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Diplomacia hispano-

americanista de la Gran
Colombia
La diplomacia hispanoamericanista de Colombia existente
entre 1819 y 1831, se caracterizó principalmente por la
búsqueda del establecimiento de una serie de alianzas, a
través de la suscripción de Tratados
de Unión, Liga y Confederación Perpetua, con las nuevas
repúblicas de habla hispana con el fin de configurar así un
sistema continental de alianzas, defensivas y ofensivas, que de
una u otra manera buscaban el mantenimiento efectivo de la
independencia de las nacientes repúblicas y la defensa de
estas frente a España o cualquier otra potencia que intentara
re-colonizar la América hispana. Asimismo los tratados
suscritos buscaban regular e incrementar las relaciones
comerciales entre las naciones en pro de su desarrollo
económico, así como crear y profundizar líneas de
cooperación, no sólo económicas sino además jurídicas y
militares.
[editar]Misión
de Joaquín Mosquera a Perú, Chile y
Buenos Aires (1822-1823)
[editar]Características
En Octubre de 1821 Joaquín Mosquera y Arboleda es
designado como representante de la República de
Colombia ante Perú, Chile y Buenos Aires por el secretario de
relaciones exteriores Pedro Gual, y dentro de las instrucciones
recibidas para regular su actividad en esos países del Sur se
plasma claramente el plan de Alianzas Continentales que
buscaba crear Colombia.
Doctor Joaquín Mosquera.

El punto cardinal de su labor diplomática se concentró


alrededor de la formación de unaconfederación integrada por
países americanos, que se opondrían a cualquier intento de
reconquista que pudiera emprender España, bien sea por
iniciativa propia o como parte de una acción conjunta de
la Santa Alianza. Igualmente se planteaba la creación de un
ente regulador de las relaciones entre estos Estados: una
Asamblea de Estados Americanos.
Igualmente es importante destacar que dentro de las
negociaciones Colombia no buscaba una defensa de
la democracia como principio de gobierno, por cuanto se
planteaba la necesidad de negociar con aquellos Estados
hispanoamericanos de contigüidad inmediata sin importar la
forma de gobierno adoptada definitivamente por estos, por
tanto el elemento primordial perseguido por Colombia era la
defensa de la libertad e independencia de América y no la
propagación y consagración de su sistema republicano.
Para sellar las alianzas exitosamente Colombia propone
comprometerse a contribuir con cuatro mil hombres y con sus
fuerzas marítimas para conformar el ejército aliado,
consintiendo además la libertad de operaciones a lo largo del
territorio aliado; esta última medida se debía principalmente a
la fuerte presencia realista en el Perú que necesitaba ser
expulsada para lograr la independencia plena de América.
Igualmente se plantea el principio del uti possidetis iuris como
base de la negociación del reconocimiento de territorios de los
estados americanos para 1810 en caso de que a alguno de
ellos obtuviese dicho reconocimiento por parte
de España. Colombia propugnaba además un reconocimiento
incondicional por parte deEspaña, sin indemnizar a la metrópoli
por su pérdida de territorios.
Asimismo Joaquín Mosquera y Arboleda llevaba instrucciones
de resolver tres asuntos específicos con esos Estados del Sur:

 Demarcación de los límites de Colombia con Perú, esto


con el fin de disolver las aspiraciones anexionistas
del Perú respecto de Quito yGuayaquil, por tanto la
soberanía de estos residía en Colombia al derivarse su
posesión de estos territorios del uti possidetis iuris.

 Acordar la igualdad de tratamiento de las producciones y


buques de todas als partes, así como de los derechos de
importación y exportación entre los Estados involucrados
(Colombia, Perú, Chile y Buenos Aires).

 Se buscaba hacer extensiva la jurisdicción de los


juzgados marítimos de cada una de las partes a los buques
armados y sus presas. Esta medida buscaba la
regularización de la actividad del corso, que afectaba los
intercambios marítimos de las nuevas repúblicas con los
Estados neutrales europeos y los Estados Unidos de
América.

[editar]Análisis
Joaquín Mosquera y Arboleda se dirigió en primer momento
al Perú para arreglar los negocios que le correspondían en
dicho Estado: la posesión de Guayaquil y la alianza ofensiva y
defensiva principalmente. En contraposición al principio del uti
possidetis iuris Perú plantea la teoría de la libre determinación
de los pueblos como el medio a través del
cual Guayaquil declara su independencia y por consiguiente
puede escoger libremente el sistema político que encontrara
más conveniente a sus intereses.

La Rotonda de Bolívar y San Martin.

Finalmente Joaquín Mosquera y Arboleda logra que el gobierno


peruano declarara no tener intenciones territoriales
sobre Guayaquil, que posteriormente fue ocupada militarmente
por Bolívar. Perú no firma una delimitación territorial
con Colombia, al cobijarse en que un arreglo de este tipo no
podía ser suscrito sin la autorización de su legislativo, por lo
que se firma un tratado el 6 de Julio de 1822 que establece
que los límites se fijarán después de que un Congreso
Constituyente faculte al ejecutivo para decidir sobre tales
asuntos.
Así Perú comienza a aplicar una política dilatoria respecto de
asuntos vitales, como la demarcación territorial, en sus
relaciones con Colombia. Finalmente el 6 de julio de 1822 se
firma el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua,
piedra fundacional del sistema de alianzas continentales de
Colombia. Dentro del tratado se recogen todas las
aspiraciones colombianas: alianza ofensiva y
defensiva perpetua frente a España o cualquier otra potencia
extranjera para asegurar la independencia de los Estados de
América, establecía la igualdad entre los nacionales de ambos
Estados y hacia extensiva la jurisdicción de sus tribunales
marítimos respectivos (control del corso).
Dentro del Tratado se introduce igualmente una derogatoria de
la doctrina de la no intervención en los negocios internos de
otros Estados, por cuanto los Estados tenían la prerrogativa de
defender la tranquilidad interna del otro en caso de que este
fuese invadido sorpresivamente y no pudiese mantener su
propio orden. Se buscaba así consagrar el principio de
intervención a favor de los gobiernos representativos. Sin
embargo este derecho de intervención es exceptuado
por Colombia al momento de ratificar el tratado, por cuanto se
presentaba el conflicto del ejercicio de la soberanía del Estado
enmarcada en la extensión de su
territorio, soberanía irrespetada por ese principio de
intervención.
Se firma también en Lima en 1822 un tratado referente a
la unión de una Asamblea de Estados Americanos, que
buscaba ser ratificada al igual que
el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, por
cuanto constituiría una especie de organismo plenario donde
participarían todos los Estados signatarios y se discutirían
temas de interés común.
En octubre del mismo año Mosquera logra firmar
un Tratado de Unión, Liga y Confederación con Chile. En el
mismo se pacta una alianza ofensiva y defensiva, en lo relativo
al corso, el comercio, la intervención y la Asamblea de Estados
Americanos; sin embargo, el gobienro chileno no acepta el
carácter “perpetuo” que Colombia buscaba darle a las alianzas.
En marzo de 1823 se firma con el gobierno de Buenos Aires
un Tratado de Amistad y Alianza, pero Buenos Aires no acepta
la alianza defensiva y ofensiva para conservar su
independencia, sino con la garantía recíproca del dominio
territorial contra toda dominación extranjera siempre y cuando
los Estados se negaran a negociar con España a menos que
esta otorgara un reconocimiento conjunto. La negociación de
estos términos se dan durante
la guerra de Argentina con Brasil por la Banda Oriental (que
luego se convertiría en Uruguay), y debido a las intenciones de
Buenos Aires de arrastrar a Colombia a la guerra con Brasil en
su favor, los elementos contenidos en el tratado que se firma
finalmente fueron una promesa de amistad y una alianza
defensiva perpetua que velaría por mantener la independencia
de ese Estado.
Finalmente no concluye ningún tratado respecto a la Asamblea
de Estados Americanos. Es precisamente este tratado firmado
con las autoridades argentinas el que concluye la unión de los
nuevos Estados Americanos del Sur con Colombia en contra
de España y a favor del mantenimiento de
su independencia efectiva.
[editar]Conclusiones
La conclusión por parte de Colombia de esta serie de tratados
con los Estados del Sur muestra claramente su intención de
constituir un sistema de alianzas continentales sólidas, que no
sólo buscarían la defensa y el mantenimiento de la
independencia efectiva de los nuevos Estados americanos,
sino que buscarían además desarrollar económica, política y
jurídicamente cada uno de ellos sin importar el sistema de
gobierno que estos adoptaren finalmente, siempre y cuando se
suscribiesen el principio del uti possidetis iuris como elemento
de iure que determinaría las fronteras entre ellos y se
constituiría en un elemento fundamental dentro de la
negociación del reconocimiento de estos Estados con la
metrópoli, por tanto se negociaría el reconocimiento de sus
respectivos territorios en base a aquellos que les
correspondían para 1810.
La labor de Joaquín Mosquera en el Sur constituyó una acción
diplomática complementaria de otras misiones colombianas
que buscaban igualmente fortalecer y constituir ese sistema de
alianzas defensivas y ofensivas, comerciales y jurídicas de
carácter perpetuo (o al menos esa era la intención:
perpetuidad), ejemplo claro de ello es la Misión de Miguel
Santamaría en México a partir de 1821; esta misión mexicana
es de vital importancia para comprender la intención última de
estas alianzas puesto que se planteaba la necesidad imperiosa
de libertarMéxico por cuanto este poseía una posición
estratégica respecto del Mar Caribe y la parte Norte
de Suramérica.
La imposibilidad de suscribir
con Perú, Chile y Argentina tratados idénticos, que contuvieran
todos aquellos elementos y prerrogativas inicialmente
propuestos por Colombia nos demuestra como dentro de las
nuevas Repúblicas Americanas privaron los intereses locales y
la búsqueda de un mantenimiento de ese nuevo estatus quo,
por cuanto se veía a Colombia como una amenaza a la
conservación de la autonomía “local” de ciertas clases
dominantes, en muchos casos fuertemente ligadas al capital
extranjero, que no estaban dispuestas a ceder parte de esa
autonomía para la concreción de un bloque americano que
persiguiera intereses comunes, como el desarrollo económico y
social de los mismos, y que representara una oposición seria a
cualquier intento de re-colonización que cualquier potencia
europea emprendiera; para Colombia todo esto sólo podía ser
logrado a través de una alianza profunda y perpetua entre
naciones hermanas.
[editar]Misión a México de Miguel Santamaría
(1821)
[editar]Características
En 1821 ambas naciones se otorgan mutuo reconocimiento de
soberanía e independencia e inician las negociaciones sobre el
interés fundamental de Colombia, completar el sistema de
alianzas continentales. Un incidente resultante de un discurso
de Santamaría frente a la Regencia da mayores luces sobre lo
que Colombia buscaba en esas alianzas continentales.
"(La soberanía e independencia de México se reconoce)
cualesquiera que fuesen las leyes constituyentes por las cuales
la nación mexicana, en ejercicio de su soberanía, estimase
conveniente asegurar sus libertades y su tranquilidad interior."1
Estas palabras sirvieron de justificación a Iturbide para
desconocer a Santamaría cuando éste, alegando falta de
instrucciones, no reconoció el nuevo Gobierno Imperial. La
táctica empleada por Pedro Gual y Santander fue la de esperar
que la situación se regularice, declarando éste último en 1823
que Colombia mantenía:
Agustín de Iturbide.

"el principio de no mezclarse en sus negocios domésticos y de


reconocer la voluntad bien pronunciada de la nación mexicana,
mientras no se aparte del sentimiento de permanecer
independiente de la España."2
Derrocado Iturbide, Santamaría comenzó las negociaciones
con el nuevo gobierno, específicamente con Lucas Alamán, el
secretario de relaciones exteriores de México. Convencido de
la importancia de una alianza americana, Alamán acordó firmar
un Tratado de Amistad,Unión, Liga y Confederación entre los
dos países el 3 de octubre de 1823.
Al igual que con Perú y Chile, también se pactó con México una
derogatoria de la doctrina de no intervención en los negocios
internos por lo cual los dos gobiernos se vieron obligados a
repudiar esas estipulaciones, las cuales quedaron fuera
del tratado.
También se llevaron a cabo negociaciones sobre el comercio
entre los dos países, en base alTratado de 1824 el cual no fue
aprobado por el Gobierno de Colombia por resultar
incompatible la cláusula de nación más favorecida con los
tratados comerciales firmados con Estados Unidos eInglaterra.
En ese tratado se estipulaba sobre la base de favores
particulares y exclusivos en consideración a la común categoría
de Estados americanos, concediendo rebajas en los derechos
de importación y en lo relativo a los buques de ambas partes.
A la par de los anteriores tratados, se negoció uno relativo a los
auxilios navales para la toma de San Juan de Ulúa, último
reducto español en suelo mexicano, firmándose una
convención en el año 1825 donde quedaron establecidos los
detalles de la colaboración.
En 1826, Revenga propuso una unión de las escuadras
de Colombia y México para destruir las fuerzas navales
españolas de Cuba y, si fuere posible, el poder insular
de España en esa última posesión americana. El Plan de
Operaciones para la Escuadra Combinada
deColombia y México fue un desarrollo de la alianza pactada
desde 1823 y, por lo tanto, no se consideró necesaria la
aprobación del congreso. Esta cooperación naval nunca llegó a
actuar pues la presión de Estados Unidos sobre Colombia llevó
a ésta a pedir a México la suspensión de los planes sobre
Cuba.
[editar]Análisis
Esta misión se enmarca dentro del sistema colombiano de
alianzas continentales para perfeccionarlo, completarlo, dada la
gran importancia estratégica (básicamente de defensa) que
revestía México. Dado además que México incluía el Reino de
Guatemala, esto lo convertía en país limítrofe de Colombia,
aumentando aún más su relevancia.
Agustín de Iturbide.

Hay que tener siempre presente que el objetivo principal


de Colombia al forjar estas alianzas era el solidificar la
independencia de España, resultando entonces esenciales las
alianzas militares. La defensa de la democracia no era un
objetivo en ese entonces, por lo tanto el hecho de
que Méxicoestuviera bajo una regencia por el plan de Iguala no
fue una barrera para que Colombiaestableciera relaciones con
éste. La preferencia colombiana no se manifestaba por
republicanos o monárquicos, sino por los enemigos
de España y sus alianzas eran “alianzas de guerra”.
Tales relaciones resultaban convenientes también
para México pues Colombia tenía una significativa influencia
dentro del continente, por lo tanto cualquier alianza con un país
dinamizador resultaba benéfico.
Un elemento particularmente criticado fue la no ratificación del
Congreso de Colombia del tratadocomercial con México, pues
éste podría haber constituido un mecanismo importante de
activación económica y comercial entre países con
capacidades más similares, en lugar de eliminar la posibilidad
de competencia al solo firmar tratados con las grandes
potencias.
[editar]Conclusiones
Como se ha resaltado en el apartado anterior, el interés por
excelencia de la República de Colombia con esta misión
a México era el de lograr conformar una alianza continental
efectiva, que le hiciera frente a cualquier intento de
recolonización por parte de España o de la amenaza de
la Santa Alianza.
Se puede decir que los acuerdos y tratados firmados
con México tuvieron una importancia principalmente de
reconocimiento y apoyo defensivo, aun cuando éstos no fueron
usados. Fue un paso significativo para esa idea
de Colombia de la unión continental bajo un gran pacto
defensivo, completado por la labor de los demás
representantes en otros países del continente.
[editar]Relaciones de Colombia con América Central
(1825)
[editar]Características
La Provincia de Guatemala en Centroamérica históricamente
se constituyó como el centro político-administrativo de las
autoridades españolas, conformando esta provincia junto con
otras cuatro provincias menores la Capitanía General de
Guatemala o Reino de Guatemala. La región se caracterizó por
poseer un sistema marcadamente latifundista que sirvió asideró
para la formación de una oligarquía terrateniente y el
pensamiento conservador que permitió la dominación de las
otras provincias menos oligarquicas y ligadas más fuertemente
con el comercio exterior.

Mapa de Centroamérica 1860.

Una vez que obtiene su independencia


en 1824 Centroamérica adopta una constitución federal y
establece relaciones constantes con Colombia. En ese sentido
es enviado el negociador Don Pedro Molina, quién se
compromete a que Centroamérica garantizaría su integridad
territorial en base al principio del uti possidetis iuris, tan
publicitado por Colombia, y que a través de una Convención se
establecería claramente la línea fronteriza divisoria de sus
propios territorios y los de Colombia.
Las relaciones entre Colombia y las Provincias Unidas de
Centroamérica se dieron con bastante fluidez, al suscribir este
último actor un Tratado de Unión, Líga
y Confederación Perpetua con Colombia el 17 de Julio
de 1826, así como al aceptar al uti possidetis iuris como
principio básico para determinar las fronteras con Colombia y
para buscar el reconocimiento de España.
[editar]Análisis
Tradicionalmente el ideario internacional de Bolívar se había
estructurado en torno a una necesaria confraternidad
hispanoamericana. Fue incluso la Junta de Caracas de 1810 la
primera autoridad en expresar estas intenciones oficialmente,
las cuales serían concretadas más tarde en eltratado de Santa
Fe, suscrito en Bogotá en 1811.
Bolívar abogó persistentemente por la causa integracionista
hispanoamericana en sus documentos y actuaciones oficiales,
siendo un ejemplo bastante ilustrativo la Carta de
Jamaica de 1815, donde expresa que la unión es lo que hace
falta a los hispanoamericanos para completar la obra de la
independencia:
“Yo diré a Ud. lo que puede ponernos en aptitud de expulsar a
los españoles y de fundar un gobierno libre: es la unión,
ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios
divinos sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. La
América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada
de todas las naciones; asilada en medio del universo, sin
relaciones diplomáticas ni auxilios militares, y combatida por
España que posee más elementos para la guerra que cuantos
nosotros furtivamente podemos adquirir.”3
Frente a los movimientos legitimistas de la Santa Alianza, se
consolida la iniciativa bolivariana de
la unión hispanoamericana como objetivo cardinal de la Gran
Colombia, buscando el afianzamiento de una liga defensiva y
ofensiva. Dicha unión se llevaría a cabo mediante el
instrumento jurídico de los Tratados
de Unión, Liga y Confederación; siendo la celebración de
estos tratados con el resto de las naciones hispanoamericanas
la principal instrucción dada a los diplomáticos colombianos en
sus respectivas misiones:
“(…) la diplomacia bolivariana pensaba obtener mediante los
pactos que negociaran Mosquera y Santa maría, la unión entre
las Repúblicas americanas, unión no sólo para conseguir la
independencia, sino también para consolidarla, tratando de
asegurar el bienestar futuro de las mismas; en las ya
mencionadas Instrucciones, se les indica oponerse a la
satisfacción de cualquiera indemnización o tributación que
España pretendiese a cambio de su antigua soberanía sobre
estos países; y se les recomendó, por el contrario, que tratasen
de convenir sobre asuntos que incrementasen el comercio;
estos eran los fines que podríamos llamar inmediatos de estas
misiones.”4
Más allá del fortalecimiento de las Repúblicas
hispanoamericanas y el estrechamiento de los vínculos
comerciales entre las mismas, Bolívarbusca introducir una serie
de normas de derecho que sustentasen la estructura necesaria
para el mejor desarrollo de los países hispanoamericanos, en
lugar de principios políticos como sustentaba
en Europa la Santa Alianza. Bolívar previó la serie de conflictos
en los cuales se verían envueltos los nuevos países una vez
terminada la lucha por la independencia, en referencia al
establecimiento de fronteras. Es por esta razón que se
incorpora el principio del uti possidetis iuris así como el
principio de la integridad territorial, complementados ambos por
los mecanismos de solución de controversias propuestos:
el arbitraje (Derecho) y la novedosa conciliación. De esta
maneraBolívar pretendía sentar las bases jurídicas que
determinaran los límites entre las nuevas naciones, evitando
posibles conflictos futuros que pusiesen en riesgo la estabilidad
y la paz Americana.
Lo que buscó el utis possidetis fue trazar los límites entre las
nuevas naciones de acuerdo con las divisiones administrativas
utilizadas por la Corona Española, complementado por el
principio de la garantía de la integridad territorial. Sin embargo,
el utis possidetis no constituyó una panacea para la solución de
controversias limítrofes, como lo demostraron la Guerra del
Pacífico y la de la Triple Alianza:
“(…) existían en América muchos territorios inexplorados y
desiertos, y los ya conocidos, las más de las veces, se
prestaban a confusión (…) Las líneas así fijadas, fueron
muchas veces imaginarias; así y todo aquellas Cédulas
constituían una base, una orientación, una norma, que hasta
cierto punto facilitaría una labor de suyo difícil.”5

San Andrés y Providencia.

Centroamérica, al igual que México, estaba dominada por la


Provincia dominante de Guatemala, donde un sistema
latifundista sirvió de asidero para la oligarquía terrateniente y el
pensamiento conservador que permitió la dominación de las
cuatro provincias menores, vinculadas al comercio exterior, y
por tanto menos oligárquicas. Eventualmente los dirigentes
conservadores enGuatemala, una vez abrazada la causa de la
independencia en 1821, pidieron que Centroamérica fuese
anexada al Imperio de Iturbide, lo que se efectuó en 1822. Sin
embargo, este régimen ultraconservador llevó, tanto a los
mismos mexicanos como a los centroamericanos, a cortar los
lazos con el Imperio para declararse como una República
independiente en 1824, adoptando una Constitución Federal
inspirada en la de Estados Unidos.
Una vez lograda la independencia de Centroamérica y
la unión colombiana, era lógico que el siguiente paso fuese
entrar en relaciones constantes, en vista de su proximidad; y el
de precisar su línea fronteriza.
El 7 de diciembre de 1824, Bolívar se dirige a los gobiernos de
Colombia, México, Centroamérica (Guatemala), Chile y
las Provincias Unidas de Río de la Plata, para solicitarles que
enviasen sus Representantes Plenipotenciarios al Istmo de
Panamá.
Los centroamericanos tomaron la iniciativa al enviar a Bogotá
al Ministro Plenipotenciario don Pedro Molina, a quien se le
había encargado la promoción de un Congreso de Diputados
americanos en Guatemala. Molina es recibido en su carácter
público en 1825, una vez que se obtiene el reconocimiento de
la independencia de la Capitanía General de Guatemala. No
obstante, no pudo llevar a cabo su encomienda en vista de lo
adelantado que estaba el proyecto de la gran Asamblea de
Panamá. El Canciller Pedro Gual, en negociaciones con Molina
para regular las relaciones políticas y comerciales entre las dos
Repúblicas, va a concretar una serie de acuerdos con respecto
al territorio fronterizo:
“(…) el doctor Gual hizo valer los títulos de Colombia a la Costa
de Mosquitos y al Archipiélago de San Andrés, basados en la
Real Orden de 30 de noviembre de 1805, sin oposición alguna
por parte del señor Molina, quien tampoco objetó el Decreto
dictado por el Vicepresidente General Santander (julio 5 de
1824), por el cual se declaró ilegal toda empresa de
colonización en cualquier punto de la citada Costa, desde el
Cabo Gracias a Dios hasta el Río Charges.”6
El negociador centroamericano, aunque no recibió
instrucciones para aceptar proyectos de demarcación, no
objeta las validaciones hechas por Pedro Gual. En vista de la
falta de instrucciones Molina no suscribe un acuerdo de límites,
pero se compromete, junto con Pedro Gual, a que las naciones
garantizarían la integridad de sus territorios basándose en el
principio del uti possidetis iuris; y “reservándose hacer
amistosamente por medio de una Convención especial la
demarcación de la línea divisoria de uno y otro Estado”.
Por el compromiso adquirido por Centroamérica, ésta designa
al General Antonio Morales como Ministro Plenipotenciario para
que celebre una Convención especial para la demarcación de
fronteras. Morales, puestas de acuerdo las partes en cuál era la
jurisdicción concedida a las cortes marítimas respecto de
presos, llegó a canjear
el Tratado de Unión, Liga y Confederación el 17 de junio
de 1826. Con esto Molina logra que su gobierno cierre
finalmente los puertos a los buques y las mercancías
españolas.
Ante los compromisos adquiridos, Gran Bretaña hablará para
defender sus derechos. El Encargado de Negocios
en Bogotá reclamará el compromiso de las partes de impedir
por medio de sus fuerzas marítimas y terrestres aquellas
colonizaciones de aventureros desautorizados en la Costa de
Mosquitos. Ante esta situación, la Cancillería colombiana se vio
en la situación de reconocer como válidos los tratados
celebrados entre la Gran Bretaña y España en 1782 y 1783, los
cuales permitieron estos asentamientos en Belice. En función
de esto, Bogotá hace la aclaratoria que la prohibición se
llevaría a cabo contra asentamientos que fuesen posteriores al
acuerdo, pidiéndole a Morales que hiciese una declaración
explicativa.
[editar]Conclusiones
Las relaciones diplomáticas entre Colombia y Centroamérica se
establecen tan pronto obtienen estas provincias del istmo
centroamericano su independencia efectiva y se constituyen en
un Estado de corte federal (Provincias Unidas de
Centroamérica), luego separarse del Imperio de
Iturbide en 1823. Desde el primer momento surge la necesidad
del Estado Centroamericano, así como del Grancolombiano, de
entrar en conversaciones para la delimitación de sus
respectivas fronteras, por tanto su proximidad y la ausencia de
una delimitación real de sus territorios debida el corto lapso de
vida de ambas entidades. Centroamérica reconoce el principio
del uti possidetis iuris, propugnado porColombia en toda
Hispanoamérica, y lo convierte en el elemento base de su
delimitación territorial tanto con Colombia como con otros
Estados fronterizos; así no sólo reconoce dicho principio sino
que además firma
un Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetuadentro
de los lineamientos establecidos por Colombia.
La firma del Tratado con Colombia en 1826 responde en gran
parte a la estructura interna de la región: históricamente se
caracterizó por poseer una oligarquía terrateniente bastante
fuerte, clase dominante de pensamiento conservador que se
encontraba íntimamente vinculada al capital extranjero y
principalmente al Español, y que buscaba mantenerse
autónoma dentro de sus provincias respecto del centro político
y administrativo de la federación: Guatemala, donde las clases
dominantes presentaban una línea de pensamiento más liberal
y de menor correlación con la antigua metrópoli; así la firma
del Tratado con Colombia busca debilitar a estas clases
dominantes y conservadoras al regular y establecer
lineamientos generales para el comercio entre las regiones y
suscribir la prerrogativa judicial de la extensión de las
jurisdicciones de los tribunales marítimos para el control de la
actividad del corso que cerraría definitivamente la entrada en
sus puertos de las mercancías y las embarcaciones españolas.
El acercamiento de Centroamérica y Colombia contribuye con
esta última consolidando aún más el sistema de alianzas
continentales que buscaba establecer como un mecanismo de
defensa y ofensa ante las intenciones de re-colonización de
potencias europeas, así como mecanismo de cooperación
económica, judicial y militar, que finalmente a pesar de
concretarse con ciertos Estados, conservando con algunos su
espíritu original y con otros tantos conteniendo ciertas reservas,
no logra establecer una unión fuerte y profunda entre las
naciones hispanoamericanas que permitiera una cooperación
real entre ellas así como la adopción de medidas comunes de
política exterior en temas medulares, como por ejemplo el
reconocimiento íntegro de sus territorios en base al principio
del uti possidetis iuris por parte de España y la no cancelación
a esta de indemnización alguna por la pérdida de sus territorios
americanos.
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