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En un tren de vapor, con las ruedas claqueteando y el viento silbando contra las

entreabiertas ventanas se encuentran dos. Una mujer con el pelo recogido y sendo
abrigo y un hombre de pelo alborotado y deshilachada camisa sucia en las mangas.

Jóven Desaliñado: ¿Hace frío verdad? [No hay respuesta, se levanta y cierra la
ventana posterior al asiento de la jóven y se vuelve a su asiento.]

Jóven Desaliñado: La verdad es que parece usted perdida jóven. ¿Desea hablar?
[No hay respuesta.]

[Permanecen en silencio durante media hora, la jóven inmóvil y el joven
jugueteando con el billete de tren con el que durante el tramo de silencio ha
construido una pajarita, una grulla y una de estas ranas que saltan.]

Jóven Desaliñado: Disculpe, no me gustaría parecer grosero pero... ¿Tiene usted
intención de hablarme?

Joven de cuello alto: ¡Aaarch! ¿Acaso usted no entiende que si permanezco en
silencio se trata de una convención social para rechazar tu conversación de sucia e
innecesaria conversación? ¿Acaso crées que una chica como yo desearía hablaro, o
quizás incluso algo más... ¡Aaarch! [ Se levanta, coge su pesada maleta, abre la
puerta del tren en marcha y salta livianamente]

Jóven Desaliñado: Pero disculpe... yo en ningún momento he dicho. [Se da cuenta
de que la joven ya no está y resopla]