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El actor se prepara

de Hugo Hiriart

Katia de la Rosa

Desde su primera novela, Galaor —por la Mejor dicho: de ser en otro mundo. Ese nuestras letras, hay un Fuentes, o un Revuel-
cual obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia—, “otro” que habita en él y que espera la opor- tas o un Leñero, podemos decir que en El
Hugo Hiriart es conocido como un narrador tunidad para manifestarse: actor se prepara encontramos, en su más
original e insólito en nuestras letras, además plena manifestación, a un Hi r i a rt que ya
de dramaturgo y ensayista agudo. Por esto, Había algo ahí, dentro de mí, que yo no co- ocupa, sin lugar a dudas, un lugar privile-
no es de extrañar que su más reciente novela, nocía. Es decir, yo también soy ese desen- giado en el mundo literario.
El actor se prepara, combine los tres géneros frenado, ese poseído. Pe ro no lo sabía hasta De esta manera, el lector del libro nun-
antes mencionados —novela, teatro y ensa- ahora. Ya lo sé. ca está personalmente encarado con la re a-
yo— y, de nuevo, desborde los márgenes a lidad primera donde tiene lugar la trama
que nos tiene acostumbrados la literatura Las alusiones al teatro son inevitables: policíaca, sólo con las diferentes versiones
que hoy se escribe en nuestro país. s u b j e t i vas que de ellas teje el narrador-filó-
El actor se prepara es una especie de diario Muy diferente es ser sólo actor para ajustar- sofo. Esa sustancia inmaterial —re f l e x i ó n ,
donde se registran las notas de Cirilo, quien, nos a un papel —como lo hacemos en la vida análisis, continuos devaneos sobre la decep-
de entrada, a través de sus cavilaciones abis- de todos los días, para representar un papel ción o el entusiasmo cotidianos —es el pris-
males, nos instala en una enredada trama porque ocultamos algo— a serlo de verdad. ma a través del cual Cirilo va mostrando el
policíaca que es, a la vez, un mero escenario mundo (interior y exterior) e involucrán-
teatral. “Cuando sales de la intimidad al in- A serlo de verdad... en esta línea, nos pa- donos en su historia. Y a ello contribuye n
tercambio mundano te conduces como se rece, puede encontrarse la clave del perso- la ironía que, desde las primeras líneas con-
espera de ti; y entonces aparece el actor. De- naje y de la novela misma. ¿Es posible ser sigue la novela: la ironía de una realidad sus-
sempeñar un papel tranquiliza”, dice Cirilo. ese personaje, ese “o t ro”, en verdad? Pre g u n- pendida y sutil, en la que la materia pare c e-
La literatura mexicana ha contado con ta que, por lo demás, nos refiere a las pre o- ría haberse contaminado de la sonrisa —que
grandes narradores: Fuentes, Revueltas, Le- c u p a c i ones religiosas de Hiriart. no vemos pero adivinamos— de su autor.
ñero, y con importantes ensayistas, desde Pero nada de esto sería convincente para ¿Es posible hablar de una cierta ironía idea-
Alfonso Reyes y Octavio Paz hasta Gabriel el lector si el personaje mismo no lo fuera. lista? Tal es el caso de El actor se prepara, ac-
Zaid. Pero una combinación de estos dos Este personaje-autor es siempre central en tor que parece preferir el género de la tragi-
g é n e ros en una misma obra difícilmente se una ficción (o, como diría Freud, en un sue- comedia al de la tragedia misma. ¿No decía
ha dado en nuestras letras y tal vez en otras ño). Invisible o presente, uno o múltiple, Chesterton que había que imaginar a Cristo
regiones y otros ámbitos, como sería el caso encarnado en la primera, la segunda o la ter- sonriendo? Desde sus obras anteriore s ,
de Contrapunto de Huxley, donde se nos cera persona, dios omnisciente o testigo im- Hir i a rt parece proponernos esa sonrisa co-
cuenta una historia, mientras el personaje- plicado en la historia, el narrador es la cria- mo una alta actitud religiosa.
autor reflexiona largamente sobre ella. tura fundamental que debe inventar un Por último, no podríamos dejar de men-
Cirilo y Ana Valentina inician, por ór- novelista para que aquello que quiere contar cionar la cercanía de Hi r i a rt con otro autor,
denes de su jefe Baldasano —los nombres de resulte real. Bajo su apariencia racional, toda seguramente de sus predilectos: Graham
sus personajes es un primer logro en la no- buena novela domicilia materiales que pro- Greene, quien también escribió una novela
vela de Hiriart— una investigación para en- ceden de los fondos más secretos de la per- policíaca que termina por convertirse en un
contrar a la joven Aurelia, hija de un pode- sonalidad del autor. A ese envolvimiento del problema teológico y cuyo título es de lo
roso senador, quien ha desaparecido. Cirilo creador con el actor debe la literatura su fuer- más sugerente: El revés de la trama. Porque
hace las veces de detective tanto en la bús- za y penetración en el inconsciente colectivo. El actor se prepara para meterse —y meter-
queda de Au relia como en la de sus conflic- Po rque los demonios (actore s - d e m o n i o s ) nos— en ese teológico revés de la trama.
tos existenciales. Sus pesquisas lo llevan a que acosan a los seres humanos suelen ser más
descubrir tanto el rastro de Aurelia como perdurables que los otros accidentes de sus Hugo Hiriart, El actor se pre p a ra, Tusquets Editores,
su propia complejidad de ser en el mundo. biografías. Así como podemos decir que, en México, 2004, 155 pp.

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