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semiótica: dos paradigmas
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Semiología Signo lingüístico Elementos de Semiología Roland Barthes Lexia Charles Sanders Peirce Mijaíl Bajtín Análisis del discurso Semiótica social Hipertexto Narrativa hipertextual 1 7 8 9 12 13 19 26 30 31 33

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Semiología

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Semiología
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La semiótica se define como el estudio de los signos, su estructura y la relación entre el significante y el concepto de significado. Los alcances de la semiótica, de la misma manera que su relación con otras ciencias y ramas del conocimiento, son en extremo amplios.[2] Ferdinand de Saussure la concibió como «la ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social». Actualmente, no hay consenso, ni autor que se atribuya o tome la iniciativa de plasmarla en algún manual. Se propone que la semiótica sea el continente de todos los estudios derivados del análisis de los signos, sean estos lingüísticos (semántica) o semióticos (humanos y de la naturaleza). Existen varias clases de signos, como el signo lingüístico o el signo clínico, cuyas descripciones se pueden consultar en el artículo correspondiente, o a través de signo (desambiguación).

Introducción
Semiología es un término usualmente intercambiable con el de semiótica, éste último preferido por los anglosajones; el primero, por los europeos continentales y por los latinoamericanos. De hecho, Charles Sanders Peirce fue, al parecer, el primero en usar el término semiotic, aunque fue otro estadounidense -Charles William Morris- quien realizó el primer proyecto completo para una semiótica. Según otro punto de vista, el de Charles Sanders Peirce, la "semiótica" es la que debería incluir a las demás ciencias que tratan de los signos en determinados campos de uso o del conocimiento. Este pensamiento es coherente con el hecho de que la semiótica se plantea como la ciencia básica del funcionamiento del pensamiento, intentando responder al interrogante de cómo el ser humano conoce el mundo que lo rodea, cómo lo interpreta y cómo construye y crea conocimiento y lo transmite. Por esto, la semiótica ha llegado a ser planteada como la ciencia de las ciencias rivalizando con la epistemología. En lingüística se utiliza más la palabra semántica, porque la semántica es una ciencia que estudia los significados de los signos pero sólo en comunicaciones escritas (y humanas), la semiótica estudia la comunicación escrita y oral en general (y la semiótica también todos los signos -incluyendo los que usan los animales en sus expresiones). Algirdas Julius Greimas presenta la teoría semiótica como la relación fundamental entre el sujeto que conoce y el objeto conocido, y tiende a precisar las condiciones de producción de sentido. Además de las exigencias del método que ayuda a formular esas hipótesis en una serie de axiomas como estructuras elementales de la comunicación.

Origen
Se puede encontrar los orígenes de la teoría semiológica en la lingüística estructural y los estudios formalistas de textos folklóricos de Propp y estructuralistas de los mitos de Dumézil o de Claude Lévi-Strauss. En su análisis de los cuentos maravillosos rusos (particularmente las vilinas), Propp encontró regularidades en la estructura. Entre dichas regularidades se encuentra el análisis de las tres pruebas: calificante, decisiva y glorificante. Existía un héroe que se le pedía un objeto de valor, y para ello, antes debía adquirir la competencia necesaria. Propp la llamó prueba calificante. Después de haber calificado, el héroe era capaz de hacer pruebas heroicas (prueba decisiva), que conducían a su reconocimiento como héroe y la adquisición del objeto de valor, (prueba glorificante). Otro de los aportes hechos por Propp fue la propuesta de la estructura polémica: junto a la historia del héroe, aparece su antagonista, el traidor, que en la búsqueda del mismo objeto de valor, genera una confrontación. Y la estructura

Semiología contractual, Propp la representa como un contrato en que un Destinatario se compromete a realizar una serie de pruebas (o perfomance) por petición u orden de un mandador o destinatador. Cuando finaliza las pruebas del destinatario, el destinador reconocerá y sancionará el resultado de las pruebas (la sanción). Otras aportaciones para la teoría semiológica, son las hechas por Dumézil y Lévi-Strauss, quienes habían planteado ciertas constantes en las estructuras lógicas profundas. Lévi-Strauss en su análisis estructural del mito de Edipo, considera que hay una organización de contenidos que puede ser formulada por categorías binarias de oposiciones, a través de un análisis paradigmático. También se puede citar la obra de Yuri Lotman y su aportación al definir el concepto de la semiosfera, donde la comunicación está definida como un acto de traducción, estructurado por la cultura.

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Ramas
La Semiología, tiene muchos campos, como por ejemplo: • • • • • • • • • • • • • • semiología clínica (estudio de los signos naturales a través de los cuales se manifiesta la enfermedad), zoosemiótica (para la comunicación animal), cibernética (para la comunicación de las máquinas), biónica (para la comunicación de las células vivas), etcétera. biosemiótica semiótica computacional semiótica cultural y literaria semiología musical semiótica estética semiótica visual estructuralismo y postestructuralismo semiótica urbana semiótica social semiótica conductista

Semiótica en el teatro
Introducción
La noción del signo constituye un concepto imprescindible en la teorización de diversas disciplinas y actividades —el arte militar, ritos religiosos, la medicina—, fenómeno del cual las artes escénicas no se sustraen. En una representación teatral todo se convierte en un signo, el espectáculo se sirve tanto de la palabra como de los sistemas de signos no lingüísticos para comprender lo que ocurre frente a sus ojos y oídos. Los recursos usados en escena remiten a experiencias, eventos y objetos de la vida social, de la naturaleza, de las diferentes profesiones y, obviamente, de todos los dominios del arte. Poder comprender el entrelazamiento, la tremendamente compleja relación entre los fenómenos de la vida y aquellas imágenes, sonidos y objetos que los representan, constituye una habilidad necesaria para poder diseñar, ejecutar y –por qué no– disfrutar de la actividad creadora. Los sistemas simbólicos, las formas en que en una cultura se definen las relaciones entre algo y aquello que lo representa, constituyen las bases de la interpretación que cada persona realiza acerca del sentido de lo que observa, escucha, siente. Por ello, el significado de una acción (como la artística) requiere poder comprender cómo es que las culturas definen estas relaciones: qué significado tiene, por ejemplo, encender un foco con una luz de un color determinado, o lo que implica usar metales o madera en la utilería, hechos todos que impactarán de modo distinto en el espectador.

Semiología Es por ello que hemos elaborado ésta guía práctica, de modo tal de facilitar la comprensión del significado que en nuestra cultura se atribuye a determinados símbolos usados frecuentemente en la actividad teatral.

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Elementos
• Aire: Es un elemento activo y masculino, junto con el fuego, símbolo de la espiritualización. Está asociado simbólicamente al viento, al aliento, es la vía de comunicación entre el Cielo y la Tierra; la expansión, el soplo necesario para la subsistencia de los seres. Es el medio propio de la luz, del vuelo, del perfume, del color y de las vibraciones interplanetarias. • Fuego: El fuego corresponde al sur ( en el hemisferio norte ), rojo, al verano y al corazón. Esta última relación es constante, ya sea que el fuego simbolice las pasiones (especialmente el amor y la cólera), o el espíritu (el “fuego del espíritu”). Es símbolo de acción fecundante e iluminadora, de purificación y regeneración. Los ritos de purificación a través del fuego, son característicos de culturas agrarias, puesto que simbolizan los incendios de los campos, que luego vuelven a cubrirse con naturaleza viva (regeneración periódica). Pero al mismo tiempo, tiene un aspecto negativo: obscurece y sofoca por su humo; quema, devora, destruye (fuego de las pasiones, del castigo, de la guerra). Otras cremaciones rituales utilizan el fuego como vehículo portador de mensajes del mundo de los vivos al de los muertos. • Agua: Sus significados pueden reducirse a tres temas dominantes: fuente de vida y muerte; medio de purificación; centro de regeneración corporal y espiritual. Las aguas representan la infinidad de lo posible, contienen todo lo virtual, lo informal; son el origen, todas las promesas de desarrollo, pero también las amenazas de reabsorción. Sumergirse en ellas es retornar a la fuente para extraer de allí una fuerza nueva. También es símbolo de fertilidad, pureza, sabiduría, gracia y virtud. Es fluida y tiende a la disolución, pero también es homogénea y tiende a la cohesión. El agua corresponde al norte, al frío, al solsticio de invierno. Si las aguas agitadas significan el mal, el desorden, las grandes calamidades, su contraparte, las aguas en calma, significan paz y orden. Cuando desciende es llamada lluvia, una semilla que viene a fecundar la tierra, por lo que es masculina. La que nace de ella es femenina. Por otro lado, el agua helada, el hielo, expresa el estancamiento psíquico, en su más alto grado, la falta de calor del alma y la ausencia del sentimiento amoroso. • Tierra: Se opone al cielo como el principio pasivo al principio activo. Ella soporta, mientras que el cielo cubre. Todos los seres reciben de ella su nacimiento, pues es mujer y madre fértil. Ella da y toma la vida. Cría a todos los seres, los alimenta y luego de ellos recibe de nuevo el germen fecundo. La tierra es la substancia universal, es la matriz que concibe las fuentes, los minerales y los metales.

Figuras
• Cuadrado. Es una figura antidinámica, anclada sobre sus cuatro costados; simboliza la detención, el estancamiento, solidificación o incluso la estabilización en la perfección. Mientras que el movimiento fácil es circular, redondeado; la detención y la estabilidad se asocian con las figuras angulosas y las líneas duras y bruscas. El cuadrado es una de las figuras geométricas más frecuentes y universalmente empleadas en el lenguaje de los símbolos. Es uno de los cuatro símbolos fundamentales, con el centro, el círculo y la cruz. • Círculo. Simboliza la perfección, homogeneidad, ausencia de distinción o de división. Los círculos concéntricos representan los grados del ser, las jerarquías creadas. Ellos son la manifestación universal del Ser único, su totalidad indivisa. El movimiento circular es perfecto, inmutable, sin comienzo ni fin, ni variaciones; lo que lo habilita para simbolizar el tiempo, que se define como una sucesión continua e invariable de instantes idénticos unos a otros. Representará también el cielo, de movimiento circular e inalterable. • Rectángulo. Juega un rol importante en la masonería con el nombre de cuadrado largo. Se encuentra situado en sus templos en el emplazamiento que ocupan los laberintos en las iglesias: en estos, la disposición de las losas sigue la proporción áurea (1:1.618), se liga generalmente a todos los prestigios atribuidos a lo dorado y tales

Semiología rectángulos, llamados también “cuadrado sol”, evocan la relación entre la tierra y el cielo y el deseo de los miembros de la sociedad de participar en esta perfección. • Verticalidad. Poderoso símbolo de ascensión, progreso, superación, dinámica, afirmación, sublimación, seguridad, afirmación tajante y trascendencia. Este eje toma relevancia cuando el hombre alza la vista, señal de imaginación. Por el contrario, la mirada baja significa pensamiento, pena, culpa. Ciertos símbolos en vertical colocan en lo alto a los seres superiores: Lluvia, relámpago, árbol, montaña, escalera, etc. • Horizontalidad. Refleja inercia, quietud, muerte, comunica negación, limitar, plano, frío, aniquilación, eliminación, tabla rasa. Sin embargo el hombre se mueve en horizontal. Carece de la capacidad de percepción omnidireccional de las especies de aves o de peces, que puede transitar libremente por niveles diferentes. Por ello la horizontal marca un ámbito de acción usual.

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Materiales
• Vidrio. Es un símbolo de limpieza y pureza, así como de las ideas claras y de mente lúcida. Asimismo, el vidrio es también embrión: nace de la tierra, de la roca, se distingue del diamante por su grado de madurez embriológica, el vidrio no es más que un diamante insuficientemente maduro. Su transparencia es uno de los más bellos ejemplos de unión de los contrarios; el vidrio, aunque es material, permite ver a través de él, como si no fuese material. Representa, así, el plano intermedio entre lo visible y lo invisible. Es el símbolo de la adivinación, de la sabiduría y de los poderes misteriosos otorgados al hombre. Por otro lado, intermedia la facultad de elevarse al cielo. El vidrio es considerado como una sustancia sagrada de origen uránico (de Urano), que otorga poderes de clarividencia y la capacidad de volar. • Metal. Símbolo de robustez, de dureza, de obstinación, de rigor excesivo, de inflexibilidad. Ha tenido un valor sagrado entre numerosos pueblos. Su significado es ambivalente, como el de las artes metalúrgicas: protege contra las influencias malas, pero es también su instrumento; es el agente del principio activo que modifica la sustancia inerte, sin vida (como en el caso del arado, del cincel, del cuchillo), pero es también el instrumento satánico de la guerra y la muerte. Este material da poder y eficacia a quien lo utiliza; por otro lado, es considerado símbolo de fertilidad o protector de las cosechas. • Madera. Es por excelencia la materia, la sustancia de la que están hechos innumerables objetos, encubriendo sabiduría y una ciencia sobrehumanas. En la liturgia católica lignum (la madera) se toma a menudo como sinónimo de la cruz y del árbol, en ella se origina la muerte (de Jesús) y resurge la vida. En las tradiciones nórdicas sólo se graba sobre piedra cuando la inscripción es funeraria; en madera se escriben la ciencias, la literatura, etc. • Papel. El papel enrollado significa el conocimiento. El hecho de enrollarlo y desenrollarlo corresponde a los dos movimientos de involución y evolución, a los dos aspectos ocultos y explícitos del conocimiento, a la alternancia del secreto y la revelación, de lo no manifestado y de lo manifestado. Desde el punto de vista psíquico, expresa las dos fases de impulso y de reposo, de exaltación y de depresión.

Conclusiones
Hay que advertir que varios teóricos y directores de teatro, así como escenógrafos, emplean el término “signo” al hablar de elementos artísticos o de medios de expresión teatral, lo que demuestra que la conciencia simbólica constituye algo real para quienes se ocupan del espectáculo. El arte del espectáculo es, entre todas las artes, y acaso entre todos los dominios de la actividad humana, aquel donde el signo se manifiesta con más riqueza, variedad y densidad. La palabra pronunciada por el actor expresa ante todo su significado lingüístico, es decir, es el signo de los objetos, personas, sentimientos, ideas o interrelaciones, que el autor del texto ha querido evocar. A lo largo de este documento se ha podido observar la rica diversidad de significaciones que materiales, elementos, colores y formas tienen en el arte, especialmente escénico.

Semiología En una representación teatral todo se convierte en signo, difícilmente se manifiestan en estado puro, actúan simultáneamente sobre el espectador como combinaciones de signos que se complementan, se refuerzan mutuamente, o bien se contradicen. También creemos que hay que considerar la teoría general del signo como una ciencia fecunda que se desarrolla sobre todo en el seno de la lógica, la psicología y la lingüística. Todos los signos de los que se sirve el arte teatral pertenecen a la categoría de signos artificiales, resultan de un proceso voluntario, se crean con frecuencia con premeditación, y tienen como fin la comunicación inmediata. Creemos que cada uno de éstos signos adquieren un valor significativo mucho más acusado que en su uso primitivo. Por último concluimos que debería existir un código especial (o varios especiales y específicos) para el teatro, para que la percepción e interpretación de ellos por parte del público y del intérprete sea clara e individual. Debe crearse, transmitirse e inculcarse en la formación de los actores, para así construir un cuerpo común de conocimientos que favorezca la eficacia y profundidad de los espectáculos que llevemos a cabo.

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Autores destacados de la semiótica
• Charles Sanders Peirce - Ferdinand de Saussure - Umberto Eco- Noam Chomsky-Pierre Guiraud - Eliseo Verón Oscar Steimberg - Oscar Traversa - José Luis Fernández - Mario Carlón • Roland Barthes - Jean Baudrillard - Julia Kristeva - Claude Lévi-Strauss - Grupo µ - Jean-Jacques Boutaud • Roman Jakobson- Jacques Lacan - Jacques Derrida-Charles W. Morris • Algirdas Julien Greimas - Louis Hjelmslev- Mark Angenot - Jean-Marie Klinkenberg - Yuri Lotman - Denis Bertrand - Renato Prada Oropeza

Referencia
[1] http:/ / en. wikipedia. org/ wiki/ Semiolog%C3%ADa?action=history [2] http:/ / knol. google. com/ k/ anónimo/ comentarios-acerca-de-la-semiótica-como/ 19j6x763f3uf8/ 25#

Bibliografía (en español e inglés)
• Hall, J. (1987). Diccionario de temas y símbolos artísticos. Madrid: Alianza. • Chevalier, J. (1999). Diccionario de los símbolos. Barcelona: Herder. • Kowzan, T. (1997). "El signo en el teatro". En Bobes, Ma. del Carmen, Teoría del teatro. Madrid: Arco. pp.121-153. • Barthes, Roland. ([1957] 1987). Mythologies. New York: Hill & Wang. • Barthes, Roland ([1964] 1967). Elements of Semiology. (Translated by Annette Lavers & Colin Smith). London: Jonathan Cape. • Bertrand, Denis. (2000). Précis de sémiotique littéraire. Paris: Nathan, col. « Fac. Linguistique ». (Trad. al italiano, G. Marrone et A. Perri, Basi di semiotica letteraria, Roma, Meltemi, 271 p., 2002. Trad. al portugués, Sao Paulo, 2003) • Chandler, Daniel. (2002). Semiotics: The Basics. London: Routledge. • Derrida, Jacques (1981). Positions. (Translated by Alan Bass). London: Athlone Press. • Eagleton, Terry. (1983). Literary Theory: An Introduction. Oxford: Basil Blackwell. • Eco, Umberto. (1976). A Theory of Semiotics. London: Macmillan. • Eco, Umberto. (1998). Kant y el Ornitorrinco. Buenos Aires, Lumen. • Fernández, José Luis (1994). Los lenguajes de la radio. Atuel, Buenos Aires. Colección del Círculo. • Greimas, Algirdas. (1987). On Meaning: Selected Writings in Semiotic Theory. (Translated by Paul J Perron & Frank H Collins). London: Frances Pinter. • Hjelmslev, Louis (1961). Prolegomena to a Theory of Language. (Translated by Francis J. Whitfield). Madison: University of Wisconsin Press.

Semiología • Hodge, Robert & Kress, Gunther. (1988). Social Semiotics. Ithaca: Cornell UP. • Klinkenberg, Jean-Marie (2000). Précis de sémiotique générale. Paris: Le Seuil (Manual de semiótica general, trad. esp., Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, 2006). • Lacan, Jacques. (1977) Écrits: A Selection. (Translated by Alan Sheridan). New York: Norton. • Lotman, Yuri L. (1990). Universe of the Mind: A Semiotic Theory of Culture. (Translated by Ann Shukman). London: I.B. Tauris. • Morris, Charles (1971). Writings on the general theory of signs. The Hague: Mouton. • Sebeok, Thomas A. (Editor) (1977). A Perfusion of Signs. Bloomington, IN: Indiana University Press • Steimberg, Oscar (1987). Semiótica de los Medios Masivos. Atuel, Buenos Aires. Colección del Círculo. • Traversa, Oscar (1988). Cuerpos de Papel. Gedisa, Barcelona. • Verón, Eliseo (1988). La semiosis social. Gedisa, Barcelona.

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Véase también
• • • • • • • • Filosofía del lenguaje Semántica (estudio de los significantes lingüísticos). Cuadrado semiótico Competencia (lingüística) Actante Iconismo Semiosis Semiosfera

Enlaces externos
• Signo (http://www.signosemio.com/) Sitio que ofrece teorías semióticas y de las teorías de la semiótica estrecha (en francés e inglés) • Semiótica y Comunicación (http://www.telefonica.net/web/mir/ferran/semiotica.htm) por Pierce, Saussure, Hjelmslev y Eco • Semiología y Gramatología (http://www.jacquesderrida.com.ar/textos/kristeva.htm) por Jacques Derrida • Charles Morris, Análisis crítico de su teoría de los signos (http://www.archivo-semiotica.com.ar/Elsigno3. html) • Modelos esquemáticos: El significado previo de los signos (http://semiosofia.googlepages.com/) por Ariel José James • AdVersuS. Revista de Semiótica (http://www.adversus.org/indice/articulos.htm) • Otra selección de enlaces (http://es.geocities.com/tomaustin_cl/semiotica/semiotica.html) • Instituto de Semiología, S.C. (Semiología de la vida cotidiana) (http://www.semiologia.net) • Potlatch - cuaderno de antropología y semiótica (http://www.potlatch.com.ar) • Semiología en épocas de guerra - Por. Lic. Jhony Solís (http://jhony-solis.blogspot.com/2007/07/ semiologa-en-pocas-de-guerra.html) • http://www.semiologiaclinica.com

Signo lingüístico

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Signo lingüístico
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El signo lingüístico es la combinación de un concepto (significado) y de una imagen acústica (significante), que componen en conjunto una entidad lingüística de dos caras interdependientes. Es una construcción social que funciona dentro de un sistema lingüístico y que pone un "elemento" en lugar de otro. Como sistema, tiene la capacidad de aplicarse a sí mismo y de explicar los demás sistemas de signos; pero es importante advertir que en la lingüística y en la semiótica la teoría define al objeto, y por lo tanto el signo es consecuencia de una perspectiva teórica.

Características
En relación a sus planos
• La arbitrariedad: El vínculo que une el significado con el significante es arbitrario, el lazo que une a ambos es inmotivado; es decir que el significado puede estar asociado a cualquier nombre y que por lo tanto no existe un nexo natural entre ellos. Por ejemplo, en los sinónimos (varios significantes y un solo significado), las lenguas (español: tiza, inglés: chalk), incluso en las onomatopeyas(español: quiquiriquí, francés: coquerico) y las exclamaciones (español:¡ay!, alemán:¡au!). • Biplánico: el significante y el significado están estrechamente unidos.

En relación al tiempo
• La inmutabilidad: Primero, sabemos que cuando aprendemos un sistema lingüístico no nos cuestionamos por qué llama "casa" a la casa o "rosa" a la rosa, simplemente aprendemos que ese es su nombre. Entonces, la inmutabilidad consiste, en que la comunidad impone el uso de un signo lingüístico en un momento determinado de la evolución de una lengua. Vale decir, pues que esta característica únicamente es posible desde una perspectiva sincrónica (en un estado de tiempo). • La mutabilidad: Si consideramos a la lengua desde una perspectiva diacrónica (a través del tiempo), las unidades de una lengua pueden transformarse. Por ejemplo las palabras en latín nocte y pectus que derivaron respectivamente en "noche" y "pecho".

Teoría de Saussure
Saussure se opone a que se considere al signo lingüístico como una entidad unitaria, que implique concebir a la lengua como una nomenclatura (es decir, una simple lista de términos que se corresponden con las cosas), suponiendo que las ideas son preexistentes a los signos. Él plantea que la unidad lingüística es una entidad biplánica compuesta por dos términos: un concepto y una imagen acústica. El concepto esta archivado en la mente de los hablantes de la lengua y puede ser descripto como un haz de elementos mínimos de significado, de modo tal que el concepto “perro” se expresaría como el conjunto integrado por “animal”, “mamífero” “canino” “masculino”. En cambio, la imagen acústica no es el sonido (cosa netamente material), sino la huella psíquica que deja en nuestro cerebro. Estos dos elementos están íntimamente unidos y se reclama.

Signo lingüístico

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Teoría de Peirce
Para Peirce, el signo es el resultado de un proceso dinámico , semiosis, que involucra tres sujetos o entidades, el representamen, su objeto y el interpretante. A diferencia de Saussure, presenta una visión triádica del signo y lo define como "algo que está en el lugar de otra cosa, no en la totalidad sino en alguno de sus aspectos".

Referencias
[1] http:/ / en. wikipedia. org/ wiki/ Signo_ling%C3%BC%C3%ADstico?action=history

Elementos de Semiología
Elementos de semiología es un libro escrito por Roland Barthes donde analiza las principales aportaciones de diversos autores sobre el campo de la semiótica o semiología en su tradición más francófona y estructuralista. Barthes plantea en el libro que la semiología tiene por objeto todos los sistemas de signos, cualquiera fuere la sustancia y los límites de estos sistemas. El autor francés cree que los elementos que componene la semiología se derivan a la lingüística estructural y son: la lengua y el habla, el significado y el significante, el sintagma y el paradigma y la denotación y la connotación.

Significado y significante
Barthes explica que en el planteamiento de Ferdinand de Saussure los componentes del signo son el significante y el significado, donde el plano del significante constituye el plano de la expresión y el plano del significado está compuesto por el plano del contenido. El significado no es una cosa sino la representación psíquica de una cosa, es decir es un concepto, según la descripción saussureana mientras que el significante es un mediador. Así, el signo es una entidad de dos caras que confluyen en el proceso de la significación. Para Barthes el nexo entre significante y significado en la lengua es contractual en principio, pero está establecido por un contrato colectivo, inscrito en una temporalidad amplia.

Roland Barthes

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Roland Barthes
Roland Barthes Nacimiento 12 de noviembre de 1915  Francia, Cherburgo 25 de marzo de 1980, 64 años  Francia, París ensayista, crítico literario, semiólogo  Francia

Defunción

Ocupación Nacionalidad

Movimientos Estructuralismo

Roland Barthes (Cherburgo, 12 de noviembre de 1915 – París, 25 de marzo de 1980) fue un filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés.

Biografía
Su padre murió en 1916 en un combate naval en el mar del Norte. Su primera infancia transcurrió en Bayona, y a la edad de diez años se trasladó a París, si bien los veranos regresaba a la casa de sus abuelos paternos. Su madre era protestante, lo que le facilitó esa vida algo aparte que siempre defendió; vivió con ella hasta su muerte. Barthes realizó sus estudios secundarios en el instituto Louis-le-Grand, para luego hacer filología clásica en la Facultad de Letras de la Universidad de París. Tuvo un primer ataque tuberculoso en 1934, y estuvo curándose hasta el año siguiente en los Pirineos. Se licenció en Letras Clásicas (1939) y mucho más tarde en Gramática y Filología (1943), pues tuvo que interrumpir sus actividades en 1941 dada su enfermedad, y luego hasta 1947 estuvo en distintas clínicas. Participó muy activamente en un Grupo de Teatro Antiguo que fundó cuando era estudiante. Barthes fue lector de francés en Bucarest y en Alejandría en los años 1948–1950. Después de la Segunda Guerra Mundial, entre 1952 y 1959 trabajó en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), en París. Finalmente, fue nombrado jefe de Trabajos de Investigación y luego (1962), jefe de estudios de la Escuela Práctica de Altos Estudios, organismo donde se dedicó a desarrollar una sociología de los símbolos, los signos y las representaciones. A partir de esta fecha su nombre empezó a crecer gracias a sus libros, artículos y docencia. Su carrera culminó al ser nombrado en el Colegio de Francia en 1977: véase su Leçon del 7 de enero. Barthes murió en la primavera de 1980 tras ser atropellado en la calle de las Écoles, frente a la Sorbona. Su último libro La chambre claire, sobre la fotografía, salió por esos días.[1]

La nueva crítica
Barthes es parte de la escuela estructuralista, influenciado por el lingüista Ferdinand de Saussure, por Émile Benveniste, Jakobson y Claude Lévi-Strauss. Crítico de los conceptos positivistas en literatura que circulaban por los centros educativos franceses en los años 50. Una parte de la obra inicial de Barthes, si bien heterogénea y a menudo abstracta, puede ser accesible con una lectura metódica y concentrada; los conceptos propuestos para el análisis semiológico, en un primer momento provenientes de lingüistas como los ya citados y Hjelmslev y otros van derivando a una especificidad mayor que permite avanzar por el entonces poco transitado camino de la Semiótica, que desarrolla en su libro Elementos de Semiología. Su producción literaria experimentó diversas evoluciones: desde unos orígenes sartrianos y brechtianos matizados, desarrolló después una investigación propiamente semiológica, con un interés especial por la lingüística. Durante un tiempo se interesó por el campo «textual»: la obra literaria considerada desde diversos puntos de vista, nunca

Roland Barthes unilateralmente, y que implicaba, o bien una filosofía del sujeto de tipo psicoanalítica o bien una filosofía de la sociedad de tipo marxista o político. Roland Barthes considera que la intención de un autor al escribir una obra, no es el único anclaje de sentido válido a partir del cual se puede interpretar un texto. Él considera que en la literatura se pueden encontrar otras fuentes de significado y relevancia. Puesto que el significado no está dado por el autor, éste debe ser creado activamente por el lector a través de un proceso de análisis textual. En 1953 escribió su primer ensayo, Le degré zéro de l'écriture, le siguieron un original Michelet, y sus Mythologies, que le dieron merecida fama por su agudeza sociológica. En 1963 publicó un polémico Sur Racine y al año siguiente apareció una recopilación excelente de Essais critiques, que se tradujo a varios idiomas. Su breve trabajo Critique et vérité sirvió para defender a la nueva crítica, en 1966. Luego, publicó dos libros más técnicos, Système de la mode y S/Z, una lectura de Balzac. En S/Z, de 1970, realiza un análisis extenso de una historia breve, el Sarrasine de Honoré de Balzac, donde pretende identificar otras fuentes de significado y de relevancia. Con su lectura tan abierta, establece cinco grandes códigos que determinan los tipos de significado, y que pueden encontrarse en un texto a través de múltiples lexias. Estos grandes códigos lo llevaron a definir que las historias tienen la capacidad de ofrecer una pluralidad de significados, si bien ésta se halla limitada por otros elementos formales, como es la secuencia lineal de la escritura: al ser una línea temporal definitiva, que debe ser seguida por el lector, restringe su libertad analítica e interpretativa. De este proyecto concluye que un texto ideal debiera ser reversible; es decir, abierto a una gran variedad de interpretaciones diferentes. Un texto solo puede ser reversible al evadir los artefactos restrictivos que Sarrasine tiene, por ejemplo las líneas temporales restrictivas, así como definiciones exactas de eventos. Él lo describe como la diferencia entre un texto «escribible», en la cual el lector reinterpreta libremente y adquiere un papel activo en el proceso creativo; y un texto «legible», en los cuales se restringen estas posibilidades y son textos simplemente leídos. Este proyecto le ayudó a identificar lo que él buscaba en la literatura, la apertura para múltiples interpretaciones. Su noción de textos escribibles es similar al concepto del hipertexto, el cuál será desarrollado posteriormente por otros autores. Durante la década de 1970, Barthes continuó renovando su crítica literaria, apelando a Jacques Derrida, Philippe Sollers o Jacques Lacan y a otros filósofos y analistas. Buscó cada vez la convergencia entre ensayo riguroso y su el deseo de ser escritor: a Sade, Fourier, Loyola, 1971, texto más defensor de cierta neutralidad narrativa, le siguen obras como L'Empire des signes, 1971, resultado de un viaje a Japón, Nouveaux essais critiques, 1972, y un año después su célebre y sucinto Le plaisir du texte. En 1975, dio un giro mayor con Roland Barthes par lui même, rara autobiografía en forma de aforismos, anécdotas, pequeñas teorizaciones. Esta obra en cierta medida fue prolongada por su libro sobre el discurso amoroso, que logró un éxito a su juicio perturbador (1977). Tras su muerte, en los ochenta se publicaron una serie de libros de ensayos sueltos, agrupados temáticamente, que ponían de manifiesto la variedad y la alta calidad de su ensayística: El grano de la voz, entrevistas; Lo obvio y lo obtuso, La aventura semiológica y El susurro del lenguaje; además apareció Incidentes, con escritos muy personales. Todos sus libros han sido traducidos al español y reimpresos varias veces, en vida dio clases y conferencias desde Oxford hasta Harvard, en América latina en Chile y en México. En 1993 empezaron a publicarse sus Œuvres complètes, con gran número de trabajos dispersos y algún inédito; apareció en Seuil, editor de toda su obra. Esa recopilación ha sido reeditada de modo más accesible con ocasión de la importante exposición R/B en el Centro Pompidou en 2002. Pero había más legado de su obra. Entre 2002 y 2003 aparecían además los primeros tomos de sus seminarios: Comment vivre ensemble, Le neutre y La préparation du roman. Algo más tarde se publicó otro más: Le discours amoureux. Séminaire. En 2009 se han recuperado otros dos libros inéditos, extraídos de sus notas: Journal de deuil y Carnets de voyage en Chine.

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Roland Barthes

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Obras
• • • • • • • • • • • • • • • Le degré zéro de l'écriture, 1953 (El grado cero de la escritura, Siglo XXI, 2005, ISBN 978-84-323-1210-6) Michelet, 1954 Mythologies, 1957 (Mitologías, Siglo XXI, 2009, ISBN 978-84-323-0381-4) Sur Racine, 1963 (Sobre Racine) Essais critiques, 1964 (Ensayos críticos, Seix-Barral, ISBN 978-84-322-0866-9) La Tour Eiffel, 1964 (La Torre Eiffel), artículo ilustrado Elements de sémiologie, 1965 (Elementos de semiología) Critique et vérité, 1966 (Crítica y verdad, Siglo XXI, 2005, ISBN 978-84-323-1212-0) Le système de la mode, 1967 (El sistema de la moda, Paidós, 2005, ISBN 978-84-493-1348-6) S/Z, 1970 (S/Z, Siglo XXI, 2001, ISBN 978-84-323-0373-9) L'Empire des signes, 1970 (El imperio de los signos, Mondadori, 1991, ISBN 978-84-323-0806-2) Sade, Fourier, Loyola, 1971 (Sade, Fourier, Loyola, Cátedra, 1997, ISBN 978-84-376-1520-2) Nouveaux essais critiques, 1972 (Nuevos ensayos críticos) Le plaisir du texte, 1973 (El placer del texto) Roland Barthes, par lui même, 1975 (Roland Barthes por Roland Barthes, Paidós, 2002, ISBN 978-84-493-1553-4)

• Fragments d'un discours amoureux, 1977 (Fragmentos de un discurso amoroso, Siglo XXI, 2007, ISBN 978-84-323-0806-2) • Leçon, 1978 (El placer del texto y lección inaugural, Siglo XXI, 2002, ISBN 978-84-323-1249-6) • Sollers écrivain, 1979 • La chambre claire, 1980 (La cámara lúcida: nota sobre la fotografía, Paidós, 2009, ISBN 978-84-493-2293-8) • Le grain de la voix, 1981 (El grano de la voz), entrevistas. Póstumo • L'obvie et l'obtus, 1982 (Lo obvio y lo obtuso, Paidós, 2002, ISBN 978-84-7509-400-7) • Le bruissement de la langue, 1984 (El susurro del lenguaje, más allá de la palabra y la escritura, Paidós, 2009, ISBN 978-84-493-2275-4) • L'aventure sémiologique, 1985 (La aventura semiológica, Paidós, 2009) • Incidents, 1987 (Incidentes, Anagrama, 1987, ISBN 978-84-339-3112-2) • Œuvres complètes, Seuil, 1993 y ss. • Variaciones sobre literatura, Paidós, 2002, ISBN 978-84-493-1267-0; extraído de las Œuvres complètes • Variaciones sobre escritura, Paidós, 2002, ISBN 978-84-493-1300-4 ; extraído de las Œuvres complètes • Escritos sobre el teatro, Paidós, 2009, ISBN 978-84-493-2289-1, extraído de las Œuvres complètes • Comment vivre ensemble, Seuil, 2002, curso • Le neutre, Seuil, 2002 (Lo neutro), curso 1977–1978 • La préparation du roman, I et II, Seuil, 2003, curso • Le discours amoureux. Séminaire, Seuil, 2007, curso • Del deporte y los hombres, Paidós, 2008, ISBN 978-84-493-2110-8 recuperación de un programa de TV • Journal de deuil, Seuil, 2009; Diario de duelo, Paidós, 2009, ISBN 978-84-493-2321-8. • Carnets de voyage en Chine, C. Bourgois, 2009.

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Referencias
[1] Italo Calvino le dedica un artículo, En memoria de Roland Barthes, publicado en La Repubblica de Roma el mismo año de la muerte (1980). El artículo es retomado en Colección de arena. ISRN 84 7844 545 5

Fuentes
• J. L. Calvet, Roland Barthes, Gedisa, 2001 • M. Alphant y N. Légere, R/B. Roland Barthes, Centre Pompidou, 2002 • Número especial sobre Roland Barthes: Le Magazine littéraire, nº 482, 2009.

Enlaces externos
• Roland Barthes (http://www.philippesollers.net/rolandbarthes.html) por Philippe Sollers • Roland Barthes: textos en línea (http://www.avizora.com/publicaciones/textos_historicos/roland_barthes/ 0000_roland_barthes_catalogo_textos.htm)

Lexia
Una lexia es la unidad mínima de lectura que compone un texto y que puede ser interpretada abiertamente por los lectores. El término fue acuñado por Roland Barthes y tiene su origen en la palabra griega lexis, que significa dicción. Una lexia es algo dicho.

Semiótica
En el análisis textual de Roland Barthes, las lexias son las unidades de lectura mínima a partir de las cuales se pueden reconstruir múltiples interpretaciones de un texto. Él afirmaba que para interpretar libremente, los textos deben estrellarse como si fueran espejos. Una vez rotos, se seleccionan los trozos más densos de significado porque en ellos se puede ver lo que no se podía reconocer en la superficie lisa. En esta forma de análisis, la fragmentación de los textos en pequeñas unidades es una renuncia a las formas rígidas que limitan múltiples interpretaciones. Así, cada lexia se resignifica incesantemente y de múltiples formas, sin encontrarse limitada por el marco de una estructura última.

Hipertexto
El concepto de lexia también fue apropiado por teóricos del hipertexto como George Landow para referirse a cada uno de los "pedazos de texto" que se encuentran unidos entre sí a través de hipervínculos. La lectura fragmentada y no lineal de lexias genera la sensación de que un texto finito admite un número infinito de interpretaciones.

Véase también
• Intertextualidad

Enlaces externos
• Perfil Biográfico y Académico de Roland Barthes [1] • El análisis textual de Roland Barthes [2]

Lexia

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Referencias
[1] http:/ / www. infoamerica. org/ teoria/ barthes1. htm [2] http:/ / www. anuies. mx/ servicios/ p_anuies/ publicaciones/ revsup/ res043/ txt7. htm

Charles Sanders Peirce
Charles Sanders Peirce (pronunciado /ˈpɜrs/ purse en inglés[1] ) Cambridge, Massachusetts, (10 de septiembre de 1839) - Milford, Pennsylvania, (19 de abril de 1914) fue un filósofo, lógico y científico estadounidense. Es considerado el fundador del pragmatismo y el padre de la semiótica moderna.

Biografía
Sus padres fueron Sarah y Benjamin Peirce, profesor de astronomía y matemáticas en Universidad Harvard. Aunque se graduó en química en la Universidad Harvard, nunca logró tener una posición académica permanente a causa de su difícil personalidad (tal vez maniaco-depresiva), y del escándalo que rodeó a su segundo matrimonio después de divorciarse de su primera mujer, Melusina Fay. Desarrolló su carrera profesional como científico en la United States Coast Survey (1859-1891), trabajando especialmente en astronomía, en geodesia y en medidas pendulares. Desde 1879 hasta 1884 fue profesor de lógica a tiempo parcial en la Universidad Johns Hopkins. Tras retirarse en 1887, se estableció con su segunda mujer, Juliette Froissy, en Milford, Pennsylvania, donde murió de cáncer después de 26 años de escritura intensa y prolífica. No tuvo hijos.

Charles Sanders Peirce.

Para los hispanoparlantes no deja de ser sorprendente que desde 1890 Peirce añadiera un "Santiago" a su nombre y utilizara con alguna frecuencia para su firma la de "Charles Santiago Sanders Peirce". Puede encontrarse una detallada explicación al respecto aquí [2] (en inglés).

Obra y valoración crítica
Peirce publicó dos libros, Photometric Researches (1878) y Studies in Logic (1883), y un gran número de artículos en revistas de diferentes áreas. Sus manuscritos, una gran parte de ellos sin publicar, ocupan cerca de 80.000 páginas. Entre 1931 y 1958 se ordenó temáticamente una selección de sus escritos y se publicó en ocho volúmenes con el nombre de Collected Papers of Charles Sanders Peirce. Desde 1982, se han publicado además algunos volúmenes de A Chronological Edition, que aspira a alcanzar treinta volúmenes. William James reconoció a Charles Peirce como fundador del pragmatismo. Su pragmatismo puede entenderse como un método de resolver confusiones conceptuales relacionando el significado de los conceptos con las consecuencias prácticas. Sin ninguna duda, esta teoría no guarda ninguna semejanza con la noción vulgar de pragmatismo, que connota una burda búsqueda del beneficio así como la conveniencia política. Peirce es también considerado como el padre de la semiótica moderna: la ciencia de los signos. Más aún, su trabajo —a menudo pionero— fue relevante para muchas áreas del conocimiento, tales como astronomía, metrología, geodesia, matemáticas, lógica, filosofía, teoría e historia de la ciencia, semiótica, lingüística, econometría y

Charles Sanders Peirce psicología. Cada vez más, ha llegado a ser objeto de abundantes elogios. Popper lo ve como “uno de los filósofos más grandes de todos los tiempos”. Por lo tanto, no es sorprendente que su trabajo y sus ideas acerca de muchas cuestiones hayan sido objeto de renovado interés, no sólo por sus inteligentes anticipaciones a los desarrollos científicos, sino sobre todo porque muestra efectivamente cómo volver a asumir la responsabilidad filosófica de la que abdicó gran parte de la filosofía del siglo XX. Sin embargo, Charles S. Peirce no debería ser considerado principalmente como filósofo o como lógico, sino como científico, tanto por su formación como por su carrera profesional. Sus informes a la Coast Survey son un testimonio notable de su experiencia personal en el duro trabajo de medir y obtener evidencias empíricas. Una mirada a esos informes oficiales o a sus Photometric Researches producidos en los años 1872-1875 proporciona una vívida impresión de trabajo científico sólido. Como escribió Max Fisch, «Peirce no era meramente un filósofo o un lógico que ha estudiado cuestiones científicas. Era un científico profesional con todo derecho, que llevó a su trabajo las preocupaciones del filósofo y del lógico». Aunque Peirce fue un filósofo sistemático en el sentido tradicional de la palabra, su obra aborda los problemas modernos de la ciencia, la verdad y el conocimiento a partir de su propia experiencia como lógico y científico experimental que trabajaba en el seno de una comunidad internacional de científicos y pensadores. Aunque realizó importantes contribuciones a la lógica deductiva, Peirce estaba principalmente interesado en la lógica de la ciencia y, más especialmente, en lo que llamó abducción (como complemento a los procesos de deducción e inducción), que es el proceso por el que se genera una hipótesis, de forma que puedan explicarse hechos sorprendentes. Peirce consideró que la abducción estaba en el corazón no sólo de la investigación científica sino de todas las actividades humanas ordinarias. Una dificultad en el estudio de Peirce es que la interpretación del pensamiento de Peirce ha provocado durante años un amplio desacuerdo entre los estudiosos peirceanos, debido en parte a la presentación fragmentaria y caótica de su obra en los Collected Papers y en parte a su ir contracorriente. El hecho es que Peirce no es un filósofo fácil de clasificar: algunos lo consideraron un pensador sistemático, pero con cuatro sistemas sucesivos, otros lo vieron como un pensador contradictorio, o como un metafísico especulativo de tipo idealista. Sin embargo, en años más recientes ha comenzado a ganar aceptación general una comprensión más profunda de la naturaleza arquitectónica de su pensamiento y de su evolución desde sus primeros escritos en 1865 hasta su muerte en 1914. En la última década todos los estudiosos peirceanos han reconocido claramente la coherencia básica y la sistematización del pensamiento de Peirce. Véase también: • Razonamiento abductivo • Falibilismo

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Concepción de la ciencia
Las afirmaciones de Peirce sobre la naturaleza de la actividad científica tienen una sorprendente continuidad con las discusiones contemporáneas en epistemología, metodología y filosofía de la ciencia, sobre todo por el énfasis que puso en el carácter social y comunitario de la ciencia. Sin duda, algunas de las manifestaciones de su absoluta confianza en el progreso científico resultan hoy en día anacrónicas. Peirce era un hombre del siglo XIX y, en consonancia con el espíritu de su época, tenía una fe casi religiosa en la capacidad de la ciencia para descubrir la verdad. En este sentido, Peirce era un firme defensor de una aproximación científica a la filosofía. Es más, en cierto modo Peirce quería transformar la filosofía en una ciencia estricta, hacer de la filosofía una “filosofía científica”, no sólo en los ámbitos de la lógica y la epistemología, sino de manera más urgente y necesaria en metafísica y cosmología. Hoy en día esa pretensión puede parecer anticuada, e incluso ridícula, propia de los filósofos del pasado o del positivismo más crudo e intransigente. Esta actitud científica ha motivado que Peirce, a diferencia de otros pragmatistas como William James o F. C. S. Schiller, fuera visto con simpatía e incluso admiración por parte de

Charles Sanders Peirce muchos pensadores de la tradición de la filosofía analítica. Sin embargo, aunque en alguna ocasión denominara al pragmatismo como una filosofía proto-positivista (EP 2:339, 1905), sería más que inexacto decir que Peirce fue un filósofo positivista en sentido estricto. En primer lugar, una de las lecciones que más vivamente aprendió del devoto espíritu unitario de Harvard, —del que su padre, Benjamin Peirce, fue incansable promotor— era la idea de reconciliar ciencia y religión. Este es, efectivamente, un impulso central en toda la obra de Peirce que a menudo ha pasado desapercibido por los autores que sostienen una lectura naturalista de la máxima pragmática y del método científico. De hecho, para Peirce la investigación científica es la actividad religiosa por excelencia, puesto que su objeto es, sencillamente, la búsqueda apasionada y desinteresada de la verdad (CP 1.234, 1901). Peirce adoptó un concepto muy amplio de ciencia que no quedaba restringido a las ciencias entendidas como ciencias de laboratorio. Para él la ciencia no consiste ni única ni principalmente en una colección de hechos o métodos, ni siquiera en un conjunto sistemático de conocimientos; se trata de una actividad social. Esto es, la ciencia es una investigación auto-controlada, responsable y auto-correctiva llevada a cabo por hombres y mujeres reales bajo un mismo principio de cooperación con vistas a un fin muy particular: la consecución de la verdad (CP 7.87, 1902; cfr. EP 2:459, 1911). En otras palabras, la ciencia es un “proceso vivo” encarnado en un grupo de investigadores y animado por un intenso deseo de averiguar cómo son las cosas realmente (CP 1.14, c.1897), por “un gran deseo de aprender la verdad” (CP 1.235, 1902). De hecho, dirá Peirce, “el deseo de aprender” es el más importante requisito de la ciencia y la primera regla de la razón (CP 1.135, c. 1899). Este requisito viene de la mano de otro precepto que, según Peirce, debería escribirse en todas las paredes de la ciudad de la filosofía: “no bloquear el camino de la investigación” (CP 1.135, c. 1899). De acuerdo con su experiencia como científico entrenado en las salas de laboratorio, Peirce quería hacer de la filosofía una ciencia alejada tanto del diletantismo literario como de la filosofía académica tradicional, a la que consideraba animada por un espíritu dogmático y racionalista. Pero esto no suponía reducir, como hacía el positivismo, todos los modos de conocimiento al conocimiento científico, sino que indicaba simplemente la necesidad de abordar los problemas filosóficos con una actitud experimental. Es decir, con un talante comunicativo y abierto a la revisión continua, a la necesaria corrección que implican tanto la discusión pública con los colegas como el contraste con la experiencia en el proceso de investigación científica. Esta actitud, que Peirce denominó falibilismo, era una consecuencia necesaria de su rechazo radical del fundacionalismo característico de la filosofía moderna, que consideraba encarnada de modo prototípico en la figura de Descartes. En concreto, Peirce criticó muy duramente el repliegue de la filosofía moderna hacia el interior de la conciencia, el recurso a la introspección como garantía del conocimiento y la idea de intuición, entendida como aquella cognición no determinada por cogniciones previas. En su rechazo del espíritu escolástico, el cartesianismo había hecho del cogito la fuente última de la certeza, así como el eslabón fundante de todo el edificio del conocimiento, entendido como una cadena de razonamientos que se deducen de ese fundamento o principio necesario. Como consecuencia, el individuo y su conciencia constituían, en última instancia, la única garantía de la ciencia y el conocimiento racional. Para Peirce esto era una "filosofía de sillón", meramente especulativa y alejada del modo en que realmente trabajan los científicos. Para Peirce la ciencia era, en gran medida, el trabajo cooperativo y comunitario de hombres y mujeres trabajando en intercomunicación, corrigiéndose unos a otros en un proceso continuo de revisión de hipótesis, que conduciría a una opinión final encarnada en una comunidad ideal de investigadores. De igual modo, la duda metódica era para Peirce un modo insincero de acercarse a los problemas del conocimiento, pues no tenía en cuenta que los seres humanos estamos siempre enmarcados en un proceso activo y dinámico de corrección y adquisición de nuevas creencias. En este proceso, la duda es una irritación, una insatisfacción real producida por la resistencia que la realidad impone sobre determinadas creencias previas debido a una situación nueva que desafía el conjunto de hábitos acumulado por la experiencia. La duda es, por tanto, un catalizador para la puesta en marcha de nuevas creencias que permitan controlar esa situación inestable y, por tanto, proporcionan al agente de disposiciones firmes para actuar. Como dice Peirce, no se puede dudar a placer. La duda cartesiana es una duda artificial, una “duda de papel” (CP 5.445, 1905). En definitiva, no podemos pretender dudar en la filosofía de aquello de lo que no dudamos en nuestros corazones (CP 5.265, 1868).

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Charles Sanders Peirce: Concepción triádica del signo
Frente a la concepción dualista que tiene su origen moderno en el lingüista Ferdinand de Saussure, para Peirce las palabras, los signos, no son sólo lo que está en nuestro discurso en lugar de las cosas, sino que, sobre todo, signo es «lo que al conocerlo nos hace conocer algo más» (CP, 8.332, 1904). Esto supone un contraste con los filósofos de la Edad Moderna, pues tanto racionalistas como empiristas sostuvieron que tenemos un conocimiento directo e infalible de nuestros propios pensamientos, y en ese conocimiento fundaron tanto la ciencia como la autonomía moral del individuo. Desde sus primeros escritos Peirce rechazó tajantemente tanto el dualismo cartesiano como la tesis de Locke de que todo pensamiento era percepción interna de ideas. El ariete de toda su reflexión es la comprensión de la estructura triádica básica que conforma la relación lógica de nuestro conocimiento como un proceso de significación. La función representativa del signo no estriba en su conexión material con el objeto ni en que sea una imagen del objeto, sino en que sea considerado como tal signo por un pensamiento. En esencia, el argumento es que toda síntesis proposicional implica una relación significativa, una semiosis (la acción del signo), en la que se articulan tres elementos: 1) El signo o representamen (que es el nombre técnico que emplea Peirce), es «algo que está para alguien en lugar de algo bajo algún aspecto o capacidad. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente o quizá un signo más desarrollado. Ese signo creado es al que llamo interpretante del primer signo. Este signo está en lugar de algo, su objeto. Está en lugar de algo no en todos sus aspectos, sino sólo en relación con alguna idea a la que a veces he llamado la base (ground) del representamen» (CP 2.228, c.1897). 2) El objeto es aquello por lo que está el signo, aquello que representa. 3) El interpretante es el signo equivalente o más desarrollado que el signo original, causado por ese signo original en la mente de quien lo interpreta. Se trata del elemento distintivo y original en la explicación de la significación por parte de Peirce y juega un papel central en toda interpretación no reduccionista de la actividad comunicativa humana. Este tercer elemento convierte a la relación de significación en una relación triádica —frente a todo dualismo cartesiano o estructuralista post-saussureano—, pues el signo media entre el objeto y el interpretante, el interpretante relaciona el signo y el objeto, y el objeto funda la relación entre el signo y el interpretante. Todo signo es un representamen. Representar es la operación más propia del signo, es estar en lugar del objeto «como el embajador toma el lugar de su país, lo representa en un país extranjero». Representar es «estar en una relación tal con otro que para un cierto propósito es tratado por una mente como si fuera ese otro. Así, un portavoz, un diputado, un agente, un vicario, un diagrama, un síntoma, una descripción, un concepto, un testimonio, todos ellos representan, en sus distintas maneras, algo más a las mentes que los consideran» (CP 2.273, 1901). Pensar es el principal modo de representar, e interpretar un signo es desentrañar su significado. El representamen no es la mera imagen de la cosa, la reproducción sensorial del objeto, sino que toma el lugar de la cosa en nuestro pensamiento. El signo no es solo algo que está en lugar de la cosa (que la sustituye, con la que está en relación de «equivalencia»), sino que es algo mediante cuyo conocimiento conocemos algo más. Al conocer el signo inferimos lo que significa. El representamen amplía así nuestra comprensión, de forma que el proceso de significación o semiosis llega a convertirse en el tiempo en un proceso ilimitado de inferencias. Por ello los signos no se definen sólo porque sustituyan a las cosas, sino porque funcionan realmente como instrumentos que ponen el universo al alcance de los intérpretes, pues hacen posible que pensemos también lo que no vemos ni tocamos o ni siquiera nos imaginamos. Las personas o intérpretes son portadores de interpretantes, de interpretaciones. El signo crea algo en la mente del intérprete, y ese algo creado por el signo, ha sido creado también de una manera indirecta y relativa por el objeto del signo. En este sentido, puede decirse que la aportación capital de Peirce consiste en poner de manifiesto que, si se acepta que los procesos de significación son procesos de inferencia, ha de aceptarse también que la mayor parte de las veces, esa inferencia es de naturaleza hipotética («abductiva» en terminología de Peirce), esto es, que implica siempre una interpretación y tiene un cierto carácter de conjetura. Nuestra interpretación es siempre falible, esto es, puede ser siempre mejorada, corregida, enriquecida o rectificada.

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Bibliografía
• Barrena, Sara, La razón creativa: crecimiento y finalidad del ser humano según C. S. Peirce, Rialp, Madrid, 2007. • Brent, James. Charles Sanders Peirce. A Life, edición revisada y ampliada. Bloomington, IN: Indiana University Press, 1998. • Debrock, Guy. "Peirce, a Philosopher for the 21st Century. Introduction", Transactions of the Ch. S. Peirce Society 28 (1992), pp. 1-18. Un artículo introductorio que explica bien por qué la filosofía de Peirce es relevante para nuestro tiempo. • Hookway, Christopher. Peirce. London: Routledge & Kegan Paul, 1985. Una explicación general muy buena de la obra de Peirce como precursor de la filosofía analítica contemporánea.

Juliette y Charles Peirce en el jardín de su casa, Arisbe, en

• Nubiola, Jaime y Fernando Zalamea. "Peirce y el mundo 1907. hispánico. Lo que C. S. Peirce dijo sobre España y lo que el mundo hispánico ha dicho sobre Peirce". Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 2006. • Parker, Kelly A. The Continuity of Peirce's Thought. Nashville, TN: Vanderbilt University Press, 1998. • Peirce, Charles S. Collected Papers of Charles Sanders Peirce, vols. 1-8, C. Hartshorne, P. Weiss y A. W. Burks (eds). Cambridge, MA: Harvard University Press. Edición clásica de los escritos de Peirce. Se trata de un trabajo fundamental que, no obstante, adolece de ciertos criterios de selección temática, no cronológica, que dificultan la comprensión de la unidad y la coherencia de la obra de Peirce. Citado en el texto como CP, seguido del número de volumen y parágrafo. • Peirce, Charles S. The Essential Peirce, 2 vols., N. Houser et al (eds.) Bloomington, IN: Indiana University Press, 1992-1998. Una excelente edición de los trabajos filosóficos de Peirce más relevantes. Las introducciones a los dos volúmenes, escritas por Nathan Houser, son la mejor presentación breve de Peirce. Citado en el texto como EP, seguido del número de volumen y página. • Percy, Walker. Signposts in a Strange Land, P. Samway (ed.). New York: Farrar, Straus & Giroux, 1991, pp. 271-291. Una introducción para no filósofos.

Enlaces externos
• Arisbe (Peirce Gateway website) [3] Contiene los archivos de la Peirce-List, una buena cantidad de textos de Peirce, diversos recursos para el estudio y cientos de artículos sobre Peirce. • Commens [4] Centro virtual para los estudios de Peirce en la Universidad de Helsinki. Incluye un maravilloso dicccionario de términos de Peirce. • CSP - Centro de Sistemática Peirceana [5]. (El blog asociado ha sido descontinuado y sobrevive sólo en archive.org: Acervo Peirceano, Departamentos de Filosofía y de Matemáticas - Universidad Nacional de Colombia [6]) • Digital Encyclopedia of Charles S. Peirce [7] La primera enciclopedia on-line que reúne el trabajo más reciente acerca de Peirce y el trabajo inspirado por su pensamiento en diversos ámbitos. Tiene su base en Brasil. • Página principal [8] del Grupo de Estudios Peirceanos (Navarra, España). Contiene una bibliografía casi exhaustiva de libros acerca de Peirce, y una buena cantidad de traducciones de obras de Peirce y acerca de Peirce. Apartado [9] del proyecto sobre la correspondencia europea de C. S. Peirce. • Peirce Edition Project (Indianapolis) [10] Contiene abundante información sobre Peirce y sobre la edición cronológica de su obra.

Charles Sanders Peirce • Peirce's Logic [11] Entrada por Eric Hammer en la Stanford Encyclopedia of Philosophy sobre las contribuciones de Peirce a la teoría lógica. • Pensamientos de Charles Sanders Peirce [12] • Philosophica: Enciclopedia filosófica online - Voz Charles Sanders Peirce, de Sara Barrena y Jaime Nubiola [13] • The Pragmatism Cybrary [14] Una web con mucha información acerca de Peirce, de los principales pragmatistas y de las sociedades, revistas y programas sobre ellos. Resulta especialmente útil una lista de tesis relacionadas con Peirce y el pragmatismo y una biblioteca de pragmatistas vivos. • Peirce.org [15] Algunos escritos de Peirce (en inglés).

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Referencias
[1] "Peirce", in the case of C.S. Peirce, always rhymes with the English-language word "terse" and so, in most dialects, is pronounced exactly like the English-language word "purse": Audio (US) ▶Ayuda:Multimedia/i. Cf. "Note on the Pronunciation of 'Peirce'", The Peirce [Edition] Project Newsletter, Vol. 1, Nos. 3/4, Dec. 1994, Eprint (http:/ / www. iupui. edu/ ~peirce/ news/ 1_3/ 13_4x. htm#pronunciation). [2] http:/ / en. wikipedia. org/ wiki/ Charles_Santiago_Sanders_Peirce [3] http:/ / www. cspeirce. com/ [4] http:/ / www. helsinki. fi/ science/ commens/ index. html [5] http:/ / www. csp-peirce. org/ index. html [6] http:/ / web. archive. org/ web/ */ http:/ / www. zalameasigma. com/ AcervoPeirce/ [7] http:/ / www. digitalpeirce. fee. unicamp. br/ [8] http:/ / www. unav. es/ gep/ [9] http:/ / www. unav. es/ gep/ PrimerViaje. html [10] http:/ / www. iupui. edu/ ~peirce/ [11] http:/ / plato. stanford. edu/ archives/ win1997/ entries/ peirce-logic/ [12] http:/ / www. qfrases. com/ charles_sanders_peirce. php [13] http:/ / www. philosophica. info/ voces/ peirce/ Peirce. html [14] http:/ / pragmatism. org/ [15] http:/ / www. peirce. org/ writings. html/

Fuentes
El origen de esta entrada estuvo en la voz "Charles S. Peirce" (véase el historial (http:/ / web. archive. org/ web/ */ http://nupedia.com/article/short/Charles+S.+Peirce/)) de Nupedia: The Free Encyclopedia del año 2000.

Mijaíl Bajtín

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Mijaíl Bajtín
Mijaíl Bajtín

Bajtín en la década de 1920 Nacimiento 17 de noviembre de 1895 Orel, Imperio Ruso

Fallecimiento 7 de marzo de 1975 Moscú, Unión Soviética Residencia Campo Instituciones Alma máter Cónyuge Rusia, Lituania, Ucrania, Kazajistán lingüística, semiótica, crítica literaria, materialismo dialéctico, cultura popular Universidad de Saransk Universidad de San Petersburgo Elena Aleksandrovna Okolovič

Mijaíl Mijáilovich Bajtín (en ruso: Михаи́л Миха́йлович Бахти́н, Mihail Mihajlovič Bahtin, pronunciado [mʲɪxʌˈil mʲɪˈxajləvʲɪʨ bʌxˈtʲin]; a veces transliterado al inglés: Bakhtin; o al francés: Bakhtine) (Orel, 17 de noviembre de 1895 – Moscú, 7 de marzo de 1975), fue un crítico literario, teórico y filósofo del lenguaje soviético.

Trayectoria
Nació el 17 de noviembre de 1895 en Oryol (a las afueras de Moscú) en el seno de una familia aristocrática en decadencia. Su padre era gerente de un banco y trabajó en varias ciudades, por esa razón Bajtín vivió su infancia en Orel, Vilna (Lituania) y Odesa. Ingresó en la universidad de esta última ciudad en 1913 pero después se trasladó a la Universidad de San Petersburgo para seguir a su hermano Nikolái. Allí fue donde estudió filosofía y letras, interesándose por la filosofía alemana, y donde empezó a recibir sus primeras influencias por parte de los trabajos del clasicista F. F. Zelinskij, los cuales, contienen el inicio de los conceptos elaborados por Bajtín. Al acabar sus estudios el año 1918 se trasladó a una pequeña ciudad del oeste de Rusia llamada Nevel donde estuvo trabajando como profesor de escuela durante dos años. Durante ese tiempo trabajó junto a otros estudiosos del pensamiento contemporáneo y de las nuevas corrientes de la ciencia entre los que se encontraba Valentin Voloshinov, todos ellos con diferentes intereses pero unidos por la discusión de temas religiosos, políticos y literarios; así fue como se creó el llamado 'Círculo Bajtín'. El tema principal de las charlas en el grupo era la filosofía alemana. A partir de ese punto, Bajtín empezó a considerarse a sí mismo más como un filósofo que como un estudioso literario. Fue durante esa época en que vivió en Nevel que trabajó duramente en un gran trabajo sobre la filosofía moral, que aunque nunca fue publicado en su totalidad, una breve parte de él sí se publicó bajo el nombre de “Arte y Responsabilidad” el año 1919. En 1920 Bajtín se trasladó a Vítebsk y un año después contrajo matrimonio con Elena Aleksándrovna Okolovič. Estuvo trabajando como profesor de literatura, entabló amistad con el pintor fauvista Marc Chagall y fue entonces

Mijaíl Bajtín cuando eventualmente se añadía al Círculo de Bajtín P. N. Medvédev. Tres años más tarde a Bajtín se le diagnosticó una enfermedad ósea llamada osteomielitis. Después, tras perder su trabajo por sospechas de práctica religiosa, marchó en 1924 a San Petersburgo y asumió un puesto en el Instituto Histórico y proporcionó servicios de consultoría para la Casa Editorial del Estado. Allí conoció a las principales figuras del Formalismo ruso y publicó Freudismo (1927), El método formal en los estudios literarios (1928) y Marxismo y filosofía del lenguaje (1929), aunque este último apareció bajo el nombre de su discípulo Valentín Volóshinov. Fue en ese momento cuando Bajtín decidió compartir su trabajo con el público pero justo antes de ser publicado en “la Cuestión de la Metodología de Estética en las obras escritas", la revista en la que tenía que aparecer cesó su publicación y no se pudo leer nada de este trabajo hasta pasados 50 años. En el año 1929 publicó su gran obra “Problemas de la poética de Dostoievski”, donde introdujo por primera vez el concepto de dialogismo. Pero tan pronto se publicó este libro revolucionario se lo acusó de ser participante del movimiento clandestino de la Iglesia Ortodoxa Rusa (lo cual no ha podido ser probado aún). Como consecuencia de una de las muchas purgas de artistas e intelectuales por parte de Stalin, éste condenó a Bajtín a ser exiliado a Siberia; dado su estado precario de salud, hizo un llamamiento alegando que enviarlo al exilio sería matarlo, por eso fue deportado y condenado a seis años de “exilio interno” en Kazajistán donde permaneció siete años trabajando como contable en el pueblo de Kustanái. Durante ese tiempo escribió muchos ensayos importantes incluyendo “El discurso en la novela”. Al final, en el año 1936 se le restituyó el permiso para enseñar y dio cursos en el Instituto Pedagógico de Mordovia en Saransk, donde se le consideraba como alguien de poco prestigio y sólo se le permitía dar unas pocas clases. Huyendo de la gran purga stalinista de 1937, Bajtín se trasladó al pueblecito de Kimry a unos doscientos kilómetros de Moscú. Allí completó su trabajo en su libro sobre la novela germana del siglo XVIII, que fue aceptado por la editorial Sovetski Pisátel. Sin embargo, el único manuscrito de la obra desapareció durante la conmoción causada por la invasión alemana.

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Placa conmemorativa con la efigie de M. M. Bajtín en Saransk.

En 1938 la enfermedad ósea que le fue diagnosticada años atrás le produjo la amputación de una pierna; después de este hecho su salud mejoró y se volvió más prolífico. En 1940 y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Bajtín vivió en Moscú, donde en 1941 leyó sus tesis sobre François Rabelais en el Instituto Gorki de Literatura Universal de Moscú para obtener un título de postgrado, una tesis que no pudo ser defendida hasta el final de la guerra. Tras la defensa de dicha tesis en 1946 y 1949 los estudiosos de Moscú se dividieron en dos grupos: los opositores oficiales guiando la defensa de la orientación (que aceptaron el manuscrito original y poco ortodoxo) y aquellos otros profesores en contra de la aceptación del manuscrito. El libro de la tierra fue el tema anárquico que constituyó la polémica de muchos de los argumentos, discusión que sólo cesó con la intervención del gobierno. En última instancia, a Bajtín le fue denegado un doctorado y se le concedió un grado menor por la oficina de acreditación del Estado. Más tarde, Bajtín fue invitado a volver a Saransk, donde asumió el cargo de presidente del Departamento General de Literatura en el Instituto Pedagógico de Mordovia. Cuando en 1957 este instituto hizo la transición de colegio para maestros a universidad se lo nombró como jefe del Departamento de Literatura Rusa y de Literatura Mundial. En 1961 el deterioro de su salud lo forzó a retirarse y a causa de la búsqueda de ayuda médica, Bajtín tuvo que

Mijaíl Bajtín trasladarse de nuevo a Moscú, donde vivió hasta su muerte el 7 de marzo de 1975.

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Teorías
El enunciado
Para Bajtín, la unidad de comunicación verbal era el enunciado. El enunciado es más que la palabra; es la palabra contextualizada. Con esta idea, da un giro a la semiótica hasta entonces presente y propone una nueva forma de análisis: la translingüística; truncando así la lingüística tradicional. La voz El enunciado siempre se expresa desde un determinado punto de vista. A esta perspectiva particular se le llamará voz. Además, las voces están ligadas a un ambiente social determinado. El enunciado es una actividad que establece diferencias en los valores. Este valor determinado, vendrá dado, generalmente, por la entonación de dicho enunciado. Y es que, las mismas palabras pueden significar cosas diferentes según la entonación particular con que se emiten en un contexto específico. La significación La significación puede llegar a existir sólo cuando dos o más voces se ponen en contacto: la voz de un oyente, responde a la voz de un hablante. La comprensión De la manera en que se da la significación, la comprensión de un enunciado implica un proceso en el que otros enunciados entran en contacto y lo confrontan. Así, la comprensión consistirá en vincular la palabra del hablante a una contrapalabra (palabra alternativa del repertorio del oyente). Comprender el enunciado de otra persona significa orientarse con respecto a él, encontrar el lugar correcto para él, en el contexto correspondiente. Por lo tanto, la compresión es para el enunciado, lo que una línea de diálogo para la siguiente.

La translingüística
Bajtín critica la lingüística tradicional por su análisis, abstraído de todo significado, de la palabra y la oración. Pero el reivindica la inexorable unión de palabra e intencionalidad, por eso, él se niega al estudio de unidades inexplicables y se centra en el análisis del enunciado (término que engloba palabra y significado). La unidad de análisis de la lingüística no se dirige a nadie ni es emitida por nadie, sería un estudio endotextual y monológico del texto, difícilmente comprensible hoy en día cuando, gracias a las aportaciones de grandes autores (Bajtín, entre ellos), nos es casi imposible entender un texto sin intención o direccionalidad.

Polifonía del discurso
Bajtin rechaza la concepción de un "yo" individualista y privado; el "yo" es esencialmente social. Cada individuo se constituye como un colectivo de numerosos "yo" que ha asimilado a lo largo de su vida, en contacto con las distintas “voces” escuchadas que de alguna manera van conformando nuestra ideología. Nunca estaremos por fuera de la ideología porque "hablamos con nuestra ideología (nuestra colección de lenguajes, de palabras cargadas con valores)." (Booth, 257) Por lo tanto, es el sujeto social quien produce un texto que es, justamente, el espacio de cruce entre los sistemas ideológicos y el sistema lingüístico. Es por este motivo que el análisis de la lengua en su totalidad concreta y viviente conduce al análisis translingüístico, en otras palabras, a la polifonía, al conjunto de las "voces"; no al simplemente lingüístico que ofrece una perspectiva monológica y abstracta. Aparecen de esta manera las relaciones lógicas que son necesarias para las relaciones dialógicas, que es el discurso de dos voces, así como las relaciones de significación objetiva como los enunciados y las posiciones de los diferentes sujetos. A partir de esta

Mijaíl Bajtín estética de la polifonía el texto se caracteriza esencialmente por: • la heteroglosia: la naturaleza ambigua de la palabra y la versatilidad significativa del lenguaje en su proyección histórica, • el dialogismo: inscripción del discurso en una pragmática comunicativa. Esto se traduce en una modificación del estatuto del discurso, del texto, del autor y del lector que se va a reflejar en toda la línea crítica -aquí podemos mencionar a Barthes y a Eco-, divergente del formalismo.

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Lenguaje social
Para Bajtín un lenguaje social es un discurso propio de un estrato específico de la sociedad (según la profesión, la economía, etc.), en un sistema social dado y en un momento determinado. Así este teórico logró encontrar patrones de organización para concebir voces y enunciados de manera no tan caótica, a lo que estábamos acostumbrados. Ventrilocución (“el habla oculta de otro”) Clase especial de dialogicidad en la que una voz habla a través de otra voz o tipo de voz en un lenguaje social. “la palabra en el lenguaje es en parte del otro. Se convierte en “propiedad de uno” sólo cuando el hablante la puebla con su propia intención, su propio acento, adaptándola a su propia semántica. Antes de este momento de apropiación, la palabra no existe en un lenguaje neutral, sino en la boca de otras personas y en sus contextos propios, sirviendo a sus intenciones.” Construcción híbrida Bajtín aparejó las nociones de voz, dialogicidad (incluyendo la ventrilocución) y lenguaje social en el concepto de “construcción híbrida”. Una construcción híbrida “es un enunciado que pertenece, por sus marcadores gramaticales y compositivos, a un hablante individual, pero que en realidad contiene mezclados en él a dos enunciados, dos formas verbales, dos estilos, dos “lenguajes”, dos sistemas semánticos y axiológicos de creencias” (Bajtín) Signo También el signo será ideológico, es decir, que no es inocente pues no es un reflejo mecánico de la realidad. El signo es un fenómeno complejo que "refleja y refracta" la urdimbre social. Depende del contexto para significar una o muchas cosas; es escurridizo y poco confiable, es semánticamente móvil, inacabado, abierto, dinámico, capaz de generar nuevas informaciones a diferentes receptores. La literatura por ello, no refleja la realidad sino que se alimenta de diferentes conceptos -económicos, filosóficos y sociales- que afectan la realidad, y así elabora e interpreta esa realidad, interpretación que es una evaluación de esa misma realidad. El discurso crea así el objeto-discurso en el que el escritor (que también es un "yo" social) aparece como mediador y en el que el lector puede ser autor en la medida en que todos somos autores cuando hablamos, escuchamos, leemos o escribimos.

Género discursivo o lenguaje genérico
A diferencia del lenguaje social que hace referencia a un determinado estrato de la sociedad, el género discursivo se centra más en prácticas sociales determinadas, “situaciones típicas de comunicación verbal”, donde se da la existencia de claros marcadores superficiales. Por ejemplo, nos estaríamos refiriendo a géneros cotidianos de saludo, despedida y felicitación; o conversaciones de salón sobre temas cotidianos, sociales; o géneros de conversación en la mesa; o conversaciones íntimas entre amigos. “un género discursivo no es una forma de lenguaje, sino una forma típico (un tipo) de enunciado; como tal, el género también incluye una determinada clase típica de expresión que le es inherente. En el género la palabra adquiere una expresión particular típica. Los géneros corresponden a situaciones típicas de comunicación verbal, a temas típicos, y, consecuentemente, también a contactos particulares entre el significado de las palabras y la realidad concreta real bajo determinadas circunstancias típicas” (Bajtín, 1986).

Mijaíl Bajtín Pero el lenguaje social y el genérico se hallan entretejidos con frecuencia, ya que los hablantes de determinado estatus apelan también a determinados géneros discursivos más propios de su estrato social (relación término habitus de Bourdieu). Así Bajtín defiende que la producción de un enunciado implica necesariamente la invocación de un género discursivo. Es más, este autor apunta que hablamos en diversos géneros sin tan siquiera sospechar de su existencia. Por lo tanto, tales géneros existen sólo en la práctica y deber ser explicados a través de ésta, mediante el análisis translingüístico. “cuando oímos el discurso de otros, adivinamos su género desde las primeras palabras; predecimos una determinada extensión (la extensión aproximada de la totalidad del discurso) y una determinada estructura compositiva; prevemos el final” (Bajtín, 1986). Ejemplo práctico: La teoría de Bajtín y el grafiti racista según Lynn, N. y Lea, S.J., en su artículo “‘Racist’ graffiti: text, context and social comment [1]”.

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Obras, conceptos, teorías
En 1936 había publicado una de sus obras más importantes, Problemas de la poética de Dostoievski, donde describe el aspecto polifónico y dialógico de las novelas de este autor, es decir, su facultad de exponer y contrastar distintas cosmovisiones de la realidad representadas por medio de cada personaje. Pero su obra más influyente fue La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de François Rabelais (1941), donde introducía su idea de la novela como expresión de la cultura popular Círculo de Bajtín, Leningrado, 1924-26. Bajtín, sentado, a la izquierda. carnavalesca y bufa, como rechazo de la norma unívoca y de la rigidez de los patrones y estilos literarios, como celebración de la ambivalencia. El discurso carnavalesco, amplio y polifónico, se enfrenta, a su manera de ver, a una visión rígida y estática, de naturaleza aristocrática, de la realidad. Aunque sus obras tuvieron gran prestigio en la Rusia de los años 1960, su pensamiento sólo se conoció en Occidente tras su muerte en 1975. Hizo contribuciones originales a la nueva lingüística, la sociolingüística, la narratología, la antropología literaria e, incluso, a los estudios culturales y las construcciones hipertextuales. No obstante, su importancia deberá ser matizada, tras haberse descubierto -a partir del examen directo de sus notas- que sigue, y muy directamente, a filósofos y sociólogos germanos, singularmente a Ernst Cassirer. Frecuentemente, se circunscribe el aporte de Bajtín al campo literario, pero su legado es en el campo de la semiótica, desde donde podemos abordar la problemática del texto y del discurso; así los estudios del ruso no son privativos de la lingüística o de la literatura, pues en su paradigma dialógico se entienden ambos como prácticas sociales. Así, uno de sus principales aportes es el del concepto de "género discursivo", grandes formas relativamente estables, de carácter cultural, que adoptan los textos para circular en la sociedad. Los géneros discursivos se erigen dialógicamente, es decir, se construyen en la práctica cotidiana de quienes utilizan la lengua. La concepción bajtiniana de los procesos que se dan en la literatura es dialógica, se funda en el diálogo y en la forma en la que el proceso de comunicación (que nunca es unívoco y monológico) se desarrolla. Más allá de una teoría unificada de la

Mijaíl Bajtín literatura, el pensamiento de Bajtín constituye una reflexión siempre cambiante y evolutiva sobre esta, ya que consideraba que la idea de «sistema» o «teoría» es en sí misma contraproducente, pues limita un fenómeno dialógico y dinámico a marcos, y se profundiza solamente en el nivel formal de la obra, más no se presta atención al nivel estético y ético del que habla (la arquitectónica que menciona en sus escritos tempranos). Su pensamiento supone una innovación respecto al carácter discursivo unidireccional, impositivo y dominador de la retórica clásica y alumbra una construcción participativa, integradora, social, en la que cabe la diversidad, la multiplicidad de voces, el escenario ‘polifónico’, en la que muchos autores ven rasgos que anticipan las futuras derivas de los estudios culturales. También lo es frente a las teorías contemporáneas, en particular la teoría lingüística saussuriana que da demasiada importancia al rol de la lengua, que considera el habla en acto que debe ser analizada mientras se produce y no en un sistema que disecciona fenómenos que no se caracterizan por ser universales sino específicos. Otras teorías que ataca son el formalismo ruso que también da importancia excesiva al resultado formal de la creación literaria en oposición a la creación, que él considera se constituye en una arquitectónica (término que crea para evitar los límites que impone la teoría). Los formalistas daban importancia a lo formal (el nivel estético de su arquitectónica) pero dejan de lado el plano ético de la creación, en el cual se desenvuelve el creador y que está entretejido con el estético, ya que el dialogismo es un fenómeno que considera a ambos. Establece una similitud entre el acto, o hecho concreto de comunicación, y la palabra. Frente a la lingüística tradicional, propone estudiar la lengua como fenómeno de comunicación relacionado con un contexto y unos valores de interlocución definidos por los protagonistas del diálogo. Distingue el alcance de la comunicación según los mencionados ‘géneros’ expresivos, el «volumen» semántico, la naturaleza dialogante de sus actores, la situación en la que se produce y sus alcances extralingüísticos y metalingüísticos. La interpretación de los textos clásicos no se puede, pues, hacer desde la abstracción temporal, social y cultural del momento en el que el autor empleó los recursos del diálogo con sus lectores, esto es, precisa conocer lo que describe como su cronotopo, una doble vertiente espacio-temporal. De esta forma, su visión sobre la "naturaleza" del lenguaje con contraria a la planteada desde Saussure por la escuela estructural, ya que para éstos el discurso -enunciado- pertenecía al habla, no a lo verdaderamente estudiable que es el sistema. Saussure creó un sistema científico que aísla la realización del sistema que lo sustenta, mientras que Bajtín creía firmemente que se podía clasificar y analizar el discurso por medio de su separación en dos grupos por estructura, la preparación del acto y su estilo. Un desarrollo ulterior de la crítica al paradigma Saussuriano (llamado por él "objetivismo abstracto"), y su modelo de análisis dialógico, puede encontrarse en la obra El marxismo y la filosofía del lenguaje, de Valentin Voloshinov (se recomienda traducción de Bubvnova). Voloshinov, se cree, es un heterónimo (otro nombre, una suerte de pseudónimo) de Bajtín, o bien, un miembro que escribe una obra parácticamente "dictada" por el maestro para burlar la persecución política estalinsta. Si se toma la clasificación antes desarrollada, se pueden ver dos grandes grupos que, según Bajtín, son «infinitos» y se crean cada vez que una persona dice o escribe algo. Estos grupos son los «géneros primarios» y los «géneros secundarios». Los primarios son los menos elaborados, los más informales, sin una preparación previa, por ejemplo un diálogo casero entre un padre y un hijo o entre amigos. Los secundarios, por el contrario, son los textos literarios, los que requieren una elaboración previa y poseen una estructura determinada, por ejemplo las novelas, las obras de teatro o los poemas. Bajtín habla también de la «hibridación» dialógica como instrumento de permeabilidad y libertad de los idiomas para favorecer la pragmática comunicativa entre expresiones de tiempos distintos o valores culturales coetáneos diferenciados por matices contextuales heterogéneos o distintas matrices idiomáticas, por su heteroglosia.

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Véase también
• Cronotopo • Cuerpo grotesco • Formalismo

Obras
• La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de François Rabelais, Barcelona, Barral, 1974; Alianza, Madrid, 1987. • Problemas de la poética de Dostoievski, México, FCE, 1986. • Problemas literarios y estéticos, México, FCE, 1986. • Teoría y estética de la novela, Madrid, Taurus, 1989. • El problema de los géneros discursivos, México, Siglo XXI, 1989. • Marxismo e Filosofía da Linguagem, Sâo Paulo, Hucitec, 1992. • El método formal en los estudios literarios, Alianza, Madrid, 1994, con el seudónimo Medvedev. • Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI, 1995.

Fuentes
• Todorov, Tzvetan, M. Bakhtine, le principe dialogique, París, Le Seuil, 1981. • Todorov, Tzvetan, "Jakobson y Bajtin", La experiencia totalitaria, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2010, pp. 115-150. • Gary Saul Morson y Caryl Emerson, Mijail Bakhtin. Creation of Prosaics, Stanford, Stanford University, 1990. • Michael Holoquist, Bakhtin and his World, Londres-Nueva York, Routledge, 1990.

Enlaces externos
• • • • En el Marxists Internet Archive está disponible una sección con obras de Mijaíl Bajtín [2] Mikhail Bajtin — Biografía en Infoamérica [3] Mikhail Bajtin — El pensamiento en Infoamérica [4] Darío Villanueva, reseña de Bajtín y la literatura [5], ABC literario, 8-9-1995.

Referencias
[1] [2] [3] [4] [5] http:/ / vcj. sagepub. com/ content/ 4/ 1/ 39. short http:/ / marxists. org/ espanol/ bajtin/ index. htm http:/ / www. infoamerica. org/ teoria/ bajtin1. htm http:/ / www. infoamerica. org/ teoria/ bajtin2. htm http:/ / hemeroteca. abc. es/ nav/ Navigate. exe/ hemeroteca/ madrid/ cultural/ 1995/ 09/ 08/ 013. html

Análisis del discurso

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Análisis del discurso
El análisis del discurso (o Estudios del discurso) es una transdisciplina de las ciencias humanas y sociales que estudia sistemáticamente el discurso escrito y hablado como una forma del uso de la lengua, como evento de comunicación y como interacción, en sus contextos cognitivos, sociales, políticos, históricos y culturales.

Historia
El primer lingüista moderno que comenzó el estudio de la relación de las condenas y acuñó el nombre de "analisis del discurso", que después se denota una rama de la lingüística aplicada, fue Zellig Harris. Su método consistía en utilizar un criterio de la distribución complementaria al igual que realiza el campo de la fonología, retoma a procedimientos de la lingüística descriptiva enfocándose también en las conexiones entre la situación social y el uso lingüístico. El Análisis del Discurso (AD) como disciplina independiente surgió en los años 1960 y 1970 en varias disciplinas y en varios países al mismo tiempo: la antropología, la lingüística, la filosofía, la poética, la sociología, la psicología cognitiva y social, la historia y las ciencias de la comunicación.[1] El desarrollo del AD fue paralelo y relacionado con la emergencia de otras transdisciplinas, como la semiótica o semiología, la pragmática, la sociolingüística, la psicolingüística, la socioepistemología y la etnografía de la comunicación. En los últimos años el AD se ha hecho muy importante como aproximación cualitativa en las ciencias humanas y sociales. Van Dijk (l992) sugiere que en todos los niveles del discurso podemos encontrar "huellas del contexto". Estas huellas o indicios permiten entrever características sociales de los participantes como por ejemplo sexo, clase, etnicidad, edad, origen, posición y otras formas de pertenencia grupal. Además, sostiene que los contextos sociales son cambiantes y como usuarios de una lengua seguimos pasivamente a los dictados de grupo, sociedad o cultura.

Enfoques
Según el enfoque sobre el discurso (como texto, estructura verbal, proceso mental, acción, interacción o conversación) hay muchas líneas en el AD, como la gramática del texto, el análisis de la conversación, la psicología del procesamiento del texto, la psicología discursiva (una tendencia de origen británico en la psicología social), la estilística, la retórica, la ideología, el análisis de la argumentación, el análisis de la narración, la teoría de géneros, y mucho más. El análisis crítico del discurso es un enfoque especial que toma posición política y analiza el papel del discurso en la reproducción de la dominación (como abuso de poder), así como en la resistencia contra la dominación. Comúnmente usamos el texto como enfoque para un análisis de discurso, porque el texto es una parte real del lenguaje. partiendo de un texto podemos analizar las estructuras verbales, análisis de conversación, análisis de argumentación, porque partiendo de un texto es mas preciso detallar un análisis y tener una descripción detallada de cada estructura.

Métodos
Los métodos del AD son en general cualitativos: descripción detallada de las estructuras y estrategias de los discursos escritos o hablados, en varios niveles: sonidos y estructuras visuales y multimedia, la sintaxis (estructuras formales de las oraciones), la semántica (las estructuras del sentido y de la referencia), la pragmática (los actos de habla, la cortesía, etc.), la interacción y la conversación, los procesos y representaciones mentales de la producción y de la comprensión del discurso, y las relaciones de todas esas estructuras con los contextos sociales, políticas, históricas y culturales. En ese sentido el AD se distingue del análisis de contenido que este es un método más bien cuantitativo de las ciencias sociales que se aplica a grandes cantidades de textos, por ejemplo con una codificación de propiedades

Análisis del discurso observables de los textos.

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Tipos o estilos de estudios del discurso
Dentro y entre las disciplinas hay muchos tipos o estilos de hacer análisis del discurso:

Analítico lingüístico
Una aproximación, que se podría llamar analítica, tiene su inspiración principal de la lingüística, y es más explícita, sistemática y de escritura en general más accesible que el enfoque filosófico. Aquí se estudia sistemáticamente y en muchos detalles las estructuras del discurso como objeto verbal (texto, argumentación, narración), como los temas, la coherencia local y global, los pronombres, el estilo, etc. Los nombres más destacados en esta línea muy diversa (y de origen sobre todo europeo) son: János Petöfi, Wolfgang Dressler, Robert de Beaugrande, Teun A. van Dijk, Ruth Wodak, Talmy Givón, Sandra Thompson, Robert Longacre, Michael Halliday, Jim Martin, John Sinclair, Malcolm Coulthard, Petr Sgall, Frans van Eemeren, y Wallace Chafe.

Análisis de la conversación
Otra línea más bien analítica, que surgió de la microsociología y la etnometodología, sobre todo en EE. UU., enfoca sobre el discurso como interacción, primero en el análisis detallado de las estructuras y estrategias de la conversación cotidiana, y después también las interacciones verbales en las instituciones y organizaciones. Esta línea, que se conoce sobre todo como análisis de la conversación tiene muchas relaciones con la pragmática, la sociolingüística interactiva, en psicología discursiva (dentro de la psicología social) y la línea de la etnografía de la comunicación en antropología. Analistas prominentes de la conversación son, entre otros, Erving Goffman, Harvey Sacks, Emmanuel Schegloff, Gail Jefferson, John Heritage, Paul Drew, Paul ten Have, Charles y Marjorie Goodwin, y Douglas Maynard. En etnografía y antropología se destacan sobre todo: Dell Hymes, John Gumperz, Elinor Ochs y Sandro Duranti. Y en la pragmática del discurso y de la conversación, Jef Verschueren, Jan Blommaert, y Stephen Levinson. De otra perspectiva también: Deborah Tannen y Deborah Schiffrin. En psicología discursiva: Michael Billig, Jonathan Potter, Pedro Aguilar.y Derek Edwards.

Psicología cognitiva
Inspirada por las complejidades del "aprendizaje humano" y/o "la adquisición del conocimiento" (fundamentos epistemológicos) (Audi, l998) en el inicio de los 70 surge una corriente de investigación en el estudio o rol que desempeñan los "procesos mentales" (atención, memoria, percepción, concentración, solución de problemas, etc.) en el proceso de comprensión de "textos" y en un marco que posteriormente conocemos como "ciencia cognitiva". En la psicología cognitiva, el estudio del discurso es en general experimental (de laboratorio) y enfoca sobre las estrategias y representaciones mentales de la producción, la comprensión, la memorización y la recuperación del discurso o de su información. Explica, por ejemplo, lo que normalmente memorizamos y olvidamos después de leer un texto -- o lo que hace la producción o la comprensión más fácil o más difícil. Este enfoque relaciona los procesos de producción o de comprensión con un análisis explício del rol crucial del conocimiento sociocultural compartido en la comunicación y la interacción. Una de las nociones que se han usado con mucho éxito en esta línea es la noción de modelo mental -- una representación en la memoria a largo plazo, sobre la situación o los eventos a que se refiere un discurso. En ese sentido, comprender un discurso quiere decir poder construir un modelo mental del referente del discurso: un fragmento del mundo real o ficcional. Las figuras más prominentes en esta área son: Walter Kintsch, Teun A. van Dijk, Art Graesser, Mary Ann Gernsbacher, y Tom Trabasso.

Análisis del discurso

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Inteligencia artificial-informática
Relacionadas con la psicología cognitiva y las ciencias cognitivas en general, pero también con la gramática formal y la lógica, encontramos las líneas de la informática del discurso, como Inteligencia artificial. Aquí se escriben programas que simulan la producción, la comprensión, la traducción, etc. del discurso, y se representan los conocimientos (generales o especializados) que el programa necesita para esos procesos. El interés de los investigadores es construir máquinas que sean agentes inteligentes, capaces de adaptarse a las circunstancias y las metas, con capacidades humanas. Entre las capacidades humanas que involucran las facultades intelectuales que se han desarrollado, la de mayor relevancia es la de dialogar en una lengua verbal y una de sus características es poder extraer el sentido a mensajes contradictorios o ambiguos. Unos científicos importantes en esta área son: Bonnie Lynn Webber, Barbara Grosz y Roger Schank.

Análisis crítico del discurso
El Análisis crítico del discurso (ACD) se ubica en cualquier otra aproximación mencionada, pero lo hace desde una perspectiva social, política y crítica, enfocando sobre la manera que el discurso se usa y abusa para establecer, legitimar o ejercer -- y resistir -- el poder y la dominación. Se interesa sobre todo por el análisis del racismo, del sexismo, el clasismo, y la pobreza, y se relaciona con movimientos sociales, como el feminismo, el pacifismo, el ecologismo, la antiglobalización, etc. El ACD no tiene métodos fijos, sino usa los mejores métodos adecuados en el planteamiento y análisis de los problemas sociales, que son su objetivo principal. Los nombres más conocidos en ACD son: Roger Fowler, Michel Pêcheux, Norman Fairclough, Ruth Wodak, Luisa Martín Rojo, Teun A. van Dijk, Theo van Leeuwen, Gunther Kress y Paul Chilton.[2]

Aplicaciones
Todas esas líneas o estilos de AD tienen una dimensión más bien teórica, una dimensión descriptiva, analítica y una dimensión aplicada. Las aplicaciones del AD se encuentran en todas las áreas de la sociedad, como los medios de comunicación (estudio de los efectos), la educación (como los textos escolares, la interacción en el aula, aprendizaje de las lenguas), la publicidad y la propaganda, la política, y la salud (para el análisis de trastornos del lenguaje y de la comunicación).

Véase también
• Lista de prejuicios cognitivos • Pensamiento crítico • Control social

Referencias
[1] Trappes-Lomax 2004 [2] El análisis del discurso según Van Dijik y los estudios de la comunicación (Omer Silva) (http:/ / www. razonypalabra. org. mx/ anteriores/ n26/ osilva. html)

Análisis del discurso

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Bibliografía
• Aguilar Barrenechea, Pedro. (2001). Variación lingüística del español de Chile. Santiago: Paidos. • Briz Gómez, A. (1998). El español coloquial en la conversación. Barcelona: Ariel • Calsamiglia Blancafort, H., & Tuson, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso. Barcelona: Ariel. • Charaudeau, P., & Maingueneau, D. (2002). Dictionnaire d'analyse du discours. Paris: Seuil. • Drew, P., & Heritage, J. (1992). Talk at work. Interaction in institutional settings. Cambridge: Cambridge University Press. • Goffman, E. (1981). Forms of talk. Philadelphia: University of Pennsylvania Press. • Jaworski, A., & Coupland, N. (Eds.). (1999). The Discourse Reader. London: Routledge. • Johnstone, B. (2002). Discourse analysis. Oxford: Blackwell. • Ochs, E., Schegloff, E. A., & Thompson, S. A. (1996). Interaction and Grammar. Cambridge: Cambridge University Press. • Renkema, J. (2004). Introduction to discourse studies. Philadelphia: John Benjamins Pub. (Traducción española de la primera edición publicada por Gedisa). • Schiffrin, D. (1994). Approaches to discourse. Oxford: Blackwell. • Schifnbfrin, D., Tannen, D., & Hamilton, H. E. (Eds.). (2001). The Handbook of discourse analysis. Oxford: Blackwell. • Soage, A. B. (2006) "La teoría del discurso de la Escuela de Essex en su contexto teórico" (http://www.ucm.es/ info/circulo/no25/soage.pdf), Círculo de Lingüística Aplicada a la Comunicación 26. • Ten Have, P. (1999). Doing conversation analysis. A practical guide. London: Sage. • Titscher, S., Meyer, M., Wodak, R., & Vetter, E. (2000). Methods of Text and Discourse Analysis. London: Sage. • Van Dijk, T. A. (1977). Text and Context. London: Longman. (Traducción española con Cátedra, Madrid, 1980). • Van Dijk, T. A. (Ed.). (1985). Handbook of discourse analysis. 4 vols. London Orlando: Academic Press. • Van Dijk, T. A. (Ed.). (1997). Discourse Studies. A Muldisciplinary Introduction. 2 vols. London: Sage (Traducción española publicada por Gedisa, Barcelona, 2001). • Wodak, R., & Meyer, M. (Eds.). (2001). Methods of critical discourse analysis. London: Sage. (Traducción española publicada por Gedisa, Barcelona 2002). • Wooffitt, R. (2005). Conversation analysis and discourse analysis. London: Sage. • Del Río, Juan Carlos. « Revista Esfinge – Inteligencia Artificial (http://www.editorial-na.com/articulos/ articulo.asp?artic=139)» (en español). Esfinge. Consultado el 24 de agosto de 2010. • Silva V., Omer. . El análisis del discurso según Van Dijik y los estudios de la comunicación. Razon y palabra. Consultado el 25 de agosto de 2010. • Oxford Introductions to Language Study,Series Editor H.G. Widdowson, Discourse Analysis H. G. Widdowson

Enlaces externos
• Software de razonamiento crítico Rationale (http://www.austhink.com/) (comercial, Windows) • Análisis de Discurso en IC - Investigación Cualitativa (En español) (http://www.investigacioncualitativa.cl/ 2008/01/anlisis-de-discurso.html)

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