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Me parece, digo, pero no lo creo. Llegará también para mí el día en que las escamas de oro de las cosas, caerán como las fajas de lino que envuelven las momias pulverizadas; vendrá el día en que el sol me parecerá solamente una luz más en el cielo sofocante, y el retorno de la primavera será sólo una página nueva del almanaque, y las flores destilarán en vano de la sucia tierra los más dulces calores para alcanzar el cielo; los risueñores de las cálidas noches no serán más que uno de los tantos rumores nocturnos —y cuando el sol descienda hasta el río, no subiré más por las escaleras de las colinas, a saludarlo con los ojos y con el silencio. Mujeres rubias, tiernas, ojerosas, bien formadas, pasarán a mi lado y mi carne no se sentirá sacudida por el deseo; no están hechas para mí, no pienso en hacerme amar más. Y toda mi vida será disuelta como en una languidez de indiferencia, en una niebla de memorias grises y casi iguales, sin el relámpago de un deseo y sin el rayo de una acción. Así será de mí —como de todos. Pero, antes de llegar a este fin, quiero llenar de aliento todas las trompetas del universo, ejecutar todos los mandatos, cumplir todas mis venganzas y dejar escritas y grabadas mis palabras y mis voluntades. Apenas he principiado. El niño nace a los nueve meses, pero el hombre comienza a los treinta años. La flor ha florecido pero el fruto tiene que madurar antes de pudrirse.
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121 L LA NUEVA GENERACIÓN Después de los treinta años se ve claramente lo que se vale, por lo que valen los más jóvenes. Hasta los treinta años se batalla con los viejos y la empresa es más cómoda. Somos jueces y verdugos en nombre de la fuerza impulsiva de la inmadurez, que a su vez quiere, también ella un poco de sol para florecer. Los enemigos han llegado, son célebres, están cansados y esconden bajo el amargo silencio y la agria sonrisa, la vil serenidad del rellenamiento. Están sentados y no quieren levantarse. Esperan, nos toleran y si de veras tienen miedo, nos hacen la vista gorda y nos preparan la yesca de la cordialidad. Pero cuando llegan los otros, los nuevos, los frescos, los primeros en puesto, los muchachos que tenían diez años e iban a la escuela cuando nosotros teníamos veinte y disparábamos los primeros golpes, entonces

Aquí dentro hay un hombre que está dispuesto a vender caro su pellejo y que quiere acabar lo más tarde que sea posible. Son de otra raza. Sienten la necesidad de rebelarse contra los más próximos. he publicado una media docena de libros. les he deseado. —a diestra y siniestra. otras aversiones. sus desdeñosas condenas. Haremos las cuentas. No me doy por vencido. Si hay alguien entre ellos que crea poder abofetearme y pisotearme antes de tiempo. El juzgar es difícil. Aunque nos asalten en público. Estos recién llegados no quieren saber nada: son de otro tiempo. Si hacen cosas mediocres y escriben tonterías no les condeno: es preciso hacer muchas cosas malas para llegar a hacer alguna pasable. Les he tratado mal cuando he creído que eran dignos de escuchar la verdad de un hombre. represento algo. No tengo miedo a los nuevos como no tuve miedo de los viejos. haciéndonos comprender en ocasiones las debilidades y faltas de nuestra obra. hablan otra lengua. Entretanto. Y para vosotros. estos veinte años de vida cerebral. Estoy dispuesto a poner en la plaza todos mis papeles y a defenderme con los dientes y con las uñas. Tenéis ingenio. un porvenir. Espero que la harán. son crueles como niños y descorteses como asaltantes. He hecho por algunos de ellos todo lo que he podido. qué tenían en sus cuerpos. Yo soy yo y ellos son ellos. pero por ahora. Para destruir es menester hacer. ¡Adelante muchachos! Estos treinta años de mi vida. yo no quiero ser liquidado en un abrir y cerrar de ojos. consignados en fórmulas de fácil circulación. los volúmenes de los demás. Pero atended: yo no quiero hacerme el muerto y el hombre superior como hicieron con nosotros tantos de nuestros viejos. recensiones. he escrito esta historia dramática de mi cerebro. nos juzgan en privado — somos ya para ellos materia de historia y de evaluación—. Veremos. hablarnos y sonreírnos pero no nos entendemos. y están preparándose a asaltarnos. se nos han echado encima. otros lazos. No me echo atrás. No se llega a los veinte años con la obra maestra en el cajón del escritorio. Pero. menos serios y menos fonógrafos. y tendré. tengo un pasado. vivís a cuestas del que hace algo. Se sienten superiores a nosotros. si no me equivoco estáis agarrados a lo ajeno. Soy alguien. ¿Y vosotros? ¿Qué habéis hecho? ¿Qué hacéis? Veamos: artículos. especialmente para vosotros. y para vencer es preciso sangrar de las heridas. nos han seguido durante un buen trecho de camino. sin derecho. tienen otros amores ocultos. Se adelantan fríamente en nombre de los dogmas del día. Lo siento: no hay buena sangre entre ellos y nosotros. Siento que penden sobre mi cabeza sus sentencias despreciativas. pero el hacer es más difícil todavía. Les he esperado. De ninguna manera. estos diez años de literatura. podía quizás haberlos empleado mejor. Estos jóvenes se han nutrido también de nosotros. les he aguardado en el umbral de los veinte y de los veinticinco años para ver qué podían hacer. he sembrado ideas. Pero no importa: les respeto y les estimo tal como son. Yo no desprecio a los jóvenes ni les odio. El título de este libro está equivocado: poco importa.. claro está. se enconcontrará ante un armado vivo y no ante un cadáver pútrido. como un salvaje y como un civilizado. con las palabras y con las ideas. No quiero fingir que les ignoro. sin embargo. No quiero que se me pisotee sin protestar. he fundado revistas. y entonces pasarán sin remordimientos por encima de mí. algo he hecho. Ya lo dije: no estoy acabado. locas o estúpidas o profundas. y cultura. Les hubiera querido más violentos. No los he rechazado. G i o v a n n i P a p i n i U n h o m b r e a c a b a d o 122 Pero no quiero tampoco humillarme ante ellos. Hay entre vosotros quien ha hecho y hará arte: muy bien. . No hay ya con ellos la amorosa confianza que nos ligó a los coetáneos y nos animó en la competencia misma.. No quiero desaparecer sin haber resistido hasta el último aliento. han atravesado otros climas. lo que sean. están seguros de habernos superado y de poder sobrepujarnos en el primer asalto que den. Podremos trabajar juntos. más personales. a toda costa. pero ahora es el momento del cambio y de la mayoría de edad. no quiero esconder la cabeza bajo las pilas de libros o envolverme en la toga cesárea del asesinato contento. os hacéis grandes poniendo bajo los tacos de vuestro calzado.empieza el día de la prueba y del peso. He tomado parte en movimientos de ideas y los he iniciado. como nosotros asaltamos a nuestros mayores.

a Dios gracias. FIN . ni alabanza ni consuelos. a pesar de mis propósitos. Todo el resto de mi obra encuentra aqui su explicación y su clave. Os doy mi espíritu en las manos. pero un período de mi vida se ha clausurado. y quiero que se tenga en cuenta este mi desordenado desahogo en cincuenta capítulos. os presento documentos y defensas. podéis trabar conocimiento con mi más verdadero yo y salvaros de los juicios precipitados. que se ha hecho. Si queréis. tendréis que confesar al menos que estoy acabado porque quise empezar demasiadas cosas y que no soy ya nada porque lo quise ser todo. pero sí el curso exacto de mis acontecimientos interiores. Sobre esto y con esto quiero ser juzgado. que soy de veras un hombre acabado. No pido piedad ni indulgencia. Y si después de haberme escuchado creéis lo mismo. sino sólo tres o cuatro horas de vuestra vida. Yo seguiré haciendo. trabajando con vosotros. mis esperanzas y mis flaquezas. Aquí aprenderéis a conocer al misántropo sentimental e injuriador. Aquí no está mi biografía. tan honradamente antipático a tanta gente. Me presento ante vuestros fríos ojos con todos mis dolores. he puesto al desnudo vísceras y nervios como en tantas mesas de anatomía. junto a vosotros.Héteme aquí: me he abierto y disparado. Esta no es una obra de arte: es una confesión a mí mismo y a los demás.

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