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DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

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Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

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“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

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NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

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11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. Fue así como al fin salí de la cama. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. el ritual siempre se 6 . pero. justo en ese instante. Luego. amor. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño. por lo demás. Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis. Ahora bien. Aquel día de primavera. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso.

Marcos. otras. Me repantigué en el sofá. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak. No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. Sonó el teléfono. Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. En la tele. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable. Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí. intentaba escribir algo para entretenerme. retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera. que todavía no sé muy bien por qué. me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. Tocaba la sección de sucesos. Era Hernán. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. en cierto modo. la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. de su desaparición. pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. horrorizado. Por lo visto. impresa en ella. Ahora quería enmendar la 7 .

Marcos se lo merecía. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. Tras el instituto. me perturbaba más el hecho de poder terminar como él.plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. Además. todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. Nunca había insultado a nadie. Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. No pude negarme. que aunque era un canalla traicionero. Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. Por eso me interesaba tanto 8 . En este punto he de reconocer que. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. Para una vez que mi existencia podía servir de algo. había que aprovechar. Personalmente. al menos avisaba con antelación. pero siempre con una sonrisa entre los labios. que su propia desaparición. ya que su propio hermano. si bien apreciaba a Marcos. ni siquiera hablaba mucho. una advertencia del destino. Nunca había pegado a nadie. nos lo confirmó. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. en un futuro más o menos próximo. (o puede que por ella). nunca me lo había creído del todo. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto.

y no el pan o el periódico. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. Supe inmediatamente de qué se trataba. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. En el buzón de la mía. había dos cartas procedentes del extranjero. por comparación. como ya no teníamos mucho más de qué hablar. Más que nada. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. por ejemplo. pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. Y por eso. según decían. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 . presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. un derrame de aguachirle sin importancia. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. con síntomas visibles. de haber perdido la chaveta. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. concretamente de Reino Unido. días antes.localizar a Marcos. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo. haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte.

que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento. como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. preferiblemente joven y desesperada. algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí. Mi madre. Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre). pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos. que le asistiera en dicho cometido. por lo que necesitaba gente. 10 . Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí. si no quería acabar sumergido en una depresión. mi futuro a corto plazo parecía asegurado. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años. fue quien me sacó las castañas del fuego. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. un buen amigo suyo.Inglaterra. ni mucho menos. y que Pepe.

La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico. acepté. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello).Su actitud era lógica. como los dinosaurios. En esta vida el que no llora no mama. mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. mira… Habitualmente. sus observaciones eran acertadas. Al menos. Antes de colgar. y su cráneo resplandeciente. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. Laponia estaba en juego. Estaba harta de ver cómo su retoño. Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . con su mirada ligeramente estrábica. tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. La imagen de Pelayo. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto. Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde. Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil. si me quitaba de en medio por una temporada. Mira Bustamante.

y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. aunque trataba de ocultarlo. el Partido Alfa. empeñado mediante gritos. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. Su voz sonaba algo nerviosa. a partir de ahora. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. votamos también al partido.me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. que era poco sociable por naturaleza y. como yo. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. sino también la de tu padre y la mía propia. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. al fin y al cabo. Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. y yo. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . Y así fue. además. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. cuyo encargado también era amigo suyo. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso. que. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes. alérgico a cualquier tipo de ideología. aspavientos.

“no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. en palabras del jefe de estudios. me la chupas y me voy. feminista 13 . yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. en mis propias palabras. Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura. Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. a continuación. “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme). Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad.para.

con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. aprovechándose de mi buena voluntad. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. Y mucho más en aquella época. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto. Entiéndanme bien. Siempre he sido un pobre hombre. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios. además de violentos. a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. y. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 . entre otras cosas.demodé. más recientemente. Vamos. Acostumbraba. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial. un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. no justifican en absoluto mi comportamiento. no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual. De hecho. que para enorgullecerme de él.

berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que.quien se pusiera por delante. en honor a la verdad. con lágrimas en los ojos. o Purgas sociales I. con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. pudiera tener éxito en un futuro. Lo importante era que pasaran cosas. en concreto. pues nuestra forma arrastrada de caminar. El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . huyó de la habitación donde nos encontrábamos. una supuesta vidente. claro que. supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. una manera como otra cualquiera de llamar la atención. si esto fuera así. según ella. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. claro. Al principio me asusté. Creo que fue precisamente por ello que. de pedir ayuda a gritos. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita. otra idea que. tampoco me desagradaba. y nuestros ceños aviesos. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. Pensaba. nuestras muecas faciales rígidas. En el fondo. se había enredado en mi alma. pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror.

Lo pulsamos. alguien había colgado. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. ¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. sobre todo. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo. Pelayo y yo. Nos miramos a los ojos. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. luces titilantes.más fea del ensanche de la ciudad. y dije: Somos los nuevos. siempre manteniendo la distancia de seguridad. y algún que otro mueble mal barnizado. como enfermo. dado que estaba sucio y amarillento. además de todas las virtudes antes descritas. 16 . un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. En la cornisa. probablemente durante los años de la transición. Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. que.

todo atisbo de risa desapareció de cuajo. todavía más lejos.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. ¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines. Asentí. que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. Nos volvió a entrar la risa. Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 . Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. Reinaba un silencio absoluto. unos metros más arriba. ominoso. Había cajas de cartón apiladas por todos lados. esta vez más nerviosa que otra cosa. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros. que conducía hacia una puerta. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. Pelayo abrió la puerta. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. inquieto. En cuanto empezamos a ascender por ella. todo ello encubriendo un aroma a rancio. Nadie me respondió. por el sonido metálico de una maquina de escribir. compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto. como a entrepierna de obeso moribundo.

evidenciaban el deterioro físico del candidato. Por lo demás. En las fotos más antiguas. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir. hasta tal punto que era el fotógrafo. unido a un fondo negro muy poco halagüeño. Eso. de los 18 . y una última habitación. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. y no él. un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. siempre el mismo. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre. muy misteriosa ella. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. cerrada a cal y canto. pero a medida que pasaban los años. el tipo desprendía cierta ingenuidad. esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego.

del gotelé. del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas. Gonzalo. Siempre puedes volver a tu casa. de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir. de las lámparas apolilladas. de los motivos ornamentales del todo a cien. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas. que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda.teléfonos de los años ochenta. de las mesas crepitantes de carcoma. 19 . de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. de los sofás desvencijados. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. del cuarto de los productos de limpieza. Una mano gélida se posó sobre mi hombro. de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa. El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije. y sobre todo. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo.

pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre. Al cabo de unos segundos. Tranquilo me sacó ella de dudas. 20 . algo ofuscado. ¡No puede ser! exclamé.Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. No podía defraudarla tan rápido. ya sabes rumié con desgana. nene. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder. Batiría demasiados records. ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén. No sabía si hablaba en serio o en broma. Sí puede ser me contradijo ella. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. La edad. ¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro. sólo te estaba tomando el pelo. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco. Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. Te espera mucho trabajo. aunque no del todo.

que no tenía ni pies ni cabeza. en consecuencia. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . aunque de momento parecía bastante tranquilo. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores. nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. como demostraba el hecho de que a mi abuela. Apreté los puños y miré a Pelayo. una vez más. y. a continuación. Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. es decir. Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. y no yo. Tenía miedo de que fuera él. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. que se llamaba Nazareth. Durante todo el proceso. Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. y. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa. como Estados Unidos sólo que a lo cutre. o sea. La chica. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. quien detonara.

sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas.le metía mano desde la televisión. Otro miembro de mi familia. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones.. la igualdad y la fraternidad.. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda. y sin embargo. me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos. si un individuo fuera racista. Por ello. A) Gordo. Así. homófobo y machista. A la inversa también existen fenómenos semejantes. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. B) Huele a choto. como hasta ahora. Son como los gatos sólo que más sucios”. Me explico. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista. Es decir. no podría votar 22 . nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental. teóricamente basada en valores tales como la libertad. B) Facha. C) Viejuno.

a fuerza de necesidad. Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. siguiendo la misma lógica. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado. un retorno a la democracia. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible. Y aún con esas. un Born. no confundamos los términos. Ahora bien. ¡Ni mucho menos! Juntos. de algún modo. decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. además de ser okupa. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”. o peor aún. una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. no podría. Nos habíamos convertido. Para solucionar una situación tan apocalíptica. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. sabíamos que no nos 23 . en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador. y como eso significaba. de otra.a un partido de izquierdas. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. y si otro. sin mencionar nuestros propios nombres. y.

algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. yo tampoco. Un grupo de cinco personas. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil. Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo. Había dos mesas enormes de madera. sino chinos. no las tenía todas consigo. con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros. Sobre ellas. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. Ni siquiera nos miraron. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. Pelayo. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos. una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. Y a decir verdad. 24 .

Había una cría que no tendría más de quince años. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista. 25 . Nos miró con el rabillo del ojo. un tipo cuarentón hierático en grado sumo. si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes.parecía mantener la cordura. de cejas frondosas. A su lado. ojos intensamente negros. se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. blindado con una gruesa capa de persianas negras. Antes de ponerme a etiquetar sobres. Yo sonreí y me presenté. La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. la mirada muerta. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas. con el cráneo algo cuadriculado. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. y expresión agreste. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. pero nadie me hizo caso. y también una mujer de larga melena negra. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente. Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido. forzó una sonrisa acartonada. recorrí con la mirada todos los rostros. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse. En cuanto hubo terminado de pronunciarla. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. muy delgada.

Uno de los periodistas más importantes de su país. como tal. donde. vivaracho y bien vestido. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . que. Preferí centrarme en otro de sus compañeros. a primera vista. o me conformaba con ser una molesta minoría que.Mientras los observaba a todos. O me unía a ellos. Descubrí entonces que era uruguayo. por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia. Me había quedado solo. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. que eran la mayoría. un joven moreno. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. como si le hubieran convertido en un zombi. Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional. con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. de hecho. No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. No me ofreció ningún gesto de complicidad. me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. Era un adolescente muy fornido. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo.

yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres. Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y. apenas lo reconocía. tan sólo ciento dos. ya que. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. sin ánimo revanchista de ningún tipo. pues a buen 27 . de paso. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. pues al igual que el yoga o la meditación. y él. En un momento determinado. como uno más. De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha. según él. No resistió más de dos minutos y. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. algo relajante. claudiqué con docilidad. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. cuando regresaba. redundando. en el mismo periodo de tiempo.absoluta. En cierto sentido.

que el próximo día tendréis que rellenarlos. Nazareth llegó rápidamente. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. con cierta nostalgia. ansiedad. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. aún nos sentíamos con ganas de continuar. Y pese al esfuerzo. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. sentí una mezcla de ilusión. no tenía tabaco a mano. De otro modo.seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. vicio que había abandonado dos meses antes. Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. el protocolo de adhesión de pegatinas. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. Siento el retraso. 28 . Era Pepe. Por fortuna. hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor. mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. y ganas de fumarme un cigarrillo. y dijo: No os relajéis tanto. He tenido un día muy movidito. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar. así que pude contenerme.

un tragaldabas irredento. ya sabéis. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio. Me alegro respondió Pepe. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 .No hacía falta que nos lo dijera. Gente del partido o próxima a él. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. personas de confianza. No te preocupes dije con educación. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. hablando de Pepe. lo cual. Bueno… titubeó. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. el desaliño de su indumentaria. y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. Su aspecto ojeroso. menos completo. en el fondo. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas. tal y como me había recomendado mi madre. ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme. habitualmente impecable. tenía miedo de que no encajarais. Hemos comenzado de todas maneras. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. Pelayo me miró de una forma muy extraña. Es importante la convicción política para estas cosas. casi siempre. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. digamos. como vosotros. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico.

En cualquier caso. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. claro). si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. en dos de esos animales 30 . en realidad. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad. dado nuestro odio generalizado por el género humano. pero policías antidisturbios al fin y al cabo. una ley universal que determina. a la inversa. como quien no quiere la cosa. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. Al hacerlo. Con ello. que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”. Nos acabábamos de convertir oficialmente.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. para ser honestos. para bien o para mal. con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. ninguno de los dos había votado en la vida y. que a un credo progresista. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. tal vez con cierta afición a la poesía. No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa. cuando. pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios.

Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. el único espectador.políticos de los que tanto despotricábamos. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. Además. Sin embargo. apelando a su prudencia. A trabajar duro. feo y provisto de una irrisoria voz de pito. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. éste más bajo y achicado que el anterior. era otro tipo encorbatado. calvo. no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre. En cambio. además de Nazareth. 31 . Pepe nos observó a ambos con orgullo. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. Se hizo el silencio. como si se acabara de quitar un gran peso de encima. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. delante de nuestros ojos alucinados. pero estaba sucediendo de verdad. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre. Asentimos religiosamente. Aquí se viene a trabajar. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó.

32 . hubiera logrado impresionarnos. ¿eh? dijo. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo. para no desternillarme.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. Supuse que tampoco estaba acostumbrado. además de con la mirada divertida de Pelayo. Yo soy Belarmino Rana. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. Tuve que luchar con mi propio estómago. sí dije. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. Pelayo se tomó la libertad de hablar. Nos quedamos igual que estábamos. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco. No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Gonzalo y Pelayo. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. ¡Ah!. El concejal de Cultura explicó Pepe. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. a quien columbraba con el rabillo del ojo. disculpe el despiste.

Por supuesto. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío. la imprenta está a punto de cerrar. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. Pepe asintió en actitud reverencial. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones.Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. pero a veces me saca de quicio. Si el partido 33 . el más vulnerable de los presentes. le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía. único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada.

con el ceño convenientemente fruncido para. además de a sus trajes y corbatas. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. Por ello. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. Muchos. Eso sí. Sólo eso. dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo). pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. y a cada uno de sus movimientos. Y mientras tanto.fracasaba en las elecciones. investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi. sólo que ellos estaban por encima de Pepe. de esta forma. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado. a cada una de sus miradas. conocían a la gente adecuada. ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. y habían medrado de manera también adecuada. y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. a mí me 34 . habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política.

donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. No era necesario aprobar la selectividad. que las cosas no eran como parecían a primera vista. la constancia y el sacrificio. que me habían engañado. aún con todos sus defectos. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país. Sólo era necesario afiliarse a un partido. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. había creído hasta entonces que la democracia. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. comenzaba a comprenderlo. ponerse una corbata alrededor del cuello. después de tantos y tantos lustros de ignorancia. Por primera vez. Ahora comprendía. 35 . licenciarse. No era necesario tener el graduado escolar. sonreír y esperar a la concesión de una concejalía.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. Y al fin. sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. Aquella era la grandeza de nuestra democracia. Yo. que el sueño americano. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo.

había mucho trabajo. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. Lo que había anotado. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. como en el colegio. Es decir. al verme llegar. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes. Según me explicó por teléfono. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. era mi hora de llegada. Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. Ella me detuvo. Luego me la tendió para que firmara. sino tres euros pelados. anotó algo en ella. 36 . Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. Se trataba de una especie de parte de asistencia. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien. fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. por lo visto. Tal y como me explicó en tono mordaz. donde. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. junto a mi nombre y a mi número de DNI.

Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá. amenazaban con descoyuntarse. forzando amabilidad. sus compañeros y el propio Pepe. Lo hice de forma clandestina. Concretamente. al verme rebufar como un viejo achacoso. con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. Pensé en Darwin. Pepe discutía a voz en grito con el encargado. Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. y algunas de mis vértebras. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. esbozó una sonrisa irónica. todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. Así que incliné la cabeza avergonzado. Pude ver a Pelayo. Una vez hubimos amontonado toda la carga. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera. en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. pasaran de largo. Era mejor salir de allí echando virutas. cogí un par de cajas. Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. Menos mal que Pelayo.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos. en términos retributivos). El tipo enajenado. juguetonas ellas. que la transportáramos hasta el local electoral. pero ya en el segundo. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. al tipo enajenado de la mirada torva. 37 . Pesaban muchísimo. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. Dentro del negocio. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas.

todo es cuestión de voluntad. No tenía muy claro si creérselo o no. En esta vida. sin esfuerzo no hay gloria. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza.Deposité las cajas en el suelo. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. como de demonio miope. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. y respiré hondo. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. Me puse en pie. Soy asmático mentí. había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. me senté en el bordillo de la acera. oscuros y rasgados. Te lo digo yo. como un panoli de tres al 38 . cuidándome de darle la espalda. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma. ¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre. necesitaba un respiro. Se rascó la barbilla. Aunque estaba claro que no era santo de su devoción. Sus ojos pequeños. y recogí la carga. que no en vano he sido concejal de la materia.

Era una tarea 39 . retirar la tira adhesiva de la solapa. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. en esencia. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor. donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. La propaganda en cuestión. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. Nuestro cometido. El resto del día lo pasé en el interior del local. en plan vaca viendo pasar el tren. de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. estaría a salvo de un posible despido. y la segunda. constaba de dos secciones. firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). (fotografía de estudio. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. debidamente plegados. pasaba por abrir los sobres. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. rellenar su interior con ambos documentos. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. Personalmente. cerrar el envoltorio.cuarto que no sabía lo que decía. prefería lo de etiquetar. y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. Y por el modo en que me observaba. sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato.

Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 . hasta la llegada de la noche. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. requería una mayor concentración. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir. ese desprestigiado placer. un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. a lo tonto a lo tonto. Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno. pues el cuarentón macilento. Con todo. y. escribí en ellos la palabra “programa”. Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. Y lo peor era que. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. podía terminar desquiciándose. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar. sobre viene. Y no fuimos los únicos en hacerlo. un tríptico que se resistía a plegarse. Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían. por ello mismo. En cambio. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. El clima competitivo en aquella mesa.mucho menos compleja y. facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. sobre va. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura.

Y eso hicimos. El tiempo. 41 . ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad. con un matasellos en el trasero. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado. No nos quedaba más remedio que esperar.en un par de aquellos sobres. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora. tenía la última palabra. mucho nos temíamos. aunque por el momento. vil escolopendra escurridiza.

cuando yo apenas tenía seis años de edad. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente. e incluso su cubierta multicolor. Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo. En todo ese periodo de tiempo. organizamos el itinerario por etapas.29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. nos compramos un par de paveras mochilas. ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más. que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 . en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos. Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas. con sus correspondientes esterillas. Consultamos el precio de los billetes por Internet. y aprendimos a presentarnos ante terceros. la congoja medraba en intensidad.

Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. nunca había tenido el placer de 43 . nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo. la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. sobre todo. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas.iba a tener graves problemas en el futuro. hube de darle la razón. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho. nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales. y. me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. y sin embargo. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. Durante mi adolescencia. Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. estaba hecho un infantil de mucho cuidado.

y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad. convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos. con una cuarentona despendolada entrada en carnes. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. sí. tanto Pelayo como yo. pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. Y. como ellos. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. Desde los albores del mundo. Supuestamente inteligentes. 44 . Queríamos ser guerreros agrestes. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. Eso nos consumía por dentro. sin embargo. Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili.

momento en el que solía recordar. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. en boca de aquella jovenzuela con acné. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa.Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. me habría alegrado más que de oír. pese a todo. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth. mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado. Y lo necesitábamos con urgencia. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. Sobre todo yo. Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. armado con pico y pala. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. ya se pueden imaginar de qué se trataba). que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón. dentro de la propia ensoñación. Me sentía enormemente culpable. no se hubiera olvidado de nosotros. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. 45 .

con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle. Pepe estaba cabizbajo. Todas. pero no la encontré. nos miró a todos a los ojos. El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. Sois jóvenes. tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. Asentimos con religiosidad. Un desliz significa un voto menos. Belarmino Rana. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. se volvió hacia Pelayo y hacia mí. no os supondrá mucho esfuerzo. como avergonzado. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. porque estaré vigilándoos mientras decía esto.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. Traté de encontrar su mirada. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. rodarán cabezas. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. 46 . que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. De otro modo. y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones.

Hasta los pocos niños que había por la calle. el que contaba con la orografía más dificultosa. Por el camino. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía. La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. Sus baches. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. tal vez después de haber 47 . coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. y pintadas. Únicamente en desplazarnos hasta él. empleamos casi hora y media. nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. casi siempre. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. y aquellos que sí osaban saludarnos. se limitaban a observarnos con sorpresa. llegando a la conclusión de que nada bueno. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral. todos con cara de haber hecho novillos. además de nuestro pésimo estado de forma. nos encontramos con varios conocidos. En ello influyó lo suyo. parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. Aquellos más remotos. desconchones. y casi con total seguridad. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien. se parecían a El Bola.

había decidido pintar de rojo chillón. y. Yo el izquierdo. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. Pelayo escogió el lado derecho. Correo electoral respondí. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. ¿Qué? preguntó.digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. la verdad se encontraba en el término medio. A continuación. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. entré en el portal. con lo que no pude entrar en el portal. El hombre colgó de inmediato. Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro. El viejo se 48 . No me prestó la más mínima atención. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. ruda. Como de costumbre. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. cuando no de un lugar poco seguro. ordinarias y brutas. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos.

su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos. ¡Largo de aquí! exclamó. Efectivamente asentí. A ver… tendió la mano en mi dirección. Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa.volvió. Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable. No es propaganda. señor. 49 . Pero. amenazando con arrearme un castañazo. ¿Para las elecciones? preguntó. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. Por un instante. Al fin y al cabo. me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. se suponía que yo también era parte del partido. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. ¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto. pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. Es información política traté de calmarlo con una sonrisa.

podría hacerlo. También pensé en que si yo no fuera tan vago. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo. Ni pestañeó. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. Sólo era una cuestión de paciencia. que ya tiene sus años. y mi visión se empañó ligeramente. podría hacerme con el poder en España fácilmente. y por consiguiente su erudición. Pensé en Hitler. dame otro sobre de esos. pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme. anda.¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. Había conseguido mi objetivo. El triunfo me dio ánimos. Este es un barrio humilde. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. y usted. Al menos. y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas. También es cierto dijo al cabo de un rato. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones. No sólo me encontraba en el interior del edificio. donde los ascensores brillaban 50 . Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. las piernas comenzaron a flaquear. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial. hasta el cuarto piso.

payaso? preguntó. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. Un veinteañero musculoso. Un graciosillo respondió el tarugo. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior. además. para llevar adelante una empresa como aquella. 51 . pero sin excederme o llegar a resultar desafiante. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. además de unos riñones de acero. por llamarlo de alguna forma. con tatuajes en sus brazos y un peinado. Se necesitarían más de quince días. proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. por pequeño que fuera. no te preocupes. Pues ya puedes ir recogiéndolo. los ojos anegados por una mueca de asco. sólo vivimos mi novia y yo. pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. Reparto correo electoral tragué saliva.por su ausencia. con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior. que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo.

y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. A su término. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). que yo sólo trato de ganarme la vida. como tú… Me observó de arriba abajo. me autoconvencí 52 . y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. y salí del edificio. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. Soy un trabajador. Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. y no precisamente con admiración. En ese momento. Recogí mi carrito.¡Hey. vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía.

Su método para hacer desaparecer los sobres. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola.de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia. si se enteran la llevamos clara. En cuanto le calamos la gorra de rigor. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 . un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). había sido bastante más radical. en cambio. se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto. y al igual que yo. a nadie le importará… Estás como una regadera dije. Era la única que seguía entera. ¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle. ¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. había decidido aligerar trabajo por la vía rápida.

Calles. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. pues. siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. Tú fuiste camarero. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda.de la propia autoridad. Era triste. pero empezábamos a tenerle miedo. nos sobraban. porque al sentirnos perseguidos y observados. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. Pepe le pone mucho más que nosotros. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. Además. lo sabes perfectamente. Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. más que nada. Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. No podíamos arriesgarnos más. en cambio. quedaríamos en evidencia. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . Si lo hiciéramos. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado. Tardamos unas dos horas en completarla.

jugando a la brisca. en total. que eran los reyes de la selva. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque. a fin de dárselas de enrollado. con la excepción de Belarmino Rana. más de seis cervezas. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. Y aquel día no iba a ser la excepción. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo. y. Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo. porque la verdad es que. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. que nos tenía un poco de ojeriza. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo.carros vacíos. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos. Para ellos. había organizado una 55 . por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. Y siempre y cuando las cosas continuarán así. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. O tal vez no. Nos habíamos tomado. nos habrían pillado. de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos.

El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. por lo visto. con Djs. a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. La excusa. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”. y bailar el trenecito. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. La media de edad era de unos diecinueve años. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. por ejemplo. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón. claro. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad. con lo cual desentonábamos un poco. teníamos un plan para pasar la noche. e incluso gogós. por nuestro modoso comportamiento. más que predecible. no podíamos desaprovecharlo. Era un paisaje realmente apocalíptico. había dejado de parecernos divertido. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. Y sin embargo. Puede resultar paradójico que alguien como yo. Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante. pero es 56 . competir para ver quien vomitaba más. bebidas. En cualquier caso. a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad.macrofiesta para estudiantes. sino también. conciertos.

o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. algunos 57 . lubrificar mis relaciones sociales. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. esto es. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. Y me derretía. me daría el aire de paso. y así. fue suficiente. Con cuatro cervezas. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. para narcotizarme y olvidar. como los alcohólicos. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. respiré hondo. pero no del todo. Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua. las luces. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. Tal vez evadirme. me apoyé sobre el capó de un coche. Con el alcohol sólo buscaba dormir. yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. olvidar mi propia miserabilidad. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. anular mi conciencia. No estábamos solos en el parking. Ya fuera.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. Había parejitas dándose el lote por las esquinas. La sensación de irrealidad no tardó en llegar. La música atronadora. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar. ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. por poner un ejemplo. como bailar salsa. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo.

En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada. alucinado. y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal. llamaremos a partir de ahora Partido Omega. ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva. tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. Era un admirador irredento de Mario Conde. Hacía muchísimo que no lo veíamos.corrillos vociferantes de porreros. a la sazón antiguo compañero de clase. Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. Además. se vestía y se peinaba como él. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. Ramón Taboada. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. Era el mismo tipo de la foto.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. en trémula peregrinación etílica. y ya en los años ochenta. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . por su escasa relevancia en el arco parlamentario. creyendo que me favorecía. al fin y al cabo. Alrededor del vehículo. con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. bullía un grupo bastante nutrido de féminas.

el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”. no menos histriónicos.mundo revisitaba en ese momento los setenta. independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. Las chicas que le rodeaban. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. De acuerdo con la lógica televisiva. y en caso de tratarse de la segunda opción. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. dejó escapar un eructo 59 . todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. de Ramón. Cuando terminó. sobre los cuales podía leerse. junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. y todo ello. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo. Nada más que eso. aun así. Jóvenes e incautas como eran. se habían dejado engañar por las apariencias. Lo miraban arrobadas.

No tan bien como a ti dijo Hernán. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. que le hacía caer más o menos simpático. lo había sido desde su más tierna infancia. A mi modo de ver. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. formábamos parte de su electorado. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. era un programa tan respetable como otro cualquiera. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. Caminamos hasta él a regañadientes. también recibido con algazara por las chicas. Volvió a sonreír. había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines. cada vez con más intensidad. y elevó la mano para saludarnos. casi infantil. exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. ¿Cómo te va? preguntó. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. Ya no se limitaba a saludar. No buscaba hacer mal a nadie. ni siquiera convertido en político y. 60 . tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza. Después de todo. era un hombre de férreos principios. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no. Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes. a su manera.sobrecogedor.

Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos. unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. Hernán ya sé que es abogado. supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo. Estamos un poco cansados. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. y nos envió una mirada curiosa. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis. Luego inclinó la cabeza. ¿A qué os dedicáis vosotros. ¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. ya nos íbamos. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza. en tono claramente hostil… O sea. frunció los ojos. 61 . por cierto? preguntó. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas.Chicas. incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo. aquí. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. estos son Hernán.

A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. con mi copa. no soy ajeno a la realidad. Sí. Pelayo me miró desconcertado. quiero decir. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos.No me entendáis mal prosiguió Ramón. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones. tal vez os interese trabajar para mí. No sé. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. en su 62 . en efecto. Ramón podría ser un meapilas. por mucho currículo que uno tenga. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. aunque ahora me veáis así. conciliador. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. A ver. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí. En la campaña. acabábamos engrosando sus filas electorales. mi cigarro y mis amigas. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros.

Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo. sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. Y en vosotros también. ¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. Fui el único que se presentó puntualicé. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí. luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund.ingenuidad. ¿no?. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. Ni trabajadores. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. Yo también lo recordaba. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos. Se agradece la oferta dije. Un voto es un voto. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. por lo que veo ironizó. Incluso nosotros. Aun así.

nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa. cariacontecidos. por el contrario. Antes de meterme en cama. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño.Negamos con la cabeza. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. como siempre. 64 . nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo. hastiados. Solos.

un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura. para llamarnos catetos. Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido. echando fuego por la boca. Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. animaba al concejal en su arrebato de ira. o lo que es lo mismo. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. no llegó a mayores. ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. por fortuna. en apenas un par de horas. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía. Olía a violencia. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. desde una esquina. Nazareth. forzarnos a acelerar nuestros 65 . pasó a ser. Nazareth.

Al igual que nosotros. que. Cuando se pasaba las manos por el pelo. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas. toda la estancia olía 66 . y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. pero a diferencia de nosotros. pese a todo. pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. más que Pelayo y que yo. Era muy alta. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara. Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa. Rondaba los veinticinco. conversaciones y afabilidad. respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí). entre otras muchas lindezas. le habríamos respondido con idéntica cordialidad.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. era pequeña y menuda. supongo que también a causa del tabaco. Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. Hablaba con voz grave. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa.

67 .repentinamente a cerezas. ella me correspondió. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard. Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. al tiempo que etiquetaba los sobres. sino un producto de vanguardia. Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento. me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales. En alguna ocasión. como un psicópata en celo. Me harté de mirarla una y otra vez. escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos. insulso y carente de todo sentido.

con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. que durante tantos años había criticado duramente. pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. me obligaron a claudicar. Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. al aceptar que mi madre. cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad. 68 . pero al final. moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme. sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. entré de lleno en el juego de los nepotismos.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. El tres de mayo de dos mil tres. en cambio. la capacidad de persuasión de mi progenitora. responsables casi siempre del resto de las pérdidas. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético. Opuse cierta resistencia al principio.

a ser el primer suplente. además. estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. pero yo no. Y al mismo tiempo. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. Y. dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. 69 . y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente. El mundo funcionaba así. pese a ello. hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo. debajo de todo el tejido democrático. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. y que. Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia. La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día. insatisfactorio por su propia naturaleza. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono. igualitario y legal que regía nuestra sociedad. como si. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera.

un refresco y una pera conferencia para la comida. histérico y sobrevalorado. y negué con la cabeza. ¿Estás seguro? insistió ella. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo. además de un bocata. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. clavaditos a vuestra madre”. Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”. dentro de lo posible. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. aunque no me sonaba demasiado bien. Si seguía avanzando. Para más INRI. pagamos setenta euros. 70 . Le pedí que. una especie de policías de las urnas. y de la nariz para abajo. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que. en cambio. Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa.Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. en otras circunstancias. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. se explicara mejor.

Casi me convence. me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes. No me lo creía. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz. y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo. Salió que sí. Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . y desapareció. Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. en compañía de mi mejor amigo.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. como ofendida. Nazareth me tomó los datos. Te lo prometo. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. No hay ningún truco. sonrió con perfidia. En cuanto a mí. ¿En serio? pregunté muy escéptico.

escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. 72 . hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. Rana se volvió hacia ellos. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. miré a mi alrededor con atención. Esta tensa situación.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. Así que me pasé la jornada. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. pues el adolescente de la mirada torva. para hacer más entretenido el trabajo. Me detuve por un momento. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó. señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. Disculpe que se me haya ido el santo al cielo. a modo de protesta. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. una vez más. visiblemente enfurruñado. más que nada. cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra. desafiante.

el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo. De acuerdo dijo. que además de vosotros hay más gente trabajando. efectivamente. por Dios le supliqué. Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado. Con esa reacción pretendía dar a entender que. pero no muy alta. que no vacilaba en mantenerle la mirada. se daba cuenta de que era una situación inhumana. Ponga aunque sea la sintonía del partido. 73 . ¿Música? dijo con repugnancia Rana. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré. ¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”. Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. sólo que no le importaba lo más mínimo.

¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. sumidos en las tinieblas. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así. A regañadientes. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana. en cierta manera. para acatar la orden. con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión.A continuación cogió el radiocasete. lo depositó sobre la mesa. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. ¡Vosotros. sacudiéndose la americana muy enfadado. Me recordaba. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón. en tanto que Rana. Olía a cable quemado por toda la estancia. el concejal agarró mi mano y se puso en pie. en compañía de una caricatura de demonio. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 . De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. seguid trabajando! ordenó. en mitad de la penumbra. por ejemplo.

que yo sepa. sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios. hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. pues. 75 . el tirano murió de viejo en su cama). Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. La historia nos había tomado como rehenes y. Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir.servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios.

acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. me sugirió en su momento que. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic. Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante.6 DE MAYO SAME SHIT. que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones. Y eso era grave. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película). hasta el amanecer. claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . solía soñar con ella al menos una vez por semana. Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería. anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. Mi subconsciente se estaba desmadrando. Una amiga psicóloga. Como ya he dicho anteriormente. si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches. desgarradoramente prosaica. si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. en mitad del sueño. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. durante el día de la díada. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real.

aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales. de producirse tal situación. nosotros fuéramos los principales perjudicados. con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral. o dicho de una manera más eufemística. Nazareth sí se encontraba en el local. Mari Pili y Pamela. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego. temía en mi fuero interno que. No transcribiré nada de 77 . O algo similar. pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. claro está. De acuerdo con los sondeos. para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. no hubo grandes novedades. En cuanto al trabajo. Y nosotros. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. Nada más que eso. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera.

ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. simplemente. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. el bigardo. con razón. la miraba de reojo. quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. 78 . a lo sumo. En este sentido. dejaba escapar un monosílabo. quedando así cada vez peor frente a Pamela. Pamela asentía o. lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos. Uno se sentaba frente a la persona desconocida. el cuarentón. Terminé echando de menos el silencio de día anteriores. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien. y elucubraba una posible biografía para ella. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. la chiquilla de las cejas frondosas. franceses y españoles. Y viceversa. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia). entre chiste y chiste. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o. una mayor abulia. trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres.ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear.

pero cuando consulté los resultados. Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo.Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. acerté. sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. Aturdido por la sorpresa. Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma. Y por descontado. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite. 79 . Aquello significaba. así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años. sin embargo. allí las cosas no funcionaban como aquí. un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. y mi inglés era decente. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio).

Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. Yo. Por si esto no bastase. no sé por qué. También de Belarmino Rana. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar. encendí la tele en busca de algo de distracción. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo.a efectos prácticos. seguro que. con Manuel Fraga o sin él. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. causando la muerte de más de cincuenta personas. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 . y del programa de sucesos Gente. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés. muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia. Me acordé de Marcos. que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. Una vez conseguí relajarme. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente.

Alguien de su calaña no se merecía más. Al principio. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. Ésa era la mala noticia.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña. pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. así que se jugaba su futuro político con aquella campaña. que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . me congratulé por su fracaso. de repartir propaganda por las calles de la ciudad. y de nuevo. de nuevo. La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral. Se trataba. pero en cuanto lo pensé mejor. de protección oficial. O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. nos volvió a tocar en gracia (es un decir. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo.

mis miedos no estaban infundados. en una zozobra constante. ya de por sí ajetreado periplo democrático. Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. el tipo del cráneo cuadriculado. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. Mis 82 . quien. sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación.sumiera nuestro. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos. había sido un miembro importante del partido. La rivalidad entre ambos era encarnizada. ocupaba el puesto numero trece. a diferencia de él. Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. su carácter se había agriado. de nombre real Germán. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. justo por debajo de Belarmino Rana. En aquel momento. el cual aseguraba que el alcalde. Según ella.

esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. y a la inversa. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. a modo de carta blanca. y mucho peor todavía. ya que. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. a lo largo de muchos años. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes. sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. dejar 83 . de cine para adolescentes made in Hollywood. quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. y propuso. casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él. de ser así. ante la gravedad de la disyuntiva. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana. Pelayo. se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo. si queríamos vengarnos del concejal. Lamentablemente. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. Nos encontrábamos en un atolladero.

aquel día. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas. pasar olímpicamente de mi trabajo. Y mi corazón. me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. en su modalidad mayoría absoluta. ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común. introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. después de todo. A continuación. Me pareció una buena idea. Para cuando llegó el crepúsculo. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial. y con él. avalados por el sistema democrático. No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. el fin de nuestra jornada laboral.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. sí que liberaba… 84 . buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. Así que. El trabajo. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase.

al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. tendría que cuidarme mucho. en ello. nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. de los capones. mucho. riéndose de todos los negociantes que. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. en aquellos tiempos revueltos. que. no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto. y puede que hasta ilegal. Por analogía con este caso delirante pero real. pero mucho. Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no). había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua. 85 . o donde fuera que apuntara su sueño. independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia. Sobre todo en mi situación. Lo importante era seguir acumulando monedas. a estas alturas. ya estaría instaladísimo en Laponia.

La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. pero. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. justo por ello. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo. por una vez. después de haberlo despedido. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. Pepe asintió con cierto regodeo. Desfiló altanero por el pasillo. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo. Belarmino Rana tragó saliva. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 . la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. Me imagino que. al mismo tiempo. El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño.como todo el mundo sabe. Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo. ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. se exilió a su despacho. Ya te encargas tú de éstos.

Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años. por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. el cine o el circo. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. desde pequeño. me había parecido un trabajo de lo más interesante. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. nada me faltaría… 87 . ya de tarde. en cambio. y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. igual que los chupas de Kojak. sino a estrellas de la música. los pastelitos de la pantera rosa. se mantenían inmutables a través del tiempo. y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. Yo nunca había pegado carteles. La realidad era lo que tenía. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. pero. Las decepciones. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. esponjas y rollos de papel. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero.carteles y.

Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. y del Partido Gamma. sectas. Había mucha competencia. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada. principal rival del Partido Alfa. conferencias. ciclos de cine. el clamor hubiese sido insoportable. Por no hablar de la publicidad de conciertos. espectáculos de striptease y demás. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios. exposiciones. Y más si se trataba de asuntos políticos. de ideología nacionalista. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. cursos de idiomas. tanto del partido de Ramón Taboada. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. como mucho. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual. pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. Pensé que la gente no pasaba de la política. como del Partido Beta.

pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. si repartir propaganda. como quien no quiere la cosa. Caminaba por la acera de enfrente. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. Fue entonces cuando la vi. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. Se me cayeron los carteles al suelo del susto. El motivo era el pegamento. que. hermosa y grácil. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable. ensobrar o pegar carteles. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles.décadas. simplemente. me decantaría por esta última opción. sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación.

me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”. supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. Pelayo miró en dirección a la chica. que no suponían más de un cinco por ciento del total. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos. Si me acercaba a ella. mediante una sofisticada técnica vocal. Es ella respondí. y su reacción no era la esperada. por último. se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. molesto por la falta de coordinación. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo. ¿Y no deberías decirle algo? propuso. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. 90 . Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. al notarla tan cerca de mí. Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia.humedecieron. Me bloqueé.

Pelayo. decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. yo no era más que una silueta recortada a contraluz. ¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. ¿Y quién. ajeno a mis dilemas. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo. independientemente de su veleidades nihilistas. desde luego. para mí. Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso. Para Carolina.todo tipo de melodías. Y por otro lado. sin embargo. debido a la situación del sol. así que comencé a sentirme igual 91 . no me atreví a saldar mi deuda con el destino. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. eran la viva mirada de Dios. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd. devolviéndome la colleja. El juicio final.

le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. desde detrás de un par de contenedores mugrientos. emocionante y bien remunerado. sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. Yo los podía ver a ambos. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera. El agredido me explicó poco más tarde que. Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . en teoría. Así pues. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. Se trataba. porque temía que. si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección. a unos cien kilómetros de la suya propia. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. de un empleo estable. temiendo que todo se tratara de una broma cruel.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. perdería de inmediato todo interés en mi persona. cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse.

iba yo. las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. Y en todo ese tiempo. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. desagradecido como pocos. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones. y le enseñaba el culo. si es que realmente había existido en algún momento. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. Los lamentos. de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad. consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. constatable a primera vista. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . creando. A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. el efecto contrario. lógicamente. Sólo aliviaba mis penas el hecho. se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad.niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas. había que unir mis mentiras. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos.

el alivio del sacrificio.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. pero no se encontraba a mi alcance. Era lógico. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel. de tonto del culo y de pusilánime. de cobarde. Y no contento con ello. con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. Era el placer de la renuncia. en sus propias palabras. sí. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible. claro. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. que era yo. Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. Por ello. Había perdido a Carolina. Existía la felicidad. tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. la satisfacción de la insatisfacción. pues ella no 94 . sí. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”. el asno. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. Me acusó de masoca. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. pasó a despotricar de Carolina.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

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parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

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conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

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donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

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lo único que desea es trabajar. Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. al menos lo que yo haría. Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día. Había que hacer algo al respecto. le aseguro que. ¡Estamos aquí por compromiso político. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero.nos correspondía trabajar? Lo lógico. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. Una oleada de rubor invadió mis mejillas. que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. en una situación así. No lo niego intervino Pelayo. por muy joven y ocioso que sea. Además. La cosa se ponía cuesta arriba. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado. al rescate. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . Rana pareció calmarse un poco. sin entrar en más detalles. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. En el silencio que surgió luego. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. sí! exclamó Pelayo. sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. Se me nubló la vista y empecé a sudar.

Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo. Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. Y los padres de nuestros padres. Ahora bien. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. han recibido carta alguna del partido? 101 . culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. mejor será que nos vayamos ahora mismo. Dudó por un segundo. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido. Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. que viven en la zona de reparto que os correspondía. Sus rostros habían cambiado. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. ¡Un momento! escuché la voz de Pepe. pero finalmente lo hizo. igual que en las malas películas policíacas. ni su amigo Enrique.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

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maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

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joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

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10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

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sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

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de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. defendía Pelayo. igual que la de la mayoría de italianos. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. al tener lugar en España.mayor coherencia y. ritmos calientes y sones latinos incluidos. lo quisiéramos o no. Lo demás. afables y extremadamente eficaces. solían ser bastante más cochinos). el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich. no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex. pero según él. paella. y toros). como mucho. sol. Personalmente. franceses y españoles. para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. (ya saben. organizados. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas. en general. había una cosa que nos identificaba. lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. aunque estas mismas reacciones.

El pulso se me aceleró por los nervios.lenguas germánicas. De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde. La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. sonaba bastante bien. las axilas y las ingles. sería como una especie de certificado de excepcionalidad. pese a llevar muchísimos años allí. todavía hablaban el idioma con dificultades. Si superaba la prueba con una nota muy alta. en especial los de la parte superior del tronco. se encontraban en el núcleo del problema. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí. algo que. sino de la situación del país con respecto al sol y. aseguraban. me 108 . empecé a segregar sudor por todos los poros. hiciera lo propio. Como incentivo. a su vez. convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. por ejemplo. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta.

En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. las manos comenzaron a temblarme y. Cuando abandoné la facultad. empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. y cantautores del tipo Ismael Serrano.ruboricé. supe que aprobaría sin problemas el examen. que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. Me lo habían puesto a huevo. como responsables directos de la matanza. a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. Iba con retraso. por su exacerbada poética de la sordidez. respiré hondo. A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. al mismísimo Pepe Navarro. Al despertar. fui recuperando la confianza en mí mismo. miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. cineastas de medio pelo que no soportaba. hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender. Todo 109 .

Nadie respondió. En caso contrario. la nota final engordaría de manera considerable. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. Llamé a la sede desde un banco del campus. Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening. Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis. que había rellenado prácticamente al azar. Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. confiaba plenamente en que así sucediera. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. Y también. pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. por supuesto. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo. de no ser porque la 110 . de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. Su actitud me puso de tan mal humor que.

pues me resultaba bastante humillante. no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . ¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba. Al fin y al cabo. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. me había ilustrado (bueno. como había hecho con tantos y tantos otros. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. manipulación televisiva o dirección de documentales. años atrás. me hubiera levantado para recordarle su condición mortal. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar. Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. Se llamaba Miguel Castelló y. pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna. Para mi sorpresa. quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento.erección que me había causado me impedía caminar. había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida.

Con la sonrisa. transcurridos casi quince minutos. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. Entre el olor. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté. no lograba contenerla. en erección. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. Y por más que lo intentaba. Había que ser agradecidos. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. En serio insistí. a escasos metros del aeropuerto. pues. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. De hecho. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. claro. me mostró su pene. como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal.del día anterior me estaban martirizando. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más. Al menos no con palabras. con similar desparpajo. Mi percepción cambió cuando. en cambio. así que acepté. dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. El trayecto no duraría más de cinco minutos. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 . nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. sentí de nuevo ganas de vomitar. Él no dijo nada. se quitó el cinturón de seguridad y. Detuvo el coche. de no ser así. Mi imaginación se disparó en ese momento.

a continuación. por las carreteras. de cada vehículo. Luego. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . aunque nada había cambiado para bien. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal. mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela. para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. al menos habían pasado cosas. Hice balance del día y concluí que. dentro de cada casa. Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. y dio marcha atrás. masculló algo que no terminé de entender. de cada árbol. Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía. en las isletas de las autopistas. iría desvelando como detrás de cada arbusto. imagen no demasiado distante de la realidad.mi bilis. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas. partiendo de donde yo me encontraba. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. ¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo. Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. por las aceras. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro.

pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales. El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. más o menos. pero por primera vez en bastante tiempo. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. sino Pepe. aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato. me sentía querido. Siempre era un alivio saber que. Si el mundo realmente funcionaba así. no demasiado lejos. Sonaba raro reconocerlo. seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible. y marqué de nuevo el teléfono de la sede. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. Sentí un terror sobrehumano. ansioso. Metí la mano en el bolsillo. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más. Me estremecí. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia. 114 .de corral y queso de supermercado barato. por fortuna. No me respondió Nazareth.

pero con la chorra fuera. en postura supuestamente sagrada. Pronto caí. Pepe me dio un chubasquero del partido. y nunca mejor dicho. cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca. Tal vez. un árbol en flor. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. y de ahí pasé a mi propio ser. por una cuestión de karma. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. Por ello. en contra de todo pronóstico. que si la lluvia. No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir. En cualquier caso. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . Me senté bajo el árbol. que si los animalillos buscando refugio. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba. con toda la orquesta de latidos. y bajo él. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. en una especie de trance amodorrante. no todo iban a ser risas. lluvia torrencial. Y con la tontería. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. cerré los ojos. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni. que si el viento. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. Habían llegado antes de lo previsto. y adopté la postura del loto. como la lluvia.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso.

expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas. parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva. Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1.interior de su bolsillo derecho. y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí. Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. 2. todo un detalle. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. Y siguieron pasando cosas. Por otro lado. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. Me salvaron mis reflejos felinos. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana. Al menos a Pelayo y mí. 3. una estrategia tal vez más aterradora. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera.

4. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 . dejándonos al resto. 5. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. Por último. al verme con el chubasquero del Partido Alfa.carretera. acababa de fallecer víctima de un infarto. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche. pero al menos. abandonados por aquellas ruinosas carreteras. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. y los muy fanáticos. eso sí. a quien apreciaba sobremanera. para mi desgracia. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena. justo antes de ponerle fin. lo cual terminó dando credibilidad. a las visiones que había tenido debajo de la higuera. el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa. jamás logró que le creyéramos. En parte. me encontré con un coche calado en el arcén. transcurrió más de media hora. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. Cuando me enteré de lo que había sucedido. Hacia el final de la jornada. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no. Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. 6.

118 . que durante años había presidido la pared norte de mi habitación. La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia. Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo. ¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria. Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera. Yo tenía la misma sensación.Tardó demasiado en contestar. Y luego colgó. ¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije. Esta vez no se demoró en responder.

de hecho) a cambio de cuatro duros. junto al resto de mis compañeros. sino tres: las que nacen con una flor en el culo. luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. las que nacen sin ella. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. Hasta que terminé la licenciatura. tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio. y las que. me agarró 119 . en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora. como yo. como un trío de oficiales de la SS. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. y el tumor de fortuna contenido en ésta. En mi caso. cuando Pepe. y me rodearon. Uno de ellos. y otras. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas.

debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional. Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana. intensificaban la sensación.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco. se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme. así como sus miradas ásperas. me recordaron a un película de mafiosos. No pasará nada. que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . pero sabía. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. Ellos hicieron lo propio por donde pudieron. había de sobra. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. Motivos para someterme a un severo castigo. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. Pero como ya he dicho. Los trajes de Rana y el tesorero. significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo.

Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. Eso es como periodismo. en su mayoría. chanchullos. como buenas aves de rapiña que eran. buscaban aprovecharse de la situación. improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo. pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. ¿no? Volví a asentir. El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 . Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso.Asentí. sonrisas de postín. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. eclipsados por diplomas. Es curioso dijo el tesorero. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango.

algo de lo que daba fe que nunca. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando. pero. Se produjo un silencio muy significativo. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. Bueno. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. sin lugar a dudas. Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas.negociante. Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje. sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. Sin embargo. tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero. en calidad de espía. me atreviera a regatear. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. sólo que en lugar de repartir propaganda. Desde muy pequeño. para tomar notas con las que redactar los nuestros. pegar carteles y etiquetar sobres. terminaría pagando el pato en 122 . durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. A pesar de que Rana asintió con la cabeza.

y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. 123 . o bien no pagándome directamente. además de estar recogidos en la constitución. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y.términos económicos. éstos sí se respetaban. para mi infortunio. El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos. sin embargo. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior. Y tenían razón. eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. Claro que la culpa no era mía en absoluto. En mi top-ten de prioridades. bien pagándome en sueldo por debajo de la media. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que. había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos. Que yo supiera. las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras.

No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. Y es admirable repuse. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia. Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción. como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. sin duda dije. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta. para esa tarde. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo. y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero. Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. y el de una persona escogida por mí. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes.Tentador. Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda.

entonces. Los problemas de verdad nos esperaban abajo. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. lo cual me sentó como un tiro. hubiera obtenido el permiso.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir. excepto nosotros. había pensado que lo tendría él. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. yo no quiero volver allí arriba. podía ser una buena opción. ¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. no tenía carné de conducir. Aceptó sin mayor problema. Será mejor que te pongas el cinturón. Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada. Él había pensado que yo lo tendría y yo. por mi parte. que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego. el periodista uruguayo. escogí a Pamela como compañera. además. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando.

Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 . pero en la práctica. no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. en principio. Si ya era duro para mí. no era otro que el amor. era plantarse en España por sorpresa. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual). Su idea. Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. Y el motivo. apareció en su casa de buenas a primeras. como de costumbre. la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. me inclinaron a creer en la segunda opción. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. y proponerle matrimonio. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza.vehículos. El pobre. personas y mobiliario urbano. y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino. aparecer en su casa de buenas a primeras.

Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. de otro. no le comenté nada.un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. se notaba que era periodista. al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. haciendo gala de mi característica desconfianza. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica. venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional. y no en mi copiloto. Quizás tuviera algún giro de guión al 127 . que no era precisamente el ojito derecho de Rana. aun siendo un pensamiento descabellado. En cualquier caso. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí. Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. en general). lo cual. por consiguiente. como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. más manipulable. En frases como ésas. como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña. pero yo.

no compartí con Diego mis pensamientos. los franceses tenían boca de pitiminí y. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. los norteamericanos. y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos. unos vagos. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. y los españoles. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos. unos ultraderechistas reprimidos. los rusos. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa. unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. salvo contadas 128 . Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. unos chapuceros. los catalanes. en general. muy poco sentido del humor. los chinos. Eso me hizo pensar en los tópicos. esos catetos de insaciable afán de protagonismo. los ingleses.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. los alemanes. comprometidos e incordiantes. Evidentemente. unos estultos y unos graciosillos. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. los austriacos.

y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. se regía por una lógica tan determinista. El patrioterismo uno.excepciones. el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. En este sentido. tradicionalmente tan poco propenso a la razón. al final. se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. Ni siquiera el fútbol. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social. salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad. 129 . al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. Uno nacía en un lugar determinado. donde se hablaba una lengua determinada. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo.

Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 . no hizo más que empeorar la situación. el videojuego de conducción era real y. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno. probablemente espoleados por su animadversión al partido. pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation.Me concentré en conducir. y al final (no podía ser de otra manera). Me hiperventilé. Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. comenzó a dolerme la cabeza. Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. En un primer momento. pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance. Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. El recuerdo de la última vez que había conducido. podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. De no haberlo hecho. esta vez. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. era divertido. y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. sólo que. si me salía de la pista.

que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón. Me detuve de nuevo. por mucho que nos diéramos a la fuga. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho. Ya se había hecho un hueco considerable. Los latidos de mi corazón se aceleraron. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. Le juro que no me había dado cuenta. abrí la ventanilla. Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa. nuestra ruta hacia la libertad. Sobre todo. ¡Carné y papeles! ordenó . apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara. y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. Aquel 131 . Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. y me encogí de hombros estúpidamente. por donde asomó la cabeza muy enfadado. ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno.camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. ¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. Sus intenciones no parecían nada amigables. porque sólo había uno. como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada.

hombre dependía de mí. Yo estaba en manos del destino. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado. Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. dentro de lo posible. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. Si algún abogado hubiera visto la escena. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político. y una postal de San Judas Tadeo. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. pero al menos él tenía alguien de quien depender. Creí por un instante que la táctica 132 . Afortunadamente. patrón de las causas perdidas. Por otro lado. Conducía un coche que ni siquiera era mío. porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera. Se los tendí al policía y respiré hondo. un paquete de Mentos revenido. No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. sin carné. de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación.

este coche no es nuestro. más que nada para evitar este tipo de situaciones. pertenece al Partido Alfa. La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. entre otros cargos. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo. Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí.había funcionado. ¿no es cierto. pero él insistió y 133 . por favor. así que Don Belarmino Rana. Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. que también lo ha sido de deportes. Como puede observar. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. nuestro actual concejal de Cultura. Él asintió. Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista. le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. tráfico y medioambiente. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo. Sonreí para tranquilizarle. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. tamborileé con los dedos sobre el volante. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. me ha pedido personalmente que lo sustituyera.

aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. Por suerte. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. En el último momento. si me permiten la expresión. pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. Asentí y encendí de nuevo el coche. Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. De acuerdo entonces dijo. Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla. Debí haberme negado de todos modos. Si ven al señor 134 . ¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa. ¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes.me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña. sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. Si es que no lo necesita precisé.

Cuando miré a través del espejo retrovisor. Tranquilo dije. Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. Entre nosotros. Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial. aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. Los saludaremos a ambos. No se olviden. como el cantante miró hacia Diego. me llamo Perales. ya saben lo que quiero decir. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina. Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica. Cerré la ventanilla. pasados unos treinta segundos. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. Y a su tío también. por supuesto. 135 . agente José Luís Perales. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír.Rana denle saludos de mi parte.

ni Pepe. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. ni Rana. pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. como el resto de sus compañeros. a modo de flautín. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. el de urbanismo y la de promoción económica. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. en un acto reflejo. desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina. tenía unos cincuenta años. Para mi asombro. sólo que sus 136 . Se trataba de un tándem de ediles. ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones. Iba siempre de traje. Él se llamaba Julio César Montero. para entonarme.

con ese aspecto que tenía. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer. pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 . Y sus modales (esto ya era mucho más grave). Tal vez demasiada. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. de haber nacido en la Edad Media. sus camisas. su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. Rondaba los cincuenta los años. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. hacían juego con su imagen. Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi. sus pantalones. Su nombre era Telma Ramírez. Era ella quien nos transmitía sus órdenes. siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. y sus zapatos tenían algo más de clase. Me puso de los nervios la primera vez que la vi. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella.americanas. la habrían colgado por bruja. Pensé que. pero había envejecido bastante mal.

otro para el Partido Gamma. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres.tono. asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. de ese modo. uno para el Partido Alfa. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines. y otro para el partido Omega. rara vez perdía los papeles. Desde luego. Más tarde. otro para el Partido Beta. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 . Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. En otras palabras. Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo. la tarea de replicar a la oposición. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. como no dudó en comentarme en más de una ocasión. dotada de ordenador con conexión a Internet. Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo.

se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. y me felicitaron por mi trabajo. menos de una hora y media en recopilarlas todas. Antes de irme a comer. 139 . seguía navegando impunemente por Internet. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida. Y aceptaron. Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que. se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. poco a poco. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. Entonces me puse los cascos. o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. Tardaba. les imprimí todo el material. Sólo había un problema. Así me pasé toda la mañana. en paralelo.conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. incluyendo las no digitales. Coser y cantar les dije. meterme en blogs de cine. Entre noticia y noticia. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes. así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. en total. yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico.

pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. Por las escaleras me encontré con Pelayo. merecían cierto respeto.Y salí del local muerto de risa. pero tampoco era necesario. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. por otra parte. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba. donde se coleccionan 140 . junto al tipo de la mirada torva. Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. El chico de la mirada torva no refunfuñó. Eres un cabrón rumió. cosa que. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. Le habían hecho descargar. pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura. Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. ya había comprendido desde el primer día. Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo. Estaba baldado. Que te sea leve… No hubo más conversación.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

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cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

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Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

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lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

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Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

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por inercia. históricamente hablando.suponiendo. la operación también se iría al garete. todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. No la conocía personalmente. claro está. de su raya al medio. combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. por último. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. hasta dónde yo sabía. Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. Primero tenía que garantizar mi anonimato. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. Mientras que yo solía usar lentillas. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. con escuadra y cartabón. Juanjo. De modo que. Desde los 146 . no podía infiltrarme todavía. podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. Además. llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física. Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. Si eso ocurría.

todo el movimiento del interior se detuvo en seco. El tiempo parecía haberse congelado. Buscaba información sobre el programa electoral de su partido. sonrió y se acercó hasta mí. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles. gesticulando y declamando ante el espejo. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel. 147 . miedos y obsesiones. sino también su currículo laboral. En cuanto lo hice. y entré sin más dilación. en Juanjo muchos más suaves. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente.movimientos. Me veía a mí mismo disfrazándome. Juanjo Calasanz. ligeramente nasal en su caso. Todavía no tengo muy claro mi voto. tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa. conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento. que se llamaba realmente María. incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. La chica rubia. Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. Antes de salir de casa. anhelos. Buenas tardes dijo. libros y películas favoritas. sus preferencias culinarias y sus canciones. me dirigí hacia el local del Partido Beta. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. hasta la voz. Mi nombre es Calasanz.

En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. Tomé asiento. pues ni el gordo. Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado. Su cara me suena dijo con una sonrisa. Obedecí. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. ni mi antiguo compañero de instituto. Por favor. Ya ve que nuestro partido. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió. está en sintonía con los tiempos que corren. Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme. pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. 148 . se comportaban en absoluto con suspicacia. sígame. ni Ana. Mientras esperábamos al inicio de la sesión. a diferencia de otros. Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play.

de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. Eso seguro. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. de contenedores hasta los topes de bolsas de basura. Entre desgracia y desgracia. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. El megatón. aunque eso sí. Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción. Imágenes de alcantarillados desbordantes.A mí la suya no repuse. de carreteras con socavones. se colaban 149 . me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico. al lado del ego. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares. de atascos matutinos. dejaba bastante que desear como detonante. lo hacía gustoso. si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. A continuación. casi fúnebre. Cuando la proyección comenzó. cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. Se ruborizó y retiró la mirada. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual. una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa. nadie se enteraría de que se estaban volatilizando.

El video no iba dirigido a mí. No mentía. pero asentí de todas maneras. escudándose en vaguedades terminológicas. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política). ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda. pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. ahora viene lo mejor. con el estado actual de sus promesas que. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente.de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial. El video podía ser tramposo. Ana percibió mi reacción y. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa. en los que éste prometía el oro y el moro. Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. dijo: No tienen vergüenza. relativamente falaz y tremendista. o bien no se habían cumplido. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore. Iba dirigido a Juanjo Calasanz. expresiones 150 .

El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y.ambiguas. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. se produjo una pequeña pausa en la narración. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. Adelante me incitó María a que obedeciera. a modo de corifeo sonriente. Una vez la exposición del problema hubo concluido. Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. Estuve quieto. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz. reducidos 151 . rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. durante aproximadamente un minuto. Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. Es sólo un juego. Por suerte. éstos últimos. desapareció la sintonía del Partido Beta. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. todo terminó pronto. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad. En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos.

pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo. Me giré hacia ella y al verla allí.a la mínima expresión. sin embargo. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. En aquella ocasión. Utah. y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. tendría que ser positivo. el montaje. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. las animaciones en tres dimensiones. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones. y. era inevitable no hacer algún comentario. con su expresión mojigata. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color. durante el invierno del año 1999. después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible. me había quedado sin palabras. Esta vez. tan emocionada por la situación. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . Allí. pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. con una estatua parlante del profeta en medio.

nadie va a venir por aquí en ese tiempo. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. Transcurridos 153 . revelaron que sus defensas acababan de ceder. O si quiere. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. Si quiere puedo ponérselo otra vez. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. sólo sería media hora. aunque sólo sea por esta noche. Aguarde aquí un momento. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. a lo sumo. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. La forma en que me miró. De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación.En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe. Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. compungida. si me lo deja. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia.

pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. Hagamos una cosa. Sin embargo. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. con el ceño fruncido. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político.unos segundos. Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva. y conocidos. si le parece. A todos nos gusta mucho el mundo del cine. amigos. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera. los tenía a ambos frente a mí. Existen unos plazos. todavía se trata de una información de uso interno. unos procedimientos. 154 . déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares.

Cuando desapareció. Pero no se olvide. la leyó por encima. Me puse muy nervioso. sentí una breve sensación de triunfo. cerca de la puerta. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. y la introdujo en el bolsillo de su solapa. Se trataba de una orden directa. desde su nueva localización. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. El número ocho la recogió. pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio. Desconcertado por la naturalidad de mis modos. tal vez 155 . y luego pegué la nota adhesiva a la mesa. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. ¿eh?. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. Era una especie de prueba final. Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera. por el contrario. de forma muy poco disimulada. que los buenos políticos no hacen esas cosas. ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo.

desde luego. Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. listas electorales. recordaba perfectamente su contenido. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. merchandising. le besé la mejilla a modo de despedida. aunque no había logrado hacerme con el DVD. el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. Volví a decirle que era muy guapa. 156 . y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo. En líneas generales. saludé a Roscoe con cordialidad. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. Opté por la segunda alternativa de todas maneras. lo que fuera. había seducido a una integrante del partido rival y. No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero. Justo antes de abandonar el local. pegatinas. George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. Mi primera misión había concluido al fin. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. por supuesto. me brindaba la excusa perfecta. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. Siempre y cuando. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. en esta ocasión.

me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. me impedía respirar en condiciones. Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. con sus DVDS. inusualmente intenso. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. todo me pareció más cutre que de costumbre. así que. lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. El olor a ranciedad. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más. Eran en total siete personas y. sus recreaciones virtuales. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. 157 . y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV.De camino. Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta. La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. ni corto ni perezoso. que equivalía al salario de casi tres trabajadores. Que yo recordara.

debido a la abundancia de moscas. ¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío.En el despacho no había nadie. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. mosquitos y cagarrutas de rata. aunque sí de vida animal. Deberías ir al médico dije. ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero. supervisados por Pepe. la frente cubierta de sudor. Son personas muy ocupadas aclaró. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes. y los ojos enrojecidos. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. pero no supo decirme dónde se encontraban. Nazareth salió del interior con el rostro morado. 158 . procedente de la puerta del cuarto de baño. Al fondo del pasillo. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba. cerrando la puerta avergonzada. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día. Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. que desde entonces no habían aparecido por el local. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. Muy gracioso respondió ella. Con ella. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos.

me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. No estaba dispuesto a dejarla escapar. Y a veces. las chicas que trabajaban de cara al público. Cuando lo hizo.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta. sino un bofetón y una patada en los testículos. los tópicos erraban. la que yo había previsto. ni mucho menos. A veces. puritanas. y modositas. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta. Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. eran unas auténticas gorrinas en la cama. el destino. Sin embargo. Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. sólo que esta no fue. 159 . a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino. O ganar un voto. Según se rumoreaba. sólo deseaban vender un producto. no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. en teoría recatadas.

tuvieras gonorrea o no. daba que pensar. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena. El orgasmo se 160 . Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. era así. pero con poco más de veinticinco. generar energía. O en realidad no tanto. Si tuviera cincuenta años. De hecho. En cierto modo. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. habían comenzado a colgarme peligrosamente.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. lucían tan lozanos como en el pasado. Pero sobre todo. a través de la televisión. Entre los desplantes de María y Pamela. convulsionarse. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. como el pedernal y la yesca. no habría problema alguno. el asunto no sería nada del otro mundo. Si no existiera la publicidad. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación. ni mis testículos. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. En una palabra: olvidar. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño. o incluso infiltrándose en mis sueños. rabioso. lo necesitaras o no. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús. comenzaba a estar bastante salido.

en especial las no lucrativas. Y en caso de que no pasaras por el aro. la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho. no de sentimientos. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. Todo era igual de cool y molón. La gente se había metido en esa dinámica. habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano. en agujeros diferentes. igual que los bancos ante un cliente arruinado. mientras que el resto de las actividades. Era una cuestión de conectividad. Al ser posible. Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. Había que meterla como fuera. recién cumplidos los dieciocho. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . a toda costa y de manera compulsiva. en la chispa de la vida. hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”.había convertido en la religión panteísta de moda. creyéndose los más transgresores de la ciudad. podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. La mentalidad empresarial había llegado al sexo. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD. para ser absolutamente modernos.

podría solucionar la papeleta. por puro orgullo. En lo que a apetito carnal se refería. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. todavía seguía masturbándome como con quince. De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior. Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. suponía casi un certificado de defunción biológica.ideas. A mis veintiséis años. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. sólo que además. Los muy desagradecidos. ni siquiera la habían 162 . para mi desgracia). O me había perdido alguna lección en el colegio. sin ganas y de forma mecánica. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. Estaba sexualmente muerto. acababa de entrar en una especie de coma. Con un último estertor. Y eso. Aquel no era el espíritu. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W.

Él negó con la cabeza. la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras. supe que me había puesto nervioso sin motivo. por otro lado. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. sí. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . pero. en el fondo. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles. aunque. incluso cercano. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. ¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. trabajara donde trabajara.abierto y. Era un espía. también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización.

Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. En la realidad. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva. Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional. como los hampones de toda la vida. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. y yo. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. En las películas de gángsters.que estábamos en aquel despacho. me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. Para ellos. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa. No comprendí cómo iba a hacerlo. algún día llegarás lejos. Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida. Todos. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas. pasando por Nazareth. incluidos sus hombres. Si sigues así. Tardé en comprender que estaban celosos. pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable. En cuanto el alcalde se marchó. en cambio. Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. me había convertido en algo así como su ojito derecho. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. le importaban un comino. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 . O al menos eso se pensaban. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. sin comerlo ni beberlo.

al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa. me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo. y sobre todo. En todo caso. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. no se habían parado a pensar. El concejal 165 . Allí. pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. La naturaleza era sabia. y ya que había anulado mi apetito sexual. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto.incluso por encima del suyo propio. en Vincent Price. Me quedé de pie. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla. yo comenzara a acariciarlo. el retrato sería la viva imagen del lado oscuro. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. como yo. en un chiste. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. y me tomaran una foto. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo.

Puedo ir a un cíber propuse. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. Sí. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. Su mujer le dio un golpe en el hombro. para variar. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual. Bueno dijo finalmente. de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado. ya sabe. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. un cíber. como si nunca hubiera escuchado la palabra. ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil. Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . hay uno aquí al lado. Tendrán que esperar dijo él. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. Telma. Se está bastante tranquilo y tienen impresora. Podía haberle contestado. lapidario.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. Se me ocurrió una idea. Estaba chateando.

aquello no era lo que esperaba. no encontré nada fuera de lo común. mi reverso tenebroso. Realmente. y alguna que otra foto de 167 . seducir desde allí a Nazareth a través del chat. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora.rato. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. Tenía a mi disposición su ordenador. Sólo había documentos de trabajo. podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado. noticias escaneadas. y a pesar de la oposición de Montero. con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. En mi primer vistazo a sus archivos. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. mi némesis. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática. Así que. después de tanto lío. fue lo primero que hice. habría podido resistirme a la tentación de fisgar. Belarmino no está. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. pero ya era demasiado tarde. mi doppelgänger. De este modo.

Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. por accidente o no.familia. Todas las contraseñas que se me ocurrían. yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. lentejuelas y música hortera de Telecinco). con su cara de santurrón. pero no había forma de romper la barrera. alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos. 168 . y con ella. Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. todas ellas protegidas con una clave de acceso. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. Al final encontré no una. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. Las Mama Ciccio. la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. Lo normal. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. Sin embargo. si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. Samantha Fox. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. sino hasta veintidós carpetas ocultas. Sabrina. Carmen Russo.

de asiáticas… vamos. más listo que yo. la sección de zoofilia. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. de bondage. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal. después de todo. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor. encontré un currículo. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. de un rifle de precisión. de amateurs. limpio. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. Estaba la sección de fetichismo. después de echarle un vistazo por encima. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. sólo que clasificado por temas. A mí me 169 . la sección de sadomaso. de que aquel hombre fuera. de negras. de pelirrojas. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. introduzca contraseña”. seco. comenzó rápidamente a desasosegarme. que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. resultaba inevitable pensar. la sección de sexo anal. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro.

Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. en toda clase de suertes sexuales. con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. Mi pene experimentó una especie de convulsión.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando. desde los clásicos. se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. aquel que no podía montarse en un 170 . Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. Entre el surtido. Al abrir la carpeta. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma. En otras. La mayoría eran trucajes bastante bien logrados. Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida. En ella. y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. pero también había videos de fornicaciones reales. y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta. actrices. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina).

incluido el propio Rana. había logrado ser feliz a rachas. pero se trataba más de una obligación. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. como debe ser. María Teresa lo sabía muy bien. aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas. Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. en tiempos. Ahora. de un rito supersticioso. por el contrario. lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza.medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada. aquel que. el panorama era bien diferente. Lo morboso de la situación. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula. de partenaire. 171 . Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. que otra cosa. luciendo chorreras y pantalones guayaberos.

dijo: Avísame en cuanto termines. y sobre parte de los documentos de Rana. Asentí apresuradamente. Por cierto. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones. Huele un poco mal. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba. En su defecto. Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar.Eyaculé enseguida. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que. y que sea rápido. pero el concejal seguía sin irse. la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. tengo mucho trabajo que hacer. efectivamente. espeso y caliente. ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . con un chorro largo. . le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado. había caído una densa lluvia de semen. gracias a la mesa. El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. hacía lo que 172 . La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí.

no hubo más escenas de sexo o violencia. lo importante no era cuál te tocara. donde pese a la adversidad. no sin cierta extrañeza en su rostro. 173 . me puse en pie y abrí las ventanas. así que toda vez hube concluido con los dosieres. sí. esto es. pues tras mis coqueteos con la política-fricción.me había dicho. Más que una caja de bombones. pero en cualquier caso. que ya empezaba a resecarse. Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable. la vida era una carpeta oculta. a ensobrar a la sala de trabajo. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. todavía erecto. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. me enviaron a galeras. Introduje como pude mi pene. Belarmino sonrío. dentro de la bragueta. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. y al fin se marchó. sino tocarse. Pude entonces limpiar el esperma.

Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera. por desgracia. me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento. 174 . no había superado recientemente ningún rito de iniciación. Depende de para qué respondí. aunque esta vez. en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. no podía competir. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde. Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello. ni en calidad ni en calidad. Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. así que me encogí de hombros. cariñosamente. desde mi ordenador habitual. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él.

Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. sugerencias y apreciaciones. No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible. consistía en identificar a sus secuaces. Parte de mi cometido. Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. De esa forma. los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. supe que la estrategia no había sido la más adecuada. evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido. molesto. Llegué tarde. pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla. Para el caso. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. A tal fin. tenía más que suficiente. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 . Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta.El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. Debajo de cada uno de los individuos. que pudieran ponerme en un compromiso. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante. como Roscoe o María. a mi me daba lo mismo. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo.

No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. Para entonces. donde la media edad superaba los ochenta y yo. y comencé a contar sus arrugas. De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible. según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta. Desde luego. Me maravillé de que aquel hombre astroso. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. suponiendo. Por lo demás. claro.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. Lo hice en la última fila. No al menos en aquel mitin. desmañado. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. Me concentré en su rostro. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. Su discurso fue un auténtico tostón. Amadeo aún seguía con su soflama. a modo de pasatiempo alternativo. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa.

que el electorado se decantase por él. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. para no ser menos. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país. Quería verle en persona. Mi nombre es Juanjo Calasanz. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. sus reviravueltas. como una aparición mariana.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. con sus rizos de El lago azul. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío. Cuando el discurso terminó. con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual. No olvidemos que Operación Triunfo. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno. al margen de todo condicionante ideológico. O simplemente. los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. recién adecentados para la campaña. y concluí que el electorado. o Rosa. tal vez fuera menos superficial que yo. después de todo. Yo fui el último. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí. si cabe. se vio obligado a emularles. Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. de tal manera que su selecto y senecto auditorio. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. David Bustamante. mucha más gente. 177 . Luego pensé en Néstor Kichner.

Perora usted como los ángeles. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. Espero no haberle defraudado. Amadeo ladeó la cabeza. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. O mucho me equivocaba. precisando asimismo que. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran. o le había caído bastante bien. No me dio tiempo a responderle. Le contó. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum. parecía ahora más caliente. jamás podría retomar las obras. se interpuso entre Amadeo y yo.Un placer volvió a estrecharme la mano. Ha sido un discurso excelente. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. su problema quedaría inmediatamente resuelto. entrecerró los ojos. El compromiso político está demodé. para bien o para mal. que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. si salía elegido. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. a voz en grito. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. En absoluto sonreí. y cabeceó en actitud complacida. Un viejo vociferante.

lo confirmaba). llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto. pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. izándolo con una sola mano. Y mi experiencia personal con ellos. Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. en cambio. yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. me senté sobre un banco de piedra. A la tercera intentona. Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior. Un chalado babeante. de rostro anguloso y pelo ensortijado. agarró al paciente por el pescuezo. Ni siquiera sus cuidadoras. en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. y en especial con ellas. 179 . rugiendo como una hiena en celo. en plan pistolero de spaghetti western. por pardillo que fuese. Apareció de la nada. sí lo hizo. ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque. lograron calmarlo. Roscoe. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto. Después de una breve caminata. el hombre se abalanzó sobre mí. y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta.

Yo sólo soy un ciudadano honrado. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. 180 . Me sacudí la suciedad de la camisa. Le echó un breve vistazo. yo también he sido espía electoral alguna vez. La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. endurecí el rostro.Hay que andar con más cuidado dijo. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. No sé de qué me habla. que paga sus impuestos. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco. separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada. No te preocupes dijo. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. Me quedé pálido. Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia.

Tu nombre es Gonzalo G. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear. un mero discípulo pusilánime. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático. Tantos. al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. La política. que no te podrías hacer una idea. pura demagogia. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría. Recogí mis cosas y me puse en pie. Velasco. De eso nada repuso. tienes veintiséis años. fuera éste de Judea o no. quedaría a la altura del betún. irónico. Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. Y además de nosotros dos. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros.Nadie dice que no seas honrado. hay muchos otros agentes. El diez por ciento restante. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. es espionaje en un noventa por ciento. yo también he sido espía electoral. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio. Me había pasado de 181 .

te encuentras en una posición inmejorable para ello. el fracaso había terminado dándome alcance. No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. pero aun así. Era demasiado bueno para ser cierto. amistosa. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. En su mirada no había rencor o desconfianza. Eso puede que sea cierto reconocí. y como sabes. además de espionaje y demagogia. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. trazando con sus labios una sonrisa taimada. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. Quiero que trabajes también para nosotros. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. 182 . En ese caso será mejor que me vaya dije. Velasco. como de costumbre. por eso las busco en las pantallas de cine. esto es también un juego. nunca he tenido una vida rica en emociones. sino todo lo contrario. no podía creérmelo del todo. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas. Como espía del Partido Alfa. aprecio y quietud. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. pero al final. ¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme.listo creyendo que corría más que el fracaso. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa.

pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. así que pensé en negociar. tal vez te podríamos conseguir 183 . La abrió. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria.Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. Extrajo una cartera. el pago se me antojaba poco satisfactorio. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. ¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo. luego. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. aparte de emociones. en el fondo. Sin embargo. por cada día de trabajo. Ahora dígame. intensificó su sonrisa. Esto como adelanto habló lapidario. No es mucho… rezongué. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije. te daré diez euros. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. ¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. Tendré que pensármelo. y me acercó dos billetes de cincuenta euros. por contraste.

digamos. después de todo. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. a diferencia del anciano protestón. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. claro. en la intimidad de mi casa. Yo. era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. pese a todo. con una dicción más o menos clara. el sector. al no disponer por nosotros mismos de los medios. y una voz convenientemente modulada. Eso si ganamos la elecciones. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella. 184 . el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos.un trabajo relacionado con. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. entrenar duro. tanta diferencia. el cuatro esquinitas tiene mi cama. En otras palabras. Hasta donde me habían explicado. era consciente de todo esto. Lo importante era no pensar. y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. era. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. simple y llanamente. Ambos éramos unos pobres diablos que. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara. Pero. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad.

o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. embriagado por mi propia imaginación. has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. pero si la dejas. ¿Becario? repetí escéptico.¿Habla en serio? pregunté. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. O la tomas o la dejas. se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. Una bacteria en el ocaso de su vida. así que se va a proceder en breve a su exterminio. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. o parecía saber. pero para ir practicando está bastante bien. No se trata de una guerra propiamente dicha. Estaba absolutamente indefenso. todo sobre mi vida. e igual 185 . Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. Serías una especie de becario del tiro a distancia. igual que sabía. Y Roscoe lo sabía. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico.

nunca he sido como los demás. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador.que sabía. jamás he conseguido vislumbrarlo. A la hora de regatear. Si me lo montaba bien. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. una y otra vez. La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. así que Roscoe ganó la partida. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. En cualquier caso. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado. 186 . Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar. era una propuesta sustanciosa. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos. simplemente “desparpajo” o “salero”. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla. del Partido Gamma o del Partido Omega. del Partido Beta. a ciencia cierta esta vez. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. Ese don del que yo carezco. otros. yo. que no podía rechazar su oferta. a veces los mismos. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. además. “espíritu empresarial” y. estimulante y no demasiado exigente. las abuelas. sin embargo. ya fuera del Partido Alfa.

Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. recogí mis cosas. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. y también a mi progresiva falta de memoria.Por supuesto. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. Roscoe rió. Luego dijo: Seré una tumba. y gracias a ello. sólo que no lo podía decir por razones obvias). casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival. Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos. Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. Telma y compañía después de haberles traicionado. en mi opinión. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. cada vez me costaba menos mentir. tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. En 187 . Incluso Montero. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era. más que nada. Por la emoción.

cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado). En tanto que escritorzuelo. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. era para disfrutar de dichos instantes y. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. lo que nos hacía humanos. no podía evitarlo. Esos momentos de placer sádico o masoquista. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. en el fondo. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. eran la sal de la vida. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. y en el caso contrario. si disfrutaba de dichos instantes. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones. Engañar me ponía. más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. y más cordiales sus actitudes. Si engañaba. me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos.ocasiones. pero al mismo tiempo. de este modo. y cuanto más profundo era el engaño. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. 188 . además de para cubrirme las espaldas. porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo.

habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido. abrí el Word. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico. Mientras tecleaba. Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. concluí la crónica sobre el mitin. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. Acababa de convertirme en un doble agente de facto. 189 .El ordenador estaba libre. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo. transcribí el veredicto. estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque. Hice ambas cosas con idéntica frialdad. en realidad. Luego. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. pero en el fondo. y comencé a escribir un informe acerca del mitin. iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. Tomé asiento en el escritorio.

donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. belicosa y espeluznante.15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio. pensé. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. y que los responsables del conflicto iban a ser. que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . si cabe (como estábamos en una iglesia. Es decir. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. Lo bueno de estar en la oposición. irónicamente. la más peligrosa. era precisamente eso. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. ni siquiera yo. tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí. que íbamos a salir de allí por patas. había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde). se respiraba una quietud ascética en el aire. Ninguno de los presentes se imaginaba. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo.

sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. por el contrario. Edelmiro Bigardo era malvado. Por desgracia. eficaz. Me pregunté si la propia dirección del partido. tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. Él. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato. los anuncios de detergente. como si no le importara demasiado ganar o perder. desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. crápula e incompetente. Lo desconcertante era que.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. ejemplificaba mejor que nadie la bondad. la honestidad. directo. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. como un anuncio de detergente. y la competencia. igualmente. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez. Simple. pese a todo. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad.

los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes. en oposición. era visible en sus caras. células latentes de mala uva. si se les pinchaba. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. gigantes dormidos. pero estaban allí porque querían. Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. por no complicarse demasiado la vida. e incluso rupestres. en oposición. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública. Eran personas al borde de la detonación. tal vez movidos por un impulso inconsciente. por no complicarse demasiado la vida). ya que. Aquella gente había venido por su propia voluntad. Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. El hartazgo. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. se encontraban vociferando por todos lados. quienes. los buenos españoles. Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. por tanto. A diferencia de sus adversarios ideológicos.espectacular. pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración.

banderas. cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . oponían una resistencia salvaje a la invasión. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. Los viejos. lo derribaba con un barrido de su codo y. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. desde “¡aborto libre y gratuito! ”. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica. no atendió a razones. trataba de introducírsela por la boca. El resto de los manifestantes. Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. bases fuera! ”. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. el increpado se subió al altar. Palos. En ese instante.sacaron de dudas. botellas. Yo observaba la escena desde el último banco. y boinas volaban por todos los lados. insultos. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía.

¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad. Me asusté bastante. La violencia. le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo. de “Nunca Máis”. Puedo entenderlo de esos vejestorios. por su parte. así. pero un chico joven como 194 . Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. descarnada. Me encogí de hombros. cruda. San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse. Los pacifistas. mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos.entrepierna de un manifestante enmascarado. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”. no invitaba en absoluto a participar. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo.

complexión maciza y rasgos prominentes. como siempre. la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas. reconocí una silueta vagamente familiar. y blandía una especie de cachiporra. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. lo hacíamos en inglés. Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza. charlábamos sobre tonterías. sólo que a diferencia de lo que era habitual. y a que. emergió de entre las sombras y. Entre calada y calada. Tenía el pelo rapado al cero. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. Cuando al fin lo hice. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. todavía aturdido por el golpe. De pronto. en su locura antiglobalizadora. la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. casi dos metros de altura. más de dos años atrás. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma). ojos de loco. Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa. por eso de ir entrenando. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso.tú… me arrojó contra la pared. Salvo por la cachiporra.

En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca.a lo largo de su historia. salvo mi agresor. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. 196 . con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz. pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. era bastante probable que ahora. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial. claro ironizó. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí. Desde aquel día. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. ¡No! ¡Por favor! exclamé. Empecé a sudar con fuerza. pero sólo por un par de segundos. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. Ya. me rompiera los dientes contra la tarima. El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera.

por gañán. y los ojos a la virulé. San Pancracio no me había abandonado después de todo. era casi un milagro. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. las brechas en la cabeza. cubierto de polvo.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 . Cuando abrí los ojos. con sorna. una vez fuera. Y yo. Miré hacia el cielo en señal de gratitud. me contraje sobre mí mismo. me apoyé sobre la fachada para respirar. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. a gatas. con ellos. pero de todas formas. o si se encontraba. Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. se había merecido todo eso y más. pues el viejo le había atizado bien. espeso y dulzón. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla. contra todo pronóstico. y maldije a San Pancracio. Eso. Grité de dolor. resistir el ataque. y. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. yo no podía verlo. Y mucho menos. Pensé que había algo de razón en sus palabras. El Partido Beta había logrado. en nombre de la paz. Salí como pude de la iglesia.

Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. 198 . pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. pero en cuanto recuperé la visión. resolví. de una manera un tanto irreflexiva. Acababa de ser político. me entró un escalofrío. Si nadie hacía algo para evitarlo. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. sonido de cadenas y un trote acelerado. un forcejeo. Juanjo Calasanz. Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. El joven. que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo. Whitney Houston. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca.lo habían rescatado. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. hecho una fiera. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes. El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. Me quité las gafas. terciar en la confrontación. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo. Tanto o más que él. Luego volví a pensar. En especial. En concreto. con mis riñones. Echaba espuma por la boca. Escuché un par de golpes. El guardaespaldas. La culpa la tenían las películas.

Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día. escrutándome con desconcierto. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. lo que es lo mismo. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. claro. Mejor así hablé finalmente. sin barba ni poderes mágicos.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada. Se rascó la sien. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. al menos para usted. pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. era a él mismo. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. así que suspendí de inmediato la fantasía. En un mundo perfecto. El planeta sería un lugar mucho mejor. en un Rasputín de baratillo. Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos. pese a todo. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . y yo. En su opinión. No lo contradije. lo que sea gruñí. No había nada de idílico en él. más bien al contrario. Por usted. un humilde espía electoral. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. que. me había portado como un hombre de verdad.

Hasta que llegara ese momento. 200 . como repetía una y otra vez Spiderman. todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable. una parodia en origen devenida de pronto en modelo. Si.medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz.

compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. y entre medias. al mismo tiempo. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . ¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. luego. según mi estado de ánimo. me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas. en ocasiones. y titulares por el estilo). tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia. El Partido Alfa me daba. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. además de recopilar información útil para sus adversarios electorales. fingiendo ser un seguidor inofensivo y. Había leído tiempo atrás.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. por la tarde. más asco que el Partido Beta. Por las mañanas. iba a la sede del Partido Alfa.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

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soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

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éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

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17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

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embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

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Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé. Telma tomó nota de todas mis propuestas y. pueden cebarse con su avanzada edad. El alcalde apareció poco más tarde. se convierte también en una verdulera. pero entonces.Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. claro. Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. por un lado. en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo. leyó mi 207 . Tengo un insomnio galopante. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. acusándolo de senil. se puso a escribir un discurso al alimón con su marido. de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. al rato. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral. y no me lo tomen a mal. no es nada reaccioné a tiempo. es que no he dormido mucho. con todo el respeto para las verduleras. ellos lo tendrían bastante fácil para responder. por otro. de viejo verde.

pero estaba claro que tampoco le desagradaba. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. todavía sin creerme del todo mi propia suerte. El trabajo me resultó bastante agradable. y montó en cólera. le pareció demasiado moderada. implacablemente. Le dije al conductor que esperara. y salí a la calle. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha. llamé a la puerta de casa con los nudillos. Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final. 208 . de acuerdo con mis instrucciones. Vete a casa. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta. Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. Aquella cantidad. Asentí tímidamente.texto. en el fondo. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. Te necesitamos fresco para mañana. decidieron darme el día libre. por la ciudad. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero. y le pedí a mi padre que abonara el importe. que antaño me hubiera parecido ridícula. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. La cama me recibió con los brazos abiertos. duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. En recompensa.

De este modo. siempre que se avecinaban comicios. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo. donde se unió a todos mis 209 . limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos. de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. aunque a decir verdad. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta.18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. tampoco es que me robaran mucho tiempo. Le daba igual redactar textos que pegar carteles. escritura de crónicas falsas. ya llevaba más de veinte años viviendo en España. repartir propaganda o etiquetar sobres. asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. jugar a videojuegos. e ir al cine. a partir de entonces. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales. Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país.

Su mujer. El concejal no opuso demasiada resistencia. Le inquirimos de todo. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia. por fuerza. del viejo Marcelino. Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. Había un sitio libre justo al lado de Anuska. Yo le dije que no se preocupara. Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea. sino que.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella. pues seguía sin ser santo de su devoción. que en su ingente sabiduría. por el contrario. tenía que responder a un deseo expreso del destino. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa. Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo. así que allí me senté.

que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. (por algo se había ido de allí). si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. el sueño de todo hombre hecho realidad. inevitablemente. Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. y que Santa Claus no existía. Maya. nos dijo que ya estaba bien. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. Le caen muy bien los españoles. Su soflama nos lleno de desazón. Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres. Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. con su pañoleta roja. por lo que 211 . una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. Escuchad. su vestido regional. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. pero también en la sauna. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. así que os recibirá sin problemas. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando. cocinándose poco a poco al vapor. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos. con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos.

212 .titubeó antes de darnos el papel. Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. en medio de un silencio sepulcral. ya no la necesitábamos. Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones.

y recetas de paella a los oriundos del lugar. agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki. con suerte. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. ni yo mismo me acordaría de quién era. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape.19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles. trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 . Podría. quedarme a vivir en el país. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo. agazapado en la oscuridad de mi habitación. en fin. pompones. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. incluso. muñecas de faralaes. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. viviendo. como un enfermo terminal a la muerte. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. No podía dejar de pensar. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora. diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. en campos nevados. Allí nadie me conocería y. paladearlo.

Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. Y entonces. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. Yo no la conocía. se me ocurría una nueva idea. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. pero como me fiaba 214 .empezar de cero. llegué hasta la puerta del local electoral. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. me sorprendió la mañana y volví a la vida real. El corazón se me desbocaba. A cada segundo. Si le echaba valor al asunto. un vaso de leche. Si fuera un ordenador. Todavía no había llegado ninguno de los jefes. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. Pelayo llegó un poco más tarde. me hubiera colgado. desperdigados sobre la acera. tenía cincuenta y dos años. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días. Lo noté preocupado y taciturno. Tras una ducha. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero. Según Pelayo. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines. una caminata más rápida que de costumbre. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver. y algún que otro traspié.

Me miró cara a cara por un momento. no terminaba de comprender dónde residía el problema. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. Le entra a todo lo que se mueve. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. Sencillamente. sí. Es una mera cuestión de morbo. La tía me gusta explicó. es que es muy golfa. su preocupación no tenía mucho sentido. pero no pude reprimir una carcajada. a sus cuarenta y pico años de edad. quién. Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada.bastante del gusto de mi amigo y. (significando las equis lo mismo que en los sex shops). en más de una ocasión. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular. … no me hace sentir especial. ¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado. Traté de evitarlo. lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL. Me gustan guarras. Había escuchado de su propia boca. Yo así no puedo concentrarme. le dije que no. Incluso a Rana. como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. lo juro. El problema es que… No le salían las palabras. Ayer me tocó el paquete. y a los cinco minutos me la 215 . O no quería que le saliesen. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo.

pero no en espíritu. olvidas que aunque se trate de una golfa. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. ¡Ya lo sé. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. Si te la cepillas. Tiene que existir otra alternativa. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. Viva la originalidad… No. terminarás entrando también en el juego democrático. Apliquemos el pensamiento inverso. No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. correrás el riesgo de perder tu virginidad política. en serio. De acuerdo. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse. esa tía es también una profesional de la política. y eso difícilmente puede cuajar. 216 . ¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado. sinceramente. no para que me psicoanalices. Con las medidas profilácticas adecuadas. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse. Si entras en ella.

La idea me gustaba. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No. llegó a una conclusión alborozada. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. Así. Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. Cuando quería. La conversación me animó bastante. Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. seguiré siendo un mercenario hijo de puta. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. como de costumbre. aunque participe en las elecciones.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . se descubriría. Finalmente. aunque no puedo garantizarte nada. ¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó. a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones. ¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. Ella no podría echarte en cara el desplante. una especie de talento innato. de lo contrario. hoy no ejercí de contrapunto racional. Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría. Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica.

pero aun así. A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho. Di un respingo. le darás poder a tus dudas”. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. En cuanto a mí. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña. seguía provocándome escalofríos. o en la seguridad con los que los pronunciaba. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. me conecté a Internet. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder. pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. A fin de cuentas. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. tomé asiento en el despacho. ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido. aquel rostro pálido. si en los consejos propiamente dichos. La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña. huesudo y ojeroso. 218 . a decir verdad. Hola dijo. que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. ya que. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. de buenas a primeras.buenrollista.

también. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. ni hijos. que estaban gélidas. Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio. enarcó las cejas de manera antinatural. En general. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. El amor te tratará mal. Tendrás graves problemas. sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros. sobre todo digestivos y respiratorios.No sé. www. tomó mi mano entre las suyas. por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello. Mi matrimonio de concejales favoritos. Tuve que visitar una página web llamada relajarme. Si no te cuidas. pero eres muy vago y dependiente. morirás joven.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. Como tampoco tenía demasiada prisa. La salud. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad. Luego dio media vuelta y desapareció. entraron en el local pasados unos veinte minutos. No tendrás ni un empleo estable. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. ni una pareja estable. acepté. Soltó mi mano. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación.com para 219 . que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo.

como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil. tenemos un problema dijo Telma. gracias a mis ideas. con conciertos. hicieron unas cuantas llamadas y.Telma y su marido me comentaron que. con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad. tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). a su término. y. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos. pero no sabemos cómo hacerlo. por aquel entonces. Enseguida se quedaron bloqueados. como tales. y no hay manera. la voz de los supertacañones oficial del partido. no se les podía culpar de nada). habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. con obras de teatro. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. sonriente. Velasco. así que recurrieron a mí. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. Necesitamos calar en los votantes jóvenes. No les interesa lo más mínimo lo que 220 . el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que.

Protestábamos. que no cierre hasta las siete de la mañana. Los concejales se miraron el uno al otro. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. No. Se lo garantizo. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. no demasiado convencidos. Tú. y.tenemos que decirles. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción. En nuestra época eso no pasaba. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. así que adopté una actitud más circunspecta. el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. Mi rotundidad los descolocó. Lo clandestino nunca pasa de moda. como bien saben. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. tendría que ser una fiesta sin alcohol. era una parte esencial de la vida universitaria. en serio. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada. Ahora huyen de nosotros como de la peste. que eres joven. En cualquier caso. pero ellos la digirieron sin mayor problema. 221 . ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear. respetuoso. sólo subliminal. a ser posible.

que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan. Y lo más simpático del asunto era que. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior. de pronto. en espacios sociales de tamaño más reducido. Aquel día. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. ¿Vigo qué? repitió Telma. o podría llegar a tener lugar. acusarán el golpe. como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. Es cierto. El concejal estaba a punto de decir algo. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. de entre todas las personas de la faz de la tierra. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. no al público vigoréxico y metrosexual. Tiene razón rezongó su mujer. no había otra a la que le importara tan 222 . Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta. Él la miro algo enfadado. Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable.¿Sin alcohol? protesté. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar.

en cuanto a mi respecta. De modo que. Por suerte para el mundo. Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. Aquello no era lo que realmente quería. me imagino. me desollaba por fuera. lo cual. por lo que había luchado tanto tiempo. una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas. Sin embargo. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. una especie de 223 . no fue así. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. complacería a gran parte de sus personajes. me hubiera ahorrado bastante trabajo. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. La rabia me consumía por dentro. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. en un pequeño dios. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión. Para bien o para mal. ni mucho menos. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. en un tuerto entre los ciegos. este libro no habría llegado jamás a existir. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. pero algo.poco como a mí ambos partidos. y lo cual.

al igual que Conchita Velasco. y me fui a casa.corazonada flatulenta muy. el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. poco a poco. no me aguardaba ninguna chica en camisón. a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. guardé el archivo en el disco duro. En el espejo de mi habitación. me sugería que. en lo que a potencial surrealista se refería. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. dentro de mí. 224 . muy. se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. Puse punto y aparte.

así que decidí. al mismo tiempo. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia. excepcionalmente. pero para mi sorpresa. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. Lo hice más que nada por educación. tras abrazarme con gran alegría. tomar notas y desaparecer. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato. e incluso a su familia. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa. en mitad de la ovación final. A priori. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. Y lo hubiera logrado si Amadeo. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido. no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero. enardecido por el éxito. y todo lo que dijo a continuación para 225 . reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. Sólo quería fundirme con la gente. El candidato. Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. llenaron hasta la bandera. Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. con lo que. a varios empresarios locales y autonómicos. no se dio cuenta de ello. aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado.

El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. mantuvo ese mismo tono laudatorio. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. pero no demasiado. sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas. no le agradaba en exceso. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. De este modo. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. Me decanté 226 .introducirme en sociedad. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino. Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. con los cristales ahumados y tapicería de cuero. no era una excusa. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. tal y como pintaban las cosas. Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. Desde el principio. Aun así. con todo. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos. y como sabían que. En realidad. de no invitar a sus colaboradores electorales. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. Pusieron. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos. la publicidad no sería nada buena para ellos. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. pero.

me encontraba en la lista de invitados. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. de donde salía un barullo considerable de voces. ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos.por un asador castellano de alto copete. En cuanto salí del vehículo. En la puerta había multitud de coches aparcados. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa. corbata y gafas de sol. que aquello era una fiesta privada. 227 . ya fueran personas. Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. como una marca de agua. El ambiente era impresionante. hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba. bienes inmuebles o eventos. los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. Uno de ellos me dijo. Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). Cuando lo encontró. sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. que me largara. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. donde sólo iban los nuevos ricos. Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. música y vajillas entrechocando. controlaban el acceso al recinto. casi todos de alta gama. me hizo enseñarle el carné de identidad.

que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle. ¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. no pareció percatarse de mi presencia. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios.Consúltelo con algún concejal. Pero. sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. Me puse de muy mal humor. pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. Él. como si no tuviera claro si bromeaba o no. en cambio. Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. Belarmino Rana. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. señor Rana. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . pero seguía sin ceder. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. algo realmente extraño en los de su oficio. si no me cree dije. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé.

Nada más entrar en el palacio. En ocasiones. y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. por ejemplo. no restaría mérito al asunto. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio. Si algo tenemos los españoles es que. Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. donde probablemente. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral. pese a todo. No encontré ningún rostro familiar 229 . Como supuse que no. No tardé en llegar a un enorme comedor. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente. lo cual. me armé de valor. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. Sin embargo. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. hacen de nosotros un pandero. para dármelas de gracioso. respiré hondo. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. Se lo comenté a los vigilantes. y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante.

probablemente. aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. apurando botellas de champán. beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. Nadie más pareció advertir mi presencia. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. Para encontrarlos. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro. En el fondo. 230 . los votantes. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. Discretamente. así. No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. era mejor así.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos. y. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. que aquella gente sólo eran las bases del partido. me preguntó cómo estaba y. La concejala me saludó con amabilidad. con mayor amabilidad aún. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. me acerqué hasta el asiento de Telma. Comprendí. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor.

con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 . todavía más largo que el anterior. No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. El problema era que Diego. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel. por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. por un lado. llegué hasta los fogones. reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). llegándolo a mirar con devoción. la muchacha de las cejas frondosas. como más tarde me confirmaría. No sabía por dónde continuar. pero Pamela. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. increíblemente. ídem de ídem. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas. de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. Mari Pili no le hacía mucho caso. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. seguía teniendo sus privilegios. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. como miembro de las listas. y Mari Pili. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. así que le pregunté a una camarera por mis compañeros. En un rincón.Siguiendo un nuevo pasillo. sin enterarse de nada. quien. por otro.

trozos revenidos de chorizo. La falta de alternativas. Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. 232 . El acierto estaba en que no cabía duda de que. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. más de media hora. como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. dos salchichas bratwurst ya frías. y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. Por fortuna. y un cuenco lleno de pistachos. patatas fritas aceitosas. La única opción que me quedaba era la borrachera. pero ya apenas quedaba nada. me condujeron finalmente al servicio. En ese tipo de situaciones. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno. un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. y lo que quedaba. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. Me tomé mi tiempo. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. sí lo hacía. Traté de refugiarme en la comida. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. como quien no quiere la cosa. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. convenía ser precavido.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. todavía muy reciente. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. podía convertirme en un tipo impredecible y.

¡Cállate! volvió a besarme. No seas tonto se resistió ella. sin embargo. Se detuvo. sus dientes amarillos. Se escuchó un portazo.¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. retomando sus toqueteos. Traté de zafarme. donde el aire no era precisamente primaveral. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta. sino porque alguien entró en el baño. Me incliné ligeramente. ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer. No supe qué me estaba dando más grima. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos. Echó el cerrojo. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. Sólo quiero hacerte bien. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. A ella. no le importaba lo más mínimo. 233 . y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. pero no porque hubiera atendido a razones. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión. ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo. si su lengua rasposa.

ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior. esta vez sí. así que le ofrecí mi mano para levantarse. Eso. Pese a lo absurdo de la situación. Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. lo cual significaba que todavía había esperanza. Di un respingo sobre el retrete. desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. Por debajo de la puerta. ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. (y tenía toda la pinta de que así era). yo seguía siendo un caballero. nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . Te votaría. lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. ya en jaque. Confiaba en que fuera lo segundo. Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. a secas. Mari Pili estuvo a punto de caerse. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación. Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza. Me entró un ataque de risa tan grande que. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna.

en mitad de la noche. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. como así ocurrió.horteras. Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. me encontré con Diego. Le pregunté a Mari Pili. Le dije que no tenía ni idea. Además. pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. no conseguiría escamotearme una erección. según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 . por mucho que maniobrara por allí abajo. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. me despedí con un ademán. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. en voz baja. tenía claro que. que se preguntaba. dónde se había metido todo el mundo. Cuando los amantes elevaron la cabeza. Era imperativo contrastar la información. de modo que silbé. algo enojado. Fuera. si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. Poco más tarde me encontraba caminando a solas. Se encogió de hombros. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. sorprendidos. Estaba realmente abatido. La dejé hacer. hicieron saltar por los aires toda posible duda. y puse pies en polvorosa. a lo largo del arcén de la carretera. Desde una perspectiva cenital. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda.

única y exclusivamente. de lo oscuro. A partir de entonces. la desmadrada revista Gozo. cuando nadie miraba. a pesar de los pesares. me quedé con las ganas. 236 . Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera. Era una sensación muy desagradable. Por si fuera poco.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. concentrándome. Todas las señales encajaban. pero nunca lo hizo. pero. y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy. de lo inaccesible. como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. salido de las entrañas de lo pedestre. época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. que en un individuo de mi apostura. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio. Me asaltaban las ganas de llorar. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. Esas ganas. logré contener todas mis ansias. como si Marcelino así lo hubiera previsto. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada. de destrozar algo. el Penthouse y. Tenía que entrar. de gritar.

Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes. Además de que tenía dinero de sobra. Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra. Perfecto. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa. No me arredré por nada de ello. 237 . pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco. Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada. con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. ese temor era ya canguelo del crónico.con el tiempo. Le pregunté cuánto cobraba. en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. Rudas. Aun así. grandes pechos y un buen culo. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. el más cercano a la puerta. por su parte. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. Las señoras prostitutas. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. Antes de asentir. se convirtieron en temor y. por si las moscas. Ella me dijo que sesenta euros la hora. Lo aceptara o no. daban incluso más miedo que los camioneros.

que en el fondo todo me daba igual. también. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. Lo intenté. Los resultados fueron igualmente fláccidos. Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. tal vez su manera de eludirme la mirada.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. y ya no se le levanta. En esas condiciones. acudió completamente desnuda a echarme una mano. era difícil pensar en sexo. Debes ser un chico inteligente”. que no había nada de litúrgico. ya por último. en el sentido más literal del termino. mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta. y decía con su perfecto español: “a tu edad. 238 . Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. Ya a la desesperada. lo intentó con la boca. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado.

ya me voy. había comenzado a llover. Fuera.Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada. 239 .

Ninguno de los concejales apareció por allí. por resaca. si ya había apestado a podrido desde el principio. tirase de él. y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. era de terminar todo cuanto empezaba. o por chulería. el pasotismo al descuido de mis responsabilidades. y esperar sentado el fin de la pesadilla. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. y el descuido de mis responsabilidades. Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. era pasar de todo. impregnándome de su mugre. Ahora bien. ya fuera por desidia. yo mismo me había metido en aquel lío. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. en un movimiento pendular imprevisible. El hartazgo me condujo al pasotismo.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). así las cosas. Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. al miedo a perder el control de la situación. ya que prácticamente me encontraba solo en el local. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo. y de si algo podía jactarme. Lo más inteligente. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo. Lo dejaron todo en manos de Nazareth. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera).

para detectar nuestra propia condición de maquinadores. El único que seguía por allí era Germán. yo también ocultaba muchas cosas. al igual que los perros. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. supuse que a causa de su cojera. que algo raro estaba pasando. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva. Era libre para hacer lo que me diera la real gana. así que el sueño no duró demasiado. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”. que también tocado por las secuelas de la jarana. y de Pepe. La gente como nosotros. Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. pero supe. consumido por el aburrimiento. Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. A lo sumo. que ocultaba cosas.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa. Antes de la segunda canción. no era necesario que nos oliéramos el culo. Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. Al fin y al cabo. se reconocía fácilmente. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. Entonces. bastaban un par de 241 . pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. Luego me retrepé sobre el asiento. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto.

Él retiro sus ojos de los sobres por un instante. en el número doce de la lista. ¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. los hendió en los míos. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. y repuso secamente: Sí. es verdad. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo. dicen. su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. escrutador. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. Sólo estaba calentando. Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. Bueno. Efectivamente. Nunca me hubiera 242 . cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió. como un triunfo personal. Después de Rana. En cierta manera.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible.

Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. ¡Muy bueno. hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta. aprovechando la ausencia del resto de la gente. en realidad. retiró la papeleta original que había en él. menos aun. percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista. Era como si de repente.imaginado que. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. Por mi gesto de desconcierto. e introdujo la suya. ¿Como cuáles? inquirí. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán. ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. así que dijo: Observa bien. sí señor! exclamé entre carcajadas. Era exactamente igual que la anterior. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido. supo que no había captado el mensaje. Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. No seas burdo me espetó. ¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . sino el décimo segundo. La recogí y me puse a leerla. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. y.

Los camaradas estamos para ayudarnos. Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas. Él sonrió. 244 . buena parte de los días anteriores. casi con total probabilidad.Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y.

según les dije. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes. La suerte volvía a estar de mi lado. tal vez. a excepción de Pelayo. sino un poderoso y noble aliado. Tanto sacrificio desprendido les llegó. nos acompañara en el viaje. donde podría respirar aire fresco. Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. casi con aplausos. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte. por tanto. en cuanto entré por la puerta del local electoral. ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. el segundo. El día. acompañaba bastante para ello. un poco mostrenco en mi abnegación. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. inevitablemente.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron. necesitaba de mucha mano de obra. al corazón. formado por el chico de la mirada torva y Diego. Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. 245 . pero digno de confianza en cualquier caso.

como si fuera cosa del diablo. una pegatina. Muchos. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo. menos letal. Así. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. un bolígrafo. con indiferencia ante el sobre con el voto.donde militaban todas las chicas. estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. no por estar formado por un solo hombre. nadie había visto un ordenador en toda su vida. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM. y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico. en su mayoría abandonadas. Germán. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. y el tercero. ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. 246 . tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios. con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo.

complemento fashion para espantapájaros. soltándonos a los perros en represalia y. podía contenerse en un CD-ROM multimedia. otros. Si tal y como decían los manuales de persuasión. jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. y las necesidades reales de éste. completamente gratis. la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. por 247 . o en otras palabras. En aquel aspecto. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. como por ejemplo. habían crecido demasiado. los más ingeniosos. como si fuera un archivo de video.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. un disco que brillaba con un agujero en el medio. De manera nada metafórica. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. Y lo peor no era eso. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. buscándole usos alternativos al CD-ROM. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho. juguete para perros o tope de cancela. el de no considerarla. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo. un estado mental.

deformación profesional. a defecar y a estar tranquilo. Fue un día relajante. siendo fraternalmente iguales). infructuosamente. unos performancers dadaístas de gran proyección. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. divertido. preferimos centrarnos en esta última apreciación y. no tuvieran una pizpireta 248 . ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. aunque también. Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar. Cuando nos marchamos. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. Pelayo y yo. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo. en el momento de responder. o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. sin mover las manos ni los pies. que era lo que acababa de hacer esa vaca. no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. gracias a ello. no? Vegetarianos. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo. Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida. durante siglos. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. salir del trance surreal. que gozábamos como enanos del humor absurdo. feliz. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. incluso con Pepe. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores. los humanos. reivindicar el derecho a comer. en mitad de un campo de remolachas.

¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. Entonces. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa. en consecuencia. se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. la vaca ni se inmutó. gozaban de una suerte envidiable y. ¿Me estás hablando a mí. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. sólo el cielo lo sabía. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. a través de contratos basura. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que. tenemos el mismo destino. Aquellos bóvidos del diablo. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola. tanto las vacas como los humanos. sin dudarlo. Si me equivocaba en mi apreciación o no. mediante un tiro en la cabeza. 249 . contestarían. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal. y no minando sus autoestimas poco a poco. pero en el fondo.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos. Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas.

en su mayor parte. El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. o lo que es lo mismo. ya que toda procedía. Salí del local electoral con Pelayo. nos alejamos unas cuantas manzanas. y entré en el primer ciber-café que encontré. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo.22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos. Afortunadamente. del despacho de Montero y su esposa. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 . Desde allí abrí mi cuenta de correo. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). para agilizarlo todo un poco. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo. cierta independencia. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información. lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña.

se convirtió en una de sentido único. estábamos extenuados. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. Para cuando terminamos. En primer lugar. lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña. víctima de un exceso de colesterol propagandístico. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. irónicamente. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. buena parte del mismo físico. y con el noventa y cinco por ciento sobrante. teñido de rabia.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. así que el 251 . de modo que seguimos. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás. al alcalde le había gustado la propuesta. sobre todo. nada común en mí. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. porteando cajas repletas de “información de carácter político”. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. redacción y producción editorial. Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. Según parecía. Sentí escalofríos. En segundo lugar. (más torva que nunca) y de Diego. unas siete horas más tarde. habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. pero aún nos quedaba mucho trabajo.

Me dijo que sin problema. a un notable grupo de mendigos alcohólicos. más de ciento cincuenta. y a los descerebrados residentes de una casa okupa. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación. sino que se necesitaba una invitación. sólo que de una manera un tanto particular. y yo. que acababa de abrir. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. Miel sobre hojuelas. Sin embargo. amigos y conocidos. Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban. Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. a los colaboradores en la campaña. diez. que él estaba de parte del Partido Alfa. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo. En lugar de echar mano de mis familiares. la entrada al sarao no era del todo libre.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa.

pero por supuesto. entre el ensanche y la calle de los vinos. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. A Pelayo. cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato. y no de lavado de cerebro. no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. Al fin y al cabo. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 . una vez dentro. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final. y por tanto. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. Si veis que se puede montar algún lío. antes de la jornada de reflexión. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. (por eso era una jornada de reflexión. dejadlo correr. situado a las puertas de la alameda. como el resto). lo cual. de que habría conflicto en ella. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso.rotundo. tampoco dejéis que os avasallen. Pepe nos informó. y de que iban a pasar multitud de cosas. cada muro y cada panel. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. chicos. todos los partidos salían a la calle la víspera. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política.

sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato. Abandonamos el local a las doce menos veinte. aunque. Mientras trabajábamos. el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. habían llegado los del Partido Beta. hasta el panel estaba inmaculado todavía. Daba gusto trabajar así. más o menos lo de siempre. les explicamos lo de la subdivisión del panel. en lugar de una práctica ridícula de última hora. Nos saludaron amablemente. de unos doce metros de largo. Cuando llegamos a nuestro destino. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. Según él. por otro lado. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. De hecho. y que luego empapeláramos la nuestra. como no iba a tardar en descubrir. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes.Hablaba como si aquello fuera una guerra. Diego propuso que dividiéramos el panel. pensaba 254 . Al contrario de lo que había dicho Pepe. una partida de Risk. que en absoluto parecían excitados por la situación. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. Me pareció una buena idea. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. o al menos.

golpeó al otro en la canilla izquierda. por su fanatismo a todas luces desproporcionado. En parte. Ayudado por su compañero. justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel. Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles. de aspecto igualmente desmañado.decirle cuatro cosas al respecto. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. nos apartó de un manotazo. porque aquellos tipos parecían peligrosos. se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario). dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente. avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. hasta plantarse justo frente a nosotros. Pelayo gruñó. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. pero estos salieron rápidamente del interior. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. A diferencia de un servidor. Yo me quedé boquiabierto. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. mientras que con su propio pie. Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. en parte. 255 . Uno de ellos.

en un duelo de rodillos espectacular. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. ¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron. y tú. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta. entretanto. mamarracho. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. Eran dos contra uno. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn. reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación. se me escapó un par de veces. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. el Partido Beta. Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. Con todo.

el ataque Pelayo. Incluso a Pepe. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato. ¡Ya casi lo tenía! protestó. Pese a que ya eran más de las doce. Le contamos lo que había pasado. y la anagnórisis o sorpresa 257 . Para muchos. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. tomó nota de todo ello en un cuaderno. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. Germán. la joven de las cejas frondosas. el espectro japonés. frustrado. la película había llegado a su fin. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. Estábamos todos: Pamela. que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. ¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. y huyeron en él tan rápido como habían llegado. el chico de la mirada torva. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. Mari Pili. donde Pepe. Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. Pelayo y yo. Diego. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo. Luego regresamos al local. a todos nos dio un poco la risa tonta.

258 .final. de Maya. Sólo había que tener un poco más de paciencia. y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba. lo único que nos separaba de Laponia.

una vez concluida la campaña electoral. y también que. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 . todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. en cambio. Por ello.24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior. La realidad. Nada cambia. nada evoluciona. para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina. Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña.

que si robar en los grandes almacenes. si bien se percibía mucha reflexividad. Todo lo que queríamos era ver tiros. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 .tareas absurdas. Nosotros no íbamos a ser menos. pero al final. y por ende. en contra de nuestra voluntad. como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión. Más bien al contrario. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. Como patán que era y aún soy. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa. era igual de vulgar. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día. ramplón y anodino. explosiones y efectos especiales de última generación. de los hermanos Wachowsky. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. Por las calles. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. ¡hay que ver cómo son las cosas!. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada.

Eran. e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. La sede del partido estaba llena de gente. lo comprendiéramos. El Partido Alfa nos necesitaba. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. dos días más tarde. quien nos miraba 261 . nuestra bat-señal. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa.despropósitos retóricos. Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado. pero para ser honestos. junto a nosotros. La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. y acudimos a la llamada. desconocida. (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia). a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. Matrix podía esperar. Era Nazareth. en su mayoría. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales). y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello. (siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa. abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. claro). al ser posible. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. su Power Point.

esencialmente. que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded. Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada. Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. Steven Seagal. necesitaban saber para impartir la ley. 262 . lo de ser interventor consistía. que habían visto todas las películas de Charles Bronson. con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. Hasta donde habíamos comprendido. ya os apañaréis como mejor podáis. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones. teníamos información de sobra.

el guardia de seguridad. El presidente. porque tenían la impresión. el segundo. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor. de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. y los votantes. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. independientemente de su ideología. los vocales. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. de tal manera que todos nuestros amigos. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. El ritual democrático 263 . por razones obvias. condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada. y el tercero y tal vez más grave de todos. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo. los interventores del resto de los partidos. Y más de uno. sino por necesidad.

tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica. nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. bajo los efectos de las drogas. cuándo me lo inquirió. y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. pues aún hoy. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta). avalaban mi teoría. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres.se había sacralizado tanto que. En un entorno así de litúrgico. como si se tratara de una hilera de comulgantes. 264 . lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. las cabinas para votar de aspecto confesional. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. de las que protagonizamos Pelayo y yo. o de que una pareja de adolescentes. A excepción. después de casi seis años. por supuesto.

La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa. Finalmente. aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. cuando Amadeo Perlasca. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. por protocolo. incluido yo. Era la única persona de todo el colegio. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia). a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. sobre todo cuando. un amigo de Montero. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla. durante la pausa para la comida. El apoderado del Partido Alfa. muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. optó por esto último. junto con Pelayo. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 . se plantó delante de mi mesa. que sabía lo que estaba ocurriendo.

largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich. en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. Pelayo emitió. nada más recuperar la consciencia. tenéis que votar. Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. En agradecimiento. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo. La tercera y última anécdota. tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. Vamos. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. un estentóreo. cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. Nosotros no votamos dijo Pelayo. ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. a 266 . Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales. Pelayo y yo nos miramos a los ojos. interventores y él mismo. Ambos temíamos que existiera. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. Tuvimos que explicárselo. efectivamente. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico. impertérrito. tal vez hubiera muerto allí mismo.

No le sentó muy bien. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. Somos interventores.depositar un voto en la urna. 267 . Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme. El presidente se rascó la sien. Era el único. Le guiñé un ojo en plan socarrón. lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera. En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. nervioso. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado. Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo. Tenéis que votar ordenó en tono censor. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. velando complacido por sus propios intereses. No tiene sentido. sólo que a diferencia de nosotros. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. además de nosotros mismos. Es una cafrada propia de cavernícolas. puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. a quien el resultado electoral le importaba un comino. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente.

en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. por turnos. que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa. De modo que. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. La constitución nos avala. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos. pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. Belarmino Rana. A continuación. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. Todos trataron. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. Pepe. de ahí. y no pienso postergarlo más. Rana y el apoderado). En el momento de mayor agitación.

firmeza inquebrantable de nuestros principios. salvo a nosotros. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores. pero en especial. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza. sino que había dos huevos podridos en ella. Habían tardado demasiado en comprenderlo. que todo nos daba exactamente lo mismo. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. La tortilla no sólo se había volteado por completo. Los primeros exploradores del descaro electoral. los oxiuros de la democracia. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. de ahí no saldría nadie. En 269 . algo de lo que no todos por allí podían presumir. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano. la fiesta reventada esa misma noche por okupas. Keyser Söze ya no estaba a su alcance. los problemas con el reparto de propaganda. la humillación y la sed de venganza. Éramos al fin los pioneros en algo. el prurito en el ano del Partido Alfa. Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. pero en realidad. Ahora bien.

las cosas encajaron finalmente. sus papeletas se habían quedado en el fondo). Aquella era la mejor prueba de que. cierto. sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. Con el cierre del recuento. y en su lema. en el fondo. “el futuro que estabas esperando”. a una distancia ya más considerable. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. pero tampoco hubo consenso. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. y en el tercero. el resultado cambió. (como eran las más madrugadoras. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. y detrás de éste. le siguió de cerca el Partido Beta. una verdadera garantía de futuro. y al igual que 270 . con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. venía el Partido Gamma. Ramón Taboada. el Partido Delta. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. con su partido Omega. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. obtuvo dos votos.el segundo. concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia. el Partido Epsilon y las demás minorías. con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos.

271 . el Equipo A. o el gremio de abogados.otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro. éramos unos sentimentales.

Así. los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. los folletos y CD-ROMs repartidos. el destino de esos mismos ciudadanos. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos. por el 272 . el único porcentaje que había variado era el de la abstención. Los carteles pegados. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. siempre a la alza. estaba en manos de una minoría que. en beneficio o perjuicio del Partido Alfa. Si no hubiéramos movido ni un dedo. el resultado hubiera sido el mismo. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra. en gran medida abstinentes políticos. demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora.EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. molestar a la gente. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer.

de una elite. a efectos prácticos siempre habíamos sido. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. pero por desgracia. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . Por otro lado. Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. o nuestra irresponsabilidad civil. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial. en el sentido menos exigente de la palabra. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar. o. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. lo que es lo mismo. Sin embargo. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. sí votaba. que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo.contrario. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque. al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. éramos y seguiríamos siendo de por vida.

Amadeo Perlasca. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico.maquinaría de su propio partido. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña. mucho más poderosa que él. en la sección ¿qué fue de…?. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 . obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal. tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas. con el apoyo del Partido Gamma. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. a excepción de Pepe. planea milimétricamente una sonora venganza. Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. terminó por silenciar su voz. por su parte. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. la preparación de los cargos electos era lo de menos. no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. Edelmiro Bigardo. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio.

por el contrario. y. por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa. Su compañero Roscoe. tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki. y su soterrada habilidad para la maquinación. 275 . Su gracejo. lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo. su don de gentes. vecina de despacho). todo hay que decirlo. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales. y en la mujer española valora. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. su sonrisa. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. una tradición.cómo “¿cúal es su comida favorita?”. En primer lugar. porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. que se perdería de no ser por gente como él. en segundo lugar. que con el edén). o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”. en tercer lugar. porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. ante todo.

aunque los tensos silencios. lo cual dolía. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus. con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada. Ellos habían hecho un hombre de mí. si nuestras vidas fueran un juego de rol. nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad. al tener tan cerca una campaña electoral donde. Como consecuencia. habíamos vivido toda clase de experiencias. y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. si cabe más. Era frustrante saber que. las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche. 276 .

Hasta entonces. pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes). Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. Pasé de la teoría a la práctica. había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido. se ensanchó. como Germán). sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado.Ellos eran mi mili. tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. polémico y espectacular. Blackwar sería un buen nombre. y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. pues como dijo alguna vez algún sabio. Mi visión de la realidad se agudizó. sólo tiro basura por doquier. sin separarla. Y sí. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral. lo sé. algún día me aburro demasiado. Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. “en un mundo 277 . mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. Maduré. se volvió fría y penetrante como el acero. Gracias a su providencial irrupción. más que nada por fastidiar a Greenpeace. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. quedándome así a las puertas del triunfo.

donde la política ni duerme ni deja dormir. ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”. 278 . Palabra.

253 Relaciones públicas ……………………………………………………….ÍNDICE Nota del autor …………………………………………………………………..……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta …………………………………………………………. 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio ……………………………………………………...109 Ascenso …………………………………………………………………….…233 Tongo para dos …………………………………………………………….…212 El factor lapón …………………………………………………………..80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico ………………………………………………………….. different day …………………………………………………….….258 279 ..248 Heraldos de la modernidad ……………………………………………….123 Infiltrado ……………………………………………………………………..89 Bajo la higuera ……………………………………………………………..197 Waterloo desde la ventana ………………………………………………...…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio ……………………………………....165 Agente doble ……………………………………………………………...140 El onanista en el despacho ………………………………………….208 Cizaña ……………………………………………………………………...46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit..

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .

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