Carta al Revés

Daniel Yesid Giraldo Zapata

Docente Ullenid Jiménez

I.E Colegio Loyola para la Ciencia y la Innovación Medellín 2011

Era aproximadamente la hora de acostarse, el reloj, marcaba las 9 de la noche, cuando el señor toco en una puerta de mi casa, dándome la noticia, el fallecimiento de Don Paco. Como loco me tiré de la cama, me puse las chinelas, tome la pulanga, me lave la cara, me sequé con la toalla, leí en el periódico y con el sombrero en la mano, bajé por la escalera y encamine los pasos a la calle. Llamé un chofer que me condujo donde se hallaba el cadáver, me baje del carro, me paró en el portal, toque la puerta, me salió la criada, me quite el sombrero y doble el periódico. Entre, le di el pésame a la viuda y me senté en la silla. La casa estaba llena de gente y mientras en el cuarto lloraban todos los presentes en el cielo brillaban las estrellas. Viendo a los atribulados familiares se me hacía un fuerte nudo en la garganta y no podía contener las lágrimas en mis ojos. Ya de madrugada repartían la cena, los demás leían un periódico y yo triste me comía las galletas y el chocolate. Al lado de la caja lloraba la viuda inconsolable, yo al retirarme como a las cuatro de la madrigada, me puse de pie, me incliné delante del hijo mayor y sin querer le pisé la cola a la gata que estaba en el suelo. Con gran pena le di la mano a la viuda, me puse el sombrero en la cabeza, y acompañado de la criada me dirigí a la puerta.

De nuevo con los pies en las calles eché a nadar, llegué a la puerta de mi casa, saqué la llave del bolsillo de mi abrigo, abrí la puerta, subí por la escalera, entre en el cuarto, me quité la ropa, me acosté en la cama y en medio de mi tristeza tiré el periódico hacia el balón a la calle.

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