Puerto Rico: Las Constantes en su Historia María de los Ángeles Castro Arroyo La Historia de Puerto Rico suele dividirse

cronológicamente en dos grandes períodos principales enmarcados en los contextos de las relaciones con España y los Estados Unidos. El primero abarca los siglos formativos (XVI al XVIII) y el de la consolidación nacional (el XIX). El segundo cubre el siglo XX, estigmatizado por las relaciones agridulces con los Estados Unidos y las luchas por la reafirmación de la nacionalidad cultural. Mas para la apretada síntesis de este breve ensayo, opté por seleccionar cinco rasgos que singularizan el desarrollo histórico insular dentro de los ámbitos caribeño, hispanoamericano y norteamericano. Son éstos: 1) su condición persistente de plaza militar; 2) las contradicciones de una economía dependiente; 3) los movimientos migratorios continuos; 4) el predominio ideológico de la autonomía; y 5) el fuerte arraigo del nacionalismo cultural en un medio adverso. La isla estratégica La posición geográfica de Puerto Rico ha sido un factor decisivo en su historia. Su ubicación cuasi central en el marco antillano le destinó un papel fronterizo que le acompaña desde que los primeros pobladores indígenas arribaron a sus playas. Conquistada y colonizada por los españoles a partir de 1508, sirvió en el primer momento como base para exportaciones ulteriores, compartiendo con el resto de las Antillas Mayores el papel de trampolín y lugar de aclimatación para la penetración del continente. A la vez, fue dique para contener la ofensiva que desde las Antillas Menores lanzaban los indios caribes, o centro de operaciones para las batidas contra ellos. La amenza indígena cedió pronto a la de los enemigos europeos de España, que no tardaron en aparecer ante las costas del Caribe. Dentro de ese contexto de asedio continuo se definió su posición en el imperio español. Después de varios ensayos fracasados con distintas formas políticas de caracter civil, fue finalmente su importancia estratégica la que prescribió el tipo de gobierno más adecuado a su función: la capitanía general. Los más altos cargos políticos y militares se mantuvieron unidos, con brevísimas interrupciones, desde 1538 hasta 1898 cuando se inaguró el régimen autonómico. Hasta entonces, el poder político estuvo subordinado al militar. A lo largo de 400 años de dominio español, Puerto Rico fue una plaza militar de primer orden. Como tal, formó parte del cordón defensivo que protegía el acceso a los ricos dominios continentales. La expresión máxima de su condición castrense la apreciamos en la ciudad capital de San Juan, una de las 10 plazas totalmente amuralladas y fortificadas que hubo en América, entre las cuales ocupó una posición sobresaliente. La invasión norteamericana en 1898 mantuvo el papel de Puerto Rico como piedra angular en la geopolítica caribeña. De inmediato se anuló el recién inagurado gobierno autonómico para restablecer un gobierno militar que duró hasta 1900 cuando la Ley Foraker restituyó el gobierno civil. De fuerte matiz colonial, el nuevo concepto político de “terrotorio no incorporado”mantuvo la isla directamente bajo el Departamento de Guerra hasta que fue transferida al Departamento del Interior en 1934. Tras la fachada de gobierno civil y autónomo configurado en el Estado Libre Asociado, la isla continúa siendo una plaza militar de primera magnitud. Estados Unidos

la extracción de oro en Puerto Rico rindió beneficios proporcionalmente mayores a los de Cuba y casi igual a los de Santo Domingo. Durante el último tercio de siglo la industria enfrentó su crisis más severa. tabaco y frutos menores por harinas y productos manufacturados. azúcar. En conjunción mantiene más de 16 bases e instalaciones militares. La economía de subsistencia dio paso a una economía agro-exportadora de amplios vuelos. un análisis cuidadoso de su evolución económica pone las cosas en perspectiva. de las cuales la estación naval de Roosevelt Roads en Ceiba es la más grande fuera de su territorio nacional. mitigada por un vulnerable espacio interno que crea el gobierno autonómico y una relativa prosperidad socioeconómica. cacao. En adición. La unidad de producción empleada en la industria azucarera a lo largo del siglo fue la hacienda. Esto equivalía al 5 porciento de la producción mundial. El nivel bajo de producción se explica. máxime cuando su desarrollo azucarero comenzó casi medio siglo después que el de Cuba y su población esclava era considerablemente menor. A la precaria situación internacional (bajón de precios. Sin embargo. Desde las postrimerías del siglo XVI hasta la primera década del siglo XIX. Al terciar el siglo XIX. Intercambiaba jengibre. por la función castrense que le había tocado desempeñar en los dominios españoles.tiene en ella su centro de comando naval para la zona del Caribe y el Atlántico Sur. incapaz de generar su propio sustento. En relación a las regiones nucleares del imperio. detrás de Cuba. basada en el monocultivo. Durante las primeras décadas de la colonización española. Pero esta bonanza aurífera duró poco. En consecuencia. España perdió sus poseciones continentales en América. combinó el trabajo esclavo con el libre aunque matizado este último por un fuerte caracter servil. En proporción a su área geográfica el volumen resulta impresionante. A mediados del siglo era el segundo país exportador de azúcar en el Caribe. cueros. sólo Cuba y Puerto Rico permanecieron en su poder hasta fines de la centuria. las islas de Vieques y Culebra con las aguas adyacentes son campo de adiestramiento naval insustituíble y los bosques de Puerto Rico han servido para experimentos con armas químicas. y segundo suplidor extranjero de los Estados Unidos. saturación de los mercados como consecuencia . además de ser baluarte militar tuvo que ser productivo. Las épocas de auge en el cultivo de la caña (1815-1870) y el café (1870-1900) colocaron a la isla en el mapa de la producción muldial. en parte. Al agotarse las minas los colonos recurrieron a la agricultura –en especial a la industria azucarera. elaboración y exportación de azúcar semielaborada. La condición de baluarte estratégico para el control de la región circuncaribe que adquirió Puerto Rico al comienzo de su historia prevalece hoy. Puerto Rico. Hasta 1873.tuvo una economía de susbsistencia complementada por la amplia difusión que alcanzó el contrabado con los extranjeros que clandestinamente se acercaban a sus costas. Era una empresa orientada al monocultivo. cuando se abolió la esclavitud africana. Puerto Rico –presidio militar y plaza fuerte antes que nada. su importancia económica fue secundaria durante estos tres primeros siglos. De ahí en adelante la situación se tornó difícil. El mendigo rico Una de las imágines más arraigadas en la concepción de la historia insular es la de la precariedad incesante que convierte a Puerto Rico en un parásito dependiente de las ayudas de la metrópoli.

Aunque se habla generalmente de su carácter patriarcal. Una conjunción de factores internos y externos aceleró la crisis. problema tarifario entre España y los Estados Unidos. atrajo capital sustancial que terminó con el régimen de haciendas y consolidó el de las grandes centrales azucareras. La ausencia de instituciones financieras en el país y el grave problema de escasez de moneda circulante sostenían los onerosos contratos de refacción (pagos parciales anticipados sobre el valor de la cosecha) que mantenían en vilo tanto a los hacendados como a los comerciantes. Introducido en Puerto Rico a medidos del siglo XVIII. las miserables condiciones de los trabajadores. La incorporación de Puerto Rico a la órbita de la nueva metrópoli. agravadas durante el tiempo muerto que sobrevenía a la zafra. florecía el interior montañoso del país alrededor del café. y por volumen de producción fueron más importantes la mediana y pequeña propiedad que las grandes haciendas. la mayoría de los hacendados puertorriqueños engranó en el sistema como colonos (agricultores suplidores de la materia prima a la central). Pero es en el último tercio del siglo XIX cuando alcanza su momento de mayor esplendor. La intensificación del cultivo con fines de exportación a gran escala fue desplazando a los pequeños propietarios y antiguos agregados de sus tierras. Contrario al café. Dominaban la industria grandes corporaciones norteamericanas aunque hubo también un sector notable de criollos centralistas. entre otros) se sumaban las limitaciones estructurales de la hacienda y el sistema económico dentro del cual operaba. Las dificultades para mecanizar completamente la industria la obligaban a persistir en la producción de azúcar moscabada cuando la demanda internacional exigía azúcar refinada. convirtiéndoles en peones dependientes de la hacienda. se tradujeron en fuertes conflictos huelgarios que marcaron la década. con la extensión de sus leyes arancelarias. Sin embargo. la disminución de los mercados europeos. los estudios recientes ofrecen una imagen más equilibrada del alto costo social del aromático grano. A éstos se sumaron el devastador huracán San Ciriaco de 1899. Puerto Rico fue igualmente un importante exportador de café. En 1880 ocupaba la sexta posición entre los países productores de América con una excelente cotización en los principales mercados de Europa. Mientras la costa padecía la crisis de su industria. Como antes con el azúcar. y el desinterés general de los Estados Unidos en la industria. . el azúcar recibió una inyección revitalizadora. fue a partir de entonces un producto importante de la economía insular. afectándose adversamente la industria cafetalera. Para sobrevivir la crisis se intentó sustituir la hacienda con la central. La invasión norteamericana del 98 trastocó el orden socioeconómico vigente hasta entonces. La industria recuperó su supremacía a tal punto que en medio de la terrible depresión de los 30 las centrales azucareras producían pingües beneficios para sus propietarios. En cambio. La industria acarreaba desde el siglo anterior serios problemas en su estructuración. La hacienda fue también la unidad productora en el cafetal. No obstante.de la competencia del azúcar de remolacha. A diferencia de la anterior predominó el trabajador libre sobre el esclavo. pocas centrales lograron sobrevivir en aquel medio adverso. en las cuales los agricultores suplían la materia prima a una unidad fabril que se encargaba de elaborar el producto final.

Las inversiones y ganancias del capital extranjero. tres veces mayor que la media de los Estados Unidos. el 61. electrónica. la escasa productividad agrícola refuerza la dependencia externa que alcanza incluso los alimentos básicos de la dieta puertorriqueña. . El progreso alcanzado ha sido producto de inversiones extranjeras en el país.060 y una tasa de desempleo que suele rondar alrededor del 15 por ciento. Las necesidades creadas por la sociedad de consumo y la fuga sostenida del capital ganancial coadyudan a fortalecer la dependencia. En algunos de estos renglones Puerto Rico figuró como uno de los principales suplidores de Estados Unidos. lo que no ha permitido un desarrollo económico basado en capitales autóctonos. su población se mantuvo escasa hasta las postrimerías del siglo XVIII cuando la política de incentivos promovida por los monarcas ilustrados puso a las Antillas españolas en la ruta del progreso. provocado por el colapso de la minería y el descubrimiento de las riquezas del Perú. La transición del régimen agrícola al industrial. iniciado en la década del 40 a través de la Ley de Incentivos Industriales (1947) y la “Operación Manos a la Obra”(1951). ropa. mostrada al mundo oficialmente a través del Punto Cuarto de la “doctrina Truman”. donde radican actualmente alrededor de millón y medio de puertorriqueños. con sus efectos inmediatos de desempleoy conducta antisocial. En la década del 70 dominaban la industria los productos derivados de petróleo. mantienen un ritmo ascendente.Para compensar la alicaída industria cafetalera se desarrollaron los frutos menores. mayoritariamente norteamericano. La dinámica de cambio acelerado en una economía dependiente conllevó también su cuota de inestabilidad social. A su vez. la emigrasión masiva hacia los Estados Unidos. Actualmente Puerto Rico tiene un producto bruto por habitante a precios corrientes de 6. Mas no ha estado exento de graves problemas. Desde entonces. Este rápido crecimiento económico sacó a Puerto Rico de la extrema pobreza y elevó considerablemente el nivel de vida de su gente.2 por ciento procedía de Estados Unidos. Del total de importaciones de Puerto Rico en 1982-83. éstos exportaban más a Puerto Rico que a países grandes como Venezuela. Con pocos atractivos al comparársele con los ricos territorios continentales. Brasil y Argentina. De otra parte. en buena medida. metales y alimentos. la población insular ha experimentado un crecimiento ininterrumpido que convirtió a la isla ya a fines del siglo XIX en una de las áreas de mayor densidad poblacional en el mundo entero. Los deslumbrantes resultados inmediatos convirtieron a Puerto Rico en la “vitrina del Caribe”. Lás últimas acapararon el grueso de las mujeres trabajadoras de la década del 30.el rendimiento económico de la isla derivó principalmente de los productos manufacturados. provocó a la larga una transformación radical en la estructura económica y social del país. químicos. De ahí que a pesar del considerable aumento en el comercio se mantenga un balance desfavorable. Su primer éxodo sobrevino con la crisis económica de la década de 1530. sobre todo los cítricos. Movimientos migratorios Como en toda isla. y las industrias del tabaco y de la aguja. Esto explica. Una vez consolidado el cambio –dramatizado con el abandono del campo y el crecimiento desarbolado de los centros urbanos. los movimientos migratorios han cumplido con un papel fundamental en la historia de Puerto Rico.

canadienses y suramericanos. La invasión napoleónica de la península en 1808 y los cambios que provocó en España la nueva situación europea creó la coyuntura favorable para que los . En ambos casos. cuando la caña de azúcar y el café abrían horizontes de amplias promesas y las luchas políticas se sucedían en América y Europa. es fácil el paso de un país a otro. El descalabro del cafetal a principios del siglo XX y los cambios económicos que se suscitaron. A lo largo del siglo XIX. oleadas de otras nacionalidades que escapan a situaciones políticas o buscan un mejor horizonte económico arriban de continuo a nuestras costas. a merced del gobierno unipersonal de los capitanes generales y de los artículos altamente represivos de los Bandos de Policía y Buen Gobierno. A ellos se sumaron otros europeos. muchos de los cuales permanecen allá después de finalizar los estudios en prestigiosas universidades.Factores coyunturales. La transformación económica y el crecimiento urbano con su nueva escala de valores alentaron la educación superior masiva y el desarrollo amplio del sector profesional. Esto no contraviene su intensa interacción social con los criollos. Esta fue una válvula de escape para la precaria situación de los trabajadores agrícolas y un modo de contrarrestar el exceso de población que engrosaba las filas del desempleo.000 puertorriqueños. Durante el régimen español. A la fuga de operarios y de brazos agrícolas se ha sumado en las últimas décadas la de los talentos más preparados y prometedores. De los grupos provenientes de España. Contribuyó sobretodo al desplazamiento de los criollos y debilitó el desarollo de una clase esconómicamente fuerte de propietarios puertorriqueños que hubiese asumido el compromiso político de forjar una nación independiente. internacionales y locales explican los momentos de mayor efervecencia migratoria. Estimulados por la política oficial del gobierno. es el puente más directo que les lleva a los Estados Unidos. la isla estuvo bajo las Leyes de Indias. los franceses –y entre ellos los corsosconstituyeron el grupo mayoritario. Puerto Rico es algo más que una tierra de promesas. fue constante el flujo inmigratorio alentado por las autoridades españolas de la isla. se estima que entre 1940 y 1969 emigraron alrededor de 834. Los efectos repercutieron en los patrones migratorios. norteamericanos. Los ejemplos más conspicuos son. Por el contrario. pero también provocó repercusiones sociales y políticas. El impacto de esa inmigración fue variada: tuvo un enorme peso económico en las industrias del azúcar y el café y en la inserción de Puerto Rico en los mercados internacionales. Supuso ésta la culminación de las luchas políticas libradas por los puertorriqueños a partir de la invasión de 1898 mediante la cual los Estados Unidos le arrebataron Puerto Rico a España y suspendieron el régimen autonómico que había conseguido la isla de su antigua metrópoli. También fue importante la llegada forzada de africanos. La perseverante autonomía El pacto político entre los Estados Unidos y Puerto Rico se rige por la Ley de Relaciones Federales (1917) y la Constitución del Estado Libre Asociado (1952). procedentes en su mayoría de las zonas rurales de la isla. antillanos. respectivamente. dirigidos a mantener el orden interno de la colonia. invirtió el movimiento migratorio: desde los primeros años se inició una emigración puertorriqueña orientada principalmente hacia los Estados Unidos. En virtud de las relaciones existentes entre los Estados Unidos y Puerto Rico que eliminan aduanas y fronteras. la cubana y la dominicana.

a raíz de la conquista española. La instauración del gobierno militar reanudó las luchas políticas de los puertorriqueños para recuperar la participación en la administración de sus propios asuntos. retrajo el sistema de gobierno colonial que precedió al período de las Cortes de Cádiz. una vez consolidada y legitimada la doctrina autonomista. Los liberales criollos cifraron inicialmente la solución de los conflictos en la descentralización económica y la asimilación política. Ofrecían el vehículo para lograr el progreso económico y social del país dentro de un ambiente de participación política que permitiera a los criollos la administración interna a la par que garantizaba la unión permanente con la metrópoli. quienes sufrieron dolorosas persecuciones de parte del gobierno. la llegada de los norteamericanos supuso un período de exploración y experimentación. Estas luchas alcanzaron mayor efervescencia durante las últimas dos décadas del siglo XIX. entendida como descentralización política y económica. La participación de los acriollos americanos en las Cortes de Cádiz (1810-12) inició el debate entre éstos y su metrópoli por obtener una participación igualitaria junto a las demás provincias del reino. Como sucedió antes. Ésto les permitiría colocar fácilmente sus azúcares en el mercado norteamericano. pero las de Puerto Rico se mantuvieron dentro de los esquemas autonomistas. Airados debates internos y las coyonturas internacionales –relevantes por el valor estratégico de la isla.y el de esperar con relativa paciencia coyunturas propicias para reanudar la crítica al régimen y las luchas reformistas. Iniciativas de las colonias continentales y Santo Domingo culminaron en luchas emancipadoras. A los puertorriqueños sólo les restaban dos caminos: el de la insurrección armada que algunos grupo intentaron y fracasaron –el más conocido por ser el de mayor importancia el Grito de Lares en 1868. mientras que en Cuba y Puerto Rico se limitaron a luchas reformistas que duraron todo un siglo. Las cubanas evolucionaron finalmente en las dos guerras de independencia de 1868 y 1895.puertorriqueños entraran de lleno a la arena política. En realidad la alternativa autonomista. apareció rotundamente en las instrucciones que dieron los concejales del ayuntamiento de San Germán a Ramón Power. conocido como el proyecto Valera-Quiñones.forzaron la sucesión de varias cartas orgánicas atemperadas a las condiciones prevalecientes en sus respectivos momentos. La invasión norteamericana quebró el recién inagurado gobierno autonómico y restableció el gobierno militar. confiados probablemente en que la extensión de la constitución española traería la igualdad política y civil a que aspiraban. diputado por Puerto Rico a las Cortes Constituyentes de Cádiz. El triunfo de los autonomistas fraguó con la concesión del régimen autonómico en noviembre de 1897 que apenas duró unos meses. Se vinculan a ellos particularmente los intereses azucareros que veían con buenos ojos la autorización para fraguar contratos comenciales que les libraría de la guerra arancelaria entre los Estados Unidos y España. Pero los vaivenes de la política metropolitana y el temor a perder sus últimos reductos en América. Sus seguidores se nutrieron principalmente de los sectores propietarios y profesionales criollos. que fue sometido y aprobado por las Cortes en 1823. Con mayor realidad se planteó en un programa de gobierno. El gobierno de Órdenes Generales que caracterizó el régimen militar dio paso en 1900 a la Ley Foraker que restableció el orden civil y creó el cargo de comisionado residente (con voz pero sin voto) . Los sectores menos privilegiados de la sociedad estaban excuídos de la participación política por virtud del sufragio censatario.

en el que se espera establecer definitivamente la relación política con los Estados Unidos. Esta lucha se ha desarrollado en un medio adverso. diferente a la norteamericana.ante el Congreso Federal. . Entre otras cosas concedió la ciudadanía norteamericana a los puertorriqueños. No fue hasta 1948 que una enmienda a la Ley Jones hizo electivo el cargo. de raigambre hispánica y caribeña. A todo esto se sumó la penetración religiosa por las distintas agrupaciones no católicas. une a los puertorriqueños. profundamente mestiza. pero importante por la fuerza de sus planteamientos. económicas y sociales. han sido consistentes en vincular las soluciones que afrecen a los problemas del país con la forma definitiva de status que prevalezca en las relaciones entre a isla y los Estados Unidos. celebradas por los puertorriqueños para elegir por primera vez en su historia a su gobernador. El nacionalismo cultural En el fragor de los debates plesbiscitarios se ha intensificado una lucha sostenida con vehemencia durante todo el siglo: la de la reafirmación de la identidad cultural. amplió su participación política en la administración local y estableció la Ley de Relaciones Federales que prevalece hoy. Miller para sustituir al del puertorriqueño Salvador Brau. aunque a partir de la década del 70 ha ido perdiendo terreno frente a la anexionista con la que hoy parea sus fuerzas. Por encima de las diferencias ideológicas. Se llégó al extremo de utilizar como texto para enseñar la historia de Puerto Rico. Ambas cartas orgánicas fijaban el nombramiento del gobernador por designación del presidente de los Estados Unidos. autonomista y anexionista. Bajo su liderato se obtuvo en 1950 la Ley 600 que autorizó la redacción de una constitución de carácter autonómico para Puerto Rico. En 1917 la Ley Jones reemplazó a la Foraker. tiene la mayoría que se requeriría para adoptar una solución permanente. la defensa del idioma español y el sentido arraigado de una identidad propia. La independencia continúa siendo la opción de un grupo minoritario. culto tradicional dominante en el país. En la encricijada de un nuevo plesbicito a celebrarse próximamente. resultó electo Luis Muñoz Marín. los Estados Unidos iniciaron una agresiva campaña de transculturación que comenzó con la imposoción del inglés en todas las gestiones públicas. todo parece indicar que ninguna de las dos posiciones dominantes. orientándolo hacia el conocimiento y la exaltación de la cultura norteamericana en detrimento de la puertorriqueña. la anexionista o “estadista”. y la autonomista. Más allá de los diferentes nombres optados a través del tiempo por sus partidiarios oficiales y las alianzas y coaliciones de ocasión. Una vez asumieron el mando. En el debate político del siglo XX se han mantenido en pugna tres posiciones políticas definidas fundamentalmente por la solución que dan al problema del status: la independentista. ideológicamente muy dividido. en ocasiones hostil.se ha impuesto la ideología autonomista. A lo largo del siglo –como antes en el XIX. En las elecciones de ese año. proclamada como la Constitución del Estado Libre Asociado el 25 de julio de 1952. el libro escrito por el Comisionado de Instrucción Paul A. El uso obligatorio del inglés se reforzó con la configuración del sistema educativo. incluyendo la enseñanza. Así prevaleció hasta 1949 cuando se reconoció al español como vehículo primario para la instrucción.

Próximo a cumplir el quinto centenario de su descubrimiento por un país europeo. Y es que el español es esencia y símbolo de una cultura insular que a la llegada de los norteamericanos contaba ya con 400 años de historia. Era difícil que no ocurriera así cuando los medios de comunicación masiva trasmiten de mil maneras diferentes el modelo social dominante. más sutiles pero efectivas. afirmaciones y contradicciones. productos de las particulares relaciones que ha sostenido con España y los Estados Unidos. centrada en el español como lengua madre de los puertorriqueños y en tradiciones ancestrales. se encuentra en una nueva encrucijada. desarrollado entre tantas limitaciones frente a modelos poderosos y absorbentes. Conclusión Los cinco rasgos persistentes destacados en este ensayo ayudan a explicar el perfil colectivo del pueblo puertorriqueño. sus repercusiones serán fundamentalmente políticas y socioeconómicas. La envergadura de las manifestaciones culturales en las artes y la literatura trasciende desde hace siglos el ámbito insular para ocupar.El debate por el idioma se ha efectuado en todos los frentes imaginables y arrecia ante la amenaza que supone la política del “English only”. forjado al calor de un proceso histórico espinoso. Independientemente de cuál sea la decisión final. . un lugar destacado entre los países de América de los cuales Puerto Rico es uno de los más pequenos en dimensión territorial. Junto a las formas más obvias de penetración cultural ha habido otras. prevalecerá y formará parte del entendido final. Es admirable que un país de tan corta extensión geográfica. sostenido por relaciones económicas cada vez más estrechas. haya logrado una idiosincracia propia y descollado ante la comunidad mundial. por derecho cualitativo. No hay duda de que el modo de vida norteamericano ha calado profundamente en la sociedad puertorriqueña. El respeto a la identidad cultural propia. la de decidir la naturaleza de su destino futuro con los Estados Unidos. transcurrido entre cambios y contonuidades.

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