Parábola de la casa edificada sobre roca

Posted on octubre 20, 2009 by Serenas Reflexiones| Deja un comentario

Un hombre paseaba por la playa, cavilando sobre las incertidumbres de la vida, pues le asechaban grandes infortunios que lo mantenían atemorizado, y en su interior se debatía entre la angustia y la esperanza. En un momento determinado le llamó la atención la ingenua actividad de un niño, empeñado en construir un castillo de arena, pero sistemáticamente el oleaje desmoronaba las almenas y murallas recién edificadas, haciendo completamente inútil toda su ardua labor. Después de un rato el niño se dio cuenta de su presencia, y sonriendo le dijo; ¿de qué te asombras?, ambos estamos haciendo lo mismo. A menudo hablamos de lo mal que está el mundo, de las guerras y conflictos que existen. Parece que es algo que está más allá de nosotros, absolutamente al margen de nuestra capacidad de obrar« pero yo te cuestiono; ¿cómo no va a haber conflictos, si en el fondo, cada uno de nosotros vive en guerra consigo mismo? ¿Quién es capaz de aportar una paz de la que carece? ¿Por qué te digo que existe esa lucha interior? La razón se halla en los argumentos que he dado en las dos entradas justo anteriores a ésta y en muchos otros puntos de este blog. En el silencio, en la soledad, en la introspección nos enfrentamos con nuestro demonio particular que nos reclama más, que no se conforma con lo que somos y tenemos. ¿Qué hacemos habitualmente? Huir. ¡Huimos de nosotros mismos! Sucede cada vez que evitas quedarte a solas, en silencio. Sucede cuando te sientes incómodo contigo mismo. Sucede cuando te enfrentas a los problemas de la vida y sientes la punzada del sufrimiento. Y es que efectivamente, somos como el niño que edifica algo que a continuación una ola desbarata por completo. Y al darnos cuenta rapidamente acudimos a reedificar lo derruido en un ejercicio agotador en el que intentamos erigir esperanzas donde hay angustias. Cuando reparamos una muralla derruida, otra cae. Así es la vida, nos decimos. Pero.. ¿es factible construir un castillo que no haya ni marejada ni ventisca que lo derribe?«. esto es, ¿es posible vivir en plenitud al margen de las circunstancias? « Sí, así es.

Ah« ¿sufres con alguno de ellos? Obsérvate y comprende que los razonamientos. inmovil. esconden tras ellos algo que tiene una fuerza y energía enorme: el deseo. Abandona todas tus preocupaciones por un momento y céntrate en el deseo de buscarle a El. Es un reto para tu mente. nunca se detiene. los pensamientos. una mirada interior que apacigua esa hiriente punzada. Detente en esta parte del ejercicio un tiempo antes de seguir porque es importantísimo que comprendas esa dinámica espiritual que define tu ser más íntimo. Observa cómo revolotea. ¿Puedes abstraerte de tus pensamientos? ¿Puedes observarlos? Mira tus preocupaciones como si no fueran contigo. de ajustar tu vida y tu alma en amar a Dios por encima de todo y de que todo cuanto eres se convierta en reflejo de ese Máximo Bien. hay un camino. porque de nuevo puedes darte cuenta de que dejas mucho que desear« ¡nadie es perfecto! No. ¿Eres capaz de permanecer un rato en silencio? Con los ojos cerrados. Observa los razonamientos de tu mente. Cuando ese deseo reclama algo de ti es como si ese pensamiento se convirtiera en un gran arpón de hierro que se clava en tu corazón. Pero no« no te equivoques« no se trata de que mires lo bueno que hay en ti. ¿Qué es esto? Desear la Suma Bondad. de complacerle a El. Si lo consigues es el corazón el que habla. esa que todos tenemos pero de la que habitualmente nada queremos saber. Pasas la vida esquivando esos arpones« a menudo huyendo de ese encuentro interior contigo mismo porque no es sino un martirio sentir como cada deseo se clava.Hoy planteo un reto al que lea esto y le haya despertado su interés. tu corazón. Tras cada idea subyace un deseo de algo. hiriente. El reto es un ejercicio« un ejercicio de vida interior. Pero este ejercicio no concluye aquí. tu voluntad. Un deseo infinito que sacia esa fuerza incontenible que hay en nosotros que no se bastará nunca en nuestra escasa capacidad« esto es. algo que quizás ni siquiera puedas expresar con palabras. ni con pensamientos« tal vez un sentimiento te embargue. en tu interior. ¿Eres capaz de vivir esta experiencia durante media hora? ¿Eres capaz . Porque el deseo que te libera de ese dolor es el deseo de la bondad. relajado. tanto más doloroso cuanto más inalcanzable se antoje lo deseado. Tu mente seguramente seguirá activa. te hablo de experimentar el Deseo. con mayúsculas. He aquí la segunda parte. ¿Serás capaz de hallar el medio por el que la poderosa fuerza del deseo deje de convertirse en un gran tormento? Sí. Cada vez que deseas algo para ti sentirás ese arponazo. desear a Dios.

Todo aquel que viene a mi. Lucas 6. tu casa interior permanece firme. y oye mis palabras y las hace. el río dio con ímpetu contra aquella casa pero no la pudo mover porque estaba fundada sobre roca. os indicaré a quién es semejante. sino sobre el imperecedero Amor de Dios. esto es. no sobre las cosas temporales del mundo. El deseo por Dios colma el alma y nos libera de las preocupaciones y angustias de la vida. ni doloroso« sino tan dulce y afable que ni siquiera con el tiempo hallarás medio de explicar. que vienen y se van. las grandes contrariedades de la vida. cavó y ahondó. así que cuando llega la inundación. y cuando vino una inundación. que siempre colma y nunca se ausenta. 47-48.de repetirla todos los días? « porque esa experiencia puede cambiar tu vida por completo« primero en tu interior« después en cómo eres« finalmente en lo que haces. y puso el fundamento sobre la roca. Es semejante al hombre que al edificar una casa. . pues hace tiempo que está tu alma firmemente cimentada. Y no es un cambio traumático.

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