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ENSAYO SOBRE LA SOCIEDAD COLOMBIANA El análisis de la sociedad colombiana con la perspectiva de los diferentes elementos sociológicos, logra la creación

de una reflexión crítica en donde no cabe más que preguntarse si realmente podemos hablar de SOCIEDAD en Colombia, dadas las persistentes faltas e incoherencia que pueden evidenciarse al querer hablar por ejemplo, de una estructura, de un orden social o de un establecimiento claro de los roles que ocupan los diferentes actores en la nación. En principio, en la búsqueda de caracterizar al país, nos encontramos con la problemática más fuerte y es la de, la carencia de una identidad social que, como obra social pueda identificar al colombiano como respetuoso de diferentes símbolos que le otorguen un sentido de pertenencia a la patria. De esta manera, la población no camina unida para la consecución de unos objetivos comunes y mucho menos para la construcción de un Estado participativo y democrático, es decir, el principal ejercicio político se limita a un día cada cuatro años, momento en el que se abandonan todos los poderes de la ciudadanía a una sola persona. No existe por tanto, una delimitación clara y digna de normas y leyes sociales, ni una manera ecuánime de exigirlas. Colombia, fundamentado en la sociedad de mercado cumple con la clasificación de Weber de las clases sociales, lo que indica que hay una jerarquización y distribución de la sociedad que concuerda además con la estratificación, siendo en su mayoría una población obrera o perteneciente a la clase trabajadora, con un acceso muy limitado a educación, recreación, cultura, entre otras condiciones sociales y económicas. Existe también una mínima parte de pequeños empresarios, una clase administrativa, la cual pertenece a las elites gubernamentales y una clase propietaria dueña de las grandes empresas, en su mayoría extranjera o perteneciente a hegemonías legendarias del poder económico en el país. Su visión de desarrollo esta focalizado en el crecimiento económico y no en el desarrollo social, lo que empeora las condiciones de las clases bajas y empodera a las clases altas. Por otro lado, no se puede hablar de orden social en medio del caos que una guerra permanente garantiza y por el cual siempre puede hablarse de divisiones sociales; sin contar con la historia que los dos partidos tradicionales lideraron, cimentando lo que hoy existe en este campo. Quizás es desolador el horizonte, sin embargo, también es necesario que la inquietud que esto produce no genere más estancamiento sino propuestas que nos permitan a los colombianos tomar la bandera y hacernos dueños de nuestra fortuna, en lugar de seguir resignándonos al paso del tiempo y sus condiciones.