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Memoria de Investigación.

Master Interuniversitario en Historia Contemporánea.


Universidad de Santiago de Compostela

Política educativa
y
prácticas represivas
del
Proceso de Reorganización Nacional.
Argentina 1976-1983.
Una aproximación desde la nueva historia social.

1
Política educativa y prácticas
represivas del Proceso de
Reorganización Nacional. Argentina
1976-1983.
Una aproximación desde la nueva historia social.

2
Resumen/Abstract
El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional que gobernó la
República Argentina entre marzo de 1976 y diciembre de 1983 se propuso un ambicioso
plan de gobierno: reorganizar la nación, renovar sus estructuras económicas, reformar
las instituciones políticas y dar nuevos contenidos a los valores establecidos en el
preámbulo constitucional. El régimen militar trabajó para implementar un modelo
político tendiente a evitar la organización y los reclamos sociales, mediante el
desmantelamiento de las organizaciones políticas y gremiales. En el ámbito educativo
implementó una política educativa autoritaria y la represión del movimiento estudiantil,
para quebrar las prácticas de solidaridad existentes en la sociedad argentina, y
conformar un nuevo modelo identitario de ciudadanía.
Reconstruyendo las estrategias de dominación de la dictadura militar,
intentaremos observar el impacto y las consecuencias de la instalación del terror en los
actores sociales involucrados en el proceso de enseñanza - aprendizaje que ven
modificadas sus relaciones y prácticas sociales.
Palabras clave: Argentina, Proceso de Reorganización Nacional, política
educativa, movimiento estudiantil, represión, identidades, resistencia.
The self-called National Reorganization Process that ruled the Argentine
Republic from March 1976 to December 1983, intended to carry out an ambitious
government plan: reorganize the nation, renew its economical structures, reform the
political institutions and bring new content to the values already stated in the
constitutional preamble. The military regime worked hard in order to implement a
political model aiming to avoid organization and social demands, through the
dismantling of political and union organizations. As for education, the government
applied not only an authoritarian educational policy, but also the repression of the
student movement, to break the practice of solidarity in Argentina society, and form a
new model of citizenship identity.
By rebuilding the strategies of domination of the military dictatorship, we shall
try to observe the impact and consequences of the installation of terror in the social
actors involved in the process of teaching - learning that see modified their social
relations and practices.
Keywords: Argentine, Process of National Reorganization, educational policy,
student movement, repression, identities, resistance.

3
Argumentación
En el presente trabajo nos proponemos observar algunas de las políticas y
prácticas represivas1 del Proceso de Reorganización Nacional2 aplicadas al ámbito de la
educación escolar infantil, primaria y secundaria argentina a partir de 1976. La
dictadura militar que gobernó la República Argentina entre marzo de 1976 y diciembre
de 1983, empleó la represión orgánica sistemática y estatal, y como tal practicó el
terrorismo de Estado, buscando el disciplinamiento y la reorganización de la sociedad
en el plano político, económico, social y cultural. Parte de esa estrategia lo condujo al
desmantelamiento del sistema educativo vigente hasta entonces, orientado por una
política autoritaria y la represión del movimiento estudiantil, tendiente a quebrar las
prácticas de solidaridad existentes en la sociedad, y conformar un nuevo modelo
identitario de ciudadanía. A tales efectos accionó los mecanismos para convertir a la
escuela en un blanco prioritario de la represión y en un dispositivo de ésta. Además la
escuela fue el espacio que el Proceso de Reorganización Nacional priorizó para la
difusión de su ideología y donde procuró hilvanar la legitimidad y el apoyo
indispensables para lograr su cometido.
El objetivo de nuestro trabajo se desarrolla en torno a una fase del proceso de
construcción de hegemonía3 por parte de un actor implicado en el desenvolvimiento de
un orden social caracterizado por su apelación al orden, como contraposición al
supuesto desorden en que vivía Argentina desde el ascenso del peronismo. Los veinte
años transcurridos entre el derrocamiento de Perón (1955) y el golpe de Estado de 1976
fueron testigos de un proceso de creciente politización en la sociedad argentina. Un
proceso destinado a ensanchar los márgenes del territorio político, y pudiéndoselo
observar en tanto una transformación cultural, plasmada en las prácticas asociativas, en
las publicaciones eminentemente políticas, y en la conformación de espacios para el
debate. Este tipo de transformación tenía como fin comunicar una nueva serie de

1
Entendiendo las mismas como reorganizadoras de las relaciones sociales. Esta es la línea de análisis
desarrollada por el sociólogo argentino Daniel Feierstein, quien intenta explicar la capacidad para destruir
y reorganizar relaciones sociales en aquellas sociedades donde se han implementado prácticas de
aniquilamiento Feierstein, Daniel. El genocidio como práctica social. Entre el nazismo y la experiencia
argentina. Fondo de Cultura Económica. Madrid. 2007.
2
Autodenominación del régimen militar establecido en Argentina a partir del golpe de Estado que
derroco al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de 1976.
3
Empleamos aquí la noción de hegemonía pensada por Antonio Gramsci, primigeniamente concebida
como hegemonía cultural y luego expandida para observar otros fenómenos. Cfr. Gramsci, Antonio.
Cuadernos de la cárcel. México, Era, 1986. 6 volúmenes.

4
concepciones respecto de la sociedad tanto a sectores que intervenían de forma activa en
la política como a aquellos a quienes la inserción en el campo político no les era
primordial. La dictadura clausuró ese proceso e inauguró un período de aniquilación de
personas y de prácticas, destinada a poner coto a los intentos transformadores de la
sociedad. Es así como desde mediados del siglo XX en Argentina se viven momentos
de suma tensión en las relaciones entre los distintos grupos sociales, donde la toma de
conciencia de lo que se es y lo que se quiere, adquiere vital significancia por la índole
de los cambios que se propician.
El tema al cual nos dedicamos se encuentra inmerso dentro de un período
histórico sobre el cual los libros y artículos referidos al mismo son por demás
abundantes, principalmente preocupados por la militarización de los Estados en
América. Ante lo cual cabría preguntar ¿qué podemos aportar desde esta investigación?,
quizá lo más pertinente sería vincularlo a nuestra hipótesis central respecto de que la
fragmentación social4 y el desarrollo de las políticas y prácticas represivas del Proceso
de Reorganización Nacional, son parte de un mismo proceso. Puntualmente nuestra
hipótesis sería comprender el proyecto del Proceso de Reorganización Nacional, como
génesis de un acto transformador de la realidad. Reconstruyendo las estrategias
represivas de la dictadura militar, intentaremos observar el impacto y las consecuencias
de la instalación del terror en los actores sociales involucrados en el proceso de
enseñanza/aprendizaje que ven modificadas sus relaciones y prácticas sociales.
Nos planteamos como pregunta orientadora si la voluntad de las víctimas del
terrorismo de estado de la dictadura puede contribuir a evitar la realización simbólica
del Proceso de Reorganización Nacional.5. Particularmente nos centraremos en un
grupo de estudiantes secundarios de Concepción del Uruguay, que producido el golpe
4
Hemos partido de las reflexiones de Alain Touraine. Respecto de Argentina como país inexistente,
vertidas en una conferencia en la Casa de América Latina de París el 3 de abril de 2002. Y que luego
diera lugar a una serie de entrevistas referidas al particular, donde plantearía que: Los argentinos existen,
la Argentina no. Porque un argentino no actúa como argentino, sino como persona privada. (Cfr, Clarín
4/04/2002 (Argentina); La República 5/04/2002 (Uruguay); La Nación 18/2/2004 (Argentina); Perfil
25/9/2009 (Argentina)). Lo cual evidentemente contrasta con el nosotros colectivo, propio de la
mentalidad de los jóvenes de los tempranos años setenta. Esa juventud se mostraba convencida de su
capacidad para influir sobre el conjunto social. Existía la idea de responsabilidad respecto del futuro, a
diferencia de la autopercepción actual de los jóvenes según expresa el antropólogo Néstor García
Canclini. Primera Parte: Jóvenes, autonomía y modernidad. Los jóvenes no se ven como el futuro ¿serán
el presente? , en: Pensamiento Iberoamericano, Nº 3, 2ª época, Madrid, Universidad Complutense de
Madrid, 2008/2.
5
Tomamos aquí como referencia el planteo de Todorov, respecto de su propuesta de declamar por una
condena del comunismo que impida la realización simbólica del régimen soviético Recordemos que
Todorov iguala conceptualmente comunismo con el proceso de construcción del socialismo en la
U.R.S.S. durante los años de gobierno de Stalin. Todorov, Tzvetan. Los abusos de la memoria. Barcelona,
Paidos, 2000.

5
de estado intentaron articular una resistencia civil al mismo. Y treinta años después, y
en virtud de las represalias a las que se vieron sometidos por su resistencia al golpe
activaron los mecanismos judiciales para esclarecer un hecho desconocido o no
recordado por la sociedad. ¿Quiénes eran aquellos jóvenes, que permanecieron callados
por un largo período de tiempo?
En el presente trabajo nos proponemos estudiar lo que hasta el momento no se
ha estudiado, y es saber lo que a decir de Bordieu evitó la reproducción del orden social.
Pues la reproducción del orden social se consigue si se mantiene y llega a ser eficiente,
y sólo se consigue con la participación efectiva de los propios dominados, esto es, por la
violencia simbólica. Como tal, las razones y motivos últimos de los ejecutantes han de
buscarse en el conjunto de argumentos, explicaciones, justificaciones, visiones e ideas
que manejan, y que promueve el grupo, organización o institución en el que se insertan
y dentro de los cuales operan. Todo este conjunto de argumentos forma parte de
discursos sociales que en un momento dado atraviesan un grupo, organización,
institución o sociedad y que responden a los modos de pensar que han ido cristalizando
a través de procesos históricos, políticos y culturales. Tales discursos o formas de
pensamiento social, se articulan en las representaciones sociales, a través de las cuales
las personas comprenden, conocen y reproducen el sistema social.
Para hacerlo emplearemos la perspectiva identitaria Esto es que como
herramienta analítica utilizaremos la definición de identidades y solidaridades de cada
grupo, teniendo en cuenta el punto tripartito que interviene en la conformación de los
mismos, a saber: una labor de reconocimiento, una de contraposición, y la integralidad.
La labor de reconocimiento es la identificación establecida por el individuo entre su
proceder y su pensamiento. Pero sólo a través de la práctica de relaciones sociales
conflictivas es que el actor puede constituirse como tal; por lo tanto la labor de
contraposición refiere a que un grupo solo se instituye si puede nombrar a su adversario.
La integralidad, refiere a la necesidad de poder definir a su contrario en el marco global
del sistema de acción histórica, es decir con respecto al conflicto social general. Por
tanto consideramos más correcto decir que detendremos la mirada en uno de los grupos
que se conformará a partir de un proyecto programático-ideológico, y su puesta en liza
con otros proyectos. Por las características especiales del presente trabajo intentaremos
una narración de síntesis, donde no buscaremos una causalidad determinante y eficiente
de la lógica del proceso. De lo que se trata es de ensayar una reconstrucción histórica,
en la que privilegiaremos el seguimiento analítico de lo concreto del proceso.

6
Entendiendo por ello la unidad de lo diverso, constituido por múltiples determinaciones,
en su desarrollo diacrónico6, caracterizando lo social como totalidad, es decir como el
conjunto de relaciones que los hombres establecen entre sí y a través de las cuales se
intergeneran y generan las condiciones sociales de su existencia, recíproca e
incesantemente7, inscribiendo también en ello, la riqueza de la diversidad y de lo
singular.
Cuatro capítulos componen el entramado de esta memoria. El primero sirve de
pórtico y marco referencial de todo el contenido; a lo largo de sus páginas
desarrollaremos el estado de la cuestión, teniendo presente el marco general donde se
circunscribe nuestro interés analítico, primero haremos una sucinta exposición de las
obras preocupadas por el intervencionismo militar en general, para luego pasar a
considerar los estudios referidos al Terrorismo de Estado en particular. En el mismo
capítulo nos referimos a los elementos teóricos que nos permiten pensar el problema, y
explicaremos al mismo tiempo por qué prescindimos de otras concepciones más
novedosas, pero incompletas a nuestro entender para dar cuenta del problema en todas
sus dimensiones. En el capítulo II teniendo presente al sujeto de nuestro estudio, el
Estado Terrorista, realizaremos un estudio de los actores y elementos intervinientes en
su conformación, intentando construir y reconstruir los elementos constitutivos del
programa de la dictadura. El capítulo III lo emplearemos para intentar hacer observable
la dimensión identitaria a través de los discursos y prácticas de los detentadores del
poder durante la dictadura, ahondando en cómo se perciben a sí mismos los militares, y
como a los otros. Finalmente el capítulo IV estará destinado al espacio educativo
signado por el terror, tomando como eje vertebrador de nuestro análisis un caso de
detención-secuestro-tortura, ocurrido en la provincia de Entre Ríos, en julio de 1976.
Los hechos principales se concentran en una de las localidades históricamente más
relevantes a nivel cultural y económico tanto de la provincia, como del país todo:
Concepción del Uruguay. Quienes sufrieron el accionar de las fuerzas represivas eran,
en aquel momento, estudiantes del ciclo medio; lo cual no constituye un hecho
excepcional, sino el primer caso de un plan sistemático y organizado. El hecho que nos
ocupa fue denunciado en febrero de 2006, treinta años después de haberse producido,
siendo desconocido o no recordado por una parte importante de la comunidad

6
Cfr. Marx, Carlos. Introducción A La Critica De La Economía Política. Ediciones Estudio, Buenos
Aires, 1973.
7
Hobsbawn, Eric J. Marxismo e historia social. Instituto de Ciencia de la Universidad Autónoma de
Puebla, Méjico, 1983, pág. 89

7
uruguayense. La cual vivía en la creencia generalizada de la inexistencia en su ejido de
actos perpetrados por el terrorismo de Estado.
La denuncia del Profesor César Manuel Román, ante los Tribunales Federales de
Concepción del Uruguay, el 6 de febrero de 20068, constituyó la primera denuncia por
violaciones a los derechos humanos en la ciudad de Concepción del Uruguay durante el
Proceso de Reorganización Nacional. Entre las personas denunciadas por Román se
encuentra un alto jefe de la Policía Federal el comisario general José Darío Mazzaferri
(en 1976, un joven oficial), quién en noviembre de 2005 fue puesto al frente de la
Superintendencia de Planificación y Desarrollo, por el entonces presidente Néstor
Kirchner. Como consecuencia de la denuncia Mazzaferri fue desplazado de su cargo, y
a día de hoy se encuentra prófugo de la justicia, con orden de búsqueda y captura
internacional. La causa iniciada por la denuncia de Román involucró a otro alto cargo,
pero en este caso del Ejército, Luis Federico Anschutz miembro del Estado Mayor y
titular de la Inspección General del Ejército, una de las jefaturas de mayor jerarquía en
la estructura orgánica de la fuerza. Ascendido a General de División, en diciembre de
2008, en un acto formal en el salón Blanco de la Casa Rosada, presidido por la
presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Además quedaron como imputados en la
misma causa, Albano Harguindeguy, y Ramón Genaro Díaz Bessone, dos de los
militares con mayores responsabilidades durante el Proceso de Reorganización
Nacional.
Una serie de amenazas al denunciante, y a otros de los jóvenes involucrados en
el mismo hecho, y el atentado al estudio jurídico de la abogada querellante del caso,
María Isabel Caccioppolis (8 de abril de 2010). Nos han impedido contar con una serie
de entrevistas sobre las cuales prescindiremos explícitamente, aunque las tendremos en
consideración al momento de reconstruir lo ocurrido, para lo cual también utilizaremos
la causa judicial y las repercusiones recogidas en los medios de comunicación.

8
En virtud de la cual se instruye la causa judicial Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Juzgado Federal de
Concepción del Uruguay. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr. Gustavo Pimentel.
.

8
Capítulo I: aldaba
1. Los antecedentes en la conformación del Estado Terrorista en Argentina, un breve
estado de la cuestión.
Durante el siglo XX los sistemas políticos de veintisiete de los treinta y cuatro
países existentes en el continente americano al sur del río Bravo, sufrieron
interrupciones en el orden constitucional, generalmente quebrantados a causa de golpes
de Estado propiciados o ejecutados por las Fuerzas Armadas de los respectivos países9.
En el campo de las ciencias sociales se formularon indagaciones sobre las
relaciones existentes entre la sociedad civil y el ejército de los países latinoamericanos,
a fin de desentrañar porque se imponía como norma la alteración del desenvolvimiento
institucional. En los distintos estudios y debates, el denominado caso argentino emergía
como el caso de excepción respecto de los análisis globales. Pues, como constataban los
estudios, desde 193010 la hegemonía del poder militar en la vida política de Argentina
aparecía como una constante y difícilmente explicable desde las teorías que asimilaban
el militarismo con el subdesarrollo, toda vez que los índices estipulados para encuadrar
a un determinado país como subdesarrollado no eran aplicables al caso argentino.
El interés por las relaciones de poder entre la sociedad civil y el ejército
argentino, se traducen en obras referidas particularmente a la preponderancia del poder
militar. Al respecto quizá el trabajo más importante es el de Alain Rouquié, quién años
antes de producirse el golpe de estado de marzo de 1976 había comenzado sus
indagaciones circunscriptas al proceso genético de lo que denominó la era militar. Esta
última según Rouquié se caracteriza por las reiteradas intervenciones políticas del
ejército y la estabilidad de la hegemonía militar como esquema de poder en el marco de
un Estado, donde esos fenómenos constituyen el de la vida política argentina desde el
golpe del general Uriburu11.

9
Durante el siglo XX se registraron golpes de Estado en: Bolivia, Guatemala, Perú, Panamá, Ecuador,
Cuba, Haití, Santo Domingo, Brasil, Chile, Argentina, México, Venezuela, Colombia, Surinam, Jamaica,
Guyana, Trinidad & Tobago, Paraguay, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana,
Granada, Haití, Honduras, Uruguay.
10
El 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu encabezó un golpe de Estado que derrocó al
presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. Fue reconocido como presidente por una Acordada de la
Corte Suprema el 10 de septiembre de 1930; disolvió el Congreso, intervino todas las provincias y
declaró el estado de sitio.
11
Cfr. Rouquié, Alain. Poder militar y sociedad política en la Argentina. II volúmenes, Buenos Aires,
Emecé, 1981.

9
Otros estudios cuya trascendencia no podemos ignorar son los de Guillermo O
´Donnell, quién desarrolló el modelo del estado burocrático-autoritario, después de
estudiar las corrientes internas de las Fuerzas Armadas Argentinas y las distintas
modalidades de intervención militar registradas en ellas. Dividiéndolas en cuatro
categorías paternalista, nacionalista, liberal-autoritaria, y profesional12. Este mismo
autor, en otra de sus obras, propuso otro modelo basado en establecer la relación entre el
grado de modernización que un régimen autoritario pretende implantar y el grado de
exclusión que impone a la participación política y social. Apoyándose en argumentos
predominantemente económicos para explicar las realidades políticas, O´Donnel
concluye que los regímenes militares burocrático-autoritarios de América Latina
tienden a imponer la máxima exclusión de la participación democrática ciudadana
precisamente cuando mayor modernización alegan querer conseguir, y que éste es el
caso concreto de la Argentina en particular13.
En un profundo y extenso estudio Alain Touraine 14, objeta los enfoques como
los de O´Donnel por considerarlos inadecuados para el ámbito latinoamericano.
Proponiendo, por su parte, el modelo del Estado antipopular. Sus reflexiones sobre las
distintas formas de intervención militar, lo llevan a caracterizarlas como dictaduras
antipopulares latinoamericanas15. Donde el ejercicio autoritario del poder, y a diferencia
del fascismo, el control puramente represivo de la población, sustituye a la
movilización ideológica y militar. Siendo “... la represión antipopular...”16, el
denominador común que permite equiparar a todos los regímenes autoritarios
latinoamericanos.
En uno de los esfuerzos de comprensión más clarificadores, pero quizá con
menos desarrollo empírico, respecto de la emergencia de dictaduras en América Latina
y su relación con las condiciones socioeconómicas, encontramos un trabajo de Perry
Anderson17. Argumenta por lo que denomina una inflexión populista, producto de una
relación diagonal entre capital agrario y trabajo industrial. Esto se debería al
enfrentamiento de una clase obrera de concentración cuantitativa, combativa, y con
conciencia de clase; y por otro los hacendados como valuarte del conservadurismo.
12
Cfr. O´Donnel, Guillermo. El Estado Burocrático Autritario. Triunfo, derrotas y crisis. Buenos Aires,
Editorial de Belgrano, 1982.
13
Cfr. O´Donnel, Guillermo. Modernización y Autoritarismo. Buenos Aires, Paidós, 1972.
14
Touraine, Alaine. América Latina: Política y Sociedad. Madrid, Espasa-Calpe, 1982.
15
Touraine, Alaine. América Latina: Política y Sociedad. Madrid, Espasa-Calpe, 1982, págs. 354-378.
16
Touraine, Alaine. América Latina: Política y Sociedad. Madrid, Espasa-Calpe, 1982, pág. 369.
17
Perry Anderson, “Democracia y dictadura en América Latina en la década del ´70”; en Cuadernos de
Sociología N° 2, Buenos Aires, UBA, 1988.

10
Según Anderson, la emergencia de las dictaduras se explicaría por su función la de
traumatizar a la sociedad civil en su conjunto con una dosis de terror suficiente, para
romper cualquier aspiración o idea de cambio social cualitativo desde abajo. Todas
ellas, según este autor, fueron contrarrevolucionarias, y preventivas, cuya misión
primordial fue decapitar y eliminar a una izquierda que no se resignaba al modo de
producción capitalista. Todas ellas implementaron un programa económico destinado a
detener el populismo y eliminarlo; todo ello es coincidente con los planteos de Alain
Touraine. Sin embargo Anderson añade un elemento novedoso de estos regímenes
militares, y es que programaron una reintroducción de una democracia capitalista
controlada, como faceta de su obra de reconstrucción. En síntesis, del trabajo de
Anderson podemos extraer su argumentación respecto de un doble objetivo de las
dictaduras: traumatización subjetiva y transformación objetiva de la sociedad. El
régimen argentino logró un máximo del primer elemento –el terror- y un mínimo del
segundo –la modernización del país.
En opinión del sociólogo Torcuato Di Tella, el proceso iniciado en 1976
constituyó una intervención transformativa, que tuvo la intención de construir una
nueva Argentina. Asimismo, Marcelo Cavarozzi caracteriza este régimen como
autoritario refundacional, por su propósito de transformar al conjunto de la sociedad
argentina e imponer un orden económico y social ortodoxo que eliminara todo vestigio
de las políticas populistas del peronismo.18
Por otra parte se han desarrollado un importante número de estudios
preocupados en hallar el factor causal del intervencionismo castrense en Argentina
decantándose por la denominada autonomía militar. Una línea argumental presente
entre otros, en el trabajo de Marcos Kaplan19, quién señala tres niveles sucesivos a partir
del golpe militar de 1930:

“... Las fuerzas armadas se van convirtiendo en corporación que define y


promueve sus propios intereses y objetivos, y se interna cada vez más en un

18
Torcuato S. Di Tella, Sociología de los procesos políticos, Buenos Aires, EUDEBA, 1986, pp. 298-
303; Marcelo Cavarozzi, “La política: clave del largo plazo latinoamericano”, versión revisada del trabajo
presentado en el XVII Congreso de LASA (Latin American Studies Association), Los Angeles, 23-26 de
septiembre de 1992, pág. 5, nota 5. Siguiendo la definición de Perry Anderson, denominamos políticas
populistas a aquéllas que, en América latina, tuvieron por objetivo proponer reformas materiales para las
masas urbanas y estimular el desarrollo económico, particularmente en el sector industrial. Véase Perry
Anderson, “Democracia y dictadura en América Latina”, en Horacio Gaggero (compilador), Estructura
social y conflicto político en América Latina, Buenos Aires, Biblos, 1989, pág. 249.
19
Marcos Kaplan, “50 años de historia argentina (1925-75). El laberinto de la frustración”; en: Pablo
González Casanova (director); América Latina: Historia de medio siglo. México, Siglo XXI, 1977.

11
proceso de politización permanente. La aventura ocasional de la institución
armada que tome el gobierno en las crisis, como interludio regulador entre dos
regímenes civiles, va siendo reemplazada primero por la reivindicación de una
función tutelar sobre la nación, y luego por el ejercicio de un poder autónomo
fuera y por encima de la sociedad y del propio Estado...”20.

Y para marzo de 1976 el autor cree se podría hablar de un proceso de


weimarización, semejante al de Alemania en 1920.
En la misma línea argumental se perfilan los planteos del sociólogo Gustavo
Duretta, quién refiriéndose al proceso de autonomización de las Fuerzas Armadas,
sostiene que en 1955 se trazarán un nuevo objetivo:

“... la conformación de un nuevo Estado bajo su tutela, para lo cual terminan en


dos oportunidades (1966 y 1976) haciéndose cargo totalmente del mismo para
rediseñarlo a su imagen y semejanza...”21.

En el mismo sentido se expresa Prudencio García, autor de una de las obras


imprescindibles para abordar el particular que nos aboca. Para García la autonomía de
las Fuerzas Armadas se funda en la certeza de algunos militares de que pueden y deben
intervenir en las grandes cuestiones de la política nacional22. Años antes Jorge Tapia
Valdés, se había expresado en términos similares: “... el militar asume clara, abierta y
agresivamente una función que consiste no simplemente, como antaño, en intervenir en
política, sino en apoderarse de la política...”23.
Una serie de estudios dedicados específicamente a la emergencia de la dictadura
militar iniciada en 1976, (Jorge Tapia24, Adolfo Gilly25, Enrique Vázquez26, Eduardo
Duhalde27, Alipio Paoletti28), centran sus explicaciones respecto de la misma en: la
tendencia netamente reaccionaria, clasista, y conservadora, predominante en la mayor
20
Marcos Kaplan, “50 años de historia argentina (1925-75). El laberinto de la frustración”; en: Pablo
González Casanova (director); América Latina: Historia de medio siglo. México, Siglo XXI, 1977, pág.
43.
21
Gustavo Druetta, Eduardo Estévez, Ernesto López, y José Miguens, (coordinadores). Defensa y
Democracia. Un debate entre civiles y militares. Buenos Aires, Puntosur, 1990.
22
García, Prudencio. El drama de la autonomía militar. Madrid, Alianza, 1995, pág. 351.
23
Tapia Valdés, Jorge. El terrorismo de Estado: La Doctrina de la Seguridad Nacional en el Cono Sur.
México, Nueva Imagen, 1980, pág. 147.
24
Tapia Valdés, Jorge. El terrorismo de Estado: La Doctrina de la Seguridad Nacional en el Cono Sur.
México, Nueva Imagen, 1980.
25
Gilly, Adolfo. La década trágica. México, Editorial Tierra del Fuego, 1984.
26
Vázquez, Enrique. PRN. La última. Origen, apogeo y caída de la dictadura militar. Buenos Aires,
EUDEBA, 1985.
27
Duhalde, Eduardo Luis. El estado terrorista argentino. Buenos Aires, El Caballito, 1983.
28
Paoletti, Alipio. Como los nazis, como en Vietnam. Los campos de concentración en Argentina. Buenos
Aires, Asociación Madres de Plaza de Mayo, 1996.

12
parte de los militares profesionales argentinos. Tendencia derivada inicialmente de las
permanentes vinculaciones oligárquicas de las Fuerzas Armadas, y más tarde, de la
asimilación y aplicación práctica de la Doctrina de la Seguridad Nacional con sus
influencias teóricas y prácticas provenientes de instituciones armadas de Francia y
Estados Unidos.
Un corpus de investigaciones más recientes enfocados en la violencia estatal y
contra el estado, entre ellos Argentina, 1976: estudios en torno al golpe de Estado29,
constituye una buena muestra. Los trabajos allí reunidos proponen un acercamiento a las
circunstancias que condujeron a la violencia y represión durante los años de la dictadura
(1976-1983). Esta obra colectiva da cuenta del golpe de Estado de 1976, buscando
explicar sus raíces en los procesos históricos que condujeron a que los problemas
políticos y sociales sólo pudieran dirimirse a través de la violencia. En este sentido,
algunos de los estudios contenidos en la compilación intentan explicar la incapacidad de
las instituciones estatales para contener y procesar la creciente conflictividad.
Si bien nuestro trabajo será menos ambicioso que las interpretaciones aquí
expuestas, y tal como hemos referido al mencionar nuestros propósitos se circunscriben
a un contexto restringido: el del Terrorismo de Estado y sus políticas y prácticas
represivas. Debemos señalar ciertas consideraciones que nos llevan a no estar
totalmente de acuerdo con estos esfuerzos explicativos .
Primeramente debemos señalar que todos los modelos analíticos aquí
mencionados, para explicar el intervencionismo militar en general, y el Proceso de
Reorganización Nacional en particular, presentan como común denominador referirse a
los propósitos: erradicar la participación, excluir al sector popular, suprimir la
ciudadanía y ejercer el control represivo. Sin embrago desde nuestra aproximación y a
diferencia de lo argumentado, principalmente por Touraine, consideramos que la
movilización ideológica y militar no es substituida sino subsidiaria del control
represivo, pues creemos que en el caso del Proceso de Reorganización Nacional no sólo
se exigía obediencia sino participación activa de la población en las medidas policiales
del Estado. Tal como intentaremos argumentar en los apartados referidos a la
educación, a los valores del Estado Terrorista, y las poleas de transmisión. Estos
regímenes se caracterizaban por la exigencia no sólo de obediencia sino de participación
activa en las medidas policiales del Estado

29
Clara E. Lida; Horacio Crespo; Pablo Yankelevich (compiladores). Argentina, 1976: estudios en torno
al golpe de Estado. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2008.

13
Por otra parte casi todos los estudios señalan como una de las características
comunes de América Latina la existencia de tensiones y conflictos sociales generados
por las desigualdades sociales entre los distintos sectores de la población; lo cual
sumado al contexto internacional de guerra fría y al impacto político de la revolución
cubana en la región habrían configurado una nueva visión del papel del Estado y de las
Fuerzas Armadas en el continente. Respecto del primer aspecto, tal y como constatase
Alain Rouquié, explicar la emergencia de dictaduras militares en Argentina por
intermedio del razonamiento subdesarrollo igual a militarismo, es cuando menos
insuficiente. En relación a la guerra fría y la revolución cubana, si bien son de
importancia capital para entender lo ocurrido, no es menos cierto, como tendremos
ocasión de exponer, que en Argentina el interés por la contrainsurgencia es previo a la
revolución cubana e incluso muy anterior a la existencia de algún grupo político militar
en Argentina. A dicha temática nos referiremos en los incisos correspondientes a la
conformación del estado terrorista, y la sedimentación de las enseñanzas de la escuela
francesa, y de la Doctrina de la Seguridad Nacional.
Finalmente consideramos no del todo propicio el empleo del término violencia
política porque engloba en un mismo registro la instalación de un sistema de terrorismo
de Estado con las acciones de oposición armada, concepción íntimamente ligada a la
Teoría de los dos demonios, y cuando supone un enfrentamiento armado inexistente en
Argentina.
Todo lo antes expuesto nos llevara a ensayar una explicación distinta para tratar
de entender el intervencionismo militar en la vida pública argentina, fundamentalmente
a partir del golpe militar de 1955. De este modo nos adentraremos en un proceso de
profundos cambios ocurridos en la sociedad Argentina que nos permita entender el
Proceso de Reorganización Nacional. Porque como expresa Eric Hobsbawm30, no hay
ni un ápice de verdad en la expresión francesa tout comprende c´est tout pardonner,
comprender el Proceso de Reorganización Nacional y encajarlo en su contexto histórico
no significa perdonar su proceder.
El nuevo papel atribuido al Estado y dentro de él a las Fuerzas de Seguridad, en
Argentina, creemos, no ha sido producto de las diferencias socioeconómicas
estructurantes de una sociedad, como si quizá se vincule con la prefiguración de una
nueva matriz de poder político, y con la puesta en práctica de políticas económicas y
sociales de corte regresivo articuladoras de un nuevo modelo de acumulación y de
30
Hobsbawm, Eric. Historia del Siglo XX. Buenos Aires, Planeta, 2001, pág. 15.

14
reproducción del capital, todo ello en un ambiente de creciente derechización de los
sectores conservadores argentinos. Lo cual contrastaba con la experiencia iniciada en la
segunda mitad de la década de 1940, cuando Juan Domingo Perón desde su lugar como
Secretario de Trabajo primero y Vicepresidente después, atendió algunas de las
preocupaciones de la emergente fuerza laboral industrial31. Una vez alcanzada la
presidencia (1943) Perón, puso en marcha un modelo signado por la complementariedad
entre los procesos del mercado y del estado. Con marcada presencia estatal en el
desarrollo de la sociedad civil32, donde destacan unos sindicatos íntimamente ligados al
Estado, a través de una estructura sindical centralizada desde las ramas locales hasta una
única central, la Confederación General de los Trabajadores. El Estado tenía la potestad
de intervenir cualquier sindicato opositor y condicionaba la concesión de beneficios
socio-económicos a los que renunciasen al derecho de huelga33. Un Estado activo en
distintas esferas de la vida en sociedad, particularmente presente en el mundo del
trabajo34. Y aún cuando el control estatal pesaba fuertemente sobre la participación
popular, la política era considerada como el canal de expresión de las demandas
sociales.
Interesa aquí destacar dos aspectos de éste período: por un lado, la trascendencia
que adquiría el proceso de institucionalización social desde la política35. Por el otro, la

31
El sindicalismo por entonces se encontraba fragmentado en F.O.R.A, C.G.T. Nº 1, C.G.T. Nº 2, U.T.A.
Para conseguir la unificación de los sindicatos se proscribió a los comunistas, se persiguió a los
sindicalistas, y se intervino la C.G.T.
32
Establecido constitucionalmente a partir de la reforma constitucional de 1949, con la inclusión de los
derechos de segunda generación, la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer y la intervención del
estado en la economía.
33
El decreto 23.582/1945, que incorporó a los gremios a la legislación nacional, mediante la regulación
de las asociaciones profesionales de trabajadores. El decreto está inspirado en la Carta del Lavoro de
Mussolini y estaba en sintonía con la preocupación oficial de colocar la organización de los intereses
sociales bajo la supervisión del Estado. Cfr. Juan Carlos Torre y Enrique Tandeter. Nueva Historia
Argentina. Buenos Aires Sudamericana, 2002.
34
Perón profundizó la política de sustitución de importaciones mediante el desarrollo de la industria;
también invirtió fuertemente en la agricultura, especialmente en la siembra de trigo. Entre otras reformas
sociales y políticas, se nacionalizó el comercio exterior mediante la creación del IAPI (Instituto Argentino
para la Promoción del Intercambio), se desarrolló un amplio plan de viviendas para trabajadores. En 1947
anunció un Plan Quinquenal para fortalecer las nuevas industrias creadas, y comenzar con la industria
pesada (siderurgia y generación de energía eléctrica). Los ferrocarriles pasaron a manos del Estado,
creando la empresa Ferrocarriles Argentinos. Se promulgaron los derechos de la Ancianidad a través del
decreto 31.138. Se estableció por decreto (22/1949) la gratuidad de la enseñanza. Se creó el Consejo
Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC) antecedente inmediato del CONICET
(Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Se creó un sistema unificado de salud
preventiva, curativa y de asistencia social de carácter universal garantizado por el Estado. Se promulgó la
declaración de los derechos del trabajador. Se crearon las obras Sociales para los trabajadores, y se
regularizo el sistema de accidentes Laborales.
35
La institucionalización social puede ser entendida como estrategia de poder. Implica una presencia
capilar de las instituciones dentro del tejido social. Su función consiste en dinamizar y dirigir las prácticas
sociales y políticas en un clima de consenso muy generalizado.

15
importancia del mercado de trabajo como vía de acceso a las políticas sociales estatales.
Esta articulación del mercado laboral y de la política, a través de la satisfacción de
demandas y la instrumentación de políticas sociales universalistas, implicó la referencia
al Estado como garante, no sólo del modelo en su conjunto sino también como la
expresión política a favor de la protección social.
En 1955 Perón será derrocado por un golpe de estado, conocido como la
“Revolución Libertadora”, asignándose como objetivo primario eliminar toda influencia
del peronismo en la sociedad argentina. Para ello dispuso, entre otras medidas, la
ilegalización del partido peronista, la intervención de la CGT, la persecución y arresto
de dirigentes sindicales, y la derogación de la constitución de 1949. Derrocado Perón,
partirá al exilio del cual no regresará sino hasta 1973. Durante esos años, la política de
penetración de capital extranjero estuvo acompañada por el intento de las clases
dominantes de restringir los beneficios adquiridos por la clase obrera durante el
peronismo. Ante el avance de la clase dominante se puso en evidencia el peso de la
clase obrera en la economía y en la sociedad; la experiencia, la conciencia, y la
organización de los trabajadores, sumado al poder de las organizaciones sindicales
estructuradas en los años previos, otorgo a la clase obrera una gran combatividad en
estos años. Lo hará mediante organizaciones sindicales ligadas al partido peronista y
bajo un planteo de regreso a las condiciones vividas durante el gobierno peronista,
haciendo su principal objetivo de lucha la “vuelta de Perón”. Será en la segunda mitad
de la década del ’60 cuando la agudización de los enfrentamientos planteé para sectores
de la clase obrera los límites del peronismo abriendo la perspectiva de ruptura de los
trabajadores con su dirección peronista36.
El fin del régimen peronista, y el consenso de los grupos de poder en torno a la
idea de disciplinar a una sociedad para ellos permisiva y supuestamente amenazada por
el comunismo, dio paso a un período marcado por la inestabilidad, donde se sucedían
gobiernos golpistas y regimenes democráticos, acompañado por el bloqueo de la vía del
diálogo para la resolución de los diferendos37.
36
Rojo, Alicia, “La clase obrera y el peronismo”, La Verdad Obrera, Número 180, 9 de febrero de 2006.
37
En 1958, el gobierno militar de la Revolución Libertadora convoca a elecciones, Arturo Frondizi es
electo presidente, y por un acuerdo previo con Perón, trabaja para levantar la proscripción del
movimiento peronista. Tras varios pronunciamientos militares, y el triunfo electoral del peronismo en
marzo de 1962, Frondizi es derrocado días después del triunfo peronista. Asume la presidencia el
Presidente del Senado, José María Guido, quien por orden de las fuerzas golpistas, anula las elecciones,
disuelve el parlamento e interviene las provincias. En 1963 se convocan elecciones, con el peronismo
proscripto, siendo electo Arturo Umberto Illia, quien es derrocado en 1966 por la Revolución Argentina.
Asume la jefatura del Estado el general Juan Carlos Onganía, quien gobernó en arreglo al Estatuto de la
Revolución Libertadora, el poder ejecutivo y el legislativo eran ejercidos por el presidente. Onganía fue

16
Las divisiones al interior de las FF.AA. entre colorados y azules,38 la
agudización de los conflictos gremiales39 y estudiantiles,40 y la represión41 como
respuesta gubernamental, marcaron un clima de descontento y violencia a lo largo de
todo el país. Junto a ello, y bajo el influjo de la revolución cubana, hacia la segunda
mitad de los años sesenta comienza el desarrollo de movimientos guerrilleros,42 donde
destacan Montoneros43 y el Ejército Republicano del Pueblo (ERP).44
En síntesis, ante las demandas y reclamos de una sociedad más justa, los sectores
dominantes no apelarán al diálogo ni al consenso. Estructurarán una respuesta partiendo
de una nueva concepción ideológica cimentada en base a la estrategia de la
contrainsurgencia y la Doctrina de la Seguridad Nacional. A partir de ellas se preparará
a las fuerzas de seguridad y principalmente a las Fuerzas Armadas en un nuevo tipo de
represión, con métodos y técnicas, más eficaces y sistemáticos, para hacer frente a la
seguridad interior y la preparación para la guerra contra un enemigo interno. Así cuando
las distintas alternativas políticas provenientes de la izquierda, ya sea armadas o no,
evidencien una importante aceptación en la sociedad argentina, los bloques de poder
tendrán una percepción de peligro respecto de sus intereses. De este modo se
estigmatizó como sujeto peligroso a todo aquel que impugnara el orden imperante, y las
reemplazado por el General Roberto Marcelo Levingston
38
Azules y Colorados se enfrentaron duramente en 1962 y 1963. Azules (“fuerzas propias” en lenguaje
militar) nacieron como tales en septiembre de 1962 y llamaron Colorados a sus rivales. Según el
historiador Alain Rouquié, para los colorados, el peronismo era un movimiento sectario y violento que
daba lugar al comunismo. Para los azules, pese a su demagogia y sus abusos, el peronismo era una fuerza
cristiana y nacional que había salvado a la clase obrera del comunismo y la subversión. El último choque,
que dejó 24 muertos y 87 heridos, se inició con un alzamiento del bando Colorado que buscó derrocar al
presidente José María Guido. En tres días los Azules se impusieron, lo que dio paso a purgas masivas en
el Ejército y la Armada, y para 1966 encabezarán la Revolución Argentina que llevó al poder a Onganía.
39
A fines de 1968 se intensificaron los conflictos gremiales, particularmente los que tuvieron como
epicentro los ingenios tucumanos, y a los obreros industriales de Córdoba y Neuquén. El 29 de mayo de
1969, en la ciudad de Córdoba, el movimiento obrero junto a estudiantes, y empleados, protestaron
durante tres días por el autoritarismo reinante. El denominado Cordobazo del cual se desprende un
sindicalismo clasista y combativo.
40
Verbigracia la Noche de los Bastones Largos (julio de 1966), el asesinato de Santiago Pampillón
(septiembre de 1966), actuaron como catalizadores de la participación del estudiantado en el escenario de
la protesta.
41
Comenzando por las medidas de la Revolución Libertadora; pasando por el plan Conintes, de Frondizi,
(destinado a reprimir a la oposición tanto peronista como izquierdista); hasta llegar al gobierno de
Onganía, donde además de la represión paralela e ilegal, se estableció el estado de sitio, la censura de la
prensa, la intervención de las Universidades, la prohibición de los partidos políticos y de la actividad
gremial.
42
Es dable mencionar al Comando Peronista de Liberación, las Fuerzas Armadas Peronistas,
Descamisados, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y las Fuerzas Armadas de Liberación.
43
Movimiento guerrillero argentino creado en 1966 tras la llegada de los militares al poder. Grupo
escindido del peronismo. De ideología populista y antiimperialista, adquieren renombre en 1970 con el
secuestro y muerte del expresidente Pedro Eugenio Aramburu. Inspirados en los métodos de lucha de los
tupamaros uruguayos.
44
Estructura militar del Partido Revolucionario de los Trabajadores, surgido del Vº Congreso (1970) del
mismo, se proponía la toma del poder para hacer la revolución socialista.

17
acciones de la contrainsurgencia abogaran por una política de aniquilación del enemigo
interno, sindicado como subversivo. Se le confirió a las FF.AA. la erradicación de la
subversión, con el objetivo de reorganizar una nación que por obra del comunismo
había abandonado los valores occidentales y cristianos. La estrategia de aniquilación se
desarrollo incluso a nivel supranacional con la llamada Operación Cóndor. Uno de los
resultados de todos estos procesos fue la potenciación de nuevas funciones para las
fuerzas de seguridad, siendo las más importantes:
La preparación militar centrada en posibles conflictos contra un enemigo
interno.
Las situaciones de conflicto o guerra no serán asumidas exclusivamente en el
plano militar. Se impone el combate en todos los frentes y con todas las formas de
lucha, ya que la guerra es total.
Se incorpora como elemento substancial la guerra psicológica y la utilización del
terror.
Desde la perspectiva de las fuerzas armadas erradicar la subversión significó
eliminar todo pensamiento y toda acción tendiente al libre ejercicio de la crítica.

18
1.1. El terrorismo de Estado, el Estado Terrorista precisando definiciones
Una vez argumentado respecto de las características del intervencionismo militar
en Argentina, y su última materialización en la toma del poder en 1976, debemos
referirnos al terrorismo de Estado. Al respecto es importante señalar que los numerosos
trabajos especializados en la cuestión evidencian las dificultades existentes para brindar
una noción de consenso. Como comprueba Elías Padilla Ballesteros 45 en los últimos
años, a partir de las sistemáticas violaciones de derechos humanos a manos de los
administradores estatales en diversos países del mundo se ha empleado la
conceptualización de terrorismo de estado antes que su precisión conceptual permita
unicidad de criterios. Entre otras cuestiones esas dificultades se han incrementado en la
actualidad ante un discurso deslegitimador de todas aquellas fuerzas que puedan intentar
oponerse a las actividades del Estado, agrupándolas bajo la denominación de terrorista.
Por ello, y como ha analizado Alex Schmid, la mayor parte de las definiciones
contienen múltiples elementos comunes que permiten hablar de terrorismo estatal y de
un terrorismo contra el Estado46. Lo cual nos lleva a intentar precisar la noción de
terrorismo de Estado sin implicarnos demasiado en la conceptualización de terrorismo
sin más.
Adam Roberts ha hecho notar que la definición de terrorismo evoluciona desde
la designación de dictaduras o gobiernos de terror, hasta su uso para referirse a los
grupos que, a partir de finales de siglo XIX, se dedican a asesinar líderes políticos o
jefes de Estado. Luego este significado se amplia hasta incluir a los grupos que asesinan
o secuestran policías, funcionarios locales, toman rehenes, secuestran aeronaves o
detonan explosivos en edificios públicos o privados47.
El uso generalizado del término terrorismo en la esfera política se consolida
alrededor de 1795, como referencia a la historia constitucional de Francia en ese
período, vinculando la idea de un régimen político a una forma particular que asume el
Estado en el período de la Revolución. Una de las primeras apreciaciones respecto del
gobierno del terror proviene de Edmund Burke, para quién los revolucionarios franceses
gobiernan como tiranos por medio del terror48. Alexis de Tocqueville es quien trata en la

45
Cfr. Padilla Ballesteros, Elías. La memoria y el olvido. Detenidos Desaparecidos en Chile. Santiago de
Chile, Orígenes, 2001.
46
Cfr. Schmid, Alex. Political Terrorism. A research guide to Concepts, Theories, Data Bases and
Literature. Amsterdam, Nort-Holland Publishing Company, 1983.
47
Adam Roberts, Can We Define Terrorism? En: Oxford Today, volúmen 14 Nº 2, Hilary Issue, Oxford
University, 2002, págs. 18-19.
48
Burke, Edmund. Reflexiones sobre la Revolución Francesa. Madrid, Ediciones Rialp, 1989.

19
época de la revolución francesa de manera más sistemática y profunda la violencia, y da
cuenta de cómo se impone en dicho sistema49. Durante el siglo XIX el significado del
término terrorismo cambia su significado original asociado al régimen del terror en
Francia para incluir la acción política de toda clase de grupos que buscan promover
causas políticas, religiosas o sociales por medios violentos.
Ha sido el escritor Boaz Ganor, fundador del International Policy Institute for
Counter-Terrorism (Instituto Internacional de Políticas para el Contra-Terrorismo),
quién más ha insistido en los últimos años en la necesidad de dar con su significado.
Proponiendo se defina al terrorismo como el uso premeditado de la violencia o la
amenaza de usarla contra civiles u objetivos civiles para obtener beneficios políticos50.
Su aplicación sería tanto para los casos de terrorismo de estado, como de terrorismo en
general. Excluye todos aquellos actos políticos que no recurran a la violencia como
manifestaciones y protestas, huelgas, o cualquier variedad de desobediencia civil.
Excluye también aquellos actos violentos contra fuerzas militares y policiales; algunas
actuaciones de determinadas guerrillas o revueltas urbanas. En el mismo sentido se
orientan las definiciones o los intentos conceptualizadores de Peter Waldmann quien
distingue entre la guerrilla y el terrorismo propiamente dicho, sin ignorar, por supuesto,
los modos como dichos fenómenos se entremezclan:

“... por terrorismo se entienden atentados violentos escandalosos contra un


orden político, preparados y organizados desde la clandestinidad. Su
finalidad es difundir en primer lugar inseguridad y miedo, pero también
simpatía y predisposición al apoyo...”51.

Esta aproximación operacional de Waldmann es complementada por su


consideración del terrorismo como estrategia de comunicación.
Sin embargo para Waldman no existe el terrorismo de estado porque considera
al terrorismo como un proceder contra un orden político. Sin embargo, reconoce, las
elites estatales pueden establecer un régimen de terror. Entonces para Waldmann
terrorismo es una forma de ataque contra el Estado y el orden establecido; y terror es la
estrategia estatal para producir pánico y terror. La diferencia es entonces cualitativa: “...

49
Tocqueville señala “el contraste entre la benignidad de las teorías y a violencia de los actos”.
Tocqueville, Alexis. El antiguo régimen y la revolución. Madrid, Ediciones Istmo, 2004, págs. 255-256
50
Ganor, Boaz. Premisas fundamentales para combatir el terrorismo. Instituto Internacional de Políticas
para el Contra-Terrorismo. 16/11/2001.
51
Waldmann, Peter. Guerra civil, terrorismo y anomia social: el caso colombiano en un contexto
globalizado. Bogotá, Norma, 2007, pág. 62.

20
depende de si la violencia sirve para conservar el poder o para cambiar la situación de
este...”52. Estas atinentes precisiones nos alejarían, sin embargo, de nuestro objeto de
análisis y deberíamos continuar en las sendas reflexivas que se ven impedidas por la
extensión del presente trabajo. No obstante debemos quedarnos con ciertos elementos
presentes en la definición de Waldmann: la clandestinidad, el miedo y la inseguridad.
En la misma línea de Waldmann, excluyendo al terrorismo de Estado como
forma de terrorismo, Hugo Frühling propone la siguiente definición:

“… Estrategia insurreccional de tipo militar, utilizada por grupos pequeños


que atacan blancos civiles preferentemente, y cuyo objetivo fundamental es
debilitar el Estado y prepara las condiciones para su colapso…”53.

Como ya lo hicimos al referirnos a los estudios más recientes respecto de la


dictadura militar de 1976, reiteramos nuestro reparo para el empleo de la noción
violencia política, en el caso de Argentina, pues según concluye Waldmann la misma se
inserta en un marco de acción reacción; “... el terrorismo se basa en un complicado
cálculo de escalada violenta...”54; en donde la acción violenta del grupo terrorista
provoca una medida de represalia masiva. Si bien a diferencia de la filosofía moral o del
derecho de gentes, la finalidad de nuestro análisis no es juzgar las cualidades morales o
legales del fenómeno, sino como diría Max Weber, entenderlo como fenómeno social
para poder explicarlo. Claro esta que al analizar las motivaciones de los terroristas
también se discuten sus ideas legitimadoras.
Nos parece más apropiado como hace Rafael Calduch, distinguir entre
terrorismo social y terrorismo de Estado, siendo para este autor lo que caracteriza al
segundo de ellos su aplicación directa por parte de órganos estatales 55. Sin embargo esta
caracterización, nos resulta incompleta, pues deja fuera un amplio espectro de
posibilidades como puede ser que el estado desarrolle fuerzas para-estatales para la
aplicación de prácticas terroristas.
Un estudioso de la cuestión desde los primeros años ochenta, William Schulz,
director ejecutivo de Amnistía Internacional sección EE.UU. entre 1994 y 2006, nos

52
Waldmann, Peter. Guerra civil, terrorismo y anomia social: el caso colombiano en un contexto
globalizado. Bogotá, Norma, 2007, pág. 69.
53
Frühling, Hugo. El Estado frente al terrorismo. Santiago de Chile, Editorial Atena, 1995, pág.7.
54
Waldmann, Peter. Guerra civil, terrorismo y anomia social: el caso colombiano en un contexto
globalizado. Bogotá, Norma, 2007, pág. 136.
55
Calduch, Rafael. Dinámica de la Sociedad Internacional. Madrid, Centro de Estudios Ramón Areces,
1993, pág. 339.

21
aclara que el terrorismo de estado no es un tópico nuevo y al igual que el terrorismo
convencional ha sido una construcción histórica.

“... Las razones por las cuales una élite en el poder decide dar preferencia a
determinadas formas de terror sobre otras (por ejemplo, la crucifixión en lugar
de la lapidación, la ejecución pública en vez de la no pública, la
“desaparición” de personas con mayor frecuencia que el “tradicional
asesinato político”, el uso de clínicas psiquiátricas en sustitución de las
cárceles) conduce a otro aspecto importante del tema, a saber: la psicología
política del terrorismo de Estado...”56.

Este autor plantea que la represión ordinaria (sujeta a derecho) y el terrorismo


de Estado (violación del derecho nacional e internacional) pueden utilizarse dentro de
dos contextos diferentes; para la defensa de un sistema establecido de producción y
apropiación; o bien para la expansión de determinadas relaciones de producción, o su
creación en áreas donde no existían57.
De tal manera, según Schulz, la intensidad con que se utilizan las dos formas de
represión sistémica depende de la naturaleza y dimensión de la amenaza a la cual se ve
expuesto el sistema clasista establecido. Obviamente una élite en el poder recurre a
métodos terroristas cuando su sistema de represión ordinario y, por supuesto, sus
controles hegemónicos, son ineficaces para neutralizar la amenaza58. Finalmente el
terrorismo de Estado puede operar de dos maneras: directamente, por medio de agencias
del Estado mismo; indirectamente, mediante la utilización de entidades sustitutas (proxy
entities) tales como otros Estados o grupos o individuos59.
Apreciaciones complementarias al punto de vista anterior las brinda Miguel
Bonasso, periodista y escritor argentino, distinguiendo entre terrorismo y terrorismo de
estado. Según Bonasso el terrorismo se caracterizaría por involucrar “... a grupos o
individuos que carecen del poder represivo del Estado y utilizan la violencia
indiscriminada para expresar su oposición a ese poder y tratar de desestabilizarlo...”60.

56
William Schulz, en: Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, pág 33.
57
William Schulz, en: Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, pág. 29.
58
William Schulz, en: Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, pág. 29.
59
William Schulz, en:Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, pág. 30.
60
Miguel Bonasso, en: Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, pág 9.

22
Por su parte el terrorismo de Estado referiría a un tipo de estado contemporáneo
que transgrede:

“...los marcos ideológicos y políticos de la represión “legal” y debe apelar a


“métodos no convencionales”, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar a
la oposición política y la protesta social, sea ésta armada o desarmada...”61.

Desde una perspectiva distinta a las anteriores el jurista español, Ernesto Garzón,
analiza el concepto de terrorismo de Estado atendiendo a su legitimidad fáctica y su
ilegitimidad ética, tomando como eje ilustrativo de sus reflexiones del terror estatal a la
experiencia del Proceso de Reorganización Nacional. Para Garzón hay una serie de
elementos, que considera deben estar presentes en el ejercicio del poder estatal para
poder considerarlo como terrorismo de Estado: La afirmación de la existencia de una
guerra vertical con un enemigo infiltrado en todos los niveles de la sociedad, que suele
actuar como agente de una confabulación internacional, cuya finalidad es la eliminación
de valores aceptados como absolutos por quienes detentan el poder. La delimitación
imprecisa de los hechos punibles y eliminación del proceso judicial para la
determinación de la comisión de un delito. La imposición clandestina de medidas de
sanción estatal prohibidas por el orden jurídico oficialmente proclamado (torturas y
homicidios, entre otros). La aplicación difusa de medidas violentas de privación de la
libertad, la propiedad o la vida, prescindiendo en muchos casos, de la identidad del o de
los destinatarios de las mismas y de los actos u omisiones de los que pueden ser
responsables; la aplicación de la violencia a víctimas inocentes contribuye precisamente
a reforzar la eficacia del terror. Infundir en la población el temor fundado de que, en
principio, nadie está a salvo de la coacción arbitraria por parte de los órganos
gubernamentales62.
Esta idea elimina del ordenamiento jurídico el criterio de transgresión, por tanto
cualquiera puede ser víctima. Esta vaguedad de la clase de los destinatarios de las
medidas coactivas, y su consecuente carácter difuso de cuales eran los grupos
perseguidos apunta a despertar el temor e imponer la intimidación.
La conjunción de estas características le permite formular la siguiente definición
de terrorismo de Estado:

61
Miguel Bonasso, en: Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, págs. 9-10.
62
Cfr. Garzón Valdés, Ernesto. Filosofía, política, derecho. Valencia, Universitat de Valencia, 2001, págs
135-145.

23
“... El terrorismo de Estado es una forma del ejercicio del poder estatal cuya
regla de reconocimiento permite y/o impone, con miras a crear el temor
generalizado, la aplicación clandestina, impredecible y difusa, también a
personas manifiestamente inocentes, de medidas coactivas prohibidas por el
ordenamiento jurídico proclamado, obstaculiza o anula la actividad
judicial y convierte al gobierno en agente activo de la lucha por el poder...”63.

El mismo Garzón, completa la definición de terrorismo de Estado, haciendo


referencia a sus elementos funcionales más importantes desde el punto de vista
institucional. El terrorismo de Estado requiere:
a. Una cierta organización ideológica cuya base es un dogma, una idea que vale
como pauta absoluta, incuestionable, y que sirve de excusa o justificación para la
destrucción de todo aquello que se oponga a ella.
b. Un equipo eficaz de propaganda que justifique y argumente las medidas
aplicadas y contrarreste y estigmatice posiciones contrarias.
c. el cultivo de la propia imagen como medio para la compensación de los actos
de crueldad: eliminación de la capacidad de autocrítica a través de mecanismos de
disciplina interna64.
Todos estos elementos expresados por Garzón, los podemos encontrar en las
reflexiones afiligranadas con indudable esmero y originalidad intelectual, de Hannah
Arendt:

“... El terror en el Gobierno totalitario ha dejado de ser un simple medio para


la supresión de la oposición (...) su objetivo principal es hacer posible que la
fuerza de la Naturaleza [nazismo] o la Historia [marxismo] corra
libremente a través de la Humanidad sin tropezar con ninguna acción
espontánea. (...) Es este movimiento el que singulariza a los enemigos de la
Humanidad contra los cuales se desata el terror, y no puede permitirse que
ninguna acción u oposición libres puedan obstaculizar la eliminación del
“enemigo objetivo”de la Historia o de la Naturaleza, de la clase o de la raza.
La culpa y la inocencia se convierten en nociones sin sentido; “culpable”
es quien se alza en el camino del proceso natural o histórico. (...) El terror,
como ejecución de una ley de un movimiento cuyo objetivo último no es el

63
Garzón Valdés, Ernesto. Filosofía, política, derecho. Valencia, Universitat de Valencia, 2001, pág 147.
64
Cfr. Garzón Valdés, Ernesto. Filosofía, política, derecho. Valencia, Universitat de Valencia, 2001, págs
147-149.

24
bienestar de los hombres o el interés de un solo hombre, sino la fabricación de
la Humanidad, elimina a los individuos en favor de la especie, sacrifica a las
“partes” en favor del “todo”. (...) Tan pronto como la lógica, como un
movimiento del pensamiento -y no como un necesario control del pensamiento-,
es aplicada a una idea, esta idea se transforma en una premisa. (...) Como se
necesita el terror para evitar que con el nacimiento de cada nuevo ser
humano surja un nuevo comienzo y alce su voz en el mundo, así la fuerza
coactiva de la lógica es movilizada para evitar que nadie comience a pensar -
que como la más libre y la más pura de todas las actividades humanas, es lo
verdaderamente opuesto al proceso obligatorio de deducción. (...) Qué género
de experiencia básica en la vida en común de los hombres impregna una forma
de gobierno cuya esencia es el terror y cuyo principio de acción es la lógica
del pensamiento ideológico...”65.

En esta recapitulación respecto del caso particular del Proceso de


Reorganización Nacional, es ineludible la referencia al clásico estudio del doctor
Eduardo Luis Duhalde, quien ya en el año 1981 se adentraba en el estudio de una
cuestión tan complicada como era develar la existencia de un plan sistemático y
organizado, aplicado en todo el territorio de la República Argentina. Duhalde consiguió,
por medio de testimonios diversos, poner al descubierto el modelo utilizado en los
campos militares de concentración donde se perseguía la destrucción de la personalidad
de los prisioneros, mediante la aplicación sistemática de la tortura física y moral. El
establecimiento del terrorismo de Estado se consiguió, según este autor, mediante el uso
sistemático de amenazas y represalias con el fin de imponer obediencia.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), al igual que otros organismos
de derechos humanos, se propuso dar a conocer algunos de los aspectos del sistema
represivo del Proceso de Reorganización Nacional, y del mismo modo que otras
organizaciones de derechos humanos lo hizo mientras aún gobernaba en Argentina el
gobierno dictatorial. El CELS adoptó como metodología la publicación de folletos
donde recogía las declaraciones de víctimas, y testimonios de testigos a partir de lo cual
estructuraba un cuadro de la doctrina y los métodos implementados por las fuerzas de
seguridad argentinas. Los informes del CELS, nos acercan sino una definición, al
menos a una serie de características presente en el terrorismo de Estado que incluye
entre otros elementos, el uso indiscriminado de la tortura, el ocultamiento de la
65
Arendt, Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires, Taurus, 1998, págs. 372-373- 376-379.

25
información, la creación de un clima de miedo, la marginación del poder judicial, la
incertidumbre de las familias y la confusión deliberada de la opinión pública66.
Las indagaciones del CELS llevan a este organismo a plantear el paralelismo
global, es decir la utilización de mecanismos represivos considerados ilegales incluso
dentro de la legislación estatal de Argentina, y una consecuente aplicación clandestina
de las acciones represivas. El paralelismo se inscribe en la definición de terrorismo de
Estado, ensayada años más tarde por Alexander George, para este investigador el
concepto de terrorismo de Estado, implica que:

“... un estado amparándose en la legitimidad de sus actos, utilice


clandestinamente y al margen de la ley los mismos procedimientos que los
grupos terroristas; orientados a inducir medio en una población civil
determinada para alcanzar sus objetivos sociales, políticos o militares, o
fomentar comportamientos que de otra forma no se lograrían...”67.

Probablemente los aportes más sistemáticos provengan del catedrático del


Instituto Tecnológico de Massachusetts, Noam Chomsky. En distintos acercamientos al
particular, ha planteado la inexistencia de desacuerdo en cuanto a la definición de
terrorismo68. Según este prestigioso lingüista el término se refiere a la amenaza o al uso
de la violencia: por lo general con fines políticos; y en contra de civiles no-
combatientes. Para Chomsky, el terrorismo de Estado y el terrorismo individual
dependen de la fuente de planeación y operación; o puede ser una combinación de
ambos, cuando el terrorismo individual opera bajo las órdenes del Estado o bajo su
dirección y apoyo69.
De todo lo antedicho creemos, a efectos prácticos, deberíamos emplear una
noción operacional de terrorismo que nos permita avanzar en nuestras indagaciones
respecto del Proceso de Reorganización Nacional, tal noción de terrorismo de Estado
66
Augusto Conte Mac Donell, Noemí Labrune, Emilio Fermín Mignone. El secuestro como método de
tortura. Buenos Aires, Centro de Estudios Legales y Sociales, 1982, pág 2.
67
George, Alexander. Western State terrorism. United Kingdom, Polity press, 1991, pág. 30
68
Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Luis Sepulveda. ¿Quienes son los terroristas?: terrorismo ciego,
terrorismo de estado, terrorismo global, kamikazes, Al-Qaeda? Santiago de Chile, Aún creemos en los
sueños, 2004. Chomsky, Noam. Noam Chomsky. Obra Esencial. Barcelona, Editorial Crítica, 2002.
Halperin, Jorge. Noam Chomsky, Bush y los años del miedo: conversaciones con Jorge Halperin. Buenos
Aires, Capital Intelectual, 2007. Chomsky, Noam. El nuevo humanismo militar: las lecciones de Kosovo.
México, Siglo XXI, 2002. Noam Chomsky e Igancio Ramonet. Como nos venden la moto. Barcelona,
Icaria, 2000. Chomsky, Noam. Como se reparte la tarta. Políticas USA al final del milenio. Barcelona,
Icaria, 2006. Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado. Navarra,
Txalaparta, 1990.
69
Noam Chomsky, en: Noam Chomsky, William Schulz y Miguel Bonasso. Terrorismo de estado.
Navarra, Txalaparta, 1990, pág 38.

26
debería contener: el empleo de la fuerza represiva contra civiles, por parte de un Estado,
impulsado por objetivos políticos, como reacción contra la injerencia real o percibida
como tal, de valores culturales considerados ajenos a la tradición del país. Debiendo
además agregar el carácter de clandestinidad, es decir conocido pero no reconocido.
Quizá lo más esclarecedor sería referirse a dicho fenómeno como el empleo
sistemático de políticas y prácticas, autoritarias y represivas por parte de un Estado en
arreglo a determinados objetivos de reestructuración de la sociedad. La ejecución de
dichas políticas pueden llevarse a cabo de forma directa a través de personal estatal o de
forma indirecta por intermedio de agentes ajenos al cuerpo estatal, pero cuyo accionar
responde a dictámenes del Estado. Independientemente de quien sea el ejecutor la
finalidad que motiva su implementación reside en el deseo de imponer los modelos de
conducta considerados deseables desde las esferas de poder, y en la voluntad de
eliminar del cuadro de relaciones sociales las conductas consideradas indeseables y los
programas que apunten a modificar el orden establecido. Así se pone en marcha un
proyecto disciplinante que se sirve de prácticas clandestinas, y cuya ejecución puede
incluso tratar de mantenerse oculta. Ingresándose en una primera sucesión de
situaciones desconcertantes para el conjunto social pues el Estado, que por principio
debe velar por la seguridad de las personas, se convierte en un Estado que no vela por la
seguridad de la población en su totalidad y hace un uso ilegítimo de la violencia.

1.2. Por un marco referencial no taxativo, el carácter socio cultural de la formación y


transformación de las identidades sociales.
Ahora se nos impone delimitar el aspecto teórico desde el cual abordaremos la
cuestión identitaria. Para ello pareció pertinente realizar un recorrido sobre las distintas
acepciones más comunes respecto de la noción de identidad. Definiciones existentes en
distintos diccionarios de la lengua castellana, y en publicaciones provenientes de otras
disciplinas sociales. Al comenzar las indagaciones sobre la problemática de las
identidades, se nos presento como una realidad irreductible la abundante literatura

27
referida al particular, hubo quienes la expresaron como una definición cerrada y
acabada, mientras para nosotros se trata de una noción, es decir no se encuentra
elaborada totalmente y cuyos contornos son poco precisos. Trabajar con conceptos
definidos dentro de una teoría coherente que estableciera, sus interacciones funcional-
estructurales y su vinculación con otros elementos de la sociedad, facilitaría mucho la
tarea. Pero la complejidad del problema invita a aproximaciones no taxativas que se
conviertan en los primeros pasos de una investigación que empieza a andar. En la
investigación social, creemos la única manera de hacernos una teoría a la medida es
asumiendo una relación directa entre trabajo empírico y trabajo teórico. El de las
identidades es un problema no investigado tan profundamente como si lo ha sido el de
la identidad nacional, tanto por historiadores como por otros cientistas sociales.
Según el Diccionario Básico Estrada, identidad es: “... Calidad de idéntico.//
Hecho de ser alguien o algo el mismo o lo mismo que se supone o se busca...”70. En el
Diccionario Enciclopédico Ilustrado Oriente se distinguen varios términos con una
misma raíz latina -identitas, de ídem, lo mismo- (idéntico, identificación, identificar,
identidad). El primero es un concepto de absoluta igualdad o mismidad. El segundo es
un concepto de distintividad que presupone la consistencia y continuidad a lo largo del
tiempo. Así la noción de identidad establece dos relaciones de comparación posibles
entre personas o cosas: similitud, por un lado; y diferencia por el otro.
En la segunda edición de Ensayos sobre el entendimiento humano71 (1690), John
Locke se refiere a la cuestión de la identidad y diversidad, aludiendo a que identidad es
igualdad y diferencia con un otro significativo.
No muy alejado de ello, aunque con una profundidad mayor, Hannah Arendt, al
referirse a la pluralidad humana señala el doble carácter que ella posee de igualdad y
distinción. Anotando al mismo tiempo la distinción existente en el hombre entre ser
distinto y la alteridad; en esta última radica la razón por la que todas las definiciones
que de si da el hombre se establecen a partir de distinciones respecto de otra cosa72.
Erik Erikson, fue el psicoanalista quien consiguió posicionar el término en las
ciencias sociales. Al referirse a la identidad de un colectivo lo hace definiéndolo como
aquella en la que se mantiene una solidaridad interna, sentimiento de pertenencia e
identificación con los ideales de un grupo73.
70
Diccionario Básico Estrada. Buenos Aires, Angel Estrada, 1996.
71
Locke, John. Ensayo sobre el entendimiento humano. México, Fondo de Cultura Económica, 1999.
72
Arendt, Hannah. La condición Humana, Barcelona, Paidos, 1998.
73
Erikson, Erick. Infancia y sociedad. Buenos Aires, Paidós, 1978. Donde el autor desarrolla su “teoría
psicosocial”, dando cuenta del fenómeno de la identidad personal (ciclo epigenético). Aunque para

28
Muchos investigadores prefieren hablar de actos de identificación, los cuales son
intencionales, direccionales y objetivos, situados en escenarios particulares, que
implican procesos de integración de la experiencia, apoyados en el lenguaje, la
reflexividad y la narración74. Mediante los actos de identificación (con uno mismo y con
determinados grupos) las personas -lejos de ser recolectoras de su pasado- son
narradoras que moldean y reconstruyen constantemente el pasado, lo integran al
presente y lo proyectan al futuro; logrando con esto el sentido de continuidad, de
mismidad y de pertenencia a grupos sociales. A pesar de la importancia de estos
aportes, cuando se hace un excesivo énfasis en el aspecto discursivo de la identidad 75, se
tiene la impresión de un reduccionismo que acaba por situar en lugar de la identidad
(conciencia, sentimiento y expresión de mismidad y pertenencia) a los discursos de
identidad dejando, por otro lado, muy poco a la actividad práctica de las personas que
juntas y comunicándose en determinados contextos discursivos reciben, construyen,
reconstruyen y expresan identidades. Los enfoques llamados constructivistas enfatizan
por un lado, el carácter activo, creativo e interpretativo del conocimiento de la realidad,
y por otro, la idea de que la realidad no está ahí objetivamente, sino que es una
construcción humana. En algunos casos el énfasis está puesto en el proceso de
construcción del conocimiento. En otros casos, la propia existencia de una realidad
objetiva, independiente de nuestro modo de acceso a la misma, y la posibilidad de
encontrar un modo objetivo de conocerla son definitivamente cuestionados y sustituidos
por la idea de que los conocimientos son interpretaciones. Pensar en estos términos
contribuye, por un lado, a la aceptación de la diversidad y a la crítica de los abusos de
poder. Por otro lado también entraña el peligro de un relativismo galopante - como
cuando se plantean posiciones extremas que, prácticamente, llegan a poner en duda la
importancia y existencia misma de ciertas realidades.
Tomando las reflexiones de la Escuela Histórico Cultural76 y las formulaciones
de Norbert Elías, podremos brindar una noción respecto de lo que aquí entendemos por
procesos identitarios. Esto es, como procesos de construcción social de la realidad,

quienes deseen un desarrollo más sintético de lo que el autor entiende como identidad sugerimos
Identidad, juventud y crisis. Madrid, Taurus, 1985.
74
Ver por ejemplo: Bruner, Jerome. Realidad mental y mundos posibles. Barcelona, Gedisa, 1998. Y del
mismo autor también es útil consultar, Actos de significado; más allá de la revolución cognitiva. Madrid,
Alianza 1991.
75
Lyotard, Jean-Francois. La condición posmoderna. París, Ediciones du Seul, 1979.
76
Vigotzky, Lev Semenovich. El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, Crítica, Grijalbo,
México, 1998. Particularmente interesa “Internalización de las funciones psicológicas superiores"
capítulo IV, págs. 87-94, “Interacción entre aprendizaje y desarrollo" capítulo VI, págs. 123-140.

29
construcción como producto social que cristaliza, de conformidad con los proyectos que
apoyan e impulsan los diferentes sujetos sociales que coexisten en la sociedad. Cada
proyecto constituye una forma particular de articular los elementos económicos,
sociales y culturales de la realidad de una sociedad en un momento histórico
determinado. Subrayando la dinámica esencial de cualquier proceso identitario
localizando, los elementos básicos que interactúan en esa dinámica. La identificación de
esta dinámica esencial permitiría, a su vez, apuntar algunas conclusiones importantes
como que la identidad es un concepto relacional: sujeto cultural y otro forman parte del
concepto; como que la identidad refiere procesos en distintos niveles o contextos
(micro-meso-macro); o como que, dado todo lo anterior, es posible analizar procesos
identitarios particulares en ámbitos empíricos concretos. Los procesos de conformación
de identidades tal como aquí se entienden se constituyen, por el punto tripartito
enunciado en la introducción: labor de identificación, labor de contraposición e
integralidad.
Al tomar en consideración los distintos proyectos actuantes en la sociedad,
pretendemos hacer observables las interacciones mutuas entre los distintos proyectos en
obligado contacto, en donde ninguno de ellos triunfa plenamente sobre el otro, sino que
se entretejen y se transforman entre sí, para conseguir un producto diferente de los que
intervienen como ancestros. Tal como lo definiese Norbert Elías en su Bosquejo de una
teoría de la civilización77 teniendo en cuenta los factores históricos y culturales en la
construcción de las identidades, se reconoce el principio de la variabilidad de este
concepto dentro de su propia permanencia. Es un concepto complejo que cambia en el
tiempo, esta en constante devenir a través de modalidades contradictorias. De tal forma,
el sentido formativo de la identidad implica que ella no es dada de una vez y para
siempre, pues tiene un origen y un desarrollo sujeto a condiciones históricas concretas.
No existe, por eso, una identidad social permanente o estática como producto de un
devenir precedente: no hay un deber ser ni un fin de la historia.
El concepto de identidad -en el terreno de lo social- es un concepto
eminentemente relacional: el otro es consustancial al hecho identitario. En las distintas
definiciones que se han brindado sobre la identidad se supone que un individuo o grupo
es el mismo y no otro, y sobre todo que tiene conciencia de ser el mismo en forma
relativamente coherente y continúa a través de los cambios.

77
Elías, Norbert. El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. Buenos
Aires, Fondo de Cultura Económica, 1993, pág. 450.

30
Además de su conciencia de mismidad y continuidad, también tienen la
capacidad de reflexividad; como sostiene el historiador británico Edward Palmer
Thompson78 en su análisis de la conformación de la clase obrera en Inglaterra, las
personas mediante el pensamiento y el lenguaje evalúan su lugar en el mundo: valoran
el pasado.
A partir de estas premisas generales se puede decir que las identidades
(individuales y colectivas) se construyen en la actividad culturalmente mediada. Los
significados y sentidos por el medio social, las memorias del pasado, los valores, las
actitudes, tradiciones, hábitos, costumbres y símbolos sociales, la participación en
formas públicas de rememoración como ritos, desfiles, homenajes, fiestas populares,
visitas a monumentos a través de las cuales se va estableciendo [entre la persona y la
cultura precedente] vínculos y asumiendo como propios los recuerdos conservados y
transmitidos por su entorno cultural.
A simple vista pudiera parecer un proceso simple: están quienes enseñan,
transmiten, forman; y los que aprenden, reciben, son formados; la prensa inculca, los
receptores asimilan; la autoridad impone, los subordinados aceptan. Pero, no es así, las
representaciones, símbolos e identidades, que desde determinadas estructuras de poder
se quieren implantar en los receptores, no llegan a una tabula rasa sin resistencia, sino a
una subjetividad activa que piensa, crea, transforma, adjudica sentidos. Es un complejo
proceso de interacciones y mediaciones en el que se conforman las identidades, de
influencias externas y de identificaciones activas ocurridas en un contexto histórico
cultural dado donde son producidos, reproducidos y transformados por la acción
humana.
El enclave analizado el Estado Terrorista o quizá, seria más pertinente
atendiendo a las concepciones tomadas como guías en nuestra investigación, decir que
estudiaremos la conformación del Estado Terrorista. Un proceso signado por la
cristalización de un pensamiento excluyente, pues sólo conceptúa el alter como alter de
índole política - y en tal sentido refiere una identidad no sólo por oposición sino en
oposición-, pensamiento ejecutado por las fuerzas de seguridad del Estado argentino, en
cuyo intento de realización se interrelacionó necesariamente con otros proyectos
actuantes en la sociedad. Todo ello contribuyó en la conformación del otro, a partir del
cual se definía el proyecto militar. Para realizar el proyecto, se apoyaban en la
existencia de rasgos y significaciones comunes, en una representación bastante
78
Thompson, Edward Palmer. La formación de la clase obrera en Inglaterra. Barcelona, Crítica, 1989.

31
compartida socialmente acerca de ellos, en el compromiso y sentimiento de pertenencia
que la propia lucha ayudaría a conformar, y en la confianza acerca de que sus propias
prédicas e intenciones serían capaces de contribuir, junto a la de otros, a la construcción
y expresión de esta identidad.
Cuando se habla de una identidad colectiva se asume que, en determinado
momento y contexto, un grupo (étnico, nacional, generacional, cultural, religioso,
etcétera) es y tiene conciencia de ser el mismo y no otro, y que esa conciencia de si se
expresa en la capacidad para diferenciarse, identificarse con determinadas categorías,
desarrollar sentimientos de pertenencia, mirarse reflexivamente y establecer
narrativamente su continuidad a través de transformaciones y cambios. Cada una de las
premisas mencionadas ha sido desarrollada por las cuatro aproximaciones o enfoques
analíticos dedicados al estudio de la identidad79.
Los rasgos característicos y comunes los valores compartidos, y otros aspectos
culturales además de ser percibidos con mayor o menor nivel de elaboración por los
miembros de esa colectividad, y justamente por ser percibidos como propios y
diferenciadores con respecto a otras colectividades, sustentan sentimientos de
pertenencia y autoestima en aquellos que, por diversas razones, se sienten incluidos en
ellos y partícipes de una historia y destino más o menos comunes.
Los rasgos y costumbres que son seleccionados como importantes para la
construcción de una identidad determinada, que se introducen y reproducen en el
discurso político y los medios, tienden a ser mantenidos, transmitidos e incorporados al
comportamiento cotidiano de los miembros. Las identidades son construcciones
socioculturales relacionadas con determinados hechos y como tales tienen sentido en
determinados contextos históricos. Los propios criterios que permiten dibujar los
contornos de una identidad, las fronteras que permiten distinguir que se es algo y no
otra cosa, sólo pueden ser entendidos en los propios contextos en que esos atributos han
sido construidos, objetivados, definidos. Poniendo el acento en el aspecto dinámico y en
la historicidad de las identidades.

79
A saber: Enfoque objetivo; enfoque perceptivo; autocategorización y pertenencia; análisis del discurso.

32
Capítulo II: experiencia constitutiva
2. Las enseñanzas francesas, la contrainsurgencia, y la guerra antisubversiva.
Las declaraciones realizadas en los últimos años, por los altos mandos militares
argentinos y franceses, refieren a la doctrina francesa de la guerra antisubversiva como
un antecedente incorporado de forma institucional, por las Fuerzas Armadas argentinas,
a partir del convenio suscripto en 1959 entre Argentina y Francia. El General Reynaldo
Bignone, último presidente de facto, reconoció que fue el General Carlos Rosas el
gestor de que el Ejército tuviera una asesoría francesa, y que la forma de oponerse a la
guerra revolucionaria fue adoptada del modelo francés, que se volcó en los reglamentos
que se aplicaron en dicha guerra80.
La experiencia militar adquirida en la lucha contra los movimientos de
liberación nacional en Indochina (1946-1954) y en Argelia (1954-1962), planteó a los
militares franceses un nuevo tipo de enfrentamiento. Conjuntamente a un enfoque
ideológico y global del fenómeno de la insurgencia desarrollaron la doctrina de la
guerra antisubversiva, los franceses, desarrollaron una teoría contrarrevolucionaria,
donde destacan las nuevas técnicas para obtener información para las operaciones
militares contra la guerrilla.
De la experiencia devino la reflexión sistematizada en el libro La guerra
moderna81, que se convirtió en el principal elemento teórico. Su autor el Teniente
Coronel Roger Trinquier; intervino en Indochina, como jefe de la Agrupación de los
Comandos Mixtos Aerotransportados (GCMA). Tras estudiar detenidamente la doctrina
insurgente maoísta, Trinquier expuso en su libro, la forma de hacer frente a la guerra
revolucionaria (guerra moderna) y la forma de combatirla, remarcando la extrema
necesidad de comprender que este tipo de guerra era radicalmente diferente de aquellas
para las cuales los ejércitos tradicionales se entrenaban. El clásico conflicto entre
Estados era sustituido por un conflicto entre individuos, donde el control territorial se
reconvertía en control ideológico.
Para Trinquier, desde un punto de vista exclusivamente técnico, el terrorismo es
el arma principal de la guerra moderna82. En este tipo de guerra, el enemigo, en este
80
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. (Escadrons De La Mort: L'Ecole Française). Francia,
2003. Documental dirigido por Marie-Monique Robin.
81
Trinquier, Roger. La guerra moderna. Buenos Aires, Ediciones Cuatro Espadas, 1977. Su versión
original; La Guerre moderne. Paris: La Table ronde, 1961.
82
Trinquier, Roger. La guerra moderna. Buenos Aires, Ediciones Cuatro Espadas, 1977, pág. 32

33
caso la insurgencia, no busca en modo alguno alcanzar una resolución con el empleo de
las armas, sino que por medio de acciones puntuales, atentados terroristas, movilización
de las masas, acciones de propaganda y otras, trata de crear una situación, especialmente
entre la población civil, en la cual el concepto de seguridad sea totalmente vulnerado,
mostrando que ellos poseen la libertad absoluta para asestar sus golpes con total
impunidad, dejando a las fuerzas regulares del gobierno virtualmente incapaces de
proporcionar siquiera un atisbo de seguridad. Concluyendo que “... en la guerra
moderna, como en las guerras tradicionales del pasado, es absolutamente necesario
hacer uso de las mismas armas que emplea el enemigo. No hacerlo es un absurdo...”83.
Respecto de cómo enfrentar la guerra revolucionaria en Argentina el General
Díaz Besonne refiere:

“... Si ante la agresión decimos que el fin no justifica los medios, preparémonos
para ser santos o esclavos, pero no gastemos dinero en prepararnos para la
guerra, y aceptemos que nos borren de entre las naciones libres de la
tierra...”84.

El accionar de la insurgencia, siempre según Trinquier, se ve facilitado por dos


aspectos esenciales. El primero, los grupos insurgentes, operando de manera celular, se
encuentran confundidos con la población civil, y por otra parte, poseen un conocimiento
pleno del terreno donde se opera, lo que facilita enormemente sus operaciones. Al
mismo tiempo, la población civil sufre no solamente por la posibilidad de ser una
víctima de las acciones insurgentes o las que realicen las fuerzas gubernamentales
contra las mismas, sino que la insurgencia se encarga que los civiles sepan claramente
que podrán sufrir represalias en cuanto de una manera u otra se colabore con las fuerzas
del gobierno. El enemigo es interno lo que obliga a controlar a toda la población.
Adquiriendo la inteligencia un lugar capital en la planificación.
Roger Trinquier sostenía que la única forma de eliminar a la insurgencia debía
basarse en quebrar el apoyo de la población, y ello requería de dos pilares: comenzando
por operar sobre un área territorialmente pequeña, factible de ser saturada con tropas
regulares para restarle movilidad al enemigo; y en forma simultanea apoyar a la
población civil, no involucrada en la insurgencia, para mejor su calidad de vida. Una
vez que esa área fuese pacificada se debía proceder en el avance sobre otra área, y así

83
Trinquier, Roger. La guerra moderna. Buenos Aires, Ediciones Cuatro Espadas, 1977, pág. 119.
84
Díaz Bessone, Ramón Genaro. Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978). Buenos Aires,
Círculo Militar, 1988, pág. 17.

34
sucesivamente, de modo tal que lentamente se vaya venciendo a la insurgencia. Esta
estrategia, sostenía Trinquier, requiere de dos condiciones básicas: contar con una
inteligencia excelente sobre la insurgencia; y tener una voluntad política muy grande
que permita mantener un esfuerzo prolongado para vencer en la guerra
revolucionaria85. Todo ello se cumplió en Argentina cuando se puso en marcha el
Operativo Independencia86, como reconoció el General Díaz Bessone,

“... la única manera de acabar con una red terrorista es la inteligencia y los
interrogatorios duros para sacarles información. (...) Todos los hombres en
actividad actuaron en la guerra contra la subversión, desde que se empeñó a las
Fuerzas Armadas, en febrero de 1975 hasta que terminó en 1978/9. Con mucha
eficacia, en no más de tres años fue aniquilada la subversión...”87.

El Capitán Héctor Vergez integrante del Batallón 601 de Inteligencia del


Ejército y del Destacamento 141 de Córdoba asevera la importancia de la inteligencia y
avanza un poco más respecto de la concepción con la cual se empleaba:

“... No se cae en ninguna exageración al concluir que el duelo mortal entre el


Estado y la guerrilla pasa en lo fundamental por las coordenadas de la
inteligencia y la contrainteligencia de uno y otra. Pero la inteligencia no es fin
en si misma. Sus informes deben transformarse en política y en estrategia. En
fin en actos de poder...”88.

En Argelia, el Estado Mayor del Ejército francés adhirió a la doctrina de la


guerra revolucionaria, aplicando sistemáticamente los métodos experimentados en
Indochina. Roger Trinquier fue asesor del General Jacques Massu, responsable máximo
de las operaciones en territorio argelino. Uno de los subordinados de Trinquier, en
Argelia, el general Paul Aussaresses, ante la pregunta de si se aplicaban torturas
respondió:

85
Cfr. Trinquier, Rooger. Modern Warfare. A French view of counterinsurgency. London, Praeger
Security International, 2006 (1964).
86
Represión iniciada en la provincia de Tucumán a partir del Decreto Secreto Nº 261/1975, de 5 de
febrero. Destinado a neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos, según se expone
en el 1º artículo del mencionado decreto. Y por medio de los decretos Nº 2.770/1975, 2.771/1975 y
2772/1975, de 6 de octubre. a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el
territorio del país; se expanden las acciones a todo el país.
87
“Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”, Página/12, 31/8/ 2003.
88
Cápitan Vergez, Héctor. Yo fui Vargas. El antiterrorismo por dentro. Buenos Aires, Edición del autor,
1995, pág. 210

35
“… ¡Qué pregunta! Incluida la tortura claro… aplicarles la picana, electrodos
para pasarles corriente eléctrica… Cuando teníamos a un tipo que ponía una
bomba lo apretábamos para que diera toda la información. Una vez que había
cantado todo lo que sabía terminábamos con él. Ya no sentiría nada. Lo
hacíamos desaparecer…”89.

De forma semejante se refirió Díaz Bessone a la implementación de la tortura en


Argentina: “... ¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta,
si usted no tortura?...”90.
La formación de los oficiales franceses, y argentinos también, se realizaba en los
Centros de Educación en la Pacificación y en la Contraguerrilla, instalados en Argelia.
Se contaba con dos centros, el de Arzew, fundado en 1957, y el Centro de
Entrenamiento en Guerra Subversiva Jeanne-d’Arc, de Philippeville, creado en 1958. El
lema de aquellos centros era: “Este Ejército tiene que ser fanático, despreciar el lujo,
movido por el espíritu de los cruzados”91. La formación de los oficiales incluía
conferencias y seminarios de formación permanente, ofrecidas por un miembro del
grupo Cité Catholique, Georges Sauge92. El eje articulador y difusor de todas estas
experiencias fue la Escuela de Guerra de Francia, en ella se interiorizó respecto de las
tácticas y estrategias pensadas para enfrentar la guerra de guerrillas, el militar argentino
Carlos Rosas93. En 1957, el entonces Coronel, Rosas egresó de la Escuela de Guerra de
Francia y ese mismo año asumió como Subdirector de la Escuela Superior de Guerra de
Argentina, donde incluyo en los ciclos de formación militar estudios sobre la guerra
revolucionaria comunista. Iniciándose la transmisión sistemática de los conocimientos
sobre la represión en zonas urbanas: división de la ciudad en zonas, fichaje,
allanamientos, extorsión para la obtención de información incluida las torturas. En
septiembre de 1958, hay ya 160 oficiales argentinos preparándose en Francia y en

89
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. (Escadrons De La Mort: L'Ecole Française). Francia,
2003. Documental dirigido por Marie-Monique Robin.
90
“Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”, Página/12, 31/8/ 2003.
91
Según pudimos saber por la entrevista realizada al sociólogo francés Olivier Traverse. (febrero 2010).
92
Jaques Maitre, “Catholicisme d'extrême droite et croisade anti-subversive”, en: Revue française de
sociologie. 1961, 2-2. Guerre - Armée – Société, págs. 106-117. Traducción del autor.
93
La conclusión principal a la que este general arribó a partir de sus estudios en la escuela de guerra
francesa: la guerra de guerrillas sería necesariamente ganada por los revolucionarios, pues poseían el
apoyo popular. No cabía entonces más que una vía de acción, mejorar las condiciones de vida. Rosas se
enfrentó, como general del ejército, a Onganía en defensa del gobierno constitucional de Arturo Illia,
enfrentamiento que se cristalizó en la formación de un movimiento político Movimiento de Defensa del
Patrimonio Nacional (MODEPANA). En mayo de 1969, firmará la solicitada en apoyo del Cordobazo.

36
Argelia94. En 1959 los ejércitos de Francia y Argentina suscriben un convenio,
materializado en febrero de 1960, con la instalación en Buenos Aires de una misión
militar francesa permanente, integrada por tres oficiales veteranos de Argelia. Como el
coronel Bernard Cazaumayou relata en el documental de Mari-Monique Robín, “…
Viajamos a pedido del Ejército argentino para enseñar la guerra revolucionaria…”95.
Entre 1956 y 1963, los franceses habrán formado a una parte importante de la
generación en ascenso de los militares argentinos.
Entre los oficiales argentinos enviados a estudiar a Francia el Ejército argentino
destinó, en 1958, al mejor graduado de la Escuela de Guerra, Teniente Coronel Alcides
López Aufranc:

“... Los profesores tocaban siempre el tema de la guerra revolucionaria. Era


algo totalmente nuevo para nosotros. En América Latina no conocíamos ese
tipo de problemas. Había luchas políticas, a veces violentas, pero no
subversivas. No conocíamos la importancia de la población en ese tipo de
guerra.
Para nosotros sólo existía la guerra clásica, con infantería, fusil, carros,
cañón. Jamás habíamos imaginado un enemigo capaz de matar con un cuchillo
o de estrangular a alguien con una cuerda. Con la sangre se aprende
mucho...”96.

De regreso a Buenos Aires, López Aufranc, dirigirá el primer Curso


Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, celebrado en Argentina entre 1961 y
1962. La primera clase, Lucha contra el terrorismo, describe las acciones contra la
llamada Resistencia Peronista y en sus conclusiones se plantea la necesidad del
aniquilamiento integral de las células subversivo-terroristas. La segunda, Radioscopía
subversiva de Argentina, diagnostica que en este país, aunque el comunismo no parecía
gozar de una gran adhesión, el fidelismo podía constituirse en su insidiosa correa de
transmisión, agitando banderas nacionalistas que aprovecharan la disponibilidad de una
masa peronista aún imperfectamente integrada a la vida política de la nación97.

94
Cfr. Bosoer, Fabián. Generales y embajadores: una historia de las diplomacias paralelas en la
Argentina. Buenos Aires, Grupo Zeta, 2005.
95
Robin, Marie-Monique. Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. Buenos Aires, Sudamericana,
2004, pág. 283.
96
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. (Escadrons De La Mort: L'Ecole Française). Francia,
2003. Documental dirigido por Marie-Monique Robin.
97
Cfr. Amaral, Samuel. Guerra revolucionaria: de Argelia a Argentina. Buenos Aires, Academia
Nacional de la Historia, 1998.

37
El catolicismo nacionalista francés de grupos ultraconservadores como Cité
Catholique integraba el nacionalismo militar francés, incorporando matices mesiánicos
a la doctrine de la guerre revolutionaire que contribuyeron a fortalecer en los militares
argentinos la visión de que las fuerzas armadas tenían que desempeñar un papel cardinal
en la comunidad política debido a su compromiso con la misión central del Estado, es
decir, con la promoción del bien común. La noción del bien común se relacionaba
estrechamente con una teoría del Estado según la cual éste se concebía como un todo
orgánico que respondía al “Orden de la Creación”98. Por lo tanto la misión de las fuerzas
armadas era defender la nación ante cualquier intento de socavar el orden moral natural,
y por medio de una concepción esencialista se erigían en guardianes del ser nacional.
El 9 de abril de 1962, pocos días después de haber sido derrocado el presidente
constitucional Arturo Frondizi (29 de marzo de 1962), en una reunión convocada por el
Ejército argentino y a la que fueron invitados casi la totalidad de los agregados militares
a las misiones diplomáticas establecidas en la capital argentina, el Comandante en Jefe
del Ejército Teniente General Raúl Poggi, dio a conocer un informe titulado La actual
crisis de la Argentina: La misión del Ejército y la Guerra Revolucionaria. En éste los
militares argentinos daban a conocer su pensamiento acerca del que a partir de entonces,
comenzaría a llamarse el enemigo interno:

“... La guerra contrarrevolucionaria tiene por fin principal evitar la


contaminación del pueblo por ideólogos marxistas y sus agentes. El propósito
de esta guerra contrarrevolucionaria es preservar la soberanía ideológica
nacional. Esto debe lograrse preferentemente por las leyes de la defensa de la
democracia y por la salud de las instituciones que deben ser capaces de generar
los anticuerpos necesarios para combatir el mal. Sin embargo, a veces la
combinación de ciertos factores puede exigir la intervención oportuna de un
cirujano que erradique el mal antes de que el cuerpo se debilite demasiado y
esté totalmente enfermo...”99.

A partir de las teorías francesas, los militares argentinos elaboraron el


denominado plan CONINTES, Conmoción Interna del Estado, creado por Decreto

98
Alfred, Stepan. The State and Society: Peru in Comparative Perspective. Princeton, Princeton
University Press, 1978, págs. 31-32 y 37.
99
Despacho confidencial del Servicio de Relaciones Exteriores, de los Estados Unidos. Buenos Aires, 16
de abril de 1962.

38
Secreto 9880/58 del 14 de noviembre de 1958 y puesto en ejecución por el Decreto
2628/60, del 13 de marzo de 1960. El artículo 2º de éste último estipulaba

“... los secretarios de Estado de las Fuerzas Armadas dispondrán que las
autoridades de ejecución del Plan Conintes (Comandante en jefe del
Ejército “Conintes” y Comandos equivalentes en Marina y Aeronáutica),
hagan efectiva la subordinación de las policías provinciales, previstas en el
dec. “S” 9880 del 14 de noviembre de 1958, en la medida indispensable a las
necesidades concretas de cada zona o subzona de defensa...”100.

Aparte de emplear el sistema francés, empleado en Argelia, respecto de la


división territorial; también se colocaba a los opositores, bajo la jurisdicción de la
justicia militar. Y además el decreto disponía la subordinación de las fuerzas policiales
al mando del ejército, para llevar adelante tareas anteriormente consideradas de dominio
policial. Es decir unas fuerzas pensadas para la guerra contra otros estados, las Fuerzas
Armadas, se implicaban, a través de un cambio de orientación, en la ejecución de tareas
represivas fronteras adentro. En ello influyó la combinación de las teorías francesas de
la contra subversión, y las estadounidenses sobre la seguridad nacional. Siendo esas
mismas fuentes las que se emplearon para diseñar la orden de batalla de marzo de 1976.
Como mencionamos unos párrafos más arriba entre el plan CONINTES y el
golpe de Estado de 1976, tuvo lugar el Operativo Independencia, a cargo del cual estuvo
el General Acdel Edgardo Vilas, y de cuyas experiencias habría dado cuenta en un libro
escrito en 1977101,

“... Mientras volaba, acercándome, cada vez más, al que sería por espacio de
casi un año mi trinchera de combate, repensaba las palabras que un
especialista del glorioso ejército francés en Argelia escribió en su libro - que lo
fue de cabecera durante mi andadura tucumana- que era, “Subversión y
Revolución”: “Esclavo de sus tradiciones y de su formación, el Ejército se
adapta mal a una guerra que las escuelas militares se niegan a enseñarle.
Contra un adversario fluido, inatrapable, que se obstina, por lo general, en
montar sus operativos según esquemas clásicos. Como una masa gigantesca
que quisiera aplastar a una mosca, golpea, casi siempre, en el vacío,
100
Decreto Nº 2628/1960, de 13 de marzo. Subordinación de las policías provinciales a las Fuerzas
Armadas; ejecución del Plan Conintes.
101
Cuya publicación no se produjo, conservándose, sin embargo una fotocopia del original,
posteriormente digitalizada y sobre la cual hemos trabajado. Hemos respetado los errores de ortografía,
presentes en el original.

39
derrochando medios considerables. Un acrecentamiento, incluso considerable,
de sus recursos no tendría ningún efecto si antes no adaptara su organización
y su táctica a la guerra revolucionaria. El Ejército deberá abordar los
problemas complejos que plantea la guerra revolucionaria con un
espíritu nuevo, desprendido de todo prejuicio y con la firme voluntad de
resolverlo”...”102.

La cita a la que refiere como leitmotiv es del libro de Roger Trinquier, Guerra,
subversión, revolución103. Ha interiorizado las enseñanzas francesas y siente estar
preparado para comandar una guerra moderna:

“... En las medulosas consideraciones del oficial galo se encontraban resumidas


mis propias ideas y preocupaciones respecto de las operaciones que a corto
plazo, y luego de un siglo de paz, iniciaría la brigada contra el más
peligroso y mortal de los enemigos del país: el marxismo. Cien años de
preparar juegos de guerra en las mesas del Estado Mayor, de prepararlas con
arreglo o formas clásicas, donde bien podría decirse que después de un
buen amigo lo mejor era un buen enemigo, no era precisamente la mejor
preparación para enfrentar a mercenarios fanatizados que no reparaban
en medio alguno con tal de conseguir sus propósitos. El desafío estaba allí,
esperando que alguien lo tomara. Dios quiso que fuera yo quien tuviera la
responsabilidad de llevar a las armas argentinas al triunfo...o al fracaso...”104.

102
Vilas, Acdel Edgardo. Tucumán, Enero a Diciembre de 1975. Buenos Aires, 1977, pág. 11.
103
Trinquier, Roger. Guerra, subversión, revolución. Buenos Aires, Rioplatense, 1975. La cita
mencionada por Vilas es de la página 113.
104
Vilas, Acdel Edgardo. Tucumán, Enero a Diciembre de 1975. Buenos Aires, 1977, pág. 12.

40
2.1. El calor de la guerra fría, la Doctrina de la Seguridad Nacional.
Desde los años cincuenta, el cambio estratégico del rol de las Fuerza Armadas
contó con el sustento teórico tanto de franceses como de estadounidenses, el aporte de
estos últimos se sintetiza en la Doctrina de la Seguridad Nacional, elaborada y
desarrollada al calor de la Guerra Fría. La lógica de la Doctrina de la Seguridad
Nacional se desenvolvía en torno a la idea de la Tercera Guerra Mundial: la bipolaridad
de bloques mundiales, la combinación de guerras convencionales y no convencionales,
la defensa continental contra la agresión ideológica y la confrontación contra un
enemigo interior.
Es posible constatar como, durante los años cuarenta, en Estados Unidos se va
perfilando tal Doctrina105, transmitida a amplias capas de oficiales latinoamericanos a
105
Los documentos más importantes para observar la conformación de la Doctrina de la Seguridad
Nacional son: SWNCC 282: Bases para la Formulación de una Política Militar de EE.UU. 19 de
septiembre de 1945. SC-169b: Recursos del Jefe de Estado Mayor de Estados Unidos para una Política
Militar menos dura. 16 de noviembre de 1945. Telegrama de la Embajada de Moscú 511, “El telegrama
largo”. 22 de febrero de 1946. Relaciones con América IHE Unión Soviética: un informe del Presidente
el Consejero Especial del Presidente. 24 de septiembre de 1946. JCS 1769/1: Asistencia a otros países
desde la perspectiva de la Seguridad Nacional. 29 de abril de 1947. PPS 13: Resumen de situación
mundial. 06 de noviembre de 1947. PPS 23: Revisión de las tendencias actuales; política exterior de
EE.UU. 24 de febrero de 1948. PPS 1; Política con Respecto de América de Ayuda a Europa Occidental.
23 de mayo de 1947. PPS 4: determinados aspectos del Programa de Recuperación Europea desde la
perspectiva de Estados Unidos (Preliminar de informes). 23 de julio de 1947. PPS 23: Revisión de las
tendencias actuales: política exterior de EE.UU. 24 de febrero de 1948. NSC 10/2: Directiva del Consejo
Nacional de Seguridad en la Oficina de Proyectos Especiales. 18 de junio de 1948. NSC 14/1: La
Posición de los Estados Unidos con respecto al suministro asistencia militar a los Estados no-soviético. 1
de julio de 1948. Declaración de la política estatal: Alemania. 26 de agosto de 1948. PPS 37: Asuntos
de Política respecto a un posible asentamiento alemán. 12 de agosto de 1948. Washington exploratoria.
Conversaciones sobre la Seguridad. 9 de septiembre de 1948. Consideraciones que afectan a la
concertación de un Pacto del Atlántico Norte de Seguridad. 23 de noviembre de 1948. La pieza del
Atlántico Norte: la defensa colectiva y la Preservación de la Paz. Seguridad y libertad en la Comunidad
del Atlántico Norte. 20 de marzo de 1949. PPS 23: Revisión de las tendencias actuales: política exterior
de EE.UU. 24 de febrero de 1948. PPS 28/2: Conversación entre el general del Ejército MacAnrtur y el
Sr. George F. Kennan. 5 de marzo de 1948. NSC 49: Evaluación estratégica de Seguridad de las
Pizarras Necesidades en Japón. 15 de junio de 1949. NSC 49/1: Departamento de Estado el Consejo
Nacional de Seguridad Comentarios 49. 30 de septiembre de 1949. NSC 22: posibles cursos de acción
para los EE.UU. con respecto a la crítica situación en China 26 de julio de 1948. NSC 22/1: Los posibles
cursos de acción para los EE.UU. con respecto a la crítica situación en China. 6 de agosto de 1948. NSC
34: Política de los Estados Unidos hacia China. 13 de octubre de 1948. PPS 39/1: Políticas dura menos
Unidos hacia China. 23 de noviembre de 1948. NSC 48/1: La Posición menos dura de Estados Unidos
con respecto a Asia. 23 de diciembre de 1949. NSC 48/2: La posición menos dura de Estados Unidos con
Respecto a Asia 30 de diciembre de 1949. JCS 1731/22: Guía para los debates sobre los aspectos
militares de regulación de los armamentos. 5 de junio de 1947. PPS 7: Política General de Estados
Unidos de Norteamérica con respecto a la Fiscalización Internacional de Energía Atómica. 21 de agosto
de 1947. JSPC 814/3: Estimación de la evolución probable de la situación política mundial hasta 1957.
NSC 20/2: Factores que afectan la naturaleza de los acuerdos de Defensa de EE.UU. a la luz de las
políticas soviéticas. 25 de agosto de 1948. JCS 1725/1: Guía para la Planificación Estratégica
Movilización Industrial. 1º de mayo de 1947. JCS 626/3: Fórmula para la determinación de una reserva
nacional. 3 de febrero de 1948. JCS 1844/13: Breve del Plan de Guerra de emergencia de corto alcance
(media luna). 21 de julio de 1948. JSPC 877/59: Breve del Plan de Guerra Conjunta de esquema de
Emergencia (OFF-TACKLE). 26 de mayo de 1949. DC 6/1: Concepto Estratégico para la Defensa del
Espacio Atlántico Norte. 1 de diciembre de 1949. Todos traducidos por el autor.

41
través de los programas para compartir información y de entrenamiento, contemplados
en los convenios de ayuda militar, tales como el Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca –TIAR- firmado en 1947. Entre 1960 y 1975 fueron adiestrados en el
territorio de Estados Unidos y en la United States Army School of the Americas
(USARSA) 3.676 militares argentinos y 40.000 de otros países latinoamericanos106.
Igualmente habían logrado su plena vigencia las doctrinas y las concepciones de
la Guerra Fría que perfilaban a la Unión Soviética y el comunismo como la mayor
amenaza para los intereses norteamericanos en la región107; amenaza que los círculos
superiores de las fuerzas armadas latinoamericanas también comenzaban a identificar
como propias en el plano interno.
Uno de los documentos más importantes para entender el proceder de Estados
Unidos durante las dos primeras décadas de la Guerra Fría, es el Memorándum 68,
aprobado en 1950 por el Consejo de Seguridad Nacional. En él se consagró la idea del
vínculo o solidaridad entre los procesos políticos internos y el balance de poder
internacional como elemento determinante para explicar la propagación del proyecto de
la seguridad nacional. Como se sostiene en el inciso d del punto 21 de las conclusiones
del NSC-68:

“... Fortalecer la orientación hacia los Estados Unidos de las naciones no-
soviéticos, y esa ayuda de esas naciones que son capaces y están dispuestos a
hacer una importante contribución a la seguridad de los EE.UU., para
aumentar su estabilidad económica y política y su capacidad militar...”108.

Por otra parte en el mismo documento Estados Unidos fija los objetivos y
programas para la Seguridad Nacional, partiendo del análisis de los afanes soviéticos,
conducirá a un choque planetario, porque:

106
Grass, Martín. Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Número 86, Agosto 2006, págs 4-6.
107
Al respecto cabe referirse a: PPS 23: Revisión de las tendencias actuales: política exterior de EE.UU.
24 de febrero de 1948. NSC 7: La posición de los Estados Unidos con respecto a la Unión Soviética y al
comunismo mundial. 30 de marzo de 1948. PPS 35: La actitud de este gobierno hacia los eventos en
Yugoslavia. 30 de junio de 1948. NSC 20/1: Estados Unidos 10 objetivos respecto de Rusia. 18 de agosto
de 1948. NSC 20/4: U. S. Objetivos con respecto a la URSS para contrarrestar las amenazas soviéticas
de seguridad de EE.UU. 23 de noviembre de 1948. NSC 58: Política menos dura de los Estados Unidos
hacia los satélite soviético en Europa Oriental. 14 de septiembre de 1949. Traducidos por el autor.
108
A Report to the President Pursuant to the President's Directive of January 31, 1950. NSC 68: United
States Objectives and Programs for National Security. April 14, 1950. Desclasificado en 1975. pág. 58.
Traducido por el autor

42
“... la Unión Soviética a diferencia de anteriores aspirantes a la hegemonía,
está animado por una fe fanática nueva, y trata de imponer su autoridad
absoluta sobre el resto del mundo. El conflicto, se convierten en endémico y
entrará en la fase de la guerra total. Los problemas que enfrentamos son
trascendentales, con la participación del cumplimiento o la destrucción no sólo
de esta República, sino de la propia civilización...”109.

En opinión de los formuladores de tal doctrina el enfrentamiento, se resolverá


mediante la exclusión del proyecto más débil. Esto hacía, según la consideración de
tales pensadores, que en el mundo no sólo existiese una pugna entre dos superpotencias
que acumulando inmensas cuotas de poder económico y militar se disputasen la
primacía del mundo, sino un desafío en torno a las pautas mismas de la organización del
Estado y la sociedad, en escala global110.
Convicciones semejantes manifiesta el General Díaz Bessone al explicar la
maniobra de cerco a Occidente, emprendida por la Unión Soviética y sus satélites.
Según Díaz Bessone tal maniobra se habría iniciado con la Conferencia de Bandung
(Indonesia 1955) y se compondría de dos tipos de acciones para alcanzar los fines
perseguidos por la revolución marxista, tales como la abolición de la familia cristiana, la
patria, la nacionalidad, y la propiedad privada. Y en Argentina, un importante eslabón
en los afanes de dominio mundial de las fuerzas marxistas, tal abolición se evitó y esta
en orden por la aptitud profesional y disposición de lucha que evidenciaron las Fuerzas
Armadas111.
El General Luciano Benjamín Menéndez por su parte expresaba:

“ ... Hasta que no afrontemos la realidad de que estamos inmersos en la


Tercera Guerra Mundial y, en consecuencia, hasta que no afrontemos a la
subversión con mentalidad y disposición de guerra, ganaremos una y todas las
batallas contra los subversivos violentos, pero nunca terminaremos con la
subversión...”112.

Con el triunfo de la Revolución cubana, a comienzos de 1959, se planteó


simultáneamente en la administración de Washington y en círculos de la derecha
109
A Report to the President Pursuant to the President's Directive of January 31, 1950. NSC 68: United
States Objectives and Programs for National Security. April 14, 1950. Desclasificado en 1975. pág. 3.
Traducido por el autor
110
Cfr. Podhoretz, Norman. The present danger. Nueva York, Simon and Schuster, 1980.
111
Cfr. Díaz Bessone, Ramón Genaro. Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978). Buenos
Aires, Círculo Militar, 1988.
112
Cfr. Gral. Menéndez, “Terrorismo o Tercera Guerra Mundial”, en: La Nación, 3/12/1980.

43
latinoamericana una revisión a fondo de las pautas de organización política y reinició la
búsqueda de una propuesta alternativa. En la Casa Blanca las opciones iniciales incluían
una combinación de reformas sociales preventivas, mediante el programa de la Alianza
para el Progreso, con una capacitación de las fuerzas armadas latinoamericanas en
planes de contrainsurgencia113. Pero el efecto combinado de las dificultades para su
aplicación fue abriendo el camino a la idea de que la única respuesta efectiva se daba en
el plano del sistema político mismo y a través del establecimiento de una racionalidad
estatal, basada en la seguridad nacional, que pusiera término a las contradicciones e
insuficiencias que invariablemente acompañan al trabajo de las democracias liberales.
Las categorías y los principios de la Doctrina de la Seguridad Nacional dan
forma al Estado de seguridad nacional, una forma particular de Estado de excepción
sostenido en el principio de la guerra interna permanente. Articulado en torno a la
consideración de una confrontación entre dos civilizaciones inconciliables: el mundo
libre como síntesis de la democracia capitalista y el totalitarismo comunista vigente en
la Unión Soviética y sus satélites.
El régimen militar instaurado tras el golpe de estado (31 de marzo de 1964)
contra el presidente de Brasil Joao Gulart se convirtió en el primer Estado del
continente fundado en las concepciones de seguridad nacional. El golpe fue precedido
por una planificación que utilizó al máximo las potencialidades de los medios de
comunicación social y las técnicas de guerra psicológica, y este modelo se impuso al
resto de las empresas golpistas del continente114. Según Duhalde, durante todo el año
1975 se preparó cuidadosamente el plan militar terrorista, cuyo eje central fueron los
distintos Servicios de Informaciones de cada fuerza bajo la coordinación del Servicio de
Informaciones del Estado (SIDE). “... A través de ellos, se realizó la recopilación de la
información de todas las personas y estructuras orgánicas que debían ser
atacadas...”115. En uno de los informes del CELS, se daba a conocer que “...la acción
represiva se encuadra en un plan aprobado por las más altas autoridades militares, con
anterioridad a la apropiación del poder político...”116, una afirmación semejante a la de

113
González Casanova, Pablo. El Estado en América Latina. México, Siglo XXI, 1998, pág. 113.
114
Calvo, Roberto. La Doctrina Militar de la Seguridad Nacional. (Autoritarismo político y
neoliberalismo económico en el Cono Sur). Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 1979, págs. 16
y subsiguientes.
115
Duhalde, Eduardo Luis. El estado terrorista argentino. Buenos Aires, El Caballito, 1983, pág. 1.
116
Augusto Conte Mac Donell, Noemí Labrune, Emilio Fermín Mignone. El secuestro como método de
tortura. Buenos Aires, Centro de Estudios Legales y Sociales, 1982, pág. 2.

44
Duhalde, anteriormente citada, e igualmente comprobada años más tarde en los juicios,
a las Juntas Militares desarrollados en democracia.
Cabe agregar que en el ámbito de la Junta Interamericana de Defensa (1968), el
gobierno de Estados Unidos propuso que las fuerzas armadas de los países del
continente adoptarán una organización apta únicamente para resguardar el orden
interno, y se equiparan con el armamento específico para dicha misión.
Si bien hemos sugerido la coincidencia en el análisis de la administración
estadounidense y uno de los referentes intelectuales más relevantes dentro de las
FF.AA. argentinas el General Díaz Bessone; otro miembro no menos importante, el
General Osiris Villegas, al pronunciarse respecto de la posible influencia ejercida por la
Doctrina de la Seguridad Nacional, sostendrá que ningún influjo de doctrina de
seguridad alguna influenciaba su adiestramiento militar117. Agregando que, cuando el
Ejército argentino recibió la orden de aniquilar la subversión, en 1975118, no estaba bien
preparado para este tipo de operaciones, propias de una guerra interna, y tuvo que
aprender a organizarse, redactar reglamentos e instruirse para adquirir la técnica de
combate necesaria, para el cumplimiento de la misión asignada119.
No obstante tales declaraciones contrastan con muchos trabajos que ponen de
manifiesto el papel del sustento doctrinario de la Doctrina de la Seguridad Nacional
para la dictadura militar en Argentina y su combate a la subversión. Además dicho
sustento ha sido revelado por distintos agentes del orden militar. En este sentido existe
un trabajo120 muy interesante donde desde las mismas fuerzas armadas se plantea la
necesidad de una reforma militar a fin de que las mismas abandonen las doctrinas de
seguridad nacional y retomen en cambio las de defensa nacional. El texto aborda el rol
de las FF.AA. en la historia argentina, desde sus orígenes en las guerras de
independencia, hasta el retorno de la democracia en 1983. Realiza una crítica a doctrina
de Seguridad Nacional. Plantea el rol de las FF.AA. en el estado democrático. Y retoma
el problema de la defensa nacional y la dependencia-independencia, rescatando el rol
tanto de las FF.AA. como del sector civil en el mismo. Se sostiene que la doctrina de la

117
Cfr. Villegas, Osiris. “La llamada doctrina de Seguridad Nacional”; Revista Militar, Nº 721, Buenos
Aires, Círculo militar, enero/julio 1989, pág. 25.
118
Decretos Decreto Secreto Nº 261/1975, de 5 de febrero. Decretos Nº 2.770/1975, 2.771/1975 y
2772/1975, de 6 de octubre.
119
Cfr. Villegas, Osiris. “La llamada doctrina de Seguridad Nacional”; en: Revista Militar, Nº 721,
Buenos Aires, Círculo Militar, enero/julio 1989.
120
Cnel. Horacio Ballester, Cnel. José Luis García, Augusto Benjamín Rattenbach y Carlos Mariano
Gazcón. Fuerzas Armadas Argentina: el cambio necesario. Bases políticas y técnicas para una reforma
militar. Buenos Aires, Editorial Galerna, 1987.

45
seguridad nacional es el instrumento doctrinario-militar que utilizan los EE.UU., para
influir sobre las fuerzas armadas latinoamericanas, con el objetivo de asegurar el neo-
colonialismo instaurado desde la segunda mitad del siglo XX121.
Ha sido el senador nacional Horacio Félix Bravo Herrera (1984-1988) quién
sostuvo en un reportaje que la aplicación en la Argentina de la doctrina mencionada,
tuvo su origen en:

“... una exposición que hizo el general Onganía, en su calidad de comandante


en jefe del Ejército, en la Academia Militar de West Point y su concreción en la
ley de defensa nacional 16.970...”122.

Si eso era así, nos parece oportuno rastrear la manera en que surgió el discurso
pronunciado en agosto de 1964, en la academia militar estadounidense de West Point,
por el general Juan Carlos Onganía. Quién lo redactó fue el General Osiris Villegas, en
ese momento Jefe de Operaciones del Estado Mayor General del Ejército, y su texto fue
aprobado por el Presidente de la Nación, Dr. Arturo Illía, para ser expuesto en la V
Conferencia de Ejércitos Americanos. Asimismo, el Presidente dispuso que fuera leído
por el Comandante en Jefe Onganía123.
Los elementos más reseñables a nuestros intereses del discurso pronunciado en
West Point por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas son: la asunción del
concepto de fronteras ideológicas. Una preocupación por desentrañar la ubicación de las
Fuerzas Armadas de los países americanos, a la luz de la organización política fijada en
las respectivas Constituciones. El establecimiento de lo que se considera el ser nacional,
resumido en la idea de Patria que da al sentimiento de solidaridad social, una cohesión y
fuerza espiritual indestructible, y no hay Patria, sin la ley que la constituye. El papel de
las Fuerzas Armadas como el brazo fuerte de la Constitución; y la ilegalidad de que ese
brazo, creado para sostenerla, se vuelva para sustituir, injustamente, a la voluntad
popular. Pero el acatamiento se debe, en última instancia, a la Constitución y a las leyes,
no a los hombres y a los partidos que circunstancialmente ejerzan el poder público. Por
consiguiente, el deber de obediencia cesará si se produce, al amparo de ideologías
exóticas, un desborde de autoridad que signifique la conculcación de los principios

121
Cnel. Horacio Ballester, Cnel. José Luis García, Augusto Benjamín Rattenbach y Carlos Mariano
Gazcón. Fuerzas Armadas Argentina: el cambio necesario. Bases políticas y técnicas para una reforma
militar. Buenos Aires, Editorial Galerna, 1987, pág. 45.
122
La Prensa, 9/11/1987
123
Cfr. Villegas, Osiris. “La llamada doctrina de Seguridad Nacional”; Revista Militar, Nº 721, Buenos
Aires, Círculo Militar, enero/julio 1989, págs. 22-26.

46
básicos del sistema republicano de gobierno, o un ejercicio del poder que ponga en
riesgo las libertades y derechos de los ciudadanos. El pueblo recobraría en tales
circunstancias el ejercicio del derecho de resistencia a la opresión, y debido a que no
puede ejercer ese derecho por sí mismo, dicha atribución se traslada a las instituciones
que él mismo ha armado y a las que les ha fijado la misión de sostener la efectiva
vigencia de la Constitución124.
Este discurso se asume institucionalmente por las fuerzas armadas, el general
Alejandro Agustín Lanusse, quien sucederá a Onganía en la presidencia en 1971, dirá en
el discurso del Día del Ejército de 1969: “... La guerra ha cambiado de forma (...), ya
que la existencia palpable de fronteras ideológicas internas coloca al enemigo también
dentro de las naciones mismas...”125.
Lo mismo había pensado el general Vilas en Tucumán durante el Operativo
Independencia:

“...la guerra desarrollada por el comunismo consistía en una verdadera


“guerra de almas” con psicotécnicas para el dominio de los cerebros; (...) Si no
despertábamos a tiempo, si aceptábamos que todos los resortes públicos y
privados fuesen dominados progresivamente por la estructura que el marxismo
montaba en los claustros, si tolerábamos que el ámbito gremial, religioso,
educacional, económico y político estuviesen regidos, sino por hombres, por
ideas emanadas del veneno marxista, si seguíamos permitiendo que los medios
de difusión masivos resultasen voceros concientes o inconcientes del proceso de
marxistización de la sociedad y al propio tiempo, permitíamos la proliferación
de elementos disolventes -psicoanalistas, psiquiatras, freudianos, etc.
soliviantando las conciencias y poniendo en tela de juicio las raíces familiares,
estábamos vencidos. De nada valía comandar tropas en la selva, mientras no
tuviéramos claro el problema psicopolítico...”126.

Es conveniente hacer notar, como lo hiciera O´Donnel127, que en algunos casos


la emergencia de regímenes militares basados en el modelo de la seguridad nacional
124
Boletín Público de la Secretaría de Guerra del 10 de septiembre de 1964. Texto completo de las
palabras pronunciadas por el CJE el 06 Ago 64 en West Point, EE.UU.; en: Revista Militar, Nº 721,
Buenos Aires, Círculo Militar, enero/julio 1989, págs. 79-86.
125
Citado en: Viaggio, Julio. La “doctrina” de la seguridad nacional. Buenos Aires, Derechos del
Hombre 1985.
126
Vilas, Acdel Edgardo. Tucumán, Enero a Diciembre de 1975. Buenos Aires, 1977, pág. 52.
127
O´Donnel, Guillermo. Modernización y Autoritarismo. Buenos Aires, Paidós, 1972.

47
contemplaban elementos desarrollistas y geopolíticos. En Argentina, sin embargo, la
profundización represiva128 se impone como elemento excluyente, y las reformas
económicas se orientan hacia un modelo de apertura y desregulación neoliberal.

128
Perry Anderson, “Democracia y dictadura en América Latina en la década del ´70”; en Cuadernos de
Sociología N° 2, Buenos Aires, UBA, 1988.

48
2.2. La entente del Terror, la Operación Cóndor.
El hallazgo de los llamados Archivos del Terror129, documentaban a partir de
documentos oficiales la política y las metodologías represivas de la llamada Operación
Cóndor, una internacional del terror donde actuaban grupos comandos en operaciones
conjuntas en distintos países, con el argumento de combatir el comunismo
internacional130. Ese argumento se convirtió en la premisa de una posible ruptura del
sistema, partiendo de esa lectura las Fuerzas Armadas cercenaron derechos y libertades.
Esa lectura, sin embargo, es sinónimo de percepción, pero no es estrictamente la
capacidad real de amenaza de ruptura.
Stella Calloni en un extenso trabajo de investigación señala que el
descubrimiento de los Archivos permitió comprender el papel de los gobiernos
dictatoriales y el rol permanente de la CIA y otras instituciones estadounidenses,
apoyando a las distintas dictaduras en la aplicación de la Doctrina de la Seguridad
Nacional131. Para Francisco Martorell, otro especialista en las operaciones conjuntas de
inteligencia, el atentado que acabó con la vida de Prats y su esposa, el día 30 de
septiembre de 1974 en Buenos Aires, fue el “... primer indicio de la coordinación (...)
en el Operativo Cóndor, que formalmente comenzó a funcionar un año después...” 132.
Algo que corroboraba el Coronel Manuel Contreras Sepúlveda, Director de Inteligencia
Nacional de Chile, cuando cursó las invitaciones para el encuentro entre los jefes de los
servicios de inteligencia fundamentando la necesidad de: “... ser la base de una
excelente coordinación y un mejor accionar en beneficio de la Seguridad Nacional de
nuestros respectivos países...”133. Y que ampliaba el mismo Coronel, en agosto de 1979:

“… Lógicamente, como todo servicio que nace, tuvimos contactos con servicios
de inteligencia amigos, los cuales nos ayudaron en forma permanente y a los
que, con el tiempo, ayudamos nosotros también. No olvide que la lucha contra
el marxismo es internacional y, como lo hacen todas las policías del mundo a
través de la Interpol, es necesario el intercambio de información…”134.

129
Encontrados el 22 de diciembre de 1992, en Paraguay. Y desde ese momento colocados bajo custodia
de la Corte Suprema de Justicia de Paraguay y digitalizados en la Universidad George Washington,
repositorio desde el cual hemos obtenido las copias digitalizadas empleadas para el presente trabajo.
130
Calloni, Stella. Operación Cóndor: los años del lobo. Buenos Aires, Continente, 1999, pág. 8.
131
Calloni, Stella. Operación Cóndor: los años del lobo. Buenos Aires, Continente, 1999, pág. 7.
132
Martorell, Francisco. Operación Cóndor. El Vuelo de la muerte. Santiago de Chile, LOM Ediciones,
1999, pág. 34.
133
Invitación Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile de Chile, 29 de octubre de
1975.
134
Blanca Arthur entrevista al Coronel Contreras. Revista Ercilla, 20/06/1979.

49
Al mismo tiempo The Washington Post publicó una investigación del periodista
Jack Anderson, sobre una operación que se desarrollaba en Sudamérica bajo el nombre
de “Cóndor: los criminales de de Américas del Sur”, en donde trazaba un esquema de
esta corporación internacional de la muerte. Sostuvo entonces que las policías secretas
de por lo menos seis regímenes militares sudamericanos llevan a cabo una operación
secreta conjunta cuyo objetivo es el asesinato de los enemigos comunes en los países
extranjeros, y que esta organización que tiene su estado mayor en Chile”, actúa bajo el
nombre de Operación Cóndor135.
Sin embargo las primeras informaciones precisas de la Operación Cóndor
comenzaron a conocerse, de forma secreta, tras el asesinato de Orlando Letelier 136. El
agente especial del FBI, coronel Robert Scherrer, fue comisionado para investigar las
ramificaciones del asesinato. El coronel Scherrer que estuvo destinado en varias sedes
diplomáticas estadounidenses, y desde 1972 se desempeñaba como agregado legal de la
Embajada estadounidense de Buenos Aires, contaba con excelentes contactos en la
Secretaría de Información del Estado (SIDE) y en la Policía Federal. En un cable al
Director del FBI en Washington DC, de fecha 28 de septiembre de 1976 informa sobre
operaciones conjuntas de contrainsurgencia emprendidas por varios países de América
Latina:
1. Operación Cóndor es el nombre en clave dado a las acciones de
recopilación de inteligencia sobre izquierdistas, comunistas y marxistas
en el Cono Sur. Se estableció recientemente a través de la cooperación
de servicios de inteligencia en Sudamérica para eliminar las actividades
terroristas marxistas en los países que la integran, siendo Chile –según
se informa- el centro de operaciones. Otros miembros participantes son:
Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Además Brasil ha aceptado
tentativamente proporcionar información de inteligencia para la
Operación Cóndor. Los miembros que muestran mayor entusiasmo en
participar han sido Argentina, Uruguay y Chile. Estos tres países han
participado en operaciones conjuntas, principalmente en Argentina,
contra objetivos terroristas. Durante la semana del 20 de septiembre de
1976, el Director del Servicio de Inteligencia del Ejército argentino viajó

135
Anderson, Jack. “Condor: South American Assassins”, Washington Post, 2/08/1979, pág. 9.
Traducción del autor
136
Orlando Letelier del Solar, Ministro en el Gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Asesinado en
septiembre de 1976 en el barrio de las embajadas en Washington.

50
a Santiago para reunirse con su contraparte chilena en la Operación
Cóndor.
2. Entre los días 24-27 de septiembre de 1976, miembros del Servicio de
Información del Estado (SIDE) de Argentina llevaron a cabo, con el
servicio de Inteligencia uruguayo, operaciones contra la Organización
Terrorista (SIC) uruguaya, el OPR-33 en Argentina ha sido eliminada.
En la operación fue incautada una gran cantidad de moneda
norteamericana.
3. Una tercera y muy secreta –según se informa- fase de la Operación
Cóndor comprende la formación de equipos especiales de los respectivos
países para realizar operaciones que incluyen asesinatos de terroristas o
de personas que apoyan sus organizaciones. Por ejemplo, al ser
identificado un terrorista o un colaborador en un país miembro, debería
despacharse un equipo especial para localizar y vigilar el objetivo. Los
objetivos especiales deben ser provistos de documentación falsa por
parte de los países miembros, y pueden estar integrados por individuos
de una sola nación miembro o de varias naciones. La fuente estableció
que los integrantes de los equipos podían ser oficiales comisionados o
comisionados de las Fuerzas Armadas, que en todo caso serían “agentes
especiales”. Dos países fueron específicamente mencionados para
posibles operaciones en la tercera fase: Francia y Portugal.
4. Es claro que en Argentina se ha organizado un equipo especial para
actuar en la Operación Cóndor. Esta integrado por miembros del
Servicio de Inteligencia del Ejército argentino y de la Secretaría de
Estado para la Información. Están organizados en forma semejante al
modelo de Equipo de Fuerzas Especiales de Estados Unidos (US Special
Forces Team) con médico, experto en demolición etc. Notoriamente están
siendo preparados para acciones de tercera fase.
5. Cada vez se escucha más acerca de la Operación Cóndor
en el cono sur. Oficiales, militares que antes habían sido muy reservados
al respecto, comienzan a hablar abiertamente del tema. Una observación

51
favorita es que “uno de sus colegas esta fuera del país porque está
volado como un cóndor”137.

En los dos apartados precedentes del presente capítulo hemos intentado señalar
la similitud de inquietudes entre las Fuerzas Armadas de Argentina y los planteos
franceses (de la contrainsurgencia) y estadounidenses (de la Doctrina de la Seguridad
Nacional). La Operación Cóndor nos permite aproximarnos a los planteos coincidentes
entre los países de la región, y entre estos y las influencias francesas y estadounidenses.
Todo lo cual dio pie a que en los años setenta se estableciese una verdadera entente de
terror en el Cono Sur y en América Latina. Esta entente supuso un tratado formal, de
regulación de las acciones para la “... eliminación de los terroristas fugitivos y de los
disidentes exiliados...”138. A partir de la colaboración establecida tras la Primera
Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional (noviembre-diciembre de 1975) entre las
distintas fuerzas de inteligencia, de Chile, Colombia, Paraguay, Brasil, Argentina,
Bolivia y Uruguay. Una vez sellado el acuerdo la represión “... ya no tuvo límites ni
fronteras. En todos aparece el esquema de la Teoría de la Seguridad Nacional…”139.
La primera reunión conjunta fue convocada por el Coronel Manuel Contreras
Sepúlveda, en su condición de Director de Inteligencia Nacional de Chile, y se realizó
en Santiago de Chile, entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975. Al
encuentro convocado por Contreras, según los Archivos del Terror, concurrieron
además del director de la DINA, los representantes de los servicios de inteligencia de
Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay. En los fundamentos del
programa de trabajo se planteaban las primeras coincidencias:

“... La Subversión desde hace algunos años, se encuentra presente en nuestro


Continente, amparado por concepciones políticas-económicas que son
fundamentalmente contrarias a la Historia, a la Filosofía, a la Religión y a las
costumbres propias de los países de nuestro Hemisferio...”140.

Partían de concebir a la subversión, como parte de un proyecto que pretendía


destruir los valores y principios occidentales y cristianos. Pero no solo coincidían en la
137
Informe b/6. 804 0334 76. 1 Octubre 1976. Fecha de información 28 sept. 1976. Fuente: Agregado
Legal, Embajada norteamericana. País: Argentina.
http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB8/ch23-01.htm. Traducción del autor
138
García Lupo, Rogelio. El Paraguay de Stroessner. Buenos Aires, Ediciones B, 1989, pág. 149.
139
Calloni, Stella. Operación Cóndor: los años del lobo. Buenos Aires, Continente, 1999, pág. 16.
140
Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile, 29 de octubre de 1975, pág
155.

52
caracterización del problema, sino que avanzaban en líneas semejantes al momento de
caracterizar la tipología del enfrentamiento como una Guerra Psicopolítica, como un
enfrentamiento ideológico, y contra un enemigo interno al señalar que la subversión:
“... no reconoce Fronteras ni Países, y la infiltración penetra todos los niveles de la
vida Nacional...”141. Ante el diagnóstico de amenaza, constataba que: “... Los países
que están siendo agredidos Política, Económica y Militarmente (desde adentro y fuera
de sus fronteras) están combatiendo solos o cuando más con entendimientos bilaterales
o simples acuerdos caballeros...”142. Algo similar corroboraba el General Vilas, jefe de
la represión en el Operativo Independencia, dedicando un apartado especial a la
psicopolítica Acondicionamiento cultural y psicopolítico de la guerra moderna, allí
comprobaba la infiltración “... el marxismo desenvolvía con plena libertad su
mentalización contraria a las tradiciones de la Nación...”143.
Si la infiltración marxista no reconocía de fronteras, en pos de su objetivo de
hegemonía mundial, y tal como expresasen los teóricos franceses de la guerra moderna
la inteligencia era capital para aniquilar al enemigo. Los servicios de inteligencia
proponían formar el Sistema de Coordinación de Seguridad “... en líneas generales,
algo similar a lo que tiene INTERPOL, en París, pero dedicado a la Subversión...”144.
En Chile a la represión abierta que se impuso tras el golpe de septiembre de
1973, ejemplificado en las imágenes del Estadio Nacional, le siguió una segunda etapa a
mediados de 1974 donde:

“...destacó el método de la desaparición forzada de personas. En Chile,


entonces, de un sistema represivo que se basaba en fusilamientos de opositores,
ordenados por tribunales militares, se pasó a una etapa más selectiva y también
clandestina donde el organismo de Contreras jugó un rol fundamental...”145.

Tan fundamental era el papel de Contreras en esa nueva etapa que, en la


entrevista antes citada, declaraba:

141
Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile, 29 de octubre de 1975, pág
155.
142
Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile, 29 de octubre de 1975, pág
155.
143
Cfr. Vilas, Acdel Edgardo. Tucumán, Enero a Diciembre de 1975. Buenos Aires, 1977, pág. 42.
144
Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago, 29 de octubre de 1975, pág. 156.
145
Martorell, Francisco. Operación Cóndor. El Vuelo de la muerte. Santiago de Chile, LOM Ediciones,
1999, pág. 26.

53
“… Ya en el período previo a la creación de la DINA, en junio de 1974, las
Fuerzas Armadas habían combatido con éxito y batido las fuerzas subversivas
que abiertamente se les enfrentaron. Entonces debía entrar en acción otro tipo
de organismo para combatir en las mismas condiciones y terrenos en que lo
hacían los subversivos, es decir “debajo de la mesa”. Nada se acaba con tener
a todas las fuerzas de la Defensa Nacional patrullando las calles, armados
hasta los dientes, si entre los mismos que aplaudían su paso se encontraban los
extremistas que, al amparo de la clandestinidad podían asestar golpes cuándo y
cómo lo desearan. El marxismo había cumplido en aquella época ya dos fases
de la guerra clandestina: la infiltración y la organización, y estaba tratando de
iniciar una tercera: la violencia sistemática. Se trató, entonces, de detener la
guerra clandestina frente a un enemigo que pretendía evitar el resurgimiento de
nuestro país…”146.

Si bien es cierto como dice el periodista Francisco Martorell que la las


dictaduras de Chile y Argentina se diferenciaron por las metodologías asumidas desde
sus inicios. En donde el régimen de Pinochet optó por el fusilamiento en sus primeros
meses, y la dictadura argentina optó desde un primer momento por la técnica de la
desaparición forzada. No lo es menos que el Operativo Independencia iniciado en
febrero de 1975, presentó características similares a las descriptas por Contreras para
Chile durante los primeros años. El General Vilas, jefe del Operativo Independencia,
reflexionaba:

“... Si yo me limitaba a ordenar, entrenar y comandar mis tropas, descuidando


esferas que en el papel no me correspondía atender -la esfera gremial,
empresaria, universitaria, social, etc.- el enemigo seguiría teniendo los
“santuarios de que disponía hasta el momento. Limitarme a la resolución de
los problemas estrictamente castrenses, sin aspirar, siquiera en forma indirecta,
a resolver materias críticas que no se hallasen estrechamente vinculadas a la
esfera militar, hubiese constituido un sinsentido...”147.

Además en Argentina cuando aun no se había producido el golpe de Estado de


1976 la represión no solo revestía características especiales, como podía ser el

146
Blanca Arthur, “Entrevista al General Contreras”, Revista Ercilla, 20/06/1979.
147
Vilas, Acdel Edgardo. Tucumán, Enero a Diciembre de 1975. Buenos Aires, 1977, pág. 14.

54
Operativo Independencia, sino que además existía una fuerza para-estatal, Alianza
Anticomunista Argentina (Triple A), con un nutrido grupo de tareas, había cometido
2000 asesinatos políticos desde 1973148. Respecto del accionar de la Triple A son por
demás clarificadoras las declaraciones de un diplomático de Estados Unidos,
entrevistado por Martin Andersen:

“...López Rega y los matones que trabajaban para él en el ministerio de


Bienestar Social llevaban a cabo muchas extorsiones y operaciones con drogas.
Cuando el blanco de la extorsión o el traficante de drogas se negaba a pagar,
era eliminado por la gente del ministerio y el asesinato se atribuía a los
Montoneros...”149.

Y aquella represión comenzaría a ser más cruenta cuando comenzase el régimen


militar tal como advirtieron los jefes militares a Robert Hill embajador de Estados
Unidos en Argentina. En un cable de febrero de 1976, el embajador, informa al
Secretario de Estado y a su asistente para América Latina William Rogers sobre la
decisión militar de dar un golpe150. En el telegrama el embajador les informa que
funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores (del gobierno de Isabel Perón) y
periodistas vinculados con el Jefe del Estado Mayor del Ejército Roberto Eduardo
Viola, reportan la preparación por parte de los jefes militares de un plan de relaciones
públicas en torno al golpe y el inicio del régimen militar, que tendrá por objetivo evitar
sanciones del Congreso de Estados Unidos por la violación de los derechos humanos. A
través de sus voceros, los militares argentinos indican a la Embajada que
inevitablemente habrá violaciones de derechos substanciales, pero remarcan la
necesidad de una comprensión mutua entre Estados Unidos y el futuro gobierno y
destacan su interés porque éste no sea objeto de las mismas críticas que Chile y
Uruguay. Algo semejante transmitía la noticia publicada el 11 de marzo en el ABC de
España, que recogía las declaraciones de un general del Ejército argentino “... El golpe
militar está ya decidido y no revestirá el carácter de un pinochetazo...”151.

148
Informe Amnistía Internacional 1975-1976.
149
Andersen, Martin Edwin. La policía: pasado, presente y propuestas para el futuro. Buenos Aires,
Sudamericana, 2002.pág. 231. El diplomático aparece mencionado como Sam.
150
Doc. 01 Buenos 0142 161939Z. 12 febrero 1976. Fecha de información 16 febrero 1976. Fuente:
embajador. País: Argentina. Telegrama del Embajador, Robert Hill, 16-02-1976. Los militares se dan por
enterados de la cuestión de los derechos humanos. (Military take cognizance of human rights issues.)
http://foia.state.gov/documents/FOIADocs/639f.pdf
151
“Las Fuerzas Armadas ya tienen decidido un golpe de Estado”, ABC, 11/03/1976.

55
Cuando el golpe ya se había producido y el Estado ocupado militarmente
materializaba las violaciones a los derechos humanos con que había advertido al
embajador. El director del Departamento de Estado de EE.UU. contactaba con el
embajador en Argentina para manifestarle que:

“... Ud. Está enterado de diversos (...) informes sobre la operación cóndor. La
coordinación de información de seguridad e inteligencia es probablemente
comprensible. Sin embargo, los gobiernos han planeado y dirigido asesinatos
dentro y fuera de los países integrantes de Cóndor lo que tiene las más graves
implicancias que deben ser enfrentadas directamente y con rapidez...”152.

Evidentemente la Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional, había


sido fructífera. Las acciones conjuntas de las cuales habían participado los servicios de
inteligencia de Argentina, aún durante el gobierno constitucional de María Estela
Martínez de Perón, intensificaron su actividad con los militares en el poder, y se
evidencian en las acciones documentadas por las comunicaciones de entidades oficiales
estadounidenses en Argentina, que dan cuenta de las mismas153. La primera reunión fue
seguida por una segunda donde representantes de todos los países miembros de la
organización Cóndor se reunieron en Buenos Aires entre el 13 y el 16 de diciembre de
1976 para revisar actuaciones pasadas y discutir planes futuros. El item principal de la
Agenda fue la discusión y planificación de operaciones de guerra psicológica dirigidas
contra grupos izquierdistas y extremistas en los países miembros. La Operación
Cóndor es un acuerdo de cooperación entre los servicios de Seguridad de Chile,
Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil para actuar contra el terrorismo y la
subversión154. A su vez la Operación Cóndor:

“... había sido fortalecida en el centro de operaciones de Buenos Aires y se


había incrementado la compartimentación después que los representantes de
los países de Cóndor descubrieron en septiembre de 1976 que el Servicio de
Inteligencia francés conocía la existencia y algunos de los objetivos de la
Operación Cóndor...”155.

152
Despacho inmediato a: Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay. Departamento de Estado de
EE.UU., 18 de agosto de 1976.
153
Al respecto pueden consultarse los telegramas de febrero de 1975 a enero de 1977 referidos a la
Operación Cóndor.
154
Opiniones sobre la Operación Cóndor. (Comment on Operation Condor). 18 de Abril de 1977.
http://foia.state.gov/documents/Pcia/9d23.pdf
155
Opiniones sobre la Operación Cóndor. (Comment on Operation Condor). 18 de Abril de 1977.
http://foia.state.gov/documents/Pcia/9d23.pdf

56
En el documento se señala una nueva reunión para el año próximo, 1977, en
Paraguay.
En declaraciones al periódico O Globo, la profesora de la universidad de Long
Island, Patrice McSherry, que investiga la Operación Cóndor desde 1990, sostuvo
respecto de la guerra psicológica, que empleaba una propaganda engañosa para ganar
adeptos entre la población; “... Hacían creer a la gente que los crímenes del Plan
Cóndor habían sido cometidos por los enemigos del régimen militar...”156.

156
O Globo (Brasil), 21/05/2000.

57
Capítulo III: terrorismo estatal
3. El terrorismo de Estado en Argentina, su planificación organizada para el terror.
Con el golpe de Estado de marzo de 1976, las FF.AA. consiguieron hacerse con
el dominio absoluto del Estado, y se propusieron un ambicioso plan de gobierno:
reconstruir el contenido y la imagen de la nación, erradicar la subversión y promover el
desarrollo económico. Entre los objetivos básicos se mencionaban la soberanía política,
los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional, y de la dignidad del ser
argentino; la vigencia de la seguridad nacional, la erradicación de las causas de la
subverción, y la inserción internacional del país en el mundo occidental y cristiano 157. El
capitán y ex ministro de economía, Álvaro Alsogaray se pronunciaba: “... En 1955
nosotros creíamos que el problema era Perón, por eso lo sacamos, pero ya en 1976
sabíamos que el problema era la clase obrera...”158.
En las líneas subsiguientes intentaremos poner de manifiesto la existencia y la
configuración de un programa represivo pensado desde ese nosotros para solucionar el
problema de la clase obrera159, un programa cuyo sustento hacía eje en la idea de una
avanzada marxista, deseosa de hegemonizar todos los ámbitos de la vida a efectos de
acabar con los valores de un occidente pensado desde los principios de la religión
católica, y ante lo cual solo cabía prepararse para una guerra de nuevo cuño. Una
concepción sobre la cual hemos ido trazando sus líneas directrices en los puntos
precedentes, y expresada de forma clara, por las autoridades militares, bajo el epígrafe
genérico de guerra subversiva marxista (GSM)160, cuya filosofía era, según las FF.AA.:
“... Desarrollar una nueva forma de guerra, con un nuevo contenido de violencia que se
materializa en una muy variada gama de formas y cuyo fin último es la toma del
poder...”161. A esa caracterización ideológica de la agresión del enemigo, el Ejército
argentino le fijaba un objetivo, “... Apropiación de la población mundial (debe
157
Cfr. Acta para el Proceso de Reorganización Nacional del 24 de marzo de 1976; Acta fijando el
propósito y los objetivos básicos para el Proceso de Reorganización Nacional, del 25 de marzo de 1976;
Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, del 31 de marzo de 1976; Ley 21.256/1976, de 24
de marzo, por la que se aprueba el Reglamento para el funcionamiento de la Junta Militar, Poder
Ejecutivo Nacional y Comisión de Asesoramiento Legislativo. La Constitución Nacional quedaba
subordinada a los objetivos y fines del Proceso revolucionario. El presidente debía elegirse entre oficiales
superiores de las fuerzas armadas y tendría atribuciones ejecutivas, legislativas y de nombramiento de
funcionarios nacionales y provinciales.
158
Citado en: Daniel Feirstein y Guillermo Levy. Hasta que la muerte nos separe. Buenos Aires,
Ediciones Al margen, 2004.
159
Tomando a la clase obrera como la denominación genérica del otro.
160
“Anexo I”, Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General
del Ejército, pág. 4.

58
entenderse no su apropiación material sino la conquista de su psiquis que hace que el
hombre se entregue luego materialmente él solo)...”162. Las FF.AA. no sólo le atribuían
ese objetivo a la GSM sino que además estaban plenamente convencidas de que “...
Argentina es el teatro de una guerra revolucionaria desde la segunda mitad de los años
50…”163. Incluso el General Genaro Díaz Bessone, en un libro de su autoría, sostiene
que Argentina se interesaba por la guerra revolucionaria cuando no había todavía
guerrilla ni subversión, Fidel Castro no había llegado al poder en Cuba y que estaban
vigentes desde 1968, reglamentos militares redactados164 para este tipo de guerra:

“...Desde fines de la década de los años 50 el Ejército Argentino se venía


preparando para la Guerra Revolucionaria [dicha preparación tuvo] como
base un cuerpo doctrinario constituido por numerosos reglamentos
militares...”165.

De acuerdo a la preparación recibida y a la caracterización realizada, las FF.AA.


se habían fijado como fines estratégicos de su accionar:

“... La ofensiva debe permitir: a) Disminuir significativamente el accionar


subversivo para fines del año 1975. b) Transformar la subversión en un
problema de naturaleza policial para fines de 1976. c) Aniquilar los elementos
residuales de las organizaciones subversivas a partir de 1977...”166.
161
Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General del Ejército,
pág. 4.
162
Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General del Ejército,
pág. 4.
163
Ramón Genaro Días Bessone; “La Argentina y la Guerra Revolucionaria”; Revista Militar, Nº 722;
Buenos Aires, Círculo militar, julio/octubre 1989, pág. 26.
164
Los reglamentos militares a los cuales hace mención Díaz Bessone han sido recogidos en distintas
causas judiciales. Juzgado Nacional en lo Criminal y Correcional Federal Nº 4. Guerrieri Pascual Oscar
y otros s/ Privación ilegal de la libertad personal. Expediente Nº 16307/06. 18/12/2007. Sentencia
condenatoria calificando de crímenes contra la humanidad los cometidos por oficiales del Batallón 601 en
el caso de los montoneros incursos en la denominada contraofensiva. Tribunal Oral Criminal de Formosa.
Colombo, Juan Carlos s/asociación ilícita en calidad de jefe, privación ilegitima de la libertad reiterada
y agravada, tormento agravado reiterad, desaparición forzada de personas en función del delito de
homicidio. Sentencia Nº 417, en la causa Nº 2333. 26/11/2009. Y son: RC-8-2: Operaciones contra las
fuerzas irregulares, Tomos I, II y III, de 20 de septiembre de 1968. RC-5-1 Operaciones sicológicas, de 8
de noviembre de 1968. RV 117-1, Reglamento de Terminología castrense, de uso en las fuerzas
terrestres, de 5 de diciembre de 1968. RC-8-3: Operaciones contra la subversión urbana, de 29 de julio
de 1969. ROP -30-5, Prisioneros de guerra, del 26 de agosto de 1969. RV-150-10: Instrucción de lucha
contra las guerrillas, de 5 de septiembre de 1969. ROP-30-5: Prisioneros de guerra, de 26 de agosto de
1969. Reglamento del Ejército Argentino RV-136-1 Terminología Castrense de uso en las fuerzas
terrestres. Instituto Geográfico Militar, 1969. Apéndice rectificativo, 1971. Plan de Capacidades Ejército
para el Marco Interno (PFE-PC MI72). 1972.
165
Díaz Bessone, Ramón Genaro. Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978). Buenos Aires,
Círculo Militar, 1988, págs. 237 y 243.
166
Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General del Ejército,
pág. 3

59
Como reconoce Díaz Bessone, Argentina posee varias disposiciones oficiales
(leyes, decretos, planes del ejército, etc.) constitutivas del cuerpo doctrinario de la
actuación de las fuerzas de seguridad, en la guerra revolucionaria. En todas las
disposiciones se establecen distintos mecanismos de asistencia, cooperación,
penalidades, formas de juzgamiento, asignaciones presupuestarias, etc. Y a partir del 24
del marzo de 1976, cuando las fuerzas armadas se hagan con el poder estatal, la
aniquilación del otro, (la subversión), se sistematizará a través de tecnologías de
aniquilación eficiente implementadas por las fuerzas de seguridad argentinas. Las
experiencias más inmediatas en la aplicación de medidas represivas lo constituyen el
denominado Operativo Independencia, y su posterior ampliación al territorio nacional167
en octubre de 1975 a través de la Directiva del Consejo de Defensa Nº 1/75. (Lucha
contra la subversión). Esta directiva fijaba los lineamientos de la actuación solidaria del
Ejército, La Marina y la Fuerza Aérea, bajo la dirección del Estado Mayor Conjunto,
“... para enfrentar la actividad de los elementos subversivos y orientar las acciones a
desarrollar en todos los ámbitos del quehacer nacional...”168; además de las FF.AA.
quedaban comprometidas en el accionar conjunto las instituciones penitenciarias, los
servicios de inteligencia, y las fuerzas policiales169. Un accionar conjunto consolidado
en la solidaridad mancomunada prevista en El Plan del Ejército (Contribuyente al Plan
de Seguridad Nacional) para “... destituir al Gobierno Nacional y constituir un
Gobierno Militar...”170, estipulándose que la Policía Federal Argentina y las Policías
Provinciales, quedarían bajo el mando de las FF.AA.:

“... A partir del Día D a la hora H, personal superior de las FFAA procederán
a hacerse cargo de las jefaturas correspondientes. A partir de ese momento los
efectivos policiales contribuirán en el accionar de las FFAA...”171.

Las fuerzas de seguridad cumplían una doble función, una de carácter legal y
otra clandestina. Junto con los deberes oficiales que tenían asignados realizaban tareas
de represión ilegal y secreta, para ello se recurrió a la estructura existente de las fuerzas

167
Nótese la similitud con la recomendación de Trinquier de comenzar por una zona pequeña para pasar
luego a un área más amplia.
168
Directiva del consejo de defensa Nº 1/75 (lucha contra la subversión), de 15 de octubre, pág. 1.
169
Cfr. Directiva del consejo de defensa Nº 1/75 (lucha contra la subversión), de 15 de octubre. Directiva
Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General del Ejército; como así
también las órdenes contenidas en el Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional).
Febrero de 1976.
170
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág 2.
171
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero 1976, pág. 2.

60
armadas. En este contexto Emilio Mignone, presidente del CELS, habla de un
“paralelismo global”:

“... Las fuerzas armadas se decidieron, a pesar de que tenían a su disposición


un inmenso arsenal represivo, por ejecutar sus operaciones en secreto y de una
manera paralela, las cuales, sin embargo, estaban completamente bajo el
control de la conducción militar y política del Estado...”172.

En tanto que clandestino y paralelo al regular, no es menos oficial que éste y se


encuentra subordinado a las máximas autoridades castrenses. Como revela el punto A
del “Concepto de la operación” de la Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N°
504/77, vale aclarar que la mencionada directiva es redactada cuando las FF.AA. ya se
han apoderado del Estado:

“... Continuar desarrollando una intensa acción militar directa contra las BDS,
mediante operaciones militares y de seguridad, buscando un adecuado
equilibrio para mantener la necesaria eficacia sin llegar a interferir la acción
de gobierno y/o afectar negativamente la imagen del PRN...”173.

Entre alguno de los factores que condujeron a una implementación clandestina


de la represión en Argentina es dable recordar las palabras de uno los periodistas con
mejores contactos en las FF.AA., Heriberto Kahn:

“... se insistió una y otra vez sobre la necesidad de evitar cualquier similitud
con el modelo chileno, ya que no solamente el pueblo argentino rechazaría
semejante cosa, sino que los excesos del régimen que preside Augusto
Pinochet le han ganado el más absoluto aislamiento diplomático y político con
relación al resto del mundo...”174.

Probablemente la experiencia del modelo chileno de represión establecida en los


días inmediatamente posteriores al derrocamiento del gobierno de Salvador Allende,
llevó al Proceso de Reorganización Nacional a evitar el carácter público o visible de la
represión. No obstante habrá coincidencias en los regimenes establecidos a uno y a otro

172
Mignone, Emilio Fermín. Centro de Estudios Legales y Sociales. EL CASO ARGENTINO:
DESAPARICIONES FORZADAS COMO INSTRUMENTO BÁSICO Y GENERALIZADO DE UNA
POLÍTICA. La doctrina del paralelismo global. Su concepción y aplicación. Necesidad de su denuncia y
condena. Conclusiones y recomendaciones, en: Coloquio: La política de desapariciones forzadas de
personas. París, 31 de enero – 1º de febrero de 1981.
173
Directiva del Comandante en Jefe de Ejército Nº 504/77. (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78), de 20 de abril, pág. 3.
174
Heriberto Kahn, “Argentina después del golpe”, ABC, 5/06/ 1976.

61
lado de la cordillera de los Andes, y no sólo en la faz operativa, secreta y clandestina de
la ya mencionada Operación Cóndor. Sino también en el ejercicio reflexivo respecto de
la lucha contra la subversión, puesto de manifiesto cuando el máximo responsable del
Estado argentino se desplace a Chile en noviembre de 1976, para ser condecorado, por
Augusto Pinochet, con la Orden del Libertador O´Higgins. Los mandatarios de ambos
países coincidirán en encontrarse frente a un desafío histórico: “...Un desafío a nuestra
capacidad, a nuestra imaginación, a nuestra voluntad y a nuestra entereza. Debemos
darle una respuesta categórica...”175.
Una imaginación mediatizada por la concepción francesa de la guerra moderna
y sus metodologías de intervención. Una de las cuestiones sobre las cuales más insistían
las enseñanzas francesas de la lucha contrainsurgente era: la inteligencia. Como
compuesto central de la cadena represiva, las tareas de inteligencia, quedaron recogidas
en la Directiva Nº 1/75, donde se establece como actividad primera “... Obtener una
clara información sobre los elementos que integran el aparato político administrativo y
sus elementos subversivos clandestinos y abiertos...”176, y reafirmado en la Directiva Nº
404/75 “... el esfuerzo de Inteligencia de la comunidad informativa contra la
subversión...”177. Para imponerlo como labor preeminente del Ejército que:

“... conducirá con responsabilidad primaria, el esfuerzo de inteligencia de la


comunidad informativa contra la subversión, a fin de lograr una acción
coordinada e integrada de todos los medios a disposición...”178.

Porque según habían aprendido: “... Sin un buen sistema de inteligencia es


absolutamente imposible desarmar una organización revolucionaria, subversiva,
guerrillera...”179. De este modo las tareas de inteligencia previas al golpe de Estado de
1976, fueron indispensables en la confección del anexo 2º del Plan del Ejército180, y en
recabar la información suficiente en la “... elaboración de las listas de personas a
detener...”181.

175
“ABC En Buenos Aires”, ABC, 13/11/1976.
176
Directiva del consejo de defensa Nº 1/75 (lucha contra la subversión), de 15 de octubre, pág. 3.
177
Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General del Ejército,
pág. 3.
178
Directiva del Comandante en Jefe de Ejército Nº 504/77. (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78. de 20 de abril, pág. 2.
179
“Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”, Página/12, 31/08/2003.
180
“Anexo 2: Inteligencia”, págs. 14 a 26; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad
Nacional). Febrero 1976.
181
“Anexo 3: Detención de personas”, pág. 28 a 36; en: Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de
Seguridad Nacional). Febrero 1976.

62
La detención legal de personas fue reemplazada por el secuestro, es decir el
secuestro se instituyó como método de detención, dando lugar a la desaparición forzada
de personas182. El Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional),
estipulaba los criterios para proceder a la detención de personas:

“... a) Detener a partir del día D a la hora H a todos aquellas personas que la
JCG establezca o apruebe para cada jurisdicción, que signifiquen un peligro
cierto para el desarrollo de las acciones militares o sobre las que existan
evidencias de que hubieran cometido delitos o acciones de gran notoriedad en
contra de los intereses de la Nación que deban ser investigados...”183.

De este modo, partiendo de los lineamientos trazados en la determinación del


oponente184, de las listas elaboradas antes del golpe de Estado, y ampliadas a partir de
las informaciones obtenidas en los interrogatorios a las personas detenidas, un número
siempre creciente de personas desaparecían sin dejar rastro y las autoridades negaban
tenerlos en su poder o conocer su paradero:

“... en tanto esté como tal, es una incógnita el desaparecido, si el hombre


apareciera, bueno, tendrá un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera
en certeza de su fallecimiento, tiene un tratamiento Z, pero mientras sea un
desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es incógnita, es un
desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está
desaparecido...”185.

El informe de la CONADEP, Nunca Más, publicado en noviembre de 1984,


catalogó 8.960 casos de desapariciones, señalando que la figura verdadera podría ser
mayor aún. Enumeró 340 centros clandestinos de secuestro en Argentina y concluyó
que las fuerzas armadas habían violado los derechos humanos de forma organizada,
sirviéndose del aparato del Estado186.
En marzo de 1998, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) presentó ante
el juez español Baltasar Garzón una denuncia, donde señala la connivencia entre

182
El término desaparición forzadas de personas, se utilizó por primera vez, con motivo de la represión
iniciada en Guatemala en 1966, después en Brasil, Chile y Argentina.
183
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 28.
184
“Resumen de la situación enemiga”, pág. 15; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad
Nacional). Febrero de 1976.
185
Conferencia de Prensa de Jorge Rafael Videla, transcripta por Clarín, 14/12/1979.
186
Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Nunca Más - Informe de la Comisión Nacional
sobre la Desaparición de Personas. Buenos Aires, EUDEBA, 1984.

63
empresas y militares en la tarea de represión. Como documento adjunto se incorporaba
una lista de 9.000 trabajadores desaparecidos187.
En diciembre de 2003 el jefe de Gabinete de la Secretaría de Derechos
Humanos, Sr. Rodolfo Mattarollo presentó ante el Alto Comisionado de Naciones
Unidas para los Derechos Humanos la nueva cifra de desaparecidos que asciende a
13.000. Esta nueva cifra corresponde a las nuevas denuncias recibidas sobre
“desapariciones”, provenientes de familiares de las victimas 188. Desde luego las cifras
nunca podrán darse como definitivas, toda vez que casos desconocidos se hacen
públicos, y otros, probablemente, nunca se conocerán, siendo la desaparición forzada de
personas:

“...la modalidad más siniestra del terrorismo de Estado; es decir la utilización


del miedo como resorte del poder. Se trata de una técnica represiva arbitrada
desde la ilegalidad, de carácter clandestino y con vocación de impunidad...”189.

En la mayoría de los casos les correspondía a los Equipos Especiales, más


conocidos como grupos de tareas o patotas, la ejecución de la represión: “...
Procedimientos de detención. Estarán a cargo de Equipos Especiales que se integrarán
y operarán de acuerdo a cada jurisdicción...” 190. El plan secreto de las Fuerzas
Armadas, Plan del Ejército (Contribuyente a la Seguridad Nacional), modificó el
aparato de seguridad para que integrantes de ese aparato en lucha contra la subversión
secuestraran y, en caso necesario, asesinaran personas sospechosas de tener vínculos
subversivos, al respecto en el anexo dedicado a la detención de personas:

“... a) Cada comando de Zona establecerá en su jurisdicción los Equipos


Especiales que resulten necesarios de acuerdo a las características de la
misma. b) La planificación respecto a los elementos a detener se hará, en
principio, sobre la base de listas que cada comando de jurisdicción
confeccionará y que en todos los casos deberá contar con la aprobación
de la JCG...”191.

187
“Líderes sindicales argentinos entregarán a Garzón pruebas de 9.000 desaparecidos”. El País,
17/03/1998.
188
Amnistía Internacional, Comisión Internacional de Juristas. Argentina. Memorial en Derecho. Leyes
de Punto Final y Obediencia Debida. Buenos Aires, Amnistía Internacional, diciembre 2003.
189
Gerardo Ladrove Díaz; “Los “desaparecidos””; en: Homenaje al Dr. Marino Barbero Santos. Volumen
II, Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2001, pág. 251.
190
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 28.
191
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 29.

64
Agregando en el apartado h, la posibilidad de acciones coordinadas entre
equipos de distintas jurisdicciones:

“... La responsabilidad de los Equipos Especiales quedará circunscripta al


ámbito de su jurisdicción, pudiendo coordinar aspectos relacionados a la
detención de personas con el resto de las jurisdicciones a partir del día D a
la hora H...”192.

Los detenidos/secuestrados fueron alojados en los centros clandestinos de


detención, los cuales se dividían en dos grupos los Lugares de Reunión de Detenidos y
los Lugares Transitorios. Se trataba de cárceles clandestinas, ubicadas en dependencias
de las fuerzas armadas, de las policías, o en locales civiles (viviendas, hospitales,
escuelas, etc.). Indefectiblemente todos los centros contaban con una zona destinada al
alojamiento de los secuestrados, y otra a los interrogatorios y torturas. Cada comandante
debía establecer en su jurisdicción lugares de alojamiento de detenidos debiendo hacerlo
sobre las siguientes bases:

“... (1) Las personas que de significativo grado de peligrosidad serán alojadas
en Unidades Penitenciarias de jurisdicción. (2) El resto de las personas serán
alojadas en dependencias militares y agrupadas según el trato que cada Cte en
Cpo e ll MM estime se le debe dar al detenido. (3) Para casos muy especiales y
que por sus características resultare necesario su alojamiento en otra
jurisdicción los respectivos Ctes formularán el pertinente requerimiento a la
JCG...”193.

En el apéndice 1 denominado “Instrucciones para la detención de personas”


incluido al Anexo 3 (Detención de personas) “... 6. Podrán establecerse lugares de
reunión de detenidos los cuales dispondrán de la adecuada seguridad...”194.
Respecto de las condiciones de la detención se especificaba:

“... 11. La incomunicación caracterizará todo el proceso de detención de los


inculpados y solamente podrá ser levantada por la JCG. 12. No se permitirá la
intervención de personas extrañas a las FF.AA. en defensa de los detenidos
quedando librada su posibilidad a resolución de la JCG...”195.

192
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 30.
193
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 29.
194
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág 34.
195
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 34.

65
A pesar de la clandestinidad en la cual trabajaban las fuerzas de seguridad, la
labor de distintas personas y organizaciones ponían en descubierto las técnicas
empleadas en la represión, y llevaban al presidente de facto, Jorge Rafael Videla a
declarar:

“... Yo niego rotundamente que existan en la Argentina campos de


concentración o detenidos en establecimientos militares más allá del tiempo
indispensable para indagar a una persona capturada en un procedimiento y
antes de pasar a un establecimiento carcelario...”196.

En 1972 se había dado uno de los primeros pasos en la sistematización de la


represión, bajo otro gobierno militar, se promulgó el Plan de Capacidades Ejército para
el Marco Interno (PFE-PC MI72). Una reglamentación que siguiendo las enseñanzas
francesas de la contrainsurgencia, dividió al país en 5 zonas de seguridad, que
coincidían con las jurisdicciones de las cabeceras de los cuerpos del ejército. A su vez
las zonas se dividieron en subzonas y áreas, las zonas y subzonas estaban dirigidas por
comandantes y las áreas por jefes. Esta zonificación del territorio o cartografía (como
aparece recogido en los documentos oficiales) permaneció vigente hasta 1983.
Zona 1: Jurisdicción: Capital Federal, Provincia de Buenos Aires excepto los
partidos de Adolfo Alsina, Guaminí, Coronel Suárez, Saavedra, Puán, Tornquist,
Coronel Pringles, Adolfo González Chávez, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Villarino,
Bahía Blanca, Patagones, Escobar, General Sarmiento, General San Martín, Pilar, San
Fernando, Tigre, Tres de Febrero y Vicente López. Hasta fines de 1979 la zona 1
también abarcó toda la Provincia de La Pampa. Cantidad de subzonas: 7 Cantidad de
áreas: 31. Población: 11.502.200 habitantes (Censo de 1980).
Zona 2: Jurisdicción: Provincias de Santa Fé, Entre Ríos, Corrientes, Misiones,
Chaco y Formosa Cantidad de subzonas: 4. Cantidad de áreas: 28. Población: 5.612.000
habitantes (Censo de 1980).
Zona 3: Jurisdicción: Provincias de Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La
Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. Cantidad de subzonas:
4. Cantidad de áreas: 24. Población: 7.263.000 habitantes (Censo de 1980).
Zona 4: Jurisdicción: no tuvo Subzonas sino Areas, y abarcó los siguientes
partidos de la Provincia de Buenos Aires: Escobar, General San Martín, General
Sarmiento, Pilar, San Fernando, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López. Cantidad de

196
Revista Gente, 22/12/1977.

66
subzonas: ---
Cantidad de áreas: 8. Población: 2.010.500 habitantes (Censo de 1980).
Zona 5: Jurisdicción: Parte sur de la provincia de Buenos Aires, y las provincias
de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, y el Territorio Nacional de Tierra del
Fuego. Cantidad de subzonas: 4. Cantidad de áreas: 26. Población: 1.598.000 habitantes
(Censo de 1980)197.
Todo el esquema hasta aquí descripto está contenido en Directivas Secretas,
Órdenes de Batalla y diversos instrumentos que reestructuraron jurisdicciones e
introdujeron modificaciones orgánicas para el accionar clandestino de la represión. Y
así lo destaca la Directiva del Comandante en Jefe de Ejército Nº 504/77:

“... La asunción del Gobierno Nacional por parte de las FFAA el 24 Mar 76,
permitió concebir una ENC integral, coherente y cuya aplicación fuese
conducida desde el más alto nivel del Estado. Esto significó un cambio
substancial de las condiciones en que se llevaba a cabo la LCS, haciendo
posible aumentar considerablemente su eficacia...”198.

Como es sabido el Estado detenta el monopolio de la violencia legal, y en


arreglo a tal facultad tiene todos los recursos posibles de la legalidad, para implementar
medidas de represión. Sin embargo en ocasiones, como ocurrió en Argentina, el Estado
puede liberarse de las limitaciones correlativas, y en arreglo a determinadas finalidades
de aniquilamiento, se dinamizan los caminos al Estado Terrorista. Parte de los
mecanismos que viabilizaron el Estado Terrorista en Argentina, como sistema de
eliminación, estaban recogidos en leyes, decretos, reglamentos, directivas, y planes
oficiales como en la Directiva 404/75 destinada a: “...detectar y aniquilar las
organizaciones subversivas...”199.
El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 puso fin al gobierno constitucional
de Estela Martínez de Perón, y satisfizo los lineamientos postulados en el Plan del
Ejército. El golpe fue encabezado por una Junta Militar de Comandantes en Jefe de las
Fuerzas Armadas, integrada por el Teniente General Jorge Rafael Videla, el Almirante
Emilio Eduardo Massera y el Brigadier General Orlando Ramón Agosti. La Junta se
configuró como poder constituyente, disolvió el Congreso Nacional, las legislaturas

197
Fuente: http://www.nuncamas.org/zonas/zonas.htm
198
Directiva del Comandante en Jefe de Ejército Nº 504/77. (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78. de 20 de abril, pág. 1.
199
Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre, Comandante General del Ejército,
pág. 2

67
provinciales y los concejos deliberantes. Otorgó facultades legislativas al Poder
Ejecutivo, cambió la composición de la Corte Suprema de Justicia y de los Tribunales
Superiores de Provincia. La Junta de Comandantes hizo desaparecer la división de
poderes del sistema republicano, suprimió los derechos civiles, las libertades públicas,
anuló las garantías constitucionales y por encima de ellos se colocaron los objetivos
básicos y estatutos del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional; dicha
autodenominación constituye una fehaciente definición de lo que entendieron como su
misión: reorganizar las relaciones entre los distintos sectores sociales de Argentina.
Las Actas y los Estatutos del Proceso de Reorganización Nacional200 otorgaban
a la Junta de Comandantes amplias facultades, entre ellas, el comando supremo de todas
las fuerzas de seguridad con el fin expreso, entre otros, de destruir la subversión. El
empleo del comando supremo otorgado por el Estatuto se materializo a través de las
múltiples tareas realizadas por las distintas fuerzas, previstas en todas las directivas, y
aplicado en las acciones militares conjuntas.
El aparato represivo descripto fue creado para la guerra contra la subversión y
empleado de manera general conforme a esa finalidad, esto es, sus objetivos y
procedimientos consistieron, según la sentencia del juicio a los Comandante en Jefe de
las FF.AA., en:

“... a)capturar a quienes pudieran resultar sospechosos de tener vínculos con la


subversión, de acuerdo con los informes de inteligencia; b)conducirlos a
lugares situados dentro de unidades militares o bajo su dependencia; c)una vez
allí, interrogarlos bajo tormentos, a fin de obtener los mayores datos posibles
acerca de otras personas involucradas; d)someterlos a condiciones de vida
inhumanas, con el objeto de quebrar su resistencia moral; e)efectuar todo lo
descripto anteriormente en la clandestinidad más absoluta, para lo cual los
secuestradores debían ocultar su identidad y realizar los operativos
preferentemente en horas de la noche, las víctimas debían permanecer
totalmente incomunicadas, con los ojos vendados y se debía negar a cualquier
autoridad, familiar o allegado, la existencia del secuestrado y la de eventuales
lugares de alojamiento; f)amplia libertad de los cuadros inferiores para
200
Las Actas Institucionales a las cuales nos referimos son: el Acta para el Proceso de Reorganización
Nacional del 24 de marzo de 1976; Acta fijando el propósito y los objetivos básicos para el Proceso de
Reorganización Nacional, del 25 de marzo de 1976; Estatuto para el Proceso de Reorganización
Nacional, del 31 de marzo de 1976; y Ley 21.256/1976, de 24 de marzo, por la que se aprueba el
Reglamento para el funcionamiento de la Junta Militar, Poder Ejecutivo Nacional y Comisión de
Asesoramiento Legislativo.

68
determinar la suerte del aprehendido, que podía ser luego liberado, (...) o bien
eliminado físicamente...”201.

La Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, pormenorizaba una


estrategia nacional contrarrevolucionaria conducida desde los más altos niveles,
respecto del inciso de la conducción se pronuncio la Cámara que juzgo a los militares en
1985. En la sentencia se estableció una cadena de indicios respecto de la existencia de
una orden del nivel más alto, en virtud de los siguientes razonamientos: en todo el
ámbito del país, la represión consistió en un procedimiento igual y minuciosamente
calculado. Una orden con tan amplia aplicación espacial sólo pudo ser conferida desde
el nivel más alto. Del mismo modo, las decisiones de contenido genérico sobre la
represión únicamente pudieron adoptarse por la jerarquía más elevada (el
establecimiento y control de innumerables campos de detención en terrenos militares,
detenciones masivas planificadas). También la colaboración, que apoyó la represión
dentro de todo el aparato estatal, necesito de órdenes provenientes del más alto nivel.
Otras instituciones encargadas de la custodia del orden dejaron hacer a los
secuestradores estatales, la Justicia y los funcionarios que tenían a su cargo investigar
no actuaron ni de oficio ni en virtud de denuncias202.
Otros indicios surgen de las declaraciones mismas de los comandantes en jefe.
Repetirlas deja en claro la inexistencia en las fuerzas armadas de unidades fuera de
control. En realidad, es inimaginable que una represión tan vasta haya podido ser
ejecutada por partes descontroladas de las fuerzas armadas. Sobre ella, hablaron los
comandantes en jefe repetidamente desde el inicio mismo del golpe de estado: “... Las
Fuerzas Armadas desarrollarán, durante la etapa que hoy se inicia, una acción regida
por pautas perfectamente determinadas...”203, y repitieron hasta el momento final de su
gobierno en el Documento final de la Junta Militar sobre la lucha contra la subversión
y el terrorismo exigió “... adoptar procedimientos inéditos [en un] marco casi
apocalíptico...”204.

201
Poder Judicial de la Nación. Causa Nº 13/84. Sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Criminal y Correcional Federal, del 9 de diciembre de 1985.
202
Cfr. Poder Judicial de la Nación. Causa Nº 13/84. Sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Criminal y Correcional Federal, del 9 de diciembre de 1985.
203
Proclama del 24 de marzo de 1976, firmada por Jorge Rafael Videla, Tte. Gral., Comandante Gral. del
Ejército; Emilio Eduardo Massera, Almte., Comandante Gral. de la Armada; Orlando Ramón Agosti,
Brig. Gral., Comandante Gral. de la Fuerza Aerea.
204
Documento final de la Junta Militar sobre la lucha contra la subversión y el terrorismo. Abril de
1983, págs. 8-9.

69
“... Si hubieran existido contravenciones realizadas “fuera de combate o de
misiones conexas con necesidades militares”, como expresa el Reglamento de
Leyes de Guerra, deberían haberse juzgado y sancionado aplicando dichas
Leyes de Guerra...”205.

Nuestro interés no esta puesto en argumentar en contrario de quienes consideran


a Videla como un representante de la línea blanda de las FF.AA. o que las patotas
actuaban de forma anárquica206, sin embargo las declaraciones citadas y las referencias
oficiales, respecto de la actuación coordinada, son argumentos que nos hacen al menos
dudar de blandos y anarquía, e inclinarnos por sostener que se trataba de grupos
perfectamente coordinados para actuar en la que consideraban una guerra de nuevo tipo.
Quizá las siguientes declaraciones de Jorge Rafael Videla ayuden a comprender:

“... No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La


sociedad argentina, cambiante, traicionera, no se hubiere bancado los
fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro
en Rosario, y así hasta cinco mil, 10 mil, 30 mil. No había otra manera. Había
que desaparecerlos. Es lo que enseñaban los manuales de la represión en
Argelia, en Vietnam. Estuvimos todos de acuerdo. ¿Dar a conocer dónde están
los restos? Pero ¿qué es lo que podíamos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata,
el Riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se
planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se
pueden responder: quién mató, dónde, cómo...”207.

Recapitulando, nuestro interés está en intentar comprender como fue que se


consiguió por parte de las FF.AA. articular un nosotros pensado desde y hacia un
otro/agresor. Esa idea, del otro como agresor, transformada en premisa208 elimina toda
posibilidad de diálogo y se empeña en la eliminación del otro, y así es como “... el
terror es la esencia de la dominación totalitaria. El terror en el Gobierno totalitario ha
dejado de ser un simple medio para la supresión de la oposición...” 209. En los próximos
apartados intentaremos rastrear como se pensó y se construyo al otro-agresor-

205
Guillermo Daract, “Reivindicación de las FF.AA.”; en: Revista Militar, Nº 722, Buenos Aires, Círculo
Militar, julio/octubre 1989, pág 6.
206
Cfr. Luciano de Privitelo “A un paso del precipicio” Historia reciente de la Argentina; en: Ayer
73/2009, Madrid, Asociación de Historia Contemporánea Marcial Pons, Ediciones de Historia, 2009,
págs. 47-72.
207
Seoane, María. El dictador. Buenos Aires, Sudamericana, 2001, pag. 215.
208
Cfr. Arendt Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires, Taurus, 1998.
209
Arendt, Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires, Taurus, 1998, pág. 372.

70
eliminable-desaparecible, partiendo de los valores del nosotros, cristalizados en el
Estado Terrorista.

3.1. Los valores del Estado Terrorista Argentino.


El régimen militar definió los lineamientos de su accionar mediante el dictado de
una serie de Actas Institucionales210, partiendo de ellas podemos escrutar el plexo
axiológico desde el cual se configuró como poder constituyente. El punto de partida era
el “...tremendo vacío de poder, capaz de sumirnos en la disolución y la anarquía...”211,
esta interpretación de la situación del país como perjudicial para la seguridad y la
unidad nacional, imponía a “... las Fuerzas Armadas, en cumplimiento de una
obligación irrenunciable...”212, asumir la conducción del Estado para conjurar el peligro
e impedir la disgregación nacional. Este razonamiento, planteado ya por Onganía en el
discurso de West Point (1964), postula para las FF.AA. un lugar que va más allá del
prescripto en la Constitución Nacional, en la medida que éstas ya no se subordinan al
poder político instituido según sus normas sino a los supremos intereses de la Nación,

210
Las Actas Institucionales a las cuales nos referimos son: el Acta para el Proceso de Reorganización
Nacional del 24 de marzo de 1976; Acta fijando el propósito y los objetivos básicos para el Proceso de
Reorganización Nacional, del 25 de marzo de 1976; Estatuto para el Proceso de Reorganización
Nacional, del 31 de marzo de 1976; y Ley 21.256/1976, de 24 de marzo, por la que se aprueba el
Reglamento para el funcionamiento de la Junta Militar, Poder Ejecutivo Nacional y Comisión de
Asesoramiento Legislativo.
211
Proclama del 24 de marzo de 1976, firmada por Jorge Rafael Videla, Tte. Gral., Comandante Gral. del
Ejército; Emilio Eduardo Massera, Almte., Comandante Gral. de la Armada; Orlando Ramón Agosti,
Brig. Gral., Comandante Gral. de la Fuerza Aerea.
212
Proclama del 24 de marzo de 1976, firmada por Jorge Rafael Videla, Tte. Gral., Comandante Gral. del
Ejército; Emilio Eduardo Massera, Almte., Comandante Gral. de la Armada; Orlando Ramón Agosti,
Brig. Gral., Comandante Gral. de la Fuerza Aerea.

71
siendo la institución armada la única intérprete cuando se conjugan los motivos para la
intervención. Es una doctrina militar que al excederse de su campo y rol específicos se
transforma en una doctrina política que guía el accionar de las FF.AA. y por la cual
éstas se colocan como instancia política decisiva del proceso nacional.
Tanto es así que la disolución de todas las instituciones y los poderes propios del
sistema republicano, son acompañados por la suspensión de la actividad política, la de
los partidos políticos, y las actividades gremiales.
Se hacía pública una parte de la política de represión utilizada por el régimen
militar, constitutiva junto a otras políticas y prácticas, del terrorismo de Estado,
pudiéndolo caracterizar por todos aquellos hechos de violencia estatal persecutoria
causantes de conmoción y alarma pública, que generaron terror en la sociedad. Ya
hemos hecho mención, en páginas anteriores, respecto del funcionamiento de la
maquinaria estatal para generar represión y terror, desde tiempo antes de la instauración
del régimen militar. Sin embargo la asunción del poder de facto por parte de las fuerzas
armadas supuso la violación de derechos humanos más grave, sistemática y masiva en
la historia reciente de Argentina213. Simultáneamente se instauraban prácticas terroristas
se producían denuncias respecto de las violaciones de derechos humanos, para ir dando
paso a estudios más sistemáticos respecto de cómo operaban las fuerzas de seguridad
del Estado214. Comenzaban a ponerse al descubierto la doctrina y los métodos del
sistema represivo aplicado por el gobierno de las Fuerzas Armadas. Estas primarias
indagaciones fueron sumamente relevantes para dar publicidad a una situación que el
Estado pretendía mantener silenciada porque “... en el terrorismo de estado se encubren
los hechos, se distorsionan, lo que los vuelve más peligrosos...”215.
En su primer mensaje a la población, el Teniente General Don Jorge Rafael
Videla, en ejercicio de facto del Poder Ejecutivo, comunicaba: “... Ha llegado la hora
de la verdad. Demandamos comprensión para las razones que motivaron la actitud
adoptada; para las pautas orientadoras impuestas al proceso de reorganización

213
El campo de violación de los derechos humanos abarcó en Argentina, según la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la O.E.A. los siguientes elementos: Violaciones del derecho a la
vida. Violaciones del derecho a la libertad. Violaciones del derecho a la seguridad e integridad personal.
Violaciones del derecho de justicia y proceso regular. Violaciones del derecho a la libertad de opinión,
expresión e información. Violación de los derechos laborales. Violación de los derechos políticos.
Violación de los derechos de libertad religiosa y de cultos. Cfr. Informe sobre la situación de los
derechos humanos en Argentina. O.E.A., abril 1980.
214
Nos referimos entre otros, a las Madres de Plaza de Mayo, el CELS, la CIDH, Organización de
Estados Americanos, Amnistía Internacional.
215
George, Alexander. Western State terrorism. United Kingdom, Polity press, 1991, pág 43.

72
nacional...”216. Para entender la actitud adoptada por las FF.AA., nos pareció oportuno
recurrir aquí también, a los egregios planteos de Hannah Arendt para quién:

“...Lo que la dominación totalitaria necesita para guiar el comportamiento de


sus súbditos es una preparación que les haga igualmente aptos para el papel de
ejecutor como para el papel de víctima. Esta doble preparación, sustitutivo de
un principio de acción, es la ideología...”217.

No muy alejada de la constatación de Arendt se halla la finalidad manifiesta de


la “... actividad de acción psicológica sobre el público interno y sobre los públicos
afectados por las operaciones, con el objeto de predisponerlos favorablemente y lograr
su total adhesión en apoyo a la misión impuesta...”218. En arreglo a tales fines “... se
deberá recurrir principalmente a las técnicas de información y adoctrinamiento...”219,
cuyos objetivos eran “... reafirmar las normas y valores nacionales que conforman
nuestra cultura occidental y cristiana...”220. Todas estas disposiciones estaban
expresamente pensadas hacia el público interno de las fuerzas tendientes a “... reformar
y confirmar los valores que conforman nuestro tradicional estilo de vida y a demostrar
su superioridad sobre las ideologías foráneas...”221. Si el mensaje al interior de las
fuerzas de seguridad era tan firme y tajante no lo era menos convincente el mensaje del
presidente de facto para la sociedad civil:

“... La Argentina es un país occidental y cristiano, no porque está escrito así en


el aeropuerto de Ezeiza; la Argentina es occidental y cristiano porque viene de
su historia. Es por defender esa condición como estilo de vida que se planteó
esta lucha contra quienes no aceptaron ese sistema de vida y quisieron imponer
otro distinto...”222.

De esta forma podemos comprender los motivos ideológicos o patrióticos que


les mueven, y la consecuencia lógica que extraían de estar legitimados en nombre de
nuestra cultura, que en virtud de su superioridad excluye a las demás. Entre los

216
“ABC en Buenos Aires”, ABC, 1/04/1976.
217
Arendt, Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires, Taurus, 1998, pág. 375.
218
“Acción psicológica”, pág. 64; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional).
Febrero de 1976.
219
“Acción psicológica”, pág. 65; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional).
Febrero de 1976.
220
“Acción psicológica”, pág. 65; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional).
Febrero de 1976.
221
“Acción psicológica”, pág. 65; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional).
Febrero de 1976.
222
The Times, 4/01/1978

73
elementos más habituales, empleados para argumentar en favor de las prácticas y
políticas represivas, se encuentra la defensa de la dignidad y el poder del estado:

“... El eventual deterioro de la dimensión ética del Estado y la necesidad de


salvaguardarla, ante el riesgo de imputación de adscripción a teorías
totalitarias no compartidas sobre la seguridad, estuvieron también presentes en
la adopción de las decisiones que materializaron el ataque frontal, definitivo y
victorioso contra la subversión y el terrorismo...”223.

La lectura de las FF.AA. de una posible ruptura del sistema, fue un elemento
presente en las acciones de estas tendientes al cierre de los espacios políticos, traducidas
en el cercenamiento de derechos y libertades. Esa lectura es sinónimo de percepción por
parte de las fuerzas dominantes, pero no es estrictamente la capacidad real de amenaza
de ruptura. En el caso de Argentina parece poco probable atribuirle a las agrupaciones
político militares una capacidad real de romper definitivamente el sistema. No obstante
las fuerzas dominantes actuaron sobre la base de la percepción de una amenaza
potencial de que ello ocurriera. A ello se debe en parte el golpe de Estado, la búsqueda
de una refundación completa de la sociedad y el exterminio de los opositores. Desde la
lógica militar, estaban completamente convencidos de que una guerra global había
empezado:

“… Las armas nucleares y el peligro de mutua destrucción, frenaron una acción


directa de la Unión Soviética sobre Europa Occidental, pero no cambio la
determinación de alcanzar objetivos del comunismo, para lo cual se
desarrollaron dos acciones indirectas: por un lado una maniobra de cerco que
avanzaría sobre Asia y África y saltaría hacia América Latina, cuyo control por
la revolución marxista sería la fase final de la contienda; por el otro, una
acción política, educativa, cultural y psicológica para destruir los valores con
mayor arraigo en Occidente…”224.

Tenían una concepción de la guerra moderna, semejante a la de los franceses


donde no hay un frente definido, todo el mundo se vuelve sospechoso, se impone el
control sobre toda la población porque el enemigo es interno, esta infiltrado; en
consecuencia se buscan nuevas formas militares para luchar en esta nueva forma de
223
Documento final de la Junta Militar sobre la lucha contra la subversión y el terrorismo. Abril de
1983, pág. 9.
224
Ramón Genaro Díaz Bessone; “La Argentina y la Guerra Revolucionaria”; Revista Militar, Nº 722;
Buenos Aires, Círculo Militar, julio/octubre 1989, pág. 27.

74
guerra, “... Cuando el Ejército fue empeñado en la guerra revolucionaria, estaba
preparado para ello, aún cuando la teoría contenida en los reglamentos debió ser
corregida por la experiencia derivada de los combates...”225. Y si bien se sostenía la
existencia de una guerra revolucionaria se eludió deliberadamente el encuadramiento
del oponente como combatiente. Como manifestaba uno de los tantos reglamentos a los
cuales aludía Díaz Bessone, el RC-8-3: “... El activista, el perturbador del orden, etc.,
no será considerado prisionero de guerra, y, por tal motivo, no tendrá derecho al
tratamiento estipulado en las convenciones internacionales...”226.
La concepción sustentada por las FF.AA., respecto de una victoria sobre la
subversión, condujo, desde su lógica hacia la eliminación de todos los elementos
subversivos. Esto es puesto en claro en el discurso pronunciado por Videla con motivo
del 25 de mayo de 1976:

“... El 24 de marzo próximo pasado, los hombres de armas iniciamos este largo
y difícil camino, y estamos –como dije- dispuestos a transitarlos con firmeza.
Por eso sólo requerimos (...) comprensión hacia la actitud asumida por las
Fuerzas Armadas; comprensión hacia el objetivo final trazado, comprensión
hacia el curso de una acción elegida para el logro de ese objetivo...”227.

Videla se muestra como el combatiente más decidido contra la subversión, algo


que ya había anticipado en la XI Conferencia de Ejércitos Americanos, celebrada en
octubre de 1975 en Uruguay: “... En la Argentina deberán morir todas las personas que
sean necesarias, para restaurar la paz en el país...”228.
En el año 1977 la Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77 fija:

“... Para intensificar la LCS a nivel nacional, el Presidente de la Nación ha


impartido una orientación al Gabinete, que luego debe proyectarse hasta el
nivel provincial, tendiente a implementar en cada área de gobierno la
estrategia sectorial conveniente para erradicar la subversión y normalizar los
ámbitos correspondientes...”229.

225
Ramón Genaro Díaz Bessone; “Guerra o represión”; Revista Militar, Nº 721; Buenos Aires, Círculo
Militar, enero/julio 1989, pág. 35.
226
RC-8-3: Operaciones contra la subversión urbana, de 29 de julio de 1969, pág. 93.
227
Videla, Jorge Rafael. Discurso en ocasión del 25/5/1976, que puede consultarse en la dirección
www.nuncamas.org
228
La Opinión, 24/10/1975.
229
Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77. (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78) de 20 de abril, pág. 1.

75
Si normalizar la situación de excepcionalidad era sinónimo de erradicar la
subversión, se entiende que las autoridades estatales argumentasen que en una guerra
revolucionaria el fin justifica los medios, no pudiendo evitarse acciones que en tiempos
normales constituyen delitos. El coronel (retirado) Guillermo Daract, por ejemplo,
sostiene que:

“... la Guerra Contrarevolucionaria que realizaron las FF.AA. como respuesta,


a la agresión subversiva fue por ser defensiva, y desde un punto de vista ético-
religioso, una Guerra Justa y desde un punto de vista político y jurídico
legítima, porque es legítimo el derecho y la obligación de la defensa de la
Nación, establecidos en nuestra Constitución...”230.

Establecidas las finalidades, esto es acabar con el otro, signado como


subversivo, y donde lo único que cuenta es aniquilar al otro; el cumplimiento del deber
desvanece el fin de la acción y autojustifica los medios, la justificación está
simplemente en la victoria:

“... La culpa y la inocencia se convierten en nociones sin sentido; “culpable” es


quien se alza en el camino del proceso natural o histórico. (...) El terror, como
ejecución de una ley de un movimiento cuyo objetivo último no es el bienestar
de los hombres o el interés de un solo hombre, sino la fabricación de la
Humanidad, elimina a los individuos en favor de la especie, sacrifica a las
“partes” en favor del “todo”...”231.

Aendt nos proporciona indicios de cual sería el origen de las prácticas


represivas, y uno de los informes del CELS al momento de interpretar las causas de la
represión se inclina por considerarlas como derivadas de una ideología tendiente a
mantener intereses y privilegios. La misma consiste, sumariamente, en considerar como
valor supremo de la sociedad a la denominada seguridad colectiva, concepto que
involucra el mantenimiento del statu quo económico y social; la limitación de la libertad
de pensamiento y de expresión; y la preeminencia del estamento castrense como
salvaguardia del sistema, por encima del principio constitucional de la soberanía del
pueblo232. Alain Touraine arriesga por una interpretación en la misma línea al

230
Guillermo Daract, “Reivindicación de las FF.AA.”; Revista Militar Nº 722; Buenos Aires,
julio/octubre 1989, pág. 6.
231
Arendt, Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires, Taurus, 1998, págs. 372-373.
232
Augusto Conte Mac Donell, Noemí Labrune, Emilio Fermín Mignone. El secuestro como método de
tortura. Buenos Aires, Centro de Estudios Legales y Sociales, 1982, pág. 2.

76
caracterizar al Estado Antipopular, por su tendencia a establecer el control por medio de
la represión, como medio excluyente233.
Es decir no se trata solamente de una cuestión de técnicas militares, sino también
de un modelo de poder:

“... Interesa dar un nuevo destino a la nación. Esto es lo que se propone el


proceso de reorganización nacional, como etapa fundamental de la nueva
república. Por esta razón es necesario realizar la segunda organización
nacional...”234.

En el terrorismo de Estado hay un objetivo definido, mediante el desarrollo de


tecnologías de exterminio, donde se reorganiza binariamente el mundo entre un uno
Estatal y un otro prescindible y peligroso que debía y merecía ser destruido 235. Una parte
de las consecuencias de esta actitud es imprevisible, dado que el uno Estatal se define de
forma excluyente y sus pretensiones se presentan como incompatibles con las del otro,
toda vez que la Junta Militar consideraba “... imprescindible para reconstruir el
contenido y la imagen de la Nación, erradicar la subversión...”236. Se elimina a los
individuos (subversivos), a favor de la Nación, lo que en términos más generales refiere
Arendt como la fabricación de la Humanidad, por lo cual se fundamentaba intentar
conseguir:

“...Vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de


la dignidad del ser argentino. [y la] Vigencia de la seguridad nacional,
erradicando la subversión y las causas que favorecen su existencia...”237.

Se cimientan prejuicios, sustentados en la desinformación programada, trayendo


como resultados primeros y más visibles:

“...que, pese a contar los comandantes de las fuerzas armadas que tomaron el
poder el 24 de marzo de 1976, con todos los instrumentos para llevar a cabo la
represión de modo lícito, sin desmedro de su eficacia, optaron por la puesta en

233
Touraine, Alaine. América Latina: Política y Sociedad. Madrid, Espasa-Calpe, 1982.
234
Mensaje del Ministro de Planeamiento General D. Ramón Genaro Díaz Bessone, del 23/11/1976
235
Pilar Calveiro, “Los usos políticos de la memoria”; en: Gerardo Caetano (coordinador), Sujetos
sociales y nuevas formas de protesta en la historia reciente de América Latina. Buenos Aires, FLACSO,
2006, pág 362.
236
Acta estableciendo el propósito y los objetivos básicos para el proceso de Reorganización Nacional.
25 de marzo de 1976.
237
Acta estableciendo el propósito y los objetivos básicos para el proceso de Reorganización Nacional.
25 de marzo de 1976.

77
marcha de procedimientos clandestinos e ilegales sobre la base de órdenes que
impartieron los enjuiciados...”238.

El General Díaz Bessone admitió los procedimientos clandestinos, y consideró


que en la guerra contrarrevolucionaria los desaparecidos y las ejecuciones extralegales
son daños colaterales239. Algo semejante reconocía la Junta Militar “... los calificativos
de inédita, excepcional y límite son ciertos y no guardan ningún propósito
exculpatorio...”240. El general Ramón Camps daba más precisiones respecto de la
represión en Buenos Aires, mientras estuvo al mando de las fuerzas policiales afirmaba:
“... he ordenado la muerte de cinco mil personas...”241.
Contaban con una preparación intelectual e ideológica242, tenían todos los
medios y recursos estatales, y una concepción virtual del enemigo: la subversión;

“... Por “subversión” cabe entender, metodológicamente, aquello que atenta


contra nuestro ser nacional y los principios básicos de nuestro ordenamiento
socio-político en su concreta configuración histórica y jurídica. Pero ella, la
“subversión”, representa algo más: esencialmente es lo contrario al
Orden...”243.

238
Poder Judicial de la Nación. Causa Nº 13/84. Sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Criminal y Correcional Federal, del 9 de diciembre de 1985.
239
“¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no tortura?”. “¿Usted
cree que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco
con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas”.
(http://200.61.159.98/diario/el pais/1-24901.html)
240
Documento final de la Junta Militar sobre la lucha contra la subversión y el terrorismo. Abril de
1983, pág. 9.
241
“Fuertes rumores sobre la mala salud del general Camps”, ABC, 27/9/1985
242
Arendt define a “...Una ideología es muy literalmente lo que su nombre indica: la lógica de una idea.
Su objeto es la Historia, a la que es aplicada la “idea”; el resultado de esta aplicación no es un cuerpo de
declaraciones acerca de algo que es, sino el despliegue de un proceso que se halla en constante cambio.
La ideología trata el curso de los acontecimientos como si siguieran la misma “ley” que la exposición
lógica de su “Idea”. Las ideologías pretenden conocer los misterios de todo el proceso histórico -los
secretos del pasado, las complejidades del presente, las incertidumbres del futuro - merced a la lógica
inherente a sus respectivas ideas...”. Arendt, Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Buenos Aires,
Taurus, 1998, pág 375
243
Gobierno. El Terrorismo en la Argentina. Evolución de la delincuencia terrorista en la Argentina.
Buenos Aires, el Gobierno, 1979, pág. 518.

78
3.2. ¿Qué es lo que busca la tortura?, ¿Quiénes eran los torturadores?
Hemos bosquejado la autoimagen que las FF.AA. tenían de si mismas como
guardianas de la unidad nacional, o como diría uno de los intelectuales de la época los
defensores de la argentinidad244. Intentamos señalar los contribuyentes en la percepción
de esa imagen, y como esos elementos junto a experiencias de actuación concreta
sirvieron para planear y conducir el golpe de Estado de 1976. Al mismo tiempo
quisimos reconstruir como las Fuerzas Armadas, con el auxilio de las fuerzas policiales,
penitenciarias, y de inteligencia, ejercieron un control total sobre el territorio y sobre la
población. Entre las disposiciones y actuaciones menciondas como antecedente,
referimos al decreto 261/1975 cuando se previó el empleo de la estructura de las
fuerzas policiales y militares “... a efectos de aniquilar el accionar de los elementos
subversivos...”245. Según Italo Luder246 aniquilar el accionar de los elementos
subversivos:

“... quiere decir inutilizar la capacidad de combate de los grupos subversivos,


pero de ninguna manera significa aniquilamiento físico ni violación a la
estructura legal que en el país permanecía para derivar todo lo que fuera
represión dentro de un marco legal. Los decretos de ninguna manera suponen
la represión fuera de la ley...”247.

Sin embargo las FF.AA. entendieron que fueron convocadas por el gobierno
constitucional, mediante el decreto número 261 (5 de febrero de 1975), y el decreto
número 2772 (6 de octubre de 1975), para enfrentar a la subversión en un “... marco,
casi apocalíptico...”248 y que en arreglo “... a la cuota de pasión que el combate y la

244
Nos referimos a las expresiones de Matías Suarez, catedrático de historia, quien supo ver en la
actuación de las FF.AA. durante el Proceso de Reorganización Nacional, a auténticos defensores de la
argentinidad “... fortalecidos por la savia hispánica y católica que los nutre, opondrán al caos material y
moral en el que vivimos, camuflados por mitos vacíos, aquello que fue fórmula permanente de la
civilización: la Verdad, la Autoridad, el Orden, la Jerarquía, el Honor, la Religiosidad y la Justicia...”.
Cfr. Suárez, Matías. Defensa de la Argentinidad. Fundamentos filosóficos, políticos, culturales y
religiosos de la nación argentina. Buenos Aires, Plus Ultra, 1978.
245
Decreto número 261/1975, de 5 de febrero; que ordena ejecutar las operaciones militares que sean
necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la
provincia de Tucumán. Argentina. Decreto 2.772/1975, de 6 de octubre; por el que se libran órdenes de
ejecución de operaciones militares y de seguridad para eliminar o aniquilar la acción de todos los
elementos subversivos en todo el territorio del país.
246
Senador Nacional (1973) en representación de la provincia de Buenos Aires, en ese carácter ocupo la
presidencia del Senado de la Nación (1975), y cuando la Sra. Presidenta tomó licencia ejerció el Poder
Ejecutivo Nacional (septiembre-octubre 1975).
247
Testimonio del Doctor Italo Luder, 22 de abril de 1985. en: Poder Judicial de la Nación. Causa Nº
13/84. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correcional Federal.
248
Documento final de la Junta Militar sobre la lucha contra la subversión y el terrorismo. Abril de
1983, pág. 9.

79
defensa de la propia vida genera [se] pudieron traspasar, a veces, los límites del
respeto a los derechos humanos fundamentales...”249.
De acuerdo a lo que hemos ido señalando respecto de la preparación militar en la
guerra revolucionaria, la adscripción a la doctrina de la seguridad nacional, el plan
CONINTES, la ejecución del Operativo Independencia, la participación en la
Operación Cóndor, y las valoraciones judiciales respecto de las características del
sistema represivo implementado por el Proceso de Reorganización Nacional,
consideramos que se adoptaron procedimientos inéditos mediante la utilización del
terror y la tortura en arreglo a determinadas técnicas de destrucción psicofísicas. Ello es
lo que intentaremos bosquejar a continuación.
Todo comenzaba con las listas confeccionadas y aprobadas por la JCG, las
detenciones, y el traslado al C.C.D.250, con un claro objetivo la descomposición de la
personalidad del detenido. Un modelo detallado con precisión en el libro del profesor de
la Escuela Superior de Guerra, Isidoro Jorge Ruiz Moreno251:

“... No falta ni siquiera la experiencia de prisioneros, una de las, más fuerte,


pues estos campos no responden a los requisitos establecidos por la Convención
de Ginebra, sino que son adoptados de la experiencia vietnamita. Que lleva al
límite de la resistencia y de la voluntad, ya que en última instancia, se prueba
a si mismo, porque esta enfrentado a su propia superación: en cualquier
momento puede solicitar su retiro del curso, y le es admitida su separación al
instante, sin que ello implique desdoro. Todos los participantes en un ejercicio
caen prisionero, tarde o temprano, y saben que van a pasar por un tramo muy
desagradable antes de llegar a la salida. El candidato es capturado
sorpresivamente, encapuchado y golpeado siguiendo un método preestablecido.
Sus instructores no le escatiman el uso de esos garrotes de caucho que usa la
Policía, aunque constantemente bajo la vigilancia de un médico y un psiquiatra.
Encerrado desnudo en un estrecho pozo que lo mantiene forzosamente de pie –
mejor dicho sepultado en él- se encuentra el infeliz cubierto por una chapa de
lata o zinc que lo abrasa al sol o lo congela de noche, recibiendo una sola
249
Documento final de la Junta Militar sobre la lucha contra la subversión y el terrorismo. Abril de
1983, págs. 8-9.
250
Cfr. “Anexo 3: Detención de personas”; en Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad
Nacional). Febrero 1976.
251
Abogado - Doctor en Derecho y Ciencia Sociales. Ex profesor titular en la Facultad de Derecho de la
Universidad de Buenos Aires - Profesor de Historia Argentina en la Escuela Superior de Guerra del
Ejército. Miembro de número en la Academia Nacional de la Historia y en la Academia Nacional de
Ciencias Políticas.

80
comida por día y ahí permanece inmóvil por tres días. Sólo sale para ser
interrogado sobre detalles y características del curso que está realizando y
para obtener su información sobre el comando es golpeado cuando es menester,
y también cuando no hace falta. Hasta entonces en su sepultura ha debido
escuchar constantemente música popular centroamericana o proclamas
marxistas y subversivas que un altoparlante propala sin cesar...”252.

El entrenamiento referido formó parte de la preparación de las fuerzas de


seguridad para la función represiva y aniquiladora ejecutada desde el Estado entre 1976
y 1983. Siendo la diferencia más notoria entre el entrenamiento y lo ocurrido en las
sesiones de tortura en los C.C.D., el hecho de que aunque el detenido/secuestrado
solicitase su retiro de la sesión de tortura, su solicitud no le sería admitida.
Otro de los elementos inéditos esta dado por el carácter clandestino de la
represión, el mismo tenía como objetivo un fuerte componente intimidatorio, el ataque
localizado sobre algunos grupos se extendía y proyectaba al conjunto de la comunidad.
Es decir el conjunto social se convertía en destinatario de una acción intimidatoria,
donde el terror adquiere trascendencia en cuanto forma de control social a través del
miedo. Puesto que el temor suficientemente exacerbado puede determinar la conducta
de las personas, apelando a sus sentimientos primarios253.
Si bien la represión tuvo desde el primer día un carácter sistemático y metódico,
las acciones individuales de los Equipos Especiales o grupos de tareas, aparecían como
arbitrarias. Todo esto provocaba un terror de un grado cercano a la parálisis. Por
ejemplo la política de secuestros, al establecerse como método, traslada a la sociedad en
su conjunto la incertidumbre.
La entrada en el universo clandestino, para el secuestrado, se produjo con el
sistema de torturas, pensado para la destrucción de su identidad, e incluso su
desaparición física. La tortura configuró la bisagra entre el adentro y el afuera del
universo clandestino. Si el tormento es, en cualquier circunstancia, una experiencia
límite, el hecho de que se practicara dentro de las redes de un poder que siendo estatal
no era oficial sino clandestino, hacía de ella una experiencia mucho más temible y
total254.
252
Ruiz Moreno, Isidoro. Comandos en Acción. El Ejército en Malvinas. Buenos Aires, Emecé, 1986,
pág. 41
253
Cfr. Duhalde, Eduardo Luis. El estado terrorista argentino. Buenos Aires, El Caballito, 1983.
254
Pilar Calveiro, “La experiencia concentracionaria”; en: Clara E. Lida; Horacio Crespo; Pablo
Yankelevich (compiladores). Argentina, 1976: estudios en torno al golpe de Estado. Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 2008, pág. 194.

81
Cuando hablamos de torturas no nos referimos solamente al hecho de infligir
dolor físico a una persona, sino al conjunto de las vejaciones y sufrimientos que se le
hace padecer física y psíquicamente: nos referimos al miedo a la tortura y a la muerte
que sufre el prisionero; al aislamiento; a la impotencia total ante la impunidad con que
operan los torturadores; al hambre y frío a los que habitualmente someten a la víctima; a
las enfermedades no tratadas ni curadas; a las violaciones255.
Como elemento de síntesis a lo antes mencionado transcribimos parte de la
entrevista realizada a Cesar Manuel Román, estudiante secundario del Colegio Normal
de Concepción del Uruguay y miembro fundador del centro de estudiantes de dicho
establecimiento educativo, detenido el 16 de julio de 1976 en Concepción del Uruguay:

“...de entrada no más empezaron los interrogatorios. La tortura estaba


organizada por una patota (...) de la que estaba a cargo un tipo que se hacía
llamar el inspector Crescenzo, pero ese tipo interrogaba, pero no torturaba, el
que torturaba era Mazzaferri, el Moscardón Verde [Julio Cesar Rodríguez],
otro tipo que le decían el cordobés, y después había una cantidad de milicos
que acompañaban, que te pegaban puñetazos. (...) No nos dejaban dormir,
entonces, cuando no nos estaban interrogando, (...) en general porque era
bastante cambiante, nosotros estábamos en sillas sentados, mirando la pared,
con las manos atrás y las teníamos atadas, y por momentos estábamos
encapuchados, o con pañuelos en los ojos. Y te pegaban, desde atrás, con las
manos abiertas en los oídos (...). En el calabozo, te mandaban ahí como una
especie de castigo. (...) Y en los interrogatorios, que ahí es donde la cuestión se
ponía áspera, porque era constantemente golpe, golpe, (...) ellos te preguntaban
por el mimeógrafo, por la volanteada, pero nosotros no teníamos ni la menor
idea (...). Mientras nos interrogaban Mazzaferi tenía la 9 m.m., (...) había dos
tipos con las ametralladoras que te estaban apuntando constantemente. (...) El
segundo día, que me comí una paliza impresionante, antes de que me comiera la
paliza que me comí, (...) Mazzaferri se puso atrás, yo estaba atado en la silla
(...) y en un momento saca la 9 m.m. y me dice: - Canta, pendejo hijo de puta,
porque sino te voy a matar. Me pone la pistola en la cabeza y me dispara todo
el cargador, que estaba vacío. Eso lo hizo varias veces, incluso, nos mostraba
que le ponía una bala, y te tiraba. (...) El moscardón en un momento me pega
255
Daniel Pereyra; “ Argentina: militares torturadores”; en: Mientras tanto, Nº 90, Barcelona, primavera
2004

82
una patada en los testículos, y empecé a orinar sangre, y empecé a sentir unos
dolores tremendos, pero trate de no decir nada porque cada cosa que vos decías
se te volvía en contra, si yo les hubiera dicho que me dolían, me hubiesen
pegado más ahí. Al día siguiente, llovió, una lluvia impresionante, a la noche
seguía lloviendo (...) me hicieron desnudar, a varios de nosotros nos hicieron
desnudar, y al patio, toda la noche en el patio (...). Me ponen la capucha, me
atan con las manos atrás, y me llevan a la sala de tortura donde lo tenían a M.
P., mi amigo, que no era la misma sala a donde nos llevaban a nosotros, y entro
y lo tenían a M. P. atado a una cama elástica, y ahí estaba Mazzaferri que tenía
la picana en la mano (...) le pegaba a la cama elástica y salían chispas, y M. P.
estaba desmayado, yo cuando lo vi pensé este esta muerto, le pone la picana en
una tetilla, y se arqueo del dolor y dio un grito impresionante. Y me dice
Mazzaferri:- ahora seguís vos pendejo de mierda. Y ahí me desmayé...”256.

El catedrático italiano de psiquiatría Dr. Giovanni Jervis, parece poder


explicarnos algunos objetivos de la tortura, “... sobre todo si es científica, es utilizada
también en cuanto a determinar daños permanentes en la capacidad operativa del
torturado...”257. Cuya finalidad sería, según Jervis:

“... negar hasta destruir su propia imagen y su conciencia de sí, es decir, su


propia personalidad, de su propio compromiso militante, de su propia dignidad
social, de la autonomía misma de los propios pensamientos y de la propia
voluntad...”258.

Estas técnicas psicológicas tendientes a la desintegración de la identidad de los


torturados, se iniciaba en la detención ilegal, porque el secuestro posibilitaba un alto
grado de discrecionalidad en las fuerzas de seguridad, continuaba con el aislamiento del
detenido toda vez que “...La incomunicación caracterizará todo el proceso de
detención de los inculpados y solamente podrá ser levantada por la JCG....”259. La
certeza del detenido de que sus captores lo eran todo “... Nosotros somos todo para vos.
La justicia somos nosotros. Somos Dios...”260, y que en arreglo a las ordenes impartidas

256
Entrevista realizada, por el autor, en febrero de 2010. Existe causa judicial: Román Cesar Manuel S/
Denuncia Expediente: 56.208, en tramite por ante el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, a
Cargo del Dr. Gustavo Pimentel.
257
Giovanni Jervis, “La tecnología Della tortura”. In: Sapere, Nº 777, diciembre 1974, págs. 30-36.
258
Giovanni Jervis, “La tecnología Della tortura”. In: Sapere, Nº 777, diciembre 1974, págs. 30-36.
259
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976.
260
Legajo Nº 7.397, CONADEP. Dr. Norberto Liwsky.

83
por las cadenas de mando, decidirían sobre su vida y su muerte, sin que el detenido
pudiera hacer nada para incidir en la decisión de sus captores. Si a ello se le suma las
sesiones de tortura física, que acompañaba indefectiblemente la estancia de cada
detenido, se completa el cuadro de la experiencia concentracionaria. Al respecto Pilar
Calveiro reflexiona:

“... el campo se caracteriza por su atmósfera de desconfianza perenne, fundada


en la sobreexposición intencional de la traición y en la absoluta prohibición
de cualquier forma de solidaridad. Promueve la individualidad a ultranza e
impide la creación de relaciones carentes de suspicacia, salvo en casos
excepcionales. Se obliga a cada persona a vivir como una entidad aislada de las
demás...”261.

Interesa rescatar aquí el trabajo del psicólogo argentino Carlos Samojedny, quién
desde la experiencia explica como se transfiguró la vida cotidiana en prisión (Unidad
Carcelaria 6 de Rawson) sobre criterios de represión psicológica:

“... En la cárcel se nos prohibió y reprimió la lectura, la escritura, conversar y


todo intento de comunicación entre los detenidos políticos, y se llegó al extremo
de prohibir y reprimir el pensamiento con ordenes como “¡Usted no piensa!”,
“¡No saque conclusiones!”, “¡Aquí ya esta todo inventado! ¡No hay que
inventar nada!”. “¡Aquí el único que piensa soy yo!”, “Ustedes hacen lo que
yo ordeno!”, etc., etc. En todos estos casos la prohibición iba acompañada de
la represión, y cuando los compañeros se atrevían a expresar: “A mí me parece
que...” o “Yo pienso ...” eran sancionados por “contestar-mal-al-celador” o
por “faltarle-el-respeto-al-celador...”262.

El control del territorio y la población tenían un claro objetivo el dominio por


medio del terror. Una estrategia de subyugación por el miedo provocado en la población
por el secuestro/desaparición de personas; el encarcelamiento clandestino; la tortura
sistemática; el asesinato; la persecución; los exilios; toda la sociedad se convirtió en
objeto del programa de las FF.AA.:

261
Pilar Calveiro, “La experiencia concentracionaria”; en: Clara E. Lida; Horacio Crespo; Pablo
Yankelevich (compiladores). Argentina, 1976: estudios en torno al golpe de Estado. Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 2008, pág. 197.
262
Samojedny, Carlos. Psicología y dialéctica del represor y el reprimido. Buenos Aires, Rojoblanco,
1986, pág. 497.

84
“... La técnica era rodear la manzana, crear pánico, hacer pensar a la gente
que se buscaba un tipo peligroso. El no te metas como sistema impuesto a la
fuerza. Nadie podía preguntar nada. ¿Quién iba a interponerse para defender a
una persona Que obligaba a copar una manzana entera?...”263.

Respecto de la existencia de sobrevivientes-liberados, Duhalde argumentaba a


favor de una hipótesis, según la cual, la existencia de supervivientes no siempre es
producto de una desprolijidad o benevolencia del terrorismo de estado argentino:
“... Hay un cierto número de casos que bien pueden tener origen en la propia
necesidad estratégica de corroborar los resultados del método aplicado,
mediante la verificación de la conducta posterior de estas personas,
pertenecientes a una sociedad occidental desarrollada, con determinados
orígenes de clase, formación intelectual y política, edad, etc...”264.
El trabajo de Estela Scipioni, respecto de los móviles de la tortura va en la
misma dirección, quién al referirse a los objetivos de la prácticas represivas sostiene que
no buscaban extinguir a físicamente a la guerrilla, “... sino también y sobre todo con el
objeto de atemorizar a toda la población y de impedir cualquier intento de
oposición...”265. Entonces los sobrevivientes-liberados, desempeñaron un papel
importante en la diseminación del terror tanto dentro del campo como fuera de él. Ellos
eran la prueba irrefutable de la omnipotencia del sistema.
Michel Foucault en vigilar y castigar interpreta el castigo como poder: una
forma de poder una tecnología política así como uno de tantos instrumentos en el
amplio terreno de las relaciones de poder, una táctica política266. El castigo es desde
esta perspectiva un instrumento de control que domina el cuerpo para doblegar el alma;

“... Toma prisionero a un subversivo. Ese hombre está inserto en una célula de
3 a 5 personas. Es necesario interrogarlo para detectar a otro. Una vez que se
reconstruye a la célula, sólo uno de ellos está conectado con la otra célula. De
ese modo se puede ir reconstruyendo el tejido, se va armando un cuadro en
donde están los nombres de aquellos que pertenecen a una célula, luego la
263
Reportaje a Marcelo Augusto Chavanne, empresario opositor al Proceso de Reorganización Nacional.
Estuvo detenido en el 1º Cuerpo de Ejército, en la prisión de Campo de Mayo y finalmente en la U.2 de
Villa Devoto, permaneciendo más de un año y medio preso sin motivo (Cfr. Caso nº 78 Poder Judicial de
la Nación. Causa Nº 13/84. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correcional Federal).
Extractado de Revista La Semana, 29/9/1983, pág. 13.
264
Duhalde, Eduardo Luis. El estado terrorista argentino. Buenos Aires, El Caballito, 1983, pág. 14.
265
Scipioni, Estela Patricia. Torturadores, apropiadores, asesinos: el terrorismo de estado en la obra
dramática de Eduardo Pavloski. Kassel, Edition Reichenberger, 2000, pág. 149
266
Foucault, Michel. Vigilar y castigar. México, Siglo XXI, 1987, pág. 30.

85
célula con la que están conectados y así sucesivamente hasta llegar a la
cabeza, a la cúpula, a la jefatura...”267.

Finalmente la tortura como experiencia en extremo dolorosa busca inscribir en la


memoria del torturado la incitación a no repetir su acción. Relación absolutamente
asimétrica: violentando el cuerpo del otro, el torturador busca ese pliegue donde el
torturado se entrega incondicionalmente268.
¿Quiénes eran los torturadores?
Sciopini se pregunta, y nosotros con ella, “... ¿Quiénes son estos seres capaces
de infligir penas tan horrendas a sus semejantes? ¿Cómo es posible que un ser humano
llegue a tanto?...”269. La autora comprueba que los escasos estudios referidos al
particular, mayoritariamente parten de los testimonios indirectos es decir de las
personas que sufrieron las torturas. Sin embargo existen casos de testimonios directos, y
entre unos y otros han permitido inferir a los investigadores implicados en el
conocimiento de los perpetradores de los tormentos, que los torturadores son, en su gran
mayoría, personas cuya integración social no difiere en principio de cualquier otro
ciudadano.

“... La impresión de que los torturadores serían personas con anomalías


psicológicas latentes pero de gran importancia y que debido a sus
predisposiciones enfermizas disfrutarían atormentando a sus víctimas es algo
que ya no se puede mantener. La praxis de la tortura constituye una entidad
técnica más de la guerra psicológica y, por lo general (...) puede ser ejercida
por cualquier miembro de la sociedad con un marco ético “normal y corriente”
en tanto se fomente su sumisión incondicional a una autoridad que lo libere de
la responsabilidad de sus actos personales y le presente su actividad de
torturador como socialmente necesaria...”270.

El trabajo de Pilar Calveiro271, escrito desde la experiencia, retoma un tema que


ya ha desarrollado en otras páginas: el de los campos de concentración como
267
“Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”, Página/12, 31/08/2003.
268
García, Raúl. Micropolíticas del cuerpo: de la conquista de América a la última dictadura militar.
Buenos Aires, Biblos, 2000, pág. 141.
269
Scipioni, Estela Patricia. Torturadores, apropiadores, asesinos: el terrorismo de estado en la obra
dramática de Eduardo Pavloski. Kassel, Edition Reichenberger, 2000, pág. 151
270
Horacio Riquelme; “América del Sur: derechos humanos y salud psicosocial”; en: Horacio Riquelme
(editor). Era de nieblas. Caracas, Nueva Sociedad, 1990.
271
Pilar Calveiro, “La experiencia concentracionaria”; en: Clara E. Lida; Horacio Crespo; Pablo
Yankelevich (compiladores). Argentina, 1976: estudios en torno al golpe de Estado. Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 2008.

86
instituciones creadas por el Estado como centros de aniquilación. La autora reconstruye
con minuciosidad la organización y administración de los campos, y explica, que se
partía del principio de que los miembros del aparato de seguridad compartieran las
responsabilidades y fueran todos partícipes de las sesiones de tortura.
En las fotos que acompañan al informe Nunca más de la CONADEP se ve una
pieza probablemente utilizada para las torturas, en cuyas paredes diversos cuadros
aminoran la blanca asepsia de una entidad hospitalaria y que han de haber servido para
el esparcimiento del “personal en funciones”. Así un póster llama a respetar la luz roja,
otro muestra un paisaje del sur de Argentina y un tercero pone en primer plano un
molino de viento de Holanda. Todo ello manifiesta que se había instalado allí una nueva
forma de cotidianidad y que los agentes torturadores habían hecho suyo ese espacio con
privacidad cultural propia272.
Las FF.AA. habían previsto la importancia de la acción psicológica al interior de
las fuerzas, “.... con el objeto de predisponerlos favorablemente y lograr su total
adhesión en apoyo de la misión impuesta...”273. Esta predisposición y adhesión en
algunos casos afecto a los perpetradores, Horacio Verbitsky da una lista de torturadores
y afirma:

“... Todos eran integrantes de los grupos operativos y de torturadores. Ocho de


ellos fueron dados de baja, cuando se comprobó que sufrían alucinaciones y
habían comenzado a aplicar castigos a sus esposas e hijos...”274.

El Proceso de Reorganización Nacional, se convirtió en un significante: terror.

272
Horacio Riquelme, “Ética profesional en tiempos de crisis. Médicos y psicólogos en las dictaduras de
América del Sur”; en: Polis, Revista de la Universidad Bolivariana. Chile, Universidad Bolivariana,
volumen 3, Nº 8, 2004.
273
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976.
274
Verbitsky, Horacio. Rodolfo Walsh y la prensa clandestina. 1976-1978. Buenos Aires, Urraca, 1985,
pág. 35.

87
3.3. La construcción del enemigo de la nación.
Hemos visto el convencimiento de los militares respecto de su convicción de
estar viviendo un enfrentamiento de nuevas características, pensado como una guerra
ideológica donde el marxismo intentaba extender su hegemonía para hacerse con el
control del mundo275 y es un convencimiento vigente a día de hoy276. Decididos a
enfrentarse a su oponente, lo hacían desde el prisma del discurso de la seguridad
nacional, un discurso que vertebró creencias, valores culturales y códigos de conducta
social, construido a partir de representaciones culturales que refuerzan prácticas sociales
excluyentes y discriminatorias. Como señalamos supone una concepción del mundo
bipolar, de guerra total y permanente entre occidente cristiano y comunismo ateo.
Trasladada al ámbito interno, esta premisa supone que el enemigo, el subversivo actúa
mediante la guerra revolucionaria. Por lo tanto, el estado, frente al peligro del
marxismo, debe armar una máquina de guerra contrarrevolucionaria que termina por
limitar las libertades individuales y se presenta como un poder absoluto sobre las
personas.
Pero ¿quién era el enemigo en esta nueva guerra? Según creían podía ser
cualquier persona, cualquiera podía ser un infiltrado, como destaca el general Albano
Harguindeguy:

“... Una cosa es hacer inteligencia sobre tropas, sobre enemigo real, uniforme,
bandera, ideología de otro país, y otro es con el enemigo embozado del
elemento terrorista subversivo que actúa diseminado entro de la
población...”277.

Con la misma claridad otro destacado jefe militar, Díaz Bessone, revela:

275
Según el Ejército Argentino la guerra ideológica “... será la que aspire a imponer o defender una
creencia, una doctrina, una filosofía, etc. (...) Responde a la clasificación de ideológica la guerra
revolucionaria comunista, que es la que desarrolla el comunismo internacional para imponer la doctrina
marxista en el mundo. No obstante, tiene también una finalidad política que la acompaña, en tanto la
expansión marxista conforma un dominio político hegemónico del país que irradia marxismo, sobre los
países comunizados...”. Reglamento del Ejército Argentino RV-136-1 Terminología Castrense de uso en
las fuerzas terrestres. Instituto Geográfico Militar, 1969. Apéndice rectificativo, 1971. (Debían ser
adquiridos obligatoriamente por comandos, institutos, organismos, unidades y subunidades
independientes, además del personal superior de los cuerpos comando y profesional (todos los oficiales)).
276
“... Quiero manifestar como lo he hecho en oportunidades anteriores (...) los hechos protagonizados
por el Ejército mientras yo fui su comandante en el marco de la guerra interna librada contra el
terrorismo subversivo (...) Reiterar que asumo en plenitud mis responsabilidades castrenses en todo lo
actuado por el Ejército argentino en esa guerra interna a la que he hecho referencia...”. Declaraciones
de Jorge Rafael Videla ante el Tribunal Oral Penal Nº 1 de Córdoba, 5 de julio de 2010.
277
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. (Escadrons De La Mort: L'Ecole Française). Francia,
2003. Documental dirigido por Marie-Monique Robin.

88
“... Están en todos los lugares. Están atendiendo un comercio, están asistiendo
a clases en la universidad o en colegios, están enseñando como profesores.
Puede ser un médico, un abogado, un ingeniero, un trabajador, un obrero...”278.

En la misma creencia compartida estaba el Ministro de Gobierno de la Provincia


de Buenos Aires, Jaime Smart:

“... Hay mucho todavía que averiguar en el país, porque la subversión y estos
combatientes no nacieron de la nada. Todo eso fue causa de personas.
Llámense políticos, sacerdotes, periodistas, profesores de todas las categorías
de la enseñanza, que en su momento los armaron, y ahora han dado un paso
atrás tratando de pasar desapercibidos...”279.

No menos claro fue el provicario castrense Monseñor Victorio Bonamín, quién a


pocos días de iniciado el Proceso de Reorganización Nacional se refirió al enemigo
subversivo como a los representantes del demonio, quienes actúan en: “... la guerrilla
que mueven en el país unos hijos degenerados de la Argentina contra su propio
país...”280.
Entre la creencia de que los miembros de la guerrilla eran hijos del demonio y la
visión de que cualquier persona podía ser el enemigo, existe la certeza de que el
enemigo esta entre nosotros “... porque ellos no llevan uniforme que los identifique. Al
contrario, visten la ropa del paisano, del hombre común, del hombre de la calle...” 281.
Se trata de una construcción social, y de representaciones culturales que desde el
nosotros, piensan al otro como agresor, como todo aquel que no este de acuerdo con los
valores de la sociedad occidental y cristiana. El otro/agresor, entendido como el otro
ajeno a los valores del nosotros, se convertirá en el otro a eliminar de la sociedad, toda
vez que el nosotros que piensa al otro lo hace en términos excluyentes.
Quienes libraron la lucha contra el enemigo interno debieron primero construirlo
y lo hicieron por medios de pautas creadoras de un nuevo peligro la subversión.
Intentaremos observar la sedimentación del discurso sobre la peligrosidad del otro,
como se institucionaliza en leyes, decretos, disposiciones y reglamentos, edificadoras

278
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. (Escadrons De La Mort: L'Ecole Française). Francia,
2003. Documental dirigido por Marie-Monique Robin.
279
Declaraciones de Jaime Lamont Smart, Ministro de Gobierno bonaerense, a LS - 11 Radio Provincia
de Buenos Aires, y transcriptas en: La Nación, 12/12/1976, bajo el titular “Desenmascarar a quienes
armaron a la subversión”
280
Citado en: Hernández, José Luis. La guerra como filigrana de la América Latina contemporánea.
Buenos Aires, Dunken, 2004.
281
“Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”, Página/12, 31/08/2003.

89
del concepto de subversivo. En un complejo conjunto de relaciones y procesos
socioculturales que son históricos en la articulación de su perfil característico, que
permitía por la sola incorporación de adjetivos al sujeto, su exclusión de la sociedad que
se estaba pensando:

“... Cuando se trata de construir un monstruo fantástico siempre se produce


una ofensiva ideológica, seguida de campañas para aniquilarlo. No se puede
atacar si el adversario es capaz de defenderse: sería demasiado peligroso.
Pero si se tiene la seguridad de que se le puede vencer, quizá se le consiga
despachar rápido y lanzar así otro suspiro de alivio...”282.

La construcción semántica del subversivo se encuadra dentro de la matriz


política de la época, donde hemos visto la edificación del Estado, durante los años del
gobierno peronista como el garante del bienestar social. Ahora el Estado pasaba a
convertirse en el ejecutor de una violencia racionalmente dirigida por todos los medios
posibles al aniquilamiento de sus enemigos. Los discursos tratan constantemente de
identificar al enemigo, de señalar que ese enemigo esta entre nosotros y que es una tarea
imperativa generar mecanismos eficientes para cuidarnos como sociedad. De esta
manera, a partir de los años sesenta, en todo un nutrido cuerpo de disposiciones
oficiales283 se plasman las directivas tendientes a legitimar el accionar estatal
conducente a la erradicación de la subversión; se introducen modificaciones al marco
institucional y legal del país para combatir a los sujetos percibidos como una amenaza.
A partir del informe titulado La actual crisis de la Argentina: La misión del
Ejército y la Guerra Revolucionaria, comenzaba a tomar estado público una de las
políticas más eficaces de las Fuerzas Armadas, la del enemigo interno. Como enemigo
de la nación, se establecía la dicotomía entre los valores de nuestra civilización y los
que nos son ajenos, una dicotomía planteada como si de una guerra se tratase; y que en

282
Noam Chomsky, “El control de los medios de comunicación”, en: Noam Chomsky e Igancio
Ramonet. Como nos venden la moto. Barcelona, Icaria, 2008. págs. 32-33.
283
Las Fuerzas Armadas aplicaron los reglamentos militares vigentes para la guerra revolucionaria, en
virtud de los cuales fueron formados sus cuadros a partir de la década de los años 50. Los más
importantes fueron el RC-8-2: Operaciones contra las fuerzas irregulares, Tomos I, II y III, de 20 de
septiembre de 1968. RC-5-1 Operaciones sicológicas, de 8 de noviembre de 1968. RV 117-1,
Reglamento de Terminología castrense, de uso en las fuerzas terrestres, de 5 de diciembre de 1968. RC-
8-3: Operaciones contra la subversión urbana, de 29 de julio de 1969. ROP -30-5, Prisioneros de guerra,
del 26 de agosto de 1969. RV-150-10: Instrucción de lucha contra las guerrillas, de 5 de septiembre de
1969. ROP-30-5: Prisioneros de guerra, de 26 de agosto de 1969. Reglamento del Ejército Argentino
RV-136-1 Terminología Castrense de uso en las fuerzas terrestres. Instituto Geográfico Militar, 1969.
Apéndice rectificativo, 1971. Plan de Capacidades Ejército para el Marco Interno (PFE-PC MI72).
1972.

90
cierta medida contribuirá a fijar en la colectividad la memoria de los sucesos que lo iban
a legitimar:

“... los estudios llevados a cabo por las Fuerzas Armadas de la Argentina,
sobre la contienda revolucionaria y sobre el desarrollo de la actividad
marxista en el mundo, son bien conocidos (...). Estos estudios ponen en
claro que el enemigo principal de nuestra civilización y modo de vida se
encuentra en el corazón mismo de nuestras comunidades nacionales. Esta es la
razón por la que el enemigo es tremendamente peligroso. No somos atacados
desde fuera, (...) sino sutilmente minados a través de todos los canales de la
organización social. Envenena las mentes, debilita el espíritu, fabrica
fariseos, y falsos profetas y lo distorsiona todo con el paso imperceptible del
tiempo. Su acción es similar a la de una termita...”284.

Desde los años sesenta se elaboran abundantes instrumentos legales285 en los que
se busca erradicar prácticas o acciones subversivas, en todos ellos se faculta a las
fuerzas de Seguridad del Estado, a combatir y aniquilar el accionar de los elementos
subversivos; propiciando y posibilitando la discrecionalidad y arbitrariedad toda vez
que“...las fuerzas tendrán la más amplia libertad de acción para intervenir en todas
aquellas situaciones en que se aprecie puedan existir connotaciones subversivas...” 286.
En 1974 se dicta la Ley de Seguridad Nacional, la cual en su artículo primero
tipificaba como delito:

“… al que para lograr sus postulados ideológicos intente o preconice por


cualquier medio, alterar o suprimir el orden institucional y la paz social de la
nación, por vías no establecidas por las disposiciones normativas que organizan
la vida política, económica y social de la nación…”287.

284
Despacho confidencial del Servicio de Relaciones Exteriores, de los Estados Unidos, 16 de abril de
1962.
285
Plan CONINTES; Ley 20.840/1974, de 28 de septiembre. Ley de seguridad nacional. Penalidades
para las actividades subversivas en todas sus manifestaciones. Decreto N° 1368/1974, de 6 de
noviembre, Declaración del estado de sitio; los decretos secretos Nº 261/1975, de 5 de febrero;
2770/1975; 2771/1975; 2772/1975, de 6 de octubre. Directiva del consejo de defensa Nº 1/75 (lucha
contra la subversión), de 15 de octubre. Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de
octubre, Comandante General del Ejército. Plan del ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad
Nacional). Febrero de 1976. Proclama del 24 de marzo. Orden parcial 405/76(Reestructuración de las
jurisdicciones para intensificar las acciones), de 21 de mayo, Comandante General del Ejército.
Directiva del Comandante en jefe del Ejército Nº 504/77 (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78), de 20 de abril.
286
Directiva del Consejo de Defensa Nº 1/75 (Lucha contra la subversión). Octubre de 1975.
287
Ley 20.840/1974, de 28 de septiembre. Ley de seguridad nacional. Penalidades para las actividades
subversivas en todas sus manifestaciones, pág. 1.

91
A partir de esta norma se castigaba a todo aquel que realizara actos de
divulgación, propaganda o difusión, a quien tuviese en su poder, exhibiese, imprimiese,
editase, reprodujese, distribuyese o suministrase, material impreso o grabado, por el que
se informen o propaguen hechos, comunicaciones o imágenes tendientes a subvertir el
orden288. Un orden pensado como natural, esto es como algo dado, que no puede ni debe
ser cuestionado y mucho menos modificado, y quien quiera ir contra ello será, como
expresaba el provicario castrense, un degenerado:

“… El término “orden” empleado no refiere principalmente a algún orden


“establecido” –que puede haber tal que sea “orden” sólo en apariencia,
siendo en realidad un desorden generalizado- o al orden socio-político, sino
que apunta al orden natural entero, a través de lo que el hombre es y debe
ser en sí y en sus realizaciones...”289.

La política de persecución y eliminación del enemigo interno se completara con


una serie de decretos, órdenes, directivas, proclamas, estatutos y reglamentos que
estructuraran la maquinaria estatal para perseguir y controlar al enemigo.
Una vez que se ha tipificado a la subversión como delito, y al subversivo como
delincuente se establece el primer sitio donde debe írselo a buscar: Tucumán. A través
del decreto 261/75 se iniciaban las operaciones militares tendientes a “… neutralizar
y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de
Tucumán...”290, en las operaciones intervendrían el Ejercito, la Fuerza Aérea, la Marina,
la Policía Federal y la Policía de Tucumán. Además la Secretaria de Prensa y Difusión
de la Presidencia de la Nación debía poner en ejecución “… las operaciones de acción
sicológica concurrentes que le sean requeridas…”291. El mismo modelo de actuación se
impondrá luego para el resto del territorio nacional292, aunque con un pequeño agregado
ya no solo se consideran necesarias las operaciones militares sino también las de
seguridad, como lo certifica el decreto Nº 2772/75, que dispone la ejecución de “… las
operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el
accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país…”293.

288
Cfr. Ley 20.840/1974, de 28 de septiembre. Ley de seguridad nacional. Penalidades para las
actividades subversivas en todas sus manifestaciones.
289
Gobierno. El Terrorismo en la Argentina. Evolución de la delincuencia terrorista en la Argentina.
Buenos Aires, el Gobierno, 1979, pág. 518.
290
Decreto Secreto Nº 261/1975, de 5 de febrero, pág 1.
291
Decreto Secreto Nº 261/1975, de 5 de febrero, pág.1.
292
Cfr. Directiva del Consejo de Defensa Nº 1/75 (Lucha contra la subversión), de 15 de octubre.
293
Decreto Nº 2.772/1975, de 6 de octubre, pág. 1.

92
Ya mencionamos lo difícil de corroborar la hipótesis del bloque dominante de
que las organizaciones políticas revolucionarias tuviesen capacidad real para asaltar el
poder estatal y desde allí construir otro tipo de sociedad. Sin embargo es más factible
corroborar una tendencia, sobre todo entre los jóvenes, que consideraban necesaria la
realización de cambios conducentes a la construcción de, según sus parámetros, una
sociedad más justa. Ello los hacía asumirse como responsables respecto del futuro294,
buscaban espacios de participación (canales de la organización social, según el informe
La actual crisis de la Argentina), abrieron nuevos canales de actuación, y algunos
comenzaron su andadura en la acción político-gremial estudiantil. Las fuerzas de
seguridad constataban con preocupación que el otro/agresor no era tan sólo quien
participaba en acciones violentas, sino quien se involucraba en jornadas de reflexión,
quien participaba en eventos culturales, artísticos:

“... La Subversión, ha desarrollado Mandos Intercontinentales, Continentales,


Regionales y Subregionales, centralizados para coordinar las acciones
disociadoras. (...) todo ello amenizado con toda suerte de Comités de
Solidaridad; de Congresos para; de Encuentros; de Festivales; de
Conferencias...”295.

Comenzaban a darle forma a una de sus creencias referidas a la peligrosidad de


los centros de enseñanza, donde había conseguido infiltrarse el enemigo interno:

“... mientras Cámpora y sus acólitos cerraban filas en torno a las banderas
marxistas, sus taifas habían tomado las Universidades y desde allí, después de
muchos años de concientización, comenzó a irradiarse a lo largo y a lo ancho
de la República un mensaje sobre cuyas características principales no es
necesario volver...”296.
En 1976 con la maquinaria estatal a su entera disposición y con un programa
minuciosamente elaborado, las FF.AA. avanzan en la construcción de la
especificidad del perfil del subversivo, del enemigo que se encuentra en el
corazón mismo de nuestras comunidades nacionales. Por medio de informes de
los cuerpos de inteligencia, no sólo encuentran lo que buscaban, en una

294
Nos referimos a las reflexiones vertidas por Néstor García Canclini. Primera Parte: Jóvenes,
autonomía y modernidad. Los jóvenes no se ven como el futuro ¿serán el presente? , en: Pensamiento
Iberoamericano, Nº 3, 2ª época, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 2008/2.
295
Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile, 29 de octubre de 1975, pág.
155.
296
Vilas, Acdel Edgardo. Tucumán, Enero a Diciembre de 1975. Buenos Aires, 1977, pág. 7.

93
constatación empíricamente sus creencias, que les sirve para poner en alerta a la
sociedad de la peligrosidad del accionar subversivo:

“... De acuerdo con el informe, el origen de la infiltración Marxista se remonta


a 1958 en la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires, luego se
extiende a la Universidad del Salvador, Universidad Argentina de Empresas,
Instituto Ditella y Organismos oficiales como Estadística y Censo y Consejo
Nacional de Desarrollo. Paralelamente, se agregó, alumnos de las mencionadas
casas de estudios, salieron al exterior a dictar conferencia y expandir ideas
socializantes, maniobrando con el sistema de becas. En el informe se puntualiza
que “la ola subversiva” llegó a la Universidad del Sur durante la gestión de
Guillermo Malek, en 1969, lo más grave es que se revela que elementos
comunistas habían sido designados en el CONADE y CONASE, interviniendo
de esta manera en las más altas decisiones del gobierno, esto es de una
gravedad extraordinaria, y merece que se ahonde la investigación hasta sus
últimas consecuencias...”297.

Los jóvenes no sólo participaban, y se involucraban, sino que habían subvertido


el orden en la formación académica. Pues estudiaban, no ya para adquirir conocimientos
que les permitiesen triunfar en la carrera abierta al talento sino para aplicar los
conocimientos a una determinada actividad, que consideraban beneficiosa para el
conjunto de la sociedad. Si bien no todos los jóvenes, un gran número de ellos oriento
su trabajo y su preocupación, con frecuencia sus ilusiones y su entusiasmo, en un
quehacer cuyos efectos fuesen beneficiosos para toda la comunidad. Ser joven
comprometido con un futuro distinto al de la sociedad occidental y cristiana comenzó a
ser muy peligroso:

“...Por el solo hecho de pensar distinto dentro de nuestro estilo de vida nadie es
privado de su libertad, pero consideramos que es un delito grave atentar contra
el estilo de vida occidental y cristiano queriéndolo cambiar por otro que nos es
ajeno, y en este tipo de lucha no solamente es considerado como agresor el que
agrede a través de la bomba, del disparo o del secuestro, sino también aquél
que en el plano de la ideas quiera cambiar nuestro sistema de vida a través de
ideas que son justamente subversivas; es decir subvierten valores, cambian,
trastocan valores (...) El terrorista no sólo es considerado tal por matar con un
297
“Las revelaciones sobre la penetración marxista causan honda impresión”, La Razón, 5 /8/1976

94
arma o colocar una bomba, sino también por activar a través de ideas
contrarias a nuestra civilización...”298.

Entonces un elemento que caracterizó la construcción del otro, fue la percepción


de la potencialidad de que se constituyera un grupo con capacidad para sustituir al
bloque dominante. Delineado el perfil del oponente, se imponía la consecuente acción
para impedir, con todos los recursos del poder, el crecimiento de una alternativa al statu
quo. Por ello el poder estatal intentará alterar la capacidad de actuación del otro-
agresor, que al ser pensado como el enemigo desde la concepción de la
contrainsurgencia y de la Doctrina de la Seguridad Nacional, sólo podía tener un
destino, ser aniquilado, tal como era deseado en los efectos a lograr por la acción
represiva prevista para: aniquilar los elementos constitutivos de las organizaciones
subversivas299. Pero ¿qué significaba aniquilarlo? los reglamentos militares lo definían
claramente: “... el efecto de destrucción física y/o moral que se busca sobre el enemigo,
generalmente por medio de acciones de combate...”300. La aniquilación encierra todo un
mensaje a la sociedad; el poder soberano ya no es parte del engranaje disciplinario sino
que extermina, como dice Foucault se trata ahora de un biopoder en el que “... la
muerte del otro, la muerte de la mala raza, de la raza inferior (o del degenerado o del
inferior) es lo que hará la vida más sana y más pura...”301.
El Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional), no solo
preveía la ejecución del golpe de estado sino que detalla y caracteriza cual es el grupo
nacional que se propone aniquilar:

“… se considera oponente a todas las organizaciones o elementos integrados en


ellas existentes en el país o que pudieran surgir del proceso, que de cualquier
forma se oponga a la toma del poder y/o obstaculicen el normal
desenvolvimiento del gobierno militar a establecerse…”302.

Establecía dos tipos de oponentes, activos y potenciales. Tal caracterización


respondía al grado de participación al momento del golpe (activos) y a las posibilidades
de actuación futura (potenciales). En uno de sus anexos detalla a los oponentes:

298
The Times, 4/01/1978
299
Directiva del Consejo de Defensa Nº 1/75 (Lucha contra la subversión), de 15 de octubre, pág. 15.
300
RV 117-1 Reglamento de Terminología Castrense, de uso en el Ejército, 5 de diciembre de 1968.
301
Foucalut, Michel. Genealogía del racismo. México, Siglo XXI, 1985, pág. 265.
302
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 15.

95
organizaciones político militares303, organizaciones políticas304, organizaciones
gremiales305, organizaciones estudiantiles306, organizaciones religiosas307 y a las personas
vinculadas como potenciales enemigos. No pretendían neutralizarlos, ni siquiera
derrotarlos, sino acabar con ellos. Junto al objetivo político del exterminio de ciertos
grupos, se buscaba la demostración, frente a la sociedad, de un poder estatal absoluto,
con derecho de vida y muerte, que pretendía arraigar en la sociedad la naturalización y
convalidación de ese derecho308. La proclama del 24 de marzo de 1976 lo deja claro:

“... la responsabilidad asumida impone el ejercicio severo de la autoridad para


erradicar definitivamente los vicios que afectan al país. Por ello a la par que se
continuará si tregua combatiendo a la delincuencia subversiva, abierta o
encubierta, se desterrará toda demagogia...”309.

303
Partido Revolucionario de los Trabajadores/ Ejército Revolucionario del Pueblo; Partido Auténtico/
Montoneros; Junta Coordinadora Revolucionaria; Ejército Revolucionario del Pueblo "Franja Roja";
Ejército Revolucionario del Pueblo "22 de Agosto"; Brigadas Rojas - Poder Obrero; Fuerzas Armadas de
Liberación; Fuerzas Armadas Peronistas; Fuerzas Armadas de Liberación 22 de Agosto; Movimiento de
Izquierda Revolucionario (de origen chileno); Ejército de Liberación Nacional "Tupamaros" (de origen
uruguayo); Liga Comunista; Liga Comunista Revolucionaria.
304
Partido Comunista Revolucionario; Partido Socialista de los Trabajadores; Partido Política Obrera;
Partido Obrero Trotskista; Partido Comunista Marxista Leninista; Vanguardia Comunista; Frente
Antiimperialista y por el Socialismo; Liga Argentina por los Derechos del Hombre; Unión de Mujeres
Argentinas; Tendencia Revolucionaria Peronista; Juventudes Políticas Argentinas; Partido Comunista
Argentino; Frente de Izquierda Popular; Partido Conservador Popular; Partido Demócrata Progresista;
Partido Popular Cristiano; Partido Revolucionario Cristiano; Partido Unión del Pueblo Adelante;
Movimiento Nacional Justicialista; Movimiento de Integración y Desarrollo
305
Comisión Nacional Intersindical; Ex CGT de los Argentinos; Movimiento de Unidad y Coordinación
Sindical; Juventud Trabajadora Peronista; Agrupación de Base; Movimiento Sindical de Base;
Movimiento Sindical Combativo; Coordinadora Nacional de Gremios Combativos y Trabajadores en
Lucha; Confederación General del Trabajo; 62 Organizaciones Peronistas; Juventud Sindical Peronista;
Federaciones, Uniones, Asociaciones, Sindicatos y Gremios que integren las dos primeras
306
Movimiento de Orientación Reformista; Tendencia Universitaria Popular Antiimperialista
Combatiente; Frente De Agrupaciones Universitarias De Izquierda; Juventud Universitaria Socialista de
Avanzada; Tendencia Antiimperialista Revolucionaria; Tendencia Estudiantil Socialista Revolucionaria;
Juventud Guevarista; Movimiento Nacional Reformista; Agrupación Universitaria Nacional; Juventud
Universitaria Peronista; Frente Estudiantil Nacional; Concentración Nacional Universitaria; Unión De
Estudiantes Secundarios; Franja Morada
307
El Movimiento de Sacerdotes para el “Tercer Mundo”
308
Cfr. Pilar Calveiro, “La experiencia concentracionaria”; en: Clara E. Lida; Horacio Crespo; Pablo
Yankelevich (compiladores). Argentina, 1976: estudios en torno al golpe de Estado. Buenos Aires,
Fondo de Cultura Económica, 2008.
309
Proclama del 24 de marzo de 1976, firmada por Jorge Rafael Videla, Tte. Gral., Comandante Gral. del
Ejército; Emilio Eduardo Massera, Almte., Comandante Gral. de la Armada; Orlando Ramón Agosti,
Brig. Gral., Comandante Gral. de la Fuerza Aérea.

96
3.4. Las poleas de transmisión del miedo y el terror. Paralizar a unos y movilizar a
otros.
En el proceso de construcción de hegemonía hemos visto como el discurso del
enemigo interno va penetrando en las FF.AA., como desde la legislación y los discursos
sociales se construye y se identifica una nueva categoría de delincuente: el subversivo.
Simultáneamente, como parte de ese proceso, se necesitaba como elemento
conformador del discurso legitimador “... incrementar el apoyo de la población a las
propias operaciones. Orientar la opinión pública nacional e internacional a fin de que
tome conciencia que la subversión es un “enemigo indigno de esta patria”...” 310. Es
decir trasladar al conjunto de la sociedad la imagen del individuo participe de las
acciones “...contrarias a la Historia, a la Filosofía, a la Religión y a las costumbres
propias de los países de nuestro Hemisferio...”311. Una imagen compuesta no sólo por
los militantes de organizaciones político militares sino por todo el espectro político que
interviniera en la guerra ideológica en su variante de guerra revolucionaria “... la que
desarrolla el comunismo internacional en los campos político, social, económico,
psicológico y militar para imponer la ideología marxista en el mundo...”312.
En 1975 las FF.AA. consiguieron poner en marcha uno de sus proyectos
militares al iniciar la represión en Tucumán a través del denominado Operativo
Independencia, y la posterior aplicación de esa misma estrategia en todo el territorio
nacional. En la planificación de dichas operaciones adquiría vital importancia la
Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación313, esta entidad debía
desarrollar una estrategia comunicacional conducente a:

“... 4) Eliminar y desalentar el apoyo que personas u organizaciones de


distintos tipos pueden brindar a la subversión. 5) Incrementar el apoyo
de la población a las propias operaciones. 6) Orientar la opinión pública
nacional e internacional a fin de que tome conciencia que la subversión es un
“enemigo indigno de esta patria”. 8) Aislar a la subversión de todo apoyo tanto
de tipo interno como externo...”314.
310
Directiva del Consejo de Defensa Nº 1/75 (Lucha contra la subversión), de 15 de octubre, pág. 3.
311
Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional. Santiago de Chile, 29 de octubre de 1975,pág.
155
312
Reglamento del Ejército Argentino RV-136-1. Terminología Castrense de uso en las fuerzas
terrestres. Instituto Geográfico Militar, 1969. Apéndice rectificativo, 1971.
313
La función de la Secretaría es programar y ejecutar la difusión de los actos de gobierno y atender y
controlar la administración de prensa, manteniendo relación con los servicios informativos de los medios
de comunicación.
314
Directiva del Consejo de Defensa Nº 1/75 (Lucha contra la subversión). de 15 de octubre, págs. 3-4.

97
La primera comunicación oficial de la Junta de Comandantes Generales,
transmitida por cadena oficial de radiodifusión a las 3:20 a.m. del 24 de marzo de 1976,
sintetizaba lo que esperaba de la ciudadanía, participación activa en el enfrentamiento
contra la subversión, donde el modelo a seguir sería el de las máximas autoridades
autoproclamadas como ejemplo, intentando hacer participes a todos los miembros de la
sociedad en el proyecto, claro esta a excepción de aquellos a quienes se pensaba
eliminar:

“.... En esta nueva etapa hay un puesto de lucha para cada ciudadano. La tarea
es ardua y urgente. No estará exenta de sacrificios, pero se la emprende con el
absoluto convencimiento de que el ejemplo se predicará de arriba hacia abajo y
con fe en el futuro argentino. ...”315.

En esa búsqueda de la integración simbólica de cada ciudadano había “... tres


tramos a recorrer por parte de la población –comprensión, adhesión, participación-
hasta que en un tiempo largo no seamos necesarios en el gobierno...” 316. A un mes de
producido el golpe de estado, el Teniente General D. Jorge Rafael Videla, en un tono
menos institucional que en el de la Proclama, y más cercano a sus gobernados
reafirmaba el lugar que esperaban de los ciudadanos: “... -General, ¿qué papel debe
jugar cada uno de nosotros en este proceso? - Sentirse argentinos...”317. Se trataba de
establecer identificadores simbólicos conformadores de la identidad colectiva:
argentino. Es decir una noción antigua con nuevos contenidos, ser argentino aparecía
como la conformación identitaria genérica a todos los no subversivos.
Decíamos que si en algún momento los grupos armados representaron un peligro
para el bloque dominante, el Estado había ido liquidando sus capacidades operativas
incluso antes del golpe de estado de 1976. El objetivo declarado por el Proceso de
Reorganización Nacional no se detenía en el desbaratamiento de ciertas organizaciones,
o en el secuestro/detención de las personas percibidas como una amenaza. El Proceso
de Reorganización Nacional, se trazaba un horizonte refundador, buscaba

“... restituir los valores que sirven de fundamento a la conducción integral del
Estado, (...) erradicar la subversión y promover el desarrollo económico de la

315
Proclama del 24 de marzo de 1976, difundida por la Red Oficial de Radiodifusión a las 3:20 a.m.
firmada por Jorge Rafael Videla, Tte. Gral., Comandante Gral. del Ejército; Emilio Eduardo Massera,
Almte., Comandante Gral. de la Armada; Orlando Ramón Agosti, Brig. Gral., Comandante Gral. de la
Fuerza Aerea.
316
“Conferencia de prensa del presidente”, Clarín, 14/04/1976
317
“Dialogo preclaro de Gente con Videla de gira por Córdoba”. Revista Gente, 24/04/1976

98
vida nacional (...) a fin de asegurar, la posterior instauración de una
democracia, republicana, representativa y federal...”318.

Se trataba de dos objetivos simultáneos, por un lado eliminar toda forma de


oposición existente o potencial, y por otro reestructurar todo el aparato del Estado como
etapa fundamental de la nueva república, un nuevo proyecto político, que implicaba
reordenar todas las instituciones políticas, sociales, jurídicas, económicas y culturales,
no es menos que una revolución. Es decir reorganizar la sociedad de acuerdo al
programa de las FF.AA. suponía un cambio profundo, ante lo cual deseaban configurar
una ideología que impregne a los argentinos para jugar un papel más protagonista,
para ser artífices de su futuro. En arreglo a tales propósitos, no era suficiente, de
acuerdo a la lógica asumida por el Proceso de Reorganización Nacional, aniquilar a los
subversivos, sus colaboradores, y las ideas que preconizaban, era preciso sembrar el
terror en el conjunto de la sociedad, porque un proyecto de tales características “... debe
hacerse carne en la ciudadanía...”319.
De esta manera el terrorismo de estado ya no solo se caracterizara por sus actos
de violencia estatal persecutoria, sino que además requiere establecer un temor
generalizado en la población, intentando eliminar las prácticas solidarias e incorporando
la estigmatización y el aislamiento de los familiares y amigos de los
detenidos/secuestrados.
En la consecución de sus objetivos el Proceso de Reorganización Nacional
articuló una línea de acción mediante la utilización de los medios de comunicación
como vía de difusión del discurso oficial y de silenciamiento de cualquier discurso
opositor. Donde la imprenta con su capacidad de multiplicar copias, expandió la
capacidad de viajar del pensamiento. Y, los periódicos como subproducto de la
imprenta, fueron el medio idóneo para la tarea difusora del Proceso de Reorganización
Nacional: consumar la erradicación de la subversión y la total recuperación del ser
nacional, en la consecución de la reparación nacional320. En dicho sentido uno de los
comunicados del 24 de marzo de 1976, le hacía saber a quien quisiera o pensase
oponerse:

318
Acta fijando el propósito y los objetivos básicos para el Proceso de Reorganización Nacional.
25/03/1976.
319
Cfr. Mensaje del Ministro de Planeamiento General D. Ramón Genaro Díaz Bessone, del 23/11/1976
320
Cfr. Proclama del 24 de marzo de 1976, difundida por la Red Oficial de Radiodifusión a las 3:20 a.m.
firmada por Jorge Rafael Videla, Tte. Gral., Comandante Gral. del Ejército; Emilio Eduardo Massera,
Almte., Comandante Gral. de la Armada; Orlando Ramón Agosti, Brig. Gral., Comandante Gral. de la
Fuerza Aerea.

99
“...que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con
la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio
difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o
atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a
actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta
diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare
noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o
desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o
Policiales...”321.

Muchos de los medios de comunicación322 que consiguieron seguir funcionando


después del 24 de marzo de 1976, fueron un interesante reflejo de los propósitos del
Proceso de Reorganización Nacional y su desdoblamiento entre la estrategia pública y
clandestina.
En los meses previos al golpe de estado, muchos medios de comunicación
atizaban respecto de la necesidad de un cambio en la situación de un país que
consideraban se hallaba en ruinas a consecuencia del imperio democrático y populista,
en titulares como “Es inminente el final todo esta dicho”; “Transporte: Alza y repudio
popular”323; “Se acentúa la falta de alimentos”324; consolidando el relato de un país en
guerra contra el enemigo interno, “Argentina hoy: bombas, secuestros y carestía”325;
“Un récord que duele: cada 5 horas asesinan a un argentino” 326; “Ola de
atentados”327; “Un muerto cada cinco horas. Una bomba cada tres”328. Mediante la
desinformación, el ocultamiento, la omisión, y la tergiversación presentaban una
realidad vertebrada por el desgobierno, la falta de conducción política, la ineficiencia de
la política, el fracaso de las instituciones democráticas apoyados en un discurso de

321
Comunicado Nº 19. 24 de marzo de 1976. Jorge Rafael Videla, Teniente General, Comandante General
del Ejército. La Prensa, 25/03/1976
322
Nos referimos fundamentalmente a los medios gráficos de mayor tirada a nivel nacional: Clarín; La
Nación; La Razón; La Prensa; La Tarde (todos ellos con posturas a favor del Proceso de Reorganización
Nacional). La Opinión (a favor hasta el secuestro de su director); Crónica (neutro); Buenos Aires Herald
(en contra). Y a las revistas de Editorial Atlántida en particular Gente y Para Ti, Somos y Siete Días. Vale
aclarar que aquí no realizaremos un estudio sobre el papel de los medios de comunicación durante la
dictadura, para un estudio que ahonde en esa línea sugerimos el estudio de Eduardo Blaustein, Martín
Zubieta. Decíamos ayer: la prensa argentina bajo el Proceso. Buenos Aires, Colihué, 2006. Aquí solo
veremos cómo los medios gráficos se convirtieron en amplificadores de los comunicados oficiales.
323
La Tarde de Buenos Aires, 10/03/1976.
324
La Tarde de Buenos Aires, 13/03/1976.
325
La Tarde de Buenos Aires, 15/03/1976.
326
La Tarde de Buenos Aires, 16/03/1976.
327
La Tarde de Buenos Aires, 19/03/1976.
328
La Opinión, 19/03/1976.

100
época “... muchos creyeron en el engaño de que lo urgente era la salvación de la
Democracia y no de la Nación...”329, articulando un discurso tendiente a presentar la
intervención de las FF.AA. como la alternativa al caos; “... El país ha entrado en un
cono se sombra, y la República busca, en la oscuridad, una salida”330; “... ha habido
una suerte de consenso, tanto en el campo militar como en la ciudadanía, en torno de
la necesidad de que alguna ráfaga de recuperación moral ventile los diversos
ámbitos contaminados...”331; “... Prácticamente un noventa por ciento de los argentinos
habla hoy de la proximidad de un Golpe de Estado...” 332; “Inminencia de cambios en el
país”333, “Es inminente el final. Todo esta dicho”334. Todo este clima establecido
consciente o inconscientemente por los periódicos, sirvió para fijar los sucesos que iban
a legitimar el golpe de estado; toda vez que las FF.AA. argumenten su acción en el
desgobierno, el caos social, etc.:

“... El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas asumieron el poder político en


la Republica Argentina, junto con la responsabilidad de contener la disolución
progresiva del Estado, el caos generalizado y la situación de extrema
indefensión social en que se hallaba para, posteriormente, reencauzarla en la
senda del orden, el trabajo fecundo y el progreso en democracia...”335.

El mismo 24 de marzo algunos matutinos alcanzaron a dar cuenta del golpe, “El
país se encuentra bajo el control operacional de las Fuerzas Armadas”336; “Las
Fuerzas Armadas asumen el poder; detúvose a la presidenta” 337; “Nuevo Gobierno”338.
El día después del golpe daba paso a una imagen radicalmente distinta a la de los días
previo; “Total Normalidad. Las Fuerzas Armadas ejercen el gobierno”339. “Asumieron
el Gobierno los tres comandantes generales. Disolviose el parlamento; remoción de la
Corte Suprema; prohíbese la acción política y gremial; oportunamente se nombrará

329
Suárez, Matías. Defensa de la Argentinidad. Fundamentos filosóficos, políticos, culturales y religiosos
de la nación argentina. Buenos Aires, Plus Ultra, 1978, pág. 41.
330
“Análisis”, La Razón, 9/02/1976.
331
“Editorial”, La Nación, 22/12/1975.
332
La Opinión, 20/03/1976.
333
Clarín, 21/03/1976.
334
La Razón, 24/03/1976.
335
Gobierno. El Terrorismo en la Argentina. Evolución de la delincuencia terrorista en la Argentina.
Buenos Aires, el Gobierno, 1979, pág. 2.
336
La Prensa, 24/03/1976
337
La Nación, 24/03/1976
338
Clarín, 24/03/1976. Con una bajada de tapa que resume todas las demás “... La prolongada crisis
política que aflige al país comenzó a tener su desenlace esta madrugada...”
339
Clarín, 25/03/1976

101
presidente”340. “Videla asume el lunes la presidencia” acompañado de “Estados
Unidos reconoció a la Junta – Crédito del FMI” y “Desde ayer es normal la provisión
de alimentos”341; “Lo austero de la jura no tiene precedentes”342. Desde la
consumación de la profecía autocumplida del golpe de estado, los medios transmitían la
tranquilidad, que suponían sobrevendría al final de un gobierno corrupto, y de una
situación social desbordada:

“... La Argentina se abrió en pocos minutos a una etapa de serenidad de la cosa


pública. Porque las nuevas autoridades demuestran un pudor, un recato tan
beneficioso para ellos como para su relación con los gobernados...”343.

El caos y la situación catastrófica en la cual se había sumido el país, y que había


requerido la intervención de las FF.AA., daba paso a la esperanza: “... La crisis ha
culminado...”344; “... Se abre ahora una nueva etapa, con renacidas esperanzas...”345.
El Proceso de Reorganización Nacional deseaba transmitir una imagen de
moderación en contraposición a la dictadura de Pinochet, tal como lo reconocían incluso
antes de dar el golpe “... si hiciéramos un pinochetazo por derecho sería previsible que
tuviéramos que enfrentarnos a inconvenientes en las transacciones financiera,
condenas en el Tribunal de Derechos Humanos de la ONU...”346. Los medios se
mostraron proclives a transmitir la imagen de moderación “... el proyecto nacional de
las Fuerzas Armadas se caracteriza por su moderación...”347, a su vez se convirtieron
en celosos defensores de los mismos valores tradicionales que declaraba salvaguardar el
Proceso de Reorganización Nacional:

“... Las actividades y las palabras del Gobierno autorizan a pensar que se
propone efectuar un tratamiento integral de nuestros males. Dentro de esa
perspectiva, y con esa seguridad, resulta plausible el ejercicio de la serenidad y
la paciencia recomendada anteayer por el teniente general Videla...”348.

Coincidían en los discursos de la amenaza ideológica, que se expandía como la


hiedra por la sociedad desde la década del 50:“... de acuerdo con el informe, el origen

340
La Nación, 25/03/1976
341
Clarín, 26/03/1976
342
La Opinión, 30/03/1976
343
“Reflexión”, La Opinión, 27/03/1976.
344
La Nación, 25/03/1976
345
Clarín, 25/03/1976
346
“Las Fuerzas Armadas ya tienen decidido un golpe de Estado”, ABC, 11/03/1976
347
La Opinión, 31/03/1976
348
Clarín, 14/4/1976

102
de la infiltración Marxista se remonta a 1958 en la Facultad de Ciencias Económicas
de Buenos Aires...”349.Fundamentalmente contribuían en reproducir la creencia de la
infiltración ideológica en el ámbito de la educación y la peligrosidad de la juventud, un
discurso instalado sistemáticamente de forma pública a partir de enero de 1976:

“... Debe insistirse sobre la extrema juventud de los extremistas, su origen


común, estudiantes, que concurren a los niveles secundarios y terciarios de la
educación, lo cual permite inferir graves conflictos, tanto en la influencia y
despreocupación recibidas en ciertos hogares como en el tipo de enseñanza
que reciben, responsabilidad que sin duda debe mover a la reflexión sobre el
necesario control de la educación...”350.

Hacían públicos informes tendientes a corroborar la infiltración ideológico


subversiva en las Casa de Altos Estudios:

“... Honda repercusión ha tenido la conferencia durante la cual se informó que


ha sido desbaratada una vasta red subversiva que tenía como centro operativo,
a la Universidad Nacional del Sur, con asiento en Bahía Blanca y
ramificaciones en la Universidad de Santa Rosa, Chaqueña del Nordeste y los
Institutos de Olavarria de Viedma, de Trelew y del Comahue, cuyo ex rector
Roberto Noel Domeq, aparece entre los implicados prófugos...”351.

En diciembre de 1976 el diario La Nación, transcribía la intervención en un


programa radial del Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Jaime
Lamont Smart. El periódico se hacía eco del pedido del ministro bonaerense en su
llamado a Desenmascarar a quienes armaron a la subversión:

“...el gobierno de la provincia conoce perfectamente que la subversión es


ideológica y se desenmascaran estos casos. (...) El ministerio a mi cargo de vez
en cuando, toma conocimiento de algunos hechos a través de denuncias de la
población. El argentino ha tomado conciencia de lo que es la acción de las
organizaciones subversivas...”352.

349
“Las revelaciones sobre la penetración marxista causan honda impresión”, La Razón, 5/08/1976
350
“Informe del Ejército tras el ataque guerrillero a Monte Chingolo”, La Prensa, 31/01/1976
351
“Las revelaciones sobre la penetración marxista causan honda impresión”, La Razón, 5/08/1976
352
“Desenmascarar a quienes armaron a la subversión”, La Nación, 12/12/1976. Transcripción de las
declaraciones de Jaime Lamont Smart, Ministro de Gobierno bonaerense, a LS - 11 Radio Provincia de
Buenos Aires

103
Esta retransmisión del mensaje del Proceso de Reorganización Nacional tendía
puentes entre la acción gubernamental que supuestamente actuaba por las denuncias de
los ciudadanos concienciados del sigiloso proceder de la subversión. Además para los
no iniciados en la colaboración venía a mostrarles donde estaban los subversivos y
como podían colaborar en el desbaratamiento de las organizaciones subversiva.
Intentando quebrar las prácticas solidarias y llevar adelante el aislamiento de los sujetos
percibidos y caracterizados como peligrosos, para de esta manera asumir el programa
del Proceso de Reorganización Nacional como un programa de todos los argentinos.
Finalmente cerraba con un claro mensaje hacia quienes querían formar parte del
proyecto inspirado en una tradición histórica y en una concepción cristiana del mundo y
del hombre353:

“... La Argentina, todavía arrodillada se va incorporando, pero aún no se ha


puesto definitivamente de pie. Así que para ello, debemos los argentinos hacer
un esfuerzo muy grande y no tenerle miedo al sacrificio, porque creo que vamos
a tener que sacrificarnos mucho todavía, pero con el sacrificio de todos vamos
a salir adelante...”354.

Igualmente de preocupadas por difundir la identificación del enemigo, revistas


habitualmente dedicadas a otras temáticas, como Gente (daba cobertura a los eventos de
actualidad del denominado mundo del jet set) o Para Ti (revista de modas, tendencias, y
actualidad para la mujer), comenzaron a darle lugar al discurso del Proceso de
Reorganización Nacional. Desde estas revistas se subrayaba la franja etárea de los
jóvenes como el sinónimo del subversivo, y por ende recalcaba la importancia de las
instituciones educativas, y ante todo conminaba a los padres a ejercer una tarea de
permanente control y vigilancia para que “... no terminen en la morgue, reconociendo
el cadáver de su hijo o de su hija. Cuando era demasiado tarde para arrepentirse...” 355.
El mensaje era excesivamente claro no se trataba de que los jóvenes pudieran caer en las
teorías seductoras de los ideólogos marxistas, subversores del orden, sino que la
juventud de esa época ya era subversiva, lo habían constado en el Informe del Ejército
tras el ataque guerrillero a Monte Chingolo; lo refrendaba el ministro de educación “...
perdimos dolorosamente a una parte valiosa de nuestra juventud...” 356; y confirmaba don
353
Cfr. “Videla ante periodista extranjeros”, La Nación, 13/05/1976
354
“Desenmascarar a quienes armaron a la subversión”, La Nación, 12/12/1976
355
“Carta abierta a los padres argentinos”, Revista Gente, 16/12 /1976
356
Iniciación del Curso Lectivo 1977, Mensaje del Señor Ministro de Cultura y Educación, Prof. Ricardo
Enrique Bruera.

104
Jorge Rafael Videla en uno de sus discursos más importantes donde señala la existencia
de una “... juventud sana, que gracias a Dios el país tiene...” 357, en contraposición a una
juventud insana, por tanto, se imponía la actitud alerta de los padres y el control sobre la
educación. A grosso modo los dos semanarios mencionados completan una tarea
pedagógica; referida a instruir respecto del proceder de la subversión y de cómo
combatirla desde el hogar:

“... Había que minar, entre otras cosas, las mentes y las almas. ¿Cómo?
Atacando los centros vitales de la sociedad. Las mentes de los chicos y los
jóvenes en colegios y universidades. (...) Infiltrar la Iglesia y proponer una
doctrina cristiana más permisiva, más temporal; menos rezos y más cuestiones
sociales. (...) la guerra se da instintivamente, en todos los flancos claves de la
sociedad. La familia, los medios de comunicación, la Iglesia (...) Más
pornografía, más relajo. Avanzó la sordidez porque era “inteligente”,
especialmente en cine y libros. Y ese objetivo esta claro: había que destruir
nuestra moral, la familia, nuestras tradiciones (...) Y son usted, las madres, con
más fuerza y efectividad que nadie, las que podrán desbaratar esa estrategia
si dedican más tiempo que nunca al cuidado de sus hijos...”358.

Si elemento aglutinador del Proceso de Reorganización Nacional era aniquilar


la subversión, con la consecuente eliminación física del subversivo, o al menos el
secuestro detención tortura, el hecho de identificar a los jóvenes como el sujeto
subversivo, infundirá el miedo en los padres de que sus hijos se conviertan en
subversivos y por tanto personas propensas a ser eliminadas. Tanto se insistía en esa
mecánica de instauración del miedo que uno de nuestros informantes al comenzar la
entrevista lo primero que nos mencionó fue: “... lo que más recuerdo de aquellos días
era el miedo que sentía...”359. Es dable mencionar que la expresión citada corresponde a
una señora que nunca estuvo vinculada a actividades políticas o gremiales, podemos
decir se trataba de una ciudadana de aquellas contra las cuales la dictadura en principio
no tenía que preocuparse, pero esta señora tenía dos hijos, y temía por lo que pudiera
pasarles a ellos. Así la labor cuasi mecánica de los medios de comunicación enfatizando
en la acción perniciosa de la subversión en las instituciones educativas, y sobre el

357
Conferencia de Prensa de Jorge Rafael Videla, diciembre de 1979.
358
“Carta abierta a las madres”, Para Ti, 5/07/1976
359
Entrevista realizada por el autor a F.G.P.F., febrero 2010.

105
riesgo de que los jóvenes del futuro sean subversivos, calaba en las preocupaciones de
los padres a quienes se les pedía un esfuerzo en beneficio de sus hijos:

“... Hoy la educación de sus hijos no sólo es una obligación. También es una
responsabilidad. Los tiempos han cambiado. La escuela es un terreno donde la
subversión ha dirigido sus armas para ganar en este campo lo que no ha podido
lograr con la violencia. Este es un toque de atención. Un llamado a la cautela y
a la reflexión. Una apelación concreta a su responsabilidad como madre y
como padre...”360.

Para aquellos padres cuyos hijos ya estaban escolarizados, los medios


publicaban artículos tales como el siguiente: “Cómo detectar el lenguaje marxista en la
escuela”, cuyo objetivo era brindar herramientas a los padres para que pudiesen vigilar y
denunciar:

“... Lo primero que se puede detectar es la utilización de un determinado


vocabulario, que aunque no parezca muy trascendente, tiene mucha
importancia para realizar el “trasbordo ideológico” que nos preocupa. Así
aparecerán frecuentemente los vocablos: diálogo, burguesía, proletariado,
América Latina, explotación, cambio de estructuras, capitalismo, etc. Y en las
cátedras religiosas abundarán los términos comunes: preconciliar, y
posconciliar, ecumenismo, liberación, compromiso, etc. (...) Pero los padres son
un agente primordial para erradicar esta verdadera pesadilla. Deben vigilar,
participar, y presentar las quejas que estimen convenientes...”361.

Destinaban gran cantidad de páginas a explicarles como había sido el proceso de


adoctrinamiento de los jóvenes en ideas subversivas del orden natural, para que
estuviesen atentos por si volvían a repetirse las visitas extrañas:

“... En muchos colegios los alumnos vieron con cierto asombro que un día
cualquiera su profesor les presentaba a un señor bien vestido que (...) empezaba
a disertar sobre un tema que nada tenía que ver con la clase. Esas visitas
extrañas se repitieron en nuestros colegios desde 1972 hasta no hace muchos
meses. Los visitantes eran personajes siniestros como el pedagogo brasileño

360
“Carta abierta a los padres argentinos”, Revista Gente, 16/12/1976.
361
Revista Para Ti, enero de 1977.

106
Paulo Freire, que desparramo en aulas Argentinas su repetido campanilleo
sobre El papel de oprimido y el papel del opresor...”362.

En algunos casos las revistas realizaban recomendaciones al gobierno, respecto


de la necesidad de atender la educación formal, pretendiendo advertir de algunos libros
de texto que habían conseguido sortear la censura. En lo que podríamos considerar un
modelo instructivo de cómo denunciar: “Doctor Catalán: esto tiene que preocuparlo”;

“... El país viene de sufrir una guerra. Armada e ideológica. Y la ganó gracias
al valor y el sacrificio de muchos. Pero esa guerra no terminó. El enemigo
aprovechará cualquier fisura para seguir con su trabajo destructor. Un área
fundamental para ellos es la educación en los tres niveles. Su táctica es atrapar
mentes y en especial la de los jóvenes, que son el futuro de la Nación. Nos
preocupa entonces que aún hoy circulen en los colegios libros con frases y
conceptos como los que transcribimos. No pretendemos desatar una caza de
brujas. Pero el lenguaje y la ideología que esos libros expresan se parecen
demasiado a la ideología que imponen los subversivos marxistas en la prédica
diaria. Creemos que esto debe ser controlado y corregido...”363.

De manera provisional podemos sugerir que entre algunos medios de


comunicación y el Proceso de Reorganización Nacional se estableció una identidad de
propósitos: instalar el relato y la descripción de una situación de guerra; la apelación
directa a la responsabilidad de los padres en el control de los jóvenes y su formación;
hacer de la denuncia el método de participación en el proceso; y ante todo instalar la
idea de la peligrosidad de los jóvenes.

362
Revista Para Ti, 6/07/1977.
363
Revista Gente, 4/04/1978.

107
Capítulo IV: políticas y prácticas
4. El terror en las aulas.
Iniciado el Proceso de Reorganización Nacional, el régimen militar basó su
legitimidad en la guerra revolucionaria, y apeló como elementos conformadores del
discurso legitimador al desgobierno, corrupción, caos (la semblanza trazada por la
prensa), y al papel de las FF.AA. como garantes de los valores de la nación. Como
elemento reseñable destaca la estrategia clandestina de aniquilamiento pensada para
evitar las condenas “... Argentina debe tratar de dar la imagen de que es un país
civilizado y no en estado de guerra...”364. La dimensión de la represión se tradujo en la
amplitud de la decena de miles de asesinados, de muertos en enfrentamientos, de
desaparecidos, de exiliados, etc. fundamentada sobre el principio excluyente, es decir,
en la negación a los subversivos de cualquier espacio en el nuevo sistema.
La represión empleada por el Proceso de Reorganización Nacional, como
señalamos en apartados anteriores se valió de mecanismo legales y clandestinos, del
mismo modo apuntamos buscó la eliminación no sólo de las organizaciones político
militares, sino que incluyó entre sus enemigos a un abanico más amplio de opositores 365,
y finalmente puntualizamos sobre la preocupación del Proceso de Reorganización
Nacional por la juventud y el campo de la educación. Desde la perspectiva de las
FF.AA.,

“... Se ha comprobado que aquélla [la lucha armada] existe en virtud de que
antes y durante su desarrollo, la ideología de la muerte se introdujo y dominó la
educación y la cultura, el sector del trabajo, la economía y la justicia...”366.

Parecería que esa comprobación se prefiguro al haber convertido en premisa la


idea de la infiltración cultural. ¿De dónde tomaban esta idea de la infiltración cultural?
de la misma manera que Trinquier leyó a Mao, Díaz Bessone leyó a Antonio Gramsci, y
extrajo una interpretación de las reflexiones de Gramsci. Según Díaz Bessone, Gramsci
les había enseñado a los marxistas como podrían controlar el poder si eran capaces de
producir un cambio cultural, de manera que se alteraría la escala de valores tradicionales
de un país. Entonces los marxistas atacan el área de la cultura; la educación en todos los

364
“Las Fuerzas Armadas ya tienen decidido un golpe de Estado”, ABC, 11/03/1976
365
Cfr. Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976.
366
Gobierno. El Terrorismo en la Argentina. Evolución de la delincuencia terrorista en la Argentina.
Buenos Aires, el Gobierno, 1979, pág. 3.

108
niveles, los medios de difusión masiva, la religión, el arte, con prioridad en el cine, los
vínculos internacionales del país, la política laboral, la economía367.
Si existiese la ocasión de preguntarle a alguno de los perpetradores de los
secuestros y torturas, durante el Proceso de Reorganización Nacional, si leyó a
Gramsci, probablemente ni siquiera conozca al intelectual italiano, pero es muy factible
que si se le pregunta donde encontrar subversivos lo sabría, y probablemente vaya a los
colegios y las universidades porque sus superiores se ocuparon de transmitirle el
mensaje a ellos y a la sociedad. Respecto de la transmisión del mensaje a la sociedad
hemos esbozado algunas pautas en incisos anteriores, sin embargo algunas citas son
muy transparentes respecto de lo que intentamos decir:

“... Después del 25 de mayo de 1973, cuando Cámpora asumió el poder y liberó
a los guerrilleros, la izquierda marxista que había trabajado en todos los
frentes para facilitar ese asalto al poder recibió el premio que más codiciaba:
la conducción de la educación del país...”368.

En lo atinente a los miembros de los cuerpos de seguridad del estado la


Directiva del Comandante en Jefe del Ejército Nº 504/77, permite clarificar a que nos
referimos:

“... a) El ámbito educacional ha sido objeto, por parte de la subversión de una


creciente infiltración y captación ideológica en todos los niveles de enseñanza,
con la finalidad de formar futuras clases dirigentes de país y cuadros de sus
organizaciones político –militares. El accionar subversivo en este ámbito se
lleva a cabo fundamentalmente a través de:
1) Personal directivo, docentes y no docentes, ideológicamente captados, que a
través de decisiones, cátedras o charlas informales, difunden ideologías
subversivas. 2) Organizaciones estudiantiles de nivel secundario y universitario
que realizan actividades de captación e intimidación en estrecha vinculación
con las OPM. 3) Empleo de bibliografía y recursos didácticos que en forma
objetiva o subjetiva sirven para difundir ideas extrañas a nuestros principios de
nacionalidad...”369.

367
Cfr. Genaro Díaz Bessone. “Derrotar definitivamente la subversión”, La Prensa, 10/07/1989.
368
“Carta abierta a los padres argentinos”, Revista Gente, 16/12/1976
369
Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78). 20 de abril, pág. 10.

109
Por medio de mecanismos coercitivos y cohesionantes, el bloque dominante
intentaba sostener el status quo, marcando un quiebre en la fisonomía y el
comportamiento de la sociedad. Los medios de comunicación, la iglesia370, y sobre todo
la educación son herramientas privilegiadas para alcanzar el objetivo no sólo de instalar
un modelo sino de crear las condiciones ideológicas de mantenerlo vigente. A tales
efectos puso en marcha la maquinaria estatal para convertir a la escuela en un blanco
prioritario de la represión y en un dispositivo de ésta.
Como es sabido la escuela reproduce las líneas directrices del modelo social que
se pretende fundar o reproducir, pero también puede ser un espacio de sociabilidad de
experiencias dispares, pudiéndose afirmar que reúne en sí una serie de características de
la sociedad en la que se origina; condensa, a la vez, un proyecto y una realidad social.
Un análisis de la dialéctica social, cultural y política de las décadas del 60 y 70 nos
mostraría una ruptura sociopolítica que dio lugar a la emergencia de un nuevo actor
social desvinculado de la esfera productiva: la juventud. En ese proceso la escuela
pública, tuvo un papel relevante en la formación política de los jóvenes para que puedan
convertirse en ciudadanos participantes de una sociedad que sustente como valores
preponderantes la libertad, la igualdad y el reconocimiento del otro; y donde las visitas
extrañas tuvieron una injerencia muy importante.
El Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional) enmarcaba
al movimiento estudiantil dentro de los oponentes activos al régimen militar, la
peligrosidad del movimiento estudiantil estaba dada por “... responder a corrientes
ideológicas orientadas hacia el socialismo y sirven en lo fundamental a intereses de la
subversión...”371. El citado documento preveía como una de las posibles acciones de
oposición por parte de los estudiantes, la realización de actos y concentraciones junto
con organizaciones obreras para buscar la alianza obrero estudiantil.
Producido el golpe el Ministerio de Cultura y Educación, asumió un directiva
inclaudicable: restaurar el orden, mediante la intervención de las diferentes instituciones
del sistema educativo dependientes del gobierno nacional. En este sentido se aplicaron

370
A la que por cuestión de prioridades no hemos referido, pero que sin embargo jugo un rol importante.
Véase la obra de Mignone, Emilio F. Iglesia y dictadura: el papel de la iglesia a la luz de sus relaciones
con el régimen militar. Buenos Aires, Ediciones del Pensamiento Nacional, 1986. Mignone; Emilio.
Iglesia y Dictadura. Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes y Página/12, 1999. También puede
resultar de utilidad Oregón, Martín. Entre la cruz y la espada. La Iglesia Católica durante los primeros
años del “Proceso”. Quilmes, Universidad Nacional de Quilmes, 2005. Y Verbitsky, Horacio. El
silencio. De Paulo VI a Bergoglio. Las relaciones secretas de la Iglesia con la ESMA. Buenos Aires,
Sudamericana, 2005.
371
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág.20.

110
múltiples mecanismos coercitivos en el sistema educativo para que todos sus integrantes
colaboraran activamente con la represión militar “... a fin de convertirlos en principales
ejecutores y colaboradores directos para la obtención del objetivo sectorial, cual es, la
erradicación de la subversión en la cultura y educación del país...”372; subsidiariamente
se instaló un sistema de represión interna con proscripciones, desplazamientos,
cesantías, y la suspensión del Estatuto Docente373. Esa cara visible de la represión era
coadyuvada por la depuración ideológica implementada desde la clandestinidad de la
Operación Claridad374, por la cual debían detectarse personas opositoras del ámbito de la
educación y la cultura, mediante la coordinación informativa para combatir los focos
subversivos, a través de la vigilancia, la identificación, y el espionaje. Esta operación
llevó a cabo la censura, la prohibición, la quema de libros, las listas secretas y listas
negras.
La Operación Claridad fue una tarea coordinada desde el Ministerio de Cultura y
Educación, implementado a través de la creación en el ámbito del ministerio del Área de
Recursos Humanos (un organismo de inteligencia) y luego la Asesoría de
Comunicación Social, organismos que diseñaron y ejecutaron el sistema de control
ideológico en los ámbitos educativo y cultural desde 1976 hasta 1983. El primer
ministro de educación del Proceso de Reorganización Nacional, Ricardo Pedro Bruera,
ha dejado constancia de cómo funcionaría la operación:

“... La radicalización del accionar opositor de docentes, alumnos y no docentes


en el quehacer educativo y de los elementos actuantes en el ámbito cultural y
científico técnico, adquiere una importancia tradicionalmente relevante sobre
lo cual resulta ocioso insistir (...) Se creó entonces bajo el encubierto nombre de
Recursos Humanos un área que funciona como dependencia del Departamento
de Asesores del Ministro (...) Imprescindible complemento (...) es el aporte de
un grupo de personas especialistas en tareas de Inteligencia, destinados a
manejar los aspectos técnicos del tema en cuestión. La necesidad aludida ha
sido gestionada ante las autoridades de la SECRETARIA DE INTELIGENCIA

372
Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78). 20 de abril, pág. 12.
373
Cfr. Ley 21.260/1976, de 29 de marzo, Empleados públicos – Autorización para dar de baja por
razones de seguridad al personal vinculado a actividades de carácter subversivo o disociadoras. (Boletín
Oficial de 29 de marzo). Ley 21.261/1976, de 29 de marzo, Trabajo – Suspensión transitoria del derecho
a huelga y de toda otra medida de fuerza que pueda afectar la productividad. (Boletín Oficial de 29 de
marzo). Ley 21.274/1976, de 29 de marzo, Empleados públicos – Régimen transitorio de
prescindibilidad. (Boletín Oficial de 29 de marzo).
374
Cardoso, Oscar Raúl, “La trastienda de la Operación Claridad”, en: Clarín, 24/03/1996.

111
DEL ESTADO (SIDE), quienes la han cubierto a entera satisfacción del
suscripto...”375.

La necesidad de poner en marcha una infraestructura clandestina de tales


dimensiones requería de unas partidas presupuestarias que debían provenir de los
denominados fondos reservados, es decir sobre los cuales no existe publicidad,
justificación ni supervisión externa y constituyen por tanto un engranaje más de la
clandestinidad:

“... El MCE necesita contar con una partida de fondos secretos que permita
afrontar los gastos que insume el pago de los servicios del personal técnico y la
creación de toda la infraestructura de apoyo a la labor informativa (pago de
informantes ocasionales) todo lo cual ha sido evaluado por la SIDE y propuesto
a su Excelencia para su aprobación...”376.

La acción de estos organismos se desarrolló mediante departamentos: el


dedicado a la Información Pública se ocupó de la prensa y la opinión pública; otro
departamento organizó la búsqueda del oponente y por último el dedicado al estudio de
los casos con antecedentes ideológicos se encargó de la aplicación de sanciones
administrativas. En estos departamentos se organizaba el trabajo de agentes de
inteligencia, cuya misión principal era infiltrarse en colegios, universidades y ámbitos
culturales para detectar subversivos. La información producida a través de estos
organismos funcionaba como fuente para la identificación de docentes y estudiantes
contrarios al régimen.
No obstante, en 1977, las FF.AA. constataban con cierto disgusto que “... si bien
se intentó erradicar la subversión en este ámbito, no se logró alcanzar resultados
significativos...”377, esa constatación los llevaba a intentar un esfuerzo mayor en la
comunicación unidireccional. Es decir que desde el poder se tendió a oficializar
férreamente una versión de la realidad conveniente a la visión de quienes lo ejercen,
Con motivo del inicio del ciclo lectivo de 1977, el ministro de cultura y educación,
Profesor Ricardo Bruera, se hará eco del reclamo de los resultados ineficientes,

375
Memorándum estrictamente secreto y confidencial. Del Ministro de Cultura y Educación, D. Ricardo
Pedro Bruera, a su excelencia D. Jorge Rafael Videla, 23/11/1976. En: Cardoso, Oscar Raúl, “La
trastienda de la Operación Claridad”, en: Clarín de 24/03/1996.
376
Memorándum estrictamente secreto y confidencial. Del Ministro de Cultura y Educación, D. Ricardo
Pedro Bruera, a su excelencia D. Jorge Rafael Videla, 23/11/1976. En: Cardoso, Oscar Raúl, “La
trastienda de la Operación Claridad”, en: Clarín, 24/03/1996.
377
Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78). 20 de abril, pág. 10.

112
“... He percibido una carga de ansiedades hacia el final del curso lectivo 1976.
Como si el evitar para la joven generación los peligros de ayer, tuviese
necesariamente que correr parejo con una actitud sólo represiva y
angustiante...”378.

Y avanzara en la comunicación unidireccional:

“... Fue, ciertamente, el negativo impacto de falsas opciones (...) con las que
nos indujeron a la disolución social mediante la quiebra de todas las
responsabilidades de la autoridad paterna, el desprestigio de la institución
familiar, la negación del ejercicio válido y honesto del poder adulto para
arquitecturar orgánicamente el juego generacional...”379.

En ese contexto las FF.AA. se propusieron desarrollar una política de


acercamiento, asesoramiento y apoyo a las autoridades culturales, educativas y de
ciencia y tecnología, con la finalidad de lograr la adopción de medidas político-
administrativas, tendientes a erradicar la subversión en sus distintas manifestaciones380.
Como intento de ese acercamiento se publica y distribuye en todos los centros de
enseñanza, una especie de manual instructivo llamado Subversión en el ámbito
educativo (Conozcamos a nuestro enemigo)381. Una edición conjunta del Ministerio de
Educación y del Ministerio de Planeamiento, cuyo propósito declarado era colaborar
con los docentes en la comprensión y erradicación de la subversión del ámbito
educativo, por ello intentaba contribuir en el conocimiento de los enemigos de la
nación.
El esfuerzo esclarecedor se centraba en explicar que junto a las manifestaciones
violentas y visibles de la subversión (huelgas, secuestros, asesinatos, sabotajes, ataques
a cuarteles y comisarías), había otras acciones menos visibles, pero igual de peligrosas,

378
Iniciación del Curso Lectivo 1977, Mensaje del Señor Ministro de Cultura y Educación, Prof. Ricardo
Enrique Bruera. Santa Fe, 7 de marzo de 1977, pág 5.
379
Iniciación del Curso Lectivo 1977, Mensaje del Señor Ministro de Cultura y Educación, Prof. Ricardo
Enrique Bruera. Santa Fe, 7 de marzo de 1977, pág 4. Como ejemplo de la comunicación unidireccional
también puede consultarse Educar para la paz. Texto del mensaje del ministro de Cultura y Educación,
Dr. Juan Rafael Llerena Amadeo, en la 37 Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la
UNESCO en el Palacio Wilson, de Ginebra -Suiza-, el 6 de julio de 1979
380
Cfr. Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78). 20 de abril.
381
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977.

113
tales como la desjerarquización generalizada, la educación tendenciosa, el fomento de la
corrupción, la pornografía, y las drogas382.
El folleto describía mediante un lenguaje directo las causas que se hallaban
detrás de las acciones más ocultas de la subversión“... pareciera que no nos damos
cuenta de lo que sucede (...) aun creemos que no nos hallamos en tiempo de
guerra...”383. Y recurrían para explicar la guerra revolucionaria a la interpretación que
realizaban de Gramsci del cambio cultural:

“... Esta agresión apoyada es una permanente, intensa, vasta y profunda Acción
Sicológica a través de la educación, la cultura, los medios de comunicación
social, etc., desarrolla sus estrategias particulares en los distintos ámbitos
adecuándolos a los tiempos, a las características particulares de la sociedad a
atacar (...) para ello actúa simultáneamente en todos los ámbitos y trata de
socavar los cimientos de nuestras instituciones y destruir nuestros valores...”384.

Se pretendía transmitir a los docentes la caracterización del enemigo del que la


sociedad debía ser defendida. Esta concepción dicotómica, que enfrentaba un nosotros
contra un otro se graficaba en el capítulo II del documento, “Organizaciones
subversivas que operan en el ámbito educativo”, donde les hacía saber a los docentes
que las bandas de delincuentes subversivos marxistas, desde el nivel preescolar hasta la
universidad “...considera a los ámbitos de la cultura y la educación, como los más
adecuados para ir preparando el terreno fértil hacia la acción insurreccional de
masas...”385. Simultáneamente les informaba que la subversión se hallaba prácticamente
desarticulada y sin capacidad operativa, y ante tal realidad se imponía trabajar más
duramente en la detección del proceder subversivo en las escuelas. Como parte de esas
estrategias, en los niveles preescolar y primario, “... se ha advertido en los últimos
tiempos, una notoria ofensiva marxista en el área de la literatura infantil...” 386. En los
últimos años del ciclo primario la acción subversiva se intensificaba tendiente a “...
modificar la escala de valores tradicionales (familia, religión, nacionalidad, tradición,

382
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977, pág. 8.
383
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977, pág. 11.
384
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977, págs. 12-14.
385
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977, pág. 43.
386
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977, pág. 49.

114
etc.)...”387. Además del control del director y de los padres sobre la enseñanza recibida
por los alumnos, se requería la vigilancia y la denuncia entre los miembros de la
comunidad educativa.
En 1978 se emitió la directiva secreta 507/78 en la que señalaba que “...el
ámbito educacional continúa siendo objeto de una creciente infiltración y captación
ideológica marxista...”388 y ordenaba mantener en ejecución la Operación Claridad pues
de momento no se había logrado,

“... la total comprensión del problema por parte de los rectores, decanos,
supervisores y docentes de todos los ciclos de enseñanza, quienes se han
mostrado poco dispuestos a asumir tareas y responsabilidades acorde con las
exigencias que impone el Proceso de Reorganización Nacional...”389.

En 1979 y 1980 se ordenó acrecentar la reunión de información para acelerar la


erradicación de ideólogos terroristas y delincuentes subversivos. Esta orden se apoyaba
en la consideración de que si bien los activistas terroristas habían sido eliminados,
quedaban aún, especialmente en el nivel terciario y secundario, los activistas
ideológicos.
Todo ello afectó la capacidad de las instituciones educativas para construir
relaciones sociales e impactó en el lugar que ocupaba la escuela en la reproducción del
tejido social. Pero, de acuerdo a los pronunciamientos y a los informes de situación
gubernamentales ¿podemos pensar que la escuela, como forjadora de identidades
culturales, pudo salvaguardar ciertos valores que intentaron ser arrancados del cuerpo de
cada desaparecido?

387
Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo. Ministerio de Cultura y
Educación, Buenos Aires, 1977, pág. 49.
388
Directiva del comandante en jefe del ejercito Nº 507/78. Operación Claridad, en: Clarín. Segunda
edición, Buenos Aires, 24/03/1996.
389
Directiva del comandante en jefe del ejercito Nº 507/78. Operación Claridad, en: Clarín. Segunda
edición, Buenos Aires, 24/03/1996.

115
4.1. El proyecto educativo autoritario

“... Conformación de un sistema educativo acorde con las necesidades del país,
que sirva efectivamente a los objetivos de la Nación y consolide los valores y
aspiraciones culturales del ser argentino...”390.

Claro, preciso y contundente, era el propósito declarado en el inciso octavo de


los objetivos fijados por el Proceso de Reorganización Nacional, entre los objetivos
prioritarios del régimen dictatorial se hallaba la reforma del sistema educativo. Frente al
supuesto caos en el que se hallaba inmerso el país, las FF.AA. contraponían su proyecto
nacional, el cual contó con una política educativa acorde a las necesidades del país
390
Acta fijando el Propósito y los Objetivos básicos para el Proceso de Reorganización Nacional. 24 de
marzo de 1976.

116
deseado. Era una política “... en todos los órdenes y niveles basada en la disciplina y
con un contenido nacional y cristiano...”391, pensada como acción preventiva en la
conformación de futuros subversivos, a través de un fuerte control ideológico en las
aulas:

“... Así podremos desde el sistema educativo afianzar el sentido moral que
siempre distinguió, a nuestros jóvenes y a nuestro pueblo, evitando que pueda
ser captado en el futuro por la acción nefasta de la frivolidad, de los
extremismos y la delincuencia subversiva...”392.

En ese sentido se trato de una política autoritaria, que atacó las fuentes de
conocimiento crítico, donde el aporte fundamental de los maestros y profesores debía
ser el de transmitir contenidos identificados con los valores esenciales de la
nacionalidad, vinculados con nuestras tradiciones histórico culturales de la moral
cristiana393; y como contraparte coartó la posibilidad del debate, e interrumpió los lazos
y organismos que representan la solidaridad (centros de estudiantes). La escuela fue el
espacio que el Proceso de Reorganización Nacional priorizó para la difusión de su
ideología y donde procuró hilvanar la legitimidad y el apoyo indispensables para lograr
su cometido. Asimismo, en principio, estas condiciones facilitaron las acciones del
terrorismo de Estado en el ámbito educativo, debilitando las posibilidades de resistencia
y los lazos de solidaridad entre los actores educativos.
El sistema educativo vigente en Argentina hasta el 24 de marzo de 1976
reconoce sus bases institucionales más importantes en la ley 1.420 (1884), la cual
establecía una educación de carácter obligatoria, universal y laica. La ley 1.420 marca el
inicio de la intervención estatal, que tras el objetivo de homogeneizar a la población,
asume la tarea de formar al ciudadano. Este proceso de integración de las mayorías a la
educación elemental mantenía fuertes articulaciones con la instauración de una
República Conservadora funcional a los intereses de la oligarquía terrateniente. Aunque
no es menos cierto que el sistema puede fijar los límites donde se desarrolla la cultura
popular, pero no su contenido394.

391
“Anexo I, Medidas Inmediatas de Gobierno”, en: Bases para la intervención de las Fuerzas Armadas
en el Proceso Nacional. Marzo de 1976, pág. 23
392
Educar para la paz. Texto del mensaje del ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena
Amadeo, en la 37 Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO en el Palacio
Wilson, de Ginebra -Suiza-, el 6 de julio de 1979, pág. 14.
393
Cfr. Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 1196. Inclusión de ética y deontología en la
formación superior no universitaria (incluye la formación docente). Buenos Aires, 1980.
394
Cfr. Thompson, Edward Palmer. Costumbres en común. Barcelona, Crítica, 1995.

117
En esta etapa uno de los pilares de la política educacional es la monopolización
de la formación docente por parte del Estado, marcando un cambio en el trabajo de
enseñar: de una profesión libre pasó a ser una profesión de Estado. Además significó un
enfrentamiento abierto con las posiciones de la Iglesia Católica, la cual consideraba
como su derecho el ejercicio del monopolio religioso y pedagógico395. Una postura
derrotada en el Congreso Pedagógico de 1882, donde se excluirá a la iglesia de la
enseñanza pública, resolución cristalizada en la sanción de la ley 1.420 de Educación
Común. La mencionada ley fijaba, en su artículo sexto, los contenidos de la instrucción
obligatoria: Lectura y Escritura; Aritmética; Geografía particular de la República y
nociones de Geografía Universal; de Historia particular de la República y nociones de
Historia General; Idioma nacional, moral y urbanidad; nociones de higiene: nociones de
Ciencias Matemáticas, Físicas y Naturales; nociones de Dibujo y Música vocal;
Gimnástica y conocimiento de la Constitución Nacional, para las niñas será obligatorio,
además, los conocimientos de labores de manos y nociones de economía doméstica.
Para los varones el conocimiento de los ejercicios y evoluciones militares más sencillas,
y en las campañas, nociones de agricultura y ganadería. La ley 1.420 recogía los
preceptos de la constitución nacional de 1853-1860, referidos a la libertad de culto, y
estableciendo en el artículo octavo de la ley que la enseñanza religiosa de cualquier
credo sólo podrá ser dada en las escuelas públicas por los ministros autorizados de los
diferentes cultos, a los niños de su respectiva comunión y antes o después de las horas
de clases396.
La concepción del proyecto educativo del Proceso de Reorganización Nacional
estaba orientada en primer término a la imposición disciplinaria no para masificar sino
para destruir todo lazo de identificación colectiva, en aras de una individualidad aislada,
como manifestaban en la búsqueda del hombre armónico:

“... porque preferimos la armonía al equilibrio porque los más altos valores
humanos (la belleza, el bien, el amor, etc.) proceden de la armonía y no del
equilibrio porque en el orden social, el equilibrio no basta para producir
armonía...”397.

395
Cfr Puiggros, Adriana. Que paso en la educación argentina. Breve historia desde la conquista hasta el
presente. Buenos Aires, Galerna, 2006. Ley 1.420 de Educación común, de 8 de julio de 1884.
396
Ley 1.420 de Educación común, de 8 de julio de 1884.
397
Educar para la paz. Texto del mensaje del ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena
Amadeo, en la 37 Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO en el Palacio
Wilson, de Ginebra -Suiza-, el 6 de julio de 1979, pág. 6.

118
La gestión educativa de la dictadura se propuso eliminar las propuestas
subversivas contrarias al orden e introducir pautas de socialización vinculadas a una
formación espiritualista en desmedro de una formación científica. Estas pautas tuvieron
como punto de partida las Bases Doctrinarias del Proceso de Reorganización Nacional
“... la sociedad inspirada en los principios cristianos involucra a prevalencia del
espíritu sobre la materia...”398 un ordenamiento disciplinar de alto contenido
oscurantista como lo refieren ministro de Cultura y Educación Llerena Amadeo: “...
Pero ¿no es evidente que el hombre puede saltar las fronteras determinantes de la
materia e incluso de la vitalidad porque en él anida el espíritu?...”399, ideas fuerzas que
se materializaron en proyectos como la introducción de la enseñanza de ética y
deontología profesional en todos los planes de estudio de los profesorados, cuyo
articulado programático se vertebraba en torno a “La persona humana: corporeidad y
espiritualidad (...) El orden natural, moral y trascendente...” 400. Otro avance del espíritu
sobre la materia fue la modificación de los contenidos mínimos de las currícula del
nivel medio que significaron, entre otras cosas, nuevos contenidos en Historia donde se
agregaron apartados tendientes a tratar la problemática de la agresión marxista a
nuestro país, incorporar Formación Moral y Cívica, “...Demás está que destaque lo
importante de la incorporación de Formación Moral y Cívica, en cuanto hace a la
formación integral del hombre y en este caso particular del hombre argentino...”401.
Ello se relacionaba con una de las primeras medidas tomadas por el ministerio de
Cultura y Educación del Proceso de Reorganización Nacional, que el 1 de abril de 1976
suprimió los contenidos de la asignatura Estudio de la Realidad Social Argentina
(ERSSA)402, que integraba los planes enseñanza secundaria y terciaria desde el 10 de
julio de 1973, y encargó la fijación de nuevos contenidos, cuyo resultante fue
Formación Moral y Cívica.

398
Bases Doctrinarias, Acta Fijando las Bases Políticas de las Fuerzas Armadas para el Proceso de
Reorganización Nacional, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1979, pág. 46.
399
Educar para la paz. Texto del mensaje del ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena
Amadeo, en la 37 Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO en el Palacio
Wilson, de Ginebra -Suiza-, el 6 de julio de 1979, pág. 5.
400
Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 1196. Inclusión de ética y deontología en la
formación superior no universitaria (incluye la formación docente). Buenos Aires, 9 de julio de 1980,,
pág. 3.
401
Exposición realizada por S.E. el ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena Amadeo,
por la cadena oficial de radio y televisión, el día 9 de marzo de 1981, pág. 7.
402
Materia pensada para explicar la organización política, económica y social de la Argentina. Su primera
presencia en el sistema educativo argentino fue Instrucción Cívica, y substituida en 1953 por Cultura
Ciudadana.

119
Como parte de las medidas de la ingeniería refundadora, el 24 de marzo de 1976
fue suspendido el Estatuto del Docente, posteriormente reformado y reimplantado en
enero de 1979, con un signo autoritario y excluyente acorde al modelo cerrado y
totalizante del proyecto nacional de las FF.AA. Regulando no sólo el puesto de trabajo
del docente sino también las características del sujeto que lo ocupa, al realizar con
fuerza de ley una definición del docente quién debe ser “... un orientador en el proceso
de aprendizaje, en la “formación de hombres”...”403. El docente debía identificarse con
los valores “... ético-espirituales que sustentan el ser nacional...”404, para lo cual se
había puesto en marcha el Sistema Nacional de Perfeccionamiento y Actualización
Docente, tediente a orientar su vida personal y profesional405, quién debía aspirar a un
“... modelo ejemplar y dar testimonio de él, tanto en su actuación docente como en su
vida personal...”406.
Con las leyes 21.809 y 21.810 se comenzó la transferencia educativa de la
nación a las provincias, lo cual suponía una restricción financiera, pues se le traspasaban
a las provincias la obligación educativa pero sin la contraparte presupuestaria. Con el
programa Marcha hacia la Frontera se involucró a Gendarmería Nacional en la
concesión de becas para alumnos asistentes a escuelas de fronteras. Se sancionó la Ley
Federal de Educación “... con fe en el país y en la ayuda de Dios...”407, recordemos que
Argentina es un país aconfesional, y en lo que atañe al ámbito educativo desde la ley
1420 se estableció la educación laica.
En un cuerpo coherente de medidas el ministerio de Cultura y Educación a
través del área de Educación Física fue el encargado de organizar la exhibición
gimnástica de la apertura del mundial de 1978.
Toda esta política adquirió una dimensión represiva en el plano ideológico,
orientada a destruir todas las formas de expresión vinculadas a las corrientes filosófico-
pedagógicas gravitantes en Argentina entre los años 60 y la primera parte de los 70.
Para el Proceso de Reorganización Nacional se imponía acabar con la agresión de

403
Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 538. Formación docente. Buenos Aires, abril 1980,
pág. 9.
404
Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 538. Formación docente. Buenos Aires, abril 1980,
pág. 10.
405
Cfr. Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 538. Formación docente. Buenos Aires, abril
1980.
406
Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 538. Formación docente. Buenos Aires, abril 1980,
pág. 17.
407
Exposición realizada por S.E. el ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena Amadeo,
por la cadena oficial de radio y televisión, el día 9 de marzo de 1981, pág. 7.

120
ideologías disolventes contrarias al orden natural y a la concepción cristiana de la
vida408. El programa hacia una renovación de la Escuela Media se convirtió en piedra
angular del proyecto nacional. El programa estaba conformado por tres fases: estudio
dirigido, orientación y evaluación, y orientación vocacional. Su importancia estaba dada
en ser el programa de formación y capacitación docente, para formar docentes
comprometidos con principios y valores ético-espirituales, en el marco de una
cosmovisión trascendente y cristiana que evitara la presión masificadora de la sociedad
409
y potenciara la realización del hombre singular y concreto .La eliminación de la
subversión no sólo buscaba el exterminio físico de la personas sino también de las ideas
contrarias al orden, durante el Proceso de Reorganización Nacional ardieron miles de
de libros y revistas para que el fuego purificador consiguiera:

“... que no quede ninguna parte de estos libros, folletos y revistas, etc., se toma
esta resolución para que con este material se evite continuar engañando a
nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan nuestros símbolos
nacionales, nuestra familia, nuestra Iglesia y, en fin, nuestro mas tradicional
acerbo espiritual, sintetizado en Dios Patria y Hogar. Los elementos que se
destruyen surgieron de allanamientos a centros de distribución que se
dedicaban especifica y especialmente a este tipo de difusión...”410.

Cuando los mecanismos de formación del cuerpo docente, no eran suficientes


para conseguir el acompañamiento a la tarea fijada por el Proceso de Reorganización
Nacional, y ante ciertas comprobaciones de la ineficacia de las medidas represivas, se
acudía a la amenaza abierta:

“... Si esa libertad del docente para elegir bibliografía en sus cursos no es bien
empleada y yo descubro que hay algún docente que utiliza textos contrarios a la
tradición, a las buenas costumbres, al ser nacional, a la doctrina nacional,
evidentemente voy a tener que llamar a ese docente y veré lo que ocurre...”411.

Se prohibió la enseñanza de la matemática moderna y de la Teoría de los


conjuntos, tanto en los colegios como en las universidades, como es recogido
brillantemente por uno de los artículos periodísticos más valientes de la época:
408
Cfr. Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 538. Formación docente. Buenos Aires, abril
1980.
409
Cfr. Ministerio de Cultura y Educación, Resolución Nº 538. Formación docente. Buenos Aires, abril
1980.
410
La Nación, 30/04/1976.
411
“Declaraciones del Ministro de Cultura y Educación”, La Prensa, 5/02/1983.

121
“....por ser “enigmática”, negar los postulados de la lógica formal (...) porque
al sostener que “todo está sujeto a cambio y revisión”…no existe ninguna
certeza definitiva sino una realidad con estructuras provisionales. Si nada es
absoluto, y cualquier cosa es aleatoria, tanto la cuidadosa enseñanza del
pasado se encuentra expuesta a un irrespetuoso cuestionamiento. Otra fuente
de peligro era su base en la Teoría de Conjuntos, que enseña que los números
deben trabajarse colectivamente, lo que va en contra de la formación del
individuo…”412.

Primaba la idea de que tanto la escuela como la familia eran los objetivos
predilectos de la subversión para su destrucción:

“... ¿Qué les están haciendo a nuestros hijos? (...) En este tiempo criminal que
nos toca vivir, ante esta guerra subversiva que amenaza destruirlo todo, uno de
los objetivos claves del enemigo es su hijo, la mente de su hijo...”413.

La modalidad autoritaria que se impuso se relacionó con la pretensión de erigir


ciertos pensamientos en verdades tan absolutas e incuestionables como las que podría
haber erigido un poder omnisapiente, verdades válidas para todos y otorgadoras, a los
sujetos que se nuclearan a su alrededor, de los beneficios de la normalidad. Con claridad
expositiva se refería uno de los máximos representantes institucionales del gobierno del
Proceso de Reorganización Nacional el Almirante Emilio Eduardo Massera,
Comandante General de la Armada:

“...La crisis actual de la humanidad se debe a tres hombres. Hacia fines del
Siglo XIX, Karl Marx, publicó tres tomos de ‘El capital’ y puso en duda con
ellos la intangibilidad de la propiedad privada; a principios del Siglo XX es
atacada la sagrada esfera íntima del ser humano por Freud, en su libro ‘La
interpretación de los sueños’; y como si esto fuera poco para problematizar el
sistema de los valores positivos de la sociedad, Einstein en 1905, hace
reconocer la Teoría de la Relatividad, donde pone en crisis la estructura
estática y muerta de la materia...”414.

La praxis del Proceso de Reorganización Nacional, alcanzaba realización en


ciertas medidas conducentes a permitir el cumplimiento de los propósitos fijados, “...

412
Neilson J. “As I see it”, Buenos Aires Herald, noviembre de 1978.
413
“Carta abierta a las madres argentina”, Para Ti, 5/07/1976.
414
“Declaraciones de Eduardo Massera”, La Opinión, 26/11/1977.

122
toda vez que se detecte bibliografía subversiva en los establecimientos educativos...” 415,
se debía confeccionar una ficha que recogiese los siguientes elementos:

“... 1) Título del texto y editorial.


2) Materia y curso en el cual se lo utiliza.
3) Establecimiento educativo en el que se lo detectó.
4) Docente que lo impuso o aconsejó.
5) De ser posibles se agregará un ejemplar del texto, caso contrario fotocopias
de algunas páginas, en las que se evidencie su carácter subversivo.
6) Cantidad aproximada de alumnos que lo emplean.
7) Todo otro aspecto que se considere de interés...”416.

Las Edades Moderna y Contemporánea417 de Juan Antonio Bustinza y Gabriel


Ribas fue uno de los textos cuya suerte responde a la de muchas otras producciones
culturales, y que sirve para ejemplificar el recorrido de las pautas y objetivos del
Proceso de Reorganización Nacional, y la planificación burocrática de la represión.
Brevemente repasaremos lo ocurrido; por resolución ministerial se disponía:

“... No se podrá utilizar ni recomendar en las escuelas el libro Las edades


Moderna y Contemporánea de Juan Bustinza y Gabriel Ribas [debiendo ser
excluido] de todas las bibliotecas escolares, (...) siendo las autoridades de los
respectivos establecimientos quienes verifiquen el estricto cumplimiento de lo
dispuesto, sin perjuicio de las atribuciones del personal de supervisión...”418.

En los considerandos de la disposición se expresa que por su contenido, el libro:

“... no contribuye a la consecución de los objetivos que en materia educacional


se ha fijado el Proceso de Reorganización Nacional que contiene
transcripciones e ilustraciones que resultan inconvenientes a los alumnos por
sus connotaciones ideológicas, lo mismo que las preguntas, comparaciones y
actividades que se formulan para interpretar los textos y grabados...”419.

415
Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78). 20 de abril, pág. 15.
416
Directiva del Comandante en Jefe del Ejército N° 504/77, (Continuación de la ofensiva contra la
subversión durante el período 1977/78). 20 de abril, pág. 15.
417
Juan Antonio Bustinza y Gabriel Ribas. Las Edades Moderna y Contemporánea. Buenos Aires.
Kapelusz. 1972.
418
Cfr. Ministerio de Cultura y Educación, Resolución número 555, abril 1978.
419
Ministerio de Cultura y Educación, Resolución número 555, abril 1978, pág. 2.

123
La Revista Gente en su edición ya citada del 4 de abril de 1978 se dirigía al
ministro de Cultura y Educación donde satisfacía cuatro de los siete requisitos del
modelo de la Directiva 504/77, transcribía párrafos extraídos del libro Las Edades
Moderna y Contemporánea de Juan Antonio Bustinza y Gabriel Ribas. A los pocos
días, el libro fue prohibido y desaparecido de los establecimientos educativos a través
de la resolución ministerial.
Se pretendía involucrar a docentes y alumnos en la idea de un destino histórico y
un mandato de rechazo a todo aquello que atentara contra la nacionalidad. El proceso de
enseñanza y aprendizaje se aunaban con los principios deseados de la disciplina, y el
orden como había sido propugnado desde el comienzo del régimen militar cuando Jorge
Rafael Videla le hiciera saber a la ciudadanía que:

“...Tendrá primacía inmediata en la acción del gobierno (...) la restauración del


orden en todas las instituciones escolares. La libertad que proclamamos como
forma y como estilo de vida, tiene un precio previo, necesario e inexcusable: el
de la disciplina...”420.
4.2. Centro de Estudiantes en Concepción del Uruguay, resistencia civil al golpe de
Estado. Terror estatal ante la resistencia civil.
El territorio de la República Argentina, de acuerdo a una lógica intrínseca de las
FF.AA.421, fue dividido en 5 zonas militares, la provincia de Entre Ríos quedó
circunscripta a la Zona Militar Nº 2, junto a las provincias de Santa Fe, Corrientes,
Misiones, Chaco y Formosa. Cuyo responsable máximo era el Comandante del Cuerpo
del Ejército II con asiento en la ciudad de Rosario, dicho cargo fue ejercido desde
octubre de 1975 por el General Ramón Genaro Díaz Bessone. La zona Nº 2 a su vez fue
subdividida en 4 subzonas, 21, 22, 23, 24; Concepción del Uruguay quedo enmarcada
en la subzona 21 a su vez fue parcelada en cuatro áreas 211, 212, 213 y 214. El área 213
comprendía los departamentos de Concepción del Uruguay, Gualeguaychú, y
Gualeguay.
Concepción del Uruguay no se mantuvo ajena al cambio cultural vivenciado por
la sociedad Argentina, ni al proceso de politización creciente, a los cuales hemos hecho
mención en apartados anteriores. En ese proceso las escuelas secundarias fueron
espacios fecundos para el desarrollo de una intensa actividad a través de distintos
ámbitos de expresión y acción. Muchos jóvenes tuvieron ocasión de comenzar su
420
Clarín, 14/4/1976.
421
Como ya mencionamos: Plan de Capacidades Ejército para el Marco Interno (PFE-PC MI72). 1972.

124
andadura política, como pudo ser participar en las manifestaciones convocadas por la
Unión de Estudiantes Secundarios, en repudio al golpe de estado de Pinochet en Chile
(1973), o formar parte de los centros de estudiantes de los colegios secundarios, donde
ejercieron prácticas no violentas de acción política. En algunos casos dichos centros
surgieron ad hoc, como resistencia civil al golpe de estado de marzo de 1976; uno de
esos casos es sobre el cual reflexionaremos aquí, un grupo de estudiantes de la Escuela
Normal Mariano Moreno, decididos a resistir a un gobierno, por ellos considerado,
autoritario.
El plan represivo ejecutado a partir del 24 de marzo de 1976, no se olvido de
Concepción del Uruguay, aunque una parte importante de su sociedad desconozca o no
recuerde la ejecución de actos de Terrorismo de Estado en su ejido, tanto es así que ni
siquiera en los registros oficiales aparece documentado el centro clandestino de
detención en el cual se desenvolvieron parte de los hechos que involucraron a un grupo
de estudiantes de la escuela Moreno. Estos jóvenes se convirtieron en protagonistas
involuntarios del primer caso de detención secuestro tortura dirigido contra estudiantes
secundarios nucleados en un centro de estudiantes.
En el momento de ocurrir el secuestro/detención de los jóvenes, el máximo
responsable del la zona era Ramón Genaro Díaz Bessone422, quien ha estado presente en
el desarrollo de casi toda nuestra investigación, y no es para menos, su poder
conceptualizador aparece detrás de casi todas la interpretaciones intelectuales del
proyecto ideológico de las FF.AA. Cuando el ministerio de Planeamiento423 editó
conjuntamente con el ministerio de educación el folleto Subversión en el ámbito
educativo (Conozcamos a nuestro enemigo), el titular de la cartera era Díaz Bessone, su
consubstanciación con la infiltración cultural, nos lleva a pensar que ha podido ser el

422
Su figura destacaba por ser visto como el teórico del Proceso de Reorganización Nacional o como
recogían las crónicas de la época “... uno de los jefes más intelectuales de las Fuerzas Armadas
argentinas...” en: La Vanguardia Española, 13/10/1976; “Parece confirmarse que los militares piensan
permanecer en el poder largo tiempo”. Su importancia puede ser resumida en el ministerio de
Planificación del cual fue el mentor y titular. Un ministerio pensado para “... concretar un proyecto
nacional que, compatibilizando aspiraciones futuras con los problemas de coyuntura presentes,
constituya un instrumento idóneo para lograr la adhesión y el consenso mayoritario de la nación...”; en:
Jorge Rafael Videla Discurso del 24/09/1976.
423
El ministerio de Planeamiento era el órgano asesor del presidente de la nación y dependía de la
máxima autoridad del Ejecutivo, que era la Junta Militar. Era un elemento creativo, que aunaba los
diferentes proyectos que le sometían los restantes ministerios, para componer el todo del proyecto
nacional que el Gobierno se proponía llevar a cabo. Se trató de acabar con los movimientos pendulares de
Gobiernos políticos a Gobiernos militares; borrar totalmente los recuerdos del peronismo en sus dos
épocas; desarraigar los malos hábitos que cundieron en el pueblo como consecuencia de políticas
demagógicas; y situar a la Argentina en su justo contexto Cfr. “Argentina Seis Meses Después”,
Semanario Somos, 7/10/1976.

125
ideólogo principal de dicha publicación. Tomando en consideración el discurso
pronunciado por Díaz Bessone, al momento de ser investido como titular del Cuerpo del
Ejército II, hallamos su compromiso con ciertas convicciones de las cuales no se
olvidará:

“... Desde este momento me constituyo en el único responsable de las acciones


de esta gran unidad de batalla; recalco bien, de las acciones, porque el Cuerpo
de Ejército Segundo no tendrá omisiones. Cumplirá su misión. Esta
responsabilidad no será jamás delegada ni compartida...”424.

La convicción demostrada al asumir como comandante del Segundo Cuerpo del


Ejército, (8 de septiembre de 1975), anticipaban las palabras de Videla en Uruguay (nos
referimos al discurso en el encuentro de Ejércitos), y aludía al destino de exclusión para
los renegados:
“... el desprecio a quienes al amparo de la libertad ganada por aquellas huestes
tienen la osadía de levantar sus miserables voces para renegar de las banderas
conquistadas y de las heroicas muertes. Ellos no clavarán nunca su magro
estandarte sobre nuestra fortaleza...”425.

Díaz Bessone expresaba sus palabras de honor rodeado por el entonces jefe del
Ejército, Jorge Rafael Videla, el todavía gobernador por Santa Fe, Carlos Sylvestre
Begnis, el entonces ministro de Gobierno, Eduardo Enzo Galaretto, y el intendente
rosarino, Rodolfo Ruggeri, ante un público uniformado que lo escuchaba atentamente
en la plaza de armas del Batallón 121:

“... los cuerpos extraños serán expulsados por dura que deba ser la cirugía. No
permitiremos que los extraviados puedan escribir la historia de la
desintegración nacional. En ello va nuestro honor y el honor del ejército...”426.

Si tomamos en cuenta la relación exacta entre la teoría y la práctica entre el


pensamiento y la acción, de Ramón Genaro Díaz Bessone, su decisión en la acción y la
convicción de la infiltración cultural del marxismo en la sociedad argentina, tendremos
la posibilidad de entrever la praxis, la teoría de la acción del Proceso de
Reorganización Nacional.

424
“Discurso de Honor”, La Capital, 9/10/1976
425
“Discurso de Honor”, La Capital, 9/10/1976
426
“Discurso de Honor”, La Capital, 9/10/1976

126
Díaz Bessone marcó la pauta de la exclusión, el desprecio hacia los renegados,
no se trataba de un oponente armado, sino de quienes pretendiesen pensar distinto.
Llegados a este punto parece innecesario aclarar la inexistencia de organizaciones
político militares en la ciudad de Concepción del Uruguay, que pudieran haber dado
lugar a acciones represivas contra la subversión. Dicho esto avanzaremos algunos
elementos presentes en la caracterización de las manifestaciones estéticas, y de los
espacios de sociabilidad, de los integrantes del centro de estudiantes de la escuela
Normal; Juan Carlos Rodríguez (actualmente secretario del vicegobernador de la
provincia de Entre Ríos), José Peluffo, Víctor Baldunciel, Juan Carlos Romero, Cesar
Román y Roque Minatta (actualmente subsecretario de Derechos Humanos, de la
provincia de Entre Ríos). Todos ellos en su juventud conformaron un grupo con
intereses compartidos, que comenzó a identificarse con el denominado rock nacional, y
posteriormente con el rock progresivo mediante la escucha de un programa de radio del
país vecino, Uruguay. Se sentían identificados con Bob Dylan, y Joan Baéz, a quienes
en su imaginario entroncaban con la izquierda liberal de los EE.UU., y el movimiento
por los derechos civiles, compartían, a su vez, la oposición a la guerra de Vietnam.
En ellos resonaban los ecos del Mayo Frances (1968), de Tlatelolco (1968), y del
Cordobazo (1969), lugares y momentos evocativos de manifestaciones de amplio
alcance, protagonizados básicamente por jóvenes (con el liderazgo, el apoyo o la
simpatía de otros sectores ciudadanos). Ante todo soñaban junto a Martin Luther King
Jr., y repiten: “... Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el
verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que
todos los hombres son creados iguales...”427. De donde se derivaban las preguntas
político-filosóficas vinculadas al socialismo, la revolución, los movimientos de
liberación nacional; comprometiéndose en una contestación política y cultural
sostenida. Se trataba de una nueva generación de estudiantes emergente en la segunda
mitad del siglo XX, hijos del crecimiento económico que por un lado parece garantizar
el empleo a casi toda la población activa y, por otro, permite un mayor consumo a las
diversas capas sociales, incluyendo a los jóvenes; la emergencia del estado de bienestar
crea las condiciones para un crecimiento socialmente sostenido y para la protección de
los grupos dependientes. En un contexto de plena ocupación y creciente capacidad
adquisitiva, los jóvenes se convierten en uno de los sectores más beneficiados por las
políticas del bienestar.
427
Martin Luther King, Jr. I have a dream. 28/8/1963

127
El compromiso social era independiente del activismo político, en todos ellos
había una reflexión política, que les permitía participar de debates con otros grupos, con
los cuales podían tener diferencias, pero no se establecían relaciones conflictivas, a
pesar de la heterogeneidad, sino que había una conciencia de generación que entendía
que el futuro era asunto de todos ellos, rechazaban explícitamente la resolución de los
problemas a través de intermediarios. No se planteaban un ataque revolucionario contra
el sistema, pero si reclamaban la apertura de la vida política a un conjunto de intereses
más diversos. En este sentido puede decirse que tienen como objetivo resolver una
necesidad de control y regulación que permita el dominio de su propia existencia.
Estos distintos grupos convergían en espacios de sociabilidad muy dispares,
buscando encontrar expresividad en la esfera pública, uno de esos espacios era la plaza
situada enfrente del colegio, donde antes y después de entrar a clases se reunían,
conscientes de su subalternidad dentro de la escuela, se proponían negociar con la
institución escuela a partir de diferentes recursos simbólicos y culturales, poniendo en
entredicho las bases de legitimación; otro de los ámbitos de reunión eran los cafés y la
librería Sasha donde por intermedio de estudiantes universitarios uruguayenses, de la
Universidad de La Plata, tomaban conocimiento de actos de Terrorismo de Estado, que:
“... nos llamaba la atención a nosotros (...) las cosas aterradoras que contaban porque
nosotros no experimentamos, como en otras localizaciones del país, la violencia
política de la que hablaban los medios...”428.
Producido el golpe de Estado los estudiantes de la escuela normal, deliberan cual
era la manera de obrar ante la nueva coyuntura, y deciden fundar el centro de
estudiantes “... como organización de resistencia al golpe de estado, porque teníamos
una percepción de una dictadura como la de Lanusse...”429. Partían de la experiencia
inmediata del interregno del gobierno de facto de la Revolución Argentina (1966-1973),
y la posterior primavera, según sus propias expresiones, del gobierno de Héctor José
Cámpora (1973). En esa primavera vivenciaron un cambio en las modalidades de
participación, de más cerradas a más abiertas, los espacios, a pesar de ser esencialmente
los mismos, la familia, la escuela, y el entorno del vecindario, los percibían como más
abiertos.
La resistencia civil al golpe desencadenó un operativo ejecutado en el invierno
de 1976, el 16 de julio, coincidiendo con el receso invernal del ciclo lectivo:

428
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
429
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.

128
“... Cuando estoy llegando a casa, era impresionante el operativo policial que
había. (...) Cuando voy por la esquina por la casa de la ñata Franchesqui, que
era una vecina mía (...) me dice: - me parece que te están esperando a vos
querido, ¿por qué no rajas?...”430.

El allanamiento “...me sacan todos los pósters y los libros de mi pieza, y


buscaban y buscaban. Lo que estaban buscando era un mimeógrafo...”431.
El operativo cumplió con los requerimientos de las directivas del Plan del
Ejército. En la mayoría de los casos les correspondía a los Equipos Especiales, más
conocidos como grupos de tareas o patotas, la ejecución de la represión: “...
Procedimientos de detención. Estarán a cargo de Equipos Especiales que se integrarán
y operarán de acuerdo a cada jurisdicción...”432:

“... estaba el falcón de la federal que era conocido por todos nosotros (...) un
Fiat 125 (...) y un Dodge 1500(...). Vienen dos milicos y me dicen:- ¿vos sos
Román? Vení para acá y me meten en el Fiat 125 (...) me llevan a la Federal
[delegación de la Policía Federal de Concepción del Uruguay]...”433.

Un relato vinculado con el mismo operativo, es del Juan Carlos Romero,


compañero de estudios de Román, y miembro también del centro de estudiantes del
Colegio Normal, detenido el 19 de julio:

“... Se ve que me venían siguiendo (…) Me toca la puerta de mi casa uno de mis
compañeros, lo atendí y le decía:- pasa que recién llegué de una reunión. Él
insistía que salga y yo le decía: - pasa que estoy cenando, vine con apetito de la
reunión en que estaba. Él fue insistente en que no quería pasar y que tenía
que salir yo. Salgo de mi casa y a ambos lados de la puerta había dos policías
que lo estaban apuntando a mi compañero, ósea que lo que el me decía me lo
decía obligado y fue ahí donde me detuvieron (...). En la esquina de mi
domicilio que en ese momento era en Almafuerte y Hordana había un Dodge
1500 negro, donde había una persona al volante, otra en el asiento de
acompañante y las dos personas que se bajaron a buscarme junto con mi
compañero íbamos en el asiento de atrás...”434.
430
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
431
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
432
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 28.
433
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
434
Testimonio de Juan Carlos Rodríguez; en: “Historias de tortura en Concepción del Uruguay”, El Día,
24/09/2009.

129
El mismo día 19 de julio fue detenido/secuestrado, por el mismo grupo de tareas
Carlos Martínez Paiva, aunque era mayor que los estudiantes del Colegio Normal, y no
era compañero de clases, tenía vinculaciones con ellos y participaba activamente en
acciones políticas:

“... El 19 de julio del 76’ yo bajaba de la línea número tres de colectivo a dos
cuadras de mi domicilio particular y una patota de la Federal encabezada por
el comisario Mazzaferri, (...) y Rodríguez, más conocido como el Moscardón
Verde, me detienen y me trasladan a la policía federal en un Ford Taunus color
verde sin chapa patente...”435.

En el centro clandestino de detención: “...La incomunicación caracterizará todo


el proceso de detención de los inculpados y solamente podrá ser levantada por la
JCG...”436. Una vez dentro de las dependencias policiales se impone la incomunicación
hasta el día 21 de julio cuando se convoca a una reunión con los padres de los
detenidos. Mientras tanto y hasta que fueron puestos en libertad:

“...De entrada no más empezaron los interrogatorios, y empezaron


sistemáticamente todos los procesos de tortura. Que básicamente consistían
en mucho palo, mucho golpe,... pero mucho, no dejarnos dormir (...). Cuando
llegamos a la Federal, a la media hora, que estoy ahí adentro, ahí me dí cuenta
de que la cosa era grave (...) en ese momento empecé a percibir de que ahí no
salía vivo (...) la presencia de la muerte, es una presencia tangible...”437.

“... Se escuchaban los gritos. En un baño enfrente a mi calabozo estaban


picaneando a M. P., lo tenían atado de pies y manos con los pies en una
palangana y le pasaban la picana debajo de la lengua. Realmente los gritos
eras gritos desgarradores, eran gritos raros, era como que los gritos se
distorsionaban por la misma electricidad que el cuerpo recibía. Yo cuando sentí
los gritos me levanté y miré por una ventanita que tenía el calabozo y un
policía que estaba ahí me vio y me dijo: - bueno no te hagas problema que
ahora ya te toca a vos...”438.

435
Testimonio de Carlos Martínez Paiva; en: “Historias de tortura en Concepción del Uruguay”, El Día,
24/09/2009.
436
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976, pág. 34.
437
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
438
Testimonio de Juan Carlos Rodríguez; en: “Historias de tortura en Concepción del Uruguay”, El Día,
24/09/2009.

130
“... Ingreso a la federal, ahí me desnudan totalmente, me llevan a un subsuelo y
comienzan las sesiones de picanas, palizas y después submarino en seco, con
una bolsa de polietileno. El submarino lo hacían de dos formas; metiendo la
cabeza en un tacho de agua o de lo contrario con una bolsa de polietileno
ajustándola en el cuello hasta asfixiarlo, sin duda hay alguien que está
controlando, un médico, pero claro uno está con los ojos vendados con una
capucha, no ve. Cuando ellos ven que corre peligro la vida aflojan y después
insisten de nuevo. Generalmente uno se termina desmayando porque se le corta
el aire. Es una situación terrible, estar en ese momento ahí...”439.

Previamente a la reunión del 21 de julio, algunos padres de los menores, y el


director del colegio intentaron interceder ante las autoridades440, pero “...No se
permitirá la intervención de personas extrañas a las FF.AA. en defensa de los
detenidos quedando librada su posibilidad a resolución de la JCG...”441. Si bien se trató
de un secuestro ciertas características del procedimiento policial hicieron del mismo un
suceso público: “... Fue un acontecimiento estaba todo el barrio afuera. En el momento
del traslado varios de mis amigos del barrio iban detrás en bicicletas, siguiendo el
coche en el que iba yo...”442. En el caso de la detención/secuestro de Juan Carlos
Romero, su madre Celia Hilda Rodríguez, reconoció a uno de los secuestradores, Julio
Cesar Rodríguez (el Moscardón Verde)443. Lo cual sumado a la posterior puesta en
libertad puede hacernos concluir con Duhalde respecto de la inexistencia de
desprolijidades en la actuación de las fuerzas de seguridad sino de transmitirle a toda la
sociedad la posibilidad de caer en el ámbito de la sospecha.
Todo ello formó parte de un operativo de detención secuestro tortura, contra
estudiantes pertenecientes a un mismo grupo militante (con la excepción mencionada de
Carlos Atilio Martínez Paiva), centro de estudiantes del colegio normal. Operativo
realizado por personal de la Policía Federal, a la orden del extinto Teniente Coronel del
Ejército, Raúl Federico Schirmer. Y encontrándose privados de su libertad, fueron

439
Testimonio de Carlos Martínez Paiva; en: “Historias de tortura en Concepción del Uruguay”, El Día,
24/09/2009.
440
Según se desprende de la denuncia de Cesar Román, fojas 1-6; en: Román Cesar Manuel S/ Denuncia.
Expediente: 56.208, en tramite por ante el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, a Cargo del Dr.
Gustavo Pimentel.
441
Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional). Febrero de 1976.
442
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
443
Cfr, testimonio de Celia Hilda Rodríguez, fojas 436-439; en: Juzgado Federal de Concepción del
Uruguay. Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr.
Gustavo Pimentel.

131
sometidos a tormentos y torturas en ocasión de interrogatorios, destinados a conocer su
militancia en centros de estudiantes secundarios, como así también indagar sobre la
supuesta impresión, en un mimeógrafo, de panfletos contrarios al gobierno militar
instaurado en el país. Para instrumentar tal cometido, las más altas autoridades se
valieron de los mandos inferiores444.
Los interrogatorios como construcción de una cadena simbólica en el conjunto
de palabras, de preguntas, de epítetos, en la intención de cosificarlos a través del
maltrato psicológico, se les despreció verbalmente haciéndoles saber el escaso o nulo
valor de sus vidas nada valían, y la posibilidad de abreviar su dolor si colaboraban:

“...Los interrogatorios duraban tres o cuatro horas, es decir tres o cuatro horas
que te están pegando y preguntando por el mimeógrafo (...) y la verdad es que
no teníamos ni la menor idea de quién tenía el mimeógrafo. Los tipos sabían
frases exactas de lo que yo había dicho en las reuniones de la Escuela Normal.
En ese momento pensas que realmente te van a matar, te decían: si no cantas,
te va a venir a buscar el avión de Paraná, y del avión te van a tirar...”445.

“... Uno se resignaba, ya estaba como perdido, me acuerdo esa vez que me
dijeron: - ahora te toca a vos. Y yo veía la forma en que lo picaneaban y yo
decía:- y que voy a hacer. El miedo ya no existe ahí, ya está, ya no hay lugar
para el miedo (...). Me empezó a pegar trompadas en la cara, en el oído, en el
estómago y me decía que le teníamos que decir quieres éramos los que
habíamos participado de la emisión de ese panfleto y donde estaba el
mimeógrafo que habíamos ocupado. Yo realmente no sabía donde estaba el
mimeógrafo, ni siquiera lo escondimos...”446.

Finalmente el día lunes 21 de julio en el mismo predio donde los jóvenes estaban
detenidos y eran torturados se realizó una reunión entre los estudiantes detenidos, sus
padres, y el Teniente Coronel Schirmer del Batallón de Ingenieros de Combate 121, el
Prefecto Genuario de la Prefectura local, el Comisario Vera y el subcomisario Cevallos
de la Policía Federal. El Teniente Coronel Schirmer expuso un discurso sobre la
gravedad de la subversión y luego informó a los padres de los detenidos que dispondrá

444
Cfr. Cámara Federal de Paraná, Expediente Nº 5-16.959-17.536 Incidente de apelación de auto de
procesamiento respecto de los imputados Juan Miguel Valentino y Julio César Rodríguez- en causa
Román César Manuel s/ denuncia. Paraná 23 de abril de 2009. pág. 24
445
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
446
Testimonio de Juan Carlos Rodríguez; en: “Historias de tortura en Concepción del Uruguay”, El Día,
24/09/2009.

132
la libertad de los menores. Una vez liberados, 24 de julio de 1976, pierden contacto
entre sí, para no retomarlo sino muchos años más tarde 447.
Los diversos testimonios de los ex agentes de la Policía Federal que cumplieron
funciones en la delegación de Concepción del Uruguay, merecen especial atención.
Todos ellos reconocen la estadía de los jóvenes en la Policía, aunque en ningún caso
mencionan las sesiones de tortura. Así, por ejemplo el testimonio de Mario Jorge
Churruarin, dice haber visto a personas detenidas en la delegación, a disposición del
Ejército, en particular menciona haber conversado con Peluffo y Minatta, ambos le
dijeron que estaban aguardando una orden del Ejército para liberarlos 448; Mario Vicente
Miret confirmó que en el “Casino” de la delegación estaban detenidas cinco o seis
personas449; igualmente, Miguel Angel Contard, dice haber visto a Martínez Paiva
detenido en la delegación, junto a otros jóvenes, cuyos nombres no recuerda450. Del
testimonio de Ernesto Conrado Parlatto, surge que vio a personas detenidas en la
delegación, por razones políticas a las que las mantenían sentadas, en el “Casino” de la
dependencia451; igualmente la testimonial de Rubén Efrain Baucero, a cargo de la
guardia de los chicos que estaban detenidos, dice haber estado junto a ellos en el hall,
donde estaban parados, y que por la mañana el oficial de guardia los metía en el
“Casino”, entonces debía sentarse en la puerta y desde ahí controlarlos, y que el oficial
de guardia buscaba a los detenidos y los llevaban a la oficina del subcomisario Ceballos
para interrogarlos; no conocía a los chicos, pero luego supo que algunos de los
detenidos eran Peluffo, Minatta y Baldunciel452. Por su parte, Julio Cesar Chiapella,
reconoció al denunciante César Román y a Minatta, en el momento en que estaban
detenidos en la delegación, y vio a otras personas sentadas en el “Casino de

447
Datos obtenidos de las entrevistas realizadas por el autor a Cesar Román. Febrero 2010.
448
Testimonio de Mario Jorge Churruarin fojas 440-444; en: Juzgado Federal de Concepción del
Uruguay. Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr.
Gustavo Pimentel.
449
Testimonio de Mario Vicente Miret, fojas 456-460; en: Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.
Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr. Gustavo
Pimentel.
450
Testimonio de Miguel Angel Contard, fojas 461-465; en: Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.
Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr. Gustavo
Pimentel.
451
Testimonio de Ernesto Conrado Parlatto, fojas 466-470; en: Juzgado Federal de Concepción del
Uruguay. Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr.
Gustavo Pimentel.
452
Testimonio de Rubén Efrain Baucero, fojas 471-476; en: Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.
Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr. Gustavo
Pimentel.

133
Oficiales”453; Salvador Ernesto Dellagiustina, mencionó que a los detenidos se los hacia
dormir sentados en el “Casino de Oficiales”, que vió el traslado de uno de ellos hasta la
oficina del titular de la delegación y supo que era a los fines de proceder a su
interrogatorio y que escuchó a un funcionario decir que esos detenidos estaban a
disposición del área militar454.
Todos los jóvenes describen con exactitud el lugar donde estuvieron alojados,
contrastado y corroborado con el posterior reconocimiento de las instalaciones, todos
ellos fueron coincidentes en cuanto al modus operandi utilizado durante su estancia en
la delegación de Policía Federal de Concepción del Uruguay455.
Si tomamos en consideración este estudio de caso donde la movilización juvenil
y estudiantil es relevante y lo vinculamos a las apreciaciones de García Canclini
respecto del carácter responsable de esa juventud, en cuyo imaginario la igualdad
propugnada por Martin Luther King Jr. aparece en parte como su norte; y nos
preguntáramos por el después, es decir hoy, sería sin dudas inexplicable sin la decisión
de unas fuerzas de seguridad dispuestas a intervenir en la cosa pública. Cierto es para el
caso analizado que la experiencia de los jóvenes se vio alterada por un hecho tan
traumático como el relatado, los quebró en sus prácticas, en sus relaciones, intento
disciplinarlos, pero treinta años después pusieron en entredicho el proyecto del Proceso
de Reorganización Nacional, el cual no pudo reproducirse, toda vez que los propios
dominados (los estudiantes del centro de estudiantes del colegio Mariano Moreno) no
participaron efectivamente del proceso de dominación.

453
Testimonio de Julio Cesar Chiapella, fojas 508-513; en: Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.
Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr. Gustavo
Pimentel.
454
Testimonio de Salvador Ernesto Dellagiustina, fojas 518-523; en: Juzgado Federal de Concepción del
Uruguay. Román Cesar Manuel S/ Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr.
Gustavo Pimentel.
455
De cuyo reconocimiento da cuenta el acta y los planos que lucen glosados a fs. 60/63 vta. Del acta se
pueden extraer datos comunes, como el salón donde eran alojados las víctimas, y a la escalera –de madera
y caracol- que unía los diferentes pisos y entre pisos del susodicho inmueble.

134
Consideraciones finales
Una primera aclaración respecto de las características con las cuales se planteo
la investigación es su condición de avance investigativo, por tanto sus contenidos se
han visto acotados a tales propósitos. Presentaremos ciertas consideraciones finales,
respecto de las cuales debemos advertir su carácter por demás provisional, como algo
abierto e inacabado, es decir no se encuentran elaboradas totalmente y cuyos contornos
son poco precisos.
El presente trabajo debe ser leído en dos tiempos, un tiempo originario, en el que
transcurren los acontecimientos descritos y valorados y un tiempo presente y por venir
en el que aún esas experiencias pueden ser escuchadas; tiempo histórico, que se ubica
principalmente en la segunda mitad del siglo XX. Este estudio no es ciertamente un
compendio de todo lo que se dijo, ni de todos los que algo dijeron en la experiencia
histórica argentina que condujo al Proceso de Reorganización Nacional.
La primera cuestión a resolver fue la noción a emplear para referirnos al
Terrorismo de Estado, porque trabajar con conceptos definidos dentro de una teoría
coherente que estableciera, sus interacciones funcional-estructurales y su vinculación
con otros elementos de la sociedad, facilitaría mucho la tarea. Pero la complejidad del
problema invita a aproximaciones no taxativas que se conviertan en los primeros pasos
de una investigación que empieza a andar. Así los esfuerzos conceptualizadores de
muchos investigadores nos permitieron avanzar en la formulación de una teoría a la
medida, asumiendo una relación directa entre trabajo empírico y trabajo teórico.
A efectos de un entendimiento más acabado de lo que intentamos analizar
podríamos decir, que de todo el corpus documental escrutado el régimen militar
pretendió reorganizar la sociedad donde la institución escuela era convocada a luchar
por el reaseguro de la libertad y seguridad de la sociedad según los parámetros del
Proceso de Reorganización Nacional. Como hitos de sus propósitos gestionó una
política educativa autoritaria, confeccionó un modelo docente acorde a la transmisión de
una ciudadanía afín al modelo identitario del proyecto nacional del Proceso de
Reorganización Nacional. Todo ello acompañado del cercenamiento de los derechos
sindicales y gremiales de docentes y alumnos, modificando el Estatuto Docente,

135
introduciendo modificaciones en la capacitación docente e incorporando a la currícula
de la escuela media materias como Formación Moral, y como vimos para el caso de
Concepción del Uruguay articuló un sistema represivo que no era indiferente al objetivo
disciplinatorio.
Las FF.AA. pretenderán implementar su proyecto nacional con una identidad
que obviaba deliberadamente el vasto escenario de culturas existentes, en un esquema
deseable de integración y unificación, con base en los elementos de la cultura nacional
propios de las capas dominantes de la sociedad. Una identidad antigua con nuevos
contenidos: argentino; una noción pensada desde la exclusividad, traducida en el
rechazo a reconocer todo lo que se situase fuera del cuadro preconcebido por el Proceso
de Reorganización Nacional. En lo que podría denominarse una empresa de didáctica
moral asumían una tarea pedagógica, tarea referida a formar la conducta de la
ciudadanía. Convencidos de que la acción psicológica y la escuela debían ser los medios
para enrolar a la población en los programas de acción. El objetivo de aquella
preocupación, era un proceso de educación colectiva abocado a refundar una sociedad
civil:

“... Así la República llegará a la unidad de los argentinos y a la total


recuperación del ser nacional, metas irrenunciables, para cuya obtención se
convoca a un esfuerzo común a los hombres y mujeres, sin exclusiones, que
habitan este suelo, tras estas aspiraciones compartidas, todos los sectores
representativos del país deben sentirse claramente identificados y, por ende,
comprometidos en la empresa común que conduzca a la grandeza de la
Patria...”456.

En ese cúmulo de circunstancias hemos pretendido observar el proceso


identitario, de acuerdo a los tres componentes fenoménicos de la identidad la labor de
reconocimiento, con su contraparte, la labor de contraposición, y el contexto de
integralidad. El primer aspecto la labor de reconocimiento: estaría dado por cómo se
veían los militares a sí mismos, como los representantes de los intereses de toda la
Nación, constituyendo una elite poseedora de los instrumentos necesarios para
interpretar los momentos en los cuales debía intervenir. Las FF.AA. se percibían como
defensores de la unidad nacional, por ello cuando consideraron agotadas las vías
institucionales, decidieron intervenir.
456
Proclama del 24 de marzo, en: Documentos básicos y bases políticas de las Fuerzas Armadas para el
Proceso de Reorganización Nacional, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación, 1979, pág. 12

136
El segundo componente, la labor de contraposición, estaría conformada por
todos aquellos a quienes, sindicaban como sus opositores o enemigos. A lo largo de las
distintas normas analizadas fuimos viendo la incorporación de nuevos rasgos y
características que van definiendo una identidad del grupo adversario: la subversión.
Así la construcción semántica del subversivo, primeramente se centra en grupos
guerrilleros, luego se habla de sectores obreros y se avanza hacia centros educativos y al
ámbito cultural.
Y el tercer aspecto, la integralidad, se inscribe en el desarrollo de la guerra
revolucionaria. Es decir, desde la perspectiva de las FF.AA., el enemigo podía ser
cualquiera y estaba en todos lados. De acuerdo a sus planteos, era necesario reorganizar
la estructura de seguridad para identificar y erradicar todo lo que no encuadre con un
modelo que se pretende instalar. Aplicando una práctica desaparecedora sobre el
enemigo interno, el oponente, el agresor, el marxista, el subversivo y las ideas que
pudieran darle sustento. En consecuencia, los recursos estatales accionaron para
eliminar del sistema educativo la distribución democrática del conocimiento, el ejercicio
de prácticas de derecho, participación y ciudadanía.
En la investigación desarrollada, teniendo presente que se trata de un avance de
investigación, nos detuvimos en la observancia de dos experiencia históricas argentinas;
la preparación de las FF.AA. en la guerra revolucionaria; y la posterior cristalización
de la experiencia teórica y material en el Proceso de Reorganización Nacional con sus
consecuencias sociales, culturales y políticas de enorme significación. En el camino
contrastamos con otras experiencias, principalmente los jóvenes de Concepción del
Uruguay. Si bien la intervención de las fuerzas de seguridad alteró el orden social de
Argentina, e intentó introducir un orden refundacional, éste, creemos, no pudo ser
eficientemente reproducido y se vio truncado en su realización simbólica. Algunos
indicios que nos permiten aventurar tales apreciaciones están dados por las insistentes
argumentaciones respecto de las dificultades para erradicar la subversión de la escuela,
y la denuncia de los estudiantes de Concepción del Uruguay en febrero de 2006. Desde
luego nos faltaría profundizar en varios aspectos para poder corroborar con mayor
énfasis tales apreciaciones.
Al tomar en consideración algunos de los distintos proyectos actuantes en la
sociedad, pretendimos hacer observables las interacciones entre los distintos proyectos,
en donde ninguno de ellos se impone plenamente sobre el otro, sino que se entretejen y
se transforman entre sí, para conseguir un producto diferente de los que intervienen

137
como ancestros. Porque la tensa situación de las relaciones de poder en Argentina en los
años 60 y 70 no condujo inevitablemente al golpe de estado, fue una decisión tomada
por las FF.AA. que convirtieron en rutina el terror.

Fuentes y bibliografía
Abreviaturas
CELS, Centro de Estudios Legales y Sociales.
CGT, Confederación General de Trabajadores.
CIA, Agencia Central de Inteligencia.
CONADE, Consejo Nacional de Desarrollo.
CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.
CONASE, Consejo Nacional de Seguridad.
CONINTES, Conmoción Interna del Estado.
CTA, Central de los Trabajadores Argentinos.
DINA, Dirección de Inteligencia Nacional.
ENC, Estrategia Nacional Contrarrevolucionaria.
ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo.
ERSSA, Estudio de la Realidad Social Argentina.
ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada.
FBI, Oficina Federal de Investigación.
FF.AA., Fuerzas Armadas.
FMI, Fondo Monetario Internacional.
GCMA, Agrupación de los Comandos Mixtos Aerotransportados.
GSM, Guerrilla subversiva marxista.
INTERPOL, Organización Internacional de Policía Criminal.
JCG, Junta de Comandantes Generales.
LCS, Lucha contrarrevolucionaria subversiva.
MCE, Ministerio de Cultura y Educación.
ONU, Organización de las Naciones Unidas.
OPM, Organizaciones Político Militares.
OPR-33, Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales.
PFE PC MI-72, Plan de Capacidades Ejército para el Marco Interno.
PRN, Proceso de Reorganización Nacional.
SIDE, Secretaría de Inteligencia de Estado.
TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

Repositorios y Fuentes
El catálogo que aquí presentamos incluye referencias a materiales fundamentales
en la investigación del tema. Para facilitar su consulta, el trabajo está organizado por
orden alfabético y dividido en las siguientes categorías:

138
Centros de Documentación: refiere a los repositorios donde pueden encontrarse
documentos sobre el tema, con una descripción sobre el fondo documental referido y
datos de contacto sobre la institución.
Documentos gubernamentales: Actas, estatutos, comunicados, decretos, leyes.
Documentos emanados de los poderes gubernamentales, con referencia a su fecha de
publicación y medio en el que se publicaron, y una síntesis.
Causas judiciales: las referencias a las causas judiciales se desprenden de la
lectura de muchos de los materiales citados en el presente catálogo.
Documentos originales: los documentos se desprenden de la labor minuciosa de
muchos de los investigadores del tema citados en este trabajo. Se ofrece el acceso
directo al contenido completo de la mayoría de estos documentos.
Testimonios: entrevistas orales realizada por el autor.

Centros de Documentación
Argentina
Asamblea permanente por los derechos humanos
La biblioteca y archivos de la APDH poseen actualmente una base de datos de
2950 registros bibliográficos que representan:
-Correspondencia original emitida y recibida desde 1976 a 1986 y años siguientes.
-Publicaciones producidas por la APDH desde su fundación hasta la actualidad.
-Documentos, declaraciones, solicitadas, listas de desaparecidos/as, comunicados de
prensa, informes.
-Diversos legajos pertenecientes a Megacausas ordenados por Centros Clandestinos de
Detención que contienen testimonios de ex-detenidos desaparecidos efectuados en
Naciones Unidas, en embajadas y en la CONADEP.
Av. Callao 569, 3er Cpo. 1er P. (1022) Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Argentina. 054 11 4372-8594 / 4373-0397
http://www.apdh-argentina.org.ar

Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en


Argentina
El CeDInCI es un centro de documentación, archivo y biblioteca dedicado a la
preservación, conservación, catalogación y difusión de las producciones políticas y
culturales de las izquierdas argentinas desde sus orígenes en la segunda mitad del siglo

139
XIX hasta la actualidad. Aunque centrado en la cultura de izquierdas, su acervo cubre
un abanico enorme que incluye publicaciones anarquistas, socialistas, comunistas,
trotskistas, de la nueva izquierda, radicales, peronistas, democristianas, liberales,
conservadores, nacionalistas, fascistas, etc. Temáticamente, los documentos van de lo
gremial a lo cultural, pasando por producciones estudiantiles, de mujeres, de derechos
humanos, partidistas, independientes, literarias, teatrales, etc.
Fray Luis Beltrán 125 (C1406BEC), Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Argentina. 0054 11 4631-8893.
http://www.cedinci.org/

Centro de Estudios Legales y Sociales


Colección de documentos jurídicos
Se trata de una colección de documentos jurídicos producto de la acción de
litigio del CELS durante la última dictadura (Habeas Corpus, Consejos de Guerra y
otras causas por privación ilegal de la libertad, enterramientos clandestinos en
cementerios, etc) como durante la década de los ochenta hasta la sanción de las leyes de
impunidad de 1986 y 1987.
Colección de testimonios y denuncias sobre el terrorismo de estado
Esta colección está constituida por testimonios de familiares, sobrevivientes,
testigos y algunos responsables de la represión que fueron recopilados durante el
período 1979-1985. Los testimonios y denuncias fueron dados en el CELS, en otros
organismos de derechos humanos y otras instituciones públicas con el objetivo de
difundir o denunciar información sobre las violaciones a los derechos humanos durante
la última dictadura militar.
Colección de documentos históricos sobre el terrorismo de estado
Esta colección comprende documentos originales del CELS y de otras personas
u organizaciones que reflejan las primeras teorizaciones sobre el terrorismo de Estado,
las acciones de denuncia y la lucha contra la impunidad.
Piedras 547. 1 piso. C1070AAK, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
0054 11 4334 4200
http://www.cels.org.ar/home/

Comisión Provincial por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires


El Centro de documentación está constituido por fondos documentales recibidos
de donaciones públicas o privadas. Por la recuperación del archivo de una fuerza

140
represiva, la construcción de archivos a partir de testimonios orales, los documentos de
los Organismos de Derechos Humanos, judiciales, académicos, del exilio, de censura, y
los acervos personales de las víctimas y sus familiares constituyen hoy su patrimonio
tangible de documentación y todo registro del pasado reciente en Argentina y América
Latina, relacionados a los regímenes autoritarios y dictatoriales.
Calle 54 nº 487, La Plata, Buenos Aires, Argentina. 0054 221 4831737.
http://www.comisionporlamemoria.org

Fundación memoria histórica y social argentina


Posee un centro documental con material bibliográfico, literario, jurídico.
Fundamentalmente referido a los efectos sobre la población ruptura familiar, duelo
inconcluso, supresión de la identidad, etc.
Avda. Pte. Roque Sáenz Peña 547, 4° piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Argentina.
0054 11 4342-0528/4958/7330
http://www.institutomemoria.org.ar/

Instituto de desarrollo económico y social


La sección sobre “Memoria Social” de la Biblioteca del IDES fue iniciada en
1998 como parte del Proyecto “Memoria Colectiva y Represión” del Social Science
Research Council (SSRC). Su acervo bibliográfico, recoge el producto de las
investigaciones realizadas sobre la temática en Argentina y el resto de América Latina,
así como libros publicados en otros países del mundo. Sus más de 3.500 títulos
disponibles en libros, revistas, papers, videos, etcétera, así como la disponibilidad de
volúmenes que no han sido traducidos al español. De particular interés resulta la
colección “Memoria de la Represión”, dirigida por Elizabeth Jelin, pone a disposición
del público los resultados del Programa “Memoria Colectiva de la Represión:
Perspectivas Comparativas sobre los Procesos de Democratización en el Cono sur de
América Latina y Perú”.
Aráoz 2838, C1425DGT, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
0054 11 4804-4949
http://www.ides.org.ar
http://www.ides.org.ar/grupoestudios/memoria/biblioteca.jsp

Estado Unidos

141
National Security Archive
En los últimos años, el archivo de esta fundación se ha convertido en el principal
depositario no gubernamental de documentos desclasificados en los Estados Unidos. En
el mismo se recogen más de dos millones de páginas agrupadas en más de doscientas
colecciones, muchas de ellas consultables directamente en línea a través del sitio que
esta fundación mantiene en Internet. De donde hemos obtenido todos los documentos
citados de USA.
National Security Archive, Suite 701, Gelman Library, The George Washington
University, 2130 H Street, NW, Washington, D.C., 20037.
202/994-7000
http://www.gwu.edu/~nsarchiv/

Documentos Gubernamentales
Argentina. Acta fijando el propósito y los objetivos básicos para el Proceso de
Reorganización Nacional, del 25 de marzo de 1976.
Argentina. Acta para el Proceso de Reorganización Nacional del 24 de marzo de 1976
Argentina. Bases Doctrinarias, Acta Fijando las Bases Políticas de las Fuerzas
Armadas para el Proceso de Reorganización Nacional, Buenos Aires, Imprenta del
Congreso de la Nación, 1979.
Argentina. Colegio Nacional de Buenos Aires. Resolución número 1, de 14 de enero de
1976. Normas de presentación, aseo y corrección.
Argentina. Comunicado número 19, 24 de marzo de 1976. Jorge Rafael Videla,
Teniente General, Comandante General del Ejército.
Argentina. Comunicado número 2, 24 de marzo de 1976. Jorge Rafael Videla, Teniente
General, Comandante General del Ejército.
Argentina. Comunicado número 24, 24 de marzo de 1976. Jorge Rafael Videla,
Teniente General, Comandante General del Ejército.
Argentina. Comunicado número 3, 24 de marzo de 1976. Jorge Rafael Videla, Teniente
General, Comandante General del Ejército.
Argentina. Comunicado número 4, 24 de marzo de 1976. Jorge Rafael Videla, Teniente
General, Comandante General del Ejército.
Argentina. Decreto 2.770/1975, del 6 de octubre de 1975; del Consejo de Seguridad
Interior y Consejo de Defensa.

142
Argentina. Decreto 2.771/1975, del 6 de octubre de 1975; por el que se disponen los
medios necesarios para la lucha contra la subversión.
Argentina. Decreto 2.772/1975, del 6 de octubre de 1975; por el que se libran órdenes
de ejecución de operaciones militares y de seguridad para eliminar o aniquilar la acción
de todos los elementos subversivos en todo el territorio del país.
Argentina. Decreto N° 1368/1974, de 6 de noviembre de 1974, Declaración del estado
de sitio.
Argentina. Decreto Nº 2628/1960, de 13 de marzo de 1960. Subordinación de las
policías provinciales a las Fuerzas Armadas; ejecución del Plan Conintes.
Argentina. Decreto número 10/1976 “62 organizaciones” – Prohibición de su
actuación.
Argentina. Decreto número 11/1976 Confederación General Económica –
Intervención-
Argentina. Decreto número 261/1975, del 5 de febrero de 1975.
Argentina. Decreto número 6/1976 Suspensión de la actividad política y de los partidos
políticos.
Argentina. Decreto número 9/1976 Asociación de trabajadores, empresarios y
profesionales – Suspensión transitoria de la actividad gremial.
Argentina. Directiva del Comandante en Jefe de Ejército Nº 504/77. (Continuación de
la ofensiva contra la subversión durante el período 1977/78), de 20 de abril de 1977.
Argentina. Directiva del consejo de defensa Nº 1/75 (lucha contra la subversión), de 15
de octubre de 1975.
Argentina. Directiva Nº 404/75 (lucha contra la subversión), de 28 de octubre de 1975,
Comandante General del Ejército.
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Argentina. Ley 1.420/1884, de 8 de julio de 1884, de Educación común.

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Penalidades para las actividades subversivas en todas sus manifestaciones.
Argentina. Ley 21.256/1976, de 24 de marzo, por la que se aprueba el Reglamento
para el funcionamiento de la Junta Militar, Poder Ejecutivo Nacional y Comisión de
Asesoramiento Legislativo. Poder Ejecutivo Nacional.
Argentina. Ley 21.258/1976, de 29 de marzo, del Poder Judicial – Cese en sus cargos
de los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de los tribunales
superiores de las provincias y del procurador general de la Nación – Se declara en
comisión a los magistrados y funcionarios – Feriado judicial..
Argentina. Ley 21.260/1976, de 29 de marzo, Empleados públicos – Autorización para
dar de baja por razones de seguridad al personal vinculado a actividades de carácter
subversivo o disociadoras.
Argentina. Ley 21.261/1976, de 29 de marzo, Trabajo – Suspensión transitoria del
derecho a huelga y de toda otra medida de fuerza que pueda afectar la productividad.
Argentina. Ley 21.262/1976, de 29 de marzo, Servicio exterior – se declara en
comisión a la totalidad del personal.
Argentina. Ley 21.264/1976, de 29 de marzo, Ley de represión del sabotaje.
Argentina. Ley 21.269/1976, de 29 de marzo, Partidos Comunista Revolucionario,
Socialista de Los Trabajadores, Política Obrera, Obrero Troskista Y Comunista
Marxista Leninista – Prohibición de actividades- Clausura de locales y bloqueo de
bienes y cuentas bancarias.
Argentina. Ley 21.272/1976, de 29 de marzo, Seguridad nacional – Penalidades por
actos de violencia contra personal militar o de seguridad, buques, aeronaves o
establecimientos militares o de seguridad y por actos de resistencia, amenazas, injurias
y comisión de atentados.
Argentina. Ley 21.274/1976, de 29 de marzo, Empleados públicos – Régimen
transitorio de prescindibilidad.
Argentina. Ley 21.275/1976, de 29 de marzo, Seguridad nacional – Suspensión del
ejercicio del derecho a salir del país previsto en el Art. 23 de la Constitución Nacional.
Argentina. Ley 21.276/1976, de 29 de marzo, Universidades nacionales – normas de
funcionamiento – Derogación parcial de la Ley orgánica 20.654.
Argentina. Ley 21.322/1976, de 2 de junio, de la Seguridad Interior. Poder Ejecutivo
Nacional.

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contenidos sobre derechos y convivencia social. Buenos Aires, 1982.
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Formación moral y cívica. Buenos Aires, 1980.
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características, tratamiento y uso de los símbolos nacionales. Buenos Aires, 1978.
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Argentina. Ministerio de Cultura y Educación. Boletín de la Superintendencia Nacional
de la Enseñanza Privada. Alocución del Sr. Ministro de Cultura y Educación. Agosto
de 1979.
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del ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena Amadeo, en la 37
Reunión de la Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO en el Palacio
Wilson, de Ginebra -Suiza-, el 6 de julio de 1979.
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ministro de Cultura y Educación, Dr. Juan Rafael Llerena Amadeo, por la cadena
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Mensaje del Señor Ministro de Cultura y Educación, Prof. Ricardo Enrique Bruera.
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16307/06. 18/12/2007.
Argentina. Tribunal Oral Criminal de Formosa. Colombo, Juan Carlos s/asociación
ilícita en calidad de jefe, privación ilegitima de la libertad reiterada y agravada,
tormento agravado reiterad, desaparición forzada de personas en función del delito de
homicidio. Sentencia Nº 417, en la causa Nº 2333. 26/11/2009.
Argentina. Juzgado Federal de Concepción del Uruguay. Román Cesar Manuel S/
Denuncia. Expediente: 56.208, en tramite por ante el a Cargo del Dr. Gustavo Pimentel.
Argentina. Cámara Federal de Apelaciones de Paraná. Juzgado Federal, Concepción del
Uruguay. Expediente número 5-16.956-17.532-2.009.

149
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Argentina. Cámara Federal de Apelaciones de Paraná. Juzgado Federal, Concepción del
Uruguay – expediente N° 5-16.962 – 17.540-2.009.
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http://www.derechos.org/nizkor/arg/causa13/index.html
Argentina. Acusación contra las fuerzas armadas argentinas en el Juicio a los
comandantes por parte del fiscal Julio Strassera. Diario del Juicio, Editorial Perfil,
Buenos Aires, 1995.
Argentina. Sentencia: condena y absoluciones Juicio a los comandantes en jefe. Diario
del Juicio, Editorial Perfil, Buenos Aires, 1995.
España. Audiencia Nacional .Sala de lo Penal. Sección Segunda. Rollo de sala 12/2007.
Juzgado Central de Instrucción Nº 3. Auto número 8/2008.
España. Tribunal Supremo. Sala de lo Penal. Sentencia Nº 798/2007.

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Argentina desde los años cincuenta.
F.Q. Ruth. Entrevista personal. (Febrero 2010). Militante de la Federación Anarquista
Libertaria (Argentina). Estudiante de magisterio durante los años del Proceso de
Reorganización Nacional.
Minellono, José María. Entrevista personal. (Febrero 2010). Docente de Ciencias de la
Educación. En ejercicio como profesor e investigador en la Universidad Nacional de La
Plata al momento de producirse el golpe de estado del 24 de marzo. Detenido-
secuestrado-torturado- en 1977, liberado en 1979.
Norma María. Entrevista personal. (Febrero 2010). Docente de educación primaria.
Cesanteada durante el Proceso de Reorganización Nacional, de su empleo en la
municipalidad de Necochea (Provincia de Buenos Aires), en aplicación de la ley
21.274/1976, de 29 de marzo, Empleados públicos – Régimen transitorio de
prescindibilidad. Posteriormente ejerció como docente durante el régimen militar.

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Román, César Manuel. Entrevista personal. (Febrero de 2010). Secuestrado el 16 de
julio de 1976 en Concepción del Uruguay, en un operativo en el cual también fueron
secuestrados Juan Carlos Rodríguez, José Peluffo, Víctor Baldunciel, Juan Carlos
Romero, Roque Minatta, y Carlos Martínez Paiva.
Traverse, Olivier. Entrevista personal. (Febrero de 2010). Sociólogo francés dedicado a
la investigación de las incursiones militares francesas en Indochina y Argelia.

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Clarín, Buenos Aires (1975- 2002).
El cronista comercial, Buenos Aires (1976-1983).
El Día, Concepción del Uruguay (2006-2010)
El País, Madrid, (1975-1998).
La Calle on-line, Concepción del Uruguay, (2006-2010).
La Capital, Rosario (1975-1983).
La Nación, Buenos Aires (1975-2004).
La Nueva Provincia, Bahía Blanca (1975-1983).
La Opinión, Buenos Aires (1975-1983).
La Prensa Federal, Concepción del Uruguay, (2006-2010).
La Prensa, Buenos Aires (1975-1991).
La Razón, Buenos Aires (1975-1983).
La República, Montevideo (2002).
La Tarde, Buenos Aires (1975-1976).
La Vangurdia Española, Barcelona, (1975-1983).
O Globo, Río de Janeiro, (2000).
Perfil, Buenos Aires (2009).
Revista Gente, Buenos Aires, (1976-1984).
Revista La Semana, Buenos Aires, (1976-1984).
Revista Para Ti, Buenos Aires, (1976-1984).
Revista Somos, Buenos Aires, (1976-1984).
Semanario Análisis de la Actualidad, Concepción del Uruguay, (2006-2010).
Semanario Miércoles Digital, Concepción del Uruguay, (2006-2010).
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Audiovisuales
El alma de los verdugos. España, 2007. Baltazar Garzón y Vicente Romero.
El juicio a las Juntas. Lo que nunca se vio. Argentina, 2005. TN
El Nüremberg argentino. Argentina- España, 2002. Miguel Rodríguez Arias.
En la palabra presente. Argentina, 2006. Mesa por la Memoria y la Verdad Histórica.
Escuadrones de la muerte: la escuela francesa. (Escadrons De La Mort: L'Ecole
Française). Francia, 2003. Marie-Monique Robin.

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170
ÍNDICE
Resumen/Abstract. 3

Argumentación. 4

Capítulo I: aldaba
1. Los antecedentes en la conformación del Estado Terrorista en Argentina, un
breve estado de la cuestión. 9
1.1. El terrorismo de Estado, el Estado Terrorista, precisando definiciones. 19
1.2. Por un marco referencial no taxativo, el carácter socio cultural de la
formación y transformación de las identidades sociales. 28

Capítulo II: experiencia constitutiva


2. Las enseñanzas francesas, la contrainsurgencia, y la guerra antisubversiva. 34
2.1. El calor de la guerra fría, la Doctrina de la Seguridad Nacional. 42
2.2. La entente del Terror, la Operación Cóndor. 49

Capítulo III: terrorismo estatal


3. El terrorismo de Estado en Argentina, su planificación organizada para el
terror. 59
3.1. Los valores del Estado Terrorista. 73
3.2. ¿Qué es lo que busca la tortura?, ¿Quiénes eran los torturadores? 81
3.3. La construcción del enemigo de la nación. 91
3.4. Las poleas de transmisión del miedo y el terror. Paralizar a unos y movilizar a
otros. 101

Capítulo IV: políticas y prácticas


4. El terror en las aulas. 113
4.1. El proyecto educativo autoritario. 122
4.2. Centro de Estudiantes en Concepción del Uruguay, resistencia civil al golpe de
Estado. Terror estatal ante la resistencia civil.
Consideraciones finales. 141
Fuentes y bibliografía. 144

171