- Siéntese, por favor. Esperó a que se sentase.

- Escúcheme bien, Néstor, porque sólo lo voy a decir una vez. – hizo una pausa y sorbió un trago de coñac- ¿Le sirvo una copa?...¿No? Como quiera. Sorbió otro trago y dejó el vaso sobre la mesita de cristal. - ¿Está cómodo? Debería. Debería estarlo. Me gustaría que estuviese cómodo. Si. Cogió el vaso y dio un sorbo rápido. Hizo ademán de dejar el vaso sobre la mesa, pero lo retuvo, agarrado sobre su regazo. Finalmente, lo posó y sacó la pipa del bolsillo y una bolsita de tabaco. - No se impaciente. No hay prisa, ¿verdad? Terminó de llenar la pipa, y trató de encenderla, pero la primera cerilla se apagó nada más encenderla. Con la segunda lo consiguió. Dio una primera chupada, profunda, con una amplia sonrisa en los labios, cuya causa, aparentemente, estaba encima de la lámpara de cristal, por encima del primer piso, del segundo y del tercero, de la buhardilla y el tejado. Mirando hacia arriba, y dejando la boquilla de la pipa muy cerca de sus labios, casi rozando la mejilla, continuó: - Sé que usted ya lo sabe. No se haga el sorprendido, sé que sabe que yo sé que lo sé. Hizo una repentina pausa, pensativo. - Perdone. Quizás la emoción y el coñac me impiden hablar correctamente. Quise decir que sé que sabe que ya lo sé. Pero no nos liemos, ¿verdad? – se rió - ¿Me permite aflojarme el cuello de la camisa? Tantos años, y todavía no pude acostumbrarme a llevar el cuello enjaulado. ¿Parece mentira, no? Recogió la copa. Se la acercó a los labios, pero siguió hablando: - Me voy. Me iré de esta casa, para siempre, esta misma noche. Quiero mi finiquito ahora mismo, le he traído su chequera. Aquí tiene. – se la tendió – Ya he recogido mis cosas, tengo las maletas preparadas para el taxi que vendrá a recogerme dentro de una hora. – miró hacia el enorme reloj de péndulo – Cincuenta y cuatro minutos, para ser exactos. Quiero decirle, asimismo, que su esposa tiene tres amantes, su hija abortó el mes pasado y su hijo distribuye cocaína a su círculo de amistades. Sorbió el trago y dio otra larga chupada a la pipa. - Además, su esposa sabe lo de esa chiquilla con la que anda últimamente. Se calló, sorprendido. - Pero...¿qué hace?

del olor de su señor. Valentín. se abrió la puerta y apareció Valentín. o que me pidiese que me quedara.Me quedaré un rato más aquí. Abrió la puerta y se quedó firme en el umbral. . . En ese momento.Así es..¿Estaba ensayando su discurso. Cogió la chaqueta delicadamente con las dos manos. se la acercó a la cara y aspiró. Las cerraré después. Se sorprendió al encontrar a su señor en aquella sala. el criado.Hasta mañana. Me tiene sin cuidado que mi marcha no le afecte lo más mínimo.No puedo negar que el sexo con usted fue muy placentero. Valentín se detuvo en la oscuridad del pasillo. Buenas noches.Si. De repente. Valentín. por no decir fabuloso. Desde luego. Que laven esa chaqueta que está ahí en la butaca a tu lado. .. Vístase.Buenas noches.¿Llamaba. unos veinte minutos. de aquel aroma. ni por orgullo. señor. El criado cerró la puerta tras de sí.el criado permaneció inmóvil.. Valentín cogió la chaqueta y la dobló sobre su antebrazo.No te preocupes..No. . gracias. pero eso se terminó hace tiempo. . Que descanses. . . para así impregnar todo su ser de la esencia. Tras alejarse unos metros de la habitación. mirándole fijamente . Buenas noches. supuse que a estas horas ya se habría acostado. señor. Valentín. .¡Oh! Disculpe. señor. Ya sabía que no lo haría. ya no esperaba que usted se sintiese apenado. Valentín. el señor gritó: . . profunda y lentamente. señor? . La manché cenando. señor.¡se lo ruego! Así no conseguirá retenerme. señor. por favor.Se incorporó del sofá.. Vístase. no quiero “disfrutar” más del momento.¡Valentín! El criado volvió a los pocos segundos. Me disponía a cerrar las ventanas de este piso. ¡Qué ocurrente es usted! No. No me voy por rencor. hasta que brotaron lágrimas de sus ojos. . tan fuertemente cerrados.De acuerdo. –volvió a sentarse. señor? .Nada más. su adorado Néstor.