La retina neural consta de seis tipos neuronales: fotorreceptores, células horizontales, células bipolares, células amadrinas, células interplexiformes

y células ganglionares. Todas estas en contacto con las células de Müller (M), un tipo de células gliales. Sin embargo los fotorreceptores no solo reciben apoyo de las células M, sino también de las células de la capa externa próxima a ellas, las células del epitelio pigmentario retiniano (EPR). La EPR es una monocapa de células cilíndricas. La denominada capa F recibe los fotones directo a sus fotorreceptores. Si bien el espacio subrretianiano, lleno de un matriz interfotorreceptora, impide el roce del fotorreceptor con la célula EPR, tanto el fotorreceptor como la célula del epitelio pigmentario dependen entre sí. La EPR produce varias citocinas de las cuales FGFb (factor básico de crecimiento de fibroblastos) es el más importante pues estimula la supervivencia de los fotorreceptores. Esto mediante un sistema de fagocitosis de los discos de los segmentos externos. La luz directa sobre los fotorreceptores daña el fotorreceptor, de la invaginación se formaran nuevos discos y otras proteínas serán producidas en el segmento interno y migraran por cilios al segmento externo. La luz interactúa con los pigmentos visuales presentes en el segmento externo, los pigmentos son proteínas conjugadas insertas como proteínas de membranas en el fotorreceptor. Existen por lo menos cuatro pigmentos visuales presentes en algún fotorreceptor: rodopsina (para los bastones); pigmentos color verde, rojo, azul (para los conos). El proceso es el siguiente: En oscuridad la membrana esta despolarizada. 1. La luz interactúa con la rodopsina, absorbe la energía lumínica y se descompone, esto lo hace en varias etapas en las que un intermediario metarrodopsina II o rodopsina activada, es significante para el proceso. El producto final entra a un ciclo y se reabsorbe. 2. Metarrodopsina II activará a muchas otras moléculas transducina (Proteina G). 3. La transducina activará a muchas moléculas de Fosfodiesterasa. 4. La Fosfodiesterasa hidrolizará el cGMP, presente en el canal de Na+ de la membrana del fotorreceptor, en 5’-cGMP. 5. Al ser necesario el cGMP como energía para mantener el canal de Na + abierto, se cierra el canal. El constante ingreso de iones Na+ permitía la neutralización de la perdida electronegativa al salir por medio de bombas el mismo Na+ pero del segmento interno del fotorreceptor. 6. Ahora sale Na+ pero no ingresa, por lo que se genera un gradiente electroquimico negativo y se hiperpolarizará la membrana, generando una respuesta, difiriendo de las despolarizaciones comunes de otros receptores que generan una respuesta. No solo la luz puede tener como consecuencia la disminución de la concentración de cGMP, los iones de Ca+ también participan en procesos de adaptación a la luz. La luz viva o fuerte cierra todos los canales dependientes de cGMP, lo que hiperpolarizará los conos al máximo no ingresando Ca+ y los bloqueará temporalmente para responder a otro estimulo lumínico. Ahora de a poco los conos se despolarizan y volverán a ser sensibles al flujo lumínico. Ca + inhibe a la Guanilato Ciclasa normalmente pero ahora sin Ca+ la concentración de cGMP aumentará y con ello se abrirán los canales otra vez y habrá entrada de Na+ y normalidad en el flujo de Na+.

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