco-socialista y del conservador.i BANDERA . le· impusieran la obligación dé prefigurarlas. situaciones agradables.

'-igualmente terrible. y constituir justamente. la imagen de la estupidez alcanza su culmina. la confianza espontánea.. podría. con torpeza animal. pero perdida hace ya tiempo. ni la conciencia -. los ~nlmales. ción: inseguridad. tantes de una ciudad sitiada que empiezan a quedarse sin alimentos ni pólvora. éstos vagan a la derh~a. Allí donde el oscuro instinto arumal -'-(:omo relatan innumerables anécdotasencuentra una :alid~ . todos los . e incluso perversión de los instintos vitales básicos. hace fracasar el uso propiamente humano' del intelecto: ola previsión. a cualquier peligro. por un lado. ! I I r I . e impotencia y hasta deterioro del intelecto.. AsÍ.ada que la situación exige. más . que --~rripezó a ser <. Resulta imposible vivir en una . ~ólo hay un lUlllte más allá del cual ya no pueden seguir: la aniquilación. según todo cálculo humano. Por el contrario. debería ponderarsc mu. en ella. n.ante el peligro inminente y en aparlen':la mVlslble.> de formá devastadora el centro de. y la diversidad de los objetivos mdlvlduales pIerde toda su importancia ante la Todas las relaciones humanas de cierta intimidad son iluminadas por una penetrante y casi intolerable evidencia. " ! r . Y a tal punto que.. Esta es la disposición anímita de la totalidad de los ciudadanos alemanes.. sin embargo. más que' nunca. aJ~nos a la VIda. van desapareciendo más y más tanto en el ámbito de la naturaleza como en .. por el otro. Lo más siniestro de su exhibIción. ya sólo. s_enamente. Una extraña paradoja: al actuar.de la propia intangibilidad que se abren paso en el observador. dirigir la mirada hacia lo unlco que aún puede aportar salvación: lo extraordinario. No en vano suele hablarse de n1!s. incluso al ?. Pero ese estado de atención extrema y resigr. vez incondicional. Caso éste en que la rendición tal. cosa~ no sIgan así.a. ante la cual apenas logran mantenerse firmes. pues.' el d~ las costumbres. sucumbe también 'como una masa cIega. gran ciudad alemana en la que el hambre obliga a los más miserables a vivir de los billetes con que los transeúntes intentan cubrir una desnudez que les hiere. acabarán por descu brir algun dla. apenas cabe esperar salvación. no es la compasión. sino su vergüenza. ~' I ! i L f f !l . Pero el poder mudo e invisible que hu ropa central siente frente a ella no se sienta a negociar. 'Y. incruso en caso de extremo peligro. pero al mIsmo tiempo su comportamiento está. Siempre ha sido evidente que el apego de la sociedad a una vida consuetudinaria. IV. es tan rígido que.ria_~des_ nuda». queda. quienes aún esperan que las .a en s~ mterés privado más mezquino.as proxlmo. y para los cuales. condicionado por los instintos de ~as. 28 '029 identidad de las fuerzas condicionantes. una milésima parte de lo que oculta. esta sociedad en la que cada cual solo tIene en mente su propio y vulgar provecho. pero sin ese saber torpe de. en la espera per~anente del asalto final.. la calma y la salud. ya que mantenemos un misterioso contacto 'con las fuerzas que nos asedian. . .:ostumbre bajo la ley de la necesidad y sólo muestra. ¡ ¡' I r . que para el sufrimiento tanto del i~dividuo como de las comunidades. la barrera ante la que fracasan casi todas las relaciones humanas. Pues al ocupar e) dinere..que nunca.. la gente sólo plens.intéreses vitales. nI. provocar realmente el milagro.

Y así-' como el individuo que está solo puede soportar : muchas cosas.cnsa. Es una de aquellas que en otra época pudieron tener validez. No otra cosa ocurre con aquel brutal «quien no trabaja. Tendrá entonces que mantener sus sentidos muy despiertos frente a cualquier humillación que le toque en suerte. analizados en todas sus causas y consecuencias ficticias. Un francés perspicaz dijo una vez: «Es rarísimo que un alemán tenga las ideas claras con respecto a sí mismo. sus habitantes no le parecerán menos extraños que los de una raza exótica. VII. Así como antes era obvio y natural interesarse por el interlocutor.' así también a ese individuo se k permite aguantar mucho mientras esté solo. y todo. sombra.violencia -de todo punto incomprensible para el q~e está fuera. que lIe"a 'éúesta abajo. El más europeo de todos los bienes. esa ironía más o menos conspicua con que la vida del individuo pretende seguir un curso distinto del de la comunidad en que le ha tocado recalar. Y no es que se r I . es algo que los alemanes han perdido totalmerlte. pero cuyo . reales o legendarias. por la pr. no se hará entendef». no ayuden a nadie a descubrir las fuerzas oscuras a las que su vida ha sido esclavizada. cientos de miles a medida que empobrecen. si ésta. por una mala cosecha o cualquier otra fatalidad. Y si lo dice. pero' ésta no envilecía al individuo al abatirse sobre él. la miseria y la estupidez someten a la gente. es lá . I ¡1 31 VI. discutidos cada día. pero siente una justa vergüenza si su mujer ve cómo las soporta y ha de padecerlas ella misma. Lo que más bien acaba de rematar el grotesco aislamiento de Alemania a los ojos de los demás europeos. en este escenario. Sí envilece. que no / coma». esta indigencia en la que han nacido millones y en cuyas redes van cayendo otros . Pero nadie deberá hacer nunca sus propias paces con la pobreza. ese interés se sustituye ahora por preguntas sobre el precio de sus zapatos o de su paraguas. a las fuerzas de la comunidad. no lo dirá. se abatiera sobre su pueblo y su casa. Cuando había trabajo y se podía comer. como sólo la vida de cualquier primitivo se halla condicionada por las 'leyes de su clan. del dil1<:ro. e incluso cada hora. La guerra ha aumentado esta desoladora distancia. Y si alguna vez las tiene. «Pobreza no es vileza». Al extranjero que siga someramente la andadura de la vida alemana e incluso haya recorrido por poco tiempo el país. Perfecto. La suciedad y la miseria crecen a su alrededor como muros construidos por manos invisibles. sino el sendero ascendente / de la rebeldía.I ¡. Lo hacen y le consuelan con la frasecilla de marras. en cambio. y someterlos a una disciplina hasta que sus sufrimientos hayan abierto no ya el abrupto camino de la aflicción. Ineluctablemente.I r 30 V. también había pobreza. La libertad de la conversaClon se está perdiendo. plazo ha expirado hace ya tiempo. en cada tertulia acaba insinuándose el tema de las condiciones de vida.JAunque :aquí no cabe esperar nada mientras todos y cada uno de los destinos más terribles y oscuros. y no sólo por las atrocidades. Pero ellos sí que envilecen al pobre. lo que en el fondo les hace pensar que tienen que vérselas con hotentotes (como muy acertadamente se ha dicho de los alemanes). y totalmente inconsciente para el prisionerocon que las condiciones de vida. que solían contarse de los alemanes. siempre que lo oculte. cual gigantesca.

I X. En ella .32 hable tanto de las preocupaciones y padecimientos de cada cual -tema en el que quizá podrían ayudarse unos a otros-. ya provenga de impulsos espirimales o . Por eso está el aire tan cargado de teotlas so~re la vida y concepciones del mundo. de grado o por fuerza. Quien no se resiste a percibir el deterioro acaba reivindicando. pese a todo. todos se sienten representantes de una m~té:ria levantisca cuya peligrosidad se empe- ñan en patentizar mediante su propia rudeza. y al final éste se ve obligado a realizar día a día una labor descomunal para vencer las resistencias secretas -no sólo las manifiestas. una 'pesada cortina ha cubierto el cielo de Alemania y ya ni siquiera vemos el perfil de los más grandes hombres. . a hacerse sentir por estos pagos. como tener que conver-. como de la simación en general. irrumpiría floreCIente de la noche a la mañana: porque cada cual se compromete con las ilusiones ópticas de su punto de vista aislado.se vive' como si.del telón de fondo de la ofuscación general. Los objetos de uso cotidiano rechazan al hombre suave. IX.l casi siempre sirven para legwmar alguna slmaclon particular. en este'.. una justificación espe~lal para su permanencia. " - . Que no espere la menor ayuda de qui~nes le rodean. la obra . sin demora.:oluntad ciega de salvar el prestigio de la propIa eXIstenCIa. yendo de las cosas. funcio~ariosJ artesanos Y vendéd¿. de prqnto. El calor' se está. Al igual que ellas. Revisores. Y hasta la tierra misma conspira en la degeneración cón que las cosas. Por eso también está el. y por es~ estas parecen aquí. castigan al hombre. 'la presión de esa columna de aire cu'yo peso cada cual soporta. aire tan cargado de las quimeras y espejismos propios de un fumro culmral que. la tierra lo con~umc.-mediante una valoración distanciada de' su I1npotencia e intrincamiento. más que de liberarla al menos -. que también se va descomponiéndo. pero tenazmente. país. Imaginemos las cadenas montañosas del macizo alpino recortadas no contra el cielo. VIn. tan' pretencIosas. se va imponiendo casi en toda: partes. empezara.' tIria constantemente. en tema de pensamientos y conversaciones. de grado o por fuerza. Es como estar prisionero en un te. Xl. cualtluier espíritu libre parece un se~ l.que le oponen esos objetos. Del mis~o modo. cuya frialdad tiene él que compensar con su propio calor para no helarse al tocarlos. Los hombres que viven apriscados en el redil de este país han perdido la visión para dlSCenllr los contornos de la pe'rsoría humana Ante ellos. y coger sus púas con una destreza infinita para no sangrar al asirlos. haciéndose eco del deterioro humano. y la eternamente ausente priw mavera alemana no es más que una de las innumerables manifestaciones similares de la namraleza alemana. domicilio y circunstancia.tro y tener que segUIr. contrariando todas las leyes. totalmente I11slgnificante.iBay tantas consideraciones sobre el fracaso genéral como excepciones para la propIa esfera de aCCIón. Sólo confusamente se dibujarían las poderosas formas.C que se está escenificando.res. sino contra los 'pliegues de un paño oscuto. Pues ~l fina. Al despliegue de cualquier movimiento humano. La . actividad y participaclon en este' caos. • 33 extravagante.

las carreteras. Cada una marca con un seÍlo a su propietario. aparecen penetradas e invadidas por el campo en todas partes.. 34 35 " .' ~I X IlI. . Y si la coacción medieval ataba al hombre a agrupaciones naturales. amonestación a que evitemos el gesto de la codicia al recibir aquello que tan pródigam. antes de apoderarnos de aquello que nos pertenece. La usanza ateniense prohibía recoger las migajas dl~rante las comidas.. se opone la desmedida resistencia del entorno. incluso de las zonas animadas. restituyéndole. Cierta noble indiferencia hacia las esferas de la riqueza y la' pobreza ha abandonado total. al creador en . . ~: ¡. llegase a un grado tal de degeneraClon que no pudiera recibir los dones de la naturaleza sin recurrir a la depredación./ mente las cosas que se fabrican. Pocas cosas fortalecerán tanto la funesta violencia del impulso migratorio y su propagación como el estrangulamiento de la libertad de cambiar de domicilio. Las grandes ciudades.Clabil".: l .¡i. I '\ r. Con la ciudad ocurre lo mismo que con todas las cosas some'tidas a un proceso irresistible / de mezcla y contaminación: pieq:len su expresión esencial y" lo ambiguo pasa a ocupar en.. transformada. Pues con nada nu~stro podemos obsequiar a la madre tierra. quien no tiene otra elección que presentarse como un pobre diablo o un estraperlista. de todo lo que continuamente recibimos de ella. incluso naturales. porque' pertenecían a los heroes: 51 algún día la sociedad. y nunca ha sido mayor la desproporción entre la libertad de movimiento· y la riqueza' de los medios de locomoción. ahora se . ~ 1\ 1I ~ t ¡j . lo que aquí se va imponiendo como artículo . una part~. junto con la visión del horizonte. sume por completo al habitante de la ciudad en esa situación opaca y absolutamente aterradora en la qúe.' ~ " ¡I ri]' 1. ellas e! / lugar de lo auténtico. ~ ./ halla encadenado a una comunidad antinatural. .. "Desde los más antiguos usos de los puc.' j. De ahl que sea conveniente mostrar un profundo respeto al aceptar sus dones.. Pues mientras que el verdadero lujo es de tal índole que el espíritu y la sO. I XIV. ya que éstas resultan provechosas para la tierra o los ancestros dispensadores de abundancia. que arrancara los ! I ~. La escasez de viviendas y el encarecimiento de! transporte se están encargando de aniquilar por completo ese símbolo' elemental de la libertad europea que.lad logran penetrarlo y hacer que sea olVIdado. sino por aquello que la naturaleza libre tiene de más amargo: la tierra laborable. XII.ente nqs otorga la naturaleza. bias parece llegar hasta nosotros una especie de . le fue dado incluso a la Edad Media: la libertad de c~mbiar de domicilio. de lujo ostenta una macicez tan impúdica que 'cualquier irradiación espiritual se quiebra con. bste profundo respeto se manifiesta a través de la . en la prohibición de rebuscar las espigas olvidadas y recoger las uvas caídas. bajo ciertas formas. . impulsada por la necesld~d y la avidez. bajo las inclemencias de la llanura desierta. cuyo poder incomparablemente apaciguador y estimu. lante encierra. antigua costumbre de la libalio. también logra quitarle la conciencia de las fuerzas elementales siempre en vela. No por el paisaje.un recinto de paz. y.. ira ella . Y quizá fuera esta antiquísima y noble práctica la que se mantu va. La inseguridad. se ve obligado a enfrentarse a los engendros de la arquitectura urbana. e! cielo nocturno no cubierto ya por el temblor de un velo rojizo.

i OBRAS PUBLICAS En sueños vi un terreno yermo. donde es compuesta. Mallarn?e. sin decir nada. por último.. wit2=i"glesja mejicana (1). tradlción. utilizó por vez primera en el COI/P. Uno argultectonico . en su aposentb mas hcrmétiCb.frutos aún verdes para colocarlos ventajosamente en el mercado y tuviera gue vaciar cada fuente sólo para hartarse.coinci?c con una época en gue el libro. Contcntíslr. se habría esclarecido la cuestión de la pena de muerte. 36 37 ¡CUIDADO CON_LOS PELDANOS! El trabajo en una buena p~osa tiene tres pcldaño~: uno musical. elegirían a título personal. su aparición en Alctnania . llegado el caso. gracias a la traducción de la Biblia por Lut~ro. y tenerlos veinticuatro horas en la cárcel. se encamina hacia su fin. en patrimonio colectivo. un cuestionario sobre la pena de muerte. en el sentido mas noble d:l PELUQUERO PARA SEÑORAS QUISQUILLOSAS !)ctencr una mañana en sus canlas. a tres mil damas y caballeros de'l Kurfürstendanlm. el Libro de los hbros. tendrían gue rellenar ese documento bajo estricta vigilancia y «según su leal sabeD>.tentaron luego c~n la escritura no provenían ciertamente de un afan de construcc'ión. S1l1 duda tradicionalista. en particular. También yo escarbé un poco en la arena. Los expenmentos' gue los dadaístas in. el anaguivitzli. donde es construida. también se contrapone. gue desde la cristalina concepción de su obra. Ahora. Era la plaza del' mercado de \Xleimar.-descubrto en . se convlrtlo. Pero esto permite justamente--1C~ocer la actualidad de aguCllo ·gue. todo parece 1I1dlC~r gue el libro. y entonces surgió la aguja de Un campanario. ese día su tierra se empobreccrá / y el campo dará malas cosechas.no. pensé: un santuario mejicano de la época del preanimismo. y. en esta forma heredada de la. la antítesis del Renacimiento.) CENSOR JURADO DE LIBROS Así como la época actual es. Quienes hasta entonces solían expresarse «según su leal entendeD> y sin gue nadie se lo pidiera. de . sino de lás puntuales reaCClones nerviosas propias de los literatos. apltca~. Antes del amanecer. al momento histórico en gue se / inventó el arte de la imprenta.¡~ do las a la disposición tipográfic. pero consagrado en este país al verdugo. vio la verdadera imagen de lo gue se avecinaba. cual\!llóna~~" M~!lar­ mé.1 dés las tensiones gráficas de la publicidad. Estaban haciendo excavaciones. (Ana=av&:~ vi=vie. sagrado desde siempre. Me desperté riendo. y f~eron por ello mucho menos consistentes gue el lntento de Mallarmé" surgido de la esencia misma de su estilo. por antonomasia. Se trate o no de un azar. Distribuir a medianoche. Uno donde es tejida. en las celdas. término. pidiendo a sus firmantes gue indiguen el tipo de ejecución gue.a.

Las nubes de langostas de la escritura. MATERIAL DIDACTICO PRINCIPIOS DEL MAMOTRETO O EL ARTE DE FABRICAR LIBROS GRUESOS 1. Otras exigencias del mundo de los negocios llevan más lejos. Pues todo lo esencial se encuentra en el fichero del investigador que lo escribió.tas. cuando era runa o quipo. Il!.~ .11. ellos renovarán su autoridad en la vida di: los pueblos y descubrirán un papel frente al cual todas las aspiraciones tendentes a rcnoyar la retórica resultarán triviales ensoñaciones. recostándose en la letra impresa. como enseña el modo .11 39 fichero. de esa escritura:.ana aparecer en todo el libro. que se adentra cada vez más en el ámbito gráfico de su nueva y excéntrica plasticidad. . . se irán espesando más y más cada año. Con el archivo' se . ahora comienza. salvo en su definición misma. la técnica y la vida pública. no vuel". y la escritura. lo asimila a su propio l\ ¡. y el erudito. y antes de que el hombre contemporáneo consiga abrir un libro. Con la inÚ:auración (le" una escritüra internacional variable . conquista la escritura tridimensional. (Y ya hoyes el libro. En esta escritura pictográfica.) Pero no cabe la menor duda de que la evolución de la escritura no quedará eternamente ligada a las pretensiones de dominio de una actividad caótica en la ciencia y en la economía. En toda la exposición deberán entreverarse continuas y prolijas referencias al plan de la obra. con idéntica lentitud. que estudia en él. se apoderará de golpe de sus contenidos objeti vos adecuados (Sachgehalte).actual de producción científica. que había encontrado en el libro impreso un asilo donde llevaba su existencia autónoma. a la calle por los carteles publicitarios y sometida a las brutales :l heteronomías del caos económico. Se introducirán términos para designar con- ceptos que.se lleva a cabo la construcción. es decir. rencillosas. Tal fue el severo aprendizaje de su nueva forma: Si bace siglos empezó a reclinarse gradualmente. " !. . la economía. los del diagrama estadístiCO y técnico. Ya el periódico es leído más vertical que horizontalmente. una' mediación anticuada entre dós sistemas diferentes de ficheros. pasando de la inscripción vertical al manuscrito que reposaba inclinado en los atriles para terminar. sólo podrán colaborar si hacen suyos . sobre sus ojos se abate un torbellino tan denso de letras volubles. .los ámbitos en los que (sin darse demasiadaimpor-· tancia) . coloreadas. que al habitante de la gran ciudad le eclipsan ya hoy el sol del pretendido espíritu. los po<. Las distinciones conceptuales a las que con gran dificultad se llegue a lo largo del texto. . y de que más bien vendrá el momento en que la cantidad se transforme en calidad. el cine y la publicidad someten por ! completo la escritura a una verticalidad dictarorial. La ~ escritura. que sus' posibilidades de penetrar' en la arcaica quietud del libro se ven reducidas. 38 armonía preestablecida con todos los acontecimientos decisivos de esta época en los ámbitos de . fue arrastrada inexorablemente. a levantarse otra vez del suelo. un sorp~endente contrapunto a la tridimensionalidad de la escritura en su origen.¡{ " f ¡lo 1I i!'. que como en los tiempos tnás reInotoS serán en primer término y sobre todo expertos en ¡ ~ I escritura.

Las correlaciones representables gráficamente serán descritas con palabras. producirá la frase en prosa más bella que' se pueda imaginar. de esta suerte. se colocan en fila y avanzan a paso de marcha al encuentro del fuego de artillería y del encarecimiento de las mercancías. Probablemente se necesiten entonces sistemas nuevos con caracteres tipográficos más varia'. la plebe está poseída por un odi~ frenético que ha descubierto en el recuento de los cuerpos la mejor garantía para aniquilarla. I .l. de eSe modo. se enumerarán todos sus tipos. la mala calidad del contenido aflora al cxtc"rior.n órdenes. deberán ser refutados uno La producción media del erudito actual aspira a ser leída como un'.batalla.. por ejemplo. BEBED CERVEZA ALEMANA! Frente a la vida intelectual. Ninguno ve más allá de la es palda del que le precede. 1. En vez de dibujar. Esto lo descubrieron los hombres hace siglos en los campos de . 40 IV. Dondequiera que se les permita. V. que se dé buena vida y. U n período concebido métricamente. esferas y triángulos. pero el desfile de la:miseria. VI.' Pero ¿cuándo se llegarán a escribir . y cida cual se enorgullece de ser. al terminar - . lo han inventado las mujeres. nacerá una excelente obra .' . Varios adversarios que defiendan la tnlS- 'l. iPROHIBIDOFIJAR CARTELES! LA TECNlCA DEL ESCRITOR EN TRECE TESIS .l' deberán desdibujarse de nuevo en las notas a los pasajes correspondientes.literaria en la iI que el valo~ de las opiniones vendrá indicado por lIna cifra. un ejemplo para el que le sigue. donde se hable de máquinas. bIes. 1l1a argumentación.-. VII. Quien se proponga escribir una obra de gran envergadura. el hacer cola. un árbol genealógico. . cuyo ritmo sea luego perturbado en un único punto. por una pequeña brecha abierta en el muro se filtra un rayo de luz en el gabinete del alquimista. S1l1 qlle por ello éstas sean puestas en venta. Todo cuanto a priori esté claro de un objeto. será corroborado por una retahíla de ejemplos. libros 'como catálogos? Si. catálogo. La máquina de escribir convertirá la man~ del literato en algo extrai'io al' portaplumas sólo cllando la precisión de las formas tipográficas Intervenga dIrectamente en la concepción de sus libros. Así. todos los vínculos de parentesco serán pormenorizados e ilustrados. a uno. Se darán ejemplos para ilustrar conceptos que sólo sean tratados en su acepción general: así. Y aquéllos sustitulran la escritura a mano por la inervación de ·los dedos que da. (" 1 iALEMANES. haciendo destellar cristales.

A la izquierda. Mientras estés trabajando. VIII. intenta sustraerte a la medianía de la cotidianidad. XII. La obra es la mascarilla funeraria de la concepción. El sentido de fijar un texto pasándolo en limpio es que la atención ya sólo. se. Fases de la composición: idea-estilo-escritura. Siguiendo este régimen. así la atraerá hacia ella con la fuerza de! imán. un dibujo infantil. En él no encontrarlas e! valor para hacerlo. tintas. a la derecha. Nunca des por concluida una obra que no te haya retenido alguna vez desde e! atardecer hasta el despuntar del día siguiente. IX. Evita emplear cualquier tipo de útiles. un fetiche. si quieres. No el lujo. una cita) o la obra este ya concluida. el acompañamiento de un estudio musical o de un murmullo de voées puede resultar tan significativo para el trabajo como el perceptible silencio de la noche.. todo Picasso es una auténtica birria».¡' 43 vn. JI!. Es un imperativo del honor literariO interrumpirse solamente cuando haya que resp~tar algún plazo (una cena. IV. Xl.' O!. Que tu pluma sea reacia a la inspiración. el estilo encadena la idea. Si éste agudiza el oído interior. se conceda todo aquello que no perjudique la prosecución de la misma. pero la escritura lo \ domina. VI. la escritura remuncra al estilo. TRECE TESIS CONTRA LOS SNOBS • I~ !~ . el deseo cada vez mayor de' comunicación acabará siendo un estimulo para concluirlo. La idea mata la ~nsplraclon. es provechoso. Una quietud a medias.t.42 su tarea diaria.tu cuarto de trabajo habitual. V. plumas. (Snob en e! despacho privado de la crítica de arte. Cada satisfacción que así te proporciones. Aferrarse pedantemente a ciertos papeles. XIIl. el curso de tu trabajo no leas ningún pasaje a Nunca dejes de escribir porque ya no se te ocurra nada. degrada. más madura y plenamente se te entregará. aquél se convierte en la piedra de toque de una dicción cuya plenitud sepulta en sí misma hasta los ruidos excéntricos. Nulla dies sine linea -pero sí semanas. nadie. H. amenguará tu ritmo. .) . ~entra en la caligrafía. Habla de lo ya realizado. Ocupa las intermitencias de la inspiración pasando en limpio lo escrito. No dejes pasar de incógnito ningún pensamiento. Cuanto más cautela pongas al anotar una ocurrencia. é \ ~l . ~ ¡. . y lleva tu cuaderno de notas con el mismo rigor con que las autoridades llevan e! registro de extranjeros. acompañada de ruidos triviales. Snob: (<i\nte esto. En cambio. No escribas la conclusión de la obra en . Al hacerlo se despertará la intuición. . pero en . pero sí la abundancia de estos materiales es imprescindible. r i '¡i' X. La palabra conquista al pensamiento.. tl I." .

Ningún documento es. la ley de la forma es central. En el documento. La obra de arte es una pieza de eX3111cn. La virilidad de las obras está en el ataque.i •iI I i " 1.artísticas pasadas. obra de arte: tenor (Cebal!). El primitivo se expresa en documentos. V. Tenor es lo que ha sido sometido a prueba. 44 45 IX. X. I • . En e! material se eomunlcan los documentos. IV. mantienen alejadas unas de otras por su perfección. obra de arte. XI. Las obras de arte se público. I JI. VI. debe callar. . U n documento sólo subyuga por sorpresa. LA TECNICA DEL CRITICO EN TRECE TESIS L El crítico es un estratega en el combate literario. JII. El crítico nada tiene que ver con el exégeta de épocas . e! material es un lastre que la contemplación desecha. Contenido (Inhalt) y forma (Form) son una sola cosa en la En los documentos domina por completo el material. En la obra de arte. El documento sirve de pieza didáctica. en cuanto tal.1 . combate. En la obra de arte aprenden su oficio los artistas. Tenor es lo que el artista intenta conquistar. Quien no pueda tomar partido. más denso se vuelve: el material. IV. El hombre primitivo se atrinchera detrás de los materiales. VII. y sólo en las consignas resuena el grito de . . La obra de arte sólo incidentalmente es un documento. Pues los conceptos del cénacle son consignas. La productividad de un documento eXlge análisis. En la obra de arte. VIII. las formas sólo están desperdigadas. 11. La obra de arte' es sintética: centraleléctrica. Al documento su inocencia le sirve de cobertura. Ante los documentos se educa a un 1Il. La contemplación repetida potencia una obra de arte. La crlt1ca debe hablar el lenguaje de los artistas. Material es lo soñado. XII. El artista hace una obra. . . '" Cuanto más profundamente se pierde uno en un documento. XIII.

XIII. esto no atañe a su comprensión del arte. Los libros y las prostitutas entrecruzan el tiempo. para estudiantes. La posteridad olvida o enaltece. Sólo quien pueda destruir. . Dominan la noche como el día y el día como 'la noche. -possusion. Cuanto menos se . Trúze --/mI I/n plaisir crllel de m'arriler sur ce nOll/bre. Le reploiemenl vierge du ¡¡vre. 011 coupe. Las co'nsignas de una . VIII. no obstante: sentirse siempre representado por el crítico. No el público. 47 NR. V. crítica insuficiente malbaratan el pensamiento en aras de la moda. XI. Libros y prostitutas en casas públicas .. Sólo el crítico juzga en presencia del autor . Sólo al intimar un poco más con ellos. se advierte cuánta pnsa . VI. El arte del crítico in nllce: acuñar consignas sin traicionar las ideas. significa destruir un libro citando unas cuantas de sus frases.. l'inl. sino a 'su Inoral.04l/clion aune arme. Polémica. mejor. El entusiasmo artístico le es ajeno al crítico.ele ti un socrifice don! se(gno la Iranche rouge des ancien! lomes. p. X. IX. Si Goethe no comprendió a Hiilderlin ni a Kleist. Los libros y las prostitutas se han amado • -'1desde siempre con un amor desgraCIado. nt a Beethoven y Jean Paul. La verdadera polémica aborda un libro con la misma ternura con que un caníbal se guisa un lactante.. No dejan de calcular mientras nosotros nos adentramos en ellos. los críticos.. Nadie nota en los libros ni en las prostitutas que los minutos les son preciosos. IV.tienen.10 haya estudiado. y mucho' !llenos la posteridad. XII. encore. A lós libros. • •• VI. sus colegas son la instancia suprema.13 .tl~ 1. potlr élablir la priu de VII.pápier. -Los libros y las prostitutas tienen' cada cual su tipo de hombres que viven de ellos y los atonnentan. STÉPI-lANE ·MALL"Rr-. Los libros y las prostitutas pueden llevarse a la cama.:! I 46· V. La «objetividad» deberá sacrificarse siempre al espíritu de partido cuando la causa por la cual se combate merezca realmente la' pena. En sus manos. Para el c'rítico. JI. la obra de arte es el arma blanca en el combate de los espíritus. El público deberá padecer siempre injusticias y. IlI. La crítica es una cuestión moral. podrá criticar.

una red de calles que durante años había yo evitado. sino más bien recubierta por los al mocar- . la estrucrura articulada del tratado tampoco es perceptible desde fuera. A los libros y a las prostirutas les gusta lucir el lomo cuando se exhiben. La superficie de sus deliberaciones no está animada pintoresca. De cada portal brotaba una llamarada. Suelen desaparecer antes de perecer. Durante años se cede a todo «por amoo>. sino 'lúe se revela únicamente desde dentro. Deambulé dos horas solo por las calles. XIII. el primero en ver al otro. En realidad. Qué gustosa y .ni demasiado llamativa. a toda costa. Si está integrado por capírulos.48 49 VII. Los libros y las prostirutas ventilan sus discusiones en público. convertido en un voluminoso «corpus» CJue se pone en venta. . hasta 'lue un buen día aparece en la calle. Libros y prostirutas: las notas al pie de página son para aquéllos lo que. Así. discontinua . cada tranvía surgía de improviso como un coche de bomberos. el idioma me eran desconocidos. !' " El' tratado es una forma árabe. los billetes ocultos en la media. Xl. aquello que. i I I I ¡ causa». ARQUITECTURA INTERIOR . ¡De cuántos libros proscritos antaño no ha de aprender hoy la juvenrud! XII. para éstas. éstos.embusteramente cuentan los libros y las prostirutas cómo han llegado a ser 10 'lue son. sino indicados por cifras. la ciudad. PRIMEROS AUXILIOS IX. doblar la esquina y sentarse en el' tranvía. yo habría volado por los aires como un depósito de municiones. Nunca he vuelto a verla así. Libros y prostitutas: «Vle¡a beata .' joven golfa-». nadie me conocía. Los libros y las prostirutas se multiplican mucho. X. VIII. el día en que un ser 'luerido se mudó a éL Era como si en su ventana' hubieran instalado un reflector 'lue recortara la zona con haces luminosos. menté. muchas veces ni ellos mismos se dan cuenta. Su apariencia externa no es. bien podía ella salir 'de este portal. nunca había pasado de ser un' vago proyecto. cada guardacantón lanzaba" chispás. ARMAS Y MUNICIONES Había llegado a Riga para visitar 'a una amiga. como corresponde a la fachada de los edificios árabes.~ De golpe p~de aparcar con lmlrad a un b ' a ' amo totalmente lliberIntico. Pues de haberme rozado ella con la mecha de su mirada. Libros y prostirutas: raraS veces verá su final 'luien los haya poseído. no vienen tirulados con palabras. Su casa. Sí. «por amor a la Nadie me esperaba. De los dos tenía 'lue ser yo. cuya articulación sólo comienza en el patio.

- I I Lenguaje incomparable de la cala~era: la' inexpresividad total -la negrura de sús cuencas.«Una caña se yergue para endúlzar mundos. culto y elegante. I ¡ ARTICULOS DE ESCRITORIO V PAPELERIA < (.. . y le duele que la página que quiere pasar ya esté cortada. antes de ir a ver a la mujer y.nvió Su nuevo libro. una.IaJ:'ollcorde: Obelisco. ! j' . ¿Qué aspecto tiene. consignas dd partido. arreglándome la corbata. Pocas cosas caracterizan tanto al hombre nórdico como ésta: cuando ama tiene que estar. las ~lirecciones de mis amigos y . el monumento que conmemora su poderío. 1'.. en el momento de abrirlo. Alguien que se ~ree abandonado está leyendo.\níc"C.I I .1 ! bes de la ornamentación.' en el que cada callejuela toma partido y' cada palabra tiene por ceo un grito de guerra. PISAPAPELES.Y a naclie le sirve ya la inscripción en él grabada. conocidos. fluya. ' • t I I 1 .. pero rechaza la mentira. En la densidad ornamental de esta exhibición se anula la diferencia entre argumentaciones temáticas y digresivas. .1 ' . que 'ya ni siquiera ella lo necesite. Cuando un amigo muy apreciado.( ARTICULOS DE FANTASIA . ni una sola de las diez mil personas que se detienen es capaz de leer la inscripción. me sorprendí a nlí .. en ella se han fijado conceptos políticos. AGENDA DE BOL'SILLO. en su centro. en realidad. . mismo. Vive en una ciudad de consignas y habita 'en un ba~rio de términos conspiradores y hermanados. I ¡Ojalá de mi cálamo 't I I ¡ .j'. esta gloria? Ni. 50 51 hoy en el centro de la más grande de todas las plazas. fórmu. Quien cuida los modales. Lo que en él-se grabo' h.aquvse detiene. las expresiones -la s<¡nrisa sarcástica de la dentadura. el .1" '. a solas consigo mismo. Así cumple cada fama con lo prometido. Conozco a una mujer que es distraída. y no hay oráculo que la iguale en asrucia.:Ce c~atro mil años se alza . antes que nada y a toda costa.do mis documentos. contemplar primero su propio sentimiento y disfrutar de él. la hora de una cita.~sola de las diez mil personas que pasanpoL. ' PLIEGO DE DESEOS.unida a la más salvaje de. Pues el inmortal 'está allí como este obelisco: dirige un tráfico espiritual que bulle a su alrededor . Los regalos deben afectar al obsequiado hasta el extremo de asustarle.lugar donde gua.declarárselo. Si se lo hubieran vaticinado ¡qué triunfo para el faraón! El primer imperio culrural de Occidente llevará un día. PLANO-PHARUS.amoroso surco!» Estos versos siguen a Dichosa nostalgia como una perla que' hubiera rodado fuera de h madreperla abie~ta. Ahí donde yo t~ng"üá~ mano los nombres de mis proveedores.' las confesionales y órdenes. que se imbrican sin solución de continuidad. l/dee' de .

AMPLIACIONES ." '. pero nadie le ve. también el tacto tiene aquí una cita con estas golosinas antes de que la boca saboree su dulzor. está enteramente cubierto por. Se tapa los oidos al leer. al levantarse. En la biblioteca escolar te' dan uh libro. Y por las puertas de las aulas ante las que él se desliza sigilosamente. • tt '? 1 ". y. Entre ellos se pie'rde con mucha más facilidad que un adulto. U na vez hecha a la oscu ridad. Una vez en su sitio. ¡Silencio del libro. hasta que toca la campana. A menudo. Allí detrás. las manos está siempre encima de la página. maestros y alumnos son amigos. NIÑO GOLOSO.. NIÑO QUE LLEGA TARDE.' NIÑO t:EYENDO.'.:vanza haciendo ruido a cada paso. moda. las aventuras del héroe sc han de leer todavía entre el' torbellino de las letras. Mas no encuentra dicha alguna .'t 1[\. Y así como el amante abraza a su amada antes de besarla. Respira el mismo aire de los acontecimientos. 53 Las aventuras y las palabras intercambiadas le afectan a un grado indecible. • . Durante una semana quedabas totalmente a merced de los vaivenes del texto que. O bien todo guarda silencio. Imperceptiblemente pone su mano en el pomo. como figura y mensaje entre la agitación de los copos. Sólo de vez en cuando te atreves a formular un deseo. coma en espera de alguien. yo. suave y misterioso~ denso e incesante. se pone a trabajar en silencio. cuyo poder de seducción era infinito! Su contenido no era tan importante. En él entrabas ton Una confianza ilimitada. te iba envolviendo como un torbelli· no de nieve. los montoncillos de pasas e incluso el bien se viste a la Si el humo del cigarrillo. El reloj del patio del colegio parece estropeado por su culpa. en la boquilla y la tinta de la estilográfica fluyeran con igual ligereza. Pues la lectura coincidía aún con la épóca en que tú mismo inventabas en la cama tus propias historias.: " . veinte pesados sacos vuelan hacia él. El matraqueo de la voz mantiene un ritmo. Cada hilo de su abriguito cStá cubierto de polvo blanco. El sol inunda el lugar donde él está. SI '. diez. se halla ante. como escritor. pasas o confituras. y todos los personajes le empal'ian con su aliento. Y él profana el joven día y abre. junto con los demás. apenas entreabierta. su libro descansa sobre la mesa. hasta el pasillo. ¡Con qué zalamería se entregan la miel. y tiene que cargarlos hasta el banco. El niño intenta seguit sus trazas ya medio borradas. y una de . ' Da las «demasiado tarde». llega. busca a tientas azúcar o almendras. Como un alma en 'pena a media noche . ves con envidia cómo libros ardientemente deseados van a parar a otras manos: Por fin te traían cltuyo. la piedra de moler. 52 se asemeja a alguien que. un murmu 110 de secretos conciliábulos. El reparto se efectúa en los cursos elementales. <. Para él. estaría en la Arcadia. Por la rendija de la despensa. ' Ser feliz significa poder percibirse a sí mismo sin teInor. Oye matraquear la voz del maestro como la rueda de un molino. penetra su mano como un amante en la noche. la nieve de la lectura. no lleva camisa. pero los mozos molineros lanzan ya toda su carga sobre el recién llegado. demasiado alta.

El tioviv~ se convierte en terreno inseguro. éntre espíritus y cosas 'se le . a vol ver en sí. de' su madre. Pero luego advierte lo fiel que es a sí mismo. según él. Al tocar éste más lentanlcntc.la madre. la madre y la biblioteca 'del padre. «l\mcr orden» significaría destruir \. ese poste tantas veces abordado. le sorprende. dejando tras . cada flor arrancada y cada mariposa capturada son ya. cual tesoro de' la corona. y todo cuanto posee constituye una colección sola y única. La .le tiene afecto: cual mudo Arión va el niño montado en su pez mudo. enrolla la amarra de sus miradas. años en los que su campo visual queda libre de seres humanos. De la selva virgen surge luego la copa de un árbol tal como el hiño la vio hace ya milenios. dando tumbos. No bien ha entrado en la vida. NIÑO DESORDENADO. sólo que con unbrillo turbio y maniático. Da. en torno al cual. Ya hace tiempo que el niño ayuda a ordenar el armario de ropa 'blanca de . Sus cajones deberán ser arsenal y zoológico. reaparece. joven Don Juan. Su animal . NIÑO MONTADO EN EL TIOVIVO. para él. de cubos de madera qüe son ataúdes. En él revela esta pasión su verdadero rostro. presa hasta su casa para limpiarla.54 arroz a esa mano! IQué encuentro tan apasionado el de estos dos.calle. la mermelada de fresas se rinde sin panecillo" dejándose saborear ala iiHemperie. Y apare- 55 ce la madre. tal como acaba de verla ahora en el tiovivo.ndiente que ha irrumpido en la alcoba de la . Al principio tiene miedo de abandonarla.10 edificio lleno de espinosas castañas que son mal1guales. conservarla. Le ocurre como en los sueños: no conoce nada duradero. todo le sucede. Ya conoce todos los escondrijos del piso y vuelve a ellos como a una . es ya un cazador. Tiene la altura ideal para soñar que se está volando. pero en su propio coto de caza sigue siendo aún el huésped inestable y belicoso. una antiquísimaembriaguez de dominio con el estruendoso organillo en el centro. mano. el espacio c111pieza a tartamudear y los árboles. Hace ya tiempo que el eterno retorno de todas las cosas se ha vuelto sabiduría infantil.caza a los espíritus cuyo rastro· .a.de sí un reguero de frascos y montoncillos derramados: virginidad que se renueva sin quejarse. el inicio de una colecció!'. Sus años de nomadismo son horas en la selva del sueño.' De alli arrastra la.":: van. gobierna v desde su trono un mundo que le pertenece. un toro-Zeus de madera lo rapta como a una Europa inmaculada. y la vida. esa severa mirada india que sigue ardiendo en los anticuarios. como si la hubieran raptado de la casa paterna. Cual fiel soberano. NIÑO ESCONDIDO. 'desencantarla. En la tangente. Cama quien dice. museo del crimen' y cript. La plataforma con los solícitos animales gira casi' a ras del suelo. de cactáceas que son árboles totémicos y céntimos de cobre que son escudos. el niño. le sobreviene. . árboles e indígenas hacen . investigadores y bibliófilos. al tocar tierra. libres al fin de la cuchara! Agradecida y fogosa. ese pret. Cada piedra que encuentra. no tarda en penetrar en todas las celdas y aposentos. de papeles de estaño que son tesoros de plata. De pronto.doncella. Ataca la música. y hasta la maiHequilla responde con"ternura a las audacias de." y el niño se aleja. husmea en las cosas. en algún oriente.

Contiene la respiración. • • CUCHARA ANTIGUA. casi no hay libro en el que no se descubra su retrato.' a todo esto. . " ABANICO.- -'- . dando un fuerte alárido. entretejerlo como fantasnla en la cortina. Quien lO' descubra. se la pondrá como una máscara pesada y.j. de pie tras la antepuerta. Al contacto con la simple palabra. Por eso. MAPA ANTIGUO. en las vacías cuencas de sus ~jos. " bastaría con que el reloj diera la ho'ra para que él se quedara así. Aquí está enterrado en el mundo de la materia.. Y le guardan fidelidad.la apetencia de viajes largos de este tipo de gente. gen representada mantiene vivo el deseo. . Pero una vez' al año hay regalos ocultos en lugares Ill1stcrioso. 56 casa donde se está seguro de encontrarlo todo como antes. por eso ni siquiera aguarda aquel momento. ineluso cuando sólo se piensa intensamente en ella. No hay representación sin inervación. seguir" ' 'ardiendo como fuego de brasa. Y Jetrás de una puerta será él mismo puerta. la mayoría busca una patria eterna. se vuelve él mismo algo flotante y blanco. En un amor.. en 'cambio. . prender con fuerza para . podrá Jejarlo convertido en ídolo bajo la mesa.. Buscan a quien mantenga alejada de ellos la melancolía de la patria. Y la respiración es su regulador más sutil. cuando alguien que lo anda buscando le echa mano. Una cosa les está reservada a los grandes autores épicos: poder alimentar . La mesa del comedor bajo la cual se ha acurrucado lo transforma en el ídolo de madera del .¡ ! ' ANTIGÜEDADES MEDALLON. Del mismo modo. De ahí su omnipotencia. No deberán encontrarlo en ningún caso. Por eso no se cansa de luchar con el demonio. el niño deshace el encanto de la lóbrega c~sa paterna y busca huevos de Pascua. como su ingeniero. cual sacerdote-brujo.s.~ :f. hechizará a todos los que entren desprevenidos. un fantasma. El piso es.. sólo entiende lo que son cuerda y madera aquel a quien van a ahorcar. sino que se adelanta a él con un chillido de autciliberación.a sus héroes. aunque muy pocos. Otros. en su boca petrificada.. .templo cuyas columnas son las cuatro patas tallaJas. Estos últimos son melancólicos 'que tienen que rehuir el contacto con la m~dre tierra. ' Resulta paradójica la manifestación de todo cuanto con 'razón se denomina bello. Cuando hace muecas le dicen que . La experiencia mágica se vuelve ciencia. éste puede.esta resp!ración. De ahí la práctica yoga de meduar respirando sobre las sílabas sagradas. No hay deseo J íntegro sin representación" figurativa exacta..\ ~i .! oÍ " " " .. Lo que hay de cierto en ello lo sabe él en su escondite.. Siente palpitar su corazón. El niño. un eterno viajar. al demonio que lo había transformado en todo aquello para que no lo encontrasen. Todo el mundo habrá tenido la experienéia siguiente: cuando se ama a una persona.luego. que le resulta prodigiosamente claro y se le acerca sin palabras. o encerrarlo de por vida en la pesada puerta. El rumor de las )<. Y hasta se presenta como protagonista o -' . MOLINILLO DE ORACIONES. el arsenal de las máscaras. él deja escapar. 'Los tratados medievales sobre los humores saben de . Y. Sólo la ima.~ías es un canon de .. para siempre.

se habla con ella. . a cada intensidad que se traduzca en extensión. propio futuro.ndos no hacen más que huir. al cabo de . y uno se da cuenta de que sólo ella. 58 59 RELOJES Y JOVERIA Quien despierto y ya vestido vea ante sí salir el sol -durante un paseo. se yergue. Unicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad. La boca de esta cabeza de oro está abierta y sobre los dientes de la mandibula inferior hay dijes y adornos que. .conversando con Roethe de colega a colega mientras recorríamos las espaciosas salas de un museo que él . vuelve a la memoria aquello de lo que entonces se habló. en una sala contigua.ayor provecho en cualquier situación presente. en el mejor de los casos. mediando ya la separación. como ahora.objetos dispersos. el busto metálico o esmaltado. conservará ante todos los demás. reflejando la luz turbiamente. Como el reloj de la vida. junto a otros' . lo cubría ante nosotros con su sombra. pende sobre los personajes novelescos el número de páginas:. Pues lo que uno ha vivido es. viviera en todos los pliegues y flncones. en pocas palabras. compacta. como un n. quedará allí plana. de haberse puesto él mismo lá corona. yo me acerco a una vitrina. a intervalos bien calculados. tendrá la impresión.la mujer amada. dirige. . SI estamos solos.1 i . En ella. cuidando de que la idea. y de esto se deduce: la capacidad de la fantasía es el don de interpolar dentro de lo infinitamente pequeño. novelas y cuentos reaparece en metamorfosis siempre nuevas. exhibe los rasgos de la persona amada que ocultaba en su interior. Luego. en el que los seg~. cuelgan parcialmente hacia fuera. Y el tema resulta esta vez trivial. al II1chnarse sobre él por amor. a la luz de nuestro conocimiento. de considerar cada imagen como si fuera la de un' abanico cerrado que sólo toma a1iénto al desplegarse. en su nueva dimensión. sería capaz de sacarle para sí el m. REUEVE. sin duda más pequeños. Mientras él habla con un empleado. de una mujer muy parecida a la llamada. a mediodía. sup~rficial. antagonista. un vistazo fugaz y angustiado? En sueños me vi a mí mismo -'-profesor in'terino (Prillaldozent) de reciente hornadá. por ejemplo-. Se está en compañía de . comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus mieinbros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su . y aquel a quien el sol haya sorprendido trabajando. En los relatos. y por el resto del día. al merías una vez. de inventarle una plenitud nueva. (Motivos del sueño: el rubor de la vergüenza. disonante.¿Qué lector no le ha echado. No tuve la menor duda de que era un reloj. la soberanía de alguien que ha sido coronado con una diadema invisible. la hora matinal tiene oro en la TORSO.sem~nas o de meses. de tamaño casi natural.• !' l' l' ! : " "o: I i .lieve. y. Flora de Leonardo del museo de Berlin. sin sombra ni consuelo.

«La tete.. Esto confiere a los decorados teatrales su carácter incomparable.O A una persona la conoce únicamente quien la ama S1l1 esperanza. dt lo! T. p. Roe/he. convertida en costumbre.! . sino que sólo se yergue frente a él más hermética y amenazadora. La costumbre aún no ha culminado su labor. OBJETOS HALLADOS. rran sobre todo a sus n. La Libertb>. I Repose».csentarse la ilusión de una vida en común.. que significa alba. que hemos traducido IJteralrncnte para orientar al lector.».) LAMPARA DE ARC. aquella imagen primera no podrá reproducirse nunca más. OFICINA DE OBJETOS PERDIDOS OBJETOS PERDIDOS. avec l'arnas de sa criniere sombre 60 61 I Et de ses bijoux précieux. I Sur la table de nuit. . r\SFÓDELO.. alegra cuando. el paisaje desaparece de golpe como la fachada de una casa cuando entramos en ella. Paris Soir .. en ella. en una discusión. LOGGIA GERANIO. que tampoco se extiende prolija y pretenciosa ante quien se aproxima. Detrás del que es amado se cierra El que ama de veras se el abismo del sexo como el de la familia.ombres. Lo que hace tan incomparable e irrecuperable la primera visión de una aldea O de una ciudad en medio del paisaje es el hecho de que. ! 11 .. la lejanía y la proximidad vibran estrechísimamente unidas. U na vez que empezamos a orientarnos en algún lugar. Esa lontananza azul que no cede a ninguna proximidad ni se dilu ye a medida que uno se le acerca. podria quizá ampharse a la palabra alemana MorgenTiile .eI apelhdo del amIgo de Benjamín. carente de deseos. No bien empezamos a orientarnos.) .I ¡I .1 I l' 1: r. y enlazaría con la lHorgulJlunde (hora matinal) del refrán citado. El recuerdo siempre ve empequeñecido al ser amado. «L'Intran . ! FLOR DE CACTUS. aurora. NOlI'IEOLVIDES. PARADA PARA NO MAS DE TRES COCHES DE ALQUILER Llevaba diez minutos en una parada esperando un autobús . es la lontananza pintada de los bastidores. CLAVEL SILVESTRE. Al que ama. ~"í I . ¡ •! . el ser amado no tiene razón. boca *. Baudelaire.. (N. Dos personas que se aman se afe. el ser amado le parece siempre un ser solitario. no tarda en *" El refrán al:má~ «Morgenstunde har Gold ¡m Munde».ano a ¡¡Al que madruga. comme une renoncule. PLANTA DE HOJAS PERENNES. Dios lo ayud3. Aún no ha conseguido imponerse gracias a ]a"' exploración constante.. durante la vejez. Si a la unión se opone algún impedimento. . El juego homofónlco ~ntre S(ha~riile (rubor producido por la vergüenza) }'. equivale en castell.

voceaba a mis espaldas. nada más desamparado que sus adversarios. pero todos juntos producen perplejidad. baila la danza guerrera ante el mausoleo de la lengua . como si Dicbosa nostalgia jamás hubiera sido escrito previamente? Con el mismo desamparo con que sólo dejan oír su voz los espíritus le llep:o l'i vaticinio. ¿qué dones proféticos de los nuevos magos puede compararse con la fineza auditiva de este sacerdote-brujo. Ciego como los Manes. y ninguno ha estado nunca más perdido. no obstante. De puro cansancio me había tumbado en la cama sin desvestirme y con la habitación iluminada. ininterrumpidamente. como en un murmullo. Quien cae en brazos de Kraus. El. .. Casi todos beben sólo agua de animal mimadQ». «Un hotel donde miman un animal. En él se mantiene firme aquel que. MONUMENTO A LOS COMBATIENTES MUERTOS KARL KRAUS. al igual que Sísifo. sin alterar la cadencia. durmiéndome enseguida por espacio de algunos segundos. ¡Qué vacías se ofrecían a mi vista las esquinas! Vi en sueños «una casa de mala fama». Nada más desconsolador que sus adeptos. ya está juzgado: su propio nombre se vuelve condena en esa boca. una vendedora de periódicos.sabe él de ' las potencias que le son realmente aliadas? Y. no para de alimentarse del mar de lágrimas de sus contemporáneos y. 62' 63 alemana. Hay en las grandes casas de vecindad una música de un alborozo tan mortalmente triste que uno se resiste a creer que esté destinada a quien la interpreta: es música para esas habitaciones amuebladas en las que uno se sienta los domingos. se ha con vertido en el guardián de su tumba. absorto en pensamientos que no tardan en adornarse con aquellas notas como una fuente de fruta excesivamente madura con hojas marchitas... Nunca puesto alguno ha sido más celosamente guardado. Pero él no puede equivocarse.. Ningún nombre podría ser más decorosamente honrado por el silencio. Esgrimiendo una rabiosa sonrisa Bentro 'de una vicjisima armadura. el lenguaje lo exhorta a la venganza.. que es sólo «uno de los epígonos que habitan la antigua mansión del lenguaje». Estaba soñando con estas palabras cuando me desperté sobresaltado. una celda de prisión de planta triangular. ve cómo la roca destinada a sepultar a sus enemigos se le escapa rodando de las manos. Por separado. Infalibles son los mandatos del idioma. Ante ella monta la guardia día y noche. Cuando él la abre. Paris Soir . como una Danaide.. 'cada sonido es incomparablemente auténtico. • ' .·':"'undidades ctónicas de la lengua. al que hasta una lengua remota le inspira palabras? ¿Quién ha conjurado nunca un espíritu como lo ha hecho Kraus en Los abandonados. ¿Qué hay más desvalido que su conversión? ¿Qué más impotente que su humanitarismo? ¿Qué más desesperanzado que su lucha contra la prensa? ¿Qué. como un mensaje espectral. . La Liberté» .. la incolora i I I ':' !. desde las I. «L'lntran . cual ídolo chino que blande en sus dos manos sendas espadas desenvainadas. limitado como los espíritus que sólo conocen la voz de la sangre y a quienes no les importa lo que puedan provocar en el reino de los vivos.

FACHADA. la era cristiana irrumpe en la roca. CAS'llLLO DE HEIDELBERG. Pues nO'~9lo han conservado invariable su perfil durante siglbs. En la plaza del mercado . Hoy. 64 65 RECUERDOS DE VIAJE A TRANI. Y si la abolición de la burguesía no llega a . Pensar así es diSimular los hethos bajo un tinte romántico. La pregunta es únicamente si perecerá por sí misma o a manos del proletariado. como el propio Dios. Luego. como ballet alegórico.. Es como si hubie· ran 01 vidado este castillo allí donde.. VERSALLES. una fuente. la historia nada sabe de la mala infinitud contenida en la imagen' de esos dos luchaJores eternamente en pugna. Anteese telón de fondo. realzados contra el horizonte. es sólo la pared cuya sombra ·se busca para gozar de la perspectiva hacia el azul creada por Le Nótre..' AVISADOR DE INCENDIOS La iJea de la lucha Je clases puede inJucir a error. el paraje se transforma en el escenario donde la monarquía absoluta era representada. -. A última hora de la tarde. La intervención. Cada mat1ana. la'burguesía está condenada a p~recer por las contradicciones internas que. Las construc· . Callejuelas como pozos de ventilación.o sucumba en el combate. colinda con el mar.' Si uno se gira. sino que apare· cen en el más inmu table de todos los paisajes: en el mar. barrios romanos. ni de un combate a cuyo término le irá bien al vencedor y mal al vencido. mujeres a su alrededor. No se trata de una prueba de fuerza en la que se decide la cuestión de quién vence o quién sucun. el riesgo y el ritmo del político son cuestiones técnicas . consumarse antes de un momento casi calculable de la evolución técnica y económica (señalado por la inflación y la guerra química). lo erigieron Par Ordre Du Ro. sigue rabiando frente a' un monumento funerario abandonado. no obstante. pero entre las murallas de abajo la noche sigue disgregándose en los 'cuatro antiguos. Sus honras fúnebres serán inconmensurables.. ya salga vencedora. lo entrega todo entero a ese paraje real que se cierra con él. Las letanías de las viejas durante el A ve María: iniciación al primer curso de la muerte. llama de la ironía aletea en sus labios. La escalera barroca arqueada que sube en suave pendiente hacia la iglesia. MARINA. Es preciso cortar la mecha encendida antes de que la chispa llegue a la dinamita. .como el decorado móvil de una féerie. Y que nadie tropiece con él por los caminos de la vida. no caballerescas. las últimas que se celebren. solitaria: chapaleo teo arcaico. De su esplendor no se reserva nada para sí.i· fj: ji . El verdadero político sólo calcula a plazos. Pues. En un arcaico campo del honor -gigantesco campo de batalla de un sangriento trabajo-'-. en el curso de su evolución. habrán de resultarle fatales. en clave trágica. hace cientos de años.-y sólo por dos horas.. La verja detrás de la iglesia. Su respuesta decidirá sobre la pervivencia o el final de una evolución cultural de tres milenios. la iglesia. La belleza de los grandes veleros es única en su género.· be. . todo estará perdido.

Extractos del reglamento de tráfico ferroviario cuelgan de las paredes como cartas pastorales. el puerto. y al Norte. tista. el yermo edificio se eleva entre el malecón y los almacenes. a modo de confesionarios. están previstas en los . apretujados entre sus bienes cspirituales como entre maletas. sugerida. I I . Todo aquí está muerto. 67 ferrocarriles. mientras que el arte posterior anuda con mayor severidad la expresión de los rostros.. Lugar de transbordo de impalpables e inescrutables mercancías. . Sólo sueños y fiestas. con un barrio prolet~rio. porque todo movimiento humano es absorl:íido por el silencioso tumulto de la ornamentación. Una arquitectura que sigue el primer impulso de la fantasía . y. BO~COTRECASE. ~a destrucción reafirma. Su expresión de dolor ante un Cristo cuya condición de nii'ío queda sólo evocada.. . colinde con ji '1 '1 1. CATEDRAL. En la fachada se distinguen las salas de espera del interior.ron en él unos cuarenta años. a las guías internacionales de NAPOLES.' Lo que la «madonna) bizantina sostiene en brazos no es rnás que un muñeco de madera de tamaño natu- " 1 MARSELLA. baile y silencio se vuelven leitmotiv. leen. la eternidad de aquellas ruinas. En ellos. es más intensa que la que sería capaz de exteriorizar ante la imagen real de un niño. y de las riquezas del clero surgió una gigantesca estación ferroviaria que jamás pudo ser ral. cuando la mirada se cruza.. en el recuerdo. MUSEO NAZIONALE. lugar y tiempo" se conjuraron victoriosamente contra arquitectos y contra-.sentimiento de pertenencia a una ciudad se hallan unidos. con sus concordancias y correspondencias. se consultan tarifas de indulgencia para efectuar excursiones en el tren de lujo de Satanás. sentados. . a la hora de las misas. CATEDRAL DE SAN BASILIO.el timbre y los intervalos con que los relojes de sus torres dan las primeras campanadas. No es interrumpida por consideraciones prácticas.altos salones. libros de cánticos muy similares. Al más íntimo . SEVILLA. De ella parten. mezcladas y sin atar. ' 1 " entregada al tráfico. I l·. a sus pies.(aunque ante Dios todos sean iguales). hay ascos preparados donde el que acaba de llegar de un largo viaje puede lavarse discretamente. a través de sus ventanas o en sus partes más altas. Esta es la estación de la religión de Marsella. aunque al Sur. las estatUas arcaicas ofrecen a quien las contempla la conciencia de su cuerpo como un niiio nos tiende las flores recién cortadas. Invirtie. ALCAZAR. para el viajero que se haya detenido un tiempo en ella. MOSCU. y Su realización. En Su sonrisa. en 1893. convoyes de coches-cama con destino a la eternidad. donde los viajeros de primera a cuart~ clase. '. con nubes que pasan. para sus habitantes -y también. ¡ 11 i i " La Joliette.66 dones cuyas ruinas se elevan hacia el cielo resultan a veces doblemente hermosas los días claros. gracias al efímero espectáculo que abre en el cielo. Pero cuando todo· estuvo listo. Elegancia de los pinares: su techo está construido sin entrelazamientos. CATEDRAL DE FRIBURGO. En la plaza más desierta y soleada se alza la catedral. I .

- Principio fundamental de la publicidad y del galanteo: colocarse siete veces. bajo la lI~via fría. ¡con qué indiferencia es éste recibido! Uno sube titubeando. ni trazas. septuplicado. Hay veleros provistos de altos tnástiles.68 semejante a un adulto que con hierbas cortantes entrelaza el ramo que ha de durar. la delgada. forasteros que parecen dispuestos a ahuyentar al público con una música extravagante. FLORENCIA. una vez arriba. los barracones de feria han atracado a ambos lados del muelle de piedra sobre el que se agolpa la gente.a trompicones. se les escurría bajo los pies y. de las copas y las fuentes. BAPTISTERIO. y. alza los brazos con gesto desvalido hacia un fruto que le resulta Inalcanzable. al estar constelado. 69 La mirada es el poso del hombre. con tiempo claro y soleado. enJa parte inferior. Como grandes embarcaciones' oscilantes. en cubierta. En otros sitios pueden verse. . una Virgen. se queda a la espera de ver todo aquello alejarse de la -orilla. pero a través de las escotillas ~e ven -brazos femeninos. Nada más verdadero. en in vierno. Pues. podrá apreciar de una ojeada por la posición de los platos y tazas. velos y plumas de pavo real. Sentada. . Los que luego reaparecen. salen. en IOr~o a quienes se desea conquistar. una Balanza y muchas otras.lelgan gallardetes. De la Luna. . la Spes de Andrea Pisano. se notan los brotes del follaje.10 ha transcurrido una velada con invitados es algo que. gabarras que mantienen largo tiempo su carga estibada.al aire libre por las escaleras mecánicas. a grandes pasos y contoneándose como por las escalerillas de un barco.de los que ci. sólo dejan bajar hombres. las falnas aún sin hojas. han visto su propio matrimonio surgir y desvanecerse en rojas escalas por las que sube y baja espíritu de vino coloreado. Un León. el hombre amarillo que. . la gente gorda. Revuelo es lo que la flota trae al 'barrio': hay mujeres y chicas casquivanas allí dentro. y sin embargo es alada. Han mirado el espejo donde el suelo acuoso. Uno está tan totalmente OPTICO En verano llama la atención. empezaba a'conquisrar a la mujer azul. JUGUETES PLIEGOS DE FIGURAS RECORTABLES. En el portal. silenciosos y ligeramente aturdidos. vapores de cuyas chimeneas sube humo. miraban fijamente hacia la '~ierra. ' CÓ'. las figuras según las cuales se agrupa a las estrellas se hallaban ahí. y todo lo comestible fue cargado en el mismísimo país de Jauja. la abandona en el extremo superior de aquella escala. Un violento resplandor emanaba de él. compactos cúmulos de estrellas. En sueños salí de una casa y alcé la mirada al cielo nocturno. hay barcos en cuyo vientre uno desaparece. Sin embargo. En primavera. quien se quede hasta el final. Entre ellos. físicamente presentes. CIELO.

I . . y en su interior se inclina una figurilla minúscula. Esta suena y se abre el portón. En la segunda. da en el blanco. había dos guardabosques pintados al oleo. a Blanca Nieves liberada de la manzana por un disparo y a Caperucita Roja salvada por otro. L' enfer: cuando se abren sus puertas. En otro lado se erizan pipas en el pelo de mujeres que raras veces van plntadas con faldas y más bien llevan mallas. teatros en' los que el espectador dirige la representación con la escopeta.) I I . e! disparo irrumpe en la existencia de 105 muñecos con esa violencia redentora que arranca a los monstruos la cabeza del tronco y revela su condición de princesas. Hasta e! ferroc"arril ha sido instal~do ~quí de una vez para siempre. y en pnmer plano. Les rl/es de Pans. un moro parece esbozar una ligera reverencia. se encuentra con todo como por vez primera y última al mismo tIempo. perros son guardados como en un arca. Una vez había treinta y seis cajas.70 aislado por el océano que. dos muñecos igualmente minúsculos bailan girando sobre sí mismos. un carcelero que tira de una campana cuando se ha dado en el blanco. Lo mismo: Les dé/ices dJl 11Iariage. como. Otros barracones ofrecen . Habría que describir. otro empuja a un fraile en un caldero donde los condenados deberán cocerse a fuego lento.¡ : " BLANCOS. Por unos días e! barrio se ha convertido en la ciudad port:uaria de una isla del Mar del Sur y sus habitantes en salvajes que.piezas de quita y pon. una guillotina. Detrás. Se ve a dos presidiarios moviendo una gran rueda. dos sirenas de provocadores pechos. y ante él. ante cortinas de pana roja. Como en aquel gran portal sin letrero: si se ha apuntado bien. Un mísero interior se ofrece al espectador. los paisajes de las barracas de tiro al blanco. I I . empieza la función. y con la mano libre t11CCe una cuna en la que hay otro. y deseo. el portón se abre y. (La tercera no se abrió. 71 I . Este se coloca automáticamente bajo la guillotina y le cortan la cabeza. Uno dispara y el arco del violín se mueve.". El oso golpea e! bombo con una" zarpa y levanta una pata. S. Le bagne: un portón. en sus rodillas sostiene a un niño. se d~svanecen ante todo lo que Europa arroja a sus ples. Y de nuevo otra constelación: un violinista con su oso bailarín. Se ve al padre en el centro de la habitación. Rri otro barracón: ExécJltion capita/e. y sobre el marco del escenario estaba escrito lo que se esperaba que h~biera detrás: Jea/1I1e d'Arc en prison. también cabría imaginarse a la Bella Durmiente despertada por un tiro. echado. y en su ~ov1111lento CIrcular atraviesa todo el tiempo un runel. V cíase un desierto de hicio del cual emergían. Imposible . Si el tiro es válido. ahítos de esrupo. reuniéndolos en un corpus. cabezas de pipas de barro blancas. Leones marinos~ enanos y. A su lado. L'hosPitalite. O bien surgen de algún abanico que ellas abren en la mano. Hay pipas móviles que glran lentamente al fondo de los Tirs al/x Pigeom. Ante el portón cerrado. aquí. parecen tener que girarla. en muchos sitios. puntos de mira dispuestos como haces de rayos. Como en un cuento de hadas. ante una franja inarticulada ~e bosque. se ve un diablo que tortura a un alma en pena. En ella hay tres frutas.no pensar en el cuento del sastrecillo valiente. Sostiene una fuente de oro. un Juez en toga negra y un sacerdote sosteniendo un crucifijo. Se abre la primera. se abre el portón y avanza una plataforma de madera en la que se ve al delincuente entre dos esbirros.

hacia el fondo. botas y ropa. Pero en medio se alza un _ gran número de. Se tocan por el borde longitudinal interno. un pequeño jinete de madera con la inscripción:. Ambas mesas son bajas y están recubiertas de cristaL Encima se ven los 11 " . ESTEREOSCOPIO. . . El conjunto parece la fachada de un burdel de fantasía. Riga. que hace esquina. se difuminan unos Cuantos colorc~. sobre un fondo amarillo' ocre. Al final del malecón. carne. acicalados rostros femeninos y rígidos corpiños. En la esquina de enfrente se alza una farola 'que muestra algo parecido en sus cristales. Una tienda de campaña alargada y simétricamente distribuida alberga la exposición. no lejos del malecón. mujeres de la pequeña burguesía con esas varillas de papel coloreado que sólo por Navidad suelen llegar hasta Occidente. Varios escalones conducen a ella. sin paja. se ven sacos de azúcar y carbón de color gris y óegro sobre una pared gris. se oye un ~stallido y el jinete da una voltereta con su caballo. :1 . El mercado diari~. junto a puestos de pescado. situada en una casa baja. En algunas esquinas pueden verse todo el año. pintado amarras. Sucios tablones constituyen el fondo arcilloso sobre el cual. por supuesto. que tampoco está lejos del puerto. en el aire fresco de noviembre no puede competir con las mejillas de 'las manz. de corsetería y sombreros de -mujer. alicates y tornillos diminutos. En ella~ ban 72 73 I paredes de las casas.muñecos inmóviles sirven de cartel anunciador. Varias tiendas de . Por la abertura derecha se!!ntra en la tienda. Otra. sentado encima de él. un dique de piedra ancho y sucio. como extraídas de cajones. y 'se vuelve a salir por la izquierda. I " • ¡ l' i I I! 1. Gabinete mecánico en la feria de Lucca. Por pocos céntimos. frente a la mesa sobre la cual se alza el' resto del decorado.I 1 Debajo. que evocan todos los horrores del zarismo. EXCLUIDO DE LA VENTA... U na mesa y algunos' .nas. Por todas partes se ven mercancías pintadas en letreros o pintarrajeadas en las . ruedas dentadas. se alza el mercado de manzanas con sus montañas rojiblancas. En su pared de ladrillos sin enlucir. espacio estrecho para circular. quedando. una tienda de la ciudad ofrece maletas y correas de tamaño superior al natutal.han sido pintados con todo detalle en un letrero que parece un modelo de esos antiguos álbumes infantiles para colorear. Varios artículos de ferretería -martillos. . siguiendo e! curso del Duina. azotes multicolores. dos mesas avanzan. En e! interior iluminado. En otra casa. ROl/le mil/ée. Si se da en el blanco. Al fondo se eleva Una iglesia de color rojo oscuro que. cuya chimenea apenas sobrepasa el muro del muelle.accesorios náuticos en casitas diminutas. Pequeños vapores. :. Las manzanas por vender se esconden entre la paja. La ciudad está llena de imágenes similares. ha pintado. edificios altos y trist~sitnos. en las cestas de las amas de casa. han atracado en la liliputiense y negruzca ciudad (los barcos más grandes están fondeados Duina abajo). la apretujada ciudad de casuchas de madera bajas se extiende por el malecón. En otro lugar ha y representadas cornucopias de las que llueven zapatos. entre barreras de madera y a sólo treinta pasos de! agua. brillando en el aire frío. y las ya vendidas. Ser reñido por la voz que más se ama: así son esas varillas. sin almacenes. . de suerte que sólo queda un. con aspecto de fortificaciones.

oculta. como una flor o un odado. El Salvador levanta ligeramente la barbilla. y luego retira de golpe. atrás.-~a fuente o mágica: de pie ante una .-Dos monos tocando. estira el brazo' y lo deja caer nuevamente. permanece inmóvil y se limita a girar los ojos. lo acerca y luego. Cristo mueve la cabeza. wn un niño decapitado bajo el brazo.74 muñecos (de una media de veinte a veintIcInco centímetros de altura). Acto ~eg. . título. esta vez aparece un cr~neo 'de macho cabrío con el rostro de la dama entre sus cuer. llega el tictac del mecanismo de relojería que acciona a los autómatas. en más pequeño aún. la sultana. Delante de él hay dos verdugos: uno de ellos haciendo girar en el vacío su cortante espada. Abre mucho la boca e inclina la cabeza. como si 75 estuviera lleno. Napoleón In en pequeño y. La cruz está en el suelo. Gargantúa ante un plato de albóndig.-Uná mago tiene delante dos recipientes. Todo fechaclo en 1862. . Siguen figurillas bíblicas. flanqueado por dos cardenales. Cada uno hace algún movimiento: 'éste un amplio gesto de invitación con el brazo derecho o izquierdo. a intervalos. la reina Elena de ltalia. Cerca de la "entrada se ven personajes principescos.-La Crucifixión. Cristo crucificado prueba la esponja embebida en . Herodes orde'na ]a matanza de los inocentes con variados movimientos de cabeza. Las dos manoS sostienen sendos tenedores en los que hay una albóndiga ensartada.'s. U na muchacha tira de la palanca y un grueso y continuo chorro de cristal !luye por el caii. aquéllos desvían sus miradas de cristal. dorodos se abren en dos 11litades. la Pasión. Vitrorio Emmanuele de príncipe heredero. Allí están Francisco José. Guillermo I a caballo. De las paredes cuelgan espejos deformantes. Luego todo vuelve a • empezar desde el principio. Y al lado.la otra alzando lentamente los' brazos en gesto implorante. Pío IX en su trono.¡jdo se abre el de la izquierda: surge un mono en vez del hOlTIbre.-La otra mesa n1ueSl'ra . un ángel se inclina sobre la cruz con el cáliz destinado a recibir la sangre.vinagre que un soldado le tiende lentamente. lo retira.fuente. Se vuelve a abrir el recipiente de la derecha y. Cuando las levanta' alternativamente.' coma si se miraran en'tre asombrados y perplejos. Los verdugos fijan los clavos.o ele la fucnte.el violín. en forma de tonel.-Dtro mago: tiene ante sí una mesa y en cada nlano sostlene una copa invertida. otros revuelven los ojos al tiempo que mueven los brazos.nos . aparecen debajo tan pronto un panecillo o una manzana. Se abre el de la izquierda: de él emerge hasta la mitad el cuerpo de un hombre.-Una joven hilandera alpiña. ora el izquierdo. a punto de asestar el golpe. el otro. En su interior se ven dos muñecos: Giran la cabeza el uno hacia el otro y luego la aparta. Desde. Pero se esconde enseguida. con el.-Los <llnantes embrujados: un zarzal O una llama. un joven campesino sacude la cabeza. mientras que de la parte inferior.-. Debajo de cada figura.! cuadros de cosrumbres. Se las lleva a la boca con ambas manos alzando alternativamente ora el brazo dcrech~. Una pequeña pasarela para niños bordea las dos mesas. luego. Se abre el de la derecha y de él surge el busto de una dama. dos madres: una moviendo suavemente y sin parar la cabeza como una desconsolada. un papelito.

constituye el público de sU hospitaL El café. ! l.este modo la "objetividad» ha sido dada de?n~tlvament~ de baja. La masa de clientes. aL menos más importantes que el aficionado que los ve en e! escapa~ate. hombre de la calle. La' "imparcialidacb). si no mejores. hacia nosotros.. e! de! buen cine. ya en el interior. e! margen de libertad reservado 'a la contemplación y acerca tan peligrosamente las cosas a nuestros ojos como el coche que. ESTAS SUPERFICIES Insensatos quienes lamentan la decadencia de la crítica. es el:dinerojo' que le aproxima de este modo las cosas y establece el contacto decisivo con ellas. sin embargo. i. o . cuando no en la expresión. su asistente. De . dispuesta como en un anfiteatro. La calidez del tema se le revela y lo pone sentimentaL ¿Qué es. la puntuación le cose todo con finas suturas y él remunera al camarero. se agiganta al avanzar.. en definitiva. la' mirada mercantil. la "mirada objetiva» Se han convertido en mentiras. y el crítico remunerado\que trafica con cuadros en la galería de arte de! marchante sabe sobre ellos cosas. se llama publicidad.' 76 77 . que llega al corazón de las cosas.. como esas personas a las que riada mueve ni conmueve aprenden a llorar nuevamente en el cine . en metálico. En los' cautelosos lineahlientos de la letra manuscrita se practican cortes.. el cirujano desplaza acentos. I! : La nlirada hoy por hoy más esencial.! i 11 1. Luego saca poco a poco su instrumental: estilográfica.. va virulencia contra la Sociedad humana. Aquello que tiene en mente tiene tan poco que ver con el asuhto 111ismo como el sueño de un anestesiado con la intervención quirúrgica. Aniquila. / . y frente a las descomunales Imagenes VISIbles en las paredes de las casas. lo que sitúa a la publicidad tan por encima de la crítica? No lo que dIcen los huidizos caracteres rojos del letrero luminoso. Se halla en casa en un mundo donde lo importante son las perspectivas y visiones de conjunto y en el que antes aún era posible adoptar un punto de vista. trepidante. de la pura y simple incompetencia. desde la pantalla del cine. sino que sólo su firme y caprichosa inmediatez es fuente de sensaclO~es. o El autor coloca la idea sobre la mesa de mármol del café. Y así como e! cine no ofrece a la observación crítica los muebles y fachadas en su integridad. esa lente con la cual examina al paciente. Entretanto. sumerge la idea en cloroformo..Al. lápiz y pipa. totalmente ingenua. sino e! charco de fuego que Jos refleja en e! asfalto. cauteriza las excrecencias verbales e intercala algún extranjerismo cOI11o una costilla de plata.cja. Porque su hora sonó hace ya tiempo. I ¡. La crítica es una cuestión de justa dis\'ln. donde el "Chlorodont» y el "Sleipnin) para gigantes se hallan al alcance de la mano la sentiinentalidad recuperada se libera a la ameri::'na. servido y degustado previsoramente.POLlCLlNICA . "1 SE ALQUILAN . también la verdadera publicidad acerca vertigInosamente las cosas y tiene un ritmo que se correSponde con. Larga reflexión: pues aprovecha el tiempo en que aún no tiene delante el vaso. las' COsas' hah arrenletido con excesi-_. Por último.

Lo que importa eS ~l dar y el . fragmentos de la conversación permiten ver cuántos asuntos son allí' tratados. en realidad.. Comer a solas vuelve fácilmente hosca y dura a la gente. un arsenal camuflado. El del jefe rebosa de Lo que bajo una apariencia de confort' seduce 'ál que entra es. escucha con terror que el interlocuto~ viaja aBrasil al día siguiente 'y muy pronto se solidariza a tal punto con la empresa que la jaqueca de la que el otro se queja por teléfono es calificada de lamentable contratiempo para el negocio (~n vez de como una suerte)..__ -. desconocidos. Entretanto. Pero el otro. la ciudad sé transformó en un lib'ro qile tenía entre mis manos y al que aún eché un par de ojeadas rápidas antes de .' " 78 79 . no me desperté. ya esté su patrón inmuáizado cóntra sus encantos. uno se ha retrepado profundamente en él como en el del dentista y acaba considerando el penoso procedimiento como el curso normal y ordinario de las cosas. Sobre el escritorio.]. que para probar bIen eXIge ~er compartida y repartida.~ue desapareciera de. ARTICULOS DE. Quien tenga por costumbre hacerlo. o nuevos.: antiguanlente.---OFICINA -. un mendigo a la Olesa ennguecla cualquier comida.". PAQUETES POSTALES: EXPEDICION y EMBALAJE Muy de mañana atravesaba Marsella en coche. Es ml'Y guapa.. está esperando turno.. ya sepa hace tiempo.. mi vista en el baúl del desvan. tarde o teo1prano. No importa con qUlel:. ¡CERRADO POR OBRAS! Soñé que me quitaba la vida con un fusiL Cuand~ salió el disparo. dando tiempo al que tiene enfrente de preparar su respuesta. sirviéndole ficheros en los que el invitado se sabe inscrito bajo las más di versas tú bricas. el recién llegado la mirará más de una vez y ella sabrá cómo agenciarse el agradecimiento de su jefe. los ermitaños se altmentaban con frugalidad. Comienza a cansarse. por quién sabe cuánto tiempo. Uno se dice esto y empieza a desistir de su propio punto de vista. También el sillón surte su efecto.. Sólo entonces me desperté. lee satisfecho ese cansancio en los rasgos de. rumbo a la estación. Aunque sólo fuera por eso._ .. cara cegada por la fuerte iluminación. " RESTAURANTE AUTO MATICO AUGIAS" 11 Esta eS la objeción más fuerte' contra el modo de vida de un solterón: que hace sus comidas solo. d~spach~· ar:~.' Una liquidación s~gui­ rá talnbién. y a medida que en el trayecto me salían al paso sitios conocidos. Comienza a preguntarse de quién estarán hablando. como admirador. Y. El personal está en acción.. ha de vivir espartana mente para no degenerar. a qué atenerse con ella.. como un cada ver. u n rato .-_. a este tratamiento. todos más importantes que el que. La hayan llamado o no. sino que me vI ' yacer. que tiene la luz a sus espaldas.i. entra la secretaria. Le corta a uno la palabra en el momento crucial. un teléfono suena a cada instant~.. Pues sólo en comunidad s~ hace justicia a la comida. o bien otros de los que sólo guardaba un yago recuerdo.

como . J I . son desheredadas que mahgnament: y en silencio. q ¡ f1 t I . Pero ninguna fantasía sádica se aproxima al negro procedimiento que cubre d¿ estrías los rostros y. Muchas de ella' Hay. el inventario de las fechas de todo un siglo. Los hay solemnes. como los animales inferiores. le dirá a menudo más que docenas de páginas leídas. el arte de completar el torso de los nlás ignotos topónimos. y el placer perverso que produce el contraste entre el cuerpo ultrajado· del sello·y su blanco vestido de tul. (N. la vida conserva siempre un rasgo de putrefacción. Quien ande tras los matasellos deberá poseer.:e:-isa atados de correspondencia vieja. coteccionist~~ que sólo se interesan por ·los sellos usados~ y uno cteería fácilmente que son los únicos que han logrado penetrar el secreto. como cabalista. Y todo ese hormigueante entrevero sigue viviendo. en la picota a las miradas de todo el mundo~ ¿O acaso I~s han d~portado_ y deben languidecer en aquella vitrina ano tras ano. el estómago vacío.). de la circulación hace ya tiempo y pegado en algun sobre frágil. A veces aparecen pegados en postales y-uno no sabe si despegarlos. que ciñ~n a Humberto* la corona del martirio.) ¡ de sellos. no la conversación mundana de los comensales.uela de riñas. traman venganza 1'01 sus largos dlas de sufrimiento..I ¡ ! nas de ciertos cafés. que dibujan una aureola sobre la cabeza de la reina Victoria. 80 81 dos por matasellos a lo ancho y largo de superficie. los sobres con sello impreso estigmatiza*NAlusión T islote desieno de un poema de A .-. hojas y ocelos minúsculos. guarnecido de encajes: el dentado. ¡ ( "' i . en los escaparates de las tienda~ sucia y se hallan expuestas. o n eh amlSSO al v . IJar otra . t. como detective. La hospitalidad nivela y une. o guardar tal cual la tarjeta postal. un sello rebrado.Guista en Monza.compartir. como arqueólogo. cómo la sociabilidad se toma crítica sin alimemos. incluso despedazado. de los T. Hay también. Porque el matasellos es su lado nocturno. abre grietas en la superficie de continentes enteros. hijo de Víctor Enmanuel 11 asesinado por ~n disparo anar. . El co de de Salnt-Germain se mantenía sobrio ante las mesas llenas y de esta forma dominaba la ca". como signo de . en las vitri- ¡ 1. SU. como la hOJa de algún antiguo gran maestro que tuvIera en la cara y al dorso dos dibujos distintos e Igualmente valiosos.ien. En éstos. TIENDA DE SELLOS A qu. y. parte. Es asombroso comprobar. Son tejidos celulares gráficos.se sabe. sación. letras diminutas. • Humberto 1 (1844-1900). ~r­ . surgen las rivalidades y su se'. y proféticos. sin embargo. al 10J . i. Se aferran a la parte oculta del sello: el matasellos. como un terremoto. ~' I i' i~ 1: serán nlás tarde. Por eso se forman imágenes tan vivas y sugeremes al pegar juntos trocitos de sellos. Los sellos abundan en numeritos. Pero allí donde cada cual se va ca'. la filiación de las oficinas de correos más sospechosas. sobre un Salas y Gómez * de cristal? Las cartas que llevan mucho tiempo sin abrir adqui~ren cierto aire bmtal. cartas que tienen la conciencia I ¡ ·1':.

Los álbumes de sellos son obras de / consulta mágicas. ¿Se quiebra tal vez en la gama cromática de las series largas la luz de algún sol exótico? ¿Capturaríari acaso en los correos centrales de los Estados Pontificios o de Ecuador rayos que nosotros no conocemos? ¿Y por qué no se nos muestran los sellos de planetas más felices? ¿Los mil matices de rojo encendido que circulan en Venus? ¿Y los cuatro grandes valores grises de Marte? ¿Y los sellos sin cifras de Saturno? . euro- peizado sólo a medias. Se asemejan a esas primeras '. en las que se registran los números de los monarcas y palacios. Prospecto de viaje del cabo de Buena Esperanza. Son de la raza de los advenedizos postales. Navega con Vasco de Gama alrededor de un triángulo que es isósceles como la esperanza y cuyos colores cambi1n según el tiempo. verdes y marrones. /0' T. El niño mira hacia la remota Liberia a través de unos gC'melos de teatro (lue sostiene al revés: allí está. de Nicaragua o de Colombia. Son quizá los verdaderos «parias».) como la muestran los sellos. en sus marcos harí:. de dentado imperfecto.izados de negro. tras su franjita de lnar. derraman sobre ellos sus colores. Los rasgos de escritura en los sellos de piastra turcos son como el alfiler demasiado lIamati \'0 y destellante que adorna oblicuamente la corbata de un tain1ado comerciante de Constantinopla. El cambio de monarcas y de formas de gobierno pasa sin rozarlos como si fueran espectros.fotos/desde las cuales nos miran. que con su atuendo pretenden dárselas de billetes de banco. una noche. En los sellos. ni mención de moneda o de pais. No se modifican. a discreción. . que parecen * Sello de la familia de 'nlUm. Viejos sellos de diez céntimos que en su óvalo muestran sólo una o dos grapdes cifras. (N. und Taxis que desde 1495 hasta . con sus palmeras.• " 82 que resurge a partir de trozos muertos. ante- 83 números de taxímetros embrujados. los reyes son simples mercenarios de las cifras que. la luz de una vela brillar detrás de ellos. alegorías y Estados. el cisne negro que sólo existe en Australia y aquí se desliza sobre las aguas de un estanque como sobre el más pacífico de los océanos. aquellos formatos grandes y chillones. Sus retratos y grupos obscenos aparecen repletos de osamentas y amasijos de gusanos. Los sellos de sobretasa son los espíritus entre los sellos postales. No sería nada extraño ver. 1866 estuvo al frente Jc la organización postal del imperio alemán. También Thurn und Taxis * tiene grandes cifras en sus sellos. y no dejan huellas. de los animales. países y mares son sólo las provincias. tal I I I ! pasados a los que nunca conocimos: tías abuclas o bisabuelos cifrados. d. Pero también hay pequeños sellos sin dentado. El eisne que se ve en los sellos australianos será siempre. El tráfico' postal reposa en la armonía de esos números como el movimiento de los planetas. incluso en los valores azules. En la tupida telaraña llevan tan sólo un número. en las armonías de los números celestes.

ASISTENCIA TECNICA Nada hay más p. Bruscamente.ibin) no significa otra cosa que ponerlas en funcionamiento. detrás de setos vi vos. por muy alto que hubieran hablado. presa de violentos dolores. ¡"uera de mí no había nadie. '" I-Icinrich von Stcphan (1831-1897). Entonces 'la du lee odalisca pega un salto.f T. un aJenlán ----<1 ue no por azar fue contemporáneo de Jean Paul-. Además.eScrito ro equivale ni siquiera a un~ma¡a fotogra'ría. sus sellos postales. acosada. disfrazada. un lenguaje de los sellos 'I"e es al lenguaje de las flores lo que el alfabeto Morse al escrito. la ciencia entera del diminuto pueblo Con todos sus nombres y números le es explicada en sueños. No sobrevivirá al XX. s~ envuelve en ello..s de esta flora? Stcphan *. aunque victoriosa y adorable! I la)'.grandes sellos artísticos de la posguerra.bre que un~ G~)presada tal como" se pensó. nuestra caja craneana. 84 Los sellos son las tarjetas de visita que los grandes Estados dejan en la habitación de los niños. Pero ¿cuánto t.. dirigió a partir de 1870 QUINCALLA En l11i trabajo. tomo una rriujer que' no nos ama) se niega a quedarse tranquila y sonreír ante el objetivo de la escritura cuando nosotros nos acomodamos bajo el paño negro. La geografía e historia de los liliputienses. (N. ponerla por . Pero el caso es que. Parecían 'lucrer decirse cosas Íntirnas y cjnpezaron a cuchichear. asiste a sus 85 y. d. casi irreconocible. SI PARLA ITALIANO U na noche estaba sentado en un banco." ' frente a ese bisbiseo inmotivado en una lengua para mí inaccesible. modernizándola por cnmplcw. en las inmediaciones. Participa en sus asuntos. la verdad (C0I110 un(ni¡'iq. enfrente del mío.) I~(citas ~on como salteadores de . nó pude librarme de la sensación de que me estaban aplicando un vendaje fresco en la zona dolorida. plantó aquella simiente en la estival mitad del siglo XIX. con sus intensos colores. En otro. Pero ¡qué bien constituida ha de estar. En un caso__ as.iCfl1pO vivirá aún la florescencia entre los postes telegráficos? ¿No son ya los . tOll1aron asiento dos muchachas. y huye así de' nosotros. ¡fI. purpúreas asambleas. la administración postal prusiano-alemana reformándola " . y qué salud tan sólida la suya para presentarse entre ellos así. como se sabe. hacia 'la gente.f. yo Íl0 habría entendido su italiano. música o gritos de auxilio. como ge golpe quiere ser arrancada de su ensimismamiento y sobresaltada por alborotos. ¿Quién querría contar las señales de alarma con las que 'está equipado el interior del verdadero escritor? Y «esc. los ásters y las dalias otofiale. presencia la botadura de sus barquitos y celebra jubileos con sus testas ~orona­ das cJue. reiúan solctnne1l1cntc en sus tronos. Como Gulliver recorre el niño países y pueblos de . agarra lo primero que cae en sus l11anos en el desorden de su alcoba.

' 86 caminos que irrumpen armados y despojan de su convicción al ocioso paseante.nero' y tiemp6. billetes de banco. en lugar de «acortamiento» del tiempo. ~rquitectura para la fachada del infierno. van juntos.-Ya sabe cuánto le aprecio. un aire Dios cuida de la nutrición de todos los hombres. El tiempo meteorológico es un índice del estado de este mundo. aquellas diosas que sostienen las Tablas de la Ley o esos héroes maduros que envainan su espada ante las unidades monetadas constituyen ASESORAMIENTO FISCAL No hay duda: existe una cqrrelación secreta entre la medida de los bienes/y la medida de la vida quiero decir. tendrá que ser medida en segundos. jamás. El asesinato de un critninal puede ser llloral. entr~' di. y el Estado. Sus cosas no tienen ningún impacto en el público.. PROTECCION LEGAL PARA INDIGENTES EDITOR: Mis expectativas se han visto seriamente defraudadas. También llegará el imperio sin nubes de los bienes perfectos. Me he arruinado con los gastos de publicidad. para parecer respctable como suma. Cuanto nlá~ futilmente esté ocupado el tiempo de una vida.. La expresión de quienes se pasean en las pinacotecas revela una mal disimulada decepción por el hecho de que en ellas sólo haya cuadros colgados. la vida. Allí donde una docena de millones de unidades de la moneda en curso no valga absolutamente nada. mientras que el gran período caracteriza la existencia del hombre superior. Muy justamente propone Lichtenberg hablar de «empequeñecimiento». su legitimación. Esos niños inocentcs que juguetean alrededor de las cifras. será despilfarrada. proteicos y heterogéneos serán sus momentos. en vez de en all0S. Debería hacerse un análisis descriptivo de los. dentro de su sacrosanta seriedad. y observa que: «Un par de docenas de millones de minutos hacen una vida de cuarenta y cinco años y algo más». Pues en sitio alguno adopta el capitaHsmo. Y de acuerdo con eso. Pero en fin ele cuentas también tengo mujer e hijos que . tanto más frágiles. sobre los que no lloverá dinero alguno. Yeso que no he escatimado en la presentación. de su desnutrición. De habér -visto Lichtenberg difundido el papel moneda. La beatitud no tiene nubes ni sabe de climas. ahora igual que antes. no atraen lo más mínimo. un mundo de por sí:. Un libro cuya ilimitada fuer" satírica sólo tuviera su igual en la fuerza de su objetividad.. Si hay alguien que hace lo que puede por sus autores soy yo. 87 El dinero y la Hu via . más ingenuo que en estos documentos. el plan de' esta obra no se le habría escapado. Pero no podrá tomarme a mal que mi conciencia comercial también empiece a alarmarse. como un fajo de billetes: Austria no logra perder la costumbre de calcular en coronas..

' Presagios.. y así como la amada lo libera del hechizo de la madre. Por lo demás. Usted ha editado Cinco libros míos. que le guarde rencor por las pérdidas de los últimos aliaS. «Sobre todo un. antes permítame decirle una cosa: yo figuro en su archivo con el número 27. De este modo vuelve a nacer. AUTOR: jPero oiga! ¿Y usted por qué se hizo editor? Lo avetiguarcrnos de' inmediato. desde luego. SEGUNDO PATIO A LA IZQUIERDA Quien interroga adivinas para conocer el futuro revela. La cobardía y la pereza aconsejan lo primero. Pero eso de vivir al día . Pero 'evite hacerse pasar por tin honrado cotnerciahte. sincero!» jY 'rlO le monte escenas a sus números! ¡O acabarán echándole! ¡ . entonces -y sólo enton- así es la juventud. Y no ponga cara de inocente si lo pierde todo jugando. Pero sí me quedará un amargo sentimiento de desilusión. es decir. captar exactamente lo que está sucediendo en el lapso de un segundo es l11ás decisivo que conocer con antelación futuros. Simplemente porque estoy junto a su número de la súerte. y quizá sólo en ella. . . sólo me ha apostado eh. pues ya lo sabe. Si la desatendemos. Lo guía más la inercia que la curiosidad. ha apostado cinco veces por el 27. Interpretarlas o utilizarlas. no resuelto. lo segundo. Pero 89 perdido el secreto. sjn saberlo. por ahora me es imposible seguir ayudándole. el 28.-'-Por qué se hizo usted editor. cotno su señor padre. y el hombre queda libre para la muerte porque su vida ha . esa fuerza con la que da de lleno en nuestro centro.val. Siga con sus costumbres de siempre. hijo mío: isé fiel y. Hay'que compararlo al lazo que lo liga a la vida. La mujer lo corta. Ambas cosas son incompatibles. I TIMBRE DE NOCHE PARA AVISAR AL MEDICO La satisfacción sexual desliga al hombre de su secreto. cosa. obligándonos --apenas sabemos cómo. es -la comadrona que corta ese cordón umbilical entretejido con el secreto de la natu raleza. r~motísimos. no me venga ahora con su jornada laboral de ocho horas ni las noches en que apenas logra descansar. Lamento que el 27 no saliera. palabra o imagen. un conocimiento íntimo de lo venidero mil veces más preciso que todo cuanto pueda escuchar de boca de ellas. Pues la presencia de ánimo es la quintaesencia de ' este futuro. y nada se parece menoS a la resignada torpeza con la que asiste a la revelación de su destino. ¡ . es trunca~ do.. " . ya se habrá extinguido lo mejor de su fuerza. que no reside en la sexualidad. Latnentablemente. que la maniobra veloz y peligrosa con que el valiente afronta el futuro. MADAME ARIANE. esta es la cuestión. la mujer lo desliga más literalmente de la madre tierra. la lucidez y la libertad. No quiero decir. pero que el! su satisfacción.a actuar en función de ella. Igual hubiera podido abrazar una profesión honesta. presentimientos y señales atraviesan día y noche nuestro organismo como series de ondas. Pues antes de que una profecía o advertencia semejante s~ convierta en algo mediatizable.l I 88 mantener.

la fórmula de la victoria: Temo te. la continencia y la vigilia han celebrado.se descifrará por sí misma. abriendo desmesuradamente los brazos. Pero no se intercambian impunemente las intenciones ni se confía la vida aú'" no vivida a cartas. La Antigüedad conocía aún la verdadera praxis. morir. Pues la comunidad de los muertos es tan gigantesca que hasta quien sólo anuncia una nluertc. ¿no tenia ya su nombre una sonoridad distinta en tus labios? Ese ayer-noche cuyo lenguaje sólo ahora entiendes ¿no te hacía acaso señas desde las llamas? Y si se pierde un objeto al que querías ¿no había ya en torno a él -horas. . Pero ya es demasiado tarde. e j el primer momento de terror mudo. Y es precisamente en esto donde las antiguas prácticas ascéticas del ayuno. un sen ti miento de culpa unido al vago reproche: ¿Acaf ) no lo sabías ya. o de tristeza? Como los rayos ultravioleta. espera de la estación. surja. él lo ata corporal. en el libro d~ la vida. el tejido incomparablemente delicado. días antes. nos sienta como de molde. Transformar la amenaza del futuro en un ahora pleno. espíritus y estrellas que la disipan y malgastan en un instante para devolvérnosla profanada. De ahí que cuando un incendio estalla de improviso o de un cid despejado llega la noticia de una muerte. en los gestos del que estaba en medio. Su sensación le con- vierte -en contra incluso dé cualquier lógicaen mensajero del reino de los muertos. El instante equivale a las Horcas Caudinas bajo las cuales el destino se doblega ante él. al pisar suelo de Carrago. ad vierte su presencia. le ofrecían en el cuerpo desnudo el instrumento más fiable para la adivinación. En Bellinzona me puse a observar a tres religiosos en la sala de. Ad plllres ire significaba. El día yace cada mañana sobre nuestra cama como una canlisa recién lavada. da un traspiés y exclama. no se le escamotea impunemente al cuerpo su poder para medirse con los hados en su propio terreno y salir victorioso. en los que un comportamiento semejante formaba parte de la economía doméstica del hombre día a día. La dicha de las próximas veinticuatro horas dependerá de que sepamos hacerlo nuestro al despertarnos. este milagro telepático -el único deseable-. el recuerdo muestra a cada cual. sus mayores triunfos.un halo fatídico de burla. desde siempre. es obra de una presencia de ánimo corpórea. una escritura que. imagen de la desgracia.Olcnte al instante y se convierte a sí tniSnl0 en factótum de su cuerpo. incomparablemente denso de un vaticinio limpio. iba ya glosando el texto a modo de profecía. 91 terra africalla! Lo que pudo haber sido signo funesto. fascinado. La leemos. Estaban sentados en un banco colocado casi enfrente de mi asiento. en el fondo? La última vez que hablaste del muerto. y es así como Escipión.• l' 90 ces. Pensé: la mano derecha debe saber siempre lo que hace la izquierda. para los antiguos romanos. Me fijé. y se distinguía de sus hermanos por una capucha roja. Les hablaba manteniendo las manos juntas en el regazo y sólo de vez en cuando alzaba y movía muy poco una u otra. invisible. Los tiempos primitivos. MASCARAS-GUARDARROPA Quien translnite la noticia de una muerte se ve a sí mismo muy importante.

voluntad sin pedirle explicaciones.. Cuanto más importante y rico . la fuerza espiritual del matrimonio se manifiesta asimismo corno repercusión juego la espcranza de un lugar. arriba 1 a plena luz de! sol? Y. las batallas ocupan continuamente el último acto. esto quiere ocultarse. Por eso la entrada en escena de los que llegan «huyendo» tiene su significado oculto. cuando él bajó. .• J 92 ¿Quién no se ha sorprendido alguna vez al salir del Inctro al aire libre y verse canlinando. de una luz o de unaS candilejas en las que nuestra huida por la vida también 'luede a salvo de observadores extraños. En cambio. escuderos y séquitos «entran en escena huycn- 93 en consecuencias sea un tipo de conducta" tanto Uo». CERVECERIA Los marineros bajan raramente a tierra. a su vez. ya ha oscurecido. ¿quién puede decir de su existencia algo más que esto: que ha pasauo por la vida de uos o tres personas con la misma dulzura y proximidad con que va cambiando el tiempo? En Shakespeare y en Calderón. El escenario da la voz de alto a la huida de los personajes del urama. príncipes. Pero esto significa 'respetar a la mujer mucho más profundamente que en su «libertad». de fe política. en un proceso mudo y obstinado que se lool. Y éste. y la íamilia es la madriguera tenebrosa y pútrida en cuyos escondrijos y rincones han arraigado los instintos más mezquinos. En OFICINA DE APUESTAS MUTUAS La existencia burguesa es el reglmen de los asuntos privados. Pues. e! sol brillaba con la misma claridad unos minutos antes. es lo realmente nuevo en el «flirteo». Dejarse ver con una mujer en tal o cual ocasión puede significar más que acostarse con ella. Su ingreso en el campo visual de quienes no participan en la acción y están realmente por encima de ellos. sin embargo. y los reyes. El filisteismo proclama la privatización total de la vida amorosa. e! tipo proletario y el feudal se asemejan en que el / galanteo es para ellos mucho menos una victoria sobre la mujer que sobre sus rivales. Luego. donde a menudo hay que cargar y descargar día y noche. permite tomar aliento a esos abandonados a su suerte y los envuelve en una atolósfera nueva. situación financiera. lo olvidará con igual rapidez. y este galanteo totalmente pri·. El instante en que se vuelven visibles a los espectadores los hace detenerse. excéntrica de sus luchas y rivalidades.. Profesión . el valor del matrimonio no radica en la estéril «armonía» de los cónyuges: al igual que el hijo.exento de cualquier responsabilidad. Así de rápido ha olvidado qué tiempo hacía en el mundo de arriba. . Feudal y prole. religión . significa acatar su.za sin testigos. De ahí que cortejar se haya convertido.. cuando a un grupo le llega el permiso para desembarcar por unas horas. el servicio en alta mar es un permiso dominical comparado con el trabajo en los puertos. para él. tario es e! desplazamiento de los acentos eróticos a -la esfera pública. todo . En la lectura de esta indicación entra en más lo eximirá aquélla de todo control. Así también.

secOtllpra. cuadros al óleo. Tienen presente hasta eri la médula la norma internacional de la industria. los puertos más distantes ya ni siquiera son una patria. las rutas en las que se cruza con otros barcos (y saluda con . Vive en alta mar en una ciudad donde. trivial como sagrado y vivificante. uno tras otró y como si fueran minúsculos gallardetes. un bar de Port Said queda casi enfrente de una casa de citas de Hamburgo. La ciudad no sevisita. La telepatía del I 1: I I I . Por eso. más que suficienc te. No hay sombra de vacilación ni indicio de aquiescencia o deliberación. señales de sirena a los de su propia compañía) se vuelven para él ruidosas carreteras en las que es preciso ceder el paso. La taberna de los marineros alemanes despliega e! plano nocturno de 'la ciudad: desde ella no es difícil dar con e! camino alburdeJ o a los otros bares. como conocimiento de geografía y etnología. y el Castel del Ovo napolitano se encuentra en la Plaza de Cataluña de Barcelona. la ciudad natal aún tiene la primacía. de las mujeres guapas y los platos nacionales de la escala siguiente. la vista panorámica de Palermo y la foto de una chica de Stettin. PROHIBIDO MENDIGAR Y VENDER A DOMICILIO Todas las religiones han honrado al mendigo. Sabe distinguir mejor los países según su forma de preparar el pescado que según la arquitectura o la decoración del paisaje. la catedral se yergue como una mole oscura camino de la taberna. para la gente cuya fuerza. de trabajo transportada está siempre en contacto con la mercancía en el casco del barco. por mínimo que sea. las consecuencias y los principios fracasan ignominiosamente en un asunto tan prosaico y. los motes de los locales y salas de baile. no son víctimas de las palmeras ni de los icebergs. Pero' quién sabe 'si esta vez bajarán a tierra. todos van enarbolando. en la Cannebicre de Marsella. suben a bordo vendedores de recuerdos: éollares y postales. Entre los oficiales. El tllarinero ha «engullido» la cercanía y sólo le dicen algo los matices más exactos. Exactameóte así es su verdadero hogar: Nada sabe de csa nebulosa lejanía que. en medio del océano. luego vienen la cerveza alemana. para el burgués. Nos quejamos de los mendigos del Sur y olvidamos que la insistencia con que se nos plantan en las narices se halla' tan justificada como la obstinación del erudito frente a textos difíciles. Su nombre suena hace días en las conversaciones a la hora de comer. Y al escucharlos uno se percata de lo engafioso que es viajar. el jabÓn de afeitar inglés y el tabaco holandés.• 94 e! mejor de los casos. encierra inundas desconocidos. Pues cuando han dejado atrás un puerto.' Pues él demuestra que el espíritu y los postulados. Lo primero que se impone en cada ciudad es el servicio a bordo. saber dónde se puede beber cerveza alemana es. no bien el barco ha efectuado su declaración y echado las amarras. Pero para el grumete o el fogonero. cual era el dar limosna. cuchillos yestatuillas de mármol. En la maleta de! marinero' ~ohabitan e! cinturón de cuero de Hong' Kong. La cervecería es la llave de cualquier ciudad. A tal punto se halla a gusto 95 en e! detalle que. que ellos no adviertan en nuestros gestos. sino. una cuna.

Este gran galanteo con el cosmos se re~lizó por primera vez a escalaplanetaria. Nada distingue tanto al hombre antiguo del moderno corno su entrega a una experiencia cósmica que este último apen'as conoce.Tierra quienes vivan de las fuerzas del cosmos». fuerzas eléctricas fueron arrojadas a campo raso. Pero esto significa que. Hilld el Viejo (70 a. Si bien los hombres.hebrea. la doctrina de la Antigüedad en pocas palabras concentrándola toda' en una sola frase.. recurriendo al palmetazo. uno de' los grandes doctores de la I.. Pero como el afán de lucro de la clase dorriinan!e pensaba satisfacer su deseo en ella. es decir. El ocaso de esa entrega se anuncia -ya en el florecimiento de la astronomía. nuevos e inauditos desposorios con las potencias cósmicas. el . o la del chamarilero que extrae de su baratillo el único collar o camafeo capaz de seducirnos. y los pueblos y razas apenas logran escapar a ella. y nunca de lo uno sin lo otro. la embriaguez es la única experiencia en la que nos aseguramos de lo más próximo y de lo más remoto. la organización indispensable de la relación entre las generaciones y. Masas humanas. y del modo más terrible. son de la misma especie. ante todo. el espacio aéreo y las profundidades marinas resonaron con el estruendo de las hélices y en todas partes se excavaron fosas de sacrificio en la madre tierra. corrientes de alta frecuencia atravesaron el paisaje. Copérnito y Tycho Brahe no actuaron.dominio de la relación entre las generaciones y no de los niños? Lo mismo ocurre con la técnica: no es dominio de la naturaleza. el hombre sólo puede comunicar con' el cosmos en comunidad. (N. ésta debería rezar: «Sólo poseerán la . I I a principios de la Edad Moderna.. gases. es el sentido de 1. Dominar la natura-'-. tal como lo ha demostrado. sino dominio de la relación entre naturaleza y humanidad.· Pero lo cierto es que se impone cada vez de nuevo. la técnica / traicionó a la humanidad y convirtió el lecho nupcial en un mar de sangre. fue autor de las útle reglas. La relación del mundo antiguo con el cosmos se desarrollaba en otro plano: el de la embriaguez> Y.i 96 cochero que sólo con sus gritos nos hace ver claranlente que no somos reacios a viajar en su 97 coche. . de C. que fue un intento por celebrar. de C. sin duda. enseñan los imperialistas. toda técnica.). en el espíritu de la: técnica.contemplar hermosas noches consteladas.-lO d. en la importancia exclusiva otorgada a una vinculación óptica con el universo -. método interpretación de los libros sagrados que sentó las bases de la hermchcútica .! leza. dt los T J de embriaguez. Pero ¿quién confiaría en un maestro que.-resulta- do al que muy pronto condujo la astronomíaaparece un signo precursor de lo que habría de venir. de hecho..ey judaica. . la última guerra. HACIA EL PLANETARIO Si hubiera que enunciar. desde la . si se quiere hablar de dominio. como especie. y dejarla en manos del individuo para que delire y se extasíe al . viera el sentido de la educación en el dominio de los niños por los adultos? ¿No es la educación. 'por tanto. Kepler. como lo hizo l-lillel* con la doctrina judía. movidos únicament~ por impulsos científicos.:. nuevos astros se elevaron al cielo. La temible aberración de los modernos consiste en considerar irrelevante y conjurable esta experienéia. Sin embargo.

. Sólo en el delirio de la procreación supera el ser vivo el vértigo del aniquilamiento. . 00000000000000000000000000 llegaron hace decenas de miles de años al término de su evolución. no lo salvará ningún razonamiento pacifista. los . .atraccionesprefiguran los futuros sanatorios. A. El estremecimiento que acompaña una verdadera. que se daba en los pueblos y familias. Y las rebeliones que siguieron luego constituyeron la' primera tentativa por hacerse con' el control del nuevo cuerpo. FUENLABRADA (MADRID) EN EL MES DE JUNIO DE 1987 - . S. experiencia cósmica no está ligado a ese minúsculo fragmento de la naturaleza que·. POLIG. La técnica le está organizando una physis en la que su contacto con el cosmos adoptará una forma nueva y diferente de la. la humanidad como especie está aún al principio de la . 98 SE TERMINO DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN LOS TALLERES GRAFICOS DE ROGAR. solemos llamar <<naturaleza». COBO·CALLEJA. Si la disciplina de éste no logra penetrarlo hasta la médula. En las noches de exterminio de la última guerra. Baste con recordar la experiení:ía de velocidades gracias a las cuales la humanidad se está equipando para realizar vertiginosos viajes hacia el interior del tiempo y toparse allí con ritmos que permitirán a los enfermos recuperarse como antes Jo hacían en la alta montaña o los mares merid'onllies. Los parques de . una sensación similar a la felicidad de los epilépticos sacudía."iembros de la humanidad.suya. El poder del proletariado es la escala que mide su con valescencia.

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