RITUAL PARA QUITAR EL MAL Y TODO LO DEMONIACO Y BRUJERIA HICHISERIA YLIGDURAS Y MALEFICIOS NOMBRE DEL PADRE +HIJO +ESPIRITU

SANTO AMEN PROLOGO ESTE LIBRO ESTA ESCRITO PARA ALIVIAR LAS ALMAS DEL PECADO DONDE VIENE TODO RITO EN CONTRA DE CUAQUIR TIPO DE BRIJERIA Invocación inicial 7:2 Señor, Dios mío, en ti me refugio: sálvame de todos los que me persiguen; 7:3 líbrame, para que nadie pueda atraparme como un león, que destroza sin remedio. Armadura de Dios Padre Celestial, yo ahora, por la fe, pido la protección de tu armadura para que pueda permanecer firme contra Satanás y todas sus huestes y, en el nombre del Señor Jesús, vencerlas. Yo acato tu verdad contra las mentiras y los errores del enemigo astuto. Yo tomo tu justicia para vencer los malos pensamientos y las acusaciones de Satanás. Yo tomo el equipo del Evangelio de la paz y dejo la seguridad y las comodidades de la vida para combatir al enemigo. Y, por encima de todo, tomo tu fe para cerrar el camino de mi alma a las dudas e incredulidades. Yo tomo tu salvación y confío en Ti para que protejas mi cuerpo y mi alma contra los ataques de Satanás. Yo tomo tu palabra y oro para que el Espíritu Santo me capacite para usarla eficazmente contra el enemigo, para cortar toda esclavitud y para liberar a todo cautivo de Satanás, en el poderoso y conquistador nombre de Jesucristo, mi Señor. Yo me visto con esta armadura, viviendo y orando en completa dependencia de Ti, bendito Espíritu Santo. AMEN. Oracion de Guerra Espiritual Padre Celestial, te amo, te alabo y te adoro. Te doy gracias por enviar a Tu Hijo Jesús que ganó la Victoria sobre el pecado, el diablo y la muerte para mi salvación. Te doy gracias por enviar al Espíritu Santo que me da el poder, me guía y me dirige a la plenitud de la vida. Te doy gracias por María, mi Madre Celestial que Intercede con los ángeles y santos por mi. Señor Jesucristo, me pongo al pie de Tu Cruz y te pido que me cubras con tu Preciosa Sangre, que brota de tu Sacratísimo Corazón y de tus llagas. Límpiame Jesús mío, en el Agua Viva que fluye de Tu Corazón. Te pido Señor Jesús me cubras con Tu Santa Luz. Padre Celestial: permite que las aguas vivificadoras de mi bautismo, fluyan retroactivamente ahora, a través de las generaciones de mi madre y de mi padre, para que purifiquen de Satanás el árbol genealógico de mi familia. Vengo ante Ti Padre, y te pido perdón por mi, mis parientes y mis antecesores, por cualquier poder que se haya opuesto a Ti, o que no honra con verdad a Jesucristo. En el Santo Nombre de Jesucristo, reclamo ahora cualquier territorio que fuera entregado a Satanás y lo coloco bajo el Señorío de Jesucristo. Por el Poder de Tu Santo Espíritu revélame, Padre, cualquier persona que yo necesite perdonar y cualquier área de pecado no confesado. Revélame los aspectos de mi vida que no te agradan Padre, o detalles de la misma que le pueden dar a Satanás dominio sobre mi vida. Padre, te entrego cualquier falta de perdón en mi vida y te entrego mis pecados, te entrego todas las formas en que Satanás tiene atada mi vida. Gracias Padre por estas revelaciones. Gracias por Tu perdón y Tu Amor.

Señor Jesús de Nazareth, en Tu Santo Nombre, yo ato todos los espíritus malignos en el aire, en la tierra, debajo de la tierra y en los abismos. En el Nombre de Jesús de Nazareth, también ato todos los enviados del ejército o jerarquía de Satanás. Invoco la Preciosa Sangre de Jesús de Nazareth: rodee en el aire, la atmósfera, el agua, la tierra y sus frutos, debajo de la tierra y los abismos que están debajo de la misma. Padre Celestial: Permite que Tu Hijo Jesús venga ahora con el Espíritu Santo, la Virgen María y los Santos Ángeles, para que me protejan de todo daño, y eviten que los espíritus malignos tomen venganza de mi en cualquier forma. En el Santo Nombre del Padre: me sello, sello a mi familia, sello a mis parientes, sello este lugar y todo el resto del universo, con la Preciosa Sangre de Jesucristo. En el Santo Nombre de Jesús de Nazareth: me sello, sello a mi familia, sello a mis parientes, sello este lugar y todo el resto del universo, con la Preciosa Sangre de Jesucristo. En el Santo Nombre del Espíritu Santo: me sello, sello a mi familia, sello a mis parientes, sello este lugar y todo el resto del universo, con la Preciosa Sangre de Jesucristo. En el Santo Nombre de la Santísima Trinidad: rompo y disuelvo cualquiera y todas las maldiciones, hechizos, conjuros, acechanzas, trampas, mentiras, obstáculos, decepciones, diversiones, influencias espirituales; deseos malignos, sellos hereditarios (conocidos y desconocidos), y cualquier disfunción o enfermedad de cualquier origen, incluyendo errores y pecados. En Nombre de la Santísima Trinidad, rompo cualquier promesa satánica, pactos, ataduras espirituales, ataduras del alma y obras satánicas (3 veces). En el Nombre de Jesucristo de Nazareth: rompo y disuelvo cualquiera y todos los lazos, y efectos de los lazos con la astrología, clarividencias, curaciones por medio de la bola de cristal, bolas, adivinos, mediums, la Nueva Era, videntes de ocultismo, lecturas de la palma de las manos, hoja de té, o lectores de las cartas “tárot”; psíquicos, santeros, cultos satánicos, guias espirituales, brujos y Vudú. En Nombre de Jesucristo de Nazareth, disuelvo todos los efectos de participación en sesiones espiritistas y de adivinación, la tabla Ouija, horóscopos, juegos de ocultismo de todo tipo y cualquier forma de adoración que no honra con verdad a Jesucristo de Nazareth. Espíritu Santo: te ruego reveles a través de la Palabra de Ciencia, el nombre de cualquier espíritu maligno, en cualquier forma, que se haya unido a mí (hacer una pausa en silencio y esperar que el Señor revele palabras como por ejemplo: la ira, arrogancia, amargura, inseguridad, envidia, orgullo, resentimiento o terror. Por cada espíritu revelado, diga la siguiente oración en voz alta). En el Nombre de Jesucristo de Nazareth: te reprendo espíritu de:_______, te ordeno que vayas directamente ante Jesucristo de Nazareth, sin manifestarte contra mi y sin hacerme daño a mi, ni a ninguna otra persona, para que el Señor Jesucristo pueda disponer de ti, de acuerdo con Su Santa Voluntad. Te doy gracias Padre Celestial, por tu amor; te doy gracias Espíritu Santo por darme el poder de ser agresivo contra Satanás y los espíritus malignos. Te doy gracias Señor Jesús por hacerme libre. Te doy gracias Virgen María por interceder por mí con los Santos Angeles y los Santos. Señor Jesús, lléname con tu Amor, compasión, fe, gentileza, esperanza, humildad, gozo, generosidad, luz, misericordia, modestia, paciencia, paz, pureza, seguridad, serenidad, tranquilidad, confianza, verdad, comprensión y sabiduría. Ayúdame a caminar en Tu Luz y Tu Verdad, iluminado por el Espíritu Santo, para que juntos podamos alabar, honrar y glorificar a nuestro Padre en el presente y en la eternidad. Porque Tú Señor Jesús eres...”el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), y Tú...”has venido para que tengamos vida y vida abundante” (Jn 10,10). Dios es verdaderamente mi salvación, confío en Él y no tengo miedo, porque mi fortaleza y mi poder están en el Señor, que ha sido mi salvación (Is 12,12). LUEGO DE TERMINAR LA ORACION ROCIAR AGUA VENDITA CON LA SEÑAL DELA CRUZ EN LA CASA O LA VICTIMA “PRONUNCINADO ESTAS PALABRAS NOMBRE DEL PADRE+ HIJO +ESPIRITU SANTO AMEN

Recemos San Miguel Arcángel, defiéndenos en la hora de la batalla, que seas nuestro resguardo en contra de la maldad y de las trampas del demonio, que pueda Dios restringirle, nosotros humildemente te rogamos y que puedas tu, O Príncipe de la Multitud Celestial, por el poder de Dios, arrojar al infierno a Satanás y a todos los malos espíritus que rondan por el mundo, buscando la ruina de almas. Amen. exorcismos, liberación, sanación +En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo. Amen ! Gran y glorioso Príncipe de los Ejércitos Celestiales, San Miguel, el Arcángel, defiéndenos "Porque para nosotros la lucha no es contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los poderes mundanos de estas tinieblas, contra los espíritus de la maldad en lo celestial." [Efes. VI, 12]. Ven y asiste al hombre quien fue creado en Su imagen y quien Él ha redimido de la tiranía del demonio a un gran precio. La Santa Iglesia os venera como su guardián y protector; a ti el Señor ha confiado las almas de los redimidos para que los dirijas al cielo. Ora, por lo tanto, que el Dios de la Paz, aplaste a satanás bajo nuestros pies y que ya él no pueda mantener al hombre en cautiverio y hacerle daño a la Iglesia. Ofrécele nuestras oraciones al Más Alto, que sin demora ellas atraigan Su misericordia sobre nosotros; que Se apodere "... del dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y satanás, y lo encadenó por mil años, y lo arrojo al abismo que cerró y sobre el cual puso sello para que no sedujese más a las naciones,..." [Apoc. XX: 2-3]. [Nota: "+" indica una bendición que es dada si un sacerdote invoca el Exorcismo. Si un laico lo invoca, entonces la "+" indica el lugar en donde el Signo de la Cruz es hecho silenciosamente por el fiel que este recitando esa sección especifíca.]

En el nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, fortalecido por la intercesión de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, del Bendito Miguel, el Arcángel, de los Benditos Apóstoles, Pedro y Pablo, y de todos los Santos, confiadamente nos aprestamos a la tarea de repudiar los ataques y engaños del diablo.

"Dios se levanta; Sus enemigos son desbandados y esos que Lo odian, huyen ante Él. Como el humo es expulsado, ellos son expulsados; como la cera se derrite ante el fuego, también los malvados perecen ante la presencia de Dios." V. - Contemplad la Cruz del Senor, huyan las bandas de enemigos. R. - Él ha conquistado. El Leon de la tribu de Juda. El retoño de David. – Permite que Tu misericordia, Señor, descienda sobre nosotros.

“DESPUES DE TERMINAR ESTA ORACION EL CONJURO PARA LIBERAR EL CUERPO Y CASA DE MAGIA NEGRA OPACTO SATANAS Te expulsamos de nosotros, quienesquiera que sean, espíritus sucios, todos los poderes satánicos, todos los invasores infernales, todas las legiones malvadas, asambleas y sectas; en el Nombre y por el poder de Nuestro Señor Jesucristo, + que sean extirpados y sacados de la Iglesia de Dios y de las almas hechas a la imagen y semejanza de Dios y redimidas por la Preciosa Sangre del Divino Cordero. + Astuta serpiente, no te atreverás más a engañar a la raza humana, perseguir a la Iglesia, atormentar a los elegidos de Dios y cernirlos como si fueran trigo. + El Dios Mas Alto te ordena. + Él, con quien, en tu gran insolencia, todavía reclamas ser su igual...

"El cual quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad." [ 1Tim. II: 4]. Dios el Padre te ordena. + Dios el Hijo te ordena. + Dios el Espíritu Santo te ordena.+ Cristo, La Palabra de Dios encarnada, te ordena; + Él, quién para salvar nuestra raza perdida a consequencia de tu envidia, "se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte" (Fil. II: 8). Él quien ha construido Su Iglesia en una roca firme y declarado que las puertas del infierno no triunfarán contra Ella, porque Él residirá con Ella; "Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los dias, hasta la consumación del siglo." (S. Mateo XXVIII: 20). La sagrada Señal de la Cruz te ordena, + como también lo hace el poder de los Misterios de la Fé Cristiana, + La Gloriosa Madre de Dios, La Virgen María, te ordena; + Ella, quién por su humildad y desde el primer momento de Su Inmaculada Concepción, aplastó tu orgullosa cabeza. La Fe de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y los otros Apóstoles te ordenan. + La sangre de los Mártires y la piadosa intercesión de los Santos te ordenan. + Por lo tanto, maldito dragón, y ustedes, legiones diabólicas, ordenamos por el Dios viviente, + por el Dios verdadero, + por el Dios santo, + por el Dios que "...así amó Dios al mundo: hasta dar su Hijo único, para que todo aquel que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna." [S. Juan III: 16]; deja de engañar a las criaturas humanas y derramar sobre ellos el veneno de la condenación eterna; deja de dañar a la Iglesia interferiendo con su libertad. Vete, satanás, inventor y maestro de todas las mentiras, enemigo de la salvación del hombre. Quítate del camino de Cristo en quién no has podido encontrar ninguno de tus trabajos; dale su lugar a la Unica, Santa, Católica y Apostólica Iglesia adquirida por Cristo al precio de Su Sangre. Rebájate por debajo de la toda-poderosa mano de Dios; tiembla y huye cuando invoquemos el Santo y terrible nombre de Jesus, este Nombre, el cual causa al infierno que tiemble, este nombre al cual las Virtudes, Poderes y Dominios del cielo estan humildemente sometidos, este nombre el cual lo Querubines y Serafines alaban incesantemente repitiendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, el Dios de los Ejércitos. V. - Oh, Señor, oye mi oración. R. - Permite que mi plegaria llegue hasta ti. V. - Que el Señor este contigo. R. - Y con tu espíritu. Oremos... Dios del cielo, Dios de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Virgenes, Dios que tiene el poder de dar vida después de la muerte y descanso despues del trabajo, porque no hay otro Dios más que Tú y no puede haber otro, porque Tú eres el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles, cuyo reinado no tendrá fin, nos postramos humildemente ante tu Gloriosa Majestad y Te rogamos que nos liberes con Tu poder de toda la tiranía de los espíritus infernales, de sus trampas, sus mentiras y su furiosa maldad; propicia, oh, Señor, que se nos otorgue tu poderosa protección y nos mantengas seguro y saludables. Te rogamos a través de Jesucristo nuestro Señor. AMEN ! De las trampas del diablo, libéranos, oh, Señor. Que Tu Iglesia Te pueda servir en Paz y Libertad, Te rogamos que nos oigas, Señor. Que aplastes a todos los enemigos de Tu Iglesia, Te rogamos que nos oigas, Señor. La Santa Cruz sea mi Luz no sea el demonio mi guía retírate satanás no me aconsejes cosas vanas son malas las cosas que brindas

bebe tú ese veneno.

Me envuelvo hoy día y ato a mi una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión en la unidad de Creador del Universo. Me envuelvo hoy día y ato a mi la fuerza del Cristo con su Bautismo, la fuerza de su crucifixión y entierro, la fuerza de su resurrección y ascensión, la fuerza de su regreso para el Juicio de Eternidad. Me envuelvo hoy día y ato a mi la fuerza del amor de los querubines, la obediencia de los ángeles, el servicio de los arcángeles, la esperanza de la resurrección para el premio, las oraciones de los patriarcas, las profecías de los profetas, las predicaciones de los apóstoles, la fe de los mártires, la inocencia de las santas vírgenes y las buenas obras de los confesores. Me envuelvo hoy día y ato a mi el poder del Cielo, la luz del sol, el brillo de la luna, el resplandor del fuego, la velocidad del rayo, la rapidez del viento, la profundidad del mar, la firmeza de la tierra, la solidez de la roca. Me envuelvo hoy día y ato a mi la fuerza de DIOS para orientarme, el poder de DIOS para sostenerme, la sabiduría de DIOS para guiarme, el ojo de DIOS para prevenirme, el oído de DIOS para escucharme, la palabra de DIOS para apoyarme, la mano de DIOS para defenderme, el camino de DIOS para recibir mis pasos, el escudo de DIOS para protegerme, los ejércitos de DIOS para darme seguridad contra las trampas de los demonios contra las tentaciones de los vicios contra las inclinaciones de la naturaleza contra todos aquellos que desean el mal de lejos y de cerca, estando yo solo o en la multitud. Convoco hoy día a todas esas fuerzas poderosas, que están entre mi y esos males, contra las encantaciones de los falsos profetas, contra las leyes negras del paganismo, contra las leyes falsas de los herejes, contra la astucia de la idolatría, contra los conjuros de brujas, brujos y magos contra la curiosidad que daña el cuerpo y el alma del hombre. Invoco a Cristo que me proteja hoy día del veneno, el incendio, el ahogo, las heridas, para que pueda alcanzar yo abundancia de premio. Cristo conmigo, Cristo delante de mi, Cristo detrás de mi, Cristo en mi, Cristo bajo mi, Cristo sobre mi, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo alrededor de mi. Cristo en la anchura, Cristo en la longitud, Cristo en la altura, Cristo en la profundidad de mi corazón. Cristo en el corazón y la mente de todos los hombres que piensan en mi, Cristo en la boca de todos los que hablan de mi, Cristo en todo ojo que me ve, Cristo en todo oído que me escucha. Me envuelvo hoy día en una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión de la unidad del Creador del Universo. Del Señor es la salvación, del Señor es la salvación, De Cristo es la salvación. Tu salvación Señor esté siempre con nosotros. Amén “ DESPUES DE TERMINAR LA ORACION PREPARA EL EL AGUA BENDITA Y ROCIAR EN LA CASA EN EL NOBRE DE CRISTO RESITADO UN PADRE NUESTRO “ “INVOCACION “

NOMBRE DEL PADRE +HIJO ESPRITU SANTO +AMEN

Omnipotente y sempiterno Dios, Salud de los que en Ti creen y esperan, escucha las oraciones que te hacemos por nuestros enfermos, y, por intersección de la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, concede vida abundante a sus almas y devuélveles, según tu beneplácito, la salud del cuerpo. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén. Ave María Purísima, Sin Pecado Concebida. PADRE CELESTIAL EN TUS MANOS, ME PONGO HAZ DE MI LO QUE TU QUIERAS. Y POR TODO LO QUE HAGAS POR MI YO TE DOY LAS GRACIAS. ESTOY DISPUESTO A TODO Y LO ACEPTO TODO CON TAL QUE TU VOLUNTAD SE CUMPLA EN MI Y EN TODAS TUS CRIATURAS. NO DESEO MADA MAS , DIOS MIO. PONGO MI ALMA ENTRE TUS MANOS. TE LA DOY, CON TODO EL AMOR DE MI CORAZON PORQUE ES UNA NECESIDAD DE AMOR EL DARME, EL ENTREGARME ENTRE TUS MANOS, SIN MEDIDA, CON CONFIANZA INFINITA, PORQUE TU ERES MI PADRE. AMEN COLOCO AHORA LA SANGRE DE JESUS ENTRE TODO MAL Y YO _______ COLOCO AHORA LA SANGRE DE JESUS ENTRE TODO MAL Y MI FAMILIA ____ Y DECLARO QUE SOMOS VICTORIOSOS CONTRA EL DEMONIO Y SUS OBRAS POR EL PODER DE LA SANGRE DE JESUS. AMEN ALELUYA GLORIA Y HONOR A TI JESUS. AMEN Yo (dí tu nombre completo) con la Sangre preciosa de Jesús, protejo y sello todo mi ser, interior y exteriormente, deposito en el Corazón Inmaculado de la Virgen María, todo mi haber y poseer; para que ni en el presente, ni en ningún momento futuro, lleguen a ellos daños por venganzas de lo oculto. En el nombre de Jesús, queda prohibida toda acción e interacción, toda comunicación e intercomunicación espiritual. Invoco la presencia de los ángeles, arcángeles (Miguel, Gabriel y Rafael), principados, virtudes, potestades, dominaciones, querubines, serafines y tronos de dios; para que sean ellos quienes lleven a cabo esta batalla contra el mal. Pido la ayuda de la comunión de los santos. Amén, amén, amén. ORACIÓN DE PERDON En el nombre de Jesucristo, yo (dí tu nombre completo) perdono a: (dí el nombre de la persona a la que vas a perdonar). Te perdono por toda ofensa, humillación, envidia, maldición y rechazo. Te perdono por los pleitos, insultos, abandonos, golpes y rencores. Te perdono por tu alcoholismo, por las infidelidades y mentiras. Te perdono por no cumplir lo prometido, por tus chismes y calumnias. Te perdono por toda falta de amor, consideración y caridad. (Respira profundamente y menciona todo lo que tengas que sentir de la persona que estás perdonando). En el Nombre de Jesús: yo te perdono, en el Corazón de Jesús: yo te perdono, en la Misericordia de Jesús: yo te perdono, te bendigo y desato todo lazo de rencor entre tú y yo. Delante de Dios te declaro inocente y libre, ya no me debes nada, le pido a Jesús que te ame profundamente, te llene de paz y se manifieste en ti con abundancia de bienes espirituales y materiales. Amén, amén, amén.

Padre Dios, en nombre de Jesús, te pido que por los méritos y virtudes de Sus Santas Llagas, sean lavados por Su Sangre todos los efectos, causas, consecuencias y atributos de las faltas de mis antepasados que no fueron reparadas y que todavía pesan sobre mi en forma de debilidades o tendencias hacia esos mismos errores y pecados. Te pido perdón en su nombre por haberse burlado o renegado de los sacramentos de la Santa Iglesia, siendo bautizados, o por insultos y negaciones hechos a Tu Santa Trinidad, te pido perdón por toda infidelidad y desconfianza hacia ti. Pido perdón en su nombre por los daños que mis antepasados causaron a la familia, al matrimonio, a la sociedad, a Tu creación. En nombre de Jesús, te ruego que Tu amor repare las injusticias que cometieron en contra de todas las personas, instituciones, pueblos o naciones y en sus descendientes. Que por intercesión de la Inmaculada Concepción de María nos concedas la sanación a partir del instante de nuestra concepción, la de mis antepasados y la de mi descendencia. Que Tu Espíritu Santo me inspire todos los días de mi vida para hacer obras de caridad y servicio. Pido que Tu Misericordia alcance a los que ya han muerto, para que descansen en paz junto a ti y para los que aún vivan, tu Espíritu Santo los convenza de sus errores dándoles la gracia del arrepentimiento. Amén, amén, amén. “ORACION DE RENUNCIA EN CONTRA DEL MAL” En tu nombre Jesucristo, yo (dí tu nombre completo) de manera personal y a nombre de mis antepasados. Renuncio a satanás, a todas sus fascinaciones, seducciones y mentiras. Renuncio a toda práctica de brujería, magia blanca, negra, de cualquier color, santería, hechicería o vudú. Renuncio a toda limpia con huevo, yerbas, bálsamos, vino, sangre o fuego. Renuncio a todo pacto, reto, sello, alianza o consagración al demonio; a conjuros, perjuros, maleficios e invocaciones diabólicas. Renuncio a toda maldición, mal deseo, envidia, odio, rencor, resentimiento, codicia, avaricia, soborno, robo, fraude, despojo o enriquecimiento ilícito. Renuncio a todo acto de orgullo, soberbia, prepotencia, vanidad y egolatría. Renuncio a todo rito de iniciación chamánica, espiritista, espiritualista, masonería, filosofía rosacruz, dianética y a toda secta o sociedad secreta. Renuncio a todo conocimiento de la nueva era, creencia en la re-encarnación, esoterismo, metafísica, meditación trascendental, yoga, a todo acto de curanderismo, a las operaciones espirituales, hipnotismo con regresiones, baños con flores, especies, yerbas, sangre de animales o humana o con otras substancias con fines mágicos. Renuncio a toda lujuria, aborto, adulterio, homosexualidad, bisexualidad, incesto, violación, pornografía, bestialismo, promiscuidad y prostitución. A todo lo que yo u otras personas hayan hecho ilícitamente para controlar, nulificar o desbordar mi sexualidad. En el nombre de Jesucristo, renuncio al culto y veneración a la llamada "santa muerte" o al vampirismo, a todo encantamiento, invocación y evocación de muertos, a espíritus custodios, guardianes, cósmicos, protectores, espías, vigilantes, a seres espirituales nombrados "maestros de sabiduría", o a cualquier otro ser maléfico en forma oculta o manifiesta. Renuncio a todo acto o juego de mediumnidad, a la ouija, al control mental, al manejo del péndulo, a instrumentos para encontrar "tesoros ocultos" o dinero enterrado. Renuncio también a toda clase de adivinación, sortilegio, lectura de cartas, café y caracoles, a toda forma de astrología, horóscopos o cartas astrales. Renuncio a los amuletos y talismanes, a las herraduras, pirámides, cuarzos, imanes, agujas, sábilas o ajos con moños rojos, imágenes de santos mezcladas con tierra de panteón, velas y veladoras de colores "curadas", fetiches y representaciones de mi persona de cualquier material y forma que se encuentren enterrados o sean manipulados por mí mismo u otras personas. Renuncio a toda forma equivocada de "medicina alternativa" que bajo engaños haya ritualizado mi ser al demonio. En el nombre de Jesús, renuncio a toda comida o bebida mezclada con brujería que haya yo ingerido, y a todo lo que haya sido tirado, rociado o untado en mi cuerpo, ropa, zapatos, casa, trabajo, negocio o cualquier pertenencia u objeto que esté cercano a mí, que haya sido maldecido o consagrado al mal.

En el nombre de Jesucristo denuncio, renuncio y echo fuera de mí a todo espíritu de traición, destrucción, muerte, esclavitud, ausencia de Dios, miseria, mendicidad, soltería, infelicidad matrimonial, viudez, orfandad, amargura, envejecimiento o muerte prematura, persecución, problemas con las leyes o la justicia humana, esterilidad, humillación, rechazo, insomnio, deseos de suicidio, aislamiento, locura, soledad, neurosis, depresión, obsesión, miedo, angustia, debilidad, enfermedades crónicas, invalidez, ceguera, sordera, mudez, falta de olfato, imposibilidad de saborear la comida, insensibilidad, celos, inconformidad, incapacidad para vivir, conseguir o conservar un trabajo, una pareja, un matrimonio o una familia. En el nombre de Jesús denuncio, renuncio y echo fuera de mí todo espíritu de alcoholismo o de cualquier otra adicción, de mal carácter, de falta de memoria, de falta de control y dominio de mi ser, irrealidad, inconsciencia, envidia, abandono, gula, suciedad, desorden, malos olores crónicos en mi cuerpo, ropa o casa, de falta de fe, esperanza y caridad, de falta de interés en la vida, de desprecio a la eucaristía y de aborrecimiento o flojera para tener vida de oración. Corto, destruyo y nulifico los medios a través de los cuales fueron hechos los daños antes mencionados, si fueron veladoras, fotos, ropa, tijeras, agujas, fetiches, entierros, lo que haya sido. Renuncio a lo que en forma consciente o inconsciente haya yo hecho o haya sido hecho por otra persona en mi nombre para obtener poderes, dinero, éxito, buena suerte o pretender saber el futuro, o bien para conseguir el amor y la salud propios o ajenos, o tener dominio y control sobre personas, objetos, animales, lugares, espíritus y fuerzas de la naturaleza. Nulifico los efectos de cualquier práctica contraria al compromiso adquirido a través de mi bautismo, de fidelidad y reconocimiento a Jesucristo como mi único Salvador, a los Sacramentos, a la Virgen María y a la iglesia católica. A lo que impida el ejercicio de mi sentido común, capacidad de juicio, entendimiento y voluntad. Echo fuera de mí todo aquello con lo que haya intentado sustituir el amor y la confianza de Jesús. Renuncio al rechazo de mis padres desde el instante de mi concepción y durante mi vida en el seno materno. Renuncio al mal que me causaron por intentar abortarme: con yerbas, sustancias químicas o con objetos punzo cortantes. Renuncio a todo el rencor que tengo si fui dado en adopción o abandonado sin haber conocido a mis padres biológicos o a maldiciones recibidas durante mi gestación. Nulifico por las llagas de Jesús todo mandato de fracaso, muerte en vida y suicidio que hay en mí por estas causas, la incapacidad para aceptar el amor de Dios, para aceptarme a mí mismo o a las personas, para estudiar, trabajar y ser feliz. Renuncio a todo lo que sea contrario a la salud, el respeto y la dignidad que como templo del Espíritu Santo, necesita todo mi ser y que esté impidiendo relacionarme con Dios, conmigo mismo (a), con mi entorno en una forma sana, tener una familia unida y un trabajo digno y bien remunerado. Porque Jesucristo se manifestó para deshacer las obras del diablo: habiendo denunciado, renunciado y echado fuera de mí todos los espíritus del mal, los envío atados y amordazados a los pies de la Santa Cruz y les prohíbo regresar. Habiendo nulificado todos los efectos, causas y consecuencias, tomo autoridad, en el nombre de Jesús, para que caigan todos los bloqueos, tinieblas y barrer, las que satanás construyó a mi alrededor y le ordenó a todo ser demoníaco que despojó a mi familia o a mí mismo (a), que nos devuelva, lo que nos quitó. Padre Santo, te lo ruego, sana toda mi vida, toda mi historia personal, perdóname, ayúdame, libérame, bendíceme. Padre Dios, acepto que Tú seas mi Padre, Jesucristo mi Hermano, la Virgen María mi Madre, porque hoy, yo (dí tu nombre completo) les pertenezco para siempre. A través de Tu Santo Espíritu, guíame para la reparación de todas las faltas que cometí y enséñame a amar Tu Voluntad. Gracias Padre. Amén, amén, amén ORACIÓN PARA SELLAR LA SANACION Con el dedo pulgar de la mano derecha haz el signo de la Cruz en tu frente y repite con nosotros: Con la Sangre Preciosa de Jesús, sello esta sanación que Tú Padre Dios acabas de hacer en mí, para que no vuelvan más estos males y espíritus a mi vida, ni en número de uno, ni en ningún otro número, ni de la misma naturaleza, ni de

naturaleza parecida. Te ruego Padre Dios que el Espíritu Santo ocupe todo mi ser y restaure las virtudes que estos males han destruido en mí. Desato en mi todos los dones y frutos de Tu Santo Espíritu. Envíame tus ángeles administradores de paz, unidad, salud y prosperidad. Espíritu Santo de Dios recibe la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, dígnate ser en adelante mi Director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza y todo el amor de mi corazón. Amén, amén, amén. Nuestro Señor Jesucristo que nos amó con un amor tan desmedidamente grande y que fue puesto sobre la Cruz de madera y condenado a la muerte más amarga: lave y bendiga tu alma con Su Sangre preciosa, en recuerdo del sufrimiento con el que pagó por ti, a fin de que tu amor arda para él. Que ese poderoso fuego de amor consuma todos tus pecados y te conceda reposar sobre Su Bendito Brazo, donde todos los santos reposan. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. PLEGARIAS DE LIBERACIÓN Oraciones contra el maleficio Dios nuestro Señor, oh Soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, Tú que lo has hecho todo y que lo transformas todo con Tu sola Voluntad; Tú que en Babilonia transformaste en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que protegiste y salvaste a tus tres niños santos. Tú que eres Doctor y Médico de nuestras almas; Tú que eres la Salvación de aquellos que se dirigen a Ti, te pedimos y te invocamos, haz vana, expulsa y pon en fuga toda potencia diabólica, toda presencia y maquinación satánica, toda influencia maligna y todo maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas realizados sobre tu siervo ..... haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza éxito y caridad. Tú, Señor, que amas a todos los hombres, extiende Tus Manos poderosas y Tus Brazos altísimos y potentes y ven a socorrer y vista esta imagen tuya, mandando sobre ella al ángel de la paz, fuerte y protector del alma y del cuerpo, que mantendrá alejado y expulsará a cualquier fuerza malvada, todo envenenamiento y hechicería de personas corruptoras y envidiosas: de modo que debajo de Ti tu suplicante protegido te cante con gratitud: "El Señor es mi Salvador y no tendré temor de lo que pueda hacerme el hombre. No tendré temor del mal porque Tú estás conmigo, Tú eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor, Señor de la paz, Padre de los siglos futuros". Sí, Señor Dios nuestro, ten compasión de Tu imagen y salva a tu siervo.... de todo daño o amenaza procedente del maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesión de la más Bendita, gloriosa Señora, la Madre de Dios y siempre Virgen María, de los resplandecientes arcángeles y de todos los Santos. Amén. ORACIÓN CONTRA TODO MAL Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso, descended sobre mí. Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame. Expulsa de mi todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien. Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica y la obsesión diabólica; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica. Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo. Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intermedio de la virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por san Miguel arcángel, por san Gabriel, por san Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

ORACIÓN DE SANACIÓN INTERIOR Señor Jesús, Tú has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial que cures aquellos que son causa de pecado. Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que me han afectado en tierna edad y de aquellas heridas que me los han provocado a lo largo de toda la vida. Señor Jesús, Tú conoces mis problemas, los pongo todos en Tu corazón de Buen Pastor. Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en Tu Corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación. Cura, Señor, Todas esas heridas que, en mi vida, han sido causa de raíces de pecado. Quiero perdonar a todas las personas que me han ofendido, mira esas heridas interiores que me hacen incapaz de perdonar. Tú que has venido a curar los corazones afligidos, cura mi corazón. Cura, Señor Jesús, mis heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de Tu Corazón Divino. Ayúdame a ser humilde y benigno. Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que Tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme testigo autentico de Tu Resurrección, de Tu Victoria sobre el pecado y la muerte, de Tu Presencia de Viviente entre nosotros. Amén. PLEGARIA DE LIBERACION Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre,

nosotros te rogamos, por la intercesión de María y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado. Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda. De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De toda forma de sexualidad mala, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De la división de la familia, de toda amistad mala, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. Oh, Señor, que dijiste "la paz os dejo, mi paz os doy", por la intercesión de la Virgen Maria concédenos ser liberados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. Amén. ORACIÓN DE LA SANGRE DE CRISTO Señor Jesús, en tu nombre y con el Poder de tu Sangre Preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño. Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos movemos hoy. Con el Poder de la Sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles. Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan

(nombrar a cada una de ellas), las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que Él generosamente nos envía para nuestro sustento. Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de Su Sangre alrededor de toda nuestra familia. Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar (nombrar a cada una de ellas). Con el Poder de la Sangre de Jesús sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar. Con Tu Sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra Patria a fin de que Tu Paz y Tu Corazón al fin reinen en ella. Te agradecemos Señor por Tu Sangre y por Tu Vida, ya que gracias a Ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo. ORACIÓN POR LOS ENFERMOS (Padre Emiliano Tardif) Jesús. Señor Jesús. Creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y te adoramos. Te damos gracias Señor, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del Cielo. Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor la salud de los enfermos. Hoy te queremos presentar a todos los enfermos que están aquí, porque para ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio. Tú eres el eterno presente y tu lo conoces. Ahora, Señor, te pedimos que tengas compasión de ellos. Visítalos a través de tu Evangelio proclamado en la Santa Biblia, para que todos reconozcan que tu estás vivo en tu Iglesia de hoy; y que se renueve su fe y su confianza en ti. Te lo suplicamos Jesús. Ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los que sufren en su corazón y de los que sufren en su alma que están orando y viendo los testimonios de lo que Tú estás haciendo por tu Espíritu Renovador en el mundo entero. Ten compasión de ellos, Señor. Desde ahora te pedimos. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de tu amor, para que también ellos sean testigos de tu poder y de tu compasión.

Te lo pedimos Jesús, por el poder de tus santas llagas, por tu santa cruz y por tu preciosa sangre. Sánalos Señor. Sánalos en su cuerpo, Sánalos en su corazón, Sánalos en su Alma. Dales vida y vida en abundancia. Te lo pedimos por intersección de María Santísima, tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, cerca de la cruz. La que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos distes por madre. Tú nos has revelado que ya has tomado sobre ti todas nuestras dolencias y por tu santas llagas hemos sido curados. Hoy, Señor, te presentamos en fe todos los enfermos que nos han pedido oración y te pedimos que los alivies en su enfermedad y que les des la salud. Te pedimos por la gloria del Padre del Cielo, que sanes a los enfermos que van a leer este libro. Haz que crezcan en la fe, en la esperanza, y que reciban la salud para la gloria de tu Nombre. Para que tu Reino siga extendiéndose más y más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor. Todo esto te lo pedimos Jesús, porque tú eres Jesús. Tú eres el buen pastor y todos somos ovejas de tu rebaño. Estamos tan seguros de tu amor, que aún antes de conocer el resultado de nuestra oración, en fe te decimos Jesús por lo que tu vas hacer en cada uno de ellos. Gracias por los enfermos que tu estás sanando ahora, que tu estás visitando con tu misericordia. Que lo cubras de tu sangre divina, y que a través de este mensaje tu corazón de buen pastor hable a los corazones de tantos enfermos que van a leerlo. ¡Gloria y alabanza a ti, Señor. ¡ Amén Padre Gabriele Amorth- exorcista de la diócesis de Roma De su libro, "Un Exorcista Cuenta Su Historia"

Oraciones contra el maleficio (del ritual griego)

Kyrie eleison. Dios nuestro Señor, oh Soberano de los siglos, omnipotente y todopoderoso, tú que lo has hecho todo y que lo transformas todo con tu sola voluntad; tú que en Babilonia transformaste en rocío la llama del horno siete veces más ardiente y que protegiste y salvaste a tus tres santos jóvenes; tú que eres doctor y médico de nuestras almas; tú que eres la salvación de aquellos que se dirigen a ti, te pedimos y te invocamos, haz vana, expulsa y pon en fuga toda potencia diabólica, toda presencia y maquinación satánica, toda influencia maligna y todo maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas realizados sobre tu siervo... haz que, en cambio, de la envidia y el maleficio obtenga abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad; tú, Señor, que amas a los hombres, extiende tus manos poderosas y tus brazos altísimos y potentes y ven a socorrer y visita esta imagen tuya, mandando sobre ella el ángel de la paz, fuerte y protector del alma y el cuerpo, que mantendrá alejado y expulsará a cualquier fuerza malvada, todo envenenamiento y hechicería de personas corruptoras y envidiosas; de modo que debajo de ti tu suplicante protegido te cante con gratitud: “el Señor es mi salvador y no tendré temor de lo que pueda hacerme el hombre.” “No tendré temor del mal porque tú estás conmigo, tú eres mi Dios, mi fuerza, mi poderoso Señor, Señor de la paz, padre de los siglos futuros”. Sí Señor Dios nuestro, ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo... de todo daño o amenaza procedente de maleficio, y protégelo poniéndolo por encima de todo

mal; por la intercesión de la más que bendita, gloriosa Señora, la madre de Dios y siempre Virgen María, de los resplandecientes arcángeles y de todos sus santos. ¡Amén!

Oración contra todo mal

Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí. Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame. Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien. Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica. Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo. Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

Oración por la curación interior

Señor Jesús, tu has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial que cures aquellos que son causa de pecado. Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que me han afectado en tierna edad y de aquellas heridas que me los han provocado a lo largo de toda la vida. Señor Jesús, tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu corazón de Buen Pastor. Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación. Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno. Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia Viviente entre nosotros. ¡Amén! Plegaria de Liberación

Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado. Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De toda forma de desorden en la sexualidad , nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor. De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor. De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!

ORACION DE LIBERACION

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu vida por nosotros.

Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Tres veces Gloria

Amén, Amén, Amén.

El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3 El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, 10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. 16 Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación. Salmo 121 Levavi oculos 1 Levanto mis ojos a los montes; * ¿de dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene del Señor, * que hizo los cielos y la tierra. 3 No permitirá que resbale tu pie, * ni se dormirá el que te guarda.

4 He aquí, el que guarda a Israel * no se adormecerá ni dormirá. 5 El Señor es tu guardián, * el Señor es tu sombra a tu diestra. 6 El sol no te hará daño de día, * ni la luna de noche. 7 El Señor te guardará de todo mal; * él guardará tu vida. 8 El Señor guardará tu salida y tu entrada, * desde ahora y para siempre. "REZALO tres veces PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, VENGA A NOSOTROS TU REINO, HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO, DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA, PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN, NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, Y LÍBRANOS DEL MAL. ¨ Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un Solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fué hecho; que por nosotros los hombres, bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de maría la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue cricificado

en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fué sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén. VERBO que fuiste hecho carne. que estuviste clavado en la Cruz, que estás sentado a la diestra de Dios Padre: Yo te pido, humildemente, por tu Santo Nombre. ante el cual todo el mundo se inclina, que acojas las suplicas de aquellos que deposi¬tan toda su fe y confianza en Ti. Pidote que preserves a esta criatura N... N... de todo maleficio, ya sea obra de malvado brujo o asedio del demonio y de los malos espíritus, para lo cual hago aquí la Santa + Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, que es fuente de nuestra vida y manan¬tial de nuestra salud, que es nuestra resurrección y es la calda fatal dci Espíritu Maligno. + Amen. ;Huid! ;Huid! ;Huid! Yo os mando y os conjuro, seres del Averno, larvas malditas, quienes quiera que sean, pre¬sentes o ausentes, bajo cualquier pretexto que seáis llama¬dos, invitados, conjurados o enviados de grado o por fuer¬za, por amenaza o por artificio de hombres o mujeres per¬versos. para habitar en esta criatura o para atormentarla, yo os conjuro a que la dejéis en paz; y os exijo, por pertinaces que seáis, que abandonéis ipso facto el cuerpo de esta cría¬tura N... N.... en nombre del gran + Dios vivo: por el Dios + verdadero, por el Dios + Santo, por el Dios + Padre. por el Dios + l-lijo, por el Dios + Espíritu Santo. y principal¬mente por Aquel que fue inmolado en Isaac. vendido en Joseph, + y que, siendo hombre, fue crucificado e inmola¬do

como un cordero. + Dc parte y con la autoridad de San Miguel, que OS presentó batalla. os venció y os dispersó: y en nombre de Dios. Uno y Santo. os ordeno que bajo ningún pretexto hagáis daño al N... N..., sea en su cuerpo o en su alma. ni por visiones. espantos, tentaciones o por cual¬quier otra forma. así de noche como de día, dormido o des¬pierto. tanto si come como si ayuna, sea que obre natural¬mente o de manera espiritual. + Amen. Si sois rebeldes a mi voluntad, lanzaré sobre vosotros terribles maldiciones y excomuniones, y os condenare. con la ayuda dc la + Santísima + Trinidad, + al estanque del fuego eterno, a que seréis conducidos por el resplandeciente San Miguel Arcángel. Si alguien os ha invocado y os ha obligado por expreso mandato. sea rindiéndoos culto de adoración y de perfumes. sea por palabras mágicas o por la fuerza de ciertas hierbas, piedras o metales. pergaminos o conjuros, ya sea valiéndose del agua, del fuego. del aire o de la tierra, o por cualquiera cosa que fuere natural o misteriosa. temporal o eterna. aun cuando se haya servido de un objeto sagrado. y empleado los nombres y utilizado los caracteres secretos. observando los días, horas y minutos. aun cuando haya de por medio pacto tácito 0 explicito Con vosotros con firma de sangre y voto solemne: Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí. Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame. Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien. Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica. Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo. Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada. 1. Señor Dios, apiádate de mi, siervo tuyo, que, a causa de muchas insidias, me he vuelto como un objeto perdido; sálvame de la mano de mis enemigos y ven a buscarme si estoy perdido, acógeme cuando me encuentres, y no me abandones, así podré agradarte por siempre, porque se que me has redimido con tu fuerza. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen. 2. Dios todopoderoso, que das cobijo a los afligidos en tu casa y conduces a los cautivos a la prosperidad, mira mi aflicción y ven en mi auxilio; derrota al enemigo malvado, para que, una vez vencida la acción del adversario, la libertad me conduzca a la paz, de modo que restablecido en la piedad serena, proclame que eres admirable Tú que diste fuerza a tu pueblo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen 3. Oh Dios, creador y defensor del genero humano, que formaste al hombre a tu imagen

y lo recreaste mas admirablemente con la gracia del Bautismo, dirige tu mirada sobre mi, siervo tuyo, y se propicio a mis súplicas. Te pido que nazca en mi Corazón el esplendor de tu gloria para que, eliminado plenamente todo temor, pueda alabarte con animo y espíritu sereno, junto a mis hermanos en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen 4. Oh Dios, origen de toda misericordia y de toda bondad, que quisiste que tu Hijo sufriera por nosotros el suplicio de la cruz para librarnos del poder del enemigo; mira propicio mi humillación y dolor, y concédeme, pues me renovaste en la fuente bautismal, que, habiendo vencido el ataque del Maligno, me colme la gracia de tu bendición. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen 5. Oh Dios, que por la gracia de la adopción, quisiste que yo fuera hijo de la luz, te pido que me concedas no verme envuelto en las tinieblas de los demonios sino que pueda por siempre permanecer plenamente en el esplendor de la libertad recibida de ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen Invocaciones a la Trinidad Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Sólo a Dios honor y gloria. Bendigamos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo; sea alabado y ensalzado por los siglos de los siglos. Te invocamos, te alabamos, te adoramos, oh santa Trinidad. Esperanza nuestra, salvación nuestra, honor nuestro, oh santa Trinidad. Líbrame, sálvame, vivifícame, oh santa Trinidad. Santo, santo, santo es el Señor, Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que vendrá. A ti el honor y la fuerza, oh santa Trinidad, a ti la gloria y el poder por los siglos de los siglos. A ti la alabanza, a ti la gloria, a ti la acción de gracias por los siglos de los siglos, oh santa Trinidad.

Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten piedad de mí. Invocaciones a Nuestro Señor Jesucristo Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de mí Jesús, imagen del Padre, ten piedad de mí Jesús, Sabiduría eterna, ten piedad de mí Jesús, resplandor de la luz eterna, ten piedad de mí Jesús, Palabra de vida, ten piedad de mí Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de mí Jesús, Dios y hombre, ten piedad de mí Jesús, Sumo Sacerdote, ten piedad de mí Jesús, heraldo del reino de Dios, ten piedad de mí Jesús, camino, verdad y vida, ten piedad de mí Jesús, pan de vida, ten piedad de mí Jesús, vid verdadera, ten piedad de mí Jesús, hermano de los pobres, ten piedad de mí Jesús, amigo de los pecadores, ten piedad de mí Jesús, médico del alma y del cuerpo, ten piedad de mí Jesús, salvación de los oprimidos, ten piedad de mí Jesús, descanso de los abandonados, ten piedad de mí Tú que viniste a este mundo, ten piedad de mí Tú que libraste a los oprimidos por el diablo, ten piedad de mí Tú que estuviste colgado en la cruz, ten piedad de mí Tú que aceptaste la muerte por nosotros, ten piedad de mí Tú que yaciste en el sepulcro, ten piedad de mí Tú que descendiste a los infiernos, ten piedad de mí Tú que resucitaste de entre los muertos, ten piedad de mí Tú que subiste a los cielos, ten piedad de mí Tú que enviaste el Espíritu Santo sobre los Apóstoles, ten piedad de mí Tú que te sientas a la derecha del Padre, ten piedad de mí Tú que vendrás a juzgar a vivos y muertos, ten piedad de mí b) Por tu encarnación Por tu nacimiento, Por tu bautismo y santo ayuno, Por tu pasión y cruz, Por tu muerte y sepultura, Por tu santa resurrección, Por tu admirable ascensión, Por el envío del Espíritu Santo, Por tu gloriosa venida, Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor. Líbrame, Señor.

Otras invocaciones al Señor Cuando se nombra la cruz, puede el fiel oportunamente hacer la señal de la cruz.

Sálvame, Cristo Salvador, por la fuerza de la Cruz Ì: tú que salvaste a Pedro en el mar, ten piedad de mí. Por la señal de la santa Cruz Ì, de nuestro enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. Por tu Cruz, Ìsálvanos, oh Cristo Redentor, tú que muriendo destruiste nuestra muerte y resucitando restauraste la vida. Tu Cruz Ì adoramos, Señor, tu gloriosa pasión contemplamos: ten misericordia de nosotros, Tú que padeciste por nosotros. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu Cruz Ìhas redimido al mundo. Invocaciones a Santa María Virgen Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Consoladora de los afligidos, ruega por nosotros. Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros. Dígnate aceptar mis alabanzas, oh Virgen santa; hazme fuerte contra tus enemigos. Madre mía, confianza mía. María, Virgen Madre de Dios, ruega a Jesús por mí. Dignísima Reina del mundo, Virgen perpetua María, intercede por nuestra paz y salvación, tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo, y ampáranos en la hora de la muerte. Socórreme, oh piadosísima Virgen María, en todas mis tribulaciones, angustias y necesidades, alcánzame de tu Hijo querido la liberación de todos los males y de los peligros de alma y cuerpo. Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir, que ni uno solo de cuantos han acudido a tu protección

e implorado tu socorro, haya sido desamparado por ti. Yo pecador, animado con esta confianza, acudo a ti, oh Madre, Virgen de las Vírgenes; a ti vengo, ante ti me presento con dolor. No desprecies, Madre del Verbo, mis súplicas, antes bien inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente. Invocación a san Miguel Arcángel Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio. Pedimos suplicantes que Dios lo mantenga bajo su imperio; y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja con el poder divino, en el infierno a Satanás y los otros espíritus malignos, que andan por el mundo tratando de perder las almas. Amén.

Letanías Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros / por mí. San Miguel, ruega por nosotros / por mí. San Gabriel, ruega por nosotros / por- mí. San Rafael, ruega por nosotros / por mí. Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros / por mí. San Juan Bautista, ruega por nosotros / por mí. San José, ruega por nosotros / por mí. San Pedro, ruega por nosotros / por mí. San Pablo, ruega por nosotros / por mí. San Juan, ruega por nosotros / por mí. Todos los santos Apóstoles, rogad por nosotros / por mí. Santa María Magdalena, ruega por nosotros / por mí. (Pueden añadirse los nombres de otros Santos y Beatos) De todo mal, De todo pecado, De las insidias del diablo, De la muerte eterna, Cristo, Cristo, Líbranos / me, Señor. Líbranos / me, Señor. Líbranos / me, Señor. Líbranos / me, Señor. óyenos / me. escúchanos / me

ORACIÓN A SAN GABRIEL Dios Señor nuestro, imploramos tu clemencia para que habiendo conocido tu Encarnación por el anuncio del arcángel San

Gabriel, con el auxilio suyo consigamos también sus beneficios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. A SAN MIGUEL ARCÁNGEL PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DEL CIELO Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales, custodio y defensor de las almas, guarda de la Iglesia, vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales. Humildemente te rogamos, te digne librar de todo mal a los que a ti recurrimos con confianza; que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que, mediante tu incomparable protección adelantemos cada vez más en el servicio del Señor; que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida, especialmente en el trance de la muerte, para que, defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas sus asechanzas, cuando salgamos de este mundo seamos presentados por tí, libres de toda culpa, ante la Divina Majestad. Amén.

CORONILLA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. I. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Serafines, que Dios Nuestro Señor prepare nuestras almas y así recibir dignamente en nuestros corazones, el fuego de la Caridad Perfecta. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías II. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado, y seguir el camino de la Perfección Cristiana. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías III. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías IV. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías V. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías VI. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías VII. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Principados, que Dios Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de obediencia. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías VIII. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Los Arcángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de la perseverancia final en la Fe, y en las buenas obras, y así nos lleve a la Gloria del Paraíso. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías IX. Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos durante esta vida mortal, y nos guíen a la Gloria Eterna. Amén. Un Padrenuestro, tres Avemarías Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

1. En honor a San Miguel. Padrenuestro... 2. En honor a San Gabriel. Padrenuestro... 3. En honor a San Rafael. Padrenuestro... 4. En honor a nuestro ángel de la Guarda. Padrenuestro... Oh Glorioso Príncipe San Miguel, Jefe Principal de la Milicia Celestial, Guardián fidelísimo de las almas, Vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel Servidor en el Palacio del Rey Divino,...Eres nuestro admirable Guía y Conductor. Brillas con excelente resplandor y con virtud sobrehumana, líbranos de todo mal. Con plena confianza recurrimos a ti. Asístenos con tu afable protección para que seamos más y más fieles al servicio de Dios todos los días de nuestra vida. Ruega por nosotros, Oh Glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo... Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor. Oración Omnipotente y Eterno Dios, te adoramos y bendecimos. En tu maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, escogiste al Glorioso Arcángel, San Miguel, como Príncipe de Tu Iglesia. Humildemente te suplicamos, Padre Celestial, que nos libres de nuestros enemigos. En la hora de la muerte, no permitas que ningún espíritu maligno se nos acerque, para perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de este mismo Arcángel. Envíale que nos conduzca a la Presencia de Tu Excelsa y divina Majestad. Te lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla, sé nuestro auxilio contra la malicia y las insidias del demonio, rogamos suplicantes que Dios ejerza su dominio sobre él, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que te viene de Dios, precipita al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan por el mundo buscando la perdición de las almas. Amén. Y0 no conocía tu Nombre santo y terrible, Altísimo Señor; mas ahora sé que eres Dios fuerte, Dios grande, Dios omnipotente, Dios sempiterno. + Yo ataba las nubes e impedía cayese la Lluvia sobre el haz de la tierra, y la hierba de la tierra se secaba, y los árboles no daban fruto, y las mieses se marchitaban en los campos. Yo pasaba por en medio de un rebaño y las bestias se dispersaban y se perdían. Yo encantaba a un hombre, a una mujer, a un niño, solo con un rayo de mi mirada; mi poder para el mal era muy grande, pero hasta ahora no he conocido la ciencia secreta del bien, +oh grande y poderoso Señor! + +Oh, Dios omnipotente y sempiterno! Yo te ruego concedas a tu humilde siervo Cipriano que todo hombre o mujer que rezare devotamente mi oración se vea libre de hechizos, posesiones, sortilegios, encantamientos y otras malas artes de brujería, así como le preserves de tempestades, terremotos, huracanes, rayos e incendios. + Amen. Anula y desvanece, Altísimo Dios Creador Nuestro, + por las oraciones de los Ángeles buenos y por los Santos que te rodean, todos los sortilegios y ligaduras que se han hecho o hagan (de día o de noche) por hombres infames y mujeres perversas contra tu siervo. Y que sus enemigos y contrarios sean malditos... Y que sea desembrujado de cualquier maleficio hecho por invocación + virtudes y potestades infernales, ya sea hecho por figuras grabadas en oro, plata, cobre, estaño, hierro, plomo u otro metal cualquiera; ya sea por huesos de muerto, de hombre, o animal de cuatro patas, o de aves nocturnas; asimismo si fuera hecho el embrujamiento con pedazos de lana, de lino, de seda, de algodón o de cáñamo, pertenecientes a un muerto o a una persona viva, sana o enferma; o con cabellos o uñas de cristiano, de moro, de judío o de hereje; o bien fuesen enterrados en sepultura de gigantes, o de hebreos, o de sarracenos, o de cristianos, y los que están hechos en piedra, o en madera, o en hierbas, o en agua (de mar o de río), y asimismo los maleficios por medio de libros o palabras o en estatua, de metal o de cera, o en signos dibujados en pergaminos; y también los hechos en montañas o en valles, en fortalezas o en castillos de moros; en campos o en viñas; en bosques o en selvas; junto a un árbol o bajo una mata o bajo una piedra; en cabaña o en casa de campo; en la pared de una iglesia, convento o ermita; en el lecho; o en el pozo de una casa; o en cualquiera otro sitio de la tierra elevado o profundo; asimismo los que se dan en comida o en bebida, o se pudren en aguas corrompidas, o se consumen o han sido consumidas por el fuego. +Oh, Dios santo, Dios poderoso, bueno y terrible! Haz que desaparezcan y queden deshechas todas las malas cosas dichas y hechas de Levante a Poniente... librando de todo mal y peligro, de vientos y pedriscos, de aguaceros y turbiones, de rayos y centellas, de fantasmas y visiones, de emboscadas y traiciones, de dagas y cuchillas y de toda cosa mala. + Gloria a! Padre, + Gloria al Hijo, + Gloria a! Espíritu Santo. + Amen. Grábese sobre una planchita de plomo el pentáculo 8 en una cara, y en la otra el pentáculo 9. La operación se hará en sábado. Una vez terminada la medalla, llévese encima, suspendida del cuello. 1º Nos hacemos la señal de la Cruz:

“Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. Nos ponemos en presencia de Dios y para que la oración llegue al Cielo, pedimos humildemente perdón al Señor por nuestras faltas (silencio...) y decimos: 2º “Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón por haberos ofendido – Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí – pero mucho más me pesa – porque pecando ofendí a un Dios tan bueno – y tan grande como Vos. – Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más – y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén”. 3º Decimos: En el primer misterio contemplamos... (nombramos el misterio que corresponde al día (*) 4º Rezamos: 1 Padrenuestro: “Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre – venga a nosotros tu Reino – hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”. 10 Avemarías: “Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, - y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. – Santa María, Madre de Dios, - ruega por nosotros pecadores – ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”. 1 Gloria: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo – como era en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén”. Finalizamos el misterio diciendo: “Oh Jesús mío, perdona nuestras culpas, presérvanos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”. 5º Continuamos rezando de la misma forma el 2º, 3º, 4º y 5º misterio. Al final del Santo Rosario podemos decir la siguiente oración: : “Padre, líbranos de todo mal – con tu Santa Sabiduría, Señor, sálvanos de todo pecado. En nombre de todos cuantos te queremos, Señor, llévanos por el camino del bien. Amén”. (Esta oración la enseñó María del Rosario de San Nicolás, y Ella promete que: “El que reza esta oración nueve días seguidos, acompañada con un Rosario, le concederé una gracia especial”) Podemos agregar al final una Salve a la Virgen, un Bendita sea tu pureza, un Padre nuestro y tres Ave Marías para ganar las santas indulgencias y por las intenciones del Santo Padre. Y si tenemos tiempo le hacemos un regalo a la Virgen rezando las Letanías Lauretanas (La oración de la Salve y Bendita sea tu pureza, junto con las Letanías Lauretanas, están en la Sección Oraciones básicas de este sitio.) (Puede descargar los pasajes del Evangelio para meditar en los misterios del Santo Rosario, haciendo clic aquí) (*) MISTERIOS GOZOSOS: (se rezan los lunes y sábados) 1º La Anunciación del Ángel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios: El Arcángel Gabriel se presenta ante la Virgen María y le anuncia que será la Madre de Jesús. “María dijo entonces: Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en Mí lo que has dicho”. (Lc. 1, 38) – Por este misterio pedimos a la Santísima Virgen aprender a ser humildes y obedientes a la Palabra de Dios. 2º La visita de María Santísima a su prima Santa Isabel: “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. (Lc. 1, 39), a ver a su prima Isabel. Imitemos a la Virgen María y aprendamos a sacrificarnos con alegría, en bien de nuestro prójimo. – Pidamos la verdadera caridad cristiana. 3º El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén: “Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”. (Lc. 2, 67) – Pidamos a la Santísima Virgen, el desprendimiento de todo lo terreno. 4º La presentación del Niño Jesús en el Templo: “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al Niño a Jerusalén, para presentarlo al Señor”. (Lc. 2, 22) – Pidamos a la Santísima Virgen la virtud de la obediencia. 5º El Niño Jesús, perdido y hallado en el Templo: Jesús se ha perdido. Tiene doce años. Acongojada y afanosamente la Virgen lo busca con resignación. “Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley”. (Lc. 2, 46) – Pidamos a María gran resignación cristiana ante la voluntad de Dios.

(*) MISTERIOS LUMINOSOS: (se rezan los jueves) 1º El Bautismo de Jesús en el río Jordán: “Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Él. Y se oyó una voz del cielo que decía: Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. (Mt. 3, 16-17) – Pidamos a la Santísima Virgen, vivir nuestro Bautismo con fidelidad a Cristo Jesús. 2º La autorrevelación de Jesús en las Bodas de Caná: “Y como faltaba vino la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le respondió: ¿qué tenemos que ver nosotros?. Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga... Éste fue el primero de los signos de Jesús y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”. (Jn. 2, 3-5, 11) – Pidamos a María Santísima, saber corresponder al Señor. 3º El anuncio de Jesús sobre el Reino de Dios y su invitación a la conversión: “Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: El Tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”. (Mc. 1, 14-15) – Pidamos al Señor, nos envíe su Espíritu, para lograr una real conversión. 4º La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor: “Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante... Desde la nube se oyó entonces una Voz que decía: Éste es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”. (Lc. 9, 29 y 35) – Pidamos a la Santísima Virgen, reconocer en nuestros hermanos, el rostro de Jesús. 5º Jesús instituye la Eucaristía: “Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomen y coman esto es mi Cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó diciendo: Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados”. (Mt. 26, 26-28) – Pidamos a María Santísima, ser dignos depositarios del Cuerpo y de la Sangre de Jesús. (*) MISTERIOS DOLOROSOS: (se rezan los martes y viernes) 1º La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos: La noche antes de su muerte en la Cruz, Jesús, que siendo Dios sabía que lo iban a crucificar, sube al Monte de los Olivos a rezar. “Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Mt. 26, 39) – Pidamos a la Santísima Virgen, aprender a orar. 2º La Flagelación de Nuestro Señor: “Pilatos mandó entonces azotar a Jesús”. (Jn. 19, 1) – Pidamos a la Santísima Virgen, aprender a sufrir. 3º La Coronación de espinas: Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: “¡Salud, rey de los judíos!”, y lo abofeteaban. (Jn. 19, 2-3) – Pidamos a la Virgen, aprender a aceptar pacientemente las humillaciones. 4º Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario: Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”, en hebreo “Gólgota”. (Jn. 19, 17) – Pidamos a la Virgen, aprender a aceptar y amar nuestra cruz. 5º La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo: “Cuando llegaron al lugar llamado “del Cráneo”, lo crucificaron”. (Lc. 23, 33). Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde: el velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y diciendo esto, expiró. (Lc. 23, 44-46) – Pidamos a la Santísima Virgen llegar al último momento de nuestra vida, habiendo cumplido bien nuestra misión aquí en la tierra. (*) MISTERIOS GLORIOSOS: (se rezan los miércoles y domingos) 1º La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo: Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero él les dijo: “No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. (Mc. 16, 5-6) – Si por el pecado hubiéramos muerto a la gracia, pidamos a la Virgen María resucitar con Cristo, por medio de una sincera confesión. 2º La Ascensión de Nuestro Señor a los cielos: “Ustedes son testigos de todo esto. Y Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo”. (Lc. 24, 48-51) – Pidamos a la Santísima Virgen ascender diariamente en nuestra vida espiritual. 3º La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y sobre los Apóstoles: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido semejante a una ráfaga de viento que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. (Hechos 2, 1-4) – Pidamos a la Santísima Virgen que el

Espíritu Santo nos ilumine para cumplir siempre la voluntad de Dios. 4º La Asunción de María Santísima a los cielos: “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial (Lumen Gentium Cap. VIII 59) – Pedimos a Dios, vivir como lo hizo María aquí en la tierra, con sencillez y humildad, para alcanzar una santa muerte. 5º La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado: “...Y ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”. (Lumen Gentium Cap. VIII 59) – Pidamos a Dios la verdadera y filial devoción a María y la gracia de imitar fielmente sus virtudes, para alcanzar el cielo. (Lea los Misterios del Santo Rosario en la Obra de María Valtorta, haciendo clic aquí) Las Promesas de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosariostyle="color: windowtext; font-weight: normal; text-transform: uppercase;" 1. Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias. 2. 3. 4. Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías. Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio. El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás. El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna. El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia. Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos del Paraíso. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario. Los devotos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo. Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte. Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesucristo. La devoción al Santo Rosario es gran señal de predestinación.

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BENDICIONES DEL ROSARIO 1. Los pecadores obtienen el perdón. 2. Las almas sedientas se sacian. 3. Los que están atados ven sus lazos desechos. 4. Los que lloran hallan alegría. 5. Los que son tentados hallan tranquilidad. 6. Los pobres son socorridos. 7. Los religiosos son reformados. 8. Los ignorantes son instruidos. 9. Los vivos triunfan sobre la vanidad. 10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios. LOS BENEFICIOS DEL ROSARIO

1. Nos otorga gradualmente un conocimiento completo de Jesucristo. 2. Purifica nuestras almas, lavando nuestras culpas. 3. Nos da la victoria sobre nuestros enemigos. 4. Nos facilita practicar la virtud. 5. Nos enciende el amor a Nuestro Señor. 6. Nos enriquece con gracias y méritos. 7. Nos provee con lo necesario para pagar nuestras deudas a Dios y a nuestros familiares cercanos, y finalmente, se obtiene toda clase de gracia de nuestro Dios todopoderoso. SOR LUCÍA, VIDENTE DE FÁTIMA El 26 de Diciembre de 1957, el Padre Agustín Fuentes, Postulador de la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, entrevistó a Sor Lucía Dos Santos, vidente de las apariciones de Fátima. En el curso de esa entrevista, le dijo Sor Lucía al Padre Fuentes: "… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que 2 eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María…style="" lang="es"" "… Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario". "Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario". "Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros". "El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".

María del Rosario de San Nicolás nos dice: 3/02/1985 - Nº 465 Hija: Quiero que sepáis, el porqué de mi imagen con el Niño y el Rosario. El Niño, significa pureza y nueva vida, ya que Jesús Niño es el renacer a la Vida, es la fuente salvadora de toda alma sedienta. El Rosario, os lo estoy ofreciendo como consuelo, para que, rezando el Santo Rosario, volquéis todos vuestros dolores, vuestras necesidades y súplicas. Como Madre, os escucho queridos hijos, grande es mi Amor por vosotros. Amén. 19/04/1986 Nº 850 Veo una enorme corona de Rosarios blancos. Veo a la Santísima Virgen y me dice: Ves esta corona, porque esto es lo que deseo que hagáis, una verdadera corona de rosarios. Oración, hija mía, oración, ¡cuántas bocas permanecen aún calladas!, sin conocer siquiera una oración que los acerque el Señor. El Santo Rosario es el arma a la cual le teme el enemigo, es también el refugio de los que buscan alivio a sus pesares y es la puerta para entrar en mi Corazón. Gloria al Señor por la Luz que da al mundo. 7/10/1986 - Nº 986 Gladys: Con el Santo Rosario se puede enfrentar cualquier peligro, ya que en él está presente Cristo y la Madre de Cristo. Es la oración profunda, la inmediata comunicación con el Señor y con María. Es el regalo que os estoy dando para que vosotros lo aceptéis y lo conservéis mediante su rezo. Amén, amén.

29/08/1987

- Nº 1248

La bendición de un Rosario tiene mucho valor; tanto como la oración misma. Quiero decirte que estando bendecido el Rosario con que se reza, la oración se convierte en una súplica de amor al Señor y Él a su vez, vuelca en ese hijo que ora, Su Bendición. Por eso es tan importante, tener el Rosario entre las manos mientras se reza. Alabado por siempre sea el Señor. 7/10/1988 Nº 1531 “En este día, responded a Mi pedido: Rezad el Santo Rosario; sea ésta una amorosa respuesta a la Madre. La oración, malogra el accionar del demonio, no permite que actúe en las almas. La oración del humilde, es súplica de amor que, renovada, llega como una ofrenda al Señor. No dejéis que esta flor, que es la oración, se marchite, regadla constantemente. Alabado sea el Altísimo. Predícalo hija mía.” 19/11/1988 Nº 1557 Gladys, el arma que constituye mayor influencia sobre el mal, es el rezo del Santo Rosario. Con este rezo, se ahonda en la vida espiritual, el espíritu crece en amor a Dios y lo aleja así, del pecado. Disipa las sombras del espíritu y hace que éste permanezca fiel a Dios. Agradad hijos míos, al Señor, orando, ya que de esta manera, se rechazan las tentaciones del maligno. Por siempre sea glorificado el Señor. Hazlo conocer a todos tus hermanos. 19/11/1988 Nº 1641 Mi amada hija, es ésta la hora en que Mi intervención de Madre, es más fuerte que nunca. Es por eso que no quiero que mis hijos estén debilitados, sino protegidos contra todo mal. Hijos míos: Rezad el Santo Rosario; la oración aclara los más oscuros caminos. No reneguéis de la oración, sólo orad. Amén, amén. Predícalo. 28/4/1989 - Nº 1648

Guardad hijos míos, en vuestra tarea diaria, un tiempo para el Señor. Vuelvo a repetiros: Rezad el Santo Rosario, meditadlo. Dad vuestro sí, como lo dio vuestra Madre; acompañad a Jesucristo, a beber de Su Cáliz; abrid las puertas de vuestro corazón; preparad vuestro espíritu para que podáis recibir un día, la Gloriosa Venida de Mi Hijo. Estad en completa unión con la Madre y no os afectará ningún mal. Gloria al Altísimo. Predícalo. 8/7/1989 - Nº 1679 Hija, los dominios de satanás buscan extenderse, pero nada teman los hijos que se abandonan en esta Madre. Debe crecer esa fe, ese abandono, esa seguridad en María. Lo logrará aquél que se apegue frecuentemente al Santo Rosario. Orad, el Señor escucha. Glorificado sea su Nombre. Predícalo. Leed: San Mateo C. 21, V. 22 22 Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán. 3/9/1989 Nº 1701 Hija mía: Quiero el crecimiento espiritual de todos mis hijos. Muchos son los que están gravemente enfermos espiritualmente porque no oran. La oración, preferentemente el rezo del Santo Rosario, hace que el alma crezca y vaya hacia Dios. No lo olvidéis, socorridos sois por Mí. Glorificado sea el Nombre de Dios.

Hazlo conocer. Leed: Romanos C. 8, V. 26 26 Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.

La Reina de la Paz nos dice: Martes 25 de JUNIO de 1985. Mensaje a los sacerdotes. "Queridos hijos, Yo os pido que pidáis a todos que recen el Rosario. Con el Rosario vosotros superaréis todos los problemas que Satanás está tratando de infligir a la Iglesia Católica". Marija preguntó, " Nuestra Señora, qué deseas decirles a los sacerdotes?" Nuestra Señora contestó, "Que todos los sacerdotes recen el Rosario. Dad tiempo para el Rosario. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" Jueves 8 de AGOSTO de 1985. El Rosario vence a Satanás. "Queridos hijos, hoy os invito a orar contra Satanás de una manera especial. Satanás quiere trabajar más ahora que vosotros sabéis que él esta activo. Queridos hijos, vestíos la armadura contra Satanás. Con Rosarios en vuestras manos, venceréis. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" Jueves 12 de JUNIO de 1986. Rezad el Rosario "Queridos hijos, hoy os ruego que recéis el Rosario con fe viva. Sólo de esta manera puedo ayudaros. ¡Orad! Yo no puedo ayudaros porque ¡no queréis moveros! Queridos hijos, Yo os llamo a rezar el Rosario. El Rosario debería ser vuestro compromiso, rezado por vosotros con alegría y así vais a comprender el por qué Yo os visito durante tanto tiempo. ¡Yo quiero enseñaros a orar! ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" Jueves 25 de FEBRERO de 1988. El arma contra el poder de Satanás es el Rosario. "Queridos hijos, hoy nuevamente os invito a la oración y el completo abandono a Dios. Vosotros sabéis que Yo os amo y vengo aquí llena de amor, para poderos mostrar el camino de la paz y la salvación para vuestras almas. Yo quiero que vosotros me obedezcáis y no permitáis que Satanás os seduzca. Queridos hijos, Satanás es muy fuerte y, por tanto, os pido que me dediquéis vuestras oraciones para que esos que están bajo su influencia puedan salvarse. Dad testimonio con vuestras vidas, sacrificad vuestras vidas para la salvación del mundo. Yo estoy con vosotros y os estoy agradecida, pero en el cielo vosotros recibiréis la recompensa del Padre que El os ha prometido. Por tanto, hijitos, no tengáis miedo. Si vosotros oráis, Satanás no podrá dañaros en lo más mínimo, porque vosotros sois hijos de Dios y El vela por vosotros. Orad, y procurad que el Rosario esté siempre en vuestras manos como una señal para Satanás de que vosotros me pertenecéis a mí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" Viernes 25 de ENERO de 1991. El rosario puede hacer milagros. "Queridos hijos, Hoy, como al principio, os invito a la oración. Que vuestra oración sea oración por la paz. Satanás es fuerte y desea destruir, no sólo vuestra vida humana, sino también la naturaleza y el planeta en el cual vivís. Por ello, queridos hijos, orad para poder, a través de la oración, ser protegidos con la bendición de la paz de Dios. Dios me ha enviado a vosotros para que os ayude, si queréis aceptar el rosario. El rosario por sí solo puede hacer milagros en el mundo y en vuestra vida. Yo os bendigo y permanezco con vosotros hasta que Dios lo quiera. Gracias por no traicionar mi presencia aquí, y gracias porque vuestra respuesta sirve a Dios y a la Paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" Miércoles 25 de ABRIL de 2001. La oración obra milagros. "Queridos hijos, también hoy os invito a la oración. Hijitos, la oración hace milagros. Cuando estéis cansados y enfermos y no sabéis cuál es el sentido de vuestra vida, tomad el rosario y orad, hasta que la oración llegue a ser para vosotros, un alegre encuentro con vuestro Salvador. Yo estoy con vosotros e intercedo y oro por vosotros, hijitos. ¡Gracias por haber

respondido a mi llamada!"

Mensajes de la Santísima Virgen al P. Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano: No os asombréis si en esta batalla caen todos los que no han querido o no han sabido utilizar el arma que Yo misma os he dado: la oración sencilla, humilde y mía del Santo Rosario. Es oración sencilla y humilde, y, por tanto, la más eficaz para combatir a Satanás, que hoy os seduce sobre todo con el orgullo y la soberbia. Es oración mía porque ha sido compuesta Conmigo y por medio de Mí. También os ha sido recomendada siempre por la Iglesia y por mi primer hijo predilecto, el Vicario de Jesús, con palabras tales que han conmovido mi Corazón de Madre. (28 de mayo de 1976) No dejéis jamás el rezo del Santo Rosario, esa plegaria por la que tengo predilección y que Yo misma he venido del cielo a pediros que la recitéis. Os he enseñado a rezarlo bien, haciendo pasar entre mis dedos sus cuentas, mientras me unía a la oración de aquella pequeña hija mía a la que me aparecí en la gruta de Massabielle. Siempre que rezáis el Rosario me invitáis a orar con vosotros, y cada vez que lo hacéis, me uno verdaderamente a vuestra oración. Sois así los pequeños hijos que rezan en torno a la Madre Celeste. Por ello el Santo Rosario es el arma más poderosa que habréis de usar en la terrible batalla que estáis llamados a combatir contra Satanás y su ejército del mal. (11 de febrero de 1978)

Recurrid ante todo a la oración. Rezad más; rezad con mayor confianza; rezad con humildad y con espíritu de completo abandono. Sobre todo, rezad cada día el Santo Rosario. Con vuestra oración impedís una mayor difusión del error, contenéis la acción del Maligno, pasáis al contraataque y reducís cada vez más su margen de acción. Con vuestra oración podréis conseguir, finalmente, la victoria, ya que Dios, por medio de vosotros, será el único vencedor. (12 de junio de 1978)
El Rosario entero que recitáis en los Cenáculos secundando la urgente petición de vuestra Madre, es como una inmensa cadena de amor y de salvación con la que podéis rodear personas y situaciones, y hasta influir en todos los acontecimientos de vuestro tiempo. Continuad recitándolo, multiplicad vuestros Cenáculos de Oración, respondiendo así a la invitación que con tanta frecuencia e intensidad os ha dirigido mi primer hijo predilecto, el Vicario de Jesús. Ahora puedo usar la fuerza que me viene de vuestra oración y quiero intervenir como Madre para abreviar el tiempo de la prueba y para aliviaros de los sufrimientos que os esperan. Todo puede cambiarse todavía si vosotros, mis pequeños, escucháis mi Voz, y os unís con la oración, a la incesante intercesión de vuestra Madre Celeste. Por esto aquí, donde me aparecí como la Inmaculada, os repito que continuéis con más generosidad y perseverancia el rezo del santo Rosario. El Rosario es la oración que desde el Cielo Yo misma vine a pediros. Con ella lográis descubrir las insidias de mi Adversario; os sustraéis a muchos de sus engaños; os defendéis de muchos peligros que os tiende; os preserva del mal y os acerca cada vez más a Mí para que pueda ser verdaderamente vuestra guía y protección. Como ya sucedió en otras ocasiones decisivas, también hoy la Iglesia será defendida y salvada por su Madre victoriosa, a través de la fuerza que me viene de vosotros, mis pequeños hijos, con el rezo frecuente de la oración del Santo Rosario. (7 de octubre de 1979) El Arma de combate que os entrego es la cadena que os une a mi Corazón: el Santo Rosario. Hijos predilectos, recitadlo con frecuencia, porque sólo con vuestra sacerdotal oración, recogida en mi Corazón Inmaculado, podremos en estos tiempos mover, casi forzar a manifestarse la gran Misericordia de Dios. En la hora en que todo parezca perdido, todo se salvará por el amor misericordioso del Padre, que se hará visible a través de la mayor manifestación del Corazón Eucarístico de Jesús.

El estandarte, bajo el cual os reúno, es el de Jesús Crucificado, que debe ser enarbolado por vosotros, porque también para vuestra perversa generación, no hay otra salvación sino en la Cruz de Cristo. Con la corona del Rosario en una mano y en la otra el estandarte del Crucificado, luchad en la fase decisiva de la batalla. (8 de diciembre de 1980) Rezad, con frecuencia, la oración del Santo Rosario, que también aquí vine a pediros. Si no se consigue aún resolver los más graves problemas para la Iglesia y para el mundo, a pesar de todos los medios humanos puestos en práctica, es señal de que debéis poner ya ahora toda vuestra confianza en la fuerza de la oración. (13 de mayo de 1982) Dadme Coronas de Rosarios, recitados con más intensidad y con mayor frecuencia. Reunid en torno a vosotros a Religiosos, Religiosas y fieles en Cenáculos de incesante y fervorosa oración hecha Conmigo. Os pido, sobre todo ahora, que oréis con fervor y con alegría por medio del Santo Rosario. Es el arma que hoy debéis usar para combatir y para vencer en esta sangrienta batalla; es la cadena de oro que os liga a mi Corazón; es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo; es el medio seguro para tenerme siempre a vuestro lado. (1 de mayo de 1983) “Hijos míos, en la batalla en que cada día estáis empeñados contra Satanás, y sus insidiosas y peligrosas seducciones contra el poderoso ejército del Mal, además del auxilio especial que os prestan los Ángeles del Señor, tenéis necesidad de usar un arma segura e invencible. Esta arma es vuestra oración. Con la oración podéis siempre arrebatar al enemigo el terreno que os ha conquistado; podéis hacer brotar renuevos del bien en el desierto del mal y del pecado: sobre todo, podéis rescatar un número inmenso de almas, que Satanás ha logrado hacer sus prisioneras. La oración tiene una fuerza poderosa y suscita en el bien, reacciones en cadena más potentes que las mismas reacciones atómicas. La oración que Yo amo con predilección es la del Santo Rosario. Por esto, en mis numerosas apariciones, os invito siempre a recitarlo, me uno a los que lo rezan, se lo pido a todos con ansia y preocupación materna. ¿Por qué el Santo Rosario es tan eficaz? Porque es una oración sencilla, humilde y os formo espiritualmente en la pequeñez, en la mansedumbre, en la simplicidad del corazón Hoy Satanás logra conquistarlo todo con el espíritu de soberbia y de rebelión contra Dios, y tiene terror a todos los que siguen a vuestra Madre Celeste por el camino de la pequeñez y de la humildad. Mientras los grandes y los soberbios desprecian esta oración, la recitan con mucho amor y alegría mis pequeños: los pobres, los niños, los humildes, los que sufren y muchísimos fieles que han acogido mi invitación. La soberbia de Satanás será una vez más vencida por la humildad de los pequeños, y el Dragón rojo se sentirá definitivamente humillado y derrotado, cuando Yo lo ate, no sirviéndome de una gruesa cadena, sino de una fragilísima cuerda: la del Santo Rosario. Es una oración que hacéis junto Conmigo. Cuando me invitáis a rogar por vosotros, escucho vuestra petición, y asocio mi voz a la vuestra, acompaño vuestra oración con la mía. Por esto resulta cada vez más eficaz, porque vuestra Madre Celeste es la omnipotencia suplicante. Cuando Yo pido algo, siempre lo obtengo, porque Jesús jamás puede negar nada que le pida su Madre. Es una oración que une las voces de la Iglesia y de la humanidad porque se hace en nombre de todos, nunca sólo a título personal. Con la contemplación de sus misterios, llegáis a comprender el designio de Jesús que se delinea a lo largo de toda su vida, desde la Encarnación al cumplimiento de su Pascua gloriosa, y así penetráis cada vez más en el misterio de la Redención. Y entráis en la comprensión de este misterio de amor a través de vuestra Madre Celeste: pasando por la vía de su Corazón, conseguís poseer el inmenso tesoro de la divina y ardiente caridad del Corazón de Cristo. En ella os formáis en la perfecta glorificación del Padre a través de la frecuente repetición de la oración que Jesús os enseñó: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino.” Os formáis también en la perenne adoración de la Santísima Trinidad con el rezo del “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

Vuestra Madre Celeste os pide hoy usar el Santo Rosario como el arma más eficaz para combatir la gran batalla a las órdenes de la “mujer vestida del Sol”. Secundad mi invitación: multiplicad vuestros Cenáculos de oración y fraternidad; consagraos a mi Corazón Inmaculado; recitad con frecuencia el Santo Rosario. Entonces el poderoso Dragón rojo será totalmente atado por esta cadena; se reducirá cada vez más su margen de actuación; y por último se volverá impotente e inofensivo. Aparecerá a todos el milagro del triunfo de mi Corazón Inmaculado.” (7 de octubre de 1983) Sobre todo, recitad el Santo Rosario. Podéis así obtener del Señor la gran gracia de la conversión de los corazones, para que todos se abran a sentimientos de amor y bondad. De esta manera la paz podrá penetrar en el corazón de los hombres, y después difundirse en las familias, en las naciones, en todo el mundo. (14 de noviembre de 1984) “Volved a confesaros con frecuencia y orad más. Orad conmigo, orad con el Santo Rosario. Lo que el Papa dijo en este lugar (Fulda) corresponde a la verdad. Estáis ya muy cercanos al gran castigo; entonces os digo: entregaos a Mí, y recordad que vuestra arma más eficaz en estos terribles momentos es la del Santo Rosario. Formáis, pues, mi ejército, que en estos tiempos conduzco a su mayor victoria.” (8 de septiembre de 1985) Orad sobre todo con la oración del Santo Rosario El Rosario sea para todos el arma poderosa que debe usarse en estos tiempos. El Rosario os lleva a la paz. Con esta plegaria vosotros podéis obtener del Señor la gran gracia del cambio de los corazones, de la conversión de las almas, del retorno de toda la humanidad a Dios por la vía del arrepentimiento, del amor, de la gracia divina y de la santidad. (7 de octubre de 1986) Recitad el Santo Rosario con amor y confianza. Con esta oración hecha por vosotros Conmigo, podéis influir en todas las vicisitudes humanas, incluso en los acontecimientos futuros que os aguardan. Con esta oración podéis obtener la gracia del cambio de los corazones y podéis alcanzar el don tan deseado de la Paz. (31 de diciembre de 1986) Sobre todo, deseo que se recite con frecuencia el Santo Rosario, especialmente por los pequeños, los enfermos, los pobres y los pecadores. Envolved al mundo con la cadena del Rosario para obtener sobre todos gracia y misericordia. (10 de junio de 1987) Así, con el arma poderosa del Santo Rosario, podéis conseguir hoy también, mi mayor victoria en la historia de la Iglesia y de toda la humanidad. (7 de octubre de 1990) Me veneráis como la Señora del Santo Rosario. El Rosario es mi oración; es la oración que he venido a pediros desde el cielo, porque es el arma que debéis usar en estos tiempos de la gran batalla y el signo de mi segura victoria. Mi victoria se hará efectiva cuando Satanás, con su potente ejército de todos los espíritus infernales, será encerrado en su reino de tinieblas y de muerte, de donde no podrá salir jamás para dañar al mundo. Para esto debe descender del cielo un Ángel al que se le ha dado la llave del Abismo y una cadena con la cual atará al gran dragón, a la serpiente antigua, Satanás, con todos sus secuaces. La cadena, con la que el gran Dragón debe ser atado, está formada por la oración hecha Conmigo y por medio de Mí. Esta oración es la del Santo Rosario. Una cadena, en efecto, tiene primero la misión de limitar la acción, después la misión de aprisionar y al final la de anular toda actividad del que es atado con ella. –La cadena del Santo Rosario tiene ante todo la misión de limitar la acción de mi Adversario. Cada Rosario, que recitáis Conmigo, tiene el efecto de restringir la acción del Maligno, de substraer las almas de su maléfico influjo y de dar mayor fuerza a la expansión del bien en la vida de muchos hijos míos.

–La cadena del Santo Rosario tiene también el efecto de aprisionar a Satanás, esto es, de hacer impotente su acción y de disminuir y debilitar cada vez más la fuerza de su diabólico poder. Por esto cada Rosario bien recitado es un duro golpe dado a la potencia del mal, es una parte de su reino que es demolida. –La cadena del Santo Rosario obtiene en fin el resultado de hacer a Satanás completamente inofensivo. Su gran poder es destruido. Todos los espíritus malignos son arrojados dentro del estanque de fuego y azufre, cierro la puerta con la llave del Poder de Cristo, y así ya no podrán salir al mundo para dañar a las almas. Comprended ahora, mis hijos predilectos, por qué en estos últimos tiempos de la batalla entre Yo, Mujer vestida del Sol y el gran Dragón, Yo os pido que multipliquéis por todas partes los Cenáculos de oración, con el rezo del Santo Rosario, la meditación de mi palabra y vuestra consagración a mi Corazón Inmaculado. Con ello dais a vuestra Madre Celeste la posibilidad de intervenir para atar a Satanás, para que así pueda llevar a cabo mi misión de aplastarle la cabeza, esto es, de derrotarlo para siempre, encerrándolo dentro de su abismo de fuego y azufre. La humilde y frágil cuerda del Santo Rosario forma la fuerte cadena con la cual haré mi prisionero al tenebroso dominador del mundo, al enemigo de Dios y de sus siervos fieles. Así todavía una vez más, la soberbia de Satanás será derrotada por la potencia de los pequeños, de los humildes, de los pobres. (7 de octubre de 1992) –Otro peligro que os amenaza es el de dejaros absorber por una acción desordenada, olvidando así la fuerza poderosa que tiene la oración, para obtener la gracia de la conversión para tantos de mis pobres hijos pecadores. Entonces Yo os he invitado a orar mucho por la conversión de los pecadores, mostrándoos, a través de mi hijita Bernardette, cómo la oración más eficaz y preferida por Mí, es la del Santo Rosario. (11 de febrero de 1993) –El Rosario que recitáis, tiene una potencia fortísima contra el mal y contra las numerosas seducciones de mi Adversario. Al dominio de Satanás que se extiende, a la esclavitud del pecado que subyuga a tantos de mis hijos; al mal que pone su veneno en los corazones; a las insidias del maligno, que se han vuelto disimuladas y peligrosas; a la fuerza potente de la masonería que consigue insinuarse por doquier; al culto satánico que se difunde, responded con la oración del Santo Rosario. Ésta es mi oración y vuestra oración. (1 de mayo de 1994)

Mensajes a Monseñor Ottavio Michelini 14 de octubre de 1975 Dice Jesús: No son muchos los que hacen penitencia, los que rezan como se debe rezar. Mortificación interior y exterior, penitencia... ¿pero quién adiestra hoy a los soldados, los confirmados míos para la lucha? ¿Si no se tiene ni siquiera el valor de decir que el Enemigo existe, que el Enemigo es la más tremenda realidad, que al Enemigo hay que combatirlo con determinadas armas, por ejemplo el Rosario?... El Rosario hoy tan perseguido, es un arma formidable. 8 de septiembre de 1976 Dice María: La derrota de Satanás y de sus legiones, marcará el fin de las locuras del orgullo humano. El ateísmo, arma formidable de Satanás, será borrado de la faz de la tierra. Si muchísimos perecerán material y espiritualmente, será sólo porque lo habrán querido. Hijo: ¡Rosario, Rosario, Rosario! Yo, Reina de las Victorias, protegeré a todos aquellos que, sensibles a mis llamadas, me hayan invocado la oración amada por Mí en la intimidad del hogar doméstico, y hayan divulgado de algún modo la devoción, el amor al Rosario.

Protegeré también a aquellos que no se avergüencen de recitarlo en público, dando a los tibios y a los débiles un ejemplo de valerosa piedad cristiana. Yo vigilaré en el momento de la prueba sobre las familias y sobre las personas que me hayan permanecido fieles. Hijo, propagar el Rosario quiere decir el empeño de buscar ardientemente la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Un día veréis la potencia y la eficacia de esta oración, veréis los maravillosos frutos de ella en la Casa del Padre. Hijo, te bendigo y quiero que esta bendición se extienda a todos mis devotos y a todos aquellos que tienen celo por el Santo Rosario 7 de diciembre de 1976 Dice María: La hora no está lejana; preparaos con confianza, Yo, la Inmaculada no abandonaré a las fauces salvajes de las potencias del mal y salvaré a quien me haya honrado con la fe, la fidelidad y con la oración del Santo Rosario. ¡Rezadlo todos los días con perseverancia y Yo vuestra Madre, os salvaré! Hijo, te bendigo; tú sabes que con mi Esposo José estamos a tu lado; los hijos no temen, sino que aman a la Madre. 14 de marzo de 1977 Dice Jesús: Hijo, la Santa Misa, ¿no es tal vez el exorcismo más eficaz? El Santo Rosario ¿no es, después de la Santa Misa el arma más mortífera para derrotar y echar por la ventana a los enemigos míos, enemigos de la Iglesia y enemigos vuestros? ¿No ha sido siempre el Rosario el remedio seguro contra todos los males del espíritu y del cuerpo, de los males personales y sociales? ¿No ha confirmado todo esto mi Madre en el curso de los siglos con hechos indiscutibles que han confundido a la necedad humana y que han cambiado el curso de la historia y el destino de los pueblos y de las naciones? Todo esto no podía, no debía, ser ignorado, y no puede ser ignorado por mis Pastores ni por mis ministros que tenían y ¡tienen el deber de recordarlo a los cristianos! 25 de marzo de 1977 Dice María: Hijos míos, junto a Mí y Conmigo apresuraremos el advenimiento del reino de Jesús, Mío y vuestro, a la tierra para una Iglesia regenerada a vida nueva; seréis vosotros, hijos míos, levadura y fermento de una nueva vida, seréis vosotros junto a Mí, que he dado la Luz al mundo, lámparas que resplandecen en las tinieblas. Aquí, hijos míos, os he llamado, aquí os he querido para que como Gabriel, embajador celeste me hizo a Mí la gran Embajada que reconcilió cielo y tierra, así vosotros, embajadores de Dios y de su Madre, Conmigo reconciliaréis a las almas arrancadas de Dios y de Su Madre con la oración y el ofrecimiento a Dios y a Mí, Madre de Dios. Ruge el trueno, presagio de tempestad, pero vosotros no temáis, junto a Mí de nada debéis temer. Prudencia hijos, pero no miedo. A vosotros os ha sido dada un arma formidable; si esta arma fuera usada en Mi Iglesia, todo peligro desaparecería; la he recomendado en Lourdes, en Fátima y en tantos otros lugares, hoy de nuevo la señalo a vosotros: ¡Rosario, Rosario, Rosario! Os bendigo, hijos amadísimos, y con vosotros bendigo a vuestras familias, a vuestros hijos, a vuestros seres queridos. Estoy con Vosotros en el tiempo y en la eternidad.

Mensajes a Sor Natalia Magdolna: Entonces Jesús me mostró un rosario, en el que en vez de las cuentas había flores y en cada flor vi brillar una gota de la Sangre de Jesús. Cuando decimos el rosario, las gotas de la Sangre de Jesús caen sobre la persona por quien lo ofrecemos. Las almas del purgatorio están implorando continuamente la Sangre salvadora de Jesús.

Jesús nos pide el rezo del rosario. Vi que cuando se reza cada cuenta, una gota de la sangre de Jesús cae sobre la persona por quien se dice, o sobre aquellas almas que Jesús quisiera salvar. Esto fue pedido especialmente por las almas del purgatorio.

Mensaje a María Valtorta (8 de mayo de 1947) Dice María Santísima de Fátima apareciéndoseme como Ella se me aparece...: "Te he dado la visión intelectiva de lo que es un Rosario bien dicho: lluvia de rosas sobre el mundo. En cada Ave que un alma amante dice con amor y con fe yo dejo caer una gracia. ¿Dónde? En todas partes: sobre los justos para hacerlos más justos, sobre los pecadores para convertirlos. ¡Cuántas, cuántas gracias llueven por el Ave del Rosario! Rosas blancas, rojas, de oro. Rosas blancas de los misterios gozosos, rojas de los dolorosos, de oro de los gloriosos. Todas ellas potentes de gracias por los méritos de mi Jesús. Porque son sus méritos infinitos los que dan valor a cada oración. Todo aquello que es bueno y santo existe y acontece por Él. Yo derramo, pero Él da el valor. ¡Oh, mi bendito Niño y Señor! Os doy las cándidas rosas de los grandísimos méritos de la perfecta Inocencia de mi Hijo: perfecta por ser divina y por haberla deseado conservar voluntariamente así el Hombre. Os doy las rosas purpúreas de los infinitos méritos del Sufrimiento de mi Hijo, tan voluntariosamente consumado por vosotros. Os doy las rosas de oro de su perfectísima Caridad. Todo lo de mi Hijo os doy, y todo lo de mi Hijo os santifica y salva. ¡Oh, yo no soy nada, yo desaparezco en su fulgor, yo cumplo sólo el gesto de dar, pero Él, sólo Él es la fuente inagotable de todas las gracias!".

Mensajes de la Virgen en Salta, Argentina: 31 de Agosto de 1990 Hijos míos: El Rosario no debe usarse como amuleto de la suerte, mediante el rezo diario del Santo Rosario, invocamos la protección divina y reverenciamos a Dios. A nuestros queridos jóvenes, les pido que vuelvan sus ojos a Jesús, para salvar al mundo del pecado en que está sumergido. La oración diaria y sencilla, agrada a Nuestro Señor más que nada. Rezad todos con gran devoción y se os dará la paz a los espíritus que se prepararán para el Señor. Os bendeciré. Amén. 5 de Setiembre de 1990 Hija mía: Debes rezar cada día el Santo Rosario, al elevar esta plegaria a Dios, por la humanidad doliente, me haces muy feliz. Esa será la forma en que me darás a conocer a los corazones que me tienen olvidada, y YO haré grandes cosas por todos mis hijos, cuando me alaben, y alaben a Dios a través mío. Os bendeciré. Amén. 9 de Agosto de 1995 Amados hijos: Que la Paz y el Amor del Señor esté con todos ustedes. Hoy he venido a pedirles que todos los días recen el Santo Rosario, para comenzar vuestra conversión, el segundo paso será la enmienda de vuestras almas, mediante el Santo Sacramento de la Confesión y la Santa Misa, los que podáis, asistid todos los días sin faltar los domingos perseverad en el rezo diario del Santo Rosario, este medio tan sencillo de oración, transformará vuestras vidas, sean perseverantes en el cumplimiento de estos tres pedidos y pronto os veréis transformados; tal vez al comienzo cueste un poco, pero si lo hacéis os prometo grandes Gracias cumplid pronto este pedido mío, es urgente la conversión, quiero tener a todos mis hijos; ¡Las puertas del Cielo están abiertas para todos! ¡Abrid vuestros corazones! Amén. Amén.

5 de Septiembre de 1995 Mis hijos: No os rebeléis a vuestro Padre que está en el Cielo, por el contrario procurad, siempre darle gracias y alabanzas, sufrirlo todo con gran resignación y paciencia, ya que la virtud de la paciencia es la que os Santificará, ofrézcanle todo a Nuestro Señor, no busquen las cosas vanas de este mundo, sino por el contrario hagan oración, recen el Santo Rosario, cuantas veces puedan, mientras más rezan más gracias alcanzarán. Si no rezan y se confiesan, por lo menos una vez al mes, ustedes no crecen espiritualmente, y le dan lugar al adversario, al encontrarlos con pocas fuerzas. ¡Conviértanse todos mis hijos! Da a conocer esto. Amén. Aleluya. Amén. Que Dios los bendiga. 25 de Setiembre de 1995 Amados hijos: Os hablo a todos mis hijos que hoy se han reunido en tantos lugares para venerarme, ¡¡Estoy tan Contenta!! por que veo a cada uno de ustedes, os escucho a cada uno en particular, veo las manos que se extienden pidiéndome Gracias, Yo os prometo llevar todos vuestros pedidos al Cielo y depositarlos a los pies de la Santísima Trinidad, Yo soy vuestra abogada, poderosa intercesora ante el Trono de Dios. Os pido Oración y Reconciliación, al que cumpla con este pedido mío, Yo intercederé para que reciban la paz verdadera del amoroso CORAZÓN DE JESÚS y la sanación del alma. Quiero reiterar mi pedido en este día tan especial, CONSÁGRENSE TODOS AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA porque mi Corazón Inmaculado triunfará y ustedes los que se consagren, triunfarán con él; y conságrense a mi Corazón con el rezo diario del Santo Rosario. Ay mis hijitos, si supieran todo lo que reciben cuando rezan con devoción el Santo Rosario. ¡Alégrense en la esperanza los que se vuelven a Dios! Bendito y alabado sea el SACRATÍSIMO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS Bendito y Alabado sea JESÚS EUCARISTÍA Bendita y alabada sea LA SANTÍSIMA TRINIDAD presente en la SAGRADA EUCARISTÍA. Amén Aleluya, Amén Aleluya. 12 de Diciembre de 1995 Amados hijos: He venido para llevarlos por el camino de la verdadera vida que es “Jesús”. Esta Madre vuestra les hará más fácil el camino. ¡Abrid los corazones!, escuchad mis mensajes, quiero que comencemos a caminar juntos, por el camino que conduce al Cielo. ¡Rezad el Santo Rosario! Alabad la Gloria de Dios con él. Gloria a Dios. 2 de Enero de 1996 Amados hijitos: Rezad el Santo Rosario en familia, piensen que cuando hacen esto, Yo estoy acompañándolos. Comiencen ahora, con este nuevo año. Quiero estar en todos los hogares, para ayudarlos en todas las dificultades. Quiero que todos me conozcan. Esta Gracia maravillosa os está regalando EL Señor, no permanezcáis indiferentes. ¡Os Amo a todos!. Amén. Amén. 8 de Enero de 1996 María hijita de mi Corazón: Orar con el Santo Rosario es estar cerca de mi Corazón, cada vez que lo rezas mi mirada permanece en ti, mi Corazón escucha y mi súplica se hace más insistente. Soy puente de unión entre ti y la Santísima Trinidad. Te bendigo. Amén. Amén. 11 de Enero de 1996 ¡Orad! Hijos míos. ¡Orad! Con intenso amor, ya se ciernen las tinieblas sobre la Humanidad. ¡Tomad el arma! Que es el Santo Rosario. Obedecedme hijos míos para que la Luz venza a las tinieblas. Amén. Amén. Amén. La Santísima Virgen está toda de blanco y tiene su rostro bañado de Lágrimas y antes de hablarme

permite que mire su rostro. 17 de Enero de 1996 Vi un campo seco, lleno de espinas y malezas, en el medio un jardín precioso, lleno de rosales con enormes rosas rosadas, contrastando con el campo. También gigantescos árboles de enormes copas, llenos de enormes rosas rosadas. Me dice La Madre: Muchas dificultades os esperan en este momento. El precioso jardín es mi Corazón, en medio del mundo, las rosas representan a los que rezan el Santo Rosario, y ellos crecen como gigantescos árboles, elevándose al Cielo con muchos frutos espirituales. El que me entrega su corazón y reza el Rosario no debe temer a nada de éste mundo, ya que ésta Santa oración los eleva por encima de toda dificultad y los protege especialmente de todo peligro, acercándolos con rapidez a Dios, creciendo interiormente, evitando ser contaminados de toda maldad. Esta es la protección que Dios da a los que rezan el Santo Rosario. Predicad esto. Amén. Amén. 17 de Febrero de 1996 Oren al Señor con el Santo Rosario, invoquen la protección de Dios, mediante esta oración que es poderosa y pronto sentiréis en vuestras vidas la fuerza y la luz del Espíritu Santo. El Santo Rosario es el adorno más hermoso del alma, recurran a él en todo momento. Yo estoy en el Santo Rosario, como Hija de Dios, Madre de Dios, Esposa de Dios y Madre amorosa de todos ustedes. ¡Os amo mis hijos! Amén. Amén. 5 de Marzo de 1996 Que la paz y el Amor del Señor esté con vosotros amados hijos. Hoy he venido a deciros que os mantengáis unidos y en oración. Esto se hará para combatir al maligno enemigo, que trata por todos los medios de quitarles la paz, especialmente la paz de los hogares. Sumiéndolos en el desaliento y la angustia, para alejarlos del Amor de Dios. Orad por las calles con el Santo Rosario en desagravio al Inmaculado Corazón de María. El Rosario es vuestra tabla de salvación. Orad con fuerza los unos por los otros, ardiendo en caridad vuestros corazones por el hermano que sufre. Poned toda vuestra esperanza en El Señor. Amén. Amén. Amén. 13 de Abril de 1996 (Hoy vi a la Santísima Virgen en profunda tristeza y aflicción, toda vestida de blanco y su perfectísimo rostro parecía bañado en sudor). Mis hijos: Hoy he venido a pediros que oren y oren con gran urgencia por la Paz del mundo, que está seriamente amenazada por la iniquidad del terrible enemigo de Dios. Confiad en mi Inmaculado Corazón que os guiará en medio de terribles tribulaciones. Seré vuestra Consejera, no os apartéis de mi guía, no os separéis del Santo Rosario y orad permanentemente con él, Yo Soy vuestra Madre y como Madre os hablo. El mensaje que hoy os quiero transmitir es muy duro y difícil de entender para los que viven olvidados de que Dios existe, y aún de los que teniendo conciencia de Dios viven despreocupados de salvar sus almas, viviendo según la carne y el mundo. Terribles cosas os esperan mis hijos si no volvéis vuestros ojos a Dios, pues el tremendo castigo que Dios mandará al mundo va a comenzar. Os revelaré una parte de este y será para llevarlos a la oración y al sacrificio y así tengan la esperanza de mitigar con vuestros rezos, este castigo tan terrible. Esto es una advertencia llena del AMOR DE DIOS hacia la humanidad. Muchas almas religiosas caerán y se apartarán del camino del Señor para vivir en la tibieza del mundo. Los sacerdotes que queden no se diferenciarán en nada de los seglares, seguirán el camino del mundo que los llevará a la apostasía, las religiosas seguirán este mismo camino y

muchas almas buenas se perderán por su causa. El mundo sin religión y sin Dios será morada de seres salvajes y animalezcos y cambiarán la fisonomía humana y así el cuerpo será el reflejo del alma. Estos aterradores humanos convertidos en discípulos de satanás aprovechando el caos que sobrevendrá por los grandes e inminentes castigos que caerán sobre el mundo, perseguirán a los buenos en feroz cacería. No habrá diferencia de sexos y por un tiempo determinado por Dios Padre el infierno reinará en el mundo. Pero mi INMACULADO CORAZÓN apartará las tinieblas y el horror, de mis hijos consagrados a Mí, El Señor esperará hasta último momento la conversión a mi Corazón Inmaculado, y así todos tendrán la oportunidad de salvarse y el perdón de Dios INFINITAMENTE MISERICORDIOSO. Oren, oren con intenso Amor. “Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús en Ti confío”. 19 de Abril de 1996 No busquéis remedio para vuestros males, en las cosas del mundo. ¡Aferraos al Santo Rosario!. El Rosario os ha sido dado para consuelo y alegría vuestra. Os hacéis muy agradables a Dios cuando lo alabáis con esta sencilla devoción. Amén. Aleluya. Amén. Aleluya. 13 de Mayo de 1996 Hoy tuve la siguiente visión: Vi una custodia con el Santísimo Sacramento, ella está en medio de una inmensa luz, multitud de Ángeles postrados en adoración la rodean totalmente, a los pies vi un rosario. Después de ésta visión vi a la Santísima Virgen toda vestida de blanco. Ella estaba en medio de la radiante luz que siempre la precede. Lleva puesta una corona de oro sobre la cabeza, sus manos juntas a la altura del pecho, y en ellas el Rosario que parece ser de oro. Su mirada permanece hacia abajo y dice: “Yo Soy la Reina del Santo Rosario”, os pido Oración, Sacrificio y Penitencia para que baje a vosotros la Paz y Misericordia del Altísimo. Adorad a Jesús vuestro Dios, como lo adoran la multitud de Ángeles en el Cielo. Rezad el Santo Rosario todos los días, en desagravio por los ultrajes y sacrilegios con que se ofenden al Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Oren con el corazón para que todos sean sanados espiritualmente. El inmenso AMOR DE DIOS se está prodigando a vosotros mis hijos. Atiendan a mis deseos y convertíos pronto (y separando sus manos dio la bendición) Os bendigo a todos. Amén. Amén. Amén. 27 de Agosto de 1996 Yo os amo mis hijitos y acudo presurosa a consolarlos cuando os acercáis a Mí con confianza. Tenéis un medio poderoso de acercaros a mi Corazón; y es mediante el rezo del Santo Rosario. Rezando esta gratísima devoción podéis conseguir Gracias. ¡Pedid mis hijitos!. Pedid la conversión de vuestros corazones y todo lo demás os será concedido. Os bendigo. Amén. Amén. Amén. 5 de Setiembre de 1996 Hijitos. Encended vuestros corazones de amor, orando sin cesar. Ofreced ayunos y sacrificios para que haya Paz en el mundo. Deseo que seáis pequeños instrumentos del Amor de Dios. Cumplid estos santos pedidos que os hago. Rezad TODOS el Santo Rosario, arrodillaos humildemente y clamad al Cielo para que reine la Paz y el amor en el mundo. Si vosotros oráis con el corazón la paz entrará en vuestras vidas, en vuestras familias y el Amor de Dios se hará visible en vosotros. ¡No teman!. Estaré siempre velando y orando con vosotros. Soy la Madre de Dios. Soy vuestra Madre. ¡Benditos sean!.

Amén. Amén. Amén. 8 de Setiembre de 1996 Mis amados hijos: En este día he venido especialmente a bendecirlos y a deciros que mi Corazón de Madre, está muy feliz, porque muchos de vosotros habéis comenzado a caminar Conmigo. Vosotros sois elegidos a crecer en el Amor a Jesús, para Gloria y Alabanza de su Nombre. Muchas dificultades os esperan, más con mi ayuda todo lo podrán. Invocad al Señor en oración y experimentaréis su Misericordia que es tan inmensa que jamás os podréis imaginar. Os bendigo a todos. Y vi que la Ssma. Madre levantando su mano derecha junto con su Rosario, bendijo ampliamente mirando hacia abajo y sonriendo dulcemente. 17 de Setiembre de 1996 Mis hijitos: Rezad el Santo Rosario con Amor. Ofrecedlo a mi Corazón Inmaculado. De esta manera alcanzaréis sabiduría en las cosas de Dios, me conoceréis y conoceréis a Dios. ¡Gloria al Altísimo! 7 de Octubre de 1996 Que mejor adorno para el alma, sobre todo para el alma en Gracia de Dios, que me honréis con el rezo diario del Santo Rosario. Y cada vez que lo rezáis mis hijos, Yo estoy muy cerca, e intercedo ante Dios Nuestro Señor por vosotros. ¡Bendito sea el Señor!. ¡Benditos sean mis hijos!. 13 de Octubre de 1996 Prediquen siempre mis mensajes, sean obedientes y vivan en paz con todos. Alaben a la Divina Providencia y agradezcan todos sus beneficios. Oren y ayunen por amor a Jesús y a su Santísima Madre pidiendo por la urgente conversión y la Paz del mundo. Sean humildes y perseverantes al orar por la Paz del mundo. Haceos el firme propósito de rezar el Santo Rosario por estas intenciones. No tardéis en predicar mis mensajes. Os amo y os bendigo a todos. Amén. Amén. Amén. 25 de Octubre de 1996 Mis hijos: ¡Rezad el Santo Rosario todos los días!. Pedid por las almas más alejadas del Amor de Dios. Es necesario orar día a día para rescatar almas que se encuentran sumergidas en el pecado. Orad por todos los enfermos y afligidos y así seréis instrumentos del Amor de Dios en el mundo. En este día tan especial muchos hijos están mirando con confianza a mi Corazón maternal. Y mi Corazón escucha a todos los hijos que me aman y confían en mi poderosa intercesión. Más os digo: Todos sois escuchados por El Sagrado Corazón y especialmente hoy, todos seréis consolados y animados. Yo, vuestra Madre he venido a fortalecerlos en el Amor a Jesús. Obedeced mis mandatos sed dóciles a mis deseos y os prometo un cambio radical en vuestras vidas. “Seguid al Señor”. El es Dios. Benditos sean todos. Amén. Amén. 20 de Noviembre de 1996

Hijos: Rezad el Santo rosario y estaréis unidos a Mí. Es necesario que os unáis a mi Corazón por medio de esta sencilla oración. Deseo que comprendáis esto: si poco rezáis poco estoy con vosotros. Si perseveráis en la oración sentiréis crecer en vuestro interior el deseo de amar al Señor, vuestro Dios. De vosotros depende, os estoy esperando mis hijitos. Meditad esto. ¡Gloria a Dios! 1° de Enero de 1997 ¡Yo soy la Madre de Dios! He puesto mis ojos y mi Corazón en mis hijos de todo el mundo. Guardo en mi Inmaculado Corazón a todos mis hijos dispersos en el mundo entero. Por Voluntad del Señor permanezco con vosotros, para exhortarlos a una urgente conversión. Oren mis hijitos, oren siempre, no se separen del Santo Rosario. Hoy sean benditos y que descienda sobre todos mis hijos en el mundo entero la Paz, el Amor y la Bendición del Señor. Amén. Amén. Amén. 29 de Agosto de 1997 ¡Alabado sea El Señor!. Si los hombres no se convierten y escuchan al Señor, muchas guerras y pestes azotarán a la humanidad, diles que vuelvan a Dios, que escuchen su Palabra, que recen el Santo Rosario, todos los días. Muchos corazones están muy endurecidos y muchos oídos permanecen sordos a mis mensajes. Deseo ser escuchada, orad por esta intención..."Oraré al Señor por tus intenciones". Bendita seas hija de mi Corazón. Amén. Amén.

Palabras del Cardenal Ratzinger -ahora Papa Benedicto XVI-, sobre el Santo Rosario: "El origen histórico del rosario se remonta a la Edad Media, una época en la que las oraciones normales eran los salmos. Pero por entonces muchas personas no sabían leer, lo que les impedía participar en los salmos bíblicos. Por eso se buscó un salterio para ellas, y se halló en la oración a María con los misterios de la vida de Jesucristo ensartados a modo de perlas de un collar. Afectan al que reza de una forma meditativa, en la que la repetición tranquiliza el alma, y aferrarse a la palabra, sobre todo a la figura de María y a las imágenes de Cristo que pasan ante uno mientras tanto, sosiega y libera el alma y le concede la visión de Dios. De hecho, el rosario nos integra en ese saber primitivo en el que la repetición forma parte de la oración, de la meditación, en el que la repetición significa una forma de adentrarse en el ritmo del sosiego. Lo que importa no es tanto seguir con esfuerzo cada palabra de manera racional, sino todo lo contrario: dejarse llevar por la calma de la repetición, por lo cadencioso. Máxime teniendo en cuenta que no se trata de palabras vacías. Traen a mis ojos y a mi alma grandes imágenes y visiones y, sobre todo, la figura de María, y a través de ella la de Jesús. Esas personas de las que hablábamos tenían que trabajar duramente. Al rezar, no podían emprender además grandes rutas intelectuales. Al contrario, necesitaban una oración que las tranquilizase, que las distrajera, que volviera a arrancarlas de sus preocupaciones y les mostrara el consuelo redentor. Creo que esa experiencia primitiva de la historia de las religiones, la de la repetición, del ritmo, de la palabra común, del coro que me lleva y se eleva y llena el espacio, que no me atormenta sino que me tranquiliza, consuela y libera; esa experiencia primitiva se ha cristianizado aquí por entero en el contexto mariano y en la aparición de la figura de Cristo al hacer rezar a las personas con enorme sencillez, enterándose al mismo tiempo del rezo, trascendiendo el ámbito intelectual al adentrarse el alma en las palabras. Lo rezo (el rosario) con gran sencillez, igual que lo hacían mis padres. A los dos les encantaba el rosario. Y mucho más a medida que envejecían. Cuanto más envejece uno, menos esfuerzos intelectuales se pueden hacer, y más se necesita un refugio interno y adentrarse en la oración de la Iglesia. Así que yo lo rezo tal como lo rezaban ellos".

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