olgak Una cartica más a la MUD 20 Febrero, 2011 El tema se enfrió en los titulares, pero no así en el pensamiento de los

que, desde la acera de la ciudadanía, nos gusta ver los hechos en perspectiva y no en la coyuntura. Si. Sobre el tema de la ausencia de los diputados en la sesión de Angostura. Y no…eso de pasar la página no va. Pasar páginas así no mas, nos ha traído hartos problemas. Así que al grano: Uds. tomaron una decisión. No asistir a Bolívar. Es sabido que no hubo unanimidad en ella. No obstante, acataron todos. No se presentaron los usuales “tiros libres” que tantas veces y con tan graves consecuencias, han dado al traste con otras decisiones… Eso es un primer paso. Un paso importante. Sea reconocido y valorado. Peeeero…porque hay un pero, sucedió “algo” que es un error viejo y tozudamente repetido. La MUD actuó en “vitrina”. Esto es, anunció lo que iba a hacer. Igualito a lo que ocurría en la CD de Enrique Mendoza donde, por candidez o estupidez -a gusto del doliente- se anunciaba todo a priori dando chance a la revolución a preparar astucias para neutralizar la estrategia presuntamente “bordada”…Lo sé de primera mano. Nuevamente caímos en lo mismo. Al anunciar la inasistencia, permitieron que los discursos rojos fueran puntualmente dirigidos y preparados para el antes, el durante y el después…Vaya, que se los servimos en bandeja de plata. Divididas las opiniones de los diputados demócratas sobre si asistir o no, se dejó de hacer lo único que a ojo de buen cubero era sensato. Pensar en una alternativa…un tercer camino. Que no era otro que acudir en masa a la sesión y una vez allí, cuando el General estuviera en su derecho de palabra, incalificable el contenido y el emisor, levantarse y retirarse. Sin anunciar nada. A palo seco. Sin darles tiempo a prepararse para la contraofensiva. Aplicando el “factor sorpresa” determinante en el éxito de batallas de todo tipo y al que impenitentemente le damos la espalda por una errada concepción de “decisión democrática de la mayoría”. Si algún país sabe que las mayorías se equivocan, es el nuestro. O no? Pues sí, una vez allí, levantarse y salir. Ese y no otro era el momento para enumerar las razones que quedaron convertidas en insípido helado de yuca por darlas a destiempo la víspera. De no haber anunciado nada y proceder a retirarse en medio del discurso, sorprendiéndolos, esto hubiera ocurrido: 1) La bancada oficialista hubiera estado desprevenida y hubiera quedado sin letra; expuesta a su reacción desordenada, desarticulada y probablemente virulenta pero descabezada y por lo tanto, inservible. Se habrían retratado solitos. 2) Hubieran quedado satisfechos dentro de la MUD tanto los que argumentaban a favor de la inasistencia, como los que consideraban que los espacios no se dejan vacíos. Nadie sentiría

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que sacrificó sus principios y ninguno guardaría ese resquemor sordo y maligno del “me la deben”. (Y que nadie se caiga a cobas pensando que ese pase de facturas no existe!) 3) Los opositores no nos hubiéramos dividido y desperdiciado en argumentos entre los que apoyaban y denigraban la inasistencia, para en cambio centrarnos en el significado civilista del Congreso de Angostura y apuntar todos a lo mismo. Contundencia que se perdió en la discutidera estéril y rayón para la Unidad que intentamos pulir. 4) Asistiendo y levantándose, los diputados demócratas hubieran generado doble ganancia para la causa. Habrían reconfirmado la confianza de quienes votamos por ellos con mandato específico. Pero más importante y trascendente, hubieran mostrado a los que NO VOTARON por ellos que sí existe otra opción, que la oposición es un camino en el que hay unidad, valentía, genio, temple y propósito. Que hay otra forma de vivir. Que la oposición es la opción a seguir, demostrado como está, el fracaso de la revolución en todos los órdenes. ¡Vamos! Cuatro de Cuatro. Cuatro beneficios para la oposición y ninguno para el oficialismo. ¿Agua pasada me dicen? ¿Voltear la página? No. ¡Aprender! Que hay que seguir el pulso del Twitter, pero es vital actuar como dice SunTzu “Un ejército victorioso gana primero y entabla después; la batalla después un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después”. Para hacer honor a la verdad y a la justicia, paralelo a mi reclamo, debo también reconocer que sí se produjo un beneficio de la inasistencia. Eso sí, fue involuntario…casi accidental. Pero beneficio al fin, celebrémoslo. La discusión generada entre los que estaban a favor y los que estaban en contra, demostró que el disenso es una práctica a la que ni renunciamos ni nos renuncian. Los chavistas fueron testigos y vieron, en la práctica, lo que a ellos les está vedado explícitamente: ejercer el derecho a cuestionar porque su único rol permitido es el de repetidores, eunucos de ideas propias, obligándose además a ir contra natura siendo negadores de sí mismos. Vieron que la incondicionalidad no es una condena inapelable sino una cadena que se puede romper, que pueden romper…cuando quieran. Que los invitamos además a romperla juntos. Esa inquietud quedó sembrada…y la arbitrariedad revolucionaria que les obliga a callar o a ser execrados si hablan, es un abono formidable que la revolución prodiga a diestra y siniestra. Pueden ser libres…es la opción que los invitamos a abrazar. No es una oferta en una valla…la vieron en pleno desarrollo. Dicho todo, vuelvo al origen de esta nota: con el derecho adquirido por promover el voto y el adquirido en su defensa exijo a la MUD que deje de actuar en vitrina anunciando lo que va a hacer. Que no es lo mismo táctica que estrategia. La táctica es el “cómo”, la estrategia es el “qué” y no tienen permiso ni tiempo para confundirlos. No más vitrinas. Los que nos ubicamos en este creciente 52% abrazamos lo dicho por André Malraux: “No hay cincuenta maneras de combatir, sólo hay una, vencer. Ni la revolución ni la guerra consisten en autocompadecerse.” olgaknoticierodigital@gmail.com @olgak26

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