CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL

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Universidad de Heidelberg ESPERANZA ACÍN Universidad de La Coruña

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ÓSCAR LOUREDA

1. LOS ESTUDIOS SOBRE EL TEXTO, HOY 1.1. Dice el tango Volver que veinte años no es nada. Depende. Son un soplo en el universo de discurso que crea el celebérrimo texto cantado por Carlos Gardel y escrito por Alfredo Le Pera, porque se trata de evocar el ánimo de quien regresa al pasado con la esperanza temerosa que nace de haber advertido allí, frente a la fugacidad del tiempo, el valor de lo permanente. Son todo un mundo, en cambio, en el universo de discurso de Odiseo, quien durante veinte años llenos de vicisitudes apenas pudo aplacar la acuciante sed del retorno. En las “ciencias del espíritu” –y como especie del género, en la Lingüística– veinte años no suelen ser nada si sólo reparamos en su movimiento de aparente rotación: si la Lingüística, particularmente, se propone explicitar el saber práctico de los hablantes, es lícito suponer que en la tradición de la disciplina se encontrarán con frecuencia los mismos problemas que hoy se plantean, aunque se hallen tratados de acuerdo con enfoques y objetivos diversos, porque la ciencia, si bien persevera en la búsqueda de la verdad universal, también es hija de su tiempo. Sin embargo, la experiencia nos dice también que para las ciencias humanas –y dada su relativa juventud, especialmente para la Lingüís! Este trabajo forma parte del proyecto de investigación “La construcción de una lingüística del texto integral”, realizado en el seno del Grupo Pro.Tex.To. Varios amables comentarios sobre una primera versión de estas páginas nos sirvieron para no repetir tópicos. En este sentido queremos dejar por escrito nuestro agradecimiento a José Portolés, Araceli López, Leonor Ruiz y Margarita Borreguero.

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LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL, HOY

CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO

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tica– veinte años sí que suelen significar un cambio sustancial, pues aunque en ocasiones demos vueltas a los mismos temas, también se dan desplazamientos epistemológicos con traslación, ya sean temáticos, metodológicos o relativos a los fines. En el ámbito de la investigación sobre la gramática textual –con minúsculas, sin determinación ulterior de escuela– estos movimientos de traslación son notables, sobre todo si tenemos en cuenta la “prehistoria” de esos veinte años que aquí hemos adoptado como marco. El movimiento de expansión de la sintaxis más allá de los límites de la oración, dado hacia 19601, suele señalarse como el primer paso para superar el paradigma inmanentista de la lingüística del código. Este giro de la langue a la parole, que ya nos parece lejano e irreversible, tiene en el hispanismo distintas fuerzas impulsoras. Unas operan “de arriba abajo”, esto es, de la lengua al discurso: se trata de las propuestas de la Lingüística del Texto, un abigarrado conjunto de trabajos tempranos que focalizan su interés en el texto como nivel gramatical (cfr. Gülich y Raible, 1977; Bernárdez, 1982; Fernández Smith, 2007, o Casado y Loureda, en prensa), y de la Teoría de la Argumentación, una teoría inicialmente semántica que sólo más tarde incorpora distinciones del Análisis del Discurso (especialmente en los trabajos de Eddy Roulet, como representante de la Escuela de Ginebra). Las otras fuerzas impulsoras operan “de abajo arriba”, desde el discurso en tanto que unidad última del hablar, y se concretan en una pluralidad de líneas englobadas en los estudios de Pragmática (Verschueren 2002 [1999]) y Análisis del Discurso (véase, por ejemplo, Cortés y Camacho 2003)2. Debido a sus diversos orígenes y planteamientos, cada uno de estos motores que empujan a la Lingüística hacia el estudio del texto consideran dimensiones distintas del discurso3, en general, y muy particularmente, de los marcadores del discurso.
1 O algo antes, tanto en la Pragmática (Morris 1985 [1938]), como en la lingüística textual. Para una más temprana definición del concepto de lingüística del texto, véase ahora Coseriu (2007 [1980]). 2 Para una síntesis de las aportaciones de la Pragmática y del Análisis del Discurso (conversacional), véase Briz (1998). Para una revisión detallada de los estudios de Pragmática y Análisis del Discurso en España, véase Cifuentes Honrubia y Ruiz Gurillo (2003). 3 Para lo que aquí importa, la distinción entre texto y discurso, necesaria en otros sentidos, se neutraliza. Se emplean ambos términos indistintamente, con el objetivo de incorporar en la redacción cierta variación retórica.

1.2. La Lingüística del Texto (Textlinguistik), sobre todo en sus comienzos, se hacía preguntas concernientes al texto como nivel supraoracional, aquel espacio en el que no terminaba de asentarse un paradigma estructuralista y generativista que trataba de explicar el hablar desde la lengua, que consideraba la sintaxis como autónoma y que situaba, en general, en la oración el límite del análisis. Por estos derroteros van por esas fechas el Estructuralismo – incluidos la Glosemática y el modelo de la perspectiva funcional de la oración, procedente de la Escuela de Praga–, la Gramática Generativa, la Tagmémica de Pike, o el modelo neofirthiano de Halliday y Hasan en el mundo anglosajón. Esta evolución interna –según Schmidt (1977 [1973]), “de la frase al texto”– inspira a la Textlinguistik la tendencia a buscar la textualidad en la dimensión propiamente lingüística (= intratextual); por ejemplo, a diferencia de la Pragmática o el Análisis del Discurso. En tales análisis de lo que se trata es de mostrar los procedimientos lingüísticos por los que se pasa de una oración, o de una sucesión de oraciones, a un texto; y en especial, de la constitución del texto mediante la cohesión4. Sin embargo, esta idea pronto se abandonó, porque las diferencias entre la gramática oracional y la gramática textual “eran más significativas de lo que se había supuesto en un principio” (Beaugrande y Dressler, 1997 [1981]: 62), y también porque, según el movimiento crítico generativista, a la constitución meramente gramatical habría que añadirle un componente semántico (cfr. las tempranas propuestas de Van Dijk o Petöfi). La bibliografía de los años setenta (Halliday y Hasan, 1976), hasta bien entrados los ochenta (Mederos, 1988; Villaça Koch, 1989), e incluso más cercana en el tiempo (por ejemplo, Casado, 1993), está llena de investigaciones sobre mecanismos de cohesión, uno de los principales agentes de la textualidad (Beaugrande y Dressler, 1997 [1981]). Ese primer movimiento de la Textlinguistik
Estos procedimientos son los pronombres en Harweg; para Isenberg, las formas de la textualización. El concepto de cohesión, por lo demás, ha sido modificado, no sólo dentro de la lingüística textual (Rickheit y Schade, 2000), sino también desde otras orientaciones: en la lingüística textual se presenta como un factor constitutivo del texto, en la Teoría de la Argumentación se considera en tanto que propiedad argumentativa, mientras que para la Teoría de la Relevancia se trata de una propiedad secundaria, resultado de la búsqueda de la pertinencia. Para la integración de los procedimientos de cohesión en la dimensión cognitivo-referencial del discurso, véanse Cavalcante y otros (2003), Marcuschi (2007) o Cavalcante (en prensa).
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6 7 Para la posibilidad de síntesis entre la Teoría de la Argumentación y la Teoría de la Relevancia. el ejemplo (3d) resulta pragmáticamente extraño: (3a) Ha sido un accidente. véanse los trabajos de Portolés (2000. Así. y no a un enunciado como (2b): (2a) Son de sobra conocidos los daños físicos que ocasiona el tabaco. las relaciones argumentativas de conexión las cumplen conectores argumentativos de alcance transfrástico. en cambio. se presenta como una teoría semántica que fija su atención en los hechos de la lengua en tanto que condicionan la dinámica discursiva (para el caso. el conector no obstante tiene un valor argumentativo en tanto que presenta el miembro del discurso en el que aparece como compatible con lo anteriormente dicho. de una significación argumentativa. 2001 [1998] y 2004a).10 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. 1998: 80). Por su parte. (3d) #Ha sido un mero accidente. Se pueden pedir responsabilidades. la Teoría de la Argumentación. léxicos y gramaticales. y los que funcionan en la oración pero apuntan más allá de sus límites (como los mecanismos de cohesión gramaticales. que poseían condiciones de verdad. Ducrot y Anscombre distinguían entre unos elementos que informaban. sino cómo sus elementos. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 11 se detuvo en la concepción de lo supraoracional como unidad (texto-nivel) a partir de las dificultades con las que tropezaba la gramática para describir tres tipos de hechos: los que pueden extenderse a lo largo de varias oraciones (como las enumeraciones o las citas). de un modo u otro. Como semántica. No se pueden pedir responsabilidades. (4b) Gano apenas mil euros. No hace falta recordarlos una vez más. como sin embargo. en Anscombre y Ducrot (1994 [1983]: 195-196). debido a la masiva presencia de estudiantes y turistas. la argumentación). 5 O “bisagras del razonamiento”. (3c) Ha sido un mero accidente. En otras ocasiones. donde los adverbios casi y apenas permiten proseguir la cadena hablada con enunciados distintos: ¡Qué alegría tengo! es esperable tras (4a). o la ausencia generalizada de determinantes en los titulares de prensa en los diarios de Hispanoamérica). Pero también las unidades de significado léxico condicionan la sintagmática de los enunciados. y sería extraño. allí mismo podrá encontrar momentos para disfrutar en silencio de la historia. en (2): (2) Son de sobra conocidos los daños físicos que ocasiona el tabaco. que argumentaban. permiten guiar el contenido que ha de obtenerse de los textos5. (3b) Ha sido un accidente. en consecuencia. tras (4b). la locución adjetiva de sobra orienta el enunciado en el que se encuentra hacia otro como (2a). a veces con una función oracional. Un modo de condicionar esta dinámica que la Teoría de la Argumentación puso desde un primer momento sobre el tapete es el uso de operadores argumentativos6. Se pueden pedir responsabilidades. desde Anscombre y Ducrot (1994 [1983]). no obstante. que ellos mismos denominan de “argumentatividad radical”. Hace falta recordarlos una vez más. No obstante. no persigue comprobar cómo la lengua representa la realidad. aunque pudiera no parecerlo: (1) El casco histórico de Heidelberg no puede ser entendido sin el bullicio. Lo mismo ocurre con el adjetivo mero (Portolés. los que son característicos de una clase de texto (como la elipsis en los telegramas o en los mensajes de móvil. Este hecho hace que varios autores se decanten por el uso del hiperónimo . en la etapa actual de la teoría. Mientras que los ejemplos (3a-c) son esperables. con una doble función simultánea: “sintáctica” y supraoracional). y otros elementos. como en (4a) y (4b): (4a) Gano casi mil euros. en este sentido recalca Portolés (1998: 75) que en un principio. etcétera7. unidades que condicionan el potencial argumentativo de un enunciado. (2b) #Son de sobra conocidos los daños físicos que ocasiona el tabaco. esencialmente los conectores. mantienen que todas las unidades lingüísticas están dotadas. No obstante. No se pueden pedir responsabilidades.

y más allá incluso de la lengua como tal. más allá del ámbito de la sintaxis supraoracional. Evidentemente. quizás como ningún otro modelo. son considerados como posibilidades universales de los textos. como una lingüística que se ocupa del saber sobre las cosas (de los “supuestos de fondo”) y de su trascendencia para el hablar. como las de la Teoría de la Relevancia. esto es. y no sólo al plano universal del texto. . “a los alemanes les gusta la cerveza” permite la construcción del texto (5a): (5a) Es alemán. y hacia lo universal. 1. tan correcto como el anterior: (5b) #Es alemán. o reconstruir la implicatura ‘yo no conduciría un Mercedes’ en la intervención de Claudia: (7) Eva: ¿Te comprarías un Mercedes? Claudia: Nunca me compraría un coche de lujo. Se presenta. de reformulación parafrástica. pues se halla en el partícula discursiva en lugar del hipónimo marcador del discurso. a veces –cada vez con mayor claridad– se distingue que para alguna de estas posibilidades universales los idiomas disponen de mecanismos específicos. orientada desde el principio hacia lo cognitivo. depende de una máxima superior en última instancia a las distinciones de un idioma dado. 2008). ya desde la propuesta de Grice. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 13 Así. pero le encantan los habanos. no muy lejos de lo que hace la Gramática del Texto. entonces. No obstante. la conexión sintagmática. por favor?. etc. los principios ostensivo-inferenciales. teorías relativas al plano universal del lenguaje. enunciado. Pons y Portolés. propuestas más concretas. son. ya en Tácito. Una segunda línea de influencia tiene que ver con otras modalidades del estudio del discurso que se fijaron.3. es decir. no muy lejos entonces de lo que propone la Pragmática. de manera que se presenta como una lingüística del contexto histórico o cultural. las máximas de la conversación. pues se trata aquí de los principios naturales que guían el comportamiento comunicativo y cognitivo del ser humano: buscar la relevancia. la tierra descansaba un año sin sembrar. 1983). en el hablar mismo –llamémosle texto-unidad–. En segundo lugar. En el ejemplo (6a). las máximas de la cortesía (Leech. o lo que es lo mismo. como una lingüística desde el nivel universal o como una teoría general del texto. pues las partículas discursivas engloban todo tipo de palabra invariable o locución que guíe por su significado el procesamiento de otra unidad con significado conceptual (así en Portolés. las normas de textualidad. entre los enunciados se efectúa por medio de una unidad dada ya en la lengua: (6a) Antes las tierras se dejaban en barbecho. hace entender el enunciado en el que se inserta como una petición. en definitiva. por cierto. la Teoría de la Argumentación. en efecto. uno de estos modelos es el de la Pragmática.12 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. desde el punto de vista estrictamente gramatical. como marcadores que indican el alcance de los actos lingüísticos. de Sperber y Wilson (1985). El turrón más caro del mundo. contribuye al análisis discursivo de dos modos al menos. 2002: 62-63). la conexión argumentativa (o el sentido comunicado: ‘compra el turrón 1880’) está dada en el hablar como tal. en su obra De origine et situ Germanorum. permite desarrollar conceptos decisivos para una sintagmática del discurso. pero prefiere el vino. en el entorno cognitivo del discurso: (6b) 1880. en tanto que identifica un catálogo de hechos que explican la construcción del sentido (los topoi). baúl de los supuestos (“lo caro es bueno”). los actos de habla. es ciencia de la actuación lingüística en el nivel universal: los contextos. sobre todo. en cambio. o en Briz. ya sea determinada por unidades idiomáticas supraoracionales. por favor. y la inexistencia del estado mental histórico compartido “los alemanes normalmente no fuman puros” hace extraño un texto como (5b). En primer lugar. por encima de la forma idiomática interrogativa: (8) ¿Podrías acercarme el papelito rojo. ya sea discursiva. en el eslogan de (6b) (Gutiérrez Ordóñez. La Pragmática. 2004a. en la mayor parte de sus análisis. La existencia de la representación compartida o histórica (lugar común). por ejemplo.

Uma Thurman: Sí. en cambio. en cierto modo. Entonces se trata de una gramática del texto insertada en una teoría del hablar. como unidades y estrategias para gestionar la cortesía: (10a) Contesta tú al teléfono (10b) ¿Contestas tú al teléfono? (10c) ¿Puedes contestar tú al teléfono? (10d) ¿Te importaría contestar tú al teléfono?. ha sido más desarrollada en diversos sentidos: en Weinrich (1969) o Verschueren (2002 [1999]). en la cultura holandesa (también en la británica. en el ámbito hispánico. el volumen sobre pragmática sociocultural de Bravo y Briz (2004). que pese a una marcada tendencia a lo universal. En este sentido. el acercamiento del Análisis del Discurso a la perspectiva pragmática. un acto de habla que persigue reforzar la imagen positiva del hablante. como que se acepte el matrimonio con un Sí quiero. 9 Original idea estructuralista (la Linguistique de la parole. dentro de la Pragmática hay distintas propuestas (Levinson. sino también concernientes a tendencias en el comportamiento lingüístico. una Lingüística del hablar9. Así pues.es. privilegiadas desde la Pragmática. pág. presta mayor atención a las condiciones sociales y culturales del uso lingüístico. o. esto es. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 15 como marcas reguladoras de la atenuación (9a) y de la intensificación (9b). bajo el nombre de Pragmática. después8. al revés. en Saussure y Bally). de una gramática de un idioma aplicada a la construcción del texto. Es cierto. Supongo que es una imagen consecuencia de los personajes que he interpretado. una especie de disciplina más abarcadora. con un papel muy secundario. ya no se prioriza tanto el estudio del enriquecimiento contextual del significado como el conocimiento de las “reglas de interacción” (las “instituciones”) de una comunidad o grupo. ya desde los trabajos clásicos de Gumperz y Hymes. por lo demás. Entrevistador: ¿Y es usted tan fría como dicen? Uma Thurman: Que yo sepa nadie se ha quedado congelado a mi lado y no entiendo por qué despierto tanta inseguridad. con ello. o que la defensa de las tesis doctorales en las universidades holandesas terminen cuando alguien entra en la sala y dice Hora est! (Verschueren. de Kerbrat-Orecchioni. 1989 [1983] y 2004 [2000]) que prestan una atención cada vez mayor a las condiciones sociales y culturales del uso lingüístico. La Pragmática tiende a la dimensión histórica de los textos en la medida en que se ocupa de eventos de la comunicación considerados en su contexto cultural y en la medida en que pone el acento en la heterogeneidad de los grupos lingüísticos. Y se ocupa. cfr. Aporta como justificación varios ejemplos. 1991). pero no soy una mujer fría. ha propiciado que la Pragmática se incorpore progresivamente en una disciplina con un radio mayor: el Análisis del Discurso. es decir. de la competencia comuniVéase. la etnográfica y la cultural. 8 cativa. frente la holandesa. lo que revela una fuerte influencia de los principios de la Etnolingüística y de la Sociolingüística. En este enfoque. gramatical y situacional de la comunicación. (Diariodenavarra. especialmente el capítulo segundo. 2002 [1999]: 161). tienen razón. y del Análisis del Discurso. Y “reglas” no sólo concernientes a actos de habla institucionalizados. 59). frecuente en la cultura española. existen dimensiones de variación como la social. y no mediante cualquier otra fórmula. El reconocimiento de que más allá de las dimensiones cognitiva. de lo que el hablante debe conocer para comunicarse con éxito en situaciones dadas socialmente. . entonces. lo que permite crear. Hickey. véase la propuesta integradora de José Portolés (2004a) en su obra Pragmática para hispanistas. de lo dicho y/o del decir: (9a) Chus y Gemma. dicho sea de paso. es cierto. primero. entre ellos el del cumplido. modificada y apadrinada por Coseriu (2007 [1980]).14 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. 4/9/2009. (9b) Entrevistador: Mucha gente la considera en Hollywood como una mujer fría. por ejemplo. Llevando la expresión a un terreno que no es el suyo. crece la atención por cierto tipo de historicidad discursiva. en la que parece predominar la cortesía negativa. Haverkate (2004: 64) sostiene que la cultura española “forma parte de la clase de las culturas en las que la cortesía positiva constituye el centro de gravedad”.

1987: 23). en la medida en que se muestran los problemas iniciales de una investigación. en 1988. y a la vez se acerca a la descripción de la variación y las pautas sociales que se registran en el uso de los marcadores (Cortés. de José Portolés. en torno a la cohesión. con sus diferentes orientaciones. 1969. 1991. pero con puntos en común con los anteriores en su desarrollo. crean un panorama que lleva el estudio de los marcadores del discurso a dos ámbitos diferentes: al texto (textounidad). pues se presentan los inicios de la convivencia de distintas propuestas. pues. 11 Particularmente. proporcionando a este unidad y coherencia” (Fuentes.1. dos fotografías bien distintas: una relativa al objeto de estudio. como Mederos (1988). en la medida en que cada una advertía diferentes dimensiones del problema.Es. Dichos enlaces son considerados en él como “unidades que conectan el discurso y trabajan en el nivel superior a la oración. 1976). por una parte. tanto en el ámbito de la fijación teórica como en el campo de la descripción. publicado en 1987. o Gutiérrez Ordóñez. Sin embargo. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 17 2. Digamos. 1998). cuando se publica el volumen conjunto coordinado por María Antonia Martín Zorraquino y Estrella Montolío en el que se presentan los marcos teóricos más frecuentes que guiaban los estudios de marcadores discursivos. Martín Zorraquino. de Andrés Bello o de Samuel Gili Gaya. Aporta. La “sintaxis extendida” orientada al estudio del comportamiento de los enlaces supraoracionales en español (esto es. en tanto que nivel de la gramática de un idioma. de hecho. pionero en reconocer los rasgos de los marcadores en tanto que “enlaces extraoracionales” en su Curso superior de sintaxis española (1961). tanto fuera como dentro de la lingüística hispánica.16 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. 1998. Entre los procedimientos de cohesión considerados están los que el autor denomina conectivos. y en consecuencia los problemas que les preocupaban. El inicio de los estudios sobre marcadores del discurso es. en efecto. Por su parte. en el texto. Humberto Mederos publica Procedimientos de cohesión en español actual. Los estudios de gramática textual. de Gregorio Garcés en su Fundamento del vigor y elegancia de la lengua castellana. que supone un preclaro primer intento de síntesis de varias direcciones de la investigación. equivalentes a lo que aquí llamamos marcadores del discurso. Partiendo de planteamientos diferentes. 2001). que no acabaron por excluirse. 12 . EL ESTUDIO DE LOS MARCADORES DEL DISCURSO El panorama aquí esbozado permite acercarse a las direcciones –y en parte a la cronología– de los estudios acerca de los marcadores del discurso desde su desembarco en la lingüística en español. sino. no se habían desarrollado al mismo tiempo. 2002). por integrarse. actúa como un acelerador que propicia el estudio de modalidades discursivas como la oralidad (Briz. por otra. Enlaces extraoracionales. Hacia 1998. Fuentes Rodríguez. 1992. 1997). Sólo un año después. esas orientaciones. 1998. Prieto de los Mozos. en la bibliografía no son desconocidas las en sí tan distintas aportaciones del Diálogo de la lengua (1535) de Juan de Valdés. La primera obra importante en España sobre estas unidades es el libro de Catalina Fuentes. 2. y al discurso (o texto-unidad). que la gramática textual. expuesto en el propio y vario uso de sus partículas (1791). 1979.Co. al contrario. además de por las propiedades que esta nueva clase funcional muestra (Martín Zorraquino. Egea. Briz y Grupo Val. que apuntan hacia unidades supraoracionales en las que los elementos que denominamos marcadores del discurso desempeñaban un importante papel: establecer relaciones entre oraciones para constituir unidades de orden superior. Manuel Casado esboza en 1993 una gramática del texto para el Este volumen significa entonces mucho. en tanto que momento concreto del hablar. obra que sigue de cerca la de Halliday y Hasan (1976) Cohesion in English. van apareciendo trabajos. pues. por su dimensión paradigmática o por su función en tanto que expresión de la modalidad (Barrenechea. ñol12. el resultado del interés por una nueva sintaxis que pugnaba por romper los límites que le imponía la oración como unidad máxima. El análisis conversacional. En 1998 también se publica el libro Marcadores del discurso. Hacia 1980. y el análisis discursivo. unido también a las técnicas de la lingüística de corpus.. y otra relativa a la metodología. la aplicación de las diversas metodologías de las orientaciones pragmáticas y de la Teoría de la Argumentación van a darle un sensible impulso al estudio de la función de los marcadores en tanto que guías de las inferencias de la comunicación. con notables antecedentes en la historiografía del español10 se sienten atraídos por el papel de los “enlaces extraoracionales” en la organización textual11. todas estas fuerzas se repartían la tarta del estudio de los marcadores del discurso en espa10 En el caso concreto de los marcadores del discurso. a su función como articuladores del texto en tanto que secuencia de oraciones) se aferraba a una serie de trabajos pioneros procedentes de la lingüística alemana (de la denominada Textgrammatik) y de la anglosajona (Halliday y Hasan.

dentro de la Pragmática. semánticas y pragmáticas las inferencias que se realizan en la comunicación (Blakemore. 13 Suponiendo –y eso es mucho suponer– que el contenido proposicional (= vericondicional) y el significado representacional o conceptual sean círculos de igual diámetro. 1998: 109. En este contexto encuentran rápido acomodo los estudios acerca de los problemas “inmanentes” de los marcadores discursivos. Para ello fueron determinantes las aportaciones de la Pragmática. luego. Salvador Pons y José Portolés. por ejemplo. 2006). véase el trabajo de Sperber y Wilson (1993). Si bien la abundancia de trabajos y la profundización en el análisis alcanzada en los últimos años han permitido avanzar considerablemente en el tratamiento de los marcadores. 1998). Martín Zorraquino y Portolés. El enfoque debía completarse necesariamente desde la perspectiva del hablar. esto es. sus propiedades en tanto que clase funcional (y/o formal) de palabras –y en consecuencia. respecto de las unidades del hablar. primero. dirigido por Antonio Briz. que Casado considera en el marco de los instrumentos de cohesión. el paradigma. 1999). o una parte de él. En el primer caso se trata de identificar una función textual en un conjunto de marcadores14. pero aún insuficiente (Martín Zorraquino. Blakemore. Greenbaum (1969). semánticas y pragmáticas que organizan la conversación (Briz. entre otros. para establecer desde ahí las diferencias y semejanzas entre las unidades consideradas. Todas estas orientaciones añaden dimensiones diferentes a la descripción de los marcadores: desde el análisis instruccional al textual (= relativo a los constituyentes discursivos). Entre estas últimas nos encontramos con la propia delimitación del objeto de estudio. máxime. sin que las viejas cuestiones pendientes desaparecieran del todo. su comportamiento sintagmático. como son la versatilidad posicional –en la periferia oracional. Esta gramática se ocupa de unas tareas a las que no llega la gramática tradicional. 1993: 13). un segundo impulso de la sintaxis supraoracional proviene de los estudios de la modalidad. 1987. Junto con el estudio de la conexión. pero fundamentalmente por constituir marcas léxicas que introducen la subjetivización en el discurso y por poner de manifiesto que en la lengua misma hay signos que no afectan a los valores vericondicionales del contenido proposicional13. por aproximaciones cognitivas que explican los procesos de construcción del discurso. Este tratamiento es condición necesaria. y desde el punto de vista cognitivo-semántico. 1996):es decir. en el enfoque semasiológico se parte de ciertas unidades y se consideran sus usos y valores de lengua: tanto el Diccionario de partículas. La gramática textual en España se desarrolló –se desarrolla– fundamentalmente –casi exclusivamente– en el campo del análisis de los marcadores discursivos. 2. 1998. 1998. toda vez que los marcadores se emplean para dirigir cooperativamente la comunicación ostensivo-inferencial (Montolío. 2001 [1998]).18 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. y de las disciplinas y enfoques afines. de la Teoría de la Argumentación y del análisis conversacional. esto es.2. de la Teoría de la Relevancia. Briz e Hidalgo. también es cierto que han asomado nuevos problemas. En ese sentido. su clasificación–. 1998). por último–. 14 Por ejemplo. que alimenta la permanente controversia acerca de la denominación. como el Diccionario de partículas discursivas del español. A partir de las aportaciones de Benveniste (1974). aunque también se adopte en ocasiones el enfoque semasiológico (véanse los comentarios de Martín Zorraquino. así. son en lo esencial diccionarios semasiológicos. de los marcadores de “explicación” (Casado. y la contribución de Silvia Murillo en este volumen). y respecto de la información textual. los adverbios oracionales y las partículas modales despertaron un gran interés por varias razones. o la determinación de sus valores de lengua y variantes contextuales. Por su parte. con el aporte del Análisis del Discurso. Palmer (1980) o Dik (1997). en particular. y estudia aquellos procedimientos estrictamente idiomáticos orientados hacia la construcción de textos (Casado. entre los que tienen un lugar destacado los marcadores del discurso. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 19 español a partir de las ideas de Eugenio Coseriu (2007 [1980]). o el paradigma de los marcadores de “intensificación” (Acín. En efecto. o sea. los marcadores del discurso se consideran como unidades lingüísticas que por su significado de procesamiento guían de acuerdo con sus propiedades morfosintácticas. una explicación última a la sintagmática de los enunciados propuesta por la Teoría de la Argumentación. que rebate algunas ideas puestas en negro sobre blanco por Diane Blakemore (por ejemplo. 1998): es más. Portolés. de Luis Santos. La Teoría de la Relevancia aporta. a las reglas sintácticas. 1987). . pasando. en particular desde un punto de vista onomasiológico y paradigmático (Casado. más aún. la dimensión suprasegmental. se resaltan las dimensiones de la variación de los marcadores y su contribución a la “gramática” (= estructura) de la conversación.

una vez eliminadas las evocaciones que arrastraba desde la gramática tradicional (= a clase de palabras formalmente dada). morfológicas (que venían a resumirse en su invariabilidad tras un proceso de gramaticalización) y sintácticas (en tanto que elementos de conexión interesaba saber qué tipo de unidades conectaban)16. no reciben modificadores ni complementos. El uso de este término en el Diccionario de partículas discursivas del español. focalizadores como hasta. elementos marginales– y poseen un cometido coincidente en el discurso: el de guiar. y tienen significado de procesamiento y no conceptual (cfr. de este modo. al aumentar el volumen de estudios sobre los marcadores del discurso se iba comprobando que reducir los marcadores a los procedimientos de cohesión era simplificar demasiado el problema. incluso. y de manera particular la publicación del libro de José Portolés Marcadores del discurso (Portolés. a esa ampliación cada vez más generalizada que va desde la definición de marcador. por ejemplo. . dicho esto. semánticas y pragmáticas. Por lo que respecta a nuestro volumen. como hiperónimo de las unidades que funcionan en el plano organizativo y argumentativo del texto.). pueden situarse en miembros del discurso que constituyen categorías léxicas y sintácticas muy diversas. De entrada. enlaces extraoracionales. etc. hemos propuesto y adoptado el nombre de “marcador del discurso”. no quedaba del todo claro su paradigma. no se coordinan entre sí. probablemente acelere este proceso. ni todos los marcadores sirven para cohesionar (hombre.20 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL.. al decantarnos por el término marcadores del discurso no lo hacemos por su significado estrecho –véase en este mismo volumen. o conjunciones como pero. al menos o ni siquiera. quizá el más empleado en la actualidad. ni todo lo que cohesiona el texto es un marcador (en este sentido. hasta la que Portolés (2008: 181) proporciona para el término partícula discursiva: “cualquier palabra invariable o locución que guíe por su significado el procesamiento de otra unidad con significado conceptual”. Martín Zorraquino y Portolés. conectores. no pueden ser destacados por una perífrasis de relativo. no pueden ser negados. una amplia gama de adverbios y locuciones adverbiales) con propiedades formales diversas que no siempre eran equiparables a las de los tradicionalmente considerados marcadores del discurso. En fin. Casado (1993: 30 y 1996: 32). Como se dijo. independientemente del ámbito funcional en el que operen. 1998) y la del capítulo de la Gramática descriptiva de la lengua española “Los marcadores del discurso” (Martín Zorraquino y Portolés. pues. eh. se consideran marcadores aquellos elementos gramaticalizados o en proceso de gramaticalización que presentan movilidad posicional. que utilizaban etiquetas más variadas: operadores (pragmáticos o discursivos). los mencionados y otros muchos trabajos sobre grupos de marcadores o unidades individuales que fueron apareciendo. para la que se tuvieron en cuenta sus características fónicas y prosódicas. 1999). sino por su sentido amplio: quedan incluidas bajo esta denominación unidades que actúan en la esfera del 16 En general. Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4057. mira. frente a lo que encontramos en trabajos más antiguos sobre estas unidades. Y además habría que pensar en el estatuto de numerosas unidades invariables que guían el procesamiento del discurso desde el ámbito oracional. Sí que se perfilaba su descripción. nota 6). de acuerdo con sus distintas propiedades morfosintácticas. así. etcétera. contribuyeron entonces a consagrar el término. que quizá termine pronto de consolidarse. En parte nos sumamos. Garrido Rodríguez (2004: 19-22) o Garcés Gómez (2008a: 14-17). etc. En el reverso de este cambio de denominación se adivina un problema recurrente en la bibliografía: el de la delimitación de los marcadores. unas denominaciones que suelen estar justificadas por el marco teórico desde el que se aborda su estudio15. las inferencias que se realizan en la comunicación. que se caracteriza por un metalenguaje accesible al gran público. 15 Cfr. En los primeros estudios.). 1999: 4059-4071). van entre pausas.. enlaces textuales. Un “problema” añadido es que en la periferia oracional actúan también distintas unidades (por ejemplo. no ejercen una función sintáctica en el marco de la predicación oracional –son. Nosotros lo usamos como sinónimo de partícula discursiva. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 21 En este último sentido son frecuentes las alusiones a los numerosos nombres que se les ha aplicado. ya que integra todas aquellas unidades invariables que por su significado guían el procesamiento del discurso. no dependen sintácticamente del verbo o núcleo oracional. El afianzamiento de los estudios sobre el tema. y. según la propuesta de Martín Zorraquino y Portolés (1999: 4057) y Portolés (1998: 25-26): unidades lingüísticas invariables. la contribución de Catalina Fuentes–. partículas discursivas.

como los estructuradores de la información. que no responda siempre a modelos aceptados. en la encrucijada del mundo en la que nos encontramos. a veces simultáneamente. bueno). 2008): La “marcación del discurso” por parte de estas partículas consiste básicamente en cuatro funciones: a) la conexión. Elementos del discurso. como ciertas conjunciones. con sus subcategorías y modos distintos de “conexión”17. incluso muy felices. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 23 hablante. que destaca un 17 Según Cortés y Camacho (2005). con algunas modificaciones. No cabe duda de que la propuesta por Portolés (1998. Por nuestra parte.. el oyente (con sus respectivos estados mentales que configuran el marco de la interacción comunicativa) y el discurso mismo (que representa e informa sobre la realidad): en el caso de los focalizadores. luego.22 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. eso sí.fundeso. frases. la propuesta de López Serena y Borreguero Zuloaga. Los marcadores del discurso funcionan en todas y cada una de estas esferas del discurso. en este mismo volumen.. luego en Garcés Gómez (2008a: 33). que no tema asumir un cierto nivel de riesgo. incluso tras ser objeto de análisis crítico. en la formulativa o en la argumentativa. que en realidad comparten bastantes rasgos con los marcadores aunque difieran también en otros: básicamente pueden funcionar en el nivel supraoracional. tía. y sin ir más lejos. Incluso ha desfilado en París y Milán. 2. (11b) Hasta ahora hemos hablado de generosidad desde diversos puntos de vista. sea imaginativa y valiente. Cortés y Camacho (2005: 238-255). en ambas direcciones. encima). los conectores y los reformuladores. unidades que actúan en la esfera del discurso. conectando períodos. organizando la información tanto desde el ámbito supraoracional: (12) Se ha convertido en uno de los modistas españoles más reconocidos a base de esfuerzo. las relaciones de ordenación o estructuración son de tipo lineal. Briz (1998). que supone normalmente una intensificación o atenuación de lo que se dice en un miembro del discurso y desde el punto de vista del hablante (¡ojo!. Pons (1998 y 2000).3. y las de conexión argumentativa son jerárquicas bidireccionales. reformuladora (por cierto. en http://www. argumentativa (valgan como ejemplos prototípicos además. (Rafael Guardans Cambó. ingenio y calidad. Otra cuestión candente. pero poco trabajador. Bühler (1950) como oracional: (13) Todos tenemos momentos felices. pero yo querría llamar la atención sobre la importancia de que la generosidad. proponemos una clasificación genérica que parta de los elementos reales y funcionales del hablar. unas sobre otras (Briz. en concreto. según el célebre esquema de Karl Bühler (1950). b) la modalización. como las partículas de modalidad. pues lo más relevante es lo expresado en el segmento que reformula. 1999) es la comúnmente aceptada. es la de la clasificación. y unidades que actúan en la esfera del contacto entre el hablante y el oyente. proyectando. estrechamente vinculada a la anterior. en el caso de las conjunciones. por ejemplo. que son. A estas unidades y funciones habría que añadir otras que sólo ocasionalmente funcionan en el plano discursivo. partículas de focalización y elementos modales diversos. . es decir) o estructuradora (por una parte. sintagmas o palabras: (11a) Es inteligente. en Martín Zorraquino y Portolés. los operadores. Otras clasificaciones y criterios también conviven en la bibliografía: véanse. en la estructural (= informativa). Diversas facetas de la generosidad. por otra parte). c) la focalización. las de reformulación son de tipo jerárquico unidireccional.org). el hablante. pues son interdependientes para generar instrucciones informativas. Figura 1.

líneas 742-745) (21) A Silvia no le gusta mucho su nueva casa. Por lo visto. intensificado (15). Ese estado mental puede ser. líneas 171-174) (20) V: es tela marinera ¿eh?// yy– y los impuestos este año los ha subido casi un cuarenta por ciento/ el anterior un veinte por ciento " es decir/ una barbaridad/ una barbaridad// y el– y el pueblo "/ el ayuntamiento " endeudao/. Silvia: Bien. Co. 20 Se trata de una relación “exocéntrica”. y mucho. como en (22). todos estamos seguros de que acabará siendo feliz en ella. por otro (lado). por un lado.24 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. y pues. tras ver entrar a alguien muy abrigado puede decirse: O sea. C: Arancha/ sí// la– la hermana de mi padre " que era la mayor "/ pues/ ahí no ha habido $/ que yo sepa/ no sé mi La función que Antonio Briz denomina de conexión corresponde a los marcadores.Es. Alberto es un tipo difícil. conectando el enunciado con la premisa presente en el contexto “si alguien entra en un edificio abrigado es que hace frío”. ¿Tú que opinas? (19b) D: [¿que tú ibas " por Blaquing blau y todo esto # por el Sordo$ (preguntó) con dos o tres amigos más #? yo digo sí sí// y ((digo)) pues yo– a ti te conozco de haberte visto por ahí/ y de Pachá y todo eso// hombre # cuando teníamoos/ diecisiete o dieciocho años. contraargumentativos: (22) (23) Efectivamente. Hablamos entonces de conectores. hasta. que asumen tareas de organización (estructural. en el plano informativo (focalizadores discursivos) 3. La organización argumentativa y formulativa se puede dar como conexión sintagmática explícita o implícita19 entre dos o más constituyentes. 2002: 186. mostrado como algo evidente (16). Alberto es un tipo difícil. . el arte es conocimiento. formulativa. Bajo marcadores del discurso (= partículas discursivas) nosotros englobamos unidades cuyas funciones pueden clasificarse del modo siguiente: 1. en el plano formulativo (formuladores) 2. pero es muy inteligente. en el plano estructural (organizadores de la información) 2. Martín Zorraquino y Portolés. a decir verdad. e inferencias o estados mentales posibles. 2002: 54. ni siquiera) o no tenerlo (también. y d) el control del contacto.3. que hace frío fuera. y.Es. Marcación (marcadores propiamente dichos) 2. por otro. Las partículas focales pueden tener un significado escalar (incluso. ¿eh?). como vinculación entre elementos presentes. que se centra en la relación entre hablante y oyente (sea el caso de mira. (Briz y Grupo Val.Co. en el plano argumentativo (conectores y operadores argumentativos) 2. y en (21) sin embargo funciona en el plano argumentativo. La clasificación de los marcadores discursivos ta una función demarcativa. concretamente como ordenadores. presen- 18 Otros tipos de conexión argumentativa son la aditiva o la consecutiva (cfr. un tipo difícil. Modalización (modalizadores discursivos) 2.). vinculando dos miembros discursivos “de tal modo que el segundo se presenta como supresor o atenuador de alguna conclusión que se pudiera obtener del primero” (Portolés. Sin duda. el arte nos transmite verdad. me apetece comprarme los zapatos. partículas modalizadoras– que proyectan la actitud del hablante hacia un estado mental que se desea comunicar. (Briz y Grupo Val.1. argumentativa e informativa) del discurso para comunicarle al oyente un estado mental dado. Los modalizadores discursivos son marcadores del discurso –en otros autores. no puedo gastarme tanto dinero. y (23). 1998: 140)18: (19a) Por un lado. consecutivos. tampoco). como algo conocido por una fuente (17). Eva: Alberto es un tipo difícil. atenuado (14). No sé qué hacer. 1999: 4093 y sigs. por lo tanto. Sin embargo. pues presenta el miembro en el que se encuentra como una nueva formulación de lo dicho en el miembro anterior. a cada uno de los cuales se le asigna una función20. pues. 19 En este último caso. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 25 elemento expreso –el foco– frente a una alternativa expresa o sobreentendida.Por ejemplo. en (19b).2.4. Alberto es un tipo difícil. Evidentemente. En (19a) por un lado y por otro lado funcionan como organizadores estructurales. Control del contacto (marcadores de control de contacto) Figura 2. o como algo admisible o aceptable (18): (14) (15) (16) (17) (18) Alberto es. en (20) es decir tiene un valor (re)formulativo.

en realidad no conecta miembros explícitos. o más. o de la de conector. En la lingüística actual se conoce como estructura informativa del discurso el resultado de esta acomodación de la organización discursiva a los conocimientos de los interlocutores. Añade José Portolés que la mayoría de los operadores no son marcadores del discurso ya que se integran gramaticalmente en el sintagma en el que aparecen22.26 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL.) se emplean para modificar un estado mental previo del oyente. 13/8/2009. los conectores conectan el enunciado en el que se insertan con otro previo. explícito o implícito.) y un operador argumentativo es una unidad que. Dicho con otras palabras. ha sucedido. confirmándolo o ampliándolo. si tienen una noticia previa o si se han hecho una idea equivocada de lo que. un poco.). la etiqueta de operador podía utilizarse como sinónima de la de marcador. del hablante hacia el oyente. Por una parte. los operadores. al avanzar las investigaciones el término operador quedó diferenciado. es decir. en realidad. en cambio. pág. 1998: 80) Los focalizadores discursivos (ciertos usos de ni siquiera. argumento del miembro en el que se inserta (‘vinimos por circunstancias ajenas’) frente a otros posibles argumentos (por ejemplo. para enfocar la alteridad y controlar el contacto. bien. además. Quien destaca dividir con incluso en Alicia sabe incluso dividir supone que su interlocutor piensa que Alicia sabe otras reglas de aritmética.Es. Incluso convoca. Los marcadores de control conversacional. suponen la copresencia del hablante y del oyente. sobre todo desde que Anscombre y Ducrot (1983) establecieron la distinción entre conector y operador. una estructura informativa determinada: algo es menos esperable que otra cosa. 2003). al menos. o se pueden encontrar en su memoria a largo plazo. (Portolés. son los marcadores del discurso que condicionan la interpretación del miembro discursivo sobre el que inciden. y los marcadores no lo hacen. sin ponerlo en relación con nada previo (Fuentes. limitados: (24) –¿Cómo decidieron ponerse a cantar en la calle? –F: En realidad vinimos por circunstancias ajenas. líneas 316-324). En síntesis. eliminándolo. concluye (ibídem): “todos los conectores argumentativos son marcadores del discurso. como en (25): (25) C: § ¿eh?/ lo que nos apetezca/ tú ya has cenado y todo ¿verdad Pili?/ mañana tiene que madrugar la tía ¿a qué hora te levantas cariño?§ . que intervienen en una estrategia argumentativa única (v. Nos conocimos aquí en Santiago por cosas del destino. ‘vinimos por decisión propia’). Así. no conectan. sin embargo. (La Voz de Galicia. por ejemplo. incluso. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 27 abuela los ojos el color que tendrían "// pero// fueron unos ojos azules $/ un azul precioso "/ así de grandes/ lo que pasa "/ es que así como tenían todo el pelo/ muy ondeao// mucho– muy ondulao– no ondeao sino ondulao/ laa– mi abuela lo tenía más agradecido/ pero ella "… y mi tío el pequeño "/ muy rizao// bueno/ pues en cambio las pestañas "/CORTAS Y TIESAS/ pero los ojos UNA DIVINIDAD/. sino que actúan sobre su propio enunciado o segmento. 22 Véanse los ejemplos de casi y apenas anteriormente citados en (4a) y (4b). 2002: 198. etc. con una relación en dos direcciones. Estas suposiciones mentales las han podido adquirir a partir de lo que acaban de escuchar o de leer. etc. aplicada a un contenido. que aparecen. por su significado. pero sólo una parte de los operadores argumentativos lo son”. etc. gr. indicando. sino que refuerza el 21 Si bien al inicio de los estudios sobre las partículas discursivas. por su parte. (Briz y Grupo Val. por lo menos. En el ejemplo (24). finalmente. tienen independencia sintáctica. la toma de turno. hecho que se manifiesta en la mayoría de los casos por su posición entonativa entre incisos. donde los define en los términos siguientes (§ 1): Los seres humanos organizamos el discurso de forma que se acomode a los conocimientos contextuales de nuestros interlocutores en el momento de la enunciación […]. gr. así.Co. 8) Los operadores. en el que se entrevista a dos tenores que actúan en las calles de Santiago de Compostela. pero. sino también los estados mentales que prevemos en nuestros interlocutores: si desconocen –pongamos por caso– lo que les vamos a contar. Se diferencian de los conectores en que los operadores no tienen como función la de conectar dos miembros discursivos. casi. sino que actúan sobre uno de ellos21: Un conector argumentativo consiste en una unidad que articula dos miembros del discurso. pero que no espera que sepa también dividir. los hablantes al organizar un discurso no sólo tenemos en cuenta aquello que queremos comunicar. transforma las potencialidades argumentativas de este contenido (v. pues. De ellos se ocupa José Portolés en su contribución a este volumen.

Es. o la petición de confirmación. Según López Serena y Borreguero Zuloaga. la incredulidad.28 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. ¡no jodas!. “marcación”. ¿qué (me) dices?. LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL: BALANCE Y PERSPECTIVAS o de marcadores que expresan actitud ante la información que al oyente le proporciona el hablante: En este manual hemos proporcionado a los autores un marco de veinte años. sí sí). la mera función fática puede ir reforzada con la manifestación de otras actitudes.Es. el oyente. como un “problema” autónomo. el deseo de control de la recepción. Añade que se trata de marcadores con función fática. 2002: 78. líneas 869877). como en (26): (26) pero si yo no te pido más tiempo # yo lo que te pido es que estés SEGURO/ porque si no estás seguro pues/# oye si quieres lo dejamos ¿me entiendes? (Briz y Grupo Val. mímicos y kinésicos). 2002: 212. líneas 244-246) En síntesis nuestra propuesta de clasificación engloba bajo el término marcadores del discurso las unidades que expresan alguna de estas funciones en el plano del texto: modalidad (1). y también por medio de interjecciones (¡ah!.Co. claro. ¿de verdad?. ¡no me digas!. argumentativa. (Briz y Grupo Val. por medio de la cual el oyente señala su disponibilidad a seguir escuchando e indica al hablante que mantiene la atención hacia aquello que le viene comunicado (Vázquez Veiga. a veces con alargamiento vocálico (siiií) o reiteraciones (sí. ¡fíjate!. Veinte años –algo más ya– definidos por la publicación y recepción de los trabajos pioneros de Catalina Fuentes (1987) y de Humberto Mederos (1988) en los que se aborda sistemáticamente. el estudio de los . contribuye a la construcción dialógica recurriendo tanto a medios lingüísticos (como los marcadores discursivos) como a medios extralingüísticos (fundamentalmente gestuales.Co. en la dirección del oyente al hablante estos marcadores sirven para comunicar la recepción. estructural o formulativa (2).2).Co. y el control conversacional. por medio de ellos. que de alguna manera empujan al hablante a especificar ulteriormente la información ofrecida. ya sea en forma de organización informativa. Figura 2.Es. ya sea en la dirección del hablante al oyente (3a) o en la dirección contraria (3b). Clasificación de los marcadores del discurso 3. En efecto. sí. En esquema: Por otra parte. ¡ajá!). 2002: 76. como la sorpresa. como en (27): (27) B: o sea tú quieres que yo esté aquí aguantando ¿no? ¿es eso lo que me estás pidiendo? (Briz y Grupo Val. ¡vaya!. ya. líneas 159-161). sin llegar a tomar el turno y generalmente superponiéndose al enunciado del hablante. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 29 P: § a las siete menos cuarto (3’’) C: fíjate # pues hoy no he dormido casi/ porque tenía miedo a dormirme// me acosté muy tarde "/ y he estao con la radio puesta/ el transistor puesto toda la noche "/ y sin–/ y sin § P: § dormirte §. 2003).2.2. Es el caso de marcadores discursivos como ¡no!. Esta función se realiza por medio de marcadores discursivos como sí. etcétera. en ocasiones. la focalización (3). sí. en este mismo volumen (§ 3.

su dimensión suprasegmental. por otro. “Los . Se trata de hacer balance y de mostrar perspectivas: en unos casos.1. la situación va cambiando y hoy en día. a la semántica. En relación con el objeto de estudio y con las metodologías. 1998): la distinción o no de una clase de palabras específica para los marcadores y la delimitación de su extensión. desde el punto de vista de la lingüística aplicada. a la sintaxis y a las características de los marcadores en tanto que clase funcional de palabras. un ejercicio triple para la vista. y durante este período han aparecido nuevas líneas de trabajo que han diversificado la discusión. al actual desarrollo y a las tendencias que podrían dominar el debate de los próximos años.30 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. consideramos un hecho significativo. sin embargo. La propia dificultad intrínseca que conlleva todo acercamiento a las cuestiones prosódicas. los problemas propios de la lingüística aplicada y contrastiva. Antonio Hidalgo. sino el análisis plural. Afortunadamente. han recibido una atención desigual. desde distintas perspectivas. de honda madurez. otros no tanto. sobre todo como elementos que propician la cohesión textual. como la gramatical y la pragmática. o. los interrogantes que plantea su enseñanza y su traducción.1. Además. pues. gracias a los avances tecnológicos y teóricos. Son temas ciertamente constantes en el diálogo. 3. Cada capítulo del manual. sus funciones gramaticales. hoy ha sido concebido con un doble objetivo: por un lado. en otros. uno de los que menos atención ha recibido por parte de los investigadores.1. desde luego. que predominen hoy las voces que reclaman la integración de estas orientaciones para un tratamiento “integral” (= holístico) de estas unidades. sus diferentes funciones semántico-pragmáticas en el hablar. El estudio del significante de los marcadores del discurso es. su variación. en suma. en la medida en que los temas han recibido una atención más tardía. Algunos de estos problemas han conocido en la última década un considerable desarrollo. el volumen colectivo Los estudios sobre marcadores del discurso en español. especialmente. ofrece al lector comentarios temático-bibliográficos exhaustivos y una reflexión personal sobre los últimos avances en el estudio de los marcadores discursivos. o “verticalmente”. sí consideran explícitamente los problemas que estos suscitan. su modo de significar. entre ellas deben mencionarse el tratamiento lexicográfico de los marcadores del discurso –que ya ha dado resultados importantes. un libro que pudiera ser leído “horizontalmente”. los problemas de la formación (gramaticalización) de estas unidades en la historia de la lengua. Esta pluralidad del debate científico concerniente al “objeto” –o al “qué”– se acompaña de una pluralidad metodológica –concerniente al “cómo”– que va a caracterizar la investigación sobre marcadores del discurso del cambio de siglo: desde la Gramática del Texto (sincrónica o histórica) a la Teoría de la Relevancia. incluso con la contribución de otras disciplinas. someter a discusión los progresos en cada uno de los ámbitos acotados. casi siempre apacible. en el capítulo que abre nuestro volumen. para formarse una imagen multidimensional completa de la investigación sobre marcadores del discurso. Es. para tener acceso en profundidad a cada uno de los ámbitos investigadores delimitados. El catálogo de problemas que suscita el análisis de los marcadores del discurso sólo diez años más tarde es notablemente más amplio (cfr. hicieron que no fueran muchos los que se adentraran en la prosodia de los marcadores. mostrar un balance de lo ya hecho y. porque se trata de problemas en cierto modo perennes. el Análisis del Discurso o la Pragmagramática. de los problemas que el estudio de los marcadores del discurso suscita hoy. así como la consideración prioritaria que se concedió a otras perspectivas. su relación con las clases de texto. Martín Zorraquino y Montolío. pasando por la Teoría de la Argumentación. con la exhaustividad en la recopilación de los datos bibliográficos no se buscaba la mera acumulación de comentarios bibliográficos. se va desarrollando una novedosa línea de investigación en torno a los marcadores y su prosodia. tanto desde una perspectiva teórica como aplicada–. Cuando pensamos en el diseño de este manual teníamos como objetivo último poner a disposición de la comunidad académica un mapa que permitiera dibujar múltiples rutas en la bibliografía actual. como la Sociolingüística (especialmente la variacional) o la Lingüística de corpus. que aunque no centran su atención en los marcadores del discurso. Un primer conjunto de trabajos trata los problemas con más tradición en el análisis de los marcadores: los concernientes al significante. o. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 31 marcadores del discurso del español. las “perspectivas” constituyen el eje del capítulo. 3. que. el “balance” es más grueso. Tras estos veinte años de diálogo científico. una mirada al pasado.

Pons y Portolés. es decir. en cuanto unidades morfológicas específicas. las conjunciones (y.. sin embargo. y. etc.1. precisamente. b) un tipo de significado instruccional o de procesamiento (en su más amplio sentido: el de contribuir a orientar las inferencias del discurso.2.. en consecuencia. la autora estudia. cuya categorización morfológica no siempre resulta claramente definida. un conjunto de signos invariables. a su vez. sobre todo. de los adverbios y locuciones adverbiales disjuntos de actitud y de estilo (cfr. 1997): palabras simples y complejas tales como afortunadamente. los estudios sobre los marcadores del discurso y su prosodia han ido pasando por dos fases: una “intuitiva”. para interpretar bien los datos. La preeminencia de este último tipo de estudios es evidente. En primer término. 1987. siempre que el investigador tenga la formación adecuada. tanto en el aspecto informático como en el teórico.. por su justeza. María Antonia Martín Zorraquino opta por describir morfológicamente como marcadores discursivos aquellos signos que presentan las dos propiedades siguientes: a) invariabilidad. etc. uno de los principales expertos. fijados en la lengua. por ejemplo. lo que se persigue es resaltar la importancia de lo prosódico como factor explicativo de la polifuncionalidad – y. las interjecciones propias. etc. intituivamente o con datos contrastados instrumentalmente. no analizadas en Fuentes (1987) o en Portolés (2001 [1998]). no una etiqueta morfológica. al de marcador discursivo. realiza un minucioso análisis de lo aportado en este campo. El capítulo elaborado por María Antonia Martín Zorraquino. como ah. oye. En todos los casos. y. La autora defiende. 2003) tanto las locuciones conjuntivas como los adverbios y locuciones adverbiales de modalidad. recuerda que el marbete marcador del discurso designa una función discursiva. e impropias. 2008) prescinden de las conjunciones y de las locuciones conjuntivas en sus estudios sobre los marcadores del discurso. pero. de todos modos. bien. incluso. suscita todavía controversia: así. bueno. A pesar de ser el sintáctico y el morfológico dos de los campos más explorados en el estudio de los marcadores del discurso. ojo. un amplísimo conjunto de elementos y construcciones más o menos fijadas en la lengua. otras formas invariables. como hombre. Portolés. fijadas a partir de ciertos sintagmas preposicionales. basada en apreciaciones. etc.. 3. términos que prefiere. del comportamiento y de la naturaleza– de los marcadores del discurso.32 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. 2001 [1998]. se ocupa. etc. etc. desde luego. vamos. por ejemplo. Briz. en los sucesivos apartados del capítulo el funcionamiento en el discurso. en relación con el tratamiento que proponen para las interjecciones. de modo que. Sigue siendo una cuestión polémica.). Greenbaum. mientras que otros autores (Fuentes Rodríguez. Quirk y otros. Tras analizar los aspectos indicados. Más allá de la multiplicidad de etiquetas para designarlos –Martín Zorraquino recoge un amplio elenco de términos y destaca el auge reciente del nombre partícula discursiva–. de una parte. que muchos marcadores del discurso muestran una configuración morfológica tradicional- .. distinción que. principalmente a partir de ciertas formas verbales. por ejemplo. del estatuto de los marcadores del discurso como clases de palabras. evidentemente. como por un lado. pues. considerado este como el resultado de la puesta en acto de habla de la lengua). etc. los adverbios y locuciones adverbiales conjuntivos y diversas interjecciones impropias. así. en el que él es. incluidas. como mira. o) y las locuciones conjuntivas (así que. “Los marcadores del discurso y su morfología”. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 33 marcadores y su significante: en torno a la interfaz marcadoresprosodia en español”. etc. aunque resueltamente asentada en la bibliografía. en Briz. Es decir. Martín Zorraquino y Portolés Lázaro. la adscripción de los marcadores a una determinada categoría gramatical. Por su parte. Santos Río acoge en su Diccionario de partículas (Santos Río. 1999. 1985): elementos como hasta. sin duda. no se han resuelto todos los problemas que en este ámbito se han planteado. en definitiva. Los autores citados difieren. en cambio. En este último grupo se puede distinguir entre aquellos estudios para los que el análisis instrumental es solo un apoyo. el aspecto más debatido afecta al propio conjunto de unidades que se engloban bajo tales marbetes: Llorente Arcocha (1996) reúne. acertadas o no. y otra en la que la descripción del componente prosódico se lleva a cabo con la ayuda de herramientas de análisis acústico. en fin.. los adverbios y locuciones adverbiales conjuntivos (ibídem). en su estudio sobre los operadores discursivos. 1969 y Dik.. los adjuntos enfocantes o subjuntos (cfr. y aquellos que desarrollan estudios instrumentales acústicos minuciosos. Pons y Portolés (2008). Fuentes (2001. del investigador. y en este mismo volumen) diferencia entre operadores y conectores pragmáticos. oh. unidades como consecuentemente. Según sus tesis.

sin embargo. también llamado de procesamiento. ya que la condición extraproposicional de estos elementos les proporciona unos rasgos que ponen de manifiesto la necesidad de abordar su análisis desde una gramática textual. Esta propuesta. que frecuentemente. La autora. Y. no obstante. la negación o la coordinación. Asimismo. manifiestan los marcadores discursivos: las propiedades distribucionales que muestran en función de la categoría a la que pertenecen y los efectos de sentido que adoptan en virtud del tipo de significado instruccional o de procesamiento que reflejan en cada caso. 1994 [1983]). se ajustan a las dos propiedades lingüísticas comunes a todas las unidades consideradas: son invariables (o tienden a serlo) y muestran un tipo de significado instruccional o de procesamiento. ya que son los rasgos que aportan homogeneidad al grupo. como se dijo. En la trayectoria historiográfica de la investigación sobre los marcadores se observa.1. como muestra Silvia Murillo en su capítulo. que proporcionaba una cierta homogeneidad al grupo de los marcadores del discurso. como reconocía ya Harald Weydt (1969).4. y sin duda uno de los más controvertidos. cuya aportación a la investigación sobre las partículas discursivas recuerda la autora en el marco del cuadragésimo aniversario de la publicación de la obra citada.2. concluye que los dos tipos de significado se pueden dar simultáneamente en un marcador del discurso. Este último aspecto presenta igualmente una dimensión tipológica. de por sí bastante variado y heterogéneo. El significado de los marcadores del discurso ha sido uno de los temas que más páginas ha ocupado en la bibliografía. presenta las principales cuestiones que se han tratado en el ámbito sintáctico de los marcadores: su movilidad posicional. Una vez superada la consideración de muletillas para muchos de nuestros marcadores del discurso y aceptado que poseían significado. aborda un campo realmente novedoso: el comportamiento de los distintos marcadores en relación con la información discursiva. para concluir que esta perspectiva. “Los marcadores del discurso y su semántica”. su caracterización distribucional. este tipo de rasgos era el más susceptible de recibir un tratamiento sistemático. de otro lado. estos elementos. A partir del significado de procesamiento propio de los marcadores. el significado conceptual ayuda a dar cuenta de los sentidos contextuales de estos elementos. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 35 mente descrita en la gramática de la lengua: pueden identificarse con clases de palabras reconocidas regularmente en aquella. la cuestión era definir qué tipo. en el capítulo “Los marcadores del discurso y su sintaxis”. si bien no hay que despreciarla.34 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. permite una interesante descripción del significado de los marcadores del discurso. fueron profusamente analizadas desde el principio.3. como la presentada por Portolés (1998) o Martín Zorraquino y Portolés (1999). además. 3. el cual se define a su vez como la información léxica sobre el contenido proposicional de los enunciados. en su hacerse discursivamente. o comportamientos más concretos en relación con la elipsis. El significado procedimental. Son necesarios. Los enfoques que se han dado a este aspecto han sido muy variados. desde la propuesta de Manuel Casado (1993) de asignar a los marcadores del discurso funciones hasta la de asignarles un significado procedimental. la más extendida en la actualidad. estudia las principales instruc- . Carmen Llamas. 3. 3. se queda escasa para una completa descripción de estas piezas lingüísticas. “Los marcadores del discurso y la estructura informativa”. un deslizamiento progresivo desde una perspectiva oracional a una textual o discursiva. completada por las contribuciones de la Teoría de la Argumentación (Anscombre y Ducrot.1. es la información sobre cómo procesar el significado conceptual. la (relativa) imposibilidad de recibir modificadores o complementos. la autora analiza por separado las posibilidades sintácticas de las distintas clases de marcadores del discurso. los marcadores del discurso reflejan una tendencia a la “gramaticalización” en forma de elementos lingüísticos no tan prototípicamente identificables en la tradición gramatical. la meramente sintáctica. a partir de los postulados de la Teoría de la Relevancia. con todo. Las características sintácticas de los marcadores del discurso. Martín Zorraquino cierra el capítulo recordando la proyección sintáctica y pragmática que. El trabajo de José Portolés. Además. tras analizar detalladamente la noción de significado procedimental aplicado a los marcadores del discurso y observar cómo en numerosas ocasiones estos elementos conservan algo del significado conceptual que pudieran tener antes de gramaticalizarse como marcadores. además. los puntos de vista semántico y pragmático. por su diversa índole morfológica.

intervención. distinto de los demás desde un punto de vista teórico. como saludo. (Briz y Grupo Val. y entre estos últimos sólo algunos constituyen subactos. lo que abre una nueva e interesante vía que. cuyo análisis les permite confirmar la interrelación existente entre la posición de los marcadores respecto a unidades determinadas y la función que desempeñan. felicitación.1. Como ya hemos señalado al hablar de la sintaxis de los marcadores. José Portolés ordena estos términos y conceptos. no. y en este sentido los estudios variacionistas. así como con el realce de elementos discursivos: tópico/comentario. inicial de acto. y los aplica a los marcadores. unidad y posición se presenta altamente productiva en el estudio de los marcadores. tanto formal como de contenido. cuya reevocación establece un lazo de unión entre actualización y tradición textuales. Un bloque temáticamente autónomo del libro está constituido por trabajos acerca de la variación en el ámbito de los marcadores discursivos. de manera que la conjugación de marcador.3. a partir de este sistema. para una completa descripción de los marcadores. tema/rema. Evidentemente. acto. en el que se diferencian niveles y dimensiones. frente a la pretendida homogeneidad del sistema lingüístico. sin que esto signifique que en estos estudios se hubiera conseguido una caracterización seria y sistemática de la posición de los marcadores del discurso. El Grupo Val. 2003) ha propuesto un sistema de unidades para analizar la conversación. analizar la relación entre posición y marcadores. 3. frases famosas o refranes). intermedia y final. el trabajo de Antonio Briz y Salvador Pons. resultando un sistema con las siguientes unidades: subacto.4. y poner límites a las posibilidades combinatorias de los marcadores y establecer distintos paradigmas funcionales.. La dimensión histórica de los textos se manifiesta en la existencia de textos más o menos fijados en las comunidades de habla (fórmulas o textos fijados para determinadas funciones. sin duda. se acerca al problema de la identificación de las unidades del discurso en tanto que ámbitos operacionales de los marcadores. 3. más bien hay que considerar la variación como eje fundamental del uso y también del sistema. turno y diálogo. Por su parte. 2007). En su capítulo. que combinadas con el tipo de unidad nos propor- ciona análisis del tipo: posición. Además. nos conducirá a un mejor conocimiento de los marcadores del discurso.Co. es el que viene dado por la historicidad misma del texto y por la determinación que esta hace de lo dado en la lengua. Desde hace ya unos años se viene estudiando la estructura informativa del discurso y se han empleado diferentes términos para hacer referencia a conceptos que tienen que ver con la progresión informativa de un texto. “Unidades. que se entiende como el resultado de la acomodación de la organización discursiva a los conocimientos de los interlocutores. obteniendo una sugestiva descripción del modo en que las instrucciones de procesamiento de estos elementos afectan a la estructura informativa. permiten explicar los mecanismos que regulan la aparición “de distintos modos de decir lo mismo”. El grado de movilidad también puede estar en correlación con la unidad en que aparezca. marcadores discursivos y posición”. suelen mantenerse tendencias dependiendo del tipo de marcador de que se trate. Un primer acercamiento les permite distinguir los marcadores según el tipo de unidad que conforman: por ejemplo. la variación no es caprichosa. también en la existencia de moldes expresivos: géneros textuales y tipos de texto. es importante definir qué posición ocupan respecto a la unidad de la que forman parte. 3.Es. más allá de delimitar esferas de incidencia. final de subacto. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 37 ciones que tienen relación con la estructura informativa. foco/alternativa. una tradición discursiva se puede formar a base de cualquier elemento significable. Un primer ámbito de la variación.Co. En síntesis. Y la posición que puede ocupar un marcador está en correlación con su variación funcional. y ello principalmente por la carencia de un sistema de unidades discursivas bien establecido y de validez general. Por otra parte. etc. la característica de su distribucionalidad ha sido muy tenida en cuenta en las descripciones de los marcadores. o el fenómeno de la escalaridad. algunos pueden formar acto por sí mismos y otros. cualquier relación que se .36 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. despedida. determinan usos y valores de estos. unidos esencialmente a las aportaciones de la Lingüística de corpus. desarrollan tres objetivos: definir el concepto de posición.Es. cuantitativos y cualitativos. Su propuesta es aplicada a dos marcadores: ¿eh? y bueno.4. que. y en la existencia de determinadas tradiciones expresivas o discursivas (Loureda. La idea central de este conjunto de capítulos es que. Hay tres posibilidades: inicial.

Entonces pueden producirse restricciones cuantitativas generales. sólo si no se considera lo “usual” en ambas comunidades lingüísticas.38 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. sea en cuanto al acto de enunciación mismo. o bien orientan la presencia o ausencia de marcadores: por ejemplo. that is. en el que la lingüística textual establece una fructífera cooperación interdisciplinar con la gramática histórica. puede añadir un valor causal-explicativo. a la determinación ulterior que el discurso ejerce en relación con la lengua– atañe también a la perspectiva sincrónica. También Jacob y Kabatek (2001). causales o de consecuencia) y los ordenadores de la progresión narrativa. Koch (1997). a su valor en tanto que instrumento para la organización de enunciados. y sólo aparece aisladamente algún conector ilativo. lo cierto es que se trata de una verdad a medias. ya demostrada en varios estudios. a su vez. en línea b y 2005). por su diseño secuencial y funcional. sociolectos o estilos. próximo al de “teniendo ese dato en cuenta” o “dadas las consideraciones anteriores”. sino que condicionan o pueden condicionar. aditivos o de oposición. La propia autora subraya que. etc. un índice general para la caracterización de un determinado tipo de texto. sea en cuanto a los elementos referenciales. en Sobre este concepto. y en este sentido. Oesterreicher (1997). véanse Schlieben-Lange (1983). ya sean causales. se trata de considerar la dimensión tradicional del texto (tipos. sino que la lengua varía también de acuerdo con las tradiciones de los textos. en los explicativo-expositivos lo que domina es la función de organización. en los textos narrativos suelen predominar los conectores (temporales. in other words. La interacción entre lengua y discurso puede darse en forma de restricciones cualitativas en tipos de texto de orden general. también. (Kabatek. los conectores y operadores abundan en las secuencias conversacionales o argumentativas. en línea a)23 El estudio de las tradiciones discursivas se ha desarrollado en la diacronía fundamentalmente. el predominio de una u otra función de los marcadores. siempre conclusivo o paraconclusivo.) como una di-mensión más. pues en un corpus de quince millones de términos elaborado a partir de textos periodísti- . Este es el núcleo de la investigación de Noemí Domínguez en “Los marcadores del discurso y los tipos textuales”. mientras. La variación se da en la medida en que parece una hipótesis razonable. los marcadores del discurso suelen estar ausentes en los textos descriptivos. desde un punto de vista cuantitativo podría suponerse una variación en el índice de frecuencias del empleo de estas unidades supraoracionales. O puede darse. tanto para recontextualizar filológicamente los textos como para analizar la variación y el cambio lingüísticos: Es esta la hipótesis fuerte de la teoría de las Tradiciones Discursivas: que la historia de la lengua no presenta sólo variación a nivel de dialectos. Esta variación en el empleo de los marcadores del discurso puede llegar a constituir una tradición en sincronía. como la determinación ulterior por el tipo de discurso de determinados valores de lengua. 2008: 8-9) No obstante. diferentes tipos de texto pueden suponer la primacía de unas funciones de los marcadores sobre otras: así. es decir. la selección de elementos procedentes de diferentes sistemas (o de un sistema de sistemas). como ha demostrado Silvia Murillo (2007) en su trabajo sobre los reformuladores en textos periodísticos del inglés y del español: sostiene la autora que aunque es frecuente presentar como equivalentes las partículas de explicación del español o sea. de conexión o reformulación. que en relación con los diferentes tipos de texto (o secuencias textuales) se da. que estos no sólo añaden sus elementos formales. Aschenberg (2003) y Kabatek (en línea a. los organizadores del discurso adquieren en textos explicativo-expositivos valores contextuales argumentativos: así. por su parte. a veces. 23 la medida en que determinados tipos de texto. sus características de género o las marcas de un tipo determinado de estructuración a los productos de sistemas ya dados. desde un punto de vista cualitativo. el alcance de este concepto concerniente a la interacción lengua-discurso –mejor dicho. concernientes a la norma (= frecuencias) de géneros discursivos. por otro lado puede añadir a su función organizadora un valor de “contraste”. es decir y las del inglés I mean. Si pasamos de los marcadores concretos a las funciones que representan. (Kabatek. condicionan la mayor o menor presencia de tipos de funciones de los marcadores. mientras que en la argumentación priman los conectores y los operadores. esto es. dado que el anclaje del objeto de la descripción suele lograrse con anáforas asociativas o con la distribución de la información. a ciertas características de la forma textual o a los elementos lingüísticos empleados. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 39 pueda establecer semióticamente entre dos enunciados. esto es. En este ámbito. géneros.

como la narración.3. y hay otra que aborda únicamente una delimitación sociocultural. sobre todo en el ámbito de la norma culta. Schiffrin. metadiscursiva y cognitiva). Una primera cuestión que abordan es el de la delimitación misma del eje concepcional oral/escrito. En el capítulo de Pedro Carbonero y Juana Santana. en distintos géneros y contextos de interacción. el hecho de que en este campo existe aún una notable variación respecto del objeto mismo24. por ejemplo. por su aproxi- . permiten conocer las interferencias que se producen entre el comportamiento discursivo de los marcadores y los rasgos que caracterizan a los hablantes que las emplean. él sólo. el aula y las ventanillas de atención a clientes y ciudadanos –e incluso en situaciones de contacto de lenguas–. En particular. con el objetivo de conocer sus usos comunicativos. llevan a cabo un estudio distribucional de las funciones (interaccional. 3. de estudios cuantitativos: conocer el índice de frecuencia de los marcadores empleados en una determinada comunidad de habla. ofrecen pautas para el análisis del uso y especialización de los marcadores discursivos según el eje oral/escrito. variación dialectal y variación social”. (López Serena y Borreguero Zuloaga. los estudios sobre la distribución espacial y social entre los hablantes de una comunidad lingüística son relativamente escasos. se trata. la consulta médica. restringidos a una función o enmarcados 24 Considérese. § 3). la entrevista política. En última instancia. pero no el estudio de su distribución formal (es decir. centrados particularmente en los núcleos urbanos. de orden superior. y también respecto de la metodología. los juegos. En Martín Zorraquino y Montolío (1998: 14) se reclamaba para esta dimensión una atención mayor.2. sintaxis y marcadores discursivos que tiene lugar en la lengua hablada. y el de su papel. El ámbito que se explora en este capítulo es sugerente y constituye en la actualidad una línea de investigación que genera cada vez más páginas. así como su cuantificación según su distribución en grupos semánticos o funcionales. en la mayor parte de las investigaciones. Raramente en estado “puro”. aisladamente o en combinación con otras circunstancias. la social y la geográfica. lengua escrita. Una vez establecida esta dimensión variacional. hay una tendencia a considerar distintos parámetros diastráticos para la identificación de los sociolectos. el problema de determinar la equivalencia gramatical o funcional de los marcadores. la variación geográfica y la social. 2001: 54-55) dedica a los discourse markers en el Handbook of Discourse Analysis editado por Blackwell en 2001. incluidas las generadas en las situaciones de contacto entre lenguas. en el que siguen la teoría emanada de la lingüística románica alemana. pues. las charlas radiofónicas. adaptando. “Marcadores del discurso.4. una década más tarde. no de los marcadores en sí. y que el marcador es decir. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 41 cos de los últimos diez años en español y en inglés se comprueba que los marcadores de explicación mencionados se usan tres veces más en los textos del español. en el capítulo que Deborah Schiffrin (cfr. ya sea en términos absolutos o de frecuencia) y funcional de acuerdo con el eje de variación que constituye la oposición lengua hablada vs. en el ámbito anglosajón: Por citar únicamente un caso representativo. se consideran las contribuciones sobre marcadores en relación con otro tipo de variación. es más frecuente que la suma de todos los marcadores del inglés.4. En cuanto al objeto. § 1. las tutorías informatizadas.2) mación una orientación onomasiológica y no semasiológica. Lo mismo vale para los balances realizados. como apuntan los autores del capítulo. Desde el punto de vista metodológico. Y una vez aquí. dada su complejidad. qué unidades aparecen y cuáles no.40 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. Merece la pena destacar que la cuestión de la interrelación entre marcadores discursivos y variación lengua oral/lengua escrita está ausente con frecuencia en los balances sobre el estudio de estas unidades en el mundo hispánico. sino con ulteriores determinaciones: estudios determinados por la oralidad. los periódicos. Una causa del menor desarrollo de esta vertiente del análisis es. La contribución de Araceli López y Margarita Borreguero se concentra en el eje de variación oral/escrito. por ejemplo. En una última sección de su trabajo hacen una crítica de las repercusiones que el sesgo lexicocentrista ha tenido en el estado actual de la investigación. 3. respecto de los demás ejes de la variación. concretamente de las líneas de Koch y Oesterreicher (2007 [1990]). los ámbitos de investigación que considera más destacados incluyen el estudio de estas unidades en distintas lenguas. de su propuesta brota una tipología de los marcadores del discurso (cfr. para luego llamar la atención sobre la necesidad de considerar el funcionamiento solidario de entonación. recordaremos que.

por ello. de morfología y sintaxis histórica. todas ellas consideradas en detalle en el extenso trabajo de Lola Pons. los marcadores. más tempranos. pues pasan. fijación sintagmática. a la de la propia lengua. etc. hay trabajos que se ocupan de determinadas áreas del mundo hispánico. como dice Antonio Briz (2008). como en los estudios sobre el habla culta del español costarricense o la investigación sobre niños en Ciudad de México. el estudio de la variación social conlleva el análisis de un corpus de hablantes. En estos trabajos. es el papel de las tradiciones discursivas. de la interacción entre lengua y discurso– es la diacrónica. en una progresión geométrica. la investigación histórica ha adoptado dos impulsos epistemológicos diferentes y los ha tomado como motor de una investigación propia. en espacios de lenguas en contacto. el ser bilingües o no los hablantes. más allá del historiográfico. Y aquí el concepto de gramaticalización ha fomentado el estudio de los mecanismos a los que se acude de forma recurrente para explicar los deslizamientos significativos que parecen estar en el origen de los marcadores discursivos. porque. en comparación con los otros ámbitos de la discusión científica.4. 3. la autora subraya que la investigación histórica no consiste en una mímesis de lo que se hace en sincronía. por simplificar la cosa. . Tras los trabajos. precisamente en el intervalo de tiempo que comprende la fotografía de este manual. pues aparte de los problemas “transversales”. tiene sus problemas específicos. como argumenta la autora.42 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. La Teoría de la Gramaticalización ha encontrado en los marcadores un hueso duro de roer.). del nivel suboracional al supraoracional. comúnmente –casi por definición– contradice. En segundo lugar. los factores diatópicos y los diastráticos. El lector encontrará información acerca los trabajos que han contribuido tanto al análisis de los marcadores discursivos en la tradición gramatical española como al debate de los problemas metodológicos y teóricos que en la gramática histórica supuso el cruzar esa especie de Rubicón que constituían los límites oracionales. la del habla. tomado de un ámbito geográfico más o menos restringido. No se aplican sin más los métodos que surgen del enfoque supraoracional. coincide con el auge de estudios acerca de los marcadores. Digamos que buscan las tendencias en la norma discursiva. es decir o por lo visto. El otro impulso. Se combinan. ni se ciñe la investigación únicamente a los límites metodológicos de la gramática supraoracional.1). de ahí el haber englobado ambas dimensiones en un solo capítulo. Antes al contrario. preferentemente de Hispanoamérica. § 2. así. ni se contenta la bibliografía con ofrecer respuestas a problemas no resueltos en la sincronía. uno de los principios de la gramaticalización: el de la pérdida de alcance estructural. El primer motor es el enfoque pragmático: la lingüística histórica ha asumido definitivamente la vía del análisis histórico del discurso. y cuando se estudian los procesos de surgimiento de nexos. Una última dirección de la variación –y con ella. incluso hay trabajos cuatridimensionales. porque el prototipo de cambio que se da en los marcadores cumple habitualmente las características de la gramaticalización (recategorización. En este sentido. La primera cuestión es la historiográfica. que ha sabido añadir desde un punto de vista teórico una segunda tradicionalidad. los mecanismos de construcción oracional y el análisis cuantitativo de los tipos oracionales más comunes por épocas se logra reconstruir un panorama del comportamiento oracional histórico que sólo puede ser completado con el avance en el estudio de los procedimientos que van más allá de la conexión entre oraciones. Otras contribuciones en este ámbito establecen correlaciones entre tipos de funciones textuales y grupos de hablantes determinados socialmente. generalmente oral. El enfoque diacrónico e histórico sobre los marcadores del discurso presenta varias direcciones. si a los criterios señalados anteriormente se añaden. sin embargo. Casi siempre se trata de análisis tridimensionales que al uso de marcadores en una variedad dialectal y en una variedad social añaden la variación dada según los tipos de texto o el eje de lo oral/escrito. Lola Pons nos muestra periodizados el conjunto de unas investigaciones que conforme avanzaban estos años se incrementaban. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 43 en un tipo de texto. (Pons Rodríguez.4. es el de explicar cómo y por qué surgen los marcadores. añade la autora (§ 3. más reciente en la bibliografía del español. En la parte final de su trabajo. al problema fundamental al que nos acerca el enfoque histórico. “han sido otra cosa antes”. Así. la investigación comenzó a acercarse a los límites oracionales en el momento en que se ocupa de las conjunciones y nexos. como desde luego.3) Esta fase. Y. o trabajos que seleccionan simultáneamente algún sector social.

como o sea o es decir. 2008) se trata de una creación equivalente de lengua a lengua. A nuestro juicio. con un nuevo valor modal. . frente a otras unidades de su mismo paradigma. y lo que se debe al enriquecimiento de contenido dado por el contexto y la situación de habla. Estos niveles citados tienen. sin embargo. dada la naturaleza causal. en el que una unidad idiomática (sistemática) “baja” al nivel del discurso (texto-unidad si se quiere) y vuelve al sistema de la lengua. y es individual porque habla un individuo (también en el diálogo. una dinámica. así se emplea comúnmente en discursos hasta el siglo XIX. Si el paso de un elemento que funciona en el discurso a uno que trabaja en la sintaxis se considera el paradigma de los procesos de gramaticalización. sino un camino un poco más complejo. una lengua. pero no absolutamente singulares: presentan una dimensión universal (unas propiedades racionalmente comunes a todos). por ejemplo. el del texto o el supraoracional (texto-nivel)26. una dimensión tradicional que hace que unos textos se parezcan a otros. Un ejemplo. pues cada uno de ellos se incorpora progresivamente en los niveles siguientes25. que aporta Lola Pons en sus páginas. esto es a partir de id est en latín. y que exige la consideración y articulación de los dos conceptos de texto que hemos venido manejando hasta ahora: el texto-nivel y el texto-unidad. en el que se crea discurso desde el sistema. además. también es histórica. por lo menos. la crisis económica condicionará la economía también durante el 2010. por lo visto o por cierto). es el de por lo visto. lo mismo que la lexicalización (el paso de ocaso1 como ‘puesta del Sol u otro astro’ a ocaso2 como ‘decadencia’) o la “pragmaticalización” (como en y dale. y una estructura idiomática dada como pregunta puede enriquecerse actos lingüísticos futuros (los textos son “creaciones” en el sentido más humboldtiano de la palabra). Pons Bordería. aunque instalado en otro lugar o nivel: el texto-nivel. 2007 [1980]) en la que lo verbal es sólo una de las dimensiones de la comunicación. la pragmaticalización (el dar historicidad a una función textual) e incluso la gramaticalización. la gramaticalización en el caso de los marcadores del discurso no es una excepción de la gramaticalización tradicional (del léxico a la gramática). sino a otro nivel. etcétera. momento a partir del cual por lo visto ya no tiene relación con el acto de percepción físico: (28) Por lo visto. En esta dinámica se sitúa la denominada lexicalización. Estos niveles funcionales distinguen lo que en el discurso se debe al conocimiento de las cosas. que luego se usa (= “baja” al discurso-unidad) pasando por el filtro de la tradicionalidad discursiva. Estos niveles. finalmente. deben completarse para establecer las demás dimensiones de los discursos. pues quien habla emplea. 26 En el caso del calco (por ejemplo. 2007). y al revés. Pues bien. desde lo individual se crean modelos para 25 El conocimiento de las cosas permite crear anáforas asociativas en los textos. en efecto. es decir. en el nivel oracional “a causa de/a partir de las cosas vistas”. lo que se debe a un idioma como tal. es decir. una petición: ¿Puedes pasarme la sal?. hay que resolver si el movimiento inverso (del funcionamiento sintáctico al discursivo) debe entenderse propiamente como una gramaticalización o si no cabría más bien considerarlo de(s)gramaticalización. alternativamente) y porque tiene lugar en una situación determinada (Coseriu. poseen una “historia”. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 45 se plantea si el surgimiento de marcadores discursivos debe entenderse como un fenómeno de gramaticalización o debe consignarse como un mecanismo distinto (alternativo a la gramaticalización o incluso opuesto a ella). común a todos los hombres. es una actividad universal. por lo visto ya ha vuelto a “subir” a la lengua. que le aporta cierta especialización en la escritura. la gramaticalización de los marcadores (sin embargo. a la vez. pero no al lugar de su homófono preexistente. y. como fundamento de una aserción. manifiestan propiedades particulares (Loureda. en esquema: en el discurso en varias direcciones: como una orden: ¿Quieres callarte?. pues los textos son hechos individuales. es decir es una secuencia sintáctica libre que tras adquirir una nueva función en el habla se incorpora gramaticalizada en la lengua misma como un marcador del discurso.44 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. que significa inicialmente. con función reactiva de reproche) son manifestaciones de un hecho general que es la tradicionalización. El hablar. cuando el hecho de habla se incorpora o reincorpora en la lengua: por ejemplo. no obstante.

En síntesis. cuyo valor reformulativo fue adquirido de forma abrupta por la vía de las traducciones en textos legales. Nacía así una nueva tradición textual. no se trata de una gramaticalización “de abajo arriba”. no sólo en el marco de la gramática histórica. activo únicamente en un lenguaje especializado. Para esta tarea. los documentos escritos adquirieron una mayor importancia para las transacciones más importantes de la vida. en el año 645. son permeables de diferentes maneras a los cambios de la lengua. un puente como pocos entre la versión teórica de la investigación y la práctica o aplicada. cuando . hoy. En suma. sino de un proceso “de arriba abajo”. Cuando el rey Recesvinto ordenó la redacción de la Lex Wisigothorum. ya existente en español. basado en testimonios. adoptó un nuevo valor textual. según la célebre propuesta de Martín Zorraquino y Portolés (1999). pues en los textos se producen distintas restricciones ulteriores a lo dado en la lengua. los diversos tipos de texto y géneros. La gramaticalización de esto es La contribución de Lola Pons permite. periodizado y por categorías funcionales. en definitiva. Por lo demás. 3. basada en documentos. no hace veinte años. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 47 Figura 4. en la que se fijaron algunos usos de la forma latina id est. En el capítulo de Ramón González se aborda el tratamiento lexicográfico de los marcadores del discurso. Figura 5. la estructura de estos textos continuó invariable: las fórmulas latinas se tradujeron al español. sino en el de la reconstrucción filológica de los textos y de las funciones comunicativas que les son inherentes. y la tradición del derecho romano. o dicho al revés.5. Salvador Pons (2008) comprueba que ID EST se utilizó en los documentos legales redactados en latín en la Edad Media en las mismas posiciones y con valores idénticos a los que después ocupa esto es en esos mismos documentos en castellano. estamos ante un calco del ID EST reformulativo latino en el castellano de la documentación legal. esto es. por lo que. donde sigue todavía hoy. como escribimos más arriba. porque en él hay un factor más determinante: el de las tradiciones discursivas. Argumenta el autor que la Ley Visigoda era una mezcla entre la tradición oral del derecho germánico. además. se expande lentamente por distintos tipos de texto. por su historicidad propia. apreciar la enorme actualidad del estudio de los marcadores del discurso desde la perspectiva diacrónica. por calco y posterior extensión. ofrece un repaso bibliográfico de los estudios de marcadores en diacronía. los escribanos utilizaron modelos que contenían tanto una estructura como unas expresiones fijas. La gramaticalización de por lo visto Se trata de un proceso un poco más complejo. concluye. id est se transformó en esto es y la construcción libre esto + es. por “erosión” y por fosilización de implicaturas. Y lo es. En esquema: Un ejemplo parcialmente distinto es el marcador de reformulación parafrástica esto es. Cuando el romance reemplazó al latín como lengua oficial para la redacción de documentos. La extensión del cambio léxico o gramatical en una lengua no es paralela a los diferentes tipos de texto. pero siempre en el registro formal de la lengua.46 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL.

monolingües (Santos 2003).. frente a la definición conceptual (en metalengua de contenido). “conectores consecutivos”) que por aproximación (a través del “valor común”) permiten entender su significado. El avance de estos últimos años en el ámbito de la lexicografía de los marcadores se produce en varios planos. por ejemplo. [encabecen] las definiciones con verbos de actividad para mostrar de este modo su significado instruccional. no obstante = ‘sin embargo’. en el práctico. las definiciones con descripciones puramente gramaticales. porque en los grandes diccionarios monolingües de uso o generales la conciencia de la definición de estas unidades es cada vez mayor. crítica o histórica27. concerniente. según el autor. que han permitido tomar conciencia del tipo de definiciones que aparecen en los grandes diccionarios. con significado léxico. Esta actitud también se corresponde con las definiciones de las partículas en los diccionarios bilingües: la definición sinonímica de las partículas es con diferencia la más corriente. propia de estas unidades “sinsemánticas”. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 49 la lingüística española presentaba una laguna por todos reconocida en al menos dos sentidos: en tanto que carecíamos de un diccionario específico de marcadores. ya sea descriptiva. La definición sinonímica. no prestaban toda la atención necesaria a la categoría funcional de los marcadores. sin embargo. a cómo debe ser el tratamiento de los marcadores en distintos tipos de diccionarios. pues. el otro (Briz. en red. Indica que sería deseable evitar. y pese a que se trata de incrustaciones onomasiológicas en diccionarios semasiológicos28. Segundo.. apoyándose en las investigaciones gramaticales sistemáticas sobre estas unidades. Los diccionarios monolingües del español. han recibido– los marcadores del discurso. = ‘por ende’. a la definición sinonímica (por lo tanto 27 Que se ocupa del estudio de los diccionarios existentes y del tratamiento que allí reciben –o mejor. por poco informativas. pese a que no define como tal (= no es analítica). [utilicen] las acepciones y las subacepciones para destacar los distintos comportamientos sintácticos y semánticos de unas partículas en relación con otras 28 Se hace hincapié en el valor común del “campo”. que intenta deshacer esta correspondencia (cfr. Pons y Portolés. Para completar la información orientada a la “comprensión” con la información orientada a la “predicción”. Dicho de otro modo. Estos tienden. Falta. Se reseñan. definen las partículas generalmente sin tener en cuenta si son intercambiables en todos los contextos y sin tener en cuenta si presentan las mismas instrucciones semánticas. aunque no del todo predecir sus usos. ya fueran monolingües o multilingües.48 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. que en los diccionarios generales se abandone definitivamente. porque cada vez son más los estudios que se ocupan teóricamente de aquello que es razonable esperar de un diccionario a la hora de acercarse al contenido de los marcadores. en efecto. de modo que el traductor sólo dispone de equivalencias entre la función general de las partículas. la definición funcional (en metalengua de signo). 8). de ello dan fe todos los análisis. se han producido avances palpables en el ámbito de la metalexicografía. en la medida en que hoy contamos con tress diccionarios de marcadores: dos en papel. inicialmente también monolingüe pero que. La definición sinonímica aporta equivalentes (sólo aparentes: por tanto/por ende) conmutables (no siempre: por ende sólo reemplaza a por tanto en contextos en que los dos miembros discursivos responden al mismo tópico) con identidad funcional o categorial (por ejemplo. Merece atención la propuesta reciente de Portolés (2008). Así podrá crearse la intersección del círculo onomasiológico con el semasiológico. en realidad es aprovechable para el hablante común y para su primera demanda: poder descodificar o interpretar el valor de una unidad en un texto dado. . Y tercero. es decir = ‘o sea’) o a la parafrástica (francamente = ‘con franqueza’). la alternativa a la pseudodefinición sinonímica que se maneja es. habitualmente. y en tanto que los diccionarios generales o de uso. los trabajos de metalexicografía histórica. en relación con los marcadores del discurso. De todos estos avances nos informa el trabajo de Ramón González. ya sea de carácter teórico y metodológico. en favor de unas definiciones más complejas que [reflejen] en lo posible en la parte definitoria la gramática de cada acepción. la perspectiva dominante del significado léxico (“lexicocentrista”) y se abrace definitivamente la idea de insertar en las definiciones la información funcional (textual o pragmática) de los marcadores discursivos. propia de las palabras plenas. Primero. 2002: cap. para este tipo de categoría funcional. desarrolla en numerosas entradas una información microestructural sobre equivalentes en inglés. Porto Dapena. no en las diferencias funcionales específicas de cada marcador. 2008). en tanto que diccionario in fieri.

En este sentido. los problemas no conciernen únicamente al tipo de definición. como indica la autora. Briz. No obstante. 2003. en el campo de la microestructura se consideran los problemas que genera la construcción de la planta del diccionario. la falta de multidisciplinariedad en la investigación lingüística) y debido al peso de algunas argumentaciones (la idea de servidumbre que la Lingüística aplicada arrastra respecto de la Lingüística teórica. se describe la labor de otros grupos que tienen por objetivo acercarse teóricamente. Así pues. y rara vez han saltado a la “aplicación”. al dominio de la lengua escrita o de la argumentación). sin mostrar las diferencias específicas. En la macroestructura se presentan problemas como el de la delimitación de las unidades. y los manuales que intentan una descripción de los marcadores suelen hacerlo de forma no sistemática. los que tratan la gramática supraoracional no ofrecen a los alumnos una explicación de estas unidades. pues hasta el momento se incluyen . 2008. [añadan] ejemplos [parafraseables] de acuerdo con lo expuesto en la definición. parece que en esta línea se va avanzando. los progresos teóricos en el ámbito de los marcadores han conseguido abrirse paso. En el campo de la enseñanza se constata que la importacia de los marcadores para la organización. Predomina aquí el enfoque onomasiológico sobre el semasiológico. a la elaboración de un diccionario de marcadores discursivos. una orientación que debido a ciertas tradiciones investigadoras (por ejemplo. ha sido para tomar las siguientes direcciones: a) la enseñanza de español como lengua extranjera. en el ámbito del tratamiento de patologías del lenguaje. Otro problema que demanda una atención mayor en este ámbito es el de la delimitación de las funciones de los marcadores.50 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. también hemos querido detenernos específicamente en el campo de la Lingüística aplicada. en efecto. y en ocasiones bastante ambigua. en su diseño. A la aplicación ni ayuda especialmente la pluralidad de metodologías y enfoques que dominan en la lingüística descriptiva. (Portolés 2008: 198) En el capítulo de Ramón González. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 51 de una gramática y un significado próximos. etcétera. ni la discusión aún viva sobre las diferencias específicas de los marcadores respecto de categorías de la palabras como las conjunciones y adverbios (e incluso respecto de las unidades fraseológicas). d) el campo de los trastornos del lenguaje. además. pues parecen cumplir tantas como hay en el lenguaje mismo. Finalmente. No obstante. su sintaxis. diversas líneas de la aplicación que pueden ser desarrolladas. La autora propone. por su parte. que lleva aparejada la determinación de la “clase de los marcadores”. sobre todo. a la formulación de hipótesis y posibilidades para la resolución de problemas concretos o 29 En concreto. c) el contraste de lenguas. concretamente. pasando por la posición. su aplicación a la redacción de textos. la información sobre variantes o valores de uso del signo. formulación y construcción del discurso no siempre se resalta oportunamente. Los estudios sobre los marcadores. señala Catalina Fuentes. y en la práctica. su reducción a un “mero campo de pruebas de lo formulado teóricamente”) ha conocido en la lingüística del español un desarrollo muy reciente. otro problema teórico-aplicado que desde este ámbito se demanda constantemente es el de la clasificación funcional de estas unidades.6. De la panorámica ofrecida se advierte que una gran parte de los manuales de la enseñanza de la lengua y de la comunicación en español se centra en la oración. b) la enseñanza de su empleo a hablantes nativos (y. y no trata ni el discurso ni los marcadores. 2009). sobre esa especie de castigo de Sísifo que es la tarea de separar acepciones. se dedica un notable volumen de páginas al comentario del diseño de los diccionarios específicos de partículas. como se informa en el capítulo de Catalina Fuentes. sobre todo en la enseñanza de español como lengua extranjera. o sea. 3. en el ámbito de la descripción lingüística. ya sea en el ámbito de la lingüística contrastiva (en la traducción o en la interpretación). Cuando lo han hecho. pero con el peligro siempre de caer en la descripción del valor común en tanto que estrategias pragmáticas. Aparte de los diccionarios ya publicados (Santos. esto es. desde la definición29 a la información prosódica. Pons y Portolés. aquí los problemas conciernen tanto a la macroestructura del diccionario como a la microestructura. “reales”. por lo demás. en el desarrollo de un producto lexicográfico. el de la ordenación de las entradas o el tratamiento de unidades de análogo significante. se han movido. que también. o en el ámbito de la didáctica de las lenguas y de la comunicación. y d) el aprendizaje y su uso en el léxico infantil. y Fuentes.

hay que determinar qué contenido se traduce: ¿en qué medida pueden encontrarse equivalencias interidiomáticas entre los marcadores?. como las marcas enunciativas. Para el traductor. y de nuestro hondo agradecimiento a aquellos que han puesto su grano de arena en las diferentes etapas de la elaboración de este volumen: a todos y cada uno de los autores de los capítulos. ANSCOMBRE. ASCHENBERG. 1 a 5. en María Antonia Martín Zorraquino y Estrella Montolío Durán (coords. Madrid.). por citar algunos ejemplos). internacionalmente reconocida. a Sílvia Ruiz. Tubinga. destacaba la repercusión que esta tiene sobre diversos aspectos gramaticales y discursivos. por hacer un hueco a estas páginas en Arco/Libros. una de las editoras de aquel volumen presentaba. A partir de aquí. ESPERANZA (1998): “Los marcadores de función textual ‘intensificación’ es más. en Ana María Barrene- . cuando se habla de traducir marcadores del discurso.). sólo nos queda dejar constancia de nuestro reconocimiento a Lidio Nieto. ANA MARÍA (1969): “Operadores pragmáticos de actitud oracional: los adverbios en -mente y otros signos”. Desde la eclosión de finales de los años ochenta hasta nuestros días. 2002) un nuevo balance acerca de los estudios sobre marcadores del discurso (Martín Zorraquino. 2 y 4. siempre en movimiento. Es ya una investigación madura. en Heidi Aschenberg y Raymund Wilhelm (eds. o Garcés Gómez. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ACÍN. 4. Madrid. y apuntaba. en una ponencia plenaria del I Congreso Internacional de Análisis del Discurso (Pamplona. algunas cuestiones pendientes que necesitaban mayor énfa- sis en su tratamiento. Otras contribuciones que asimismo realizan una revisión de los estudios sobre marcadores han sido Martín Zorraquino (1994) o Casado (1996). y muy especialmente. Por nuestra parte. En la lingüística contrastiva el estudio de los marcadores se ha afianzado definitivamente. HOY CUESTIONES CANDENTES EN TORNO A LOS MARCADORES DEL DISCURSO 53 tanto conectores como otras unidades que actúan en un nivel más alto que la oración. porque. FINAL De algún modo. el lector podrá encontar la forja de una investigación ejemplar desde todos los puntos de vista. 2004: caps. hecho que se corrobora en la tendencia integrativa. nuevamente. por la constante labor de supervisión y control de las páginas que comienzan tras las referencias bibliográficas de esta introducción. 2008a: cap. En este trabajo. Marcadores del discurso. ¿hay que traducir siempre los marcadores empleados en los textos? Son preguntas todas que flotan en la investigación actual a la espera de respuestas sistemáticas. Gredos. que permite no sólo explicar desde todos sus ángulos el objeto del análisis. BARRENECHEA. Teoría y análisis.52 LOS ESTUDIOS SOBRE MARCADORES DEL DISCURSO EN ESPAÑOL. en efecto. las menos. más aún y máxime”. han transcurrido unos años durante los que también se han hecho balances parciales sobre lo realizado. otras. Romanische Sprachgeschichte und Diskurstraditionen. Narr. esta publicación viene a engrosar el álbum de fotografías que a lo largo de estos veinte años han venido haciéndose de la investigación acerca de los marcadores del discurso. y es rara la monografía sobre marcadores del discurso que no incorpora un capítulo sobre el estado de la cuestión que permite al lector una puesta al día sobre los trabajos más relevantes sobre marcadores en general o sobre el aspecto que desarrolla la monografía (Pons Bordería. la autora mostraba datos que revelaban la buena salud de nuestra investigación sobre el tema. por la revisión bibliográfica. Es obli-gado volver a recordar el volumen conjunto editado por Martín Zorraquino y Montolío (1998) en el que se presentan los marcos teóricos más frecuentes que acogían los estudios de marcadores discursivos en el español. encontrar la equivalencia de los marcadores representa un reto que aún está lejos de poder superarse de manera automática. especialmente si pensamos en la traducción del y al español. sino también hacer compatibles las metodologías de las distintas orientaciones de la actual Lingüística del hablar. Garrido Rodríguez. ¿cómo se solventa en un texto concreto la eventual falta de equivalencia interidiomática entre marcadores del discurso? y aunque hayamos encontrado una equivalencia entre marcadores de distintas lenguas. y estas revisiones han servido como punto de reflexión y de acicate para seguir adelante. de rotación. JEAN-CLAUDE Y OSWALD DUCROT (1994 [1983]): La argumentación en la lengua. 163-176. a Brigitte Parzinger y Constanze Wehner. unas veces de traslación. 1998: caps. HEIDI (2003): “Diskurstraditionen: Orientierungen und Fragestellungen”. pues acababan por mostrar nuevas dimensiones de los marcadores del discurso que merecían ulteriores reflexiones. Arco/Libros. 1-18. 2006). 1. Unos años más tarde.

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