DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

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Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

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“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

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NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

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lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. por lo demás. amor. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh. justo en ese instante. me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. Aquel día de primavera. Ahora bien.11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. pero. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso. Fue así como al fin salí de la cama. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. Luego. el ritual siempre se 6 .

horrorizado. Era Hernán. Me repantigué en el sofá. que todavía no sé muy bien por qué.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera. en cierto modo. impresa en ella. En la tele. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre. Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí. pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. Tocaba la sección de sucesos. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable. Por lo visto. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. otras. Marcos. Sonó el teléfono. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. Ahora quería enmendar la 7 . me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. de su desaparición. intentaba escribir algo para entretenerme.

todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. que aunque era un canalla traicionero. ni siquiera hablaba mucho. ya que su propio hermano. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad.plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. si bien apreciaba a Marcos. me perturbaba más el hecho de poder terminar como él. Para una vez que mi existencia podía servir de algo. Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. Por eso me interesaba tanto 8 . Nunca había pegado a nadie. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. una advertencia del destino. No pude negarme. nunca me lo había creído del todo. al menos avisaba con antelación. pero siempre con una sonrisa entre los labios. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. que su propia desaparición. nos lo confirmó. en un futuro más o menos próximo. En este punto he de reconocer que. había que aprovechar. Personalmente. Nunca había insultado a nadie. Tras el instituto. (o puede que por ella). Marcos se lo merecía. Además. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo.

por comparación. Y por eso. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. de haber perdido la chaveta. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. como ya no teníamos mucho más de qué hablar. había dos cartas procedentes del extranjero. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. concretamente de Reino Unido. presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 . pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. con síntomas visibles. un derrame de aguachirle sin importancia. por ejemplo. haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte. Más que nada. días antes. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. En el buzón de la mía. según decían. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. y no el pan o el periódico. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. Supe inmediatamente de qué se trataba.localizar a Marcos.

Inglaterra. algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí. 10 . fue quien me sacó las castañas del fuego. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre). ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia. si no quería acabar sumergido en una depresión. por lo que necesitaba gente. y que Pepe. Mi madre. un buen amigo suyo. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años. mi futuro a corto plazo parecía asegurado. que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento. Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. ni mucho menos. preferiblemente joven y desesperada. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. que le asistiera en dicho cometido.

Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . La imagen de Pelayo. mira… Habitualmente. Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello). Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde.Su actitud era lógica. La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico. Antes de colgar. Laponia estaba en juego. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto. sus observaciones eran acertadas. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. acepté. si me quitaba de en medio por una temporada. con su mirada ligeramente estrábica. como los dinosaurios. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto. Mira Bustamante. tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. Estaba harta de ver cómo su retoño. Al menos. y su cráneo resplandeciente. En esta vida el que no llora no mama.

como yo.me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. Su voz sonaba algo nerviosa. votamos también al partido. Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. empeñado mediante gritos. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . que era poco sociable por naturaleza y. alérgico a cualquier tipo de ideología. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. aunque trataba de ocultarlo. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. y yo. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. al fin y al cabo. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. Y así fue. que. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. aspavientos. el Partido Alfa. cuyo encargado también era amigo suyo. y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. sino también la de tu padre y la mía propia. a partir de ahora. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes. además. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso.

feminista 13 . Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. “no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura. me la chupas y me voy. en palabras del jefe de estudios. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. a continuación. en mis propias palabras. Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público. “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme).para. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por.

Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. De hecho. lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. Vamos. más recientemente. no justifican en absoluto mi comportamiento. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. Acostumbraba. aprovechándose de mi buena voluntad. un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 . a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. Entiéndanme bien. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. Siempre he sido un pobre hombre.demodé. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto. y. que para enorgullecerme de él. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios. además de violentos. Y mucho más en aquella época. entre otras cosas. desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial.

El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. si esto fuera así. pues nuestra forma arrastrada de caminar. berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que. Al principio me asusté. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. otra idea que. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita. o Purgas sociales I. con lágrimas en los ojos. una manera como otra cualquiera de llamar la atención.quien se pusiera por delante. según ella. Creo que fue precisamente por ello que. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. nuestras muecas faciales rígidas. en honor a la verdad. pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror. de pedir ayuda a gritos. con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. claro. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. claro que. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. tampoco me desagradaba. Pensaba. y nuestros ceños aviesos. en concreto. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. huyó de la habitación donde nos encontrábamos. una supuesta vidente. se había enredado en mi alma. pudiera tener éxito en un futuro. En el fondo. Lo importante era que pasaran cosas.

¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable.más fea del ensanche de la ciudad. como enfermo. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. además de todas las virtudes antes descritas. y algún que otro mueble mal barnizado. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma. Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. Pelayo y yo. sobre todo. En la cornisa. que. dado que estaba sucio y amarillento. probablemente durante los años de la transición. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo. alguien había colgado. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. Lo pulsamos. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. siempre manteniendo la distancia de seguridad. y dije: Somos los nuevos. 16 . luces titilantes. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. Nos miramos a los ojos.

que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. Nadie me respondió. unos metros más arriba. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 . En cuanto empezamos a ascender por ella. Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. todo ello encubriendo un aroma a rancio. ominoso. Había cajas de cartón apiladas por todos lados. todo atisbo de risa desapareció de cuajo. Pelayo abrió la puerta. ¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto. Reinaba un silencio absoluto. Asentí. esta vez más nerviosa que otra cosa. por el sonido metálico de una maquina de escribir. Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines. Nos volvió a entrar la risa. como a entrepierna de obeso moribundo. inquieto. Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. que conducía hacia una puerta. todavía más lejos.

un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero. el tipo desprendía cierta ingenuidad. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre. hasta tal punto que era el fotógrafo. muy misteriosa ella. unido a un fondo negro muy poco halagüeño. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego. pero a medida que pasaban los años. siempre el mismo. al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. En las fotos más antiguas. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir. y no él. una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. de los 18 .evidenciaban el deterioro físico del candidato. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. Por lo demás. Eso. de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. y una última habitación. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. cerrada a cal y canto.

de los motivos ornamentales del todo a cien. de los sofás desvencijados. y sobre todo. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir. del gotelé. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa. del cuarto de los productos de limpieza. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento. Una mano gélida se posó sobre mi hombro. de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. Siempre puedes volver a tu casa. de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. de las mesas crepitantes de carcoma. de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas. del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. 19 . Gonzalo. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. de las lámparas apolilladas. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo. El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije.teléfonos de los años ochenta. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda.

Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. No podía defraudarla tan rápido. ¡No puede ser! exclamé. aunque no del todo. pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre. La edad. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. Al cabo de unos segundos. ¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. algo ofuscado. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder. Te espera mucho trabajo. nene. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén. Sí puede ser me contradijo ella. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco. 20 . ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto. Tranquilo me sacó ella de dudas. ya sabes rumié con desgana. No sabía si hablaba en serio o en broma. Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. Batiría demasiados records. sólo te estaba tomando el pelo.

como Estados Unidos sólo que a lo cutre. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. Apreté los puños y miré a Pelayo. o sea. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida. Durante todo el proceso. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. y. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . que no tenía ni pies ni cabeza. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa. Tenía miedo de que fuera él. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe. quien detonara. y. aunque de momento parecía bastante tranquilo. una vez más. La chica. a continuación. es decir. Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. y no yo. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. como demostraba el hecho de que a mi abuela. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. en consecuencia. que se llamaba Nazareth. nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que.

Me explico. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. A la inversa también existen fenómenos semejantes. Son como los gatos sólo que más sucios”. B) Facha. Así. y sin embargo. homófobo y machista. teóricamente basada en valores tales como la libertad. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. C) Viejuno. A) Gordo. Otro miembro de mi familia. B) Huele a choto. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista. no podría votar 22 . me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos. la igualdad y la fraternidad. como hasta ahora. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. Es decir... nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”. sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones.le metía mano desde la televisión. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas. que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. si un individuo fuera racista. Por ello. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas.

o peor aún. en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador. de otra. y si otro. sabíamos que no nos 23 . todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible.a un partido de izquierdas. Para solucionar una situación tan apocalíptica. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. Nos habíamos convertido. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. Y aún con esas. una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. Ahora bien. sin mencionar nuestros propios nombres. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente. siguiendo la misma lógica. un Born. a fuerza de necesidad. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. de algún modo. y como eso significaba. ¡Ni mucho menos! Juntos. no podría. no confundamos los términos. decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. y. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado. además de ser okupa. un retorno a la democracia.

Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. Pelayo. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. yo tampoco. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. Ni siquiera nos miraron. sino chinos. algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. Sobre ellas. Había dos mesas enormes de madera. Un grupo de cinco personas. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos. 24 . con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil. Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. Y a decir verdad. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes. no las tenía todas consigo. una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie.

y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. Antes de ponerme a etiquetar sobres. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse. de cejas frondosas. y también una mujer de larga melena negra. pero nadie me hizo caso. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas. y expresión agreste. blindado con una gruesa capa de persianas negras. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista. Nos miró con el rabillo del ojo. Yo sonreí y me presenté. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. muy delgada. un tipo cuarentón hierático en grado sumo. recorrí con la mirada todos los rostros. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. A su lado. ojos intensamente negros. si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes. Había una cría que no tendría más de quince años. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. 25 . Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido.parecía mantener la cordura. En cuanto hubo terminado de pronunciarla. la mirada muerta. se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. forzó una sonrisa acartonada. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. con el cráneo algo cuadriculado.

Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. vivaracho y bien vestido. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. Descubrí entonces que era uruguayo. un joven moreno. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. donde. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. Preferí centrarme en otro de sus compañeros. que. con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. como si le hubieran convertido en un zombi. por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia. Uno de los periodistas más importantes de su país. o me conformaba con ser una molesta minoría que. de hecho. No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. Me había quedado solo. como tal. que eran la mayoría. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. Era un adolescente muy fornido. exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. No me ofreció ningún gesto de complicidad.Mientras los observaba a todos. O me unía a ellos. a primera vista. También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional.

ya que. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. como uno más. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. En un momento determinado. claudiqué con docilidad. pues a buen 27 . y él. el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. apenas lo reconocía. en el mismo periodo de tiempo. redundando. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina. tan sólo ciento dos. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. cuando regresaba. de paso. algo relajante. según él. pues al igual que el yoga o la meditación. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. En cierto sentido. No resistió más de dos minutos y. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento. Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres. yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. sin ánimo revanchista de ningún tipo.absoluta. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha.

con cierta nostalgia. ansiedad.seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. aún nos sentíamos con ganas de continuar. y dijo: No os relajéis tanto. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. así que pude contenerme. He tenido un día muy movidito. no tenía tabaco a mano. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor. Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. Era Pepe. mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. que el próximo día tendréis que rellenarlos. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. Siento el retraso. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. vicio que había abandonado dos meses antes. Por fortuna. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. Y pese al esfuerzo. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. y ganas de fumarme un cigarrillo. 28 . el protocolo de adhesión de pegatinas. Nazareth llegó rápidamente. podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. sentí una mezcla de ilusión. hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. De otro modo. No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar.

menos completo. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. un tragaldabas irredento. Hemos comenzado de todas maneras. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. Es importante la convicción política para estas cosas.No hacía falta que nos lo dijera. Pelayo me miró de una forma muy extraña. No te preocupes dije con educación. Bueno… titubeó. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 . ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme. Su aspecto ojeroso. como vosotros. ya sabéis. hablando de Pepe. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas. tal y como me había recomendado mi madre. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio. digamos. en el fondo. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico. habitualmente impecable. tenía miedo de que no encajarais. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. Me alegro respondió Pepe. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. Gente del partido o próxima a él. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. casi siempre. personas de confianza. y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. el desaliño de su indumentaria. lo cual.

pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios. a la inversa. dado nuestro odio generalizado por el género humano. en dos de esos animales 30 . pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad. como quien no quiere la cosa. cuando. si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”. En cualquier caso. con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. Con ello. Al hacerlo. para ser honestos. en realidad. pero policías antidisturbios al fin y al cabo. No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. que a un credo progresista. para bien o para mal. Nos acabábamos de convertir oficialmente. que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. ninguno de los dos había votado en la vida y.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. tal vez con cierta afición a la poesía. una ley universal que determina. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. claro).

A trabajar duro. pero estaba sucediendo de verdad. apelando a su prudencia. el único espectador. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. como si se acabara de quitar un gran peso de encima. Pepe nos observó a ambos con orgullo. con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó. feo y provisto de una irrisoria voz de pito. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. En cambio. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. Además. 31 . Se hizo el silencio. Asentimos religiosamente. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. éste más bajo y achicado que el anterior. Sin embargo. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre.políticos de los que tanto despotricábamos. además de Nazareth. delante de nuestros ojos alucinados. no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. era otro tipo encorbatado. Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. calvo. Aquí se viene a trabajar.

para no desternillarme. Nos quedamos igual que estábamos. Supuse que tampoco estaba acostumbrado. ¡Ah!. Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. El concejal de Cultura explicó Pepe. además de con la mirada divertida de Pelayo. Yo soy Belarmino Rana.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. Pelayo se tomó la libertad de hablar. 32 . ¿eh? dijo. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano. sí dije. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta. Tuve que luchar con mi propio estómago. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo. No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. Gonzalo y Pelayo. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. hubiera logrado impresionarnos. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. a quien columbraba con el rabillo del ojo. disculpe el despiste.

el más vulnerable de los presentes. pero a veces me saca de quicio. Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones.Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío. Por supuesto. único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas. Pepe asintió en actitud reverencial. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. la imprenta está a punto de cerrar. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta. le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”. Si el partido 33 .

y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. Muchos. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi. que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. y a cada uno de sus movimientos. conocían a la gente adecuada. Por ello. a mí me 34 . investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo). dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza. sólo que ellos estaban por encima de Pepe. Y mientras tanto. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado. además de a sus trajes y corbatas. ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen. de esta forma. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos.fracasaba en las elecciones. Sólo eso. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. y habían medrado de manera también adecuada. Eso sí. con el ceño convenientemente fruncido para. a cada una de sus miradas.

sonreír y esperar a la concesión de una concejalía. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo. licenciarse. No era necesario aprobar la selectividad. comenzaba a comprenderlo. después de tantos y tantos lustros de ignorancia. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. que las cosas no eran como parecían a primera vista. Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. Yo. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. que me habían engañado. sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. la constancia y el sacrificio. Y al fin. 35 . había creído hasta entonces que la democracia. ponerse una corbata alrededor del cuello. que el sueño americano.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica. Ahora comprendía. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país. Aquella era la grandeza de nuestra democracia. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. No era necesario tener el graduado escolar. Por primera vez. Sólo era necesario afiliarse a un partido. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. aún con todos sus defectos.

Lo que había anotado. Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. era mi hora de llegada. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien. Es decir. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos. Tal y como me explicó en tono mordaz. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros. al verme llegar. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. Luego me la tendió para que firmara. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. como en el colegio. sino tres euros pelados. junto a mi nombre y a mi número de DNI. Según me explicó por teléfono. donde. Ella me detuvo. 36 . aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. anotó algo en ella. por lo visto. Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. Se trataba de una especie de parte de asistencia. fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. había mucho trabajo.

con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. que la transportáramos hasta el local electoral. esbozó una sonrisa irónica. juguetonas ellas. Era mejor salir de allí echando virutas. al verme rebufar como un viejo achacoso. Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas. en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. sus compañeros y el propio Pepe. Pensé en Darwin. pasaran de largo. Pude ver a Pelayo. en términos retributivos). Pesaban muchísimo. todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. pero ya en el segundo. El tipo enajenado. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía. Dentro del negocio. al tipo enajenado de la mirada torva.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. Una vez hubimos amontonado toda la carga. 37 . Lo hice de forma clandestina. Concretamente. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. Pepe discutía a voz en grito con el encargado. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. Así que incliné la cabeza avergonzado. y algunas de mis vértebras. cogí un par de cajas. forzando amabilidad. amenazaban con descoyuntarse. Menos mal que Pelayo. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera.

como un panoli de tres al 38 . como de demonio miope. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza. ¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre. En esta vida. Sus ojos pequeños.Deposité las cajas en el suelo. y recogí la carga. Soy asmático mentí. todo es cuestión de voluntad. Se rascó la barbilla. necesitaba un respiro. No tenía muy claro si creérselo o no. Te lo digo yo. había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. sin esfuerzo no hay gloria. que no en vano he sido concejal de la materia. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. y respiré hondo. me senté en el bordillo de la acera. Me puse en pie. cuidándome de darle la espalda. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. Aunque estaba claro que no era santo de su devoción. no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. oscuros y rasgados.

donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato. cerrar el envoltorio. rellenar su interior con ambos documentos. de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor. Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc. La propaganda en cuestión. pasaba por abrir los sobres. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. en plan vaca viendo pasar el tren. estaría a salvo de un posible despido. constaba de dos secciones. El resto del día lo pasé en el interior del local.cuarto que no sabía lo que decía. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. prefería lo de etiquetar. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. Era una tarea 39 . retirar la tira adhesiva de la solapa. y la segunda. firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). Y por el modo en que me observaba. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. Personalmente. debidamente plegados. en esencia. (fotografía de estudio. Nuestro cometido. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre.

Y lo peor era que. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. a lo tonto a lo tonto. requería una mayor concentración. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. hasta la llegada de la noche. Con todo. pues el cuarentón macilento. por ello mismo. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. ese desprestigiado placer. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir. sobre va. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura. y.mucho menos compleja y. Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno. sobre viene. Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían. podía terminar desquiciándose. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. Y no fuimos los únicos en hacerlo. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. un tríptico que se resistía a plegarse. En cambio. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. El clima competitivo en aquella mesa. Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar. escribí en ellos la palabra “programa”. Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 .

en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad. aunque por el momento. ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. Y eso hicimos. vil escolopendra escurridiza. El tiempo. No nos quedaba más remedio que esperar. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora. mucho nos temíamos. 41 .en un par de aquellos sobres. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado. tenía la última palabra. con un matasellos en el trasero.

ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. nos compramos un par de paveras mochilas. e incluso su cubierta multicolor. A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos.29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. y aprendimos a presentarnos ante terceros. con sus correspondientes esterillas. Consultamos el precio de los billetes por Internet. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. la congoja medraba en intensidad. cuando yo apenas tenía seis años de edad. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente. Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). En todo ese periodo de tiempo. organizamos el itinerario por etapas. que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 . Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas.

la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. hube de darle la razón. solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. nunca había tenido el placer de 43 . y sin embargo. y. Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. Durante mi adolescencia. me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que.iba a tener graves problemas en el futuro. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. sobre todo. estaba hecho un infantil de mucho cuidado. Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas. nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo. Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche.

tanto Pelayo como yo. sí. Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili. Eso nos consumía por dentro. y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad. con una cuarentona despendolada entrada en carnes. pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. sin embargo. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre. Desde los albores del mundo. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. Queríamos ser guerreros agrestes.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. Supuestamente inteligentes. Y. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. 44 . convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos. como ellos.

que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. 45 . no se hubiera olvidado de nosotros. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. dentro de la propia ensoñación.Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. pese a todo. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. ya se pueden imaginar de qué se trataba). mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado. en boca de aquella jovenzuela con acné. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. armado con pico y pala. me habría alegrado más que de oír. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa. Me sentía enormemente culpable. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth. que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. Sobre todo yo. momento en el que solía recordar. Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. Y lo necesitábamos con urgencia.

Belarmino Rana. rodarán cabezas. porque estaré vigilándoos mientras decía esto. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. 46 . y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. como avergonzado. Traté de encontrar su mirada. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. Pepe estaba cabizbajo. no os supondrá mucho esfuerzo. se volvió hacia Pelayo y hacia mí.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario. Asentimos con religiosidad. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. Un desliz significa un voto menos. Sois jóvenes. De otro modo. tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones. pero no la encontré. nos miró a todos a los ojos. Todas. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle.

y pintadas. nos encontramos con varios conocidos. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien. se limitaban a observarnos con sorpresa. y casi con total seguridad. Hasta los pocos niños que había por la calle. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. Por el camino. llegando a la conclusión de que nada bueno. empleamos casi hora y media. nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. En ello influyó lo suyo. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. Sus baches. se parecían a El Bola. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. Únicamente en desplazarnos hasta él. casi siempre. tal vez después de haber 47 . el que contaba con la orografía más dificultosa. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía. La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. desconchones. además de nuestro pésimo estado de forma. coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral. todos con cara de haber hecho novillos.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. y aquellos que sí osaban saludarnos. Aquellos más remotos.

El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. y. Como de costumbre. Pelayo escogió el lado derecho. cuando no de un lugar poco seguro. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro. Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo. El viejo se 48 . El hombre colgó de inmediato. con lo que no pude entrar en el portal. había decidido pintar de rojo chillón. A continuación. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. ¿Qué? preguntó. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. la verdad se encontraba en el término medio. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. entré en el portal. ordinarias y brutas. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. Correo electoral respondí. ruda. Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad.digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. No me prestó la más mínima atención. Yo el izquierdo. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos.

¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. Por un instante. En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable. Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. Al fin y al cabo. amenazando con arrearme un castañazo. señor. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. Es información política traté de calmarlo con una sonrisa. Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. ¿Para las elecciones? preguntó. me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. se suponía que yo también era parte del partido. ¡Largo de aquí! exclamó. Pero. Efectivamente asentí. 49 . pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. A ver… tendió la mano en mi dirección. No es propaganda. tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto.volvió.

¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. las piernas comenzaron a flaquear. y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. Sólo era una cuestión de paciencia. Ni pestañeó. y usted. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas. que ya tiene sus años. sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones. También pensé en que si yo no fuera tan vago. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo. podría hacerlo. y mi visión se empañó ligeramente. pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme. También es cierto dijo al cabo de un rato. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. podría hacerme con el poder en España fácilmente. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial. Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. Al menos. El triunfo me dio ánimos. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. donde los ascensores brillaban 50 . y por consiguiente su erudición. Había conseguido mi objetivo. Este es un barrio humilde. anda. hasta el cuarto piso. No sólo me encontraba en el interior del edificio. Pensé en Hitler. dame otro sobre de esos.

Se necesitarían más de quince días. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. además. Un graciosillo respondió el tarugo. payaso? preguntó. por pequeño que fuera. que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo. pero sin excederme o llegar a resultar desafiante. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior. Un veinteañero musculoso. sólo vivimos mi novia y yo. Reparto correo electoral tragué saliva. con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. 51 . Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. con tatuajes en sus brazos y un peinado. Pues ya puedes ir recogiéndolo. además de unos riñones de acero. para llevar adelante una empresa como aquella. proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. por llamarlo de alguna forma. no te preocupes. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. los ojos anegados por una mueca de asco. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior.por su ausencia.

puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. como tú… Me observó de arriba abajo. Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. En ese momento. y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. que yo sólo trato de ganarme la vida. y no precisamente con admiración. me autoconvencí 52 . Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía. Soy un trabajador. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. Recogí mi carrito. A su término. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. y salí del edificio.¡Hey.

se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. Su método para hacer desaparecer los sobres. en cambio.de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia. ¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. había decidido aligerar trabajo por la vía rápida. si se enteran la llevamos clara. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. ¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor. y al igual que yo. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 . un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). En cuanto le calamos la gorra de rigor. Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola. a nadie le importará… Estás como una regadera dije. Era la única que seguía entera. había sido bastante más radical. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle.

siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía.de la propia autoridad. pues. nos sobraban. Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. porque al sentirnos perseguidos y observados. en cambio. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda. No podíamos arriesgarnos más. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . lo sabes perfectamente. Tú fuiste camarero. más que nada. Además. Era triste. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. Si lo hiciéramos. pero empezábamos a tenerle miedo. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. Tardamos unas dos horas en completarla. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. quedaríamos en evidencia. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro. Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. Pepe le pone mucho más que nosotros. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. Calles.

por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo. O tal vez no. que eran los reyes de la selva. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. Y aquel día no iba a ser la excepción. en total. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo. jugando a la brisca. existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo. a fin de dárselas de enrollado. que nos tenía un poco de ojeriza. y. más de seis cervezas. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos. Y siempre y cuando las cosas continuarán así. Para ellos. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos. había organizado una 55 . nos habrían pillado. con la excepción de Belarmino Rana. de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. Nos habíamos tomado. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque. porque la verdad es que.carros vacíos.

por ejemplo. a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. bebidas. sino también. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”. En cualquier caso. La media de edad era de unos diecinueve años. con lo cual desentonábamos un poco. teníamos un plan para pasar la noche. había dejado de parecernos divertido. Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. por lo visto. e incluso gogós. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad. por nuestro modoso comportamiento. claro. Y sin embargo. Puede resultar paradójico que alguien como yo. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. conciertos. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. La excusa. a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad.macrofiesta para estudiantes. no podíamos desaprovecharlo. competir para ver quien vomitaba más. pero es 56 . con Djs. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. y bailar el trenecito. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. Era un paisaje realmente apocalíptico. más que predecible. no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante.

Con el alcohol sólo buscaba dormir. lubrificar mis relaciones sociales. respiré hondo. Y me derretía. No estábamos solos en el parking. Ya fuera. anular mi conciencia. La sensación de irrealidad no tardó en llegar. yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. por poner un ejemplo. las luces. ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. esto es. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. Con cuatro cervezas. como los alcohólicos. Tal vez evadirme. fue suficiente. como bailar salsa. pero no del todo. Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. y así. me daría el aire de paso. Había parejitas dándose el lote por las esquinas. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. La música atronadora. me apoyé sobre el capó de un coche. para narcotizarme y olvidar. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo. algunos 57 . olvidar mi propia miserabilidad.

tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. a la sazón antiguo compañero de clase. Además. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. creyendo que me favorecía. Alrededor del vehículo.corrillos vociferantes de porreros. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. Era el mismo tipo de la foto. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada. Era un admirador irredento de Mario Conde. Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. se vestía y se peinaba como él. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. en trémula peregrinación etílica. por su escasa relevancia en el arco parlamentario. alucinado. llamaremos a partir de ahora Partido Omega. y ya en los años ochenta. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. bullía un grupo bastante nutrido de féminas. yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal. Hacía muchísimo que no lo veíamos.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. al fin y al cabo. Ramón Taboada.

aun así. Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. Jóvenes e incautas como eran. se habían dejado engañar por las apariencias. todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. no menos histriónicos. De acuerdo con la lógica televisiva. dejó escapar un eructo 59 . Nada más que eso.mundo revisitaba en ese momento los setenta. y todo ello. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. Las chicas que le rodeaban. independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. Cuando terminó. junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. sobre los cuales podía leerse. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados. y en caso de tratarse de la segunda opción. el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo. Lo miraban arrobadas. de Ramón.

Ya no se limitaba a saludar. Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. ni siquiera convertido en político y. era un hombre de férreos principios. No buscaba hacer mal a nadie. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza. 60 . a su manera. era un programa tan respetable como otro cualquiera. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no. ¿Cómo te va? preguntó. Caminamos hasta él a regañadientes. A mi modo de ver. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. también recibido con algazara por las chicas. No tan bien como a ti dijo Hernán. lo había sido desde su más tierna infancia. que le hacía caer más o menos simpático. había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines.sobrecogedor. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. Volvió a sonreír. tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. y elevó la mano para saludarnos. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. formábamos parte de su electorado. casi infantil. cada vez con más intensidad. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. Después de todo.

y nos envió una mirada curiosa. 61 . Hernán ya sé que es abogado. Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos. unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. ¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza. ¿A qué os dedicáis vosotros. en tono claramente hostil… O sea.Chicas. aquí. Luego inclinó la cabeza. ya nos íbamos. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo. frunció los ojos. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. estos son Hernán. Estamos un poco cansados. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no. por cierto? preguntó. supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo.

con mi copa. A ver. quiero decir. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones. mi cigarro y mis amigas. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa. acabábamos engrosando sus filas electorales.No me entendáis mal prosiguió Ramón. Pelayo me miró desconcertado. en efecto. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. tal vez os interese trabajar para mí. por mucho currículo que uno tenga. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación. conciliador. A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. Sí. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros. aunque ahora me veáis así. No sé. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos. Ramón podría ser un meapilas. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí. no soy ajeno a la realidad. En la campaña. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. en su 62 .

Yo también lo recordaba. Aun así. Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. Y en vosotros también. Incluso nosotros.ingenuidad. La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund. ¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. Ni trabajadores. ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. ¿no?. Un voto es un voto. por lo que veo ironizó. Se agradece la oferta dije. Fui el único que se presentó puntualicé. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí.

Solos. nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. Antes de meterme en cama. 64 . cariacontecidos. como siempre.Negamos con la cabeza. hastiados. por el contrario. nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa.

siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía. Olía a violencia. por fortuna. un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura. Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido. para llamarnos catetos.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. no llegó a mayores. Nazareth. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. o lo que es lo mismo. Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. pasó a ser. desde una esquina. animaba al concejal en su arrebato de ira. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña. echando fuego por la boca. Nazareth. forzarnos a acelerar nuestros 65 . en apenas un par de horas. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces.

Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa. pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. más que Pelayo y que yo. supongo que también a causa del tabaco. Cuando se pasaba las manos por el pelo. Era muy alta. que. y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. le habríamos respondido con idéntica cordialidad. conversaciones y afabilidad. Hablaba con voz grave. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. Rondaba los veinticinco. entre otras muchas lindezas. pese a todo.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas. pero a diferencia de nosotros. muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. Al igual que nosotros. y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. toda la estancia olía 66 . Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón. Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. era pequeña y menuda. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí).

insulso y carente de todo sentido. Me harté de mirarla una y otra vez. me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. al tiempo que etiquetaba los sobres. escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos.repentinamente a cerezas. 67 . Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. sino un producto de vanguardia. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard. ella me correspondió. como un psicópata en celo. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento. Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. En alguna ocasión. con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales.

moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme. 68 . entré de lleno en el juego de los nepotismos. El tres de mayo de dos mil tres. pero al final. del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad. responsables casi siempre del resto de las pérdidas. que durante tantos años había criticado duramente.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. la capacidad de persuasión de mi progenitora. me obligaron a claudicar. sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. en cambio. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético. al aceptar que mi madre. Opuse cierta resistencia al principio.

dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. igualitario y legal que regía nuestra sociedad. además. como si. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente. Y al mismo tiempo. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. debajo de todo el tejido democrático. pero yo no. insatisfactorio por su propia naturaleza. y que. pese a ello. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. Y. 69 . El mundo funcionaba así. hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. a ser el primer suplente. La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día. Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar. y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono.

Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. en otras circunstancias. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”. una especie de policías de las urnas. Le pedí que. tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. además de un bocata. ¿Estás seguro? insistió ella.Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. se explicara mejor. dentro de lo posible. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. y negué con la cabeza. en cambio. pagamos setenta euros. aunque no me sonaba demasiado bien. clavaditos a vuestra madre”. 70 . Si seguía avanzando. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. Para más INRI. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. histérico y sobrevalorado. un refresco y una pera conferencia para la comida. Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas. y de la nariz para abajo.

Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. No me lo creía. en compañía de mi mejor amigo. En cuanto a mí. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. Salió que sí. saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz. sonrió con perfidia. pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio. Casi me convence. me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes. y desapareció. ¿En serio? pregunté muy escéptico. Te lo prometo. No hay ningún truco.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. como ofendida. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . Nazareth me tomó los datos.

cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra. señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. para hacer más entretenido el trabajo. visiblemente enfurruñado. Rana se volvió hacia ellos. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó. Así que me pasé la jornada. Esta tensa situación.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. pues el adolescente de la mirada torva. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. una vez más. desafiante. Disculpe que se me haya ido el santo al cielo. a modo de protesta. y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. miré a mi alrededor con atención. más que nada. hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. Me detuve por un momento. 72 .

Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado. se daba cuenta de que era una situación inhumana. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré. Con esa reacción pretendía dar a entender que. 73 . por Dios le supliqué. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. que no vacilaba en mantenerle la mirada. Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. sólo que no le importaba lo más mínimo. ¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”. el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. De acuerdo dijo. pero no muy alta. Ponga aunque sea la sintonía del partido. efectivamente. Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor. que además de vosotros hay más gente trabajando. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto. ¿Música? dijo con repugnancia Rana. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo.

con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado. el concejal agarró mi mano y se puso en pie. sacudiéndose la americana muy enfadado. en compañía de una caricatura de demonio. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. para acatar la orden. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. seguid trabajando! ordenó. en mitad de la penumbra. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 . en tanto que Rana. sumidos en las tinieblas. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. Me recordaba. Olía a cable quemado por toda la estancia.A continuación cogió el radiocasete. lo depositó sobre la mesa. De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. por ejemplo. ¡Vosotros. Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. A regañadientes. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. en cierta manera. ¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie.

hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. que yo sepa. el tirano murió de viejo en su cama). La historia nos había tomado como rehenes y. Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. 75 . Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir. pues.servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios. sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios.

claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real. Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. Una amiga psicóloga. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic. Mi subconsciente se estaba desmadrando. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. me sugirió en su momento que. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería. Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante. solía soñar con ella al menos una vez por semana. que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones. Como ya he dicho anteriormente. desgarradoramente prosaica. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película). si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches. hasta el amanecer. en mitad del sueño. anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. Y eso era grave.6 DE MAYO SAME SHIT. durante el día de la díada.

o dicho de una manera más eufemística. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. nosotros fuéramos los principales perjudicados. temía en mi fuero interno que. No transcribiré nada de 77 . con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. Nada más que eso. O algo similar. pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. Y nosotros. claro está. Mari Pili y Pamela. no hubo grandes novedades. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales. De acuerdo con los sondeos. aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo. de producirse tal situación.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego. para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. Nazareth sí se encontraba en el local. En cuanto al trabajo. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral.

quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. y elucubraba una posible biografía para ella. con razón. entre chiste y chiste. Pamela asentía o. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. 78 .ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear. franceses y españoles. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos. la chiquilla de las cejas frondosas. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o. Y viceversa. En este sentido. una mayor abulia. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres. trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia). ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. quedando así cada vez peor frente a Pamela. Terminé echando de menos el silencio de día anteriores. a lo sumo. dejaba escapar un monosílabo. la miraba de reojo. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. el bigardo. el cuarentón. Uno se sentaba frente a la persona desconocida. simplemente.

Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años. Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo. sin embargo. 79 . Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma. y mi inglés era decente. Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. Aquello significaba. Aturdido por la sorpresa. acerté. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite. Y por descontado. sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. pero cuando consulté los resultados. allí las cosas no funcionaban como aquí. un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio).

Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. no sé por qué. de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia. Una vez conseguí relajarme. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés. con Manuel Fraga o sin él. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. seguro que. que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. Me acordé de Marcos. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. y del programa de sucesos Gente. causando la muerte de más de cincuenta personas. Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. encendí la tele en busca de algo de distracción. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente. También de Belarmino Rana.a efectos prácticos. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 . que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. Por si esto no bastase. muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. Yo.

así que se jugaba su futuro político con aquella campaña. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña. que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. pero en cuanto lo pensé mejor. Al principio. de repartir propaganda por las calles de la ciudad. Ésa era la mala noticia. Se trataba. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral. me congratulé por su fracaso. de protección oficial. y de nuevo. pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. Alguien de su calaña no se merecía más. nos volvió a tocar en gracia (es un decir. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. de nuevo.

sumiera nuestro. Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. el cual aseguraba que el alcalde. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. de nombre real Germán. ya de por sí ajetreado periplo democrático. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa. Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. mis miedos no estaban infundados. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. Según ella. en una zozobra constante. Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos. En aquel momento. Mis 82 . justo por debajo de Belarmino Rana. así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. su carácter se había agriado. quien. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. el tipo del cráneo cuadriculado. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. ocupaba el puesto numero trece. La rivalidad entre ambos era encarnizada. había sido un miembro importante del partido. sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación. a diferencia de él.

recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo. Nos encontrábamos en un atolladero. y propuso.esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. de cine para adolescentes made in Hollywood. Pelayo. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes. si queríamos vengarnos del concejal. dejar 83 . Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. ante la gravedad de la disyuntiva. de ser así. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana. ya que. quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. Lamentablemente. a lo largo de muchos años. se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. y a la inversa. y mucho peor todavía. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. a modo de carta blanca. sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral.

Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. pasar olímpicamente de mi trabajo. después de todo. Y mi corazón. El trabajo. introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. y con él. Para cuando llegó el crepúsculo. Me pareció una buena idea. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. A continuación. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase. avalados por el sistema democrático. ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común. sí que liberaba… 84 . en su modalidad mayoría absoluta. el fin de nuestra jornada laboral. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial. Así que. buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. aquel día.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds.

algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no). nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. en aquellos tiempos revueltos. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. pero mucho. de los capones. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático. no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. y puede que hasta ilegal. mucho. a estas alturas. o donde fuera que apuntara su sueño. tendría que cuidarme mucho. Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre. había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. riéndose de todos los negociantes que. Por analogía con este caso delirante pero real. Sobre todo en mi situación. 85 . al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia. Lo importante era seguir acumulando monedas. ya estaría instaladísimo en Laponia. en ello. que.

El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. se exilió a su despacho. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo. por una vez.como todo el mundo sabe. justo por ello. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. pero. para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. después de haberlo despedido. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. Belarmino Rana tragó saliva. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 . Me imagino que. Ya te encargas tú de éstos. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo. La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. Pepe asintió con cierto regodeo. ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. Desfiló altanero por el pasillo. al mismo tiempo. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido.

me había parecido un trabajo de lo más interesante. y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años. se mantenían inmutables a través del tiempo. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. ya de tarde. el cine o el circo. que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. desde pequeño. sino a estrellas de la música. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. los pastelitos de la pantera rosa. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá.carteles y. Yo nunca había pegado carteles. y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. nada me faltaría… 87 . Las decepciones. por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero. en cambio. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. esponjas y rollos de papel. embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. La realidad era lo que tenía. pero. igual que los chupas de Kojak. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes.

Por no hablar de la publicidad de conciertos. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada. como mucho. el clamor hubiese sido insoportable. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. como del Partido Beta. pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. tanto del partido de Ramón Taboada. pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. ciclos de cine. Pensé que la gente no pasaba de la política. Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. espectáculos de striptease y demás. y del Partido Gamma. conferencias. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. Y más si se trataba de asuntos políticos. exposiciones. como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . principal rival del Partido Alfa.Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. sectas. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. Había mucha competencia. cursos de idiomas. de ideología nacionalista. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual.

hermosa y grácil. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. El motivo era el pegamento. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio. Fue entonces cuando la vi. Se me cayeron los carteles al suelo del susto. pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación. como quien no quiere la cosa. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable. con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles.décadas. sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . que. simplemente. ensobrar o pegar carteles. me decantaría por esta última opción. si repartir propaganda. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. Caminaba por la acera de enfrente.

Me bloqueé. al notarla tan cerca de mí. Pelayo miró en dirección a la chica. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. Es ella respondí. y su reacción no era la esperada. a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que. que no suponían más de un cinco por ciento del total. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos. por último. una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. mediante una sofisticada técnica vocal. 90 . se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”. supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. molesto por la falta de coordinación.humedecieron. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo. Si me acercaba a ella. ¿Y no deberías decirle algo? propuso.

decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. desde luego. Para Carolina. aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. independientemente de su veleidades nihilistas. para mí. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo. ¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. El juicio final. debido a la situación del sol. Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso. yo no era más que una silueta recortada a contraluz. eran la viva mirada de Dios. Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. ¿Y quién. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. Pelayo. así que comencé a sentirme igual 91 . devolviéndome la colleja. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd. ajeno a mis dilemas. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. Y por otro lado. sin embargo.todo tipo de melodías. no me atreví a saldar mi deuda con el destino.

ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. temiendo que todo se tratara de una broma cruel. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse. de un empleo estable. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. Yo los podía ver a ambos. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección. en teoría. perdería de inmediato todo interés en mi persona. El agredido me explicó poco más tarde que. desde detrás de un par de contenedores mugrientos. Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. Se trataba. a unos cien kilómetros de la suya propia. sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. porque temía que. Así pues. emocionante y bien remunerado. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera. cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar.

A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto. desagradecido como pocos. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad. Los lamentos. había que unir mis mentiras. constatable a primera vista. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. Y en todo ese tiempo. creando. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. y le enseñaba el culo. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas. el efecto contrario. si es que realmente había existido en algún momento. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme.niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. iba yo. consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. Sólo aliviaba mis penas el hecho. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. lógicamente. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones. las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad.

de tonto del culo y de pusilánime. Y no contento con ello. sí. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. claro. pasó a despotricar de Carolina. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel. Era el placer de la renuncia. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible. sí. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. Había perdido a Carolina. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. Me acusó de masoca. Existía la felicidad. de cobarde. en sus propias palabras. “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. el alivio del sacrificio. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. la satisfacción de la insatisfacción. Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. Era lógico. pero no se encontraba a mi alcance. el asno. pues ella no 94 . Por ello. que era yo.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

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parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

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conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

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donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

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lo único que desea es trabajar. Además.nos correspondía trabajar? Lo lógico. por muy joven y ocioso que sea. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado. La cosa se ponía cuesta arriba. sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. sí! exclamó Pelayo. Una oleada de rubor invadió mis mejillas. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad. No lo niego intervino Pelayo. Había que hacer algo al respecto. Rana pareció calmarse un poco. al rescate. en una situación así. ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. Se me nubló la vista y empecé a sudar. sin entrar en más detalles. Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. al menos lo que yo haría. ¡Estamos aquí por compromiso político. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. En el silencio que surgió luego. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día. le aseguro que.

han recibido carta alguna del partido? 101 . Y los padres de nuestros padres.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. pero finalmente lo hizo. Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso. Ahora bien. Sus rostros habían cambiado. que viven en la zona de reparto que os correspondía. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. igual que en las malas películas policíacas. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. ¡Un momento! escuché la voz de Pepe. culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido. Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. Dudó por un segundo. ni su amigo Enrique. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. mejor será que nos vayamos ahora mismo. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

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maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

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joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

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10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

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sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

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mayor coherencia y. solían ser bastante más cochinos). al tener lugar en España. para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. (ya saben. había una cosa que nos identificaba. pero según él. el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich. franceses y españoles. como mucho. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. Lo demás. paella. lo quisiéramos o no. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas. lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. en general. y toros). igual que la de la mayoría de italianos. aunque estas mismas reacciones. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. Personalmente. defendía Pelayo. ritmos calientes y sones latinos incluidos. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. afables y extremadamente eficaces. organizados. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex. confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. sol.

De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. El pulso se me aceleró por los nervios. sonaba bastante bien. sino de la situación del país con respecto al sol y. por ejemplo. en especial los de la parte superior del tronco. aseguraban. Como incentivo. sería como una especie de certificado de excepcionalidad.lenguas germánicas. todavía hablaban el idioma con dificultades. hiciera lo propio. me 108 . las axilas y las ingles. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia. se encontraban en el núcleo del problema. empecé a segregar sudor por todos los poros. Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. pese a llevar muchísimos años allí. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí. a su vez. algo que. Si superaba la prueba con una nota muy alta. La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta.

por su exacerbada poética de la sordidez. cineastas de medio pelo que no soportaba. a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. fui recuperando la confianza en mí mismo. que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos. miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. al mismísimo Pepe Navarro. Iba con retraso. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo. empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. Me lo habían puesto a huevo. y cantautores del tipo Ismael Serrano. Al despertar. supe que aprobaría sin problemas el examen. como responsables directos de la matanza. respiré hondo. Todo 109 . hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. Cuando abandoné la facultad.ruboricé. las manos comenzaron a temblarme y. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender.

Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. Y también. Nadie respondió. pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos. Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes. de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. Su actitud me puso de tan mal humor que. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso. mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera. que había rellenado prácticamente al azar. Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. Llamé a la sede desde un banco del campus. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa. de no ser porque la 110 . confiaba plenamente en que así sucediera. En caso contrario. la nota final engordaría de manera considerable. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. por supuesto.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening.

Al fin y al cabo. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. ¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna.erección que me había causado me impedía caminar. había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. pues me resultaba bastante humillante. me hubiera levantado para recordarle su condición mortal. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. como había hecho con tantos y tantos otros. manipulación televisiva o dirección de documentales. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés. Se llamaba Miguel Castelló y. me había ilustrado (bueno. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. Para mi sorpresa. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba. Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. años atrás.

Al menos no con palabras. transcurridos casi quince minutos. Él no dijo nada. Mi percepción cambió cuando. Y por más que lo intentaba. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. Detuvo el coche. en erección. a escasos metros del aeropuerto. se quitó el cinturón de seguridad y. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. con similar desparpajo. pues. En serio insistí. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. no lograba contenerla.del día anterior me estaban martirizando. Había que ser agradecidos. Entre el olor. Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. así que acepté. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 . dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. Con la sonrisa. me mostró su pene. De hecho. sentí de nuevo ganas de vomitar. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. El trayecto no duraría más de cinco minutos. de no ser así. en cambio. Mi imaginación se disparó en ese momento. nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. claro. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más.

¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo. a continuación. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y.mi bilis. Luego. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. iría desvelando como detrás de cada arbusto. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro. de cada árbol. en las isletas de las autopistas. por las aceras. Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. y dio marcha atrás. partiendo de donde yo me encontraba. Hice balance del día y concluí que. dentro de cada casa. por las carreteras. masculló algo que no terminé de entender. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas. de cada vehículo. Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. aunque nada había cambiado para bien. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. al menos habían pasado cosas. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales. para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. imagen no demasiado distante de la realidad.

quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales. ansioso. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. 114 . y marqué de nuevo el teléfono de la sede. pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. Metí la mano en el bolsillo. sino Pepe. Siempre era un alivio saber que. pero por primera vez en bastante tiempo. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más.de corral y queso de supermercado barato. Si el mundo realmente funcionaba así. El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. Sonaba raro reconocerlo. por fortuna. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. más o menos. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. Me estremecí. Sentí un terror sobrehumano. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos. No me respondió Nazareth. no demasiado lejos. me sentía querido. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato.

y nunca mejor dicho. No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato. en postura supuestamente sagrada. Habían llegado antes de lo previsto. Tal vez. y de ahí pasé a mi propio ser. cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. que si los animalillos buscando refugio. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. como la lluvia. con toda la orquesta de latidos. y adopté la postura del loto. no todo iban a ser risas. lluvia torrencial. pero con la chorra fuera. un árbol en flor. Y con la tontería. que si la lluvia. y bajo él. Pronto caí. en contra de todo pronóstico. por una cuestión de karma. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. en una especie de trance amodorrante.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso. Por ello. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba. cerré los ojos. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . que si el viento. Pepe me dio un chubasquero del partido. En cualquier caso. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. Me senté bajo el árbol.

sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. Por otro lado. pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva. Y siguieron pasando cosas. una estrategia tal vez más aterradora. 2. 3. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí. Al menos a Pelayo y mí. todo un detalle. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo.interior de su bolsillo derecho. Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana. Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1. Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . Me salvaron mis reflejos felinos. expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas.

a quien apreciaba sobremanera. Hacia el final de la jornada. para mi desgracia. dejándonos al resto. lo cual terminó dando credibilidad. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena. En parte. Por último. rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche.carretera. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. transcurrió más de media hora. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. justo antes de ponerle fin. abandonados por aquellas ruinosas carreteras. y los muy fanáticos. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. 5. jamás logró que le creyéramos. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. pero al menos. me encontré con un coche calado en el arcén. 6. eso sí. acababa de fallecer víctima de un infarto. Cuando me enteré de lo que había sucedido. 4. al verme con el chubasquero del Partido Alfa. a las visiones que había tenido debajo de la higuera. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 . el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa.

118 . ¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije. Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera. Yo tenía la misma sensación. La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia. esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo. ¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria.Tardó demasiado en contestar. que durante años había presidido la pared norte de mi habitación. Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. Y luego colgó. Esta vez no se demoró en responder.

luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo. En mi caso. y me rodearon. cuando Pepe. tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. Hasta que terminé la licenciatura. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. como un trío de oficiales de la SS. en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora. como yo. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer. y las que. junto al resto de mis compañeros. que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio. y otras. y el tumor de fortuna contenido en ésta. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. las que nacen sin ella. Uno de ellos.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. sino tres: las que nacen con una flor en el culo. de hecho) a cambio de cuatro duros. me agarró 119 . me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas.

Pero como ya he dicho. se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. pero sabía. Los trajes de Rana y el tesorero. intensificaban la sensación. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional. Ellos hicieron lo propio por donde pudieron. así como sus miradas ásperas. Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto. Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. No pasará nada. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana. había de sobra. Motivos para someterme a un severo castigo. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. me recordaron a un película de mafiosos. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco.

eclipsados por diplomas. ¿no? Volví a asentir. Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso.Asentí. no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. Eso es como periodismo. Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. como buenas aves de rapiña que eran. sonrisas de postín. chanchullos. Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo. porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. Es curioso dijo el tesorero. El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 . buscaban aprovecharse de la situación. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. en su mayoría.

me atreviera a regatear. sólo que en lugar de repartir propaganda. sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero. Bueno. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. terminaría pagando el pato en 122 . digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas. pero. Sin embargo. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje.negociante. durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. Desde muy pequeño. pegar carteles y etiquetar sobres. sin lugar a dudas. para tomar notas con las que redactar los nuestros. en calidad de espía. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. algo de lo que daba fe que nunca. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo. Se produjo un silencio muy significativo. A pesar de que Rana asintió con la cabeza.

eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y. Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras. había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos. bien pagándome en sueldo por debajo de la media. Que yo supiera. me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que. además de estar recogidos en la constitución. sin embargo. El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos.términos económicos. y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. Y tenían razón. para mi infortunio. En mi top-ten de prioridades. 123 . las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. éstos sí se respetaban. o bien no pagándome directamente. Claro que la culpa no era mía en absoluto. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior.

y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero. Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. Y es admirable repuse. Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero.Tentador. sin duda dije. para esa tarde. No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores. Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda. y el de una persona escogida por mí. Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia.

entonces. lo cual me sentó como un tiro. excepto nosotros. Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. además. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. no tenía carné de conducir. Los problemas de verdad nos esperaban abajo. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir. ¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego. que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada. Será mejor que te pongas el cinturón. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando. Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. por mi parte. hubiera obtenido el permiso. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral. yo no quiero volver allí arriba. Aceptó sin mayor problema. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. Él había pensado que yo lo tendría y yo. había pensado que lo tendría él. escogí a Pamela como compañera. podía ser una buena opción.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. el periodista uruguayo.

aparecer en su casa de buenas a primeras. la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 . y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino. Si ya era duro para mí. no era otro que el amor. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. Y el motivo.vehículos. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. pero en la práctica. personas y mobiliario urbano. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. El pobre. en principio. era plantarse en España por sorpresa. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual). Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles. Su idea. Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. apareció en su casa de buenas a primeras. y proponerle matrimonio. como de costumbre. no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. me inclinaron a creer en la segunda opción.

venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. lo cual. por consiguiente. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. y no en mi copiloto. no le comenté nada. En frases como ésas. como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. que no era precisamente el ojito derecho de Rana. En cualquier caso. en general). como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. pero yo. Quizás tuviera algún giro de guión al 127 . al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar. haciendo gala de mi característica desconfianza.un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí. más manipulable. aun siendo un pensamiento descabellado. se notaba que era periodista. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica. de otro. Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional.

Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. unos vagos. y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. unos ultraderechistas reprimidos. salvo contadas 128 . unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. y los españoles. esos catetos de insaciable afán de protagonismo. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. en general. los norteamericanos. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. comprometidos e incordiantes. los alemanes. Eso me hizo pensar en los tópicos. muy poco sentido del humor. los ingleses. unos chapuceros.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. unos estultos y unos graciosillos. Evidentemente. no compartí con Diego mis pensamientos. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos. los chinos. los austriacos. los rusos. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa. los catalanes. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. los franceses tenían boca de pitiminí y.

y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. tradicionalmente tan poco propenso a la razón. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. donde se hablaba una lengua determinada. al final. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. Uno nacía en un lugar determinado. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad. El patrioterismo uno. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social.excepciones. se regía por una lógica tan determinista. En este sentido. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. 129 . el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. Ni siquiera el fútbol. al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas.

pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. En un primer momento. si me salía de la pista. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation. De no haberlo hecho. y al final (no podía ser de otra manera).Me concentré en conducir. sólo que. Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. comenzó a dolerme la cabeza. y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. probablemente espoleados por su animadversión al partido. pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. era divertido. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno. Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. Me hiperventilé. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 . esta vez. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. no hizo más que empeorar la situación. Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. el videojuego de conducción era real y. podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. El recuerdo de la última vez que había conducido. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance.

Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que. Me detuve de nuevo. nuestra ruta hacia la libertad. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara. Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. y me encogí de hombros estúpidamente. porque sólo había uno. ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás. Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. por donde asomó la cabeza muy enfadado. Sobre todo. y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. ¡Carné y papeles! ordenó . Sus intenciones no parecían nada amigables. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho. Ya se había hecho un hueco considerable. ¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. abrí la ventanilla. por mucho que nos diéramos a la fuga.camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. Aquel 131 . que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón. Le juro que no me había dado cuenta. Los latidos de mi corazón se aceleraron. como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa.

mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera.hombre dependía de mí. patrón de las causas perdidas. un paquete de Mentos revenido. sin carné. dentro de lo posible. Por otro lado. Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche. pero al menos él tenía alguien de quien depender. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político. en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. Si algún abogado hubiera visto la escena. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. Conducía un coche que ni siquiera era mío. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación. Afortunadamente. No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. Yo estaba en manos del destino. Se los tendí al policía y respiré hondo. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. y una postal de San Judas Tadeo. Creí por un instante que la táctica 132 .

por favor. entre otros cargos. Sonreí para tranquilizarle. Como puede observar. me ha pedido personalmente que lo sustituyera. Él asintió. Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía.había funcionado. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo. nuestro actual concejal de Cultura. más que nada para evitar este tipo de situaciones. Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. tamborileé con los dedos sobre el volante. La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. pertenece al Partido Alfa. que también lo ha sido de deportes. ¿no es cierto. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista. este coche no es nuestro. así que Don Belarmino Rana. pero él insistió y 133 . tráfico y medioambiente.

me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo. Debí haberme negado de todos modos. si me permiten la expresión. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. Si es que no lo necesita precisé. Por suerte. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes. pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. Asentí y encendí de nuevo el coche. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. Si ven al señor 134 . sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. De acuerdo entonces dijo. ¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”. ¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa. En el último momento.

No se olviden. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír. aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica. Cuando miré a través del espejo retrovisor. Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial.Rana denle saludos de mi parte. 135 . Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. agente José Luís Perales. por supuesto. Entre nosotros. ya saben lo que quiero decir. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina. Cerré la ventanilla. Y a su tío también. Los saludaremos a ambos. me llamo Perales. Tranquilo dije. como el cantante miró hacia Diego. pasados unos treinta segundos.

sólo que sus 136 . Se trataba de un tándem de ediles. Él se llamaba Julio César Montero. en un acto reflejo. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder. Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. Para mi asombro. Iba siempre de traje. ni Pepe. el de urbanismo y la de promoción económica. tenía unos cincuenta años. para entonarme. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. a modo de flautín. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. como el resto de sus compañeros. pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. ni Rana. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones.

pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 . Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. Rondaba los cincuenta los años.americanas. sus pantalones. Pensé que. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella. de haber nacido en la Edad Media. pero había envejecido bastante mal. Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. Y sus modales (esto ya era mucho más grave). Era ella quien nos transmitía sus órdenes. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer. de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. sus camisas. siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. Tal vez demasiada. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi. y sus zapatos tenían algo más de clase. con ese aspecto que tenía. Me puso de los nervios la primera vez que la vi. Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico. su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. Su nombre era Telma Ramírez. la habrían colgado por bruja. hacían juego con su imagen.

Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo. Desde luego. asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. dotada de ordenador con conexión a Internet. la tarea de replicar a la oposición. como no dudó en comentarme en más de una ocasión. de ese modo. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines. Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. y otro para el partido Omega. otro para el Partido Beta. Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. Más tarde. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho. Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. En otras palabras. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres. uno para el Partido Alfa. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. rara vez perdía los papeles.tono. otro para el Partido Gamma. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 .

incluyendo las no digitales. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior. 139 . Antes de irme a comer. Coser y cantar les dije. Así me pasé toda la mañana. así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. Y aceptaron. meterme en blogs de cine. o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico. yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que. Sólo había un problema. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. Entonces me puse los cascos. les imprimí todo el material. seguía navegando impunemente por Internet. en paralelo. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). poco a poco. se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes. y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. en total. Entre noticia y noticia.conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. y me felicitaron por mi trabajo. Tardaba. menos de una hora y media en recopilarlas todas.

Y salí del local muerto de risa. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. Estaba baldado. Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. donde se coleccionan 140 . Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo. Eres un cabrón rumió. El chico de la mirada torva no refunfuñó. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba. Le habían hecho descargar. por otra parte. Que te sea leve… No hubo más conversación. ya había comprendido desde el primer día. pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura. junto al tipo de la mirada torva. Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. cosa que. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. pero tampoco era necesario. eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. Por las escaleras me encontré con Pelayo. merecían cierto respeto. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

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cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

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Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

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lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

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Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

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podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. por inercia. Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. Si eso ocurría. todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. De modo que. claro está. Además. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. Juanjo. por último. llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe.suponiendo. Desde los 146 . con escuadra y cartabón. No la conocía personalmente. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. Mientras que yo solía usar lentillas. históricamente hablando. combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. hasta dónde yo sabía. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. de su raya al medio. Primero tenía que garantizar mi anonimato. no podía infiltrarme todavía. la operación también se iría al garete.

conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento. Mi nombre es Calasanz. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente. incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. gesticulando y declamando ante el espejo. En cuanto lo hice. sus preferencias culinarias y sus canciones. El tiempo parecía haberse congelado. hasta la voz. Juanjo Calasanz. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel. y entré sin más dilación. sonrió y se acercó hasta mí. en Juanjo muchos más suaves. tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. miedos y obsesiones. sino también su currículo laboral. La chica rubia. Buenas tardes dijo. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. libros y películas favoritas. ligeramente nasal en su caso. anhelos. que se llamaba realmente María. Me veía a mí mismo disfrazándome. Antes de salir de casa.movimientos. todo el movimiento del interior se detuvo en seco. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. 147 . Buscaba información sobre el programa electoral de su partido. me dirigí hacia el local del Partido Beta. Todavía no tengo muy claro mi voto.

Ya ve que nuestro partido. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado.En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. ni Ana. ni mi antiguo compañero de instituto. Mientras esperábamos al inicio de la sesión. Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención. a diferencia de otros. Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play. 148 . Obedecí. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. está en sintonía con los tiempos que corren. Por favor. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió. sígame. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. se comportaban en absoluto con suspicacia. Su cara me suena dijo con una sonrisa. pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. pues ni el gordo. Tomé asiento.

Se ruborizó y retiró la mirada. de atascos matutinos. me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. casi fúnebre. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico. dejaba bastante que desear como detonante. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. al lado del ego. de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares. Eso seguro. lo hacía gustoso. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual. Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. aunque eso sí. Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. Cuando la proyección comenzó. una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa. El megatón. Entre desgracia y desgracia. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. nadie se enteraría de que se estaban volatilizando. Imágenes de alcantarillados desbordantes. de carreteras con socavones. se colaban 149 . si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. A continuación.A mí la suya no repuse. de contenedores hasta los topes de bolsas de basura.

pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. con el estado actual de sus promesas que. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. pero asentí de todas maneras. ahora viene lo mejor. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore. relativamente falaz y tremendista. o bien no se habían cumplido. expresiones 150 . escudándose en vaguedades terminológicas. dijo: No tienen vergüenza. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente. No mentía. El video no iba dirigido a mí. Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda.de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial. en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política). Iba dirigido a Juanjo Calasanz. El video podía ser tramposo. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. Ana percibió mi reacción y. en los que éste prometía el oro y el moro.

rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. Por suerte. Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. éstos últimos. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. Estuve quieto. Es sólo un juego. Adelante me incitó María a que obedeciera. Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. todo terminó pronto. se produjo una pequeña pausa en la narración. durante aproximadamente un minuto. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. reducidos 151 . A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad. desapareció la sintonía del Partido Beta. Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz. Una vez la exposición del problema hubo concluido.ambiguas. a modo de corifeo sonriente.

Allí. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo. me había quedado sin palabras. Me giré hacia ella y al verla allí. tan emocionada por la situación. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. sin embargo. con una estatua parlante del profeta en medio. y. dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones. el montaje. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. las animaciones en tres dimensiones. era inevitable no hacer algún comentario. Utah. tendría que ser positivo. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color.a la mínima expresión. durante el invierno del año 1999. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. Esta vez. con su expresión mojigata. y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . En aquella ocasión. después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City. pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible.

Si quiere puedo ponérselo otra vez. Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe.En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella. La forma en que me miró. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. Transcurridos 153 . aunque sólo sea por esta noche. a lo sumo. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. compungida. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. O si quiere. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación. sólo sería media hora. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. nadie va a venir por aquí en ese tiempo. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. Aguarde aquí un momento. si me lo deja. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. revelaron que sus defensas acababan de ceder.

todavía se trata de una información de uso interno. Sin embargo. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. Existen unos plazos. 154 . Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político. A todos nos gusta mucho el mundo del cine. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. si le parece. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera. y conocidos. pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. unos procedimientos. amigos. déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares. Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva. los tenía a ambos frente a mí. con el ceño fruncido.unos segundos. Hagamos una cosa.

Pero no se olvide. sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo. y luego pegué la nota adhesiva a la mesa. y la introdujo en el bolsillo de su solapa. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. sentí una breve sensación de triunfo. tal vez 155 . El número ocho la recogió. la leyó por encima. cerca de la puerta. Me puse muy nervioso. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría. desde su nueva localización. ¿eh?. Cuando desapareció. de forma muy poco disimulada.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio. Era una especie de prueba final. Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. Se trataba de una orden directa. que los buenos políticos no hacen esas cosas. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. Desconcertado por la naturalidad de mis modos. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad. por el contrario. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar.

Volví a decirle que era muy guapa.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. había seducido a una integrante del partido rival y. Siempre y cuando. Justo antes de abandonar el local. Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. recordaba perfectamente su contenido. aunque no había logrado hacerme con el DVD. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo. le besé la mejilla a modo de despedida. Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. me brindaba la excusa perfecta. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. En líneas generales. 156 . el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda. en esta ocasión. listas electorales. No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero. saludé a Roscoe con cordialidad. lo que fuera. por supuesto. desde luego. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. merchandising. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. pegatinas. Mi primera misión había concluido al fin. Opté por la segunda alternativa de todas maneras.

157 . La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. así que. Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. ni corto ni perezoso. Que yo recordara. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. con sus DVDS. me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. me impedía respirar en condiciones. Eran en total siete personas y. era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. todo me pareció más cutre que de costumbre. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. que equivalía al salario de casi tres trabajadores. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. El olor a ranciedad. Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos.De camino. y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV. inusualmente intenso. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. sus recreaciones virtuales.

debido a la abundancia de moscas. y los ojos enrojecidos. cerrando la puerta avergonzada. Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. procedente de la puerta del cuarto de baño. Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. ¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío.En el despacho no había nadie. supervisados por Pepe. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos. que desde entonces no habían aparecido por el local. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba. pero no supo decirme dónde se encontraban. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. Nazareth salió del interior con el rostro morado. Son personas muy ocupadas aclaró. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día. mosquitos y cagarrutas de rata. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. la frente cubierta de sudor. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. Muy gracioso respondió ella. 158 . Deberías ir al médico dije. Con ella. ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero. Al fondo del pasillo. aunque sí de vida animal. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes.

sólo que esta no fue. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. sólo deseaban vender un producto. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. la que yo había previsto. me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. A veces. 159 . Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino. Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. Sin embargo. eran unas auténticas gorrinas en la cama. puritanas. sino un bofetón y una patada en los testículos. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. el destino. O ganar un voto. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. Y a veces. Según se rumoreaba. No estaba dispuesto a dejarla escapar. las chicas que trabajaban de cara al público.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta. y modositas. en teoría recatadas. ni mucho menos. Cuando lo hizo. los tópicos erraban.

Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. daba que pensar. tuvieras gonorrea o no. era así. En una palabra: olvidar. habían comenzado a colgarme peligrosamente. a través de la televisión. rabioso. Si tuviera cincuenta años. como el pedernal y la yesca. Si no existiera la publicidad. convulsionarse. ni mis testículos. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación. lucían tan lozanos como en el pasado. el asunto no sería nada del otro mundo. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. En cierto modo. pero con poco más de veinticinco. me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. o incluso infiltrándose en mis sueños. De hecho. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño. lo necesitaras o no.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. El orgasmo se 160 . que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús. O en realidad no tanto. Entre los desplantes de María y Pamela. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. Pero sobre todo. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. no habría problema alguno. comenzaba a estar bastante salido. generar energía.

hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y. para ser absolutamente modernos. Y en caso de que no pasaras por el aro.había convertido en la religión panteísta de moda. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano. Había que meterla como fuera. habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. La gente se había metido en esa dinámica. en la chispa de la vida. En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho. La mentalidad empresarial había llegado al sexo. creyéndose los más transgresores de la ciudad. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD. podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. Al ser posible. en agujeros diferentes. Era una cuestión de conectividad. no de sentimientos. Todo era igual de cool y molón. a toda costa y de manera compulsiva. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . igual que los bancos ante un cliente arruinado. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. recién cumplidos los dieciocho. en especial las no lucrativas. mientras que el resto de las actividades.

Con un último estertor. A mis veintiséis años. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda. para mi desgracia). por puro orgullo. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. O me había perdido alguna lección en el colegio. Aquel no era el espíritu. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. acababa de entrar en una especie de coma. En lo que a apetito carnal se refería. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope. De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. Los muy desagradecidos. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior. sólo que además. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. ni siquiera la habían 162 . Estaba sexualmente muerto. sin ganas y de forma mecánica. todavía seguía masturbándome como con quince. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente. Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. Y eso. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa.ideas. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. suponía casi un certificado de defunción biológica. Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. podría solucionar la papeleta. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W.

por otro lado. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. supe que me había puesto nervioso sin motivo. trabajara donde trabajara. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles. incluso cercano. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. en el fondo.abierto y. ¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . Él negó con la cabeza. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. sí. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización. también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. pero. Era un espía. aunque.

y yo. pasando por Nazareth. en cambio. incluidos sus hombres. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. En cuanto el alcalde se marchó. Tardé en comprender que estaban celosos. Todos. Si sigues así. Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas. como los hampones de toda la vida. En las películas de gángsters. pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva. O al menos eso se pensaban. sin comerlo ni beberlo. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida. En la realidad. me había convertido en algo así como su ojito derecho.que estábamos en aquel despacho. me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. Para ellos. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 . No comprendí cómo iba a hacerlo. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa. le importaban un comino. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. algún día llegarás lejos. Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional.

Allí. no se habían parado a pensar. En todo caso. y sobre todo. repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. en Vincent Price. y ya que había anulado mi apetito sexual. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto. La naturaleza era sabia.incluso por encima del suyo propio. yo comenzara a acariciarlo. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. el retrato sería la viva imagen del lado oscuro. me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo. Me quedé de pie. apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla. como yo. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación. y me tomaran una foto. en un chiste. El concejal 165 .

de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. Podía haberle contestado. un cíber. para variar. ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. Tendrán que esperar dijo él. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. Bueno dijo finalmente. Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella. ya sabe. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. lapidario. Su mujer le dio un golpe en el hombro. como si nunca hubiera escuchado la palabra. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. Estaba chateando. Se está bastante tranquilo y tienen impresora. Sí. le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual. Se me ocurrió una idea. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . Telma.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. hay uno aquí al lado. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. Puedo ir a un cíber propuse. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil.

y alguna que otra foto de 167 . aquello no era lo que esperaba. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. pero ya era demasiado tarde. habría podido resistirme a la tentación de fisgar. mi reverso tenebroso. después de tanto lío. no encontré nada fuera de lo común. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. fue lo primero que hice. En mi primer vistazo a sus archivos. De este modo. Realmente. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. y a pesar de la oposición de Montero. seducir desde allí a Nazareth a través del chat. podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado. Belarmino no está. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática. y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. mi doppelgänger. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora. con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. mi némesis. noticias escaneadas. Tenía a mi disposición su ordenador. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. Sólo había documentos de trabajo. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho.rato. Así que.

y con ella. Sabrina. Carmen Russo. Sin embargo. yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. Samantha Fox. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. Todas las contraseñas que se me ocurrían. la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. todas ellas protegidas con una clave de acceso. si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. lentejuelas y música hortera de Telecinco). por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. pero no había forma de romper la barrera.familia. Las Mama Ciccio. 168 . Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. Al final encontré no una. Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. Lo normal. mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos. sino hasta veintidós carpetas ocultas. Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. por accidente o no. con su cara de santurrón.

A mí me 169 . que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. introduzca contraseña”. resultaba inevitable pensar. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. la sección de sexo anal. de bondage. la sección de sadomaso. de negras. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. limpio. seco. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que. de pelirrojas. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. después de echarle un vistazo por encima. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. de que aquel hombre fuera. más listo que yo. sólo que clasificado por temas. la sección de zoofilia. comenzó rápidamente a desasosegarme. La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. de un rifle de precisión. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. Estaba la sección de fetichismo. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. de amateurs. después de todo. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. de asiáticas… vamos. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal. encontré un currículo.

La mayoría eran trucajes bastante bien logrados. Al abrir la carpeta.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. pero también había videos de fornicaciones reales. Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando. desde los clásicos. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina). y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida. la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. Mi pene experimentó una especie de convulsión. en toda clase de suertes sexuales. En ella. actrices. Entre el surtido. Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. En otras. encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. aquel que no podía montarse en un 170 . y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta.

Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. como debe ser. Ahora. de partenaire. de un rito supersticioso. aquel que. lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula. por el contrario. que otra cosa. el panorama era bien diferente. luciendo chorreras y pantalones guayaberos. 171 .medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada. pero se trataba más de una obligación. No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. incluido el propio Rana. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. Lo morboso de la situación. en tiempos. no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. María Teresa lo sabía muy bien. había logrado ser feliz a rachas. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas.

dijo: Avísame en cuanto termines. la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que. Huele un poco mal. hacía lo que 172 . El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. y que sea rápido. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones. gracias a la mesa. Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar. y sobre parte de los documentos de Rana. En su defecto.Eyaculé enseguida. efectivamente. le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas. tengo mucho trabajo que hacer.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que. había caído una densa lluvia de semen. con un chorro largo. Por cierto. Asentí apresuradamente. La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí. espeso y caliente. . ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . pero el concejal seguía sin irse. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado.

pero en cualquier caso. Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. pues tras mis coqueteos con la política-fricción. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento. lo importante no era cuál te tocara. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. no hubo más escenas de sexo o violencia. y al fin se marchó. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. 173 . Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. todavía erecto. donde pese a la adversidad. dentro de la bragueta. Más que una caja de bombones. la vida era una carpeta oculta.me había dicho. que ya empezaba a resecarse. esto es. así que toda vez hube concluido con los dosieres. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. Introduje como pude mi pene. a ensobrar a la sala de trabajo. sí. no sin cierta extrañeza en su rostro. Belarmino sonrío. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. me enviaron a galeras. Pude entonces limpiar el esperma. sino tocarse. me puse en pie y abrí las ventanas. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable.

Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello. cariñosamente. en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana. Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera. por desgracia. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí. 174 . no podía competir. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él. aunque esta vez. desde mi ordenador habitual. me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. Depende de para qué respondí. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde. no había superado recientemente ningún rito de iniciación. ni en calidad ni en calidad. así que me encogí de hombros.

pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla. sugerencias y apreciaciones. Debajo de cada uno de los individuos. Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo. que pudieran ponerme en un compromiso. consistía en identificar a sus secuaces. Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta. A tal fin. De esa forma. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. supe que la estrategia no había sido la más adecuada. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. tenía más que suficiente. Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. molesto. Para el caso. evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido.El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. como Roscoe o María. a mi me daba lo mismo. los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante. Llegué tarde. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 . Parte de mi cometido. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible.

Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. Por lo demás. suponiendo. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. No al menos en aquel mitin. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta. claro. De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible. y comencé a contar sus arrugas. Su discurso fue un auténtico tostón. Me concentré en su rostro. Desde luego. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa. según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. Lo hice en la última fila. desmañado. donde la media edad superaba los ochenta y yo. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. a modo de pasatiempo alternativo. Para entonces. Me maravillé de que aquel hombre astroso. Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . Amadeo aún seguía con su soflama.

recién adecentados para la campaña. Quería verle en persona. No olvidemos que Operación Triunfo. tal vez fuera menos superficial que yo. al margen de todo condicionante ideológico. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. mucha más gente. Mi nombre es Juanjo Calasanz. para no ser menos. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. y concluí que el electorado. sus reviravueltas. después de todo. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. como una aparición mariana. se vio obligado a emularles. o Rosa. Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos. Yo fui el último. O simplemente. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. si cabe. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país. de tal manera que su selecto y senecto auditorio. que el electorado se decantase por él. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. David Bustamante. 177 . Cuando el discurso terminó. con sus rizos de El lago azul. Luego pensé en Néstor Kichner. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío.

En absoluto sonreí. o le había caído bastante bien. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. Amadeo ladeó la cabeza. No me dio tiempo a responderle. para bien o para mal. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Espero no haberle defraudado. Un viejo vociferante.Un placer volvió a estrecharme la mano. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. O mucho me equivocaba. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum. Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran. Perora usted como los ángeles. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. parecía ahora más caliente. que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. entrecerró los ojos. se interpuso entre Amadeo y yo. jamás podría retomar las obras. El compromiso político está demodé. Le contó. su problema quedaría inmediatamente resuelto. a voz en grito. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. Ha sido un discurso excelente. y cabeceó en actitud complacida. si salía elegido. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. precisando asimismo que.

Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. de rostro anguloso y pelo ensortijado. me senté sobre un banco de piedra.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. A la tercera intentona. y en especial con ellas. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta. Un chalado babeante. ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. rugiendo como una hiena en celo. lo confirmaba). en cambio. y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. Roscoe. Después de una breve caminata. Apareció de la nada. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque. Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior. el hombre se abalanzó sobre mí. en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta. Ni siquiera sus cuidadoras. llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto. por pardillo que fuese. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto. y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. lograron calmarlo. Y mi experiencia personal con ellos. 179 . sí lo hizo. en plan pistolero de spaghetti western. izándolo con una sola mano. agarró al paciente por el pescuezo.

donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. Yo sólo soy un ciudadano honrado. endurecí el rostro. No sé de qué me habla. Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. 180 . Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia. que paga sus impuestos.Hay que andar con más cuidado dijo. Le echó un breve vistazo. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. Me quedé pálido. No te preocupes dijo. separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco. sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. yo también he sido espía electoral alguna vez. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. Me sacudí la suciedad de la camisa. Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe.

tienes veintiséis años. De eso nada repuso. hay muchos otros agentes. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. yo también he sido espía electoral. El diez por ciento restante. fuera éste de Judea o no. Velasco. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría. Tu nombre es Gonzalo G. La política. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. es espionaje en un noventa por ciento.Nadie dice que no seas honrado. amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. Y además de nosotros dos. que no te podrías hacer una idea. quedaría a la altura del betún. irónico. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio. Tantos. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. Me había pasado de 181 . Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. pura demagogia. al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. un mero discípulo pusilánime. Recogí mis cosas y me puse en pie. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático.

además de espionaje y demagogia. Como espía del Partido Alfa. no podía creérmelo del todo. En ese caso será mejor que me vaya dije. Era demasiado bueno para ser cierto. te encuentras en una posición inmejorable para ello. trazando con sus labios una sonrisa taimada. Quiero que trabajes también para nosotros. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas. y como sabes. pero al final.listo creyendo que corría más que el fracaso. No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. como de costumbre. pero aun así. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. por eso las busco en las pantallas de cine. el fracaso había terminado dándome alcance. Eso puede que sea cierto reconocí. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. nunca he tenido una vida rica en emociones. En su mirada no había rencor o desconfianza. sino todo lo contrario. aprecio y quietud. amistosa. esto es también un juego. ¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme. Velasco. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. 182 .

así que pensé en negociar. te daré diez euros. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. aparte de emociones. Extrajo una cartera. luego. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. tal vez te podríamos conseguir 183 .Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. Ahora dígame. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo. Sin embargo. ¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. intensificó su sonrisa. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. ¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. por cada día de trabajo. el pago se me antojaba poco satisfactorio. Tendré que pensármelo. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. en el fondo. No es mucho… rezongué. y me acercó dos billetes de cincuenta euros. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije. por contraste. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. Esto como adelanto habló lapidario. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria. La abrió.

con una dicción más o menos clara. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. después de todo. en la intimidad de mi casa. a diferencia del anciano protestón. y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía. entrenar duro. el sector. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. el cuatro esquinitas tiene mi cama. al no disponer por nosotros mismos de los medios. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara.un trabajo relacionado con. era. 184 . era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. pese a todo. era consciente de todo esto. Hasta donde me habían explicado. digamos. claro. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos. Yo. Pero. y una voz convenientemente modulada. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. Lo importante era no pensar. Ambos éramos unos pobres diablos que. tanta diferencia. simple y llanamente. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. Eso si ganamos la elecciones. En otras palabras.

Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. pero si la dejas. igual que sabía. embriagado por mi propia imaginación.¿Habla en serio? pregunté. se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo. Estaba absolutamente indefenso. o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. todo sobre mi vida. O la tomas o la dejas. ¿Becario? repetí escéptico. e igual 185 . Y Roscoe lo sabía. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. Una bacteria en el ocaso de su vida. Serías una especie de becario del tiro a distancia. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. No se trata de una guerra propiamente dicha. por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. pero para ir practicando está bastante bien. así que se va a proceder en breve a su exterminio. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. o parecía saber. Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico.

era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar. Si me lo montaba bien. a veces los mismos. otros. jamás he conseguido vislumbrarlo. las abuelas. a ciencia cierta esta vez. del Partido Gamma o del Partido Omega. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. “espíritu empresarial” y. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador. Ese don del que yo carezco. ya fuera del Partido Alfa. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado.que sabía. así que Roscoe ganó la partida. yo. nunca he sido como los demás. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. simplemente “desparpajo” o “salero”. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos. En cualquier caso. A la hora de regatear. Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. era una propuesta sustanciosa. del Partido Beta. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. además. La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. sin embargo. que no podía rechazar su oferta. 186 . una y otra vez. estimulante y no demasiado exigente.

pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. y gracias a ello. tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos. Por la emoción. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. más que nada.Por supuesto. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. sólo que no lo podía decir por razones obvias). Luego dijo: Seré una tumba. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era. Roscoe rió. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. Incluso Montero. cada vez me costaba menos mentir. casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival. Telma y compañía después de haberles traicionado. Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. En 187 . y también a mi progresiva falta de memoria. en mi opinión. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. recogí mis cosas.

Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo. y en el caso contrario. 188 .ocasiones. lo que nos hacía humanos. Engañar me ponía. más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos. eran la sal de la vida. cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado). en el fondo. y cuanto más profundo era el engaño. En tanto que escritorzuelo. Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. Esos momentos de placer sádico o masoquista. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. Si engañaba. era para disfrutar de dichos instantes y. de este modo. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. si disfrutaba de dichos instantes. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. además de para cubrirme las espaldas. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. pero al mismo tiempo. y más cordiales sus actitudes. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. no podía evitarlo.

iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. Tomé asiento en el escritorio. que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido. Mientras tecleaba. transcribí el veredicto. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo. Luego. habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. concluí la crónica sobre el mitin. Hice ambas cosas con idéntica frialdad. en realidad.El ordenador estaba libre. 189 . Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. Acababa de convertirme en un doble agente de facto. abrí el Word. estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. y comencé a escribir un informe acerca del mitin. pero en el fondo. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque.

había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde). irónicamente.15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio. que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. Ninguno de los presentes se imaginaba. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. Lo bueno de estar en la oposición. se respiraba una quietud ascética en el aire. belicosa y espeluznante. si cabe (como estábamos en una iglesia. tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo. Es decir. era precisamente eso. pensé. ni siquiera yo. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio. donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. que íbamos a salir de allí por patas. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. y que los responsables del conflicto iban a ser. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. la más peligrosa.

ejemplificaba mejor que nadie la bondad. la honestidad. Por desgracia. los anuncios de detergente. como un anuncio de detergente. por el contrario. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones. Él. directo. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. eficaz. Edelmiro Bigardo era malvado. Me pregunté si la propia dirección del partido. como si no le importara demasiado ganar o perder. crápula e incompetente. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. y la competencia. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. igualmente. Lo desconcertante era que. pese a todo. No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. Simple. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez.

e incluso rupestres. en oposición. tal vez movidos por un impulso inconsciente. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. El hartazgo. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública. Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental.espectacular. si se les pinchaba. Eran personas al borde de la detonación. A diferencia de sus adversarios ideológicos. Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. células latentes de mala uva. ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración. en oposición. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. ya que. por tanto. era visible en sus caras. pero estaban allí porque querían. quienes. por no complicarse demasiado la vida. gigantes dormidos. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. los buenos españoles. se encontraban vociferando por todos lados. Aquella gente había venido por su propia voluntad. por no complicarse demasiado la vida).

cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . Los viejos. Palos. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. trataba de introducírsela por la boca.sacaron de dudas. En ese instante. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado. y boinas volaban por todos los lados. insultos. oponían una resistencia salvaje a la invasión. bases fuera! ”. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. no atendió a razones. desde “¡aborto libre y gratuito! ”. botellas. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. Yo observaba la escena desde el último banco. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. lo derribaba con un barrido de su codo y. Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. El resto de los manifestantes. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica. El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. el increpado se subió al altar. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía. banderas. Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo.

Puedo entenderlo de esos vejestorios. Me encogí de hombros. por su parte.entrepierna de un manifestante enmascarado. le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza. San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. pero un chico joven como 194 . ¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. descarnada. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante. Me asusté bastante. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos. de “Nunca Máis”. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. La violencia. así. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo. Los pacifistas. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”. no invitaba en absoluto a participar. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad. cruda.

la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma).tú… me arrojó contra la pared. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza. como siempre. lo hacíamos en inglés. todavía aturdido por el golpe. la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. en su locura antiglobalizadora. Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa. Entre calada y calada. charlábamos sobre tonterías. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. y blandía una especie de cachiporra. Salvo por la cachiporra. ojos de loco. casi dos metros de altura. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. Tenía el pelo rapado al cero. Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas. complexión maciza y rasgos prominentes. por eso de ir entrenando. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. Cuando al fin lo hice. sólo que a diferencia de lo que era habitual. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso. emergió de entre las sombras y. y a que. De pronto. más de dos años atrás. Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. reconocí una silueta vagamente familiar.

Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí. tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial. 196 . ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. era bastante probable que ahora. salvo mi agresor. pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera. En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca. Empecé a sudar con fuerza. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies. Ya. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. ¡No! ¡Por favor! exclamé. Desde aquel día. claro ironizó. Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. me rompiera los dientes contra la tarima. pero sólo por un par de segundos.a lo largo de su historia. con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz.

y. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. se había merecido todo eso y más. me apoyé sobre la fachada para respirar. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. me contraje sobre mí mismo. una vez fuera. era casi un milagro. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. espeso y dulzón. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. o si se encontraba. Cuando abrí los ojos. y maldije a San Pancracio. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. con sorna.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. resistir el ataque. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. las brechas en la cabeza. yo no podía verlo. cubierto de polvo. con ellos. Pensé que había algo de razón en sus palabras. contra todo pronóstico. y los ojos a la virulé. Y yo. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. Miré hacia el cielo en señal de gratitud. Eso. a gatas. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla. Salí como pude de la iglesia. Y mucho menos. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 . Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. por gañán. pues el viejo le había atizado bien. Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima. en nombre de la paz. El Partido Beta había logrado. Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. San Pancracio no me había abandonado después de todo. pero de todas formas. Grité de dolor.

Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. con mis riñones. La culpa la tenían las películas. pero en cuanto recuperé la visión. Me quité las gafas. El guardaespaldas. pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. Acababa de ser político. El joven. Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. Juanjo Calasanz. Si nadie hacía algo para evitarlo. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes. 198 . que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo. Echaba espuma por la boca. me entró un escalofrío.lo habían rescatado. Escuché un par de golpes. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense. El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. sonido de cadenas y un trote acelerado. En concreto. terciar en la confrontación. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. Whitney Houston. Luego volví a pensar. de una manera un tanto irreflexiva. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca. un forcejeo. En especial. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo. Tanto o más que él. resolví. hecho una fiera.

lo que sea gruñí. No había nada de idílico en él. claro. El planeta sería un lugar mucho mejor. Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día. Mejor así hablé finalmente. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. Se rascó la sien. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. un humilde espía electoral. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. sin barba ni poderes mágicos.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada. No lo contradije. así que suspendí de inmediato la fantasía. pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted. En su opinión. lo que es lo mismo. en un Rasputín de baratillo. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . escrutándome con desconcierto. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. Por usted. al menos para usted. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. que. era a él mismo. y yo. me había portado como un hombre de verdad. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. pese a todo. más bien al contrario. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. En un mundo perfecto. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos.

como repetía una y otra vez Spiderman. Hasta que llegara ese momento. Si. una parodia en origen devenida de pronto en modelo. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable. no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme.medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz. todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. 200 .

fingiendo ser un seguidor inofensivo y. me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. Por las mañanas.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. Había leído tiempo atrás. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . por la tarde. me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas. además de recopilar información útil para sus adversarios electorales. al mismo tiempo. iba a la sede del Partido Alfa. ¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. y titulares por el estilo). en ocasiones. más asco que el Partido Beta. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. según mi estado de ánimo. luego. y entre medias. compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. El Partido Alfa me daba. tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

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soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

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éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

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17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

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embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

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de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. se convierte también en una verdulera. ellos lo tendrían bastante fácil para responder. Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. pueden cebarse con su avanzada edad. en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo. acusándolo de senil. de viejo verde. es que no he dormido mucho. Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. El alcalde apareció poco más tarde. Tengo un insomnio galopante. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral. leyó mi 207 .Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. claro. se puso a escribir un discurso al alimón con su marido. con todo el respeto para las verduleras. no es nada reaccioné a tiempo. pero entonces. Telma tomó nota de todas mis propuestas y. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. por un lado. y no me lo tomen a mal. al rato. por otro.

Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final. decidieron darme el día libre. y le pedí a mi padre que abonara el importe. En recompensa. todavía sin creerme del todo mi propia suerte. por la ciudad. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. Te necesitamos fresco para mañana. y montó en cólera. de acuerdo con mis instrucciones. Le dije al conductor que esperara. y salí a la calle. 208 .texto. llamé a la puerta de casa con los nudillos. le pareció demasiado moderada. La cama me recibió con los brazos abiertos. implacablemente. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. Asentí tímidamente. pero estaba claro que tampoco le desagradaba. que antaño me hubiera parecido ridícula. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. en el fondo. Vete a casa. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta. Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. El trabajo me resultó bastante agradable. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero. Aquella cantidad. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha.

jugar a videojuegos. repartir propaganda o etiquetar sobres. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. tampoco es que me robaran mucho tiempo. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país. de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo. escritura de crónicas falsas. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta. a partir de entonces. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales. Le daba igual redactar textos que pegar carteles. e ir al cine. asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos. ya llevaba más de veinte años viviendo en España. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. De este modo. aunque a decir verdad.18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo. siempre que se avecinaban comicios. donde se unió a todos mis 209 .

pues seguía sin ser santo de su devoción. El concejal no opuso demasiada resistencia. se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . Le inquirimos de todo. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. así que allí me senté. que en su ingente sabiduría. Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo. Su mujer. La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. Yo le dije que no se preocupara.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. del viejo Marcelino. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga. por el contrario. por fuerza. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella. tenía que responder a un deseo expreso del destino. Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades. sino que. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. Había un sitio libre justo al lado de Anuska. El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa.

sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos. cocinándose poco a poco al vapor. con su pañoleta roja. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. Maya. nos dijo que ya estaba bien. Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos. Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. así que os recibirá sin problemas. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas. una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. por lo que 211 . Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio. el sueño de todo hombre hecho realidad. Escuchad. Su soflama nos lleno de desazón. y que Santa Claus no existía. Le caen muy bien los españoles. pero también en la sauna. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. inevitablemente. (por algo se había ido de allí). su vestido regional. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia.

212 .titubeó antes de darnos el papel. Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones. Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. en medio de un silencio sepulcral. ya no la necesitábamos.

trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. Podría. quedarme a vivir en el país. No podía dejar de pensar. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora. incluso. en fin. diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. paladearlo.19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. con suerte. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. viviendo. muñecas de faralaes. agazapado en la oscuridad de mi habitación. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape. pompones. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. y recetas de paella a los oriundos del lugar. Allí nadie me conocería y. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 . ni yo mismo me acordaría de quién era. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo. en campos nevados. agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki. como un enfermo terminal a la muerte. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles.

dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad. Si le echaba valor al asunto. Si fuera un ordenador. desperdigados sobre la acera. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días. tenía cincuenta y dos años. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines. Tras una ducha. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. Lo noté preocupado y taciturno. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. llegué hasta la puerta del local electoral. me sorprendió la mañana y volví a la vida real. un vaso de leche.empezar de cero. A cada segundo. me hubiera colgado. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. Y entonces. Según Pelayo. Yo no la conocía. se me ocurría una nueva idea. Todavía no había llegado ninguno de los jefes. Pelayo llegó un poco más tarde. una caminata más rápida que de costumbre. Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. y algún que otro traspié. pero como me fiaba 214 . Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero. El corazón se me desbocaba.

Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado. pero no pude reprimir una carcajada. como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. le dije que no. es que es muy golfa. y a los cinco minutos me la 215 . además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL. La tía me gusta explicó. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular. O no quería que le saliesen. … no me hace sentir especial. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. (significando las equis lo mismo que en los sex shops). Me miró cara a cara por un momento. su preocupación no tenía mucho sentido. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. El problema es que… No le salían las palabras.bastante del gusto de mi amigo y. a sus cuarenta y pico años de edad. Yo así no puedo concentrarme. Incluso a Rana. en más de una ocasión. Le entra a todo lo que se mueve. Había escuchado de su propia boca. Sencillamente. Ayer me tocó el paquete. Traté de evitarlo. lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. sí. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo. Es una mera cuestión de morbo. quién. no terminaba de comprender dónde residía el problema. Me gustan guarras. lo juro. ¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío.

correrás el riesgo de perder tu virginidad política. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. ¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos. pero no en espíritu. no para que me psicoanalices. Tiene que existir otra alternativa. sinceramente. esa tía es también una profesional de la política. 216 . Apliquemos el pensamiento inverso. en serio. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. terminarás entrando también en el juego democrático. olvidas que aunque se trate de una golfa. No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. De acuerdo. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse. y eso difícilmente puede cuajar. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. Viva la originalidad… No. ¡Ya lo sé. Si te la cepillas. Con las medidas profilácticas adecuadas. Si entras en ella. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse.

Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica. de lo contrario. Ella no podría echarte en cara el desplante. Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. ¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó. como de costumbre. hoy no ejercí de contrapunto racional. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . Cuando quería. aunque participe en las elecciones. La conversación me animó bastante. ¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. aunque no puedo garantizarte nada. una especie de talento innato. llegó a una conclusión alborozada. se descubriría. Finalmente. Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. La idea me gustaba.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. seguiré siendo un mercenario hijo de puta. a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. Así.

ya que. Di un respingo. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder.buenrollista. tomé asiento en el despacho. me conecté a Internet. o en la seguridad con los que los pronunciaba. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. le darás poder a tus dudas”. seguía provocándome escalofríos. En cuanto a mí. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. Hola dijo. aquel rostro pálido. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. a decir verdad. pero aun así. pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña. subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. 218 . ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho. A fin de cuentas. A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. si en los consejos propiamente dichos. que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. huesudo y ojeroso. de buenas a primeras. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña.

La salud. Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total. Como tampoco tenía demasiada prisa. que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros.No sé. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. Si no te cuidas.com para 219 . por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. El amor te tratará mal. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos. Luego dio media vuelta y desapareció.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. Soltó mi mano. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda. morirás joven. enarcó las cejas de manera antinatural. que estaban gélidas. sobre todo digestivos y respiratorios. Mi matrimonio de concejales favoritos. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad. pero eres muy vago y dependiente. www. En general. entraron en el local pasados unos veinte minutos. acepté. ni una pareja estable. No tendrás ni un empleo estable. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación. también. Tendrás graves problemas. tomó mi mano entre las suyas. ni hijos. Tuve que visitar una página web llamada relajarme.

Telma y su marido me comentaron que. gracias a mis ideas. la voz de los supertacañones oficial del partido. por aquel entonces. tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). hicieron unas cuantas llamadas y. con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. a su término. el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. como tales. con conciertos. tenemos un problema dijo Telma. y no hay manera. como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil. No les interesa lo más mínimo lo que 220 . empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. con obras de teatro. sonriente. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. Necesitamos calar en los votantes jóvenes. y. Enseguida se quedaron bloqueados. no se les podía culpar de nada). pero no sabemos cómo hacerlo. así que recurrieron a mí. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad. Velasco.

en serio. así que adopté una actitud más circunspecta. En cualquier caso. Tú. Ahora huyen de nosotros como de la peste. sólo subliminal. que eres joven. que no cierre hasta las siete de la mañana. respetuoso. Los concejales se miraron el uno al otro. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma.tenemos que decirles. Se lo garantizo. no demasiado convencidos. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada. como bien saben. Protestábamos. era una parte esencial de la vida universitaria. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. En nuestra época eso no pasaba. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. pero ellos la digirieron sin mayor problema. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. Lo clandestino nunca pasa de moda. Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. Mi rotundidad los descolocó. No. a ser posible. el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. tendría que ser una fiesta sin alcohol. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear. 221 . y.

Y lo más simpático del asunto era que. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. en espacios sociales de tamaño más reducido. o podría llegar a tener lugar. Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta. no al público vigoréxico y metrosexual.¿Sin alcohol? protesté. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. Tiene razón rezongó su mujer. como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. de pronto. Aquel día. Él la miro algo enfadado. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar. El concejal estaba a punto de decir algo. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. no había otra a la que le importara tan 222 . Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. acusarán el golpe. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. ¿Vigo qué? repitió Telma. de entre todas las personas de la faz de la tierra. Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Es cierto.

Aquello no era lo que realmente quería. me desollaba por fuera. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas. lo cual. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. pero algo. Para bien o para mal. me hubiera ahorrado bastante trabajo. y lo cual. no fue así. una especie de 223 . en un tuerto entre los ciegos.poco como a mí ambos partidos. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión. Sin embargo. La rabia me consumía por dentro. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. en cuanto a mi respecta. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia. me imagino. por lo que había luchado tanto tiempo. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. en un pequeño dios. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. ni mucho menos. Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. complacería a gran parte de sus personajes. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. este libro no habría llegado jamás a existir. De modo que. Por suerte para el mundo.

se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. dentro de mí. 224 .corazonada flatulenta muy. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. al igual que Conchita Velasco. no me aguardaba ninguna chica en camisón. en lo que a potencial surrealista se refería. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que. me sugería que. poco a poco. a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. y me fui a casa. guardé el archivo en el disco duro. el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. En el espejo de mi habitación. Puse punto y aparte. muy.

Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. enardecido por el éxito. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. El candidato. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila. Sólo quería fundirme con la gente. A priori. tomar notas y desaparecer. así que decidí. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa. tras abrazarme con gran alegría. reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. a varios empresarios locales y autonómicos. no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero. con lo que. y todo lo que dijo a continuación para 225 . en mitad de la ovación final. no se dio cuenta de ello. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido. Lo hice más que nada por educación. excepcionalmente. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia. pero para mi sorpresa. e incluso a su familia. aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado. llenaron hasta la bandera. al mismo tiempo. Y lo hubiera logrado si Amadeo.

pero no demasiado. De este modo. tal y como pintaban las cosas. y como sabían que.introducirme en sociedad. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. Desde el principio. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino. se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. con los cristales ahumados y tapicería de cuero. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos. sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. Aun así. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. la publicidad no sería nada buena para ellos. Me decanté 226 . Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos. En realidad. Pusieron. con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas. mantuvo ese mismo tono laudatorio. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. no le agradaba en exceso. no era una excusa. El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. con todo. pero. de no invitar a sus colaboradores electorales.

Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. bienes inmuebles o eventos. El ambiente era impresionante. Uno de ellos me dijo. sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. controlaban el acceso al recinto. desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos. ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. ya fueran personas. Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. que aquello era una fiesta privada. música y vajillas entrechocando.por un asador castellano de alto copete. me hizo enseñarle el carné de identidad. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa. En cuanto salí del vehículo. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. como una marca de agua. Cuando lo encontró. Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. En la puerta había multitud de coches aparcados. corbata y gafas de sol. donde sólo iban los nuevos ricos. que me largara. me encontraba en la lista de invitados. de donde salía un barullo considerable de voces. casi todos de alta gama. 227 .

¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último. no pareció percatarse de mi presencia. algo realmente extraño en los de su oficio. Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. Me puse de muy mal humor. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios. Pero. señor Rana. en cambio. pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. Belarmino Rana. si no me cree dije. como si no tuviera claro si bromeaba o no. que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . Él. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. pero seguía sin ceder.Consúltelo con algún concejal. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura.

Se lo comenté a los vigilantes. respiré hondo. donde probablemente. lo cual. me armé de valor. En ocasiones. y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio. Sin embargo. por ejemplo.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. Si algo tenemos los españoles es que. No tardé en llegar a un enorme comedor. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. No encontré ningún rostro familiar 229 . Nada más entrar en el palacio. y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. no restaría mérito al asunto. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. pese a todo. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. para dármelas de gracioso. hacen de nosotros un pandero. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente. Como supuse que no.

beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. y. No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. La concejala me saludó con amabilidad. con mayor amabilidad aún. Discretamente. Para encontrarlos. los votantes. que aquella gente sólo eran las bases del partido. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. En el fondo. 230 . Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos. probablemente. apurando botellas de champán. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. Nadie más pareció advertir mi presencia. me acerqué hasta el asiento de Telma.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. Comprendí. así. era mejor así. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros. me preguntó cómo estaba y. aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro.

se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. seguía teniendo sus privilegios. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas. como miembro de las listas.Siguiendo un nuevo pasillo. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. quien. El problema era que Diego. así que le pregunté a una camarera por mis compañeros. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. ídem de ídem. llegué hasta los fogones. No sabía por dónde continuar. todavía más largo que el anterior. como más tarde me confirmaría. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina. por un lado. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 . llegándolo a mirar con devoción. En un rincón. sin enterarse de nada. No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. Mari Pili no le hacía mucho caso. pero Pamela. y Mari Pili. de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. por otro. increíblemente. la muchacha de las cejas frondosas. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel. reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él.

sí lo hacía. y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. como quien no quiere la cosa. y lo que quedaba. La única opción que me quedaba era la borrachera. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. La falta de alternativas. un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. Por fortuna. patatas fritas aceitosas. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. más de media hora. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. todavía muy reciente. Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. convenía ser precavido. pero ya apenas quedaba nada. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. 232 . En ese tipo de situaciones. podía convertirme en un tipo impredecible y. un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. Traté de refugiarme en la comida. Me tomé mi tiempo. dos salchichas bratwurst ya frías. El acierto estaba en que no cabía duda de que. trozos revenidos de chorizo. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. me condujeron finalmente al servicio. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. y un cuenco lleno de pistachos.

sin embargo. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. sus dientes amarillos. y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. sino porque alguien entró en el baño. Traté de zafarme. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. pero no porque hubiera atendido a razones. ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta. ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo.¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea. 233 . retomando sus toqueteos. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. Sólo quiero hacerte bien. donde el aire no era precisamente primaveral. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. A ella. Me incliné ligeramente. Echó el cerrojo. no le importaba lo más mínimo. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. Se escuchó un portazo. No seas tonto se resistió ella. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. ¡Cállate! volvió a besarme. si su lengua rasposa. No supe qué me estaba dando más grima. Se detuvo. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos.

Te votaría.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. Por debajo de la puerta. ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna. (y tenía toda la pinta de que así era). Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza. ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. Confiaba en que fuera lo segundo. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. a secas. Pese a lo absurdo de la situación. ya en jaque. esta vez sí. nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . Me entró un ataque de risa tan grande que. desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. Di un respingo sobre el retrete. En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. Mari Pili estuvo a punto de caerse. lo cual significaba que todavía había esperanza. así que le ofrecí mi mano para levantarse. De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación. lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil. yo seguía siendo un caballero. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . Eso.

algo enojado. Era imperativo contrastar la información. sorprendidos. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. Le pregunté a Mari Pili. a lo largo del arcén de la carretera. La dejé hacer. Además. si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver. por mucho que maniobrara por allí abajo. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda. tenía claro que. de modo que silbé. me despedí con un ademán. en voz baja. me encontré con Diego. Estaba realmente abatido. y puse pies en polvorosa. Fuera. Se encogió de hombros. Le dije que no tenía ni idea. según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 .horteras. dónde se había metido todo el mundo. Cuando los amantes elevaron la cabeza. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. Poco más tarde me encontraba caminando a solas. que se preguntaba. no conseguiría escamotearme una erección. en mitad de la noche. como así ocurrió. pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. Desde una perspectiva cenital. hicieron saltar por los aires toda posible duda.

236 . como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. única y exclusivamente. y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy. de destrozar algo. Tenía que entrar. de gritar. que en un individuo de mi apostura. de lo inaccesible. en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. logré contener todas mis ansias. Por si fuera poco. como si Marcelino así lo hubiera previsto. pero nunca lo hizo. la desmadrada revista Gozo. Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. concentrándome. el Penthouse y. pero. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia. de lo oscuro. a pesar de los pesares. A partir de entonces. Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. me quedé con las ganas. Esas ganas. Todas las señales encajaban. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. cuando nadie miraba. Era una sensación muy desagradable. salido de las entrañas de lo pedestre. Me asaltaban las ganas de llorar.

Perfecto. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. grandes pechos y un buen culo. Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. Rudas. Le pregunté cuánto cobraba. por si las moscas. Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. Aun así. con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada. en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal. Antes de asentir. Las señoras prostitutas. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas. se convirtieron en temor y. daban incluso más miedo que los camioneros. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa. Ella me dijo que sesenta euros la hora. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco. Además de que tenía dinero de sobra. Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes.con el tiempo. 237 . Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. Lo aceptara o no. el más cercano a la puerta. ese temor era ya canguelo del crónico. No me arredré por nada de ello. por su parte.

se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta. mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. ya por último. que en el fondo todo me daba igual. Lo intenté. En esas condiciones. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. Debes ser un chico inteligente”. lo intentó con la boca. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. que no había nada de litúrgico. en el sentido más literal del termino. y ya no se le levanta. 238 . mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. Ya a la desesperada.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. y decía con su perfecto español: “a tu edad. tal vez su manera de eludirme la mirada. Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra. también. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. Los resultados fueron igualmente fláccidos. era difícil pensar en sexo. acudió completamente desnuda a echarme una mano.

había comenzado a llover. ya me voy.Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada. Fuera. 239 .

Ahora bien. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo. y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. yo mismo me había metido en aquel lío. Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera). impregnándome de su mugre. si ya había apestado a podrido desde el principio. ya que prácticamente me encontraba solo en el local. era de terminar todo cuanto empezaba. ya fuera por desidia. así las cosas. El hartazgo me condujo al pasotismo. por resaca. y esperar sentado el fin de la pesadilla. Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. era pasar de todo. y el descuido de mis responsabilidades. Ninguno de los concejales apareció por allí. el pasotismo al descuido de mis responsabilidades. tirase de él. al miedo a perder el control de la situación.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). en un movimiento pendular imprevisible. Lo dejaron todo en manos de Nazareth. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo. o por chulería. y de si algo podía jactarme. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. Lo más inteligente.

Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa. consumido por el aburrimiento. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”. para detectar nuestra propia condición de maquinadores. La gente como nosotros. así que el sueño no duró demasiado. Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. se reconocía fácilmente. al igual que los perros. bastaban un par de 241 . Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. que ocultaba cosas. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. A lo sumo. Entonces. pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. yo también ocultaba muchas cosas. y de Pepe. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador. no era necesario que nos oliéramos el culo. que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. Luego me retrepé sobre el asiento. Al fin y al cabo. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva. El único que seguía por allí era Germán. Era libre para hacer lo que me diera la real gana.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. Antes de la segunda canción. pero supe. que algo raro estaba pasando. supuse que a causa de su cojera. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. que también tocado por las secuelas de la jarana. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto.

Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. y repuso secamente: Sí. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. Después de Rana. es verdad. Bueno. Él retiro sus ojos de los sobres por un instante. en el número doce de la lista. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. dicen. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. ¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. Nunca me hubiera 242 . Sólo estaba calentando. escrutador. tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible. como un triunfo personal. los hendió en los míos. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. Efectivamente. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. En cierta manera. Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo.

¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . Por mi gesto de desconcierto. aprovechando la ausencia del resto de la gente. ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán. supo que no había captado el mensaje. La recogí y me puse a leerla. hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta.imaginado que. así que dijo: Observa bien. ¡Muy bueno. No seas burdo me espetó. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. y. Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. e introdujo la suya. Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. en realidad. retiró la papeleta original que había en él. Era como si de repente. Era exactamente igual que la anterior. sí señor! exclamé entre carcajadas. percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. sino el décimo segundo. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. menos aun. ¿Como cuáles? inquirí. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido.

Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y. casi con total probabilidad. Él sonrió. 244 . buena parte de los días anteriores. Los camaradas estamos para ayudarnos. Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas.

con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero. formado por el chico de la mirada torva y Diego. Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. 245 . pero digno de confianza en cualquier caso. en cuanto entré por la puerta del local electoral. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte. El día.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. acompañaba bastante para ello. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y. La suerte volvía a estar de mi lado. donde podría respirar aire fresco. tal vez. inevitablemente. un poco mostrenco en mi abnegación. necesitaba de mucha mano de obra. a excepción de Pelayo. nos acompañara en el viaje. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. Tanto sacrificio desprendido les llegó. al corazón. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes. sino un poderoso y noble aliado. el segundo. casi con aplausos. según les dije. por tanto.

con indiferencia ante el sobre con el voto. no por estar formado por un solo hombre. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico. Muchos. ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos. como si fuera cosa del diablo. y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. Germán. una pegatina. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. en su mayoría abandonadas. estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. y el tercero. nadie había visto un ordenador en toda su vida. Así. menos letal. un bolígrafo. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. 246 . con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios.donde militaban todas las chicas.

jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. Y lo peor no era eso. soltándonos a los perros en represalia y. la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho. podía contenerse en un CD-ROM multimedia. el de no considerarla. otros. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. por 247 . un disco que brillaba con un agujero en el medio. En aquel aspecto. y las necesidades reales de éste. buscándole usos alternativos al CD-ROM. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. completamente gratis. o en otras palabras. como por ejemplo.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. los más ingeniosos. como si fuera un archivo de video. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. juguete para perros o tope de cancela. un estado mental. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo. habían crecido demasiado. complemento fashion para espantapájaros. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. De manera nada metafórica. Si tal y como decían los manuales de persuasión.

vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo. a defecar y a estar tranquilo. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. reivindicar el derecho a comer. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores. Pelayo y yo. siendo fraternalmente iguales). infructuosamente. divertido. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. incluso con Pepe. que gozábamos como enanos del humor absurdo. los humanos. Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida. no? Vegetarianos. que era lo que acababa de hacer esa vaca. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo.deformación profesional. ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. durante siglos. unos performancers dadaístas de gran proyección. Cuando nos marchamos. gracias a ello. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. no tuvieran una pizpireta 248 . Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. en mitad de un campo de remolachas. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. aunque también. feliz. no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. Fue un día relajante. preferimos centrarnos en esta última apreciación y. sin mover las manos ni los pies. salir del trance surreal. en el momento de responder. o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar.

contestarían. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal. Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. la vaca ni se inmutó. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. Aquellos bóvidos del diablo. Si me equivocaba en mi apreciación o no. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco. mediante un tiro en la cabeza. ¿Me estás hablando a mí. Entonces. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. y no minando sus autoestimas poco a poco. sólo el cielo lo sabía. se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. gozaban de una suerte envidiable y. 249 . mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa. a través de contratos basura. en consecuencia. ¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que. sin dudarlo.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas. tenemos el mismo destino. tanto las vacas como los humanos. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola. pero en el fondo.

nos alejamos unas cuantas manzanas. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. para agilizarlo todo un poco. Salí del local electoral con Pelayo. lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y. o lo que es lo mismo. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. ya que toda procedía. en su mayor parte.22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información. del despacho de Montero y su esposa. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo. Desde allí abrí mi cuenta de correo. cierta independencia. y entré en el primer ciber-café que encontré. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 . Afortunadamente. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos.

habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono. Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. (más torva que nunca) y de Diego. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. al alcalde le había gustado la propuesta. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. buena parte del mismo físico. unas siete horas más tarde. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. pero aún nos quedaba mucho trabajo. teñido de rabia. así que el 251 . se convirtió en una de sentido único.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. y con el noventa y cinco por ciento sobrante. redacción y producción editorial. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. En primer lugar. víctima de un exceso de colesterol propagandístico. nada común en mí. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña. Sentí escalofríos. En segundo lugar. lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. sobre todo. Según parecía. estábamos extenuados. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. irónicamente. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. porteando cajas repletas de “información de carácter político”. de modo que seguimos. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. Para cuando terminamos.

pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. Me dijo que sin problema. más de ciento cincuenta. ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. que acababa de abrir. amigos y conocidos. a un notable grupo de mendigos alcohólicos. Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . sólo que de una manera un tanto particular. En lugar de echar mano de mis familiares. y yo. sino que se necesitaba una invitación. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. que él estaba de parte del Partido Alfa. Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. Sin embargo. a los colaboradores en la campaña. diez. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible. Miel sobre hojuelas. la entrada al sarao no era del todo libre. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. y a los descerebrados residentes de una casa okupa. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo.

todos los partidos salían a la calle la víspera. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. de que habría conflicto en ella. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. cada muro y cada panel. convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria. Si veis que se puede montar algún lío. y no de lavado de cerebro. lo cual. dejadlo correr. (por eso era una jornada de reflexión. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. y de que iban a pasar multitud de cosas. entre el ensanche y la calle de los vinos. una vez dentro. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. chicos.rotundo. como el resto). antes de la jornada de reflexión. tampoco dejéis que os avasallen. situado a las puertas de la alameda. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final. A Pelayo. y por tanto. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. Pepe nos informó. Al fin y al cabo. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 . no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. pero por supuesto. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato.

aunque. Cuando llegamos a nuestro destino. pensaba 254 . Nos saludaron amablemente. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral. y que luego empapeláramos la nuestra. Según él. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. habían llegado los del Partido Beta. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba. hasta el panel estaba inmaculado todavía. Me pareció una buena idea. en lugar de una práctica ridícula de última hora. como no iba a tardar en descubrir. Diego propuso que dividiéramos el panel. por otro lado. Al contrario de lo que había dicho Pepe. les explicamos lo de la subdivisión del panel. más o menos lo de siempre. el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. o al menos. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato. De hecho. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. de unos doce metros de largo. Daba gusto trabajar así. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. que en absoluto parecían excitados por la situación. Abandonamos el local a las doce menos veinte. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes.Hablaba como si aquello fuera una guerra. una partida de Risk. Mientras trabajábamos.

255 . se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario). avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles. Uno de ellos. hasta plantarse justo frente a nosotros.decirle cuatro cosas al respecto. mientras que con su propio pie. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo. golpeó al otro en la canilla izquierda. Ayudado por su compañero. en parte. pero estos salieron rápidamente del interior. dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente. nos apartó de un manotazo. Yo me quedé boquiabierto. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. Pelayo gruñó. A diferencia de un servidor. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. En parte. por su fanatismo a todas luces desproporcionado. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel. Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. de aspecto igualmente desmañado. porque aquellos tipos parecían peligrosos.

Eran dos contra uno. por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn. y tú. el Partido Beta. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado. reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . Con todo.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. se me escapó un par de veces. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. ¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron. entretanto. en un duelo de rodillos espectacular. mamarracho.

Pese a que ya eran más de las doce. Le contamos lo que había pasado.el ataque Pelayo. tomó nota de todo ello en un cuaderno. Estábamos todos: Pamela. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo. el espectro japonés. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato. ¡Ya casi lo tenía! protestó. la película había llegado a su fin. y la anagnórisis o sorpresa 257 . que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. Germán. a todos nos dio un poco la risa tonta. donde Pepe. frustrado. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. el chico de la mirada torva. Luego regresamos al local. Incluso a Pepe. Mari Pili. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. ¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. Diego. la joven de las cejas frondosas. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. y huyeron en él tan rápido como habían llegado. Pelayo y yo. Para muchos.

de Maya.final. lo único que nos separaba de Laponia. 258 . y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba. Sólo había que tener un poco más de paciencia.

Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior. Nada cambia. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos. estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. La realidad. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina.24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. Por ello. y también que. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. en cambio. una vez concluida la campaña electoral. nada evoluciona. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 . a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña.

como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. en contra de nuestra voluntad. terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. era igual de vulgar. si bien se percibía mucha reflexividad. ¡hay que ver cómo son las cosas!. Más bien al contrario. y por ende. Todo lo que queríamos era ver tiros. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 . ramplón y anodino. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz. Nosotros no íbamos a ser menos. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día.tareas absurdas. Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. de los hermanos Wachowsky. Por las calles. pero al final. explosiones y efectos especiales de última generación. Como patán que era y aún soy. que si robar en los grandes almacenes. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala.

La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. al ser posible. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa. nuestra bat-señal. Eran. Matrix podía esperar. El Partido Alfa nos necesitaba. dos días más tarde. quien nos miraba 261 . Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado. los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. y acudimos a la llamada. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello. (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia).despropósitos retóricos. abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales). lo comprendiéramos. pero para ser honestos. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. claro). desconocida. en su mayoría. junto a nosotros. a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. (siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa. La sede del partido estaba llena de gente. Era Nazareth. Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. su Power Point.

lo de ser interventor consistía. con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. ya os apañaréis como mejor podáis.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. teníamos información de sobra. esencialmente. que habían visto todas las películas de Charles Bronson. pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded. Hasta donde habíamos comprendido. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones. Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. Steven Seagal. necesitaban saber para impartir la ley. Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada. Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros. 262 .

por razones obvias. independientemente de su ideología. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices. el segundo. de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos. los interventores del resto de los partidos. Y más de uno. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna. de tal manera que todos nuestros amigos.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. y el tercero y tal vez más grave de todos. El presidente. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel. el guardia de seguridad. porque tenían la impresión. El ritual democrático 263 . sino por necesidad. y los votantes. condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. los vocales. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo.

tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas. A excepción. avalaban mi teoría. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta). y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. En un entorno así de litúrgico. cuándo me lo inquirió. después de casi seis años. bajo los efectos de las drogas. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. como si se tratara de una hilera de comulgantes. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. por supuesto. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres. o de que una pareja de adolescentes. de las que protagonizamos Pelayo y yo. lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. pues aún hoy. las cabinas para votar de aspecto confesional. Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas.se había sacralizado tanto que. casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma. 264 .

El apoderado del Partido Alfa. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. se plantó delante de mi mesa. asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. optó por esto último. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia). junto con Pelayo. cuando Amadeo Perlasca. Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 . el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa. un amigo de Montero. muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. sobre todo cuando. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla.La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. Era la única persona de todo el colegio. Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. por protocolo. incluido yo. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. durante la pausa para la comida. que sabía lo que estaba ocurriendo. aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. Finalmente.

tenéis que votar. tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. Ambos temíamos que existiera. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich. en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. interventores y él mismo. largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. Pelayo emitió. Pelayo y yo nos miramos a los ojos. Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. En agradecimiento. Vamos. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico. Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales. tal vez hubiera muerto allí mismo. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo. un estentóreo. Tuvimos que explicárselo. efectivamente. Nosotros no votamos dijo Pelayo. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos. Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. a 266 . ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. La tercera y última anécdota. impertérrito.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. nada más recuperar la consciencia.

Somos interventores.depositar un voto en la urna. A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. Es una cafrada propia de cavernícolas. No tiene sentido. El presidente se rascó la sien. puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. velando complacido por sus propios intereses. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo. a quien el resultado electoral le importaba un comino. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. sólo que a diferencia de nosotros. No le sentó muy bien. 267 . nervioso. Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado. lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera. Tenéis que votar ordenó en tono censor. Era el único. Le guiñé un ojo en plan socarrón. además de nosotros mismos. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme.

al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos. de ahí. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. La constitución nos avala. Rana y el apoderado). Pepe. por turnos. que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa. tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. Todos trataron. De modo que. y no pienso postergarlo más. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. Belarmino Rana. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa. El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. En el momento de mayor agitación. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. A continuación.

Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. que todo nos daba exactamente lo mismo. La tortilla no sólo se había volteado por completo.firmeza inquebrantable de nuestros principios. la humillación y la sed de venganza. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. el prurito en el ano del Partido Alfa. En 269 . de ahí no saldría nadie. algo de lo que no todos por allí podían presumir. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. salvo a nosotros. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. los problemas con el reparto de propaganda. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros. Éramos al fin los pioneros en algo. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. Habían tardado demasiado en comprenderlo. pero en especial. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo. Los primeros exploradores del descaro electoral. sino que había dos huevos podridos en ella. la fiesta reventada esa misma noche por okupas. pero en realidad. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores. Keyser Söze ya no estaba a su alcance. Ahora bien. los oxiuros de la democracia. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza.

“el futuro que estabas esperando”. con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. y detrás de éste. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. el resultado cambió. pero tampoco hubo consenso. una verdadera garantía de futuro. Aquella era la mejor prueba de que. le siguió de cerca el Partido Beta. obtuvo dos votos. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. y en su lema. las cosas encajaron finalmente. (como eran las más madrugadoras. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. venía el Partido Gamma. Con el cierre del recuento.el segundo. y al igual que 270 . y en el tercero. cierto. en el fondo. pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. el Partido Epsilon y las demás minorías. a una distancia ya más considerable. el Partido Delta. Ramón Taboada. con su partido Omega. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. sus papeletas se habían quedado en el fondo). sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos.

o el gremio de abogados. el Equipo A. éramos unos sentimentales. 271 .otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro.

Los carteles pegados. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer. el resultado hubiera sido el mismo.EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. el único porcentaje que había variado era el de la abstención. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. en beneficio o perjuicio del Partido Alfa. por el 272 . estaba en manos de una minoría que. siempre a la alza. el destino de esos mismos ciudadanos. molestar a la gente. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. en gran medida abstinentes políticos. Así. Si no hubiéramos movido ni un dedo. los folletos y CD-ROMs repartidos. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia.

pero por desgracia. Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. sí votaba. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. a efectos prácticos siempre habíamos sido. Por otro lado. o. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos.contrario. de una elite. lo que es lo mismo. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar. Sin embargo. éramos y seguiríamos siendo de por vida. en el sentido menos exigente de la palabra. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. o nuestra irresponsabilidad civil. que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo. al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial.

Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña. obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. por su parte. a excepción de Pepe. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico. la preparación de los cargos electos era lo de menos. tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas.maquinaría de su propio partido. terminó por silenciar su voz. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. con el apoyo del Partido Gamma. hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio. Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre. Amadeo Perlasca. en la sección ¿qué fue de…?. planea milimétricamente una sonora venganza. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal. mucho más poderosa que él. no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. Edelmiro Bigardo. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 .

275 . y. o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. que se perdería de no ser por gente como él. por el contrario.cómo “¿cúal es su comida favorita?”. en tercer lugar. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. y en la mujer española valora. su don de gentes. vecina de despacho). todo hay que decirlo. en segundo lugar. y su soterrada habilidad para la maquinación. una tradición. lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo. Su compañero Roscoe. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. su sonrisa. porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas. En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales. por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos. que con el edén). Su gracejo. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. En primer lugar. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. ante todo. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa.

habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco. y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. lo cual dolía. Como consecuencia. Ellos habían hecho un hombre de mí. 276 . nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad. por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. si cabe más.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche. aunque los tensos silencios. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. Era frustrante saber que. las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes. sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta. al tener tan cerca una campaña electoral donde. habíamos vivido toda clase de experiencias. si nuestras vidas fueran un juego de rol. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada.

Y sí. lo sé. pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes). y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. pues como dijo alguna vez algún sabio. que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. Gracias a su providencial irrupción. o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. se volvió fría y penetrante como el acero. polémico y espectacular. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido. sin separarla. “en un mundo 277 . tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. sólo tiro basura por doquier. Hasta entonces. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado. algún día me aburro demasiado. Blackwar sería un buen nombre. Pasé de la teoría a la práctica. Mi visión de la realidad se agudizó. quedándome así a las puertas del triunfo. como Germán). había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. Maduré. Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. se ensanchó.Ellos eran mi mili. Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. más que nada por fastidiar a Greenpeace.

donde la política ni duerme ni deja dormir. 278 . Palabra. ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”.

.258 279 ..…233 Tongo para dos …………………………………………………………….208 Cizaña ……………………………………………………………………..80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico …………………………………………………………...….. different day …………………………………………………….. 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio ……………………………………………………...165 Agente doble ……………………………………………………………..89 Bajo la higuera ……………………………………………………………...…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio ……………………………………..248 Heraldos de la modernidad ………………………………………………...……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta …………………………………………………………..253 Relaciones públicas ……………………………………………………….…212 El factor lapón …………………………………………………………..109 Ascenso ……………………………………………………………………..140 El onanista en el despacho ………………………………………….46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit.ÍNDICE Nota del autor ………………………………………………………………….123 Infiltrado …………………………………………………………………….197 Waterloo desde la ventana ……………………………………………….

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .

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