DEMÓCRATA A SUELDO

Crónica Mercenaria de una Campaña Electoral

OSKAR GOETH

DEMÓCRATA A SUELDO Crónica mercenaria de una campaña electoral

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Al pueblo, por el pueblo, para el pueblo

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“Cuando era joven había decidido ser pianista en un burdel o político profesional. A decir verdad, no hay mucha diferencia.” Harry S. Truman

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NOTA DEL AUTOR

Aunque los nombres de algunas personas, entidades e instituciones han sido alterados para preservar la poca decencia que atesoraban, todos los acontecimientos descritos a continuación están basados en hechos reales ocurridos entre el once de abril de 2003 y el veintiséis de mayo del mismo año.

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Me encontraba con ella en sueños de vez en cuando. Luego. justo en ese instante. localizar a ciegas el interruptor de apagado del inoportuno aparato y pulsarlo rabioso. La iba a besar cuando sonó el despertador y lo arruinó todo. que hubiera conseguido ponerme en pie a la hora previamente establecida para ello no significaba que tuviera algo que hacer. Tan sólo era una forma de sentirme más humano. mi subconsciente me había deparado una hermosa historia sobre piroquinesis. amor. y vuelos rasantes sin motor en el Ponte Vecchio de Florencia. el ritual siempre se 6 . me arrebujé de nuevo entre las sábanas y traté de retomar el sueño.11 DE ABRIL EL ÚLTIMO TREN Uno de los signos más evidentes de que una persona no se encuentra bien tiene lugar cuando a dicha persona le cuesta levantarse de la cama porque abrir los ojos y erguirse significa dejar de soñar. Lo hubiera conseguido si mi vecino no hubiera tenido. Lo primero que hice fue deslizar la mano hacia la mesilla de noche. por lo demás. pero en muy pocas ocasiones sobrevolábamos el puente abrazados el uno contra el otro mientras destruíamos la ciudad con nuestras miradas llameantes. Aquel día de primavera. pero. Ahora bien. Fue así como al fin salí de la cama. lugar donde tiempo atrás me había enamorado perdidamente de una muchacha a la que nunca me había atrevido a besar ni siquiera con alcohol de por medio. la ocurrencia de irrumpir en mi duermevela a lo Chuck Norris pinchando a todo volumen en su equipo musical una horrísona canción de La Oreja de Van Gogh.

Su madre estaba desesperada e imploraba a los espectadores que si veían por casualidad a su hijo se pusieran en contacto con ella porque necesitaba ayuda psicológica con urgencia y podía cometer una locura. impresa en ella. Al ver que la mujer mostraba una foto con la cara de mi viejo compañero de pupitre. horrorizado. Era Hernán. Sonó el teléfono. Ahora quería enmendar la 7 . pero lo más habitual era que terminase haciéndome una gayola mañanera frente al programa de María Teresa Campos. que todavía no sé muy bien por qué. metí la mano por debajo del pijama y empecé a toquetearme. ejercía sobre mí un influjo sicalíptico incontestable. otras. intentaba escribir algo para entretenerme. un joven de mi ciudad y mi misma edad había desaparecido hacía tres días después de salir de casa para comprar cuchillas de afeitar. de su desaparición. Me repantigué en el sofá. Se me estaba poniendo morcillona cuando cambiaron de tema. en cierto modo. No comprendía exactamente qué era lo que buscaba llamándome hasta que recordé cómo le atizaba capones en el colodrillo durante nuestra etapa escolar y llegué a la conclusión de que se sentía culpable. En la tele. el tipo que en tiempos flanqueaba a Marcos por la derecha. me conectaba a Internet o salía a la Oficina de Ayuda a la Juventud en busca de empleo. Marcos. Por lo visto. Tocaba la sección de sucesos. retiré la mano de mis genitales con el mismo asco que si hubiera confundido mi entrepierna con la de un travesti desaseado en una noche de borrachera. Me preguntaba si me había enterado de la noticia y le dije que sí.reducía a lo mismo: me tomaba una fruta y un vaso de leche y me enfrentaba a la peor de las pesadillas cotidianas: ¿y ahora qué? A veces. pequeña y fea acerca de la invasión de Irak. la periodista hablaba con Isabel San Sebastián y una señora gorda.

Nunca había pegado a nadie. que sí tenían maldad al asegurar haberlo visto solo y borracho a las tres de la tarde en los peores tugurios de la ciudad. Se limitaba a pulular entre nosotros como un fantasma. Además. todos habíamos perdido el contacto con él en mayor o menor medida. lo que había sucedido se me antojaba un reflejo de lo que podría sucederme a mí mismo si las cosas no cambiaban pronto. Para una vez que mi existencia podía servir de algo. Cobarde y egoísta como era un servidor en aquella época. a quien Hernán llamó por teléfono en un par de ocasiones a medida que crecía su complejo de culpa. que su propia desaparición. Por eso me interesaba tanto 8 . Nunca había insultado a nadie. al menos avisaba con antelación. con el que siempre me había llevado de maravilla a pesar de su actitud abúlica. me perturbaba más el hecho de poder terminar como él.plana patrullando en coche por toda la ciudad en su busca. Tras el instituto. pero siempre con una sonrisa entre los labios. Marcos se lo merecía. en un futuro más o menos próximo. Personalmente. una advertencia del destino. Nunca había dicho una palabra más alta que otra… En realidad. (o puede que por ella). si bien apreciaba a Marcos. No pude negarme. nunca me lo había creído del todo. pero ahora no me quedaba más remedio que admitirlo. Y lo poco que sabíamos de su vida nos lo comunicaban otros antiguos compañeros de clase. nos lo confirmó. había que aprovechar. ni siquiera hablaba mucho. Era uno de los pocos compañeros de clase de aquel prestigioso colegio de curas donde había tenido la desgracia de estudiar que había demostrado carecer de todo poso de maldad en su alma. En este punto he de reconocer que. ya que su propio hermano. que aunque era un canalla traicionero.

Más que nada. nos hacía pensar a ambos que probablemente en una zanja con las muñecas cortadas. porque había conseguido algo que no había conseguido con anterioridad y que descubrí con estupefacción al abrir las misivas: sendas preadmisiones para dos de las mejores universidades de 9 . había dos cartas procedentes del extranjero. Supe inmediatamente de qué se trataba. según decían. Y por eso.localizar a Marcos. el telediario de Hilario Pino informó de que nuestro viejo amigo había sido encontrado a más de trescientos kilómetros de distancia. por comparación. Hernán y yo invertimos todo el día tratando de descubrir dónde demonios se encontraba. aunque el dato de que hubiera salido de casa precisamente para comprar cuchillas de afeitar. pues en un intento desesperado por huir de todo cuanto me rodeaba había decidido. pero esta vez presentía que todo iba a cambiar. de haber perdido la chaveta. En el buzón de la mía. haciendo vida de anciano con síndrome de Diógenes en una cueva excavada en la falda de un monte. Nuestras aspiraciones heroicas desaparecieron así de un plumazo y. Las dos ocasiones anteriores habían rechazado mi propuesta por algún motivo. nos despedimos con el plato todavía a medias y regresamos cada uno a su casa. un derrame de aguachirle sin importancia. días antes. por ejemplo. Durante una pausa para comer en un restaurante cutre que servía unos platos combinados tan grasientos que hacían del desastre del Prestige. presentar mi candidatura por tercera vez consecutiva al programa de becas de estudios de posgrado en el extranjero de una conocida fundación cultural. concretamente de Reino Unido. y no el pan o el periódico. como ya no teníamos mucho más de qué hablar. con síntomas visibles.

pero al menos estarás entretenido mientras buscas un trabajo mejor y tendrás algo para tus gastos. que trabajaba como responsable de los grupos de Protección Civil del ayuntamiento.Inglaterra. iba a ser el encargado de coordinar las acciones de uno de los principales partidos en liza por el poder. ¡Por supuesto! exclamé esperanzado. algo que había pasado de ser una vía de escape recomendable a una necesidad imperativa. fue quien me sacó las castañas del fuego. Teniendo en cuenta que era mucho más difícil obtener dichas aceptaciones que la beca en sí. un buen amigo suyo. que siguiera necesitando el viaje a Finlandia en sí. mi futuro a corto plazo parecía asegurado. Creo que no pagan mucho precisó sonriendo de forma amarga. 10 . como si se hubiera comido una monda de naranja y algunos restos se le hubieran quedado encartados entre los dientes. Mi madre. que le asistiera en dicho cometido. como siempre a pesar de que ya tenía veinticinco años. preferiblemente joven y desesperada. por lo que necesitaba gente. Entonces me explicó que la campaña electoral para los comicios municipales estaba a punto de comenzar. ¿Te apetece ganar un poco de dinero? dijo con aire displicente mientras tendía la ropa en un aparato plegable modelo Sánchez y yo me preparaba un té verde de esos que nunca me habían gustado pero que se suponía que alargaban la existencia. lo cual no impedía que siguiera necesitando el dinero con el que sufragar los gastos del viaje a Finlandia que mi amigo Pelayo y yo soñábamos hacer desde hace años (la beca no sería efectiva hasta octubre). si no quería acabar sumergido en una depresión. y que Pepe. ni mucho menos.

La imagen de Pelayo. Mira Bustamante. si me quitaba de en medio por una temporada. sus ojos rasgados como los de un varano del Nilo en estado de hipervigilancia. Así que haciendo de mi vida y de mis tripas corazón. Le dije a Pepe que sí conocía a alguien y yo mismo 11 . y su cráneo resplandeciente. Llamé por teléfono a Pepe y concertamos una cita en uno de los locales del partido a eso de las seis de la tarde.Su actitud era lógica. como los dinosaurios. Estaba harta de ver cómo su retoño. y no se hubieran convertido ellos mismos en unos diplodocus atontolinados y fuera de contexto. a quien en un pasado no demasiado remoto todos habían considerado un garante de futuro para la familia (tal vez sin demasiados motivos para ello). los hippies habrían desaparecido de la tierra hace eones. se materializó ante mí para recordarme que él tampoco tenía un duro. me preguntó si conocía a alguien que también pudiera estar interesado en ganarse unas perras con aquel asunto. Al menos. En esta vida el que no llora no mama. mi madre vería que podía servir para algo más que desternillarme de risa con los contertulios del programa de José Luís Garci en el debate posterior a la película. con su mirada ligeramente estrábica. Antes de colgar. Tienes que moverte más me repetía una y otra vez con tanta insistencia que a veces me entraban ganas de seguir el ritmo y ponerme al bailar. Claro que si fuera tan fácil cambiar una realidad hostil. sus observaciones eran acertadas. acepté. mira… Habitualmente. Laponia estaba en juego. tuviera que pedirle dinero para comprarse unos pantalones o ir al cine. La pobre se ponía de los nervios cada vez que veía a alguno de mis compañeros de promoción retransmitiendo un partido por la tele o firmando una columna de opinión en el periódico.

alérgico a cualquier tipo de ideología. Mi madre me telefoneó durante el trayecto. empeñado mediante gritos. además. a partir de ahora. aunque trataba de ocultarlo. pudiera colaborar en la campaña electoral de un partido que me daba absolutamente igual. Su voz sonaba algo nerviosa. como yo. Y así fue.me encargué de llamar a mi amigo y proponerle la oferta de empleo. Supuse que todo se debía a que desde mi salida de casa le había dado tiempo a pensar detenidamente acerca de la pertinencia de que alguien como yo. Pepe siempre se ha portado muy bien con nosotros. había terminado por lanzarle las gafas y el gorro de goma a la cara 12 . al fin y al cabo. votamos también al partido. que. y yo. que era poco sociable por naturaleza y. Estaba seguro de que aceptaría por pura desesperación. sino también la de tu padre y la mía propia. el Partido Alfa. Ambos quedamos a las cinco y media en la plaza donde solíamos reunirnos antes de cualquiera de nuestros múltiples y anodinos planes. y nos dirigimos con pasos firmes hacia el local del partido político de turno. aspavientos. cuyo encargado también era amigo suyo. Lo que me dijo certificó mis sospechas: No me dejes quedar mal imploró en tono dengoso. No te portes como un crío… Los miedos de mi madre se remontaban a una vez que me había llevado con seis o siete años a la piscina municipal. y golpes de silbato en que hiciera largos de un lado a otro de la piscina como si diera instrucciones a una foca de circo. ¿Qué quieres decir? pregunté a pesar de que ya barruntaba por dónde iban los tiros Quiero decir que no sólo está en juego tu reputación. en vista de que aquel individuo no me dejaba flotar en paz.

a modo de protesta ante el gusto de los agentes por endilgarme delitos de destrozo del mobiliario urbano que no había cometido. Algunos de mis grandes hits: expulsión del colegio por. en palabras del jefe de estudios. a continuación. “no haber nacido para entrevistar sino para ser entrevistado”. abandono de la clase de entrevista televisiva en la facultad de Ciencias de la Información por. casi siempre rayano en la impertinencia cuando no en la irreverencia pura y dura. arresto en la comisaría de la policía nacional por escándalo público y posterior reivindicación irónica. “ser un violador en potencia” (amenacé de forma pueril a una chica de un curso inferior que no paraba de hacerme burla con agredirla sexualmente en una noche de helada si no cejaba en su empeño de humillarme). Ese fue el inicio de mis problemas con la autoridad. Cuando el tipo de marras me preguntó “de qué iba”. en mis propias palabras. de la autoría del crimen de los Marqueses de Urquijo. rescisión unilateral de mi contrato como teleoperador en un call-center tras haber despachado a un excitadísimo cliente con el argumento de que a mí también me sudaba el culo en verano y que no por ello iba dejando un rastro de sudor infecto allí por donde pasaba. Y también de los quebraderos de cabeza de mi madre con respecto a mi comportamiento público. amotinamiento académico en un máster de documental para televisión contra cierta profesora cuyo nivel de conocimientos dejaba bastante que desear y a quien no dudé en tildar repetidas veces de estulta sincronizada. me la chupas y me voy.para. yo le respondí lo siguiente: De Pink Floyd. espetarle desafiante que a mí no me daba órdenes nadie y que esperaba que la horrible braga náutica que lucía le produjera un tumor del tamaño de una fresa en al menos uno de sus testículos. feminista 13 .

a proferir gritos de afirmación vital en los contextos menos indicados para ello. aprovechándose de mi buena voluntad. como conferencias sesudas o exposiciones culturales. Siempre he sido un pobre hombre. me encuentro bastante avergonzado de haber sido el protagonista de muchas de ellas. que ninguno de los dos podríamos lucir sobre el pecho una banda con el lema mens sana in corpore sano. Vamos. Teníamos tanta rabia acumulada dentro de nosotros que aprovechábamos cualquier ocasión para montarla parda importunando a 14 . lesbiana heterófoba y abandonada en su higiene personal. Y mucho más en aquella época. no dudó en convertir un ya de por sí mediocre guión de mi autoría en un monumento a la seborrea audiovisual. Por mucho que algunas de estas anécdotas puedan resultar graciosas. un tipo patético al que no le ha quedado más remedio que ocultar su falta de autoestima mediante fachadas estentóreas y desafiantes. más recientemente. entre otras cosas. Acostumbraba. desavenencias irreconciliables con un productor de cine que. Entiéndanme bien. no justifican en absoluto mi comportamiento. y. además de violentos. sólo por el placer catártico de proclamar a los cuatro vientos su malestar existencial. que para enorgullecerme de él. De hecho. con la diferencia de que sus exabruptos solían ser bastante más impredecibles que los míos. y tenía también la fijación megalómana de subirse a los bolardos y contenedores de la ciudad para perorar de manera grandilocuente a los viandantes sobre cualquier tema que en aquel momento le crispara los nervios. Si las traigo a colación es más para que se hagan a la idea del estado de asilvestramiento social en el que me encontraba cuando esta historia comenzó. Mi amigo Pelayo tampoco me andaba a la zaga a este respecto.demodé.

según ella. pudiera tener éxito en un futuro. supongo que alguien habría mandado ya al pasado un Terminator sanguinario para eliminarme. La única ventaja con la que contábamos era que a primera vista parecíamos normales… siempre y cuando quien nos observara no se hubiera leído algún libro de comunicación no verbal. nuestras muecas faciales rígidas. berreando frases inarticuladas sobre la ponzoña que. una supuesta vidente. Al principio me asusté. convirtiéndome así en el mayor villano de la historia de la humanidad. claro. Todas estas tonterías se arremolinaban en mi cabeza mientras avanzábamos hacia el lugar de la cita. Creo que fue precisamente por ello que. con lágrimas en los ojos. Pensaba. y nuestros ceños aviesos. de pedir ayuda a gritos. una manera como otra cualquiera de llamar la atención. pues nuestra forma arrastrada de caminar. con asignaturas como Teoría y técnica del populismo. El local en cuestión se encontraba situado en la zona 15 . en concreto. tampoco me desagradaba.quien se pusiera por delante. claro que. En el fondo. enviaban al interlocutor avezado el mensaje de que nos encontrábamos a punto de reventar por falta de afecto. en la posibilidad de que mi viejo y absurdo proyecto empresarial de crear una escuela internacional de dictadores. otra idea que. huyó de la habitación donde nos encontrábamos. en honor a la verdad. si esto fuera así. Lo importante era que pasaran cosas. pero enseguida comencé a fantasear con la idea de que tal vez aquella chica no fuera una farsante y yo estuviera realmente destinado a hacer algo tan malo que su mera presciencia desatara en ella escalofríos de terror. se había enredado en mi alma. tras mirarme fijamente a los ojos en una fiesta donde sus sesiones de prognosis constituían el plato estrella. o Purgas sociales I.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza mientras aguardaba a que alguien respondiera. siempre manteniendo la distancia de seguridad. como enfermo. sobre todo. alguien había colgado. 16 . un letrero mohoso con el nombre y el logo del Partido Alfa inscrito en su superficie. Pelayo y yo. probablemente durante los años de la transición. Estaba cubierto de polvo y deyecciones de paloma. ya de por sí feo hasta decir basta gracias a una gestión urbanística funesta y. Uno de los interruptores del interfono mostraba la enseña del partido. y no transmitía precisamente la sensación de que pudiera mantenerse en pie allí arriba por mucho tiempo más. también poseíamos la de ser unos paranoicos de mucho cuidado. En la cornisa. y algún que otro mueble mal barnizado. Lo pulsamos. a un criterio estético que haría palidecer a los italianos aficionados a las camisetas de rejilla. lo cual hizo que nos asaltara un ataque de risa a todas luces estúpido. Cuando logramos reprimir nuestros diafragmas acerqué mi boca al interfono. nos retiramos al unísono del área de sombra del cartel y nos refugiamos en el portal del edificio. Nos miramos a los ojos.más fea del ensanche de la ciudad. además de todas las virtudes antes descritas. Se trataba de una entreplanta desconchada a través de cuyos cristales traslúcidos podían apreciarse figuras fantasmagóricas. luces titilantes. dado que estaba sucio y amarillento. que. ¿Sí? dijo al rato una voz femenina no demasiado afable. y dije: Somos los nuevos. Mi dedo se quedo como pegado y tuve que hacer fuerza para retirarlo.

todo ello encubriendo un aroma a rancio. todavía más lejos. Un lugar tan tétrico como aquel no podía esconder nada bueno. Había cajas de cartón apiladas por todos lados. como a entrepierna de obeso moribundo. ¿Hola? dije para alertar de nuestra presencia a los fantasmas. inquieto. por el sonido metálico de una maquina de escribir. que conducía hacia una puerta. esta vez más nerviosa que otra cosa. compuesta por escalones toscamente labrados en una piedra del mismo color cetrino que los botones del interfono. En cuanto empezamos a ascender por ella. unos metros más arriba. sólo rasgado de vez en cuando por el eco lejano de unas respiraciones entrecortadas en perfecta sincronía y. Nadie me respondió. Frente a nosotros había una escalera mal iluminada. Asentí.La puerta se abrió con un sonido eléctrico de lo más perturbador. ¿Estás seguro de que es aquí? preguntó Pelayo. todo atisbo de risa desapareció de cuajo. que se enquistaba en nuestras pituitarias con la fuerza de una pezuña de lagarto gecko. Las paredes estaban frías como los faldones de la muerte y olía a salfumán mezclado con alcanfor y orines. Reinaba un silencio absoluto. ominoso. Dentro no había ni rastro de la chica que nos había hablado por el telefonillo. Pelayo abrió la puerta. de la que procedía un resplandor febril a juego con el ambiente amojamado del conjunto. Nos volvió a entrar la risa. y nos aventuramos en el interior del oscuro portal con pasos inseguros. Luego eché un vistazo a mi alrededor hasta que mis ojos se detuvieron en una pared empapelada con viejos carteles electorales que 17 .

y no él. El olor a rancio que nos había asaltado en las escaleras era ahora tan intenso que hasta se podría cortar en juliana. muy misteriosa ella. Los esfuerzos por disimular los lógicos efectos del poder y la edad sobre un rostro antaño angelical eran particularmente notorios en los carteles de las dos últimas legislaturas. cerrada a cal y canto. el local contaba con un despacho dotado de varios ordenadores pleistocénicos y decoración a juego. quien se veía obligado a recuperar esa ingenuidad de una manera un tanto ortopédica. procedían de la zona que nuestros ojos no alcanzaban a ver. donde no contentos con tratar de reproducir una candidez perdida para siempre. y una última habitación. siempre el mismo. de los papeles amarillentos que salpicaban las mesas. acentuaba la impresión de que aquel hombre no era trigo limpio. de los 18 . el tipo desprendía cierta ingenuidad. Por lo demás. los responsables de la campaña habían optado por exagerarla mediante el Photoshop. No pude evitar pensar en la película La invasión de los ladrones de cuerpos. En las fotos más antiguas. hasta tal punto que era el fotógrafo. esta ingenuidad se hacía cada vez más impostada (tal vez porque con el tiempo había dejado de ser ingenuo). una especie de sala de reuniones reconvertida en almacén. Las respiraciones y el sonido de la máquina de escribir. pero a medida que pasaban los años. unido a un fondo negro muy poco halagüeño.evidenciaban el deterioro físico del candidato. así como el progresivo ensanchamiento de su sonrisa. Eso. al fondo de un pasillo recauchutado con placas añejas de linóleo. un vestíbulo enmoquetado en gris sobre el que descansaba el mostrador estilo prostíbulo en horas bajas más horrible que jamás hubiera visto. Procedía de las chaquetas de pana que había colgadas en un perchero.

de los ceniceros de pie rebosantes de mugre con más experiencia democrática que yo. de los motivos ornamentales del todo a cien. de los cuadros agrietados de antiguos mártires y dirigentes. del gotelé. del Ambi Pur de la misma época que nadie se había atrevido a cambiar. No tuve más remedio que inclinar la cabeza en señal de asentimiento. Una mano gélida se posó sobre mi hombro. que seguro que huele mejor dijo la misma voz poco afable del interfono. 19 . de una antigua instalación de aire acondicionado que rebosaba tenias informes de pelusa. ¿no? La que hablaba era una mujer gorda y rubicunda. de las alfombras alopécicas incapaces de realizar una concentración parcelaria en condiciones con sus múltiples calvas.teléfonos de los años ochenta. de las moscas muertas que anegaban los rebordes de las ventanas. de unos veintidós años pero todavía con graves problemas de acné. de las lámparas apolilladas. de las mesas crepitantes de carcoma. de la pintura costrosa que se caía como las postillas de las heridas de un niño sobre el suelo. Siempre puedes volver a tu casa. Sus ojos intensamente azules se habían clavado de forma despiadada sobre los míos con la complicidad inestimable de una sonrisa demasiado ambigua para existir. El baúl de los recuerdos de la vieja de Titanic huele más a nuevo que esto dije. Gonzalo. del cuarto de los productos de limpieza. del sudor que tantas y tantas personas habían derramado a lo largo del tiempo en esas dependencias sólo aireadas cada cuatro años por una razón: conservar el poder a toda costa. de los sofás desvencijados. y sobre todo. cercenando con su tacto nuestras sonrisas flojas.

¿No te acuerdas de mí? Fruncí el ceño como para enmarcar mejor su rostro. ¡No puede ser! exclamé. Ella negó y dejó escapar una risilla malévola. ¿Empezamos ya o qué? cambié de tema para evitar todo posible conflicto. ya sabes rumié con desgana. Por un lado me moría de ganas de hacer algún comentario cruel acerca de sus purulencias faciales. Al cabo de unos segundos. No podía defraudarla tan rápido. Tranquilo me sacó ella de dudas. pero por otro sabía que si lo hacía dejaría en muy mal lugar a mi madre. la reconocí: era la chica a la que había amenazado con violar en el colegio. nene. 20 . No sabía si hablaba en serio o en broma. algo ofuscado. Batiría demasiados records. los adolescentes tienen esas cosas… Pues espero que la edad te haya sentado mejor psíquica que físicamente se permitió el lujo de mirarme de arriba abajo con desdén. aunque no del todo. ¡Hay que ver las vueltas que da la vida! ¿No crees? Tú empeñado en violarme hace ya tantos años y ahora voy a ser yo quien finalmente te la meta doblada… Me quedé blanco.Ya me han hablado de ti… ¿Pepe? pregunté fingiendo interés. ¿Cómo coño se te ocurrió decirme algo así? Tardé en responder. Sí puede ser me contradijo ella. La edad. Te espera mucho trabajo. sólo te estaba tomando el pelo.

como demostraba el hecho de que a mi abuela. que no tenía ni pies ni cabeza. sino un ser apelotonadizo por naturaleza. no paró ni un segundo de esbozar sonrisas sarcásticas. a continuación. Yo me defendí mordiéndome los labios con disimulo. como Estados Unidos sólo que a lo cutre. creíamos que la democracia suponía la sublimación política de esa molesta tendencia al hacinamiento de los humanos. Tenía miedo de que fuera él. Tan sólo llevaba cinco minutos en aquella madriguera carpetovetónica y ya podía intuir que. una persona que en los meses previos a su muerte tenía una demencia senil tan acentuada que reñía con el Carlos Sobera de ¿Quiere usted ser millonario? porque creía que 21 . o sea. una vez más. nos explicó con cierto regodeo que nuestro salario ascendería a tres euros con cincuenta por hora de trabajo. quien detonara. nos sugirió que atravesáramos el pasillo oscuro y nos uniéramos a los demás mientras no llegaba Pepe. y. Apreté los puños y miré a Pelayo. es decir. no vaya a ser que os perdamos de vista ahora que acabáis de conseguir el trabajo de vuestra vida. El principal problema era que ni Pelayo ni yo creíamos en la democracia. Durante todo el proceso. muy por debajo del salario mínimo que su partido defendía como parte de su sacrosanta cruzada por los trabajadores. que se llamaba Nazareth. aunque de momento parecía bastante tranquilo. y. y no yo.Primero tengo que tomaros los datos dijo indicándonos que la siguiéramos hasta uno de los despachos. iba a tener serías dificultades para completar la totalidad del trabajo que me acababan de encomendar: ni más ni menos que expandir la democracia por el mundo. Ambos pensábamos que el hombre no era un ser social por naturaleza. escribió nuestros nombres y datos de contacto en una hoja cuadriculada manchada de grasa. La chica. en consecuencia.

Así. Este familiar al que me refiero es un tipo que dice cosas como “no te comas esa manzana sin lavarla antes que sabe Dios cuantos negros la han tocado” o bien “cuando un gitano te moleste. Otro miembro de mi familia. A la inversa también existen fenómenos semejantes. échale un poco de agua y ya verás como escapa con el rabo entre las piernas. Es decir. Por ello. como hasta ahora. si un individuo fuera racista. sería una máquina mucho más lista que él la que se encargaría de seleccionar el voto más adecuado a su perfil ideológico después de haberle hecho rellenar un sencillo examen tipo test con preguntas cómo “Jean-Marie Le Pen es. nadie le hiciera ni caso dado su debilitado estado mental. B) Huele a choto. Pelayo y yo dimos en pensar que los resultados de unas elecciones únicamente podrían ser representativos de las convicciones políticas de un pueblo siempre y cuando se sometiera a los votantes a una serie de preguntas computerizadas de cuyas respuestas dependería su voto. A) Gordo. las urnas sí recibieran su voto con entusiasmo. C) Viejuno. que en lugar de ser el propio individuo quien decidiera. homófobo y machista.. Son como los gatos sólo que más sucios”. y sin embargo se vanagloria cada dos por tres de su filiación progresista. y sin embargo. a qué partido votar escogiendo su papeleta de entre múltiples opciones. me hizo reparar en el que tal vez sea el defecto más flagrante del sistema democrático: los votos paradójicos.le metía mano desde la televisión. la igualdad y la fraternidad. Me explico. B) Facha. D) Un señor muy simpático” o “La economía de libre mercado me gusta porque… A) depende de la ley de la oferta y la demanda. no podría votar 22 .. cuya identidad mantendré en secreto para ahorrarle problemas. C) Genera oligopolios D) Es lo que hay”. teóricamente basada en valores tales como la libertad.

sin mencionar nuestros propios nombres. Nos habíamos convertido. decidimos que sería mejor pasar directamente de la política y santas pascuas. De aquella sabia decisión sólo quedaban ahora las cenizas. Y aún con esas. no confundamos los términos. Ahora bien. siguiendo la misma lógica.a un partido de izquierdas. en un par de aves fénix con muy poca confianza en su poder regenerador. Que mi amigo y yo no creyéramos en la democracia no implicaba necesariamente que nos hubiéramos convertido en un par de garrapatas sociales protestonas que sólo criticaban y nunca aportaban nada constructivo. no podría. tampoco teníamos muchas ganas de iniciar un cambio social. habíamos parido un sistema político alternativo: la “molocracia” o gobierno de los que molan. un Born. pues si la molocracia llegaba un día a instaurarse definitivamente. irse de rositas y votar conservador ni aún tatuándose en la otra nalga el perfil dentón de Margaret Thatcher. todo el mundo querría molar de un día para otro y el mundo se convertiría en un lugar insostenible. a fuerza de necesidad. ¡Ni mucho menos! Juntos. de algún modo. y. o peor aún. un retorno a la democracia. pero teníamos dos graves problemas de carácter teórico que nos impedían desarrollarlo adecuadamente: de un lado. Para solucionar una situación tan apocalíptica. sabíamos que no nos 23 . de otra. decidiera tatuarse en la nalga izquierda un retrato del Che Guevara. además de ser okupa. no sabíamos cómo responder a la pregunta “¿y quién determina quiénes molan y quiénes apestan?”. una especie de Mercado de Fuencarral a gran escala. y si otro. y como eso significaba. sólo se nos ocurría aplicar el sistema de nominaciones típico de los reality estilo Gran Hermano sobre la propia gente.

24 . con la diferencia de que en realidad no éramos reporteros. Había dos mesas enormes de madera. una cantidad sorprendente de cajas de zapatos repletas de sobres blancos o bien etiquetas adhesivas con los nombres de todo el censo de la ciudad impreso en su superficie. casi invisibles entre las virutas de papel sobrantes.quedaba más remedio que autoinmolarnos hasta el tuétano para comprobar de una vez por todas si merecíamos un renacimiento. Sobre todo cuando Nazareth nos condujo a través del pasillo de placas de linóleo hasta la única zona del local que aún no habíamos visto: la sala de trabajo. Ni siquiera nos miraron. y muy posiblemente nadie nos creería si algún día tuviéramos que contar nuestra historia al resto de la humanidad. yo tampoco. no las tenía todas consigo. que desde hacía semanas venía insistiendo en su convicción de que algo malo estaba a punto de suceder. Era como si de repente estuviéramos en la piel de dos reporteros de cámara oculta de un programa sensacionalista y nos hubieran enviado a un taller de chinos explotados por las mafias internacionales para denunciar la situación. Sobre ellas. sino chinos. algo a lo que contribuía de manera notable la poca luz que penetraba a través de las ventanas traslucidas así como una decoración aséptica y blanca como la piel de un malo albino de película. Ninguna de ellas se levantó para recibirnos. Un grupo de cinco personas. Y a decir verdad. Pelayo. se encargaba de pegar las etiquetas en los sobres a una velocidad de vértigo. Estaban tan absortos en su ridícula tarea que daban la impresión de haber perdido por completo el sentido de la realidad. Únicamente un individuo encorbatado que paseaba por la estancia mientras hablaba a través de su teléfono móvil.

se esfumó y no volvimos a saber nada de ella hasta que se hizo de noche. Pelayo estuvo más listo y pasó de todo directamente. pero nadie me hizo caso. Nos miró con el rabillo del ojo. que por alguna razón del todo desconocida sonreía todo el rato. de cejas frondosas. y luego desapareció en el interior de un pequeño cubículo. un tipo cuarentón hierático en grado sumo. tal y como demostraba tu histérica forma de hablar y de moverse.parecía mantener la cordura. la mirada muerta. lo cual la asemejaba un poco a esos espectros desaliñados de las películas de terror japonesas. Antes de ponerme a etiquetar sobres. recorrí con la mirada todos los rostros. con lo que se ahorró la indiferencia de ese pesado silencio estajanovista. 25 . si bien era posible que estuviera incluso más estresado que el resto de los presentes. En cuanto hubo terminado de pronunciarla. forzó una sonrisa acartonada. blindado con una gruesa capa de persianas negras. y expresión agreste. Había una cría que no tendría más de quince años. y un tono de piel macilento que reclamaba sol a gritos. Yo sonreí y me presenté. como de catador de vino moviendo el bigote para hacerse el interesante. ojos intensamente negros. y también una mujer de larga melena negra. con el cráneo algo cuadriculado. Nos quedamos solos con los trabajadores robotizados. muy delgada. y dijo: Esos sobres deben estar etiquetados antes de las diez. sobre cuya puerta de acceso había una placa metálica con la leyenda “tesorería”. A su lado. Supuse que se trataba de algún gerifalte del partido. Nazareth nos invitó a sentarnos con un gesto adusto. La frase tuvo el mismo efecto que un conjuro de teletransportación en un videojuego para freakies.

que eran la mayoría. vivaracho y bien vestido. de hecho. Me había quedado solo. Pegaba adhesivos en las cartas sin rechistar. no tenía marcas visibles en las sienes de haber recibido tratamiento lobotómico pese a que Hannibal Lecter parecería una exploradora vendiendo galletitas a su lado. y eso que debía de tener al menos siete años menos que yo. No pude mantenerle la mirada por más de cinco segundos. a primera vista. noté que una mirada enrojecida y huraña me vigilaba desde detrás de una caja de sobres. que. o me conformaba con ser una molesta minoría que. No me ofreció ningún gesto de complicidad. como si le hubieran convertido en un zombi. estaba condenada al fracaso político y la inoperancia más 26 . También él daba la impresión de haber perdido su voluntad a cambio de la seguridad evanescente de un trabajo repetitivo e irracional. con un semblante delineado por la enajenación en sus ratos libres. un joven moreno. exiliado en la mesa más próxima a la ventana como si no quisiera saber nada del resto.Mientras los observaba a todos. Al menos antes de acabar en aquel lugar olvidado de la mano de dios. Su indumentaria y la puntillosa corrección de sus modales me hicieron pensar que no era español. O me unía a ellos. Cuando me giré en dirección a Pelayo para leer en su cara qué pensaba de todo aquello. Descubrí entonces que era uruguayo. como tal. por efecto directo de los ideales democráticos era igual de irrelevante que todos los demás… claro que eso es otra historia. Uno de los periodistas más importantes de su país. me lo encontré etiquetando sobres con entusiasmo. donde. Era un adolescente muy fornido. Tuve que esperar algo así como dos semanas a que pronunciara su primera palabra para comprobarlo. Preferí centrarme en otro de sus compañeros.

De lo que vino a continuación dieron buena fe los callos que me salieron en las manos de tanto manejar material de oficina. apenas lo reconocía. Fueron algo así como cuatro horas de ausencia absoluta de pensamientos y voluntad. cuando regresaba. pues a buen 27 . claudiqué con docilidad. algo relajante. No resistió más de dos minutos y.absoluta. tan sólo ciento dos. sin ánimo revanchista de ningún tipo. sin que ni una sóla de ellas se inclinara nunca más de uno o dos milímetros hacia la izquierda o hacia la derecha. En cierto sentido. conseguía que uno se alejara tanto de su propio yo que. como uno más. yo adherí doscientas trece en el rato que tuvo a bien unirse a nosotros. hubiera alcanzado el nirvana sin problemas. Recuerdo que cuando terminamos me fastidió sobremanera que nuestro mentor se hubiera largado con viento fresco dos horas antes. en el mismo periodo de tiempo. ya que. en la idea de que nuestro ritmo de trabajo le parecía todavía muy lento. el muy tirano incluso se permitió el lujo de sentarse a nuestro lado. parecíamos un taller de manualidades para la tercera edad más que un grupo de trabajo electoral. cogiendo un grueso manojo de sobres con la mano izquierda y unas cuantas hojas de etiquetas con la derecha. redundando. he de decir que aunque sus pegatinas estaban colocadas justo en el centro óptico de cada sobre. y él. de paso. según él. En un momento determinado. pues al igual que el yoga o la meditación. Si no fuera porque el tipo de la corbata salió a mitad de tarde de su cubículo para ordenarnos que pegáramos etiquetas con más garbo. Me sorprendí de lo poco que había tardado en interiorizar las reglas del juego político y. a fin de ilustrarnos como Dios manda en el noble arte del etiquetado de sobres.

Nos disponíamos a unirnos a ellos cuando alguien atravesó el corredor en dirección contraria. Era Pepe. Nazareth llegó rápidamente. Pelayo consiguió salir del trance antes que yo. Resoplaba fatigado y tenía la frente cubierta de sudor.seguro habría estado orgulloso de nuestro rendimiento. Por fortuna. sentí una mezcla de ilusión. no tenía sentido que hubiéramos disfrutado tanto con aquella estúpida tarea. Sobre la mesa había al menos diez mil sobres etiquetados. He tenido un día muy movidito. y dijo: No os relajéis tanto. Siento el retraso. ansiedad. y ganas de fumarme un cigarrillo. chicos habló en cuanto estuvo en disposición de articular palabra. y fue entonces cuando comentó que tal vez lo que nos decían nuestras madres de pequeños con respecto a una supuesta relación entre los cromos que repartían a las puertas del colegio y la droga. Los trabajadores comenzaron a desfilar por el pasillo de linóleo como un cortejo fúnebre bajo los efectos de un consumo compulsivo de Prozac. el protocolo de adhesión de pegatinas. mientras todos nos estirábamos satisfechos a fin de desentumecer los músculos. podría aplicar también sobre los sobres y la propaganda electoral. Tuvo que detenerse apoyando las manos sobre sus propios muslos para recuperar el resuello. con cierta nostalgia. no tenía tabaco a mano. vicio que había abandonado dos meses antes. De otro modo. Sólo de pensar en el trabajo que aún quedaba por hacer. que el próximo día tendréis que rellenarlos. 28 . No quedó ni un mísero sobre sin etiquetar. Y pese al esfuerzo. hasta el punto de que nuestras manos se movían como por inercia reproduciendo en el aire. así que pude contenerme. aún nos sentíamos con ganas de continuar.

Pelayo me miró de una forma muy extraña. ya sabéis. me di cuenta de inmediato de que aquel hombre se encontraba sometido a una tensión excepcional. un tragaldabas irredento. y la rigidez atemorizada de su rostro daban buena cuenta de ello. era tan extraño como ver a José María Aznar compareciendo por la tele sin bigote. En mi calidad de persona familiarizada con el estrés. No te preocupes dije con educación. digamos. Hemos comenzado de todas maneras. el desaliño de su indumentaria. Me alegro respondió Pepe. aunque ya os digo que por lo general no tan preparadas. lo cual. Bueno… titubeó. habitualmente impecable. hablando de Pepe. la verdad es que no debe ser fácil para unas personas con vuestra preparación aceptar un trabajo como éste. Normalmente quienes colaboran con nosotros tienen un perfil académico. Su aspecto ojeroso. Gente del partido o próxima a él. en el fondo. Nadie que no fuera yo habría podido decodificar su mensaje con claridad: le había sorprendido que Pepe 29 . menos completo. Nazareth ha sido muy amable miré a la joven tomando como rehén una sonrisa que se resistió en salir a flote. casi siempre. ¿Cómo no íbamos a encajar? fingí indignarme. tal y como me había recomendado mi madre. Incluso su abdomen parecía haber menguado en prominencia. Sólo trabajamos con personas afines al ideario para evitar problemas. personas de confianza. como vosotros. Es importante la convicción política para estas cosas. tenía miedo de que no encajarais.No hacía falta que nos lo dijera. Todo el mundo ha sido muy amable volví a mentir a modo de colofón en una especie de paroxismo del falso testimonio.

a la inversa. en dos de esos animales 30 . una ley universal que determina. dado nuestro odio generalizado por el género humano. claro). No se trataba de que la ley nos afectara a nosotros de forma directa. ambos sabíamos que aquel no era ni el momento ni el lugar para revelarle a Pepe nuestra naturaleza mercenaria. Pepe se había precipitado en su calibración de nuestras tendencias políticas sugestionado por la pertenencia al Partido Alfa de mis padres. cuando. Con ello. pues ya estábamos tan pasados de vueltas (por culpa de la posmodernidad. con una efectividad de un noventa y nueve por ciento. si algún día lo hiciéramos tendría que pasar algo muy gordo para que apoyáramos al Partido Alfa. Nos ceñimos a asentir de manera tácita con una incómoda sonrisa bamboleándose a duras penas sobre nuestros labios. como quien no quiere la cosa. que los hijos de los revolucionarios sesentayochistas tienden a convertirse en policías antidisturbios. para bien o para mal.acabara de asumir como algo incuestionable que nos sentíamos solidarios con los valores defendidos por el Partido Alfa y que entrábamos dentro de su cupo de votantes. En cualquier caso. pero si es cierto que nuestra “molocracia” estaba más próxima a valores reaccionarios. pero policías antidisturbios al fin y al cabo. en realidad. Nos acabábamos de convertir oficialmente. que el vástago de un guardia civil o militar tiene todas las papeletas para convertirse en un porrero hippieflauta o desarrollar la homosexualidad latente de su padre y. que ya ni nos motivaba contradecir a nuestros padres. que a un credo progresista. certificamos un engaño de consecuencias imprevisibles. ninguno de los dos había votado en la vida y. Al hacerlo. para ser honestos. tal vez con cierta afición a la poesía. había pasado por alto algo tan importante como el denominado “efecto hijo de picoleto”.

feo y provisto de una irrisoria voz de pito. Luego me dio una palmada en la espalda y dijo: Eso sí. ¡Te están esperando en la imprenta desde hace dos puñeteras horas! El interpelado tragó saliva al tiempo que su rostro perdía todo atisbo de color. como si se acabara de quitar un gran peso de encima. el único espectador. Aquí se viene a trabajar. Además. Pepe nos observó a ambos con orgullo. con un moreno artificial que podría rascarse con el canto de un duro. Ha habido mucho lío en el ayuntamiento se disculpó en tono deprecatorio. Asentimos religiosamente. pero estaba sucediendo de verdad. calvo. no os creáis que os voy a tratar mejor que los demás. A trabajar duro. que le lanzó una mirada asesina al bueno de Pepe. Tal vez esperaba que nuestra presencia ejerciera de bálsamo sobre la ira de aquel hombre. éste más bajo y achicado que el anterior. En cambio. era otro tipo encorbatado. Se hizo el silencio. había quedado con estos muchachos… La forma en la que Pepe nos introdujo en la conversación tuvo algo de último recurso. además de Nazareth. Sin embargo. Pepe sonrió con satisfacción y yo pensé en lo orgullosa que estaría mi madre de mí si estuviera viendo aquella escena a través de un agujerito en el espacio-tiempo. La situación recordaba a una comedia de enredo cutre. el tipo se enfadó todavía más al posar sus ojos sobre nosotros con una mueca de desprecio. 31 .políticos de los que tanto despotricábamos. apelando a su prudencia. delante de nuestros ojos alucinados. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? preguntó.

No estaba acostumbrado a lidiar con gente capaz de plantarle cara de aquella manera. Gonzalo y Pelayo. hubiera logrado impresionarnos. Nos quedamos igual que estábamos. Son dos de los nuevos fichajes para la campaña se apresuró a intervenir Pepe. además de con la mirada divertida de Pelayo. Toparse frente a frente con la indiferencia total hizo que su rostro se contrajera en un mohín arisco. ¡Ah!. Nuestros conocimientos acerca de política municipal eran tan limitados que. Él esperó un par de segundos antes de reaccionar. motivo por el cual sentí un escalofrío de terror temiendo que éste fuera a contestarle en un tono semejante. ni aun llamándose Eflorescencio Gregorio de la Quintanilla y Lejarreta. Supuse que tampoco estaba acostumbrado. Gonzalo y… En vista de que Pepe no se acordaba de cómo se llamaba mi amigo. El sulfurado concejal ni siquiera me dio la mano. Pronunció su propio nombre de forma lenta pero desafiante. Tuve que luchar con mi propio estómago. pero es que en las fotos parece usted más… más bajo.¿Y se puede saber quiénes son estos caballeros tan importantes? dijo irónicamente a menos de cinco centímetros del rostro de Pelayo. arrostrando con un aplomo ciertamente irrespetuoso los ojos del encorbatado. ¿eh? dijo. para no desternillarme. disculpe el despiste. 32 . Yo soy Belarmino Rana. y la apostilla tampoco pareció gustarle demasiado a su compañero de partido. sí dije. a quien columbraba con el rabillo del ojo. Pelayo se tomó la libertad de hablar. El concejal de Cultura explicó Pepe.

pero a veces me saca de quicio. ¡Lo que hay que aguantar para tener un trozo de pan que llevarse a la boca! Hablaba como si no estuviéramos presentes. Si no fuera por que me quedo sin trabajo si este impresentable y sus amigos no ganan las elecciones. Algo que en realidad quería decir: “No lo soporto. ¡Será mamón! rezongó Pepe una vez su compañero hubo cerrado la puerta. añadiera con una sonrisa trastabillante: En el fondo es buen tío. Su problema era que tal vez se había pasado de simpático. Si el partido 33 . Resulta que Pepe había entrado en el ayuntamiento gracias a que pertenecía al partido desde casi sus orígenes y había sabido ser lo suficientemente servicial y simpático para obtener a cambio un empleo más o menos estable. el más vulnerable de los presentes. la imprenta está a punto de cerrar. Pepe asintió en actitud reverencial. Mi madre me lo explicó todo mejor cuando llegué a casa. Belarmino Rana y la mayoría de concejales y cargos públicos afiliados al partido se encontraban en una situación semejante. El edil volvió a mirarnos desdeñosamente y luego entró en la misteriosa habitación sellada.Será mejor que vayas moviendo el culo dijo volviéndose hacia Pepe. y por eso ahora todo el mundo le trataba como un perro cojo y con pulgas. El abuso que sufría era de tal gravedad que estaba obligado a trabajar casi veinte horas al día. De ahí que al darse cuenta de que no nos habíamos volatilizado todavía. Por supuesto. único modo que tenía de compaginar sus tareas como protector de la ciudadanía con la responsabilidad de gestionar la logística de la campaña electoral. le metía cuatro zurriagazos que lo iba a dejar mirando a Cuenca”.

sólo que ellos estaban por encima de Pepe. además de a sus trajes y corbatas. me resultó francamente curioso descubrir aquella misma noche. Y mientras tanto. a cada una de sus miradas. a mí me 34 . Eso sí. Y aplicaban la máxima a cada uno de sus gestos. Por ello. así que Pepe y otros como él les hacían todo el trabajo sucio mientras que ellos se limitaban a supervisar. y habían medrado de manera también adecuada. pensaba que se encontraban por encima del bien y del mal. habían descubierto que lo de oprimir tampoco estaba tan mal. conocían a la gente adecuada. dar la impresión de tener mil cosas importantes en la cabeza. Muchos. investigando desde mi ordenador sobre los distintos cargos del partido. Estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado. El efecto del conjunto no podía ser más rotundo: todo el mundo (o casi todo el mundo). y aunque los fundamentos morales del partido al que representaban estipulaban claramente que había que plantar cara a los empresarios opresores mediante la revolución como único medio de progreso ético-social. Sólo eso. dotados de una erudición política y de un carisma natural que ningún paria de esos a los que defendían con ardor en los mítines podría nunca alcanzar. con el ceño convenientemente fruncido para. de esta forma. ni siquiera conocían otro idioma al margen del propio. adiós a sus lucrativos y pomposos cargos. que casi ninguno de ellos tuviera estudios superiores o una experiencia previa considerable en sus respectivos ámbitos de acción política. ni aun sometiéndose a un estricto programa de forja de líderes de masas patrocinado por el mismísimo Silvio Berlusconi.fracasaba en las elecciones. y a cada uno de sus movimientos. Habían aprendido de carrerilla eso de que en política todo es cuestión de imagen.

después de tantos y tantos lustros de ignorancia. Por primera vez. había creído hasta entonces que la democracia. la constancia y el sacrificio. sustentado tradicionalmente sobre el trabajo duro. Yo. que me habían engañado. Líderes ávidos de poder pero en el fondo poseedores de una inteligencia y una formación por encima de la media. que no hacía falta nada más que una jeta descomedida para dirigir los destinos de todo un país. sentí la incómoda sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante al menos diez años de mi vida. que las cosas no eran como parecían a primera vista. que a pesar de mis conatos de rebeldía siempre había sido un inocentón. No era necesario aprobar la selectividad.pedían cuatro idiomas para trabajar de teleoperador o experiencia previa para vender chopped en la plaza de abastos. licenciarse. la guiaban personas rancias pero sobradamente preparadas. Ahora comprendía. Sólo era necesario afiliarse a un partido. 35 . donde ese mismo sueño podía alcanzarse perfectamente sin dar un palo al agua desporrondingado en un sofá. aún con todos sus defectos. cursar másteres o hacer prácticas en empresas. como un Bruce Willis con cara de pánfilo al final de una versión de saldo de El Sexto Sentido. Aquella era la grandeza de nuestra democracia. sonreír y esperar a la concesión de una concejalía. que el sueño americano. No era necesario tener el graduado escolar. ¿Por qué nadie nos había hablado de eso en la escuela? Mi mundo se venía abajo. tenía su reverso tenebroso en su adaptación celtibérica. comenzaba a comprenderlo. Y al fin. ponerse una corbata alrededor del cuello.

junto a mi nombre y a mi número de DNI. Nazareth me esperaba dentro con cara de muy pocos amigos. Llegué al local del partido veinte minutos más tarde de lo debido. era mi hora de llegada. por lo visto. Sostenía una libreta arrugada entre sus manos y. aunque la campaña electoral no comenzaba oficialmente hasta el nueve de mayo. como en el colegio. Comentó que no había nadie allí debido a que Pepe se había llevado a todos los colaboradores a la imprenta. fastidiándome así mi tradicional cita con el programa de María Teresa Campos. Se trataba de una especie de parte de asistencia. Luego me la tendió para que firmara. había tanto trabajo que hacer que convenía ponerse manos a la obra cuanto antes. Según me explicó por teléfono. Es decir. donde. Nazareth me llamó a eso de las nueve de la mañana para avisarme de que requería mis servicios. al verme llegar.14 DE ABRIL ORGULLO E INSENSIBILIDAD Mi segundo día de trabajo para el Partido Alfa no comenzó demasiado bien. Lo que había anotado. anotó algo en ella. había mucho trabajo. 36 . sino tres euros pelados. que no cobraría por aquella hora tres con cincuenta euros. y me apremió a abandonar el local y unirme a ellos. Le agradecí la información y acto seguido me dirigí hacia la sala de trabajo. mi retraso tendría una repercusión proporcional sobre mi salario. Ella me detuvo. Tal y como me explicó en tono mordaz.

esbozó una sonrisa irónica. pero ya en el segundo. Estaba tan enfrascado en la confrontación que tan sólo me dirigió una mirada esquiva acompañada de un gesto del tipo “ponte a trabajar y no me marees” antes de golpear el mostrador con virulencia. y algunas de mis vértebras. tras dejar que el enajenado de la mirada torva. 37 . al tipo enajenado de la mirada torva. Pesaban muchísimo. Así que incliné la cabeza avergonzado. pasaran de largo. Concretamente. Pensé en Darwin. Él llevaba tres cajas en su regazo y ni siquiera pestañeaba. Lo hicimos en unos siete u ocho viajes. con el rostro húmedo y enrojecido por el esfuerzo. sus compañeros y el propio Pepe. El tipo enajenado. todos los músculos de mis brazos se habían desgarrado. y me dispuse a transportarlas hasta el exterior. Dentro del negocio. Tuve que dejar una para no destrozarme la espalda. Tuve que sentarme para recuperar fuerzas. en que si su teoría evolutiva estaba en lo cierto. Una vez hubimos amontonado toda la carga. mi existencia tendría incluso menos sentido del que yo le presumía. Lo hice de forma clandestina. amenazaban con descoyuntarse. cogí un par de cajas. pues la verdad es que no estaba demasiado acostumbrado a los esfuerzos físicos. juguetonas ellas. y a todos los demás sacando cajas enormes de su interior y apilándolas unas sobre otras en la acera. Menos mal que Pelayo. Pude ver a Pelayo. Pepe discutía a voz en grito con el encargado. que la transportáramos hasta el local electoral. Era mejor salir de allí echando virutas. al verme rebufar como un viejo achacoso. Pepe salió de la imprenta y nos indicó. en términos retributivos). forzando amabilidad. me acompañaba en el ocaso de nuestra especie: los inadaptados de sofá.La imprenta estaba situada a tan sólo diez minutos (veinticinco céntimos de euro menos.

Me puse en pie. todo es cuestión de voluntad. oscuros y rasgados. ¿Qué demonios haces aquí sentado? preguntó iracundo Belarmino Rana. Te lo digo yo. me senté en el bordillo de la acera. Se rascó la barbilla. ¿No me diga que también ha sido concejal de Superación Personal? ironicé en un flirteo gratuito con el desastre. ya me siento mucho mejor… ¿Lo ves? sonrió él dándome una palmadita en el costado. Soy asmático mentí. no sin antes cubrirme las espaldas con un guiño de mi ojo izquierdo que buscaba deliberadamente minimizar su susceptibilidad ante el sarcasmo. que no en vano he sido concejal de la materia. Belarmino tardó de nuevo en reaccionar. como un panoli de tres al 38 . cuidándome de darle la espalda. necesitaba un respiro. Entonces escuché a mis espaldas una voz de pito que me resultaba muy familiar. Tanto podía ser un mindundi respondón con delirios de grandeza. En esta vida.Deposité las cajas en el suelo. Sus ojos pequeños. sin esfuerzo no hay gloria. Aunque estaba claro que no era santo de su devoción. No tenía muy claro si creérselo o no. y recogí la carga. y respiré hondo. como de demonio miope. saltaban sobre sus cuencas llamando mi atención. La verdad es que tiene razón repuse entre resoplidos y sudores. había sabido mantener la ambigüedad suficiente como para no zambullirme de cabeza en su lista de enemigos. Finalmente sonrío de forma inquietante y dijo: El deporte es bueno para el asma.

firma estandarizada y apelación a la lectura del programa adjunto incluida). sólo que no había osos pandas bailando con los niños y la figura del redentor había sido sustituida por un retrato idílico del candidato. prefería lo de etiquetar. pasaba por abrir los sobres. Mientras fuera capaz de mantener la incertidumbre. aplanarlo con los dedos para evitar incómodas arrugas o protuberancias. debidamente plegados. Era una tarea 39 . de momento todavía no lograba hacerse una idea de lo que había en el interior de mi cráneo desgreñado. La estética era muy similar a la de los cuadernillos ilustrativos de las utopías de los Testigos de Jehová. Todo en un entorno de trabajo casi monacal. y la segunda. introduciendo propaganda electoral en los sobres que habíamos preparado para tal menester dos días antes. La propaganda en cuestión. (fotografía de estudio. Y por el modo en que me observaba. quien lo controlaba todo desde el encabezamiento con la misma expresión devota que un cocainómano a sus rayas. retirar la tira adhesiva de la solapa. cerrar el envoltorio. constaba de dos secciones. Personalmente. Una era una carta pródiga en faltas de ortografía escrita por el propio alcalde a mayor gloria de su labor como presidente de la Corporación Municipal a lo largo de los últimos años. estaría a salvo de un posible despido. en esencia. donde hasta el sonido del stand by de nuestros cerebros resultaba atronador. rellenar su interior con ambos documentos. un tríptico desplegable de vivos colores salpicado de promesas para un futuro mejor. El resto del día lo pasé en el interior del local.cuarto que no sabía lo que decía. y luego acumularlos en unas cajas dispuestas ad hoc. que ellos preferían denominar “información de carácter político”. Nuestro cometido. en plan vaca viendo pasar el tren.

Siempre había alguna tira adhesiva que se rompía en el momento más inoportuno. seguida de diez números cardinales que presidían la nada más absoluta y luego los introduje en sendos sobres en sustitución del tríptico. Ya todo parecía perdido para nuestras respectivas dignidades cuando tuve una idea: busqué un par de folios en blanco. tanto Pelayo como yo mismo íbamos entrando en el juego. a nada que uno fuera exigente con su propio trabajo. hasta la llegada de la noche. sobre va. un proceso tan largo y complicado como el que acabo de describir. Tan sólo cuando este tipo de percances ocurrían. y. Y no fuimos los únicos en hacerlo. pues el cuarentón macilento. un tríptico que se resistía a plegarse. facilitaba que uno lograra abstraerse para disfrutar sin complejos de las mieles de alienación. podía terminar desquiciándose. El clima competitivo en aquella mesa. los trabajadores dejaban lo que tenían entre manos por un par de segundos para regañar con la mirada al compañero perjudicado. Y lo peor era que. y la chica de las cejas frondosas tuvieron serios problemas para mantener la compostura. un sobre que te cortaba los dedos al abrirlo. o una carta con tendencia a mancharse de grasilla humana. Con todo. En cambio. ese desprestigiado placer. aquello se quedó en una mera “pausa que refresca” tras la cual todo el mundo volvió a sus labores. excedía a toda ponderación pese a lo absurdo de las circunstancias. requería una mayor concentración. escribí en ellos la palabra “programa”. a lo tonto a lo tonto. sobre viene. por ello mismo.mucho menos compleja y. Si el resto de la campaña iba a ser tan animada como los primeros dos días más nos valía buscar una forma de introducirnos nosotros mismos 40 . Fue la primera vez que Pelayo y yo nos reímos desde que nos habíamos sentado a trabajar.

Y eso hicimos. nuestro sueldo de tres euros con cincuenta la hora. aunque por el momento. El tiempo. con un matasellos en el trasero. ni siquiera nos daría para llegar a donde empieza lo verde en los Pirineos. en mi caso reducido a tres euros pelados debido a una inoportuna falta de puntualidad. y decirle a alguien que nos enviara a Rovaniemi por correo postal certificado. vil escolopendra escurridiza. No nos quedaba más remedio que esperar. 41 . tenía la última palabra. mucho nos temíamos.en un par de aquellos sobres.

que si no controlaban mi tendencia crónica a llamar la atención 42 . ya no éramos jóvenes dado que nos habían cambiado el carné joven por el carné más. con sus correspondientes esterillas. lo único que Pelayo y yo hicimos fue preparar meticulosamente nuestro viaje en tren a Laponia. realizamos las reservas para algún que otro albergue de juventud (aunque teóricamente. Desde que un cura del colegio les había dicho a mis padres en tono profético. devoramos todas las guías de viaje habidas y por haber. organizamos el itinerario por etapas. cuando yo apenas tenía seis años de edad. y aprendimos a presentarnos ante terceros. Pelayo llegó a insinuar que tal vez hubieran descubierto mi pequeña travesura con los programas y eso hizo que me sintiera enormemente culpable durante semanas. pedir la hora y decir “te quiero” tanto en finés como en lapón. en favor de un diseño sobrio y anodino al que sólo le faltaban los agujeros de las polillas para completar la indirecta). y nuestras cartillas de ahorro “cuenta joven” habían perdido el adjetivo calificativo. la congoja medraba en intensidad. Sólo había una cosa que nos inquietaba: la posibilidad de que el Partido Alfa no estuviera contento con nuestros servicios y hubiera decidido prescindir de ellos sin avisar. En todo ese periodo de tiempo.29 DE ABRIL DEMOCRACIA A DOMICILIO Tardaron más de diez día en volvernos a llamar. e incluso su cubierta multicolor. Consultamos el precio de los billetes por Internet. El objetivo era tenerlo todo atado y bien atado para el día de la fuga. A medida que los días pasaban en el más perturbador de los silencios telefónicos. nos compramos un par de paveras mochilas.

solía reírme de estas apreciaciones tan tópicas y poco elaboradas. La culpa la tenían mis cinco dioptrías en cada ojo. sobre todo. nunca había tenido el placer de 43 . nunca me habían levantado de mañana por la fuerza para arrastrarme por el barro o hacer abdominales. estaba hecho un infantil de mucho cuidado. nunca había disparado un cetme vestido de marinerito en una fragata herrumbrosa bajo el sol del Mediterráneo. Quería con ello aspirar a una cierta redención capaz de hacerme sentir mejor con esa estúpida personalidad que el azar. Durante mi adolescencia. pondría todo mi afán en reprimir tales conductas. Nunca me habían pegado una paliza con toallas mojadas por la noche. y según mi padre se encargaba de recordarme cada vez que detectaba en mi comportamiento alguna laguna de virilidad. puesto que ellas habían sido las responsables de que me declararan incapacitado para el servicio militar. y. sufría cada vez que mi búsqueda irredenta del afecto de los demás causaba justo el efecto contrario. pero a medida que me iba haciendo mayor y el complejo de Peter Pan seguía negándose a remitir. me sentía todavía peor porque al hacer acto de contrición cobraba conciencia de que. nunca me había emborrachado en una cantina como prolegómeno para ensalzar la amistad con un grupo de quintos venidos de todos los rincones del país. por mucho que los organismos oficiales se empecinaran en envejecerme prematuramente. Prometí que si el Partido Alfa volvía a llamarme. la genética y los capones de los propios curas habían generado con el transcurso de los años. la mili era algo indispensable para que un niñato pusilánime pudiera dar el salto cualitativo a hombre de pelo en pecho hecho y derecho. y sin embargo.iba a tener graves problemas en el futuro. hube de darle la razón.

tanto Pelayo como yo. Desde los albores del mundo. convirtiéndonos en unos seres débiles e incapaces de valerse por sí mismos. nos teníamos que consolar con meras elucubraciones de carácter mitificador sobre lo que hubiera podido ocurrir si un exceso de consumo televisivo a lo largo de nuestra infancia no nos hubiera privado del acceso a los cuarteles. sí. Y. claro que eso no valía de nada en un mundo donde primaban los exabruptos de borracho sobre los argumentos retóricos elaborados. el desparpajo con el que interactuaban con las mujeres. esos peliculeros lugares donde se entraba hecho un marmolillo y se salía hecho un hombre. 44 . pero habíamos tenido la desgracia de recibir una educación que había amanerado nuestro ardor belicoso. eso era más o menos lo que habían hecho generaciones enteras de jovenzuelos deseosos de emprender un viaje iniciático sin retorno al reino de la madurez mal entendida. sin embargo. y la sonrisa sempiterna de sus rostros ajenos a la relación de proporcionalidad existente entre la inteligencia y la felicidad. Supuestamente inteligentes.acudir a una casa de putas portuaria para practicar un “placa-placa ploc-ploc” que era como Pelayo denominaba a los tríos sexuales compuestos de dos chicos y una chica donde los genitales de los primeros rebotaban los unos contra los otros durante el proceso de doble penetración. Queríamos ser guerreros agrestes. Siempre que nos topábamos por los bares con alguien que sí había hecho la mili. Eso nos consumía por dentro. como ellos. envidiábamos la seguridad con la que expresaban sus despropósitos. con una cuarentona despendolada entrada en carnes.

armado con pico y pala. El sueño acostumbraba a concluir entre gritos de terror con un viaje a un claro del monte. nos comunicó que la tarea del día consistiría en repartir sobres de propaganda por todo el municipio. Dejé de inmediato lo que tenía entre manos (si les digo que estaban emitiendo el programa de María Teresa Campos. Me sentía enormemente culpable. Sólo si la voz al otro lado del hilo me hubiera dicho que Ben Affleck había decidido abandonar la interpretación. que había cometido innumerables crímenes en el pasado. hasta el punto que empecé a soñar que encontraba dientes ensangrentados de difuntos en los cajones de mi habitación. Nazareth tomó nota de nuestra hora de llegada y. dentro de la propia ensoñación. ya se pueden imaginar de qué se trataba). que todavía seguíamos siendo útiles para la democracia. mientras Pepe soportaba con estoicismo un nuevo rapapolvo de Belarmino Rana y del otro tipo encorbatado.Necesitábamos que el teléfono volviera a sonar. me habría alegrado más que de oír. Y lo necesitábamos con urgencia. Fue todo un alivio para mi subconsciente que Nazareth. y me dirigí en compañía de Pelayo hacia la sede del Partido Alfa. La sensación de haber estropeado nuestro viaje a Laponia con mis bromas pueriles ya no me dejaba dormir. 45 . en boca de aquella jovenzuela con acné. no se hubiera olvidado de nosotros. pese a todo. Sobre todo yo. momento en el que solía recordar. que certificaba mis peores temores tras dar un par de paladas y encontrarme con los rostros putrefactos de varias chiquillas vestidas con el traje regional lapón.

Un desliz significa un voto menos. no os supondrá mucho esfuerzo. Todas. si veo folletos por los suelos o dentro de alguna papelera. Antes de las diez de la noche todas las áreas tenían que estar cubiertas si queríamos beneficiarnos de un incremento de cincuenta céntimos por hora en nuestro salario.Pepe nos dio más detalles una vez hubo terminado de ejercer de esparrin dialéctico para sus superiores. se volvió hacia Pelayo y hacia mí. Quiero que todas las cartas lleguen a sus destinatarios. que apareció en cuanto Pepe concluyó su explicación. con el ceño fruncido y las venas de las sienes remarcadas. frente a un mapa donde aparecían delimitados con diferentes colores todos los distritos de la ciudad. rodarán cabezas. como avergonzado. 46 . tenéis que subir piso por piso e introducirlas una por una por debajo de la puerta sonrió malévolamente antes de girarse en dirección a su despacho. pero no la encontré. El sistema de trabajo podía resumirse de la siguiente manera: a cada pareja de colaboradores se les encomendaba una zona y dos carritos de la compra destartalados rebosantes de “información de carácter político”. porque estaré vigilándoos mientras decía esto. Belarmino Rana. mientras uno de ellos se encargaba de repartir por el lado izquierdo de cada calle. Asentimos con religiosidad. y apostilló: Más os vale no pasaros de listillos. así que no me vale con que depositéis las cartas en los buzones. nos miró a todos a los ojos. Sois jóvenes. De otro modo. seguiríamos cobrando lo mismo que de costumbre. el otro hacía lo propio por el flanco derecho. Traté de encontrar su mirada. Pepe estaba cabizbajo.

nos miraban suspicaces tratando de dilucidar qué demonios transportábamos en esos chirriantes vehículos y. Por el camino. todos con cara de haber hecho novillos. un conglomerado elefantiásico de edificios de hormigón que alguien. nos encontramos con varios conocidos. Hasta los pocos niños que había por la calle. La calle en cuestión pertenecía al polígono de viviendas de protección oficial por excelencia de la ciudad. Sus baches. además de nuestro pésimo estado de forma. que sabían quienes éramos pero preferían no saludarnos precisamente porque sabían quienes éramos. preguntándose en silencio qué hacían un par vagos declarados como nosotros con dos carritos de la compra a punto de reventar a la una del mediodía.Vamos musitó desganado sin levantar la cabeza. En ello influyó lo suyo. empleamos casi hora y media. Aquellos más remotos. coged los carros y a trabajar… A Pelayo y a mí nos tocó en suerte uno de los distritos de menor tamaño. se parecían a El Bola. La primera calle del distrito que apareció ante nuestros ojos era una de las más deterioradas de toda la ciudad. llegando a la conclusión de que nada bueno. el hecho de que los carritos de la compra estuvieran cargados hasta los topes y de que nadie hubiera engrasado sus ruedas en cuatro años. tal vez después de haber 47 . Únicamente en desplazarnos hasta él. y casi con total seguridad. se limitaban a observarnos con sorpresa. y pintadas. desconchones. sólo que también era el que se encontraba a mayor distancia del local electoral. parecían haber sido diseñados a propósito para rodar allí alguna película de realismo social descafeinado a lo Fernando León de Aranoa o Achero Mañas. el que contaba con la orografía más dificultosa. y aquellos que sí osaban saludarnos. casi siempre.

No me prestó la más mínima atención.digerido mal la película de Clint Eastwood Infierno de Cobardes. A continuación. Correo electoral respondí. El viejo se 48 . con lo que no pude entrar en el portal. Yo aproveché la oportunidad para introducir el pie entre el umbral y la puerta antes de que ésta se cerrara. si bien el vecindario no inspiraría precisamente a un realizador de anuncios de desodorantes. en tanto que sus compañeras sentimentales tenían fama de licenciosas. entré en el portal. la verdad se encontraba en el término medio. ordinarias y brutas. Pelayo escogió el lado derecho. Tomé aire antes de desplazarme hasta el primer portal y llamé al telefonillo. El resto de los vecinos se comportaron de igual manera. Sólo abrió la puerta y accedió al interior del edificio arrastrando los zapatos. ruda. Todo dependiendo del grado de corrección política del comentarista. imaginándome que la palabra propaganda no iba a gustarle demasiado a mi interlocutor. Comenzaba a desesperarme cuando un viejecillo entrañable se acercó lentamente hasta el lugar con un juego de llaves en la mano. Como de costumbre. ¿Qué? preguntó. todavía estaba lejos de ser un suburbio marginal de Río de Janeiro. Y es que los jóvenes de la zona tenían fama de pandilleros hiperviolentos. cuando no de un lugar poco seguro. Yo el izquierdo. un hervidero de delincuencia o un gueto de maleantes. El resto de los habitantes de la ciudad solían decir que se trataba de un barrio de gente humilde. El hombre colgó de inmediato. y. había decidido pintar de rojo chillón. Una voz cazallera surgió de entre la estática con agresividad.

Pero. No es propaganda. se suponía que yo también era parte del partido. me sentí tentado a condescender y soltarle esa frase que junto a “lo importante es tener salud” más gusta a los ancianos: “son todos unos hijos de puta”. Los argumentos de aquel hombre me parecían de lo más razonables. Al fin y al cabo. ¡Largo de aquí! exclamó. pero entonces recordé que Belarmino Rana había dicho que nos estaría vigilando y me mordí la lengua. ¡El trabajo lo teníais que haber hecho antes! ¡Que sólo venís aquí cada cuatro años para prometer el oro y el moro y luego nada! ¡Mira cómo está el barrio! ¡Parece Belchite! No supe qué responder. Tan pronto como vio el logotipo del Partido Alfa. su cara se contrajo en un acceso de rabia y sus manos rompieron la información en ocho trozos. Por un instante. ¿Para las elecciones? preguntó.volvió. Extraje uno de los sobres del carrito y se lo di. 49 . tengo que hacer mi trabajo… El viejo extrajo su bastón y lo agitó en lo alto. Es información política traté de calmarlo con una sonrisa. Efectivamente asentí. señalando con su dedo tembloroso un cartel que presidía la puerta y reafirmaba sus palabras. A ver… tendió la mano en mi dirección. En su rostro arrugado ya no había nada que pudiera calificarse de entrañable. amenazando con arrearme un castañazo. ¡Aquí no queremos propaganda! dijo. señor.

Pensé en Hitler. podría hacerme con el poder en España fácilmente. Este es un barrio humilde. podría hacerlo. y usted. y escruté su rostro mostrándole la mejor de mis sonrisas. que ya tiene sus años. dame otro sobre de esos. sino que acababa de ganar un voto para la causa que iba a financiar mi viaje a Escandinavia. Di gracias a los debates televisivos por haberme enseñado a mezclar demagogia. pues a partir de ahí el resuello comenzó a faltarme. Era mucho más difícil vender productos de Avon o la salvación eterna de los mormones. El triunfo me dio ánimos. Cualquiera que con un poco de labia se dedicara durante cuatro años a recorrer todas las viviendas del país diciendo patochadas. No sólo me encontraba en el interior del edificio. y por consiguiente su erudición. Había conseguido mi objetivo. y en cómo se había hecho con el poder en Alemania a pesar de su apariencia ridícula y de tener un solo testículo. También pensé en que si yo no fuera tan vago. Sólo era una cuestión de paciencia. Al menos. anda. Ni pestañeó. hasta el cuarto piso. donde los ascensores brillaban 50 . y mi visión se empañó ligeramente. Belarmino Rana confiaba demasiado en el género humano si pretendía que recorriera todo aquel distrito. adulación y palabras rimbombantes como recurso infalible para la conquista de voluntades ajenas. las piernas comenzaron a flaquear.¿Y cree que si ganan los otros las cosas estarán mejor? inquirí empingorotado. También es cierto dijo al cabo de un rato. sabrá mejor que nadie lo que opinan esos desalmados de las clases más desfavorecidas. así que subí las escaleras con orgullo casi marcial.

que emulaba la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo. además de unos riñones de acero.por su ausencia. para llevar adelante una empresa como aquella. algo que fuera capaz de generar un fogonazo de empatía mediante el cual despertar su clemencia. Reparto correo electoral tragué saliva. Se necesitarían más de quince días. Un graciosillo respondió el tarugo. payaso? preguntó. deslizando meticulosamente sobres de propaganda por debajo de la puerta de cada vivienda. Pues ya puedes ir recogiéndolo. ¿Qué coño te crees que estas haciendo. por llamarlo de alguna forma. Un veinteañero musculoso. Necesitaba que viera en mí algo que le recordara a su propia personalidad. ¿Quién es? preguntó una voz femenina desde el interior. los ojos anegados por una mueca de asco. me encargo yo… La única salida estaba en mostrar cierta seguridad en mí mismo. porque en esta casa pasamos de la política se me acercó dando botecitos sobre el suelo con el pecho proyectado hacia el exterior. y ya tenía su pecho enquistado entre mi barbilla y mi tórax. no te preocupes. pero sin excederme o llegar a resultar desafiante. sólo vivimos mi novia y yo. además. proyectó su sombra ominosa sobre mi cuerpecillo acuclillado. con lo cual creo que te has pasado con los sobrecitos. 51 . por pequeño que fuera. No lo dudé ni un segundo a la hora de introducir veinte sobres en un piso que daba la impresión de estar desocupado. pero tuve tan mala suerte que la puerta se abrió antes de que pudiera terminar mi cometido. con tatuajes en sus brazos y un peinado.

Tuve mala conciencia por ello durante unos segundos. La nariz me ardía a pesar de que la sangre que manaba de ella refrescaba todo mi rostro. y salí del edificio. en un contenedor de vidrio (no levantar sospechas era imperativo). Luego hice lo propio en el tronco de un árbol hueco. vi cómo cerraba la puerta del piso con un sonoro portazo. Tardé un par de segundos en reincorporarme y huir escaleras abajo entre tambaleos. suaves y apolíneos ¡Esto son manos de trabajador! alzó el puño izquierdo y me golpeó en plena cara con él ¡Puto gilipollas! Mientras caía.¡Hey. quienes se creían que repartía algo realmente interesante y ponían una cara de decepción supina cuando se topaban con los folletos propagandísticos. tío! me decidí por mostrarle el pecho siguiendo su estilo antes de rebotar contra él como una pelota de tenis contra un frontón. Recogí mi carrito. y en la zanja de una obra que un grupo de trabajadores se disponían a rellenar de cemento. Esto no son manos de trabajador dijo toquetando mis dedos finos. me autoconvencí 52 . y no precisamente con admiración. que yo sólo trato de ganarme la vida. Incluso aproveché que era la hora de salida de los colegios para hacer desaparecer unos cuantos sobres entre las manos ávidas de los niños. Soy un trabajador. Me aseguré de que nadie me estaba siguiendo. En ese momento. como tú… Me observó de arriba abajo. puse a Dios por testigo de que nunca más volvería a obedecer las instrucciones de Belarmino Rana en lo referente al reparto de programas electorales a domicilio. utilicé uno de los sobres de propaganda a modo de torniquete nasal. y comencé a arrojar una caja entera de sobres al interior de un sumidero. A su término.

un majadero le había arrojado el carrito por el hueco de las escaleras). Los he metido todos en esa papelera señalo una columna de humo que procedía de una masa borboteante de plástico verde adosado a una farola. Pelayo estaba aguardándome al final de la calle. ¿Te acuerdas de Nicanor? Nicanor era un vecino con síndrome de Down al que una vez habíamos fichado como extra de una obra de teatro para hacer de policía nacional porque se nos habían acabado los amigos. Su método para hacer desaparecer los sobres. Control a través del miedo… Aun así no deberíamos arriesgarnos. en cambio. ¿A qué viene eso ahora? Viene a que Rana y sus compinches tal vez no sean Nicanor. todavía preocupado por las amenazas de supervisión omnisciente de Belarmino Rana. si se enteran la llevamos clara.de que había hecho una gran labor de captación de nuevas generaciones de votantes y recuperé la indecencia. se perdió en el papel y la emprendió a porrazos con el resto del reparto. pero a efectos prácticos se comportan de la misma manera que él ante la conciencia 53 . había decidido aligerar trabajo por la vía rápida. había sido bastante más radical. a nadie le importará… Estás como una regadera dije. En cuanto le calamos la gorra de rigor. Era la única que seguía entera. ¿Y por qué tendrían que enterarse? ¿No te habrás creído esa patraña de que nos estarían vigilando? Eso es lo mismo que cuando nuestros padres nos decían de pequeños que si no parábamos de darles la barrila nos venderían a un gitano. Él también había tenido malas experiencias en su primer edificio (concretamente. y al igual que yo.

Si lo hiciéramos. quedaríamos en evidencia. preguntándonos con horror si Rana iba en ese coche. Pero tampoco nos podían ver pululando por la ciudad con los 54 . lo sabes perfectamente. Era triste. Tardamos unas dos horas en completarla. nos sobraban. Ese ya está cansado de abusar rezongó Pelayo con descreimiento. Tú fuiste camarero. aunque dudábamos de que se dedicara a perder la mañana revisando los portales de la ciudad. Ambos notamos una mirada sojuzgadora flotando en el ambiente. Además.de la propia autoridad. Nos quedamos paralizados el uno frente al otro. Poder y abuso son las dos caras de la misma moneda. pues. Redujo la velocidad mientras pasaba a nuestro lado. Un mercedes negro con los cristales ahumados emergió tras un cambio de rasante. siempre había una pequeña posibilidad de que estuviera tan desquiciado como parecía. y eso que en lugar de subir piso por piso nos limitábamos a dejar un fajo de correspondencia en cada portal para que los residentes se abastecieran a su gusto. Sólo en uno de cada diez edificios hacíamos lo que Rana nos había dicho. en cambio. A eso de las tres de la tarde nos quedamos sin sobres para repartir. Pepe le pone mucho más que nosotros. le dábamos algo de emoción a un asunto que no la tenía por ninguna parte. No podíamos arriesgarnos más. pero empezábamos a tenerle miedo. Calles. Así que en la siguiente calle decidimos trabajar un poco para disimular. y a continuación desaparecimos a toda velocidad con los carritos a rastras. Era demasiado temprano para regresar al local electoral a cargar de nuevo los carros. más que nada. porque al sentirnos perseguidos y observados.

más de seis cervezas. no hacíamos otra cosa en nuestros ratos de esparcimiento más que beber como locos. ya que desde que habíamos dejado de jugar con el castillo de Playmobil. La única pega que se le podía poner a esta situación era que restaba intensidad a nuestro tiempo de ocio. había organizado una 55 . Si no hubiera sido porque la caminata hasta el local electoral tonificó nuestra mente y nuestro espíritu a tiempo. Entonces nos tomamos un té bien calentito para despejarnos y un paquete de chicles de clorofila para disimular el aliento a alcohol. por mucho que ya viniéramos tocados del trabajo. se nos notaba ligeramente que estábamos contentillos tanto en el brillo de los ojos como en la manera de trastabillar con el carrito a remolque. que nos tenía un poco de ojeriza. Para ellos. tomando cañitas y viendo la tele hasta la llegada del crepúsculo. Y aquel día no iba a ser la excepción. que eran los reyes de la selva. en total. era una tarea harto complicada que los gerifaltes del partido posaran sus ojos sobre nosotros por más de dos segundos. Y siempre y cuando las cosas continuarán así. si bien estábamos habituados a ingerir cantidades bastante más elevadas los viernes por las noches. O tal vez no. porque la verdad es que. nosotros no éramos más que un grupúsculo montaraz de porteadores simiescos. con la excepción de Belarmino Rana. de modo que entramos en una tasca escondida entre las columnas de un garaje ruinoso y allí nos quedamos. y. nos habrían pillado. jugando a la brisca. Fue Hernán quien me llamó por teléfono para anunciarme la buena nueva: el ayuntamiento. a fin de dárselas de enrollado. Nos habíamos tomado. existirían grandes posibilidades de que pudiéramos continuar consumiendo alcohol en horas de trabajo.carros vacíos.

Y sin embargo. por lo visto. había dejado de parecernos divertido. sino también. de acuerdo con las estadísticas del propio Ministerio de Educación. denigre ahora a quienes poseían unas aficiones similares a las mías. no podíamos desaprovecharlo. a nadie le parecía un fenómeno tan grave como lo del cambio climático. El lugar estaba a rebosar de jóvenes arrebolados indisolublemente unidos a sus botellas y/o a su conquista de turno. en el principal pabellón polideportivo de la ciudad. de que ninguna persona en el futuro llegara a aprehender conceptualmente una noción tan compleja como la de “cambio climático”. claro. no sólo por nuestra apariencia más sobria y elegante. por nuestro modoso comportamiento. a pesar de que los ecologistas concienciados deberían ser los primeros en tomar nota de la situación ante la posibilidad. por ejemplo. La excusa. Puede resultar paradójico que alguien como yo. que pocas líneas antes declaraba pasar buena parte de su tiempo libre entre botellines de cerveza. La media de edad era de unos diecinueve años. sobre todo si a uno se le daba por pensar que el futuro de nuestra especie estaba sobre los hombros de aquella masa enardecida de jóvenes descerebrados. En cualquier caso. con Djs. Era un paisaje realmente apocalíptico. más que predecible. y dadas las pavisosas circunstancias de nuestras vidas. conciertos. competir para ver quien vomitaba más. con lo cual desentonábamos un poco. e incluso gogós. era buscar una alternativa al consumo masivo de alcohol más higiénica que el botellón. entendiendo la higiene sólo de cuerpo para fuera. bebidas. teníamos un plan para pasar la noche.macrofiesta para estudiantes. pero es 56 . Hacía ya bastante tiempo que lo de cimbrearnos desnudos en público. y bailar el trenecito.

me apoyé sobre el capó de un coche. lubrificar mis relaciones sociales. fue suficiente. Con cuatro cervezas. como bailar salsa. Con el alcohol sólo buscaba dormir. y comencé a reanimarme mientras Hernán y Pelayo aguardaban pacientemente a que el cerebro se me oxigenara de nuevo. yo la utilizaba para reafirmarme en mi creencia de que hoy en día las sociedades ya no son capaces de ofrecer ninguna diversión. Tal vez evadirme. pero no del todo. por poner un ejemplo. respiré hondo. para narcotizarme y olvidar. y los movimientos erótico-festivos de una gogó a la que el deseo ajeno parecía electrizar. me daría el aire de paso. Ya fuera. La música atronadora.que su caso y mi caso no eran ni mucho menos análogos. El olor a bilis mezclada con alcohol era insoportable. No estábamos solos en el parking. Propuso que nos fuéramos a otro lugar. pues estaba visto que nos habíamos equivocado de sitio. ya que mientras ellos utilizaban la bebida como medio de alcanzar una diversión esquiva en estado sobrio. hicieron que comenzara a sentirme como una fina voluta de chocolate semihundida en un lecho gigantesco de merengue. algunos 57 . esto es. o encontrarme de golpe con la sorpresa de que podía hacer cosas que nunca creyera que pudiera hacer. y así. Hernán se dio cuenta de que estaba dándome un vahído y acudió en mi rescate con una botella de agua. como los alcohólicos. anular mi conciencia. las luces. olvidar mi propia miserabilidad. Y me derretía. La sensación de irrealidad no tardó en llegar. Me importaba un bledo seducir a gachís del sexo contrario. El trayecto hacia el exterior del pabellón fue una auténtica carrera de obstáculos con adolescentes semicomatosos y vomitonas humeantes haciendo las veces de vallas y fosos. Había parejitas dándose el lote por las esquinas.

y ya en los años ochenta. Era un admirador irredento de Mario Conde.  …Ramón Taboada corroboró Hernán. creyendo que me favorecía. pero siempre habíamos creído que aquello se le curaría con el tiempo. yo mismo solía lucir por aquella época un peinado agitanado como el de Mel Gibson en Arma Letal.corrillos vociferantes de porreros. Su caso tenía pinta de ser mucho más grave. en trémula peregrinación etílica. Alrededor del vehículo. tras haberse tomado demasiado en serio eso de que se puede andar sin cabeza. ¿Ese tío no es…? dijo Pelayo. Todas sus miradas se dirigían hacia un tipo vestido de traje que se encontraba reclinado con aire chulesco junto a la furgoneta. alucinado. Asentí antes de que pudiera concluir la frase. puesto que seguía manteniendo sus costumbres ochenteras aún cuando el 58 . al fin y al cabo. ejerciendo de macho alfa pese a que representaba al Partido Omega. a la sazón antiguo compañero de clase. Además. El vehículo lucía también las siglas de un partido político al que. se vestía y se peinaba como él. bullía un grupo bastante nutrido de féminas. Ramón Taboada. con la foto de un tío engominado estampada en su carrocería. En todos los colegios hay siempre alguien que toma como modelo de referencia vital a una persona equivocada. y los típicos borrachos solitarios y desnortados que avanzaban por avanzar. en mitad de la explanada había una furgoneta de color verde. llamaremos a partir de ahora Partido Omega. habría ganado un campeonato internacional de existir la idolatría fallida como disciplina deportiva. por su escasa relevancia en el arco parlamentario. Era el mismo tipo de la foto. Hacía muchísimo que no lo veíamos.

se habían dejado engañar por las apariencias. De acuerdo con la lógica televisiva. alguien tan hortera como Ramón sólo podía ser un tipo importante o bien un pardillo. Las chicas que le rodeaban. dejó escapar un eructo 59 . Las chiquillas reían histriónicamente cada uno de los gestos. Lo miraban arrobadas. no daban la impresión de haber sido pagadas de su bolsillo. Llevaba incluso una pulsera con chinos de la suerte alrededor de su muñeca derecha. de Ramón. Y la verdad es que tenía su lógica que lo hubieran hecho. le confería una apariencia a caballo entre el macarra tabernario y el héroe tragicómico en lucha perpetúa contra el tiempo. Cuando terminó. adherido a la furgoneta verde como un subtítulo de una película de humor negro. junto a un moreno de solarium de lo más aceitoso así como los efectos beatíficos de un blanqueamiento de dentadura excesivamente agresivo. Jóvenes e incautas como eran. no menos histriónicos. Una de las chicas le pasó una botella de calimocho y el candidato deglutió la mitad del contenido de un trago entre los vítores de su entregadísimo auditorio. todavía mejor: la propia tele se encargaría de convertirlo en alguien importante. independientemente de que estas apariencias incluyeran aquel ridículo peinado y su no menos ridículo traje. y todo ello. Nada más que eso. el siguiente eslogan: “Ramón Taboada: el futuro que estabas esperando”. y en caso de tratarse de la segunda opción. aun así. mordiéndose los labios y pestañeando nerviosas sin mirarse las unas a las otras a la cara. Él se hacía el interesante frunciendo el entrecejo a lo Clint Eastwood al tiempo que se pasaba la mano por sus cabellos apelmazados. sobre los cuales podía leerse.mundo revisitaba en ese momento los setenta.

había logrado conservar un halo de ingenuidad panfilona. tratando de dilucidar si debíamos reírnos de la situación o plañir por ella. y elevó la mano para saludarnos. No tan bien como a ti dijo Hernán. A mi modo de ver. 60 . No buscaba hacer mal a nadie. ¿Qué hacemos? consulté con la mirada a Hernán. exigía que acudiéramos hasta él para intercambiar unas palabras. que le hacía caer más o menos simpático. era un hombre de férreos principios. casi infantil. Ya no se limitaba a saludar. Caminamos hasta él a regañadientes.sobrecogedor. y tener siempre un tarro de gel fijador a mano por si el viento soplaba con fuerza. ni siquiera convertido en político y. a su manera. lo había sido desde su más tierna infancia. cada vez con más intensidad. Volvió a sonreír. ¿Cómo te va? preguntó. Los aspavientos de Ramón eran cada vez más grandilocuentes. Los más importantes: pavonearse siempre y en todo lugar con independencia de que la ocasión lo mereciera o no. como los niños y las viejas que los políticos besaban sonrientes en los mítines. Ramón era un pobre hombre que sin duda movía a la hilaridad. formábamos parte de su electorado. no perder ni la más mínima oportunidad de ligar con una chica. pero a diferencia de muchos otros mentecatos con los que habíamos estudiado. ¿Nos acercamos a saludarle? Hernán también resopló. Pelayo resopló con fastidio al ver que nos había descubierto. Después de todo. El rielar de sus piños marfileños nos cegó momentáneamente. también recibido con algazara por las chicas. era un programa tan respetable como otro cualquiera.

Pelayo se tuvo que restallar los dedos varias veces para no perder los estribos. incapaz de asentir por culpa de un inoportuno arranque de orgullo. ya nos íbamos. supongo que ya sabéis que me presento a las elecciones explicó henchido de orgullo. que nos observaba en ese estado indefinido y expectante de quien no sabe muy bien si alguien es importante o no. soltar mítines y atender a fotocalls sí que estaríais cansados de verdad! ¡Y ya me veis.Chicas. ¿Cansados? ¡Si tuvierais que levantaros todos los días para dar entrevistas. ¿A qué os dedicáis vosotros. estos son Hernán. pero de Pelayo y de ti hace un huevo que no tengo noticias… Digamos que nos dedicamos a nuestras labores intervino Pelayo. Hernán ya sé que es abogado. en tono claramente hostil… O sea. Gonzalo y Pelayo nos introdujo a su público. 61 . y nos envió una mirada curiosa. frunció los ojos. ¿Os apetece una copa? Que va dije guardando todo el merchandising por donde podía. Luego inclinó la cabeza. Estamos un poco cansados. unos viejos amigos del colegio… se acercó a nosotros al tiempo que extraía unos adhesivos y un fajo de dípticos verdes del bolsillo de su americana. aquí os dejo unas cosillas para que os hagáis una idea de mi propuesta. que las cosas no van demasiado bien… Apreté los dientes con fuerza. por cierto? preguntó. dando el callo por el electorado! Certificó su discurso con un largo trago a su copa. ¿Tan temprano? ¡Si la fiesta acaba de empezar! Es que ya hemos estado bebiendo antes. aquí.

aunque ahora me veáis así. no soy ajeno a la realidad. Lo que sí es que tras las elecciones no me olvidaría de vosotros. mi cigarro y mis amigas. pero seguro que nos trataría de una forma más respetuosa que Rana y los suyos si. tal vez os interese trabajar para mí. Estábamos tan ensimismados en nuestro desprecio por aquel pimpín devenido en político peterpanesco que ni siquiera habíamos llegado a considerarlo un posible patrón. No sé. La verdad es que todo me lo curro yo solo y es un poco agotador. el trabajo no estaría remunerado dinamitó todas nuestras ilusiones. y en su mirada pude ver una especie de esperanza reticente. conciliador. A ninguno de los dos nos importaría lo más mínimo trabajar para él siempre y cuando pagara más que el Partido Alfa. quiero decir. acabábamos engrosando sus filas electorales. Sé mejor que nadie lo difícil que es encontrar un empleo en condiciones. Me vendría bien un poco de ayuda… La propuesta nos cogió absolutamente desprevenidos. por mucho currículo que uno tenga. la cosa está fatal rezongué con la esperanza vana de que una coletilla de aquel calibre pudiera poner fin de una vez a la conversación. ya sabéis lo que quiero decir… Sonreí. Una cosa era que se hubieran esfumado todas nuestras posibilidades de no tener que lidiar nunca jamás con los del Partido Alfa. En la campaña. Sí. Ramón podría ser un meapilas. en efecto. A ver. en su 62 .No me entendáis mal prosiguió Ramón. y otra muy distinta que no me resultara terriblemente enternecedor que Ramón Taboada. Pelayo me miró desconcertado. con mi copa.

¿Seguro que no os apetece una copa? Las camareras son todas amigas mías… 63 . La victoria me había convertido en el único alumno de la clase que tenía acceso a las huchas donde se guardaba el dinero del Domund. Incluso nosotros. Primero me leeré el programa mentí fingiendo una honestidad que por aquel tiempo aún no existía. Pues supongo que tampoco… Al menos votaréis por mí. recuerdo que te di mi voto cuando te presentaste a delegado en quinto. y gracias a este privilegio había podido sufragar durante todo el curso todos mis gastos de repostería y gominolas. Y en vosotros también. sabíamos que el bipartidismo imperante no dejaba ninguna opción al resto de las candidaturas de gobierno salvo a los nacionalistas. que éramos unos ignorantes como la copa de un pino en lo que a política se refería. Yo también lo recordaba. Y el iluso de Ramón no tenía otra patria más que su espejo. Ni trabajadores. ¿no?. luego ya veremos lo que hago… Confió en ti me guiñó un ojo. Ni siquiera bailaba en el festival de danza del colegio porque decía que el traje regional no hacía justicia a su culo. ¿eh? hizo lo propio con Hernán y con Pelayo. Se agradece la oferta dije. Fui el único que se presentó puntualicé.ingenuidad. por lo que veo ironizó. Un voto es un voto. creyera que podía tener oportunidades de hacerse con una porción de la tarta del poder. Aun así. pero ya sabes que nunca hemos sido demasiado políticos.

como siempre. Tuve que tomarme dos pastillas de Dormidina para conciliar el sueño. hastiados. nuestros buenos propósitos caerían en el mismo saco roto que las promesas de todos aquellos políticos que estábamos conociendo. cariacontecidos. me pregunté frente al espejo del cuarto de baño si un simple viaje a Laponia podría cambiar las tornas o si. nos despedimos de él deseándole la mejor de las suertes en los comicios y emprendimos el regreso a casa.Negamos con la cabeza. Solos. por el contrario. Antes de meterme en cama. 64 .

Nazareth. pero su saldo no pudo perjudicar más nuestros intereses. no llegó a mayores. Los papeles volaban por todas partes al tiempo que las respiraciones se embravecían. por fortuna. un trabajo en el que cada dos o tres minutos irrumpía alguno de los dos miembros de la pareja basura. animaba al concejal en su arrebato de ira. Olía a violencia. forzarnos a acelerar nuestros 65 . echando fuego por la boca. En aquel momento aún desconocíamos el motivo de la disputa (sabríamos pasados un par de días que había comenzado a raíz de que Rana hubiera escuchado por boca de Nazareth que Pepe nos trataba demasiado bien). ya que el coordinador fue inmediatamente relegado de la organización de la campaña. Rana desaprobó nuestra intervención con una mirada furibunda que. para llamarnos catetos. Lo primero que vimos al entrar en el local del Partido Alfa con la intención de etiquetar una nueva remesa de sobres fue a Belarmino Rana abalanzándose sobre Pepe con las garras extendidas a lo león rampante. Lo que hasta el momento había sido un trabajo mecánico y aburrido.2 DE MAYO CHICAS NUEVAS EN LA OFICINA Transcurrido el fin de semana. desde una esquina. en apenas un par de horas. Nazareth. No hace falta decir que las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. El fragor de la batalla era tan enconado que tuvimos que terciar para separar a los combatientes e impedir que se desollaran mutuamente. pasó a ser. un trabajo mecánico y aburrido severamente supervisado. siendo sustituido por el propio Rana y por su esbirra-espía. o lo que es lo mismo.

le habríamos respondido con idéntica cordialidad. supongo que también a causa del tabaco. Al igual que nosotros. pese a todo. más que Pelayo y que yo. lucía dos enormes ojeras y vestía de acuerdo con la moda vigente cinco años atrás. no daba la impresión de estar pasando un buen momento (por algo estaba allí). pero a diferencia de nosotros. como si de un dúo de niñas prodigio de los años setenta se tratara. Hablaba con voz grave. y tenía un rostro de rasgos muy armoniosos. Su amiga Pamela no era tan extrovertida. era pequeña y menuda. Fue el primer trabajador que nos habló desde el inicio de nuestra colaboración con el Partido Alfa. toda la estancia olía 66 . que. y de no ser porque Rana y Nazareth montaban en cólera cada vez que tratábamos de comunicarnos con ella. Era muy alta. Rondaba los veinticinco. Cuando se pasaba las manos por el pelo. Tal vez lo único positivo de la jornada fuera la incorporación al equipo de trabajo de dos nuevas asalariadas. pero la forma en que sonreía y suscribía en silencio cada una de sus palabras la situaba. respondían a los nombres de Mari Pili y Pamela. La primera de ellas tendría unos treinta y cinco años.movimientos o amenazar con reducirnos el sueldo cuando no con sustituirnos por mano de obra asiática. conversaciones y afabilidad. enmarcado en una melena morena brillante y sedosa. muy por encima de los demás colaboradores en cuanto a capacidad de empatía. pues el resto de los empleados seguían empecinados en evitar todo proceso de interacción social. trataba de sobreponerse al yugo de las circunstancias forzando sonrisas. entre otras muchas lindezas. Sus dientes habían amarilleado considerablemente por efectos del tabaco y tenía una tez tan pálida que parecía diluirse bajo la luz de los tubos de neón.

repentinamente a cerezas. que no interesaría ni a los seguidores más atildados de Jean Luc Godard. No pude evitar sentirme atraído por ella desde el primer momento. 67 . me sentí tan frustrado como el personaje de Kevin Spacey en American Beauty. sino un producto de vanguardia. escondiendo acto seguido sus preciosos ojos color almendra tras las virutas amontonadas de los adhesivos. como un psicópata en celo. En alguna ocasión. Me harté de mirarla una y otra vez. insulso y carente de todo sentido. ella me correspondió. al tiempo que etiquetaba los sobres. Al regresar a casa y darme cuenta de que aquel había sido el punto álgido del día. Llegué a tener una erección de escándalo por su culpa minutos antes de la conclusión de la jornada laboral. con la diferencia de que yo ni siquiera contaba con el consuelo de protagonizar una entretenida película antiheroica sobre familias disfuncionales.

me obligaron a claudicar. en cambio. El tres de mayo de dos mil tres. al aceptar que mi madre. sino que también estaba convencido de que habían sido justo esas prácticas las causantes de mi ruina personal (a alguien había que culpar). pero no es hasta que la cosa se pone tan cuesta arriba que se ve obligado a deshacerse de sus principios morales. pero al final. del orgullo a la esperanza pasando por el dinero o la fe en el amor verdadero. 68 . cuando empieza a dolerle realmente el alma por la debacle de la propia identidad. y sobre todo el cansancio que me producía tener que escucharlos de forma inmisericorde durante horas. entré de lleno en el juego de los nepotismos. moviera ciertos hilos a fin de que el destino volviera a sonreírme. la capacidad de persuasión de mi progenitora. responsables casi siempre del resto de las pérdidas.5 DE MAYO SIN PERDÓN Un hombre puede perderlo todo. con argumentos tan revenidos como “el mundo funciona así” o “si no te aprovechas tú alguien terminará aprovechándose por ti”. Opuse cierta resistencia al principio. enfurecida porque no me hubieran concedido finalmente la beca a pesar de las cartas de preadmisión de las dos universidades extranjeras. Antes del tres de mayo de 2003 yo jamás había estado en mitad de un chanchullo o mamoneo que pudiera perjudicar a terceros a cambio de un beneficio egoísta. que durante tantos años había criticado duramente. pues no sólo era que considerase aquellas prácticas algo abominable desde el punto de vista ético.

debajo de todo el tejido democrático. salvo por el hecho de que me había crecido un poco el pelo desde entonces con respecto a la foto del currículo. con lo cual también era posible que la madre o el padre del segundo suplente pudieran pagar a aquel mismo hombre para que me borrara del mapa. a ser el primer suplente. Y al mismo tiempo. como si. Me imaginé a mi madre hablando de nuevo por teléfono. una auténtica proeza teniendo en cuenta que la documentación que había aportado para solicitar la ayuda seguía siendo la misma. a la espera de que alguien de los que me precedían decidiera renunciar. El mundo funcionaba así. hubiera todo un Ministerio de Podredumbre rigiendo a dedo los destinos del mundo. a fin de que asegurarse de que tal renuncia se produjera. estaba obligado a rendir pleitesía sempiterna al Ministerio de Podredumbre por reubicarme en un lugar tan privilegiado de la lista. pasé de estar fuera de las listas de beneficiarios de la beca. La mala conciencia por haber cruzado la línea me atormentó durante todo el día. pese a ello. Y. pero yo no. y sentí que un escalofrío me recorría la espalda al visualizar la escena de un burócrata frío y calculador degollando en la penumbra a un pobre empollón con un cuchillo de deshuesar jamones. No cabía duda de que el mundo funcionaba en los términos que había expuesto mi madre. me produjo una gran frustración saber que todos mis méritos no habían bastado ni para hacerme con el puesto de suplente. 69 . dicho funcionamiento no era estrictamente unidireccional. además. y que. igualitario y legal que regía nuestra sociedad. insatisfactorio por su propia naturaleza.Cinco minutos de conversación telefónica más tarde. Puede que muchos otros se hubieran alegrado por la noticia.

Si seguía avanzando. se explicara mejor. dentro de lo posible. Ahora entiendo por qué has terminado aquí dijo con sarcasmo. en cambio. clavaditos a vuestra madre”. pues tenía una pronunciación levemente gangosa. 70 .Me sentía como una película de Woody Allen: mediocre. histérico y sobrevalorado. corría el riesgo de regurgitar fango por el resto de mis días. Nazareth se ocupó de colocarme de nuevo entre la espada y la pared. Le pedí que. tendíamos a esquivar porque no sabían decir otra cosa más que “estáis hechos unos pollitos” o “de la nariz para arriba sois iguales que vuestro padre. pagamos setenta euros. un refresco y una pera conferencia para la comida. una especie de policías de las urnas. Los interventores son las personas que durante las elecciones garantizan a cada partido que las votaciones son correctas. y de la nariz para abajo. en cuanto hice acto de presencia en el local electoral del Partido Alfa. Para más INRI. así como la cara de bibliotecaria pusilánime que se le había quedado tras pasarse más de doce horas en el colegio electoral aguantando a todos los ancianos del barrio que. Yo no tenía ni idea de en qué consistía eso tan raro de “ser interventor”. y negué con la cabeza. Recordé que a mi hermana le había tocado en suerte más de una vez ejercer de presidenta de mesa en los comicios. ¿Estás seguro? insistió ella. además de un bocata. ¿Quieres ser interventor el día de las elecciones? fue su pregunta. Ya me había introducido demasiado en el cenagal de la política. aunque no me sonaba demasiado bien. en otras circunstancias.

sonrió con perfidia. Una persona que me odiaba insistía con buenas maneras en que realizara un trabajo no del todo mal remunerado. Si quieres puedo ponerte en la misma mesa que él… Tanta amabilidad comenzaba a resultarme sospechosa. ¿Lo tomas o lo dejas? Como siempre que no era capaz de tomar una decisión. Salió que sí. Reconozco que lo de la pera resulta tentador dije. como ofendida. ¿En serio? pregunté muy escéptico. En cuanto a mí. en compañía de mi mejor amigo. No hay ningún truco. y desapareció. Nazareth me tomó los datos. No me lo creía. pero creo que paso de todas formas… Puso las manos en jarras. Ni siquiera pude preguntarle a Pelayo si realmente él también había aceptado la oferta de 71 . Te lo prometo. ya que Pelayo e “interventor” no eran conceptos que hasta entonces hubiera juzgado complementarios. ¿Cuál es el truco? inquirí finalmente. saqué una moneda de un euro y me lo jugué a cara o cruz. Casi me convence. me incorporé al trabajo en la sala de juntas y procedí a introducir más propaganda en la nueva remesa de sobres etiquetados dos días antes. Pues tu amigo Pelayo me ha dicho que sí dejó caer.Pronunció “pera conferencia” con el mismo enardecimiento con el que Joaquín Prat hablaría de un apartamento en Torrevieja en el programa El Precio Justo. Era como meterse en una página pornográfica de Internet y que no comenzaran a saltar ventanas con links especulares de pago hacia los rincones más lúbricos del ciberespacio. y con el aliciente de recibir por la cara un menú con pera conferencia incluida para el almuerzo.

para hacer más entretenido el trabajo. Belarmino Rana se dio cuenta al instante de que faltaba un instrumento en su sinfonía de ensobradores zombificados y se plantó frente a mí con la frente caramelizada por un montón de arrugas aviesas. es que se me ha ocurrido que tal vez sería una buena idea poner algo de música. más que nada. desafiante. cada vez que alguien se atrevía a pronunciar cualquier palabra. ¿Cómo le va a las musarañas? preguntó. Esta tensa situación. aderezada por un silencio plúmbeo y atosigante. visiblemente enfurruñado. comenzaba también a observarla entre mirada amenazante y mirada amenazante a mis tímidos ojos. y descubrí que sobre una estantería repleta de libros polvorientos había un viejo radiocasete. 72 . Todos los empleados dejaron de ensobrar a la vez. Me detuve por un momento. La novedad estaba en que no era el único que parecía interesado en la muchacha. Disculpe que se me haya ido el santo al cielo. y no tuvieron más remedio que reemprender el trabajo. Rana se volvió hacia ellos. a modo de protesta. hacía que empezara a echar de menos el paisaje sonoro del resto de la realidad. pues el adolescente de la mirada torva. una vez más.Nazareth porque Belarmino Rana estaba especialmente susceptible ante cualquier sonido no desencadenado por el contacto de nuestras manos contra los sobres y rugía hecho un basilisco. miré a mi alrededor con atención. señor Rana le respondí en el tono más diplomático que logré encontrar en mi limitado repertorio de soniquetes conciliadores. escudriñando el fascinante rostro de Pamela mientras trataba de contener mis erecciones para que no perturbaran la paz espiritual de Rana. Así que me pasé la jornada.

sólo que no le importaba lo más mínimo. De acuerdo dijo. que no vacilaba en mantenerle la mirada. Un poco de música nos ayudaría a trabajar mejor. se daba cuenta de que era una situación inhumana. El muchacho tiene razón me defendió inesperadamente. efectivamente. pero no muy alta. El silencio entre ambos se prolongó durante unos segundos mientras sus ceños fruncidos se devoraban mutuamente. que además de vosotros hay más gente trabajando. por Dios le supliqué. ¿Acaso te parece esto una discoteca? ¡Menos samba e máis traballar! No me arredré.aunque esta vez mirando con el rabillo del ojo cómo discurría la conversación entre el concejal y yo. Iba a explicármelo de manera ya verbal cuando una voz a sus espaldas le arrebató la palabra. ¿Música? dijo con repugnancia Rana. Con esa reacción pretendía dar a entender que. como si entre ambos existiera algo más que una simple relación de esclavitud. La impresión se vio ratificada por un asentimiento del propio Rana. el primero de los dos que retiro la mirada del enemigo. ¿No ve que esto es inhumano? Su rostro adquirió un inequívoco matiz ladino al escuchar el adjetivo “inhumano”. Se trataba del cuarentón del cráneo cuadriculado. Yo me quedé anonadado observando la situación e intuí de inmediato que aquel cuarentón cabizbajo escondía más de un secreto. Le tenía más miedo al silencio que a aquel mequetrefe con delirios de grandeza. 73 . Ponga aunque sea la sintonía del partido.

De la pletina principal saltaron unas cuantas chispas. Las luces parpadearon por un breve instante y luego se apagaron por completo. ¡Que alguien vaya a mirar los fusibles! clamó fuera de sí ¡Aprisa! Fue el propio cuarentón quien se puso en pie. sacudiéndose la americana muy enfadado. A regañadientes. Me di cuenta de que Rana se había caído de culo al suelo por el percance y me acerqué hasta él para ofrecerle mi ayuda. sumidos en las tinieblas. con la salvedad de que el actor inglés jamás luciría un traje tan horrible como el del concejal ni siquiera por exigencias de guión. consumimos otras diez horas de nuestras vidas que podríamos haber empleado. para acatar la orden. pese a la cual no titubeaba en avanzar a través de la sala con la misma actitud desafiante de antes. lo enchufó y accionó el interruptor de encendido. Me recordaba. al Clint Eastwood del inicio de Sin Perdón.A continuación cogió el radiocasete. seguid trabajando! ordenó. ¡Vosotros. el concejal agarró mi mano y se puso en pie. en mitad de la penumbra. Olía a cable quemado por toda la estancia. en compañía de una caricatura de demonio. en leer el Ulises de James Joyce en lugar de en 74 . en cierta manera. ¡Para ensobrar no se necesita luz! Y así. y es que aquel hombre arrastraba una cojera considerable en su pierna derecha. lo depositó sobre la mesa. por ejemplo. me recordaba al personaje del inglés pretencioso y arrogante al que daba vida Richard Harris. más que al sheriff inclemente interpretado por Gene Hackman. Entonces me fijé en algo que hasta el momento se me había pasado por alto. en tanto que Rana. limpió su superficie polvorienta con la bocamanga de su americana.

servir de correas de transmisión entre centenares de folletos propagandísticos y sus correspondientes e incautos destinatarios. La historia nos había tomado como rehenes y. el tirano murió de viejo en su cama). que yo sepa. Con lo que le habían luchado nuestros mayores por conseguir la democracia (es un decir. Finlandia sólo sería un país más de los que nunca votaban a España en Eurovisión. 75 . hasta que solventáramos todas nuestras deudas con ella. sólo faltaba que ahora nosotros no lucháramos para que llegara convenientemente ensobrada a todos los domicilios. pues.

solía soñar con ella al menos una vez por semana.6 DE MAYO SAME SHIT. que solía desternillarse con el relato de estas ensoñaciones. me sugirió en su momento que. acompañado por un coro de aborígenes con elefantiasis genital. Mi subconsciente se estaba desmadrando. sino en el sentido de que era tan aburrida que bien podría ganar un Premio Goya a la mejor película). si bien no tanto como cuando había soñado que utilizaba el poder de ralentizar el tiempo a lo “bullet time” para cantar coplas vestido de faralaes en el Liceo de Barcelona. DIFFERENT DAY La muchacha de la que me había enamorado en Florencia se llamaba Carolina. había una buena razón para ello: mantener el equilibrio con respecto a la vida real. Una amiga psicóloga. hasta el amanecer. claro que siempre era mejor eso que haber estudiado un máster de más de un millón de pesetas en cinematografía 76 . desgarradoramente prosaica. en mitad del sueño. Daba un poco de pena que esta amiga mía hubiera tenido que invertir cuatro años de su existencia estudiando psicología para llegar a una conclusión semejante. anodina y goyesca (no en el sentido clásico del adjetivo. su rostro vestal transmutara en el del egregio político Manuel Fraga Iribarne y me obligara a jugar con él a la PlayStation. Y eso era grave. durante el día de la díada. Ya no respetaba ni los recuerdos idealizados de un pasado que nunca volvería. concretamente a un juego de gimnasia llamado Eye Toy Kinetic. Lo que ya no me ocurría con tanta frecuencia era que. Como ya he dicho anteriormente. si mi imaginación perdía el norte con tanta facilidad y recurrencia por las noches.

con lo cual los números once y doce quedaban condenados a una ansiedad equina hasta el día de las elecciones. como había hecho yo en uno de mis típicos alardes de inteligencia “memocional”. de producirse tal situación. aprovechamos la tesitura para mantener las conversaciones que el día anterior Belarmino Rana nos había impedido mantener con nuestras nuevas compañeras de trabajo. Y nosotros. temía en mi fuero interno que. Nazareth sí se encontraba en el local. Lo comenté con Pelayo y éste manifestó su deseo de que alguno de esos dos puestos lo ocupara Belarmino Rana para que sufriera. Sonreía y babeaba frente a la pantalla mientras trataba de buscar en sus archivos alguna foto que diera el pego. No transcribiré nada de 77 . Mari Pili y Pamela.que sólo servía para que te repudiasen aún más en el sector por pijo. De acuerdo con los sondeos. En cuanto al trabajo. nosotros fuéramos los principales perjudicados. tenían garantizada su permanencia en el ayuntamiento por el Partido Alfa entre diez y once concejales. para determinar el orden en que aparecerían los candidatos del partido en las listas electorales. no hubo grandes novedades. pero estaba tan concentrada en sus chácharas con incautos a través de Internet que no nos prestaba atención alguna. Sólo ensobramos dos horas y sin Belarmino Rana supervisándonos. puesto que estaba reunido con el alcalde y el resto de su equipo de gobierno para repartirse el bacalao postelectoral. Nada más que eso. por ello me conformaba con el anhelo de que lo abdujeran unos selenitas como conejillo de indias a fin de calibrar la calidad de sus equipamientos quirúrgicos para el prolapso severo de ano. claro está. y aunque yo deseaba con igual vehemencia la desgracia para el capitoste. o dicho de una manera más eufemística. O algo similar.

trataba de impresionar a las nenas con el relato hiperbólico de alguna correría del pasado de la que apenas me acordaba.ellas porque la verdad es que dejaron bastante que desear. una mayor abulia. franceses y españoles. ya que éste permitía la existencia de cierto misterio respecto a nuestras mediocres personalidades. dejaba escapar un monosílabo. Uno se sentaba frente a la persona desconocida. la jovencita y el fantasma habían demostrado una mayor inteligencia o. Pamela asentía o. con razón. Terminé echando de menos el silencio de día anteriores. Y viceversa. la miraba de reojo. mamá el vecino me ha dicho que si le chupaba la polla me daba estos pendientes!” y yo. por un idiota altisonante con ganas de dar la nota. el bigardo. quedando así cada vez peor frente a Pamela. y elucubraba una posible biografía para ella. simplemente. Mari Pili nos acribilló con chistes de ingleses. la chiquilla de las cejas frondosas. el cuarentón. a lo sumo. Pelayo se desmarcaba de la tónica habitual con chistes de mal gusto del estilo “¡mamá. 78 . En este sentido. quien ya ni se molestaba en mirarme al haberme tomado. está comprobado que el interés por otros individuos aparentemente enigmáticos se resquebraja en cuanto dichos individuos empiezan a contar chistes para tratar de caer bien. entre chiste y chiste. la mujer con aspecto de espectro de película japonesa y el gorila adolescente permanecían inalterables ensobrando cartas tal cual tres tristes tigres. el cuarentón se limitaba a decir de vez en cuando “ese ya me lo sabía”. Pero del mismo modo que el enamoramiento enfermizo se desvanece tras escuchar y oler la primera ventosidad de la persona amada (al menos eso dicen los expertos en la materia). lo cual animó al periodista uruguayo a hacer lo propio con chistes de gallegos.

y mi inglés era decente. mi puntuación había estado por debajo del listón establecido por las universidades como mínimo para el ingreso en ellas de estudiantes extranjeros. Respondí a todas las preguntas con gran seguridad en mí mismo. acerté. Un mensaje en la bandeja de entrada me alertaba de que en breve tendría que examinarme del TOEFL. El caso es que el examen se avecinaba y yo ni siquiera sabía en qué iba a consistir exactamente. Yo había tenido la suerte de haber estudiado un año en Estados Unidos justo después de concluir la licenciatura por medio de una bolsa de intercambio. 79 . sin embargo. un examen de inglés para extranjeros (Test of English as a Foreign Language) que exigían la mayor parte de las universidades británicas como requisito para acceder a ellas. Aturdido por la sorpresa. así que me conecté a la página web oficial del test de marras y me descargué un ejemplo de examen de otros años. Presentía que iba a toparme con otra mala noticia. Lo intenté con otros dos canales y tampoco hubo progresos en la decodificación del idioma. Tal vez a causa de las diferencia dietéticas. allí las cosas no funcionaban como aquí.Cuando la jornada concluyó y regresé a casa lo primero que hice fue conectarme a Internet y consultar mi correo electrónico. Aquello significaba. esto no había sido suficiente para que los severos burócratas británicos me permitieran saltarme el trámite. (sobre todo teniendo en cuenta que los profesores que habíamos tenido en la escuela primaria y secundaria tenían una pronunciación y un nivel de fluidez en este idioma similar a la de un somormujo lavanco ebrio). sintonicé un canal de televisión inglés a través de mi proveedor de televisión vía satélite y caí en una especie de trance agónico al constatar que ya no me enteraba de nada de lo que decían en él. pero cuando consulté los resultados. Y por descontado.

a efectos prácticos. Lo que vi me volvió a robar el aliento: un tren había descarrilado a las afueras de Helsinki. uno de los comentarios de texto del examen de prueba hablaba sobre la esquizofrenia. sentí que se me formaba un nudo en el estómago. También de Belarmino Rana. con Manuel Fraga o sin él. encendí la tele en busca de algo de distracción. Por si esto no bastase. Yo. no sé por qué. Una vez conseguí relajarme. causando la muerte de más de cincuenta personas. muchos de ellos mochileros de vacaciones procedentes de diversos países europeos. y del programa de sucesos Gente. que iba a tener que estudiar para aprobar el examen y. Me acordé de Marcos. dado que la campaña estaba a punto de comenzar oficialmente. no se me ocurría de dónde iba a sacar el tiempo para hacerlo. que me había convertido en un hipocondríaco de record Guinness a raíz de una crisis de ansiedad sufrida con veinte años como consecuencia de la ingesta de un flan sazonado con sustancias estupefacientes variadas. con la lógica intensificación de los horarios de trabajo. seguro que. Era algo absurdo tratar de no tomárselo como una señal. Luego me tuve que tender en el sofá y respirar cinco veces seguidas en profundidad para recomponerme. Si el insomnio no me hubiera impedido conciliar el sueño durante toda la noche pese a mi adicción a la Dormidina. de las cuchillas de afeitar que había ido a comprar. explicando con todo lujo de detalles que este trastorno psiquiátrico se podía adquirir fácilmente tras una situación prolongada de estrés. habría tenido unas pesadillas de lo más interesantes… 80 .

así que se jugaba su futuro político con aquella campaña. pues Belarmino Rana ejercía de mano inocente en el reparto de distritos) otro de los sectores menos prósperos del mapa: también un polígono de hormigón coloreado. de repartir propaganda por las calles de la ciudad. consciente de que iba a ser la última oportunidad que tendría para hacerlo. que se extendía en un radio de aproximadamente dos kilómetros alrededor de una superficie comercial famosa por su alto índice de hurtos y sus desfiles de moda con famosos de tres al cuarto como jurado en el que hordas de quinceañeras ligeras de ropa se disputaban cada estación variopintos títulos de Miss. pero en cuanto lo pensé mejor. Al principio. el Partido Alfa volvió a requerir mis servicios a las siete de la mañana (sospecho que Nazareth me telefoneaba desde la ducha a esta hora tan intempestiva sólo para fastidiarme) del día previo del arranque oficial de la campaña. de protección oficial. me congratulé por su fracaso. comencé a temer que su lógico estado de nerviosismo 81 . que empleé en estudiar a conciencia el TOEFL. La buena ni siquiera podía asegurar que fuera buena realmente: Rana se había quedado fuera de los once primeros puestos de la lista electoral.8 DE MAYO ENCRUCIJADA Después de un día de descanso. O lo que es lo mismo: dependía de que nosotros realizáramos correctamente nuestro trabajo para sobrevivir en la jungla del poder. Se trataba. Alguien de su calaña no se merecía más. Ésa era la mala noticia. y de nuevo. de nuevo. nos volvió a tocar en gracia (es un decir.

Lo que nadie sabía decir a ciencia cierta era si perseguía con ello salvar el propio pellejo o hundir a Belarmino Rana desde dentro. descontento con el modo en que Rana acometía la campaña. hasta el punto de que los mandamases decidieron un buen día relegarlo varios puestos en el orden de prioridad de las listas electorales. y explicaba en cierta medida la tensión que se respiraba en el ambiente cada vez que se veían obligados a interactuar. ya de por sí ajetreado periplo democrático. Mis 82 . así como el hecho de que Germán estuviera trabajando en la campaña desde el primer día en las mismas condiciones de precariedad que nosotros. de nombre real Germán. Otro jugoso rumor me lo proporcionó Mari Pili justo antes de abandonar el local electoral en dirección a nuestros respectivos distritos. planeaba rehabilitar a Pepe como coordinador de la misma. quien. Según ella. perdiendo numerosas simpatías políticas por ello. a diferencia de él. el tipo del cráneo cuadriculado.sumiera nuestro. Parte de su mal humor lo había causado un murmullo que desde primeras horas de la mañana circulaba impunemente por los pasillos del local electoral del Partido Alfa. sólo que tras haberse quedado cojo por culpa de un accidente de circulación. se había granjeado en menos de una legislatura el favor de la cúpula directiva de la organización casi al completo. La rivalidad entre ambos era encarnizada. mis miedos no estaban infundados. Y a juzgar por los rudos modales en que se dirigió a nosotros durante el reparto de tareas. ocupaba el puesto numero trece. su carácter se había agriado. había sido un miembro importante del partido. siempre de acuerdo con la versión de Mari Pili. el cual aseguraba que el alcalde. En aquel momento. en una zozobra constante. justo por debajo de Belarmino Rana.

se me escurría la sonrisa sólo de imaginar su fin. Lamentablemente. a lo largo de muchos años. de cine para adolescentes made in Hollywood. Me excitaba sobremanera la idea de acabar con las aspiraciones municipales de aquel mamarracho trajeado. vivíamos en un mundo imperfecto donde la justicia poética rara vez intercedía a favor de los desvalidos. no nos quedaba otra que tomarnos a chirigota nuestro empleo como asistentes de campaña. quienes tenían que repartir cientos de folletos propagandísticos por toda la ciudad a fin de asistirle en su intento desesperado por conservar el cargo. Ya no se trataba únicamente de ganar el dinero necesario para ir a Finlandia en el menor periodo de tiempo posible. si queríamos vengarnos del concejal. casi podría decir que había encontrado una razón para vivir en mi odio y desprecio por él.esperanzas estaban depositadas en la segunda opción. y propuso. por lo que seguíamos siendo nosotros quienes estábamos sometidos a sus órdenes. dejar 83 . de ser así. No podíamos obtener el dinero con el que sufragarnos la huida al país escandinavo si no realizábamos correctamente nuestro trabajo. ante la gravedad de la disyuntiva. y mucho peor todavía. podríamos llegar a contar algún día con un aliado de excepción en nuestros rifirrafes con el concejal. ya que. Sólo había que esperar a que la hostilidad creciera y luego aprovechar para meter cuanta más cizaña mejor en contra de Rana. Nos encontrábamos en un atolladero. recurrió a la sabiduría que le había conferido el visionado. y a la inversa. sino de asegurar al mismo tiempo que la carrera política de nuestro jefe no sobreviviera a la campaña electoral. Nuestro interés por viajar a Finlandia era del todo incompatible con nuestro deseo de defenestrar a Rana. Pelayo. a modo de carta blanca.

después de todo. Era curioso que el corazón de Pelayo hubiera tenido exactamente el mismo antojo. y con él. introdujimos toda nuestra carga en varias bolsas de plástico repletas de piedras y las arrojamos al río. aunque regresamos tan rápido como pudimos a nuestra pequeña porción de paraíso no fuera a ser que alguien nos la arrebatase. avalados por el sistema democrático. Me pareció una buena idea. El trabajo. La digestión se prolongó durante más de cuatro horas. Así que. No nos quedó más remedio entonces que erguirnos para ir a comprar un par de hamburguesas y de refrescos en el McDonalds. aquel día. el fin de nuestra jornada laboral. Para cuando llegó el crepúsculo. pasar olímpicamente de mi trabajo. ya tan contaminado habitualmente que ni el vecino más observador vería en toda aquella basura sumergida algo fuera de lo común. e invertir la mañana tumbado a la bartola en el césped mullido de los alrededores del centro comercial.de pensar y hacer lo que nos pidieran nuestros corazones. buscamos un recodo de césped alejado de miradas indiscretas y nos tendimos a dormir en él hasta la hora de comer. me pidió a gritos deshacerme del contenido de los carritos. Y mi corazón. A continuación. en su modalidad mayoría absoluta. estábamos tan cansados de no hacer nada que nos permitimos el lujo de sonreír. sí que liberaba… 84 .

en ello. nos convenía mantener la boca cerrada para evitar que el resto de los partidos se tomaran el asunto de los plazos de trabajo como algo personal y acabáramos pagando mercenarios por pecadores. y puede que hasta ilegal. independientemente de que las pagaran a tres euros con cincuenta. si la campaña arrancaba oficialmente la fecha que encabeza estas líneas. pero como necesitábamos trabajar cuantas más horas mejor. riéndose de todos los negociantes que. al igual que había hecho en su momento el primer panadero de la ciudad que se había atrevido a vender barras de pan los domingos y que. o donde fuera que apuntara su sueño. ya estaría instaladísimo en Laponia. había cerca de un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que me llevara el gato al agua. pero mucho. a estas alturas. nosotros ya llevábamos unos cuantos días dando el callo por el Partido Alfa. que. no hicimos ningún tipo de pregunta o comentario al respecto. mucho. Lo importante era seguir acumulando monedas. Mi sexto sentido me decía que había algo antidemocrático. Por analogía con este caso delirante pero real. 85 . Si al final el Ministerio de Podredumbre conseguía que me concedieran la beca (y según mi madre. Sobre todo en mi situación. en aquellos tiempos revueltos. solían esperarle a la puerta de su establecimiento los fines de semana para propinarle capones en la sesera a modo de advertencia. de los capones.9 DE MAYO DESASTRE ECOLÓGICO Nunca llegué a comprender demasiado bien cómo. tendría que cuidarme mucho. algo que seguía sin saber si debía alegrarme o no).

pero. para que todo el asunto de la campaña no se le fuera de las manos. son enormemente perjudiciales para el correcto desarrollo cerebral de los doctorandos. la confirmación de los rumores del día anterior sobre Pepe. El pistoletazo de salida de la campaña trajo consigo. y cuando hubo considerado que la escena ya había durado demasiado. después de haberlo despedido. La reincorporación de Pepe suponía una disminución de su volumen de trabajo. Pepe asintió con cierto regodeo. saludó a todo el mundo y se puso a trabajar. El coordinador desdeñado reapareció en el local electoral con el orgullo propio de quien se sabe imprescindible y una sonrisa victoriosa en sus labios. Rana se vio obligado a recauchutar su imagen pública recibiendo a Pepe mediante una sonrisa impostada y un abrazo de diseño. Desfiló altanero por el pasillo.como todo el mundo sabe. al mismo tiempo. minaba su imagen como líder ante los trabajadores y el partido. Belarmino Rana tragó saliva. además de un mayor trasiego en la sede del Partido Alfa. la realidad acababa de demostrar que necesitaba los servicios del último mono de la organización. se exilió a su despacho. Me imagino que. El ceño del concejal describió justo el movimiento contrario. así como un trasvase de responsabilidades a todas luces lenitivo. Nos saludó enarcando las cejas amigablemente. Ya te encargas tú de éstos. Pepe se dispuso entonces a organizar el plan de trabajo. ¿no? le preguntó mientras nos señalaba con el rabillo del ojo. por una vez. justo por ello. pues por mucho que fuera un cargo electo supuestamente dotado de grandes habilidades organizativas. bastante variado: de mañana nos dedicaríamos a pegar 86 .

desde pequeño. y eso de recorrer las calles de la ciudad armado con cubos. Los motivos para decepcionarse cambiaban con los años. éstos nunca tenían a un alcalde con cara de pánfilo como protagonista. el cine o el circo. se mantenían inmutables a través del tiempo. Las decepciones. en cambio. Las sustancias viscosas como el pegamento de cola me apasionaban. Poco podía hacer yo para cambiar las leyes del mundo salvo dejarme llevar. aunque también ayudó aquella otra ocasión en la que. fui víctima de un traumatismo craneoencefálico grave muy poco peliculero.carteles y. esponjas y rollos de papel. ya de tarde. me había lanzado desde la ventana de mi casa y. embutido en unos horrendos leotardos a imitación de los de Superman. que siempre terminaba pervirtiéndolo todo. Claro que cuando de pequeño me imaginaba a mí mismo adhiriendo carteles a los muros de la ciudad. La lección la había comprendido a una edad muy temprana después de verter leche sobre un tazón lleno de Krispies de Kellogs y comprobar que los duendecillos del anuncio de televisión no salían por ninguna parte. me había parecido un trabajo de lo más interesante. buzonearíamos por las zonas de la ciudad que aún quedaban pendientes. Yo nunca había pegado carteles. igual que los chupas de Kojak. se me antojaba una suerte de sucedáneo ramplón de la vida bohemia. nada me faltaría… 87 . por tratarse de una misión solitaria y a menudo nocturna. los pastelitos de la pantera rosa. y la insistencia de las parejas adulteras en negar por sistema sus pecados incluso con carácter retroactivo. pero. sino a estrellas de la música. Mientras el Partido Alfa fuera mi pastor. La realidad era lo que tenía. en lugar de alzar el vuelo hacia el infinito y más allá.

como se empeñaban en proclamar muchos analistas ante los crecientes índices de abstención en las urnas en las últimas 88 . pintándole a éste bigotes y perilla con rotulador. cursos de idiomas. esforzándose por atraer la mirada de unos habitantes ya demasiado saturados de información como para sentir curiosidad por nada. Si no fuera porque la mayoría se conformaban con expresar su malestar limitándose a poner cara de asco al vernos pegar carteles del alcalde o. principal rival del Partido Alfa. Había mucha competencia. exposiciones. y del Partido Gamma. Toda la ciudad era un campo de batalla en el cual multitud de empresas jugaban al Monopoly de la persuasión visual. como del Partido Beta.Empezamos a decorar la ciudad en el mismo barrio periférico donde habíamos repartido la primera partida de propaganda electoral. Pensé que la gente no pasaba de la política. como mucho. de que les prometieran el oro y el moro y de que sólo se acordaran de ellos a la hora de encarar los comicios. La ciudadanía estaba hasta el gorro de que los políticos los tomaran por el pito del sereno. Lo primero que me llamó la atención de este nuevo cometido es que resultaba bastante difícil encontrar lugares donde adherir los pósters. ciclos de cine. Pelayo se encargaba de todo lo referente a la disposición de los carteles en tanto que yo portaba la cola y la esparcía por las paredes con la ayuda de una esponja para que él se explayara. espectáculos de striptease y demás. sectas. pues comprobamos a lo largo de la mañana que las actitudes hostiles de las que habíamos sido víctimas el día de nuestro debut como repartidores no eran ni mucho menos residuales. Y más si se trataba de asuntos políticos. Por no hablar de la publicidad de conciertos. de ideología nacionalista. conferencias. el clamor hubiese sido insoportable. tanto del partido de Ramón Taboada.

Caminaba por la acera de enfrente. si repartir propaganda. sobre las baldosas cubiertas de chicles resecos. me iba embriagando poco a poco hasta el punto de que en un par de ocasiones me quedé aturullado frente al retrato del alcalde convencido de que en cualquier momento me iba a desvelar el tercer misterio de Fátima. con una carpeta debajo del brazo derecho y un abrigo negro de piel que le llegaba hasta las rodillas. El motivo era el pegamento. Se me cayeron los carteles al suelo del susto. Si tuviera que decidir qué labor me resultaba más agradable. pese a que el buzoneo me permitía más margen de holgazanería al no tratarse de un trabajo tan verificable como lo de los pósters. que. se comportaban con ella como cualquier hijo de vecino al encontrarse con un amigo borracho y verboso en la barra de un club de alterne a las siete de la mañana: haciéndose el sueco para evitar el gorroneo indiscriminado de copas y tabaco así como el posible hurto de la cartera mediante distracción por perogrullada dialéctica. ensobrar o pegar carteles. Hablaba con alguien a través de su teléfono móvil mientras avanzaba. como quien no quiere la cosa. me decantaría por esta última opción. Fue entonces cuando la vi.décadas. El corazón empezó a latirme con la fuerza de un martillo pilón y las palmas de las manos se me 89 . hermosa y grácil. En cuanto Pelayo se dio cuenta de cuál era la situación. De ahí la arraigada creencia popular acerca de que la política no se diferencia demasiado de una casa de lenocinio. simplemente. nos intercambiamos los roles y yo pasé a ocuparme de los carteles.

y su reacción no era la esperada. 90 . Carolina… ¿La de Florencia? ¿Tu amor platónico? Incliné lentamente la cabeza. Me bloqueé. como si temiera que el ruido del movimiento pudiera alertarla de mi presencia. Si me acercaba a ella. Aquella mujer vivía en mis recuerdos más hermosos.humedecieron. Llevas más de cinco años dándome la paliza acerca de lo mucho que la cagaste al no besarla cuando tuviste la oportunidad. se volvió hacia mí con gesto de desconcierto. le comunicaba todo lo que me había quedado en el tintero hacía ya tanto tiempo. al notarla tan cerca de mí. por último. mediante una sofisticada técnica vocal. Pelayo miró en dirección a la chica. que no suponían más de un cinco por ciento del total. me arriesgaba a perder el único motivo por el que había merecido la pena vivir después de las películas de John Sturgess y el día en que un ligue escocés me introdujo en el maravilloso mundo de los “waahums”. Es ella respondí. supervisó sus movimientos durante unos cuantos segundos y. se me ocurrió que tal vez estuviera alucinando por efectos de la inhalación del pegamento. No quisiera pasarme otro lustro más aguantando el mismo rollo cada vez que te emborrachas. a menos de diez metros en línea diagonal y a la izquierda. una práctica sexual de gran tradición entre las chicas de las Tierras Altas que consiste en introducirse los testículos de un hombre en la boca y luego interpretar. molesto por la falta de coordinación. ¿Y no deberías decirle algo? propuso. Hacía tanto tiempo que no la veía nada más que en sueños que. ¿Qué coño te ocurre? me preguntó Pelayo.

El juicio final. ¿Qué coño haces? arreé a mi amigo con un rollo de carteles en la nuca ¡Me va a ver! ¡Ya va siendo hora de que te comportes como un hombre! ¿No crees? refunfuñó él. Pese a que me apasionaban esos momentos de las películas bélicas en los que alguien llega a la conclusión de que sin riesgo no hay gloria. ¿Y quién. así que comencé a sentirme igual 91 . aquellos ojos que luchaban por encontrarme entre los rayos de luz directa. devolviéndome la colleja. ajeno a mis dilemas. no se mostraría temeroso ante los escrutadores ojos del mismísimo Dios? Yo no. ¡Carolina! gritó ¡Aquí! Ella se detuvo. yo no era más que una silueta recortada a contraluz. independientemente de su veleidades nihilistas. eran la viva mirada de Dios. tenía la incómoda sensación de que mi memoria había manipulado los recuerdos de una simple amistad para convertirlos en un romance platónico imperecedero susceptible de dotar de sentido a mi propia cobardía. miró hacia atrás y se llevó la mano a la frente para evitar que el sol la deslumbrara. desde el propio himno escocés hasta el Wish You Were Here de Pink Floyd. Para Carolina. Y por otro lado. desde luego. debido a la situación del sol. Pelayo. Me asustaba demasiado el NAPALM del fracaso.todo tipo de melodías. decidió pasar directamente a la acción sin pedir permiso. no me atreví a saldar mi deuda con el destino. ¡Vete allí y dile a esa chica lo que tienes que decirle! ¡Con un beso! Volví a quedarme patitieso. para mí. sin embargo.

a unos cien kilómetros de la suya propia. Así pues. Vi cómo ella se acercaba a mi amigo en actitud poco amistosa. El agredido me explicó poco más tarde que. emocionante y bien remunerado. si algún día llegaba a descubrir lo gris y anodina que era mi rutina diaria. Yo los podía ver a ambos. desde detrás de un par de contenedores mugrientos. cuando había tratado de alertarla de mi presencia en el lugar. Luego eché a correr calle abajo y no me detuve hasta asegurarme. como éste trataba de explicarle algo señalando en mi dirección. en teoría. temiendo que todo se tratara de una broma cruel. sino que trabajaba como Buda del moroso en Amberes al servicio de una importante agencia de cobros muy bien relacionada con el sector de la alta joyería. de que ni Carolina ni Pelayo conocían mi nuevo paradero. El motivo de su reacción era que nunca le había confesado que vivía en la ciudad donde he vivido casi toda mi vida. había improvisado una historia rocambolesca en su honor según la cual yo no me dedicaba a mendigar un empleo decente entre contrato basura y contrato basura. ya que el volumen de trabajo alcanzaba unos 92 . Carolina se había sentido turbada por la invasión de su intimidad y. de un empleo estable. porque temía que. le cruzaba la cara con una bofetada y desaparecía entre los edificios mientras Pelayo le llamaba “pelantrusca zampapollas” a voz en grito. Con el pequeño inconveniente de que requería una capacidad de sacrificio sobrehumana. perdería de inmediato todo interés en mi persona. y como finalmente la chica de mis sueños montaba en cólera.de vulnerable e inseguro que si estuviera desfilando en tanga de leopardo frente a un ejército de críticos de moda neoyorquinos. había recurrido a la violencia gratuita para escabullirse. Se trataba.

consultaba con ansia al menos tres veces al mes el callejero de Amberes con la esperanza de que se inaugurara una nueva calle con el nombre que yo le había dado. Dado que por aquel entonces el correo electrónico aún ocupaba un espacio marginal dentro del sector de las telecomunicaciones.niveles tan altos que rara vez me podía permitir el lujo de salir de Bélgica. La mentira funcionó bastante bien hasta que un día se le ocurrió pedirme la dirección de correos. y ahora que la suerte al fin había decidido mostrarme su cara. A la comprensible incertidumbre con respecto a la evolución de su vida en los últimos años. se extendieron así a lo largo de los años sin menguar nunca en intensidad. no tuve oportunidad de saber nada de ella durante años. si es que realmente había existido en algún momento. Todo para proteger un pedazo de orgullo enmohecido y conservar un fetiche no menos rancio de felicidad. Sólo aliviaba mis penas el hecho. creando. los reconcomios y las poesías de amor escritas en servilletas de papel durante infinidad de tardes solitarias teñidas de melancolía. iba yo. por si en algún momento le daba por mandarme una carta o visitarme. Y en todo ese tiempo. el efecto contrario. desagradecido como pocos. lógicamente. y le enseñaba el culo. había que unir mis mentiras. Al menos así podría viajar hasta dicho domicilio y reclamar mi correspondencia. Jamás encontré una calle ni siquiera similar. Los lamentos. de que las circunstancias no eran las más adecuadas para lanzarse a la piscina. constatable a primera vista. las inseguridades causadas por la naturaleza quebradiza de la memoria. y fui tan idiota que ni siquiera me atreví a pedirle el suyo por miedo a sonar demasiado interesado en no perder el contacto. y lo poco seductor que resultaba trabajar con veintitantos años 93 . Tuve que inventar un domicilio postal a marchas forzadas.

Sobre todo en comparación con el empleo de Buda del moroso de alto copete que me había sacado de la manga aquel verano en la Toscana. que era yo. en sus propias palabras. como los testículos de un gato asilvestrado y problemático que luego accede a domesticarse sin problemas. pero no se encontraba a mi alcance. el asno. con castrar las ansias de alcanzarla algún día antes de que esas mismas ansias se encargaran de estropearlo todo. Existía la felicidad. Por ello. el alivio del sacrificio. de cobarde. la satisfacción de la insatisfacción. sí. A Pelayo todo esto le parecía una excusa barata y pretenciosa. Y cualquier persona con dos dedos de frente sabe de lo imprescindible que resulta preservar los sueños de la crisis cuando el resto del patrimonio personal ya hace tiempo que ha salido a subasta pública. sí. pasó a despotricar de Carolina. podía seguir imaginándose mil sabores excelsos para dicha miel. de tonto del culo y de pusilánime. pero mis sueños continuaban a buen recaudo. Había perdido a Carolina. Me acusó de masoca. De lo que se colige que nada de lo que le había dicho a lo largo de los años acerca de su belleza exterior e interior había calado con fuerza en su espíritu. Únicamente aceptando que la miel no estaba hecha para el hocico del asno. pues ella no 94 . “Una golfa prepotente con cara de estar oliendo mierda”.como asistente de campaña electoral a tres euros con cincuenta la hora. tirar de la cisterna y decirle adiós cañerías abajo. no me importó tanto cómo había pensado el defecar sobre la posibilidad de convertir mis sueños en realidad. Nunca hasta entonces había comprendido que para ser feliz bastaba con convertir la felicidad en una entelequia inaprensible. Era lógico. Y no contento con ello. Era el placer de la renuncia. claro.

se había andado con chiquitas y le había dejado una marca roja bastante visible en mitad de la mejilla derecha. Mis disculpas por los problemas que le había causado no le convencieron demasiado. Volvió a insultarme dos o tres veces. A continuación me robó unos cuantos carteles, me dio un sobre con polvos para fabricar más pegamento de cola y se fue con viento fresco a pegar carteles él solito. El resto de la mañana me las vi y me las compuse para realizar un trabajo pensado para dos, al que, por si fuera poco, no estaba acostumbrado, por los alrededores del polígono. Acabé de pegamento hasta las cejas. Por no hablar de que varios críos me robaron el carrito con los carteles en un descuido y me hicieron correr durante casi media hora cuesta arriba para recuperarlo. La lluvia apareció a última hora complicando las cosas todavía más. Pegué mi último cartel a eso de las tres y cuarto de la tarde. Pepe nos había dicho que regresáramos al local antes de las cuatro, así que aún tenía media horita para comer. Me decanté por uno de los numerosos comedores para estudiantes del campus universitario, ya que estos lugares tenían unos precios tan baratos como los engrudos que empleaban para crear sus menús de fritangas variadas. Me deprimí un poco recordando mi etapa en la universidad. Y eso que no había sido lo que se dice paradisíaca, puesto que mi facultad, al tener una política de números clausus demasiado exigente, había conseguido crear uno de los ecosistemas académicos más apolillados conocidos por el hombre. Mientras que en el resto de las carreras convivían personajes de lo más variopinto ávidos de nuevas experiencias, en la nuestra se habían arracimado todos los empollones y cerebritos de los que aquellos se reían por separado en una misma clase, con lo cual el ambiente no se

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parecía en nada al de las películas norteamericanas de universitarios pubescentes, sino más bien al armario de un seminarista que se hubiera quedado sin naftalina. Con todo, aquellos tiempos de aburrimiento supino, salpicado por alguna que otra fiesta en absoluto desparramada, le sacaban los colores a los tiempos preelectorales que se me habían venido encima. Al menos entonces no tenía que colocarme con pegamento de cola, como un crecidito meninho da rúa, a fin de olvidar mis miserias cotidianas, y, además, disfrutaba de una pelambrera mucho más frondosa, con lo que tampoco me veía obligado, como ahora, a someterme a extraños tratamientos capilares contra la alopecia inhibidores del deseo sexual en los que, pese a todo, seguía confiando de manera estúpida. Miré a mi alrededor y sólo vi sonrisas. Todo el mundo en el comedor parecía feliz excepto yo. A no ser que se tratara de una aparatosa conspiración orquestada para desquiciarme y llevada a cabo por intérpretes de primera fila, no daba la impresión de que hubieran logrado llegar hasta aquel estado renunciando a la felicidad. Mis estúpidas teorías se resquebrajaban. O salía de allí o el siguiente sería mi cerebro. Un estudiante con aspecto de estar a punto de terminar la carrera se me acercó cuando me disponía a abandonar el lugar y me pidió la hora. El detalle no hubiera tenido mayor importancia si no me hubiera tratado de usted al hacerlo. Me cabreé tanto que le dije que eran las cuatro y media cuando aún quedaban un cuarto de hora para las cuatro. Él me echaba años de más, yo le echaba minutos. Cerca del local electoral volví a encontrarme con Pelayo. Me estaba esperando en uno de los bares próximos para que llegáramos juntos y así no levantar ninguna sospecha. Seguía enfadado por lo de Carolina, pero yo lo

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conocía demasiado bien y barruntaba que el berrinche no iba a durarle mucho. Me necesitaba. Y yo a él. De la misma forma en que ambos necesitábamos al Partido Alfa tanto como él a nosotros. Poco antes de que entráramos en el piso, se disculpó por lo sucedido. Lo hizo justo a tiempo, pues arriba nos esperaba una dura prueba de la que nunca hubiéramos salido airosos en solitario. Todo comenzó con Belarmino Rana lanzándonos un periódico en plena cara. Yo arrostré la mirada del concejal lo mejor que pude para evitar que nos desollara con ella mientras Pelayo pasaba las páginas tratando de comprender qué demonios estaba ocurriendo, El rostro de mi amigo se descompuso frente a la página treinta y cuatro, que era donde comenzaba la sección correspondiente a las noticias de carácter local. ¡Puede que sea bajo, calvo y vista de traje graznó Rana, enojado, pero eso no me convierte en el payaso listo, a vosotros en los payasos tontos, y a esta campaña en un puto circo para niños retrasados! Supe lo que quería decir cuando vi que la imagen de unas aguas fluviales infestadas de trípticos propagandísticos del Partido Alfa presidía la sección. El cuerpo de la noticia decía más o menos lo siguiente:

DE PERDIDOS… ¡AL RÍO!

Las aguas del río han amanecido esta mañana cubiertas de cartas electorales con el remite del Partido Alfa. Según testigos presenciales, las cartas surgieron de un grupo de bolsas de plástico arrojadas por desconocidos al lecho del río. Las bolsas contenían en su interior numerosos programas electorales y cartas firmadas por el actual alcalde, Edelmiro Bigardo,

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donde, entre otras cosas, el político aseguraba a los destinatarios de las misivas que, de ganar los comicios, haría todo lo que estuviera en su mano por preservar la riqueza natural de los bosques, montes y ríos de nuestro municipio. Según Amadeo Perlasca, principal candidato a la alcaldía por el Partido Beta, Edelmiro Bigardo “está tan obsesionado con cumplir al menos una de sus promesas que no ha dudado en ensuciar el ecosistema para así tener que limpiarlo por fuerza”. Perlasca añadió que su principal contrincante político “se encuentra en el ocaso”, y llamó a los votantes a no prestar su apoyo a “una persona que ha demostrado en demasiadas ocasiones su irresponsabilidad civil y su incapacidad para mantener el orden, no ya en el ayuntamiento, sino dentro de su propio partido”. Por su parte, Bigardo manifestó su total desconocimiento de lo sucedido, que achacó a artimañas de dudosa moralidad procedentes de la oposición, y prometió hacer todo lo posible para depurar las responsabilidades del incidente. El candidato a las elecciones por el Partido Gamma, Nélido Pemán, calificó el suceso de “lamentable”, no sin antes asegurar que “se trata de una prueba más del escaso grado de compromiso político de Bigardo y su partido con esta tierra”. En términos similares se expresó Ramón Taboada, cabeza visible del Partido Omega, al referirse a la tragedia ecológica como “una consecuencia lógica del apoltronamiento político del Partido Alfa”, ya que según él, “Bigardo y su equipo viven de una imagen y unos méritos ya caducos”. En otro orden de cosas, un nutrido grupo de trabajadores de los equipos de limpieza del propio ayuntamiento, así como algunos voluntarios del entorno del Partido Beta, se encuentran trabajando en el lugar de los hechos desde ayer noche. Se espera que las labores de rehabilitación del río concluyan esta misma madrugada o bien mañana por la mañana, aunque de acuerdo con los técnicos en medioambiente consultados por este periódico, el daño ecológico causado por los componentes tóxicos de las tintas no biodegradables de los impresos, tardará meses en desaparecer.

Pepe, que también estaba presente mientras Pelayo y yo leíamos estupefactos la noticia, nos observaba con ojos entre resignados y escépticos, tal y como lo haría un padre que, después de haberse pasado media vida advirtiendo a su hijo adolescente de que se empieza fumando un 98

porro y se acaba en la cocaína, se encontrara con que éste es adicto al crack. Ni Rana, ni Nazareth, ni el resto de trabajadores, ni él mismo confiaban en nuestra inocencia. Y nosotros mucho menos que todos ellos, pues, de todos cuantos nos encontrábamos confinados en aquel piso que apestaba a rancio, éramos los únicos que sabíamos a ciencia cierta que habíamos pecado. Recordé entonces eso que nos decían en la facultad acerca de que una mentira convenientemente expuesta enseguida se convierte en una verdad y, encomendándome a Vincent Price, Steve McQueen, James Coburn y el resto de viejas glorias de la interpretación que conformaban mi panteón de inmortales, traté de devolver las aguas a su cauce. O mucho me equivoco o por aquí nadie ha oído hablar jamás de la presunción de inocencia dije con gran desparpajo, si quieren bajamos un momento a comprarnos un par de burkas en la tienda de todo a cien y luego subimos para que nos lapiden en condiciones. ¡No te pases de listo, Velasco! rugió Rana, con los puños apretados y casi de puntillas, única forma que tenía de situarse a mi misma altura si yo no me acuclillaba primero para facilitarle la tarea. ¡Sabemos que habéis sido vosotros! ¡Era vuestra zona! ¿Y qué si era nuestra zona? repuse desafiante. ¿Cómo que y qué? ¡Sois los únicos que habéis podido hacerlo! El resto se encontraba trabajando en otros distritos. Señor Rana hablé con diplomacia tras una breve pausa, buscando así ridiculizarlo por contraste con su exasperación, no quisiera dudar de sus habilidades lógico-deductivas, pero… ¿de veras piensa que si quisiéramos deshacernos de esos sobres lo haríamos dentro del mismo distrito en el que

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sí! exclamó Pelayo. pues ya sabrán que el sueldo no da precisamente para comprarse un fueraborda. por conciencia de pueblo! ¡Porque 100 . Rana pareció calmarse un poco. Temía perder el control de la conversación de un momento a otro por culpa de la creciente ansiedad. Eso es algo que os apasiona a los jóvenes de hoy en día. al menos lo que yo haría. La cosa se ponía cuesta arriba. pero cuando uno lleva tanto tiempo en paro como nosotros. Y por otro lado… ¿qué razones podríamos tener para hacer algo semejante? ¿No trabajar? preguntó el concejal en actitud claramente sarcástica. Además. Había que hacer algo al respecto. lo único que desea es trabajar. déjenme que les diga una cosa intervine envalentonado.nos correspondía trabajar? Lo lógico. al rescate. Una oleada de rubor invadió mis mejillas. que se enderezó al tiempo que un mohín sorprendido le hacía enarcar las cejas. por muy joven y ocioso que sea. en una situación así. le aseguro que. En el silencio que surgió luego. Ambos pusimos cara de pena para forzar al máximo la capacidad de conmoción de nuestra pequeña performance. ¿Tanto tiempo habéis estado sin empleo? ¡Oh. sin entrar en más detalles. pude ver cómo todos los presentes seguían observándonos suspicaces. Si Pelayo y yo estamos trabajando con ustedes no es por dinero. No lo niego intervino Pelayo. sería desplazarme al distrito de alguien con el que no simpatizara demasiado y pasarles el marrón arrojando allí el materialgiré ligeramente la cabeza para mirar al adolescente de los ojos torvos. ¡Estamos aquí por compromiso político. Se me nubló la vista y empecé a sudar.

Todavía hay una cosa que no comprendo muy bien. ni su amigo Enrique. Y los padres de nuestros padres. si se nos va a retribuir por nuestros servicios con la moneda de la desconfianza. el recelo y la puesta en duda de nuestras más íntimas convicciones. pero finalmente lo hizo. Salvo Rana y el adolescente de la mirada torva. Sus rostros habían cambiado. Me giré en dirección a la puerta de salida y le indiqué a Pelayo mediante un gesto que me siguiera. Y tal vez los padres de los padres de nuestros padres no recordaba con exactitud la fecha de fundación del partido. todos demostraban en mayor o menor medida su empatía para con aquellos dos pobres diablos acusados de un crimen que nunca habían cometido. que viven en la zona de reparto que os correspondía.creemos a pies juntillas en el ideario de este partido! Como creyeron nuestros padres. Sabía que antes de que diéramos dos pasos alguien nos impediría abandonar el piso. Ahora bien. No tan deprisa se resistió el concejal a aceptar nuestra inocencia. Suponiendo que digáis la verdad… ¿por qué ayer ni mi sobrino Abel. con lo cual corría el riesgo de meter la pata con la exageración. culminando de esta forma el efecto dramático de la soflama. han recibido carta alguna del partido? 101 . Creo que ha habido un malentendido… Encaré de nuevo al público con aire altivo. igual que en las malas películas policíacas. ¡Un momento! escuché la voz de Pepe. mejor será que nos vayamos ahora mismo. Dudó por un segundo.

Me quedé a cuadros, incapaz de improvisar una respuesta en condiciones. Pelayo, en cambio, se acercó a Rana con gran seguridad en sí mismo y contempló su ridícula figura desde un ángulo casi cenital que intensificaba todavía más su grado de ridiculez. Existen varias explicaciones para eso declaró en tono firme y convincente. ¿Prefiere la explicación A o la explicación B? Ambas contestó Rana, con idéntica rotundidad. En primer lugar, las cartas se nos acabaron antes de que pudiéramos completar el barrio dijo Pelayo, lo cual quiere decir que deberían ustedes revisar el censo de vez en cuando o correrán el riesgo de perder más votos de los que las encuestas les auguran que perderán hizo una breve pausa para tomar aire. En segundo lugar continúo airado, esos rufianes del Partido Beta nos van siguiendo los talones y no se andan con contemplaciones a la hora de recolectar y destruir aquellas cartas que, por hache o por be, no logramos introducir por debajo de las puertas. Mi consejo al respecto, si se me permite dárselo, es que habría que formar un comando similar en nuestras filas que se encargara de reventarles a ellos el trabajo. No es justo que uno se pase todo el día trabajando como un negro, bueno, como una persona de color Pelayo conocía bastante bien la afición a los eufemismos políticamente correctos del Partido Alfa, para que luego vengan cuatro desalmados y se encarguen de convertir esas horas de trabajo en nada, o lo que es peor, en pérdida de votos. Esta vez incluso Rana se tuvo que dar por persuadido. La forma en que miró a Pepe, sugiriéndole algo así cómo: “el chico tal vez tenga razón”, fue inequívoca al respecto. Nos habíamos consagrado como oradores

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maquiavélicos y, para mayor gloria, ante un público cualificado en la materia. Todos aquellos que se habían reído de nosotros durante los últimos años de instituto porque habíamos escogido letras puras, estudiando las catilinarias de Cicerón en detrimento de la ley de Boyle-Mariotte, no sabían hasta qué punto habían perdido la oportunidad de adquirir unos conocimientos sobre retórica tan utiles para progresar adecuadamente en el mundo moderno. Cuando Rana, con la cabeza gacha, nos pidió disculpas por haber sospechado de nosotros, paladeamos la magnitud de nuestro triunfo. Les habíamos vencido con sus mismas armas. El lado negativo de la victoria era que, al menos durante unos cuantas jornadas de trabajo, tendríamos que cuidarnos bastante de no saltarnos las reglas del juego, pues al margen de nuestras habilidades innatas para la manipulación a través de la palabra, no creíamos que pudiéramos salir airosos de otra situación semejante. En consecuencia, aquella tarde hicimos una excepción y repartimos los sobres de la discordia con gran meticulosidad por debajo de cada puerta, subiendo a pie hasta los últimos pisos y enfrentándonos cara a cara con todos cuantos osaban cruzarse en el sacrosanto camino de la democracia por correspondencia, que no conducía a Roma, sino a Rovaniemi, Laponia, Finlandia.

Fue una tarde dura. Tal vez la más dura desde que habíamos empezado a ejercer de mercenarios políticos. Y además de dura, aburrida. No pasó nada de interés en casi siete horas de subir y bajar escaleras. A lo sumo, que en uno de los pasillos de un edificio me encontré con el fontanero de mi barrio, Luís, quien, influido por el resto del vecindario, siempre había visto en mí una

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joven promesa, y, al descubrirme repartiendo propaganda por cuatro duros mientras que él cobraba mil veces mi salario por aflojar un par de tornillos, (cuando no se beneficiaba a las clientas en plan película porno de las baratas), se mostró tan sorprendido que daba la impresión de que, en lugar de haberse topado con un vecino malhadado, se hubiera cruzado con Tom Cruise introduciéndose ratones envueltos en látex por el recto, tal y como sostiene la sabiduría popular que tienen por costumbre hacer las estrellas de Hollywood. ¿Qué haces? me preguntó. Trabajar le respondí. Hay que ganarse la vida. A continuación le entregué en mano una de las cartas del Partido Alfa, salí a la calle y me tiré un pedo. Tal vez no estuviera pasando mi mejor momento, pero no por ello iba a privarme de disfrutar del enorme placer que siempre me había proporcionado el peerme sin complejos en la vía pública. Pensé que si todos los que llevaban meses dando la murga por lo del Prestige y la Guerra de Irak se dejaran de tonterías e hicieran como yo, al unísono, tal vez consiguieran realmente cambiar el mundo. Y de no ser así, siempre les quedaría el consuelo de haber cambiado al menos el color de sus calzoncillos, una forma de protesta tan digna e inútil como otra cualquiera.

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10 DE MAYO BAJO LA HIGUERA

El teléfono móvil me sobresaltó sobre las siete y media de la mañana con un tono polifónico diferente al habitual y un mensaje en su pantalla que me hizo tragar saliva horrorizado: 10/05/03 10:00 EXAMEN TOEFL. Yo mismo había programado el recordatorio días antes en previsión de que se me olvidara la cita a causa del agotamiento físico y mental acumulado a lo largo de la campaña. La anticipación resultó ser todo un acierto, de los pocos que había tenido en los últimos años, pero aun así, seguían siendo escasamente halagüeñas las perspectivas de puntualidad: en un tiempo inferior a tres horas estaba obligado a ducharme, desayunar, estudiar el examen, cruzar toda la ciudad hasta el campus universitario y, dentro de lo posible, masturbarme religiosamente en algún momento del proceso a fin de alejar a los malos espíritus, tal y como mandaba la tradición. Iba a tener que ser muy rápido si quería cumplir con el horario. En mi opinión, lo fui. Llegué al aula de la facultad de filología donde tenía lugar el examen un minuto por debajo de la hora estipulada. Estaba tan nervioso debido a que apenas me había dado tiempo a repasar nada que sentí por un instante el impulso de gorronear un cigarro. Logré olvidarme de la idea pensando en las imágenes de la autopsia de un mendigo muerto por cáncer de pulmón que había tenido el dudoso placer de contemplar durante mi comparecencia como oyente en una clase de medicina legal, unos años atrás, y haciendo zoom sobre cada uno de sus alvéolos purulentos, bronquios ennegrecidos y, en especial, sobre ese liquidillo entre amarillento y descafeinado que brotaba de

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sus vísceras putrefactas cada vez que el escalpelo se hundía en ellas con cercenantes intenciones. Al final, el remedio fue peor que la enfermedad y, como no había desayunado más que una mandarina y un Donut de chocolate revenido, terminé vomitando casi a los pies de uno de los examinadores. Me salvó el hecho de que el tipo en cuestión fuera inglés, y no vasco, por poner un ejemplo, ya que su estricta educación británica no le permitía llamarme meapilas y pegarme una patada en la entrepierna por salpicarle los zapatos de tropezones a medio digerir, que era lo que en realidad deseaba. En su lugar, sonrió amigablemente, me preguntó si me encontraba bien, me ayudó a acomodarme en uno de los asientos y luego me trajo un botellín de agua del bar para que me reanimara antes del inicio de la prueba. Si todos aquellos protocolos filantrópicos formaran parte del examen, toda España y, en general, todo país mediterráneo, con su gusto por las trapisondas y la descortesía baturra e indiscriminada, suspendería a la vez. Era lo que Pelayo solía denominar, en uno de sus nada infrecuentes arrebatos de clarividencia políticamente incorrecta, “la superioridad de las civilizaciones no soleadas”. De acuerdo con su percepción del mundo, nuestro planeta se componía de países donde solía atizar el sol con fuerza durante la mayor parte del año y países donde, por el contrario, predominaban las lluvias, los nubarrones y el frío. Los primeros, casi siempre hispanoparlantes, eran pródigos en crímenes, analfabetismo, rudeza, corrupción, ruido e indisciplina social, como demostraban ciudades tan caóticas como Madrid o Ciudad de México. Cualquiera al que se le ocurriera respetar la legalidad vigente en esto lugares corría el riesgo de acabar internado en un sanatorio mental cuando no en la cárcel; los segundos, empero, hacían gala de un mayor refinamiento, de una

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pero según él.mayor coherencia y. como mucho. (ya saben. afables y extremadamente eficaces. solían ser bastante más cochinos). lo quisiéramos o no. Algunos estudiosos del fenómeno trataban de excusarlo apelando a las grandes diferencias estructurales existentes entre lenguas romances y 107 . aunque estas mismas reacciones. defendía Pelayo. A ojos de un individuo viciado por la cultura de charanga y pandereta de las civilizaciones soleadas. a glosar sus hallazgos y deficiencias mediante la publicación de un artículo ad hoc en alguna revista científica de prestigio. de un mayor saber estar en lo tocante al comportamiento público (en privado. organizados. Pero por mucho que Pelayo y yo renegáramos de nuestros orígenes. creo que la teoría no era tan descabellada como las reacciones soliviantadas de mucha gente ante ella daban a entender. esto podía resultar aburrido o incluso perturbador. había una cosa que nos identificaba. igual que la de la mayoría de italianos. como miembros de una civilización soleada: nuestra pronunciación del idioma de Shakespeare era catastrófica. no valía de nada si ni siquiera podías salir de tu casa sin antes cerrar la puerta con cuatro cerrojos y una tranca o quedarte dormido tras una borrachera en un parque sin que una panda de maleantes te birlaran hasta los Kleenex. y toros). Personalmente. Lo demás. confirmaban de manera paradójica la tesis de Pelayo: un buen austrohúngaro se limitaría a escucharla en silencio respetuosamente o. ritmos calientes y sones latinos incluidos. para dar espectáculo ya estaban los performancers gafapastas. lo cual hacía de sus sociedades entornos tranquilos. al tener lugar en España. en general. paella. los hippies malabaristas admiradores de Manu Chao. franceses y españoles. sol. el Circo del Sol y las películas de Roland Emmerich.

sino de la situación del país con respecto al sol y. La hipótesis se venía abajo como un castillo de naipes desde el momento en que España estaba llena de alemanes que hablaban perfectamente tanto inglés como español. por ejemplo. algo que. empecé a segregar sudor por todos los poros. aseguraban. Si superaba la prueba con una nota muy alta. así como la falta de aplicación en el aprendizaje y el desprecio por la cultura. sonaba bastante bien. convertía en una empresa proporcionalmente más heroica que un español consiguiera hablar con propiedad inglés antes que un alemán. supe que no era tan diferente a los demás como me había creído. El pulso se me aceleró por los nervios. a su vez. De ahí que fuera tan importante para mí aprobar aquel examen consiguiera o no la beca más tarde. todavía hablaban el idioma con dificultades. pese a llevar muchísimos años allí. Como incentivo. las axilas y las ingles. de la situación de alguien tan avanzado a su tiempo como yo con respecto a un país viciado de ranciedad. una prueba de que si no me adaptaba la culpa no era mía. Pero en cuanto el examen comenzó y el profesor al que le había manchado los zapatos de vómito pulsó el interruptor de play de un viejo casete. habría dado un gran paso para desmarcarme definitivamente de mi civilización. me 108 . se encontraban en el núcleo del problema. hiciera lo propio. mientras que los españoles que habían emigrado a Alemania durante los años sesenta. No hacía falta ser sueco ni noruego para darse cuenta de que el gusto eminentemente ibérico por la vagancia. en especial los de la parte superior del tronco. sería como una especie de certificado de excepcionalidad.lenguas germánicas. del cual comenzaron a salir conversaciones en inglés absolutamente incomprensibles para mí.

respiré hondo. hasta un hombre desconocido dándole la vuelta a su cuerpo a través del ano como si fuera un calcetín. El broche de oro tuvo lugar con la prueba de redacción. fui recuperando la confianza en mí mismo. Lo que ya no tenía tan claro era si lograría obtener una calificación igual o superior a la requerida por las universidades para mi ingreso en ellas. y cantautores del tipo Ismael Serrano. las manos comenzaron a temblarme y. A medida que rellenaba las casillas correspondientes a las respuestas con mi lápiz del número dos. que tenía como tema “las teorías conspirativas” y me permitió dar rienda suelta a toda mis paranoias mediante la escritura de un artículo sobre el crimen de Alcasser que abochornaría. Todo 109 . miré el reloj y me obligué a mantener la calma hasta el final del examen. Toda clase de imágenes absurdas pasaron por mi cabeza durante este intervalo de tiempo.ruboricé. pero todavía podía sobreponerme a la adversidad y superar con nota aquel maldito trámite. Al despertar. supe que aprobaría sin problemas el examen. a modo de colofón conmemorativo de los infaustos niveles de ansiedad a los que estaba llegando. me quedé paralizado durante más de media hora pensando en qué iba a suspender. Iba con retraso. Cuando abandoné la facultad. como responsables directos de la matanza. desde Dolly Parton esnifando rayas de cocaína dispuestas en zig-zag sobre el culo de George Michael. por su exacerbada poética de la sordidez. al mismísimo Pepe Navarro. empleando como argamasa narrativa una trama rocambolesca sobre snuff movies y apuestas clandestinas. cineastas de medio pelo que no soportaba. Me lo habían puesto a huevo. En él apuntaba a antiguos dirigentes políticos.

y siguió conversando con sus amigos como si yo no existiera. ya podía ir preparando otra milonga conspiranoica similar para explicarle a mis familiares y conocidos un fracaso tan estrepitoso. Con lo aficionados que eran los británicos al periodismo amarillo. Tendría que aguardar un par de semanas antes de conocer el desenlace final. En caso contrario. de no ser porque la 110 . confiaba plenamente en que así sucediera. de la capacidad de seducción de mi relato conspiranoico. por supuesto. Lo intenté hasta tres veces más con el mismo resultado. pues todos ellos se creían que después de mi estancia en los Estados Unidos.dependía de cuantos aciertos hubiera conseguido en la prueba de listening. mi dominio del inglés me capacitaba para arrebatarle el empleo a Muzzy. que había rellenado prácticamente al azar. Si éste era lo suficientemente escabroso como para secuestrar la atención del corrector hasta el punto de hacerle olvidar los deslices de ortografía y sintaxis. Y también. Luego me miró con esa sonrisa de recochineo rijoso tan típica de los seres humanos jóvenes. la nota final engordaría de manera considerable. Su actitud me puso de tan mal humor que. Nadie respondió. Llamé a la sede desde un banco del campus. Una de las universitarias se dio cuenta de que mi mirada pugnaba por penetrar entre sus muslos turgentes y cerró las piernas. mientras contemplaba las piernas de un nutrido grupo de universitarias faldicortas que tonteaban con un par de zangolotinos en el banco de enfrente. lozanos y bellos que todavía no se han planteado la posibilidad de terminar en un futuro haciendo las veces de floreros con pañales en la esquina de un geriátrico cualquiera. Y nada mejor para amenizar la espera que ponerme de nuevo al servicio del Partido Alfa.

¡cómo pasa el tiempo! Me ruboricé. sin desvelarle en ningún momento la naturaleza del trabajo más allá de que no tenía nada que ver con mi área de interés. disimulé mi erección poniendo ambas manos sobre la entrepierna. pese a que él se esforzaba en hacerse el simpático conmigo de una forma sospechosamente machacona. La verdad es que me venía bastante bien el ofrecimiento. manipulación televisiva o dirección de documentales. ¡Gonzalo! dijo entonces una voz que me resultaba vagamente conocida. sobre todo teniendo en cuenta que las agujetas 111 . Nunca nos habíamos llevado demasiado bien. El recién llegado dirigió a continuación sus ojos hacia ellas. ¿Qué se te ha perdido por aquí? Antes de girarme para ver de quién se trataba. Al fin y al cabo. Para mi sorpresa. no opuso más resistencia a mis intenciones de escaqueo que la de prestarse a llevarme en coche hasta el centro de la ciudad. Le aguanté la barrila por cortesía durante unos cinco minutos. años atrás. me hubiera levantado para recordarle su condición mortal.erección que me había causado me impedía caminar. me había ilustrado (bueno. Se llamaba Miguel Castelló y. supongo que planeando sacarme la sangre mediante algún contrato de investigación con su departamento. quien me estaba hablando en ese tono era todo un señor profesor titular de la universidad. pues me resultaba bastante humillante. A tu edad y ya estás hecho un viejo verde bromeó. como había hecho con tantos y tantos otros. había tratado de ilustrarme) en disciplinas tan dispares como periodismo deportivo. luego consulté el reloj y le dije que tenía que irme a trabajar.

como si con su soporífera conversación hubiera conseguido dar un pequeño salto en el continuum espacio-temporal. con similar desparpajo. se quitó el cinturón de seguridad y. dio a entender mucho más de lo que yo hubiera querido. y pensé que nadie iba a morirse por aguantar a aquel pesado un rato más. Si quieres puedo conseguirte un trabajo acorde con tu talento comenzó a meneársela. un cilindro carnoso de unos veinte centímetros. En serio insistí. nos encontrábamos en las afueras de la ciudad. en cambio. El trayecto no duraría más de cinco minutos. Detuvo el coche. Al menos no con palabras. sólo que primero tendrás que demostrarme ese talento. transcurridos casi quince minutos. Mi percepción cambió cuando. De hecho. no lograba contenerla. Oye… ¿No nos estamos desviando demasiado? le pregunté. pues. Tuvo suerte de que ya no me quedaba nada en el estómago. Había que ser agradecidos.del día anterior me estaban martirizando. claro. sentí de nuevo ganas de vomitar. ¿a dónde vamos? Respondió tomando un desvió por una pista rural embarrada al tiempo que se llevaba el dedo índice a los labios para instarme a que guardara silencio. de no ser así. así que acepté. Mi imaginación se disparó en ese momento. en erección. me mostró su pene. le escaldaría gustosamente los genitales con 112 . Él no dijo nada. las estrías blanquecinas que agrietaban el tejido de su glande. que estaba surcado por varias venas palpitantes y olía como a una mezcla de corral y queso francés de supermercado barato. y la mueca de vicioso que hizo de su cara un papo de pavo. noté que ni siquiera estaba cerca del centro. Y por más que lo intentaba. Con la sonrisa. a escasos metros del aeropuerto. Entre el olor.

para los integrados? Me imagine un plano secuencia en zoom out que. de cada vehículo. al menos habían pasado cosas. Y el sabor imaginario de su miembro estaba a la altura de su olor. ¿Y si lo que acababa de suceder era lo equivalente. partiendo de donde yo me encontraba. iría desvelando como detrás de cada arbusto. era que aún llevaba el pene colgándole de la bragueta como una deposición a punto de desprenderse del culo de un perro. Luego. imagen no demasiado distante de la realidad. a firmar una solicitud de empleo en el mundo de las ideas? ¿Y si lo que yo consideraba una perversión estaba a la orden del día para el resto de la humanidad. Castelló me miró con desprecio desde la ventanilla. y dio marcha atrás. Lo último que pude ver antes que desapareciera entre la lluvia. Me conformé con manifestarle mi desagrado mediante un gesto exagerado de repugnancia y. masculló algo que no terminé de entender. había alguien que le estaba practicando una felación a alguien cuyo miembro olía a esa vomitiva mezcla 113 . de cada árbol. en las isletas de las autopistas. por las aceras. por las carreteras. salí del coche como si me persiguiera el mismísimo diablo. Me cobijé debajo de un árbol aun a riesgo de que me cayera un rayo y me dejara frito. mis conspicuas tendencias a la paranoia volvieron a jugármela. Tanto fue así que prometí que nunca más volvería a comer escalopines con salsa de cabrales. a continuación. aunque nada había cambiado para bien. dentro de cada casa. en el mundo del Ministerio de Podredumbre. me imaginaba a mí mismo cediendo a su propuesta. Hice balance del día y concluí que. sin pararme siquiera a pensar en que fuera estaba cayendo el diluvio universal.mi bilis. Lo más bizarro de todo es que mientras lo hacía. las azoteas de los edificios e incluso dentro de las antenas parabólicas.

seguido de un comprensible sentimiento de culpa por haber imaginado algo tan terrible.de corral y queso de supermercado barato. No me respondió Nazareth. pero por primera vez en bastante tiempo. Siempre era un alivio saber que. aunque tengo mis dudas de que se hubiera ofrecido a algo así de no encontrarse ya en carretera y. no demasiado lejos. por fortuna. violarme y luego arrojar mi cadáver a una cuneta. Me emocionó que demostrara su preocupación por mi ausencia. más o menos. La impresión quedó reforzada cuando Pepe me pidió que le describiera mi situación con objeto de venir a rescatarme cuanto antes. La escena culminaba con un primer plano sobre la cara de mi santa madre. sino Pepe. al menos habría un responsable de campaña electoral que me echaría de menos porque no contaba con demasiada mano de obra para repartir programas electorales. Con la que estaba cayendo sólo se me ocurrió una cosa para pasar el rato. en caso de que algún día cualquier otro profesor de universidad poseído por el lado oscuro decidiera secuestrarme. El motivo no era otro que la cobertura propagandística de las zonas rurales del extrarradio. Metí la mano en el bolsillo. Sentí un terror sobrehumano. 114 . pero al ver mi propio pene recordé el de Castelló y me olvidé de la idea antes de que las arcadas me obligaran a regurgitar mi propio estómago. ansioso. me sentía querido. tarea en la que el resto de los colaboradores habían estado trabajando toda la mañana a pesar de las lluvias. Si el mundo realmente funcionaba así. Sonaba raro reconocerlo. quien se limpiaba la comisura de los labios mientras espetaba sonriente a la cámara: “el mundo funciona así”. Me estremecí. y marqué de nuevo el teléfono de la sede. entonces mi trabajo para el Partido Alfa era lo más de lo más. Le pregunté cuánto tardaría en llegar y me contestó que unos quince minutos.

en contra de todo pronóstico. Tal vez. Por ello. no todo iban a ser risas. En cualquier caso. y de ahí pasé a mi propio ser. Me senté bajo el árbol.Decidí entonces intentar por enésima vez reproducir los ejercicios de yoga que me había enseñado hacía tiempo un ligue hippioso. con toda la orquesta de latidos. cuando el claxon de la furgoneta de Pepe rompió la quietud de momento creí que se me iban a salir todos los órganos por la boca. con un bolígrafo y un llavero de idéntica ideología política en el 115 . No podía creerme que hubiera llegado hasta un estado de paz tan placentero después de la mañanita que acababa de vivir. Y con la tontería. y adopté la postura del loto. un árbol en flor. Las risas de los compañeros y del propio Pepe no cesaron en media hora. Pronto caí. y bajo él. por una cuestión de karma. tal cual una caricatura rupestre del Buda Sakyamuni. en postura supuestamente sagrada. a mí se me había olvidado enfundarme el pene. La escena no tenía desperdicio: diez tíos metidos con calzador en una furgoneta decorada con el horrible logotipo multicolor del Partido Alfa y el no menos horrible lema: “El futuro ya está aquí”. pero con la chorra fuera. cerré los ojos. Estaba condenado a llamar la atención quisiera o no. en una especie de trance amodorrante. Acto seguido me concentré en los ruidos de la naturaleza circundante. que si los animalillos buscando refugio. un pobre desgraciado calado hasta las orejas. que si el viento. y nunca mejor dicho. lluvia torrencial. movimientos peristálticos y respiraciones herrumbrosas que comportaba. Habían llegado antes de lo previsto. Pepe me dio un chubasquero del partido. que si la lluvia. como la lluvia. absolutamente discordante con la foto apanfilada del candidato.

Sorprendimos a varias parejas compuestas por cincuentón y veintañera entregándose al placer oral dentro de coches convenientemente aparcados para ello en recodos oscuros de la 116 . Al menos a Pelayo y mí. para que repartiera propaganda a todo cuanto se moviera hasta su regreso. una estrategia tal vez más aterradora. Y siguieron pasando cosas. parecíamos un escuadrón de espíritus de la curva. Un perro mordió a Pelayo en la pierna después de que intentara saltar la verja de un chalet para deslizar propaganda por debajo de la puerta de acuerdo con las recomendaciones de Rana. expuesto a mil y un peligros e inclemencias climatológicas. ganados a pulso tras horas y horas de Playstation. Por otro lado. y me explicó en qué consistía el sistema de trabajo que llevaban toda la mañana siguiendo. Avanzando solitarios y en silencio entre el orballo. 2. tan simple y expeditivo como eficaz: Pepe detenía la furgoneta en un determinado tramo de carretera.interior de su bolsillo derecho. Entre ellas cabe destacar las siguientes: 1. todo un detalle. abría la puerta trasera y abandonaba a alguien allí. pero sin que hiciera falta siquiera que traspasase los límites de su propiedad. dentro de nuestros chubasqueros raídos a modo de andrajos fantasmales. les dábamos la murga para que votasen al Partido Alfa. 3. Una anciana armada con una hoz reaccionó de manera similar conmigo. sólo que en lugar de desaparecer después de entablar contacto con algún incauto. Me salvaron mis reflejos felinos.

Desde que recibió la noticia hasta que Pepe apareció para recogerle. transcurrió más de media hora. 5. porque nos encontrábamos demasiado cerca del aeropuerto y la visibilidad no era buena. me encontré con un coche calado en el arcén. pero al menos. Hacia el final de la jornada. Se trataba de uno de los vehículos del Partido Beta. el coordinador tuvo luego el detalle de llevarlo hasta su casa. 4. 6. Pelayo recibió una llamada de su hermana por la cual le informaban de que su tío. En parte. abandonados por aquellas ruinosas carreteras. Cuando me enteré de lo que había sucedido.carretera. eso sí. y los muy fanáticos. se me ocurrió preguntar lo siguiente: ¿Te referías a esto cuando decías que algo malo iba a pasar? 117 . jamás logró que le creyéramos. para mi desgracia. justo antes de ponerle fin. a las visiones que había tenido debajo de la higuera. acababa de fallecer víctima de un infarto. lo cual terminó dando credibilidad. telefoneé a Pelayo para darle mis condolencias. dejándonos al resto. al verme con el chubasquero del Partido Alfa. a quien apreciaba sobremanera. pero como nadie le acompañaba en ese momento para corroborar si era cierto o no. Tuvimos el tipo de conversación que se supone que hay que tener en esas tesituras hasta que. rechazaron mi ayuda pese a que apenas tenían fuerzas suficientes para empujar el coche. Pelayo aseguró que había visto un OVNI. Por último.

Y yo supe que una reacción así implicaba una respuesta negativa incluso antes de que me lo dijera. Esta vez no se demoró en responder. La estática que puso punto y final a la conversación sonó más fuerte y aciaga que el ruido de lluvia. ¿Neo-Tokio está a punto de explotar? dije. Yo tenía la misma sensación. esforzándome por visualizar el cartel de la película de Katsuhiro Otomo. 118 .Tardó demasiado en contestar. ¿Te acuerdas del slogan de Akira? Hice un breve ejercicio de memoria. Pues Neo-Tokio podía ser yo rezongó lapidario. Y luego colgó. que durante años había presidido la pared norte de mi habitación.

y las que. que estaba a punto de medrar en el escalafón simplemente porque alguien se había enterado de que había cursado estudios de periodismo en mi pasado universitario. Me encontraba etiquetando sobres en la sala de trabajo. Para este último grupo la suerte era una especie de diagrama de Venn: había zonas donde campaba a su libre albedrío. en las que se encontraba circundada por la desventura más sobrecogedora. de hecho) a cambio de cuatro duros. no sé exactamente si Pepe o el tesorero. junto al resto de mis compañeros. el tesorero y Belarmino Rana entraron en la estancia con rostro muy serio. y el tumor de fortuna contenido en ésta. sino tres: las que nacen con una flor en el culo. me agarró 119 . luego me di cuenta de lo que yo creía que era una flor era en realidad un higo chumbo. tienen la facultad de gozar de buena fortuna dentro del infortunio. Uno de ellos. las que nacen sin ella. como yo. como un trío de oficiales de la SS.11 DE MAYO ASCENSO Mi abuelo solía decir que existen dos tipos de personas: las que nacen con una flor en el culo y las que no. y me rodearon. cuando Pepe. Hasta que terminé la licenciatura. En mi caso. yo siempre había pensado que pertenecía a la primera categoría. me di cuenta finalmente de que mi abuelo estaba equivocado: no sólo había dos tipos de personas. y otras. la desventura era el hecho de tener que trabajar para un partido político en el que no creía (no creía en ninguna asociación de más de una persona. y cuando el 11 de mayo de 2003 al higo chumbo le dio por florecer.

intensificaban la sensación. me recordaron a un película de mafiosos. Los trajes de Rana y el tesorero. pero sabía. Imaginé que habían descubierto el engaño de lo de la propaganda arrojada al río. o tal vez que alguien se había ido de la lengua acerca de mis envíos de programas en blanco.por el brazo al tiempo que Rana me indicaba con un gesto de su cabeza que les acompañara al exterior. Si se hubieran materializado en mitad de la sala unas letras con la leyenda: DIRECTED BY QUENTIN TARANTINO no me habría extrañado en absoluto. había de sobra. No pasará nada. o como diría el propio director norteamericano: “una jodida mierda”. así como sus miradas ásperas. con las manos asentadas sobre sus rodillas mientras me observaba en actitud inquisidora 120 . significaba en realidad que existían al menos un noventa por ciento de posibilidades de que estuviera a punto de pasar algo malo. Ellos hicieron lo propio por donde pudieron. debido a mi larga trayectoria de alumno conflictivo en un colegio confesional. Tenemos que hablar contigo un momento declaró en voz baja a fin de derribar toda resistencia. se trataba de todo lo contrario: iban a recompensarme. Tanto la siniestra disposición del lugar como su iluminación. Si no hubiera dicho esto último no me hubiera asustado tanto. Me trasladaron al almacén y me invitaron tomar asiento sobre una caja de programas electorales. Pero como ya he dicho. que cuando alguien perteneciente a la esfera de las autoridades trataba de tranquilizarte con la cantinela de que no iba a pasar nada. Motivos para someterme a un severo castigo. De modo que eres licenciado en Ciencias de la Información habló Rana.

El inconveniente estaba en que a lo largo de los años había demostrado innumerables veces mi incompetencia como 121 . Eso es como periodismo. Había estudiado tantas cosas y tan variadas. lo cual daba absolutamente igual en una sociedad como la nuestra donde lo último que se valoraba eran los conocimientos. justificar ante terceros su trabajo y atraer estudiantes de facultades ajenas mediante la oferta de absurdos créditos de libre configuración. escotes vertiginosos y otras cosas por el estilo. que apenas recordaba nada al margen de que muy pocas de las materias tenían que ver con el periodismo en sentido estricto. como buenas aves de rapiña que eran. Me dije a mí mismo que ahora que al fin había logrado sostener la sartén por el mango. Ni los profesores ni los alumnos habíamos sabido nunca en qué consistía exactamente aquella carrera con más de veinte asignaturas inclasificables por curso. pudiera haber alguien con una preparación académica superior a la suya y. Aquellos hombres aparentemente adustos no se imaginaban que entre los trabajadores a los que miraban con desprecio y trataban como si fueran la última capa de excrecencias de una fosa séptica. ¿no? Volví a asentir. Tenía que sacar la mayor tajada posible de aquella situación. Es curioso dijo el tesorero. eclipsados por diplomas. chanchullos. buscaban aprovecharse de la situación. improvisadas por los propios docentes para pasar el tiempo. porque la verdad es que nos vendría bastante bien la ayuda de un periodista por aquí… Comencé a entender la naturaleza de la situación. no podía soltarla sin hacerme antes con unas cuantas castañas. sonrisas de postín.Asentí. en su mayoría.

sabía que si me dejaba impresionar por las implicaciones peliculeras de la propuesta. la economía no se beneficiaba de ninguna de ellas. ensanchando todavía más la brecha de mi desconfianza. pero. Se produjo un silencio muy significativo. sin lugar a dudas. ni siquiera cuando sabía a ciencia cierta que me estaban timando. durante el cual los tres interrogadores se miraron a los ojos como para decidir el próximo paso. te dedicarías a otras labores yo creo que mucho más gratificantes. como elaborar dosiers informativos y acudir a los mítines de los rivales políticos. tal vez la palabra “contrato” no sea la más adecuada para describir los términos de la colaboración precisó el tesorero. tuve la sensación de que me estaban ocultando algo. en calidad de espía. sólo que en lugar de repartir propaganda. Bueno.negociante. algo de lo que daba fe que nunca. ni siquiera por un par calzoncillos descoloridos o unos deportivos Acidas en los mercadillos ambulantes. me atreviera a regatear. terminaría pagando el pato en 122 . Y es que gozar de un sentido hiperdesarrollado de la justicia podía tener sus ventajas. Sin embargo. esa había sido mi mayor ilusión junto con la de interpretar el papel de un muerto viviente en una película de terror postapocalíptico. para tomar notas con las que redactar los nuestros. Me emocioné muchísimo ante las perspectivas reales de formar parte de una red de espionaje. digamos que en teoría seguirías siendo un trabajador más. pegar carteles y etiquetar sobres. ¿Debo entender que quieren ustedes contratar mis servicios como periodista? pregunté. A pesar de que Rana asintió con la cabeza. Desde muy pequeño.

éstos sí se respetaban. Era un consumado especialista en realizar trabajos que consideraba estimulantes a cambio de cuatro perras. o bien no pagándome directamente. Tardé mucho en comprender que precisamente el hecho de que hubiera que redactar una constitución para garantizar lo anterior. 123 . además de estar recogidos en la constitución. prácticas ambas muy arraigadas entre los productores audiovisuales. las aventuras emocionantes ocupaban el primer puesto (seguidas de cerca por el deseo a duras penas incontenible de hacerme con la espada que Arnold Schwarzenegger blandía en Conan el Bárbaro para servirme con ella mis propios kebabs después de instalar en el salón de mi casa un tenderete de comida turca). Claro que la culpa no era mía en absoluto. no se había redactado jamás ningún documento en respaldo de los derechos de los hijos de mala madre sin escrúpulos y. y el tejido empresarial de una civilización tan soleada como la española solía aprovecharse de la tesitura. bien pagándome en sueldo por debajo de la media. Que yo supiera. resultaba sintomático de la maldad inherente al ser humano. Y tenían razón. sin embargo. El triángulo dinerocoches-putas no ejercía sobre mí la misma fascinación que sobre el resto de los machos ibéricos. para mi infortunio. Todo el mundo me decía que mi problema estaba en que no defendía mis derechos con la suficiente vehemencia. me habían sometido a un lavado de cerebro tan intenso desde la escuela primaria que. eran reconocidos y respetados por el resto de la ciudadanía. En mi top-ten de prioridades. había llegado a creerme lo de que en una sociedad democrática no hacía falta que reivindicaras tus derechos porque se suponía que éstos.términos económicos.

Y es admirable repuse. Por supuesto que sí se apresuró a contestar Rana. Los muy maquiavélicos sabían cómo jugar sus cartas mucho mejor que yo. pero me imagino que no cobraré lo mismo que el resto de mis compañeros. y el de una persona escogida por mí. en realidad me siento muy honrado de que hayan pensado en mí. como pensaba que ocurriría cuando entré en el local electoral. me dieron las llaves de un coche equipado con un equipo de megafonía y me encomendaron la tarea de dar vueltas en él por toda la ciudad proclamando a los cuatro vientos las 124 . No tenía otra alternativa más que aceptar la oferta. Así que en lugar de pasarme el resto del día ensobrando propaganda. Ya veo que nos hemos equivocado… Tanta preocupación por mi bienestar personal estaba a punto de hacerme saltar las lágrimas. sólo que entonces les valdría cualquiera para realizar este trabajo. pero que en recompensa por haber aceptado la oferta.Tentador. para esa tarde. Disculpen si he sonado desagradecido dije a regañadientes. y no tendrían que recurrir a mí… Tampoco hace falta ser periodista para llevarlo a cabo intervino el tesorero. Habían recuperado el control de la sartén sin que yo hubiera logrado hacerme siquiera con una castaña. activando con ello las sonrisas protervas de Rana y el tesorero. sin duda dije. Creíamos que te alegrarías de no tener que buzonear ni ensobrar más. En este partido defendemos la igualdad entre los trabajadores. iban a tener el detalle de alterar mi plan de trabajo. ¿Cuándo empiezo? Me explicaron que hasta el día siguiente no entraría en acción. simplemente te lo ofrecemos a ti porque tienes más experiencia.

¿Y qué hacemos ahora? me preguntó con ese acento suave y meloso propio de su país de origen. podía ser una buena opción. hubiera obtenido el permiso. pero su reacción fue muy diferente a la que yo había esperado. que ni siquiera nos habíamos planteado la posibilidad de que algo así llegara a suceder. Ni yo le dije introduciendo la llave en el contacto y girándola para activar el motor. por mi parte. y dijo que prefería quedarse en la sala de trabajo ensobrando. excepto nosotros. Dado que Pelayo se encontraba ausente por motivos familiares. mientras yo trataba de no estrellarme contra 125 . Los problemas de verdad nos esperaban abajo. escogí a Pamela como compañera. o bien estaba tan harto de ensobrar que no le importaba morir en un accidente de tráfico si con ello variaba en algo su rutina laboral.virtudes inconmensurables del Partido Alfa. entonces. había pensado que lo tendría él. eché un segundo vistazo al equipo de trabajo y decidí que Diego. Él había pensado que yo lo tendría y yo. Será mejor que te pongas el cinturón. no tenía carné de conducir. Los comentarios que realizó a lo largo de la jornada. el periodista uruguayo. yo no quiero volver allí arriba. Aceptó sin mayor problema. Los dos estábamos tan acostumbrados a que todo el mundo. además. Me sorprendió que no opusiera ninguna resistencia a viajar en coche durante lo que quedaba de tarde en compañía de un tipo que el día anterior estaba haciendo ejercicios espirituales con el pene al aire debajo de una higuera en mitad de una tormenta y que. Aquello sólo podía significar dos cosas: o bien era tan irresponsable como yo. cuando nos metimos en el coche y nos dimos cuenta de que ninguno de los dos poseíamos el carné de conducir. lo cual me sentó como un tiro.

Por ello me intrigaba bastante conocer el motivo que le había llevado a emigrar a España. era plantarse en España por sorpresa. personas y mobiliario urbano. Tal y como pronunció la palabra “argentino” al contármelo. aparecer en su casa de buenas a primeras. Si ya era duro para mí. en principio. Colegí enseguida que los uruguayos y los argentinos se llevaban tan bien como los franceses y los españoles. y proponerle matrimonio. Su idea. apareció en su casa de buenas a primeras. Y el motivo. no era otro que el amor.vehículos. la cosa fue como sigue: se plantó en España por sorpresa. después de haber saboreado las mieles del éxito en su Uruguay natal. y él ratificó mi deducción al informarme poco después acerca de que lo único que le daba más asco que un argentino era 126 . El pobre. no quería ni imaginarme lo mal que lo estaría pasando él. que nunca había sido nada en la vida más que un panoli con complejo de Peter Pan y delirios de grandeza. se veía obligado ahora a tragar mierda a paletadas para llevarse a la boca algo de mejor sabor de cuando en cuando. daba la impresión de que le había molestado más el hecho de que el tipo fuera bonaerense que el desengaño en sí. pero en la práctica. como de costumbre. y se la encontró retozando tan ricamente con un argentino. me inclinaron a creer en la segunda opción. Había tenido una aventura con una estudiante española de intercambio en Montevideo y no se le había ocurrido otra cosa mejor que perder la cabeza por ella (de nuevo dos posibilidades: o la chica en cuestión se manejaba con soltura descomedida en la cama o bien mi compañero era de los que no mojaban el churro muy a menudo y se enamoraban de la primera que pasaba disfrazando su temor a tener que volver a apañárselas sólo mediante idealizaciones caballerescas de la persona amada como único modo de subsistencia sexual).

no le comenté nada. tal vez el partido no supiera de quién se trataba o prefiriera contar con los servicios de alguien más inexperto y. Quizás tuviera algún giro de guión al 127 . Me vino entonces una pregunta a la cabeza: ¿cómo se explicaba que los gerifaltes del partido hubieran pensado en mí. enseguida empalmé el concepto “sudamericano” con el concepto “prejuicios” a fin de encontrarle algún sentido al despropósito. Diego podía estar mintiendo cuando hablaba con nostalgia acerca de su antaño exitosa carrera profesional. en general). pero yo. explicaría su actitud arisca para conmigo en clave de sublimación sustitutiva de sus deseos de posesión homoerótica. que además de contar con una enorme experiencia en el sector de la comunicación. En frases como ésas. se notaba que era periodista. En cualquier caso. venía respaldado por un notorio prestigio internacional? Las opciones eran múltiples y variadas: de un lado. de otro. al tiempo que un motivo más que suficiente para no volver a pensar nada parecido hasta el día del juicio final (e incluso para dejar de pensar.un argentino limpiándose el trasero después de una defecación diarreica. que no era precisamente el ojito derecho de Rana. como si todo el rollo de la fraternidad entre el proletariado finalmente hubiera llegado a parecerme algo sensato. más manipulable. Me convenía bastante más seguir escuchando su ridícula historia de amor transoceánico. aun siendo un pensamiento descabellado. Lo último que me interesaba era crear rivalidades innecesarias entre el resto de los trabajadores y yo. sólo quedaba la posibilidad de que Rana se sintiera atraído por mí. por consiguiente. lo cual. y no en mi copiloto. haciendo gala de mi característica desconfianza. Porque al margen de todas las opciones ya mencionadas. como encargado de las tareas periodísticas relacionadas con la campaña.

esos catetos de insaciable afán de protagonismo. los norteamericanos. unos trabajadores incansables solo interesados en el dinero y la reproducción. unos avaros capaces de tomarle las medidas a un pincho de tortilla para determinar la conveniencia de cobrarle medio euro más o menos al cliente. los alemanes. y en cómo al final siempre acababan teniendo la razón en cierta medida. los catalanes. aunque de existir tampoco me hubiera percatado de ello debido a que el tipo se enredaba tanto en su exposición que al cabo de media hora ya me había perdido por completo. unos vagos. los ingleses. unos guarretes de estética casi siempre kitsch con la mente tan cuadriculada como perversa. Los sudamericanos hablaban por los codos y presentaban una clara tendencia al psicoanálisis en sus conversaciones. unos estultos y unos graciosillos. y los españoles. los chinos. salvo contadas 128 . unos ultraderechistas reprimidos. unos rednecks endogámicos y poco cultivados. los franceses tenían boca de pitiminí y. en general. devotos de las armas de fuego o unos progres buenrollistas. no compartí con Diego mis pensamientos. o bien unos alcohólicos o bien unos estirados. Ya había notado desde hacía bastante tiempo que el ser humano. los italianos eran unos marrulleros ruidosos que confundían el tocino con la elegancia. los rusos. los austriacos. Eso me hizo pensar en los tópicos. Evidentemente.final que la hiciera interesante como posible libreto cinematográfico. unos cabestros belicosos de orgullo exacerbado que no se andaban con miramientos. comprometidos e incordiantes. muy poco sentido del humor. igual que los indios y los pakistaníes sólo que menos amuermados. unos chapuceros. les pesara o no a las miríadas de asociaciones que los consideraban ofensivos.

129 . donde se hablaba una lengua determinada. la lengua determinada poseyera un valor estético equivalente al de un concierto de eructos de marmota con flato. y parecía que estuviera condenado de por vida a defender todas esas cosas independientemente de que el lugar determinado fuera un pozo de estiercol poblado por gente moralmente reprobable. las costumbres determinadas incluyeran la punción de los testículos como iniciación a la pubertad. Como consecuencia de esta mentalidad contraria a toda lógica. se tenían unas costumbres determinadas y se elaboraban unas comidas determinadas. y la gastronomía tomara como ingrediente base una harina compuesta de boñiga de mono y ortigas. Ni siquiera el fútbol. se regía por una lógica tan determinista. Uno nacía en un lugar determinado. ya que era posible sentirse del Real Madrid habiendo nacido en Yokohama o defender los colores del Barça desde el barrio de Malasaña. el criterio personal desaparecía por completo ante el mero hecho de haber nacido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. El patrioterismo uno. se mostraba más bien reacio a criticar cualquier cosa relacionada con su identidad personal y social. al final. salpicaba a los que menos les interesaba el asunto. tradicionalmente tan poco propenso a la razón.excepciones. grande y libre tenía ese problema: siempre acababa reventando en mitad del cerebro como un petardo barato en mitad de un excremento de perro y. la humanidad había adoptado una visión del sentimiento de pertenencia no muy diferente a la de los perros terruñeros. al mismo tiempo que defendía por sistema las características de su entorno inmediato como si de repente todos nos hubiéramos convertido en antropólogos fascinados por su trabajo. Es decir: a la gente como Pelayo y como yo. En este sentido.

Las manos me resbalaban sobre el volante a causa del sudor y pronto me quedé sin fuerzas para cambiar de marchas. esta vez. Nos vimos obligados a cerrar las ventanas y apagar el casete. no hizo más que empeorar la situación. sólo que. y al final (no podía ser de otra manera). Me imagino que con tanto alboroto acabamos con la siesta de más de uno. Luego volví a apretar el acelerador y traté de abrirme 130 . comenzó a dolerme la cabeza. Varios de ellos se abalanzaron sobre el coche. me puse tan nervioso que terminé cruzando un paso de cebra en verde. pero conforme pasaba el tiempo y la cinta de casete volvía a soltar el mismo discurso apoyado sobre la misma música. Diego estaba más despierto que yo y no dudó en abalanzarse sobre mis piernas para activar el freno.Me concentré en conducir. pues el sistema de megafonía funcionaba a todo volumen. Me hiperventilé. si me salía de la pista. La sensación era similar a la que me sobrevenía cuando me pasaba demasiado tiempo frente a la Playstation. habría pasado por encima de una adorable ancianita para mayor indignación de los ya muy indignados ciudadanos que habían sido testigos del percance. De no haberlo hecho. podía terminar cargándome a alguien sin que me dieran puntos extras por ello. era divertido. En un primer momento. Tanto era así que los transeúntes daban respingos a nuestro paso con la mano apretada contra el corazón. El recuerdo de la última vez que había conducido. una tarde en la que había reventado los bajos del coche de mi padre practicando volantazos en una explanada libre casi por completo de obstáculos. y comenzaron a llamarnos de todo menos bonitos. escuchando en silencio lo que Diego tenía que contarme mientras sonaba de fondo la sintonía del partido. el videojuego de conducción era real y. probablemente espoleados por su animadversión al partido.

¿Están ustedes locos? bramó el agente una vez hubo llegado hasta el hueco de la puerta. y vi cómo se nos aproximaba al trote la figura de un policía que blandía una porra en su mano derecha. como si hasta el momento no me hubiera dado cuenta de nada. Le juro que no me había dado cuenta. Me detuve de nuevo. ¡Casi se llevan a esa señora por delante! Miré hacia atrás.camino entre el gentío tocando el claxon como un poseso. por mucho que nos diéramos a la fuga. y me encogí de hombros estúpidamente. que era la misma que en la realidad ponían cuando se encontraban una esquirla de costo en los bolsillos de un porrero adolescente y vacilón. no le iba a resultar muy difícil dar con un vehículo de propaganda política del Partido Alfa. Sus intenciones no parecían nada amigables. Puso la misma cara que solían poner los policías corruptos en las películas antes de amenazar al pringado de turno. El rostro del agente se contrajo en gurruños de suspicacia. ¡Carné y papeles! ordenó . Ya se había hecho un hueco considerable. apagué el coche y ensayé frente al espejo por unos segundos la sonrisa que iba a dedicarle a aquel hombre. nuestra ruta hacia la libertad. Diego me lanzó una mirada agónica y deduje que su presencia en nuestro país no era del todo legal. así que sentí el impulso de huir de allí a toda pastilla antes de que nos alcanzara. ¡Oh! ¡Vaya! exclamé. Los latidos de mi corazón se aceleraron. cuando escuché un pitido a nuestras espaldas. Sobre todo. porque sólo había uno. Aquel 131 . por donde asomó la cabeza muy enfadado. abrí la ventanilla. Miré en un acto reflejo hacia el retrovisor derecho. Luego experimenté un breve instante de lucidez y pensé que.

mirando de reojo a San Judas con el deseo imperioso de que intercediera. Creí por un instante que la táctica 132 . de que me las ingeniara de alguna manera para aplacar los ánimos del policía antes de que le pidiera a él también la documentación. ¡El carné y los papeles! repitió el policía en vista de que me había quedado paralizado. en menos de un mes tendría que inyectarme horchata en las venas para seguir viviendo. dentro de lo posible. Afortunadamente. por no hablar de que el hecho de que se tratara de un coche al servicio del Partido Alfa sembraba la simiente del escándalo político. No tuve más remedio que abrir la guantera y fisgar a tientas en su interior para ver con qué me encontraba. Se los tendí al policía y respiré hondo. Diego podía mirarme con ojos de ternero degollado.hombre dependía de mí. patrón de las causas perdidas. porque podría dejarme seco en caso de que se pusiera al servicio de la señora. y había estado a punto de arramplar con una anciana en un paso de cebra. con la publicidad añadida que algo así reportaría al caso. sin carné. yo no me encontraba en una situación mejor que la suya. pero al menos él tenía alguien de quien depender. para que aquel hombre se olvidase de pedirme el carné. Yo estaba en manos del destino. Le sobraban testigos de mi temerario estilo de conducción. Si algún abogado hubiera visto la escena. Por otro lado. y una postal de San Judas Tadeo. además de unas gafas ochenteras estilo David Hasselhoff en El Coche Fantástico. un paquete de Mentos revenido. Conducía un coche que ni siquiera era mío. encontré una carpetilla plastificada con los papeles del coche.

pero él insistió y 133 . Como puede observar. por favor. El caso es que hoy el tipo que se encarga habitualmente de megafonear estaba enfermo.había funcionado. La verdad es que no lo llevo encima declaré en tono despreocupado. y luego carraspeé antes de enfrentarme cara a cara con el policía. así que Don Belarmino Rana. le estoy pidiendo que me enseñe su licencia de conducción. como si acabara de confesarle mi pertenencia a un grupúsculo terrorista. más que nada para evitar este tipo de situaciones. No le estoy pidiendo una limosna que pueda tener o nodijo. que también lo ha sido de deportes. este coche no es nuestro. Todo el mundo que se encuentre al volante de un vehículo debe tener su licencia de conducción. entre otros cargos. Diego? interpelé a mi compañero a fin de naturalizar al máximo la conversación. tamborileé con los dedos sobre el volante. tráfico y medioambiente. Sonreí para tranquilizarle. Yo le comenté inmediatamente que hoy no llevaba el carné conmigo. El agente reaccionó con una mezcla de incredulidad y rudeza. ¿no es cierto. pertenece al Partido Alfa. me ha pedido personalmente que lo sustituyera. pero al cabo de unos segundos el policía me devolvió los papeles y dijo secamente: Ahora el carné. Noté de nuevo la mirada aterrada de Diego frente a mí. Él asintió. Sus dirigentes nos pagan para trabajar a su servicio en la campaña electoral. ¡y en regla! Tal vez si me deja que le explique por qué no la llevo encima podamos arreglar este asunto… repuse mientras me limpiaba las babas que me había arrojado encima sin querer durante el rapapolvo. nuestro actual concejal de Cultura.

aunque ya sabe cómo se las gastan los concejales… ¡Cualquiera les dice nada! El rostro del policía se distendió. Ya no nos miraba como si fuéramos terroristas. limitándose a mover la cabeza lentamente a izquierda y derecha muy asustado. El policía también sonrió mientras se retiraba de la ventana. el agente volvió a introducir la cabeza a través de la ventanilla. Si es que no lo necesita precisé. Asentí y encendí de nuevo el coche. Diego reaccionó a tiempo y bosquejó algo parecido con sus labios. A las viejas de esta ciudad les encanta dar por culo. sino como si fuéramos terroristas de su misma organización y acabáramos de pronunciar el santo y seña. sólo les pido que conduzcan con más cuidado lo que les quedé de jornada. como es el sobrino del alcalde lo llevan siempre a todas partes. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! exclamó con una afabilidad que poco antes ni siquiera nos podíamos haber imaginado que escondiera. ¿Y usted tampoco tiene el carné? Mi compañero ni siquiera se atrevió a pronunciar la partícula negativa “no”. Por suerte.me dijo que si algo ocurría se encargaría de solucionarlo. De acuerdo entonces dijo. Comprendo dijo antes de girarse en dirección a Diego. Debí haberme negado de todos modos. si me permiten la expresión. Si ven al señor 134 . pues sabía que sin ella la escena quedaría muy poco creíble. En el último momento. ¿verdad? le di unas cuantas palmaditas en el hombro como para sacarle una sonrisa.

Tranquilo dije. Lo que ha hecho no caerá en saco roto. aquel pobre empleado municipal seguía asintiendo como un autómata estropeado. Asintió con tanta intensidad que sus movimientos llegaron a parecerme reverencias. No se olviden. me llamo Perales. yo siempre he votado al Partido Alfa apostilló guiñándonos un ojo. pisé el pedal del acelerador y salimos de allí a toda máquina.Rana denle saludos de mi parte. Cerré la ventanilla. Los saludaremos a ambos. Era la prueba viviente de que lo de la “aldea global” iba mucho más allá de la mera metáfora sociológica. por supuesto. pasados unos treinta segundos. Entre nosotros. como el cantante miró hacia Diego. aunque por dentro sentía unas ganas enormes de romper a reír. ya saben lo que quiero decir. Y a su tío también. Esta ciudad no sería lo mismo con los otros… Usted no se preocupe me despedí con un ademán cordial. Cuando miré a través del espejo retrovisor. agente José Luís Perales. 135 .

ni Pepe. Tenía la esperanza de que mis superiores se contagiaran de la atmósfera peliculera. Los sondeos habían augurado esa misma mañana resultados menos positivos de lo esperado para el Partido Alfa y la organización. Para mi asombro. pero nadie en aquel partido tenía tanta imaginación. en un acto reflejo. a modo de flautín. quedaran conmigo en el canódromo o algún otro lugar resultón desde un punto de vista visual. el de urbanismo y la de promoción económica. había enviado a dos de sus principales estrellas para reforzar el diseño de la campaña. Se trataba de un tándem de ediles. sólo que sus 136 . Si le pusieran una boquilla en el trasero y le practicaran unos cuantos agujeros en la espalda. desde El Tercer Hombre hasta Misión Imposible. y allí me dieran las instrucciones de la misión a través de un emisario en gabardina. como el resto de sus compañeros. ni Rana. la tez pálida y una complexión física enjuta hasta el decaimiento. Él se llamaba Julio César Montero. La habían empleado toda en pensar lo que harían cuando colmaran sus ansias de poder. Iba siempre de traje. lo cual los acercaba más al espíritu de los Némesis de James Bond que al del MI5. tenía unos cincuenta años.12 DE MAYO INFILTRADO El día de mi desvirgamiento como espía electoral tuve la ocurrencia de programar en mi reproductor de mp3. en el festival de villancicos de algún colegio de pago. ni el tesorero iban a ser los responsables de coordinar mis misiones. diversas bandas sonoras de largometrajes de espionaje. que curiosamente eran pareja y no residentes en la ciudad. para entonarme. uno podría tocar la Pastoreta a través de su cuerpo.

Su nombre era Telma Ramírez. casi siempre mediante gritos histéricos y alharacas descontroladas. pero había envejecido bastante mal. Se notaba a la legua que hasta su matrimonio con Montero había sido una mindundi. la habrían colgado por bruja. hacían juego con su imagen. sus camisas. sus pantalones. Tal vez demasiada. pues el síndrome del camarero autoritario era especialmente intenso en ella. Pensé que. Era ella quien nos transmitía sus órdenes. y sus zapatos tenían algo más de clase. Lucía una aparatosa permanente del color que tendría un bote de mahonesa si alguien vaciara dos o tres cucharadas de ceniza en él y removiera. Rondaba los cincuenta los años. pero luego alguien me dijo que la pareja había perdido un hijo recientemente y eso me hizo ser más comprensivo e incrementar mi grado de tolerancia hacia sus salidas de 137 . su rostro estaba ajado por las arrugas y tenía unas cartucheras de gran tamaño que se bamboleaban a ambos lados de su cuerpo como si portara dos odres de agua. Le colgaban hasta tres papos fláccidos de la barbilla. de haber nacido en la Edad Media. con ese aspecto que tenía. Y sus modales (esto ya era mucho más grave). Se comportaba como una especie de aristócrata condenado a moverse por unos estratos sociales inferiores para mantener su posición. Sus dientes jugaban a los castellets aglomerándose los unos sobre los otros. Al principio creía que su comportamiento podía tener algo que ver con los rigores de un trastorno menopáusico. Nunca se dirigía a nadie directamente excepto a su mujer.americanas. sin que su desgracia le hiciera más accesible o humano. siempre dando órdenes a voz en grito con ese desagradable tono córvido que revestía cada una de sus palabras. de tal manera que los incisivos sobresalían entre la melé tal cual los de un conejo. Me puso de los nervios la primera vez que la vi.

Ni yo mismo podía creerme cuánto había trepado en apenas un mes de trabajo. y otro para el partido Omega. Aquel día me cedió una mesa de su mismo despacho. tendría que hacer lo mismo con la prensa impresa y organizar toda la información obtenida en cuatro dosieres. dotada de ordenador con conexión a Internet. Cambié de opinión cuando un día me dijo que me parecía mucho a su hijo. Más tarde. detentaba cierto poder de mediación al estar en mi mano la selección de los temas a tratar. asiento giratorio y todo tipo de material de oficina. rara vez perdía los papeles. Esto último me pareció una concesión enternecedora para con mi viejo amigo Ramón Taboada. ya que ella no tenía estudios superiores y se sentía un poco acomplejada por ello. que aunque yo no escribía los discursos de estos encuentros de manera directa. otro para el Partido Beta. como no dudó en comentarme en más de una ocasión. y me ordenó que navegara por el ciberespacio en busca de toda la información que pudiera recopilar sobre los partidos concurrentes a las elecciones. momento en el que comprendí que solamente se trataba de una cuestión de sentimentalismo. Desde luego.tono. de ese modo. otro para el Partido Gamma. facilitarle al alcalde y al resto de los concejales que le acompañaban en sus mítines. uno para el Partido Alfa. si bien tampoco era que me tratara con cordialidad fraternal. prefería aquello a estar ensobrando o repartiendo propaganda. El objetivo de todo aquel trabajo no era otro que tomarle el pulso a la opinión pública para. la tarea de replicar a la oposición. Tal vez porque conmigo no las tenía con tanta frecuencia como con los demás y. aunque he de reconocer que en ocasiones echaba de menos las 138 . En otras palabras. Yo imaginaba que todo se debía a que le impresionaba un poco que estuviera licenciado en periodismo.

139 . se estaba haciendo con el control del partido sin que nadie se enterase de nada. y me felicitaron por mi trabajo. con lo que me pasaba las horas repantigado en mi mundo interior.conversaciones con Pelayo e incluso los sermones de Mari Pili o Diego. meterme en blogs de cine. En el Word escribía de vez en cuando la transcripción de alguna noticia falsa inspirada en los datos ya recopilados a través de la prensa y. Sólo había un problema. Así me pasé toda la mañana. accioné el mp3 y sintonicé Radio Tres. en total. Coser y cantar les dije. Entonces me puse los cascos. Tardaba. así que les propuse ampliar mi ámbito de acción a las emisiones radiofónicas. mientras con los dedos cortaba y pegaba documentos en el portapapeles de manera mecánica. Y aceptaron. con música de fondo (se me permitía escuchar discos compactos a través del propio ordenador). yo creo que sólo para que me estuviera callado y no les molestase. o buscar un trabajo de verdad en Infojobs. Todos estaban demasiado ocupados como para prestar atención a aquel arribista silencioso que. Entre noticia y noticia. incluyendo las no digitales. Antes de irme a comer. se lo clasifiqué en unas carpetillas muy monas. en paralelo. seguía navegando impunemente por Internet. poco a poco. En aquel despacho nadie me hablaba más que para darme órdenes. me tomaba la libertad de consultar mi correo electrónico. y es que las noticias sobre la campaña electoral se limitaban a un par de breves en la sección de información local. menos de una hora y media en recopilarlas todas. pero no podía correr el riesgo de comunicárselo a mis jefes porque sabía que me mandarían de vuelta a la sala de trabajo para realizar alguna tarea mucho más aburrida. les imprimí todo el material.

ya había comprendido desde el primer día. Por las escaleras me encontré con Pelayo. Fue entonces cuando llegué a la conclusión de que los trepas. mientras pensaba que me estaba convirtiendo poco a poco en un pícaro de mucho cuidado. Estaba baldado. Sólo escuché cómo refunfuñaba asqueado antes de desaparecer escaleras arriba. un camión enorme lleno de cajas de propaganda electoral. junto al tipo de la mirada torva. pues si bien su moral maquiavélica podía resultar cuestionable. igual que en la escuela y en la universidad yo mismo había odiado a quienes ejercían de tiralevitas del profesorado. a los que había detestado con ahínco a lo largo de toda mi vida. pues hasta el momento aquello era prácticamente todo para lo que me había servido la licenciatura. Aquel encontronazo con mis compañeros me hizo pensar que tal vez lo de mi ascenso no fuera algo tan bueno. Que te sea leve… No hubo más conversación. Le habían hecho descargar. Alguna ventaja tenía que tener respondí en tono jocoso pero sincero. Y eso que ni siquiera habían llegado ni a la mitad del trabajo. cosa que. por otra parte.Y salí del local muerto de risa. Tanto él como su compañero me miraron con cierto resquemor. merecían cierto respeto. si lo llego a saber también hubiese yo estudiado periodismo. eran de las pocas personas que en el seno de una sociedad tan tendente a la acumulación compulsiva como la nuestra. pero tampoco era necesario. donde se coleccionan 140 . Cabía la posibilidad de que el resto de los trabajadores terminaran odiándome. El chico de la mirada torva no refunfuñó. Eres un cabrón rumió. Dejó bien claro con un gesto de desprecio que no me tenía en especial estima.

con idéntica frialdad objetos y sentimientos, eran capaces de sacrificar algo para alcanzar sus objetivos, desde amistades hasta noviazgos y matrimonios. Su coherencia y su resolución se me antojaron admirables, pero, al mismo tiempo, no deseaba convertirme en uno. Mi admiración carecía de componentes idólatras; no veía en ellos un reflejo de lo que me gustaría ser, un modelo a seguir, como me ocurría por ejemplo con Frank Sinatra, sino la satisfacción de ver que todavía existía gente por el mundo capaz de darlo todo por sus creencias, fueran éstas infames o no. Los Testigos de Jehová, los terroristas del 11-S, Mel Gibson en Braveheart, Hitler o el Santo Job, desataban este tipo de sentimiento en mí desde hacía bastante tiempo. Que los trepas se sumaran ahora a la lista era extraño, pero no por ello, menos admirable. En cualquier caso, no cabía ni la más mínima duda de que ningún partido político ingresaría nunca en este panteón de la coherencia llevada hasta el extremo; y el Partido Alfa, mucho menos que los demás, pues era sobradamente conocida por su darwiniana capacidad de adaptación al viento que soplara en cada momento, tal y como probaba el trabajo de bricolaje demagógico que realizaba para ellos. Al verme pensando en todas estas cosas, me estremecí. Sentí un miedo súbito y atroz a terminar posicionándome políticamente después de todo lo que había luchado a lo largo de mi vida porque los asuntos del poder me importaran un comino. ¿Y si acababa fanatizado, como aquel grupúsculo de nacionalistas radicales que, durante la universidad, me habían convencido para que tomara unas cuantas instantáneas de cómo la policía los avasallaba, sin que esto llegara a suceder realmente, hasta que uno de ellos le hubiera lanzado un adoquín en los testículos a un agente? ¿Y si acababa

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cobrando conciencia de pueblo, me convertía en un líder de masas revolucionario, moría estúpidamente a manos de algún ejército opuesto a mis ideas, y luego acababa estampado en las carpetas y camisetas de todos los universitarios protocompometidos del país? O lo que es peor, ¿y si al final se me ocurría votar? Casi me desmayo sobre la acera sólo de imaginármelo. Luego tomé aire, recordé lo que me había dicho mi psiquiatra tiempo atrás acerca de que el mero hecho de que siempre imaginara cosas terribles me inhabilitaba para llegar a protagonizarlas, precisamente porque yo las concebía como cosas terribles, y no como posibilidades reales, y me calmé. El restaurante japonés donde comí, con su decoración minimalista, sus electrizantes camareras en kimono, y su jarrita de sake caliente, templaron, si cabe, más mis nervios. Alrededor de las cuatro, regresé al local del Partido Alfa. No tenía ni idea de en qué consistiría mi trabajo vespertino hasta que Telma se me acercó y me dijo al oído: Necesitamos que vayas al tugurio del Partido Beta y consigas todo el material propagandístico que puedas. La cara se me iluminó. Al fin una misión de infiltración, como en esos juegos de la Playstation que tanto me gustaban, como en las películas setenteras de espionaje, como en todas las realidades alternativas que creía que nunca iba a conocer. Le dije a Telma que no se preocupase y salí a la calle con la promesa de regresar antes del cierre del local con las alforjas llenas de documentos vitales para el correcto desarrollo de las tareas

contrapropagandísticas del Partido Alfa.

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Nuestros enemigos políticos tenían varios fortines en la ciudad: uno de ellos era su sede propiamente dicha, donde los altos cargos de la organización tenían sus despachos y donde se celebraban las victorias o las derrotas, que había que vender como victorias, a los medios. Se trataba de un edificio nuevo, muy cuidado, situado cerca de la estación de tren y dotado de todos los servicios e infraestructuras que un prohombre pudiera necesitar. Nada que ver con el piso del Partido Alfa. Su segunda guarida era temporal. Se encontraba situada en el corazón de la ciudad, tal vez en la calle con mayor afluencia de personas por metro cuadrado. Era un local amplio y lujoso, con una decoración y un diseño de luces inspirado en los colores blanquiazules del partido, lo cual le confería una apariencia híbrida entre barra americana de extrarradio y tienda de productos ultracongelados. El inmueble había pertenecido con anterioridad a una empresa de enseñanza de idiomas, con centros en toda la geografía española, que había quebrado inesperadamente dejando a multitud de clientes furiosos en la estacada. Todo el mundo en la ciudad recordaba el escándalo, por otro lado, no muy lejano en el tiempo. Era realmente increíble que los asesores de imagen del Partido Beta hubieran consentido el alquiler del local, pues la asociación de ideas resultaba muy tentadora para el siempre malpensado ciudadano medio. Desde el exterior vi que había mucha gente pululando por el lugar, todos muy peripuestos y sonrientes. También pude escuchar, a modo de hilo musical, el eco insistente de una versión chill out del himno del partido que se te enquistaba en el cerebro como un tumor en bucle. Sin duda, no habían escatimado medios para modernizar su imagen, aunque el resultado se alejaba bastante de lo que podrían haber planeado en un principio, pues, en

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lugar de ejercer un influjo hipnótico y videoclipero sobre la juventud, generaban un rechazo visceral bastante generalizado. No pude evitar que mi memoria se replegara sobre sí misma hasta dar con el recuerdo del hermano Luís Miguel, un profesor de filosofía que había tenido en tercero de BUP y que había intentado durante todo el curso, de forma lastimera, desmarcarse del resto del profesorado, unos carcas postfranquistas que tenían dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos, dándoselas de moderno con estrategias tan patéticas como salpicar sus frases de palabras tipo “coleguí”, “mola mazo” o “dabuten”, cuando no recomendándonos la última película de Almodóvar. Al final, según me habían comentado, se pasó tanto de moderno que acabó casándose con un guardia civil que resultó ser el primer transexual de la benemérita. A los del Partido Beta les ocurría algo muy parecido. Creían que con unos cuantos colorinches, una sintonía electrónica y la inclusión en sus listas electorales de un par de jovenzuelos tan modernotes como ineptos, iban a romper la pana entre la juventud. Eso les pasaba por sobrevalorar el intelecto de los jóvenes, pues se hubieran ahorrado mucho dinero y unos cuantos quebraderos de cabeza si pusieran en el escaparate un par de azafatas en tanga de lentejuelas, para los chicos, y un letrero de rebajas acompañado de un cesto de bisutería barata bien brillante para las chicas, que siempre son más complejas. Con eso y una mesa llena de pinchos, el electorado joven no se les escaparía a no ser que el Partido Alfa fichara a David Bisbal o Beyoncé Knowles, algo harto dudoso dado que sus dirigentes preferían rodearse de cantautores de tres al cuarto en su creencia afrancesada en la existencia de una relación directa entre el prestigio cultural y la capacidad para dar la murga década tras década con la misma cantinela.

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Crucé la calle, me situé en la entrada de una zapatería y, con el gentío como escudo visual, procedí a observar todos los movimientos que se producían en el interior del local. Salvo por el hecho de que un tipo trajeado le tocó el culo a una chica rubia y ésta, en represalia, le arreó una bofetada, no pasó gran cosa en cinco minutos. Entonces atravesé la calle de nuevo y asomé la cabeza por la puerta otra vez más. La pareja seguía discutiendo por lo del pellizco en el trasero. Tras ellos, un grupo de personas de diferentes sexos, complexiones, razas y edades (Benetton había influido más en la política que muchos filósofos de renombre), aporreaban los teclados de sus ordenadores, rebuscaban en sus cajones, y pululaban erráticas entre las mesas, como si formaran parte del decorado de unos informativos de televisión. Reconocí al menos a tres individuos: el primero era el tipo que le había tocado el culo a la chica rubia, un tonelete de tez harinosa, mirada mórbida y bigote hitleriano, bastante conocido en la ciudad tras haber hecho sus pinitos como humorista en un programa de la televisión local interpretando el papel del típico gordo bonachón, a lo Oliver Hardy, pese a que su aspecto de cacique de pueblo malencarado, y sus modales para con las jovencitas recordaban mucho más a la figura de Roscoe Fatty Arbuckle (para los profanos, un orondo actor de cine mudo que pasaría a la historia del celuloide, más por haber sido acusado del asesinato y violación de una jovencita con una botella de champagne durante el transcurso de una supuesta orgía desenfrenada, que por su buen hacer ante las cámaras); el segundo era uno de los autómatas de fondo, antiguo estudiante de mi mismo colegio y por tanto conocedor de mi nula propensión a la política. Su presencia constituía un escollo para el correcto desarrollo de mi misión, ya que podría llegar a desenmascararme,

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podía encontrarse en una situación similar a la mía sólo que en un bando diferente. Juanjo procedía al cálculo de complejas fórmulas matemáticas como preludio para el trazado. de su raya al medio. por último. por inercia. existían entre nosotros otro tipo de diferencias al margen de la apariencia física. Si eso ocurría. no podía infiltrarme todavía. mientras que yo acostumbraba a llevar la camisa por fuera. que había estudiado en un colegio de pago mucho más exclusivo que el mío. la menor simpatía política por el Partido Beta y lo lógico era que. hasta dónde yo sabía. Desde los 146 . No la conocía personalmente. estaba la chica rubia víctima de los tocamientos de Roscoe. aunque me moría de ganas por iniciar mi misión. Además.suponiendo. que su compromiso con el partido rival fuera verdadero porque. llevaba camisas de Ralph Lauren siempre metidas por dentro y en combinación con unos holgados pantalones de pana marrón y zapatos castellanos a juego. combinada con unos vaqueros raídos y unas zapatillas deportivas. convertirme en una persona que nadie en el seno de aquel partido pudiera reconocer ni de lejos. Todo el mundo en la ciudad sabía que mi familia nunca había manifestado. Juanjo usaba gafas de cristal grueso con montura dorada. claro está. con escuadra y cartabón. Fue entonces cuando eché a correr en dirección a mi casa y creé a mi alter ego: Juanjo Calasanz. históricamente hablando. todo el mundo creyera también que yo seguiría con la tradición. pero era amiga de mi hermana y cabía la posibilidad de que pudiera reconocerme como el pequeño de los Velasco. Juanjo. y mientras que yo ni me molestaba en peinarme o afeitarme por las mañanas después de la ducha. De modo que. la operación también se iría al garete. Primero tenía que garantizar mi anonimato. Mientras que yo solía usar lentillas.

tal y como informaba una placa metálica en la solapa de su blusa. ligeramente nasal en su caso. Juanjo Calasanz. Mi nombre es Calasanz. sino también su currículo laboral. En cuanto lo hice. incluso me tomé mi tiempo para redactar en un post-it una biografía imaginaria de mi personaje. y entré sin más dilación. Antes de salir de casa. que se llamaba realmente María. El crujido desencadenó una reacción en cadena y poco a poco regresó la normalidad. donde detallaba no sólo sus traumas infantiles. ¿En qué puedo ayudarle? Buenas tardes respondí educadamente. La chica rubia. libros y películas favoritas. todo el movimiento del interior se detuvo en seco. sus preferencias culinarias y sus canciones. Buscaba información sobre el programa electoral de su partido. Salí de casa convertido en un hombre nuevo al que ningún vecino era capaz de reconocer. hasta la voz. Me veía a mí mismo disfrazándome. El tiempo parecía haberse congelado. me dirigí hacia el local del Partido Beta. con la manos sobre su abdomen y un gesto de alegría como criogenizado en mitad del rostro. sonrió y se acercó hasta mí. Noté que las miradas caían sobre mí en chaparrón. conversando con cualquiera que se me cruzara por el camino a modo de entrenamiento.movimientos. 147 . anhelos. miedos y obsesiones. en Juanjo muchos más suaves. Restallé los dedos de mi mano izquierda para asegurarme de que no había sucedido así. Todavía no tengo muy claro mi voto. Di un paseo por la ciudad para acomodarme a mi nueva personalidad. Buenas tardes dijo. gesticulando y declamando ante el espejo. y me sentía como una especie de Robert de Niro en pequeñito preparando su papel.

Allí había un moderno proyector y varias hileras de sillas. Ya ve que nuestro partido. sígame. está en sintonía con los tiempos que corren. se comportaban en absoluto con suspicacia. Volví a ponérmelas de inmediato antes de que pudiera reconocerme. Temí que aquel disco contuviera una sucesión deliberadamente estudiada de imágenes hipnóticas y sonidos lisérgicos capaces de lavarme el cerebro en un solo visionado. a diferencia de otros. Por favor. Me condujo a través de las mesas hasta una especie de reservado oculto tras unos biombos. 148 .En ese caso ha venido usted al lugar adecuado dijo ella. Tomé asiento. dijo: Hemos pensado que los tradicionales programas escritos están algo demodé. Su cara me suena dijo con una sonrisa. así que en esta legislatura hemos preferido utilizar la tecnología audiovisual para transmitir nuestro mensaje la terminología sectaria me sobrecogió. ni mi antiguo compañero de instituto. Luego me quité las gafas para limpiarlas con la manga de la camisa y percibí que me estaba observando con atención. Obedecí. Mientras esperábamos al inicio de la sesión. pues ni el gordo. Por el momento parecía que mi disfraz estaba surtiendo efecto. ni Ana. Ella cogió un disco de DVD de entre un montoncito que había en un rincón y pulso play. Tan sólo estaban un poco sorprendidos porque un ciudadano de a pie se interesara tanto por el partido. Suscribí cada una de sus palabras con asentimientos. pese a que se encontraban allí precisamente para atender a sujetos con ese perfil.

Se había comprobado una vez más que no hay mejor manera de sortear conversaciones comprometidas que tirarle los tejos al interlocutor. Eso seguro. de atascos matutinos. de carreteras con socavones. lo hacía gustoso. El megatón. aunque eso sí. una voz en off comenzó a narrar el estado de ruina poco menos que postapocalíptica en que se encontraba nuestra ciudad tras varios años de gestión municipal a cargo del Partido Alfa. de pintadas obscenas sobre el patrimonio histórico artístico. Cuando la proyección comenzó. Había aprendido la lección en Atrápame si puedes. Estaba seguro de que si algún día estallaba un holocausto nuclear y. de proyectos urbanísticos bloqueados por falta de presupuesto. me quedé atónito al escuchar la sintonía del Partido Alfa. dejaba bastante que desear como detonante. de jóvenes en pleno botellón y otras estampas similares. y siempre que se me presentaba la oportunidad de ponerla en práctica. casi fúnebre. Imágenes de alcantarillados desbordantes. cada vez más asustado por la progresiva necesidad de afecto del género humano. Sonaba ralentizada y con un ritmo menos sandunguero de lo habitual.A mí la suya no repuse. Entre desgracia y desgracia. al lado del ego. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción. si hubiera visto unos ojos tan bonitos como los suyos con anterioridad los recordaría. de contenedores hasta los topes de bolsas de basura. esa simpática película de Steven Spielberg sobre un estafador de alto copete posteriormente reciclado como asesor en casos de fraude de los servicios secretos estadounidenses. nadie se enteraría de que se estaban volatilizando. A continuación. Se ruborizó y retiró la mirada. momentos antes de la explosión todo el mundo se pusiera de acuerdo para decirse los unos a los otros cuán hermosos eran. se colaban 149 .

ahora viene lo mejor. Y Juanjo Calasanz era tan crédulo e iluso como el público de los documentales de Michael Moore. El video no iba dirigido a mí. El video podía ser tramposo. relativamente falaz y tremendista. ¿verdad? Me molestaba que trataran de manipularme de una manera tan burda. pero asentí de todas maneras. Iba dirigido a Juanjo Calasanz. No pude contener la risa cuando apareció Belarmino Rana con la comisura de los labios manchada de grasa al tiempo que se dirigía a cámara algo chispado. No mentía. o bien no se habían cumplido. Nunca se le pasaría por la cabeza que un partido político con un logo tan mono se dedicara a lavar el cerebro a la gente. expresiones 150 . en lugar de una simple muestra de sana hilaridad (la imagen de Rana era descacharrante al margen de toda posible interpretación política). Ana percibió mi reacción y. pero había que reconocer que el montador había demostrado ciertas dotes a la hora de alternar los planos de antiguos mítines de Edelmiro Bigardo. con el estado actual de sus promesas que. dijo: No tienen vergüenza. escudándose en vaguedades terminológicas. o bien sólo lo habían hecho de manera tangencial. al dar por sentado que venía a connotar mi desprecio por el Partido Alfa. Impresionante dije Usted espere aprovechó un fundido a negro para tratar de incentivar mi interés. en los que éste prometía el oro y el moro.de vez en cuando planos del alcalde y su plana mayor poniéndose hasta las botas de botillo de El Bierzo en algún acto oficial.

Lo que vi a continuación fue aproximadamente lo mismo que vio Buck Rogers en su trayecto hacia el futuro: luces. Por suerte. imprevistos de última hora y demás procedimientos de clara inspiración rufianesca. En el momento en que la versión electrónica del himno del Partido Beta volvió a sonar. Pocas veces en mi vida me había sentido tan ridículo. rodeado tan sólo al final por el resto del equipo de gobierno. cuando la cámara atravesó definitivamente el vórtice para descender con parsimonia sobre una recreación virtual de la ciudad.ambiguas. Adelante me incitó María a que obedeciera. Una vez la exposición del problema hubo concluido. reducidos 151 . durante aproximadamente un minuto. y la voz en off me pidió que cerrara los ojos e imaginara un futuro diferente. la voz en off me ordenó que abriera los ojos. El video terminaba con un breve discurso en el que básicamente se transmitía la idea de que otro futuro era posible y. Estuve quieto. a modo de corifeo sonriente. La sensación de vértigo estaba tan lograda que temí despeinarme. Es sólo un juego. A través de un recorrido virtual de perfección técnica notable. estrellas y formas fosforescentes sobre un vórtice psicodélico que giraba sobre sí mismo a la velocidad de la luz. con los ojos cerrados y las manos sobre las rodillas. mostraba una visión idílica de todos los lugares que en el tramo anterior del show parecían condenados al deterioro total. El punto de vista se volvía a partir de ahí mucho más pausado. con un fundido a negro seguido por la sobreimpresión del logotipo del partido y los créditos. se produjo una pequeña pausa en la narración. desapareció la sintonía del Partido Beta. éstos últimos. Todo combinado con planos sobre fondo azul cielo del candidato en actitud beatífica de demiurgo comprensivo. todo terminó pronto.

En aquella ocasión. y. me había quedado sin palabras. tuve la misma sensación de extrañamiento que cuando había visitado la iglesia central de los mormones en Salt Lake City. tendría que ser positivo. durante el invierno del año 1999. con su expresión mojigata. pues los autores habían decidido preservar su identidad individual incluyendo únicamente el nombre de la empresa. Allí. y si quería salir de la sede con aquel tesoro fílmico. con una estatua parlante del profeta en medio. pues temía que cualquier movimiento de mis músculos faciales terminara desatando una risotada y los mormones se sintieran ofendidos hasta el punto de expulsarme a gorrazos del templo. después de intoxicar mis sentidos con aquella sobredosis de estética camp. el año y el copyright en una maniobra bastante comprensible. sin embargo. dos amables y hermosas servidoras de Joseph Smith me habían conducido hasta una capilla abovedada de colores chillones.a la mínima expresión. ¿Le ha gustado? escuché que me preguntaba María. Me giré hacia ella y al verla allí. que resumía la historia de la iglesia mientras sonaba una música celestial y la cúpula cambiaba de color. ¿Podría facilitarme una copia? 152 . las animaciones en tres dimensiones. ¡Me ha encantado! dije fingiendo entusiasmo. tan emocionada por la situación. me habían formulado exactamente la misma pregunta que María. el montaje. la música… Realmente más que un video institucional parece una pieza de arte y ensayo. Esta vez. Utah. era inevitable no hacer algún comentario.

si me lo deja. con ojos de adolescente remilgada a la que su novio dos años mayor convence para que transija a un breve intercambio de fluidos. De mi mayor o menor insistencia dependía el éxito o el fracaso de la operación. nadie va a venir por aquí en ese tiempo. La forma en que me miró. no podemos prescindir de ella en estos momentos… Mis padres y mi hermana forman parte de la ciudadanía repuse. Aguarde aquí un momento. Transcurridos 153 .En realidad sólo tenemos este DVD por el momento respondió ella. Se mordió los labios en un gesto dubitativo. compungida. pero hasta entonces creo que… Por favor… no vacilé en interrumpir su discurso. pero tiene que darse cuenta de que ésta es la única copia de que disponemos actualmente para mostrar a la ciudadanía. que me miraba con el rabillo del ojo mientras negaba con la cabeza. El sonido de sus tacones contra el suelo resonó por toda la estancia. Había conseguido que al menos comenzara a pensárselo. Tenía que hacerme con el clip fuera como fuera. yo me encargaré de mostrárselo y muy posiblemente ganarán ustedes tres votos. sólo sería media hora. puedo salir un momento y hacerle una copia yo mismo propuse antes de que pudiera decirme nada. revelaron que sus defensas acababan de ceder. aunque sólo sea por esta noche. hemos encargado una remesa para dentro de unos días. Si quiere puedo ponérselo otra vez. a lo sumo. Me giré hacia el lugar donde el ruido se detuvo y la vi charlando con Roscoe. Tendré que consultarlo con mis superiores dijo poniéndose en pie. O si quiere.

Hagamos una cosa. Quisiera mostrárselo a mis familiares y conocidos. Roscoe me estrechó la mano y se presentó como el número ocho del Partido Beta. déme sus datos y tan pronto cómo sea posible le mandaremos una copia para que la difunda entre sus familiares. Me ha dicho María que está usted bastante interesado en conseguir una copia de nuestro video declaró con cierto deje de desconfianza bajo cada una de sus palabras. Así es respondí tratando de triangular la sonrisa menos avispada de mi repertorio a fin de que me tomara por idiota y abandonara toda suspicacia. los tenía a ambos frente a mí. amigos. 154 . Comprendo se acomodó sobre la mesa donde descansaba el proyector. me ha parecido impresionante tanto desde el punto de vista cinematográfico como político. unos procedimientos. A todos nos gusta mucho el mundo del cine.unos segundos. si le parece. con el ceño fruncido. todavía se trata de una información de uso interno. una serie de asuntos legales que no podemos saltarnos a la torera. El DVD es sin duda un trabajo excepcional hizo una breve pausa que aprovechó para escrutar mi rostro en busca de alguna señal de titubeo. y menos en época de elecciones asentí por puro nerviosismo a pesar de que era evidente que me estaba dando largas. Sin embargo. Preferí no hacer ningún comentario acerca de su carrera televisiva. y conocidos. Había en su mirada un brillo ceniciento propio de alguien que ha visto cosas que los demás sólo podíamos aspirar a ver en las películas asiáticas de terror. pues me parecía que era algo improcedente y de un mal gusto considerable. Existen unos plazos.

de forma muy poco disimulada. si en lugar de buscar un alivio inmediato para la tensión que me atenazaba. por el contrario. Si me alcanza un papel y algo para escribir le daré mis datos encantado dije con voz templada antes de que me diera tiempo a vacilar. y luego pegué la nota adhesiva a la mesa. No podía dejar de pensar en que aquella bola de grasa me había descubierto pese a que de momento carecía de motivos suficientes para asegurarlo a ciencia cierta. Me puse muy nervioso. Era en estas situaciones donde los verdaderos espías tenían que demostrar su valía. continuaba merodeando por el local y retrasaba un poco más la salida. tal vez 155 . pero enseguida se me ocurrió que tal vez fuera precisamente eso lo que Roscoe buscaba que pensara a fin de pillarme en un renuncio.Sus palabras no dejaban margen para el rechazo de la propuesta. ya que era consciente de que si lo hacía podía azuzar sus sospechas. Pero no se olvide. la leyó por encima. Volvió a estrecharme la mano y nos despedimos con un par de sonrisas distantes estilo Guerra Fría. Roscoe me tendió un post-it y un bolígrafo. cerca de la puerta. Desconcertado por la naturalidad de mis modos. sentí una breve sensación de triunfo. El número ocho la recogió. Cuando desapareció. Lo vi muy claro al sorprenderlo examinando cada uno de mis movimientos. Si lo hacía de forma rápida y atropellada. desde su nueva localización. ¿eh?. certificaría irremisiblemente mi condición de sospechoso. Se trataba de una orden directa. y la introdujo en el bolsillo de su solapa. Rellené el papel con datos falsos a toda velocidad. sin pararme a pensar demasiado en lo que estaba escribiendo. Era una especie de prueba final. Me puse en su pellejo y llegué a la conclusión de que estaba esperando a que saliera. que los buenos políticos no hacen esas cosas.

George Lanzeby y Timothy Dalton hubieran tenido dificultades para arrebatarme el papel en un hipotético casting. desde luego. Justo antes de abandonar el local. había seducido a una integrante del partido rival y. no fuera tan inteligente como para interpretar algo así como un alarde de profesionalidad por mi parte. Volví a decirle que era muy guapa. merchandising. No tendría la presencia de Sean Connery ni la apostura de Pierce Brosnan pero. Mi primera misión había concluido al fin. pegatinas. a propósito de lo bien que le quedaba el corte de pelo y lo mucho que me gustaba su forma de mirar. y emprendí el camino de salida con la agradable sensación de haber estado a la altura de una película de James Bond. En líneas generales. Siempre y cuando. lo que fuera. incluida su dirección y su número de teléfono escritas en el reverso de un tríptico propagandístico. Apreté los puños en señal de victoria y me dirigí al encuentro de mis jefes. por supuesto. Ella se cohibió como una colegiala y yo aproveché el hueco para pedirle más información sobre el partido: pasquines. 156 . recordaba perfectamente su contenido. Le mostré mi agradecimiento con una especie de reverencia. me brindaba la excusa perfecta. Éste impostó un gesto igualmente cordial y me dijo adiós con un ademán de su mano derecha. Opté por la segunda alternativa de todas maneras. La chica se perdió detrás de un mostrador y salió al rato con una bolsa de plástico llena de cosas. La tensión sexual irresuelta que había generado entre María y yo.consiguiera de una vez por todas ganarme su indiferencia. saludé a Roscoe con cordialidad. le besé la mejilla a modo de despedida. No podía regresar ante Ramírez y Montero con las manos vacías. aunque no había logrado hacerme con el DVD. en esta ocasión. listas electorales. el balance era bastante positivo: tenía una bolsa atiborrada de propaganda.

era la primera vez en mucho tiempo que ambos partidos estaban de acuerdo algo. 157 . Esperaba que tras el despliegue de medios al que había asistido en el local del Partido Beta. así que. me topé con un grupo de jóvenes que arrastraban carritos llenos de carteles con el rostro de Amadeo Perlasca. pero al parecer habían dilapidado todo el presupuesto para la campaña en aquellas florituras y les pagaban tan sólo cinco céntimos de euro más. que equivalía al salario de casi tres trabajadores. Tal vez a causa del contraste con los fastos new age de nuestros enemigos. ni corto ni perezoso. sus recreaciones virtuales. El olor a ranciedad. lo cual demostraba que el consenso dejaba de ser una utopía existiendo mala voluntad de por medio. y su cuidada puesta en escena a rebufo de la MTV. nadie en aquel agujero infecto iba gastarse diez euros. con sus DVDS. Me embargaba la esperanza en el futuro político de nuestra nación cuando hice mi entrada en la sede del Partido Alfa. todo me pareció más cutre que de costumbre. me planté delante de uno de ellos y les planteé la cuestión. en poner fin a aquella desagradable situación aromática) y abrí la puerta. inusualmente intenso. la organización retribuiría a sus trabajadores con un sueldo superior al nuestro. La tentación de preguntarles cuánto cobraban era demasiado grande como para ignorarla. me impedía respirar en condiciones. Eran en total siete personas y. Caminé hasta el despacho de Ramírez y Montero pensando en que no podía olvidarme de robarle a mi padre esa misma noche el ambientador de abeto de su coche (si yo no tomaba medidas al respecto. no iban dejando lo que se dice una estela de entusiasmo a su paso. al igual que los trabajadores contratados por el Partido Alfa. Que yo recordara.De camino.

En el despacho no había nadie. mosquitos y cagarrutas de rata. de modo que lo tenía bastante difícil para unirme a ellos. debido a la abundancia de moscas. procedente de la puerta del cuarto de baño. Deberías ir al médico dije. Tan sólo me comentó que se habían ido unas tres horas antes. Muy gracioso respondió ella. y que dudaba mucho que lo hicieran en lo que quedaba del día. supervisados por Pepe. Con ella. escuché un sonido apagado como el de una piedra cayendo al agua. Deposité el botín propagandístico encima de la mesa de Telma Ramírez y me marché. El resto de los trabajadores se encontraban repartiendo propaganda por los alrededores de la ciudad. Al fondo del pasillo. pero no supo decirme dónde se encontraban. ¿Hay alguien aquí? pregunté al vacío. Nazareth me propuso como alternativa ensobrar una nueva remesa de correspondencia electoral para cubrir el tiempo de trabajo que aún me quedaba. Nazareth salió del interior con el rostro morado. aunque sí de vida animal. cerrando la puerta avergonzada. que desde entonces no habían aparecido por el local. y los ojos enrojecidos. Le siguió el rumor de una cisterna y el tintineo de una hebilla de cinturón sobre la cerámica de las baldosas. Rehusé amablemente con la excusa de que mis obligaciones como espía me lo impedían. la frente cubierta de sudor. 158 . ¿Qué coño quieres? Le expliqué que estaba buscando a la parejita Ramírez-Montero. Son personas muy ocupadas aclaró. Merodeé un rato por el resto del piso pero tampoco encontré rastro alguno de vida humana. lo hizo también una vaharada pestilente que casi me tumba.

la que yo había previsto. las afiliadas a las juventudes políticas de la formación. la verdad es que tampoco ligaba mucho por las discotecas a causa de mis reticencias patológicas a aparearme mediante la danza. me acerqué a ella por detrás y le di un beso en los labios. A veces. O ganar un voto. Jamás iba a olvidar esa dolorosa lección. No estaba dispuesto a dejarla escapar. no había tenido muchas oportunidades de comprobar si esa fama era merecida. Y a veces. sólo que esta no fue. las chicas que trabajaban de cara al público. Como nunca hasta el momento había estado metido en política y. me había proporcionado aquella misma tarde una oportunidad única. sólo deseaban vender un producto. puritanas. a quien yo llamaba cariñosamente Marcelino. y modositas. el destino. que te daban el teléfono con una sonrisa y que parecían estar deseando que las poseyeras a la castrense encima del primer mostrador a mano. Según se rumoreaba. en teoría recatadas. Sin embargo.Aún me quedaba una cosa pendiente en la sede del Partido Beta. Cuando lo hizo. los tópicos erraban. ni mucho menos. eran unas auténticas gorrinas en la cama. 159 . sino un bofetón y una patada en los testículos. Las leyes de las física decretaron que mi acción tuviera una reacción. Aguardé pacientemente en el portal de la zapatería que se encontraba frente al local del partido Beta a que María saliera por la puerta.

Pero sobre todo. daba que pensar. lo necesitaras o no. y el recuerdo idealizado de mi amor imposible por Carolina. no habría problema alguno. Entre los desplantes de María y Pamela. me apabullaban con todo tipo de imágenes y sonidos eróticos. generar energía. lo primero que hice cuando me levanté fue masturbarme con ferocidad. Si no existiera la publicidad. o incluso infiltrándose en mis sueños. había que estar haciendo el amor todo el tiempo quisieras o no. ni mi pene se despabilaba con la misma energía que antaño. como si se tratara de un combate personal entre nosotros dos. En cierto modo. aquellas dos hermosas bolas peludas siempre al tope de su capacidad. era así. El orgasmo se 160 . rabioso. convulsionarse. O en realidad no tanto. ni mis testículos. el asunto no sería nada del otro mundo. comenzaba a estar bastante salido. lucían tan lozanos como en el pasado. En una palabra: olvidar. El mensaje estaba claro: por debajo de la treintena. El pedazo de carne trémula que tenía entre mis manos estaba pagando el pato de toda aquella situación. Lo importante era mantenerse siempre en un estado de fricción constante. pero con poco más de veinticinco. que ya fuera en las marquesinas de las paradas de autobús. como el pedernal y la yesca. Si tuviera cincuenta años. Todas las mundanas preocupaciones que me habían crispado los nervios a lo largo de los últimos años habían tenido un efecto anestésico sobre mis hormonas sexuales y. habían comenzado a colgarme peligrosamente.13 DE MAYO EL ONANISTA EN EL DESPACHO A pesar de que la entrepierna todavía me escocía lo suyo. tuvieras gonorrea o no. a través de la televisión. De hecho.

Al ser posible. era absolutamente necesario convertir la posibilidad en un hecho. creyéndose los más transgresores de la ciudad. recién cumplidos los dieciocho. en la chispa de la vida. no de sentimientos. En especial si luego lo contabas delante de un par de pobres diablos que se contentaban con el misionero o lo describías con pelos y señales en un blog. La mentalidad empresarial había llegado al sexo. cuando realmente no hacían otra cosa más que darles argumentos a cineastas independientes faltos de 161 . Había que meterla como fuera. igual que los bancos ante un cliente arruinado. Existían mil y una formas de conseguirlo: desde participar en orgías itinerantes para cincuentones posteriormente comercializadas en DVD. o salir en la sección de sexo de El País de Las Tentaciones defendiendo las virtudes de introducirse patas de sillas rococó por el ano. en un programa pornográfrico de medianoche inspirado en el formato de Operación Triunfo. Todo era igual de cool y molón. mientras que el resto de las actividades. hasta cantar con la boca llena “mama quiero ser artista”. en agujeros diferentes. habían pasado a ser un mero sainete costumbrista entre eyaculación y eyaculación granguiñolescas. La gente se había metido en esa dinámica. Y en caso de que no pasaras por el aro.había convertido en la religión panteísta de moda. e igual que te podías comprar un PC de sobremesa y combinar sus prestaciones con las de un portátil Mac. a toda costa y de manera compulsiva. podías combinar a tu pareja de toda la vida con cualquier otro ser humano (o animal u objeto hinchable) dotado de orificios. Las nuevas tecnologías permitían estar en contacto permanente con el mundo y. para ser absolutamente modernos. en especial las no lucrativas. la sociedad te pedía el respeto enseguida si no decidía excretarte directamente. Era una cuestión de conectividad.

O me había perdido alguna lección en el colegio. Estaba sexualmente muerto. suponía casi un certificado de defunción biológica. Scott se come una defecación en primer plano: una provocación gratuita y pasada de moda tratando de aparentar lo que no es. acababa de entrar en una especie de coma. Eran como esa escena de American Pie en la que Sean W. sólo que además. por puro orgullo. Con un último estertor. o bien era tan inadaptado que no valía ni para evadirme mediante el sexo consentido con otra persona. ni siquiera la habían 162 . A mis veintiséis años. En la sede del partido todo seguía igual que el día anterior.ideas. Traté de reanimarlo tres o cuatro veces pero no hubo manera. En lo que a apetito carnal se refería. tal y como pintaban las cosas más allá de mi habitación. Por eso me fastidiaba tanto tener que darle a la zambomba como un mono para empezar el día con buen pie. Tenía dos alternativas: o bien me lo tomaba por la tremenda. De ahí que no me sorprendiera en absoluto que mi pene se desplomara sobre su lecho de pelos púbicos y me dejara en la estacada. Ni siquiera Pamela Anderson vestida de vigilante de la playa (y no se trata de una hipérbole. para mi desgracia). podría solucionar la papeleta. sin ganas y de forma mecánica. Los muy desagradecidos. metía la cabeza en el horno y abría la espita del gas hasta el tope. Incluso la bolsa con la información de nuestros rivales políticos que les había conseguido a Telma Ramírez y su marido. o bien hacía como si nada y esperaba tan ricamente un milagro mientras me distraía trabajando para el Partido Alfa. todavía seguía masturbándome como con quince. Y eso. Aquel no era el espíritu. mi propio pene se alzó un par de centímetros y respondió por mí antes de expirar definitivamente.

la lógica sugería que no las consideraban importantes en absoluto. estaba condenado per sécula seculorum a la inexistencia? En el momento en que el alcalde en persona entró por la puerta de la sede para recoger la bolsa y los dosiers con sus propias manos. supe que me había puesto nervioso sin motivo.abierto y. La situación no tenía ningún sentido la mirase por donde la mirase. Si a nadie le importaba el éxito o el fracaso de mis misiones. pero. también tenía la impresión de que a mis dosieres tampoco les habían hecho demasiado caso. se notaba demasiado que tenía la cabeza en otra parte y que todos los 163 . trabajara donde trabajara. sentía que mis misiones tenían menos importancia que cualquiera de las cartas que había repartido antes de ascender de puesto. ¿Para qué me habían investido espía entonces? ¿Cuál era el motivo por el que habían decidido prescindir de un repartidor en un momento crucial de la campaña a cambio de un periodista de investigación? ¿Por qué hiciera lo que hiciera. Él negó con la cabeza. Era un espía. por otro lado. en el fondo. aunque. y no cabía duda de que el trabajo dejaba cierto margen para la emoción. que por pura casualidad había entrado en el despacho en busca de unas tijeras. Pensé que el día anterior me había precipitado al creer que con mi nuevo trabajo podría llegar a hacerme poco a poco con el control de la organización. El alcalde miró a Montero y éste orientó la cabeza en mi dirección. sí. incluso cercano. aunque no podía saberlo a ciencia cierta. Yo asomé los ojos por encima de la pantalla del ordenador y lo saludé elevando la barbilla en tono amistoso. ¿Tú debes de ser el espía? preguntó al joven de la mirada torva. Parecía mucho menos inquietante que en las fotos y carteles.

en cambio. eché un vistazo a mi alrededor y percibí un ambiente más hostil que de costumbre. ni el alcalde se parecía lo más mínimo a Robert de Niro ni yo a una criatura ingenua y desangelada. Para ellos. me había convertido en algo así como su ojito derecho. el matón de turno que terminaba arrastrando a un crío inocente al mundo del hampa. Si sigues así. En la realidad. siempre le preguntaba al menos cómo se llamaba acompañado de un “chico” pronunciado con voz ronca antes de pervertirlo. En las películas de gángsters. Habría quien tal vez viera en ella un cierto aire de científico despistado. y yo. el alcalde desempeñaba el papel de un padre todopoderoso al que trataban de agradar con todos y cada uno de sus actos. me observaban como un grupo de proxenetas a un psicópata con predilección por las chicas de alterne. Excelente trabajo me dijo alzando los dosieres y la bolsa con expresión complacida. Tardé en comprender que estaban celosos.que estábamos en aquel despacho. algún día llegarás lejos. En cuanto el alcalde se marchó. desde Ramírez hasta el chico de la mirada torva. Para algo había devorado al menos dos veces toda la filmografía de Alfred Hitchcok. pasando por Nazareth. O al menos eso se pensaban. Todos. sin comerlo ni beberlo. como los hampones de toda la vida. No comprendí cómo iba a hacerlo. Ni siquiera me preguntó el nombre o me dio la mano. le importaban un comino. pues como se suponía que los padres todopoderosos velan por el beneficio de sus hijos 164 . pero mi mirada era demasiado avezada como para dejarme engañar por una primera impresión agradable. incluidos sus hombres. Su actitud cordial tan sólo era lo que se suele conocer como una deformación profesional. Los nuevos tiempos no se andaban chiquitas.

Me quedé de pie. y ya que había anulado mi apetito sexual. el encuentro me había devuelto la ilusión de erigirme algún día en el maestro de marionetas del Partido Alfa. que fuera igual de egoísta que el resto de la humanidad. El chiste del guardia civil que se pone un tricornio y empieza a sentir ganas de pegar a su compañero se quedaba en eso. trataba de enmendar la plana desatando en mi interior un apetito insaciable por el poder político. La naturaleza era sabia. repantigado en mi asiento mientras escuchaba música a través de mi MP3 y hacía como que escribía cosas importantes cuando en realidad le escribía un e-mail a la chica escocesa de los waahums. con la esperanza de que me respondiera alguna guarrada capaz de reactivar mi libido. como yo. en Vincent Price. Puso como excusa que su ordenador se había estropeado y necesitaba repasar unos documentos con carácter de urgencia. y me tomaran una foto. el retrato sería la viva imagen del lado oscuro. apenas diez días antes tan prístina que daba grima verla. yo comenzara a acariciarlo. Allí. En todo caso. no se habían parado a pensar.incluso por encima del suyo propio. pero yo advertí enseguida un deje revanchista en su voz. sin saber muy bien si debía echarme a temblar o romper a reír. al lado de las mutaciones que se estaban produciendo en el seno de mi alma. en el cerebro en la sombra que todo lo controla sin que nadie se de cuenta de nada. en un chiste. y sobre todo. Debió notárseme mucho la autosatisfacción porque Montero se me acercó muy alterado y me obligó a abandonar mi puesto. El concejal 165 . me di cuenta de que si un gato se me subiera al regazo. si unirme al resto de los trabajadores o buscar una actividad alternativa más afín a los cometidos de mi nuevo cargo. sin saber muy bien qué se suponía que debía hacer a continuación.

Montero miró a su mujer como para debatir el asunto con ella. Se está bastante tranquilo y tienen impresora. para variar.me miró con inquina y luego manifestó su preferencia por la primera opción señalando directamente hacia la sala de trabajo. ya sabe. un cíber. Tendrán que esperar dijo él. de donde sacó una llaves ferruginosas al cabo de un 166 . le expresó con una leve inclinación de cabeza que tal vez estuviera llevando las cosas demasiado lejos. Telma. Antes de enfilar el pasillo vi a Nazareth detrás del mostrador. ¿Y qué hay de los dosieres? protesté. con el rostro iluminado por la pantalla de su ordenador portátil. siempre y cuando te lo pagues de tú bolsillo a mí me da igual. lapidario. de modo que eché a andar en dirección a la sala de trabajo tal y como me había indicado. pero la verdad era que con ello sólo conseguiría agravar la situación. Se me ocurrió una idea. Puedo ir a un cíber propuse. Podía haberle contestado. Su mujer le dio un golpe en el hombro. ¿Un cíber? replicó Montero desconcertado. esos sitios llenos de ordenadores que suelen regentar inmigrantes sudamericanos expliqué. ¡No seas así! exclamó al tiempo que introducía la mano derecha en un cajón del escritorio. Bueno dijo finalmente. Sí. Estaba chateando. hay uno aquí al lado. que seguía sintiendo esa tenue y mórbida debilidad por mí. como si nunca hubiera escuchado la palabra.

De este modo. Ni siquiera si me hubieran atado las manos. y quedar con ella tan rápido como me fuera posible en la otra punta de la ciudad. Mi plan original consistía en alquilar un ordenador en el cíber por media hora. no encontré nada fuera de lo común. ya fuera sufragando los gastos de conexión de mi propio bolsillo o no. así que si te parece puedes trabajar en el ordenador de su despacho. Así que. fue lo primero que hice. con todos los privilegios de acceso a su disco duro que eso me otorgaba. con aquel sonido desquiciante que muy poca gente en el mundo se atrevía sin embargo a desprogramar. Tenía a mi disposición su ordenador. Belarmino no está. mi doppelgänger. Realmente. seducir desde allí a Nazareth a través del chat. pero ya era demasiado tarde. Yo me había apresurado a recoger las llaves y ahora descansaban en mi bolsillo. mi reverso tenebroso. y a pesar de la oposición de Montero. aquello no era lo que esperaba. mi némesis.rato. Montero censuró a su mujer con una mirada ruda. No se me había ocurrido en ningún momento que Telma Ramírez pudiera interceder por mí de la manera en que lo había hecho. Sólo había documentos de trabajo. Tan pronto como Windows me dio la bienvenida. podría liberar su ordenador para poder trabajar desde allí en cuanto regresara a la sede del partido con la excusa de que el cíber estaba cerrado. y alguna que otra foto de 167 . después de tanto lío. habría podido resistirme a la tentación de fisgar. noticias escaneadas. En mi primer vistazo a sus archivos. tal vez con la ayuda de alguna foto del catálogo de modelos de Zara. terminé retrepado en el cómodo asiento de cuero negro del despacho de Belarmino Rana. lo cual me hizo pensar que tal vez lo de mi parecido con su hijo no se tratara tan sólo de una paranoia postraumática.

familia. lo habían pillado montándoselo con una prostituta en un coche y Joselito había acabado perdiendo su inocencia de ruiseñor a causa de la edad y las drogas. Todas las contraseñas que se me ocurrían. 168 . la capacidad de encontrarme las veinticuatro horas del día sumido en un estado de inagotable efervescencia sexual. había notado que ya no era capaz de encontrar en mi tiempo ningún mito erótico capaz de colmar mis apetencias onanistas. lentejuelas y música hortera de Telecinco). y con ella. Me pasé buena parte de la mañana tratando de desvelar el enigma. pero no había forma de romper la barrera. mi colección de retroerotismo (desde que había abandonado la adolescencia. Ángela Cavagna y en general toda mujer que hubiera salido durante la segunda mitad de los años ochenta y la primera de los noventa bien en la portada de la revista Interviú bien en los programas de confeti. En ese momento recordé que existía una función en el Windows mediante la cual ocultar archivos comprometidos. si bien me costaba bastante imaginarme a alguien tan rupestre como él manejando sistemas operativos con soltura cuando hasta a mí me costaba pillarles el tranquillo. Carmen Russo. Sin embargo. sino hasta veintidós carpetas ocultas. con lo cual decidí un buen día emular el ciclo de vida de las artes y volver la vista a los clásicos: Natalia Estrada. Sabrina. yo sabía que si al panoli de Hugh Grant. Al final encontré no una. por accidente o no. Samantha Fox. Las Mama Ciccio. Yo mismo la usaba en mi casa a fin de que ningún familiar encontrara. todas ellas protegidas con una clave de acceso. Lo normal. con su cara de santurrón. por lo que no tenía nada de extraño que Rana pudiera valerse también de esta prestación. alguien de la calaña de Rana tenía que guardar más de uno y más de dos secretos.

resultaba inevitable pensar.hacían saltar el mensaje de error y me obligaban a pensar una clave alternativa. encontré un currículo. la sección de zoofilia. penetré en las profundidades de una carpeta que ponía documentos personales. En lugar de seguir rebotando contra la ventana de error. de que aquel hombre fuera. comenzó rápidamente a desasosegarme. de negras. de un rifle de precisión. de amateurs. La idea de no ser capaz de burlar un sistema de seguridad ideado por Belarmino Rana. después de todo. más listo que yo. Como una mosca tratando en vano de traspasar un cristal. la sección de sadomaso. Dentro de la carpeta a la que accedí había una colección tan pantagruélica de pornografía que. Más aun tratándose de una incógnita planteada por un concejal megalómano sin demasiadas luces. Luego la escribí en el campo dinámico inmediatamente por debajo del texto “por favor. de bondage. Estaba la sección de fetichismo. introduzca contraseña”. después de echarle un vistazo por encima. la sección de sexo anal. y la mosca consiguió al fin atravesar el cristal como un tiro. A mí me 169 . limpio. Hasta que recordé el infalible axioma según el cual la respuesta más acertada a una incógnita compleja es siempre la más sencilla. me estrellaba una y otra vez contra la maldita ventana de error. dada la cantidad de gente implicada en el asunto. y anoté en un papel la fecha de nacimiento de Belarmino. Me infiltré en el resto de las carpetas y todas contenían lo mismo. todo el mundo se sentiría identificado con él de una manera u otra y Rana terminaría ganando las elecciones. sólo que clasificado por temas. seco. de pelirrojas. que al menos el cincuenta por ciento de los conocidos de uno se dedicaban al negocio en la clandestinidad. que si aquello fuera un programa electoral en vez de una puntillosa librería de depravaciones. de asiáticas… vamos.

actrices. en toda clase de suertes sexuales. La mayoría eran trucajes bastante bien logrados. En otras. modelos y bon vivants (también de alguna que otra celebridad masculina). desde los clásicos. Scully aparecía en un montón de fotografías dejándose sodomizar por un grupo de traviesos alienígenas cabezones que empleaban para sus juegos toda clase de instrumentos cilíndricos y/o punzantes. se cepillaba a Mulder en las oficinas centrales del FBI. encontré un álbum de fotos de Gillian Anderson. aquel que no podía montarse en un 170 . y en la que hizo que casi se me saltarán los botones de la bragueta. Recordé de pronto cuánto me excitaba su indumentaria mojigata. había infinidad de fotografías y videos de conocidas cantantes. su carita de niña buena no del todo enemistada con el lado turbio de la vida. con Pamela Anderson beneficiándose a aquel rockero tatuado en la cubierta de un barco. En ella. Volvía a ser el Gonzalo de los viejos tiempos. y ese aparente desinterés con el que igual practicaba autopsias a cadáveres de conocidos como ignoraba las maniobras de acercamiento del agente Mulder. Me saqué la verga y me puse a cimbrearla bajo la mesa con ahínco. pero también había videos de fornicaciones reales. Mi pene experimentó una especie de convulsión. hasta moderneces tan modernas que ni siquiera conocía a los protagonistas. la actriz pelirroja que interpretaba a la agente Scully en la conocida serie Expediente X. Al abrir la carpeta. Entre el surtido.cautivó con la carpeta titulada Fakes de famosas. le mostraba su Expediente X al hombre que fuma. caí en un estado de excitación sexual si cabe más agudo. ¡la mosquita muerta! Aquel era el milagro que estaba esperando.

como debe ser. si con ello me garantizaran que algún día volvería a sentir la catarata de placer que en esos momentos estremecía todo mi cuerpo. había logrado ser feliz a rachas. Lo morboso de la situación. Jamás me había imaginado que siguiera existiendo dentro de mí una vitalidad sexual tan grande. que otra cosa. 171 . no hacía sino aportar una dosis extra de excitación al asunto. aquel que pensaba con la entrepierna y no con la cabeza. en tiempos.medio de transporte que produjera vibraciones porque sabía que si lo hacía la erección estaba garantizada. aquel que. incluido el propio Rana. lo cual demostraba la extendida teoría de que cuanto menos se goza de los placeres carnales menos se suspira por ellos. María Teresa lo sabía muy bien. aquel que cuando había realizado el Camino de Santiago no dudaba en dar rienda suelta a su frustración sexual en las habitaciones colectivas de los albergues por mucha gente que hubiera en ellas. dado que no había cerrado la puerta con el pestillo y cualquier gerifalte del partido podía entrar en cualquier momento al despacho de Rana. No era que yo no me hiciera mis pajillas de vez en cuando. de un rito supersticioso. de partenaire. Y comprendía perfectamente porque esta clase de tipos terminaban abandonando a sus mujeres y a sus familias a cambio de los favores de una nínfula. que era la persona de sexo femenino que peor me caía por aquel entonces después de la cantante de Presuntos Implicados. luciendo chorreras y pantalones guayaberos. Yo hubiera hasta participado en una competición de música salsa con Isabel Coixet. el panorama era bien diferente. Ahora. pero se trataba más de una obligación. Me sentía en el pellejo de un sesentón achacoso que de repente cae en las redes de una femme fatale cubana de veinte años. por el contrario.

En su defecto. gracias a la mesa. . efectivamente. hacía lo que 172 . había caído una densa lluvia de semen. y sobre parte de los documentos de Rana. con un chorro largo. Rana se volvió antes de que hubiera terminado de vaciar mis pulmones.Eyaculé enseguida. Tuve que morderme los labios y apretar los puños para no gritar.¿Qué haces aquí? Se encontraba en un ángulo visual en el que. al mismo tiempo que descubría con pánico que sobre el monitor. espeso y caliente. y que sea rápido. le era imposible darse cuenta de que yo aún tenía mi pene moqueante y enhiesto entre las piernas. abre las ventanas ordenó adoptando una mueca de desagrado. La mención al Santo Padre evitó que montara en cólera y me echara a patadas de allí. Apenas se me había reasentado el corazón sobre la caja torácica cuando Rana entró en la habitación. pero el concejal seguía sin irse. Huele un poco mal. tengo mucho trabajo que hacer. ¿Velasco? preguntó confundido al verme usurpando su despacho . Por cierto. No parecía querer hacerlo hasta que viera con sus propios ojos que. dijo: Avísame en cuanto termines. la señora concejala de Promoción Económica me dijo que podía usar su despacho para trabajar en los dosieres informativos del alcalde. Asentí apresuradamente. El resto de los ordenadores estaban ocupados Me limpié el sudor y respondí. Me permití el lujo de exhalar una bocanada de alivio en vista de que ya se iba.

Pude entonces limpiar el esperma. en el que un degenerado había guardado subdirectorios pornográficos de todo tipo. Más que una caja de bombones. dentro de un sistema operativo rutinario y aburrido. dentro de la bragueta. lo sitúe con disimulo de tal forma que no abultara demasiado. lo importante no era cuál te tocara. la sonrisa no desapareció de mi rostro en ningún momento. que ya empezaba a resecarse. y al fin se marchó. me puse en pie y abrí las ventanas. Nunca sabías cual de ellos te podía tocar. así que toda vez hube concluido con los dosieres. sino tocarse. a ensobrar a la sala de trabajo. Durante lo que quedaba de jornada laboral no me ocurrió nada reseñable. esto es. no hubo más escenas de sexo o violencia. donde pese a la adversidad. Introduje como pude mi pene. me enviaron a galeras. todavía erecto. no sin cierta extrañeza en su rostro. 173 . Y el hecho de que hubiera sido precisamente Belarmino Rana el artífice de mi resurrección dio alas de nuevo a mi defenestrada esperanza en el género humano. como se empeñaba en titubear el gaznápiro de Forrest Gump.me había dicho. sí. Nadie podía negar que los expedientes equis del concejal habían cumplido un excelente servicio a la ciudadanía en este sentido. la vida era una carpeta oculta. pues tras mis coqueteos con la política-fricción. pero en cualquier caso. Hacía muchos años que no me había sentido tan feliz. Belarmino sonrío.

cariñosamente. Necesitamos que afines bien el oído y que nos cuentes todo lo que se cueza en él. Ella rió y me pasó el brazo alrededor del cuello. Depende de para qué respondí. con las exquisiteces erotómanas que contenía el de Rana.14 DE MAYO AGENTE DOBLE Mi segunda misión de infiltración en las líneas enemigas comenzó después de otras cuatro horas recopilando noticias para el alcalde. así que me encogí de hombros. no podía competir. Telma me hizo llamar y me dijo con una sonrisa cándida en los labios: ¿Estás preparado? Que yo supiera. 174 . en un síntoma claro de que me estaba convirtiendo poco a poco en un sucedáneo de hijo y de que en cualquier momento la situación podía dar pie al argumento de un thriller de Hollywood del estilo de Atracción fatal o La mano que mece la cuna. no había superado recientemente ningún rito de iniciación. por desgracia. Hoy vas a asistir a tu primer mitinme informó. me deseó buena suerte y me despidió con los mismos modos que una madre dejando a su hijo a las puertas de la escuela. desde mi ordenador habitual. ni en calidad ni en calidad. Me dio un recorte de papel con el lugar y la hora del evento. que si bien me había encargado de surtir de pornografía en previsión de que algún día pudiera quedarme solo por allí. aunque esta vez.

Debajo de cada uno de los individuos. Llegué tarde. que pudieran ponerme en un compromiso. Parte de mi cometido. sugerencias y apreciaciones. como Roscoe o María. molesto. había un espacio en blanco para que yo anotara mis comentarios. además de tomar notas mentales y obtener toda la información posible. sólo que más de andar por casa y sin recompensa de por medio. Con sólo la excitación de tener que pasar desapercibido en territorio enemigo. Era un poco como el juego de naipes con las caras de los componentes de antiguo gobierno de Sadam Hussein que había organizado la administración Bush para incentivar el arrobo guerrero de sus tropas. a mi me daba lo mismo. Cuando hice acto de presencia en el local y todo el mundo se giró al mismo tiempo en mi dirección. Amadeo Perlasca era el cabeza de cartel. A tal fin. pero no se sabía a ciencia cierta quiénes de sus escuderos le asistirían en su charla. De esa forma. tenía más que suficiente. La acción se detuvo por un par de segundos para ver quién era ese jovenzuelo remolón que osaba interrumpir con su tardanza un acontecimiento tan importante. No deseaba que se me notara demasiado la impaciencia para evitar suspicacias. Telma me había facilitado una especie de organigrama con las fotos y las descripciones de todos los integrantes de las listas electorales del Partido Beta. perdió el hilo de sus despotriques en contra del 175 .El mitin estaba programado para las seis de la tarde en el centro sociocultural de un pequeño barrio cercano a un frenopático. los escasos doce viejos que el partido Beta había logrado congregar dejaron de rumiar sus dentaduras y hasta el propio Amadeo Perlasca. consistía en identificar a sus secuaces. evitaba además posibles charlas previas con miembros del partido. Para el caso. supe que la estrategia no había sido la más adecuada.

Me aburrí tanto que perdí el tiempo creando mentalmente una sopa de letras con los nombres de las chicas con las que había mantenido relaciones sexuales hasta el momento y luego resolviéndola. Amadeo aún seguía con su soflama. desmañado. Me maravillé de que aquel hombre astroso. No al menos en aquel mitin. llamaba la atención en un grado tan supino que haría de King África cantando La Bomba en un velatorio una estampa sigilosa. No me desanimé por ello y procedí a tomar asiento. Para entonces. Me concentré en su rostro. todo se limitaba a una especie de rezongo monocorde salpicado en ocasiones por gestos previamente ensayados con un asesor de imagen corporal anclado en los ochenta.Partido Alfa a fin de echarme el ojo. entre un anciano que olía igual que el local del Partido Alfa y un personaje vestido de traje al que luego identificaría como el número seis de las listas. De todo ello se desprendía que lo de pasar desapercibido no iba a ser posible. si algo podía aportar aquel hombre a la corporación municipal era experiencia. Por lo demás. suponiendo. Sólo brillaba cuando se dejaba de promesas vanas y pasaba a la descalificación personal de Edelmiro Bigardo. y con cara de bulldog hubiera sido escogido por sus compañeros de partido 176 . a modo de pasatiempo alternativo. Tanto ellos como el resto de los asistentes fingían que escuchaban a Amadeo con atención. Lo hice en la última fila. según demostraban la corbata y los zapatos escogidos por el político para la ocasión. que los conceptos de senectud y experiencia se retroalimentaran. al margen de haberme convertido por imprudente en el blanco de todas las miradas. donde la media edad superaba los ochenta y yo. Desde luego. y comencé a contar sus arrugas. Su discurso fue un auténtico tostón. claro.

Quería verle en persona. Cuando el discurso terminó. y concluí que el electorado. 177 . Su mano estaba helada a pesar de todos los apretones previos. como una aparición mariana. los miembros del Partido Beta comenzaron a aplaudir como locos.para concurrir a las elecciones en calidad de cabeza de lista. Mi nombre es Juanjo Calasanz. para no ser menos. factoría de sueños de donde habían salido engendros de la música y de la imagen personal como David Bisbal. también se regía por un sistema de voto democrático en el que participaba. que el electorado se decantase por él. Luego pensé en Néstor Kichner. catalizadora por excelencia de las frustraciones estéticas de todo un país. mucha más gente. de tal manera que su selecto y senecto auditorio. Amadeo se deslizó entonces entre el gentío. A usted no le conozco dijo mostrándome unos dientes marfileños. si cabe. Yo fui el último. No olvidemos que Operación Triunfo. y sus camisas prietas y aflamencadas de mafioso albanés. se vio obligado a emularles. después de todo. recién adecentados para la campaña. David Bustamante. ¿vive por aquí? Más o menos le respondí. tal vez fuera menos superficial que yo. pero aun más de que él mismo no se diera cuenta de que con su aspecto iba a ser muy difícil. sus reviravueltas. o Rosa. poseía un sentido de la estética menos desarrollado. que se parecía a El Dioni y aún así había logrado hacerse con el poder en Argentina. al margen de todo condicionante ideológico. y estrechó la mano de todos los asistentes uno por uno. con esa musculatura hipertrofiada a duras penas contenida en sus característicos trajes blancos de turista sexual. con sus rizos de El lago azul. O simplemente.

a voz en grito. Si mi desconfianza para con los políticos no fuera incluso mayor que mi desconfianza para con las personas nacidas bajo el signo de capricornio (las estadísticas demuestran. Amadeo escuchó la protesta con atención y acto seguido se apresuró a prometerle que. El compromiso político está demodé. o le había caído bastante bien. Un viejo vociferante. Le contó. que la corporación de Edelmiro Bigardo había bloqueado las obras de ampliación de su casa por no adecuarse a la normativa urbanística en vigor. jamás podría retomar las obras. Ahora lo único que les interesa a los de su generación es el botellón y el esparcimiento. Ha sido un discurso excelente. se interpuso entre Amadeo y yo. En absoluto sonreí. si salía elegido. Amadeo ladeó la cabeza. y cabeceó en actitud complacida. que había surgido de entre el público con síntomas claros de agitación nerviosa. ¡Ojalá todos los jóvenes fueran como usted! corroboró con sus palabras mi impresión. que los individuos regidos por la constelación del 178 . Perora usted como los ángeles. Aunque no cabía duda de que era la primera vez que había escuchado la palabra perorar. que tal vez a causa de los efectos vasodilatadores del halago. precisando asimismo que.Un placer volvió a estrecharme la mano. O mucho me equivocaba. No me dio tiempo a responderle. para bien o para mal. parecía ahora más caliente. en caso de una nueva victoria de Edelmiro Bigardo. su problema quedaría inmediatamente resuelto. Espero no haberle defraudado. entrecerró los ojos. y que algo así era una vergüenza porque violaba el derecho natural de su familia al lebensraum.

Así que me escabullí culebreando entre los presentes y salí al exterior. Un chalado babeante. Estaba en mitad de un trance aporreante y no parecía dispuesto a atender a razones hasta que me hundiera el esternón a puñadas. 179 . pero ni me sentía con ganas de continuar con la conversación. agarró al paciente por el pescuezo. Después de una breve caminata. y lo arrojó a unos cuantos metros de mí. lo confirmaba). en mitad de un parque donde las monjitas solían llevar a los pacientes del frenopático a tomar el sol y empecé a tomar notas en mi cuaderno acerca de todo lo que había visto y oído. el hombre se abalanzó sobre mí. Traté de recuperarlo un par de veces pero no hubo manera. rugiendo como una hiena en celo. ni me parecía creíble que Juanjo Calasanz. izándolo con una sola mano. se me acercó y me arrebató uno de los pasquines del Partido Beta. llegara a unas cotas de idiocia tan elevadas como para creerse las baladronadas electorales de un político de tres al cuarto. No sirvió de nada que le diera la razón o le jurara y perjurara que podía quedarse con el folleto. Roscoe. lograron calmarlo. de rostro anguloso y pelo ensortijado. Ni siquiera sus cuidadoras.carnero son unos trepas traicioneros de mucho cuidado. por pardillo que fuese. Apareció de la nada. que acudieron enseguida para tratar de poner fin al ataque. A la tercera intentona. me senté sobre un banco de piedra. Y mi experiencia personal con ellos. y se puso a golpearme la caja torácica con fuerza mientras defendía estentóreamente su derecho al voto. sí lo hizo. yo mismo me hubiera animado a arrancarle una promesa clientelista. en cambio. Luego me ayudó a ponerme en pie y me devolvió el pasquín del Partido Beta. en plan pistolero de spaghetti western. y en especial con ellas.

Yo sólo soy un ciudadano honrado. No te preocupes dijo. sólo que prefiero pensar que no iba dando la nota tanto como tú. No deberías ir dejando pruebas por ahí continúo Roscoe. Me sacudí la suciedad de la camisa. yo también he sido espía electoral alguna vez. Únicamente te faltan los subtítulos explicativos. Le repito que no sé de qué me habla redundé en mi estúpida estrategia de negación de la evidencia. y enarcó las cejas mientras esbozaba un rictus de satisfacción. cogió varios de los folletos propagandísticos que había entre sus páginas. sino a que había descubierto a qué me dedicaba. Roscoe rió con sorna y tomó asiento en el banco de piedra. aunque interrumpí la frase al mirarle a los ojos y percatarme de que no se refería al percance con el loco.Hay que andar con más cuidado dijo. 180 . La garganta se me secó al instante y tuve que deglutir para no asfixiarme. Tal vez sepas entonces de qué escribes arrojó el cuaderno a mis pies. Cualquier espía con un mínimo de formación lo sabría. separa las basuras y recoge la mierda de su perro con una bolsita aunque en el fondo crea que es una chorrada. y volví a posar mis ojos sobre los suyos con la esperanza de que un recurso tan evidente pudiera auxiliarme en la pronunciación de la mentira que estaba a punto de espetarle. donde mi cuaderno descansaba al sol abierto de par en par. Yo qué sabía que… empecé a decir por pura inercia. Me quedé pálido. Le echó un breve vistazo. que paga sus impuestos. endurecí el rostro. No sé de qué me habla.

fuera éste de Judea o no. hay muchos otros agentes. ¡Deje de decir estupideces! Roscoe negó con la cabeza. Y además de nosotros dos. Tenía que aceptarlo: la charada acababa de llegar a su fin. tienes veintiséis años. Sólo convertiría a Roscoe en Jesucristo y a mí en Pedro. Tantos. al tiempo que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación. careces de un trabajo estable y precisamente por ello esos desalmados del Partido Alfa se están aprovechando de ti para que les hagas el trabajo sucio.Nadie dice que no seas honrado. irónico. Ya te lo he dicho repuso en tono despreocupado. Tu nombre es Gonzalo G. Negar por tercera vez consecutiva la verdad no tendría un gran efecto dramático. Me había pasado de 181 . un mero discípulo pusilánime. amigo mío me pasó la mano alrededor de los hombros. Velasco. que no te podrías hacer una idea. con lo cual él saldría ganando en calidad de ser uno y trino que todo lo sabe mientras que yo. sólo que eres un espía… ¡Mi nombre es Juanjo Calasanz! Tengo treinta y dos años y trabajo en una consultoría. De eso nada repuso. El diez por ciento restante. La política. quedaría a la altura del betún. Estaba tan nervioso por mi desenmascaramiento que no sentía que pudiera mantener mi corazón operativo por mucho tiempo más delante de aquel tipo. yo también he sido espía electoral. Recogí mis cosas y me puse en pie. pura demagogia. ¿Cómo…? ¿Cómo ha sabido usted todo eso? me limité a titubear. es espionaje en un noventa por ciento.

¿Qué quiere decir? pregunté para asegurarme. Sabes perfectamente lo que quiero decir respondió él. como si fuéramos dos amantes despechados por la misma mujer que unen fuerzas para vengarse de ella. por eso las busco en las pantallas de cine. aprecio y quietud. Quiero que trabajes también para nosotros. te encuentras en una posición inmejorable para ello. ¿No es eso? Creo que has visto demasiadas películas. como de costumbre. 182 . no podía creérmelo del todo. Como espía del Partido Alfa. y como sabes. esto es también un juego. nunca he tenido una vida rica en emociones.listo creyendo que corría más que el fracaso. Entendí desde el primer momento lo que estaba tratando de comunicarme. Roscoe tiró de la pernera izquierda de mi pantalón y me obligó a sentarme de nuevo a su lado. En su mirada no había rencor o desconfianza. el fracaso había terminado dándome alcance. No seas tan tremendista me tranquilizó con una voz cálida. trazando con sus labios una sonrisa taimada. amistosa. además de espionaje y demagogia. pero aun así. existen algunos juegos en los que se puede participar a dos bandas. Velasco. Era demasiado bueno para ser cierto. En ese caso será mejor que me vaya dije. sino todo lo contrario. Ya… y en cuanto acepte su oferta sacará una grabadora del bolsillo de su americana y llevará el caso a la prensa. pero al final. Eso puede que sea cierto reconocí.

luego. Ahora dígame. Un sueldo más que razonable por filtrar un poco de información diaria. Extrajo una cartera. Tendré que pensármelo. Claro que ahora que has mencionado lo de los francotiradores. así que pensé en negociar. No es mucho… rezongué. la oferta me pareció poco menos que multimillonaria. La verdad es que salvo ganarse el pan como francotirador profesional no se me ocurre nada dije. era de los que tenía el don de penetrar en los recovecos más ocultos de la gente con apenas dedicarles un somero vistazo. y me acercó dos billetes de cincuenta euros.Si aceptas mi oferta eso puede cambiar hoy mismo sus pupilas centellearon. el pago se me antojaba poco satisfactorio. en el fondo. por cada día de trabajo. ¿Existe algo más emocionante que trabajar como agente doble? A primera vista parecía que aquel hombre no tenía muchas luces. La abrió. aparte de emociones. Teniendo en cuenta lo que me pagaba el Partido Alfa. te daré diez euros. No podía negar que el muy pícaro había descubierto de qué pie cojeaba. Esto como adelanto habló lapidario. pero con cada una de sus intervenciones demostraba que. ¿qué saco yo de todo esto? Roscoe introdujo su mano de dedos achorizados en el bolsillo izquierdo de su pantalón. por contraste. Sin embargo. intensificó su sonrisa. Diez euros es casi el triple de tu salario actual precisó él. la cartera de Roscoe tenía un volumen tan grande que. tal vez te podríamos conseguir 183 .

Yo. Entre el viejo que había abordado a Amadeo al final del mitin y yo no había. al no disponer por nosotros mismos de los medios. era consciente de todo esto. en la llegada del mesías con su maletín de bricolaje existencial. y una voz convenientemente modulada. Eso si ganamos la elecciones. nos lanzábamos a creer en él con fanatismo ciego. el dinero o las ilusiones para cumplir nuestros deseos. era. depositábamos nuestras esperanzas en el primer mercachifle que afirmaba tener la llave de nuestra felicidad. pese a todo. simple y llanamente. Hasta donde me habían explicado. el sector. Pero. ni siquiera a bisbisear antes de irme a dormir. para convertirse en un francotirador profesional había que hacer carrera en el ejército o en la policía.un trabajo relacionado con. entrenar duro. claro. sentía una necesidad de creer en las palabras de Roscoe posiblemente mucho más intensa que la suya de creer en las promesas de Amadeo. a diferencia del anciano protestón. después de todo. Lo importante era no pensar. digamos. y aunque no acostumbraba a ir a misa los domingos. el cuatro esquinitas tiene mi cama. En otras palabras. en la intimidad de mi casa. no pude evitar emocionarme con la promesa de Roscoe e incluso creer en ella. tanta diferencia. aceptar nuestra condición de ceporros descarriados y permitir que un tipo con más luces nos pastoreara. con una dicción más o menos clara. A la mayoría de votantes les pasaba lo mismo. Ambos éramos unos pobres diablos que. la cosa estaba tan mal que en cuanto aparecía alguien seguro de sí mismo. era confiar en que alguien tomara la iniciativa por nosotros. 184 . y superar con éxito unas cuantas pruebas de capacitación.

por lo que tampoco debería extrañarte que te sustituyeran por otro. pero para ir practicando está bastante bien. Y Roscoe lo sabía. Puede que a Edelmiro Bigardo y a sus acólitos eso no les agrade. se hubiera sentido con más capacidad de respuesta que yo.¿Habla en serio? pregunté. todo sobre mi vida. así que se va a proceder en breve a su exterminio. Los francotiradores tienen acceso a todos los tejados de la ciudad. ¿Becario? repetí escéptico. Tengo entendido que pretendes visitar Finlandia con tu amigo Pelayo este verano prosiguió en tono sarcástico. e igual 185 . embriagado por mi propia imaginación. Una bacteria en el ocaso de su vida. que ya me situaba entre matojos y pedruscos apuntando con sigilo para reventarle la tapa de los sesos a los malos-malísimos El servicio municipal de limpieza cuenta con un departamento dedicado en exclusiva a la caza de palomas con rifles de aire comprimido explicó. ¡Mi palabra favorita! Ésa es mi oferta se parapetó tras una mueca inflexible. O la tomas o la dejas. pero si la dejas. No se trata de una guerra propiamente dicha. Serías una especie de becario del tiro a distancia. No creo que perder tu única fuente de ingresos te ayude a preparar el viaje. incluidos los de la catedral y otros edificios históricos. Estaba absolutamente indefenso. has de saber que no te resultará tan fácil como hasta ahora obtener información de nuestro partido. o parecía saber. observada a través de la lente de un microscopio por un luchador de sumo con cara de malo. Existe un grave problema en la zona monumental por culpa de sus excrementos. o incluso que te quedaras sin trabajo se detuvo por un momento para deleitarse con el avance implacable de la angustia a lo largo de mi cara. igual que sabía.

simplemente “desparpajo” o “salero”. que no podía rechazar su oferta. La mayoría de la gente ve delante de sus narices (y decodifica correctamente) el complejo código de programación que rige el desarrollo de los intercambios comerciales. otros. así que Roscoe ganó la partida. me permitiría ampliar mi radio de influencia sobre la campaña electoral más allá de lo que nunca hubiera soñado. En cualquier caso. Acepté su oferta y sellamos el pacto con otro apretón de manos. 186 . las abuelas. probablemente sea lo que algunos denominan “vocación política”. sin embargo. para mí sólo era una habilidad tan improbable como la de mover objetos con la mente o disfrutar de una epidermis efervescente. ejerciendo de efectivísima pared de frontón. Tan sólo me tocaba las narices una cosa: seguir siendo un cateto en mi faceta de negociador. nunca he sido como los demás. habría sacado mucha más tajada del asunto que yo. era una propuesta sustanciosa. A la hora de regatear. Estaba seguro de que cualquier cargo público en mi situación. ya fuera del Partido Alfa. del Partido Gamma o del Partido Omega. una y otra vez. a veces los mismos. jamás he conseguido vislumbrarlo. estimulante y no demasiado exigente. yo. a ciencia cierta esta vez. Ese don del que yo carezco.que sabía. por lo que en tales situaciones solo soy capaz de ver a un individúo con una confianza en sí mismo superlativa que devuelve mis pelotas imperturbable. Si me lo montaba bien. “espíritu empresarial” y. en el sentido de que podía compaginarla sin problemas con mis obligaciones con el Partido Alfa. era hasta posible que mis planes de convertirme en el maestro titiritero de los partidos electorales pudieran llegar a prosperar. Yo no es que tuviera problema alguno en aceptarla. del Partido Beta. además.

más que nada. Roscoe rió. Incluso Montero. Telma y compañía después de haberles traicionado. Tanto era así que al entrar en el local electoral no tuve mayor reparo en saludar a todo el mundo con gran afabilidad y ponerme a despotricar del mitin del Partido Beta muy asqueado. tan bajo como el del adoquinado del casco antiguo de Peñaranda de Bracamonte (pensaba lo mismo de Edelmiro Bigardo. pedí disculpas a una de las monjitas por el altercado de antes y me puse a caminar en dirección a la sede del Partido Alfa con impaciencia. Roscoe y el resto de sus enemigos políticos. y gracias a ello. Preferiría que nadie en su partido supiera la verdad. En 187 . Luego dijo: Seré una tumba.Por supuesto. Por la emoción. Todos los presentes rieron a pleno pulmón ante mis comentarios acerca de Amadeo. Yo guardé los dos billetes de cincuenta euros en el bolsillo trasero de mi pantalón. Al menos si quieres seguir entrando en nuestros mítines. sólo que no lo podía decir por razones obvias). cada vez me costaba menos mentir. casi se atraganta por culpa de un chascarrillo relacionado con el grado de carisma del candidato rival. recogí mis cosas. Me producía un morbo terrible volverme a codear con Rana. que estaba comiendo un bocadillo de salchichón. en mi opinión. y también a mi progresiva falta de memoria. Siempre y cuando el silencio sea bidireccional no habrá problemaasentí. Mi vida había sido una farsa durante muchísimo tiempo. todo esto debe quedar entre nosotros dos apostilló como si se hubiera asomado a los abismos de mi alma y hubiera descubierto la clase de tipejo que era.

en el fondo. no podía evitarlo. eran la sal de la vida. además de para cubrirme las espaldas. me hacía sentir superior el hecho de manipular a los hijos de perra sin escrúpulos. Me estaba convirtiendo poco a poco en todo un canalla. Yo disfrutaba por igual en cualquiera de las situaciones.ocasiones. y cuanto más profundo era el engaño. porque me reconfortaba el hecho de sufrir de vez en cuando las consecuencias de un embuste para sentirme mejor persona y justificar. más sinceras las sonrisas de los del Partido Alfa. y en el caso contrario. más me tentaba el pensamiento casi suicida de revelarles la verdad para ver que cara ponían. lo que nos hacía humanos. si disfrutaba de dichos instantes. 188 . pero al mismo tiempo. me preocupaba que ese mismo virtuosismo llegara a privarme del inmenso placer que siempre he sentido ante la contemplación del rostro de mis victimas cuando cobran conciencia de su ingenuidad. Esos momentos de placer sádico o masoquista. y más cordiales sus actitudes. Engañar me ponía. según uno desempeñara la función de papanatas alelado o hijo de perra sin escrúpulos. hasta llegaba a creerme mis propios embustes a causa de la naturalidad con la que los dejaba caer. era porque también gozaba de ellos cuando yo era la víctima. una nueva acción puñetera bajo el pretexto de la venganza o el rencor. Si engañaba. Lo que quiero decir con todo esto es que nunca antes había disfrutado tanto con un trabajo. de este modo. En tanto que escritorzuelo. Me sentía atraído de manera enfermiza por los giros de guión. probablemente porque cuando desempeñaba el rol de papanatas alelado. era para disfrutar de dichos instantes y. cuando ejercía de hijo de perra sin escrúpulos (la bipolaridad siempre es un grado).

pero en el fondo. transcribí el veredicto. Luego. Yo hacía como que la conversación no me importaba en absoluto aunque. Mientras tecleaba. estaba que no me cabía el corazón en el pecho de tanta excitación. Ni siquiera si Roscoe se plantara frente a mí para cambiarme aquella agradable sensación por cien de los grandes. abrí el Word. se la di a Montero y me despedí de Telma y de él hasta el día siguiente. 189 . que previamente resumí de manera oral y deliberada a Telma y su marido. una aventurilla para niños sin importancia a lo Barco de Vapor. Una vez la pareja hubo llegado a un acuerdo.El ordenador estaba libre. y comencé a escribir un informe acerca del mitin. iba tomando nota de todo cuanto escuchaba en un nuevo archivo de texto. como si me hubieran templado los nervios con nitrógeno líquido. Hice ambas cosas con idéntica frialdad. habría rehusado a seguir disfrutando de ella por lo que quedaba de campaña electoral: diez jornadas que harían de Los tres días del cóndor vividos por Robert Redford en la película homónima de Sydney Pollack. en realidad. ellos debatían de fondo las posibles estrategias de respuesta a las acusaciones de Amadeo. concluí la crónica sobre el mitin. Acababa de convertirme en un doble agente de facto. entré en mi cuenta de Hotmail y le envíe a Roscoe la información por correo electrónico. Tomé asiento en el escritorio.

15 DE MAYO ASALTO A LA IGLESIA DE SAN PANCRACIO De entre todas las peripecias que me acontecieron a lo largo de mi relación laboral con el ejecutivo del Partido Alfa. era precisamente eso. que todos los caminos conducían a Roma y no 190 . Es decir. Ninguno de los presentes se imaginaba. cuando la voz monocorde de un Amadeo Perlasca menos inspirado que de costumbre. pensé. que íbamos a salir de allí por patas. Lo bueno de estar en la oposición. si cabe (como estábamos en una iglesia. Todo comenzó alrededor de las siete y media de la tarde. que en apenas media hora se iba a liar la de San Quintín en el templo. amenazaba con dormir hasta al altísimo con el mismo discurso del día anterior sólo que adaptado a la problemática del nuevo barrio. ni siquiera yo. se respiraba una quietud ascética en el aire. y que los responsables del conflicto iban a ser. donde iba a tener lugar el encuentro con los parroquianos. la más peligrosa. belicosa y espeluznante. tuvo lugar en el segundo mitin de Amadeo Perlasca al que acudí. ahora se trataba de culparlo de que la gente se orinara en la puerta de la iglesia e incluso de que muchos parroquianos hubieran relajado sus costumbres de tal manera que ni siquiera se dignaban a acudir a misa los domingos. que si la víspera todo iba de culpar a Edelmiro Bigardo de los problemas que algunos pacientes del frenopático causaban durante sus paseos matinales. un grupúsculo de pacifistas barbados descontentos con la intervención militar española en Irak. Y eso que cuando entré en la iglesia de San Pancracio. irónicamente. había tenido el detalle de moderar la intensidad de sus exabruptos contra el alcalde).

No había otro mensaje en las soflamas de Perlasca más que ése. Por desgracia. Entonces eché un vistazo al paisanaje que había repartido por los bancos del templo y me dije que ninguna agencia de figuración española habría podido realizar un trabajo de casting tan 191 . Me pregunté si la propia dirección del partido. había logrado reunir a bastante gente en comparación con el día anterior. desolada por la escasa respuesta del público en el mitin inaugural. sino terminar el discurso cuanto antes y desplazarse al servicio para hacer de vientre leyendo la prensa del día. y la competencia. que ya en estado de ánimo normal transmitía una profunda sensación de desaliento. crápula e incompetente. por el contrario. como si no le importara demasiado ganar o perder. la voz en off de estos comerciales resultaba mucho seductora que la suya. habría contratado los servicios de una agencia de figuración a fin de no desmoralizar a su candidato. y yo diría que también los de desatascatuberías y productos de higiene íntima contra las pérdidas leves de orina en la tercera edad. la honestidad. como si ni siquiera él confiara demasiado en sus posibilidades de alzarse con la victoria en los comicios (Edelmiro Bigardo le había derrotado hasta en dos ocasiones.había que exprimirse demasiado la sesera para cautivar al personal. igualmente. ejemplificaba mejor que nadie la bondad. Edelmiro Bigardo era malvado. tenían más dominio de los recursos narrativos para la creación de suspense e interés en el auditorio que quien fuera que fuese el redactor de los discursos de Amadeo Perlasca e. y el efecto déjà vu pesaba lo suyo) o al menos. los anuncios de detergente. como un anuncio de detergente. directo. pese a todo. Él. Lo desconcertante era que. Simple. La gente había venido a escucharlo y el candidato lo reproducía gustoso una y otra vez. eficaz.

por tanto. que echaban por tierra la hipótesis de una autenticidad impostada. en oposición. gigantes dormidos. por no complicarse demasiado la vida. A diferencia de sus adversarios ideológicos. en oposición. Uno los miraba mientras cabeceaban obedientemente al ritmo de las palabras de Amadeo y no tenía más opción que temer su despertar. pero estaban allí porque querían. los buenos españoles. Al principio ignoraba si el pinchazo se había producido de manera premeditada o accidental.espectacular. los ancianos presentes tenían unos rostros tan agrestes. células latentes de mala uva. Cualquiera persona con una mínima capacidad de observación y análisis se daría cuenta al instante de que. se encontraban vociferando por todos lados. quienes. (los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad. Aquella gente había venido por su propia voluntad. ya que. ellos vivían constreñidos por las circunstancias políticas en un malsano estado de frustración. tal vez movidos por un impulso inconsciente. además de que los buenos castings se caracterizan por su exhaustividad y los buenos españoles. Eran personas al borde de la detonación. Lo que ocurrió cuando empezaron a escucharse cánticos en contra de la guerra de Irak a las puertas de la iglesia fue precisamente eso. si se les pinchaba. explotarían como globos demasiado inflados generando una onda expansiva de consecuencias imprevisibles. El hartazgo. como consecuencia de una gestión más inteligente de su imagen pública. era visible en sus caras. pero los gritos de un jovenzuelo desgreñado que irrumpió en el templo llamando “fascistas hijos de puta” y “cipayos nauseabundos” a los presentes mientras ondeaba una bandera independentista sumergido en su enorme pañoleta palestina enseguida me 192 . e incluso rupestres. por no complicarse demasiado la vida).

desde “¡aborto libre y gratuito! ”.sacaron de dudas. aún con el lastre de sus achaques físicos e inferioridad numérica. ¡Largo de aquí inmediatamente! ordenó muy alterado. tras apoderarse de la bandera y arrearle unos cuantos zurriagazos con el palo que la sostenía. oponían una resistencia salvaje a la invasión. insultos. banderas. Palos. pero hasta que aquel hombre consiguió que se tragara la tela por completo. El resto de los manifestantes. que hasta entonces se habían limitado a curiosear desde el exterior. no atendió a razones. agitó su bandera unas cuantas veces y comenzó berrear proclamas libertarias inconexas y deslavazadas. Los viejos. lo derribaba con un barrido de su codo y. bases fuera! ”. confiando en que el alboroto terminara cuanto antes y pudiera regresar a casa sano y salvo. hasta “ETA es amor” pasando por el clásico “¡OTAN no. botellas. Yo observaba la escena desde el último banco. trataba de introducírsela por la boca. El recital sumió a Amadeo y a la mayor parte de sus seguidores en un estado de total atonía. cómo otro golpeaba con inclemencia la 193 . El de mayor envergadura de todos los seguidores del Partido Beta se puso en pie y apuntó con su dedo al intruso. ¡Estamos en una iglesia! Lejos de amedrentarse. Se formó una trifulca de cuidado en apenas un minuto. En ese instante. vi cómo el viejo que antes había llamado la atención del revolucionario corría a grandes zancadas hasta el altar. se enervaron al unísono como sacudidos por una descarga eléctrica y traspasaron también la puerta de la iglesia en busca de venganza. Amadeo y un par de militantes del Partido Beta luchaban por detenerlo. Vi cómo uno de ellos hundía los dedos en los ojos de un enemigo. el increpado se subió al altar. y boinas volaban por todos los lados.

así. por su parte. ¿No te da vergüenza ser un cerdo fascista que apoya el asesinato premeditado de niños inocentes? preguntó el dueño de los brazos con rudeza. pero un chico joven como 194 . le expliqué por lo bajini que entre mis prioridades no figuraba liarme a tortas por motivos políticos y me acuclillé con las manos sobre la cabeza. Terminé parapetado contra el confesionario mientras se mataban entre ellos. cruda. Me encogí de hombros. Puedo entenderlo de esos vejestorios. empleaban sus banderas de “No a la Guerra”. y alguna que otra con el rostro de Ernesto “Che” Guevara como armas arrojadizas y de proximidad.entrepierna de un manifestante enmascarado. La cosa funciono durante un rato… hasta que unos brazos peludos y fornidos me elevaron dos palmos por encima del suelo. de “Nunca Máis”. pero se extendía poco a poco como un reguero de pólvora y cada vez había menos rincones donde refugiarse. Los más descontrolados no dudaban en emplear los ornamentos litúrgicos del templo para sus ataques. mientras que las hostias sagradas planeaban por el aire a modo de confeti tratando de esquivar a las no sagradas. Las peleas johnfordianas que Pelayo y yo teníamos por costumbre iniciar por los bares de la ciudad cuando nos aburríamos y que tenían como único objetivo ensalzar el sentido de la comunidad eran una simple riña de borrachos al lado de todo aquel desbarajuste. Los pacifistas. Me asusté bastante. el cáliz pasó volando junto a mi oído izquierdo antes de estrellarse contra la figura de un santo. San Pancracio me miraba desde lo alto como avergonzado de mi comportamiento. no invitaba en absoluto a participar. La violencia. y cómo una mujer de permanente voluminosa utilizaba sus uñas afiladas para lanzar zarpazos en el rostro de quien se le ponía por delante. descarnada.

Sus cejas eran tan peludas que no había separación entre ellas. como siempre. Se trataba de un tipo de más de cien kilos de peso. pero todos los indicios apuntaban a que nos había confundido por norteamericanos (lo cual demostraba que su nivel de inglés no era demasiado bueno. ¡Me das asco! Ni siquiera me había dado tiempo de verle la cara. más de dos años atrás. y blandía una especie de cachiporra. sólo que a diferencia de lo que era habitual. donde reboté tal cual un fardo de grasa de camello. en su locura antiglobalizadora. había decidido ajusticiarnos por los crímenes cometidos por Estados Unidos 195 . Entre calada y calada. todavía aturdido por el golpe. pues ambos teníamos un fuerte acento español expresándonos en dicho idioma). ojos de loco. lo hacíamos en inglés. reconocí una silueta vagamente familiar. Nunca comprendimos demasiado bien la naturaleza de lo sucedido aquella noche. casi dos metros de altura. la misma figura acongojante que ahora tenía ante mí. y a que. charlábamos sobre tonterías. complexión maciza y rasgos prominentes.tú… me arrojó contra la pared. Salvo por la cachiporra. Tenía el pelo rapado al cero. Nos encontrábamos los dos apurando un cigarrillo en un parque cercano a mi casa. El encuentro se había producido en las postrimerías de una noche de fiesta. todo estaba exactamente igual que la última vez que lo había visto. De pronto. por eso de ir entrenando. al grito de “¡putos imperialistas de mierda!”. emergió de entre las sombras y. la víspera de un viaje a Londres que Pelayo y yo habíamos planificado por aquel entonces con el mismo mimo que nuestra escapada a Finlandia ahora. Cuando al fin lo hice. nos propinó sin más explicaciones una brutal paliza.

pudiera escuchar lo que estaba a punto de decir. salvo mi agresor. con la pinta de niño bien que lucía por culpa de Juanjo Calasanz. me rompiera los dientes contra la tarima. mientras el gigantón se acercaba para olisquearme. El peligro se incrementaba aun más en caso de que me reconociera. era bastante probable que ahora. ¡Yo no soy del Partido Beta! El gigantón pareció sorprenderse. Me aseguré antes de hacerlo de que nadie. 196 . Si aquel tipo me había apaleado por utilizar un idioma diferente al vernáculo tanto tiempo atrás. y habiéndome sorprendido en mitad de un mitin del Partido Beta. Te voy a destrozar dijo el tipo al tiempo que escupía un salivazo contra el suelo. llegué a la conclusión de que lo mejor sería que yo mismo tomara la iniciativa. que si me sacaba de aquel apuro nunca jamás le faltarían las velas a sus pies. Empecé a sudar con fuerza. hacíamos como José María Aznar con el catalán y tan sólo hablábamos lenguas extranjeras en la intimidad. En vista de que San Pancracio estaba demasiado atareado atendiendo las plegarias del resto de los implicados en la gresca. tras los cuales recuperó su actitud hostil inicial. ¡No! ¡Por favor! exclamé.a lo largo de su historia. ¡Ni siquiera tienes huevos de defender las ideas en las que crees hasta el final! ¡Fascista! ¡Que no! ¡Que no! insistí al borde de la desesperación ¡Que soy un espía del Partido Alfa! Esta vez la sorpresa duró un poco más. Desde aquel día. ¿No es eso lo que os gusta? ¿La mano dura? alzó la cachiporra. Ya. pero sólo por un par de segundos. claro ironizó. Así que me encomendé de nuevo a San Pancracio y le prometí.

pues el viejo le había atizado bien. las brechas en la cabeza. me apoyé sobre la fachada para respirar. y maldije a San Pancracio. Miré hacia el cielo en señal de gratitud. De entre todos los supervivientes fui el que salí mejor parado de todos. El Partido Beta había logrado. porque todo se había llenado de repente de un humo blanco. San Pancracio no me había abandonado después de todo. Al girarme hacia la izquierda y descubrir que Amadeo Perlasca. con ellos. Eso. Grité de dolor. contra todo pronóstico. por gañán. No se podía ir por la vida convirtiendo bonitas capillas en campos de batalla. una vez fuera. pero de todas formas. Cuando abrí los ojos.¿El Partido Alfa? repitió al cabo de un rato. se había merecido todo eso y más. me contraje sobre mí mismo. y. y los ojos a la virulé. Los manifestantes se habían dispersado en su gran mayoría. en nombre de la paz. o si se encontraba. ¡Otros que tal bailan! La cachiporra descendió sobre mis riñones como una exhalación. resistir el ataque. Cuando mis ojos regresaron a tierra firme vi al chico de la palestina sostenido por dos agentes de policía. a gatas. pero bastaron unos suaves porrazos para poner fin a su insurrección. le decía justo esa frase a uno de los policías que 197 . Salí como pude de la iglesia. yo no podía verlo. Y yo. el bigardo ya no se encontraba frente a mí. en un entorno donde abundaban las fracturas de tabique nasal. Mi balance de daños se limitaba a un simple moretón en los riñones y algún que otro rasguño. espeso y dulzón. con sorna. Protestaba a grito pelado por la detención alegando que él era la verdadera víctima. Sólo quedaban algunos rezagados que se enfrentaban con altanería a la policía. era casi un milagro. Y mucho menos. cubierto de polvo. Pensé que había algo de razón en sus palabras.

El joven. sonido de cadenas y un trote acelerado.lo habían rescatado. de una manera un tanto irreflexiva. un forcejeo. El guardaespaldas. Whitney Houston. hecho una fiera. el candidato del Partido Beta iba a recibir unos cuantos golpes. pero en cuanto recuperé la visión. Luego el prófugo gritó: ¡Asesino! ¡Puto asesino de mierda! ¡Acabaré contigo! Me puse las gafas para no perderme el espectáculo. avanzaba a toda velocidad en dirección a Amadeo Perlasca. me topé de bruces con una imagen de lo más hollywoodiense. Escuché un par de golpes. resolví. En concreto. me entró un escalofrío. Mis casi cinco dioptrías me impidieron ver cómo el alborotador que estaba siendo detenido se las ingenió para escabullirse de la policía. que no me lo pensé dos veces a la hora de frenar a aquel desaprensivo con mi propio cuerpo. gruñía como un jabalí herido y tenía los ojos inyectados en sangre. El cine me había metido en la mollera con tal fuerza la idea de que convertirse en un héroe era lo más fascinante que le podía pasar a un ser humano en edad de merecer. Luego volví a pensar. En especial. Tanto o más que él. me despeiné y dispuse la camisa por fuera del pantalón a modo de exorcismo. terciar en la confrontación. con mis riñones. Juanjo Calasanz. Lo achaqué todo a un exceso de celo en la interpretación de mi personaje. Y como el policía más próximo se encontraba demasiado lejos para intervenir. La culpa la tenían las películas. Echaba espuma por la boca. Si nadie hacía algo para evitarlo. con aquella escena absurda en la que Kevin Costner vuela a cámara lenta para interponerse entre una bala mortal y su protegida. Me quité las gafas. pero el único pensamiento que me vino a la cabeza mientras me retorcía sobre el suelo presa de un dolor indescriptible era que había actuado como un idiota. Acababa de ser político. 198 .

No había nada de idílico en él. me había portado como un hombre de verdad. No lo contradije. como si acabara de ver a Sharon Stone cruzando las piernas reflejada en mis pupilas. pese a todo. y yo. En un mundo perfecto. que. así que suspendí de inmediato la fantasía. Él me miró de cabo a rabo con sus ojillos hundidos. La sonrisa forzada se me había congelado de tal forma entre los labios que apenas pude contestar al candidato. era a él mismo. me convertí de la noche a la mañana en algo así como en su consigliere no oficial o. tenía entre sus manos la vara de iridio y platino con la que Amadeo Perlasca 199 . Se rascó la sien. y me espetó: Creo que ya se lo dije ayer. ¡Vaya si lo sería! Sonreí con desgana. Por usted. sin barba ni poderes mágicos. Su ritmo de promesas por minuto decreció de forma considerable a partir de aquel día. Mi imaginación echó a volar y aterrizó en un mundo similar al actual sólo que habitado en exclusiva por morralla humana a mi imagen y semejanza. escrutándome con desconcierto. pero ojalá todos los jóvenes se parecieran a usted. lo que es lo mismo. en un Rasputín de baratillo. Mejor así hablé finalmente. El planeta sería un lugar mucho mejor. un humilde espía electoral. y luego dijo: Nunca me lo había planteado así… Lo cual demostraba que si a alguien no le interesaba que su quimérico programa llegara algún día a cumplirse. los partidos políticos no tendrían demasiado sentido. más bien al contrario. claro. lo que sea gruñí. En su opinión. al menos para usted.El propio Amadeo Perlasca me ayudó a levantarme toda vez los agentes redujeron de nuevo a la oveja descarriada.

Si. no podía hacer otra cosa más que supervitaminizarme y supermineralizarme. era evidente que más tarde o más temprano alguien iba a descubrir que bajo la piel del supuesto héroe habitaba en realidad un villano traicionero e irresponsable. como repetía una y otra vez Spiderman. todo gran poder conllevaba una gran responsabilidad. una parodia en origen devenida de pronto en modelo.medía a su votante ideal: Juanjo Calasanz. 200 . Hasta que llegara ese momento.

El Partido Alfa me daba. Había leído tiempo atrás. fingiendo ser un seguidor inofensivo y. “los pingüinos no se caen de espaldas al ver el vuelo rasante de un avión”. tanto uno como otro me producían la misma sensación abotargada mezcla de nausea e indiferencia. ¿Quién era yo realmente? ¿Un traidor al Partido Alfa? ¿Un traidor al Partido Beta? ¿Un doble traidor? ¿O simplemente un hombre sin escrúpulos atrapado en mitad de campo de batalla electoral ajeno a mis propios intereses? La respuesta tenía su miga y variaba de un día para otro. Por las mañanas. era el Partido Beta el que me resultaba más vomitivo. luego. por la tarde.16 DE MAYO WATERLOO DESDE LA VENTANA Llevaba tan sólo tres días ejerciendo de espía y ya comenzaba a tener serios problemas para dirimir cuál de mis identidades era la verdadera y cuál no. más asco que el Partido Beta. me desplazaba hasta los mítines del Partido Beta. y entre medias. “muere un policía tras jactarse de ser inmune a las balas”. al mismo tiempo. además de recopilar información útil para sus adversarios electorales. redactaba resúmenes de los discursos de Amadeo y. en la sección de noticias ridículas del periódico (ya saben. y titulares por el estilo). me la jugaba de tapadillo enviando transcripciones de todo cuanto por el local acontecía al correo electrónico de Roscoe. me permitía el lujo de aconsejar al candidato con respecto a una gran diversidad de temas. compilaba datos sobre el resto de las formaciones concurrentes a las elecciones. que un grupo de historiadores especializados en la 201 . en ocasiones. iba a la sede del Partido Alfa. según mi estado de ánimo.

batalla de Waterloo habían descubierto en una vivienda cercana al campo de batalla, el diario de un hombre de la época que se quejaba, en sus páginas, de que tanto alboroto no le permitía dormir. A mí me pasaba lo mismo. Sólo deseaba que se mataran entre ellos y que la campaña electoral terminara cuanto antes, con la diferencia de que había resuelto intervenir, a mi modo, para acelerar los acontecimientos y darles un poco más de vidilla al mismo tiempo. Mi agenda para el día dieciséis de mayo incluía una nueva visita a un mitin. Todavía me dolían los riñones del anterior, así que esta vez decidí ir armado con un cúter por si las moscas. Se me ocurrió también que sería una buena idea llevarme un acompañante. Más que nada, porque si se producía otro ataque, el hipotético agresor tendría que escoger entre atizarle a él o a mí, con lo que gozaría de un cincuenta por ciento de posibilidades de salvarme. La idea parecía bastante buena sobre el papel, pero había un grave escollo para llevarla a cabo: nadie en mi entorno estaba dispuesto a aguantar un mitin de Amadeo Perlasca. Aquello era lo malo de que tus amigos, familiares y conocidos tuvieran estudios superiores, que sus egos estaban tan desarrollados que ni siquiera se planteaban la posibilidad de prestar atención a los vendedores de humo, ¡con lo mucho que tenían que aprender de ellos! Lo intenté con mi hermana, con mi madre, con mi vecino trekkie, con un travesti llamado Deborah Pollas que me debía un favor (no diré cuál), con antiguos compañeros de universidad venidos a menos, con gente a la que no había llamado en cinco años que montaba en cólera al conocer el verdadero motivo de la llamada, con mi primo, con el primo de Pelayo, e incluso con el hijo del kioskero de la esquina, quien se resistió a todos mis intentos de

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soborno con videojuegos de una manera harto heroica. Cuando ya apenas me quedaban opciones, llamé a Hernán. En un principio me dijo que no, que estaba muy ocupado cocinando una tarta de queso para el cumpleaños de su novia, pero luego parece ser que la tarta no cuajó (como tampoco terminaba nunca de cuajar la relación con su novia, sujeta a continúas discusiones y desavenencias) y fue él mismo quien me devolvió la llamada para aceptar mi invitación, a cambio, eso sí, de que luego me fuera a tomar unas cañas con él, algo que en realidad significaba que quería emborracharse y despotricar en la barra de un bar hasta altas horas de la madrugada acerca de lo brujas que eran las mujeres. El mitin del Partido Beta estaba programado para las ocho y media de la tarde en la plaza más importante de uno de los barrios periféricos de la ciudad. Había que ir en coche. Quedé con Hernán por teléfono a fin de que me viniera a recoger a eso de las ocho. Una airada conversación telefónica con su novia lo rezagó y no pudo venir finalmente hasta las nueve menos cuarto. Entre el tráfico, que tenía una densidad bastante alta debido a que comenzaba el fin de semana, y su obnubilado estado mental, que le hacía liarse cada dos por tres con las rotondas, los cruces, y los desvíos, llegamos al lugar del mitin cuando éste ya había concluido. No quedaba ni un alma en la plaza. Todo era silencio y desolación salvo por el rumor de los pasquines sin vida que revoloteaban por el suelo. En los quince minutos siguientes, Hernán y yo recorrimos los alrededores tratando de encontrar a alguien que hubiera asistido al encuentro, pero encontramos únicamente a un viejo que, ante la mención del Partido Beta, se puso a cantar la internacional con voz desaforada. Lo dejamos con su música y continuamos con la búsqueda, sin

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éxito. Entonces Hernán me recomendó que consultara más tarde los noticiarios de la emisora de televisión local para informarme sobre lo que habían dicho Perlasca y sus adláteres en el mitin. Me pareció una buena idea, así que regresamos a mi casa, serví un par de cervezas, preparé algo de comer, y encendí la televisión. No hubo ni una noticia relacionada con los comicios municipales. Me entró el pánico. Si al día siguiente no había un informe encima de la mesa de Montero, probablemente perdería aquel trabajo. Cuando se lo comenté a Hernán, que ya iba un poco piripi, sonrió y dijo: ¡Que les den! ¡Pásame una birra! A lo que yo respondí con un asentimiento irresponsable y una sonrisa ladina para luego brindar con él por el inicio de una larga noche de alcohol, despreocupación y misoginia autodefensiva. Concretamente, la número trescientos doce.

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17 DE MAYO CIZAÑA

Cuando me desperté todavía estaba borracho. No en vano, había llegado a casa a las seis de la mañana después de pasarme toda la noche de jarana con Hernán por los antros más infectos de la ciudad. Mi habitación olía a destilería de whisky barato mezclada con sudor. Me dolía la cabeza, el estómago, y notaba una sensación entre rasposa y amarga a lo largo de todo mi sistema digestivo. Las legañas que se me habían formado alrededor de los ojos eran del tamaño de almendras garrapiñadas, además de compartir su textura terrosa. Tenía la piel áspera como piedra pómez, hasta el punto de que necesité casi media pastilla de jabón de algas del mar muerto, y una ducha de más de veinte minutos, para devolverle su tersura natural. El contacto con el agua me sentó bien, pero ni con esas logré que mi sentido del equilibrio se restableciera. Iba tambaleándome por los pasillos, como un boxeador sonado, mientras que el hígado protestaba por la dureza de la prueba a la que le había sometido por medio de una serie de punzadas en sincronía perfecta con toda una partitura de contracciones musculares, crujidos de huesos, y migrañas. Mi cuerpo había amanecido convertido en mi enemigo más mortal, era un conjunto de piezas mal ensambladas dispuestas a fallar en cualquier momento. Órganos frágiles, corruptibles, interconectados a su vez por una cadena de nervios con flojera en absoluto leales a su amo. Los músculos que revestían mi caja torácica me dolían tanto que tenía miedo a que el corazón se me parase de un momento a otro. Me acongojaba incluso andar, pues en mi estado, el movimiento era una provocación. Y sin

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embargo, aquel cuerpecillo inestable y débil, tenía que transportarme en cuestión de minutos a la sede del Partido Alfa, donde ya podía ocurrírseme algo convincente para explicarles a mis jefes los motivos por los cuales no había redactado ningún informe sobre el mitin de sus rivales el día anterior o iba a pasarlo bastante mal. Ni Telma Ramírez ni su marido se encontraban en el local cuando llegué. Rana era el único jefazo presente, aunque parecía tener la cabeza en otra parte, pues se paseaba por el piso abstraído y circunspecto. Me habló simplemente porque tenía que hacerlo, sin prestar demasiada atención a lo que yo tenía que decirle. Por ello, cuando me preguntó si había escrito ya el informe del mitin y yo le respondí que todavía no, pero que estaría listo en un periquete, no dijo nada más que un seco “bien”. Siempre y cuando el cuerpo no me diera la espalda, era posible que lograra salirme con la mía después de todo. Me puse a trabajar en el ordenador de inmediato, inventándome sobre la marcha las declaraciones de los miembros del Partido Beta, insultos incluidos. Tardé menos de lo esperado en poner el punto y aparte, de tal manera que en el preciso momento en que los concejales ausentes aparecieron por la puerta, el informe ya se encontraba sobre sus mesas. Así que el Partido Alfa tiene un gabinete de gobierno más inoperante que las pelotillas de grasa que se forman en la boca de un pollino cuando tiene sed, ¿eh? leyó Telma en voz alta parte de mi trabajo, este Amadeo esta cada vez más ocurrente. Tendremos que responder con la artillería pesada. ¿Se te ocurre algo Velasco? Me sobresalté al escuchar mi propio apellido, pues empezaba a quedarme dormido frente a la pantalla del ordenador.

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no es nada reaccioné a tiempo. por un lado. con todo el respeto para las verduleras. y no me lo tomen a mal. de viejo verde. se puso a escribir un discurso al alimón con su marido. de clase… ¿Clase? ¡A la mierda con la clase! exclamó Telma con virulencia ¡Después de todo lo que ha dicho de nosotros ese soplagaitas se ha ganado una respuesta! En ese caso les aconsejo que ataquen por dos flancos dije para evitar que perdiera los estribos y eso redundara en mi perjuicio. Su indumentaria y su aspecto físico también podrían dar juego. Tengo un insomnio galopante. claro.Velasco… ¿Te encuentras bien? Sí. Cuando uno responde a los insultos de una verdulera. Te comentaba si se te ocurre algún insulto con el que atacar al impresentable de Amadeo Perlasca… Bueno… improvisé. pueden cebarse con su avanzada edad. por otro. Una ausencia de réplica a sus improperios le daría al Partido Alfa cierto poso de superioridad moral. tal vez les convenga utilizar lo ocurrido en la iglesia de San Pancracio como una metáfora política de la incapacidad de su partido para escuchar la voz del pueblo. acusándolo de senil. al rato. El alcalde apareció poco más tarde. o de haber apoyado en el pasado el régimen franquista. leyó mi 207 . es que no he dormido mucho. se convierte también en una verdulera. pero entonces. en mi opinión no deberían ustedes entrar al trapo. Telma tomó nota de todas mis propuestas y. ellos lo tendrían bastante fácil para responder.

208 . todavía sin creerme del todo mi propia suerte. duerme un poco y recupérate me dijo la concejala abriendo la puerta del despacho con una sonrisa despampanante. llamé a la puerta de casa con los nudillos. Le dije al conductor que esperara. por la ciudad. en el fondo. El taxímetro marcaba tres euros con cincuenta cuando llegué a casa. Aquella cantidad. Su enfado fue de tal calibre que la réplica pergeñada por Ramírez y Montero. Amadeo Perlasca no me había hecho nada. El trabajo me resultó bastante agradable.texto. le pareció demasiado moderada. me parecía ahora demasiado grande para pagarla de mi propio bolsillo. Telma y el alcalde se quedaron encantados con el resultado final. Me caí tres veces al suelo antes de llegar al bar más cercano. decidieron darme el día libre. En recompensa. y le pedí a mi padre que abonara el importe. y montó en cólera. aunque reconozco que no desplegué todo mi potencial cizañero en la revisión del texto porque. La cama me recibió con los brazos abiertos. Asentí tímidamente. de acuerdo con mis instrucciones. que antaño me hubiera parecido ridícula. pero estaba claro que tampoco le desagradaba. implacablemente. Allí pedí una horchata y llamé a un taxi para que viniera a rescatarme. Te necesitamos fresco para mañana. Vete a casa. por lo que se me encomendó la misión de enriquecer aquellas páginas con ofensas de mi propia cosecha. donde se descalificaba al candidato rival de una forma inclemente. En ellos me perdí por lo que quedaba de día mientras la discordia que había sembrado se extendía lenta. y salí a la calle. Montero no se pronunció al respecto a causa de su celos.

ya llevaba más de veinte años viviendo en España. Aunque la tal Anuska tenía un marcado acento escandinavo.18 DE MAYO EL FACTOR LAPÓN A raíz del éxito de mis improvisaciones tomé la decisión de reducir al máximo mi asistencia a los mítines del Partido Beta. escritura de crónicas falsas. tampoco es que me robaran mucho tiempo. Había entrado en contacto con los dirigentes del Partido Alfa al poco de llegar al país. Estaba demasiado enamorada como para poner pegas. repartir propaganda o etiquetar sobres. e ir al cine. limité el trabajo propiamente dicho (recopilación de dosiers informativos. acudía al local de la formación para echar un cable en las campañas electorales. donde se unió a todos mis 209 . asesoría política) a las primeras horas de la mañana y pude dedicarme por las tardes a lo que realmente me interesaba: escribir tonterías que no iban a ningún sitio. a la que introdujo como “Anuska la finlandesa”. de pelo rojizo y carrillos sonrosados. Tan sólo de vez en cuando tenía que interrumpir mi rutina para cumplir con mis obligaciones como topo del Partido Beta. De este modo. siempre que se avecinaban comicios. aunque a decir verdad. de modo que no le importó en absoluto que Montero le indicara el camino de la sala de trabajo. jugar a videojuegos. uno de ellos había conseguido camelársela para que se casara con él y. a partir de entonces. Aquel día no habría habido ninguna novedad digna de mención de no ser porque Telma me presentó a una mujer enjuta. Le daba igual redactar textos que pegar carteles.

El listo de Pelayo había hecho lo mismo en el otro costado. Su presencia en aquel piso no podía ser fortuita. sino que. trató de buscarme más tareas a fin de evitarme el mal trago de tener que ejercer un trabajo por debajo de mis posibilidades. tenía que responder a un deseo expreso del destino. así que allí me senté. desde las típicas preguntas sobre el sol de medianoche. que no se me caían los anillos por ayudar a las bases. se había dignado a enviar un emisario para que nos ilustrase a Pelayo y a mí sobre los usos y costumbres fineses justo antes de emprender nuestro anhelado viaje a Laponia. le dije a Montero que yo también me iba a la sala de trabajo. Con la excusa de que casi no había noticias que compilar. hasta cosas absurdas de las que ni ella misma tenía la más remota idea. El concejal no opuso demasiada resistencia. y me incorporé a galeras con pasos heroicos y grandilocuentes. Le inquirimos de todo. Había un sitio libre justo al lado de Anuska. por el contrario. A tenor de la expresión de hastío que ensombrecía el rostro de la finlandesa. del viejo Marcelino. que en su ingente sabiduría. por fuerza. Desde el primer momento en que la vi supe que tenía que hablar con ella. Su mujer. La principal consecuencia de esta fe ciega en los hados fue que terminé mi trabajo de oficina mucho más rápido que de costumbre. pues seguía sin ser santo de su devoción. Yo le dije que no se preocupara. debía de llevar ya un buen rato dándole la murga.compañeros en la tediosa tarea de preparar correspondencia electoral para su envío. como el número de trofeos obtenidos por el atleta finés Paavo Nurmi a lo largo de su carrera deportiva o el procedimiento de supervivencia 210 . Mi irrupción no hizo sino intensificar su hartazgo.

Ambos nos habíamos hecho un más que agradable retrato mental de Maya a partir de nuestros recuerdos de las rubias despampanantes que pululaban por las películas del destape y de los entrañables dibujos animados de Noeli. y que Santa Claus no existía. que Finlandia no era el lugar idílico que nos pensábamos. Su soflama nos lleno de desazón. Maya. nos dijo que ya estaba bien. que vive allí y os podrá aclarar cualquier duda in situ dijo mientras garabateaba palabras con muchas diéresis en un pedazo de papel. sumiéndonos en un silencio doloroso y atroz. que se parecía más a las películas de estética feísta de Aki Kaurismäki que a las estampas navideñas de las películas norteamericanas.a seguir en caso de quedarse atrapado por accidente en una sauna. La veíamos correteando con inocencia entre la nieve. inevitablemente. su vestido regional. Pelayo y yo levantamos la cabeza a la vez. por lo que 211 . si tanto os interesa Finlandia puedo daros la dirección de mi hija. sus carrillos sonrosados y su cestito repleto de panecillos blancos. que se deslizaban entre nuestros dedos entristecidos con renuencia. Transcurridas más de dos horas de interrogatorio. Le caen muy bien los españoles. pero también en la sauna. así que os recibirá sin problemas. Creo que Anuska se dio cuenta de lo que estábamos pensando. con su cuerpo turgente cubierto de sudor y de aceites naturales. Y creo que fue precisamente ese detalle el que conmovió a Anuska hasta el punto de hacer que se replanteara la situación. con su pañoleta roja. Pelayo incluso tuvo problemas para contener las lágrimas. Escuchad. una suma de carnalidad y candor que daba como resultado. cocinándose poco a poco al vapor. (por algo se había ido de allí). el sueño de todo hombre hecho realidad. Apenas podíamos levantar los ojos de los sobres.

Ahora que teníamos a su hija Maya para que respondiera con su dulce voz a todas nuestras cuestiones.titubeó antes de darnos el papel. Nosotros inclinamos la cabeza sobre una nueva remesa de sobres para disimular y no le preguntamos nada más en lo que quedaba de jornada. en medio de un silencio sepulcral. 212 . ya no la necesitábamos.

diciéndole te quiero a Maya en su propio idioma (rakastan sinua) durante un viaje en barco por el báltico. agazapado en la oscuridad de mi habitación. muñecas de faralaes. Podría. de la identidad groseramente prosaica que me había ganado a pulso tras años y años de inanidad existencial. y recetas de paella a los oriundos del lugar. ni yo mismo me acordaría de quién era. buscar un trabajo como profesor de español o bailador de flamenco y 213 .19 DE MAYO DEUS EX MACHINA La excitación por nuestro inminente viaje a Escandinavia y por el ángel de carrillos sonrosados que allí nos aguardaba me impidió conciliar el sueño por la noche. hincándole el diente a un sándwich de Reno bien aliñado con mahonesa y salsa tártara. llegando a la estación de Rovaniemi en mitad de la noche soleada para regalarles toros en miniatura. trineos y musas rubicundas entonando cánticos populares fineses. en fin. en campos nevados. tomando un baño de vapor en una sauna de uso individual al estilo de las que aparecían en los cómics de Zipi y Zape. viviendo. con suerte. pompones. experiencias que en España sólo serían sueños inaprensibles. quedarme a vivir en el país. incluso. Me veía a mí mismo atravesando en tren las zonas lacustres del país con música de Sibelius como banda sonora. Mi mente sobrecalentada imaginaba todo tipo de estampas esperanzadoras a partir de la poca información que tenía acerca de Finlandia. agarrándome una buena curda de vodka con los marineros del puerto de Helsinki. Anhelaba tanto un cambio que ya podía presentirlo. Allí nadie me conocería y. paladearlo. No podía dejar de pensar. como un enfermo terminal a la muerte.

me sorprendió la mañana y volví a la vida real. también tendría la oportunidad de plantarme en las oficinas centrales de la productora de Aki Kaurismäki y venderle los derechos sobre mi vida para que hiciera una de esas películas sobre perdedores que tanto le gustan. de modo que todos los colaboradores esperábamos fuera a que comenzara la jornada de trabajo. tenía cincuenta y dos años. Todavía no había llegado ninguno de los jefes. mientras trabajaba descamisado preparando el escenario para varios mítines. Pelayo llegó un poco más tarde. monopolizada por mis compromisos con el Partido Alfa. Lo noté preocupado y taciturno. La mujer en cuestión se llamaba Marimar Riera. Y entonces. dos hijos y estaba casada con un importante empresario de la ciudad. A cada segundo. Según Pelayo. y algún que otro traspié. Las ilusiones centrifugaban en mi cabeza a toda velocidad. llegué hasta la puerta del local electoral. En mi cerebro había un icono de reloj de arena que nunca llegaba a su fin. una caminata más rápida que de costumbre. Ardían las neuronas a causa del exceso de flujo sináptico. Los pensamientos crecían por doquier como una invasión de flores primaverales irrumpiendo por la fuerza en un vertedero. se me ocurría una nueva idea. El corazón se me desbocaba. Ni siquiera había visto nunca su foto en los periódicos. pero yo insistí tanto que no le quedó más remedio que confesarme el motivo de sus desvelos: una de las concejalas del Partido Alfa le había estado acosando sexualmente los dos últimos días.empezar de cero. un vaso de leche. Tras una ducha. Si fuera un ordenador. Cuando le pregunté qué le ocurría trató de escurrir el bulto. Yo no la conocía. pero como me fiaba 214 . me hubiera colgado. Si le echaba valor al asunto. desperdigados sobre la acera. a pesar de su edad estaba todavía de bastante buen ver.

El problema es que… No le salían las palabras. Tiene dónde agarrar y se la ve bastante rodada. Es una mera cuestión de morbo. Ayer me tocó el paquete. lo juro. ¿Entonces por qué quieres que te haga sentir especial? Tío. como para asegurarse de que no iba a reírme de lo que estaba a punto de decir y continuó. le dije que no. en más de una ocasión. a sus cuarenta y pico años de edad. O no quería que le saliesen. y todavía tenía bastante frescos sus apasionados comentarios sobre la musa del porno ochentero Nina Hartley. quién. La tía me gusta explicó. Yo así no puedo concentrarme. es que es muy golfa. Le entra a todo lo que se mueve. seguía ocupando un puesto de excepción en su ranking de musas zorripuercas particular. y a los cinco minutos me la 215 . pero no pude reprimir una carcajada. … no me hace sentir especial. pero que al menos tengan la decencia de venderme la moto de que sólo se comportan así conmigo. Incluso a Rana. su preocupación no tenía mucho sentido. Me miró cara a cara por un momento. ¿Te has enamorado de ella?pregunté. ¡No! ¡Ni mucho menos! exclamó indignado. Me gustan guarras. no terminaba de comprender dónde residía el problema. Sencillamente. Traté de evitarlo. sí. (significando las equis lo mismo que en los sex shops). lamentos desgarrados por no haber yacido nunca en su vida con la madre de ningún amigo. además sabía de buena tinta que era un vicioso tamaño XXL.bastante del gusto de mi amigo y. Había escuchado de su propia boca.

¡Me hace sentir como un obrero comunista despersonalizado! Lo que te ocurre es que pretendes ser un romántico sin dejar de ser un degenerado. pero no en espíritu. Con las medidas profilácticas adecuadas. ella también puede correr el riesgo de despolitizarse. esa tía es también una profesional de la política. Tiene que existir otra alternativa. Si entras en ella. terminarás entrando también en el juego democrático. ¡Ya lo sé. Igual que yo corro el riesgo de politizarme en caso de que haya fricción entre nosotros. De acuerdo. sinceramente. y eso difícilmente puede cuajar. Apliquemos el pensamiento inverso.encuentro magreando con el Diego detrás de unos forillos. uno puede entrar en el corazón mismo de la sífilis y no contagiarse. Tu argumento tendría sentido si lo de la erótica del poder no jugase a su favor. Viva la originalidad… No. olvidas que aunque se trate de una golfa. correrás el riesgo de perder tu virginidad política. en serio. Sería una pena que a estas alturas te ocurriera algo así… ¿Acaso no estamos metidos ya hasta el cuello en el juego democrático? Lo estamos. Si te la cepillas. no para que me psicoanalices. listo! Si te cuento esto es para que me des algún consejo. Mi consejo es el siguiente: donde tengas la olla no metas la polla. No quiero pasarme el resto de la campaña con los pantalones a punto de reventar… Yo creo que no. 216 .

Debes ser el último y hacerte de rogar para ser especial. ¿Podrás resistir? Lo intentaré respondió con un deje amargo. a duras penas comprensible dado lo mal que me había ido en la vida siguiendo mis propias intuiciones. Así. La conversación me animó bastante. aunque no puedo garantizarte nada. de lo contrario. ¡Somos unos cracks! dijo ¡Hoy mismo me la paso por la piedra! No. Cuando quería. llegó a una conclusión alborozada. hoy no ejercí de contrapunto racional. Pelayo podía pensar con la misma energía y eficacia que cinco comités de sabios trabajando juntos en pro de la excelencia filosófica. aunque participe en las elecciones. La idea me gustaba. Luego elevó una de sus manos y la entrechocó en el aire con otra de las mías en señal de alegría. Primero has de esperar a que ella se pase por la piedra a todos los que pueda. Ella no podría echarte en cara el desplante. se descubriría. ¡Puedo venderle el voto a cambio de sus favores! exclamó. que saciaba de alguna manera mi lado más humanitario y me evitaba el engorro de tener que afiliarme a ONGs o asistir a conciertos multitudinarios de viejas glorias de la música venidas a menos en éxtasis 217 . Sobre todo si a la hora de la verdad te haces el avión y no votas aporté mi propio granito de arena. Siempre había tenido un don natural para aconsejar a la gente. Finalmente. una especie de talento innato. seguiré siendo un mercenario hijo de puta.Pelayo frunció el entrecejo y se rascó la perilla a fin de estimular al máximo su actividad intelectual. como de costumbre. Mi amigo irradió una sonrisa mastodóntica.

subió las escaleras a toda prisa y se puso a cargar entarimados. pues tan pronto como Nazareth abrió la puerta del local. para someterme a una sesión de quiromancia cuando apenas habíamos cruzado dos palabras en toda la campaña. Hola dijo. pero aun así. ¿Quieres que te lea la mano? Su voz era menos fantasmagórica de lo esperado. En cuanto a mí. y empecé a organizar el dosier del día a la espera de que llegaran los concejales. atriles y demás parafernalia mitinera en la furgoneta del partido. tomé asiento en el despacho. me conecté a Internet. 218 .buenrollista. huesudo y ojeroso. o en la seguridad con los que los pronunciaba. que tenían por costumbre retrasarse como mínimo media hora a fin de remarcar públicamente la diferencia de estatus entre ellos y nosotros. ya que. no tenía mucho sentido que se plantara en el despacho. seguía provocándome escalofríos. Lo que no se podía negar en cualquier caso era que a Pelayo mis palabras le habían sentado igual de bien que un baño de leche de burra seguido de un desayuno continental y una proyección en pantalla de plasma de The Rocky Horror Picture Show. si en los consejos propiamente dichos. aquel rostro pálido. a decir verdad. sólo decía obviedades o frases lapidarias pero huecas del estilo “si dudas de tu poder. le darás poder a tus dudas”. de buenas a primeras. A fin de cuentas. Di un respingo. A veces me preguntaba dónde radicaba mi éxito. ¿Y a qué viene eso ahora? le pregunté algo rudo. No había ni recolectado una sola noticia cuando noté que alguien me estaba observando desde la puerta. cubierto de pelos negros en estado de conservación más bien precario. La mujer con aspecto de espectro japonés sonreía bajo el umbral de una forma muy extraña.

Es posible que en algún momento caigas en una fuerte depresión y tengas tus coqueteos con la idea del suicidio. por hacer algo contestó encogiéndose de hombros. No tendrás ni un empleo estable. sino que sobrevivirás gracias a trabajos cutres que acabarán minando tu moral hizo una pausa para entrecerrar los ojos. sobre todo digestivos y respiratorios. enarcó las cejas de manera antinatural. y al cabo de un rato dijo: Has sido bendecido con un gran talento para la creación. El amor te tratará mal. Tuve que visitar una página web llamada relajarme. Luego dio media vuelta y desapareció. dejándome a solas con la sensación de estar viviendo una contrarreloj por etapas hacia la ruina total. morirás joven. La salud.No sé. y sonrió como si todo lo que acabara de decirme fuera en realidad algo positivo. Los saludé a todos afablemente y abrí la ventana del Word presto para cortar y pegar noticias digitales. Rana se limitó a dedicarme una cara de malas pulgas y luego se dirigió a la sala de trabajo escoltado por Pepe. por lo que nunca llegarás a ganarte la vida con ello. entraron en el local pasados unos veinte minutos. acepté. tomó mi mano entre las suyas. tu vida está marcada por el signo de la inestabilidad. www. también.laculpaesdelospadresquelasvistencomoputas. ni hijos. Ella se acercó hasta la mesa sin que yo pudiera apreciar ningún tipo de movimiento bajo su falda.com para 219 . Si no te cuidas. Soltó mi mano. En general. que estaban gélidas. que se desplomó sobre la mesa con un sonido sordo. Tendrás graves problemas. en compañía del cada vez más ausente Belarmino Rana y de Pepe. pero eres muy vago y dependiente. ni una pareja estable. Como tampoco tenía demasiada prisa. Mi matrimonio de concejales favoritos.

tenían los programas del corazón poblados por hordas de famosos de medio pelo que se despellejaban a lo bestia entre ellos). sonriente. empezaron a debatir acerca de las distintas maneras en que el partido podía abordar la captación de votantes jóvenes. y no hay manera. No les interesa lo más mínimo lo que 220 .Telma y su marido me comentaron que. por aquel entonces. Enseguida se quedaron bloqueados. gracias a mis ideas. pero al fin y al cabo eran zombis sin voluntad. con mítines combinados con apariciones de famosos mediáticos. como tales. con su sosería pertinaz a la hora de generar alternativas de ocio mínimamente seductoras. Necesitamos calar en los votantes jóvenes. el discurso de Edelmiro Bigardo había gustado mucho al público (lo cual no me sorprendió demasiado teniendo en cuenta los índices de audiencia que. hicieron unas cuantas llamadas y. la voz de los supertacañones oficial del partido. así que recurrieron a mí. en esos sórdidos microuniversos botelloneros que no sabían cómo erradicar y que ellos mismos. con obras de teatro. con conciertos. Velasco. y. pero no sabemos cómo hacerlo. habían contribuido a crear (los jóvenes también tenían su parte de responsabilidad en el asunto porque gozaban todavía de menos imaginación que ellos justo en el momento en el que más imaginación deberían poseer. no se les podía culpar de nada). a su término. En los últimos años lo hemos intentado de todas las formas posibles. pues no podía decirse que estuvieran muy al día de lo que ocurría más allá de sus despachos. tenemos un problema dijo Telma. como si no le preocupara lo más mínimo que tanta pregunta pudiera trascender el ámbito de la mera consulta laboral para convertirse en una dependencia casi absoluta que ponía en serios apuros su capacitación para el puesto de edil.

221 . como bien saben. tendría que ser una fiesta sin alcohol. Habrá que ver lo que dice el alcalde dijo Montero. a ser posible. si de verdad quieren lavarles el coco a los jóvenes la expresión me salió del alma. Ahora huyen de nosotros como de la peste. el chascarrillo no pareció divertirles demasiado. Lo clandestino nunca pasa de moda. No. era una parte esencial de la vida universitaria. ¿cómo crees que podemos solucionarlo? Bueno. que no cierre hasta las siete de la mañana. que eres joven. Mi rotundidad los descolocó. tal vez si se produjera un golpe de estado militar y un nuevo dictador se hiciera con el poder a los chavales volvería a interesarles la política me permití el lujo de bromear. Tú. En nuestra época eso no pasaba. nos manifestábamos… ¡luchábamos por nuestras libertades! el flashback la dejó agotada. Pues en mi modesta opinión cualquier otra iniciativa está condenada al fracaso repuse. pero ellos la digirieron sin mayor problema. sólo tienen una opción: fiesta con barra libre y pinchos sin publicidad directa. no demasiado convencidos. respetuoso. Ni siquiera me di cuenta de lo mal que había sonado. así que adopté una actitud más circunspecta. Se lo garantizo. En estos momentos no creo que podamos permitirnos un gasto de esa envergadura dijo Montero. Protestábamos. y. la gente acudía a los mítines sin que se les dijera nada. Se miraron una vez más y al término del encuentro visual ambos destilaban al menos el triple de convicción.tenemos que decirles. En cualquier caso. en serio. sólo subliminal. con una mueca entre orgullosa y amarga en los labios. Los concejales se miraron el uno al otro.

Me había convertido en alguien imprescindible tanto para el Partido Alfa como para el Partido Beta.¿Sin alcohol? protesté. acusarán el golpe. como también lo es que ustedes podrían entonces atacar al Partido Beta por donde más les duele: su falta de sintonía con la juventud. pero se contuvo en el último momento porque mi último argumento era inapelable. o podría llegar a tener lugar. ¡Ni soñarlo! apuntó Montero inquieto. Tiene razón rezongó su mujer. me di cuenta de que comenzaba a estar cómodo en aquel local hediondo. de pronto. Si ofrecemos barra libre de alcohol le estaremos dando barra libre a Perlasca también para que nos despelleje. Aquel día. no al público vigoréxico y metrosexual. El concejal estaba a punto de decir algo. no había otra a la que le importara tan 222 . de entre todas las personas de la faz de la tierra. ¿Vigo qué? repitió Telma. Después de todo lo que han despilfarrado para modernizar su imagen. en espacios sociales de tamaño más reducido. Luego anotó un par de frases en un cuaderno y dijo: Lo estudiaremos. Creía que lo que querían ustedes era captar al público joven. Es cierto. que a juzgar por la expresión de extrañeza de su rostro jamás había leído Cosmopolitan. en una habilidad casi sobrehumana para catalizar todo cuanto tenía lugar. Él la miro algo enfadado. Y lo más simpático del asunto era que. Mi tradicional torpeza para desenvolverme en espacios sociales amplios había derivado. mientras preparaba los dosieres de prensa e improvisaba el informe del mitin al que no había asistido el día anterior.

De modo que. lo cual. Resultaba francamente frustrante que en menos de un mes hubiera conseguido en el terreno de la política mucho más que todo lo que había conseguido en más de diez años estudiando y enviando currículos a empresas. sacrifiqué unas perspectivas más que suculentas de ascender en la pirámide del poder y forrarme a costa del erario público. me hubiera ahorrado bastante trabajo. este libro no habría llegado jamás a existir. Crónica mercenaria de una Campaña Electoral. mi vocación estaba tan marcada que deseché enseguida la posibilidad de dedicarme profesionalmente a la política. en un pequeño dios. me hacía sentir como un guiñapo repleto de goma dos. no fue así. Aquello no era lo que realmente quería. complacería a gran parte de sus personajes.poco como a mí ambos partidos. La rabia me consumía por dentro. me imagino. en cuanto vi que Telma y su marido estaban lo suficientemente distraídos. Sin embargo. en una especie de Conan de la política sólo que más frío y calculador. me desollaba por fuera. comencé a escribir el primer capítulo de Demócrata a sueldo. no me sentía en absoluto satisfecho por mi triunfo. y lo cual. a fin de prolongar mi agonía como creador frustrado hasta el infinito y más allá. Por aquel tiempo aún desconocía el desenlace de la historia. en un tuerto entre los ciegos. por lo que había luchado tanto tiempo. Si en aquel momento no hubiera tomado aquella decisión. Para bien o para mal. Así fue como en un acto de abnegación sin precedentes en mi vida. Por suerte para el mundo. en cuanto a mi respecta. Me había erigido en el rey de una patria que me la refanfinflaba. una sensación como de ahogo atragantada en mis entrañas. una especie de 223 . pero algo. ni mucho menos.

poco a poco. el final de todo aquel espectáculo no iba a desmerecer. al igual que Conchita Velasco. no me aguardaba ninguna chica en camisón. 224 . a la rocambolesca cadena de acontecimientos que. muy. se había emocionado en exceso con lo de ser artista y ser protagonista y no dudaba en menstruar su ego herido sobre un viejo ordenador de dudosa memoria. En el espejo de mi habitación. me había llevado a convertirme en lo que ahora era: una parodia de escritor maldito que. dentro de mí. en lo que a potencial surrealista se refería. Puse punto y aparte.corazonada flatulenta muy. guardé el archivo en el disco duro. y me fui a casa. con independencia de lo que Marcelino fuera a depararme en los últimos días de campaña. me sugería que.

a varios empresarios locales y autonómicos. enardecido por el éxito. no parecía el barrio más adecuado para recibir con ardor los discursos de un partido con fama de defender únicamente los intereses de la gente con dinero. aunque en mi rostro tal vez se adivinaba fácilmente que la situación no me seducía demasiado. Estaba un poco saturado de interactuar con políticos después de los sucesos de los últimos días. con lo que. Se refería a mí como “el chico que me salvó la vida”. El candidato. pero para mi sorpresa. tras abrazarme con gran alegría. Lo hice más que nada por educación. y todo lo que dijo a continuación para 225 . Y lo hubiera logrado si Amadeo. en mitad de la ovación final. así que decidí. A priori. pues hacía más fácil la tarea de pasar inadvertido y. empezó a presentarme al resto de los miembros del partido. Sólo quería fundirme con la gente. no se dio cuenta de ello. llenaron hasta la bandera. e incluso a su familia. celebrado en centro sociocultural del distrito donde el gañán de la corona de espinas me había golpeado. contribuía a evitar que Amadeo y sus hombres me reconocieran y me dieran la barrila.20 DE MAYO NOCHE DE FIESTA Tantos días ausentándome de los mítines del Partido Beta terminaron por crearme mala conciencia. al mismo tiempo. excepcionalmente. El éxito de convocatoria beneficiaba sin duda mis intereses como mercenario. reencontrarme con los responsables de la formación en un encuentro más multitudinario que de costumbre. no me hubiera indicado con un gesto de su mano derecha que me acercara para hablar con él un rato. subrayando cada palabra de la expresión con una gran sonrisa. tomar notas y desaparecer.

sabía que mi decisión de acudir al mitin de Amadeo me retrasaría unos minutos. Decidí que lo mejor sería facilitarle una dirección próxima al Palacio de Congresos.introducirme en sociedad. terminé dentro de un Mercedes Benz Clase A negro. mantuvo ese mismo tono laudatorio. y como sabían que. de no invitar a sus colaboradores electorales. Tuve que disipar la vaguedad de mi supuesto “compromiso” alegando que tenía una importante cita romántica con una catequista polaca de buena familia para lograr escabullirme finalmente. no le agradaba en exceso. era probable que tardara bastante más tiempo en salir de allí. El momento cumbre llegó cuando me presentó a Roscoe. De este modo. quien se limitó a adoptar un rictus adusto pero tuvo el detalle de no ponerme en evidencia. con los cristales ahumados y tapicería de cuero. tanto Pelayo como yo habíamos confirmado nuestra asistencia. tal y como pintaban las cosas. En realidad. En nuestra convicción de que sería una buena oportunidad para manducar buenas viandas por la cara. la publicidad no sería nada buena para ellos. habían optado por echar la casa por la ventana e incluirnos en la lista de comensales. pero no demasiado. sin saber muy bien qué destino indicarle al conductor. se notaba que la buena relación existente entre su jefe y yo. Desde el principio. pero. Pusieron. con la plana mayor del Partido Beta prácticamente implorándome que me quedase con ellos para tomar unas copas. con todo. no era una excusa. una condición no negociable antes de dejarme ir: que el propio chofer de Amadeo me llevara hasta mi destino. Pasaron unos cuantos minutos antes de que me atreviera a decir que tenía un compromiso y debía ausentarme. Me decanté 226 . Acepté porque de lo contrario corría el riesgo de enfadarlos. Aun así. El Partido Alfa había organizado una cena para sus afiliados en el Palacio de Congresos.

bienes inmuebles o eventos. me hizo enseñarle el carné de identidad. hice como que entraba en el restaurante para luego escaparme a toda velocidad y echar a correr en dirección al Palacio de Congresos. que me largara. los viejos ricos venidos a menos o los pobres que querían impresionar a sus novias aun más pobres. casi todos de alta gama. El ambiente era impresionante.por un asador castellano de alto copete. En cuanto salí del vehículo. a escaso medio kilómetro del sarao organizado por el Partido Alfa. sobre todo teniendo en cuenta la pátina de cutrez desacomplejada que. 227 . Cuando lo encontró. Uno de ellos me dijo. que aquello era una fiesta privada. Le respondí que aunque pudiera parecer un mindundi. controlaban el acceso al recinto. Yo metí la mano en el bolsillo y comprobé con fastidio que lo había olvidado. donde sólo iban los nuevos ricos. Llegué al cabo de cuatro o cinco minutos. ya fueran personas. ya que seguía sin fiarse demasiado de mi apariencia. música y vajillas entrechocando. desde mi primer contacto con el Partido Alfa impregnaba. En la puerta había multitud de coches aparcados. sin darme siquiera la oportunidad de pronunciar una palabra monosilábica. me encontraba en la lista de invitados. Él chasqueó los dedos para indicarle a un compañero que le acercara esa misma lista y buscó mi nombre. corbata y gafas de sol. y también alguna que otra moto de esas de coleccionista (no olvidemos que la mayoría eran progres revenidos de la generación de Easy Rider). Luego le transmití a regañadientes la noticia y él decidió denegarme la entrada al recinto. Hasta cuatro hombres vestidos con traje. todo cuanto entraba dentro de su área de influencia. de donde salía un barullo considerable de voces. como una marca de agua.

Giró la cabeza hacia otro lado e hizo cómo si no hubiera escuchado nada en absoluto. Belarmino se volvió hacia él muy enfadado y berreó: ¡Ya lo sé. si no me cree dije. sino que tampoco valía para pavonearme de ella sin tenerla. pedazo de inútil! Luego caminó hasta la primera esquina y se dispuso a cambiarle el agua al canario. tiene usted servicios dentro del recinto se atrevió a decirle. Me imaginé que todo se debía a que padecía el síndrome de la meada tímida. Él. ¡con lo bien que se me habían dado hasta entonces ese tipo de cosas! Alguien salió del edificio en estado de embriaguez incipiente. Pero. Ya no era sólo que careciera de la importancia que me había arrogado dentro del Partido Alfa. Voy a echar una meada le dijo a uno de los custodios. Belarmino Rana. ¡Esto es un ultraje! exclamé entonces henchido de cólera. Me puse de muy mal humor. algo realmente extraño en los de su oficio. que normalmente perdían el control de sus esfínteres ante la mención de frases similares. Reconocí al momento el cuerpecillo achaparrado del concejal de Cultura. como si no tuviera claro si bromeaba o no. señor Rana. pero seguía sin ceder. en cambio. no pareció percatarse de mi presencia.Consúltelo con algún concejal. por el cual algunos hombres de pene no especialmente talludo 228 . ¡Que nadie me moleste! El hombre se quedó a cuadros. ¡Usted no tiene ni idea de quien soy! Su imperturbabilidad se resintió un poco al escuchar esto último.

Sin embargo. y se rieron tanto que al final me dejaron pasar. No encontré ningún rostro familiar 229 . respiré hondo. según había leído en algún artículo psicoanalítico especializado. Se lo comenté a los vigilantes. no restaría mérito al asunto. se le abren sin problemas hasta las puertas del despacho del presidente. No tardé en llegar a un enorme comedor. Había tanta gente que por un momento tuve miedo y pensé en huir. y me convertí en una hormiga más de aquel hervidero bullicioso. lo cual. lo cual explicaba hasta cierto punto la existencia de aquellas fotos de porno gay en sus expedientes equis. siempre y cuando tenga un buen repertorio de chistes de leprosos o facilidad para proferir sandeces por vía oral.desarrollan una aversión patológica a orinar en mingitorios de pared cuando hay otros hombres delante. me armé de valor. me topé casi de frente con el concejal de Ciudadanía y Disciplina Urbanística. tendría que cambiar esos mismos chistes de leprosos por chistes menos incorrectos como los del perro “Mistetas”. Nada más entrar en el palacio. Un tipo puede ser el psicópata más sanguinario sobre la superficie del planeta Tierra que. por ejemplo. con un buen chiste o un chascarrillo más o menos elaborado. Estuve a punto de decirle que saliera fuera sólo para ver si aplicaba la misma sanción a su colega por orinar en la vía pública que a los borrachos y desarrapados con problemas de incontinencia urinaria tan habituales de la zona monumental. Como supuse que no. hacen de nosotros un pandero. que charlaba animadamente con una mujer de aspecto pavisoso. En ocasiones. dejé correr el asunto y me adentré en las profundidades del edificio. pese a todo. el síndrome podía estar asociado a la latencia de una homosexualidad fuertemente reprimida. para dármelas de gracioso. donde probablemente. Si algo tenemos los españoles es que.

Nadie más pareció advertir mi presencia. Para encontrarlos. era mejor así. la masa anónima e ilusa que soportaba estoicamente el peso de las alforjas políticas de ese gigantesco semoviente llamado Partido Alfa. así. me indicó la dirección a seguir para reunirme con mis compañeros. Los que gestionaban el stock de hortalizas debían estar en alguna otra parte. que aquella gente sólo eran las bases del partido. sin que llegara a advertir en ningún momento mi presencia. y. y tratando de predecir lo que ocurriría el día veinticuatro. 230 . aguardé en una esquina el regreso de Belarmino Rana y lo seguí en silencio. a lo largo de un pasillo en apariencia interminable que desembocaba en una sala de suntuosa donde los mandamases del Partido Alfa disfrutaban de una cena pródiga en marisco. La concejala me saludó con amabilidad. apurando botellas de champán. los votantes. Discretamente. me preguntó cómo estaba y. Estaban muy ocupados poniéndose a parir los unos a los otros en grupos de dos. queso y pulpo a la gallega presentes en todas las mesas del comedor. me acerqué hasta el asiento de Telma. Comprendí. probablemente.entre la marabunta en más de cinco minutos de prospección. aunque todo hay que decirlo: el estómago me rugía con fuerza ante la mera visión de los crustáceos. pero que únicamente alcanzaba la zanahoria cada cuatro años en las cenas preelectorales de confraternidad. beneficiándose de un menú más suculento que las tapas de embutidos. En el fondo. No me apetecía nada de nada que a alguien se le diera por hacerme un hueco en la mesa y pudiera terminar emulando al Leonardo Di Caprio en Titanic cuando visita la cubierta de primera clase. con mayor amabilidad aún.

como más tarde me confirmaría. ídem de ídem. En un rincón. estaba empeñado en introducir alguna conversación articulada. pero Pamela. con lo que ambos me distraían de mi cometido con tal fuerza que 231 . seguía teniendo sus privilegios. no tenía problema para introducir dos o tres en el mismo minuto. No sabía por dónde continuar. sin enterarse de nada. Incluso Pelayo se mostró un poco hosco. todavía más largo que el anterior. (daba la impresión de que fuera su primera cena lejos de casa y de que estuviera asustada por el ambiente etílico que se respiraba en la mesa). de modo que tuve que improvisar una patética estrategia de defensa consistente en autoconvencerme de que trataba de darme celos. por otro. sentados alrededor de una mesa redonda de plástico con mantel de papel. reía todas las gracias de aquel jenízaro y se acercaba cada vez más a él. se encontraban todos mis colegas de trabajo a excepción de Germán. y Mari Pili. quien. Ella puso de cara de pocos amigos y señaló hacia el interior de la propia cocina. por un lado. El problema era que Diego. llegándolo a mirar con devoción. Mari Pili no le hacía mucho caso. el espectro japonés se limitaba a mordisquear pinchos de tortilla en los intervalos de tiempo en que no sonreía de forma inquietante o ponía caras extrañas.Siguiendo un nuevo pasillo. Era un golpe demasiado duro para mi orgullo. la muchacha de las cejas frondosas. El muchacho de la mirada torva despachaba botellas de vino de mesa sin cuartel para impresionar a las chicas. No hubo una recepción demasiado cordial en líneas generales. pues eran demasiado joven y demasiado asilvestrado para ella. por lo que deduje que se había vuelto a obsesionar con Marimar Riera. así que le pregunté a una camarera por mis compañeros. increíblemente. llegué hasta los fogones. como miembro de las listas.

trozos revenidos de chorizo. Por fortuna. más de media hora. y decidí con acierto no transitar aquella noche por la senda del etanol. Me tomé mi tiempo. terminaría obsesionándome todavía más con el tema de Pamela. Para cuando empecé a limpiarme el trasero ya había transcurrido. Aquello me hizo recordar la terrible resaca del día diecinueve. podía convertirme en un tipo impredecible y. donde me bajé los pantalones y procedí a hacer de vientre con religiosidad. dado que tanto el chico de la mirada torva como su amigo me sacaban dos cabezas cada uno. La falta de alternativas. El acierto estaba en que no cabía duda de que. unido al miedo cada vez más intenso a volver a fumar si seguía allí. aprovechando el ínterin para actualizar el tono y el salvapantallas de mi móvil vía SMS. patatas fritas aceitosas. pero ya apenas quedaba nada. Tiré de la cadena y al ver cómo mis heces desaparecían cañería abajo. pensé que sería una buena idea emularlas y desaparecer también. dejaba bastante que desear: pinchos de tortilla. convenía ser precavido. dos salchichas bratwurst ya frías.acabé sufriendo un ataque de celos insoportable. me condujeron finalmente al servicio. Traté de refugiarme en la comida. un bistec de lomo tan flexible como las tapas de la enciclopedia británica. como quien no quiere la cosa. La única opción que me quedaba era la borrachera. Mari Pili lo impidió arrojándose sobre mí en el preciso momento en que salí del retrete. sí lo hacía. y lo que quedaba. 232 . como tenía por costumbre siempre que me ponía nervioso. todavía muy reciente. En ese tipo de situaciones. y un cuenco lleno de pistachos. un simple sorbo a mi copa de vino bastó para darme cuenta de que tenía un importante poso peleón.

sino porque alguien entró en el baño. no le importaba lo más mínimo. Al cabo de unos segundos empezaron los jadeos. se quitó la camisa y el sujetador y empezó a meterme mano de forma compulsiva. Se detuvo. sus pechos con pelos en los pezones o el olor acre de sus axilas. Se escuchó un portazo. 233 .¿Qué coño haces? protesté mientras pugnaba por expulsar su lengua de mi traquea. ¡Te voy a poner a vivir! Su declaración de intenciones culminó con un empujón que dio con mis huesos en el excusado. Traté de zafarme. A ella. ¡Cállate! volvió a besarme. tratando de que los pechos y las mollas de Mari Pili no se entrometieran en mi campo de visión. Sólo quiero hacerte bien. Me indicó con un gesto de su mano que me mantuviera quieto y en silencio. y pude apreciar unas piernas de mujer y otras de hombre que avanzaban entremezcladas sobre las baldosas en dirección al cubículo de nuestro lado izquierdo. No supe qué me estaba dando más grima. ¡Me pones a mil! escuché la voz de Pelayo al otro lado de la puerta. y un golpe sordo de cuerpos en celo contra la pared. pero no porque hubiera atendido a razones. Me incliné ligeramente. ¿Ah sí? respondió una voz rijosa de mujer. No seas tonto se resistió ella. sin embargo. Echó el cerrojo. donde el aire no era precisamente primaveral. el sonido de una tapa de retrete al cerrarse. retomando sus toqueteos. ¡Pues este no es el tipo de bien que recomienda mi manual de karma! protesté yo. sus dientes amarillos. si su lengua rasposa.

En ese momento entró más gente en el cuarto de baño. Si la mujer que retozaba con Pelayo en el excusado contiguo era Marimar Riera. lo que pasa es que a mí lo que me va es el pucherazo… El fin de su sensacional respuesta coincidió con un gemido de placer casi agónico por parte de la edil. Había dejado de pensar con la cabeza para pensar con la entrepierna. Dime… ¿Me votarás? Pelayo tardó en responder. vi unos tobillos de mujer y unas zapatillas deportivas muy 234 . esta vez sí. Mari Pili perdió el equilibrio y se cayó de la taza. a secas. desde el mismo momento en que había entrado en el cuarto de baño junto a la concejala incapaz de resistirse a sus encantos. yo seguía siendo un caballero. así que le ofrecí mi mano para levantarse. Mari Pili estuvo a punto de caerse. Eso. De lo que estaba a punto de salir de su boca dependería su condena o su salvación.¡Joder si me pones! insistió Pelayo. (y tenía toda la pinta de que así era). ponía en jaque mate el plan que habíamos diseñado el día anterior. Me entró un ataque de risa tan grande que. ¡Me van a reventar los huevos! La mujer se rió y a continuación dijo: ¡No! ¡Todavía no! Hasta que me digas a quién vas a votar no dejaré que me poseas. Te votaría. nena… dijo con voz de actor porno recién salido de la fiesta de la espuma de un after-hours húngaro . Confiaba en que fuera lo segundo. Pelayo se encontraba en una situación muy delicada. Por debajo de la puerta. ya en jaque. lo cual significaba que todavía había esperanza. Di un respingo sobre el retrete. Pese a lo absurdo de la situación.

según demostraba mi altercado con los porteros y el vacío que me había 235 . me encontré con Diego. Aparté a Mari Pili de un manotazo y salí del cuarto de baño a toda prisa en previsión de que el chico de la mirada torva pudiera habérselo tomado a mal. Le dije que no tenía ni idea. me despedí con un ademán. Ése fue el instante que aproveché para subirme a la taza del váter a fin de columbrar algo en el excusado contiguo. tenía claro que. claro que yo había tenido varias asignaturas sobre percepción visual y sabía cómo se las gastaba el cerebro para ver lo que quería (o no quería) ver. Estaba realmente abatido. si creía que se trataba de Pamela y del chico de la mirada torva. Cuando los amantes elevaron la cabeza. Si nos poníamos a discutir era posible que me quedará sin conocer la identidad de los amantes. Poco más tarde me encontraba caminando a solas. como así ocurrió. no conseguiría escamotearme una erección. ¡Que más da! me susurró al oído antes de sorberme el pabellón auditivo izquierdo y meter su mano huesuda en mi bragueta. dónde se había metido todo el mundo. sorprendidos. Además. pero todavía más cuando corrieron el cerrojo y se unieron a la fiesta. parecían efectivamente Pamela y el chico de la mirada torva. que se preguntaba. por mucho que maniobrara por allí abajo. tanto por la terrible revelación de que había sobreestimado mi poder dentro del Partido Alfa. Fuera. El corazón se me aceleró cuando los recién llegados entraron en el cubículo de nuestra izquierda. algo enojado. Era imperativo contrastar la información. Se encogió de hombros. de modo que silbé. y puse pies en polvorosa. hicieron saltar por los aires toda posible duda. en mitad de la noche.horteras. a lo largo del arcén de la carretera. en voz baja. Le pregunté a Mari Pili. La dejé hacer. Desde una perspectiva cenital.

Tenía que entrar. Esas ganas. la desmadrada revista Gozo. Llegué incluso a sopesar la posibilidad de lanzarme de cabeza a la carretera. de lo inaccesible. de lo oscuro. y puesto que a lo largo de toda mi vida lo más parecido a un mentor del lenocinio que pude encontrar fue el kioskero que me vendía el Playboy. Las veía como unos lugares llenos de camioneros donde no podías entrar sin que alguien ejerciera de maestro de ceremonias en tu honor. de gritar. como si Marcelino así lo hubiera previsto. Mi curiosidad por los bares del alterne se remontaba a mi adolescencia.hecho la plana mayor de la formación durante la cena. cuando nadie miraba. me temblaban las piernas y empezaba a arrepentirme de no haber cenado prácticamente nada. Todas las señales encajaban. a las puertas de un puticlub llamado San Pancracio. como por el duro golpe que había supuesto para mi autoestima el descubrir que la única compañera que me gustaba había visto más sex-appeal en un completo gañán. que en un individuo de mi apostura. las barras americanas se convirtieron para mí en el epítome de lo prohibido. el Penthouse y. A partir de entonces. única y exclusivamente. concentrándome. pero. Era una sensación muy desagradable. 236 . pero nunca lo hizo. me quedé con las ganas. a pesar de los pesares. Me asaltaban las ganas de llorar. salido de las entrañas de lo pedestre. época en la que algunos de mis compañeros de instituto habían empezado a comentar con toda la naturalidad del mundo que sus padres los llevaban de putas para hacer de ellos unos hombres de provecho. de destrozar algo. logré contener todas mis ansias. en avanzar en paralelo a la línea de la carretera hasta que ésta me condujo. Yo esperé durante años a que mi padre se decidiera también a hacerlo. Por si fuera poco.

Parecía como si alguien hubiera clonado al chico de la mirada torva y lo hubiera distribuido de manera estratégica a lo largo de todo el espacio. Las señoras prostitutas.con el tiempo. Encontré en uno de ellos los dos billetes de cincuenta que Roscoe me había adelantado días antes. por su parte. Además de que tenía dinero de sobra. Perfecto. desmañadas y con una mirada en sus ojos como de testigo de un asesinato múltiple de vuelta de todo. me quedé quieto a la espera de que alguna de ellas viniera hasta mí. Rudas. por si las moscas. el más cercano a la puerta. me resultaba muy estimulante la idea de irme de putas con el dinero del Partido Beta. tenía un cuerpo muy apetitoso: caderas anchas. revolví en mis bolsillos a fin de comprobar de cuanto presupuesto disponía. No me arredré por nada de ello. Como no sabía exactamente el procedimiento para hacerse con los servicios de una de aquellas chicas. daban incluso más miedo que los camioneros. Ella me dijo que sesenta euros la hora. grandes pechos y un buen culo. con una media melena rubia que le sentaría estupendamente si se la cuidara. en cuanto abrí la puerta del San Pancracio y vi el percal. no tenían nada que ver ni con las meretrices fellinianas ni con la inocentona Alabama Worley que enamoraba a Christian Slater en Amor a quemarropa. Le pregunté cuánto cobraba. la genética me había programado para que esas tres cosas me gustaran. se convirtieron en temor y. ese temor era ya canguelo del crónico. Antes de asentir. pero que si quería sexo anal la tarifa subiría setenta y cinco. aunque no era tan iluso como para creer que me encontraba inaugurando nada. Aun así. Lo aceptara o no. Lo hizo una mujer alta y desgarbada de aspecto ruso. 237 . Le dije al camarero que me pusiera una copa y tomé asiento en un extremo de la barra.

Pensé que no comprendía las razones por las qué se me había ocurrido una idea tan absurda como la de irme de putas cuando en realidad no me apetecía lo más mínimo. Debes ser un chico inteligente”. Le pregunte cuántos años tenía y me dijo que dieciocho. mientras la muchacha ponía su dedo índice debajo de mi miembro desinflado. y me dijo en perfecto español (la superioridad de las civilizaciones no soleadas se dejaba notar en todos los sectores de la economía) que me pusiera un condón. acudió completamente desnuda a echarme una mano. En esas condiciones. Cuando ella hubo terminado de higienizarse los bajos. también. cuya terminación se balanceaba en el aire como un exceso de pasta de dientes de la comisura de un tubo de Colgate. tal vez su manera de eludirme la mirada. sólo que no había manera de conseguir la turgencia necesaria para llevar a cabo la maniobra. 238 . que no había nada de litúrgico. y ya no se le levanta. Las probabilidades de que mi pene entrara en erección menguaban en paralelo a mi deseo de desaparecer de allí cuanto antes. pero algo me sugería que no estaba siendo del todo sincera. No pude evitar fijarme en que tenía un par de cicatrices como de arma blanca en su espalda. y decía con su perfecto español: “a tu edad. en el sentido más literal del termino. ya por último. mágico o heroico entre aquellas cuatro paredes de colores cárdenos y. Lo intenté. Los resultados fueron igualmente fláccidos. lo intentó con la boca. que en el fondo todo me daba igual. era difícil pensar en sexo.La chica me llevó a una especie de habitación donde había una cama con sabanas de imitación de seda de color rosa. Ya a la desesperada. se lavó la vagina en el bidé sin cerrar la puerta.

Fuera. ya me voy. 239 . había comenzado a llover.Déjalo musité acariciándole el pelo con ternura impostada.

ya fuera por desidia. impregnándome de su mugre. yo mismo me había metido en aquel lío. y de si algo podía jactarme. echarme a un lado (siempre y cuando mi natural tendencia a dar la nota me lo permitiera). en un movimiento pendular imprevisible. Era posible que el Partido Alfa encontrara en cualquier momento alguno de los hilos que había tejido durante el ejercicio de mi trabajo. Lo dejaron todo en manos de Nazareth. así las cosas. en aquellos últimos días de trabajo empezaba a descomponerse a mi alrededor. por resaca. Aquella mañana los dirigentes del Partido Alfa me lo pusieron fácil. al miedo a perder el control de la situación.21 DE MAYO TONGO PARA DOS Faltaban exactamente cinco días para el final de la campaña (suponiendo que lograra conservar mi puesto hasta ese bendito instante). era de terminar todo cuanto empezaba. Ahora bien. si ya había apestado a podrido desde el principio. además de poseer el don de escupir un gargajo hacia el cielo y volver a cogerlo con la boca sin que se me cayera al suelo. Lo más inteligente. Ninguno de los concejales apareció por allí. y el descuido de mis responsabilidades. tirase de él. y ya estaba más que harto de tener que ganarme el pan con un trabajo tan absurdo y poco fruitivo. y esperar sentado el fin de la pesadilla. era pasar de todo. o por chulería. El hartazgo me condujo al pasotismo. Resistir no iba a ser tarea sencilla atrapado como estaba en un emparedado electoral que. que lucía unas espantosas ojeras violáceas y 240 . ya que prácticamente me encontraba solo en el local. y todos sus miembros se enfadaran mucho conmigo. el pasotismo al descuido de mis responsabilidades.

Antes de la segunda canción. Entonces. La gente como nosotros. que ocultaba cosas. Y me daba en la nariz que no se trataba de una sospecha caprichosa. así que el sueño no duró demasiado. A lo sumo. pero supe. al igual que los perros. sólo que no tenía ganas de hacer nada en absoluto. se reconocía fácilmente. El clima monástico me llevó a poner un disco de cantos gregorianos en el ordenador.despedía un olor a alcohol mezclado con tabaco bastante intenso pese a que había tratado de disimularlo con un exceso de desodorante barato. Luego me retrepé sobre el asiento. Compilé los dosiers del día por pura rutina y redacté el informe del mitin del día anterior. consumido por el aburrimiento. Lo pude divisar a lo lejos ensobrando propaganda con parsimonia. pensé en mis cosas durante un rato y me quedé dormido. para detectar nuestra propia condición de maquinadores. tan pronto como me senté frente a él y observé el mohín malévolo que había encallado en su semblante. Creció en mí la sospecha de que aquel hombre ocultaba algo. organizó como pudo a los trabajadores para llevárselos a repartir CD-ROMs promocionales del partido por las aldeas de los alrededores. Al fin y al cabo. que algo raro estaba pasando. yo también ocultaba muchas cosas. que también tocado por las secuelas de la jarana. que nadie vino a recoger y probablemente nadie leería jamás. Tuve pesadillas con Pamela y el chico de la mirada torva. El único que seguía por allí era Germán. no era necesario que nos oliéramos el culo. bastaban un par de 241 . supuse que a causa de su cojera. Nazareth se había caído redonda sobre el teclado de su portátil. Era libre para hacer lo que me diera la real gana. y de Pepe. me acerqué a la sala de trabajo para ayudar a Germán en sus labores. Lo único que nos dijimos durante más de tres horas fue “hola”.

¿Es verdad que estás en las listas? le pregunté entonces. A-ha… Entonces lo tienes bastante difícil. como un triunfo personal. Esperé de todos modos hasta la tarde antes de entrar en materia. tratando de que mis palabras sonaran lo más inocentonas posible. Efectivamente. siempre podría pasarle algo a Rana dije sin mirarle directamente a los ojos. De ese modo tú pasarías a ocupar su lugar… Él se demoró en reaccionar. cogió un papel azul de los que se encontraba introduciendo en los sobres y me lo tendió. cosa que hubiera hecho de inmediato si no me corroyera una curiosidad indómita. es verdad. Bueno. su nombre se encontraba justo debajo del de Rana. y repuso secamente: Sí.miradas y unas cuantas frases cargadas de subtexto. dicen. Interpreté su tardanza como un signo de inquietud. Nunca me hubiera 242 . Su laconismo me hizo plantearme el abandono de la conversación. los hendió en los míos. Él retiro sus ojos de los sobres por un instante. en el número doce de la lista. Era una papeleta electoral con el nombre de todos los miembros del Partido Alfa concurrentes a las comicios. en un tono a mitad de camino entre el comentario jocoso y la proposición indecente. En cierta manera. ¿no? cimenté mi impertinencia en un exceso de seguridad despreocupada. escrutador. Sólo estaba calentando. claro que eso yo ya lo sabía desde hace tiempo. a fin de forzar cierta fluidez Germán alargó el brazo. Después de Rana.

e introdujo la suya. así que dijo: Observa bien. que fuera a sincerarse tanto conmigo como lo hizo a continuación. Existen otras formas más sutiles de hundir a ese bastardo. Volví a repasar el contenido de aquel trozo de papel concienzudamente dos o tres veces más. menos aun. supo que no había captado el mensaje. percibí que el nombre de Rana ya no ocupaba el puesto undécimo de la lista. se hubiera quitado la máscara para prender la mecha del barreno de farsa en el que él mismo estaba embutido. aprovechando la ausencia del resto de la gente. Era como si de repente.imaginado que. ¿Como cuáles? inquirí. retiró la papeleta original que había en él. Por mi gesto de desconcierto. La recogí y me puse a leerla. Era exactamente igual que la anterior. ¿Me ayudas a joder a ese cabrón? 243 . ¿Las has hecho tú? Este tipo de papeletas son bastante fáciles de falsificar. hubiera estado esperando desde hace tiempo la pregunta. La referencia despectiva a Rana me sorprendió muchísimo pese a que conocía de antemano su animadversión mutua. El nombre que había en su lugar era el del propio Germán. ¡Muy bueno. y. No seas burdo me espetó. sino el décimo segundo. en realidad. sí señor! exclamé entre carcajadas. Germán deslizó otra de las papeletas azules sobre la mesa. Sólo se necesita una impresora y un buen taco del mismo papel cutre que utilizan ellos cogió un sobre. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla y recriminarle su cripticismo.

casi con total probabilidad. 244 . Los camaradas estamos para ayudarnos.Comprendí de este modo que el cambiazo que acababa de presenciar constituía tan sólo una parte infinitesimal del trabajo que el muy conspirador había estado realizando toda la mañana y. buena parte de los días anteriores. Por descontado dije haciéndome con un montoncito de sobres y papeletas. Él sonrió.

Ni siquiera Belarmino Rana veía ya en mí una amenaza inquietante. casi con aplausos. Tanto sacrificio desprendido les llegó. con lo que no osaron oponer resistencia a la petición de que alguien me sustituyera aquella tarde en mis labores de espionaje. pero digno de confianza en cualquier caso. La suerte volvía a estar de mi lado. a excepción de Pelayo. el segundo. ya que me sentía un tanto anquilosado después de tantos días atrapado en el despacho. El día. y prefería irme con Pepe a repartir propaganda por las aldeas limítrofes. un poco mostrenco en mi abnegación. necesitaba de mucha mano de obra. en cuanto entré por la puerta del local electoral. 245 . formado por el chico de la mirada torva y Diego. según les dije. donde podría respirar aire fresco. sino un poderoso y noble aliado. que el Partido Alfa había programado para el día siguiente en la plaza mayor de la ciudad como colofón espectacular de su campaña y. acompañaba bastante para ello. pero lo que ya colmó todos mis deseos fue que ninguno de mis compañeros. tal vez. por tanto. se encontraba preparando la escenografía del último mitin. nos acompañara en el viaje. inevitablemente. Pepe se había visto obligado a subdividir las tropas en cuatro batallones por motivos logísticos: el primero. al corazón. con un sol radiante presidiendo el más hermoso de los horizontes.22 DE MAYO HERALDOS DE LA MODERNIDAD Al quedarme junto a Germán hasta la una de la madrugada del día anterior para ayudarle a ensobrar conseguí un golpe de efecto tan demoledor que los gerifaltes del partido me recibieron. estirar las piernas y comulgar un rato con esa verde naturaleza de la que en realidad nunca me había sentido parte.

menos letal. donde la media de edad rondaba los setenta años y el aparato más sofisticado que conocían sus habitantes era el tractor. y el tercero. y los que se atrevían a hacerlo lo arrojaban al suelo en menos de un segundo.donde militaban todas las chicas. lo que en un principio me había parecido algo absurdo. con indiferencia ante el sobre con el voto. no por estar formado por un solo hombre. Pepe nos llevaba en furgoneta hasta un núcleo urbano de no más de cuatro casas. Muchos. Nuestro trabajo como cuarto comando era probablemente el más agradable de todos. ni se atrevían a tocarlo cuando se lo dábamos amablemente en la misma cuadra donde estaban ordeñando las vacas o capando cerdos. el sobre con el voto y el plato fuerte del surtido: un CD-ROM multimedia envasado en un trozo de plástico con la cara de Edelmiro Bigardo estampada en su superficie. en su mayoría abandonadas. estaba encargado de repartir una especie de periódico tendencioso a todos los viandantes desde detrás de unos mostradores situados en enclaves estratégicos de la ciudad. pero con un pánico casi cerval ante el CD-ROM. pues era evidente que en aquellas zonas regidas todavía por la economía de subsistencia. y nos soltaba por entre perros y boñigos para que repartiéramos nuestra mercancía: un precioso kit compuesto por el mismo periódico que las chicas difundían por la ciudad. nadie había visto un ordenador en toda su vida. con agrado receloso ante la pegatina y el bolígrafo. 246 . tenía como cometido preparar miles de votos para su envío inmediato por correo postal al mayor número posible de domicilios. un bolígrafo. Germán. una pegatina. como si fuera cosa del diablo. Ya en nuestra primera parada advertimos que los lugareños reaccionaban con desconfianza ante el periódico. Así.

Y lo peor no era eso.pasó a parecerme de pronto una soberbia campaña de marketing agresivo. juguete para perros o tope de cancela. el de no considerarla. Algunos nos lo hicieron saber velando la reliquia durante horas. soltándonos a los perros en represalia y. los más ingeniosos. otros. pues lo bueno de la democracia es que todos los partidos que la defienden terminan. habían crecido demasiado. jamás olvidarían el día en que una botella de Coca Cola les había llovido del cielo. sino que bajo un disparate como aquel subyacía un error conceptual todavía más grave: el de considerar que la modernidad. Si tal y como decían los manuales de persuasión. En aquel aspecto. podía contenerse en un CD-ROM multimedia. como por ejemplo. un estado mental. todo aquello quería decir que la distancia práctica entre lo que el Partido Alfa ofrecía a su pueblo. De manera nada metafórica. la eficacia de un mensaje publicitario se mide de acuerdo con la nitidez e intensidad del recuerdo que dicho mensaje deja en el cerebro del destinatario potencial. por 247 . y las necesidades reales de éste. del mismo modo que los protagonistas de la película Los dioses deben estar locos. Edelmiro Bigardo y los suyos buscaban ser modernos con tanta impaciencia que se habían saltado el proceso modernizador propiamente dicho. un disco que brillaba con un agujero en el medio. complemento fashion para espantapájaros. completamente gratis. buscándole usos alternativos al CD-ROM. el Partido Alfa había triunfado por todo lo alto: aquellas pobres gentes jamás olvidarían el día en que dos tipos de la ciudad habían llegado al pueblo y les habían dado. tal y como hasta entonces la habían considerado todos los avanzados a su tiempo. las cabezas pensantes del Partido Alfa (y también las del Partido Beta. como si fuera un archivo de video. o en otras palabras.

no? Vegetarianos. Pelayo y yo. que era lo que acababa de hacer esa vaca. preferimos centrarnos en esta última apreciación y. feliz. aunque también. reivindicar el derecho a comer. que tantas y tantas personas habían intentado encontrar. pero también un día descorazonador en el sentido de que transcurrieron otras veinticuatro horas y no maduramos ni un ápice. infructuosamente. Al lado de las complicadas y utópicas propuestas de la mayoría de movimientos políticos de la historia. una vez nos metíamos en este tipo de dinámicas estrambóticas. los humanos. Me pregunté si en aquella escena no estaría oculto el significado de la vida. que gozábamos como enanos del humor absurdo. durante siglos. sin mover las manos ni los pies. gracias a ello. El lado negativo de este lado positivo estaba en que siempre nos había costado horrores. disfrutamos de lo lindo con nuestro trabajo. ecologistas y defensores acérrimos de los derechos de cualquier materia orgánica viva que. habían sido unos destripaterrones filosóficos de mucho cuidado. no parecía una demanda demasiado exigente o una fórmula de la felicidad demasiado compleja. salir del trance surreal. en mitad de un campo de remolachas. Cuando nos marchamos. o que se nos diera por jugar al zapatito inglés. vi cómo una vaca pastaba en un prado al tiempo que dejaba escapar una deposición gigantesca y espantaba moscas con el rabo. Fue un día relajante. incluso con Pepe. a defecar y a estar tranquilo. unos performancers dadaístas de gran proyección. siendo fraternalmente iguales).deformación profesional. no tuvieran una pizpireta 248 . ¿Por qué a los rumiantes le estaba permitido el paraíso en la tierra y a nosotros. divertido. de ahí que termináramos comunicándonos única y exclusivamente con citas latinas. en el momento de responder.

sin dudarlo. contestarían. eh? ¿Me estás hablando a mí? le dije a la vaca apuntándole a los sesos con mi dedo índice a modo de pistola. sólo el cielo lo sabía. su muerte tenía mucho más sentido que nuestras vidas. Aquellos bóvidos del diablo. Mientras la furgoneta se perdía en el horizonte y los últimos rayos de sol bañaban el cielo de la ciudad de un lánguido color rosáceo. mediante un tiro en la cabeza. se pusieran como se pusieran las actrices bienpensantes de Hollywood. y no minando sus autoestimas poco a poco. mediante la privación sistemática de todo por lo que merece la vida vivir. no me cabía la menor duda de que respondería algo más que “mu”. con la diferencia de que a ellas se las mata de manera limpia y respetuosa.solitaria abriéndose paso entre sus intestinos. hasta unos botarates newage como ellos estaban capacitados para entender que. ¿a quién demonios le estás hablando? proseguí ajeno a todo ¿Me estás hablando a mí? Bien. aunque en caso de que alguien le preguntara a la vaca acerca de mi estado mental. tanto las vacas como los humanos. a través de contratos basura. yo soy el único que está aquí ahora mismo ¿A quién coño te piensas que estás hablando? Por supuesto. en consecuencia. pero en el fondo. Si me equivocaba en mi apreciación o no. Hasta ella sabía que a la gente como yo había que tratarla con indiferencia. 249 . Entonces. gozaban de una suerte envidiable y. Pepe ladeó la cabeza en mi dirección y me preguntó si me encontraba bien. que por compensación kármica por el amargo destino que solía aguardarles a las reses en el matadero municipal. ¿Me estás hablando a mí. la vaca ni se inmutó. tenemos el mismo destino. pensé que aquella maldita campaña electoral estaba comenzando a volverme loco.

del despacho de Montero y su esposa. en su mayor parte. o lo que es lo mismo. lo cual me importaba un pimiento a menos de veinticuatro horas del cierre de la campaña. Era absolutamente necesario que todos los votos llegaran a su destino si 250 . nos alejamos unas cuantas manzanas. y entré en el primer ciber-café que encontré. cierta independencia. por no hablar de que tampoco tenía acceso a dicha información. me puse a escribirle a Roscoe un e-mail improvisado sobre los últimos movimientos del Partido Alfa y se lo envié. le habían encomendado también a él la compilación de los dosieres informativos. Salí del local electoral con Pelayo. Esta vez no llevamos a cabo ningún plan artero para aligerar peso o trabajo.22 DE MAYO RELACIONES PÚBLICAS Mi capricho bucólico-campestre tuvo como principal consecuencia la pérdida de mis privilegios como periodista y espía durante el último día oficial de la campaña. ya que toda procedía. Afortunadamente. Luego regresé al exterior y nos pusimos al trabajo. pues todavía nos quedaba pendiente ejercer de interventores el día de los comicios). Desde allí abrí mi cuenta de correo. Eso suponía el fin de mi trabajo de oficina para el Partido Alfa (no de todo el trabajo. El único inconveniente de verme relegado a las labores de campo era que lo tenía bastante difícil para acceder a un ordenador y enviarle información fresca a Roscoe. para agilizarlo todo un poco. encontré una solución cuando Pepe me dio un carrito lleno de sobres con votos a fin de que los repartiera por la ciudad. Diego tenía que usar el ordenador para redactar el informe del mitin al que había acudido la tarde anterior y.

redacción y producción editorial. Había tanta basura en la calle al término del proceso que. nada común en mí. cuánto dinero habría invertido el Partido Alfa en su diseño. habría bastado para taponar de celulosa el agujero de ozono.queríamos expulsar a Rana de su poltrona municipal. víctima de un exceso de colesterol propagandístico. podrían erigirse al menos un millón de bustos de Tom Jones en cartón piedra para regocijo de todos sus fans. con lo que nos pasamos las tres horas siguientes en compañía del chico de la mirada torva. buena parte del mismo físico. sobre todo. Para cuando terminamos. Según parecía. CD-ROMS y demás sandeces al exterior. de modo que seguimos. Me pregunté cuántos árboles se habrían talado para imprimir toda aquella basura que probablemente nadie leería y. así que el 251 . y con el noventa y cinco por ciento sobrante. irónicamente. Telma me encomendó la tarea de publicitar la fiesta para jóvenes con barra libre de pinchos y alcohol que yo mismo le había sugerido días atrás. En primer lugar. Sentí escalofríos. se convirtió en una de sentido único. estábamos extenuados. Recordé lo que solía decirme mi abuela durante mi infancia acerca de que tirar el pan era pecado y tuve un ataque se sentido común. lo que solía ser una vía de comunicación de doble carril. Pepe nos encargó que vaciáramos el local de toda la propaganda sobrante. al alcalde le había gustado la propuesta. teñido de rabia. (más torva que nunca) y de Diego. Con un cinco por cierto de la respuesta en ambos casos. las instrucciones de reparto que él mismo nos había transmitido en tono marcial al inicio de la campaña. pero aún nos quedaba mucho trabajo. unas siete horas más tarde. En segundo lugar. porteando cajas repletas de “información de carácter político”.

o de ponerme en la calle de los vinos a predicar la buena nueva. la entrada al sarao no era del todo libre. Estos últimos opusieron algo de resistencia al principio. y se las di al camarero para que la repartiera entre su clientela. pero luego yo les expliqué que asistirían periodistas. Sin embargo. a un notable grupo de mendigos alcohólicos. Miel sobre hojuelas. a los colaboradores en la campaña. Cumplí con creces mi objetivo en menos de dos horas. La fiesta podría resultar un fiasco o un éxito 252 . me acerqué hasta uno de los pubs más pijos de la ciudad. más de ciento cincuenta. que si eran inteligentes y aprovechaban para montar un buen escándalo. sino que se necesitaba una invitación. En lugar de echar mano de mis familiares. amigos y conocidos.partido se había rascado finalmente el bolsillo para alquilar la mayor discoteca de la ciudad por una noche. que acababa de abrir. estrato social que incluía a todos los yonkis de la ciudad. y yo. ya que estaban en contra de todos los partidos políticos. Me dijo que sin problema. Como para entonces todavía me sobraban unas cincuenta entradas. se me ocurrió la malévola idea de darle las entradas a quienes más la necesitaban. A cada miembro del Partido Alfa se le proporcionaron unas veinte. sólo que de una manera un tanto particular. se asegurarían de que su voz fuera escuchada de una vez por todas en los medios de comunicación y cayeron sin problemas en la trampa. Tienes pinta de conocer bastante bien esta ciudad me dijo. que a fin de cuentas era el cerebro de la operación. que él estaba de parte del Partido Alfa. diez. recibí de manos de la concejal de Promoción Económica. y a los descerebrados residentes de una casa okupa. repártelas y asegúrate de que venga el mayor grupo de gente posible.

rotundo. todos los partidos salían a la calle la víspera. de que todavía quedaba una última tarea por hacer antes de echar el cierre a la campaña: la pegada de carteles final. situado a las puertas de la alameda. entre el ensanche y la calle de los vinos. tampoco dejéis que os avasallen. (por eso era una jornada de reflexión. y no de lavado de cerebro. De lo que no tenía ni la más mínima duda era de que se llenaría. armados con pósters y cubos de pegamento de cola. antes de la jornada de reflexión. no sabéis cómo se excita la gente con esto de la pegada de carteles. pero por supuesto. junto al hecho de que allí se habían instalado unas grandes vallas de madera ex profeso. cuatro carteles no van a darle el triunfo a nadie. lo cual. y por tanto. convertía aquel sitio en el preferido de las formaciones políticas para desplegar su maquinaría publicitaria. El motivo de tanta prisa era que durante la jornada de reflexión estaba prohibido hacer publicidad política. a Diego y a mí nos tocó defender uno de los enclaves más céntricos de toda la ciudad. y de que iban a pasar multitud de cosas. para estampar por las paredes de la ciudad el mayor número de carteles del candidato. cada muro y cada panel. de que habría conflicto en ella. A Pelayo. Se trataba de una práctica tradicional en democracia según la cual se aprovechaban los últimos segundos de la campaña. dejadlo correr. para luchar con uñas y dientes por cada esquina. Pepe nos informó. Eran aproximadamente las once de la noche cuando decidí regresar a la sede del partido. Si veis que se puede montar algún lío. como el resto). chicos. una vez dentro. Pepe nos facilitó el material necesario para nuestra misión y luego nos advirtió en actitud muy seria: Tened cuidado. ¡El pabellón del Partido Alfa debe quedar bien alto! 253 . Al fin y al cabo.

una partida de Risk. Nos saludaron amablemente. y aceptaron la propuesta sin mayor problema. el reloj marcaba las once y cuarenta y ocho minutos. Daba gusto trabajar así. sentía algo de decepción dado que la advertencia de Pepe me había puesto ávido de emociones fuertes. de este modo evitaríamos problemas con los demás y acabaríamos antes. como si lo hubieran dejado allí para que hiciéramos lo que deseáramos con él. Cuando llegamos a nuestro destino. Al contrario de lo que había dicho Pepe. o al menos. No había rastro de ningún partido rival por los alrededores. aunque. en el lugar se respiraba una gran tranquilidad. en lugar de una práctica ridícula de última hora. ¿Cómo se podía ser tan exagerado? Cuando regresase al local electoral.Hablaba como si aquello fuera una guerra. pensaba 254 . de unos doce metros de largo. en tantas secciones como partidos concurrían a las elecciones. y que luego empapeláramos la nuestra. Abandonamos el local a las doce menos veinte. concluyendo nuestra labor a eso de las once y cincuenta y cinco minutos. Diego propuso que dividiéramos el panel. como no iba a tardar en descubrir. por otro lado. habían llegado los del Partido Beta. hasta el panel estaba inmaculado todavía. Mientras trabajábamos. que en absoluto parecían excitados por la situación. más o menos lo de siempre. les explicamos lo de la subdivisión del panel. Según él. tan sólo viandantes medio borrachos y perros haciendo sus necesidades a la vera de los árboles. así que nos pusimos manos a la obra de inmediato. ¿Quién podría haber tan cuadriculado como para tomarse aquello en serio? ¿Quién iba a excitarse por una chorrada de tamaño calibre? Pues más gente de la que pensaba. Me pareció una buena idea. De hecho.

justo encima de los nuestros a pesar de que todavía estaba libre más del setenta por ciento del panel. nos apartó de un manotazo. no tuvo a bien tolerar un atropello como aquel. pues actuaban como si en pegar aquellos carteles encima de los nuestros se les fuera la vida. golpeó al otro en la canilla izquierda. incapaz de reaccionar ante lo que estaba viendo. por su fanatismo a todas luces desproporcionado. Una densa humareda alrededor del vehículo impedía discernir a sus ocupantes. avanzando en formación de zigzag con el rodillo a modo de fusil. Nos giramos sobresaltados y vimos que un Ford Fiesta blanco en pésimo estado de conservación había casi alunizado en mitad de la acera. Y tanto Pelayo como Diego parecían pensar exactamente lo mismo. por lo que no se lo pensó dos veces y le arreó con el palo de su rodillo al que pegaba los carteles. en parte. Yo me quedé boquiabierto. Uno de ellos. porque aquellos tipos parecían peligrosos. mientras que con su propio pie. que llevaba un jersey de pico con estampados de cervatillos y ocultaba su rostro tras una frondosa barba negra. hasta plantarse justo frente a nosotros. Ayudado por su compañero. Todo cambió con un agudo chirrido de ruedas a nuestras espaldas. pero estos salieron rápidamente del interior. En parte. 255 . dado que se ajustaban bastante al prototipo de maleante que las comisarías y los programas sensacionalistas se habían encargado de grabar a fuego en mi inconsciente.decirle cuatro cosas al respecto. Pelayo gruñó. de aspecto igualmente desmañado. A diferencia de un servidor. se puso a pegar carteles del Partido Delta (de importancia tan sólo un poco mayor que el Omega y sesgo ideológico entre progresista y revolucionario).

reforzaba de manera considerable el tono épico de la situación. por lo que necesité la ayuda de Diego y de uno de los trabajadores del Partido Beta para reducirlo. el Partido Beta. El pegamento de cola que llovía sobre sus cabezas después de cada envite. Eran dos contra uno. se me escapó un par de veces. entrechocándolos para bloquearse mutuamente como si se tratara de un remake de medio pelo de una película de Errol Flynn.¡Nos preocupamos por reservaros un espacio y nos pagáis tocándonos los cojones! exclamó fuera de sus casillas. ¡No pasarán! ¿Crees que me importa en algo el Partido Alfa. ¡Yo sólo quiero reunir dinero para irme a Finlandia. ¡Tu partido sí que es una pocilga! exclamó el recién llegado. ¡Y los de esos fachas de mierda también! señaló con su mano izquierda a los del Partido Beta. mamarracho. Pelayo y el otro energúmeno estaban enzarzados. Con todo. ¡Yo he trabajado por esta campaña sin cobrar ni un duro! ¡Incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo! ¡Por mí cómo si te autoinmolas introduciéndote por el ojete barrenos envueltos en papel de regalo con estampados de la cara de Mao! cercenó 256 . ¿pero se puede saber de qué pocilga habéis salido? Los del Partido Delta se recompusieron y contraatacaron. o la madre que los parió a todos? rugió Pelayo contraatacando con brío. no podrás impedírmelo! ¿Necesitas que te paguen para luchar por tus ideales? ironizó el barbudo antes de intentar una estocada tendida a la altura del pescuezo. y tú. en un duelo de rodillos espectacular. así que tuve que intervenir para sujetar a uno de ellos. entretanto.

Incluso a Pepe. frustrado. y la anagnórisis o sorpresa 257 . Pelayo pegó los carteles que nos habían sobrado por encima de los del Partido Delta a modo de venganza personal. Diego. ¡Ya casi lo tenía! protestó. Pese a que ya eran más de las doce. el chico de la mirada torva. la joven de las cejas frondosas. Estábamos todos: Pamela. se escabulleron hacia el coche como dos ratas espantadas por un petardo. tomó nota de todo ello en un cuaderno. ¡No es justo! Al rato llegó un policía. nos invitó a brindar con champán de supermercado barato.el ataque Pelayo. donde Pepe. a todos nos dio un poco la risa tonta. Pelayo arrojó el rodillo al suelo. Pelayo y yo. que parecía que le hubieran extirpado un tumor de ocho kilos de tan aliviado que estaba por el fin de la campaña. y huyeron en él tan rápido como habían llegado. Le contamos lo que había pasado. el espectro japonés. pero yo sabía que quedaban todavía dos escenas importantes: el anticlímax. Los dos militantes del Partido Delta abandonaron las hostilidades. la película había llegado a su fin. Germán. Mari Pili. Luego regresamos al local. ¡Lo que has hecho no está bien! ¡Ser un borrego fanatizado no implica necesariamente ser un hijo de puta! ¡Mira los mormones qué majos son! ¡Ellos nunca pegarían sus carteles encima de los míos! Sonó la sirena de un coche de policía antes de que pudiera producirse una replica. nos recomendó que la próxima vez tuviéramos más cuidado y también desapareció. Cuando entrechocamos nuestras copas para brindar por el futuro. Para muchos.

lo único que nos separaba de Laponia.final. de Maya. 258 . Sólo había que tener un poco más de paciencia. y de esa felicidad bovina que tanto envidiaba.

Por ello.24 DE MAYO REFLEXIONANDO Los fundamentos de la democracia estipulan que. el motivo no acostumbra a ser que a un porcentaje de votantes se les haya dado por cambiar de partido tras un acalorado debate ideológico consigo mismos. Uno puede bañarse en un río durante la jornada de reflexión y el agua que rodeará su cuerpo siempre será misma. La realidad. Basta con haber tomado parte al menos una vez en una discusión. si los resultados electorales de una determinada jurisdicción varían cada cuatro años. y también que. a lo largo de las veinticuatro horas previas a las elecciones no dejé de sentirme igual que un niño poco observador tratando de resolver un pasatiempo de “busque las diez diferencias” en el periódico: me costaba discernir alguna particularidad entre aquel día y el resto de los que integraban el calendario de la campaña. estipula que si ese día existe es más bien para que los políticos puedan descansar antes del gran día de los comicios. en cambio. Nada cambia. todo ciudadano tiene derecho a un día de reposo en teoría diseñado para que piense con detenimiento a qué partido votar. para darse cuenta de que el ser humano raras veces cambia de su perspectiva sobre la realidad a no ser que haya un libro de autoayuda de por medio u otro tipo de manipulación sibilina. sino que todo depende de una simple relación de proporcionalidad entre el número de votantes muertos y el número de nuevos votantes con respecto a legislatura anterior. una vez concluida la campaña electoral. nada evoluciona. pues todo el mundo sabe que los políticos se cansan con gran facilidad. Salvo por el hecho de que ya no estaba obligado a realizar 259 .

si bien se percibía mucha reflexividad. ¡hay que ver cómo son las cosas!. Como patán que era y aún soy. Únicamente tenía conocimiento de que se trataba de un sábado especial gracias a que me lo habían recordado de antemano los medios de comunicación. que si robar en los grandes almacenes. y por ende. (la gente no dejaba de pensar más que en sí misma. con lo que la musiquilla de la lambada que me había descargado como tono de llamada. en contra de nuestra voluntad. terminamos arrepintiéndonos de nuestra elección y reflexionando de lo lindo. de modo que decidimos refugiarnos en el cine para asistir a la proyección de la película menos sesuda que encontramos en la cartelera: Matrix Reloaded. de los hermanos Wachowsky. interrumpió al arquitecto justo en el momento en que llegaba al clímax de sus 260 . Más bien al contrario. Todo lo que queríamos era ver tiros. que si liarse a bocinazos en los atascos… el pan de cada día. pero al final. Por las calles. explosiones y efectos especiales de última generación. ramplón y anodino. acerca de si los discursos de un aparatoso personaje llamado “el arquitecto” eran más soporíferos que los de Amadeo Perlasca o viceversa. se dedicaban a toda clase de placeres en absoluto relacionados con la meditación o el razonamiento: que si meterle mano a la novia. Nosotros no íbamos a ser menos. los votantes potenciales parecían estar especialmente contentos de que los partidos remolonearan a su alrededor mareándoles la perdiz. era igual de vulgar. No llegamos a una conclusión clara porque tampoco llegamos a terminar la película. me había olvidado de apagar el móvil antes de entrar en la sala.tareas absurdas. como siempre) no era posible vislumbrar ni el menor atisbo de reflexión.

quien nos miraba 261 . claro). a medida que Nazareth iba profundizando en el tema. y acudimos a la llamada. pero para ser honestos. e hicimos como que tomábamos notas de sus palabras. desconocida. La finalidad de una puesta en escena tan elaborada era explicarnos punto por punto en qué consistía el trabajo de interventor y que. Era Nazareth. Matrix podía esperar. los que iban a garantizar que la jornada electoral del día siguiente no sufriera alteración alguna en su desarrollo. y un discurso ensayado mil veces el día anterior frente al espejo. dos días más tarde. en su mayoría. seguían poniendo cara de haber entendido algo a fin de evitar que sus acompañantes los tomaran por retrasados mentales).despropósitos retóricos. (siempre y cuando tales alteraciones no beneficiaran al Partido Alfa. tanto Pelayo como yo llegamos a la conclusión de que resultaba mucho más sencillo comprender por qué la mayor parte de la gente muerde el extremo del cucurucho de los helados aun a sabiendas de que por ahí les va a chorrear que todo aquello. Pelayo y yo salimos del cine a toda prisa. Eran. su Power Point. lo comprendiéramos. de ahí que desconectáramos por completo para echar un par de cabezadas. Cuando nos despertamos no había nadie más en la sala a excepción de la ponente. al ser posible. aguardamos durante unos segundos a que apareciera Nazareth con su proyector. La sede del partido estaba llena de gente. El Partido Alfa nos necesitaba. (tal y como indicaban los chistes de manual que soltaba cada dos párrafos y medio para seducir a la audiencia). abucheados por la masa (que para cuando se conocieron los resultados finales de las elecciones. Tomamos asiento en la zona de la sala de trabajo con menor densidad de futuros interventores por metro cuadrado. nuestra bat-señal. junto a nosotros.

esencialmente. Si mañana os pasa cualquier cosa no quiero saber nada de vosotros dijo muy malhumorada. lo de ser interventor consistía. que habían visto todas las películas de Charles Bronson. 262 . con lo que para hacer como que estábamos dispuestos a impartirla hasta las últimas consecuencias. que era lo que íbamos a hacer el día siguiente. Eso era todo lo que unos justicieros como nosotros. Steven Seagal. Chuck Norris y Jean Claude Van Damme (de Dolph Lundgren se nos habían quedado un par en el tintero). teníamos información de sobra. necesitaban saber para impartir la ley. Hasta donde habíamos comprendido. en impedir que la perfidia del resto de partidos lograra adulterar las elecciones.como si hubiéramos quedado por Internet para comernos nuestros penes en el sótano de una oscura casa de Rotemburgo. Luego se marchó y nunca volvimos a saber nada más de ella. pero su advertencia ni nos afectó lo más mínimo ni nos hizo reflexionar más de lo que ya había hecho el visionado de Matrix Reloaded. ya os apañaréis como mejor podáis.

el segundo. porque además de que les habían fastidiado el fin de semana con sus respectivas parejas. los interventores del resto de los partidos. porque estaba que trinaba dado que le habían fastidiado el fin de semana con la novia. porque tenía una resaca como un piano y lo único que quería era que la tercera edad dejara de preguntarle dónde se votaba cuando tenían las urnas en frente de sus mismas narices. y los votantes. el guardia de seguridad. El primero de ellos era que había que levantarse a las siete de la mañana. familiares y conocidos nos tomarían por seres políticos sin que nosotros pudiéramos precisar. ni siquiera detentaban responsabilidad alguna. La principal consecuencia de este clima de rudeza y desconfianza era que allí hasta las papeletas tenían los nervios a flor de piel. El presidente. los vocales. Y más de uno. por razones obvias. y el tercero y tal vez más grave de todos. que nos correspondía una de las mesas electorales de nuestro barrio. que en realidad no estábamos allí por gusto o fanatismo.25 DE MAYO EL DÍA EN EL QUE INTERVINIMOS PELIGROSAMENTE Nazareth nos había mentido al inicio de la campaña: sí que había truco en lo de los setenta euros que pagaba el Partido Alfa por trabajar como interventor a sur servicio. de que todos quienes les rodeaban podían ser en realidad enemigos políticos. que nadie en aquel lugar tenía el más mínimo sentido del humor. porque tenían la impresión. de tal manera que todos nuestros amigos. sino por necesidad. porque se tomaban demasiado en serio su papel de custodios de la democracia. independientemente de su ideología. El ritual democrático 263 . condenados irremisiblemente al hastío durante toda la jornada.

las cabinas para votar de aspecto confesional. El elevado número de monjas que acudían a las urnas cada dos por tres. En un entorno así de litúrgico. A excepción. entraran en el colegio electoral para leer en alto los pies de foto de una revista pornográfica. cuándo me lo inquirió. todos se me echaron encima para supervisar mi respuesta. como si se tratara de una hilera de comulgantes. tan sonadas que sería injusto e inexacto considerarlas meras anécdotas.se había sacralizado tanto que. bajo los efectos de las drogas. que no fue otra que “échelo a cara cruz”. 264 . Y eso que en todo el tiempo que duraron las votaciones no se produjeron más anécdotas. circulan por la ciudad de boca en boca bajo la fórmula “conozco un amigo de un amigo que…” propia de las leyendas urbanas más inverosímiles. lo cual desató la ira del interventor del Partido Gamma. y las colas de demócratas temerosos de lo que dictaminase el dios de los escrutinios que se formaban delante de las mesas. de las que protagonizamos Pelayo y yo. o de que una pareja de adolescentes. lo que flotaba en el ambiente era una mezcla de miedo y agitación similar a la que a uno se le atraviesa en la garganta al contemplar la decoración inquietante de ciertas iglesias. nadie era incapaz de encontrarle la gracia al hecho de que una anciana acudiera a la mesa para preguntar a qué partido debía votar (de hecho. después de casi seis años. por supuesto. casi con total seguridad procedentes de la fiesta de la juventud organizada por el Partido Alfa la noche anterior. claramente ofendido por el bipartidismo inherente a la propuesta). pues aún hoy. lejos de transmitir la idea de una celebración colectiva de los derechos individuales. avalaban mi teoría.

asistió a la escena desde unos cuantos metros de distancia. Tuve que echar mano de toda mi capacidad de autocontrol para no descuajeringarme de risa allí mismo. aunque ninguno de ellos comprendía realmente el motivo. incluido yo. atragantándose torpemente con la famosa pera conferencia incluida en el kit de supervivencia para interventores del partido y perdiendo 265 . se plantó delante de mi mesa. Era la única persona de todo el colegio.La primera tuvo lugar más o menos a media mañana. pero no por ello se me ocurrió en ningún momento devolverle al apoderado del Partido Alfa gesto de complicidad alguno. el candidato del Partido Beta se vio obligado a estrechar la mano de todos los integrantes de la mesa. Me guiñó el ojo de forma cómplice mientras Amadeo se debatía entre echarme en cara mi desvergüenza (aunque esto supusiera reconocer su propia idiocia). cuando Amadeo Perlasca. Le tenía reservado algo mejor que todo eso. Su mirada rencorosa me recordó a la que solía ponerme mi perro Michael Donovan cuando le acercaba un mechero al hocico y apretaba el interruptor del gas. que sabía lo que estaba ocurriendo. junto con Pelayo. por protocolo. sobre todo cuando. durante la pausa para la comida. Todos los reporteros gráficos de la región captaron el momento en que su mueca de alegría se le congeló en pleno rostro. un amigo de Montero. El apoderado del Partido Alfa. o deglutir la sorpresa poco a poco y en silencio como un mal bocadillo de tortilla. La segunda anécdota la protagonizó Pelayo en solitario. a quien le correspondía votar precisamente en mi distrito por mediación de Marcelino. optó por esto último. muy sonriente entre una bandada de fotógrafos. para quedarse de piedra a continuación al verme allí detrás con una enseña del Partido Alfa en la solapa. Finalmente.

en absoluto hilarante a ojos del Partido Alfa. Nosotros no votamos dijo Pelayo. De no ser porque uno de los vocales había sido socorrista en la piscina de un geriátrico. Era su particular manera de proclamar a los cuatro vientos que no había pasado nada. Todos procedieron religiosamente a emitir su voto. tuvo lugar en las postrimerías de la jornada. Tuvimos que explicárselo. a 266 . Pelayo y yo nos miramos a los ojos. con lo que dominaba a la perfección la aplicación práctica de la maniobra de Heimlich. algún tipo de normativa o cláusula electoral que nos obligara. cuanto antes terminemos antes podremos salir de aquí insistió. Pelayo emitió. un estentóreo. tal vez hubiera muerto allí mismo. hasta que sólo quedamos nosotros dos por pronunciarnos. nada más recuperar la consciencia. En agradecimiento. efectivamente. Toda la mesa frunció el entrecejo con asombro. Se hizo un silencio sepulcral hasta que el presidente dijo: Dejaos de tonterías. tenéis que votar. ajeno a que nuestros intereses no iban por ahí. sin preocuparse en absoluto por ocultarlo.por unos segundos el conocimiento debido la falta de aire. Vamos. interventores y él mismo. largo y descarnado grito de afirmación vital que causó más de un sobresalto entre el electorado. La tercera y última anécdota. impertérrito. Ambos temíamos que existiera. cuando el presidente de la mesa electoral se puso en pie después de que las puertas del colegio se cerraran y dijo: Ahora es nuestro turno para votar. Se refería a todos los integrantes de la mesa: vocales.

puso la misma cara que poco antes había puesto Amadeo Perlasca. sólo que a diferencia de nosotros. Eso ni lo sueñe dije con rotundidad a pesar del miedo que comenzaba a agarrotarme. No tiene sentido. velando complacido por sus propios intereses. Le guiñé un ojo en plan socarrón. nervioso. lo cual le impedía tomarse las cosas a la ligera. A nosotros nadie nos ha dicho que tuviéramos que votar. Tenéis que votar ordenó en tono censor. El susodicho hizo acto de presencia segundos más tarde. No le sentó muy bien. Cuando le explicaron la naturaleza de la situación. pero nada más que eso… ¡no se confundan! ¡Los interventores representan a un partido! exclamó el presidente. En efecto ratificó el representante del Partido Gamma. No podéis trabajar para un partido durante todo un mes y luego no votarlo. tenía un sentido de la responsabilidad civil más desarrollado. ¡Tenéis que votar! ¿Cómo no vais a votar? En realidad no tienen por qué hacerlo habló el interventor del Partido Beta. Es una cafrada propia de cavernícolas. además de nosotros mismos. pues era evidente que él tampoco tenía ganas de líos. El presidente se rascó la sien. Somos interventores. a quien el resultado electoral le importaba un comino. Será mejor que llame a vuestro apoderado propuso. Era el único. Ni siquiera nos habíamos tomado la molestia de consultarlo.depositar un voto en la urna. 267 .

El enojo de los miembros del Partido Alfa discurrió paralelo al orgullo que sentimos por la 268 . En el momento de mayor agitación. La constitución nos avala. Pepe. De modo que. ¡Sois unos mercenarios! dijo el apoderado mientras marcaba un número de teléfono en su teléfono móvil. al presidente se le agotó la paciencia y bramó: ¡Ya está bien! ¡Si estos dos no quieren votar. pasaron a apelar a nuestra sensibilidad. de ahí. Belarmino Rana. aunque nadie de los presentes tenía muy claro si aquello era legal o no. en cuanto vieron que sus amenazas no podían con nosotros. ¡Os prometo que pagaréis por esto! Al cabo de unos minutos. A continuación. cuyo emblema teníamos la desfachatez de seguir luciendo en la solapa y. por turnos. terminamos saliéndonos con la nuestra por desgaste. Los interventores de los dos partidos rivales suscribieron sus palabras con asentimientos divertidos. Telma y Montero franquearon la puerta de entrada en un estado de gran excitación nerviosa. de persuadirnos acerca de la amoralidad de nuestros actos. tratando por todos los medios de que nos sintiéramos unos hijos de perra desalmados por haberle dado la espalda al partido. Todos trataron.Que yo sepa vivimos en una democracia donde uno puede reservarse su derecho a votar si no le satisfacen las fuerzas políticas a concurso alegó Pelayo sin importarle lo más mínimo las posibles represalias. pronto se llegó a la súplica (caso de Telma y Pepe) o al insulto personal (caso de Montero. y no pienso postergarlo más. Rana y el apoderado). que no voten! ¡Allá ellos con su problema! Todavía queda mucho trabajo por hacer en esta mesa.

En 269 . que todo nos daba exactamente lo mismo. Los primeros exploradores del descaro electoral. los informes sobre mítines que no se correspondían con las noticias de los periódicos etc… Creían que nos estaban dando bien por atrás. algo de lo que no todos por allí podían presumir. Éramos al fin los pioneros en algo. discurrió paralelo al goloso placer de anuncio de Mágnum que ambos experimentamos al contemplar sus rostros a caballo entre la estupefacción y la cólera. Nunca antes en la historia democrática de la ciudad había sucedido un acontecimiento semejante. Ahora bien. Y nos sentíamos enormemente ufanos de nuestra proeza. de ahí no saldría nadie. Vi en sus miradas cómo todas las piezas empezaban a encajar al fin para ellos: la falta de entusiasmo en el trabajo. los oxiuros de la democracia. el presidente estaba en lo cierto: aún quedaba mucho trabajo por delante. pero en especial. Habían tardado demasiado en comprenderlo. Hasta que todos los miembros de la mesa electoral llegáramos a un consenso respecto al número y reparto de votos emitidos. la humillación y la sed de venganza. sino que había dos huevos podridos en ella. Keyser Söze ya no estaba a su alcance. pero en realidad. el prurito en el ano del Partido Alfa. la fiesta reventada esa misma noche por okupas.firmeza inquebrantable de nuestros principios. La tortilla no sólo se había volteado por completo. los problemas con el reparto de propaganda. el odio y el reconocimiento de nuestra maestría traicionera. salvo a nosotros. En el primer recuento los resultados no complacieron a ninguno de los interventores. y lo único que podían hacer era contar la historia a sus allegados para luego quedarse a gusto despotricando sobre nosotros. éramos nosotros quienes los habíamos sodomizado hasta el tuétano.

sus papeletas se habían quedado en el fondo). con su partido Omega. una verdadera garantía de futuro. pues sólo alguien bajo los efectos de los estupefacientes podría gozar de una preclaridad política tan exacerbada como para ver en nuestro viejo compañero. pero no sería justo dejar de reconocer que en el preciso momento en que los esfínteres del poder nos expulsaron finalmente de su seno y atravesamos la puerta de salida. Llevábamos mucho tiempo anhelando nuestra propia excreción. Me aposté las glándulas suprarrenales con Pelayo a que los habían emitido la pareja de pornófilos drogados. (como eran las más madrugadoras. pero tampoco hubo consenso. mientras notábamos en el cogote las miradas reconcomidas de Rana y compañía. y en el tercero. Ramón Taboada. y al igual que 270 . el resultado cambió. “el futuro que estabas esperando”. a una distancia ya más considerable. las cosas encajaron finalmente. El Partido Alfa obtuvo la mayoría de votos en la mesa (después de todo. Con el cierre del recuento.el segundo. y en su lema. gracias a que yo hice desaparecer un par de votos por arte de birlibirloque. Aquella era la mejor prueba de que. concluyó de una vez por todas nuestro atribulado periplo por los intestinos de la democracia. nuestras opiniones tampoco eran tan importantes). y detrás de éste. en el fondo. el Partido Delta. venía el Partido Gamma. le siguió de cerca el Partido Beta. con una remontada espectacular gracias a los votos de las monjas. el Partido Epsilon y las demás minorías. obtuvo dos votos. sentimos como si una llamita se apagara dentro de nuestros corazones. cierto. con un suave viento azotándonos suavemente esas caras tan grandes que teníamos.

el Equipo A. éramos unos sentimentales. o el gremio de abogados. 271 .otros mercenarios con solera como Conan el Bárbaro.

estaba en manos de una minoría que. Los carteles pegados. y justificar el pago de tres euros con cincuenta céntimos a la hora a un grupo heterogéneo de inadaptados sociales sin nada mejor que hacer. sólo había servido para esquilmar un poco más los recursos naturales del planeta tierra. no había pasado a mejor vida tanta gente como en las anteriores. siempre a la alza. lo cual demostraba mi teoría sobre la relación de proporcionalidad entre nuevos votantes y votantes muertos.EPÍLOGO El escrutinio de la mesa electoral donde trabajamos como interventores no fue muy diferente del escrutinio global del municipio. los informes redactados y el resto de la parafernalia política desplegada por la formación. molestar a la gente. los folletos y CD-ROMs repartidos. y la mayoría de los jóvenes preferían quedarse en casa durmiendo la mona a depositar su voto en el colegio electoral. el resultado hubiera sido el mismo. en gran medida abstinentes políticos. Así. en beneficio o perjuicio del Partido Alfa. se producía cada cuatro años una divertida paradoja: mientras que la democracia se vanagloriaba de ser un sistema político igualitario en el que todos los ciudadanos detentaban el mismo grado de importancia. el destino de esos mismos ciudadanos. demostró a la postre ser de una irrelevancia abrumadora. pues como entre los cuatro años que mediaban entre la legislatura recién finalizada y la que estaba a punto de comenzar. Todo lo que habíamos hecho en calidad de colaboradores electorales durante los meses anteriores. el único porcentaje que había variado era el de la abstención. Si no hubiéramos movido ni un dedo. por el 272 .

éramos y seguiríamos siendo de por vida. a nosotros nos importaba un comino que un batiburrillo de panolis gestionase la sociedad en la que supuestamente estábamos integrados porque. nos evitaba cualquier tipo de remordimientos con respecto a nuestro comportamiento durante la campaña. pero por desgracia. Sin embargo. lo que es lo mismo. unos individuos instalados en sus márgenes por decisión en principio unilateral y posteriormente biunívoca. el partido consideró un mero error de imprenta el intercambio de nombres en las papeletas y hubo de conformarse con olisquear de cerca el churrigueresco aroma de la gloria. Aunque sólo fuera por su paciencia y meticulosidad a la hora de planear el derribo de Rana. de una elite. Nos sentó bastante peor que Germán se quedara sin su porción de la tarta electoral. o. o nuestra irresponsabilidad civil. al tiempo que respaldaba todas nuestras teorías sobre lo mal que funcionaba la democracia. De nada le valieron los abogados o las continúas cartas al director en un diario local: la 273 . en el sentido menos exigente de la palabra.contrario. sí votaba. que demostraba una capacidad de trabajo muy superior a la de cualquier edil en activo. el mero hecho de que aquel tipo se hubiera enquistado en el poder. a efectos prácticos siempre habíamos sido. Por otro lado. habría merecido asentar sus posaderas en el pleno municipal. Ésa era la coartada moralista mediante la cual todos aquellos que poseían algún interés político trataban de extorsionar a la gente como Pelayo y como yo para que votáramos. pero tampoco más que cuando un telediario se hacía eco de alguna alucinante veleidad del sistema judicial. Que Belarmino Rana hubiera conservado finalmente su puesto a pesar de nuestros esfuerzos nos hacía sentir cierto malestar.

por su parte. con el apoyo del Partido Gamma. Se podía entrar en la terna sin haber leído un libro en la vida y acabar trabajando de concejal de Cultura. Todos los cargos públicos que habían trabajado en la campaña.maquinaría de su propio partido. o no tener ni el carné de conducir y erigirse en el mandamás de tráfico. Lo último que supe de él lo leí en el suplemento dominical de un periódico regional. a excepción de Pepe. obtuvieron sustanciosas retribuciones a su esfuerzo en forma de concejalías. como si el alcalde hubiera llenado un bombo con una bola por cada departamento y hubiera organizado un sorteo en un bingo para repartirlas entre los presentes. Edelmiro Bigardo. la preparación de los cargos electos era lo de menos. tuvieron más que ver con cambios de poltrona que de personas. Las escasas alteraciones que se produjeron en la estructura de la corporación municipal. mucho más poderosa que él. hasta cabía la posibilidad de que se inaugurara una nueva concejalía de nombre rimbombante a medida del interesado. Y en caso de que el asunto resultara demasiado flagrante. En aquel proceso con tantos puntos en común con el primer día de colegio. como si los creadores de Pin y Pon hubieran dejado las granjas y las casitas para dedicarse a organizar ayuntamientos. Las malas lenguas dicen que entre venta y venta de kits de costura. fue reelegido alcalde de un gobierno de coalición prácticamente idéntico al anterior. donde confesaba a un periodista que hacía preguntas tan elaboradas 274 . Amadeo Perlasca. en la sección ¿qué fue de…?. planea milimétricamente una sonora venganza. no tuvo más remedio que retirarse de la vida política tras su enésimo fracaso consecutivo. terminó por silenciar su voz. Ahora se dedica a despachar en la mercería de su madre.

En primer lugar. porque ni Maya tenía los carrillos sonrosados ni nos abrió la puerta cuando nos plantamos con nuestros mochilones delante de su casa. Su compañero Roscoe. ante todo. vecina de despacho).cómo “¿cúal es su comida favorita?”. y en la mujer española valora. que su vida se circunscribía a conferenciar allí donde le dejaran. que con el edén). En cuanto a nuestro viaje a Finlandia. en segundo lugar. o “¿qué es lo que le gusta más de la mujer española?”. por el contrario. y su soterrada habilidad para la maquinación. incluso a la oposición (se rumorea que mantiene un tórrido romance con Marimar Riera. las cosas no salieron exactamente como las habíamos planeado. en tercer lugar. 275 . una tradición. inició una carrera política de gran proyección al conseguir hacerse con una concejalía residual. lo convirtió enseguida en uno de esos tipos que cae bien a todo el mundo. su don de gentes. quienes no veían con muy buenos ojos nuestra competencia. su sonrisa. Su gracejo. todo hay que decirlo. tenía más puntos en común con las sórdidas y suburbanas películas de Aki Kaurismäki. por lo que terminamos gorroneándole comida y alcohol a los indigentes de la estación de tren de Rovaniemi. porque el dinero que habíamos acumulado tras tantos días de explotación no nos llegó ni para pipas. que se perdería de no ser por gente como él. Le gusta la lengua de ternera asada con guarnición de patatas y pimientos. a jugar al paddle con otras viejas glorias de su partido y a la caza de tórtolas con horca. Su rostro también aparece con bastante asiduidad en los suplementos dominicales. porque el país que teníamos en mente no existía en realidad (tal y como nos había advertido Anuska. y.

por eso de que en nuestra situación no nos convenía demasiado quedarnos sin nadie con quien hablar. nos convirtió en un par de guiñapos insomnes que iban dando tumbos por las horribles barriadas de estética postcomunista de la ciudad. si cabe más. si nuestras vidas fueran un juego de rol. las miradas recelosas y los suspiros de hartazgo resultaron en todo momento muy elocuentes. Frustrante a la par que innegable: mientras que por Laponia adelante tan sólo había aprendido que a veces es mejor no refugiarse en las idealizaciones de lugares o personas. Como consecuencia. sin que apenas nos hubiéramos dado cuenta.Lo único que no defraudó fue el sol de medianoche. pasando de ser compañeros inseparables a apenas intercambiar un par de palabras por los bares donde nos encontrábamos. Ninguno de los dos podía perdonarle al otro que la mayor aventura de nuestras vidas hubiera sido una mera concatenación de días en los que nunca pasaba nada. Era frustrante saber que. con Edelmiro Bigardo y los suyos había aprendido tantas cosas que necesitaría un bolso como el de Doraemon para guardarlas todas. Nunca dijimos nada hasta regresar a España. al tener tan cerca una campaña electoral donde. 276 . aunque los tensos silencios. lo cual dolía. pero lejos de ser algo que reconfortara nuestros espíritus. y que el escapismo no soluciona los problemas de nadie. La decepción general alcanzó unas cotas tan elevadas que al final acabamos culpándonos mutuamente del fiasco. Ellos habían hecho un hombre de mí. nuestra amistad se deterioró en un mes mucho más de lo que lo había hecho en los años anteriores. habíamos vivido toda clase de experiencias. habríamos ganado más puntos de experiencia por la colaboración con el Partido Alfa que con un viaje de más de un mes por Escandinavia.

o porque el Ministerio de Podredumbre beneficie a todo el mundo menos a mi (después de casi cinco meses a la espera de una resolución sobre la beca. más que nada por fastidiar a Greenpeace. Blackwar sería un buen nombre.Ellos eran mi mili. mis rivales probablemente me odiarían por proponer algo nuevo. sus responsables me comunicaron que ninguno de los candidatos había renunciado. Aunque ya se sabe: basta con que uno tome la determinación de hacerse anacoreta para que al día siguiente lo convoquen por correo certificado como presidente de mesa electoral. creo que haré mejor retirándome del mundanal ruido. que ya está bien de que siempre sean ellos los que den la lata. como Germán). pero ni el más enconado de sus líderes podría echarme jamás en cara que no tuviera programa (la autodestrucción la llevamos impresa en nuestros genes). Experimenté un cambio radical con respecto a mi relación con el mundo. Si en el ínterin que nos separa del apocalipsis. “en un mundo 277 . se ensanchó. Pasé de la teoría a la práctica. Mi visión de la realidad se agudizó. pues como dijo alguna vez algún sabio. y gasto cuantos más litros de agua mejor para acelerar el fin de los días. sin separarla. quedándome así a las puertas del triunfo. se volvió fría y penetrante como el acero. Gracias a su providencial irrupción. algún día me aburro demasiado. Hasta entonces. Ahora ya no me escandalizo porque nada funcione como Dios manda. sólo tiro basura por doquier. Maduré. polémico y espectacular. tal vez forme un partido político en consonancia con estas ideas. lo sé. que éste no fuera factible (disponemos de la tecnología necesaria para llevarla a cabo a gran escala) o que ni yo mismo creyera en él (pulsaría el botón rojo sin dudarlo en caso de que me lo propusieran). había pasado de ser un recluta patoso zampabollos a una máquina de matar en toda regla. Y sí.

Palabra.donde la política ni duerme ni deja dormir. ni siquiera quienes duermen con un ojo abierto y otro cerrado pueden escurrir el bulto”. 278 .

.165 Agente doble …………………………………………………………….253 Relaciones públicas ………………………………………………………..…179 Asalto a la iglesia de San Pancracio ……………………………………...46 Chicas nuevas en la oficina …………………………………………………69 Sin perdón …………………………………………………………………… 72 Same shit..…212 El factor lapón ………………………………………………………….ÍNDICE Nota del autor ………………………………………………………………….80 Encrucijada ……………………………………………………………………85 Desastre ecológico …………………………………………………………. 7 El último tren …………………………………………………………………… 9 Orgullo e insensibilidad ………………………………………………………40 Democracia a domicilio …………………………………………………….123 Infiltrado ……………………………………………………………………..89 Bajo la higuera …………………………………………………………….208 Cizaña …………………………………………………………………….109 Ascenso …………………………………………………………………….248 Heraldos de la modernidad ……………………………………………….140 El onanista en el despacho ………………………………………….…. different day ……………………………………………………....……217 Deus ex Machina ……………………………………………………………221 Noche de fiesta …………………………………………………………..258 279 ...…233 Tongo para dos ……………………………………………………………....197 Waterloo desde la ventana ………………………………………………....

Reflexionando ……………………………………………………………… 267 El día en que intervinimos peligrosamente ………………………………271 Epílogo ……………………………………………………………………… 280 280 .