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Análisis de la película “El Abogado del Diablo”

Se puede decir que en la vida se presentan dos facetas del dinero y del poder.
Por una parte, está el hecho de que puede brindar estabilidad y seguridad en la
vida de uno. Pero por otra parte, puede ser instrumento de mal, ya sea
causando avaricia, ambición desmedida, o haciendo que el hombre se olvide
de sus principios y prioridades. Se puede decir que este es el tema principal de
esta película; cómo la ambición desmedida va degradando progresivamente al
abogado Kevin Lomax (Keanu Reeves).
A lo largo de toda la película, los valores y las prioridades del protagonista van
cambiando para mal. Este proceso comienza cuando el mismísimo Diablo lo
tienta con poder y explota la vanidad del protagonista (al final de la película Al
Pacino – el diablo – expresa “La vanidad: mi pecado favorito”). El abogado
Lomax empieza a defender y ganar casos en los cuales está consiente de que
el defendido es culpable; como el hombre que es acusado de asesinar a su
familia pero logra salir alegando que en el momento de los asesinatos el estaba
teniendo relaciones con su secretaria (Keanu Reeves descubre que esto es
mentira cuando la secretaria no sabe si el pene del jefe está circuncidado).
Paralelamente, Kevin va dejando de lado a su esposa y ella empieza a tener
problemas con alucinaciones.
Todo esto claramente marca un cambio en las prioridades del protagonista, y
esto se ve claramente cuando Al Pacino le sugiere que deje de lado el caso
para dedicarle más tiempo y ayudar a su esposa, a lo cual Kevin responde que
si el deja el caso y la esposa se mejora (de sus problemas psiquiátricos), el
quedaría enojado con ella por haberlo hecho dejar el caso. Esta escena es
clave en la película, ya que en esta se ve plasmado que el protagonista ha
sufrido un cambio y que está enceguecido por su ambición y su ego de ganar
casos. Su prioridad en la vida parece haber dejado de ser la familia y su
bienestar; su ambición lo lleva a anteponer el trabajo y el dinero antes que su
familia.

Asimismo, de esta película se puede concluir que la ética de una persona
puede variar según las circunstancias. En esta película cada error del
protagonista lo lleva a cometer más errores, y poco a poco y sin darse cuenta
el abogado va perdiendo su ética. Existe un refrán que dice que si se pone un
sapo en agua hirviendo este se quema y sale del agua, pero si se pone uno en
agua fría y se va calentando de a poco, el sapo no se da cuenta y se muere
hervido. Este mismo refrán se puede aplicar también para la película. Si los
cambios que ocurren en Lomax fuesen instantáneos, probablemente serían
rechazados por el protagonista; pero el Diablo lo va cambiando paulatinamente,
de maneras que parecen imperceptibles pero que la suma de ellas degradan al
personaje.

Concluyendo, esta película se puede interpretar como una imagen de la
degradación que tuvo la moral del hombre en el siglo XX. Esta incluye la
pérdida de fe, la ambición desmedida que llevó a innumerables guerras e
injusticias a lo largo del siglo, etc. Como el diablo afirma en la película: “El siglo
XX fue mío”.