POSICIONES PARA AMAMANTAR

Este es un tema muy importante, ya que saber colocar al bebé en una buena posición para mamar, evita muchos problemas a la mamá, como por ejemplo taponamiento de conductos, mastitis, grietas, congestión mamaria, etc. Antes de hablar de las posiciones, veamos cómo es que el bebé logra extraer la leche de nuestro pecho. Al mamar, el bebé provoca un vacío que causa un efecto como de sopapa. De esta manera, todo el pezón entra en su boca, y gran parte de la areola ( la parte coloreada alrededor del pezón), permitiéndole exprimir todos los conductos que transportan la leche hasta sus terminaciones, justo en la punta del pezón. Hay infinidad de músculos que se ponen en funcionamiento para permitir al bebé extraer la leche del pecho materno. La lengua tiene un papel muy importante, ya que queda por debajo del pezón, se desliza hacia delante y va comprimiendo todos los conductos, de la misma manera en que uno movería las manos para ordeñar una vaca. El paladar, el mentón, los músculos de toda la cara funcionan coordinadamente aunados en un mismo propósito. Es común ver que los bebés transpiran cuando maman, o ver moverse los músculos de la frente y las sienes. El bebé está bien prendido al pecho si podemos ver sus labios rodeando toda la areola, como si dijera una “U”. El mentón es la parte con la que más fuerza hace el bebé para extraer la leche. Amamantar siempre en la misma postura favorece la aparición de grietas en el pezón, ya que se ejerce presión siempre sobre el mismo lado. Al rotar al bebé y variar la posición, todos los conductos se vacían por igual, y se ejerce presión sobre distintas zonas. Hay varias posiciones para amamantar correctamente. Lo importante es que la mamá esté cómoda, y que tenga en cuenta que no es ella quien debe inclinarse hacia el bebé, sino que debe ayudarse con almohadas, almohadones o banquitos para levantar los pies, para facilitar que sea el bebé quien se acerque al pecho.

A veces una mala posición puede ser la causa de que el bebé aumente poco de peso, ya que traga aire, o simplemente deja de mamar porque está incómodo. Cuando el bebé está resfriado, o tiene otitis, a veces deja de comer porque está acostado sobre el oído que le duele, o tiene su nariz tapada. Cambiar la postura los ayuda para retomar sus comidas sin esta dificultad. POSICIÓN CLÁSICA Esta es la posición más conocida, y la más frecuentemente usada. La mamá sostiene al bebé en posición de acunarlo, con la cabeza del niño en el ángulo del codo. La cabeza del bebé debe estar enfrentada al pecho, y su panza debe tocar la de su mamá. Así se evita que el bebé quede “colgado” , o con la cabeza torcida, ya que de esta manera se prende sólo de la punta del pezón y tironea la piel del mismo provocando dolor. Para estar más cómodas, sugerimos recostar la espalda sobre un almohadón o un buen respaldo, tener los pies apoyados sobre alguna tarima pequeña que permita tener las rodillas flexionadas, y ayudarse colocando almohadones entre el regazo y el bebé, para no tensionar los brazos.

POSICIÓN ACOSTADA Esta posición es muy cómoda para las mamás que han tenido a sus bebés por cesárea, y también para amamantar durante la noche sin necesidad de levantarse de la cama. El bebé también está colocado panza con panza, enfrentado a la mamá, y la cabeza descansa en el ángulo del codo. Para la mamá, será necesaria una almohada extra para apoyar la cabeza, que queda un poco más alta. También puede colocarse un pequeño almohadón debajo del bebé, para acercarlo más a la madre.

POSICIÓN SENTADA El bebé está sentado en el regazo de su mamá, con la cara enfrentada al pecho. La mamá debe sostener la cabeza por detrás, cerca de la nuca. Esta posición es un poco difícil para los bebés recién nacidos, o con poco tono muscular. Los que ya se mantienen un poco erguidos la encuentran más cómoda. Es muy útil para aquellos niños que tienen reflujo gástrico (expulsan parte de la comida) porque evita que la leche ascienda otra vez. También favorece a los bebés que tienen labio leporino. POSICIÓN INVERSA Esta es una posición muy utilizada. Favorece enormemente a aquellos bebés que tienen inconvenientes para prenderse al pecho, a los prematuros, a las mamás que han tenido una cesárea. Es fundamental en casos de mastitis, grietas o taponamiento de conductos, ya que generalmente los conductos taponados son aquellos de la zona cercana a la axila, en la parte externa del pecho. En esta postura, el mentón del bebé apunta justamente a esta zona, favoreciendo el drenaje de la leche. La mamá debe sentarse en la cama, o en un sillón amplio, y ayudarse con varios almohadones para levantar al bebé. El cuerpo del niño queda debajo del brazo de la mamá ( como si lleváramos una sandía o una pelota de rugby), con el vientre apoyado sobre las costillas de ella, y los pies apuntando para la espalda. La mamá sostiene la cabeza con su mano para que quede enfrentada al pecho. Estas son algunas de las más comunes, pero como siempre, cada mamá deberá ir probando hasta encontrar la más adecuada para ella y su bebé.