Sun Tzu

El Arte de la Guerra

El Arte de la Guerra es el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. Inspiró a
Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y muchas más figuras históricas. Este libro de dos
quinientos mil años de antigüedad, es uno de los más importantes textos clásicos chinos,
en el que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna de sus máximas ha quedado anticuada,
ni hay un solo consejo que hoy no sea útil. Pero la obra del general Sun Tzu no es
únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema
de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de
confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para comprender las
raíces de un conflicto y buscar una solución. “la mejor victoria es vencer sin combatir”,
nos dice Sun Tzu, “y ésa es la distinción entre le hombre prudente y el ignorante”.


Indice
Introducción: Sun Tzu y el "Arte de la Guerra"
1. Sobre la evaluación
2. Sobre la iniciación de las acciones
3. Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota
4. Sobre la medida en la disposición de los medios
5. Sobre la firmeza
6. Sobre lo lleno y lo vacío
7. Sobre el enfrentamiento directo e indirecto
8. Sobre los nueve cambios
9. Sobre la distribución de los medios
10. Sobre la topología
11. Sobre las clases de terreno
12. Sobre el arte de atacar por el fuego
13. sobre la concordia y la discordia

I N T R O D U C C I O N
Sun Tzu, El Arte de la Guerra

Sun Tzu fué un general chino que vivió alrededor del siglo V antes de Cristo. La
colección de ensayos sobre el arte de la guerra atribuida a Sun Tzu es el tratado más
antiguo que se conoce sobre el tema. A pesar de su antigüedad los consejos de Sun Tzu
siguen manteniendo vigencia.

El Arte de la Guerra es el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. Inspiró a
Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y muchas más figuras históricas. Este libro de dos
mil quinientos años de antigüedad, es uno de los más importantes textos clásicos chinos,
en el que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna de sus máximas ha quedado anticuada,
ni hay un solo consejo que hoy no sea útil. Pero la obra del general Sun Tzu no es
únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema
de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de
confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para comprender las
raíces de un conflicto y buscar una solución. “la mejor victoria es vencer sin combatir”,
nos dice Sun Tzu, “y ésa es la distinción entre le hombre prudente y el ignorante”.

La obra de Sun Tzu llegó por primera vez a Europa en el periodo anterior a la Revolución
Francesa, en forma de una breve traducción realizada por el sacerdote jesuita J. J. M.
Amiot. En las diversas traducciones que se han hecho desde entonces, se nombra
ocasionalmente al autor como Sun Wu o Sun Tzi

El núcleo de la filosofía de Sun Tzu sobre la guerra descansa en estos dos principios:

Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la Guerra es
someter al enemigo sin luchar.

Las ideas de Sun Tzu se extendieron por el resto de Asia hasta llegar a Japón. Los
japoneses adoptaron rápidamente estas enseñanzas y, posiblemente, añadieron algunas de
su propia cosecha. Hay constancia de que el principal libro japonés sobre el tema, "El
libro de los Cinco Anillos", está influido por la filosofía de Sun Tzu, ya que su autor,
Miyamoto Mushashi, estudió el tratado de "El Arte de la Guerra" durante su formación
como Samurai.

Habitualmente se hace referencia a las culturas orientales como culturas de estrategia y
no es pequeña la influencia de Sun Tzu en este desarrollo cultural. Hoy en día, la filosofía
del arte de la guerra ha ido más allá de los límites estrictamente militares, aplicándose a
los negocios, los deportes, la diplomacia e incluso el comportamiento personal. Por
ejemplo, muchas frases clave de los manuales modernos de gestión de empresas, son
prácticamente citas literales de la obra de Sun Tzu (cambiando, por ejemplo, ejercito por
empresa, o armamento por recursos, sin ir más lejos). Las ideas siguen siendo
completamente válidas a pesar de los 25 siglos transcurridos desde que se escribieron.




C A P I T U L O I
Sobre la evaluación

Sun Tzu dice: la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la
vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es
forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar
prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo
que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros.

Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones
entre diversas condiciones de los bandos rivales, con vistas a determinar el resultado de la
guerra.

El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el
cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina.

La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante,
de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro.
El tiempo significa el Ying y el Yang, la noche y el día, el frío y el calor, días despejados
o lluviosos, y el cambio de las estaciones.
El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse,
y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de
supervivencia.
El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y
disciplina.
Por último, la disciplina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las
graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la
provisión de material militar al ejército.

Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los
domina, vence; aquel que no, sale derrotado. Por lo tanto, al trazar los planes, han de
compararse los siguiente siete factores, valorando cada uno con el mayor cuidado:
¿Qué dirigente es más sabio y capaz?
¿Qué comandante posee el mayor talento?
¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?
¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones?
¿Qué tropas son más fuertes?
¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas?
¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa?
Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual de los dos bandos
saldrá victorioso y cual será derrotado.
El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá. Ese general ha de ser mantenido al
mando. Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido.

Tras prestar atención a mi consejo y planes, el general debe crear una situación que
contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe tomar en
consideración la situación del campo, y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso.

El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de
aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca
del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca.
Poner cebos para atraer al enemigo.
Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en
todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un
temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo.
Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta
desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo
cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la
victoria para el estratega.

Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los
cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que
las condiciones del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones
favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer;
sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza
cálculos en absoluto.

Gracias a este método, se puede examinar la situación, y el resultado aparece claramente.

C A P I T U L O II

Sobre la iniciación de las acciones

Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, de continuar por mucho tiempo,
desanimará a tus tropas y embotará tu espada. Si estás sitiando una ciudad, agotarás tus
fuerzas. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña, tus suministros se
agotarán.
Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá
calamidades. Como se ha dicho: "Los que a hierro matan, a hierro mueren." Cuando tus
tropas están desanimadas, tu espada embotada, agotadas tus fuerzas y tus suministros son
escasos, hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse. Entonces,
aunque tengas consejeros sabios, al final no podrás hacer que las cosas salgan bien.
Por esta causa, he oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas,
pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña
por mucho tiempo. Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación
militar se prolongue por mucho tiempo.
Como se dice comúnmente, sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas
podido taparte los oídos, veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido
pestañear.
Por lo tanto, los que no son totalmente conscientes de la desventaja de servirse de las
armas no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas.
Los que utilizan los medios militares con pericia no activan a sus tropas dos veces, ni
proporcionan alimentos en tres ocasiones, con un mismo objetivo.
Esto quiere decir que no se debe movilizar al pueblo más de una vez por campaña, y que
inmediatamente después de alcanzar la victoria no se debe regresar al propio país para
hacer una segunda movilización. Al principio esto significa proporcionar alimentos (para
las propias tropas), pero después se quitan los alimentos al enemigo.
Si tomas los suministros de armas de tu propio país, pero quitas los alimentos al enemigo,
puedes estar bien abastecido de armamento y de provisiones.
Cuando un país se empobrece a causa de las operaciones militares, se debe al transporte
de provisiones desde un lugar distante. Si las transportas desde un lugar distante, el
pueblo se empobrecerá.
Los que habitan cerca de donde está el ejército pueden vender sus cosechas a precios
elevados, pero se acaba de este modo el bienestar de la mayoría de la población.
Cuando se transportan las provisiones muy lejos, la gente se arruina a causa del alto
costo. En los mercados cercanos al ejército, los precios de las mercancías se aumentan.
Por lo tanto, las largas campañas militares constituyen una lacra para el país.
Cuando se agotan los recursos, los impuestos se recaudan bajo presión. Cuando el poder
y los recursos se han agotado, se arruina el propio país. Se priva al pueblo de gran parte
de su presupuesto, mientras que los gastos del gobierno para armamentos se elevan.
Los habitantes constituyen la base de un país, los alimentos son la felicidad del pueblo. El
príncipe debe respetar este hecho y ser sobrio y austero en sus gastos públicos.
En consecuencia, un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus
alimentos. Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a veinte que te
suministras a ti mismo.
Así pues, lo que arrasa al enemigo es la imprudencia, y la motivación de los tuyos en
asumir los beneficios de los adversarios.
Cuando recompenses a tus hombres con los beneficios que ostentaban los adversarios los
harás luchar por propia iniciativa, y así podrás tomar el poder y la influencia que tenía el
enemigo. Es por esto par lo que se dice que donde hay grandes recompensas hay hombres
valientes.
Por consiguiente, en una batalla de carros, recompensa primero al que tome al menos diez
carros.
Si recompensas a todo el mundo, no habrá suficiente para todos, así pues, ofrece una
recompensa a un soldado para animar a todos los demás. Cambia sus colores (de los
soldados enemigos hechos prisioneros), utilízalos mezclados con los tuyos. Trata bien a
los soldados y préstales atención. Los soldados prisioneros deben ser bien tratados, para
conseguir que en el futuro luchen para ti. A esto se llama vencer al adversario e
incrementar por añadidura tus propias fuerzas.
Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a
donde vayas.
Así pues, lo más importante en una operación militar es la victoria y no la
persistencia. Esta última no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas,
se consumirá por sí mismo.
Por lo tanto, sabemos que el que está a la cabeza del ejército está a cargo de las vidas de
los habitantes y de la seguridad de la nación.

C A P I T U L O III
Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota

Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo. Capturar
a sus soldados para conquistarlos y dominas a sus jefes.
Un General decía: "Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz
que pierdan su ánimo y dirección, de manera que aunque el ejército enemigo esté intacto
sea inservible: esto es ganar sin violencia. Si destruyes al ejército enemigo y matas a sus
generales, asaltas sus defensas disparando, reúnes a una muchedumbre y usurpas un
territorio, todo esto es ganar por la fuerza."
Por esto, los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que
consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores
maestros del Arte de la Guerra.
Los guerreros superiores atacan mientras los enemigos están proyectando sus planes.
Luego deshacen sus alianzas.
Por eso, un gran emperador decía: "El que lucha por la victoria frente a espadas desnudas
no es un buen general." La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una
ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso.
Emplea no menos de tres meses en preparar tus artefactos y otros tres para coordinar los
recursos para tu asedio. Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable
tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan.
Por lo tanto, un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas
sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear
mucho tiempo.
Un maestro experto en las artes marciales deshace los planes de los enemigos, estropea
sus relaciones y alianzas, le corta los suministros o bloquea su camino, venciendo
mediante estas tácticas sin necesidad de luchar.
Es imprescindible luchar contra todas las facciones enemigas para obtener una victoria
completa, de manera que su ejército no quede acuartelado y el beneficio sea total. Esta es
la ley del asedio estratégico.
La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es
asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el
enemigo es vencido por el empleo de la estrategia.
Así pues, la regla de la utilización de la fuerza es la siguiente: si tus fuerzas son diez
veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si
son dos veces superiores, divídelo.
Si tus fuerzas son iguales en número, lucha si te es posible. Si tus fuerzas son inferiores,
manténte continuamente en guardia, pues el más pequeño fallo te acarrearía las peores
consecuencias. Trata de mantenerte al abrigo y evita en lo posible un enfrentamiento
abierto con él; la prudencia y la firmeza de un pequeño número de personas pueden llegar
a cansar y a dominar incluso a numerosos ejércitos.
Este consejo se aplica en los casos en que todos los factores son equivalentes. Si tus
fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos, si tú y tus fuerzas
están con ánimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean más numerosos, puedes
entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu valor son menores que las
de tu adversario, entonces debes retirarte y buscar una salida.
En consecuencia, si el bando más pequeño es obstinado, cae prisionero del bando más
grande.
Esto quiere decir que si un pequeño ejército no hace una valoración adecuada de su poder
y se atreve a enemistarse con una gran potencia, por mucho que su defensa sea firme,
inevitablemente se convertirá en conquistado. "Si no puedes ser fuerte, pero tampoco
sabes ser débil, serás derrotado." Los generales son servidores del Pueblo. Cuando su
servicio es completo, el Pueblo es fuerte. Cuando su servicio es defectuoso, el Pueblo es
débil.
Así pues, existen tres maneras en las que un Príncipe lleva al ejército al desastre. Cuando
un Príncipe, ignorando los hechos, ordena avanzar a sus ejércitos o retirarse cuando no
deben hacerlo; a esto se le llama inmovilizar al ejército. Cuando un Príncipe ignora los
asuntos militares, pero comparte en pie de igualdad el mando del ejército, los soldados
acaban confusos. Cuando el Príncipe ignora cómo llevar a cabo las maniobras militares,
pero comparte por igual su dirección, los soldados están vacilantes. Una vez que los
ejércitos están confusos y vacilantes, empiezan los problemas procedentes de los
adversarios. A esto se le llama perder la victoria por trastornar el aspecto militar.
Si intentas utilizar los métodos de un gobierno civil para dirigir una operación militar, la
operación será confusa.
Triunfan aquellos que:
Saben cuándo luchar y cuándo no
Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas.
Tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo.
Se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos.
Tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos civiles.
Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor.
Hablar de que el Príncipe sea el que da las órdenes en todo es como el General solicitarle
permiso al Príncipe para poder apagar un fuego: para cuando sea autorizado, ya no
quedan sino cenizas.
Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si
no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás
otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada
batalla.

C A P I T U L O IV
Sobre la medida en la disposición de los medios

Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer
lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.
Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; aguardar para descubrir la vulnerabili-
dad del adversario significa conocer a los demás.
La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.
Por esto, los guerreros expertos pueden ser invencibles, pero no pueden hacer que sus
adversarios sean vulnerables.
Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que informarse, ni negligencias o
fallos de los que aprovecharse, ¿cómo puedes vencerlos aunque estén bien pertrechados?
Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida, pero no fabricada.
La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad, una cuestión de ataque.
Mientras no hayas observado vulnerabilidades en el orden de batalla de los adversarios,
oculta tu propia formación de ataque, y prepárate para ser invencible, con la finalidad de
preservarte. Cuando los adversarios tienen órdenes de batalla vulnerables, es el momento
de salir a atacarlos.
La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia.
Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en
maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera
pueden protegerse y lograr la victoria total.
En situaciones de defensa, acalláis las voces y borráis las huellas, escondidos como
fantasmas y espíritus bajo tierra, invisibles para todo el mundo. En situaciones de ataque,
vuestro movimiento es rápido y vuestro grito fulgurante, veloz como el trueno y el
relámpago, para los que no se puede uno preparar, aunque vengan del cielo.
Prever la victoria cuando cualquiera la puede conocer no constituye verdadera destreza.
Todo el mundo elogia la victoria ganada en batalla, pero esa victoria no es realmente tan
buena.
Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder
ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz
de alcanzar la victoria donde no existe forma.
No se requiere mucha fuerza para levantar un cabello, no es necesario tener una vista
aguda para ver el sol y la luna, ni se necesita tener mucho oído para escuchar el retumbar
del trueno.
Lo que todo el mundo conoce no se llama sabiduría; la victoria sobre los demás obtenida
por medio de la batalla no se considera una buena victoria.
En la antigüedad, los que eran conocidos como buenos guerreros vencían cuando era fácil
vencer.
Si sólo eres capaz de asegurar la victoria tras enfrentarte a un adversario en un conflicto
armado, esa victoria es una dura victoria. Si eres capaz de ver lo sutil y de darte cuenta
de lo oculto, irrumpiendo antes del orden de batalla, la victoria así obtenida es un
victoria fácil.
En consecuencia, las victorias de los buenos guerreros no destacan por su inteligencia o
su bravura. Así pues, las victorias que ganan en batalla no son debidas a la suerte. Sus
victorias no son casualidades, sino que son debidas a haberse situado previamente en
posición de poder ganar con seguridad, imponiéndose sobre los que ya han perdido de
antemano.
La gran sabiduría no es algo obvio, el mérito grande no se anuncia. Cuando eres capaz de
ver lo sutil, es fácil ganar; ¿qué tiene esto que ver con la inteligencia o la bravura?
Cuando se resuelven los problemas antes de que surjan, ¿quién llama a esto inteligencia?
Cuando hay victoria sin batalla, ¿quién habla de bravura?
Así pues, los buenos guerreros toman posición en un terreno en el que no pueden perder,
y no pasan por alto las condiciones que hacen a su adversario proclive a la derrota.
En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un
ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.
Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no tienen planes
premeditados.
Los que utilizan bien las armas cultivan el Camino y observan las leyes. Así pueden
gobernar prevaleciendo sobre los corruptos.
Servirse de la armonía para desvanecer la oposición, no atacar un ejército inocente, no
hacer prisioneros o tomar botín par donde pasa el ejército, no cortar los árboles ni
contaminar los pozos, limpiar y purificar los templos de las ciudades y montañas del
camino que atraviesas, no repetir los errores de una civilización decadente, a todo esto se
llama el Camino y sus leyes.
Cuando el ejército está estrictamente disciplinado, hasta el punto en que los soldados
morirían antes que desobedecer las órdenes, y las recompensas y los castigos merecen
confianza y están bien establecidos, cuando los jefes y oficiales son capaces de actuar de
esta forma, pueden vencer a un Príncipe enemigo corrupto.
Las reglas militares son cinco: medición, valoración, cálculo, comparación y victoria. El
terreno da lugar a las mediciones, éstas dan lugar a las valoraciones, las valoraciones a
los cálculos, éstos a las comparaciones, y las comparaciones dan lugar a las victorias.
Mediante las comparaciones de las dimensiones puedes conocer dónde se haya la victoria
o la derrota.
En consecuencia, un ejército victorioso es como un kilo comparado con un gramo; un
ejército derrotado es como un gramo comparado con un kilo.
Cuando el que gana consigue que su pueblo vaya a la batalla como si estuviera dirigiendo
una gran corriente de agua hacia un cañón profundo, esto es una cuestión de orden de
batalla.
Cuando el agua se acumula en un cañón profundo, nadie puede medir su cantidad, lo
mismo que nuestra defensa no muestra su forma. Cuando se suelta el agua, se precipita
hacia abajo como un torrente, de manera tan irresistible como nuestro propio ataque.

C A P I T U L O V
Sobre la firmeza

La fuerza es la energía acumulada o la que se percibe. Esto es muy cambiante. Los
expertos son capaces de vencer al enemigo creando una percepción favorable en ellos, así
obtener la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza.
Gobernar sobre muchas personas como si fueran poco es una cuestión de dividirlas en
grupos o sectores: es organización. Batallar contra un gran número de tropas como si
fueran pocas es una cuestión de demostrar la fuerza, símbolos y señales.
Se refiere a lograr una percepción de fuerza y poder en la oposición. En el campo de
batalla se refiere a las formaciones y banderas utilizadas para desplegar las tropas y
coordinar sus movimientos.
Lograr que el ejército sea capaz de combatir contra el adversario sin ser derrotado es una
cuestión de emplear métodos ortodoxos o heterodoxos.
La ortodoxia y la heterodoxia no es algo fijo, sino que se utilizan como un ciclo. Un
emperador que fue un famoso guerrero y administrador, hablaba de manipular las
percepciones de los adversarios sobre lo que es ortodoxo y heterodoxo, y después atacar
inesperadamente, combinando ambos métodos hasta convertirlo en uno, volviéndose así
indefinible para el enemigo.
Que el efecto de las fuerzas sea como el de piedras arrojadas sobre huevos, es una
cuestión de lleno y vacío.
Cuando induces a los adversarios a atacarte en tu territorio, su fuerza siempre está vacía
(en desventaja); mientras que no compitas en lo que son los mejores, tu fuerza siempre
estará llena. Atacar con lo vacío contra lo lleno es como arrojar piedras sobre huevos: de
seguro se rompen.
Cuando se entabla una batalla de manera directa, la victoria se gana por sorpresa.
El ataque directo es ortodoxo. El ataque indirecto es heterodoxo.
Sólo hay dos clases de ataques en la batalla: el extraordinario por sorpresa y el directo
ordinario, pero sus variantes son innumerables. Lo ortodoxo y lo heterodoxo se originan
recíprocamente, como un círculo sin comienzo ni fin; ¿quién podría agotarlos?
Cuando la velocidad del agua que fluye alcanza el punto en el que puede mover las
piedras, ésta es la fuerza directa. Cuando la velocidad y maniobrabilidad del halcón es tal
que puede atacar y matar, esto es precisión. Lo mismo ocurre con los guerreros expertos:
su fuerza es rápida, su precisión certera. Su fuerza es como disparar una catapulta, su
precisión es dar en el objetivo previsto y causar el efecto esperado.
El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza.
Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes
que organizar el orden, porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Si
quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que
ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera
artificial. Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos, primero
has de ser extremadamente fuerte porque sólo entonces puedes pretender ser débil.
El orden y el desorden son una cuestión de organización; la cobardía es una cuestión
valentía y la de ímpetu; la fuerza y la debilidad son una cuestión de la formación en la
batalla.
Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu (percepción), incluso el tímido se vuelve
valiente, cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido.
Nada está fijado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu.
Con astucia se puede anticipar y lograr que los adversarios se convenzan a sí mismos
cómo proceder y moverse; les ayuda a caminar por el camino que les traza. Hace moverse
a los enemigos con la perspectiva del triunfo, para que caigan en la emboscada.
Los buenos guerreros buscan la efectividad en la batalla a partir de la fuerza del ímpetu
(percepción) y no dependen sólo de la fuerza de sus soldados. Son capaces de escoger a
la mejor gente, desplegarlos adecuadamente y dejar que la fuerza del ímpetu logre sus
objetivos.
Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos, compromiso de los
soldados, tienes la fuerza del ímpetu, y el tímido es valeroso. Así es posible asignar a los
soldados por sus capacidades, habilidades y encomendarle deberes y responsabilidades
adecuadas. El valiente puede luchar, el cuidadoso puede hacer de centinela, y el
inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es útil.
Hacer que los soldados luchen permitiendo que la fuerza del ímpetu haga su trabajo es
como hacer rodar rocas. Las rocas permanecen inmóviles cuando están en un lugar plano,
pero ruedan en un plano inclinado; se quedan fijas cuando son cuadradas, pero giran si
son redondas. Por lo tanto, cuando se conduce a los hombres a la batalla con astucia, el
impulso es como rocas redondas que se precipitan montaña abajo: ésta es la fuerza que
produce la victoria.

C A P I T U L O VI
Sobre lo lleno y lo vacío

Los que anticipan, se preparan y llegan primero al campo de batalla y esperan al
adversario están en posición descansada; los que llegan los últimos al campo de batalla,
los que improvisan y entablan la lucha quedan agotados.
Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se
dejan atraer fuera de su fortaleza.
Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir, su fuerza estará siempre vacía. Si
no sales a combatir, tu fuerza estará siempre llena. Este es el arte de vaciar a los demás y
de llenarte a ti mismo.
Lo que impulsa a los adversarios a venir hacia ti por propia decisión es la perspectiva de
ganar. Lo que desanima a los adversarios de ir hacia ti es la probabilidad de sufrir daños.
Cuando los adversarios están en posición favorable, debes cansarlos. Cuando están bien
alimentados, cortar los suministros. Cuando están descansando, hacer que se pongan en
movimiento.
Ataca inesperadamente, haciendo que los adversarios se agoten corriendo para salvar sus
vidas. Interrumpe sus provisiones, arrasa sus campos y corta sus vías de
aprovisionamiento. Aparece en lugares críticos y ataca donde menos se lo esperen,
haciendo que tengan que acudir al rescate.
Aparece donde no puedan ir, se dirige hacia donde menos se lo esperen. Para desplazarte
cientos de kilómetros sin cansancio, atraviesa tierras despobladas.
Atacar un espacio abierto no significa sólo un espacio en el que el enemigo no tiene
defensa. Mientras su defensa no sea estricta - el lugar no esté bien guardado -, los
enemigos se desperdigarán ante ti, como si estuvieras atravesando un territorio
despoblado.
Para tomar infaliblemente lo que atacas, ataca donde no haya defensa. Para mantener una
defensa infaliblemente segura, defiende donde no haya ataque.
Así, en el caso de los que son expertos en el ataque, sus enemigos no saben por dónde
atacar.
Cuando se cumplen las instrucciones, las personas son sinceramente leales y
comprometidas, los planes y preparativos para la defensa implantados con firmeza,
siendo tan sutil y reservado que no se revelan las estrategias de ninguna forma, y los
adversarios se sienten inseguros, y su inteligencia no les sirve para nada.
Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente
misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir
el destino de tus adversarios.
Para avanzar sin encontrar resistencia, arremete por sus puntos débiles. Para retirarte de
manera esquiva, sé más rápido que ellos.
Las situaciones militares se basan en la velocidad: llega como el viento, muévete como el
relámpago, y los adversarios no podrán vencerte.
Por lo tanto, cuando quieras entrar en batalla, incluso si el adversario está atrincherado en
una posición defensiva, no podrá evitar luchar si atacas en el lugar en el que debe acudir
irremediablemente al rescate.
Cuando no quieras entrar en batalla, incluso si trazas una línea en el terreno que quieres
conservar, el adversario no puede combatir contigo porque le das una falsa pista.
Esto significa que cuando los adversarios llegan para atacarte, no luchas con ellos,
sino que estableces un cambio estratégico para confundirlos y llenarlos de
incertidumbre.
Por consiguiente, cuando induces a otros a efectuar una formación, mientras que tú
mismo permaneces sin forma, estás concentrado, mientras que tu adversario está
dividido.
Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz
que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. Esto es inducir al enemigo a
efectuar una formación. Una vez vista la formación del adversario, concentras tus tropas
contra él. Como tu formación no está a la vista, el adversario dividirá seguramente sus
fuerzas.
Cuando estás concentrado formando una sola fuerza, mientras que el enemigo está
dividido en diez, estás atacando a una concentración de uno contra diez, así que tus
fuerzas superan a las suyas.
Si puedes atacar a unos pocos soldados con muchos, diezmarás el número de tus
adversarios.
Cuando estás fuertemente atrincherado, te has hecho fuerte tras buenas barricadas, y no
dejas filtrar ninguna información sobre tus fuerzas, sal afuera sin formación precisa, ataca
y conquista de manera incontenible.
No han de conocer dónde piensas librar la batalla, porque cuando no se conoce, el
enemigo destaca muchos puestos de vigilancia, y en el momento en el que se establecen
numerosos puestos sólo tienes que combatir contra pequeñas unidades.
Así pues, cuando su vanguardia está preparada, su retaguardia es defectuosa, y cuando su
retaguardia está preparada, su vanguardia presenta puntos débiles.
Las preparaciones de su ala derecha significarán carencia en su ala izquierda. Las
preparaciones por todas partes significará ser vulnerable por todas partes.
Esto significa que cuando las tropas están de guardia en muchos lugares, están
forzosamente desperdigadas en pequeñas unidades.
Cuando se dispone de pocos soldados se está a la defensiva contra el adversario el que
dispone de muchos hace que el enemigo tenga que defenderse.
Cuantas más defensas induces a adoptar a tu enemigo, más debilitado quedará.
Así, si conoces el lugar y la fecha de la batalla, puedes acudir a ella aunque estés a mil
kilómetros de distancia. Si no conoces el lugar y la fecha de la batalla, entonces tu flanco
izquierdo no puede salvar al derecho, tu vanguardia no puede salvar a tu retaguardia, y tu
retaguardia no puede salvar a tu vanguardia, ni siquiera en un territorio de unas pocas
docenas de kilómetros.
Si tienes muchas más tropas que los demás, ¿cómo puede ayudarte este factor para
obtener la victoria?
Si no conoces el lugar y la fecha de la batalla, aunque tus tropas sean más numerosas que
las de ellos, ¿cómo puedes saber si vas a ganar o a perder?
Así pues, se dice que la victoria puede ser creada.
Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes
vencer.
Incluso si los enemigos son numerosos, puede hacerse que no entren en combate.
Por tanto, haz tu valoración sobre ellos para averiguar sus planes, y determinar qué
estrategia puede tener éxito y cuál no. Incítalos a la acción para descubrir cuál es el
esquema general de sus movimientos y descansa.
Haz algo por o en contra de ellos para su atención, de manera que puedas de ellos para
atraer descubrir sus hábitos de comportamiento de ataque y de defensa.
Indúcelos a adoptar formaciones específicas, para conocer sus puntos flacos.
Esto significa utilizar muchos métodos para confundir y perturbar al enemigo con el
objetivo de observar sus formas de respuesta hacia ti; después de haberlas observado,
actúas en consecuencia, de manera que puedes saber qué clase de situaciones significan
vida y cuáles significan muerte.
Pruébalos para averiguar sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Por lo tanto, el punto
final de la formación de un ejército es llegar a la no forma. Cuando no tienes forma, los
informadores no pueden descubrir nada, ya que la información no puede crear una
estrategia.
Una vez que no tienes forma perceptible, no dejas huellas que puedan ser seguidas, los
informadores no encuentran ninguna grieta por donde mirar y los que están a cargo de la
planificación no pueden establecer ningún plan realizable.
La victoria sobre multitudes mediante formaciones precisas debe ser desconocida par las
multitudes. Todo el mundo conoce la forma mediante la que resultó vencedor, pero
nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria.
En consecuencia, la victoria en la guerra no es repetitiva, sino que adapta su forma
continuamente.
Determinar los cambios apropiados, significa no repetir las estrategias previas para
obtener la victoria. Para lograrla, puedo adaptarme desde el principio a cualquier
formación que los adversarios puedan adoptar.
Las formaciones son como el agua: la naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia
abajo; la naturaleza de los ejércitos es evitar lo lleno y atacar lo vacío; el flujo del agua
está determinado par la tierra; la victoria viene determinada por el adversario.
Así pues, un ejército no tiene formación constante, lo mismo que el agua no tiene forma
constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose
según el enemigo.

C A P I T U L O VII
Sobre el enfrentamiento directo e indirecto

La regla ordinaria para el uso del ejército es que el mando del ejército reciba órdenes de
las autoridades civiles y después reúne y concentra a las tropas, acuartelándolas juntas.
Nada es más difícil que la lucha armada.
Luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo.
La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir
los problemas en ventajas.
Mientras que das la apariencia de estar muy lejos, empiezas tu camino y llegas antes que
el enemigo.
Por lo tanto, haces que su ruta sea larga, atrayéndole con la esperanza de ganar. Cuando
emprendes la marcha después que los otros y llegas antes que ellos, conoces la estrategia
de hacer que las distancias sean cercanas.
Sírvete de una unidad especial para engañar al enemigo atrayéndole a una falsa
persecución, haciéndole creer que el grueso de tus fuerzas está muy lejos; entonces,
lanzas una fuerza de ataque sorpresa que llega antes, aunque emprendió el camino
después.
Por consiguiente, la lucha armada puede ser provechosa y puede ser peligrosa.
Para el experto es provechosa, para el inexperto peligrosa.
Movilizar a todo el ejército para el combate en aras de obtener alguna ventaja tomaría
mucho tiempo, pero combatir por una ventaja con un ejército incompleto tendría como
resultado una falta de recursos.
Si te movilizas rápidamente y sin parar día y noche, recorriendo el doble de la distancia
habitual, y si luchas por obtener alguna ventaja a miles de kilómetros, tus jefes militares
serán hechos prisioneros. Los soldados que sean fuertes llegarán allí primero, los más
cansados llegarán después - como regla general, sólo lo conseguirá uno de cada diez.
Cuando la ruta es larga las tropas se cansan; si han gastado su fuerza en la movilización,
llegan agotadas mientras que sus adversarios están frescos; así pues, es seguro que serán
atacadas.
Combatir por una ventaja a cincuenta kilómetros de distancia frustrará los planes del
mando, y, como regla general, sólo la mitad de los soldados lo harán.
Si se combate por obtener una ventaja a treinta kilómetros de distancia, sólo dos de cada
tres soldados los recorrerán.
Así pues, un ejército perece si no está equipado, si no tiene provisiones o si no tiene
dinero.
Estas tres cosas son necesarias: no puedes combatir para ganar con un ejército no
equipado, o sin provisiones, lo que el dinero facilita.
Por tanto, si ignoras los planes de tus rivales, no puedes hacer alianzas precisas.
A menos que conozcas las montañas y los bosques, los desfiladeros y los pasos, y la
condición de los pantanos, no puedes maniobrar con una fuerza armada. A menos que
utilices guías locales, no puedes aprovecharte de las ventajas del terreno.
Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y
guerrear.
Por consiguiente, una fuerza militar se usa según la estrategia prevista, se moviliza
mediante la esperanza de recompensa, y se adapta mediante la división y la combinación.
Una fuerza militar se establece mediante la estrategia en el sentido de que distraes al
enemigo para que no pueda conocer cuál es tu situación real y no pueda imponer su
supremacía. Se moviliza mediante la esperanza de recompensa, en el sentido de que entra
en acción cuando ve la posibilidad de obtener una ventaja. Dividir y volver a hacer
combinaciones de tropas se hace para confundir al adversario y observar cómo reacciona
frente a ti; de esta manera puedes adaptarte para obtener la victoria.
Por eso, cuando una fuerza militar se mueve con rapidez es como el viento; cuando va
lentamente es como el bosque; es voraz como el fuego e inmóvil como las montañas.
Es rápida como el viento en el sentido que llega sin avisar y desaparece como el
relámpago. Es como un bosque porque tiene un orden. Es voraz como el fuego que
devasta una planicie sin dejar tras sí ni una brizna de hierba. Es inmóvil como una
montaña cuando se acuartela.
Es tan difícil de conocer como la oscuridad; su movimiento es como un trueno que
retumba.
Para ocupar un lugar, divide a tus tropas. Para expandir tu territorio, divide los beneficios.
La regla general de las operaciones militares es desproveer de alimentos al enemigo todo
lo que se pueda. Sin embargo, en localidades donde la gente no tiene mucho, es necesario
dividir a las tropas en grupos más pequeños para que puedan tomar en diversas partes lo
que necesitan, ya que sólo así tendrán suficiente.
En cuanto a dividir el botín, significa que es necesario repartirlo entre las tropas para
guardar lo que ha sido ganado, no dejando que el enemigo lo recupere.
Actúa después de haber hecho una estimación. Gana el que conoce primero la medida de
lo que está lejos y lo que está cerca: ésta es la regla general de la lucha armada.
El primero que hace el movimiento es el "invitado", el último es el "anfitrión". El
"invitado" lo tiene difícil, el "anfitrión lo tiene fácil". Cerca y lejos significan
desplazamiento: el cansancio, el hambre y el frío surgen del desplazamiento.
Un antiguo libro que trata de asuntos militares dice: "Las palabras no son escuchadas, par
eso se hacen los símbolos y los tambores. Las banderas y los estandartes se hacen a causa
de la ausencia de visibilidad." Símbolos, tambores, banderas y estandartes se utilizan para
concentrar y unificar los oídos y los ojos de los soldados. Una vez que están unificados,
el valiente no puede actuar solo, ni el tímido puede retirarse solo: ésta es la regla general
del empleo de un grupo.
Unificar los oídos y los ojos de los soldados significa hacer que miren y escuchen al
unísono de manera que no caigan en la confusión y el desorden. La señales se utilizan
para indicar direcciones e impedir que los individuos vayan a donde se les antoje.
Así pues, en batallas nocturnas, utiliza fuegos y tambores, y en batallas diurnas sírvete de
banderas y estandartes, para manipular los oídos y los ojos de los soldados.
Utiliza muchas señales para confundir las percepciones del enemigo y hacerle temer tu
temible poder militar.
De esta forma, haces desaparecer la energía de sus ejércitos y desmoralizas a sus
generales.
En primer lugar, has de ser capaz de mantenerte firme en tu propio corazón; sólo
entonces puedes desmoralizar a los generales enemigos. Por esto, la tradición afirma que
los habitantes de otros tiempos tenían la firmeza para desmoralizar, y la antigua ley de los
que conducían carros de combate decía que cuando la mente original es firme, la energía
fresca es victoriosa.
De este modo, la energía de la mañana está llena de ardor, la del mediodía decae y la
energía de la noche se retira; en consecuencia, los expertos en el manejo de las armas
prefieren la energía entusiasta, atacan la decadente y la que se bate en retirada. Son ellos
los que dominan la energía.
Cualquier débil en el mundo se dispone a combatir en un minuto si se siente animado,
pero cuando se trata realmente de tomar las armas y de entrar en batalla, es poseído por la
energía; cuando esta energía se desvanece, se detendrá, estará asustado y se arrepentirá de
haber comenzado. La razón por la que esa clase de ejércitos miran por encima del
hombro a enemigos fuertes, lo mismo que miran a las doncellas vírgenes, es porque se
están aprovechando de su agresividad, estimulada por cualquier causa.
Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los
que se agitan, esto es dominar el corazón.
A menos que tu corazón esté totalmente abierto y tu mente en orden, no puedes esperar
ser capaz de adaptarte a responder sin límites, a manejar los acontecimientos de manera
infalible, a enfrentarte a dificultades graves e inesperadas sin turbarte, dirigiendo cada
cosa sin confusión.
Dominar la fuerza es esperar a los que vienen de lejos, aguardar con toda comodidad a
los que se han fatigado, y con el estómago saciado a los hambrientos.
Esto es lo que se quiere decir cuando se habla de atraer a otros hacia donde estás, al
tiempo que evitas ser inducido a ir hacia donde están ellos.
Evitar la confrontación contra formaciones de combate bien ordenadas y no atacar
grandes batallones constituye el dominio de la adaptación.
Por tanto, la regla general de las operaciones militares es no enfrentarse a una gran
montaña ni oponerse al enemigo de espaldas a ésta.
Esto significa que si los adversarios están en un terreno elevado, no debes atacarles
cuesta arriba, y que cuando efectúan una carga cuesta abajo, no debes hacerles frente.
No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada, ni ataques tropas expertas.
Si los adversarios huyen de repente antes de agotar su energía, seguramente hay
emboscadas esperándote para atacar a tus tropas; en este caso, debes retener a tus
oficiales para que no se lancen en su persecución.
No consumas la comida de sus soldados.
Si el enemigo abandona de repente sus provisiones, éstas han de ser probadas antes de ser
comidas, por si están envenenadas.
No detengas a ningún ejército que esté en camino a su país.
Bajo estas circunstancias, un adversario luchará hasta la muerte. Hay que dejarle una
salida a un ejército rodeado.
Muéstrales una manera de salvar la vida para que no estén dispuestos a luchar hasta la
muerte, y así podrás aprovecharte para atacarles.
No presiones a un enemigo desesperado.
Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.
Estas son las leyes de las operaciones militares.

C A P I T U L O VIII

Sobre los nueve cambios

Por lo general, las operaciones militares están bajo el del gobernante civil para dirigir al
ejército.
El General no debe levantar su campamento en un terreno difícil. Deja que se establezcan
relaciones diplomáticas en las fronteras. No permanezcas en un territorio árido ni aislado.
Cuando te halles en un terreno cerrado, prepara alguna estrategia y muévete. Cuando te
halles en un terreno mortal, lucha.
Terreno cerrado significa que existen lugares escarpados que te rodean por todas partes,
de manera que el enemigo tiene movilidad, que puede llegar e irse con libertad, pero a ti
te es difícil salir y volver.
Cada ruta debe ser estudiada para que sea la mejor. Hay rutas que no debes usar, ejércitos
que no han de ser atacados, ciudades que no deben ser rodeadas, terrenos sobre los que no
se debe combatir, y órdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas.
En consecuencia, los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse
del terreno sabe cómo manejar las fuerzas armadas. Si los generales no saben cómo
adaptarse de manera ventajosa, aunque conozcan la condición del terreno, no pueden
aprovecharse de él.
Si están al mando de ejércitos, pero ignoran las artes de la total adaptabilidad, aunque
conozcan el objetivo a lograr, no pueden hacer que los soldados luchen por él.
Si eres capaz de ajustar la campaña cambiar conforme al ímpetu de las fuerzas, entonces
la ventaja no cambia, y los únicos que son perjudicados son los enemigos. Por esta razón,
no existe una estructura permanente. Si puedes comprender totalmente este principio,
puedes hacer que los soldados actúen en la mejor forma posible.
Por lo tanto, las consideraciones de la persona inteligente siempre incluyen el analizar
objetivamente el beneficio y el daño. Cuando considera el beneficio, su acción se
expande; cuando considera el daño, sus problemas pueden resolverse.
El beneficio y el daño son interdependientes, y los sabios los tienen en cuenta.
Por ello, lo que retiene a los adversarios es el daño, lo que les mantiene ocupados es la
acción, y lo que les motiva es el beneficio.
Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Pero antes
de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en
desarrollar un ejército fuerte, un pueblo próspero, una sociedad armoniosa y una manera
ordenada de vivir.
Así pues, la norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el
enemigo no acuda, sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él; no contar con que
el adversario no ataque, sino confiar en poseer lo que no puede ser atacado.
Si puedes recordar siempre el peligro cuando estás a salvo y el caos en tiempos de orden,
permanece atento al peligro y al caos mientras no tengan todavía forma, y evítalos antes
de que se presenten; ésta es la mejor estrategia de todas.
Por esto, existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. Los que están
dispuestos a morir, pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida, pueden ser
hechos prisioneros; los que son dados a los apasionamientos irracionales, pueden ser
ridiculizados; los que son muy puritanos, pueden ser deshonrados; los que son
compasivos, pueden ser turbados.
Si te presentas en un lugar que con toda seguridad los enemigos se precipitarán a
defender, las personas compasivas se apresurarán invariablemente a rescatar a sus
habitantes, causándose a sí mismos problemas y cansancio.
Estos son cinco rasgos que constituyen defectos en los generales y que son desastrosos
para las operaciones militares.
Los buenos generales son de otra manera: se comprometen hasta la muerte, pero no se
aferran a la esperanza de sobrevivir; actúan de acuerdo con los acontecimientos, en forma
racional y realista, sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar
confundidos. Cuando ven una buena oportunidad, son como tigres, en caso contrario
cierran sus puertas. Su acción y su no acción son cuestiones de estrategia, y no pueden ser
complacidos ni enfadados.

C A P I T U L O IX
Sobre la distribución de los medios

Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera
más ventajosa para ganar. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas.
Si vas a colocar tu ejército en posición de observar al enemigo, atraviesa rápido las
montañas y vigílalos desde un valle.
Considera el efecto de la luz y manténte en la posición más elevada del valle. Cuando
combatas en una montaña, ataca desde arriba hacia abajo y no al revés.
Combate estando cuesta abajo y nunca cuesta arriba. Evita que el agua divida tus fuerzas,
aléjate de las condiciones desfavorables lo antes que te sea posible. No te enfrentes a los
enemigos dentro del agua; es conveniente dejar que pasen la mitad de sus tropas y en ese
momento dividirlas y atacarlas.
No te sitúes río abajo. No camines en contra de la corriente, ni en contra del viento.
Si acampas en la ribera de un río, tus ejércitos pueden ser sorprendidos de noche,
empujados a ahogarse o se les puede colocar veneno en la corriente. Tus barcas no deben
ser amarradas corriente abajo, para impedir que el enemigo aproveche la corriente
lanzando sus barcas contra ti. Si atraviesas pantanos, hazlo rápidamente. Si te encuentras
frente a un ejército en media de un pantano, permanece cerca de sus plantas acuáticas o
respaldado por los árboles.
En una llanura, toma posiciones desde las que sea fácil maniobrar, manteniendo las
elevaciones del terreno detrás y a tu derecha, estando las partes más bajas delante y las
más altos detrás.
Generalmente, un ejército prefiere un terreno elevado y evita un terreno bajo, aprecia la
luz y detesta la oscuridad.
Los terrenos elevados son estimulantes, y por lo tanto, la gente se halla a gusto en ellos,
además son convenientes para adquirir la fuerza del ímpetu. Los terrenos bajos son
húmedos, lo cual provoca enfermedades y dificulta el combate.
Cuida de la salud física de tus soldados con los mejores recursos disponibles.
Cuando no existe la enfermedad en un ejército, se dice que éste es invencible.
Donde haya montículos y terraplenes, sitúate en su lado soleado, manteniéndolos siempre
a tu derecha y detrás.
Colocarse en la mejor parte del terreno es ventajoso para una fuerza militar.
La ventaja en una operación militar consiste en aprovecharse de todos los factores
beneficiosos del terreno.
Cuando llueve río arriba y la corriente trae consigo la espuma, si quieres cruzarlo, espera
a que escampe.
Siempre que un terreno presente barrancos infranqueables, lugares cerrados, trampas,
riesgos, grietas y prisiones naturales, debes abandonarlo rápidamente y no acercarte a él.
En lo que a mí concierne, siempre me mantengo alejado de estos accidentes del terreno,
de manera que los adversarios estén más cerca que yo de ellos; doy la cara a estos
accidentes, de manera que queden a espaldas del enemigo.
Entonces estás en situación ventajosa, y él tiene condiciones desfavorables.
Cuando un ejército se está desplazando, si atraviesa territorios montañosos con muchas
corrientes de agua y pozos, o pantanos cubiertos de juncos, o bosques vírgenes llenos de
árboles y vegetación, es imprescindible escudriñarlos totalmente y con cuidado, ya que
estos lugares ayudan a las emboscadas y a los espías.
Es esencial bajar del caballo y escudriñar el terreno, por si existen tropas escondidas para
tenderte una emboscada. También podría ser que hubiera espías al acecho observándote y
escuchando tus instrucciones y movimientos.
Cuando el enemigo está cerca, pero permanece en calma, quiere decir que se halla en una
posición fuerte. Cuando está lejos pero intenta provocar hostilidades, quiere que avances.
Si, además, su posición es accesible, eso quiere decir que le es favorable.
Si un adversario no conserva la posición que le es favorable por las condiciones del
terreno y se sitúa en otro lugar conveniente, debe ser porque existe alguna ventaja táctica
para obrar de esta manera.
Si se mueven los árboles, es que el enemigo se está acercando. Si hay obstáculos entre los
matorrales, es que has tomado un mal camino.
La idea de poner muchos obstáculos entre la maleza es hacerte pensar que existen tropas
emboscadas escondidas en medio de ella.
Si los pájaros alzan el vuelo, hay tropas emboscadas en el lugar. Si los animales están
asustados, existen tropas atacantes. Si se elevan columnas de polvo altas y espesas, hay
carros que se están acercando; si son bajas y anchas, se acercan soldados a pie.
Humaredas esparcidas significan que se está cortando leña. Pequeñas polvaredas que van
y vienen indican que hay que levantar el campamento.
Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste
incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar. Cuando
se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente, es señal de que el
enemigo se va a retirar.
Si sus emisarios vienen con palabras humildes, envía espías para observar al enemigo y
comprobarás que está aumentando sus preparativos de guerra.
Cuando los carros ligeros salen en primer lugar y se sitúan en los flancos, están
estableciendo un frente de batalla.
Si los emisarios llegan pidiendo la paz sin firmar un tratado, significa que están tramando
algún complot.
Si el enemigo dispone rápidamente a sus carros en filas de combate, es que está
esperando refuerzos.
No se precipitarán para un encuentro ordinario si no entienden que les ayudará, o debe
haber una fuerza que se halla a distancia y que es esperada en un determinado momento
para unir sus tropas y atacarte. Conviene anticipar, prepararse inmediatamente para esta
eventualidad.
Si la mitad de sus tropas avanza y la otra mitad retrocede, es que el enemigo piensa
atraerte a una trampa.
El enemigo está fingiendo en este caso confusión y desorden para incitarte a que avances.
Si los soldados enemigos se apoyan unos en otros, es que están hambrientos.
Si los aguadores beben en primer lugar, es que las tropas están sedientas.
Si el enemigo ve una ventaja pero no la aprovecha, es que está cansado.
Si los pájaros se reúnen en el campo enemigo, es que el lugar está vacío.
Si hay pájaros sobrevolando una ciudad, el ejército ha huido.
Si se producen llamadas nocturnas, es que los soldados enemigos están atemorizados.
Tienen miedo y están inquietos, y por eso se llaman unos a otros.
Si el ejército no tiene disciplina, esto quiere decir que el general no es tomado en serio.
Si los estandartes se mueven, es que está sumido en la confusión.
Las señales se utilizan para unificar el grupo; así pues, si se desplaza de acá para allá sin
orden ni concierto, significa que sus filas están confusas.
Si sus emisarios muestran irritación, significa que están cansados.
Si matan sus caballos para obtener carne, es que los soldados carecen de alimentos;
cuando no tienen marmitas y no vuelven a su campamento, son enemigos completamente
desesperados.
Si se producen murmuraciones, faltas de disciplina y los soldados hablan mucho entre sí,
quiere decir que se ha perdido la lealtad de la tropa.
Las murmuraciones describen la expresión de los verdaderos sentimientos; las faltas de
disciplina indican problemas con los superiores. Cuando el mando ha perdido la lealtad
de las tropas, los soldados se hablan con franqueza entre sí sobre los problemas con sus
superiores.
Si se otorgan numerosas recompensas, es que el enemigo se halla en un callejón sin
salida; cuando se ordenan demasiados castigos, es que el enemigo está desesperado.
Cuando la fuerza de su ímpetu está agotada, otorgan constantes recompensas para tener
contentos a los soldados, para evitar que se rebelen en masa. Cuando los soldados están
tan agotados que no pueden cumplir las órdenes, son castigados una y otra vez para
restablecer la autoridad.
Ser violento al principio y terminar después temiendo a los propios soldados es el colmo
de la ineptitud.
Los emisarios que acuden con actitud conciliatoria indican que el enemigo quiere una
tregua.
Si las tropas enemigas se enfrentan a ti con ardor, pero demoran el momento de entrar en
combate sin abandonar no obstante el terreno, has de observarlos cuidadosamente.
Están preparando un ataque por sorpresa.
En asuntos militares, no es necesariamente más beneficioso ser superior en fuerzas, sólo
evitar actuar con violencia innecesaria; es suficiente con consolidar tu poder, hacer
estimaciones sobre el enemigo y conseguir reunir tropas; eso es todo.
El enemigo que actúa aisladamente, que carece de estrategia y que toma a la ligera a
sus adversarios, inevitablemente acabará siendo derrotado.
Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque, sino que confías
exclusivamente en la fuerza de tus soldados, y tomas a la ligera a tus adversarios sin
valorar su condición, con toda seguridad caerás prisionero.
Si se castiga a los soldados antes de haber conseguido que sean leales al mando, no
obedecerán, y si no obedecen, serán difíciles de emplear.
Tampoco podrán ser empleados si no se lleva a cabo ningún castigo, incluso después de
haber obtenido su lealtad.
Cuando existe un sentimiento subterráneo de aprecio y confianza, y los corazones de los
soldados están ya vinculados al mando, si se relaja la disciplina, los soldados se volverán
arrogantes y será imposible emplearlos.
Por lo tanto, dirígelos mediante el arte civilizado y unifícalos mediante las artes
marciales; esto significa una victoria continua.
Arte civilizado significa humanidad, y artes marciales significan reglamentos. Mándalos
con humanidad y benevolencia, unifícalos de manera estricta y firme. Cuando la
benevolencia y la firmeza son evidentes, es posible estar seguro de la victoria.
Cuando las órdenes se dan de manera clara, sencilla y consecuente a las tropas, éstas
las aceptan. Cuando las órdenes son confusas, contradictorias y cambiantes las
tropas no las aceptan o no las entienden.
Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe
una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.

C A P I T U L O X

Sobre la topología

Algunos terrenos son fáciles, otros difíciles, algunos neutros, otros estrechos,
accidentados o abiertos.

Cuando el terreno sea accesible, sé el primero en establecer tu posición, eligiendo las
alturas soleadas; una posición que sea adecuada para transportar los suministros; así
tendrás ventaja cuando libres la batalla.

Cuando estés en un terreno difícil de salir, estás limitado. En este terreno, si tu enemigo
no está preparado, puedes vencer si sigues adelante, pero si el enemigo está preparado y
sigues adelante, tendrás muchas dificultades para volver de nuevo a él, lo cual jugará en
contra tuya.

Cuando es un terreno desfavorable para ambos bandos, se dice que es un terreno neutro.
En un terreno neutro, incluso si el adversario te ofrece una ventaja, no te aproveches de
ella: retírate, induciendo a salir a la mitad de las tropas enemigas, y entonces cae sobre él
aprovechándote de esta condición favorable.

En un terreno estrecho, si eres el primero en llegar, debes ocuparlo totalmente y esperar
al adversario. Si él llega antes, no lo persigas si bloquea los desfiladeros. Persíguelo sólo
si no los bloquea.
En terreno accidentado, si eres el primero en llegar, debes ocupar sus puntos altos y
soleados y esperar al adversario. Si éste los ha ocupado antes, retírate y no lo persigas.
En un terreno abierto, la fuerza del ímpetu se encuentra igualada, y es difícil provocarle
a combatir de manera desventajosa para él.
Entender estas seis clases de terreno es la responsabilidad principal del general, y es
imprescindible considerarlos.
Éstas son las configuraciones del terreno; los generales que las ignoran salen derrotados.
Así pues, entre las tropas están las que huyen, la que se retraen, las que se derrumban, las
que se rebelan y las que son derrotadas. Ninguna de estas circunstancias constituyen
desastres naturales, sino que son debidas a los errores de los generales.
Las tropas que tienen el mismo ímpetu, pero que atacan en proporción de uno contra diez,
salen derrotadas. Los que tienen tropas fuertes pero cuyos oficiales son débiles, quedan
retraídos.
Los que tienen soldados débiles al mando de oficiales fuertes, se verán en apuros. Cuando
los oficiales superiores están encolerizados y son violentos, y se enfrentan al enemigo por
su cuenta y por despecho, y cuando los generales ignoran sus capacidades, el ejército se
desmoronará.
Como norma general, para poder vencer al enemigo, todo el mando militar debe tener una
sola intención y todas las fuerzas militares deben cooperar.
Cuando los generales son débiles y carecen de autoridad, cuando las órdenes no son
claras, cuando oficiales y soldados no tienen solidez y las formaciones son anárquicas, se
produce revuelta.
Los generales que son derrotados son aquellos que son incapaces de calibrar a los
adversarios, entran en combate con fuerzas superiores en número o mejor equipadas, y no
seleccionan a sus tropas según los niveles de preparación de las mismas.
Si empleas soldados sin seleccionar a los preparados de los no preparados, a los arrojados
y a los timoratos, te estás buscando tu propia derrota.
Estas son las seis maneras de ser derrotado. La comprensión de estas situaciones es la
responsabilidad suprema de los generales y deben ser consideradas.
La primera es no calibrar el número de fuerzas; la segunda, la ausencia de un sistema
claro de recompensas y castigos; la tercera, la insuficiencia de entrenamiento; la cuarta
es la pasión irracional; la quinta es la ineficacia de la ley del orden; y la sexta es el fallo
de no seleccionar a los soldados fuertes y resueltos.
La configuración del terreno puede ser un apoyo para el ejército; para los jefes militares,
el curso de la acción adecuada es calibrar al adversario para asegurar la victoria y calcular
los riesgos y las distancias. Salen vencedores los que libran batallas conociendo estos
elementos; salen derrotados los que luchan ignorándolos.
Por lo tanto, cuando las leyes de la guerra señalan una victoria segura es claramente
apropiado entablar batalla, incluso si el gobierno ha dada órdenes de no atacar. Si
las leyes de la guerra no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en
batalla, aunque el gobierno haya dada la orden de atacar. De este modo se avanza sin
pretender la gloria, se ordena la retirada sin evitar la responsabilidad, con el único
propósito de proteger a la población y en beneficio también del gobierno; así se rinde un
servicio valioso a la nación.
Avanzar y retirarse en contra de las órdenes del gobierno no se hace por interés personal,
sino para salvaguardar las vidas de la población y en auténtico beneficio del gobierno.
Servidores de esta talla son muy útiles para un pueblo.
Mira por tus soldados como miras por un recién nacido; así estarán dispuestos a seguirte
hasta los valles más profundos; cuida de tus soldados como cuidas de tus queridos hijos,
y morirán gustosamente contigo.
Pero si eres tan amable con ellos que no los puedes utilizar, si eres tan indulgente que no
les puedes dar órdenes, tan informal que no puedes disciplinarlos, tus soldados serán
como niños mimados y, por lo tanto, inservibles.
Las recompensas no deben utilizarse solas, ni debe confiarse solamente en los castigos.
En caso contrario, las tropas, como niños mimosos, se acostumbran a disfrutar o a quedar
resentidas por todo. Esto es dañino y los vuelve inservibles.
Si sabes que tus soldados son capaces de atacar, pero ignoras si el enemigo es
invulnerable a un ataque, tienes sólo la mitad de posibilidades de ganar. Si sabes que tu
enemigo es vulnerable a un ataque, pero ignoras si tus soldados son capaces de atacar,
sólo tienes la mitad de posibilidades de ganar. Si sabes que el enemigo es vulnerable a un
ataque, y tus soldados pueden llevarlo a cabo, pero ignoras si la condición del terreno es
favorable para la batalla, tienes la mitad de probabilidades de vencer.
Por lo tanto, los que conocen las artes marciales no pierden el tiempo cuando efectúan sus
movimientos, ni se agotan cuando atacan. Debido a esto se dice que cuando te conoces a
ti mismo y conoces a los demás, la victoria no es un peligro; cuando conoces el cielo y la
tierra, la victoria es inagotable.

C A P I T U L O XI

Sobre las nueve clases de terreno

Conforme a las leyes de las operaciones militares, existen nueve clases de terreno. Si
intereses locales luchan entre sí en su propio territorio, a éste se le llama terreno de
dispersión.
Cuando los soldados están apegados a su casa y combaten cerca de su hogar, pueden ser
dispersados con facilidad.
Cuando penetras en un territorio ajeno, pero no lo haces en profundidad, a éste se le llama
territorio ligero.
Esto significa que los soldados pueden regresar fácilmente.
El territorio que puede resultarte ventajoso si lo tomas, y ventajoso al enemigo si es él
quien lo conquista, se llama terreno clave.
Un terreno de lucha inevitable es cualquier enclave defensivo o paso estratégico.
Un territorio igualmente accesible para ti y para los demás se llama terreno de
comunicación.
El territorio que está rodeado por tres territorios rivales y es el primero en proporcionar
libre acceso a él a todo el mundo se llama terreno de intersección.
El terreno de intersección es aquel en el que convergen las principales vías de
comunicación uniéndolas entre sí: sé el primero en ocuparlo, y la gente tendrá que
ponerse de tu lado. Si lo obtienes, te encuentras seguro; si lo pierdes, corres peligro.
Cuando penetras en profundidad en un territorio ajeno, y dejas detrás muchas ciudades y
pueblos, a este terreno se le llama difícil.
Es un terreno del que es difícil regresar.
Cuando atraviesas montañas boscosas, desfiladeros abruptos u otros accidentes difíciles
de atravesar, a esto se le llama terreno desfavorable.
Cuando el acceso es estrecho y la salida es tortuosa, de manera que una pequeña unidad
enemiga puede atacarte, aunque tus tropas sean más numerosas, a éste se le llama terreno
cercado.
Si eres capaz de una gran adaptación, puedes atravesar este territorio.
Si sólo puedes sobrevivir en un territorio luchando con rapidez, y si es fácil morir si no lo
haces, a éste se le llama terreno mortal.
Las tropas que se encuentran en un terreno mortal están en la misma situación que si se
encontraran en una barca que se hunde o en una casa ardiendo.
Así pues, no combatas en un terreno de dispersión, no te detengas en un terreno ligero, no
ataques en un terreno clave (ocupado por el enemigo), no dejes que tus tropas sean
divididas en un terreno de comunicación. En terrenos de intersección, establece
comunicaciones; en terrenos difíciles, entra aprovisionado; en terrenos desfavorables,
continúa marchando; en terrenos cercados, haz planes; en terrenos mortales, lucha.
En un terreno de dispersión, los soldados pueden huir. Un terreno ligero es cuando los
soldados han penetrado en territorio enemigo, pero todavía no tienen las espaldas
cubiertas: por eso, sus mentes no están realmente concentradas y no están listos para la
batalla. No es ventajoso atacar al enemigo en un terreno clave; lo que es ventajoso es
llegar el primero a él. No debe permitirse que quede aislado el terreno de comunicación,
para poder servirse de las rutas de suministros. En terrenos de intersección, estarás a
salvo si estableces alianzas; si las pierdes, te encontrarás en peligro. En terrenos difíciles,
entrar aprovisionado significa reunir todo lo necesario para estar allí mucho tiempo. En
terrenos desfavorables, ya que no puedes atrincherarte en ello, debes apresurarte a salir.
En terrenos cercados, introduce tácticas sorpresivas.
Si las tropas caen en un terreno mortal, todo el mundo luchará de manera espontánea. Por
esto se dice: "Sitúa a las tropas en un terreno mortal y sobrevivirán."
Los que eran antes considerados como expertos en el arte de la guerra eran capaces de
hacer que el enemigo perdiera contacto entre su vanguardia y su retaguardia, la confianza
entre las grandes y las pequeñas unidades, el interés recíproco par el bienestar de los
diferentes rangos, el apoyo mutuo entre gobernantes y gobernados, el alistamiento de
soldados y la coherencia de sus ejércitos. Estos expertos entraban en acción cuando les
era ventajoso, y se retenían en caso contrario.
Introducían cambios para confundir al enemigo, atacándolos aquí y allá, aterrorizándolos
y sembrando en ellos la confusión, de tal manera que no les daban tiempo para hacer
planes.
Se podría preguntar cómo enfrentarse a fuerzas enemigas numerosas y bien organizadas
que se dirigen hacia ti. La respuesta es quitarles en primer lugar algo que aprecien, y
después te escucharán.
La rapidez de acción es el factor esencial de la condición de la fuerza militar,
aprovechándose de los errores de los adversarios, desplazándose por caminos que no
esperan y atacando cuando no están en guardia.
Esto significa que para aprovecharse de la falta de preparación, de visión y de cautela de
los adversarios, es necesario actuar con rapidez, y que si dudas, esos errores no te
servirán de nada.
En una invasión, por regla general, cuanto más se adentran los invasores en el territorio
ajeno, más fuertes se hacen, hasta el punto de que el gobierno nativo no puede ya
expulsarlos.
Escoge campos fértiles, y las tropas tendrán suficiente para comer. Cuida de su salud y
evita el cansancio, consolida su energía, aumenta su fuerza. Que los movimientos de tus
tropas y la preparación de tus planes sean insondables.
Consolida la energía más entusiasta de tus tropas, ahorra las fuerzas sobrantes, mantén en
secreto tus formaciones y tus planes, permaneciendo insondable para los enemigos, y
espera a que se produzca un punto vulnerable para avanzar.
Sitúa a tus tropas en un punto que no tenga salida, de manera que tengan que morir antes
de poder escapar. Porque, ¿ante la posibilidad de la muerte, qué no estarán dispuestas a
hacer? Los guerreros dan entonces lo mejor de sus fuerzas. Cuando se hallan ante un
grave peligro, pierden el miedo. Cuando no hay ningún sitio a donde ir, permanecen
firmes; cuando están totalmente implicados en un terreno, se aferran a él. Si no tienen
otra opción, lucharán hasta el final.
Por esta razón, los soldados están vigilantes sin tener que ser estimulados, se alistan sin
tener que ser llamados a filas, son amistosos sin necesidad de promesas, y se puede
confiar en ellos sin necesidad de órdenes.
Esto significa que cuando los combatientes se encuentran en peligro de muerte, sea cual
sea su rango, todos tienen el mismo objetivo, y, por lo tanto, están alerta sin necesidad de
ser estimulados, tienen buena voluntad de manera espontánea y sin necesidad de recibir
órdenes, y puede confiarse de manera natural en ellos sin promesas ni necesidad de
jerarquía.
Prohibe los augurios para evitar las dudas, y los soldados nunca te abandonarán. Si tus
soldados no tienen riquezas, no es porque las desdeñen. Si no tienen más longevidad, no
es porque no quieran vivir más tiempo. El día en que se da la orden de marcha, los
soldados lloran.
Así pues, una operación militar preparada con pericia debe ser como una serpiente veloz
que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza, contraataca con la
cabeza cuando alguien le ataca por la cola y contraataca con cabeza y cola, cuando
alguien le ataca por el medio.
Esta imagen representa el método de una línea de batalla que responde velozmente
cuando es atacada. Un manual de ocho formaciones clásicas de batalla dice: "Haz del
frente la retaguardia, haz de la retaguardia el frente, con cuatro cabezas y ocho colas. Haz
que la cabeza esté en todas partes, y cuando el enemigo arremeta por el centro, cabeza y
cola acudirán al rescate."
Puede preguntarse la cuestión de si es posible hacer que una fuerza militar sea como una
serpiente rápida. La respuesta es afirmativa. Incluso las personas que se tienen antipatía,
encontrándose en el mismo barco, se ayudarán entre sí en caso de peligro de zozobrar.
Es la fuerza de la situación la que hace que esto suceda.
Por esto, no basta con depositar la confianza en caballos atados y ruedas fijadas.
Se atan los caballos para formar una línea de combate estable, y se fijan las ruedas para
hacer que los carros no se puedan mover. Pero aun así, esto no es suficientemente seguro
ni se puede confiar en ello. Es necesario permitir que haya variantes a los cambios que se
hacen, poniendo a los soldados en situaciones mortales, de manera que combatan de
forma espontánea y se ayuden unos a otros codo con codo: éste es el camino de la
seguridad y de la obtención de una victoria cierta.
La mejor organización es hacer que se exprese el valor y mantenerlo constante. Tener
éxito tanto con tropas débiles como con tropas aguerridas se basa en la configuración de
las circunstancias.
Si obtienes la ventaja del terreno, puedes vencer a los adversarios, incluso con tropas
ligeras y débiles; ¿cuánto más te sería posible si tienes tropas poderosas y aguerridas? Lo
que hace posible la victoria a ambas clases de tropas es las circunstancias del terreno.
Por lo tanto, los expertos en operaciones militares logran la cooperación de la tropa, de
tal manera que dirigir un grupo es como dirigir a un solo individuo que no tiene más que
una sola opción.
Corresponde al general ser tranquilo, reservado, justo y metódico.
Sus planes son tranquilos y absolutamente secretos para que nadie pueda descubrirlos. Su
mando es justo y metódico, así que nadie se atreve a tomarlo a la ligera.
Puede mantener a sus soldados sin información y en completa ignorancia de sus planes.
Cambia sus acciones y revisa sus planes, de manera que nadie pueda reconocerlos.
Cambia de lugar su emplazamiento y se desplaza por caminos sinuosos, de manera que
nadie pueda anticiparse.
Puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus
intenciones.
Dice un Gran Hombre: "El principal engaño que se valora en las operaciones militares no
se dirige sólo a los enemigos, sino que empieza por las propias tropas, para hacer que le
sigan a uno sin saber adónde van." Cuando un general fija una meta a sus tropas, es como
el que sube a un lugar elevado y después retira la escalera. Cuando un general se adentra
muy en el interior del territorio enemigo, está poniendo a prueba todo su potencial.
Ha hecho quemar las naves a sus tropas y destruir sus casas; así las conduce como un
rebaño y todos ignoran hacia dónde se encaminan.
Incumbe a los generales reunir a los ejércitos y ponerlos en situaciones peligrosas.
También han de examinar las adaptaciones a los diferentes terrenos, las ventajas de
concentrarse o dispersarse, y las pautas de los sentimientos y situaciones humanas.
Cuando se habla de ventajas y de desventajas de la concentración y de la dispersión,
quiere decir que las pautas de los comportamientos humanos cambian según los
diferentes tipos de terreno.
En general, la pauta general de los invasores es unirse cuando están en el corazón del
territorio enemigo, pero tienden a dispersarse cuando están en las franjas fronterizas.
Cuando dejas tu territorio y atraviesas la frontera en una operación militar, te hallas en un
terreno aislado.
Cuando es accesible desde todos los puntos, es un terreno de comunicación.
Cuando te adentras en profundidad, estás en un terreno difícil. Cuando penetras poco,
estás en un terreno ligero.
Cuando a tus espaldas se hallen espesuras infranqueables y delante pasajes estrechos,
estás en un terreno cercado.
Cuando no haya ningún sitio a donde ir, se trata de un terreno mortal.
Así pues, en un terreno de dispersión, yo unificaría las mentes de los soldados. En un
terreno ligero, las mantendría en contacto. En un terreno clave, les haría apresurarse para
tomarlo. En un terreno de intersección, prestaría atención a la defensa. En un terreno de
comunicación, establecería sólidas alianzas. En un terreno difícil, aseguraría suministros
continuados. En un terreno desfavorable, urgiría a mis tropas a salir rápidamente de él.
En un terreno cercado, cerraría las entradas. En un terreno mortal, indicaría a mis tropas
que no existe ninguna posibilidad de sobrevivir.
Por esto, la psicología de los soldados consiste en resistir cuando se ven rodeados,
luchar cuando no se puede evitar, y obedecer en casos extremos.
Hasta que los soldados no se ven rodeados, no tienen la determinación de resistir al
enemigo hasta alcanzar la victoria. Cuando están desesperados, presentan una defensa
unificada.
Por ello, los que ignoran los planes enemigos no pueden preparar alianzas.
Los que ignoran las circunstancias del terreno no pueden hacer maniobrar a sus fuerzas.
Los que no utilizan guías locales no pueden aprovecharse del terreno. Los militares de un
gobierno eficaz deben conocer todos estos factores.
Cuando el ejército de un gobierno eficaz ataca a un gran territorio, el pueblo no se puede
unir. Cuando su poder sobrepasa a los adversarios, es imposible hacer alianzas.
Si puedes averiguar los planes de tus adversarios, aprovéchate del terreno y haz
maniobrar al enemigo de manera que se encuentre indefenso; en este caso, ni siquiera un
gran territorio puede reunir suficientes tropas para detenerte.
Por lo tanto, si no luchas por obtener alianzas, ni aumentas el poder de ningún país, pero
extiendes tu influencia personal amenazando a los adversarios, todo ello hace que el país
y las ciudades enemigas sean vulnerables.
Otorga recompensas que no estén reguladas y da órdenes desacostumbradas.
Considera la ventaja de otorgar recompensas que no tengan precedentes, observa cómo el
enemigo hace promesas sin tener en cuenta los códigos establecidos.
Maneja las tropas como si fueran una sola persona. Empléalas en tareas reales, pero no
les hables. Motívalas con recompensas, pero no les comentes los perjuicios posibles.
Emplea a tus soldados sólo en combatir, sin comunicarles tu estrategia. Déjales conocer
los beneficios que les esperan, pero no les hables de los daños potenciales. Si la verdad se
filtra, tu estrategia puede hundirse. Si los soldados empiezan a preocuparse, se volverán
vacilantes y temerosos.
Colócalos en una situación de posible exterminio, y entonces lucharán para vivir. Ponles
en peligro de muerte, y entonces sobrevivirán. Cuando las tropas afrontan peligros, son
capaces de luchar para obtener la victoria.
Así pues, la tarea de una operación militar es fingir acomodarse a las intenciones del
enemigo. Si te concentras totalmente en éste, puedes matar a su general aunque estés a
kilómetros de distancia. A esto se llama cumplir el objetivo con pericia.
Al principio te acomodas a sus intenciones, después matas a sus generales: ésta es la
pericia en el cumplimiento del objetivo.
Así, el día en que se declara la guerra, se cierran las fronteras, se rompen los
salvoconductos y se impide el paso de emisarios.
Los asuntos se deciden rigurosamente desde que se comienza a planificar y establecer la
estrategia desde la casa o cuartel general.
El rigor en los cuarteles generales en la fase de planificación se refiere al mantenimiento
del secreto.
Cuando el enemigo ofrece oportunidades, aprovéchalas inmediatamente.
Entérate primero de lo que pretende, y después anticípate a él. Mantén la disciplina y
adáptate al enemigo, para determinar el resultado de la guerra. Así, al principio eres como
una doncella y el enemigo abre sus puertas; entonces, tú eres como una liebre suelta, y el
enemigo no podrá expulsarte.

C A P I T U L O XII

Sobre el arte de atacar por el fuego

Existen cinco clases de ataques mediante el fuego: quemar a las personas, quemar los
suministros, quemar el equipo, quemar los almacenes y quemar las armas.
El uso del fuego tiene que tener una base, y exige ciertos medios. Existen momentos
adecuados para encender fuegos, concretamente cuando el tiempo es seco y ventoso.
Normalmente, en ataques mediante el fuego es imprescindible seguir los cambios
producidos por éste. Cuando el fuego está dentro del campamento enemigo, prepárate
rápidamente desde fuera. Si los soldados se mantienen en calma cuando el fuego se ha
declarado, espera y no ataques. Cuando el fuego alcance su punto álgido, síguelo, si
puedes; si no, espera.
En general, el fuego se utiliza para sembrar la confusión en el enemigo y así poder
atacarle.
Cuando el fuego puede ser prendido en campo abierto, no esperes a hacerlo en su interior;
hazlo cuando sea oportuno.
Cuando el fuego sea atizado par el viento, no ataques en dirección contraria a éste.
No es eficaz luchar contra el ímpetu del fuego, porque el enemigo luchará en este caso
hasta la muerte.
Si ha soplado el viento durante el día, a la noche amainará.
Un viento diurno cesará al anochecer; un viento nocturno cesará al amanecer.
Los ejércitos han de saber que existen variantes de las cinco clases de ataques mediante el
fuego, y adaptarse a éstas de manera racional.
No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego, es necesario saber cómo impedir
que los demás te ataquen a ti.
Así pues, la utilización del fuego para apoyar un ataque significa claridad, y la utilización
del agua para apoyar un ataque significa fuerza. El agua puede incomunicar, pero no
puede arrasar.
El agua puede utilizarse para dividir a un ejército enemigo, de manera que su fuerza se
desuna y la tuya se fortalezca.
Ganar combatiendo o llevar a cabo un asedio victorioso sin recompensar a los que han
hecho méritos trae mala fortuna y se hace merecedor de ser llamado avaro. Por eso se
dice que un gobierno esclarecido lo tiene en cuenta y que un buen mando militar
recompensa el mérito. No moviliza a sus tropas cuando no hay ventajas que obtener, ni
actúa cuando no hay nada que ganar, ni luchan cuando no existe peligro.
Las armas son instrumentos de mal augurio, y la guerra es un asunto peligroso. Es
indispensable impedir una derrota desastrosa, y por lo tanto, no vale la pena movilizar un
ejército por razones insignificantes: Las armas sólo deben utilizarse cuando no existe otro
remedio.
Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira, y los jefes militares no deben
provocar la guerra por cólera.
Actúa cuando sea beneficioso; en caso contrario, desiste. La ira puede convertirse en
alegría, y la cólera puede convertirse en placer, pero un pueblo destruido no puede
hacérsele renacer, y la muerte no puede convertirse en vida. En consecuencia, un
gobierno esclarecido presta atención a todo esto, y un buen mando militar lo tiene en
cuenta. Ésta es la manera de mantener a la nación a salvo y de conservar intacto a su
ejército.

C A P I T U L O XIII

Sobre la concordia y la discordia

Una Operación militar significa un gran esfuerzo para el pueblo, y la guerra puede durar
muchos años para obtener una victoria de un día. Así pues, fallar en conocer la situación
de los adversarios por economizar en aprobar gastos para investigar y estudiar a la
oposición es extremadamente inhumano, y no es típico de un buen jefe militar, de un
consejero de gobierno, ni de un gobernante victorioso. Por lo tanto, lo que posibilita a un
gobierno inteligente y a un mando militar sabio vencer a los demás y lograr triunfos
extraordinarios con esa información esencial.
La información previa no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus, ni se puede tener
por analogía, ni descubrir mediante cálculos. Debe obtenerse de personas; personas que
conozcan la situación del adversario.
Existen cinco clases de espías: el espía nativo, el espía interno, el doble agente, el espía
liquidable, y el espía flotante. Cuando están activos todos ellos, nadie conoce sus rutas: a
esto se le llama genio organizativo, y se aplica al gobernante.
Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad. Los espías internos
se contratan entre los funcionarios enemigos. Los agentes dobles se contratan entre los
espías enemigos. Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos.
Los espías flotantes vuelven para traer sus informes.
Entre los funcionarios del régimen enemigo, se hallan aquéllos con los que se puede
establecer contacto y a los que se puede sobornar para averiguar la situación de su país y
descubrir cualquier plan que se trame contra ti, también pueden ser utilizados para crear
desavenencias y desarmonía.
En consecuencia, nadie en las fuerzas armadas es tratado con tanta familiaridad como los
espías, ni a nadie se le otorgan recompensas tan grandes como a ellos, ni hay asunto más
secreto que el espionaje.
Si no se trata bien a los espías, pueden convertirse en renegados y trabajar para el
enemigo.
No se pueden utilizar a los espías sin sagacidad y conocimiento; no puede uno servirse de
espías sin humanidad y justicia, no se puede obtener la verdad de los espías sin sutileza.
Ciertamente, es un asunto muy delicado. Los espías son útiles en todas partes.
Cada asunto requiere un conocimiento previo.
Si algún asunto de espionaje es divulgado antes de que el espía haya informado, éste y el
que lo haya divulgado deben eliminarse.
Siempre que quieras atacar a un ejército, asediar una ciudad o atacar a una persona, has
de conocer previamente la identidad de los generales que la defienden, de sus aliados, sus
visitantes, sus centinelas y de sus criados; así pues, haz que tus espías averigüen todo
sobre ellos.
Siempre que vayas a atacar y a combatir, debes conocer primero los talentos de los
servidores del enemigo, y así puedes enfrentarte a ellos según sus capacidades.
Debes buscar a agentes enemigos que hayan venido a espiarte, sobornarlos e inducirlos a
pasarse a tu lado, para poder utilizarlos como agentes dobles. Con la información
obtenida de esta manera, puedes encontrar espías nativos y espías internos para
contratarlos. Con la información obtenida de éstos, puedes fabricar información falsa
sirviéndote de espías liquidables. Con la información así obtenida, puedes hacer que los
espías flotantes actúen según los planes previstos.
Es esencial para un gobernante conocer las cinco clases de espionaje, y este conocimiento
depende de los agentes dobles; así pues, éstos deben ser bien tratados.
Así, sólo un gobernante brillante o un general sabio que pueda utilizar a los más
inteligentes para el espionaje, puede estar seguro de la victoria. El espionaje es esencial
para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus
acciones.
No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo, y
conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje.
FIN

antiguo que se conoce sobre el tema. A pesar de su antigüedad los consejos de Sun Tzu siguen manteniendo vigencia. El Arte de la Guerra es el mejor libro de estrategia de todos los tiempos. Inspiró a Napoleón, Maquiavelo, Mao Tse Tung y muchas más figuras históricas. Este libro de dos mil quinientos años de antigüedad, es uno de los más importantes textos clásicos chinos, en el que, a pesar del tiempo transcurrido, ninguna de sus máximas ha quedado anticuada, ni hay un solo consejo que hoy no sea útil. Pero la obra del general Sun Tzu no es únicamente un libro de práctica militar, sino un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación. No es, por tanto, un libro sobre la guerra; es una obra para comprender las raíces de un conflicto y buscar una solución. “la mejor victoria es vencer sin combatir”, nos dice Sun Tzu, “y ésa es la distinción entre le hombre prudente y el ignorante”. La obra de Sun Tzu llegó por primera vez a Europa en el periodo anterior a la Revolución Francesa, en forma de una breve traducción realizada por el sacerdote jesuita J. J. M. Amiot. En las diversas traducciones que se han hecho desde entonces, se nombra ocasionalmente al autor como Sun Wu o Sun Tzi El núcleo de la filosofía de Sun Tzu sobre la guerra descansa en estos dos principios: Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar. Las ideas de Sun Tzu se extendieron por el resto de Asia hasta llegar a Japón. Los japoneses adoptaron rápidamente estas enseñanzas y, posiblemente, añadieron algunas de su propia cosecha. Hay constancia de que el principal libro japonés sobre el tema, "El libro de los Cinco Anillos", está influido por la filosofía de Sun Tzu, ya que su autor, Miyamoto Mushashi, estudió el tratado de "El Arte de la Guerra" durante su formación como Samurai. Habitualmente se hace referencia a las culturas orientales como culturas de estrategia y no es pequeña la influencia de Sun Tzu en este desarrollo cultural. Hoy en día, la filosofía del arte de la guerra ha ido más allá de los límites estrictamente militares, aplicándose a los negocios, los deportes, la diplomacia e incluso el comportamiento personal. Por ejemplo, muchas frases clave de los manuales modernos de gestión de empresas, son prácticamente citas literales de la obra de Sun Tzu (cambiando, por ejemplo, ejercito por empresa, o armamento por recursos, sin ir más lejos). Las ideas siguen siendo completamente válidas a pesar de los 25 siglos transcurridos desde que se escribieron.

CAPITULO I Sobre la evaluación
Sun Tzu dice: la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros. Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos rivales, con vistas a determinar el resultado de la guerra. El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina. La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro. El tiempo significa el Ying y el Yang, la noche y el día, el frío y el calor, días despejados o lluviosos, y el cambio de las estaciones. El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia. El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Por último, la disciplina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar al ejército. Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado. Por lo tanto, al trazar los planes, han de compararse los siguiente siete factores, valorando cada uno con el mayor cuidado: ¿Qué dirigente es más sabio y capaz? ¿Qué comandante posee el mayor talento?

¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno? ¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones? ¿Qué tropas son más fuertes? ¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas? ¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa? Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual de los dos bandos saldrá victorioso y cual será derrotado. El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá. Ese general ha de ser mantenido al mando. Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido. Tras prestar atención a mi consejo y planes, el general debe crear una situación que contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe tomar en consideración la situación del campo, y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso. El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo. Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo. Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la victoria para el estratega. Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones son más favorables que las condiciones del enemigo; si indican derrota, es porque muestran que las condiciones favorables para la batalla son menores. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto. Gracias a este método, se puede examinar la situación, y el resultado aparece claramente.

Como se dice comúnmente.C A P I T U L O II Sobre la iniciación de las acciones Una vez comenzada la batalla. agotadas tus fuerzas y tus suministros son escasos. hasta los tuyos se aprovecharán de tu debilidad para sublevarse. aunque estés ganando. de continuar por mucho tiempo. pero después se quitan los alimentos al enemigo. tus suministros se agotarán. pero quitas los alimentos al enemigo. desanimará a tus tropas y embotará tu espada." Cuando tus tropas están desanimadas. y que inmediatamente después de alcanzar la victoria no se debe regresar al propio país para hacer una segunda movilización. Cuando un país se empobrece a causa de las operaciones militares. puedes estar bien abastecido de armamento y de provisiones. Entonces. Por lo tanto. aunque tengas consejeros sabios. Si mantienes a tu ejército durante mucho tiempo en campaña. al final no podrás hacer que las cosas salgan bien. Esto quiere decir que no se debe movilizar al pueblo más de una vez por campaña. emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades. los que no son totalmente conscientes de la desventaja de servirse de las armas no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas. Los que utilizan los medios militares con pericia no activan a sus tropas dos veces. tu espada embotada. Por esta causa. Si tomas los suministros de armas de tu propio país. el pueblo se empobrecerá. Si las transportas desde un lugar distante. sé rápido como el trueno que retumba antes de que hayas podido taparte los oídos. Al principio esto significa proporcionar alimentos (para las propias tropas). ni proporcionan alimentos en tres ocasiones. Como se ha dicho: "Los que a hierro matan. he oído hablar de operaciones militares que han sido torpes y repentinas. se debe al transporte de provisiones desde un lugar distante. Las armas son instrumentos de mala suerte. veloz como el relámpago que relumbra antes de haber podido pestañear. agotarás tus fuerzas. . Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo. pero nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo. a hierro mueren. Si estás sitiando una ciudad. con un mismo objetivo.

se consumirá por sí mismo. Por consiguiente. utilízalos mezclados con los tuyos. recompensa primero al que tome al menos diez carros. la gente se arruina a causa del alto costo. así pues. un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos. en una batalla de carros. Por lo tanto. Cuando se agotan los recursos. y la motivación de los tuyos en asumir los beneficios de los adversarios. pero se acaba de este modo el bienestar de la mayoría de la población. Los habitantes constituyen la base de un país. Por lo tanto. se arruina el propio país. . Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a veinte que te suministras a ti mismo. El príncipe debe respetar este hecho y ser sobrio y austero en sus gastos públicos. sabemos que el que está a la cabeza del ejército está a cargo de las vidas de los habitantes y de la seguridad de la nación. A esto se llama vencer al adversario e incrementar por añadidura tus propias fuerzas. Es por esto par lo que se dice que donde hay grandes recompensas hay hombres valientes. Los soldados prisioneros deben ser bien tratados. Trata bien a los soldados y préstales atención. mientras que los gastos del gobierno para armamentos se elevan. serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas. las largas campañas militares constituyen una lacra para el país. lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia. Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo. para conseguir que en el futuro luchen para ti. Se priva al pueblo de gran parte de su presupuesto. no habrá suficiente para todos.Los que habitan cerca de donde está el ejército pueden vender sus cosechas a precios elevados. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas. Si recompensas a todo el mundo. ofrece una recompensa a un soldado para animar a todos los demás. Así pues. Cuando se transportan las provisiones muy lejos. En consecuencia. los impuestos se recaudan bajo presión. Cambia sus colores (de los soldados enemigos hechos prisioneros). En los mercados cercanos al ejército. los alimentos son la felicidad del pueblo. los precios de las mercancías se aumentan. Cuando recompenses a tus hombres con los beneficios que ostentaban los adversarios los harás luchar por propia iniciativa. Cuando el poder y los recursos se han agotado. lo que arrasa al enemigo es la imprudencia. Así pues. Esta última no es beneficiosa. y así podrás tomar el poder y la influencia que tenía el enemigo.

Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan. asaltas sus defensas disparando. estropea sus relaciones y alianzas. un gran emperador decía: "El que lucha por la victoria frente a espadas desnudas no es un buen general." Por esto." La peor táctica es atacar a una ciudad. le corta los suministros o bloquea su camino. Asediar. haz que pierdan su ánimo y dirección. Los guerreros superiores atacan mientras los enemigos están proyectando sus planes. venciendo mediante estas tácticas sin necesidad de luchar. Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. todo esto es ganar por la fuerza. Luego deshacen sus alianzas. Por lo tanto. Es imprescindible luchar contra todas las facciones enemigas para obtener una victoria completa. Un General decía: "Practica las artes marciales. . de manera que aunque el ejército enemigo esté intacto sea inservible: esto es ganar sin violencia. Emplea no menos de tres meses en preparar tus artefactos y otros tres para coordinar los recursos para tu asedio. acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso. un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla. Un maestro experto en las artes marciales deshace los planes de los enemigos. Esta es la ley del asedio estratégico. conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear mucho tiempo. Si destruyes al ejército enemigo y matas a sus generales. los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales.C A P I T U L O III Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota Como regla general. Por eso. de manera que su ejército no quede acuartelado y el beneficio sea total. calcula la fuerza de tus adversarios. los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros del Arte de la Guerra. Capturar a sus soldados para conquistarlos y dominas a sus jefes. es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo. reúnes a una muchedumbre y usurpas un territorio.

tu estrategia y tu valor son menores que las de tu adversario. Si intentas utilizar los métodos de un gobierno civil para dirigir una operación militar. ordena avanzar a sus ejércitos o retirarse cuando no deben hacerlo. la regla de la utilización de la fuerza es la siguiente: si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario. a esto se le llama inmovilizar al ejército. atácalo. pero comparte por igual su dirección. los soldados acaban confusos. Cuando un Príncipe ignora los asuntos militares. la operación será confusa. Si tus soldados. Si tus fuerzas están en orden mientras que las suyas están inmersas en el caos. inevitablemente se convertirá en conquistado. Si tus fuerzas son inferiores. la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo. rodéalo. manténte continuamente en guardia. ignorando los hechos. tus fuerzas. si son dos veces superiores. y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia. si son cinco veces superiores. cae prisionero del bando más grande. Una vez que los ejércitos están confusos y vacilantes. Así pues. A esto se le llama perder la victoria por trastornar el aspecto militar. entonces. si tú y tus fuerzas están con ánimo y ellos desmoralizados. empiezan los problemas procedentes de los adversarios. por mucho que su defensa sea firme. "Si no puedes ser fuerte. si el bando más pequeño es obstinado. puedes entrar en batalla. Así pues. divídelo. pues el más pequeño fallo te acarrearía las peores consecuencias. Cuando su servicio es completo. el Pueblo es fuerte. Cuando el Príncipe ignora cómo llevar a cabo las maniobras militares. pero tampoco sabes ser débil. aunque sean más numerosos. Esto quiere decir que si un pequeño ejército no hace una valoración adecuada de su poder y se atreve a enemistarse con una gran potencia. los soldados están vacilantes. Si tus fuerzas son iguales en número. lucha si te es posible. existen tres maneras en las que un Príncipe lleva al ejército al desastre. la prudencia y la firmeza de un pequeño número de personas pueden llegar a cansar y a dominar incluso a numerosos ejércitos. Este consejo se aplica en los casos en que todos los factores son equivalentes." Los generales son servidores del Pueblo. el Pueblo es débil. la ciudad no es asediada. Cuando su servicio es defectuoso. serás derrotado. entonces debes retirarte y buscar una salida. Cuando un Príncipe. Trata de mantenerte al abrigo y evita en lo posible un enfrentamiento abierto con él. pero comparte en pie de igualdad el mando del ejército. En consecuencia. Triunfan aquellos que: Saben cuándo luchar y cuándo no .La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha.

ni en cien batallas correrás peligro. la vulnerabilidad en el adversario. Tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo. Mientras no hayas observado vulnerabilidades en el orden de batalla de los adversarios. pero te conoces a ti mismo. si no conoces a los demás. si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo. Se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos. y prepárate para ser invencible. y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios. pero no fabricada. la vulnerabilidad. aguardar para descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás. ya no quedan sino cenizas. Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo. Por esto. una cuestión de ataque. los guerreros expertos pueden ser invencibles. ni negligencias o fallos de los que aprovecharse. La invencibilidad está en uno mismo. los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar. ¿cómo puedes vencerlos aunque estén bien pertrechados? Por esto es por lo que se dice que la victoria puede ser percibida. oculta tu propia formación de ataque. pero no pueden hacer que sus adversarios sean vulnerables. con la finalidad de . Tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos civiles.Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas. La invencibilidad es una cuestión de defensa. Hablar de que el Príncipe sea el que da las órdenes en todo es como el General solicitarle permiso al Príncipe para poder apagar un fuego: para cuando sea autorizado. correrás peligro en cada batalla. Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo. Si los adversarios no tienen orden de batalla sobre el que informarse. perderás una batalla y ganarás otra. Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor. C A P I T U L O IV Sobre la medida en la disposición de los medios Antiguamente.

Cuando eres capaz de ver lo sutil. Sus victorias no son casualidades. no es necesario tener una vista aguda para ver el sol y la luna. esa victoria es una dura victoria. sino que son debidas a haberse situado previamente en posición de poder ganar con seguridad. En situaciones de defensa. ¿qué tiene esto que ver con la inteligencia o la bravura? . veloz como el trueno y el relámpago. el ataque para tiempos de abundancia. Cuando los adversarios tienen órdenes de batalla vulnerables. aunque vengan del cielo. los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. Prever la victoria cuando cualquiera la puede conocer no constituye verdadera destreza. hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma. pero esa victoria no es realmente tan buena. ni se necesita tener mucho oído para escuchar el retumbar del trueno. para los que no se puede uno preparar. imponiéndose sobre los que ya han perdido de antemano. las victorias que ganan en batalla no son debidas a la suerte. En la antigüedad. es el momento de salir a atacarlos. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total. La defensa es para tiempos de escasez. invisibles para todo el mundo. En consecuencia. acalláis las voces y borráis las huellas. los que eran conocidos como buenos guerreros vencían cuando era fácil vencer. Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra. la victoria sobre los demás obtenida por medio de la batalla no se considera una buena victoria. vuestro movimiento es rápido y vuestro grito fulgurante. escondidos como fantasmas y espíritus bajo tierra. Si sólo eres capaz de asegurar la victoria tras enfrentarte a un adversario en un conflicto armado. Si eres capaz de ver lo sutil y de darte cuenta de lo oculto. Todo el mundo elogia la victoria en la batalla. En situaciones de ataque. el mérito grande no se anuncia. es fácil ganar. pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto. las victorias de los buenos guerreros no destacan por su inteligencia o su bravura. Lo que todo el mundo conoce no se llama sabiduría. La gran sabiduría no es algo obvio.preservarte. Así pues. Todo el mundo elogia la victoria ganada en batalla. No se requiere mucha fuerza para levantar un cabello. irrumpiendo antes del orden de batalla. la victoria así obtenida es un victoria fácil.

El terreno da lugar a las mediciones. Cuando el que gana consigue que su pueblo vaya a la batalla como si estuviera dirigiendo una gran corriente de agua hacia un cañón profundo. un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después. pueden vencer a un Príncipe enemigo corrupto. . En consecuencia. hasta el punto en que los soldados morirían antes que desobedecer las órdenes.Cuando se resuelven los problemas antes de que surjan. un ejército victorioso es como un kilo comparado con un gramo. de manera tan irresistible como nuestro propio ataque. los buenos guerreros toman posición en un terreno en el que no pueden perder. y no pasan por alto las condiciones que hacen a su adversario proclive a la derrota. no repetir los errores de una civilización decadente. y las recompensas y los castigos merecen confianza y están bien establecidos. lo mismo que nuestra defensa no muestra su forma. a todo esto se llama el Camino y sus leyes. no hacer prisioneros o tomar botín par donde pasa el ejército. comparación y victoria. las valoraciones a los cálculos. Mediante las comparaciones de las dimensiones puedes conocer dónde se haya la victoria o la derrota. Servirse de la armonía para desvanecer la oposición. ¿quién habla de bravura? Así pues. Cuando se suelta el agua. no cortar los árboles ni contaminar los pozos. En consecuencia. cuando los jefes y oficiales son capaces de actuar de esta forma. Cuando el ejército está estrictamente disciplinado. cálculo. se precipita hacia abajo como un torrente. Los que utilizan bien las armas cultivan el Camino y observan las leyes. nadie puede medir su cantidad. Las reglas militares son cinco: medición. un ejército derrotado es como un gramo comparado con un kilo. éstos a las comparaciones. Cuando el agua se acumula en un cañón profundo. esto es una cuestión de orden de batalla. Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no tienen planes premeditados. limpiar y purificar los templos de las ciudades y montañas del camino que atraviesas. no atacar un ejército inocente. Así pueden gobernar prevaleciendo sobre los corruptos. éstas dan lugar a las valoraciones. valoración. y las comparaciones dan lugar a las victorias. ¿quién llama a esto inteligencia? Cuando hay victoria sin batalla. un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después.

así obtener la victoria sin necesidad de ejercer su fuerza. combinando ambos métodos hasta convertirlo en uno. Los expertos son capaces de vencer al enemigo creando una percepción favorable en ellos. Cuando induces a los adversarios a atacarte en tu territorio. sino que se utilizan como un ciclo. Gobernar sobre muchas personas como si fueran poco es una cuestión de dividirlas en grupos o sectores: es organización. Se refiere a lograr una percepción de fuerza y poder en la oposición. ¿quién podría agotarlos? Cuando la velocidad del agua que fluye alcanza el punto en el que puede mover las piedras. esto es precisión. como un círculo sin comienzo ni fin. Batallar contra un gran número de tropas como si fueran pocas es una cuestión de demostrar la fuerza. pero sus variantes son innumerables. Cuando se entabla una batalla de manera directa. Lo ortodoxo y lo heterodoxo se originan recíprocamente. Que el efecto de las fuerzas sea como el de piedras arrojadas sobre huevos.CAPITULOV Sobre la firmeza La fuerza es la energía acumulada o la que se percibe. Un emperador que fue un famoso guerrero y administrador. El ataque indirecto es heterodoxo. volviéndose así indefinible para el enemigo. tu fuerza siempre estará llena. y después atacar inesperadamente. Cuando la velocidad y maniobrabilidad del halcón es tal que puede atacar y matar. símbolos y señales. En el campo de batalla se refiere a las formaciones y banderas utilizadas para desplegar las tropas y coordinar sus movimientos. Lograr que el ejército sea capaz de combatir contra el adversario sin ser derrotado es una cuestión de emplear métodos ortodoxos o heterodoxos. mientras que no compitas en lo que son los mejores. hablaba de manipular las percepciones de los adversarios sobre lo que es ortodoxo y heterodoxo. es una cuestión de lleno y vacío. ésta es la fuerza directa. Atacar con lo vacío contra lo lleno es como arrojar piedras sobre huevos: de seguro se rompen. Sólo hay dos clases de ataques en la batalla: el extraordinario por sorpresa y el directo ordinario. Esto es muy cambiante. su fuerza siempre está vacía (en desventaja). La ortodoxia y la heterodoxia no es algo fijo. El ataque directo es ortodoxo. Lo mismo ocurre con los guerreros expertos: . la victoria se gana por sorpresa.

pero giran si son redondas. . el impulso es como rocas redondas que se precipitan montaña abajo: ésta es la fuerza que produce la victoria. incluso el valiente se convierte en tímido. Son capaces de escoger a la mejor gente. compromiso de los soldados. Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos. Hace moverse a los enemigos con la perspectiva del triunfo. Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios. El desorden llega del orden. la cobardía es una cuestión valentía y la de ímpetu. su precisión certera. primero has de ser extremadamente fuerte porque sólo entonces puedes pretender ser débil. Las rocas permanecen inmóviles cuando están en un lugar plano. tienes la fuerza del ímpetu. Cuando hay entusiasmo. analizar y comunicar. incluso el tímido se vuelve valiente. Cada cual es útil. habilidades y encomendarle deberes y responsabilidades adecuadas. pero ruedan en un plano inclinado.su fuerza es rápida. primero tienes que organizar el orden. el cuidadoso puede hacer de centinela. les ayuda a caminar por el camino que les traza. Con astucia se puede anticipar y lograr que los adversarios se convenzan a sí mismos cómo proceder y moverse. cuando se conduce a los hombres a la batalla con astucia. Hacer que los soldados luchen permitiendo que la fuerza del ímpetu haga su trabajo es como hacer rodar rocas. y el tímido es valeroso. Así es posible asignar a los soldados por sus capacidades. Nada está fijado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu. la cobardía surge del valor. desplegarlos adecuadamente y dejar que la fuerza del ímpetu logre sus objetivos. se quedan fijas cuando son cuadradas. su precisión es dar en el objetivo previsto y causar el efecto esperado. convicción. porque sólo entonces puedes crear un desorden artificial. Su fuerza es como disparar una catapulta. Por lo tanto. Los buenos guerreros buscan la efectividad en la batalla a partir de la fuerza del ímpetu (percepción) y no dependen sólo de la fuerza de sus soldados. la debilidad brota de la fuerza. y el inteligente puede estudiar. porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial. para que caigan en la emboscada. Si quieres fingir debilidad para inducir la arrogancia en tus enemigos. organización. primero tienes que ser extremadamente valiente. El valiente puede luchar. cuando pierde la fuerza del ímpetu. orden. la fuerza y la debilidad son una cuestión de la formación en la batalla. Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu (percepción). El orden y el desorden son una cuestión de organización. recursos.

Así. y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza. las personas son sinceramente leales y comprometidas.el lugar no esté bien guardado -. sus enemigos no saben por dónde atacar. Lo que desanima a los adversarios de ir hacia ti es la probabilidad de sufrir daños. cortar los suministros. los que llegan los últimos al campo de batalla. Atacar un espacio abierto no significa sólo un espacio en el que el enemigo no tiene defensa. Este es el arte de vaciar a los demás y de llenarte a ti mismo. defiende donde no haya ataque. arrasa sus campos y corta sus vías de aprovisionamiento. Para desplazarte cientos de kilómetros sin cansancio. Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos. haciendo que tengan que acudir al rescate. ataca donde no haya defensa. Ataca inesperadamente. Para tomar infaliblemente lo que atacas. los que improvisan y entablan la lucha quedan agotados. Aparece en lugares críticos y ataca donde menos se lo esperen. Aparece donde no puedan ir. . debes cansarlos. Lo que impulsa a los adversarios a venir hacia ti por propia decisión es la perspectiva de ganar. hacer que se pongan en movimiento. los enemigos se desperdigarán ante ti. Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir. en el caso de los que son expertos en el ataque. Si no sales a combatir. tu fuerza estará siempre llena. se dirige hacia donde menos se lo esperen. Cuando están bien alimentados. se preparan y llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario están en posición descansada. Para mantener una defensa infaliblemente segura. Mientras su defensa no sea estricta . los planes y preparativos para la defensa implantados con firmeza. como si estuvieras atravesando un territorio despoblado.C A P I T U L O VI Sobre lo lleno y lo vacío Los que anticipan. atraviesa tierras despobladas. Cuando están descansando. Interrumpe sus provisiones. su fuerza estará siempre vacía. haciendo que los adversarios se agoten corriendo para salvar sus vidas. Cuando se cumplen las instrucciones. Cuando los adversarios están en posición favorable.

sal afuera sin formación precisa. sé más rápido que ellos. Por consiguiente. Esto significa que cuando los adversarios llegan para atacarte. Para avanzar sin encontrar resistencia. Si puedes atacar a unos pocos soldados con muchos. discreto. Las situaciones militares se basan en la velocidad: llega como el viento. te has hecho fuerte tras buenas barricadas. muévete como el relámpago. cuando induces a otros a efectuar una formación.siendo tan sutil y reservado que no se revelan las estrategias de ninguna forma. mientras que el enemigo está dividido en diez. Como tu formación no está a la vista. no luchas con ellos. y los adversarios no podrán vencerte. no podrá evitar luchar si atacas en el lugar en el que debe acudir irremediablemente al rescate. así que tus fuerzas superan a las suyas. . Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti. Por lo tanto. cuando quieras entrar en batalla. haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. incluso si el adversario está atrincherado en una posición defensiva. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios. incluso si trazas una línea en el terreno que quieres conservar. mientras que tú mismo permaneces sin forma. hasta el punto de ser silencioso. sino que estableces un cambio estratégico para confundirlos y llenarlos de incertidumbre. el adversario dividirá seguramente sus fuerzas. Esto es inducir al enemigo a efectuar una formación. Cuando no quieras entrar en batalla. estás concentrado. y su inteligencia no les sirve para nada. hasta el punto de no tener forma. Una vez vista la formación del adversario. ataca y conquista de manera incontenible. Para retirarte de manera esquiva. el adversario no puede combatir contigo porque le das una falsa pista. arremete por sus puntos débiles. Cuando estás concentrado formando una sola fuerza. Sé completamente misterioso y confidencial. Sé extremadamente sutil. concentras tus tropas contra él. y los adversarios se sienten inseguros. mientras que tu adversario está dividido. Cuando estás fuertemente atrincherado. y no dejas filtrar ninguna información sobre tus fuerzas. diezmarás el número de tus adversarios. estás atacando a una concentración de uno contra diez.

se dice que la victoria puede ser creada. Cuando se dispone de pocos soldados se está a la defensiva contra el adversario el que dispone de muchos hace que el enemigo tenga que defenderse. haz tu valoración sobre ellos para averiguar sus planes. si conoces el lugar y la fecha de la batalla. tu vanguardia no puede salvar a tu retaguardia. Esto significa que cuando las tropas están de guardia en muchos lugares. entonces tu flanco izquierdo no puede salvar al derecho. están forzosamente desperdigadas en pequeñas unidades. más debilitado quedará. el enemigo destaca muchos puestos de vigilancia. para conocer sus puntos flacos. Por tanto. y en el momento en el que se establecen numerosos puestos sólo tienes que combatir contra pequeñas unidades. de manera que puedas de ellos para atraer descubrir sus hábitos de comportamiento de ataque y de defensa. su retaguardia es defectuosa. Así pues. ni siquiera en un territorio de unas pocas docenas de kilómetros. Incítalos a la acción para descubrir cuál es el esquema general de sus movimientos y descansa. y tu retaguardia no puede salvar a tu vanguardia. ¿cómo puede ayudarte este factor para obtener la victoria? Si no conoces el lugar y la fecha de la batalla. ¿cómo puedes saber si vas a ganar o a perder? Así pues. y determinar qué estrategia puede tener éxito y cuál no. Indúcelos a adoptar formaciones específicas.No han de conocer dónde piensas librar la batalla. Si no conoces el lugar y la fecha de la batalla. aunque tus tropas sean más numerosas que las de ellos. Incluso si los enemigos son numerosos. Así. Las preparaciones por todas partes significará ser vulnerable por todas partes. y cuando su retaguardia está preparada. su vanguardia presenta puntos débiles. puede hacerse que no entren en combate. Si tienes muchas más tropas que los demás. Las preparaciones de su ala derecha significarán carencia en su ala izquierda. Cuantas más defensas induces a adoptar a tu enemigo. siempre puedes vencer. Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla. Haz algo por o en contra de ellos para su atención. porque cuando no se conoce. puedes acudir a ella aunque estés a mil kilómetros de distancia. . cuando su vanguardia está preparada.

después de haberlas observado. el punto final de la formación de un ejército es llegar a la no forma. Todo el mundo conoce la forma mediante la que resultó vencedor. lo mismo que el agua no tiene forma constante: se llama genio a la capacidad de obtener la victoria cambiando y adaptándose según el enemigo. ya que la información no puede crear una estrategia. Pruébalos para averiguar sus puntos fuertes y sus puntos débiles. pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria. el flujo del agua está determinado par la tierra. sino que adapta su forma continuamente. la victoria en la guerra no es repetitiva. los informadores no encuentran ninguna grieta por donde mirar y los que están a cargo de la planificación no pueden establecer ningún plan realizable. C A P I T U L O VII Sobre el enfrentamiento directo e indirecto La regla ordinaria para el uso del ejército es que el mando del ejército reciba órdenes de las autoridades civiles y después reúne y concentra a las tropas. Luchar con otros cara a cara para conseguir ventajas es lo más arduo del mundo. Cuando no tienes forma. la naturaleza de los ejércitos es evitar lo lleno y atacar lo vacío.Esto significa utilizar muchos métodos para confundir y perturbar al enemigo con el objetivo de observar sus formas de respuesta hacia ti. acuartelándolas juntas. la victoria viene determinada por el adversario. significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria. actúas en consecuencia. Así pues. de manera que puedes saber qué clase de situaciones significan vida y cuáles significan muerte. Por lo tanto. no dejas huellas que puedan ser seguidas. los informadores no pueden descubrir nada. . puedo adaptarme desde el principio a cualquier formación que los adversarios puedan adoptar. La victoria sobre multitudes mediante formaciones precisas debe ser desconocida par las multitudes. Las formaciones son como el agua: la naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia abajo. Para lograrla. Nada es más difícil que la lucha armada. Determinar los cambios apropiados. un ejército no tiene formación constante. Una vez que no tienes forma perceptible. En consecuencia.

sólo la mitad de los soldados lo harán. lo que el dinero facilita. Cuando la ruta es larga las tropas se cansan. haces que su ruta sea larga. lanzas una fuerza de ataque sorpresa que llega antes. sólo dos de cada tres soldados los recorrerán. como regla general. Así pues. sólo lo conseguirá uno de cada diez. Sírvete de una unidad especial para engañar al enemigo atrayéndole a una falsa persecución. Movilizar a todo el ejército para el combate en aras de obtener alguna ventaja tomaría mucho tiempo. conoces la estrategia de hacer que las distancias sean cercanas. así pues. Combatir por una ventaja a cincuenta kilómetros de distancia frustrará los planes del mando. y si luchas por obtener alguna ventaja a miles de kilómetros. Para el experto es provechosa. aunque emprendió el camino después. atrayéndole con la esperanza de ganar.La dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas. o sin provisiones. Si se combate por obtener una ventaja a treinta kilómetros de distancia. si ignoras los planes de tus rivales. Si te movilizas rápidamente y sin parar día y noche. empiezas tu camino y llegas antes que el enemigo. haciéndole creer que el grueso de tus fuerzas está muy lejos. Los soldados que sean fuertes llegarán allí primero. es seguro que serán atacadas. . recorriendo el doble de la distancia habitual. si han gastado su fuerza en la movilización. tus jefes militares serán hechos prisioneros. Por tanto. para el inexperto peligrosa. pero combatir por una ventaja con un ejército incompleto tendría como resultado una falta de recursos. Estas tres cosas son necesarias: no puedes combatir para ganar con un ejército no equipado. no puedes hacer alianzas precisas. Cuando emprendes la marcha después que los otros y llegas antes que ellos. Mientras que das la apariencia de estar muy lejos. si no tiene provisiones o si no tiene dinero. y. los más cansados llegarán después .como regla general. Por consiguiente. un ejército perece si no está equipado. Por lo tanto. la lucha armada puede ser provechosa y puede ser peligrosa. entonces. llegan agotadas mientras que sus adversarios están frescos.

Para expandir tu territorio. Es voraz como el fuego que devasta una planicie sin dejar tras sí ni una brizna de hierba. cuando una fuerza militar se mueve con rapidez es como el viento. . Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno puedes maniobrar y guerrear. y se adapta mediante la división y la combinación. divide los beneficios. Se moviliza mediante la esperanza de recompensa. cuando va lentamente es como el bosque. Por consiguiente. en localidades donde la gente no tiene mucho. se moviliza mediante la esperanza de recompensa. Es inmóvil como una montaña cuando se acuartela. El primero que hace el movimiento es el "invitado". no dejando que el enemigo lo recupere. no puedes aprovecharte de las ventajas del terreno. significa que es necesario repartirlo entre las tropas para guardar lo que ha sido ganado. ya que sólo así tendrán suficiente. Es rápida como el viento en el sentido que llega sin avisar y desaparece como el relámpago. y la condición de los pantanos. de esta manera puedes adaptarte para obtener la victoria. Para ocupar un lugar. su movimiento es como un trueno que retumba. Una fuerza militar se establece mediante la estrategia en el sentido de que distraes al enemigo para que no pueda conocer cuál es tu situación real y no pueda imponer su supremacía. no puedes maniobrar con una fuerza armada. Sin embargo. La regla general de las operaciones militares es desproveer de alimentos al enemigo todo lo que se pueda. el hambre y el frío surgen del desplazamiento. divide a tus tropas. el "anfitrión lo tiene fácil". Es como un bosque porque tiene un orden. una fuerza militar se usa según la estrategia prevista. El "invitado" lo tiene difícil. en el sentido de que entra en acción cuando ve la posibilidad de obtener una ventaja.A menos que conozcas las montañas y los bosques. Actúa después de haber hecho una estimación. A menos que utilices guías locales. Cerca y lejos significan desplazamiento: el cansancio. es necesario dividir a las tropas en grupos más pequeños para que puedan tomar en diversas partes lo que necesitan. es voraz como el fuego e inmóvil como las montañas. los desfiladeros y los pasos. Gana el que conoce primero la medida de lo que está lejos y lo que está cerca: ésta es la regla general de la lucha armada. Es tan difícil de conocer como la oscuridad. Por eso. el último es el "anfitrión". Dividir y volver a hacer combinaciones de tropas se hace para confundir al adversario y observar cómo reacciona frente a ti. En cuanto a dividir el botín.

la energía fresca es victoriosa. dirigiendo cada cosa sin confusión.Un antiguo libro que trata de asuntos militares dice: "Las palabras no son escuchadas. La razón por la que esa clase de ejércitos miran por encima del hombro a enemigos fuertes. esto es dominar el corazón. para manipular los oídos y los ojos de los soldados. tambores. Las banderas y los estandartes se hacen a causa de la ausencia de visibilidad. atacan la decadente y la que se bate en retirada. Unificar los oídos y los ojos de los soldados significa hacer que miren y escuchen al unísono de manera que no caigan en la confusión y el desorden. el valiente no puede actuar solo. la del mediodía decae y la energía de la noche se retira. la tradición afirma que los habitantes de otros tiempos tenían la firmeza para desmoralizar. lo mismo que miran a las doncellas vírgenes. a manejar los acontecimientos de manera infalible. utiliza fuegos y tambores. a enfrentarte a dificultades graves e inesperadas sin turbarte. Una vez que están unificados. no puedes esperar ser capaz de adaptarte a responder sin límites. y en batallas diurnas sírvete de banderas y estandartes. La señales se utilizan para indicar direcciones e impedir que los individuos vayan a donde se les antoje. banderas y estandartes se utilizan para concentrar y unificar los oídos y los ojos de los soldados. Cualquier débil en el mundo se dispone a combatir en un minuto si se siente animado. Son ellos los que dominan la energía. en consecuencia. es porque se están aprovechando de su agresividad. Utiliza muchas señales para confundir las percepciones del enemigo y hacerle temer tu temible poder militar. los expertos en el manejo de las armas prefieren la energía entusiasta. De esta forma. De este modo. utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan. la energía de la mañana está llena de ardor. par eso se hacen los símbolos y los tambores. haces desaparecer la energía de sus ejércitos y desmoralizas a sus generales. es poseído por la energía. sólo entonces puedes desmoralizar a los generales enemigos. A menos que tu corazón esté totalmente abierto y tu mente en orden. pero cuando se trata realmente de tomar las armas y de entrar en batalla. Por esto." Símbolos. En primer lugar. y la antigua ley de los que conducían carros de combate decía que cuando la mente original es firme. Utilizar el orden para enfrentarse al desorden. estimulada por cualquier causa. . has de ser capaz de mantenerte firme en tu propio corazón. Así pues. ni el tímido puede retirarse solo: ésta es la regla general del empleo de un grupo. estará asustado y se arrepentirá de haber comenzado. cuando esta energía se desvanece. en batallas nocturnas. se detendrá.

Esto es lo que se quiere decir cuando se habla de atraer a otros hacia donde estás. en este caso. Evitar la confrontación contra formaciones de combate bien ordenadas y no atacar grandes batallones constituye el dominio de la adaptación. Si los adversarios huyen de repente antes de agotar su energía. Bajo estas circunstancias. debes retener a tus oficiales para que no se lancen en su persecución. no debes hacerles frente. Hay que dejarle una salida a un ejército rodeado. la regla general de las operaciones militares es no enfrentarse a una gran montaña ni oponerse al enemigo de espaldas a ésta. y que cuando efectúan una carga cuesta abajo. Por tanto. seguramente hay emboscadas esperándote para atacar a tus tropas. ni ataques tropas expertas. No detengas a ningún ejército que esté en camino a su país. y así podrás aprovecharte para atacarles. Si el enemigo abandona de repente sus provisiones. éstas han de ser probadas antes de ser comidas. no debes atacarles cuesta arriba.Dominar la fuerza es esperar a los que vienen de lejos. Esto significa que si los adversarios están en un terreno elevado. Muéstrales una manera de salvar la vida para que no estén dispuestos a luchar hasta la muerte. y con el estómago saciado a los hambrientos. al tiempo que evitas ser inducido a ir hacia donde están ellos. por si están envenenadas. C A P I T U L O VIII . No presiones a un enemigo desesperado. Estas son las leyes de las operaciones militares. Un animal agotado seguirá luchando. No persigas a los enemigos cuando finjan una retirada. aguardar con toda comodidad a los que se han fatigado. pues esa es la ley de la naturaleza. un adversario luchará hasta la muerte. No consumas la comida de sus soldados.

Cuando te halles en un terreno mortal. lucha. Cuando te halles en un terreno cerrado. entonces la ventaja no cambia. su acción se expande. El General no debe levantar su campamento en un terreno difícil. puedes hacer que los soldados actúen en la mejor forma posible. un pueblo próspero. pero ignoran las artes de la total adaptabilidad. aunque conozcan el objetivo a lograr. Si puedes comprender totalmente este principio. Por ello. . No permanezcas en un territorio árido ni aislado. Cada ruta debe ser estudiada para que sea la mejor. lo que retiene a los adversarios es el daño. Si están al mando de ejércitos. Por esta razón. las operaciones militares están bajo el del gobernante civil para dirigir al ejército. Hay rutas que no debes usar. tienes que realizar previamente tu propia labor. y los sabios los tienen en cuenta. lo que les mantiene ocupados es la acción. una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir. de manera que el enemigo tiene movilidad. pero a ti te es difícil salir y volver. terrenos sobre los que no se debe combatir. Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Terreno cerrado significa que existen lugares escarpados que te rodean por todas partes. En consecuencia. no pueden aprovecharse de él. sus problemas pueden resolverse. Por lo tanto. ejércitos que no han de ser atacados. Si los generales no saben cómo adaptarse de manera ventajosa. Cuando considera el beneficio. las consideraciones de la persona inteligente siempre incluyen el analizar objetivamente el beneficio y el daño. Deja que se establezcan relaciones diplomáticas en las fronteras. Si eres capaz de ajustar la campaña cambiar conforme al ímpetu de las fuerzas. prepara alguna estrategia y muévete. y órdenes de gobernantes civiles que no deben ser obedecidas. aunque conozcan la condición del terreno. no existe una estructura permanente. Esa labor consiste en desarrollar un ejército fuerte.Sobre los nueve cambios Por lo general. y los únicos que son perjudicados son los enemigos. y lo que les motiva es el beneficio. ciudades que no deben ser rodeadas. El beneficio y el daño son interdependientes. no pueden hacer que los soldados luchen por él. cuando considera el daño. Pero antes de lograrlo. los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del terreno sabe cómo manejar las fuerzas armadas. que puede llegar e irse con libertad.

ataca desde arriba hacia abajo y no al revés. Por esto. sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él. ésta es la mejor estrategia de todas. Determinan la movilidad y efectividad de las tropas. pueden ser deshonrados. Considera el efecto de la luz y manténte en la posición más elevada del valle. pueden ser turbados. C A P I T U L O IX Sobre la distribución de los medios Las maniobras militares son el resultado de los planes y las estrategias en la manera más ventajosa para ganar. Los buenos generales son de otra manera: se comprometen hasta la muerte. Si puedes recordar siempre el peligro cuando estás a salvo y el caos en tiempos de orden. Los que están dispuestos a morir. Cuando combatas en una montaña. no contar con que el adversario no ataque. existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. sino confiar en poseer lo que no puede ser atacado. Si vas a colocar tu ejército en posición de observar al enemigo. Si te presentas en un lugar que con toda seguridad los enemigos se precipitarán a defender.Así pues. pueden perder la vida. los que son muy puritanos. Su acción y su no acción son cuestiones de estrategia. y evítalos antes de que se presenten. son como tigres. la norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el enemigo no acuda. en forma racional y realista. sin dejarse llevar por las emociones ni estar sujetos a quedar confundidos. en caso contrario cierran sus puertas. permanece atento al peligro y al caos mientras no tengan todavía forma. y no pueden ser complacidos ni enfadados. actúan de acuerdo con los acontecimientos. los que son dados a los apasionamientos irracionales. pero no se aferran a la esperanza de sobrevivir. pueden ser ridiculizados. atraviesa rápido las montañas y vigílalos desde un valle. los que son compasivos. Estos son cinco rasgos que constituyen defectos en los generales y que son desastrosos para las operaciones militares. . las personas compasivas se apresurarán invariablemente a rescatar a sus habitantes. los que quieren preservar la vida. pueden ser hechos prisioneros. Cuando ven una buena oportunidad. causándose a sí mismos problemas y cansancio.

tus ejércitos pueden ser sorprendidos de noche. aléjate de las condiciones desfavorables lo antes que te sea posible. grietas y prisiones naturales. doy la cara a estos accidentes. estando las partes más bajas delante y las más altos detrás. Evita que el agua divida tus fuerzas. Si acampas en la ribera de un río. trampas. No te enfrentes a los enemigos dentro del agua. debes abandonarlo rápidamente y no acercarte a él. Los terrenos elevados son estimulantes. toma posiciones desde las que sea fácil maniobrar. además son convenientes para adquirir la fuerza del ímpetu. y por lo tanto. En una llanura. . la gente se halla a gusto en ellos. En lo que a mí concierne. de manera que los adversarios estén más cerca que yo de ellos. Colocarse en la mejor parte del terreno es ventajoso para una fuerza militar. hazlo rápidamente. Si te encuentras frente a un ejército en media de un pantano. se dice que éste es invencible. Cuando no existe la enfermedad en un ejército. Si atraviesas pantanos. aprecia la luz y detesta la oscuridad. empujados a ahogarse o se les puede colocar veneno en la corriente. sitúate en su lado soleado. manteniéndolos siempre a tu derecha y detrás. lugares cerrados. es conveniente dejar que pasen la mitad de sus tropas y en ese momento dividirlas y atacarlas. un ejército prefiere un terreno elevado y evita un terreno bajo. espera a que escampe. Tus barcas no deben ser amarradas corriente abajo. No te sitúes río abajo. Cuida de la salud física de tus soldados con los mejores recursos disponibles. manteniendo las elevaciones del terreno detrás y a tu derecha. riesgos. de manera que queden a espaldas del enemigo. siempre me mantengo alejado de estos accidentes del terreno. La ventaja en una operación militar consiste en aprovecharse de todos los factores beneficiosos del terreno. No camines en contra de la corriente. si quieres cruzarlo. permanece cerca de sus plantas acuáticas o respaldado por los árboles. ni en contra del viento. para impedir que el enemigo aproveche la corriente lanzando sus barcas contra ti. Los terrenos bajos son húmedos. lo cual provoca enfermedades y dificulta el combate. Generalmente. Siempre que un terreno presente barrancos infranqueables. Donde haya montículos y terraplenes.Combate estando cuesta abajo y nunca cuesta arriba. Cuando llueve río arriba y la corriente trae consigo la espuma.

Si un adversario no conserva la posición que le es favorable por las condiciones del terreno y se sitúa en otro lugar conveniente. es señal de que el enemigo se va a retirar. Humaredas esparcidas significan que se está cortando leña. significa que están tramando algún complot. Si sus emisarios vienen con palabras humildes. Pequeñas polvaredas que van y vienen indican que hay que levantar el campamento. quiere que avances. por si existen tropas escondidas para tenderte una emboscada.Entonces estás en situación ventajosa. Cuando está lejos pero intenta provocar hostilidades. pero permanece en calma. o bosques vírgenes llenos de árboles y vegetación. Si hay obstáculos entre los matorrales. Cuando se pronuncian palabras altisonantes y se avanza ostentosamente. Cuando los carros ligeros salen en primer lugar y se sitúan en los flancos. Si se mueven los árboles. La idea de poner muchos obstáculos entre la maleza es hacerte pensar que existen tropas emboscadas escondidas en medio de ella. También podría ser que hubiera espías al acecho observándote y escuchando tus instrucciones y movimientos. si atraviesa territorios montañosos con muchas corrientes de agua y pozos. si son bajas y anchas. envía espías para observar al enemigo y comprobarás que está aumentando sus preparativos de guerra. Si los emisarios llegan pidiendo la paz sin firmar un tratado. hay carros que se están acercando. esto quiere decir que va a avanzar. es imprescindible escudriñarlos totalmente y con cuidado. Si los animales están asustados. existen tropas atacantes. es que has tomado un mal camino. ya que estos lugares ayudan a las emboscadas y a los espías. Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra. Cuando el enemigo está cerca. quiere decir que se halla en una posición fuerte. su posición es accesible. o pantanos cubiertos de juncos. están estableciendo un frente de batalla. además. . es que el enemigo se está acercando. hay tropas emboscadas en el lugar. y él tiene condiciones desfavorables. se acercan soldados a pie. Si se elevan columnas de polvo altas y espesas. debe ser porque existe alguna ventaja táctica para obrar de esta manera. Si los pájaros alzan el vuelo. Es esencial bajar del caballo y escudriñar el terreno. Si. Cuando un ejército se está desplazando. eso quiere decir que le es favorable.

y por eso se llaman unos a otros. es que está sumido en la confusión. Si los aguadores beben en primer lugar. es que está esperando refuerzos. Si el enemigo ve una ventaja pero no la aprovecha. el ejército ha huido. Si la mitad de sus tropas avanza y la otra mitad retrocede. Si el ejército no tiene disciplina. así pues. es que las tropas están sedientas. o debe haber una fuerza que se halla a distancia y que es esperada en un determinado momento para unir sus tropas y atacarte. No se precipitarán para un encuentro ordinario si no entienden que les ayudará. es que el enemigo piensa atraerte a una trampa. Si se producen llamadas nocturnas. son enemigos completamente desesperados. Si los estandartes se mueven. Las murmuraciones describen la expresión de los verdaderos sentimientos. Tienen miedo y están inquietos. es que los soldados carecen de alimentos. los soldados se hablan con franqueza entre sí sobre los problemas con sus superiores.Si el enemigo dispone rápidamente a sus carros en filas de combate. significa que están cansados. Conviene anticipar. Si hay pájaros sobrevolando una ciudad. Si se producen murmuraciones. prepararse inmediatamente para esta eventualidad. es que está cansado. significa que sus filas están confusas. . esto quiere decir que el general no es tomado en serio. faltas de disciplina y los soldados hablan mucho entre sí. quiere decir que se ha perdido la lealtad de la tropa. las faltas de disciplina indican problemas con los superiores. Si matan sus caballos para obtener carne. Si los pájaros se reúnen en el campo enemigo. Las señales se utilizan para unificar el grupo. El enemigo está fingiendo en este caso confusión y desorden para incitarte a que avances. cuando no tienen marmitas y no vuelven a su campamento. si se desplaza de acá para allá sin orden ni concierto. es que están hambrientos. Si sus emisarios muestran irritación. es que los soldados enemigos están atemorizados. Cuando el mando ha perdido la lealtad de las tropas. Si los soldados enemigos se apoyan unos en otros. es que el lugar está vacío.

los soldados se volverán arrogantes y será imposible emplearlos. y tomas a la ligera a tus adversarios sin valorar su condición. serán difíciles de emplear. no es necesariamente más beneficioso ser superior en fuerzas. pero demoran el momento de entrar en combate sin abandonar no obstante el terreno. que carece de estrategia y que toma a la ligera a sus adversarios. incluso después de haber obtenido su lealtad. es posible estar seguro de la victoria. para evitar que se rebelen en masa. Están preparando un ataque por sorpresa. Tampoco podrán ser empleados si no se lleva a cabo ningún castigo. no obedecerán. cuando se ordenan demasiados castigos. hacer estimaciones sobre el enemigo y conseguir reunir tropas. Mándalos con humanidad y benevolencia. unifícalos de manera estricta y firme.Si se otorgan numerosas recompensas. Cuando la benevolencia y la firmeza son evidentes. es suficiente con consolidar tu poder. y artes marciales significan reglamentos. . es que el enemigo se halla en un callejón sin salida. Cuando los soldados están tan agotados que no pueden cumplir las órdenes. dirígelos mediante el arte civilizado y unifícalos mediante las artes marciales. sólo evitar actuar con violencia innecesaria. eso es todo. Cuando existe un sentimiento subterráneo de aprecio y confianza. Por lo tanto. En asuntos militares. sino que confías exclusivamente en la fuerza de tus soldados. Si tu plan no contiene una estrategia de retirada o posterior al ataque. inevitablemente acabará siendo derrotado. El enemigo que actúa aisladamente. Los emisarios que acuden con actitud conciliatoria indican que el enemigo quiere una tregua. con toda seguridad caerás prisionero. esto significa una victoria continua. Si las tropas enemigas se enfrentan a ti con ardor. Si se castiga a los soldados antes de haber conseguido que sean leales al mando. es que el enemigo está desesperado. Arte civilizado significa humanidad. y si no obedecen. Ser violento al principio y terminar después temiendo a los propios soldados es el colmo de la ineptitud. son castigados una y otra vez para restablecer la autoridad. si se relaja la disciplina. otorgan constantes recompensas para tener contentos a los soldados. has de observarlos cuidadosamente. Cuando la fuerza de su ímpetu está agotada. y los corazones de los soldados están ya vinculados al mando.

así tendrás ventaja cuando libres la batalla. éstas las aceptan. tendrás muchas dificultades para volver de nuevo a él. estás limitado. si eres el primero en llegar. existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo. Persíguelo sólo si no los bloquea. incluso si el adversario te ofrece una ventaja. puedes vencer si sigues adelante. Si él llega antes. otros estrechos.Cuando las órdenes se dan de manera clara. induciendo a salir a la mitad de las tropas enemigas. claras y consecuentes. contradictorias y cambiantes las tropas no las aceptan o no las entienden. Cuando las órdenes son razonables. En terreno accidentado. pero si el enemigo está preparado y sigues adelante. no te aproveches de ella: retírate. sé el primero en establecer tu posición. se dice que es un terreno neutro. una posición que sea adecuada para transportar los suministros. justas. algunos neutros. lo cual jugará en contra tuya. sencilla y consecuente a las tropas. Cuando es un terreno desfavorable para ambos bandos. accidentados o abiertos. En un terreno estrecho. la fuerza del ímpetu se encuentra igualada. Cuando las órdenes son confusas. no lo persigas si bloquea los desfiladeros. si tu enemigo no está preparado. otros difíciles. Si éste los ha ocupado antes. sencillas. eligiendo las alturas soleadas. . CAPITULO X Sobre la topología Algunos terrenos son fáciles. Cuando estés en un terreno difícil de salir. debes ocupar sus puntos altos y soleados y esperar al adversario. debes ocuparlo totalmente y esperar al adversario. y es difícil provocarle a combatir de manera desventajosa para él. Cuando el terreno sea accesible. En un terreno neutro. En este terreno. En un terreno abierto. si eres el primero en llegar. y entonces cae sobre él aprovechándote de esta condición favorable. retírate y no lo persigas.

cuando oficiales y soldados no tienen solidez y las formaciones son anárquicas. La comprensión de estas situaciones es la responsabilidad suprema de los generales y deben ser consideradas. la ausencia de un sistema claro de recompensas y castigos. la quinta es la ineficacia de la ley del orden. la que se retraen. Los que tienen soldados débiles al mando de oficiales fuertes. cuando las órdenes no son claras. . Las tropas que tienen el mismo ímpetu. la segunda. Cuando los generales son débiles y carecen de autoridad. te estás buscando tu propia derrota. pero que atacan en proporción de uno contra diez. las que se rebelan y las que son derrotadas. y cuando los generales ignoran sus capacidades. Cuando los oficiales superiores están encolerizados y son violentos. los generales que las ignoran salen derrotados. salen derrotadas. la tercera. salen derrotados los que luchan ignorándolos. el ejército se desmoronará. sino que son debidas a los errores de los generales. entre las tropas están las que huyen. La configuración del terreno puede ser un apoyo para el ejército. la insuficiencia de entrenamiento. Así pues. entran en combate con fuerzas superiores en número o mejor equipadas. quedan retraídos. Como norma general. Los que tienen tropas fuertes pero cuyos oficiales son débiles. La primera es no calibrar el número de fuerzas. el curso de la acción adecuada es calibrar al adversario para asegurar la victoria y calcular los riesgos y las distancias. y no seleccionan a sus tropas según los niveles de preparación de las mismas.Entender estas seis clases de terreno es la responsabilidad principal del general. Estas son las seis maneras de ser derrotado. Ninguna de estas circunstancias constituyen desastres naturales. y es imprescindible considerarlos. para los jefes militares. y se enfrentan al enemigo por su cuenta y por despecho. todo el mando militar debe tener una sola intención y todas las fuerzas militares deben cooperar. y la sexta es el fallo de no seleccionar a los soldados fuertes y resueltos. las que se derrumban. se produce revuelta. Los generales que son derrotados son aquellos que son incapaces de calibrar a los adversarios. para poder vencer al enemigo. se verán en apuros. Si empleas soldados sin seleccionar a los preparados de los no preparados. Salen vencedores los que libran batallas conociendo estos elementos. Éstas son las configuraciones del terreno. la cuarta es la pasión irracional. a los arrojados y a los timoratos.

pero ignoras si la condición del terreno es favorable para la batalla. inservibles. y morirán gustosamente contigo. tienes sólo la mitad de posibilidades de ganar. cuando conoces el cielo y la tierra. Si sabes que tus soldados son capaces de atacar. tan informal que no puedes disciplinarlos. tienes la mitad de probabilidades de vencer. Si las leyes de la guerra no indican una victoria segura. así se rinde un servicio valioso a la nación. si eres tan indulgente que no les puedes dar órdenes. las tropas.Por lo tanto. sólo tienes la mitad de posibilidades de ganar. se ordena la retirada sin evitar la responsabilidad. Debido a esto se dice que cuando te conoces a ti mismo y conoces a los demás. la victoria es inagotable. con el único propósito de proteger a la población y en beneficio también del gobierno. En caso contrario. incluso si el gobierno ha dada órdenes de no atacar. pero ignoras si el enemigo es invulnerable a un ataque. sino para salvaguardar las vidas de la población y en auténtico beneficio del gobierno. los que conocen las artes marciales no pierden el tiempo cuando efectúan sus movimientos. De este modo se avanza sin pretender la gloria. se acostumbran a disfrutar o a quedar resentidas por todo. existen nueve clases de terreno. tus soldados serán como niños mimados y. Las recompensas no deben utilizarse solas. Si sabes que el enemigo es vulnerable a un ataque. y tus soldados pueden llevarlo a cabo. aunque el gobierno haya dada la orden de atacar. Mira por tus soldados como miras por un recién nacido. por lo tanto. cuando las leyes de la guerra señalan una victoria segura es claramente apropiado entablar batalla. ni debe confiarse solamente en los castigos. es adecuado no entrar en batalla. Pero si eres tan amable con ellos que no los puedes utilizar. Esto es dañino y los vuelve inservibles. Avanzar y retirarse en contra de las órdenes del gobierno no se hace por interés personal. como niños mimosos. C A P I T U L O XI Sobre las nueve clases de terreno Conforme a las leyes de las operaciones militares. así estarán dispuestos a seguirte hasta los valles más profundos. Servidores de esta talla son muy útiles para un pueblo. ni se agotan cuando atacan. pero ignoras si tus soldados son capaces de atacar. la victoria no es un peligro. Por lo tanto. Si . Si sabes que tu enemigo es vulnerable a un ataque. cuida de tus soldados como cuidas de tus queridos hijos.

a éste se le llama terreno de dispersión. Cuando el acceso es estrecho y la salida es tortuosa.intereses locales luchan entre sí en su propio territorio. corres peligro. se llama terreno clave. Es un terreno del que es difícil regresar. pueden ser dispersados con facilidad. Cuando penetras en un territorio ajeno. Si eres capaz de una gran adaptación. desfiladeros abruptos u otros accidentes difíciles de atravesar. Las tropas que se encuentran en un terreno mortal están en la misma situación que si se encontraran en una barca que se hunde o en una casa ardiendo. El territorio que está rodeado por tres territorios rivales y es el primero en proporcionar libre acceso a él a todo el mundo se llama terreno de intersección. Cuando atraviesas montañas boscosas. si lo pierdes. Un territorio igualmente accesible para ti y para los demás se llama terreno de comunicación. a éste se le llama terreno cercado. . Cuando los soldados están apegados a su casa y combaten cerca de su hogar. Si sólo puedes sobrevivir en un territorio luchando con rapidez. Esto significa que los soldados pueden regresar fácilmente. pero no lo haces en profundidad. a esto se le llama terreno desfavorable. El territorio que puede resultarte ventajoso si lo tomas. aunque tus tropas sean más numerosas. y dejas detrás muchas ciudades y pueblos. a éste se le llama territorio ligero. El terreno de intersección es aquel en el que convergen las principales vías de comunicación uniéndolas entre sí: sé el primero en ocuparlo. y la gente tendrá que ponerse de tu lado. te encuentras seguro. Cuando penetras en profundidad en un territorio ajeno. y si es fácil morir si no lo haces. a este terreno se le llama difícil. Si lo obtienes. puedes atravesar este territorio. de manera que una pequeña unidad enemiga puede atacarte. a éste se le llama terreno mortal. Un terreno de lucha inevitable es cualquier enclave defensivo o paso estratégico. y ventajoso al enemigo si es él quien lo conquista.

en terrenos cercados. En una invasión. Por esto se dice: "Sitúa a las tropas en un terreno mortal y sobrevivirán. Estos expertos entraban en acción cuando les era ventajoso. En un terreno de dispersión. atacándolos aquí y allá. haz planes. sus mentes no están realmente concentradas y no están listos para la batalla. en terrenos desfavorables. en terrenos difíciles. En terrenos desfavorables. desplazándose por caminos que no esperan y atacando cuando no están en guardia. para poder servirse de las rutas de suministros. continúa marchando. ya que no puedes atrincherarte en ello. no dejes que tus tropas sean divididas en un terreno de comunicación. el apoyo mutuo entre gobernantes y gobernados. te encontrarás en peligro. no te detengas en un terreno ligero. y que si dudas. el interés recíproco par el bienestar de los diferentes rangos. No debe permitirse que quede aislado el terreno de comunicación. lucha. En terrenos cercados. Se podría preguntar cómo enfrentarse a fuerzas enemigas numerosas y bien organizadas que se dirigen hacia ti. no combatas en un terreno de dispersión. En terrenos difíciles. aprovechándose de los errores de los adversarios. Esto significa que para aprovecharse de la falta de preparación. cuanto más se adentran los invasores en el territorio ajeno. estarás a salvo si estableces alianzas. La rapidez de acción es el factor esencial de la condición de la fuerza militar. la confianza entre las grandes y las pequeñas unidades. Un terreno ligero es cuando los soldados han penetrado en territorio enemigo. Si las tropas caen en un terreno mortal. La respuesta es quitarles en primer lugar algo que aprecien. de visión y de cautela de los adversarios. es necesario actuar con rapidez. debes apresurarte a salir. Introducían cambios para confundir al enemigo. En terrenos de intersección. si las pierdes. En terrenos de intersección." Los que eran antes considerados como expertos en el arte de la guerra eran capaces de hacer que el enemigo perdiera contacto entre su vanguardia y su retaguardia. introduce tácticas sorpresivas. los soldados pueden huir. esos errores no te servirán de nada. todo el mundo luchará de manera espontánea.Así pues. pero todavía no tienen las espaldas cubiertas: por eso. hasta el punto de que el gobierno nativo no puede ya expulsarlos. lo que es ventajoso es llegar el primero a él. el alistamiento de soldados y la coherencia de sus ejércitos. por regla general. y después te escucharán. en terrenos mortales. No es ventajoso atacar al enemigo en un terreno clave. y se retenían en caso contrario. no ataques en un terreno clave (ocupado por el enemigo). establece comunicaciones. más fuertes se hacen. entrar aprovisionado significa reunir todo lo necesario para estar allí mucho tiempo. aterrorizándolos y sembrando en ellos la confusión. de tal manera que no les daban tiempo para hacer planes. entra aprovisionado. .

Por esta razón. contraataca con la cabeza cuando alguien le ataca por la cola y contraataca con cabeza y cola. ¿ante la posibilidad de la muerte. encontrándose en el mismo barco. Sitúa a tus tropas en un punto que no tenga salida. no es porque las desdeñen. permanecen firmes. Un manual de ocho formaciones clásicas de batalla dice: "Haz del frente la retaguardia. Consolida la energía más entusiasta de tus tropas. Incluso las personas que se tienen antipatía. Si no tienen otra opción. y cuando el enemigo arremeta por el centro. y las tropas tendrán suficiente para comer. de manera que tengan que morir antes de poder escapar. Es la fuerza de la situación la que hace que esto suceda. se alistan sin tener que ser llamados a filas. todos tienen el mismo objetivo. los soldados están vigilantes sin tener que ser estimulados. y. con cuatro cabezas y ocho colas. Cuando se hallan ante un grave peligro. cuando alguien le ataca por el medio. y los soldados nunca te abandonarán. cuando están totalmente implicados en un terreno. Cuida de su salud y evita el cansancio. . por lo tanto. ahorra las fuerzas sobrantes. los soldados lloran. Que los movimientos de tus tropas y la preparación de tus planes sean insondables. Haz que la cabeza esté en todas partes.Escoge campos fértiles. cabeza y cola acudirán al rescate. una operación militar preparada con pericia debe ser como una serpiente veloz que contraataca con su cola cuando alguien le ataca por la cabeza. se aferran a él. consolida su energía. se ayudarán entre sí en caso de peligro de zozobrar. Cuando no hay ningún sitio a donde ir. La respuesta es afirmativa. Prohibe los augurios para evitar las dudas. y se puede confiar en ellos sin necesidad de órdenes. qué no estarán dispuestas a hacer? Los guerreros dan entonces lo mejor de sus fuerzas. aumenta su fuerza. sea cual sea su rango. pierden el miedo. lucharán hasta el final. El día en que se da la orden de marcha. y puede confiarse de manera natural en ellos sin promesas ni necesidad de jerarquía. tienen buena voluntad de manera espontánea y sin necesidad de recibir órdenes. Si no tienen más longevidad. no es porque no quieran vivir más tiempo. Porque. permaneciendo insondable para los enemigos. Esto significa que cuando los combatientes se encuentran en peligro de muerte. y espera a que se produzca un punto vulnerable para avanzar. haz de la retaguardia el frente. son amistosos sin necesidad de promesas. mantén en secreto tus formaciones y tus planes. Esta imagen representa el método de una línea de batalla que responde velozmente cuando es atacada. Así pues. Si tus soldados no tienen riquezas. están alerta sin necesidad de ser estimulados." Puede preguntarse la cuestión de si es posible hacer que una fuerza militar sea como una serpiente rápida.

de manera que nadie pueda reconocerlos. de tal manera que dirigir un grupo es como dirigir a un solo individuo que no tiene más que una sola opción. no basta con depositar la confianza en caballos atados y ruedas fijadas. Cambia sus acciones y revisa sus planes. Puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus intenciones. los expertos en operaciones militares logran la cooperación de la tropa. reservado." Cuando un general fija una meta a sus tropas. Su mando es justo y metódico. poniendo a los soldados en situaciones mortales. es como el que sube a un lugar elevado y después retira la escalera. justo y metódico. y se fijan las ruedas para hacer que los carros no se puedan mover. Se atan los caballos para formar una línea de combate estable. así las conduce como un rebaño y todos ignoran hacia dónde se encaminan. incluso con tropas ligeras y débiles. de manera que combatan de forma espontánea y se ayuden unos a otros codo con codo: éste es el camino de la seguridad y de la obtención de una victoria cierta. ¿cuánto más te sería posible si tienes tropas poderosas y aguerridas? Lo que hace posible la victoria a ambas clases de tropas es las circunstancias del terreno. Por lo tanto. Si obtienes la ventaja del terreno. Sus planes son tranquilos y absolutamente secretos para que nadie pueda descubrirlos. Puede mantener a sus soldados sin información y en completa ignorancia de sus planes. de manera que nadie pueda anticiparse. esto no es suficientemente seguro ni se puede confiar en ello. . Tener éxito tanto con tropas débiles como con tropas aguerridas se basa en la configuración de las circunstancias. está poniendo a prueba todo su potencial. Corresponde al general ser tranquilo. para hacer que le sigan a uno sin saber adónde van. La mejor organización es hacer que se exprese el valor y mantenerlo constante. Es necesario permitir que haya variantes a los cambios que se hacen. Ha hecho quemar las naves a sus tropas y destruir sus casas. Dice un Gran Hombre: "El principal engaño que se valora en las operaciones militares no se dirige sólo a los enemigos.Por esto. Pero aun así. así que nadie se atreve a tomarlo a la ligera. Cuando un general se adentra muy en el interior del territorio enemigo. sino que empieza por las propias tropas. Cambia de lugar su emplazamiento y se desplaza por caminos sinuosos. puedes vencer a los adversarios.

Los que no utilizan guías locales no pueden aprovecharse del terreno. no tienen la determinación de resistir al enemigo hasta alcanzar la victoria. Cuando penetras poco. y las pautas de los sentimientos y situaciones humanas. estás en un terreno ligero. Por esto. cerraría las entradas. En general. indicaría a mis tropas que no existe ninguna posibilidad de sobrevivir. Cuando a tus espaldas se hallen espesuras infranqueables y delante pasajes estrechos. Cuando su poder sobrepasa a los adversarios. les haría apresurarse para tomarlo. En un terreno de comunicación. establecería sólidas alianzas. estás en un terreno cercado. Así pues. Cuando dejas tu territorio y atraviesas la frontera en una operación militar. en un terreno de dispersión.Incumbe a los generales reunir a los ejércitos y ponerlos en situaciones peligrosas. En un terreno difícil. También han de examinar las adaptaciones a los diferentes terrenos. presentan una defensa unificada. . En un terreno clave. los que ignoran los planes enemigos no pueden preparar alianzas. aseguraría suministros continuados. En un terreno ligero. Por ello. En un terreno desfavorable. estás en un terreno difícil. En un terreno mortal. luchar cuando no se puede evitar. prestaría atención a la defensa. la pauta general de los invasores es unirse cuando están en el corazón del territorio enemigo. urgiría a mis tropas a salir rápidamente de él. quiere decir que las pautas de los comportamientos humanos cambian según los diferentes tipos de terreno. Cuando están desesperados. Cuando no haya ningún sitio a donde ir. es un terreno de comunicación. Los que ignoran las circunstancias del terreno no pueden hacer maniobrar a sus fuerzas. el pueblo no se puede unir. se trata de un terreno mortal. Hasta que los soldados no se ven rodeados. es imposible hacer alianzas. Cuando el ejército de un gobierno eficaz ataca a un gran territorio. y obedecer en casos extremos. Los militares de un gobierno eficaz deben conocer todos estos factores. Cuando te adentras en profundidad. pero tienden a dispersarse cuando están en las franjas fronterizas. En un terreno de intersección. Cuando es accesible desde todos los puntos. te hallas en un terreno aislado. Cuando se habla de ventajas y de desventajas de la concentración y de la dispersión. yo unificaría las mentes de los soldados. las ventajas de concentrarse o dispersarse. En un terreno cercado. las mantendría en contacto. la psicología de los soldados consiste en resistir cuando se ven rodeados.

Cuando las tropas afrontan peligros. ni siquiera un gran territorio puede reunir suficientes tropas para detenerte. Por lo tanto. sin comunicarles tu estrategia. Maneja las tropas como si fueran una sola persona. observa cómo el enemigo hace promesas sin tener en cuenta los códigos establecidos. y entonces sobrevivirán. en este caso. Otorga recompensas que no estén reguladas y da órdenes desacostumbradas. Así pues. al principio eres como . pero no les comentes los perjuicios posibles. después matas a sus generales: ésta es la pericia en el cumplimiento del objetivo. Emplea a tus soldados sólo en combatir. puedes matar a su general aunque estés a kilómetros de distancia. se volverán vacilantes y temerosos. y entonces lucharán para vivir. Colócalos en una situación de posible exterminio. pero no les hables. la tarea de una operación militar es fingir acomodarse a las intenciones del enemigo. Si te concentras totalmente en éste.Si puedes averiguar los planes de tus adversarios. se cierran las fronteras. aprovéchate del terreno y haz maniobrar al enemigo de manera que se encuentre indefenso. El rigor en los cuarteles generales en la fase de planificación se refiere al mantenimiento del secreto. Mantén la disciplina y adáptate al enemigo. aprovéchalas inmediatamente. se rompen los salvoconductos y se impide el paso de emisarios. para determinar el resultado de la guerra. Así. pero extiendes tu influencia personal amenazando a los adversarios. A esto se llama cumplir el objetivo con pericia. Los asuntos se deciden rigurosamente desde que se comienza a planificar y establecer la estrategia desde la casa o cuartel general. pero no les hables de los daños potenciales. Si los soldados empiezan a preocuparse. Así. si no luchas por obtener alianzas. el día en que se declara la guerra. Déjales conocer los beneficios que les esperan. Empléalas en tareas reales. todo ello hace que el país y las ciudades enemigas sean vulnerables. Ponles en peligro de muerte. tu estrategia puede hundirse. Si la verdad se filtra. son capaces de luchar para obtener la victoria. Cuando el enemigo ofrece oportunidades. y después anticípate a él. Motívalas con recompensas. Considera la ventaja de otorgar recompensas que no tengan precedentes. Al principio te acomodas a sus intenciones. ni aumentas el poder de ningún país. Entérate primero de lo que pretende.

espera. Los ejércitos han de saber que existen variantes de las cinco clases de ataques mediante el fuego. a la noche amainará. Cuando el fuego alcance su punto álgido. Cuando el fuego puede ser prendido en campo abierto. si no. hazlo cuando sea oportuno. C A P I T U L O XII Sobre el arte de atacar por el fuego Existen cinco clases de ataques mediante el fuego: quemar a las personas. Si los soldados se mantienen en calma cuando el fuego se ha declarado. Normalmente. entonces. Existen momentos adecuados para encender fuegos. Si ha soplado el viento durante el día. no esperes a hacerlo en su interior. espera y no ataques. no ataques en dirección contraria a éste.una doncella y el enemigo abre sus puertas. es necesario saber cómo impedir que los demás te ataquen a ti. . No es eficaz luchar contra el ímpetu del fuego. Un viento diurno cesará al anochecer. y adaptarse a éstas de manera racional. en ataques mediante el fuego es imprescindible seguir los cambios producidos por éste. y exige ciertos medios. y el enemigo no podrá expulsarte. si puedes. quemar los almacenes y quemar las armas. Cuando el fuego está dentro del campamento enemigo. síguelo. el fuego se utiliza para sembrar la confusión en el enemigo y así poder atacarle. No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego. El uso del fuego tiene que tener una base. porque el enemigo luchará en este caso hasta la muerte. concretamente cuando el tiempo es seco y ventoso. En general. prepárate rápidamente desde fuera. Cuando el fuego sea atizado par el viento. quemar los suministros. tú eres como una liebre suelta. un viento nocturno cesará al amanecer. quemar el equipo.

y no es típico de un buen jefe militar.Así pues. . de manera que su fuerza se desuna y la tuya se fortalezca. y la guerra es un asunto peligroso. Así pues. y un buen mando militar lo tiene en cuenta. La ira puede convertirse en alegría. Ganar combatiendo o llevar a cabo un asedio victorioso sin recompensar a los que han hecho méritos trae mala fortuna y se hace merecedor de ser llamado avaro. pero no puede arrasar. Es indispensable impedir una derrota desastrosa. no vale la pena movilizar un ejército por razones insignificantes: Las armas sólo deben utilizarse cuando no existe otro remedio. En consecuencia. Por lo tanto. Las armas son instrumentos de mal augurio. y la guerra puede durar muchos años para obtener una victoria de un día. en caso contrario. pero un pueblo destruido no puede hacérsele renacer. Por eso se dice que un gobierno esclarecido lo tiene en cuenta y que un buen mando militar recompensa el mérito. y por lo tanto. y los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera. y la cólera puede convertirse en placer. Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira. C A P I T U L O XIII Sobre la concordia y la discordia Una Operación militar significa un gran esfuerzo para el pueblo. lo que posibilita a un gobierno inteligente y a un mando militar sabio vencer a los demás y lograr triunfos extraordinarios con esa información esencial. de un consejero de gobierno. No moviliza a sus tropas cuando no hay ventajas que obtener. y la utilización del agua para apoyar un ataque significa fuerza. El agua puede utilizarse para dividir a un ejército enemigo. ni luchan cuando no existe peligro. un gobierno esclarecido presta atención a todo esto. y la muerte no puede convertirse en vida. Ésta es la manera de mantener a la nación a salvo y de conservar intacto a su ejército. ni actúa cuando no hay nada que ganar. Actúa cuando sea beneficioso. El agua puede incomunicar. fallar en conocer la situación de los adversarios por economizar en aprobar gastos para investigar y estudiar a la oposición es extremadamente inhumano. desiste. ni de un gobernante victorioso. la utilización del fuego para apoyar un ataque significa claridad.

de sus aliados. Si no se trata bien a los espías. sus visitantes. asediar una ciudad o atacar a una persona. Debe obtenerse de personas. así pues. y el espía flotante. el doble agente. no se puede obtener la verdad de los espías sin sutileza. es un asunto muy delicado. puedes encontrar espías nativos y espías internos para contratarlos. Si algún asunto de espionaje es divulgado antes de que el espía haya informado. Siempre que vayas a atacar y a combatir. sobornarlos e inducirlos a pasarse a tu lado. Los espías son útiles en todas partes. y se aplica al gobernante. se hallan aquéllos con los que se puede establecer contacto y a los que se puede sobornar para averiguar la situación de su país y descubrir cualquier plan que se trame contra ti. Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad. Ciertamente. ni a nadie se le otorgan recompensas tan grandes como a ellos. también pueden ser utilizados para crear desavenencias y desarmonía. Con la información obtenida de esta manera. y así puedes enfrentarte a ellos según sus capacidades. Los agentes dobles se contratan entre los espías enemigos. no puede uno servirse de espías sin humanidad y justicia. debes conocer primero los talentos de los servidores del enemigo. Siempre que quieras atacar a un ejército. nadie en las fuerzas armadas es tratado con tanta familiaridad como los espías. No se pueden utilizar a los espías sin sagacidad y conocimiento. Cada asunto requiere un conocimiento previo. Cuando están activos todos ellos. has de conocer previamente la identidad de los generales que la defienden. haz que tus espías averigüen todo sobre ellos. En consecuencia. Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos. nadie conoce sus rutas: a esto se le llama genio organizativo.La información previa no puede obtenerse de fantasmas ni espíritus. sus centinelas y de sus criados. Con la información obtenida de éstos. ni hay asunto más secreto que el espionaje. ni descubrir mediante cálculos. puedes fabricar información falsa . el espía interno. ni se puede tener por analogía. Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos. personas que conozcan la situación del adversario. Entre los funcionarios del régimen enemigo. Los espías flotantes vuelven para traer sus informes. para poder utilizarlos como agentes dobles. Debes buscar a agentes enemigos que hayan venido a espiarte. pueden convertirse en renegados y trabajar para el enemigo. el espía liquidable. Existen cinco clases de espías: el espía nativo. éste y el que lo haya divulgado deben eliminarse.

y conocer la situación del enemigo no es posible sin el espionaje. puedes hacer que los espías flotantes actúen según los planes previstos. y este conocimiento depende de los agentes dobles. Así. FIN . Es esencial para un gobernante conocer las cinco clases de espionaje. sólo un gobernante brillante o un general sabio que pueda utilizar a los más inteligentes para el espionaje. Con la información así obtenida. puede estar seguro de la victoria. y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones. No será ventajoso para el ejército actuar sin conocer la situación del enemigo.sirviéndote de espías liquidables. éstos deben ser bien tratados. El espionaje es esencial para las operaciones militares. así pues.