LOS LIDERES TAMBIEN SE CANSAN

En ese bello ejemplo de los gansos salvajes en sus migraciones, encontramos que los líderes también se cansan, cuando después de volar en “V” para ahorrar energía, el líder que va adelante poniéndole el pecho a la brisa se cansa, e inmediatamente otro lo reemplaza ejerciendo el verdadero trabajo en equipo, pues todo sale mejor cuando nos turnamos y nos dividimos las cargas, y cuando el viento es más fuerte, los gansos graznan y así se estimulan mutuamente en sus largos viajes. Los líderes tropezamos con períodos de frustración cuando nos enfrentamos cara a cara con la realidad y muchas veces encontramos que esta realidad no se eleva a la altura de nuestros sueños aunque el ritmo competitivo se torna cada día más intenso y el ímpetu por alcanzar los objetivos propuestos es mayor. El tiempo, ese recurso no renovable, también produce en los líderes esa dosis de ansiedad que solo aprendemos a manejar con el mismo recurso, el tiempo. Las presiones internas y externas frente a la realización, también son muy fuertes y ese temor a la derrota se convierte, a veces, en una carga pesada donde se necesita mucho el apoyo de un equipo comprometido con el logro, pues queramos o no, los líderes dependemos del equipo con el que trabajamos, ya que la infraestructura técnica es la que realmente decide, dejándole al líder la aprobación pro forma. Los líderes somos simplemente SERES HUMANOS, que nos entregamos al alcance de las metas con las exigencias y sacrificios que esto exige, muchas veces inhibiendo las relaciones estrechas y afectuosas, muchas veces reprimiendo sentimientos que tienen que ser controlados constantemente, invirtiendo en esta labor gran energía. El estar siempre alertas, significa que todo el cuerpo está constantemente en estado de emergencia, con el consecuente desgaste natural. Toda esta reflexión no la hago para producir más cansancio sino para invitar a todos los líderes a hacer un alto en la acción y darnos cuenta que el periodo de cansancio se nos presenta a todos, por lo menos a los que estamos dentro de los seres vivos del planeta tierra, porque como vemos, hasta los animales experimentan el cansancio. Es un lugar común que no tiene que ocultarse ni disculparse y menos cuando este periodo va acompañado de sentimientos depresivos, irritabilidad y descontento, seguidos por un menor interés de dominar el mundo. Es un periodo que no podemos dejar que lo resuelva el destino, necesitamos hablar del tema con alguien, ojala un buen consejero, que no se crea que sabe más, pero si que sepa de que se le habla. Es aquí donde necesitamos aumentar nuestra conciencia de nosotros mismos y de los otros, obteniendo una mejor perspectiva del mundo y volviéndonos más tolerantes, aprovechando toda la sabiduría que hemos adquirido, aceptando nuestras propias imperfecciones y, por consiguiente, nuestras propias contribuciones. Solo aquel que actúa por sí mismo será dueño de sí mismo y de su entorno. Es el momento para fomentar los conversatorios entre líderes, no para hablar de trabajo, sino para hablar de lo que nos pasa como seres humanos, frente a la

responsabilidad que nos ha sido encomendada, dándonos cuenta que todos pasamos por lugares comunes, que si compartimos, los podemos aprovechar con beneficio de inventario para todos.

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