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Tribunal Supremo Sala 3ª, sec. 6ª, S 20-1-2011, rec. 4767/2006.

Pte: Lesmes
Serrano, Carlos

AGUSTIN PUENTE PRIETO


CARLOS LESMES SERRANO
JUAN CARLOS TRILLO ALONSO
LUIS MARÍA DIEZ-PICAZO GIMENEZ
OCTAVIO JUAN HERRERO PINA

SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a veinte de enero de dos mil once.
Vistos por esta Sección Sexta de la Sala Tercera del Tribunal Supremo el recurso de
casación interpuesto por el Procurador D. Alfonso María Rodríguez García en nombre y
representación de D. Joaquín, contra la sentencia de fecha 17 de marzo de 2006,
dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en el recurso 757/2002,
promovido contra el Acuerdo del Jurado Provincial de Expropiación Forzosa de
Madrid de 20 de febrero de 2002 por el que se fija el justiprecio de la fincas
expropiadas afectadas por el Proyecto “ Línea de Alta Velocidad de Madrid-Zaragoza -
Barcelona-Frontera Francesa”. Ha sido parte recurrida, el Sr. Abogado del Estado en la
representación que ostenta de la ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- La representación procesal de D. Joaquín, por escrito de 23 de abril de 2002,


interpuso recurso contencioso-administrativo contra el Acuerdo adoptado por el Jurado
Provincial de Expropiación Forzosa de Madrid, de 20 de febrero de 2002, recaído en el
Expediente NUM000, sobre valoración de las fincas NUM001 y NUM002, sitas en el
término municipal de San Fernando de Henares y afectadas de expropiación derivada
del Proyecto “Línea de Alta Velocidad de Madrid-Zaragoza-Barcelona-Frontera Francesa”
. Tras los trámites pertinentes la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-
Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictó sentencia cuyo fallo es
del siguiente tenor:
”Que debemos desestimar y desestimamos el recurso contencioso administrativo
interpuesto por el Procurador Sr. Rodríguez García en nombre y representación de D.
Joaquín contra la Resolución del Jurado Provincial de Expropiación Forzosa de Madrid de
20 de febrero de 2.002, que se confirma por resultar ajustada a Derecho, sin costas”.
SEGUNDO.- Notificada la sentencia, por el Procurador D. Alfonso María Rodríguez
García, en nombre y representación de por D. Joaquín, se presentó escrito ante la Sala
de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid preparando
recurso de casación contra la misma. Por resolución de fecha 28 de junio de 2006 la
Sala de instancia tuvo por preparado en tiempo y forma el recurso de casación,
emplazando a las partes para que comparecieran ante el Tribunal Supremo.
TERCERO.- Recibidas las actuaciones ante este Tribunal, en fecha 15 de septiembre de
2006 la representación procesal de la recurrente presentó escrito de interposición del
recurso de casación en el que hace valer dos motivos de casación al amparo del art.
88.1.d) de la Ley de la Jurisdicción.
En el primer motivo, invoca la infracción de los artículos 8.2 d), 12.2.1 e), 12.2.2 a) y
12.1 b) de la Ley del Suelo de 1976 (Real Decreto 1346/76 ), así como de los artículos
25.1 b) y 26.1, 2 y 3 del Reglamento de Planeamiento (Real Decreto 2159/78 ) y
artículo 5 de la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones , por
entender la recurrente que la Sentencia de instancia ha infringido la doctrina general
sobre valoración del suelo urbanizable, para desestimar la pretensión de la recurrente
que considera que el suelo expropiado debe ser valorado como suelo urbanizable, toda
vez que la expropiación se realiza para un sistema general interurbano. Sustenta su
alegación estableciendo un paralelismo entre el proyecto de ampliación del Aeropuerto
de Madrid-Barajas y el Proyecto del AVE, afirmando que mientras que en el primero se
ha considerado que “ crea ciudad” en todos los municipios de sus alrededores, al
segundo se le ha negado tal consideración, no obstante tratarse de un sistema general
de comunicaciones interurbano, cuyo trazado está previsto en el Plan General de
Urbanismo de San Fernando de Henares. Finaliza alegando que, pese al informe pericial
obrante en autos, la Sala de instancia admite sin vacilación la valoración del terreno
efectuada por el Jurado de Expropiación Forzosa sobre suelo “no urbanizable”,
manifestando que es irrelevante la opinión del perito.
En el segundo motivo alega la vulneración de los artículos 25.1 c), 26. 1 y 2 del
Reglamento del Planeamiento (Real Decreto 2159/78 ) y del artículo 5 de la Ley 6/1998,
de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones , por cuanto parte del suelo
expropiado se ha destinado a la Estructura General para el Parque Regional de la
Comunidad de Madrid, y por consiguiente y con arreglo a la doctrina jurisprudencia,
dicho suelo ha de valorarse como suelo urbanizable.
CUARTO.- Teniendo por interpuesto y admitido el recurso de casación por esta Sala, se
emplazó al Abogado del Estado en la representación procesal que ostenta de la
ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO, para que formalizara escrito de oposición, en
el plazo de treinta días, lo que verificó mediante escrito de fecha 13 de noviembre de
2007, oponiéndose al recurso de casación en virtud de las razones que estimó
procedentes y suplicando que la Sala dicte sentencia por la que se declare no haber
lugar al recurso de casación interpuesto, con imposición de las costas a la recurrente.
QUINTO.- Conclusas las actuaciones, se señaló para votación y fallo la audiencia del día
19 de enero de 2011, en cuyo acto tuvo lugar, habiéndose observado las formalidades
legales referentes al procedimiento.
Siendo Ponente el Excmo. Sr. D. Carlos Lesmes Serrano, Magistrado de la Sala.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- El presente recurso de casación lo promueve D. Joaquín contra la sentencia


de fecha 17 de marzo de 2006, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en
el recurso 757/2002, promovido contra el Acuerdo del Jurado Provincial de Expropiación
Forzosa de Madrid de 20 de febrero de 2002 por el que se fija el justiprecio de la fincas
expropiadas afectadas por el Proyecto “ Línea de Alta Velocidad de Madrid-Zaragoza -
Barcelona-Frontera Francesa”.
El suelo expropiado a D. Joaquín para ejecutar la línea ferroviaria de alta velocidad
«Madrid-Zaragoza- Barcelona-Frontera Francesa» se encontraba clasificado como no
urbanizable en el Plan General de Ordenación Urbana de San Fernando de Henares,
aprobado en 1988. El Jurado Provincial de Expropiación Forzosa de Madrid lo tasó
conforme a su clasificación urbanística, criterio ratificado por la Sala de instancia en la
sentencia impugnada, que rechaza la pretensión del actor para que se valore como
urbanizable.
Esta sentencia recoge su argumentación fundamental de que el suelo no puede ser
valorado como urbanizable en el tercero de sus fundamentos, que es del tenor literal
siguiente:
”TERCERO.- Como ya ha tenido ocasión de pronunciarse esta Sala en el recurso núm.
758/2.002 , “respecto al proyecto de AVE que nos ocupa, no es aquí de aplicación la
doctrina jurisprudencial relativa a la valoración de terrenos destinados a sistemas
generales, los cuales pese a su clasificación como no urbanizables, deberían ser
valorados como si de terrenos urbanizables se tratara. Siguiendo la doctrina contenida
en la SSTS de 3 de diciembre de 1.994 y 27 y 28 de diciembre de 2.001 , entre otras
muchas, podemos afirmar que la clasificación como no urbanizable del suelo dedicado a
sistemas generales en los Planes Generales Municipales no puede hacerse de manera
que suponga la singularización y el aislamiento del suelo afectado, pues el trazado y
características de la red viaria y el desarrollo de los sistemas de la estructura general de
ordenación urbanística del territorio (arts. 12.2.1.e y 2.2.a de la Ley del Suelo de 1.976
) se incluyen específicamente entre las previsiones para el suelo urbano y el
urbanizable, sin perjuicio de la previsión más general acerca de la determinación en los
Planes generales Municipales de Ordenación de los Sistemas Generales de comunicación
y sus zonas de protección (art. 12.1 de la Ley ), lo que no excluye, lógicamente, que
puedan proyectarse también sobre suelo no urbanizable. Según la STS de 30 de enero
de 2.001 , resumiendo otras, el suelo destinado a sistemas generales o dotacionales
abocados a servir el conjunto urbano debe valorarse, a fin de fijar el justiprecio en las
expropiaciones urbanísticas, como urbanizable, aunque el planeamiento no lo clasifique
dentro de las categorías de suelo urbano, urbanizable o no urbanizable, pues cuando el
suelo no viene adscrito a una concreta clase, salvo que de hecho fuese urbano, debe
considerarse como suelo urbanizable a efectos de su valoración, dado su destino, pues
de lo contrario se incumpliría la obligación de equidistribución de los beneficios y cargas
derivados del planeamiento.
Aplicada la citada doctrina jurisprudencial al caso de autos debe rechazarse la
pretensión del demandante que el suelo se valore como si se tratase de suelo
urbanizable. La expropiación que nos ocupa, llevada a cabo con el fin de ejecutar el
proyecto de AVE referido ya, no tiene la vocación de servir al conjunto urbano ni está
destinada a equipamiento municipal (previsto o no en el Plan), por lo que al no hallarse
al servicio directo del conjunto urbano ni formar parte de su equipamiento, antes al
contrario, por tratarse de una obra de interés general, es por lo que no se le puede
aplicar la doctrina jurisprudencial invocada por el recurrente. Igual pronunciamiento
debe realizarse respecto a la porción de terreno que formará parte del futuro Parque
Regional, por cuanto la determinación legal de formar parte de la estructura urbana
territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid como proyecto de alcance regional (que
no municipal), conduce a la misma solución desestimatoria. El hecho que este suelo
pase a formar parte de los sistemas generales de la ordenación establecidos por el
planeamiento urbanístico municipal no significa que no puedan clasificarse como suelo
no urbanizable, como de hecho aconteció en el nuevo PGOU de S. Fernando de Henares
aprobado definitivamente en octubre de 2.002 (contenido del informe pericial practicado
en las actuaciones), que en contra de lo sostenido por el demandante, tampoco prevé
sobre el suelo del parque regional del sureste su clasificación como adscrito a áreas de
reparto; todo ello sin que el demandante haya practicado medio probatorio alguno que
acredite la indebida singularización o aislamiento a que antes nos referíamos, y que
además iría referida en cualquier caso a un momento posterior a la fecha de valoración
(marzo de 2.000). La valoración como urbanizable de esta porción de suelo en el
informe del perito procesal no es aceptada, así pues, por la Sala por tratarse de una
cuestión jurídica a ponderar por el órgano judicial.”
En el caso que aquí nos ocupa el perito procesal, al igual que sucediera en el informe
emitido por el perito en el recurso 758/2.002, afirmó que la revisión aprobada del PGOU
de S. Fernando de Henares no ha previsto sobre el suelo del Parque Regional del
Sureste su clasificación como adscrito a áreas de reparto, sino que lo considera como
“Suelo no urbanizable de interés paisajístico”. Por todas las razones expuestas en este
fundamento jurídico, la valoración que del terreno hizo el JEF como suelo no urbanizable
es conforme a Derecho, por lo que las valoraciones que hace el perito procesal en su
informe sobre el valor del suelo urbanizable y urbano en S. Fernando de Henares
carecen de toda relevancia en el seno de este proceso. En definitiva, el valor asignado
por el JEF de 3,91 euros/m2 debe considerarse como conforme a Derecho, ante la falta
de actividad probatoria que desvirtúe la presunción de acierto de la resolución
impugnada en este extremo (en el recurso 758/2.002 también se confirmó dicho valor
como el ajustado a Derecho, afirmándose que “Procede, así pues, aceptar como valor
del suelo no urbanizable el de 3,91 euros m2 fijado por el Jurado por aplicación del
criterio legal de valoración de tal clase de suelo establecido en el art. 26.1 de la Ley
6/1.998 sobre Régimen del Suelo y Valoraciones, a partir del informe del vocal ingeniero
agrónomo”).”
SEGUNDO.- D. Joaquín invoca en su recurso de casación dos motivos, ambos al amparo
del artículo 88, apartado 1, letra d), de la Ley 29/1998, de 13 de julio , reguladora de
esta jurisdicción (BOE de 14 de julio).
En el primero denuncia la infracción, por inaplicación, de los artículos 8, apartado 2,
letra d); 12, apartado 2.1, letra e); 12, apartado 2.2, letra a); y 12, apartado 1, letra
b), del Texto Refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana,
aprobado por Real Decreto 1346/1976, de 9 de abril (BOE de 16 y 17 de junio); de los
artículos 25, apartado 1, letra b), y 26 del Reglamento de Planeamiento Urbanístico,
aprobado por Real Decreto 2159/1978, de 23 de junio (BOE de 15 de septiembre); así
como del artículo 5 de la Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y
Valoraciones (BOE de 14 de abril).
Sostiene que los preceptos que invoca no hacen distinción entre sistemas generales
urbanos e interurbanos, de modo que si la Sala de instancia los hubiera aplicado
correctamente habría llegado a la conclusión de que el suelo expropiado para un sistema
general interurbano ferroviario debe valorarse como urbanizable, siguiendo la doctrina
legal del Tribunal Supremo.
Añade que el Plan General de Ordenación Urbana de San Fernando de Henares prevé el
destino de los terrenos expropiados para el sistema general del ferrocarril, por lo que
nos encontramos ante una expropiación urbanística que ejecuta el planeamiento y, por
consiguiente, la valoración del suelo debe efectuarse como si se tratase de urbanizable.
Sostiene también que el artículo 26, apartado 2, del Reglamento de Planeamiento
autoriza a afirmar que los suelos destinados a infraestructuras como la litigiosa deben
tasarse conforme a su valor urbanístico, por lo que la sentencia ha infringido dicho
precepto reglamentario.
En su opinión, la línea de tren de alta velocidad que une Madrid con la fontera francesa
constituye un sistema general interurbano, incluso internacional, como el Aeropuerto de
Barajas, que «crea ciudad», por lo que debe tasarse como urbanizable.
En fin, sostiene que el artículo 5 de la Ley 6/1998, donde se proclama el principio de
equitativo reparto de los beneficios y de las cargas derivados de la ordenación
urbanística, tiene carácter general, por lo que, si el tren de alta velocidad lo construye y
lo paga el Estado con dinero de todos los españoles para prestar un servicio a la
generalidad, beneficiando a las personas, los municipios y las comunidades establecidos
en el territorio que atraviesa, incluso al conjunto de la nación que vertebra, se han de
redistribuir aquellas cargas y beneficios.
Este motivo no puede prosperar.
Antes de comenzar con su análisis debemos precisar que carece de toda relevancia el
hecho de que la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de San Fernando de
Henares, aprobada en el año 2002, haya calificado los terrenos como sistema general de
ferrocarril dentro de la estructura urbana territorial.
En primer lugar, se ha de precisar que no podía ser de otra forma, ya que, prevista tal
infraestructura en la normativa estatal correspondiente y ejecutada o en trance de
ejecución, no le cabía al plan revisado ignorarla, debiendo reflejarla. Existe un principio
general de coordinación que exige acomodar el planeamiento municipal a las
determinaciones de los instrumentos de ordenación de superior alcance territorial, en
cuanto prevean dotaciones e infraestructuras supralocales que hayan de implantarse en
el término municipal o discurrir por él. Dicho principio emana de nuestra Constitución
como pauta de actuación de las administraciones públicas (artículos 103, apartado 1) o
de relación entre ellas (por ejemplo, artículo 149, apartado 1, materias 13ª, 15ª, 16ª) y
se encuentra presente en la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, del Régimen Jurídico de
las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común (BOE de 27 de
noviembre), en particular, en los artículos 3 y 4, principio al que sirven también los
artículos 9, apartado 2, del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1976, 13, apartado
2, y 15, apartado 2, del Reglamento de Planeamiento Urbanístico, así como, en lo que
se refiere a la Comunidad de Madrid, los artículos 5, apartado 3, 33, apartado 1, letra
a), y 36, apartado 1, letra a), de la Ley 9/2001, de 17 de julio, del Suelo (BOE de 12 de
octubre).
En segundo término, debe tenerse presente que la situación física y jurídica que se ha
de contemplar para tasar los bienes expropiados es la existente en el momento en el
que se levantó el acta de ocupación definitiva, al que, en virtud del artículo 52, regla 7ª,
en relación con el 36, apartado 1, ambos de la Ley de Expropiación Forzosa, y del
artículo 24, letra a), de la Ley 6/1998, ha de referirse la valoración, siendo así que, a la
sazón, el suelo que después se expropió al recurrente se encontraba clasificado como no
urbanizable, sin que en la tasación puedan incorporarse las plusvalías derivadas,
precisamente, del proyecto que legitima la actuación. Así se deduce del artículo 36,
apartado 1, ya citado, de la Ley de Expropiación Forzosa, tal y como con reiteración ha
proclamado la jurisprudencia (por todas, sentencias de 30 de septiembre de 1998
(casación 970/94, FJ 4 º) y de 5 de julio de 2006 (casación 1911/03, FJ 3º)).
En nuestra sentencia de 21 de octubre de 2008 (casación 11245/04, FJ 4º) hemos
rechazado un alegato semejante al actual en relación con una finca afectada por el
mismo proyecto expropiatorio y emplazada en el término municipal de Zaragoza, en el
que se hacía alusión a una revisión del Plan General de dicha ciudad aprobada en el año
2001, que no estaba en vigor cuando se inició el expediente de justiprecio.
Así pues, en esta materia la regla general consiste en que el suelo debe valorarse con
arreglo a su clasificación urbanística (artículo 25, apartado 1, de la Ley 6/1998) al
tiempo de principiar el expediente de justiprecio, que, en el actual caso, por tratarse de
una expropiación urgente y en virtud del los preceptos citados en el penúltimo párrafo
del fundamento anterior, es el día en el que la finca se ocupó (18 de marzo de 2000).
Como quiera que el predio del actor era no urbanizable en el Plan General de 1988,
entonces en vigor, debía tasarse, en principio, en atención a esa categorización, tal
como hizo el Jurado y ratificó la Sala de instancia.
Se trata de un principio general tradicional en nuestro derecho urbanístico. Desde la Ley
sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 12 de mayo de 1956(BOE de 14 de
mayo), pasando por el Texto Refundido de 1976, por el adoptado mediante el Real
Decreto legislativo 1/1992, de 26 de junio (BOE de 30 de junio), por la propia Ley
6/1998, por la posterior 8/2007, de 28 de mayo, del Suelo (BOE de 29 de mayo) y, en
fin, por el Texto Refundido surgido de esta última Ley y acordado por el Real Decreto
legislativo 2/2008, de 20 de junio (BOE de 26 de junio), la regla general es la valoración
de los terrenos conforme a su clasificación urbanística (su «situación básica», según la
terminología a partir de la Ley 8/2007).
Por excepción, nuestra jurisprudencia, ha permitido que, en los casos en los que unos
terrenos destinados a sistemas generales se encuentren clasificados como no
urbanizables o carezcan de clasificación específica, se aprecien como urbanizables
siempre y cuando se destinen a «crear ciudad», salvo que, por reunir los requisitos
señalados por el legislador, su clasificación como urbanos resulte obligada (recuérdese
el carácter reglado de la potestad del planificador en este punto). No se trata de que el
sistema general se contemple como tal en el planeamiento general, sino de que, esté
previsto o no, tenga dimensión urbana, coadyuvando a la articulación del núcleo
ciudadano. Si el plan no lo incluye, como era el actual caso, se debe a que,
normalmente, trasciende de la esfera municipal, sin perjuicio de su conexión con los
servicios estrictamente locales, mientras que si forma parte de sus determinaciones
habrá que indagar si cumple aquella función de «crear ciudad» o es obligado reflejo del
establecimiento de dotaciones que superan el nivel local.
Esta doctrina se explica porque, cuando se procede a implantar servicios para la ciudad,
no puede hacerse a costa del sacrificio singularizado de unos propietarios, de modo que,
aunque el suelo afectado se haya considerado por el planificador como rústico, al
encontrarse asignado a la estructura general de ordenación urbanística del municipio, de
su red viaria y dotacional, debe estimarse como una obra de infraestructura básica
adscribible al suelo urbano o al urbanizable (por todas, véanse las sentencias de 29 de
enero de 1994 (apelación 892/91, FJ 2º), 29 de mayo de 1999 (casación 1346/95, FJ
3º), 29 de abril de 2004 (casación 5134/99, FJ 1 º) y 6 de febrero de 2008 (casación
9131/04, FJ 4º)). El «leitmotiv» de esta doctrina se encuentra en el principio de
equidistribución de las cargas y de los beneficios derivados del planeamiento,
consagrado en los artículos 3, apartado 2, letra b), y 87, apartado 1, del Texto
Refundido de 1976, presente también en la normativa posterior, en particular, en lo que
al caso debatido afecta, en el artículo 5 de la Ley 6/1998, y que es trasunto del principio
constitucional de igualdad, tanto en su dimensión formal, ante la norma o su aplicación
(artículo 14), como en la sustancial (artículo 9, apartado 2).
Esta visión presupone, pues, que el sistema general al que van a servir los terrenos que,
clasificados como no urbanizables, se obtienen por expropiación, tenga vocación de
«crear ciudad» (expresión que ha hecho fortuna en la jurisprudencia), discriminando,
por ello, in peius a sus propietarios, quienes, de no valorarlos como urbanizables, se
sacrificarían a cambio de la retribución correspondiente al suelo rústico para que los
demás se beneficien de la expansión ciudadana y del consiguiente incremento de valor
de sus predios.
Por ello, nuestra jurisprudencia, en lo que a las vías de comunicación se refiere, ha
tenido mucho cuidado de comprobar que se encontraban al servicio de la ciudad,
incorporadas al entramado urbano, negando la aplicación sin más de aquella doctrina a
las calzadas interurbanas, pues de otro modo se llegaría al absurdo de considerar
urbanizable todo suelo sobre el que se proyecte establecer una vía de comunicación,
incluidas las autopistas, las carreteras nacionales en toda su extensión y las redes
ferroviarias (véanse la sentencia de 29 de abril de 2004, ya aludida, y la más reciente
de 16 de junio de 2008 (casación 429/05, FJ 1º)). Para que esta clase de
infraestructuras puedan beneficiarse de la aplicación de nuestra jurisprudencia hemos
exigido que estén integradas en la estructura viaria local o como tal clasificadas en el
plan de ordenación del municipio ( sentencias de 14 de febrero de 2003 (casación
8303/98), FJ 3 º, y de 18 de julio de 2008 (casación 5259/07), FJ 2º).
Ni qué decir tiene que, como insiste la sentencia de 17 de noviembre de 2008 (casación
07-5709, FJ 9º), pecha sobre el propietario expropiado la carga de acreditar los
presupuestos fácticos que justifican la aplicación de la anterior doctrina.
Así pues, de la adscripción de un suelo para un sistema general no se deriva
automáticamente, como pretende el recurrente, la obligatoriedad de su valoración como
urbanizable pese a estar clasificado de rústico. Si a lo anterior se añade que nada ha
hecho para probar que la infraestructura que motivó la expropiación se encuentre al
servicio de San Fernando de Henares, el primer motivo de su recurso ha de ser
desestimado. Aún más, como hemos enfatizado en otras ocasiones ( sentencias de 3 de
octubre de 2006 (casación 4599/03, FJ 2º); 19 de junio de 2008 (casación 1447/06, FJ
8 º); y 2 de julio de 2008 (casación 292/05, FJ 2º)), una línea ferroviaria de alta
velocidad, de proyección europea, no puede considerarse integrada en el entramado
urbano, ya que no forma parte de los viales municipales ni contribuye a crear ciudad.
TERCERO.- El segundo motivo lo protagonizan los artículos 25, apartado 1, letra c), y
los dos primeros apartados del artículo 26 del Reglamento de Planeamiento, así, como
de nuevo, el artículo 5 de la Ley 6/1998 .
Argumenta el recurrente que parte de la finca expropiada pertenecía a la Estructura
General para Parque Regional de la Comunidad Autónoma de Madrid, perteneciendo, por
tanto, a un sistema general de espacios libres, por lo que la Sala a quo debió valorar tal
superficie como suelo urbanizable, en virtud de la jurisprudencia y por exigencias del
citado artículo 5 de la Ley 6/1998 .
Idéntica suerte desestimatoria debe correr este segundo motivo, sustentado en
semejantes premisas jurídicas a las del motivo anterior y referido a la superficie
expropiada que se encontraba clasificada como suelo no urbanizable de Parque Regional
de la Comunidad Autónoma de Madrid. De entrada, hemos de subrayar que el artículo
25, apartado 1, letra c), del Reglamento de Planeamiento se refiere a parques urbanos
públicos, que en principio, no tienen que ver con un parque natural. A lo anterior se ha
de añadir que aquella superficie no se expropió con el fin de crear un espacio de esta
índole, sino para la infraestructura ferroviaria de alta velocidad. Para terminar, no está
de mas constatar que por su propia índole tal dotación no tenía por finalidad coadyuvar
a la articulación urbana de San Fernando de Henares, sino precisamente todo lo
contrario: sustraer los terrenos del proceso urbanizador, para, en cumplimiento del
artículo 45, apartado 2, de la Constitución , proteger, conservar, restaurar y mejorar el
patrimonio natural y la biodiversidad (véanse los artículos 1º de la Ley 4/1989, de 27 de
marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres (BOE
de 28 de marzo) y de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de
la Biodiversidad (BOE de 14 de diciembre)).
CUARTO.- En suma, el presente recurso de casación debe ser desestimado,
procediendo, en aplicación del artículo 139, apartado 2, de la Ley reguladora de nuestra
jurisdicción, imponer las costas a la parte recurrente, con el límite de tres mil euros para
los honorarios del Abogado del Estado.

FALLO

No ha lugar al recurso de casación interpuesto por la representación procesal de D.


Joaquín contra la sentencia de fecha 17 de marzo de 2006, dictada por el Tribunal
Superior de Justicia de Madrid en el recurso 757/2002, promovido contra el Acuerdo del
Jurado Provincial de Expropiación Forzosa de Madrid de 20 de febrero de 2002 por el
que se fija el justiprecio de la fincas expropiadas afectadas por el Proyecto “Línea de
Alta Velocidad de Madrid-Zaragoza -Barcelona- Frontera Francesa”., condenando en
costas a dicho recurrente, con la limitación establecida en el fundamento de derecho
cuarto.
Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la Colección Legislativa, lo
pronunciamos, mandamos y firmamos .
Publicación.- Leída y publicada ha sido la anterior sentencia por el Excmo. Sr.
Magistrado Ponente D. Carlos Lesmes Serrano, estando la Sala celebrando audiencia
pública en el mismo día de su fecha, de lo que, como Secretario, certifico.