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Aprender por competencias

Javier Pariente Alonso

Aprender por competencias I

Por qué el entorno demanda una educación basada en


competencias

Frente a la identificación tradicional de la educación como transmisión de


Punto de
conocimientos, la Sociedad de la Información impone un nuevo modelo: el de gestión
partida:
La necesidad del conocimiento.
de reinventar
la escuela La cantidad de información a nuestro alcance es casi ilimitada, pero tan diversa,
interesada, inconsistente y cambiante que el problema no es ya el de cantidad, sino
la calidad de la misma: la capacidad para entenderla, procesarla, seleccionarla,
organizarla y transformarla en conocimiento; así como la capacidad de aplicarla a las
diferentes situaciones y contextos en virtud de los valores e intenciones de los
propios proyectos personales o sociales (Pérez Gomez, 2009)

Los medios de comunicación, y más recientemente las nuevas tecnologías, están


modificando no sólo la manera de acceder al saber, sino la de construirlo, el modo de
aprender y la necesidad de hacerlo a lo largo de toda la vida, la forma de conocer…
(Pariente, 2006) Esto implica un cambio radical en la formación de nuestros niños y
jóvenes y, por tanto, plantea retos ineludibles a los sistemas educativos, a las
escuelas, al currículo, a los procesos de enseñanza y aprendizaje y, por supuesto, a
los docentes.

Claro que como todo cambio ofrece resistencia, pero la escuela no puede renunciar a
sus funciones, porque esta circunstancia la llevaría a negar su razón de ser. Si la
escuela pretende ser competente en un nuevo marco social, caracterizado por el
cambio vertiginoso y continuo, ha de ser capaz de repensar tanto la cultura como a
sí misma.

Los sistemas educativos afrontan, en las democracias actuales, dos grandes retos
El reto de los que están íntimamente relacionados:
Sistemas
Educativos 1. Consolidar una escuela comprensiva que permita el máximo desarrollo
democráticos de las capacidades de cada persona, respetando la diversidad y
asegurando la equidad de acceso a la educación y compensando las
desigualdades.
2. Favorecer la formación de sujetos autónomos, capaces de tomar
decisiones informadas sobre su propia vida y de participar de manera
relativamente autónoma en la vida profesional y social.

Como consecuencia la UE ha comenzado a vertebrar el currículo en torno al


concepto de desarrollo de COMPETENCIAS personales, lo que implica una
concepción muy diferente de la escuela y por consiguiente modificaciones en el
Aprender por competencias
Javier Pariente Alonso

El concepto de diseño y desarrollo del currículo, en los procesos de enseñanza-aprendizaje, en el rol


competencia: de todos los agentes implicados y en la organización del espacio y del tiempo.
Una concepción
diferente de Se trata, pues, de una apuesta por acercar el aprendizaje escolar a los problemas y
escuela exigencias de la sociedad actual, entendiendo el conocimiento que se trabaja en la
escuela no como un fin en sí mismo sino como un instrumento privilegiado al servicio
de las competencias fundamentales que requiere la ciudadanía en nuestra sociedad
actual; reconociendo que el auténtico valor del conocimiento se halla en su uso y en
la finalidad ética de este uso.

DIFICULTADES A LA HORA DE CONCRETAR LAS COMPETENCIAS CLAVE.

Es evidente la dificultad que comporta desde parámetros holísticos y sistémicos la


selección de unas competencias a costa de otras. Un enfoque funcional de las
competencias integra y relaciona demandas externas, atributos individuales
(incluida la ética y los valores) y el contexto como elementos esenciales del
desempeño competente.

Una competencia analizada desde una perspectiva externa, puede definirse como
(DeSeCo,2002 ) la habilidad que permite superar las demandas sociales o
individuales, desarrollar una actividad o una tarea. Mientras que desde una
dimensión interna cada competencia es construida como una combinación de
habilidades prácticas y cognitivas, conocimientos, motivación, valores, actitudes,
emociones y otros componentes conductuales y sociales que hacen posible la
realización de una determinada acción”. Desde este punto de vista las competencias
se manifestarían en la realización de acciones en un contexto y se desarrollan a
través de la acción y de la interacción. La clave está, como dice Moya, “en lograr
identificar la estructura de tareas más adecuada para lograr que los contenidos se
transformen en competencias, y que lo hagan de forma que los aprendizajes
adquiridos puedan ser evaluados con los criterios de evaluación previamente
definidos”.

Dicho de otro modo y mirando de reojo a la concreción de nuestro trabajo en los


centros educativos, la opción de la LOE por una enseñanza centrada en la
formación de las competencias necesarias para el pleno desarrollo de las personas
en todos los ámbitos de su vida, se concreta sobre un currículo en el que se
desarrollan unos objetivos generales, entendidos como aprendizajes que ha de
poseer un alumno al final de sus diferentes etapas de escolarización, unas áreas
que giran en torno a asignaturas y la propuesta de ocho competencias clave. Si
tratamos de poner en relación la contribución de las distintas áreas o materias, las
competencias y los objetivos de las diferentes etapas nos encontraremos con la
dificultad de integrar las competencias en los contenidos curriculares porque
mientras algunas son fácilmente relacionables con áreas y materias determinadas en
otras no está tan clara su afinidad.

Aunque no podemos perder de vista tampoco las consecuencias que derivan del
hecho de que nos encontramos con una reforma educativa para la que no hemos
estado ni formados ni informados.