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2 /09/2010

Rocío.L

La leyenda nos cuenta la historia de un anciano que


vivía con su hermosa hija llamada Yari. Ella no tenía
esposo debido a que ocupaba su tiempo cuidando a
su padre, ya que no podía ir a la guerra, ni cazar ni
pescar.
Un día apareció un viajero, que se quedo en la
choza. Yari cantó una canción suave y triste hasta
que se durmió. Al amanecer, el viajero confeso ser
enviado por dios, el viajero decidió pagar su
hospitalidad con un deseo. El anciano aprovechando
la oportunidad le pidió volver a tener fuerzas para
que su hija pueda casarse y ser libre.
El mensajero de dios le dio una antigua rama de un
árbol de caá
Yari se transforma en una diosa y protectora de
hierbas de raza guaraní, sien do llamada caá Yari la
diosa de la yerba mate.
Y así, la hierba fue utilizada para todos los
guerreros de la tribu haciéndolos mas fuertes y mas
valientes.
Cuando los españoles llegaron, tomaron una copa
en una calabaza, con una pajita elaborada con hojas
de un árbol nativo de la región llamado Caà,
diciendo que había sido otorgada por un dios. A la
vez los españoles adquirieron el hábito y empezaron
a tomar el mate, desde soldados hasta oficiales, sin
distinción de clases sociales.
El mate era una costumbre tradicional y saludable
para el Río Grande do Sul, era un símbolo de la
hospitalidad del gaucho, siempre ofrecían a sus
visitantes