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Explique las divergencias principales entre las propuestas monetarias y

estructuralistas en la explicación del fenómeno del subdesarrollo

A partir de la gran depresión de los años treinta (30) se crearon varias corrientes
económicas, filosóficas, sociales, culturales que basaban sus teorías en las
relaciones de:

Centro y periferia: los centros fueron las superpotencias Estados Unidos y Unión
de Republicas Socialistas Soviéticas; en los Estados Unidos se buscaba el
capitalismo como una forma de mandato creando políticas monetarias que fueron
y son aplicadas especialmente en países de cultura occidentales
subdesarrollados.

De otro lado se encuentra el bloque URSS (cortina de hierro), basando sus


políticas en un desarrollo comunal o tradicionalmente comunitario, donde todo es
de todos, y el Estado regula la propiedad, el ingreso, los salarios, la salud, la
educación, la alimentación, además de basar sus estrategias externas en la
adhesión de países periféricos, formando bloques anti – capitalistas.

En la teoría monetaria y estructuralista, la primera hace referencia al control y


acumulación de capital privado, promoviendo la regulación estatal, y la inversión
en mercados externos como ocurrió con el plan Marshall donde EEUU es el
principal capitalista en el mundo, ya que poseía el poder económico para
participar en la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial.
El ahorro y la bancarización logran que todo nacionalista participe en la creación
de políticas monetarias como la regulación de las tasas de interés.

En la teoría estructuralista, muy parecida por cierto al comunismo, se busca la


reconstrucción de los países en vía de desarrollo o subdesarrollados mediante el
trabajo mancomunado y la máxima utilización y aprovechamiento de los recursos.
Este sistema promueve el crecimiento personal, la persuasión y desarrollo estatal
– nacional.
Los programas monetarios e instituciones de este orden como FMI, Banco
Mundial, Banco Interamericano de desarrollo, CEPAL, sus políticas monetarias
para la financiación de los países subdesarrollados deben encaminarse no en la
construcción de más capital, sino en la oportunidad de crecimiento económico
sostenido para las naciones en vías de desarrollo. Se debe lograr no solo la
capitalización de las naciones, sino también la oportunidad de participar en
mercados nacionales e internacionales, disminución de pobreza, mayor acceso a
la educación y capacitación.