DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

2

Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

3

“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

4

NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

5

pero. Ahora bien. Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh. Aquel día de primavera. Fue así como al fin salí de la cama. me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño. lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. amor. por lo demás. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. justo en ese instante. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis. Luego.11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. el ritual siempre se 6 .

Por lo visto. Era Hernán. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. en cierto modo. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre. Sonó el teléfono. intentaba escribir algo para entretenerme. Tocaba la sección de sucesos. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. horrorizado. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. otras. retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera. pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. En la tele. de su desaparición. Marcos. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak. que todavía no sé muy bien por qué. impresa en ella. la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda. Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí. Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. Ahora quería enmendar la 7 . Me repantigué en el sofá. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable.

Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. En este punto he de reconocer que. en un futuro más o menos próximo. ya que su propio hermano. todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo. había que aprovechar. que su propia desaparición. Personalmente. Marcos se lo merecía. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. Para una vez que mi existencia podía servir de algo. al menos avisaba con antelación. Nunca había pegado a nadie.plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. Tras el instituto. Además. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad. una advertencia del destino. No pude negarme. me perturbaba más el hecho de poder terminar como él. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. que aunque era un canalla traicionero. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. ni siquiera hablaba mucho. nos lo confirmó. Por eso me interesaba tanto 8 . pero siempre con una sonrisa entre los labios. nunca me lo había creído del todo. (o puede que por ella). si bien apreciaba a Marcos. Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. Nunca había insultado a nadie.

como ya no teníamos mucho más de qué hablar. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 . haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. Supe inmediatamente de qué se trataba. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. de haber perdido la chaveta. según decían. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. Más que nada. con síntomas visibles. un derrame de aguachirle sin importancia.localizar a Marcos. En el buzón de la mía. Y por eso. por ejemplo. concretamente de Reino Unido. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. días antes. pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. por comparación. había dos cartas procedentes del extranjero. y no el pan o el periódico. presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural.

fue quien me sacó las castañas del fuego. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento. y que Pepe. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años. mi futuro a corto plazo parecía asegurado. como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre). Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. si no quería acabar sumergido en una depresión. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. Mi madre. 10 . algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. que le asistiera en dicho cometido. un buen amigo suyo. ni mucho menos. pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos. preferiblemente joven y desesperada. Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí.Inglaterra. por lo que necesitaba gente. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí.

mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. Mira Bustamante. si me quitaba de en medio por una temporada. Al menos. Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil. Antes de colgar. En esta vida el que no llora no mama. sus observaciones eran acertadas. con su mirada ligeramente estrábica. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto.Su actitud era lógica. tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico. Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . Laponia estaba en juego. y su cráneo resplandeciente. La imagen de Pelayo. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. acepté. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello). los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. Estaba harta de ver cómo su retoño. mira… Habitualmente. Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde. como los dinosaurios. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto.

empeñado mediante gritos. cuyo encargado también era amigo suyo. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. que. alérgico a cualquier tipo de ideología. el Partido Alfa. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. como yo. a partir de ahora. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. Su voz sonaba algo nerviosa. votamos también al partido. y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. y yo. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso. Y así fue. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. sino también la de tu padre y la mía propia. que era poco sociable por naturaleza y. aunque trataba de ocultarlo.me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. al fin y al cabo. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. aspavientos. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . además.

casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura.para. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. feminista 13 . Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por. a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público. en mis propias palabras. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme). “no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad. a continuación. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. me la chupas y me voy. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. en palabras del jefe de estudios.

desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. Vamos. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. Entiéndanme bien. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial. entre otras cosas. Siempre he sido un pobre hombre. Y mucho más en aquella época. y. que para enorgullecerme de él. lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 . aprovechándose de mi buena voluntad. Acostumbraba. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto. De hecho. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios.demodé. con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. no justifican en absoluto mi comportamiento. a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. más recientemente. un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. además de violentos. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas. Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual.

pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que. nuestras muecas faciales rígidas. claro. de pedir ayuda a gritos. otra idea que. El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . pudiera tener éxito en un futuro. Creo que fue precisamente por ello que. y nuestros ceños aviesos. una supuesta vidente. con lágrimas en los ojos.quien se pusiera por delante. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. tampoco me desagradaba. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. se había enredado en mi alma. huyó de la habitación donde nos encontrábamos. pues nuestra forma arrastrada de caminar. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. Al principio me asusté. En el fondo. con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. según ella. si esto fuera así. en concreto. claro que. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. en honor a la verdad. supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. o Purgas sociales I. Lo importante era que pasaran cosas. una manera como otra cualquiera de llamar la atención. Pensaba. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita.

En la cornisa. 16 . y algún que otro mueble mal barnizado. siempre manteniendo la distancia de seguridad. además de todas las virtudes antes descritas. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo. alguien había colgado. que. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. ¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable.más fea del ensanche de la ciudad. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. dado que estaba sucio y amarillento. Pelayo y yo. como enfermo. luces titilantes. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. y dije: Somos los nuevos. Nos miramos a los ojos. Lo pulsamos. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. sobre todo. nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. probablemente durante los años de la transición.

Pelayo abrió la puerta. que conducía hacia una puerta. Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines. Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. Reinaba un silencio absoluto. inquieto. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros. ominoso. Nos volvió a entrar la risa. ¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. En cuanto empezamos a ascender por ella. Asentí. Había cajas de cartón apiladas por todos lados. Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 . compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. por el sonido metálico de una maquina de escribir. todo atisbo de risa desapareció de cuajo. todo ello encubriendo un aroma a rancio. Nadie me respondió. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. todavía más lejos. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. como a entrepierna de obeso moribundo. esta vez más nerviosa que otra cosa. unos metros más arriba.

El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego. Eso. un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. En las fotos más antiguas. de los 18 . muy misteriosa ella. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. el tipo desprendía cierta ingenuidad.evidenciaban el deterioro físico del candidato. una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre. y no él. unido a un fondo negro muy poco halagüeño. y una última habitación. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. cerrada a cal y canto. hasta tal punto que era el fotógrafo. pero a medida que pasaban los años. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. Por lo demás. siempre el mismo.

del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. Una mano gélida se posó sobre mi hombro. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa. Gonzalo. ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas. del cuarto de los productos de limpieza. de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. del gotelé. de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. de las lámparas apolilladas. de los sofás desvencijados. que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. y sobre todo. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. 19 . El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije.teléfonos de los años ochenta. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. Siempre puedes volver a tu casa. de los motivos ornamentales del todo a cien. de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. de las mesas crepitantes de carcoma. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento.

nene. No sabía si hablaba en serio o en broma. Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén.Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco. Te espera mucho trabajo. algo ofuscado. No podía defraudarla tan rápido. ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. 20 . aunque no del todo. ya sabes rumié con desgana. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. ¡No puede ser! exclamé. Batiría demasiados records. La edad. Tranquilo me sacó ella de dudas. Al cabo de unos segundos. sólo te estaba tomando el pelo. Sí puede ser me contradijo ella. pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre. ¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro.

Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. Tenía miedo de que fuera él. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida. nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo. Apreté los puños y miré a Pelayo. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. quien detonara. como demostraba el hecho de que a mi abuela. y no yo. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa. y. en consecuencia. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo. La chica. o sea. como Estados Unidos sólo que a lo cutre. que no tenía ni pies ni cabeza. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. una vez más. Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que. que se llamaba Nazareth. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. a continuación. Durante todo el proceso. y. aunque de momento parecía bastante tranquilo. es decir. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe.

que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda. Por ello. A la inversa también existen fenómenos semejantes. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones. teóricamente basada en valores tales como la libertad. C) Viejuno. sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es. no podría votar 22 .. y sin embargo. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”.. Es decir. B) Huele a choto. Así. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. Son como los gatos sólo que más sucios”. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista. si un individuo fuera racista. A) Gordo. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas. homófobo y machista. nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental.le metía mano desde la televisión. Me explico. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. como hasta ahora. Otro miembro de mi familia. B) Facha. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas. me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos. la igualdad y la fraternidad.

y. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. a fuerza de necesidad. Y aún con esas. de algún modo. además de ser okupa. sin mencionar nuestros propios nombres. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. no confundamos los términos. y como eso significaba. Ahora bien. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado.a un partido de izquierdas. todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible. sabíamos que no nos 23 . Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. un retorno a la democracia. o peor aún. en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. un Born. ¡Ni mucho menos! Juntos. y si otro. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. siguiendo la misma lógica. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”. de otra. decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. Para solucionar una situación tan apocalíptica. Nos habíamos convertido. no podría.

yo tampoco. Y a decir verdad. 24 . Ni siquiera nos miraron. una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. Un grupo de cinco personas. no las tenía todas consigo. con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes. Sobre ellas. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. sino chinos. Pelayo. Había dos mesas enormes de madera. Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil.

La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas. y expresión agreste. y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. blindado con una gruesa capa de persianas negras. forzó una sonrisa acartonada. ojos intensamente negros. y también una mujer de larga melena negra. Antes de ponerme a etiquetar sobres. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. con el cráneo algo cuadriculado. si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista. Nos miró con el rabillo del ojo. Yo sonreí y me presenté.parecía mantener la cordura. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. de cejas frondosas. Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido. A su lado. recorrí con la mirada todos los rostros. muy delgada. un tipo cuarentón hierático en grado sumo. la mirada muerta. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. Había una cría que no tendría más de quince años. pero nadie me hizo caso. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. 25 . En cuanto hubo terminado de pronunciarla. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente.

No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. que. donde. de hecho. Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. como si le hubieran convertido en un zombi. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. Me había quedado solo. a primera vista. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo. Uno de los periodistas más importantes de su país. Preferí centrarme en otro de sus compañeros. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto. un joven moreno. Descubrí entonces que era uruguayo. No me ofreció ningún gesto de complicidad. que eran la mayoría. O me unía a ellos. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional. vivaracho y bien vestido.Mientras los observaba a todos. o me conformaba con ser una molesta minoría que. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia. como tal. Era un adolescente muy fornido.

pues al igual que el yoga o la meditación. tan sólo ciento dos. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. de paso. según él. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. No resistió más de dos minutos y. En un momento determinado. ya que. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres. en el mismo periodo de tiempo. apenas lo reconocía. cuando regresaba. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. algo relajante. como uno más. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha. sin ánimo revanchista de ningún tipo. pues a buen 27 . En cierto sentido. y él. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. claudiqué con docilidad. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento.absoluta. redundando. Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y. De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina.

mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor. Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. el protocolo de adhesión de pegatinas. aún nos sentíamos con ganas de continuar. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. con cierta nostalgia. y ganas de fumarme un cigarrillo. ansiedad. 28 . Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. Por fortuna. Y pese al esfuerzo. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. y dijo: No os relajéis tanto. De otro modo. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. Era Pepe. que el próximo día tendréis que rellenarlos. Siento el retraso. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. no tenía tabaco a mano.seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. He tenido un día muy movidito. sentí una mezcla de ilusión. Nazareth llegó rápidamente. vicio que había abandonado dos meses antes. podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. así que pude contenerme. No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar.

ya sabéis. el desaliño de su indumentaria. lo cual. Su aspecto ojeroso. en el fondo. Pelayo me miró de una forma muy extraña. No te preocupes dije con educación. Hemos comenzado de todas maneras. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. digamos. tal y como me había recomendado mi madre. ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme. casi siempre. como vosotros. menos completo. Gente del partido o próxima a él. Es importante la convicción política para estas cosas. personas de confianza. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. hablando de Pepe. Me alegro respondió Pepe. tenía miedo de que no encajarais. un tragaldabas irredento. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 . Bueno… titubeó. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico. habitualmente impecable.No hacía falta que nos lo dijera.

que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. Al hacerlo. una ley universal que determina. que a un credo progresista. Con ello. con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. claro). dado nuestro odio generalizado por el género humano. cuando. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. En cualquier caso. pero policías antidisturbios al fin y al cabo. Nos acabábamos de convertir oficialmente. tal vez con cierta afición a la poesía. como quien no quiere la cosa. en dos de esos animales 30 . había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”. en realidad. pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. para ser honestos. pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios. a la inversa. para bien o para mal. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. ninguno de los dos había votado en la vida y. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa.

Pepe nos observó a ambos con orgullo. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó. calvo. como si se acabara de quitar un gran peso de encima. Asentimos religiosamente. Además. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. el único espectador. 31 . Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. éste más bajo y achicado que el anterior. A trabajar duro. Sin embargo. delante de nuestros ojos alucinados. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. era otro tipo encorbatado. feo y provisto de una irrisoria voz de pito. pero estaba sucediendo de verdad. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. En cambio. no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. además de Nazareth. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre.políticos de los que tanto despotricábamos. apelando a su prudencia. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre. Aquí se viene a trabajar. Se hizo el silencio.

32 . hubiera logrado impresionarnos. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. Yo soy Belarmino Rana. ¡Ah!. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. Pelayo se tomó la libertad de hablar. Nos quedamos igual que estábamos. para no desternillarme. El concejal de Cultura explicó Pepe. ¿eh? dijo. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. Tuve que luchar con mi propio estómago. No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. sí dije. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo. Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. disculpe el despiste. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. a quien columbraba con el rabillo del ojo. Gonzalo y Pelayo. además de con la mirada divertida de Pelayo. Supuse que tampoco estaba acostumbrado.

le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”.Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. Si el partido 33 . ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. Pepe asintió en actitud reverencial. pero a veces me saca de quicio. único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. el más vulnerable de los presentes. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. la imprenta está a punto de cerrar. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada. Por supuesto. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío.

que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen. habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi. conocían a la gente adecuada. y a cada uno de sus movimientos. ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. Por ello. dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado. Muchos. Y mientras tanto. investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. Eso sí. y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. de esta forma. a mí me 34 . y habían medrado de manera también adecuada. pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza.fracasaba en las elecciones. sólo que ellos estaban por encima de Pepe. además de a sus trajes y corbatas. con el ceño convenientemente fruncido para. Sólo eso. a cada una de sus miradas. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo).

Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. ponerse una corbata alrededor del cuello.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. Por primera vez. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo. que las cosas no eran como parecían a primera vista. donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. que el sueño americano. Aquella era la grandeza de nuestra democracia. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. Y al fin. la constancia y el sacrificio. licenciarse. sonreír y esperar a la concesión de una concejalía. había creído hasta entonces que la democracia. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país. No era necesario tener el graduado escolar. Yo. aún con todos sus defectos. Sólo era necesario afiliarse a un partido. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. No era necesario aprobar la selectividad. Ahora comprendía. sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. 35 . que me habían engañado. comenzaba a comprenderlo. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. después de tantos y tantos lustros de ignorancia.

Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. Tal y como me explicó en tono mordaz. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. como en el colegio. 36 . fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos. Lo que había anotado. anotó algo en ella. junto a mi nombre y a mi número de DNI. Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. Luego me la tendió para que firmara. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. sino tres euros pelados. por lo visto. había mucho trabajo. Se trataba de una especie de parte de asistencia. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. donde. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien. Ella me detuvo. era mi hora de llegada. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes. al verme llegar. Según me explicó por teléfono. Es decir.

Dentro del negocio. esbozó una sonrisa irónica. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. Pude ver a Pelayo. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá. Era mejor salir de allí echando virutas. Pensé en Darwin. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas. Así que incliné la cabeza avergonzado. sus compañeros y el propio Pepe. 37 . todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. Una vez hubimos amontonado toda la carga. en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. Pepe discutía a voz en grito con el encargado. Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. Pesaban muchísimo. juguetonas ellas. al verme rebufar como un viejo achacoso. forzando amabilidad.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos. Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. Lo hice de forma clandestina. en términos retributivos). y algunas de mis vértebras. pasaran de largo. que la transportáramos hasta el local electoral. con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. Menos mal que Pelayo. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. al tipo enajenado de la mirada torva. El tipo enajenado. cogí un par de cajas. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía. Concretamente. amenazaban con descoyuntarse. pero ya en el segundo.

no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. Soy asmático mentí. que no en vano he sido concejal de la materia. me senté en el bordillo de la acera. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. Se rascó la barbilla. oscuros y rasgados. como de demonio miope. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. y recogí la carga. Te lo digo yo. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza. y respiré hondo. cuidándome de darle la espalda. ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. como un panoli de tres al 38 . Me puse en pie. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma. ¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre. En esta vida. necesitaba un respiro. sin esfuerzo no hay gloria. todo es cuestión de voluntad. No tenía muy claro si creérselo o no.Deposité las cajas en el suelo. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. Aunque estaba claro que no era santo de su devoción. había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. Sus ojos pequeños.

prefería lo de etiquetar.cuarto que no sabía lo que decía. Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. La propaganda en cuestión. Nuestro cometido. estaría a salvo de un posible despido. constaba de dos secciones. de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. retirar la tira adhesiva de la solapa. donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. Personalmente. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor. El resto del día lo pasé en el interior del local. Era una tarea 39 . cerrar el envoltorio. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre. en plan vaca viendo pasar el tren. rellenar su interior con ambos documentos. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. pasaba por abrir los sobres. Y por el modo en que me observaba. sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). (fotografía de estudio. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. en esencia. debidamente plegados. y la segunda. y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc.

facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. Y no fuimos los únicos en hacerlo. Con todo. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura. un tríptico que se resistía a plegarse. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. a lo tonto a lo tonto. hasta la llegada de la noche. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 . sobre va. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir. y. por ello mismo. escribí en ellos la palabra “programa”. sobre viene. podía terminar desquiciándose. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. requería una mayor concentración. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar. Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. En cambio. ese desprestigiado placer. El clima competitivo en aquella mesa. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. pues el cuarentón macilento.mucho menos compleja y. Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. Y lo peor era que. Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno.

El tiempo. No nos quedaba más remedio que esperar. Y eso hicimos. ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. con un matasellos en el trasero. aunque por el momento. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado.en un par de aquellos sobres. vil escolopendra escurridiza. mucho nos temíamos. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora. 41 . en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad. tenía la última palabra.

en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). y aprendimos a presentarnos ante terceros. que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 .29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. e incluso su cubierta multicolor. Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas. ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más. Consultamos el precio de los billetes por Internet. Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. con sus correspondientes esterillas. la congoja medraba en intensidad. cuando yo apenas tenía seis años de edad. Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. En todo ese periodo de tiempo. organizamos el itinerario por etapas. A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente. nos compramos un par de paveras mochilas. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo.

puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas. nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. estaba hecho un infantil de mucho cuidado. Durante mi adolescencia. hube de darle la razón. sobre todo. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales. la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que. y sin embargo. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. nunca había tenido el placer de 43 . Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo.iba a tener graves problemas en el futuro. y.

nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. Supuestamente inteligentes. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. Queríamos ser guerreros agrestes.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. tanto Pelayo como yo. 44 . Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili. sí. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre. con una cuarentona despendolada entrada en carnes. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. Desde los albores del mundo. sin embargo. pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad. Eso nos consumía por dentro. convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos. Y. como ellos.

dentro de la propia ensoñación. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado. que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón. Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. Y lo necesitábamos con urgencia. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa. ya se pueden imaginar de qué se trataba). no se hubiera olvidado de nosotros. pese a todo. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. 45 . me habría alegrado más que de oír. armado con pico y pala. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación.Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. Me sentía enormemente culpable. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. momento en el que solía recordar. Sobre todo yo. en boca de aquella jovenzuela con acné.

mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle. no os supondrá mucho esfuerzo. De otro modo. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. como avergonzado. Todas. Un desliz significa un voto menos. pero no la encontré.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. rodarán cabezas. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. 46 . que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. nos miró a todos a los ojos. Belarmino Rana. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. Asentimos con religiosidad. Sois jóvenes. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. se volvió hacia Pelayo y hacia mí. y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. Traté de encontrar su mirada. Pepe estaba cabizbajo. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. porque estaré vigilándoos mientras decía esto. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario.

se limitaban a observarnos con sorpresa. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía. parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas. empleamos casi hora y media. Sus baches. casi siempre. Por el camino. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. se parecían a El Bola. llegando a la conclusión de que nada bueno. nos encontramos con varios conocidos. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. y casi con total seguridad. desconchones. el que contaba con la orografía más dificultosa. tal vez después de haber 47 . Únicamente en desplazarnos hasta él. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. además de nuestro pésimo estado de forma. La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. y pintadas. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. Hasta los pocos niños que había por la calle. En ello influyó lo suyo. Aquellos más remotos. coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral. y aquellos que sí osaban saludarnos. todos con cara de haber hecho novillos.

No me prestó la más mínima atención. ordinarias y brutas. Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad.digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. entré en el portal. Como de costumbre. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. Correo electoral respondí. cuando no de un lugar poco seguro. Yo el izquierdo. y. Pelayo escogió el lado derecho. con lo que no pude entrar en el portal. El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. la verdad se encontraba en el término medio. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. ruda. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. El hombre colgó de inmediato. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo. El viejo se 48 . había decidido pintar de rojo chillón. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. ¿Qué? preguntó. A continuación.

Es información política traté de calmarlo con una sonrisa. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. Al fin y al cabo. Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. ¡Largo de aquí! exclamó. No es propaganda. A ver… tendió la mano en mi dirección. ¿Para las elecciones? preguntó. Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa. señor. 49 . me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos.volvió. se suponía que yo también era parte del partido. tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. Por un instante. Pero. Efectivamente asentí. amenazando con arrearme un castañazo. ¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable.

y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. También pensé en que si yo no fuera tan vago. Al menos. donde los ascensores brillaban 50 . sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial. dame otro sobre de esos. hasta el cuarto piso. Sólo era una cuestión de paciencia. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas.¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme. Ni pestañeó. anda. También es cierto dijo al cabo de un rato. Había conseguido mi objetivo. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. y mi visión se empañó ligeramente. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. las piernas comenzaron a flaquear. y por consiguiente su erudición. que ya tiene sus años. Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. El triunfo me dio ánimos. Este es un barrio humilde. Pensé en Hitler. No sólo me encontraba en el interior del edificio. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo. podría hacerlo. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. podría hacerme con el poder en España fácilmente. y usted.

además de unos riñones de acero. 51 . proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. Un graciosillo respondió el tarugo. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. Un veinteañero musculoso. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. pero sin excederme o llegar a resultar desafiante. Pues ya puedes ir recogiéndolo. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior. Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo. sólo vivimos mi novia y yo. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior. para llevar adelante una empresa como aquella. con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. no te preocupes. Se necesitarían más de quince días. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. por pequeño que fuera. por llamarlo de alguna forma. payaso? preguntó.por su ausencia. Reparto correo electoral tragué saliva. con tatuajes en sus brazos y un peinado. además. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. los ojos anegados por una mueca de asco.

Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía. Recogí mi carrito. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. como tú… Me observó de arriba abajo. tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. que yo sólo trato de ganarme la vida. Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. me autoconvencí 52 . La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. Soy un trabajador. En ese momento. Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. y salí del edificio. puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. y no precisamente con admiración. A su término.¡Hey.

¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle. Su método para hacer desaparecer los sobres. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. En cuanto le calamos la gorra de rigor. había sido bastante más radical. se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto. había decidido aligerar trabajo por la vía rápida. si se enteran la llevamos clara. un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. ¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. a nadie le importará… Estás como una regadera dije. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 . Era la única que seguía entera. y al igual que yo. en cambio.de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia.

lo sabes perfectamente. pero empezábamos a tenerle miedo. Tardamos unas dos horas en completarla. más que nada. Además. en cambio. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro. siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. quedaríamos en evidencia. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. Calles.de la propia autoridad. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto. Pepe le pone mucho más que nosotros. Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. No podíamos arriesgarnos más. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . porque al sentirnos perseguidos y observados. Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. Si lo hiciéramos. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. Tú fuiste camarero. Era triste. Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. nos sobraban. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. pues.

Y siempre y cuando las cosas continuarán así. jugando a la brisca. que nos tenía un poco de ojeriza. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo. Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. porque la verdad es que. de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. Nos habíamos tomado. Y aquel día no iba a ser la excepción. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo. había organizado una 55 . más de seis cervezas. Para ellos. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. O tal vez no. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. con la excepción de Belarmino Rana. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos.carros vacíos. a fin de dárselas de enrollado. que eran los reyes de la selva. y. en total. nos habrían pillado. existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo.

Era un paisaje realmente apocalíptico. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. no podíamos desaprovecharlo. a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. por lo visto. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”. pero es 56 . Puede resultar paradójico que alguien como yo. más que predecible. conciertos. no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante. La media de edad era de unos diecinueve años. sino también. La excusa. a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad. había dejado de parecernos divertido. e incluso gogós. Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. Y sin embargo.macrofiesta para estudiantes. por ejemplo. por nuestro modoso comportamiento. competir para ver quien vomitaba más. claro. con Djs. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. y bailar el trenecito. teníamos un plan para pasar la noche. con lo cual desentonábamos un poco. bebidas. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. En cualquier caso. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón.

me apoyé sobre el capó de un coche. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. Tal vez evadirme. La música atronadora. anular mi conciencia. me daría el aire de paso. o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. lubrificar mis relaciones sociales. como los alcohólicos. ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua. esto es. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. las luces. como bailar salsa. y así. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar. pero no del todo. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. Con cuatro cervezas. fue suficiente. respiré hondo. yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. por poner un ejemplo. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo. olvidar mi propia miserabilidad. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. Y me derretía. Con el alcohol sólo buscaba dormir. Había parejitas dándose el lote por las esquinas.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. La sensación de irrealidad no tardó en llegar. algunos 57 . Ya fuera. para narcotizarme y olvidar. No estábamos solos en el parking.

corrillos vociferantes de porreros. en trémula peregrinación etílica. bullía un grupo bastante nutrido de féminas. Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. Además. por su escasa relevancia en el arco parlamentario.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. creyendo que me favorecía. ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. y ya en los años ochenta. Hacía muchísimo que no lo veíamos. a la sazón antiguo compañero de clase. Era el mismo tipo de la foto. yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. llamaremos a partir de ahora Partido Omega. alucinado. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. Alrededor del vehículo. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva. al fin y al cabo. Ramón Taboada. con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. Era un admirador irredento de Mario Conde. se vestía y se peinaba como él. En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada.

mundo revisitaba en ese momento los setenta. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. y todo ello. mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. no menos histriónicos. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. de Ramón. independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. Lo miraban arrobadas. Cuando terminó. Nada más que eso. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. sobre los cuales podía leerse. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo. Jóvenes e incautas como eran. y en caso de tratarse de la segunda opción. todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. se habían dejado engañar por las apariencias. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo. Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. De acuerdo con la lógica televisiva. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. aun así. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados. dejó escapar un eructo 59 . Las chicas que le rodeaban.

como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines. lo había sido desde su más tierna infancia. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no. casi infantil. Caminamos hasta él a regañadientes. A mi modo de ver. y elevó la mano para saludarnos. No buscaba hacer mal a nadie. tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. No tan bien como a ti dijo Hernán. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. 60 . exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. Volvió a sonreír. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza.sobrecogedor. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. formábamos parte de su electorado. Ya no se limitaba a saludar. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. ni siquiera convertido en político y. Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes. era un programa tan respetable como otro cualquiera. cada vez con más intensidad. Después de todo. era un hombre de férreos principios. también recibido con algazara por las chicas. había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. ¿Cómo te va? preguntó. que le hacía caer más o menos simpático. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. a su manera.

supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis. y nos envió una mirada curiosa. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. ¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. ¿A qué os dedicáis vosotros. frunció los ojos. ya nos íbamos. Estamos un poco cansados. unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. en tono claramente hostil… O sea. por cierto? preguntó. estos son Hernán. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no.Chicas. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza. Luego inclinó la cabeza. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. 61 . incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo. aquí. Hernán ya sé que es abogado. Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos.

mi cigarro y mis amigas. conciliador. quiero decir. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si.No me entendáis mal prosiguió Ramón. Pelayo me miró desconcertado. tal vez os interese trabajar para mí. con mi copa. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones. A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros. Ramón podría ser un meapilas. acabábamos engrosando sus filas electorales. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. por mucho currículo que uno tenga. A ver. No sé. aunque ahora me veáis así. En la campaña. no soy ajeno a la realidad. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. en efecto. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. en su 62 . Sí. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí.

¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. Ni trabajadores. Fui el único que se presentó puntualicé. Se agradece la oferta dije. Aun así.ingenuidad. Incluso nosotros. Y en vosotros también. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo. Yo también lo recordaba. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí. ¿no?. Un voto es un voto. sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. por lo que veo ironizó.

Solos. hastiados. Antes de meterme en cama. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño. como siempre. 64 .Negamos con la cabeza. por el contrario. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. cariacontecidos. nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa. nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo.

para llamarnos catetos. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. Nazareth. Nazareth. un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. forzarnos a acelerar nuestros 65 . por fortuna. en apenas un par de horas. o lo que es lo mismo.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña. un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido. pasó a ser. siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía. echando fuego por la boca. animaba al concejal en su arrebato de ira. desde una esquina. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. Olía a violencia. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. no llegó a mayores. Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían.

y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. que. entre otras muchas lindezas. Cuando se pasaba las manos por el pelo. era pequeña y menuda. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas. conversaciones y afabilidad. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón. le habríamos respondido con idéntica cordialidad. supongo que también a causa del tabaco. Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. Al igual que nosotros. respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. pese a todo. Hablaba con voz grave. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí). muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. Rondaba los veinticinco. toda la estancia olía 66 . más que Pelayo y que yo. y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara. pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años. pero a diferencia de nosotros. Era muy alta.

escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento. con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales.repentinamente a cerezas. insulso y carente de todo sentido. 67 . me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. al tiempo que etiquetaba los sobres. Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. ella me correspondió. En alguna ocasión. sino un producto de vanguardia. Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. como un psicópata en celo. Me harté de mirarla una y otra vez. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard.

pero al final. del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. entré de lleno en el juego de los nepotismos.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad. al aceptar que mi madre. y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. Opuse cierta resistencia al principio. El tres de mayo de dos mil tres. en cambio. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético. que durante tantos años había criticado duramente. moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme. 68 . sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. la capacidad de persuasión de mi progenitora. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. responsables casi siempre del resto de las pérdidas. pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. me obligaron a claudicar.

insatisfactorio por su propia naturaleza. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. a ser el primer suplente. estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. y que. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. debajo de todo el tejido democrático. El mundo funcionaba así. No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre. igualitario y legal que regía nuestra sociedad. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente. Y al mismo tiempo. pese a ello. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono. pero yo no.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. además. como si. Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia. 69 . hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo. dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día. Y. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar.

y de la nariz para abajo. una especie de policías de las urnas. además de un bocata. clavaditos a vuestra madre”. Le pedí que. se explicara mejor. en otras circunstancias. dentro de lo posible. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”. Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. histérico y sobrevalorado. Si seguía avanzando.Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. y negué con la cabeza. aunque no me sonaba demasiado bien. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. en cambio. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. pagamos setenta euros. Para más INRI. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que. ¿Estás seguro? insistió ella. tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. un refresco y una pera conferencia para la comida. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa. 70 . Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas.

pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. En cuanto a mí. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. ¿En serio? pregunté muy escéptico. Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer. y desapareció. Salió que sí. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. Nazareth me tomó los datos. No me lo creía. en compañía de mi mejor amigo. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz. Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. como ofendida. Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. sonrió con perfidia. Te lo prometo. me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes. No hay ningún truco. y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo. Casi me convence.

escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. Esta tensa situación. pues el adolescente de la mirada torva.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. visiblemente enfurruñado. más que nada. Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. para hacer más entretenido el trabajo. Rana se volvió hacia ellos. Disculpe que se me haya ido el santo al cielo. Me detuve por un momento. señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. desafiante. miré a mi alrededor con atención. Así que me pasé la jornada. a modo de protesta. 72 . es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. una vez más.

Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto. sólo que no le importaba lo más mínimo. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré. el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. Con esa reacción pretendía dar a entender que. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente. que además de vosotros hay más gente trabajando. se daba cuenta de que era una situación inhumana. ¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”. por Dios le supliqué. 73 . ¿Música? dijo con repugnancia Rana. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana. De acuerdo dijo. Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. pero no muy alta.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo. efectivamente. que no vacilaba en mantenerle la mirada. Ponga aunque sea la sintonía del partido. Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor.

Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana. ¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie. en tanto que Rana. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 . para acatar la orden. A regañadientes. sacudiéndose la americana muy enfadado. Olía a cable quemado por toda la estancia. por ejemplo. ¡Vosotros. sumidos en las tinieblas. con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión. en mitad de la penumbra. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. Me recordaba. De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. en cierta manera. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón. el concejal agarró mi mano y se puso en pie. lo depositó sobre la mesa. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. en compañía de una caricatura de demonio. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado.A continuación cogió el radiocasete. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. seguid trabajando! ordenó. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así.

hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. pues. Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. La historia nos había tomado como rehenes y. sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios. Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir. 75 . el tirano murió de viejo en su cama). que yo sepa.servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios.

en mitad del sueño. Y eso era grave. hasta el amanecer. desgarradoramente prosaica. durante el día de la díada. Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real. me sugirió en su momento que. si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. solía soñar con ella al menos una vez por semana. Mi subconsciente se estaba desmadrando. claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. Una amiga psicóloga. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería.6 DE MAYO SAME SHIT. que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones. Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic. anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. Como ya he dicho anteriormente. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película).

Nazareth sí se encontraba en el local. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales. Mari Pili y Pamela. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral. Y nosotros. con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. En cuanto al trabajo. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. Nada más que eso. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera. O algo similar. aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. no hubo grandes novedades. para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. No transcribiré nada de 77 . o dicho de una manera más eufemística. pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego. de producirse tal situación.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. claro está. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. De acuerdo con los sondeos. nosotros fuéramos los principales perjudicados. temía en mi fuero interno que.

Terminé echando de menos el silencio de día anteriores. y elucubraba una posible biografía para ella. la miraba de reojo. dejaba escapar un monosílabo. una mayor abulia. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia). con razón. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. quedando así cada vez peor frente a Pamela. En este sentido. entre chiste y chiste. la chiquilla de las cejas frondosas. lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos. quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. Uno se sentaba frente a la persona desconocida. 78 . trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba. ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. a lo sumo. simplemente. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres. franceses y españoles. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. el bigardo. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o.ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear. el cuarentón. Y viceversa. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. Pamela asentía o. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien.

mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. sin embargo. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. pero cuando consulté los resultados. y mi inglés era decente. 79 . así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años. Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. Y por descontado. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio). Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo. Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente.Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite. sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. allí las cosas no funcionaban como aquí. Aquello significaba. un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. acerté. Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. Aturdido por la sorpresa.

que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. Yo. que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. Por si esto no bastase. También de Belarmino Rana. Una vez conseguí relajarme. Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 . encendí la tele en busca de algo de distracción. muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés.a efectos prácticos. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia. Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. causando la muerte de más de cincuenta personas. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente. seguro que. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal. no sé por qué. Me acordé de Marcos. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo. y del programa de sucesos Gente. con Manuel Fraga o sin él. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar.

pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. me congratulé por su fracaso. Al principio. de repartir propaganda por las calles de la ciudad. y de nuevo. de nuevo. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña. O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. pero en cuanto lo pensé mejor. Ésa era la mala noticia. Alguien de su calaña no se merecía más. Se trataba. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. nos volvió a tocar en gracia (es un decir. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. de protección oficial. que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral. así que se jugaba su futuro político con aquella campaña.

mis miedos no estaban infundados. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos. así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. La rivalidad entre ambos era encarnizada. ya de por sí ajetreado periplo democrático. quien. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. había sido un miembro importante del partido. a diferencia de él. su carácter se había agriado.sumiera nuestro. justo por debajo de Belarmino Rana. Según ella. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. en una zozobra constante. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa. Mis 82 . Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. el tipo del cráneo cuadriculado. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar. de nombre real Germán. Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. el cual aseguraba que el alcalde. sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación. En aquel momento. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. ocupaba el puesto numero trece.

recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. y mucho peor todavía. a lo largo de muchos años. de cine para adolescentes made in Hollywood. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. Pelayo.esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo. de ser así. a modo de carta blanca. ya que. ante la gravedad de la disyuntiva. quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes. Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. Nos encontrábamos en un atolladero. Lamentablemente. y a la inversa. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana. y propuso. se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. dejar 83 . sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. si queríamos vengarnos del concejal.

No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase. después de todo. pasar olímpicamente de mi trabajo. en su modalidad mayoría absoluta. Así que. sí que liberaba… 84 . y con él. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. El trabajo. Y mi corazón. el fin de nuestra jornada laboral. buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común. avalados por el sistema democrático. introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. Me pareció una buena idea. aquel día. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas. me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. A continuación. Para cuando llegó el crepúsculo.

independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. tendría que cuidarme mucho. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. en ello. Sobre todo en mi situación. pero mucho. al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático. de los capones. no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto. o donde fuera que apuntara su sueño. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor. Por analogía con este caso delirante pero real. Lo importante era seguir acumulando monedas. 85 . y puede que hasta ilegal. a estas alturas. que. ya estaría instaladísimo en Laponia. mucho.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no). Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre. en aquellos tiempos revueltos. riéndose de todos los negociantes que. había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua.

El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. por una vez. Pepe asintió con cierto regodeo. La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. se exilió a su despacho. la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. Desfiló altanero por el pasillo. pero. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. después de haberlo despedido. para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. Me imagino que. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño. Ya te encargas tú de éstos. Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido.como todo el mundo sabe. al mismo tiempo. Belarmino Rana tragó saliva. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 . justo por ello. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo.

y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. pero. Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años. Yo nunca había pegado carteles. embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero. esponjas y rollos de papel. me había parecido un trabajo de lo más interesante.carteles y. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá. La realidad era lo que tenía. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. en cambio. los pastelitos de la pantera rosa. ya de tarde. Las decepciones. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. se mantenían inmutables a través del tiempo. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. igual que los chupas de Kojak. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes. que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. nada me faltaría… 87 . desde pequeño. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. el cine o el circo. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. sino a estrellas de la música.

pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. de ideología nacionalista. Pensé que la gente no pasaba de la política. espectáculos de striptease y demás. como del Partido Beta. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. Y más si se trataba de asuntos políticos. y del Partido Gamma. el clamor hubiese sido insoportable. como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . ciclos de cine. como mucho. conferencias. Por no hablar de la publicidad de conciertos.Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual. cursos de idiomas. pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios. Había mucha competencia. tanto del partido de Ramón Taboada. exposiciones. principal rival del Partido Alfa. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. sectas. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada.

con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. Caminaba por la acera de enfrente. Fue entonces cuando la vi. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable. sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. me decantaría por esta última opción. El motivo era el pegamento. simplemente. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles. que. ensobrar o pegar carteles. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . hermosa y grácil. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio.décadas. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. como quien no quiere la cosa. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación. Se me cayeron los carteles al suelo del susto. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. si repartir propaganda.

una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. al notarla tan cerca de mí. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. 90 . se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. por último. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. ¿Y no deberías decirle algo? propuso. Me bloqueé. me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”. y su reacción no era la esperada. supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos. Si me acercaba a ella. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. que no suponían más de un cinco por ciento del total. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo. Es ella respondí. como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia. mediante una sofisticada técnica vocal.humedecieron. molesto por la falta de coordinación. Pelayo miró en dirección a la chica. Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que.

Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria. sin embargo. independientemente de su veleidades nihilistas.todo tipo de melodías. decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. devolviéndome la colleja. desde luego. Y por otro lado. Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. Para Carolina. para mí. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. El juicio final. ¿Y quién. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. ¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. debido a la situación del sol. ajeno a mis dilemas. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd. Pelayo. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo. así que comencé a sentirme igual 91 . yo no era más que una silueta recortada a contraluz. eran la viva mirada de Dios. aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. no me atreví a saldar mi deuda con el destino.

a unos cien kilómetros de la suya propia. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera. ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . El agredido me explicó poco más tarde que. Así pues. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. en teoría. cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme. temiendo que todo se tratara de una broma cruel. le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. emocionante y bien remunerado. de un empleo estable. Se trataba. porque temía que. desde detrás de un par de contenedores mugrientos. Yo los podía ver a ambos. perdería de inmediato todo interés en mi persona. si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura.

A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos. Los lamentos. y le enseñaba el culo. se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad. de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto. Sólo aliviaba mis penas el hecho. el efecto contrario. iba yo. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones. había que unir mis mentiras. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . Y en todo ese tiempo. lógicamente. desagradecido como pocos. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. si es que realmente había existido en algún momento. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. creando. Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad.niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme. consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. constatable a primera vista.

sí. pues ella no 94 . con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. pero no se encontraba a mi alcance. el alivio del sacrificio. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. de cobarde.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. Y no contento con ello. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. Por ello. Era lógico. Existía la felicidad. pasó a despotricar de Carolina. claro. que era yo. el asno. en sus propias palabras. la satisfacción de la insatisfacción. Había perdido a Carolina. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. Me acusó de masoca. sí. Era el placer de la renuncia. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel. Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana. tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. de tonto del culo y de pusilánime. “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

95

parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

96

conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

97

donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

99

Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día. ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. lo único que desea es trabajar. En el silencio que surgió luego. Rana pareció calmarse un poco. Había que hacer algo al respecto. que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. le aseguro que. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad.nos correspondía trabajar? Lo lógico. al menos lo que yo haría. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. sin entrar en más detalles. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero. No lo niego intervino Pelayo. sí! exclamó Pelayo. por muy joven y ocioso que sea. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. al rescate. Además. Se me nubló la vista y empecé a sudar. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. La cosa se ponía cuesta arriba. ¡Estamos aquí por compromiso político. en una situación así. Una oleada de rubor invadió mis mejillas.

Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido. Sus rostros habían cambiado. igual que en las malas películas policíacas. Dudó por un segundo. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso. culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. pero finalmente lo hizo. Ahora bien. que viven en la zona de reparto que os correspondía. han recibido carta alguna del partido? 101 . ¡Un momento! escuché la voz de Pepe. Y los padres de nuestros padres. Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. mejor será que nos vayamos ahora mismo. ni su amigo Enrique.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

102

maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

103

joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

104

10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

105

sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

106

como mucho. y toros). organizados. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. había una cosa que nos identificaba. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. en general. defendía Pelayo. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. al tener lugar en España. Personalmente. ritmos calientes y sones latinos incluidos. el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich. no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex. igual que la de la mayoría de italianos. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. sol. Lo demás. (ya saben. confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. solían ser bastante más cochinos). franceses y españoles. pero según él.mayor coherencia y. aunque estas mismas reacciones. lo quisiéramos o no. afables y extremadamente eficaces. de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. paella.

Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde. se encontraban en el núcleo del problema. me 108 . aseguraban. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. por ejemplo. a su vez. sonaba bastante bien. en especial los de la parte superior del tronco. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta. Si superaba la prueba con una nota muy alta. algo que. Como incentivo. las axilas y las ingles.lenguas germánicas. sino de la situación del país con respecto al sol y. todavía hablaban el idioma con dificultades. El pulso se me aceleró por los nervios. empecé a segregar sudor por todos los poros. convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. sería como una especie de certificado de excepcionalidad. pese a llevar muchísimos años allí. La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. hiciera lo propio. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia.

empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. supe que aprobaría sin problemas el examen. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos. cineastas de medio pelo que no soportaba. fui recuperando la confianza en mí mismo.ruboricé. Cuando abandoné la facultad. Todo 109 . que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría. respiré hondo. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo. las manos comenzaron a temblarme y. por su exacerbada poética de la sordidez. al mismísimo Pepe Navarro. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. como responsables directos de la matanza. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender. Me lo habían puesto a huevo. hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. y cantautores del tipo Ismael Serrano. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. Al despertar. miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. Iba con retraso.

Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis. Llamé a la sede desde un banco del campus. de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening. Nadie respondió. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. confiaba plenamente en que así sucediera. Y también. de no ser porque la 110 . Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. Su actitud me puso de tan mal humor que. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa. que había rellenado prácticamente al azar. En caso contrario. la nota final engordaría de manera considerable. Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso. por supuesto. mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos.

quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. como había hecho con tantos y tantos otros. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. me hubiera levantado para recordarle su condición mortal. disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. pues me resultaba bastante humillante. había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. manipulación televisiva o dirección de documentales. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar. Al fin y al cabo. Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. Se llamaba Miguel Castelló y. Para mi sorpresa. años atrás. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento. ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida. ¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba. me había ilustrado (bueno.erección que me había causado me impedía caminar. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés.

Mi imaginación se disparó en ese momento. Él no dijo nada. Al menos no con palabras. nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté. como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal. no lograba contenerla. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 . Entre el olor. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago. en erección. se quitó el cinturón de seguridad y. que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. De hecho. dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. Con la sonrisa. Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. transcurridos casi quince minutos.del día anterior me estaban martirizando. En serio insistí. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. Había que ser agradecidos. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. Detuvo el coche. de no ser así. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. así que acepté. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. claro. Y por más que lo intentaba. a escasos metros del aeropuerto. en cambio. El trayecto no duraría más de cinco minutos. sentí de nuevo ganas de vomitar. Mi percepción cambió cuando. pues. me mostró su pene. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. con similar desparpajo.

dentro de cada casa. y dio marcha atrás. Luego. a continuación. masculló algo que no terminé de entender.mi bilis. imagen no demasiado distante de la realidad. de cada vehículo. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. iría desvelando como detrás de cada arbusto. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal. mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela. para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. aunque nada había cambiado para bien. Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. al menos habían pasado cosas. ¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. por las carreteras. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . en las isletas de las autopistas. por las aceras. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro. partiendo de donde yo me encontraba. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas. Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía. de cada árbol. Hice balance del día y concluí que. salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo.

El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. ansioso. pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. y marqué de nuevo el teléfono de la sede. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. Metí la mano en el bolsillo. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales. 114 . Me estremecí. No me respondió Nazareth. seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible. me sentía querido.de corral y queso de supermercado barato. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. más o menos. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. por fortuna. quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más. aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. Sentí un terror sobrehumano. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos. sino Pepe. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. Sonaba raro reconocerlo. Si el mundo realmente funcionaba así. Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia. no demasiado lejos. Siempre era un alivio saber que. pero por primera vez en bastante tiempo.

lluvia torrencial. cerré los ojos. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. no todo iban a ser risas. Me senté bajo el árbol. con toda la orquesta de latidos. y de ahí pasé a mi propio ser. En cualquier caso. que si el viento. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. que si los animalillos buscando refugio. Pepe me dio un chubasquero del partido. No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso. que si la lluvia. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni. Tal vez. Habían llegado antes de lo previsto. en contra de todo pronóstico. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. en una especie de trance amodorrante. un árbol en flor. Por ello. Y con la tontería. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. pero con la chorra fuera. por una cuestión de karma. y nunca mejor dicho. en postura supuestamente sagrada. y adopté la postura del loto. y bajo él. Pronto caí. como la lluvia. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato.

Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1.interior de su bolsillo derecho. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana. 3. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera. Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. 2. y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo. una estrategia tal vez más aterradora. expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas. Por otro lado. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. Me salvaron mis reflejos felinos. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí. parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. todo un detalle. Al menos a Pelayo y mí. pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. Y siguieron pasando cosas.

4. pero al menos. jamás logró que le creyéramos. Cuando me enteré de lo que había sucedido. dejándonos al resto. a las visiones que había tenido debajo de la higuera. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. En parte. me encontré con un coche calado en el arcén. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 . y los muy fanáticos. al verme con el chubasquero del Partido Alfa. justo antes de ponerle fin. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. transcurrió más de media hora. 6. rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena. acababa de fallecer víctima de un infarto. el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. eso sí. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no. abandonados por aquellas ruinosas carreteras. para mi desgracia. lo cual terminó dando credibilidad. 5.carretera. a quien apreciaba sobremanera. Por último. Hacia el final de la jornada.

esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo. Y luego colgó. ¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije. ¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria. Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. 118 . que durante años había presidido la pared norte de mi habitación. Yo tenía la misma sensación. La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia. Esta vez no se demoró en responder. Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera.Tardó demasiado en contestar.

que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas. y otras. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. junto al resto de mis compañeros. las que nacen sin ella. En mi caso. de hecho) a cambio de cuatro duros. como yo. luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. Hasta que terminé la licenciatura. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. sino tres: las que nacen con una flor en el culo. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer. y el tumor de fortuna contenido en ésta.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. y me rodearon. en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora. como un trío de oficiales de la SS. cuando Pepe. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio. y las que. Uno de ellos. me agarró 119 .

que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana. significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo. pero sabía. Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. así como sus miradas ásperas. se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme. me recordaron a un película de mafiosos. debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. Los trajes de Rana y el tesorero. había de sobra. No pasará nada. Pero como ya he dicho. Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto. Ellos hicieron lo propio por donde pudieron. Motivos para someterme a un severo castigo. intensificaban la sensación.

El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 . porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. buscaban aprovecharse de la situación. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango. sonrisas de postín. ¿no? Volví a asentir. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. en su mayoría. como buenas aves de rapiña que eran. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración.Asentí. no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. eclipsados por diplomas. Eso es como periodismo. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. chanchullos. improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo. Es curioso dijo el tesorero.

me atreviera a regatear. Desde muy pequeño. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas. Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje. Sin embargo. para tomar notas con las que redactar los nuestros.negociante. A pesar de que Rana asintió con la cabeza. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. pero. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo. pegar carteles y etiquetar sobres. en calidad de espía. Bueno. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. terminaría pagando el pato en 122 . digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando. algo de lo que daba fe que nunca. tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero. sin lugar a dudas. sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. Se produjo un silencio muy significativo. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. sólo que en lugar de repartir propaganda.

las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras. me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que. En mi top-ten de prioridades. 123 . además de estar recogidos en la constitución. había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos. El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos. y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior. eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. o bien no pagándome directamente. Que yo supiera. para mi infortunio. sin embargo. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y.términos económicos. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia. bien pagándome en sueldo por debajo de la media. éstos sí se respetaban. Y tenían razón. Claro que la culpa no era mía en absoluto.

Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores. No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. para esa tarde. como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. Y es admirable repuse. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia. y el de una persona escogida por mí. Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta. Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. sin duda dije.Tentador.

había pensado que lo tendría él. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. por mi parte. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. Los problemas de verdad nos esperaban abajo. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. lo cual me sentó como un tiro. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando. hubiera obtenido el permiso. Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. excepto nosotros. que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. Él había pensado que yo lo tendría y yo. cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir. Será mejor que te pongas el cinturón. yo no quiero volver allí arriba. no tenía carné de conducir. Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. entonces. Aceptó sin mayor problema. además. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . el periodista uruguayo. ¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. escogí a Pamela como compañera. podía ser una buena opción. Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada.

Su idea. Y el motivo. aparecer en su casa de buenas a primeras. y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino. personas y mobiliario urbano. no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. El pobre. no era otro que el amor. me inclinaron a creer en la segunda opción. era plantarse en España por sorpresa. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual). pero en la práctica. Si ya era duro para mí. Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza. Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles.vehículos. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 . la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. y proponerle matrimonio. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. como de costumbre. apareció en su casa de buenas a primeras. en principio.

como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar. haciendo gala de mi característica desconfianza. lo cual. Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí. aun siendo un pensamiento descabellado.un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica. en general). Quizás tuviera algún giro de guión al 127 . no le comenté nada. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. por consiguiente. que no era precisamente el ojito derecho de Rana. como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña. y no en mi copiloto. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. pero yo. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. En cualquier caso. se notaba que era periodista. venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. más manipulable. En frases como ésas. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional. de otro. Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica.

y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. los alemanes. unos ultraderechistas reprimidos. Eso me hizo pensar en los tópicos. en general.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo. esos catetos de insaciable afán de protagonismo. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. unos vagos. salvo contadas 128 . muy poco sentido del humor. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos. los catalanes. no compartí con Diego mis pensamientos. los austriacos. unos chapuceros. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. los chinos. Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. los norteamericanos. Evidentemente. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. comprometidos e incordiantes. unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. los ingleses. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. y los españoles. los franceses tenían boca de pitiminí y. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. los rusos. unos estultos y unos graciosillos.

grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y. al final. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. tradicionalmente tan poco propenso a la razón. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas. Ni siquiera el fútbol. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo. El patrioterismo uno. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. se regía por una lógica tan determinista. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. 129 . se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. donde se hablaba una lengua determinada. el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas.excepciones. En este sentido. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social. salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. Uno nacía en un lugar determinado.

Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno. Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. probablemente espoleados por su animadversión al partido. era divertido. y al final (no podía ser de otra manera). pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. De no haberlo hecho.Me concentré en conducir. no hizo más que empeorar la situación. Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. Me hiperventilé. comenzó a dolerme la cabeza. En un primer momento. El recuerdo de la última vez que había conducido. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. sólo que. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 . y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance. el videojuego de conducción era real y. Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation. podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. si me salía de la pista. esta vez.

y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. ¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás. Sus intenciones no parecían nada amigables. Aquel 131 . Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno. Le juro que no me había dado cuenta.camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. Los latidos de mi corazón se aceleraron. Me detuve de nuevo. y me encogí de hombros estúpidamente. Ya se había hecho un hueco considerable. apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada. porque sólo había uno. abrí la ventanilla. ¡Carné y papeles! ordenó . por mucho que nos diéramos a la fuga. nuestra ruta hacia la libertad. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón. por donde asomó la cabeza muy enfadado. Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que. Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa. Sobre todo.

en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. Conducía un coche que ni siquiera era mío. Si algún abogado hubiera visto la escena. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso. mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera. No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. Afortunadamente. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. patrón de las causas perdidas. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político. sin carné. Se los tendí al policía y respiré hondo. y una postal de San Judas Tadeo. dentro de lo posible. de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche. pero al menos él tenía alguien de quien depender.hombre dependía de mí. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. un paquete de Mentos revenido. Yo estaba en manos del destino. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado. Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. Por otro lado. porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. Creí por un instante que la táctica 132 .

Como puede observar. nuestro actual concejal de Cultura. Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. Él asintió. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía. así que Don Belarmino Rana. Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. me ha pedido personalmente que lo sustituyera. Sonreí para tranquilizarle. entre otros cargos. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. tráfico y medioambiente. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. tamborileé con los dedos sobre el volante. pertenece al Partido Alfa. pero él insistió y 133 . le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. por favor.había funcionado. este coche no es nuestro. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí. que también lo ha sido de deportes. ¿no es cierto. más que nada para evitar este tipo de situaciones. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista.

¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa. Por suerte. pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla. Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. De acuerdo entonces dijo. aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. Asentí y encendí de nuevo el coche. sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña. Si ven al señor 134 . sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. Debí haberme negado de todos modos. Si es que no lo necesita precisé. ¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”.me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes. En el último momento. si me permiten la expresión.

aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. Tranquilo dije. Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. por supuesto. No se olviden.Rana denle saludos de mi parte. Los saludaremos a ambos. Entre nosotros. agente José Luís Perales. Cerré la ventanilla. pasados unos treinta segundos. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. 135 . Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír. Cuando miré a través del espejo retrovisor. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina. Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica. como el cantante miró hacia Diego. me llamo Perales. Y a su tío también. ya saben lo que quiero decir.

ni Pepe. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina. Se trataba de un tándem de ediles. ni Rana. Iba siempre de traje. sólo que sus 136 . Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera. Para mi asombro. para entonarme. desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. tenía unos cincuenta años. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. como el resto de sus compañeros. ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento. el de urbanismo y la de promoción económica. pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. Él se llamaba Julio César Montero. en un acto reflejo. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. a modo de flautín.

de haber nacido en la Edad Media.americanas. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi. Pensé que. Rondaba los cincuenta los años. la habrían colgado por bruja. su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. hacían juego con su imagen. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. con ese aspecto que tenía. Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. Era ella quien nos transmitía sus órdenes. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella. sus pantalones. y sus zapatos tenían algo más de clase. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. Me puso de los nervios la primera vez que la vi. Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. Y sus modales (esto ya era mucho más grave). Tal vez demasiada. Su nombre era Telma Ramírez. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. pero había envejecido bastante mal. de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 . sus camisas. Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico.

asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. dotada de ordenador con conexión a Internet. la tarea de replicar a la oposición. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo. de ese modo. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo. otro para el Partido Beta. Desde luego. Más tarde. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 . otro para el Partido Gamma. Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. En otras palabras. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones.tono. rara vez perdía los papeles. y otro para el partido Omega. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. uno para el Partido Alfa. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. como no dudó en comentarme en más de una ocasión.

meterme en blogs de cine. Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que. se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. Entre noticia y noticia. Antes de irme a comer. se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. y me felicitaron por mi trabajo. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior. 139 . así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. Y aceptaron. Sólo había un problema. o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). poco a poco. yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. Entonces me puse los cascos.conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. seguía navegando impunemente por Internet. incluyendo las no digitales. Tardaba. y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. en paralelo. Coser y cantar les dije. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida. en total. les imprimí todo el material. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes. Así me pasé toda la mañana. menos de una hora y media en recopilarlas todas.

Por las escaleras me encontré con Pelayo.Y salí del local muerto de risa. merecían cierto respeto. Le habían hecho descargar. donde se coleccionan 140 . Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. junto al tipo de la mirada torva. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba. Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. pero tampoco era necesario. por otra parte. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. El chico de la mirada torva no refunfuñó. Estaba baldado. ya había comprendido desde el primer día. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. cosa que. pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura. eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. Eres un cabrón rumió. Que te sea leve… No hubo más conversación. Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

141

cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

142

Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

143

lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

144

Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

145

hasta dónde yo sabía. claro está. de su raya al medio. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. No la conocía personalmente. podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física.suponiendo. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. históricamente hablando. no podía infiltrarme todavía. la operación también se iría al garete. que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. De modo que. por último. por inercia. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. Desde los 146 . Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. con escuadra y cartabón. Juanjo. Mientras que yo solía usar lentillas. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. Primero tenía que garantizar mi anonimato. Además. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. Si eso ocurría.

Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles.movimientos. ligeramente nasal en su caso. sus preferencias culinarias y sus canciones. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. 147 . todo el movimiento del interior se detuvo en seco. gesticulando y declamando ante el espejo. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. hasta la voz. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. Mi nombre es Calasanz. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente. Todavía no tengo muy claro mi voto. La chica rubia. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel. y entré sin más dilación. en Juanjo muchos más suaves. incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. Juanjo Calasanz. Antes de salir de casa. sonrió y se acercó hasta mí. Buenas tardes dijo. libros y películas favoritas. tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa. que se llamaba realmente María. El tiempo parecía haberse congelado. conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento. miedos y obsesiones. Me veía a mí mismo disfrazándome. sino también su currículo laboral. me dirigí hacia el local del Partido Beta. anhelos. En cuanto lo hice. Buscaba información sobre el programa electoral de su partido.

pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil. Tomé asiento. Obedecí. pues ni el gordo. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme. está en sintonía con los tiempos que corren. a diferencia de otros. ni mi antiguo compañero de instituto. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. sígame. Ya ve que nuestro partido. Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. Mientras esperábamos al inicio de la sesión. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. se comportaban en absoluto con suspicacia. Por favor.En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play. 148 . Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió. Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado. Su cara me suena dijo con una sonrisa. ni Ana. Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención.

una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa. de contenedores hasta los topes de bolsas de basura. si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. Cuando la proyección comenzó. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual. Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. de atascos matutinos. A continuación. Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. casi fúnebre. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. de carreteras con socavones. Entre desgracia y desgracia. Imágenes de alcantarillados desbordantes. Eso seguro. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción.A mí la suya no repuse. dejaba bastante que desear como detonante. de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares. aunque eso sí. al lado del ego. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. lo hacía gustoso. nadie se enteraría de que se estaban volatilizando. me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. El megatón. se colaban 149 . cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. Se ruborizó y retiró la mirada.

Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda. expresiones 150 . Ana percibió mi reacción y. dijo: No tienen vergüenza. relativamente falaz y tremendista. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. Iba dirigido a Juanjo Calasanz. pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. con el estado actual de sus promesas que.de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial. No mentía. El video podía ser tramposo. ahora viene lo mejor. o bien no se habían cumplido. en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política). pero asentí de todas maneras. escudándose en vaguedades terminológicas. en los que éste prometía el oro y el moro. El video no iba dirigido a mí. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore.

se produjo una pequeña pausa en la narración. a modo de corifeo sonriente. Una vez la exposición del problema hubo concluido. El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. Adelante me incitó María a que obedeciera. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. reducidos 151 .ambiguas. todo terminó pronto. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. desapareció la sintonía del Partido Beta. Por suerte. Es sólo un juego. A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos. cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad. rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. éstos últimos. Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. Estuve quieto. El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y. durante aproximadamente un minuto. En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz.

a la mínima expresión. las animaciones en tres dimensiones. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. con una estatua parlante del profeta en medio. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color. Utah. tendría que ser positivo. Me giré hacia ella y al verla allí. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo. Esta vez. durante el invierno del año 1999. tan emocionada por la situación. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City. pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. En aquella ocasión. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. sin embargo. Allí. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. el montaje. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible. me había quedado sin palabras. era inevitable no hacer algún comentario. con su expresión mojigata. y. pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo.

Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. sólo sería media hora.En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella. De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación. aunque sólo sea por esta noche. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. O si quiere. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. revelaron que sus defensas acababan de ceder. Transcurridos 153 . compungida. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. Si quiere puedo ponérselo otra vez. nadie va a venir por aquí en ese tiempo. Aguarde aquí un momento. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. a lo sumo. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. La forma en que me miró. Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. si me lo deja.

Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. Existen unos plazos. si le parece. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera. los tenía a ambos frente a mí. Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. unos procedimientos. Sin embargo. y conocidos. con el ceño fruncido. amigos. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta. Hagamos una cosa. pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. A todos nos gusta mucho el mundo del cine. 154 . déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares.unos segundos. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. todavía se trata de una información de uso interno.

Se trataba de una orden directa. Era una especie de prueba final. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar. y luego pegué la nota adhesiva a la mesa.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. de forma muy poco disimulada. Pero no se olvide. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. El número ocho la recogió. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría. desde su nueva localización. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. Cuando desapareció. la leyó por encima. Desconcertado por la naturalidad de mis modos. pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio. ¿eh?. por el contrario. sentí una breve sensación de triunfo. que los buenos políticos no hacen esas cosas. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. cerca de la puerta. y la introdujo en el bolsillo de su solapa. tal vez 155 . Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. Me puse muy nervioso. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad.

incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. aunque no había logrado hacerme con el DVD. Siempre y cuando. Opté por la segunda alternativa de todas maneras. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo. En líneas generales. Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. Mi primera misión había concluido al fin. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. lo que fuera. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. saludé a Roscoe con cordialidad. recordaba perfectamente su contenido. desde luego. pegatinas.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. 156 . No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero. listas electorales. y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. Volví a decirle que era muy guapa. le besé la mejilla a modo de despedida. había seducido a una integrante del partido rival y. Justo antes de abandonar el local. en esta ocasión. merchandising. el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda. por supuesto. me brindaba la excusa perfecta.

todo me pareció más cutre que de costumbre. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. así que. El olor a ranciedad. Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más. Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta. y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV. que equivalía al salario de casi tres trabajadores. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. sus recreaciones virtuales. me impedía respirar en condiciones. La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. Que yo recordara.De camino. me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. inusualmente intenso. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. con sus DVDS. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. 157 . lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. ni corto ni perezoso. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. Eran en total siete personas y.

¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes. pero no supo decirme dónde se encontraban. aunque sí de vida animal. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. Son personas muy ocupadas aclaró. y los ojos enrojecidos. Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día. la frente cubierta de sudor. Muy gracioso respondió ella. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba. que desde entonces no habían aparecido por el local. Nazareth salió del interior con el rostro morado. Con ella. Al fondo del pasillo. debido a la abundancia de moscas. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. supervisados por Pepe. cerrando la puerta avergonzada. Deberías ir al médico dije. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos.En el despacho no había nadie. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. 158 . mosquitos y cagarrutas de rata. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. procedente de la puerta del cuarto de baño. ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero.

sólo que esta no fue. A veces. No estaba dispuesto a dejarla escapar. la que yo había previsto. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. en teoría recatadas. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. O ganar un voto. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. y modositas. sólo deseaban vender un producto. los tópicos erraban. Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. sino un bofetón y una patada en los testículos. a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta. eran unas auténticas gorrinas en la cama. no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. Y a veces. Cuando lo hizo. me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. Sin embargo. ni mucho menos. las chicas que trabajaban de cara al público. el destino. 159 . puritanas. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. Según se rumoreaba.

me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. Si no existiera la publicidad. rabioso. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. a través de la televisión. En cierto modo. Entre los desplantes de María y Pamela. De hecho. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena. o incluso infiltrándose en mis sueños. lo necesitaras o no. como el pedernal y la yesca.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. daba que pensar. tuvieras gonorrea o no. generar energía. habían comenzado a colgarme peligrosamente. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. era así. Pero sobre todo. no habría problema alguno. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. O en realidad no tanto. ni mis testículos. pero con poco más de veinticinco. el asunto no sería nada del otro mundo. lucían tan lozanos como en el pasado. que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús. comenzaba a estar bastante salido. Si tuviera cincuenta años. El orgasmo se 160 . Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. convulsionarse. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. En una palabra: olvidar. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño.

Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. para ser absolutamente modernos. Y en caso de que no pasaras por el aro. habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. La gente se había metido en esa dinámica. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD. en agujeros diferentes. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano. a toda costa y de manera compulsiva. Era una cuestión de conectividad. en la chispa de la vida. hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”. Había que meterla como fuera. Al ser posible. mientras que el resto de las actividades. en especial las no lucrativas. Todo era igual de cool y molón. creyéndose los más transgresores de la ciudad. recién cumplidos los dieciocho. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. no de sentimientos. La mentalidad empresarial había llegado al sexo. igual que los bancos ante un cliente arruinado.había convertido en la religión panteísta de moda. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho.

En lo que a apetito carnal se refería. Con un último estertor. Aquel no era el espíritu. Los muy desagradecidos. por puro orgullo. suponía casi un certificado de defunción biológica. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W. todavía seguía masturbándome como con quince. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa. ni siquiera la habían 162 . sin ganas y de forma mecánica. De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente. Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope. Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda. O me había perdido alguna lección en el colegio. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior. podría solucionar la papeleta. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. para mi desgracia). Estaba sexualmente muerto.ideas. sólo que además. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. Y eso. A mis veintiséis años. Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. acababa de entrar en una especie de coma.

¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras.abierto y. también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. en el fondo. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. sí. la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto. aunque. incluso cercano. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. trabajara donde trabajara. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. por otro lado. Él negó con la cabeza. pero. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. supe que me había puesto nervioso sin motivo. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización. Era un espía.

Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida.que estábamos en aquel despacho. En las películas de gángsters. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas. Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. pasando por Nazareth. me había convertido en algo así como su ojito derecho. me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. Si sigues así. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. En la realidad. sin comerlo ni beberlo. No comprendí cómo iba a hacerlo. Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa. En cuanto el alcalde se marchó. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 . pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. y yo. Tardé en comprender que estaban celosos. en cambio. O al menos eso se pensaban. Todos. algún día llegarás lejos. incluidos sus hombres. como los hampones de toda la vida. le importaban un comino. Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. Para ellos. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva.

En todo caso. como yo. pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. y sobre todo. me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo. no se habían parado a pensar. Allí. y me tomaran una foto. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. y ya que había anulado mi apetito sexual. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. en Vincent Price. El concejal 165 . apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto. Me quedé de pie. yo comenzara a acariciarlo. repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. La naturaleza era sabia. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa.incluso por encima del suyo propio. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación. en un chiste. el retrato sería la viva imagen del lado oscuro.

Sí. le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. Telma. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual. Puedo ir a un cíber propuse. lapidario. Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella. Se me ocurrió una idea. Su mujer le dio un golpe en el hombro. para variar.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. Estaba chateando. Tendrán que esperar dijo él. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. como si nunca hubiera escuchado la palabra. de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. Se está bastante tranquilo y tienen impresora. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. ya sabe. un cíber. Podía haberle contestado. hay uno aquí al lado. pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. Bueno dijo finalmente.

pero ya era demasiado tarde. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. De este modo. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. Tenía a mi disposición su ordenador. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. Así que. aquello no era lo que esperaba. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. noticias escaneadas. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática. En mi primer vistazo a sus archivos. Belarmino no está. podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. no encontré nada fuera de lo común. fue lo primero que hice. mi némesis. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. seducir desde allí a Nazareth a través del chat. mi doppelgänger. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora.rato. y a pesar de la oposición de Montero. y alguna que otra foto de 167 . mi reverso tenebroso. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. después de tanto lío. Realmente. Sólo había documentos de trabajo. habría podido resistirme a la tentación de fisgar.

Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. y con ella. yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. por accidente o no. por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. Todas las contraseñas que se me ocurrían. mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. Samantha Fox. si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. pero no había forma de romper la barrera. Lo normal. 168 . sino hasta veintidós carpetas ocultas. Al final encontré no una.familia. con su cara de santurrón. Las Mama Ciccio. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. todas ellas protegidas con una clave de acceso. Sabrina. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. Sin embargo. alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. Carmen Russo. lentejuelas y música hortera de Telecinco).

después de todo. encontré un currículo. limpio. de negras. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. de pelirrojas. más listo que yo. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. seco. después de echarle un vistazo por encima. resultaba inevitable pensar. la sección de zoofilia. La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. comenzó rápidamente a desasosegarme. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor. que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. de bondage. A mí me 169 . introduzca contraseña”. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. de un rifle de precisión. la sección de sexo anal. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. sólo que clasificado por temas. de asiáticas… vamos. de amateurs. la sección de sadomaso. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro. Estaba la sección de fetichismo. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. de que aquel hombre fuera.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que.

pero también había videos de fornicaciones reales.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. Entre el surtido. Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. Al abrir la carpeta. actrices. Mi pene experimentó una especie de convulsión. se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. En otras. aquel que no podía montarse en un 170 . Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando. la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. desde los clásicos. En ella. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina). con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. La mayoría eran trucajes bastante bien logrados. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta. y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. en toda clase de suertes sexuales. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida.

lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. pero se trataba más de una obligación. de partenaire. por el contrario. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. en tiempos. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. aquel que. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. el panorama era bien diferente. Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. Ahora. que otra cosa. luciendo chorreras y pantalones guayaberos. no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas. incluido el propio Rana. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula.medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza. como debe ser. 171 . María Teresa lo sabía muy bien. de un rito supersticioso. había logrado ser feliz a rachas. Lo morboso de la situación.

hacía lo que 172 . le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas.Eyaculé enseguida. con un chorro largo. efectivamente. . El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba. y sobre parte de los documentos de Rana. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado. pero el concejal seguía sin irse. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones. y que sea rápido. La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación. Asentí apresuradamente. tengo mucho trabajo que hacer. dijo: Avísame en cuanto termines. espeso y caliente. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. gracias a la mesa. Por cierto.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que. ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar. había caído una densa lluvia de semen. En su defecto. Huele un poco mal. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que.

Más que una caja de bombones. sino tocarse. la vida era una carpeta oculta. lo importante no era cuál te tocara. que ya empezaba a resecarse. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump. Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. esto es. 173 . Introduje como pude mi pene. sí. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. me puse en pie y abrí las ventanas. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. Pude entonces limpiar el esperma. donde pese a la adversidad. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. me enviaron a galeras. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. no hubo más escenas de sexo o violencia. pues tras mis coqueteos con la política-fricción. dentro de la bragueta. Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. Belarmino sonrío. pero en cualquier caso. así que toda vez hube concluido con los dosieres.me había dicho. no sin cierta extrañeza en su rostro. a ensobrar a la sala de trabajo. todavía erecto. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable. y al fin se marchó.

Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento. Depende de para qué respondí. ni en calidad ni en calidad. me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana. aunque esta vez. en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí. así que me encogí de hombros. Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. cariñosamente. 174 . desde mi ordenador habitual. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él. no podía competir. no había superado recientemente ningún rito de iniciación. por desgracia. Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde.

No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. tenía más que suficiente. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 . molesto. Parte de mi cometido. como Roscoe o María. Llegué tarde. Debajo de cada uno de los individuos. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo. supe que la estrategia no había sido la más adecuada. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. sugerencias y apreciaciones. evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido. Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible. los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. De esa forma. Para el caso. consistía en identificar a sus secuaces. que pudieran ponerme en un compromiso.El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante. a mi me daba lo mismo. Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. A tal fin.

todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta. No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. Me maravillé de que aquel hombre astroso. Para entonces. a modo de pasatiempo alternativo. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . Su discurso fue un auténtico tostón. Amadeo aún seguía con su soflama.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. No al menos en aquel mitin. y comencé a contar sus arrugas. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa. Desde luego. donde la media edad superaba los ochenta y yo. De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible. suponiendo. claro. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. Por lo demás. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. Me concentré en su rostro. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión. desmañado. Lo hice en la última fila.

tal vez fuera menos superficial que yo. Luego pensé en Néstor Kichner. Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. como una aparición mariana. 177 . sus reviravueltas. se vio obligado a emularles. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. si cabe. después de todo. Mi nombre es Juanjo Calasanz. Cuando el discurso terminó. con sus rizos de El lago azul. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. mucha más gente. o Rosa. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. No olvidemos que Operación Triunfo. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. y concluí que el electorado. Quería verle en persona. recién adecentados para la campaña. los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos. Yo fui el último. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. para no ser menos. de tal manera que su selecto y senecto auditorio. al margen de todo condicionante ideológico. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío. David Bustamante. que el electorado se decantase por él. O simplemente.

parecía ahora más caliente. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. se interpuso entre Amadeo y yo. Perora usted como los ángeles. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. su problema quedaría inmediatamente resuelto. si salía elegido.Un placer volvió a estrecharme la mano. entrecerró los ojos. En absoluto sonreí. y cabeceó en actitud complacida. El compromiso político está demodé. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum. No me dio tiempo a responderle. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. Ha sido un discurso excelente. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. Espero no haberle defraudado. O mucho me equivocaba. Amadeo ladeó la cabeza. que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. para bien o para mal. jamás podría retomar las obras. o le había caído bastante bien. a voz en grito. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. Le contó. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. precisando asimismo que. Un viejo vociferante. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran.

yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. y en especial con ellas. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. lo confirmaba). en plan pistolero de spaghetti western. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta. llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto. Y mi experiencia personal con ellos. lograron calmarlo. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. agarró al paciente por el pescuezo. Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior. Ni siquiera sus cuidadoras. A la tercera intentona. por pardillo que fuese. el hombre se abalanzó sobre mí. Un chalado babeante. en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. Después de una breve caminata. de rostro anguloso y pelo ensortijado. Apareció de la nada. y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. sí lo hizo. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta. me senté sobre un banco de piedra. rugiendo como una hiena en celo. y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación. en cambio. izándolo con una sola mano. Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. 179 . Roscoe. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto.

separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada. Me quedé pálido. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. yo también he sido espía electoral alguna vez. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe. Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia. La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. No te preocupes dijo. Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. 180 . y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. Le echó un breve vistazo. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. que paga sus impuestos. endurecí el rostro. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. Me sacudí la suciedad de la camisa. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. No sé de qué me habla. Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia. sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. Yo sólo soy un ciudadano honrado.Hay que andar con más cuidado dijo.

tienes veintiséis años. El diez por ciento restante. hay muchos otros agentes. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. Velasco. De eso nada repuso. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear.Nadie dice que no seas honrado. quedaría a la altura del betún. yo también he sido espía electoral. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. que no te podrías hacer una idea. irónico. Me había pasado de 181 . amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio. Recogí mis cosas y me puse en pie. pura demagogia. Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. fuera éste de Judea o no. un mero discípulo pusilánime. La política. Tu nombre es Gonzalo G. es espionaje en un noventa por ciento. Tantos. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático. Y además de nosotros dos. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría.

como de costumbre. ¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas. por eso las busco en las pantallas de cine. pero al final. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. el fracaso había terminado dándome alcance.listo creyendo que corría más que el fracaso. amistosa. pero aun así. esto es también un juego. sino todo lo contrario. Como espía del Partido Alfa. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. Era demasiado bueno para ser cierto. nunca he tenido una vida rica en emociones. En ese caso será mejor que me vaya dije. En su mirada no había rencor o desconfianza. te encuentras en una posición inmejorable para ello. aprecio y quietud. Velasco. trazando con sus labios una sonrisa taimada. además de espionaje y demagogia. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. y como sabes. No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. Eso puede que sea cierto reconocí. 182 . Quiero que trabajes también para nosotros. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. no podía creérmelo del todo.

¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. te daré diez euros. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije. por contraste. así que pensé en negociar. ¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo.Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. Extrajo una cartera. pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. en el fondo. intensificó su sonrisa. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria. luego. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. Ahora dígame. tal vez te podríamos conseguir 183 . y me acercó dos billetes de cincuenta euros. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. por cada día de trabajo. La abrió. aparte de emociones. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. el pago se me antojaba poco satisfactorio. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. No es mucho… rezongué. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. Sin embargo. Tendré que pensármelo. Esto como adelanto habló lapidario.

era consciente de todo esto. En otras palabras. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía. el sector. Yo. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad. pese a todo. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella. y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. con una dicción más o menos clara. al no disponer por nosotros mismos de los medios. Ambos éramos unos pobres diablos que. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. Eso si ganamos la elecciones. entrenar duro. el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos. 184 . Pero. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. digamos. simple y llanamente. a diferencia del anciano protestón. después de todo. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. Lo importante era no pensar. tanta diferencia. era. claro. Hasta donde me habían explicado. y una voz convenientemente modulada. era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. en la intimidad de mi casa.un trabajo relacionado con. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial. el cuatro esquinitas tiene mi cama.

todo sobre mi vida. igual que sabía. Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. embriagado por mi propia imaginación. No se trata de una guerra propiamente dicha. pero para ir practicando está bastante bien. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. Estaba absolutamente indefenso. se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. Una bacteria en el ocaso de su vida. Y Roscoe lo sabía. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. o parecía saber. e igual 185 . Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico. así que se va a proceder en breve a su exterminio. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. O la tomas o la dejas. Serías una especie de becario del tiro a distancia. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. pero si la dejas. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. ¿Becario? repetí escéptico.¿Habla en serio? pregunté.

La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. otros. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado.que sabía. simplemente “desparpajo” o “salero”. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. Ese don del que yo carezco. una y otra vez. además. que no podía rechazar su oferta. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. Si me lo montaba bien. 186 . era una propuesta sustanciosa. del Partido Beta. nunca he sido como los demás. a veces los mismos. En cualquier caso. jamás he conseguido vislumbrarlo. del Partido Gamma o del Partido Omega. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. yo. estimulante y no demasiado exigente. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. así que Roscoe ganó la partida. “espíritu empresarial” y. las abuelas. a ciencia cierta esta vez. era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar. ya fuera del Partido Alfa. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. sin embargo. Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. A la hora de regatear. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos.

y gracias a ello. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. cada vez me costaba menos mentir. recogí mis cosas. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. Roscoe rió. Luego dijo: Seré una tumba. En 187 . Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era. Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. sólo que no lo podía decir por razones obvias). Incluso Montero. Telma y compañía después de haberles traicionado. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos. Por la emoción. casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival.Por supuesto. más que nada. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines. y también a mi progresiva falta de memoria. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. en mi opinión.

Esos momentos de placer sádico o masoquista. Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo. si disfrutaba de dichos instantes. 188 . era para disfrutar de dichos instantes y. Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. En tanto que escritorzuelo. más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. no podía evitarlo. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. Si engañaba. y más cordiales sus actitudes. Engañar me ponía. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. de este modo. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. y en el caso contrario. eran la sal de la vida. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. en el fondo. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. pero al mismo tiempo. cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado). me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones. y cuanto más profundo era el engaño. lo que nos hacía humanos.ocasiones. porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. además de para cubrirme las espaldas.

Tomé asiento en el escritorio. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico. iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. 189 . Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque. Luego. en realidad. Mientras tecleaba. estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. concluí la crónica sobre el mitin.El ordenador estaba libre. pero en el fondo. Hice ambas cosas con idéntica frialdad. transcribí el veredicto. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. y comencé a escribir un informe acerca del mitin. Acababa de convertirme en un doble agente de facto. abrí el Word. habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido.

si cabe (como estábamos en una iglesia. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. Lo bueno de estar en la oposición. ni siquiera yo. belicosa y espeluznante. y que los responsables del conflicto iban a ser. la más peligrosa. Es decir. irónicamente. que íbamos a salir de allí por patas. pensé. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde). Ninguno de los presentes se imaginaba. donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. era precisamente eso. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio.15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí. Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio. se respiraba una quietud ascética en el aire.

tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad. crápula e incompetente. y la competencia. la honestidad. como si no le importara demasiado ganar o perder. Lo desconcertante era que. Me pregunté si la propia dirección del partido. No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . Por desgracia. desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. eficaz. directo. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones. pese a todo. por el contrario. los anuncios de detergente. ejemplificaba mejor que nadie la bondad. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. como un anuncio de detergente. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. igualmente. Él. Edelmiro Bigardo era malvado. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. Simple. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior.

era visible en sus caras.espectacular. en oposición. por no complicarse demasiado la vida. Aquella gente había venido por su propia voluntad. El hartazgo. si se les pinchaba. Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental. ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública. gigantes dormidos. por no complicarse demasiado la vida). pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . los buenos españoles. en oposición. ya que. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. quienes. se encontraban vociferando por todos lados. células latentes de mala uva. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. e incluso rupestres. A diferencia de sus adversarios ideológicos. por tanto. pero estaban allí porque querían. tal vez movidos por un impulso inconsciente. Eran personas al borde de la detonación.

insultos. Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. el increpado se subió al altar.sacaron de dudas. El resto de los manifestantes. cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo. no atendió a razones. Los viejos. Palos. lo derribaba con un barrido de su codo y. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. oponían una resistencia salvaje a la invasión. desde “¡aborto libre y gratuito! ”. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado. banderas. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. y boinas volaban por todos los lados. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. Yo observaba la escena desde el último banco. El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. En ese instante. trataba de introducírsela por la boca. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica. bases fuera! ”. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. botellas.

Puedo entenderlo de esos vejestorios. así. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad.entrepierna de un manifestante enmascarado. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. de “Nunca Máis”. Me encogí de hombros. Los pacifistas. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos. por su parte. descarnada. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo. pero un chico joven como 194 . mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”. no invitaba en absoluto a participar. San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo. ¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. cruda. le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse. La violencia. Me asusté bastante. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante.

Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. ojos de loco. De pronto. la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. emergió de entre las sombras y. Salvo por la cachiporra. por eso de ir entrenando. ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas. y blandía una especie de cachiporra. Tenía el pelo rapado al cero. sólo que a diferencia de lo que era habitual. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. complexión maciza y rasgos prominentes. como siempre. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso. y a que. pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza. charlábamos sobre tonterías. lo hacíamos en inglés. en su locura antiglobalizadora. más de dos años atrás. reconocí una silueta vagamente familiar. casi dos metros de altura. la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma). todavía aturdido por el golpe. Cuando al fin lo hice. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . Entre calada y calada.tú… me arrojó contra la pared.

tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial. Empecé a sudar con fuerza. El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera. Desde aquel día. con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz. pero sólo por un par de segundos. ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. 196 . ¡No! ¡Por favor! exclamé. claro ironizó. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí. pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. me rompiera los dientes contra la tarima.a lo largo de su historia. salvo mi agresor. Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies. era bastante probable que ahora. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. Ya.

Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima. y maldije a San Pancracio. Y mucho menos. Pensé que había algo de razón en sus palabras. Grité de dolor. era casi un milagro. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. El Partido Beta había logrado. Salí como pude de la iglesia. espeso y dulzón. pero de todas formas. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. San Pancracio no me había abandonado después de todo. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. con ellos. una vez fuera. resistir el ataque. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. por gañán. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. o si se encontraba. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 . Miré hacia el cielo en señal de gratitud. Y yo. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla. se había merecido todo eso y más. contra todo pronóstico. pues el viejo le había atizado bien. Cuando abrí los ojos. a gatas.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. cubierto de polvo. yo no podía verlo. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. me apoyé sobre la fachada para respirar. y los ojos a la virulé. con sorna. y. las brechas en la cabeza. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. en nombre de la paz. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. me contraje sobre mí mismo. Eso.

Tanto o más que él. El guardaespaldas. Echaba espuma por la boca. Juanjo Calasanz. de una manera un tanto irreflexiva. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. La culpa la tenían las películas.lo habían rescatado. pero en cuanto recuperé la visión. Si nadie hacía algo para evitarlo. sonido de cadenas y un trote acelerado. un forcejeo. Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. resolví. Whitney Houston. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo. En concreto. hecho una fiera. En especial. que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo. Luego volví a pensar. El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. con mis riñones. Me quité las gafas. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. me entró un escalofrío. 198 . El joven. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. terciar en la confrontación. pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. Escuché un par de golpes. Acababa de ser político. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes.

Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos. al menos para usted. me había portado como un hombre de verdad. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. En su opinión. más bien al contrario. No lo contradije. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. Por usted. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . era a él mismo. Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día. escrutándome con desconcierto. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. El planeta sería un lugar mucho mejor. pese a todo. Se rascó la sien. En un mundo perfecto. lo que sea gruñí. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. así que suspendí de inmediato la fantasía. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. Mejor así hablé finalmente. lo que es lo mismo. en un Rasputín de baratillo. claro. No había nada de idílico en él. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted. y yo. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. que. un humilde espía electoral. sin barba ni poderes mágicos.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada.

una parodia en origen devenida de pronto en modelo. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable. no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme. Hasta que llegara ese momento. Si. todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. como repetía una y otra vez Spiderman.medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz. 200 .

según mi estado de ánimo. me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta. y entre medias. El Partido Alfa me daba. compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. iba a la sede del Partido Alfa. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. más asco que el Partido Beta.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. en ocasiones. al mismo tiempo. y titulares por el estilo). Por las mañanas. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia. me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. fingiendo ser un seguidor inofensivo y. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. Había leído tiempo atrás. ¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. luego. por la tarde. además de recopilar información útil para sus adversarios electorales.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

202

soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

203

éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

204

17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

205

embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

206

Telma tomó nota de todas mis propuestas y. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. se convierte también en una verdulera. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. pueden cebarse con su avanzada edad. acusándolo de senil. por otro. de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. con todo el respeto para las verduleras. al rato. de viejo verde. Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. pero entonces. leyó mi 207 . se puso a escribir un discurso al alimón con su marido. no es nada reaccioné a tiempo. ellos lo tendrían bastante fácil para responder. y no me lo tomen a mal. Tengo un insomnio galopante. es que no he dormido mucho. El alcalde apareció poco más tarde. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral. en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo. por un lado. claro.Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé.

duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. En recompensa. y salí a la calle. Asentí tímidamente. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. El trabajo me resultó bastante agradable. Te necesitamos fresco para mañana. Aquella cantidad. y montó en cólera. implacablemente. de acuerdo con mis instrucciones. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero. pero estaba claro que tampoco le desagradaba. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. Vete a casa. El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. todavía sin creerme del todo mi propia suerte.texto. le pareció demasiado moderada. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. La cama me recibió con los brazos abiertos. en el fondo. y le pedí a mi padre que abonara el importe. que antaño me hubiera parecido ridícula. 208 . Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. por la ciudad. llamé a la puerta de casa con los nudillos. decidieron darme el día libre. Le dije al conductor que esperara. Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final.

asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. escritura de crónicas falsas. e ir al cine. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. donde se unió a todos mis 209 . siempre que se avecinaban comicios. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y.18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. ya llevaba más de veinte años viviendo en España. De este modo. repartir propaganda o etiquetar sobres. Le daba igual redactar textos que pegar carteles. a partir de entonces. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta. limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos. jugar a videojuegos. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. aunque a decir verdad. Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país. tampoco es que me robaran mucho tiempo. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales.

Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . Había un sitio libre justo al lado de Anuska. por fuerza. así que allí me senté. La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. por el contrario. El concejal no opuso demasiada resistencia. del viejo Marcelino. tenía que responder a un deseo expreso del destino. Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. sino que. pues seguía sin ser santo de su devoción. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. que en su ingente sabiduría. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea. El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. Su mujer. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades. Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo. Yo le dije que no se preocupara. Le inquirimos de todo. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga.

Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres. inevitablemente. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. Escuchad. cocinándose poco a poco al vapor. por lo que 211 . y que Santa Claus no existía. su vestido regional. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. (por algo se había ido de allí). que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas. Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. Le caen muy bien los españoles. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales. nos dijo que ya estaba bien. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. así que os recibirá sin problemas. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas. el sueño de todo hombre hecho realidad. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando. pero también en la sauna. una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. Maya. con su pañoleta roja. Su soflama nos lleno de desazón. sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos.

Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones. 212 . Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. en medio de un silencio sepulcral.titubeó antes de darnos el papel. ya no la necesitábamos.

Allí nadie me conocería y. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. agazapado en la oscuridad de mi habitación. No podía dejar de pensar. ni yo mismo me acordaría de quién era.19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. en campos nevados. pompones. Podría. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. paladearlo. como un enfermo terminal a la muerte. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. y recetas de paella a los oriundos del lugar. con suerte. viviendo. diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. quedarme a vivir en el país. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo. trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. muñecas de faralaes. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. en fin. incluso. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 . agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki.

Lo noté preocupado y taciturno. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. Y entonces. pero como me fiaba 214 . Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero. desperdigados sobre la acera. tenía cincuenta y dos años. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver. Según Pelayo. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. A cada segundo. un vaso de leche. Yo no la conocía.empezar de cero. Tras una ducha. Pelayo llegó un poco más tarde. una caminata más rápida que de costumbre. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. me sorprendió la mañana y volví a la vida real. Todavía no había llegado ninguno de los jefes. Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. y algún que otro traspié. El corazón se me desbocaba. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. Si le echaba valor al asunto. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días. llegué hasta la puerta del local electoral. me hubiera colgado. Si fuera un ordenador. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. se me ocurría una nueva idea. dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines.

¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo. lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular. O no quería que le saliesen. Traté de evitarlo. no terminaba de comprender dónde residía el problema. su preocupación no tenía mucho sentido. Incluso a Rana. La tía me gusta explicó. además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL. Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. Me miró cara a cara por un momento. Le entra a todo lo que se mueve.bastante del gusto de mi amigo y. en más de una ocasión. … no me hace sentir especial. (significando las equis lo mismo que en los sex shops). Yo así no puedo concentrarme. Ayer me tocó el paquete. pero no pude reprimir una carcajada. le dije que no. Había escuchado de su propia boca. y a los cinco minutos me la 215 . a sus cuarenta y pico años de edad. sí. quién. es que es muy golfa. Es una mera cuestión de morbo. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. Sencillamente. Me gustan guarras. lo juro. El problema es que… No le salían las palabras.

No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. esa tía es también una profesional de la política. Tiene que existir otra alternativa. terminarás entrando también en el juego democrático. pero no en espíritu. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. 216 . en serio. correrás el riesgo de perder tu virginidad política. ¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado. Apliquemos el pensamiento inverso. Viva la originalidad… No. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. De acuerdo. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse. Con las medidas profilácticas adecuadas. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos. ¡Ya lo sé. y eso difícilmente puede cuajar. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. Si te la cepillas. sinceramente. Si entras en ella. olvidas que aunque se trate de una golfa.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. no para que me psicoanalices.

Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. de lo contrario. ¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. ¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó. Cuando quería. aunque no puedo garantizarte nada. seguiré siendo un mercenario hijo de puta. una especie de talento innato. llegó a una conclusión alborozada. Finalmente. Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. hoy no ejercí de contrapunto racional. La conversación me animó bastante. se descubriría. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No. Ella no podría echarte en cara el desplante. Así. Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica. La idea me gustaba.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. aunque participe en las elecciones. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. como de costumbre. Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría.

pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. 218 . si en los consejos propiamente dichos. huesudo y ojeroso. ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. tomé asiento en el despacho. de buenas a primeras. La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña. A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. seguía provocándome escalofríos. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña. que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. me conecté a Internet. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho.buenrollista. a decir verdad. Di un respingo. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido. Hola dijo. pero aun así. A fin de cuentas. o en la seguridad con los que los pronunciaba. En cuanto a mí. ya que. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. le darás poder a tus dudas”. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. aquel rostro pálido.

Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad. Mi matrimonio de concejales favoritos. Soltó mi mano. tomó mi mano entre las suyas. El amor te tratará mal. pero eres muy vago y dependiente. morirás joven. www. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total. ni una pareja estable. Tuve que visitar una página web llamada relajarme. No tendrás ni un empleo estable. sobre todo digestivos y respiratorios. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda. entraron en el local pasados unos veinte minutos. enarcó las cejas de manera antinatural. por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello.com para 219 . Luego dio media vuelta y desapareció. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. Tendrás graves problemas. La salud. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. Como tampoco tenía demasiada prisa. ni hijos. En general. Si no te cuidas. acepté. también. sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación. que estaban gélidas. que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo.No sé.

Velasco. tenemos un problema dijo Telma. con conciertos. así que recurrieron a mí. como tales. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. la voz de los supertacañones oficial del partido. empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. a su término. sonriente. el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que. tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). Enseguida se quedaron bloqueados. hicieron unas cuantas llamadas y. con obras de teatro. No les interesa lo más mínimo lo que 220 . gracias a mis ideas. con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos. pero no sabemos cómo hacerlo. y no hay manera. no se les podía culpar de nada). Necesitamos calar en los votantes jóvenes. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad.Telma y su marido me comentaron que. habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. por aquel entonces. como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil. y.

pero ellos la digirieron sin mayor problema. que no cierre hasta las siete de la mañana. tendría que ser una fiesta sin alcohol. Mi rotundidad los descolocó. así que adopté una actitud más circunspecta. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. en serio. Los concejales se miraron el uno al otro. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. a ser posible. sólo subliminal. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. Se lo garantizo. Protestábamos. y. 221 . En nuestra época eso no pasaba. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. Ahora huyen de nosotros como de la peste. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear. No. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma. respetuoso. En cualquier caso. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. no demasiado convencidos.tenemos que decirles. era una parte esencial de la vida universitaria. como bien saben. Lo clandestino nunca pasa de moda. que eres joven. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción. Tú.

Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. o podría llegar a tener lugar. Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Tiene razón rezongó su mujer. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. de pronto. no al público vigoréxico y metrosexual. no había otra a la que le importara tan 222 . ¿Vigo qué? repitió Telma. como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar. El concejal estaba a punto de decir algo. Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta.¿Sin alcohol? protesté. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. Aquel día. acusarán el golpe. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. Él la miro algo enfadado. Y lo más simpático del asunto era que. en espacios sociales de tamaño más reducido. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable. Es cierto. de entre todas las personas de la faz de la tierra. que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan.

una especie de 223 . pero algo. Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. ni mucho menos. en un tuerto entre los ciegos. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. en un pequeño dios. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. complacería a gran parte de sus personajes. lo cual. me imagino. Sin embargo. este libro no habría llegado jamás a existir. La rabia me consumía por dentro. en cuanto a mi respecta.poco como a mí ambos partidos. no fue así. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. y lo cual. me hubiera ahorrado bastante trabajo. por lo que había luchado tanto tiempo. Para bien o para mal. Aquello no era lo que realmente quería. De modo que. Por suerte para el mundo. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión. me desollaba por fuera. una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas.

poco a poco. el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. muy.corazonada flatulenta muy. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. no me aguardaba ninguna chica en camisón. me sugería que. y me fui a casa. 224 . guardé el archivo en el disco duro. en lo que a potencial surrealista se refería. a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. al igual que Conchita Velasco. dentro de mí. Puse punto y aparte. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que. En el espejo de mi habitación.

y todo lo que dijo a continuación para 225 . excepcionalmente. Sólo quería fundirme con la gente. e incluso a su familia. enardecido por el éxito. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia. con lo que. Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. Lo hice más que nada por educación. Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. tras abrazarme con gran alegría. aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido. en mitad de la ovación final. tomar notas y desaparecer. así que decidí. A priori. reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. a varios empresarios locales y autonómicos. pero para mi sorpresa. El candidato. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. Y lo hubiera logrado si Amadeo. llenaron hasta la bandera. no se dio cuenta de ello. no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila. al mismo tiempo.

Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. Me decanté 226 . con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas. con los cristales ahumados y tapicería de cuero. El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. De este modo. Aun así. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos. pero no demasiado. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos. Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. Pusieron. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. no le agradaba en exceso. mantuvo ese mismo tono laudatorio. con todo. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. y como sabían que. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino. no era una excusa.introducirme en sociedad. tal y como pintaban las cosas. de no invitar a sus colaboradores electorales. En realidad. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. Desde el principio. pero. la publicidad no sería nada buena para ellos.

Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. ya fueran personas. como una marca de agua. que me largara. me encontraba en la lista de invitados. Uno de ellos me dijo. me hizo enseñarle el carné de identidad. bienes inmuebles o eventos. Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. corbata y gafas de sol.por un asador castellano de alto copete. En cuanto salí del vehículo. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. controlaban el acceso al recinto. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos. que aquello era una fiesta privada. de donde salía un barullo considerable de voces. casi todos de alta gama. Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. donde sólo iban los nuevos ricos. música y vajillas entrechocando. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa. sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. Cuando lo encontró. hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. 227 . ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. En la puerta había multitud de coches aparcados. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). El ambiente era impresionante. desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba.

sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. como si no tuviera claro si bromeaba o no. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura. Me puse de muy mal humor.Consúltelo con algún concejal. ¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. Él. Pero. si no me cree dije. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé. ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle. en cambio. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. Belarmino Rana. señor Rana. algo realmente extraño en los de su oficio. no pareció percatarse de mi presencia. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. pero seguía sin ceder.

donde probablemente. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio. No encontré ningún rostro familiar 229 . y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. para dármelas de gracioso. pese a todo. No tardé en llegar a un enorme comedor. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente. lo cual. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. Nada más entrar en el palacio. Sin embargo. Como supuse que no. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. hacen de nosotros un pandero.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral. por ejemplo. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. respiré hondo. me armé de valor. no restaría mérito al asunto. Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. Se lo comenté a los vigilantes. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. Si algo tenemos los españoles es que. En ocasiones.

me acerqué hasta el asiento de Telma. Para encontrarlos.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor. los votantes. En el fondo. así. No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. apurando botellas de champán. era mejor así. Comprendí. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. Discretamente. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. La concejala me saludó con amabilidad. aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. me preguntó cómo estaba y. beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros. que aquella gente sólo eran las bases del partido. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. probablemente. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro. con mayor amabilidad aún. 230 . Nadie más pareció advertir mi presencia. y. Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos.

Mari Pili no le hacía mucho caso. se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. En un rincón. quien. así que le pregunté a una camarera por mis compañeros. increíblemente. como miembro de las listas. llegándolo a mirar con devoción. con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 . por otro. llegué hasta los fogones. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel. No sabía por dónde continuar. ídem de ídem. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. sin enterarse de nada. como más tarde me confirmaría. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina. reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él. la muchacha de las cejas frondosas. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas.Siguiendo un nuevo pasillo. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. El problema era que Diego. y Mari Pili. seguía teniendo sus privilegios. de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. por un lado. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. pero Pamela. todavía más largo que el anterior.

un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. pero ya apenas quedaba nada.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno. más de media hora. como quien no quiere la cosa. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. patatas fritas aceitosas. y un cuenco lleno de pistachos. un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. me condujeron finalmente al servicio. dos salchichas bratwurst ya frías. y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. Por fortuna. La falta de alternativas. En ese tipo de situaciones. La única opción que me quedaba era la borrachera. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. Me tomé mi tiempo. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. trozos revenidos de chorizo. 232 . Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. convenía ser precavido. todavía muy reciente. El acierto estaba en que no cabía duda de que. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. Traté de refugiarme en la comida. y lo que quedaba. donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. podía convertirme en un tipo impredecible y. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. sí lo hacía.

¡Cállate! volvió a besarme. retomando sus toqueteos. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo. Echó el cerrojo. si su lengua rasposa. Sólo quiero hacerte bien. Traté de zafarme. sus dientes amarillos. y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. no le importaba lo más mínimo. A ella. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión.¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea. pero no porque hubiera atendido a razones. Se detuvo. 233 . Me incliné ligeramente. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. sin embargo. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos. donde el aire no era precisamente primaveral. No seas tonto se resistió ella. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. Se escuchó un portazo. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. sino porque alguien entró en el baño. No supe qué me estaba dando más grima. ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer.

Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. Eso. Mari Pili estuvo a punto de caerse. Te votaría. esta vez sí. ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior. De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación. (y tenía toda la pinta de que así era). En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. lo cual significaba que todavía había esperanza. Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza. Confiaba en que fuera lo segundo. así que le ofrecí mi mano para levantarse.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. Me entró un ataque de risa tan grande que. lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. yo seguía siendo un caballero. Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . Di un respingo sobre el retrete. Pese a lo absurdo de la situación. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna. ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. ya en jaque. a secas. nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . Por debajo de la puerta.

Fuera. La dejé hacer. en voz baja. me encontré con Diego. a lo largo del arcén de la carretera. sorprendidos. dónde se había metido todo el mundo. no conseguiría escamotearme una erección. Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. algo enojado. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. por mucho que maniobrara por allí abajo. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. Se encogió de hombros. en mitad de la noche. si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. Era imperativo contrastar la información. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. Le dije que no tenía ni idea. pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. que se preguntaba.horteras. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda. Desde una perspectiva cenital. Estaba realmente abatido. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. Poco más tarde me encontraba caminando a solas. Además. Le pregunté a Mari Pili. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver. como así ocurrió. hicieron saltar por los aires toda posible duda. Cuando los amantes elevaron la cabeza. me despedí con un ademán. y puse pies en polvorosa. tenía claro que. según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 . de modo que silbé.

Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera. concentrándome. a pesar de los pesares. de lo oscuro. Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. cuando nadie miraba. logré contener todas mis ansias. Por si fuera poco. 236 . en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. de gritar. Todas las señales encajaban. como si Marcelino así lo hubiera previsto. Era una sensación muy desagradable. la desmadrada revista Gozo. pero. salido de las entrañas de lo pedestre. única y exclusivamente. A partir de entonces. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio. época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. Me asaltaban las ganas de llorar. de lo inaccesible. de destrozar algo. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia. que en un individuo de mi apostura. el Penthouse y. me quedé con las ganas. Esas ganas.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. pero nunca lo hizo. Tenía que entrar. y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy.

Perfecto. Lo aceptara o no. el más cercano a la puerta. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada.con el tiempo. Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes. por su parte. Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. 237 . en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal. Rudas. pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco. Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra. grandes pechos y un buen culo. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. se convirtieron en temor y. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas. Además de que tenía dinero de sobra. Las señoras prostitutas. ese temor era ya canguelo del crónico. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. Le pregunté cuánto cobraba. Ella me dijo que sesenta euros la hora. daban incluso más miedo que los camioneros. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. Antes de asentir. Aun así. por si las moscas. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. No me arredré por nada de ello. con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa.

238 . Debes ser un chico inteligente”. ya por último. Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. tal vez su manera de eludirme la mirada. en el sentido más literal del termino. Los resultados fueron igualmente fláccidos. que no había nada de litúrgico. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. En esas condiciones. era difícil pensar en sexo. mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado. Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. que en el fondo todo me daba igual. y decía con su perfecto español: “a tu edad. se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta. y ya no se le levanta.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. lo intentó con la boca. acudió completamente desnuda a echarme una mano. No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. Lo intenté. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. también. Ya a la desesperada. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra.

había comenzado a llover. Fuera. ya me voy.Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada. 239 .

y el descuido de mis responsabilidades. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. Lo más inteligente. si ya había apestado a podrido desde el principio. ya fuera por desidia. Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo. tirase de él. era de terminar todo cuanto empezaba. Ahora bien. impregnándome de su mugre. era pasar de todo. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . ya que prácticamente me encontraba solo en el local. por resaca. El hartazgo me condujo al pasotismo. al miedo a perder el control de la situación. y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. el pasotismo al descuido de mis responsabilidades. Ninguno de los concejales apareció por allí. en un movimiento pendular imprevisible.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. Lo dejaron todo en manos de Nazareth. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. yo mismo me había metido en aquel lío. o por chulería. así las cosas. y esperar sentado el fin de la pesadilla. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera). y de si algo podía jactarme. Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo.

Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. La gente como nosotros. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. al igual que los perros. que ocultaba cosas. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. para detectar nuestra propia condición de maquinadores. no era necesario que nos oliéramos el culo. yo también ocultaba muchas cosas. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto. consumido por el aburrimiento. Antes de la segunda canción. Entonces. Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa. A lo sumo. que algo raro estaba pasando. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”. Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. Era libre para hacer lo que me diera la real gana. supuse que a causa de su cojera. se reconocía fácilmente. Al fin y al cabo. y de Pepe. que también tocado por las secuelas de la jarana. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. bastaban un par de 241 . pero supe. así que el sueño no duró demasiado. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. Luego me retrepé sobre el asiento. El único que seguía por allí era Germán.

tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible. Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. y repuso secamente: Sí.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. En cierta manera. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. es verdad. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. en el número doce de la lista. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. Sólo estaba calentando. Él retiro sus ojos de los sobres por un instante. como un triunfo personal. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. ¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. los hendió en los míos. Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió. su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo. dicen. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo. Efectivamente. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. Bueno. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. Nunca me hubiera 242 . escrutador. Después de Rana.

percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. ¡Muy bueno. Por mi gesto de desconcierto. supo que no había captado el mensaje. aprovechando la ausencia del resto de la gente. Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. e introdujo la suya. menos aun. No seas burdo me espetó. sino el décimo segundo. y.imaginado que. Era como si de repente. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. La recogí y me puse a leerla. Era exactamente igual que la anterior. Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. en realidad. Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta. sí señor! exclamé entre carcajadas. ¿Como cuáles? inquirí. ¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . así que dijo: Observa bien. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido. retiró la papeleta original que había en él. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán.

Él sonrió. buena parte de los días anteriores.Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y. 244 . Los camaradas estamos para ayudarnos. casi con total probabilidad. Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas.

en cuanto entré por la puerta del local electoral. tal vez. con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. a excepción de Pelayo.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron. inevitablemente. 245 . casi con aplausos. ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. por tanto. sino un poderoso y noble aliado. un poco mostrenco en mi abnegación. pero digno de confianza en cualquier caso. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero. al corazón. donde podría respirar aire fresco. necesitaba de mucha mano de obra. nos acompañara en el viaje. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes. según les dije. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. El día. acompañaba bastante para ello. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte. formado por el chico de la mirada torva y Diego. La suerte volvía a estar de mi lado. Tanto sacrificio desprendido les llegó. el segundo. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y.

estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. y el tercero. una pegatina. en su mayoría abandonadas. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo. menos letal. no por estar formado por un solo hombre. Así. como si fuera cosa del diablo. Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. nadie había visto un ordenador en toda su vida. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM.donde militaban todas las chicas. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. un bolígrafo. tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios. Germán. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo. 246 . y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. Muchos. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. con indiferencia ante el sobre con el voto.

un estado mental. jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. completamente gratis. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. por 247 . como si fuera un archivo de video. Si tal y como decían los manuales de persuasión. Y lo peor no era eso. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho. del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. un disco que brillaba con un agujero en el medio. la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. y las necesidades reales de éste. soltándonos a los perros en represalia y. De manera nada metafórica. En aquel aspecto. juguete para perros o tope de cancela. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. buscándole usos alternativos al CD-ROM. o en otras palabras.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. los más ingeniosos. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo. habían crecido demasiado. el de no considerarla. como por ejemplo. complemento fashion para espantapájaros. otros. podía contenerse en un CD-ROM multimedia.

no tuvieran una pizpireta 248 . feliz. divertido. Pelayo y yo. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar. Fue un día relajante. los humanos. en mitad de un campo de remolachas. Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. aunque también. en el momento de responder. a defecar y a estar tranquilo. infructuosamente. no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. incluso con Pepe. sin mover las manos ni los pies. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores. que gozábamos como enanos del humor absurdo. vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo. unos performancers dadaístas de gran proyección. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo. gracias a ello. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. siendo fraternalmente iguales). preferimos centrarnos en esta última apreciación y. que era lo que acababa de hacer esa vaca. ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. reivindicar el derecho a comer. no? Vegetarianos.deformación profesional. salir del trance surreal. Cuando nos marchamos. durante siglos.

sin dudarlo. 249 . tanto las vacas como los humanos. Si me equivocaba en mi apreciación o no. pero en el fondo. en consecuencia.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos. gozaban de una suerte envidiable y. ¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. sólo el cielo lo sabía. mediante un tiro en la cabeza. ¿Me estás hablando a mí. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. y no minando sus autoestimas poco a poco. contestarían. se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa. a través de contratos basura. Entonces. tenemos el mismo destino. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. Aquellos bóvidos del diablo. Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que. mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas. la vaca ni se inmutó. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal.

lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña. para agilizarlo todo un poco. del despacho de Montero y su esposa. cierta independencia. Afortunadamente. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos. o lo que es lo mismo. y entré en el primer ciber-café que encontré. Salí del local electoral con Pelayo. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad. El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y. ya que toda procedía. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información. Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo. en su mayor parte. Desde allí abrí mi cuenta de correo. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo.22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 . nos alejamos unas cuantas manzanas.

(más torva que nunca) y de Diego. porteando cajas repletas de “información de carácter político”. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. Sentí escalofríos. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. pero aún nos quedaba mucho trabajo. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. estábamos extenuados. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. sobre todo. teñido de rabia. Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. así que el 251 . En segundo lugar. irónicamente. al alcalde le había gustado la propuesta. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. de modo que seguimos. unas siete horas más tarde. nada común en mí. Según parecía. se convirtió en una de sentido único. En primer lugar.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. redacción y producción editorial. habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono. buena parte del mismo físico. víctima de un exceso de colesterol propagandístico. Para cuando terminamos. y con el noventa y cinco por ciento sobrante. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás.

recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. que acababa de abrir. me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. Miel sobre hojuelas. que él estaba de parte del Partido Alfa. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban. y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible. sino que se necesitaba una invitación. ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. amigos y conocidos. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo. En lugar de echar mano de mis familiares. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. a un notable grupo de mendigos alcohólicos. más de ciento cincuenta. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa. sólo que de una manera un tanto particular. a los colaboradores en la campaña. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. Me dijo que sin problema. diez.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. y yo. la entrada al sarao no era del todo libre. Sin embargo. y a los descerebrados residentes de una casa okupa.

una vez dentro. cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. cada muro y cada panel. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. lo cual. A Pelayo. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. entre el ensanche y la calle de los vinos. Al fin y al cabo. antes de la jornada de reflexión. situado a las puertas de la alameda. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato. dejadlo correr. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. de que habría conflicto en ella. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política. (por eso era una jornada de reflexión. y de que iban a pasar multitud de cosas. todos los partidos salían a la calle la víspera. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. Pepe nos informó. chicos. Si veis que se puede montar algún lío. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 . convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria. no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. tampoco dejéis que os avasallen. como el resto). y no de lavado de cerebro. pero por supuesto.rotundo. y por tanto. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final.

tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. o al menos. Cuando llegamos a nuestro destino. una partida de Risk. Mientras trabajábamos. Daba gusto trabajar así. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral. habían llegado los del Partido Beta. más o menos lo de siempre. De hecho. Diego propuso que dividiéramos el panel. de unos doce metros de largo. Me pareció una buena idea. como no iba a tardar en descubrir. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. Abandonamos el local a las doce menos veinte. aunque. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. les explicamos lo de la subdivisión del panel. hasta el panel estaba inmaculado todavía.Hablaba como si aquello fuera una guerra. Según él. y que luego empapeláramos la nuestra. que en absoluto parecían excitados por la situación. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba. Al contrario de lo que había dicho Pepe. Nos saludaron amablemente. por otro lado. en lugar de una práctica ridícula de última hora. pensaba 254 . el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato.

porque aquellos tipos parecían peligrosos. justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. Ayudado por su compañero.decirle cuatro cosas al respecto. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. A diferencia de un servidor. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo. hasta plantarse justo frente a nosotros. nos apartó de un manotazo. se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario). Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. Pelayo gruñó. Uno de ellos. Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente. golpeó al otro en la canilla izquierda. En parte. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. pero estos salieron rápidamente del interior. mientras que con su propio pie. en parte. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. 255 . por su fanatismo a todas luces desproporcionado. de aspecto igualmente desmañado. Yo me quedé boquiabierto. avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles.

Eran dos contra uno.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. ¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. se me escapó un par de veces. en un duelo de rodillos espectacular. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . Con todo. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. y tú. mamarracho. el Partido Beta. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite. entretanto. ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado.

el ataque Pelayo. y huyeron en él tan rápido como habían llegado. Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. la joven de las cejas frondosas. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. frustrado. ¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. Mari Pili. Luego regresamos al local. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. Germán. ¡Ya casi lo tenía! protestó. donde Pepe. Pelayo y yo. Le contamos lo que había pasado. Estábamos todos: Pamela. Diego. la película había llegado a su fin. Pese a que ya eran más de las doce. que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. a todos nos dio un poco la risa tonta. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. y la anagnórisis o sorpresa 257 . el espectro japonés. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato. el chico de la mirada torva. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. Para muchos. tomó nota de todo ello en un cuaderno. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. Incluso a Pepe.

Sólo había que tener un poco más de paciencia. lo único que nos separaba de Laponia. de Maya. 258 .final. y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba.

24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. nada evoluciona. La realidad. Nada cambia. en cambio. y también que. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 . estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña. Por ello. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años. todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina. una vez concluida la campaña electoral. Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior.

Más bien al contrario. era igual de vulgar. en contra de nuestra voluntad. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada. si bien se percibía mucha reflexividad. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa. pero al final. Todo lo que queríamos era ver tiros. Nosotros no íbamos a ser menos. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 . terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. Por las calles. de los hermanos Wachowsky.tareas absurdas. y por ende. Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. Como patán que era y aún soy. ramplón y anodino. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. ¡hay que ver cómo son las cosas!. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. explosiones y efectos especiales de última generación. que si robar en los grandes almacenes. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala.

su Power Point. (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia). Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado. El Partido Alfa nos necesitaba. e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. junto a nosotros. claro). en su mayoría. dos días más tarde. tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello. a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. desconocida. Era Nazareth. La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. nuestra bat-señal. Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. Eran. Matrix podía esperar. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales). pero para ser honestos. quien nos miraba 261 . y acudimos a la llamada. al ser posible. los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. lo comprendiéramos. La sede del partido estaba llena de gente. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa. y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. (siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa.despropósitos retóricos.

necesitaban saber para impartir la ley. esencialmente. Hasta donde habíamos comprendido. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). que habían visto todas las películas de Charles Bronson. lo de ser interventor consistía. Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros. con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. 262 . en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones. pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded. Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. ya os apañaréis como mejor podáis. que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. Steven Seagal. teníamos información de sobra.

por razones obvias. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. los vocales. sino por necesidad. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo. condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada. y el tercero y tal vez más grave de todos. el segundo. el guardia de seguridad. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel. independientemente de su ideología. y los votantes. los interventores del resto de los partidos. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana. El presidente. de tal manera que todos nuestros amigos. porque tenían la impresión. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. Y más de uno.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. El ritual democrático 263 . de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos.

casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. pues aún hoy. nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. por supuesto. 264 . las cabinas para votar de aspecto confesional. bajo los efectos de las drogas. A excepción. lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres. de las que protagonizamos Pelayo y yo. Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas. avalaban mi teoría. como si se tratara de una hilera de comulgantes. tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta). cuándo me lo inquirió. y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. después de casi seis años. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. o de que una pareja de adolescentes.se había sacralizado tanto que. En un entorno así de litúrgico. lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma.

se plantó delante de mi mesa. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. Era la única persona de todo el colegio. cuando Amadeo Perlasca. incluido yo. durante la pausa para la comida. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. sobre todo cuando. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 . Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. por protocolo. un amigo de Montero. optó por esto último. muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. Finalmente. Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. que sabía lo que estaba ocurriendo. junto con Pelayo. a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa.La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. El apoderado del Partido Alfa. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia).

tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. La tercera y última anécdota. Nosotros no votamos dijo Pelayo. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico. impertérrito. efectivamente. en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. Pelayo emitió. a 266 . Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. interventores y él mismo. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. Tuvimos que explicárselo. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. tal vez hubiera muerto allí mismo. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. nada más recuperar la consciencia. Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales. Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo. Ambos temíamos que existiera. un estentóreo. Vamos. tenéis que votar. Pelayo y yo nos miramos a los ojos. largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. En agradecimiento.

lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera.depositar un voto en la urna. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo. sólo que a diferencia de nosotros. puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. El presidente se rascó la sien. Tenéis que votar ordenó en tono censor. Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme. No le sentó muy bien. 267 . No tiene sentido. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente. Le guiñé un ojo en plan socarrón. nervioso. además de nosotros mismos. En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. velando complacido por sus propios intereses. Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. Era el único. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. a quien el resultado electoral le importaba un comino. A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. Somos interventores. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. Es una cafrada propia de cavernícolas.

pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. A continuación. por turnos. El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . de ahí. Rana y el apoderado). Pepe. al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. Todos trataron. Belarmino Rana. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos. La constitución nos avala. y no pienso postergarlo más. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. En el momento de mayor agitación. De modo que. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa.

de ahí no saldría nadie. la fiesta reventada esa misma noche por okupas. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores.firmeza inquebrantable de nuestros principios. En 269 . La tortilla no sólo se había volteado por completo. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano. Ahora bien. salvo a nosotros. Éramos al fin los pioneros en algo. los problemas con el reparto de propaganda. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza. el prurito en el ano del Partido Alfa. Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. Habían tardado demasiado en comprenderlo. Keyser Söze ya no estaba a su alcance. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo. algo de lo que no todos por allí podían presumir. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros. pero en realidad. Los primeros exploradores del descaro electoral. los oxiuros de la democracia. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. sino que había dos huevos podridos en ella. la humillación y la sed de venganza. que todo nos daba exactamente lo mismo. pero en especial.

Con el cierre del recuento. el Partido Epsilon y las demás minorías. una verdadera garantía de futuro. y detrás de éste. con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos. venía el Partido Gamma. y en el tercero. sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. las cosas encajaron finalmente. obtuvo dos votos. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. (como eran las más madrugadoras. “el futuro que estabas esperando”. pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. el Partido Delta. Aquella era la mejor prueba de que. y al igual que 270 . cierto. con su partido Omega. pero tampoco hubo consenso. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. a una distancia ya más considerable. le siguió de cerca el Partido Beta.el segundo. Ramón Taboada. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia. en el fondo. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. el resultado cambió. sus papeletas se habían quedado en el fondo). y en su lema.

otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro. el Equipo A. éramos unos sentimentales. o el gremio de abogados. 271 .

demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora. Si no hubiéramos movido ni un dedo. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos. el resultado hubiera sido el mismo. por el 272 .EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. estaba en manos de una minoría que. Los carteles pegados. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia. Así. los folletos y CD-ROMs repartidos. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral. los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. el destino de esos mismos ciudadanos. en gran medida abstinentes políticos. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra. siempre a la alza. el único porcentaje que había variado era el de la abstención. en beneficio o perjuicio del Partido Alfa. molestar a la gente.

de una elite. sí votaba. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. a efectos prácticos siempre habíamos sido. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos. a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. éramos y seguiríamos siendo de por vida. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . Por otro lado. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. en el sentido menos exigente de la palabra. al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. Sin embargo.contrario. que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial. lo que es lo mismo. pero por desgracia. o. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. o nuestra irresponsabilidad civil. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar.

tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas. terminó por silenciar su voz. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 . hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio. mucho más poderosa que él. en la sección ¿qué fue de…?. planea milimétricamente una sonora venganza. Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. Edelmiro Bigardo. no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. a excepción de Pepe. obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. con el apoyo del Partido Gamma. la preparación de los cargos electos era lo de menos. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior.maquinaría de su propio partido. Amadeo Perlasca. Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. por su parte.

En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. todo hay que decirlo. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. y su soterrada habilidad para la maquinación. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos. por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. ante todo. por el contrario. y en la mujer española valora. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. 275 . En primer lugar. que con el edén). lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo.cómo “¿cúal es su comida favorita?”. Su gracejo. porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas. vecina de despacho). y. porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. una tradición. en segundo lugar. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”. su don de gentes. que se perdería de no ser por gente como él. su sonrisa. en tercer lugar. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. Su compañero Roscoe. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa. tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki.

sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta. 276 . Era frustrante saber que. al tener tan cerca una campaña electoral donde. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. Ellos habían hecho un hombre de mí. nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche. Como consecuencia. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada. por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco. habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia. si nuestras vidas fueran un juego de rol. las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes. aunque los tensos silencios. habíamos vivido toda clase de experiencias. y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. si cabe más. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. lo cual dolía.

tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido. como Germán). Pasé de la teoría a la práctica. que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. Y sí. sólo tiro basura por doquier. Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. Blackwar sería un buen nombre. lo sé. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. Mi visión de la realidad se agudizó. polémico y espectacular. había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. Gracias a su providencial irrupción. algún día me aburro demasiado.Ellos eran mi mili. se volvió fría y penetrante como el acero. Maduré. “en un mundo 277 . pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes). se ensanchó. pues como dijo alguna vez algún sabio. sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado. o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. Hasta entonces. más que nada por fastidiar a Greenpeace. Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. sin separarla. quedándome así a las puertas del triunfo. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral.

278 . ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”.donde la política ni duerme ni deja dormir. Palabra.

…212 El factor lapón ………………………………………………………….140 El onanista en el despacho ………………………………………….46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit.109 Ascenso …………………………………………………………………….. 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio ……………………………………………………...89 Bajo la higuera ……………………………………………………………...165 Agente doble ……………………………………………………………..80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico ………………………………………………………….ÍNDICE Nota del autor …………………………………………………………………. different day …………………………………………………….248 Heraldos de la modernidad ………………………………………………..….…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio ……………………………………..…233 Tongo para dos …………………………………………………………….208 Cizaña …………………………………………………………………….253 Relaciones públicas ……………………………………………………….197 Waterloo desde la ventana ……………………………………………….……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta ………………………………………………………….....123 Infiltrado …………………………………………………………………….258 279 .......

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .