Nº 41- Marzo.

-Abril - 2011- Año 8

Frente al espejo siempre he creído que soy otro;
también cuando oigo voces que me llaman por
mi nombre.
Antonio Zibara

Director
Milton Fabián Solano Zamudio
Consejo editorial:
Natalia Cruz González
Luis Esteban Patiño
Carlos Gerardo Orjuela
Milton Fabián Solano
Eduardo Luna Hurtado

SUMARIO
ENSAYO
En homenaje de:
Antonio Zibara
Semblanza por:
Milton Fabián Solano
y Carlos Gerardo Orjuela

3

POEMAS
Antonio Zibara

10

Ana María Quintero

12

Carlos Gerardo Orjuela

16

Luis Esteban Patiño Cruz

18

Marisol Posso Aristizábal

21

Natalia Cruz González

23

Eduardo Luna Hurtado

26

1

2

ANTONIO ZIBARA,
Una ciudad de espejos

Por, Milton Fabián Solano
y Carlos Gerardo Orjuela

E

ste, amigos, es un idioma de
silencios, es la delicia de la
imaginación que se pone al sol de
una noche. Este, es el mundo nuevo, el "otro
mundo", como lo canta en la espalda del
libro, "Esa pausa del viento", *1 el poeta,
Julián Malatesta. Precisamente, la "pausa
del viento", nos trae al cantor de inciensos
que forman nubes, que iluminan las
sombras sujetas por el sol. Ese cantor,
nació en la ciudad de sueños danzantes de
siete ríos en el año de 1.944. Antonio Zibara,
está "cercano al surrealismo"*2 dibuja, con
alma de ojos de gato sumergido en tejado
universal, versos que caminan por los
espejos.
"Nada de raro tiene que el aire
Se detenga con nostalgia de alas,
Que el hombre salga a caminar
Por resabio o costumbre
De oxidadas agujas y silencios letales,
Que el cielo se desfonde con un soplo
O alguien se ahogue en charcas
de ceniza"*3
*1

*2

*3

Contra-carátula del libro, "esa pausa del
viento", comentarios del poeta, Julián
Malatesta. Colección, tierra baldía, Cali,
septiembre de 2.008.
Comentario tomado de la contracarátula del libro, el sol y sus mudanzas
(2.004, colección escala de Jacob de la
Universidad del Valle).
Del libro, el sol y sus mudanzas (2.004,
colección escala de Jacob de la
Universidad del Valle).
3

Quizás por ser Caleño, se sume a la brisa
de las cinco de la tarde a jugar con los
rostros, sin detenerse a juzgar ninguno, le
proponga amores a la literatura con líneas
impresas en hojas de árbol eterno, así nacen
sus libros:
Identidad secreta (1.980), Ciudad de los
ausentes (1.986), al sigilo de la máscara
(1.989), el árbol digital (1.993), en el lomo
del viento (1.995), el sol y sus mudanzas
(2.004, colección escala de Jacob de la
Universidad del Valle), esa pausa del
viento (2.008).
Caminos Plenilúnicos referencian su voz al
iniciar su dedicatoria en el libro, Ciudad
de los ausentes:
"Dedico este libro a los ausentes de una
ciudad sin nombre,
A los presentes que nunca están,
permaneciendo siempre,
A los emigrantes que sueñan volver
entre la bruma,
A esos escombros que no frecuenta la luz
Y siguen siendo señal en el camino"
Así mismo, cuando este libro, cierra su
andar luminoso y silente con una "Raíz de
sombra" que dice: "yo te hallé en tus
palacios de aire, dormías resbalada en la
penumbra".*4
Presagia un viento de colores, se asoma a
la ciudad de espejos a dejarnos "el retorno
al inicio" *5 el sonido trascendente de las
caricias y raspaduras del sencillo cotidiano.
"…El mediodía escribe
Junto a una fila de hormigas
Que insinúa una pluma en el tejado
Escucho páginas de lluvia" *6
*4

*5

*6

Tomado del libro, (Dedicatoria y poema
que cierra la publicación, "raíz de
sombra") Ciudad de los ausentes.
Contra-carátula del libro, "esa pausa del
viento", comentarios del poeta, Julián
Malatesta. Colección, tierra baldía, Cali,
septiembre de 2.008.
Poema, mirada del libro, "esa pausa del
viento", Colección, tierra baldía, Cali,
septiembre de 2.008.
4

En su recorrido poético, se asoman
diversas publicaciones en antologías como:
Poesía del Valle del Cauca (1986), Poéticas
del desastre (Ed. 2.000 y 2.003), y Peldaños
de arena (2.005).*7
Imágenes, imágenes diversas, divertidas,
confusas, imágenes que van y vienen, que
bailan, que transgreden, que exorcizan,
hechizan, confunden y aclaran. Eso
encuentra uno al abrir un libro de Zibara,
el poeta que alguna vez le prestamos a
G uatemala, solo para que nos lo
devolviera impregnado de esa esencia
centroamericana, untado hasta la médula
de Miguel Ángel Asturias y que en nuestra
Colombia hizo simbiosis con Porfirio y de
la mano con Rubén Darío, Luis Cardoza
y Aragón, Octavio Paz y la pléyade de
jóvenes
poetas
mexicanos
y
Latinoamericanos, delinearon cuadro a
cuadro el plano poligonal de su obra. De
sus años en el mágico país centroamericano
da fe el hermoso poema "Raíz de Sombra".
Poeta de los objetos, de las cosas, de las
sensaciones: "Frente al espejo siempre he
creído que soy otro; también cuando oigo
voces que me llaman por mi nombre",*8 va
y viene entre puertas, cerraduras, llaves,
espejos, potros, pájaros, sombras, y una
constante y sugestiva presencia femenina.
Desde su primer libro, Identidad Secreta,
se sumerge en la ciudad y en ella busca
incansable lo inencontrable, al hombre
inmerso en la soledad de su compañía, en
el silencio del ruido cotidiano. Así dice.
"La ciudad es muerte, mar que nos asedia,
los hombres son de niebla"*9 y remata: Soy
muchos hombres sin ser ninguno, el mismo
espectro danzante que persigue la

*7

*8

*9

Poesía del Valle del Cauca. Cali,
Editorial Pacífico, 1986. 242 p.
Prólogo y selección de Octavio Gamboa.
En este libro se incluyeron poemas de
ANTONIO ZIBARA. Pag. 179 a 183.
De su poema YO, del libro Identidad
Secreta.
De su poema Cuerpos, del libro
Identidad Secreta.
5

ciudad",*10 para concluir que es el silencio
la respuesta después de la puerta: "Se
escucha la trompeta del silencio"*11
En su devenir poético visita innumerables
espacios donde juega con imágenes que le
agreden y de las cuales se defiende
dejándose arrastrar por ellas. Cada libro
es una nueva lucha, un nuevo camino. En
"El árbol digital" deambula por la ciudad y
sus espacios silenciosos así como sus
personajes
cotidianos:
celadores,
presidiarios, ciegos; busca bajo la tierra
donde asombran las hormigas y termina
por encontrar "que Dios permanece
sepultado en mitad de la avenida.*12
Tal Vez es ese Dios exiliado quien lo
devuelve "En el lomo del viento", a los
brazos del amor, otra búsqueda siempre
inconclusa, siempre dolorosa: "Nuestro
amor es un pacto de sangre tocando una
puerta de latidos"; *13 pero las imágenes
citadinas y aún mágicas aparecen otra vez
para agredirlo, para rescatarlo: lagarto,
ogro, máscara, ciegos, pájaros. La muerte
no es definitivamente su obsesión; solo
hace referencia a ella para no olvidar que
existe, de manera casi irrespetuosa porque
tal vez no cree mucho en ella: "Desea que
alguien toque a su puerta para poder
negarse desde un rincón perseverante,
para ordenar su lecho de polvo y
espuma". *14
Muchos espejos han atravesado las puertas
de la ciudad de Zibara desde su primer
libro hasta su última publicación "Esa
pausa del Viento", una poesía más
elaborada, mas reflexiva. Aunque para

De su poema El Incomunicado, del libro
Identidad Secreta*11
De su poema Rostro de Signos, del libro
Identidad Secreta.
*12
De su poema Enigma del libro, El Árbol
Digital.
*13
De su poema Testimonio, del libro En el
lomo del Viento.
*14
De su poema La Muerte persevera, del
libro En el Lomo del Viento.
*10

6

muchos su poesía es muy compleja o
complicada, el truco para entenderla es
justamente descomplicarse, entrar en esa
ciudad, mirarse en los espejos, imbuirse
libremente, oler, palpar y degustar esas
imágenes hasta lograr entender lo más
valioso que ella contiene: La musicalidad
del silencio.
Entre las huellas de luz de Plenilunio,
aparece, pues este poeta, que define su
estilo como: "Poesía moderna, la relación
del hombre con la vida y la muerte, con el
ser y la naturaleza o poesía surrealista",
para invitarnos a diálogos con: "el tiempo,
el silencio, las personas y las cosas que
hacen semejanza con la naturaleza, la
ciudad, los elementos"… +1
Es así, como Antonio Zibara Rentería, hijo
de: Fanny Vda. De Zibara y Antonio Zibara,
nos lleva a descubrir el "manejo de los
tiempos", tiempos, de un uni-verso distinto,
un universo que se gesta desde "los sonidos
que hacen parte de la música", música que
tiene la clave para abrir el canto de las
aguas, que quieren hablarle a todo aquel
que lea sus letras, letras sumergidas en las
"pausas del viento"+2
A veces
Crujen cerraduras
Y me oprime la dicha
Parece que vivieras
En el misterio de una llave. *15

+1

+2

*15

-

Frases tomadas de la entrevista con el poeta,
Antonio Zibara
Frases tomadas de la entrevista con el poeta,
Antonio Zibara

De su poema Clave, del libro, El sol y
sus mudanzas
Otras referencias a la obra del poeta
Antonio Zibara:
Poéticas del desastre. Julián Malatesta.
1a. Ed. 2000 y 2a. Ed 2003. Texto
disponible en:
http://dintev.univalle.edu.co/cvisaacs/
index.php?option=com_content&task=view&id
=145&Itemid=70
7

POEMAS DE
ANTONIO ZIBARA
LA LADRONA DEL SUEÑO
A Rabindranath Tagore

Ella juega a asomar el rostro…
escucha el silencio en la hierba y percibe
ese olor a cebada en el pecho y los brazos,
se zambulle en el viento con susurro de hojas
y nostalgia de peces,
en el sueño del rio y en la aldea que tiembla
como jardín en otoño.
Alguien al pasar la sueña danzando
en las piedras y escribiendo en la espuma
y el barro.
La historia cuenta que en ciertas noches
un niño nada en su vientre o galopa un potro
a la luz de la luna;
es la bestia y el hombre que tejen sus
máscaras…
Ahora,
se sienta en la sombra
sin derramar el vino
en el mantel a cuadros,
corre el cortinaje del alba que vela viejos
continentes,
ángeles y demonios en solares de gasa.
-

Buscar, Peldaños de arena, Publicación
del taller de poesía de la Universidad
Santiago de Cali, en: http://
peldanosdearena.blogspot.com/
2006_10_06_peldanosdearena_archive.html
Allí: textos, poemas, imágenes, enlaces,
....
Buscar más sobre el homenajeado en:
http://ntcblog.blogspot.com/
Y
http://plenilunio-grupop o i e s i s . b l o g s p o t . c o m /
2011_03_04_archive.html
(Este ensayo fue leído y consentido para
ser publicado por el poeta, Antonio
Zibara).
8

EN LA SELVA
A Manuel Zibara

Si bien es cierto que la ciudad
es gris y despiadada,
que su relojería acecha calles,
borra rostros,
horada geométricas ventanas;
entonces, qué será la selva
donde el contacto
con el aire es prodigio de serpientes
enredadas en el sueño de las ramas,
donde la piel se vuelve áspera
junto a una charca
con espejos sentenciados en el barro,
y cada segundo, se escucha
la tormenta de un ángel
que viaja en el relámpago,
la maldición del viento en el agua
de la ciénaga.
Aquí la tristeza es grande
en esos animales
con furor de cimitarras;
aquel hombre desea ser la música,
la historia del jaguar,
la escritura en la corteza de los árboles.
TIRESIAS
La altiva frente de Minerva
surgió del techo
con radiantes ojos sin ignorar el cambio
en las tinieblas ni confundir la llama.
Dice la prudencia que soy
hijo de la noche,
de aquel instante que el destino enseña
a revelar la Criatura ciega.
Soy Tiresias,
me defiendo con mi espada en el brillo
compasivo de la mueca,
en la verdad de aquella tentación
cuando adivina al venerable cielo,
la impaciente palabra de aquella fijeza
cuando amenaza al hombre,
la vidente sombra del fuego silencioso
en la virtud del bronce,
en el corazón del agua.
9

ADOLESCENCIA
Aquella muchacha todavía
no conoce el paraíso,
sin embargo,
le parece suficiente poseer dos pechos
con los que abre la llave del alba y desafía
el horizonte,
una flor del otro lado de la carretera
o en mitad del precipicio.
La he visto saltar la cuerda
bajo espesor del cielo
antes de espolear la ventana,
caminar sonámbula por el corredor
e incorporarse
en apiñada tapia,
gestar un aro en el filo de los párpados,
bañarse en el oleaje de la sala
y dormir en el sillón
junto a la tristeza del perro.
El tiempo se ha detenido
en una parte de la casa;
quizás, en este patio tapizado por
sedientas bugambilias,
por el húmedo olor de las pilastras
y la corteza de los árboles,
en la cerradura de esa puerta
que no da a ninguna parte,
excepto, al sótano donde duerme
la siesta un Dios y un sonido sordo
de campanas que evocan
la historia de este país y un muladar
que ofende a las estrellas.
CLAVE
En cada puerta
Siento tu llegada
A veces
Crujen cerraduras
Y me oprime la dicha
Parece que vivieras
En el misterio de una llave.

10

Poemas

11

ANA MARÍA QUINTERO ZULUAGA
PLENILUNIO
Empiezo a conocer esta fundación,
como el sol conoce la aurora,
después de la noche planeada con tan
hermosa luna comienzo
a descubrir un mundo
que apoya la forma de vida llamada arte.
Plenilunio, una parte del mundo
una parte de mi mundo.
SIN IMPORTAR
Aquel día, en busca de inspiración,
decidí sentarme sobre el pasillo,
y, al ver la ciudad me acomodé
de tal manera,
que un todo era un nada
y un nada era un todo.
Sin importar aquella música,
ni aquellas voces distractoras,
la inspiración empezó a fluir,
como si aquella brisa cautivadora
hubiera tocado mis alas,
como si aquellos pasillos solos
hubieran sido de calma.
Y me dediqué a escribir
las inspiraciones de mi alma.
AQUEL SEÑOR DE RAZA NEGRA
Aquel señor de raza negra
que ronda los pasillos,
es aquel hombre de mil utensilios,
pues arregla techos, goteras,
y todo lo que se les parezca.
En su labor, baja y sube por aquellas
escaleras que guardan
más de mil historias,
aunque aquellas mil historias
no las haya visto,
sé que quien las vio
muy probablemente
es aquel señor.
12

AL PASAR DEL TIEMPO
Los días pasan, la gente pasa,
la vida pasa,
como sé que todo pasa con rapidez,
hoy decidí sentarme frente
a aquella ciudad,
que pronto pasará a ser sólo un recuerdo
con muchas experiencias,
qué pasará de día a noche,
qué tendrá diferentes estrellas,
qué ocupará un lugar arriba
o un lugar abajo
en cada uno de nuestros corazones,
y que sin duda evadirá tormentas y
aceptará hermosos arreboles,
por eso, me siento y deleito lo que hoy es,
y muy probablemente mañana no será,
por eso disfruto el milagro de vivir mi
vida en aquella ciudad
que se encuentra frente a mi.
MUJER
Pensándote, recordándote,
voy recordando aquel día
que me diste un consejo,
que me brindaste tu apoyo,
que obtuve de ti bendiciones.
Habiendo tantos bellos momentos
y un solo día para reconocerlos
mundialmente,
decidí escribirte y decirte
que entre tantos seres y celebraciones
en el mundo, a ti mujer, en tu día
mil gracias por existir
y ser parte de mi vida.

13

TE HE ROBADO INSPIRACIÓN
Al frente tuyo y tú delante mío,
detrás de ti y y tú atrás mío,
mil ángulos de extraordinaria luz,
aunque hoy más o menos se me ha
perdido tu luz, hoy más lejos estás,
hoy, menos poemas
de inspiración tendrás,
pues hoy he robado lo que ayer
era de muchos,
hoy me he sentado a deleitar tu luz y
aquella noche que te dejé de escribir,
aquella inspiración, ha vuelto en este
escrito, y aunque no te vea, vuelvo a
escribir, a ti, a la que llaman doncella.

MIS DOS MUNDOS
Dos mundos diferentes pero cercanos,
dos casas iguales pero lejanas,
así es la vida social a la que pertenezco,
y en la que muchas veces es difícil
ser libre como el viento,
en la que muchas veces la aurora es
impredecible,
al desarrollar dos papeles
para nada compatibles,
y aunque la respuesta a la pregunta no vea,
pues quien dice que entender dos
mundos diferentes es una obligación que
se deba cumplir,
si es verdad que un mundo representa
lo que no se nota y otro, lo que se nota,
ahora mismo me pregunto, si mañana la
aurora para mis mundos estará
como no debería estar,
que es igual a siempre,
porque un susto me daría,
si la aurora cambiara y todos los días
estuviera como la norma lo indica,
si eso pasara, perdería un mundo
y las personas que intervienen
en mi mundo.

14

EL AVE Y EL TIEMPO
Estoy frente a la ventana,
veo el tiempo pasar,
de repente un ave lo acompaña
en su caminar,
las nubes negras que no indican
más que lluvia,
son el paisaje perfecto
para crear una buena historia,
hablan y pasan demasiado rápido,
y me hago una aclaración, pues, ¿quién
dijo que el tiempo no era veloz?
a través del cristal
se ve muy radiante la sonrisa
del señor tiempo,
al ser acompañado por el ave de sus
sueños; pequeña para escabullirse por
ramas, y silenciosa para no ser escuchada.
Una historia de amor se empieza
a desarrollar
y el tiempo al ave un refugio le da,
pues con tremendo aguacero
algo puede pasar,
ya el ave de sus sueños, vida no tendrá,
el ave aceptó con la condición de que el
tiempo se quedara a su lado
y así estar al lado de su enamorado,
el señor tiempo aceptó,
pero antes de lo que se imaginó
empezó a llover,
el tiempo se fue a atender su labor,
el ave murió y aquí quedó el amor.

15

CARLOS GERARDO ORJUELA
COMPAÑÍA
Me levanto
como cada mañana
como cada siglo;
pongo mis palabras sobre el suelo
y las dirijo hacia el vacío,
abro la llave y suaves palabras
caen sobre mi piel;
me pongo las palabras
y salgo a caminar
o a soñar un reencuentro.
En la noche
mis cansadas palabras
me cuentan historias
antes de dormir.
Me despierto
un siglo después
y solo mis palabras
me reconocen
y me dan los buenos días.

ANDROS
El ojo que castiga
la mano que juzga,
la palabra que atraviesa la piel.
Una mirada que clava su saeta
en el corazón enternecido
del monstruo insatisfecho,
horrorizado por el hombre,
ahuyentado por la maldad
de los buenos.
¿Dónde estoy...?
¿Dónde estás...?
Animal superior
¡no huyas!... estoy desarmado.

16

AGUA SOMOS
Abro mi boca como una cascada
para cantarle al agua
con voz de océano, de frescura.
Que mis palabras salgan líquidas
e incoloras, que no insaboras
porque el agua tiene el sabor
de las entrañas de la tierra.
Que salgan puras mis palabras:
primero, como gotas de delicia
luego como borbotones de placer.
Que mis acuáticas palabras
formen ríos, lagos, océanos
y mojen los corazones
los cerebros, las conciencias
de quienes la desperdician.
Que beban los inconscientes
mis palabras de lluvia
sobre este planeta agua
sobre este cuerpo agua
sobre el agua de mis lágrimas.
Agua somos y cuando muera
el mar se beberá mis cenizas.

17

LUIS ESTEBAN PATIÑO
PREMEDITACIÓN
A mi esposa

Esta noche
tan pletórica de ti
tan sexual de ti
tan toda de ti
he decidido dormir
para la otra punta de la cama.
Esta noche
tendré un ritual
de caricias
con tus pies obreros.
Les cantaré,
conocerán
de mis labios
lo mucho que los amo
por permitirte caminar a mi lado.
Esta noche
reconoceré ante ellos
que hace mucho,
mucho tiempo
los tengo abandonados.
SAN QUININÍ
Río traumático,
largo como un recuerdo triste,
donde baila la pringamoza
al vaivén de tu raudal.
Las piedras
catedrales
amarran tus ímpetus
y con ellas, desbocado
buscas
la salobridad del océano.
A veces
un Martín pescador
emprende el vuelo,
rocía la maleza enzarzada
y una lluvia
de perdigones de plata
baña la tierra
de tu abisal geografía.
18

RUPTURA
Ausencia tras ausencia.
Me senté a esperarte.
El almendro,
morada de un instante
derramó su otoño
y cubierto de él
te recordé a siglos.

CONSTRUCCIÓN
Esta vez
el colibrí,
acusado de chupaflor
no succionó
el néctar de la rosa.
Llevó en su pico
la primera paja
para la casa de sus hijos.

SEIS TRAUMATISMOS DEL
TRANSPORTE AUTOMOTOR
UNO: PASAJERO DE BUS URBANO
Conductor:
¡ Meta el brazo !
¿O quiere que se lo publiquen?
DOS: AVISO IMPORTANTE
Tenedor y cuchillo
Cruzados.
"Restaurante a tres kilómetros".
Hace ochenta kilómetros
que la solitaria
despertó de su siesta.

19

TRES: DIAGNOSTICENTRO
Presentado
Recibido
Revisado
Reprobado.
Reparado
Representado
Aprobado
Desplumado
¡Degenerados!
CUATRO: CARRETERA DE INVIERNO
Cayó la lluvia
¡Cuidado!
Banca
en
mal

estado

CINCO: SEÑALES
Tal vez
sería diferente
si hubiera acatado la señal:
"No adelante en curva".

SEIS: EL BÓLIDO
Es mi bólido
ocho en V
una ternura.
Cada vez que lo llevo de paseo,
bosteza
al pasar por la gasolinera
y hace explosión
el signo pesos
en mis bolsillos.

20

MARISOL POSSO ARISTIZÁBAL
CREACIÓN
Una esquirla de mi alma
se quedó en tus ojos
impactó tu voz, en medio del júbilo
de tu espíritu.
Cuando saliste a la luz
resultó una aventura
un gran retorno al bullicio y al sol
en donde tomaste al mundo
alcanzaste las ondas del mar y la aurora
el reflejo de la luna
y de las estrellas fugaces.
Una gota del esfuerzo mutuo
quedó en tu corazón
se escuchó tu alma
y tus párpados brincaron
tus brazos se estiraron,
se llenaron de tiempo
de apretones y movimiento,
de caricias y besos
hallaste tus amores,
tus pasiones y tus días extraños
que reflejan tu paz.
Una caricia de flores se quedó en tu piel
en el color de tus encías
y en la potencia de tus ojos
que penetran el iris de los mayores
de los tristes y ojerosos
de los que esperan un ángel
en medio de la noche.

21

TE LLEVO
Recojo las estrellas
llevo lento el ritmo
uno tus ojos con la esperanza
para llenar el jardín de mi noche
de calma de sol.
Enluzco mi día con tu risa
busco, con la rapidez del corazón
porto tus caricias en mi rostro
y las ganas en mis pies.
Te pertenezco hasta en el eclipse
y aún ausente
siento lleno mi día de recuerdos
y canciones
que te conectan en mí.
Vuelvo al final del camino
y me lleno de los acolchados besos
y suaves abrazos
que me llevan en sueños
de copos de cielo.

ME LEVANTO
Me levanto
para mirar tu aliento
busco entre las almohadas
tus brazos caídos, tus ojos soñadores.
Te hablo, una y otra vez
del mundo, del triunfo del amor
de todo aquello que quiero ser contigo
y todo aquello que levanta mi alma
Y escucho tus repuestas
tus ganas de correr a la vida
de experimentar, de llover
de cumplir, de subir
de volar y llevar al viento tu espíritu.
Veo tu alma
la fuerza de tu corazón
la pureza de tus ojos
y vuelvo, me levanto renovada
a seguir jugando contigo.

22

NATALIA CRUZ GONZÁLEZ
AUNQUE DUELA EL OLVIDO
Quiero rapar culpas
que acribillan tu razón,
ideales armonías
entre amor y perdón.
Sin explicación de cómo
tu palabra a mi ser conquistó,
y tu proceder en un momento
todo lo esfumó.
Que tus ojos escuchen
una verdad que cobró voz,
las omisiones no nos sumergen,
la debilidad mata con su hoz.
Vete muérgano, insolente,
ya no busco pretendiente,
sólo escudriño en el océano
hasta tropezar con otra mano.
No hay vergüenza, sólo sumisión.
Sé que callar la sensación no logré….
Por eso creé esta composición.
Posdata:
Cuando te duela, me escribes con sangre,
y si lo recuerdas, me llamas con el olvido.

23

AMÁNDOTE CON MIS SENTIDOS
CIEGOS
Ámame despavoridamente
con el solemne argumento
que me extrañas,
que tus pupilas ya son fachadas
de un rostro,
de un ambiguo ser lleno de sentimiento.
Dirige el espíritu voraz
hacia esta cornisa en espera,
sumergida en el tiempo
encadenada a la cautela,
con la ansiedad en mi boca
reflexiva pasión que alborota.
¡No descuides este deseo!
que acribilla a quien lo provoca.
Tanta postración reclama
y exige un mérito en silencio,
tumultos de voces que ruegan
lo que se les está cohibiendo.
Después de la densa neblina,
apareces en la enredadera de luz,
luciérnagas de aurora boreal…
Y como en un crepitante desvelo
alucinan mis sentidos ciegos.

24

Y CABALGAMOS
Tu tersa miel toca la profundidad
de mi ser
en un verso que implora el alma
donde germina cada mañana,
en la frase que a mis sueños alumbra
donde mi fe se desnuda
y se empoza mi lúgubre mover…
¡Ángel de alas tornasoles
con tus invisibles manos
toma mis ojos marrones!
En una traslúcida tienda
quitas la lujuria que acecha.
Nos bebe el aire que se agita
nos abrasan aquellas cadenas,
turbulencia hacen las sombras
que alucinan hasta al alba crepitar
y ronronean en nuestras quimeras.
Tú, lazo dulce que se empapa
yo, lienzo que enrojece
dos seres que cabalgan
y penetran un cielo distante.

25

EDUARDO LUNA
TARJETA POSTAL RUMBO
A LO ETERNO
No saben de la sed.
El deseo de la carne y su sonrisa
los borró la tierra.
¿Habrá paisajes que aún esperan
que vuelvan a mirarlos
con ternura y asombro?
¿seremos tan solo los vivos
un recuerdo que sueñan los muertos?
Lástima que no se les vuelvan
a celebrar los cumpleaños,
ni llevarles un juguete
que les recuerde su infancia.
¿Por qué se nos vuelven
tan lejanos los muertos queridos?
Se vuelven como niños:
no saben contar las horas
en los relojes.
Se vuelven cariñosamente incumplidos:
ya no vuelven a asistir
a nuestras fiestas.
Me gustaría enviarles una tarjeta
a ese domicilio, hecho
de su lejanía y nuestras dudas.
Ya que no pueden volver,
ni compartir con nosotros un café.
Ojalá que a falta de su risa,
pudieran enviarnos su ternura.

26

UNA ACUARELA PARA EL ANGEL
Este ángel extraviado
necesita un hogar.
Perdió su cielo y camina solo.
Busca un amigo,
así sea un árbol que le de sombra,
un arco iris que le sirva de techo
a su esperanza.
Necesita una novia, como esta niña,
que con el brillo de sus ojos
derrita el hielo,
que con el verano de un beso
se pose sobre su silencio,
sobre sus labios de polo sur.
Necesita pan, hermanos, lumbre,
una brújula, una utopía con orquídeas,
una tarde que le enseñe refranes,
una escafandra, una buena historia,
un oasis para su sed,
alguien a quien ayudar
una colina para el esfuerzo,
un destello de valor,
un viento, libre, y una canción,
una canción de espigas que lo haga fuerte
sin robarle la ternura de sus manos,
un poco de oro puro sin avaricia:
amarillo de tigre y girasol.
Necesita más que nada una acuarela,
una acuarela que le recuerde quién es,
que le devuelva su esencia,
donde pueda pintar su cielo,
un cielo donde pueda cantar
y valgan sus harapos y sus alas,
un cielo de puertas abiertas
a donde pueda volar.

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DESPERTAR
Es un milagro de luz
despertar a tu lado,
sentir el cielo
a cinco centímetros de mi cuerpo,
poder palpar tu piel de niña,
que se rinde entre mis manos.
Como una azucena dormida.
Cómo me gusta mirarte:
tu cuerpo dormido en las horas,
que pasa por mi silencio
como una góndola.
Cómo me gusta mirarte
mientras duermes,
sentirte palpitar y mover,
como si cruzara lenta
una estación de verano
por tu vientre y tu cuerpo
de mujer.
De pronto abres los ojos
y le regalas luz a nuestro día
y somos enredadera y ventana
y se inicia la mañana
en tus ojos de alborada sonreída.

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