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Un paseo por A Coruña de la mano de algunas de sus mujeres ilustres

Este año 2011 se celebra el Centenario del Día Internacional de la Mujer, y nada mejor que de dedicar a las mujeres coruñesas y en especial a todas las estudiantes de esta UDC Senior, que son mayoría, este trabajo.

Además también es el 80 Aniversario del Sufragio Universal en España, en el que tuvo un destacado papel Clara Campoamor, que desde su escaño en el Parlamento durante la Segunda República, junto con otras destacadas mujeres, logró que se aprobase la el artículo del derecho al voto femenino. En la Constitución de 1931 el artículo que lo reconocía quedó así: "Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes"

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A CORUÑA EN EL RECUERDO Y EN LAS ARTES

LAS MUJERES EN A CORUÑA

En unas declaraciones del escritor libanes Amin Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010 dice <<Qué sería de la mente humana sin la memoria? Quedaría en vacio. Existimos como grupos, como individuos, como naciones porque tenemos memoria. Cada vez me interesa más reflexionar sobre el pasado, explicar porque estamos aquí y sobre todo porque seguimos cometiendo los mismos errores, y las mismas equivocaciones>>. Escritor y ex-ministro de Cultura, el coruñés Cesar Antonio Molina escribe en el prólogo del libro “Calles con Historia”: <<Nuestra infancia nos atrapa y caminamos muchas veces arrastrados hacia el pasado, por el camino melancólico del recuerdo….. Un ejercicio de didáctica de la ciudad, no sólo por desvelar a muchos la intrahistoria encerrada en una placa hasta entonces sin elocuencia, sino también por destacar los valores del patrimonio cultural de A Coruña>>

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En ese concepto de la memoria que nos comentan los mencionados escritores, una de la formas de esos grupos, llamémosles ciudades o pueblos, con las que recuerdan a sus ciudadanos sobresalientes es poniendo a una calle su nombre, o erigiendo una estatua, o ambas cosas a la vez. En A Coruña, según un estudio elaborado por una empresa de cartografía, sólo el 4% de sus calles tienen el nombre de una mujer. Una de las circunstancias que puede ayudar a entender la preponderancia del sexo masculino tiene justificación histórica y social pues, en la época, en la que las calles comenzaron a recibir nombres de personas, casi todas honraron la memoria de políticos, militares, santos y profesiones liberales, etc., puestos que en la sociedad de la segunda mitad del XIX y gran parte del XX, ocupaban casi exclusivamente varones. La relevancia histórica de varias mujeres homenajeadas en espacios públicos reside, en su condición de pioneras al haber desempeñado labores intelectuales que, hasta hace pocas décadas eran terreno de los varones. A pesar de este predomino de hombres que en mayor o menor medida se cumple en todas las localidades del país, es importante analizar no solo el número de calles de cada sexo, sino la relevancia y ubicación de las mismas. A Coruña destaca en este aspecto y es una de las pocas ciudades del mundo donde la plaza principal lleva el nombre de una mujer, María Pita. La heroína que protagonizó una hazaña épica en una batalla contra las tropas inglesas y que simboliza para muchos el espíritu de los coruñeses. Damas ilustres como Juana de Vega, Teresa Herrera, Concepción Arenal, Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán han dado sus nombres y sus apellidos a algunas de las calles más importantes y céntricas de la
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ciudad, lo que demuestra que aunque con menor presencia en el callejero, las mujeres han tenido una especial significación en la historia coruñesa. Estas son algunas de ellas, pero hay algunas más, e incluso recientemente se ha dado el nombre de una mujer a una calle, la alcaldesa Berta Tapia y más recientemente en Octubre de 2010 el pleno del Ayuntamiento aprobó la ampliación del callejero coruñés incluyendo a la matemática y Doctora Honoris Causa por la UDC, María Wonenburger. En este trabajo vamos a interesarnos por la vida e historia de estas mujeres y de la mano de ellas iremos dando un paseo por los barrios de la ciudad que premió sus esfuerzos y puso su nombre en algunas de sus calles y plazas en reconocimiento a su labor.

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Empezamos paseando y encontramos en una de las calles de la Ciudad Vieja a las Señoras ( Donas o Damas) en la calle de su nombre

Rúa

de Damas. En 1208 el Rey de León y Galicia
Alfonso IX concedió a la ciudad un Foro siguiendo el modelo de Benavente, procediendo de este modo a su repoblación. Estableció la fijación de sus límites en dos leguas, incorporando el lugar del Burgo, comprado a la Orden Militar de los Templarios. Le reiteró su privilegiada consideración de ciudad de realengo bajo o señorío asignándosela sus dos hijas Sancha y Dulce a las que la tradición señala como lugar de residencia en la calle Rúa de Damas.

De su mano por la Calle de los Ángeles y antes de llegar a la plaza del Ayuntamiento encontramos a otra mujer

(Calle)María

Barbeito.
María Barbeito y Cerviño nació en A Coruña el 2 de Marzo de 1880, estudió en la Escuela Normal obteniendo el nº 1 de su promoción. Se le encomendó la responsabilidad de la Escuela Da Guarda. Fundó instituciones benéficas como “El niño descalzo”, “El comedor y ropero Da Guarda”, etc. En 1912 puso en marcha la “Fiesta de la Flor” para recaudar fondos con destino a la tuberculosis. Niños y jóvenes solicitaban una aportación a los transeúntes y a cambio les daban una flor. Dos años después su campaña recibió el respaldo de la reina Victoria Eugenia. Esta “Fiesta de la Flor” fue la que más tarde se convertiría en la “Fiesta de la Banderita” de la Cruz Roja. Perteneció al Instituto de Estudios Gallegos y a la Real Academia Gallega. Obtuvo varios premios literarios y recibió diversas condecoraciones. En el año 1937 tuvo que someterse a la Comisión Depuradora del Magisterio siendo destituida como Maestra
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Directora del Grupo Eusebio Da Guarda y apartada del servicio. Falleció en A Coruña el 20 de Noviembre de 1970.

María Barbeito no lleva a la plaza del Ayuntamiento, la Plaza

de

María Pita.
Mayor Fernández de Cámara Pita que era su verdadero nombre, no se sabe con exactitud el año en que nació, se cree que sobre 1560, por la edad que declaró en una de sus muchas comparecencias judiciales que hizo a lo largo de su vida, y murió en 1643. Fue una mujer “de armas tomar” en el sentido literal de la palabra. La heroína coruñesa llegó a estar presa en la cárcel del corregidor de la ciudad, por la querella que contra ella presentó un soldado por haberlo ofendido, además tuvo muchos pleitos con familiares por cuestiones de impagos o disputas por propiedad de fincas. Se casó 4 veces y tuvo cuatro hijos. Sus dos primeros maridos eran carniceros, el tercero capitán de navío y el cuarto escudero de la Real Audiencia de Galicia. Durante el reinado de Felipe II A Coruña fue escenario de acontecimientos memorables, uno de ellos fue la defensa heroica de la plaza ante las fuerzas inglesas mandadas por el corsario Drake. El 4 de Mayo de 1589 las tropas inglesas, habiendo cercado la ciudad de La Coruña, abrieron una brecha en la muralla y comenzaron el asalto de la ciudad vieja, dirigidas por un alférez que, con la bandera en la mano, logró subir a la parte más alta de la muralla. María Pita mató al alférez inglés. No se sabe realmente con que arma dio muerte al alférez, hay quien dice que con la espada de su marido, Gregorio Recamonde, muerto en ese mismo asalto. La tradición dice que este hecho se llevó a cabo al grito de “Quien tenga honra, que me siga” y que esto desmoralizó a la tropa inglesa y provocó su retirada. Una vez acabada la batalla, ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar a los heridos. Junto a
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María Pita, otras mujeres de A Coruña ayudaron a defender la ciudad, está documentado el caso de Inés de Ben, que fue herida por dos balas inglesas en la batalla. El Conde de Andrade, que acudió en socorro de la plaza, en un memorial dirigido al Rey Felipe II, le dice, asombrado de la heroicidad de las mujeres coruñesas en el sitio. Al enviudar María Pita por última vez, el Rey Felipe II le concedió una pensión que equivalía al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales y le concedió un permiso de exportación de mulas de España a Portugal. Dejamos a María Pita y antes de abandonar la Ciudad Vieja, por la Rúa de Santiago nos dirigimos a la Plaza Azcarraga y luego la Plaza de la Constitución donde se encuentra la Capitanía General, por detrás, Calle Príncipe y Calle Santo Domingo y Calle Tinajas para salir al Rectorado de la Universidad tomaremos la Calle Isabel López Gandalla. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (REFV) dirigida por Francisco Xavier Balmis contó entre sus expedicionarios con una mujer, Doña Isabel, la cuidadora de los niños portadores de la vacuna, Rectora de la Casa de Expósitos de A Coruña, un ejemplo pionero en la historia de la enfermería pediátrica española. La vida de esta gran desconocida ha quedado unida para siempre a la primera campaña organizada de inmunización en la historia de la salud pública. Al vacío de datos biográficos, comenzando por la confusión en torno a su propio nombre, hay que añadir su papel de actriz secundaria en la REFV, a cuyo periplo parece circunscrita su trayectoria vital. Todas las fuentes coinciden en que la Rectora de la Casa de Expósitos de A Coruña se llamaba Isabel y de forma mayoritaria convienen que su segundo apellido era Gómez. Sobre su primer apellido, sin embargo, se viene manteniendo desde hace 200 años una notable confusión, a la que sin duda empezó a contribuir el propio Balmis. La llama Dña. Isabel Sendala y Gómez. Resulta paradigmático que en una misma obra colectiva del año 2004 correspondiente a las celebraciones del bicentenario de la REFV, se la pueda encontrar con 3 nombres diferentes, prueba de la
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fidelidad a las propias fuentes o del rol subsidiario de la Rectora. Otro ejemplo anecdótico es la propuesta que se hizo en 1971 por el ayuntamiento de A Coruña para dedicarle una calle y que tuvo como resultado final la adjudicación a Isabel López Gandalla. El comentario reivindicativo de su figura realizado por el autor de un artículo en 1966, llevó a esta situación, que él mismo intenta remediar tras una revisión y, admitiendo sus fuentes, proponiendo en 1981 que se corrija la placa y rece sólo: “Calle de Doña Isabel, Rectora de la casa de Expósitos, 30-XI-1803”.

Continuamos nuestro paseo volvemos a la Plaza de María Pita y por Riego de Agua, calle Real, Obelisco y salimos al Cantón Grande, después Cantón Pequeño y de allí a la llamada abreviadamente Plaza de Mina y que en realidad se llama Plaza del General Espoz y Mina, nos encontramos con la calle que lleva el nombre de su esposa Calle Juana de Vega y como en vida los dos esposos juntos así como compartieron alegrías y tristezas comparten plaza y calle.
Excma. Sra. Dª. Juana de Vega Condesa de Espoz y Mina

Nació en A Coruña el 7 de Marzo de 1.805 en el seno de una familia liberal e ilustrada. Sus padres, D. Juan Antonio de la Vega, de Mondoñedo, y de María Josefa Martínez, de Monforte de Lemos, pronto le ponen un profesor que le instruye en letras y humanidades. El 25 de diciembre de 1.821 se casa por poderes con el General Progresista Francisco Javier Espoz y Mina en su casa paterna de la calle Real, aunque el acta matrimonial está levantada en la Iglesia de San Nicolás. Debido a sus éxitos militares en la lucha contra los franceses sería premiado por la regencia con el nombramiento de General.
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El regreso de Fernando VII obligó a Mina a exiliarse debido a sus ideas liberales, y no regresa hasta el año 1.820 en que se inicia el Trienio Liberal y es nombrado Capitán General de Navarra, Galicia y Cataluña. La llegada de "los cien mil hijos de San Luis" en apoyo de Fernando VII en el año 1823, lleva a Espoz y Mina nuevamente al exilio. Dos años más tarde Juana de Vega se reúne con su marido en Gran Bretaña donde permanecen hasta que en 1.833 regresan a España. El 24 de Diciembre de 1.836 fallece el General en Barcelona. Juana pide permiso para llevarse el corazón de su esposo a su casa de la Calle Real. Entre los honores póstumos que concede el gobierno a Espoz y Mina, figura el de otorgar a su viuda el título de Condesa de Espoz y Mina. En Abril de año 1.837 regresa Juana de Vega a la ciudad que la vio nacer y se instala en su casa de la calle Real. Los salones de la Condesa de Espoz y Mina se convertirían en el punto de reunión de la sociedad liberal coruñesa y de personas notables que pasasen por la ciudad. Aunque dos etapas importantes de la vida de doña Juana fueron el matrimonio con Espoz y Mina y su posterior exilio en Gran Bretaña, también hay que destacar los cargos que desempeñó como Aya de Su Majestad la futura Reina Isabel II y de su hermana la Infanta Luisa Fernanda, así como camarera mayor de Palacio, durante el periodo 1.841 1.843. Es durante esta época cuando escribe Historia Interior de Palacio. Libre ya de sus obligaciones en Palacio, la Condesa de Espoz y Mina regresa A Coruña, y sus salones se convierten otra vez en centro de reuniones liberales. La Condesa de Espoz y Mina no sólo celebra tertulias a las que concurren destacadas figuras de la intelectualidad coruñesa y gallega, sino que apoya a jóvenes figuras, a niños del mundo musical, como sucede que en el año 1.852 escucha al violinista Pablo Saraste y consigue que toque en público en el Circo de Artesanos. Juana de Vega se convertirá en su protectora y le sufraga todos los gastos durante sus estudios en Madrid. En 1.853 y 1.854 en A Coruña van a tener lugar importantes epidemias: el hambre, la peste y el cólera. El Alcalde Juan Flórez pedirá a doña Juana de Vega que la Asociación de Señoras que ella preside, se haga cargo de la dirección y mantenimiento del hospital provisional que fue preciso habilitar, así como acoger bajo su tutela el nuevo hospicio.
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A mediados del mes de noviembre de 1.854, la Condesa de Espoz y Mina recibe una carta del Presidente del Consejo de Ministros, el General Espartero, donde se le ofrece el título de Duquesa de la Caridad con Grandeza de España. Los testimonios de gratitud se siguen produciendo y a finales de noviembre de 1.854, el Alcalde de A Coruña, Montero Telinge, le envía una carta testimoniándole su admiración y gratitud por la práctica de un "caridad ardiente". En enero de 1.856, la Reina le otorga la distinción de viceprotectora de los establecimientos de Beneficencia de A Coruña. A pesar de todas estas distinciones y del respeto del que goza Dª Juana de Vega, ella siempre se mostrará humilde y alejada de las fiestas de sociedad, no haciendo gala de sus títulos y dedicando su vida a la ayuda de los necesitados. En el año 1.868 Juana de Vega coincide con la ferrolana Concepción Arenal, en protestar públicamente cuando el Gobierno prohíbe las Conferencias de la Congregación de San Vicente de Paúl, o en las peticiones de indulto para los condenados a muerte. Uno de los temas en que la Condesa también coincidía plenamente con Concepción Arenal, era en la necesaria difusión en Galicia de temas agrícolas, base del desarrollo de la región. El gran pensamiento de Juana de Vega era la creación de una escuela teórico - práctica de agricultura, en su casa de San Pedro de Nós, semejante a la que tenía la Diputación de Álava. Juana de Vega, fallece el día 22 de junio de 1.872 en su casa de la calle Real. Es enterrada en el Cementerio de San Amaro, junto al corazón de su difunto marido; la ciudad puso sus nombres a dos enclaves desde entonces también inseparables: la Plaza de Mina y la calle de Juana de Vega. (Texto de la biografía de la Fundación Juana de Vega en San Pedro de Nós- Oleiros)

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Dejamos a Juana de Vega y nos dirigimos a la Plaza de Pontevedra, al final de esta calle y allí nos encontramos de frente con el Instituto Eusebio da Guarda, la calle que sale a su izquierda y que lleva a la Playa tiene el nombre de otra ilustre mujer Modesta Goicouría; nacida en La Habana (Cuba) , sus padres importantes comerciantes la mandaron junto a su hermano Domingo a la Península, donde contrajo matrimonio con el socio de su hermano Juan Menéndez, vivieron junto a sus hijos en el número 75 de la Calle Real, a la muerte de su marido parece que contrajo matrimonio de segundas nupcias con Eusebio da Guarda, junto a su segundo marido financiaron la construcción del instituto público que lleva su nombre y la iglesia de San Andrés donde están enterrados detrás del Altar Mayor

En la misma plaza Pontevedra y junto enfrente de la calle Modesta Goicouría nos encontramos con otra calle que lleva en nombre de otra mujer ilustre por sus obras.

Teresa Herrera. Teresa Margarita Herrera y Posada nació en la
coruñesa calle Cordonería el 10 de noviembre de 1712. Fue una mujer que tuvo una vida muy difícil, su madre quedó viuda y con diez hijos, siete de los cuales morirían jóvenes. Siendo apenas una adolescente, Teresa se hizo cargo de su familia, tarea que cumplía simultáneamente con la de ayudar a indigentes y enfermos. Sus paisanos, inclinados con frecuencia a la superstición, la apodaron enseguida “Teresa dos Demos”, que en gallego significa Teresa de los demonios, porque pensaban que estaba embrujada.
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Esa creencia se basaba en una práctica que la joven Herrera había adoptado y consistía en recorrer de rodillas una distancia considerable desde su casa hasta la Iglesia de San Nicolás, en A Coruña, para rezar. Teresa abandonó su hogar a una edad muy temprana y se entregó el resto de su vida a luchar para ayudar a los desfavorecidos. En el año 1789, decidió donar sus bienes a la congregación de la Virgen de los Dolores para que llevase a cabo su viejo objetivo de fundar un hospital de caridad en la ciudad. Dos años más tarde, en 1791, ella misma pondría la primera piedra de dicho hospital, llamado de Los Dolores, pero la buena de Teresa ya no lo vería construido, pues las obras terminaron tres años después. Teresa Herrera un entrañable ser humano, que hizo de la filantropía un modo de vida, en una época en la que la lucha por causas sociales era muy complicada. A pesar de sus orígenes humildes y de haber vivido la tristeza en su propia familia, se armó de valor y dedicó 36 años de su vida a ayudar a ancianos, enfermos y gente incapacitada. El Hospital de Dolores tiene hoy, el nombre de "Hospital Teresa Herrera" y es el núcleo principal de la atención especializada en Pediatría y Ginecología. Casi 300 años después de su nacimiento, Teresa Herrera es toda una institución en A Coruña, su nombre lo siguen llevando eventos de todo tipo, uno de ellos el trofeo de futbol que lleva su nombre, aunque lo más bonito sería mantener vivo su espíritu enseñando lo que hizo y recordando su figura a todo el mundo. Sus restos descansan en la coruñesa iglesia de San Nicolás.

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Al finalizar la calle Teresa Herrera giramos a la derecha por la calle Betanzos y salimos a otra calle la de la mujer que da nombre a nuestro Taller, la calle Rosalía de

Castro, la poetisa gallega por
excelencia, la musa del Rexurdimento, no en vano su poema “Cantares Gallegos” fue considerado por la crítica de su época el punto de partida del Renacimiento de la Literatura Gallega. Nació en Santiago de Compostela pero vivió de 1870 hasta 1874 en A Coruña junto con su marido Manuel Antonio Martínez Murguía y sus hijos, en la coruñesa calle Príncipe, donde nació una de sus hijas Amara. Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 24 de febrero de 1837 — Padrón, 15 de julio de 1885) fue una poetisa y novelista española que escribió tanto en lengua gallega como en lengua española. Considerada en la actualidad como un ente indispensable en el panorama literario del siglo XIX, representa junto con Eduardo Pondal y Curros Enríquez una de las figuras emblemáticas del Rexurdimento gallego, no sólo por su aportación literaria en general y por el hecho de que sus Cantares Gallegos sean entendidos como la primera gran obra de la literatura gallega contemporánea, sino por el proceso de sacralización al que fue sometida y que acabó por convertirla en encarnación y símbolo del pueblo gallego. Además, es considerada junto con Gustavo Adolfo Bécquer, como la precursora de la poesía española moderna. Es en la capital gallega donde Rosalía recibió la instrucción que por aquel entonces era la más adecuada para una señorita (nociones básicas de dibujo y música), asistiendo de forma habitual a las actividades culturales promovidas por el Liceo de la Juventud junto con personalidades destacadas de la mocedad intelectual compostelana como Manuel Murguía (se duda si fue en este momento cuando conoce a Murguía o posteriormente, en su traslado a Madrid). Un año después de llegar a Madrid, Rosalía publicó un folleto de poesías escrito en lengua castellana que recibió el título de La flor, siendo este acogido con simpatía por parte
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de Manuel Murguía, quien hizo referencia a él en La Iberia. Posiblemente fue en Madrid, y no en el Liceo, donde Rosalía conoció a Murguía, con quien contrajo matrimonio el 10 de octubre de 1858 en la iglesia parroquial de San Ildefonso. Al año siguiente de casarse, Rosalía dio a luz en Santiago de Compostela a su primera hija, llamada Alejandra. A esta siguieron Aura (1862), que vino al mundo en el mismo año que feneció la madre de Rosalía; los gemelos Gala y Ovidio (1871); Amara (1873); Adriano Honorato (1875), que falleció a los diecinueve meses al precipitarse desde una mesa, y Valentina (1877), que nació muerta. Todos los hijos de Rosalía de Castro nacieron en Galicia, ya fuese en Lestrove, A Coruña o Santiago de Compostela. Los últimos años de la vida de Rosalía transcurrieron en la comarca de Padrón, lugar en el que se había consumido su infancia, así como buena parte de su juventud. Después regresó al lugar de La Matanza, donde el cáncer de útero que padecía se fue complicando progresivamente desde 1883, mermando cada vez más a la ya de por sí débil salud de la escritora. Tras tres días de agonía falleció al mediodía del miércoles 15 de julio de 1885, en su casa de La Matanza, a consecuencia de una degeneración cancerosa del útero. Desde esta calle hasta la Glorieta de Cuatro Caminos tenemos cuatro figuras históricas del siglo XIX en las reivindicaciones del progreso social y sobre todo en el de la condición de las mujeres. La propia Rosalía, Pardo Bazán, Cigarreras y Concepción Arenal.

Seguimos la calle Rosalía de Castro hasta el final y llegamos a la Plaza de Galicia seguimos derecho pasamos la Plaza de Vigo y entramos en la calle Marcial Adalid, hacia la mitad nos encontramos con la
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Calle Emilia Pardo Bazán. Era Emilia hija de una familia gallega
noble y muy pudiente de España: el conde José Pardo Bazán. Fue su madre quien la estimuló a leer y escribir. A la edad de nueve años ya empezaba a mostrar un gran interés por la escritura. Fuera de la casa de la calle de Tabernas poseían otras dos residencias, una cerca de Sanxenjo, un pueblo de pescadores, y la otra en las afueras de A Coruña, el Pazo de Meirás. En la biblioteca paterna encontró acceso a una gran variedad de lecturas; declaró que sus libros preferidos entonces fueron Don Quijote de la Mancha, la Biblia y La Iliada. Se dio a conocer como escritora con un Estudio crítico de las obras del padre Feijoo (1876), con el que ganó un premio, compitiendo en este certamen con Concepción Arenal. Escribe además poemas (Jaime, dedicado a su hijo), novelas (Pascual López, Un viaje de Novios, La Tribuna, con la que empieza su evolución hacia el Naturalismo, Los Pazos de Ulloa, llevada a la pantalla, Cuentos de Marineda, etc. Escribe también libros de viajes (Por Francia y Alemania, Por la España pintoresca, Por tierras de Portugal y España), ensayo (Los poetas épicos cristianos, La cuestión palpitante, Nuevo Teatro crítico, etc.), biografías(San Francisco de Asís). Funda y dirige en 1892 la publicación La Biblioteca de la mujer. Asiste a congresos como el Congreso Pedagógico, en donde denuncia la desigualdad educativa entre el hombre y la mujer. Aún consciente del sexismo dentro de los círculos intelectuales, propone a Concepción Arenal a la Real Academia de la Lengua, pero es rechazada; tampoco aceptaría ésta a Gertrudis Gómez de Avellaneda ni a ella (fue rechazada tres veces, en 1889, en 1892 y en 1912), por más que en 1906 llegó a ser la primera mujer en presidir la Sección de literatura del Ateneo de Madrid y la primera en ocupar una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid, aunque solo asistió un estudiante a clase.

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Emilia Pardo Bazán además de una calle con su nombre, tiene un grupo escultórico en uno de los rincones más románticos de los Jardines de Méndez Núñez (en la imagen).

Dejamos esta zona y nos dirigimos a la Plaza de Cuatro Caminos, antes de llegar y al lado mismo de la Plaza de la Palloza y junto a la Fábrica de Tabacos, dos mujeres ligadas a la anterior dan nombre a dos calles, la primera y al lado de la fábrica, la Calle Cigarreras. En Junio de 1989 se rotulaba con este nombre a la calle frontal de la antigua Fábrica de Tabacos en homenaje a estas sufridas, aguerridas y pioneras trabajadoras de la industria en la ciudad y se descubrió una escultura conmemorativa a estas trabajadoras coruñesas. Citadas en dos obras de la Condesa de Pardo Bazán, La Tribuna : << La Fábrica de Tabacos de Marineda fue centro simpatizador (como ahora se dice) para la federal. De la colectividad fabril nació la confraternidad política; a las cigarreras se les abrió el horizonte republicano de varias maneras: por medio de la propaganda oral, a la sazón tan activa>>, en esta novela Dñª. Emilia da vida a Amparo, una joven cigarrera independiente, fuerte, que tomó parte activa en la revolución antimonárquica de 1868; para dar mayor realismo a su trabajo conversó con algunas de las cigarreras que trabajaban en la fábrica de la Palloza. En Cuentos de Marineda en uno de sus capítulos, El Señor Doctoral escribe << Marineros, artesanos y cigarreras al verle pasar arrastrando los pies ….En la Fábrica de tabacos (donde no hay noticia que se ignore ni suceso que no se comente referían mil anécdotas de la vida privada del doctoral…>> . De los 500 trabajadores iniciales a menos 400 eran mujeres. Las cigarreras siempre fueron mujeres reivindicativas que defendían sus derechos de forma contundente.
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Seguimos esta calle hasta el final y tenemos la Calle Concepción Arenal. Aunque nacida en Ferrol, vivió en A Coruña en la Calle Herrerías. Su padre, Secretario político del Gobierno Superior de Galicia bajo el reinado de Fernando VII, fue perseguido y muere muy joven. Su madre y sus hermanas se trasladan a Santander. En 1834 muere una de sus hermanas y se instalan en Madrid donde su madre quiere enviarla a un colegio distinguido para aprender buenos modales. Asiste a la Universidad bajo un disfraz de hombre, dada la discriminación de la época hacia la mujer. En 1848 se casa con Fernando García Carrasco, a quien conoció en la Universidad y fueron perseguidos por el Gobierno por defender sus ideales políticos. En 1854 muere su primera hija y en 1875 su esposo. En 1868 es nombrada inspectora de Casas de Corrección de Mujeres. Concepción Arenal fue una mujer de ideas renovadoras que mantuvo una independencia política, social y en cierto modo religiosa. Para ella la única base estable de una sociedad es la justicia, nunca la intimidación. Su producción literaria comienza en el año 1851 con la publicación de Fábulas y romances. En 1854 colabora junto con su marido en el periódico liberal Iberia. En 1858 escribe ¡Dios y la libertad!, un libro inédito que refleja su profundo dolor y trauma de la niñez por la muerte de su padre. A partir de aquí serán muchos los trabajos de Concepción Arenal, siempre reflejando el ansia de justicia, derecho a la educación, abolición de la discriminación, etc. Además del homenaje que supone la calle que lleva su nombre, en los Jardines de Méndez Núñez tiene un monumento cuya primera piedra de colocó en 1914.

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Seguimos esta calle hasta el final y llegamos a la Glorieta de Cuatro Caminos y tomamos la calle General Sanjurjo, bajamos por esta calle y llegamos a la zona llamada A Gaiteira y tenemos la Calle Gaiteira que da nombre a este barrio. El nombre de esta calle está directamente enraizado con la configuración que poseía el barrio coruñés, con las costumbres populares de la tierra y guarda relación con una tradición según la cual en el puente que cruzaba el rio Monelos, había una guardesa que entretenía la vigilancia tocando la gaita. Este puente constituyó durante mucho tiempo el límite del término municipal coruñés, ya que a partir del río comenzaba el Ayuntamiento de Oza. Hasta el año 1912 todas las parroquias situadas al otro lado del puente no pasaron a integrarse en A Coruña. Sin embargo en el relato de la invasión de las tropas inglesas en 1589 se habla de que el capitán Troncoso defendió el Puente del Gaiteiro. La zona tuvo una estrecha vinculación con el ferrocarril desde la llegada de este medio de locomoción, ya que la Estación del Norte se ubicaba en sus proximidades y las vías atravesaban lo que hoy es la calle Ramón y Cajal. La transformación de la calle en una vía de carácter peatonal supuso un vuelco total en su aspecto, ya que su estrechez y el tráfico impedían disfrutar de su recorrido. Hoy en día A Gaiteira es una calle dedicada al paseo que se beneficia de la proximidad de los centros de ocio y comercio situado en A Cubela.

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Retornamos a la Calle General Sanjurjo y por ella bajamos hasta la glotieta de Os Castros y Avda. Puente Pasaje, la segunda calle hacia el Puente del Pasaje es la Calle Ángela B. de Soto. Ángela Blanco Pérez, conocida popularmente como Angelita, fundó la institución benéfica conocida como El Ángel de la Guarda, nació en Ferrol y llegó a A Coruña en 1918 para trabajar como empleada doméstica en la Granja Agrícola en la que trabajaba como ingeniero técnico el Sr. Soto, quien al enviudar contrajo matrimonio con Ángela. Inicia su labor entre los niños cuando se hace cargo de una pequeña escuela que regentaban dos hermanas, convirtiéndolo en poco tiempo en la conocida institución benéfica. Tenía no solo a recibir enseñanza, sino también a la procura del cotidiano sustento. Ángela fue incrementando su labor asistencial y de educación especialmente en los años posteriores a la finalización de la Guerra Civil. El año 1962 inauguraba un nuevo edificio escolar en la Calle Monte das Moas, sufragado con sus propios recursos y con el apoyo de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de La Coruña, en el que llegaría a atender a casi 500 alumnos. Culminada su obra social, el 10 de Diciembre de 1975, a los 87 años de edad, dejaba este mundo Ángela Blanco Pérez, gracias a la cual cientos de niños de humildes familias pudieron labrarse un porvenir. Para los habitantes de Os Castros, esta mujer fue durante muchos años un auténtico “Ángel de la Guarda”.

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Retornamos por General Sanjurjo y A Gaiteira hacia la Ronda de Outeiro y de allí a la Avda. Monelos y junto al nuevo Parque de Oza y A Cubela tenemos la Calle Marina Nieto Álvarez. El matrimonio formado por José López Ulloa y Marina Álvarez Nieto fundaron en 1937 un centro escolar en el lugar del barrio de Monelos conocido como Camino de A Cubela. Al poco tiempo, el “Colegio Castilla” se hizo popular en la ciudad por el elevado nivel de los estudios, en el se impartía formación desde párvulos a Profesorado Mercantil. La escuela llevó a cabo iniciativas poco habituales para aquellos años, como actividades culturales y sociales, excursiones, sesiones de cine y representaciones teatrales. Marina Álvarez Nieto se encargó de la dirección del colegio y exigió siempre el máximo respeto a las normas de urbanidad por lo que los alumnos del centro se distinguieron por la educación que recibían. Marina continuó su labor educativa hasta 1980. Sus vecinos y ex-alumnos pidieron al Ayuntamiento rotulara una calle a esta profesora que impartió sus clases en este colegio donde “más que enseñar quebrados enseñó como desenvolverse en la vida”. Francisco Ameijeiras Castro, ex–Delegado del Gobierno, uno de sus antiguos alumnos de la recordada profesora fue el encargado de abrir el turno de discursos durante el homenaje, hablando de sus vivencias infantiles en el barrio de La Cubela. Este es un ejemplo de homenaje en el callejero, a petición popular, sin que la propuesta saliese de acuerdos previos de la Corporación Municipal.

Volvemos a la Avda. Monelos y de allí a la Avda. Salvador de Madariaga, continuamos por esta hasta el final y llegamos al barrio de Matogrande, una zona nueva y moderna, en esta nueva barriada y junto a la Carretera de Circunvalación que lleva al Puerto nos encontramos la Calle
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María Puga Cerdido. El 20 de
Marzo de 1999 A Coruña la dedicaba esta calle en reconocimiento a su labor docente en la ciudad durante medio siglo, en la academia del Barrio de Santa Lucía. Como anécdota: en su domicilio y en la buhardilla mantuvo, durante la Guerra Civil, escondido a su familiar Benito Ferreiro, fundador de las Irmandades da Fala y gerente de la revista Nos.

Dejamos esta zona, cruzamos la Avda. Alfonso Molina y caminamos hasta la 2ª Fase de Elviña y en la segunda paralela a esta Avda. tenemos la Calle María Casares. María Casares Pérez nació en la coruñesa calle de Panaderas, donde hoy está situada la Casa Museo Casares Quiroga, su padre Santiago Casares fue ministro y Presidente del Gobierno durante la Segunda República. En 1939 poco antes de finalizar la Guerra Civil se exilió con su familia a Francia, donde llegó a convertirse en una afamada actriz de teatro y cine. Estudió interpretación en el Conservatorio de París, en el que había conseguido entrar en 1941 a pesar de sus dificultades con el idioma. En 1944 conoció a Albert Camus, con quien mantuvo una relación sentimental hasta la muerte de éste en 1960. En 1949, entra en la Comédie Française y cinco años más tarde en el Teatro Nacional Popular (TNP), compañía pública con una fuerte preocupación social. En 1976 regresó a España por primera y única vez sólo para representar en Madrid la obra El Adefesio, de Rafael Alberti, pero no volvió nunca a Galicia. Pese a todo el Ayuntamiento de A Coruña la nombró Hija Predilecta en 1985 y en 1988 el Rey Juan Carlos le concedió la Medalla de las Bellas Artes. La actriz falleció en Noviembre de 1996. María Casares había aceptado aquel año que los premios de Teatro de Galicia llevaran su nombre, pero la circunstancia de su óbito le impidió asistir a su primera edición.
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Pasamos la 2ª Fase de Elviña para salir a la Avda. Salgado Torres, después Avda. Joaquín Planells , Plaza de San Cristóbal y otra vez la Ronda de Outeiro y entramos en el barrio de Los Mallos, en esta zona y saliendo de la Plaza del Padre Rubinos está la Calle Sofía Casanova. Sofía Pérez de Eguía Casanova nació según algunos autores en Almeiras (Culleredo) y otros sitúan su nacimiento en A Coruña en la entonces calle Espoz y Mina (luego San Andrés), también en el año hay diferencias, unos citan 30 de Septiembre de 1861 y otros en 1862, debido quizás a ser hija natural y sus padres Pérez Eguía, de origen orensano y de Rosa Casanova Estómper celebraron su matrimonio en 1863, donde quedó legitimado un nacimiento. La justificación de que Sofía utilizase como primer apellido el de su madre obedece a que el padre abandonó la familia y ella pasó a residir con los abuelos maternos en Almeiras. Muy joven, unos dicen que con doce y otros con trece años se trasladó con su familia a Madrid donde se educa y tiene la ocasión de introducirse en los ambientes literarios de la capital, como las tertulias que se celebraban en la casa de Ramón de Campoamor. En 1887 contrajo matrimonio con el filósofo polaco Vicenty Lutoslawski, perteneciente a la nobleza polaca, con quien se estableció en Varsovia, pero la pareja y su familia viajarán cada año a Galicia durante el período de verano, lo que le permitió a Sofía mantener una relación directa con su tierra. Sus desplazamientos continuos, como consecuencia de la carrera diplomática de su marido, los combinó con su trabajo de periodista y con su estudio de los idiomas de los países donde residió, lo que le permitió dominar ocho lenguas diferentes. En el momento de la fundación de la Real Academia Galega en el año 1906, Sofía Casanova ya tenía trabajo y reconocimiento a nivel mundial, lo que motivó que fuera nombrada miembro correspondiente de este organismo y que en el año 1952 se le concediese por unanimidad el título de académica de honor. Sofía Casanova publicó novelas, cuentos, una comedia, y más de 1200 artículos en periódicos y revistas en Galicia, España, y Polonia. Su producción literaria, de narrativa, poesía y teatro fue muy prolífica. Incluyen cuatro colecciones de poesía, cinco novelas, ocho novelas cortas, relatos cortos, una obra de teatro, un libro infantil y ocho volúmenes de comentarios sociales, culturales y políticos, además de más de mil artículos
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en publicaciones gallegas, españolas, hispanoamericanas y polacas. Impartió numerosas conferencias sobre la situación de la mujer y relaciones internacionales, tanto en España como en Polonia, tradujo obras clásicas desde el polaco y el ruso para el castellano. Como periodista y cronista destacan los artículos publicados en ABC entre 1915 y 1936 y los títulos "La mujer española en el extranjero" (Madrid, 1910), "De la Revolución Rusa" (Madrid, 1918), "Impresiones de una mujer en el frente oriental de la guerra europea" (Madrid, 1919), "La revolución bolchevique”, “Diario de un testigo" (Madrid, 1920) y "El martirio de Polonia" (Madrid, 1946). En uno de sus viajes a España, efectuado en 1919, el Rey Alfonso XIII le concedió la Gran Cruz de Beneficiencia por sus servicios prestados como enfermera al poco tiempo de empezar la I Guerra Mundial en un hospital de Varsovia, con tal motivo el Circo de Artesanos, en A Coruña le preparó un caluroso homenaje, siendo recibida con honores. En 1938 visitaría por última vez su ciudad natal, enferma y casi ya ciega. El comienzo de la II Guerra Mundial le sorprendió en Polonia, donde se la dio por muerta. Murió en Poznan, Polonia, el 16 de Enero de 1958. Su nieto Karul Meissner, O.S.B (Orden de San Benito) publica un blog en el que narra las vicisitudes de su abuela http://www.galeon.com/razonespanola/re84-mei.htm

En el mismo barrio de los Mallos y saliendo hacia la Ronda de Nelle y casi paralela esta nos encontramos con la Calle Dolores Rodríguez Sopeña. Aunque nacida en Almería, se puso su nombre a esta calle por su importante labor social, cultural y de formación profesional a través de su asociación Instituto de la Damas de la Caridad y de la Obra Social y Cultural Sopeña (OSCUS), Desde Madrid extendió su actividad a otras ciudades entre ellas en A Coruña. Trabajando en la ciudad hoy a favor de los inmigrantes, en los barrios de Labañou y Santa Margarita. Fue beatificada el día 23 de Marzo de 2003.

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Dolores Rodríguez Sopeña nos deja en la Ronda de Nelle y de allí a la calle Gregorio Fernández y por la calle Páramo, detrás del Instituto de Salud, encontramos la Calle Julia Minguillón. Aunque no nació en A Coruña sino en Lugo, la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora del Rosario tomó la iniciativa de pedir una calle para esta pintora. Julia Minguillón Iglesias nace en Lugo en 1906. Fue la mayor de cuatro hermanos, dos de ellos fallecidos prematuramente. Ella misma no llegó a cumplir los 60 años. Transcurrió su infancia en Vilanova de Lourenzá (Lugo), donde su padre era farmacéutico En 1939 contrae matrimonio con el periodista y escritor Francisco Leal Insula, buen poeta y entusiasta de la pintura como demostró en sus etapas de director de Faro de Vigo y de la revista Mundo Hispánico. Más de una vez Julia retratará a su marido, que figura en la composición «Mi familia», muy amada por la artista y que hoy está en el Museo de Lugo, como su obra más querida y de mayor galardón, «La Escuela de Doloriñas». Ese cuadro o escena familiar no es, sin embargo, su pintura más representativa. «La Escuela», sencilla, tierna, magníficamente compuesta, con estructura en diagonales, que equilibra el conjunto de figuras, consigue la primera medalla en la Nacional de Bellas Artes de 1941. El cuadro salta las fronteras de aquella Europa en guerra y se expone en Berlín y en la Bienal de Venecia, en 1942. Su primera exposición personal se inaugura en Madrid en 1945. Prosigue su intensa actividad, y en 1948 gana el premio del Círculo de Bellas Artes y es objeto de un homenaje al que asisten gallegos ilustres, como Castro Gil, Julio Prieto Nespereira, Vicente Risco y García Martí. Es elegida correspondiente de la Real Academia Gallega. Un año más tarde es jurado de la Nacional de Bellas Artes. Julia desea alcanzar la Medalla de honor de la Nacional de Bellas Artes, pero se frustran sus aspiraciones. Intermitentemente, y mientras sus fuerzas se lo permiten, continúa pintado hasta su fallecimiento, el 20 de agosto de 1965.

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Dejamos a la pintora lucense y ya en el barrio del Peruleiro, por la calle Almirante Mourelle pasamos a la calle Deschamps y nos encontramos con una dama coruñesa, escritora y de especial hermosura, en la Calle que lleva su nombre Fanny Garrido. Nació en A Coruña en 1846, falleciendo a los 71 años de edad. Francisca González Garrido García, su verdadero nombre fue una escritora conocida por su cultura, se casó con el compositor Marcial de Adalid y vivió en su pazo de Lóngora en Lians, municipio de Oleiros, población de la que tomo el nombre para su pseudónimo, Eulalia de Lians. Según cuenta el cronista de la ciudad Juan Naya , en una visita de la reina Isabel II a La Coruña en septiembre de 1858, para inaugurar la obras del ferrocarril, vio a su paso por la calle Real a Fanny e hizo detener su carruaje para hablar con ella, atraída por su belleza, y le prometió que sería su madrina en la boda, lo que posteriormente cumpliría cuando se casó con el músico Marcial de Adalid, según algunas versiones, en otras se que la madrina fue ella en la boda de la reina. Tras la muerte de su marido contrajo matrimonio con el eminente químico lucense José Rodríguez Mourelo. Fanny colaboró con varias publicaciones como Galicia o El Correo de Madrid. Publicó su primera novela, Escaramuzas, de corte autobiográfico, en 1885, su segunda novela, La madre de Paco Pardo, vio la luz cuatro años más tarde. Una de sus novelas, Batallas, permanece inédita, y en la revista Galicia comenzó una novela por entregas pero no se terminó de publicar. Destacó por sus traducciones del alemán, de autores como Heine y especialmente de Goethe. Fue correspondiente de la Real Academia Galega, probablemente en 1906.

La hermosa Fanny nos acompaña hasta la Avda. Peruleiro y de allí tomamos la Ronda de Outeiro hasta el final y aquí enfrente del Milenium, aunque un poco escondida, pues está en el centro de un edificio semicircular nos encontramos en la Plaza con Berta Tapia, única mujer que alcanzó la máxima responsabilidad municipal en la historia del Ayuntamiento de A Coruña. Berta Tapia Dafonte nació en la ciudad
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herculina el 1 de Febrero de 1927, en el número 18 de la Plaza de María Pita. Realizó estudios de Comercio y accedió como funcionaria a la administración Provincial. Posteriormente se incorporó a la administración local. Cuando el 2 de Marzo de 1974, Jaime Hervada fue designado alcalde de A Coruña, Berta accedió a la Corporación Municipal, siendo elegida por el llamado tercio familiar. Fue Delegada de Acción Social y Vocal de las Comisiones de Beneficiencia, Abastos, Personal y Cultura. Con posterioridad, Teniente Alcalde de Gobernación, por lo cual formaba parte de la Comisión Permanente. Perteneció también a la corporación presidida por José Manuel Liaño Flores. Al presentar la dimisión Liaño Flores en diciembre de 1978, Berta se hizo cargo accidentalmente de la alcaldía y ese mismo mes salió la nueva ley electoral, convocando elecciones municipales para Abril de 1979. Al aceptar la alcaldía de modo accidental, no se propuso en llevar a cabo grandes realizaciones, pues no había medios económicos, motivo por el cual se limitó a desempeñar un papel de transición al régimen municipal democrático y en los cuatro meses que fue alcaldesa se ocupó fundamentalmente del tráfico y de la limpieza de la ciudad. Entre otras cosas que llevó a cabo cabría mencionar la actualización del inventario de bienes artísticos del Ayuntamiento, la resolución del conflicto de taxi, aprobación del Primer Plan de Guarderías Infantiles. Poco antes de abandonar la alcaldía tuvo lugar la inauguración, en Marzo de 1979, de la nueva sede de la Real Academia Gallega, con la asistencia del rey Juan Carlos I. En una entrevista para el diario La Opinión de A Coruña, en Marzo de 2009, comentó a la periodista: -Treinta años, toda una vida, y parece que fue ayer. Lo de ser la primera mujer no lo noté. Todos se volcaron en facilitarme la tarea. Como era funcionaria y había estado en servicios próximos a la corporación me era un mundo conocido. ¿De qué está más orgullosa? -En cuatro meses... Una de las cosas más importantes fue haber acabado con el antiguo mercado de Santa Lucía, que estaba a punto de derrumbarse y las vendedoras se negaban a irse. No fue fácil, tuve que imponerme. Otra cosa de la que estoy satisfecha es de haber hecho, con la
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ayuda de Juan Naya, el inventario del patrimonio artístico municipal, que estaba desperdigado y sin catalogar. También puse mucho interés en la limpieza y en el cuidado de los jardines, y en que la gente bajase la basura a partir de las diez de la noche y no a las ocho.

Dejamos a la Alcaldesa en su íntima plaza y salimos al paseo marítimo a la altura del Milenium y entre la Avda. de Labañou y la Avda. San Roque de Afuera, al lado del Colegio Calvo Sotelo se encuentra la Calle Sor Joaquina Joaquina. Zapico García-Ciaño nació en Mieres en 1897. Comenzó su labor religiosa como hermana del Instituto de la Caridad en el Hospital de Lugo y, desde el año 1922 en la Casa-Refugio del Patronato de la Caridad de A Coruña, donde permanecería hasta su muerte en Diciembre de 1986. En 1945 asumió la condición de Madre Superiora en la comunidad de la casa-refugio. Ella y el Padre Antonio Rubinos, jesuita, fueron elementales en el desarrollo de la institución. Abandonamos a Sor Joaquina y salimos otra vez a la Avda. San Roque de Afuera y en el cruce de la calle marqués de Calvacanti tomamos esta y salimos a la Plaza de la Marina Mercante, estamos en pleno CUR (Campus Universitario de Riazor), de esta plaza y por la calle Almirante Lángara en la 2ª calle a mano izquierda encontramos la Calle María Luisa Durán Marquina. Como en el caso de Juana de Vega y Espoz y Mina, el matrimonio formado por María Luisa y el poeta Julio Rodríguez Yordi, están no juntos como en los anteriores, si no que forman dos calles
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paralelas. La escritora y periodista María Luisa Durán nació en A Coruña a finales del siglo XIX. Dotada de inteligencia y una gran sensibilidad, manifestó desde joven una inclinación hacia las actividades culturales y artísticas. Fundó y dirigió varios grupos teatrales de aficionados de la ciudad, de los que salieron algunos actores profesionales. Durante 20 años, y hasta poco antes de su fallecimiento, en Diciembre de 1966 fue profesora de Declamación en el Conservatorio coruñés y Secretaria del mismo. Con fuerte vocación periodística ingresó el año 1931 en el periódico El Ideal Gallego, teniendo a su cargo la sección de sociedad y también la crítica musical, de cine y teatro. Dejamos al matrimonio Marquina y Yordi y por la calle de ella salimos a Almirante Lángara, Manuel Murguía y a Riazor. Continuamos nuestra andadura por el Paseo Marítimo de Riazor y donde empieza la Avda. de Buenos Aires y acaba la Calle Rubine está la Fuente de las Catalinas. Este grupo escultórico es reflejo de las palabras del escritor coruñés al principio mencionado Cesar Antonio Molina, cuando hablaba de la intrahistoria, pues es el recuerdo que los coruñeses tienen de las mujeres que desde ciudades o pueblos del interior, llegaban a La Coruña para tomar baños de mar. Su nombre procede de su alojamiento, que eran las múltiples pensiones que existían en la Plaza de Santa Catalina. Como se ve en las esculturas una de ellas parece una aldeana y la otra una señorita de ciudad. Estas últimas tenían justo enfrente de donde se encuentran sus figuras unas casetas de baño, mientras que las menos pudientes bajaban al Orzán agarradas de cuerdas, pues no sabían nadar. Las esculturas son como algunas más de la ciudad del escultor José Castiñeiras.

Seguimos nuestro paseo junto al mar y a la altura de la Glorieta de María Auxiliadora cruzamos para ir por la calle del Hospital, por el lado de la iglesia de los Salesianos y pasamos las calles de Don Bosco y la Calle Zalaeta, la siguiente es la Calle María Victoria Fernández-España. Conocida como Totora por sus allegados, fue una periodista, política y escritora española que bajo el seudónimo de Victoria Armesto firmaba sus
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obras y artículos. Nació en A Coruña en Junio de 1925, siendo nieta de Juan Fernández Latorre, fundador del diario La Voz de Galicia, estudio en las universidades de Madrid, Bonn y Nueva York. Como periodista ejerció la corresponsalía en distintos países. Entre ellos EE. UU., enviando sus crónicas a La Voz de Galicia, también al diario Pueblo y a la revista Semana. En 1950 contrajo matrimonio con el también periodista Felipe Fernández Armesto, conocido con el sobrenombre de Augusto Assía, que era corresponsal del diario La Vanguardia. Autora de libros en castellano, Galicia feudal (1969) y Los hijos cautivos de Breogán. El rastro de Castelao en América (1986). Los caminos sin camino, Historias de Nueva York y Los liberales coruñeses. Como política fue diputada por la provincia de A Coruña desde 1977 hasta 1986, militando en el partido de Alianza Popular, pero precisamente ese año de 1986 se pasó al Grupo Mixto por su discrepancia con la cúpula del partido, con motivo del referéndum sobre el ingreso de España en la OTAN. Fue asimismo vicepresidenta tercera del Congreso. En 1970 recibió el premio Padrón de Ouro, siendo la primera mujer que obtenía este galardón. En 1977 fue galardonada con la Medalla Castelao, que distingue la obra artística literaria o intelectual de ciudadanos gallegos. Falleció en 1999 en Madrid, a los 73 años de edad. Desde esta calle salimos otra vez a la calle Zalaeta y cruzando la calle Curros Enríquez damos con la de Ramón del Cueto, la primera calle a mano izquierda es la Calle Adelaida Muro. Estamos en una zona típicamente coruñesa, el barrio de Monte Alto. Esta distinguida dama había nacido en nuestra ciudad, en fecha no conocida. Estuvo casada con José Arévalo, también coruñés y hombre muy acaudalado. El nombre de Adelaida Muro ha quedado perpetuamente vinculado al asilo de ancianos que existía en esa
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zona de Monte Alto. El edificio comenzó a levantarse en 1888, conforme a los planos del arquitecto Juan de Ciórraga, el cual renunció a sus honorarios en beneficio de la institución. En 1897, el edificio ya pudo ser habitado por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Cuando Adelaida falleció, ya siendo viuda de Arévalo, en su testamento legó a La Coruña parte de su fortuna. Dicho legado debería invertirse en la creación de un asilo de ancianos, como ya estaba en fase de construcción, los testamentarios decidieron que su legado pasase a la benemérita institución. Los restos mortales de Adelaida, de su esposo José y de la hermanan de este Elvira Arévalo reposaron en la cripta tras el altar mayor de la capilla del Asilo. El edificio comenzó a funcionar en 1903, y así permaneció hasta su derribo en el año 2001, envuelto en una fuerte polémica vecinal, al desaparecer este inmueble catalogado como histórico en A Coruña. En la actualidad la Residencia de las Hermanitas de los Desamparados, reconvertida en Residencia de la Tercera Edad se halla en Eirìs.

No hemos podido pasear con algunas insignes mujeres, pues a pesar de que la Corporación Municipal las honró con el nombre de una calle, todavía está pendiente de designar: Margarita Ponte-López, nacida en la Avda. Finisterre , fundadora de la Asociación de Viudas de La Coruña y de las Aulas de la Tercera Edad, Las actividades en favor de la ciudad la situarían a la cabeza de la Asociación Amigos de La Coruña.

Otra de las damas, María Wonemburger Planells, matemática de renombre mundial. El Pleno del Ayuntamiento coruñés el día 2 de Noviembre de 2010 acordó dar el nombre de una calle a la insigne matemática. María Josefa Wonenburger Planells nació en Montrove (Oleiros, A Coruña) el 19 de Julio de 1927. Su
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infancia y adolescencia transcurren en torno a la ciudad herculina, donde realizará sus primeros estudios. A la edad de 10 años, inició sus estudios de secundaria en el conocido Instituto coruñés Eusebio da Guarda. Desde esta temprana edad, María Wonenburger empezó a destacar por sus buenos resultados académicos, así como por sus aficiones por el deporte y los idiomas. En 1945 se traslada a Madrid para cursar los estudios universitarios, alojándose en la Residencia de Señoritas sita en la calle Fortuny. En 1950, y tras una brillante carrera, obtiene el título de Licenciada en Matemáticas por la Universidad Central de Madrid. María Wonenburger pertenece a la primera promoción de Licenciados en Matemáticas con una carrera de cinco años. María Wonenburger forma parte de la primera generación de becarios Fullbright, dichas becas estaban convocadas por el Instituto de Educación Internacional de los EE.UU. de América. En la primavera de 1953 le fue concedida una de estas becas para estudiar en la Universidad de Yale, siendo así la primera española que obtuvo dicha ayuda para realizar estudios de doctorado en Matemáticas. En 1957 se doctoró en la Universidad de Yale con una tesis titulada ”On the group of similitudes and its projective group”. Su trabajo estuvo tutelado por Nathan Jacobson, uno de los algebristas más destacados del siglo XX. La excelentísima señora Doña María Josefa Wonernburger Planells, a quien se le reconoce, además de su ejemplo personal, su admirable trayectoria docente e investigadora en el ámbito del álgebra, por desenvolverla en tiempos y circunstancias difíciles en cuanto mujer y científica, se hizo acreedora de la más alta distinción académica de la Universidad de A Coruña que, en la reunión de la Mesa del Claustro Universitario del día 30 de Junio de 2010, acordó concederle el Grado de Doctora Honoris Causa En la Solemne Apertura del Curso 2010/2011 fue investida como Doctora Honoris Causa, siendo su padrino D. José Luis Freire Nistal, en presencia de las autoridades académicas.

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Además de las mujeres con las que hemos paseado existen otras calles dedicadas a damas con significativa vida: Políticas, como Federica Montseny, Ministra de Sanidad y Asistencia Social durante la II República española, siendo la primera mujer en ocupar un cargo ministerial en la Europa Occidental. Dolores Ibárruri. Histórica dirigente del Partido Comunista de España. A su lucha política unió la lucha por los derechos de las mujeres para demostrar “que las mujeres, fuesen de la condición que fuesen, eran seres libres para elegir su destino”. Dos calles situadas en Eirís. Santas: Santa Teresa, situada en As Lagoas. La ya mencionada anteriormente Santa Catalina, en la llamada Pescadería; Santa Bárbara, una plaza recoleta en la Ciudad Vieja. Damas históricas: Inés de Castro, situada esta calle en una de la bocacalles de Pla y Cancela y llega hasta la calle Médico Durán. Amante del infante Pedro de Portugal (posteriormente rey Pedro I de Portugal). Repudiada por los nobles portugueses, su unión con Pedro y sus hijos fueron considerados ilegítimos y ello le atrajo el repudio del rey Alfonso IV el Bravo y los nobles, que culminó en su asesinato. De manera póstuma fue declarada esposa de Pedro y por lo tanto reina de Portugal después de muerta. Mariana Pineda, calle que va de la Calle San Luis a la Avda. Sardiñeira. Fue una heroína española que luchó por la causa liberal en el siglo XIX. En 2006, el Gobierno de la Unión Europea rindió homenaje y le otorgó su nombre a la entrada principal del Parlamento Europeo, como símbolo de la aportación española a la lucha por los derechos y libertades en Europa. También en el Congreso de los Diputados, en Madrid, figura su nombre junto a los de otros españoles héroes de la libertad. A otras damas el Consistorio no les honró con el callejero, pero si con una escultura, como a las Misteireas (cerilleras), que fueron junto a las cigarreras, uno de los colectivos coruñeses de mayor y más permanente presencia en la vida laboral de la ciudad. Los fósforos de uso doméstico comenzaron a fabricarse en A Coruña alrededor de 1835, instalándose durante el siglo XIX, varias fábricas en la ciudad, en A Gaiteira, en la zona del Orzán y la de la zona de Castiñeiras, la Vasco-Galaica de Enrique
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Zaragüeta, esta fábrica proporcionaba ocupación a muchas personas especialmente mujeres. Con pequeñas reformas en sus instalaciones la fábrica continuó activa hasta 1960, los edificios estaban detrás de la iglesia de San Pedro de Mezonzo. La ciudad rindió homenaje a estas trabajadoras levantando en su memoria, en la Plaza Monforte, lugar próximo a donde estuvo la fábrica de Zaragüeta, un monumento que representa a una misteira. La obra de bronce, es del escultor José Castiñeiras.

Trabajo realizado por el Grupo 4 del Obradoiro “Rosalía de Castro” UDC Senior compuesto por:

Isabel Rubio de la Torre Luis Ibarra Agustín Cabezudo

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Agradecimientos: Director del Colegio Público Anxo Da Guarda D. Juan José Félez por la información y la cesión de fotografías de Ángela B. de Soto. Administrador y Coordinador de Proyectos Europeos de UDC Senior, Francisco, por la información y el material que nos proporcionó. A nuestras compañeras de Taller, Manoli, Helena y Aida que nos dieron datos de algunas mujeres que forman parte del callejero. A todas aquellas personas e instituciones que nos ilustraron con aportaciones y conocimientos en diversos aspectos de este trabajo.

BIBLIOGRAFÍA http://www.juanadevega.org/es/fundacion/historia/biografia/ http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/rosaliadecastro/pcuartonivel.jsp?c onten=autor http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/pardo_bazan/index.shtml Recortes de Prensa de La Opinión de A Coruña: las damas del callejero (Biblioteca de Estudios Locales) Blog de la Opinión de A Coruña: http://blogs.laopinioncoruna.es/callejero/tag/calle/ Recortes de prensa de La Voz de Galicia (Biblioteca de Estudios Locales) “Calles con Historia” de Alfonso García “Las Damas coruñesas en el Callejero” fascículos editados por Unión Coruñesa. de Jesús María Reiriz Rey,

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