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La Iglesia Ante La Historia

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No se permitiría en México ningún tipo de procesión
pública, bajo ninguna condición. Hay que aclarar que en todo
México, todo el año había procesiones públicas porque se
habían generado en el Virreinato. Desde enero hasta diciembre,
no había una semana en que no hubiera procesiones públicas.
Se llevaba en procesión publica a los moribundos hasta con
banda de música y cohetes. Se llevaba en procesión al santo
patrono de los gremios, de los barrios, de las capillas, de las
parroquias, etc.. Todo el año, en todo el país, sobre todo, las
dos grandes procesiones del año en México: La de Semana
Santa con todos los cuadros de la Pasión de Cristo y la gran

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procesión del Santísimo Sacramento de la fiesta del Corpus
Christi.

Las procesiones fueron prohibidas de manera absoluta
por las Leyes de Reforma, lo cual, según mi opinión, era
persecutorio porque la sociedad tiene derecho a manifestar
en público sus creencias religiosas, como también se
manifiestan sus creencias políticas o sus líos sindicales y
laborales.

Se trataba entonces de leyes de tres tipos: unas exigidas
por el tiempo, unas estratégicas y otras persecutorias, pero
evidentemente en el momento del conflicto, hubo una guerra
que duró tres años.

Conflicto armado

Claro que la gente de ese tiempo no iba a quedarse muy
tranquila ni a brazos cruzados viendo que saqueaban sus
Iglesias; no era posible. Entonces, se desató una guerra, la
Guerra de Reforma, del 1959 al 1961 y fue una guerra de
acabar con el oponente, una guerra sangrienta entre los que
sostenían las Leyes de Reforma y los que estaban en contra
de las mismas.

Por otro lado, era una guerra que no se podía ganar en
México. Fue una guerra que se debía ganar con el apoyo de
las potencias extranjeras, porque México no tenía ni de uno
ni de otro bando la capacidad de llevar adelante una guerra
tan costosa.

Juárez y los liberales se apoyaron de Estados Unidos; los
conservadores se apoyaron en Austria y Francia. Como a
Austria y a Francia les convenía apoyar a los conservadores
en México, y a EUA le convenía apoyar a los liberales también
en México, la guerra estalló.

Primero ganaron los conservadores en el 1961 con el
apoyo de Francia, debido a que en Estados Unidos estalló
una guerra y ya no pudieron ayudar a los liberales, la guerra
de secesión en América del Norte, el Norte contra el Sur. El

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Norte no quería esclavos negros y el Sur, en cambio, sí los
quería y el barbudo de Abraham Lincoln en la refriega.

Finalmente ganan los liberales, porque en Estados Unidos
ganaron la Confederación del Norte y, una vez que ganaron,
dijeron: «Ahora sí vamos a ver qué pasa allí con los vecinos
del sur». Juárez le hizo una serie de ofrecimientos increíbles a
cambio de apoyo militar y político. Es por eso que los liberales
vencieron a los conservadores en 1867. Ahí termina el conflicto
de la Reforma a cambio de la soberanía nacional, porque
Juárez le ofrecía a Norteamérica parte de Chihuahua y ofrecía
libre tránsito por el Istmo de Tehuantepec, le ofrecía someter
la política del país a los designios de Norteamérica. Como nos
hemos dado cuenta, le ofreció mucho.

Estados Unidos decidió no firmar el acuerdo Mac-len-
Ocampo porque podría repercutir mal en el concierto de las
naciones, pero sí los ayudaron. Juárez ganó. Fue una guerra
civil entre una facción liberal y una facción conservadora, donde
la Iglesia intervino mayoritariamente del lado conservador.

De 1867 a 1917 viene la etapa de la tolerancia, de la
conciliación, de la tensión ante lo que ocurrió. En 1867 triunfa
Juárez y fusilan a Maximiliano. Se adueña Juárez del país y
muere en 1872, siendo todavía presidente.

Le sucede Lerdo de Tejada, que era más radical que él.
Quiero decir que una vez que Juárez triunfó, quiso suavizar la
situación porque ya había ganado. Después lo que pretendía
hacer era suavizar las cosas para acabar con los conflictos.
Pero cundo llega Lerdo de Tejada, lo que él quiere no era
precisamente suavizar las cosas.

Periodo de resistencia

Juárez en algún momento había permitido que
permaneciera una única orden religiosa, las Hermanas de la
Caridad, que atendían en Guadalajara el Hospicio Cabañas.
Era una fundación española y lo permitió porque fue la única
orden que atendió a los heridos de la guerra, sin importar de
qué partido fueran, liberales o conservadores.

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No obstante, Lerdo de Tejada no estaba de acuerdo de
que sobreviviera esa orden. Fue el inicio de la ruina del Hospicio
Cabañas en Guadalajara y así se va. Además, Lerdo de Tejada
convirtió a las Leyes de Reforma en leyes constitucionales, lo
cual Juárez no hizo y nunca lo quiso hacer, pero Lerdo sí.
Comienza un periodo de mucha resistencia de la comunidad
católica frente a la persecución establecida por las leyes.

Porfiriato

Porfirio Díaz dijo que se necesitaba la conciliación para
que en el país pudiera haber progreso. Había que ver qué
Leyes de Reforma se seguirían aplicando y cuáles no. Porfirio
Díaz, como dictador que fue, comenzó a cerrar los ojos frente
algunas cosas. Ya la Iglesia tenía otra vez bienes, hospitales,
escuelas y eran las más exitosas. Porfirio Díaz permitió que
las Leyes de Reforma no se guardaran. Existían, pero no se
aplicaban, debido a que pensaba que era imposible aplicar
estas leyes, porque sería una guerra todo el tiempo.

Pensó ser tolerante, no las abolía porque les servían. Si
los Obispos se portaban mal, entonces sí se las aplicaba.
Pero no las aplicó, porque eso hubiera ocasionado un conflicto
social. Hay una cosa que no se debe violar porque es
demasiado evidente, el culto público. Ahí no hay concesión,
no debe de haber procesiones públicas en ninguna parte del
país, porque esto haría que se viera en público que no se
estaban respetando las leyes.

Porfirio Díaz jamás transigió en lo que se refiere a las
procesiones públicas, con una excepción inevitable, que fue
un conflicto que Porfirio Díaz y los gobernadores de Jalisco
debieron enfrentar todo el tiempo, la única excepción que no
pudo él impedir, fue las procesiones de las visitas a la Virgen
de San Juan. Fue la única tradición que nunca se interrumpió
desde que se estableció en el siglo XVIII hasta el presente,
por- que la gente no lo permitió.

Muchas de las tradiciones se acabaron. Había también
en Guadalajara procesiones por montón todo el año, pero

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aquellas no se acabaron. Pese a que los mismos Obispos
para quedar bien con Don Porfirio, intentaron acabar también
con esa tradición, pero ni los Obispo pudieron.

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