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“MUJERES, BENEFICENCIA Y ESTADO

RELACION E INTERACCION”
CORDOBA 1915 – 1939

Metodología de la Investigación Científica


ALOCHIS, Carolina
GAVA, Ailiñ
Licenciatura en Historia
Prof. MOREYRA, Beatriz

1
Mujeres, Beneficencia y Estado
Relación e Interacción
El accionar social de las Damas de la Beneficencia y el municipio en torno al
área sanitaria y hospitalaria de la ciudad de Córdoba entre 1915 y 1030.

En el marco de nuestra investigación, planteamos como problema analizar la


interacción entre las políticas municipales y las prácticas de acción social de las
Damas de la Beneficencia en torno a la caridad, beneficencia y asistencialismo
del área sanitaria y hospitalaria de la ciudad de Córdoba entre 1915 y 1930.
Buscamos analizar cuáles son las características de dicha interacción en los
niveles político y social. Como así también examinar el rol de los grupos civiles
organizados en el accionar público, como es el caso de las damas de la
beneficencia, entendiendo a estas como, no la institución, sino como damas
que ejercen o realizan el acto de la beneficencia, y la cobertura de estas a las
necesidades sociales, reflejado en casos de epidemias, pobreza extrema,
ampliación de recintos hospitalarios, creación de asilos y entidades sanitarias.
Visualizar a través de las fuentes la existencia de un estado “socorrista” o
“activo indirectamente” ante las necesidades individuales y grupales de la
población cordobesa en las primeras décadas del siglo XX.
Para resolver dicho problema de investigación cabe aclarar que nos
centraremos en un análisis de tupo cualitativo, dado que analizarlo desde esta
perspectiva nos permitirá llegar a hacer un tipo de historia social sumamente
enriquecedor. Se puede completar el análisis con datos de tipo cuantitativo,
dado que en la relación entre las damas de la beneficia y Estado municipal de
Córdoba, se ven claramente los pedidos de subsidios – donaciones que se
realizan y en las fuentes consultadas se especifican claramente. Así mismo
trabajamos con fuentes de tipo oral, en donde por medio de entrevistas a
actores directos logramos enriquecer la mirada sobre la temática abordada.
El período a trabajar, 1915 – 1930, tendrá su punto de partida en el proceso de
consolidación del Estado liberal en la Argentina ya que este no interviene
directamente en las problemáticas de la cuestión social, en donde enmarcamos
nuestra investigación.

2
Concretamente por convicción o por necesidad, o por ambas cuestiones a la
vez, el Estado se vio obligado a tratar de delimitar e involucrarse
paulatinamente en las funciones que llevaban adelante diferentes instituciones
de la sociedad civil, específicamente sociedades mutuales, organizaciones
caritativas y filantrópicas (tales como las Damas de Beneficencias y las
Conferencias de San Vicente de Paúl), entidades profesionales, asociaciones
étnicas y entidades religiosas.1

1
SURIANO Juan, “Los historiadores y el proceso de construcción del estado social”, en BERTRANOU,
Julián, PALACIOS, Juan Manuel, SERRANO, Gerardo M, comp., “El país del no me acuerdo”,
Prometeo libros, Pág. 41.

3
EL ESTADO
Las características del crecimiento demográfico de las primeras décadas del
siglo XX tenían su referente en las condiciones de vida paupérrimas de la
mayoría de la población urbana de la ciudad junto a la mínima infraestructura
sanitaria (entendiendo esto no solo por la estructura edilicia sino por los
recursos económicos y científicos con los que contaban los sectores médicos y
hospitalarios). El crecimiento urbano sin un sustento económico generador de
puestos de trabajos no fue acompañado por un desarrollo urbano que contenga
a la población cordobesa y por ende la deficiencia en el desarrollo de la
infraestructura habitacional, sanitaria y económica potenció los problemas
estructurales y de higiene. La acción de un capitalismo periférico y en grave
estado de subdesarrollo conlleva a la conformación de extensos sectores
sociales marginales, marginalidad que se refleja en lo económico, lo político, lo
cultural y lo espacial. Es así que se forman barrios caracterizados por
condiciones deficientes tanto de habitación como de higiene.2 A todas estas
deficiencias, se les agregaba la falta de un servicio básico como lo es el agua
potable, la existencia de pozos de agua contaminados, la falta de enseñanza
en la manipulación de los alimentos de manera higiénica; lo ante dicho hacía
que estos sectores sean los más vulnerables a los focos de atracción para las
enfermedades infectocontagiosas y endémicas.
Ahora bien, nos preguntamos cuál es el papel del Estado municipal y de los
sectores organizados de la sociedad civil, tales como las distintas sociedades
de beneficencia, frente a estas condiciones dadas de la ciudad de Córdoba en
las primeras décadas del siglo XX y nos enfocamos primero en analizar las
características del Estado que regía a la sociedad cordobesa, en segundo
lugar, las características del accionar de las distintas organizaciones benéficas
en torno al área sanitaria y hospitalaria, y por ultimo, expondremos cuáles
fueron las interacciones de los antedichos sectores con respecto a la
problemática sanitaria cordobesa.
El Estado de comienzo de siglo era un Estado liberal-clásico no solo en su
formación jurídico - institucional sino también en la convicción de quienes

2
CARBONETTI, Adrián, “Enfermedad y sociedad. La tuberculosis en la ciudad de Córdoba. 1906 –
1947”, Editorial de la municipalidad de Córdoba, En “DYNAMIS, Acta hispánica ad Medicinae
Scientiarumque Historiam Ilustrandam, Vol. 25, Editorial Universidad de Granada, España, 2005, Pág. 22

4
estaban en los sectores dominantes de la sociedad; por lo tanto los reclamos
de intervención ante los problemas sanitarios no eran escuchados por parte del
aparato gubernamental, ya que dicho organismo prescindía de las
preocupaciones y decisiones a nivel económico y social.
En materia de salud pública, desde el Estado nacional, se impulsó la
conformación de un sistema sanitario que puso énfasis en la ciudad de Buenos
Aires, y que dejó en manos de los gobiernos provinciales, con escasos
recursos, la constitución de un sistema que cuidara la salud de la población en
el interior del país. En este contexto se fue configurando el sistema asistencial
en la Provincia de Córdoba, con un Estado provincial poco activo en la
conformación de instituciones de asistencia de la salud y donde las escasas
instituciones que se creaban se constituían a resultas de negociaciones
políticas, donde los sectores católicos tuvieron una intervención trascendental,
tanto desde el gobierno como desde las asociaciones de beneficencia.
A ello se agregaba la constitución de la Facultad de Ciencias Médicas en la
Universidad Nacional de Córdoba que proveyó de recursos humanos y
materiales al proceso de conformación del sistema sanitario, y que a su vez
generó una elite médica que se fue insertando en el Estado provincial y
municipal desde donde impuso políticas para impulsar la medicalización del
sector salud. El municipio de la ciudad de Córdoba generó sus propias
instituciones como la Asistencia Pública y el Hospital Rawson (ex Casa de
Aislamiento).
De esta forma el Estado provincial, si bien tuvo cierta relevancia a través del
Consejo de Higiene, no asumió iniciativas propias tendientes a impulsar la
conformación de una estructura asistencial destinada a la atención de la salud.3
El Estado tardaría, y se mostraría remiso, a involucrarse en otros aspectos
sustanciales de la cuestión social debido, en buena medida, a la fuerte
impronta liberal que guiaba sus ideas y las acciones de los grupos dominantes.
El plano social parece haber sido la zona más liberal, sin que esto signifique
ausencia del estado en las relaciones sociales. En el transcurso de las últimas
décadas del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, los gobiernos
intervinieron escasamente en el plano social y solo lo hicieron cuando su

3
CARBONETTI, Adrián, “La conformación del sistema sanitario de la Argentina. El caso de la Provincia
de Córdoba, 1880-1926”, Córdoba, 2004, Pág. 92

5
presencia fue indispensable, como en el caso de la problemática médico-
sanitaria.4
Además, teniendo en cuenta cuáles son las características del accionar
caritativo, que difieren de las políticas sociales por parte del Estado, podemos
darnos cuenta de que el panorama social de inicios de siglo XX no incluía estas
condiciones gubernamentales de acción social aun así cuando las cúpulas
estatales habían cambiado en su ideología política con el ingreso, gracias a la
Ley Saenz Peña, de los radicales al poder.
A pesar de estos cambios a nivel político las ideas acerca de cuál debería ser
el rol del Estado en el sistema sanitario no sufrieron demasiadas
transformaciones. El Estado provincial cordobés, continuó delegando en las
sociedades de beneficencia el cuidado de la salud de la población cordobesa.
Sólo el problema de la mortalidad infantil y en la niñez llevó a incorporar en la
capital (en 1914) y en el interior (en 1918), establecimientos destinados a
madres y niños de corta edad.5
Teniendo en cuenta la precisa caracterización de J. Luis Moreno entendemos
que cuando un pobre recibe limosna de otro individuo, estamos frente a un acto
de caridad (…) cuando un grupo de individuos recibe ayuda sistemática de una
institución creada a tales fines, nos encontramos frente a una organización de
beneficencia (…) cuando las organizaciones de beneficencia se incorporan
plenamente al aparato burocrático del Estado, la ayuda a los pobres se
transforma en política social.6
El proceso de construcción del sistema sanitario de la Provincia de Córdoba,
duró aproximadamente cincuenta años. Se ha procurado entender el rol que
desempeñó el Estado provincial, municipal y las asociaciones de beneficencia
en dicha construcción.
Al igual que en otras partes del país, pero posiblemente con mayor fuerza en la
Provincia de Córdoba, su sistema de salud no fue incumbencia del Estado
provincial que, a lo largo del período que hemos tomado para realizar el
estudio, se conformó con asumir el rol en algunos momentos de simple
observador y en otros, de generador de normas que en muchos casos no eran
acatadas. Es posible que la filosofía política del Estado cordobés, fuertemente
4
SURIANO, Juan, “La cuestión social…”, Op cit, Pág. 127
5
CARBONETTI, Adrián, “La conformación del sistema sanitario de la Argentina”, Op Cit Pág. 112
6
MORENO, José Luis, “La política social antes de la política social…”, Op cit Pág. 6.

6
liberal en lo económico y conservadora en lo político, haya generado este tipo
de comportamiento, lo que produjo un Estado provincial prescindente y distante
de los problemas sociales, contrastando con el accionar del nivel nacional o el
de la ciudad de Buenos Aires.
De esta manera, por lo menos hasta mediados de la década de 1920, fueron
otros los actores institucionales que intervinieron de forma activa en la
construcción del sistema sanitario cordobés. En primer lugar estaban las
sociedades de beneficencia, instituciones con una fuerte impronta católica, que
se constituyeron en factores fundamentales en la constitución del sistema
sanitario, aunque financiadas por el mismo Estado provincial. En segundo lugar
estaban los municipios, pero especialmente el municipio de la capital
cordobesa, que actuó generando instituciones de salud en la ciudad más
poblada de la Provincia.7

LA BENEFICENCIA
7
CARBONETTI, Adrián, “La conformación del sistema sanitario de la Argentina”, Op. Cit., pág 115

7
En las primeras décadas del siglo XX, surgió con fuerza la denominada
“cuestión social”, entendida como la situación de precariedad e inseguridad en
la vida de determinados grupos humanos como consecuencia de su pobreza y
de la carencia de vínculos de protección que aseguren su existencia. En este
sentido, la cuestión social constituye un desafío a la capacidad de integración
de una sociedad, de sus posibilidades de existir como conjunto de relaciones
de interdependencia.8
En torno a lo social ocurrieron debates que dieron forma a la relación entre
Estado, grupos gobernantes, intelectuales, profesionales e instituciones como
la iglesia. Así mismo, para el liberalismo, la cuestión social debía resolverse
mediante una política sin Estado, que se limitara a reglamentar y a controlar.
Es así como comienzan a aflorar las ideas de filantropía, cuyo objeto, entre
otros, es moralizar a los pobres.
Suriano plantea que en torno a lo social, existían dos tipos de intervenciones,
por un lado la llevada adelante por los poderes públicos, a través del
departamento de higiene, donde el objetivo era tratar de vigilar y reglamentar
los modos de vida de los sectores populares para prevenir enfermedades. Y
por otro lado, la intervención sobre los pobres por parte de las sociedades de
beneficencia, que actuaban de manera combinada con los poderes públicos. 9
La acción sobre la descohesión social de los sectores populares constituyó una
práctica de los grupos dirigentes desde la época colonial. La intervención se
realizaba por medio de la caridad, un modelo basado en la concepción cristiana
de ayuda al prójimo. Es a partir del período de entre siglos que comenzó a
gestarse la distinción entre una problemática del socorro y una problemática del
trabajo, producto de una cuestión social moderna.10
Toda esta cuestión social se desarrolló en el marco de un Estado liberal, donde
existía una política social sin Estado, que tenía como principales protagonistas
a las asociaciones de ámbito civil, organizadas en el modelo benéfico-
asistencial. Estas conformaban una red de asilos, hospitales y orfanatos,

8
CASTEL, Robert, “La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del asalariado”, Editorial Paidós,
1997. PÁG 247
9
SURIANO; Juan, “La cuestión social…”, Op. Cit. Pág. 10
10
CASTEL Robert, “La Metamorfosis de la Cuestión Social”, Op. Cit. p. 213

8
subsidiados por el Estado y que atendían a los sectores más vulnerables de la
sociedad.11
El proceso modernizador generado por la diversificación económica y social,
producto de la entrada del país en el modelo agroexportador generó la
conformación de un nuevo mapa social.
Es dentro de este contexto que se denota la participación de nuevos actores
sociales, entre los cuales encontramos, por un lado las masas afectadas por el
crecimiento desproporcionado de las ciudades, y, por otro lado, a las entidades
no gubernamentales de accionar social y moral como generadoras de una
nueva red de relaciones sociales; en este trabajo analizaremos dos de ellas, las
Sociedad de Beneficencia y una de las Conferencias Vicentinas de San Vicente
de Paúl, la de San Francisco Solano.
Estos actores emergen a partir del rápido avance del sistema capitalista
mundial que imposibilita la coincidencia del crecimiento paralelo entre
población y tejido urbano; esta circunstancia lleva a una situación social caótica
donde los problemas sanitarios y sociales no son cubiertos por el Estado y por
ende salen a escena estos nuevos actores sociales organizados en grupos
benéficos con ideologías moralizadoras desde la filantropía y el cristianismo.12
En este contexto podemos ver el claro accionar de las sociedades de
beneficencia cubriendo las demandas de una sociedad en plena
transformación. Lo que en este periodo puede denotarse es la capacidad de
cobertura de resolución de los problemas inherentes a las condiciones sociales
dadas, pero sin un plan de soluciones definitivas y a largo plazo.
Todo lo existente en cuanto al trabajo caritativo y benéfico durante estas tres
primeras décadas del siglo XX es mérito y obra de estas “Mujeres de la
beneficencia”. 13

11
SURIANO, Juan, “La cuestión social…”, Op. Cit.Pág. 11
12
CIAFARDO, Eduardo O. “Las Damas de Beneficencia y la participación social de la mujer en la
ciudad de Buenos Aires, 1880-1920”. En Anuario IEHS nº 5, Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires, Tandil, 1990 Pág. 165
13
ROMERO CABRERA, Liliana Betty, “El Buen Pastor y el control social al filo de los siglos XIX y
XX”. En “Córdoba entre campanas y chimeneas”, VI Jornadas de Historia de Córdoba, Junta provincial
de Historia de Córdoba, Córdoba, 5 al 7 de Octubre de 2006, pp. 447.

9
La modernización que experimentó Argentina en aquellos años generó una
diversificación económica y social que encontró en la nueva presencia de las
mujeres en el espacio público uno de los rasgos más significativos. 14
De la mano de la modernización, las mujeres supieron encontrar, desde su
ciudadanía no política, canales de participación alternativos que le ayudaron a
entrar en la esfera pública, entendida como un espacio de participación social
y a la vez de acción en por del bien común, fuera de los límites del hogar.15
Estos espacios se encontraban en el seno de instituciones tales como las
asociaciones de ciudadanos, prensa escrita, asociaciones de beneficencia, etc.
que proliferaron en la sociedad civil, llamadas “nuevas formas de
sociabilidad”. Para analizar estos “nuevos espacios de sociabilidad”
analizaremos la creación de las Damas de Beneficencia y de la sociedad de
San Vicente de Paúl.

Creación de las Sociedades de Beneficencia


Retrotrayéndonos en el tiempo podemos ver que, la Sociedad de Beneficencia
se creo por iniciativa de Bernardino Rivadavia, conformada íntegramente por
mujeres de espíritu solidario y acción filantrópica.16 Rivadavia, fue quien no
olvido que la asistencia social era parte primordial de la acción de Estado.
El 2 de agosto de 1823 se dictaba el decreto de su creación. Dos fueron los
fines primordiales que el decreto asigno a la sociedad: la dirección y
administración de escuelas de niñas y la dirección e inspección de la Casa de
Expósitos, el Hospital de Mujeres y de otros establecimientos públicos que se
creara para asistir a mujeres y niños.
En cuanto a Córdoba, fue el Dr. Fenon Subiría, ministro de la administración de
Roque Ferreira, quien tuvo el honor de reproducirla en Córdoba. El 15 de
agosto de 1855, quedó formalmente constituida la sociedad de beneficencia,
mediante un articuló, redactado con 9 puntos: Art. 1° -”crease en esta capital
una sociedad de señoras bajo la denominación de Sociedad de Beneficencia.
14
TRUEBA; Yolanda De Paz. Beneficencia, control social y disputas de las mujeres en el espacio sur
bonaerense a fines de siglo XIX y principios del siglo XX. En TEMAS de Historia Argentina y
americana. Universidad Católica Argentina Julio-Diciembre de 2006. Introducción, Pág. 163
15
BASALO, Alejandra. “Entre el conflicto y la negociación. Los feminismos argentinos en los inicios del
consejo Nacional de mujeres, 1900-1910”, EN Historia de las Mujeres en la Argentina, tomo II. Buenos
Aires, Taurus, 2000. citado en Yolanda De Paz Trueba, Op cit. Pág. 143
16
CRESPI, Liliana, “Instituciones de la sociedad de beneficencia y asistencia social 1823 – 1952. Tomo
I”, Archivo General de la Nación, Argentina, 1999.Pág. 7.

10
2°-sus objetos peculiares son: inspeccionar las escuelas de niñas establecidas
y que se establecieren en la capital; promover su aumento en la ciudad y la
campaña, como también la formación de un colegio de pupilas y medio pupilas;
asistir y correr con el hospital de mujeres existentes y con la casa de expósitos,
de mendigos y de corrección de mujeres tan luego como se establezcan, a
cuyo fin se interpondrá su cooperación.
Art.3°- además de los establecimientos mencionados, es de resorte de dicha
sociedad la formación, creación y fomento de toda institución piadosa que sea
posible implantar en la provincia, demandando al efecto la indispensable ayuda
de parte del gobierno como el pueblo.
Art. 8°- Nombrase como socias fundadoras a las señoras: DA: Doña Josefa
Martínez de Cáceres, Presidenta; Da Teodora Peiteado, Vicepresidenta; Da
Eulogia Montaño, secretaria; Da Ignacia Funes, Da Paulina González de
Roque, Da Trinidad Bravo, D, Mercedes Roldan, Da Rita Viana del Campillo,
Da Saturnina Rodríguez de Zavalia, Da Eugenia Funes de Peña, Da Eustaquia
del Signo, Da, Teresa Bulnes de Aldao, Da Amparo Maldonado de Posse, Da
Felipa Gómez del Campillo, Da Mercedes Fragueiro, Da Fidelia Posse, Da
Francisco Moldes, Da Pastora Rodríguez de Achával, Da Sofía González de
Rueda, da Eugenia Piedra, Da, Rosalía Bravo.17
Estos son 4 de los 9 artículos que plasman la creación de la sociedad de
beneficencia en Córdoba, y que muestran, el objetivo por el cuál se crea una
institución de esta característica y cuáles serán sus miembros fundadores,
señoras de apellido prestigioso y que se encontraran de manera repetida a lo
largo de la historia de la beneficencia de Córdoba. Esto lo podemos comprobar
cuando analizamos a las dos instituciones escogidas, tanto en las Damas de
Beneficencia como en la Conferencia de Nuestra señora de Copacabana, ahí
se repiten apellidos tales como: Cáceres Allende, Echenique Zenon Zurbia,
Ferreyra, entre otros.
El Estado al darle responsabilidad a estas damas, lo que se proponía era
“paliar las carencias sociales existentes”, previniéndolas o restañándolas, sobre
todo a niños, ancianos, en espacial niños abandonados y jóvenes o madres, de
recursos paupérrimos. 18
17
RIO, Manuel E. CORDOBA. Su Fisonomía y su Misión. Universidad Nacional de Córdoba. Dirección
General de Publicaciones. Córdoba (Argentina) 1967. Pág. 164-165
18
Crespi Liliana, “Instituciones de la sociedad de beneficencia…”, Op Cit Pág. 7

11
Si bien estas sociedades se crearon en 1823, caso de Buenos Aires y en la
década del 50, en córdoba, se denota un mayor desarrollo del sistema de
beneficencia a partir de 1880. Debido a un contexto de crecimiento económico
y diversificación social, las diferentes instancias del poder debieron atender a
las demandas crecientes que llegaban desde diversos sectores de la sociedad.
En ellas las mujeres cumplían un rol central, y aunque formaban un sector
minoritario de la sociedad, lograban por medio de practicas asociativas
trascender la estrechez del espacio domestico. Estas mujeres pertenecían a
clases dominantes, portadoras de un capital socio cultural propio de estos
sectores y formaban parte de redes de sociabilidad imprescindibles en el
desarrollo de sus actividades.19
Estas damas se proponían una doble misión: lograr que damas de su mismo
status social se convirtieran en damas de caridad y, por el otro lado, llegar al
hogar de las más pobres e intentar establecer en ellas nuevas pautas de
conducta, moralización y disciplinamiento.
Estas sociedades llevaban adelante tareas de moralización y disciplinamiento,
orientando sus esfuerzos en varios sentidos. Llevando por un lado tareas de
moralización y por otro, capacitaban laboralmente a sus aliados, funcionando
en algunos casos como agencias de colocación laboral.
Estas Damas pudieron mediar entre el poder político y la comunidad civil.
Entonces miles de mujeres se insertaron en las tareas caritativas, a las que
dedicaban su tiempo y su trabajo.
La labor de la beneficencia, efectivizada por las diversas Sociedades de
Beneficencia repercutió y se extendió no solo a la ciudad sino a la campaña
cordobesa.
La caridad se efectivizó tanto por el lado de la Sociedad de Beneficencia como
tal como por “La Sociedad San Vicente de Paúl, fundada en París Francia, en
1833, por un grupo de Jóvenes seglares católicos, que se unieron para crear la
primera conferencia. Esta sociedad fue fundada por Federico Ozanam,
abogado y profesor universitario francés, en 1833. Se inspiró en el modo de
evangelizar y ayudar a los pobres que tenía San Vicente de Paúl.20

19
TRUEBA; Yolanda De Paz. “Beneficencia, control social y disputas…”, Op. Cit. Pág. 163
20
Folleto San Vicente de Paúl.

12
Ozanam, organizó la Sociedad en grupos que los llamó “Conferencias”, a los
que puso bajo el patrocinio y protección de Dan Vicente.
En Argentina, la primera Conferencia se fundó en Córdoba en 1864. La
sociedad tiene por objeto el ejercicio de la caridad en todas sus formas para el
auxilio de los necesitados, cualquiera sea su nacionalidad y su creencia
ninguna obra será considerada extraña a la Sociedad desde el momento en
que se exprese por contactos frecuentes de persona a persona con los que
sufren moral o materialmente. La sociedad actúa como una sociedad Civil sin
fines de lucro.21
Estas mujeres conformaban la esfera pública y funcionaban con los caracteres
de la misma. Los sectores aludidos de la población civil constituían un factor
social emergente, heterogéneo que se consolidaba con acelerado proceso de
modernización.
En efecto, es la caridad cristiana la que marca el ritmo de la ayuda social y no
se implementa una verdadera política social financiera de largo alcance capaz
de aportar soluciones a la cuestión social: alimentación, vivienda y salud. Por
ello es digno de destacar el papel que cumplieron estas mujeres de Córdoba,
cuya tarea ímproba solo pudo poner parches, pero no traer soluciones
duraderas a la cuestión social. Eso sin desconocer que fueron las artífices de
cuanto se hizo en esos años por los más necesitados.

La beneficencia puesta en práctica


A partir de este apartado comenzaremos a analizar la acción de la beneficencia
llevada adelante por las dos instituciones elegidas para desarrollar la
investigación, las “Damas de Beneficencia”, como por la “conferencia Vicentina
de San Francisco Solano”
En cuanto al accionar en instituciones específicas, por parte de las “Damas de
Beneficencia”, comenzaremos analizando el accionar de estas, con respecto a
los niños, para luego continuar con el análisis de su acción en el área
hospitalaria y sanitaria de la Ciudad de Córdoba.

Casa de Expósitos y abandonados, la beneficencia y la niñez.


21
ESTATUTOS, Sociedad de San Vicente de Paúl de la República Argentina.. Buenos Aires 1987.

13
En la Sociedad Cordobesa, de las primeras décadas del siglo XX, albergar a un
expósito era una obra de caridad, un acto de misericordia frente al infante
abandonado, era una acción de beneficencia.
La pobreza como fenómeno de crecimiento poblacional, fruto de la inmigración
extranjera e interna, es el elemento reiterado como causa de la entrega de los
niños en calidad de asilados.
Cuando la madre del niño fallecía, o quedaba internada no le quedaba otra
alternativa a quienes lo asistían que ser derivados a la Casa Cuna. Cuando
contaba con familiares como abuelos o padre, la historia familiar era sometida
por las Damas a una investigación exhaustiva para determinar si reunían las
condiciones para reclamar al niño o devolvérselo.22
Si el niño salía del circuito podía tornarse peligroso para la sociedad,
adquiriendo conductas reprimidas socialmente (delincuencia, vagancia) y
desestabilizantes para el sistema como la incorporación a los sindicatos y las
luchas obreras de la época.23
La vida del niño abandonado se convierte en objeto público, en el sentido de
intervención institucional, desde donde se intentaba tomar iniciativa para salvar
y regenerar la infancia marginada.
Fue la acción católica quien asumió la respuesta al desamparo de aquellos
niños que si no eran albergados en algún lugar para su protección morían
indefectiblemente, y aun albergados, podían morir por enfermedades sociales
como la tuberculosis, la sífilis, la gastroenteritis.24
Los niños asilados eran un sujeto pasivo, cuyo proyecto de vida, si sobrevivían
a la alta tasa de mortalidad, estaba en manos de “Damas de caritativo
accionar”, facultadas para dirigir su destino familiar, escolar y laboral.25
Quienes administraban estas casas de expósitos, tenían la facultad de entregar
a los niños a familias o personas deseosas de aliviar la miseria física y
espirituales de los pequeños.26
Las damas, cumplían una clara línea política de control social, cuya finalidad
era direccionar a los sectores más pobres hacia objetivos de crecimiento

22
FLORES María E. “Expósitos y abandonados. Practicas sociales para con la niñez institucionalizada.
Córdoba 1884-1940”. Revista TOPOS Y TOPOS. Córdoba. n° 3. Año 2005 Op Cit. Pág. 5
23
FLORES María E. “Expósitos y abandonados…”, Ibidem Pág. 7
24
FLORES María E. “Expósitos y abandonados …”, Op Cit. Pág. 5
25
Flores María E. “Expósitos y abandonados…”, Ibidem. Pág. 3
26
FLORES, María E. “Expósitos y abandonados…”, Op. Cit. Pág. 3

14
nacional, modificándoseles practicas que resultaban denigrantes para la idea
de progreso y orden imperantes.27
En estas prácticas de acción social de los sectores de poder, son las mujeres
de sectores de elite que dirigían su accionar hacia la mujer madre, que no
podían cumplir con las funciones asignadas por su condición de extranjera, de
pobreza o de enfermedad.
Los niños tenían la característica de no tener familias bien constituidas o sin
recursos económicos. Ante estas familias, aparecen los que deseaban adoptar
a un niño de la Casa Cuna, como hijo propio o ejerciendo la tutela sobre el
mismo. Los curas párrocos, médicos de familia, comerciantes de trayectoria,
abogados fueron los intermediarios y garantes de los solicitantes o
peticionantes de un niño para la adopción, ante la Sociedad de Damas de la
Divina Providencia. 28
Todos estos actores pertenecían a los sectores de elite cordobesa y
detentaban prestigio y poder en espacios públicos y privados.
La intermediación, ejercida por las Damas de Beneficencia, reforzaba una
política social para con la niñez, el asilamiento, la educación moral y religiosa,
la educación primaria y la colocación en matrimonios que continuaran la obra
social iniciada por las damas de beneficencia.29
Dentro de este circuito es posible ver los frutos de la inversión social realizada
por las acciones sociales de grupo de damas, los profesionales médicos y las
hermanas, y del estado subsidiando a aquellas.
Siguiendo con la acción social llevada adelante por las Damas de Beneficencia
en lo que especta a los niños, otra Comisión de Damas de Beneficencia,
presidida por Doña María Herrera Machado Ferreyra, ellas crearon el Hospital
de Niños, obra caritativa de mayor importancia de la ciudad de Córdoba.
Dotado del más moderno instrumental y montado con los últimos adelantos de
la ciencia, con sus salas con pequeños enfermitos.30
Este hospital de niños, a igual que la Casa Cuna, era manejado íntegramente
por la Sociedad de Beneficencia, cubriendo la necesidad de los niños
desamparados.

27
Ciafardo Eduardo, “Las Damas de Beneficencia…”, Op Cit. Pág. 162
28
FLORES María E. “Expósitos y abandonados…”, Ibidem Pág. 5
29
FLORES María E. “Expósitos y abandonados …” Ibidem Pág. 6
30
Nota Periodística “Los Principios”, 25 de agosto de 1930, Córdoba

15
Área Hospitalaria y Sanitaria.
Este apartado veremos cómo funcionan los dos centros de beneficencia, la
Sociedad de Beneficencia y las Damas Vicentinas.
Pasando al análisis del área hospitalaria y sanitaria y en lo que respecta al
tratamiento de la tuberculosis, hasta fines de la segunda década del siglo XX,
la ciudad de Córdoba no contaba con sanatorios destinados a internar a
enfermos de tuberculosis a pesar del desarrollo que estaba teniendo dicha
enfermedad, especialmente en el primer quinquenio de la década de 1910.
Fueron las Damas de la Beneficencia, las que tomaron la iniciativa frente al
crecimiento que comenzaba a tener la enfermedad.
En octubre de 1916, la presidenta de la conferencia Vicentina de Copacabana
le propuso al gobierno de la provincia de Córdoba la construcción de una casa
para tuberculosos en el homenaje a la memoria de Tránsito Cáceres de
Allende, una mujer perteneciente a una familia tradicional de la capital
cordobesa que había sido presidenta de la Sociedad de Beneficencia. 31
Al mismo tiempo en el ámbito de la Sociedad de Beneficencia se conformaba
una comisión “pro-homenaje a la Sra. Tránsito Cáceres de Allende”. El 26 de
noviembre de ese año esa comisión, proponía erigir un asilo para tuberculosos
de todas las edades. Para ello estas Damas habían conseguido la donación,
por parte del coronel Daniel Fernández y la señora Aurelia López, un terreno
ubicado en barrio General Paz, para que se construyera un hospital. Los
terrenos pertenecían a Augusto López, uno de los urbanizadores de la ciudad
entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.32
Por no poseer personería jurídica la “sociedad pro-homenaje a Tránsito
Cáceres de Allende, no podía por si sola, llevar a cabo la transferencia de los
terrenos, por ellos fueron invitados a participar dos sociedades filantrópicas: la
“Conferencia de San Vicente de Paúl” y la “Sociedad de Beneficencia”. Sin
embargo a último momento la “Sociedad de Beneficencia” se retiró de ese
acuerdo ya que había recibido la donación de un terreno para la construcción
de otro sanatorio al que denominarían luego Sanatorio Nuestra Señora de la
Misericordia. La sociedad de Beneficencia, había conseguido para llevar a cabo
esta iniciativa la donación de un terreno en las afueras de Córdoba, hacia el
31
CARBONETTI Adrián, “Instituciones y conflictos en el ámbito de la enseñanza de la tisiología en
Córdoba 1920-1955.” Revista Ciencia y Salud Colectiva. N°13. Año 2008. Pág. 919
32
CARBONETTI, Adrián, “Instituciones y conflictos…”, Op Cit. Pág. 919

16
sur, por parte de José Richardson, un acaudalado comerciante. Además de lo
anterior contaba con donaciones en dinero por parte de comerciantes para la
construcción de un pabellón para niños.33
El retiro de la Sociedad de Beneficencia irritó a la Comisión Pro-homenaje
Transito Cáceres de Allende, que continuaron con las gestiones propias y que
pasaron a ser una Sociedad de Beneficencia y a solicitar la personería
jurídica.34
Es así como a principios de la década de 1920 comenzó la construcción de los
sanatorios para los tuberculosos con los que contó la ciudad de Córdoba hasta
mediados del siglo XX. Si bien el Estado, en el caso del Sanatorio Tránsito
Cáceres de Allende, llevo a cabo la construcción del edificio, la dirección y el
mantenimiento quedaron en manos de la Sociedad del mismo nombre.
En el caso del sanatorio Nuestra Señora de la Misericordia el Estado actuó
otorgando subsidios, pero la construcción fue llevada a cabo por la misma
sociedad. El sostenimiento de dicho hospicio, siguió en manos de dicha
institución por varias décadas más, esto lo demuestra, un artículo de “los
Principios”: colecta de Los Principios, para el Sanatorio de la Misericordia. La
suscripción abierta a los Principios para dotar de cama al nuevo pabellón
construido en el Sanatorio nuestra señora de la Misericordia, la que ha sido
clausurada ayer, con el espléndido resultado de 12.300 $, es una nueva
evidencia del espíritu caritativo y cristiano del pueblo de Córdoba. La aludida y
nobilísima institución de caridad podrá con este nuevo aporte, ofrecer a un
grupo mas de enfermos, carentes de recursos y de amparos, un refugio
generoso y caritativo, en l que han de encontrar alivio a su mal implacable.
Los Principios se complace en haber contribuido con su modesto esfuerzo a la
preclara obra de caridad efectuada, secundando la noble gestión de las
beneméritas asociación de la beneficencia, que contribuyen a la vanguardia de
la magnifica obra de bien y de asistencia social que se realiza en Córdoba.35
Ambas instituciones por el poder político y social de las mujeres que las
dirigían, recibieron el respaldo en dinero del Estado Provincial y nacional a lo
largo de su historia.

33
CARBONETTI, Adrián., “Instituciones y conflictos…” Ibidem Pág. 920
34
CARBONETTI, Adrián, “instituciones y conflictos…” Ibidem Pág. 920
35
Nota periodística, Los Principios. 9 de julio de1930, Córdoba.

17
Junto a estos sanatorios se instaló el Hospital Rawson, dependiente de la
Municipalidad de Córdoba que contaba con dos pabellones para enfermos de
tuberculosis y un dispensario.
Ya en 1890 existen en la capital cordobesa dos sociedades italianas; Unione e
Fratellanza y Unione e Benevolenza. Estas Instituciones, creadas con fines
culturales y de socorro mutuo, son la base para la creación de la Sociedad de
Beneficencia del Hospital Italiano.36
Un grupo de damas en el año 1902, motivadas por el deseo de asegurar la
asistencia y protección de la salud a los recién llegados y a la comunidad
italiana, dada las carencias que al respecto existían en el medio, promovieron
la iniciativa de construir una Sociedad de Beneficencia para la construcción del
Hospital Italiano.37
La Sra. Aurelia López en representación de su padre Don Augusto López,
figura prestigiosa de la vida política y social de Córdoba, donó un terreno de
10.000 m2 de superficie, ubicado en el Pueblo de General Paz, para que la
Sociedad de Beneficencia construyera el Hospital proyectado. Escriturado por
el Escribano Julio F. Aliaga el 13 de junio de 1904, se realizó la donación, con
la condición de que en el término de dos años se debía construir al menos uno
de los pabellones y que el terreno no podía ser destinado a otros fines que no
fueran el Hospital o Instituciones piadosas.38
En lo que respecta al accionar caritativo de la “Conferencia Vicentina San
Francisco Solano”, el comienzo de esta institución, surgió como respuesta de
almas caritativas ante la urgencia de dar soluciones a las graves situaciones
locales. Un grupo presidido por Rosario Pérez de Cáceres, a quien
acompañaba la Señora Tránsito Cáceres de Allende, iniciaron esta acción
caritativa.
La fecha de fundación es el 21 de noviembre de 1874; los objetivos propuestos
al comienzo era: la ayuda domiciliaria a los pobres del Pueblo Nuevo,
actualmente Barrio Nuevo, donde se hacía sentir intensamente la miseria
material y moral pero, en su contacto permanente con las necesidades de sus
habitantes, conocidas a través de las visitas, la conferencia fue adaptando sus

36
www.hospital-italiano.com.ar
37
Nota periodística, Los Principios 1910, Córdoba.
38
www.hospital-italiano.com.ar

18
trabajos a las exigencias de la época abocándose a la atención de los pobres,
enfermos y huérfanos, cumpliendo el programa de ayuda social.
Ésta Conferencia, la de Copacabana, funcionó de acuerdo a distintos fines;
para recoger niñas y huérfanas y prepararlas para el trabajo y la enseñanza,
como institución para enfermos dementes. En 1904 se fundó el Colegió San
Francisco Solano, que funcionó hasta 1950.
Finalmente en 1900 Francisco Espinosa Asmespil, donó un terreno y allí se
construyo en Asilo para Viudas “Tránsito Cáceres de Allende”. Dicha
institución, que comenzó a funcionar desde 1914, es el antecedente de la
actual Casa Vicentina “San Francisco Solano”.
En 1916, se organizó el Asilo Infantil de Copacabana, en el sur oeste de
Córdoba, precursor de las actuales guarderías.
Todas estas variantes fueron impuestas por necesidad de los tiempos,
subsistiendo hasta el momento actual la vocación de servicio al hermano que
sufre porque él representa al Cristo Sufriente.39
Es a partir de esto que se puede ver que el accionar de la beneficencia
(entendida esta como una especie de tutela) no fue excluida sino
recomendada por los gobiernos provinciales. La beneficencia debía funcionar
dentro de las capas superiores de los sectores populares urbanos, como un
síntoma inequívoco de “pertenencia a”. Aquel que participaba del lado de los
benefactores, podía considerarse parte del orden y del progreso.40
En la lógica del discurso benéfico, la vida pública quedaba dividida en dos
grandes esferas: la política y la moral. La política quedaba en manos de los
hombres y la moral en manos de la mujer, quedando, esta última, en la
representación imaginaria como una matrona aristocrática.

RELACION E INTERACCION
Las Damas de Beneficencia, aparecen progresivamente en las revistas
semanales de la época, que le dedican a las damas, decenas de notas. Las
reseñas de los eventos sociales que se realizaban para recaudar fondos para

39
Notas Breves para realizar una Historia de la Conferencia Vicentina “San Francisco Solano”
40
Ciafardo E. “Las damas de beneficencia…”, Op Cit. Pág. 165

19
alguna causa benéfica, o las crónicas periodísticas relatando la visita a algún
asilo de niños, etc pasan a ser una sección fija de las mismas:
En la sección “sociedad” del diario la Voz del Interior del 12 de diciembre de
1919. Se publicó una nota en donde se habla de una fiestas organizada por las
damas para recaudar fondos: el próximo martes se llevará a cabo en el
Biógrafo de París y Londres, un festival a beneficio de la sociedad “Tránsito
Cáceres de Allende pro-tuberculosos”, organizados por una Comisión de
Damas del pueblo de General Paz. La comisión está conformada por:
Presidenta. Victoria Ortiz de Paiva, vise presidenta: María Rosa de Oliva Vele;
Tesorera María f, de Falcón; Pro Delina Agüero; Secretaria María Echenique.41
Podemos concluir entonces que la beneficencia fue una forma de control moral
y de participación de la mujer en la vida pública, actuando como agentes de
control social y quedaron involucradas en las disputas políticas e ideológicas.
Existiendo una relación fluida entre Damas de Beneficencia y poder municipal,
no siendo una contribución monetaria oficial para el mantenimiento de la obra
de beneficencia de las mismas, que aportaba una solución coyuntural, que
ayudaba a la niñez desprotegida y a la salud de la población, pero que no
aportaba soluciones definitivas a la cuestión social.
A través del análisis de las fuentes documentales que persisten en nuestros
días que dan reflejo del accionar municipal, podemos entender que el Estado
actuaba de manera extraordinaria y sin una continuidad en el tiempo y el
espacio ya que lo que estaban ausentes eran precisamente políticas sociales
relacionadas al tema sanitario. Dicho así, la falta de intervención directa del
Estado queda reflejada en que, por un lado, los hospitales que se construyeron
se hicieron a partir de la Sociedad de Beneficencia, y, por otro lado, (y
podremos verlo reflejado a continuación) las acciones municipales fueron en
respuesta a los pedidos de esta Sociedad y no por iniciativa propia del Estado
o personajes relacionados al poder ya que, reiteramos, no existía en las
mentes ni en las legislaciones del Estado liberal y su elite dominante, una idea
de acción social o de políticas sociales.
Para recaudar fondos, las mujeres recurrieron a la implementación de rifas con
fines benéficos. De esa manera se entusiasmaba a los adquirientes y se
evitaba solicitar dinero sin ninguna retribución. Otras veces se recurría a la
41
Nota periodística, La Voz del Interior. 12 de diciembre de 1919, Córdoba.

20
solicitud de donaciones de familias caritativas, por ejemplo para donar camas al
Hospital de Niños; o la Sociedad requería del gobierno el otorgamiento de
determinados subsidios con el mismo fin. Esta era una solución coyuntural, que
ayudaba a la sociedad desprotegida en materia de salubridad, pero que no
aportaba soluciones definitivas a la cuestión social.
Teniendo en cuenta que la tuberculosis era en sí misma una de las situaciones
sociales criticas más importantes de país en referencia a la salud, nos
encontramos ante un pedido de ayuda financiera por parte de la Sociedad de
Beneficencia, el 15 de noviembre de 1918, para la construcción de entidades
hospitalarias y ampliación de recintos, en particular para la construcción del
primer hospital de Tuberculosos de la ciudad de Córdoba. Dicha Acta Municipal
nos revela que por única vez se otorgó un subsidio de un monto fijo para la
construcción de la entidad hospitalaria. Haciendo referencia a lo antes
expuesto, no era una iniciativa gubernamental dotar a la sociedad de entidades
sanitarias básicas y tan necesitadas como lo era un hospital que atendería la
enfermedad que en la región se hacía presente con tanto ímpetu como lo era la
tuberculosis.42
Una vez más podemos observar en las fuentes gubernamentales municipales
el pedido por parte de la Sociedad de Beneficencia de una colaboración en
este caso proveniente de un Impuesto a las funciones teatrales. En el Acta
Municipal del 17 de agosto de 1923 se trata el pedido por parte de la Sociedad
de beneficencia, de un porcentaje sobre las entradas de una única función
teatral que originariamente le correspondería a la municipalidad. Dicho pedido
queda aprobado y sancionado y su destino sería a beneficio de la comisión
auxiliar del sanatorio antituberculosos que atiende la Sociedad. Se repite la
imagen de ayudas esporádicas, y sin continuidad ni integración dentro de una
política social.43
Dentro de las legislaciones de los impuestos fiscales correspondientes al año
1923 podemos observar en sus áreas de contribución directa y pago de sellos
que las Damas de la Sociedad de Beneficencia, su institución como tal,
obtenían beneficios al estar ligadas al servicio humanitario y social. De manera
42
Acta Municipal 1918 – A-1-45 f 208
43
Acta Municipal 1923 – A-1-01 f 79

21
particular hemos encontrado su correspondencia a largo plazo de tales
dictámenes a leyes provenientes de un par de décadas anteriores a las aquí
expuestas; y observamos la continuidad del accionar indirecto por parte del
Estado en relación al la misión que caracterizaba a esta entidad y la cobertura
del área sanitaria y caritativa que el Estado municipal aún no tenia cubierta de
manera política.
En la ley de Contribución Directa, del año 1923, el artículo 4 del pago del
impuesto en el Banco de Córdoba, términos, multas y ejecución decretaba
prórrogas que no excedan los 3 meses para el pago de las contribuciones a
quienes habían sido afectados por epidemias o sequías y contaban con
haciendas y propiedades rurales que habían sido fuertemente afectada y
estaban incluidas al sistema impositivo. Sobre este artículo encontramos una
continuidad proveniente desde el año 1902: Ley 1598 de la Provincia de
Córdoba Artículo 3. En el artículo 13 se expone la excepción del pago de
Contribución Directa a Los hospitales, los asilos, casas de beneficencia y sus
propiedades. Y su correlatividad anterior la encontramos en el año 1902: Ley
1598 / Excepciones Artículo 10 inciso 2; como también en el artículo 47, dentro
del apartado de Resoluciones de propiedades eximidas de impuesto.
Por último vemos a las sociedades civiles, como este en el caso del consejo de
Higiene y los establecimientos de caridad y de beneficencia, incluidos también
en la legislación de Sellos. En el artículo 14 se permiten de manera acordada
las actividades de medicina preventiva y otros ramos de ciencia médica
otorgándoseles un descuento en el sello de permiso. Y por otro lado los
establecimientos exclusivamente de caridad quedan exceptuados del pago de
sellos en el Artículo 80 del mismo dictamen.
De acuerdo a la realidad social de la región cordobesa, la prensa también se
hizo eco de las necesidades sociales, del accionar por parte de las entidades
de beneficencia y particularmente de demostrar, por un lado, la ausencia del
Estado provincial (y nacional muchas otras veces) en cuanto a la toma de
iniciativa para la creación de entidades y soluciones sociales radicales para la
población, y por otro lado se resalta ambiguamente como el Estado toma
partido al momento de responder a pedidos a veces exhaustivos por parte de
las organizaciones civiles, dando como posibles respuestas los subsidios,
subvenciones, exoneración impositiva temporal, entre otros.

22
De acuerdo al periódico Los Principios, el cual recopila en sus paginas con
seriedad y apoyo el accionar humanitario y moralizador de la Sociedad de
Beneficencia, podemos encontrar el informe sobre la decisión estatal de apoyo
en forma de subvención al mantenimiento de una sala del hospital Rawson
dedicada al cuidado de enfermos de tuberculosis.
Dos puntos a tener en cuenta sobre la nota analizada que fue impresa el dia 26
de noviembre de 1922, en primer lugar, y en referencia a la información
obtenida, vemos que aún la provincia actuaba en conjunto con la municipalidad
como intermediario a la ayuda de la institución sanitaria; aun así, tratándose de
la ciudad cabecera de la provincia, el municipio intervenía como otorgante de la
subvención dispuesta por la legislatura provincial. En segundo lugar, vemos
que dicha iniciativa por parte del organismo gubernamental provincial destaca
la importancia ofrecida por parte de la entidad sanitaria tanto a los habitantes
de su provincia en general, como también a los de las provincias limítrofes; en
este aspecto vemos por un lado el reconocimiento en tanto a la importancia de
la actividad humana y medica brindada por el hospital, por otro lado la afluencia
y recurrencia de enfermos y necesitados de otras provincias a la entidad local,
tal vez por su alta calidad en servicio prestada, pero particularmente, y tal vez
este sea el detalle, se denota que la iniciativa directa fue tomada por parte de la
legislatura provincial en el aporte monetario entregado; y por último, y en el
ultimo relato de la nota vemos la critica a la situación financiera del municipio
de Córdoba (y tal vez otros muchos municipios del país en ese período) y en
relación a la emergencia que sufrían los sectores más desprovistos de apoyo
permanente, pero de accionar social de tan grande envergadura como lo es el
área sanitaria.44
Podemos afirmar una vez más que el accionar de la Beneficencia tenía un
carácter sanitario pero también un carácter moralizador en concepto de mejorar
la calida de vida y el aspecto de la ciudad, en su mayoría de clase obrera y de
escasos recursos económicos. Pero hay que tener en cuenta lo que venimos
planteando en toda la exposición: ya la sociedad de la época tenía una
conciencia del accionar interventor del Estado en las diversas áreas sociales,
aún cuando el tipo de Estado liberal distaba mucho de tal ideología. Se insta a

44
Nota periodística, Los Principios, “Subvención al hospital Rawson”, 26 de noviembre de 1922,
Córdoba.

23
que todos debían estar involucrados en el accionar mejorador de la sociedad,
aun cuando faltaran unos años para que el Estado comience a generar
políticas y acciones destinadas a las cuestiones sociales de asistencia y ayuda.
Una nota en el diario Los Principios exponía que “Detener la obra de la miseria
y del abandono. A los poderes públicos y a las instituciones de beneficencia les
está encomendada la obra: mientas más intensa sea su acción, el nivel social
de nuestro pueblo se ira elevando. Los niños sin padre, los hombres del
mañana, si se les abandona a las contingencias de la vida no llegaran a ser
nunca elementos de orden y progreso. Obra mas patriótica que auxiliar a esos
seres es difícil de imaginar; obra patriótica y humanitaria y en la cual deberán
estar todos empeñados. Nunca lo que se haga será suficiente. Multiplicar los
asilos es pues una obra de prevención social…”45
Desde la sociedad, la demanda al Estado de soluciones a la cuestión social fue
creciendo de manera notable (y paralela al conflicto social): desde el
movimiento obrero, desde el mutualismo, desde la prensa, desde los
intelectuales y profesionales, desde la iglesia o desde otras zonas de la
sociedad civil hubo coincidencias en la necesidad de la intervención estatal.
Una intervención que iniciaría el camino hacia el Estado Interventor y que,
finalmente, desembocó en las políticas sociales inauguradas en los años ´40.
En el marco del análisis realizado se generaron interrogantes que dejan una
puerta abierta a investigaciones futuras. Por un lado, las entidades de
beneficencia son mucho mas complejas a su interior y merecen un destacado
análisis; así también su numero es mayor a lo que en la memoria colectiva
quedó registrado, su historia y el espacio temporal que hoy están registrados
merecen una mayor atención por parte de quienes tenemos en nuestras manos
herramientas que puedan permitir dejar un legado de su incidencia. Por otro
lado, y continuando con los temas analizados, es mucho mas compleja la
interacción y relación entre, por un lado los 3 niveles gubernamentales
(nacional, provincial y municipal) y de estos con la sociedad, tanto sus
instituciones como su comunidad civil. Si bien nuestro trabajo solo se limitó a
contemplar los procesos dados en el ámbito municipal, también se debería
hacer un exhaustivo análisis de integración de los niveles restantes.

45
Nota periodística, Los Principios, “Cuadro de miseria”, 30 de septiembre de 1917, Córdoba.

24
La temática escogida también podría ser analizada en otro espacio temporal y
en interacción con otras instituciones que afectaron su exigencia; denotando
que el paso de la beneficencia al asistencialismo no implicó el fin de las
Entidades benéficas.
Con respecto a las fuentes, podemos decir que existen en ámbitos privados
ejemplares que enriquecerían de manera abundante las investigaciones sobre
la temática abordada; haciendo hincapié que no solamente podemos encontrar
fuentes escritas editas e inéditas, sino también fuentes orales que, creemos,
son fuentes directas de quienes fueron actores directos en los hechos y que
esto de por sí solo aumentan su valor; recordando su subjetividad.
Por ultimo destacamos la falta de interés en la preservación y difusión de
dichas fuentes y memorias.

FUENTES
INEDITAS
Actas de Sesiones y Documentos del Honorable Concejo Deliberantes del
Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Córdoba, Serie A, Años 1910 –
1030.
Leyes de la legislatura de la Provincia de Córdoba, años 1903 – 1923
Impuestos fiscales de la Municipalidad de Córdoba, año 1923
Memoria de la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires.
Estatuto de la Conferencia de San Vicente de Paúl.

25
Breve historia de las Vicentinas de San Francisco Solano de Nuestra Señora
de Copacabana.
EDITAS
Prensa: Los Principios y la Voz del Interior, años 1912 – 1930, Hemeroteca del
Cabildo de la ciudad de Córdoba.
Folleto informativo de la Conferencia de San Vicente de Paúl.
ORALES
Entrevista a:
“Payita” Echenique (colaboradora actual de la Sociedad e hija y nieta de damas
de beneficencia en Córdoba)
Inés Noya (actual presidenta de la Sociedad Vicentina de Córdoba de la
conferencia de Copacabana)

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