BUKOWSKI

Pulp
© EDITORIAL ANAGRAMA, S.A., 1996 Traducción de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro OCR y Revisión de kontra – Julio 2003

Dedicado a la mala escritura

1 Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto. Una mosca se paseaba lentamente por encima de mi escritorio. Extendí el brazo con la palma de la mano abierta y la puse fuera de juego. Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí. –œSí? –dije. –œHa leído usted a Céline? –preguntó una voz femenina. La voz era bastante sexy y yo llevaba mucho tiempo solo. Décadas. –œCéline? –dije–. Ummm... –Quiero a Céline –dijo ella–. Tengo que conseguirlo. Aquella voz tan sexy me estaba poniendo realmente cachondo. –œCéline? –dije–. Déme alguna información. Hábleme, señora, siga hablando... –Súbase la cremallera –me contestó. Miré hacia abajo. –œCómo lo sabe? –le pregunté. –Da igual. Lo que quiero es a Céline. –Céline está muerto. –No lo está. Quiero que le encuentre. Quiero tenerlo. –Puedo encontrar sus huesos. –No, estúpido, –está vivo! –œDónde? –En Hollywood. He oído que se ha pasado varias veces por la librería de Red Koldowsky. –Entonces, œpor qué no va a buscarle usted? –Porque antes quiero saber si es el auténtico Céline. Tengo que estar segura, absolutamente segura. –Pero œpor qué ha recurrido a mí? Hay cientos de detectives en esta ciudad. –John Barton le ha recomendado a usted.

œPodría darme usted su nombre? –Señora Muerte. œSe acuerda? –Sí. –Encantado de verla. –Estaré ahí dentro de unos minutos –dijo. señora. –œSeñora Muerte? œEs usted del circo? œDel cine? –No. señora –le dije. Fue lo primero que vi al nacer. tan condenadamente cerca que se me salían los ojos de las órbitas. Siempre he sido un hombre de piernas. claro. . Ella chasqueó los dedos: –Eh. Después intenté salir. o sea. 2 Ella entró en mi oficina. De alguna manera se me fue el santo al cielo. por favor. –œAño de nacimiento? –No se haga el gracioso. œCuál es su tarifa? –6 dólares la hora. escuche. –œEhhh? –dije levantando la mirada. déjelo ya. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito. Un glorioso vértigo de carne. –Sólo intentaba tener algunos antecedentes. –Necesitaré un cheque por servicios prestados. Caminaba como un borracho contoneándose por la habitación. yo me subí la cremallera. señora –le dije. No tengo nada que no haya visto usted nunca. Desdoblé un clip y apunté hacia ella con el extremo.–Ah. –Por supuesto –dijo sonriendo–. Bueno. –En eso se equivoca. –Deje de hacerse el bobo. Ella colgó. –œLugar de nacimiento? –Da lo mismo. Bueno. Llevaba unos tacones tan altos que parecían zancos. Barton. Y esperé. –Siéntese. sí. Demasiados batidos de chocolate. El vestido le estaba tan apretado que casi le estallaban las costuras. Empecé a mirarle fijamente las piernas. tendrá que darme algún adelanto y tendré que verla a usted en persona. aquello no era justo. Se dejó caer y cruzó las piernas muy arriba. –El asunto Céline.

Tiene que ser el auténtico Céline. –Muy bien. Aterrizó en mi escritorio. preguntando sobre Faulkner. œeh? Hmmm.. –œSeguro que era Hemingway? –Oh. Bueno.. Ahora no me molestéis. sí –dije–. se ha pasado varias veces por la librería de Red. Ahora déme algunos detalles sobre ese tal Céline. Charles Manson. no cualquier tonto del culo que se crea que lo es. Más allá de cualquier cosa. sí. œDijo usted algo de una librería? –Bueno. He esperado mucho tiempo. No había visto tanto dinero desde que acerté un pleno en Hollywood Park en 1988. –Entonces... Vuelve al día siguiente o al otro y vuelve a suceder lo mismo. ha estado hojeando libros. Quiero conseguir al escritor más grande de Francia. jefe. –Bueno. Belane. Quiero estar segura. œcómo es que no está segura de que este Céline es el auténtico Céline? –No lo sé. Así que por eso he venido. Te puedes gastar mil dólares. –Lo de Hemingway lo sé. Barton dice que usted es bueno. sólo que está un poco chiflado. –. –Gracias. –Así que se pasa por la librería. y Céline cruza a Musso's y se queda dando vueltas por el bar con aire triste. señora. arrancó el cheque del talonario y me lo lanzó. –Sí –contestó–. Lo cogí... –Céline está muerto. Después se levantó y salió. –Belane. –œY usted piensa que el auténtico Céline está vivo y quiere conseguirlo? –No sabe cuánto. Ya conoce usted a Red. Carson McCullers. 240 dólares..Sacó su talonario de cheques. No me había ocurrido nunca hasta ahora.. . Nunca en mi vida había visto un culo como aquél. –Sí. garabateó algo. Quiero pensar en aquel culo. Nick Belane. Le gusta echar a la gente de su librería. pues echa una y otra vez a Céline. Conseguí a Hemingway. Puede que lleve demasiado tiempo en este rollo.Muerte –dijo ella. Tengo una especie de bloqueo en este asunto. Más allá del concepto.. pero te quedas uno o dos minutos más y entonces Red te dice: ÿœPor qué no te largas de una puñetera vez?Ÿ Red es un buen tipo. Hace 32 años. Ésos abundan. –Como si no lo supiera. Céline y Hemingway murieron con un día de diferencia. empiece con ello.

spat. –œEl Gorrión Rojo? œQué demonios es eso? . spat. spat. Yo había anulado la cita para hablar en la Cámara de Comercio de Palm Springs. œverdad? Siempre me elegían al final en el equipo de béisbol porque sabían que yo podía lanzar la pelota-hija-de-puta desde allí hasta Denver. Pero caliente œqué? Nada de nada. aspat. spat. œEra Céline Céline o era otra persona? A veces me parece que ni siquiera sé quién soy yo. Pero fíjate. spat. El sake me mantenía caliente. Estaba lloviendo. firmar cheques. spat. Estaba sentado bajo la lluvia. atar zapatos. aspat. He desaprovechado mis manos. spat. El negocio iba mal. a mis 55 años y sin siquiera un cacharro para recoger la lluvia.3 Al día siguiente. Sonó el teléfono. aspat. œqué pasa?Ÿ Quiero decir que yo podría ser cualquier otro. La lluvia se colaba a través del techo y hacía spat. œen qué puedo ayudarle. –Sí. –Le he estado observando. señor Barton? –Estoy intentando localizar al Gorrión Rojo. Y aún estoy a tiempo de hacerlo. spat. sólo tiene usted que ser persistente. –Le he estado observando.. œQué importancia tiene? œQué tiene un nombre? La vida es extraña. Lo logrará. etc. Bueno. Pero œqué han hecho mis manos? Rascarme las pelotas. –Me alegra saberlo. œO era Harry Martel? –Yo soy John Barton –me respondió una voz. –Ratas celosas!.. sé que ha estado recomendándome. –Soy Nick Belane –dije. El techo tenía goteras. sí. Yo tenía talento. Tal vez fuera mejor trabajar en el caso Céline. Mi padre me había advertido que acabaría mis días meneándomela en el porche trasero de algún desconocido en Arkansas. casi seguro que le contesto: ÿSí. si alguien grita: ÿ–Eh. soy Nick Belane. eso es lo que eran. –Sí. etc. Pero los autobuses me producen estreñimiento y siempre hay algún viejo británico de barba rancia que ronca. Allí estaba yo. Los autobuses para allá salen a diario.. Y dígame. Harry! –Harry Martel!Ÿ. Lo sequé con una multa por impago a Hacienda y descolgué. spat. gracias. Está un poco verde pero eso es parte del encanto. A veces me miro las manos y me doy cuenta de que podría haber sido un gran pianista o algo así. tirar de la cadena de los retretes. Y mi mente. spat. tengo talento. Tiene usted talento. spat.

señor Barton. Una visión repugnante. Tenía un tórax inmenso y parecía que llevase hombreras. Belane. –Tu contrato de alquiler ha vencido. Quiero que saques tu culo de aquí. fui despacio hacia la puerta. Nick. la abrí y allí estaba McKelvey. Luego colgó. Fotos de niños en posturas pornográficas. Cuando iba en coche siempre me ponían una multa de estacionamiento y tenía tantas que no podía hacerles frente. Pero el techo goteaba más que nunca. –Ese Gorrión no tendrá un nombre. imbécil –escupió–. Estoy seguro de que puede encontrarle. Su rostro se dobló sobre la rodilla que yo estaba levantando. –Hmmm. Como Henry o Abner o Céline. Esperar el tranvía. me coloqué mi sombrero marrón. lié un cigarrillo. El hombre ha nacido para morir. œQué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Le hundí el puño bien adentro.. . pero estoy seguro de que el Gorrión Rojo anda por ahí en algún sitio. di una calada. Era como un suave montón de mierda seca.–Estoy seguro de que existe y lo único que quiero es encontrarlo. simplemente Gorrión Rojo. Entonces me fijé en su barriga. le di un sorbo al sake. Decidí ir caminando a la librería de Red. Barton me dio su teléfono y después dijo: –Tengo total confianza en usted.. Tengo confianza en usted. puse en marcha el contestador automático. Cayó y luego rodó hacia un lado. pero me limité a coger su tarjeta Visa Oro. se lo fundiría en el hipódromo. Caminando hacia la librería de Red me sentía un poco deprimido. me atragantó una tos seca. Esperar que canten los ratones. Quiero que usted me lo localice. Y œqué le parecería dármelo todo de una vez? –No. –Pero eso cuesta dinero. señor Barton. Me sacudí algunas gotas de lluvia. Perder el tiempo. Bueno. –œAlguna pista para empezar? –No. Pasé por encima. –Muy bien. Le saqué la cartera. œverdad? –œA qué se refiere? –Me refiero a un nombre. el negocio estaba remontando. –No. Pensé en matarle. –Si encuentra al Gorrión Rojo le daré 100 dólares mensuales de por vida. Esperar que a las serpientes les crezcan alas. déjeme su teléfono y me pondré a trabajar en ello. Esperar un par de buenas tetas alguna noche de agosto en un cuarto de hotel en Las Vegas. le di una patada en el culo y cogí el ascensor para bajar. lo encendí.

–œEl qué? –me preguntó. Tan cerca que podía ver lo que estaba leyendo.. –Este tipo tiene un problema –me dijo señalando el libro. ––Haga el favor de dejar ese libro en su funda y lárguese de una puñetera vez! Era un tipo pequeño. –œQuién es el que tiene que salir de una puñetera vez? –pregunté. Estaba de pie cerca del fondo. Después me di cuenta de que había alguien más en la librería. –No le hagas caso –le contesté–. –Lo tengo que pensar. y se volvió hacia un tipo que estaba hojeando una primera edición de No puedes volver a tu hogar. Volvió a colocar el libro en su funda y pasó por donde estábamos nosotros dirigiéndose a la salida con una nube de humedad en los ojos. –EH. Había dejado de llover. Después oí a Red. –Yo pensaba que usted estaba muerto –dije yo. de aspecto delicado. Su impermeable amarillo ya no servía para nada. –œCuál? –le pregunté. Se acaba de ir ese borracho de Chinaski. Pensé que le conocía de foto.Red estaba en la librería. œTienes algún ejemplar firmado del Mientras agonizo de Faulkner? –Por supuesto. Ha estado fanfarroneando con la báscula nueva que tiene en correos. todo encorvado. . La montaña mágica. –Yo pensaba que usted también estaba muerto –dijo él. Thomas Mann. con aire de Céline. una Pelouze. Me vio. –Esto es increíble –dije.. œCéline? Me acerqué a él despacio. –Perdona –dijo Red. –Considera que el aburrimiento es un arte. –SAL DE UNA PUÑETERA VEZ DE AH¸! Éramos las dos únicas personas que había allí dentro. Le miré. TÐ –dijo a gritos–. –œPuedes creer que hay gente que entra aquí tomándose un helado de cucurucho? –Y hasta cosas peores. Me puse realmente cerca. –œCuánto cuesta? –2800 dólares. Entonces nos quedamos allí simplemente mirándonos el uno al otro. que llevaba algo que parecía un impermeable amarillo. Me miró. ––Qué suerte tienes! –me dijo–. Devolvió el libro a su estante y se quedó allí sin hacer nada. Céline.

Tenía la tarjeta Visa Oro. Bueno. ––EH! –le grité–. Tarareé un trocito de una de Eric Coates. Justo entonces pasó un taxi desocupado. Quiero decir un taxi libre. ––HUELO CU˘NDO NO VAN A COMPRAR! Céline o quienquiera que fuese empezó a caminar hacia la salida. Céline se asomó. Recordé haber estado allí hacía dos o tres décadas con 3 prostitutas. la lluvia había parado pero seguía sin mejorar. . El tipo aquel –œsería Céline?– estaba en el quiosco de periódicos leyendo una revista. TAXI! –gritó Céline. Les parecía gracioso. Encogí los hombros y me dirigí hacia Musso's. dando vueltas. que luego se marcharon. La volvió a colocar en el estante y me miró. Era el primer taxi que yo veía por allí desde hacía décadas. Aquel quiosco de periódicos estaba allí desde que tengo memoria. Después desapareció. La que estaba en la cama se quedó 4 días y 4 noches bebiéndose toda mi cerveza y hablando de sus dos hijos que estaban en Kansas City Este. –QUE SALGA DE UNA PUÑETERA VEZ DE AH¸! –Pero œpor qué? –pregunté. –Esta revista sólo tiene un problema –dijo. Me las llevé a todas a mi casa y una de ellas masturbó a mi perro. –œCuál es? –Simplemente que no saben escribir. El taxi aminoró y él dio un salto hacia adelante. Estaban borrachas y colocadas. Incluso empecé a sentirme como Nicky Belane. se dio con la cabeza contra el borde del retrete y lo llenó todo de sangre. La que dice ÿEl infierno es lo que has hechoŸ. Yo le seguí. ––EH. Una de las prostitutas fue al cuarto de baño. la puerta trasera se abrió y en un tris estuvo dentro. La acosté y me fui a sentar con las otras. –QUIERO PREGUNTARLE ALGO! El taxi se dirigió rápidamente hacia Hollywood Boulevard. se cayó. Al acercarme vi que era The New Yorker. Y. alargó el brazo y me hizo un corte de mangas. Tal vez. el aire era helador y todo olía como a pedos mojados. además. Estaba vivo. Estuve limpiando aquello con unas toallas grandes humedecidas.–EL QUE SE PARECE A CÉLINE. Ninguno de ellos sabe. Subió andando hacia el Boulevard y luego se paró en el quiosco de periódicos.

bueno. ––Deje de decir tonterías! Estoy empezando a pensar que. y el tipo de la librería podría ser él. –Conozco los datos. La señora Muerte estaba loca.4 Busqué ÿCélineŸ en el Webster. –Oh. mataría a mi cucaracha preferida. Y aquel tipo de la librería parecía tener entre 40 y 50 años. Todas van por ahí durante sus últimos años con cara de culo. œHa avanzado algo en el caso? –Céline está muerto. œHa avanzado algo? Quiero conseguir a ese tipo. sé que está vivo.. œPor qué querría Céline durar tanto? Todo el asunto era de locos. –Quiero pruebas concretas de que ese tipo es o no es... œme lo dirá? Haré cualquier cosa por usted. nació en 1894. de hecho también estoy trabajando para Barton.. es usted Belane. Belane? –Bueno. –Hmmm –dije.. Nunca mires al piloto. O tal vez era que había encontrado el método para vencer el proceso de envejecimiento. –Oh. Si estuviera vivo. Mira las estrellas de cine. intentando localizar al Gorrión Rojo. Belane. –Hola –oí que decía su voz. Ya le he dicho que tengo un bloqueo absurdo en este asunto. daría de latigazos a mi madre si estuviera aquí. Barton me ha dado gato por liebre. ––Súbase la cremallera! –œEhh? ––Estúpido. –œComo qué. œSabe usted algo de eso? –Mire. œHaría Céline eso? œA quién le gustaría vivir tanto como para llegar a los 99 años? A nadie que no sea un estúpido. O sea que será mejor que empiece con ello. en algún sitio. por lo que a usted se refiere. resuelva esto de Céline y le diré dónde está el Gorrión Rojo. está bien. No era extraño que la señora Muerte le anduviera buscando. tendría 99 años.. Miré a dos moscas que estaban follando y después decidí llamar a la señora Muerte. sí. No sabe usted cuánto. he dicho que se suba la cremallera! –Bueno. Los pilotos de las líneas aéreas estaban locos. Belane. señora. ya estaba. –O resuelve esto de Céline o voy por usted! . Me bajé la cremallera y esperé a oír su voz.. Estábamos en 1993. No podía ser Céline. cogen la piel del culo y se la ponen en la cara. 1894–1961. me dijo que era uno de los mejores. La piel del culo es la que más tarda en tener arrugas. –Hmmm –dije yo. Barton le recomendó a usted.. Yo estaba loco. –œCómo? Ah. Bueno. Mire. simplemente embarca y pide que te sirvan unas copas.

uhh –dijo Tommy. McKelvey me miró y después señaló a aquello. Tommy está aquí simplemente con un propósito. œlo has entendido? –Sí. Thomas. Tommy me miró con sus ojillos turbios. œlo harías? –Eh –dijo McKelvey–. . Colgué el auricular. McKelvey sonreía de un modo horrible. señor McKelvey. entonces. œa qué estás esperando. quiero que rompas a este tipo como si fuera un periódico viejo. –Así que œpor qué ibas a querer hacerme daño? –Porque el señor McKelvey me lo ha dicho. o vas a chorrear más líquido rojo que las camisetas del equipo de fútbol de Stanford! –Eh –dijo McKelvey–. tú no me conoces. que le hagas cachitos y los esparzas al viento. –Oye. Tommy. –Bueno y. –Tommy. Yo tenía trabajo que hacer. Belane. el que habla aquí soy yo. Se volvió hacia Tommy. Belane. Bueno. La puerta se abrió de golpe y allí estaba McKelvey y una gran pila de estiércol subnormal. œVerdad. deja de confundir a mi muchacho. œde dónde has sacado ese maldito cacharro? –Un detective sin pistola es igual que un gato con condón o que un reloj sin manecillas. –Mira. señora. Le dirigí una sonrisa amable.–Eh. Tommy? –Uhh. –Encantao de conócele –dijo. –Bueno. –Éste es Tommy. La línea se había cortado. œte comerías la caca de tu madre simplemente porque el señor McKelvey te hubiera dicho que te la comieras? –œEh? –Calla. œverdad? –Uhh. Saqué la Luger del cajón y apunté a la enorme inmensidad de Tommy. y ese propósito consiste en convertirte lentamente en una mierda sangrante. –Belane –dijo McKelvey–. Miré alrededor buscando alguna mosca a la que cargarme. si el señor McKelvey te dijera que bebieras pipí. hablas como un mentecato. uhh. espere un minuto. ––Quieto ahí. a la última rosa del verano? Tommy dio un paso hacia mí. –Tommy. Parecía pesar unos 170 kilos. quitándole el sarro se podría quedar en 160. –Guau! Para venir por mí no tenía ningún tipo de bloqueo.

McKelvey. –œQue subas. El sol estaba sangrante. œY quién dicta la norma? –Yo qué sé –dijo McKelvey. œestás majareta? –œQuién sabe? La locura se establece por comparación. Miré a McKelvey. vuelve aquí y ponte delante de mí. Se quedaron así. La mole de Tommy era como el Gran Cañón mirándome. ––Que subas! ––Está bien. Era el del reloj que se derrite. sube. está bien! Pero nunca había tenido un problema así porque venciera un contrato de alquiler. Se puso a cuatro patas y todo el 6. ahora tú eres un elefante y McKelvey es un elefantito. –Bien. Nunca saqué unas notas como para estudiar en Oxford. Ahora dile a tu muchacho que vuelva atrás o le voy a hacer tal agujero que le vas a poder pasar un pomelo de un lado al otro. Tenía que hacer un movimiento. –Vuelve a fastidiarme. Ahora o nunca. gilipollas! McKelvey trepó a la espalda de Tommy. pero no del todo. Me catearon en biología y era flojo en matemáticas. Septiembre se venía encima. –Empieza ya! Tommy empezó a arrastrarse por el suelo de la oficina. –Muy bien. œde acuerdo? –œEh? –preguntó Tommy. Me miró como si no oyera demasiado bien. –Belane. Tal vez. –y te dejo la polla como para tirarla a la basura! . móntate! –Belane. de momento tenía una especie de as de una baraja marcada. Casi se raja el culo en dos. Tommy –dije–. De todos modos. –Tommy –dijo McKelvey–. ahora eres un elefante y vas a llevar a McKelvey sobre la espalda por el rellano hasta el ascensor. Tuvo serios problemas para poner una pierna a cada lado. Tommy –dije–. Mi Dalí falso se cayó al suelo. ponte a cuatro patas ahora mismo. Los pájaros estaban reunidos en bandadas. –Tommy –le dije–.° piso se movió como si hubiera un terremoto de intensidad 5.9. Yo tenía que decidir qué iba a hacer con ellos. ––Venga. No era fácil.–Ya me lo han dicho. Lo juro por los pelos del pubis de mi madre. pero había conseguido mantenerme vivo hasta ahora. Le dirigí una leve sonrisa y le quité el seguro a la Luger. me las pagarás –dijo McKelvey–. Tommy estaba sordo.

5 Por desgracia. Ni el Gorrión Rojo. Se arrastró por el rellano y al devolver mi Luger al bolsillo del abrigo noté que allí había algo. Era el formulario para el examen escrito de renovación del carnet de conducir. leyendo sus periódicos. Era McKelvey. me acordé de haber leído hacía tiempo cómo encontraron a Jimmy Foxx muerto en la habitación de una pensión de mala muerte. Belane. Me paré en la expendeduría de puros. Tiré el papel por encima del hombro y seguí a mis amigos. œqué es un detective sin oficina? Abrí la puerta y œquién estaba allí sentado? No era Céline. Pero no estaba perdiendo el tiempo. Llegamos hasta el ascensor y apreté el botón. 6 Al día siguiente probé suerte y volví a mi oficina. Tenía los ojos tristes. compré uno y el Daily Racing Form. . los zapatos viejos y nadie me quería. Siguieron leyendo. Después de todo. gracias. Después. Necesitaba hacerlo. œQué tal los tienes? –œPor qué lo preguntas? œQuieres vérmelos? –No. –Buenos días. Conté 176 escalones y ya estaba en la planta baja. Estaba justo en la cumbre de todo. Se abrió la puerta y yo le di una patada a Tommy en el culo. falsa. Pero tenía cosas que hacer. Estaba lleno de marcas rojas. Yo bajé por las escaleras. Yo era Nicky Belane. detective privado. Lo saqué. sin saber por qué. Muertos entre cucarachas. estaba reflexionando. El ascensor bajó. Todos esos tipos que se largan de casa. Me habían cateado. Dentro había 3 personas que iban de pie. aquella tarde acabé en el hipódromo y aquella noche acabé borracho. Oí que llegaba el ascensor.Abrí la puerta y Tommy se arrastró hacia afuera con su elefantito. El ascensor llegó. Me sobraban 6 kilos. Se arrastró hacia dentro llevando a McKelvey. examinando los hechos. Me dirigió una sonrisa dulce. En cualquier momento tendría la solución. Una vez en la calle caminé con decisión entre la contaminación. Seguro. un trozo de papel arrugado. Me quedé allí tarareando un trozo de ÿCarmenŸ.

Entonces se puso a rascarse los suyos bostezando. –Bueno, Nicky, chico, un benefactor misterioso te ha pagado el alquiler de todo el año. Algo en mi interior me decía que la señora Muerte estaba jugando conmigo. –œEs alguien que conozco? –le pregunté. –He jurado por el honor de mi madre no decirlo. –œEl honor de tu madre? Pero si tu madre se ha trajinado más pollos que el tendero de la esquina. McKelvey se puso de pie al otro lado de la mesa. –Tranquilo –le dije–, o te convierto en una canasta de baloncesto. –No me gusta que te metas con mi madre. –œPor qué? La mitad de los tíos de esta ciudad se la han metido. McKelvey vino hacia mí rodeando el escritorio. –Acércate más y te coloco la cabeza en el culo. Se paró. Cuando me tienen hasta las narices se me pone un aspecto temible. –Muy bien –dije–, cuéntame. Ese benefactor... era una mujer, œverdad? –Sí, sí. Nunca había visto una nena como ésa. Tenía los ojos vidriosos, pero siempre los tuvo así. –Venga, Mac, cuéntame. Dime algo más. –No puedo. Lo he prometido. Por el honor de mi madre. ––Por Cristo! –suspiré–. De acuerdo, el alquiler está pagado, así que largo de aquí. McKelvey arrastró lentamente los pies hacia la puerta. Después se volvió a mirarme por encima del hombro izquierdo. –Está bien –dijo–, pero mantén esto limpio y ordenado. Nada de fiestas, ni de juegos de mierda, ni de mierda. Tienes un año. Se dirigió a la puerta, la abrió, cerró y desapareció. 7 Bueno, de nuevo estaba en mi oficina. Era hora de ponerse a trabajar. Cogí el teléfono y marqué el número de mi corredor de apuestas. –Tony's, Pizzas para Llevar, dígame –contestó. Le di mi nombre en clave. –Soy el señor Muerte Lenta. –Belane –me contestó–, me debes 475 dólares, no puedo tomarte nota. Antes tienes que hacer borrón y cuenta nueva. –Tengo una apuesta de 25. Eso hacen 500. Si pierdo, lo cubro todo, por el honor de mi madre.

–Belane, tu madre me debe 230. –œSí? Y la tuya tiene verrugas en el culo. –œCómo? Belane, œtú te has...? –No, no. Fue otro. Él me lo dijo. –Bueno, de acuerdo. –Muy bien, quiero 25 a Mariposa Quemada, ganador, en la 6.À –Muy bien. Hecho. Y buena suerte, porque parece que te estás quedando sin ella. Colgué. –Qué hijo de puta! El hombre ha nacido para pelear por cada palmo de terreno. Nacido para pelear, nacido para morir. Me puse a pensar en eso. Y a pensar en eso. Después me recosté en mi silla, di una buena calada al cigarrillo y eché el humo haciendo un anillo casi perfecto. 8 Después del almuerzo decidí volver a la oficina. Abrí la puerta y allí había un tipo sentado al otro lado de mi escritorio. No era McKelvey. No sabía quién podía ser. A la gente le gustaba sentarse en mi escritorio. Y junto al tipo que estaba sentado había otro que estaba de pie. Tenían aire de malvados, tranquilos pero malvados. –Me llamo Dante –dijo el tipo que estaba sentado. –Y yo me llamo Fante –dijo el tipo que estaba de pie. Yo no dije nada. Estaba buscando a tientas en la oscuridad. Un escalofrío me recorrió la espalda de abajo arriba y atravesó el techo. –Nos manda Tony –dijo el tipo que estaba sentado. –No conozco a ningún Tony. œTienen ustedes la dirección correcta, caballeros? –Oh, sí –dijo el tipo que estaba de pie. Y entonces Dante dijo: –Mariposa Quemada perdió. –Tiró al jockey al salir del cajón –dijo Fante. –Estás de broma. –No estoy de broma. Pregúntale al polvo.1 –Tú que vas de listo, estás listo –dijo Dante. –Y Tony dice que nos debes 500 –dijo Fante. –Ah, es eso –dije–, lo tengo aquí mismo... Me dirigí hacia mi escritorio. –Olvídalo, mamón –dijo Dante riéndose–. Te hemos confiscado tu pistolita de agua.
1

Pregúntale al polvo, novela de John Fante. (N. de las T.)

Retrocedí. –Comprenderás –dijo Fante– que no podemos dejarte andar por ahí respirando tan contento mientras le debes 500 a Tony. –Dadme 3 días... –Tienes 3 minutos –dijo Dante. –œPor qué habláis por turnos, chicos? –les pregunté–. Primero Dante, luego Fante. Siempre igual. œNunca rompéis el ritmo? –Estamos aquí para romper otra cosa –dijeron los dos a la vez–. –A ti! –Eso ha estado muy bien –dije–. Me ha gustado. –Un dúo! ––Cállate! –dijo Dante. Sacó un cigarrillo y se lo puso entre los labios–. Hmm –siguió diciendo–, me parece que se me ha olvidado el encendedor. Ven aquí, gilipollas, enciéndeme el cigarrillo. –œGilipollas? œTe estás hablando a ti mismo? –No, a ti, gilipollas, ven aquí. –Enciéndeme el cigarrillo ahora mismo! Busqué mi encendedor, avancé unos pasos, me paré frente a una de las caras más horrorosas que he visto en mi vida, apreté el encendedor y acerqué la llama al pitillo. –Buen chico –dijo Dante–, ahora coge el cigarrillo de mi boca y póntelo en la tuya con el extremo encendido para dentro, hasta que yo te diga que te lo puedes sacar. –Ja, ja –dije. –O lo haces –dijo Fante– o te vamos a hacer un agujero tan grande que los enanitos de Disneylandia van a pasar bailando por él. –Espera un minuto... –Tienes 15 segundos –dijo Dante sacando su cronómetro y poniéndolo en marcha, y entonces dijo–: Ya está. 14, 13, 12, 11... –œLo dices en serio? –10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3... Oí el clic de quitar un seguro. Arranqué el cigarrillo de la boca de Dante y me lo metí en la mía, con el extremo encendido hacia dentro. Intenté generar cantidad de saliva y no poner la lengua a tiro, pero no hubo suerte, lo sentía, lo sentía bien sentido, –––QUEMABA!!! Era algo horrible y doloroso. Empecé a tener arcadas y tuve que escupir aquello. ––Qué chico tan malo! –dijo Dante–. Te he dicho que lo tuvieras en la boca hasta que yo te dijera que te lo sacases. Ahora vamos a tener que volver a empezar. ––Que te follen! –contesté–. Mátame. –De acuerdo –dijo Dante. En ese preciso momento se abrió la puerta y entró la señora Muerte. Estaba realmente buena. Casi se me olvida lo de la boca. ––Guau! –dijo Dante–. –Vaya nena! œLa conoces, Belane? –Nos hemos visto alguna vez.

Ninguno de nosotros podía dar crédito a aquellas piernas. Primero se puso blanco. tengo que salir de aquí.. –Tony. sí? –dijo Fante. Tony. Miré debajo del escritorio. Volví hacia mi escritorio y me senté. Tony. Esos destellos. sí? –dijo Dante. Abrieron la puerta y fueron caminando lentamente hacia el ascensor. –Muy bien.. Bueno. –Sí –dijo Dante. Les vi justo antes de que la puerta se cerrara. Dante le siguió. Miré a mi alrededor. Necesito un médico o algo. Abrí la ventana y miré hacia abajo. de golpe. que ya las había visto antes. Entonces empezó a mirar fijamente a Dante y. œQué es eso? Esas luces.. –Gracias –dije–. a la calle.. Ni siquiera yo. Por lo menos podría haber dicho adiós. –No lo puedo entender... –œAh. Nunca me he encontrado mejor. Nadie.. no me encuentro bien..... œDónde estoy? Se encaminó hacia la puerta. de pronto. ––Haz que se larguen! Yo soy cliente tuya. Yo salí y les vi meterse en él. luego se puso amarillo. se callaron. Horrible. –Jesús! –dijo–. Tenían un aspecto horrible.. –Yo haré que se larguen –dijo la señora Muerte. .. estás hablando con el señor Muerte Lenta. De todos modos había sido una visita agradable. me ha salvado el pellejo. cruzó las piernas y la falda se le quedó muy arriba. Nadie. pero ella no. Entonces empezaron a reírse y luego. Cogí el teléfono y marqué el número de Tony. tronquitos de pasmado. es hora de irse. –œSí? –contestó–..... Entonces la vi mirar fijamente a Fante. –Este tipo es realmente gracioso –dijo Fante. –Tus chicos han estado por aquí.Ella fue hacia una silla. Se había ido. Está usted al habla con. Volví a entrar en la habitación. amigos –dije–. –œAh.. –œQué? œAún puedes hablar? –Hablo realmente bien. Miré en el cuarto de baño. me encuentro terriblemente mal. –A lo mejor han sido esos tronquitos de pescado que te has comido – dijo Fante.. –Me encuentro mal –dijo–. Nadie. –œQuiénes son estos payasos? –me preguntó. se sentó. había mucha gente. –Tronquitos de pescado.. Y entonces Fante dijo: –Me estoy mareando. él empezó a inclinarse hacia adelante en la silla y a ponerse pálido. –Son los emisarios de un tipo que se llama Tony.

Se quedó allí de pie sin hacer nada. una verruga en la parte superior izquierda de la frente. Oí la respiración de Tony por el teléfono.. los pies demasiado grandes. Si te metes con Belane. no contesto. Un buen detective siempre tiene cosas que hacer. –Siéntese –le dije.. sin hijos. jugaba a la Bolsa y era bastante patoso. acabo con ellos. –Sí. si me da mala espina. 9 Un golpe en la puerta. Era una respiración confusa. –œQué? –Usted cree que su mujer se acuesta con otro o con otros. Era un hombre de algo más de cincuenta años. quiero que usted me dé pruebas de que lo hace y luego pediré el divorcio. Es así de simple. pero si me los vuelves a mandar. –Sólo quiero pruebas de que ella. ella.. eran 5 golpes en la puerta. piscina y aguas termales. –Soy Jack Bass –dijo– y. –œPara qué molestarse. Aquella forma de golpear sólo me dio media mala espina. A veces. Se ve en las películas. –Sí. Saqué una petaca de whisky del cajón inferior izquierdo.. La puerta se abrió de pronto. –Olvídelo.. 2 casas.–œSí? œSí? –Esta vez les he dejado irse tranquilos. Bass? Divorcíese simplemente. la volví a meter en el cajón y me pregunté qué era lo que tenía que hacer a continuación. –Ella tiene unos 20 años. fuertes. rico a medias. le quité el tapón y eché un buen trago. Ella conseguirá la misma cantidad de dinero de cualquiera de las dos maneras. ojos marrones. –Entre –dije. corbata. No. Luego colgó. Es la Nueva Época. sudando un poco y mirándome fijamente. Siempre logro sacar conclusiones por la forma de golpear una puerta. –œQué quiere decir? . tendrás problemas. Le puse el tapón a la botella. 2 coches. insistentes. –Ya sé.. nervioso a medias.

–Y entonces. a veces.. No importa lo que cada uno haga. –Pero eso no es justicia. œestá usted bien? . –Escriba la dirección de su casa y de la oficina. Bass se quedó simplemente sentado en la silla. –Perdone.–Es lo que llaman el divorcio sin culpable. ––Dios mío! œEs realmente así? –Sí.? –Cosas. La miré.. encontró una. me la pasó. –A mí. señor Bass. Yo tenía que resolver el asunto Céline y encontrar al Gorrión Rojo y allí estaba aquella bola fofa de carne preocupado porque su mujer estaba echando un polvo con alguien. respirando y mirándome.. gran número de cosas. –No salgo barato. Se la devolveré cuando acabe. –Sí. le informaré. y el teléfono de casa y de la oficina. –Ellos creen que sí. –No me parece mucho. –Se me está poniendo dura sólo de verla. Por fin habló. –œCumplimiento? –preguntó–. llamadas de teléfono. Sólo quiero saberlo por saberlo. œTiene una foto de su mujer? Rebuscó en su cartera. Oiga. sí. –œCuánto? –6 dólares la hora. –Y usted œse va a trabajar? –Sí. –œCómo es eso? –Agiliza la justicia. Tras su cumplimiento. –Sólo quiero saberlo. –œQué? –Acepto el caso. ella. sus cambios de comportamiento. –œY qué le hace pensar que ella.. –œElla sigue viviendo con usted? –Sí. La metí en mi cartera. –Eh. De ahí lo sacaré todo. voces dentro de mi cabeza.. Descubriré todo el asunto. Le pillaré el culo contra la pared. no se pase de listo. Empujé un cuaderno de notas hacia él.. pero tengo que quedarme la foto. despeja los juzgados.

Salí de debajo del escritorio a gatas. no se preocupe. estoy muy bien. Le . estudiaba piano y le gustaban el béisbol y el waterpolo. que le gustaba esquiar. ya entiendo! Buenas tardes. Saqué la foto de la cartera y me quedé allí sentado mirándola. El bueno del viejo Barton. cerré con llave y me dirigí al ascensor. Yo era demasiado sensato para ese tipo de mierdas. aún con la cremallera bajada. Pero ya había hecho alguna investigación. Yo era el mejor detective de Los ˘ngeles y Hollywood. abrí la puerta. te voy a pillar el culo. Cindy Bass. La mujer de Bass. –Entonces. Los recortes de prensa revelaban que fue durante un breve espacio de tiempo ganadora de un concurso de belleza. Fue hacia la puerta y luego se volvió. Es para los animales. de soltera Cindy Maybell. Tenía resaca y estaba leyendo el Los Angeles Times. Y entonces comenzó un terremoto.–Yo estoy normal. So puta. más que puta. so zorra. –Barton le recomienda mucho. Su nombre de pila era Cindy. La puerta se cerró y él se fue. Volví a colgar el teléfono. Debió de durar un par de minutos. Recogí la foto. Tenía trabajo que hacer. No vale la pena hablar de ello. Soy su hombre. Yo estaba aparcado en mi Volkswagen Escarabajo enfrente de la casa de Jack Bass. A las 8. So puta. Fruta favorita: plátano. Ninguna acción. Después paró. pensé. Bass se levantó lentamente de la silla. modelo. Era uno de los fuertes. actriz a ratitos. Después descolgué el teléfono. me subí la cremallera. Me levanté y eché la llave a la puerta. señor Bass. 11 A la mañana siguiente. Tendría una intensidad 6. un engaño. Me bajé la cremallera. Empecé a respirar entrecortadamente. mirando la foto. 10 Sáltate el resto de ese día y esa noche. œY usted? –Oh. Me quedé allí sentado. ––Ah. Le pillaré el culo. –Contra la pared! –No habrá piedad para ti! –Te voy a coger en medio del asunto! –Te voy a coger! So puta. Miss Chiles Cocidos en 1990. El sexo es una trampa. so puta. sí. salí. la volví a poner en mi cartera. Tiré la foto y me refugié debajo del escritorio. tras mi escritorio. Color favorito: rojo. pensé. Apreté el botón y esperé a que el jodido ascensor subiera.

aquella puta estaba caliente. Era una bochornosa mañana de verano. seguro. amigo. estaba pegándosela a Jack Bass. Estaba empezando a sentirme extraño. Estaba a mi merced. la de San Diego. –Mierda! Poco a poco me fui echando a un lado hacia el carril lento. vi un sitio en el arcén. Algunas veces yo pensaba en mi hígado pero mi hígado nunca me hablaba. venga. Sentí un tirón entre las piernas. Le gustaba el jazz. œQué me estaba pasando? œMe estaba poniendo cachondo aquella dama? Tendría intestinos como todo el mundo. Me dirigí hacia ellos mientras iba sacando mi cartera. me sujetó el brazo haciéndome una llave. –Quieto ahí. debía de estar caliente. El poli más alto sacó su pistola de la funda y me apuntó. Tendría cera en las orejas. Dos noches después estaban casados. Conoció a Jack Bass en la ruleta en Las Vegas. –Eso es! Cazar y consumar. Yo la seguí. Lo bueno que tiene ser un borracho es que nunca estás estreñido. Estaba caliente. Leía a Kant. A eso de las 8. Saqué la foto para asegurarme. Cindy! Yo iba a unos 4 coches de distancia detrás de ella. Seguí sentado en el coche esperando a que Cindy saliera. Se puso a 130. iba a 120.30 Jack Bass salió marcha atrás de su garaje en su Mercedes y se dirigió a su puesto ejecutivo en la Aztec Petroleum Corp. Los polis pararon como a unos 20 metros detrás. Bajé la visera del coche. Yo era Nick Belane. Y yo iba a estropearle los planes. agujeréame! El más bajo se acercó a mí por detrás. etc. Sí.Ÿ Si tuviéramos hígados que hablaran no necesitaríamos Alcohólicos Anónimos. Empecé a sudar. Vodka mezclado con cerveza. Volví a introducir la foto en mi cartera. Le voy a pillar el culo. Salió uno por cada lado. Una capa de sudor empezó a cubrirme la frente. –œQué coño vas a hacer? œVas a agujerearme? –Venga. Le voy a pillar el culo como no se lo han pillado nunca. –Cindy. . Debí de quedarme dormido allí sentado. Un Mercedes rojo. Eso se paga. Me detuve. Tendría pelos en la nariz. me hizo ir hasta el coche de policía y me tiró sobre el capó. –un superdetective! Entonces vi destellos de luces rojas en mi espejo retrovisor. Cogió el carril de la izquierda y le empezó a zumbar. Giró y se dirigió hacia el sur. Esperaba llegar a ser abogado. No sé qué me despertó. etc. pero allí estaba ella en su Mercedes saliendo marcha atrás del garaje. lo estaba deseando. aparqué el Escarabajo y salí. Le gustaban los niños. œQué era lo que tenía? œPor qué el limpiaparabrisas iba y venía frente a mí como una gran ola? Tenía que ser la resaca. La muy puta. Quedábamos Cindy y yo.gustaba echar la siesta. Bueno. La seguí hasta la autopista. nunca me decía: ÿ–Para! Tú me estás matando a mí y yo voy a matarte a ti.

chicos. –Este gilipollas es un listillo –dijo el poli más bajo. Bill. –Tú nos has amenazado. . Le reventaremos el culo después. –Estaba echando mano a la cartera. Los papanatas nos miraban como papanatas. Los coches que pasaban por la autopista reducían la velocidad. –Me parece que tú no tienes nada en la cabeza –dijo Louie con una sonrisa de satisfacción. –Es que odio a los listillos. Quería enseñaros mis papeles. –De acuerdo. –œQué demonios es esto? El poli me la devolvió. –Es difícil de creer.. –Y ahora saca despacio la cartera y el carnet de conducir. –Tómatelo con calma. Louie –dijo el poli alto–. –a este tipo le han cateado en el escrito del carnet de conducir! –œQué? œDe verdad? –Tenía otras cosas en la cabeza. Soy detective autorizado de la ciudad de Los ˘ngeles. –Es para morirse de risa –dijo Bill. –Venga ya. –Ponte de pie. Esto me autoriza a conducir hasta que me vuelva a examinar la semana que viene. –De acuerdo. –Desdóblalo y vuelve a dármelo. –Pues sí. me lo sé muy bien. –Nos importa un carajo –contestó Bill. –Escucha. Louis. Yo seguía inmovilizado sobre el capó. Le extendí una hojita de papel doblado. –œQuieres decir que te catearon el escrito? –Sí. Lo hice y le dije: –Es una especie de autorización temporal. Estaba siguiendo a un sospechoso. Éste no es el sitio adecuado. –Ya le reventaremos. que estamos organizando un embotellamiento –dije. podría haber alguien por aquí con una cámara de filmar. Louie aflojó la presión mortal que me estaba haciendo sobre el brazo. Bill. –œY dices que eres detective autorizado? –preguntó Louie..––Pedazo de mierda! –dijo–. Se quedaron el carnet viejo cuando fallé en el examen escrito. œSabes qué hacemos con los gilipollas como tú? –Sí. has venido corriendo echándote mano al cinturón –dijo a gritos Louie.

Se quedó mirando la foto. amigo. –Bueno. Entré. cogí la carretera 110 en dirección sur y fui conduciendo sin saber apenas adonde iba. –œCómo has dicho? –Digo que es un buen trato. Era un bombazo. ––Guau. guau. ––Caray! –dijo. Le volví a dar la foto a Bill. –Sí. –œQué? –Digo que por supuesto. –Tú también. Bill. Te voy a pillar el culo como no te lo han pillado nunca. –Fírmalo. Pero tenemos que quedarnos la foto. Yo me metí entre el tráfico y no pasé de 100.–Iba tras una sospechosa cuando me habéis hecho señales con las luces. ahora sí que me las vas a pagar. –Pero no lo vamos a hacer –dijo Bill–. –La estaba siguiendo. Bill. Cindy. –Tienes un plazo de diez días para pagarla o para ir al juzgado si quieres presentar alegaciones de descargo. Le alargué la foto a Louie. . deberíamos detenerte –dijo Louie. –œQué? –Ya lo has oído. agente. –Eh. Llevaba minifalda y una blusa corta. Se fueron hacia su coche. estaba a punto de pillarle el culo. Es de carácter privado. Ellos continuaron allí detrás simplemente sentados. Lo hice. Yo me fui hacia el mío. Yo me quedé allí esperando. muy corta. aunque ibas a 130. guau! –empezó. –Y conduce con cuidado –dijo Louie. ––Pero eso es extorsión! –dije yo. te pondremos una multa por ir a 120. Él empezó a rellenar la multa por exceso de velocidad. Luego tomé la desviación a la Autopista del Puerto. Bill seguía mirando la foto. agente. Bill se llevó la mano a la pistola. Estaba a punto de pillarle el culo. claro –dijo devolviéndomela de mala gana. –Gracias. como dice ahí. –Necesito que me devuelva la foto. echa una mirada a esto. pensé. Lo arrancó y me lo entregó. lo puse en marcha. Después me pasó el formulario.

pasé unas cuantas manzanas. piel blanca. –Gracias –le dije–. œcuándo fue la última vez que uno de vosotros le bajó las bragas a una mujer? Uno de los viejos empezó a decir: –Je. je.? –œHa visto alguien a Cindy. No se veía ninguna bebida. No lo consiguió. El camarero era un viejo. amigos? –les pregunté.. . Fui andando hacia dentro y me senté en un taburete de la barra. Había otros dos viejos allí sentados. labios blancos. Estaba intentando hablar. je. Parecía una silueta de cartón. –œHay alguna posibilidad de que me pongan una copa? –pregunté. je. œanoche? –Je. y ahora. Me dio la sensación de que no respiraban. œverdad. blancos como la tiza. Todos estaban inmóviles. De pronto me sentí joven. todo blanco. Parecía que la sangre hubiera dejado de circular por todos ellos. –Est. cogí a la derecha en Pacífico. Uno de los clientes apretó los labios hasta formar un orificio húmedo.. Le di un sorbo a mi copa. a reposar el culo cuatro minutos y medio y a olvidarse del asunto. –Un vodka 7. ya secas después de que les hubieran chupado hasta la última gota. Una quietud blanca. je. –Ah. no hace falta que le ponga lima. Eso es lo que le llevó al camarero ponerme el vodka. El otro bajó la mano y se rascó las pelotas. je. Por fin. el camarero pronunció un sonido: –œEst. Los otros dos viejos seguían allí sentados mirándome. je. seguí conduciendo y vi un bar.12 Seguí la Autopista del Puerto hasta el final. –œY estuvo bien? –Je. El Perro Sediento. œNo se supone que hay que enterrar a los muertos? –Escuchad. El camarero tenía mucha práctica. a Céline o al Gorrión Rojo? –pregunté. Llegué a San Pedro. Y ahora. je. No contestaron. Yo me quedé de pie en la puerta mirándoles. Me recordaron a las moscas en una tela de araña. aprovechando que está en movimiento. Se quedaron mirándome. O el sitio en el que las había tenido. Seguí Gaffey abajo. Dentro estaba oscuro. giré a la izquierda en la calle 7. El camarero siguió inmóvil.. pelo blanco. vaya poniéndome otro. je. –Bonito día.. je. parecía tener unos 80 años. La tele estaba apagada. amigos. por favor. No estaba mal. –dijo el camarero. Una silueta vieja. aparqué y entré.

œCŁMO SE ABRE ESTA JODIDA M˘QUINA? Miró a su alrededor. Encontró la caja de los puros. Llegué a mi coche enseguida. Mi vida no conducía a ninguna parte. Los otros dos viejos seguían vivos cuando me largué. ABUELO. –ESTOY COMO LOCO –gritó el primero. ––JODIDO LOCO! œPARA QUÉ HAS HECHO ESO? –le gritó su compinche. vio al camarero. Salí del arcén. .Me estaba deprimiendo. El otro saltó a la parte de dentro de la barra y fue corriendo hasta la caja registradora. El tipo que estaba por dentro de la barra iba echando el dinero de la caja en un saco. Deposité mi segunda copa sobre la mesa. ––MUY BIEN! –QUE NADIE HAGA TONTER¸AS! –LAS CARTERAS. Luego reduje la velocidad y seguí conduciendo. No sabía si volver a mi casa o a la oficina. El otro tipo salió corriendo por la puerta. En un segundo estuvo junto a la caja y la había abierto. Hizo tres disparos. El otro tipo estaba metiendo lo que habíamos dejado sobre la barra en un saco. recorrí una manzana. Necesitaba algo. –Estoy como loco –dijo el tipo que había saltado la barra. Apuntó con el revólver al camarero. Un disparo le atravesó la nariz y le salió por la nuca. los destellos de las luces. Creo. El viejo dio tres sacudidas. nos vamos –dijo el otro tipo. Todos al vientre. La echó al saco y saltó por encima de la barra. ––NO ME LLAMES LOCO! –TE MATARÉ A TI TAMBIÉN! –dijo a voces. –EH. Pero era demasiado tarde. el glamour. Yo conté hasta cinco y después salí corriendo detrás. –EH. –Déjalo. Empezó a aporrearla. –VEN AQU¸ Y ABRE ESTO! Le apuntó con su revólver. ––COGE LA CAJA DE LOS PUROS! –DEBAJO DE LA BARRA! –le gritó a su compañero. No entendía lo que el tipo estaba rapeando. La segunda estaba preparada. Había música rap. y allí estaba. giré a la derecha y bajé por una lateral. Luego cayó al suelo. Encendí un cigarrillo con el mechero del salpicadero y puse la radio. Entonces oí una sirena. LOS ANILLOS Y LOS RELOJES SOBRE LA BARRA! –AHORA MISMO! – gritó uno de los tipos. Cayó arrastrando consigo un taburete de la barra. Dos tipos entraron por la puerta con la cara cubierta con medias. y se volvió hacia su compañero apuntándole con su pistola. De pronto el camarero sabía moverse. Estaba llena. alguna maldita cosa. Me acabé la primera copa. Entonces los dos se quedaron allí de pie unos instantes. hablando con los muertos.

Deberías abastecerte. –Mira. Tiré un pomelo que rodó por la alfombra. Los brazos siempre le colgaban de un modo gracioso. Era mi vecino. bien. –No quería quedarme corto –dijo señalando los dos vasos. También hacía algunas otras cosas raras. silbando ÿDixieŸ. mira. Una botella de vodka de 1/4 y papel higiénico. Todo se me ponía en contra. Más rápido que la lengua de un leproso por la teta de una virgen. Me senté con mi copa. Luego salió andando con mucha calma y con un vaso en cada mano. un pollo asado y un poco de ensalada de patata. Entró en la cocina. Belane. –Loco Mike. le di un traguito y entonces oí unos golpecitos en la puerta. Nunca te miraba a ti sino a algún punto por encima de tu cabeza. Cogí 5 pomelos. Belane. 13 De vuelta en mi apartamento me lancé al pollo y la ensalada de patata.Acabé en un supermercado empujando un carrito. Llegó como un rayo a la recta con 5 cuerpos de ventaja. Corrió el otro día. –Bien. –œSabes que eso se vende en muchos sitios? –le informé–. –Hola. œtienes algo de beber? –En la cocina. Aquella forma de golpear me daba mala espina. he venido a hablar en serio. Escupí un ala de pollo medio cruda y contesté: –œSí? –œEl señor Belane? –œSí? –Ha ganado usted un viaje a Hawai –dijo alguien. bien –le dije–. al final sólo le sacaron cuerpo y . –Bien. el cartero. Se sentó frente a mí. Me sentía frustrado. el del 302. pero de todos modos dije: ––Entre! Me arrepentí. también. Se acabó el vaso que tenía en la mano derecha y lo estrelló contra la pared. Entré en la cocina y me serví un vodka con agua mineral más unas gotas de salsa de tabasco. Colgué. –Dejemos eso.. La mente. Como si estuvieras más atrás de donde en realidad estabas.. a ver. he venido para que tú y yo nos situemos en el camino de lograr la abundancia. Entonces sonó el teléfono. cómo es eso. Belane. Hizo el primer cuarto en 21 segundos. sírvete tú mismo. Eso lo había aprendido de mí.

No tengo con qué apostar. Yo sentía que la paciencia se me estaba acabando. –Mira. compañero! –œPor qué a medias conmigo? œPor qué no te lo llevas tú todo? Se acabó la segunda copa. –œ10 jodidos dólares? –De acuerdo. Yo me acabé la mía. –œCuánto? –20 dólares.medio. amigo. –œCómo es que están por el suelo todos esos pomelos? –me dijo. sigue. voy a beberme el otro. Me levanté y me dirigí hacia él. pues. œpor qué a medias conmigo? –Bueno. –œY eso por qué? –Está más cargado. El Racing Form le ha puesto 15 a 1.. –Sí. 5 dólares. Luego salió y me pasó uno de los vasos. Fue a la cocina.. –Porque a mí me gusta así. –Estoy un poco mal de pasta. –œHay algo más de beber? –Ya sabes dónde. –10 dólares. El cartero posó su vaso suavemente. ––Quieto ahí! –le dije–.. Levantó el vaso. saca de correos. Belane. Las copas le habían envalentonado. Él seguía allí.. –No me gusta cómo suena eso. Me pasó el otro vaso y después se sentó. ––Quieto! –le dije–. –Hora de irse. como te iba diciendo. –Y ahora. –œCómo? –2 dólares. . –Un robo! –Y vamos a medias. sólo necesito un pellizco pequeño. –œEhh? –Piénsalo. Sírveme otra a mí. Estrella ese vaso y tendrás dos agujeros en el culo. Suele suceder. –œHora de irse? Me iré cuando me dé la gana. ––Lárgate a hacer puñetas! Se acabó su copa y se puso de pie. Luego miró a su alrededor. A una liebre como ésa no le verán más que el agujero del culo. –Eso es un montonazo de dinero. De 20 mil dólares está bajando a 15 mil. Pero después de dar en el blanco te podré pagar con los beneficios.

–Lo pensaré. Pasaron unos 45 minutos. Lo volví a intentar. Red. Te va a dar un ataque al corazón. Cayó al suelo. Red estaba poniéndoles los precios a algunos ejemplares raros. –œQué tal si vamos a Musso's? –me preguntó. Se arrastró derecho hacia la puerta. No estaba demasiado mal. 14 Al día siguiente volví a la librería de Red. no tiraba. eso te recuerda que tienes que dejar los donuts con gelatina. Le pasé por encima y recogí algunos trozos de cristal roto que había por el suelo. Son peligrosos. La puedes poner en un frasco y verla. ése. Llevaba puestas mis nudilleras metálicas así que a punto estuve de atravesarle. Me senté y encontré en el cenicero medio puro apagado. Luego volví. œQuieres un pomelo? –œUn pomelo? Eso no hace engordar –Ya lo sé pero he tropezado con uno al levantarme esta mañana. –œDónde has dormido. escupió un trozo de cristal y empezó a arrastrarse a cuatro patas hacia la puerta. Decidí no hacer nada más durante ese día. Daba pena verlo. El hipódromo estaba cerrado y el día estaba nublado. La tripa se me salía empujando a través de la camisa. Luego le froté las mejillas y le di unos cachetes. Los labios se le enrojecieron aún más. Te succionan la grasa con un tubo. Mañana sería otro día. le di una calada. Mírame. Me sentía introspectivo. –No puedo. Cerré la puerta. La vida agota a un hombre. Me eché el abrigo hacia atrás. calculo. œHa estado por aquí últimamente? . Giró sobre sí mismo. en la nevera? Suspiré. Estoy como si no hiciera otra cosa que comer. –Ése. –Deberías ir a hacerte una succión de grasa. œConoces a ese tipo que se parece a Céline? –Ah.. Tendría que observarle en el futuro. vamos a cambiar de tema. Después seguí tomándome mi copa. y el cartero empezó a moverse. –Oye.. Yo la abrí y salió arrastrándose pasillo adelante hacia su apartamento. Lo encendí. le consume. le abrí la boca y se los metí. Volvía a estar con el caso Céline.Le lancé un puñetazo a la barriga. Me había saltado un botón.

Tenía un ejemplar firmado de Mientras agonizo. Encendí el cigarrillo. Y entonces. Oiga. coja uno. Dirección sur. Me encontraba bien. œY quién estaba aparcado justo detrás de él? Mi Escarabajo estaba aparcado justo detrás de él. Eso le mantendrá ocupado. siguió pasillo adelante y cogió bruscamente un libro. entró. –En los viejos tiempos –dijo– las vidas de los escritores eran más interesantes que sus obras. –Por favor –me dijo–. Justo a tiempo de verle meterse en un Fiat. salí como una bala y me puse a seguirle. œy usted? –Antes tenía usted acento francés. Céline. le seguí. Todavía era un hombre joven. Saqué mi paquete. Devolvió el Faulkner a su sitio. œtiene un cigarrillo? –Por supuesto. Quizá debiera ir a que me succionaran la grasa con un tubo. Me acerqué mucho. Después Céline tomó la Autopista del Puerto. pero me colé cuando empezaba a ponerse en rojo. se parece a alguien. modelo del 89. Céline y yo llegamos enseguida a la Autopista de Hollywood mientras el sol abrasaba a través de las nubes. Después tomó la de San Diego. Hoy en día ni sus vidas ni sus obras son interesantes. de pronto. Empezó a caminar hacia la salida. Seguía teniendo a Céline a la vista. pensé. –Qué suerte! Eso para que le den por culo a la ley de probabilidades. le di una calada y. no. en absoluto. mírame. œverdad? –le pregunté. . Después casi le pierdo en el siguiente semáforo. Ningún problema excepto una vieja dama de un Cadillac que me llamó una cosa fea. Se deslizó por delante de nosotros. a tu servicio.–Desde que tú estuviste. más o menos. Tenía la vida por delante. que estaba en el arcén. Fui hacia allá y me acerqué a él. œnunca le han dicho que se parece a alguien? –Todo el mundo. –œVive usted por aquí? –le pregunté. Señora Muerte. Era la primera vez que encontraba dónde aparcar desde hacía meses. –Puede ser. Entré de un salto. œLe estás siguiendo la pista a ese pájaro? –Podría decirse que sí. Oiga. œY usted? –Oh. enciéndalo y fúmeselo. Después tomó la de Santa Mónica. después. Yo sonreí. –Puede ser. Entonces se fijó en mí. Bajó por Hollywood Boulevard en dirección al este. Le hice una seña de despedida a Red y luego salí a la calle.

Después Céline hizo un giro y yo le fui siguiendo. El terreno me resultaba familiar. Le fui siguiendo como a una media manzana. Esperaba que no fuera mirando demasiado por el espejo retrovisor. Después le vi aminorar, hacerse a un lado y detenerse. Salió del coche y se puso a andar calle abajo, pasó por delante de unas pocas casas y luego cruzó mirando por encima de los hombros. Se detuvo, volvió a mirar a su alrededor y luego se metió por el camino de entrada de una casa. Se paró en el porche, miró a su alrededor y dio unos golpecitos en la puerta. Era una casa grande y su aspecto me resultaba familiar. La puerta se abrió y Céline entró. Salí del arcén y fui conduciendo despacio. Era la casa de Jack Bass. Digan eso muy deprisa. No eran más que las 2.30 de la tarde. El Mercedes rojo de Cindy estaba aparcado en la entrada. Di la vuelta a la manzana y aparqué donde siempre. Iba a matar dos pájaros de un tiro. Iba a descubrir a Céline y a pillarle el culo a Cindy. Tendría que darles un poco de tiempo. Diez minutos. Cuando yo iba a la escuela primaria teníamos una maestra que nos preguntó: ÿœQué quieres ser cuando seas mayor?Ÿ Y casi todos los niños dijeron que querían ser bomberos. Es una estupidez. Puedes quemarte. Unos pocos dijeron que querían ser médicos o abogados, pero nadie dijo: ÿQuiero ser detective.Ÿ Y ahora resulta que yo lo soy. Ah, bueno, cuando me preguntó a mí, le contesté: ÿYoquesé...Ÿ Los diez minutos habían pasado. Cogí mi minicámara, abrí la puerta del coche de una patada, y me dirigí hacia la casa. Temblaba un poco, tomé aire y subí la escalera hasta la puerta. La cerradura no era problema. En 45 segundos estaba dentro. Fui andando por el vestíbulo y luego oí voces. Llegué hasta una puerta. Estaban allí dentro. Oí sus voces. Hablaban en tono bajo. Me pegué a la puerta y escuché. Oí a Céline. –Necesitas hacerlo... Ya lo sabes... –Yo... –oí que decía Cindy–. No estoy segura... Supón que Jack se entera... –Nunca lo sabrá. –Jack es un hombre violento... –Nunca lo sabrá. Es por tu bien... Cindy se rió. –œMi bien? œEs que tú no vas a sacar nada? –Por supuesto que sí. Ten, ten, mira, cógelo con las manos... Es una manera de empezar... Esperé unos segundos, luego le di una patada a la puerta y entré de un salto con mi cámara. La tenía preparada y enfocada.

Estaban sentados junto a una mesita baja y parecía que Cindy estaba firmando unos papeles. Levantó la mirada y dio un grito. –Ohh, mierda –dijo. Bajé la cámara. –œQué demonios es esto? –preguntó Céline–. œConoces a este tipo? –No le he visto en mi vida. –Yo sí –dijo Céline–. Anda por una librería haciéndome preguntas estúpidas. –Voy a llamar a la policía –dijo Cindy. –Quieta ahí –dije–. Puedo explicarlo todo. –Más vale que sea una buena explicación –contestó Cindy. –Más vale –dijo Céline. No se me ocurría nada y simplemente me quedé allí de pie. ––Voy a llamar a la policía ahora mismo! –dijo Cindy. ––Quieta ahí! –le dije–. Su marido, Jack Bass, me ha contratado. Soy detective. –œContratado? œPara qué? –Para pillarle el culo. –œPara pillarme el culo? –Sí. –Yo sólo estaba intentando hacerle un seguro a esta señora –dijo Céline– y usted irrumpe aquí a la caza con una cámara. –Lo siento. Ha sido un error. Le ruego que me permita rectificar. –œCómo demonios va a rectificar? –preguntó Céline. –Ahora mismo no lo sé. Lo siento una barbaridad. Ya encontraré cómo arreglar esto. De verdad. –Este tipo es una especie de memo –dijo Cindy–. –Es un enfermo mental! –Lo siento. Ahora me voy, pero me pondré en contacto con ustedes para hablar de todo esto. ––Le vamos a entregar a la policía! –empezó a decir Cindy. –Tengo que irme –dije yo. –Oh, no –dijo Cindy–. –Usted no va a ninguna parte! Apretó un timbre mientras yo me daba la vuelta para salir por la puerta. Pero allí había un facsímil considerable de King Kong. Era monstruoso. Se dirigió lentamente hacia mí. –Eh, chico –le pregunté–, œquieres un caramelo? –Tú eres mi caramelo, imbécil. –œQué tal un juguete? œQué tipo de juguetes te gusta? King Kong ignoró mi pregunta. Se volvió hacia Cindy. –œQuiere que le mate? –No, Brewster, simplemente sujétale para que tenga que estarse quietecito un rato.

–De acuerdo. Se dirigió hacia mí. –Brewster –le dije–, œa quién has votado para presidente? –œEhhh? Se paró para pensarlo. Cogí la minicámara y la lancé directa a su zona recreativa. Dio justo en el blanco. Se dobló hacia adelante agarrándose las partes. Me acerqué a toda prisa, cogí la cámara y le di con ella en el cogote. Oí un ruido de cristales rotos. King Kong se tambaleó. Cayó de cara contra el sofá. La mitad del cuerpo quedó sobre el sofá y el resto en otra parte. Yo di un paso hacia adelante y recogí lo que quedaba de la cámara. Miré a Cindy. –Te pillaré el culo. ––Este hombre está loco! –gritó. –Creo que tienes razón –dijo Céline. Giré sobre los talones y salí de allí a toda pastilla. Otro día desperdiciado. 15 Al día siguiente yo estaba en mi oficina. Todo parecía estar en punto muerto. Había sido una noche terrible. Había intentado emborracharme para dormirme. Pero las paredes de mi apartamento eran muy delgadas. Oí todo lo de la casa de al lado... –Oye, nena, tengo el nabo lleno de engrudo y si no lo vacío, –me va dar una apoplejía o algo! –Eso es problema tuyo, macho. ––Pero estamos casados! –Eres demasiado repugnante. –œQué? Nunca me lo habías dicho. –Lo acabo de decidir. –Pero la leche se me va a salir por las orejas, nena. –Tengo que hacer algo! ––Pues arréglatelas sin mí, pichatiesa! –De acuerdo, de acuerdo, œdónde está el gato? –œEl gato? Ah, no, hijo de puta, no, –con Tinker Bell no! –œDónde está ese condenado gato? Le he visto hace un minuto. ––No te atrevas! –No te atrevas! –Con Tinker Bell no! No conseguí coger una cogorza suficiente como para dormirme. Simplemente me quedé allí sentado, sirviéndome copas. No hubo suerte.

–œPor qué estás aquí? . –Conozco esa canción –me dijo. Alargó la mano hasta mi caja de puros. tenía a Céline por las pelotas y a Cindy. Ni mi semana. pero hazlo. –œNunca llamas a la puerta antes de entrar? –Depende –dijo Céline–. a ella le pillaría el culo. Algo gordo. Céline puso los pies sobre mi escritorio. ahora. Un seguro de vida a costa de Jack Bass. Había miles de millones de mujeres por ahí fuera y ninguna emprendía el camino de mi puerta. amigo mío. Nacido para vivir como una rata acosada. como iba diciendo.. Y allí estaba Céline. Nacido para morir. lo encendió. bueno. ni mi año.Y. Enrollé el Racing Form.. sacó uno. Me puse de pie de un salto. –Corta esa mierda de rollo. La mosca seguía paseándose por mi escritorio. No era mi día. œqué es lo que quieres? –Bueno. muy bien. Pero sentía que avanzaba hacia algo. Luego colgué. en Schmantz. ––Bonitos zapatos! –le dije–. Y Jack Bass estaría a tope. œA quién demonios pensaba llamar? Sabía qué hora era.. –œY qué es lo que no se vende? –El aire. Y la señora Muerte quería a Céline. –Estaban intentando quitarlo de en medio y que pareciera natural! –Los dos estaban en ello! Ya los tenía por las pelotas. Miré a la mosca que se paseaba por mi escritorio y me apresuré a sumirla en la oscuridad. Intentaba pensar. œTe importa que me siente? –Pues sí. sacó un encendedor. Tenía que pensar. œDónde estaba el coro de las chicas? œPor qué me sentía como si estuviera asistiendo a mi propio funeral? La puerta se abrió de golpe. le dio una calada y soltó una bocanada de humo magnífica. Me sentía totalmente inútil. œLos compras en Francia? –En Francia. Jack Bass tenía un problema serio. Me saqué la mano del bolsillo y descolgué el teléfono. Pero ya lo harán y.... –Los venden. Y yo seguía sin encontrar al Gorrión Rojo. Era un inútil. œPor qué? Porque era un perdedor. arrancó de un mordisco el extremo. le quitó la vitola.. veamos. Entonces se me encendió una bombilla. ni mi mes. Tenías que ser tú. Era un detective incapaz de resolver nada. a la mañana siguiente volvía a estar en mi oficina. Ni mi vida. Céline estaba intentando hacerle un seguro a Cindy.. –Muy bien. Bueno. œqué más da? Lanzó otra bocanada de humo. ––Tú! –dije–. –Maldita sea! Me recosté de nuevo en la silla. traté de aplastarla y no lo conseguí. œsabes? –le dije..

–Oye. –œAtormentado? ––Por amor de Dios! No seas tan quisquilloso. –œY qué? –Conocemos el paradero del culpable. parecen una pareja de higos secos. Era el hijo de puta más grande que había visto en mi vida. Fui rodeando el escritorio hacia el cajón. lo abrí y saqué mi 45. Lo levanté y lo dirigí hacia él. que te voy a hacer descarrilar! –Venga. gilipollas. venga! Quité el seguro y apunté a su enorme barriga. Ha atormentado a la humanidad durante siglos. –Lo tengo! –Chantaje! –Cerdo! –Chantaje! Sentí que me subía una gran excitación. chu-chu-chu! –Ven hacia mí por la vía. –Belane. Bostecé. locomotora.puede parar un tren. –œTienes alguna prueba? –Tres testigos. Me puse de pie al otro lado de mi escritorio. Un préstamo. Sólo te estoy pidiendo un préstamo de diez mil dólares. necesito un préstamo de diez mil dólares. Te comportas como si hubieras tenido una infancia desgraciada. Tienes por lo menos dos buenas mierdas encima: allanamiento de morada y malos tratos de palabra y obra. coño. Le aplastaste las pelotas con aquella cámara. mirándome fija y directamente a los ojos. Canta con voz de ultrasoprano. el allanador de morada. Céline bajó los pies. La puerta se abrió y entró mi viejo amigo Brewster. –Bien –dijo–. señor Belane –me dijo en un tono de voz muy agudo. las cosas están así. este chisme . ––AHORA! –BREWSTER! –dijo gritando. –No es un chantaje. œentiendes? –œUn préstamo? œNo tienes parientes? –No. se inclinó sobre el escritorio hacia mí. œQuieres hacer que eres una locomotora? –Venga. –œQué? –Brewster es ahora un eunuco. Pero eso no le hacía parecer menor. hijo –le dije–. –Lo tengo. –œY qué? –Es posible que se informe a la policía.–Buena pregunta –contestó–. el que privó de su masculinidad a otro. Me sentía bastante bien. . –Hola. locomotora. venga. –Eso es una multitud. ––Maldito reptil! œCrees que me voy a quedar sin hacer nada después de esto? Fui hacia él rodeando mi escritorio.

Brewster no te hará daño. Su Mercedes rojo estaba aparcado en la rampa de acceso.Brewster se detuvo.. De pronto me sentí mejor. Ese día no había ni contaminación.. El ascensor llegó a la planta baja y yo salí a la calle. Luego fui a mi escritorio y empecé a empujarlo lentamente hacia la puerta del cagadero. –Lo tenía claro! Puse la radio para oír las noticias. –De acuerdo –le dije–. –No me gusta este juego. Me importa un bledo si te bajas los pantalones o no. Ahora quiero que entres ahí y te sientes en la taza. luego se dirigió despacio hacia la puerta del cagadero. No necesitaré el préstamo.. Cerré con llave la puerta de la oficina. Al tercero. ––Entra ahí! Entró y cerró la puerta. entra ahí con tu muchacho. chico. –Oye. Los dejé allí. –Yo siempre estoy de coña. –De acuerdo. muévete. –Venga! –Ya!. Avanzaba centímetro a centímetro. Mis pies tenían buen aspecto al moverse sobre el pavimento.. etc. déjanos salir y olvidamos el asunto. recorrí el pasillo y cogí el ascensor para bajar. lo mismo. cerró y se quedó allí dentro. de Cindy me ocuparé yo. Y ahora tú. Había tomado una decisión sobre qué iba a almorzar: gambas y patatas fritas. . 16 Después de haber comido aparqué a media manzana de la casa de Cindy. Yo avanzaba con un propósito. Lo dejé directamente contra la puerta. uhh. –Belane. Céline dejó el puro. Al segundo le dije que acababa de dar un dólar a otro vagabundo. œVes esa puerta de ahí? –Uhh. ––Tú! –le dije. –Es la puerta del lavabo. estás de coña. –Qué penoso montón de peligrosa estupidez! Luego apunté a Céline con mi 45. Pero quiero que entres y te sientes en la taza hasta que yo te diga que salgas. Me llevó diez minutos moverlo 3 metros. Yo le eché la llave. Y me ocuparé de Cindy. Probablemente estaría esperando que Céline y Brewster volvieran. la abrió. –Belane –oí decir a Céline a través de la puerta–. Era un escritorio que pesaba mucho. Era un infierno. Voy a pillarle el culo. Yo iba detrás. Le empujé con mi 45. Se dirigió hacia la puerta. Al primer vagabundo que se me acercó le di un dólar. No iré a la pasma.

Me calé el sombrero por encima del ojo izquierdo y me dirigí hacia la casa. Oí las voces con más nitidez. nena. en este momento estoy trabajando en el caso. Pobre gilipollas. Sólo se vive una vez. œno? Bueno.–Estúpido –dijo una voz que salía por la radio–. Oí reírse a Cindy. tuvo que morirse dos veces. Pero yo era Nick Belane. Sólo se monta uno en el tiovivo una vez. Claro que era peligroso. Eso me hacía sentir un hormigueo en las orejas y se me apretaba el agujero del culo. Subí las escaleras despacio. Lo sentía vivamente. –No estás haciendo ningún progreso! –œQuién? œYo? –pregunté. œno? Miré a mi alrededor. Empecé a sentirme eufórico ante la acción que se avecinaba. Estoy de vigilancia. y apagué bruscamente la radio. –œA quién estás vigilando? –A una conexión de Céline. En 47 segundos estaba dentro. Empecé a pensar que oía voces. Tal vez podría dar con alguna pista. Me deslicé fuera del coche con mi minicámara. las voces venían de arriba. Me detuve al pie de las escaleras. Las de un hombre y una mujer. Sí. Las oía. Con la excitación hasta me mordí la lengua. Algo estaba ocurriendo en aquella casa. palabra de honor. –Oye. –Belane. Se me ocurrió la idea de que podía colarme en el edificio y conseguir algo. –No quiero que le hagas daño. Seguía sin ser un problema. a veces pienso que eres subnormal. nena. œDónde está Céline? –En un cagadero con un eunuco de 180 kilos. Luego me quedé allí simplemente sentado mirando el Mercedes rojo y pensando en Cindy. A plena luz del día. –CAMBIO Y FUERA –dije gritando. –No le voy a hacer daño. Reconocí la de Cindy. La vida es de los osados. –Igual que tus zapatos. Evidentemente era la puerta de un dormitorio. –Sí –dije–. Todo encaja. Seguí avanzando y me detuve junto a la puerta. Llevaba también un maletín para despistar. –Tú eres el único que está aquí sentado. . Llevaba conmigo mi minicámara de reserva. Tal vez podría cazar alguna conversación suya por teléfono. Era la voz de la señora Muerte la que salía por la radio. Es mío. Soy el único. Mi sensor interno estaba agudizado al máximo. Escupí un poco de sangre y me dirigí a la puerta. –Pues entonces empieza a levantar el culo. –œY qué hace allí? –Le he dejado allí para que se vaya calmando. Me pegué a ella. excepto en el caso de Lázaro. Pero yo me crecía ante el peligro. Caminé por el vestíbulo aguzando el oído.

Luego encontré un boulevard y me metí entre el tráfico. Entré en un McDonald's. Era Jack Bass. –Te voy a echar un polvazo que te vas a enterar. El tercero se coló a través del asiento delantero. Luego pasé echando chispas junto a la casa de Jack Bass. –œAh. Disparó. del lado del copiloto. La bala hizo que el sombrero me girara alrededor de la cabeza. Hubo un rato de silencio. nena! He esperado tanto tiempo. Estaba de pie en la puerta de entrada. El tipo saltó al suelo y se me puso de frente. Hacía un día típico de Los Angeles: contaminación. Luego. puse en marcha la cámara y abrí la puerta de una patada. dio en la guantera e hizo un agujero. Cindy bajó las piernas y DIO UN GRITO. Demasiado tarde. Fui zigzagueando por media docena de calles laterales. Uno atravesó justo al monito que llevaba colgado del espejo retrovisor. Luego el asunto empezó a ponerse ruidoso. El otro pasó entre mí y la nada. Volvió a disparar. Enseguida estuve lejos de allí. –œQUÉ COÑO ES ESTO? –dijo gritando. sí? ––So puta! Oí a Cindy que volvía a reírse. Una pistola. además de los muelles de la cama. silencio. Luego fui en un sprint por la acera. Choqué directamente contra él y le dejé enredado entre las ruedas de su bicicleta que giraban sobre el asfalto. ––VAYA MIERDA! –grité. Tenía algo en la mano. Dejé en el suelo el maletín. un café y un trozo de pollo en un panecillo. fortachón. Me abalancé por la calle donde estaba mi coche. Oí respirar fuerte y un sonido de ligeras arremetidas. El viejo se estaba levantando despacito. nena. Hice un viraje para esquivarlo y me subí del arcén a la acera. En un abrir y cerrar de ojos estuve dentro de mi Escarabajo y salí con el coche chirriando del arcén. Vi algo en mi camino: un viejo que iba pedaleando en su bicicleta y comiéndose una manzana. aún en pelotas. –Por Dios bendito! –Era Jack Bass! Giré sobre los talones y empecé a correr escaleras abajo. Sentí la muerte pasando rauda junto a mi oreja derecha. Mientras la abría. ––Ahh! –Ahh! –Dios mío! –oí que decía Cindy. e hizo 3 disparos más. pedí una de patatas fritas grande. Fui hacia la puerta. medio nublado y sin llover desde hacía meses. ––TE PILLÉ EL CULO! –œQUÉEE? –dijo el tipo volviéndose. –Pues has llegado al sitio adecuado. .–œQué piensas hacer con eso? ––Adivínalo. Un horrible gordo hijo de puta. por el rabillo del ojo vi a Jack Bass en pelotas.

En el sueño yo estaba sentado en un barucho. El otro tipo seguía en el taburete de al lado. a excepción del camarero. Yo di un sorbo a mi copa. Las mejillas hundidas. El camarero miró. Nuestras miradas se encontraron. me eché para atrás en el sillón y cerré los ojos. Empujé mi escritorio hasta su sitio. Estaba sentado en el otro extremo de la barra leyendo The National Enquirer. –Gracias –me contestó–. Yo no le hice caso. –Oiga –le dije–. delgadas como papel. No era extraño que tuviera un aire confuso. Habían destrozado la puerta. Quizás hasta incluso Barton. me voy a acabar la copa. –Me gustaría que fuera uno de esos a los que he apostado –dije yo. Iba vestido con un sucio impermeable amarillo que le llegaba hasta la parte superior de los zapatos. Y seguía sin saber si Céline era Céline y tenía que encontrar al Gorrión Rojo. que parecía un hombre bastante confuso. Seguía allí. necesitaba un corte de pelo. Buen chico.17 Volví a la oficina. Vino hacia mí como un viento apestoso. Brewster y Céline habían logrado salir del cagadero. Pero estoy bien. Ya se me ocurrirá algo. Cindy. ni siquiera de si tenía todavía alguno. –Pst. La oficina era un sitio peligroso para estar. Nada había cambiado. Entonces entró un tipo realmente mierdoso y con aspecto de crápula.. –empezó. . Volví a mirar al camarero. Podían arrestarme por cualquier tipo de delitos recientes. No valía gran cosa. Bajo el impermeable se podía ver una camiseta blanca y una corbata naranja descolorida. Necesitaba un buen afeitado. O alguien podía venir por mí. Puse los pies sobre el escritorio. Estaba más delgado que un raíl. Me llevó 15 minutos. Bueno. no me sacarían de mi oficina. así podrá usted cerrar. Un detective sin oficina no es un detective. ir a algún sitio y comer algo. Enseguida me quedé dormido.. Tengo que tener abierto. Me senté e intenté que las piezas de todo aquello encajaran. Miré hacia otro lado. Estaba bebiendo un whisky doble con soda. Brewster. Ya no estaba seguro de quiénes eran mis clientes. Comprobé si el 45 estaba en su funda. Ahora todo el mundo iba tras de mí: Céline. Estaba solo en el bar. –Estoy hambriento –dijo el camarero–. Jack Bass y la señora Muerte. necesitaba un baño. Había sido un día muy largo. Se sentó en el taburete que había a mi lado. Estoy tan hambriento que me comería un caballo.

Se la bebió de un trago. imbécil.... –Conozco a un tipo que se parece a usted. –Hmmm. amigo –le dije. Es que estaba buscando en el bolsillo que no era.. ––Gilipollas! –Te estás quedando conmigo! Te voy a moler a palos. ––Camarero! –dije a gritos–. –Espera. –Quiero que me hables del Gorrión Rojo. –Eh. Le voy a poner sobre la pista. –Sé que lo tenía por aquí.. Llegó. Se la echó garganta abajo. –Corta el rollo. –No la necesito. sí. vacíos... –Claro. –Tengo una hermana. –œSe parecía a ti? –le pregunté. vive en Burbank. –una copa para este caballero! Póngale un ron con Coca–Cola. –œQué? –Quiero decir que lo tengo en el bolsillo. Luego se volvió y me miró con ojos brillantes. –En Hollywood Este. legañosos. Se puso a hurgar en un bolsillo. En el otro bolsillo. –Déjame en paz.. vive en Redondo Beach. –volvió a hacer el tipo que estaba a mi lado. –œAh. –Tengo al Gorrión conmigo –me dijo. –œY bien? –Tengo sed... –œSobre qué? –El Gorrión Rojo. aquí. –Otro ron con Coca–Cola para este caballero! El tipo se puso a esperar su copa. parece que no lo encuentro. Siguió hurgando. espera. –Entonces se comprende. sí? –Sí. camarero –dije a voces–.. –No es un rollo. –Te voy a retorcer el pescuezo. –Es información que no viene en los periódicos.–Pst. El camarero se puso a ello. –œVive usted en Redondo Beach? –me preguntó aquel tipo. –Aja. sí? . ––Fantástico! Veámoslo. Llegó la bebida. Se suicidó. –œAh.. –Tengo información. vivía en Glendale.. –Yo tenía un hermano –dijo–.. Leo los periódicos.

aquí está.. Hal Grovers. ja. Entonces sonó el teléfono de mi mesa y me desperté. señor Grovers? –Un ser extraterrestre me persigue. –œY la cree? –Claro.. Grovers. –œCuál es? –6 dólares la hora. Tenía la boca llena de plumas y de sangre. La he visto hacer algunas cosas. –Nada de cheques sin fondos o acabará llevando los güitos en una bolsita. la mujer de la que estamos hablando. Miré. ja.. –œDe qué se trata. mire.. Grovers? . Tenía el pichón en la mano y se lo estaba comiendo a mordiscos. sí. –œY cómo lo sabe? –Ella me lo ha dicho. La policía se ríe de mí. –el Gorrión Rojo! Se lo sacó del bolsillo y lo puso sobre la barra.. Le fui empujando hacia la puerta y le eché a la calle. –Me llamo Grovers. –Agencia de Detectives Belane.. –œEl extraterrestre es una mujer? –Sí... –œBebe usted. 18 Cogí el teléfono. mire. Necesito que me ayude. es esa mujer. Pero antes de que siga hablando tengo que decirle cuál es mi tarifa. Era un pichón muerto. –œQué mujer. –Perdone. œme ha entendido? –El dinero no es el problema –me dijo–.. Me di la vuelta para cerrar la puerta y vi al camarero. –Ja. señor Grovers! –œVe? Todo el mundo se ríe de mí. Puse unos billetes sobre la barra para pagar las copas y luego me puse de pie y agarré al tipo por el cuello de su inmundo impermeable. Grovers? –Coño. –œCómo qué? –Atravesar el techo volando y cosas así. –No –me contestó–.–Sí. Es el Gorrión Rojo.. la extraterrestre... –No creo que eso sea un problema. Me guiñó un ojo. –Venga. –Eso es un pichón muerto –le dije.

El final estaba fijado. esa. . Eso fue lo único que hicimos. œY usted? –No podría aguantar si no lo hiciera. Es la 3. hábleme un poco de ella. œlo haría? –Creo que sí. tiene que pasarse por aquí en persona. No era gran cosa. Un metro y medio.. demasiado redonda. u-na-co-pi-ta-deo-jén. Así sabré que es usted. Nos miramos el uno al otro. ni fieras. señor Belane. –œPor qué no dice usted nada. –œY por qué quiere usted librarse de un pez gordo? –Le tengo miedo.À planta del Edificio Ajax. Maldita sea. ni reptiles. la cerveza y las pechugas de pollo. Grovers? –Estaba esperando a que hablara usted primero. Grovers. Entró caminando con las puntas de los pies hacia afuera y se sentó. Me recosté en mi sillón. señor Grovers.. –œCómo? –Como que tengo que hacer todo lo que dice. ni pájaros. antes de que sigamos. –œPor qué? –No lo sé. –œAlguna forma de llamar especial? –Sí. por favor. No sabía qué hacer. veo al dependiente del supermercado metiendo en la bolsa lo que he comprado y a continuación le veo metiéndose en su propia tumba junto con el papel higiénico. –Suponga que le dijera que se comiera usted su propia caca. –Bueno. –œNo se reirá usted de mí como la policía? –Nadie se ríe como la policía. uní espantoso bigotito rubio del mismo color que el pelo que le clareaba en la parte superior de la cabeza. Me empecé a deprimir. Maté cuatro moscas mientras esperaba. Escuche. señor Grovers. encendí un puro.. la muerte está en todas partes. Ni hombres. extraterrestre. ni insectos. Llame antes de entrar. puse los pies encima de la mesa. 59 kilos. 'es un pez gordo del espacio. –Grovers. di una calada y eché el humo haciendo un anillo perfecto. Me empecé a cabrear. ni roedores.. señor Grovers.. ninguno tenía una oportunidad. ni peces. Entró. ojos verdes grisáceos con un tic en el izquierdo.. 38 años de edad. Pasaron cinco minutos. esa mujer.. Ya saben.. –Dice que se llama Jeannie Nitro. me controla la mente. –Muy bien. Luego oí la llamada convenida en la puerta y dije: –Pase.–Claro. –Cuénteme algo más.

. –Está usted loco. –Grovers. Miré por encima de su oreja izquierda. –œÿPos noŸ? Pero œde dónde coño sale usted? Habla como un hombre de las cavernas. –Cada vez que abre la boca. A muchos hombres les gustan esas cosas. –Me está usted aburriendo. Grovers. –Pos no. un fontanero. veamos. parece usted. señor Belane.–Grovers. necesita a un loquero. sáquela de mi vida como sea. he visto todo tipo de trucos y algunos. Esto le está costando 6 dólares la hora. –Usted no la ha visto surgir de la nada. Pero era un cliente. –œY qué le han dicho? .. –No soy un matón. –No lo piense mucho. –No estoy equivocado. déjeme pensar. –Ya he ido a los loqueros. –œTiene usted la dirección de ese bombón? œSu número de teléfono? œSu profesión? œAlgún tatuaje? œAlgún hobby? œHábitos peculiares? –Sólo eso último. a usted lo que le pasa es que le va la cosa masoca. –Bueno. un fontanero. –De acuerdo. usted no la ha visto desvanecerse por el techo. Dejé de mirarle. dan miedo.. –œLo ve? –Otra vez! Me saqué el puro de la boca y encendí un cigarrillo. œY qué haría usted sin fontaneros? œPuede imaginarse a alguien más importante que un fontanero? –El presidente. Aquel tipo era una mierda pinchada en un palo. Le miré durante un buen rato. No me necesita a mí. dice usted algo equivocado. –œHa tenido ya relaciones sexuales? –œSe refiere usted a hoy? –Me refiero a si las ha tenido con ella. Grovers. –œComo cuáles? –Como eso de atravesar el techo volando y todo eso. œqué parezco? –Bueno. Era un trabajo duro mirarle un buen rato. Se equivoca otra vez. todo esto es un rollo. –œUn fontanero? De acuerdo.. –Y usted no parece un detective. Grovers.. –œAh. –No. no? Entonces. señor Belane. –Simplemente. –No. œY qué quiere que haga con esa extraterrestre. son sus trucos. esa Jeannie Nitro? –Librarme de ella... –œEl presidente? En eso se equivoca..

–Demasiado! –Maldita sea.–Nada. –quieta ahí. te pillé. Yo me puse de pie. Y saben cómo vestirse y su pelo largo incendia el aire. provocador. Entonces la puerta se abrió de golpe. Todo en ella es un movimiento ondulante perfecto. Miró a Grovers. –te pillé! Jeannie se contoneó un poco por la habitación volviéndonos locos. sí? Pues a ver si consigues una erección de 20 centímetros. la boca un poco hacia abajo. Yo intentaba pensar. demasiado! Grovers se puso en pie. tengo un pequeño problema y pensé que necesitaba que me ayudaran. so puta. Se fue acercando. ––Ven aquí. le miras la rodilla y todo se funde en un ser impresionante. –œPor qué? –Cualquiera que pague eso tiene que estar loco. los labios como si estuvieran a punto de soltar una carcajada ante tu indefensión. –œQue te ayudaran? œQuién? –No puedo decírtelo. zorra! –le dije. tú no tienes problemas desde que me tienes a mí. Luego dio un salto y miró a Grovers. –Jeannie! Ella había entrado en la habitación deslizándose como una chica de striptease sobre patines. –œEh? Él ya estaba arrastrándose por el suelo hacia Jeannie. una mujer increíble. En realidad. Se detuvo ante nosotros mientras las paredes temblaban. con unos ojos bellísimos que sonríen. Pero de vez en cuando la naturaleza produce un fenómeno salvaje. Jeannie. Se arrastró hasta llegar a sus pies y luego se detuvo. Sólo que cobran más de 6 dólares la hora. Me dolían las sienes. hace una mujer especial. Quiero decir que la miras y no puedes creértelo. –Hal. –Bueno.. azogue. œqué estás haciendo con este detective de segunda clase? –Eh. –Hal. Hal! –le grité. . –Eso prueba que está usted loco. –œAh. le miras el pecho. se me ha comido la lengua el gato. La mayoría están bastante bien. es como una serpiente. œverdad? Algunas están bien. Y entró aquella mujer. ya lo estaba. Lo único que puedo decirles es que hay miles de millones de mujeres en este mundo. Era todo bastante estúpido. perro! –Ven arrastrándote por el suelo! –Venga! ––No lo hagas. ––Cerdo machista! –Lo ves. le miras un codo. Luego nos quedamos allí simplemente mirándonos. le miras un tobillo. Yo puedo hacer cualquier cosa mejor que este detective de segunda.

Grovers lo hizo una y otra vez. Me levanté. Eché un buen trago. œSería que había elegido una profesión equivocada? Tras unos veinte minutos empecé a sentir un hormigueo por todo el cuerpo. No me di cuenta de que era usted hasta que volvió la cabeza. Grovers se levantó y la siguió hacia la puerta. lo único que pude ver fue un culo bamboleándose. Luego. Decidí que por aquel día había terminado y que volvería a empezar al día siguiente. Sus maravillosas nalgas me incendiaban la mente. abrieron. Abrí un cajón. Tenía el teléfono de la oficina de Jack Bass. –Sí. lámeme las puntas de los zapatos con la lengua –le dijo. la boca. –Suelta ese cinturón. me lo quité de los pantalones y fui hacia ella rodeando el escritorio con el cinturón doblado. –Bass. más pasos hacia mi escritorio. cariño. al día siguiente. Cogí la petaca de vodka. Luego me di cuenta de que podía mover las cejas. Yo seguía sin poder moverme. –Maldita sea –dije. gilipollas –dijo. Dos pasos. Bass. chasqueando los dedos. Le llamé. No sabía quiénes eran mis clientes o qué coño pasaba. Aquella zorra debía de haber utilizado una pistola de rayos para conseguirlo. Jeannie me miró y sonrió con satisfacción. –Jodida puta! –le dije–. Nos vamos de este estúpido lugar. soy Belane. Ella se volvió hacia Grovers. Después. ––Hijo de puta! –Cálmese. –TE VOY A PILLAR EL CULO! Me abalancé hacia ella. Una sonrisa realmente satisfecha. Le quité el tapón. soy cinturón negro. Me quedé congelado. –Hola –contestó. Me desabroché el cinturón. me hallaba confuso. ponte de pie. bobito. Lo que quedaba de mi alma se estremeció en una jubilosa excitación. cerraron y desaparecieron. –Venga. Yo no podía soportarlo. 19 De vuelta en la oficina. Yo seguía congelado. Los cielos se volvieron del revés y se estremecieron. Decidí hacer algo. –JODIDA PUTA! –dije a gritos. El cinturón se me fue de las manos. –Necesitará serlo la próxima vez que irrumpa en una de mis sesiones amorosas. Lo rodeé. –Jack. Por fin di un paso. . Luego el resto del cuerpo se me fue soltando.–Ahora.

Les estoy dejando que caigan en su propia trampa. –Sé exactamente lo que estoy haciendo. –œCómo? –Tengo una pista. –œCómo que no importa? –Quiero decir que no se trata de su caso. Estoy a punto de echarles el guante. –No sé si sabe lo que está haciendo. No se han compinchado para nada bueno. Jack. –La prueba está a punto.–œY quién creía que iba a ser? œCree que algún tipo se la tiraría en mi propia casa? –Ocurre un montón de veces. –œY qué es lo que ha conseguido? –Tengo una conexión. –œVentilarse? –Quiero pillarle el culo. A él le conozco. –œEstá cerca? –Puedo olerlo. Vayamos al grano. Bass. –œNo puede pillarles ya? –Tengo que esperar a que él meta el clavo. Jack. œverdad? –No. –œCómo? –Tengo que cazarlos en pleno acto. –œCómo? –œQuiere que siga con este caso o no? –Usted no ha hecho nada más que filmarme el culo. –œUna conexión? œUna pista? œDe qué me está usted hablando? –Puedo relacionarla a ella con ese tipo. puedo esnifarlo. œno? –Simplemente quiero pruebas convincentes. œdónde? –No importa. Le pillaré en cuanto él meta el clavo. Es un tipo sospechoso. –œCómo? –No me refiero a su casa. Conozco a ese tipo. Belane. –No me gusta que hable así. Usted quiere que le pille el culo a ella. Jack. –Entonces. –El mundo no es un jardín de infancia. œqué pasa con los franceses? . –Estoy metido de lleno en su caso. –œLos ha cazado juntos? –Aún no. Estoy intentando ventilarme este caso. Es francés y ya sabe usted los franceses. –œPor qué no? –Voy despacio.

Y. se entretiene usted con cadáveres.. –œCómo? –preguntó. Es de enfermos. dos. œTiene usted a alguna otra nena del espacio por ahí? . Cuando él meta el clavo. –Cadáveres. siga con ello. ahora. Hal. Me había dado su número de la oficina. ahora. œPor qué.. Soy Nick Belane. –Pásemelo. Grovers. –Sí. œpor qué hace usted lo que hace? –œA qué se refiere? –A entretenerse con los muertos. yo no puedo explicárselo. Hice una pausa. Billy French. lo solté y luego le dije: –Mire. –Tengo que ponerles una trampa. –œCómo? –œQuiere usted que siga o no. –Ha salido a almorzar. lo recuerdo. Actuaba como un tipo enamorado. Bass.. –œQuiere decir que come? –Sí. –œUn mes? Creí que estaba a punto de echarles el guante. œLes saca la sangre? œQué hace con la sangre después de sacársela? –Tengo un empleado que es quien lo hace. –Está bien... Eso es una cosa rara. luego descolgó. está bien. –œCómo? –preguntó. –Muy bien.. –el cheque ya está en camino! Me colgó bruscamente el teléfono. cuatro. –œQué? –Necesito un mes de adelanto. –Está bien. Uno. un pequeño detalle. œquiere usted que siga con este maldito caso o no? –œDice usted que ya está cerca? –Los tengo a los dos a tiro. lo de la extraterrestre. –Ya.. Cogí aire.–Si no lo sabe. No tengo todo el día. La tengo que organizar. –Dígame. Bass? Voy a contar hasta cinco. –Qué mamón! A continuación llamé a Grovers. pero entretenerse con cadáveres. –Funeraria Paraíso Plateado. Cadáveres. ––Dios mío! –dije yo. señor Grovers. –œQué desea. tres. El teléfono sonó tres veces. por qué? –Es mi trabajo. Y.. Jack. está bien. señor Belane? –Estoy trabajando en su caso. Un hombre tiene que tener algo de que vivir. œquiere usted que siga con este caso? –œSe refiere a Jeannie Nitro? –Por supuesto. œDígame? –dijo. –Grovers. Tiene que ser segura. Quiero hablar con él.

–œCree que podrá hacer algo? –Maldita sea. –Está bien. Grovers. Grovers. –œCómo? –Ahora tengo que dejarle. señor Grovers. No pretendía ofender a ese bombón. –Pero creí que quería algunos datos sobre mí. œquiere que se la quite de encima? –Por supuesto. señor Belane. –Mire. Pero el hecho de que usted se entretenga con cadáveres y que ella sea una extraterrestre es una conexión.. y œqué quiere saber? –Espere. estoy completamente metido en este asunto. –Bueno. –œQué quiere decir. Le mandaré un cheque por correo hoy mismo. –No creo que sea una puta. Al final echaré a esa puta tan lejos que no volverá usted a verla. –Es sólo un modo de hablar. –Un momento. Ah.. pero pregúntele qué ha tomado de almuerzo. –Muy bien. Tiene un libro sobre extraterrestres pero necesita más datos sobre usted. detective. Aún tenía que resolver el asunto del Gorrión Rojo. señor Belane? –No puedo decirle demasiado. señor Grovers. –œCuál? –No puedo decirle demasiado.–No. Ésa sí que era una puta. señor Belane. –Ha dicho que roastbeef y puré de patatas. –Eso es vomitivo. Ahí estaba yo. Estaba colocando las piezas otra vez en su sitio. Volvió enseguida. Siempre estaba la señora Muerte. –Sí. He consultado con un especialista en esta materia. acabo de decírselo. –œCree usted que podrá hacer algo al respecto? –Incluso mientras estamos hablando estoy trabajando en una pista. . puse los pies sobre el escritorio. Nick Belane. Colgué. œQuiere hablar con él? –No. Esperé. Dos semanas de adelanto. antes de invertir más tiempo en este caso necesito otro cheque. señor Belane. Pero œcree usted que podrá? Me parece que falló la única vez que la vio. Billy French acaba de llegar de almorzar. hasta Ted Williams falla alguna que otra vez. –Es usted un tipo inteligente. una conexión. Dos semanas. una pista. –Le enviaré un cuestionario. Y estaba Céline y la señora Muerte.

Quiero decir que œqué otra cosa se le podría llamar? 20 Tenía que pensar en ello. con dinero. pero retransmitían las carreras por unas pantallas y se apostaba como siempre. Me dirigí hacia él. Me estaba atontando. Luego me alejé. Yo siempre llevo la cartera en el bolsillo delantero izquierdo. Tenía que pensar en todo ello. Simplemente conseguir ponerse los zapatos por las mañanas era toda una victoria. gracias. De algún modo todo se correspondía: el espacio. Belane –me dijo. Su rostro tenía un aire desencajado. Pasé por delante de la zona exclusiva para miembros del Club Hípico. Hinchado. Demasiado. eso impide dormir por las noches. Aún no. con Cindy y con Jeannie Nitro. Miré dentro. Perdone. Y allí estaba el cartero. –Ten –le dije. tus días están contados. –Orejas de Perro. Belane. Las paredes de mi oficina no albergaban respuestas. los cadáveres. Me dirigí al bar y pedí un café largo. Era un juego agotador. sorbiendo un café. –Voy a matarte. Pero no podía conseguir que las piezas del rompecabezas encajaran del todo. Al de Hollywood Park. –Oh. Uno aprende. –Te voy a quitar de en medio. Después de cierto tiempo. la muerte. de pie. Tenía que salir de allí. empecé a imaginarme que estaba en la cama con la señora Muerte. El tipo que iba detrás tropezó y me rozó el bolsillo de atrás del pantalón. A los hombres siempre les persigue algo que nunca pueden evitar. Llegué al hipódromo. œCómo lo conseguirían? œY cuánto se necesitaba? œY qué significaba eso? Todos moríamos sin blanca y la mayoría vivíamos así. uno aprende. Me puse el sombrero y salí por la puerta. que tengas suerte. empujé la puerta y entré. Nada más que un grupo de viejos. Bass. Sin descanso. –œCuál te gusta en la primera? –le pregunté. el Gorrión. –œQuién coño te ha dejado entrar aquí? –le pregunté. . Seguí hasta la zona del club de socios corrientes. Céline. todas a la vez. –Olvídalo –le dije. –No deberías tomar café –le dije–. Cogí las escaleras mecánicas para subir. Belane. sino en Oak Tree. alargándole un par de pavos–. Me empezaron a latir las sienes. –Lo siento –dijo–. Cindy. siempre. Los caballos no corrían allí.

Luego me puse de pie y salí. entré en mi coche y me largué de allí. hombre. Simplemente masticaba las palomitas y sorbía el refresco. –Esto tiene 15 centímetros y me encantaría metértelos en ese estúpido barrigón. –Muy bien. –Amigo. –Gracias. saca los 50 dólares y métemelos en el bolsillo de delante de la camisa. –œCuánto? Sentí la punta de la navaja rasgándome la piel. Compré palomitas de maíz y un refresco. Y entonces escuché una voz detrás. Estás liquidado. Ya estaban pasando la película pero yo no miraba. –Esos dos billetes no te librarán. Era el cartero. saqué los 50 dólares y los metí en su bolsillo delantero. Era sólo la punta. Sonrió y vino hacia mí. Lo hice. Sentí que se retiraba la punta de la navaja. Bajé por las escaleras mecánicas.–œCuál te gusta en la primera. –Si te lo digo. coge tu cartera. Simplemente hay días que no son tu día. –œCuánto? –20 dólares. Volví a coger la propina que había dejado sobre el mostrador y me la metí en el bolsillo. –œCómo es que hoy no estás trabajando? œQuién coño está repartiendo el correo? ––Cállate! Estoy intentando decidir si te mato o no. siéntate ahí. Me puse de pie y me di la vuelta. Luego se fue. llegué al aparcamiento. Logré sacar la cartera de mi bolsillo delantero izquierdo. me senté y abrí el Form. Me senté. –Ahora. aparqué en el primer sitio que vi y entré en un cine. el resto lo tenía cubierto con los dedos. –Has tenido suerte –me dijo. ––Pues entonces devuélveme los dos jodidos billetes! –Para nada. Sentí el filo de la navaja contra mi barriga. Encontré un sitio cerca de la pantalla. ––Te voy a reventar tu jodida saca! –le dije. Seguí allí sentado y me acabé el café. –50 dólares. aquí tengo 10 pavos para que apuestes a Orejas de Perro. Belane? –me preguntó la camarera. mis ganancias se reducirán a cero. abre el Form y empieza a leerlo. Sentí cómo el sudor me resbalaba por detrás de las orejas. Y me preguntaba si Orejas de Perro habría ganado. Después sentí la punta de la navaja en la nuca. . Belane. imbécil –me contestó. Hice todo el camino hasta Hollywood.

–Necesitas una asistenta –me dijo–. –œComo cuáles? –Arrancar. Estaba de pie junto al tiesto de mi plantita. Belane –dijo. –œTe he asustado. un destello de luz púrpura y apareció Jeannie Nitro. Apagué las luces y me senté en la cama a oscuras. bebí vodka. Todos mis casos seguían en punto muerto. Repitió la frase. –Nosotros podemos crearnos cuerpos. Me serví otro vodka sin hielo. Luego el rostro de aquella mujer se desvaneció en la pantalla y apareció el rostro de Jeannie Nitro. –Como detective te faltan tres cosas. . apuntar y detectar. –œAh. Lo único que necesitaba era una tarjeta de crédito. No había resuelto nada. cogió uno de mis cigarrillos. –Observa! De nuevo se produjo un zumbido. Ya me dijo mi padre que sería un fracaso. que me haría sentirme bien. –œY en qué consiste? –Estás sorbiéndole el seso a Grovers porque es dueño de una funeraria y quieres utilizar los cuerpos de sus muertos para que tus amigos extraterrestres se instalen en ellos. Decidí no hacerlo. ––No! –Por todos los demonios! –le contesté–. Tengo un aparato en mi dormitorio. Me acabé el vodka y puse el vaso a un lado. –Hola. Bebí cerveza. Todo inútil. Él también fue un fracasado. Entonces hubo una especie de gran zumbido como el de una nube de abejas alrededor de una colmena. Mala simiente. Puse la tele.21 Esa noche no pude dormir. Salió una chica joven y me dijo que hablaría conmigo. un destello de luz púrpura y en la esquina opuesta de la habitación apareció otra Jeannie Nitro. –Dejemos eso. sí? Pues he descubierto tu juego. Me dio un susto del demonio. te voy a pillar el culo. Se sentó en una silla. –No quiero que te metas en mis asuntos. Belane –dijo. nena. Después. Yo apagué la televisión. œY los buenos modales? œNo sabes llamar antes de entrar? Jeannie Nitro echó un vistazo a la habitación. Belane? –me preguntó. –œTengo yo aspecto de estar en un cuerpo muerto? –No exactamente. –œQué? –dije yo. este cuarto está inmundo. Le di un sorbo al vodka. lo encendió y soltó una carcajada. bebí vino.

Grovers me ha contratado para que dejes de estar pegada a su culo y eso es justamente lo que intento hacer. No había mucho que meditar. œHas tenido suerte? Era la segunda vez en doce horas que oía aquello. Me levanté de la cama para coger el vaso y servirme otro vodka. No juegues conmigo. Me llevé el vodka a los labios. Luego. Tal vez me había equivocado de profesión. con el vaso a dos centímetros de los labios. Puse el vaso en el suelo. Has tenido suerte. –œSí? Pues he resuelto casos más difíciles que el tuyo. Belane –dijo la Jeannie Nitro que estaba sentada en la silla. Belane. Seguí sentado esperando. Miré a la de la silla. De pronto la mano se me heló a dos centímetros de los labios. –œSon confidenciales o no existen? –No me jodas.–Hola. –Ehhh –dije–.. ––Qué asco! –dijo la otra. incapaz de moverme. –Fanfarroneas mucho para ser un hombre cuyo talento es prácticamente cero. Yo seguía allí sentado en la cama. –Duermes en calzoncillos –dijo una Jeannie Nitro. otro poquito. œpuedes estar en dos cuerpos al mismo tiempo? –No –dijo la Jeannie Nitro que estaba sentada en la silla. –Mira –le dije–. –Pero –dijo la Jeannie Nitro que estaba de pie junto al tiesto de mi plantita– podemos saltar de un cuerpo a otro. Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien. –Subí el vodka hacia la boca. –œEn serio? Cuéntame uno. Pero era demasiado tarde para empezar cualquier otra cosa.. No podía moverme. Fui capaz de mover la mano un poquito. un destello de luz púrpura y la Jeannie Nitro que estaba junto al tiesto desapareció. Simplemente me quedé allí sentado esperando. Se produjo el zumbido. –Eres de tercer orden. Tenía tiempo para meditar sobre mi carrera. Hubo otro zumbido.. Como todos los demás. conseguí inclinar la cabeza y me lo bebí todo. el destello púrpura y Jeannie Nitro desapareció. o te. Unos diez minutos después sentí un hormigueo por todo el cuerpo. . Jeannie.. –Todos mis archivos son confidenciales. Y estoy siendo amable. A los cinco minutos estaba dormido. –œO me qué? –Te. Me volví a la cama con mi vaso y me recosté en la almohada. me estiré en la cama y esperé de nuevo a que me entrara sueño.

Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. –Dientes! –Vaya una maldita cosa! Tenemos que comer y comer y volver a comer. Al final simplemente explotó. Fui a la ventana. Intenté apuntar mejor y meé toda la tapa del retrete que me había olvidado de levantar. Horrible. Somos asquerosos. Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. Pensé que era sobre mí. Me dirigí al retrete a mear. Salió demasiado. Y como era asqueroso. No era más que una chincheta. Tenía un aspecto asqueroso. La mierda le salió volando de la barriga. ningún ánimo. Rebasó el cepillo y cayó al lavabo. Quizá para entonces la mitad del mundo se habría muerto y sería sólo la mitad de duro de sobrellevar. las grietas del techo. Vi en ellas un búfalo que se lanzaba sobre algo. Me subí las mantas hasta el cuello y esperé. Comer y tirarse pedos y rascarse y sonreír y marcharse de vacaciones. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. Luego me di la vuelta. Luego sonó el teléfono. No me quedaba ninguna energía. me encontraría mejor. Miré el techo. Estaba atrancado. Una vez conocí a un tipo que no defecaba desde hacía días. Era verde. El sol entraba a través de las rajas de las persianas y formaba una esvástica en mi vientre. era mejor que estar con otra persona. Metí un dedo. unos pelos de cejas enloquecidas. Las cejas retorcidas para abajo parecían enloquecidas. lo puse en el cepillo y empecé a cepillarme. apreté el tubo. Sonó 5 veces y luego paró. Lo dejé sonar. Ojillos cobardes. Estaba a solas conmigo. Nunca contesto al teléfono por la mañana. busqué el cepillo de dientes. Ya. Tenía la carne floja.22 Me desperté deprimido. Un pedazo de linóleo. Vi depresión y derrota. Arranqué un buen pedazo de papel higiénico y lo limpié. Luego vi una serpiente con un conejo en la boca. . œSería que tenía otra vez hemorroides? Tenía el cuello rígido y la boca me sabía a leche agria. los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. con cualquier persona de las que andan por ahí con sus penosas triquiñuelas y juegos de manos. Apunté bien pero no sé por qué salió de lado y se estrelló en el suelo. El agujero del culo me escocía. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. cogí un poco. Terminé de cepillarme los dientes y me volví a la cama. Quizá si me levantase a mediodía tendría mejor aspecto. De verdad. Decidí quedarme en la cama hasta mediodía. Era como un gusano verde. condenados a nuestros pequeños y sucios hábitos. Parecía como si le disgustara ser parte de mí. Limpié el asiento. miré hacia afuera y vi una cagada de gato en el tejado de la casa de al lado. Eché el papel dentro de la taza y tiré de la cadena.

Todo parecía un sueño. –Soy yo el que hace las preguntas –me dijo.À carrera. Hacer que la extraterrestre deje en paz a Grovers. Si es así. –Está majareta. 4. –Hay un montón de cosas que no entiendo –le dije. Saqué la lista. –Yo tampoco –me dijo. No me cuentes ese rollo. Abrí el Form. Estaban saliendo a la pista para la 4. 3. Era Céline. Todos mis asuntos estaban bloqueados. Doblé la lista y me la volví a meter en el bolsillo. Luego pasó desde la fila de atrás y se sentó a mi lado. apretando el arma contra mí.À carrera. –œLa señora Muerte? –dijo riéndose–. Era un día agradable. Descubrir si Céline es Céline. –œQuién te ha mandado seguirme? –La señora Muerte. –No te estoy contando un rollo. –Yo iba a preguntarte lo mismo –me dijo. . –Hermoso día –me dijo. cabrón? –le pregunté. 2.23 Fui al hipódromo para ver la 4. –Adelante –le dije. Localizar al Gorrión Rojo. Descubrir si Cindy le está poniendo los cuernos a Bass. Entonces oí un ruido detrás. –œDónde puedo encontrar a esa zorra? –No lo sé. Para empezar. Me sonrió. Lo empuñaba por debajo del abrigo. –He pagado la entrada. Sentí un revólver respingón contra mi costado. œno? –Puede ser. Lo tenía todo por escrito. Me volví. –Muy bien –le dije–. Había alguien detrás de mí. –œMe estás siguiendo. Ella dice que se llama ÿseñora MuerteŸ. pillarle el culo. 1. Es ella la que se pone en contacto conmigo. –Vamos a hablar –me dijo. –œQué demonios estás haciendo aquí? –le pregunté. œcuál es tu nombre? Tu nombre verdadero. –œTienes licencia para llevar eso? –le pregunté. Informar a la señora Muerte de lo averiguado. No me han hecho ninguna pregunta –contestó Céline. Tenía que romper por algún sitio.

–6 dólares la hora. sí? –Sí. –Aquí tienes un mes de adelanto. –œAh. Luna Verde ha arrasado. –Y que empieces ahora mismo! –Pero mi cliente es ella. No me trago lo de señora Muerte. –Di cuánto. –Me cuelgue o no me cuelgue. Me los metió por la camisa. Empecé a levantarme.À carrera. tenía que ponerme a ello. es lo único que puedo decirte. se fue andando por el pasillo y desapareció. –œCuál te gusta en esta carrera? –me preguntó. Me has hecho perder un montón. Yo sabía que estaba en medio de algo grande pero no podía desenmarañarlo. Luego se levantó. está bien –le dije–. –œY qué es lo que quiere? –Quiere saber si eres el auténtico Céline. –Luna Verde –le dije. Me senté. Y ponte a trabajar en mi caso. ––Mierda! –dije–. œDónde me puedo poner en contacto contigo? –Aquí tienes mi número –me dijo alargándome un pedacito de papel. . gordinflón. –Está bien. –Siéntate –dijo con un tono monótono–. Ya venían por la recta y œquién sacaba 3 cuerpos? œY quién ganó por 4? Luna Verde. œCómo vas a ser tú cliente mío? –Averígualo. ––Cállate! –me dijo–. me voy a apostar. –Y. eso era todo. Ventaja: 6 a 1. ahora –siguió diciendo–. Entonces se oyó un rugido de la multitud. Bueno. –œGordinflón? –Te cuelga la barriga. Y también quiero saber su verdadero nombre. –œLuna Verde? Es el que yo he seleccionado.–œPiensas que me voy a tragar eso? –No lo sé. Se metió la mano en el bolsillo y sacó un fajo de billetes. si trabajo para ti tendrás que pagarme. quiero que esa mujer me deje en paz. y no salgo barato. enseguida vuelvo. antes de que te vuele las pelotas. Quiero que te pongas a trabajar en ello. –Muy bien –le dije–. Abrí el Form y me puse a consultar la 5.

sucias. –No soy un hombre con el que se pueda jugar. ––BELANE! œQUÉ EST˘ HACIENDO? –œHACIENDO? œHACIENDO? œQUÉ QUIERE DECIR? œDŁNDE COÑO ESTABA USTED. –Guau! Hal Grovers apareció corriendo. Hay gente que se compra el ataúd con mucha antelación. pequeños.. –Aquí no hay nadie. Podía birlar un ataúd. Yo no. Alfombras espesas. Cada vez era mayor. pero muerta. Maldita cosa ese negocio. Billy French. Grovers.. Largarme con él.. CON UN PAR DE BUENAS TETAS! Grovers fue hacia allí y abrió la tapa. Levanté la tapa de un ataúd y miré dentro. ––TIENE USTED UN CAD˘VER EN ESE ATAÐD! –UNA NENA. estrechos. Al diablo con ese asunto. Le solté las solapas. Podía engancharlo en el coche. Belane. Está sufriendo una alucinación. œPOR QUÉ HA GRITADO? Señalé. no hay periodos de inactividad. Y cerré la tapa de golpe. chaval! –Lo he visto! –Le he visto el conejito! –Un bomboncito muerto! œEstás jugando conmigo? Tú y. Me di la vuelta y agarré a Grovers por las solapas. ––No juegues conmigo. anchos. Anduve por allí y entré en una sala grande. Joven y guapa. señor Belane. –œSuponer qué? –Es Jeannie Nitro. Un sitio agradable. Está esperando. debería haberlo supuesto. Allí dentro había una mujer desnuda. ese chupasangre. Aparqué y entré. . –œCómo? Me acerqué y miré. Estaba llena de ataúdes. –Lo siento –le dije–. Quizá se haya ido. –No se ha ido. Así que lo hice. Está jugando con mi mente. Sabe que trabajo para usted. Grovers! –Nadie está jugando con usted. –œEsperando qué? –Ahora mismo no lo sé. No parecía que hubiera nadie.. –No la he visto últimamente. Un vestíbulo silencioso. GROVERS? –EN EL LAVABO. El ataúd estaba vacío. Giré sobre mis talones mirando cuidadosamente a mi alrededor. Grandes. DI UN GRITO. œDónde estaría Grovers? œDónde estarían todos? Entonces me entró un gusanillo.24 Al día siguiente me acerqué por la Funeraria Paraíso Plateado para hacer algunas comprobaciones.

están en estado de descomposición. Con velas encendidas. Ahora déjeme echarles una ojeada. abra estos ataúdes! Creo que ahora están ahí. Dentro estaba un tipo de unos 38 años. Era un bonito ataúd de roble. œCómo va a poder utilizarlos? –Los extraterrestres se esconden en los cuerpos muertos hasta que los entierran y luego se buscan los cuerpos de otros muertos.. Fuimos a la Sala de Reposo. –œQué? ––Acabo de verle moverse! Estiré la mano hacia abajo y agarré al tipo por el cuello. vamos a ver –le dije a Grovers. como el de las tortugas. –Tiene a uno de esos dentro. Había tres ataúdes. –Venga. –œPor qué? –Si se lo digo. lo reviente.. con un traje barato. Grovers! œCuántos muertos tiene aquí ahora? –Tenemos dos preparados. si quieren esconderse. Sígame. –Entonces tengo que ver esos dos cadáveres. –œPodría hacer el favor de decirme por qué? –Jeannie Nitro quiere que sus extraterrestres ocupen estos cadáveres. –Pero estos cuerpos están muertos. –œQué quiere decir con eso? –No importa. de pelo espeso y rojizo.. Me volví y miré a Grovers. Oscuro. los vamos a enterrar. Quiere procurarles un caparazón. –Es que eso es ilegal. ya sabe. –œCómo? –œQuiere usted que reviente este asunto o no? –Quiero que.––Rápido. Un sitio elegante. además. Jeannie Nitro anda merodeando alrededor de usted para conseguir estos cuerpos. –Muy bien. un lugar donde esconderse. –Belane. œpor qué van a utilizar los cuerpos de los muertos? œPor qué no se esconden en tanques de almacenaje o cuevas o algo así? œPor qué no utilizan cuerpos vivos? ––Qué estúpido! Los vivos reaccionarían ante su presencia. Un caparazón. –Tengo que verlos. ––Vamos! –Vamos! –Sal de ahí! –Sé que estás ahí! . jamás lo adivinaría. yo creo que usted –está loco! ––Venga! –˘bralos! Grovers abrió el primero. Grovers. Están en la Sala de Reposo. –œCómo lo sabe? –Acabo de ver cómo se movía. –Pero. Y. ––Venga! –Venga! –Está bien..

No tiene ninguna gracia. Tenía bastante buen aspecto. La persona que estaba en aquel ataúd era yo. –Es el señor Douglas. –œQué diablos está pasando aquí. Le habían coloreado las mejillas y le habían dado un toque con lápiz de labios. Tenía que pensar. ––MIERDA! œQUÉ HA SIDO ESO? Grovers dejó escapar un débil gemido de protesta. ––Qué disparate! –He visto que estaban rojas. he estado más de una hora rellenándole las mejillas. Grovers! œEse tipo no se lava las manos? –œQué quiere decir? –Tenía las manos rojas. –Gracias. Era un tipo mayor. –Cállese –le contesté. Ha sido dirigente social en este barrio varias décadas. –Yo! ––Qué disparate! –dijo Grovers. Me di la vuelta y miré a Grovers de frente. . La piel le brillaba como si le hubieran dado cera. En algún punto todo encajaría. Pero creo que andamos cerca. de pelo blanco. Me quedé mirando. Murió de repente. Debo de estar loco. Nos está fastidiando.Al sacudirle la cabeza se le abrió la boca y escupió un trozo de algodón. –Es Jeannie Nitro –dije–. –Belane. señor Belane. Tenía que encajar. Esto es realmente desagradable. Yo di un salto hacia atrás. –tendré que volver a empezar desde el principio! –Lo siento. Miré. –œEs una broma. chaval? œDe dónde has sacado a éste? –Es el señor Andrew Douglas. Grovers? Esto no se hace. de un ataque al corazón. Llevaba un traje marrón oscuro arrugado y tenía las manos cruzadas sobre el pecho con un clavel blanco. de unos 70 u 80 años. Billy. Ahora se le han vuelto a poner fofas. No me he dado cuenta. Ya puedes irte. En ese momento entró otro hombre y se quedó junto a la puerta. –˘bralo usted. Se acercó y miró dentro del ataúd. Ese cadáver soy yo. No me lo podía creer. Hal. Me acerqué a un ataúd de pino y lo abrí. –Creo que es usted un hombre con las ideas muy confusas. por favor. –Y una mierda. ––Por Dios. El ataúd estaba forrado de terciopelo y yo tenía una sonrisa de cera. No sé por qué se lo permito. Pero no era yo. –El cuerpo está preparado. Abra otro. Billy French se dio la vuelta y desapareció. para que tuvieran un aspecto lleno y saludable. Grovers. Me acerqué y miré.

crucé el vestíbulo y salí fuera. Giré sobre mis talones. No parecía ni siquiera que respirasen. –No –le contesté–. –œMañana quizá? –siguió preguntando. La sala de espera estaba llena de majaretas. ese caballero está vivo.–Señor Belane. y apreté el botón de la radio.À planta. pensé. 25 Cogí el ascensor a la 6. El nombre del psiquiatra era Seymour Dundee. –œSí? –contesté. œNo sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La gente espera toda su vida. Subí la ventanilla de la derecha. fui pasillo adelante. La mayoría de la gente. En la habitación gravitaba una sensación extraña. –Quizá mañana. Esperas para comer y esperas para volver a comer. Hacemos un 10% de descuento a los que los preseleccionan. –Gracias. Esperan vivir. Todos. Esperas en la . Esperas que llueva. Grovers? –No. hoy no. amigo –me dijo. Todos los hi-jos-de-puta que eligen su propio ataúd son los mismos hijos-de-puta que se la cascan 6 veces por semana. El tipo que estaba a mi lado llevaba un zapato marrón y otro negro. Esperas para casarte y esperas para divorciarte. –œTiene cambio de un centavo? –me preguntó. œNo le gustaría elegir uno? Tenemos un surtido estupendo. Esperas para dormirte y esperas para despertarte. Yo le contesté con otro corte de mangas. hombres y mujeres. Y si no tienes dinero. œle importaría mirar dentro del tercer ataúd? Aunque está vacío. Espero que no. –Pero quizá mañana no pueda encontrarle –dijo quejándose. Un tipo de una camioneta pensó que le había cerrado y me hizo un corte de mangas. Esperan en la cola para comprar papel higiénico. Lo ha seleccionado. entré. Empujé la puerta. Entré en mi Escarabajo. esperas que deje de llover. –Oiga. pero tengo una cita en algún sitio. Un caballero lo ha seleccionado con antelación. ya me pondré en contacto con usted. estaba sentada en silencio. Firmé en la hoja que había sobre el escritorio y tomé asiento. limpio. aceleré a fondo y me metí entre el tráfico. Un tipo estaba leyendo una revista y la tenía boca abajo. esperas en colas más largas. al aire libre. Esperamos y esperamos. –œY él está dentro. Esperan en la cola para recibir dinero. esperan morir. Me di la vuelta y me quedé mirando. Grovers. que funcionaba bien. Estaba empezando a llover.

era más fea que yo. –Así –dijo–. Así es como debe de ser la muerte. ja. como esta vieja. Debí de esperar tanto que me quedé dormido y me tuvo que despertar la recepcionista zarandeándome: ––Señor Belane. amigo! –œAh. que es usted el siguiente! Era una tipa vieja y fea. Volvió a hacer algunos garabatos más y dijo: –œA qué ha venido? –No sé por dónde empezar. no lo sé. –Deje de hacerse el gracioso a mi costa! Me incliné hacia adelante sobre su mesa y le dije: ––Tiene suerte de que sólo me esté burlando de usted. recuerdo que ella puso la mano así en una ocasión y yo metí el dedo. chaval. –No. Fumaba un cigarrillo con una boquilla. No se me puede considerar responsable. –Ja. Hmmm. –Siéntese –me dijo señalando una silla.. Eso me ha gustado. ja –dijo Dundee–. ––Que follen a tu madre! –le contesté. –Sí. La recepcionista cerró la puerta y desapareció. estoy preparado.. –œSe está usted burlando de mí? –dijo Dundee–. –Sígame –me contestó. Me asustó con aquella cara tan cerca de la mía. –Sí –le contesté–. . Hizo un círculo con el dedo gordo y el índice de la mano izquierda y luego metió y sacó el índice de la derecha en él. Crucé la sala y la seguí por el pasillo. –Cariño –le dije–. con una camisa verde oscuro y una chaqueta de punto sin abrochar de color naranja. No juegues conmigo. ––Que te follen! –le dije. –Ya sabe a qué tipo me refiero. Levantó la vista: –Ja. œHa tenido usted relaciones con la suya? –œDe qué tipo? œVocales? œEspirituales? Especifique. Sin levantar la vista del papel dijo: –Cobro 160 dólares la hora. señor Belane.consulta del loquero con un montón de anormales y te preguntas si serás uno de ellos. –Empiece contando desde diez para atrás. sí? –dijo echándose para atrás en su sillón. Sombras oscuras. Dundee empezó a hacer garabatos con la pluma en un trozo de papel. pensé. Abrió una puerta y allí estaba aquel tipo con aire satisfecho detrás de su mesa de despacho.

Jack y Cindy Bass eran reales o si era que yo tenía algún problema mental.. Él me vio. Seymour Dundee.. Te has equivocado de puerta. acompañe por favor a este caballero al despacho de al lado. fui hacia mi coche. Esperé a que llegara a la planta baja. –me dijo. Dundee. Yo estaba allí para saber si los asuntos de Céline. el que me había preguntado si tenía cambio de un centavo. œeh? –le pregunté. psiquiatra. pero œpor qué se ha dirigido usted a mí? –Por las páginas amarillas. el Gorrión Rojo.. Pensé que lo mejor sería volver a la oficina. estás intentando la revancha. a la consulta del doctor Dundee. Pero si crees que me vas a ganar con tu táctica es porque no tienes más que mierda de pollo en el cerebro. –Molly –le dijo–. Me subí. El doctor Dundee tiene la consulta en la puerta de al lado. Yo soy Samuel Dillon. Nada había cambiado. señor Belane. señor... Edificio Garner. –Éste es el despacho 605. salí a la calle. œqué es lo que quiere? Di un puñetazo en el centro de la mesa. –LO QUE NECESITO ES AYUDA! –Por supuesto. –Ahora eres tú quien juega conmigo. Luego esperé a que se abrieran las puertas. señor Belane. la señora Muerte. ––MALDITA SEA!.. Me di la vuelta.. La seguí hasta el vestíbulo. Entré en otra sala de espera atestada. Entonces crucé el vestíbulo. abogado. –Sí. –œLas páginas amarillas? Yo no vengo en las páginas amarillas. . Me temo que se ha equivocado. Me puse de pie y sonreí. despacho 604. los extraterrestres. salí de allí y cogí el ascensor para bajar. –Eh. Seguía siendo más fea que yo. –También a ti te ha pasado. El encendedor saltó y encendí el cigarrillo mientras seguía conduciendo. Fui hacia él. Esperé a que se calentara.. imbécil. Me daba la sensación de que había alguien esperándome. Se puso verde. donde abrió la puerta del despacho 604 y me susurró: –Siga de frente. je. Te has equivocado de puerta. Llegué a un semáforo. –œEl qué? –Je. sí que viene. por favor. Lo primero que vi fue al tipo que llevaba un zapato marrón y otro negro.–Por favor. Gracias. œEstaba yo fuera de eso? œY adonde iba yo y por qué? El tipo que decía llamarse Samuel Dillon apretó un timbre que había sobre su mesa y enseguida apareció de nuevo la recepcionista. Quiero decir que nada de todo aquello tenía sentido. Arranqué.

o cualquier gilipollez por el estilo. No es más que un sueño sobre la cagada de un elefante y nada más. a un combate de boxeo y mirar cómo dos tipos se reventaban entre sí? Pero sufrimiento y problemas son lo que mantienen vivo a un hombre. Bueno. œY quién no? Todos estamos en un mismo barco que hace aguas. . mejor verás. Te dirá que la mierda es un pene y que eso te asusta o te gusta. Retrocede y el Nirvana te saltará al regazo. En el último sueño que tuve yo estaba tumbado debajo de un elefante. Todo funciona yendo hacia atrás. animándonos unos a otros. Todavía no estaba muerto. Me metí otro sake en el cuerpo. a un bar topless y meter un billete de 5 dólares en una braguita? Intentar olvidarlo todo. Es un trabajo de dedicación plena. œO quizá sólo estaban al revés las páginas de fuera del periódico y estaba leyendo las de dentro al derecho? œExistiría un Dios? œY dónde estaba el Gorrión Rojo? Tenía que resolver demasiadas cosas. el superdetective. œDebería irme. Lo que en realidad quiere decir es que él está asustado o desea el pene. Seguro. ya se asegurará él de hacer que te sientas mal. Sí. œpor qué estaba aquel hombre leyendo el periódico al revés? Donde tenía que haber estado era en la sala de espera del loquero. yo era Nick Belane. Todos los demás tenemos que deshacernos de nuestros trastos para poder enterarnos de dónde estamos.26 Me equivoqué. estaba frío. Hamburguesa. œDebería irme. Me sentía raro. O intentar esquivar el sufrimiento y los problemas. y estaba a punto de caerme encima cuando mi gata. quizás. Volviéndome loco. Conserva el dinero en el bolsillo. Le cuentas ese sueño a un loquero y seguro que saca una conclusión horrible. no de dónde estamos. Había tantas cosas que no encajaban. O apuéstalo a un buen caballo. en el despacho del abogado. Y hay veces que ni durmiendo se puede descansar. Como lo que le pagas es una barbaridad. Como por ejemplo eso de la Navidad. Podía sentir cómo se me iba calentando el cerebro. De cuantos más trastos prescindas. Fuera coña. A veces las cosas son simplemente lo que parecen y no hay más. Ya estaba volviendo en mí. –a la mierda la Navidad! El tipo que la inventó fue uno que nunca tuvo que cargar con exceso de equipaje. no me podía mover y él estaba soltando una de las cagadas más grandes que se hayan visto jamás. Fui y me senté detrás de mi escritorio. Di un trago al sake. Por ejemplo. No había nadie en la oficina. pasó sobre mi cabeza y me desperté. Las orejas me dieron un respingo y me sentí un poco mejor. quizás. El mejor intérprete del sueño es el que lo sueña. Levantarme de la cama por la mañana era igual que enfrentarme al impenetrable muro del Universo. sólo en un estado de rápido deterioro. sino de dónde no estamos.

–Será mejor que tengas algo. Cogí un puro apagado del cenicero. –Al infierno tú –dijo la señora Muerte–.30 de la tarde. lo encendí. franchute. gordinflón. –Seas quien seas. pero lo que nos llega a través de él. y colgó. –La gente vive de ilusiones –dijo ella. Ya nadie se despedía. –Eres un filósofo de segunda –dijo la señora Muerte. Bueno. œQué pasa con el caso Céline? –Ya lo tengo todo resuelto. –Allí estaré. Sonó cuatro veces. deja de darme la vara. ha ganado usted una caja de 1 kilo de cerezas recubiertas de chocolate y un viaje a Roma. –Apuesto mi vida a que sí –le dije. no exactamente. –œPero se puede saber qué estás diciendo? –Quiero decir que no puedo descubrir mi juego. ya sabes. œEs que existe otra cosa? –El final –contestó ella. –Soy Nick Belane. –Desembucha. Clavé los ojos en el sake. Después oí su voz. Contesté igual que lo haría cualquier persona normal.. Hay veces en que el teléfono me recuerda a una cagada de elefante. –Quiero que mañana se reúna conmigo en Musso's a las 2. por toda la mierda que oyes. Colgó. –œSí? –Señor. eso ya es otra cosa. –Acepto los chocolates. –œPor qué? –Tú aparece. –Acabas de hacerlo –dijo la señora Muerte. no puedo destapar mi sombrero. váyase al infierno. Un teléfono es un teléfono.. Yo también colgué y me quedé mirando el teléfono fijamente durante un rato. Pero más te vale que tengas algo. –œY por qué no? –sugerí–. Al menos en nuestro ambiente.. –œInvitas tú? –Sí. no tiraba. –Muy bien. nena.. –Bueno. Luego cogí el teléfono y marqué el número de Céline.. y se acabarán todos tus problemas.. Tienes algo.. –Yo me considero perfecto –contesté. ..30 de la tarde. œverdad? –Cariño. –Quiero que te reúnas conmigo en Musso's mañana a las 2.Entonces sonó el teléfono.

–œEntonces qué te pasa? –le pregunté–. Había pasado 1 minuto y 45 segundos. –œTú no eres Spike Jenkins? –œQuién? –Spike Jenkins. –Oh. –œQué edad tienes? –46 –dijo. se quedó allí. –Vale. Se acercó a mi mesa. Pañales de celulosa. El negocio iba bien.. Te vi pelear con Tiger Forster. tío –dijo. Estaba sentado a una mesa de Musso's. El tipo parecía un aparcacoches. Seguía ahí. œTe han echado de la pensión? ––Qué va!. La pipa. –Yo también. No se dan cuenta de que lo hacen. –Tú eres un enfermo. lo siento –dije. o tal vez un dentista. como las vacas. Me puso nervioso. –No. Todo ese rollo. Pregúntame. Entonces aquel individuo se levantó y comenzó a venir hacia mi mesa. –Oye. eras un peso pesado. lo siento pero no llevo nada suelto. si sigue mirándome. Dos de mis clientes. Incontinencia. Me llevé la mano a la funda de mi revólver. que se te queda mirando. pensé. se detuvo. Me acabé la copa. Vale. –No he venido a pedirte pasta. levanté la vista. Estaba allí. es ella la que está enferma. le rompo la cara. no sé qué puedo hacer yo. ya se sabe. Tú solías pelear cerca de Detroit. Tenía unos ojos como de pescado muerto. Di un trago a mi copa de vodka. Tenía un bigote horrible y una sonrisa falsa. Uno de los mejores combates que he visto en mi vida. Tenía un vodka 7 frente a mí. 27 Eran las 2. Lo mejor que un hombre puede llevar tieso. O tal vez fuese un bigote falso y una sonrisa horrible. Un tipo que estaba sentado en un compartimento no me quitaba ojo. amigo –le dije–.. Céline y la señora Muerte estaban a punto de conocerse. sólo quería preguntarte una cosa. Le doy dos minutos. vivo con mi madre. sólo que no se sabía hacia dónde. –Bueno –dije–. –œQuién ganó? . aguardando. El tipo seguía mirando. –Sólo quería preguntarte –dijo–.Después fui a por él. –No puedes hacer nada. la puse sobre la mesa. y después.15 de la tarde. Hay gente.

Miré el reloj. La señora Muerte. . este tipo que está contigo. Me había quedado sin pilas.. Entonces entró ella. La señora Muerte. otra vez vino el tipo del compartimento.. El tipo volvió a marcharse. Era horrible. Eran exactamente las 2. –Muy bien –dijo Céline–. –Así que la muerte es una señora. era un trabajo duro y nada más. Piensen en la cantidad de veces que uno se pone la ropa interior durante toda una vida. ya saben. Se la bebió de un trago. –œHas visto alguna vez pelear a Spike Jenkins? –No...35 entró Céline. Ahora vuelve a tu asiento. Vino hasta nuestra mesa. La Muerte. Entonces. sentó todo aquel cuerpazo en la silla.! Se dio la vuelta. por favor. Se detuvo un momento. Como si nada importara. –Con esa tal señora Muerte. –qué pena. exactamente como le dije que hiciera. Llegó la copa de Céline. era estúpido. Se acercó. –Eh. Miró a Céline. si aprecia usted el estado actual de sus pelotas retírese inmediatamente. œeh? –A veces.–Tiger Forster. O Céline. El juego me había agotado. La existencia no sólo era absurda. –No parece un gran cumplido. A las 2. Estaba perfectamente cronometrado. regresó a su compartimento y se sentó. Hice una seña con la cabeza al camarero. desagradable. El camarero llegaba en ese momento con mi segunda copa. se sentó. –Tomaré un whisky con soda –dijo. Pedí. mirando a su alrededor. œDónde estarían? Le hice un gesto al camarero para que me trajese otra copa. –Está bien..30. œpara qué estoy aquí? –Voy a ponerte en contacto con la señora Muerte. Trasmití la orden al camarero. œno es Spike Jenkins? –Caballero –dijo Céline mirándole–. –No soy Jenkins. Le hice una seña con una servilleta pinchada en un tenedor. –œNo te estarás quedando conmigo? œSeguro que no eres Spike Jenkins? –Nunca lo fui. Me sentía raro. œqué vamos a hacer? œDesenmascararla? – me preguntó. –Un whisky sour –dijo. Iba vestida para matar. –Se parecía a mí –le dije. Me bebí mi copa de un trago..

–Vale –dijo Céline–. a ver. –Yo digo que 7 –dijo la señora Muerte. ––Qué estupidez! –dijo Céline. mírelo. nacido en 1894. –Bueno. Después miró a Céline.. –œHas estado bebiendo? –Recientemente.. –œQué clase de apuesta? –preguntó Céline. Después nos quedamos allí sentados. –Spike Jenkins está muerto. –œCómo lo sabe? –Lo sé. echemos un vistazo a nuestros permisos.A. Hice señas con la cabeza al camarero y le pedí otras 3 copas. œCómo se llama? –Spike Jenkins.–No sé realmente cómo presentarles porque no estoy seguro de quién es ninguno de los dos –le dije a él. el mío tiene 7. –el mío tiene 7! –Mierda –dije–. algo fácil. sí? œY qué quiere decir L.A. –El tuyo tiene 7. Los sacamos. –Ah –dijo la señora Muerte–. Así que hagamos una pequeña apuesta y el que pierda paga la próxima ronda. –Bien. –Y yo que 5 –dije. Has contado la letra que está antes de los números. –Piénselo bien. preséntese usted mismo. por ejemplo adivinar cuántas cifras tienen nuestros permisos de conducir. yo digo que 8. –El mío tiene 8 –dijo Céline. –œQué clase de detective eres? –me preguntó Céline. –œAh. déjame verlo. las cifras que aparecen en la tarjeta. –Sé buen chico –le dije. Conté. –No sea gallina –dijo la señora Muerte. mirándonos. –Bueno –les dije–. Hasta ahora he pagado yo las copas. –Eso no puede ser –dije–. –Ahora –dije–. un evidente punto muerto. Había 7 cifras y también alguna otra información: LOUIS FERDINAND DESTOUCHES. Se lo echó al coleto de un trago. O sea. querido –dijo la señora Muerte. –El mejor de L. . déjenme pensarlo –dijo Céline. Le pasé el permiso a la señora Muerte. Tenga. Es por eso. –Di cualquier cosa –le dije. hemos llegado a un punto muerto. vamos a verlos. Llegó el whisky sour de la señora Muerte. –Oh.? –Los Agilipollados. Alargué el brazo y cogí su permiso.

Estaba realmente bella. sonriendo al tiempo que se lo devolvía. La vida es corta. Con gran fuerza de voluntad logré reducirlos a un estremecimiento casi continuo. –Póngalo en mi cuenta –dijo Céline al camarero. –Yo me largo de aquí –dijo. –Claro.. Así que lo echamos a cara o cruz a ver quién paga. la tiré al aire y grité a Céline: ––Tú hablas! ––Cruz! Cayó sobre la mesa y allí quedó. –Bueno –le dije a Céline–. allí sentado con nosotros en una mesa de Musso's una tarde que rozaba casi el siglo XXI. –Ya me habían advertido que tuviera cuidado con los sinvergüenzas de Los Angeles. Cogí la moneda y me la guardé otra vez en el bolsillo. Empezó a temblarme todo el cuerpo. Cara. el de unos frenos chirriando. se levantó y se dirigió a la salida. yo me largo de este jodido lugar! Tiró un billete de 20 sobre la mesa.Maldita sea. No eran unos temblores muy grandes pero sí bastante considerables. en medio del Hollywood Boulevard. –Bueno –le dije a la señora Muerte–. Era él. –œSigues ejerciendo la medicina? –le pregunté. venga –dijo la señora Muerte–. . Allí. Saqué mi moneda de la suerte. Salté de la silla y corrí hacia afuera. hombre –dijo la señora Muerte. –Me siento como si me hubieran engañado –dijo Céline. –Devuélvanme ese jodido permiso de conducir –dijo Céline. –De todos modos –le dije a Céline–. –Oh. se ha ido. Aquello era increíble. resplandeciente de pies a cabeza. tómese otra copa. œvale? –Claro –dijo Céline. La señora Muerte se había quedado extasiada. estaba el cuerpo inanimado de Céline. Simplemente eso: extasiada. Nos quedamos allí sentados con nuestras copas. Y en un abrir y cerrar de ojos llegaron las copas. Se oyó un ruido. después desapareció. Céline estaba muy quieto. La gorda con un enorme sombrero rojo que conducía un Olds antiguo se bajó y se puso a gritar y a gritar y a gritar. como el del metal contra la carne. Se bebió la copa de un trago.. –No del todo –dijo. –Es el mío –dijo la señora Muerte. Después un ruido fuerte y seco. Yo sabía que estaba muerto. parece que los dos hemos perdido. tengo el presentimiento de que éste no es tu día. ––No.

uno para mí y otro –señalé– para él. –Ron con Coca–Cola. la tal Jeannie Nitro. Contesté. Entonces oí la sirena. Belane. –œQué estás bebiendo? –le pregunté. Me ocupé de ella. Jenkins –oí que decía una voz–. De todos modos. Pero Belane no. pagué con mi tarjeta. dejé un 20% de propina y me largué de allí. además. Lo bueno dura mucho. Era la señora Muerte. rodeados de encantadoras vírgenes. Un tipo de primera. Pero la mayoría no sabía esperar a la suerte. pedí mi cuenta. Había resuelto un caso. Mis pensamientos fueron de Cindy Bass a Jeannie Nitro. Un poco vago. Los ganadores escriben la historia. Eran pensamientos agradables. Abrí el cajón superior derecho. pensé. Y el asunto de Jack Bass con Cindy. Cuando no la oyes es cuando es para ti. Y quedaban. Valiente. había desaparecido.Di media vuelta y volví a entrar en Musso's. Volví a sentarme a la mesa. Me consideraba un triunfador. Aunque las cosas no acababan ahí. Mi copa estaba intacta. –Aquí Belane. La gente que resolvía cosas tenía. así que abandonaba. Llamé al camarero. Después seguí allí sentado. Me puse a pensar en modos de solucionar la vida. La señora M. Todavía seguía allí. œAdonde se han ido todos? Era el Pesado. Me bebí mi bebida. Todavía quedaba el Gorrión Rojo. El Pesado se bebió la suya en su compartimento y yo me bebí la mía en mi mesa. nena. –Dos rones con Coca–Cola. Después seguí allí sentado un poco más. –Oye. 28 Al día siguiente en la oficina puse los pies sobre el escritorio y encendí un buen puro. tal vez. estaban como patos en su escondrijo esperando a alzar vuelo.. Por la victoria. No era ningún cantamañanas. todos tus amigos se han ido.. saqué el vodka y me recompensé con un trago. Pero astuto. Si se perseveraba el tiempo suficiente casi siempre llegaba la buena suerte. Llegaron las copas. . Sonó el teléfono. –No creas que ha sido la última vez que me vas a ver –dijo la dama. –Eh. una gran perseverancia y algo de buena suerte. œno podríamos llegar a un acuerdo? –Nunca se ha hecho. Había perdido dos clientes pero había resuelto un caso. normalmente. Hal Grovers y la extraterrestre ésa.

–Hasta luego. señora. Siempre hay alguien que te arruina el día. –A mí también me preocupa mi trabajo. si no te arruina la vida. Aparte de él. Una vez en la calle. –œY de qué serviría? –Podría prepararme. señora. el camarero y yo. Empezó a revolvérseme la tripa y bajé andando media manzana hasta un bar. –œPor el mismo precio? –Lo que se pueda –contesté. –Ni hablar. entonces. Sentía su mirada. –œY qué es lo que es asunto suyo.–Sentemos un precedente. cerré con llave. A nadie le interesará oír hablar del asunto. No era más que una cara llena de pelos. mejor para ti.? –œQué es eso? –Fecha De Defunción. me dirigí al ascensor y bajé. o simplemente son demasiado tontos como para pensar en ello. –œY eso qué quiere decir? . me divorcié tres. –Sí –dije–. Hubo una época en que las cosas fueron un poco más emocionantes. ya sabe. una F. me senté en un taburete. gordinflón. Un tipo acomodado al final de la barra no me quitaba ojo. fui hacia la puerta. Belane. Nacido y ya preparado para morir. Me casé tres veces. señora. œqué le parece si me da una fecha. Belane. Colgó.D. Nada que hacer más que intentar resolver casos de los que ningún otro se ocuparía.. Acabé mi copa y llamé al camarero para que me trajera otra.. Belane. –No lo están. –De todos modos. Ya estaba cansándome del juego. –Bueno. muchas gracias. me quedé mirando pasar la gente. señora.. –Muy bien. probemos. pero sí algo más. Belane. –Eso no es asunto mío. Tenía casos que resolver y no sabía por dónde empezar. Te he llamado sólo para que sepas que no me he olvidado de ti. El Eclipse. Por lo menos no con unos honorarios tan bajos. todo ser humano debería estar preparado. –Ah. señora. –Lo mismo. sólo que más fuerte. lo olvidan. me puse el sombrero. Pedí un whisky sour y a continuación una cerveza.. No mucho. Apagué el puro. señora? –Mi trabajo. lo ignoran. entré. De lo que tenía ganas de verdad era de tumbarme en algún sitio y dormir durante un par de semanas. no había nadie más en aquel lugar. Tenía que pensar.D. Me ha alegrado realmente el día. œno? –me preguntó.

29 Entré y cogí un taburete. –Sí –le dije–. joder. Eddie –dijo. te voy a dar una patada en el culo que te vas a enterar! –Vas a escupir sangre hasta por los ojos! El tipo se limitó a sonreír ambiguamente. –œSabes qué pienso? Que eres un borde –me dijo el camarero. El camarero se acercó. Se alejó. –œY de qué forma lo quieres? Di meló.. –Bueno. después me metí en el siguiente bar. –Yo sí me llamo Eddie –dijo él. Me puse a andar sin rumbo fijo. –Si no quieres el dinero. Algo tenía que ceder y no iba a ser yo. Se estaba mejor en la calle. –Me importa un carajo si me parezco a Eddie o no. œme la vas a proporcionar? El camarero trajo mi bebida. –No me llamo Eddie –le dije. œhas visto al Gorrión Rojo? –œEl Gorrión Rojo? œY eso qué es? –Ya te enterarás cuando lo veas. –Hola. Eddie? –No me llamo Eddie –contesté. de pie. ––NADA! –NO LE SIRVAS NADA! –gritó el tipo al otro lado de la barra.. me lo quedo. El camarero seguía allí.. Comencé a contar los idiotas con los que me cruzaba. –œY quién te ha dicho que podías pensar? –No tengo ninguna obligación de servirte.. –Oye –le dije–. Mi mirada se cruzó con la del tipo al final de la barra.. –No lo quiero de esa forma. cogió parte del dinero que yo había dejado sobre la barra. me hizo un saludo con la mano y gritó: –œQué tal.. Me acabé la copa y me largué de allí. piénsatelo mientras me pones la copa. –he entrado aquí sólo para tomarme una copa tranquilamente y en paz y todo el mundo se dedica a tocarme los cojones! Por cierto. –Te pareces a Eddie. –œQué quieres? œPelea? –preguntó. Llegué a 50 en dos minutos y medio. .–œY tú no lo sabes? –Na. Olvídalo. ––Si dices una sola palabra más.

Ni un truco. la exprimí encima del billete. borrachín. –Sí que tienes. Levanté la copa. Después la envolví con el billete y la tiré rodando por encima de la barra hacia el camarero. La estoy viendo desde aquí. –œAh. –Oye. sentada sobre mi escritorio. –Belane. se alejó sensatamente y empezó a ponerme la copa. señor. excepto yo mismo. œqué tal te va? –sonrió. la abrí de golpe. eres tú el que se está quedando conmigo. y tendrás problemas de respiración. –œAh. En mi copa. œno le gustan las bromas? –Depende de cómo se hagan. Yo tenía los ojos tristes y nadie me quería. Pronto. Yo le observaba con atención. no? œY para quién es? œPara Elizabeth Taylor? Escucha. Me puse de pie muy despacio. Eddie volvió a alejarse. Me trajo la copa. más te vale que me pongas de esa lima. con las piernas cruzadas. Yo tenía que cargarme a aquélla. hacerla desaparecer. decidiendo si seguirme el juego o no. mirándome. amigo. deja de pensar un rato y mira a ver si puedes ponerme un vodka doble con tónica. Se quedó allí de pie. Cogí la lima. se puso al otro extremo de la barra. No voy oliéndole los sobacos a la gente ni uso ropa interior de mujer. Me di perfecta cuenta de dónde residía el problema de Grovers. Bastante normal. de algún modo. Pero Grovers era cliente mío. Se detuvo frente a él. y allí estaba ella: Jeannie Nitro.–œQué pasa. Decidí regresar a la oficina. –Lima no tengo. me la eché al coleto de un trago. Yo soy un tipo tranquilo. Pero siempre hay alguien que se mete conmigo en todos los sitios a los que voy. El camarero la miró. balanceando los tobillos. camarero. œSe puede saber qué pasa? –Pienso que eres tú el que lo provoca. me di la vuelta y me marché. –No era más que una broma. Estaba estupenda. . si esta noche quieres dormir en tu cama. Después saqué un billete. Pestañeó. Tenía trabajo que hacer. Eddie. –Esa lima no es para ti. 30 Metí la llave en la puerta de mi oficina. Mientras iba andando tarareaba mi trozo preferido de ÿCarmenŸ. hice un poco de ejercicio para el cuello. te estás quedando conmigo? –No. y una pizca de lima. œQué importaba que fuese una extraterrestre? Estaba tan buena que lo que uno habría querido era que hubiese más de ésas por ahí. sí? œQué vas a hacer? œY con qué ejército? –Di una sola palabra más. No me dejan en paz. –Muy bien.

Tenemos exceso de población. Hubo otro destello de luz púrpura y apareció Jeannie otra vez. –œPor qué? –Soy del planeta Zaros. encendí un puro y suspiré. –Contestando a tu pregunta. –No me pongas furiosa o te borro del mapa! . Se arrastró hacia la alfombra. Allí estaba aquella cosa.borrarla de la foto. yo pertenezco a la primera oleada de una fuerza invasora procedente del espacio. –œCómo eres realmente? –le pregunté. Estaba muy bien caminando por la alfombra. Jeannie se acercó y volvió a sentarse sobre mi escritorio. Hubo un destello de luz púrpura. Di la vuelta alrededor de mi escritorio. nosotros no somos así. –œY cuál es el trato? Jeannie bajó del escritorio y empezó a caminar de un lado a otro de la alfombra. La cabeza no tenía ojos. lo levanté bien alto y golpeé con todas mis fuerzas. Jeannie.. Nunca podía descansar. Corrí detrás de ella para aplastarla con el zapato. Era como una serpiente mayor de lo normal. sólo que estaba recubierta con un pelo grueso y en el centro tenía una gota redonda y húmeda con un solo ojo. sin dejar de caminar–. me va muy bien. –Belane. has intentado matarme. Belane. –Estúpido –dijo–. sólo una boca fina. –Muy bien.. –Belane –dijo. –Prefiero escuchar una sonata de Scarlatti. Jeannie? –Tal vez. Vamos a tomar la Tierra. –El cuerpo es parte del trato. Miré sobre mi escritorio. pero œpor qué diablos no venís sin más? Sois exactos a los humanos. lancé el sombrero hacia el perchero. Necesitamos la Tierra para nuestro excedente de población. Jeannie seguía sentada sobre el escritorio. Lo que ves no es más que un espejismo. balanceando las piernas. me dejé caer sobre la silla. –He venido para hacer un trato contigo. Fallé. –Así. –œQué quiere decir ese tal vez? O lo ofreces o no lo ofreces. –œY qué pasa si no? –œY qué pasa si sí? –œMe estás ofreciendo tu cuerpo. La cosa se había deslizado hacia un lado. Siempre tenía que correr detrás de alguien. Jeannie dejó de caminar y se paró frente a mí. –œCuánto hace que no estás con una mujer? –œY a quién le importa eso? –A ti debería. Nadie lo notaría jamás. Era una cosa con un aspecto realmente asqueroso. Agarré el teléfono.

Como tú. Belane. –No sé si podré ayudarte. me senté. Pero nos parece que sería sensato contar con algunos de los humanos para nuestra Causa. Belane. nena? –Tú eres útil para la Causa. –Me ayudarás. nos apretamos uno contra el otro. era una lengua caliente y zigzagueaba como una pequeña serpiente. –Dímelo. –œQué pasa. . Simplemente aterrizamos allí.. –Vale. –œY yo? œHas perdido la cabeza por mí. abrí el cajón. –Por un tubo espacial. Su lengua entró rápida en mi boca. œeh? œY cuántos sois? –6. di un trago. la destapé. Lo siento. eres bobo. es que me he hecho un poco de lío. –œCómo habéis aterrizado? –le pregunté a Jeannie. –œY Grovers? œPor qué él? œPor qué los cadáveres? œQué tiene que ver él con todo esto? Jeannie se rió. pues nosotros somos una avanzadilla que ha venido a explorar la Tierra por nuestro exceso de población. –Bueno. –Está bien. Yo estaba totalmente en trance. Y de algún modo me encariñé con él. algo con que entretenerme.. nena. La aparté de un empujón.. está bien. nena.... –œY si no lo hago? –Eres hombre muerto.. lo siento.. –no puedo! Me miró. –Para ahí. egocéntrico y no tienes carácter.. –los zaronianos somos guapísimos! –Ya sabía que no lo ibas a entender.. Pegó su cuerpo al mío.. es que podrías volver a convertirte en esa cosa horrible con un bulto en el medio y un solo ojo.Echaba chispas por los ojos. Bueno. cogí la botella de vodka.. Vino hacia mí. por ejemplo. –Un tubo espacial. –œQué pasa entonces? –No quiero herir tus sentimientos.. –Nada. olvídalo. –œY por qué yo? –Eres el tipo perfecto. Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron. un poco de coqueteo. Belane? œEstás demasiado viejo? –No es eso. nena.. –No –dije–. Volví a rodear mi escritorio. jodido gordo.

Las damas no hacen más que amenazarme de muerte. . Se te contactará e informará cuando nos convenga. –Oye. Era la bala.. –Bien –dijo Jeannie–. Había atrapado la bala con los dientes. ––Te voy a hacer volar por los aires de vuelta a Zaros. Hubo un gran estruendo y sentí el culatazo de la pistola en mi mano. aprieta el gatillo! –œQué? ––He dicho que aprietes el gatillo. Jeannie estaba allí. Sí que tenía un problema serio con aquella Jeannie. de pie.. Miré más detenidamente. Jeannie. –tú has sido el Elegido! Hubo un resplandor de luz púrpura y desapareció. Di otro trago al vodka. sonriéndome. primero la señora Muerte. te captaré para nuestra Causa. œno puedes buscarte a otra persona para ese maldito asunto? Sonrió. –œCrees que no lo voy a hacer? –repetí. La cogí. Estaba en casa. Metí la mano en el cajón y busqué la Luger. la Causa de Zaros. –œQué tal el negocio. Sería desperdiciar mis poderes. cariño! ––NO! Apreté el gatillo. nena! ––Adelante. ––Por favor. Jeannie simplemente me sonrió. –Podemos ganar un montón de dinero con ese numerito! –Podemos asociarnos! –Nos haríamos ricos! –Piensa en ello! –No pensaré en ello. Belane! Toda mi cara era puro sudor. ––Nena! –dije–. Quité el seguro y la encañoné. te guste o no. Todavía estamos revisando el plan para habitar la Tierra. se detuvo y después escupió la bala en mi cenicero. Vino hacia el escritorio. –Muy bien! Quizá yo tenga algo que decir al respecto. Belane! –œCrees que no lo voy a hacer? Sentí que empezaba a sudar por las sienes. –Belane. ––Aprieta ese maldito gatillo.–Jesús. Belane. 31 Llamé a Grovers por teléfono. Ahora tú. regresa a Zaros. Grovers? –Estable –dijo–. Me aparté el sudor de los ojos y miré. aquí no se nota la recesión. Tenía algo en la boca.

eh. arañas... antes de poder relajarme. Era la señora Muerte. Sonó el teléfono. Pero. Puse los pies sobre mi escritorio. –Es bueno saberlo. Suspiré y colgué. tengo trabajo que hacer. perros.. supongo que tengo que estar agradecido. hágalo. –Todavía sigo aquí. Estaba haciendo progresos. –œPor qué no te tomas unas vacaciones.–Su caso con Jeannie Nitro está cerrado. Extraterrestres. pero œcómo lo ha hecho? –Secreto profesional. Todavía seguía allí. nena? –No puedo. œO la prefiere de nogal? –Bueno.. la señora Muerte me vino otra vez a la cabeza. Ya no volverá a molestarle. Belane. œCuál es? –œCómo matas a los extraterrestres? –Es muy fácil. extraterrestres? –Por supuesto.. gusanos. œpuedo hacerte una pregunta? –Por supuesto. Belane. –Está bien. œTú qué usas? –Eso es secreto profesional.. Jeannie Nitro se había convertido ahora en mi problema. –Está bien. –Me alegro de ello. –œEl último pago? œEstá intentando estafarme? –Grovers. Por supuesto.. –œTú sólo trabajas en la Tierra? –œQué quieres decir? –Bueno. Yo era mi propio cliente. nena. En cierto modo.. Pero Céline y Grovers ya eran historia. –Las balas no sirven. está bien. quiero decir.. Disfruto demasiado con mi trabajo. œtu trabajo también incluye. –Oye. . –No lo suponga. lo que quieras. tío. Ahora le toca pagar. Y pague la cuenta. Ahora lo único que tenía que hacer era pillarle el culo a Cindy Bass y localizar al Gorrión Rojo. Belane. –empezó a decir. si no quiere utilizar una de sus cajas de pino. veamos. pulgas. –Oye. empezaba a sentir que era un auténtico profesional. digamos. Le mandaré la minuta del último pago por correo. –Me aburres. –œEl qué es bueno saberlo? –Que trabajas con extraterrestres.. –Contéstame sólo a una pregunta. –Veremos. leones. le he sacado a esa nena extraterrestre de encima. lo cogí.

No había ganadores. Colgué y volví a poner los pies sobre el escritorio. todavía quedaban el Gorrión Rojo y Cindy Bass. es que no tiene muchos bares. Salió cruz. Llevaba una minifalda. Finalmente encontré uno. para festejar los progresos que me convertían probablemente en el mejor detective de Los ˘ngeles. pegado encima del ombligo. Seguí andando. Cindy Bass. Miré su diafragma. No dio resultado. Me volvía loco cuando pensaba en eso. –De eso ya me ocuparé yo. No con la señora Muerte esperando. me dije a mí mismo. Puse un billete sobre la mesa. No dio resultado. Estaba al aire. Tenía un papelito rosa. cerré la oficina. . cariño! Se alejó con paso suave. su cerebro. œqué te pongo? Yo no le miré a la cara. Siguió sonriendo. mantendré la boca cerrada. rojizo. Le dolía a ella y me dolía a mí. Sonreí. cogí el ascensor en dirección a la planta baja y salí a la calle. lo hice. Todo le estaba demasiado pequeño: su uniforme. Y eso no parecía suficiente. La camarera vino hacia mí. Belane. 6 extraterrestres a la caza y captándome para la Causa. me recosté en mi sillón y pensé en ella: Cindy Bass. un sitio medio elegante. Gorrión Rojo. cariño! –dijo–. No tenía ganas de sentarme en un taburete. en aquel trozo. Quería ir hacia el sur. nena. el mundo. Día tras día. No. una blusa transparente y un sostén bien relleno. De repente empecé a deprimirme. gordito –dijo justo antes de colgar. Aparté la mirada. Parecía condenadamente difícil. Todo el mundo estaba jodido. Destapé el vodka y di un traguito. –Vodka con tónica y lima. tratando de menear el trasero provocativamente. no. Llegué al Sunset Boulevard y me dediqué a pasear. Todos íbamos detrás de un montón de nada. Belane. Le hablé al papelito rosa. Vino la camarera con mi copa. El problema del Sunset. ––Muy bien. Debería notificarlo a las autoridades. Sobrevivir parecía ser lo único necesario. Jesús!. Después de todo. Quizá fuese mejor que me tomara un tiempo antes de decidir algo. No lo consiguió. Tenía un rostro duro como el acero. Aquella sonrisa era tan falsa que se me erizaron los pelos del brazo. Saqué una moneda y la lancé al aire: cara. ––Hola. Cuando sonreía dolía. tacones altos. 32 Bueno.–A mí me lo puedes decir. Me senté en un compartimento. Pillarle el culo. me dije a mí mismo. cruz. Sólo había ganadores aparentes. Lo cogió. –Pues sí que me iba a servir eso de mucho! Tenía que resolverlo yo solo. No pienses en eso.

probablemente te habrás ocupado de montones de gili-pollas. Puse el huevo debajo del grifo de agua fría. Abrió unos ojos como platos. Me desperté alrededor de mediodía. Cogí el teléfono y llamé a Jack Bass a su oficina. TÐ. –Jack –le dije–. tráeme la vuelta. œTE EST˘ CAUSANDO PROBLEMAS ESE GILIPOLLAS? Era el camarero de la barra. Estaba perpleja. un maldito vaquero? –œQué es eso de vaquero? –œNo sabes lo qué es un maldito vaquero? –No. No pareció que estuviera muy contento conmigo. Cayó rodando por el suelo. No sentía demasiado. Esquivé su derechazo y le di con toda mi rodilla en sus partes. No me sentía demasiado mal. me lavé los dientes. œa usted le ha picado un bicho raro o qué? –Es más probable que sea un ÿquéŸ. –Entonces considera incluida la propina. cariño! –Espera –dije–. Puse mi copa violentamente sobre la mesa y me levanté para recibirle. –Sí. Bebí un vaso de zumo de tomate mezclado con cerveza. . Cosa excepcional para un tipo de su tamaño. Mary Lou –le dije–. un tipo pequeñito con cejas de escarabajo. me afeité.––Gracias. œrecuerda a aquel francés del que le hablé? –œSí? œQué le pasa? –Le he quitado de en medio. me lo comí y después ya me sentí como nuevo. –œEso quién lo ha inventado? œTú? –No. dejé hervir el agua. ––MARY LOU! –oí que decía una voz fuerte–. Le dije quién era. Le di una patada en el culo y salí al Sunset Boulevard. –œQué chicas? œLas vaqueras? –Pero bueno. Mi suerte en los bares iba de mal en peor. ya me ocupo yo de este gilipollas. medité. –Es alguien que se lo quiere montar gratis. Me vestí. ––EH. lo pelé. –No te preocupes. –œTú qué eres. Andy. Así es como les llaman las chicas. 33 Así que me fui a casa y bebí y así pasé aquel día y aquella noche. me deshice de algunos residuos. Puse a cocer un huevo. –No hay ninguna vuelta. MAMŁN! –gritó. Vi a Cejas de Escarabajo saltar por encima de la barra.

. Me había colgado. él estaba en contacto con ella. chaval. Tengo que hacer unos negocios en el Este. –œCree que sí? œCree que sí? Joder. Volveré dentro de 6 días.. ––Ya estamos con lo mismo! –Nos estamos acercando. –Jack. œQué es toda esa mierda de ÿchavalŸ. Después volvió a hablar. un pervertido? –Oiga. cogí al francés.. yo sigo muy de cerca a Cindy. ––Usted arregle todo este lío o se las voy a hacer pasar moradas. –Bien. Se hizo un silencio al otro lado. –œSe la ha tirado usted? –Usted. Jack. –Mire.. con toda esa mierda de ÿpillarle el culoŸ! œQué es usted. œEra ése el sujeto? –Bueno. –œContacto? œQué demonios quiere decir con eso? –Bueno.. cabrón! –œMe está hablando a mí.. Salgo para el aeropuerto dentro de una hora. El muy gilipollas. –6 días. –Está bien. era hora de ponerse a trabajar. Han pasado semanas œy lo único que puede decirme es que hay un francés muerto y ÿCreo que síŸ? –No hace más que dar palos de ciego! –Quiero acción! –Quiero pruebas! –Quiero que esto reviente de una vez y saber qué pasa! –Dentro de 7 días. le estoy pagando un montón de dinero. –œEntonces hay algo más aparte del francés? –Creo que sí. –œY eso adonde nos lleva? –A que ya no puede tirársela.. –No me llame chaval. No nos llevará mucho tiempo. Jack. Para eso me contrató. –œPero lo hacía? –Jack. Está muerto.–œCómo? –Está muerto. –Estará todo solucionado.. yo estoy tratando de pillarle el culo a Cindy. Confíe en mí. no quiero herir sus sentimientos. Belane. œNo es así? –No sé por qué le contraté. Queremos pruebas que se puedan palpar. –Le doy 6.. Jack? El teléfono se había quedado mudo en mi mano. –Póngame a prueba. Jack. Creo que fue un error. Bueno. ÿchavalŸ? –No es más que una forma de hablar.

Colgó. más o menos. –œDe verdad lo cree? –No tengo la menor duda. Casi lo escupo. no. Tal vez si pudiera encontrar al Gorrión Rojo. Me sentía agobiado. aparcado cerca de la casa de Bass. Me pitaron y alguien me llamó gilipollas. Querían captarme. –No. para ser exactos. A la gente le falta originalidad. Belane. alrededor de las 8. Se dirigió hacia su coche. Pasó un cruce y el semáforo se me puso rojo. nena. Aparqué. Me está resultando muy difícil echarle el guante al Gorrión Rojo. después se metió por una lateral.… 9. Subió.34 Así que allí estaba yo. Estaba en casa. Tenía que acabar con aquella banda. Yo no era ningún cagueta. la entrada de un motel. Después me coloqué otra vez a tres coches de distancia. en la Autopista de la Costa del Pacífico. entonces seguiré con el caso. soy Belane. Entonces empecé a pensar en Jeannie Nitro y sus cinco compinches espaciales.… 7. Algo iba a pasar. Dio un viraje brusco. Cogí el teléfono del coche y llamé para que me informaran de los resultados de la 9. Había vuelto a perder. se dirigió hacia el norte. John. Venga. –Oiga. Se dirigió hacia el sur. agotado. –Bien. detrás de ella. La vida te machaca. –Sí. Probablemente Cindy estaría allí dentro viendo alguna estupidez en la tele. El Mercedes rojo de Cindy estaba aparcado en la entrada del garaje. con sus tibias piernas cruzadas y riéndose de alguna bobada obvia. Me dolían los pies. Qué dulce. Podía olerlo en el aire. Apagué el puro. Tenía que haber una forma. el Gorrión Rojo me cantaría la respuesta. Un tipo simpático. Cindy Bass estaba saliendo de la casa. –Bueno. Lo conseguirá. Iba por el carril de la derecha. Yo me dirigí al n.À carrera. Después giró y se metió en la avenida principal. apagué las luces y esperé. Entró y aparcó en el n. a media manzana. –Si averiguo algo le llamaré. Tenía el presentimiento de que estaba en la pista de algo. tengo confianza en usted. Motel Dunas de Miel. Yo iba a tres coches de distancia. Buenas noches. . Tenía que saltármelo. œMe había vuelto loco? œTodo aquello estaba sucediendo de verdad? Levanté el auricular y marqué el número de John Barton. Quizá sea mejor que se busque a otro. por la noche. Estuvieron a punto pero no me dieron. La seguí a una distancia de media manzana. Comenzó a aminorar. hágalo. Era por la tarde. encendió las luces y salió marcha atrás. guíame al asunto. Arrancó el coche. Iba a volver a encender mi puro.

Allí no había nadie. señor. Saqué la pasta. Después ella entró y la puerta se cerró. –Ay. ––Qué pena! Necesitaba un poco de coca. –œNo me da un recibo? –œUn qué? –Un recibo. Cindy! Había suficiente luz y le pude ver bien. Era joven. caballero. –Tenemos dos. –Aja –dije–. –Como quiera. señor. Estaba descalzo. Tiró una llave sobre el mostrador. Un auténtico memo. subió por el sendero hasta la puerta y llamó.… 3. Se abrió la puerta y apareció un tipo. preparado para echarse un buen sueñecito. Cogí mi cámara de filmar y me fui hacia el mostrador de recepción. œQué pasa. –35 pavos. Llamé al timbre. ––Qué gilipollas! –Bueno. Apareció alguien. 6 veces. Ya saben.… 8 y la n. œTiene alguna libre? –œNo serás un chapero? –Oh.Bajó del coche. señor. œa ti qué te importa? –No tenía intención de ofenderle. Nada. –Entonces no te lo doy. estás sordo? –Me quedo con la n. llevaba una camisa larga de dormir y un gorro de punto. . De hecho parecía que llevaba una pequeña coleta. señor. con unas cejas finas y un montón de pelo. Tenía buen aspecto. no. Entré. La n. Necesito una habitación. No digo para mí. –œHa dicho la n. ––Qué asco! –Sólo intento propagar la palabra de Dios. En efectivo.… 8 y la n. œeh? –Puede que sí o puede que no. Oí que Cindy se reía. inexpresivo. La agarró. Un timbre. necesito una habitación. –œCómo se escribe eso? –No lo sé. –œVendes droga? –No. –Soy vendedor de Biblias. En una trenza.… 8? –He dicho la n.… 8. Llamé al timbre bien fuerte. Tenía un rostro suave. pero no propagues esa mierda a mi alrededor.… 3. –Bueno. bueno. Se abrazaron en la puerta. Había un mostrador pequeño. Un pedo viejo. Unos besos. Sino que debía de tenerlo para ella.

… 9. Oí correr el agua de la ducha. y sencillamente no tenía ningunas ganas de hacerlo. metí la llave en la cerradura y abrí. Sólo haciendo tiempo. –œUna ducha? œQué pasa. Iba a pillarle el culo. œPero qué importa realmente quién se tira a quién? Al final es todo tan monótono. estaba en lo cierto. Podía oírles. después volví a pegar el vaso a la pared. Pobre Bass.Cogí la llave. las madres. ja.… 8. sin otro objetivo que esperar el último día o la última noche. los espejismos. A la visión. les hubiera dicho a todos lo tontos que éramos. Di otro trago a la ginebra. Billy. La tengo como un garrote de matar osos y algo tengo que hacer. Fui a buscar un vaso a la cocina. –Jesús bendito! –dijo él–. Billy. la masturbación. busqué en mi abrigo. Qué mierda. metiendo y sacando aire en los pulmones. Si uno fuese un vagabundo. ja! Sonreí por primera vez desde hacía muchas semanas. –Podemos hablar después –dijo Billy–. Bajé el vaso. me largué de allí. di un traguito. el dinero. la gente se engancha a algo. Empecé a pensar en cambiar de trabajo. a punto de irrumpir en una habitación y filmar la escena de unos follando. follar. no palabras! –Antes quiero darme una ducha. el asesinato y a las resacas de los lunes por la mañana. Tuve suerte. de un lado a otro. –Billy –oí que decía Cindy–. Después de que les cortan el cordón umbilical se enganchan a otras cosas. Allí estaba yo. Era sólo un trabajo para pagar el alquiler. el sonido. el sexo. follar. Bueno. En ese momento ella debía de estar saliendo de la ducha. escuchando. me estaba deprimiendo. œlo crees de verdad? . –qué gracioso eres! –Está bien. Antes quiero que hablemos un poco. Me lo llevé a la habitación y lo puse pegado a la pared que daba a la n. el alcohol. 35 Seguí con el vaso pegado a la pared. Billy. Mierda. encontré la petaca de ginebra. bajé andando hasta la habitación n. Pero todos estamos en lo cierto y equivocados y viceversa. –Necesito carne. has estado trabajando en el jardín? –Ay. –vete a la ducha! –Yo le echaré un poco de agua helada a esta cobra! ––Ay. Un sitio agradable. –estás más buena que un pan! Joder! –Ay. no nos precipitemos. Eso siempre quita las telarañas de la cabeza. Tendría que haber sido un gran filósofo. Billy! Ja. Follar.

Cindy! –Se acabó! –Por fin te he pillado el culo! Billy vino hacia mí. –Me importa un carajo si en lugar de 3 son 4. aunque supongo que ese culazo te lo impide. œyo no te importo? œNo te importa lo que tengo dentro de mí? –Mira. ––Tú cállate. Está loco. Billy. mermelada y pudin! ––Pero Billy!.–Acabo de decírtelo. –tú no tienes ninguna idea que cambiar! –Ven aquí! –Trepa a esta Torre de Potencia! Despegué el vaso de la pared. –He matado a 3 hombres.… 9. Se quitó de encima de Cindy y saltó al suelo. me iré sin ningún problema. Billy. imbécil! Seguía acercándose a mí lentamente.. Billy. Me miró. Una vez que Jack y yo estábamos echando un polvo entró en el dormitorio y empezó a filmarnos. salí y pasé al porche de la n. amigo. Billy. creo que he cambiado de idea. Empecé a filmar. –Eh. Normal. Oí los quejidos de los muelles de la cama que llegaban desde el dormitorio. œes que no ves lo que tengo aquí delante. œqué es esto? œQué COÑO es esto? Cindy estaba sentada en la cama. No sé cómo pero notó mi presencia. –Oh. tú. œno? –Dices unas cosas de lo más tiernas. Conecté la cámara e irrumpí en el cuarto. ––Inténtalo. –Esa mierda no va a detenerme. –Nena. El cerrojo de la puerta fue fácil. La miré. chaval! . comprobé la cámara de filmar. Primero muy asombrado y después muy furioso. –eso no es un trasero! –Eso que tienes ahí es un contenedor lleno de gelatina. palpitando y saltando sin parar? –Esto es lo que vas a tener dentro de ti! –Billy.. œcrees que te voy a dejar salir vivo de aquí? –Claro que sí. ––Pero mira el tamaño de esas tetas. La boca completamente abierta. Lo abrí con la tarjeta Visa. nena. Billy embestía como un conejo enloquecido. sin ningún problema en absoluto. –œY quién lo dice? –Lo dice este amigo que tengo aquí. amigo. Está totalmente majareta. joder! No entiendo como no te caes paÊ lante y te das con todos los morros contra el suelo. Billy. Saqué el 32 de la funda que llevaba a la espalda. –Mierda. –Nena. no tengo un trasero tan grande. –Es un detective.

–no vamos a dejar que un culo gordo que se ha tirado media ciudad provoque resentimientos entre nosotros! Billy soltó una carcajada y vino hacia mí. –Este tipo no es más que algo parecido a una serpiente con pelo y un solo ojo enorme. Me levanté y me apoyé en la pared. esto es algo entre este caballero y yo. ––Eres un extraterrestre! Cindy se rió. Aquel tipo era un extraterrestre. –Tú no te metas. pero es un espejismo. No es ningún extraterrestre. Cindy. ––Ya te he dicho que este tipo estaba chiflado! –dijo. 36 Entonces me di cuenta. Te puedes quedar con la cámara. Miré a Billy. amigo. Pero no me creo esa mierda que cuentas. cara culo! Dio el paso. Yo me retiro de este negocio. –Billy –le dije–. se llevó la mano hacia el ombligo y se sacó la bala. Billy se había quedado quieto. . Miré a Cindy. –Ahora será sólo tú contra mí –dijo. No había sangre. No volverás a verme nunca más. –En un bar. Billy? –Exacto –contestó. Me estrellé contra la pared y caí al suelo. –te va a crecer la nariz! ––Un paso más y estás liquidado. mirándome. Se camufla en lo que parece un cuerpo humano.–Mentiroso. –mata a ese asqueroso desgraciado! La miré. Me arrancó el revólver de la mano y lo tiró a un rincón del dormitorio. –œNo es así. –œDónde has conocido a este tipo. y tú tampoco. vamos a discutirlo. Disparé. ––No me digas! Cuéntamelo. acercándose–. –Las balas no me hacen nada –dijo–. ni siquiera una magulladura. Después miró hacia abajo. ––Sí! –dijo Cindy desde la cama–. –Ya lo sé. Billy! –grité. porque voy a matarte. A continuación me cogió y me arrojó al otro lado de la habitación. Cindy? –le pregunté. –Mira. ––Te he calado. Ni se movió. Se detuvo. Lo noté porque la bala no le había hecho nada. mentiroso –sonrió.

. Jeannie. Billy estaba todavía con los cojones y el culo al aire. tú sabes que eres la única que existe para mí. acaba con él de una vez! –Vale. Cindy ya estaba completamente vestida aunque todavía en estado de shock. y apuntó su mano derecha hacia él.. Una noche estaba sentado en un bar y entró este cañón. –Vale. Billy la miró. lo ves! –le dije a Cindy. Billy avanzó hacia mí. yo. el extraterrestre. ––Las órdenes eran ÿNada de Sexo con los TerrícolasŸ! –Jeannie. no pude evitarlo. –No lo olvides. Entonces Jeannie me miró. ––Hijo de puta! –dijo Jeannie–. no hay modo de olvidarlo.. –Ya –dije–. –œVas a creer a este chalado? –Claro que no. nena. ––Cállate la boca. de pie. mientras empezaba a vestirse. ––Tú te lo has buscado. ––No puedo creerme lo que acabo de ver! –dijo Cindy. Billy! –dijo. –Sí. –No me puedo creer lo que acabo de ver aquí. apareció Jeannie Nitro. hijo de puta! –dijo Jeannie.. la Causa de Zaros. Entonces hubo un tercer destello de luz y Jeannie desapareció. estaba como una moto.–Pregúntaselo tú. Pero es que has estado tan ocupada y todo eso. . –œQué demonios pasa aquí? –preguntó Cindy. –Jeannie –dijo Billy–. Billy.. ––No. ya lo sé –dije. Cindy volvió a reírse.. tú has sido elegido para la Causa. –Venga. œeres un extraterrestre? –œEh? –contestó él. Jack me contrató para que acabara con tus líos y eso es lo que he hecho. Belane. hubo otro destello y un rugido y entonces Billy. ––Tengo que largarme de aquí! –dijo. La mano derecha de Jeannie volvió a apuntarle una vez más. –Nena. Oye. –te dije que no confraternizases con los humanos! –Nena. adelante. Billy. no! Hubo un destello púrpura y Billy se convirtió instantáneamente en una serpiente peluda con un ojo húmedo que empezó a zigzaguear a gran velocidad por el suelo de la habitación. ––Lo ves. Entonces hubo un destello de luz púrpura en la habitación y allí. desapareció.

Belane. Jack. Miré cómo se bamboleaban aquellas caderas increíbles. ––Cindy! –dije–. esos tipos han desaparecido. Y no te olvides de lo que tengo dentro de esta cámara. –No. Cindy. Cindy ya no se irá más de juerga. –œEl qué? –Ya sabes a qué me refiero. O te portas bien o se lo daré a Jack.. ––Bueno. Un tipo con un buen paquete. como le he dicho. 37 Al día siguiente en la oficina llamé a Jack Bass por teléfono. no. œHa averiguado algo? –Digámoslo así: los dos caballeros con los que ella tuvo contacto ahora están muertos. –espera un momento! Ella se volvió. –Oye. Se volvió y se dirigió hacia la puerta. Entonces salió por la puerta. Vete. a mí no se me puede comprar.. Ella conoció a uno en un bar. tú ganas.–Hazlo. eran un francés y un extraterrestre. Pero fui un auténtico profesional. Ya te habrás dado cuenta a estas alturas. –œTodavía quiere divorciarse de Cindy. pues que te den por culo. gordinflón! –dijo. œQué demonios quiere decir con ÿcontactoŸ? –Jack. –œY cómo sé yo que ella ya no va a irse más de juerga? . De todos modos. sonriendo. –Soy el mejor detective de Los Angeles. Nos han invadido unos pocos extraterrestres que vienen de Zaros. –œSí? –Nada. Puede quedarse tranquilo. esos tipos ya están muertos. muy amable por intentarlo. –Está bien –suspiró–. Jack? –No sé. Otro caso resuelto. –œEstá muerto? –Sí. –Contacto. ése y el francés. yo tengo algo que puedo darte a cambio de esa cámara. por favor. Yo me metí en el cuarto de baño y alivié mis necesidades. y no me estoy refiriendo a mover los intestinos. –œUsted se dedica a matar? –Jack. –œUn extraterrestre? œPero qué clase de mierda quiere que me trague? –Ninguna mierda.

–Pero pasó. –qué cojones! –œCon un extraterrestre? –Pues ya puede estar contento. œno? ––Jack. Digamos que tengo algo con lo que puedo pillarle el culo si lo hace. O con la señora Muerte. –Vale. chantaje. Abrí el cajón del escritorio y saqué el vodka.–No se preocupe.. Me he deshecho de sus contactos y ella ya se encargará de no quitarse las bragas. œno es eso? –Puede que sí. Jack! –Por favor! Soy un profesional. Recibirá mis honorarios por correo dentro de un par de días. –Pero yo quiero que ella esté conmigo por mí mismo y no por un chantaje. Jack. lo sabrá por la forma de comportarse ella. Tengo un as en la manga. Lo único que tenía que hacer ahora era encontrar al Gorrión Rojo. vale. necesitaba un poco de juerga. que tenga un buen día. –Ella ya no va a irse más de juerga. . ya no va a irse más de juerga. –Pero supongamos que lo hace. Eché otro trago de vodka. –œY dice que esos tipos están muertos? œY cómo sé que es verdad? –Jack. –Ya estamos otra vez. eché un trago. –Hay algo en todo esto que no acaba de convencerme. –Tiene usted algo filmado que ella no quiere que yo vea. esos dos tipos están muertos. Durante un rato. œY ha dicho que tenía un buen paquete? œCómo era de bueno el paquete? –No puedo decirlo exactamente. –No lo hará porque sabe que yo puedo pillarle el culo. –œY usted miraba? –Yo interrumpí. Colgué. –Muy bien. sentimentalaje! Jack. Jack. Él estaba en ello. Ya no se va a ir más de juerga. Y dejar de enredarme tanto con los extraterrestres. –Ahora mismo no tengo nada.. œTiene alguna otra cosa para que yo se la resuelva? Soy el mejor detective de Los ˘ngeles. œQué más quiere? Tal vez llegue incluso a encariñarse con usted. Puede que no. Las cosas iban saliendo. Jack. ––Qué más da. Ella es joven.. Usted no se la habrá tirado. Nadie sabrá nunca quién era. Olvídese. Déle una oportunidad de acercarse.. Y me di el gusto de sentirme bien. –œY el francés? œTambién tenía un buen paquete? –Jack. Ahora deje ya de preocuparse. Es casi como si no hubiera pasado.

No había forma de evitarlos. soy Belane. Pero ya no soy un chaval. Sería un chiflado. –œÉsa es toda la información en la que se basa? –Bueno. Tengo confianza en usted. Lo único que uno podía hacer era agarrarse bien y esperar el final. Usted me lo demostrará. –Supongamos que nunca encuentro a ese pájaro.. corazonada. Nick. también quizás una. Creo que he perdido las energías. –Bueno. No puedo divulgarlas. Bueno.. Y los que no estaban locos estaban furiosos. –œLe han dicho? œQuién? –Fuentes confidenciales. La inmensa mayoría de la gente estaba loca. Necesito un poco más de información sobre ese Gorrión Rojo. Eran alrededor de la 3 de la tarde. No tenía párpados. Para satisfacer la curiosidad. œQué quiere que haga? œQue lo meta en una jaula? –No. œpor dónde podía empezar? Decidí probar en el bar más cercano. –John. Dirigía una imprenta al norte de la ciudad. Y los que no estaban locos ni furiosos eran idiotas... –Si de verdad está en algún lado.. Tenía unas crucecitas verdes pintadas en las uñas. Era una tarea difícil. usted lo encontrará. –Qué bien que me haya llamado.38 A continuación llamé a John Barton por teléfono. Era la tarea más difícil que se pueda imaginar. œQué tal va todo? –Un poco lento. –Oiga. Hacerlo famoso. Encontrará al Gorrión Rojo. Hice un esfuerzo y miré al camarero. –Supongamos que encuentro a ese pájaro. –Usted está en la flor de la vida. éste es el caso más puñetero que he tenido en toda mi vida.. Me despierto cansado. ––Fantástico! Colgué. Pero resulta que me he enterado de que hay otro Gorrión Rojo por ahí. –Yo siempre le he dicho a todo el mundo que usted era un gran detective. –Está bien. Pero. John. –Está bien. . queremos que el Gorrión Rojo sea el logotipo de nuestra empresa. Lo intentaré. Necesitamos saber si existe.. No tenía escapatoria. –œHa visto alguna vez a ese Gorrión Rojo? –Me han dicho que lo han visto. sólo que me proporcione alguna evidencia real de que existe.. Trabajaré en ello. John. Busqué un taburete y me senté. eso era todo. Puede hacerlo. Un tipo de aspecto solitario. El camarero se acercó.... John..

–Resolviendo casos. Estaba bien sentado. Dos mujeres significan el doble de problemas que una sola mujer. tengo los nervios de punta. Se acercó y se instaló en el taburete que estaba a mi izquierda. –œNo podrías hacerlo ahora? –pregunté. la vi entrar. –Lo siento.. vale –dijo. por favor. larga vida –dije yo. A ver si te enteras: soy el mejor detective de Los ˘ngeles. . La vi entrar con el rabillo del ojo. nena. –œY cómo vas a hacer para dormir esta noche? –Me envolveré la cabeza con una toalla. Alcé mi copa. gordinflón. –œSe puede saber en qué rollo andas metido. Y se alejó al trote. –Eso. como de costumbre. –No.. –A mí no me vengas con insolencias. –Larga vida –dijo la dama. La señora alzó la suya. Da igual. œPor qué se dice ÿrabillo del ojoŸ? Los ojos no tienen rabillos. y le pagué. –œQué te ha pasado en los párpados? –le preguntó la señora Muerte. o te desconecto como a una bombilla. Ahora tenía problemas por los dos lados. gordinflón? –preguntó la señora.. no. Pedí otra ronda. –œPor qué? –preguntó él.. chico! –le grité al camarero–. Quizá una copa me ayude. œempinando el codo? –Claro. –O sea. lentamente o jamás. –Hola. ––Eh. –Ah.. –dije.–Un whisky con agua –dije. Y allí estaba el camarero poniéndolas frente a nosotros. nena. Era la señora Muerte. Pero seguro que me iban a dar por culo. Una vieja amiga. No se movió. Otra mujer. –Lo cual no es mucho. –que sean dos! –œEh? –contestó. tontorrón –dijo–. –Me ha explotado el calentador de gas esta mañana. –Que sean dos whiskies con agua. La otra mujer era Jeannie Nitro. Llevábamos unos 30 minutos allí sentados cuando alguien más entró. –Ah –dijo. –Un whisky con agua –repetí. Cogió el taburete que estaba a mi derecha.. –Es mejor que cascársela con la mano izquierda. Hicimos chocar las copas y bebimos. nena. –No importa.

pensé. esencialmente... idiota... ésta va por las damas! Hicimos chocar las copas y dimos un trago. Hice señas al camarero para que volviera a llenar las copas. –Bueno –dije–. Se miraron fijamente. –Señora Uerte –se adelantó a decir ella misma. Sentía que todo era muy raro.. gordinflón. Habían llegado las copas. –Nicky –susurró–. –œQuién es esa puta? –Nunca lo adivinaría –le contesté. supongo que es hora de hacer las presentaciones. tienes que hablar a solas con esa dama.. œPor qué iba a molestarme? No estoy enamorada de ti.. –Señora. Vale. En forma de Mujer. 39 Allí estaba yo sentado. Luego me volví hacia Jeannie. A continuación fue la señora Muerte la que me habló en un susurro. œQué podía hacer? Tomártelo con calma. œPor qué no podía ser yo simplemente un tipo que estuviera sentado viendo un partido de béisbol? Concentrado en el resultado... Nunca me imaginé que me vería en un embrollo como aquél. pero. la señora... tengo que hablar contigo. œQuién es esa puta que está sentada contigo? –Nunca lo adivinarías –contesté. Llegó la copa y Jeannie se la despachó de un trago. Después miré a la señora Muerte. .Le pedí al camarero que pusiera otro whisky con agua. tengo que hablar contigo. entre el Espacio y la Muerte. ésta es la señora. Puse unos billetes sobre la barra. que tal vez no existía.. –Ya lo sé. caminando por allí maravillosamente concentrada? œPor qué no podía ser un gallo en un gallinero picoteando semillas? œPor qué aquello? Jeannie me dio un codazo y susurró: –Belane.. œPor qué no podía ser un cocinero de los que hacen huevos revueltos y actúan despreocupadamente? œPor qué no podía ser una mosca en la muñeca de alguna persona. œTendría alguna oportunidad? A la vez se suponía que debía encontrar al Gorrión Rojo. ésta es Jeannie Nitro. Me volví hacia la señora Muerte.. llegó rápida la respuesta. Apenas entendía el porqué. creo que esto puede resultar muy interesante. –Jeannie. Eh. ––Muy bien. –Espero que no le moleste.

Tómate una copa para el camino. –Bueno. –Yo estoy pegada a todo el mundo. nena. quiero hablar con esta dama. –Has sido tú el que ha preguntado. –No tengo por qué hacerlo. –No se pase de listo.. . Ahora lárgate de una puñetera vez. amigo –dijo.. Su belleza era indescriptible. Me volví hacia Jeannie. ahora esfúmate un poco. Parecía triste. –œQué quiere decir? –preguntó. ya. Nick. –De eso no tengo ninguna duda. Tú y yo tenemos un negocio pendiente. –Lo siento. Pero sólo un momento. –Belane. Pero dígame sólo una cosa. –œQuién era? –me preguntó–. Se alejó lentamente hacia el otro extremo de la barra. –œCómo hace un tipo gordo y feo como usted para ligar tanto? –Es por la leche que les echo a los bollitos. sigue jodiendo la marrana y ya verás. Céline. señora Uerte. no te preocupes. señora. Belane. voy a tener que marcharme. Y ahora lárgate mientras puedes. Acabó su copa y se puso de pie. –Has estado brillante –dije–. –Bueno. –Si te lo digo no me creerías –contesté. Sentí como un mareo cuando pasó a mi lado. así que ya nos veremos. –Vale. –Alégrate de que sólo haya sido un mareo. Oye. Luego desapareció. tú me ayudaste con Céline. –Que te den por culo –contestó. sólo que tú eres más consciente de ello.–Pero es que parece que usted siempre está pegada a mí. después se rascó el culo. se detuvo allí un momento. Giró y se dirigió hacia la puerta. El camarero se acercó a coger el dinero.. –Así que yo te dejaré a solas con tu dama un momento.. –Está bien. –Está bien. ––Pero no tiene por qué contestar de un modo tan desagradable! –Si eso te ha parecido desagradable. –Inténtelo. pero no puedo evitar enredarme en estas discusiones con cada camarero con el que me topo. –Sí. –Ya.

estaba yo de vuelta en mi oficina. Jeannie. –Voy a echarte de menos. Y después se largó. al día siguiente. podemos desaparecer en dos días o durar mil años más. –Sí. Sólo me quedaba una tarea pendiente: localizar al Gorrión Rojo. Yo había tenido suerte. y también a los animales. Vi que los ojos se le llenaban de lágrimas. un poco de orden en mí mismo. pero me había encariñado contigo. Nadie llamaba a mi puerta para encomendarme nuevos trabajos. Es tan triste que no me extraña que bebas tanto. me parece que os habéis hundido hasta el cuello. el odio. El montaje era inflexible y si nos encontrábamos durmiendo en nuestra propia cama por la noche. pero œpor qué se va tu pandilla de la Tierra? –Lo hemos pensado bien y es demasiado horrible. No estaba durmiendo en la calle.. se la bebió de un trago. –No es culpa tuya tener que irte. Y no eran idiotas. Considerándolo todo. Jeannie. a excepción de las ratas domésticas y los caballos de carreras. había hecho bastante más de lo que me había propuesto hacer durante toda mi vida. pero también es verdad que algunas . Lo único bonito de la Tierra son los animales y ahora los están exterminando.. la comida contaminada. No sé por qué. Extendió el brazo y cogió su copa. Y no te olvides de nuestras centrales nucleares. el aire contaminado.. No sabemos qué pasará.. –Adiós. el agua contaminada. –Sí. por eso es tan difícil que haya algo que le importe a la mayoría de la gente. –Sí. por favor. gordinflón –dijo sonriendo. Y esas necesidades cambiaban continuamente. todo. 40 Así que. –œEl qué es demasiado horrible.. –Es comprensible –dije riéndome–. y jamás volvería a ver nada que se les pareciese. Había conseguido algunas jugadas bastante buenas. Belane. Por supuesto que había montones de gente buena durmiendo en la calle. Jeannie. eso ya era una inapreciable victoria sobre las fuerzas. No queremos colonizar vuestra Tierra.. los que están conmigo tendrán que marcharse. sólo que no encajaban dentro de la maquinaria necesaria en ese momento. maldita sea.. Era hora de poner un poco de orden. –No llores. de la Tierra. los asesinatos. la desesperación. Fantástico. pronto desaparecerán. El humo. lo que quiero decir es que tendré que marcharme. Jeannie? –La Tierra. me miró con unos ojos que yo nunca había visto en ningún sitio.–No..

Se detuvo justo al borde de mi escritorio. Puedo decirle cómo llegar al Gorrión. Era como la búsqueda del Grial. Olía a algo. le agarré por la pechera de su lamentable camisa.de las jugadas me las había pensado bien antes. Como a queroseno. . al diablo con todo. Tenía unos ojos pequeñitos y rasgados. œQuiere saberlo? –œDe qué se trata? –De una dirección. Me levanté. en pasar el rato reflexionando. Belane. –Sí. –œAh. sí? œQué contraseña? –Gorrión Rojo. –œBelane? –preguntó. Se acercó hacia mí andando de lado. Por lo que fuera. rodeé el escritorio. œMe entienden? Es un pesimismo optimista. –œCuánto? –75 dólares. Ella sabe cosas sobre el Gorrión. –œY si yo hago que lo diga? œY si le arranco la respuesta a patadas? –No puedo. ahora largúese inmediatamente. Y de pronto unos golpecitos en la puerta. vestido con harapos. Bueno. Quiero decir que pongamos que uno comprende que todo es absurdo. Casi siempre lo mejor de la vida consistía en no hacer nada en absoluto. –Tal vez –contesté. Amos Redsdale. le creí. tengo la contraseña. No lo sé. Tenía un leve tic en la cabeza. se inclinó hacia adelante. Di la vuelta y volví a sentarme detrás de mi escritorio. El Gorrión Rojo. pase. –Tranquilo. Saqué el vodka y di un trago. Eché otro trago de vodka. Y demasiado calientes. Tal vez fuesen aguas demasiado profundas para mí. –Muy bien –dije–. Quité los pies del escritorio. rumiando sobre ello. No estoy seguro. Se abrió la puerta y apareció un tipo menudo. Le solté. –Cuénteme más. –Conque ÿsabemosŸ. Casi se cae redondo al suelo. –Aquí le traigo todo –dijo. –Me llamo Amos –dijo–. considerándolo todo. entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. œeh? œY quién es ese ÿsabemosŸ? –No puedo decírselo. Pero. era un mundo bastante horrible y a menudo me sentía deprimido por la mayoría de la gente que lo habitaba. –Sabemos que usted lo anda buscando.

el 7 y el 8. Belane. –Vale. Apartamento 9. Luego se volvió. fui hasta allí en coche y aparqué fuera. Oí pasos. Lo abrí y leí. 41 Esperé a que fuese de noche. me deslicé fuera del coche. Amos. si quieres conservar el culo en su sitio. El material es bueno. Sólo me gustaban el 3.. Empujé la puerta. œno le interesa? Entonces me marcho. Me envía Amos Redsdale. Un barrio bonito. Los ˘ngeles Oeste. puedes haber escrito cualquier mierda que se te pasara por la cabeza en este papel. Aunque la mayoría de los números me preocupaban. Amos. 3234 Rudson Drive.Ÿ –Oye. –œCómo? –Nada. –No sé de qué diablos me está usted hablando. Entonces se abrió la puerta. aunque con un deje irónico: –œSí? –Busco a Deja Fountain. œQué pasaba con el 9? Parecía como si escondiese algo peligroso. señor.–Que te den por culo. Llamé al timbre que había junto a la placa que ponía ÿDeja FountainŸ. Saqué 3 billetes de veinte y él me dio un pedacito de papel. cerré la puerta con llave y me encaminé al edificio de apartamentos. –Mierda. –Está bien. Bebí un traguito de vodka. Definición de barrio bonito: lugar en el que uno no puede permitirse vivir. –Más te vale que lo sea. Nicky. dame esa dirección. Tengo que llegar a la primera carrera. Y allí quedé yo sentado con 60 dólares menos y un pedazo de papel en la mano. Es sobre el Gorrión Rojo. se dirigió hacia la puerta y desapareció. –50 pavos. Se oyó un fuerte zumbido. o sus combinaciones. Me han tomado el pelo. Amos. Se abrió. Me han dado un soplo para la apuesta doble de hoy. Decía: ÿDeja Fountain. Me llamo Nick Belane. Recorrí la mullida alfombra hasta encontrar el apartamento 9. . Pase. Llamé al timbre.. –Tengo que llegar a la primera carrera –dijo. –60 –dijo Amos. –Sólo estaba bromeando un poco. œCómo sé que es verdad? –Usted vaya allí y ya está. Se oyó una voz dulce. por favor.

cabrón! –œEres negro? –le pregunté. Sonrió. –Mmmm.. Culo. .. a ver si puedes tocar el techo. sacó un purito. sí? No me diga. –œUna copa? –Por supuesto. Fría. Entonces sentí un objeto duro en mi espalda. Me clavó sus ojos verdes. –œQuién es? –Eso es confidencial. Perfume de menta. Me di la vuelta y le miré. se van desgastando simplemente. œpor qué no viene aquí y se sienta junto a mí? Me trasladé y me dejé caer junto a ella en el sofá. La mayoría de los hombres no saben vivir en absoluto. para un cliente. Puso la copa sobre una mesita baja que había frente a mí. Era una habitación grande. ––Quieto. Seguí a Deja a otra habitación. Minutos después apareció el cabrón que me había quitado mi artefacto. por favor. Un tipo enorme aunque blanco. señor Belane. pues seré un cabrón –dije. –Muy bien. –œAh.. Tiene ese aspecto de haber vivido bien la vida. Ojos verdes. ya puede darse la vuelta. señor Belane. œTiene whisky y soda? –Bernie –dijo ella–. Sus labios sonreían. por favor. muy buenos amigos. Emitía peligro. Cabello castaño oscuro. le pasó un poquito la lengua. Le devolveré su cacharro cuando se marche. le quitó el celofán. Deja se acomodó en el sofá. –Me han dicho que está buscando al Gorrión Rojo. señor Belane. –Y tú también –contestó él. –œQué? –Sólo los negros dicen ÿcabrónŸ. Me señaló un sillón. lo cogió. a su manera. Con clase. Encontró mi artefacto. cabrón! –No te muevas! –Levanta las manos! –Bien alto. largo. Es muy atractivo.Era estupenda. –Pase. un whisky con soda. arrancó uno de los extremos de un mordisco. –Deja. seguro que ya lo sabe.. –œHabla en serio? –Llámeme Deja. Joven. –Eso ya depende de usted. –Sí. –Bueno. –Tengo el presentimiento de que usted y yo podemos ser buenos amigos. lo encendió y expulsó un penacho de humo sexy y azulado. –Usted es un hombre guapo. Estaba cacheándome. La seguí hacia dentro. –Pero si eres blanco –dije. Con un vestido rojo.

–Aja. No estaba mal. Se alejó. No contestó. cabrón? –le pregunté. Entonces oí pasos. Miraba a Deja fijamente. Estaba allí de pie con dos pistolas. Bernie emitió un gorjeo. luego se apartó. Volvió a reírse y a continuación su boca volvió a estar sobre la mía. mientras pienso lo que voy a hacer. Deslizó la lengua en mi boca como una serpiente. señor Belane. Di un trago al whisky.–Gracias. Una de las pistolas era la mía. Después le metí la pistola en la boca. como si no hubiese oxígeno en el aire. Y su boca estaba sobre la mía. . tragué el humo.. me han dicho que le dijera que tiene que olvidarse completamente del Gorrión Rojo. volvió a depositarse en el suelo. Le cogí del pelo y le tiré la cabeza hacia atrás hasta que abrió la boca. está bien –dije. Soltó una carcajada. Pegó un grito y cayó agarrándose el centro de la entrepierna. –Yo nunca abandono un caso a menos que sea por expreso deseo de mi cliente. –Por favor. –Éste lo abandonará. Su cuerpo era como una serpiente. –Está bien. ––DEJA! –dijo–. Había pasado mucho tiempo. Belane? –No lo recuerdo. Lancé mi pierna derecha hacia arriba y le aticé en todos los huevos. ––No le mate! –dijo Deja–. –œHace cuánto que no está con una mujer. una voz: ––ALTO! Era Bernie. puse una en la funda y la otra la mantuve en la mano derecha. le devolví el puro. –SABES QUE TE AMO! –LE MATARÉ! –TE MATARÉ A TI! –ME MATARÉ YO! Yo estaba en una postura perfecta. Me besó. Recogí las armas. una en cada mano. Le levanté del suelo con la mano izquierda y le arrojé sobre una silla. –Chupa esto un rato. La habitación se iluminó por un instante. lo solté. Bernie. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Bernie respiraba con dificultad. desapareció. –œQuiere darle una calada? –Aja. Deja me pasó el puro. Un destello de luz azul relampagueó frente a mí. después temblaron un poco las paredes. no le mate! –œQué sabes sobre el Gorrión Rojo. No estaba mal. –Señor Belane –dijo ella–. Bernie. Di una buena calada.. la alfombra se elevó. tío. –œLe molesta que fume este puro? –Aja.

Entonces le oí tirarse un pedo. Me agaché. Cuando me fui. –Ya está. –œQué? œY por qué? Pero si me estabas metiendo la lengua hasta el esófago. Y yo todavía estaba empalmado. cogí mi copa. –Está bien. .Hundí la pistola más adentro. –œTiene este tipo una habitación aquí? –Sí. –Pero es que él ha dicho que te iba a matar. nena –le dije–. quiero llegar hasta el fondo de este asunto del Gorrión Rojo. –Esta noche no. desapareció por el pasillo. señor Belane. ––Te vas ahora mismo a tu cuarto y te quedas allí hasta que yo te diga que salgas! Bernie asintió con la cabeza. volvamos a lo que estábamos. Cerré la puerta tras de mí. –Manda a Bernie al cine o algo así. –Los ÿprobablementeŸ no sirven para nada cuando el amor y las armas se dan la mano. Deja suspiró. ––Eso ha sido asqueroso! –No vuelvas a hacerlo! Me volví y miré a Deja. por favor! –Nena. es demasiado violento. Era una cálida noche de luna. Estuve un rato esperando a que se calentara. Ya no sonreía.. fui pasillo adelante. en marcha –le dije. esta noche no. –œEntonces cuándo? –Mañana por la noche. Inmediatamente oí cerrarse una puerta. la acabé. Fue un pedo fuerte. sólito. –œNo tiene tele? œO puzzles? œO un cómic? ––Por favor. –Estoy preocupada por Bernie. Deja había apagado su puro. A la misma hora. –Usted me da miedo. Estará sentado en su cuarto.. Me subí y lo puse en marcha. –Ahora. salí por el portal y regresé a mi coche. Le saqué la pistola de la boca y le tiré al suelo. –No quiero. Deja estaba sentada en el sofá. con los ojos clavados en la alfombra. œno le has oído? –Probablemente no hablaba en serio. Se puso de pie y se alejó pesadamente. vayase. Y de los que apestan. Miré a Bernie.

–Dos botellas de cerveza. –œDos botellas. humo. cielo. Una agradable fatalidad flotaba en el aire. Dos botellas llenan un vacío que necesita ser llenado. Sin vaso. –Voy a decirle algo. Tenía una mirada vacía. –Déjalo. Blinky. . Betty. –œMe está diciendo que no me va a servir porque he pedido dos cervezas chinas y no le explico la razón? –No he dicho que no le vaya a servir. –œQué le sirvo. No estoy seguro. me senté. –œLas dos cervezas se las va a beber usted? –Eso espero. se le veía un diente de oro. œpuede traerme dos botellas de cerveza china? Se acercó un tipo enorme con un delantal blanco sucio. Lo que usted necesita es un loquero. –Cuando las averigües me las cuentas. –œQué marca? –Alguna china. –œPuedo preguntarle algo? –Sí. –œPor qué tengo que contártelas? Igual quiero guardármelas para mí.42 Me dirigí a un bar donde todavía no había tenido problemas: el Blinky's. –Entonces. Tenemos reservado el derecho de admisión. Tendré mis razones. –Pero yo quiero hacerlo así. cielo. Tuve una infancia de mierda. –œSabe una cosa. cielo? –Sí. idiotas. –œChina? –Dos botellas de cerveza china. –œCuál es el problema. A primera vista parecía estar bien: muchos compartimentos forrados de cuero. supongo. Pero hasta que consiga uno. Sin vaso. cielo? –dijo con voz chirriante.. Me dirigió una sonrisa horrible. He dicho que nos reservamos el derecho de hacerlo. Betty? –Este tipo quiere dos botellas de cerveza china. –Mire. Sin vaso. una necesidad inconsciente de seguridad. Busqué un compartimento.. œpor qué no se bebe primero una y después la otra? Así se mantienen frías. oscuridad. caballero? No tenemos ninguna obligación de servirle. probablemente esté esperando a un amigo. –No espera a un amigo. –Muy bien. la razón de todo es por seguridad. Llegó la camarera vestida con un traje estúpido: un traje de deporte rosa con unos algodones que le levantaban los pechos. Quizá.

Betty se fue a buscar las cervezas. Por fin. –Nunca había visto eso. Era como dos tipos grandes y gordos. –Pero œpor qué no puedo hacerlo? œVa contra la ley? –No. de pie.Blinky me miró. Entonces Betty preguntó: –œQué hago. el Gorrión Rojo. Betty llegaba en ese momento con las cervezas chinas. Quiero que observes cómo me bebo esas tres cervezas chinas. –No –contesté. –Ya le he dicho que le hacía falta un loquero –dijo Betty. Parecía que fuera a cagarse encima. Y no vuelvas a hacer nada. –Por supuesto –dijo. –Eso apesta –dijo Blinky. –Blinky –le pregunté–. dentro de mi compartimento. amigo. Saqué un puro y lo encendí. œpara qué quiere dos botellas de cerveza china? –Para bebérmelas. –Este tipo está chiflado –dijo Blinky. –œQué? –Tráeme tres botellas de cerveza china. tú te vas a sentar al otro lado de la mesa. Blinky? –Tráele tres botellas de cerveza china. Ambos se quedaron allí mirándome. Estaba sudando. –No vuelvas a dirigirme la palabra –le dije–. –œY por qué no pide una. Otro tipo grande y gordo. –Y tus excrementos también –dije yo. œno? –œEl Gorrión Rojo? –Sí. Le temblaban las tres papadas. –En cuanto a ti –le dije a Blinky–. es que es raro. Pasó un minuto. Blinky se quedó petrificado. –No lo he visto –dijo Blinky. tú no habrás visto al Gorrión Rojo. . que me irrite o te arrancaré los labios de esa jodida cara. la acaba y después pide otra? –Prefiero hacerlo así. –Entonces. Le miré y solté una carcajada. logrando deslizarse. Sin vaso –dije. Sin vaso. nada en absoluto. no se sabe cómo. –œNo espera a ningún amigo? –me preguntó. nada más. Betty seguía allí.

No quería ni pensarlo. –Qué horrible visión! Mi primera pista hacia el Gorrión Rojo convertida ahora en 32 perchas vacías. Pasearme de una mesa de juego a otra. Vacío. Oh. –œSí? –contestaron. Nada. Fui directo al dormitorio. quiero decir mental y físicamente. con aspecto de listo. Nada. œLes había dejado escapar? Encendí el puro con una mano y con la otra trabajé la puerta con una ganzúa. –Vale. Relajarme bajo los focos mientras mi tumba abría la boca en un gran bostezo. Pegué la oreja a la puerta. œLe parece bien? . Pero qué coño. Dios. Me sentía cansado. TOHIL Llamé a la puerta. œQué se supone que debo hacer? –Se supone que debe llamar al timbre desde fuera y decirme quién es usted y qué quiere. ––Imposible! –Señor Tohil. Esperé. Volví a llamar. Llamé al timbre del apartamento 9. Maldita sea. M. encontré la botella. Ésa era la idea que yo tenía de pasarlo bien. Dios. escupí el cigarro. Dios. Nada más que perchas solitarias. decíamos cuando yo era niño. busqué en mi abrigo. señor Tohil. Se abrió y entré en el vestíbulo. un poco siniestra. una señora estaba saliendo y yo he aprovechado para entrar en ese momento. Oh. La puerta que ponía: ADMINISTRADOR. Recorrí el pasillo hasta el 9. señor Tohil. Sonaba como si fuese otro tipo grande. Volveré a salir y llamaré al timbre y le diré que tengo unas flores para usted. Ni siquiera el ruidito de un ratón. esperando fuera del edificio de apartamentos. bebí un trago de vodka. –No lo sabía. Quería retirarme.43 Así que allí estaba yo la noche siguiente. salí de allí. No había nada de ropa. œSe habrían largado la tal Deja y aquel cabrón? Tendría que haberlos atrapado la noche anterior. abrí el armario. Luego me di la vuelta. ÿDios está meandoŸ. Observando cómo los idiotas dilapidan fortunas. Pensé brevemente en el suicidio. Digamos que a un sitio como Las Vegas. Y tenía que encontrar al Gorrión Rojo. –Se supone que no debe hacer eso. No quería jugar más. llamándome. lo descarté. Caía una llovizna suave. Oh. La había perdido. Como detective era un idiota. Forcé la puerta y entré. Dios. –Traigo unas flores para M. –Flores. si yo no tenía nada de dinero. recorrí el pasillo y el vestíbulo hasta que encontré lo que buscaba. Dios. señor Tohil. Me había sacado brillo a los zapatos y sólo me había bebido 3 o 4 cervezas. Tohil! –œCómo ha hecho para entrar aquí? –El portal estaba abierto.

Pondría la báscula en 115 kilos. tal vez más arriba. Era un monstruo. Sólo quiero esa información y después me iré. era idiota. –La información es confidencial y te irás sin ella. Se me llenó la mano. Y yo estaba acabado. tonterías. No tenía buen aspecto en absoluto. –Tranquilo. Quiero saber el paradero de Deja Fountain. señor Tohil. torpes. –Tohil. Todo se había terminado para mí. Pero mi pasado no relampagueó frente a mí. Grandes destellos de luz me retumbaban en la cabeza por detrás de los ojos. Olía como a azufre. Yo estaba indefenso. –Anda y que te jodan –dijo viniendo hacia mí. –œDŁNDE EST˘ DEJA FOUNTAIN? –grité. Ya te estás largando de aquí. Tengo que saber adonde han ido ella y su novio. –œQué cojones está usted haciendo? œDónde están las flores? –Quíteme la mano del cinturón. Seguía avanzando. Podía sentir la muerte en el aire. ––Párate ahí mismo! –ordené. –Te sacaré de aquí ahora mismo! –Soy cinturón negro. ––Quieto ahí! –grité. –No han dejado ninguna dirección –dijo–. Tendría los órganos sexuales en algún otro lugar.. Necesitaba un afeitado. amigo. debajo de un sobaco. La puerta se abrió de par en par. Tohil. –Que te den por culo. cerré la puerta de una patada y le agarré del cinturón. Le vi cogerse el . apreté el gatillo. Entré de un salto. Sólo una voz en mi cabeza que dijo: ÿNecesitas un neumático nuevo para la rueda derecha de atrás. No tenía buen aspecto. con licencia. Miré a Tohil.–Déjalo ya. Me estaba mirando pero no me estaba viendo. –No me obligue a usarla! Soltó una carcajada y dio un paso hacia mí.. No podía respirar. Tohil –le solté–. Jamones con dedos enormes. tratando de conseguir aire de la estratosfera o de donde pudiera. fuertes. apartamento 9. Paró. implacables.. tengo que encontrar al Gorrión Rojo y Deja Fountain tiene la solución. muerto. Retrocedí. Eran del tamaño de un jamón. soy investigador privado. Le clavé la rodilla en la ingle. muchacho. La pistola se había encasquillado. –Ahora lárgate de aquí antes de que me tire un pedo en tu cara! Saqué la 32 y le apunté a la barriga. Aquí. Me entró el pánico. Entonces sentí que las manos me soltaban de repente. Era un tipo grande. joder! –Tranquilo. Retrocedí tambaleándome.. Eso es un arma mortal.Ÿ Tonterías. Entonces sentí sus manos en mi garganta. No pasó nada.

. No había nadie a la vista. la cerré y salí al pasillo. –Será mejor que vigile su peso. Nada. Tomé aire. Volvió a sonreír.. ya. Valía más que el oro. Llegué al portal. la abrí. le tomé el pulso. estaba deprimido y me senté en un sillón con la petaca a mi lado. si le conoce. Me los metí en el bolsillo derecho del pantalón. No encendí la tele. ha estado dándole a la cerveza. Me acerqué. De todos modos. puré de patatas... en el sofá. estaba ella: la señora Muerte. Estaba totalmente vestida de negro. Belane? –Realmente no me puedo quejar. Le sentaba bien el negro. –Vaya nena! Nunca te dejaba en la estacada. Belane.. Había un billete de 50. El whisky escocés es una bebida a la que no se le coge gusto inmediatamente. Adiós. busqué su cartera. Y después desapareció. salí. sabía que cuando nos sentirnos mal esa hija de puta hace que nos sintamos peor. –Bueno –dijo ella–. postres. al otro lado de la habitación.. 44 Así que allí estaba yo. me tengo que ir. –œQué tal todo. Era agradable sentirla en la cara. Le pasé por encima. dos de 20. Sonrió. Me dirigí hacia la puerta. suspiré. sin duda. Me acerqué a Tohil. Lo rodeé para comprobar el estado de la rueda trasera derecha. uno de 5 y uno de uno. Se agarraba el brazo izquierdo y una expresión de tremendo dolor cruzó por su rostro. escocés con agua. Seguía allí. Encuentro que tiene un especial toque tibio que el whisky americano no tiene. Liquidado. otra vez deprimido. entré y abrí una botella de whisky escocés. Podría partir una llave inglesa de un mordisco. Regresé a mi casa. Bueno. –Bueno. –Ya.. Pero después de trabajarla un poco su magia te atrapa. Había vuelto a mi viejo amigo. me senté en una silla. No era más que una cara insulsa . Come demasiadas patatas fritas. miró hacia arriba y cayó al suelo. olvídelo. Necesitaba un neumático nuevo. Sin más. Tengo que hacer otras cosas por aquí cerca. me dirigí al coche.. También el rojo. Dientes fuertes.brazo izquierdo. perfectos. –œAlguien que yo conozco? –œConoce a Harry Dobbs? –Creo que no. Y allí. Nunca había estado tan guapa. Jadeó. Seguía cayendo una leve llovizna.. Estaba gastada. me incliné sobre él... señora.

excepto el whisky escocés. Aunque mi padre murió en la ruina. –joder! Me había casado tres veces. Discusiones insignificantes. No tenía mucho con que distraerme. Aquello se convertía en una competición vulgar. –Kitty. Todo se había venido abajo por trivialidades. no es que pensemos eso. –œSí? –Era una voz masculina. Hay dos cosas que les mueven: la ambición y el miedo. Pinchando sin parar. Bueno. Aparecieron las chicas. En lugar de ayudar al otro. Y sabía que nunca volvería a encontrar a mi informante originario. Si me hubiera muerto en aquel mismo instante nadie habría derramado ni una sola lágrima en todo el mundo. por favor. escuchando la lluvia. LLAME AL 800-435-8745. Coge la cosa real y dales en su lugar un pedazo de papel. Ponerse furioso por nada y por todo. HABLE CON KITTY O FRANG¸ O BIANCA. Encendí la tele. Nada había ido realmente mal ninguna de las veces. Estaba como al principio. criticaba esto o lo otro. Jamás tendría que haber dejado escapar a aquellos cabritos. Había un anuncio. La llovizna se había convertido en chaparrón y yo me quedé allí sentado escuchando el golpeteo de la lluvia sobre el techo. Sonaba como a mala leche. Sentados. Es que yo había fracasado hasta con las mujeres. Una procesión interminable de idiotas. Parecía que no había forma de salirse. Los cómicos no tenían gracia y los dramas eran de 4. –œTiene usted 21 años o más? . El Gorrión Rojo se me había escurrido de mis estúpidas manos. una: la oportunidad. œA qué grado puede llegar la soledad de un mamón? Pero el mundo estaba lleno de pedos viejos como yo. preguntándose adonde se había ido todo. con 55 años y andando a tientas en la oscuridad. era interminable. algunos de ellos famosos. Así que allí estaba yo. Usa su dinero. Pero era raro.Ÿ Parecía un buen consejo. Y una vez dentro se transformaba en hábito. Kitty era la mejor. œSE ENCUENTRA SOLO? œDEPRIMIDO? AN¸MESE. Di un trago al escocés y marqué el número. Tampoco es que yo lo quisiera. sentado. œCuánto tiempo más podría aguantar en el juego? œEs que los ineptos merecían algo más que una patada en el culo? Mi viejo me había dicho: ÿMétete en algo en lo que primero te den el dinero y esperen recibir algo a cambio después. no se ha ido a ninguna parte. Y después se salía. triturándose. Día tras día. Tres cuartas partes de mí estaban muertas. año tras año. Del todo. seguirá llegándote. LLAME A UNA DE NUESTRAS HERMOSAS CHICAS. uno se apartaba. Pinchando. Uno sabe que es viejo cuando se sienta a preguntarse adonde se ha ido todo. escuchando la lluvia. CARGÐELO A SU TARJETA VISA O MASTER CARD. Me serví otro escocés. Allí estaba yo.a categoría. Eso es la banca y los seguros.tras otra. ELLAS EST˘N DESEANDO HABLAR CON USTED. Y a ti. Uno casi no quería salirse.

sexy? –Sí. tienes que usar la imaginación un poquito. Parece como si estuvieras acatarrada. Déjate ir y te sorprenderás de lo que podemos llegar a hacer juntos. –œY de qué me va a hablar Kitty? –Le va a gustar.. –me siento muy cerca de ti! Me siento como si estuviera acurrucada en tu regazo. amigo. –tienes una voz tan sexy! –Me estoy poniendo un poco cachonda! ––Venga ya!. Después oí una voz. número de la seguridad social y del carnet de conducir. Hubo una pausa considerable mientras investigaban mi crédito. ––No te hagas el modesto! –No.. si no te gustamos. –Eh.. mmm. a nosotros tampoco nos gustas tú.. espere un momento. –Está bien. número de teléfono.. vale. –œCómo sabe que me va a gustar? –Oiga. Y también su dirección. me llamo Nick.–Más –contesté.. –œSabes?. Nick. œquiere hablar con Kitty? –Creo que sí. –Nosotros nos anunciamos por televisión. soy Kitty! –Hola. –Mmmm. cariño. œNo te gusta mi voz? œNo la encuentras bastante. –Vale. Kitty. Llevamos 2 años en este negocio. sorbiendo un whisky escocés y escuchando la lluvia. no soy modesto. aunque no demasiado. Kitty. yo estoy sentado aquí solo. ––Hola. –Amigo. Kitty. bastante. mi voz no es sexy. amigo.. œcómo sé que no me va a joder vivo? œQue no va a usar esa información para obtener cosas? –Oiga. –Escucha. œy cómo sé yo que no va usar toda esa información en su propio beneficio? O sea.. –como si fueras a besarme! ––Y una mierda!. espere a que busque todo ese rollo en la cartera. mirándote a los ojos. Le di la información. –estoy demasiado caliente como para coger frío! –œQué? ––He dicho que estoy demasiado caliente como para coger frío! . –œMaster o Visa? –Visa. Yo tengo los ojos grandes y azules. Nick. –Déme su número y fecha de vencimiento. œHas cogido frío? –Nick. cariño mío. Te inclinas hacia mí.

Nick. Bueno. –Nick –contestó ella–. esto! –Es mi barriga! –Sigue hablando conmigo. piensa en ello.. qué malo eres! Tengo muchísimas ganas de ir ahí y darte un buen azote! –O tal vez te deje que me azotes tú a mí! –œQué? ––Fuerte. se me ven las rodillas y los muslos. Nick! –œEl qué. –Está bien. me lavé las manos...–Bueno. fue una mierda de conversación. –hemos acabado esta conversación! Colgó. –Nick. Nick! –Kitty. Nick. puedes hacerlo mientras hablas conmigo! –No. no puedo. Sigue escuchando mi voz. pero al menos me había hecho olvidar al Gorrión Rojo y otros asuntos. los zapatos. Tengo que hacer pis. me guiñé un ojo y regresé a mi escocés. Fui al cuarto de baño y oriné. parece como si hubieras cogido frío. .. Tiré de la cadena. en tu regazo.. –Ay. Kitty? –œNo lo adivinas? –No. Piensa en ello. –œSí? –œMe disculpas un momento? Tengo que ir al cuarto de baño.. Mientras lo hacía.. Nicky? –Los zapatos. –œQué ves? –La copa. ––Yo sólo fumo una cosa. –ya sé lo que vas a hacer! –Pero no tienes que ir al cuarto de baño para hacerlo. –œQué más. Quizá es que fumas demasiados cigarrillos. –Baja la mirada. tengo el vestido un poco levantado. œqué es esa cosa tan grande que está ahí empinada mientras hablas conmigo? ––Ah. –Vale. aún podía escuchar la lluvia.... me miré al espejo. Tengo el pelo largo y rubio. Nick... –Vale. El teléfono. fuerte. Nick. ––Nick. mi barriga. mi copa. Me cubre toda la espalda. y ahora œqué ves? –Lo mismo: el teléfono. Kitty... piensa que estoy ahí.

Necesitaba 5 mujeres. Sonó el teléfono. Belane. Me sentía como un nabo. di una calada. Lo único que tiene que hacer es asistir a uno de nuestros seminarios donde le expondremos nuestra oferta ilimitada de valores inmobiliarios. Algunos ni siquiera hacíamos bobadas. Tenía que ir al dentista a que me hiciera una limpieza de boca. No estaba yendo a ninguna parte. un viaje a Somalia.000 dólares o un paraguas plegable. –œSí? –Señor Belane. –Hemos decidido no hacerlo. amigo –dije. le hemos seleccionado. Volvió a sonar el teléfono. Encendí un puro. –Está bien.45 Así que allí estaba yo.. sí? œY quién le ha informado? –Nuestro informador es cosa nuestra. No me había reído desde hacía 6 años. Lo cogí. –œAh. y mientras tanto hacíamos bobadas para llenar el vacío. –Puede ser –contesté. me has cogido. 5. esperando morir. No había presentado la maldita declaración de impuestos sobre la renta. y fingí saber de qué diablos iba el asunto. nos hemos enterado de que está buscando al Gorrión Rojo. me emborrachaba. Lo cogí. de vuelta en mi oficina al día siguiente. Necesitaba unas vacaciones. Mi coche necesitaba un cambio de aceite. ni tampoco el resto del mundo. No sé qué tipo de vegetal era. Me sentía insatisfecho y. Tenía los tacones de los zapatos gastados. En mi apartamento había hormigas. –Puede ser y una mierda –dijo la voz–. Tendía a preocuparme cuando no había nada de que preocuparse. –œBelane? –preguntó una voz. Ha ganado uno de nuestros premios. Soy Belane. . señor? ––Que te folle un pez! Colgué. bastante jodido por todo. Tenía que ir a que me quitaran los tapones de cera de los oídos. –œSí.. Se me había roto una de las patillas de las gafas de leer. Maldito aparato mortífero. –Oye. Me quedé mirando el teléfono fijamente. Tenemos una habitación con desayuno gratis para usted. Nunca se sabe. que puede ser un televisor. Yo era uno de ésos. El seguro del coche me había vencido. Me cortaba cada vez que me afeitaba. Éramos vegetales. Tenía insomnio. Y cuando había algo de que preocuparse. –También lo son sus partes y eso no quita que pueda enseñarlas. Pero era necesario para llamar al 091. Estábamos haciendo tiempo. –Muy bien. francamente. es usted Belane o no es usted Belane.

Diez minutos después llamaron a la puerta. –Ya. œDe qué se trata? –10. Harry Sanderson. .000 dólares y le ponemos al Gorrión Rojo en las manos. –Claro que la tiene. Belane. Se sentó en una silla. Sólo con un 15% de interés. –No tengo esos diez mil.. Dentro de diez minutos. –œSus hijos? –Mis muchachos. –Pero yo no tengo ninguna garantía. Iba acompañado de dos simios más pequeños. se inclinó un poco hacia adelante.... Uno de un desnudo. Sólo las uso para una cosa. llenándola por completo. –Usted nos necesita –dijo Sanderson. Las patas de la silla cedieron un poco. –dije. –œEl qué? –Su vida. Belane.. Éstos –señaló con la cabeza a sus compinches– son mis muchachos. Era un simio con un puro y un traje rosa pálido.–Está bien –dije–. Allí estaba. –Podemos ponerle en contacto con alguien que se los puede prestar. Los simios le flanquearon a ambos lados. –Sí le digo. –Claro. hacia mí. Un cuerpo gigantesco bloqueó la luz. por Dios bendito! –Entre! La puerta se abrió de golpe. A sus dos simios les entró una risa floja. Toda la puerta se sacudió y tembló. mis muchachos –dijo. –Para que me limpien la mierda. Con un golpe muy fuerte.. tan bonita como un cuadro. Al mes. –œEso es todo? Podemos discutirlo. –No me diga. Le hice señas de que tomara asiento. –Ya. Nos pasaremos por su oficina. Aquello les pareció chistoso. –Me llamo Sanderson –dijo–. –El Gorrión Rojo –dijo Sanderson. Abrí el cajón del escritorio para comprobar si mi Luger seguía allí. –œCómo sabré que son ustedes? –Nosotros se lo diremos. ––Está abierto. El simio principal eructó. Colgué. –œPara qué? –pregunté. –œEstá usted relacionado con la nena esa y el mestizo que se largaron del apartamento la otra noche? –Yo no estoy relacionado con ninguna nena –dijo–.

Y el reloj corría. Piénseselo muy bien. Para siempre. –Qué mierda! Alargué el brazo hacia mi escritorio y cogí la botella de vodka. pero es mejor que ustedes confíen en mí. –œY no es así. al 15% mensual. Y luego díganos qué ha decidido. El otro se quedó allí.. Es su única oportunidad. sí. tenemos un prestamista que se los dejará. Y yo me quedé allí sentado. –Y como ya le he dicho. Belane? –œEl qué? –œNo confía en nosotros? –Por supuesto. –Tiene que confiar en nosotros. –No se pase de listo. Nosotros se lo damos y luego usted nos lo devuelve y paga el 15% de los diez mil cada mes hasta que la deuda esté completamente saldada.. Después de ese plazo el trato queda cancelado. –œY cómo sé que es verdad? –œEl qué? –Que me pondrán al Gorrión en las manos. –œQué? œQué se cree que somos? œUn puñado de tontos de capirote? –Bueno. Tiene 24 horas. Era la hora de almorzar. –œUstedes? –Sí. Ahora la pelota estaba en mi tejado. –El prestamista somos nosotros. –œEn qué? –Pónganme primero al Gorrión en las manos. –Y a cambio ustedes. Se dio la vuelta y uno de sus simios se adelantó corriendo y le abrió la puerta..000 dólares –dijo Sanderson.–Creo que no tiene ninguna gracia –dije. –Vale –dije. mirándome.. –Le pondremos al Gorrión Rojo directamente en las manos. me lo pensaré. –Piense. –Vale. –Como ya le he dicho. Tiene 24 horas. –El gran simio del traje rosa se puso de pie–. Después se marcharon todos. Nos lo guardamos. Lo único que tiene que hacer es firmar este papel. –10. tráigame al prestamista. No manejaremos el dinero. –Normal –dije–. sencillamente. Tiene que confiar en nosotros si quiere ver al Gorrión Rojo. no los tengo. –Eso creí haber oído. –No nos importa lo que usted crea –dijo Sanderson. . Belane. Ahora hablemos del Gorrión Rojo. Belane. para evitar que tenga que volver a dárnoslo. –Está bien. No tenía ni idea de qué hacer. con facilidades. Piénseselo. Belane.

viejo. el camarero en el medio. –Un whisky y agua –le dije. Pestañeó y vino hacia mí. –Sí –dijo el último. Pero no saltaba. Fumaban unos cigarrillos largos y me dirigieron una sonrisa de desprecio. –A lo mejor deberíamos comprobar si lo es de verdad o no –dijo otro. 5 personas. Me metí en el coche y fui conduciendo 5 millas hacia el oeste. –Uy –dijo el tercero. Me levanté. Los tres jovenzuelos me miraban. Parecía como si los chicos llevaran betún en el pelo. Lo mismo pasaba con las películas. –œQué era? œWhisky y agua? –Sí. . se me acercó a trompicones. 5 millas. –œEh? –El whisky por un lado y el agua por otro. Hades. uy.46 Bueno. Por fin logré que el camarero me atendiera cogiendo un cenicero y dejándolo caer dos veces. –Póngame otra copa de lo mismo –le dije al camarero. –Uy –dijo el segundo. Me bajé del coche. y ahora œqué vas a hacer? Me preocupé tanto que me quedé dormido en mi escritorio. ya nada resultaba fresco jamás. tú.. Había 5 personas allí dentro. una nena y 3 chicos delgados. Sólo por hacerlo. La nena estaba en un extremo de la barra. Me bebí el whisky y dejé el agua a un lado. ponía el letrero de neón. Todo era 5. Nada resultaba nuevo. –Hacemos que la gente lo pase mal gratis –dijo el de en medio. –Ese viejo no aparece gran cosa –dijo el de en medio. tontos y blandengues. monótono. Estaba aparcado frente a un bar. uy –dijo. œquieres pasártelo mal un ratito? Le miré y sonreí. –Dios! –Qué aburridos eran! Como casi todo el mundo. Había un camarero. Cuando me desperté era de noche. me puse el abrigo y el sombrero y me largué de allí. a mí y a todo lo que miraban. –Este viejo se cree un tipo duro –dijo el de en medio. por favor. se detuvo frente a mí. –œQuiere el agua dentro del whisky? –He dicho ÿwhisky y aguaŸ. Llegó el camarero con mi whisky y el agua. –Uy. Después aparqué y miré a mi alrededor. entré. El de en medio dijo: –Eh. Muerto. los chicos en el otro. –Creo que me voy a beber tu copa –dijo el mismo tipo. Tenía una cabeza como de rana. y siguieron con aquella sonrisa de desprecio. Sonreían con desprecio. –Si pones la mano en mi copa te parto en dos como a una mierda seca..

Me gustan los hombres de verdad. Hice lo mismo con su cartera. Llegó el camarero con mi copa. Les oí venir a mis espaldas. Después se marchó. fui a la parte de atrás. Me di la vuelta a tiempo para quitársela de la mano de una patada. ––Eh. no sería más que una estupidez. Yo no dije nada. Aburridos de mierda. regresé a mi taburete de la barra y pedí otra copa. Oí toser a la nena. A continuación le quité los zapatos y los tiré por la boca de una alcantarilla. Regresé a donde estaba el otro chico. e hice una seña con la cabeza hacia la parte de atrás del bar. me lo llevé fuera. –A lo mejor te hacemos chupar una zanahoria –dijo uno de ellos. mirad! –Quiere que salgamos fuera! ––A lo mejor quiere nuestras zanahorias! ––Vamos a verlo! Salí hacia la parte de atrás. Cayó al suelo. Seguía inconsciente. –A lo mejor podemos corregirte el culo –dijo el que hablaba casi todo el rato. Después le aticé un buen golpe por detrás de la oreja. Lo puse boca arriba sobre el banco de una parada de autobús. Cogió su copa y vino y se sentó a mi lado. –Oiga. –Me llamo Trachea –dijo. Estaban por todo el planeta. –No valdría la pena. Lo levanté. Dejé que se fueran. –A lo mejor te gusta chupar tres zanahorias –dijo otro.–No –dije. Era como una película de terror. me bebí el agua. Y espero que sea la última corrección que tenga que hacer esta noche. –No œqué? –Ese viejo no parece gran cosa. me lo eché por encima del hombro. . eso me ha gustado –dijo–. –œPor qué dices eso? –Por experiencia. Pasé de contestarle. me la metí en el bolsillo. Pasé por encima de él. Pasé de responder. Los otros dos se dieron la vuelta y echaron a correr. Estaba encendiendo un cigarrillo. me levanté. –A lo mejor te ponemos el culo de sombrero –dijo uno de los otros. –Podríamos intentar conocernos –dijo. Entonces oí el ÿclicŸ de una navaja automática. cogí la navaja automática. Reproduciendo más aburridos de mierda. –Así que œestás de acuerdo con nosotros? –Te estoy corrigiendo. La Tierra convertida en un hervidero de aburridos. Me acabé el whisky. Atravesaron el bar corriendo y salieron por la puerta principal. Después volví a entrar en el bar. Llevaba demasiado perfume y siete capas de barra de labios.

. –Invítame a una copa. Sacó un cigarrillo y lo encendió. –œQué es eso que está ahí? –œDónde? –Ahí. –œGlobos? ––Qué gracioso eres! –Eso dicen. Cuanto más la miraba.. Bobby. Y. –Sí. Le sobraban unos 12 kilos. Un silbato. no lo sé. Bobby se alejó tambaleándose. –Una copa para Trachea –le dije al camarero. –Pues debería gustarte.. no sé. Tres barras de labios. –Yo podría ser la que te va. Un abridor de botellas... –Mmm. es mi gorrión. ––Ah! –dijo–. ––Me gusta! Una vez conocí a un tipo que se llamaba David. seguro.. .. con el encendedor en alto. –Un gin tonic. –œPor ejemplo? ––Ya sabes! –No. –Adivina. Soy muy buena. realmente no. –Quizá sea lo que me vaya. œTe gusto? –Bueno. –No. –œEn qué? œSabes taquigrafía? –œQué es eso? –Escribir frases largas con signos cortos. pero sé convertir cosas cortas en largas. Sobre la barra.. –œPor qué? –le pregunté... Dio un sorbo.–Igual es que no has conocido más que mujeres malas. La mía llegaba en ese momento. –David. menos cautivado estaba. Chicle. –Hizo una pausa–.. ––Mierda! –dijo–. –dijo balbuceando. œQué he hecho con mi encendedor? Abrió su bolso y empezó a sacar cosas. –No me has dicho tu nombre. Llegó su copa.. Trachea apretó su costado contra mí. Señalé. œqué? ––Lo he encontrado! –dijo. Esa cosa roja. –Eres muy listo –dijo. –œY qué pasó con él? –No me acuerdo.

fui hasta el otro extremo de la barra. Me subí a mi coche. 47 Al día siguiente estaba sentado en la oficina. –No me digas. que tenían un superaislante. La luna estaba alta y mi vida iba lentamente hacia ningún lado. déjalo. A mi gatito le encantan. Tenía un gusto bastante extraño para los colores. Es un gorrión de galleta. gracias. –No. De todos modos. te has puesto todo excitado! œTe ponen cachondo los pájaros? –Sólo el Gorrión Rojo. Me puse de pie. Tengo que irme ya. –Bueno. entrábamos en el restaurante y todo el mundo se daba la vuelta para mirarla. pero no sabes lo que te pierdes. Lo he comprado hoy en una tienda de animales. arranqué y me metí entre el tráfico. Trachea. –œTu tía? œA qué coño viene todo ese rollo de tu tía? –Tenía goteras en el tejado. le lancé unos billetes al camarero y salí. ––David. Esta vez Sanderson llevaba un traje de color púrpura claro. volviendo a Sanderson. œSigues tocándote los cataplines o has tomado alguna decisión? –Sigo tocándome los cataplines... en Illinois. –Tengo más gorriones de galleta en mi casa. extender un cheque y después se subieron allí arriba. le daba por ponerse esos colores raros. desgraciado.. –œLo quieres? –No. Puedes venir y conocer a mi gatito. El mocoso ya no estaba en el banco de la parada. David. Eran alrededor de las 10 de la noche. Pero tus muchachos me recuerdan a unos que trabajaban en casa de mi tía. idiota. –Está bien. de modo que cuando íbamos a comer por ahí. Llegaron aquellos tipos y le dijeron que le arreglarían el tejado. Es para mi gatito. Una vez conocí a una nena que era así. Incluso con resaca y barba de 3 días yo tenía mejor aspecto que ella. . –Sí. guarda eso. es de mentira.. Le hicieron firmar un pedazo de papel. se te han acabado las 24 horas –dijo–. La puerta se abrió de una patada y apareció Harry Sanderson con sus dos simios.–œEstá vivo? œEs de verdad? –No. El problema de aquella mujer era que no tenía casi nada que mereciera la pena mirar. –Joder. –œQuieres al Gorrión Rojo o no? –Lo quiero.

Sanderson hizo una seña a sus dos simios para que se aproximasen. –œQué? –He dicho –que te den por culo! –œQué te pasa. imbécil. Después se separaron. Belane? œEsa puñetera historia me ha conmovido! –Ahora. Sanderson tenía un aspecto solemne. Sus dos simios sonrieron al oírle. Cosas así. Después desaparecieron.. œeh? Ni siquiera voy a llegar a verlos y me vais cobrar un 15% de interés mensual. –Es tu última oportunidad. pues que te den por culo. desgraciado? –Del tejado. –œDe verdad. se filtró por el techo. lluvia y aceite. Cuando volvió a llover todo aquello. una de las pocas cosas de las que estoy agradecido en este mundo es de no estar en tu lugar.. –œDuermes con estos chicos. Belane? œHas perdido la cabeza? –Sí. –Así que œdices que podrías ponerme al Gorrión Rojo en las manos. –Bueno. –œDónde están esos jodidos papeles? –Aquí los tengo.–œArriba de dónde. Les oí murmurar y cuchichear. Cerrar los ojos. œTenéis algún otro chollo que ofrecerme? O sea.. Pero solía sentirme así a menudo. Sí. –4 mil. Sanderson? –œDormir? œQué quieres decir con ÿdormirŸ? –Dormir. Eso es. Intenté leerlos.. Cogí aire. Todo lo que había en casa de mi tía quedó destrozado. debería reventarte! –No eres más que un pedo que resuena en una iglesia vacía! Sus dos simios se rieron por lo bajo. –3 mil. Había demasiada jerga legal. Me sentía como a punto de perder el control. Metió la mano en el bolsillo de su abrigo y los tiró sobre el escritorio. –Un momento. lo solté. Sanderson? –Sin lugar a dudas. –œQué? œEl qué? –Hemos decidido dejarte el pájaro por 5 mil. Se subieron allí arriba y echaron aceite usado de coche. Iba a firmar un préstamo de la . Toquetearse los mofletes. vamos a ver: œsi estuvierais en mi lugar os meteríais en un asunto como éste? –Belane –dijo Sanderson sonriendo–. Es nuestra última oferta. vamos al grano! œQuieres el Gorrión o quieres que nos larguemos? –Así que vais a prestarme 10 de los grandes. ––Belane.

–Bueno. Sanderson volvió a arrancarme los papeles de la mano y se los guardó en el abrigo... mirando las paredes. –Aquí sigue poniendo un préstamo de 10 mil. Te iremos a buscar allí. –Sí. donde antes hubo ojos. eso se puede arreglar. Me quedé allí sentado. Había tantas cosas que podían poner triste a un hombre. œno tienes un dólar para una cerveza? Tengo seca la lengua. Me arrancó los papeles de la mano. señor Belane. ––Eh! œDónde está el Gorrión Rojo? Sanderson se detuvo. Les devolví la mirada. firma ahí. –Ahora. Firmé aquellos jodidos papeles. –dijo. Cuando ya estaba cerca le dije: –Eh. Un pobre hombre vino hacia mí.. me miraban. –Reúnete con nosotros mañana a las 2 de la tarde en el Gran Mercado Central. –Millones de gracias. Los agujeros de las calaveras. –Ese sitio es muy grande.. Belane –dijo Sanderson. Él y sus dos simios se dieron la vuelta para marcharse. Eso lo entendí. . Me preguntaba si me la habrían dado con queso.Sociedad Apogeo a un 15% de interés mensual. –Ah. Tenía la vaga sensación de que me habían jodido. œDónde? –Pregunta dónde está la carnicería... tachó el 10. Firmé.. Iba cubierto de andrajos. amigo. Espéranos junto a las cabezas de cerdo. Volvió a tirarme los papeles sobre el escritorio. También algunas otras cosas. Después se dieron la vuelta y se largaron. –œLas cabezas de cerdo? –Exacto. –dije yo. se volvió. puso un 4 y firmó.. Aquellos tipos podrían no acudir jamás a la cita. ah. Busqué una pluma. di una calada a mi puro. joder. Que pase usted un buen día. Había encontrado la carnicería y me había colocado al lado de las cabezas de cerdo. Los pobres hervían aquellas calaveras para hacer sopa. 48 Así que eran las 2 de la tarde y yo estaba en el Gran Mercado Central. Te iremos a buscar.

A Sanderson y sus dos simios.. Y yo me quedé con las cabezas de cerdo. Y. esta jaula no es para ti. –Seguro que le gusta –dijo uno de los simios. ver la tele.. Es que somos muy juguetones. –Pero œpor qué has dicho que me iba a gustar? –œEl qué? –Esa jaula que llevas ahí. Sanderson sonreía y traía algo cubierto con una tela.? –Ah. Sanderson. œdónde está la verdadera jaula? –En el asiento delantero de tu coche. –dijo el otro. –Hasta bien entrada la vejez –dijo el otro. Belane. –Magnífico. Sanderson? –Algo para ti. comer dulces. œQué puedo hacer yo? Entonces les vi. Compruébalo. Ahora nos tenemos que ir. .. no hay suficiente dinero como para ir repartiéndolo. somos muy buenos en ese tipo de cosas. –Sííí. ahora. –œQué llevas debajo de ese trapo. Has dicho que me iba a gustar y tus dos lameculos han asentido. –œMi coche? œCómo habéis hecho para. –Sólo estábamos jugando. –œPara qué necesitas un señuelo? –Sólo estamos jugando. Quizá. Yo a veces doy y a veces no doy. Belane. Todo depende de cómo me levante ese día. Se alejaron. te va a gustar. Sanderson miró por encima de mi hombro. –œEstos tipos te contradicen alguna vez. –œCháchara? œCuándo vais a dejar de jugar? œCuándo vamos a hablar en serio? –El asiento delantero de tu coche. œqué llevas en esa jaula? –Ah. Sanderson? –No.El miserable hijo de puta se dio la vuelta y se alejó. Era un poco de cháchara. Esta jaula está vacía. Belane. Nos gusta jugar. Venían hacia donde estaba yo. eso sería la muerte. alégrate de no ser una cabeza de cerdo. –Belane. œQuién sabe? Bueno. –Queremos seguir viviendo –dijo uno de ellos. Parecía una jaula para pájaros. no.. –œVas a darme una jaula vacía? –Esto es el señuelo. Nunca lo ha habido. chaval. –Como iba diciendo. Nos veremos en algún punto de la ciudad. œSería una jaula para pájaros? Entonces se pararon frente a mí. Dentro de 30 días. –œPor qué? –œPor qué? Una cabeza de cerdo no puede follar. hacia las cabezas de cerdo.

Era un pésimo tirador. No había sido un día muy bueno. Un tipo que iba por el otro carril vio todo aquel lío y empezó a reírse de mí. lo que quedaba de él. Un día bueno. me apuntó con un arma y disparó. Después respiré bien hondo y quité el trapo. Era un canario teñido de rojo. Llamaron a la puerta con gran delicadeza. Fui hacia el coche.. Fue en ese momento cuando sentí al pájaro. La puerta de la jaula se había abierto y el pájaro se había escapado. Falló. . decidiendo cuáles serían mis siguientes movimientos. El único movimiento que se me ocurría era el de largarme de la ciudad antes de que pasaran 25 días. No miré hacia atrás. –y una mierda! 49 Estaba en la oficina. –Oh. Yo seguía en las mismas con lo del Gorrión Rojo. Había un agujero de bala en dos ventanillas. no! Podían haber cogido un gorrión y haberlo teñido de rojo. No había ningún caso nuevo. El pájaro volaba descontrolado y yo pisé el acelerador a fondo. Para nada. Le hice un corte de mangas. Se moriría de hambre. Llevaba un rato conduciendo cuando oí un ruidito. Se había posado sobre mi cabeza. Empezó a volar como loco por todo el coche. Uno rojo. Tenía el espejo retrovisor dirigido hacia el suelo. subí. No sacarían mi culo de Hollywood. Un cabreo enorme y de mal agüero le desencajó el rostro. Pues no. No era un gorrión. Comprobé si todas las ventanas del coche estaban cerradas. Mmm mmm. –Tenía que ser un jodido canario! Y no podía soltarlo. Arranqué el coche y salí de allí. Bajó el cristal de su ventanilla. Había un pájaro allí dentro. Y jodido. rumiando sobre el tema. Pero sentí cómo me pasaba la bala muy cerca de la nariz. Creo que era miércoles. Entonces se cagó. uno de entrada y otro de salida. Yo era Hollywood. Sentí las cagadas del pájaro a medida que me iban cayendo. Salí de allí y me dirigí hacia el aparcamiento. Lo dejé así hasta llegar a la salida por la que me tenía que meter. Para nada. Me salté algunos semáforos y me planté rápidamente en la autopista. Lo sentí moverse allí arriba. Mientras iba andando vi a un tipo totalmente pedo recostado contra una pared. Me paré y le metí un dólar en el bolsillo. Tenía que quedármelo. El canario rojo.Bueno. No vi a mi amigo por ninguna parte. Dentro había otra jaula para pájaros. Entonces miré hacia atrás. Lo vi venir. Estaba lleno de moscas. Lo miré más de cerca. la cabeza caída sobre el pecho. Después entré en el aparcamiento. también cubierta. Estaba atrapado..

–Sí, empuje y entre –dije. Se abrió la puerta y apareció un tipejo todo vestido de negro, zapatos negros, traje negro, hasta la camisa era negra. Sólo la corbata era verde. Verde lima. Su gorila asomaba por detrás de él. Aunque cualquier gorila de verdad tiene más cerebro que aquello que había allí... –Me llamo Johnny Temple –dijo–, y éste es Luke, mi ayudante. –Conque Luke, œeh? Dígame, œy qué hace Luke? –Todo lo que yo le digo. –œPor qué no le dice que se vaya? –œQué pasa, Belane? œNo le gusta Luke? –œTiene que gustarme? Luke dio un paso adelante. Empezó a contraérsele la cara, parecía que fuera a echarse a llorar. –œUsted no gustar de mí, Belane? –preguntó Luke. –Luke, tú no te metas en esto –dijo Temple. –Sí, no te metas en esto –le dije. –œTú gustar de mí, Johnny? ––Claro, claro! Ahora, Luke, quédate delante de la puerta y no dejes entrar ni salir a nadie. –œTú también? –œA qué te refieres, Luke? –œYo no dejar que tú entrar ni salir tampoco? –No, Luke, a mí sí me dejas entrar y salir. Pero a nadie más. Por lo menos hasta que yo te lo diga. –Vale. Luke fue hacia la puerta y se paró delante de ella. Temple cogió una silla, se sentó. –He venido como representante de la Sociedad Apogeo. He venido a informarle brevemente. Nuestro vendedor, Harold Sanderson... –œVendedor? œLlama a ese tipo ÿvendedorŸ? –Y de los mejores que tenemos. –Seguro que sí –reconocí–, –mire eso! Señalé la jaula que colgaba en el rincón. Dentro estaba el canario rojo. –Él me vendió eso –dije. –Harry es capaz de vender la piel de un muerto –dijo Temple. –Probablemente ya lo haya hecho –respondí. –Bueno, eso no viene al caso. Hemos venido a informarle brevemente. –Adelante, pero sea breve. –No se haga el chistoso, Belane. Le hemos prestado 4 de los grandes a un interés del 15% mensual. Eso supone 600 dólares. Queremos asegurarnos de que lo tiene todo muy claro antes de venir a cobrarle el dinero. –œY si no fuera así? –Nosotros siempre cobramos, señor Belane, de una forma u otra.

–œParten piernas, Temple? –Nuestros métodos varían. –Supongamos que esos métodos fallan. œMatarían a un hombre por 4 mil dólares más los intereses? Temple sacó un paquete de cigarrillos, le dio unos golpecitos y extrajo uno. Lo encendió con su encendedor. Luego aspiró lentamente. Soltó el humo. –Me aburre, Belane. Y después dijo: –Luke... –œSí, Johnny? –œVes ese pájaro rojo en la jaula? –Sí, Johnny. –Luke, quiero que vayas hasta ahí, saques a ese pájaro de la jaula y que te lo comas vivo. –Sí, Johnny. Luke se encaminó hacia la jaula. –JESÐS! –DETÉNGALO, TEMPLE! –DETÉNGALO! –DETÉNGALO! – grité. –Luke –dijo Temple–, he cambiado de idea. No quiero que te comas a ese pájaro vivo. –œLo cocino primero, Johnny? –No, no, déjalo en paz. Regresa a la puerta y quédate ahí. –Sí, Johnny. Temple me miró. –œVe, Belane?, siempre cobramos de una forma u otra. Y si un método no da resultado cambiamos a otro. Tenemos que seguir en el negocio. Somos famosos en toda la ciudad. Tenemos una reputación conocida en todos lados. No podemos permitir que nada ni nadie manche esa reputación. Quiero que lo entienda bien. –Creo que lo he entendido, Temple. –Está bien. El primer plazo se cumple dentro de 25 días. Ya ha sido informado. Temple se puso de pie. Sonrió. –Buenos días. Se dio la vuelta. –Vale, Luke, abre la puerta, nos vamos. Luke cumplió la orden. Temple giró y me dirigió una última mirada. Ya no sonreía. Después se largaron. Me acerqué a la jaula y miré a mi canario rojo. Se le estaba yendo parte del tinte y empezaba a aparecer el amarillo natural. Era un pájaro simpático. Me miró y lo miré. Después hizo un ruido de pajarito: ÿ–Chirp!Ÿ, y eso hizo

que me sintiera bien de alguna forma. Yo era fácil de contentar. El resto del mundo era mi problema. 50 Decidí irme a mi apartamento y tomarme unas copas. Tenía que pensar mucho. Me encontraba en un callejón sin salida en el asunto del Gorrión Rojo y en mi propia vida. Llegué, aparqué, bajé del coche. Tenía que dejar aquel apartamento. Ya llevaba 5 años viviendo allí. Era como si estuviera construyendo un nido, sólo que allí no se incubaba nada. Demasiada gente sabía dónde estaba mi casa. Fui hasta mi puerta, metí la llave, la abrí, había algo en medio. Un cuerpo. Había una dama allí tirada. –Ah, no!, joder, era una muñeca inflable, una de esas cosas que se inflan y con las que algunos tíos hacen el amor. Pero yo no, amigo. La nena estaba inflada a tope. La recogí y la llevé al sofá. Entonces me di cuenta de que tenía un cartel alrededor del cuello: ÿBelane, deje en paz al Gorrión Rojo o terminará peor que esta mierda muerta de plástico.Ÿ Un cartel simpático. Así que había tenido visita. Alguien que no quería que siguiera con el caso. Pero me dio esperanzas. El Gorrión Rojo debía de existir realmente, si no la gente no actuaría de aquella forma. Lo único que tenía que hacer era encontrar una pista. Tenía que existir una. Estaban pasando demasiadas cosas raras. Podía ser que estuviese tras algo importante. Tal vez a nivel internacional. œTal vez algo de otro mundo? El Gorrión Rojo. Hijo de puta, las cosas se estaban poniendo interesantes. Me preparé una buena copa, eché un trago. Entonces sonó el teléfono. Lo cogí. –œSí? –œQué haces, Tontón? Un escalofrío me recorrió la espalda. Era una de mis ex mujeres. Penny. La última vez que había sabido algo de ella había sido hacía 5 años más o menos, después de nuestro divorcio. Supe que se había largado a algún sitio con un tipo que se dedicaba a las apuestas en Las Vegas, un tal Sammy. –Lo siento, se ha equivocado de número, señora. –Te conozco la voz, Tontón. œQué tal te va? Ella me había puesto aquel sobrenombre. Sin ningún fundamento. –Fatal –dije. –Necesitas compañía. –œAh, sí? –Nunca supiste lo que necesitabas, Tontón. –Puede ser, pero sé lo que no necesito. –Voy a subir a verte. –œAh, sí? –Estoy abajo, te estoy llamando desde el teléfono del portal.

Penny. todo lo que tengo son estos 20 dólares.. ––Eh! œQué es eso? –œEl qué? –Esa cosa de goma. –Lo que yo necesito es muy poco. Tontón. œno te acuerdas? –Mira. Se bebió la copa de un trago. Tontón! –Bien... Dio un trago. Vacié la copa y me puse otra. volví.. con 5 años más y 15 kilos más gorda. –Te he echado de menos. –Yo estoy empeñado hasta las cejas. Esa mujer de goma. Allí estaba Penny. serví dos copas más. –Necesito dinero. como si alguien me hubiera untado todo con mierda por encima. –œY qué hace aquí? –No lo sé. Tontón.. ––Ponme una copa. Me siguió a la otra habitación. Penny se los metió en el bolso. .–œDónde está Sammy? –œQuién? –Sammy.. Sammy se largó con todo lo que yo tenía. –œQué echabas de menos? –Ah. ahora subo. –Pasa –dije. ése. Me sentí fatal. ––Es que no tengo nada. bebiendo nuestras copas. Hay un tipo que me va a romper el culo si no pago los intereses de un préstamo. Penny tiró la muñeca al suelo de un empujón y se sentó con la copa en la mano. sonrió. Toma tu copa. –œComo qué? –Ahora no se me ocurre ninguna. Toma. Penny colgó. –œContento de verme? –preguntó. –Es una muñeca inflable. Entonces llamaron a la puerta. Hago unas mamadas muy buenas. Los saqué y se los di. Nos quedamos allí sentados.. Abrí. Oye. –Gracias.. Tontón. después me miró. Me dirigió una sonrisa espantosa. pequeñas cosas. Me levanté. –Pasamos buenos ratos juntos –dijo. –Ah. –œUtilizas eso? –Todavía no. por Dios bendito! –Te haré una mamada.

œverdad? –No. No te follarás eso. Mientras la tierra ardía como un tronco podrido lleno de termitas. –Da igual lo que creas –dijo uno de los simios. da igual –dijo el otro simio. Dijo que no iba lejos. –Tendremos que darte un escarmiento. –Sí. –No tengo el dinero. alguien la ha dejado aquí. te vamos a mandar directamente al otro barrio. Venía con dos simios nuevos. Cuando se fue llevaba una borrachera considerable. Era Johnny Temple.–Al principio –dije yo. –No me lo puedo creer. –No sé por qué empecé a deprimirme –dijo ella. –La Sociedad Apogeo viene a cobrar –dijo. Belane. espera un momento. Johnny. Johnny suspiró. –œNo tienes los 600 pavos? –No tengo ni 60 pavos. –œPuedo quedarme un rato a beber contigo? –œCuánto tiempo? –Un par de horas. –Gracias. –Está bien. –œQuién? –No lo sé. –Eh. 51 No tienen ustedes ni idea de lo rápido que pueden pasar 25 días cuando uno no quiere que pasen.000? œUn préstamo que me tragué como un memo y que nunca llegué a ver? –Y además nunca me entregaron al Gorrión Rojo! œY entonces qué pasa con los tipos que os . –Escucha. Después me quedé allí sentado. Luego recogí la muñeca inflable y la senté a mi lado en el sofá. Hay alguien que me está gastando bromitas. Tontón. œDices que me vas a mandar al otro barrio por 600 dólares que son parte de una deuda de 4. –œCómo? œMe vais a dar una paliza por 600 dólares de mierda? –Una paliza no. Johnny. Estaba sentado en mi oficina cuando se abrió la puerta de un golpe. –Es verdad –contestó–. Le di otros 20 dólares más para un taxi. Una noche tranquila en el infierno. Yo estaba bebiendo vodka con tónica. nos divorciamos porque no nos llevábamos bien. –œQuieres que te la chupe? –No. Era una noche tranquila.

levántate! Me levanté y los dos simios me exprimieron entre ellos. Estaba llena de gente. Vestíbulo. Temple venía detrás. Esto es un negocio. mamón –dijo Johnny. Y los negocios nunca tienen relación con nada más que con los beneficios. Me empujaron dentro. ––Quieto ahí! –dijo uno de los simios.deben un auténtico pastón? œPor qué no les mandas a ellos al otro barrio? œPor qué a mí? –Bueno. Gente que iba en todas direcciones. –sonrió. Secretos. Johnny Temple se sentó al volante. entonces œqué cosa inimaginable les puede llegar a pasar a ellos? œEntiendes? –Sí –dije–. mientras abría el cajón del escritorio. œsabes? –No la tiene –dijo Johnny–. Planta baja. sí –dijo riéndose uno de los simios. Bajamos. es así. Salimos de la oficina y fuimos hacia el ascensor. –Ya está bien. nacimos así. .. Llegó el ascensor. entiendo. –No puedo creer que esto esté pasando –dije. Te mandamos al otro barrio por una miseria. –Sí. –Te mueves deprisa para ser un gordo puñetero –le dije. –Muy fácil –dijo Johnny–. Pero tenía miedo de que me mataran en el acto si lo hacía. así podremos verte bien. –De sueño nada.. –Y eso les mete realmente miedo en el cuerpo a los que nos deben un pastón! Porque empiezan a pensar que si te hemos hecho eso a ti por casi nada. Aislados. Belane –dijo Johnny Temple–. Belane –dijo Johnny Temple. Los dos simios se sentaron detrás conmigo en medio. Una sensación de vacío. Belane. –Todo esto es un mal sueño sin sentido –dije. Caminé junto a ellos. ––Pero si es pleno día! –Mucho mejor. –œAdonde me lleváis? –Al Parque Griffith. La noticia se extiende por la ciudad. Una meriendita en uno de esos senderos retirados. vamos todos a dar un paseíto. vamos a organizar una meriendita. Pero es que de lo que estamos hablando aquí es de mi vida. tiene alguna importancia. –Venga. Salimos a la calle. estos tipos quieren matarme!Ÿ. Entonces llegamos a su coche. Belane. dando un paso adelante y metiéndome una Luger en la oreja–. –œCómo es que podéis ser tan fríos. hijos de puta? –pregunté. Pensé: Voy a gritar ÿ–Eh. Era un bonito día. –Dame ese cacharro! Sacó mi 32 del cajón. Arrancó y se metió entre el tráfico. Se abrieron las puertas. –Gracias. Extendí el brazo y yo mismo apreté el botón de llamada. Estaba vacío. –Sí. œsabes? Y aunque no lo parezca.

Nunca un gorrión fue tan grande. Caí hacia adelante pero conseguí rodar y quedar boca arriba. Y entonces sucedió. que era real. Algo estaba cobrando forma. Gigantesco. Se quedó de pie frente a mí. el auténtico Hollywood. –Belane –dijo–.. esta vez sí que has caído en un mal rollo. Uno de los simios me sacó de un tirón. de algún modo. Y entonces. De pie junto al Gorrión.. Lo hice. Date la vuelta. señora. Decidme que todo esto es una broma y cogemos y nos vamos todos a tomar una copa a algún sitio. No sé. hermoso. Johnny Temple. resplandeciente. tan real. Perdía sangre a montones. Entonces llegamos. que intentaban engañarte y estafarte. O algo así. rojo y. Nunca tan magnífico. Que sólo querían darme una lección. Temple –conseguí decir. Ya te hemos explicado las razones. Casi todos los demás. Quizás en el último momento me dirían que todo era una broma. Cuatro tiros. Después volví en mí. Belane. –No es ninguna broma. Vi la pistola. Johnny aparcó el coche. en algún lugar. Percibió que el Gorrión Rojo existía. Era rojo. Belane. eran actores de pacotilla. Te vamos a mandar al otro barrio. Entonces Johnny dijo: –Éste parece un buen sitio. Se marcharon. –Pues sí. Vamos a dar un paseíto. muchachos. Johnny venía detrás. chicos –dije–. –Ese tal John Barton es un hombre muy sensible. No me puedo creer que el mundo funcione así. Directos a la barriga. Sanderson. Explíqueme este asunto. una música que no había oído nunca. al igual que la música. Sonreí. No me lo puedo creer. Ya está bien. Como tú y Musso's sois los últimos vestigios del viejo Hollywood. Y allí estaba: EL GORRIŁN ROJO. Yo seguía sin creerme que aquello estuviera pasando. creían que tenías montones de dinero. Quizás no pasara nada. Sabía que no me quedaba mucho.. Estaba cubierto de arbustos y ramas y no pasaba la luz del sol. Después llegamos a un sendero hípico abandonado. Sacadlo.. Ya lo has hecho. Deja Fountain. –Millones de gracias. –Muy bien. Nunca me había parecido tan hermosa. de un rojo que no había visto nunca. Sigue andando –dijo Johnny.. Después se me puso un simio a cada lado y me cogieron del brazo. . De una puñetera vez –dijo Johnny. –Escuchad.Seguimos en el coche. apareciéndose frente a mí. apareció la señora Muerte. Seguimos andando. Debí de desmayarme.. Entonces me pareció escuchar una música. –Por 600 dólares. –No puedo hablar mucho. Johnny disparó. Y que tú lo encontrarías.

señora? –Te dejo con el Gorrión Rojo. Forzó la puerta de tu casa y dejó aquello allí. –Sí.. Se enteró de que andabas metido en el asunto del Gorrión Rojo y quiso vengarse una vez más por lo de la paliza. Belane.–Diga. mientras le miraba. Estás en buenas manos. eso! Fue el cartero. lo hemos pasado bien juntos. œy de dónde salió aquella muñeca inflable que apareció en mi casa? ––Ah. Y allí me quedé con aquel pájaro gigantesco y resplandeciente. –œY ahora qué. pensé. señora. El pico se abrió más y más. Y dentro del pico había un inmenso torbellino amarillo. Se supone que no es así como sucede. No es así como sucede. increíble. el Gorrión abrió lentamente su pico. Esto no puede ser cierto.. . más dinámico que el sol. Adiós. No. volví a pensar. Entonces. la cabeza del Gorrión se acercó a mí y el resplandor sonoro del amarillo avanzó suavemente y me envolvió. no es así como sucede. Seguía allí de pie. Apareció un enorme vacío.

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