Federación de estudiantes mapuche de wallmapu (FEDEM

)

Documento preliminar.

El pueblo mapuche ha sufrido la exclusión por parte de los distintos gobiernos que han conducido al Estado de Chile. Las injusticias, los atropellos fueron y son múltiples. Cuestión que la sociedad en general no mapuche no reconoce. Sobre todo los procesos de racismo y discriminación presentes hasta hoy en variadas esferas de la sociedad chilena. Identificamos en la identidad nacional una construcción de país que no reconoce aquellos orígenes, procesos de encuentro y desencuentros entre pueblos distintos y que dan origen efectivamente a un país pluti-multicultural, pero que en la práctica vemos uno constituido desde el mono-culturalismo y etno-centrico. Nuestro pueblo Mapuche es amplio y diverso, ahí su valoración que hacemos como herederos de una cultura y pueblo, cargado de historia y significado; pero también cargado de injusticias y modelado por condiciones de desigualdad política, económica, social y cultural. En especial como jóvenes estudiantes, creemos poder construir una verdadera relación simétrica entre las culturas, la cual rompa aquella barrera de la cual hemos estado años invisibilizados estudiantil no mapuche. y ausentes de las discusiones de la política estudiantil, por la discontinuidad en la legitimidad por parte de los sectores Estamos confiados en el auto-reconocimientos y reconocimiento por parte de la sociedad en que se considere aquellos elementos propios de la diversidad cultural, en este caso como estudiantes mapuche, de la cual nosotros nos hacemos cargo.

Visión y Configuración de la federación

La fundada de la Federación de Estudiantes Mapuche es una organización y red autónoma compuesta por estudiantes de universidades chilenas y estudiantes de liceos. Tiene un carácter territorial y se ha fijado como objetivo principal contrarrestar el fuerte desarraigo cultural y político que sufren los Estudiantes en la educación formal que ofrece el Estado de Chile. Su estrategia de negociación consiste; en primera instancia, actuar proactivamente proponiendo temas y mesas de trabajo y en última instancia la movilización social. No ya como uno más, sino como un referente legítimo de la política local y nacional. Justificación. Desde el surgimiento de las primeras organizaciones mapuches contemporáneas, la demanda por educación ha sido esgrimida con fuerza por nuestro pueblo frente al Estado. Es así que entre la década de los años 20’ al 60’, los principales referentes mapuche impulsaron iniciativas que buscaban garantizar un acceso cada vez mayor de nuestra población a la educación primaria y secundaria, restringida en dicho periodo a sectores privilegiados de la sociedad chilena regional. Esto se vería fortalecido en la década de los años 70’ con la creación de la Federación de Estudiantes Indígenas (FEI), importante referente de estudiantes de educación técnica y superior que canalizó dichas demandas frente al gobierno de la entonces Unidad Popular. Tras el retorno de la democracia al país, el creciente ingreso de jóvenes a la educación superior –gatillado entre otros factores por la creación de cátedras en Pedagogía Intercultural Bilingüe- significó el resurgimiento de importantes organizaciones estudiantiles mapuche, que

retomaron el camino transitado por la FEI, desarticulada tras el golpe militar. Es así que en la década de los 90’ destacan numerosos referentes estudiantiles mapuches, tanto en universidades estatales como privadas de la VIII y IX Regiones, los que canalizan ante las autoridades universitarias y de gobierno necesidades sectoriales no satisfechas por el indigenismo de Estado. En dicho proceso de reorganización se enmarca la lucha estudiantil por Hogares Universitarios Mapuche iniciada en Temuco el año 1997 y que en la siguiente década se extendió a ciudades como Santiago, Concepción y Valdivia. Hoy, los estudiantes mapuche de Wallmapu (territorio ancestral mapuche) nos vemos en la necesidad de dar un paso más en este histórico proceso de organización como sector. Sentimos la necesidad de no solo luchar ya por demandas locales, propias de nuestra condición de pueblo bajo condición colonial; hoy queremos además participar e incidir como movimiento en las luchas impulsadas por el estudiantado chileno organizado. Vemos con preocupación que en gran parte de los debates y reformas a la educación que se plantean a nivel Estatal, somos nuevamente los marginados. No queremos que esto siga sucediendo y ello demanda nuestra activa participación. De allí la necesidad de organizarnos como referente nacional de estudiantes mapuche, pertenecientes a un contexto sociocultural diferente, pero hermanado con el estudiantado chileno en sus luchas y aspiraciones. Nuestra propuesta tiene especial relevancia por la preocupación asumida en la educación de nuestros pu peñi ka pu lamgen (hermanos y hermanas); entendemos que nuestra sociedad mapuche está impregnada de cobardes actos de violencia hacia nuestras familias, pero por otro lado también es especialmente violenta en términos simbólico por la pérdida de identidad de enfoque mono cultural. de los jóvenes mapuches en los sectores urbanos y rurales como consecuencia de la educación

Por tanto la federación comprende que su rol es esencialmente de una “organización” de base orientada hacia la masa del estudiantado con raíces en la tierra y que no pretende ser una mera organización “universitaria” porque la lucha por la autodeterminación escapa a los muros de la máquina de saber burgués y occidental que representa esta. La Federación en sí, es un acto de reafirmación hacia la determinación y continuidad de lo que somos y lo que queremos ser, es una abierta respuesta y negación a los marcos culturales a los que nos quieren someter. Los problemas que aquejan y han aquejado al pueblo mapuche durante siglos y siglos no dependen en exclusiva de las cooptaciones que puedan tener partes del mismo dentro de las cúpulas de poder en que se mueve la dinámica de la política chilena. Nuestro llamado es asumir los problemas desde una óptica propia afín a la raíces que nos hacen ser lo que somos, en una visión de largo plazo, que si bien no renuncia los conflictos coyunturales de nuestro pueblo continuamente reprimido, intenta dar soluciones y pensar variados caminos en el mediano y largo plazo, en este caso el plano de la educación. En nuestras consideraciones y banderas de luchas esta la defensa de nuestra tierra que tiene un rol destacado, por lo cual declaramos que la base del problema es el modelo mercantilista chileno ajeno a nuestra cosmovisión, pues no ve en el territorio más que una materia prima, un recurso, un medio de producción para ser controlado, extraído y usado. Por eso reivindicamos el territorio y sus componentes desde las semillas, pasando por nuestro saber; dejando claro no aquel “ecologismo de fin de semana”, pues la tierra es un otro, un sujeto que debe ser tratado como un igual con respeto. Hasta aquel rakizuam (pensamientos o sabiduría) dejado por nuestros antepasados. También declaramos una abierta resistencia al modelo de educación Chilena, si bien estamos conscientes que esta da a las herramientas necesarias para el desarrollo del sujeto (somos prueba de ello), también somos testigos de la horrible

situación de la educación pública a la cual debe asistir la mayor parte de nuestro empobrecido pueblo, que frustra el desarrollo cultural y económico. Hacemos hincapié en que la educación pública, tiende en el sur, precisamente en las zonas rurales y urbanas (de la periferia) a generar sujetos encaminados a formar parte de la masa “trabajadora” para entrar al mercado como mano de obra barata, limitando que los hijos de padres indígenas pasen a formar parte del proletariado urbano pobre y vulnerado. La educación está totalmente llena de sesgos y sabemos muy bien que es un elemento de control y homogeneización cultural. La velada falta de crítica e invisibilizacion en el currículo de la historia de la llamada falsamente pacificación de la Araucanía es un acto de violencia hacia nuestro pueblo pues niega el enorme sufrimiento de nuestros antepasados. Por eso llamamos a una democratización de la Educación, a un cambio en las llamadas “verdades” y al reconocimiento de de la realidad de nuestro país como multicultural. Ha quedado demostrado, en los diferentes países del continente que el crecimiento económico no garantiza por sí solo un mayor nivel de empleo ni una mejor distribución del ingreso, sino por el contrario, tiende a generar desigualdades e inequidades (Escobedo y LLao, 2005). Situación diagnosticada también por el Consejo Asesor Presidencial Trabajo y Equidad (2008) puntualizando que el mercado y consecuentemente el crecimiento económico del país han sido importantes en la generación de recursos y la generación de empleo, pero no ha resuelto el problema de equidad, más bien éste proceso tiende a preservar esta distribución. Siguiendo esta idea Celis et al. (2008) Han concluido que la peor cara de exclusión e inequidad la muestran los hogares indígenas Mapuche, encontrándose en desmedro en forma significativa en cualquier dimensión de bienestar, especificando que en territorios donde ha habido crecimiento económico se ha mantenido o profundizado la desigualdad étnica, siendo los hogares Mapuche no partícipes del desarrollo económico en la misma medida que los hogares no Mapuche.

Dado lo anterior, es necesaria y urgente la ejecución de Políticas Públicas tendientes a enfrentar y aminorar la exclusión de la sociedad Mapuche mediante programas contribuyan a un cambio de las conductas sociales, es decir, propender a una sociedad inclusiva para las minorías étnicas existentes en el país. Al respecto, la propuesta es:
1. Creación e Incorporación a los planes y programas, mallas curriculares y Proyecto educativo Institucional, de contenidos Mapuche en relación a la lengua, historia y cosmovisión.

Actualmente el sistema educativo no ha respondido a la situación de diversidad cultural, el sistema se ha abstraído de la diversidad existente, ha sido pensada y diseñada en un educando ideal y homogéneo. Por hacerlo, ha descuidado la necesidad de prestar atención diferenciada a las particularidades de cada Región, olvidando la realidad chilena que responde a una sociedad multiétnica, pluricultural y multilingüe. López (1993) plantea que en sociedades heterogéneas y no homogéneas como las latinoamericanas, es responsabilidad de la escuela reafirmar a los educandos como miembros de un grupo histórico-social determinado y paralelamente a ello, propiciar el desarrollo de un espíritu de tolerancia y respeto hacia los demás y hacia sus manifestaciones culturales y lingüísticas1. Se hace ineludible incorporar la especificidad cultural en los territorios y comunas donde exista alta población Mapuche para promover y mejorar las relaciones interculturales, avanzar en el mejoramiento de la calificación del capital humano y profesional y hacer de la formación educacional pertinente a sus formas de vida de los habitantes Mapuche y no Mapuche que aquí habitan.

1 En Chile junto al castellano los Pueblos Originarios hablan las siguientes lenguas: Aymara, Rapa Nui,
Quechua, Kawesqar y Yagán. Así también, las colonias extranjeras concentradas hoy en asociaciones o club dentro de sus centros de educación enseñan las siguientes lenguas: Alemán, Italiano y Francés como las más importantes. Al nivel general se enseña el Inglés.

2. Instalación de Universidades Interculturales en todo Chile. Se trata de la creación

universidades interculturales cuyo fin esté centrado en desarrollar las necesidades y las potencialidades de desarrollo de las comunidades o regiones a las que deberá atender. La oferta educativa debe centrarse en ofrecer carreras que contribuyan al desarrollo regional y de los pueblos originarios allí presentes. Actualmente, existen iniciativas en proceso en países como México, Ecuador y Bolivia. Al respecto se señala que estas universidades tienen como objetivo “impartir programas formativos en los niveles de profesional asociado, licenciatura, especialización, maestría y doctorado, pertinentes al desarrollo regional, estatal y nacional, orientados a formar profesionales comprometidos con el desarrollo económico, social y cultural en los ámbitos comunitario, regional y nacional, cuyas actividades contribuyan a promover un proceso de valoración y revitalización de las lenguas y culturas originarias.2 Al respecto, Silas Casillas (2010), señala que:
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Las universidades interculturales (UI) brindan educación superior a las comunidades alejadas de los servicios educativos. En este sentido, es un buen uso del dinero público, porque este tipo de instituciones se ubican en comunidades que tienen gran población indígena y a la vez están empobrecidas.

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Las UI reivindican la cultura original y dan un espacio apropiado para que el conocimiento de los Pueblos Originarios sea discutido y analizado. Constituyen un espacio muy importante de discusión entre el conocimiento occidental y el conocimiento indígena.

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Las UIs están muy unidas a las comunidades en las que están ubicadas y a sus ciudadanos. En este sentido, estas universidades están dirigidas a las necesidades de la comunidad y generan sinergias para el compromiso de grupos locales de interés y el mejoramiento de la comunidad.

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Las UIs consideran las características culturales de sus estudiantes por lo que se genera un ambiente cálido, generando un mayor logro de resultados académicos, por ejemplo, menor deserción.

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Las UIs educan el talento local y previene a los estudiantes de dejar sus comunidades de origen, contrarrestando la “fuga de cerebros”

La educación intercultural debe plantearse a la sociedad nacional en su conjunto ya que la implementación de un currículum educativo basado en el reconocimiento de la diversidad nacional no sólo enriquece las competencias culturales y amplía la mirada respecto de las relaciones interétnicas, sino también es una oportunidad de crecimiento económico. 3- Creación de Universidades Mapuche: esto con el fin de crear un espacio de desarrollo de conocimiento mapuche, ya que como toda sociedad tiene el derecho de dar continuidad a sus conocimientos obedeciendo a la constante movilidad que la sociedades tienen, esto no afectara la propuesta de universidades interculturales sino todo lo contrario permitirá aportar conocimiento desde el mundo mapuche hacia la interculturalidad, entendiendo esta como la interacción de dos o más culturas, ya que es necesario que existan contrapartes para la interacción y respeto entre ambas culturas, lo que conllevara a la simetría cultural, social y política, siendo este un principio primordial de la interculturalidad misma. 4- Solución a los problemas socioeconómicos: Construcción e implementación de hogares indígenas de educación superior de acuerdo a la demanda estudiantil (todos los niveles) Becas completas (estudios, mantención y alojamiento) para estudios superiores (universitarios y post – grado) en cantidad y cobertura Mecanismos especiales de ingreso a las universidades públicas y privadas.

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