La Iglesia del

NUEVO MILENIO
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Serie Formación Ministerial
Esta Serie de materiales para la formación
ministerial de pastores, evangelistas, misioneros Y
líderes cristianos en el mundo de habla castellana
ha sido creada y es dirigida por el Dr. Pablo A. Deiros,
quien es el autor de la mayor parte de los libros de la
serie. Estos libros se han escrito y publicado en
respuesta a la urgente necesidad de materiales para
la formación del liderazgo cristiano en las iglesias
emergentes a lo largo y a lo ancho del continente
latinoamericano. Los libros son el resultado de la
vasta experiencia apostólica y docente del Dr. Deiros,
y procuran ofrecer una interpretación y aplicación
latinoamericana a los problemas fundamentales de
la labor ministerial, con una perspectiva
misiono lógica y carismática.
La Serie Formación Ministerial se publica a través
de Ediciones Certeza Argentina, cuyo fin es publicar
libros y otros materiales orientados a la formación
ministerial de cristianos que sirven a Dios y al prójimo
en el mundo de habla castellana. Estos materiales
están orientados a iluminar la mente, nutrir el espíritu,
desafiar la conciencia, y sobre todo, "capacitar al
pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar
el cuerpo de Cristo" (Efesios 4.12, NVI).
Títulos de la Serie
1. Los dones del Espíritu Santo.
2. La iglesia del nuevo milenio.
3. La oración de poder.
Otros títulos
1. Historia del cristianismo: los primeros
500 años.
2. Historia del cristianismo: los mil años de
incertidumbre.
3. Historia del cristianismo: las reformas de
la Iglesia.
4. Historia del cristianismo: el cristianismo
denominacional.
Para mayor información acerca de éstos y otros títulos. dirigirse ji:
Pablo A. Deiros. delro.Chlon.com
Serie Formación Ministerial
Esta Serie de materiales para la formación
ministerial de pastores, evangelistas, misioneros Y
líderes cristianos en el mundo de habla castellana
ha sido creada y es dirigida por el Dr. Pablo A. Deiros,
quien es el autor de la mayor parte de los libros de la
serie. Estos libros se han escrito y publicado en
respuesta a la urgente necesidad de materiales para
la formación del liderazgo cristiano en las iglesias
emergentes a lo largo y a lo ancho del continente
latinoamericano. Los libros son el resultado de la
vasta experiencia apostólica y docente del Dr. Deiros,
y procuran ofrecer una interpretación y aplicación
latinoamericana a los problemas fundamentales de
la labor ministerial, con una perspectiva
misiono lógica y carismática.
La Serie Formación Ministerial se publica a través
de Ediciones Certeza Argentina, cuyo fin es publicar
libros y otros materiales orientados a la formación
ministerial de cristianos que sirven a Dios y al prójimo
en el mundo de habla castellana. Estos materiales
están orientados a iluminar la mente, nutrir el espíritu,
desafiar la conciencia, y sobre todo, "capacitar al
pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar
el cuerpo de Cristo" (Efesios 4.12, NVI).
Títulos de la Serie
1. Los dones del Espíritu Santo.
2. La iglesia del nuevo milenio.
3. La oración de poder.
Otros títulos
1. Historia del cristianismo: los primeros
500 años.
2. Historia del cristianismo: los mil años de
incertidumbre.
3. Historia del cristianismo: las reformas de
la Iglesia.
4. Historia del cristianismo: el cristianismo
denominacional.
Para mayor información acerca de éstos y otros títulos. dirigirse ji:
Pablo A. Deiros. delro.Chlon.com
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SERIE:
FORMACiÓN MINISTERIAL
La Iglesia del
NUEVO MILENIO
Una eclesiología
para el nuevo siglo
Dr. PabloA. Deiros
EDICIONES CERTEZA ARGENTINA
Buenos Aires 2006
SERIE:
FORMACiÓN MINISTERIAL
La Iglesia del
NUEVO MILENIO
Una eclesiología
para el nuevo siglo
Dr. PabloA. Deiros
EDICIONES CERTEZA ARGENTINA
Buenos Aires 2006
Deiros, Pablo Alberto.
La iglesia del nuevo milenio: una eclesiología
para el nuevo siglo. - 1a ed. - Buenos Aires: Certeza
Argentina. 2006
255 p. ; 22x15 cm. (Formación Ministerial)
ISBN 987-22449-0-1
1. Eclesiología. 1. Título
CDD 262
(C) 2006 Pablo A. Deiros
deiros@sion.com
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
cualquier medio,
fotocopias,
previo y escrito
leyes 11.723 y 25
Edición: Martha L.
Diseño: Luis Adonis
Ediciones Certeza Argentina es la casa editorial de la
Asociación B{blica Universitaria Argentina (ABUA), un
encuentro de estudiantes. profesionales y amigos de
distintas iglesias evangélicas que confiesan a Jesucristo
como Señor. y que se han comprometido a ejercer un
testimonio vivo en las universidades del país. Informaciones
en: Bernardo de Irigoyen 654. (cl072aan) Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. Argentina.
Contactos:
Ministerio a universitarios y secundarios: (54 11) 4331-5421
abua@ciudad.com.ar I www.abua.com.ar
Librerías y distribuidora: (54 11) 4331-5630, 4334-8278.
4345-5931.
Argentina: pedidos@certezaargentina.com.ar
Exterior: ventas@certezaargentina.com.ar
Editorial : (54 11) 4331-6651
certeza@certezaargentina.com.ar
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www.certezajoven.com.ar
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1t Impreso en Argentina. Printed in Argentina.
Abreviaturas
Uso de este libro
Presentación
INTRODUCCiÓN GENERAL
CONTENIDO
UNIDAD 1 - La naturaleza de la Iglesia
Capítulo 1: Concepto
Una definición
Una distinción
Capítulo 2: Caracter
¿Cuál es la naturaleza de la Iglesia?
La Iglesia como comunidad
La Iglesia es una comunidad de personas
La Iglesia es una comunidad unida
Capítulo 3: Componentes
¿Quiénes pueden integrar una Iglesia cristiana?
¿Quién es la cabeza de la Iglesia cristiana?
Cristo es el fundamento de la Iglesia
Capítulo 4: Características
La Iglesia es una comunidad polifacética
La Iglesia es esencialmente una comunidad espiritual
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Presentación
INTRODUCCiÓN GENERAL
CONTENIDO
UNIDAD 1 - La naturaleza de la Iglesia
Capítulo 1: Concepto
Una definición
Una distinción
Capítulo 2: Caracter
¿Cuál es la naturaleza de la Iglesia?
La Iglesia como comunidad
La Iglesia es una comunidad de personas
La Iglesia es una comunidad unida
Capítulo 3: Componentes
¿Quiénes pueden integrar una Iglesia cristiana?
¿Quién es la cabeza de la Iglesia cristiana?
Cristo es el fundamento de la Iglesia
Capítulo 4: Características
La Iglesia es una comunidad polifacética
La Iglesia es esencialmente una comunidad espiritual
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La Iglesia del nueVO milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
UNIDAD 2 - La misión de la Iglesia
Capítulo 5: Propósito
Dar a conocer la verdad de Dios
Ofrecer adoración a Dios
Desarrollar ser seres humanos maduros
Observar las ordenanzas o sacramentos
Ser testigo de su reino
Proclamar su señorío
Capítulo 6: Misión
El carácter de la misión
Los pasos de la misión
Los resultados de la misión
Capítulo 7: Acción
El escenario de la acción: la ciudad
La motivación de la acción: fe, amor y esperanza
El desafio de la acción: misión en la ciudad
La necesidad de la acción: compromiso en la ciudad
Capítulo 8: Recursos
El recurso del Espíritu
Los recursos carismáticos
Los recursos espirituales
Los recursos estratégicos
Los recursos humanos
UNIDAD 3 - La función de la Iglesia
Capítulo 9: Una comunidad funcional
Funciones ministeriales de la Iglesia en la sociedad
Un modelo de una comunidad cristiana funcional: Antioquía
Una comunidad modelo
Capítulo 10: Una comunidad dinámica
Modelos orgánicos
Modelos estructurales
Modelos relacionales
Modelos personales
Capítulo 11: Una comunidad neumática
La Iglesia es una comunidad creada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad renovada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad ungida por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad guiada por el Espíritu
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La Iglesia del nueVO milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
UNIDAD 2 - La misión de la Iglesia
Capítulo 5: Propósito
Dar a conocer la verdad de Dios
Ofrecer adoración a Dios
Desarrollar ser seres humanos maduros
Observar las ordenanzas o sacramentos
Ser testigo de su reino
Proclamar su señorío
Capítulo 6: Misión
El carácter de la misión
Los pasos de la misión
Los resultados de la misión
Capítulo 7: Acción
El escenario de la acción: la ciudad
La motivación de la acción: fe, amor y esperanza
El desafio de la acción: misión en la ciudad
La necesidad de la acción: compromiso en la ciudad
Capítulo 8: Recursos
El recurso del Espíritu
Los recursos carismáticos
Los recursos espirituales
Los recursos estratégicos
Los recursos humanos
UNIDAD 3 - La función de la Iglesia
Capítulo 9: Una comunidad funcional
Funciones ministeriales de la Iglesia en la sociedad
Un modelo de una comunidad cristiana funcional: Antioquía
Una comunidad modelo
Capítulo 10: Una comunidad dinámica
Modelos orgánicos
Modelos estructurales
Modelos relacionales
Modelos personales
Capítulo 11: Una comunidad neumática
La Iglesia es una comunidad creada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad renovada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad ungida por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad guiada por el Espíritu
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Contenido
La Iglesia es una comunidad dotada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad enseñada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad unida por el Espíritu
Capítulo 12: Una comunidad solidaria
Una comunidad integral
Una comunidad contextualizada
Una comunidad solidaria
Una comunidad transformacional
TAREAS PARA EL HOGAR
BIBLIOGRAFíA
220
224
225
229
230
232
234
239
243
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Contenido
La Iglesia es una comunidad dotada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad enseñada por el Espíritu
La Iglesia es una comunidad unida por el Espíritu
Capítulo 12: Una comunidad solidaria
Una comunidad integral
Una comunidad contextualizada
Una comunidad solidaria
Una comunidad transformacional
TAREAS PARA EL HOGAR
BIBLIOGRAFíA
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La Iglesia del nuevo milenio, una ecIesiología para el nuevo siglo
ABREVIATURAS
En el presente libro se utiliza la Nueva Versión Internacional de la Bíblica
Internacional (NVI) para todas las citas bíblicas, En otros casos, se sigue el texto griego
o se citan otfas '4efsiones de la Biblia, iMicándOlo fwat;:\iar.te las
Las abreviaturas utilizadas son las siguientes:
BJ Biblia de Jerusalén.
Gr. The Greek New Testament. :3ra. ed. United Bible Societies.
RVR Santa Biblia, versión Reina-Valera, revisión 1960.
RV95 Santa Biblia, versión Reina-Valera, revisión 1995.
BA Biblia de las Américas.
VP Días habla hoy, versión popLllar.
Libros de la Biblia
Antiguo Testamento
Génesis Gn. 2 Crónicas 2Cr. Daniel On.
Éxodo Éx. Esdras Esd. Oseas Os.
Levítico Lv. Nehem(as Neh. Joel JI.
Números r--.m Ester Es!. Amós Am.
Deuteronomio Ot. Job Job Abdias Abd.
Josué
Jos. Salmos Sal. Jonás Jon.
Jueces Jue. Proverbios Pr. Miqueas Mi.
Rut
At. Eclesiastés Ec. Nahum Nah.
1Samuel
1 S. Cantares Cn!. Habacuc Hab.
2Samuel
25. Isafas Is. Sofonfas Soto
1 Reyes
lA. Jeremfas Jer. Hageo Hag.
2 Reyes
2R. LamentacioneS Lm. lacarías lac.
1 Crónicas
lCr. Ezequiel Ez. Malaquías Mal.
Nuevo Testamento
Mateo
MI. Efesios Ef. Hebreos He.
Marcos
Iv'r. Filipenses Fíl. Santiago Stg.
Lucas
Le. Colosenses Col. 1 Pedro 1 P.
Juan
Jn. 1 Tesalonicenses 1 Ts. 2 Pedro 2P.
Hechos
Hch. 2 Tesalonicenses 2Ts. 1 Juan 1 Jn.
Romanos
1 Timoteo Hi. 2 Juan 2 Jn.
1 Corintios
1 CO. 2 Timoteo 2 Ti. 3 Juan 3 Jn.
2 Corintios
2Co. Tito Tit. Judas Jud.
Gálatas
Gá. Filemón FIm. Apocalipsis Ap.
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La Iglesia del nuevo milenio, una ecIesiología para el nuevo siglo
ABREVIATURAS
En el presente libro se utiliza la Nueva Versión Internacional de la Bíblica
Internacional (NVI) para todas las citas bíblicas, En otros casos, se sigue el texto griego
o se citan otfas '4efsiones de la Biblia, iMicándOlo fwat;:\iar.te las
Las abreviaturas utilizadas son las siguientes:
BJ Biblia de Jerusalén.
Gr. The Greek New Testament. :3ra. ed. United Bible Societies.
RVR Santa Biblia, versión Reina-Valera, revisión 1960.
RV95 Santa Biblia, versión Reina-Valera, revisión 1995.
BA Biblia de las Américas.
VP Días habla hoy, versión popLllar.
Libros de la Biblia
Antiguo Testamento
Génesis Gn. 2 Crónicas 2Cr. Daniel On.
Éxodo Éx. Esdras Esd. Oseas Os.
Levítico Lv. Nehem(as Neh. Joel JI.
Números r--.m Ester Es!. Amós Am.
Deuteronomio Ot. Job Job Abdias Abd.
Josué
Jos. Salmos Sal. Jonás Jon.
Jueces Jue. Proverbios Pr. Miqueas Mi.
Rut
At. Eclesiastés Ec. Nahum Nah.
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1 S. Cantares Cn!. Habacuc Hab.
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25. Isafas Is. Sofonfas Soto
1 Reyes
lA. Jeremfas Jer. Hageo Hag.
2 Reyes
2R. LamentacioneS Lm. lacarías lac.
1 Crónicas
lCr. Ezequiel Ez. Malaquías Mal.
Nuevo Testamento
Mateo
MI. Efesios Ef. Hebreos He.
Marcos
Iv'r. Filipenses Fíl. Santiago Stg.
Lucas
Le. Colosenses Col. 1 Pedro 1 P.
Juan
Jn. 1 Tesalonicenses 1 Ts. 2 Pedro 2P.
Hechos
Hch. 2 Tesalonicenses 2Ts. 1 Juan 1 Jn.
Romanos
1 Timoteo Hi. 2 Juan 2 Jn.
1 Corintios
1 CO. 2 Timoteo 2 Ti. 3 Juan 3 Jn.
2 Corintios
2Co. Tito Tit. Judas Jud.
Gálatas
Gá. Filemón FIm. Apocalipsis Ap.
USO DE ESTE LIBRO
Este libro ha sido diseñado y escrito por primera vez, especialmente para
cumplir con los requisitos y orientaciones del programa de formación ministerial
pastoral, misionera y evangelizadora de la Escuela Interdenominacional de
Misión de la Iglesia del Centro, Buenos Aires, Argentina.
Originalmente consistía en un bosquejo desarrollado del programa de trabajo
propuesto al discípulo, como medio para alcanzar los objetivos del curso La
iglesia del nuevo milenio. En el caso de que el lector esté matriculado en la
Escuela de Misión o en algún otro programa de capacitación que utilice este
libro como libro de texto, el discípulo será responsable de la lectura cuidadosa
del texto y los pasajes bíblicos indicados. Los ejercicios preferentemente no
deberán ser hechos en el estudio personal, sino que se completarán en clase,
bajo la guía del instructor. El discípulo sí es responsable por el cumplimiento de
las tareas para el hogar que figuran al final del libro, y que el maestro o tutor
asignará a lo largo del curso. El cumplimiento adecuado de las lecturas, los
ejercicios y las tareas del hogar podrán ser usados como elementos para la
obtención de créditos académicos.
El lector notará que con frecuencia se citan a diversos autores que han
escrito sobre el tema de la doctrina cristiana de la iglesia. Las citas transcriptas
son el resultado de una cuidadosa selección de materiales, hecha con el
propósito de dar oportunidad al discípulo de tomar contacto con la literatura que
yo mismo he utilizado para mi estudio personal del tema. De este modo, estas
citas pueden ser útiles para ilustrar, ampliar, aclarar y fundamentar los conceptos
desarrollados en este libro de texto. A su vez, las fuentes están indicadas como
notas al pie de página, para que el lector pueda referirse a ellas en caso de tener
interés en profundizar el tema. Al final del libro se incluye una bibliografía, que
no es exhaustiva pero presenta los materiales publicados más importantes
especialmente en lengua castellana.
El maestro o tutor actuará en clase como moderador en el repaso del contenido
del libro, la realización de los ejercicios, y la asignación de las tareas para el
hogar. Se sugiere que el maestro o tutor no dicte clases a la manera tradicional,
sino que procure cumplir el papel de dinamizador de la discusión y el diálogo
alrededor de los contenidos del libro. Para ello, deberá estar preparado para
responder a las preguntas de los discípulos, especialmente para aplicar a las
situaciones concretas, propias de cada contexto, los contenidos que se discutan.
USO DE ESTE LIBRO
Este libro ha sido diseñado y escrito por primera vez, especialmente para
cumplir con los requisitos y orientaciones del programa de formación ministerial
pastoral, misionera y evangelizadora de la Escuela Interdenominacional de
Misión de la Iglesia del Centro, Buenos Aires, Argentina.
Originalmente consistía en un bosquejo desarrollado del programa de trabajo
propuesto al discípulo, como medio para alcanzar los objetivos del curso La
iglesia del nuevo milenio. En el caso de que el lector esté matriculado en la
Escuela de Misión o en algún otro programa de capacitación que utilice este
libro como libro de texto, el discípulo será responsable de la lectura cuidadosa
del texto y los pasajes bíblicos indicados. Los ejercicios preferentemente no
deberán ser hechos en el estudio personal, sino que se completarán en clase,
bajo la guía del instructor. El discípulo sí es responsable por el cumplimiento de
las tareas para el hogar que figuran al final del libro, y que el maestro o tutor
asignará a lo largo del curso. El cumplimiento adecuado de las lecturas, los
ejercicios y las tareas del hogar podrán ser usados como elementos para la
obtención de créditos académicos.
El lector notará que con frecuencia se citan a diversos autores que han
escrito sobre el tema de la doctrina cristiana de la iglesia. Las citas transcriptas
son el resultado de una cuidadosa selección de materiales, hecha con el
propósito de dar oportunidad al discípulo de tomar contacto con la literatura que
yo mismo he utilizado para mi estudio personal del tema. De este modo, estas
citas pueden ser útiles para ilustrar, ampliar, aclarar y fundamentar los conceptos
desarrollados en este libro de texto. A su vez, las fuentes están indicadas como
notas al pie de página, para que el lector pueda referirse a ellas en caso de tener
interés en profundizar el tema. Al final del libro se incluye una bibliografía, que
no es exhaustiva pero presenta los materiales publicados más importantes
especialmente en lengua castellana.
El maestro o tutor actuará en clase como moderador en el repaso del contenido
del libro, la realización de los ejercicios, y la asignación de las tareas para el
hogar. Se sugiere que el maestro o tutor no dicte clases a la manera tradicional,
sino que procure cumplir el papel de dinamizador de la discusión y el diálogo
alrededor de los contenidos del libro. Para ello, deberá estar preparado para
responder a las preguntas de los discípulos, especialmente para aplicar a las
situaciones concretas, propias de cada contexto, los contenidos que se discutan.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
El maestro o tutor podrá asignar lecturas complementarias utilizando los
materiales de la bibliografía sugerida, siempre y cuando los mismos sean
accesibles a los discípulos.
La evaluación del discípulo se hará en función de su asistencia a clase, su
nivel de participación en la dinámica de la misma, el completamiento de todos
los ejercicios del libro, el cumplimiento satisfactorio de las tareas para el hogar,
y la realización de las lecturas que eventualmente le asigne el maestro o tutor. El
maestro o tutor podrá establecer algún otro requisito conforme con las
circunstancias propias de cada curso, el nivel académico con que se trabaje y el
lugar en que se enseñe.
En todo el proceso de enseñanza-aprendizaje deberá tenerse muy presente
que el propósito de este curso no es impartir o recoger información sobre el tema
que trata, sino producir cambios de conducta significativos tanto en el maestro o
tutor como en el discípulo, a fin de ajustar la vida y el servicio cristianos en
términos del significado y el valor de la comunidad de fe para la extensión del
reino de Dios. Si después de estudiar estas páginas unos y otros aprenden a
vivir y servir mejor como ciudadanos del reino de Dios y miembros de su iglesia
local, este materíal habrá cumplído su propósito fundamental.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
El maestro o tutor podrá asignar lecturas complementarias utilizando los
materiales de la bibliografía sugerida, siempre y cuando los mismos sean
accesibles a los discípulos.
La evaluación del discípulo se hará en función de su asistencia a clase, su
nivel de participación en la dinámica de la misma, el completamiento de todos
los ejercicios del libro, el cumplimiento satisfactorio de las tareas para el hogar,
y la realización de las lecturas que eventualmente le asigne el maestro o tutor. El
maestro o tutor podrá establecer algún otro requisito conforme con las
circunstancias propias de cada curso, el nivel académico con que se trabaje y el
lugar en que se enseñe.
En todo el proceso de enseñanza-aprendizaje deberá tenerse muy presente
que el propósito de este curso no es impartir o recoger información sobre el tema
que trata, sino producir cambios de conducta significativos tanto en el maestro o
tutor como en el discípulo, a fin de ajustar la vida y el servicio cristianos en
términos del significado y el valor de la comunidad de fe para la extensión del
reino de Dios. Si después de estudiar estas páginas unos y otros aprenden a
vivir y servir mejor como ciudadanos del reino de Dios y miembros de su iglesia
local, este materíal habrá cumplído su propósito fundamental.
PRESENTACION
No es posible discutir la naturaleza, misión y función de la iglesia sin comenzar
de algún modo con un diagnóstico general del presente. La mayor parte de las
comunidades de fe en América Latina, algunas de ellas con muchos años de
testimonio honroso, tienen sobrados motivos para dar gracias al Señor por su
misericordia y acción poderosa. Pero la dilatada experiencia histórica de las
iglesias en el continente nos ayuda también a ver, con mayor claridad, aquellos
elementos negativos en nuestro desempeño como pueblo de Dios. De igual
modo, el reconocimiento de lo mucho que el Señor nos ha dado en estos últimos
años, nos hace todavía más responsables por lo mucho que no hemos sabido
recibir de él o lo mucho que ha quedado por hacer o que hemos hecho mal. La
toma de conciencia de estos puntos negativos es fundamental para corregirnos
y encarar con mayor decisión y compromiso lo nuevo que el Señor nos propone.
Al evaluar el desarrollo de las iglesias y su compromiso con la misión, cabe
subrayar algunos elementos negativos, que demandan una atención inmediata
y una acción concreta. En la medida en que a la reflexión crítica se le sume una
acción efectiva, seremos capaces de confrontar de manera más adecuada los
enormes desafíos y extraordinarias oportunidades que el nuevo siglo nos ofrece.
Uno de los elementos negativos a tomar en cuenta es la fijación de la
renovación. Dios nos ha permitido vivir tiempos maravillosos de renovación en
estos últimos años, a lo largo y a lo ancho del continente. No obstante, el propósito
de la renovación no es que nos quedemos fijados en ella, sino capacitarnos
para el avivamiento. Necesitamos pasar de la renovación al avivamiento.
Otro elemento negativo ha sido un cierto repliegue hacia adentro o una
concentración excesiva en la vida interna de la comunidad de fe. No hemos
sabido expresar la profundidad y riqueza de muchas de las experiencias vividas
en un testimonio cristiano al mundo. Nos hemos concentrado en un programa
eclesiástico interno y hemos descuidado nuestra presencia activa externa.
Necesitamos pasar de una iglesia de puertas adentro a una iglesia en el mundo,
una iglesia extramuros.
Un tercer elemento a tomar en cuenta es la carencia de relevancia. Hemos
desarrollado muchas actividades evangelizadoras y de servicio social, pero no
hemos transformado a las personas y a la sociedad de manera concreta y efectiva.
PRESENTACION
No es posible discutir la naturaleza, misión y función de la iglesia sin comenzar
de algún modo con un diagnóstico general del presente. La mayor parte de las
comunidades de fe en América Latina, algunas de ellas con muchos años de
testimonio honroso, tienen sobrados motivos para dar gracias al Señor por su
misericordia y acción poderosa. Pero la dilatada experiencia histórica de las
iglesias en el continente nos ayuda también a ver, con mayor claridad, aquellos
elementos negativos en nuestro desempeño como pueblo de Dios. De igual
modo, el reconocimiento de lo mucho que el Señor nos ha dado en estos últimos
años, nos hace todavía más responsables por lo mucho que no hemos sabido
recibir de él o lo mucho que ha quedado por hacer o que hemos hecho mal. La
toma de conciencia de estos puntos negativos es fundamental para corregirnos
y encarar con mayor decisión y compromiso lo nuevo que el Señor nos propone.
Al evaluar el desarrollo de las iglesias y su compromiso con la misión, cabe
subrayar algunos elementos negativos, que demandan una atención inmediata
y una acción concreta. En la medida en que a la reflexión crítica se le sume una
acción efectiva, seremos capaces de confrontar de manera más adecuada los
enormes desafíos y extraordinarias oportunidades que el nuevo siglo nos ofrece.
Uno de los elementos negativos a tomar en cuenta es la fijación de la
renovación. Dios nos ha permitido vivir tiempos maravillosos de renovación en
estos últimos años, a lo largo y a lo ancho del continente. No obstante, el propósito
de la renovación no es que nos quedemos fijados en ella, sino capacitarnos
para el avivamiento. Necesitamos pasar de la renovación al avivamiento.
Otro elemento negativo ha sido un cierto repliegue hacia adentro o una
concentración excesiva en la vida interna de la comunidad de fe. No hemos
sabido expresar la profundidad y riqueza de muchas de las experiencias vividas
en un testimonio cristiano al mundo. Nos hemos concentrado en un programa
eclesiástico interno y hemos descuidado nuestra presencia activa externa.
Necesitamos pasar de una iglesia de puertas adentro a una iglesia en el mundo,
una iglesia extramuros.
Un tercer elemento a tomar en cuenta es la carencia de relevancia. Hemos
desarrollado muchas actividades evangelizadoras y de servicio social, pero no
hemos transformado a las personas y a la sociedad de manera concreta y efectiva.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
No hemos sabido mostrar al mundo una comunidad diferente, en la que los
valores del reino se encarnan y en la que no haya hermanos con carencias.
Necesitamos pasar de una iglesia en el salero a una iglesia que sale la tierra.
En cuarto lugar, hemos padecido de cierta falta de sentido de pertenencia.
No hemos sido capaces de desarrollar un fuerte sentido de pertenencia en las
personas vinculadas con nuestras comunidades de fe. Las más de las veces, las
relaciones son muy impersonales y el compromiso con la comunidad es muy
volátil. El nivel de participación de un alto porcentaje de los miembros de las
iglesias es muy bajo. Necesitamos pasar de una iglesia movimiento a una
comunidad con un fuerte sentido de pertenencia.
Por todas partes se percibe una sensación colectiva de desatención.
Nunca como hoy, las iglesias latinoamericanas brindan mayores
oportunidades de atención personal en consejería pastoral, sanidad interior y
liberación. Sin embargo, la sensación de muchos es que no son cuidados como
desean y necesitan. La falta de una red de contención ha producido el alejamiento
de un importante número de hermanos. Necesitamos pasar de una iglesia de
pastoreo profesional y vertical, a una iglesia con una red de cuidado colectivo y
horizontal.
La obra del Señor en América Latina ha vivido tiempos de crecimiento
explosivo, particularmente a lo largo de la década de 1990. Pero hoy hay indicios
de estancamiento del crecimiento, por lo menos en términos reales. Habiendo
experimentado tasas de crecimiento récord en el pasado (como en Chile,
Guatemala, El Salvador, Brasil), se percibe una meseta en el crecimiento de la
iglesia en tiempos recientes. Algunos de los elementos arriba mencionados
ayudan a entender esta situación. Necesitamos pasar de una iglesia que crece
al ritmo de la renovación a una iglesia que crece al ritmo del avivamiento.
Ligado a la cuestión del crecimiento está el hecho de que, en muchos casos,
el crecimiento numérico de las iglesias ha sido por adición y no por duplicación,
cuando lo ideal es que sea por multiplicación. En el primer caso, las personas se
agregan de a una al cuerpo de creyentes. En el segundo caso, las congregaciones
se duplican, como en el sistema orgánico celular, en otras congregaciones. Sin
embargo, en el crecimiento por multiplicación el desarrollo es exponencial y el
número de creyentes y congregaciones adquiere un nivel de verdadera explosión.
En América Latina este tipo de crecimiento sigue siendo excepcional y los casos
en que se da se cuentan con los dedos de las manos. Por eso, necesitamos
pasar de una iglesia que crece por adición a una iglesia que crece por
multiplicación.
Otro elemento negativo a tomar en cuenta es la institucionalización del
liderazgo. Con el correr del tiempo, el liderazgo de las iglesias parece haber
sufrido un proceso de institucionalización y burocratización, más orientado al
desarrollo interno de cada ministerio, que al cumplimiento externo de su vocación.
Esto ha provocado, entre otras cosas, un generalizado estado de agotamiento y
cansancio, que fácilmente genera estados de frustración y desencanto.
Necesitamos pasar de un liderazgo institucionalizado a un liderazgo carismático
y relacional.
a todo esto, es posible detectar el agotamiento del liderazgo.
Son Innumerables los pastores y líderes en América Latina que están a punto de
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
No hemos sabido mostrar al mundo una comunidad diferente, en la que los
valores del reino se encarnan y en la que no haya hermanos con carencias.
Necesitamos pasar de una iglesia en el salero a una iglesia que sale la tierra.
En cuarto lugar, hemos padecido de cierta falta de sentido de pertenencia.
No hemos sido capaces de desarrollar un fuerte sentido de pertenencia en las
personas vinculadas con nuestras comunidades de fe. Las más de las veces, las
relaciones son muy impersonales y el compromiso con la comunidad es muy
volátil. El nivel de participación de un alto porcentaje de los miembros de las
iglesias es muy bajo. Necesitamos pasar de una iglesia movimiento a una
comunidad con un fuerte sentido de pertenencia.
Por todas partes se percibe una sensación colectiva de desatención.
Nunca como hoy, las iglesias latinoamericanas brindan mayores
oportunidades de atención personal en consejería pastoral, sanidad interior y
liberación. Sin embargo, la sensación de muchos es que no son cuidados como
desean y necesitan. La falta de una red de contención ha producido el alejamiento
de un importante número de hermanos. Necesitamos pasar de una iglesia de
pastoreo profesional y vertical, a una iglesia con una red de cuidado colectivo y
horizontal.
La obra del Señor en América Latina ha vivido tiempos de crecimiento
explosivo, particularmente a lo largo de la década de 1990. Pero hoy hay indicios
de estancamiento del crecimiento, por lo menos en términos reales. Habiendo
experimentado tasas de crecimiento récord en el pasado (como en Chile,
Guatemala, El Salvador, Brasil), se percibe una meseta en el crecimiento de la
iglesia en tiempos recientes. Algunos de los elementos arriba mencionados
ayudan a entender esta situación. Necesitamos pasar de una iglesia que crece
al ritmo de la renovación a una iglesia que crece al ritmo del avivamiento.
Ligado a la cuestión del crecimiento está el hecho de que, en muchos casos,
el crecimiento numérico de las iglesias ha sido por adición y no por duplicación,
cuando lo ideal es que sea por multiplicación. En el primer caso, las personas se
agregan de a una al cuerpo de creyentes. En el segundo caso, las congregaciones
se duplican, como en el sistema orgánico celular, en otras congregaciones. Sin
embargo, en el crecimiento por multiplicación el desarrollo es exponencial y el
número de creyentes y congregaciones adquiere un nivel de verdadera explosión.
En América Latina este tipo de crecimiento sigue siendo excepcional y los casos
en que se da se cuentan con los dedos de las manos. Por eso, necesitamos
pasar de una iglesia que crece por adición a una iglesia que crece por
multiplicación.
Otro elemento negativo a tomar en cuenta es la institucionalización del
liderazgo. Con el correr del tiempo, el liderazgo de las iglesias parece haber
sufrido un proceso de institucionalización y burocratización, más orientado al
desarrollo interno de cada ministerio, que al cumplimiento externo de su vocación.
Esto ha provocado, entre otras cosas, un generalizado estado de agotamiento y
cansancio, que fácilmente genera estados de frustración y desencanto.
Necesitamos pasar de un liderazgo institucionalizado a un liderazgo carismático
y relacional.
a todo esto, es posible detectar el agotamiento del liderazgo.
Son Innumerables los pastores y líderes en América Latina que están a punto de
Presentación
tirar la toalla. Después de varios años de servicio, muchos de los líderes de las
iglesias se encuentran cansados y faltos de estímulo. En buena medida, esto se
debe a la concentración de todo el ministerio de las iglesias en muy pocas
manos, el desgaste en un sinnúmero de actividades y la pérdida de la vocación
personal a causa del proceso de institucionalización. Necesitamos pasar de un
liderazgo concentrado y centrado en sí mismo a un liderazgo más participativo y
abierto.
También en el área del liderazgo, una y otra vez se hacen patentes los
conflictos de roles en el liderazgo. Las últimas dos razones mencionadas han
hecho que el liderazgo asuma roles no asignados originalmente, pero necesarios
para la vida y el funcionamiento de las iglesias, y que respondan mejor a su
llamamiento personal y a su propio desarrollo ministerial. De este modo, en
algunos casos, los pastores de las iglesias se ven involucrados en el despliegue
de dones apostólicos, mientras que los líderes congregacionales se involucran
cada vez más en el cumplimiento de funciones pastorales. Al asumir estos roles
quedan descuidadas las responsabilidades originales. Necesitamos pasar de
un liderazgo que responde a una estructura eclesiástica a un liderazgo que
responda al llamamiento de Dios y exprese los dones recibidos.
Finalmente, un último elemento a mencionar es la excesiva complejidad de
la estructura eclesiástica. Con el correr del tiempo, hemos llegado a desarrollar
estructuras "dinosáuricas:' confundiendo el carácter integral de la misión con la
dispersión ad infinitum de los ministerios. Los resultados han sido una fuerte
atomización de los esfuerzos, un desgaste y duplicación de energías, y una
pérdida de eficiencia. Necesitamos pasar de iglesias complejas a iglesias simples,
de estructuras organizativas jerarquizadas a redes de trabajo operativas y
orgánicas.
Todo lo señalado subraya la urgencia y necesidad de una nueva visión y
comprensión eclesiológica. Una iglesia que no se renueva corre el riesgo de
estancarse y morir. La única manera de mantener la frescura del primer amor y
de la vocación con que hemos sido llamados a servir al Señor en el mundo, es
permitir al Espíritu Santo renovarnos de manera permanente. Esto es tanto más
urgente y vital cuanto más crece en nosotros la conciencia de estar viviendo en
los últimos tiempos. Ser la iglesia de Jesucristo hoyes algo diferente de otros
tiempos, en razón de que estamos transitando tiempos escatológicos.
En tiempos como éstos, la lectura de la realidad no se hace tanto en función
de la experiencia adquirida en el pasado, como en función de lo que se espera
ocurra en el futuro. Es la convicción en cuanto al inminente e inmediato retorno
de Cristo la que impone la implementación de una visión nueva, bajo la guía del
Espíritu Santo. Sólo él puede ayudarnos a ser la iglesia del fin de los tiempos, la
iglesia que reciba al Señor victorioso en su retorno glorioso.
Este libro fue escrito precisamente para responder a la necesidad de abordar
el estudio de la eclesiología de una manera diferente de las formas tradicionales.
Es por esto que el énfasis no cae en cuestiones dogmáticas, como el análisis
teológico de la iglesia como una, santa, católica y apostólica; o en cuestiones
más pragmáticas como las formas de gobierno de la iglesia (episcopal,
congregacional, presbiteriana, etc.); o en cuestiones más litúrgicas como ~ I
significado y uso de los sacramentos u ordenanzas. La aproximación al estudio
Presentación
tirar la toalla. Después de varios años de servicio, muchos de los líderes de las
iglesias se encuentran cansados y faltos de estímulo. En buena medida, esto se
debe a la concentración de todo el ministerio de las iglesias en muy pocas
manos, el desgaste en un sinnúmero de actividades y la pérdida de la vocación
personal a causa del proceso de institucionalización. Necesitamos pasar de un
liderazgo concentrado y centrado en sí mismo a un liderazgo más participativo y
abierto.
También en el área del liderazgo, una y otra vez se hacen patentes los
conflictos de roles en el liderazgo. Las últimas dos razones mencionadas han
hecho que el liderazgo asuma roles no asignados originalmente, pero necesarios
para la vida y el funcionamiento de las iglesias, y que respondan mejor a su
llamamiento personal y a su propio desarrollo ministerial. De este modo, en
algunos casos, los pastores de las iglesias se ven involucrados en el despliegue
de dones apostólicos, mientras que los líderes congregacionales se involucran
cada vez más en el cumplimiento de funciones pastorales. Al asumir estos roles
quedan descuidadas las responsabilidades originales. Necesitamos pasar de
un liderazgo que responde a una estructura eclesiástica a un liderazgo que
responda al llamamiento de Dios y exprese los dones recibidos.
Finalmente, un último elemento a mencionar es la excesiva complejidad de
la estructura eclesiástica. Con el correr del tiempo, hemos llegado a desarrollar
estructuras "dinosáuricas:' confundiendo el carácter integral de la misión con la
dispersión ad infinitum de los ministerios. Los resultados han sido una fuerte
atomización de los esfuerzos, un desgaste y duplicación de energías, y una
pérdida de eficiencia. Necesitamos pasar de iglesias complejas a iglesias simples,
de estructuras organizativas jerarquizadas a redes de trabajo operativas y
orgánicas.
Todo lo señalado subraya la urgencia y necesidad de una nueva visión y
comprensión eclesiológica. Una iglesia que no se renueva corre el riesgo de
estancarse y morir. La única manera de mantener la frescura del primer amor y
de la vocación con que hemos sido llamados a servir al Señor en el mundo, es
permitir al Espíritu Santo renovarnos de manera permanente. Esto es tanto más
urgente y vital cuanto más crece en nosotros la conciencia de estar viviendo en
los últimos tiempos. Ser la iglesia de Jesucristo hoyes algo diferente de otros
tiempos, en razón de que estamos transitando tiempos escatológicos.
En tiempos como éstos, la lectura de la realidad no se hace tanto en función
de la experiencia adquirida en el pasado, como en función de lo que se espera
ocurra en el futuro. Es la convicción en cuanto al inminente e inmediato retorno
de Cristo la que impone la implementación de una visión nueva, bajo la guía del
Espíritu Santo. Sólo él puede ayudarnos a ser la iglesia del fin de los tiempos, la
iglesia que reciba al Señor victorioso en su retorno glorioso.
Este libro fue escrito precisamente para responder a la necesidad de abordar
el estudio de la eclesiología de una manera diferente de las formas tradicionales.
Es por esto que el énfasis no cae en cuestiones dogmáticas, como el análisis
teológico de la iglesia como una, santa, católica y apostólica; o en cuestiones
más pragmáticas como las formas de gobierno de la iglesia (episcopal,
congregacional, presbiteriana, etc.); o en cuestiones más litúrgicas como ~ I
significado y uso de los sacramentos u ordenanzas. La aproximación al estudio
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
de la iglesia es más bien funcional y orgánica. Tiene que ver con cuestiones
praxiológicas y sobre todo con la misión que el Señor le ha confiado a la iglesia.
Este libro se propone no tanto hacer la apología de una determinada
comprensión teológica, doctrinal o dogmática, y mucho menos de una práctica
denominacional establecida, como tratar de entender a la iglesia a la luz del
Nuevo Testamento y sobre todo en función de su misión en el mundo. Esto no
significa un desprecio de la tradición heredada ni desvalorizar la experiencia
histórica recogida en dos mil años de testimonio cristiano. Pero hoy la iglesia de
Jesucristo en todo el mundo tiene la enorme responsabilidad de completar la
misión que le fue asignada. Somos los siervos de la última hora (Mt. 20.1-16) Y el
Señor está a las puertas. En esta última vigilia de la noche (Mr. 13.32-37) debemos
terminar la tarea que se nos ha ordenado llevar a cabo. Para ello, necesitamos
una nueva comprensión de nuestra naturaleza, misión y función como iglesia.
Es mi oración que este libro nos ayude a introducirnos en esta nueva comprensión
y que así podamos de veras ser la iglesia que el Señor espera que seamos en el
siglo XXI.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
de la iglesia es más bien funcional y orgánica. Tiene que ver con cuestiones
praxiológicas y sobre todo con la misión que el Señor le ha confiado a la iglesia.
Este libro se propone no tanto hacer la apología de una determinada
comprensión teológica, doctrinal o dogmática, y mucho menos de una práctica
denominacional establecida, como tratar de entender a la iglesia a la luz del
Nuevo Testamento y sobre todo en función de su misión en el mundo. Esto no
significa un desprecio de la tradición heredada ni desvalorizar la experiencia
histórica recogida en dos mil años de testimonio cristiano. Pero hoy la iglesia de
Jesucristo en todo el mundo tiene la enorme responsabilidad de completar la
misión que le fue asignada. Somos los siervos de la última hora (Mt. 20.1-16) Y el
Señor está a las puertas. En esta última vigilia de la noche (Mr. 13.32-37) debemos
terminar la tarea que se nos ha ordenado llevar a cabo. Para ello, necesitamos
una nueva comprensión de nuestra naturaleza, misión y función como iglesia.
Es mi oración que este libro nos ayude a introducirnos en esta nueva comprensión
y que así podamos de veras ser la iglesia que el Señor espera que seamos en el
siglo XXI.
Introducción 1
genera
la simple pregunta: "¿Qué es la iglesia y para
qué está en el mundo?" dispara un diluvio de
respuestas de las más variadas y contradictorias que
uno pueda imaginar. Hace más de dos mil años que
los cristianos venimos bregando con este
interrogante y parece que todavía no le hemos
encontrado una respuesta satisfactoria. En realidad,
es probable que, como ocurre con otras cuestiones
fundamentales de la fe y práctica cristianas, cada
generación en cada contexto tenga que empeñar lo
mejor de sí para replantear el tema y elaborar su
propia respuesta.
No se puede desarrollar una adecuada teología
pastoral y una misionología pertinente para nuestros
días simplemente a partir de la tarea pastoral o de la
práctica de la misión, como si éstas se llevaran a
cabo en un vacío. La tendencia en muchos seminarios
y centros de entrenamiento ministerial a lo largo de
la segunda mitad del siglo XX ha sido, precisamente,
esta confusión artificial y perniciosa. Con gran
ingenuidad se ha sacralizado aquello que da
resultado (especialmente en términos de crecimiento
numérico), sin hacer una seria reflexión sobre la
praxis, y a partir de principios más permanentes que
Introducción 1
genera
la simple pregunta: "¿Qué es la iglesia y para
qué está en el mundo?" dispara un diluvio de
respuestas de las más variadas y contradictorias que
uno pueda imaginar. Hace más de dos mil años que
los cristianos venimos bregando con este
interrogante y parece que todavía no le hemos
encontrado una respuesta satisfactoria. En realidad,
es probable que, como ocurre con otras cuestiones
fundamentales de la fe y práctica cristianas, cada
generación en cada contexto tenga que empeñar lo
mejor de sí para replantear el tema y elaborar su
propia respuesta.
No se puede desarrollar una adecuada teología
pastoral y una misionología pertinente para nuestros
días simplemente a partir de la tarea pastoral o de la
práctica de la misión, como si éstas se llevaran a
cabo en un vacío. La tendencia en muchos seminarios
y centros de entrenamiento ministerial a lo largo de
la segunda mitad del siglo XX ha sido, precisamente,
esta confusión artificial y perniciosa. Con gran
ingenuidad se ha sacralizado aquello que da
resultado (especialmente en términos de crecimiento
numérico), sin hacer una seria reflexión sobre la
praxis, y a partir de principios más permanentes que
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
el mero fluir de los acontecimientos. Una suerte de funcionalismo, a veces exitista,
ha caracterizado la comprensión de muchos en cuanto a la acción pastoral y el
cumplimiento de la misión en América Latina.
Es sorprendente que se hayan logrado resultados extraordinarios en las
últimas décadas, a pesar de esta falta de un marco teórico adecuado para la
acción. La multiplicación y el crecimiento de las iglesias en el continente han
tenido rasgos de un verdadero fenómeno explosivo. Buena parte de este proceso
ha sido el fruto de la improvisación, una alta dosis de ingenio y creatividad, y por
sobre todo, la misericordiosa gracia del Señor que es capaz de utilizar vasos de
barro como somos todos nosotros. Pero así también se han cometido numerosos
errores, errores que pueden evitarse si se coloca la acción pastoral y el
completamiento de la misión en el marco eclesiológico adecuado.
por otro lado, la actitud opuesta ha sido también nociva para el desarrollo
saludable y dinámico de las iglesias. Se trata de la idea de muchos evangélicos
en el continente que sostiene que un probado fundamento bíblico y teológico
puede por sí solo garantizar el crecimiento y madurez de la iglesia. Esta falacia
de pensar que lo que se considera como "la sana doctrina" es sinónimo de
integridad y efectividad ha demostrado ser inútil. No sólo que la interpretación
prevaleciente de lo que es "sana doctrina" en el Nuevo Testamento generalmente
está equivocada o es parcial, sino que su aplicación ha sido un recurso hipócrita
para justificar la inacción de la iglesia.
Insistir en el viejo eslogan: "Aquí las cosas se han hecho siempre así" o
"Nosotros somos fieles a la herencia que hemos recibido" puede resultar en la
liquidación de la iglesia y en la frustración de todas sus posibilidades. Suponer
que porque se tiene una teoría de la iglesia más o menos bíblica y algo coherente
en materia teológica, se tiene garantizada la salud y efectividad de la iglesia, es
arriesgar su presente y su futuro. Así como la imposición de lo práctico sobre lo
teórico genera corrupción, la imposición de lo teórico sobre lo práctico resulta en
fosilización.
La iglesia hoy necesita de un marco adecuado para completar su misión de
alcanzar con el evangelio del reino a ''toda criatura." Este cuadrante de referencia
no puede ser otro que una adecuada eclesiología, que combine teología y misión,
teoría y práctica, reflexión y acción. La tarea pastoral y la práctica de la misión se
inscriben por necesidad en el contexto más amplio de una eclesiología dinámica,
creativa y puesta al servicio del proyecto redentor de Dios, tal como se ha dado
a conocer a través de Cristo Jesús. Si hay un elemento deficitario en el desarrollo
del reino en América Latina, seguramente éste está ligado a la falta de una
adecuada reflexión y praxis eclesiológica. Es probable que el capítulo
eclesiológico sea el factor faltante en la rica gama de producciones del pueblo
cristiano en nuestro continente. Y esta ausencia se nota de múltiples maneras, y
es necesario hacer algo para subsanarla.
Para desarrollar una teología pastoral y una misionología sanas y efectivas
es necesario tener en cuenta que la misión cristiana se lleva a cabo desde
dentro del contexto de la iglesia cristiana.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
el mero fluir de los acontecimientos. Una suerte de funcionalismo, a veces exitista,
ha caracterizado la comprensión de muchos en cuanto a la acción pastoral y el
cumplimiento de la misión en América Latina.
Es sorprendente que se hayan logrado resultados extraordinarios en las
últimas décadas, a pesar de esta falta de un marco teórico adecuado para la
acción. La multiplicación y el crecimiento de las iglesias en el continente han
tenido rasgos de un verdadero fenómeno explosivo. Buena parte de este proceso
ha sido el fruto de la improvisación, una alta dosis de ingenio y creatividad, y por
sobre todo, la misericordiosa gracia del Señor que es capaz de utilizar vasos de
barro como somos todos nosotros. Pero así también se han cometido numerosos
errores, errores que pueden evitarse si se coloca la acción pastoral y el
completamiento de la misión en el marco eclesiológico adecuado.
por otro lado, la actitud opuesta ha sido también nociva para el desarrollo
saludable y dinámico de las iglesias. Se trata de la idea de muchos evangélicos
en el continente que sostiene que un probado fundamento bíblico y teológico
puede por sí solo garantizar el crecimiento y madurez de la iglesia. Esta falacia
de pensar que lo que se considera como "la sana doctrina" es sinónimo de
integridad y efectividad ha demostrado ser inútil. No sólo que la interpretación
prevaleciente de lo que es "sana doctrina" en el Nuevo Testamento generalmente
está equivocada o es parcial, sino que su aplicación ha sido un recurso hipócrita
para justificar la inacción de la iglesia.
Insistir en el viejo eslogan: "Aquí las cosas se han hecho siempre así" o
"Nosotros somos fieles a la herencia que hemos recibido" puede resultar en la
liquidación de la iglesia y en la frustración de todas sus posibilidades. Suponer
que porque se tiene una teoría de la iglesia más o menos bíblica y algo coherente
en materia teológica, se tiene garantizada la salud y efectividad de la iglesia, es
arriesgar su presente y su futuro. Así como la imposición de lo práctico sobre lo
teórico genera corrupción, la imposición de lo teórico sobre lo práctico resulta en
fosilización.
La iglesia hoy necesita de un marco adecuado para completar su misión de
alcanzar con el evangelio del reino a ''toda criatura." Este cuadrante de referencia
no puede ser otro que una adecuada eclesiología, que combine teología y misión,
teoría y práctica, reflexión y acción. La tarea pastoral y la práctica de la misión se
inscriben por necesidad en el contexto más amplio de una eclesiología dinámica,
creativa y puesta al servicio del proyecto redentor de Dios, tal como se ha dado
a conocer a través de Cristo Jesús. Si hay un elemento deficitario en el desarrollo
del reino en América Latina, seguramente éste está ligado a la falta de una
adecuada reflexión y praxis eclesiológica. Es probable que el capítulo
eclesiológico sea el factor faltante en la rica gama de producciones del pueblo
cristiano en nuestro continente. Y esta ausencia se nota de múltiples maneras, y
es necesario hacer algo para subsanarla.
Para desarrollar una teología pastoral y una misionología sanas y efectivas
es necesario tener en cuenta que la misión cristiana se lleva a cabo desde
dentro del contexto de la iglesia cristiana.
Introducción general
Stephen C. Neill: "Lo que necesitamos es una verdadera teología de la
iglesia. Todas nuestras eclesiologías son inadecuadas y están fuera de
fecha .... El único propósito central por el cual la Iglesia ha sido llamada a
existir es que ... ella debe predicar el evangelio a toda criatura. Todo lo
demás-ministerio, sacramentos, doctrina. adoración-es auxiliar a esto.'"
La comprensión que uno tenga de la iglesia va a tener un impacto profundo
en la manera en que uno concibe la misión-y, sin dudas, el entendimiento que
tengamos de la misión conformará la comprensión operativa de qué significa la
iglesia para nosotros. No es extraño, pues, que desde hace ya varios años éste
sea el punto central de la mayor parte de las discusiones que se han desarrollado
en nuestro continente en las agrupaciones cristianas de los más variados colores.
Más allá de la carátula que cada uno quiera ponerle al debate, la realidad de
fondo es que, de manera directa o indirecta, las cuestiones sobre la mesa de
discusión giran en torno a lo eclesiológico.
Donald McGavran: "Cualquier teología de la misión verdaderamente
evangélica debe establecer una alta doctrina de la iglesia: el cuerpo de
Cristo. Porque por su presencia, testimonio y crecimiento, la iglesia es un
componente central del plan redentor de Dios."2
Es esencial, entonces, tener bien en claro qué es la iglesia a fin de elaborar
una adecuada teología pastoral y misionología, que nos ayuden a confrontar los
desafíos de esta hora. En razón de que la iglesia juega un papel clave en la
acción redentora de Dios, es importante para nosotros comprender para qué
existe la iglesia y cómo quiere Dios que funcione.
Hay mucha confusión en cuanto a la respuesta a la pregunta: "¿Qué es la
iglesia?" Parece mentira que así sea, porque quien más o quien menos vive de
manera casi cotidiana la experiencia de algo que llamamos "iglesia:' Sin embargo,
un repaso rápido a la variedad de respuestas que el interrogante despierta pone
en evidencia, por lo menos, la sospecha de que la respuesta no es tan clara y
categórica, como algunos suponen.
Debemos recordar que la iglesia no es un edificio o local destinado a fines
religiosos, si bien éste es el uso más popular y difundido del vocablo. La iglesia
no es una gran institución social, organización o denominación religiosa. Con la
crisis institucional y denominacional generalizada que prevalece en estos días,
muchos ansiosos por afirmar su identidad denominacional violan sus propios
principios denominacionales al confundir su particular facción religiosa con la
iglesia. La iglesia tampoco es el clero que sirve como líderes o mediadores
religiosos institucionalizados. Desde los días de Cipriano de Cartago (muerto en
258), quien enseñó por primera vez que el obispo es la iglesia y que allí donde
está el obispo está la iglesia, no faltan quienes manifiestan la misma confusión.
La iglesia no es una línea teológica determinada (Reformada, Evangélica,
Pentecostal), ni una indicación de una territorialidad específica (Iglesia Romana,
• Stephen C. Neill. Creative Tensión (Londres: Edinburgh Press. 1959). 112.
, Arthur F. Glasser y Donald McGavran. Contemporary Theologies of Mission (Grand Rapids. Mich.:
Baker. 1983). 104.
Introducción general
Stephen C. Neill: "Lo que necesitamos es una verdadera teología de la
iglesia. Todas nuestras eclesiologías son inadecuadas y están fuera de
fecha .... El único propósito central por el cual la Iglesia ha sido llamada a
existir es que ... ella debe predicar el evangelio a toda criatura. Todo lo
demás-ministerio, sacramentos, doctrina. adoración-es auxiliar a esto.'"
La comprensión que uno tenga de la iglesia va a tener un impacto profundo
en la manera en que uno concibe la misión-y, sin dudas, el entendimiento que
tengamos de la misión conformará la comprensión operativa de qué significa la
iglesia para nosotros. No es extraño, pues, que desde hace ya varios años éste
sea el punto central de la mayor parte de las discusiones que se han desarrollado
en nuestro continente en las agrupaciones cristianas de los más variados colores.
Más allá de la carátula que cada uno quiera ponerle al debate, la realidad de
fondo es que, de manera directa o indirecta, las cuestiones sobre la mesa de
discusión giran en torno a lo eclesiológico.
Donald McGavran: "Cualquier teología de la misión verdaderamente
evangélica debe establecer una alta doctrina de la iglesia: el cuerpo de
Cristo. Porque por su presencia, testimonio y crecimiento, la iglesia es un
componente central del plan redentor de Dios."2
Es esencial, entonces, tener bien en claro qué es la iglesia a fin de elaborar
una adecuada teología pastoral y misionología, que nos ayuden a confrontar los
desafíos de esta hora. En razón de que la iglesia juega un papel clave en la
acción redentora de Dios, es importante para nosotros comprender para qué
existe la iglesia y cómo quiere Dios que funcione.
Hay mucha confusión en cuanto a la respuesta a la pregunta: "¿Qué es la
iglesia?" Parece mentira que así sea, porque quien más o quien menos vive de
manera casi cotidiana la experiencia de algo que llamamos "iglesia:' Sin embargo,
un repaso rápido a la variedad de respuestas que el interrogante despierta pone
en evidencia, por lo menos, la sospecha de que la respuesta no es tan clara y
categórica, como algunos suponen.
Debemos recordar que la iglesia no es un edificio o local destinado a fines
religiosos, si bien éste es el uso más popular y difundido del vocablo. La iglesia
no es una gran institución social, organización o denominación religiosa. Con la
crisis institucional y denominacional generalizada que prevalece en estos días,
muchos ansiosos por afirmar su identidad denominacional violan sus propios
principios denominacionales al confundir su particular facción religiosa con la
iglesia. La iglesia tampoco es el clero que sirve como líderes o mediadores
religiosos institucionalizados. Desde los días de Cipriano de Cartago (muerto en
258), quien enseñó por primera vez que el obispo es la iglesia y que allí donde
está el obispo está la iglesia, no faltan quienes manifiestan la misma confusión.
La iglesia no es una línea teológica determinada (Reformada, Evangélica,
Pentecostal), ni una indicación de una territorialidad específica (Iglesia Romana,
• Stephen C. Neill. Creative Tensión (Londres: Edinburgh Press. 1959). 112.
, Arthur F. Glasser y Donald McGavran. Contemporary Theologies of Mission (Grand Rapids. Mich.:
Baker. 1983). 104.
o
N
La Iglesia del nuevo milenio, una ecle¡;iologia para el nuevo siglo
Iglesia Anglicana, Iglesia de Escocia). En el fondo, estas distorsiones del concepto
de iglesia están muy ligadas a los compromisos constantinianos, que a lo largo
de muchos siglos han corrompido el concepto neotestamentario de la iglesia. En
definitiva, la iglesia tampoco es un sector (leterminado de la humanidad: los
pobres y oprimidos, o el pueblo de Dios, como en décadas recientes han
enseñado los promotores de la teología de la liberación y quienes simpatizan
con su pobre eclesiología.
La Biblia nos enseña el carácter de la iglesia cristiana. En su primera epístola,
el apóstol Juan nos ofrece precisiones claras en cuanto a este particular (1.1-4).
Sus palabras son ricas en contenido y elocuentes al describir en lenguaje claro
el carácter de la iglesia.
Según Juan, la iglesia es una experiencia compartida. Se trata de una
experiencia colectiva alrededor de "lo que hemos visto y oído" (v. 3a). Juan
enfatiza el carácter concreto y experiencial de lo que los cristianos comparten en
esa experiencia que denominamos "iglesia." $e trata nada menos que de "lo que
hemos oído, lo que hemos visto con nue6tros propios ojos, lo que hemos
contemplado, lo que hemos tocado con las manos" (v. 1). Nótese la repetición
enfática del elemento experiencial, personal y colectivo.
Además, Juan indica que la iglesia es unIJ comunión compartida, puesto que
tiene que ver con la comunión unos con otros. En el v. 3b, dice: "para que también
ustedes tengan comunión (koinonía) con nosotros." El elemento de la comunión
es uno de los más enfatizados en el Nuevo Testamento en relación con la vida de
la comunidad de fe. La vivencia profunda del ágape divino creaba entre los
creyentes una química muy especial, que resultaba en relaciones fraternales
singulares.
En tercer lugar, Juan señala que la iglesia es una misión compartida. Es la
misión que compartimos "con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (v. 3c). Queda
claro, a la luz del Nuevo Testamento, que la iglesia está en el mundo para
cumplir con una misión. Esta misión no es otra que la misión de Dios el Padre, tal
como se ha dado a conocer a través de la vida y ministerio de su Hijo, Jesucristo.
Pero es también la misión de Cristo, quien se hizo carne para cargar en la cruz
con el pecado del mundo y levantarse victorioso de la tumba. Y es la misión de
cada creyente, que ha recibido el mandato (le Cristo de ir hasta lo último de la
tierra con este mensaje, lleno del Espíritu Slimto.
La iglesia, finalmente, es un gozo compartido. En el v. 4, expresa: "Para que
nuestra alegría sea completa." Cuando la iglesia es lo que es, es decir, cuando la
comunidad de creyentes es verdaderamente la iglesia, el resultado es gozo.
Pero este gozo tiene un perfil particular: se trata de un gozo compartido. Es la
alegría y satisfacción que resulta de ser lo que uno es, y de hacer lo que se
supone hay que hacer. Cuando la iglesia es la iglesia y cumple con su misión, la
alegría es completa. Hay gozo en los cielos '1 también en la tierra.
En definitiva, la iglesia es una comunidad de creyentes que reconocen a
Cristo como Salvador y le sirven como Señor, y que se han unido entre sí para un
gran fin y misión. Charles Van Engen, querido amigo y compañero en la Escuela
de lnterculturales en el SemiMrio Teológico Fuller (Pasadena,
California), ha escrito con acierto: "Las congregaciones locales de todo el mundo
vida y vitalidad a medida que entiendan el propósito
mlslonológlco singular por el cual existen, la cultura, el pueblo y las necesidades
o
N
La Iglesia del nuevo milenio, una ecle¡;iologia para el nuevo siglo
Iglesia Anglicana, Iglesia de Escocia). En el fondo, estas distorsiones del concepto
de iglesia están muy ligadas a los compromisos constantinianos, que a lo largo
de muchos siglos han corrompido el concepto neotestamentario de la iglesia. En
definitiva, la iglesia tampoco es un sector (leterminado de la humanidad: los
pobres y oprimidos, o el pueblo de Dios, como en décadas recientes han
enseñado los promotores de la teología de la liberación y quienes simpatizan
con su pobre eclesiología.
La Biblia nos enseña el carácter de la iglesia cristiana. En su primera epístola,
el apóstol Juan nos ofrece precisiones claras en cuanto a este particular (1.1-4).
Sus palabras son ricas en contenido y elocuentes al describir en lenguaje claro
el carácter de la iglesia.
Según Juan, la iglesia es una experiencia compartida. Se trata de una
experiencia colectiva alrededor de "lo que hemos visto y oído" (v. 3a). Juan
enfatiza el carácter concreto y experiencial de lo que los cristianos comparten en
esa experiencia que denominamos "iglesia." $e trata nada menos que de "lo que
hemos oído, lo que hemos visto con nue6tros propios ojos, lo que hemos
contemplado, lo que hemos tocado con las manos" (v. 1). Nótese la repetición
enfática del elemento experiencial, personal y colectivo.
Además, Juan indica que la iglesia es unIJ comunión compartida, puesto que
tiene que ver con la comunión unos con otros. En el v. 3b, dice: "para que también
ustedes tengan comunión (koinonía) con nosotros." El elemento de la comunión
es uno de los más enfatizados en el Nuevo Testamento en relación con la vida de
la comunidad de fe. La vivencia profunda del ágape divino creaba entre los
creyentes una química muy especial, que resultaba en relaciones fraternales
singulares.
En tercer lugar, Juan señala que la iglesia es una misión compartida. Es la
misión que compartimos "con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (v. 3c). Queda
claro, a la luz del Nuevo Testamento, que la iglesia está en el mundo para
cumplir con una misión. Esta misión no es otra que la misión de Dios el Padre, tal
como se ha dado a conocer a través de la vida y ministerio de su Hijo, Jesucristo.
Pero es también la misión de Cristo, quien se hizo carne para cargar en la cruz
con el pecado del mundo y levantarse victorioso de la tumba. Y es la misión de
cada creyente, que ha recibido el mandato (le Cristo de ir hasta lo último de la
tierra con este mensaje, lleno del Espíritu Slimto.
La iglesia, finalmente, es un gozo compartido. En el v. 4, expresa: "Para que
nuestra alegría sea completa." Cuando la iglesia es lo que es, es decir, cuando la
comunidad de creyentes es verdaderamente la iglesia, el resultado es gozo.
Pero este gozo tiene un perfil particular: se trata de un gozo compartido. Es la
alegría y satisfacción que resulta de ser lo que uno es, y de hacer lo que se
supone hay que hacer. Cuando la iglesia es la iglesia y cumple con su misión, la
alegría es completa. Hay gozo en los cielos '1 también en la tierra.
En definitiva, la iglesia es una comunidad de creyentes que reconocen a
Cristo como Salvador y le sirven como Señor, y que se han unido entre sí para un
gran fin y misión. Charles Van Engen, querido amigo y compañero en la Escuela
de lnterculturales en el SemiMrio Teológico Fuller (Pasadena,
California), ha escrito con acierto: "Las congregaciones locales de todo el mundo
vida y vitalidad a medida que entiendan el propósito
mlslonológlco singular por el cual existen, la cultura, el pueblo y las necesidades
Introducción general
particulares de su contexto, y la acción misionera a través de las cuales solamente
ellas pueden descubrir su propia naturaleza como pueblo de Dios en el mundo
de Dios."3 No podemos tener una misionología sana sin considerar la naturaleza
de la iglesia, del mismo modo que no pOdemos entender a la iglesia sin mirar a
su misión.
J. E. Leslie Newbigin: "Así como debemos insistir en que una Iglesia que
ha cesado de ser una misión ha perdido el carácter esencial de una
Iglesia, así debemos decir también que una misión que no es al mismo
tiempo verdaderamente una Iglesia no es una expresión auténtica del
apostolado divino. Una misión no eclesiástica es una monstruosidad tanto
como una iglesia no misionera."4
En las páginas que siguen, intentaremos ganar una comprensión más
profunda de la naturaleza de la iglesia, su misión y función, especialmente a la
luz del Nuevo Testamento. Este ejercicio nos va a ayudar a discernir mejor una
pastoral y una misionología más efectiva para los tiempos que corren.
3 Charles Van Engen. God·s Missionary People (Grand Rapids. Mich., Baker. '993). ~ o . Hay traducción
castellana de este libro, El pueblo misionero de Dios (Grand Rapids, Libros Desafio. ~ o o 4 ) ·
• J. E. Leslie N ewbigin. The Household ofGod, Lectures on the Nature of the Church (Nueva York, Friendship.
'954).
16
4-
16
5.
Introducción general
particulares de su contexto, y la acción misionera a través de las cuales solamente
ellas pueden descubrir su propia naturaleza como pueblo de Dios en el mundo
de Dios."3 No podemos tener una misionología sana sin considerar la naturaleza
de la iglesia, del mismo modo que no pOdemos entender a la iglesia sin mirar a
su misión.
J. E. Leslie Newbigin: "Así como debemos insistir en que una Iglesia que
ha cesado de ser una misión ha perdido el carácter esencial de una
Iglesia, así debemos decir también que una misión que no es al mismo
tiempo verdaderamente una Iglesia no es una expresión auténtica del
apostolado divino. Una misión no eclesiástica es una monstruosidad tanto
como una iglesia no misionera."4
En las páginas que siguen, intentaremos ganar una comprensión más
profunda de la naturaleza de la iglesia, su misión y función, especialmente a la
luz del Nuevo Testamento. Este ejercicio nos va a ayudar a discernir mejor una
pastoral y una misionología más efectiva para los tiempos que corren.
3 Charles Van Engen. God·s Missionary People (Grand Rapids. Mich., Baker. '993). ~ o . Hay traducción
castellana de este libro, El pueblo misionero de Dios (Grand Rapids, Libros Desafio. ~ o o 4 ) ·
• J. E. Leslie N ewbigin. The Household ofGod, Lectures on the Nature of the Church (Nueva York, Friendship.
'954).
16
4-
16
5.
INTRODUCCiÓN
La naturaleza
de la
UNIDAD 1
Iglesia
El primer interrogante sobre cualquier cuestión
que nos interese conocer es siempre: "¿qué?" Este
pronombre interrogativo apunta a la naturaleza
esencial de las cosas. Agrupado o no con un nombre
sustantivo, "qué" inquiere o pondera la naturaleza,
cantidad, intensidad u otra condición de algo.
Aplicado a la iglesia, el interrogativo nos ayuda a
enfocarnos en su naturaleza, a fin de procurar
entenderla. Cuando levantamos la pregunta "¿qué
es la iglesia?" la respuesta que sigue es que la iglesia
es esencialmente una comunidad de personas.
Sobre el particular, Louis Berkhof señala que, según
la comprensión de los reformadores, "la esencia de
la Iglesia no se encuentra en la organización externa
de la Iglesia, sino en la Iglesia como la communio
sanctorum." Y agrega: ''Tanto para Lutero como para
Calvino la Iglesia era simplemente la comunidad de
los santos, esto es, la comunidad de aquellos que
creen y son santificados en Cristo, y que están unidos
a Él como su Cabeza."1 Esencialmente, pues, la
, Louis Berkhof. Systematic Theology (Grand Rapids. Mich.:
Eerdmans. 1 9 6 ~ ) . 564.
INTRODUCCiÓN
La naturaleza
de la
UNIDAD 1
Iglesia
El primer interrogante sobre cualquier cuestión
que nos interese conocer es siempre: "¿qué?" Este
pronombre interrogativo apunta a la naturaleza
esencial de las cosas. Agrupado o no con un nombre
sustantivo, "qué" inquiere o pondera la naturaleza,
cantidad, intensidad u otra condición de algo.
Aplicado a la iglesia, el interrogativo nos ayuda a
enfocarnos en su naturaleza, a fin de procurar
entenderla. Cuando levantamos la pregunta "¿qué
es la iglesia?" la respuesta que sigue es que la iglesia
es esencialmente una comunidad de personas.
Sobre el particular, Louis Berkhof señala que, según
la comprensión de los reformadores, "la esencia de
la Iglesia no se encuentra en la organización externa
de la Iglesia, sino en la Iglesia como la communio
sanctorum." Y agrega: ''Tanto para Lutero como para
Calvino la Iglesia era simplemente la comunidad de
los santos, esto es, la comunidad de aquellos que
creen y son santificados en Cristo, y que están unidos
a Él como su Cabeza."1 Esencialmente, pues, la
, Louis Berkhof. Systematic Theology (Grand Rapids. Mich.:
Eerdmans. 1 9 6 ~ ) . 564.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
iglesia es una comunidad de personas que confiesan a Jesucristo como Señor
y viven para servirle en el mundo haciendo su voluntad.
Considerar a la iglesia como una comunidad de personas plantea algunas
preguntas, que espero poder responder en esta unidad. Estos interrogantes no
pueden ser eludidos, si uno de veras desea llegar a una comprensión cristiana
de la naturaleza de la iglesia. Estas preguntas son: ¿qué entendemos por una
iglesia cristiana? ¿para qué constituyó Jesús a la iglesia cristiana? ¿quiénes
pueden ser miembros de una iglesia cristiana? ¿quién es la c a b e ~ a de la iglesia
cristiana? ¿cuáles son las características de la iglesia cristiana?
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
iglesia es una comunidad de personas que confiesan a Jesucristo como Señor
y viven para servirle en el mundo haciendo su voluntad.
Considerar a la iglesia como una comunidad de personas plantea algunas
preguntas, que espero poder responder en esta unidad. Estos interrogantes no
pueden ser eludidos, si uno de veras desea llegar a una comprensión cristiana
de la naturaleza de la iglesia. Estas preguntas son: ¿qué entendemos por una
iglesia cristiana? ¿para qué constituyó Jesús a la iglesia cristiana? ¿quiénes
pueden ser miembros de una iglesia cristiana? ¿quién es la c a b e ~ a de la iglesia
cristiana? ¿cuáles son las características de la iglesia cristiana?
Capítulo 1
Concepto
"¿Qué es la iglesia? Esta pregunta constituye el problema no resuelto del
Protestantismo," dice Emil Brunner, escribiendo por primera vez sobre la doctrina
de la iglesia en un libro bastante provocativo. "Desde los días de la Reforma
hasta nuestros propios tiempos:' señala el destacado teólogo suizo, "jamás ha
estado claro de qué manera la iglesia en el sentido de la fe y la vida espiritual-
la comunión de Jesucristo-se relaciona con las instituciones convencionalmente
llamadas iglesias."2 En su libro, Brunner se propone descubrir la razón de esta
cuestión, y argumenta que la identificación de la iglesia institucionalizada de
hoy con la ekklesia del Nuevo Testamento es un error conceptual. La verdadera
ekkesia es la comunidad de personas en Cristo-una comunidad personal y no
una comunidad organizada externamente.
Si bien ninguna de las iglesias o denominaciones existentes puede pretender
ser la ekkesia de los tiempos apostólicos, ninguna carece de ciertos elementos
esenciales a la ekkesia, que faltan en otras agrupaciones religiosas. La manera
de encontrar verdadera unidad espiritual entre estas iglesias y denominaciones
no es, sin embargo, a través de una unidad organizativa de sus estructuras
institucionales. Lo que más necesitamos hoyes la operación del Espíritu Santo
para liberarnos de las falsas lealtades eclesiásticas e institucionales, que no
nos permiten constituirnos como una verdadera comunidad cristiana.
Ahora, mirar a la iglesia como una comunidad de personas plantea varias
preguntas. Debemos procurar responder a estos interrogantes a la luz de las
enseñanzas bíblicas y lo que hemos aprendido de la reflexión cristiana a lo
largo de los siglos. En este capítulo levantaremos un primer interrogante, que es
fundamental para poder contestar otras cuestiones también importantes. Nuestra
pregunta tiene que ver con el concepto de la iglesia cristiana. ¿Qué entendemos
por iglesia cristiana?
Este interrogante ha sido planteado decenas de miles de veces a lo largo de
los siglos del testimonio cristiano. Es probable que las respuestas al mismo
hayan sido tan numerosas y variadas, como las veces que la pregunta ha sido
, Emil Brunner. The MiBunderstanding ol/he Church (Filadelfia. Pa., The Westminster Pres8. 195
3
).5.
Capítulo 1
Concepto
"¿Qué es la iglesia? Esta pregunta constituye el problema no resuelto del
Protestantismo," dice Emil Brunner, escribiendo por primera vez sobre la doctrina
de la iglesia en un libro bastante provocativo. "Desde los días de la Reforma
hasta nuestros propios tiempos:' señala el destacado teólogo suizo, "jamás ha
estado claro de qué manera la iglesia en el sentido de la fe y la vida espiritual-
la comunión de Jesucristo-se relaciona con las instituciones convencionalmente
llamadas iglesias."2 En su libro, Brunner se propone descubrir la razón de esta
cuestión, y argumenta que la identificación de la iglesia institucionalizada de
hoy con la ekklesia del Nuevo Testamento es un error conceptual. La verdadera
ekkesia es la comunidad de personas en Cristo-una comunidad personal y no
una comunidad organizada externamente.
Si bien ninguna de las iglesias o denominaciones existentes puede pretender
ser la ekkesia de los tiempos apostólicos, ninguna carece de ciertos elementos
esenciales a la ekkesia, que faltan en otras agrupaciones religiosas. La manera
de encontrar verdadera unidad espiritual entre estas iglesias y denominaciones
no es, sin embargo, a través de una unidad organizativa de sus estructuras
institucionales. Lo que más necesitamos hoyes la operación del Espíritu Santo
para liberarnos de las falsas lealtades eclesiásticas e institucionales, que no
nos permiten constituirnos como una verdadera comunidad cristiana.
Ahora, mirar a la iglesia como una comunidad de personas plantea varias
preguntas. Debemos procurar responder a estos interrogantes a la luz de las
enseñanzas bíblicas y lo que hemos aprendido de la reflexión cristiana a lo
largo de los siglos. En este capítulo levantaremos un primer interrogante, que es
fundamental para poder contestar otras cuestiones también importantes. Nuestra
pregunta tiene que ver con el concepto de la iglesia cristiana. ¿Qué entendemos
por iglesia cristiana?
Este interrogante ha sido planteado decenas de miles de veces a lo largo de
los siglos del testimonio cristiano. Es probable que las respuestas al mismo
hayan sido tan numerosas y variadas, como las veces que la pregunta ha sido
, Emil Brunner. The MiBunderstanding ol/he Church (Filadelfia. Pa., The Westminster Pres8. 195
3
).5.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
formulada con seriedad en procura de una conclusión satisfactoria. No está mal
que volvamos a levantar la cuestión, por más trillada que nos parezca. Al fin y al
cabo, cada generación de cristianos en cada lugar debe asumir la responsabilidad
de procurar una respuesta fresca al viejo interrogante. Sin embargo, me parece
que para responder a esta pregunta son necesarias dos cosas: primero, una
definición; y, segundo, una distinción.
UNA DEFINICION
A fin de responder a la pregunta sobre cuál es nuestra comprensión de la
iglesia cristiana, es necesario definir el concepto de iglesia. Tal definición no es
tan obvia como parece, si bien para algunos puede parecer algo simple. El
propio Martín Lutero, en los Artículos de decía con cierta holgura:
"Gracias a Dios, un niño de siete años sabe qué es la iglesia, es decir, los santos
creyentes y 'el rebaño que escucha la voz de su pastor' (Jn. 10.3). En efecto, los
niños rezan de este modo: 'Yo creo en una santa iglesia cristiana.' Esta santidad
... consiste ... en la palabra de Dios y en la verdadera fe:'3 No es que Lutero se
haya equivocado en su apreciación, pero él mismo sufrió las consecuencias del
fiero debate eclesiológico de sus días en torno al concepto de iglesia, debate
que terminó en la fractura de la cristiandad occidental. Uno podría definir la
iglesia en términos bien sencillos, como hace Hendrik Kraemer, cuando escribe:
"Allí donde hay un grupo de cristianos bautizados, allí está la Iglesia."4 Pero la
cosa no parece ser tan simple.
En medios evangélicos, la respuesta inmediata, cuando de definir la iglesia
se trata, es citar algunos versículos bíblicos y darles una interpretación más o
menos estandarizada. Sin embargo, el Nuevo Testamento no nos da una
definición formal de la iglesia o, por lo menos, no encontramos en sus páginas
una formula explícita que nos ayude a definir el concepto. No hay en todo el
Nuevo Testamento elementos suficientes para elaborar una definición
proposicional, que sea suficiente para mostrarnos la naturaleza, estructura,
propósito, destino o misión de la iglesia.
EJERCICIO 1
Formar grupos de seis discípulos y redactar una definición de "iglesia."
Discutir las definiciones en plenariO y procurar redactar una definición
provisoria.
3 Martín Lutero. Obras de Martín Lutero, vol. 5, trad. Por Carlos Witthaus y Manuel Vallejo Díaz (Buenos
Aires, Editorial Paidós, '97'), '93.
• Citado en International Missionary Council. The Missionary Obligation oI the Church (Londres,
Edinburgh Press. 40.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
formulada con seriedad en procura de una conclusión satisfactoria. No está mal
que volvamos a levantar la cuestión, por más trillada que nos parezca. Al fin y al
cabo, cada generación de cristianos en cada lugar debe asumir la responsabilidad
de procurar una respuesta fresca al viejo interrogante. Sin embargo, me parece
que para responder a esta pregunta son necesarias dos cosas: primero, una
definición; y, segundo, una distinción.
UNA DEFINICION
A fin de responder a la pregunta sobre cuál es nuestra comprensión de la
iglesia cristiana, es necesario definir el concepto de iglesia. Tal definición no es
tan obvia como parece, si bien para algunos puede parecer algo simple. El
propio Martín Lutero, en los Artículos de decía con cierta holgura:
"Gracias a Dios, un niño de siete años sabe qué es la iglesia, es decir, los santos
creyentes y 'el rebaño que escucha la voz de su pastor' (Jn. 10.3). En efecto, los
niños rezan de este modo: 'Yo creo en una santa iglesia cristiana.' Esta santidad
... consiste ... en la palabra de Dios y en la verdadera fe:'3 No es que Lutero se
haya equivocado en su apreciación, pero él mismo sufrió las consecuencias del
fiero debate eclesiológico de sus días en torno al concepto de iglesia, debate
que terminó en la fractura de la cristiandad occidental. Uno podría definir la
iglesia en términos bien sencillos, como hace Hendrik Kraemer, cuando escribe:
"Allí donde hay un grupo de cristianos bautizados, allí está la Iglesia."4 Pero la
cosa no parece ser tan simple.
En medios evangélicos, la respuesta inmediata, cuando de definir la iglesia
se trata, es citar algunos versículos bíblicos y darles una interpretación más o
menos estandarizada. Sin embargo, el Nuevo Testamento no nos da una
definición formal de la iglesia o, por lo menos, no encontramos en sus páginas
una formula explícita que nos ayude a definir el concepto. No hay en todo el
Nuevo Testamento elementos suficientes para elaborar una definición
proposicional, que sea suficiente para mostrarnos la naturaleza, estructura,
propósito, destino o misión de la iglesia.
EJERCICIO 1
Formar grupos de seis discípulos y redactar una definición de "iglesia."
Discutir las definiciones en plenariO y procurar redactar una definición
provisoria.
3 Martín Lutero. Obras de Martín Lutero, vol. 5, trad. Por Carlos Witthaus y Manuel Vallejo Díaz (Buenos
Aires, Editorial Paidós, '97'), '93.
• Citado en International Missionary Council. The Missionary Obligation oI the Church (Londres,
Edinburgh Press. 40.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
Más allá del valor relativo y limitado de los manuales de eclesiología
tradicionales, especialmente de factura denominacional debemos admitir con
Alvin Lindgren que "definir la naturaleza y propósito de la 'Iglesia es una cuestión
intensamente personal para el ministro, dado que el concepto del ministerio
emerge directamente del concepto de la iglesia."5 Según este autor, entonces, la
respuesta a nuestro interrogante fundamental es indispensable para definir el
ministerio que debemos llevar a cabo en obediencia al llamado del Señor. De
allí la urgencia de procurar un concepto operativo y funcional a la pregunta qué
es la iglesia.
Alvin J. Lindgren: "Que quede claro que nuestro interés es con una
definición de lo que la iglesia debería ser, su naturaleza esencial y
propósito, más bien que una descripción de lo que ella es ahora, o lo que
es lo mismo, lo que la iglesia ha sido, ya sea en la historia eclesiástica o
incluso en el Nuevo Testamento. . .. La Iglesia debe ser todo lo que Dios
quiere que sea, y escudriñamos las Escrituras para descubrir la intención
de Dios para la Iglesia:'6
Precisamente, esto es lo que queremos hacer ahora, y lo vamos a hacer con
la actitud que Lindgren sugiere. Para ello, nos puede ser de ayuda repasar
rápidamente el significado de algunos de los vocablos utilizados en la Biblia
para referirse a la comunidad de creyentes.
_Iglesia en el Antiguo Testamento
Por un lado, veamos el uso de la palabra "iglesia" en el Antiguo Testamento.
El vocablo hebreo es qahal, "reunión." Entre otros textos, la palabra se utiliza en
Levítico 4.13, donde correctamente la NVI la traduce como "comunidad" y
"asamblea." La palabra hebrea para "asamblea," que la versión griega o
Septuaginta (LXX) traduce como ekklesia, significa llamar o congregar, y se usa
no solamente aplicándola al hecho de llamar, sino también con relación a la
asamblea de los llamados.
El vocablo significa con frecuencia la asamblea del pueblo de Dios reunido,
en su totalidad o en parte, para un fin religioso. Así, en Deuteronomio 31.30 se
nos refiere que Moisés recitó su famoso cántico "en presencia de toda la
asamblea de Israel." En otros casos, el pueblo fue convocado en asamblea para
resolver cuestiones comunes (Jue. 20.2), o participar de actos religiosos solemnes
(1 R. 8.14). En más de una ocasión, en esta "asamblea" el qohelet o predicador
dirigía su mensaje en nombre de Dios.
Otras veces, el término es traducido como sunagoge (sinagoga), vocablo de
significación más amplia que ekklesia puesto que equivale a diversos términos
hebreos de significación variada. Por esta razón, el segundo término no se emplea
nunca para designar la reunión de los paganos. Así, pues, el término ekklesia en
5 Alvin J. Lindgren. Foundations for Purposeful Church Administration (Nashville. renn., Ahingdon. ~
1980), ~ 8 1 . . .1
6 lbid., ~ 8 ~ , ~ 8 3 . t
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
Más allá del valor relativo y limitado de los manuales de eclesiología
tradicionales, especialmente de factura denominacional debemos admitir con
Alvin Lindgren que "definir la naturaleza y propósito de la 'Iglesia es una cuestión
intensamente personal para el ministro, dado que el concepto del ministerio
emerge directamente del concepto de la iglesia."5 Según este autor, entonces, la
respuesta a nuestro interrogante fundamental es indispensable para definir el
ministerio que debemos llevar a cabo en obediencia al llamado del Señor. De
allí la urgencia de procurar un concepto operativo y funcional a la pregunta qué
es la iglesia.
Alvin J. Lindgren: "Que quede claro que nuestro interés es con una
definición de lo que la iglesia debería ser, su naturaleza esencial y
propósito, más bien que una descripción de lo que ella es ahora, o lo que
es lo mismo, lo que la iglesia ha sido, ya sea en la historia eclesiástica o
incluso en el Nuevo Testamento. . .. La Iglesia debe ser todo lo que Dios
quiere que sea, y escudriñamos las Escrituras para descubrir la intención
de Dios para la Iglesia:'6
Precisamente, esto es lo que queremos hacer ahora, y lo vamos a hacer con
la actitud que Lindgren sugiere. Para ello, nos puede ser de ayuda repasar
rápidamente el significado de algunos de los vocablos utilizados en la Biblia
para referirse a la comunidad de creyentes.
_Iglesia en el Antiguo Testamento
Por un lado, veamos el uso de la palabra "iglesia" en el Antiguo Testamento.
El vocablo hebreo es qahal, "reunión." Entre otros textos, la palabra se utiliza en
Levítico 4.13, donde correctamente la NVI la traduce como "comunidad" y
"asamblea." La palabra hebrea para "asamblea," que la versión griega o
Septuaginta (LXX) traduce como ekklesia, significa llamar o congregar, y se usa
no solamente aplicándola al hecho de llamar, sino también con relación a la
asamblea de los llamados.
El vocablo significa con frecuencia la asamblea del pueblo de Dios reunido,
en su totalidad o en parte, para un fin religioso. Así, en Deuteronomio 31.30 se
nos refiere que Moisés recitó su famoso cántico "en presencia de toda la
asamblea de Israel." En otros casos, el pueblo fue convocado en asamblea para
resolver cuestiones comunes (Jue. 20.2), o participar de actos religiosos solemnes
(1 R. 8.14). En más de una ocasión, en esta "asamblea" el qohelet o predicador
dirigía su mensaje en nombre de Dios.
Otras veces, el término es traducido como sunagoge (sinagoga), vocablo de
significación más amplia que ekklesia puesto que equivale a diversos términos
hebreos de significación variada. Por esta razón, el segundo término no se emplea
nunca para designar la reunión de los paganos. Así, pues, el término ekklesia en
5 Alvin J. Lindgren. Foundations for Purposeful Church Administration (Nashville. renn., Ahingdon. ~
1980), ~ 8 1 . . .1
6 lbid., ~ 8 ~ , ~ 8 3 . t
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
el Antiguo Testamento connota una relación de pacto con Dios, que ha escogido
para sí al pueblo de Israel. Por eso la Septuaginta usa el término griego ekklesia
con clara intencionalidad, para mostrar el significado del mismo en el sentido
del plan de salvación establecido por Dios con el pueblo elegido. Así la usó
Esteban en su defensa ante el Sanedrín. cuando señaló: "Este mismo Moisés
estuvo en la asamblea en el desierto" (Hch. 7.38). Los cristianos tomaron el
término griego de la LXX, y lo proyectaron hacia su propia comprensión de la
comunidad cristiana, como el nuevo Israel comprometido en un pacto de salvación
con Dios.
En este sentido, Israel es llamado "iglesia," una asamblea, porque el pueblo
escogido por Dios fue llamado de entre las naciones para ser un pueblo santo al
servicio de Dios en su proyecto redentor. En este contexto mesiánico, la palabra
significa una asamblea de personas que han sido convocadas por alguien para
determinados fines. Al convocar al pueblo de Israel para ser su pueblo escogido,
Dios tenía un propósito redentor en mente, que alcanzaba a todas las naciones.
EJERCICIO 2
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan en cada afirmación:
El profeta Isaías (NVI) se refiere a la iglesia destacando
proféticamente varios asuntos:
1. La iglesia es objeto del cuidado divino:
2. La iglesia será prosperada y se llenará de alegría:
3. La iglesia ha sido redimida por el Señor:
4. La iglesia es protegida por Dios mismo:
~ : Is. 60.4-6; Is. 43.1. 3; Is. 27.3; Is. 4.5.
_ Iglesia en el Nuevo Testamento
Por otro lado, veamos el uso de la palabra "iglesia" en el Nuevo Testamento.
Aquí el término griego es ekklesia (Mt. 16.18). Los escritores del Nuevo Testamento
tomaron este vocablo con la misma significación con que se utiliza en la LXX,
sólo que aclararon más todavía su sentido soteriológico (relativo a la salvación).
El verdadero significado e idea de la iglesia se deriva originalmente y casi
exclusivamente del Nuevo Testamento. En este caso, siempre se trata de una
comunidad o grupo de personas que mantienen entre sí relaciones primarias de
alto rango. El Nuevo Testamento usa la palabra ekklesia por lo menos 114 veces.
e invariablemente su significado involucra la idea de una asamblea-ya sea con
referencia a la reunión de personas o los individuos reunidos con un fin
~ determinado.
~
:i>
""
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
el Antiguo Testamento connota una relación de pacto con Dios, que ha escogido
para sí al pueblo de Israel. Por eso la Septuaginta usa el término griego ekklesia
con clara intencionalidad, para mostrar el significado del mismo en el sentido
del plan de salvación establecido por Dios con el pueblo elegido. Así la usó
Esteban en su defensa ante el Sanedrín. cuando señaló: "Este mismo Moisés
estuvo en la asamblea en el desierto" (Hch. 7.38). Los cristianos tomaron el
término griego de la LXX, y lo proyectaron hacia su propia comprensión de la
comunidad cristiana, como el nuevo Israel comprometido en un pacto de salvación
con Dios.
En este sentido, Israel es llamado "iglesia," una asamblea, porque el pueblo
escogido por Dios fue llamado de entre las naciones para ser un pueblo santo al
servicio de Dios en su proyecto redentor. En este contexto mesiánico, la palabra
significa una asamblea de personas que han sido convocadas por alguien para
determinados fines. Al convocar al pueblo de Israel para ser su pueblo escogido,
Dios tenía un propósito redentor en mente, que alcanzaba a todas las naciones.
EJERCICIO 2
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan en cada afirmación:
El profeta Isaías (NVI) se refiere a la iglesia destacando
proféticamente varios asuntos:
1. La iglesia es objeto del cuidado divino:
2. La iglesia será prosperada y se llenará de alegría:
3. La iglesia ha sido redimida por el Señor:
4. La iglesia es protegida por Dios mismo:
~ : Is. 60.4-6; Is. 43.1. 3; Is. 27.3; Is. 4.5.
_ Iglesia en el Nuevo Testamento
Por otro lado, veamos el uso de la palabra "iglesia" en el Nuevo Testamento.
Aquí el término griego es ekklesia (Mt. 16.18). Los escritores del Nuevo Testamento
tomaron este vocablo con la misma significación con que se utiliza en la LXX,
sólo que aclararon más todavía su sentido soteriológico (relativo a la salvación).
El verdadero significado e idea de la iglesia se deriva originalmente y casi
exclusivamente del Nuevo Testamento. En este caso, siempre se trata de una
comunidad o grupo de personas que mantienen entre sí relaciones primarias de
alto rango. El Nuevo Testamento usa la palabra ekklesia por lo menos 114 veces.
e invariablemente su significado involucra la idea de una asamblea-ya sea con
referencia a la reunión de personas o los individuos reunidos con un fin
~ determinado.
~
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""
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
El término griego básicamente significa "llamar afuera" (con la idea de
"convocar," "reunir") y era usado comúnmente en la antigüedad para indicar una
asamblea de ciudadanos de una ciudad griega. En el griego clásico la palabra
designa la asamblea o reunión del pueblo, convocada dentro de una constitución
democrática, para deliberar jurídicamente sobre asuntos públicos. Un ejemplo
en este sentido lo encontramos en Hechos 19.32, 39, donde se nos refiere, en
relación con el disturbio en Éfeso provocado por la prédica de Pablo, que "había
confusión en la asamb/ea." Y el texto agrega: "Cada uno gritaba una cosa distinta,
y la mayoría ni siquiera sabía para qué se habían reunido." Finalmente, el
secretario del concejo municipal sugirió: "Si tienen alguna otra demanda, que se
resuelva en legítima asamblea:' Como sólo tenían derecho a participar de la
asamblea los ciudadanos, esto indica cierta idea de elección y, a la vez, de
responsabilidad, puesto que eran convocados para ejercer una parte de sus
derechos. Si bien en este uso el sentido religioso está ausente, tampoco se
excluye.
A la luz de estos usos y significados, Hendrikus Berkhof concluye: "La palabra
se deriva de ek y ka/ea y (habla de) la asamblea de ciudadanos libres en las
ciudades-estado griegas quienes a través de un heraldo eran 'llamados fuera'
de sus hogares al mercado. En su uso ordinario la palabra denota 'el pueblo
reunido,' 'la reunión pública' ."7 En este sentido, a Juan Calvino le gustaba utilizar
un concepto militar aplicándolo a la iglesia y la llamaba una "compañía"
(compagnie des fidé/es). Y sabemos que toda compañía de soldados se reúne
en formación obedeciendo una orden superior, pero no por el mero acuerdo de
sus componentes.
Karl Barth: "Imagine a los ciudadanos llamados por la trompeta y corriendo
de todas partes. Están presentes, forman una compañía, la compañía de
los fieles, de aquellos que, llamados por la fidelidad de Dios, han
respondido con su fidelidad. Es Dios Quien los ha convocado. Es
importante notar que la iglesia no se forma por una reunión humana de
personas que tienen las mismas opiniones, sino por una convocación
divina que la constituye en un cuerpo de individuos hasta ese momento
esparcidos a merced de sus opiniones."s
Jesús utilizó el término en relación con la compañía de sus seguidores. Él
habló de esta comunidad como "mi iglesia;' y prometió que él mismo la iba a
edificar (Mt. 16.18). Aparentemente, Jesús también habló de "la iglesia" (Mt. 18.17)
refiriéndose a una comunidad local de aquellos que se reunirían en su nombre.
Pero es claro que Jesús no inventó el vocablo, sino que siguió la tradición de
Israel en el uso del mismo, en relación con el pueblo escogido por Dios para
cumplir su misión en el mundo. En este sentido más bien técnico del término, se
percibe un significado estrictamente mesiánico y, por lo tanto, soteriológico. Los
integrantes de la "iglesia" están separados de los gentiles y de los judíos, para
participar de las promesas hechas a Israel. De este modo, la iglesia es parte del
7 Hendrikus Berkhof. ChrislLan Faith, An lntroduction to ¡he Study of Failh (Grand Rapids. Mich.,
Eerdmans, 1979), 343.
ft Karl Barth, The Failh of Ihe Church, A Commentary on The Apostle s Creed According lO Calvin s Calechism
(Cleveland y Nueva York, The World Publishing Ca., 1965)' 136.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
El término griego básicamente significa "llamar afuera" (con la idea de
"convocar," "reunir") y era usado comúnmente en la antigüedad para indicar una
asamblea de ciudadanos de una ciudad griega. En el griego clásico la palabra
designa la asamblea o reunión del pueblo, convocada dentro de una constitución
democrática, para deliberar jurídicamente sobre asuntos públicos. Un ejemplo
en este sentido lo encontramos en Hechos 19.32, 39, donde se nos refiere, en
relación con el disturbio en Éfeso provocado por la prédica de Pablo, que "había
confusión en la asamb/ea." Y el texto agrega: "Cada uno gritaba una cosa distinta,
y la mayoría ni siquiera sabía para qué se habían reunido." Finalmente, el
secretario del concejo municipal sugirió: "Si tienen alguna otra demanda, que se
resuelva en legítima asamblea:' Como sólo tenían derecho a participar de la
asamblea los ciudadanos, esto indica cierta idea de elección y, a la vez, de
responsabilidad, puesto que eran convocados para ejercer una parte de sus
derechos. Si bien en este uso el sentido religioso está ausente, tampoco se
excluye.
A la luz de estos usos y significados, Hendrikus Berkhof concluye: "La palabra
se deriva de ek y ka/ea y (habla de) la asamblea de ciudadanos libres en las
ciudades-estado griegas quienes a través de un heraldo eran 'llamados fuera'
de sus hogares al mercado. En su uso ordinario la palabra denota 'el pueblo
reunido,' 'la reunión pública' ."7 En este sentido, a Juan Calvino le gustaba utilizar
un concepto militar aplicándolo a la iglesia y la llamaba una "compañía"
(compagnie des fidé/es). Y sabemos que toda compañía de soldados se reúne
en formación obedeciendo una orden superior, pero no por el mero acuerdo de
sus componentes.
Karl Barth: "Imagine a los ciudadanos llamados por la trompeta y corriendo
de todas partes. Están presentes, forman una compañía, la compañía de
los fieles, de aquellos que, llamados por la fidelidad de Dios, han
respondido con su fidelidad. Es Dios Quien los ha convocado. Es
importante notar que la iglesia no se forma por una reunión humana de
personas que tienen las mismas opiniones, sino por una convocación
divina que la constituye en un cuerpo de individuos hasta ese momento
esparcidos a merced de sus opiniones."s
Jesús utilizó el término en relación con la compañía de sus seguidores. Él
habló de esta comunidad como "mi iglesia;' y prometió que él mismo la iba a
edificar (Mt. 16.18). Aparentemente, Jesús también habló de "la iglesia" (Mt. 18.17)
refiriéndose a una comunidad local de aquellos que se reunirían en su nombre.
Pero es claro que Jesús no inventó el vocablo, sino que siguió la tradición de
Israel en el uso del mismo, en relación con el pueblo escogido por Dios para
cumplir su misión en el mundo. En este sentido más bien técnico del término, se
percibe un significado estrictamente mesiánico y, por lo tanto, soteriológico. Los
integrantes de la "iglesia" están separados de los gentiles y de los judíos, para
participar de las promesas hechas a Israel. De este modo, la iglesia es parte del
7 Hendrikus Berkhof. ChrislLan Faith, An lntroduction to ¡he Study of Failh (Grand Rapids. Mich.,
Eerdmans, 1979), 343.
ft Karl Barth, The Failh of Ihe Church, A Commentary on The Apostle s Creed According lO Calvin s Calechism
(Cleveland y Nueva York, The World Publishing Ca., 1965)' 136.
o
en
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
plan divino de salvación. Por eso se la llama "iglesia de Dios," porque tiene su
origen en el Dios Padre que envía, en el Dios Hijo que es enviado, y en el p o ~ e r
del Dios Espíritu Santo (Hch. 20.28; 1 Co. 1.2; 10.32; 11.22; 15.9; ele.) Como bien
indica John Stot!: "La iglesia está en el centro del plan de salvación:,g
--.......... -------- ............. _ ............................ --_ .... --................ _ ................. --------... __ ....... ---_ .... - ..... --_ ....... -.... __ .. ---.. ..
EJERCICIO 3
Copiar los siguientes versículos de la versión bíblica de su preferencia:
La iglesia fue instituida por Dios:
Mateo 16.18: ____________________ _
Efesios 2.20: ____________________ _
1 Tesalonicenses 1.1: _________________ _
1 Timoteo 3.15: ___________________ _
Cuando los primeros cristianos se concibieron como constituyendo una iglesia,
se percibieron como llamados afuera por Dios en Jesucristo para un propósito
especial. Esta idea está clara en el apóstol Pablo, quien en Efesios 2.19 afirma:
"Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de
los santos y miembros de la familia de Dios:' Esto involucra a los cristianos en la
participación mutua de una posición privilegiada en Cristo Jesús y los hace
miembros de una comunidad de relaciones especiales.
Parece claro que, a la luz de la evidencia bíblica, el término "iglesia" es
usado en el Nuevo Testamento en relación con una congregación local de
cristianos llamados afuera del mundo. Y esto indica su autoconciencia como la
continuación de lo que Dios había comenzado en el desierto con la nación de
Israel. Los seguidores de Cristo son llamados a reunirse por y para la
proclamación del evangelio, con el propósito de pertenecer a Dios a través de
~
'Q,
a 9 John Stott. Señales de una iglesia viva (Buenos Aires, Ediciones Certeza. 1997). ll.
o
en
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
plan divino de salvación. Por eso se la llama "iglesia de Dios," porque tiene su
origen en el Dios Padre que envía, en el Dios Hijo que es enviado, y en el p o ~ e r
del Dios Espíritu Santo (Hch. 20.28; 1 Co. 1.2; 10.32; 11.22; 15.9; ele.) Como bien
indica John Stot!: "La iglesia está en el centro del plan de salvación:,g
--.......... -------- ............. _ ............................ --_ .... --................ _ ................. --------... __ ....... ---_ .... - ..... --_ ....... -.... __ .. ---.. ..
EJERCICIO 3
Copiar los siguientes versículos de la versión bíblica de su preferencia:
La iglesia fue instituida por Dios:
Mateo 16.18: ____________________ _
Efesios 2.20: ____________________ _
1 Tesalonicenses 1.1: _________________ _
1 Timoteo 3.15: ___________________ _
Cuando los primeros cristianos se concibieron como constituyendo una iglesia,
se percibieron como llamados afuera por Dios en Jesucristo para un propósito
especial. Esta idea está clara en el apóstol Pablo, quien en Efesios 2.19 afirma:
"Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de
los santos y miembros de la familia de Dios:' Esto involucra a los cristianos en la
participación mutua de una posición privilegiada en Cristo Jesús y los hace
miembros de una comunidad de relaciones especiales.
Parece claro que, a la luz de la evidencia bíblica, el término "iglesia" es
usado en el Nuevo Testamento en relación con una congregación local de
cristianos llamados afuera del mundo. Y esto indica su autoconciencia como la
continuación de lo que Dios había comenzado en el desierto con la nación de
Israel. Los seguidores de Cristo son llamados a reunirse por y para la
proclamación del evangelio, con el propósito de pertenecer a Dios a través de
~
'Q,
a 9 John Stott. Señales de una iglesia viva (Buenos Aires, Ediciones Certeza. 1997). ll.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
Cristo y por el poder del Espíritu Santo. Por eso la iglesia cristiana es una realidad
del Nuevo Testamento, que comienza en Pentecostés y termina con la segunda
venida de Cristo, una comunidad que, mientras tanto, tiene una misión que
cumplir en el mundo.
Marcelino Legido López: "Los creyentes, que se reúnen en la iglesia,
son 'los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo' (1 Cor 1. 2).
Se constituyen en comunidad en cuanto están sometidos al mismo Cristo
y Señor, para recibir y compartir su obra escatológica, que inaugura los
últimos tíempos."10
UNA DISTINCiÓN
Además de una definición, para a la pregunta sobre qué
entendemos por iglesia cristiana es necesario hacer una distinción en el concepto
de iglesia. Esta distinción es necesaria porque, en buena medida, la mayor parte
del debate eclesiológico contemporáneo gira alrededor de la confusión de estos
conceptos. Además, si bien a lo largo de los siglos ha habido un enriquecimiento
notable en la comprensión de la naturaleza de la iglesia, todavía hay lugar para
seguir madurando en este proceso. Hay entendimientos que se han perdido y es
necesario recuperar, y otros que necesitan ser reafirmados y actualizados a fin
de que la iglesia esté en mejores condiciones para completar su misión.
_ Una iglesia local y la iglesia universal
Por un lado, debemos distinguir entre una iglesia local y la iglesia universal.
Esta distinción ha sido bastante frecuente a lo largo del tiempo y generalmente
ha recibido una atención cuidadosa. No obstante, conviene repasar sus puntos
más importantes.
La iglesia local es una iglesia particular y localizada, que se desarrolla en un
tiempo determinado y está identificada con un espacio definido. Es un cuerpo de
creyentes bautizados, voluntariamente unidos para rendir a Dios adoración y
servicio, y que busca incorporar a otros para transformarlos en seguidores de
Cristo.
La iglesia universal es la iglesia que se encuentra en todas partes y en todos
los tiempos. Esta iglesia supera las barreras de la temporalidad y la localidad. Es
el cuerpo de Cristo formado por todos aquellos que habiendo puesto su fe en él,
le han aceptado como Salvador y Señor de sus vidas.
En 1 Corintios 1.2 encontramos un interesante texto en el que el apóstol
Pablo ilustra ambos conceptos de iglesia. "Pablo ... a la iglesia de Dios que está
.0 Marcelino Legido López, Fraternidad en el mundo, un estudio de eelesiología paulina (Salamanca,
Ediciones Sígueme, 159.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
Cristo y por el poder del Espíritu Santo. Por eso la iglesia cristiana es una realidad
del Nuevo Testamento, que comienza en Pentecostés y termina con la segunda
venida de Cristo, una comunidad que, mientras tanto, tiene una misión que
cumplir en el mundo.
Marcelino Legido López: "Los creyentes, que se reúnen en la iglesia,
son 'los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo' (1 Cor 1. 2).
Se constituyen en comunidad en cuanto están sometidos al mismo Cristo
y Señor, para recibir y compartir su obra escatológica, que inaugura los
últimos tíempos."10
UNA DISTINCiÓN
Además de una definición, para a la pregunta sobre qué
entendemos por iglesia cristiana es necesario hacer una distinción en el concepto
de iglesia. Esta distinción es necesaria porque, en buena medida, la mayor parte
del debate eclesiológico contemporáneo gira alrededor de la confusión de estos
conceptos. Además, si bien a lo largo de los siglos ha habido un enriquecimiento
notable en la comprensión de la naturaleza de la iglesia, todavía hay lugar para
seguir madurando en este proceso. Hay entendimientos que se han perdido y es
necesario recuperar, y otros que necesitan ser reafirmados y actualizados a fin
de que la iglesia esté en mejores condiciones para completar su misión.
_ Una iglesia local y la iglesia universal
Por un lado, debemos distinguir entre una iglesia local y la iglesia universal.
Esta distinción ha sido bastante frecuente a lo largo del tiempo y generalmente
ha recibido una atención cuidadosa. No obstante, conviene repasar sus puntos
más importantes.
La iglesia local es una iglesia particular y localizada, que se desarrolla en un
tiempo determinado y está identificada con un espacio definido. Es un cuerpo de
creyentes bautizados, voluntariamente unidos para rendir a Dios adoración y
servicio, y que busca incorporar a otros para transformarlos en seguidores de
Cristo.
La iglesia universal es la iglesia que se encuentra en todas partes y en todos
los tiempos. Esta iglesia supera las barreras de la temporalidad y la localidad. Es
el cuerpo de Cristo formado por todos aquellos que habiendo puesto su fe en él,
le han aceptado como Salvador y Señor de sus vidas.
En 1 Corintios 1.2 encontramos un interesante texto en el que el apóstol
Pablo ilustra ambos conceptos de iglesia. "Pablo ... a la iglesia de Dios que está
.0 Marcelino Legido López, Fraternidad en el mundo, un estudio de eelesiología paulina (Salamanca,
Ediciones Sígueme, 159.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
en Corinto (iglesia a los que han sido santificados en Cristo Jesús y
llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan
el nombre de nuestro Señor Jesucristo (iglesia Señor de ellos y de
nosotros."
Charles Van Engen: "La congregación local deriva su naturaleza esencial
solamente en la medida en que auténticamente exhibe la naturaleza y
características de la iglesia universal. Y, la iglesia universal es
experimentada por mujeres y testigos al mundo que dan una
forma observable a la iglesia sólo en la medida en que ella se manifieste
en iglesias 10cales."11
_ Una iglesia visible y la iglesia invisible
Por otro lado, es necesario hacer una distinción entre una iglesia visible y la
iglesia invisible. Esta distinción no se encuentra en el Nuevo Testamento de
manera explícita, pero fue propuesta en los primeros siglos de la vida de la
iglesia, como una manera de explicar la realidad de la iglesia como una mezcla
de santidad y pecaminosidad. Los Padres de la Iglesia hicieron esta distinción
con frecuencia, ilustrándola con la parábola de la cizaña (Mt. 13.24-30, 36-46).
Juan Calvino, cuando se refiere a la iglesia, generalmente tiene en mente la
ecclesia invisibilis. La iglesia visible, por el contrario, es relegada por él a la
categoría dudosa de externum subsidium 'idei, o sea, un "medio externo de
salvación."
Emil Brunner elabora una crítica de esta distinción, señalando: "La idea de la
Iglesia invisible es foránea al Nuevo Testamento, mientras que la interpretación
de la Iglesia visible y real como un mero medio externo de salvación no sólo es
foránea al mismo sino completamente imposible. Jamás se le ocurrió a un apóstol
que la Ecclesis, la comunidad de los creyentes cristianos, el verdadero pueblo
de Dios del Nuevo Pacto, pudiese ser considerado simplemente como un medio
para un fin, e incluso en esto como un medio puramente 'externo' :'12
Salvando las objeciones a esta distinción que hace Brunner, y tratando de
entender la manera en que popularmente en el protestantismo se han entendido
estos términos, puede decirse que la iglesia visible se compone de todos aquellos
cuyos nombres figuran en la lista de miembros de la comunidad y asisten a sus
cultos. A estas personas las conocemos por sus nombres; sabemos dónde viven
y tenemos información más o menos detallada sobre sus vidas. Estamos en
contacto bastante directo con ellas y mantenemos una relación primaria, que se
expresa fundamentalmente en la reunión regular y el amor fraternal.
Karl Barth considera que esta iglesia visible es la verdadera iglesia, ya que
el Credo Apostólico no se refiere a una corporación invisible, sino a una reunión
muy visible que tuvo sus comienzos con los doce apóstoles. Según él: "La iglesia
" Charles Van Engen. "Perspectives on the Church and Classical Church Growth Theory." Ponencia
presentada a la American Society of Classical Church Growth. Saq Francisco. Calif .• Noviembre 11-14.

" Brunner. The Misunderstanding of the Church . 9. 10.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
en Corinto (iglesia a los que han sido santificados en Cristo Jesús y
llamados a ser su santo pueblo, junto con todos los que en todas partes invocan
el nombre de nuestro Señor Jesucristo (iglesia Señor de ellos y de
nosotros."
Charles Van Engen: "La congregación local deriva su naturaleza esencial
solamente en la medida en que auténticamente exhibe la naturaleza y
características de la iglesia universal. Y, la iglesia universal es
experimentada por mujeres y testigos al mundo que dan una
forma observable a la iglesia sólo en la medida en que ella se manifieste
en iglesias 10cales."11
_ Una iglesia visible y la iglesia invisible
Por otro lado, es necesario hacer una distinción entre una iglesia visible y la
iglesia invisible. Esta distinción no se encuentra en el Nuevo Testamento de
manera explícita, pero fue propuesta en los primeros siglos de la vida de la
iglesia, como una manera de explicar la realidad de la iglesia como una mezcla
de santidad y pecaminosidad. Los Padres de la Iglesia hicieron esta distinción
con frecuencia, ilustrándola con la parábola de la cizaña (Mt. 13.24-30, 36-46).
Juan Calvino, cuando se refiere a la iglesia, generalmente tiene en mente la
ecclesia invisibilis. La iglesia visible, por el contrario, es relegada por él a la
categoría dudosa de externum subsidium 'idei, o sea, un "medio externo de
salvación."
Emil Brunner elabora una crítica de esta distinción, señalando: "La idea de la
Iglesia invisible es foránea al Nuevo Testamento, mientras que la interpretación
de la Iglesia visible y real como un mero medio externo de salvación no sólo es
foránea al mismo sino completamente imposible. Jamás se le ocurrió a un apóstol
que la Ecclesis, la comunidad de los creyentes cristianos, el verdadero pueblo
de Dios del Nuevo Pacto, pudiese ser considerado simplemente como un medio
para un fin, e incluso en esto como un medio puramente 'externo' :'12
Salvando las objeciones a esta distinción que hace Brunner, y tratando de
entender la manera en que popularmente en el protestantismo se han entendido
estos términos, puede decirse que la iglesia visible se compone de todos aquellos
cuyos nombres figuran en la lista de miembros de la comunidad y asisten a sus
cultos. A estas personas las conocemos por sus nombres; sabemos dónde viven
y tenemos información más o menos detallada sobre sus vidas. Estamos en
contacto bastante directo con ellas y mantenemos una relación primaria, que se
expresa fundamentalmente en la reunión regular y el amor fraternal.
Karl Barth considera que esta iglesia visible es la verdadera iglesia, ya que
el Credo Apostólico no se refiere a una corporación invisible, sino a una reunión
muy visible que tuvo sus comienzos con los doce apóstoles. Según él: "La iglesia
" Charles Van Engen. "Perspectives on the Church and Classical Church Growth Theory." Ponencia
presentada a la American Society of Classical Church Growth. Saq Francisco. Calif .• Noviembre 11-14.

" Brunner. The Misunderstanding of the Church . 9. 10.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
primitiva era un grupo visible que promovió una agitación o tumulto visible y
público. Si la Iglesia carece de dicha 'visibilidad,' entonces no es la Iglesia. Al
decir Iglesia me refiero, en primer lugar, ala forma concreta de la congregación
en un lugar determinado:'13
La iglesia invisible, por el contrario, se compone de todos aquellos cuyos
nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero (Ap. 21.27; cf. Éx. 32.33;
Dn. 12.1; Le. 10.20; Ap. 3.5; 20.12; 22.19) Y no necesariamente los vemos en el
culto en el día del Señor. A estas personas no las conocemos. Su identidad está
perdida en el tiempo y en el espacio. Son todos aquellos hombres y mujeres que
han respondido al llamado de Dios, para seguirle en el cumplimiento de su
eterno propósito redentor.
Esta distinción tiene un cierto valor en que nos ayuda a clarificar conceptos
que tienen sus raíces en el propio texto bíblico y en el uso tradicional. Pero
quizás debe recordarse que hay una sola iglesia y no dos. Manuel Gutiérrez-
Marín describe la tensión que hay que mantener entre estas dos realidades de la
naturaleza de la iglesia, cuando dice: "Por una parte, puede ella [la iglesia] ser
objeto de examen histórico. Pero, al mismo tiempo, es objeto de la fe en Cristo y
es actuante por medio del Espíritu Santo. Sin este conocimiento de la Iglesia,
conocimiento puramente emanado de la fe, no será posible llegar a entender
verdaderamente la historicidad terrenal de la Iglesia de Cristo."14 Hendrikus
Berkhof nos ayuda a entender esto, cuando afirma: "La única iglesia, en su
naturaleza esencial y en sus formas externas por igual, es siempre al mismo
tiempo visible e invisible:'15
Giovanni Miegge: "La Iglesia invisible es un misterio divino que se cumple
en la iglesia visible, y que se desvanece cuando ésta se disuelve. No
podemos aislar la Iglesia invisible, sino sólo creer en ella, presumirla
pura de toda contaminación humana. Sería un error, por ejemplo, pensar
que los males que afligen a la Iglesia son propios solamente de su 'cuerpo,'
de su materialidad histórica y visible, y que el alma de la Iglesia es una,
pura, cuando la gravedad del escándalo, y la dificultad del problema que
plantea, es que, precisamente es el alma de la Iglesia la que está dividida,
que la división está en las determinaciones espirituales más decisivas,
en la conciencia misma de los creyentes en cuanto creyentes:'16
_ Una iglesia humana y la iglesia divina
Además, conviene hacer una distinción entre una iglesia humana (actual) y
una iglesia divina (ideal). Esta distinción es sumamente importante. No hacerla
genera más conflicto que claridad, y con frecuencia resulta en escándalo y
frustración. Debemos tener bien presente que la iglesia es tanto imperfecta
como perfecta, real tanto como ideal.
" Karl Barth. Bosquejo de dogmática (Buenos Aires, Editorial La Aurora. 1954). ~ < l 6 .
'. Manuel Gutiérrez-Marín. Dogmática evangélica (Buenos Aires, Editorial La Aurora. 195
8
). 141-
'5 Berkhof. Christian Faith. 399.
,6 Giovanni Miegge. Pro fide (Buenos Aires, Editorial La Aurora. 1963). 113.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
primitiva era un grupo visible que promovió una agitación o tumulto visible y
público. Si la Iglesia carece de dicha 'visibilidad,' entonces no es la Iglesia. Al
decir Iglesia me refiero, en primer lugar, ala forma concreta de la congregación
en un lugar determinado:'13
La iglesia invisible, por el contrario, se compone de todos aquellos cuyos
nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero (Ap. 21.27; cf. Éx. 32.33;
Dn. 12.1; Le. 10.20; Ap. 3.5; 20.12; 22.19) Y no necesariamente los vemos en el
culto en el día del Señor. A estas personas no las conocemos. Su identidad está
perdida en el tiempo y en el espacio. Son todos aquellos hombres y mujeres que
han respondido al llamado de Dios, para seguirle en el cumplimiento de su
eterno propósito redentor.
Esta distinción tiene un cierto valor en que nos ayuda a clarificar conceptos
que tienen sus raíces en el propio texto bíblico y en el uso tradicional. Pero
quizás debe recordarse que hay una sola iglesia y no dos. Manuel Gutiérrez-
Marín describe la tensión que hay que mantener entre estas dos realidades de la
naturaleza de la iglesia, cuando dice: "Por una parte, puede ella [la iglesia] ser
objeto de examen histórico. Pero, al mismo tiempo, es objeto de la fe en Cristo y
es actuante por medio del Espíritu Santo. Sin este conocimiento de la Iglesia,
conocimiento puramente emanado de la fe, no será posible llegar a entender
verdaderamente la historicidad terrenal de la Iglesia de Cristo."14 Hendrikus
Berkhof nos ayuda a entender esto, cuando afirma: "La única iglesia, en su
naturaleza esencial y en sus formas externas por igual, es siempre al mismo
tiempo visible e invisible:'15
Giovanni Miegge: "La Iglesia invisible es un misterio divino que se cumple
en la iglesia visible, y que se desvanece cuando ésta se disuelve. No
podemos aislar la Iglesia invisible, sino sólo creer en ella, presumirla
pura de toda contaminación humana. Sería un error, por ejemplo, pensar
que los males que afligen a la Iglesia son propios solamente de su 'cuerpo,'
de su materialidad histórica y visible, y que el alma de la Iglesia es una,
pura, cuando la gravedad del escándalo, y la dificultad del problema que
plantea, es que, precisamente es el alma de la Iglesia la que está dividida,
que la división está en las determinaciones espirituales más decisivas,
en la conciencia misma de los creyentes en cuanto creyentes:'16
_ Una iglesia humana y la iglesia divina
Además, conviene hacer una distinción entre una iglesia humana (actual) y
una iglesia divina (ideal). Esta distinción es sumamente importante. No hacerla
genera más conflicto que claridad, y con frecuencia resulta en escándalo y
frustración. Debemos tener bien presente que la iglesia es tanto imperfecta
como perfecta, real tanto como ideal.
" Karl Barth. Bosquejo de dogmática (Buenos Aires, Editorial La Aurora. 1954). ~ < l 6 .
'. Manuel Gutiérrez-Marín. Dogmática evangélica (Buenos Aires, Editorial La Aurora. 195
8
). 141-
'5 Berkhof. Christian Faith. 399.
,6 Giovanni Miegge. Pro fide (Buenos Aires, Editorial La Aurora. 1963). 113.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Lutero habló de la iglesia como "simul iustus, simul peccatol" viéndola como
simultáneamente justa y pecadora, santa e injusta, Pero la iglesia no está por
ello justificada para permanecer pecadora, dividida e imperfecta, como si estas
circunstancias fuesen un hado inevitable. Por el contrario, como bien indicara
Jürgen Moltmann: "La fe en la santidad de la iglesia no puede ser una justificación
de su condición no santa del mismo modo que la justificación de los pecadores
no significa la justificación del pecado."17
En definitiva, debemos tener en balance a ambos conceptos. La iglesia actual
o real es el pueblo imperfecto, que aspira a la perfección y que aún vive en la
tierra. Utilizando una expresión muy común en medios católicos romanos
podemos decir que se trata de la iglesia peregrina, la comunidad que como
Abraham, el padre de la fe, camina en la historia en procura de la meta que Dios
le ha trazado. La iglesia ideal es el pueblo de los santos que han salido de la
tierra y que ahora están triunfantes en el cielo. Ésta es la iglesia perfecta, que ha
llegado a su destino con victoria y plena realización (ver He. 12.22-24).
La aparente contradicción entre la iglesia ideal y la real o la iglesia perfecta
y la imperfecta debe ser aceptada. El problema de algunos cristianos hoyes
precisamente la incapacidad de superar el escándalo que se encuentra entre
estos dos aspectos de la realidad de nuestro ser como iglesia. Aspirar a la
iglesia ideal sin tomar en cuenta la iglesia real significa correr el riesgo de caer
en una esquizofrenia eclesiológica, que inevitablemente lleva a la frustración y
al tropiezo. No podemos ser miembros de una iglesia "ideal" aparte de la "real."
La iglesia real debe ser siempre desafiada y convocada por la ideal; la ideal
debe ser entendida Y vivida en el mundo real. Y en el mantenimiento del balance
de esta tensión debemos recordar lo que apunta John Stott: "Dios se propuso
edificar la iglesia, una comunidad nueva y redimida. La planeó en la eternidad
pasada, la está llevando a cabo en el proceso histórico del presente, y será
perfeccionada en la eternidad por venir:"8
Charles Van Engen: "La Iglesia es singularmente el cuerpo de Jesucristo
quien es singularmente el Dios-hombre, al mismo tiempo divino y humano,
de otro mundo y de este mundo. No es accidental sino a propósito que la
Iglesia que es su cuerpo debe estar en el mundo, pero no ser del mundo;
debe ser al mismo tiempo una institución humana y caída, y un organismo
divino y perfecto. Sólo cuando ligamos los aspectos humano y divino de
la naturaleza de la iglesia en una perspectiva unificada podemos
posiblemente arribar a una comprensión verdadera de la misión de la
Iglesia. Sólo en la medida en que las congregaciones expresan
intencionalmente su naturaleza como el pueblo misionero de Dios
comenzará la Iglesia a emerger para llegar a ser de hecho lo que es por
fe."'9
'7 Jürgen Moltmann, The Church in the Power of the Spirit, A Contribulion lO Messianic Ecc!esiology
;r (Minneapolis. Minn., Fortress Press. 199
3
). 1111 •
• ~ ,H Stott. Señales de una iglesia viva. 11.
' ~ '9 Van Engen. God's Missionary People. 44.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Lutero habló de la iglesia como "simul iustus, simul peccatol" viéndola como
simultáneamente justa y pecadora, santa e injusta, Pero la iglesia no está por
ello justificada para permanecer pecadora, dividida e imperfecta, como si estas
circunstancias fuesen un hado inevitable. Por el contrario, como bien indicara
Jürgen Moltmann: "La fe en la santidad de la iglesia no puede ser una justificación
de su condición no santa del mismo modo que la justificación de los pecadores
no significa la justificación del pecado."17
En definitiva, debemos tener en balance a ambos conceptos. La iglesia actual
o real es el pueblo imperfecto, que aspira a la perfección y que aún vive en la
tierra. Utilizando una expresión muy común en medios católicos romanos
podemos decir que se trata de la iglesia peregrina, la comunidad que como
Abraham, el padre de la fe, camina en la historia en procura de la meta que Dios
le ha trazado. La iglesia ideal es el pueblo de los santos que han salido de la
tierra y que ahora están triunfantes en el cielo. Ésta es la iglesia perfecta, que ha
llegado a su destino con victoria y plena realización (ver He. 12.22-24).
La aparente contradicción entre la iglesia ideal y la real o la iglesia perfecta
y la imperfecta debe ser aceptada. El problema de algunos cristianos hoyes
precisamente la incapacidad de superar el escándalo que se encuentra entre
estos dos aspectos de la realidad de nuestro ser como iglesia. Aspirar a la
iglesia ideal sin tomar en cuenta la iglesia real significa correr el riesgo de caer
en una esquizofrenia eclesiológica, que inevitablemente lleva a la frustración y
al tropiezo. No podemos ser miembros de una iglesia "ideal" aparte de la "real."
La iglesia real debe ser siempre desafiada y convocada por la ideal; la ideal
debe ser entendida Y vivida en el mundo real. Y en el mantenimiento del balance
de esta tensión debemos recordar lo que apunta John Stott: "Dios se propuso
edificar la iglesia, una comunidad nueva y redimida. La planeó en la eternidad
pasada, la está llevando a cabo en el proceso histórico del presente, y será
perfeccionada en la eternidad por venir:"8
Charles Van Engen: "La Iglesia es singularmente el cuerpo de Jesucristo
quien es singularmente el Dios-hombre, al mismo tiempo divino y humano,
de otro mundo y de este mundo. No es accidental sino a propósito que la
Iglesia que es su cuerpo debe estar en el mundo, pero no ser del mundo;
debe ser al mismo tiempo una institución humana y caída, y un organismo
divino y perfecto. Sólo cuando ligamos los aspectos humano y divino de
la naturaleza de la iglesia en una perspectiva unificada podemos
posiblemente arribar a una comprensión verdadera de la misión de la
Iglesia. Sólo en la medida en que las congregaciones expresan
intencionalmente su naturaleza como el pueblo misionero de Dios
comenzará la Iglesia a emerger para llegar a ser de hecho lo que es por
fe."'9
'7 Jürgen Moltmann, The Church in the Power of the Spirit, A Contribulion lO Messianic Ecc!esiology
;r (Minneapolis. Minn., Fortress Press. 199
3
). 1111 •
• ~ ,H Stott. Señales de una iglesia viva. 11.
' ~ '9 Van Engen. God's Missionary People. 44.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
EJERCICIO 4
Trazar líneas uniendo lo que corresponda.
La BIblia (NVI) destaca de varias maneras la hermosura de la iglesia.
Para el Señor, la iglesIa es tan preciosa como:
1. La niña de sus ojos
2. Una corona o diadema
3. Una propiedad exclusiva
4. Su propia sangre
5. Su amor
6. Joyas de una corona
_ Una iglesia militante y la iglesia triunfante
Zacarías 9.16
Efesios 5.25
Deuteronomio 32.10
Malaquías 3.17
Isaías 62.3
Hechos 20.28
Cabe también distinguir entre una iglesia militante y la iglesia triunfante.
Al igual que en el caso anterior, esta distinción nos libra de grandes
frustraciones y de confundir el futuro con el presente. La iglesia militante está en
la tierra. Es el conjunto de los creyentes que, sujetos al señorío de Cristo y llenos
del Espíritu Santo, procuran llevar adelante la misión de Dios en el mundo. Este
compromiso es entendido en términos de militancia, es decir, en términos de un
compromiso bélico en la lucha que el Creador sostiene cósmicamente con la
criatura rebelde, fundamentalmente Satanás y sus huestes (Ef. 6.12). Es
precisamente esta iglesia militante la que ha sido dotada del poder y de la
armadura, a los que se refiere Pablo en Efesios 6.10, 11.
Louis Berkhof describe a la iglesia militante en estos términos: "La Iglesia en
la dispensación presente es una Iglesia militante, esto es, ella es llamada a, y
realmente está comprometida en, una guerra santa. Esto, por supuesto, no
significa que ella deba gastar su fuerza en luchas intestinas autodestructivas,
sino que ella está obligada a llevar a cabo una guerra incesante contra el mundo
hostil cualquiera sea la manera en que éste se revele, ya sea en la Iglesia o
fuera de ella, y contra todas las fuerzas espirituales de oscuridad .... Ella debe
involucrarse con todo su poder en las batallas de su Señor, peleando en una
guerra que es tanto ofensiva como defensiva:'20
La iglesia triunfante, la que sale victoriosa de la guerra espiritual arriba
mencionada, está en los cielos. Ésta es la iglesia que ha salido airosa y ha
sabido "resistir hasta el fin con firmeza" alcanzando la victoria en "el día malo"
(Ef. 6.13). Mientras se mueve inexorable hacia al triunfo final, esta iglesia va
'0 Berkhof. Systematic Theology. 565.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
EJERCICIO 4
Trazar líneas uniendo lo que corresponda.
La BIblia (NVI) destaca de varias maneras la hermosura de la iglesia.
Para el Señor, la iglesIa es tan preciosa como:
1. La niña de sus ojos
2. Una corona o diadema
3. Una propiedad exclusiva
4. Su propia sangre
5. Su amor
6. Joyas de una corona
_ Una iglesia militante y la iglesia triunfante
Zacarías 9.16
Efesios 5.25
Deuteronomio 32.10
Malaquías 3.17
Isaías 62.3
Hechos 20.28
Cabe también distinguir entre una iglesia militante y la iglesia triunfante.
Al igual que en el caso anterior, esta distinción nos libra de grandes
frustraciones y de confundir el futuro con el presente. La iglesia militante está en
la tierra. Es el conjunto de los creyentes que, sujetos al señorío de Cristo y llenos
del Espíritu Santo, procuran llevar adelante la misión de Dios en el mundo. Este
compromiso es entendido en términos de militancia, es decir, en términos de un
compromiso bélico en la lucha que el Creador sostiene cósmicamente con la
criatura rebelde, fundamentalmente Satanás y sus huestes (Ef. 6.12). Es
precisamente esta iglesia militante la que ha sido dotada del poder y de la
armadura, a los que se refiere Pablo en Efesios 6.10, 11.
Louis Berkhof describe a la iglesia militante en estos términos: "La Iglesia en
la dispensación presente es una Iglesia militante, esto es, ella es llamada a, y
realmente está comprometida en, una guerra santa. Esto, por supuesto, no
significa que ella deba gastar su fuerza en luchas intestinas autodestructivas,
sino que ella está obligada a llevar a cabo una guerra incesante contra el mundo
hostil cualquiera sea la manera en que éste se revele, ya sea en la Iglesia o
fuera de ella, y contra todas las fuerzas espirituales de oscuridad .... Ella debe
involucrarse con todo su poder en las batallas de su Señor, peleando en una
guerra que es tanto ofensiva como defensiva:'20
La iglesia triunfante, la que sale victoriosa de la guerra espiritual arriba
mencionada, está en los cielos. Ésta es la iglesia que ha salido airosa y ha
sabido "resistir hasta el fin con firmeza" alcanzando la victoria en "el día malo"
(Ef. 6.13). Mientras se mueve inexorable hacia al triunfo final, esta iglesia va
'0 Berkhof. Systematic Theology. 565.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
acumulando despojos a medida que pone en retirada al reino de las tinieblas,
mediante la oración y la proclamación del misterio del evangelio (Ef. 6.18-20).
Manuel Gutiérrez-Marín: "En cuanto a las cualidades de la Iglesia, la
Teología Evangélica en general, sólo reconoce la existencia de la iglesia
militante que como tal tiene que sufrir y ser probada, y la iglesia triunfante.
Pero la Iglesia es militante y triunfante al mismo tiempo: Como militante, la
Iglesia lucha en este mundo mediante la Palabra de Dios contra el mal, en
todos sus aspectos, y con el sólo objeto de que todos los llamados acudan
a la gracia que viene por la Palabra y el Sacramento. Como triunfante, la
Iglesia goza ya, ahora de la esperanza de la gloria celestial, y es libertada
ahora ya también, de toda angustia y peligros de muerte eterna; y este
triunfo de la Iglesia hallará confirmación con el retorno de Cristo."21
En la iglesia triunfante, la espada es cambiada por una palma de victoria, el grito
de batalla por un canto de alabanza, y la cruz es reemplazada por una corona. El
combate ha llegado a su fin, mientras que los santos reinan con Cristo por siempre
y siempre. Esta realidad escatológica nos recuerda también que ahora la iglesia
militante es también una iglesia sufriente, un pueblo que sufre y lleva la cruz en
medio de aflicciones y contradicciones. Pero un pueblo que espera la recompensa
gloriosa prometida, que aguarda a los que perseveran hasta el fin (Col. 3.23, 24).
_ Una iglesia presente y la iglesia futura
Como comunidad que confiesa su fe en Jesucristo, la iglesia vive la realidad
de su fe de manera intensa y completa, al tiempo que aguarda su completamiento
en la manifestación plena de Cristo. La iglesia es tanto el cuerpo de Cristo en el
mundo como la esposa que aguarda el retorno de su Señor. A través de su
iglesia, Cristo está presente de manera real en el mundo y obrando para su
redención, pero la iglesia trabaja para la redención del mundo mientras espera
que Cristo regrese en gloria. Como cuerpo de Cristo y esposa prometida, la
iglesia vive en la duplicidad y en la tensión fecunda de ésta, su autoconciencia,
como una realidad presente y futura al mismo tiempo. Esta tensión, en realidad,
atraviesa toda la historia de la salvación, la tensión entre lo que ya está presente
y lo que todavía no se ha manifestado plenamente; entre el Cristo que ya ha
venido y el Cristo que está viniendo; entre el ya y el todavía no.
Giovanni Miegge: "La encarnación, la cruz, la resurrección son ya el
Reino de Dios inaugurado, establecido, real; pero todavía no se ha
producido su plena manifestación. La Iglesia vive entre estos dos
acontecimientos, en el tiempo enigmático pero lleno de esperanza que
sigue a la inauguración del Reino y que precede a su plena actualización;
yen este tiempo enigmático de fe, de certeza y de esperanza, da testimonio
al uno y al otro, al Cristo advenido, arras del Cristo venidero, y anuncia en
su nombre la salvación a los hombres."22
" Gutiérrez- Marin. Dogmática evangélica. 138. 139.
" Miegge. Pro fideo "5.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
_ Una iglesia particular y la iglesia de la ciudad
Debemos tener en cuenta, además, la distinción entre una iglesia particular
y la iglesia de la ciudad.
Esta distinción es probablemente la más difícil de entendec. en buena medida
porque si bien es clara en el Nuevo Testamento, la hemos perdido con el correr
del tiempo. Sin embargo, en tiempos como éstos, de renovación de la iglesia en
todo el mundo y de preparación para el gran avivamiento final, es muy importante
que recuperemos esta distinción eclesiológica a fin de que estemos en mejores
condiciones de elaborar estrategias misionológicas más efectivas.
En relación con esta distinción, hay dos cosas que debemos considerar. Por
un lado, es necesario que tomemos en cuenta algunas nuevas circunstancias
históricas. Entre ellas, cabe mencionar: (a) El proceso universal de globalización,
que se verifica en todas las áreas del quehacer humano (economía, política,
cultura), y que plantea nuevos desafíos y oportunidades. (b) La tendencia hacia
la concentración de la población en ciudades, lo cual implica un escenario para
el cumplimiento de la misión algo diferente de los contextos característicos de
los últimos siglos. (e) El incremento en la velocidad y oportunidad de las
comunicaciones, que abre enormes posibilidades para la proclamación del
evangelio del reino al tiempo que crea nuevos conflictos. (d) La explosión
demográfica, que nos desafía a encontrar maneras más efectivas para compartir
el testimonio cristiano, si es que queremos que todos los habitantes del planeta
tengan la posibilidad de ser salvos.
A estas nuevas circunstancias históricas que estamos experimentando hay
que agregarle algunas viejas experiencias bíblicas, que pueden ayudarnos a
encontrar el camino que andamos buscando para el cumplimiento de la misión
hoy. Antes de aventurarnos en describir una senda posible, conviene presentar
una advertencia. Debemos tener cuidado con la manía muy evangélica de buscar
"bases bíblicas" o "textos de prueba" para las maneras en que nos organizamos
hoy para el cumplimiento de la misión. Por cierto, esto no significa poner a la
Biblia a un lado y dejar que la imaginación ruede libremente en cualquier
dirección.
El Nuevo Testamento contiene una revelación que trasciende no sólo las
condiciones culturales de su propio marco histórico-cultural, sino también las de
cualquier otro contexto particular. En este sentido, afirmamos que los escritos
inspirados son nuestra única regla de fe y práctica. Pero esto no significa que la
Biblia sea una suerte de manual multiuso, con respuestas específicas y puntuales
para todos y cada uno de nuestros interrogantes. Mucho menos esto significa
que podamos encontrar en sus páginas modelos para armar, con instrucciones
precisas y aplicables a todos los tiempos y lugares.
Debemos seguir los principios del Nuevo Testamento, pero esto no nos exime
de crear nuestras propias estructuras eclesiásticas y misionológicas conforme
con los desafíos que confrontamos hoy. Cada generación de cristianos ha tenido
que hacer frente a este desafío. Llenos del Espíritu Santo y bajo la guía de los
principios bfblicos, debemos resolver cada día cómo vamos a llevar a cabo la
misión que el Señor nos confió. Por cierto que en este empeño la experiencia de
quienes nos precedieron en la fe, conforme está registrada en las páginas
bíblicas, va a resultarnos de gran ayuda.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
_ Una iglesia particular y la iglesia de la ciudad
Debemos tener en cuenta, además, la distinción entre una iglesia particular
y la iglesia de la ciudad.
Esta distinción es probablemente la más difícil de entendec. en buena medida
porque si bien es clara en el Nuevo Testamento, la hemos perdido con el correr
del tiempo. Sin embargo, en tiempos como éstos, de renovación de la iglesia en
todo el mundo y de preparación para el gran avivamiento final, es muy importante
que recuperemos esta distinción eclesiológica a fin de que estemos en mejores
condiciones de elaborar estrategias misionológicas más efectivas.
En relación con esta distinción, hay dos cosas que debemos considerar. Por
un lado, es necesario que tomemos en cuenta algunas nuevas circunstancias
históricas. Entre ellas, cabe mencionar: (a) El proceso universal de globalización,
que se verifica en todas las áreas del quehacer humano (economía, política,
cultura), y que plantea nuevos desafíos y oportunidades. (b) La tendencia hacia
la concentración de la población en ciudades, lo cual implica un escenario para
el cumplimiento de la misión algo diferente de los contextos característicos de
los últimos siglos. (e) El incremento en la velocidad y oportunidad de las
comunicaciones, que abre enormes posibilidades para la proclamación del
evangelio del reino al tiempo que crea nuevos conflictos. (d) La explosión
demográfica, que nos desafía a encontrar maneras más efectivas para compartir
el testimonio cristiano, si es que queremos que todos los habitantes del planeta
tengan la posibilidad de ser salvos.
A estas nuevas circunstancias históricas que estamos experimentando hay
que agregarle algunas viejas experiencias bíblicas, que pueden ayudarnos a
encontrar el camino que andamos buscando para el cumplimiento de la misión
hoy. Antes de aventurarnos en describir una senda posible, conviene presentar
una advertencia. Debemos tener cuidado con la manía muy evangélica de buscar
"bases bíblicas" o "textos de prueba" para las maneras en que nos organizamos
hoy para el cumplimiento de la misión. Por cierto, esto no significa poner a la
Biblia a un lado y dejar que la imaginación ruede libremente en cualquier
dirección.
El Nuevo Testamento contiene una revelación que trasciende no sólo las
condiciones culturales de su propio marco histórico-cultural, sino también las de
cualquier otro contexto particular. En este sentido, afirmamos que los escritos
inspirados son nuestra única regla de fe y práctica. Pero esto no significa que la
Biblia sea una suerte de manual multiuso, con respuestas específicas y puntuales
para todos y cada uno de nuestros interrogantes. Mucho menos esto significa
que podamos encontrar en sus páginas modelos para armar, con instrucciones
precisas y aplicables a todos los tiempos y lugares.
Debemos seguir los principios del Nuevo Testamento, pero esto no nos exime
de crear nuestras propias estructuras eclesiásticas y misionológicas conforme
con los desafíos que confrontamos hoy. Cada generación de cristianos ha tenido
que hacer frente a este desafío. Llenos del Espíritu Santo y bajo la guía de los
principios bfblicos, debemos resolver cada día cómo vamos a llevar a cabo la
misión que el Señor nos confió. Por cierto que en este empeño la experiencia de
quienes nos precedieron en la fe, conforme está registrada en las páginas
bíblicas, va a resultarnos de gran ayuda.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
De hecho, es notable lo que se descubre cuando uno compara el contexto
bíblico con nuestro propio contexto. Llama la atención las similitudes del mundo
del Nuevo Testamento y el nuestro. Como hace dos mil años, hoy somos parte de
un mundo que sostiene una cultura, con comunicaciones fantásticas que permiten
ponernos en contacto con personas y lugares distantes. Como el de aquel
entonces, el nuestro es un mundo urbano, signado por una impresionante
explosión demográfica, y castigado por los flagelos de la enfermedad, la
inseguridad, la violencia, la muerte, la injusticia y el vacío interior.
El cristianismo del primer siglo fue esencialmente urbano. La diáspora judía,
que fue la protagonista de la primera expansión cristiana, era urbana. Las iglesias
eran urbanas. El campo de misión era urbano. Incluso una lectura superficial de
los documentos del Nuevo Testamento muestra que la estructura de la iglesia
estaba adaptada al contexto urbano en que cumplía su misión. Eran iglesias
caseras, metidas en los barrios de las grandes urbes, tanto dentro como fuera
del Imperio Romano. Por casi dos siglos no hubo templos que sirvieran como
edificios especializados y afectados al culto religioso, de manera que los primeros
cristianos no tuvieron que luchar con la relación entre templo e identidad, o la
funesta confusión que perSiste en el vocablo "iglesia," entre la comunidad de los
llamados y el edificio en que se congregan. Por mucho tiempo la iglesia de una
ciudad careció de un lugar propio de reunión. De allí que su característica principal
fuese la dispersión y no la concentración.
Aparentemente, pues, en una ciudad había varias congregaciones o iglesias
caseras, que constituían a su vez la iglesia de esa ciudad. El caso de la iglesia que
estaba en Éfeso es bien ilustrativo. En Hechos 20.17, leemos que "desde Mileto,
Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso:' Notemos que el vocablo
"iglesia" aparece en singular, mientras que los líderes aparentemente eran muchos.
Además, como es obvio, no existía en la ciudad un templo cristiano o un edificio
afectado al culto, sino más bien parece que los creyentes se congregaban en los
lugares públicos y en las casas (v. 20). En el v. 28, Pablo les encarece a los líderes
en el sentido que ''tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño," dice él,
"sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la
iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre:' Es interesante el uso que el
apóstol hace del número en estas palabras: plural (''todo el rebaño") y singular ("la
iglesia de Dios"). Evidentemente en Éfeso había una sola iglesia, que se
congregaba en múltiples casas, y contaba con muchos pastores.
De hecho, en el caso de Éfeso nos encontramos con lo que podríamos
denominar un éxito rotundo de la misión. No sólo quedó desbaratada la adoración
de Diana y el negocio que giraba a su alrededor, sino que fueron muchísimos los
convertidos al evangelio. Pablo mismo señala que "a judíos y a griegos les he
instado a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús" (Hch. 20.21). Él
manifiesta que "sin vacilar les he proclamado todo el propósito de Dios" (v. 27),
y que "durante tres años, no he dejado de amonestar con lágrimas a cada uno en
particular" (v. 31). Efectivamente, sus enemigos en Éfeso tuvieron que reconocer
que "el tal Pablo ha logrado persuadir a mucha gente, no sólo en Éfeso sino en
casi toda la provincia de Asia" (Hch. 19.26).
E ~ un contexto de gran crecimiento, la iglesia debía usar de una gran
creatividad e imaginación. El crecimiento explosivo de la iglesia demandaba de
~ estructuras elásticas y adaptables a situaciones nuevas y diferentes. La iglesia
~ de Jerusalén llegó a tener más de 5000 miembros reunidos en centenares de
: ~ hogares, en un determinado momento de su desarrollo. Sin embargo es
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
De hecho, es notable lo que se descubre cuando uno compara el contexto
bíblico con nuestro propio contexto. Llama la atención las similitudes del mundo
del Nuevo Testamento y el nuestro. Como hace dos mil años, hoy somos parte de
un mundo que sostiene una cultura, con comunicaciones fantásticas que permiten
ponernos en contacto con personas y lugares distantes. Como el de aquel
entonces, el nuestro es un mundo urbano, signado por una impresionante
explosión demográfica, y castigado por los flagelos de la enfermedad, la
inseguridad, la violencia, la muerte, la injusticia y el vacío interior.
El cristianismo del primer siglo fue esencialmente urbano. La diáspora judía,
que fue la protagonista de la primera expansión cristiana, era urbana. Las iglesias
eran urbanas. El campo de misión era urbano. Incluso una lectura superficial de
los documentos del Nuevo Testamento muestra que la estructura de la iglesia
estaba adaptada al contexto urbano en que cumplía su misión. Eran iglesias
caseras, metidas en los barrios de las grandes urbes, tanto dentro como fuera
del Imperio Romano. Por casi dos siglos no hubo templos que sirvieran como
edificios especializados y afectados al culto religioso, de manera que los primeros
cristianos no tuvieron que luchar con la relación entre templo e identidad, o la
funesta confusión que perSiste en el vocablo "iglesia," entre la comunidad de los
llamados y el edificio en que se congregan. Por mucho tiempo la iglesia de una
ciudad careció de un lugar propio de reunión. De allí que su característica principal
fuese la dispersión y no la concentración.
Aparentemente, pues, en una ciudad había varias congregaciones o iglesias
caseras, que constituían a su vez la iglesia de esa ciudad. El caso de la iglesia que
estaba en Éfeso es bien ilustrativo. En Hechos 20.17, leemos que "desde Mileto,
Pablo mandó llamar a los ancianos de la iglesia de Éfeso:' Notemos que el vocablo
"iglesia" aparece en singular, mientras que los líderes aparentemente eran muchos.
Además, como es obvio, no existía en la ciudad un templo cristiano o un edificio
afectado al culto, sino más bien parece que los creyentes se congregaban en los
lugares públicos y en las casas (v. 20). En el v. 28, Pablo les encarece a los líderes
en el sentido que ''tengan cuidado de sí mismos y de todo el rebaño," dice él,
"sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como obispos para pastorear la
iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre:' Es interesante el uso que el
apóstol hace del número en estas palabras: plural (''todo el rebaño") y singular ("la
iglesia de Dios"). Evidentemente en Éfeso había una sola iglesia, que se
congregaba en múltiples casas, y contaba con muchos pastores.
De hecho, en el caso de Éfeso nos encontramos con lo que podríamos
denominar un éxito rotundo de la misión. No sólo quedó desbaratada la adoración
de Diana y el negocio que giraba a su alrededor, sino que fueron muchísimos los
convertidos al evangelio. Pablo mismo señala que "a judíos y a griegos les he
instado a convertirse a Dios y a creer en nuestro Señor Jesús" (Hch. 20.21). Él
manifiesta que "sin vacilar les he proclamado todo el propósito de Dios" (v. 27),
y que "durante tres años, no he dejado de amonestar con lágrimas a cada uno en
particular" (v. 31). Efectivamente, sus enemigos en Éfeso tuvieron que reconocer
que "el tal Pablo ha logrado persuadir a mucha gente, no sólo en Éfeso sino en
casi toda la provincia de Asia" (Hch. 19.26).
E ~ un contexto de gran crecimiento, la iglesia debía usar de una gran
creatividad e imaginación. El crecimiento explosivo de la iglesia demandaba de
~ estructuras elásticas y adaptables a situaciones nuevas y diferentes. La iglesia
~ de Jerusalén llegó a tener más de 5000 miembros reunidos en centenares de
: ~ hogares, en un determinado momento de su desarrollo. Sin embargo es
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
considerada una sola iglesia en la ciudad de Jerusalén. La iglesia fue creciendo
de manera vertiginosa en muy poco tiempo después de Pentecostés, cuando "se
unieron a la iglesia unas tres mil personas" (Hch. 2.41). La experiencia de aquellos
primeros cristianos fue que "el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos"
(2.47), hasta que "muchos de los que oyeron el mensaje creyeron, y el número
de éstos llegaba a unos cinco mil" (4.4). Pero allí no se detuvo el proceso en la
comunidad cristiana de Jerusalén, sino que "seguía aumentando el número de
los que creían y aceptaban al Señor" (5.14), al punto que "la palabra de Dios se
difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén,
e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe" (6.7).
Otra instancia ilustradora es la de algunas de las iglesias a las que Pablo
escribe sus cartas. Es interesante notar que los saludos en la carta a los Romanos
no están simplemente dirigidos a personas particulares, sino especialmente a
las congregaciones que ellas representaban, bien sea porque se reunían en sus
casas o porque las lideraban. Cuando el apóstol les dice: "Les escribo a todos
ustedes, los amados de Dios que estén en Roma, que han sido llamados a ser
santos" (Ro. 1.7), está saludando a la iglesia de la ciudad. Al final de su carta, sus
saludos particularizan a algunas de las congregaciones que integraban esa
iglesia (Ro. 16.5, 10, 11, 14, 15).
Además, el Nuevo Testamento hace una distinción entre la iglesia de una
ciudad y las iglesias de una región o provincia. Cuando Pablo usa el singular
("iglesia") se refiere a la iglesia de la ciudad (1 Co. 1.2; 2 Co. 1.1; Ef. 1.1; Fil. 1.1; Col.
1.1, 2; 1 Ts. 1.1). Cuando Pablo usa el plural ("iglesias") se refiere a las iglesias en
una región: Gá. 1.2. En Col. 4.15, Pablo se refiere a la iglesia de una ciudad y a la
iglesia en una casa: "Saluden a los hermanos que están en Laodicea (la iglesia de
la ciudad), como también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa (la iglesia
particular):' Las siete iglesias de Apocalipsis (Ap. 2 Y 3) son iglesias de cada una
de las ciudades que se mencionan, todas ellas ubicadas en Asia Menor.
EJERCICIO 5
Completar los espacios en blanco.
En el Nuevo Testamento se mencionan muchas iglesias particulares
que se congregaban en las casas de los creyentes y en algunos casos
se dan los nombres de sus dueños. ¿Quiénes eran?
Filipos (Hch. 16.40):
Corinto (Hch. 18.7):
Roma (Ro. 16.3-5a):
Roma (Ro. 16.14):
Roma (Ro. 16.15):
Éfeso (1 Co. 16.19):
Laodicea (Col. 4.15) ____________ _
Colosas ( Flm. 1, 2)
--_ ...... _-.... _-_ ....... _-_ .... _--...... _--- ..... _-_ ........ _ .. ---_ .. -.... - .... _-........ - ..... ----_ .... __ ...... --------_ ... _--_ .. ---_ ... ----
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
considerada una sola iglesia en la ciudad de Jerusalén. La iglesia fue creciendo
de manera vertiginosa en muy poco tiempo después de Pentecostés, cuando "se
unieron a la iglesia unas tres mil personas" (Hch. 2.41). La experiencia de aquellos
primeros cristianos fue que "el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos"
(2.47), hasta que "muchos de los que oyeron el mensaje creyeron, y el número
de éstos llegaba a unos cinco mil" (4.4). Pero allí no se detuvo el proceso en la
comunidad cristiana de Jerusalén, sino que "seguía aumentando el número de
los que creían y aceptaban al Señor" (5.14), al punto que "la palabra de Dios se
difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén,
e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe" (6.7).
Otra instancia ilustradora es la de algunas de las iglesias a las que Pablo
escribe sus cartas. Es interesante notar que los saludos en la carta a los Romanos
no están simplemente dirigidos a personas particulares, sino especialmente a
las congregaciones que ellas representaban, bien sea porque se reunían en sus
casas o porque las lideraban. Cuando el apóstol les dice: "Les escribo a todos
ustedes, los amados de Dios que estén en Roma, que han sido llamados a ser
santos" (Ro. 1.7), está saludando a la iglesia de la ciudad. Al final de su carta, sus
saludos particularizan a algunas de las congregaciones que integraban esa
iglesia (Ro. 16.5, 10, 11, 14, 15).
Además, el Nuevo Testamento hace una distinción entre la iglesia de una
ciudad y las iglesias de una región o provincia. Cuando Pablo usa el singular
("iglesia") se refiere a la iglesia de la ciudad (1 Co. 1.2; 2 Co. 1.1; Ef. 1.1; Fil. 1.1; Col.
1.1, 2; 1 Ts. 1.1). Cuando Pablo usa el plural ("iglesias") se refiere a las iglesias en
una región: Gá. 1.2. En Col. 4.15, Pablo se refiere a la iglesia de una ciudad y a la
iglesia en una casa: "Saluden a los hermanos que están en Laodicea (la iglesia de
la ciudad), como también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa (la iglesia
particular):' Las siete iglesias de Apocalipsis (Ap. 2 Y 3) son iglesias de cada una
de las ciudades que se mencionan, todas ellas ubicadas en Asia Menor.
EJERCICIO 5
Completar los espacios en blanco.
En el Nuevo Testamento se mencionan muchas iglesias particulares
que se congregaban en las casas de los creyentes y en algunos casos
se dan los nombres de sus dueños. ¿Quiénes eran?
Filipos (Hch. 16.40):
Corinto (Hch. 18.7):
Roma (Ro. 16.3-5a):
Roma (Ro. 16.14):
Roma (Ro. 16.15):
Éfeso (1 Co. 16.19):
Laodicea (Col. 4.15) ____________ _
Colosas ( Flm. 1, 2)
--_ ...... _-.... _-_ ....... _-_ .... _--...... _--- ..... _-_ ........ _ .. ---_ .. -.... - .... _-........ - ..... ----_ .... __ ...... --------_ ... _--_ .. ---_ ... ----
La Iglesia del nuevo milenio, una ecleSiologia para el nuevo siglo
_ Una iglesia institucional y la ekklesia
Otra distinción necesaria es la que existe entre la ekklesia del Nuevo
Testamento (por llamarla de algún modo) y la iglesia institucional. De todos los
grandes maestros del Martín Lutero fue quizás quien percibió con
más claridad esta diferencia. El reaccionó duramente contra el quid pro quo
(confusión, error) que identificaba a ambos términos. Por eso se rehusaba a
tolerar la mera palabra "iglesia," ya que la consideraba una traducción "inexacta
e incomprensible."23 En su traducción de la. Biblia, Lutero traduce el término
neotestamentario ekklesia por "congregación," para evitar la connotación
institucional del vocablo "iglesia." En sus escritos catequéticos parafrasea la
expresión credo ecclesiam (credo de la iglesia) por "credo de la cristiandad" o de
la Comunidad Cristiana.
24
y como bien señ&lara Karl Barth: "Mucho se habría
ganado si el vehemente deseo de Lutero hubiese triunfado sustituyendo, como
él quería la palabra Iglesia por el término congregación."25 Nos hubiésemos
ahorrado las nefastas consecuencias de haber confundido el vocablo "iglesia"
con una institución, y hubiésemos podido expresar mejor su sentido original.
Sobre este particular, Emil Brunner comenta: "Él [Lutero] se dio cuenta de que
la Ecclesia del Nuevo Testamento no es precisamente un 'ello/ una 'cosa,' una
'institución,' sino más bien una unidad de personas, un pueblo, una comunión, y
como él tenía un conocimiento pleno de su NUevo Testamento sabía y enfatizaba
que en él se habla frecuentemente de la Ecclesia donde la palabra misma no es
usada; las expresiones equivalentes, sin embargo, son siempre de una naturaleza
personal: el Israel de Dios, la simiente de Abraham, la raza sacerdotal elegida, el
pueblo propio de Dios, etc. La palabra Ecclesia misma, no obstante, significa
congregación, pueblo de Dios:'26
Charle.s Van Engen: "Durante la Edad Media, el concepto exclusivamente
institucional de la iglesia asumió su forma. más extrema. En reacción, los
reformadores del siglo XVI enfatizaron la iglesia como una comunidad y
comunión. Muchas personas sienten hoy que necesitamos buscar de
mantener a ambos elementos en igual perspectiva, especialmente cuando
se trata de la cooperación misionera entre iglesias y agencias misioneras.
La iglesia es tanto institución como comunidad. La comunidad invariable
y necesariamente asume una forma institl.Jcional; la institución sólo existe
como la expresión concreta de la comunión de personas:'27
Debe tenerse presente que al hacer la distinción entre la iglesia como
una institución y la ekklesia no estamos hablando de dos realidades separables.
Más bien, estamos haciendo referencia a dos aspectos de una sola realidad. Por
eso es posible hablar de la iglesia como organismo y la iglesia como institución
al mismo tiempo. Se trata de dos aspectos bien diferentes de la iglesia
considerada como un cuerpo visible.
,3 Martín Lutero, Obras de Martín Lutero, 5'
1
°5.
" Ibid.
O
'<f< '5 Barth, Bosquejo de dogmática. 'l'l4.
j, ,6 Brunner, The Misunderstanding of Ihe Church, 15.
Q., '7 Van Engen. "Perspectives on the Church," 'l1.
La Iglesia del nuevo milenio, una ecleSiologia para el nuevo siglo
_ Una iglesia institucional y la ekklesia
Otra distinción necesaria es la que existe entre la ekklesia del Nuevo
Testamento (por llamarla de algún modo) y la iglesia institucional. De todos los
grandes maestros del Martín Lutero fue quizás quien percibió con
más claridad esta diferencia. El reaccionó duramente contra el quid pro quo
(confusión, error) que identificaba a ambos términos. Por eso se rehusaba a
tolerar la mera palabra "iglesia," ya que la consideraba una traducción "inexacta
e incomprensible."23 En su traducción de la. Biblia, Lutero traduce el término
neotestamentario ekklesia por "congregación," para evitar la connotación
institucional del vocablo "iglesia." En sus escritos catequéticos parafrasea la
expresión credo ecclesiam (credo de la iglesia) por "credo de la cristiandad" o de
la Comunidad Cristiana.
24
y como bien señ&lara Karl Barth: "Mucho se habría
ganado si el vehemente deseo de Lutero hubiese triunfado sustituyendo, como
él quería la palabra Iglesia por el término congregación."25 Nos hubiésemos
ahorrado las nefastas consecuencias de haber confundido el vocablo "iglesia"
con una institución, y hubiésemos podido expresar mejor su sentido original.
Sobre este particular, Emil Brunner comenta: "Él [Lutero] se dio cuenta de que
la Ecclesia del Nuevo Testamento no es precisamente un 'ello/ una 'cosa,' una
'institución,' sino más bien una unidad de personas, un pueblo, una comunión, y
como él tenía un conocimiento pleno de su NUevo Testamento sabía y enfatizaba
que en él se habla frecuentemente de la Ecclesia donde la palabra misma no es
usada; las expresiones equivalentes, sin embargo, son siempre de una naturaleza
personal: el Israel de Dios, la simiente de Abraham, la raza sacerdotal elegida, el
pueblo propio de Dios, etc. La palabra Ecclesia misma, no obstante, significa
congregación, pueblo de Dios:'26
Charle.s Van Engen: "Durante la Edad Media, el concepto exclusivamente
institucional de la iglesia asumió su forma. más extrema. En reacción, los
reformadores del siglo XVI enfatizaron la iglesia como una comunidad y
comunión. Muchas personas sienten hoy que necesitamos buscar de
mantener a ambos elementos en igual perspectiva, especialmente cuando
se trata de la cooperación misionera entre iglesias y agencias misioneras.
La iglesia es tanto institución como comunidad. La comunidad invariable
y necesariamente asume una forma institl.Jcional; la institución sólo existe
como la expresión concreta de la comunión de personas:'27
Debe tenerse presente que al hacer la distinción entre la iglesia como
una institución y la ekklesia no estamos hablando de dos realidades separables.
Más bien, estamos haciendo referencia a dos aspectos de una sola realidad. Por
eso es posible hablar de la iglesia como organismo y la iglesia como institución
al mismo tiempo. Se trata de dos aspectos bien diferentes de la iglesia
considerada como un cuerpo visible.
,3 Martín Lutero, Obras de Martín Lutero, 5'
1
°5.
" Ibid.
O
'<f< '5 Barth, Bosquejo de dogmática. 'l'l4.
j, ,6 Brunner, The Misunderstanding of Ihe Church, 15.
Q., '7 Van Engen. "Perspectives on the Church," 'l1.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
Louis Berkhof: "La Iglesia como organismo es el coetus fidelium la
comunión de los creyentes, que están unidos en el vínculo del Espí;itu,
mientras que la Iglesia como institución es la mater fidefium, la madre de
los creyentes, una Heilsanstaldt, un medio de salvación, una agencia
para la conversión de los pecadores y el perfeccionamiento de los santos.
La Iglesia como organismo es carismática: en ella se manifiesta y es
utilizado en la obra del Señor todo tipo de dones y talentos. La Iglesia
como institución, por otro lado, existe en una forma institucional y funciona
a través de los oficios y medios que Dios ha instituido. Las dos están
coordinadas en un sentido, y no obstante, hay también una cierta
subordinación de la una a la otra. La Iglesia como institución u organización
(mater fidelium) es un medio para un fin, y éste se encuentra en la Iglesia
como un organismo, la comunidad de los creyentes {coetus fidelium):'28
_ Una iglesia tradicional y la iglesia renovada
Finalmente, hay que distinguir entre una iglesia tradicional y la iglesia
renovada. Por cierto, esta distinción no se encuentra en el Nuevo Testamento,
sino que es más bien un producto de la historia. En general, la iglesia renovada
es una reacción contra la exterioridad de la iglesia tradicional, es decir, su énfasis
en los aspectos externos y superficiales de la fe cristiana, y su atención puntillosa
a las cuestiones meramente religiosas. En particular, esta reacción es también
contra la concepción meramente formal e institucional de la iglesia, olvidando a
veces que la iglesia es, antes que nada, una comunidad de personas animadas
por el Espíritu Santo. La iglesia tradicional descansa plácidamente en la herencia
recibida, sin darse cuenta o querer reconocer que el mundo cambia
constantemente y que, en consecuencia, ella misma debe ser transformada
permanentemente para poder cumplir su misión con mayor efectividad.
Vivimos en un mundo de rápidos cambios, y nos encontramos en un tiempo de
transición permanente. Esta generación es testigo de uno de los cambios más
impresionantes y revolucionarios de los últimos siglos. Algunos de los indicadores
de los cambios que se están produciendo hoy son las siguientes transiciones: (a)
De un mundo moderno a un mundo posmoderno. (b) De lo natural a lo sobrenatural.
(c) De lo científico-tecnológico a lo espiritual-sensible. (d) De la racionalidad a la
experiencia. (e) De lo especializado y particular a lo integrado y orgánico.
Estos cambios se ven reflejados en la esfera religiosa y eclesiástica. En este
plano, también se verifican nuevas tendencias que demandan de la iglesia una
actitud de permanente renovación eclesiológica y misionológica. Algunas de
estas tendencias representan nuevas realidades eclesiológicas, y en muchos
casos las iglesias renovadas son un reflejo de estos factores.
(a) De un cristianismo centrípeto a un cristianismo centrífugo. El desarrollo
numérico explosivo y la disminución de los prejuicios populares hacia los
evangélicos resultan en más oportunidades para anunciar a Cristo que nunca
antes. La presencia evangélica es aceptada y valorada más y más por vastos
sectores de la sociedad.
,s Berkhof. Systematic Theology. 567'
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
Louis Berkhof: "La Iglesia como organismo es el coetus fidelium la
comunión de los creyentes, que están unidos en el vínculo del Espí;itu,
mientras que la Iglesia como institución es la mater fidefium, la madre de
los creyentes, una Heilsanstaldt, un medio de salvación, una agencia
para la conversión de los pecadores y el perfeccionamiento de los santos.
La Iglesia como organismo es carismática: en ella se manifiesta y es
utilizado en la obra del Señor todo tipo de dones y talentos. La Iglesia
como institución, por otro lado, existe en una forma institucional y funciona
a través de los oficios y medios que Dios ha instituido. Las dos están
coordinadas en un sentido, y no obstante, hay también una cierta
subordinación de la una a la otra. La Iglesia como institución u organización
(mater fidelium) es un medio para un fin, y éste se encuentra en la Iglesia
como un organismo, la comunidad de los creyentes {coetus fidelium):'28
_ Una iglesia tradicional y la iglesia renovada
Finalmente, hay que distinguir entre una iglesia tradicional y la iglesia
renovada. Por cierto, esta distinción no se encuentra en el Nuevo Testamento,
sino que es más bien un producto de la historia. En general, la iglesia renovada
es una reacción contra la exterioridad de la iglesia tradicional, es decir, su énfasis
en los aspectos externos y superficiales de la fe cristiana, y su atención puntillosa
a las cuestiones meramente religiosas. En particular, esta reacción es también
contra la concepción meramente formal e institucional de la iglesia, olvidando a
veces que la iglesia es, antes que nada, una comunidad de personas animadas
por el Espíritu Santo. La iglesia tradicional descansa plácidamente en la herencia
recibida, sin darse cuenta o querer reconocer que el mundo cambia
constantemente y que, en consecuencia, ella misma debe ser transformada
permanentemente para poder cumplir su misión con mayor efectividad.
Vivimos en un mundo de rápidos cambios, y nos encontramos en un tiempo de
transición permanente. Esta generación es testigo de uno de los cambios más
impresionantes y revolucionarios de los últimos siglos. Algunos de los indicadores
de los cambios que se están produciendo hoy son las siguientes transiciones: (a)
De un mundo moderno a un mundo posmoderno. (b) De lo natural a lo sobrenatural.
(c) De lo científico-tecnológico a lo espiritual-sensible. (d) De la racionalidad a la
experiencia. (e) De lo especializado y particular a lo integrado y orgánico.
Estos cambios se ven reflejados en la esfera religiosa y eclesiástica. En este
plano, también se verifican nuevas tendencias que demandan de la iglesia una
actitud de permanente renovación eclesiológica y misionológica. Algunas de
estas tendencias representan nuevas realidades eclesiológicas, y en muchos
casos las iglesias renovadas son un reflejo de estos factores.
(a) De un cristianismo centrípeto a un cristianismo centrífugo. El desarrollo
numérico explosivo y la disminución de los prejuicios populares hacia los
evangélicos resultan en más oportunidades para anunciar a Cristo que nunca
antes. La presencia evangélica es aceptada y valorada más y más por vastos
sectores de la sociedad.
,s Berkhof. Systematic Theology. 567'
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
Los evangélicos tenemos grandes posibilidades en el futuro para un
protagonismo significativo en diversas áreas: economía, política, cultura y
educación.
(b) De un cristianismo denominacional a un cristianismo postdenominacional.
Nos estamos moviendo bastante rápido hacia un cristianismo evangélico no-
denominacional. En América Latina hoy la identidad evangélica es más fuerte
que nuestra propia identidad denominacional. El denominacionalismo, al igual
que su cuna, la modernidad, está entrando en crisis en estos días. Algunos de
sus productos e instituciones también están en crisis: misiones modernas,
voluntarismo, escuela dominical, revivalismo, asistencialismo, etc. Hoyes cada
vez más difícil hablar de "principios bautistas," "ideales metodistas:' "doctrinas
calvinistas," o "prácticas pentecostales:' La epidermis denominacional se está
tornando cada vez más permeable y estamos influyendo y siendo influidos más
profundamente por otros dentro de la familia evangélica.
(c) De un cristianismo centrado en los enunciados dogmáticos a un
cristianismo orientado a la práctica. Es decir, hay un movimiento que va de la
ortodoxia a la ortopraxis. Hay una nueva cultura en gestación en nuestro mundo
hoy. La tendencia de esta nueva cultura es a la integración antes que a la
dispersión o discriminación. En este contexto cultural, los evangélicos estamos
. desarrollando una nueva cosmovisión, caracterizada por un énfasis menor sobre
la ortodoxia y un énfasis mayor sobre la ortopraxis. Esto significa que estamos
más interesados en las expresiones reales de nuestra fe que en la gramática de
la fe. Un énfasis sobre el señorío de Cristo y una teología del reino son los
elementos principales en este proceso de dejar detrás una ortodoxia estéril y
movernos hacia una ortopraxis efectiva. Una cristología encarnacional está
produciendo también una mayor percepción de un Dios que está cerca de
nosotros y que está comprometido con las cuestiones humanas y con la historia.
(d) De un cristianismo rural a un cristianismo urbano. El cambio de un
cristianismo rural a un cristianismo urbano es revolucionario y genera profundas
tensiones. La mayor parte de nuestras discusiones y conflictos' en materia
eclesiológica y misionológica están relacionados con esta tensión, que es
mayormente cultural. La fe evangélica tradicional es el resultado de las
elaboraciones culturales que se originaron en contextos rurales, principalmente
en los Estados Unidos durante el siglo XIX. La iglesia en la ciudad debe tomar
seriamente en cuenta este conflicto de orientaciones culturales y concepciones
de la realidad, mientras considera las mejores maneras de servir al Señor. Una
iglesia renovada va a prestar mucha atención al contexto cultural en el que
testifica de su fe.
(e) De un cristianismo institucional a un cristianismo postinstitucional. Hoy se
siguen nuevos patrones para expresar el deseo del pueblo de experimentar la
vida y a Dios de una manera directa. Las personas no quieren tener experiencias
indirectas o secundarias, a través de mediadores o intérpretes humanos e
institucionales estandarizados. La lealtad de los creyentes a su congregación
local o denominación está decreciendo. Las lealtades institucionales no parecen
ser el elemento más importante para muchos cristianos.
C'( (f) De un cristianismo estructural a un cristianismo relacional. Una nueva
~ cultura con organizaciones más fluidas está en desarrollo en nuestro mundo
: ~ hoy. Estas organizaciones se rehúsan a crear estructuras jerárquicas y son
Q. adversas a cualquier formalismo institucional. Las redes de relaciones personales
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
Los evangélicos tenemos grandes posibilidades en el futuro para un
protagonismo significativo en diversas áreas: economía, política, cultura y
educación.
(b) De un cristianismo denominacional a un cristianismo postdenominacional.
Nos estamos moviendo bastante rápido hacia un cristianismo evangélico no-
denominacional. En América Latina hoy la identidad evangélica es más fuerte
que nuestra propia identidad denominacional. El denominacionalismo, al igual
que su cuna, la modernidad, está entrando en crisis en estos días. Algunos de
sus productos e instituciones también están en crisis: misiones modernas,
voluntarismo, escuela dominical, revivalismo, asistencialismo, etc. Hoyes cada
vez más difícil hablar de "principios bautistas," "ideales metodistas:' "doctrinas
calvinistas," o "prácticas pentecostales:' La epidermis denominacional se está
tornando cada vez más permeable y estamos influyendo y siendo influidos más
profundamente por otros dentro de la familia evangélica.
(c) De un cristianismo centrado en los enunciados dogmáticos a un
cristianismo orientado a la práctica. Es decir, hay un movimiento que va de la
ortodoxia a la ortopraxis. Hay una nueva cultura en gestación en nuestro mundo
hoy. La tendencia de esta nueva cultura es a la integración antes que a la
dispersión o discriminación. En este contexto cultural, los evangélicos estamos
. desarrollando una nueva cosmovisión, caracterizada por un énfasis menor sobre
la ortodoxia y un énfasis mayor sobre la ortopraxis. Esto significa que estamos
más interesados en las expresiones reales de nuestra fe que en la gramática de
la fe. Un énfasis sobre el señorío de Cristo y una teología del reino son los
elementos principales en este proceso de dejar detrás una ortodoxia estéril y
movernos hacia una ortopraxis efectiva. Una cristología encarnacional está
produciendo también una mayor percepción de un Dios que está cerca de
nosotros y que está comprometido con las cuestiones humanas y con la historia.
(d) De un cristianismo rural a un cristianismo urbano. El cambio de un
cristianismo rural a un cristianismo urbano es revolucionario y genera profundas
tensiones. La mayor parte de nuestras discusiones y conflictos' en materia
eclesiológica y misionológica están relacionados con esta tensión, que es
mayormente cultural. La fe evangélica tradicional es el resultado de las
elaboraciones culturales que se originaron en contextos rurales, principalmente
en los Estados Unidos durante el siglo XIX. La iglesia en la ciudad debe tomar
seriamente en cuenta este conflicto de orientaciones culturales y concepciones
de la realidad, mientras considera las mejores maneras de servir al Señor. Una
iglesia renovada va a prestar mucha atención al contexto cultural en el que
testifica de su fe.
(e) De un cristianismo institucional a un cristianismo postinstitucional. Hoy se
siguen nuevos patrones para expresar el deseo del pueblo de experimentar la
vida y a Dios de una manera directa. Las personas no quieren tener experiencias
indirectas o secundarias, a través de mediadores o intérpretes humanos e
institucionales estandarizados. La lealtad de los creyentes a su congregación
local o denominación está decreciendo. Las lealtades institucionales no parecen
ser el elemento más importante para muchos cristianos.
C'( (f) De un cristianismo estructural a un cristianismo relacional. Una nueva
~ cultura con organizaciones más fluidas está en desarrollo en nuestro mundo
: ~ hoy. Estas organizaciones se rehúsan a crear estructuras jerárquicas y son
Q. adversas a cualquier formalismo institucional. Las redes de relaciones personales
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
son más importantes que las líneas rígidas de las jerarquías establecidas. Las
congregaciones son dirigidas siguiendo un esquema de autoridad y sujeción
espiritual. Se habla de ministerios y no de cargos, de autoridad espiritual antes
que de poder político o influencia personal, y de consenso en lugar del voto de
la mayoría. La iglesia renovada se está desplazando de u n a . ~ a , que en
la iglesia tradicional es básicamente clerical, a una comunidad de ministros. En
las iglesias renovadas el modelo de liderazgo es más particlpativo. El liderazgo
en equipo es el modelo de liderazgo que parece .prevalecer.
(g) De un cristianismo moderno a un cristianismo postmoderno. La nueva
cultura en gestación se caracteriza por organizaciones más fluidas, que se
resisten a crear estructuras jerárquicas y son adversas a los dogmatismos. Las
necesidades espirituales y emocionales del ser humano reciben más atención
que la razón y el método del razonamiento científico. La búsqueda de lo absoluto
y la unidad de la existencia humana son lo más importante, al menos como
aspiración última de la cultura. Esto significa que se está produciendo un
movimiento muy significativo que va de la racionalización y verbalización de la
fe a la experiencia y manifestación de la misma.
Pensar en una iglesia tradicional es pensar en un absurdo o una
contradicción. Una iglesia viva no puede ser otra cosa que una iglesia renovada.
El imperativo bíblico es precisamente una renovación permanente. "No se amolden
al mundo actual," dice Pablo, "sino sean transformados mediante la renovación
de su mente." Y agrega: "Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios,
buena, agradable y perfecta" (Ro. 12.2). Este "ser renovados en la actitud de la
mente" (Ef. 4.23) es la característica distintiva de una iglesia auténticamente
renovada. Y esta actitud dinámica es siempre el resultado de la obra del Espíritu.
Como señala David Haney: "Si la Iglesia ha de ser renovada, esto sólo ocurrirá
por el Espíritu Santo, no por medio de técnicas. 'La renovación comienza por
dentro' en la vida espiritual de los creyentes individuales. Ésta es la lección
imprescindible para la Iglesia de hoy."29
Si el Señor tuviera que hablar a su iglesia hoy: ¿Qué haría? ¿A quién hablaría?
Haríamos bien en prestar atención a las palabras de John Stott: "Necesitamos
tener la perspectiva de la iglesia que Jesús mismo tenía, y redescubrir la visión de
una iglesia viva, renovada por el Espíritu Santo, tal como lo fue en sus primeros
tiempos:'3o
EJERCICIO 6
Formar grupos de seis discípulos y discutir por unos minutos el siguiente
tema: ¿Es mi iglesia una iglesia tradicional o renovada?
----.. ----.. --------.. _--------.. ----.. -----------------------_ .. -......... ---_ .. ---_ .............. _------------_ .. --
(*) TAREA 1
'9 David Haney. Renueva mi iglesia (Buenos Aires, Junta Bautista de publicaciones. 1974.)· 89'
30 Stott. Señales de una iglesia. viva. 11.
La naturaleza de la Iglesia: Concepto
son más importantes que las líneas rígidas de las jerarquías establecidas. Las
congregaciones son dirigidas siguiendo un esquema de autoridad y sujeción
espiritual. Se habla de ministerios y no de cargos, de autoridad espiritual antes
que de poder político o influencia personal, y de consenso en lugar del voto de
la mayoría. La iglesia renovada se está desplazando de u n a . ~ a , que en
la iglesia tradicional es básicamente clerical, a una comunidad de ministros. En
las iglesias renovadas el modelo de liderazgo es más particlpativo. El liderazgo
en equipo es el modelo de liderazgo que parece .prevalecer.
(g) De un cristianismo moderno a un cristianismo postmoderno. La nueva
cultura en gestación se caracteriza por organizaciones más fluidas, que se
resisten a crear estructuras jerárquicas y son adversas a los dogmatismos. Las
necesidades espirituales y emocionales del ser humano reciben más atención
que la razón y el método del razonamiento científico. La búsqueda de lo absoluto
y la unidad de la existencia humana son lo más importante, al menos como
aspiración última de la cultura. Esto significa que se está produciendo un
movimiento muy significativo que va de la racionalización y verbalización de la
fe a la experiencia y manifestación de la misma.
Pensar en una iglesia tradicional es pensar en un absurdo o una
contradicción. Una iglesia viva no puede ser otra cosa que una iglesia renovada.
El imperativo bíblico es precisamente una renovación permanente. "No se amolden
al mundo actual," dice Pablo, "sino sean transformados mediante la renovación
de su mente." Y agrega: "Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios,
buena, agradable y perfecta" (Ro. 12.2). Este "ser renovados en la actitud de la
mente" (Ef. 4.23) es la característica distintiva de una iglesia auténticamente
renovada. Y esta actitud dinámica es siempre el resultado de la obra del Espíritu.
Como señala David Haney: "Si la Iglesia ha de ser renovada, esto sólo ocurrirá
por el Espíritu Santo, no por medio de técnicas. 'La renovación comienza por
dentro' en la vida espiritual de los creyentes individuales. Ésta es la lección
imprescindible para la Iglesia de hoy."29
Si el Señor tuviera que hablar a su iglesia hoy: ¿Qué haría? ¿A quién hablaría?
Haríamos bien en prestar atención a las palabras de John Stott: "Necesitamos
tener la perspectiva de la iglesia que Jesús mismo tenía, y redescubrir la visión de
una iglesia viva, renovada por el Espíritu Santo, tal como lo fue en sus primeros
tiempos:'3o
EJERCICIO 6
Formar grupos de seis discípulos y discutir por unos minutos el siguiente
tema: ¿Es mi iglesia una iglesia tradicional o renovada?
----.. ----.. --------.. _--------.. ----.. -----------------------_ .. -......... ---_ .. ---_ .............. _------------_ .. --
(*) TAREA 1
'9 David Haney. Renueva mi iglesia (Buenos Aires, Junta Bautista de publicaciones. 1974.)· 89'
30 Stott. Señales de una iglesia. viva. 11.
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1
1
Capítulo 2
Carácter
Al pensar en el carácter esencial de la iglesia, el factor fundamental a tener
en cuenta es que, como indiqué, la iglesia es una comunidad de personas.
Desde los días del ministerio de Jesús en la tierra y su relación con sus discípulos,
la reunión de sus seguidores en torno a él ha tenido este carácter comunitario
esencial. Alrededor de Jesús-su persona, enseñanzas y acciones-se fue
integrando un nuevo tipo de comunidad caracterizada por el amor, la libertad, la
verdad, la justicia y la paz. Este nuevo modelo de relación religiosa y este nuevo
estilo de vida comunitario resultó totalmente novedoso en relación con Jo que
hasta entonces había sido la vivencia en el pueblo de Israel. Con Jesús y sus
discípulos se inauguró un nuevo tipo de comunidad de fe.
Esta nueva comunidad, que con Pentecostés llegaría a ser la iglesia, se
caracterizó por varios elementos de carácter propiamente comunitario. Por un
lado, esta comunidad de fe estuvo basada sobre un nuevo pacto, caracterizado
por la iniciativa divina en el perdón de los pecados e iniciado por el sacrI1fclo
vicario de Cristo en la cruz (Mt. 26.28; 2 Co. 3.6; Ro. 11.27; He. 8.6; 9.15, 16; 1 Jn.
5.20). Además, esta nueva comunidad de fe estaba compuesta tanto por judíos
como por gentiles. En otras palabras, se trataba de una comunidad singularmente
universal tanto en su alcance como en su significado (Mt. 28.19, 20; Hch. 1.8, 10;
Gá. 3.28; Ef. 2.14, 15). En esto, esta nueva comunidad contrastaba notablemente
con el universalismo de Israel, que en su mejor expresión fue siempre implfcito
e intensivo, pero no logró alcanzar una expresión acabada. Finalmente, esta
nueva comunidad de fe es el resultado, signo e instrumento de un movimiento
salvífico que comienza con la cruz del Siervo Sufriente y que se difunde por el
poder del Señor resucitado, hecho presente por el Espíritu en la proclamación
del perdón de pecados (Le. 24.46-49), a los cuatro rincones del mundo.
1
, Orlando E. Costas. ehrist OuUide th.e Cate, Mission Beyond ehristendom (Maryknoll. NY: Orbis Boob.
1984),45.
Capítulo 2
Carácter
Al pensar en el carácter esencial de la iglesia, el factor fundamental a tener
en cuenta es que, como indiqué, la iglesia es una comunidad de personas.
Desde los días del ministerio de Jesús en la tierra y su relación con sus discípulos,
la reunión de sus seguidores en torno a él ha tenido este carácter comunitario
esencial. Alrededor de Jesús-su persona, enseñanzas y acciones-se fue
integrando un nuevo tipo de comunidad caracterizada por el amor, la libertad, la
verdad, la justicia y la paz. Este nuevo modelo de relación religiosa y este nuevo
estilo de vida comunitario resultó totalmente novedoso en relación con Jo que
hasta entonces había sido la vivencia en el pueblo de Israel. Con Jesús y sus
discípulos se inauguró un nuevo tipo de comunidad de fe.
Esta nueva comunidad, que con Pentecostés llegaría a ser la iglesia, se
caracterizó por varios elementos de carácter propiamente comunitario. Por un
lado, esta comunidad de fe estuvo basada sobre un nuevo pacto, caracterizado
por la iniciativa divina en el perdón de los pecados e iniciado por el sacrI1fclo
vicario de Cristo en la cruz (Mt. 26.28; 2 Co. 3.6; Ro. 11.27; He. 8.6; 9.15, 16; 1 Jn.
5.20). Además, esta nueva comunidad de fe estaba compuesta tanto por judíos
como por gentiles. En otras palabras, se trataba de una comunidad singularmente
universal tanto en su alcance como en su significado (Mt. 28.19, 20; Hch. 1.8, 10;
Gá. 3.28; Ef. 2.14, 15). En esto, esta nueva comunidad contrastaba notablemente
con el universalismo de Israel, que en su mejor expresión fue siempre implfcito
e intensivo, pero no logró alcanzar una expresión acabada. Finalmente, esta
nueva comunidad de fe es el resultado, signo e instrumento de un movimiento
salvífico que comienza con la cruz del Siervo Sufriente y que se difunde por el
poder del Señor resucitado, hecho presente por el Espíritu en la proclamación
del perdón de pecados (Le. 24.46-49), a los cuatro rincones del mundo.
1
, Orlando E. Costas. ehrist OuUide th.e Cate, Mission Beyond ehristendom (Maryknoll. NY: Orbis Boob.
1984),45.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
¿CÚAL ES LA NATURALEZA DE LA IGLESIA CRISTIANA?
La iglesia es esencialmente una comunidad de personas.
_ El concepto de comunidad
El concepto de comunidad se ha popularizado notablemente en las últimas
décadas. Desde la sociología se ha difundido este concepto, que tuvo a Ferdinand
T6nnies como uno de sus exponentes más elocuentes. Según él, la Gemeinschaft
(comunidad) es un tipo ideal o generalizado de sociedad en el que los vínculos
sociales se basan en lazos personales íntimos de fraternidad. T6nnies hace una
distinción entre dos tipos básicos de sociedad: Gemeinschaft y Gesselschaft. La
primera significa "comunidad" en alemán y se refiere a un tipo de sociedad que
se caracteriza por el predominio de las relaciones primarias íntimas y por el
énfasis en la tradición, el consenso, la informalidad y la relación fraterna.
2
Así, pues, la comunidad es un sistema de relaciones interdependientes, que
funciona como una unidad social auto-consciente y constituye el elemento básico
de la identificación grupal. Los miembros de la comunidad comparten una cierta
identificación entre sí, junto con el sentimiento de intereses comunes y objetivos
semejantes. También sostienen un cierto grado de cooperación mutua y una
cierta noción de su existencia como comunidad, tanto por parte de sus integrantes
como de aquellos que no forman parte de ella.
Douglas P. Biklen: "Algunas personas, si bien no muchas, escogen vivir
en aislamiento de otras personas. Pero fuera de ermitaños rurales y
reclusos urbanos, la mayor parte de las personas desean la oportunidad
de experimentar un sentimiento de pertenencia. Generalmente las
personas quieren encontrar su propia comunidad o, para ponerlo más
exactamente, crear su propia comunidad, ya sea de amigos, vecinos,
obreros o creyentes. Y, esto no es extraño-cuando las personas
encuentran comunidad, encuentran que tienen un poder mayor sobre
sus vidas. Encuentran maneras de resolver problemas. Encuentran apoyo
y un sentido de pertenencia. Encuentran mayor significado en la vida. En
el mismo sentido, cuando las personas son aisladas por la fuerza,
frecuentemente se transforman en víctimas de la explotación, el
autoritarismo y la alienación. Se sienten sin poder, vulnerables y sin
importancia."3
, Ferdinand Tonnies. Principios de sociología (México: Fondo de Cultura Económica. 1946). Z9-31.
Gesellschaft es un tipo de sociedad en la que predominan las relaciones secundarias. es decir. en la que
las relaciones sociales son formales. contractuales. instrumentales. impersonales y especializadas. El
término Gesellschafl (que en alemán significa "sociedad") fue también introducido por Ferdinand
Tonnies como un tipo ideal o abstracto opuesto al de Gemeinschafl. La sociedad urbana moderna.
particularmente la que se desarrolla en las grandes áreas metropolitanas. es un ejemplo de este tipo
social. Son caracteristicas de este tipo social la débil organización familiar. el énfasis en los objetivos
utilitarios. y la naturaleza impersonal y competitiva de las relaciones sociales que en ella predominan.
3 Douglas P. Biklen. Communitr Organizing: Theory and Practice (Englewood CHffs. N.J.: Prentice - Hall.
1983).5.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
¿CÚAL ES LA NATURALEZA DE LA IGLESIA CRISTIANA?
La iglesia es esencialmente una comunidad de personas.
_ El concepto de comunidad
El concepto de comunidad se ha popularizado notablemente en las últimas
décadas. Desde la sociología se ha difundido este concepto, que tuvo a Ferdinand
T6nnies como uno de sus exponentes más elocuentes. Según él, la Gemeinschaft
(comunidad) es un tipo ideal o generalizado de sociedad en el que los vínculos
sociales se basan en lazos personales íntimos de fraternidad. T6nnies hace una
distinción entre dos tipos básicos de sociedad: Gemeinschaft y Gesselschaft. La
primera significa "comunidad" en alemán y se refiere a un tipo de sociedad que
se caracteriza por el predominio de las relaciones primarias íntimas y por el
énfasis en la tradición, el consenso, la informalidad y la relación fraterna.
2
Así, pues, la comunidad es un sistema de relaciones interdependientes, que
funciona como una unidad social auto-consciente y constituye el elemento básico
de la identificación grupal. Los miembros de la comunidad comparten una cierta
identificación entre sí, junto con el sentimiento de intereses comunes y objetivos
semejantes. También sostienen un cierto grado de cooperación mutua y una
cierta noción de su existencia como comunidad, tanto por parte de sus integrantes
como de aquellos que no forman parte de ella.
Douglas P. Biklen: "Algunas personas, si bien no muchas, escogen vivir
en aislamiento de otras personas. Pero fuera de ermitaños rurales y
reclusos urbanos, la mayor parte de las personas desean la oportunidad
de experimentar un sentimiento de pertenencia. Generalmente las
personas quieren encontrar su propia comunidad o, para ponerlo más
exactamente, crear su propia comunidad, ya sea de amigos, vecinos,
obreros o creyentes. Y, esto no es extraño-cuando las personas
encuentran comunidad, encuentran que tienen un poder mayor sobre
sus vidas. Encuentran maneras de resolver problemas. Encuentran apoyo
y un sentido de pertenencia. Encuentran mayor significado en la vida. En
el mismo sentido, cuando las personas son aisladas por la fuerza,
frecuentemente se transforman en víctimas de la explotación, el
autoritarismo y la alienación. Se sienten sin poder, vulnerables y sin
importancia."3
, Ferdinand Tonnies. Principios de sociología (México: Fondo de Cultura Económica. 1946). Z9-31.
Gesellschaft es un tipo de sociedad en la que predominan las relaciones secundarias. es decir. en la que
las relaciones sociales son formales. contractuales. instrumentales. impersonales y especializadas. El
término Gesellschafl (que en alemán significa "sociedad") fue también introducido por Ferdinand
Tonnies como un tipo ideal o abstracto opuesto al de Gemeinschafl. La sociedad urbana moderna.
particularmente la que se desarrolla en las grandes áreas metropolitanas. es un ejemplo de este tipo
social. Son caracteristicas de este tipo social la débil organización familiar. el énfasis en los objetivos
utilitarios. y la naturaleza impersonal y competitiva de las relaciones sociales que en ella predominan.
3 Douglas P. Biklen. Communitr Organizing: Theory and Practice (Englewood CHffs. N.J.: Prentice - Hall.
1983).5.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
La comunidad se caracteriza por relaciones sociales primarias, es decir,
relaciones duraderas, basadas sobre el contacto frecuente y directo. Estas
relaciones, a su vez, se caracterizan por un profundo compromiso personal y
emotivo. Una relación primaria no se limita a la realización de una actividad
específica, sino que implica una variedad de intereses y actividades comunes.
Los individuos, en una relación tal, se interesan en una amplia gama de la vida
de cada uno respecto del otro. Las personas en una relación primaria tienen
mucha información recíproca y una amplia extensión de derechos y obligaciones
mutuos.
Precisamente por tratarse de un sistema de relaciones primarias, la comunidad
se distingue porque las personas se valoran mutuamente como individuos. De
este modo, un miembro de la comunidad no puede ser simplemente reemplazado
por otra persona con igual competencia para desempeñar un rol particular, como
es el caso en una relación secundaria, donde el énfasis está puesto en las
funciones interpersonales que llevan a cabo los miembros. Es más probable que
los miembros de una relación primaria se consideren recíprocamente como
fines antes que como medios y, así, no es probable que se traten mutuamente de
un modo puramente instrumental o formal.
_ La iglesia es una comunidad
Con lo apuntado hasta aquí sobre el concepto de comunidad es suficiente
para entender a la iglesia cristiana como una comunidad particular, caracterizada
por relaciones primarias. El compromiso personal y emotivo es con ideales y
valores que van más allá de la comunidad misma, pero que le dan existencia y
razón de ser. En este sentido, la iglesia es esencialmente una comunidad de
creyentes, ligados por el amor fraternal en torno a su fe común en Jesucristo
como Señor de sus vidas, y unidos en la procura de grandes fines comunes.
Juan A. Mackay: "Compartimos el concepto de que la Iglesia Cristiana
es básicamente un compañerismo, que ella es la comunidad de aquellos
para quienes Jesucristo es el Señor. Creemos que la realidad esencial de
la Iglesia es la comunidad y que la comunidad es más básica a la realidad
de la Iglesia que la organización o la estructura, las cuales son
secundarias."4
Como ya vimos, Lutero prefería referirse a la asamblea o reunión de los
creyentes usando el vocablo alemán gemeinde (comunidad) y no la palabra
alemana Kirche (iglesia), que fácilmente se confunde con un edificio o una
institución.
5
En este sentido, la iglesia es la comunidad de aquellos que están
unidos a Jesucristo mediante el Espíritu Santo. A la unión vertical de Cristo con
sus discípulos le sigue la unión horizontal de éstos entre sí en virtud de su
común relación con Cristo, a través de la operación del Espíritu Santo .
• JuanA. Mackay, "The Witness ofthe Reformed Church in the World Today," TheologyToday 11 (Octubre
1954): 375·
5 Kirche viene del griego Kyriake oikia, que significa" casa del Señor," o bien de circa, palabra latina que
designa un lugar cercado en redondo.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Además, al decir que la iglesia es una comunidad es necesario subrayar la
palabra una. Como comunidad confesante, la iglesia no se caracteriza por la
dispersión sino por la reunión; no está marcada por las diferencias sino por lo
que se tiene en común. Cuando et Credo Apostólico dice Credo unam ecclesiam
lo que está diciendo es que hay una forma del pueblo único de Dios, pueblo que
ha oído la voz de su Señor y lo sigue. Karl Barth dice: "Los cristianos
verdaderamente ecuménicos no son aquellos que bagatelizan las diferencias y
revolotean sobre ellas, sino son precisamente aquellos otros que dentro de su
respectiva iglesia son muy concretamente Iglesia."6
La iglesia es una, y lo es porque vive de la comunión del mismo Cristo (Mt.
18.20). La presencia viva de él en medio de los que confiesan su nombre y le
sirven como Señor coloca en un segundo plano las posibles diferencias y
distinciones. Es por esto que, a pesar de la riqueza de matices y experiencias
divergentes, la iglesia sigue siendo una.
EJERCICIO 7
Indicar los pasajes bíblicos que correspondan.
El carácter de la iglesia cristiana como una comunidad es Ilustrado
por el hecho de que tres grandes acontecimientos en la historia del
cristianismo neotestamentario ocurrieron en una casa de familia en
Jerusalén:
La última cena de Jesús con sus discípulos:
Las apariciones del Jesús resucitado a los apóstoles:
La venida del Espíritu Santo:
fui!JU: Marcos 14.12-26; Juan 20.14-29; Hechos 2.
LA IGLESIA COMO COMUNIDAD
Hay una variedad de elementos, propios de la vida y experiencia comunitaria
de la iglesia, que la definen como comunidad. La consideración de estos
• Barth. Bosquejo de dogmática. ~ ~ 7 .
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Además, al decir que la iglesia es una comunidad es necesario subrayar la
palabra una. Como comunidad confesante, la iglesia no se caracteriza por la
dispersión sino por la reunión; no está marcada por las diferencias sino por lo
que se tiene en común. Cuando et Credo Apostólico dice Credo unam ecclesiam
lo que está diciendo es que hay una forma del pueblo único de Dios, pueblo que
ha oído la voz de su Señor y lo sigue. Karl Barth dice: "Los cristianos
verdaderamente ecuménicos no son aquellos que bagatelizan las diferencias y
revolotean sobre ellas, sino son precisamente aquellos otros que dentro de su
respectiva iglesia son muy concretamente Iglesia."6
La iglesia es una, y lo es porque vive de la comunión del mismo Cristo (Mt.
18.20). La presencia viva de él en medio de los que confiesan su nombre y le
sirven como Señor coloca en un segundo plano las posibles diferencias y
distinciones. Es por esto que, a pesar de la riqueza de matices y experiencias
divergentes, la iglesia sigue siendo una.
EJERCICIO 7
Indicar los pasajes bíblicos que correspondan.
El carácter de la iglesia cristiana como una comunidad es Ilustrado
por el hecho de que tres grandes acontecimientos en la historia del
cristianismo neotestamentario ocurrieron en una casa de familia en
Jerusalén:
La última cena de Jesús con sus discípulos:
Las apariciones del Jesús resucitado a los apóstoles:
La venida del Espíritu Santo:
fui!JU: Marcos 14.12-26; Juan 20.14-29; Hechos 2.
LA IGLESIA COMO COMUNIDAD
Hay una variedad de elementos, propios de la vida y experiencia comunitaria
de la iglesia, que la definen como comunidad. La consideración de estos
• Barth. Bosquejo de dogmática. ~ ~ 7 .
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
elementos, a la luz del testimonio escriturario (especialmente la experiencia de
los cristianos en Tesalónica), nos ayudará a entender mejor este aspecto cardinal
del carácter de .Ia iglesia como una comunidad de personas y captar mejor el
misterio de su naturaleza.
_ Una comunidad de alabanza
La alabanza es la sumisión total al Dios vivo y verdadero. Alabanza es algo
más que cantar y celebrar al Señor con entusiasmo. Alabar es obedecer y servir
al Señor con todo. Se trata de la expresión de una conversión radical, una
conversión como la que experimentaron los creyentes de Tesalónica (1 Ts. 1.9,
10). Hay que tener presente que Tesalónica era una ciudad idólatra por excelencia.
Cuando el evangelio llegó a los tesalonicenses ellos recibieron la palabra del
Señor y cambiaron su lealtad y el centro de su vida. Noten que se trata de una
"conversión," es decir, de un cambio radical y absoluto de orientación.
Una iglesia que alaba a Dios es una iglesia que sirve a Dios de manera total.
En el marco de una sociedad que es pluralista y relativista en materia religiosa,
la iglesia debe tener una fe firme y sin contemporizaciones. No se puede servir a
dos señores. No se trata de fanatismo, sino de un compromiso radical con Jesús
y el evangelio. Cuando invitamos a las personas a confesar a Jesús como Señor
no lo hacemos para que confiesen a nuestro Jesús (exclusivismo), o a Jesús y a
otros dioses (pluralismo), o a cualquier Jesús (relativismo), o a una idea cósmica
o amorfa de Jesús (inclusivismo). Nuestra invitación es que confiesen a Jesús el
Señor, quien invita a la conversión y a la transformación de vida a todos los que
confiesan su nombre.
No hay otra manera de ser iglesia de Cristo en una sociedad pluralista y
relativista. ¿Cómo puede la iglesia sobrevivir en un contexto pluralísta como es
la ciudad? La iglesia forma parte de la misma cultura de la ciudad y está en el
mismo lugar, pero teológicamente es diferente. Su lealtad primera y última está
puesta en Cristo su Señor. Como una comunidad de alabanza, es un lugar
donde las personas encuentran su verdadera libertad y dignidad, su verdadera
igualdad en sumisión a aquel que es el único Señor y digno de toda alabanza.
_ Una comunidad de verdad
La iglesia no debe estar fundada sobre las opiniones humanas, por valiosas
que éstas puedan ser (1 Ts. 2.3-5). La ciudad está llena de "palabras de hombres"
o meras voces humanas (1 Ts. 2.13). La ciudad es un lugar que se caracteriza
por la diversidad de opiniones. El ciudadano es bombardeado permanentemente
por infinidad de ideas, imágenes, esloganes y relatos que presuponen una
concepción del mundo totalmente diferente de la del cristiano. En el mercado de
las ideas, la propaganda y las opiniones, la iglesia puede perder su camino si no
tiene cuidado de mantenerse firme al contenido de su misión, que es la verdad
del evangelio.
La iglesia está fundada sobre la verdad de Dios. La palabra que predicamos,
como dice Pablo, es "palabra de Dios" (1 Ts. 2.13). La verdad de Dios y la palabra s:
de Dios son una misma cosa. Todo lo que Dios quiere que sbepamoshde éblreesstáy 1
expresado en su palabra, conforme fue registrada en la Bí lia por om l' 1:
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
elementos, a la luz del testimonio escriturario (especialmente la experiencia de
los cristianos en Tesalónica), nos ayudará a entender mejor este aspecto cardinal
del carácter de .Ia iglesia como una comunidad de personas y captar mejor el
misterio de su naturaleza.
_ Una comunidad de alabanza
La alabanza es la sumisión total al Dios vivo y verdadero. Alabanza es algo
más que cantar y celebrar al Señor con entusiasmo. Alabar es obedecer y servir
al Señor con todo. Se trata de la expresión de una conversión radical, una
conversión como la que experimentaron los creyentes de Tesalónica (1 Ts. 1.9,
10). Hay que tener presente que Tesalónica era una ciudad idólatra por excelencia.
Cuando el evangelio llegó a los tesalonicenses ellos recibieron la palabra del
Señor y cambiaron su lealtad y el centro de su vida. Noten que se trata de una
"conversión," es decir, de un cambio radical y absoluto de orientación.
Una iglesia que alaba a Dios es una iglesia que sirve a Dios de manera total.
En el marco de una sociedad que es pluralista y relativista en materia religiosa,
la iglesia debe tener una fe firme y sin contemporizaciones. No se puede servir a
dos señores. No se trata de fanatismo, sino de un compromiso radical con Jesús
y el evangelio. Cuando invitamos a las personas a confesar a Jesús como Señor
no lo hacemos para que confiesen a nuestro Jesús (exclusivismo), o a Jesús y a
otros dioses (pluralismo), o a cualquier Jesús (relativismo), o a una idea cósmica
o amorfa de Jesús (inclusivismo). Nuestra invitación es que confiesen a Jesús el
Señor, quien invita a la conversión y a la transformación de vida a todos los que
confiesan su nombre.
No hay otra manera de ser iglesia de Cristo en una sociedad pluralista y
relativista. ¿Cómo puede la iglesia sobrevivir en un contexto pluralísta como es
la ciudad? La iglesia forma parte de la misma cultura de la ciudad y está en el
mismo lugar, pero teológicamente es diferente. Su lealtad primera y última está
puesta en Cristo su Señor. Como una comunidad de alabanza, es un lugar
donde las personas encuentran su verdadera libertad y dignidad, su verdadera
igualdad en sumisión a aquel que es el único Señor y digno de toda alabanza.
_ Una comunidad de verdad
La iglesia no debe estar fundada sobre las opiniones humanas, por valiosas
que éstas puedan ser (1 Ts. 2.3-5). La ciudad está llena de "palabras de hombres"
o meras voces humanas (1 Ts. 2.13). La ciudad es un lugar que se caracteriza
por la diversidad de opiniones. El ciudadano es bombardeado permanentemente
por infinidad de ideas, imágenes, esloganes y relatos que presuponen una
concepción del mundo totalmente diferente de la del cristiano. En el mercado de
las ideas, la propaganda y las opiniones, la iglesia puede perder su camino si no
tiene cuidado de mantenerse firme al contenido de su misión, que es la verdad
del evangelio.
La iglesia está fundada sobre la verdad de Dios. La palabra que predicamos,
como dice Pablo, es "palabra de Dios" (1 Ts. 2.13). La verdad de Dios y la palabra s:
de Dios son una misma cosa. Todo lo que Dios quiere que sbepamoshde éblreesstáy 1
expresado en su palabra, conforme fue registrada en la Bí lia por om l' 1:
o
La Iglesia de! nuevo milenio, una eclesiologia para e! nuevo siglo
mujeres que actuaron bajo la guía e inspiración del Espíritu Santo. Esta verdad
de Dios no es sólo un dogma, credo o doctrina (un cierto conocimiento), sino un
poder que actúa en el creyente. De un modo muy real, la iglesia, como la asamblea
de aquellos que han sido llamados por Dios para cumplir en su nombre con un
objetivo determinado, se reúne en torno a la Palabra de Dios, que deviene poder
de Dios (He. 4.12,13).
R. Falsini: "La asamblea nace de la palabra de Dios que convoca y tiene
como centro esa palabra. El pueblo es convocado en su totalidad para
escuchar la palabra y para sellar con Dios la alianza mediante una
profesión de fe que tomará forma concreta, según la tradición sacerdotal,
también en el sacrificio. No se trata de una simple reunión de culto, parecida
a las paganas, sino de una convocatoria divina que desemboca en una
alianza sellada por la adhesión del pueblo, con lo que éste se convierte
en el pueblo de Dios."7
En orden a ser una comunidad de verdad, la iglesia necesita no sólo tener la
verdad en su vida, sino también (y esencialmente) ser poseída, dominada, y
controlada por la verdad. La iglesia no es guardiana de la verdad, sino
proclamadora y anunciadora de la verdad. La mejor defensa del evangelio es su
proclamación (1 Ts. 1.8).
Una comunidad de servicio
La iglesia no vive para sí misma sino para su Señor. En todas sus cartas
Pablo menciona a Jesucristo como Señor y habla de él mismo como su siervo.
Cuando la iglesia vive para sí misma, automáticamente pierde su misión. No
importa cuán ortodoxa, pura y entroncada con la más rancia tradición se considere
una iglesia: si Cristo no la gobierna, esa iglesia no es de Cristo.
La iglesia ha sido puesta por Dios en la ciudad para ninguna otra cosa que
para servir. La iglesia no es una familia humana sino la familia de Dios, y como tal
está llamada a ser vecina de todos aquellos a quienes Dios ama. Leslie Newbigin
ha dicho: "[La iglesia] será la iglesia para el lugar específico donde vive, no la
iglesia para aquellos que deseen ser miembros de ella-o mejor, será para ellos
en la medida en que ellos estén dispuestos a ser para la comunidad más amplia."
Una tendencia trágica de muchas iglesias en la ciudad es que se transforman en
guetos de los elegidos o de "gente como uno". Cuando esto ocurre, la iglesia deja
de ser la iglesia para transformarse en cualquier otra institución de factura humana.
¿Qué clase de iglesia somos? ¿Somos una iglesia urbana como la de
Tesalónica? Alabanza, verdad y servicio deben ser como un trípode que exprese
nuestro compromiso con la misión que el Señor nos ha confiado en la ciudad.
Como iglesia, no estamos en el mundo para otra cosa que para imitar a Cristo en
sus acciones de poder, ser ejemplo a todos los creyentes, y divulgar la palabra
del Señor por todas partes. ¿Seremos capaces de lograrlo en obediencia al
Señor y llenos de su Espíritu Santo?
\n 7 R. Falsini. "Asamblea litúrgica." en Diccionario teológico interdisciplinar. vol. l. ed. por L. Pacomio,
·i Fr. Ardusso, G. Ferretti. G. Ghiberti. G. Moioli. D. Mosso. C. Piana. y L. Serentha (Salamanca: Ediciones
'2.. Sígueme. 198:ü. 485.
o
La Iglesia de! nuevo milenio, una eclesiologia para e! nuevo siglo
mujeres que actuaron bajo la guía e inspiración del Espíritu Santo. Esta verdad
de Dios no es sólo un dogma, credo o doctrina (un cierto conocimiento), sino un
poder que actúa en el creyente. De un modo muy real, la iglesia, como la asamblea
de aquellos que han sido llamados por Dios para cumplir en su nombre con un
objetivo determinado, se reúne en torno a la Palabra de Dios, que deviene poder
de Dios (He. 4.12,13).
R. Falsini: "La asamblea nace de la palabra de Dios que convoca y tiene
como centro esa palabra. El pueblo es convocado en su totalidad para
escuchar la palabra y para sellar con Dios la alianza mediante una
profesión de fe que tomará forma concreta, según la tradición sacerdotal,
también en el sacrificio. No se trata de una simple reunión de culto, parecida
a las paganas, sino de una convocatoria divina que desemboca en una
alianza sellada por la adhesión del pueblo, con lo que éste se convierte
en el pueblo de Dios."7
En orden a ser una comunidad de verdad, la iglesia necesita no sólo tener la
verdad en su vida, sino también (y esencialmente) ser poseída, dominada, y
controlada por la verdad. La iglesia no es guardiana de la verdad, sino
proclamadora y anunciadora de la verdad. La mejor defensa del evangelio es su
proclamación (1 Ts. 1.8).
Una comunidad de servicio
La iglesia no vive para sí misma sino para su Señor. En todas sus cartas
Pablo menciona a Jesucristo como Señor y habla de él mismo como su siervo.
Cuando la iglesia vive para sí misma, automáticamente pierde su misión. No
importa cuán ortodoxa, pura y entroncada con la más rancia tradición se considere
una iglesia: si Cristo no la gobierna, esa iglesia no es de Cristo.
La iglesia ha sido puesta por Dios en la ciudad para ninguna otra cosa que
para servir. La iglesia no es una familia humana sino la familia de Dios, y como tal
está llamada a ser vecina de todos aquellos a quienes Dios ama. Leslie Newbigin
ha dicho: "[La iglesia] será la iglesia para el lugar específico donde vive, no la
iglesia para aquellos que deseen ser miembros de ella-o mejor, será para ellos
en la medida en que ellos estén dispuestos a ser para la comunidad más amplia."
Una tendencia trágica de muchas iglesias en la ciudad es que se transforman en
guetos de los elegidos o de "gente como uno". Cuando esto ocurre, la iglesia deja
de ser la iglesia para transformarse en cualquier otra institución de factura humana.
¿Qué clase de iglesia somos? ¿Somos una iglesia urbana como la de
Tesalónica? Alabanza, verdad y servicio deben ser como un trípode que exprese
nuestro compromiso con la misión que el Señor nos ha confiado en la ciudad.
Como iglesia, no estamos en el mundo para otra cosa que para imitar a Cristo en
sus acciones de poder, ser ejemplo a todos los creyentes, y divulgar la palabra
del Señor por todas partes. ¿Seremos capaces de lograrlo en obediencia al
Señor y llenos de su Espíritu Santo?
\n 7 R. Falsini. "Asamblea litúrgica." en Diccionario teológico interdisciplinar. vol. l. ed. por L. Pacomio,
·i Fr. Ardusso, G. Ferretti. G. Ghiberti. G. Moioli. D. Mosso. C. Piana. y L. Serentha (Salamanca: Ediciones
'2.. Sígueme. 198:ü. 485.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
_ Una comunidad de testimonio
Bajo el título "El evangelio y la comunidad del Espíritu" la Declaración de
Quito, subscripta en ocasión del Tercer Congreso Latinoamericano de
Evangelización (CLADE 111), dice: "La persona del Espíritu Santo actúa con poder
en el mundo. Lo hace primordialmente por medio de la Iglesia otorgándole vida,
poder y dones para su desarrollo, madurez y misión. La Iglesia, comunidad de
reconciliados con Dios, es enviada al mundo por Jesucristo. En ella se opera
una transformación radical que muestra el propósito divino de eliminar toda
injusticia, opresión y signos de muerte. Como comunidad del Espíritu, la Iglesia
debe proclamar libertad a todos los oprimidos por el diablo e impulsar una
pastoral de restauración que traiga consuelo a los que sufren discriminación,
marginación y deshumanización."8 La iglesia debe ser una comunidad de
testimonio como fue la iglesia de Tesalónica (1 Ts. 1.8). Como puede verse a la
luz de este caso bíblico, el testimonio de la iglesia debe ser doble.
Por un lado, la iglesia debe dar un testimonio centrípeto del mensaje del
Señor, es decir, hacia adentro. La iglesia debe darse testimonio a sí misma del
poder transformador del Señor (1 Ts. 1.2, 3). Éste es el testimonio de la iglesia a
los que forman parte de la familia de la fe. Este testimonio centrípeto mueve a la
acción de gracias y estimula a otros creyentes. Pablo da gracias a Dios por los
cristianos de Tesalónica y les reconoce que "se constituyeron en ejemplo para
todos los creyentes de Macedonia y Acaya" (v. 7).
El deber de evangelizar a los que están fuera de la iglesia no nos exime de
la responsabilidad de evangelizar a los que están dentro. Esto significa compartir
con ellos el mensaje del Señor, darles las buenas noticias de su reino. La iglesia
debe evangelizarse a sí misma. Debemos compartir la buena noticia entre
nosotros, las palabras tocantes a lo que el Señor hizo para nuestra salvación.
Ésta fue también la exhortación de Pablo a los tesalonicenses (1 Ts.4.18).
Por otro lado, la iglesia debe dar un testimonio centrífugo del mensaje del
Señor, es decir, hacia afuera. La iglesia es una comunidad en la que hombres y
mujeres se preparan y sostienen para el ejercicio de su sacerdocio en el mundo.
El sacerdocio cristiano debe ser ejercido en la vida del mundo, y no dentro de las
cuatro paredes del templo en el que se congrega la iglesia. Los dones del Espíritu
Santo son herramientas para servir al Señor en el mundo y para edificar a su
iglesia. El propósito de estas gracias es agregar nuevos ladrillos al edificio de la
iglesia y no decorar más lo que ya está edificado.
Una iglesia que no testifica al mundo se estanca. La iglesia que no evangeliza
se fosiliza. Los tesalonicenses extendieron su testimonio por toda su ciudad, por
su provincia, a las provincias vecinas y a todo lugar. Pablo certifica que el testimonio
centrífugo de aquellos cristianos llegó a ''todo lugar" (1 Ts. 1.8). El vocablo que el
apóstol utiliza en este texto cuando dice que el mensaje del Señor "se ha
proclamado ... en todo lugar" viene del griego exejeo que, a su vez, deriva de
ejos, que significa eco o ruido. Los tesalonicenses hicieron mucho ruido con el
evangelio, tanto que tronó como un eco por toda Grecia y Macedonia.
R ClADE rIl. Todo el Evangelio para todos los pueblos desde América Latina (Quito, Fraternidad Teológica
Latinoamericana. '993), 856.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
_ Una comunidad de testimonio
Bajo el título "El evangelio y la comunidad del Espíritu" la Declaración de
Quito, subscripta en ocasión del Tercer Congreso Latinoamericano de
Evangelización (CLADE 111), dice: "La persona del Espíritu Santo actúa con poder
en el mundo. Lo hace primordialmente por medio de la Iglesia otorgándole vida,
poder y dones para su desarrollo, madurez y misión. La Iglesia, comunidad de
reconciliados con Dios, es enviada al mundo por Jesucristo. En ella se opera
una transformación radical que muestra el propósito divino de eliminar toda
injusticia, opresión y signos de muerte. Como comunidad del Espíritu, la Iglesia
debe proclamar libertad a todos los oprimidos por el diablo e impulsar una
pastoral de restauración que traiga consuelo a los que sufren discriminación,
marginación y deshumanización."8 La iglesia debe ser una comunidad de
testimonio como fue la iglesia de Tesalónica (1 Ts. 1.8). Como puede verse a la
luz de este caso bíblico, el testimonio de la iglesia debe ser doble.
Por un lado, la iglesia debe dar un testimonio centrípeto del mensaje del
Señor, es decir, hacia adentro. La iglesia debe darse testimonio a sí misma del
poder transformador del Señor (1 Ts. 1.2, 3). Éste es el testimonio de la iglesia a
los que forman parte de la familia de la fe. Este testimonio centrípeto mueve a la
acción de gracias y estimula a otros creyentes. Pablo da gracias a Dios por los
cristianos de Tesalónica y les reconoce que "se constituyeron en ejemplo para
todos los creyentes de Macedonia y Acaya" (v. 7).
El deber de evangelizar a los que están fuera de la iglesia no nos exime de
la responsabilidad de evangelizar a los que están dentro. Esto significa compartir
con ellos el mensaje del Señor, darles las buenas noticias de su reino. La iglesia
debe evangelizarse a sí misma. Debemos compartir la buena noticia entre
nosotros, las palabras tocantes a lo que el Señor hizo para nuestra salvación.
Ésta fue también la exhortación de Pablo a los tesalonicenses (1 Ts.4.18).
Por otro lado, la iglesia debe dar un testimonio centrífugo del mensaje del
Señor, es decir, hacia afuera. La iglesia es una comunidad en la que hombres y
mujeres se preparan y sostienen para el ejercicio de su sacerdocio en el mundo.
El sacerdocio cristiano debe ser ejercido en la vida del mundo, y no dentro de las
cuatro paredes del templo en el que se congrega la iglesia. Los dones del Espíritu
Santo son herramientas para servir al Señor en el mundo y para edificar a su
iglesia. El propósito de estas gracias es agregar nuevos ladrillos al edificio de la
iglesia y no decorar más lo que ya está edificado.
Una iglesia que no testifica al mundo se estanca. La iglesia que no evangeliza
se fosiliza. Los tesalonicenses extendieron su testimonio por toda su ciudad, por
su provincia, a las provincias vecinas y a todo lugar. Pablo certifica que el testimonio
centrífugo de aquellos cristianos llegó a ''todo lugar" (1 Ts. 1.8). El vocablo que el
apóstol utiliza en este texto cuando dice que el mensaje del Señor "se ha
proclamado ... en todo lugar" viene del griego exejeo que, a su vez, deriva de
ejos, que significa eco o ruido. Los tesalonicenses hicieron mucho ruido con el
evangelio, tanto que tronó como un eco por toda Grecia y Macedonia.
R ClADE rIl. Todo el Evangelio para todos los pueblos desde América Latina (Quito, Fraternidad Teológica
Latinoamericana. '993), 856.
Cf
V')
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Jon Sobrino: "Creo que la Iglesia de los pobres es una iglesia
auténticamente misionera dedicada a la evangelización. La misión es
mucho más importante que en el pasado; ella ha cambiado el ser mismo
de la Iglesia."9
EJERCICIO 8
Completar los siguientes versículos bíblicos usando la versión de su
preferencia.
Como una comunidad de testimonio cristiano, la iglesia debe testificar:
1. Sin cesar. Isaías 62.6: ________________ _
2. En los hogares. Marcos 5.18, 19: ____________ _
3. En el poder del Espíritu Santo. Hechos 1.8: ________ _
4. En las reuniones de los santos. Efesios 5.19: _______ _
5. Sin vergüenza ni temor. 2 Timoteo 1.8: __________ _
6. Estando siempre preparada. 1 Pedro 3.15: ________ _
_ Una comunidad de responsabilidad mutua
Los tesalonicenses recibieron el mensaje del Señor (1 Ts. 1.6) y compartieron
el mensaje del Señor (1.8). La fe cristiana es una vía de doble mano: recibe y da.
En realidad, el cristiano recibe la palabra para poder darla. Hay una
responsabilidad mutua en la iglesia que se ejercita toda vez que recibimos y
compartimos el mensaje del Señor.
Debemos confesar que no siempre hemos entendido bien en qué consiste
esta responsabilidad mutua. Pablo entendía la vida cristiana como lÍn ejerCicio
de responsabilidad mutua. Es interesante notar que en el caso de su primera
carta a los tesalonicenses. Pablo se refiere una y otra vez a este espíritu de
~
"6'0
'ct 'J Jon Sobrino. The True Church and the Poor (MaryknolI. N.Y.: Orbis Books. 19
8
4).117.
118
.
Cf
V')
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Jon Sobrino: "Creo que la Iglesia de los pobres es una iglesia
auténticamente misionera dedicada a la evangelización. La misión es
mucho más importante que en el pasado; ella ha cambiado el ser mismo
de la Iglesia."9
EJERCICIO 8
Completar los siguientes versículos bíblicos usando la versión de su
preferencia.
Como una comunidad de testimonio cristiano, la iglesia debe testificar:
1. Sin cesar. Isaías 62.6: ________________ _
2. En los hogares. Marcos 5.18, 19: ____________ _
3. En el poder del Espíritu Santo. Hechos 1.8: ________ _
4. En las reuniones de los santos. Efesios 5.19: _______ _
5. Sin vergüenza ni temor. 2 Timoteo 1.8: __________ _
6. Estando siempre preparada. 1 Pedro 3.15: ________ _
_ Una comunidad de responsabilidad mutua
Los tesalonicenses recibieron el mensaje del Señor (1 Ts. 1.6) y compartieron
el mensaje del Señor (1.8). La fe cristiana es una vía de doble mano: recibe y da.
En realidad, el cristiano recibe la palabra para poder darla. Hay una
responsabilidad mutua en la iglesia que se ejercita toda vez que recibimos y
compartimos el mensaje del Señor.
Debemos confesar que no siempre hemos entendido bien en qué consiste
esta responsabilidad mutua. Pablo entendía la vida cristiana como lÍn ejerCicio
de responsabilidad mutua. Es interesante notar que en el caso de su primera
carta a los tesalonicenses. Pablo se refiere una y otra vez a este espíritu de
~
"6'0
'ct 'J Jon Sobrino. The True Church and the Poor (MaryknolI. N.Y.: Orbis Books. 19
8
4).117.
118
.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
mutualidad (5.11; 4.18; 4.9). El apóstol veía que este espíritu de mutualidad en la
iglesia tenía que ver con cuestiones fundamentales como el amor, el ánimo, la
edificación, la paz y la bondad. Ninguna de estas áreas de la vida cristiana podía
ser cubierta a menos que fuese mediante el ejercicio de una responsabilidad
mutua en la iglesia. La expresión "unos a otros" aparece por lo menos cinco
veces en la primera carta a los tesalonicenses. La congregación local está
llamada a ser, por la gracia de Dios, una comunidad de responsabilidad mutua,
un nuevo orden social, una comunidad modelo.
Cuando pensamos en el alcance de esta responsabilidad mutua, nos damos
cuenta que, para que la misma se exprese en toda su plenitud, hace falta la
vigencia de una auténtica comunidad. Responsabilidad mutua significa la
presencia y experiencia del amor unos a otros. Pablo les dice a los tesalonicenses:
"Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a
todos, tal como nosotros los amamos a ustedes" (1 Ts. 3.12). Yen 4.9 agrega: "En
cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo
les ha enseñado a amarse unos a otros."
Además, la responsabilidad mutua involucra el aliento unos a otros (1 Ts.
4.18), y la edificación unos a otros. Dice Pablo: "Por eso, anímense yedifíquense
unos a otros, tal como lo vienen haciendo" (5.11). Finalmente, la responsabilidad
mutua tiene que ver con la paz entre unos y otros. Esta paz es alentada por
Pablo, cuando dice: "Vivan en paz unos con otros" (5.13). Lo mismo ocurre con la
bondad mutua. Señala el apóstol: "Asegúrense de que nadie pague mal por mal;
más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a
todos" (5.15).
Una comunidad de santidad
El Credo Apostólico dice "Creo en una santa Iglesia." ¿Qué quiere decir el
Credo cuando habla de sancta ecclesiam? Según el uso bíblico, el vocablo
"santo" significa algo "apartado," "consagrado," o "dedicado" a un fin superior. La
iglesia es santa en el sentido de que sus integrantes han sido llamados por Dios
para unirse a él y unos con otros, a fin de cumplir con su propósito redentor en el
mundo. Para ello han sido escogidos desde antes de la fundación del mundo (Ef.
1.4-6), redimidos por la sangre de Cristo (Ef. 1.7,8), reunidos en una comunidad
(Ef. 1.9, 10), Y enviados al mundo a proclamar un mensaje llenos de su Espíritu
(Ef. 1.11-14).
La iglesia no es una comunidad santa en el sentido de que sea perfecta, sino
en el sentido de que ha sido llamada a vivir una vida de obediencia para Dios y
de testimonio para el mundo. Como indica Emil Brunner: "El Dios que se comunica
crea a través de su Espíritu hombres que desean comunicar y deben comunicar
aquello que han recibido."lO La santidad de la iglesia, entonces, no es un elemento
decorativo de la misma, por más espiritual que sea, sino un elemento
proposicional. Esto significa que la iglesia es santa porque ha sido escogida y
apartada por Dios con un propósito redentor especial. Más que de una cuestión
.0 Emil Brunner, Dogmatics, vol 3, The Christian Doctrine oflhe Church, Faith, and the Consummalion
(Filadelfia, Pa., The Westminster Press, 1960), :¡6.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
mutualidad (5.11; 4.18; 4.9). El apóstol veía que este espíritu de mutualidad en la
iglesia tenía que ver con cuestiones fundamentales como el amor, el ánimo, la
edificación, la paz y la bondad. Ninguna de estas áreas de la vida cristiana podía
ser cubierta a menos que fuese mediante el ejercicio de una responsabilidad
mutua en la iglesia. La expresión "unos a otros" aparece por lo menos cinco
veces en la primera carta a los tesalonicenses. La congregación local está
llamada a ser, por la gracia de Dios, una comunidad de responsabilidad mutua,
un nuevo orden social, una comunidad modelo.
Cuando pensamos en el alcance de esta responsabilidad mutua, nos damos
cuenta que, para que la misma se exprese en toda su plenitud, hace falta la
vigencia de una auténtica comunidad. Responsabilidad mutua significa la
presencia y experiencia del amor unos a otros. Pablo les dice a los tesalonicenses:
"Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a
todos, tal como nosotros los amamos a ustedes" (1 Ts. 3.12). Yen 4.9 agrega: "En
cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo
les ha enseñado a amarse unos a otros."
Además, la responsabilidad mutua involucra el aliento unos a otros (1 Ts.
4.18), y la edificación unos a otros. Dice Pablo: "Por eso, anímense yedifíquense
unos a otros, tal como lo vienen haciendo" (5.11). Finalmente, la responsabilidad
mutua tiene que ver con la paz entre unos y otros. Esta paz es alentada por
Pablo, cuando dice: "Vivan en paz unos con otros" (5.13). Lo mismo ocurre con la
bondad mutua. Señala el apóstol: "Asegúrense de que nadie pague mal por mal;
más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a
todos" (5.15).
Una comunidad de santidad
El Credo Apostólico dice "Creo en una santa Iglesia." ¿Qué quiere decir el
Credo cuando habla de sancta ecclesiam? Según el uso bíblico, el vocablo
"santo" significa algo "apartado," "consagrado," o "dedicado" a un fin superior. La
iglesia es santa en el sentido de que sus integrantes han sido llamados por Dios
para unirse a él y unos con otros, a fin de cumplir con su propósito redentor en el
mundo. Para ello han sido escogidos desde antes de la fundación del mundo (Ef.
1.4-6), redimidos por la sangre de Cristo (Ef. 1.7,8), reunidos en una comunidad
(Ef. 1.9, 10), Y enviados al mundo a proclamar un mensaje llenos de su Espíritu
(Ef. 1.11-14).
La iglesia no es una comunidad santa en el sentido de que sea perfecta, sino
en el sentido de que ha sido llamada a vivir una vida de obediencia para Dios y
de testimonio para el mundo. Como indica Emil Brunner: "El Dios que se comunica
crea a través de su Espíritu hombres que desean comunicar y deben comunicar
aquello que han recibido."lO La santidad de la iglesia, entonces, no es un elemento
decorativo de la misma, por más espiritual que sea, sino un elemento
proposicional. Esto significa que la iglesia es santa porque ha sido escogida y
apartada por Dios con un propósito redentor especial. Más que de una cuestión
.0 Emil Brunner, Dogmatics, vol 3, The Christian Doctrine oflhe Church, Faith, and the Consummalion
(Filadelfia, Pa., The Westminster Press, 1960), :¡6.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
de decoración, se trata de una cuestión de vocación. La iglesia ha sido llamada
por Dios a salir del mundo para cumplir en su nombre con una misión particular
en el mundo. Es llamada del mundo para ir al mundo a proclamar el evangelio
del reino.
Además, la santidad de la comunidad de fe se manifiesta en su vivencia de la
justicia divina y en la expresión constante de la misma en el mundo. La Biblia
relaciona directamente la santidad, tanto del individuo como de la comunidad de
fe, con la justicia. Sin justicia, la santidad es imposible. Dada la naturaleza
paradójica de la iglesia, hay que preguntarse concretamente, como lo hace Paul
Tillich: "Si la justicia puede ser preservada en cuanto viene usada para la
realización de la santidad comunitaria; y si la humanidad puede ser preservada
en cuanto viene usada para la realización de la santidad del individuo:' Agrega
Tillich: "Si las funciones constructivas de la iglesia, en el poder de la presencia
espiritual, conquistan las ambigüedades de la religión (aunque sólo sea de
manera fragmentaria), estas funciones deben ser capaces de crear una santidad
comunitaria que esté unida a la justicia, y una santidad personal que esté unida
a la humanidad."11
Charles Van Engen: "En medio de un gran mal individual y corporativo, la
iglesia jamás debe pensar que la fuerza política o económica puede
reemplazar la fuerza de la santidad en el Señor. La iglesia debe ceñirse
de la verdad como un cinturón, con la justicia en el corazón de todas sus
relaciones, el evangelio como su calzado, la fe como una defensa contra
la opresión y el pesimismo, la salvación como su casco, la Palabra de
Dios como una espada contra el mal, y la oración como el santo y seña
que presenta a Dios las necesidades del mundo. Una vez que la iglesia
está vestida de la armadura descrita en Efesios 6.10-20, está lista para
comenzar a cambiar al mundo a través del ejercicio de una santidad
verdaderamente misionera."12
_ Una comunidad de esperanza
La iglesia debe ser una comunidad de esperanza. A los tesalonicenses,
Pablo los reconoce y anima como a una comunidad de esperanza (1 Ts. 1.3, 10).
Las ciudades en las que servimos son uno de los lugares más desesperanzados
del mundo moderno. Una de las características más dramáticas de la cultura
occidental es la virtual desaparición de la esperanza.
Sin esperanza, la vida se torna extremadamente existencialista y superficial,
y en consecuencia, carece de perspectiva y de futuro. A veces, la iglesia misma
cae víctima de la desesperanza, especialmente cuando pasa por largos períodos
de prueba. Quizás la iglesia en Tesalónica tenía problemas con esto. De hecho,
en la salutación de su segunda carta a los tesalonicenses, Pablo omite mencionar
.... "Paul Tillich. Systematic Theology. vol. 3: Life and the Spirit: History of the Kingdom of God (Chicago:
tn University of Chicago Press. '963). ~ 0 4 .
l " Charles Van Engen. Mission on the Way: Issues in Mission Theology (Grand Rapids. Mich.: Baker
'[ Books. '996). 110. 111.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
de decoración, se trata de una cuestión de vocación. La iglesia ha sido llamada
por Dios a salir del mundo para cumplir en su nombre con una misión particular
en el mundo. Es llamada del mundo para ir al mundo a proclamar el evangelio
del reino.
Además, la santidad de la comunidad de fe se manifiesta en su vivencia de la
justicia divina y en la expresión constante de la misma en el mundo. La Biblia
relaciona directamente la santidad, tanto del individuo como de la comunidad de
fe, con la justicia. Sin justicia, la santidad es imposible. Dada la naturaleza
paradójica de la iglesia, hay que preguntarse concretamente, como lo hace Paul
Tillich: "Si la justicia puede ser preservada en cuanto viene usada para la
realización de la santidad comunitaria; y si la humanidad puede ser preservada
en cuanto viene usada para la realización de la santidad del individuo:' Agrega
Tillich: "Si las funciones constructivas de la iglesia, en el poder de la presencia
espiritual, conquistan las ambigüedades de la religión (aunque sólo sea de
manera fragmentaria), estas funciones deben ser capaces de crear una santidad
comunitaria que esté unida a la justicia, y una santidad personal que esté unida
a la humanidad."11
Charles Van Engen: "En medio de un gran mal individual y corporativo, la
iglesia jamás debe pensar que la fuerza política o económica puede
reemplazar la fuerza de la santidad en el Señor. La iglesia debe ceñirse
de la verdad como un cinturón, con la justicia en el corazón de todas sus
relaciones, el evangelio como su calzado, la fe como una defensa contra
la opresión y el pesimismo, la salvación como su casco, la Palabra de
Dios como una espada contra el mal, y la oración como el santo y seña
que presenta a Dios las necesidades del mundo. Una vez que la iglesia
está vestida de la armadura descrita en Efesios 6.10-20, está lista para
comenzar a cambiar al mundo a través del ejercicio de una santidad
verdaderamente misionera."12
_ Una comunidad de esperanza
La iglesia debe ser una comunidad de esperanza. A los tesalonicenses,
Pablo los reconoce y anima como a una comunidad de esperanza (1 Ts. 1.3, 10).
Las ciudades en las que servimos son uno de los lugares más desesperanzados
del mundo moderno. Una de las características más dramáticas de la cultura
occidental es la virtual desaparición de la esperanza.
Sin esperanza, la vida se torna extremadamente existencialista y superficial,
y en consecuencia, carece de perspectiva y de futuro. A veces, la iglesia misma
cae víctima de la desesperanza, especialmente cuando pasa por largos períodos
de prueba. Quizás la iglesia en Tesalónica tenía problemas con esto. De hecho,
en la salutación de su segunda carta a los tesalonicenses, Pablo omite mencionar
.... "Paul Tillich. Systematic Theology. vol. 3: Life and the Spirit: History of the Kingdom of God (Chicago:
tn University of Chicago Press. '963). ~ 0 4 .
l " Charles Van Engen. Mission on the Way: Issues in Mission Theology (Grand Rapids. Mich.: Baker
'[ Books. '996). 110. 111.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
la esperanza (2 Ts. 1.3; comp. con 1 Ts. 1.3). Según el informe de Pablo, la iglesia
ignoraba cuál era su esperanza o por lo menos había comenzado a generar
algunas dudas sobre el particular (2 Ts. 2.1-6).
La iglesia debe ser un foco de esperanza en medio de un mundo sin
esperanza. A través de Cristo, la iglesia puede y debe proclamar esperanza al
mundo. La esperanza siempre mira hacia el futuro, especialmente al glorioso
retorno de nuestro Señor Jesucristo. No se trata de un optimismo ingenuo y
quietista. La esperanza cristiana es dinámica y productiva; hace algo, opera,
produce. Esta esperanza produce constancia, según Pablo, que es la fortaleza
paciente frente a la oposición.
Orlando E. Costas: "Por lo tanto, no nos dejemos encerrar por las
estructuras de la Cristiandad sino, más bien, transformémonos en agentes
apostólicos en la movilización de una iglesia sierva hacia su Señor
crucificado, fuera de la puerta de una fortaleza eclesiástica confortable y
segura. No vendamos nuestra primogenitura misional por la mezcla del
potaje de un activismo social barato sino, más bien, seamos profetas de
esperanza en un mundo de desilusión y sueños falsos, avanzando hacía
la ciudad de Dios-el mundo de la justicia verdadera y de la paz real, del
amor genuino y de la libertad auténtica. Amén:'13
EJERCICIO 9
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan.
La esperanza cristiana:
1. Es lo que capacitó a Abraham para convertirse en padre de la fe:
2. Es el elemento salvador de la vida: ____________ _
3. Tiene su fuente en las Escrituras: ____________ _
4. Permanece para siempre: _______________ _
5. Debe ser defendida mediante el testimonio de los creyentes:
6. Inspira una vida limpia: ________________ _
fHiJu.: 1 Jn. 3.3; 1 Co. 13.13; Ro. 4.18; 1 P. 3.15; Ro. 8.24; Ro. 15.4.
_ ... _--... _ .. -... -------------------_ ... -... ---------------... --_ .. -...... --..... -............. --............ -.... -....... --... ---_ ....... -_ ..... _--
,3 Costas. Christ Outside the Cate. '94.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
la esperanza (2 Ts. 1.3; comp. con 1 Ts. 1.3). Según el informe de Pablo, la iglesia
ignoraba cuál era su esperanza o por lo menos había comenzado a generar
algunas dudas sobre el particular (2 Ts. 2.1-6).
La iglesia debe ser un foco de esperanza en medio de un mundo sin
esperanza. A través de Cristo, la iglesia puede y debe proclamar esperanza al
mundo. La esperanza siempre mira hacia el futuro, especialmente al glorioso
retorno de nuestro Señor Jesucristo. No se trata de un optimismo ingenuo y
quietista. La esperanza cristiana es dinámica y productiva; hace algo, opera,
produce. Esta esperanza produce constancia, según Pablo, que es la fortaleza
paciente frente a la oposición.
Orlando E. Costas: "Por lo tanto, no nos dejemos encerrar por las
estructuras de la Cristiandad sino, más bien, transformémonos en agentes
apostólicos en la movilización de una iglesia sierva hacia su Señor
crucificado, fuera de la puerta de una fortaleza eclesiástica confortable y
segura. No vendamos nuestra primogenitura misional por la mezcla del
potaje de un activismo social barato sino, más bien, seamos profetas de
esperanza en un mundo de desilusión y sueños falsos, avanzando hacía
la ciudad de Dios-el mundo de la justicia verdadera y de la paz real, del
amor genuino y de la libertad auténtica. Amén:'13
EJERCICIO 9
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan.
La esperanza cristiana:
1. Es lo que capacitó a Abraham para convertirse en padre de la fe:
2. Es el elemento salvador de la vida: ____________ _
3. Tiene su fuente en las Escrituras: ____________ _
4. Permanece para siempre: _______________ _
5. Debe ser defendida mediante el testimonio de los creyentes:
6. Inspira una vida limpia: ________________ _
fHiJu.: 1 Jn. 3.3; 1 Co. 13.13; Ro. 4.18; 1 P. 3.15; Ro. 8.24; Ro. 15.4.
_ ... _--... _ .. -... -------------------_ ... -... ---------------... --_ .. -...... --..... -............. --............ -.... -....... --... ---_ ....... -_ ..... _--
,3 Costas. Christ Outside the Cate. '94.
\,C)
U:>
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD DE PERSONAS
La iglesia es una hermandad, la hermandad de aquellos que han sido
reconciliados con Dios a través de Jesucristo. Como señala Emil Brunner: "La
Ekklesia es esta nueva humanidad que es reconciliada con Dios por Dios, y en
la que, por lo tanto, cada uno tiene comunión con su hermano. Es la comunidad
de aquellos que han sido reconciliados y toman su vida de la reconciliación. No
es otra cosa que hombres en comunión, en comunión con Dios y en comunión
unos con otros."14 Como comunidad de personas, la iglesia es una realidad
visible y concreta, como lo fue la existencia corporal de Jesucristo. Por eso, la
iglesia es la comunidad real y visible de los reconciliados, es decir, personas de
carne y hueso.
Karl Barth: "En tanto hay hombres que en uno y otro lugar se reúnen,
mediante el Espíritu Santo, con Jesucristo y de este modo también entre
sí, surge y existe en uno y otro lugar congregación cristiana visible. Esta
congregación es una forma del pueblo, uno, santo y universal, de Dios y
una comunión de personas y obras santas, porque, fundada en Jesucristo,
se deja gobernar únicamente por él y quiere vivir únicamente cumpliendo
su servicio de heraldo y reconoce únicamente en su esperanza, que es
su límite, también su objeto y fin."15
_ La iglesia no es una institución
Por ser una comunidad de personas, la iglesia no debe ser confundida con
una institución. La iglesia es el cuerpo de Cristo, pero no es una corporación. El
Señor estableció a su pueblo confesante como una comunidad de personas, no
como una institución humana. Como comunidad, la iglesia es la compañía de los
elegidos y existe porque Dios desde la eternidad se ha propuesto crear para sí
un pueblo propio (Ef. 1.9-11;Tit. 2.14). La iglesia se entiende a sí misma como
pueblo escogido por Dios, y su origen descansa en la voluntad eterna de Dios y
en su propósito de crear una nueva humanidad a través de Jesucristo.
Además, como comunidad de personas, la iglesia es el cuerpo de Cristo
sobre la tierra. Fue el Señor quien nos escogió para ser sus discípulos y quien
nos colocó en comunión unos con otros ligándonos con su Espíritu, para que le
sirvamos en el mundo como testigos (Jn. 15.16). Y ahora nosotros somos su
cuerpo, animado y energizado por su Espíritu, que se mueve al cumplimiento
obediente de su voluntad, con él como cabeza. En esta comunidad de personas,
el lugar del Señor visible (ahora resucitado y glorificado) es tomado por el Señor
invisible, presente a través del otro Jesús, el Espíritu Santo. De este modo, esta
comunidad de personas se transforma en un cuerpo, si bien está integrada por
muchos miembros relacionados estrechamente entre sí (Ro. 12.5).
'" .ª, '4 Brunner, Dogmatics, 3 , ~ 1 .
'¡t '.\ Barth, Bosquejo de dogmática, ~ ~ 3 .
\,C)
U:>
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD DE PERSONAS
La iglesia es una hermandad, la hermandad de aquellos que han sido
reconciliados con Dios a través de Jesucristo. Como señala Emil Brunner: "La
Ekklesia es esta nueva humanidad que es reconciliada con Dios por Dios, y en
la que, por lo tanto, cada uno tiene comunión con su hermano. Es la comunidad
de aquellos que han sido reconciliados y toman su vida de la reconciliación. No
es otra cosa que hombres en comunión, en comunión con Dios y en comunión
unos con otros."14 Como comunidad de personas, la iglesia es una realidad
visible y concreta, como lo fue la existencia corporal de Jesucristo. Por eso, la
iglesia es la comunidad real y visible de los reconciliados, es decir, personas de
carne y hueso.
Karl Barth: "En tanto hay hombres que en uno y otro lugar se reúnen,
mediante el Espíritu Santo, con Jesucristo y de este modo también entre
sí, surge y existe en uno y otro lugar congregación cristiana visible. Esta
congregación es una forma del pueblo, uno, santo y universal, de Dios y
una comunión de personas y obras santas, porque, fundada en Jesucristo,
se deja gobernar únicamente por él y quiere vivir únicamente cumpliendo
su servicio de heraldo y reconoce únicamente en su esperanza, que es
su límite, también su objeto y fin."15
_ La iglesia no es una institución
Por ser una comunidad de personas, la iglesia no debe ser confundida con
una institución. La iglesia es el cuerpo de Cristo, pero no es una corporación. El
Señor estableció a su pueblo confesante como una comunidad de personas, no
como una institución humana. Como comunidad, la iglesia es la compañía de los
elegidos y existe porque Dios desde la eternidad se ha propuesto crear para sí
un pueblo propio (Ef. 1.9-11;Tit. 2.14). La iglesia se entiende a sí misma como
pueblo escogido por Dios, y su origen descansa en la voluntad eterna de Dios y
en su propósito de crear una nueva humanidad a través de Jesucristo.
Además, como comunidad de personas, la iglesia es el cuerpo de Cristo
sobre la tierra. Fue el Señor quien nos escogió para ser sus discípulos y quien
nos colocó en comunión unos con otros ligándonos con su Espíritu, para que le
sirvamos en el mundo como testigos (Jn. 15.16). Y ahora nosotros somos su
cuerpo, animado y energizado por su Espíritu, que se mueve al cumplimiento
obediente de su voluntad, con él como cabeza. En esta comunidad de personas,
el lugar del Señor visible (ahora resucitado y glorificado) es tomado por el Señor
invisible, presente a través del otro Jesús, el Espíritu Santo. De este modo, esta
comunidad de personas se transforma en un cuerpo, si bien está integrada por
muchos miembros relacionados estrechamente entre sí (Ro. 12.5).
'" .ª, '4 Brunner, Dogmatics, 3 , ~ 1 .
'¡t '.\ Barth, Bosquejo de dogmática, ~ ~ 3 .
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
A.C. Krass: "Como una sociedad humana, la Iglesia está inclinada a tomar
la forma de una institución, es decir, tendrá una estructura, tendrá tradiciones,
tendrá costumbres, y de tanto en tanto hará regulaciones y reconocerá
procedimientos establecidos. Pero la estructura que la Iglesia encuentre útil
en un lugar y en un determinado momento será diferente de la estructura que
pueda necesitar en otros tiempos y en otros lugares. La Iglesia asume formas
institucionales, pero básicamente es un evento más bien que una institución.
La Iglesia es lo que ocurre en el encuentro creativo entre Dios y Su pueblo.
El Espíritu Santo crea a la Iglesia en el momento en que Él se encuentra
con hombres y mujeres, crea fe en ellos, y los mueve al ministerio ... , La
Iglesia es creada por el Espíritu Santo. Él es su Señor .... Si las formas se
tornan absolutas y fijas, en cualquier Iglesia, eso significa que la Iglesia
está fallando en su alianza al Espíritu Santo, y se está rehusando a
reconocer Su señorío sobre su vida."16
_ La iglesia es una comunidad especial
Finalmente, la iglesia es una comunidad de personas especial. La iglesia es
una comunidad de personas santificadas. Tradicionalmente se ha dicho que la
iglesia es la "comunión de los santos." No debemos pensar que esta expresión
asigna algún valor moral a quienes integran la comunidad de fe. Ya hemos dicho
que la iglesia es una comunidad de santidad. Pero aquí, más bien, deseo enfatizar
el hecho de que la comunidad que confiesa a Cristo como Señor está formada
por hombres y mujeres que han sido apartados por Dios para ejercer los dones
conferidos por él y hacer obras santas. Es en la congregación de estas personas
separadas del mundo y dedicadas a Cristo, que se adora al Señor, se anuncia la
Palabra de Dios, se celebran las ordenanzas o sacramentos, se intercede por
las necesidades de otros, y se ejercitan los dones para servir al prójimo en amor.
Paul Tillich: [La iglesia] "es esencialmente un grupo de personas que
expresan una realidad nueva que las ha captado. Sólo esto es lo que la
iglesia realmente significa. Ella es el lugar donde el poder de la Nueva
Realidad que es Cristo, y que ha sido preparada en toda la historia y
especialmente en la historia del Antiguo Testamento, se mueve hacia
nosotros y se continúa en nosotros."17
LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD UNIDA
De todos los aspectos, el que más se destaca al pensar en la iglesia como
una comunidad de personas es el de la unidad. Escribiendo a los cristianos de
Corinto, el apóstol Pablo ilustra este aspecto con la imagen de la iglesia como
cuerpo de Cristo (1 Co. 12.12, 13). El argumento de Pablo en todo este capítulo
tiene que ver con la unidad en el cuerpo de Cristo. En Romanos 12.5, Pablo
f;:;
,6 A.C. Krass. Go ... and Make Disciples. TEF Study Guide 9 (Londres: S.P.C.K .. 1974). 19· ~ o . l
'7 Paul Tillich. Theology of Culture (Nueva York, Oxford University Press. 19
6
4). ~ 1 ~ . l
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
A.C. Krass: "Como una sociedad humana, la Iglesia está inclinada a tomar
la forma de una institución, es decir, tendrá una estructura, tendrá tradiciones,
tendrá costumbres, y de tanto en tanto hará regulaciones y reconocerá
procedimientos establecidos. Pero la estructura que la Iglesia encuentre útil
en un lugar y en un determinado momento será diferente de la estructura que
pueda necesitar en otros tiempos y en otros lugares. La Iglesia asume formas
institucionales, pero básicamente es un evento más bien que una institución.
La Iglesia es lo que ocurre en el encuentro creativo entre Dios y Su pueblo.
El Espíritu Santo crea a la Iglesia en el momento en que Él se encuentra
con hombres y mujeres, crea fe en ellos, y los mueve al ministerio ... , La
Iglesia es creada por el Espíritu Santo. Él es su Señor .... Si las formas se
tornan absolutas y fijas, en cualquier Iglesia, eso significa que la Iglesia
está fallando en su alianza al Espíritu Santo, y se está rehusando a
reconocer Su señorío sobre su vida."16
_ La iglesia es una comunidad especial
Finalmente, la iglesia es una comunidad de personas especial. La iglesia es
una comunidad de personas santificadas. Tradicionalmente se ha dicho que la
iglesia es la "comunión de los santos." No debemos pensar que esta expresión
asigna algún valor moral a quienes integran la comunidad de fe. Ya hemos dicho
que la iglesia es una comunidad de santidad. Pero aquí, más bien, deseo enfatizar
el hecho de que la comunidad que confiesa a Cristo como Señor está formada
por hombres y mujeres que han sido apartados por Dios para ejercer los dones
conferidos por él y hacer obras santas. Es en la congregación de estas personas
separadas del mundo y dedicadas a Cristo, que se adora al Señor, se anuncia la
Palabra de Dios, se celebran las ordenanzas o sacramentos, se intercede por
las necesidades de otros, y se ejercitan los dones para servir al prójimo en amor.
Paul Tillich: [La iglesia] "es esencialmente un grupo de personas que
expresan una realidad nueva que las ha captado. Sólo esto es lo que la
iglesia realmente significa. Ella es el lugar donde el poder de la Nueva
Realidad que es Cristo, y que ha sido preparada en toda la historia y
especialmente en la historia del Antiguo Testamento, se mueve hacia
nosotros y se continúa en nosotros."17
LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD UNIDA
De todos los aspectos, el que más se destaca al pensar en la iglesia como
una comunidad de personas es el de la unidad. Escribiendo a los cristianos de
Corinto, el apóstol Pablo ilustra este aspecto con la imagen de la iglesia como
cuerpo de Cristo (1 Co. 12.12, 13). El argumento de Pablo en todo este capítulo
tiene que ver con la unidad en el cuerpo de Cristo. En Romanos 12.5, Pablo
f;:;
,6 A.C. Krass. Go ... and Make Disciples. TEF Study Guide 9 (Londres: S.P.C.K .. 1974). 19· ~ o . l
'7 Paul Tillich. Theology of Culture (Nueva York, Oxford University Press. 19
6
4). ~ 1 ~ . l
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
indica que "nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada
miembro está unido a todos los demás." La misma idea se repite en 1 Corintios
10.17 Y 12.27. En Efesios, hablando de Cristo, el apóstol enseña que la iglesia
"es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo" (Ef. 1.23).
La misma idea la repite en Colosenses 1.18. En todos estos textos y varios más,
la unicidad del cuerpo ilustra la unidad de la iglesia.
El concepto de la iglesia como el cuerpo de Cristo es probablemente el tema
más importante para entender las relaciones cristianas en la comunidad de fe,
que es la iglesia. No podemos saber a dónde pertenecemos o quiénes somos en
realidad, sin entender el concepto de la iglesia como el cuerpo de Cristo. Pero
una vez que esta idea nos queda clara, entonces podemos comprender no sólo
nuestra obligación para con Dios, sino también nuestra obligación y relación los
unos para con los otros.
En el cristianismo moderno hay tanta organización e institucionalismo, que
la verdadera iglesia a veces se encuentra como perdida en la niebla. La mayor
parte de las denominaciones no son más que grandes grupos de personas que
parecen centrar su identidad en cualquier cosa menos en Cristo Jesús. Estas
instituciones existen puramente como estructuras institucionales, sin vida ni
sentido en relación con Cristo, la cabeza de la iglesia. En el extremo opuesto,
hay otros grupos que se han rebelado tanto contra el denominacionalismo y la
iglesia organizada, que han caído en una suerte de anarquía y descontrol.
¿Qué es la iglesia como comunidad unida? ¿Qué significa que la iglesia sea
el cuerpo de Cristo? La primera cosa que Pablo nos indica en los versículos
citados es que por ser el cuerpo de Cristo, la iglesia goza de unidad.
_ El paradigma de nuestra unidad
¿Cuál es el paradigma (modelo, ejemplo) para nuestra unidad? Especialmente
en 1 Corintios 12.12, Pablo toma al cuerpo humano y lo usa como ejemplo para
ilustrar las características de nuestra unidad, enfatizando su existencia y función.
Físicamente hablando, Pablo muestra que el cuerpo humano no es un montón
de pedazos o partes diferentes, sino que cada parte está ligada a un todo
armónico. Es una unidad que está compuesta de muchos miembros, que cumplen
funciones específicas. Sin esta unidad, el cuerpo físico no podría funcionar, ni
siquiera existir. Esto es así a tal grado que yo no puedo decir: "Mi mano derecha
es tan diestra y hábil que voy a cortarla y mandarla a mi trabajo para que cumpla
con mi tarea." Mi mano dejaría de ser diestra y hábil ... Y moriría. Cada miembro
del cuerpo necesita de los demás para poder funcionar y ser útil.
Espiritualmente hablando, el principio de aplicación es el mismo. La esencia
de un cuerpo físico es la unidad; de igual modo es con el cuerpo espiritual de
Cristo. Nosotros somos los miembros de ese cuerpo y Cristo es la cabeza: si nos
separamos del cuerpo estamos muertos, no existimos, quedamos sin capacidad
para funcionar. Toda la instrucción, todo el poder cerebral, toda la energía, y
todos los recursos que hacen que cada parte del cuerpo funcione, vienen de la
cabeza del cuerpo, Cristo.
Físicamente, la cabeza es la fuente de vida-podemos cortar la mano o el
brazo u otras partes del cuerpo, y el cuerpo seguirá teniendo vida, pero no
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
indica que "nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada
miembro está unido a todos los demás." La misma idea se repite en 1 Corintios
10.17 Y 12.27. En Efesios, hablando de Cristo, el apóstol enseña que la iglesia
"es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo" (Ef. 1.23).
La misma idea la repite en Colosenses 1.18. En todos estos textos y varios más,
la unicidad del cuerpo ilustra la unidad de la iglesia.
El concepto de la iglesia como el cuerpo de Cristo es probablemente el tema
más importante para entender las relaciones cristianas en la comunidad de fe,
que es la iglesia. No podemos saber a dónde pertenecemos o quiénes somos en
realidad, sin entender el concepto de la iglesia como el cuerpo de Cristo. Pero
una vez que esta idea nos queda clara, entonces podemos comprender no sólo
nuestra obligación para con Dios, sino también nuestra obligación y relación los
unos para con los otros.
En el cristianismo moderno hay tanta organización e institucionalismo, que
la verdadera iglesia a veces se encuentra como perdida en la niebla. La mayor
parte de las denominaciones no son más que grandes grupos de personas que
parecen centrar su identidad en cualquier cosa menos en Cristo Jesús. Estas
instituciones existen puramente como estructuras institucionales, sin vida ni
sentido en relación con Cristo, la cabeza de la iglesia. En el extremo opuesto,
hay otros grupos que se han rebelado tanto contra el denominacionalismo y la
iglesia organizada, que han caído en una suerte de anarquía y descontrol.
¿Qué es la iglesia como comunidad unida? ¿Qué significa que la iglesia sea
el cuerpo de Cristo? La primera cosa que Pablo nos indica en los versículos
citados es que por ser el cuerpo de Cristo, la iglesia goza de unidad.
_ El paradigma de nuestra unidad
¿Cuál es el paradigma (modelo, ejemplo) para nuestra unidad? Especialmente
en 1 Corintios 12.12, Pablo toma al cuerpo humano y lo usa como ejemplo para
ilustrar las características de nuestra unidad, enfatizando su existencia y función.
Físicamente hablando, Pablo muestra que el cuerpo humano no es un montón
de pedazos o partes diferentes, sino que cada parte está ligada a un todo
armónico. Es una unidad que está compuesta de muchos miembros, que cumplen
funciones específicas. Sin esta unidad, el cuerpo físico no podría funcionar, ni
siquiera existir. Esto es así a tal grado que yo no puedo decir: "Mi mano derecha
es tan diestra y hábil que voy a cortarla y mandarla a mi trabajo para que cumpla
con mi tarea." Mi mano dejaría de ser diestra y hábil ... Y moriría. Cada miembro
del cuerpo necesita de los demás para poder funcionar y ser útil.
Espiritualmente hablando, el principio de aplicación es el mismo. La esencia
de un cuerpo físico es la unidad; de igual modo es con el cuerpo espiritual de
Cristo. Nosotros somos los miembros de ese cuerpo y Cristo es la cabeza: si nos
separamos del cuerpo estamos muertos, no existimos, quedamos sin capacidad
para funcionar. Toda la instrucción, todo el poder cerebral, toda la energía, y
todos los recursos que hacen que cada parte del cuerpo funcione, vienen de la
cabeza del cuerpo, Cristo.
Físicamente, la cabeza es la fuente de vida-podemos cortar la mano o el
brazo u otras partes del cuerpo, y el cuerpo seguirá teniendo vida, pero no
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
podemos cortar la cabeza sin que el cuerpo muera. Si cortamos la cabeza, la
vida del cuerpo se va. Espiritualmente ocurre lo mismo en el cuerpo de Cristo.
Cristo es nuestra cabeza y la fuente de nuestra vida, y sin él no podemos existir
(Et. 5.23; Col. 1.18).
Karl Barth: "La Iglesia es Su cuerpo, creado y continuamente renovado
por el poder vivificador del Espíritu Santo. No hay justificación teológica,
espiritual o bíblica para la existencia de una pluralidad de iglesias
genuinamente separadas de esta manera y que mutuamente se excluyan
unas a otras internamente y en consecuencia externamente. Una pluralidad
de iglesias en este sentido significa una pluralidad de señores, una
pluralidad de espíritus y una pluralidad de dioses."1e
_ El punto de nuestra unidad
Según Pablo, la salvación es el punto inicial de nuestra unidad (1 Ca. 12.13).
Todos nosotros llegamos por un mismo Espíritu a un solo cuerpo, a través de un
solo camino: Cristo Jesús. Todos fuimos bautizados en un cuerpo por un solo
Espíritu, y todos tenemos a ese Espíritu morando dentro nuestro. Pablo destaca
esto refiriéndose en este contexto a dos bautismos.
Por un lado, él hace referencia al bautismo por el Espíritu Santo: ''todos fuimos
bautizados por un solo Espíritu:' Muchos se preguntan: "¿Qué es el bautismo por
el Espíritu Santo?" El bautismo por el Espíritu Santo está definido justo aquí, en
la primera parte del versículo 13. Es el Espíritu de Dios colocando al creyente en
el cuerpo de Cristo. Es decir, todo creyente entra al cuerpo de Cristo en el momento
de su salvación, al ser colocado allí por el poder del Espíritu Santo. Es
precisamente este bautismo de regeneración el que experimentamos cuando
reconocemos a Jesús como Señor de nuestras vidas. En ese momento, el Espíritu
hace morada en nosotros, y comienza a dar testimonio a nuestro espíritu de que
somos hijos de Dios.
Por otro lado, está la plenitud del Espíritu Santo. No sólo que fuimos colocados
en el cuerpo por el Espíritu, sino que este mismo Espíritu mora plenamente en
nosotros. En la segunda parte del versículo 13, el verbo "beber" significa "asimilar"
o "apropiarse de." Esto es, el creyente que ha nacido de nuevo no tiene
meramente una parte del Espíritu, sino que todo el Espíritu en su plenitud se
hace presente y sienta morada en su ser interior (corazón) en el momento mismo
en que ha creído en Cristo como Salvador y Señor.
¿ Tiene todo cristiano al Espíritu Santo morando plenamente en su vida? ¿Qué
dice Romanos 8.9b? Allí leemos: "Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de
Cristo:' No existe tal cosa como un creyente que no tenga el Espíritu Santo. Si
pertenecemos a Cristo, entonces tenemos su Espíritu. Nuestra unidad está toda
atada con el Espíritu Santo. Él es el punto de nuestra unidad. Es por esto que
debemos esforzarnos "por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de
la paz" (Ef. 4.3). Es el mismo Espíritu Santo el que nos regenera, nos bautiza en el
cuerpo, y mora plenamente en nosotros desde el día en que nacimos de nuevo.
,8 Karl Barth, Church Dogmatics. 6 vals. (Edimburga, T. & T. Clark, 1956), 1:661,675·
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
podemos cortar la cabeza sin que el cuerpo muera. Si cortamos la cabeza, la
vida del cuerpo se va. Espiritualmente ocurre lo mismo en el cuerpo de Cristo.
Cristo es nuestra cabeza y la fuente de nuestra vida, y sin él no podemos existir
(Et. 5.23; Col. 1.18).
Karl Barth: "La Iglesia es Su cuerpo, creado y continuamente renovado
por el poder vivificador del Espíritu Santo. No hay justificación teológica,
espiritual o bíblica para la existencia de una pluralidad de iglesias
genuinamente separadas de esta manera y que mutuamente se excluyan
unas a otras internamente y en consecuencia externamente. Una pluralidad
de iglesias en este sentido significa una pluralidad de señores, una
pluralidad de espíritus y una pluralidad de dioses."1e
_ El punto de nuestra unidad
Según Pablo, la salvación es el punto inicial de nuestra unidad (1 Ca. 12.13).
Todos nosotros llegamos por un mismo Espíritu a un solo cuerpo, a través de un
solo camino: Cristo Jesús. Todos fuimos bautizados en un cuerpo por un solo
Espíritu, y todos tenemos a ese Espíritu morando dentro nuestro. Pablo destaca
esto refiriéndose en este contexto a dos bautismos.
Por un lado, él hace referencia al bautismo por el Espíritu Santo: ''todos fuimos
bautizados por un solo Espíritu:' Muchos se preguntan: "¿Qué es el bautismo por
el Espíritu Santo?" El bautismo por el Espíritu Santo está definido justo aquí, en
la primera parte del versículo 13. Es el Espíritu de Dios colocando al creyente en
el cuerpo de Cristo. Es decir, todo creyente entra al cuerpo de Cristo en el momento
de su salvación, al ser colocado allí por el poder del Espíritu Santo. Es
precisamente este bautismo de regeneración el que experimentamos cuando
reconocemos a Jesús como Señor de nuestras vidas. En ese momento, el Espíritu
hace morada en nosotros, y comienza a dar testimonio a nuestro espíritu de que
somos hijos de Dios.
Por otro lado, está la plenitud del Espíritu Santo. No sólo que fuimos colocados
en el cuerpo por el Espíritu, sino que este mismo Espíritu mora plenamente en
nosotros. En la segunda parte del versículo 13, el verbo "beber" significa "asimilar"
o "apropiarse de." Esto es, el creyente que ha nacido de nuevo no tiene
meramente una parte del Espíritu, sino que todo el Espíritu en su plenitud se
hace presente y sienta morada en su ser interior (corazón) en el momento mismo
en que ha creído en Cristo como Salvador y Señor.
¿ Tiene todo cristiano al Espíritu Santo morando plenamente en su vida? ¿Qué
dice Romanos 8.9b? Allí leemos: "Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de
Cristo:' No existe tal cosa como un creyente que no tenga el Espíritu Santo. Si
pertenecemos a Cristo, entonces tenemos su Espíritu. Nuestra unidad está toda
atada con el Espíritu Santo. Él es el punto de nuestra unidad. Es por esto que
debemos esforzarnos "por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de
la paz" (Ef. 4.3). Es el mismo Espíritu Santo el que nos regenera, nos bautiza en el
cuerpo, y mora plenamente en nosotros desde el día en que nacimos de nuevo.
,8 Karl Barth, Church Dogmatics. 6 vals. (Edimburga, T. & T. Clark, 1956), 1:661,675·
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
......... _--_ ... -_ .. ---_ .. --........................... -.... _--_ ... _ .... -_ ......... -_ .... _ ..... ----._-.. -.. ----_ .. - .... --_ .. - ... ----_ ... _---------_ ..
EJERCICIO 10
Transcribir los versículos que se indican utilizando diferentes versiones
bíblicas:
La unidad de los creyentes es siempre unidad en Cristo:
Romanos 12.5: ___________________ _
1 Corintios 10.17: __________________ _
1 Corintios 12.12: __________________ _
Gálatas 3.28: ____________________ _
Efesios 4.13: ____________________ _
_ El peligro para nuestra unidad
Todos nosotros comenzamos en el cuerpo de Cristo a experimentar una
unidad esencial, fundamental. Pero muy fácilmente podemos poner esta unidad
en peligro. Todos nosotros entramos al cuerpo de la misma manera,
experimentando al mismo Espíritu, y disfrutando de su misma plenitud. Sin
embargo, una buena parte de nuestro tiempo la empleamos procurando que el
cuerpo vuelva a disfrutar de unidad esencial, porque la realidad es que no está
unido. ¿Qué peligros hacen que perdamos la unidad?
El primero de ellos es el orgullo. El orgullo espiritual que lleva a muchos a
creerse "super-santos" o más espirituales destroza la unidad del cuerpo. Los
"super-santos" no existen en la unidad del cuerpo de Cristo. En realidad, todos
deberíamos ser "super" como creyentes. A veces ocurre que estamos tan fríos y
muertos que cuando alguien viene con un poco de temperatura nos parece que
tiene fiebre, pero es normal. Si estamos totalmente comprometidos con Cristo y
absorbidos en el ministerio del Espíritu, nuestra vida tiene que ser "super." Esto
es lo normal. No existe la gente "grande" en el cuerpo de Cristo. Todos entramos
a este cuerpo de la misma manera-por gracia. Si alguien puede ponerse de pie
y decir: "Yo entré por hacer esto o aquello:' eso sería obras y no gracia. Pero
nosotros somos trofeos de gracia ingresados al cuerpo de la misma manera. No
.,g tenemos nada de qué gloriarnos ni de qué enorgullecernos.
~ ~ Un .segundo peligro que acecha a nuestra unidad es lo que podríamos
"" denominar una estructura jerárquica del ministerio. Especialmente la dicotomía
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
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EJERCICIO 10
Transcribir los versículos que se indican utilizando diferentes versiones
bíblicas:
La unidad de los creyentes es siempre unidad en Cristo:
Romanos 12.5: ___________________ _
1 Corintios 10.17: __________________ _
1 Corintios 12.12: __________________ _
Gálatas 3.28: ____________________ _
Efesios 4.13: ____________________ _
_ El peligro para nuestra unidad
Todos nosotros comenzamos en el cuerpo de Cristo a experimentar una
unidad esencial, fundamental. Pero muy fácilmente podemos poner esta unidad
en peligro. Todos nosotros entramos al cuerpo de la misma manera,
experimentando al mismo Espíritu, y disfrutando de su misma plenitud. Sin
embargo, una buena parte de nuestro tiempo la empleamos procurando que el
cuerpo vuelva a disfrutar de unidad esencial, porque la realidad es que no está
unido. ¿Qué peligros hacen que perdamos la unidad?
El primero de ellos es el orgullo. El orgullo espiritual que lleva a muchos a
creerse "super-santos" o más espirituales destroza la unidad del cuerpo. Los
"super-santos" no existen en la unidad del cuerpo de Cristo. En realidad, todos
deberíamos ser "super" como creyentes. A veces ocurre que estamos tan fríos y
muertos que cuando alguien viene con un poco de temperatura nos parece que
tiene fiebre, pero es normal. Si estamos totalmente comprometidos con Cristo y
absorbidos en el ministerio del Espíritu, nuestra vida tiene que ser "super." Esto
es lo normal. No existe la gente "grande" en el cuerpo de Cristo. Todos entramos
a este cuerpo de la misma manera-por gracia. Si alguien puede ponerse de pie
y decir: "Yo entré por hacer esto o aquello:' eso sería obras y no gracia. Pero
nosotros somos trofeos de gracia ingresados al cuerpo de la misma manera. No
.,g tenemos nada de qué gloriarnos ni de qué enorgullecernos.
~ ~ Un .segundo peligro que acecha a nuestra unidad es lo que podríamos
"" denominar una estructura jerárquica del ministerio. Especialmente la dicotomía
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
entre clero y laicos. Estas categorías no son bíblicas, pero han estado presentes
de manera persistente en la cristiandad tradicional. La verdad es que en términos
bíblicos yo no estoy por encima de ti, ni tú te encuentras por encima de mí: somos
uno y nos encontramos en el mismo nivel. No hay jerarquías ni estamentos,
rangos o niveles de prestigio en el Nuevo Testamento. Lo que sí hay es una
asombrosa variedad de dones y funciones, pero no jerarquías.
A la luz de lo dicho, si quieres elaborar un organigrama del cristianismo,
tendrás que poner a Cristo como la cabeza, y luego trazar un gran círculo en el
que estamos involucrados todos los creyentes sin distinción alguna. El mensaje
del cuerpo de Cristo es un mensaje de unidad. Somos uno en Cristo y no hay
lugar para una clase superior o inferior.
Un tercer peligro que amenaza la unidad del cuerpo de Cristo es e/
aislamiento. No existe tal cosa como un creyente aislado o solitario. Un creyente
que no es parte del cuerpo y que funciona por cuenta propia es una contradicción
del concepto de la Iglesia como cuerpo de Cristo y comunidad unida. Cada
creyente, al momento de su salvación, es colocado en el cuerpo de Cristo, de
modo que es imposible ser cristiano y estar afuera del cuerpo de Cristo. El
"cuentapropismo," tan característico de muchos en América Latina, es una
contradicción de términos con el carácter de la iglesia como cuerpo. De igual
modo, el excesivo individualismo separatista que ha atomizado a la iglesia de
Jesucristo en nuestro continente, resulta en un atentado contra su esencia misma.
Un cuarto peligro es la división. La Iglesia de Corinto es un ejemplo claro de
una iglesia dividida y fraccionada. Había varias facciones (sectas) dentro de la
iglesia. Algunos decían que seguían a Pablo; otros seguían a Apolos; algunos
eran seguidores de Cefas; mientras que otros decían que ellos seguían a Cristo
(1 Co. 1.12). Pablo responde a esta actitud de división en 1 Co. 1.13, y luego en
3.21-23 da una respuesta todavía más contundente.
De este modo, Pablo enfatiza nuestra unidad esencial. La iglesia es la
asamblea de un pueblo redimido, que debe su existencia distintiva y su vida
común al hecho de que cada uno de nosotros hemos sido colocados por el
mismo Espíritu en un solo cuerpo, y a la realidad de que ese mismo Espíritu
mora plenamente en cada uno de nosotros. No somos creyentes aislados, somos
uno. La iglesia no es un mosaico veneciano informe, constituido por una infinidad
de piezas colocadas al azar. Es más bien como una pintura de Jorge Seurat, el
pintor impresionista francés del siglo XIX, que se hizo oélebre con su técnica del
puntillismo, mediante la cual creaba formas, luces y colores contrastantes a
partir de la yuxtaposición de pequeños toques de pincel. De este modo, la iglesia
adquiere forma, color y la luz juega en ella a partir de la asociación de infinitos
pequeños puntos de diversos y contrastantes colores, ligados el uno al otro en
un conjunto, que es el cuerpo de Cristo.
_ La posición de nuestra unidad
La primera pregunta, que seguramente nos hemos hecho una y mil veces es:
¿Qué somos? La respuesta es inmediata: somos la iglesia de Jesucristo. Somos
los llamados por Dios; hombres y mujeres llamados por él para apartarnos del
mundo para vivir como una entidad separada-su cuerpo. Somos llamados por
Dios, para vivir una vida digna de su llamamiento santo, de modo que podamos
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
entre clero y laicos. Estas categorías no son bíblicas, pero han estado presentes
de manera persistente en la cristiandad tradicional. La verdad es que en términos
bíblicos yo no estoy por encima de ti, ni tú te encuentras por encima de mí: somos
uno y nos encontramos en el mismo nivel. No hay jerarquías ni estamentos,
rangos o niveles de prestigio en el Nuevo Testamento. Lo que sí hay es una
asombrosa variedad de dones y funciones, pero no jerarquías.
A la luz de lo dicho, si quieres elaborar un organigrama del cristianismo,
tendrás que poner a Cristo como la cabeza, y luego trazar un gran círculo en el
que estamos involucrados todos los creyentes sin distinción alguna. El mensaje
del cuerpo de Cristo es un mensaje de unidad. Somos uno en Cristo y no hay
lugar para una clase superior o inferior.
Un tercer peligro que amenaza la unidad del cuerpo de Cristo es e/
aislamiento. No existe tal cosa como un creyente aislado o solitario. Un creyente
que no es parte del cuerpo y que funciona por cuenta propia es una contradicción
del concepto de la Iglesia como cuerpo de Cristo y comunidad unida. Cada
creyente, al momento de su salvación, es colocado en el cuerpo de Cristo, de
modo que es imposible ser cristiano y estar afuera del cuerpo de Cristo. El
"cuentapropismo," tan característico de muchos en América Latina, es una
contradicción de términos con el carácter de la iglesia como cuerpo. De igual
modo, el excesivo individualismo separatista que ha atomizado a la iglesia de
Jesucristo en nuestro continente, resulta en un atentado contra su esencia misma.
Un cuarto peligro es la división. La Iglesia de Corinto es un ejemplo claro de
una iglesia dividida y fraccionada. Había varias facciones (sectas) dentro de la
iglesia. Algunos decían que seguían a Pablo; otros seguían a Apolos; algunos
eran seguidores de Cefas; mientras que otros decían que ellos seguían a Cristo
(1 Co. 1.12). Pablo responde a esta actitud de división en 1 Co. 1.13, y luego en
3.21-23 da una respuesta todavía más contundente.
De este modo, Pablo enfatiza nuestra unidad esencial. La iglesia es la
asamblea de un pueblo redimido, que debe su existencia distintiva y su vida
común al hecho de que cada uno de nosotros hemos sido colocados por el
mismo Espíritu en un solo cuerpo, y a la realidad de que ese mismo Espíritu
mora plenamente en cada uno de nosotros. No somos creyentes aislados, somos
uno. La iglesia no es un mosaico veneciano informe, constituido por una infinidad
de piezas colocadas al azar. Es más bien como una pintura de Jorge Seurat, el
pintor impresionista francés del siglo XIX, que se hizo oélebre con su técnica del
puntillismo, mediante la cual creaba formas, luces y colores contrastantes a
partir de la yuxtaposición de pequeños toques de pincel. De este modo, la iglesia
adquiere forma, color y la luz juega en ella a partir de la asociación de infinitos
pequeños puntos de diversos y contrastantes colores, ligados el uno al otro en
un conjunto, que es el cuerpo de Cristo.
_ La posición de nuestra unidad
La primera pregunta, que seguramente nos hemos hecho una y mil veces es:
¿Qué somos? La respuesta es inmediata: somos la iglesia de Jesucristo. Somos
los llamados por Dios; hombres y mujeres llamados por él para apartarnos del
mundo para vivir como una entidad separada-su cuerpo. Somos llamados por
Dios, para vivir una vida digna de su llamamiento santo, de modo que podamos
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
llegar a ser en carácter y en conducta aquello que somos en nuestra posición-
llamados aparte, santos, separados para él, su cuerpo. La iglesia es el pueblo
de Dios que es llamado fuera del mundo y separado para existir para él-una en
santidad, en misión, en sufrimiento y en gloria.
Una segunda pregunta sumamente importante es: ¿Quiénes somos? Pablo
parece responder a este interrogante fundamental en Efesios 2.12-16, 18. Somos
parte de una nueva realidad social, una nueva comunidad verdaderamente
unida, donde no hay exclusiones ni discriminaciones (Gá. 3.28). Todas las
barreras se van en Cristo. En este sentido, configuramos un nuevo tipo de
sociedad donde las diferencias pasan a un segundo plano y lo que prevalece es
la unidad esencial en Cristo.
En términos de nuestra posición en el cuerpo de Cristo, no hay lugares de
privilegio en la iglesia, porque somos todos iguales. La iglesia está compuesta
por "nuevas personas" en Cristo. Se trata de personas hechas de nuevo, como
no eran antes, una nueva creación de Dios en la que las viejas distinciones
desaparecen (Ro. 10.12, 13). Tanto es así que, en Cristo, tenemos una nueva
identidad, llevamos su nombre, somos "cristianos."
Como cristianos debemos funcionar juntos. No te aisles. Necesitas meterte
en el caudal circulatorio de la vida del cuerpo. Hay muchos cristianos que van al
culto público los domingos y se sientan y piensan: "Dios, yo sé que estás contento
de que yo esté aquí." No tienen ni idea de lo que significa operar en el caudal
circulatorio de la vida del cuerpo. De modo que, como miembros que no funcionan
como tales, están mutilando y lisiando al cuerpo de Cristo, mientras que otros
tienen que tratar de compensar su ausencia y falta de compromiso. Tenemos que
estar conectados y ligados al caudal circulatorio de la vida del cuerpo. Es en la
comunidad de vida que se experimenta el cuerpo de Cristo, que se verifica su
unidad.
_ La petición por nuestra unidad
Nuestra unidad fue la petición de Jesús. Él quería que todos los seguidores
experimentaran una verdadera unidad en relación con él. Su deseo era tan
profundo, que lo transformó en su petición más ferviente al Padre (Jn. 17.20,21).
Nuestra unidad debe ser también nuestra petición. La unidad cristiana es tanto
un don extraordinario como un tesoro muy frágil. Debemos orar para que Dios
nos dé unidad. Debemos orar para que Dios nos guarde en unidad. La unidad
cristiana es expresión de nuestra koinonía (comunión) en Cristo. Debemos orar
para que Dios nos dé esta koinonía que resulta en unidad y nos ayude a
preservarla. Esta koinonía no es una asamblea voluntaria de amigos. Esta unidad
es nuestro venir juntos a Cristo como hombres y mujeres reconciliados con él y
por él. Esta koinonía es la victoria del amor sobre el odio, una victoria que no
hemos ganado nosotros sino Cristo, y una victoria que las fuerzas del mal pugnan
por destruir.
A.C. Krass: "La cosa importante es que debemos rehusarnos a considerar
nuestro presente estado de división como permanente, sin importar cuán
~ parcialmente reconciliados pOdamos estar en cualquier momento. De
: ~ todos modos, estamos en el camino, y siempre debemos estar yendo más
Q.,
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
llegar a ser en carácter y en conducta aquello que somos en nuestra posición-
llamados aparte, santos, separados para él, su cuerpo. La iglesia es el pueblo
de Dios que es llamado fuera del mundo y separado para existir para él-una en
santidad, en misión, en sufrimiento y en gloria.
Una segunda pregunta sumamente importante es: ¿Quiénes somos? Pablo
parece responder a este interrogante fundamental en Efesios 2.12-16, 18. Somos
parte de una nueva realidad social, una nueva comunidad verdaderamente
unida, donde no hay exclusiones ni discriminaciones (Gá. 3.28). Todas las
barreras se van en Cristo. En este sentido, configuramos un nuevo tipo de
sociedad donde las diferencias pasan a un segundo plano y lo que prevalece es
la unidad esencial en Cristo.
En términos de nuestra posición en el cuerpo de Cristo, no hay lugares de
privilegio en la iglesia, porque somos todos iguales. La iglesia está compuesta
por "nuevas personas" en Cristo. Se trata de personas hechas de nuevo, como
no eran antes, una nueva creación de Dios en la que las viejas distinciones
desaparecen (Ro. 10.12, 13). Tanto es así que, en Cristo, tenemos una nueva
identidad, llevamos su nombre, somos "cristianos."
Como cristianos debemos funcionar juntos. No te aisles. Necesitas meterte
en el caudal circulatorio de la vida del cuerpo. Hay muchos cristianos que van al
culto público los domingos y se sientan y piensan: "Dios, yo sé que estás contento
de que yo esté aquí." No tienen ni idea de lo que significa operar en el caudal
circulatorio de la vida del cuerpo. De modo que, como miembros que no funcionan
como tales, están mutilando y lisiando al cuerpo de Cristo, mientras que otros
tienen que tratar de compensar su ausencia y falta de compromiso. Tenemos que
estar conectados y ligados al caudal circulatorio de la vida del cuerpo. Es en la
comunidad de vida que se experimenta el cuerpo de Cristo, que se verifica su
unidad.
_ La petición por nuestra unidad
Nuestra unidad fue la petición de Jesús. Él quería que todos los seguidores
experimentaran una verdadera unidad en relación con él. Su deseo era tan
profundo, que lo transformó en su petición más ferviente al Padre (Jn. 17.20,21).
Nuestra unidad debe ser también nuestra petición. La unidad cristiana es tanto
un don extraordinario como un tesoro muy frágil. Debemos orar para que Dios
nos dé unidad. Debemos orar para que Dios nos guarde en unidad. La unidad
cristiana es expresión de nuestra koinonía (comunión) en Cristo. Debemos orar
para que Dios nos dé esta koinonía que resulta en unidad y nos ayude a
preservarla. Esta koinonía no es una asamblea voluntaria de amigos. Esta unidad
es nuestro venir juntos a Cristo como hombres y mujeres reconciliados con él y
por él. Esta koinonía es la victoria del amor sobre el odio, una victoria que no
hemos ganado nosotros sino Cristo, y una victoria que las fuerzas del mal pugnan
por destruir.
A.C. Krass: "La cosa importante es que debemos rehusarnos a considerar
nuestro presente estado de división como permanente, sin importar cuán
~ parcialmente reconciliados pOdamos estar en cualquier momento. De
: ~ todos modos, estamos en el camino, y siempre debemos estar yendo más
Q.,
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
allá en el camino, hacia la unidad que nUestro Señor tenía en mente
cuando él oró 'que todos sean uno'. ilncluso a lo largo del camino
compartimos una unidad real!"19
_ El propósito de nuestra unidad
El propósito de nuestra unidad no se centra en nosotros. No se trata de una
preocupación por la integridad institucional ni el mantenimiento de un frente
común ante quienes nos critican o se oponen. Tampoco tiene que ver con la
uniformidad de doctrina y el mantenimiento celoso de una determinada identidad.
La verdadera unidad cristiana no consiste simplemente en la reunión de
individuos o en la asociación consensuada de denominaciones, como si fuesen
piezas de un rompecabezas que se ligan para constituir un conjunto más grande
y más poderoso.
El propósito de nuestra unidad se centra en los que no creen. Nuestra unidad
es fundamental para que el mundo crea. ¿Sabes cuál es el argumento definitivo
que convence al mundo en cuanto a quién es Jesús? El Señor mismo nos lo
indica en Juan 17.22. Jesús puso su gloria en nosotros a fin de que seamos uno.
Su gloria es el Espíritu Santo (1 P. 4.14). La presencia del Espíritu en nuestra vida
es nuestro punto de unidad (Jn. 17.23). ¿Sabes cuándo vamos a poner a este
mundo patas para arriba y a sacudir su complacencia? iCuando seamos uno!
Charles Van Engen: "La unidad de la iglesia es extrovertida. Los dones
son dados con un propósito .... Los miembros ejercitan sus varios dones
para prepararse cada uno para la misión y ministerio en el mundo. Esta
unidad no es un club introvertido de entusiastas que piensan más o menos
lo mismo. Lo que hay aquí es un cuerpo de apóstoles, profetas,
evangelistas, pastores y maestros que asisten y se capacitan unos a
otros en la proclamación del evangelio al mundo que los rodea. Es el
cuerpo que explota en acción en aquellos primeros años, yendo a todas
las naciones para hacer discípulos mediante la predicación, la enseñanza
y el bautismo (Mt. 28.19, 20). Este cuerpo era conocido por tener todas las
cosas en común (Hch. 4.32), por preocuparse de los enfermos y cuidar de
las viudas, los huérfanos y los pobres. Ésta eS una unidad externalizada
que va por las rutas y senderos del mundo con una invitación a la gran
fiesta."20
_ La práctica de nuestra unidad
¿Cómo opera de manera práctica la unidad cristiana? Hay dos cuestiones
claves para nuestra práctica de la unidad. La prirnera de ellas es humildad. La
exhortación apostólica nos anima a trabajar por la unidad del cuerpo (Fil. 2.2-4).
El ejemplo apostólico de esta unidad lo encontramos en los versículos que
siguen (Fil. 2.5-8), Y se trata nada menos que de la actitud de Cristo Jesús
mismo.
'9 Krass. Go ... and Make Disciples. 177,
'0 Van Engen. Mission on the Way. 108.
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
allá en el camino, hacia la unidad que nUestro Señor tenía en mente
cuando él oró 'que todos sean uno'. ilncluso a lo largo del camino
compartimos una unidad real!"19
_ El propósito de nuestra unidad
El propósito de nuestra unidad no se centra en nosotros. No se trata de una
preocupación por la integridad institucional ni el mantenimiento de un frente
común ante quienes nos critican o se oponen. Tampoco tiene que ver con la
uniformidad de doctrina y el mantenimiento celoso de una determinada identidad.
La verdadera unidad cristiana no consiste simplemente en la reunión de
individuos o en la asociación consensuada de denominaciones, como si fuesen
piezas de un rompecabezas que se ligan para constituir un conjunto más grande
y más poderoso.
El propósito de nuestra unidad se centra en los que no creen. Nuestra unidad
es fundamental para que el mundo crea. ¿Sabes cuál es el argumento definitivo
que convence al mundo en cuanto a quién es Jesús? El Señor mismo nos lo
indica en Juan 17.22. Jesús puso su gloria en nosotros a fin de que seamos uno.
Su gloria es el Espíritu Santo (1 P. 4.14). La presencia del Espíritu en nuestra vida
es nuestro punto de unidad (Jn. 17.23). ¿Sabes cuándo vamos a poner a este
mundo patas para arriba y a sacudir su complacencia? iCuando seamos uno!
Charles Van Engen: "La unidad de la iglesia es extrovertida. Los dones
son dados con un propósito .... Los miembros ejercitan sus varios dones
para prepararse cada uno para la misión y ministerio en el mundo. Esta
unidad no es un club introvertido de entusiastas que piensan más o menos
lo mismo. Lo que hay aquí es un cuerpo de apóstoles, profetas,
evangelistas, pastores y maestros que asisten y se capacitan unos a
otros en la proclamación del evangelio al mundo que los rodea. Es el
cuerpo que explota en acción en aquellos primeros años, yendo a todas
las naciones para hacer discípulos mediante la predicación, la enseñanza
y el bautismo (Mt. 28.19, 20). Este cuerpo era conocido por tener todas las
cosas en común (Hch. 4.32), por preocuparse de los enfermos y cuidar de
las viudas, los huérfanos y los pobres. Ésta eS una unidad externalizada
que va por las rutas y senderos del mundo con una invitación a la gran
fiesta."20
_ La práctica de nuestra unidad
¿Cómo opera de manera práctica la unidad cristiana? Hay dos cuestiones
claves para nuestra práctica de la unidad. La prirnera de ellas es humildad. La
exhortación apostólica nos anima a trabajar por la unidad del cuerpo (Fil. 2.2-4).
El ejemplo apostólico de esta unidad lo encontramos en los versículos que
siguen (Fil. 2.5-8), Y se trata nada menos que de la actitud de Cristo Jesús
mismo.
'9 Krass. Go ... and Make Disciples. 177,
'0 Van Engen. Mission on the Way. 108.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
¿Cuál es el sentir (la mente o actitud) que nosotros tenemos que tener?
Pablo dice que tiene que ser la actitud o el sentir de Cristo (v, 5). ¿Cuál es el sentir
de Cristo? En los versículos 6-8, el apóstol da la respuesta: el sentir de Cristo es
el sentir de una humildad completa. Nuestra unidad viene cuando tenemos el
sentir o la actitud de Cristo-su humildad-, y nos preocupamos más por los
demás que por nosotros mismos. Sin embargo, esto nos cuesta mucho. La
realidad es que nuestro ego inmaduro y demandante nos traiciona. Por esto
mismo, Pablo nos amonesta como lo hace en Romanos 12.3-5.
Todos nosotros estamos en el cuerpo de Cristo, pero ¿cómo logramos nuestra
unidad? Logramos nuestra unidad cuando pensamos en los demás en lugar de
pensar en nosotros mismos. No te preocupes por tu ego y por tus propios
problemas; no te concentres en tus propios pensamientos. Comienza a salir de ti
mismo, acércate a la vida de otros, preocúpate por sus problemas, y procura
ayudarlos.
A estas alturas, quizás te estés preguntando: ¿hasta dónde debe llegar esta
humildad? Al fin y al cabo, uno también puede pasar por tonto. Pero es preferible
pasar por tonto y no terminar siendo desobediente a Dios. ¿No crees que Dios
puede vindicarte? Él es un Juez justo (1 Co. 6.7, 8). Lo que Pablo está diciendo
es que un cristiano debe preocuparse tanto por los demás, que no le importe
mucho qué es lo que ocurre con él.
La segunda clave para experimentar la unidad cristiana, y que se complementa
con la anterior (humildad), es el amor. Notemos tres cosas en cuanto al amor
fraternal. Primero, notemos que se trata de un mandamiento del Señor (Jn. 13.34).
Jesús mismo es quien nos ordena amarnos unos a otros. Ahora, éste es un amor
que no depende de las circunstancias, es decir, no importa lo que otros hagan.
Este amor no escoge ni selecciona. Es un amor que está allí, siempre disponible,
y quien se cruza en el camino lo recibe. En este sentido, el amor no es una
opción o algo que podemos decidir ejercer o no. Jesús dijo que éste es un nuevo
mandamiento para todos aquellos que se consideran sus discípulos. El amor es
fruto de la obediencia.
Segundo, notemos la capacidad. Nosotros podemos decir: "¿Cómo pudo
Jesús ordenarnos amar así, si nosotros no tenemos la capacidad para hacerlo?"
Humanamente hablando, no podemos. Pero Romanos 5.5 dice que "Dios ha
derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado."
Entonces, podemos amar con el amor que ya ha sido derramado en nuestros
corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
Tercero, notemos la conclusión. En Juan 13.35 encontramos las siguientes
palabras de Jesús: "Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a
los otros."Y agregó: "Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse
los unos a los otros." ¿Sabes cuál es la manera más efectiva de convencer al
mundo de que Jesús es real y es quien es? Simplemente, comienza a amar a los
demás. El método evangelizador más grande en el mundo no es una gran
campaña. Es tener tanto amor, que el mundo quede anonadado. La marca de
nuestra unidad es nuestro amor (1 Ts. 3.12; 1 Jn. 3.11).
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
¿Cuál es el sentir (la mente o actitud) que nosotros tenemos que tener?
Pablo dice que tiene que ser la actitud o el sentir de Cristo (v, 5). ¿Cuál es el sentir
de Cristo? En los versículos 6-8, el apóstol da la respuesta: el sentir de Cristo es
el sentir de una humildad completa. Nuestra unidad viene cuando tenemos el
sentir o la actitud de Cristo-su humildad-, y nos preocupamos más por los
demás que por nosotros mismos. Sin embargo, esto nos cuesta mucho. La
realidad es que nuestro ego inmaduro y demandante nos traiciona. Por esto
mismo, Pablo nos amonesta como lo hace en Romanos 12.3-5.
Todos nosotros estamos en el cuerpo de Cristo, pero ¿cómo logramos nuestra
unidad? Logramos nuestra unidad cuando pensamos en los demás en lugar de
pensar en nosotros mismos. No te preocupes por tu ego y por tus propios
problemas; no te concentres en tus propios pensamientos. Comienza a salir de ti
mismo, acércate a la vida de otros, preocúpate por sus problemas, y procura
ayudarlos.
A estas alturas, quizás te estés preguntando: ¿hasta dónde debe llegar esta
humildad? Al fin y al cabo, uno también puede pasar por tonto. Pero es preferible
pasar por tonto y no terminar siendo desobediente a Dios. ¿No crees que Dios
puede vindicarte? Él es un Juez justo (1 Co. 6.7, 8). Lo que Pablo está diciendo
es que un cristiano debe preocuparse tanto por los demás, que no le importe
mucho qué es lo que ocurre con él.
La segunda clave para experimentar la unidad cristiana, y que se complementa
con la anterior (humildad), es el amor. Notemos tres cosas en cuanto al amor
fraternal. Primero, notemos que se trata de un mandamiento del Señor (Jn. 13.34).
Jesús mismo es quien nos ordena amarnos unos a otros. Ahora, éste es un amor
que no depende de las circunstancias, es decir, no importa lo que otros hagan.
Este amor no escoge ni selecciona. Es un amor que está allí, siempre disponible,
y quien se cruza en el camino lo recibe. En este sentido, el amor no es una
opción o algo que podemos decidir ejercer o no. Jesús dijo que éste es un nuevo
mandamiento para todos aquellos que se consideran sus discípulos. El amor es
fruto de la obediencia.
Segundo, notemos la capacidad. Nosotros podemos decir: "¿Cómo pudo
Jesús ordenarnos amar así, si nosotros no tenemos la capacidad para hacerlo?"
Humanamente hablando, no podemos. Pero Romanos 5.5 dice que "Dios ha
derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado."
Entonces, podemos amar con el amor que ya ha sido derramado en nuestros
corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
Tercero, notemos la conclusión. En Juan 13.35 encontramos las siguientes
palabras de Jesús: "Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a
los otros."Y agregó: "Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse
los unos a los otros." ¿Sabes cuál es la manera más efectiva de convencer al
mundo de que Jesús es real y es quien es? Simplemente, comienza a amar a los
demás. El método evangelizador más grande en el mundo no es una gran
campaña. Es tener tanto amor, que el mundo quede anonadado. La marca de
nuestra unidad es nuestro amor (1 Ts. 3.12; 1 Jn. 3.11).
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
.. _----_ .. --....... _---_ ...... __ .. _-------------.... _---------------.. -----.... _--------_ .............. ---------- .. "'-----
EJERCICIO 11
Indicar el pasaje bíblico que corresponda en cada caso.
La Biblia nos exhorta a la unidad amonestándonos a lo siguiente:
1. A tener un mismo pensar y un mismo propósito:
2. A tener un mismo sentir y vivir en paz:
3. A esforzarnos por mantener la unidad del Espíritu:
4. A luchar unánimes por la fe del evangelio:
5. A permanecer unidos por amor:
fiulU: 2 Co. 13.11; 1 Co. 1.1 O; Fil. 1.27; Ef. 4.3; Col. 2.2.
(*)TAREA 2
La naturaleza de la Iglesia: Carácter
.. _----_ .. --....... _---_ ...... __ .. _-------------.... _---------------.. -----.... _--------_ .............. ---------- .. "'-----
EJERCICIO 11
Indicar el pasaje bíblico que corresponda en cada caso.
La Biblia nos exhorta a la unidad amonestándonos a lo siguiente:
1. A tener un mismo pensar y un mismo propósito:
2. A tener un mismo sentir y vivir en paz:
3. A esforzarnos por mantener la unidad del Espíritu:
4. A luchar unánimes por la fe del evangelio:
5. A permanecer unidos por amor:
fiulU: 2 Co. 13.11; 1 Co. 1.1 O; Fil. 1.27; Ef. 4.3; Col. 2.2.
(*)TAREA 2
Capítulo 3
Componentes
Al hablar de elementos componentes de la iglesia cristiana haciendo
referencia a aquellos factores que tienen que ver con la integración y gobierno
de la comunidad de fe. Como agrupación de personas, la iglesia. es el resultado
de la unión voluntaria de individuos, antes separados, en un solo grupo,
cancelando toda previa diferencia social, cultural, étnica, racial, sexual, política
y económica, y suprimiendo cualquier otro tipo de identificaciones ajenas al
compromiso de fe con Jesucristo. Este proceso de asimilación reviste
características muy particulares, ya que no sólo tiene una dimensión horizontal-
la relación entre personas-, sino que tiene también una dimensión vertical-la
relación con Cristo como cabeza. Es precisamente esta dimensión vertical de la
relación del creyente cristiano con Cristo, la que le da sentido a la asimilación de
éste como miembro o integrante de la comunidad de fe.
De este modo, la relación de Cristo y la iglesia es el punto cardinal que
explica cómo está integrada la iglesia (quiénes son sus miembros), y cómo se
gobierna (quién es la cabeza). Al observar más detenidamente a esta relación,
es posible percibir la tensión dialéctica que la misma encierra. En realidad, se
trata de un camino de doble mano, ya que involucra la relación de la iglesia con
Cristo y la relación de Cristo con la iglesia. Lo primero tiene que ver con nuestra
integración como miembros del cuerpo de Cristo. Lo segundo tiene que ver con
la conducción que Cristo hace de su cuerpo como cabeza del mismo. Esta tensión
tiene que ser mantenida en un balance perfecto. Como señala Max Thurian: "En
nuestro día, Jesús no hace nada independientemente de la iglesia ni puede la
iglesia hacer nada independientemente de Cristo."l
La figura predilecta del apóstol Pablo, al referirse a la iglesia Como cuerpo de
Cristo, nos ayuda a entender mejor esta tensión. En varios lugarE!s en sus cartas,
Pablo describe a la iglesia como un cuerpo del que Cristo es la Cabeza (Ef. 1.22,
23; Col. 1.18a; Ro. 12.4, 5).
El pasaje más extenso en el que se describe a la iglesia cor'l'lo un cuerpo es
1 Corintios 12.12-27. En estos versículos, Pablo destaca cómC¡ el cuerpo está
constituido por muchos miembros, que difieren en tamaño y funciones, pero
, Citado por Arnold Bittlinger. Gifts and Graees (Grand Rapids, Mich., 1967),57.
Capítulo 3
Componentes
Al hablar de elementos componentes de la iglesia cristiana haciendo
referencia a aquellos factores que tienen que ver con la integración y gobierno
de la comunidad de fe. Como agrupación de personas, la iglesia. es el resultado
de la unión voluntaria de individuos, antes separados, en un solo grupo,
cancelando toda previa diferencia social, cultural, étnica, racial, sexual, política
y económica, y suprimiendo cualquier otro tipo de identificaciones ajenas al
compromiso de fe con Jesucristo. Este proceso de asimilación reviste
características muy particulares, ya que no sólo tiene una dimensión horizontal-
la relación entre personas-, sino que tiene también una dimensión vertical-la
relación con Cristo como cabeza. Es precisamente esta dimensión vertical de la
relación del creyente cristiano con Cristo, la que le da sentido a la asimilación de
éste como miembro o integrante de la comunidad de fe.
De este modo, la relación de Cristo y la iglesia es el punto cardinal que
explica cómo está integrada la iglesia (quiénes son sus miembros), y cómo se
gobierna (quién es la cabeza). Al observar más detenidamente a esta relación,
es posible percibir la tensión dialéctica que la misma encierra. En realidad, se
trata de un camino de doble mano, ya que involucra la relación de la iglesia con
Cristo y la relación de Cristo con la iglesia. Lo primero tiene que ver con nuestra
integración como miembros del cuerpo de Cristo. Lo segundo tiene que ver con
la conducción que Cristo hace de su cuerpo como cabeza del mismo. Esta tensión
tiene que ser mantenida en un balance perfecto. Como señala Max Thurian: "En
nuestro día, Jesús no hace nada independientemente de la iglesia ni puede la
iglesia hacer nada independientemente de Cristo."l
La figura predilecta del apóstol Pablo, al referirse a la iglesia Como cuerpo de
Cristo, nos ayuda a entender mejor esta tensión. En varios lugarE!s en sus cartas,
Pablo describe a la iglesia como un cuerpo del que Cristo es la Cabeza (Ef. 1.22,
23; Col. 1.18a; Ro. 12.4, 5).
El pasaje más extenso en el que se describe a la iglesia cor'l'lo un cuerpo es
1 Corintios 12.12-27. En estos versículos, Pablo destaca cómC¡ el cuerpo está
constituido por muchos miembros, que difieren en tamaño y funciones, pero
, Citado por Arnold Bittlinger. Gifts and Graees (Grand Rapids, Mich., 1967),57.
La Iglesia del nuevo nlllenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
cada uno haciendo su parte, y todos operando juntos. De la misma manera, la
iglesia está constituida por muchos miembros, que difieren en sus dones, talentos,
lugar y oportunidades, pero cada uno debe cumplir con su parte, y todos deben
operar juntos sin división ni conflicto bajo la dirección y gobierno de Cristo,
quien es la cabeza de la iglesia. De este modo, el cuerpo y la cabeza se necesitan
mutuamente. La cabeza necesita del cuerpo para poder expresarse, y el cuerpo
necesita de la cabeza para poder funcionar.
Con estos conceptos en mente, vamos a procurar reflexionar en torno a la
integración y gobierno de la iglesia, a la luz de los documentos del Nuevo
Testamento. Lo haremos planteando algunos interrogantes y fundamentando
ciertos conceptos básicos.
¿QUIENES PUEDEN INTEGRAR UNA IGLESIA CRISTIANA?
Los psicólogos nos dicen que los seres humanos poseen un instinto gregario,
que es su forma de decir que nos gusta estar juntos. Nos agrada estar en
compañía de otros y reunirnos con nuestros amigos y conocidos. Al hacerlo
encontramos satisfacción a este instinto social que es natural a todo ser humano.
Sin embargo, no hay deleite más grande que formar parte del cuerpo de Cristo,
no sólo porque esto satisface nuestra necesidad social, sino también porque
llena toda nuestra vida de propósito y sentido. No hay ningún tipo de asociación
humana que pueda compararse con la membresía en la iglesia. Esta integración
al cuerpo de Cristo excede a cualquier otro tipo de membresía en importancia,
privilegio, oportunidad y satisfacción.
Una iglesia es una congregación de creyentes en Cristo, bautizados después
de una profesión pública de fe, y voluntariamente unidos bajo un pacto especial
para el mantenimiento del culto, las verdades de la fe, las ordenanzas o
sacramentos, y la disciplina del evangelio. Expresado de esta manera, es evidente
que la integración a la iglesia como miembros presupone ciertos requisitos.
_ Una experiencia personal
Pueden ser miembros de una iglesia cristiana todos aquellos que dan
evidencias de una experiencia de fe en Cristo. Las personas que se integran a la
membresía de la iglesia deben ser como aquellos que lo hicieron a la comunidad
de fe de Jerusalén. Según Hechos 2.41, las tres mil personas que "se unieron a
la iglesia" fueron personas que "recibieron" el mensaje predicado por los
cristianos, especialmente Pedro. El v. 47 indica que "cada día el Señor añadía al
grupo los que iban siendo salvos," es decir, aquellos que tenían una experiencia
de fe personal en Cristo.
Esta experiencia de fe significa que esas personas eran pecadores que
habían sido regenerados, es decir, hombres y mujeres que habían nacido de
~ nuevo. Si este requisito experiencial no se cumple, puede ocurrir que se esté
'a con el ?uebl,o de Dios, pero que no se sea integrante o miembro del mismo. No
'¡t hay eVidencia en el Nuevo Testamento de alguien que se haya integrado como
La Iglesia del nuevo nlllenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
cada uno haciendo su parte, y todos operando juntos. De la misma manera, la
iglesia está constituida por muchos miembros, que difieren en sus dones, talentos,
lugar y oportunidades, pero cada uno debe cumplir con su parte, y todos deben
operar juntos sin división ni conflicto bajo la dirección y gobierno de Cristo,
quien es la cabeza de la iglesia. De este modo, el cuerpo y la cabeza se necesitan
mutuamente. La cabeza necesita del cuerpo para poder expresarse, y el cuerpo
necesita de la cabeza para poder funcionar.
Con estos conceptos en mente, vamos a procurar reflexionar en torno a la
integración y gobierno de la iglesia, a la luz de los documentos del Nuevo
Testamento. Lo haremos planteando algunos interrogantes y fundamentando
ciertos conceptos básicos.
¿QUIENES PUEDEN INTEGRAR UNA IGLESIA CRISTIANA?
Los psicólogos nos dicen que los seres humanos poseen un instinto gregario,
que es su forma de decir que nos gusta estar juntos. Nos agrada estar en
compañía de otros y reunirnos con nuestros amigos y conocidos. Al hacerlo
encontramos satisfacción a este instinto social que es natural a todo ser humano.
Sin embargo, no hay deleite más grande que formar parte del cuerpo de Cristo,
no sólo porque esto satisface nuestra necesidad social, sino también porque
llena toda nuestra vida de propósito y sentido. No hay ningún tipo de asociación
humana que pueda compararse con la membresía en la iglesia. Esta integración
al cuerpo de Cristo excede a cualquier otro tipo de membresía en importancia,
privilegio, oportunidad y satisfacción.
Una iglesia es una congregación de creyentes en Cristo, bautizados después
de una profesión pública de fe, y voluntariamente unidos bajo un pacto especial
para el mantenimiento del culto, las verdades de la fe, las ordenanzas o
sacramentos, y la disciplina del evangelio. Expresado de esta manera, es evidente
que la integración a la iglesia como miembros presupone ciertos requisitos.
_ Una experiencia personal
Pueden ser miembros de una iglesia cristiana todos aquellos que dan
evidencias de una experiencia de fe en Cristo. Las personas que se integran a la
membresía de la iglesia deben ser como aquellos que lo hicieron a la comunidad
de fe de Jerusalén. Según Hechos 2.41, las tres mil personas que "se unieron a
la iglesia" fueron personas que "recibieron" el mensaje predicado por los
cristianos, especialmente Pedro. El v. 47 indica que "cada día el Señor añadía al
grupo los que iban siendo salvos," es decir, aquellos que tenían una experiencia
de fe personal en Cristo.
Esta experiencia de fe significa que esas personas eran pecadores que
habían sido regenerados, es decir, hombres y mujeres que habían nacido de
~ nuevo. Si este requisito experiencial no se cumple, puede ocurrir que se esté
'a con el ?uebl,o de Dios, pero que no se sea integrante o miembro del mismo. No
'¡t hay eVidencia en el Nuevo Testamento de alguien que se haya integrado como
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
miembro a alguna comunidad cristiana sin haber experimentado el nuevo
nacimiento, que viene a través de la fe en el Señor Jesucristo. En todos los casos
conocidos, bien sea por una declaración directa o por una confesión implícita,
los miembros de las iglesias a las que hace referencia el Nuevo Testamento se
presentan como personas con una experiencia de fe (creyentes) en Cristo.
Después de todo, la fe cristiana no es simplemente un sistema intelectual, un
conjunto de ideas y declaraciones acerca de Dios y el ser humano, o una determinada
postura ética o cosmovisión particular. Tampoco es un determinado culto, o ciertas
prácticas y observancias religiosas. La fe cristiana tiene que ver con el reino de Dios,
y el reino de Dios no es otra cosa que el gobierno de Dios sobre la totalidad de las
vidas de las personas, su soberanía sobre la humanidad. Una persona que se
"convierte" en un hijo o hija de Dios y reconoce el señorío de Cristo sobre su vida, es
aquella que puede decir con toda convicción y verdad: "Dios es rey. Yo soy su
súbdito. Por eso le entrego todo mi ser---<:ada aspecto de mi vida y personalidad,
cada hora de mi vida, mis sueños e ilusiones, mis planes y proyectos de vida. Él es
mi Señor y quiero que él reine en todo mi ser y que mi vida sea para su gloria:' Una
persona que viva y exprese esta realidad es la que está en condiciones de integrarse
como miembro a la comunidad de los redimidos, que es la iglesia.
_ Una confesión pública
No obstante, una experiencia personal de fe no es suficiente. Hace falta un
compromiso público en relación con la te que se vive. Este compromiso se expresa
a través de la obediencia al señorío de Cristo por medio del bautismo. En su
primera carta, probablemente dirigida a nuevos creyentes, el apóstol Pedro
describe la secuencia de experiencias personales que marcan la transición de
una vida sin Cristo a una nueva vida en él. Así, pues, nos refiere bastante acerca
de lo que significan el bautismo y la nueva vida cristiana. Esta vida es nueva
porque es el resultado de un nuevo nacimiento ("nos hizo renacer", 1 P. 1.3), e
involucra un cambio completo y radical en la conducta y el estilo de vida (1 P. 2.1 ,
12; 3.8, 9). Esta nueva vida está signada por "una esperanza viva" (1 P. 1.3) Y el
deseo de ser usados por el Señor y servirle (1 P. 2.4, 5). Esto significa ser
plenamente conscientes de que hemos sido elegidos para ser el "pueblo
adquirido por Dios" y para alcanzar misericordia (1 P. 2.9, 10). Como parte de
este pueblo elegido debemos guardarnos en total sumisión a la voluntad de
Dios (1 P. 1.22; 4.2), mientras renunciamos al mal con el que estuvimos
comprometidos en el pasado (1 P. 4.2, 3), e incluso nos mostramos dispuestos a
sufrir por nuestro Señor, si fuere necesario.
El bautismo cristiano es la señal externa del cambio interno efectuado en la
regeneración. Es la manifestación exterior del bautismo por el Espíritu ("la unción
del Santo;' de 1 Juan 2.20, 27), que ocurre en el interior de la persona cuando
ésta se entrega a Cristo y se integra al cuerpo de Cristo (1 Co. 12.13). Jürgen
Moltmann dice: "El bautismo cristiano es escatología puesta en práctica. Manifiesta
el advenimiento de la venida de Dios a través de Cristo en la vida humana y es
la señal de la conversión de la vida a la vida de la Pascua. Al igual que la
proclamación del evangelio de los últimos días, el bautismo cristiano es la
esperanza cristiana en acción."2
, Moltmann. The Church in the Power of the Holy Spirit. ~ 3 5 '
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
miembro a alguna comunidad cristiana sin haber experimentado el nuevo
nacimiento, que viene a través de la fe en el Señor Jesucristo. En todos los casos
conocidos, bien sea por una declaración directa o por una confesión implícita,
los miembros de las iglesias a las que hace referencia el Nuevo Testamento se
presentan como personas con una experiencia de fe (creyentes) en Cristo.
Después de todo, la fe cristiana no es simplemente un sistema intelectual, un
conjunto de ideas y declaraciones acerca de Dios y el ser humano, o una determinada
postura ética o cosmovisión particular. Tampoco es un determinado culto, o ciertas
prácticas y observancias religiosas. La fe cristiana tiene que ver con el reino de Dios,
y el reino de Dios no es otra cosa que el gobierno de Dios sobre la totalidad de las
vidas de las personas, su soberanía sobre la humanidad. Una persona que se
"convierte" en un hijo o hija de Dios y reconoce el señorío de Cristo sobre su vida, es
aquella que puede decir con toda convicción y verdad: "Dios es rey. Yo soy su
súbdito. Por eso le entrego todo mi ser---<:ada aspecto de mi vida y personalidad,
cada hora de mi vida, mis sueños e ilusiones, mis planes y proyectos de vida. Él es
mi Señor y quiero que él reine en todo mi ser y que mi vida sea para su gloria:' Una
persona que viva y exprese esta realidad es la que está en condiciones de integrarse
como miembro a la comunidad de los redimidos, que es la iglesia.
_ Una confesión pública
No obstante, una experiencia personal de fe no es suficiente. Hace falta un
compromiso público en relación con la te que se vive. Este compromiso se expresa
a través de la obediencia al señorío de Cristo por medio del bautismo. En su
primera carta, probablemente dirigida a nuevos creyentes, el apóstol Pedro
describe la secuencia de experiencias personales que marcan la transición de
una vida sin Cristo a una nueva vida en él. Así, pues, nos refiere bastante acerca
de lo que significan el bautismo y la nueva vida cristiana. Esta vida es nueva
porque es el resultado de un nuevo nacimiento ("nos hizo renacer", 1 P. 1.3), e
involucra un cambio completo y radical en la conducta y el estilo de vida (1 P. 2.1 ,
12; 3.8, 9). Esta nueva vida está signada por "una esperanza viva" (1 P. 1.3) Y el
deseo de ser usados por el Señor y servirle (1 P. 2.4, 5). Esto significa ser
plenamente conscientes de que hemos sido elegidos para ser el "pueblo
adquirido por Dios" y para alcanzar misericordia (1 P. 2.9, 10). Como parte de
este pueblo elegido debemos guardarnos en total sumisión a la voluntad de
Dios (1 P. 1.22; 4.2), mientras renunciamos al mal con el que estuvimos
comprometidos en el pasado (1 P. 4.2, 3), e incluso nos mostramos dispuestos a
sufrir por nuestro Señor, si fuere necesario.
El bautismo cristiano es la señal externa del cambio interno efectuado en la
regeneración. Es la manifestación exterior del bautismo por el Espíritu ("la unción
del Santo;' de 1 Juan 2.20, 27), que ocurre en el interior de la persona cuando
ésta se entrega a Cristo y se integra al cuerpo de Cristo (1 Co. 12.13). Jürgen
Moltmann dice: "El bautismo cristiano es escatología puesta en práctica. Manifiesta
el advenimiento de la venida de Dios a través de Cristo en la vida humana y es
la señal de la conversión de la vida a la vida de la Pascua. Al igual que la
proclamación del evangelio de los últimos días, el bautismo cristiano es la
esperanza cristiana en acción."2
, Moltmann. The Church in the Power of the Holy Spirit. ~ 3 5 '
o
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La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Por eso, pueden ser miembros de una iglesia cristiana aquellos que se han
bautizado después de una profesión pública de fe en Cristo. Los hombres y
mujeres que manifestaron estar dispuestos a seguir a Cristo como Señor de sus
vidas aceptando por fe las buenas noticias del evangelio que les fue anunciado,
"fueron bautizados" (Hch. 2.41). Nótese que el bautismo sucedió una vez que
"recibieron el mensaje." Éste es el orden bíblico y su resultado es la incorporación
al cuerpo de Cristo, que es la iglesia.
Michael Green: "El bautismo era entendido y expresado en una variedad
de maneras en los días apostólicos. Era la señal de incorporación dentro
del Cuerpo de Cristo-'por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en
un cuerpo' [1 Co. 12.13]. Era la señal de purificación, de limpieza de los
viejos pecados [2 P. 1.9]. Era la señal de justificación-'ya habéis sido
lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el
nombre del Señor Jesús' [1 Co. 6.11].
Era el baño del renacimiento, o el agua de la regeneración [Tito 3.5]. Era
la señal del Nuevo Pacto que los profetas habían esperado con ansias,
cuando la ley de Dios sería internalizada en el creyente. Era la iniciación
en el reino del Espíritu, siendo él mismo el primer adelanto de las
bendiciones escatológicas de Dios a los seres humanos y el compromiso
de la redención final [Ef. 1.13, 14]. Significaba tal unión con Cristo que el
creyente era participante en su muerte y resurrección [Ro. 6.1-11; 1 P.
3.21-4.3]."3
La profesión pública de fe en Cristo como Señor a través de las aguas del
bautismo no debe ser minimizada. Alguien definió la iglesia como "la compañía
de creyentes unidos sobre la base de una confesión de fe personal." Esto no
está mal si se agrega inmediatamente que esa confesión personal debe
transformarse en confesión pública, y que el bautismo es la forma de hacerlo de
manera inmediata y completa. El bautismo no sólo testifica a otros de la realidad
de la experiencia de fe en Cristo, sino que anuncia de manera dramática los
fundamentos de esa fe. La muerte, sepultura y resurrección de Cristo son hechos
proclamados en el bautismo, al igual que su efecto salvífico en la vida del
bautizado, que declara morir al pecado, renuncia a una vida sin Cristo y se
compromete a vivir para él.
EJERCICIO 12
Discutir por algunos minutos en grupos de seis discípulos el siguiente
tema a la luz de los pasajes bíblicos que se indican.
El significado del bautismo cristiano en las aguas.
fiujn: Ro. 6.3; Gá. 3.27; 1 P. 3.21.
- .......................... _--.............. _-----_ .................................. --.............. _-----_ ......... - .................. _-_ .... _ ....... _ ..... - ................ _--------
a
'!ih
'lt ' Michael Green, Evangelism in the Early Church (Grand Rapids. Mich" Eerdmans, 1970),
1
5
3
,
o
t-->
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Por eso, pueden ser miembros de una iglesia cristiana aquellos que se han
bautizado después de una profesión pública de fe en Cristo. Los hombres y
mujeres que manifestaron estar dispuestos a seguir a Cristo como Señor de sus
vidas aceptando por fe las buenas noticias del evangelio que les fue anunciado,
"fueron bautizados" (Hch. 2.41). Nótese que el bautismo sucedió una vez que
"recibieron el mensaje." Éste es el orden bíblico y su resultado es la incorporación
al cuerpo de Cristo, que es la iglesia.
Michael Green: "El bautismo era entendido y expresado en una variedad
de maneras en los días apostólicos. Era la señal de incorporación dentro
del Cuerpo de Cristo-'por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en
un cuerpo' [1 Co. 12.13]. Era la señal de purificación, de limpieza de los
viejos pecados [2 P. 1.9]. Era la señal de justificación-'ya habéis sido
lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el
nombre del Señor Jesús' [1 Co. 6.11].
Era el baño del renacimiento, o el agua de la regeneración [Tito 3.5]. Era
la señal del Nuevo Pacto que los profetas habían esperado con ansias,
cuando la ley de Dios sería internalizada en el creyente. Era la iniciación
en el reino del Espíritu, siendo él mismo el primer adelanto de las
bendiciones escatológicas de Dios a los seres humanos y el compromiso
de la redención final [Ef. 1.13, 14]. Significaba tal unión con Cristo que el
creyente era participante en su muerte y resurrección [Ro. 6.1-11; 1 P.
3.21-4.3]."3
La profesión pública de fe en Cristo como Señor a través de las aguas del
bautismo no debe ser minimizada. Alguien definió la iglesia como "la compañía
de creyentes unidos sobre la base de una confesión de fe personal." Esto no
está mal si se agrega inmediatamente que esa confesión personal debe
transformarse en confesión pública, y que el bautismo es la forma de hacerlo de
manera inmediata y completa. El bautismo no sólo testifica a otros de la realidad
de la experiencia de fe en Cristo, sino que anuncia de manera dramática los
fundamentos de esa fe. La muerte, sepultura y resurrección de Cristo son hechos
proclamados en el bautismo, al igual que su efecto salvífico en la vida del
bautizado, que declara morir al pecado, renuncia a una vida sin Cristo y se
compromete a vivir para él.
EJERCICIO 12
Discutir por algunos minutos en grupos de seis discípulos el siguiente
tema a la luz de los pasajes bíblicos que se indican.
El significado del bautismo cristiano en las aguas.
fiujn: Ro. 6.3; Gá. 3.27; 1 P. 3.21.
- .......................... _--.............. _-----_ .................................. --.............. _-----_ ......... - .................. _-_ .... _ ....... _ ..... - ................ _--------
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'lt ' Michael Green, Evangelism in the Early Church (Grand Rapids. Mich" Eerdmans, 1970),
1
5
3
,
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
_ Un compromiso voluntario
La iglesia es una asociación de creyentes cristianos bautizados, unidos
voluntariamente para rendir adoración y servicio a Dios. Pueden ser miembros
de una iglesia cristiana aquellos que estén dispuestos a este compromiso
voluntario. Así, pues, los primeros cristianos se incorporaron a la iglesia y "se
mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el
partimiento del pan y en la oración" (Hch. 2.42). La expresión de su fe comenzó
a ser parte de su estilo de vida, mientras hacían realidad a través de su obediencia
y dedicación el pacto que habían hecho con Cristo por la fe.
El carácter voluntario de la integración a la comunidad de fe representó, para
los primeros cristianos, un verdadero desafío contracultural. No era ésta la manera
en que en la antigüedad judía y romana se entendía el compromiso religioso.
Como indica Everett Gil!: "La membresía en las iglesias del Nuevo Testamento no
se basaba en las obras de la ley, ni tampoco en la excelencia moral, ni en el nacimiento
natural o según su posición en la sociedad, ni cosa semejante. Todo esto fue en su
mayor parte nuevo para 105 ciudadanos del Imperio Romano en el primer siglo:'4
Según el testimonio del Nuevo Testamento, nadie se integraba a la membresía
de la iglesia por nacimiento, aun teniendo padres creyentes y piadosos. Tampoco
la integración se producía por alguna forma de coerción o en contra de la voluntad
de la persona. Más bien, Jesús se presenta en el Nuevo Testamento como invitando
a las personas a decidir un compromiso de fe con él y, en consecuencia, un
compromiso de participación con y en su cuerpo (Ap. 3.20; Mt. 23.37). Jesús jamás
forzó a nadie a confiar en él ni ordenó a sus discípulos que obligaran a las personas
a ser seguidoras de su causa. Y cuando algunos de ellos intentaron utilizar métodos
coercitivos (Le. 9.49, 50), Jesús los reprendió severamente. De hecho, algunas de
las páginas más negras en la historia del testimonio cristiano fueron escritas por
hombres y mujeres que quisieron compeler a otros a conformarse a sus
convicciones religiosas o les impusieron sus creencias por la fuerza.
J. Clyde Turner: "La membresía de la iglesia era una relación voluntaria
entre las iglesias del Nuevo Testamento, a la que se entraba mediante
una elección deliberada. Uno podía estar influido por otros al hacer su
decisión, pero la elección era suya propia. Toda coerción en materia
religiosa es contraria a los principios y prácticas de las iglesias del Nuevo
Testamento."5
¿QUIÉN ES LA CABEZA DE LA IGLESIA CRISTIANA?
En sus epístolas a los Romanos y 1 Corintios, el apóstol Pablo describe a
Cristo como el cuerpo total del que los creyentes son miembros en particular. Pero
+ Everett CilI, Iglesias del Nueoo Testamento (Barcelona: Librería Sintes, n.f.), ~ 6 , ~ 7 '
5 J. Clyde Turner, The New Testament Doctrine olthe Church (Nashville, Tenn.: Broadman Press, 195
1
),
4 ~ ·
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
_ Un compromiso voluntario
La iglesia es una asociación de creyentes cristianos bautizados, unidos
voluntariamente para rendir adoración y servicio a Dios. Pueden ser miembros
de una iglesia cristiana aquellos que estén dispuestos a este compromiso
voluntario. Así, pues, los primeros cristianos se incorporaron a la iglesia y "se
mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el
partimiento del pan y en la oración" (Hch. 2.42). La expresión de su fe comenzó
a ser parte de su estilo de vida, mientras hacían realidad a través de su obediencia
y dedicación el pacto que habían hecho con Cristo por la fe.
El carácter voluntario de la integración a la comunidad de fe representó, para
los primeros cristianos, un verdadero desafío contracultural. No era ésta la manera
en que en la antigüedad judía y romana se entendía el compromiso religioso.
Como indica Everett Gil!: "La membresía en las iglesias del Nuevo Testamento no
se basaba en las obras de la ley, ni tampoco en la excelencia moral, ni en el nacimiento
natural o según su posición en la sociedad, ni cosa semejante. Todo esto fue en su
mayor parte nuevo para 105 ciudadanos del Imperio Romano en el primer siglo:'4
Según el testimonio del Nuevo Testamento, nadie se integraba a la membresía
de la iglesia por nacimiento, aun teniendo padres creyentes y piadosos. Tampoco
la integración se producía por alguna forma de coerción o en contra de la voluntad
de la persona. Más bien, Jesús se presenta en el Nuevo Testamento como invitando
a las personas a decidir un compromiso de fe con él y, en consecuencia, un
compromiso de participación con y en su cuerpo (Ap. 3.20; Mt. 23.37). Jesús jamás
forzó a nadie a confiar en él ni ordenó a sus discípulos que obligaran a las personas
a ser seguidoras de su causa. Y cuando algunos de ellos intentaron utilizar métodos
coercitivos (Le. 9.49, 50), Jesús los reprendió severamente. De hecho, algunas de
las páginas más negras en la historia del testimonio cristiano fueron escritas por
hombres y mujeres que quisieron compeler a otros a conformarse a sus
convicciones religiosas o les impusieron sus creencias por la fuerza.
J. Clyde Turner: "La membresía de la iglesia era una relación voluntaria
entre las iglesias del Nuevo Testamento, a la que se entraba mediante
una elección deliberada. Uno podía estar influido por otros al hacer su
decisión, pero la elección era suya propia. Toda coerción en materia
religiosa es contraria a los principios y prácticas de las iglesias del Nuevo
Testamento."5
¿QUIÉN ES LA CABEZA DE LA IGLESIA CRISTIANA?
En sus epístolas a los Romanos y 1 Corintios, el apóstol Pablo describe a
Cristo como el cuerpo total del que los creyentes son miembros en particular. Pero
+ Everett CilI, Iglesias del Nueoo Testamento (Barcelona: Librería Sintes, n.f.), ~ 6 , ~ 7 '
5 J. Clyde Turner, The New Testament Doctrine olthe Church (Nashville, Tenn.: Broadman Press, 195
1
),
4 ~ ·
N
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
en Efesios y Colosenses, la iglesia es presentada como el cuerpo y Cristo es la
cabeza (Ef. 1.22; 5.23-32; Col. 2.19). Esto sugiere la dependencia absoluta de la
iglesia respecto a Cristo. La iglesia depende de Cristo para su existencia misma,
su crecimiento y fortaleza. La plenitud que está en la cabeza fluye al cuerpo y
mantiene el orden del cuerpo. Pero la figura no sólo significa la dependencia de la
iglesia respecto a Cristo en términos de vida y fortaleza, sino que también afirma
la soberanía de Cristo sobre la iglesia. La fuerza directiva del cuerpo es la cabeza.
El cuerpo debe ser guiado y controlado por su cabeza (Col. 2.10).
Cristo es la cabeza de su cuerpo, la iglesia (Col. 1.18), "por cuanto agradó al
Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo
todas las cosas" (Col. 1.19, 20). A través del apóstol Pablo, el Espíritu Santo
prometió que Dios va a "reunir todas las cosas en Cristo [como cabeza] ... así las
que están en los cielos, como las que están en la tierra" (Ef. 1.10). En razón de
que él es la cabeza del cuerpo, Cristo es también quien gobierna en la iglesia
(Col. 2.9,10). Cristo es el dueño de la iglesia, y ésta es dirigida y regulada por él.
Jürgen Moltmann: "Si uno realmente piensa de manera total en términos
de la imagen de la cabeza y el cuerpo, entonces uno debe tener en mente
el descenso irreversible de la cabeza al cuerpo: la cabeza gobierna al
cuerpo, y no el cuerpo a la cabeza. Si fuese de otra manera la imagen se
quebraría en su propia coherencia:'6
De algún modo, esta figura tan rica en cuanto a la relación de Cristo con la
iglesia tiene sus antecedentes o trasfondo en el lenguaje hebreo, que utilizaba
la cabeza (al igual que el cuerpo) como representativa de la personalidad total
de una persona. Hay numerosos ejemplos en el Antiguo Testamento que ilustran
este uso, especialmente con la expresión idiomática "su sangre será sobre su
cabeza" (Jos. 2.19; 2 S. 1.16), que significa "será responsable de su propia vida"
(Jos. 2.19, NVI). La expresión aparece también en el Nuevo Testamento (Hch.
18.6). La misma idea se encuentra en el refrán o proverbio que dice que la
bondad para con el enemigo amontona ascuas de fuego sobre su cabeza (Pr.
25.22; Ro. 12.20).
Así, pues, cuando el apóstol habla de Cristo como la cabeza de la iglesia,
está haciendo uso de la psicología hebrea y está proclamando la unidad de
propósito, que debe ser una de las características fundamentales de la vida de
la iglesia. Como centro de la vida, la cabeza domina al cuerpo, cuyos órganos
individuales, en subordinación a la cabeza, contribuyen a la plenitud de toda la
personalidad "según la actividad propia de cada miembro" (Ef. 4.16).
Además, como cabeza de la iglesia, Cristo es también descrito como "salvador
de la iglesia" (Ef. 5.23). Es precisamente de la cabeza de quien depende la
seguridad de todo el cuerpo, en razón de los órganos de los sentidos que están
ubicados en elfa. No obstante, todo el cuerpo es necesario (Ef. 1.22) para el
completamiento de la vida de la cabeza.
7
t-. 6 Moltmann. The Church in the Power of the Spirit. 7 ~ .
:i 1 Los párrafos anteriores están basados en P.I. Taylor. "Body: en Alan Richardson. ed .• A Theological
"" Word Book ofthe BibLe (Londres, SCM Press, 19
6
5),35.
36
.
N
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
en Efesios y Colosenses, la iglesia es presentada como el cuerpo y Cristo es la
cabeza (Ef. 1.22; 5.23-32; Col. 2.19). Esto sugiere la dependencia absoluta de la
iglesia respecto a Cristo. La iglesia depende de Cristo para su existencia misma,
su crecimiento y fortaleza. La plenitud que está en la cabeza fluye al cuerpo y
mantiene el orden del cuerpo. Pero la figura no sólo significa la dependencia de la
iglesia respecto a Cristo en términos de vida y fortaleza, sino que también afirma
la soberanía de Cristo sobre la iglesia. La fuerza directiva del cuerpo es la cabeza.
El cuerpo debe ser guiado y controlado por su cabeza (Col. 2.10).
Cristo es la cabeza de su cuerpo, la iglesia (Col. 1.18), "por cuanto agradó al
Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo
todas las cosas" (Col. 1.19, 20). A través del apóstol Pablo, el Espíritu Santo
prometió que Dios va a "reunir todas las cosas en Cristo [como cabeza] ... así las
que están en los cielos, como las que están en la tierra" (Ef. 1.10). En razón de
que él es la cabeza del cuerpo, Cristo es también quien gobierna en la iglesia
(Col. 2.9,10). Cristo es el dueño de la iglesia, y ésta es dirigida y regulada por él.
Jürgen Moltmann: "Si uno realmente piensa de manera total en términos
de la imagen de la cabeza y el cuerpo, entonces uno debe tener en mente
el descenso irreversible de la cabeza al cuerpo: la cabeza gobierna al
cuerpo, y no el cuerpo a la cabeza. Si fuese de otra manera la imagen se
quebraría en su propia coherencia:'6
De algún modo, esta figura tan rica en cuanto a la relación de Cristo con la
iglesia tiene sus antecedentes o trasfondo en el lenguaje hebreo, que utilizaba
la cabeza (al igual que el cuerpo) como representativa de la personalidad total
de una persona. Hay numerosos ejemplos en el Antiguo Testamento que ilustran
este uso, especialmente con la expresión idiomática "su sangre será sobre su
cabeza" (Jos. 2.19; 2 S. 1.16), que significa "será responsable de su propia vida"
(Jos. 2.19, NVI). La expresión aparece también en el Nuevo Testamento (Hch.
18.6). La misma idea se encuentra en el refrán o proverbio que dice que la
bondad para con el enemigo amontona ascuas de fuego sobre su cabeza (Pr.
25.22; Ro. 12.20).
Así, pues, cuando el apóstol habla de Cristo como la cabeza de la iglesia,
está haciendo uso de la psicología hebrea y está proclamando la unidad de
propósito, que debe ser una de las características fundamentales de la vida de
la iglesia. Como centro de la vida, la cabeza domina al cuerpo, cuyos órganos
individuales, en subordinación a la cabeza, contribuyen a la plenitud de toda la
personalidad "según la actividad propia de cada miembro" (Ef. 4.16).
Además, como cabeza de la iglesia, Cristo es también descrito como "salvador
de la iglesia" (Ef. 5.23). Es precisamente de la cabeza de quien depende la
seguridad de todo el cuerpo, en razón de los órganos de los sentidos que están
ubicados en elfa. No obstante, todo el cuerpo es necesario (Ef. 1.22) para el
completamiento de la vida de la cabeza.
7
t-. 6 Moltmann. The Church in the Power of the Spirit. 7 ~ .
:i 1 Los párrafos anteriores están basados en P.I. Taylor. "Body: en Alan Richardson. ed .• A Theological
"" Word Book ofthe BibLe (Londres, SCM Press, 19
6
5),35.
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.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
_ ¿Por qué Cristo es la cabeza de la iglesia?
Cristo tiene todo derecho de asumir su lugar de autoridad como cabeza de la
iglesia, primero, porque él amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ellé! (Ef.
5.25). Su amor por la iglesia es sacrificial y no egoísta. Cristo amó a la iglesia no
para que la iglesia haga algo por él, sino para poder él hacer cosas por la iglesia.
El conquistó a la iglesia y la puso a sus pies no mediante coerción, sino a través
de su gran cuidado amoroso por ella; no con amenazas o temor o cosas por el
estilo, sino con ternura y entrega personal.
Además, Cristo tiene derecho a ser cabeza porque él se identificó con la
iglesia. Él nos escogió para que seamos su cuerpo (Jn. 15.16). La iniciativa es
siempre de él, y al colocarnos como su cuerpo en el mundo, él nos imparte una
identidad única. Ser el cuerpo de Cristo en esta tierra es una condición de
existencia que va más allá de lo meramente metafórico y alcanza un rango muy
profundo de identidad. Es precisamente el carácter íntimo y estrecho de esta
identidad lo que define la misión que tenemos en el mundo como iglesia: ir al
mundo para llevar un fruto perdurable.
Finalmente, Cristo es la cabeza de la iglesia porque él hizo de su iglesia una
agencia para la redención del mundo. La iglesia cumple con este cometido
divino a través de su testimonio fiel tocante a Jesucristo. El Señor dijo: "Me seréis
testigos;' y esto significa algo más que comunicar una cierta información. Ser sus
testigos en el mundo significa actuar como sus representantes o embajadores (2
Co. 5.20) en el mundo. La acción redentora que Jesús llevó a cabo en los días de
su carne, está ahora en manos de la iglesia, que es su cuerpo. Este testimonio
representativo se cumple en cuatro direcciones bien específicas. Es un testimonio
de proclamación (1 Jn. 1.1), es decir, involucra la comunicación de palabras
orientadas a mover la voluntad del que escucha (o lee) en la dirección de la
voluntad divina. Es un testimonio de praxis, es decir, involucra acciones concretas;
no se trata sólo de lo que se puede oír sino también de lo que se puede ver y
experimentar (Ef. 2.8-10; Stg. 2.17; Jn. 7.38).
Richard Halverson: "Las palabras que hablamos como testigos de Cristo
ganan su significación para aquellos que las oyen mediante nuestro
desempeño, por nuestras buenas obras, por nuestro amor. Nuestro
comportamiento en el hogar, en la tarea diaria, en el vecindario, entre
amigos y extraños-esto es un testimonio poderoso de nuestra fe eh
Jesucristo, de nuestra nueva vida en él."8
Además, éste es un testimonio de penetración, es decir, se trata de una
acción que tiene un efecto como el de la sal, la luz y la levadura, según las
imágenes que utilizó Jesús para describirla. Y, finalmente, se trata de un testimonio
de presencia, es decir, hay un poder y una autoridad muy especiale.s en
operación cuando la iglesia testifica de Jesús: es el poder y la autoridad ele su
presencia real en medio de su pueblo (1 Jn. 1.1-3).
• Richard Halverson. The Living Body, The Church Chri8t 18 Building (Gresham. Oreg., Vis ion ~ o u 8 e .
1994). 118.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
_ ¿Por qué Cristo es la cabeza de la iglesia?
Cristo tiene todo derecho de asumir su lugar de autoridad como cabeza de la
iglesia, primero, porque él amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ellé! (Ef.
5.25). Su amor por la iglesia es sacrificial y no egoísta. Cristo amó a la iglesia no
para que la iglesia haga algo por él, sino para poder él hacer cosas por la iglesia.
El conquistó a la iglesia y la puso a sus pies no mediante coerción, sino a través
de su gran cuidado amoroso por ella; no con amenazas o temor o cosas por el
estilo, sino con ternura y entrega personal.
Además, Cristo tiene derecho a ser cabeza porque él se identificó con la
iglesia. Él nos escogió para que seamos su cuerpo (Jn. 15.16). La iniciativa es
siempre de él, y al colocarnos como su cuerpo en el mundo, él nos imparte una
identidad única. Ser el cuerpo de Cristo en esta tierra es una condición de
existencia que va más allá de lo meramente metafórico y alcanza un rango muy
profundo de identidad. Es precisamente el carácter íntimo y estrecho de esta
identidad lo que define la misión que tenemos en el mundo como iglesia: ir al
mundo para llevar un fruto perdurable.
Finalmente, Cristo es la cabeza de la iglesia porque él hizo de su iglesia una
agencia para la redención del mundo. La iglesia cumple con este cometido
divino a través de su testimonio fiel tocante a Jesucristo. El Señor dijo: "Me seréis
testigos;' y esto significa algo más que comunicar una cierta información. Ser sus
testigos en el mundo significa actuar como sus representantes o embajadores (2
Co. 5.20) en el mundo. La acción redentora que Jesús llevó a cabo en los días de
su carne, está ahora en manos de la iglesia, que es su cuerpo. Este testimonio
representativo se cumple en cuatro direcciones bien específicas. Es un testimonio
de proclamación (1 Jn. 1.1), es decir, involucra la comunicación de palabras
orientadas a mover la voluntad del que escucha (o lee) en la dirección de la
voluntad divina. Es un testimonio de praxis, es decir, involucra acciones concretas;
no se trata sólo de lo que se puede oír sino también de lo que se puede ver y
experimentar (Ef. 2.8-10; Stg. 2.17; Jn. 7.38).
Richard Halverson: "Las palabras que hablamos como testigos de Cristo
ganan su significación para aquellos que las oyen mediante nuestro
desempeño, por nuestras buenas obras, por nuestro amor. Nuestro
comportamiento en el hogar, en la tarea diaria, en el vecindario, entre
amigos y extraños-esto es un testimonio poderoso de nuestra fe eh
Jesucristo, de nuestra nueva vida en él."8
Además, éste es un testimonio de penetración, es decir, se trata de una
acción que tiene un efecto como el de la sal, la luz y la levadura, según las
imágenes que utilizó Jesús para describirla. Y, finalmente, se trata de un testimonio
de presencia, es decir, hay un poder y una autoridad muy especiale.s en
operación cuando la iglesia testifica de Jesús: es el poder y la autoridad ele su
presencia real en medio de su pueblo (1 Jn. 1.1-3).
• Richard Halverson. The Living Body, The Church Chri8t 18 Building (Gresham. Oreg., Vis ion ~ o u 8 e .
1994). 118.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
... _--------_ ... _----------------------------------------............... - ........ _--_ .. ----- ... ------_ ... - .. _--_ .. ------
EJERCICIO 13
¿Cuáles de todos los pasajes bíblicos que siguen presentan a Cristo
como cabeza de la iglesia? (Marcar con x).
Efesios 1 .22
Juan 3.16
Efesios 4.15
Romanos 6.23
Colosenses 1 .18
_ ¿Para qué Cristo es la cabeza de la iglesia?
Colosenses 2.19
Romanos 3.23
Gálatas 5.20
Efesios 5.23
1 Pedro 2.9
Él es la fuente de vida para la iglesia. La iglesia existe porque él le da vida. El
vocablo griego kefale ("cabeza") no sólo se refiere a quien está al frente sino también
a quien es el origen de algo. Los griegos se referían a la naciente de un río, su origen,
como su cabeza. Es Cristo quien da origen y nutre al cuerpo, que es la iglesia, para
que ésta pueda desarrollarse hacia su plena madurez (Efesios 4.14, 15).
Según Pablo, el proceso de maduración del cuerpo es imposible sin la relación
estrecha con Cristo como fuente de vida. Además, él mismo es la medida del
crecimiento que debemos alcanzar. De modo que Cristo es la cabeza en la que
debemos crecer y de la que debemos recibir crecimiento. Así como la vida del
cuerpo humano es imposible si no está ligado a su cabeza, del mismo modo la
iglesia es absolutamente dependiente de Cristo para su vida y desarrollo. El
cuerpo no tiene vida en sí mismo, sino que depende de la cabeza para vivir. Esto
es tan cierto que, cuando el cuerpo de Cristo se desconecta de su cabeza,
muere. Jesús fue bien claro al señalar esta relación vital (Jn. 14.4, 5).
_ ¿Cómo es Cristo la cabeza de la iglesia?
Cristo es la autoridad final para la iglesia. La iglesia no puede existir aparte
de Jesucristo. Allí donde existe la iglesia cristiana es porque existe algún tipo de
relación con Cristo. Es él quien define la unidad, santidad y universalidad de la
iglesia. Él no es sólo aquel de quien procede la iglesia sino también quien la
gobierna. Así, pues, es absurdo discutir sobre las formas de gobierno de la
iglesia, como si ésta fuese gobernada por seres humanos y no por Cristo a
través de su Espíritu Santo. La iglesia no puede mantenerse en pie por sí misma,
no importa cuál sea el sistema de gobierno que tenga (episcopal, presbiteriano,
congregacional, etc.). Su único sistema de gobierno es el señorío de Cristo.
Cualquier otro gobierno humano debe ser siempre un mero exponente del
gobierno único de Cristo.
~ lo largo de los siglos de testimonio cristiano, de manera permanente y
persistente nos hemos empeñado en gobernar la iglesia a partir de los criterios
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
... _--------_ ... _----------------------------------------............... - ........ _--_ .. ----- ... ------_ ... - .. _--_ .. ------
EJERCICIO 13
¿Cuáles de todos los pasajes bíblicos que siguen presentan a Cristo
como cabeza de la iglesia? (Marcar con x).
Efesios 1 .22
Juan 3.16
Efesios 4.15
Romanos 6.23
Colosenses 1 .18
_ ¿Para qué Cristo es la cabeza de la iglesia?
Colosenses 2.19
Romanos 3.23
Gálatas 5.20
Efesios 5.23
1 Pedro 2.9
Él es la fuente de vida para la iglesia. La iglesia existe porque él le da vida. El
vocablo griego kefale ("cabeza") no sólo se refiere a quien está al frente sino también
a quien es el origen de algo. Los griegos se referían a la naciente de un río, su origen,
como su cabeza. Es Cristo quien da origen y nutre al cuerpo, que es la iglesia, para
que ésta pueda desarrollarse hacia su plena madurez (Efesios 4.14, 15).
Según Pablo, el proceso de maduración del cuerpo es imposible sin la relación
estrecha con Cristo como fuente de vida. Además, él mismo es la medida del
crecimiento que debemos alcanzar. De modo que Cristo es la cabeza en la que
debemos crecer y de la que debemos recibir crecimiento. Así como la vida del
cuerpo humano es imposible si no está ligado a su cabeza, del mismo modo la
iglesia es absolutamente dependiente de Cristo para su vida y desarrollo. El
cuerpo no tiene vida en sí mismo, sino que depende de la cabeza para vivir. Esto
es tan cierto que, cuando el cuerpo de Cristo se desconecta de su cabeza,
muere. Jesús fue bien claro al señalar esta relación vital (Jn. 14.4, 5).
_ ¿Cómo es Cristo la cabeza de la iglesia?
Cristo es la autoridad final para la iglesia. La iglesia no puede existir aparte
de Jesucristo. Allí donde existe la iglesia cristiana es porque existe algún tipo de
relación con Cristo. Es él quien define la unidad, santidad y universalidad de la
iglesia. Él no es sólo aquel de quien procede la iglesia sino también quien la
gobierna. Así, pues, es absurdo discutir sobre las formas de gobierno de la
iglesia, como si ésta fuese gobernada por seres humanos y no por Cristo a
través de su Espíritu Santo. La iglesia no puede mantenerse en pie por sí misma,
no importa cuál sea el sistema de gobierno que tenga (episcopal, presbiteriano,
congregacional, etc.). Su único sistema de gobierno es el señorío de Cristo.
Cualquier otro gobierno humano debe ser siempre un mero exponente del
gobierno único de Cristo.
~ lo largo de los siglos de testimonio cristiano, de manera permanente y
persistente nos hemos empeñado en gobernar la iglesia a partir de los criterios
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
humanos prevalecientes. Pero cualquiera sea el sistema de gobierno, deberá
ser evaluado siempre a la luz de la soberanía de Cristo y su derecho único como
cabeza de la iglesia. Cualquier otro modelo no pasará de ser un intento humano
de construcción de la iglesia.
Karl Barth: "La congregación o Iglesia Cristiana no surge y se mantiene
por naturaleza ni tampoco en virtud del llamamiento de su rey. Siempre
que la Iglesia se coordina con la comunidad profana natural, por ejemplo,
con la del pueblo, surge el peligro de un mal entendido. La Iglesia no
puede ser construida por manos de hombreS."9
La iglesia está bajo la autoridad directa de Jesús. Ésta es la razón por la que
la obediencia al Señor es tan vital para la iglesia. Es imposible que la iglesia sea
la iglesia a menos que esté conectada estrechamente con su Señor y sea fiel en
obedecerle cumpliendo todo aquello que le ha sido encomendado. Confesar a
Jesús como Señor es mucho más que recitar un credo. Esa frase describe una
relación funcional y una realidad operacional.
Greg Ogden se refiere a esto, cuando escribe: "Jesús como cabeza de la
iglesia significa que él arregla la vida en el cuerpo. Cada miembro está conectado
directamente a la Cabeza y en consecuencia es capaz de recibir señales de la
cabeza. Cada miembro como una parte del cuerpo encuentra el papel que está
sugerido por los dones espirituales que le han sido asignados. El Señor a través
de la inmediatez del Espíritu determina la función de cada persona."10
EJERCICIO 14
Colocar los pasajes bíblicos en la columna que corresponda.
El Nuevo Testamento presenta a Cristo como la cabeza de la iglesia.
Esta verdad es ilustrada en algunos pasajes bíblicos con la figura del
"novio" y de la "novia:'
Novio:
Novia:
fiuJU: Mt. 9.15; Is. 62.5; Mt. 25.2; 2 CO. 11.2; Ap. 19:7; Ap. 21.2; Mt. 25.6;
Ap. 22.17; Jn. 3.29; Mt. 25.1.
--_ ........ _----_ ..... __ .. _-------........ _-------_ ... _---_ .. -_ ....... ----.. -----_ .......... _--------_ .. -------_ .... -_ ........ ----_ .....
9 Barth. Bosquejo de dogmática. ~ ~ 5 . .
'o Greg Ogden. The New Refonnation, Retuming the Minist". to the People 01 God (Grand Rapids. MICh.,
Zondervan. 1990)' 36.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
humanos prevalecientes. Pero cualquiera sea el sistema de gobierno, deberá
ser evaluado siempre a la luz de la soberanía de Cristo y su derecho único como
cabeza de la iglesia. Cualquier otro modelo no pasará de ser un intento humano
de construcción de la iglesia.
Karl Barth: "La congregación o Iglesia Cristiana no surge y se mantiene
por naturaleza ni tampoco en virtud del llamamiento de su rey. Siempre
que la Iglesia se coordina con la comunidad profana natural, por ejemplo,
con la del pueblo, surge el peligro de un mal entendido. La Iglesia no
puede ser construida por manos de hombreS."9
La iglesia está bajo la autoridad directa de Jesús. Ésta es la razón por la que
la obediencia al Señor es tan vital para la iglesia. Es imposible que la iglesia sea
la iglesia a menos que esté conectada estrechamente con su Señor y sea fiel en
obedecerle cumpliendo todo aquello que le ha sido encomendado. Confesar a
Jesús como Señor es mucho más que recitar un credo. Esa frase describe una
relación funcional y una realidad operacional.
Greg Ogden se refiere a esto, cuando escribe: "Jesús como cabeza de la
iglesia significa que él arregla la vida en el cuerpo. Cada miembro está conectado
directamente a la Cabeza y en consecuencia es capaz de recibir señales de la
cabeza. Cada miembro como una parte del cuerpo encuentra el papel que está
sugerido por los dones espirituales que le han sido asignados. El Señor a través
de la inmediatez del Espíritu determina la función de cada persona."10
EJERCICIO 14
Colocar los pasajes bíblicos en la columna que corresponda.
El Nuevo Testamento presenta a Cristo como la cabeza de la iglesia.
Esta verdad es ilustrada en algunos pasajes bíblicos con la figura del
"novio" y de la "novia:'
Novio:
Novia:
fiuJU: Mt. 9.15; Is. 62.5; Mt. 25.2; 2 CO. 11.2; Ap. 19:7; Ap. 21.2; Mt. 25.6;
Ap. 22.17; Jn. 3.29; Mt. 25.1.
--_ ........ _----_ ..... __ .. _-------........ _-------_ ... _---_ .. -_ ....... ----.. -----_ .......... _--------_ .. -------_ .... -_ ........ ----_ .....
9 Barth. Bosquejo de dogmática. ~ ~ 5 . .
'o Greg Ogden. The New Refonnation, Retuming the Minist". to the People 01 God (Grand Rapids. MICh.,
Zondervan. 1990)' 36.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
CRISTO ES EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA
En días como éstos, en que muchos construyen su "cristianismo" sin Cristo,
sobre un fundamento de buenas obras, de humanismo, de emociones, o de ciencia,
nos damos cuenta que las palabras de Pablo a los corintios (1 Ca. 3.1-17) son
pertinentes y necesarias. En circunstancias como las que pasamos, en las que la
iglesia es sacudida por una marea creciente de pecado y olvido de Dios, se torna
necesario que tomemos muy en cuenta qué tipo de fundamento es aquel sobre el
cual la iglesia se apoya y edifica. La realidad es que "nadie puede poner un
fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo" (1 Ca. 3.11).
Cristo es la gran realidad fundamental del mundo, de toda la vida y de la
iglesia. Es por esto que no se puede poner otro fundamento. Si la iglesia tiene
otro fundamento que no sea Jesucristo, entonces no es la iglesia cristiana, sino
cualquier otra cosa: un club, una sociedad de beneficencia, una institución
pacifista, una asociación voluntaria, etc. Pero si Jesucristo es el fundamento de
la iglesia, entonces se verán en ella las señales de una iglesia cuyo único
fundamento es Jesucristo y que Pablo enumera a lo largo de 1 Corintios 3.
Unidad
Según el apóstol Pablo, si Jesucristo es el fundamento de la iglesia se verá unidad.
En los primeros cinco versículos de 1 Corintios 3, el apóstol discute esta cuestión en
el caso de los corintios. La desunión es un signo de inmadurez espiritual en la iglesia.
Pablo les dice a los corintios: "Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a
espirituales sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo:' Y tuvo que hacerlo así
porque, al ser ellos inmaduros, "no podían asimilar alimento sólido" (w. 1, 2).
Por otro lado, la desunión es un signo de la presencia de mundanalidad en la
iglesia. La presencia de "celos y contiendas" mostraba, en el caso de los corintios
que no sólo estaban hechos de carne (gr. sarkinois, "carnales" o "inmaduros" en
v. 1), sino que estaban dominados por la carne (gr. sarkikoi, "mundanos"). Lo
primero es natural, si bien debe ser superado; lo segundo es la naturaleza
humana aparte de Dios. Además, la desunión es un signo de la destrucción de la
iglesia. Ninguna iglesia puede sobrevivir si está plagada de "inmaduros." Y esto
es grave, porque "si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido
por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo" (v. 17).
Discutiendo los sucesos de Pentecostés desde el concepto de la iglesia
como una comunidad espiritual, Paul Tillich observa que un elemento importante
en ese relato es la creación de unidad. Dice él: "La Presencia Espiritual [el
Espíritu Santo] tuvo el efecto de unir a diferentes individuos, nacionalidades y
tradiciones y de reunirlos juntos para la comida sacramental. La experiencia
extática de los discípulos al hablar en lenguas fue interpretada como la conquista
de la atomización de la humanidad según está simbolizada por el relato de la
Torre de Babel. A la luz de la unidad evidente en el relato de Pentecostés,
debemos decir que no hay Comunidad Espiritual sin la reunión final de todos los
miembros dispersos de la humanidad."11 ,
" Tillich. Systematic Theology. 3"51.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
CRISTO ES EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA
En días como éstos, en que muchos construyen su "cristianismo" sin Cristo,
sobre un fundamento de buenas obras, de humanismo, de emociones, o de ciencia,
nos damos cuenta que las palabras de Pablo a los corintios (1 Ca. 3.1-17) son
pertinentes y necesarias. En circunstancias como las que pasamos, en las que la
iglesia es sacudida por una marea creciente de pecado y olvido de Dios, se torna
necesario que tomemos muy en cuenta qué tipo de fundamento es aquel sobre el
cual la iglesia se apoya y edifica. La realidad es que "nadie puede poner un
fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo" (1 Ca. 3.11).
Cristo es la gran realidad fundamental del mundo, de toda la vida y de la
iglesia. Es por esto que no se puede poner otro fundamento. Si la iglesia tiene
otro fundamento que no sea Jesucristo, entonces no es la iglesia cristiana, sino
cualquier otra cosa: un club, una sociedad de beneficencia, una institución
pacifista, una asociación voluntaria, etc. Pero si Jesucristo es el fundamento de
la iglesia, entonces se verán en ella las señales de una iglesia cuyo único
fundamento es Jesucristo y que Pablo enumera a lo largo de 1 Corintios 3.
Unidad
Según el apóstol Pablo, si Jesucristo es el fundamento de la iglesia se verá unidad.
En los primeros cinco versículos de 1 Corintios 3, el apóstol discute esta cuestión en
el caso de los corintios. La desunión es un signo de inmadurez espiritual en la iglesia.
Pablo les dice a los corintios: "Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a
espirituales sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo:' Y tuvo que hacerlo así
porque, al ser ellos inmaduros, "no podían asimilar alimento sólido" (w. 1, 2).
Por otro lado, la desunión es un signo de la presencia de mundanalidad en la
iglesia. La presencia de "celos y contiendas" mostraba, en el caso de los corintios
que no sólo estaban hechos de carne (gr. sarkinois, "carnales" o "inmaduros" en
v. 1), sino que estaban dominados por la carne (gr. sarkikoi, "mundanos"). Lo
primero es natural, si bien debe ser superado; lo segundo es la naturaleza
humana aparte de Dios. Además, la desunión es un signo de la destrucción de la
iglesia. Ninguna iglesia puede sobrevivir si está plagada de "inmaduros." Y esto
es grave, porque "si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido
por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo" (v. 17).
Discutiendo los sucesos de Pentecostés desde el concepto de la iglesia
como una comunidad espiritual, Paul Tillich observa que un elemento importante
en ese relato es la creación de unidad. Dice él: "La Presencia Espiritual [el
Espíritu Santo] tuvo el efecto de unir a diferentes individuos, nacionalidades y
tradiciones y de reunirlos juntos para la comida sacramental. La experiencia
extática de los discípulos al hablar en lenguas fue interpretada como la conquista
de la atomización de la humanidad según está simbolizada por el relato de la
Torre de Babel. A la luz de la unidad evidente en el relato de Pentecostés,
debemos decir que no hay Comunidad Espiritual sin la reunión final de todos los
miembros dispersos de la humanidad."11 ,
" Tillich. Systematic Theology. 3"51.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
Jürgen Moltmann: "La unidad de la congregación es una unidad en
libertad. No debe ser confundida con unanimidad, mucho menos con
uniformidad en percepción, sentimiento o moral. Nadie debe ser
regimentado, o forzado a la conformidad con condiciones que prevalezcan
en la iglesia. Cada uno debe ser aceptado con sus dones y tareas, sus
debilidades y dificultades. Esta unidad es una unidad evangélica, no una
legal. La congregación carismática da a cada uno el lugar que necesita
para ser libre en su trato con otras personas y estar a su disposición
cuando lo necesitan. En razón de que es Cristo quien la reúne y el Espíritu
de la nueva creación quien le da vida, nada que sirve al reino de Dios y a
la libertad del hombre debe ser suprimido en ella. Es una unidad en
diversidad y libertad:'12
Crecimiento
Si Cristo es el fundamento de la iglesia, continúa Pablo, se verá crecimiento.
Llama la atención que todavía haya maestros de la fe que insisten en descalificar
el crecimiento de la iglesia, especialmente su crecimiento numérico. Pablo afirma
que es Dios quien da a la iglesia su crecimiento integral (v. 6). En este proceso,
ni el que planta ni el que riega es importante, "sino sólo Dios, quien es el que
hace crecer" (v. 7). Nótese el tiempo presente que usa el apóstol. Nosotros no
somos más que colaboradores de Dios en esta tarea de crecimiento (v. 9), y lo
hacemos a partir de los dones y ministerio que cada uno ha recibido del Señor
("sembrar," "regar;' v. 6). De allí la unidad esencial que existe entre el que planta
y el que riega (v. 8a), porque ambos están haciendo la misma obra para la gloria
de Dios y apoyados en el único fundamento que es Cristo.
Victoria
Además, si Jesucristo es el fundamento de la iglesia se verá victoria, pues
"cada uno será recompensado según su propio trabajo" (v. 8b). Esta victoria es
necesariamente doble, ya que tiene una dimensión colectiva; es victoria para la
iglesia, pero tiene también una dimensión personal, pues es un logro personal.
Como iglesia tenemos la recompensa de ver los frutos de nuestro testimonio de
fe, y como creyentes individuales tenemos la satisfacción de haber cumplido con
nuestro deber. Por eso, al estar Jesucristo como fundamento de la iglesia se ve
también una buena obra. Para que una obra sea buena es necesario un buen
fundamento. De allí la amonestación paulina de que "cada uno tenga cuidado de
cómo construye" (w. 10, 11). Sobre ese fundamento sólido y único hay que
prestar atención a lo que se edifica encima (w. 12-15). Aquí lo importante es la
calidad y no la cantidad. Así, pues, definido el fundamento, la iglesia y los
creyentes deben edificar utilizando los materiales mejores, para que la obra
perdure. Y si así se hace, la presencia permanente del Espíritu Santo será la
señal de que la iglesia se está edificando bien sobre un fundamento inconmovible
(v. 16). Es en el resultado donde se prueba el grado de victoria.
" Moltmann. The Church in the Pawer af t1<e Spirit. 343.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
Jürgen Moltmann: "La unidad de la congregación es una unidad en
libertad. No debe ser confundida con unanimidad, mucho menos con
uniformidad en percepción, sentimiento o moral. Nadie debe ser
regimentado, o forzado a la conformidad con condiciones que prevalezcan
en la iglesia. Cada uno debe ser aceptado con sus dones y tareas, sus
debilidades y dificultades. Esta unidad es una unidad evangélica, no una
legal. La congregación carismática da a cada uno el lugar que necesita
para ser libre en su trato con otras personas y estar a su disposición
cuando lo necesitan. En razón de que es Cristo quien la reúne y el Espíritu
de la nueva creación quien le da vida, nada que sirve al reino de Dios y a
la libertad del hombre debe ser suprimido en ella. Es una unidad en
diversidad y libertad:'12
Crecimiento
Si Cristo es el fundamento de la iglesia, continúa Pablo, se verá crecimiento.
Llama la atención que todavía haya maestros de la fe que insisten en descalificar
el crecimiento de la iglesia, especialmente su crecimiento numérico. Pablo afirma
que es Dios quien da a la iglesia su crecimiento integral (v. 6). En este proceso,
ni el que planta ni el que riega es importante, "sino sólo Dios, quien es el que
hace crecer" (v. 7). Nótese el tiempo presente que usa el apóstol. Nosotros no
somos más que colaboradores de Dios en esta tarea de crecimiento (v. 9), y lo
hacemos a partir de los dones y ministerio que cada uno ha recibido del Señor
("sembrar," "regar;' v. 6). De allí la unidad esencial que existe entre el que planta
y el que riega (v. 8a), porque ambos están haciendo la misma obra para la gloria
de Dios y apoyados en el único fundamento que es Cristo.
Victoria
Además, si Jesucristo es el fundamento de la iglesia se verá victoria, pues
"cada uno será recompensado según su propio trabajo" (v. 8b). Esta victoria es
necesariamente doble, ya que tiene una dimensión colectiva; es victoria para la
iglesia, pero tiene también una dimensión personal, pues es un logro personal.
Como iglesia tenemos la recompensa de ver los frutos de nuestro testimonio de
fe, y como creyentes individuales tenemos la satisfacción de haber cumplido con
nuestro deber. Por eso, al estar Jesucristo como fundamento de la iglesia se ve
también una buena obra. Para que una obra sea buena es necesario un buen
fundamento. De allí la amonestación paulina de que "cada uno tenga cuidado de
cómo construye" (w. 10, 11). Sobre ese fundamento sólido y único hay que
prestar atención a lo que se edifica encima (w. 12-15). Aquí lo importante es la
calidad y no la cantidad. Así, pues, definido el fundamento, la iglesia y los
creyentes deben edificar utilizando los materiales mejores, para que la obra
perdure. Y si así se hace, la presencia permanente del Espíritu Santo será la
señal de que la iglesia se está edificando bien sobre un fundamento inconmovible
(v. 16). Es en el resultado donde se prueba el grado de victoria.
" Moltmann. The Church in the Pawer af t1<e Spirit. 343.
'R.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
El Espíritu Santo es la fuerza de la iglesia
El derramamiento del Espíritu Santo obra estableciendo directamente la
reunión de los creyentes y movilizándolos para dar testimonio del evangelio del
reino (Hch. 2). Las personas son llamadas por el Espíritu para participar de la
palabra y la salvación de Cristo, y esto es lo que constituye a la iglesia. No se
puede hablar de la obra del Espíritu Santo sin mencionar inmediatamente la
realidad de la iglesia. Allí donde se verifica la obra regeneradora del Espíritu en
las personas, surge la iglesia como consecuencia.
Karl Barth: "En tanto hay hombres que en uno y otro lugar se reúnen en
Espíritu Santo, surge en uno y otro lugar la congregación cristiana visible .
... y es que credo ecclesiam quiere decir: Creo que aquí, en este lugar, en
esta reunión visible está sucediendo la obra del Espíritu Santo .... El misterio
de la Iglesia consiste en que el Espíritu Santo no tiene a menos el adoptar
tales formas.
Por eso no hay, en realidad muchas iglesias, sino sólo una Iglesia, siempre
esa Iglesia concreta que debería reconocerse a sí misma como una en
todas las demás."13
La iglesia, como la comunidad del Señor resucitado, es el fruto de la
manifestación del Espíritu. Según el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo, quien
es Dios en acción, actuó en la creación de todo lo que existe y participó activamente
en la liberación del pueblo de Dios. Según el Nuevo Testamento, el mismo Espíritu
es dado por el Mesías a la iglesia de parte del Padre. La primera tarea del
Espíritu es reunir a la iglesia en torno al Cristo vivo, llenarla de poder, y guiarla
bajo el señorío del Señor. Es el Espíritu el que certifica en nosotros nuestra
condición de hijos de Dios (Ro. 8.15-17). Él es también quien nos permite como
iglesia confesar a Cristo como Señor (1 Co. 12.3).
Marcelino Legido López: "La iglesia es la comunidad de los últimos
tiempos, que ha nacido en la muerte y resurrección de Cristo, que se
realizó 'según las Escrituras' (1 Co. 15.3, 4). La resurrección ha sido la
entrada de Jesús en su señorío mesiánico. Al ser entronizado, se cortan
los tiempos, se reúne el pueblo y se inicia el reino, con la fuerza del
Espíritu .... El Espíritu es la fuerza del acontecimiento escatológico, por la
que Dios toma posesión inmediata y definitiva de su pueblo en la santidad
de su gloria (Ez. 36.28; 37.27). A esta toma de posesión sigue la entrada
en el reino en obediencia y sumisión:'14
Así, pues, la iglesia es la creación del Espíritu Santo. Él es el agente de Dios
para la formación de su pueblo redimido, al que llena de poder y autoridad para
que se transforme en agente de redención. Con firme convicción Martín Lutero
confesaba: "Creo que existe en la tierra un santo grupo reducido y una santa
comunidad que se compone de puros santos, bajo una cabeza única que es
Cristo, convocada por el Espíritu Santo, en una misma fe, en el mismo sentido, y
. ~ ,3 Barth, Bosquejo de dogmática. ~ ~ 5 - ~ ~ 7 '
'¡t '. Legido López. Fraternidad en el mundo. 188.
'R.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
El Espíritu Santo es la fuerza de la iglesia
El derramamiento del Espíritu Santo obra estableciendo directamente la
reunión de los creyentes y movilizándolos para dar testimonio del evangelio del
reino (Hch. 2). Las personas son llamadas por el Espíritu para participar de la
palabra y la salvación de Cristo, y esto es lo que constituye a la iglesia. No se
puede hablar de la obra del Espíritu Santo sin mencionar inmediatamente la
realidad de la iglesia. Allí donde se verifica la obra regeneradora del Espíritu en
las personas, surge la iglesia como consecuencia.
Karl Barth: "En tanto hay hombres que en uno y otro lugar se reúnen en
Espíritu Santo, surge en uno y otro lugar la congregación cristiana visible .
... y es que credo ecclesiam quiere decir: Creo que aquí, en este lugar, en
esta reunión visible está sucediendo la obra del Espíritu Santo .... El misterio
de la Iglesia consiste en que el Espíritu Santo no tiene a menos el adoptar
tales formas.
Por eso no hay, en realidad muchas iglesias, sino sólo una Iglesia, siempre
esa Iglesia concreta que debería reconocerse a sí misma como una en
todas las demás."13
La iglesia, como la comunidad del Señor resucitado, es el fruto de la
manifestación del Espíritu. Según el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo, quien
es Dios en acción, actuó en la creación de todo lo que existe y participó activamente
en la liberación del pueblo de Dios. Según el Nuevo Testamento, el mismo Espíritu
es dado por el Mesías a la iglesia de parte del Padre. La primera tarea del
Espíritu es reunir a la iglesia en torno al Cristo vivo, llenarla de poder, y guiarla
bajo el señorío del Señor. Es el Espíritu el que certifica en nosotros nuestra
condición de hijos de Dios (Ro. 8.15-17). Él es también quien nos permite como
iglesia confesar a Cristo como Señor (1 Co. 12.3).
Marcelino Legido López: "La iglesia es la comunidad de los últimos
tiempos, que ha nacido en la muerte y resurrección de Cristo, que se
realizó 'según las Escrituras' (1 Co. 15.3, 4). La resurrección ha sido la
entrada de Jesús en su señorío mesiánico. Al ser entronizado, se cortan
los tiempos, se reúne el pueblo y se inicia el reino, con la fuerza del
Espíritu .... El Espíritu es la fuerza del acontecimiento escatológico, por la
que Dios toma posesión inmediata y definitiva de su pueblo en la santidad
de su gloria (Ez. 36.28; 37.27). A esta toma de posesión sigue la entrada
en el reino en obediencia y sumisión:'14
Así, pues, la iglesia es la creación del Espíritu Santo. Él es el agente de Dios
para la formación de su pueblo redimido, al que llena de poder y autoridad para
que se transforme en agente de redención. Con firme convicción Martín Lutero
confesaba: "Creo que existe en la tierra un santo grupo reducido y una santa
comunidad que se compone de puros santos, bajo una cabeza única que es
Cristo, convocada por el Espíritu Santo, en una misma fe, en el mismo sentido, y
. ~ ,3 Barth, Bosquejo de dogmática. ~ ~ 5 - ~ ~ 7 '
'¡t '. Legido López. Fraternidad en el mundo. 188.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
en la misma comprensión, con diferentes dones, pero estando unánimes en el
amor, sin sectas, ni divisiones." Lutero veía al Espíritu como agente activo en
este proceso.
Martín Lutero: "Yo soy también parte y miembro de esta comunidad y
participante y codisfrutante de todos los bienes que tiene, llevado a ello
por el Espíritu Santo e incorporado por el hecho de que escuché y continúo
escuchando la palabra de Dios, la cual es el comienzo para ingresar en
ella. Pues, antes de haber sido introducidos a ella pertenecíamos
totalmente al diablo, como los que no han sabido nada de Dios, ni de
Cristo. Por lo tanto, el Espíritu Santo permanecerá con la santa comunidad
o cristiandad hasta el día del juicio final, por la cual nos buscará, y se
servirá de ella para dirigir y practicar la palabra, mediante la cual hace y
multiplica la santificación, de modo que la cristiandad crezca y se fortalezca
diariamente en la fe y sus frutos que él produce."15
Finalmente, el Espíritu Santo es el agente a través de quien el Jesús vivo se
relaciona con la iglesia como presencia viva y conductora.
Según Mateo, Jesús promete estar siempre presente de manera real en medio
de la comunidad que se reúne en su nombre (18.20; 20.20). Según Lucas, Jesús
envía a su Espíritu, quien se hace cargo de la misión (Hch. 2.33). Según Juan,
Jesús mismo regresa y se hace realmente presente por medio del Consolador,
el Otro Jesús (14.16-18). No hay una referencia explícita a la presencia continua
de Jesús en el cuerpo en el Evangelio de Marcos, pero al final del mismo se
informa que el Señor los ayudaba "confirmando la palabra con las señales que
la seguían" (Mr. 16.20).
c. Norman Kraus: "Esta presencia viviente o Espíritu de Cristo es el
catalizador que une a la iglesia con Dios su fuente. Es el Poder que
motiva y activa a la iglesia para su misión. Es la Sabiduría que conduce a
la iglesia a la verdad mientras ésta procura entender su papel en el mundo.
Es el Espíritu el que garantiza su continua autenticidad y autoridad como
el 'cuerpo de Cristo.' En pocas palabras, Jesús es la presencia permanente
fuera de la cual la iglesia no tiene una identidad genuina como movimiento
mesiánico."16
'5 Lutero. Obras de Martín Lutero. 5:106. 107.
,6 C. Norman Kraus. The Communityofthe Spirit, How the Church ls in the World (Scottdale. Pa., Herald
Press. 1993). 79.
La naturaleza de la Iglesia: Componentes
en la misma comprensión, con diferentes dones, pero estando unánimes en el
amor, sin sectas, ni divisiones." Lutero veía al Espíritu como agente activo en
este proceso.
Martín Lutero: "Yo soy también parte y miembro de esta comunidad y
participante y codisfrutante de todos los bienes que tiene, llevado a ello
por el Espíritu Santo e incorporado por el hecho de que escuché y continúo
escuchando la palabra de Dios, la cual es el comienzo para ingresar en
ella. Pues, antes de haber sido introducidos a ella pertenecíamos
totalmente al diablo, como los que no han sabido nada de Dios, ni de
Cristo. Por lo tanto, el Espíritu Santo permanecerá con la santa comunidad
o cristiandad hasta el día del juicio final, por la cual nos buscará, y se
servirá de ella para dirigir y practicar la palabra, mediante la cual hace y
multiplica la santificación, de modo que la cristiandad crezca y se fortalezca
diariamente en la fe y sus frutos que él produce."15
Finalmente, el Espíritu Santo es el agente a través de quien el Jesús vivo se
relaciona con la iglesia como presencia viva y conductora.
Según Mateo, Jesús promete estar siempre presente de manera real en medio
de la comunidad que se reúne en su nombre (18.20; 20.20). Según Lucas, Jesús
envía a su Espíritu, quien se hace cargo de la misión (Hch. 2.33). Según Juan,
Jesús mismo regresa y se hace realmente presente por medio del Consolador,
el Otro Jesús (14.16-18). No hay una referencia explícita a la presencia continua
de Jesús en el cuerpo en el Evangelio de Marcos, pero al final del mismo se
informa que el Señor los ayudaba "confirmando la palabra con las señales que
la seguían" (Mr. 16.20).
c. Norman Kraus: "Esta presencia viviente o Espíritu de Cristo es el
catalizador que une a la iglesia con Dios su fuente. Es el Poder que
motiva y activa a la iglesia para su misión. Es la Sabiduría que conduce a
la iglesia a la verdad mientras ésta procura entender su papel en el mundo.
Es el Espíritu el que garantiza su continua autenticidad y autoridad como
el 'cuerpo de Cristo.' En pocas palabras, Jesús es la presencia permanente
fuera de la cual la iglesia no tiene una identidad genuina como movimiento
mesiánico."16
'5 Lutero. Obras de Martín Lutero. 5:106. 107.
,6 C. Norman Kraus. The Communityofthe Spirit, How the Church ls in the World (Scottdale. Pa., Herald
Press. 1993). 79.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
.. - ...................... -----.. -_ ..... _------......................... _ .. _-....................... -.. - ....... -_ ............. -------.. -- .... --... ---.. -_ ......... --_ ..
EJERCICIO 15
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan.
El Espíritu Santo es quien tiene la dirección de la iglesia:
1. Él la guía a toda la verdad: ______________ _
2. Él controla el movimiento de los creyentes: _________ _
3. Él dirige en la elección de los líderes: ___________ _
4. Él escoge los campos de misión: ____________ _
5. Él guía a los verdaderos hijos de Dios: __________ _
fi.UJU: Jn. 16.13; Hch. 10.19; Hch. 10.20; Hch. 13.2; Hch. 16.6; Ro. 8.14.
(")TAREA 3
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
.. - ...................... -----.. -_ ..... _------......................... _ .. _-....................... -.. - ....... -_ ............. -------.. -- .... --... ---.. -_ ......... --_ ..
EJERCICIO 15
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan.
El Espíritu Santo es quien tiene la dirección de la iglesia:
1. Él la guía a toda la verdad: ______________ _
2. Él controla el movimiento de los creyentes: _________ _
3. Él dirige en la elección de los líderes: ___________ _
4. Él escoge los campos de misión: ____________ _
5. Él guía a los verdaderos hijos de Dios: __________ _
fi.UJU: Jn. 16.13; Hch. 10.19; Hch. 10.20; Hch. 13.2; Hch. 16.6; Ro. 8.14.
(")TAREA 3
Capítulo 4
Características
El lenguaje metafórico con que el Nuevo Testamento se refiere a la iglesia y
la increíble riqueza del mismo, ponen de manifiesto cuán difícil resulta la
caracterización de esta comunidad creada por el Espíritu Santo. Precisamente
por la extraordinaria complejidad de la iglesia es que nos vemos forzados a usar
permanentemente imágenes de la misma, que de algún modo describen algún
aspecto u otro. La propia palabra "iglesia" es metafórica como cualquiera de los
innumerables términos que se han utilizado y se utilizan para caracterizarla. El
fenómeno que llamamos "iglesia" es, pues, rico en sus
características, y no es fácil de describir en pocas palabras.
No obstante, es necesario que en este punto levantemos la siguiente pregunta:
¿cuáles son las características de la iglesia cristiana? Procuraremos responder
a este interrogante de manera bien simple, haciendo dos afirmaciones
esenciales.
LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD POLlFACÉTICA
Cuando tratamos de describir a la iglesia, caemos inmediatamente en la
tensión entre los conceptos sociológicos y teológicos de la iglesia. La iglesia es
tanto divina como humana, creada por el Espíritu Santo y no obstante producida
mediante la re'unión de seres humanos. Esta tensión puede ser ilustrada
mencionando tres características aparentemente contradictorias de la iglesia
cristiana. La iglesia no es ni una ni otra de estas características, es ambas, y
simultáneamente.
_ La iglesia es tanto forma como esencia
Charles Van Engen hace esta distinción cuando indica que lo que nosotros
creemos es la "esencia" de la iglesia no siempre se ve en sus formas. Por ejemplo,
creemos que la iglesia es una, pero la realidad es que está dividida. Creemos
que la iglesia es santa, pero de hecho es la comunión de personas se
confiesan pecadoras. Creemos que la iglesia es apostólica, pero no sIempre
toma seriamente en cuenta la autoridad de los apóstoles según se expresa en
Capítulo 4
Características
El lenguaje metafórico con que el Nuevo Testamento se refiere a la iglesia y
la increíble riqueza del mismo, ponen de manifiesto cuán difícil resulta la
caracterización de esta comunidad creada por el Espíritu Santo. Precisamente
por la extraordinaria complejidad de la iglesia es que nos vemos forzados a usar
permanentemente imágenes de la misma, que de algún modo describen algún
aspecto u otro. La propia palabra "iglesia" es metafórica como cualquiera de los
innumerables términos que se han utilizado y se utilizan para caracterizarla. El
fenómeno que llamamos "iglesia" es, pues, rico en sus
características, y no es fácil de describir en pocas palabras.
No obstante, es necesario que en este punto levantemos la siguiente pregunta:
¿cuáles son las características de la iglesia cristiana? Procuraremos responder
a este interrogante de manera bien simple, haciendo dos afirmaciones
esenciales.
LA IGLESIA ES UNA COMUNIDAD POLlFACÉTICA
Cuando tratamos de describir a la iglesia, caemos inmediatamente en la
tensión entre los conceptos sociológicos y teológicos de la iglesia. La iglesia es
tanto divina como humana, creada por el Espíritu Santo y no obstante producida
mediante la re'unión de seres humanos. Esta tensión puede ser ilustrada
mencionando tres características aparentemente contradictorias de la iglesia
cristiana. La iglesia no es ni una ni otra de estas características, es ambas, y
simultáneamente.
_ La iglesia es tanto forma como esencia
Charles Van Engen hace esta distinción cuando indica que lo que nosotros
creemos es la "esencia" de la iglesia no siempre se ve en sus formas. Por ejemplo,
creemos que la iglesia es una, pero la realidad es que está dividida. Creemos
que la iglesia es santa, pero de hecho es la comunión de personas se
confiesan pecadoras. Creemos que la iglesia es apostólica, pero no sIempre
toma seriamente en cuenta la autoridad de los apóstoles según se expresa en
N
ex:>
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
los escritos inspirados del Nuevo Testamento o a través de la voz de apóstoles
reconocidos en el presente. Creemos que un elemento fundamental para la vida
de la iglesia es el discipulado como expresión de amor, pero experimentamos
acciones y conductas en la iglesia que están muy lejos del amor y que contradicen
todo tipo de discipulado cristiano.
Jürgen Moltmann se pregunta: "De qué manera podemos hablar
simultáneamente acerca de 'la esencia de la iglesia' y 'la forma de la iglesia'." Y
continúa apuntando: "El problema es simple y lo suficientemente presionador:
en el Credo de los Apóstoles las iglesias creen y confiesan 'una santa iglesia
católica', iglesias que están visiblemente divididas, esparcidas y desunidas;
iglesias que parecen humanas por todos lados, demasiado humanas, y
ciertamente no santas; iglesias que tampoco son universales, pero existen en el
mundo en formas altamente individuales. Esta tensión entre la fe de la iglesia y
nuestra experiencia de la iglesia no se la percibe hoy por primera vez. Ha existido
desde el comienzo mismo, incluso en el mismo tiempo en que la iglesia estaba
formulando el credo de la iglesia. La iglesia jamás existió en una forma ideal
históricamente demostrable. Pero esta discrepancia constantemente mantiene
el hambre por la correspondencia entre los polos.'"
_ La iglesia es tanto fenómeno como credo
Estrechamente ligada a esta tensión de la iglesia como forma y esencia, está
la tensión de la iglesia como fenómeno y como credo. Decimos creer en la
iglesia, pero no siempre nos resulta posible ver lo que decimos creer. "Aquello
que se percibe como un fenómeno del mundo visible no se presenta como el
objeto de nuestra fe:' señala Van Engen. "La iglesia es muy frecuentemente no
creíble."2 Es el mismo conflicto descrito por las expresiones real-ideal o
inmanente-trascendente cuando se las aplica a la iglesia. Hay en todas estas
expresiones una contradicción que no es fácil de resolver. Sin embargo, ambos
términos de la contradicción van inseparablemente juntos: forma y esencia, y
fenómeno y credo.
De hecho, una de las cuestiones más difíciles de resolver en el debate
teológico contemporáneo es la relación entre fe y experiencia. Esta tensión se
ve reflejada en la reflexión eclesiológica en torno al carácter de la iglesia. Según
algunos la iglesia no es otra cosa que una determinada forma social, una
institución religiosa, una determinada estructura humana. Otros, por el contrario,
enfatizan el hecho de que la iglesia es un artículo de fe y una cuestión de fe. El
Credo Apostólico declara "Creo en una santa iglesia ... ," y esta fe confiesa a la
iglesia en el marco de la misma confesión del Dios trino. De este modo, la iglesia
es algo más que un mero fenómeno histórico de factura humana, para
transformarse en un objeto de la fe.
Jürgen Moltmann: "Ninguna eclesiología teológica puede ignorar el
hecho de que el credo habla no sólo acerca de una iglesia celestial sino
también acerca de la iglesia de la otra cuadra. Y ninguna eclesiología
empírica puede evitar ver que la iglesia de la otra cuadra es-en razón de
. ~ , Moltmann. The Church in the Power of the Spirit. ~ o . ~ l .
'[ , Van Engen. "Perspectives on the Church." ~ 1 .
N
ex:>
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
los escritos inspirados del Nuevo Testamento o a través de la voz de apóstoles
reconocidos en el presente. Creemos que un elemento fundamental para la vida
de la iglesia es el discipulado como expresión de amor, pero experimentamos
acciones y conductas en la iglesia que están muy lejos del amor y que contradicen
todo tipo de discipulado cristiano.
Jürgen Moltmann se pregunta: "De qué manera podemos hablar
simultáneamente acerca de 'la esencia de la iglesia' y 'la forma de la iglesia'." Y
continúa apuntando: "El problema es simple y lo suficientemente presionador:
en el Credo de los Apóstoles las iglesias creen y confiesan 'una santa iglesia
católica', iglesias que están visiblemente divididas, esparcidas y desunidas;
iglesias que parecen humanas por todos lados, demasiado humanas, y
ciertamente no santas; iglesias que tampoco son universales, pero existen en el
mundo en formas altamente individuales. Esta tensión entre la fe de la iglesia y
nuestra experiencia de la iglesia no se la percibe hoy por primera vez. Ha existido
desde el comienzo mismo, incluso en el mismo tiempo en que la iglesia estaba
formulando el credo de la iglesia. La iglesia jamás existió en una forma ideal
históricamente demostrable. Pero esta discrepancia constantemente mantiene
el hambre por la correspondencia entre los polos.'"
_ La iglesia es tanto fenómeno como credo
Estrechamente ligada a esta tensión de la iglesia como forma y esencia, está
la tensión de la iglesia como fenómeno y como credo. Decimos creer en la
iglesia, pero no siempre nos resulta posible ver lo que decimos creer. "Aquello
que se percibe como un fenómeno del mundo visible no se presenta como el
objeto de nuestra fe:' señala Van Engen. "La iglesia es muy frecuentemente no
creíble."2 Es el mismo conflicto descrito por las expresiones real-ideal o
inmanente-trascendente cuando se las aplica a la iglesia. Hay en todas estas
expresiones una contradicción que no es fácil de resolver. Sin embargo, ambos
términos de la contradicción van inseparablemente juntos: forma y esencia, y
fenómeno y credo.
De hecho, una de las cuestiones más difíciles de resolver en el debate
teológico contemporáneo es la relación entre fe y experiencia. Esta tensión se
ve reflejada en la reflexión eclesiológica en torno al carácter de la iglesia. Según
algunos la iglesia no es otra cosa que una determinada forma social, una
institución religiosa, una determinada estructura humana. Otros, por el contrario,
enfatizan el hecho de que la iglesia es un artículo de fe y una cuestión de fe. El
Credo Apostólico declara "Creo en una santa iglesia ... ," y esta fe confiesa a la
iglesia en el marco de la misma confesión del Dios trino. De este modo, la iglesia
es algo más que un mero fenómeno histórico de factura humana, para
transformarse en un objeto de la fe.
Jürgen Moltmann: "Ninguna eclesiología teológica puede ignorar el
hecho de que el credo habla no sólo acerca de una iglesia celestial sino
también acerca de la iglesia de la otra cuadra. Y ninguna eclesiología
empírica puede evitar ver que la iglesia de la otra cuadra es-en razón de
. ~ , Moltmann. The Church in the Power of the Spirit. ~ o . ~ l .
'[ , Van Engen. "Perspectives on the Church." ~ 1 .
La naturaleza de la Iglesia: Características
que es el lugar de la fe-también el objeto de la fe. Credo y experiencia
están relacionados al mismo objeto y no pueden, a pesar de toda la
tensión entre ellos, ser distribuidos entre objetos diferentes."3
_ La iglesia es tanto institución como comunidad
La iglesia es tanto organización como organismo. Su naturaleza esencial
como una comunidad viva define su existencia y misión. Pero esta existencia y
misión no se dan en el vacío, ni fuera del tiempo, o en una dimensión fuera de la
realidad concreta de este mundo. La iglesia es una comunidad de fe única, que
vive su vida y cumple su misión en el mundo. Sin ser del mundo, esta comunidad
está en el mundo, y todo lo "mundano" de esta realidad no le es ajeno. De allí que
la existencia institucional de la iglesia es una necesidad sociológica, al mismo
tiempo que la realidad orgánica de la iglesia es el corazón de su existencia.
Durante la Edad Media, el concepto exclusivamente institucional de la iglesia
asumió su forma más extrema. En reacción, los reformadores del siglo XVI
enfatizaron la iglesia como compañerismo y comunión. Hoy debemos hacer el
esfuerzo por mantener un balance entre estas dos comprensiones de la iglesia,
y enfatizar que la iglesia es tanto institución como comunidad. La comunidad
invariable y necesariamente asume una forma institucional; la institución sólo
debe existir como la expresión concreta de la comunión de personas.
Darre" L. Guder: "La existencia social requiere una forma institucional.
La iglesia, como la familia de la fe, es una institución que funciona como
tal en el mundo, así como la familia física es una institución que asume
formas particulares de funcionamiento en el mundo. Por lo tanto, será
totalmente infructífero aproximarse al desafío simple de la institución como
si hubiese una alternativa. La iglesia debe ser institucional. La cuestión
no es '¿Ser o no ser institucional?' sino '¿Cómo ser institucional?'4
EJERCICIO 16
Formar grupos de seis discípulos para discutir por unos minutos el tema
siguiente a la luz del párrafo anterior de Darrell L. Guder:
La iglesia como institución.
Presentar las conclusiones de cada grupo en un plenario .
..... _---_ ...... _-----_ .. _------_ .... _-------------_ .. --..... _---------------_ .. _-_ ... ---_ .... -------_ ........ --_ ... -_ ...... --
3 Moltmann. The Church in the Power oi the Spirit. ~ 1 •
• Darrell L. Guder. Be My Witnesses, The Church's Mission. Message. and Messengers (Grand Rapids.
Mich., Eerdmans. 1985). 66.
La naturaleza de la Iglesia: Características
que es el lugar de la fe-también el objeto de la fe. Credo y experiencia
están relacionados al mismo objeto y no pueden, a pesar de toda la
tensión entre ellos, ser distribuidos entre objetos diferentes."3
_ La iglesia es tanto institución como comunidad
La iglesia es tanto organización como organismo. Su naturaleza esencial
como una comunidad viva define su existencia y misión. Pero esta existencia y
misión no se dan en el vacío, ni fuera del tiempo, o en una dimensión fuera de la
realidad concreta de este mundo. La iglesia es una comunidad de fe única, que
vive su vida y cumple su misión en el mundo. Sin ser del mundo, esta comunidad
está en el mundo, y todo lo "mundano" de esta realidad no le es ajeno. De allí que
la existencia institucional de la iglesia es una necesidad sociológica, al mismo
tiempo que la realidad orgánica de la iglesia es el corazón de su existencia.
Durante la Edad Media, el concepto exclusivamente institucional de la iglesia
asumió su forma más extrema. En reacción, los reformadores del siglo XVI
enfatizaron la iglesia como compañerismo y comunión. Hoy debemos hacer el
esfuerzo por mantener un balance entre estas dos comprensiones de la iglesia,
y enfatizar que la iglesia es tanto institución como comunidad. La comunidad
invariable y necesariamente asume una forma institucional; la institución sólo
debe existir como la expresión concreta de la comunión de personas.
Darre" L. Guder: "La existencia social requiere una forma institucional.
La iglesia, como la familia de la fe, es una institución que funciona como
tal en el mundo, así como la familia física es una institución que asume
formas particulares de funcionamiento en el mundo. Por lo tanto, será
totalmente infructífero aproximarse al desafío simple de la institución como
si hubiese una alternativa. La iglesia debe ser institucional. La cuestión
no es '¿Ser o no ser institucional?' sino '¿Cómo ser institucional?'4
EJERCICIO 16
Formar grupos de seis discípulos para discutir por unos minutos el tema
siguiente a la luz del párrafo anterior de Darrell L. Guder:
La iglesia como institución.
Presentar las conclusiones de cada grupo en un plenario .
..... _---_ ...... _-----_ .. _------_ .... _-------------_ .. --..... _---------------_ .. _-_ ... ---_ .... -------_ ........ --_ ... -_ ...... --
3 Moltmann. The Church in the Power oi the Spirit. ~ 1 •
• Darrell L. Guder. Be My Witnesses, The Church's Mission. Message. and Messengers (Grand Rapids.
Mich., Eerdmans. 1985). 66.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
LA IGLESIA ES ESENCIALMENTE UNA COMUNIDAD ESPIRITUAL
Si bien la iglesia se desenvuelve en la historia y lo hace insertada en las
particulares condiciones de su existencia histórica, se deslaca como una
comunidad eminentemente espiritual. Esto se hace más evidente cuando
prestamos atención a varios elementos directamente ligados a la naturaleza de
la iglesia y su misión. Una manera de entender esto es considerando los
documentos del Nuevo Testamento, particularmente el libro de los Hechos. Hay
diez razones por las que la iglesia es una comunidad espiritual según Hechos.
Está fundada en la Biblia: es bíblica
En Hechos 2.42 leemos de la iglesia primitiva que los primeros cristianos
"perseveraban en la doctrina de los apóstoles." Esta enseñanza, que circuló
primero en forma oral y poco a poco se fue integrando en un corpus de doctrina
apostólica, finalmente se fue registrando por escrito en los libros que hoy
componen nuestro Nuevo Testamento. Junto con las Escrituras del Antiguo
Testamento, con el tiempo los cristianos le atribuyeron a estos registros escritos
no sólo inspiración divina sino también una autoridad espiritual única.
Hoy configuran la "Biblia," la colección de escritos inspirados por el Espíritu
Santo que presentan el registro de la revelación divina y que son estimados
como única regla de fe y práctica por la mayor parte de los cristianos. Una iglesia
bíblica es la que acepta con fe este hecho y conforma su vida en base al contenido
de este registro, que se considera como Palabra de Dios.
Así, pues, una iglesia bíblica es aquella que, en primer lugar, cree en la
Biblia. Los apóstoles tomaban muy en serio la Palabra de Dios y la utilizaban
como guía para interpretar la realidad de sus días, especialmente para discernir
la mano redentora de Dios en operación a través de su pueblo. Es interesante
notar cómo los primeros cristianos reinterpretaron los escritos del Antiguo
Testamento, y vieron su relación directa con los acontecimientos redentores que
el/os experimentaron con y a través de Jesucristo. Pedro hizo esto en su discurso
frente al Pórtico de Salomón, cuando trató de interpretar los eventos de sus días
como anunciados previamente por los profetas (Hch. 3.24). Cuando la Biblia se
transforma en un texto muerto, en ley seca o en una enciclopedia multiuso deja
de ser palabra de Dios para transformarse en una excusa y justificativo para
cualquier palabra humana. Como palabra de Dios viva y eficaz (He. 4.12), ella se
torna en palabra generadora de salvación, bendición y guía cuando es
considerada por la iglesia como palabra divina normativa y orientadora.
Una iglesia bíblica es también aquella que obedece la Biblia. Muchos de los
que se preocupan excesivamente por defender la Biblia de todo ataque externo
a su integridad y se muestran ansiosos por afirmar que está libre de todo tipo de
errores, no siempre muestran el mismo celo en simplemente obedecer lo que la
Palabra de Dios indica como expresión de la voluntad de Dios. Los primeros
cristianos fueron muy cuidadosos en procurar encontrar en la Biblia orientación
hacer frente a los problemas nuevos que se les presentaban. El texto
funcionó para ellos no tanto como un manual de casuística (así la
Interpreta.ban los fariseos, por ejemplo), sino más bien como una guía orientadora
de la decisión y acción de los hijos de Dios.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
LA IGLESIA ES ESENCIALMENTE UNA COMUNIDAD ESPIRITUAL
Si bien la iglesia se desenvuelve en la historia y lo hace insertada en las
particulares condiciones de su existencia histórica, se deslaca como una
comunidad eminentemente espiritual. Esto se hace más evidente cuando
prestamos atención a varios elementos directamente ligados a la naturaleza de
la iglesia y su misión. Una manera de entender esto es considerando los
documentos del Nuevo Testamento, particularmente el libro de los Hechos. Hay
diez razones por las que la iglesia es una comunidad espiritual según Hechos.
Está fundada en la Biblia: es bíblica
En Hechos 2.42 leemos de la iglesia primitiva que los primeros cristianos
"perseveraban en la doctrina de los apóstoles." Esta enseñanza, que circuló
primero en forma oral y poco a poco se fue integrando en un corpus de doctrina
apostólica, finalmente se fue registrando por escrito en los libros que hoy
componen nuestro Nuevo Testamento. Junto con las Escrituras del Antiguo
Testamento, con el tiempo los cristianos le atribuyeron a estos registros escritos
no sólo inspiración divina sino también una autoridad espiritual única.
Hoy configuran la "Biblia," la colección de escritos inspirados por el Espíritu
Santo que presentan el registro de la revelación divina y que son estimados
como única regla de fe y práctica por la mayor parte de los cristianos. Una iglesia
bíblica es la que acepta con fe este hecho y conforma su vida en base al contenido
de este registro, que se considera como Palabra de Dios.
Así, pues, una iglesia bíblica es aquella que, en primer lugar, cree en la
Biblia. Los apóstoles tomaban muy en serio la Palabra de Dios y la utilizaban
como guía para interpretar la realidad de sus días, especialmente para discernir
la mano redentora de Dios en operación a través de su pueblo. Es interesante
notar cómo los primeros cristianos reinterpretaron los escritos del Antiguo
Testamento, y vieron su relación directa con los acontecimientos redentores que
el/os experimentaron con y a través de Jesucristo. Pedro hizo esto en su discurso
frente al Pórtico de Salomón, cuando trató de interpretar los eventos de sus días
como anunciados previamente por los profetas (Hch. 3.24). Cuando la Biblia se
transforma en un texto muerto, en ley seca o en una enciclopedia multiuso deja
de ser palabra de Dios para transformarse en una excusa y justificativo para
cualquier palabra humana. Como palabra de Dios viva y eficaz (He. 4.12), ella se
torna en palabra generadora de salvación, bendición y guía cuando es
considerada por la iglesia como palabra divina normativa y orientadora.
Una iglesia bíblica es también aquella que obedece la Biblia. Muchos de los
que se preocupan excesivamente por defender la Biblia de todo ataque externo
a su integridad y se muestran ansiosos por afirmar que está libre de todo tipo de
errores, no siempre muestran el mismo celo en simplemente obedecer lo que la
Palabra de Dios indica como expresión de la voluntad de Dios. Los primeros
cristianos fueron muy cuidadosos en procurar encontrar en la Biblia orientación
hacer frente a los problemas nuevos que se les presentaban. El texto
funcionó para ellos no tanto como un manual de casuística (así la
Interpreta.ban los fariseos, por ejemplo), sino más bien como una guía orientadora
de la decisión y acción de los hijos de Dios.
La naturaleza de la Iglesia: Características
En general, los evangélicos latinoamericanos nos hemos autotitulado como
"el pueblo del Libro". Con esto hemos querido subrayar nuestra fidelidad a la
Palabra de Dios. Sin embargo, las buenas expresiones y deseos no siempre han
sido acompañadas con acciones concretas de obediencia y sumisión a la Palabra
escrita. Los primeros cristianos, por el contrario, fueron muy puntillosos en leer
las Escrituras buscando en ellas la direccIón divina para sus decisiones. Cuando
encontraron lo que parecía ser una expresión de la voluntad específica de Dios
para sus problemas, no dudaron en obedecer literalmente lo que leían. Tal fue lo
que ocurrió cuando se presentó el problema de la vacancia dejada por el suicidio
de Judas Iscariote en el grupo de los Doce. La decisión que tomaron para resolver
este problema fue en obediencia directa a los versículos que leyeron en los
Salmos (Hch. 1.20, 21).
Una iglesia bíblica es, finalmente, aquella que aplica la Biblia. Si bien para
todos los evangélicos en nuestro continente la Biblia es la única regla de fe y
práctica, no siempre es el texto sagrado el que se aplica a la comprensión de la
realidad y la solución de los problemas que se presentan. Además, se ha dicho
muchas veces que "la Biblia da para todo," y es cierto. Al fin y al cabo, Satanás,
quien conoce la Biblia mejor que cualquiera de nosotros, la utilizó más de una
vez para sus propios fines perversos. La mejor manera de aprovechar el poder
generador de bendición que tiene la Palabra de Dios es aplicarla a las situaciones
concretas que confrontamos, bajo la guía del Espíritu Santo. Al igual que los
primeros cristianos, la iglesia hoy enfrenta situaciones nuevas y desafíos para
los que aparentemente no está preparada. Frente a los fenómenos inexplicables
y novedosos que los ciento veinte creyentes del aposento alto experimentaron
en Pentecostés, Pedro utilizó las Escrituras como clave hermenéutica para los
mismos (Hch. 2.16-21). El sentido de aquellos eventos ya había sido anticipado
por el profeta Joel.
Edmond P. Clowney: "La iglesia es la comunidad de la Palabra, la Palabra
que revela el plan y propósito de Dios. En la iglesia el evangelio es
predicado, creído y obedecido. Ella es el pilar y fundamento de la verdad
porque se toma de las Escrituras (Fil. 2.16) ."5
_ Está llena del Espíritu Santo: es carismática
El vocablo carismático es utilizado en este contexto no en su sentido histórico
sino en el sentido que tiene en el Nuevo Testamento, es decir, se refiere a todo
aquello que es expresión de la gracia divina tal como nos llega a nosotros a
través de la agencia del Espíritu Santo. En este sentido, todo cristiano es
carismático, si de veras ha gustado la gracia (gr. charis) de Dios, por medio de
Cristo, a través del Espíritu Santo. Una iglesia carismática es una iglesia que ha
sabido responder con obediencia a la admonición apostólica de ser llenos del
Espíritu Santo (Ef. 5.18).
5 Edmond P. Clowney. The Church: Conlours of Chrislian Theologr (Downers Grave. m.: InterVarsity
Press. 1995). 16.
La naturaleza de la Iglesia: Características
En general, los evangélicos latinoamericanos nos hemos autotitulado como
"el pueblo del Libro". Con esto hemos querido subrayar nuestra fidelidad a la
Palabra de Dios. Sin embargo, las buenas expresiones y deseos no siempre han
sido acompañadas con acciones concretas de obediencia y sumisión a la Palabra
escrita. Los primeros cristianos, por el contrario, fueron muy puntillosos en leer
las Escrituras buscando en ellas la direccIón divina para sus decisiones. Cuando
encontraron lo que parecía ser una expresión de la voluntad específica de Dios
para sus problemas, no dudaron en obedecer literalmente lo que leían. Tal fue lo
que ocurrió cuando se presentó el problema de la vacancia dejada por el suicidio
de Judas Iscariote en el grupo de los Doce. La decisión que tomaron para resolver
este problema fue en obediencia directa a los versículos que leyeron en los
Salmos (Hch. 1.20, 21).
Una iglesia bíblica es, finalmente, aquella que aplica la Biblia. Si bien para
todos los evangélicos en nuestro continente la Biblia es la única regla de fe y
práctica, no siempre es el texto sagrado el que se aplica a la comprensión de la
realidad y la solución de los problemas que se presentan. Además, se ha dicho
muchas veces que "la Biblia da para todo," y es cierto. Al fin y al cabo, Satanás,
quien conoce la Biblia mejor que cualquiera de nosotros, la utilizó más de una
vez para sus propios fines perversos. La mejor manera de aprovechar el poder
generador de bendición que tiene la Palabra de Dios es aplicarla a las situaciones
concretas que confrontamos, bajo la guía del Espíritu Santo. Al igual que los
primeros cristianos, la iglesia hoy enfrenta situaciones nuevas y desafíos para
los que aparentemente no está preparada. Frente a los fenómenos inexplicables
y novedosos que los ciento veinte creyentes del aposento alto experimentaron
en Pentecostés, Pedro utilizó las Escrituras como clave hermenéutica para los
mismos (Hch. 2.16-21). El sentido de aquellos eventos ya había sido anticipado
por el profeta Joel.
Edmond P. Clowney: "La iglesia es la comunidad de la Palabra, la Palabra
que revela el plan y propósito de Dios. En la iglesia el evangelio es
predicado, creído y obedecido. Ella es el pilar y fundamento de la verdad
porque se toma de las Escrituras (Fil. 2.16) ."5
_ Está llena del Espíritu Santo: es carismática
El vocablo carismático es utilizado en este contexto no en su sentido histórico
sino en el sentido que tiene en el Nuevo Testamento, es decir, se refiere a todo
aquello que es expresión de la gracia divina tal como nos llega a nosotros a
través de la agencia del Espíritu Santo. En este sentido, todo cristiano es
carismático, si de veras ha gustado la gracia (gr. charis) de Dios, por medio de
Cristo, a través del Espíritu Santo. Una iglesia carismática es una iglesia que ha
sabido responder con obediencia a la admonición apostólica de ser llenos del
Espíritu Santo (Ef. 5.18).
5 Edmond P. Clowney. The Church: Conlours of Chrislian Theologr (Downers Grave. m.: InterVarsity
Press. 1995). 16.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
El Espíritu Santo no es un mero elemento decorativo en la iglesia ni un
auxiliar necesario para el cumplimiento de su misión en el mundo. En realidad,
el Espíritu es el creador de la iglesia y el poder que le da vida y sentido. Sin el
Espíritu, la iglesia no existiría ni podría cumplir su misión. De allí que la relación
entre la iglesia y el Espíritu Santo no sólo es íntima y estrecha sino que es vital.
El Espíritu Santo es la vida de la iglesia.
Además, el Espíritu que vivifica a la iglesia es también el Espíritu que la
renueva y recrea permanentemente como comunidad viviente. Desde esta
perspectiva, la obra vital del Espíritu en la historia ha sido la de recrear a la
iglesia como una comunidad viviente, llamándola una y otra vez a volver a su
vida y a sus raíces bíblicas. La historia de la iglesia encierra una cadena completa
de movimientos de renovación espiritual, que fueron alentados por el Espíritu. El
registro histórico de cada tradición cristiana está salpicado con estos ejemplos
de resurgimiento espiritual. De hecho, las más variadas tradiciones cristianas
generalmente trazan su origen a tiempos de renovación espiritual. Cuando
pensamos en eventos tales como la Reforma del siglo XVI, los avivamientos
evangélicos del siglo XVII, los avivamientos en Inglaterra y Norteamérica en el
siglo XVIII, o los de África, Corea y América Latina en el siglo XX, podemos ver
que todos estos fenómenos no son más que los picos visibles en el mover del
Espíritu de Dios a lo largo de la historia.
Esto ha sido así desde el día de Pentecostés, cuando el Espíritu fue derramado
copiosamente sobre los primeros creyentes. Precisamente la experiencia de
ellos nos ilustra cómo es una iglesia llena del Espíritu Santo.
Una iglesia llena del Espíritu Santo es, en primer lugar, una comunidad f(ena
de poder espiritual. En el caso de los primeros cristianos, este poder espiritual se
manifestó en la capacidad de todos ellos de hacer cosas que estaban más allá
de sus pericias y posibilidades humanas. Aquellos hombres y mujeres, bajo la
unción del Espíritu, "comenzaron a hablar en diferentes lenguas" (Hch. 2.4). Pero
el Espíritu Santo puede manifestarse de múltiples otras maneras, según él lo
considere más conveniente para el cumplimiento más efectivo de la misión.
Además, una iglesia llena del Espíritu Santo es una comunidad llena de
dones espirituales. Allí donde el Espíritu está presente y en control, también
están en vigencia y operación los dones que él siempre otorga para el servicio.
Como comunidad carismática, la iglesia es dotada por el Espíritu de todos los
carismas necesarios para que ésta lleve a cabo su misión en el mundo. Estos
carismas son las herramientas de trabajo de la iglesia, sin las cuales tal labor no
podría llevarse a cabo. Los primeros cristianos no sólo que pudieron hacer lo
que les resultaba inimaginable o les parecía imposible, sino que contaron
inmediatamente con las herramientas necesarias para cumplir con la misión
que se les había encomendado. Es por eso que "se mantenían firmes en la
enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la
oración" (Hch. 2.42).
Finalmente, una iglesia llena del Espíritu Santo es una comunidad llena de
señales espirituales. Si bien es propio del Espíritu no llamar la atención sobre sí
mismo sino glorificar a Cristo, su presencia y acción se ponen de manifiesto a
través de señales, prodigios y milagros. El Espíritu no se queda quieto, sin dar
claras evidencias de su presencia poderosa. Esto fue bien patente para las
personas que fueron los primeros en recibir el testimonio poderoso de los
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
El Espíritu Santo no es un mero elemento decorativo en la iglesia ni un
auxiliar necesario para el cumplimiento de su misión en el mundo. En realidad,
el Espíritu es el creador de la iglesia y el poder que le da vida y sentido. Sin el
Espíritu, la iglesia no existiría ni podría cumplir su misión. De allí que la relación
entre la iglesia y el Espíritu Santo no sólo es íntima y estrecha sino que es vital.
El Espíritu Santo es la vida de la iglesia.
Además, el Espíritu que vivifica a la iglesia es también el Espíritu que la
renueva y recrea permanentemente como comunidad viviente. Desde esta
perspectiva, la obra vital del Espíritu en la historia ha sido la de recrear a la
iglesia como una comunidad viviente, llamándola una y otra vez a volver a su
vida y a sus raíces bíblicas. La historia de la iglesia encierra una cadena completa
de movimientos de renovación espiritual, que fueron alentados por el Espíritu. El
registro histórico de cada tradición cristiana está salpicado con estos ejemplos
de resurgimiento espiritual. De hecho, las más variadas tradiciones cristianas
generalmente trazan su origen a tiempos de renovación espiritual. Cuando
pensamos en eventos tales como la Reforma del siglo XVI, los avivamientos
evangélicos del siglo XVII, los avivamientos en Inglaterra y Norteamérica en el
siglo XVIII, o los de África, Corea y América Latina en el siglo XX, podemos ver
que todos estos fenómenos no son más que los picos visibles en el mover del
Espíritu de Dios a lo largo de la historia.
Esto ha sido así desde el día de Pentecostés, cuando el Espíritu fue derramado
copiosamente sobre los primeros creyentes. Precisamente la experiencia de
ellos nos ilustra cómo es una iglesia llena del Espíritu Santo.
Una iglesia llena del Espíritu Santo es, en primer lugar, una comunidad f(ena
de poder espiritual. En el caso de los primeros cristianos, este poder espiritual se
manifestó en la capacidad de todos ellos de hacer cosas que estaban más allá
de sus pericias y posibilidades humanas. Aquellos hombres y mujeres, bajo la
unción del Espíritu, "comenzaron a hablar en diferentes lenguas" (Hch. 2.4). Pero
el Espíritu Santo puede manifestarse de múltiples otras maneras, según él lo
considere más conveniente para el cumplimiento más efectivo de la misión.
Además, una iglesia llena del Espíritu Santo es una comunidad llena de
dones espirituales. Allí donde el Espíritu está presente y en control, también
están en vigencia y operación los dones que él siempre otorga para el servicio.
Como comunidad carismática, la iglesia es dotada por el Espíritu de todos los
carismas necesarios para que ésta lleve a cabo su misión en el mundo. Estos
carismas son las herramientas de trabajo de la iglesia, sin las cuales tal labor no
podría llevarse a cabo. Los primeros cristianos no sólo que pudieron hacer lo
que les resultaba inimaginable o les parecía imposible, sino que contaron
inmediatamente con las herramientas necesarias para cumplir con la misión
que se les había encomendado. Es por eso que "se mantenían firmes en la
enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la
oración" (Hch. 2.42).
Finalmente, una iglesia llena del Espíritu Santo es una comunidad llena de
señales espirituales. Si bien es propio del Espíritu no llamar la atención sobre sí
mismo sino glorificar a Cristo, su presencia y acción se ponen de manifiesto a
través de señales, prodigios y milagros. El Espíritu no se queda quieto, sin dar
claras evidencias de su presencia poderosa. Esto fue bien patente para las
personas que fueron los primeros en recibir el testimonio poderoso de los
La naturaleza de la Iglesia: Características
creyentes llenos del Espíritu Santo en Jerusalén. Los primeros cristianos mismos
"estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los
apóstoles" (Hch. 2.43).
Algunos en nuestros días, de manera arbitraria y no consistente con el Nuevo
Testamento, una sana teología y misionología, y el testimonio de la historia del
testimonio cristiano, no sólo niegan la realidad y vigencia del ministerio apostólico,
sino que señalan que prodigios y señales terminaron en el primer siglo o con la
formación del canon de las Escrituras. No sólo que no es cierto que el don y el
ministerio apostólico ha cesado, sino que el Espíritu Santo conti¡1úa operando
prodigios y señales en medio de su pueblo, cuando éste está rendido al señorío
de Cristo y está bajo el control del Espíritu.
EJERCICIO 17
Con la ayuda de una concordancia bíblica, registrar pasajes bíblicos que
ilustren la centralidad de la Biblia y del Espíritu Santo en la vida y
testimonio de la iglesia.
BIBLIA: ___________________ _
EspíRITU SANTO: ______________ _
_ Ministra primero a Dios y luego a las personas: es sierva
La Biblia presenta un orden de prioridades, que es necesario respetar. Dios
demanda el primer lugar y la atención preferencial a la hora de manifestar nuestra
lealtad. Luego vienen todas las demás cosas. En realidad, a la hora de expresarnos
en términos de servicio, hay dos vectores que debemos tener cuenta: el
primero y más importante es el que apunta hacia arriba, el vector vertical que
nos liga a Dios en adoración. El segundo es el que apunta hacia el costado y es
el vector horizontal que nos liga a nuestro prójimo en servicio.
No hay tarea más importante en la que nos podamos involucrar como iglesia
que la de rendirle culto a Dios. Todo lo demás que hagamos dependerá de este
compromiso fundamental. En realidad, adorar significa precisamente eso: rendir
servicio a Dios. Éste es el primer servicio por el que somos antes
de involucrarnos en cualquier otro tipo de servicio. De este modo, la adoración
es el evento que define la naturaleza y misión de la iglesia. Lo que pasa cuando
adoramos afecta directamente lo que pasa en cualquier otro aspecto del ministerio
de la iglesia.
La naturaleza de la Iglesia: Características
creyentes llenos del Espíritu Santo en Jerusalén. Los primeros cristianos mismos
"estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los
apóstoles" (Hch. 2.43).
Algunos en nuestros días, de manera arbitraria y no consistente con el Nuevo
Testamento, una sana teología y misionología, y el testimonio de la historia del
testimonio cristiano, no sólo niegan la realidad y vigencia del ministerio apostólico,
sino que señalan que prodigios y señales terminaron en el primer siglo o con la
formación del canon de las Escrituras. No sólo que no es cierto que el don y el
ministerio apostólico ha cesado, sino que el Espíritu Santo conti¡1úa operando
prodigios y señales en medio de su pueblo, cuando éste está rendido al señorío
de Cristo y está bajo el control del Espíritu.
EJERCICIO 17
Con la ayuda de una concordancia bíblica, registrar pasajes bíblicos que
ilustren la centralidad de la Biblia y del Espíritu Santo en la vida y
testimonio de la iglesia.
BIBLIA: ___________________ _
EspíRITU SANTO: ______________ _
_ Ministra primero a Dios y luego a las personas: es sierva
La Biblia presenta un orden de prioridades, que es necesario respetar. Dios
demanda el primer lugar y la atención preferencial a la hora de manifestar nuestra
lealtad. Luego vienen todas las demás cosas. En realidad, a la hora de expresarnos
en términos de servicio, hay dos vectores que debemos tener cuenta: el
primero y más importante es el que apunta hacia arriba, el vector vertical que
nos liga a Dios en adoración. El segundo es el que apunta hacia el costado y es
el vector horizontal que nos liga a nuestro prójimo en servicio.
No hay tarea más importante en la que nos podamos involucrar como iglesia
que la de rendirle culto a Dios. Todo lo demás que hagamos dependerá de este
compromiso fundamental. En realidad, adorar significa precisamente eso: rendir
servicio a Dios. Éste es el primer servicio por el que somos antes
de involucrarnos en cualquier otro tipo de servicio. De este modo, la adoración
es el evento que define la naturaleza y misión de la iglesia. Lo que pasa cuando
adoramos afecta directamente lo que pasa en cualquier otro aspecto del ministerio
de la iglesia.
La Iglesia de! nuevo milenio, una eclesiología para e! nuevo siglo
Los primeros cristianos lo entendieron así. Por eso las grandes empresas
que llevaron a cabo en cumplimiento de la misión nacieron de su servicio de
adoración a Dios. El mejor modelo de una iglesia sierva lo encontramos en el
caso de Antioquía (Hch. 13.1-3). Su actitud de diakonía a Dios y a las personas
está bien ilustrada en el hecho de que fue mientras adoraban a Dios, que el
Espíritu Santo les asignó un trabajo para hacer. Por amor al reino de Dios, esta
congregación se desprendió de sus mejores lideres, para enviarlos a predicar
en otras tierras. Y más tarde, los sostuvo en oración y veló por sus necesidades,
mientras estaban cumpliendo con la misión. Con los primeros cristianos el orden
de prioridades había sido similar (Hch. 4.23-31). La iglesia estaba en oración,
ministrando a Dios desde sus necesidades y urgencias, cuando fueron "llenos
del Espíritu Santo" y salieron nuevamente a proclamar "la palabra de Dios sin
temor alguno" (Hch. 4.31). El servicio de proclamación de las buenas nuevas al
mundo siempre estuvo precedido por una iglesia en ad aralia, es decir, una
asamblea de cristianos convocados a la oración.
En este camino de servicio o ministerio bi-dimensional que debe recorrer la
iglesia, hay básicamente dos cosas para hacer. En primer lugar, esto significa el
servicio de adoración (Hch. 2.47). La iglesia ha sido llamada del mundo a
constituirse como pueblo de Dios para que le rinda culto de adoración. En segundo
lugar, esto significa el servicio de oración (Hch. 2.42d).
Greg Ogden: ..... en muchos lugares hoy se encuentra a un pueblo vivo
en Cristo que se reúne listo para derramar sus corazones a Dios. Poco
importa si la adoración está altamente estructurada o es espontánea. La
diferencia es que las personas están preparadas para darse a sí mismas
en canción, oración, alabanza y respuesta a la Palabra de Dios. La
adoración es una expresión de la comunidad, algo hecho para el pueblo
por líderes de adoración.
Soren Kierkegaard nos recuerda la imagen. del teatro cuando escribe
que en la adoración las personas son los actores, los líderes de adoración
son los apuntadores y Dios es la audiencia .... Dios está levantando en
las bases un pueblo lleno del Espíritu, que se ve a sí mismo como
ministros; ecumenistas dotados espiritualmente, que ven la adoración
como el centro."6
_ Predica y vive un evangelio integral: es obediente
¿Qué entendemos por "evangelio integral"? La expresión se ha transformado
casi en un cliché en las últimas décadas. Sin embargo, es necesario hacer una
distinción en torno a esta cuestión. Por evangelio integral entiendo la "comprensión
del evangelio en sus dimensiones múltiples, personales (individuales) y sociales,
como las implicaciones que tiene en todos los órdenes de la vida: religioso
(espiritual), cultural, político, económico y familiar."7 Se trata, por tanto, de una
aprehensión del evangelio como mensaje omniabarcador, que no se agota en
6 Ogden. The New Reformation. 'l4. 'l5.
¡ Pablo A. Deiros. Diccionario hispanoamericano de la misión (Miami: UNlLIT. 1997). 177.
La Iglesia de! nuevo milenio, una eclesiología para e! nuevo siglo
Los primeros cristianos lo entendieron así. Por eso las grandes empresas
que llevaron a cabo en cumplimiento de la misión nacieron de su servicio de
adoración a Dios. El mejor modelo de una iglesia sierva lo encontramos en el
caso de Antioquía (Hch. 13.1-3). Su actitud de diakonía a Dios y a las personas
está bien ilustrada en el hecho de que fue mientras adoraban a Dios, que el
Espíritu Santo les asignó un trabajo para hacer. Por amor al reino de Dios, esta
congregación se desprendió de sus mejores lideres, para enviarlos a predicar
en otras tierras. Y más tarde, los sostuvo en oración y veló por sus necesidades,
mientras estaban cumpliendo con la misión. Con los primeros cristianos el orden
de prioridades había sido similar (Hch. 4.23-31). La iglesia estaba en oración,
ministrando a Dios desde sus necesidades y urgencias, cuando fueron "llenos
del Espíritu Santo" y salieron nuevamente a proclamar "la palabra de Dios sin
temor alguno" (Hch. 4.31). El servicio de proclamación de las buenas nuevas al
mundo siempre estuvo precedido por una iglesia en ad aralia, es decir, una
asamblea de cristianos convocados a la oración.
En este camino de servicio o ministerio bi-dimensional que debe recorrer la
iglesia, hay básicamente dos cosas para hacer. En primer lugar, esto significa el
servicio de adoración (Hch. 2.47). La iglesia ha sido llamada del mundo a
constituirse como pueblo de Dios para que le rinda culto de adoración. En segundo
lugar, esto significa el servicio de oración (Hch. 2.42d).
Greg Ogden: ..... en muchos lugares hoy se encuentra a un pueblo vivo
en Cristo que se reúne listo para derramar sus corazones a Dios. Poco
importa si la adoración está altamente estructurada o es espontánea. La
diferencia es que las personas están preparadas para darse a sí mismas
en canción, oración, alabanza y respuesta a la Palabra de Dios. La
adoración es una expresión de la comunidad, algo hecho para el pueblo
por líderes de adoración.
Soren Kierkegaard nos recuerda la imagen. del teatro cuando escribe
que en la adoración las personas son los actores, los líderes de adoración
son los apuntadores y Dios es la audiencia .... Dios está levantando en
las bases un pueblo lleno del Espíritu, que se ve a sí mismo como
ministros; ecumenistas dotados espiritualmente, que ven la adoración
como el centro."6
_ Predica y vive un evangelio integral: es obediente
¿Qué entendemos por "evangelio integral"? La expresión se ha transformado
casi en un cliché en las últimas décadas. Sin embargo, es necesario hacer una
distinción en torno a esta cuestión. Por evangelio integral entiendo la "comprensión
del evangelio en sus dimensiones múltiples, personales (individuales) y sociales,
como las implicaciones que tiene en todos los órdenes de la vida: religioso
(espiritual), cultural, político, económico y familiar."7 Se trata, por tanto, de una
aprehensión del evangelio como mensaje omniabarcador, que no se agota en
6 Ogden. The New Reformation. 'l4. 'l5.
¡ Pablo A. Deiros. Diccionario hispanoamericano de la misión (Miami: UNlLIT. 1997). 177.
La naturaleza de la Iglesia: Características
una formulación doctrinal (por importante que ésta pueda ser o considerarse), ni
puede reducirse a ella.
El Pacto de Lausana, en su artículo 6, afirma que "la evangelización mundial
requiere que toda la iglesia lleve todo el evangelio a todo el mundo." En una
ponencia presentada en aquel célebre congreso de evangelización mundial,
celebrado en 1974, C. René Padilla dijo: "Mantengo que ambos puntos de vista
(salvación como social y personal) son evangelio incompleto y que la necesidad
más grande de la iglesia en la actualidad es el redescubrimiento del mensaje
completo de nuestro Señor Jesucristo. Todo el evangelio para todo el hombre,
para el mundo entero."8 Éste es el evangelio integral que predica y vive una
iglesia obediente a su Señor.
Conferencia Evangélica Latinoamericana (CELA 111): "Debemos a
América Latina un ministerio integral; una tarea evangelizadora que llame
al hombrea alistarse como discípulo de Jesucristo; una identificación con
los dolores y esperanzas del hombre latinoamericano, que exprese la
misma identificación de Jesucristo con su pueblo en su peregrinar hasta
la cruz; un servicio inteligente y eficaz en la búsqueda de formas de
organización social más justas y humanas: todo ello expresado en la vida
de una comunidad liberada de toda esclavitud por la resurrección de
Jesucristo y convocada a expresar esa libertad en gozosa búsqueda del
mañana de Dios para nuestro continente."9
La comprensión integral del evangelio, como un evangelio de encarnación y
servicio, fue bien clara para los primeros cristianos, que lo asumieron y expresaron
con total obediencia (Hch. 1.4-8; 2.42-47). La vida y testimonio de aquellos
hombres y mujeres fueron evidente manifestación de que se propusieron rendir
obediencia a todo el evangelio. A la praxis de la iglesia primitiva se aplican las
acertadas palabras de C. René Padilla, cuando comenta: "Hablar de todo el
evangelio o del evangelio completo es hablar del evangelio como las Buenas
Nuevas de Jesucristo para la vida personal y social, para la esfera de lo espiritual
y de lo material, para el tiempo presente y la eternidad. Todo el evangelio es el
evangelio que mantiene la unidad entre la fe y las obras, entre la palabra y la
acción, entre el amor y la justicia, entre la reconciliación con Dios y la
reconciliación con el prójimo, entre la teología y la ética." Como señalara el
Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE 1), celebrado en 1969
en Bogotá: "Juntos hemos reconocido la necesidad de vivir plenamente el
evangelio, proclamándolo en su totalidad al hombre latinoamericano en el
contexto de sus múltiples necesidades."'°
• C. René Padilla. "Evangelism and the World." en l.eIlhe Eatth Hear His VoU:e, A Comprehensive Refermce VoIume
on World Emngeli.z:aIioo. J.D. Douglas. ed. (Minneapolis. Minn.: World Wide Publications. 1975). 144.
9 Tercera Conferencia Evangélica Latinoamericana (CELA IIJ). Deudores del mundo (Montevideo.
UNELAM. 1969), 17,
•• Primer Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE 1). "Declaración evangélica de Bogotá:
en Acción en Crislo para un conlinenle en crisis (San José. Costa Rica: Editorial Caribe. 1970)' 135.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Crece con el crecimiento que da Dios: está viva
Como todo organismo vivo, una iglesia viva experimenta crecimiento natural.
La falta de crecimiento es indicación cierta de que algo anda mal en el cuerpo.
Una iglesia viva va a crecer y lo hará de manera armónica. Será una iglesia sin
techo, sin límites. Crecerá y continuará creciendo, porque esto es lo normal y
esperable. Una iglesia saludable es una iglesia que crecerá de manera integral
hasta el límite de todas sus posibilidades, conforme los propósitos de Dios para
esa comunidad.
Además, el crecimiento de la iglesia no es opcional. No es materia de
discusión, opinión, o decisión, porque el crecimiento del cuerpo de Cristo viene
de Dios. Refiriéndose al proceso de desarrollo de la comunidad de fe en Corinto,
Pablo señala: "Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así
que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que
hace crecer" (1 Co. 3.6, 7). De este modo, el crecimiento integral de la iglesia no
sólo es algo que debe ser esperado de parte de Dios, sino también es algo que
debe ser buscado.
Es importante tener presente que el crecimiento de la iglesia debe ser un
crecimiento integral. Es éste el crecimiento del que Pablo habla como un don de
Dios. En el curso de su peregrinaje por este mundo (He. 13.14), la iglesia debe
experimentar este tipo de crecimiento y expansión, que es tanto el resultado de
su labor evangelizadora como la señal del reino venidero que ella espera. Como
señala Orlando E. Costas: "La idea de crecimiento es por lo tanto básica a la
experiencia y expectativa misional de los primeros cristianos y a la teología
bíblica de la misión. Igualmente importante es la naturaleza multidimensional de
ese crecimiento."ll
Por ser un don de Dios y por ser integral, el crecimiento de la iglesia tiene
múltiples dimensiones. Una de las más significativas es que se trata de un
crecimiento espiritual.
12
El crecimiento espiritual se manifiesta en la producción
del fruto del Espíritu tanto en la vida cristiana del creyente individual como en la
comunidad de fe. Pablo describe este fruto, cuando señala: "El fruto del Espíritu
es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y
dominio propio" (Gá. 5.22, 23).
Como puede verse, se trata de un crecimiento interno que resulta en la
madurez espiritual de los miembros de la iglesia, a medida que se desarrollan a
través de la adoración, el estudio de la Biblia, la oración, el servicio, y la
manifestación del fruto del Espíritu.
Este crecimiento es de carácter cualitativo y es de suma importancia. No es
que sea prioritario o deba optarse por él en desmedro de otros tipos de
crecimiento, pero sí su experiencia ayuda a darle fundamento y forma a otras
manifestaciones de crecimiento. El crecimiento cualitativo o espiritual debe ser
apreciado y procurado por la iglesia.
" Costas, Christ Outside the Cate. 4
6
.
"Con la excepción del primer y último tipo de crecimiento. la descripción de los otros tipos está tomada
de Orlando Costas. The Church and lts Mission, A Shattering Critiquefrom the Third World (Chicago, Tyndale
Press. 1974). 90. 91.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Crece con el crecimiento que da Dios: está viva
Como todo organismo vivo, una iglesia viva experimenta crecimiento natural.
La falta de crecimiento es indicación cierta de que algo anda mal en el cuerpo.
Una iglesia viva va a crecer y lo hará de manera armónica. Será una iglesia sin
techo, sin límites. Crecerá y continuará creciendo, porque esto es lo normal y
esperable. Una iglesia saludable es una iglesia que crecerá de manera integral
hasta el límite de todas sus posibilidades, conforme los propósitos de Dios para
esa comunidad.
Además, el crecimiento de la iglesia no es opcional. No es materia de
discusión, opinión, o decisión, porque el crecimiento del cuerpo de Cristo viene
de Dios. Refiriéndose al proceso de desarrollo de la comunidad de fe en Corinto,
Pablo señala: "Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así
que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que
hace crecer" (1 Co. 3.6, 7). De este modo, el crecimiento integral de la iglesia no
sólo es algo que debe ser esperado de parte de Dios, sino también es algo que
debe ser buscado.
Es importante tener presente que el crecimiento de la iglesia debe ser un
crecimiento integral. Es éste el crecimiento del que Pablo habla como un don de
Dios. En el curso de su peregrinaje por este mundo (He. 13.14), la iglesia debe
experimentar este tipo de crecimiento y expansión, que es tanto el resultado de
su labor evangelizadora como la señal del reino venidero que ella espera. Como
señala Orlando E. Costas: "La idea de crecimiento es por lo tanto básica a la
experiencia y expectativa misional de los primeros cristianos y a la teología
bíblica de la misión. Igualmente importante es la naturaleza multidimensional de
ese crecimiento."ll
Por ser un don de Dios y por ser integral, el crecimiento de la iglesia tiene
múltiples dimensiones. Una de las más significativas es que se trata de un
crecimiento espiritual.
12
El crecimiento espiritual se manifiesta en la producción
del fruto del Espíritu tanto en la vida cristiana del creyente individual como en la
comunidad de fe. Pablo describe este fruto, cuando señala: "El fruto del Espíritu
es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y
dominio propio" (Gá. 5.22, 23).
Como puede verse, se trata de un crecimiento interno que resulta en la
madurez espiritual de los miembros de la iglesia, a medida que se desarrollan a
través de la adoración, el estudio de la Biblia, la oración, el servicio, y la
manifestación del fruto del Espíritu.
Este crecimiento es de carácter cualitativo y es de suma importancia. No es
que sea prioritario o deba optarse por él en desmedro de otros tipos de
crecimiento, pero sí su experiencia ayuda a darle fundamento y forma a otras
manifestaciones de crecimiento. El crecimiento cualitativo o espiritual debe ser
apreciado y procurado por la iglesia.
" Costas, Christ Outside the Cate. 4
6
.
"Con la excepción del primer y último tipo de crecimiento. la descripción de los otros tipos está tomada
de Orlando Costas. The Church and lts Mission, A Shattering Critiquefrom the Third World (Chicago, Tyndale
Press. 1974). 90. 91.
La naturaleza de la Iglesia: Características
Charles Van Engen: "Por crecimiento espiritual se entiende la profundidad
y amplitud de la relación de pacto del Pueblo de Dios en relación espiritual
íntima con Dios, a través de la fe en Jesucristo por el Espíritu Santo, i.e., la
profundidad de la madurez espiritual de los líderes y miembros, su grado
de inmersión en la Escritura, su manifestación de un estilo de vida y ética
del reino de Dios, su involucramiento en oración, su dependencia de
Dios, su búsqueda de santidad, y su vitalidad en la adoración."13
Es muy frecuente que se establezca una oposición falsa e innecesaria entre
crecimiento cualitativo y crecimiento cuantitativo. En el Nuevo Testamento no se
encuentra tal polarización u opción. Por el contrario, especialmente en el libro de
los Hechos se destaca la importancia del crecimiento numérico (Hch. 2.41; 2.47;
4.4; 5.14; 6.7). Sobre el particular, Orlando E. Costas explica: "Por expansión numérica
se entiende el reclutamiento de personas para el reino de Dios invitándolas al
arrepentimiento y la fe en Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas y su
incorporación a una comunidad local de personas que, habiendo hecho una
decisión similar, adoran, obedecen y dan testimonio, colectiva y personalmente, al
mundo de la acción redentora de Dios en Jesucristo y su poder liberador:'14
De este modo, el crecimiento cuantitativo y el cualitativo deben ir juntos, y es
absurdo querer separarlos. El primero tiene que ser una expresión del segundo.
Una iglesia madura en la fe y llena del Espíritu Santo va a procurar la salvación
del mayor número de personas, a quienes va a incorporar a la comunión de los
santos y a discipular con responsabilidad para que a su vez se conviertan en
proclamadores efectivos del evangelio del reino. Cuando esto ocurre, el
crecimiento numérico sigue como consecuencia natural.
Este crecimiento numérico o expansión de la congregación local estará
basado en la conversión de personas a medida que los creyentes vayan saliendo
al mundo, ganen a personas para Cristo, y las traigan a la membresía de la
iglesia. En la medida que este ciclo de reproducción se multiplique y amplíe, el
tamaño de la comunidad de fe crecerá.
Costas hace referencia también a un crecimiento orgánico. Según él, se trata
de una forma de crecimiento que merece nuestra atención ya que es muy
significativa para la vida de la iglesia como cuerpo de Cristo. Dice Costas: "Por
crecimiento orgánico se entiende el desarrollo interno de una comunidad de fe,
i.e., el sistema de relaciones entre sus miembros-su forma de gobierno, estructura
financiera, liderazgo, tipos de actividades en las que se invierten su tiempo y
recursos, etc."15
Como puede observarse, el crecimiento orgánico tiene que ver con el
desarrollo estructural y organizacional de la comunidad cristiana: su organización,
administración, liderazgo, estrategias, y mayordomía. Se trata, pues, del
desarrollo de la infraestructura de la iglesia, mediante la creación y puesta en
marcha de juntas, comisiones, comités, actividades, programas de capacitación
y grupos pequeños.
,3 Charles Van Engen, apuntes de clase, M C 5 ~ ~ , "Local Congregation as Mission" (Pasadena. CaliL
School of World Mission, Fuller Theological Seminary, 1995)·
'. Costas. The Church and lts Mission. 90.
's Ibid .. 90.
La naturaleza de la Iglesia: Características
Charles Van Engen: "Por crecimiento espiritual se entiende la profundidad
y amplitud de la relación de pacto del Pueblo de Dios en relación espiritual
íntima con Dios, a través de la fe en Jesucristo por el Espíritu Santo, i.e., la
profundidad de la madurez espiritual de los líderes y miembros, su grado
de inmersión en la Escritura, su manifestación de un estilo de vida y ética
del reino de Dios, su involucramiento en oración, su dependencia de
Dios, su búsqueda de santidad, y su vitalidad en la adoración."13
Es muy frecuente que se establezca una oposición falsa e innecesaria entre
crecimiento cualitativo y crecimiento cuantitativo. En el Nuevo Testamento no se
encuentra tal polarización u opción. Por el contrario, especialmente en el libro de
los Hechos se destaca la importancia del crecimiento numérico (Hch. 2.41; 2.47;
4.4; 5.14; 6.7). Sobre el particular, Orlando E. Costas explica: "Por expansión numérica
se entiende el reclutamiento de personas para el reino de Dios invitándolas al
arrepentimiento y la fe en Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas y su
incorporación a una comunidad local de personas que, habiendo hecho una
decisión similar, adoran, obedecen y dan testimonio, colectiva y personalmente, al
mundo de la acción redentora de Dios en Jesucristo y su poder liberador:'14
De este modo, el crecimiento cuantitativo y el cualitativo deben ir juntos, y es
absurdo querer separarlos. El primero tiene que ser una expresión del segundo.
Una iglesia madura en la fe y llena del Espíritu Santo va a procurar la salvación
del mayor número de personas, a quienes va a incorporar a la comunión de los
santos y a discipular con responsabilidad para que a su vez se conviertan en
proclamadores efectivos del evangelio del reino. Cuando esto ocurre, el
crecimiento numérico sigue como consecuencia natural.
Este crecimiento numérico o expansión de la congregación local estará
basado en la conversión de personas a medida que los creyentes vayan saliendo
al mundo, ganen a personas para Cristo, y las traigan a la membresía de la
iglesia. En la medida que este ciclo de reproducción se multiplique y amplíe, el
tamaño de la comunidad de fe crecerá.
Costas hace referencia también a un crecimiento orgánico. Según él, se trata
de una forma de crecimiento que merece nuestra atención ya que es muy
significativa para la vida de la iglesia como cuerpo de Cristo. Dice Costas: "Por
crecimiento orgánico se entiende el desarrollo interno de una comunidad de fe,
i.e., el sistema de relaciones entre sus miembros-su forma de gobierno, estructura
financiera, liderazgo, tipos de actividades en las que se invierten su tiempo y
recursos, etc."15
Como puede observarse, el crecimiento orgánico tiene que ver con el
desarrollo estructural y organizacional de la comunidad cristiana: su organización,
administración, liderazgo, estrategias, y mayordomía. Se trata, pues, del
desarrollo de la infraestructura de la iglesia, mediante la creación y puesta en
marcha de juntas, comisiones, comités, actividades, programas de capacitación
y grupos pequeños.
,3 Charles Van Engen, apuntes de clase, M C 5 ~ ~ , "Local Congregation as Mission" (Pasadena. CaliL
School of World Mission, Fuller Theological Seminary, 1995)·
'. Costas. The Church and lts Mission. 90.
's Ibid .. 90.
f;\
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Hay también un crecimiento conceptual, que Costas define de la siguiente
manera: "Por expansión conceptual se entiende el grado de consciencia que
tiene una comunidad de fe con respecto a su naturaleza y misión en el mundo,
Le., la imagen que la comunidad ha formado de sí misma, la profundidad de su
reflexión sobre el significado de su fe en Cristo (comprensión de la Escritura,
etc.), y su imagen del mundo."16 Este tipo de crecimiento conceptual tiene que
ver con la concepción del mundo que domina a la iglesia, y sus presuposiciones
filosóficas e ideológicas.
Una forma de crecimiento que no ha recibido suficiente atención es la que
Costas denomina como crecimiento encarnacional. Según él: "Por crecimiento
encarnacional se entiende el grado de involucramiento de una comunidad de fe
en la vida y problemas de su entorno social, ;'e., su participación en la aflicción
de este mundo; su acción profética, intercesora, y liberadora en bien de los
débiles y destituidos; la intensidad de su predicación a los pobres, los
quebrantados de corazón, los cautivos, los ciegos y los oprimidos. (Le. 4.18-
21)."17 El crecimiento encarnacional tiene que ver con los ministerios diaconales
de todo tipo que la iglesia lleva a cabo.
Finalmente, el crecimiento expansivo es otra forma de crecimiento a la que
debemos prestar atención. Por crecimiento expansivo se entiende el crecimiento
que resulta de la plantación de otras iglesias por la iglesia local, a medida que
nuevos convertidos de la misma cultura o de una cultura diferente son reunidos
en congregaciones nuevas. Una iglesia madura se reproduce y planta nuevas
iglesias.
EJERCICIO 18
Marcar con 2!: los pasajes bíblicos que indican el crecimiento numérico de
la iglesia:
Mateo 6.28 _ Marcos 4.8 _ Lucas 13.18, 19
Juan 3.30 _ Hechos 2.41 Hechos 2.47
Hechos 4.4 _ Hechos 5.14 Hechos 6.1
Hechos 6.7 _ Hechos 7.17 Hechos 12.24
Hechos 19.20 _ 1 Corintios 3.6, 7 _ 1 Corintios 15.58
_ 2 Corintios 10.15 _ Efesios 2.21 _ Efesios 4.15, 16
_ Colosenses 1.10 _ Colosenses 2.19 _ 1 Tesalonicenses 3.12
_ 2 Tesalonicenses 1.3 _ 1 Pedro 2.2 _ 2 Pedro 3.18
.. _- ...... _ ....... ----............. -------...... _-_ ...... _-_ .... ---.... ---.. ---..... ---........... __ ........... -........ _--_ .... _-_ .... __ .......... -.... ..
i ,6 Ibid., 90, 91.
Q. '7 Ibid .• 91.
f;\
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Hay también un crecimiento conceptual, que Costas define de la siguiente
manera: "Por expansión conceptual se entiende el grado de consciencia que
tiene una comunidad de fe con respecto a su naturaleza y misión en el mundo,
Le., la imagen que la comunidad ha formado de sí misma, la profundidad de su
reflexión sobre el significado de su fe en Cristo (comprensión de la Escritura,
etc.), y su imagen del mundo."16 Este tipo de crecimiento conceptual tiene que
ver con la concepción del mundo que domina a la iglesia, y sus presuposiciones
filosóficas e ideológicas.
Una forma de crecimiento que no ha recibido suficiente atención es la que
Costas denomina como crecimiento encarnacional. Según él: "Por crecimiento
encarnacional se entiende el grado de involucramiento de una comunidad de fe
en la vida y problemas de su entorno social, ;'e., su participación en la aflicción
de este mundo; su acción profética, intercesora, y liberadora en bien de los
débiles y destituidos; la intensidad de su predicación a los pobres, los
quebrantados de corazón, los cautivos, los ciegos y los oprimidos. (Le. 4.18-
21)."17 El crecimiento encarnacional tiene que ver con los ministerios diaconales
de todo tipo que la iglesia lleva a cabo.
Finalmente, el crecimiento expansivo es otra forma de crecimiento a la que
debemos prestar atención. Por crecimiento expansivo se entiende el crecimiento
que resulta de la plantación de otras iglesias por la iglesia local, a medida que
nuevos convertidos de la misma cultura o de una cultura diferente son reunidos
en congregaciones nuevas. Una iglesia madura se reproduce y planta nuevas
iglesias.
EJERCICIO 18
Marcar con 2!: los pasajes bíblicos que indican el crecimiento numérico de
la iglesia:
Mateo 6.28 _ Marcos 4.8 _ Lucas 13.18, 19
Juan 3.30 _ Hechos 2.41 Hechos 2.47
Hechos 4.4 _ Hechos 5.14 Hechos 6.1
Hechos 6.7 _ Hechos 7.17 Hechos 12.24
Hechos 19.20 _ 1 Corintios 3.6, 7 _ 1 Corintios 15.58
_ 2 Corintios 10.15 _ Efesios 2.21 _ Efesios 4.15, 16
_ Colosenses 1.10 _ Colosenses 2.19 _ 1 Tesalonicenses 3.12
_ 2 Tesalonicenses 1.3 _ 1 Pedro 2.2 _ 2 Pedro 3.18
.. _- ...... _ ....... ----............. -------...... _-_ ...... _-_ .... ---.... ---.. ---..... ---........... __ ........... -........ _--_ .... _-_ .... __ .......... -.... ..
i ,6 Ibid., 90, 91.
Q. '7 Ibid .• 91.
La naturaleza de la Iglesia: Características
Pacto de Lausana: "Confesamos que a veces hemos buscado un crecimiento
de la iglesia a costa de la profundidad de la misma y hemos divorciado la
evangelización del crecimiento cristiano .... Aunque los estudios del crecimiento
de la iglesia, tanto numérico como espiritual, tienen su lugar y valor cuando se
hacen con cuidado, a veces los hemos descuidado. Otras veces, con el deseo de
asegurar una respuesta al evangelio, hemos acomodado nuestro mensaje,
hemos manipulado al oyente por medio de técnicas de presión y nos hemos
preocupado demasiado por las estadísticas y hasta hemos sido deshonestos en
el uso que hemos hecho de ellas. Todo esto es mundanal:'
_ Se desarrolla democráticamente: es participativa
Más allá de las formas particulares que el ejercicio democrático pueda tomar
en la experiencia de la comunidad de fe, es evidente a la luz del Nuevo
Testamento que la iglesia debe funcionar como una asamblea democrática en la
que se garantice y fomente la participación de todos los creyentes en el
desarrollo de la vida y el testimonio de la misma. Algunas eclesiologías
denominacionales consideran erróneamente que la única forma de participación
democrática en la iglesia es una democracia directa. Esto puede ser posible en
pequeñas congregaciones, aunque no sin serios problemas. Pero en
congregaci'ones con mayor número de integrantes, la democracia directa es
simplemente imposible. El modelo neotestamentario es, en realidad, un modelo
en el que las decisiones no se tomaban en base al voto de la mayoría (el cual
siempre deja a una minoría disconforme), sino por consenso bajo la guía del
Espíritu Santo.
Al considerar a la iglesia como una comunidad que se desarrolla
democráticamente con la participación comprometida de todos sus miembros,
es importante tener en cuenta ciertos principios que surgen de la experiencia de
la iglesia primitiva.
Nótese, primero, que se trata de una iglesia del pueblo y no del clero. El
testimonio de Hechos 2.47 da la impresión de que los primeros cristianos tenían
una comprensión cabal del significado del sacerdocio universal de todos los
creyentes. Además, nótese que es una iglesia donde todos tienen algo que
hacer. Al tiempo que vemos a Pedro como un protagonista importante, los Once
no se quedan atrás en su participación. Llama la atención en este estadio inicial
del testimonio cristiano la inusual participación de las mujeres, en un contexto
cultural en el que estaban totalmente excluidas de toda visibilidad social. Sin
embargo, en la lista de los miembros fundadores de la iglesia, se nos aclara muy
bien que "estaban allí Pedro" y siguen los nombres de los Once, y luego se
agrega: "Todos, en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración, junto COn las
mujeres y con los hermanos de Jesús y su madre María" (Hch. 1.13, 14). De
hecho, todos estos discípulos sin distinción alguna fueron llenos del Espíritu
Santo (Hch. 2.1-4).
La iglesia no es un pastor orquesta, sino una orquesta de pastores. Tampoco
existe el pastor sabelotodo o el pastor superhombre. En la comunidad de fe que
fundó Jesucristo en el poder de su Espíritu, cada miembro es protagol)ista y
responsable por igual, sin ningún tipo de distinciones (Gá. 3.28).
La naturaleza de la Iglesia: Características
Pacto de Lausana: "Confesamos que a veces hemos buscado un crecimiento
de la iglesia a costa de la profundidad de la misma y hemos divorciado la
evangelización del crecimiento cristiano .... Aunque los estudios del crecimiento
de la iglesia, tanto numérico como espiritual, tienen su lugar y valor cuando se
hacen con cuidado, a veces los hemos descuidado. Otras veces, con el deseo de
asegurar una respuesta al evangelio, hemos acomodado nuestro mensaje,
hemos manipulado al oyente por medio de técnicas de presión y nos hemos
preocupado demasiado por las estadísticas y hasta hemos sido deshonestos en
el uso que hemos hecho de ellas. Todo esto es mundanal:'
_ Se desarrolla democráticamente: es participativa
Más allá de las formas particulares que el ejercicio democrático pueda tomar
en la experiencia de la comunidad de fe, es evidente a la luz del Nuevo
Testamento que la iglesia debe funcionar como una asamblea democrática en la
que se garantice y fomente la participación de todos los creyentes en el
desarrollo de la vida y el testimonio de la misma. Algunas eclesiologías
denominacionales consideran erróneamente que la única forma de participación
democrática en la iglesia es una democracia directa. Esto puede ser posible en
pequeñas congregaciones, aunque no sin serios problemas. Pero en
congregaci'ones con mayor número de integrantes, la democracia directa es
simplemente imposible. El modelo neotestamentario es, en realidad, un modelo
en el que las decisiones no se tomaban en base al voto de la mayoría (el cual
siempre deja a una minoría disconforme), sino por consenso bajo la guía del
Espíritu Santo.
Al considerar a la iglesia como una comunidad que se desarrolla
democráticamente con la participación comprometida de todos sus miembros,
es importante tener en cuenta ciertos principios que surgen de la experiencia de
la iglesia primitiva.
Nótese, primero, que se trata de una iglesia del pueblo y no del clero. El
testimonio de Hechos 2.47 da la impresión de que los primeros cristianos tenían
una comprensión cabal del significado del sacerdocio universal de todos los
creyentes. Además, nótese que es una iglesia donde todos tienen algo que
hacer. Al tiempo que vemos a Pedro como un protagonista importante, los Once
no se quedan atrás en su participación. Llama la atención en este estadio inicial
del testimonio cristiano la inusual participación de las mujeres, en un contexto
cultural en el que estaban totalmente excluidas de toda visibilidad social. Sin
embargo, en la lista de los miembros fundadores de la iglesia, se nos aclara muy
bien que "estaban allí Pedro" y siguen los nombres de los Once, y luego se
agrega: "Todos, en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración, junto COn las
mujeres y con los hermanos de Jesús y su madre María" (Hch. 1.13, 14). De
hecho, todos estos discípulos sin distinción alguna fueron llenos del Espíritu
Santo (Hch. 2.1-4).
La iglesia no es un pastor orquesta, sino una orquesta de pastores. Tampoco
existe el pastor sabelotodo o el pastor superhombre. En la comunidad de fe que
fundó Jesucristo en el poder de su Espíritu, cada miembro es protagol)ista y
responsable por igual, sin ningún tipo de distinciones (Gá. 3.28).
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
_ Ama y se entrega por Cristo: es generosa
La iglesia es el resultado directo de la obra redentora de Cristo, quien se
entregó a sí mismo por ella y la compró al precio de su vida entregada a la
muerte. La iglesia es fruto de una entrega generosa de amor no merecido. Por
ello mismo, es propio de su naturaleza esencial entregarse con generosidad a
su Señor con un amor agradecido. La manera en que la iglesia lo hace es a
través del ejercicio de una mayordomía responsable y del establecimiento de
prioridades con sabiduría que recibe de Dios,
Una iglesia generosa es una iglesia que ejerce una mayordomía responsable.
En la iglesia primitiva encontramos ilustrada esta generosidad de manera
sorprendente (Hch. 4.32, 34, 35).
Pablo A. Deiros: "Mayordomía es un concepto básico de la ética cristiana,
que se fundamenta en el reconocimiento de que todos los bienes
provienen de Dios y deben ser usados para su gloria, que se aplica por
igual a todo tipo de bienes, ya sea dinero, tiempo, talentos u oportunidades.
Generalmente se la ha limitado a la esfera. de las decisiones puramente
individuales y no se ha tomado en cuenta su ejercicio al nivel de una
responsabilidad más colectiva."18
A su vez, una iglesia generosa, que ama y se entrega a Cristo, es una iglesia
que prioriza a las personas por sobre las actividades o un determinado programa.
El activismo no resulta o resulta mal. Muchas iglesias terminan por inmolar a los
creyentes con un programa de actividades deshumanizante o con tantas tareas
que no queda tiempo para el desarrollo de la vida cristiana personal, familiar y
del cuerpo de Cristo. El activismo es una distorsión de la acción humana que
hace de ella un fin en sí mismo. Lo saludable es la actividad, siempre y cuando
sea un medio para el servicio a Dios y al prójimo, y no un fin en sí mismo. El
activismo no es compatible con el desarrollo de una auténtica espiritualidad, ya
que centra su acción en sus propios recursos y eficacia.
_ Se congrega de manera descentralizada: es ubicua
El templocentrismo ha sido un factor importante en obstaculizar el crecimiento
de la iglesia. En muchos casos, la capacidad del templo como auditorio ha sido
el límite inexorable para el crecimiento numériCO de una congregación. En razón
de que en América Latina las iglesias no han contado con suficientes recursos
para construir grandes templos, aquellas congregaciones que han fundado su
desarrollo en un edificio particular, se han visto sumamente complicadas en su
expansión. Más recientemente, una nueva visión misionológica y estratégica ha
acercado a las comunidades de fe al modelo neotestamentario, en el que el
testimonio de la iglesia se daba de manera descentralizada.
En el caso de Jerusalén, donde el templo era un lugar de reunión masivo y
un marco religioso especial, se ve ilustrado el carácter ubicuo de la iglesia, ya
que aquellos cristianos aprendieron la ventaja de congregarse "día tras día, en
el templo y de casa en casa" (Hch. 5.42). Éstos eran los ámbitos en los que ellos
~ "no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas que Jesús es el Mesías."
a
: ~
Q., IR Deir08. Diccionario hispanoamericano de la misión. ~ T ~ .
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
_ Ama y se entrega por Cristo: es generosa
La iglesia es el resultado directo de la obra redentora de Cristo, quien se
entregó a sí mismo por ella y la compró al precio de su vida entregada a la
muerte. La iglesia es fruto de una entrega generosa de amor no merecido. Por
ello mismo, es propio de su naturaleza esencial entregarse con generosidad a
su Señor con un amor agradecido. La manera en que la iglesia lo hace es a
través del ejercicio de una mayordomía responsable y del establecimiento de
prioridades con sabiduría que recibe de Dios,
Una iglesia generosa es una iglesia que ejerce una mayordomía responsable.
En la iglesia primitiva encontramos ilustrada esta generosidad de manera
sorprendente (Hch. 4.32, 34, 35).
Pablo A. Deiros: "Mayordomía es un concepto básico de la ética cristiana,
que se fundamenta en el reconocimiento de que todos los bienes
provienen de Dios y deben ser usados para su gloria, que se aplica por
igual a todo tipo de bienes, ya sea dinero, tiempo, talentos u oportunidades.
Generalmente se la ha limitado a la esfera. de las decisiones puramente
individuales y no se ha tomado en cuenta su ejercicio al nivel de una
responsabilidad más colectiva."18
A su vez, una iglesia generosa, que ama y se entrega a Cristo, es una iglesia
que prioriza a las personas por sobre las actividades o un determinado programa.
El activismo no resulta o resulta mal. Muchas iglesias terminan por inmolar a los
creyentes con un programa de actividades deshumanizante o con tantas tareas
que no queda tiempo para el desarrollo de la vida cristiana personal, familiar y
del cuerpo de Cristo. El activismo es una distorsión de la acción humana que
hace de ella un fin en sí mismo. Lo saludable es la actividad, siempre y cuando
sea un medio para el servicio a Dios y al prójimo, y no un fin en sí mismo. El
activismo no es compatible con el desarrollo de una auténtica espiritualidad, ya
que centra su acción en sus propios recursos y eficacia.
_ Se congrega de manera descentralizada: es ubicua
El templocentrismo ha sido un factor importante en obstaculizar el crecimiento
de la iglesia. En muchos casos, la capacidad del templo como auditorio ha sido
el límite inexorable para el crecimiento numériCO de una congregación. En razón
de que en América Latina las iglesias no han contado con suficientes recursos
para construir grandes templos, aquellas congregaciones que han fundado su
desarrollo en un edificio particular, se han visto sumamente complicadas en su
expansión. Más recientemente, una nueva visión misionológica y estratégica ha
acercado a las comunidades de fe al modelo neotestamentario, en el que el
testimonio de la iglesia se daba de manera descentralizada.
En el caso de Jerusalén, donde el templo era un lugar de reunión masivo y
un marco religioso especial, se ve ilustrado el carácter ubicuo de la iglesia, ya
que aquellos cristianos aprendieron la ventaja de congregarse "día tras día, en
el templo y de casa en casa" (Hch. 5.42). Éstos eran los ámbitos en los que ellos
~ "no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas que Jesús es el Mesías."
a
: ~
Q., IR Deir08. Diccionario hispanoamericano de la misión. ~ T ~ .
La naturaleza de la Iglesia: Características
Desde la primera hora lo habían hecho así (Hch. 2.42), seguramente con el
fin de poder alcanzar con su testimonio al mayor número de personas y al ¡nismo
tiempo poder celebrar su comunión en Cristo con intensidad.
En realidad, cualquier lugar es adecuado para congregarnos en el nQmbre
del Señor, porque sea donde sea que nos reunamos, él promete estar en medio
de los suyos con toda la grandeza de su poder amoroso. Más importante que el
lugar de reunión es que lo hagamos en su nombre y con plena certidumbre de su
presencia prometida.
Edmond P. Clowney: "No sólo nosotros venimos a la asamblea donde
está nuestro Señor resucitado; él viene por su Espíritu a la asamblea
donde estamos nosotros. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, etllí
está él (MI. 18.20; 28.20). La iglesia está donde el Señor está, 110
simplemente en su poder omnipresente, sino en la presencia que hacen
que los ángeles clamen, 'iSanto!', que hace a los santos cantar, 'iDigno
es el Cordero!', y que humilla al pecador a confesar, 'Verdaderamente
Dios está entre vosotros' (Is. 6.3; Ap. 5.12; 1 Co. 14.25). En razón de que la
verdadera asamblea del Señor está en los cielos, es que aparece en
muchas formas sobre la tierra: en iglesias caseras, en iglesias de la ciudad,
en la iglesia universal. Incluso dos o tres reunidos en su nombre pueden
reclamar su poder, porque él está allí."19
EJERCICIO 19
Copiar los versículos que siguen en el lugar que se indica.
La presencia divina representa un gran consuelo para los santos:
1. En el peregrinaje de la vida: Gn. 28.15.
2. Proporciona descanso: Éx. 33.14.
3. Da valor en las batallas de la vida: Dt. 20.1.
4. Un consuelo en las pruebas: Is. 43.2.
'9 Clowney. The Church, 31, 32.
La naturaleza de la Iglesia: Características
Desde la primera hora lo habían hecho así (Hch. 2.42), seguramente con el
fin de poder alcanzar con su testimonio al mayor número de personas y al ¡nismo
tiempo poder celebrar su comunión en Cristo con intensidad.
En realidad, cualquier lugar es adecuado para congregarnos en el nQmbre
del Señor, porque sea donde sea que nos reunamos, él promete estar en medio
de los suyos con toda la grandeza de su poder amoroso. Más importante que el
lugar de reunión es que lo hagamos en su nombre y con plena certidumbre de su
presencia prometida.
Edmond P. Clowney: "No sólo nosotros venimos a la asamblea donde
está nuestro Señor resucitado; él viene por su Espíritu a la asamblea
donde estamos nosotros. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, etllí
está él (MI. 18.20; 28.20). La iglesia está donde el Señor está, 110
simplemente en su poder omnipresente, sino en la presencia que hacen
que los ángeles clamen, 'iSanto!', que hace a los santos cantar, 'iDigno
es el Cordero!', y que humilla al pecador a confesar, 'Verdaderamente
Dios está entre vosotros' (Is. 6.3; Ap. 5.12; 1 Co. 14.25). En razón de que la
verdadera asamblea del Señor está en los cielos, es que aparece en
muchas formas sobre la tierra: en iglesias caseras, en iglesias de la ciudad,
en la iglesia universal. Incluso dos o tres reunidos en su nombre pueden
reclamar su poder, porque él está allí."19
EJERCICIO 19
Copiar los versículos que siguen en el lugar que se indica.
La presencia divina representa un gran consuelo para los santos:
1. En el peregrinaje de la vida: Gn. 28.15.
2. Proporciona descanso: Éx. 33.14.
3. Da valor en las batallas de la vida: Dt. 20.1.
4. Un consuelo en las pruebas: Is. 43.2.
'9 Clowney. The Church, 31, 32.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
5. Asegurada en la más pequeña reunión de creyentes: Mt. 18.20.
6. Hasta el fin: Mt. 28.20.
_ Descansa sobre una autoridad sólida: es apostólica
El Símbolo de Nicea añade un cuarto predicado a los tres conocidos del
Credo Apostólico, cuando dice sobre la iglesia: "creo en una santa iglesia católica
apostólica." Este cuarto calificativo no es uno más, sino que aclara lo que los
otros tres predican. En definitiva, el carácter apostólico de la iglesia es lo que
explica su unidad, universalidad y santidad. ¿Qué es lo que hace de la comunidad
de fe una comunidad humana diferente de cualquier otra? La diferencia está
precisamente en que es una comunidad apostólica.
Esto significa, en primer lugar, que la iglesia está fundada sobre el testimonio
de los apóstoles, es decir, sigue la enseñanza apostólica. Ésta es la iglesia que
sigue dando dicho testimonio apostólico y que quedó constituida y
renovadamente se constituye oyendo ese testimonio apostólico.
Según Karl Barth: "Aquí nos encontramos ante la plenitud de la existencia de
la Iglesia."20 Sin este testimonio apostólico no nos sería posible conocer a Jesús,
y si nosotros hoy no transmitimos a otros con fidelidad este testimonio apostólico,
otros no podrán conocerlo en su vida, muerte, resurrección, ascensión y promesa
de un próximo retorno en gloria.
En segundo lugar, la iglesia es apostólica cuando cumple con la tarea
apostólica de dar a conocer al mundo las buenas nuevas del reino de Dios. Karl
Barth señala al respecto: "La vida de la Iglesia una santa, está determinada
como cumplimiento del servicio de heraldo que le ha sido confiado. La iglesia
vive como otras comunidades, pero en su culto se manifiesta su carácter: anuncio
de la Palabra de Dios, repartición de los sacramentos, liturgia más o menos
desarrollada, aplicación de un Derecho Eclesiástico ... y, finalmente, teología."21
La iglesia existe en el mundo para llevar a cabo la proclamación apostólica
de las buenas nuevas tocantes a Jesús, es decir, el cumplimiento de su comisión
apostólica o encargo misionero. De este modo, la expresión "apostólica" denota
tanto cuál es el fundamento de la iglesia como cuál es su comisión. Así, pues, la
iglesia es apostólica en el sentido de que tiene un fundamento único en el
testimonio que ha heredado de los apóstoles, pero también en el sentido de que
tiene una misión única que cumplir en el mundo proclamando a otros el testimonio
que ha recibido .
• 0 Barth, Bosquejo de dogmática, ~ 3 0 .
"/bid .• ~ 3 : ¡ .
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
5. Asegurada en la más pequeña reunión de creyentes: Mt. 18.20.
6. Hasta el fin: Mt. 28.20.
_ Descansa sobre una autoridad sólida: es apostólica
El Símbolo de Nicea añade un cuarto predicado a los tres conocidos del
Credo Apostólico, cuando dice sobre la iglesia: "creo en una santa iglesia católica
apostólica." Este cuarto calificativo no es uno más, sino que aclara lo que los
otros tres predican. En definitiva, el carácter apostólico de la iglesia es lo que
explica su unidad, universalidad y santidad. ¿Qué es lo que hace de la comunidad
de fe una comunidad humana diferente de cualquier otra? La diferencia está
precisamente en que es una comunidad apostólica.
Esto significa, en primer lugar, que la iglesia está fundada sobre el testimonio
de los apóstoles, es decir, sigue la enseñanza apostólica. Ésta es la iglesia que
sigue dando dicho testimonio apostólico y que quedó constituida y
renovadamente se constituye oyendo ese testimonio apostólico.
Según Karl Barth: "Aquí nos encontramos ante la plenitud de la existencia de
la Iglesia."20 Sin este testimonio apostólico no nos sería posible conocer a Jesús,
y si nosotros hoy no transmitimos a otros con fidelidad este testimonio apostólico,
otros no podrán conocerlo en su vida, muerte, resurrección, ascensión y promesa
de un próximo retorno en gloria.
En segundo lugar, la iglesia es apostólica cuando cumple con la tarea
apostólica de dar a conocer al mundo las buenas nuevas del reino de Dios. Karl
Barth señala al respecto: "La vida de la Iglesia una santa, está determinada
como cumplimiento del servicio de heraldo que le ha sido confiado. La iglesia
vive como otras comunidades, pero en su culto se manifiesta su carácter: anuncio
de la Palabra de Dios, repartición de los sacramentos, liturgia más o menos
desarrollada, aplicación de un Derecho Eclesiástico ... y, finalmente, teología."21
La iglesia existe en el mundo para llevar a cabo la proclamación apostólica
de las buenas nuevas tocantes a Jesús, es decir, el cumplimiento de su comisión
apostólica o encargo misionero. De este modo, la expresión "apostólica" denota
tanto cuál es el fundamento de la iglesia como cuál es su comisión. Así, pues, la
iglesia es apostólica en el sentido de que tiene un fundamento único en el
testimonio que ha heredado de los apóstoles, pero también en el sentido de que
tiene una misión única que cumplir en el mundo proclamando a otros el testimonio
que ha recibido .
• 0 Barth, Bosquejo de dogmática, ~ 3 0 .
"/bid .• ~ 3 : ¡ .
La naturaleza de la Iglesia: Características
La única manera en que la iglesia sea verdaderamente la iglesia y se mantenga
viva es no descuidando la proclamación del kerygma apostólico. Cuando la iglesia
comienza a servirse a sí misma y a estacionarse en cualquiera de sus múltiples
funciones y deja de lado el mensaje apostólico, comienza a decaer y puede llegar
a morir. Cuando esto ocurre, la iglesia deja de ser la iglesia de Jesucristo, para
transformarse en una mera institución religiosa sin vida.
Karl Barth: "Una Iglesia consciente de su misión no querrá ni podrá
estacionarse en cualquiera de sus funciones como Iglesia que existe
para sí misma. Hay, es cierto, la llamada 'pequeña grey de creyentes
cristianos,' pero esa pequeña grey ha sido y está siendo enviada: 'ild y
predicad el evangelio!' No se dice: 'ild y celebrad cultos!' 'ild yedificaos
con el sermón!' 'ild y celebrad los sacramentos!' ni 'ild y presentaos a
vosotros mismos en una liturgia!,' aunque sea una repetición de la liturgia
celestial, ni tampoco, 'ild y pensaos una teología capaz de desarrollarse
gloriosamente como la Summa de Santo Tomás de Aquino!' Ciertamente,
no está prohibido nada de esto e incluso podría haber motivos de peso
para hacerlo ... , pero nada, absolutamente nada de ello debe suceder por
amor de sí mismo. Antes bien, lo único que importa en todas esas cosas
y posibilidades es el '¡predicad el Evangelio a toda criatura!' La Iglesia es
el heraldo que corre para anunciar su mensaje. No es un caracol con su
casa a cuestas y que se halla tan a gusto dentro de ella como para
reducirse a sacar de vez en cuando sus cuernecillos y pensar que con
ello ya cumplió su obligación de mostrarse públicamente. No; la Iglesia
vive de su cometido de heraldo; la Iglesia es la compagnie de Dieu. Allí
donde viva la Iglesia ha de responder a la cuestión de si está sirviendo
como heraldo o si sólo vive para sí misma."22
EJERCICIO 20
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan en cada caso.
La iglesia apostólica de Jesucristo debe ser considerada como una
fuerza proclamadora del evangelio. La iglesia expresa su
apostolicidad a través de los siguientes ministerios y funciones:
Comunión:
Discipulado:
Testimonio:
Atar y desatar:
Proclamación:
Envío:
fHiJH: Mt. 16.19; Hch. 13.1·3; Hch. 2.42; 1 P. 1.22; 2 Co. 5.20; Mr. 16.15 .
........... _- .. _-----------.. --------------.. -------------_ .. --------------------------------_ .. _ .. _---------..
" !bid .. ~ 3 3 .
La naturaleza de la Iglesia: Características
La única manera en que la iglesia sea verdaderamente la iglesia y se mantenga
viva es no descuidando la proclamación del kerygma apostólico. Cuando la iglesia
comienza a servirse a sí misma y a estacionarse en cualquiera de sus múltiples
funciones y deja de lado el mensaje apostólico, comienza a decaer y puede llegar
a morir. Cuando esto ocurre, la iglesia deja de ser la iglesia de Jesucristo, para
transformarse en una mera institución religiosa sin vida.
Karl Barth: "Una Iglesia consciente de su misión no querrá ni podrá
estacionarse en cualquiera de sus funciones como Iglesia que existe
para sí misma. Hay, es cierto, la llamada 'pequeña grey de creyentes
cristianos,' pero esa pequeña grey ha sido y está siendo enviada: 'ild y
predicad el evangelio!' No se dice: 'ild y celebrad cultos!' 'ild yedificaos
con el sermón!' 'ild y celebrad los sacramentos!' ni 'ild y presentaos a
vosotros mismos en una liturgia!,' aunque sea una repetición de la liturgia
celestial, ni tampoco, 'ild y pensaos una teología capaz de desarrollarse
gloriosamente como la Summa de Santo Tomás de Aquino!' Ciertamente,
no está prohibido nada de esto e incluso podría haber motivos de peso
para hacerlo ... , pero nada, absolutamente nada de ello debe suceder por
amor de sí mismo. Antes bien, lo único que importa en todas esas cosas
y posibilidades es el '¡predicad el Evangelio a toda criatura!' La Iglesia es
el heraldo que corre para anunciar su mensaje. No es un caracol con su
casa a cuestas y que se halla tan a gusto dentro de ella como para
reducirse a sacar de vez en cuando sus cuernecillos y pensar que con
ello ya cumplió su obligación de mostrarse públicamente. No; la Iglesia
vive de su cometido de heraldo; la Iglesia es la compagnie de Dieu. Allí
donde viva la Iglesia ha de responder a la cuestión de si está sirviendo
como heraldo o si sólo vive para sí misma."22
EJERCICIO 20
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan en cada caso.
La iglesia apostólica de Jesucristo debe ser considerada como una
fuerza proclamadora del evangelio. La iglesia expresa su
apostolicidad a través de los siguientes ministerios y funciones:
Comunión:
Discipulado:
Testimonio:
Atar y desatar:
Proclamación:
Envío:
fHiJH: Mt. 16.19; Hch. 13.1·3; Hch. 2.42; 1 P. 1.22; 2 Co. 5.20; Mr. 16.15 .
........... _- .. _-----------.. --------------.. -------------_ .. --------------------------------_ .. _ .. _---------..
" !bid .. ~ 3 3 .
00
'"
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Tiene un ministerio equilibrado: es madura
Las cuestiones ministeriales han sido y continúan siendo tema de arduos
debates. En buena medida, esto se debe al hecho de que los planteos
generalmente son extremos y extremistas. Nuevamente aquí conviene recordar
que muchas veces la verdad está en el medio y que el equilibrio y el balance
pueden ser la mejor opción. Cuando una iglesia alcanza un cierto nivel de madurez
es posible ver que tiene un ministerio equilibrado. ¿Qué quiere decir esto?
Que la iglesia tenga un ministerio equilibrado significa básicamente que
cumple adecuadamente con las cinco funciones básicas que el Nuevo Testamento
le asigna a la iglesia: adoración (/eitourgia) , predicación (kerygma) , comunión
(koinonía), servicio (diakonía) y enseñanza (didaskalía). Así era evidentemente
la iglesia primitiva (Hch. 2.42-47; 4.31-35; 5.42).
Pero una iglesia madura es también la que sigue una doble dirección en el
cumplimiento de su ministerio: ministra hacia adentro y hacia afuera. Una iglesia
madura no sólo trabaja con esmero por la edificación de sus miembros, sino que
también se esfuerza por la evangelización de los que todavía están sin Cristo.
Alberto Barrientos: "La vida de una congregación, para llenar los anhelos
del Señor que la creó, debe tener un balance entre adoración, comunión,
palabra, ayuda y servicio. En conjunto, dan la verdadera tónica de lo que
es el cuerpo de Cristo y lo diferencian de cualquier organización creada
por los hombres. Esto sólo se alcanza mediante una convicción de que
Dios vive y que él está realizando parte de sus importantes planes en el
mundo por medio de la iglesia, mediante un apego y fidelidad a la palabra
de Dios, mediante el desarrollo amplio de la comunidad de fe, y mediante
un liderazgo conocedor y dedicado por entero a la tarea que el Señor le
ha asignado."23
(*) TAREA 4
: ~
c.. ,3 Alberto Barrientos. La iglesia en que sirvo (Míami, UNILIT, '997).7
3
.74.
00
'"
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Tiene un ministerio equilibrado: es madura
Las cuestiones ministeriales han sido y continúan siendo tema de arduos
debates. En buena medida, esto se debe al hecho de que los planteos
generalmente son extremos y extremistas. Nuevamente aquí conviene recordar
que muchas veces la verdad está en el medio y que el equilibrio y el balance
pueden ser la mejor opción. Cuando una iglesia alcanza un cierto nivel de madurez
es posible ver que tiene un ministerio equilibrado. ¿Qué quiere decir esto?
Que la iglesia tenga un ministerio equilibrado significa básicamente que
cumple adecuadamente con las cinco funciones básicas que el Nuevo Testamento
le asigna a la iglesia: adoración (/eitourgia) , predicación (kerygma) , comunión
(koinonía), servicio (diakonía) y enseñanza (didaskalía). Así era evidentemente
la iglesia primitiva (Hch. 2.42-47; 4.31-35; 5.42).
Pero una iglesia madura es también la que sigue una doble dirección en el
cumplimiento de su ministerio: ministra hacia adentro y hacia afuera. Una iglesia
madura no sólo trabaja con esmero por la edificación de sus miembros, sino que
también se esfuerza por la evangelización de los que todavía están sin Cristo.
Alberto Barrientos: "La vida de una congregación, para llenar los anhelos
del Señor que la creó, debe tener un balance entre adoración, comunión,
palabra, ayuda y servicio. En conjunto, dan la verdadera tónica de lo que
es el cuerpo de Cristo y lo diferencian de cualquier organización creada
por los hombres. Esto sólo se alcanza mediante una convicción de que
Dios vive y que él está realizando parte de sus importantes planes en el
mundo por medio de la iglesia, mediante un apego y fidelidad a la palabra
de Dios, mediante el desarrollo amplio de la comunidad de fe, y mediante
un liderazgo conocedor y dedicado por entero a la tarea que el Señor le
ha asignado."23
(*) TAREA 4
: ~
c.. ,3 Alberto Barrientos. La iglesia en que sirvo (Míami, UNILIT, '997).7
3
.74.
INTRODUCCIÓN
UNIDAD 2
La misión
de la
Iglesia
Una vez que se ha entendido adecuadamente la
naturaleza de la iglesia, no hay otra cuestión de
mayor importancia que la comprensión de su misión.
En estos tiempos de gran efervescencia en la vida
de la iglesia latinoamericana, el planteo del
interrogante sobre la misión de la iglesia es vital.
Como nunca antes, la presente generación de
cristianos latinoamericanos debe abordar la reflexión
sobre este asunto con toda seriedad y
responsabilidad. El completa miento de la misión
antes del inminente e inmediato retorno del Señor
imprime un sentido de urgencia a este compromiso
y nos motiva a considerarlo como prioritario en la
hora actual.
En tiempos como éstos, cuando la iglesia de
Jesucristo en todo el continente está
desesperadamente buscando su identidad y sentido,
es imperativo que más que nombres y designaciones
discutamos la razón de ser de la iglesia. ¿Para qué
estamos en el mundo? ¿Cuál es el sentido de nuestra
existencia histórica? ¿Cómo comprender el pasado
de nuestro testimonio y las oportunidades presentes
para hacer real la presencia del reino de Dios? ¿De
qué manera vamos a hacer frente a los desafíos del
INTRODUCCIÓN
UNIDAD 2
La misión
de la
Iglesia
Una vez que se ha entendido adecuadamente la
naturaleza de la iglesia, no hay otra cuestión de
mayor importancia que la comprensión de su misión.
En estos tiempos de gran efervescencia en la vida
de la iglesia latinoamericana, el planteo del
interrogante sobre la misión de la iglesia es vital.
Como nunca antes, la presente generación de
cristianos latinoamericanos debe abordar la reflexión
sobre este asunto con toda seriedad y
responsabilidad. El completa miento de la misión
antes del inminente e inmediato retorno del Señor
imprime un sentido de urgencia a este compromiso
y nos motiva a considerarlo como prioritario en la
hora actual.
En tiempos como éstos, cuando la iglesia de
Jesucristo en todo el continente está
desesperadamente buscando su identidad y sentido,
es imperativo que más que nombres y designaciones
discutamos la razón de ser de la iglesia. ¿Para qué
estamos en el mundo? ¿Cuál es el sentido de nuestra
existencia histórica? ¿Cómo comprender el pasado
de nuestro testimonio y las oportunidades presentes
para hacer real la presencia del reino de Dios? ¿De
qué manera vamos a hacer frente a los desafíos del
o
8
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
futuro inmediato? Todos estos interrogantes y muchos más están directamente
relacionados con la respuesta fundamental que demos a la cuestión de la misión
de la iglesia.
En esta unidad vamos a enfocar de manera más específica la razón de ser de
la iglesia. Es decir, el interrogante básico que nos guiará en esta parte de nuestro
estudio es: "¿para qué?" En otras palabras, ¿para qué el Señor estableció a su
iglesia en este mundo? "¿Para qué?" es una locución conjuntiva de carácter
interrogativo que se usa para conocer el fin u objeto de algo. En nuestro estudio
lo que queremos conocer es el fin u objeto de la iglesia.
o
8
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
futuro inmediato? Todos estos interrogantes y muchos más están directamente
relacionados con la respuesta fundamental que demos a la cuestión de la misión
de la iglesia.
En esta unidad vamos a enfocar de manera más específica la razón de ser de
la iglesia. Es decir, el interrogante básico que nos guiará en esta parte de nuestro
estudio es: "¿para qué?" En otras palabras, ¿para qué el Señor estableció a su
iglesia en este mundo? "¿Para qué?" es una locución conjuntiva de carácter
interrogativo que se usa para conocer el fin u objeto de algo. En nuestro estudio
lo que queremos conocer es el fin u objeto de la iglesia.
Capítulo 5
Propósito
La iglesia es una comunidad de creyentes que reconocen a Cristo como
Salvador y le sirven como Señor, y que se han unido entre sí para un gran fin y
misión. La iglesia es el pueblo de Dios en misión. El pueblo de Dios es (o debe
ser) el pueblo misionero de Dios, porque la misión es la esencia de la iglesia. La
única razón de ser para la existencia de la iglesia en el mundo es la misión. La
razón de ser de la iglesia es la misión. Éste es el propósito fundamental por el
cual Cristo constituyó a su iglesia en el mundo. Se trata básicamente de un
propósito de carácter misionológico.
Ahora bien, ya he señalado en la Introducción que no podemos tener una
misionología sana sin considerar la naturaleza de la iglesia, del mismo modo
que no podemos entender a la iglesia sin mirar a su misión y al propósito por el
cual el Señor la colocó en el mundo.
Así, pues, volvamos a levantar el interrogante general de este capítulo: ¿para
qué constituyó Jesús a la iglesia cristiana? Es claro que la finalidad suprema
para haber creado a la iglesia fue que ésta llegara a ser el objeto y el medio por
el cual Dios fuese glorificado para siempre. Cuando procuramos darle a la
pregunta una respuesta más específica a la luz de la Biblia y la experiencia
cristiana, es posible encontrar seis razones básicas.
DAR A CONOCER LA VERDAD
Lo primero que'podemos decir en respuesta a la pregunta sobre el propósito
de la iglesia es que Jesús constituyó la iglesia partl dar a conocer la verdad. Esta
verdad no es cualquiera, sino la verdad de Dios tal como se nos ha dado a
conocer a través de Cristo Jesús.
_ La verdad es el mensaje de la Iglesia
La verdad es el tema central del mensaje de la iglesia. Bien lo expresó Jesús en
aquellas famosas palabras suyas: ''Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14.6).
Capítulo 5
Propósito
La iglesia es una comunidad de creyentes que reconocen a Cristo como
Salvador y le sirven como Señor, y que se han unido entre sí para un gran fin y
misión. La iglesia es el pueblo de Dios en misión. El pueblo de Dios es (o debe
ser) el pueblo misionero de Dios, porque la misión es la esencia de la iglesia. La
única razón de ser para la existencia de la iglesia en el mundo es la misión. La
razón de ser de la iglesia es la misión. Éste es el propósito fundamental por el
cual Cristo constituyó a su iglesia en el mundo. Se trata básicamente de un
propósito de carácter misionológico.
Ahora bien, ya he señalado en la Introducción que no podemos tener una
misionología sana sin considerar la naturaleza de la iglesia, del mismo modo
que no podemos entender a la iglesia sin mirar a su misión y al propósito por el
cual el Señor la colocó en el mundo.
Así, pues, volvamos a levantar el interrogante general de este capítulo: ¿para
qué constituyó Jesús a la iglesia cristiana? Es claro que la finalidad suprema
para haber creado a la iglesia fue que ésta llegara a ser el objeto y el medio por
el cual Dios fuese glorificado para siempre. Cuando procuramos darle a la
pregunta una respuesta más específica a la luz de la Biblia y la experiencia
cristiana, es posible encontrar seis razones básicas.
DAR A CONOCER LA VERDAD
Lo primero que'podemos decir en respuesta a la pregunta sobre el propósito
de la iglesia es que Jesús constituyó la iglesia partl dar a conocer la verdad. Esta
verdad no es cualquiera, sino la verdad de Dios tal como se nos ha dado a
conocer a través de Cristo Jesús.
_ La verdad es el mensaje de la Iglesia
La verdad es el tema central del mensaje de la iglesia. Bien lo expresó Jesús en
aquellas famosas palabras suyas: ''Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14.6).
N
o
...
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Es, pues, a Cristo, a quien la iglesia proclama en términos indubitables e inequívocos.
La iglesia no se proclama a sí misma ni anuncia un evangelio que ella misma ha
fabricado. No es la misión de la iglesia presentarse ella misma al mundo como
puerta de salvación o sus enseñanzas y prácticas religiosas como las fórmulas
efectivas para cambiar al mundo. Como el apóstol Pablo, la iglesia debe poder decir
con toda integridad: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado" (1 Co. 1.23). Y también
debe proponerse no conocer cosa alguna "excepto de Jesucristo, y de éste crucificado"
(1 Co. 2.2), A su vez, la verdad es la autoridad básica en la cual la iglesia se apoya
para proclamar este mensaje.
Manuel Gutiérrez-Marín: "La Igle$ia no dispone, ... de un mensaje propio al
cual ella pudiera añadir o quitar por propia voluntad. El contenido de la
predicación de la Iglesia ha sido ya prescrito y concretamente determinado
por la revelación de Dios. De la Iglesia no se espera otra cosa en los cielos,
sino que sea fiel. El mensaje divino manifestado públicamente por los profetas
y apóstoles, obliga a la Iglesia a excluir todo otro elemento religioso ajeno a
dicho mensaje. La palabra de Dios como Ley y como Evangelio, en el Antiguo
Testamento y en el Nuevo Testamento respectivamente, le bastan a la iglesia
para cumplir su misión de anunciar la salvación al mundo entero:'l
La verdad es el mensaje que debe ser proclamado por la iglesia. Esta verdad
es Jesucristo, y él es la Palabra que debe ser predicada. Esta verdad es la
Persona que debe ser presentada a fin de que el mundo crea y sea salvo. La
realidad es que por haber presentado verdades humanas, muchas veces los
perdidos se han quedado sin conocer a la única verdad que les puede dar una
vida nueva: Jesucristo. Como alguna vez señalara Paul Tillich, hemos estado
respondiendo a preguntas que la gente no está formulando, y hemos fracasado
en responder a las preguntas que sí están haciendo. La manera más certera de
evitar esto es presentar a Cristo, de modo que las personas puedan entrar a una
relación personal con él como Salvador y Señor de sus vidas.
A. C. Krass: "La verdad del evangelio surge del diálogo entre el embajador
de Cristo y la gente a la que le testifica. Cuando ese diálogo es libre y
abierto, algo maravilloso ocurre: Cristo se revela. 'Ya no creemos sólo por
lo que tú dijiste: le dicen entonces los oyentes a los embajadores, 'porque
ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente
éste es el Salvador del mundo' ."2
_ La iglesia da a conocer la verdad cuando evangeliza
Es por esto que la evangelización, después de la adoración, es la tarea
suprema de la iglesia y el centro mismo de todo su trabajo en el mundo. La
misión primaria de la iglesia en todos los tiempos y en todos los contextos es dar
testimonio de la obra de Jesucristo. La implementación de esta misión constituye
el tema principal del libro de los Hechos.
3
Sin embargo, nótese que se trata de
, Gutiérrez-Marín. Dogmática evangélica. 145.
, Krass. Go ... and Make Disciples. 72. .
3 Dale Moody. The Word 01 Trnth, A Summary 01 Christian Doctrine Based on Biblical Revelation (Grand
Rapids. Mich., Eerdmans, 19
81
),42.9'
N
o
...
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Es, pues, a Cristo, a quien la iglesia proclama en términos indubitables e inequívocos.
La iglesia no se proclama a sí misma ni anuncia un evangelio que ella misma ha
fabricado. No es la misión de la iglesia presentarse ella misma al mundo como
puerta de salvación o sus enseñanzas y prácticas religiosas como las fórmulas
efectivas para cambiar al mundo. Como el apóstol Pablo, la iglesia debe poder decir
con toda integridad: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado" (1 Co. 1.23). Y también
debe proponerse no conocer cosa alguna "excepto de Jesucristo, y de éste crucificado"
(1 Co. 2.2), A su vez, la verdad es la autoridad básica en la cual la iglesia se apoya
para proclamar este mensaje.
Manuel Gutiérrez-Marín: "La Igle$ia no dispone, ... de un mensaje propio al
cual ella pudiera añadir o quitar por propia voluntad. El contenido de la
predicación de la Iglesia ha sido ya prescrito y concretamente determinado
por la revelación de Dios. De la Iglesia no se espera otra cosa en los cielos,
sino que sea fiel. El mensaje divino manifestado públicamente por los profetas
y apóstoles, obliga a la Iglesia a excluir todo otro elemento religioso ajeno a
dicho mensaje. La palabra de Dios como Ley y como Evangelio, en el Antiguo
Testamento y en el Nuevo Testamento respectivamente, le bastan a la iglesia
para cumplir su misión de anunciar la salvación al mundo entero:'l
La verdad es el mensaje que debe ser proclamado por la iglesia. Esta verdad
es Jesucristo, y él es la Palabra que debe ser predicada. Esta verdad es la
Persona que debe ser presentada a fin de que el mundo crea y sea salvo. La
realidad es que por haber presentado verdades humanas, muchas veces los
perdidos se han quedado sin conocer a la única verdad que les puede dar una
vida nueva: Jesucristo. Como alguna vez señalara Paul Tillich, hemos estado
respondiendo a preguntas que la gente no está formulando, y hemos fracasado
en responder a las preguntas que sí están haciendo. La manera más certera de
evitar esto es presentar a Cristo, de modo que las personas puedan entrar a una
relación personal con él como Salvador y Señor de sus vidas.
A. C. Krass: "La verdad del evangelio surge del diálogo entre el embajador
de Cristo y la gente a la que le testifica. Cuando ese diálogo es libre y
abierto, algo maravilloso ocurre: Cristo se revela. 'Ya no creemos sólo por
lo que tú dijiste: le dicen entonces los oyentes a los embajadores, 'porque
ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente
éste es el Salvador del mundo' ."2
_ La iglesia da a conocer la verdad cuando evangeliza
Es por esto que la evangelización, después de la adoración, es la tarea
suprema de la iglesia y el centro mismo de todo su trabajo en el mundo. La
misión primaria de la iglesia en todos los tiempos y en todos los contextos es dar
testimonio de la obra de Jesucristo. La implementación de esta misión constituye
el tema principal del libro de los Hechos.
3
Sin embargo, nótese que se trata de
, Gutiérrez-Marín. Dogmática evangélica. 145.
, Krass. Go ... and Make Disciples. 72. .
3 Dale Moody. The Word 01 Trnth, A Summary 01 Christian Doctrine Based on Biblical Revelation (Grand
Rapids. Mich., Eerdmans, 19
81
),42.9'
la misión de la Iglesia: Propósito
evangelización y no de cristianización o educación. No es cualquier comunicación
de información, ni siquiera de carácter religioso. Más bien se trata del testimonio
integral de la experiencia que el creyente y la iglesia tiene de Jesucristo. No es,
pues, sólo lo que se dice o la verdad que se pronuncia, sino también lo que se
vive, es decir, la verdad que se encarna.
Darrell L. Guder: "Cuando en círculos evangélicos, alguien usa la palabra
'testificar,' generalmente quiere significar un cierto tipo de discurso. Este
discurso puede ser entendido como un orden de pasos preestablecidos
en la presentación del evangelio, o la argumentación de la verdad de la
fe cristiana usando varios acercamientos lógicos y retóricos, o simplemente
puede ser 'compartir la fe que uno tiene.' Hemos visto que el concepto de
'testimonio' debe ser entendido mucho más ampliamente, porque el ser y
el hacer o la actividad de la persona o la comunidad que es de testimonio,
de ese testigo personal , son partes esenciales del ministerio de testimonio
total. Mucho de lo que es testimonio, y que lleva la autoridad del Espíritu
Santo obrando a través de ello, no necesariamente será verbal. El ejemplo
de todos los días de ese testimonio vivido por cristianos obedientes en
todas las esferas de vida es quizás la forma de testimonio más poderosa
y más p..",.,,,,,,,,,,,,',,
Emil Brunner: "La Iglesia es, en primer lugar, meramente el instrumento,
la portadora, de la proclamación. Cualquier cosa que sirva a esta
proclamación es la Iglesia, y es esta función y ninguna otra cosa lo que
hace que la Iglesia sea la Iglesia: una 'existencia proclamad ora' como la
continuación histórica de la revelación."s
La iglesia responde a su deber de evangelizar de diversas maneras. Lo hace
a través del testimonio personal y colectivo de los creyentes. Lo hace mediante
la oración y la ofrenda. La proclamación del evangelio del reino no está confinada
solamente a las palabras. Por eso, para usar la expresión de Brunner, la realidad
de la iglesia es la de una "existencia proclamadora:'
+ Guder. Be My Witnesses. 133.
5 Brunner. Dogmal ics . 3'4'
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
_ La iglesia es guardiana y publicadora de la verdad
En 1 Timoteo 3.15, leemos que la iglesia del Dios viviente es "columna y
fundamento de la verdad." La verdad en este caso no es otra que la verdad de
Dios revelada en Jesucristo, tal como está registrada en la Biblia. En su oración,
según consta en Juan 17, Jesús rogó al Padre: "Santifícalos en la verdad; tu
palabra es la verdad" (Jn. 17.17). La verdad que ha sido confiada a la iglesia es
la verdad espiritual, la verdad acerca de Dios, la verdad acerca del pecado, la
verdad acerca de la persona y obra de Cristo, la verdad acerca del Espíritu
Santo, la verdad acerca de la salvación, la verdad acerca del mundo venidero.
La iglesia, como señalamos, no es la fuente de la verdad, ni la autora de la
verdad, sino la guardiana y publicadora de la verdad.
La iglesia debe guardar la verdad con todo celo y cuidado, como el tesoro
más preciado que ha recibido de su Señor. Su deber es protegerla de toda
distorsión y engaño, de toda idolatría y manipuleo humanos. Judas señala esto
con gran seriedad en su carta (w. 3, 4). Noten los adverbios y la fuerza de la
amonestación que ellos representan. Judas también aclara inmediatamente la
razón para tanto denuedo en su advertencia y ruego.
La iglesia debe proclamar la verdad, y publicarla a los cuatro vientos. El
Señor no entregó la verdad a la iglesia para que ésta la esconda, sino para que
la dé a conocer a todas las personas (2 Ti. 2.15). Es una verdadera tragedia
cuando la iglesia se transforma en una columna y fundamento de la mentira y el
error en lugar de la verdad. Pero también es trágico cuando, bajo pretensión de
proteger la verdad, la iglesia se constituye en una caja fuerte y encierra en ella
la verdad que debe hacer pública.
EJERCICIO 21
Expresar con palabras propias la idea central de cada versículo en cuanto
a la declaración que sigue.
La iglesia ha sido puesta en el mundo para ser un canal transmisor de
la verdad de Dios, tal como ha sido revelada en Jesucristo.
Mateo 10:20: ____________________ _
Marcos 13.11: ____________________ _
Juan 7.38: _____________________ _
1 Corintios 2.13: ___________________ _
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
_ La iglesia es guardiana y publicadora de la verdad
En 1 Timoteo 3.15, leemos que la iglesia del Dios viviente es "columna y
fundamento de la verdad." La verdad en este caso no es otra que la verdad de
Dios revelada en Jesucristo, tal como está registrada en la Biblia. En su oración,
según consta en Juan 17, Jesús rogó al Padre: "Santifícalos en la verdad; tu
palabra es la verdad" (Jn. 17.17). La verdad que ha sido confiada a la iglesia es
la verdad espiritual, la verdad acerca de Dios, la verdad acerca del pecado, la
verdad acerca de la persona y obra de Cristo, la verdad acerca del Espíritu
Santo, la verdad acerca de la salvación, la verdad acerca del mundo venidero.
La iglesia, como señalamos, no es la fuente de la verdad, ni la autora de la
verdad, sino la guardiana y publicadora de la verdad.
La iglesia debe guardar la verdad con todo celo y cuidado, como el tesoro
más preciado que ha recibido de su Señor. Su deber es protegerla de toda
distorsión y engaño, de toda idolatría y manipuleo humanos. Judas señala esto
con gran seriedad en su carta (w. 3, 4). Noten los adverbios y la fuerza de la
amonestación que ellos representan. Judas también aclara inmediatamente la
razón para tanto denuedo en su advertencia y ruego.
La iglesia debe proclamar la verdad, y publicarla a los cuatro vientos. El
Señor no entregó la verdad a la iglesia para que ésta la esconda, sino para que
la dé a conocer a todas las personas (2 Ti. 2.15). Es una verdadera tragedia
cuando la iglesia se transforma en una columna y fundamento de la mentira y el
error en lugar de la verdad. Pero también es trágico cuando, bajo pretensión de
proteger la verdad, la iglesia se constituye en una caja fuerte y encierra en ella
la verdad que debe hacer pública.
EJERCICIO 21
Expresar con palabras propias la idea central de cada versículo en cuanto
a la declaración que sigue.
La iglesia ha sido puesta en el mundo para ser un canal transmisor de
la verdad de Dios, tal como ha sido revelada en Jesucristo.
Mateo 10:20: ____________________ _
Marcos 13.11: ____________________ _
Juan 7.38: _____________________ _
1 Corintios 2.13: ___________________ _
La misión de la Iglesia: Propósito
1 Pedro 4.11: ____________________ _
2 Pedro 2.21: ____________________ _
-------.. -.... _-_ .... _--------------_ .... _------------------------------------------------_ ...... -------_ ......
OFRECER ADORACiÓN A DIOS
Jesús constituyó la iglesia para ofrecer a Dios adoración. El pueblo de Dios
es llamado a ser una comunidad adoradora. En realidad, más que una adoración
mejor o más abundante, lo que Dios está buscando son más adoradores,
hombres y mujeres que lo adoren "en espíritu y en verdad" (Jn. 14.24). A lo largo
de todo el Nuevo Testamento el énfasis es el mismo. Los cristianos hemos sido
redimidos por Cristo con este propósito: ser un pueblo adorador. Pablo reconoció
esta verdad fundamental cuando nos dice: "Dios nos escogió en él antes de la
creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En
amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa
gracia, que nos concedió en su Amado" (Ef. 1.4-6).
Sin embargo, debemos admitir que en la experiencia concreta de la iglesia
no siempre nos hemos caracterizado por una adoración que esté a la altura del
Señor a quien reverenciamos y servimos. Muchas veces la adoración se ha
llevado a cabo no con la actitud de agradar a Dios, sino con miras a la satisfacción
de quienes adoran o la gratificación de quienes dirigen el culto. La pregunta
tantas veces repetida al término de un culto: "¿Te gustó el culto de hoy?" no hace
más que poner en evidencia el carácter espurio de mucho de lo que llamamos
"adoración."
A. W. Tozer: "La adoración es la joya que falta en el evangelicalismo
moderno. Estamos organizados, trabajamos, tenemos nuestras agencias.
Casi tenemos todo, pero hay una cosa que las iglesias, incluso las iglesias
del evangelio, no tienen: eso es la habilidad de adorar. No estamos
cultivando el arte de la adoración. Ésta es la gema brillante que está
perdida para la iglesia moderna, y creo que debemos buscarla hasta que
la encontremos.n
8
_ El significado de la adoración
La palabra griega para adoración es proskuneo, que literalmente significa
"besar la mano de alguien que es reverenciado" o "reverenciar a alguien." Si un
6 A. W. Tozer. Worship' The Missing Jewel of the Evangelical Church (Harrisburg. Pa., Christian Publishers.
1961). l.
La misión de la Iglesia: Propósito
1 Pedro 4.11: ____________________ _
2 Pedro 2.21: ____________________ _
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OFRECER ADORACiÓN A DIOS
Jesús constituyó la iglesia para ofrecer a Dios adoración. El pueblo de Dios
es llamado a ser una comunidad adoradora. En realidad, más que una adoración
mejor o más abundante, lo que Dios está buscando son más adoradores,
hombres y mujeres que lo adoren "en espíritu y en verdad" (Jn. 14.24). A lo largo
de todo el Nuevo Testamento el énfasis es el mismo. Los cristianos hemos sido
redimidos por Cristo con este propósito: ser un pueblo adorador. Pablo reconoció
esta verdad fundamental cuando nos dice: "Dios nos escogió en él antes de la
creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En
amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de
Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa
gracia, que nos concedió en su Amado" (Ef. 1.4-6).
Sin embargo, debemos admitir que en la experiencia concreta de la iglesia
no siempre nos hemos caracterizado por una adoración que esté a la altura del
Señor a quien reverenciamos y servimos. Muchas veces la adoración se ha
llevado a cabo no con la actitud de agradar a Dios, sino con miras a la satisfacción
de quienes adoran o la gratificación de quienes dirigen el culto. La pregunta
tantas veces repetida al término de un culto: "¿Te gustó el culto de hoy?" no hace
más que poner en evidencia el carácter espurio de mucho de lo que llamamos
"adoración."
A. W. Tozer: "La adoración es la joya que falta en el evangelicalismo
moderno. Estamos organizados, trabajamos, tenemos nuestras agencias.
Casi tenemos todo, pero hay una cosa que las iglesias, incluso las iglesias
del evangelio, no tienen: eso es la habilidad de adorar. No estamos
cultivando el arte de la adoración. Ésta es la gema brillante que está
perdida para la iglesia moderna, y creo que debemos buscarla hasta que
la encontremos.n
8
_ El significado de la adoración
La palabra griega para adoración es proskuneo, que literalmente significa
"besar la mano de alguien que es reverenciado" o "reverenciar a alguien." Si un
6 A. W. Tozer. Worship' The Missing Jewel of the Evangelical Church (Harrisburg. Pa., Christian Publishers.
1961). l.
~
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
miembro de la iglesia primitiva iba a tener una audiencia con Jesús, y quería
adorar a su Señor, él se acercaría lo suficiente como para besar su mano. Notemos
que el concepto neotestamentario de adoración involucra proximidad e intimidad.
El Dios que era remoto e inalcanzable bajo el viejo pacto, ahora en el nuevo
pacto está cerca y puede ser alcanzado con confianza, y sin el menor temor de
ser rechazado (He. 4.14-16).
Ésta es la razón por la que la verdadera adoración es la expresión de una
relación de amor. La adoración cristiana presupone una relación, lo cual implica
que quien no tiene una relación personal con Dios, no puede adorarlo. Además,
la adoración requiere también de una expresión pública, precisamente por ser
una relación de amor y no una asociación provocada por la conveniencia, el
acuerdo o la negociación.
William Temple: "Adoración es la sumisión de toda nuestra naturaleza a
Dios. Es la perturbación de la conciencia por Su santidad; el nutrimento de
la mente con su verdad; la purificación de la imaginación por su belleza;
la apertura del corazón a su amor; la rendición de la voluntad a su
propósito-y todo esto reunido en adoración, la emoción más abnegada
de la que nuestra naturaleza es capaz y por le tanto el remedio principal
para ese egocentrismo que es nuestro pecado original y la fuente de todo
pecado real:'7
_ La prioridad de la adoración
Ningún otro tipo de actividad, ni siguiera evangelizadora o social, puede ser
un substituto de la adoración que debemos rendir a Dios por Jesucristo. Si
descuidamos esta vocación suprema, fácilmente nos transformaremos en una
comunidad espiritualmente árida, careceremos de todo valor perdurable para
compartir con el mundo, y deshonraremos a Dios. Así, pues, una razón básica
por la cual la iglesia existe es rendir adoración y servicio a Dios.
La adoración de la iglesia es fundamental para que ésta pueda cumplir con
efectividad su misión, especialmente su tarea de evangelización y edificación.
Cuando la iglesia adora con autenticidad a su Rey, se ve mejor equipada y
motivada para servir en el reino. Gracias a Dios, en las últimas décadas ha
habido una apreciable renovación en la esfera de la adoración en la mayor parte
de las iglesias en América Latina. Se percibe en el pueblo evangélico
latinoamericano un creciente interés en darle a la adoración el lugar que le
corresponde en la vida y en el servicio de la iglesia.
Alberto Barrientos: "La década de 1970 trajo una muy significativa
experiencia en amplios sectores de las iglesias evangélicas
latinoamericanas con respecto a la adoración. Por un lado empezó una
renovación musical que permitió incorporar, e incluso en muchos lugares
e iglesias, cambiar por completo la himnología con instrumentos, tonos y
8
a
'So
'[ 1 William Temple, Readings in Sto ]ohn's Cospel (Londres, Macmillan, 19
3
9), 68.
~
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
miembro de la iglesia primitiva iba a tener una audiencia con Jesús, y quería
adorar a su Señor, él se acercaría lo suficiente como para besar su mano. Notemos
que el concepto neotestamentario de adoración involucra proximidad e intimidad.
El Dios que era remoto e inalcanzable bajo el viejo pacto, ahora en el nuevo
pacto está cerca y puede ser alcanzado con confianza, y sin el menor temor de
ser rechazado (He. 4.14-16).
Ésta es la razón por la que la verdadera adoración es la expresión de una
relación de amor. La adoración cristiana presupone una relación, lo cual implica
que quien no tiene una relación personal con Dios, no puede adorarlo. Además,
la adoración requiere también de una expresión pública, precisamente por ser
una relación de amor y no una asociación provocada por la conveniencia, el
acuerdo o la negociación.
William Temple: "Adoración es la sumisión de toda nuestra naturaleza a
Dios. Es la perturbación de la conciencia por Su santidad; el nutrimento de
la mente con su verdad; la purificación de la imaginación por su belleza;
la apertura del corazón a su amor; la rendición de la voluntad a su
propósito-y todo esto reunido en adoración, la emoción más abnegada
de la que nuestra naturaleza es capaz y por le tanto el remedio principal
para ese egocentrismo que es nuestro pecado original y la fuente de todo
pecado real:'7
_ La prioridad de la adoración
Ningún otro tipo de actividad, ni siguiera evangelizadora o social, puede ser
un substituto de la adoración que debemos rendir a Dios por Jesucristo. Si
descuidamos esta vocación suprema, fácilmente nos transformaremos en una
comunidad espiritualmente árida, careceremos de todo valor perdurable para
compartir con el mundo, y deshonraremos a Dios. Así, pues, una razón básica
por la cual la iglesia existe es rendir adoración y servicio a Dios.
La adoración de la iglesia es fundamental para que ésta pueda cumplir con
efectividad su misión, especialmente su tarea de evangelización y edificación.
Cuando la iglesia adora con autenticidad a su Rey, se ve mejor equipada y
motivada para servir en el reino. Gracias a Dios, en las últimas décadas ha
habido una apreciable renovación en la esfera de la adoración en la mayor parte
de las iglesias en América Latina. Se percibe en el pueblo evangélico
latinoamericano un creciente interés en darle a la adoración el lugar que le
corresponde en la vida y en el servicio de la iglesia.
Alberto Barrientos: "La década de 1970 trajo una muy significativa
experiencia en amplios sectores de las iglesias evangélicas
latinoamericanas con respecto a la adoración. Por un lado empezó una
renovación musical que permitió incorporar, e incluso en muchos lugares
e iglesias, cambiar por completo la himnología con instrumentos, tonos y
8
a
'So
'[ 1 William Temple, Readings in Sto ]ohn's Cospel (Londres, Macmillan, 19
3
9), 68.
La misión de la Iglesia: Propósito
ritmos más afines a nuestra idiosincrasia. Pero lo más notable ha sido el
énfasis en el reconocimiento de la grandeza, poder, señorío y gloria de
Dios. A la par de una apertura litúrgica que no se ciñe tan rigurosamente
a un orden preestablecido, muchos himnos tomados de los Salmos y
otras partes de la Escritura, como muchas otras canciones, han permitido
que los espíritus de los creyentes hagan de la adoración una experiencia
mucho más profunda."8
_ El gozo de la adoración
El propósito primario de la iglesia es glorificar a Dios. Cuando es fiel a la
Biblia, la comunidad cristiana adora a Dios a través de todos los aspectos de su
vida. Y esto lo hace con gran alegría y gratitud. El gozo debe ser siempre un
elemento fundamental de la adoración cristiana. La celebración exaltada del
Cristo vivo que reina debe ser el matiz que haga de la adoración una verdadera
"fiesta mesiánica," como la denomina Jürgen Moltmann. De allí que de todas las
formas posibles que la adoración puede asumir, la alabanza es la que mejor nos
ayuda a expresarnos como comunidad congregada delante de nuestro Dios. La
alabanza a Dios se transforma así en el propósito especial y más alto de la
iglesia cuando ella se reúne visiblemente como una comunidad en adoración.
Jürgen Moltmann: "Entendida como una fiesta mesiánica, el culto de
adoración cristiano está determinado enteramente por la historia de Dios
y por lo que tiene lugar en ella. La comunidad reunida percibe de nuevo
la historia completa de Cristo, su entrega de sí mismo a la muerte para la
salvación de la creación, y su glorificación en la vida de Dios para el
futuro de la creación. La fiesta mesiánica renueva el recuerdo de Cristo y
aviva la esperanza de su reino. De esta manera coloca a la vida de todos
los días en el gran arco que abarca esta recordación y esta esperanza."9
A través de una adoración gozosa, la iglesia no sólo proclama que Dios
existe y es real, sino también que está presente en medio de su pueblo con todo
su amor poderoso, listo para bendecir a su pueblo que lo adora como Rey y
Señor. Como señala Barrientos:
"En forma muy interesante, se nota una correlación entre esta acción ante
el Señor en las congregaciones y la forma como están creciendo. Cuando
el pueblo se reúne y adora en forma jubilosa al Señor, hay un sentir
unánime de que la gente sale 'bendecida'; sabe que Dios estuvo con
ellos. Al Señor se le permite ministrar a las necesidades de las personas
y éstas cobran fuerzas para la vida y viven sus luchas, esperanzas,
frustraciones, trabajos y oportunidades con un sentido de victoria, porque
'si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?' (Sal. 2.3; Ro. 8.31 )."10
A Barrientos. La iglesia en que silVo. 63.
9 Moltmann. The Church in the Power ofthe Spirit. ~ 6 1 .
'0 Barrientos. La iglesia en que silVo. 63. 64.
La misión de la Iglesia: Propósito
ritmos más afines a nuestra idiosincrasia. Pero lo más notable ha sido el
énfasis en el reconocimiento de la grandeza, poder, señorío y gloria de
Dios. A la par de una apertura litúrgica que no se ciñe tan rigurosamente
a un orden preestablecido, muchos himnos tomados de los Salmos y
otras partes de la Escritura, como muchas otras canciones, han permitido
que los espíritus de los creyentes hagan de la adoración una experiencia
mucho más profunda."8
_ El gozo de la adoración
El propósito primario de la iglesia es glorificar a Dios. Cuando es fiel a la
Biblia, la comunidad cristiana adora a Dios a través de todos los aspectos de su
vida. Y esto lo hace con gran alegría y gratitud. El gozo debe ser siempre un
elemento fundamental de la adoración cristiana. La celebración exaltada del
Cristo vivo que reina debe ser el matiz que haga de la adoración una verdadera
"fiesta mesiánica," como la denomina Jürgen Moltmann. De allí que de todas las
formas posibles que la adoración puede asumir, la alabanza es la que mejor nos
ayuda a expresarnos como comunidad congregada delante de nuestro Dios. La
alabanza a Dios se transforma así en el propósito especial y más alto de la
iglesia cuando ella se reúne visiblemente como una comunidad en adoración.
Jürgen Moltmann: "Entendida como una fiesta mesiánica, el culto de
adoración cristiano está determinado enteramente por la historia de Dios
y por lo que tiene lugar en ella. La comunidad reunida percibe de nuevo
la historia completa de Cristo, su entrega de sí mismo a la muerte para la
salvación de la creación, y su glorificación en la vida de Dios para el
futuro de la creación. La fiesta mesiánica renueva el recuerdo de Cristo y
aviva la esperanza de su reino. De esta manera coloca a la vida de todos
los días en el gran arco que abarca esta recordación y esta esperanza."9
A través de una adoración gozosa, la iglesia no sólo proclama que Dios
existe y es real, sino también que está presente en medio de su pueblo con todo
su amor poderoso, listo para bendecir a su pueblo que lo adora como Rey y
Señor. Como señala Barrientos:
"En forma muy interesante, se nota una correlación entre esta acción ante
el Señor en las congregaciones y la forma como están creciendo. Cuando
el pueblo se reúne y adora en forma jubilosa al Señor, hay un sentir
unánime de que la gente sale 'bendecida'; sabe que Dios estuvo con
ellos. Al Señor se le permite ministrar a las necesidades de las personas
y éstas cobran fuerzas para la vida y viven sus luchas, esperanzas,
frustraciones, trabajos y oportunidades con un sentido de victoria, porque
'si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?' (Sal. 2.3; Ro. 8.31 )."10
A Barrientos. La iglesia en que silVo. 63.
9 Moltmann. The Church in the Power ofthe Spirit. ~ 6 1 .
'0 Barrientos. La iglesia en que silVo. 63. 64.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
EJERCICIO 22
Colocar los pasajes bíblicos donde correspondan.
La adoración al Senor está ordenada por la Biblia y se indica la actitud
verdadera con que hay que llevarla a cabo:
MANDAMIENTO _________________ _
ACTITUD ___________________ _
~ : Lv. 10.3; Dt. 26.10; 1 Cr. 16.29; Sal. 5; Sal. 29.2; Sal. 89.7; Sal. 93.5;
Sal. 95.6; Sal. 96.9; Ec. 5.1; Hab. 2.20; Mt. 4.10; Jn. 4.24.
DESARROLLAR SERES HUMANOS MADUROS
Jesús constituyó la iglesia para ayudarnos a ser seres humanos maduros. El
desafío que tenemos por delante es nada más ni nada menos que el que
encontramos en Efesios 4.11-15. La meta es "una humanidad perfecta que se
conforme a la plena estatura de Cristo:' Sólo entonces podremos dejar de ser
"niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de
enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean las artimañas
engañosas:' Y en este proceso de edificación y maduración, "al vivir la verdad
con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir,
Cristo."
_ La madurez: una meta común
En la iglesia unos ayudan a otros y juntos buscan ser más semejantes a
Cristo, al ser humano paradigmático que él representa. Esta humanidad plena
es la meta para todo creyente. La madurez es el objetivo final de la vida cristiana,
según Pablo. La proclamación, dirección y enseñanza del evangelio, bajo la
sabiduría que imparte el Espíritu Santo, tienen como objetivo producir este tipo
de madurez en el creyente (Col. 1.28). El adjetivo "perfecto" (o "maduro") se usa
en varios pasajes con referencia a los creyentes, y generalmente expresa el
concepto de madurez espiritual (1 Co. 2.6, 7; He. 6.1). No obstante, parece que el
sentido es más profundo, ya que implica un compromiso definitivo con Cristo
como Señor, que se ve reflejado en la conducta.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
EJERCICIO 22
Colocar los pasajes bíblicos donde correspondan.
La adoración al Senor está ordenada por la Biblia y se indica la actitud
verdadera con que hay que llevarla a cabo:
MANDAMIENTO _________________ _
ACTITUD ___________________ _
~ : Lv. 10.3; Dt. 26.10; 1 Cr. 16.29; Sal. 5; Sal. 29.2; Sal. 89.7; Sal. 93.5;
Sal. 95.6; Sal. 96.9; Ec. 5.1; Hab. 2.20; Mt. 4.10; Jn. 4.24.
DESARROLLAR SERES HUMANOS MADUROS
Jesús constituyó la iglesia para ayudarnos a ser seres humanos maduros. El
desafío que tenemos por delante es nada más ni nada menos que el que
encontramos en Efesios 4.11-15. La meta es "una humanidad perfecta que se
conforme a la plena estatura de Cristo:' Sólo entonces podremos dejar de ser
"niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de
enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean las artimañas
engañosas:' Y en este proceso de edificación y maduración, "al vivir la verdad
con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir,
Cristo."
_ La madurez: una meta común
En la iglesia unos ayudan a otros y juntos buscan ser más semejantes a
Cristo, al ser humano paradigmático que él representa. Esta humanidad plena
es la meta para todo creyente. La madurez es el objetivo final de la vida cristiana,
según Pablo. La proclamación, dirección y enseñanza del evangelio, bajo la
sabiduría que imparte el Espíritu Santo, tienen como objetivo producir este tipo
de madurez en el creyente (Col. 1.28). El adjetivo "perfecto" (o "maduro") se usa
en varios pasajes con referencia a los creyentes, y generalmente expresa el
concepto de madurez espiritual (1 Co. 2.6, 7; He. 6.1). No obstante, parece que el
sentido es más profundo, ya que implica un compromiso definitivo con Cristo
como Señor, que se ve reflejado en la conducta.
La misión de la Iglesia: Propósito
Así, pues, un cristiano maduro es el que ha pasado a través de las etapas del
nacimiento, la niñez y la adolescencia, y que ahora vive y se comporta como un
adulto. Los cristianos adultos (maduros) son aquellos que asumen una
responsabilidad total por su crecimiento en Cristo y han desarrollado la disciplina
y dominio propio suficientes para lograrlo. En este sentido, todo creyente es
llamado a crecer en semejanza a Cristo.
Paul Tournier describe el crecimiento en Cristo como una congruencia
creciente entre nuestra "persona" y nuestro "personaje." Uno de los resultados
de la caída o fracaso de Adán y Eva fue una ruptura entre el ser interior y el ser
exterior, o la persona interior y la persona exterior. Según el relato bíblico, después
de su desobediencia, ellos se apresuraron para hacerse delantales con los que
tapar la vergüenza de su desnudez. De este modo, el ser humano se alienó de sí
mismo y cayó en una especie de esquizofrenia moral y espiritual, al avergonzarse
de su propio cuerpo. La imagen de Dios en los seres humanos se desdibujó. Así,
pues, cuando la relación con Dios quedó rota, se descompaginó también el
conocimiento del yo personal. La "persona" es el yo interior escondido; el
"personaje" es la fachada o imagen pública que se presenta al mundo.
11
Cuando Cristo viene a vivir a la persona humana, él comienza la restauración
de la imagen interior fracturada. Así, Pablo describe que la meta de la salvación
es que pOdamos "ser transformados según la imagen de su Hijo" (Ro. 8.29). De
este modo, cuanto más hacemos descansar nuestra vida en el Señor que mora
en nuestra persona, tanto más nuestro personaje se transforma en un reflejo al
mundo de la vida divina que controla nuestro ser interior. Esto es así, al punto
que "por medio de nosotros, [Dios en Cristo] esparce por todas partes la fragancia
de su conocimiento" (2 Co. 2.14). y todos nosotros, a pesar de ser pecadores,
podemos "con el rostro descubierto" reflejar "como en un espejo la gloria del
Señor" y "ser transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción
del Señor, que es el Espíritu" (2 Co. 3.18).
_ La Iglesia: el contexto adecuado para madurar
La iglesia no es una colección de personas reunidas por casualidad, sino
una comunidad de creyentes llamados y unidos por la gracia de Dios-un pueblo
unido por un pacto y ligado a un propósito muy noble, el de ser semejantes a
Cristo.
En consecuencia, los creyentes cristianos aceptan su responsabilidad los
unos por los otros y están de acuerdo en ejercer disciplina en la medida que ésta
es necesaria para permanecer fieles al pacto de Dios, El llamado general de
Dios es un llamado a que transformemos nuestro carácter individual y
colectivamente de modo que podamos reflejar la vida de Cristo en nosotros y a
través nuestro.
C. S. Lewis: "Cuanto más quitemos del camino lo que ahora llamamos
'nosotros mismos' y le permitamos a él tomar el contíol de nosotros, tanto
más nos transformaremos verdaderamente en nosotrOs mismos. Hay tanto
" Paul Tournier, The Meaning of Persoll3 (Nueva York. Harper & Row, 1<)57), 9.
La misión de la Iglesia: Propósito
Así, pues, un cristiano maduro es el que ha pasado a través de las etapas del
nacimiento, la niñez y la adolescencia, y que ahora vive y se comporta como un
adulto. Los cristianos adultos (maduros) son aquellos que asumen una
responsabilidad total por su crecimiento en Cristo y han desarrollado la disciplina
y dominio propio suficientes para lograrlo. En este sentido, todo creyente es
llamado a crecer en semejanza a Cristo.
Paul Tournier describe el crecimiento en Cristo como una congruencia
creciente entre nuestra "persona" y nuestro "personaje." Uno de los resultados
de la caída o fracaso de Adán y Eva fue una ruptura entre el ser interior y el ser
exterior, o la persona interior y la persona exterior. Según el relato bíblico, después
de su desobediencia, ellos se apresuraron para hacerse delantales con los que
tapar la vergüenza de su desnudez. De este modo, el ser humano se alienó de sí
mismo y cayó en una especie de esquizofrenia moral y espiritual, al avergonzarse
de su propio cuerpo. La imagen de Dios en los seres humanos se desdibujó. Así,
pues, cuando la relación con Dios quedó rota, se descompaginó también el
conocimiento del yo personal. La "persona" es el yo interior escondido; el
"personaje" es la fachada o imagen pública que se presenta al mundo.
11
Cuando Cristo viene a vivir a la persona humana, él comienza la restauración
de la imagen interior fracturada. Así, Pablo describe que la meta de la salvación
es que pOdamos "ser transformados según la imagen de su Hijo" (Ro. 8.29). De
este modo, cuanto más hacemos descansar nuestra vida en el Señor que mora
en nuestra persona, tanto más nuestro personaje se transforma en un reflejo al
mundo de la vida divina que controla nuestro ser interior. Esto es así, al punto
que "por medio de nosotros, [Dios en Cristo] esparce por todas partes la fragancia
de su conocimiento" (2 Co. 2.14). y todos nosotros, a pesar de ser pecadores,
podemos "con el rostro descubierto" reflejar "como en un espejo la gloria del
Señor" y "ser transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción
del Señor, que es el Espíritu" (2 Co. 3.18).
_ La Iglesia: el contexto adecuado para madurar
La iglesia no es una colección de personas reunidas por casualidad, sino
una comunidad de creyentes llamados y unidos por la gracia de Dios-un pueblo
unido por un pacto y ligado a un propósito muy noble, el de ser semejantes a
Cristo.
En consecuencia, los creyentes cristianos aceptan su responsabilidad los
unos por los otros y están de acuerdo en ejercer disciplina en la medida que ésta
es necesaria para permanecer fieles al pacto de Dios, El llamado general de
Dios es un llamado a que transformemos nuestro carácter individual y
colectivamente de modo que podamos reflejar la vida de Cristo en nosotros y a
través nuestro.
C. S. Lewis: "Cuanto más quitemos del camino lo que ahora llamamos
'nosotros mismos' y le permitamos a él tomar el contíol de nosotros, tanto
más nos transformaremos verdaderamente en nosotrOs mismos. Hay tanto
" Paul Tournier, The Meaning of Persoll3 (Nueva York. Harper & Row, 1<)57), 9.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
de él que millones y millones de 'pequeños cristos,' todos diferentes,
serán todavía demasiado pocos para expresarlo a él de manera plena. Él
los hizo a todos ellos, él inventó-así como un autor inventa los caracteres
de una novela-a todos los hombres [y mujeres] diferentes, que tú y yo
fuimos llamados a ser. En ese sentido nuestros seres reales están todos
esperando por nosotros en él. ... Es cuando me vuelco a Cristo, cuando
me entrego a su personalidad, que comienzo por primera vez a tener una
personalidad real propia:'12
En la experiencia colectiva que llamamos iglesia, este proceso de maduración
se lleva a cabo mediante lo que se conoce como disciplina. El término es usado
en la tradición cristiana básicamente en dos sentidos eclesiológicos. Primero,
para referirse a la forma de vida prescrita por la iglesia e incorporada en varias
regulaciones y reglas de carácter obligatorio o que se espera que el creyente
viva y cumpla. Estas reglas de vida, de aplicación individual y colectiva, tienen el
propósito de guardar a los cristianos dentro de un estilo de vida espiritual y
moralmente sano. Es decir, tales normas se proponen fomentar y proteger la
madurez de los creyentes y del cuerpo.
Segundo, en la vida de la iglesia, el ejercicio de la disciplina tiene que ver
con la exhortación y la ayuda que ésta brinda a cada cristiano, a fin de que
modele su vida conforme a las pautas espirituales y morales establecidas por la
comunidad de fe. Esta disciplina debe ser reconocida como una actividad de las
iglesias cristianas, bajo el control directo de la congregación, para preservar la
conformidad en doctrina y práctica, y para fomentar el bienestar espiritual de los
miembros individual y colectivamente. Como señalara en otro lugar: "La disciplina
tiene que ver con los tres intereses principales de la iglesia local: el mantenimiento
de la pureza de su doctrina, la unidad de su camaradería, y la santidad de sus
miembros:'13 En este sentido, la disciplina es el medio que la iglesia tiene en sus
manos para promover la maduración de cada creyente, y para preservar su
propia integridad como comunidad de fe.
8i11 J. Leonard: "Disciplina es una palabra negativa en muchas
congregaciones modernas. Se asocia muchas veces con un espíritu
mezquino y vengativo que condena los pecados obvios y públicos, tales
como el divorcio, el adulterio, o el crimen, mientras que ignora los pecados
más sutiles, como el racismo, el chisme, el odio y el prejuicio. Si se practica
la disciplina, muchas veces se hace mal, con poca coherencia y reflexión
teológica. Pero la iglesia está en su derecho al exigir un patrón especial
de los que dicen seguir a Cristo.
La disciplina no es el esfuerzo de pecadores arrogantes para juzgar a los
demás. Es una manera de mantener los ideales éticos y espirituales
mientras se busca la reconciliación para las personas que necesitan el
perdón. La disciplina es una manera en que la iglesia reconoce que ha
sido apartada, que sus patrones de vida y ministerio tienen significado ....
. " C. S. Lewis, Mere Christianity (Nueva York, Macmillan,
18
9'
'í!. .3 Deiros, Diccionario hispanoamericano de la misión,
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
de él que millones y millones de 'pequeños cristos,' todos diferentes,
serán todavía demasiado pocos para expresarlo a él de manera plena. Él
los hizo a todos ellos, él inventó-así como un autor inventa los caracteres
de una novela-a todos los hombres [y mujeres] diferentes, que tú y yo
fuimos llamados a ser. En ese sentido nuestros seres reales están todos
esperando por nosotros en él. ... Es cuando me vuelco a Cristo, cuando
me entrego a su personalidad, que comienzo por primera vez a tener una
personalidad real propia:'12
En la experiencia colectiva que llamamos iglesia, este proceso de maduración
se lleva a cabo mediante lo que se conoce como disciplina. El término es usado
en la tradición cristiana básicamente en dos sentidos eclesiológicos. Primero,
para referirse a la forma de vida prescrita por la iglesia e incorporada en varias
regulaciones y reglas de carácter obligatorio o que se espera que el creyente
viva y cumpla. Estas reglas de vida, de aplicación individual y colectiva, tienen el
propósito de guardar a los cristianos dentro de un estilo de vida espiritual y
moralmente sano. Es decir, tales normas se proponen fomentar y proteger la
madurez de los creyentes y del cuerpo.
Segundo, en la vida de la iglesia, el ejercicio de la disciplina tiene que ver
con la exhortación y la ayuda que ésta brinda a cada cristiano, a fin de que
modele su vida conforme a las pautas espirituales y morales establecidas por la
comunidad de fe. Esta disciplina debe ser reconocida como una actividad de las
iglesias cristianas, bajo el control directo de la congregación, para preservar la
conformidad en doctrina y práctica, y para fomentar el bienestar espiritual de los
miembros individual y colectivamente. Como señalara en otro lugar: "La disciplina
tiene que ver con los tres intereses principales de la iglesia local: el mantenimiento
de la pureza de su doctrina, la unidad de su camaradería, y la santidad de sus
miembros:'13 En este sentido, la disciplina es el medio que la iglesia tiene en sus
manos para promover la maduración de cada creyente, y para preservar su
propia integridad como comunidad de fe.
8i11 J. Leonard: "Disciplina es una palabra negativa en muchas
congregaciones modernas. Se asocia muchas veces con un espíritu
mezquino y vengativo que condena los pecados obvios y públicos, tales
como el divorcio, el adulterio, o el crimen, mientras que ignora los pecados
más sutiles, como el racismo, el chisme, el odio y el prejuicio. Si se practica
la disciplina, muchas veces se hace mal, con poca coherencia y reflexión
teológica. Pero la iglesia está en su derecho al exigir un patrón especial
de los que dicen seguir a Cristo.
La disciplina no es el esfuerzo de pecadores arrogantes para juzgar a los
demás. Es una manera de mantener los ideales éticos y espirituales
mientras se busca la reconciliación para las personas que necesitan el
perdón. La disciplina es una manera en que la iglesia reconoce que ha
sido apartada, que sus patrones de vida y ministerio tienen significado ....
. " C. S. Lewis, Mere Christianity (Nueva York, Macmillan,
18
9'
'í!. .3 Deiros, Diccionario hispanoamericano de la misión,
La misión de la Iglesia: Propósito
La disciplina es una dimensión importante de la promoción de la santidad
por parte de la iglesia. Siempre ha sido un aspecto difícil de la vida de la
iglesia. Los cristianos modernos deben desarrollar una teología de la
disciplina que fomentará la santidad y proveerá reconciliación dentro de
esa comunidad de pecadores, la iglesia. A través de la disciplina, la iglesia
sostiene la integridad del evangelio. Proclama el costo del discipulado.
Pero la disciplina nunca es causa de orgullo, sino un medio de
reconciliación para los que han oído las buenas nuevas y han fracasado
en querer obedecer. La disciplina en la iglesia es un medio de restaurar a
las personas a la gracia y la libertad de la santidad de la iglesia."14
EJERCICIO 23
Copiar los siguientes pasajes bíblicos de la versión de su preferencia.
La Biblia nos habla mucho acerca de la madurez espiritual y de cómo
lograrla:
1. Dejando las cosas de niño: 1 Corintios 13.11
2. Cultivando el entendimiento: 1 Corintios 14.20
3. Esforzándose en procura de la estatura de Cristo: Efesios 4.13
4. Participando de las verdades más profundas del evangelio: Hebreos 5.14
5. Venciendo la tentación: 1 Juan 2.14
......... _--------.... _----.. -... -------------_ ............. -------_ ................. -------_ .. -_ ... ----.. -------"'----_ ...... _---_ .... ..
'. Bill J. Leonard, La naturaleza de la iglesia (El Paso. Tex., Casa Bautista de Publicaciohes. 1989), 1 ~ 9 ·
....
....
....
a
'60
."
Q.,
La misión de la Iglesia: Propósito
La disciplina es una dimensión importante de la promoción de la santidad
por parte de la iglesia. Siempre ha sido un aspecto difícil de la vida de la
iglesia. Los cristianos modernos deben desarrollar una teología de la
disciplina que fomentará la santidad y proveerá reconciliación dentro de
esa comunidad de pecadores, la iglesia. A través de la disciplina, la iglesia
sostiene la integridad del evangelio. Proclama el costo del discipulado.
Pero la disciplina nunca es causa de orgullo, sino un medio de
reconciliación para los que han oído las buenas nuevas y han fracasado
en querer obedecer. La disciplina en la iglesia es un medio de restaurar a
las personas a la gracia y la libertad de la santidad de la iglesia."14
EJERCICIO 23
Copiar los siguientes pasajes bíblicos de la versión de su preferencia.
La Biblia nos habla mucho acerca de la madurez espiritual y de cómo
lograrla:
1. Dejando las cosas de niño: 1 Corintios 13.11
2. Cultivando el entendimiento: 1 Corintios 14.20
3. Esforzándose en procura de la estatura de Cristo: Efesios 4.13
4. Participando de las verdades más profundas del evangelio: Hebreos 5.14
5. Venciendo la tentación: 1 Juan 2.14
......... _--------.... _----.. -... -------------_ ............. -------_ ................. -------_ .. -_ ... ----.. -------"'----_ ...... _---_ .... ..
'. Bill J. Leonard, La naturaleza de la iglesia (El Paso. Tex., Casa Bautista de Publicaciohes. 1989), 1 ~ 9 ·
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....
a
'60
."
Q.,
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
OBSERVAR LAS ORDENANZAS O SACRAMENTOS
Jesús constituyó la iglesia para observar las ordenanzas o los sacramentos.
Una ordenanza o sacramento es un rito simbólico, instituido por Cristo para su
observancia perpetua por parte de sus seguidores. Estos símbolos dramatizan
las verdades centrales de la fe cristiana y fortalecen la fe de los creyentes al
evocar los hechos redentores de Dios en Cristo Jesús. Así como la proclamación
del evangelio y la enseñanza de la Palabra están orientadas básicamente a la
percepción auditiva de la verdad, la celebración del bautismo y la Cena del
Señor están orientados a la percepción visual de la verdad.
La inmersión del creyente en el agua es una parábola actuada de la muerte
y sepultura de Cristo, mientras que su salida del agua dramatiza gráficamente la
resurrección de Cristo de los muertos y su entrada a una nueva vida (Ro. 6.4; Col.
2.12). A su vez, el partimiento del pan y la participación del vino en la comunión
vívidamente retratan la entrega voluntaria de Cristo a la muerte y la participación
del creyente de los beneficios de su sacrificio propiciatorio. De este modo, estas
dos ordenanzas o sacramentos son señales de la obra redentora de Cristo y
símbolos efectivos que la evocan.
La Cena del Señor
La Cena del Señor o comunión fue establecida por Jesús mismo (1 Ca.
11.24). Para la mayor parte de las tradiciones cristianas y a lo largo de la mayor
parte de la historia eclesiástica, la adoración corporativa se ha centrado en la
lectura y proclamación de la palabra de Dios y en la celebración de la Cena del
Señor. Esta celebración es una predicación visible del evangelio, que señala en
particular a la muerte sacrificial de Jesús como el medio central de nuestra
salvación.
En el Nuevo Testamento se describe este acto de recordación con cuatro
expresiones características. Primero, como "el partimiento del pan" (Hch. 2.46;
20.7, 11; 27.35; 1 Co. 10.16; 11.23, 24; ver Lc. 24.35; Hch. 2.42). La referencia es
a la comida fraternal o cena informal de los creyentes en la que se celebraba el
recuerdo del sacrificio de Jesús. Esta comida incluía, pues, el ágape o fiesta de
amor (la comida con alimentos compartidos) y la eucaristía (Hch. 20.7,11). La
primera era el momento social del evento; la segunda era el aspecto sacramental
del mismo. Segundo, la "cena del Señor" o "mesa del Señor" (1 Co. 11.20; 10.21;
Ap. 19.9), que no es otra cosa que la comida que el Señor mismo preside, como
quien se sienta a la cabecera de la mesa.
Tercero, se habla de la Cena del Señor como "comunión." En 1 Corintios
10.16 Pablo habla de la "copa de bendición que bendecimos" y del "pan que
partimos" como la "comunión" (koinonía) de la sangre y del cuerpo de Cristo y,
en consecuencia, la participación en los beneficios de su muerte redentora.
Cuarto, el nombre más antiguo para esta celebración es el de eucaristía. Jesús
dio gracias (en griego, eucharistesas) por el pan (Lc. 22.19; 1 Co. 11.23, 24)
durante la última cena con sus discípulos. De este modo, el ofrecimiento de
gracias o de acciones de gracias (en griego, eucharistía) pronto se transformó
en una parte integral del acto de comunión (1 Co. 10.16; ver 14.16).
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
OBSERVAR LAS ORDENANZAS O SACRAMENTOS
Jesús constituyó la iglesia para observar las ordenanzas o los sacramentos.
Una ordenanza o sacramento es un rito simbólico, instituido por Cristo para su
observancia perpetua por parte de sus seguidores. Estos símbolos dramatizan
las verdades centrales de la fe cristiana y fortalecen la fe de los creyentes al
evocar los hechos redentores de Dios en Cristo Jesús. Así como la proclamación
del evangelio y la enseñanza de la Palabra están orientadas básicamente a la
percepción auditiva de la verdad, la celebración del bautismo y la Cena del
Señor están orientados a la percepción visual de la verdad.
La inmersión del creyente en el agua es una parábola actuada de la muerte
y sepultura de Cristo, mientras que su salida del agua dramatiza gráficamente la
resurrección de Cristo de los muertos y su entrada a una nueva vida (Ro. 6.4; Col.
2.12). A su vez, el partimiento del pan y la participación del vino en la comunión
vívidamente retratan la entrega voluntaria de Cristo a la muerte y la participación
del creyente de los beneficios de su sacrificio propiciatorio. De este modo, estas
dos ordenanzas o sacramentos son señales de la obra redentora de Cristo y
símbolos efectivos que la evocan.
La Cena del Señor
La Cena del Señor o comunión fue establecida por Jesús mismo (1 Ca.
11.24). Para la mayor parte de las tradiciones cristianas y a lo largo de la mayor
parte de la historia eclesiástica, la adoración corporativa se ha centrado en la
lectura y proclamación de la palabra de Dios y en la celebración de la Cena del
Señor. Esta celebración es una predicación visible del evangelio, que señala en
particular a la muerte sacrificial de Jesús como el medio central de nuestra
salvación.
En el Nuevo Testamento se describe este acto de recordación con cuatro
expresiones características. Primero, como "el partimiento del pan" (Hch. 2.46;
20.7, 11; 27.35; 1 Co. 10.16; 11.23, 24; ver Lc. 24.35; Hch. 2.42). La referencia es
a la comida fraternal o cena informal de los creyentes en la que se celebraba el
recuerdo del sacrificio de Jesús. Esta comida incluía, pues, el ágape o fiesta de
amor (la comida con alimentos compartidos) y la eucaristía (Hch. 20.7,11). La
primera era el momento social del evento; la segunda era el aspecto sacramental
del mismo. Segundo, la "cena del Señor" o "mesa del Señor" (1 Co. 11.20; 10.21;
Ap. 19.9), que no es otra cosa que la comida que el Señor mismo preside, como
quien se sienta a la cabecera de la mesa.
Tercero, se habla de la Cena del Señor como "comunión." En 1 Corintios
10.16 Pablo habla de la "copa de bendición que bendecimos" y del "pan que
partimos" como la "comunión" (koinonía) de la sangre y del cuerpo de Cristo y,
en consecuencia, la participación en los beneficios de su muerte redentora.
Cuarto, el nombre más antiguo para esta celebración es el de eucaristía. Jesús
dio gracias (en griego, eucharistesas) por el pan (Lc. 22.19; 1 Co. 11.23, 24)
durante la última cena con sus discípulos. De este modo, el ofrecimiento de
gracias o de acciones de gracias (en griego, eucharistía) pronto se transformó
en una parte integral del acto de comunión (1 Co. 10.16; ver 14.16).
La misión de la Iglesia: Propósito
Como se ve, la Cena del Señor es rica en significado y debería tener una posición
de gran importancia en la adoración colectiva de la iglesia. Por un lado, en ella
miramos hacia atrás a la cruz, con dolor por nuestros pecados y gratitud por nuestra
salvación. Por otro lado, en ella miramos hacia arriba al Salvador exaltado, presente
con nosotros por su Espíritu, ofreciendo nuevamente a nuestra fe la experiencia rica
de su comunión, su perdón y su fortaleza. Además, en ella miramos hacia alrededor
a nuestros hermanos y hermanas en la familia de Cristo y nos regocijamos ctue Dios
nos haya constituido en una comunidad. Y, finalmente, en ella miramos hacia delante
con anhelo y anticipación a lo que el libro de Apocalipsis llama "las bodas del
Cordero:' porque celebramos la fiesta sobre la tierra "hasta que él venga:'
BiII J. Leonard: "Cuando la iglesia se reúne en la mesa del Señor,
experimenta la Palabra. Así como el bautismo marca el comienzo de la fe,
la comunión marca la continuación del peregrinaje. En la mesa, la fe de la
comunidad es sostenida y nutrida. La Cena es la señal permanente de la
unidad de la iglesia con Cristo. Contribuye a la identidad de la iglesia en
numerosas formas."15
EJERCICIO 24
Tachar los pasajes bíblicos que no correspondan.
El Nuevo Testamento indica claramente la ordenanza de la Cena del
Señor.
Mt. 4.4
Le. 22.19
El bautismo
Mt. 26.26 Mr.6.37 Mr.14.22
1 Co. 10.16 1Co.11.23 2Co.9.10.
El bautismo es la segunda ordenanza o sacramento importante en la iglesia.
El verbo griego bapto significa "sumergir:' "meter" en agua u otro líquido, "hundir"
o "mojar a fondo" (por ejemplo, Éx. 12.22; Job 9.31; Le. 16.24; Jn. 13.26). El verbo
castellano "bautizar" viene de la forma intensiva del verbo griego (baptizo) , que
significa sumergir debajo del agua. En el Nuevo Testamento la inmersión de
personas que confesaban a Cristo como Señor parece ser una cuestión voluntaria
y no coercitiva (Ro. 10.9, 10; 1 Ti. 6.12; 1 P. 3.21). Los creyentes eran bautizados
cuando, después de haber confesado a Cristo como Señor, se sometían
voluntariamente al rito bautismal.
El bautismo, al igual que la eena del Señor, representa una gran riqueza
dramática y simbólica. El Nuevo Testamento nos enseña que el bautismo declara
cuatro verdades fundamentales del' evangelio y de la experiencia de cada
creyente. Primero, el bautismo significa muerte a la vida vieja: el agua sugiere el
lavamiento del pecado. La inmersión en el agua expresa la muerte a la vieja y
'.' !bid., 71.
La misión de la Iglesia: Propósito
Como se ve, la Cena del Señor es rica en significado y debería tener una posición
de gran importancia en la adoración colectiva de la iglesia. Por un lado, en ella
miramos hacia atrás a la cruz, con dolor por nuestros pecados y gratitud por nuestra
salvación. Por otro lado, en ella miramos hacia arriba al Salvador exaltado, presente
con nosotros por su Espíritu, ofreciendo nuevamente a nuestra fe la experiencia rica
de su comunión, su perdón y su fortaleza. Además, en ella miramos hacia alrededor
a nuestros hermanos y hermanas en la familia de Cristo y nos regocijamos ctue Dios
nos haya constituido en una comunidad. Y, finalmente, en ella miramos hacia delante
con anhelo y anticipación a lo que el libro de Apocalipsis llama "las bodas del
Cordero:' porque celebramos la fiesta sobre la tierra "hasta que él venga:'
BiII J. Leonard: "Cuando la iglesia se reúne en la mesa del Señor,
experimenta la Palabra. Así como el bautismo marca el comienzo de la fe,
la comunión marca la continuación del peregrinaje. En la mesa, la fe de la
comunidad es sostenida y nutrida. La Cena es la señal permanente de la
unidad de la iglesia con Cristo. Contribuye a la identidad de la iglesia en
numerosas formas."15
EJERCICIO 24
Tachar los pasajes bíblicos que no correspondan.
El Nuevo Testamento indica claramente la ordenanza de la Cena del
Señor.
Mt. 4.4
Le. 22.19
El bautismo
Mt. 26.26 Mr.6.37 Mr.14.22
1 Co. 10.16 1Co.11.23 2Co.9.10.
El bautismo es la segunda ordenanza o sacramento importante en la iglesia.
El verbo griego bapto significa "sumergir:' "meter" en agua u otro líquido, "hundir"
o "mojar a fondo" (por ejemplo, Éx. 12.22; Job 9.31; Le. 16.24; Jn. 13.26). El verbo
castellano "bautizar" viene de la forma intensiva del verbo griego (baptizo) , que
significa sumergir debajo del agua. En el Nuevo Testamento la inmersión de
personas que confesaban a Cristo como Señor parece ser una cuestión voluntaria
y no coercitiva (Ro. 10.9, 10; 1 Ti. 6.12; 1 P. 3.21). Los creyentes eran bautizados
cuando, después de haber confesado a Cristo como Señor, se sometían
voluntariamente al rito bautismal.
El bautismo, al igual que la eena del Señor, representa una gran riqueza
dramática y simbólica. El Nuevo Testamento nos enseña que el bautismo declara
cuatro verdades fundamentales del' evangelio y de la experiencia de cada
creyente. Primero, el bautismo significa muerte a la vida vieja: el agua sugiere el
lavamiento del pecado. La inmersión en el agua expresa la muerte a la vieja y
'.' !bid., 71.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
pecaminosa manera de vivir. La salida del agua sugiere una vida nueva con un
nuevo Dueño. Segundo, el bautismo significa la unción del Espíritu: recibimos al
Espíritu cuando nos volvemos a Jesús y lo reconocemos como Señor ~ través de
la fe. En el bautismo le obedecemos y somos llenos de su Espíritu. El se une a
nosotros y se transforma en el nuevo poder para vivir y servir en el reino.
Además, el bautismo significa la entrada a la iglesia: en razón de que
pertenecemos a Jesús, somos miembros de la iglesia, "el cuerpo de Cristo:' Es así
como nos unimos a esta comunión de aquellos que aman a Jesús. Ahora estamos
comprometidos en amor y servicio con la familia cristiana. Finalmente, el bautismo
significa que un nuevo pacto es hecho con Dios: en el Antiguo Testamento el pacto
de Dios con el pueblo era sellado con la circuncisión. En el bautismo Dios sella su
promesa de un nuevo pacto inquebrantable, basado en la muerte de Jesús por
nosotros. Es la señal para nosotros de que la promesa de Dios se ha cumplido.
BiI! J. Leonard: "El bautismo es la 'puerta' de la iglesia .... Ser bautizado
para Cristo es ser bautizado para la comunidad. Cada bautismo, pues,
tiene significado para la comunidad. El bautismo no es simplemente un
asunto individual, ni una mera indicación de que ahora uno es miembro de
una congregación particular. Es la incorporación a la comunidad de Cristo-
pasada, presente y futura. Como 'puerta' de la iglesia, el bautismo marca el
comienzo del peregrinaje cristiano. No es el fin de la respuesta de la iglesia
a las personas, sino el principio. Las iglesias evangélicas a veces piensan
que cuando han llevado al individuo a la fe y al bautismo, su tarea principal
ya está cumplida. Nada está más lejos de la verdad. Las personas no salen
de las aguas bautismales ya cristianas maduras, sino como 'niños en Cristo'
(1 Co. 3.1) que deben ser nutridos en la fe. Para la iglesia y el individuo, el
bautismo es un comienzo. Los nuevos cristianos no están solos; entran en
una comunidad que está preparada para cuidarles en el camino:'16
EJERCICIO 25
Colocar los pasajes bíblicos donde corresponda.
El Nuevo Testamento nos enseña que el bautismo de los creyentes
está ordenado por el Señor mismo y que tiene un significado particular:
ORDEN __________________________________________ __
SIGNIFICADO ___________________ _
~ : Mt. 28.19; Mr. 16.16; Jn. 3.5; Hch. 2.38; Hch. 10.48; Hch. 22.16;
Ro. 6.3; 1 Co. 12.13; Gá. 3.27; Col. 2.12; 1 P. 3.21 .
.. -.... - .... _--..... - ......... _--.... _----.... _----..... _-_ .. _----------_ ............. _--.. - ..... _-----_ .... _-----_ .. _---------........... ..
• 6 [bid .• 67. 68.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
pecaminosa manera de vivir. La salida del agua sugiere una vida nueva con un
nuevo Dueño. Segundo, el bautismo significa la unción del Espíritu: recibimos al
Espíritu cuando nos volvemos a Jesús y lo reconocemos como Señor ~ través de
la fe. En el bautismo le obedecemos y somos llenos de su Espíritu. El se une a
nosotros y se transforma en el nuevo poder para vivir y servir en el reino.
Además, el bautismo significa la entrada a la iglesia: en razón de que
pertenecemos a Jesús, somos miembros de la iglesia, "el cuerpo de Cristo:' Es así
como nos unimos a esta comunión de aquellos que aman a Jesús. Ahora estamos
comprometidos en amor y servicio con la familia cristiana. Finalmente, el bautismo
significa que un nuevo pacto es hecho con Dios: en el Antiguo Testamento el pacto
de Dios con el pueblo era sellado con la circuncisión. En el bautismo Dios sella su
promesa de un nuevo pacto inquebrantable, basado en la muerte de Jesús por
nosotros. Es la señal para nosotros de que la promesa de Dios se ha cumplido.
BiI! J. Leonard: "El bautismo es la 'puerta' de la iglesia .... Ser bautizado
para Cristo es ser bautizado para la comunidad. Cada bautismo, pues,
tiene significado para la comunidad. El bautismo no es simplemente un
asunto individual, ni una mera indicación de que ahora uno es miembro de
una congregación particular. Es la incorporación a la comunidad de Cristo-
pasada, presente y futura. Como 'puerta' de la iglesia, el bautismo marca el
comienzo del peregrinaje cristiano. No es el fin de la respuesta de la iglesia
a las personas, sino el principio. Las iglesias evangélicas a veces piensan
que cuando han llevado al individuo a la fe y al bautismo, su tarea principal
ya está cumplida. Nada está más lejos de la verdad. Las personas no salen
de las aguas bautismales ya cristianas maduras, sino como 'niños en Cristo'
(1 Co. 3.1) que deben ser nutridos en la fe. Para la iglesia y el individuo, el
bautismo es un comienzo. Los nuevos cristianos no están solos; entran en
una comunidad que está preparada para cuidarles en el camino:'16
EJERCICIO 25
Colocar los pasajes bíblicos donde corresponda.
El Nuevo Testamento nos enseña que el bautismo de los creyentes
está ordenado por el Señor mismo y que tiene un significado particular:
ORDEN __________________________________________ __
SIGNIFICADO ___________________ _
~ : Mt. 28.19; Mr. 16.16; Jn. 3.5; Hch. 2.38; Hch. 10.48; Hch. 22.16;
Ro. 6.3; 1 Co. 12.13; Gá. 3.27; Col. 2.12; 1 P. 3.21 .
.. -.... - .... _--..... - ......... _--.... _----.... _----..... _-_ .. _----------_ ............. _--.. - ..... _-----_ .... _-----_ .. _---------........... ..
• 6 [bid .• 67. 68.
La misión de la Iglesia: Propósito
SER TESTIGO DE SU REINO
Jesús constituyó la iglesia para que sea testigo de su reino. Jesús lo declaró
como un imperativo enfático: Mateo 28.19, 20. la iglesia del Nuevo Testamento
se concebía a sí misma como una comunidad de testigos. Para ellos no había
nada más importante que proclamar a todo el mundo los hechos redentores de
Cristo y la llegada del reino de Dios. No hay otra metáfora más frecuente que
ésta en la auto-comprensión que la iglesia primitiva tenía de su vida y misión en
el mundo.
No siempre esta imagen de la iglesia como una comunidad de testigos ha
sido clara y bien comprendida. De hecho, muy frecuentemente la iglesia se ha
visto seducida por la tentación al prestigio, el poder y las riquezas, que la ha
alejado de su vocación como testigo del reino. Nuestra comprensión de la
comisión a ser testigos tiene que basarse en el testimonio de Jesús mismo,
iluminado por su trasfondo bíblico e ilustrado en las páginas del Nuevo
Testamento. ¿Qué significa, entonces, esta metáfora de la iglesia como testigo
del reino de Dios?
_ Testigos de ayer
El vocablo ''testigo'' traduce el griego mártus, que significa ofrecer testimonio
en relación con hechos verificables. El uso del vocablo en el Nuevo Testamento
va más allá y se aplica al testimonio de verdades o realidades experimentadas,
o sea, involucra la idea de confesar. El término también encierra la idea de
sufrimiento y muerte como consecuencia de esa confesión fiel de la verdad. De
hecho, nuestra palabra "mártir" viene del vocablo griego para testigo. Apocalipsis
1.2-6 ilustra la riqueza de sentido de este vocablo. Juan declara estar dando
testimonio de lo que él ha visto y experimentado: "quien por su parte da fe
(marturéo) de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios
y el testimonio (marturía) de Jesucristo" (1.2). Jesús mismo es "el testigo (mártus)
fiel" (1.5), que inauguró el reino de Dios mediante su ministerio, muerte y
resurrección. Él es el testigo-mártir auténtico, porque demostró ser fiel en su
testimonio del reino, incluso al punto de morir por ello.
Los primeros cristianos aplicaron esta imagen del testigo-mártir a su propia
vida y testimonio. Lucas combina la idea del testimonio cristiano a la realidad de
la vida, muerte y resurrección de Jesús, en términos de un(l confesión
evangelizadora que va más allá de los hechos observables incluye la
experiencia vivencial del testigo (Lc. 24.48; Hch. 1.8). Es decir, en
Hechos, los testigos aparecen no tanto como personas que han visto, tocado o
hablado con Jesús, sino personas que han experimentado su gracia y poder
transformador. La realidad de esta experiencia personal con Cristo es tan fuerte,
que estos confesores (que probablemente no vieron a Jesús) están dispuestos
a morir por él, es decir, a ser martirizados (como Esteban Y Pablo, Hch. 22.15,20;
26.16).
De este modo, según el Nuevo Testamento, ser testigo no es sólo confesar lo
que se ha visto y oído directamente de Jesús, sino también compartir la
experiencia personal del encuentro con él como el Cristo vivo, e incluso llegar a
participar personalmente en la misión de Cristo y ''tener parte en los sufrimientos
La misión de la Iglesia: Propósito
SER TESTIGO DE SU REINO
Jesús constituyó la iglesia para que sea testigo de su reino. Jesús lo declaró
como un imperativo enfático: Mateo 28.19, 20. la iglesia del Nuevo Testamento
se concebía a sí misma como una comunidad de testigos. Para ellos no había
nada más importante que proclamar a todo el mundo los hechos redentores de
Cristo y la llegada del reino de Dios. No hay otra metáfora más frecuente que
ésta en la auto-comprensión que la iglesia primitiva tenía de su vida y misión en
el mundo.
No siempre esta imagen de la iglesia como una comunidad de testigos ha
sido clara y bien comprendida. De hecho, muy frecuentemente la iglesia se ha
visto seducida por la tentación al prestigio, el poder y las riquezas, que la ha
alejado de su vocación como testigo del reino. Nuestra comprensión de la
comisión a ser testigos tiene que basarse en el testimonio de Jesús mismo,
iluminado por su trasfondo bíblico e ilustrado en las páginas del Nuevo
Testamento. ¿Qué significa, entonces, esta metáfora de la iglesia como testigo
del reino de Dios?
_ Testigos de ayer
El vocablo ''testigo'' traduce el griego mártus, que significa ofrecer testimonio
en relación con hechos verificables. El uso del vocablo en el Nuevo Testamento
va más allá y se aplica al testimonio de verdades o realidades experimentadas,
o sea, involucra la idea de confesar. El término también encierra la idea de
sufrimiento y muerte como consecuencia de esa confesión fiel de la verdad. De
hecho, nuestra palabra "mártir" viene del vocablo griego para testigo. Apocalipsis
1.2-6 ilustra la riqueza de sentido de este vocablo. Juan declara estar dando
testimonio de lo que él ha visto y experimentado: "quien por su parte da fe
(marturéo) de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios
y el testimonio (marturía) de Jesucristo" (1.2). Jesús mismo es "el testigo (mártus)
fiel" (1.5), que inauguró el reino de Dios mediante su ministerio, muerte y
resurrección. Él es el testigo-mártir auténtico, porque demostró ser fiel en su
testimonio del reino, incluso al punto de morir por ello.
Los primeros cristianos aplicaron esta imagen del testigo-mártir a su propia
vida y testimonio. Lucas combina la idea del testimonio cristiano a la realidad de
la vida, muerte y resurrección de Jesús, en términos de un(l confesión
evangelizadora que va más allá de los hechos observables incluye la
experiencia vivencial del testigo (Lc. 24.48; Hch. 1.8). Es decir, en
Hechos, los testigos aparecen no tanto como personas que han visto, tocado o
hablado con Jesús, sino personas que han experimentado su gracia y poder
transformador. La realidad de esta experiencia personal con Cristo es tan fuerte,
que estos confesores (que probablemente no vieron a Jesús) están dispuestos
a morir por él, es decir, a ser martirizados (como Esteban Y Pablo, Hch. 22.15,20;
26.16).
De este modo, según el Nuevo Testamento, ser testigo no es sólo confesar lo
que se ha visto y oído directamente de Jesús, sino también compartir la
experiencia personal del encuentro con él como el Cristo vivo, e incluso llegar a
participar personalmente en la misión de Cristo y ''tener parte en los sufrimientos
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
de Cristo" (1 P. 4.13). De allí que, llevar el nombre de Cristo, como testigo, es
también estar dispuesto a sufrir por causa de su nombre (Hch. 9.15, 16). Ésta era
la visión que caracterizaba a la iglesia primitiva en cuanto a su comprensión del
significado de ser testigos del reino (2 Co. 1.4; Col. 1.24; 1 P. 2.21; Mt. 10.38;
16.24).
Juan Driver: "Las raíces de esta metáfora para comprender la naturaleza
de la iglesia-una comunidad de testigo-mártires-se hallan en Jesús
mismo en el Nuevo Testamento. Entregar la vida era realmente el camino
de la vida (Mt. 16.24ss). Sufrir por el Nombre era motivo de gran gozo
(Hch. 5.41). Pablo comprendía su sufrimiento como una manera de
completar "lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo" (Col.
1.24). Esta visión complementaria del testimonio y del sufrimiento era
fundamental en el concepto paulino de la misión. Esta percepción llega a
su culminación en Apocalipsis donde Jesucristo es el Cordero (Siervo)
inmolado, el testigo fiel, el mártir original entre una comunidad de mártires
(2.13). Una iglesia sin recurso al poder coercitivo sólo podía imponerse
por medio del testimonio de Jesucristo, mediante su fidelidad y la
autenticidad de su testimonio y ejemplo. Sin embargo la iglesia .creció
ininterrumpidamente. Se inspiró en la plena confianza que la vida nacía
de la muerte, que por su testimonio-Ia confesión y el martirio-vencía al
mal. Lo que más convenció a los paganos fue el testimonio de su vida (y
su muerte) y la fuerza de su fe."17
_ Testigos de hoy
Debemos confesar que a lo largo de los siglos hemos perdido el sentido
profundo de lo que significa ser testigos del reino. Al menos, no parece que
tengamos la misma comprensión que tenían los primeros cristianos sobre los
creyentes y la iglesia como testigo-mártires. El radicalismo de la iglesia primitiva
en su confesión de Cristo no es precisamente lo que caracteriza a la mayor parte
de las iglesias en nuestros días. La tendencia es más bien a acomodarnos a la
realidad y a evitar por todos los medios, el sufrimiento y la vergüenza de la cruz.
No obstante, hay ciertos indicios de una tímida recuperación no sólo de la
riqueza de esta metáfora bíblica sino también de la vivencia de la misma,
especialmente en América Latina. La visión neotestamentaria del testigo-mártir
está encontrando cada vez más creyentes e iglesias dispuestos a encarnarla en
su confesión cotidiana de Cristo. Cuando esto ocurre, cuando la iglesia se atreve
a vivir y testificar bajo el signo de la cruz, descubrirá un nuevo poder y autoridad
para el cumplimiento de su misión. Como señala Juan Driver, "descubrirá también
que la imagen del testigo-mártir comunicará poderosamente la naturaleza de su
vida y orientará su misión en el mundo."18
'7 J ~ ~ n Driver. Imágenes de una iglesia en misión, hacia una eclesiología transfonnadora (Guatemala:
EdICIOnes Clara-Semilla. 1998). 14
6
.
'8 Ibid .. 147.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
de Cristo" (1 P. 4.13). De allí que, llevar el nombre de Cristo, como testigo, es
también estar dispuesto a sufrir por causa de su nombre (Hch. 9.15, 16). Ésta era
la visión que caracterizaba a la iglesia primitiva en cuanto a su comprensión del
significado de ser testigos del reino (2 Co. 1.4; Col. 1.24; 1 P. 2.21; Mt. 10.38;
16.24).
Juan Driver: "Las raíces de esta metáfora para comprender la naturaleza
de la iglesia-una comunidad de testigo-mártires-se hallan en Jesús
mismo en el Nuevo Testamento. Entregar la vida era realmente el camino
de la vida (Mt. 16.24ss). Sufrir por el Nombre era motivo de gran gozo
(Hch. 5.41). Pablo comprendía su sufrimiento como una manera de
completar "lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo" (Col.
1.24). Esta visión complementaria del testimonio y del sufrimiento era
fundamental en el concepto paulino de la misión. Esta percepción llega a
su culminación en Apocalipsis donde Jesucristo es el Cordero (Siervo)
inmolado, el testigo fiel, el mártir original entre una comunidad de mártires
(2.13). Una iglesia sin recurso al poder coercitivo sólo podía imponerse
por medio del testimonio de Jesucristo, mediante su fidelidad y la
autenticidad de su testimonio y ejemplo. Sin embargo la iglesia .creció
ininterrumpidamente. Se inspiró en la plena confianza que la vida nacía
de la muerte, que por su testimonio-Ia confesión y el martirio-vencía al
mal. Lo que más convenció a los paganos fue el testimonio de su vida (y
su muerte) y la fuerza de su fe."17
_ Testigos de hoy
Debemos confesar que a lo largo de los siglos hemos perdido el sentido
profundo de lo que significa ser testigos del reino. Al menos, no parece que
tengamos la misma comprensión que tenían los primeros cristianos sobre los
creyentes y la iglesia como testigo-mártires. El radicalismo de la iglesia primitiva
en su confesión de Cristo no es precisamente lo que caracteriza a la mayor parte
de las iglesias en nuestros días. La tendencia es más bien a acomodarnos a la
realidad y a evitar por todos los medios, el sufrimiento y la vergüenza de la cruz.
No obstante, hay ciertos indicios de una tímida recuperación no sólo de la
riqueza de esta metáfora bíblica sino también de la vivencia de la misma,
especialmente en América Latina. La visión neotestamentaria del testigo-mártir
está encontrando cada vez más creyentes e iglesias dispuestos a encarnarla en
su confesión cotidiana de Cristo. Cuando esto ocurre, cuando la iglesia se atreve
a vivir y testificar bajo el signo de la cruz, descubrirá un nuevo poder y autoridad
para el cumplimiento de su misión. Como señala Juan Driver, "descubrirá también
que la imagen del testigo-mártir comunicará poderosamente la naturaleza de su
vida y orientará su misión en el mundo."18
'7 J ~ ~ n Driver. Imágenes de una iglesia en misión, hacia una eclesiología transfonnadora (Guatemala:
EdICIOnes Clara-Semilla. 1998). 14
6
.
'8 Ibid .. 147.
La misión de la Iglesia: Propósito
El Espíritu nos da poder para ser los testigos de Cristo. La promesa de Jesús
para sus primeros seguidores no ha perdido vigencia y su cumplimiento se
verifica también en nosotros: "Cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes,
recibirán poder y serán mis testigos (mártires) ... hasta los confines de la tierra"
(Hch. 1.8). Por haber recibido todos la plenitud de su Espíritu, todos los cristianOS
deben y pueden ser testigos. Es decir, personas cuya adoración, relaciones,
actitudes y habilidades señalan más allá de sí mismos al Señor viviente, que es
la fuente de toda su vida. Pero también hombres y mujeres que están dispuestos
a confesar a Cristo como Señor, incluso siguiéndole en el camino de la cruz y de
la entrega de la propia vida.
Una iglesia en cuya predicación está la autoridad del Espíritu, en cuya
adoración está el gozo del Espíritu, en cuya comunión está el amor del Espíritu,
y en cuyo servicio están los dones del Espíritu-tal iglesia testificará de Cristo
simplemente siendo ella misma. Una iglesia así gozará de una unidad real y
efectiva.
Como dijera Juan A. Mackay: "Cuando los nuevos compañeros del camino
sufren por su devoción a la causa que los ha unido, la hermandad se hace
todavía más real:' Y agrega: "En verdad, nada acerca más estrechamente a las
personas unas a otras, que el ser miembros de una comunidad de sufrimiento."19
Una iglesia así le dirá a todos que Jesús está vivo y compartiendo su vida con su
pueblo. Una iglesia así estará lista a dar el testimonio más elocuente a favor del
reino: el derramamiento de su propia sangre como semilla del mismo (Tertuliano).
EJERCICIO 26
Utilizando la Nueva Versión Internacional de la Biblia, contar cuántas
veces aparece la palabra testimonio en 1 Juan 5.1-11.
Resultado:
PROCLAMAR SU SEÑORIO
Jesús constituyó la iglesia para proclamar su señorío y ser expresión del
reino de Dios. Debemos ser como Jesús y estar sujetos a su gobierno, no sólo
por amor de nosotros, sino en orden a que a través de nosotros otros puedan ser
orientados a él e introducidos en su reino. La vida de Cristo tiene que ser la
norma de nuestra vida en lo que toca a nuestras relaciones con Dios y el ser
'9 Mackay. Prefacio a la teología cristiana. 151.
La misión de la Iglesia: Propósito
El Espíritu nos da poder para ser los testigos de Cristo. La promesa de Jesús
para sus primeros seguidores no ha perdido vigencia y su cumplimiento se
verifica también en nosotros: "Cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes,
recibirán poder y serán mis testigos (mártires) ... hasta los confines de la tierra"
(Hch. 1.8). Por haber recibido todos la plenitud de su Espíritu, todos los cristianOS
deben y pueden ser testigos. Es decir, personas cuya adoración, relaciones,
actitudes y habilidades señalan más allá de sí mismos al Señor viviente, que es
la fuente de toda su vida. Pero también hombres y mujeres que están dispuestos
a confesar a Cristo como Señor, incluso siguiéndole en el camino de la cruz y de
la entrega de la propia vida.
Una iglesia en cuya predicación está la autoridad del Espíritu, en cuya
adoración está el gozo del Espíritu, en cuya comunión está el amor del Espíritu,
y en cuyo servicio están los dones del Espíritu-tal iglesia testificará de Cristo
simplemente siendo ella misma. Una iglesia así gozará de una unidad real y
efectiva.
Como dijera Juan A. Mackay: "Cuando los nuevos compañeros del camino
sufren por su devoción a la causa que los ha unido, la hermandad se hace
todavía más real:' Y agrega: "En verdad, nada acerca más estrechamente a las
personas unas a otras, que el ser miembros de una comunidad de sufrimiento."19
Una iglesia así le dirá a todos que Jesús está vivo y compartiendo su vida con su
pueblo. Una iglesia así estará lista a dar el testimonio más elocuente a favor del
reino: el derramamiento de su propia sangre como semilla del mismo (Tertuliano).
EJERCICIO 26
Utilizando la Nueva Versión Internacional de la Biblia, contar cuántas
veces aparece la palabra testimonio en 1 Juan 5.1-11.
Resultado:
PROCLAMAR SU SEÑORIO
Jesús constituyó la iglesia para proclamar su señorío y ser expresión del
reino de Dios. Debemos ser como Jesús y estar sujetos a su gobierno, no sólo
por amor de nosotros, sino en orden a que a través de nosotros otros puedan ser
orientados a él e introducidos en su reino. La vida de Cristo tiene que ser la
norma de nuestra vida en lo que toca a nuestras relaciones con Dios y el ser
'9 Mackay. Prefacio a la teología cristiana. 151.
ce
:::
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
humano. Él es el modelo que debemos seguir en todo. Cada creyente y la iglesia
como un todo debe clonarse en él. El mundo tiene que poder ver en nosotros a
Jesús, así como los gobernantes del Consejo judío lo vieron en Pedro y Juan
(Hch.4.13).
_ Jesucristo es nuestro Señor contemporáneo
La iglesia, como cuerpo de Cristo, es un modelo para armar. Pero este modelo
no carece de planos e instrucciones precisas en cuanto a los pasos que hay que
seguir para lograr un modelo terminado. No sólo podemos mirar hacia atrás al
testimonio apostólico de la vida, ministerio, muerte, resurrección y ascensión de
Jesús y la vivencia que los primeros cristianos tuvieron de su señorío, sino que
el paradigma para nuestro proyecto como comunidad vive y es actual. El señorío
de Cristo no es una inspiración y motivación que nos vienen de un pasado ideal
y glorioso, sino de un presente dinámico y lleno de poder. El Cristo vivo nos
reclama su señorío sobre nuestra vida como comunidad de fe aquí y ahora, a fin
de que podamos cumplir con autoridad y poder la misión que nos confió.
Juan A. Mackay: "Aquél que perteneció a la historia, pertenece también
al presente sin tiempo, no simplemente como un paradigma luminoso
que alumbra nuestro sendero, sino como un compañero del camino que
nos ayuda a caminar por él.
Porque la médula de la lealtad cristiana no es un constante fijar la mirada,
retrospectivamente, en una figura histórica que extraemos del remoto
pasado, para introducirla en los complejos problemas del mundo
contemporáneo, sino lealtad a Uno que está delante a la vez que detrás
de nosotros, y que nos dice todavía: 'Sígueme.' Es decir, Cristo es nuestro
Señor Contemporáneo."20
La contemporaneidad del señorío de Cristo significa aceptar que sus
demandas éticas y espirituales están tan vigentes hoy como lo estuvieron ayer.
Pero también esto significa que su poder y gracia no han envejecido ni perdido
capacidad para mover a su pueblo en dirección al completamiento de la misión
asignada. Él continúa siendo "el mismo ayer y hoy y por los siglos"(He. 13.8). En
consecuencia, la sujeción a su voluntad, la disposición a obedecerle, y el servicio
abnegado a él no han perdido vigencia. Como indica Jorge Himitián en su
fascinante libro sobre el señorío de Cristo: "La iglesia primitiva no tenía un libro
de doctrina, ni siquiera el Nuevo Testamento. iPero era la iglesia verdadera!
Estaba sujeta a la cabeza, cada uno reconocía a Cristo cómo el Señor de su vida
y tenía la vida del cuerpo. ¿Cómo sabían ellos, entonces, si alguien pertenecía a
la iglesia de Cristo o no? Precisamente por estos dos factores: vida y sujeción.
Son las dos cosas que indican que pertenezco a la iglesia."21
El único Señor continúa esperando el "sr' de su iglesia, y el reconocimiento
de parte de su pueblo de su dominio soberano sobre la vida total de cada
. ~ '0 [bid .• 1 ~ 3 .
'¡t " Jorge Himitián. Jesucristo el Señor (Buenos Aires, Editorial Logos. 1994). 95. 9
6
.
ce
:::
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
humano. Él es el modelo que debemos seguir en todo. Cada creyente y la iglesia
como un todo debe clonarse en él. El mundo tiene que poder ver en nosotros a
Jesús, así como los gobernantes del Consejo judío lo vieron en Pedro y Juan
(Hch.4.13).
_ Jesucristo es nuestro Señor contemporáneo
La iglesia, como cuerpo de Cristo, es un modelo para armar. Pero este modelo
no carece de planos e instrucciones precisas en cuanto a los pasos que hay que
seguir para lograr un modelo terminado. No sólo podemos mirar hacia atrás al
testimonio apostólico de la vida, ministerio, muerte, resurrección y ascensión de
Jesús y la vivencia que los primeros cristianos tuvieron de su señorío, sino que
el paradigma para nuestro proyecto como comunidad vive y es actual. El señorío
de Cristo no es una inspiración y motivación que nos vienen de un pasado ideal
y glorioso, sino de un presente dinámico y lleno de poder. El Cristo vivo nos
reclama su señorío sobre nuestra vida como comunidad de fe aquí y ahora, a fin
de que podamos cumplir con autoridad y poder la misión que nos confió.
Juan A. Mackay: "Aquél que perteneció a la historia, pertenece también
al presente sin tiempo, no simplemente como un paradigma luminoso
que alumbra nuestro sendero, sino como un compañero del camino que
nos ayuda a caminar por él.
Porque la médula de la lealtad cristiana no es un constante fijar la mirada,
retrospectivamente, en una figura histórica que extraemos del remoto
pasado, para introducirla en los complejos problemas del mundo
contemporáneo, sino lealtad a Uno que está delante a la vez que detrás
de nosotros, y que nos dice todavía: 'Sígueme.' Es decir, Cristo es nuestro
Señor Contemporáneo."20
La contemporaneidad del señorío de Cristo significa aceptar que sus
demandas éticas y espirituales están tan vigentes hoy como lo estuvieron ayer.
Pero también esto significa que su poder y gracia no han envejecido ni perdido
capacidad para mover a su pueblo en dirección al completamiento de la misión
asignada. Él continúa siendo "el mismo ayer y hoy y por los siglos"(He. 13.8). En
consecuencia, la sujeción a su voluntad, la disposición a obedecerle, y el servicio
abnegado a él no han perdido vigencia. Como indica Jorge Himitián en su
fascinante libro sobre el señorío de Cristo: "La iglesia primitiva no tenía un libro
de doctrina, ni siquiera el Nuevo Testamento. iPero era la iglesia verdadera!
Estaba sujeta a la cabeza, cada uno reconocía a Cristo cómo el Señor de su vida
y tenía la vida del cuerpo. ¿Cómo sabían ellos, entonces, si alguien pertenecía a
la iglesia de Cristo o no? Precisamente por estos dos factores: vida y sujeción.
Son las dos cosas que indican que pertenezco a la iglesia."21
El único Señor continúa esperando el "sr' de su iglesia, y el reconocimiento
de parte de su pueblo de su dominio soberano sobre la vida total de cada
. ~ '0 [bid .• 1 ~ 3 .
'¡t " Jorge Himitián. Jesucristo el Señor (Buenos Aires, Editorial Logos. 1994). 95. 9
6
.
La misión de la Iglesia: Propósito
creyente y de la comunidad de fe como un todo. Éste es el significado más
concreto de la contemporaneidad de Cristo, como nuestra norma contemporánea
y como nuestro Señor contemporáneo.
_ Jesucristo es el Señor que proclamamos
Por ser nuestro Señor contemporáneo, su señorío sobre toda realidad creada
es el eje del mensaje que proclamamos. Pronunciar la declaración "Jesucristo
es el Señor" es mucho más que verbalizar una fórmula de fe. En boca de creyentes
y comunidades llenos del Espíritu, que testifican de él como Mesías y Señor, esta
frase es una verdadera declaración de guerra, un grito de batalla. Contra los
señoríos de este mundo, la iglesia proclama que hay un solo Señor que merece
todo dominio, honra y poder, Jesucristo. Como señala Harry R. Boer: "El gran
tema del kerigma apostólico es que Jesucristo es Señor, y la prueba indisputable
de su señorío es su resurrección de los muertos."22
El apóstol Pablo expresa el carácter central de esta proclamación del señorío
de Cristo en estos términos: "que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor,
y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo" (Ro.
1 0.9). En Efesios 1.20, 21, Pablo expresa el mismo concepto cuando escribe
acerca del poder "que Dios ejerció en Cristo cuando lo resuqitó de entre los
muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de
todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se
invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero."
De este modo, sobre la base del hecho efectivo de su resurrección de los
muertos, el Cristo vivo ejerce su señorío y hace su reclamo de autoridad y poder.
De allí que, cuando él promulgó la Gran Comisión, pudo decir: "Se me ha dado
toda autoridad en el cielo y en la tierra." Como resultado y consecuencia de este
hecho ("por tanto"), el Señor puede ordenar a su iglesia "vayan y hagan
discípulos de todas las naciones" (Mt. 28.18, 19). Aquí Jesús habla
conscientemente como Señor de señores y Rey de reyes, bajo cuya autoridad y
poder la iglesia debe proclamar el nuevo reino que él ha inaugurado.
De este modo, la comunidad de fe encuentra en la confesión de Cristo como
Señor el eje mismo de su fe, el contenido del testimonio con el que espera
cumplir su vocación redentora en el mundo, y el poder y la autoridad en el
nombre de su Señor para cumplir con su misión. La iglesia del Nuevo Testamento
adoptó esta confesión "Jesucristo es el Señor" como el elemento central de su
fe, identidad y misión.
Oscar Cullmann: "El señorío aquí y ahora de Cristo, al cual él entró Con
su resurrección y su ascensión a la diestra de Dios, está en el centro d ~ la
fe de la iglesia primitiva. Las declaraciones acerca del carácter presente
del señorío de Cristo y acerca de la autoridad conferida sobre él en los
cielos y sobre la tierra constituyen el centro histórico y dogmático de la
confesión cristiana .... Su expresión más simple es la fórmula Cristo es
Señor."23
" Harry R. Boer, Pentecost and Missions (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 19
6
4), 144·
,3 Osear Cullmann, The Earliest Christian Confessions (Londres: S.C.M., 1949)'
La misión de la Iglesia: Propósito
creyente y de la comunidad de fe como un todo. Éste es el significado más
concreto de la contemporaneidad de Cristo, como nuestra norma contemporánea
y como nuestro Señor contemporáneo.
_ Jesucristo es el Señor que proclamamos
Por ser nuestro Señor contemporáneo, su señorío sobre toda realidad creada
es el eje del mensaje que proclamamos. Pronunciar la declaración "Jesucristo
es el Señor" es mucho más que verbalizar una fórmula de fe. En boca de creyentes
y comunidades llenos del Espíritu, que testifican de él como Mesías y Señor, esta
frase es una verdadera declaración de guerra, un grito de batalla. Contra los
señoríos de este mundo, la iglesia proclama que hay un solo Señor que merece
todo dominio, honra y poder, Jesucristo. Como señala Harry R. Boer: "El gran
tema del kerigma apostólico es que Jesucristo es Señor, y la prueba indisputable
de su señorío es su resurrección de los muertos."22
El apóstol Pablo expresa el carácter central de esta proclamación del señorío
de Cristo en estos términos: "que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor,
y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo" (Ro.
1 0.9). En Efesios 1.20, 21, Pablo expresa el mismo concepto cuando escribe
acerca del poder "que Dios ejerció en Cristo cuando lo resuqitó de entre los
muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales, muy por encima de
todo gobierno y autoridad, poder y dominio, y de cualquier otro nombre que se
invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero."
De este modo, sobre la base del hecho efectivo de su resurrección de los
muertos, el Cristo vivo ejerce su señorío y hace su reclamo de autoridad y poder.
De allí que, cuando él promulgó la Gran Comisión, pudo decir: "Se me ha dado
toda autoridad en el cielo y en la tierra." Como resultado y consecuencia de este
hecho ("por tanto"), el Señor puede ordenar a su iglesia "vayan y hagan
discípulos de todas las naciones" (Mt. 28.18, 19). Aquí Jesús habla
conscientemente como Señor de señores y Rey de reyes, bajo cuya autoridad y
poder la iglesia debe proclamar el nuevo reino que él ha inaugurado.
De este modo, la comunidad de fe encuentra en la confesión de Cristo como
Señor el eje mismo de su fe, el contenido del testimonio con el que espera
cumplir su vocación redentora en el mundo, y el poder y la autoridad en el
nombre de su Señor para cumplir con su misión. La iglesia del Nuevo Testamento
adoptó esta confesión "Jesucristo es el Señor" como el elemento central de su
fe, identidad y misión.
Oscar Cullmann: "El señorío aquí y ahora de Cristo, al cual él entró Con
su resurrección y su ascensión a la diestra de Dios, está en el centro d ~ la
fe de la iglesia primitiva. Las declaraciones acerca del carácter presente
del señorío de Cristo y acerca de la autoridad conferida sobre él en los
cielos y sobre la tierra constituyen el centro histórico y dogmático de la
confesión cristiana .... Su expresión más simple es la fórmula Cristo es
Señor."23
" Harry R. Boer, Pentecost and Missions (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 19
6
4), 144·
,3 Osear Cullmann, The Earliest Christian Confessions (Londres: S.C.M., 1949)'
o
~
La Iglesia de! nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
EJERCICIO 27
Trazar una línea uniendo lo que corresponda.
Toda la Biblia (tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento) habla de
Cristo como el Seftor:
ANTIGUO TESTAMENTO
Salmo 110.1
Isaías 40.3
Jeremías 23.6
Joe12.32
Malaquías 3.1
(*) TAREA 5
NUEVO TESTAMENTO
Mateo 3.3
Marcos 1.2
Romanos 10.13
Hebreos 1 .13
Apocalipsis 19.11
o
~
La Iglesia de! nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
EJERCICIO 27
Trazar una línea uniendo lo que corresponda.
Toda la Biblia (tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento) habla de
Cristo como el Seftor:
ANTIGUO TESTAMENTO
Salmo 110.1
Isaías 40.3
Jeremías 23.6
Joe12.32
Malaquías 3.1
(*) TAREA 5
NUEVO TESTAMENTO
Mateo 3.3
Marcos 1.2
Romanos 10.13
Hebreos 1 .13
Apocalipsis 19.11
CapítuloS
Misión
Así como la iglesia sólo existe cuando los creyentes confiesan con su boca y
creen en su corazón que Jesucristo es el Señor-Señor de la iglesia, de todo ser
humano y de toda la creación (Col. 1.15-20)-, la iglesia existe para el
cumplimiento de una misión. Esta misión ha sido diseñada en la eternidad, pero
se ha hecho realidad en la historia, primero a través de Jesucristo y luego
mediante la vida y el testimonio de su cuerpo, la iglesia. Precisamente cuando la
iglesia confiesa a Jesucristo como Señor se presenta ante el mundo como lo que
es, la comunidad misionera de discípulos del Señor Jesucristo.
Charles Van Engen: "De este modo la misión de Jesús se transforma en
una obligación inescapable y total para todos sus discípulos. Ellos no
pueden confesar que Jesús es Señor sin al mismo tiempo proclamar su
señorío sobre toda persona. La implicación de esta conexión íntima e
inseparable entre confesión y comisión es que el cumplimiento de la
comisión al mundo sobre el cual Cristo es Señor es en sí misma una
marca de la iglesia misionera (ver Fil. 2.9-11 ):'1
En los párrafos que siguen procuraremos considerar más detenidamente
algunos aspectos fundamentales de la misión que Jesús confió a su iglesia. La
respuesta que demos a estas cuestiones es vital para resolver adecuadamente
la esencia de nuestra identidad y el sentido de nuestra existencia como
comunidad de fe.
EL CARACTER DE LA MISiÓN
Edgar Y. Mullins, en su libro Axiomas de religión, señala que "la iglesia es un
grupo de individuos que sostienen mutuamente relaciones trasCendentales y
están organizados para un gran fin y misión:'2 La pregunta que qUiero levantar
, Van Engen. Cad's Missiona". People, 94.
, Edgar Y. Mullins, Axiomas de religión (El Paso, Tex: Casa Bautista de 1948), 49.
CapítuloS
Misión
Así como la iglesia sólo existe cuando los creyentes confiesan con su boca y
creen en su corazón que Jesucristo es el Señor-Señor de la iglesia, de todo ser
humano y de toda la creación (Col. 1.15-20)-, la iglesia existe para el
cumplimiento de una misión. Esta misión ha sido diseñada en la eternidad, pero
se ha hecho realidad en la historia, primero a través de Jesucristo y luego
mediante la vida y el testimonio de su cuerpo, la iglesia. Precisamente cuando la
iglesia confiesa a Jesucristo como Señor se presenta ante el mundo como lo que
es, la comunidad misionera de discípulos del Señor Jesucristo.
Charles Van Engen: "De este modo la misión de Jesús se transforma en
una obligación inescapable y total para todos sus discípulos. Ellos no
pueden confesar que Jesús es Señor sin al mismo tiempo proclamar su
señorío sobre toda persona. La implicación de esta conexión íntima e
inseparable entre confesión y comisión es que el cumplimiento de la
comisión al mundo sobre el cual Cristo es Señor es en sí misma una
marca de la iglesia misionera (ver Fil. 2.9-11 ):'1
En los párrafos que siguen procuraremos considerar más detenidamente
algunos aspectos fundamentales de la misión que Jesús confió a su iglesia. La
respuesta que demos a estas cuestiones es vital para resolver adecuadamente
la esencia de nuestra identidad y el sentido de nuestra existencia como
comunidad de fe.
EL CARACTER DE LA MISiÓN
Edgar Y. Mullins, en su libro Axiomas de religión, señala que "la iglesia es un
grupo de individuos que sostienen mutuamente relaciones trasCendentales y
están organizados para un gran fin y misión:'2 La pregunta que qUiero levantar
, Van Engen. Cad's Missiona". People, 94.
, Edgar Y. Mullins, Axiomas de religión (El Paso, Tex: Casa Bautista de 1948), 49.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
aquí tiene que ver precisamente con esta "misión" que el Señor confió a la
iglesia. ¿En qué consiste esta misión? ¿Cómo podemos definir la misión de la
iglesia en el mundo de hoy? Las respuestas a estos interrogantes no son algo
fácil de formular y no todas las respuestas que encontramos parecen ser
satisfactorias. La naturaleza y carácter de la misión de la iglesia continúa siendo
una de las cuestiones más discutidas hoy en día en el campo teológico.
_ Iglesia y misión
Hay una relación íntima entre iglesia y misión. Es imposible entender a la
iglesia sin misión, o a la misión sin iglesia. En 1931, Emil Brunner escribió su
famosa frase: "La Iglesia existe por la misión, así como el fuego existe por estar
encendido."3 La naturaleza misionera de la iglesia debe ser enfatizada, ya que
la iglesia debe ser una iglesia misional.
Charles Van Engen: "Con el término misional enfatizo la naturaleza y vocación
esenciales de la iglesia como el pueblo llamado y enviado por Dios. Una
eclesiología misional es bíblica, histórica, contextual, praxeológica (puede
ser traducida a la práctica) y escatológica. La palabra misional con referencia
a la iglesia, ve a la iglesia como el instrumento de la misión de Dios. Siguiendo
a Lesslie Newbigin y otros, una iglesia que es misional entiende que la
misión de Dios llama y envía a la iglesia de Jesucristo, local y globalmente,
a ser una iglesia misionera en su propia sociedad, en las culturas en las que
se encuentra, y globalmente entre todos los pueblos que todavía no confiesan
a Jesús como Señor. La misión es el resultado de la iniciativa de Dios,
enraizada en los propósitos de Dios de restaurar y sanar a la creación y de
llamar a las personas a una relación de pacto y de reconciliación con Dios.
'Misión' significa 'enviar,' y éste es el tema bíblico central que describe el
propósito de la acción de Dios en la historia humana, con la iglesia como el
agente primario de la acción misionera de Dios:'4
El concepto de misión es muy rico teológicamente. Se refiere no sólo a las
misiones visibles del Hijo y del Espíritu, sino también a la vida interior del Dios
viviente. La vocación misional de la iglesia no se funda solamente en el mandato
positivo de Cristo, sino también en el envío inicial hecho por el Padre. De este
modo, la iglesia es misional en su mismo origen y naturaleza.
Donald McGavran: "Hasta este punto, la misión ha sido ampliamente
definida como 'el programa total de Dios para el hombre (sic),' y hemos
considerado las alternativas que surgen de esa definición. La misión ahora
puede ser definida mucho más significativamente. En razón de que Dios
según se revela en la Biblia ha asignado la más alta prioridad a traer a los
hombres [y las mujeres] a una relación viva con Jesucristo, podemos definir
la misión más precisamente como una empresa dedicada a la proclamación
de las Buenas Nuevas de Jesucristo y a persuadir a los hombres [y las
mujeres] a hacerse sus discípulos y miembros responsables de su i9Iesia:'5
3 Emil Brunner, The Word and the World (Londres, S.C.M., 19
31
), 108.
i Van Engen, "Perspectives on the Church," 17.
5 Glasser- McGavran, Contemporary Theologies 01 Mission,
10
4.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
aquí tiene que ver precisamente con esta "misión" que el Señor confió a la
iglesia. ¿En qué consiste esta misión? ¿Cómo podemos definir la misión de la
iglesia en el mundo de hoy? Las respuestas a estos interrogantes no son algo
fácil de formular y no todas las respuestas que encontramos parecen ser
satisfactorias. La naturaleza y carácter de la misión de la iglesia continúa siendo
una de las cuestiones más discutidas hoy en día en el campo teológico.
_ Iglesia y misión
Hay una relación íntima entre iglesia y misión. Es imposible entender a la
iglesia sin misión, o a la misión sin iglesia. En 1931, Emil Brunner escribió su
famosa frase: "La Iglesia existe por la misión, así como el fuego existe por estar
encendido."3 La naturaleza misionera de la iglesia debe ser enfatizada, ya que
la iglesia debe ser una iglesia misional.
Charles Van Engen: "Con el término misional enfatizo la naturaleza y vocación
esenciales de la iglesia como el pueblo llamado y enviado por Dios. Una
eclesiología misional es bíblica, histórica, contextual, praxeológica (puede
ser traducida a la práctica) y escatológica. La palabra misional con referencia
a la iglesia, ve a la iglesia como el instrumento de la misión de Dios. Siguiendo
a Lesslie Newbigin y otros, una iglesia que es misional entiende que la
misión de Dios llama y envía a la iglesia de Jesucristo, local y globalmente,
a ser una iglesia misionera en su propia sociedad, en las culturas en las que
se encuentra, y globalmente entre todos los pueblos que todavía no confiesan
a Jesús como Señor. La misión es el resultado de la iniciativa de Dios,
enraizada en los propósitos de Dios de restaurar y sanar a la creación y de
llamar a las personas a una relación de pacto y de reconciliación con Dios.
'Misión' significa 'enviar,' y éste es el tema bíblico central que describe el
propósito de la acción de Dios en la historia humana, con la iglesia como el
agente primario de la acción misionera de Dios:'4
El concepto de misión es muy rico teológicamente. Se refiere no sólo a las
misiones visibles del Hijo y del Espíritu, sino también a la vida interior del Dios
viviente. La vocación misional de la iglesia no se funda solamente en el mandato
positivo de Cristo, sino también en el envío inicial hecho por el Padre. De este
modo, la iglesia es misional en su mismo origen y naturaleza.
Donald McGavran: "Hasta este punto, la misión ha sido ampliamente
definida como 'el programa total de Dios para el hombre (sic),' y hemos
considerado las alternativas que surgen de esa definición. La misión ahora
puede ser definida mucho más significativamente. En razón de que Dios
según se revela en la Biblia ha asignado la más alta prioridad a traer a los
hombres [y las mujeres] a una relación viva con Jesucristo, podemos definir
la misión más precisamente como una empresa dedicada a la proclamación
de las Buenas Nuevas de Jesucristo y a persuadir a los hombres [y las
mujeres] a hacerse sus discípulos y miembros responsables de su i9Iesia:'5
3 Emil Brunner, The Word and the World (Londres, S.C.M., 19
31
), 108.
i Van Engen, "Perspectives on the Church," 17.
5 Glasser- McGavran, Contemporary Theologies 01 Mission,
10
4.
La misión de la Iglesia: Misión
Según esta definición, el propósito central de la misión es la voluntad de Dios
de que los hombres y mujeres que están perdidos sean encontrados, se
reconcilien con él y se integren a una membresía responsable en iglesias
cristianas. ¿Representa este concepto la misión total de la iglesia?
_ Misión e Iglesia
Cualquiera sea la respuesta que demos a esta pregunta, todavía quedan
sobre la mesa otras cuestiones bajo discusión. Dentro de este tema, lo que se
debate en forma particular es la relación que existe entre el Gran Mandamiento
de amar a Dios y a nuestros prójimos, y la Gran Comisión de evangelizar a los
perdidos.
Para quienes se inclinan a enfatizar el mandamiento de amar, toda la
responsabilidad cristiana en el mundo se cumple en un ministerio de acción
social. Todo lo que tenemos que hacer es estar presentes en el mundo, y a través
de buenas obras de amor hacer evidente el interés de Dios por aquellos que
sufren diversos tipos de opresión.
Por el contrario, para quienes enfatizan el mandamiento de evangelizar y
proclamar las buenas nuevas, toda la respon$abilidad cristiana se limita a una
tarea proselitista. En este caso, "ganar almas" para el reino será la meta y un
espíritu de cruzada será la característica maYOr del esfuerzo.
Esta cuestión continúa bajo discusión en nuestros días en el pueblo evangélico
latinoamericano. ¿Qué es de mayor importancia al definir la misión de la iglesia
hoy: el Gran Mandamiento o la Gran Comisión? ¿Son ambos elementos
importantes? Y si es así, ¿cómo mantenemos algún tipo de balance entre ambos?
Por la Biblia sabemos que fue por amor que Dios envió a su Hijo al mundo. Fue
por amor que Cristo entregó su vida hasta la muerte a favor de todo pecador, por
toda la humanidad. Y fue por amor que él comisionó a sus discípulos a compartir
este mismo amor con todos los seres humanos, incluso con los enemigos, de
toda manera posible. Buscando interpretar estos hechos históricos, hay quienes
dicen que el amor es el propósito Y el motivo que debe impulsar al creyente al
mundo, Y que la misión es la manera de hacerlo o el medio de cumplir con este
propósito. Personalmente pienso que es más bien simplista decir que el amor es
el motivo Y la misión es el medio. Creo que el amor cristiano debe caracterizar
tanto a la metodología como a la motivación con que la iglesia de Cristo se
relaciona con el mundo. Leyendo el Nuevo Testamento descubrimos que la
clave de la misión de la iglesia radica en la continuación de la obra redentora Y
liberadora de Dios en el mundo. La palabra "misión" quiere decir "envío para
cumplir un propósito:' Jesús les dijo a sus discípulos: "Como el Padre me envió
a mí, así yo los envío a ustedes" (Jn. 20.21). En su bien conocida oración
intercesora, Jesús dijo al Padre: "Como tú me enviaste al mundo, yo los envío
también al mundo" (Jn. 17.18). Hay un carácter transitivo en esta secuencia
trazada por Jesús: el Padre envía al Hijo; el Hijo envía a la iglesia; luego. el
envía a la iglesia. La misión del Padre es la misión del Hijo, Y la misión del HIJo
es la misión de la iglesia.
Es en razón de esto, entonces, que la iglesia, el pueblo de Dios, es un
apostólico. "Apóstol" significa alguien que es enviado. Ya en el Credo de Nlcea
(año 325), la iglesia primitiva confesaba su fe diciendo: "Confesamos una santa
La misión de la Iglesia: Misión
Según esta definición, el propósito central de la misión es la voluntad de Dios
de que los hombres y mujeres que están perdidos sean encontrados, se
reconcilien con él y se integren a una membresía responsable en iglesias
cristianas. ¿Representa este concepto la misión total de la iglesia?
_ Misión e Iglesia
Cualquiera sea la respuesta que demos a esta pregunta, todavía quedan
sobre la mesa otras cuestiones bajo discusión. Dentro de este tema, lo que se
debate en forma particular es la relación que existe entre el Gran Mandamiento
de amar a Dios y a nuestros prójimos, y la Gran Comisión de evangelizar a los
perdidos.
Para quienes se inclinan a enfatizar el mandamiento de amar, toda la
responsabilidad cristiana en el mundo se cumple en un ministerio de acción
social. Todo lo que tenemos que hacer es estar presentes en el mundo, y a través
de buenas obras de amor hacer evidente el interés de Dios por aquellos que
sufren diversos tipos de opresión.
Por el contrario, para quienes enfatizan el mandamiento de evangelizar y
proclamar las buenas nuevas, toda la respon$abilidad cristiana se limita a una
tarea proselitista. En este caso, "ganar almas" para el reino será la meta y un
espíritu de cruzada será la característica maYOr del esfuerzo.
Esta cuestión continúa bajo discusión en nuestros días en el pueblo evangélico
latinoamericano. ¿Qué es de mayor importancia al definir la misión de la iglesia
hoy: el Gran Mandamiento o la Gran Comisión? ¿Son ambos elementos
importantes? Y si es así, ¿cómo mantenemos algún tipo de balance entre ambos?
Por la Biblia sabemos que fue por amor que Dios envió a su Hijo al mundo. Fue
por amor que Cristo entregó su vida hasta la muerte a favor de todo pecador, por
toda la humanidad. Y fue por amor que él comisionó a sus discípulos a compartir
este mismo amor con todos los seres humanos, incluso con los enemigos, de
toda manera posible. Buscando interpretar estos hechos históricos, hay quienes
dicen que el amor es el propósito Y el motivo que debe impulsar al creyente al
mundo, Y que la misión es la manera de hacerlo o el medio de cumplir con este
propósito. Personalmente pienso que es más bien simplista decir que el amor es
el motivo Y la misión es el medio. Creo que el amor cristiano debe caracterizar
tanto a la metodología como a la motivación con que la iglesia de Cristo se
relaciona con el mundo. Leyendo el Nuevo Testamento descubrimos que la
clave de la misión de la iglesia radica en la continuación de la obra redentora Y
liberadora de Dios en el mundo. La palabra "misión" quiere decir "envío para
cumplir un propósito:' Jesús les dijo a sus discípulos: "Como el Padre me envió
a mí, así yo los envío a ustedes" (Jn. 20.21). En su bien conocida oración
intercesora, Jesús dijo al Padre: "Como tú me enviaste al mundo, yo los envío
también al mundo" (Jn. 17.18). Hay un carácter transitivo en esta secuencia
trazada por Jesús: el Padre envía al Hijo; el Hijo envía a la iglesia; luego. el
envía a la iglesia. La misión del Padre es la misión del Hijo, Y la misión del HIJo
es la misión de la iglesia.
Es en razón de esto, entonces, que la iglesia, el pueblo de Dios, es un
apostólico. "Apóstol" significa alguien que es enviado. Ya en el Credo de Nlcea
(año 325), la iglesia primitiva confesaba su fe diciendo: "Confesamos una santa
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
iglesia, católica y apostólica." El apostolado de la iglesia debe ser definido por
aquel que nos envía. Quien nos envía es el Señor Jesucristo, y él nos ordena
que sigamos sus pasos. Él dice a todos sus discípulos: "Si alguien quiere ser mi
discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga" (Le. 9.23).
EJERCICIO 28
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan.
Todos los cristianos son enviados por el Señor a ser misioneros en
el mundo confrontando al enemigo y publicando su evangelio.
Los hombres:
Las mujeres:
Los niños:
Los jóvenes:
Los ancianos:
Los débiles:
La familia:
fuW: Sal. 8.2; Sal. 71.16, 17; Sal. 71.18; Sal. 78.5-8; Pr.31.26;
1 Co. 1.27- 29; 1 P. 2.11, 12
LOS PASOS DE LA MISiÓN
Ahora, ¿cuáles son los pasos que la iglesia debe seguir en el cumplimiento
de su misión? ¿Cuáles son los pasos que pueden ayudar a la iglesia a ser
obediente tanto al Gran Mandamiento del amor que promulgó Jesús como a su
Gran Comisión de proclamar el evangelio? Considero que los pasos de la misión
son dos: encarnación y servicio.
_ Encarnación
El primer paso que debemos tomar en el cumplimiento de nuestra misión
~ como cristianos es la encarnación. Una de las más grandes declaraciones de
.1 nuestra fe cristiana es que Dios se encarnó en Jesucristo. La primera verdad que
'2.. nos sorprende en el Nuevo Testamento es que Dios se hizo carne humana en
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
iglesia, católica y apostólica." El apostolado de la iglesia debe ser definido por
aquel que nos envía. Quien nos envía es el Señor Jesucristo, y él nos ordena
que sigamos sus pasos. Él dice a todos sus discípulos: "Si alguien quiere ser mi
discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga" (Le. 9.23).
EJERCICIO 28
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan.
Todos los cristianos son enviados por el Señor a ser misioneros en
el mundo confrontando al enemigo y publicando su evangelio.
Los hombres:
Las mujeres:
Los niños:
Los jóvenes:
Los ancianos:
Los débiles:
La familia:
fuW: Sal. 8.2; Sal. 71.16, 17; Sal. 71.18; Sal. 78.5-8; Pr.31.26;
1 Co. 1.27- 29; 1 P. 2.11, 12
LOS PASOS DE LA MISiÓN
Ahora, ¿cuáles son los pasos que la iglesia debe seguir en el cumplimiento
de su misión? ¿Cuáles son los pasos que pueden ayudar a la iglesia a ser
obediente tanto al Gran Mandamiento del amor que promulgó Jesús como a su
Gran Comisión de proclamar el evangelio? Considero que los pasos de la misión
son dos: encarnación y servicio.
_ Encarnación
El primer paso que debemos tomar en el cumplimiento de nuestra misión
~ como cristianos es la encarnación. Una de las más grandes declaraciones de
.1 nuestra fe cristiana es que Dios se encarnó en Jesucristo. La primera verdad que
'2.. nos sorprende en el Nuevo Testamento es que Dios se hizo carne humana en
La misión de la Iglesia: Misión
Cristo, es decir, en él Dios se hizo uno de nosotros. Dice el apóstol Juan en el
prólogo a su Evangelio: "Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y
hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del
Padre, lleno de gracia y de verdad." (Jn. 1.14).
Notemos que cuando Dios decidió revelarse a la raza humana de una manera
única no mandó ángeles (mensajeros) de lejos o a cualquier otra criatura celestial,
sino que él mismo asumió carne y sangre humanas en Cristo. De este modo, él
se convirtió en uno de nosotros y sufrió con nosotros. Él experimentó nuestras
debilidades y tentaciones. Él también enfrentó el terror de la muerte por nosotros.
Y él hizo todo esto por amor a nosotros. Como expresa en uno de sus poemas el
célebre Amado Nervo:
... un Dios que de carne se reviste
muriendo por el hombre en el Calvario,
¿no es la inmensa expresión de los amores?
Así como Dios se encarnó en Cristo, la iglesia debe encarnarse en el mundo.
El Dios encarnado, Jesucristo, nos manda a ir y entrar al mundo de esta manera,
identificándonos con él, encarnándonos en él. La iglesia es el cuerpo de Cristo.
Es su cuerpo en el sentido de su unidad corporativa a pesar de la diversidad
individual. Pero la iglesia es también el cuerpo de Cristo en el sentido de su
encarnación en el mundo. Jesús no está ahora físicamente presente en el mundo.
El Señor ha tomado su lugar de gloria en los lugares celestiales. Pero el mundo
no se ha quedado sin su amor y acción redentora. Él ha dado poder y autoridad
a su iglesia a través de la operación del Espíritu Santo, y la comunidad de los
santos es ahora su cuerpo en la tierra.
Frank Stagg, en su Teología del Nuevo Testamento nos llama la atención al
hecho de que "Pablo nunca habla de un 'cuerpo de cristianos'; es siempre acerca
del cuerpo de Cristo de que habla."6 Como cuerpo, la iglesia debe estar
identificada y profundamente involucrada en el mundo, como lo estuvo Cristo. La
iglesia es una comunidad para el mundo.
Karl Barth: "La comunidad de Jesucristo es ella misma criatura y por lo
tanto mundo. De allí que, así como existe para los hombres y el mundo,
también existe para sí misma .... Incluso dentro del mundo al cual pertenece,
ella no existe extáticamente o excéntricamente con referencia a sí misma,
sino totalmente con referencia a ellos, al mundo alrededor. Ella salva y
mantiene su propia vida al tiempo que media y se da a sr misma por todas
las demás criaturas:'7
¿Estamos involucrados de esta manera? ¿Entendemos, por lo menos, el tipo
de mundo en el que somos enviados por el Señor a cumplir con nuestra misión?
La iglesia debe encarnarse en un mundo en extrema necesidad. La iglesia es
enviada a cumplir la misión de Dios en un mundo sumido en pobreza y miseria,
en pecado y desesperación. Jesús dijo "Vayan por todo el mundo y anuncien las
buenas nuevas a toda criatura" (Mr. 16.15). Nos resulta muy fácil entender sus
palabras en un sentido geográfico. Pero, ¿por qué no interpretarlas en un sentido
6 Frank Stagg. New Testament Theologr (NashvilJe. renn., Broadman Press. 19
3
.
7 Barth. Church Dogmatics. 763.
La misión de la Iglesia: Misión
Cristo, es decir, en él Dios se hizo uno de nosotros. Dice el apóstol Juan en el
prólogo a su Evangelio: "Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y
hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del
Padre, lleno de gracia y de verdad." (Jn. 1.14).
Notemos que cuando Dios decidió revelarse a la raza humana de una manera
única no mandó ángeles (mensajeros) de lejos o a cualquier otra criatura celestial,
sino que él mismo asumió carne y sangre humanas en Cristo. De este modo, él
se convirtió en uno de nosotros y sufrió con nosotros. Él experimentó nuestras
debilidades y tentaciones. Él también enfrentó el terror de la muerte por nosotros.
Y él hizo todo esto por amor a nosotros. Como expresa en uno de sus poemas el
célebre Amado Nervo:
... un Dios que de carne se reviste
muriendo por el hombre en el Calvario,
¿no es la inmensa expresión de los amores?
Así como Dios se encarnó en Cristo, la iglesia debe encarnarse en el mundo.
El Dios encarnado, Jesucristo, nos manda a ir y entrar al mundo de esta manera,
identificándonos con él, encarnándonos en él. La iglesia es el cuerpo de Cristo.
Es su cuerpo en el sentido de su unidad corporativa a pesar de la diversidad
individual. Pero la iglesia es también el cuerpo de Cristo en el sentido de su
encarnación en el mundo. Jesús no está ahora físicamente presente en el mundo.
El Señor ha tomado su lugar de gloria en los lugares celestiales. Pero el mundo
no se ha quedado sin su amor y acción redentora. Él ha dado poder y autoridad
a su iglesia a través de la operación del Espíritu Santo, y la comunidad de los
santos es ahora su cuerpo en la tierra.
Frank Stagg, en su Teología del Nuevo Testamento nos llama la atención al
hecho de que "Pablo nunca habla de un 'cuerpo de cristianos'; es siempre acerca
del cuerpo de Cristo de que habla."6 Como cuerpo, la iglesia debe estar
identificada y profundamente involucrada en el mundo, como lo estuvo Cristo. La
iglesia es una comunidad para el mundo.
Karl Barth: "La comunidad de Jesucristo es ella misma criatura y por lo
tanto mundo. De allí que, así como existe para los hombres y el mundo,
también existe para sí misma .... Incluso dentro del mundo al cual pertenece,
ella no existe extáticamente o excéntricamente con referencia a sí misma,
sino totalmente con referencia a ellos, al mundo alrededor. Ella salva y
mantiene su propia vida al tiempo que media y se da a sr misma por todas
las demás criaturas:'7
¿Estamos involucrados de esta manera? ¿Entendemos, por lo menos, el tipo
de mundo en el que somos enviados por el Señor a cumplir con nuestra misión?
La iglesia debe encarnarse en un mundo en extrema necesidad. La iglesia es
enviada a cumplir la misión de Dios en un mundo sumido en pobreza y miseria,
en pecado y desesperación. Jesús dijo "Vayan por todo el mundo y anuncien las
buenas nuevas a toda criatura" (Mr. 16.15). Nos resulta muy fácil entender sus
palabras en un sentido geográfico. Pero, ¿por qué no interpretarlas en un sentido
6 Frank Stagg. New Testament Theologr (NashvilJe. renn., Broadman Press. 19
3
.
7 Barth. Church Dogmatics. 763.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
sociológico? Si asumimos su comisión desde esta perspectiva, entonces significa
que debemos ir a cada persona en todas las situaciones humanas y condiciones
de vida.
Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, él tuvo un mensaje de esperanza para
compartir con los pobres. Su ministerio terrenal se enfocó en llenar todas las
necesidades sentidas de las personas haciendo uso de su poder sobrenatural.
Él se aplicó a sí mismo las palabras del profeta Isaías (Lc. 4.18, 19). Él entendió
la situación de aquellos que estaban durmiendo en las calles de las ciudades y
pueblos, y se identificó con sus privaciones (Lc. 9.58). Él sintió compasión por
aquellos que estaban hambrientos, y los alimentó. Él también reveló su poder y
amor al sanar las enfermedades del pueblo y llevar consuelo y vida a los hogares
de aquellos que estaban llorando a sus seres queridos fallecidos. Jesús nos
amó y se hizo uno de nosotros. Porque él nos arnó, él asumió nuestra pobreza,
nuestras limitaciones, nuestras necesidades, nuestras miserias, nuestros dolores,
nuestras carencias, y nuestros sufrimientos (Is. 53.3-5).
Pero Jesús ya no está más físicamente sobre la tierra. Él dejó a su iglesia, su
cuerpo, para que continúe en su nombre con la misión de Dios que él había
venido a cumplir, con la misma actitud de amor y en el poder del mismo Espíritu.
Entonces, si no sufrimos sus dolores, si no experimentamos las debilidades y
tentaciones en la carne que él confrontó, si no compartimos su agonía y terror, si
no podemos sentir su compasión por los oprimidos y compartimos su cuidado
por los pobres, estamos descalificados para cumplir su tarea y misión en el
mundo. ¿Cómo podemos ser el cuerpo encarnado de Cristo en el mundo si no
nos perturbamos con el sonido de las adulaciones de los poderes de este
mundo? ¿Podemos tener la sensibilidad de Jesus hacia el sufrimiento humano
cuando descansamos despreocupadamente en nuestros lujosos templos, y nos
entretenemos mutuamente en las superficialidades de nuestras vidas religiosas?
En lugar de llevar la iglesia al mundo hemos metido al mundo en la iglesia. Lejos
de ser el cuerpo encarnado de Cristo en el mundo, hemos permitido que el
mundo nos transforme en una banda de títeres listos a rendir nuestra lealtad a
cualquier precio.
La proclamación del evangelio (kerygma) , la comunión de los santos
(koinonía), la enseñanza de la fe (didaskalía) , el servicio de la iglesia (diakonía)
y la adoración al Señor (leiturgía), todo esto será superficial e incompleto si no
es más que un ejercicio neumático o espiritual que no aterriza en la vida concreta
de seres humanos, que ríen y lloran, que trabajan duro y padecen hambre, que
buscan seguridad y sufren injusticia.
Ya tenemos la madurez suficiente como para no aceptar, al menos en teoría,
el gueto como modelo misiono lógico. Pero es cierto que en la práctica vivimos
muchas veces totalmente ajenos a la realidad inmediata del pecado, la miseria
y la desesperación que nos rodea. Si de veras queremos cumplir nuestra misión,
el primer paso que debemos tomar es nuestra encarnación en el mundo.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
sociológico? Si asumimos su comisión desde esta perspectiva, entonces significa
que debemos ir a cada persona en todas las situaciones humanas y condiciones
de vida.
Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, él tuvo un mensaje de esperanza para
compartir con los pobres. Su ministerio terrenal se enfocó en llenar todas las
necesidades sentidas de las personas haciendo uso de su poder sobrenatural.
Él se aplicó a sí mismo las palabras del profeta Isaías (Lc. 4.18, 19). Él entendió
la situación de aquellos que estaban durmiendo en las calles de las ciudades y
pueblos, y se identificó con sus privaciones (Lc. 9.58). Él sintió compasión por
aquellos que estaban hambrientos, y los alimentó. Él también reveló su poder y
amor al sanar las enfermedades del pueblo y llevar consuelo y vida a los hogares
de aquellos que estaban llorando a sus seres queridos fallecidos. Jesús nos
amó y se hizo uno de nosotros. Porque él nos arnó, él asumió nuestra pobreza,
nuestras limitaciones, nuestras necesidades, nuestras miserias, nuestros dolores,
nuestras carencias, y nuestros sufrimientos (Is. 53.3-5).
Pero Jesús ya no está más físicamente sobre la tierra. Él dejó a su iglesia, su
cuerpo, para que continúe en su nombre con la misión de Dios que él había
venido a cumplir, con la misma actitud de amor y en el poder del mismo Espíritu.
Entonces, si no sufrimos sus dolores, si no experimentamos las debilidades y
tentaciones en la carne que él confrontó, si no compartimos su agonía y terror, si
no podemos sentir su compasión por los oprimidos y compartimos su cuidado
por los pobres, estamos descalificados para cumplir su tarea y misión en el
mundo. ¿Cómo podemos ser el cuerpo encarnado de Cristo en el mundo si no
nos perturbamos con el sonido de las adulaciones de los poderes de este
mundo? ¿Podemos tener la sensibilidad de Jesus hacia el sufrimiento humano
cuando descansamos despreocupadamente en nuestros lujosos templos, y nos
entretenemos mutuamente en las superficialidades de nuestras vidas religiosas?
En lugar de llevar la iglesia al mundo hemos metido al mundo en la iglesia. Lejos
de ser el cuerpo encarnado de Cristo en el mundo, hemos permitido que el
mundo nos transforme en una banda de títeres listos a rendir nuestra lealtad a
cualquier precio.
La proclamación del evangelio (kerygma) , la comunión de los santos
(koinonía), la enseñanza de la fe (didaskalía) , el servicio de la iglesia (diakonía)
y la adoración al Señor (leiturgía), todo esto será superficial e incompleto si no
es más que un ejercicio neumático o espiritual que no aterriza en la vida concreta
de seres humanos, que ríen y lloran, que trabajan duro y padecen hambre, que
buscan seguridad y sufren injusticia.
Ya tenemos la madurez suficiente como para no aceptar, al menos en teoría,
el gueto como modelo misiono lógico. Pero es cierto que en la práctica vivimos
muchas veces totalmente ajenos a la realidad inmediata del pecado, la miseria
y la desesperación que nos rodea. Si de veras queremos cumplir nuestra misión,
el primer paso que debemos tomar es nuestra encarnación en el mundo.
La misión de la Iglesia: Misión
EJERCICIO 29
Copiar los versículos que siguen de la Versión Popular de la Biblia (Dios
habla hoy).
La humanidad de Cristo fue plenamente manifestada en la encarnación.
Isaías 7.14:
Isaías 9.6:
Lucas 1.31:
Juan 1.14:
Romanosa.3: __________________________________________ _
Filipenses 2.7: _________________________________________ _
1 Timoteo 3.6: _________________________________________ _
1 Juan 4.2:
... ---------_ ...... - ........ - ....... _-----_ ................. _---........ _-_ ... -_ ...... - .. _-- .......... __ ......... _-----------_ ...... _---_ ...... _--_ ... ---_ ..
_ Servicio
El segundo paso en el cumplimiento de nuestra misión es el servicio. El
Nuevo Testamento nos muestra con rasgos claros que la vida de Jesús fue una
vida de servicio. El Señor se consideró a sí mismo como un siervo. Es cierto que
uno de los títulos que Jesús más se aplicó a sí mismo fue el de "Hijo del Hombre:'
que era un título que tenía un extenso trasfondo judío, que indicaba gloria y
poder. Este título provenía de la literatura apocalíptica de Israel, como el libro de
Daniel. Allí el título se refiere a un personaje encumbrado, a un Aey a quien
todos los pueblos rinden honor, gloria y servicio (Dn. 7.14, AVA). Éste era el
típico concepto judío que imperaba en los días de Jesús en cuanto al Mesías
prometido.
Pero Jesús fusionó este título de "Hijo del Hombre" con eJ de "Siervo
que describe Isaías (Is. 42.1-9; 49.1-7; 52.13-53.12). De esta manera, él dejó. en
claro que su gloria más sublime estaba expresada en su disposición de servir a
otros. Él mismo declaró cuál era el carácter fundamental de su misión, cuando
La misión de la Iglesia: Misión
EJERCICIO 29
Copiar los versículos que siguen de la Versión Popular de la Biblia (Dios
habla hoy).
La humanidad de Cristo fue plenamente manifestada en la encarnación.
Isaías 7.14:
Isaías 9.6:
Lucas 1.31:
Juan 1.14:
Romanosa.3: __________________________________________ _
Filipenses 2.7: _________________________________________ _
1 Timoteo 3.6: _________________________________________ _
1 Juan 4.2:
... ---------_ ...... - ........ - ....... _-----_ ................. _---........ _-_ ... -_ ...... - .. _-- .......... __ ......... _-----------_ ...... _---_ ...... _--_ ... ---_ ..
_ Servicio
El segundo paso en el cumplimiento de nuestra misión es el servicio. El
Nuevo Testamento nos muestra con rasgos claros que la vida de Jesús fue una
vida de servicio. El Señor se consideró a sí mismo como un siervo. Es cierto que
uno de los títulos que Jesús más se aplicó a sí mismo fue el de "Hijo del Hombre:'
que era un título que tenía un extenso trasfondo judío, que indicaba gloria y
poder. Este título provenía de la literatura apocalíptica de Israel, como el libro de
Daniel. Allí el título se refiere a un personaje encumbrado, a un Aey a quien
todos los pueblos rinden honor, gloria y servicio (Dn. 7.14, AVA). Éste era el
típico concepto judío que imperaba en los días de Jesús en cuanto al Mesías
prometido.
Pero Jesús fusionó este título de "Hijo del Hombre" con eJ de "Siervo
que describe Isaías (Is. 42.1-9; 49.1-7; 52.13-53.12). De esta manera, él dejó. en
claro que su gloria más sublime estaba expresada en su disposición de servir a
otros. Él mismo declaró cuál era el carácter fundamental de su misión, cuando
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
dijo: "Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y
para dar su vida en rescate por muchos" (Mr. 10.45). Así como su gloria más
sublime fue el servicio, así su servicio más sublime fue su sacrificio expiatorio
por la raza humana.
La misión de Cristo es nuestra misión. Así como él vivió una vida de servicio,
así la vida de la iglesia tiene que ser una vida de servicio. Jesucristo nos envía al
mundo a servir de la manera en que él sirvió al mundo. Él proclamó que el reino
de Dios había venido con él (Mt. 4.17). Éste fue su mensaje constante. A través
de sus enseñanzas y acciones él mostró las señales de la presencia real del
poder y gobierno divinos. Él respondió a los argumentos engañosos de los
fariseos no con silogismos especulativos, sino señalando a sus acciones
poderosas de liberación (Mt. 12.28).
Jesús no separó sus palabras de sus acciones. En el ministerio de servicio
de Jesús, palabras y acciones siempre fueron juntas. Sus palabras cautivaron a
aquellos que tuvieron el privilegio de oírlas por primera vez. Asombrados y
confundidos, aquellos que eran sus amigos sólo podían musitar: "Señor, ... tú
tienes palabras de vida eterna" (Jn. 6.68). Sus enemigos estaban sorprendidos y
maravillados por sus palabras (Mr. 6.2). Pero Jesús puso sus palabras en acción.
Él confirmó el mensaje que predicaba con las señales que hacía. Él habló como
alguien que tenía autoridad, y como alguien que también tenía el poder de Dios.
Es más, Jesús no separó su identidad (lo que él era) de sus acciones (lo que
él hacía). Carácter y acción estaban estrechamente asociados en la personalidad
de Jesús. Él era el Hijo de Dios que había venido a servir. Cada vez que Jesús
escogió una metáfora para definirse a sí mismo, utilizó imágenes que
representaban la satisfacción de necesidades humanas básicas: "Yo soy el pan
de vida" (Jn. 6.35); "Yo soy la verdad" (Jn. 14.6); "Yo soy la luz del mundo" (Jn.
8.12); "Yo soy la vida" (Jn. 11.25); ''Yo soy la vid verdadera" (Jn. 15.1); ''Yo soy el
camino" (Jn. 14.6); "Yo soy la puerta" (Jn. 10.9). Comida, conocimiento,
comprensión, vida, seguridad, guía y aceptación, todas estas cosas tienen que
ver con necesidades humanas básicas y sentidas. Y Jesús diría: "Yo soy todo
esto por amor de ustedes:'
Más todavía, Jesús no separó la meta o los fines a alcanzar de los medios
para lograrlos. En el Nuevo Testamento, Jesús mismo aparece tanto como el
medio y el fin. Él es el medio de Dios para nuestra redención, y donde él está allí
está la salvación y el reino de Dios está presente y es real. Él es también la meta
de todo el programa redentor de Dios. Él vino a nosotros como siervo, y el
servicio fue tanto su programa como su estilo de vida. Fue entregándose
totalmente a otros que él alcanzó su propia gloria y satisfacción (Fil. 2.9-11).
Debemos ir al mundo y servir, así como Jesús fue al mundo y sirvió. No son
nuestras instituciones y nuestros instrumentos humanos los que tienen primera
importancia, sino nosotros, porque nosotros somos los instrumentos, los medios
para cumplir la misión. No se trata tanto de hacer una lista de lo que debemos
hacer, sino de lo que debemos ser. Lo que hacemos debe salir naturalmente de
lo que somos. La Biblia siempre nos demanda: "Sed justos," "Sed santos:' "Sed
misericordiosos," "Sed perfectos:' "Sed pacificadores," y no "Hagan esto o hagan
aquello:' El énfasis está en ser un determinado tipo de persona y no tanto en
h a c ~ r cos.as, por buenas que nos parezcan. La ética cristiana es una
manifestaCión de lo que somos en Cristo. Conducta y acción son el resultado de
lo que somos en él.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
dijo: "Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y
para dar su vida en rescate por muchos" (Mr. 10.45). Así como su gloria más
sublime fue el servicio, así su servicio más sublime fue su sacrificio expiatorio
por la raza humana.
La misión de Cristo es nuestra misión. Así como él vivió una vida de servicio,
así la vida de la iglesia tiene que ser una vida de servicio. Jesucristo nos envía al
mundo a servir de la manera en que él sirvió al mundo. Él proclamó que el reino
de Dios había venido con él (Mt. 4.17). Éste fue su mensaje constante. A través
de sus enseñanzas y acciones él mostró las señales de la presencia real del
poder y gobierno divinos. Él respondió a los argumentos engañosos de los
fariseos no con silogismos especulativos, sino señalando a sus acciones
poderosas de liberación (Mt. 12.28).
Jesús no separó sus palabras de sus acciones. En el ministerio de servicio
de Jesús, palabras y acciones siempre fueron juntas. Sus palabras cautivaron a
aquellos que tuvieron el privilegio de oírlas por primera vez. Asombrados y
confundidos, aquellos que eran sus amigos sólo podían musitar: "Señor, ... tú
tienes palabras de vida eterna" (Jn. 6.68). Sus enemigos estaban sorprendidos y
maravillados por sus palabras (Mr. 6.2). Pero Jesús puso sus palabras en acción.
Él confirmó el mensaje que predicaba con las señales que hacía. Él habló como
alguien que tenía autoridad, y como alguien que también tenía el poder de Dios.
Es más, Jesús no separó su identidad (lo que él era) de sus acciones (lo que
él hacía). Carácter y acción estaban estrechamente asociados en la personalidad
de Jesús. Él era el Hijo de Dios que había venido a servir. Cada vez que Jesús
escogió una metáfora para definirse a sí mismo, utilizó imágenes que
representaban la satisfacción de necesidades humanas básicas: "Yo soy el pan
de vida" (Jn. 6.35); "Yo soy la verdad" (Jn. 14.6); "Yo soy la luz del mundo" (Jn.
8.12); "Yo soy la vida" (Jn. 11.25); ''Yo soy la vid verdadera" (Jn. 15.1); ''Yo soy el
camino" (Jn. 14.6); "Yo soy la puerta" (Jn. 10.9). Comida, conocimiento,
comprensión, vida, seguridad, guía y aceptación, todas estas cosas tienen que
ver con necesidades humanas básicas y sentidas. Y Jesús diría: "Yo soy todo
esto por amor de ustedes:'
Más todavía, Jesús no separó la meta o los fines a alcanzar de los medios
para lograrlos. En el Nuevo Testamento, Jesús mismo aparece tanto como el
medio y el fin. Él es el medio de Dios para nuestra redención, y donde él está allí
está la salvación y el reino de Dios está presente y es real. Él es también la meta
de todo el programa redentor de Dios. Él vino a nosotros como siervo, y el
servicio fue tanto su programa como su estilo de vida. Fue entregándose
totalmente a otros que él alcanzó su propia gloria y satisfacción (Fil. 2.9-11).
Debemos ir al mundo y servir, así como Jesús fue al mundo y sirvió. No son
nuestras instituciones y nuestros instrumentos humanos los que tienen primera
importancia, sino nosotros, porque nosotros somos los instrumentos, los medios
para cumplir la misión. No se trata tanto de hacer una lista de lo que debemos
hacer, sino de lo que debemos ser. Lo que hacemos debe salir naturalmente de
lo que somos. La Biblia siempre nos demanda: "Sed justos," "Sed santos:' "Sed
misericordiosos," "Sed perfectos:' "Sed pacificadores," y no "Hagan esto o hagan
aquello:' El énfasis está en ser un determinado tipo de persona y no tanto en
h a c ~ r cos.as, por buenas que nos parezcan. La ética cristiana es una
manifestaCión de lo que somos en Cristo. Conducta y acción son el resultado de
lo que somos en él.
La misión de la Iglesia: Misión
Debemos ir al mundo a cumplir con la misión que Jesucristo nos ha confiado,
y esta misión no es otra cosa que ser como él en el mundo. Es por esta razón que
el divorcio que algunos ven entre la proclamación del evangelio y el servicio al
prójimo no tiene sentido alguno en base a las categorías bíblicas. Cristo no tuvo
que debatir consigo mismo frente a las situaciones humanas concretas que
vivía, preguntándose si debía predicar, consolar, liberar o sanar. Él era el Hijo del
Hombre, lleno del poder del Espíritu, y él había venido para servir con todo su
amor y dar su vida en ello. El momento existencial determinaba si era necesario
una palabra de comprensión, de juicio, de perdón, de anuncio, o de silencio; si
era necesaria una curación, echar fuera demonios, un acto de presencia, la
defensa del prójimo, dar de comer a los hambrientos, ofrecer amor y confianza,
alivio en la angustia, traer consuelo y esperanza frente al dolor de la muerte, o
tomar una cruz y entregar la vida por todos. Emilio Castro en su Prólogo al
ensayo de Karl Barth, Comunidad civil y comunidad cristiana, dice que "la iglesia
es la congregación viviente del Señor viviente .... Es el hecho de Dios en Cristo
lo que configura la iglesia:'8
La misión de la iglesia hoy en cualquier parte del mundo es hacer real a
Cristo a toda criatura en el mundo, especialmente a los pobres y oprimidos. Ésta
es la misión que Jesús nos ha comisionado a cada uno de nosotros para cumplir
en su nombre. La identificación con los oprimidos no es opcional para la iglesia
hoy. Esta opción es una parte esencial de su naturaleza como el cuerpo de
Cristo en el mundo.
Jürgen Moltmann: "¿Dónde está la verdadera iglesia? ¿En la comunión
que se manifiesta en la palabra, el sacramento, o en la hermandad latente
del Juez escondido en el pobre? ¿Pueden las dos coincidir? Si tomamos
seriamente las promesas de la presencia de Cristo, debemos hablar
acerca de la hermandad de los creyentes y una hermandad de los más
pequeños de sus hermanos con Cristo. 'El que los escucha a ustedes me
escucha a mr'-'el que los visita me visita a mL' ... Si la iglesia apela al
Cristo crucificado y resucitado, ¿no debe representar a esta doble
hermandad de Cristo en sr misma y estar presente con obra y Espíritu,
sacramento, comunión y todos los poderes creativos entre los pobres, los
hambrientos y los cautivos? ... Entonces la iglesia con su misión estará
presente donde Cristo la espera, en medio de los oprimidos, los enfermos
y los cautivos. El apostolado dice lo que la iglesia es. Los más pequeños
de los hermanos de Cristo dicen a dónde pertenece la iglesia."9
Esta misión consiste en ser en el mundo lo que Jesús nos mandó que
fuésemos: sal y luz. Para el cumplimiento de esta misión no hay normas
establecidas o fijas, sino sólo el amor a Dios y el amor al prójimo. San Agustín
entendió esto bien cuando dijo: "Ama a Dios y haz lo que quieras." El Señor sólo
nos pide que seamos lo que en él y por él podemos ser. Entonces, si somos lo
que debemos ser, no tendremos problemas en hacer lo que debemos hacer. El
que es justo hará justicia, el que es libre buscará que todos gocen de libertad, el
8 Karl Barth. Comunidad civil J' comunidad cristiana. Ensayos No. ~ . con prólogo de Emilio Castro
(Montevideo: Unión Latinoamericana de Juventudes Evangélicas. 1967). 16.
9 Moltmann. The Church in the Power of the Spirit. 1 ~ 8 . 1 ~ 9 '
La misión de la Iglesia: Misión
Debemos ir al mundo a cumplir con la misión que Jesucristo nos ha confiado,
y esta misión no es otra cosa que ser como él en el mundo. Es por esta razón que
el divorcio que algunos ven entre la proclamación del evangelio y el servicio al
prójimo no tiene sentido alguno en base a las categorías bíblicas. Cristo no tuvo
que debatir consigo mismo frente a las situaciones humanas concretas que
vivía, preguntándose si debía predicar, consolar, liberar o sanar. Él era el Hijo del
Hombre, lleno del poder del Espíritu, y él había venido para servir con todo su
amor y dar su vida en ello. El momento existencial determinaba si era necesario
una palabra de comprensión, de juicio, de perdón, de anuncio, o de silencio; si
era necesaria una curación, echar fuera demonios, un acto de presencia, la
defensa del prójimo, dar de comer a los hambrientos, ofrecer amor y confianza,
alivio en la angustia, traer consuelo y esperanza frente al dolor de la muerte, o
tomar una cruz y entregar la vida por todos. Emilio Castro en su Prólogo al
ensayo de Karl Barth, Comunidad civil y comunidad cristiana, dice que "la iglesia
es la congregación viviente del Señor viviente .... Es el hecho de Dios en Cristo
lo que configura la iglesia:'8
La misión de la iglesia hoy en cualquier parte del mundo es hacer real a
Cristo a toda criatura en el mundo, especialmente a los pobres y oprimidos. Ésta
es la misión que Jesús nos ha comisionado a cada uno de nosotros para cumplir
en su nombre. La identificación con los oprimidos no es opcional para la iglesia
hoy. Esta opción es una parte esencial de su naturaleza como el cuerpo de
Cristo en el mundo.
Jürgen Moltmann: "¿Dónde está la verdadera iglesia? ¿En la comunión
que se manifiesta en la palabra, el sacramento, o en la hermandad latente
del Juez escondido en el pobre? ¿Pueden las dos coincidir? Si tomamos
seriamente las promesas de la presencia de Cristo, debemos hablar
acerca de la hermandad de los creyentes y una hermandad de los más
pequeños de sus hermanos con Cristo. 'El que los escucha a ustedes me
escucha a mr'-'el que los visita me visita a mL' ... Si la iglesia apela al
Cristo crucificado y resucitado, ¿no debe representar a esta doble
hermandad de Cristo en sr misma y estar presente con obra y Espíritu,
sacramento, comunión y todos los poderes creativos entre los pobres, los
hambrientos y los cautivos? ... Entonces la iglesia con su misión estará
presente donde Cristo la espera, en medio de los oprimidos, los enfermos
y los cautivos. El apostolado dice lo que la iglesia es. Los más pequeños
de los hermanos de Cristo dicen a dónde pertenece la iglesia."9
Esta misión consiste en ser en el mundo lo que Jesús nos mandó que
fuésemos: sal y luz. Para el cumplimiento de esta misión no hay normas
establecidas o fijas, sino sólo el amor a Dios y el amor al prójimo. San Agustín
entendió esto bien cuando dijo: "Ama a Dios y haz lo que quieras." El Señor sólo
nos pide que seamos lo que en él y por él podemos ser. Entonces, si somos lo
que debemos ser, no tendremos problemas en hacer lo que debemos hacer. El
que es justo hará justicia, el que es libre buscará que todos gocen de libertad, el
8 Karl Barth. Comunidad civil J' comunidad cristiana. Ensayos No. ~ . con prólogo de Emilio Castro
(Montevideo: Unión Latinoamericana de Juventudes Evangélicas. 1967). 16.
9 Moltmann. The Church in the Power of the Spirit. 1 ~ 8 . 1 ~ 9 '
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
que ha sido perdonado perdonará, el que se siente amado por Dios amará, el
que ha sido aceptado a pesar de sus pecados aceptará a otros sin importar sus
condiciones. Esta justicia, libertad, perdón, amor y aceptación son los dones que
Dios nos ha dado a todos los que somos sus hijos en Cristo. Estos dones de
gracia deben ser encarnados por aquellos que son sus hijos y deben ser
compartidos por la iglesia con todo el mundo. Ésta es la misión de la iglesia.
EJERCICIO 30
Colocar la letra que corresponda en los espacios en blanco.
Utilizar la NVI.
La Biblia indica que nuestro servicio a Dios y al prójimo tiene que estar
acompañado de ciertas actitudes. Nuestro servicio ha de ser:
Con todo el corazón
_ Con integridad de corazón
_ Con buena disposición
Con humildad
Con fidelidad
_ Con santidad y justicia
_ Con un nuevo poder
_ Con una conciencia limpia
_ Con temor reverente
_ Con alegría
_ Con diligencia
_ Con vigilancia
A. 1 Crónicas 28.9
B. 2 Timoteo 1.3
C. Efesios 6.6
D. Hebreos 12.28
E. Romanos 7.6
F. Josué 24.14
G. Salmo 100.2
H. Efesios 6.5
J. Lucas 12.37
K. Hechos 26.7
L. Lucas 1.75
M. Hechos 20.19
C. René Padilla: "Todas las iglesias están llamadas a colaborar con Dios
en la transformación del mundo a partir del evangelio centrado en Jesucristo
como Señor del universo, cuyo señorío provee la base para una eclesiología
integral y una misión integral. La misión de la iglesia es la transformación
de discípulos de todas las naciones-discípulos que se identifiquen con
Jesucristo en su muerte y resurrección mediante el bautismo y aprendan a
obedecerle en todas las dimensiones de la vida humana. Para su testimonio
encarnacional la iglesia depende de los 'eventos salvíficos' por medio de
los cuales Jesús obró la redención: su vida y ministerio, su muerte en la
cruz, su resurrección y su exaltación. Por el poder del Espíritu, la iglesia
c?nstituye el comienzo de una nueva humanidad y, en lo que es, hace y
dice, da testimonio de Jesucristo y colabora con Dios en la realización de
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
que ha sido perdonado perdonará, el que se siente amado por Dios amará, el
que ha sido aceptado a pesar de sus pecados aceptará a otros sin importar sus
condiciones. Esta justicia, libertad, perdón, amor y aceptación son los dones que
Dios nos ha dado a todos los que somos sus hijos en Cristo. Estos dones de
gracia deben ser encarnados por aquellos que son sus hijos y deben ser
compartidos por la iglesia con todo el mundo. Ésta es la misión de la iglesia.
EJERCICIO 30
Colocar la letra que corresponda en los espacios en blanco.
Utilizar la NVI.
La Biblia indica que nuestro servicio a Dios y al prójimo tiene que estar
acompañado de ciertas actitudes. Nuestro servicio ha de ser:
Con todo el corazón
_ Con integridad de corazón
_ Con buena disposición
Con humildad
Con fidelidad
_ Con santidad y justicia
_ Con un nuevo poder
_ Con una conciencia limpia
_ Con temor reverente
_ Con alegría
_ Con diligencia
_ Con vigilancia
A. 1 Crónicas 28.9
B. 2 Timoteo 1.3
C. Efesios 6.6
D. Hebreos 12.28
E. Romanos 7.6
F. Josué 24.14
G. Salmo 100.2
H. Efesios 6.5
J. Lucas 12.37
K. Hechos 26.7
L. Lucas 1.75
M. Hechos 20.19
C. René Padilla: "Todas las iglesias están llamadas a colaborar con Dios
en la transformación del mundo a partir del evangelio centrado en Jesucristo
como Señor del universo, cuyo señorío provee la base para una eclesiología
integral y una misión integral. La misión de la iglesia es la transformación
de discípulos de todas las naciones-discípulos que se identifiquen con
Jesucristo en su muerte y resurrección mediante el bautismo y aprendan a
obedecerle en todas las dimensiones de la vida humana. Para su testimonio
encarnacional la iglesia depende de los 'eventos salvíficos' por medio de
los cuales Jesús obró la redención: su vida y ministerio, su muerte en la
cruz, su resurrección y su exaltación. Por el poder del Espíritu, la iglesia
c?nstituye el comienzo de una nueva humanidad y, en lo que es, hace y
dice, da testimonio de Jesucristo y colabora con Dios en la realización de
La misión de la Iglesia: Misión
su propósito. Es una comunidad de dones y ministerios; una comunidad de
esperanza, fe y amor; una comunidad que se estructura en función de la
misión integral para la gloria de Dios."'o
LOS RESULTADOS DE LA MISiÓN
¿Cuál es la meta de la misión de la iglesia? ¿Cuáles son los resultados que
se esperan conseguir con su completamiento? Hay básicamente dos cosas que
resultan de la consideración de los documentos del Nuevo Testamento.
_ Reconciliación en Cristo
La meta de la misión de la iglesia es, en primer lugar, producir reconciliación
en Cristo. Él es el pivote alrededor del cual toda reconciliación es posible. Es a
través de Cristo que podemos reconciliarnos con Dios. Él es el agente a través
de quien el mundo se reconcilia con Dios (Col. 1.20).
La palabra "reconciliación" significa hacernos amigos de quienes fueron
antes nuestros enemigos o colocar en buenos términos a personas que estaban
separadas por el rechazo. Para que personas distanciadas se reconcilien tienen
que estar dispuestas a poner al pasado por detrás de ellas, arreglar los problemas
y ser nuevamente amigas. Por supuesto, no necesariamente tienen que haberse
herido por igual. Una puede tener que perdonar mucho más que la otra.
Nuestra separación de Dios como resultado de nuestro pecado es la condición
más peligrosa y alienante que pueda experimentar el ser humano. Esto va más
allá de la separación y distancia entre una persona y otra. La Biblia es consistente
en la manera en que habla del proceso de reconciliación con Dios. Lo que afirma
es que nosotros no podemos hacerlo. Sólo Dios puede hacerlo. Esto es, Dios
jamás estuvo en falta o quebró la relación con el ser humano pecador. Por eso,
no hace falta que lo traigamos de vuelta a una relación fiel y amorosa. Más bien,
somos nosotros los que nos hemos alejado de él y necesitamos ser reconciliados.
Dios ya ha logrado nuestra reconciliación con él a través de la obra de Cristo
en la cruz. En razón de que Cristo murió por todo el mundo, cada persona tiene
el potencial de tener perdonadas sus transgresiones. Pero las personas deben
creer y actuar en base al "mensaje" (el evangelio) al que Pablo se refiere en 2
Corintios 5.19. Debido a muchas razones-odio, hábito, dureza, orgullo-las
personas se resisten a oír el maravilloso mensaje de reconciliación que viene
de Dios y que proclama la iglesia. Pero el mensaje es verdadero: Dios sigue
esperando la aceptación de su mensaje, que "en Cristo Dios estaba reconciliando
consigo al mundo."
,o C. René Padilla. "Introducción: una eclesiología para la misión integral," en La iglesia local como
agente de transformación,una eclesiología para la misión integral, C. René Padilla y Tetsunao Yamamori,
eds. (Buenos Aires: Ediciones Kairós, 2003), 44, 45.
La misión de la Iglesia: Misión
su propósito. Es una comunidad de dones y ministerios; una comunidad de
esperanza, fe y amor; una comunidad que se estructura en función de la
misión integral para la gloria de Dios."'o
LOS RESULTADOS DE LA MISiÓN
¿Cuál es la meta de la misión de la iglesia? ¿Cuáles son los resultados que
se esperan conseguir con su completamiento? Hay básicamente dos cosas que
resultan de la consideración de los documentos del Nuevo Testamento.
_ Reconciliación en Cristo
La meta de la misión de la iglesia es, en primer lugar, producir reconciliación
en Cristo. Él es el pivote alrededor del cual toda reconciliación es posible. Es a
través de Cristo que podemos reconciliarnos con Dios. Él es el agente a través
de quien el mundo se reconcilia con Dios (Col. 1.20).
La palabra "reconciliación" significa hacernos amigos de quienes fueron
antes nuestros enemigos o colocar en buenos términos a personas que estaban
separadas por el rechazo. Para que personas distanciadas se reconcilien tienen
que estar dispuestas a poner al pasado por detrás de ellas, arreglar los problemas
y ser nuevamente amigas. Por supuesto, no necesariamente tienen que haberse
herido por igual. Una puede tener que perdonar mucho más que la otra.
Nuestra separación de Dios como resultado de nuestro pecado es la condición
más peligrosa y alienante que pueda experimentar el ser humano. Esto va más
allá de la separación y distancia entre una persona y otra. La Biblia es consistente
en la manera en que habla del proceso de reconciliación con Dios. Lo que afirma
es que nosotros no podemos hacerlo. Sólo Dios puede hacerlo. Esto es, Dios
jamás estuvo en falta o quebró la relación con el ser humano pecador. Por eso,
no hace falta que lo traigamos de vuelta a una relación fiel y amorosa. Más bien,
somos nosotros los que nos hemos alejado de él y necesitamos ser reconciliados.
Dios ya ha logrado nuestra reconciliación con él a través de la obra de Cristo
en la cruz. En razón de que Cristo murió por todo el mundo, cada persona tiene
el potencial de tener perdonadas sus transgresiones. Pero las personas deben
creer y actuar en base al "mensaje" (el evangelio) al que Pablo se refiere en 2
Corintios 5.19. Debido a muchas razones-odio, hábito, dureza, orgullo-las
personas se resisten a oír el maravilloso mensaje de reconciliación que viene
de Dios y que proclama la iglesia. Pero el mensaje es verdadero: Dios sigue
esperando la aceptación de su mensaje, que "en Cristo Dios estaba reconciliando
consigo al mundo."
,o C. René Padilla. "Introducción: una eclesiología para la misión integral," en La iglesia local como
agente de transformación,una eclesiología para la misión integral, C. René Padilla y Tetsunao Yamamori,
eds. (Buenos Aires: Ediciones Kairós, 2003), 44, 45.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Además, es a través de Cristo que podemos reconciliarnos con nosotros
mismos. La reconciliación con Dios involucra no sólo un cambio de conducta de
nuestra parte, sino que también trae el goce del amor de Dios por nosotros (Os.
14.4). Las consecuencias naturales de la ira (enojo) de Dios han sido removidas
de nuestro futuro. Oseas compara a Israel con una esposa que es infiel a su
"esposo" (Dios), siempre yendo a cualquier parte en procura de amor (Os. 2.2-
15). Dios, con todo amor, le ruega que regrese y la perdona, pero también hace
que ella deje de desodebeder (Os. 2.14, 15). La pecaminosidad es la causa
fundamental de nuestro extravío y contradicciones. Por eso, cuando somos
reconciliados con Dios comenzamos a ser obedientes (2 Co. 2.15).
Dios ayuda al creyente no sólo a tener reconciliación con él sino también a
vivir una vida reconciliada. Nuestro extravío puede ser curado. Sin la ayuda de
Dios nadie puede vivir una vida de santidad y obediencia. Pero cuando "todas
las cosas son hechas nuevas" (2 Co. 5.17, RVR) por la gracia de Dios, incluso
aquellos que previamente han rechazado la sanidad que Dios trae al corazón
pueden creer y obedecer.
Con la reconciliación viene también el amor de Dios, que sana las heridas
interiores y resuelve las contradicciones. Oseas describe a este amor como un
amor libre y voluntario, no como algo que debe ser ganado o viene como premio.
y este amor inmerecido de parte de Dios es para todo el mundo. Fue precisamente
el amor de Dios por todo el mundo el que hizo que él enviara a su Hijo a morir por
todos. Él escogió hacerlo así, aun cuando el mundo como un todo no haya
respondido. Pero para aquellos que sí respondieron, la posibilidad de llegar a
ser nuevos seres humanos está abierta. En Cristo, todos los que quieran, pueden
ser verdaderamente humanos.
Además de la reconciliación con Dios y con nosotros mismos, es también a
través de Cristo que podemos reconciliarnos con otros. El énfasis fundamental
de la Biblia es la reconciliación de cada hombre y mujer con Dios. Pero hay
también una preocupación porque aquellos que son hijos de Dios se reconcilien
los unos con los otros, de modo que quienes pretenden conocer a Dios a través
de su Hijo Cristo Jesús actúen como hermanos y hermanas en él (Jn. 13.35).
Un resultado natural de la reconciliación que Dios obra en nosotros debe ser
que sabemos cómo reconciliarnos unos a otros, de modo que ninguna enemistad
permanezca entre nosotros. La historia de Esaú y Jacob nos ayuda a recordar
que incluso las divisiones amargas pueden ser superadas si existe la voluntad
de que así sea (Gn. 33.4). Jacob no dudó en u t i l i ~ a r medios cuestionables para
prosperar. Quizás su exhibición más atrevida de promóción personal ocurrió
cuando engañó a su padre y manipuló a su hermano en orden a recibir la tan
ansiada bendición del hijo mayor (Gn. 27.1-40).
Por supuesto, Esaú no estaba sin culpa en este arreglo, dado que él había
vendido su primogenitura por un buen plato de comida, lo cual fue una señal de
que él no tomaba en serio la relación de su padre con Dios. Eventualmente,
Jacob y Esaú se tornaron enemigos, y podemo$ leer en la Biblia Que incluso
Esaú se propuso matar a su hermano (Gn. 27.41). Jacob huyó, y muchos años
más tarde, cuando regresó, tuvieron oportunidad para reconciliarse. Para lograr
tal re?Onciliación, el orgulloso y ambicioso Jacob tuvo Que humillarse, y su
enemigo, su hermano Esaú, tuvo que perdonarle olvidando la manera terrible
en que lo había engañado. '
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Además, es a través de Cristo que podemos reconciliarnos con nosotros
mismos. La reconciliación con Dios involucra no sólo un cambio de conducta de
nuestra parte, sino que también trae el goce del amor de Dios por nosotros (Os.
14.4). Las consecuencias naturales de la ira (enojo) de Dios han sido removidas
de nuestro futuro. Oseas compara a Israel con una esposa que es infiel a su
"esposo" (Dios), siempre yendo a cualquier parte en procura de amor (Os. 2.2-
15). Dios, con todo amor, le ruega que regrese y la perdona, pero también hace
que ella deje de desodebeder (Os. 2.14, 15). La pecaminosidad es la causa
fundamental de nuestro extravío y contradicciones. Por eso, cuando somos
reconciliados con Dios comenzamos a ser obedientes (2 Co. 2.15).
Dios ayuda al creyente no sólo a tener reconciliación con él sino también a
vivir una vida reconciliada. Nuestro extravío puede ser curado. Sin la ayuda de
Dios nadie puede vivir una vida de santidad y obediencia. Pero cuando "todas
las cosas son hechas nuevas" (2 Co. 5.17, RVR) por la gracia de Dios, incluso
aquellos que previamente han rechazado la sanidad que Dios trae al corazón
pueden creer y obedecer.
Con la reconciliación viene también el amor de Dios, que sana las heridas
interiores y resuelve las contradicciones. Oseas describe a este amor como un
amor libre y voluntario, no como algo que debe ser ganado o viene como premio.
y este amor inmerecido de parte de Dios es para todo el mundo. Fue precisamente
el amor de Dios por todo el mundo el que hizo que él enviara a su Hijo a morir por
todos. Él escogió hacerlo así, aun cuando el mundo como un todo no haya
respondido. Pero para aquellos que sí respondieron, la posibilidad de llegar a
ser nuevos seres humanos está abierta. En Cristo, todos los que quieran, pueden
ser verdaderamente humanos.
Además de la reconciliación con Dios y con nosotros mismos, es también a
través de Cristo que podemos reconciliarnos con otros. El énfasis fundamental
de la Biblia es la reconciliación de cada hombre y mujer con Dios. Pero hay
también una preocupación porque aquellos que son hijos de Dios se reconcilien
los unos con los otros, de modo que quienes pretenden conocer a Dios a través
de su Hijo Cristo Jesús actúen como hermanos y hermanas en él (Jn. 13.35).
Un resultado natural de la reconciliación que Dios obra en nosotros debe ser
que sabemos cómo reconciliarnos unos a otros, de modo que ninguna enemistad
permanezca entre nosotros. La historia de Esaú y Jacob nos ayuda a recordar
que incluso las divisiones amargas pueden ser superadas si existe la voluntad
de que así sea (Gn. 33.4). Jacob no dudó en u t i l i ~ a r medios cuestionables para
prosperar. Quizás su exhibición más atrevida de promóción personal ocurrió
cuando engañó a su padre y manipuló a su hermano en orden a recibir la tan
ansiada bendición del hijo mayor (Gn. 27.1-40).
Por supuesto, Esaú no estaba sin culpa en este arreglo, dado que él había
vendido su primogenitura por un buen plato de comida, lo cual fue una señal de
que él no tomaba en serio la relación de su padre con Dios. Eventualmente,
Jacob y Esaú se tornaron enemigos, y podemo$ leer en la Biblia Que incluso
Esaú se propuso matar a su hermano (Gn. 27.41). Jacob huyó, y muchos años
más tarde, cuando regresó, tuvieron oportunidad para reconciliarse. Para lograr
tal re?Onciliación, el orgulloso y ambicioso Jacob tuvo Que humillarse, y su
enemigo, su hermano Esaú, tuvo que perdonarle olvidando la manera terrible
en que lo había engañado. '
La misión de la Iglesia: Misión
Si ellos pudieron hacerlo, ¿por qué no nosotros que ya hemos sido
reconciliados con Dios? Una vez que determinamos que no vamos a permitir
que nuestras diferencias nos dividan, y que siempre vamos a buscar sanidad Y
perdón, incluso si esto significa "ceder en algo," la reconciliación va a ocurrir. La
reconciliación produce amor allí donde hubo odio, aceptación donde hubo
rechazo, comunión donde hubo distanciamiento.
Finalmente, es a través de Jesucristo que podemos teconciliarnos con la
creación. Pablo afirma que "sabemos que toda la creación todavía gime a una,
como si tuviera dolores de parto" mientras aguarda el completamiento de su
redención física, por el poder de la resurrección de Cristo (Ro. 8.22). Nunca
como en estos tiempos hemos sido más conscientes de la realidad de este
gemido desesperante. El caos ecológico al que está sometido nuestro planeta
es evidencia suficiente de la desesperación de la creación por verse liberada
del pecado y el abuso humano, y los intentos de Satanás y sus huesteS de
"robar, matar y destruir' todo lo que Dios ha creado.
La sensibilidad contemporánea a las cuestiones ecológicas nos ayuda a
entender mejor, que cualquier generación anterior, la gravedad de la situación Y
la necesidad que tenemos de reconciliarnos con la creación. La ecología es esa
rama de la ciencia que estudia las interrelaciones entre los organismos (vegetales
y animales) que viven en un ambiente particular, de sus adaptaciones mutLJas Y
con el ambiente, y su supervivencia armónica. En este sentido, ecología se
refiere a la totalidad o patrón de relaciones entre los organismos y su ambiente.
El ser humano, en su pecado y egoísmo, ha destrozado el ambiente natural, es
decir, las circunstancias, objetos o condiciones de vida por las que está rodeado.
Hemos creado caos en lugar de armonía en el complejo de factores físicos,
químicos y biológicos (tales como clima, suelo y cosas vivientes) que actúan
sobre los organismos y las comunidades ecológicas, que determinan su forma y
supervivencia. Y con esto, hemos arriesgado la calidad de vida y la supervivencia
misma de la raza humana.
La creación gime esperando su reconciliación definitiva con nosotros. Tal
reconciliación es sólo posible en Cristo, quien, al cambiar el corazón humano,
transforma su actitud hacia la creación. Lejos de ser un agente de destrucción, el
ser humano es restaurado a su vocación original como mayordomo de la creación,
de la que el Creador es Señor (Gn. 1.26-30; 2.15). La iglesia, como la comunidad
de los reconciliados, debe transformarse en una voz profética que se manifieste
"en contra del mal uso del medio ambiente como resultado de una explotación
indiscriminada e irracional, que amenaza con destruir la base biológica de
nuestra existencia, degradando la calidad de la vida."ll
_ Reconciliación y misión
La reconciliación condiciona la misión de la iglesia en este mundo. como
meta, la reconciliación enfoca a la misión de la iglesia en la redención de toda la
humanidad.
u Declaración de jarabacoa. Fraternidad Teológica Latinoamericana a arabacl:\a. República Dominicana.
1983).
La misión de la Iglesia: Misión
Si ellos pudieron hacerlo, ¿por qué no nosotros que ya hemos sido
reconciliados con Dios? Una vez que determinamos que no vamos a permitir
que nuestras diferencias nos dividan, y que siempre vamos a buscar sanidad Y
perdón, incluso si esto significa "ceder en algo," la reconciliación va a ocurrir. La
reconciliación produce amor allí donde hubo odio, aceptación donde hubo
rechazo, comunión donde hubo distanciamiento.
Finalmente, es a través de Jesucristo que podemos teconciliarnos con la
creación. Pablo afirma que "sabemos que toda la creación todavía gime a una,
como si tuviera dolores de parto" mientras aguarda el completamiento de su
redención física, por el poder de la resurrección de Cristo (Ro. 8.22). Nunca
como en estos tiempos hemos sido más conscientes de la realidad de este
gemido desesperante. El caos ecológico al que está sometido nuestro planeta
es evidencia suficiente de la desesperación de la creación por verse liberada
del pecado y el abuso humano, y los intentos de Satanás y sus huesteS de
"robar, matar y destruir' todo lo que Dios ha creado.
La sensibilidad contemporánea a las cuestiones ecológicas nos ayuda a
entender mejor, que cualquier generación anterior, la gravedad de la situación Y
la necesidad que tenemos de reconciliarnos con la creación. La ecología es esa
rama de la ciencia que estudia las interrelaciones entre los organismos (vegetales
y animales) que viven en un ambiente particular, de sus adaptaciones mutLJas Y
con el ambiente, y su supervivencia armónica. En este sentido, ecología se
refiere a la totalidad o patrón de relaciones entre los organismos y su ambiente.
El ser humano, en su pecado y egoísmo, ha destrozado el ambiente natural, es
decir, las circunstancias, objetos o condiciones de vida por las que está rodeado.
Hemos creado caos en lugar de armonía en el complejo de factores físicos,
químicos y biológicos (tales como clima, suelo y cosas vivientes) que actúan
sobre los organismos y las comunidades ecológicas, que determinan su forma y
supervivencia. Y con esto, hemos arriesgado la calidad de vida y la supervivencia
misma de la raza humana.
La creación gime esperando su reconciliación definitiva con nosotros. Tal
reconciliación es sólo posible en Cristo, quien, al cambiar el corazón humano,
transforma su actitud hacia la creación. Lejos de ser un agente de destrucción, el
ser humano es restaurado a su vocación original como mayordomo de la creación,
de la que el Creador es Señor (Gn. 1.26-30; 2.15). La iglesia, como la comunidad
de los reconciliados, debe transformarse en una voz profética que se manifieste
"en contra del mal uso del medio ambiente como resultado de una explotación
indiscriminada e irracional, que amenaza con destruir la base biológica de
nuestra existencia, degradando la calidad de la vida."ll
_ Reconciliación y misión
La reconciliación condiciona la misión de la iglesia en este mundo. como
meta, la reconciliación enfoca a la misión de la iglesia en la redención de toda la
humanidad.
u Declaración de jarabacoa. Fraternidad Teológica Latinoamericana a arabacl:\a. República Dominicana.
1983).
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Heinrich Schlier: HEn Cristo sobre la Cruz, la opresión que mantenía a
los hombres en egoísmo ... ha sido rota. Una nueva posibilidad de vida,
.. , se abre a ellos en el Cuerpo de Cristo sobre la Cruz ... ; en él, ellos
pueden abrirse a Dios y consiguientemente los unos a los otros. En este
Cuerpo de Cristo sobre la Cruz-esto no debe ser entendido
simbólicamente, sino real e históricamente-la nueva humanidad se
encuentra y se prepara; nace y es sostenida por Dios, reconciliada con él
así como los hombres se reconcilian los unos con los otros; es por lo tanto
una humanidad de paz. En este Cuerpo de Cristo crucificado, la
reconciliación se abre al hombre como la nueva dimensión única .... En su
realidad, la Iglesia es la nueva [posibilidad de vida] para los hombres
abierta para ellos por Cristo sobre la Cruz. No es otra que la dimensión
concreta de la apertura que Cristo obtuvo para nosotros al llevarnos sobre
la Cruz:'12
Este espacio o lugar para la reconciliación y esta posibilidad de una vida
nueva en el Cuerpo de Cristo, tiene que ver con el destino de toda la humanidad.
En esta perspectiva, la proclamación del evangelio de Dios no tiene meramente
el propósito de llevar a los individuos a entrar en la herencia eterna, en el día de
la redención final de aquellos que son la posesión de Dios (Ef. 1.14). Esta
reconciliación concierne al destino de la humanidad, que es llamada a estar
nuevamente unida, incluso ahora sobre esta tierra, por el Espíritu de Dios, mientras
espera su cumplimiento final y escatológico. La meta establecida para nuestra
misión de proclamar el evangelio del reino es traer a cada ser humano individual
delante de Jesucristo, para reconocerlo y confesarlo como Señor (Fil. 2.10, 11).
Como una comunidad reconciliada, la iglesia debe ser un signo de
reconciliación para el mundo. La incorporación de judíos y gentiles en el uno y
único cuerpo de Cristo es al mismo tiempo tanto el fermento como el compromiso
de esperanza, de que Dios va a "reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo
como las de la tierra" (Ef. 1.10). La iglesia existe en orden a que la gloria de Dios
pueda manifestarse, en una humanidad renovada y reconciliada (Ef. 1.3-14).
Los dos rostros inseparables de la misión de la iglesia son la manifestación de la
gloria de Dios ("para alabanza de su gloriosa gracia," v. 6), y el éxito de su plan
redentor (Hel misterio de su voluntad,"v. 9). La alabanza de su gloria y su propósito
eterno es la reconciliación de la humanidad. En este sentido, la iglesia de Dios
debe ser la actualización del evangelio de Dios, y ella la lleva a cabo cuando
cumple con la misión que le ha sido dada.
La reconciliación que la iglesia proclama mediante palabra y acción es tanto
gracia como tarea, don supremo y gloria divina que debe irradiar al mismo
tiempo, charis recibida y doxa (gloria) a ser esparcida, victoria sobre el odio y
ágape a proclamar.
"Heinrich Schlier. "Le temps de I'Eglise," trans. FTancoise COTin, in Cahiers de l'Actualité religieuse 14
(961), ~ 9 ~ ·
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Heinrich Schlier: HEn Cristo sobre la Cruz, la opresión que mantenía a
los hombres en egoísmo ... ha sido rota. Una nueva posibilidad de vida,
.. , se abre a ellos en el Cuerpo de Cristo sobre la Cruz ... ; en él, ellos
pueden abrirse a Dios y consiguientemente los unos a los otros. En este
Cuerpo de Cristo sobre la Cruz-esto no debe ser entendido
simbólicamente, sino real e históricamente-la nueva humanidad se
encuentra y se prepara; nace y es sostenida por Dios, reconciliada con él
así como los hombres se reconcilian los unos con los otros; es por lo tanto
una humanidad de paz. En este Cuerpo de Cristo crucificado, la
reconciliación se abre al hombre como la nueva dimensión única .... En su
realidad, la Iglesia es la nueva [posibilidad de vida] para los hombres
abierta para ellos por Cristo sobre la Cruz. No es otra que la dimensión
concreta de la apertura que Cristo obtuvo para nosotros al llevarnos sobre
la Cruz:'12
Este espacio o lugar para la reconciliación y esta posibilidad de una vida
nueva en el Cuerpo de Cristo, tiene que ver con el destino de toda la humanidad.
En esta perspectiva, la proclamación del evangelio de Dios no tiene meramente
el propósito de llevar a los individuos a entrar en la herencia eterna, en el día de
la redención final de aquellos que son la posesión de Dios (Ef. 1.14). Esta
reconciliación concierne al destino de la humanidad, que es llamada a estar
nuevamente unida, incluso ahora sobre esta tierra, por el Espíritu de Dios, mientras
espera su cumplimiento final y escatológico. La meta establecida para nuestra
misión de proclamar el evangelio del reino es traer a cada ser humano individual
delante de Jesucristo, para reconocerlo y confesarlo como Señor (Fil. 2.10, 11).
Como una comunidad reconciliada, la iglesia debe ser un signo de
reconciliación para el mundo. La incorporación de judíos y gentiles en el uno y
único cuerpo de Cristo es al mismo tiempo tanto el fermento como el compromiso
de esperanza, de que Dios va a "reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo
como las de la tierra" (Ef. 1.10). La iglesia existe en orden a que la gloria de Dios
pueda manifestarse, en una humanidad renovada y reconciliada (Ef. 1.3-14).
Los dos rostros inseparables de la misión de la iglesia son la manifestación de la
gloria de Dios ("para alabanza de su gloriosa gracia," v. 6), y el éxito de su plan
redentor (Hel misterio de su voluntad,"v. 9). La alabanza de su gloria y su propósito
eterno es la reconciliación de la humanidad. En este sentido, la iglesia de Dios
debe ser la actualización del evangelio de Dios, y ella la lleva a cabo cuando
cumple con la misión que le ha sido dada.
La reconciliación que la iglesia proclama mediante palabra y acción es tanto
gracia como tarea, don supremo y gloria divina que debe irradiar al mismo
tiempo, charis recibida y doxa (gloria) a ser esparcida, victoria sobre el odio y
ágape a proclamar.
"Heinrich Schlier. "Le temps de I'Eglise," trans. FTancoise COTin, in Cahiers de l'Actualité religieuse 14
(961), ~ 9 ~ ·
La misión de la Iglesia: Misión
EJERCICIO 31
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan a cada afirmación.
Según la Biblia, la reconciliación cristiana con Dios:
1. Fue predicha por los profetas:
2. Proclamada por los ángeles:
3. Efectuada por Dios en Cristo:
4. Ganada por la muerte de Cristo:
5. Mediada por la sangre de Cristo:
6. Anunciada por la iglesia:
7. Ejemplificada con judíos y gentiles: _____________ _
Pasales: Is. 53.5; Lc. 2.14; Ro. 5.10; 2 Co. 5.18; 2 Co. 5.19; Ef. 2.14; Col. 1.20.
(*) TAREA 6
La misión de la Iglesia: Misión
EJERCICIO 31
Colocar los pasajes bíblicos que correspondan a cada afirmación.
Según la Biblia, la reconciliación cristiana con Dios:
1. Fue predicha por los profetas:
2. Proclamada por los ángeles:
3. Efectuada por Dios en Cristo:
4. Ganada por la muerte de Cristo:
5. Mediada por la sangre de Cristo:
6. Anunciada por la iglesia:
7. Ejemplificada con judíos y gentiles: _____________ _
Pasales: Is. 53.5; Lc. 2.14; Ro. 5.10; 2 Co. 5.18; 2 Co. 5.19; Ef. 2.14; Col. 1.20.
(*) TAREA 6
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Capítulo 7
Acción
Cuando hablamos de acción nos estamos refiriendo a una conducta que tiene
sentido para el individuo o para un grupo de individuos, pues éstos orientan sus
esfuerzos hacia un fin determinado. Toda acción es un acto de la voluntad. A veces
se trata de una acción física vigorosa, enérgica y observable, que se lleva a cabo
con un objetivo específico. Una acción es un tipo de emprendimiento en el que
una persona o grupo se involucran en procura de un objetivo determinado. En
este sentido, acción y misión están ligadas de manera inseparable, ya que la
misión cristiana auténtica se expresa necesariamente en acciones concretas.
La acción cristiana en el mundo de hoyes una necesidad inmediata. Una
misionología que no se traduzca en acciones concretas termina siendo una teoría
vacía y carente de sentido. Cuando contamos con una misionología que se expresa
en una praxis concreta y una eclesiología que ayuda a hacer más efectivo el
cumplimiento de la misión por parte de la iglesia, entonces los fines del reino de
cumplen y los resultados son sorprendentes,
La iglesia de Jesucristo hoy en América Latina necesita de una acción cristiana
fundada sobre sólidas bases eclesiológicas y misionológicas. No basta con una
reflexión pulcra, una clarividencia mayor y un discurso elocuente. Es menester
obrar, y obrar en el poder del Espíritu Santo, con la sabiduría y gracia de Cristo, e
inspirados por el amor del Padre. No ha dejado de ser ésta la hora de la palabra,
pero se ha tornado con dramática urgencia en la hora de la acción. El Señor nos
llama a un compromiso radical con la misión, que se exprese en una acción
comprometida en su nombre, en todos los escenarios de la realidad que nos
rodea.
C. René Padilla: ", .. no basta asentir intelectualmente al concepto de misión
integral para que ésta se concrete en la realidad que rodea a una iglesia
local. Para que esto suceda, es indispensable que la iglesia misma reúna
ciertos requisitos o condiciones que la habiliten para la práctica de la
misión integral. Esto no significa que hay fórmulas y estrategias para
convertir a una iglesia, de la noche a la mañana, en un agente de
transformación espiritual y social en su comunidad. Lo que sí significa es
que las iglesias que producen un verdadero impacto evangélico-derivado
Capítulo 7
Acción
Cuando hablamos de acción nos estamos refiriendo a una conducta que tiene
sentido para el individuo o para un grupo de individuos, pues éstos orientan sus
esfuerzos hacia un fin determinado. Toda acción es un acto de la voluntad. A veces
se trata de una acción física vigorosa, enérgica y observable, que se lleva a cabo
con un objetivo específico. Una acción es un tipo de emprendimiento en el que
una persona o grupo se involucran en procura de un objetivo determinado. En
este sentido, acción y misión están ligadas de manera inseparable, ya que la
misión cristiana auténtica se expresa necesariamente en acciones concretas.
La acción cristiana en el mundo de hoyes una necesidad inmediata. Una
misionología que no se traduzca en acciones concretas termina siendo una teoría
vacía y carente de sentido. Cuando contamos con una misionología que se expresa
en una praxis concreta y una eclesiología que ayuda a hacer más efectivo el
cumplimiento de la misión por parte de la iglesia, entonces los fines del reino de
cumplen y los resultados son sorprendentes,
La iglesia de Jesucristo hoy en América Latina necesita de una acción cristiana
fundada sobre sólidas bases eclesiológicas y misionológicas. No basta con una
reflexión pulcra, una clarividencia mayor y un discurso elocuente. Es menester
obrar, y obrar en el poder del Espíritu Santo, con la sabiduría y gracia de Cristo, e
inspirados por el amor del Padre. No ha dejado de ser ésta la hora de la palabra,
pero se ha tornado con dramática urgencia en la hora de la acción. El Señor nos
llama a un compromiso radical con la misión, que se exprese en una acción
comprometida en su nombre, en todos los escenarios de la realidad que nos
rodea.
C. René Padilla: ", .. no basta asentir intelectualmente al concepto de misión
integral para que ésta se concrete en la realidad que rodea a una iglesia
local. Para que esto suceda, es indispensable que la iglesia misma reúna
ciertos requisitos o condiciones que la habiliten para la práctica de la
misión integral. Esto no significa que hay fórmulas y estrategias para
convertir a una iglesia, de la noche a la mañana, en un agente de
transformación espiritual y social en su comunidad. Lo que sí significa es
que las iglesias que producen un verdadero impacto evangélico-derivado
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
del evangelio y consecuentemente transformador de la sociedad-son
iglesias que tienen ciertas características en común que no impiden sino
facilitan ese impacto."1
EL ESCENARIO DE LA ACCiÓN: LA CIUDAD
De todos los escenarios posibles para la acción cristiana en América Latina,
no caben dudas de que el más destacado es el de la ciudad. Nuestro continente
es un continente urbano. La mayor parte de la población a la que servimos en el
nombre de Jesús es urbanita. En este sentido, el escenario en el que procuramos
cumplir con la misión hoyes muy parecido al que confrontó la iglesia primitiva,
Roger Greenway, un destacado misionólogo, ha dicho que "el movimiento
misionero del Nuevo Testamento era básicamente un movimiento urbano." Y
agrega: "Después de Pentecostés, el evangelio se esparció de ciudad en ciudad
y de las ciudades a las comarcas vecinas." Según Greenway, la ciudad es "la
frontera moderna de la misión cristiana," y él predice que si fracasamos en ganar
esta frontera "habremos realmente fracasado:'2
Cuando pensamos en el ¡ocus, es decir, la localidad más adecuada para la
acción de la iglesia, no puede haber dudas en que, a la luz del Nuevo Testamento,
ese lugar es la ciudad. Si vamos a tomar en serio la necesidad de contextualizar
la misión de proclamación del evangelio, esto requiere, en las palabras del teólogo
Harvie Conn, que "conectemos el horizonte bíblico normativo que provee de
significado divino con nuestros horizontes urbanos contemporáneos:'3
Pablo era un hombre de la ciudad, un ciudadano (Ro. 15.19,23-25). Es evidente
que su pasión por la ciudad se ve reflejada a través de sus palabras. La iglesia
está llamada a actuar en misión en el mundo, y especialmente en la ciudad.
Cuando decimos mundo, básicamente nos estamos refiriendo a un mundo urbano.
¿Por qué? Porque por primera vez en la historia de la humanidad, en este tiempo
el mundo es más urbano que rural. El crecimiento de las ciudades en el mundo es
fenomenal. Entre 1975 y 2000 el crecimiento de la población urbana de América
Latina fue del 216%, del 224% en China, del 269% en el resto de Asia, del 302%
en el Cercano Oriente, y en África, del 347%. La ciudad es nuestro campo de
acción en el presente y en el futuro.
, C. René Padilla. "Introducción, una eclesiología para la misión integral," 13. 14.
, Roger Greenway, ed., Guidelinesfor Urban Church Planting (Grand Rapids, Mich., Baker, 1976),6,
3 Harvie Conn, "A Contextual Theology of Mission for the City," en The Good News ofthe Kingdom, Mission
Theology for the Third Millenium. Charles Van Engen, Dean S. Gilliland. y Paul Pierson. eds. (Maryknoll,
N.Y., Orbis Books, 1993), 97.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
del evangelio y consecuentemente transformador de la sociedad-son
iglesias que tienen ciertas características en común que no impiden sino
facilitan ese impacto."1
EL ESCENARIO DE LA ACCiÓN: LA CIUDAD
De todos los escenarios posibles para la acción cristiana en América Latina,
no caben dudas de que el más destacado es el de la ciudad. Nuestro continente
es un continente urbano. La mayor parte de la población a la que servimos en el
nombre de Jesús es urbanita. En este sentido, el escenario en el que procuramos
cumplir con la misión hoyes muy parecido al que confrontó la iglesia primitiva,
Roger Greenway, un destacado misionólogo, ha dicho que "el movimiento
misionero del Nuevo Testamento era básicamente un movimiento urbano." Y
agrega: "Después de Pentecostés, el evangelio se esparció de ciudad en ciudad
y de las ciudades a las comarcas vecinas." Según Greenway, la ciudad es "la
frontera moderna de la misión cristiana," y él predice que si fracasamos en ganar
esta frontera "habremos realmente fracasado:'2
Cuando pensamos en el ¡ocus, es decir, la localidad más adecuada para la
acción de la iglesia, no puede haber dudas en que, a la luz del Nuevo Testamento,
ese lugar es la ciudad. Si vamos a tomar en serio la necesidad de contextualizar
la misión de proclamación del evangelio, esto requiere, en las palabras del teólogo
Harvie Conn, que "conectemos el horizonte bíblico normativo que provee de
significado divino con nuestros horizontes urbanos contemporáneos:'3
Pablo era un hombre de la ciudad, un ciudadano (Ro. 15.19,23-25). Es evidente
que su pasión por la ciudad se ve reflejada a través de sus palabras. La iglesia
está llamada a actuar en misión en el mundo, y especialmente en la ciudad.
Cuando decimos mundo, básicamente nos estamos refiriendo a un mundo urbano.
¿Por qué? Porque por primera vez en la historia de la humanidad, en este tiempo
el mundo es más urbano que rural. El crecimiento de las ciudades en el mundo es
fenomenal. Entre 1975 y 2000 el crecimiento de la población urbana de América
Latina fue del 216%, del 224% en China, del 269% en el resto de Asia, del 302%
en el Cercano Oriente, y en África, del 347%. La ciudad es nuestro campo de
acción en el presente y en el futuro.
, C. René Padilla. "Introducción, una eclesiología para la misión integral," 13. 14.
, Roger Greenway, ed., Guidelinesfor Urban Church Planting (Grand Rapids, Mich., Baker, 1976),6,
3 Harvie Conn, "A Contextual Theology of Mission for the City," en The Good News ofthe Kingdom, Mission
Theology for the Third Millenium. Charles Van Engen, Dean S. Gilliland. y Paul Pierson. eds. (Maryknoll,
N.Y., Orbis Books, 1993), 97.
La misión de la Iglesia: Acción
.......... _--------_ ...... --------------------.. _-------.......... _--.. _- .. _----...... _----_ ....... __ .. __ ...... ----_ .... --_ .. ---
EJERCICIO 32
Completar los espacios en blanco utilizando los pasajes que se indican:
La Biblia habla de ciudades. Se habla de ciudades grandes como _____ _
(Jon. 1.2) y de ciudades pequeñas como _______ (Gn. 19.20,21).
Hay ciudades que se destacan por su maldad como ____ y ____ _
(Jud.7). Algunas ciudades fueron conocidas por ciertas características particulares:
Belén como ________ (Lc. 2.4); Jericó como _______ _
(Dt. 34.3); Betel como ______ (Gn. 35.6); Tiro y Sidón como ___ _
(Zac. 9.2); Babilonia como _________ (Ap. 17.5).
_ Una iglesia urbana
La Iglesia de Tesalónica se nos presenta como una típica iglesia urbana, que
desarrollaba toda su acción en ese contexto particular. Esta congregación era
singular (al igual que todas las iglesias del Nuevo Testamento). Esto significa que
tenía su propia identidad, personalidad, historia y contexto. Antes de la llegada de
Pablo, Tesalónica era una ciudad pagana. Había sido fundada c. 315 a.C. en
tiempos de Alejandro Magno, por Casandro, rey de Macedonia, quien le dio el
nombre de su esposa, hermana de Alejandro. Desde entonces, Tesalónica ha
sido la principal ciudad de Macedonia y su puerto comercial más importante.
La ciudad estaba ubicada en un lugar privilegiado, sobre la ruta Egnatia, que
unía Roma con sus provincias orientales. Bajo el Imperio Romano, llegó a ser
capital de Macedonia y la llave para toda esta provincia romana. Así se desarrolló
como un floreciente centro urbano y cosmopolita. Veintiséis pequeñas ciudades
alrededor del golfo de Salónica tenían a Tesalónica como centro comercial. Para
cuando Pablo llegó, la ciudad ya era un centro urbano grande, rico e influyente. Es
interesante notar que el nombre Tesalónica significa ''victoria de la falsedad."
En tiempos bizantinos, cuando el cristianismo ya se había establecido como la
religión del Imperio, la ciudad se convirtió en un centro cultural y artístico (en
segundo lugar después de la capital del Imperio, Constantinopla). Varios nombres
de famosos maestros, eclesiásticos, teólogos y obispos están asociados con esta
ciudad, como por ejemplo, los hermanos Cirilo y Metodio, que inventaron el
alfabeto eslavo y fueron grandes misioneros. Además, Tesalónica hizo una gran
contribución cultural, ya que en sus escuelas se preservó la lengua y literatura
griegas, incluso después de su caída en manos turcas (1430), poco antes de la
caída de Constantinopla, en 1453.
Hoy Tesalónica es la segunda ciudad más grande de Grecia, con un millón
de habitantes, y una de las más antiguas de Europa. Continúa siendo un centro
importante para las comunicaciones y el comercio con el Mediterráneo y los
Balcanes. Todavía se preservan algunas ruinas de la ciudad que visitó Pablo.
La misión de la Iglesia: Acción
.......... _--------_ ...... --------------------.. _-------.......... _--.. _- .. _----...... _----_ ....... __ .. __ ...... ----_ .... --_ .. ---
EJERCICIO 32
Completar los espacios en blanco utilizando los pasajes que se indican:
La Biblia habla de ciudades. Se habla de ciudades grandes como _____ _
(Jon. 1.2) y de ciudades pequeñas como _______ (Gn. 19.20,21).
Hay ciudades que se destacan por su maldad como ____ y ____ _
(Jud.7). Algunas ciudades fueron conocidas por ciertas características particulares:
Belén como ________ (Lc. 2.4); Jericó como _______ _
(Dt. 34.3); Betel como ______ (Gn. 35.6); Tiro y Sidón como ___ _
(Zac. 9.2); Babilonia como _________ (Ap. 17.5).
_ Una iglesia urbana
La Iglesia de Tesalónica se nos presenta como una típica iglesia urbana, que
desarrollaba toda su acción en ese contexto particular. Esta congregación era
singular (al igual que todas las iglesias del Nuevo Testamento). Esto significa que
tenía su propia identidad, personalidad, historia y contexto. Antes de la llegada de
Pablo, Tesalónica era una ciudad pagana. Había sido fundada c. 315 a.C. en
tiempos de Alejandro Magno, por Casandro, rey de Macedonia, quien le dio el
nombre de su esposa, hermana de Alejandro. Desde entonces, Tesalónica ha
sido la principal ciudad de Macedonia y su puerto comercial más importante.
La ciudad estaba ubicada en un lugar privilegiado, sobre la ruta Egnatia, que
unía Roma con sus provincias orientales. Bajo el Imperio Romano, llegó a ser
capital de Macedonia y la llave para toda esta provincia romana. Así se desarrolló
como un floreciente centro urbano y cosmopolita. Veintiséis pequeñas ciudades
alrededor del golfo de Salónica tenían a Tesalónica como centro comercial. Para
cuando Pablo llegó, la ciudad ya era un centro urbano grande, rico e influyente. Es
interesante notar que el nombre Tesalónica significa ''victoria de la falsedad."
En tiempos bizantinos, cuando el cristianismo ya se había establecido como la
religión del Imperio, la ciudad se convirtió en un centro cultural y artístico (en
segundo lugar después de la capital del Imperio, Constantinopla). Varios nombres
de famosos maestros, eclesiásticos, teólogos y obispos están asociados con esta
ciudad, como por ejemplo, los hermanos Cirilo y Metodio, que inventaron el
alfabeto eslavo y fueron grandes misioneros. Además, Tesalónica hizo una gran
contribución cultural, ya que en sus escuelas se preservó la lengua y literatura
griegas, incluso después de su caída en manos turcas (1430), poco antes de la
caída de Constantinopla, en 1453.
Hoy Tesalónica es la segunda ciudad más grande de Grecia, con un millón
de habitantes, y una de las más antiguas de Europa. Continúa siendo un centro
importante para las comunicaciones y el comercio con el Mediterráneo y los
Balcanes. Todavía se preservan algunas ruinas de la ciudad que visitó Pablo.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Sin embargo, para nosotros, Tesalónica tiene relevancia porque allí floreció una
iglesia cristiana ejemplar, fundada por Pablo y sus compañeros de misión, y a la
que el apóstol le escribió por lo menos un par de cartas.
Podemos aprender mucho sobre la acción de la iglesia en la ciudad, si
consideramos las condiciones históricas y sociales en las que se estableció esta
iglesia cristiana en la ciudad de Tesalónica. Es en la ciudad que se encuentra
nuestro lugar de acción, y la iglesia en Tesalónica puede ser un buen modelo para
nuestra propia misión urbana.
Un ministerio urbano
Cuando se considera el ministerio de Pablo y sus compañeros en Tesalónica,
hay tres cosas a notar. Primero, está la llegada de los misioneros. Pablo y sus
compañeros (Silas y Timoteo) llegaron a Tesalónica durante el segundo viaje
misionero del apóstol. Salieron de Filipos, pasaron por Anfípolis y Apolonia, y
arribaron a Tesalónica alrededor del año 50 (Hch. 17.1).
Segundo, está el ministerio de los misioneros. Según su costumbre, Pablo
primero ubicó la sinagoga local y allí se dedicó a discutir con los judíos durante
tres sábados seguidos acerca de Jesús como el Cristo (Hch. 17.2,3). El ministerio
de Pablo y sus compañeros en Tesalónica tuvo algunos resultados considerables,
pero provocó conflictos. Si bien algunos judíos creyeron, e incluso un buen número
de adherentes griegos y mujeres nobles se juntaron con Pablo y Silas, los judíos
que no creyeron se llenaron de celos y provocaron un gran alboroto en la ciudad
(Hch. 17.4-9). Como consecuencia de esto, Pablo y Silas fueron enviados por los
nuevos creyentes hasta Berea, en secreto y de noche (Hch. 17.1 Oa).
Y, tercero, está el fruto de los misioneros. A pesar de estos comienzos tan
llenos de peligro, se estableció una iglesia fuerte y floreciente en Tesalónica (1 Ts.
1.2-10). La mayor parte de sus miembros eran gentiles que habían sido paganos
(1 Ts. 1.9). Otros eran judíos helenistas prominentes, como Jasón (Hch. 17.6-9),
Aristarco y Segundo (Hch. 20.4). Llama la atención el lugar de las mujeres en esta
iglesia, ya que el texto habla de "un buen número de mujeres prominentes."
La iglesia de Tesalónica, junto con otras de Macedonia, habría de constituirse
en uno de los motivos de sano orgullo para el apóstol Pablo. Pero los buenos
resultados obtenidos se explican por la estrategia urbana que el apóstol desarrolló
durante el tiempo que estuvo en la ciudad. Alguien ha dicho que "la ciudad es el
alma de la sociedad:' Tesalónica era una de las ciudades más importantes del
mundo grecorromano en tiempos de Pablo, y él lo sabía muy bien. Es decir, Pablo
no desplegó su acción en cualquier lugar ni fue a cualquier ciudad.
Además, en Tesalónica había una "sinagoga de los judíos:' lo cual significa que la
población judía era considerable. Si bien Pablo "se había vuelto a los gentiles" (Hch.
13.46, AVA), no podía desaprovechar la oportunidad de predicarles a los judíos de
Tesalónica, y éstos le daban una buena base para una evangelización inicial.
Así, pues, gracias a la persistencia de Pablo y de sus compañeros, finalmente
nació la iglesia en Tesalónica. Esta iglesia nació bajo tres condiciones: (1) el
coraje de los misioneros (Hch. 17.1-4), puesto que para ellos, Jesús era el Cristo;
(2) la de los opositores (Hch. 17.5), ya que para ellos, Jesús era un
sectano alborotador; y, (3) la resistencia de las autoridades (Hch. 17.6-9), porque
para ellos, Jesús era un rey espurio.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Sin embargo, para nosotros, Tesalónica tiene relevancia porque allí floreció una
iglesia cristiana ejemplar, fundada por Pablo y sus compañeros de misión, y a la
que el apóstol le escribió por lo menos un par de cartas.
Podemos aprender mucho sobre la acción de la iglesia en la ciudad, si
consideramos las condiciones históricas y sociales en las que se estableció esta
iglesia cristiana en la ciudad de Tesalónica. Es en la ciudad que se encuentra
nuestro lugar de acción, y la iglesia en Tesalónica puede ser un buen modelo para
nuestra propia misión urbana.
Un ministerio urbano
Cuando se considera el ministerio de Pablo y sus compañeros en Tesalónica,
hay tres cosas a notar. Primero, está la llegada de los misioneros. Pablo y sus
compañeros (Silas y Timoteo) llegaron a Tesalónica durante el segundo viaje
misionero del apóstol. Salieron de Filipos, pasaron por Anfípolis y Apolonia, y
arribaron a Tesalónica alrededor del año 50 (Hch. 17.1).
Segundo, está el ministerio de los misioneros. Según su costumbre, Pablo
primero ubicó la sinagoga local y allí se dedicó a discutir con los judíos durante
tres sábados seguidos acerca de Jesús como el Cristo (Hch. 17.2,3). El ministerio
de Pablo y sus compañeros en Tesalónica tuvo algunos resultados considerables,
pero provocó conflictos. Si bien algunos judíos creyeron, e incluso un buen número
de adherentes griegos y mujeres nobles se juntaron con Pablo y Silas, los judíos
que no creyeron se llenaron de celos y provocaron un gran alboroto en la ciudad
(Hch. 17.4-9). Como consecuencia de esto, Pablo y Silas fueron enviados por los
nuevos creyentes hasta Berea, en secreto y de noche (Hch. 17.1 Oa).
Y, tercero, está el fruto de los misioneros. A pesar de estos comienzos tan
llenos de peligro, se estableció una iglesia fuerte y floreciente en Tesalónica (1 Ts.
1.2-10). La mayor parte de sus miembros eran gentiles que habían sido paganos
(1 Ts. 1.9). Otros eran judíos helenistas prominentes, como Jasón (Hch. 17.6-9),
Aristarco y Segundo (Hch. 20.4). Llama la atención el lugar de las mujeres en esta
iglesia, ya que el texto habla de "un buen número de mujeres prominentes."
La iglesia de Tesalónica, junto con otras de Macedonia, habría de constituirse
en uno de los motivos de sano orgullo para el apóstol Pablo. Pero los buenos
resultados obtenidos se explican por la estrategia urbana que el apóstol desarrolló
durante el tiempo que estuvo en la ciudad. Alguien ha dicho que "la ciudad es el
alma de la sociedad:' Tesalónica era una de las ciudades más importantes del
mundo grecorromano en tiempos de Pablo, y él lo sabía muy bien. Es decir, Pablo
no desplegó su acción en cualquier lugar ni fue a cualquier ciudad.
Además, en Tesalónica había una "sinagoga de los judíos:' lo cual significa que la
población judía era considerable. Si bien Pablo "se había vuelto a los gentiles" (Hch.
13.46, AVA), no podía desaprovechar la oportunidad de predicarles a los judíos de
Tesalónica, y éstos le daban una buena base para una evangelización inicial.
Así, pues, gracias a la persistencia de Pablo y de sus compañeros, finalmente
nació la iglesia en Tesalónica. Esta iglesia nació bajo tres condiciones: (1) el
coraje de los misioneros (Hch. 17.1-4), puesto que para ellos, Jesús era el Cristo;
(2) la de los opositores (Hch. 17.5), ya que para ellos, Jesús era un
sectano alborotador; y, (3) la resistencia de las autoridades (Hch. 17.6-9), porque
para ellos, Jesús era un rey espurio.
la misión de la Iglesia: Acción
El ministerio de Pablo en Tesalónica y su estrategia exitosa se vieron afirmados
con el contacto frecuente que él mantuvo con los creyentes de la ciudad. Las
labores del ministerio de Pablo en Tesalónica fueron breves. La salida abrupta elo
Pablo y Silas de la ciudad, a poco de comenzar con la iglesia allí, dejó a Pat
preocupado en cuanto a la condición de los hermanos. Cuando más tarde Timotl
se reunió con él en Atenas (Hch. 17.14-16), su preocupación lo movió a enviar
Timoteo de vuelta a Tesalónica con una carta de aliento (1 Ts. 3.1-5). Cuando m
tarde Timoteo se reunió con Pablo en Corinto (Hch. 18.5), las noticias fuen
sumamente alentadoras (1 Ts. 3.6, 7).
Estos contactos continuados hicieron que los resultados del ministerio I
Pablo en Tesalónica fuesen permanentes. A pesar de la persecución, la i g l e ~
pudo permanecer firme (1 Ts. 2.13-16). Su fe, templada por la persecución, hab
llegado a ser un ejemplo para otros (1 Ts. 1.6-8). No obstante, como ocurre CI
toda iglesia joven, necesitaban mayor formación en cuanto a la vida que agral
a Dios, una vida de santidad (1 Ts. 4.1-12). También necesitaban ser afirmados I
la confianza de que aquellos que habían muerto en Cristo no perderían li
bendiciones que traería consigo la venida del Señor (1 Ts. 4.13-18).
De esta manera, el propósito de Pablo al escribirles y renovar el contacto CI
ellos era triple: (1) encomiarles por su persistencia en medio de la persecución; (
enseñarles acerca de la vida de santidad en Cristo; y, (3) corregirles en cualqui
malentendido, especialmente en relación con la segunda venida de Cristo.
La Iglesia en la ciudad de Tesalónica habra tomado forma a partir de cin,
elementos: (1) Tesalónica estaba ubicada en un lugar estratégico muy especia
de gran influencia; (2) la iglesia comenzó con una pluralidad de personas, ya q
de ella formaban parte judíos, adherentes griegos y mujeres; (3) la iglesia fl
fundada en medio de una situación de persecución, sufrimiento y opresión; (
estas circunstancias produjeron algunos conflictos dentro de la iglesia y
membresra; (5) a pesar de estos problemas, la iglesia llegó a ser un modelo de '
amor y esperanza.
EJERCICIO 33
Completar los nombres de ciudades y distritos según los pasajes indicadc
Pablo concentró sus esfuerzos en las capitales de distritos o provinci¡
cada una de las cuales representa toda una región:
PASAJE
Filipenses 4.15
1 Tesalonicenses 1.7, 8
1 Corintios 16.15
2 Corintios 1.1
CIUDAD
Romanos 16.5 Éfeso
1 Corintios 16.19 Éfeso
2 Corintios 1.8 Éfeso
DISTRITO
la misión de la Iglesia: Acción
El ministerio de Pablo en Tesalónica y su estrategia exitosa se vieron afirmados
con el contacto frecuente que él mantuvo con los creyentes de la ciudad. Las
labores del ministerio de Pablo en Tesalónica fueron breves. La salida abrupta elo
Pablo y Silas de la ciudad, a poco de comenzar con la iglesia allí, dejó a Pat
preocupado en cuanto a la condición de los hermanos. Cuando más tarde Timotl
se reunió con él en Atenas (Hch. 17.14-16), su preocupación lo movió a enviar
Timoteo de vuelta a Tesalónica con una carta de aliento (1 Ts. 3.1-5). Cuando m
tarde Timoteo se reunió con Pablo en Corinto (Hch. 18.5), las noticias fuen
sumamente alentadoras (1 Ts. 3.6, 7).
Estos contactos continuados hicieron que los resultados del ministerio I
Pablo en Tesalónica fuesen permanentes. A pesar de la persecución, la i g l e ~
pudo permanecer firme (1 Ts. 2.13-16). Su fe, templada por la persecución, hab
llegado a ser un ejemplo para otros (1 Ts. 1.6-8). No obstante, como ocurre CI
toda iglesia joven, necesitaban mayor formación en cuanto a la vida que agral
a Dios, una vida de santidad (1 Ts. 4.1-12). También necesitaban ser afirmados I
la confianza de que aquellos que habían muerto en Cristo no perderían li
bendiciones que traería consigo la venida del Señor (1 Ts. 4.13-18).
De esta manera, el propósito de Pablo al escribirles y renovar el contacto CI
ellos era triple: (1) encomiarles por su persistencia en medio de la persecución; (
enseñarles acerca de la vida de santidad en Cristo; y, (3) corregirles en cualqui
malentendido, especialmente en relación con la segunda venida de Cristo.
La Iglesia en la ciudad de Tesalónica habra tomado forma a partir de cin,
elementos: (1) Tesalónica estaba ubicada en un lugar estratégico muy especia
de gran influencia; (2) la iglesia comenzó con una pluralidad de personas, ya q
de ella formaban parte judíos, adherentes griegos y mujeres; (3) la iglesia fl
fundada en medio de una situación de persecución, sufrimiento y opresión; (
estas circunstancias produjeron algunos conflictos dentro de la iglesia y
membresra; (5) a pesar de estos problemas, la iglesia llegó a ser un modelo de '
amor y esperanza.
EJERCICIO 33
Completar los nombres de ciudades y distritos según los pasajes indicadc
Pablo concentró sus esfuerzos en las capitales de distritos o provinci¡
cada una de las cuales representa toda una región:
PASAJE
Filipenses 4.15
1 Tesalonicenses 1.7, 8
1 Corintios 16.15
2 Corintios 1.1
CIUDAD
Romanos 16.5 Éfeso
1 Corintios 16.19 Éfeso
2 Corintios 1.8 Éfeso
DISTRITO
N
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
David J. Bosch: "Pablo piensa regionalmente, no étnicamente; escoge las
ciudades por su carácter representativo. En cada una de ellas echa el
fundamento para construir una comunidad cristiana. Lo hace
intencionalmente con la clara esperanza de ver el evangelio esparcido
desde estos centros estratégicos a los pueblos y campos aledaños. Y
aparentemente así sucedió en realidad .... "4
LA MOTIVACiÓN DE LA ACCiÓN: FE, AMOR Y ESPERANZA
La Iglesia de Tesalónica tenía tres marcas y motivaciones distintivas para su
acción. El apóstol Pablo dice en 1 Tesalonicenses 1.7, que esta iglesia llegó a ser
"ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya:' Hoy necesitamos
de modelos, no para copiar lo que otros hacen, sino para aprender de su
experiencia y de su motivación bíblica para la misión. Creo que la iglesia de los
tesalonicenses fue un modelo doble. Primero, fue un modelo de obediencia y
sumisión a sus líderes. Segundo, fue un modelo de obediencia y sumisión al
Señor. En 1 Tesalonicenses 1.6, Pablo dice: "Ustedes se hicieron imitadores
nuestros (Pablo, Silvano y Timoteo) y del Señor:'
Como resultado de esta actitud de obediencia y sumisión, de discipulado y
seguimiento, los tesalonicenses pudieron desarrollar tres aspectos fundamentales
de la acción cristiana: primero, la obra producida por la fe; segundo, el trabajo
motivado por el amor; y, tercero, la constancia inspirada por la esperanza en el
Señor Jesucristo.
Emil Brunner señala que las tres virtudes cristianas de la fe, la esperanza y el
amor expresan "la totalidad de la existencia cristiana ... la totalidad de lo que
significa ser cristiano ... el criterio para el verdadero cristianismo:' Personalmente,
creo que esta trilogía es también el criterio para definir a la iglesia verdadera, la
totalidad de lo que significa ser la iglesia de Dios. Y digo totalidad, porque estas
tres virtudes supremas expresan tres realidades existenciales. Primero, la iglesia
tiene su historia (pasado). Segundo, la iglesia tiene su expectativa (futuro). Tercero.
la iglesia tiene sus circunstancias (presente).
Brunner dice que "vivimos en el pasado por la fe; vivimos en el futuro por la
esperanza; y. vivimos en el presente por el amor:'5 Fe, esperanza y amor son el
corazón y el motivo de la vida, acción y ministerio de la iglesia, tanto para sí misma
como para el mundo.
Emil Brunner: "En la unidad de fe, amor y esperanza consiste la existencia
de la Ekklesia, el Cuerpo de Cristo. En todas las tres dimensiones del
tiempo [pasado, presente y futuro] es el único Cristo Jesús a quien abrimos
nuestros corazones en fe, en esperanza y en amor. Cada uno de estos
::t • ~ a v i d I: Bosch. Misión en transformación, cambios de paradigma en la teología de la misión (Grand Rapids.
: ~ MICh.: Libros Desafío. zooo). 168.
Po. 5 Brunner. Faith. Hope and Love (Filadelfia. Pa.: Westminster Press: Londres: Lutterworth Press. 195
6
).
N
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
David J. Bosch: "Pablo piensa regionalmente, no étnicamente; escoge las
ciudades por su carácter representativo. En cada una de ellas echa el
fundamento para construir una comunidad cristiana. Lo hace
intencionalmente con la clara esperanza de ver el evangelio esparcido
desde estos centros estratégicos a los pueblos y campos aledaños. Y
aparentemente así sucedió en realidad .... "4
LA MOTIVACiÓN DE LA ACCiÓN: FE, AMOR Y ESPERANZA
La Iglesia de Tesalónica tenía tres marcas y motivaciones distintivas para su
acción. El apóstol Pablo dice en 1 Tesalonicenses 1.7, que esta iglesia llegó a ser
"ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya:' Hoy necesitamos
de modelos, no para copiar lo que otros hacen, sino para aprender de su
experiencia y de su motivación bíblica para la misión. Creo que la iglesia de los
tesalonicenses fue un modelo doble. Primero, fue un modelo de obediencia y
sumisión a sus líderes. Segundo, fue un modelo de obediencia y sumisión al
Señor. En 1 Tesalonicenses 1.6, Pablo dice: "Ustedes se hicieron imitadores
nuestros (Pablo, Silvano y Timoteo) y del Señor:'
Como resultado de esta actitud de obediencia y sumisión, de discipulado y
seguimiento, los tesalonicenses pudieron desarrollar tres aspectos fundamentales
de la acción cristiana: primero, la obra producida por la fe; segundo, el trabajo
motivado por el amor; y, tercero, la constancia inspirada por la esperanza en el
Señor Jesucristo.
Emil Brunner señala que las tres virtudes cristianas de la fe, la esperanza y el
amor expresan "la totalidad de la existencia cristiana ... la totalidad de lo que
significa ser cristiano ... el criterio para el verdadero cristianismo:' Personalmente,
creo que esta trilogía es también el criterio para definir a la iglesia verdadera, la
totalidad de lo que significa ser la iglesia de Dios. Y digo totalidad, porque estas
tres virtudes supremas expresan tres realidades existenciales. Primero, la iglesia
tiene su historia (pasado). Segundo, la iglesia tiene su expectativa (futuro). Tercero.
la iglesia tiene sus circunstancias (presente).
Brunner dice que "vivimos en el pasado por la fe; vivimos en el futuro por la
esperanza; y. vivimos en el presente por el amor:'5 Fe, esperanza y amor son el
corazón y el motivo de la vida, acción y ministerio de la iglesia, tanto para sí misma
como para el mundo.
Emil Brunner: "En la unidad de fe, amor y esperanza consiste la existencia
de la Ekklesia, el Cuerpo de Cristo. En todas las tres dimensiones del
tiempo [pasado, presente y futuro] es el único Cristo Jesús a quien abrimos
nuestros corazones en fe, en esperanza y en amor. Cada uno de estos
::t • ~ a v i d I: Bosch. Misión en transformación, cambios de paradigma en la teología de la misión (Grand Rapids.
: ~ MICh.: Libros Desafío. zooo). 168.
Po. 5 Brunner. Faith. Hope and Love (Filadelfia. Pa.: Westminster Press: Londres: Lutterworth Press. 195
6
).
La misión de la Iglesia: Acción
actos está dirigido a Emanuel, Dios con nosotros, el Dios presente
personalmente. Quitar una de estas tres dimensiones sería destruir al todo.
La fe es nada, a menos que sea eficaz en el amor; la fe y el amor son nada,
si no se les permite su cumplimiento en aquello que esperamos:'6
Acción de te
La iglesia es una comunidad que debe distinguirse por la obra producida por la
fe. Esta obra producida por la fe involucra dos procesos, que deben ir juntos en la
vida de la iglesia. Por un lado, está el mantenimiento y preservación de la fe. Estas
dos acciones de la fe son dos procesos importantes, especialmente en los primeros
pasos de una congregación. Son tan importantes, que en un momento Pablo envió
a Timoteo a Tesalónica con dos propósitos: (1) para fortalecer y alentar a los creyentes
en su fe (1 Ts. 3.2); (2) para saber acerca de la fe de los creyentes (3.5).
Timoteo trajo buenas noticias acerca de la fe y amor de los tesalonicenses, lo
cual fue de aliento para Pablo y Timoteo, quienes fueron consolados por la fe de
ellos (3.6, 7). No obstante, los misioneros no dejaron de orar pidiendo al Señor la
oportunidad de completar el proceso de maduración en la fe de los tesalonicenses
(3.10).
El mantenimiento y preservación de la fe evita que ésta se torne débil y frágil.
Noten que es la responsabilidad de los líderes ocuparse de desarrollar la madurez
en la fe de los discípulos. Los líderes cumplen con esta responsabilidad, a través
de la enseñanza, la exhortación, la disciplina, la capacitación y el discipulado
(Hch. 2.42; 20.20, 21,31).
El mantenimiento y preservación de la fe es sólo un proceso y nunca un fin en
sí mismo. Si nos quedamos sólo con esto, la iglesia será excesivamente
institucional y no misional; más inclinada a un fariseísmo satisfecho que a un
cristianismo confesante. Éste es el error en el que caen muchos hoy. Tienen tanto
cuidado de preservar la "sana doctrina" que se olvidan de cumplir con la misión.
Por el otro lado, está la propagación de la fe. Pablo testifica que la fe de los
tesalonicenses se había hecho notoria por todas partes (1.8). Esto significa fe en
la misión y fe para la misión. No se puede cumplir con la misión si no hay fe, y la fe
es lo que nos mueve a la misión. F.F. Bruce lo expresa de la siguiente manera: "La
joven iglesia en Tesalónica estaba firme; en realidad, no sólo estaba manteniendo
su fe sino que la estaba propagando:'7 Una iglesia concentrada en mantener la fe,
pero que no hace nada por propagarla, es una iglesia con una fe inmadura o una
fe muerta.
La Iglesia de Tesalónica mantenía su fe, pero también crecía rápido en términos
de la proclamación de la fe. Por eso, Pablo puede decirles en 1.8: ''ya no es
necesario que nosotros digamos nada [acerca de la fe]." Si la iglesia es una
comunidad que se distingue por la obra producida por la fe, entonces esta fe
deberá expresarse en acciones de amor.
6 Brunner. Dogmatics. 3,395,
7 F. F. Bruce. Paul and His Converts, I and ~ Thessalonians. I and ~ Corinthians (Londres, LuttelWorth Press,
Nueva York, Abingdon Press. 1965). ~ 5 .
La misión de la Iglesia: Acción
actos está dirigido a Emanuel, Dios con nosotros, el Dios presente
personalmente. Quitar una de estas tres dimensiones sería destruir al todo.
La fe es nada, a menos que sea eficaz en el amor; la fe y el amor son nada,
si no se les permite su cumplimiento en aquello que esperamos:'6
Acción de te
La iglesia es una comunidad que debe distinguirse por la obra producida por la
fe. Esta obra producida por la fe involucra dos procesos, que deben ir juntos en la
vida de la iglesia. Por un lado, está el mantenimiento y preservación de la fe. Estas
dos acciones de la fe son dos procesos importantes, especialmente en los primeros
pasos de una congregación. Son tan importantes, que en un momento Pablo envió
a Timoteo a Tesalónica con dos propósitos: (1) para fortalecer y alentar a los creyentes
en su fe (1 Ts. 3.2); (2) para saber acerca de la fe de los creyentes (3.5).
Timoteo trajo buenas noticias acerca de la fe y amor de los tesalonicenses, lo
cual fue de aliento para Pablo y Timoteo, quienes fueron consolados por la fe de
ellos (3.6, 7). No obstante, los misioneros no dejaron de orar pidiendo al Señor la
oportunidad de completar el proceso de maduración en la fe de los tesalonicenses
(3.10).
El mantenimiento y preservación de la fe evita que ésta se torne débil y frágil.
Noten que es la responsabilidad de los líderes ocuparse de desarrollar la madurez
en la fe de los discípulos. Los líderes cumplen con esta responsabilidad, a través
de la enseñanza, la exhortación, la disciplina, la capacitación y el discipulado
(Hch. 2.42; 20.20, 21,31).
El mantenimiento y preservación de la fe es sólo un proceso y nunca un fin en
sí mismo. Si nos quedamos sólo con esto, la iglesia será excesivamente
institucional y no misional; más inclinada a un fariseísmo satisfecho que a un
cristianismo confesante. Éste es el error en el que caen muchos hoy. Tienen tanto
cuidado de preservar la "sana doctrina" que se olvidan de cumplir con la misión.
Por el otro lado, está la propagación de la fe. Pablo testifica que la fe de los
tesalonicenses se había hecho notoria por todas partes (1.8). Esto significa fe en
la misión y fe para la misión. No se puede cumplir con la misión si no hay fe, y la fe
es lo que nos mueve a la misión. F.F. Bruce lo expresa de la siguiente manera: "La
joven iglesia en Tesalónica estaba firme; en realidad, no sólo estaba manteniendo
su fe sino que la estaba propagando:'7 Una iglesia concentrada en mantener la fe,
pero que no hace nada por propagarla, es una iglesia con una fe inmadura o una
fe muerta.
La Iglesia de Tesalónica mantenía su fe, pero también crecía rápido en términos
de la proclamación de la fe. Por eso, Pablo puede decirles en 1.8: ''ya no es
necesario que nosotros digamos nada [acerca de la fe]." Si la iglesia es una
comunidad que se distingue por la obra producida por la fe, entonces esta fe
deberá expresarse en acciones de amor.
6 Brunner. Dogmatics. 3,395,
7 F. F. Bruce. Paul and His Converts, I and ~ Thessalonians. I and ~ Corinthians (Londres, LuttelWorth Press,
Nueva York, Abingdon Press. 1965). ~ 5 .
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
John R. W. Stott: "La iglesia que recibe el evangelio debe compartirlo ...
como un satélite de telecomunicaciones que primero recibe y luego
transmite mensajes ... la iglesia que comparte el evangelio debe
encarnarlo ... Ninguna iglesia puede difundir el evangelio con algún grado
de integridad y mucho menos de credibilidad a menos que haya sido
cambiada visiblemente por el evangelio que predica. Necesitamos
parecernos a aquello acerca de lo cual hablamos. No es suficiente recibir
el evangelio y compartirlo; debemos encarnarlo en nuestra vida común de
fe, amor, gozo, paz, justicia y esperanza:'8
Acción de amor
La iglesia es una comunidad que se distingue por el trabajo motivado por el
amor. Esto significa que la iglesia debe ser una comunidad de amor (1 Ts. 4.9, 10).
El amor es mucho más que una emoción o un mero sentimiento. El amor es
trabajo y fe en acción. Es una praxis y un estilo de vida. El amor es lo que nos
mueve a ser testigos de Jesús. Por eso, el amor debe ser el corazón de nuestro
compromiso con la misión de Dios ("De tal manera amó Dios al mundo.,:'). En
definitiva, el amor es lo que define nuestra identidad como cristianos. "De este
modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros;' dijo
Jesús (Jn. 13.35).
Es por esto que la iglesia debe ser una comunidad que viva el amor y lo
exprese en todas sus acciones. Hay tres cosas en relación con el amor cristiano.
Primero, este amor puede ser aprendido. Pablo les dice a los tesalonicenses:
.... .Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros" (1 Ts. 4.9). Aprendieron de
Dios porque la naturaleza misma de Dios es amor (1 Jn. 4.8), y si "Dios nos ha
amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros" (1 Jn. 4.11).
Segundo, este amor debe ser universal. Pablo dice de los tesalonicenses:
..... en efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia" (1 Ts.
4.10a). Sobre estas palabras, León Morris comenta: "El agregado de 'a todos' es
importante; muestra claramente que el amor cristiano no está confinado al amor
dentro de la comunidad. El amor los unos a los otros es importante, pero también
es importante que los cristianos no se replieguen sobre sí mismos, concentrándose
sobre el afecto dentro de la iglesia al punto de olvidar a aquellos que están fuera
de la iglesia. La gente afuera está dentro del alcance del amor de Dios y, en
consecuencia, del amor de aquellos que aman como Dios ama."9
Tercero, este amor necesita ser mejorado. Pablo les dice a los tesalonicenses:
"No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más" (4.10b). Cada creyente
es llamado a crecer continuamente en el amor. Si nuestra iglesia es una comunidad
que se distingue por el trabajo motivadO por el amor, entonces este amor deberá
expresarse en la perseverancia de la esperanza.
~ . . . . R John R.W. Stott. The Message of Thessalonians, Preparing for the Coming King (Leicester. Inglaterra,
InterVarsity Press. 1991).44'
~
9 Leon Morr' Th l' T d 1
: IS. l. ~ essa omans. en yn a e New Testament Commental)' (Downers Grove.lIl., InterVarsity
p., Press. 1985). 90.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiología para el nuevo siglo
John R. W. Stott: "La iglesia que recibe el evangelio debe compartirlo ...
como un satélite de telecomunicaciones que primero recibe y luego
transmite mensajes ... la iglesia que comparte el evangelio debe
encarnarlo ... Ninguna iglesia puede difundir el evangelio con algún grado
de integridad y mucho menos de credibilidad a menos que haya sido
cambiada visiblemente por el evangelio que predica. Necesitamos
parecernos a aquello acerca de lo cual hablamos. No es suficiente recibir
el evangelio y compartirlo; debemos encarnarlo en nuestra vida común de
fe, amor, gozo, paz, justicia y esperanza:'8
Acción de amor
La iglesia es una comunidad que se distingue por el trabajo motivado por el
amor. Esto significa que la iglesia debe ser una comunidad de amor (1 Ts. 4.9, 10).
El amor es mucho más que una emoción o un mero sentimiento. El amor es
trabajo y fe en acción. Es una praxis y un estilo de vida. El amor es lo que nos
mueve a ser testigos de Jesús. Por eso, el amor debe ser el corazón de nuestro
compromiso con la misión de Dios ("De tal manera amó Dios al mundo.,:'). En
definitiva, el amor es lo que define nuestra identidad como cristianos. "De este
modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros;' dijo
Jesús (Jn. 13.35).
Es por esto que la iglesia debe ser una comunidad que viva el amor y lo
exprese en todas sus acciones. Hay tres cosas en relación con el amor cristiano.
Primero, este amor puede ser aprendido. Pablo les dice a los tesalonicenses:
.... .Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros" (1 Ts. 4.9). Aprendieron de
Dios porque la naturaleza misma de Dios es amor (1 Jn. 4.8), y si "Dios nos ha
amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros" (1 Jn. 4.11).
Segundo, este amor debe ser universal. Pablo dice de los tesalonicenses:
..... en efecto, ustedes aman a todos los hermanos que viven en Macedonia" (1 Ts.
4.10a). Sobre estas palabras, León Morris comenta: "El agregado de 'a todos' es
importante; muestra claramente que el amor cristiano no está confinado al amor
dentro de la comunidad. El amor los unos a los otros es importante, pero también
es importante que los cristianos no se replieguen sobre sí mismos, concentrándose
sobre el afecto dentro de la iglesia al punto de olvidar a aquellos que están fuera
de la iglesia. La gente afuera está dentro del alcance del amor de Dios y, en
consecuencia, del amor de aquellos que aman como Dios ama."9
Tercero, este amor necesita ser mejorado. Pablo les dice a los tesalonicenses:
"No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más" (4.10b). Cada creyente
es llamado a crecer continuamente en el amor. Si nuestra iglesia es una comunidad
que se distingue por el trabajo motivadO por el amor, entonces este amor deberá
expresarse en la perseverancia de la esperanza.
~ . . . . R John R.W. Stott. The Message of Thessalonians, Preparing for the Coming King (Leicester. Inglaterra,
InterVarsity Press. 1991).44'
~
9 Leon Morr' Th l' T d 1
: IS. l. ~ essa omans. en yn a e New Testament Commental)' (Downers Grove.lIl., InterVarsity
p., Press. 1985). 90.
La misión de la Iglesia: Acción
_ Acción de esperanza
La iglesia es una comunidad que se distingue por la constancia inspirada por
la esperanza. La esperanza penetra todo lo que somos y lo que hacemos.
Recuerden las palabras de Brunner: ''Vivimos en el pasado por la fe; vivimos en el
futuro por la esperanza; y, vivimos en el presenta por el amor:' La fe es nuestra vía
de acercamiento a Dios; el amor es nuestra vía de acercamiento al prójimo; la
esperanza es nuestra vía de acercamiento al reino que viene. La comunidad de
creyentes vive bajo la expectativa del retorno de Jesús. Noten que se trata de la
"esperanza en nuestro Señor Jesucristo" (1 Ts. 1.3). Esta esperanza es la que nos
hace mirar hacia adelante, al futuro, mientras cumplimos nuestra misión en el
presente.
La constancia debe caracterizar a nuestra esperanza. La constancia es la
virtud que debe caracterizar a todo creyente. Como la define Stott, se trata de "una
gozosa y confiada expectativa de vida eterna a través de Jesucristo." Pablo nos
diría que no debemos vivir como los paganos, que viven como los que "no tienen
esperanza" (1 Ts. 4.13b).
Ahora, la constancia en la esperanza tiene su eje en Cristo. No es una
esperanza puesta en una utopía, una institución humana, una doctrina, una
organización. Es esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Es esperanza puesta en
aquel que es el Señor de la historia. Tampoco es una esperanza puesta en nuestra
fe o en nuestro amor. Nuestra esperanza está en el Señor Jesucristo, a quien
amamos.
La iglesia proclama que hay esperanza porque Jesús está vivo y él viene
pronto. Esta convicción tiene tres resultados: (1) por creer que su Señor regresa
pronto, la iglesia está dispuesta a arriesgarlo todo, porque espera algo nuevo; (2)
por creer que su Señor regresa pronto, la iglesia está dispuesta a comprometerse
con todo, porque cree que puede cambiar al mundo con el evangelio; (3) por creer
que su Señor regresa pronto, la iglesia está dispuesta creerlo todo, porque puede
ver lo que no se ve (He. 11.1).
Fe, amor y esperanza es una tríada integral que nos provee de las
motivaciones bíblicas y teológicas para que podamos cumplir mejor la misión
que el Señor nos ha confiado. La iglesia no necesita de otra cosa para poder
cumplir con su misión.
John R. W. Stott: "Fe, esperanza y amor suenan más bien como cualidades
abstractas, pero tienen resultados concretos y prácticos. La fe obra, el
amor trabaja y la esperanza tiene constancia. Una fe verdadera en Dios
lleva a buenas obras, y sin obras la fe está muerta ... , Un amor verdadero
por las personas lleva a trabajar por ellas; de otro modo se degenera en un
mero sentimentalismo ... Y una esperanza verdadera, que mira expectante
por el retorno del Señor, lleva a la constancia (hypomone) , que es la
fortaleza paciente frente a la oposición:'10
.0 Stott. The Message ofThessalonians. 30.
La misión de la Iglesia: Acción
_ Acción de esperanza
La iglesia es una comunidad que se distingue por la constancia inspirada por
la esperanza. La esperanza penetra todo lo que somos y lo que hacemos.
Recuerden las palabras de Brunner: ''Vivimos en el pasado por la fe; vivimos en el
futuro por la esperanza; y, vivimos en el presenta por el amor:' La fe es nuestra vía
de acercamiento a Dios; el amor es nuestra vía de acercamiento al prójimo; la
esperanza es nuestra vía de acercamiento al reino que viene. La comunidad de
creyentes vive bajo la expectativa del retorno de Jesús. Noten que se trata de la
"esperanza en nuestro Señor Jesucristo" (1 Ts. 1.3). Esta esperanza es la que nos
hace mirar hacia adelante, al futuro, mientras cumplimos nuestra misión en el
presente.
La constancia debe caracterizar a nuestra esperanza. La constancia es la
virtud que debe caracterizar a todo creyente. Como la define Stott, se trata de "una
gozosa y confiada expectativa de vida eterna a través de Jesucristo." Pablo nos
diría que no debemos vivir como los paganos, que viven como los que "no tienen
esperanza" (1 Ts. 4.13b).
Ahora, la constancia en la esperanza tiene su eje en Cristo. No es una
esperanza puesta en una utopía, una institución humana, una doctrina, una
organización. Es esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Es esperanza puesta en
aquel que es el Señor de la historia. Tampoco es una esperanza puesta en nuestra
fe o en nuestro amor. Nuestra esperanza está en el Señor Jesucristo, a quien
amamos.
La iglesia proclama que hay esperanza porque Jesús está vivo y él viene
pronto. Esta convicción tiene tres resultados: (1) por creer que su Señor regresa
pronto, la iglesia está dispuesta a arriesgarlo todo, porque espera algo nuevo; (2)
por creer que su Señor regresa pronto, la iglesia está dispuesta a comprometerse
con todo, porque cree que puede cambiar al mundo con el evangelio; (3) por creer
que su Señor regresa pronto, la iglesia está dispuesta creerlo todo, porque puede
ver lo que no se ve (He. 11.1).
Fe, amor y esperanza es una tríada integral que nos provee de las
motivaciones bíblicas y teológicas para que podamos cumplir mejor la misión
que el Señor nos ha confiado. La iglesia no necesita de otra cosa para poder
cumplir con su misión.
John R. W. Stott: "Fe, esperanza y amor suenan más bien como cualidades
abstractas, pero tienen resultados concretos y prácticos. La fe obra, el
amor trabaja y la esperanza tiene constancia. Una fe verdadera en Dios
lleva a buenas obras, y sin obras la fe está muerta ... , Un amor verdadero
por las personas lleva a trabajar por ellas; de otro modo se degenera en un
mero sentimentalismo ... Y una esperanza verdadera, que mira expectante
por el retorno del Señor, lleva a la constancia (hypomone) , que es la
fortaleza paciente frente a la oposición:'10
.0 Stott. The Message ofThessalonians. 30.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
EJERCICIO 34
Con la ayuda de una concordancia bíblica, buscar pasajes que hablen de
fe, esperanza y amor. Enumerar no menos de cinco en cada caso:
FE
ESPERANZA
AMOR
EL DESAFIO DE LA ACCiÓN: MISiÓN EN LA CIUDAD
La ciudad observa a la iglesia. Debemos ser transparentes, honestos y
preguntarnos: ¿cómo nos ve la ciudad? Si hiciésemos una encuesta en las
principales ciudades latinoamericanas, probablemente nos encontraríamos
con alguna de las siguientes imágenes y conceptos: (1) puertas cerradas; (2)
bastión de una cultura extranjera; (3) sectas perturbadoras; (4) grandes iglesias
populares; (5) religiones conservadoras; (6) instituciones útiles para la sociedad;
(7) fracaso y escándalo moral; (8) divisiones; (9) instituciones inocuas e inútiles,
etc.
La iglesia existe para la misión y consiguientemente debe ser un instrumento
obediente en las manos de Dios para cumplir con su tarea y llevar a cabo su
acción. Una iglesia neotestamentaria no es una mera institución humana. No es
una organización que se nuclea alrededor de ciertos fines. Es, más bien, un
organismo vivo-el cuerpo de Cristo-, que está consagrado al cumplimiento de
un gran fin y misión. Así se consideraban los cristianos de Tesalónica y así da
testimonio de ellos el apóstol Pablo en los primeros versículos de su primera carta
a aquellos creyentes.
El mensaje y la experiencia de la Iglesia de Tesalónica, como una iglesia que
entendió y vivió la misión en su ciudad, tienen una relevancia notable para nuestras
iglesias hoy. Hay una razón básica por la que esto es así. Y esta razón es que la
acción de la iglesia en la ciudad tiene un sólido fundamento cristológico. Esto
significa que la iglesia es llamada a ejercer y a proclamar la fe en Cristo en la
ciudad. No hay otra manera en que nosotros podamos cumplir con la misión que
nos ha sido encomendada. El punto central aquí es la acción de proclamación
que el Señor nos ha confiado en la ciudad. Y hay cinco cosas en torno a esta
\,() misión de proclamación de la fe en Cristo, que debemos tener en cuenta. Si de
:r v ~ r a s queremos cumplir con la misión que el Señor nos encomendó en nuestra
. ~ cIudad, debemos imitar a los cristianos tesalonicenses.
'Ol
"'"'
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
EJERCICIO 34
Con la ayuda de una concordancia bíblica, buscar pasajes que hablen de
fe, esperanza y amor. Enumerar no menos de cinco en cada caso:
FE
ESPERANZA
AMOR
EL DESAFIO DE LA ACCiÓN: MISiÓN EN LA CIUDAD
La ciudad observa a la iglesia. Debemos ser transparentes, honestos y
preguntarnos: ¿cómo nos ve la ciudad? Si hiciésemos una encuesta en las
principales ciudades latinoamericanas, probablemente nos encontraríamos
con alguna de las siguientes imágenes y conceptos: (1) puertas cerradas; (2)
bastión de una cultura extranjera; (3) sectas perturbadoras; (4) grandes iglesias
populares; (5) religiones conservadoras; (6) instituciones útiles para la sociedad;
(7) fracaso y escándalo moral; (8) divisiones; (9) instituciones inocuas e inútiles,
etc.
La iglesia existe para la misión y consiguientemente debe ser un instrumento
obediente en las manos de Dios para cumplir con su tarea y llevar a cabo su
acción. Una iglesia neotestamentaria no es una mera institución humana. No es
una organización que se nuclea alrededor de ciertos fines. Es, más bien, un
organismo vivo-el cuerpo de Cristo-, que está consagrado al cumplimiento de
un gran fin y misión. Así se consideraban los cristianos de Tesalónica y así da
testimonio de ellos el apóstol Pablo en los primeros versículos de su primera carta
a aquellos creyentes.
El mensaje y la experiencia de la Iglesia de Tesalónica, como una iglesia que
entendió y vivió la misión en su ciudad, tienen una relevancia notable para nuestras
iglesias hoy. Hay una razón básica por la que esto es así. Y esta razón es que la
acción de la iglesia en la ciudad tiene un sólido fundamento cristológico. Esto
significa que la iglesia es llamada a ejercer y a proclamar la fe en Cristo en la
ciudad. No hay otra manera en que nosotros podamos cumplir con la misión que
nos ha sido encomendada. El punto central aquí es la acción de proclamación
que el Señor nos ha confiado en la ciudad. Y hay cinco cosas en torno a esta
\,() misión de proclamación de la fe en Cristo, que debemos tener en cuenta. Si de
:r v ~ r a s queremos cumplir con la misión que el Señor nos encomendó en nuestra
. ~ cIudad, debemos imitar a los cristianos tesalonicenses.
'Ol
"'"'
La misión de la Iglesia: Acción
La buena nueva del reino
La iglesia es llamada a proclamar la buena nueva del reino en la ciudad. Ésa fue
la acción radical de los tesalonicenses. "Partiendo de ustedes," les escribe Pablo,
"el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en
todo lugar" (1 Ts. 1.8). Los tesalonicenses "proclamaron" la palabra del Señor. La
palabra griega que utiliza Pablo es execheo, que no aparece en ningún otro lugar
en el Nuevo Testamento, y que se deriva de echos, un eco o ruido. El vocablo puede
traducirse como "sonido, ring, o boom:' En la versión griega del Antiguo Testamento
(Septuaginta o LXX) se la utiliza en relación con campanas, trompetas y otros
sonidos fuertes. Nadie puede abstraerse de un sonido tan estridente.
Esto significa que con su acción los tesalonicenses "hicieron resonar" la palabra
del Señor. Su acción fue una acción estridente y notoria. En el Nuevo Testamento
el verbo echeo tiene que ver con el sonido de un gong resonante (1 Co. 13.1), o el
bramido del mar rugiente (Le. 21.25). Según Juan Crisóstomo, el gran predicador
griego, Pablo está comparando la proclamación del evangelio hecha por los
tesalonicenses con el sonar de una trompeta estridente. El verbo se usa también
en relación con un gran trueno. Es decir, los tesalonicenses hicieron tronar la
palabra del Señor, y la onda sonora que salió desde Tesalónica llegó a todas
partes, haciendo mucho ruido.
Sea que Pablo esté pensando en el sonar de trompetas o en el estallido de los
truenos, la proclamación del evangelio hecha por los tesalonicenses resultó
"ruidosa:' y su sonido repiqueteó por los valles y colinas de toda Grecia, y más allá
también. La acción proclamadora de la iglesia en la ciudad, lejos de ser un canturreo
tímido, tiene que tener la fuerza y el impacto del campanazo de una catedral:
todos tienen que poder escuchar este testimonio.
_ La palabra del Señor
La buena nueva del reino es la palabra del Señor, "el mensaje del Señor:' En
el caso de los tesalonicenses, el mensaje que partió de ellos y que fue divulgado
por todas partes-esa verdadera onda expansiva de acción proclamadora-no
consistió de otra cosa que de la palabra del Señor. Esta palabra tiene un contenido
muy específico, según está representada en el kerygma apostólico. Este mensaje
proclama que Jesús murió, resucitó y que él es el Señor. Como indica Pablo en
Romanos 14.9: "Para esto mismo murió Cristo, y volvió a vivir, para ser Señor tanto
de los que han muerto como de los que aún viven." Este mensaje es el evangelio
que predicamos desde los días de Pablo y que continúa trayendo salvación a
aquellos que creen (1 Co. 15.1-4).
EJERCICIO 35
Indicar el o los pasajes bíblicos que correspondan usando dos versiones
bíblicas (RVR y NVI).
La Palabra del Señor se conoce como:
La Palabra:
Palabra del Señor:
Palabra de Dios:
La misión de la Iglesia: Acción
La buena nueva del reino
La iglesia es llamada a proclamar la buena nueva del reino en la ciudad. Ésa fue
la acción radical de los tesalonicenses. "Partiendo de ustedes," les escribe Pablo,
"el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en
todo lugar" (1 Ts. 1.8). Los tesalonicenses "proclamaron" la palabra del Señor. La
palabra griega que utiliza Pablo es execheo, que no aparece en ningún otro lugar
en el Nuevo Testamento, y que se deriva de echos, un eco o ruido. El vocablo puede
traducirse como "sonido, ring, o boom:' En la versión griega del Antiguo Testamento
(Septuaginta o LXX) se la utiliza en relación con campanas, trompetas y otros
sonidos fuertes. Nadie puede abstraerse de un sonido tan estridente.
Esto significa que con su acción los tesalonicenses "hicieron resonar" la palabra
del Señor. Su acción fue una acción estridente y notoria. En el Nuevo Testamento
el verbo echeo tiene que ver con el sonido de un gong resonante (1 Co. 13.1), o el
bramido del mar rugiente (Le. 21.25). Según Juan Crisóstomo, el gran predicador
griego, Pablo está comparando la proclamación del evangelio hecha por los
tesalonicenses con el sonar de una trompeta estridente. El verbo se usa también
en relación con un gran trueno. Es decir, los tesalonicenses hicieron tronar la
palabra del Señor, y la onda sonora que salió desde Tesalónica llegó a todas
partes, haciendo mucho ruido.
Sea que Pablo esté pensando en el sonar de trompetas o en el estallido de los
truenos, la proclamación del evangelio hecha por los tesalonicenses resultó
"ruidosa:' y su sonido repiqueteó por los valles y colinas de toda Grecia, y más allá
también. La acción proclamadora de la iglesia en la ciudad, lejos de ser un canturreo
tímido, tiene que tener la fuerza y el impacto del campanazo de una catedral:
todos tienen que poder escuchar este testimonio.
_ La palabra del Señor
La buena nueva del reino es la palabra del Señor, "el mensaje del Señor:' En
el caso de los tesalonicenses, el mensaje que partió de ellos y que fue divulgado
por todas partes-esa verdadera onda expansiva de acción proclamadora-no
consistió de otra cosa que de la palabra del Señor. Esta palabra tiene un contenido
muy específico, según está representada en el kerygma apostólico. Este mensaje
proclama que Jesús murió, resucitó y que él es el Señor. Como indica Pablo en
Romanos 14.9: "Para esto mismo murió Cristo, y volvió a vivir, para ser Señor tanto
de los que han muerto como de los que aún viven." Este mensaje es el evangelio
que predicamos desde los días de Pablo y que continúa trayendo salvación a
aquellos que creen (1 Co. 15.1-4).
EJERCICIO 35
Indicar el o los pasajes bíblicos que correspondan usando dos versiones
bíblicas (RVR y NVI).
La Palabra del Señor se conoce como:
La Palabra:
Palabra del Señor:
Palabra de Dios:
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Palabra de Cristo:
Palabra de verdad:
Palabra de vida:
Palabra de la reconciliación:
Palabra de fe:
Palabra profética:
Palabra poderosa:
Palabra fiel:
Palabra sana e irreprochable:
Palabra de su gracia:
Palabra del evangelio:
Pasales: Lc. 11.28; Hch. 13.48, 49; Hch. 14.3 (RVR); Hch. 15.7 (RVR); Hch.
15.35, 36; Hch. 16.32; Hch. 19.10; Hch. 19.20; Hch. 20.32 (RVR); Ro. 10.8; 2 Co.
5.19 (RVR); Ef. 1.13 (RVR); Fil. 2.16; Col 1.5; Col. 3.16; 1 Ts. 1.6 (RVR); 1 Ts. 1.8
(RVR); 1 Ts. 4.15 (RVR); 2 Ts. 3.1 (RVR); 2 Ti. 2.14; 2 Ti. 4.2; Tit. 2.8 (RVR); Tit.
1.9; Tit. 3.8 (RVR); He. 4.12; He. 1.3; He. 4.13 (RVR); Stg. 1.18; 1 P. 1.23; 1 P. 1.25;
1 Jn. 2.14.
_ La proclamación a la ciudad
Este "mensaje del Señor" debe ser proclamado por la iglesia a la ciudad, y
ésta debe ser su acción fundamental. Como informa Pablo en relación con los
tesalonicenses, ellos llevaron este mensaje de ciudad en ciudad, "no sólo en
Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en
Dios:' La misión de la iglesia es proclamar a Cristo en la ciudad. La iglesia debe
hacerlo porque Jesús es el único "que nos libra del castigo eterno" (1 Ts. 1.10). La
gente en la ciudad debe saber que Jesús es el Señor y que él ama a todos. Parece
algo muy simple y fácil; sin embargo, se trata de algo complejo y difícil.
Esta acción de proclamación del mensaje del Señor por parte de la iglesia en
la ciudad demanda tiempo y esfuerzo. Esto está bien ilustrado en el caso de los
tesalonicenses. La acción proclamadora de aquella iglesia comenzó en la ciudad
de Tesalónica, que por aquel entonces ya contaba con 290.000 habitantes. Pero
luego continuó en las ciudades de las dos provincias griegas del Imperio Romano:
Macedonia y Acaya. Macedonia era la parte norte de Grecia, de la cual Tesalónica
era la ciudad principal. Acaya era la parte sur de Grecia, de la cual Corinto, desde
donde escribía Pablo su carta a los tesalonicenses, era la ciudad principal. Y esta
acción culminó en todas las ciudades en "todo lugar:' es decir, fuera de Grecia,
probablemente h a c i ~ el oeste por tierra en dirección a Roma, y hacia el este por
mar en dirección a Efeso.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
Palabra de Cristo:
Palabra de verdad:
Palabra de vida:
Palabra de la reconciliación:
Palabra de fe:
Palabra profética:
Palabra poderosa:
Palabra fiel:
Palabra sana e irreprochable:
Palabra de su gracia:
Palabra del evangelio:
Pasales: Lc. 11.28; Hch. 13.48, 49; Hch. 14.3 (RVR); Hch. 15.7 (RVR); Hch.
15.35, 36; Hch. 16.32; Hch. 19.10; Hch. 19.20; Hch. 20.32 (RVR); Ro. 10.8; 2 Co.
5.19 (RVR); Ef. 1.13 (RVR); Fil. 2.16; Col 1.5; Col. 3.16; 1 Ts. 1.6 (RVR); 1 Ts. 1.8
(RVR); 1 Ts. 4.15 (RVR); 2 Ts. 3.1 (RVR); 2 Ti. 2.14; 2 Ti. 4.2; Tit. 2.8 (RVR); Tit.
1.9; Tit. 3.8 (RVR); He. 4.12; He. 1.3; He. 4.13 (RVR); Stg. 1.18; 1 P. 1.23; 1 P. 1.25;
1 Jn. 2.14.
_ La proclamación a la ciudad
Este "mensaje del Señor" debe ser proclamado por la iglesia a la ciudad, y
ésta debe ser su acción fundamental. Como informa Pablo en relación con los
tesalonicenses, ellos llevaron este mensaje de ciudad en ciudad, "no sólo en
Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en
Dios:' La misión de la iglesia es proclamar a Cristo en la ciudad. La iglesia debe
hacerlo porque Jesús es el único "que nos libra del castigo eterno" (1 Ts. 1.10). La
gente en la ciudad debe saber que Jesús es el Señor y que él ama a todos. Parece
algo muy simple y fácil; sin embargo, se trata de algo complejo y difícil.
Esta acción de proclamación del mensaje del Señor por parte de la iglesia en
la ciudad demanda tiempo y esfuerzo. Esto está bien ilustrado en el caso de los
tesalonicenses. La acción proclamadora de aquella iglesia comenzó en la ciudad
de Tesalónica, que por aquel entonces ya contaba con 290.000 habitantes. Pero
luego continuó en las ciudades de las dos provincias griegas del Imperio Romano:
Macedonia y Acaya. Macedonia era la parte norte de Grecia, de la cual Tesalónica
era la ciudad principal. Acaya era la parte sur de Grecia, de la cual Corinto, desde
donde escribía Pablo su carta a los tesalonicenses, era la ciudad principal. Y esta
acción culminó en todas las ciudades en "todo lugar:' es decir, fuera de Grecia,
probablemente h a c i ~ el oeste por tierra en dirección a Roma, y hacia el este por
mar en dirección a Efeso.
La misión de la Iglesia: Acción
_ Los medios de comunicación
Además, la ciudad debe recibir la buena nueva, el mensaje del Señor, por
todos los medios posibles. En 1 Tesalonicenses 1.8 hay un triple contraste, que
debemos notar cuidadosamente, en relación con los dos medios por los cuales el
evangelio se proclamó en la ciudad. Primero, está el contraste entre "el mensaje
del Señor" (predicación directa) y "su fe en Dios" (predicación indirecta). Segundo,
está el contraste entre la "proclamación" ruidosa del mensaje y la "divulgación"
más silenciosa de la fe. Y, tercero, está el contraste entre las provincias locales de
Macedonia y Acaya a las que llegó la predicación, con ''todo lugar" al que se
extendieron las buenas nuevas de la fe de ellos.
La experiencia de los tesalonicenses nos enseña que debemos utilizar todos
los medios para proclamar el mensaje. En su acción proclamadora, la iglesia
debe hacer uso de los medios masivos, como prensa, radio, televisión, audio,
video, Internet, etc. Somos una generación muy ligada a los medios masivos.
Debemos poner al servicio de la proclamación del evangelio todos los medios de
comunicación modernos que están a nuestro alcance.
No obstante, hay un medio masivo que es mucho más efectivo que ninguno.
Es un método simple, no está organizado ni estructurado, no depende de la
computadora, y no es caro porque no cuesta nada, es gratuito. Es la transmisión
inspirada del mensaje del Señor boca a boca y de persona a persona. Se trata de
la comunicación a otros del impacto del evangelio en la vida de cada persona. Es
el testimonio personal de lo que Cristo hizo y está haciendo en nuestras vidas.
Un resultado asombroso
Ahora, el uso de estos medios debe producir un resultado significativo. El
resultado de la proclamación de los tesalonicenses fue tremendo. El texto bíblico
señala: "A tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que
nosotros digamos nada" (1 Ts. 1.8). Lo que Pablo está diciendo es: "No
necesitamos decirle a otros acerca de esto, porque son otros los que nos cuentan
a nosotros." Los medios fueron tan efectivos, que los apóstoles se quedaron sin
trabajo, porque el mensaje se esparció sin ellos, pero todos parecían conocerlo.
El resultado es asombroso toda vez que hay una divulgación espontánea del
evangelio.
Pedro Arana Quiroz: "En las Escrituras, la Iglesia es una fraternidad creada
por el Dios de gracia, integrada por todos los que han sido llamados del
mundo para pertenecer a Jesucristo, y enviada al mundo a dar testimonio
de esa gracia. La Iglesia tiene que descubrir una y otra vez su vocación
corporativa como comunidad testificante tomada del mundo y separada
por Dios para la misión. La iglesia vive en la tensión que implica el 'ser
separada' para 'ser enviada'. Precisamente, la gracia de Dios crea esa
tensión. Separación y envío son dos aspectos de su llamado para ser
comunidad testificante, lo cual implica dos movimientos: uno centrípeto y
otro centrífugo. El primero es el de la comunidad adoradora, reunida en
comunión con el Dios trino para participar de los medios de gracia: la
Palabra, la oración, los sacramentos, el dar y recibir enseñanza para crecer
La misión de la Iglesia: Acción
_ Los medios de comunicación
Además, la ciudad debe recibir la buena nueva, el mensaje del Señor, por
todos los medios posibles. En 1 Tesalonicenses 1.8 hay un triple contraste, que
debemos notar cuidadosamente, en relación con los dos medios por los cuales el
evangelio se proclamó en la ciudad. Primero, está el contraste entre "el mensaje
del Señor" (predicación directa) y "su fe en Dios" (predicación indirecta). Segundo,
está el contraste entre la "proclamación" ruidosa del mensaje y la "divulgación"
más silenciosa de la fe. Y, tercero, está el contraste entre las provincias locales de
Macedonia y Acaya a las que llegó la predicación, con ''todo lugar" al que se
extendieron las buenas nuevas de la fe de ellos.
La experiencia de los tesalonicenses nos enseña que debemos utilizar todos
los medios para proclamar el mensaje. En su acción proclamadora, la iglesia
debe hacer uso de los medios masivos, como prensa, radio, televisión, audio,
video, Internet, etc. Somos una generación muy ligada a los medios masivos.
Debemos poner al servicio de la proclamación del evangelio todos los medios de
comunicación modernos que están a nuestro alcance.
No obstante, hay un medio masivo que es mucho más efectivo que ninguno.
Es un método simple, no está organizado ni estructurado, no depende de la
computadora, y no es caro porque no cuesta nada, es gratuito. Es la transmisión
inspirada del mensaje del Señor boca a boca y de persona a persona. Se trata de
la comunicación a otros del impacto del evangelio en la vida de cada persona. Es
el testimonio personal de lo que Cristo hizo y está haciendo en nuestras vidas.
Un resultado asombroso
Ahora, el uso de estos medios debe producir un resultado significativo. El
resultado de la proclamación de los tesalonicenses fue tremendo. El texto bíblico
señala: "A tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que
nosotros digamos nada" (1 Ts. 1.8). Lo que Pablo está diciendo es: "No
necesitamos decirle a otros acerca de esto, porque son otros los que nos cuentan
a nosotros." Los medios fueron tan efectivos, que los apóstoles se quedaron sin
trabajo, porque el mensaje se esparció sin ellos, pero todos parecían conocerlo.
El resultado es asombroso toda vez que hay una divulgación espontánea del
evangelio.
Pedro Arana Quiroz: "En las Escrituras, la Iglesia es una fraternidad creada
por el Dios de gracia, integrada por todos los que han sido llamados del
mundo para pertenecer a Jesucristo, y enviada al mundo a dar testimonio
de esa gracia. La Iglesia tiene que descubrir una y otra vez su vocación
corporativa como comunidad testificante tomada del mundo y separada
por Dios para la misión. La iglesia vive en la tensión que implica el 'ser
separada' para 'ser enviada'. Precisamente, la gracia de Dios crea esa
tensión. Separación y envío son dos aspectos de su llamado para ser
comunidad testificante, lo cual implica dos movimientos: uno centrípeto y
otro centrífugo. El primero es el de la comunidad adoradora, reunida en
comunión con el Dios trino para participar de los medios de gracia: la
Palabra, la oración, los sacramentos, el dar y recibir enseñanza para crecer
o
~
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
en la gracia de Jesucristo y saber cómo enfrentar los desafíos de su situación
particular. El segundo es el de la iglesia dispersa en misión evangelizadora,
profética y servicial."11
Éste es el desafío de la ciudad. Ésta es la ciudad que Dios ama y por la que Cristo
murió. Y ésta es la ciudad en la que el Señor nos ha colocado como iglesia y donde
somos llamados a ministrar en su nombre, cumpliendo así la misión que él nos ha
confiado. En pocas palabras: la iglesia es llamada a proclamar la buena nueva del
reino; la buena nueva del reino es la palabra del Señor; la palabra del Señor debe ser
proclamada a la ciudad; la ciudad debe recibir la buena nueva por todos los medios
posibles; el uso de estos medios debe producir un resultado asombroso.
LA NECESIDAD DE LA ACCiÓN: COMPROMISO EN LA CIUDAD
Necesitamos de una nueva actitud
Las ciudades representan una concentración de todo tipo de personas. En la
ciudad se encuentra la más amplia variedad de la existencia humana, desde los
más ricos hasta los más pobres, desde los muy educados hasta los analfabetos,
desde los líderes de la comunidad hasta los más oprimidos, desde los creadores y
sofisticados hasta los pordioseros y marginados, desde los buenos hasta los malos.
Es en la ciudad donde se pueden encontrar los problemas más colosales del ser
humano, como divorcio, delincuencia, depresión y desesperación. Las inicuas
fuerzas del mal se atrincheran, organizan y operan mayormente en la ciudad.
La nación se vuelca a la ciudad para encontrar allí su fuente de fortaleza y
recursos, mientras que las iglesias cristianas urbanas son en general bastante
débiles y tienen poco impacto sobre toda la comunidad. Las ciudades influyen
sobre el curso de los acontecimientos a nivel nacional y mundial. Ellas han
producido un nuevo tipo de civilización con una psicología urbana propia, una
estrategia estandarizada y rutinizada, y una filosofía pagana y secular. Sin embargo,
cualquier ciudad en el mundo ofrece las mejores oportunidades para el desarrollo
de iglesias fuertes, generosas y serviciales. Es en la ciudad donde encontramos
las mejores condiciones para ganar a los perdidos para Cristo. Si la iglesia no
puede desempeñar un papel dominante en la ciudad, no lo va a lograr en ninguna
otra parte, porque las fuerzas controladoras de cualquier nación están en la ciudad.
Si los evangélicos no podemos obtener victorias para el reino de Dios en las
ciudades, estaremos condenados al olvido. Si los evangélicos abandonamos las
ciudades, estaremos virtualmente abandonando al mundo. Es de estas ciudades
de donde surgen las ideas, los gustos, las pautas, las maneras y los juicios de
valor que, a través de la radio, la televisión, la prensa masiva y la Internet, se
transforman en los de todo el mundo.
" Pedro Arana Quiroz, "La misión integral en el entramado de gracia, mundo e iglesia," en La iglesia local
como agente de transformación, una ec!esiología para la misión integral, C. René Padilla y Tetsunao Yamamori,
eds. (Buenos Aires, Ediciones Kairós, ~ o o 3 ) , 14
6
-
1
47.
o
~
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
en la gracia de Jesucristo y saber cómo enfrentar los desafíos de su situación
particular. El segundo es el de la iglesia dispersa en misión evangelizadora,
profética y servicial."11
Éste es el desafío de la ciudad. Ésta es la ciudad que Dios ama y por la que Cristo
murió. Y ésta es la ciudad en la que el Señor nos ha colocado como iglesia y donde
somos llamados a ministrar en su nombre, cumpliendo así la misión que él nos ha
confiado. En pocas palabras: la iglesia es llamada a proclamar la buena nueva del
reino; la buena nueva del reino es la palabra del Señor; la palabra del Señor debe ser
proclamada a la ciudad; la ciudad debe recibir la buena nueva por todos los medios
posibles; el uso de estos medios debe producir un resultado asombroso.
LA NECESIDAD DE LA ACCiÓN: COMPROMISO EN LA CIUDAD
Necesitamos de una nueva actitud
Las ciudades representan una concentración de todo tipo de personas. En la
ciudad se encuentra la más amplia variedad de la existencia humana, desde los
más ricos hasta los más pobres, desde los muy educados hasta los analfabetos,
desde los líderes de la comunidad hasta los más oprimidos, desde los creadores y
sofisticados hasta los pordioseros y marginados, desde los buenos hasta los malos.
Es en la ciudad donde se pueden encontrar los problemas más colosales del ser
humano, como divorcio, delincuencia, depresión y desesperación. Las inicuas
fuerzas del mal se atrincheran, organizan y operan mayormente en la ciudad.
La nación se vuelca a la ciudad para encontrar allí su fuente de fortaleza y
recursos, mientras que las iglesias cristianas urbanas son en general bastante
débiles y tienen poco impacto sobre toda la comunidad. Las ciudades influyen
sobre el curso de los acontecimientos a nivel nacional y mundial. Ellas han
producido un nuevo tipo de civilización con una psicología urbana propia, una
estrategia estandarizada y rutinizada, y una filosofía pagana y secular. Sin embargo,
cualquier ciudad en el mundo ofrece las mejores oportunidades para el desarrollo
de iglesias fuertes, generosas y serviciales. Es en la ciudad donde encontramos
las mejores condiciones para ganar a los perdidos para Cristo. Si la iglesia no
puede desempeñar un papel dominante en la ciudad, no lo va a lograr en ninguna
otra parte, porque las fuerzas controladoras de cualquier nación están en la ciudad.
Si los evangélicos no podemos obtener victorias para el reino de Dios en las
ciudades, estaremos condenados al olvido. Si los evangélicos abandonamos las
ciudades, estaremos virtualmente abandonando al mundo. Es de estas ciudades
de donde surgen las ideas, los gustos, las pautas, las maneras y los juicios de
valor que, a través de la radio, la televisión, la prensa masiva y la Internet, se
transforman en los de todo el mundo.
" Pedro Arana Quiroz, "La misión integral en el entramado de gracia, mundo e iglesia," en La iglesia local
como agente de transformación, una ec!esiología para la misión integral, C. René Padilla y Tetsunao Yamamori,
eds. (Buenos Aires, Ediciones Kairós, ~ o o 3 ) , 14
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47.
La misión de la Iglesia: Acción
Como testigos del evangelio cristiano tenemos que confesar no sólo que
nuestras iglesias han continuado dando evidencia de una incapacidad radical
para penetrar la cultura de las ciudades modernas, sino también que hemos
fracasado en buena medida en tomar a la cultura urbana con seriedad. En muchos
casos, el concepto evangélico continúa siendo primaria y absurdamente el de la
aldea. Un buen número de nuestros pastores y líderes provienen de regiones
rurales. Como resultado, su alienación de la vida urbana se ve acentuada por su
origen rural y la cosmovisión rural de su ministerio. Si la iglesia va a servir a la
ciudad, sus líderes y miembros deben primero y antes que nada amar a la ciudad.
Debemos recordar que de todas las calificaciones que Pablo plantea para el
desarrollo del buen ministerio de la iglesia, la primera y más excelente es el amor
(1 Co. 13.13). Dios ama a la ciudad y desea la redención de todos los que la
habitan (Jon. 4.11). Este versículo ha sido denominado como "el versículo más
neotestamentario en el Antiguo Testamento," ya que revela que el amor de Dios es
más grande que los límites de la mente humana, y que su corazón es más generoso
que el corazón egoísta de los seres humanos.
Roger S. Greenway: "Cuando se trata de fomentar el crecimiento e
influencia de las iglesias cristianas, la ciudades tienen una pobre reputación.
Históricamente, no le ha ido bien al protestantismo en las ciudades
americanas. Esto va mano a mano con su triste resultado en la asimilación
de las olas de nuevos inmigrantes que se establecen en áreas urbanas.
Estudiando la historia de las iglesias en lugares como Nueva York y
Filadelfia, uno descubre que desde mediados del siglo diecinueve en
adelante, innumerables edificios eclesiásticos fueron abandonados cuando
los miembros se mudaron lejos de los inmigrantes extranjeros que se
estaban volcando a los viejos vecindarios. El patrón de iglesias escapando
de los nuevos grupos étnicos tiene, desafortunadamente, una historia larga
y dolorosa en América.
Relacionado con esto está el hecho de que ni las iglesias protestantes ni la
católica han sido capaces de llevar a cabo muchos cambios profundos y
duraderos en el clima moral de las ciudades americanas. Es cierto, por
supuesto, que las ciudades se beneficiaron enormemente por ciertos
ministerios grandes en el pasado. Este hecho no debe ser olvidado o
minimizado. Pero incluso el más devoto de los que aman a la ciudad debe
admitir que el cristianismo no ha andado especialmente bien en los grandes
centros urbanos en términos de hacer un impacto moral y religioso duradero
sobre la sociedad, su política, escuelas, y economía. En parte, las iglesias
mismas son responsables por esto, y es necesario levantar preguntas
duras acerca de una religión que suena bien dentro de los edificios
eclesiásticos, pero tiene poco impacto transformador en los mercados y
las calles. Pero hay también otros factores, fuerzas con las que las iglesias
poco pueden hacer. El resultado neto ha sido la imagen negativa de la
ciudad. Las ciudades son vistas como demasiado grandes y malas para
ser redimidas .... Nuestro concepto de las ciudades necesita ser cambiado
antes de que esta barrera desaparezca."12
" Roger S. Greenway. Cities, Missions' New Frontier (Grand Rapids, Baker. 2000). 93. 94·
La misión de la Iglesia: Acción
Como testigos del evangelio cristiano tenemos que confesar no sólo que
nuestras iglesias han continuado dando evidencia de una incapacidad radical
para penetrar la cultura de las ciudades modernas, sino también que hemos
fracasado en buena medida en tomar a la cultura urbana con seriedad. En muchos
casos, el concepto evangélico continúa siendo primaria y absurdamente el de la
aldea. Un buen número de nuestros pastores y líderes provienen de regiones
rurales. Como resultado, su alienación de la vida urbana se ve acentuada por su
origen rural y la cosmovisión rural de su ministerio. Si la iglesia va a servir a la
ciudad, sus líderes y miembros deben primero y antes que nada amar a la ciudad.
Debemos recordar que de todas las calificaciones que Pablo plantea para el
desarrollo del buen ministerio de la iglesia, la primera y más excelente es el amor
(1 Co. 13.13). Dios ama a la ciudad y desea la redención de todos los que la
habitan (Jon. 4.11). Este versículo ha sido denominado como "el versículo más
neotestamentario en el Antiguo Testamento," ya que revela que el amor de Dios es
más grande que los límites de la mente humana, y que su corazón es más generoso
que el corazón egoísta de los seres humanos.
Roger S. Greenway: "Cuando se trata de fomentar el crecimiento e
influencia de las iglesias cristianas, la ciudades tienen una pobre reputación.
Históricamente, no le ha ido bien al protestantismo en las ciudades
americanas. Esto va mano a mano con su triste resultado en la asimilación
de las olas de nuevos inmigrantes que se establecen en áreas urbanas.
Estudiando la historia de las iglesias en lugares como Nueva York y
Filadelfia, uno descubre que desde mediados del siglo diecinueve en
adelante, innumerables edificios eclesiásticos fueron abandonados cuando
los miembros se mudaron lejos de los inmigrantes extranjeros que se
estaban volcando a los viejos vecindarios. El patrón de iglesias escapando
de los nuevos grupos étnicos tiene, desafortunadamente, una historia larga
y dolorosa en América.
Relacionado con esto está el hecho de que ni las iglesias protestantes ni la
católica han sido capaces de llevar a cabo muchos cambios profundos y
duraderos en el clima moral de las ciudades americanas. Es cierto, por
supuesto, que las ciudades se beneficiaron enormemente por ciertos
ministerios grandes en el pasado. Este hecho no debe ser olvidado o
minimizado. Pero incluso el más devoto de los que aman a la ciudad debe
admitir que el cristianismo no ha andado especialmente bien en los grandes
centros urbanos en términos de hacer un impacto moral y religioso duradero
sobre la sociedad, su política, escuelas, y economía. En parte, las iglesias
mismas son responsables por esto, y es necesario levantar preguntas
duras acerca de una religión que suena bien dentro de los edificios
eclesiásticos, pero tiene poco impacto transformador en los mercados y
las calles. Pero hay también otros factores, fuerzas con las que las iglesias
poco pueden hacer. El resultado neto ha sido la imagen negativa de la
ciudad. Las ciudades son vistas como demasiado grandes y malas para
ser redimidas .... Nuestro concepto de las ciudades necesita ser cambiado
antes de que esta barrera desaparezca."12
" Roger S. Greenway. Cities, Missions' New Frontier (Grand Rapids, Baker. 2000). 93. 94·
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Necesitamos de una fuerte motivación
Básicamente la respuesta a las necesidades desesperantes de las ciudades
es teológica. ¿Por qué razón las iglesias evangélicas deben ministrar en el corazón
de las ciudades? Compartimos intereses comunes con los planificadores,
sociólogos y gobernadores de la ciudad. Pero, ¿cuáles son nuestras motivaciones
básicas y nuestros énfasis distintivos?
Por sobre todo, debemos destacar la prioridad de nuestro compromiso con
Jesucristo por encima de cualquier otra autoridad y la naturaleza bíblica de la
iglesia como sierva. En esta teología encontramos nuestra dirección y fuente de
estabilidad para el nuevo y difícil campo de misión que es la ciudad de hoy. Si
perdemos una comprensión clara de quiénes somos como el cuerpo de Cristo en
el mundo, perderemos toda posibilidad de una interacción creativa con la ciudad.
Esto tiene que ver con el señorío de Cristo, quien nos ha comisionado a predicar
el evangelio a toda criatura. Si lo seguimos a él nos vamos a encontrar sirviendo
en algunos guetos desagradables, tratando de liberar el poder del Salvador
resucitado y viviente. Involucrada en esto está también la doctrina de la encarnación.
Dios se hizo uno de nosotros en Cristo, no proclamando su mensaje de redención
desde un estrado en el cielo, sino identificándose con el ser humano en sus
necesidades más profundas y sentidas.
Lejos de actuar con esta motivación, muchas iglesias han hecho de la Palabra
encarnada una mera palabra pronunciada. Dios hizo que la Palabra se hiciera
carne en Cristo. Nuestra generación va a prestar atención a nuestras palabras
cuando nosotros también en el nombre del Señor hagamos que la Palabra se
haga carne. Somos misioneros a las ciudades, y debemos ser capaces de decir
como cualquier apóstol, "Jesús me envió." Dentro de nuestras zonas de comodidad
en nuestros templos nos complace escuchar una y otra vez la palabras de Jesús:
"Yo los envío" (Mt. 10.16). Pero todo quedaallf, y generalmente no vamos a ninguna
parte. Si tímidamente le decimos a alguien fuera de la iglesia, "Jesús me envió:' la
impresión es muy débil porque no estamos haciendo lo que Jesús estaría
haciendo. Sus obras daban testimonio de él (Jn. 5.36). Sólo cuando realmente
ayudamos a las personas a vivir una vida plenamente humana conforme con la
voluntad de Dios, estamos mostrando nuestras credenciales como heraldos de
las buenas nuevas y ministros de reconciliación.
Robert C. Linthicum: " ... lo que Dios más quiere para la ciudad es que el
pueblo de Dios-Ia iglesia-sea humilde de corazón, contrita, y conocedora
de sus propios pecados y por lo tanto no condenadora de aquellos en la
ciudad que están marginalizados, que son pobres o impotentes o sin
esperanza. Dios quiere un pueblo que pueda temblar en asombro tanto
por la obra que Dios puede hacer en esa ciudad como por el reconocimiento
de que ellos son llamados a ser parte de esa gran obra.
Dios ha comenzado una buena obra en cada ciudad. ¿Podrá el Dios que
abrió la matriz no hacer que el niño nazca? La ciudad y los cristianos de la
ciudad pueden regocijarse, porque Dios está obrando en esa ciudad a
través del pueblo de Dios. Y no importa cuán inmensos puedan ser esos
problemas, no importa cuán grande puedan ser las necesidades de sus
habitantes, Dios hará de cada ciudad lo que Dios ha planeado y querido
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Necesitamos de una fuerte motivación
Básicamente la respuesta a las necesidades desesperantes de las ciudades
es teológica. ¿Por qué razón las iglesias evangélicas deben ministrar en el corazón
de las ciudades? Compartimos intereses comunes con los planificadores,
sociólogos y gobernadores de la ciudad. Pero, ¿cuáles son nuestras motivaciones
básicas y nuestros énfasis distintivos?
Por sobre todo, debemos destacar la prioridad de nuestro compromiso con
Jesucristo por encima de cualquier otra autoridad y la naturaleza bíblica de la
iglesia como sierva. En esta teología encontramos nuestra dirección y fuente de
estabilidad para el nuevo y difícil campo de misión que es la ciudad de hoy. Si
perdemos una comprensión clara de quiénes somos como el cuerpo de Cristo en
el mundo, perderemos toda posibilidad de una interacción creativa con la ciudad.
Esto tiene que ver con el señorío de Cristo, quien nos ha comisionado a predicar
el evangelio a toda criatura. Si lo seguimos a él nos vamos a encontrar sirviendo
en algunos guetos desagradables, tratando de liberar el poder del Salvador
resucitado y viviente. Involucrada en esto está también la doctrina de la encarnación.
Dios se hizo uno de nosotros en Cristo, no proclamando su mensaje de redención
desde un estrado en el cielo, sino identificándose con el ser humano en sus
necesidades más profundas y sentidas.
Lejos de actuar con esta motivación, muchas iglesias han hecho de la Palabra
encarnada una mera palabra pronunciada. Dios hizo que la Palabra se hiciera
carne en Cristo. Nuestra generación va a prestar atención a nuestras palabras
cuando nosotros también en el nombre del Señor hagamos que la Palabra se
haga carne. Somos misioneros a las ciudades, y debemos ser capaces de decir
como cualquier apóstol, "Jesús me envió." Dentro de nuestras zonas de comodidad
en nuestros templos nos complace escuchar una y otra vez la palabras de Jesús:
"Yo los envío" (Mt. 10.16). Pero todo quedaallf, y generalmente no vamos a ninguna
parte. Si tímidamente le decimos a alguien fuera de la iglesia, "Jesús me envió:' la
impresión es muy débil porque no estamos haciendo lo que Jesús estaría
haciendo. Sus obras daban testimonio de él (Jn. 5.36). Sólo cuando realmente
ayudamos a las personas a vivir una vida plenamente humana conforme con la
voluntad de Dios, estamos mostrando nuestras credenciales como heraldos de
las buenas nuevas y ministros de reconciliación.
Robert C. Linthicum: " ... lo que Dios más quiere para la ciudad es que el
pueblo de Dios-Ia iglesia-sea humilde de corazón, contrita, y conocedora
de sus propios pecados y por lo tanto no condenadora de aquellos en la
ciudad que están marginalizados, que son pobres o impotentes o sin
esperanza. Dios quiere un pueblo que pueda temblar en asombro tanto
por la obra que Dios puede hacer en esa ciudad como por el reconocimiento
de que ellos son llamados a ser parte de esa gran obra.
Dios ha comenzado una buena obra en cada ciudad. ¿Podrá el Dios que
abrió la matriz no hacer que el niño nazca? La ciudad y los cristianos de la
ciudad pueden regocijarse, porque Dios está obrando en esa ciudad a
través del pueblo de Dios. Y no importa cuán inmensos puedan ser esos
problemas, no importa cuán grande puedan ser las necesidades de sus
habitantes, Dios hará de cada ciudad lo que Dios ha planeado y querido
La misión de la Iglesia: Acción
que la ciudad llegue a ser. Dios cumplirá su propósito-y, alabado sea
Dios, inosotros tenemos el privilegio de ser un instrumento para ese
propósito!"13
_ Necesitamos identificarnos con la gente
Si como iglesia estamos interesados en ministrar en las mismas áreas en las
que Jesús obró, debemos formularnos ciertas preguntas de prueba. Algunas de
ellas son: (1) ¿Estamos dispuestos a aceptar responsabilidad por las ciudades,
para ganar a las personas para Cristo y ministrar allí en su nombre?; (2) ¿Somos
todavía lo suficientemente flexibles como para hacer los cambios que necesitan
ser hechos para tener un ministerio efectivo en la ciudad?; (3) ¿Es nuestro interés
lo suficientemente profundo como para unir todos los elementos diversos en la
vida de nuestras iglesias y enfocarlos en esta gran necesidad?; (4) ¿ Tenemos el
altruismo, la compasión y la humildad suficientes como para involucrarnos con
los pobres, los ignorantes, los marginados y los oprimidos?
Cristo no buscó crecer en su reputación y fama, y su actitud debe ser la nuestra
como iglesia, como su cuerpo (Fil. 2.5-8). Lo que dice este texto citado es muy
difícil de ser imitado. Pero nuestro Señor nos está llamando, poniendo en nuestros
corazones la única cosa que necesitamos para servir en la ciudad: el "poder de
Dios para la salvación de todos los que creen" (Ro. 1.16). Esto es lo único que
puede ayudarnos a abandonar las pautas presentes de un "ministerio de éxito" y
movernos a ministerios sacrificiales y de servicio como el que llevó a cabo Jesús.
EJERCICIO 36
Copiar los siguientes textos de la versión bíblica de su agrado.
Cristo como el Siervo de los seres humanos:
Mateo 20.28:
Lucas 22.27:
Juan 13.4, 5:
Filipenses 2.7:
,3 Robert C. Linthicum. ei']' 01 God, eity 01 Satan, A Biblical Theology lor the Urban Church (Grand Rapids:
Zondervan. 199')' 39·
La misión de la Iglesia: Acción
que la ciudad llegue a ser. Dios cumplirá su propósito-y, alabado sea
Dios, inosotros tenemos el privilegio de ser un instrumento para ese
propósito!"13
_ Necesitamos identificarnos con la gente
Si como iglesia estamos interesados en ministrar en las mismas áreas en las
que Jesús obró, debemos formularnos ciertas preguntas de prueba. Algunas de
ellas son: (1) ¿Estamos dispuestos a aceptar responsabilidad por las ciudades,
para ganar a las personas para Cristo y ministrar allí en su nombre?; (2) ¿Somos
todavía lo suficientemente flexibles como para hacer los cambios que necesitan
ser hechos para tener un ministerio efectivo en la ciudad?; (3) ¿Es nuestro interés
lo suficientemente profundo como para unir todos los elementos diversos en la
vida de nuestras iglesias y enfocarlos en esta gran necesidad?; (4) ¿ Tenemos el
altruismo, la compasión y la humildad suficientes como para involucrarnos con
los pobres, los ignorantes, los marginados y los oprimidos?
Cristo no buscó crecer en su reputación y fama, y su actitud debe ser la nuestra
como iglesia, como su cuerpo (Fil. 2.5-8). Lo que dice este texto citado es muy
difícil de ser imitado. Pero nuestro Señor nos está llamando, poniendo en nuestros
corazones la única cosa que necesitamos para servir en la ciudad: el "poder de
Dios para la salvación de todos los que creen" (Ro. 1.16). Esto es lo único que
puede ayudarnos a abandonar las pautas presentes de un "ministerio de éxito" y
movernos a ministerios sacrificiales y de servicio como el que llevó a cabo Jesús.
EJERCICIO 36
Copiar los siguientes textos de la versión bíblica de su agrado.
Cristo como el Siervo de los seres humanos:
Mateo 20.28:
Lucas 22.27:
Juan 13.4, 5:
Filipenses 2.7:
,3 Robert C. Linthicum. ei']' 01 God, eity 01 Satan, A Biblical Theology lor the Urban Church (Grand Rapids:
Zondervan. 199')' 39·
. ~
. .,
c..
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Necesitamos echar mano a la tarea
Éste es el desafío más grande que las iglesias urbanas confrontan en el día de
hoy en toda América Latina. El número creciente de los millones de personas que
viven en las ciudades del continente son para la iglesia evangélica latinoamericana
hoy un desafío excitante y agotador, desafiante y estimulante.
La competencia es fiera, pero las oportunidades de servicio son muchas. La
ciudad es un lugar donde, aun en medio de las multitudes, hay oportunidades
únicas para la privacidad y el aislamiento. En medio de la vorágine comunicativa,
son pocos los seres humanos que se comunican de manera personal y significativa.
Hay una gran concentración demográfica, pero la vida humana está segmentada,
alienada, atomizada. Es muy fácil para las iglesias caer en las mismas condiciones:
atomizarse, segmentarse, alienarse, perder la visión de conjunto. Es decir, la
comunidad de fe puede transformarse en un "pequeño pueblo muy feliz," que deja
que el mundo siga inexorablemente su camino hacia la condenación eterna.
Es necesaria la acción social, pero la preocupacón primaria de la iglesia
todavía debe ser el contacto directo con la persona individual, con su desarrollo
hacia una humanidad plena como meta, tal como la vivió Jesucristo. Ahora, el
desarrollo personal puede prolongarse por siempre y tornarse en un problema
cada vez mayor si al individuo le resulta cada vez más difícil encontrar identidad,
dignidad y significado en medio de un contexto despersonalizante. Muchos críticos
sociales, filósofos, novelistas, teólogos y otros han hecho de términos y
expresiones como alienación, pérdida de identidad, ansiedad y falta de significado,
expresiones que se refieren a síntomas importantes de nuestro tiempo.
¿De qué manera podemos nosotros como iglesia confrontar estas necesidades
en las vidas de las personas en la ciudad? Debemos preservar y ampliar los
principios y métodos ya probados, que otros cristianos han tratado y aplicado con
éxito en otras partes del mundo. Debemos tener un acercamiento realista a las
personas y a sus problemas en la ciudad. Debemos estudiar la comunidad y
desarrollar un perfil de la gente y sus necesidades. Los problemas sociológicos
de las personas deben siempre subyacer a la estrategia misionera de la iglesia.
Además, necesitamos desarrollar una estrategia urbana de largo alcance para
nuestras iglesias. Algunas sugerencias a tomar en cuenta a este respecto son: (1)
orientar a los líderes en formación (en seminarios, institutos bíblicos, etc.) al estudio
de la ciudad y sus problemas, (2) tomar contacto y cooperar con las agencias
sociales en la ciudad, (3) establecer un centro juvenil de información para la
orientación vocacional y pre-matrimonial, (3) establecer un centro para la consejería
y orientación familiar, (4) alcanzar a personas no creyentes de entre los miles que
migran a la ciudad, (5) desarrollar una estrategia de acercamiento personal a las
personas solas que viven en departamentos y casas abandonadas, (6) desarrollar
una estrategia para alcanzar a personas que viven en torres de departamentos o
barrios de monoblocks, (7) sensibilizar a los miembros de las iglesias ubicadas
en las afueras de la ciudad respecto de las necesidades espirituales y materiales
de las personas que viven en la ciudad, y cooperar con fuerzas constructivas en la
comunidad para elevar el nivel moral y social de la ciudad.
~ o m o cristianos tenemos el mensaje, la gente, el motivo, los métodos y los
medios para llevar a cabo la tarea que nos fue encomendada. Ahora, por primera
v ~ z en nuestra historia cristiana, somos desafiados a ganar para Cristo a los
millones que viven en las enormes ciudades del mundo. Las luces nocturnas de
. ~
. .,
c..
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
Necesitamos echar mano a la tarea
Éste es el desafío más grande que las iglesias urbanas confrontan en el día de
hoy en toda América Latina. El número creciente de los millones de personas que
viven en las ciudades del continente son para la iglesia evangélica latinoamericana
hoy un desafío excitante y agotador, desafiante y estimulante.
La competencia es fiera, pero las oportunidades de servicio son muchas. La
ciudad es un lugar donde, aun en medio de las multitudes, hay oportunidades
únicas para la privacidad y el aislamiento. En medio de la vorágine comunicativa,
son pocos los seres humanos que se comunican de manera personal y significativa.
Hay una gran concentración demográfica, pero la vida humana está segmentada,
alienada, atomizada. Es muy fácil para las iglesias caer en las mismas condiciones:
atomizarse, segmentarse, alienarse, perder la visión de conjunto. Es decir, la
comunidad de fe puede transformarse en un "pequeño pueblo muy feliz," que deja
que el mundo siga inexorablemente su camino hacia la condenación eterna.
Es necesaria la acción social, pero la preocupacón primaria de la iglesia
todavía debe ser el contacto directo con la persona individual, con su desarrollo
hacia una humanidad plena como meta, tal como la vivió Jesucristo. Ahora, el
desarrollo personal puede prolongarse por siempre y tornarse en un problema
cada vez mayor si al individuo le resulta cada vez más difícil encontrar identidad,
dignidad y significado en medio de un contexto despersonalizante. Muchos críticos
sociales, filósofos, novelistas, teólogos y otros han hecho de términos y
expresiones como alienación, pérdida de identidad, ansiedad y falta de significado,
expresiones que se refieren a síntomas importantes de nuestro tiempo.
¿De qué manera podemos nosotros como iglesia confrontar estas necesidades
en las vidas de las personas en la ciudad? Debemos preservar y ampliar los
principios y métodos ya probados, que otros cristianos han tratado y aplicado con
éxito en otras partes del mundo. Debemos tener un acercamiento realista a las
personas y a sus problemas en la ciudad. Debemos estudiar la comunidad y
desarrollar un perfil de la gente y sus necesidades. Los problemas sociológicos
de las personas deben siempre subyacer a la estrategia misionera de la iglesia.
Además, necesitamos desarrollar una estrategia urbana de largo alcance para
nuestras iglesias. Algunas sugerencias a tomar en cuenta a este respecto son: (1)
orientar a los líderes en formación (en seminarios, institutos bíblicos, etc.) al estudio
de la ciudad y sus problemas, (2) tomar contacto y cooperar con las agencias
sociales en la ciudad, (3) establecer un centro juvenil de información para la
orientación vocacional y pre-matrimonial, (3) establecer un centro para la consejería
y orientación familiar, (4) alcanzar a personas no creyentes de entre los miles que
migran a la ciudad, (5) desarrollar una estrategia de acercamiento personal a las
personas solas que viven en departamentos y casas abandonadas, (6) desarrollar
una estrategia para alcanzar a personas que viven en torres de departamentos o
barrios de monoblocks, (7) sensibilizar a los miembros de las iglesias ubicadas
en las afueras de la ciudad respecto de las necesidades espirituales y materiales
de las personas que viven en la ciudad, y cooperar con fuerzas constructivas en la
comunidad para elevar el nivel moral y social de la ciudad.
~ o m o cristianos tenemos el mensaje, la gente, el motivo, los métodos y los
medios para llevar a cabo la tarea que nos fue encomendada. Ahora, por primera
v ~ z en nuestra historia cristiana, somos desafiados a ganar para Cristo a los
millones que viven en las enormes ciudades del mundo. Las luces nocturnas de
La misión de la Iglesia: Acción
estas ciudades en crecimiento iluminan los cielos en el horizonte del planeta. Con
corazones iluminados por la luz más grande de todas-el conocimiento de la
gloria de Dios que ha brillado en el rostro de Jesucristo-debemos hacer nuestra
esta oración: "Señor, vuelve a caminar las calles de la ciudad:'
Entre el vaivén de la ciudad,
Más fuerte aún que su rumor;
En lid de raza y sociedad,
Tu voz oímos, Salvador.
Doquiera impere explotación,
Falte trabajo, no haya pan;
En los umbrales del terror,
Oh Cristo, vémoste llorar.
Salva, oh Cristo, con poder
A la sufriente humanidad;
Si con amor lo hiciste ayer,
Camina y vive en mi ciudad.
14
(*) TAREA 7
Frank Mason North (1903).
'. Himno tradicional evangélico. Frank Mason N orth .. , Entre el vaivén de la ciudad," en Himnario bautista
(El Paso, Tex.: Casa Bautista de Publicaciones, 1978), No. 303.
La misión de la Iglesia: Acción
estas ciudades en crecimiento iluminan los cielos en el horizonte del planeta. Con
corazones iluminados por la luz más grande de todas-el conocimiento de la
gloria de Dios que ha brillado en el rostro de Jesucristo-debemos hacer nuestra
esta oración: "Señor, vuelve a caminar las calles de la ciudad:'
Entre el vaivén de la ciudad,
Más fuerte aún que su rumor;
En lid de raza y sociedad,
Tu voz oímos, Salvador.
Doquiera impere explotación,
Falte trabajo, no haya pan;
En los umbrales del terror,
Oh Cristo, vémoste llorar.
Salva, oh Cristo, con poder
A la sufriente humanidad;
Si con amor lo hiciste ayer,
Camina y vive en mi ciudad.
14
(*) TAREA 7
Frank Mason North (1903).
'. Himno tradicional evangélico. Frank Mason N orth .. , Entre el vaivén de la ciudad," en Himnario bautista
(El Paso, Tex.: Casa Bautista de Publicaciones, 1978), No. 303.
CapítuloS
Recursos
Todo emprendimiento humano demanda medios instrumentales que hagan
posible el logro de los objetivos propuestos. Estos medios son los recursos que
la iglesia necesita para poder llevar a cabo su misión en el mundo con resultados
satisfactorios. La efectividad en el cumplimiento de la misión depende de los
recursos que la iglesia local tenga. Los recursos son cualquier parte del medio
físico o espiritual del ser humano, o cualquier habilidad o conocimiento natural
o sobrenatural que pueden ser usados en la producción de bienes y servicios, o
con los que se puede contar para llevar a cabo algún emprendimiento. En el
caso de la iglesia, se trata de todas las herramientas que el Señor ha puesto en
sus manos, para que ésta pueda cumplir con la misión que le ha confiado. De allí
que una evaluación adecuada de todos los recursos espirituales, humanos,
estratégicos, carismáticos y materiales es imprescindible para la elaboración de
una efectiva estrategia misionera y de servicio.
Tercer Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE 111): "La
práctica está demostrando que las iglesias locales pueden responder a
las necesidades de sus comunidades en la medida de sus recursos. Se
están desarrollando proyectos que muestran la posibilidad de
transformación a partir de las iniciativas y recursos locales que promuevan
la valoración de la dignidad de las personas y de los pueblos. Vemos aquí
un desafío que debiera ser tomado en serio por todo el pueblo evangélico."l
EL RECURSO DEL EspíRITU
El Espíritu Santo es el gran recurso con el que cuenta la iglesia para el
cumplimiento de su misión. A la hora de hacer el inventario de los recursos
necesarios para llevar a cabo la labor encomendada, él tiene que ocupar el
, CUDE IlI. 860.
CapítuloS
Recursos
Todo emprendimiento humano demanda medios instrumentales que hagan
posible el logro de los objetivos propuestos. Estos medios son los recursos que
la iglesia necesita para poder llevar a cabo su misión en el mundo con resultados
satisfactorios. La efectividad en el cumplimiento de la misión depende de los
recursos que la iglesia local tenga. Los recursos son cualquier parte del medio
físico o espiritual del ser humano, o cualquier habilidad o conocimiento natural
o sobrenatural que pueden ser usados en la producción de bienes y servicios, o
con los que se puede contar para llevar a cabo algún emprendimiento. En el
caso de la iglesia, se trata de todas las herramientas que el Señor ha puesto en
sus manos, para que ésta pueda cumplir con la misión que le ha confiado. De allí
que una evaluación adecuada de todos los recursos espirituales, humanos,
estratégicos, carismáticos y materiales es imprescindible para la elaboración de
una efectiva estrategia misionera y de servicio.
Tercer Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE 111): "La
práctica está demostrando que las iglesias locales pueden responder a
las necesidades de sus comunidades en la medida de sus recursos. Se
están desarrollando proyectos que muestran la posibilidad de
transformación a partir de las iniciativas y recursos locales que promuevan
la valoración de la dignidad de las personas y de los pueblos. Vemos aquí
un desafío que debiera ser tomado en serio por todo el pueblo evangélico."l
EL RECURSO DEL EspíRITU
El Espíritu Santo es el gran recurso con el que cuenta la iglesia para el
cumplimiento de su misión. A la hora de hacer el inventario de los recursos
necesarios para llevar a cabo la labor encomendada, él tiene que ocupar el
, CUDE IlI. 860.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
primer lugar en la lista. En realidad, sin la presencia y obra del Espíritu Santo, el
otro Jesús, la iglesia se encontrará impotente para cumplir con la comisión que
le fue dada (Jn. 15.5). Al pensar en el Espíritu Santo como el primer y gran
recurso de la iglesia, descubrimos varias maneras en que la Biblia lo presenta.
_ Espíritu de Dios
La expresión es probablemente la más usada en relación con el Espíritu Santo
en toda la Biblia. Básicamente su significado es "el Espíritu que procede de Dios"
(1 Co. 2.12). Dios vive en la iglesia por medio del Espíritu, que es su don por
excelencia a la iglesia (1 Ts. 4.8). Como Dios en acción, el Espíritu es la presencia
dinámica de Dios en medio de su pueblo redimido por Cristo (Ef. 2.22). Él no habita
en templos construidos por manos humanas, sino en el ser interior de quienes lo
reconocen como Señor y en la comunión que ellos viven entre sí.
_ Espíritu de Cristo
Cuando el Nuevo Testamento habla de la presencia de Cristo en el creyente yen
la iglesia, se refiere a su presencia espiritual a través del Espíritu Santo. "Cristo está
en ustedes" (Ro. 8.10) o "Cristo vive en mí" (Gá. 2.20) son expresiones que significan
que el Señor está en nuestro ser interior (en nuestros corazones). El apóstol Pablo
habla de Cristo como si viviese dentro del creyente, y otras veces dice lo mismo del
Espíritu Santo (Col. 1.27). En algunas ocasiones, Pablo se refiere al creyente como
estando en Cristo y en otras como estando en el Espíritu (Fil. 1.1; 1 Co. 3.1; Ro. 8.1;
8.9; Col. 1.8; Ef. 2.22). Sin embargo, no se trata del Cristo glorificado, puesto que él
está a la derecha del Padre en los lugares celestiales (Ro. 8.34; Ef. 1.20; Col. 3.1; He.
8.1; etc.) El Espíritu de Cristo habita en nuestros corazones por la fe y hace real la
presencia y obra del Señor en nosotros (1 P. 1.11). Los creyentes son la morada del
Espíritu, que ha sido enviado por el Padre (Gá. 4.6), Y que nos constituye en hijos de
Dios. La enseñanza del Nuevo Testamento es que nosotros estamos en Cristo y que
el Espíritu está en nosotros. Es por todo esto, que el Espíritu Santo bien merece ser
llamado "el Espíritu de Jesucristo" (Fil. 1.19).
Michael Green: "El Espíritu Santo es 'otro Jesús'. Él es enviado para
reemplazar a Jesús entre los discípulos y hacer por ellos lo que Jesús
había hecho sobre la tierra. Más aún: él va a dotarlos para que cumplan
su misión así como había dotado a Jesús para que cumpliese con la suya .
... El Espíritu es el don de despedida que él [Jesús] concede a la Iglesia
para que su presencia resulte tan real para ellos como si estuvieran
escuchándolo junto al mar de Galilea. Y el Espíritu puede hacer por
nosotros más que lo que Jesús pudo hacer por sus contemporáneos.
Puede entrar en nosotros y establecer su residencia dentro de nuestros
propios seres. Puede no s610 recordarnos lo que Jesús enseñó, sino que
también puede revelarnos el profundo significado de su persona, de su
muerte y de su resurrección, cosa que jamás pudo ser aprehendida por la
contemporaneidad histórica. Ciertamente no estamos peor sino mejor."2
·a
-a.. ' Michael Creen, Creo en el Espíritu Santo (Miami, Editorial Caribe. 1977), 51.
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
primer lugar en la lista. En realidad, sin la presencia y obra del Espíritu Santo, el
otro Jesús, la iglesia se encontrará impotente para cumplir con la comisión que
le fue dada (Jn. 15.5). Al pensar en el Espíritu Santo como el primer y gran
recurso de la iglesia, descubrimos varias maneras en que la Biblia lo presenta.
_ Espíritu de Dios
La expresión es probablemente la más usada en relación con el Espíritu Santo
en toda la Biblia. Básicamente su significado es "el Espíritu que procede de Dios"
(1 Co. 2.12). Dios vive en la iglesia por medio del Espíritu, que es su don por
excelencia a la iglesia (1 Ts. 4.8). Como Dios en acción, el Espíritu es la presencia
dinámica de Dios en medio de su pueblo redimido por Cristo (Ef. 2.22). Él no habita
en templos construidos por manos humanas, sino en el ser interior de quienes lo
reconocen como Señor y en la comunión que ellos viven entre sí.
_ Espíritu de Cristo
Cuando el Nuevo Testamento habla de la presencia de Cristo en el creyente yen
la iglesia, se refiere a su presencia espiritual a través del Espíritu Santo. "Cristo está
en ustedes" (Ro. 8.10) o "Cristo vive en mí" (Gá. 2.20) son expresiones que significan
que el Señor está en nuestro ser interior (en nuestros corazones). El apóstol Pablo
habla de Cristo como si viviese dentro del creyente, y otras veces dice lo mismo del
Espíritu Santo (Col. 1.27). En algunas ocasiones, Pablo se refiere al creyente como
estando en Cristo y en otras como estando en el Espíritu (Fil. 1.1; 1 Co. 3.1; Ro. 8.1;
8.9; Col. 1.8; Ef. 2.22). Sin embargo, no se trata del Cristo glorificado, puesto que él
está a la derecha del Padre en los lugares celestiales (Ro. 8.34; Ef. 1.20; Col. 3.1; He.
8.1; etc.) El Espíritu de Cristo habita en nuestros corazones por la fe y hace real la
presencia y obra del Señor en nosotros (1 P. 1.11). Los creyentes son la morada del
Espíritu, que ha sido enviado por el Padre (Gá. 4.6), Y que nos constituye en hijos de
Dios. La enseñanza del Nuevo Testamento es que nosotros estamos en Cristo y que
el Espíritu está en nosotros. Es por todo esto, que el Espíritu Santo bien merece ser
llamado "el Espíritu de Jesucristo" (Fil. 1.19).
Michael Green: "El Espíritu Santo es 'otro Jesús'. Él es enviado para
reemplazar a Jesús entre los discípulos y hacer por ellos lo que Jesús
había hecho sobre la tierra. Más aún: él va a dotarlos para que cumplan
su misión así como había dotado a Jesús para que cumpliese con la suya .
... El Espíritu es el don de despedida que él [Jesús] concede a la Iglesia
para que su presencia resulte tan real para ellos como si estuvieran
escuchándolo junto al mar de Galilea. Y el Espíritu puede hacer por
nosotros más que lo que Jesús pudo hacer por sus contemporáneos.
Puede entrar en nosotros y establecer su residencia dentro de nuestros
propios seres. Puede no s610 recordarnos lo que Jesús enseñó, sino que
también puede revelarnos el profundo significado de su persona, de su
muerte y de su resurrección, cosa que jamás pudo ser aprehendida por la
contemporaneidad histórica. Ciertamente no estamos peor sino mejor."2
·a
-a.. ' Michael Creen, Creo en el Espíritu Santo (Miami, Editorial Caribe. 1977), 51.
La misión de la Iglesia: Recursos
EJERCICIO 37
Colocar la letra que corresponda.
El Espíritu Santo es una persona:
El Espíritu Santo habla
El Espíritu Santo intercede
El Espíritu Santo testifica
El Espíritu Santo dirige
El Espíritu Santo ordena
El Espíritu Santo guía
El Espíritu Santo encomienda
El Espíritu Santo puede ser afrentado
El Espíritu Santo puede ser blasfemado
El Espíritu Santo puede ser contristado
_ Al Espíritu Santo se le puede mentir
_ Espíritu de poder
A. Efesios 4.30
B. Apocalipsis 2.7
C. Mateo 12.31, 32
D. Romanos 8.26
E. Juan 15.26
F. Hebreos 10.29
G. Hechos 8.29
H. Hechos 16.6, 7
1. Hechos 5.3-4
J. Juan 16.3
K. Hechos 20.28
Jesús fue bien claro en su promesa: "Cuando venga el Espíritu Santo sobre
ustedes, recibirán poder y serán mis testigos ... " (Hch. 1.8). Es el Espíritu quien
pone en acción en nosotros el poder del Cristo resucitado y nos faculta para
compartir su triunfo. Esto significa que él nos fortalece para hacer la voluntad de
Dios, para desear hacer el bien, y para compartir con otros nuestro testimonio de
su obra en nuestras vidas. Este poder, para ser todo lo que debemos ser en
Cristo y para compartir con otros este desafío, se halla a disposición de todos
aquellos que están en Cristo. Se trata nada menos que del poder sobrenatural
que levantó a Cristo de entre los muertos, y que es puesto en acción dentro de
nuestra naturaleza humana (Ef. 1.18-21). Este poder se hace efectivo no tanto en
los gestos exteriores de nuestra vida, sino en lo íntimo de nuestro ser (Ef. 3.16).
En el Nuevo Testamento se utilizan otras expresiones que explican el carácter
y misión del Espíritu Santo. Se habla de él como el Espíritu de sabiduría (Ef.
1.17), lo cual destaca la capacidad del Espíritu de orientar a los creyentes y la
iglesia hacia el cumplimiento más efectivo y adecuado de la voluntad de Dios en
medio de las circunstancias humanas. También se lo llama Espíritu de gracia
(He. 10.29), es decir, él es quien aplica en la experiencia del creyente la gracia
puesta de manifiesto por Cristo en sus acciones redentoras (muerte y
resurrección). Él es, además, el Espíritu de verdad (1 Jn. 5.6), no sólo porque es
real y no una fantasía, sino también porque él es verdadero, es decir, fiel en
representar a Dios tal como él es en su carácter y acción. Esto también implica la
obra del Espíritu como el que nos conduce a toda la verdad revelada de Dios, y
quien nos ayuda a interpretarla y aplicarla.
La misión de la Iglesia: Recursos
EJERCICIO 37
Colocar la letra que corresponda.
El Espíritu Santo es una persona:
El Espíritu Santo habla
El Espíritu Santo intercede
El Espíritu Santo testifica
El Espíritu Santo dirige
El Espíritu Santo ordena
El Espíritu Santo guía
El Espíritu Santo encomienda
El Espíritu Santo puede ser afrentado
El Espíritu Santo puede ser blasfemado
El Espíritu Santo puede ser contristado
_ Al Espíritu Santo se le puede mentir
_ Espíritu de poder
A. Efesios 4.30
B. Apocalipsis 2.7
C. Mateo 12.31, 32
D. Romanos 8.26
E. Juan 15.26
F. Hebreos 10.29
G. Hechos 8.29
H. Hechos 16.6, 7
1. Hechos 5.3-4
J. Juan 16.3
K. Hechos 20.28
Jesús fue bien claro en su promesa: "Cuando venga el Espíritu Santo sobre
ustedes, recibirán poder y serán mis testigos ... " (Hch. 1.8). Es el Espíritu quien
pone en acción en nosotros el poder del Cristo resucitado y nos faculta para
compartir su triunfo. Esto significa que él nos fortalece para hacer la voluntad de
Dios, para desear hacer el bien, y para compartir con otros nuestro testimonio de
su obra en nuestras vidas. Este poder, para ser todo lo que debemos ser en
Cristo y para compartir con otros este desafío, se halla a disposición de todos
aquellos que están en Cristo. Se trata nada menos que del poder sobrenatural
que levantó a Cristo de entre los muertos, y que es puesto en acción dentro de
nuestra naturaleza humana (Ef. 1.18-21). Este poder se hace efectivo no tanto en
los gestos exteriores de nuestra vida, sino en lo íntimo de nuestro ser (Ef. 3.16).
En el Nuevo Testamento se utilizan otras expresiones que explican el carácter
y misión del Espíritu Santo. Se habla de él como el Espíritu de sabiduría (Ef.
1.17), lo cual destaca la capacidad del Espíritu de orientar a los creyentes y la
iglesia hacia el cumplimiento más efectivo y adecuado de la voluntad de Dios en
medio de las circunstancias humanas. También se lo llama Espíritu de gracia
(He. 10.29), es decir, él es quien aplica en la experiencia del creyente la gracia
puesta de manifiesto por Cristo en sus acciones redentoras (muerte y
resurrección). Él es, además, el Espíritu de verdad (1 Jn. 5.6), no sólo porque es
real y no una fantasía, sino también porque él es verdadero, es decir, fiel en
representar a Dios tal como él es en su carácter y acción. Esto también implica la
obra del Espíritu como el que nos conduce a toda la verdad revelada de Dios, y
quien nos ayuda a interpretarla y aplicarla.
o
~
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
............ --_ ...... -_ ......... _---------_ ................ _ ....... _----------.. -_ .. --_ ........ _----................ _--_ ........ -----_ ..... _---_ .. ---
EJERCICIO 38
Trazar una línea uniendo lo que corresponda.
El Espfrltu Santo es Dios. Esto se ve por los atributos que la Biblia le
asigna:
El Espíritu Santo es eterno
El Espíritu Santo es todopoderoso
El Espíritu Santo es omnipresente
El Espíritu Santo es omnisciente
El Espíritu Santo es creador
El Espíritu Santo es llamado Dios
LOS RECURSOS CARISMÁTICOS
Génesis 1.1, 2
1 Corintios 2.10, 11
Hebreos 9.14
Salmo 139.7
Hechos 5.3, 4
2 Corintios 3.18
C. René Padilla: "Los dones y ministerios son los medios que el Espíritu
de Dios utiliza para capacitar a la iglesia como gestora de cambios en la
sociedad-cambios que reflejen el propósito de Dios para la vida humana
y para toda la creación-ya todos los creyentes para el cumplimiento de
su vocación como colaboradores de Dios en el mundo.'>:!
Todos los ministerios de la iglesia que están orientados al cumplimiento de
su misión en el mundo, deben llevarse a cabo utilizando los dones del Espíritu
Santo. Ésta es la única manera de ver el crecimiento de la iglesia y el cumplimiento
de la misión. Al considerar estos recursos, hay cuatro observaciones básicas
que debemos hacer y tres cuestiones fundamentales que debemos tener en
cuenta.
_ Cuatro observaciones básicas
Primero, un principio clave para el cumplimiento de la misión de la iglesia es
el siguiente: la iglesia debe llenar una variedad de necesidades, a través de una
variedad de ministerios, empleando una variedad de dones del Espíritu Santo,
todo esto penetrado con amor y testimonio. La iglesia debe estar constantemente
alerta a las necesidades sentidas y no satisfechas de las personas a las que
sirve en la comunidad. En oración debe decidir cuáles necesidades desea y
puede satisfacer. Luego debe planificar los ministerios que sean necesarios
i 3 Padilla, "Introducción: una eclesiologla para la misión integral." 38.
o
~
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiología para el nuevo siglo
............ --_ ...... -_ ......... _---------_ ................ _ ....... _----------.. -_ .. --_ ........ _----................ _--_ ........ -----_ ..... _---_ .. ---
EJERCICIO 38
Trazar una línea uniendo lo que corresponda.
El Espfrltu Santo es Dios. Esto se ve por los atributos que la Biblia le
asigna:
El Espíritu Santo es eterno
El Espíritu Santo es todopoderoso
El Espíritu Santo es omnipresente
El Espíritu Santo es omnisciente
El Espíritu Santo es creador
El Espíritu Santo es llamado Dios
LOS RECURSOS CARISMÁTICOS
Génesis 1.1, 2
1 Corintios 2.10, 11
Hebreos 9.14
Salmo 139.7
Hechos 5.3, 4
2 Corintios 3.18
C. René Padilla: "Los dones y ministerios son los medios que el Espíritu
de Dios utiliza para capacitar a la iglesia como gestora de cambios en la
sociedad-cambios que reflejen el propósito de Dios para la vida humana
y para toda la creación-ya todos los creyentes para el cumplimiento de
su vocación como colaboradores de Dios en el mundo.'>:!
Todos los ministerios de la iglesia que están orientados al cumplimiento de
su misión en el mundo, deben llevarse a cabo utilizando los dones del Espíritu
Santo. Ésta es la única manera de ver el crecimiento de la iglesia y el cumplimiento
de la misión. Al considerar estos recursos, hay cuatro observaciones básicas
que debemos hacer y tres cuestiones fundamentales que debemos tener en
cuenta.
_ Cuatro observaciones básicas
Primero, un principio clave para el cumplimiento de la misión de la iglesia es
el siguiente: la iglesia debe llenar una variedad de necesidades, a través de una
variedad de ministerios, empleando una variedad de dones del Espíritu Santo,
todo esto penetrado con amor y testimonio. La iglesia debe estar constantemente
alerta a las necesidades sentidas y no satisfechas de las personas a las que
sirve en la comunidad. En oración debe decidir cuáles necesidades desea y
puede satisfacer. Luego debe planificar los ministerios que sean necesarios
i 3 Padilla, "Introducción: una eclesiologla para la misión integral." 38.
La misión de la Iglesia: Recursos
para ministrar a esas necesidades. Los miembros tienen que ser entrenados en
una vida llena del Espíritu y deben tener una comprensión práctica de los dones
espirituales. Entonces, al ligar los dones espirituales con los ministerios que son
necesarios, cada creyente puede ministrar con efectividad. Y todo esto debe ser
una expresión concreta de nuestro amor al Señor y a las personas a quienes
compartimos el testimonio de nuestra vida transformada.
Segundo, la iglesia debe ser lo más específica posible en la definición y
ejecución de los varios ministerios orientados a satisfacer las necesidades
sentidas de las personas a su alrededor. Por ejemplo, la iglesia puede descubrir
que hay una necesidad no satisfecha en cuanto a ministerios con los niños de la
calle, con los sordos o los ciegos, con los inmigrantes ilegales, con los ancianos
o cualquier otro grupo particular en necesidad. Entonces los líderes de la iglesia
descubren que hay miembros que están dotados en esas mismas áreas de
ministerio. Se los recluta y organiza, y se lanzan esos ministerios. A medida que
las necesidades son satisfechas, penetradas de amor y testimonio, las personas
serán guiadas a la fe en Cristo y a una membresía responsable en la iglesia.
Tercero, especialmente en las áreas urbanas hay muchos focos de necesidad
que sólo se pueden satisfacer usando las herramientas que hemos recibido a
través del Espíritu Santo. Algunos de estos desafíos son oportunidades para
ministerios con los discapacitados mentales, los que han huido de sus casas,
los presos, los migrantes, los niños y jóvenes, los oprimidos, los inmigrantes que
no conocen el idioma local, con gente que vive en las calles, con aquellos que
necesitan consejo, los que están desocupados, los que han sufrido una tragedia,
los que están y se sienten solos.
Cuarto, todo emprendimiento deberá ser encarado con el propósito claro de
hacer manifiesta la presencia del reino de Dios. El objetivo evangelizador no
puede ser dejado de lado. Bien se puede denominar a esta tarea como "ministerio
de evangelización múltiple:' Esta labor es sumamente efectiva, porque involucra
a los miembros de la iglesia en relaciones ministeriales amorosas con gente que
está sufriendo. Éste es siempre un contexto poderoso para compartir el camino
de salvación. Esto no significa que la iglesia va a descuidar o cancelar sus
programas regulares de educación religiosa, discipulado, entrenamiento de
líderes, alabanza y adoración, educación misionera, etc. Todos estos ministerios
especiales que se proponen cubrir necesidades especiales se llevarán a cabo
en adición a los programas regulares.
_ Tres cuestiones fundamentales
Hay tres cuestiones fundamentales a tener en cuenta en relación con los
dones y ministerios que el Espíritu Santo reparte en la iglesia: el señorío de
Cristo, la manifestación del Esprritu, y el bien común.
La primera cuestión fundamental a tomar en cuenta es el señorío de Cristo.
En el comienzo mismo de su discusión sobre los dones espirituales, el apóstol
Pablo destaca este hecha, cuando dice: "Nadie que esté hablando por el Espíritu
de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: 'Jesús es el Señor' sino
por el Espíritu Santo" (1 Ca. 12.3). El señorío de Cristo es el marco para el
ejercicio de los dones y ministerios carismáticos. La clave para la operación de
los dones del Espíritu Santo es el señorío de Cristo. Por eso antes de comenzar
la enumeración de los dones y ministerios carismáticos, Pablo enfatiza la prioridad
-.01
....
La misión de la Iglesia: Recursos
para ministrar a esas necesidades. Los miembros tienen que ser entrenados en
una vida llena del Espíritu y deben tener una comprensión práctica de los dones
espirituales. Entonces, al ligar los dones espirituales con los ministerios que son
necesarios, cada creyente puede ministrar con efectividad. Y todo esto debe ser
una expresión concreta de nuestro amor al Señor y a las personas a quienes
compartimos el testimonio de nuestra vida transformada.
Segundo, la iglesia debe ser lo más específica posible en la definición y
ejecución de los varios ministerios orientados a satisfacer las necesidades
sentidas de las personas a su alrededor. Por ejemplo, la iglesia puede descubrir
que hay una necesidad no satisfecha en cuanto a ministerios con los niños de la
calle, con los sordos o los ciegos, con los inmigrantes ilegales, con los ancianos
o cualquier otro grupo particular en necesidad. Entonces los líderes de la iglesia
descubren que hay miembros que están dotados en esas mismas áreas de
ministerio. Se los recluta y organiza, y se lanzan esos ministerios. A medida que
las necesidades son satisfechas, penetradas de amor y testimonio, las personas
serán guiadas a la fe en Cristo y a una membresía responsable en la iglesia.
Tercero, especialmente en las áreas urbanas hay muchos focos de necesidad
que sólo se pueden satisfacer usando las herramientas que hemos recibido a
través del Espíritu Santo. Algunos de estos desafíos son oportunidades para
ministerios con los discapacitados mentales, los que han huido de sus casas,
los presos, los migrantes, los niños y jóvenes, los oprimidos, los inmigrantes que
no conocen el idioma local, con gente que vive en las calles, con aquellos que
necesitan consejo, los que están desocupados, los que han sufrido una tragedia,
los que están y se sienten solos.
Cuarto, todo emprendimiento deberá ser encarado con el propósito claro de
hacer manifiesta la presencia del reino de Dios. El objetivo evangelizador no
puede ser dejado de lado. Bien se puede denominar a esta tarea como "ministerio
de evangelización múltiple:' Esta labor es sumamente efectiva, porque involucra
a los miembros de la iglesia en relaciones ministeriales amorosas con gente que
está sufriendo. Éste es siempre un contexto poderoso para compartir el camino
de salvación. Esto no significa que la iglesia va a descuidar o cancelar sus
programas regulares de educación religiosa, discipulado, entrenamiento de
líderes, alabanza y adoración, educación misionera, etc. Todos estos ministerios
especiales que se proponen cubrir necesidades especiales se llevarán a cabo
en adición a los programas regulares.
_ Tres cuestiones fundamentales
Hay tres cuestiones fundamentales a tener en cuenta en relación con los
dones y ministerios que el Espíritu Santo reparte en la iglesia: el señorío de
Cristo, la manifestación del Esprritu, y el bien común.
La primera cuestión fundamental a tomar en cuenta es el señorío de Cristo.
En el comienzo mismo de su discusión sobre los dones espirituales, el apóstol
Pablo destaca este hecha, cuando dice: "Nadie que esté hablando por el Espíritu
de Dios puede maldecir a Jesús; ni nadie puede decir: 'Jesús es el Señor' sino
por el Espíritu Santo" (1 Ca. 12.3). El señorío de Cristo es el marco para el
ejercicio de los dones y ministerios carismáticos. La clave para la operación de
los dones del Espíritu Santo es el señorío de Cristo. Por eso antes de comenzar
la enumeración de los dones y ministerios carismáticos, Pablo enfatiza la prioridad
-.01
....
La Iglesia de! nuevo milenio. una eclesiologia para e! nuevo siglo
del gobierno soberano de Cristo. No hay dones y ministerios sin señorío; y si hay
señorío, entonces habrá dones y ministerios. Como indica Christian A. Schwarz:
"Cuando los creyentes actúan según sus dones espirituales, no trabajan por
fuerza propia, sino que el Espíritu de Dios actúa a través de ellos. De esta manera,
cristianos completamente normales pueden tener un rendimiento extraordinario."4
La segunda cuestión fundamental a tomar en cuenta es la manifestación
del Espíritu. Pablo afirma que "a cada uno se le da una manifestación especial
del Espíritu para el bien de los demás" (1 Co. 12.7). El agente para el ejercicio de
los dones y ministerios carismáticos es el Espíritu Santo. Esto significa varias
cosas: (1) Los dones del Espíritu Santo son dones del Espíritu Santo. Si bien los
dones derivan del Señor Jesucristo, ellos son la manifestación propia del Espíritu
Santo. (2) Los dones del Espíritu Santo son dones. No se trata de talentos latentes,
pericias escondidas o aptitudes que se despiertan. Los dones vienen de Dios; no
están en nosotros. (3) Los dones del Espíritu Santo son dones sobrenaturales.
Los dones son todos sobrenaturales aunque parezcan ordinarios o
extraordinarios. (4) Los dones del Espíritu Santo son expresión de gracia. Dios
da los dones del Espíritu no en base a merecimientos ni valor personal. (5) Los
dones del Espíritu Santo son de carácter transitorio. Como manifestaciones del
Espíritu, los carismas no son cosas que podemos poseer o ejercer de manera
permanente, como si fuesen nuestra propiedad o tuviésemos algún derecho
sobre ellos. En este sentido, transitorio significa que por su naturaleza o esencia,
los dones están sujetos al cambio, a pasar, a terminar, una vez que han sido
usados para cumplir con el propósito por el cual fueron dados por el Espíritu
Santo (1 Co. 13.8-10).
David Pytches: "Los dones nos son dados para usarlos para otros .... No
son descubiertos a través de la investigación, sino que son dados
soberanamente por la gracia de Dios. Los dones tampoco son trofeos
otorgados como premio por ser fieles o constantes.
Cada creyente recibe por lo menos un don, independientemente de su
madurez o responsabilidad en la iglesia. Los dones son las herramientas
que permiten al creyente efectuar el ministerio requerido. El poder
espiritual que recibe, equipa al creyente para el servicio.... El creyente no
retiene el don como una dote personal. El creyente recibe dones para el
bien común cuando Dios requiere que sean usados. Cuando Dios ve al
creyente ejerciendo fielmente el don que a Dios le place otorgarle, le
puede complacer otorgar el mismo don más frecuentemente a esa persona
en particular. Esta continuidad se puede notar especialmente con dones
tales como profecía o sanidad."5
La tercera cuestión fundamental a tomar en cuenta es el bien común. Pablo
termina diciendo que las manifestaciones especiales del Espíritu son "para el
bien de los demás" (1 Ca. 12.7). El propósito para el ejercicio de los dones y
• Christian A. Schwarz. Desarrollo natural de la iglesia, ocho características básicas de una iglesia saludable
(Barcelona, Editorial CLlE. 1996). ~ 4 .
5 David Pytch Vi E •. S (B
es. en. spmtu anto uenos Aires, Ediciones Certeza ABUA. 199
3
).55.
La Iglesia de! nuevo milenio. una eclesiologia para e! nuevo siglo
del gobierno soberano de Cristo. No hay dones y ministerios sin señorío; y si hay
señorío, entonces habrá dones y ministerios. Como indica Christian A. Schwarz:
"Cuando los creyentes actúan según sus dones espirituales, no trabajan por
fuerza propia, sino que el Espíritu de Dios actúa a través de ellos. De esta manera,
cristianos completamente normales pueden tener un rendimiento extraordinario."4
La segunda cuestión fundamental a tomar en cuenta es la manifestación
del Espíritu. Pablo afirma que "a cada uno se le da una manifestación especial
del Espíritu para el bien de los demás" (1 Co. 12.7). El agente para el ejercicio de
los dones y ministerios carismáticos es el Espíritu Santo. Esto significa varias
cosas: (1) Los dones del Espíritu Santo son dones del Espíritu Santo. Si bien los
dones derivan del Señor Jesucristo, ellos son la manifestación propia del Espíritu
Santo. (2) Los dones del Espíritu Santo son dones. No se trata de talentos latentes,
pericias escondidas o aptitudes que se despiertan. Los dones vienen de Dios; no
están en nosotros. (3) Los dones del Espíritu Santo son dones sobrenaturales.
Los dones son todos sobrenaturales aunque parezcan ordinarios o
extraordinarios. (4) Los dones del Espíritu Santo son expresión de gracia. Dios
da los dones del Espíritu no en base a merecimientos ni valor personal. (5) Los
dones del Espíritu Santo son de carácter transitorio. Como manifestaciones del
Espíritu, los carismas no son cosas que podemos poseer o ejercer de manera
permanente, como si fuesen nuestra propiedad o tuviésemos algún derecho
sobre ellos. En este sentido, transitorio significa que por su naturaleza o esencia,
los dones están sujetos al cambio, a pasar, a terminar, una vez que han sido
usados para cumplir con el propósito por el cual fueron dados por el Espíritu
Santo (1 Co. 13.8-10).
David Pytches: "Los dones nos son dados para usarlos para otros .... No
son descubiertos a través de la investigación, sino que son dados
soberanamente por la gracia de Dios. Los dones tampoco son trofeos
otorgados como premio por ser fieles o constantes.
Cada creyente recibe por lo menos un don, independientemente de su
madurez o responsabilidad en la iglesia. Los dones son las herramientas
que permiten al creyente efectuar el ministerio requerido. El poder
espiritual que recibe, equipa al creyente para el servicio.... El creyente no
retiene el don como una dote personal. El creyente recibe dones para el
bien común cuando Dios requiere que sean usados. Cuando Dios ve al
creyente ejerciendo fielmente el don que a Dios le place otorgarle, le
puede complacer otorgar el mismo don más frecuentemente a esa persona
en particular. Esta continuidad se puede notar especialmente con dones
tales como profecía o sanidad."5
La tercera cuestión fundamental a tomar en cuenta es el bien común. Pablo
termina diciendo que las manifestaciones especiales del Espíritu son "para el
bien de los demás" (1 Ca. 12.7). El propósito para el ejercicio de los dones y
• Christian A. Schwarz. Desarrollo natural de la iglesia, ocho características básicas de una iglesia saludable
(Barcelona, Editorial CLlE. 1996). ~ 4 .
5 David Pytch Vi E •. S (B
es. en. spmtu anto uenos Aires, Ediciones Certeza ABUA. 199
3
).55.
La misión de la Iglesia: Recursos
ministerios carismáticos es que éstos resulten provechosos en la edificación del
cuerpo de Cristo. En este sentido, hay cuatro cosas que debemos apuntar.
(1) Los dones del Espíritu Santo son dados al cuerpo de Cristo. El Espíritu
presente en la iglesia, es el que reparte a cada uno los dones según su voluntad
(1 Co 12.11). (2) Los dones del Espíritu Santo son dados a un solo cuerpo de
Cristo (1 Co. 12.12, 13). (3) Los dones del Espíritu Santo son dados para ser
usados en el cuerpo. Cada manifestación del Espíritu, cualquiera que sea, es
para el bien común (1 Co. 12.7). Cuando el Espíritu Santo se manifiesta dando
un don a alguien, no es para el beneficio de esa persona, sino para el bien o
provecho del cuerpo (1 Co. 14.26). (4) Los dones del Espíritu Santo son dados a
cada miembro del cuerpo. En relación con el ministerio común en el cuerpo de
Cristo, cada persona tiene un rol distintivo que cumplir (1 Co. 12.7). El bien
común es la orientación de los dones del Espíritu Santo, y con ese fin, cada
persona en la comunidad está comprometida. En consecuencia, en una
comunidad dotada espiritualmente, no debemos esperar que una sola persona
o unos pocos sean los que ministren.
Billy Graham: "Al igual que el cuerpo humano, el cuerpo de Cristo es un
organismo completo, hecho por Dios. Pero cada miembro del cuerpo es
único en su género. Jamás podrá haber otro 'tú' y otro 'yo'. En cierta
medida, los dones son únicos y singulares. Con frecuencia Dios otorga
similares dones a diferentes personas, pero hay una unicidad respecto a
esto que hace que cada uno de nosotros seamos distintos de toda otra
persona que jamás existió en la tierra. Y si uno solo de nosotros falta, el
cuerpo es incompleto, carente de una parte."6
Todo esto demanda un alto grado de responsabilidad personal. Si bien es
cierto que el Espíritu Santo reparte a cada uno como él quiere, la responsabilidad
del ejercicio de los dones está en el individuo. Esto significa que los creyentes
deben seguir con cuidado la dirección e inspiración del Espíritu, y toda vez que
él dé un don, lo ejerzan con responsabilidad y en orden. Cada creyente debe
usar sus dones para servir al Señor y ayudar así en la edificación de su cuerpo.
Debemos aprovechar todas las oportunidades posibles para ejercitar los dones
del Espíritu Santo. Las instrucciones de Pablo en cuanto a la participación
individual presuponen un grupo relativamente pequeño. Si bien es posible que
los dones del Espíritu operen en una asamblea de creyentes más grande, los
grupos pequeños proveen de mejores oportunidades y mayor libe[l:ad para su
ejercicio. Estos grupos, en los que cada participante tiene oportunidad de ser un
canal del Espíritu Santo, pueden enriquecer las reuniones de adoración,
comunión y proclamación de grupos mayores.
D08 hechos a notar
El primer hecho es que los dones son para /a edificación y crecimiento de /a
iglesia. Pablo dice: "para edificar el cuerpo de Cristo" (Ef. 4.12). El énfasis del
versículo está sobre la edificación, es decir, la madurez espiritual necesaria para
alcanzar la plena estatura de Cristo (Ef. 4.13). Tenemos la obligación de usar
6 BilIy Graham. El Espíritu Santo (El Paso. TX: Casa Bautista de Publicaciones. 1980). 146.
La misión de la Iglesia: Recursos
ministerios carismáticos es que éstos resulten provechosos en la edificación del
cuerpo de Cristo. En este sentido, hay cuatro cosas que debemos apuntar.
(1) Los dones del Espíritu Santo son dados al cuerpo de Cristo. El Espíritu
presente en la iglesia, es el que reparte a cada uno los dones según su voluntad
(1 Co 12.11). (2) Los dones del Espíritu Santo son dados a un solo cuerpo de
Cristo (1 Co. 12.12, 13). (3) Los dones del Espíritu Santo son dados para ser
usados en el cuerpo. Cada manifestación del Espíritu, cualquiera que sea, es
para el bien común (1 Co. 12.7). Cuando el Espíritu Santo se manifiesta dando
un don a alguien, no es para el beneficio de esa persona, sino para el bien o
provecho del cuerpo (1 Co. 14.26). (4) Los dones del Espíritu Santo son dados a
cada miembro del cuerpo. En relación con el ministerio común en el cuerpo de
Cristo, cada persona tiene un rol distintivo que cumplir (1 Co. 12.7). El bien
común es la orientación de los dones del Espíritu Santo, y con ese fin, cada
persona en la comunidad está comprometida. En consecuencia, en una
comunidad dotada espiritualmente, no debemos esperar que una sola persona
o unos pocos sean los que ministren.
Billy Graham: "Al igual que el cuerpo humano, el cuerpo de Cristo es un
organismo completo, hecho por Dios. Pero cada miembro del cuerpo es
único en su género. Jamás podrá haber otro 'tú' y otro 'yo'. En cierta
medida, los dones son únicos y singulares. Con frecuencia Dios otorga
similares dones a diferentes personas, pero hay una unicidad respecto a
esto que hace que cada uno de nosotros seamos distintos de toda otra
persona que jamás existió en la tierra. Y si uno solo de nosotros falta, el
cuerpo es incompleto, carente de una parte."6
Todo esto demanda un alto grado de responsabilidad personal. Si bien es
cierto que el Espíritu Santo reparte a cada uno como él quiere, la responsabilidad
del ejercicio de los dones está en el individuo. Esto significa que los creyentes
deben seguir con cuidado la dirección e inspiración del Espíritu, y toda vez que
él dé un don, lo ejerzan con responsabilidad y en orden. Cada creyente debe
usar sus dones para servir al Señor y ayudar así en la edificación de su cuerpo.
Debemos aprovechar todas las oportunidades posibles para ejercitar los dones
del Espíritu Santo. Las instrucciones de Pablo en cuanto a la participación
individual presuponen un grupo relativamente pequeño. Si bien es posible que
los dones del Espíritu operen en una asamblea de creyentes más grande, los
grupos pequeños proveen de mejores oportunidades y mayor libe[l:ad para su
ejercicio. Estos grupos, en los que cada participante tiene oportunidad de ser un
canal del Espíritu Santo, pueden enriquecer las reuniones de adoración,
comunión y proclamación de grupos mayores.
D08 hechos a notar
El primer hecho es que los dones son para /a edificación y crecimiento de /a
iglesia. Pablo dice: "para edificar el cuerpo de Cristo" (Ef. 4.12). El énfasis del
versículo está sobre la edificación, es decir, la madurez espiritual necesaria para
alcanzar la plena estatura de Cristo (Ef. 4.13). Tenemos la obligación de usar
6 BilIy Graham. El Espíritu Santo (El Paso. TX: Casa Bautista de Publicaciones. 1980). 146.
-2'
...
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
nuestros dones espirituales para ayudar a otros a entrenarse para el seNicio
cristiano. Somos miembros del mismo cuerpo, tenemos el mismo Espíritu y hemos
sido llamados a una misma esperanza (Ef. 4.4-6). Es por esto que nos tenemos
que edificar unos a otros a través del ejercicio de nuestros dones espirituales (Ef.
4.15,16; ver 1 Ca. 14.12,26).
C. René Padilla: "La iglesia es fundamentalmente la comunidad
escatológica, es decir, de los últimos tiempos, empoderada por el Espíritu
para dar testimonio del Señor Jesucristo como el Señor de todos y de
todo. Tal empoderamiento se da en términos de diversos dones y
ministerios que todos los miembros reciben para la edificación del Cuerpo
de Cristo:'7
El segundo hecho es que los dones son para el equipamiento de los creyentes.
Pablo dice: "a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de seNicio" (Ef.
4.12). Cada creyente tiene una tarea o ministerio que cumplir, y el Espíritu Santo
le ha concedido los dones necesarios para llevarlo a cabo. Los dones espirituales
están estrechamente ligados a los ministerios cristianos (1 Ca. 12.4-7). El creyente
es responsable de ser un buen mayordomo del equipo de trabajo y herramientas
que ha recibido del Señor (1 P. 4.10). Todos los creyentes comparecerán en el
juicio ante el trono de Cristo para rendir cuentas del uso que hayan hecho de sus
dones (2 Co. 5.10). Éste no es el juicio de salvación, sino el juicio de los creyentes
en el que habrá recompensas y pérdidas (1 Co. 3.11-15).
LOS RECURSOS ESPIRITUALES
Oración
Se ha predicado. enseñado y escrito tanto sobre la oración en la iglesia. que
casi parece fuera de lugar traer esta cuestión aquí. Sin embargo, no me estoy
refiriendo a la oración como expresión de espiritualidad cristiana, sino como
una herramienta útil para el cumplimiento de la misión. Generalmente se ha
interpretado la oración más como una especie de pararrayos destinado a
salvarnos de la reprobación divina, que como un recurso espiritual efectivo para
una iglesia misionera. Tampoco es la oración un esfuerzo para inclinar la voluntad
de Dios a fin de que obre a nuestro favor o apruebe nuestras decisiones. La
oración no acerca a Dios a nosotros, sino que nos acerca a nosotros a Dios.
Ajusta nuestras voluntades a la suya, de manera que por medio de nosotros él
pueda hacer cosas que de otro modo no se harían. La oración no significa
vencer la resistencia divina, sino asociarnos con él en lo que él está haciendo,
conforme con su designio eterno.
La oración que mejor funciona como recurso espiritual para la iglesia no es
la que está centrada en el creyente o en la iglesia, sino la que está enfocada en
Dios mismo. Más que pedirle que nos dé cosas, debemos rogarle. que nos dé
i
p,. 1 Padilla. "Introducción, una eclesiología para la misión integral," 38, 39.
-2'
...
La Iglesia del nuevo milenio, una eclesiologia para el nuevo siglo
nuestros dones espirituales para ayudar a otros a entrenarse para el seNicio
cristiano. Somos miembros del mismo cuerpo, tenemos el mismo Espíritu y hemos
sido llamados a una misma esperanza (Ef. 4.4-6). Es por esto que nos tenemos
que edificar unos a otros a través del ejercicio de nuestros dones espirituales (Ef.
4.15,16; ver 1 Ca. 14.12,26).
C. René Padilla: "La iglesia es fundamentalmente la comunidad
escatológica, es decir, de los últimos tiempos, empoderada por el Espíritu
para dar testimonio del Señor Jesucristo como el Señor de todos y de
todo. Tal empoderamiento se da en términos de diversos dones y
ministerios que todos los miembros reciben para la edificación del Cuerpo
de Cristo:'7
El segundo hecho es que los dones son para el equipamiento de los creyentes.
Pablo dice: "a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de seNicio" (Ef.
4.12). Cada creyente tiene una tarea o ministerio que cumplir, y el Espíritu Santo
le ha concedido los dones necesarios para llevarlo a cabo. Los dones espirituales
están estrechamente ligados a los ministerios cristianos (1 Ca. 12.4-7). El creyente
es responsable de ser un buen mayordomo del equipo de trabajo y herramientas
que ha recibido del Señor (1 P. 4.10). Todos los creyentes comparecerán en el
juicio ante el trono de Cristo para rendir cuentas del uso que hayan hecho de sus
dones (2 Co. 5.10). Éste no es el juicio de salvación, sino el juicio de los creyentes
en el que habrá recompensas y pérdidas (1 Co. 3.11-15).
LOS RECURSOS ESPIRITUALES
Oración
Se ha predicado. enseñado y escrito tanto sobre la oración en la iglesia. que
casi parece fuera de lugar traer esta cuestión aquí. Sin embargo, no me estoy
refiriendo a la oración como expresión de espiritualidad cristiana, sino como
una herramienta útil para el cumplimiento de la misión. Generalmente se ha
interpretado la oración más como una especie de pararrayos destinado a
salvarnos de la reprobación divina, que como un recurso espiritual efectivo para
una iglesia misionera. Tampoco es la oración un esfuerzo para inclinar la voluntad
de Dios a fin de que obre a nuestro favor o apruebe nuestras decisiones. La
oración no acerca a Dios a nosotros, sino que nos acerca a nosotros a Dios.
Ajusta nuestras voluntades a la suya, de manera que por medio de nosotros él
pueda hacer cosas que de otro modo no se harían. La oración no significa
vencer la resistencia divina, sino asociarnos con él en lo que él está haciendo,
conforme con su designio eterno.
La oración que mejor funciona como recurso espiritual para la iglesia no es
la que está centrada en el creyente o en la iglesia, sino la que está enfocada en
Dios mismo. Más que pedirle que nos dé cosas, debemos rogarle. que nos dé
i
p,. 1 Padilla. "Introducción, una eclesiología para la misión integral," 38, 39.
La misión de la Iglesia: Recursos
más de él mismo, que nos dé la seguridad de que nuestra voluntad y la suya no
se contradicen, que estamos de acuerdo en todo. Si como iglesia buscamos
primero el reino de Dios, es decir, el cumplimiento soberano de su voluntad,
entonces podremos tener seguridad de tener en él todas las cosas (Mt. 6.33).
Además, la oración significa poder para vencer las dificultades, para que la
iglesia pueda estar siempre en las mejores condiciones de servicio y ser eficiente
en su ministerio.
Está demostrado que las iglesias que oran son las iglesias que crecen. Cuanto
más fervorosa sea la espiritualidad de la congregación tanto más fructífero será
su trabajo por el reino. Nótese que estoy hablando de una oración fervorosa y no
tanto de cuánto tiempo se invierte en la oración. En esto, la calidad de la oración
es más importante que la cantidad. Las iglesias que han sabido hacer de la
oración una herramienta de trabajo y la han utilizado con entusiasmo y dedicación
son las iglesias que han crecido de manera integral y cumplido satisfactoriamente
con la misión encomendada por el Señor.
Christian A. Schwarz: "Nuestra investigación puso de relieve que la
espiritualidad de los creyentes no depende ni de un determinado estilo
(por ejemplo carismático o no carismático), ni de unas determinadas
prácticas espirituales (como por ejemplo 'guerra espiritual', oraciones
litúrgicas, etc.). Este tipo de razones son dadas por muchos grupos para
explicar su crecimiento. Pero ha quedado demostrado que el punto en el
que se diferencian las iglesias en crecimiento de las iglesias en
decrecimiento, las iglesias con un índice cualitativo superior a la media
de las que tienen un índice inferior, es otro. ¿Viven los creyentes de estas
iglesias con entusiasmo, con entrega, con ímpetu, con pasión su fe? Dado
que en este punto se encontraron notables diferencias entre las iglesias
en crecimiento y las iglesias en decrecimiento, sin distinción de
denominación o tendencia, hemos decidido denominar a esta
característica 'espiritualidad ferviente' :'8
Intercesión
La intercesión es una forma particular de oración. Es ese aspecto de la oración
de petición en el que los creyentes hacen súplicas específicas a Dios a favor de
ellos mismos y especialmente de otras personas o grupos. Generalmente el
vocablo se refiere a la oración ofrecida en beneficio de otros por parte de un
creyente. En el Antiguo Testamento hay varios ejemplos de este tipo de oración
(Éx. 32.11-13). En el Nuevo Testamento se registra con frecuencia la oración de
intercesión de Jesús (Mt. 19.13; Jn. 17.9-26; Le. 22.31), que también la prescribió
a sus discípulos (Mt. 5.44; 6.7-13). La práctica de la oración de intercesión era
familiar en la iglesia primitiva (Hch. 12.5) y es prominente en los escritos de
Pablo (Ro. 15.30; 1 Ti. 2.1, 2), que la fundamenta en la doctrina de la iglesia como
el cuerpo de Cristo. La palabra se aplica también a la obra de Cristo, después de
su ascensión, por la que él intercede delante de Dios el Padre a favor de la
• Schwarz. DesalTOUo natural de la iglesia. ~ 6.
La misión de la Iglesia: Recursos
más de él mismo, que nos dé la seguridad de que nuestra voluntad y la suya no
se contradicen, que estamos de acuerdo en todo. Si como iglesia buscamos
primero el reino de Dios, es decir, el cumplimiento soberano de su voluntad,
entonces podremos tener seguridad de tener en él todas las cosas (Mt. 6.33).
Además, la oración significa poder para vencer las dificultades, para que la
iglesia pueda estar siempre en las mejores condiciones de servicio y ser eficiente
en su ministerio.
Está demostrado que las iglesias que oran son las iglesias que crecen. Cuanto
más fervorosa sea la espiritualidad de la congregación tanto más fructífero será
su trabajo por el reino. Nótese que estoy hablando de una oración fervorosa y no
tanto de cuánto tiempo se invierte en la oración. En esto, la calidad de la oración
es más importante que la cantidad. Las iglesias que han sabido hacer de la
oración una herramienta de trabajo y la han utilizado con entusiasmo y dedicación
son las iglesias que han crecido de manera integral y cumplido satisfactoriamente
con la misión encomendada por el Señor.
Christian A. Schwarz: "Nuestra investigación puso de relieve que la
espiritualidad de los creyentes no depende ni de un determinado estilo
(por ejemplo carismático o no carismático), ni de unas determinadas
prácticas espirituales (como por ejemplo 'guerra espiritual', oraciones
litúrgicas, etc.). Este tipo de razones son dadas por muchos grupos para
explicar su crecimiento. Pero ha quedado demostrado que el punto en el
que se diferencian las iglesias en crecimiento de las iglesias en
decrecimiento, las iglesias con un índice cualitativo superior a la media
de las que tienen un índice inferior, es otro. ¿Viven los creyentes de estas
iglesias con entusiasmo, con entrega, con ímpetu, con pasión su fe? Dado
que en este punto se encontraron notables diferencias entre las iglesias
en crecimiento y las iglesias en decrecimiento, sin distinción de
denominación o tendencia, hemos decidido denominar a esta
característica 'espiritualidad ferviente' :'8
Intercesión
La intercesión es una forma particular de oración. Es ese aspecto de la oración
de petición en el que los creyentes hacen súplicas específicas a Dios a favor de
ellos mismos y especialmente de otras personas o grupos. Generalmente el
vocablo se refiere a la oración ofrecida en beneficio de otros por parte de un
creyente. En el Antiguo Testamento hay varios ejemplos de este tipo de oración
(Éx. 32.11-13). En el Nuevo Testamento se registra con frecuencia la oración de
intercesión de Jesús (Mt. 19.13; Jn. 17.9-26; Le. 22.31), que también la prescribió
a sus discípulos (Mt. 5.44; 6.7-13). La práctica de la oración de intercesión era
familiar en la iglesia primitiva (Hch. 12.5) y es prominente en los escritos de
Pablo (Ro. 15.30; 1 Ti. 2.1, 2), que la fundamenta en la doctrina de la iglesia como
el cuerpo de Cristo. La palabra se aplica también a la obra de Cristo, después de
su ascensión, por la que él intercede delante de Dios el Padre a favor de la
• Schwarz. DesalTOUo natural de la iglesia. ~ 6.
La Iglesia del nuevo milenio, una ec1esiologia para el nuevo siglo
humanidad, como su representante (Ro. 8.34; He. 7.25). Lo mismo se afirma del
Espíritu Santo (Ro. 8.26).
En años recientes se ha desarrollado un creciente y efectivo movimiento de
intercesión. Más y más iglesias están entendiendo la importancia de hacer de la
oración de intercesión un recurso para la guerra espiritual, la sanidad integral de las
personas y la sociedad, la transformación de la comunidad, el imperio de la justicia
y la paz, y sobre todo, el cumplimiento de la misión cristiana en el mundo. Cada vez
son más los creyentes e iglesias que toman en serio la amonestación paulina (1 Ti.
2.1, 2) Y oran por largos períodos de tiempo sobre una base regular, y ven respuestas
frecuentes y específicas a sus oraciones en un grado sorprendente. El ejercicio de
este ministerio es fundamental para la buena marcha de la iglesia. Los hermanos
con este don deberían reunirse para orar sistemáticamente por los líderes y la
congregación, su programa de trabajo y sus necesidades.
EJERCICIO 39
Trazar líneas uniendo lo que corresponda.
La Biblia presenta algunos ejemplos de oración de intercesión:
De Abraham Romanos 10.1
De Lot Hechos 7.60
Del Espíritu Santo Romanos 8.34
De Moisés Génesis 18.22-25
De Samuel Romanos 8.26
De David Génesis 19.18, 19
De Esteban Números 12.13
De Pablo 1 Samue112.23
De Cristo 2 Samuel 24.17
LOS RECURSOS ESTRATÉGICOS
Debemos admitir que los evangélicos latinoamericanos no hemos prestado
mucha atención a las cuestiones estratégicas. Esto ha sido así en razón de una
actitud anti-mundo, que entiende que toda planificación o aplicación de la razón
a la, ~ r á c t i c a de la iglesia es mundana o denuncia falta de fe en el poder del
Esplrltu Santo para guiar a la iglesia en sus decisiones. Lamentablemente, lejos
de .apuntalar y expresar una auténtica confianza en el poder del Señor, esta
actitud ha dado lugar a la improvisación, la falta de efectividad en la misión y el
desgaste innecesario de recursos.
La Iglesia del nuevo milenio, una ec1esiologia para el nuevo siglo
humanidad, como su representante (Ro. 8.34; He. 7.25). Lo mismo se afirma del
Espíritu Santo (Ro. 8.26).
En años recientes se ha desarrollado un creciente y efectivo movimiento de
intercesión. Más y más iglesias están entendiendo la importancia de hacer de la
oración de intercesión un recurso para la guerra espiritual, la sanidad integral de las
personas y la sociedad, la transformación de la comunidad, el imperio de la justicia
y la paz, y sobre todo, el cumplimiento de la misión cristiana en el mundo. Cada vez
son más los creyentes e iglesias que toman en serio la amonestación paulina (1 Ti.
2.1, 2) Y oran por largos períodos de tiempo sobre una base regular, y ven respuestas
frecuentes y específicas a sus oraciones en un grado sorprendente. El ejercicio de
este ministerio es fundamental para la buena marcha de la iglesia. Los hermanos
con este don deberían reunirse para orar sistemáticamente por los líderes y la
congregación, su programa de trabajo y sus necesidades.
EJERCICIO 39
Trazar líneas uniendo lo que corresponda.
La Biblia presenta algunos ejemplos de oración de intercesión:
De Abraham Romanos 10.1
De Lot Hechos 7.60
Del Espíritu Santo Romanos 8.34
De Moisés Génesis 18.22-25
De Samuel Romanos 8.26
De David Génesis 19.18, 19
De Esteban Números 12.13
De Pablo 1 Samue112.23
De Cristo 2 Samuel 24.17
LOS RECURSOS ESTRATÉGICOS
Debemos admitir que los evangélicos latinoamericanos no hemos prestado
mucha atención a las cuestiones estratégicas. Esto ha sido así en razón de una
actitud anti-mundo, que entiende que toda planificación o aplicación de la razón
a la, ~ r á c t i c a de la iglesia es mundana o denuncia falta de fe en el poder del
Esplrltu Santo para guiar a la iglesia en sus decisiones. Lamentablemente, lejos
de .apuntalar y expresar una auténtica confianza en el poder del Señor, esta
actitud ha dado lugar a la improvisación, la falta de efectividad en la misión y el
desgaste innecesario de recursos.
La misión de la Iglesia: Recursos
Estrategia es cualquier método de razonamiento y dinámica de la acción,
que posibilita concebir ideas con relativa independencia de las técnicas que se
utilicen. Esto incluye medios, procedimientos, técnicas, espacios, tiempo
relacionados con la acción en cuestión. La estrategia instrumenta la acción (hace
planes estratégicos) con acciones y reacciones que ejecuta y controla. Intenta
resolver los enfrentamientos de voluntades (conflictos) con el poder y los recursos
disponibles. La estrategia concibe, selecciona, prepara, combina, cambia las
acciones y los medios, los que emplea en las oportunidades que se presenten y
en los espacios y lapsos disponibles, hasta producir el efecto eficaz que logre el
resultado esperado (objetivo estratégico). C. Peter Wagner señala que "estrategia
es el medio acordado sobre la manera de alcanzar cierta meta."9
Las consideraciones estratégicas son fundamentales en eclesiología y
misionología. La iglesia debe desarrollar una estrategia misionera. Ésta es la
condición que posibilita concretar el objetivo evangelizador y misionero de la
comunidad de fe. Según C. Peter Wagner, "la estrategia misionera es el modo en
que el cuerpo sale para obedecer al Señor y cumplir los objetivos que él
establece."lo En las páginas que siguen vamos a considerar una serie de
elementos, que en su conjunto configuran esbozos estratégicos para la iglesia
en el cumplimiento de su misión.
_ La iglesia debe ser una comunidad escatológica
La iglesia debe verse como una congregación de los últimos tiempos. Es
precisamente esta nota apocalíptica la que pone un matiz de urgencia en las
decisiones que toma la iglesia y en las cosas que ésta hace en cumplimiento de
la misión que le ha sido confiada. Nuestra acción como iglesia debe llevarse a
cabo con el convencimiento de que no queda mucho tiempo para hacer la obra
que tenemos que hacer.
La iglesia debe verse como una congregación que espera fielmente el regreso
de su Señor. La iglesia debe ser una congregación que viva con la convicción
firme del regreso inminente e inmediato del Señor Jesucristo en !¡Jloria y victoria.
Estamos a la espera del día que prometió Jesús (Mt. 24.30, 31). Este es también
el día del que habló el apóstol Pablo (1 Ts. 4.16). Este carácter escatológico
modela el perfil de la iglesia y su misión. La iglesia no vive del pasado ni se
aferra del presente, sino que se preña de un futuro lleno de esperanza. La
iglesia debe desear ser "prisionera de esperanza" y confiar en que Dios tiene
reservado para ella lo mejor en estos tiempos de restauración (Zac. 9.12). La
iglesia debe considerarse como la esposa que espera en santidad y consagración
el regreso glorioso de su esposo, Cristo (Ap. 19.7; 21.9).
_ La Iglesia debe ser una comunidad evangelizadora
La evangelización no fue un accidente ni un elemento complementario en la
experiencia de la iglesia primitiva. Por el contrario, Hechos nos ilustra que la
evangelización fue tan natural a la vida y ministerio de la iglesia como lo es la
9 C. Peter Wagner. Strategies for Church Growth (Ventura. CA, Regal. 1987)'
'0 Ibid.
La misión de la Iglesia: Recursos
Estrategia es cualquier método de razonamiento y dinámica de la acción,
que posibilita concebir ideas con relativa independencia de las técnicas que se
utilicen. Esto incluye medios, procedimientos, técnicas, espacios, tiempo
relacionados con la acción en cuestión. La estrategia instrumenta la acción (hace
planes estratégicos) con acciones y reacciones que ejecuta y controla. Intenta
resolver los enfrentamientos de voluntades (conflictos) con el poder y los recursos
disponibles. La estrategia concibe, selecciona, prepara, combina, cambia las
acciones y los medios, los que emplea en las oportunidades que se presenten y
en los espacios y lapsos disponibles, hasta producir el efecto eficaz que logre el
resultado esperado (objetivo estratégico). C. Peter Wagner señala que "estrategia
es el medio acordado sobre la manera de alcanzar cierta meta."9
Las consideraciones estratégicas son fundamentales en eclesiología y
misionología. La iglesia debe desarrollar una estrategia misionera. Ésta es la
condición que posibilita concretar el objetivo evangelizador y misionero de la
comunidad de fe. Según C. Peter Wagner, "la estrategia misionera es el modo en
que el cuerpo sale para obedecer al Señor y cumplir los objetivos que él
establece."lo En las páginas que siguen vamos a considerar una serie de
elementos, que en su conjunto configuran esbozos estratégicos para la iglesia
en el cumplimiento de su misión.
_ La iglesia debe ser una comunidad escatológica
La iglesia debe verse como una congregación de los últimos tiempos. Es
precisamente esta nota apocalíptica la que pone un matiz de urgencia en las
decisiones que toma la iglesia y en las cosas que ésta hace en cumplimiento de
la misión que le ha sido confiada. Nuestra acción como iglesia debe llevarse a
cabo con el convencimiento de que no queda mucho tiempo para hacer la obra
que tenemos que hacer.
La iglesia debe verse como una congregación que espera fielmente el regreso
de su Señor. La iglesia debe ser una congregación que viva con la convicción
firme del regreso inminente e inmediato del Señor Jesucristo en !¡Jloria y victoria.
Estamos a la espera del día que prometió Jesús (Mt. 24.30, 31). Este es también
el día del que habló el apóstol Pablo (1 Ts. 4.16). Este carácter escatológico
modela el perfil de la iglesia y su misión. La iglesia no vive del pasado ni se
aferra del presente, sino que se preña de un futuro lleno de esperanza. La
iglesia debe desear ser "prisionera de esperanza" y confiar en que Dios tiene
reservado para ella lo mejor en estos tiempos de restauración (Zac. 9.12). La
iglesia debe considerarse como la esposa que espera en santidad y consagración
el regreso glorioso de su esposo, Cristo (Ap. 19.7; 21.9).
_ La Iglesia debe ser una comunidad evangelizadora
La evangelización no fue un accidente ni un elemento complementario en la
experiencia de la iglesia primitiva. Por el contrario, Hechos nos ilustra que la
evangelización fue tan natural a la vida y ministerio de la iglesia como lo es la
9 C. Peter Wagner. Strategies for Church Growth (Ventura. CA, Regal. 1987)'
'0 Ibid.
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
respiración para los seres vivos. Por eso, "cada día el Señor añadía al grupo los
que iban siendo salvos" (Hch. 2.47b, ver v. 41).
En este proceso, el factor cuantitativo es importante. Hay una corriente de
opinión que descalifica el crecimiento cuantitativo a favor de la profundización o
mejoramiento cualitativo. El carácter escatológico de la iglesia debe impulsarla
a entender que, por estar en los últimos tiempos, su esfuerzo más grande debe
estar concentrado en que el mayor número posible de personas conozcan a
Cristo como Señor. La meta de nuestras labores es que toda lengua confiese a
Jesucristo como Señor (Fil. 2.10, 11). Esto significa una pesca abundante de
almas.
Pero también el factor metodológico es importante. El Señor nos llamó a ser
pescadores de hombres, pero para que haya una gran pesca de almas es
necesario bogar mar adentro. En la orilla se encuentran pocos peces y son
pequeños: los grandes cardúmenes y los peces más grandes están mar adentro.
Mar adentro significa meternos en el corazón del mundo y la sociedad con el
evangelio de Jesucristo.
Si queremos una gran pesca de almas, hace falta echar las redes del
evangelio. Hay un principio bíblico que puede aplicarse aquí en términos
cuantitativos. Dice la Palabra: "cada uno cosecha lo que siembra" (Gá. 6.7). Ésta
es la ley de la siembra y de la cosecha: a mayor siembra, mayor cosecha.
El mismo principio se puede aplicar a la pesca: cuanto más echamos las
redes, tanto más posibilidades de pescar tenemos. Sin embargo, echar las redes
con más frecuencia no significa necesariamente asegurar una pesca más
abundante. Los discípulos estuvieron echando sus redes toda una noche y no
pescaron nada, hasta que Jesús les dijo: "Lleva la barca hacia aguas más
profundas, y echen allí las redes para pescar:' Y dice el texto que ellos "así lo
hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les
rompían" (Lc. 5.4-6). Es necesario echar las redes más veces para pescar, pero
ésta no será una pesca ingenua ni fortuita. Por el contrario, tiene que ser una
pesca inteligente, efectiva y cuyo único objetivo sea recoger una gran cantidad
de almas para el reino de Dios, el mayor número posible. Por eso, debemos
considerar a la iglesia hoy como las primicias del reino de Dios, "los primeros y
mejores frutos de su creación" (Stg. 1.18). Pero esperamos a muchos más, que
serán ganados por medio de un testimonio efectivo, al seguir en obediencia las
instrucciones del Señor.
_ La iglesia debe ser una comunidad abierta
Así era la iglesia primitiva (Hch. 2.46). Se dice de aquellos primeros cristianos
que: "De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y
generosidad." Si la iglesia desea ser una comunidad abierta, entonces no estará
encerrada en el templo. La iglesia primitiva se congregaba cada día, pero no
adentro del santuario en Jerusalén, sino en el atrio exterior del templo, en la
calle, donde estaba el mayor número de personas. Una iglesia que quiere cumplir
con la misión debe ser una iglesia en la calle, como era la iglesia
prlmlttva. Su lugar de misión estará puertas afuera del templo, donde están las
personas con sus necesidades. Éste es el cuadro que vemos en relación con el
propio ministerio de Jesús (Mr. 6.55, 56). El cuadro en Hechos es similar (Hch. 5.
15, 16). Ésta es la manera en que se podrá penetrar con el evangelio todas las
La Iglesia del nuevo milenio. una eclesiologia para el nuevo siglo
respiración para los seres vivos. Por eso, "cada día el Señor añadía al grupo los
que iban siendo salvos" (Hch. 2.47b, ver v. 41).
En este proceso, el factor cuantitativo es importante. Hay una corriente de
opinión que descalifica el crecimiento cuantitativo a favor de la profundización o
mejoramiento cualitativo. El carácter escatológico de la iglesia debe impulsarla
a entender que, por estar en los últimos tiempos, su esfuerzo más grande debe
estar concentrado en que el mayor número posible de personas conozcan a
Cristo como Señor. La meta de nuestras labores es que toda lengua confiese a
Jesucristo como Señor (Fil. 2.10, 11). Esto significa una pesca abundante de
almas.
Pero también el factor metodológico es importante. El Señor nos llamó a ser
pescadores de hombres, pero para que haya una gran pesca de almas es
necesario bogar mar adentro. En la orilla se encuentran pocos peces y son
pequeños: los grandes cardúmenes y los peces más grandes están mar adentro.
Mar adentro significa meternos en el corazón del mundo y la sociedad con el
evangelio de Jesucristo.
Si queremos una gran pesca de almas, hace falta echar las redes del
evangelio. Hay un principio bíblico que puede aplicarse aquí en términos
cuantitativos. Dice la Palabra: "cada uno cosecha lo que siembra" (Gá. 6.7). Ésta
es la ley de la siembra y de la cosecha: a mayor siembra, mayor cosecha.
El mismo principio se puede aplicar a la pesca: cuanto más echamos las
redes, tanto más posibilidades de pescar tenemos. Sin embargo, echar las redes
con más frecuencia no significa necesariamente asegurar una pesca más
abundante. Los discí