Tiempos Medioambiente y Tránsitoy Ajustes. de Crisis .

Alimentación, Energía,

“Consideramos como condiciones previas necesarias para el éxito de la política de seguridad vial, el compromiso y la implicación política al más alto nivel, su consideración como Política de Estado que debe descansar y avanzar con el consenso.”
VII ENCUENTRO IBEROAMERICANO “SITUACIÓN Y POLÍTICAS PÚBLICAS EN MATERIA DE ACCIONES DE SEGURIDAD VIAL”

Ing. Mario Holguín

Fundación Red de la Dignidad República Dominicana (809) 383-0298

Tiempos de Crisis y Ajustes. Alimentación, Energía, Medioambiente y Tránsito.
l tema que prevalecerá en los últimos tiempos será la crisis conjunta de la alimentación, el alza del combustible y la escasez del petróleo en el mundo. Sin embargo, el síndrome de la violencia vial global deberá tratarse como un factor consustancial a este, por sus implicaciones con la circulación en las vías. El cambio climático y el calentamiento global, son asuntos prioritarios que no deben postergarse ante los nuevos retos que se nos presentan, ellos tienen que ver en gran medida también con esto, la circulación en las vías, por la reducción imperativa del 50% de la emisión del CO2 y otros gases para el 2050.

E

manipulación malsana del mercado internacional están repercutiendo de manera negativa en todas las naciones, en lo esencial en las no productoras del oro negro; se prevé alcanzar inestabilidad social e ingobernabilidad, tal como muestran los noticias de las potencias del G-8 con el peligro de extenderse al resto del globo de no tomarse medidas oportunas capaces de revertir la realidad que estamos viviendo y que podría empeorar a corto plazo por las especulaciones evidenciadas en los servicios de suministro.

Las grandes emisiones de El modelo económico que se gases a la atmósfera esta vislumbra, no solo en la República trayendo secuelas Dominicana, estará sustentado funestas al medio por lo visto, en la producción ambiente que pudieran agrícola. Siendo los países más Ing. Mario Holguín convertir el planeta Quito, Ecuador. 4 de Julio 2008 avanzados los principales inevitablemente en desarrolladores de proyectos bioenergéticos, invivible o con escasas posibilidades de lo cual se impone por la necesidad de sustituir retener los embates repetitivos de la la oferta de los combustibles fósiles, naturaleza contra el ser humano y su entorno, provocando consecuentemente una crisis de acuerdo a las revelaciones de los alimentaria sin precedentes, según se estima. incumplimientos del Tratado de Kyoto. Las distorsiones en la producción petrolera y la Para la supervivencia del hombre se prescinde aire limpio, además en la actualidad, del intercambio comercial, la producción de los alimentos, la generación de energía eléctrica, el transporte y el t r á n s i t o

vehicular, como agentes inherentes estos últimos, al proceso de desarrollo y bienestar de los pueblos. Parece imposible desviar la atención ante la cruda realidad, y es que los riesgos se incrementan de manera acelerada porque la voracidad en el enriquecimiento y la avaricia de los que más pueden extralimitan la barrera de la integridad. Agencias cada vez más poderosas y las naciones más pobladas del mundo, como son La China, La India, Los Estados Unidos y otras, rigen la vida y la historia de la humanidad en estos momentos, con sus demandas inconmensurables, mientras que oficinas especiales pudieran marcar las posibles diferencias para establecer las nuevas reglas de mercado, más justas, equitativas y compasivas, se mantienen sin tomar decisiones. La República Dominicana, en sentido general, asume una posición difícil, no escapa del dispendio, de los grandes gastos superfluos, de la falta de planes efectivos que al instante hagan frente a la grave situación que nos plantea el dilema de soluciones múltiples, desde el ámbito exterior y desde aplicación de políticas internas. Así como se tratan hoy día estos temas cruciales, la seguridad en las vías públicas que refleja una forma de inequidad social, debiera ser un tema político, tendente a establecer seriamente una relación del Estado con la Sociedad; estar en la agenda de los gobiernos, por los variados planos que toca, desde la salud hasta la justicia, seguros y derechos de propiedad; desde la distribución de los alimentos y traslado a los sitios laborales, de estudios o de diversión hasta el respeto a la vida, a las normas, al libre tránsito y la

convivencia; desde la seguridad ciudadana hasta la educación cívica y la preservación del ambiente. Desde el mejoramiento y modernización de todos los estamentos de la red viaria hasta las exigencias de inversiones apropiadas en infraestructuras, acompañadas de auditorias viales. Los vehículos se mueven con combustible procedente fundamentalmente del petróleo; el uso del petróleo emite gases que dañan el medio ambiente; los alimentos de la población se distribuyen por caminos y carreteras, en especial construidas para la movilidad vehicular; las vías públicas, que se requieren sean seguras, bajo funcionamiento con recursos tecnológicos, se construyen con materiales derivados del petróleo, que tanto la fabricación y funcionamiento de los equipos y el desarrollo de las tecnologías aplicadas dependen de derivados del crudo. Las nuevas alternativas de combustible ante la alarmante escasez del petróleo se proponen provengan de productos agrícolas, lo cual provoca insuficiencia alimentaria; el alto costo de la energía eléctrica que afecta las economías de los países no desarrollados obliga a la utilización de tecnologías de punta, de última generación, demandando la aplicación de planes y programas de ahorro de energía y combustible. La generación de energía eléctrica depende principalmente en República Dominicana de derivados del petróleo, el cual es subsidiado por el Estado en sus diferentes usos, así como los alimentos básicos de la población. Este subsidio gubernamental esta devastando nuestra economía ante las alzas del precio del barril experimentado cada día, impidiendo la inversión en proyectos de desarrollo y de bien social, lejos de detener la escalada alcista de los artículos en esta sociedad de consumo. Se

establece lamentablemente una cadena infinita de dependencia. En esta Era del Petróleo, sin los vehículos de motor no se hablara de seguridad vial. Los usuarios de las vías, conductores y peatones, ante tantos problemas cotidianos, son afectados en su salud mental, convirtiéndonos en susceptibles potenciales a siniestralidades, hecho que aumenta la probabilidad de muertes y lesionados de tránsito, simultáneamente empobreciendo a las familias de forma directa y usando de imprevisto el presupuesto de los hospitales, en definitiva de la nación, llegando a representar del 1 al 3% anual del Producto Interno Bruto, por lo que debe considerarse a mi entender como meta seria, la reducción del índice de accidentalidad entre los Logros de los Objetivos del Milenio, debido a que los más afectados lo constituyen el sector más vulnerable de la población. Series de preocupaciones se generan en los conductores que acortan su promedio de vida, tales como los exorbitantes costos de adquisición y mantenimiento de los vehículos que representan medios de generación de riqueza al país. Por cierto, no son técnicamente revisados por las autoridades correspondientes, de acuerdo a las exigencias que rigen el tránsito a la sazón, cuantitativamente crecen sin control y en diversidad. Lo anterior, sumado al desorden por irrespeto a las reglas de tráfico y a las leyes, bordea el concepto de crisis de valores humanos, trae consigo accidentes en las vías, alto consumo de e n e r gía eléc t r i ca , e l e v a d o consu

mo de combustibles y emisiones indiscriminadas de contaminantes al medio. El pasado año fueron registradas oficialmente en la República Dominicana sobre dos muertes por día en accidentes de motocicleta, y dos más diarios en otras circunstancias en las vías, de los cuales, alrededor de 400 peatones fueron atropellados. Esto conlleva al Estado y a la sociedad a asumir un costo monetario en vidas, procesos y propiedades, virtualmente perdido, pero necesario. En igual periodo con la guerra de Irak (20032007) las víctimas fatales de tránsito en nuestro país superan el doble de las muertes de soldados norteamericanos; más que triplicándolos en cifras frías en el año 2006 al reportarse alrededor de 500 soldados muertos. La inseguridad vial global anota anualmente un millón trescientos mil víctimas de tráfico, donde el 40% son jóvenes menores de 25 años de edad y la tercera causa de muerte en agentes productivos en el planeta, entre 30 y 44 años. Nosotros no escapamos de esas estadísticas duras y reales, unas 2000 fatalidades cada año aportamos de nuestras calles. Con tan solo el surgimiento de una verdadera voluntad política pudiera frenarse. Y es por eso que para todo lo anteriormente expuesto, su solución debe tratarse de manera integral. Sin la indiferencia a que hemos sido capaces de vivir esa situación todos los sectores de la vida nacional. La Seguridad Vial debe ser un tema de Estado, abordado encadenándolo íntegramente como tema vital con la seguridad alimentaria, la crisis energética, el cambio climático y el desarrollo económico local mediante la legislación de un Plan Nacional Estratégico.

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