DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

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Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

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“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

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NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

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justo en ese instante. por lo demás. Fue así como al fin salí de la cama. Luego. pero. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. amor. Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. el ritual siempre se 6 . Aquel día de primavera. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso. lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio.11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. Ahora bien. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis.

Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera. Ahora quería enmendar la 7 . la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda. Marcos. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre. Sonó el teléfono. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. Tocaba la sección de sucesos. Era Hernán.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. en cierto modo. En la tele. me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. Me repantigué en el sofá. de su desaparición. No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. horrorizado. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. Por lo visto. que todavía no sé muy bien por qué. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme. otras. impresa en ella. intentaba escribir algo para entretenerme. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak.

Para una vez que mi existencia podía servir de algo. Nunca había insultado a nadie. Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. nunca me lo había creído del todo. pero siempre con una sonrisa entre los labios. (o puede que por ella). me perturbaba más el hecho de poder terminar como él. ni siquiera hablaba mucho. No pude negarme. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. Además. Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. había que aprovechar.plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo. nos lo confirmó. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto. En este punto he de reconocer que. una advertencia del destino. todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. Tras el instituto. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. en un futuro más o menos próximo. si bien apreciaba a Marcos. que su propia desaparición. Por eso me interesaba tanto 8 . al menos avisaba con antelación. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad. Marcos se lo merecía. Personalmente. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. que aunque era un canalla traicionero. ya que su propio hermano. Nunca había pegado a nadie.

presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural. Más que nada. por ejemplo. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. días antes. según decían. concretamente de Reino Unido. de haber perdido la chaveta. un derrame de aguachirle sin importancia. había dos cartas procedentes del extranjero. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. con síntomas visibles. Supe inmediatamente de qué se trataba. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. como ya no teníamos mucho más de qué hablar. En el buzón de la mía.localizar a Marcos. haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte. pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. por comparación. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. Y por eso. y no el pan o el periódico. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 .

pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos. ni mucho menos. un buen amigo suyo. fue quien me sacó las castañas del fuego. Mi madre. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. 10 . que le asistiera en dicho cometido. si no quería acabar sumergido en una depresión. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre).Inglaterra. que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento. y que Pepe. como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí. algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí. preferiblemente joven y desesperada. ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia. por lo que necesitaba gente. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años. mi futuro a corto plazo parecía asegurado.

Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. Mira Bustamante. En esta vida el que no llora no mama. mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. Al menos. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello). como los dinosaurios.Su actitud era lógica. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto. Laponia estaba en juego. Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . Antes de colgar. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. sus observaciones eran acertadas. acepté. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto. y su cráneo resplandeciente. La imagen de Pelayo. mira… Habitualmente. con su mirada ligeramente estrábica. Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde. Estaba harta de ver cómo su retoño. La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico. los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. si me quitaba de en medio por una temporada. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia.

sino también la de tu padre y la mía propia. votamos también al partido. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes.me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. alérgico a cualquier tipo de ideología. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. que. a partir de ahora. al fin y al cabo. aspavientos. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . que era poco sociable por naturaleza y. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. empeñado mediante gritos. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso. Y así fue. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. aunque trataba de ocultarlo. el Partido Alfa. Su voz sonaba algo nerviosa. como yo. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. y yo. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. cuyo encargado también era amigo suyo. además.

yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por. Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. “no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. en mis propias palabras. casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. a continuación. “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme). en palabras del jefe de estudios. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. feminista 13 . Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público.para. me la chupas y me voy. Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad.

Siempre he sido un pobre hombre. más recientemente. y. desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. entre otras cosas. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual. Acostumbraba. además de violentos. Y mucho más en aquella época. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios. Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto. no justifican en absoluto mi comportamiento. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas. que para enorgullecerme de él. con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. aprovechándose de mi buena voluntad. De hecho. Vamos. a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial. lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. Entiéndanme bien. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 .demodé.

Creo que fue precisamente por ello que. claro. huyó de la habitación donde nos encontrábamos. nuestras muecas faciales rígidas. con lágrimas en los ojos. berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. o Purgas sociales I. En el fondo. Pensaba. una supuesta vidente. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita. Al principio me asusté. El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . otra idea que. de pedir ayuda a gritos. en concreto. se había enredado en mi alma. tampoco me desagradaba. con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. claro que.quien se pusiera por delante. si esto fuera así. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. pudiera tener éxito en un futuro. Lo importante era que pasaran cosas. en honor a la verdad. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. pues nuestra forma arrastrada de caminar. supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. según ella. una manera como otra cualquiera de llamar la atención. y nuestros ceños aviesos.

luces titilantes. y dije: Somos los nuevos. dado que estaba sucio y amarillento. En la cornisa. Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. probablemente durante los años de la transición. nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. y algún que otro mueble mal barnizado. 16 . además de todas las virtudes antes descritas. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. Nos miramos a los ojos. que. ¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. Lo pulsamos. como enfermo. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma. siempre manteniendo la distancia de seguridad. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. sobre todo. alguien había colgado. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. Pelayo y yo. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo.más fea del ensanche de la ciudad.

¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. ominoso. Nos volvió a entrar la risa. Asentí. Nadie me respondió. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. unos metros más arriba. que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto. como a entrepierna de obeso moribundo. todo ello encubriendo un aroma a rancio. Pelayo abrió la puerta. Había cajas de cartón apiladas por todos lados. En cuanto empezamos a ascender por ella. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 . Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo. todavía más lejos. Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. inquieto. que conducía hacia una puerta. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. esta vez más nerviosa que otra cosa. Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. todo atisbo de risa desapareció de cuajo. Reinaba un silencio absoluto. por el sonido metálico de una maquina de escribir.

el tipo desprendía cierta ingenuidad. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. pero a medida que pasaban los años. El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. cerrada a cal y canto. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. En las fotos más antiguas. siempre el mismo. una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero. unido a un fondo negro muy poco halagüeño. y no él. y una última habitación. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. hasta tal punto que era el fotógrafo. muy misteriosa ella. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego. esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir.evidenciaban el deterioro físico del candidato. Eso. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. Por lo demás. de los 18 . al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre.

Una mano gélida se posó sobre mi hombro. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. del gotelé. que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. de los sofás desvencijados. de los motivos ornamentales del todo a cien. de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. Gonzalo. Siempre puedes volver a tu casa. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa. y sobre todo. de las mesas crepitantes de carcoma. del cuarto de los productos de limpieza. de las lámparas apolilladas. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas. del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir.teléfonos de los años ochenta. El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. 19 . ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda.

Al cabo de unos segundos. sólo te estaba tomando el pelo. No podía defraudarla tan rápido. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. Te espera mucho trabajo. aunque no del todo. Sí puede ser me contradijo ella. Tranquilo me sacó ella de dudas. nene. 20 . ¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro. Batiría demasiados records. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén. La edad. pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. ya sabes rumié con desgana. No sabía si hablaba en serio o en broma. ¡No puede ser! exclamé. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder.Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. algo ofuscado. ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto.

nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo. como Estados Unidos sólo que a lo cutre. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores. y. en consecuencia. Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. La chica. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe. o sea. como demostraba el hecho de que a mi abuela. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa. Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que. que se llamaba Nazareth. es decir. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . y. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. y no yo. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. quien detonara.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. una vez más. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida. Durante todo el proceso. a continuación. Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. Apreté los puños y miré a Pelayo. Tenía miedo de que fuera él. que no tenía ni pies ni cabeza. aunque de momento parecía bastante tranquilo.

homófobo y machista. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. Es decir. y sin embargo. teóricamente basada en valores tales como la libertad. como hasta ahora. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista.. Así. sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es.. si un individuo fuera racista. nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental. Son como los gatos sólo que más sucios”. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas. B) Huele a choto. Por ello. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas. la igualdad y la fraternidad.le metía mano desde la televisión. me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos. C) Viejuno. no podría votar 22 . Otro miembro de mi familia. que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. A la inversa también existen fenómenos semejantes. B) Facha. A) Gordo. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”. Me explico. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda.

sin mencionar nuestros propios nombres. o peor aún. a fuerza de necesidad. además de ser okupa. un Born. todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible. de otra. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”.a un partido de izquierdas. Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador. no confundamos los términos. Para solucionar una situación tan apocalíptica. Y aún con esas. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado. sabíamos que no nos 23 . decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente. no podría. y como eso significaba. siguiendo la misma lógica. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. de algún modo. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. y. un retorno a la democracia. Ahora bien. ¡Ni mucho menos! Juntos. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. Nos habíamos convertido. y si otro.

Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. Pelayo. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes. Y a decir verdad. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. Había dos mesas enormes de madera. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil. yo tampoco. 24 . Un grupo de cinco personas. con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. sino chinos. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos. Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie. Sobre ellas. no las tenía todas consigo. Ni siquiera nos miraron.

con el cráneo algo cuadriculado. blindado con una gruesa capa de persianas negras. Nos miró con el rabillo del ojo. un tipo cuarentón hierático en grado sumo. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. muy delgada. Había una cría que no tendría más de quince años. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. de cejas frondosas. recorrí con la mirada todos los rostros. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido. y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas.parecía mantener la cordura. La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies. pero nadie me hizo caso. Yo sonreí y me presenté. Antes de ponerme a etiquetar sobres. y expresión agreste. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. ojos intensamente negros. A su lado. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse. forzó una sonrisa acartonada. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente. y también una mujer de larga melena negra. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. 25 . la mirada muerta. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. En cuanto hubo terminado de pronunciarla.

con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. un joven moreno. Uno de los periodistas más importantes de su país. O me unía a ellos. me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. No me ofreció ningún gesto de complicidad. Me había quedado solo. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. o me conformaba con ser una molesta minoría que. Era un adolescente muy fornido. También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia.Mientras los observaba a todos. Descubrí entonces que era uruguayo. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . como tal. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. como si le hubieran convertido en un zombi. que eran la mayoría. Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. Preferí centrarme en otro de sus compañeros. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. de hecho. a primera vista. exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto. vivaracho y bien vestido. que. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo. donde.

tan sólo ciento dos. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. en el mismo periodo de tiempo. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. apenas lo reconocía. sin ánimo revanchista de ningún tipo. y él. según él. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha. de paso. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. En un momento determinado. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. No resistió más de dos minutos y. claudiqué con docilidad. el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres. cuando regresaba. Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y.absoluta. ya que. pues al igual que el yoga o la meditación. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. En cierto sentido. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. redundando. pues a buen 27 . yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. como uno más. algo relajante.

y dijo: No os relajéis tanto. vicio que había abandonado dos meses antes. que el próximo día tendréis que rellenarlos. así que pude contenerme. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. aún nos sentíamos con ganas de continuar. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. Por fortuna.seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. el protocolo de adhesión de pegatinas. mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. He tenido un día muy movidito. y ganas de fumarme un cigarrillo. ansiedad. Y pese al esfuerzo. podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. Era Pepe. 28 . hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. Nazareth llegó rápidamente. Siento el retraso. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor. no tenía tabaco a mano. sentí una mezcla de ilusión. Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. De otro modo. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. con cierta nostalgia. No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar.

menos completo. ya sabéis. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. tal y como me había recomendado mi madre. habitualmente impecable.No hacía falta que nos lo dijera. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. casi siempre. personas de confianza. Pelayo me miró de una forma muy extraña. un tragaldabas irredento. como vosotros. lo cual. Su aspecto ojeroso. digamos. en el fondo. Gente del partido o próxima a él. Bueno… titubeó. Es importante la convicción política para estas cosas. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio. hablando de Pepe. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. Me alegro respondió Pepe. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. el desaliño de su indumentaria. Hemos comenzado de todas maneras. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas. No te preocupes dije con educación. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 . y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. tenía miedo de que no encajarais.

en realidad. ninguno de los dos había votado en la vida y. con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”. que a un credo progresista. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad. para ser honestos. No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. para bien o para mal. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. una ley universal que determina. Al hacerlo. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y. tal vez con cierta afición a la poesía. a la inversa. si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. dado nuestro odio generalizado por el género humano. pero policías antidisturbios al fin y al cabo. En cualquier caso. Nos acabábamos de convertir oficialmente. Con ello. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. en dos de esos animales 30 . como quien no quiere la cosa. claro). cuando.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios.

con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. calvo. pero estaba sucediendo de verdad. Aquí se viene a trabajar. Se hizo el silencio. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre.políticos de los que tanto despotricábamos. apelando a su prudencia. éste más bajo y achicado que el anterior. Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. En cambio. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó. era otro tipo encorbatado. feo y provisto de una irrisoria voz de pito. el único espectador. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. además de Nazareth. Sin embargo. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. A trabajar duro. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. Además. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. Asentimos religiosamente. como si se acabara de quitar un gran peso de encima. Pepe nos observó a ambos con orgullo. 31 . delante de nuestros ojos alucinados. no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás.

Tuve que luchar con mi propio estómago. ¿eh? dijo. hubiera logrado impresionarnos. 32 . además de con la mirada divertida de Pelayo. para no desternillarme. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. disculpe el despiste. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta. Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco. El concejal de Cultura explicó Pepe. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. Gonzalo y Pelayo. ¡Ah!. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. Nos quedamos igual que estábamos. a quien columbraba con el rabillo del ojo. Yo soy Belarmino Rana. Supuse que tampoco estaba acostumbrado. No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Pelayo se tomó la libertad de hablar. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo. sí dije.

único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. Si el partido 33 . pero a veces me saca de quicio. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada. el más vulnerable de los presentes. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío. Pepe asintió en actitud reverencial. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas.Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones. la imprenta está a punto de cerrar. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. Por supuesto. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía. ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta.

Y mientras tanto. con el ceño convenientemente fruncido para. dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política. y habían medrado de manera también adecuada. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza. investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado. ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. además de a sus trajes y corbatas. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. de esta forma.fracasaba en las elecciones. y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. Eso sí. pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo). y a cada uno de sus movimientos. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos. a cada una de sus miradas. sólo que ellos estaban por encima de Pepe. Muchos. a mí me 34 . Sólo eso. Por ello. conocían a la gente adecuada.

aún con todos sus defectos. después de tantos y tantos lustros de ignorancia. Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. 35 . donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo. que el sueño americano. sonreír y esperar a la concesión de una concejalía. sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. que las cosas no eran como parecían a primera vista. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. Aquella era la grandeza de nuestra democracia. No era necesario aprobar la selectividad. Ahora comprendía. No era necesario tener el graduado escolar. comenzaba a comprenderlo. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. Y al fin. la constancia y el sacrificio. licenciarse. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica. Por primera vez. había creído hasta entonces que la democracia. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. que me habían engañado. ponerse una corbata alrededor del cuello. Yo.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. Sólo era necesario afiliarse a un partido. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país.

Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. era mi hora de llegada. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. Según me explicó por teléfono. Se trataba de una especie de parte de asistencia. como en el colegio. fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. por lo visto. donde. Luego me la tendió para que firmara. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros. había mucho trabajo. al verme llegar. Lo que había anotado. Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. Es decir. 36 . sino tres euros pelados. Tal y como me explicó en tono mordaz. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes. Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. anotó algo en ella. junto a mi nombre y a mi número de DNI. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. Ella me detuvo.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien.

en términos retributivos). Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. pasaran de largo. Menos mal que Pelayo. Dentro del negocio. al verme rebufar como un viejo achacoso. cogí un par de cajas. Era mejor salir de allí echando virutas. y algunas de mis vértebras. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera. juguetonas ellas. que la transportáramos hasta el local electoral. sus compañeros y el propio Pepe. al tipo enajenado de la mirada torva. Pensé en Darwin. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. forzando amabilidad. con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. amenazaban con descoyuntarse. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá. Pesaban muchísimo. El tipo enajenado. 37 . en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. Pepe discutía a voz en grito con el encargado. Una vez hubimos amontonado toda la carga. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas. Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. Así que incliné la cabeza avergonzado. esbozó una sonrisa irónica. pero ya en el segundo. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. Concretamente. todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. Pude ver a Pelayo. Lo hice de forma clandestina.

No tenía muy claro si creérselo o no. y respiré hondo. Me puse en pie. En esta vida. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. como un panoli de tres al 38 . ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. como de demonio miope. Te lo digo yo. me senté en el bordillo de la acera. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma. no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. que no en vano he sido concejal de la materia. todo es cuestión de voluntad. Se rascó la barbilla. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. Soy asmático mentí. necesitaba un respiro. cuidándome de darle la espalda. sin esfuerzo no hay gloria. ¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre. y recogí la carga. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza. Aunque estaba claro que no era santo de su devoción.Deposité las cajas en el suelo. Sus ojos pequeños. oscuros y rasgados.

y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. en esencia. donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. debidamente plegados. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. La propaganda en cuestión.cuarto que no sabía lo que decía. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre. y la segunda. Personalmente. Era una tarea 39 . constaba de dos secciones. de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. Y por el modo en que me observaba. estaría a salvo de un posible despido. El resto del día lo pasé en el interior del local. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. (fotografía de estudio. cerrar el envoltorio. retirar la tira adhesiva de la solapa. pasaba por abrir los sobres. rellenar su interior con ambos documentos. en plan vaca viendo pasar el tren. Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. prefería lo de etiquetar. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato. firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). Nuestro cometido. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor.

un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. En cambio. sobre viene.mucho menos compleja y. Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 . hasta la llegada de la noche. por ello mismo. facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. El clima competitivo en aquella mesa. Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. un tríptico que se resistía a plegarse. Y lo peor era que. requería una mayor concentración. sobre va. Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno. escribí en ellos la palabra “programa”. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. y. Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. Con todo. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. pues el cuarentón macilento. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. a lo tonto a lo tonto. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura. Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. podía terminar desquiciándose. ese desprestigiado placer. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir. Y no fuimos los únicos en hacerlo.

El tiempo. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado. aunque por el momento. Y eso hicimos. mucho nos temíamos. No nos quedaba más remedio que esperar. vil escolopendra escurridiza. en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad.en un par de aquellos sobres. con un matasellos en el trasero. 41 . ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. tenía la última palabra. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora.

Consultamos el precio de los billetes por Internet. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente. en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. nos compramos un par de paveras mochilas. y aprendimos a presentarnos ante terceros.29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. cuando yo apenas tenía seis años de edad. e incluso su cubierta multicolor. En todo ese periodo de tiempo. organizamos el itinerario por etapas. Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas. la congoja medraba en intensidad. ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más. que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 . Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. con sus correspondientes esterillas. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos.

y. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. estaba hecho un infantil de mucho cuidado. Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales.iba a tener graves problemas en el futuro. y sin embargo. Durante mi adolescencia. solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche. hube de darle la razón. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo. nunca había tenido el placer de 43 . nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. sobre todo. nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas.

como ellos. Supuestamente inteligentes. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. Eso nos consumía por dentro. Queríamos ser guerreros agrestes. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. con una cuarentona despendolada entrada en carnes. Desde los albores del mundo. Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili. y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. sin embargo. 44 . nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. sí. tanto Pelayo como yo. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. Y. convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos.

Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado. Sobre todo yo. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. en boca de aquella jovenzuela con acné. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa. Me sentía enormemente culpable. que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación. dentro de la propia ensoñación. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. momento en el que solía recordar. me habría alegrado más que de oír. 45 . que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. no se hubiera olvidado de nosotros. Y lo necesitábamos con urgencia. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. ya se pueden imaginar de qué se trataba). pese a todo. armado con pico y pala.

que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. Todas. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. Pepe estaba cabizbajo. Un desliz significa un voto menos. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. 46 . rodarán cabezas. como avergonzado. pero no la encontré. Belarmino Rana. se volvió hacia Pelayo y hacia mí. porque estaré vigilándoos mientras decía esto. Traté de encontrar su mirada. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones. Sois jóvenes. nos miró a todos a los ojos. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. De otro modo. y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. Asentimos con religiosidad. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle. tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. no os supondrá mucho esfuerzo.

Sus baches. y casi con total seguridad. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien. coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. llegando a la conclusión de que nada bueno. todos con cara de haber hecho novillos. además de nuestro pésimo estado de forma. se limitaban a observarnos con sorpresa.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. nos encontramos con varios conocidos. En ello influyó lo suyo. y pintadas. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. y aquellos que sí osaban saludarnos. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. el que contaba con la orografía más dificultosa. Por el camino. parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas. nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. tal vez después de haber 47 . La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. Aquellos más remotos. se parecían a El Bola. desconchones. casi siempre. Hasta los pocos niños que había por la calle. empleamos casi hora y media. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía. Únicamente en desplazarnos hasta él. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral.

Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo. ordinarias y brutas. la verdad se encontraba en el término medio. cuando no de un lugar poco seguro. con lo que no pude entrar en el portal. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. El hombre colgó de inmediato. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. Pelayo escogió el lado derecho. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. El viejo se 48 .digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. había decidido pintar de rojo chillón. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. No me prestó la más mínima atención. y. entré en el portal. Yo el izquierdo. A continuación. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. ruda. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. Correo electoral respondí. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad. Como de costumbre. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro. ¿Qué? preguntó.

Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa. Por un instante. me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. 49 . Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto. se suponía que yo también era parte del partido. No es propaganda. amenazando con arrearme un castañazo. Efectivamente asentí. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos. Pero. ¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. Al fin y al cabo. A ver… tendió la mano en mi dirección. En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable. Es información política traté de calmarlo con una sonrisa.volvió. ¡Largo de aquí! exclamó. pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. señor. ¿Para las elecciones? preguntó.

pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme.¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. y por consiguiente su erudición. Sólo era una cuestión de paciencia. Al menos. No sólo me encontraba en el interior del edificio. podría hacerlo. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. que ya tiene sus años. También pensé en que si yo no fuera tan vago. sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas. y mi visión se empañó ligeramente. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones. Este es un barrio humilde. dame otro sobre de esos. y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. hasta el cuarto piso. Pensé en Hitler. El triunfo me dio ánimos. Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. donde los ascensores brillaban 50 . podría hacerme con el poder en España fácilmente. anda. las piernas comenzaron a flaquear. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial. Había conseguido mi objetivo. y usted. También es cierto dijo al cabo de un rato. Ni pestañeó.

Se necesitarían más de quince días. para llevar adelante una empresa como aquella. que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo. Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. payaso? preguntó. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. Un graciosillo respondió el tarugo. 51 . no te preocupes. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior.por su ausencia. con tatuajes en sus brazos y un peinado. con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. además. además de unos riñones de acero. los ojos anegados por una mueca de asco. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior. por pequeño que fuera. Pues ya puedes ir recogiéndolo. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. por llamarlo de alguna forma. sólo vivimos mi novia y yo. Reparto correo electoral tragué saliva. Un veinteañero musculoso. pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. pero sin excederme o llegar a resultar desafiante.

Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. me autoconvencí 52 . Recogí mi carrito. Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. como tú… Me observó de arriba abajo. que yo sólo trato de ganarme la vida.¡Hey. y salí del edificio. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. En ese momento. Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía. y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. A su término. puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. Soy un trabajador. y no precisamente con admiración.

en cambio. había sido bastante más radical.de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia. Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle. ¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. Era la única que seguía entera. ¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor. y al igual que yo. En cuanto le calamos la gorra de rigor. se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. si se enteran la llevamos clara. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 . a nadie le importará… Estás como una regadera dije. un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). había decidido aligerar trabajo por la vía rápida. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. Su método para hacer desaparecer los sobres.

Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. en cambio. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. Además. quedaríamos en evidencia. Si lo hiciéramos. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro.de la propia autoridad. pero empezábamos a tenerle miedo. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto. nos sobraban. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . pues. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. Calles. No podíamos arriesgarnos más. Era triste. Tú fuiste camarero. porque al sentirnos perseguidos y observados. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. más que nada. Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. Pepe le pone mucho más que nosotros. Tardamos unas dos horas en completarla. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. lo sabes perfectamente. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado. Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía.

existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo. Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. que eran los reyes de la selva. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. en total. nos habrían pillado. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. y. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos.carros vacíos. había organizado una 55 . que nos tenía un poco de ojeriza. jugando a la brisca. porque la verdad es que. de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos. más de seis cervezas. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque. Para ellos. con la excepción de Belarmino Rana. Nos habíamos tomado. a fin de dárselas de enrollado. por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. Y aquel día no iba a ser la excepción. Y siempre y cuando las cosas continuarán así. O tal vez no. Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo.

a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”. teníamos un plan para pasar la noche. El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. había dejado de parecernos divertido. con Djs. y bailar el trenecito. e incluso gogós. con lo cual desentonábamos un poco. por lo visto. Puede resultar paradójico que alguien como yo. pero es 56 . no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante. no podíamos desaprovecharlo. por ejemplo. sino también. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. Era un paisaje realmente apocalíptico. claro. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. por nuestro modoso comportamiento. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón. competir para ver quien vomitaba más. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. La media de edad era de unos diecinueve años. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad. En cualquier caso. más que predecible.macrofiesta para estudiantes. conciertos. Y sin embargo. La excusa. bebidas.

para narcotizarme y olvidar. algunos 57 . Y me derretía. esto es. ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. me daría el aire de paso. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. lubrificar mis relaciones sociales. No estábamos solos en el parking. La música atronadora. Tal vez evadirme. por poner un ejemplo. como los alcohólicos. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. pero no del todo. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. y así. fue suficiente. respiré hondo. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. las luces. o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. Con el alcohol sólo buscaba dormir. como bailar salsa. Ya fuera. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. me apoyé sobre el capó de un coche. anular mi conciencia. Había parejitas dándose el lote por las esquinas. La sensación de irrealidad no tardó en llegar.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. olvidar mi propia miserabilidad. Con cuatro cervezas. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo.

yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal. con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. y ya en los años ochenta. y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. Alrededor del vehículo. al fin y al cabo. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva. creyendo que me favorecía. Además. por su escasa relevancia en el arco parlamentario. alucinado. se vestía y se peinaba como él. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . Era un admirador irredento de Mario Conde. ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. bullía un grupo bastante nutrido de féminas. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. en trémula peregrinación etílica. Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. Era el mismo tipo de la foto. Hacía muchísimo que no lo veíamos. a la sazón antiguo compañero de clase. En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada. llamaremos a partir de ahora Partido Omega.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. Ramón Taboada.corrillos vociferantes de porreros.

junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. y en caso de tratarse de la segunda opción. todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. Cuando terminó. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. Lo miraban arrobadas. independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. se habían dejado engañar por las apariencias. de Ramón. De acuerdo con la lógica televisiva. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo.mundo revisitaba en ese momento los setenta. Nada más que eso. Las chicas que le rodeaban. dejó escapar un eructo 59 . mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. sobre los cuales podía leerse. el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”. aun así. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. y todo ello. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. Jóvenes e incautas como eran. no menos histriónicos. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados.

Después de todo. ni siquiera convertido en político y. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. No tan bien como a ti dijo Hernán. Ya no se limitaba a saludar. No buscaba hacer mal a nadie. exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. y elevó la mano para saludarnos. era un programa tan respetable como otro cualquiera. tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. Caminamos hasta él a regañadientes. era un hombre de férreos principios. A mi modo de ver.sobrecogedor. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. lo había sido desde su más tierna infancia. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. 60 . también recibido con algazara por las chicas. formábamos parte de su electorado. como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines. Volvió a sonreír. casi infantil. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza. cada vez con más intensidad. Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. a su manera. que le hacía caer más o menos simpático. ¿Cómo te va? preguntó.

por cierto? preguntó. Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo.Chicas. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. 61 . y nos envió una mirada curiosa. ya nos íbamos. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo. estos son Hernán. en tono claramente hostil… O sea. aquí. unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. ¿A qué os dedicáis vosotros. ¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. Luego inclinó la cabeza. Hernán ya sé que es abogado. frunció los ojos. Estamos un poco cansados. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza.

mi cigarro y mis amigas. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. quiero decir. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación. A ver. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos. tal vez os interese trabajar para mí. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. con mi copa. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones.No me entendáis mal prosiguió Ramón. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. Ramón podría ser un meapilas. aunque ahora me veáis así. En la campaña. en su 62 . No sé. por mucho currículo que uno tenga. Pelayo me miró desconcertado. acabábamos engrosando sus filas electorales. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros. Sí. A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. conciliador. no soy ajeno a la realidad. en efecto. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa.

Yo también lo recordaba. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. Fui el único que se presentó puntualicé. Ni trabajadores. ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos. y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. Un voto es un voto. Se agradece la oferta dije. por lo que veo ironizó.ingenuidad. Incluso nosotros. Aun así. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo. ¿no?. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí. La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. Y en vosotros también. ¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo.

Negamos con la cabeza. como siempre. hastiados. cariacontecidos. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. 64 . por el contrario. nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa. nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo. Antes de meterme en cama. Solos.

un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. no llegó a mayores. siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía. por fortuna. Nazareth. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. Olía a violencia. desde una esquina. pasó a ser. Nazareth. un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura. Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. echando fuego por la boca. Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían. en apenas un par de horas. forzarnos a acelerar nuestros 65 . para llamarnos catetos. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). animaba al concejal en su arrebato de ira. ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. o lo que es lo mismo.

toda la estancia olía 66 . Al igual que nosotros. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas. Cuando se pasaba las manos por el pelo. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años. pero a diferencia de nosotros. pese a todo. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. Hablaba con voz grave. Era muy alta. entre otras muchas lindezas. le habríamos respondido con idéntica cordialidad. y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. era pequeña y menuda. muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa. Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. Rondaba los veinticinco. conversaciones y afabilidad.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. que. y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. más que Pelayo y que yo. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí). pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. supongo que también a causa del tabaco. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara.

con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales. Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos. Me harté de mirarla una y otra vez. al tiempo que etiquetaba los sobres. En alguna ocasión. me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. como un psicópata en celo. sino un producto de vanguardia. ella me correspondió. 67 . insulso y carente de todo sentido. Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento.repentinamente a cerezas. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard.

entré de lleno en el juego de los nepotismos. Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). en cambio.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. que durante tantos años había criticado duramente. cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. El tres de mayo de dos mil tres. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético. al aceptar que mi madre. responsables casi siempre del resto de las pérdidas. pero al final. Opuse cierta resistencia al principio. la capacidad de persuasión de mi progenitora. y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. me obligaron a claudicar. 68 . pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme.

Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia. además. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar. 69 . igualitario y legal que regía nuestra sociedad. y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera. dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. pese a ello. hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. como si. El mundo funcionaba así. Y. y que. pero yo no. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente. insatisfactorio por su propia naturaleza.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. Y al mismo tiempo. a ser el primer suplente. estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. debajo de todo el tejido democrático. La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día.

tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”. Le pedí que. Para más INRI. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. clavaditos a vuestra madre”. 70 . histérico y sobrevalorado. dentro de lo posible. en otras circunstancias. además de un bocata. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. pagamos setenta euros. un refresco y una pera conferencia para la comida. ¿Estás seguro? insistió ella. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. en cambio. se explicara mejor. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. Si seguía avanzando. y de la nariz para abajo. Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas.Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. una especie de policías de las urnas. y negué con la cabeza. aunque no me sonaba demasiado bien. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo.

y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo. Te lo prometo. saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz. ¿En serio? pregunté muy escéptico. No me lo creía. En cuanto a mí. Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer. Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. Salió que sí. en compañía de mi mejor amigo. Casi me convence. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. No hay ningún truco. pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . y desapareció. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. como ofendida. Nazareth me tomó los datos. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. sonrió con perfidia.

Disculpe que se me haya ido el santo al cielo. Esta tensa situación. escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. desafiante. cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. 72 . más que nada. miré a mi alrededor con atención. a modo de protesta. para hacer más entretenido el trabajo. Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. Así que me pasé la jornada. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. pues el adolescente de la mirada torva. hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. Rana se volvió hacia ellos. visiblemente enfurruñado. una vez más. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. Me detuve por un momento. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó.

¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”. ¿Música? dijo con repugnancia Rana. se daba cuenta de que era una situación inhumana. Ponga aunque sea la sintonía del partido. Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré. Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor. pero no muy alta. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. De acuerdo dijo. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto. que no vacilaba en mantenerle la mirada. Con esa reacción pretendía dar a entender que. sólo que no le importaba lo más mínimo. por Dios le supliqué. que además de vosotros hay más gente trabajando. 73 . efectivamente. Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo.

Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. en compañía de una caricatura de demonio. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. para acatar la orden. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. seguid trabajando! ordenó. ¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana. Olía a cable quemado por toda la estancia. el concejal agarró mi mano y se puso en pie. en tanto que Rana. lo depositó sobre la mesa. por ejemplo. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así. en cierta manera. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón.A continuación cogió el radiocasete. ¡Vosotros. A regañadientes. sumidos en las tinieblas. en mitad de la penumbra. sacudiéndose la americana muy enfadado. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 . Me recordaba.

que yo sepa.servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios. Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir. pues. Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. 75 . sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios. hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. el tirano murió de viejo en su cama). La historia nos había tomado como rehenes y.

Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real. me sugirió en su momento que. Y eso era grave. su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería. si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches. Mi subconsciente se estaba desmadrando. desgarradoramente prosaica. solía soñar con ella al menos una vez por semana. en mitad del sueño. acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. Como ya he dicho anteriormente. claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante. si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones. durante el día de la díada. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic.6 DE MAYO SAME SHIT. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. Una amiga psicóloga. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película). anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. hasta el amanecer.

De acuerdo con los sondeos. nosotros fuéramos los principales perjudicados. para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. de producirse tal situación. temía en mi fuero interno que. Nada más que eso. no hubo grandes novedades. con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. Nazareth sí se encontraba en el local. Mari Pili y Pamela. o dicho de una manera más eufemística. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera. O algo similar. En cuanto al trabajo. pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral. No transcribiré nada de 77 . aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. Y nosotros. claro está. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo.

y elucubraba una posible biografía para ella. Terminé echando de menos el silencio de día anteriores. dejaba escapar un monosílabo. una mayor abulia. quedando así cada vez peor frente a Pamela. ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. Y viceversa. lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos. En este sentido. Uno se sentaba frente a la persona desconocida. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien.ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres. a lo sumo. franceses y españoles. quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. Pamela asentía o. la miraba de reojo. trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. entre chiste y chiste. simplemente. el bigardo. 78 . la chiquilla de las cejas frondosas. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. con razón. el cuarentón. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia).

esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite. allí las cosas no funcionaban como aquí. Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. Aquello significaba. acerté.Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio). Aturdido por la sorpresa. pero cuando consulté los resultados. mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. Y por descontado. Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente. Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo. 79 . un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. y mi inglés era decente. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. sin embargo. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años.

Una vez conseguí relajarme. Por si esto no bastase. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés.a efectos prácticos. muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. Me acordé de Marcos. que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. Yo. y del programa de sucesos Gente. encendí la tele en busca de algo de distracción. no sé por qué. causando la muerte de más de cincuenta personas. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 . Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente. de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia. que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. seguro que. con Manuel Fraga o sin él. Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. También de Belarmino Rana. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal.

pero en cuanto lo pensé mejor. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. de protección oficial. Al principio. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral. nos volvió a tocar en gracia (es un decir. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo. Se trataba. Ésa era la mala noticia. me congratulé por su fracaso. de nuevo. O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . así que se jugaba su futuro político con aquella campaña. de repartir propaganda por las calles de la ciudad. que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. y de nuevo. pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. Alguien de su calaña no se merecía más.

sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. a diferencia de él. de nombre real Germán. ya de por sí ajetreado periplo democrático. mis miedos no estaban infundados. así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. en una zozobra constante. quien. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. el cual aseguraba que el alcalde. Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. ocupaba el puesto numero trece. el tipo del cráneo cuadriculado. Según ella. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. había sido un miembro importante del partido. Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. Mis 82 . Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos.sumiera nuestro. justo por debajo de Belarmino Rana. En aquel momento. La rivalidad entre ambos era encarnizada. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa. su carácter se había agriado.

ante la gravedad de la disyuntiva. de ser así. y mucho peor todavía. Nos encontrábamos en un atolladero. quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral. Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana.esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. si queríamos vengarnos del concejal. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. dejar 83 . a lo largo de muchos años. a modo de carta blanca. Lamentablemente. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo. recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él. de cine para adolescentes made in Hollywood. ya que. y propuso. Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. Pelayo. y a la inversa.

ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. Así que. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas. aquel día. avalados por el sistema democrático. Y mi corazón. y con él. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial. introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. sí que liberaba… 84 . me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. en su modalidad mayoría absoluta. el fin de nuestra jornada laboral. después de todo. pasar olímpicamente de mi trabajo. A continuación. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase. El trabajo. Me pareció una buena idea. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. Para cuando llegó el crepúsculo. buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds.

nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. en aquellos tiempos revueltos. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. tendría que cuidarme mucho. algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no). no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto. de los capones. y puede que hasta ilegal. Por analogía con este caso delirante pero real. o donde fuera que apuntara su sueño. ya estaría instaladísimo en Laponia. en ello. al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua. 85 . mucho. independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. Sobre todo en mi situación. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor. Lo importante era seguir acumulando monedas. riéndose de todos los negociantes que. a estas alturas. que. pero mucho. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia.

al mismo tiempo. Desfiló altanero por el pasillo. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño. pero. Pepe asintió con cierto regodeo. por una vez. Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. después de haberlo despedido. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. justo por ello. Me imagino que. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. Ya te encargas tú de éstos. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 . ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo. Belarmino Rana tragó saliva. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo.como todo el mundo sabe. se exilió a su despacho.

pero. los pastelitos de la pantera rosa.carteles y. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. nada me faltaría… 87 . en cambio. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá. el cine o el circo. esponjas y rollos de papel. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. sino a estrellas de la música. se mantenían inmutables a través del tiempo. Yo nunca había pegado carteles. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. igual que los chupas de Kojak. Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes. ya de tarde. y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. Las decepciones. por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. La realidad era lo que tenía. embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. desde pequeño. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. me había parecido un trabajo de lo más interesante.

como mucho. conferencias. como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . Y más si se trataba de asuntos políticos. exposiciones. Por no hablar de la publicidad de conciertos. Había mucha competencia. tanto del partido de Ramón Taboada.Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. cursos de idiomas. como del Partido Beta. Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. Pensé que la gente no pasaba de la política. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios. pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. principal rival del Partido Alfa. y del Partido Gamma. sectas. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. ciclos de cine. el clamor hubiese sido insoportable. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual. pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. de ideología nacionalista. espectáculos de striptease y demás.

como quien no quiere la cosa. pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters.décadas. sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. Caminaba por la acera de enfrente. me decantaría por esta última opción. Fue entonces cuando la vi. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . Se me cayeron los carteles al suelo del susto. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación. si repartir propaganda. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles. que. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. El motivo era el pegamento. con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. hermosa y grácil. simplemente. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. ensobrar o pegar carteles. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable.

molesto por la falta de coordinación. Es ella respondí. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. y su reacción no era la esperada. que no suponían más de un cinco por ciento del total. al notarla tan cerca de mí. por último. mediante una sofisticada técnica vocal. Pelayo miró en dirección a la chica. supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. ¿Y no deberías decirle algo? propuso. como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo. Si me acercaba a ella.humedecieron. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos. Me bloqueé. se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. 90 . una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que. me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”.

¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. yo no era más que una silueta recortada a contraluz. sin embargo. independientemente de su veleidades nihilistas. eran la viva mirada de Dios. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. no me atreví a saldar mi deuda con el destino. ¿Y quién. Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria. Para Carolina. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. así que comencé a sentirme igual 91 . Pelayo. El juicio final. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd. desde luego. Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso. para mí. debido a la situación del sol. ajeno a mis dilemas. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo.todo tipo de melodías. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. Y por otro lado. aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. devolviéndome la colleja.

sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. de un empleo estable. a unos cien kilómetros de la suya propia. ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . desde detrás de un par de contenedores mugrientos. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar. en teoría. Así pues. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. perdería de inmediato todo interés en mi persona. emocionante y bien remunerado.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección. Yo los podía ver a ambos. si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. Se trataba. El agredido me explicó poco más tarde que. temiendo que todo se tratara de una broma cruel. porque temía que. Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme.

niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas. iba yo. Sólo aliviaba mis penas el hecho. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. si es que realmente había existido en algún momento. el efecto contrario. constatable a primera vista. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme. creando. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. y le enseñaba el culo. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad. Y en todo ese tiempo. consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. había que unir mis mentiras. lógicamente. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto. desagradecido como pocos. Los lamentos. se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos. A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones.

sí. con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible. la satisfacción de la insatisfacción. de tonto del culo y de pusilánime. pero no se encontraba a mi alcance. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. pasó a despotricar de Carolina. Había perdido a Carolina. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. Existía la felicidad. Me acusó de masoca. Y no contento con ello. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. en sus propias palabras. el alivio del sacrificio. que era yo. “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”. pues ella no 94 . tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana. claro.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. de cobarde. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. sí. Por ello. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. Era lógico. el asno. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel. Era el placer de la renuncia.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

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parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

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conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

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donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

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Además. en una situación así.nos correspondía trabajar? Lo lógico. Había que hacer algo al respecto. sí! exclamó Pelayo. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. sin entrar en más detalles. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. lo único que desea es trabajar. No lo niego intervino Pelayo. por muy joven y ocioso que sea. Una oleada de rubor invadió mis mejillas. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. La cosa se ponía cuesta arriba. Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día. En el silencio que surgió luego. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. al rescate. que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . Se me nubló la vista y empecé a sudar. sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. Rana pareció calmarse un poco. ¡Estamos aquí por compromiso político. le aseguro que. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero. al menos lo que yo haría. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad.

Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. igual que en las malas películas policíacas. culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. ni su amigo Enrique. Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. Ahora bien. ¡Un momento! escuché la voz de Pepe. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. mejor será que nos vayamos ahora mismo. Dudó por un segundo. que viven en la zona de reparto que os correspondía. pero finalmente lo hizo. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. han recibido carta alguna del partido? 101 . Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. Y los padres de nuestros padres. Sus rostros habían cambiado. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

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maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

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joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

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10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

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sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

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para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. solían ser bastante más cochinos). no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex. pero según él. en general. al tener lugar en España. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. lo quisiéramos o no. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. defendía Pelayo. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. sol. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. había una cosa que nos identificaba. Personalmente. lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. aunque estas mismas reacciones. igual que la de la mayoría de italianos. organizados. (ya saben. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. y toros). afables y extremadamente eficaces. paella. franceses y españoles. como mucho. ritmos calientes y sones latinos incluidos. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich.mayor coherencia y. confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. Lo demás. de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas.

lenguas germánicas. pese a llevar muchísimos años allí. las axilas y las ingles. sino de la situación del país con respecto al sol y. Como incentivo. empecé a segregar sudor por todos los poros. se encontraban en el núcleo del problema. sonaba bastante bien. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. algo que. a su vez. hiciera lo propio. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. por ejemplo. Si superaba la prueba con una nota muy alta. La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. El pulso se me aceleró por los nervios. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí. aseguraban. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde. en especial los de la parte superior del tronco. Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete. me 108 . convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. sería como una especie de certificado de excepcionalidad. todavía hablaban el idioma con dificultades. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia.

A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. y cantautores del tipo Ismael Serrano. cineastas de medio pelo que no soportaba. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender. supe que aprobaría sin problemas el examen. respiré hondo. por su exacerbada poética de la sordidez. Me lo habían puesto a huevo. a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. como responsables directos de la matanza. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo. miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos. Al despertar. al mismísimo Pepe Navarro. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. Iba con retraso. Todo 109 . Cuando abandoné la facultad.ruboricé. las manos comenzaron a temblarme y. fui recuperando la confianza en mí mismo. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría.

mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. de no ser porque la 110 . En caso contrario. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera. y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. la nota final engordaría de manera considerable.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening. Nadie respondió. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa. de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo. por supuesto. confiaba plenamente en que así sucediera. Y también. Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. que había rellenado prácticamente al azar. Llamé a la sede desde un banco del campus. Su actitud me puso de tan mal humor que. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes. Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis.

disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna. Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. como había hecho con tantos y tantos otros. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar.erección que me había causado me impedía caminar. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. me había ilustrado (bueno. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. Se llamaba Miguel Castelló y. manipulación televisiva o dirección de documentales. años atrás. ¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé. pues me resultaba bastante humillante. me hubiera levantado para recordarle su condición mortal. no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento. Al fin y al cabo. Para mi sorpresa.

del día anterior me estaban martirizando. no lograba contenerla. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago. que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. Mi imaginación se disparó en ese momento. transcurridos casi quince minutos. Con la sonrisa. Al menos no con palabras. pues. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 . en cambio. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. Mi percepción cambió cuando. El trayecto no duraría más de cinco minutos. como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal. dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. Había que ser agradecidos. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. con similar desparpajo. claro. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más. en erección. Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. Él no dijo nada. así que acepté. se quitó el cinturón de seguridad y. En serio insistí. me mostró su pene. Y por más que lo intentaba. Detuvo el coche. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté. Entre el olor. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. sentí de nuevo ganas de vomitar. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. De hecho. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. a escasos metros del aeropuerto. de no ser así.

Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo. y dio marcha atrás. ¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. masculló algo que no terminé de entender. Luego. por las carreteras. en las isletas de las autopistas. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. dentro de cada casa. de cada vehículo. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro. imagen no demasiado distante de la realidad. por las aceras. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . partiendo de donde yo me encontraba. a continuación. iría desvelando como detrás de cada arbusto. Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal. al menos habían pasado cosas. Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. Hice balance del día y concluí que.mi bilis. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. de cada árbol. para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. aunque nada había cambiado para bien. mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela.

Siempre era un alivio saber que. sino Pepe. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. Metí la mano en el bolsillo. Sentí un terror sobrehumano. más o menos. y marqué de nuevo el teléfono de la sede. me sentía querido. pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. no demasiado lejos. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más. Me estremecí. Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia.de corral y queso de supermercado barato. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. pero por primera vez en bastante tiempo. El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. por fortuna. No me respondió Nazareth. 114 . aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos. ansioso. Sonaba raro reconocerlo. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato. seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible. Si el mundo realmente funcionaba así. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales.

Pepe me dio un chubasquero del partido. Me senté bajo el árbol. en postura supuestamente sagrada. cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. no todo iban a ser risas. como la lluvia. y nunca mejor dicho. En cualquier caso. lluvia torrencial. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . con toda la orquesta de latidos. en contra de todo pronóstico. Pronto caí. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. Por ello. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni. Habían llegado antes de lo previsto. que si la lluvia. y de ahí pasé a mi propio ser. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. Y con la tontería. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato. por una cuestión de karma. en una especie de trance amodorrante. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. y adopté la postura del loto. cerré los ojos. un árbol en flor. Tal vez. y bajo él. pero con la chorra fuera.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba. No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir. que si el viento. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. que si los animalillos buscando refugio.

parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva.interior de su bolsillo derecho. 2. una estrategia tal vez más aterradora. Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo. expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas. sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. todo un detalle. pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. Y siguieron pasando cosas. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. Por otro lado. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera. Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. Me salvaron mis reflejos felinos. Al menos a Pelayo y mí. 3. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí.

a las visiones que había tenido debajo de la higuera. a quien apreciaba sobremanera. y los muy fanáticos. pero al menos. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no. jamás logró que le creyéramos. 4. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena.carretera. acababa de fallecer víctima de un infarto. 5. eso sí. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 . Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. Cuando me enteré de lo que había sucedido. dejándonos al resto. En parte. rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche. para mi desgracia. al verme con el chubasquero del Partido Alfa. Por último. lo cual terminó dando credibilidad. 6. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. justo antes de ponerle fin. Hacia el final de la jornada. me encontré con un coche calado en el arcén. abandonados por aquellas ruinosas carreteras. transcurrió más de media hora. el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa.

¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije. Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera. Esta vez no se demoró en responder. esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo. Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. Y luego colgó.Tardó demasiado en contestar. 118 . La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia. Yo tenía la misma sensación. que durante años había presidido la pared norte de mi habitación. ¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria.

En mi caso. como un trío de oficiales de la SS. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. y otras. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. cuando Pepe. y me rodearon. Hasta que terminé la licenciatura. y el tumor de fortuna contenido en ésta. de hecho) a cambio de cuatro duros. que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. junto al resto de mis compañeros. las que nacen sin ella. me agarró 119 . como yo. me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer. sino tres: las que nacen con una flor en el culo. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora. y las que. Uno de ellos. tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio.

Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto. Motivos para someterme a un severo castigo. Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. Los trajes de Rana y el tesorero.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. intensificaban la sensación. significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana. Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. Pero como ya he dicho. No pasará nada. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. pero sabía. me recordaron a un película de mafiosos. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco. se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme. así como sus miradas ásperas. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. había de sobra. debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . Ellos hicieron lo propio por donde pudieron.

Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango. improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo. ¿no? Volví a asentir. Eso es como periodismo. porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. como buenas aves de rapiña que eran. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. chanchullos. sonrisas de postín.Asentí. Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. eclipsados por diplomas. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. Es curioso dijo el tesorero. buscaban aprovecharse de la situación. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración. pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. en su mayoría. El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 .

durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero.negociante. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas. en calidad de espía. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo. terminaría pagando el pato en 122 . Sin embargo. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. Desde muy pequeño. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. Se produjo un silencio muy significativo. sin lugar a dudas. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. me atreviera a regatear. pegar carteles y etiquetar sobres. Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje. algo de lo que daba fe que nunca. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando. digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. A pesar de que Rana asintió con la cabeza. para tomar notas con las que redactar los nuestros. Bueno. pero. sólo que en lugar de repartir propaganda.

Y tenían razón. Que yo supiera. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia. o bien no pagándome directamente. 123 . me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y. las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos. En mi top-ten de prioridades. sin embargo. eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. bien pagándome en sueldo por debajo de la media.términos económicos. éstos sí se respetaban. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior. Claro que la culpa no era mía en absoluto. prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. además de estar recogidos en la constitución. El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos. Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras. para mi infortunio.

Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . sin duda dije. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia. Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. y el de una persona escogida por mí. para esa tarde. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. Y es admirable repuse. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores.Tentador. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción. Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero.

yo no quiero volver allí arriba. hubiera obtenido el permiso. podía ser una buena opción. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada. ¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. Él había pensado que yo lo tendría y yo. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando. excepto nosotros. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. Será mejor que te pongas el cinturón. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. escogí a Pamela como compañera. además. Aceptó sin mayor problema. por mi parte. había pensado que lo tendría él. lo cual me sentó como un tiro. Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. Los problemas de verdad nos esperaban abajo. entonces. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral. no tenía carné de conducir.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. el periodista uruguayo. cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego.

Su idea. y proponerle matrimonio. no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. no era otro que el amor. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 .vehículos. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual). como de costumbre. Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles. la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. apareció en su casa de buenas a primeras. El pobre. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza. pero en la práctica. Si ya era duro para mí. Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. aparecer en su casa de buenas a primeras. personas y mobiliario urbano. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. en principio. era plantarse en España por sorpresa. Y el motivo. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino. me inclinaron a creer en la segunda opción.

como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña. lo cual. más manipulable. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. pero yo. aun siendo un pensamiento descabellado. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional. por consiguiente. Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. En cualquier caso. al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar. de otro. que no era precisamente el ojito derecho de Rana. se notaba que era periodista. En frases como ésas. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica. haciendo gala de mi característica desconfianza. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. no le comenté nada. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. en general). como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. y no en mi copiloto. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. Quizás tuviera algún giro de guión al 127 .un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica.

unos chapuceros. esos catetos de insaciable afán de protagonismo. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. unos vagos. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. unos estultos y unos graciosillos. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. muy poco sentido del humor. en general. los catalanes.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. los rusos. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. y los españoles. Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. los alemanes. los franceses tenían boca de pitiminí y. Evidentemente. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. los austriacos. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa. unos ultraderechistas reprimidos. Eso me hizo pensar en los tópicos. los chinos. salvo contadas 128 . comprometidos e incordiantes. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos. no compartí con Diego mis pensamientos. los ingleses. unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo. y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. los norteamericanos.

salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. Uno nacía en un lugar determinado. donde se hablaba una lengua determinada. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. al final. y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. 129 . El patrioterismo uno. Ni siquiera el fútbol. tradicionalmente tan poco propenso a la razón. se regía por una lógica tan determinista. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad.excepciones. grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y. el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. En este sentido. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas.

Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. era divertido. El recuerdo de la última vez que había conducido. si me salía de la pista. Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. comenzó a dolerme la cabeza. esta vez. Me hiperventilé. pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. no hizo más que empeorar la situación. y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 . sólo que. el videojuego de conducción era real y. y al final (no podía ser de otra manera).Me concentré en conducir. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. De no haberlo hecho. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation. probablemente espoleados por su animadversión al partido. Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance. pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. En un primer momento.

Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que. Sus intenciones no parecían nada amigables. abrí la ventanilla. apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. Aquel 131 . ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho. por mucho que nos diéramos a la fuga. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. Ya se había hecho un hueco considerable. y me encogí de hombros estúpidamente. Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. nuestra ruta hacia la libertad. por donde asomó la cabeza muy enfadado. ¡Carné y papeles! ordenó .camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. Sobre todo. Los latidos de mi corazón se aceleraron. Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno. como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada. ¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. porque sólo había uno. que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón. Le juro que no me había dado cuenta. Me detuve de nuevo. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara.

un paquete de Mentos revenido. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso. pero al menos él tenía alguien de quien depender. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político.hombre dependía de mí. mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera. patrón de las causas perdidas. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado. Conducía un coche que ni siquiera era mío. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. Por otro lado. Yo estaba en manos del destino. Creí por un instante que la táctica 132 . Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. dentro de lo posible. Se los tendí al policía y respiré hondo. en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. Afortunadamente. porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. y una postal de San Judas Tadeo. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. sin carné. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche. de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. Si algún abogado hubiera visto la escena.

me ha pedido personalmente que lo sustituyera. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista.había funcionado. nuestro actual concejal de Cultura. le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. ¿no es cierto. Sonreí para tranquilizarle. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. por favor. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo. este coche no es nuestro. tráfico y medioambiente. así que Don Belarmino Rana. pertenece al Partido Alfa. Como puede observar. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí. que también lo ha sido de deportes. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. pero él insistió y 133 . Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. más que nada para evitar este tipo de situaciones. Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. tamborileé con los dedos sobre el volante. entre otros cargos. Él asintió. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo.

¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”. Por suerte. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes. En el último momento. pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. ¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado. si me permiten la expresión. De acuerdo entonces dijo. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. Si es que no lo necesita precisé. sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. Si ven al señor 134 . Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. Debí haberme negado de todos modos. Asentí y encendí de nuevo el coche.me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo.

ya saben lo que quiero decir. Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial. Y a su tío también. me llamo Perales. Entre nosotros. 135 .Rana denle saludos de mi parte. Cuando miré a través del espejo retrovisor. No se olviden. Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. por supuesto. pasados unos treinta segundos. Cerré la ventanilla. Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina. como el cantante miró hacia Diego. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. agente José Luís Perales. aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír. Tranquilo dije. Los saludaremos a ambos.

ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. para entonarme. tenía unos cincuenta años. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. en un acto reflejo. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña. sólo que sus 136 . pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. como el resto de sus compañeros. Iba siempre de traje. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo. Se trataba de un tándem de ediles. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. ni Pepe. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento. Para mi asombro. Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. Él se llamaba Julio César Montero. ni Rana. a modo de flautín. el de urbanismo y la de promoción económica.

Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico. con ese aspecto que tenía. pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 . de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer. la habrían colgado por bruja. y sus zapatos tenían algo más de clase. siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella. Rondaba los cincuenta los años. Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi. sus camisas. hacían juego con su imagen. pero había envejecido bastante mal. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. sus pantalones. Pensé que. Y sus modales (esto ya era mucho más grave). Me puso de los nervios la primera vez que la vi. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. Su nombre era Telma Ramírez. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. Era ella quien nos transmitía sus órdenes. de haber nacido en la Edad Media. Tal vez demasiada.americanas.

Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. como no dudó en comentarme en más de una ocasión. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. Desde luego. Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 . dotada de ordenador con conexión a Internet. la tarea de replicar a la oposición. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres. rara vez perdía los papeles. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines. asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. En otras palabras. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. Más tarde. Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo. y otro para el partido Omega. de ese modo. otro para el Partido Beta. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho.tono. otro para el Partido Gamma. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. uno para el Partido Alfa.

y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. en paralelo. les imprimí todo el material. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. Tardaba. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior. Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico. se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. Coser y cantar les dije. Entonces me puse los cascos. Sólo había un problema. Antes de irme a comer. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. incluyendo las no digitales. Entre noticia y noticia. Y aceptaron. poco a poco. seguía navegando impunemente por Internet. y me felicitaron por mi trabajo. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida. yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. meterme en blogs de cine. Así me pasé toda la mañana. menos de una hora y media en recopilarlas todas. en total. 139 .conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes.

pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura.Y salí del local muerto de risa. El chico de la mirada torva no refunfuñó. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo. Que te sea leve… No hubo más conversación. por otra parte. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. donde se coleccionan 140 . eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. Estaba baldado. Por las escaleras me encontré con Pelayo. Le habían hecho descargar. Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. merecían cierto respeto. junto al tipo de la mirada torva. cosa que. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. ya había comprendido desde el primer día. Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima. Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. Eres un cabrón rumió. pero tampoco era necesario.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

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cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

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Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

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lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

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Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

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combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. Además. todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. Primero tenía que garantizar mi anonimato. No la conocía personalmente. podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. Mientras que yo solía usar lentillas. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física. claro está. por inercia. por último. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. Juanjo. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe.suponiendo. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. de su raya al medio. llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. con escuadra y cartabón. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. históricamente hablando. no podía infiltrarme todavía. Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. hasta dónde yo sabía. De modo que. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. Desde los 146 . la operación también se iría al garete. Si eso ocurría. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera.

todo el movimiento del interior se detuvo en seco. en Juanjo muchos más suaves. La chica rubia. sino también su currículo laboral. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente. Todavía no tengo muy claro mi voto. Buenas tardes dijo. conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento. hasta la voz. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. gesticulando y declamando ante el espejo. y entré sin más dilación. libros y películas favoritas. anhelos. En cuanto lo hice. Antes de salir de casa. que se llamaba realmente María. ligeramente nasal en su caso. Buscaba información sobre el programa electoral de su partido. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. Juanjo Calasanz. Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. me dirigí hacia el local del Partido Beta. sus preferencias culinarias y sus canciones.movimientos. Me veía a mí mismo disfrazándome. incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. 147 . El tiempo parecía haberse congelado. Mi nombre es Calasanz. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles. miedos y obsesiones. sonrió y se acercó hasta mí. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa.

Mientras esperábamos al inicio de la sesión. Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. Ya ve que nuestro partido. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. Por favor. pues ni el gordo. Tomé asiento. Obedecí. pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil. Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado. se comportaban en absoluto con suspicacia. ni mi antiguo compañero de instituto. a diferencia de otros. sígame. ni Ana. Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención. está en sintonía con los tiempos que corren. 148 . Su cara me suena dijo con una sonrisa. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play.En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió.

Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. de atascos matutinos. dejaba bastante que desear como detonante. El megatón. casi fúnebre. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción. me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. aunque eso sí. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. Entre desgracia y desgracia. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. de contenedores hasta los topes de bolsas de basura. Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. de carreteras con socavones. de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares. Cuando la proyección comenzó. Eso seguro. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. lo hacía gustoso. al lado del ego. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico.A mí la suya no repuse. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual. Imágenes de alcantarillados desbordantes. se colaban 149 . Se ruborizó y retiró la mirada. A continuación. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. nadie se enteraría de que se estaban volatilizando. una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa.

Iba dirigido a Juanjo Calasanz. pero asentí de todas maneras. escudándose en vaguedades terminológicas. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda. expresiones 150 . con el estado actual de sus promesas que. Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. relativamente falaz y tremendista. No mentía. en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política).de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial. Ana percibió mi reacción y. pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. El video podía ser tramposo. dijo: No tienen vergüenza. ahora viene lo mejor. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa. o bien no se habían cumplido. en los que éste prometía el oro y el moro. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore. El video no iba dirigido a mí.

cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad. A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. Por suerte. reducidos 151 . a modo de corifeo sonriente. Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. Una vez la exposición del problema hubo concluido. se produjo una pequeña pausa en la narración. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz. Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y.ambiguas. Estuve quieto. desapareció la sintonía del Partido Beta. El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos. éstos últimos. Adelante me incitó María a que obedeciera. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. durante aproximadamente un minuto. En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. todo terminó pronto. Es sólo un juego.

me había quedado sin palabras. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones.a la mínima expresión. con su expresión mojigata. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. era inevitable no hacer algún comentario. Utah. con una estatua parlante del profeta en medio. tan emocionada por la situación. Allí. pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color. Me giré hacia ella y al verla allí. sin embargo. tendría que ser positivo. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City. Esta vez. pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo. durante el invierno del año 1999. después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. las animaciones en tres dimensiones. el montaje. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible. y. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo. y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. En aquella ocasión.

a lo sumo. compungida. Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe. Aguarde aquí un momento. Transcurridos 153 . Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. Si quiere puedo ponérselo otra vez. nadie va a venir por aquí en ese tiempo. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. si me lo deja.En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. aunque sólo sea por esta noche. O si quiere. revelaron que sus defensas acababan de ceder. La forma en que me miró. De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación. sólo sería media hora. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia.

Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. Hagamos una cosa.unos segundos. amigos. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político. 154 . todavía se trata de una información de uso interno. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta. Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. unos procedimientos. déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares. Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. los tenía a ambos frente a mí. y conocidos. si le parece. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. Sin embargo. Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera. Existen unos plazos. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. con el ceño fruncido. pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. A todos nos gusta mucho el mundo del cine.

sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo. y luego pegué la nota adhesiva a la mesa. tal vez 155 . por el contrario. Pero no se olvide. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. que los buenos políticos no hacen esas cosas. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría. sentí una breve sensación de triunfo. Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. Me puse muy nervioso. Cuando desapareció. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. ¿eh?. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera. Desconcertado por la naturalidad de mis modos.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. Se trataba de una orden directa. y la introdujo en el bolsillo de su solapa. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. Era una especie de prueba final. la leyó por encima. El número ocho la recogió. de forma muy poco disimulada. desde su nueva localización. cerca de la puerta. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar.

156 . Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. recordaba perfectamente su contenido. pegatinas. En líneas generales. lo que fuera. saludé a Roscoe con cordialidad. merchandising. Siempre y cuando. me brindaba la excusa perfecta. el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda. No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. había seducido a una integrante del partido rival y. incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. Volví a decirle que era muy guapa. en esta ocasión. Justo antes de abandonar el local. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo. listas electorales. le besé la mejilla a modo de despedida. desde luego. por supuesto. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. aunque no había logrado hacerme con el DVD. y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. Mi primera misión había concluido al fin.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. Opté por la segunda alternativa de todas maneras.

que equivalía al salario de casi tres trabajadores. todo me pareció más cutre que de costumbre.De camino. La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. Que yo recordara. así que. lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. sus recreaciones virtuales. me impedía respirar en condiciones. me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. El olor a ranciedad. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. Eran en total siete personas y. Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos. y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. 157 . ni corto ni perezoso. era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. con sus DVDS. inusualmente intenso. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta.

Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. pero no supo decirme dónde se encontraban. que desde entonces no habían aparecido por el local. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba. cerrando la puerta avergonzada. Nazareth salió del interior con el rostro morado. Son personas muy ocupadas aclaró. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. Deberías ir al médico dije.En el despacho no había nadie. ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. 158 . aunque sí de vida animal. mosquitos y cagarrutas de rata. ¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío. y los ojos enrojecidos. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día. supervisados por Pepe. Al fondo del pasillo. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos. Muy gracioso respondió ella. la frente cubierta de sudor. debido a la abundancia de moscas. procedente de la puerta del cuarto de baño. Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes. Con ella.

no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. sino un bofetón y una patada en los testículos. O ganar un voto. y modositas. los tópicos erraban. en teoría recatadas. No estaba dispuesto a dejarla escapar. puritanas. la que yo había previsto. 159 . Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. ni mucho menos. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta. las chicas que trabajaban de cara al público. a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino. Y a veces. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. sólo que esta no fue. Cuando lo hizo. Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. Según se rumoreaba. eran unas auténticas gorrinas en la cama. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. sólo deseaban vender un producto. A veces. el destino. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. Sin embargo.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta.

Pero sobre todo. Si tuviera cincuenta años. En cierto modo. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. daba que pensar. comenzaba a estar bastante salido. pero con poco más de veinticinco. tuvieras gonorrea o no. Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. no habría problema alguno. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. De hecho. Si no existiera la publicidad. o incluso infiltrándose en mis sueños. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. convulsionarse. a través de la televisión. Entre los desplantes de María y Pamela. como el pedernal y la yesca. el asunto no sería nada del otro mundo. O en realidad no tanto. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena. El orgasmo se 160 . En una palabra: olvidar. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. rabioso. que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús. me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. habían comenzado a colgarme peligrosamente. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño. generar energía.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. lo necesitaras o no. lucían tan lozanos como en el pasado. ni mis testículos. era así. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación.

la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD. Era una cuestión de conectividad. recién cumplidos los dieciocho. Había que meterla como fuera. hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”. igual que los bancos ante un cliente arruinado. Y en caso de que no pasaras por el aro. En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho. habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. creyéndose los más transgresores de la ciudad. podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. en agujeros diferentes. en especial las no lucrativas. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . La mentalidad empresarial había llegado al sexo. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano. La gente se había metido en esa dinámica. mientras que el resto de las actividades. para ser absolutamente modernos. en la chispa de la vida.había convertido en la religión panteísta de moda. Todo era igual de cool y molón. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. a toda costa y de manera compulsiva. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. Al ser posible. no de sentimientos.

De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W. sin ganas y de forma mecánica. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. Estaba sexualmente muerto. Los muy desagradecidos. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. A mis veintiséis años. acababa de entrar en una especie de coma. para mi desgracia). O me había perdido alguna lección en el colegio. Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. podría solucionar la papeleta. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda.ideas. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa. todavía seguía masturbándome como con quince. Y eso. ni siquiera la habían 162 . En lo que a apetito carnal se refería. Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. sólo que además. suponía casi un certificado de defunción biológica. Con un último estertor. Aquel no era el espíritu. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente. por puro orgullo. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope.

Él negó con la cabeza. en el fondo. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles. pero. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras.abierto y. sí. ¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. incluso cercano. la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto. por otro lado. Era un espía. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. aunque. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. trabajara donde trabajara. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. supe que me había puesto nervioso sin motivo.

Para ellos. le importaban un comino. Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. me había convertido en algo así como su ojito derecho. algún día llegarás lejos. incluidos sus hombres. En cuanto el alcalde se marchó. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas. Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. No comprendí cómo iba a hacerlo. en cambio. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional. En las películas de gángsters. O al menos eso se pensaban. Todos. Si sigues así. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. sin comerlo ni beberlo. como los hampones de toda la vida. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 . Tardé en comprender que estaban celosos. pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable. pasando por Nazareth. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa. me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. y yo. En la realidad.que estábamos en aquel despacho.

pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. yo comenzara a acariciarlo. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo. repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. Me quedé de pie. como yo. En todo caso. y ya que había anulado mi apetito sexual. Allí. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación. en Vincent Price. La naturaleza era sabia. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. no se habían parado a pensar. y me tomaran una foto. el retrato sería la viva imagen del lado oscuro. me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo. apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla.incluso por encima del suyo propio. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa. en un chiste. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. El concejal 165 . y sobre todo.

Sí. ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . Tendrán que esperar dijo él. lapidario. Se está bastante tranquilo y tienen impresora. para variar. pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. un cíber. Su mujer le dio un golpe en el hombro. ya sabe. como si nunca hubiera escuchado la palabra.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. Se me ocurrió una idea. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. Podía haberle contestado. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. Puedo ir a un cíber propuse. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual. de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado. Bueno dijo finalmente. le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. Telma. Estaba chateando. hay uno aquí al lado. Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella.

Realmente. fue lo primero que hice. Tenía a mi disposición su ordenador. con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. habría podido resistirme a la tentación de fisgar. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. pero ya era demasiado tarde. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado. seducir desde allí a Nazareth a través del chat. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. mi reverso tenebroso. no encontré nada fuera de lo común. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora. y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho. y alguna que otra foto de 167 . En mi primer vistazo a sus archivos. mi némesis. después de tanto lío. aquello no era lo que esperaba. Sólo había documentos de trabajo. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. Belarmino no está. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática.rato. De este modo. Así que. y a pesar de la oposición de Montero. noticias escaneadas. mi doppelgänger.

mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. todas ellas protegidas con una clave de acceso. Las Mama Ciccio. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. Al final encontré no una. Carmen Russo. y con ella. por accidente o no. lentejuelas y música hortera de Telecinco). Samantha Fox. si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. con su cara de santurrón.familia. por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. Lo normal. Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. Todas las contraseñas que se me ocurrían. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos. sino hasta veintidós carpetas ocultas. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. pero no había forma de romper la barrera. 168 . Sin embargo. Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. Sabrina.

de bondage. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que. de asiáticas… vamos. La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. más listo que yo. de pelirrojas. de que aquel hombre fuera. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. comenzó rápidamente a desasosegarme. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. encontré un currículo. resultaba inevitable pensar. de negras. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro. Estaba la sección de fetichismo. de un rifle de precisión. la sección de zoofilia. A mí me 169 . la sección de sadomaso. después de echarle un vistazo por encima. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor. limpio. de amateurs. la sección de sexo anal.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. después de todo. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. seco. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. sólo que clasificado por temas. introduzca contraseña”. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal.

y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma. pero también había videos de fornicaciones reales. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. En ella.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. La mayoría eran trucajes bastante bien logrados. Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. Mi pene experimentó una especie de convulsión. desde los clásicos. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando. aquel que no podía montarse en un 170 . Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. Al abrir la carpeta. la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. Entre el surtido. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina). en toda clase de suertes sexuales. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida. y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta. actrices. encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. En otras.

incluido el propio Rana. por el contrario. había logrado ser feliz a rachas. el panorama era bien diferente.medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada. no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas. Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. de un rito supersticioso. de partenaire. Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula. pero se trataba más de una obligación. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. María Teresa lo sabía muy bien. Lo morboso de la situación. que otra cosa. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. en tiempos. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. luciendo chorreras y pantalones guayaberos. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza. aquel que. Ahora. 171 . No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. como debe ser.

Asentí apresuradamente. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba. Por cierto. había caído una densa lluvia de semen. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que. En su defecto. con un chorro largo. El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. tengo mucho trabajo que hacer.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que. dijo: Avísame en cuanto termines. Huele un poco mal. pero el concejal seguía sin irse. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación. efectivamente. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado. espeso y caliente. y que sea rápido. hacía lo que 172 . Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar. gracias a la mesa. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones. ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí. .Eyaculé enseguida. le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas. y sobre parte de los documentos de Rana.

todavía erecto. la vida era una carpeta oculta. me enviaron a galeras. esto es. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. no sin cierta extrañeza en su rostro. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. me puse en pie y abrí las ventanas. Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. sí. Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump. Introduje como pude mi pene. dentro de la bragueta. Belarmino sonrío. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. que ya empezaba a resecarse. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento. Más que una caja de bombones. lo importante no era cuál te tocara.me había dicho. 173 . pues tras mis coqueteos con la política-fricción. sino tocarse. pero en cualquier caso. donde pese a la adversidad. no hubo más escenas de sexo o violencia. a ensobrar a la sala de trabajo. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable. así que toda vez hube concluido con los dosieres. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. y al fin se marchó. Pude entonces limpiar el esperma.

me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. así que me encogí de hombros. Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera. ni en calidad ni en calidad. Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana. Depende de para qué respondí. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento. en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. aunque esta vez. por desgracia. Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello. cariñosamente.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde. 174 . desde mi ordenador habitual. no había superado recientemente ningún rito de iniciación. no podía competir. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él.

evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido. supe que la estrategia no había sido la más adecuada. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla. Parte de mi cometido. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. como Roscoe o María. Debajo de cada uno de los individuos.El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. sugerencias y apreciaciones. a mi me daba lo mismo. Llegué tarde. A tal fin. Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. Para el caso. los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 . molesto. consistía en identificar a sus secuaces. Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta. que pudieran ponerme en un compromiso. De esa forma. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible. tenía más que suficiente. Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante.

Su discurso fue un auténtico tostón. Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. a modo de pasatiempo alternativo. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . Me maravillé de que aquel hombre astroso. Desde luego. suponiendo. todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta. Lo hice en la última fila. según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión. Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. Amadeo aún seguía con su soflama. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. No al menos en aquel mitin. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. Para entonces. desmañado. donde la media edad superaba los ochenta y yo. Por lo demás. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa. Me concentré en su rostro. claro. al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. y comencé a contar sus arrugas.

O simplemente. Cuando el discurso terminó. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. recién adecentados para la campaña.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. David Bustamante. con sus rizos de El lago azul. Yo fui el último. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. si cabe. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí. sus reviravueltas. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país. se vio obligado a emularles. Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. tal vez fuera menos superficial que yo. Quería verle en persona. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. Mi nombre es Juanjo Calasanz. después de todo. o Rosa. 177 . con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual. Luego pensé en Néstor Kichner. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. como una aparición mariana. y concluí que el electorado. los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío. No olvidemos que Operación Triunfo. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno. para no ser menos. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. al margen de todo condicionante ideológico. que el electorado se decantase por él. mucha más gente. de tal manera que su selecto y senecto auditorio.

que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. El compromiso político está demodé. O mucho me equivocaba. Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran. Un viejo vociferante. Amadeo ladeó la cabeza. se interpuso entre Amadeo y yo. No me dio tiempo a responderle. Perora usted como los ángeles. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. Ha sido un discurso excelente. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum. y cabeceó en actitud complacida. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Le contó. a voz en grito. o le había caído bastante bien. Espero no haberle defraudado. precisando asimismo que. si salía elegido.Un placer volvió a estrecharme la mano. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. En absoluto sonreí. jamás podría retomar las obras. su problema quedaría inmediatamente resuelto. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. para bien o para mal. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. entrecerró los ojos. parecía ahora más caliente.

y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. Un chalado babeante. izándolo con una sola mano. en plan pistolero de spaghetti western. Roscoe. rugiendo como una hiena en celo. me senté sobre un banco de piedra. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta. Ni siquiera sus cuidadoras. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto. Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. lo confirmaba). por pardillo que fuese. de rostro anguloso y pelo ensortijado. Después de una breve caminata. agarró al paciente por el pescuezo. Apareció de la nada. en cambio. ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. y en especial con ellas. lograron calmarlo. pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación. Y mi experiencia personal con ellos. llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto. sí lo hizo. A la tercera intentona. Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta. 179 . en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque. el hombre se abalanzó sobre mí.

Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. yo también he sido espía electoral alguna vez. Yo sólo soy un ciudadano honrado. 180 .Hay que andar con más cuidado dijo. Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia. Me sacudí la suciedad de la camisa. No te preocupes dijo. No sé de qué me habla. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. Le echó un breve vistazo. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe. que paga sus impuestos. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco. Me quedé pálido. endurecí el rostro.

amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. Tantos. De eso nada repuso. fuera éste de Judea o no. un mero discípulo pusilánime. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría.Nadie dice que no seas honrado. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear. Y además de nosotros dos. yo también he sido espía electoral. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio. Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. irónico. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. Tu nombre es Gonzalo G. hay muchos otros agentes. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. quedaría a la altura del betún. Me había pasado de 181 . Velasco. El diez por ciento restante. La política. que no te podrías hacer una idea. tienes veintiséis años. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. es espionaje en un noventa por ciento. pura demagogia. Recogí mis cosas y me puse en pie.

Eso puede que sea cierto reconocí. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. por eso las busco en las pantallas de cine. el fracaso había terminado dándome alcance. En su mirada no había rencor o desconfianza. aprecio y quietud. Velasco. sino todo lo contrario. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa. 182 . No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. amistosa. pero al final. y como sabes. ¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. En ese caso será mejor que me vaya dije. trazando con sus labios una sonrisa taimada.listo creyendo que corría más que el fracaso. Quiero que trabajes también para nosotros. esto es también un juego. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. como de costumbre. Era demasiado bueno para ser cierto. nunca he tenido una vida rica en emociones. pero aun así. además de espionaje y demagogia. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas. Como espía del Partido Alfa. no podía creérmelo del todo. te encuentras en una posición inmejorable para ello.

¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije. pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo. y me acercó dos billetes de cincuenta euros. en el fondo. No es mucho… rezongué. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. ¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria. luego.Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. intensificó su sonrisa. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. aparte de emociones. te daré diez euros. por contraste. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. tal vez te podríamos conseguir 183 . Sin embargo. así que pensé en negociar. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. Tendré que pensármelo. Ahora dígame. Esto como adelanto habló lapidario. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. La abrió. el pago se me antojaba poco satisfactorio. por cada día de trabajo. Extrajo una cartera.

era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. pese a todo. al no disponer por nosotros mismos de los medios. Yo. digamos. Eso si ganamos la elecciones. el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos. claro. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. y una voz convenientemente modulada. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía. después de todo. Lo importante era no pensar. era consciente de todo esto. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial. era. Ambos éramos unos pobres diablos que. en la intimidad de mi casa. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. el cuatro esquinitas tiene mi cama. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad. 184 . tanta diferencia. con una dicción más o menos clara. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. simple y llanamente.un trabajo relacionado con. Hasta donde me habían explicado. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. entrenar duro. Pero. a diferencia del anciano protestón. En otras palabras. el sector. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella.

has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. Una bacteria en el ocaso de su vida.¿Habla en serio? pregunté. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. así que se va a proceder en breve a su exterminio. igual que sabía. embriagado por mi propia imaginación. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. Serías una especie de becario del tiro a distancia. por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. O la tomas o la dejas. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. pero si la dejas. No se trata de una guerra propiamente dicha. Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. pero para ir practicando está bastante bien. Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico. o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. Y Roscoe lo sabía. Estaba absolutamente indefenso. se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo. todo sobre mi vida. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. ¿Becario? repetí escéptico. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. e igual 185 . o parecía saber.

“espíritu empresarial” y. Ese don del que yo carezco. además. así que Roscoe ganó la partida. A la hora de regatear. era una propuesta sustanciosa. sin embargo. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador. 186 . a ciencia cierta esta vez. simplemente “desparpajo” o “salero”. otros. una y otra vez. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. que no podía rechazar su oferta. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. del Partido Gamma o del Partido Omega. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado. del Partido Beta. La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. estimulante y no demasiado exigente. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos. jamás he conseguido vislumbrarlo. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. En cualquier caso. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. nunca he sido como los demás. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla. yo. a veces los mismos.que sabía. ya fuera del Partido Alfa. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. las abuelas. era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar. Si me lo montaba bien.

Por la emoción. tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. sólo que no lo podía decir por razones obvias). y gracias a ello. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines.Por supuesto. más que nada. Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival. recogí mis cosas. En 187 . en mi opinión. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. cada vez me costaba menos mentir. Roscoe rió. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. Luego dijo: Seré una tumba. Incluso Montero. Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. y también a mi progresiva falta de memoria. pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. Telma y compañía después de haberles traicionado. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos.

eran la sal de la vida. más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. y cuanto más profundo era el engaño. en el fondo. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. Engañar me ponía. Esos momentos de placer sádico o masoquista. Si engañaba. me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones.ocasiones. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. lo que nos hacía humanos. porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. además de para cubrirme las espaldas. no podía evitarlo. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. pero al mismo tiempo. era para disfrutar de dichos instantes y. En tanto que escritorzuelo. y más cordiales sus actitudes. y en el caso contrario. 188 . cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado). si disfrutaba de dichos instantes. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. de este modo.

estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. abrí el Word. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido. habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. Hice ambas cosas con idéntica frialdad. 189 . que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico.El ordenador estaba libre. Luego. concluí la crónica sobre el mitin. Acababa de convertirme en un doble agente de facto. Tomé asiento en el escritorio. iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. Mientras tecleaba. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque. transcribí el veredicto. pero en el fondo. en realidad. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. y comencé a escribir un informe acerca del mitin.

tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí.15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. Lo bueno de estar en la oposición. si cabe (como estábamos en una iglesia. era precisamente eso. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. Es decir. pensé. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. Ninguno de los presentes se imaginaba. que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo. la más peligrosa. ni siquiera yo. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde). y que los responsables del conflicto iban a ser. irónicamente. Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio. amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio. se respiraba una quietud ascética en el aire. belicosa y espeluznante. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. que íbamos a salir de allí por patas.

Por desgracia. Me pregunté si la propia dirección del partido. pese a todo. crápula e incompetente. Simple. ejemplificaba mejor que nadie la bondad. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. como si no le importara demasiado ganar o perder. No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. la honestidad. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad. tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato. Él. los anuncios de detergente. Edelmiro Bigardo era malvado. igualmente. como un anuncio de detergente.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones. y la competencia. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez. eficaz. directo. Lo desconcertante era que. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. por el contrario.

quienes. los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. El hartazgo. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. era visible en sus caras. Aquella gente había venido por su propia voluntad. Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. células latentes de mala uva. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . por no complicarse demasiado la vida. ya que. tal vez movidos por un impulso inconsciente. Eran personas al borde de la detonación. e incluso rupestres. por tanto. pero estaban allí porque querían. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública.espectacular. ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración. se encontraban vociferando por todos lados. A diferencia de sus adversarios ideológicos. en oposición. gigantes dormidos. Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. si se les pinchaba. en oposición. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. los buenos españoles. por no complicarse demasiado la vida).

botellas. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. trataba de introducírsela por la boca. no atendió a razones. bases fuera! ”. El resto de los manifestantes. Palos. Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. insultos. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. y boinas volaban por todos los lados. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía. En ese instante. Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo. Yo observaba la escena desde el último banco. lo derribaba con un barrido de su codo y. el increpado se subió al altar. Los viejos. oponían una resistencia salvaje a la invasión. cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . banderas. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica. desde “¡aborto libre y gratuito! ”.sacaron de dudas.

San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad. mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo. Puedo entenderlo de esos vejestorios. ¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. de “Nunca Máis”. descarnada. pero un chico joven como 194 . Los pacifistas. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”. Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. por su parte. La violencia. cruda. Me asusté bastante. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo. no invitaba en absoluto a participar. así. Me encogí de hombros. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse. le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza.entrepierna de un manifestante enmascarado.

sólo que a diferencia de lo que era habitual. y a que. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . complexión maciza y rasgos prominentes. pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza. Tenía el pelo rapado al cero. la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma). charlábamos sobre tonterías.tú… me arrojó contra la pared. reconocí una silueta vagamente familiar. Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. Cuando al fin lo hice. y blandía una especie de cachiporra. Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas. Entre calada y calada. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. ojos de loco. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. en su locura antiglobalizadora. la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. más de dos años atrás. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. emergió de entre las sombras y. por eso de ir entrenando. lo hacíamos en inglés. como siempre. ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. De pronto. Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. todavía aturdido por el golpe. casi dos metros de altura. Salvo por la cachiporra.

El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. Desde aquel día. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. salvo mi agresor. ¡No! ¡Por favor! exclamé. Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies.a lo largo de su historia. ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. claro ironizó. Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. me rompiera los dientes contra la tarima. Empecé a sudar con fuerza. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. pero sólo por un par de segundos. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. 196 . En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca. ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz. tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial. era bastante probable que ahora. Ya.

me apoyé sobre la fachada para respirar. Y mucho menos. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. me contraje sobre mí mismo. Miré hacia el cielo en señal de gratitud. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 . Cuando abrí los ojos. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. con sorna. espeso y dulzón. por gañán. Salí como pude de la iglesia. pero de todas formas. yo no podía verlo. El Partido Beta había logrado. cubierto de polvo. Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. en nombre de la paz. Grité de dolor. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. Pensé que había algo de razón en sus palabras. y maldije a San Pancracio. una vez fuera. San Pancracio no me había abandonado después de todo. a gatas. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. Eso.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. con ellos. contra todo pronóstico. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. era casi un milagro. pues el viejo le había atizado bien. se había merecido todo eso y más. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. Y yo. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla. las brechas en la cabeza. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. y los ojos a la virulé. resistir el ataque. y. o si se encontraba. Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima.

El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. hecho una fiera. El guardaespaldas. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca. pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo. Escuché un par de golpes. Luego volví a pensar. Si nadie hacía algo para evitarlo. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. En especial. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. Tanto o más que él. Whitney Houston. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. pero en cuanto recuperé la visión. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes. Acababa de ser político. En concreto. Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. terciar en la confrontación. Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. sonido de cadenas y un trote acelerado. 198 . Me quité las gafas. de una manera un tanto irreflexiva. Juanjo Calasanz. un forcejeo. La culpa la tenían las películas. Echaba espuma por la boca. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo. El joven. me entró un escalofrío. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. con mis riñones. resolví.lo habían rescatado. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense.

No había nada de idílico en él. claro.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada. En su opinión. lo que es lo mismo. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. pese a todo. que. Mejor así hablé finalmente. más bien al contrario. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos. era a él mismo. Por usted. en un Rasputín de baratillo. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . escrutándome con desconcierto. me había portado como un hombre de verdad. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. No lo contradije. un humilde espía electoral. Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. Se rascó la sien. En un mundo perfecto. El planeta sería un lugar mucho mejor. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. al menos para usted. lo que sea gruñí. sin barba ni poderes mágicos. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. así que suspendí de inmediato la fantasía. y yo. pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted.

no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme. Hasta que llegara ese momento. como repetía una y otra vez Spiderman. 200 . una parodia en origen devenida de pronto en modelo. Si. todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable.medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz.

fingiendo ser un seguidor inofensivo y. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. iba a la sede del Partido Alfa. luego.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. Había leído tiempo atrás. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. más asco que el Partido Beta. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. ¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas. además de recopilar información útil para sus adversarios electorales. según mi estado de ánimo. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. al mismo tiempo. Por las mañanas. por la tarde. El Partido Alfa me daba. tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. y entre medias. compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. en ocasiones. y titulares por el estilo). me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

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soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

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éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

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17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

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embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

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en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo.Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. al rato. y no me lo tomen a mal. con todo el respeto para las verduleras. es que no he dormido mucho. de viejo verde. Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. ellos lo tendrían bastante fácil para responder. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. pueden cebarse con su avanzada edad. El alcalde apareció poco más tarde. claro. se convierte también en una verdulera. acusándolo de senil. de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. por un lado. pero entonces. por otro. se puso a escribir un discurso al alimón con su marido. Tengo un insomnio galopante. leyó mi 207 . no es nada reaccioné a tiempo. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. Telma tomó nota de todas mis propuestas y. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral.

implacablemente. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. por la ciudad. en el fondo. En recompensa. duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta. Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final. El trabajo me resultó bastante agradable. llamé a la puerta de casa con los nudillos. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. La cama me recibió con los brazos abiertos. Te necesitamos fresco para mañana. que antaño me hubiera parecido ridícula. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. Aquella cantidad. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero.texto. Le dije al conductor que esperara. pero estaba claro que tampoco le desagradaba. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. y salí a la calle. y le pedí a mi padre que abonara el importe. El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. de acuerdo con mis instrucciones. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. Asentí tímidamente. le pareció demasiado moderada. Vete a casa. todavía sin creerme del todo mi propia suerte. decidieron darme el día libre. 208 . y montó en cólera. Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos.

18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. siempre que se avecinaban comicios. ya llevaba más de veinte años viviendo en España. de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. Le daba igual redactar textos que pegar carteles. De este modo. jugar a videojuegos. donde se unió a todos mis 209 . escritura de crónicas falsas. asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y. e ir al cine. a partir de entonces. Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país. tampoco es que me robaran mucho tiempo. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales. aunque a decir verdad. repartir propaganda o etiquetar sobres. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta. limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos.

hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . pues seguía sin ser santo de su devoción. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. así que allí me senté. Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. El concejal no opuso demasiada resistencia. sino que. El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. del viejo Marcelino. Le inquirimos de todo. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella. La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga. por fuerza. Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo. tenía que responder a un deseo expreso del destino. Había un sitio libre justo al lado de Anuska. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa. que en su ingente sabiduría. por el contrario. Yo le dije que no se preocupara. Su mujer. se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia.

Maya. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio. si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. (por algo se había ido de allí). sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. inevitablemente. Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. Escuchad. que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. pero también en la sauna. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. por lo que 211 . Su soflama nos lleno de desazón. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia. su vestido regional. con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos. cocinándose poco a poco al vapor. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. así que os recibirá sin problemas. Le caen muy bien los españoles. nos dijo que ya estaba bien. el sueño de todo hombre hecho realidad. Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres. con su pañoleta roja. y que Santa Claus no existía. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas.

en medio de un silencio sepulcral. ya no la necesitábamos. Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. 212 .titubeó antes de darnos el papel. Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones.

Podría. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 . como un enfermo terminal a la muerte. muñecas de faralaes. Allí nadie me conocería y. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. agazapado en la oscuridad de mi habitación. quedarme a vivir en el país. en campos nevados. agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki. No podía dejar de pensar. diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. paladearlo. ni yo mismo me acordaría de quién era. incluso. y recetas de paella a los oriundos del lugar. pompones. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. en fin. viviendo. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape. con suerte.19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora.

me sorprendió la mañana y volví a la vida real. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. A cada segundo. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. un vaso de leche. Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. Y entonces. Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero. Lo noté preocupado y taciturno. se me ocurría una nueva idea. Si fuera un ordenador. pero como me fiaba 214 . Si le echaba valor al asunto.empezar de cero. Todavía no había llegado ninguno de los jefes. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad. me hubiera colgado. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines. llegué hasta la puerta del local electoral. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. Pelayo llegó un poco más tarde. Yo no la conocía. Tras una ducha. El corazón se me desbocaba. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver. una caminata más rápida que de costumbre. desperdigados sobre la acera. y algún que otro traspié. Según Pelayo. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. tenía cincuenta y dos años.

Me gustan guarras. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular. quién. Es una mera cuestión de morbo. lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. su preocupación no tenía mucho sentido. le dije que no. no terminaba de comprender dónde residía el problema. … no me hace sentir especial. lo juro. Había escuchado de su propia boca. Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada. Incluso a Rana. Sencillamente. pero no pude reprimir una carcajada.bastante del gusto de mi amigo y. es que es muy golfa. La tía me gusta explicó. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado. ¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío. Le entra a todo lo que se mueve. El problema es que… No le salían las palabras. O no quería que le saliesen. sí. y a los cinco minutos me la 215 . como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL. Me miró cara a cara por un momento. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo. a sus cuarenta y pico años de edad. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. Yo así no puedo concentrarme. (significando las equis lo mismo que en los sex shops). Traté de evitarlo. Ayer me tocó el paquete. en más de una ocasión.

Con las medidas profilácticas adecuadas. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos. correrás el riesgo de perder tu virginidad política. no para que me psicoanalices. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse. Apliquemos el pensamiento inverso. 216 . Si te la cepillas. sinceramente. Viva la originalidad… No. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo. en serio. ¡Ya lo sé. ¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. De acuerdo. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. olvidas que aunque se trate de una golfa. esa tía es también una profesional de la política. y eso difícilmente puede cuajar. Tiene que existir otra alternativa. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. terminarás entrando también en el juego democrático. Si entras en ella. pero no en espíritu.

¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . Así. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. Finalmente. La conversación me animó bastante. de lo contrario. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. aunque no puedo garantizarte nada. se descubriría. La idea me gustaba. aunque participe en las elecciones. una especie de talento innato. Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. seguiré siendo un mercenario hijo de puta. Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. hoy no ejercí de contrapunto racional. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica. llegó a una conclusión alborozada. Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. Ella no podría echarte en cara el desplante. Cuando quería. Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. ¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. como de costumbre. a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones.

A fin de cuentas. seguía provocándome escalofríos. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. de buenas a primeras. tomé asiento en el despacho. La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho. Di un respingo. o en la seguridad con los que los pronunciaba. pero aun así. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder.buenrollista. pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. huesudo y ojeroso. 218 . que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. aquel rostro pálido. si en los consejos propiamente dichos. me conecté a Internet. En cuanto a mí. subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. Hola dijo. ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. le darás poder a tus dudas”. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. a decir verdad. ya que. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido.

sobre todo digestivos y respiratorios. morirás joven. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. Soltó mi mano. ni hijos. Mi matrimonio de concejales favoritos. Tendrás graves problemas. que estaban gélidas. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros. En general. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad. Como tampoco tenía demasiada prisa. La salud. El amor te tratará mal. pero eres muy vago y dependiente. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. ni una pareja estable. también. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. enarcó las cejas de manera antinatural. No tendrás ni un empleo estable. Luego dio media vuelta y desapareció. acepté. entraron en el local pasados unos veinte minutos.com para 219 . que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo. por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. Tuve que visitar una página web llamada relajarme. www. tomó mi mano entre las suyas. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos.No sé. Si no te cuidas. Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio.

empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). pero no sabemos cómo hacerlo. como tales. como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil. y. el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que. a su término. la voz de los supertacañones oficial del partido. Necesitamos calar en los votantes jóvenes. no se les podía culpar de nada). en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad. hicieron unas cuantas llamadas y. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. No les interesa lo más mínimo lo que 220 . así que recurrieron a mí. y no hay manera. habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. con obras de teatro. Velasco. con conciertos.Telma y su marido me comentaron que. por aquel entonces. tenemos un problema dijo Telma. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos. Enseguida se quedaron bloqueados. sonriente. con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. gracias a mis ideas.

sólo subliminal. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada. en serio. no demasiado convencidos. que eres joven. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. Lo clandestino nunca pasa de moda. Ahora huyen de nosotros como de la peste. tendría que ser una fiesta sin alcohol. el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. respetuoso. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. era una parte esencial de la vida universitaria. 221 . Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. pero ellos la digirieron sin mayor problema. No. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. Se lo garantizo. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear.tenemos que decirles. Mi rotundidad los descolocó. En cualquier caso. Los concejales se miraron el uno al otro. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. Tú. y. como bien saben. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. que no cierre hasta las siete de la mañana. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma. Protestábamos. así que adopté una actitud más circunspecta. a ser posible. En nuestra época eso no pasaba.

de pronto. ¿Vigo qué? repitió Telma. Aquel día. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. en espacios sociales de tamaño más reducido. como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. Y lo más simpático del asunto era que. Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta. acusarán el golpe. no había otra a la que le importara tan 222 . Es cierto. Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. no al público vigoréxico y metrosexual. El concejal estaba a punto de decir algo. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. o podría llegar a tener lugar. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar. Él la miro algo enfadado. que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior. Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Tiene razón rezongó su mujer.¿Sin alcohol? protesté. de entre todas las personas de la faz de la tierra.

Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. en un tuerto entre los ciegos.poco como a mí ambos partidos. me imagino. Para bien o para mal. ni mucho menos. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. en cuanto a mi respecta. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. Sin embargo. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. por lo que había luchado tanto tiempo. Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. Aquello no era lo que realmente quería. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. pero algo. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. La rabia me consumía por dentro. me hubiera ahorrado bastante trabajo. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión. una especie de 223 . una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas. complacería a gran parte de sus personajes. lo cual. este libro no habría llegado jamás a existir. Por suerte para el mundo. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. De modo que. me desollaba por fuera. y lo cual. no fue así. en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. en un pequeño dios.

En el espejo de mi habitación. al igual que Conchita Velasco. guardé el archivo en el disco duro. dentro de mí. muy. se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. Puse punto y aparte. el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que.corazonada flatulenta muy. 224 . en lo que a potencial surrealista se refería. no me aguardaba ninguna chica en camisón. a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. me sugería que. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. poco a poco. y me fui a casa.

Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. A priori. y todo lo que dijo a continuación para 225 . Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. enardecido por el éxito. con lo que. e incluso a su familia. al mismo tiempo. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. llenaron hasta la bandera.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia. excepcionalmente. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. pero para mi sorpresa. Y lo hubiera logrado si Amadeo. así que decidí. El candidato. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato. tras abrazarme con gran alegría. no se dio cuenta de ello. Sólo quería fundirme con la gente. en mitad de la ovación final. aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado. Lo hice más que nada por educación. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. tomar notas y desaparecer. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido. a varios empresarios locales y autonómicos. no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero.

se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. Desde el principio. mantuvo ese mismo tono laudatorio. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. no le agradaba en exceso. con los cristales ahumados y tapicería de cuero. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. no era una excusa. la publicidad no sería nada buena para ellos. Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. En realidad. pero. Me decanté 226 . sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. Aun así. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos. Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. y como sabían que. pero no demasiado. tal y como pintaban las cosas. con todo. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino. de no invitar a sus colaboradores electorales. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos.introducirme en sociedad. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. De este modo. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. Pusieron. Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas.

desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa. 227 . sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. En cuanto salí del vehículo. En la puerta había multitud de coches aparcados. música y vajillas entrechocando. bienes inmuebles o eventos. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. ya fueran personas. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. que me largara. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. corbata y gafas de sol. de donde salía un barullo considerable de voces. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. como una marca de agua. me hizo enseñarle el carné de identidad. El ambiente era impresionante. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. Uno de ellos me dijo. me encontraba en la lista de invitados. Cuando lo encontró. casi todos de alta gama. que aquello era una fiesta privada.por un asador castellano de alto copete. Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos. controlaban el acceso al recinto. donde sólo iban los nuevos ricos.

que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. no pareció percatarse de mi presencia. Él. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. Me puse de muy mal humor. Pero. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. ¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. señor Rana. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios. sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. como si no tuviera claro si bromeaba o no. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle. algo realmente extraño en los de su oficio. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. pero seguía sin ceder. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último. Belarmino Rana. si no me cree dije.Consúltelo con algún concejal. en cambio.

Se lo comenté a los vigilantes. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. Sin embargo. respiré hondo. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. Si algo tenemos los españoles es que. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. No encontré ningún rostro familiar 229 . hacen de nosotros un pandero. para dármelas de gracioso. me armé de valor. pese a todo. Como supuse que no. En ocasiones. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. donde probablemente. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir. por ejemplo. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral. Nada más entrar en el palacio. No tardé en llegar a un enorme comedor.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. lo cual. no restaría mérito al asunto. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente.

y. los votantes. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. La concejala me saludó con amabilidad. aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. me acerqué hasta el asiento de Telma. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. En el fondo. Comprendí. así. 230 . No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. con mayor amabilidad aún. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. me preguntó cómo estaba y. Para encontrarlos. Nadie más pareció advertir mi presencia. que aquella gente sólo eran las bases del partido. probablemente. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro. Discretamente. era mejor así. apurando botellas de champán. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos. beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros.

Mari Pili no le hacía mucho caso. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. pero Pamela. increíblemente. de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. El problema era que Diego. llegué hasta los fogones. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel. En un rincón. No sabía por dónde continuar. todavía más largo que el anterior. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. quien. así que le pregunté a una camarera por mis compañeros.Siguiendo un nuevo pasillo. por otro. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. ídem de ídem. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina. se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. llegándolo a mirar con devoción. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él. como más tarde me confirmaría. sin enterarse de nada. como miembro de las listas. la muchacha de las cejas frondosas. por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. y Mari Pili. seguía teniendo sus privilegios. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. por un lado. con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 .

donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. La falta de alternativas.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. podía convertirme en un tipo impredecible y. todavía muy reciente. pero ya apenas quedaba nada. como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. y un cuenco lleno de pistachos. Me tomé mi tiempo. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. Traté de refugiarme en la comida. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. me condujeron finalmente al servicio. convenía ser precavido. patatas fritas aceitosas. Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. sí lo hacía. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. más de media hora. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. 232 . y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. trozos revenidos de chorizo. dos salchichas bratwurst ya frías. Por fortuna. La única opción que me quedaba era la borrachera. El acierto estaba en que no cabía duda de que. un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. y lo que quedaba. como quien no quiere la cosa. En ese tipo de situaciones.

Echó el cerrojo. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión. sin embargo. ¡Cállate! volvió a besarme. sino porque alguien entró en el baño.¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea. A ella. Se escuchó un portazo. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. si su lengua rasposa. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta. sus dientes amarillos. No supe qué me estaba dando más grima. pero no porque hubiera atendido a razones. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. Traté de zafarme. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. Sólo quiero hacerte bien. Se detuvo. y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. 233 . ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer. No seas tonto se resistió ella. Me incliné ligeramente. no le importaba lo más mínimo. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. retomando sus toqueteos. donde el aire no era precisamente primaveral.

Mari Pili estuvo a punto de caerse. a secas. yo seguía siendo un caballero. Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza. Pese a lo absurdo de la situación. Eso. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna. lo cual significaba que todavía había esperanza. Te votaría. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior. nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . ya en jaque.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. así que le ofrecí mi mano para levantarse. esta vez sí. (y tenía toda la pinta de que así era). Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. Me entró un ataque de risa tan grande que. Di un respingo sobre el retrete. Por debajo de la puerta. Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. Confiaba en que fuera lo segundo. lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil. De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación.

si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. Además. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. Le dije que no tenía ni idea. sorprendidos. a lo largo del arcén de la carretera. Fuera. de modo que silbé. tenía claro que. según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 . no conseguiría escamotearme una erección. pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. en mitad de la noche. por mucho que maniobrara por allí abajo. Poco más tarde me encontraba caminando a solas.horteras. me encontré con Diego. y puse pies en polvorosa. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. La dejé hacer. Le pregunté a Mari Pili. hicieron saltar por los aires toda posible duda. Se encogió de hombros. Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. Cuando los amantes elevaron la cabeza. en voz baja. Era imperativo contrastar la información. me despedí con un ademán. que se preguntaba. como así ocurrió. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver. Desde una perspectiva cenital. algo enojado. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. Estaba realmente abatido. dónde se había metido todo el mundo.

a pesar de los pesares. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. cuando nadie miraba. pero. 236 . Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. salido de las entrañas de lo pedestre. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. de lo oscuro. el Penthouse y. Tenía que entrar. A partir de entonces. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia. como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. Todas las señales encajaban. me quedé con las ganas. logré contener todas mis ansias. la desmadrada revista Gozo. Era una sensación muy desagradable. de destrozar algo. que en un individuo de mi apostura. de gritar. Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera. de lo inaccesible. concentrándome. época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. como si Marcelino así lo hubiera previsto. y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy. Por si fuera poco. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio. única y exclusivamente. en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. Me asaltaban las ganas de llorar. Esas ganas. pero nunca lo hizo.

Además de que tenía dinero de sobra. se convirtieron en temor y. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada. Antes de asentir. por si las moscas. Las señoras prostitutas. Rudas. grandes pechos y un buen culo. el más cercano a la puerta. Perfecto. Le pregunté cuánto cobraba. ese temor era ya canguelo del crónico. Lo aceptara o no. Ella me dijo que sesenta euros la hora. Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. No me arredré por nada de ello. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. Aun así. Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. daban incluso más miedo que los camioneros. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal. 237 . Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra. Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes. pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco.con el tiempo. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. por su parte. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa.

No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. Los resultados fueron igualmente fláccidos. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. En esas condiciones. ya por último. tal vez su manera de eludirme la mirada. se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta. lo intentó con la boca. y decía con su perfecto español: “a tu edad. Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. también. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra. Lo intenté. en el sentido más literal del termino. Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. Debes ser un chico inteligente”.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. acudió completamente desnuda a echarme una mano. era difícil pensar en sexo. 238 . mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. y ya no se le levanta. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. que no había nada de litúrgico. Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. Ya a la desesperada. que en el fondo todo me daba igual.

Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada. ya me voy. 239 . había comenzado a llover. Fuera.

Lo dejaron todo en manos de Nazareth. y esperar sentado el fin de la pesadilla. tirase de él. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera). Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. el pasotismo al descuido de mis responsabilidades. al miedo a perder el control de la situación. era de terminar todo cuanto empezaba. por resaca. Lo más inteligente. y el descuido de mis responsabilidades. Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo. Ninguno de los concejales apareció por allí. o por chulería. Ahora bien. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). así las cosas. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. era pasar de todo. ya que prácticamente me encontraba solo en el local. El hartazgo me condujo al pasotismo. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. en un movimiento pendular imprevisible. si ya había apestado a podrido desde el principio. y de si algo podía jactarme. ya fuera por desidia. impregnándome de su mugre. yo mismo me había metido en aquel lío.

se reconocía fácilmente. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa. Era libre para hacer lo que me diera la real gana. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto. que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. consumido por el aburrimiento. Luego me retrepé sobre el asiento. Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. bastaban un par de 241 . pero supe. que ocultaba cosas.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. A lo sumo. no era necesario que nos oliéramos el culo. Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. Entonces. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. Al fin y al cabo. Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. Antes de la segunda canción. para detectar nuestra propia condición de maquinadores. yo también ocultaba muchas cosas. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. El único que seguía por allí era Germán. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador. así que el sueño no duró demasiado. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva. supuse que a causa de su cojera. que algo raro estaba pasando. que también tocado por las secuelas de la jarana. al igual que los perros. La gente como nosotros. y de Pepe.

Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación. cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. Nunca me hubiera 242 . en el número doce de la lista. dicen. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. escrutador. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. los hendió en los míos.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible. y repuso secamente: Sí. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo. En cierta manera. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo. Bueno. ¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. Sólo estaba calentando. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. Después de Rana. Efectivamente. como un triunfo personal. Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. es verdad. Él retiro sus ojos de los sobres por un instante.

hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta. percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo. No seas burdo me espetó. La recogí y me puse a leerla. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán. y. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. en realidad. ¿Como cuáles? inquirí. Era como si de repente. ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. sí señor! exclamé entre carcajadas. Por mi gesto de desconcierto. ¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. retiró la papeleta original que había en él. así que dijo: Observa bien.imaginado que. sino el décimo segundo. Era exactamente igual que la anterior. e introdujo la suya. supo que no había captado el mensaje. menos aun. aprovechando la ausencia del resto de la gente. ¡Muy bueno.

244 .Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y. Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas. casi con total probabilidad. buena parte de los días anteriores. Él sonrió. Los camaradas estamos para ayudarnos.

Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero. Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. nos acompañara en el viaje. un poco mostrenco en mi abnegación. Tanto sacrificio desprendido les llegó. en cuanto entré por la puerta del local electoral. a excepción de Pelayo. casi con aplausos. formado por el chico de la mirada torva y Diego. con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. pero digno de confianza en cualquier caso. ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. 245 . tal vez. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. La suerte volvía a estar de mi lado. al corazón.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron. por tanto. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. según les dije. El día. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. inevitablemente. sino un poderoso y noble aliado. necesitaba de mucha mano de obra. donde podría respirar aire fresco. el segundo. acompañaba bastante para ello. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes.

y el tercero. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM. un bolígrafo. 246 . menos letal. como si fuera cosa del diablo. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. en su mayoría abandonadas. nadie había visto un ordenador en toda su vida. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. Germán. con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo. una pegatina. Muchos. no por estar formado por un solo hombre. Así. tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo. Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos.donde militaban todas las chicas. y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. con indiferencia ante el sobre con el voto. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico.

la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. el de no considerarla.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. podía contenerse en un CD-ROM multimedia. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. o en otras palabras. juguete para perros o tope de cancela. y las necesidades reales de éste. como si fuera un archivo de video. De manera nada metafórica. como por ejemplo. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. soltándonos a los perros en represalia y. complemento fashion para espantapájaros. Y lo peor no era eso. un disco que brillaba con un agujero en el medio. los más ingeniosos. En aquel aspecto. un estado mental. habían crecido demasiado. buscándole usos alternativos al CD-ROM. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. por 247 . Si tal y como decían los manuales de persuasión. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. completamente gratis. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. otros. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo.

salir del trance surreal. que era lo que acababa de hacer esa vaca. en el momento de responder. Cuando nos marchamos. sin mover las manos ni los pies. no tuvieran una pizpireta 248 . unos performancers dadaístas de gran proyección. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. divertido. incluso con Pepe. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. que gozábamos como enanos del humor absurdo. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. Pelayo y yo. feliz. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. aunque también. reivindicar el derecho a comer. en mitad de un campo de remolachas. preferimos centrarnos en esta última apreciación y. o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. gracias a ello. a defecar y a estar tranquilo. los humanos. Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. siendo fraternalmente iguales). vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar. durante siglos. Fue un día relajante. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo. no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. no? Vegetarianos. infructuosamente. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores.deformación profesional. Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida.

gozaban de una suerte envidiable y. sólo el cielo lo sabía. en consecuencia. la vaca ni se inmutó. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. y no minando sus autoestimas poco a poco. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas. contestarían. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco. Entonces. tanto las vacas como los humanos. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. Si me equivocaba en mi apreciación o no. 249 . se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. ¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. a través de contratos basura. mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. Aquellos bóvidos del diablo. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos. tenemos el mismo destino. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal. sin dudarlo. Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. mediante un tiro en la cabeza. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. pero en el fondo. ¿Me estás hablando a mí.

del despacho de Montero y su esposa. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 .22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. o lo que es lo mismo. Salí del local electoral con Pelayo. Afortunadamente. nos alejamos unas cuantas manzanas. Desde allí abrí mi cuenta de correo. en su mayor parte. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo. para agilizarlo todo un poco. lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña. El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. ya que toda procedía. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad. y entré en el primer ciber-café que encontré. cierta independencia. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo. Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información.

y con el noventa y cinco por ciento sobrante. así que el 251 . lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. se convirtió en una de sentido único. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. teñido de rabia. (más torva que nunca) y de Diego. redacción y producción editorial. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás. estábamos extenuados. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. porteando cajas repletas de “información de carácter político”. nada común en mí. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña. Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. pero aún nos quedaba mucho trabajo. buena parte del mismo físico. En primer lugar. sobre todo. Según parecía. al alcalde le había gustado la propuesta. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. Para cuando terminamos. Sentí escalofríos. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. víctima de un exceso de colesterol propagandístico. irónicamente. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. unas siete horas más tarde. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. En segundo lugar. de modo que seguimos.

Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas. sólo que de una manera un tanto particular. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . En lugar de echar mano de mis familiares. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. y a los descerebrados residentes de una casa okupa. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. sino que se necesitaba una invitación. a los colaboradores en la campaña. Miel sobre hojuelas. que acababa de abrir. Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible. que él estaba de parte del Partido Alfa. y yo. amigos y conocidos. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. la entrada al sarao no era del todo libre. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo. me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. a un notable grupo de mendigos alcohólicos. pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban. recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. más de ciento cincuenta. Sin embargo. diez. o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. Me dijo que sin problema.

de que habría conflicto en ella. una vez dentro. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. entre el ensanche y la calle de los vinos. (por eso era una jornada de reflexión.rotundo. y por tanto. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. pero por supuesto. convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria. A Pelayo. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final. dejadlo correr. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso. Al fin y al cabo. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato. y no de lavado de cerebro. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. Pepe nos informó. todos los partidos salían a la calle la víspera. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. chicos. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política. situado a las puertas de la alameda. Si veis que se puede montar algún lío. cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 . lo cual. no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. y de que iban a pasar multitud de cosas. como el resto). cada muro y cada panel. antes de la jornada de reflexión. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. tampoco dejéis que os avasallen.

tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. Nos saludaron amablemente. por otro lado. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba. Daba gusto trabajar así. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. Al contrario de lo que había dicho Pepe. habían llegado los del Partido Beta. Diego propuso que dividiéramos el panel. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. les explicamos lo de la subdivisión del panel. Cuando llegamos a nuestro destino.Hablaba como si aquello fuera una guerra. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral. Mientras trabajábamos. una partida de Risk. Me pareció una buena idea. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes. el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. en lugar de una práctica ridícula de última hora. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. o al menos. que en absoluto parecían excitados por la situación. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato. y que luego empapeláramos la nuestra. De hecho. más o menos lo de siempre. sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. pensaba 254 . hasta el panel estaba inmaculado todavía. como no iba a tardar en descubrir. Abandonamos el local a las doce menos veinte. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. Según él. de unos doce metros de largo. aunque.

Uno de ellos. porque aquellos tipos parecían peligrosos. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. A diferencia de un servidor. Ayudado por su compañero. hasta plantarse justo frente a nosotros. Yo me quedé boquiabierto.decirle cuatro cosas al respecto. dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles. Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. por su fanatismo a todas luces desproporcionado. Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. 255 . mientras que con su propio pie. avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo. golpeó al otro en la canilla izquierda. en parte. Pelayo gruñó. nos apartó de un manotazo. En parte. pero estos salieron rápidamente del interior. justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel. de aspecto igualmente desmañado. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario).

Con todo. Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite. Eran dos contra uno. reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación. entretanto. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. el Partido Beta. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn. en un duelo de rodillos espectacular. se me escapó un par de veces. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta. y tú.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. mamarracho. no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. ¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron.

tomó nota de todo ello en un cuaderno. Luego regresamos al local. y la anagnórisis o sorpresa 257 . Mari Pili. ¡Ya casi lo tenía! protestó. Pelayo y yo. Incluso a Pepe. Diego. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. Germán. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. Pese a que ya eran más de las doce. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. Estábamos todos: Pamela. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. el espectro japonés. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. Para muchos. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. la película había llegado a su fin. Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. donde Pepe.el ataque Pelayo. ¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. y huyeron en él tan rápido como habían llegado. a todos nos dio un poco la risa tonta. frustrado. Le contamos lo que había pasado. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo. la joven de las cejas frondosas. el chico de la mirada torva.

y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba. de Maya. lo único que nos separaba de Laponia.final. 258 . Sólo había que tener un poco más de paciencia.

y también que. todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. La realidad. en cambio. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior. Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. nada evoluciona. Por ello. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años.24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 . una vez concluida la campaña electoral. estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. Nada cambia. a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña. para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos.

Todo lo que queríamos era ver tiros. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. Por las calles. y por ende. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa. de los hermanos Wachowsky.tareas absurdas. era igual de vulgar. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala. ¡hay que ver cómo son las cosas!. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 . pero al final. como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión. en contra de nuestra voluntad. Más bien al contrario. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. explosiones y efectos especiales de última generación. Como patán que era y aún soy. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada. Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. Nosotros no íbamos a ser menos. si bien se percibía mucha reflexividad. que si robar en los grandes almacenes. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día. terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. ramplón y anodino.

(siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa. lo comprendiéramos. junto a nosotros. Matrix podía esperar. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales). (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia). pero para ser honestos. Eran. quien nos miraba 261 . y acudimos a la llamada. Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado.despropósitos retóricos. La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello. El Partido Alfa nos necesitaba. en su mayoría. Era Nazareth. Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. su Power Point. La sede del partido estaba llena de gente. e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa. abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. dos días más tarde. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. claro). desconocida. nuestra bat-señal. al ser posible.

esencialmente. Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. lo de ser interventor consistía. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. que habían visto todas las películas de Charles Bronson. que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones. teníamos información de sobra. Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros. pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded. Steven Seagal. 262 . con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. necesitaban saber para impartir la ley. ya os apañaréis como mejor podáis. Hasta donde habíamos comprendido.

El ritual democrático 263 . condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada. de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos. de tal manera que todos nuestros amigos. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel. sino por necesidad. independientemente de su ideología. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. y el tercero y tal vez más grave de todos. El presidente. los vocales. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. el segundo. Y más de uno. el guardia de seguridad. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio. por razones obvias. porque tenían la impresión. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. y los votantes.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. los interventores del resto de los partidos. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana.

Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas. avalaban mi teoría. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres. nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. bajo los efectos de las drogas. 264 . las cabinas para votar de aspecto confesional. pues aún hoy. lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. después de casi seis años. A excepción. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. como si se tratara de una hilera de comulgantes. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica.se había sacralizado tanto que. tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta). lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma. por supuesto. de las que protagonizamos Pelayo y yo. y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. En un entorno así de litúrgico. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. cuándo me lo inquirió. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. o de que una pareja de adolescentes.

junto con Pelayo. Era la única persona de todo el colegio. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia). optó por esto último. por protocolo. aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. sobre todo cuando. Finalmente. a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. El apoderado del Partido Alfa. muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. un amigo de Montero. el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. que sabía lo que estaba ocurriendo. se plantó delante de mi mesa. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 .La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. incluido yo. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. durante la pausa para la comida. asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla. cuando Amadeo Perlasca.

tal vez hubiera muerto allí mismo. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos. La tercera y última anécdota. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. Pelayo emitió. tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo. Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. interventores y él mismo. Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. Ambos temíamos que existiera. Vamos. en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. impertérrito. efectivamente. Nosotros no votamos dijo Pelayo. Tuvimos que explicárselo. Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. tenéis que votar. cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. nada más recuperar la consciencia. un estentóreo. a 266 . ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. Pelayo y yo nos miramos a los ojos. En agradecimiento. largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico.

En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado.depositar un voto en la urna. Es una cafrada propia de cavernícolas. No tiene sentido. sólo que a diferencia de nosotros. Somos interventores. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo. nervioso. puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente. No le sentó muy bien. 267 . Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme. El presidente se rascó la sien. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. a quien el resultado electoral le importaba un comino. velando complacido por sus propios intereses. Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. además de nosotros mismos. lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera. Le guiñé un ojo en plan socarrón. Tenéis que votar ordenó en tono censor. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. Era el único.

Todos trataron. y no pienso postergarlo más. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. En el momento de mayor agitación. La constitución nos avala. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos. El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no. Rana y el apoderado). A continuación. por turnos.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. De modo que. Pepe. Belarmino Rana. tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa. de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. de ahí. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa.

el prurito en el ano del Partido Alfa. que todo nos daba exactamente lo mismo. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano. salvo a nosotros. pero en especial. sino que había dos huevos podridos en ella. algo de lo que no todos por allí podían presumir. la humillación y la sed de venganza. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. pero en realidad. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. Keyser Söze ya no estaba a su alcance. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. de ahí no saldría nadie. Los primeros exploradores del descaro electoral. La tortilla no sólo se había volteado por completo. la fiesta reventada esa misma noche por okupas. los problemas con el reparto de propaganda. En 269 . Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. Habían tardado demasiado en comprenderlo. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros.firmeza inquebrantable de nuestros principios. los oxiuros de la democracia. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza. Ahora bien. Éramos al fin los pioneros en algo. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo.

concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos. y en su lema. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. (como eran las más madrugadoras. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. y en el tercero. sus papeletas se habían quedado en el fondo). el resultado cambió. “el futuro que estabas esperando”. cierto. pero tampoco hubo consenso. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. Ramón Taboada. una verdadera garantía de futuro. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. le siguió de cerca el Partido Beta. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. y al igual que 270 . Con el cierre del recuento. venía el Partido Gamma. el Partido Epsilon y las demás minorías. las cosas encajaron finalmente. el Partido Delta. en el fondo. a una distancia ya más considerable.el segundo. obtuvo dos votos. Aquella era la mejor prueba de que. con su partido Omega. y detrás de éste.

el Equipo A.otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro. o el gremio de abogados. éramos unos sentimentales. 271 .

estaba en manos de una minoría que. por el 272 . en beneficio o perjuicio del Partido Alfa. Los carteles pegados. Así. Si no hubiéramos movido ni un dedo. los folletos y CD-ROMs repartidos. molestar a la gente. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia. el destino de esos mismos ciudadanos. el único porcentaje que había variado era el de la abstención. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral. el resultado hubiera sido el mismo. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer. siempre a la alza. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora. en gran medida abstinentes políticos.EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra.

pero por desgracia. o nuestra irresponsabilidad civil. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. a efectos prácticos siempre habíamos sido. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial. Por otro lado. lo que es lo mismo. en el sentido menos exigente de la palabra. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar. sí votaba.contrario. a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque. de una elite. que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. éramos y seguiríamos siendo de por vida. Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. Sin embargo. o.

no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. mucho más poderosa que él. en la sección ¿qué fue de…?.maquinaría de su propio partido. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 . planea milimétricamente una sonora venganza. obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. Amadeo Perlasca. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre. hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. con el apoyo del Partido Gamma. Edelmiro Bigardo. por su parte. terminó por silenciar su voz. Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. la preparación de los cargos electos era lo de menos. a excepción de Pepe. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal. tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico.

por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. su sonrisa. Su gracejo. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. Su compañero Roscoe. en segundo lugar. y. su don de gentes. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. y en la mujer española valora. ante todo. o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”.cómo “¿cúal es su comida favorita?”. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. en tercer lugar. que se perdería de no ser por gente como él. En primer lugar. tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki. que con el edén). porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas. una tradición. 275 . porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. por el contrario. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. vecina de despacho). todo hay que decirlo. y su soterrada habilidad para la maquinación. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos.

y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia. 276 . Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. lo cual dolía. Como consecuencia. Era frustrante saber que. Ellos habían hecho un hombre de mí. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. si nuestras vidas fueran un juego de rol. con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. al tener tan cerca una campaña electoral donde. sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta. por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. si cabe más. aunque los tensos silencios. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco. habíamos vivido toda clase de experiencias. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad. las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes.

quedándome así a las puertas del triunfo. mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral. había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. sólo tiro basura por doquier. tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. “en un mundo 277 . o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. Pasé de la teoría a la práctica. se volvió fría y penetrante como el acero. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. más que nada por fastidiar a Greenpeace. Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. polémico y espectacular. pues como dijo alguna vez algún sabio. pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes).Ellos eran mi mili. como Germán). sin separarla. algún día me aburro demasiado. Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado. Y sí. Maduré. Mi visión de la realidad se agudizó. Blackwar sería un buen nombre. y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. lo sé. Hasta entonces. Gracias a su providencial irrupción. se ensanchó. Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido.

Palabra. 278 .donde la política ni duerme ni deja dormir. ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”.

253 Relaciones públicas ………………………………………………………...140 El onanista en el despacho ………………………………………….….248 Heraldos de la modernidad ……………………………………………….... 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio ……………………………………………………..ÍNDICE Nota del autor ………………………………………………………………….46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit. different day ……………………………………………………..197 Waterloo desde la ventana ………………………………………………..80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico …………………………………………………………...123 Infiltrado …………………………………………………………………….109 Ascenso …………………………………………………………………….208 Cizaña ……………………………………………………………………....…233 Tongo para dos …………………………………………………………….165 Agente doble ……………………………………………………………...……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta ………………………………………………………….…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio ……………………………………..…212 El factor lapón ………………………………………………………….258 279 ..89 Bajo la higuera ……………………………………………………………..

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .