Democracia o dictadura

Hay millones de personas que viven en democracia y hay otros millones quienes viven en dictaduras del más variado signo. Unos y otros lo saben. No tienen por qué leerlo en la prensa. La democracia y la dictadura se viven, se experimentan en carne y hueso. Yo he vivido bajo tres dictaduras y nací bajo una cuarta: Nací poco antes de que Gómez panqueara. He vivido las dictaduras de Pérez Jiménez, de Sukarno en Indonesia y de Chávez en Venezuela. Cada una con sus características propias pero, cada una, sin dudas, una dictadura. El común denominador es la tristeza infinita de vivir como esclavos, de no ser libres. Bajo Pérez Jiménez no podíamos quejarnos públicamente porque íbamos a la cárcel y muchos iban a la tortura y algunos a la muerte. Bajo Sukarno no era posible quejarse ni en privado, porque tenía antenas en todo sitio y se iba a la muerte o a la tortura, en una Indonesia gris y miserable donde todo, hasta el baile, estaba prohibido para todos, menos para el caudillo. Bajo Chávez quejarse es todavía posible, de la misma forma que es posible mear en algodón. No hay respuesta, porque el régimen sigue haciendo, impertérrito, lo que desea hacer y existen maneras sutiles pero efectivas de cobrarle al disidente su desafecto al régimen.. Pero, no nos engañemos: en Venezuela hay prisioneros políticos, hay exiliados y, sobretodo, hay millones de venezolanos excluidos de sus derechos ciudadanos, lo cual es la característica principal de esta dictadura. Los ciudadanos no somos iguales ante la ley. Los escuálidos, dice el sátrapa, no son gente. Por esto no puedo comprender y reto a que me lo traten de explicar a quienes así lo ven, como el régimen de Chávez pueda ser algo más que una vulgar dictadura, como pueda ser algo en la mitad del camino entre una democracia y una dictadura. Es que quienes así dicen se han puesto a pensar en la fisiología del régimen que tenemos? En efecto, la democracia pierde su condición cuando uno o más de uno de sus procesos es violado. En la Venezuela de Hugo Chávez, con excepción de la foto electoral, en si poco transparente debido al ventajismo que muestra el gobierno antes, durante y después del acto, los procesos gubernamentales están totalmente distorsionados, capturados por una mafia. Pensemos en la relación entre el poder ejecutivo y el poder legislativo. En una democracia el poder ejecutivo tiene mucho poder en fijar la agenda gubernamental pero es el Congreso el que analiza, genera alternativas y presenta propuestas de ley para resolver los problemas que aparecen en la agenda. En una democracia hay multitud de actores que participan en el proceso de fijación de un asunto en las agendas públicas, la generación de posibles soluciones a los problemas que nos afectan a todos y en la discusión y análisis de proyectos de ley. Observemos lo que sucede en Venezuela. Aquí la presencia de un asunto en

Todo es iniciado. es el dueño del poder ejecutivo quien ordena a los contralores. politólogo o no. no importa si lo piensa Pablo Pérez. la generación de alternativas de soluciones y las decisiones finales sobre el asunto son tomadas no ya por una multitud de actores. fiscales y magistrados lo que se debe hacer. El poder legislativo ha entregado su facultad de legislar al poder ejecutivo. “analizado” y decidido por una sola persona y comunicado posteriormente a los demás poderes para “los fines conducentes”. nunca actúan como contrapesos institucionales. De nuevo. hasta en los más inesperados sectores de la sociedad.una agenda de decisión. como lo han dado en llamar con un intolerable lamebotismo. Quienes ocupan estas posiciones son indignos monigotes del caudillo. Es necesario luchar contra esta corriente melosa y blandengue que existe en algunos sectores con relación al chavismo. ni siquiera por un grupo de funcionarios capacitados en la rama ejecutiva. también atribuido en su momento a Martin Luther King: “Todo lo que los malos necesitan para ganar es que los buenos permanezcan en silencio”. Uno no puede dejar de pensar en lo dicho alguna vez por Edmundo Burke. . Lo que sucede en la relación entre el poder ejecutivo y el poder contralor y el poder judicial no es mejor. o lo escribe Luis Vicente León o lo predica desde su púlpito en Maracaibo el padre Iván Atención. Es preciso recordar esta otra frase de Burke: “Nunca debemos dejar de hacer algo. defensores del pueblo. Como puede pensarse en que un régimen que funciona de esta manera (o que no funciona por actuar de esta manera) pueda definirse como una “democracia? Como puede alguien. por pensar que es muy poco lo que podemos hacer”. son enteramente predecibles en su abyecta sumisión al comandante-presidente. representado por una persona. Nunca deciden independientemente. avanzar semejante perspectiva? No se que nos está sucediendo en Venezuela pero hay un ablandamiento moral aterrador.