Pierre Duviols

Une petite chronique retrouvée : errores, ritos, supersticiones y ceremonias de los yndios de la prouincia de Chinchaycocha y otras del Piru (1603)
In: Journal de la Société des Américanistes. Tome 63, 1974. pp. 275-297.

Citer ce document / Cite this document : Duviols Pierre. Une petite chronique retrouvée : errores, ritos, supersticiones y ceremonias de los yndios de la prouincia de Chinchaycocha y otras del Piru (1603). In: Journal de la Société des Américanistes. Tome 63, 1974. pp. 275-297. doi : 10.3406/jsa.1974.2131 http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/jsa_0037-9174_1974_num_63_1_2131

UNE PETITE CHRONIQUE RETROUVÉE : Err ores, ritos, supersticiones y ceremonias

de los yndios de la prouincia de Chinchaycocha y otras del Piru *

Edition et commentaire Par Pierre DUVIOLS Los yndios del Piru an tenido tantos errores acerca de la creacion que en cada prouincia y aun en cada linaje que llaman ayllus an desparado coda uno por su parte como ensenados del padre de mentira. Unos dezian que su origen auia sido del sol, otros que auian procedido de lagunas, otros de cerros, otros de quebradas que llaman guaycos y a todas esas cosas uenerauan todos como a cosas diuinas, y acerca de lo que emos tenido noticia en esa prouincia de Chinchacocha se hara breue relacion 1. Tumayricapa 2. Entre los otros [errores] notables reuerenciauan рог dios de la fuerça, de la yndustria, del fuego y de la uentura a Tumayricapa y tenian una fabula de su origen en esta manera : dezian que en un peňasco grande questa en terminos de Tarma en el camino real del Ynca que ua al * Nous sommes responsables de la ponctuation, de l'usage des majuscules et des soustitres entre crochets [P.D.] 1 . Un fragment de ce document a été publié — sans référence — par Rubén Vargas Ugarte, S. J., dans Historia de la Compaňia de Jésus en el Peru, Burgos 1953, p. 420-423 (II s'agit du premier paragraphe consacré à Tumayricapac, qui termine par ses mots : « con invocaciones y alabanzas de Tumayricapa y de tumaunay hanampa... »). Nous sommes souvent en désaccord avec lui sur la manière de transcrire. Ainsi son texte donne-t-il au début : « Entre ellos reverenciavan рог Dios de la fuerza... » alors que nous lisons : « Entre los otros notables, reverenciauan рог dios de la fuerza... », etc. 2. Tumayricapa est une graphie hispanisée de Tumayri сарае, сарае, terme bien connu désignant le seigneur, le chef auquel sont attachées la puissance, la grandeur, la richesse. Tumayri renvoie à tumay que donnent la plupart des dictionnaires avec le sens de rodeart

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SOCIÉTÉ DES AMÉRICANISTES Cuzco, que se llama Ayracaca, que quiere dezir peňasco loco, cayeron del cielo Tumayricapa y Tumayhanampa entrambos hermanos y quel Tumayhanampa se desaparecio y el Tumayricapa paso a un cerro questa cerca de la laguna de Chinchaycocha entre los pueblos de San Joan de los Ondores y de San Pedro de Pari que se llama Mamallqui Jirca que quiere dezir planta o principio o origen de los cerros y alli hizo junta de todas las guacas, que son idolos, y sin hazer mas mencion de lo que alli hizo dizen se paso a Bombon que son unos llanos dos o třes léguas mas adelante y se transformo en niňo pequeňo uestido de cumpi rico y una maňana al amanecer que hazia una neblina muy obscura comenzo a llorar y una muger del pueblo de Huayčhau llamada Pullucchacua (que es nombre compuesto de pulluc que significa el uello que queda en las aves despues de desplumadas y de chacua que quiere dezir perdiz y assi el nombre de la yndia era uello de perdiz) oyo los sollozos y fue adonde oyo llorar y hallo y se lo lleuo a su pueblo y le dio el pecho y lo crio y dentro de cinco dias crecio y fue uaron y embio a llamar a Huacauencho y a Yarupa que son dos cerros muy empinados y notables de nieue el uno en la una cordillera y el otro en la otra questaran de distancia diez o doze léguas el uno del otro y a todas las demas guacas y cerros para que hiziesen un chaco de bicuňas 3 ques una caça que hazen juntandose mucha gente y cercando los montes y llanos y yendo de todas partes oxeando los animales de suerte que amenazados de una a otra parte los encaminan adonde se an de juntar y la gente los ua cercando de manera que uienen a hazer corral de las personas y los animales quedan en medio cercados de todos lados. Y esta caça о chaco de bicuňas de que ay muchas en esta tierra se avia de hazer en un notable llano questa en Bombon llamado Uirapampa donde teniendo muchas bicuňas juntas para el chaco mando Tumayricapa a un cerro muy alto que se llamaua Quirumachan y llegava al cielo y se queria auentajar a Tumayricapa que endereçaua su riui 4 que era el ynstrumento de caçar a una bicuňa

cercar (entourer, encercler). Nous remarquerons que dans la région de Huaylas, jadis colo nisée par les Yaro, la racine verbale tuma signifie voltearse, darse vuelta, voltear la esquina, girar [Un diccionario del quechua de Huaraz рог German Swisshelm O.S. В., d'après les tr avaux de José Ripkens, Huaraz 1972). On passe plus franchement à l'idée de détour et de ruse avec le fréquentatif tumarimuni : ir por rodeos (prendre des chemins détournés, procéder par détours) enregistré par Gonzalez Holguin en 1608, repris par Mossi en 1875 et par Perroud en 1970. Ce dernier propose comme synonyme inkay (se moquer de, tromper, berner). Tumayricapa serait donc le « rusé capitaine » ou le « puissant malin », en tout état de cause un trickster. Le vicaire ne le qualifie-t-il pas d'ailleurs de « dios de la yndustria », la industriel, étant, comme on sait, au 17e siècle, à la fois l'habileté, l'adresse, la ruse et l'artifice. La victoire de Tumayr icapa sur Quirumachan renforce ce sens. Il l'obtient par une feinte : le héros fait semblant de viser une vigogne avec snn riui et, au dernier moment, tourne (tumay) son arme vers son adversaire qu'il prend au dépourvu. 3. Note marginale sur le manuscrit : « bicuňa es un animal siluestre de tanto cuerpo como un uenado y más alto рог ser más largo de pierna muy... y es de forma de camello aunque no corcouado es ligero mucho y muy estimado por la lana ques de color y en estremo fîna ». 4. R. Vargas Ugarte transcrit erronément ricu. Il est d'autant moins douteux qu'il s'agit du riui (qu'on trouve écrit aussi : ribe, ribi ou encore libe, libi...) que le vicaire donne en marge de son manuscrit un croquis de l'instrument et une définition précise « El riui es de très cuer-

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y el riui de Tumayricapa en lugar de las třes pelotillas de plomo que oy usán los yndios dizen ténia très // notables peňas questan oy al pie del cerro tan grande que pesaua cada una mas de ueinte quintales y yendose baxando Quirumachan y haciendo Tumayricapa ademan que tiraua a una uicuňa torcio el riui y tiro a Quirumachan y le dio рог el pescueço de suerte que le corto la cabeça con las cuerdas del riui y el se tendio muerto en el suelo ques una loma de peňas bien grandes que diuide dos llanos y tiene de largo mas de media légua y esta hazafia hizo Tumayricapa de embidia porque se auentajaua a Quirumachan. De aqui baxo Tumayricapa a los yndios chupachos que son los del ualle de Guanuco y a estos los recibio por sobrinos tresquilandolos que fue ceremonia que los yndios an usado (usque in présentent diem) de tresquilar a las criaturas uarones y hembras al aňo de nacimiento haziendo de dia junta y hazian la ceremonia desta manera : sentauan la criatura en medio de la casa sobre una manta de las que usan uestir y el tio hermano de la madré de la criatura y a falta deste el pariente mas cercano de parte de la madré daua una sola tijerada ynuocando a Tumayricapa y a Tumayhanampa pidiendoles que diesen fuerça, uentura e yndustria y riquezas a aquella criatura y luego le offreeia el que dio la primera tijerada y ofîreciendole alguna cosa y luego proseguian los parientes de parte del padre de la misma manera y. luego todos de la junta ofïreciendo y dando tijerada y luego gastauan todo

das // (258 v) de largo de una braça anudadas рог la una cabeça y sueltas lo demas y en cada canto una pelotilla de plomo de una onça о poco mas con que los yndios caçan aues en el ayre y tambien enlazan y cogen destos animales y de otros. » Le riui, appelé aussi ayllu, pouvait être formé seulement de deux lanières et de deux boules, ces dernières étant constituées le plus souvent par des pierres rondes recouvertes de cuir. Cette arme était utilisée aussi bien pour la chasse que pour la guerre (sur ce dernier point voir A. Mario Salas, Las armas de la Conquista, B.A. 1950, pp. 81-82). Mais le riui ou ayllu était employé aussi dans les jeux rituels, si fréquemment pratiqués. Il existait même dans le Tawantinsuyu des riuicamayoc, fonctionnaires chargés de ces instr uments « que son unos cordeles con plomo con que jugaba el Inga y dauan indios para mitimaes a otřas partes » (« Representación hecha рог el Licenciado Falcón... », in Co. Do. In. ; 1867, t. VII, p. 468). On trouvera d'autres exemples dans l'étude de R. T. Zuidema « El juego de los ayllus y el amaru », J.S.A., t. LVI-I, 1967, écrite à partir du paragraphe suivant de C. de Albornoz : « Del machacuay usan el dia de hoy en sus fiestas y taquies haziendo un juego de ayllar que antiguamente jugava el inga, echando en alto esta figura de culebra y hecha de lana ; y los que apostavan echavan sus illos, que son très ramales de soga hecha de niervos de animales о de cueros dellos, y a los cavos unas pelotas de plomo. A este juego ganó el inga muchas provincias a las guacas» que ya se las havia dado. Y los camayos de las guacas, permitia el inga que jugasen las taies provincias con él por otras y se hazian perdedizos. Y después de ganados por el inga con este medio de juego, las satisfazia el inga a las guacas y camayos con dalles tierras y ganados y otros servicios. Son muchas las tierras que ganó a este juego de el ayllar el machacuay ». (« Instrucción », J.S.A., ibid.). Nous ajouterons un nouvel élément d'information qui a le mérite d'éclairer le mécanisme du jeu lui-même, tel qu'il était encore pratiqué par les indigènes de Cajatambo au milieu du 17e siècle sous le nom de aina : « ... y jugaron un juego que llaman aina que es tirar un ribe que son bolas de plomo atadas a unos ylos largos y tiran unas baras de palo al aire y se enreda el dicho ribe en el palo о bara que tiran y el ribe que da mas bueltas en el palo ese ganaba y es juego superstiçioso para saber quando a de ser bueno el suseso о malo ». (Visita de idalatrias de Hacas, 1656-58), fol. 41 v, Archives de l'archevêché de Lima).

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SOCIÉTÉ DES AMÉRICANISTES' lo restante del dia y toda la noche en baylar y beuer con inuocaciones y alabanças de Tumayricapa y de Tumayhanampa. Dizen los Yanamates (ques un linaje que huuo en la doctrina Uico y Pasco y oy ai algunos dellos) que ellos no quisieron reconocer ni obedecer a Tumayricapa y que una noche que avia muchissima nieue uino Tumayricapa a su pueblo en compaňia de Tumayhanampa que ya se auian buelto a juntar y sin que alguien los uiese les hurtaron un carnero de la tierra y yendo en busca del carnero los Yanamates рог el rastro no auian dexado en la nieue rastro de persona sino de leon y de zorra y de carnero y que siguiendo aquellos rastros los fueron a hallar al pie de un cerro que se llama Gaytal y quel cerro estaba en figura de persona estaua comiendo harina de maiz enbuelta con seuo de carnero de la tierra y que como llegaron los que yuan en busca del carnero hurtado el leon començo a enojarse y рог la una uentana de las narizes echaua granizo blanco y por la otra uentana echaua granizo Colorado y los yndios le dixeron. Yay [ay], ymapac llamayta hancharcaiqui? 5 que quiere dezir : Padre mio ^рот que me traxiste mi carnero? y el respondio preguntando : ^Checachu yayay nimanqui? que quiere dezir : — ,jde ueras me Hamas padre? Y le uoluio a dezir el yndio que si y que el Tumayricapa les dixo : pues bolued a uuestro pueblo y para que yo sepa si me dezis verdad y si de ueras me obedeceis lleuad un cordero al cerro de Chuncrascayan y en los bofes del cordero que aueis de lleuar uere si me mentis о si de ueras me quereis por uestro padre. Y los yndios lleuaron el cordero y abriendolo Tumairicapa hallo que entrambas las alas de los bofes estauan juntas // en uno y no diuididas y assi les dixo que dezian uerdad y quel los recibia por sus hijos y que jurasen por el y que si no le obedecieran que a todos los auia de acabar. Y tienen tantas fabulas de Tumayricapa y Tumayhanampa que los mismos son sin quenta. —

Tenian dioses générales y particulares para différentes cosas aunque a todos ynuocaban para sus necesidades al sol que llaman inti y en esta prouincia rupay, al dia que llaman punchao y al luzero llaman huarac y a las estrellas que llaman cuillur y a la luna que llaman quilla inuocauan para la salud y a los cerros que descubrian quando caminauan y a las cumbres los ynuocaban para el buen succeso del uiaje que hazian y a los rrios por donde pasauan beuiendo dellos tomando el agua con la mano derecha très uezes y sorbiendola pidiendoles que los dexasen pasar en paz y los boluiesen con bien y Tumayricapa para lo que queda dicho. —

5. Le passage en quechua est ainsi découpé dans le manuscrit : « Yayyhmapac llamayta hanchar caiqui... checachuyayanimanqui ».

ERRORES, RITOS, SUPERSTICIONES Y CEREMONIAS (PERU, 1603) Raco.

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En la prouincia de Ghinchaycocha que toma el nombre de una notable laguna que se llama en esta tierra cocha y es esta prouinc ia las tierras mas altas deste reyno de suerte que de todas par de tes se sube a ella y baxan las corrientes de las aguas por la una parte al norte y рог la otra parte al sur y esta entre dos cordilleras muy altas de tierras neuadas que estauan de distancia la una de la otra diez о 20 léguas y la prouincia en medio y por razon de su altura y los ayres de las nieues que la baňan es muy fria y por distancia de diez y seis léguas de largo y ocho de ancho es tierra Hana y, por todos lados cercada de cerros y tierras. En una grande llanura esta un cerro [ ] y apartado de otros que tendra de circuyto mas de media légua y es ancho de pies de suerte que se leuanta a ladera sobre las faldas y es prolongado y de muy grandes peňas y haze en lo alto dos punctas la una casi piramidal y luego se quiebra un poco y de aquella quiebra se buelve a levantar y va tomando cuerpo en una loma prolongada hasta rematar en otra puncta mucho mas corpulenta y redonda. A este cerro llaman Raco que quiere dezir gordo, como si dixesen cerro gordo. No saben dezir su origen sino que nacio alli (ques una uerdad entre muchas mentiras que del cuentan) y que fueron dos hermanos Raco y Yanayacolca y que el y Yanacolca se fue a otra prouincia cerca dessa que se llama Andajes y el Raco quedo en esta de Ghinchay cocha quai tenian por dios de las comidas y le ynuocaban para al ellas al tiempo de sembrar offreciendoles (sic) sacrificios y todos eran cosas de comer guisadas y de beuer lo quai hazian de esta manera : Esta prouincia por su frialdad no produce arbol alguno y todos los cerros y llanos son pelados aunque abundantes de yerua. Tampoco produze semilla ni grano que en ella se siembra salvo una semilla que llaman maca de hechura de nabos muy pequefios y tanto que hay alguna tan menuda como garuanços y esta mas pequeňa es la mas estimada y sabrosa la quai secan y guardan y dura très y quatro aňos sin daňarse y el modo de comerla es cozida y es dulce y queda des pues de seca en forma de higos pasados y ay blanca y morada. Es calidissima tanto que la tierra donde se siembra queda tan agostada y abrasada que en quatro o cinco aňos no produze yerua ni otra cosa y es trabajossissima y prolixa su cultura y tardio el esfuerzo. Siembrase poco délia y assi no es bastante sustento para los naturales y para tenerlos uan a las prouincias comarcanas por comidas a trueque de lanas y carneros de la tierra y a otras cosas y assi se proueen paie su ano pues en las chacras que son las sementeras que las hazen en los llanos y son cassi quadradas o poco mas largas que anchas des pues de bien dispuesta la tierra para la sementera a mucho trabajo que les cuesta por aralla a fuerça de braços sin ualerse de ayuda de animales ni de yndustria que les alivie de trabajo. En medio de la chacra ponian una piedra larga de una tercia poco

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SOCIÉTÉ DES AMÉRICANISTES mas o menos soterrada un po.co y leuantada derecha en medio de la chacra bien aniuelada que llamauan guanca 6. Esta piedra era la imagen de Raco y en otřas partes de la misma prouincia ponian en lugar de la guanca un manojo de paja larga doblado por medio y la cabeza que hazia por la dobladura // la soterrauan de suerte que dauan las puntas fuera de la tierra un palmo o poco menos y debaxo le ponian una papa partida por medio de suerte que auian de ser dos en reuerencia de Raco y de Yanayacolca y esta paja assi como la guanca era la imagen de Raco y &e llamaua pitacocha. Esto se hazia antes de comenzar la semilla que es casi como semilla de mastuerco aunque mucho mas pequeňa y menuda y puesta assi la guanca о pitacocha le hazian a Raco su ynuocacion y oblacion de unos panezillos de masa de maiz con su cascara que llaman parpa y unos panezillos de maiz y maca y otras semillas todo rebuelto que llaman tantalla que quiere dezir cosas ajuntadas о mezcladas y unas maçamorras o poleadas muy espesas que llaman ticti y coca que es hoja de un arbol en que los yndios tienen mil supersticiones y chicha ques una beuida que hazen del maiz molido y cozido ques el uino que ussauan y emborracha muy bastantemente. Todo esso о parte dello ofïrecian a la guanca о pitacocha pidiendo a Raco el augmento de la sementera y hecho esto Gomençauan a derramar la semilla. Tambien inuocauan a Raco para la salud y para la hazienda y para otras cosas pero la principal era para las comidas a quien se las atribuyan 7. —

[El guarachico.] En llegando los uarones a los aňos de la pubertad les ponian la huara que era una faxa de lana de la tierra de largo de media uara y de ancho de una ochaua con quatre cintas en cada canto la suya como trancaderas de la misma lana de la tierra y esta se la ponian que les cogia y cubria la uerenda y los dos cabos de las trancaderas. por delante y los otros dos por detras uenian a juntarlos y rematarlos sobre los cuadriles con una buelta al cuerpo de suerte que en los mismos cuadriles se remetaua y la cossian tal quai. Para ningun ministerio ni necesidad de naturaleza ni para otra cosa despues de puestasela auian de quitar sino desuiarla a un lado y el quitarsela solo auia de ser quando fuese tan uieja que se huuiesen de poner otra nueua y el ponersela se llama maua huarallicuc y le ponia con sus supersticiones y ritos haziendo de dia junta en casa del muchacho que se la auia de poner y su padre y tio hermano de su madré le ponian la huara y a falta de

6. Sur le rôle de la guanca {wanka) dans les cultes agraires, voir Duviols, « Huari y llacuaz. Agricultores y pastores. Un dualismo prehispánico de oposición y complementaridad. » Revista del Museo Nacionál, Lima 1973, pp. 163-164. 7. On trouve en marge de ce paragraphe une définition sommaire des mots chacra et papa.

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padre y tio los parientes mas cercanos y para los huerfanos y que no tenian parientes combidaban a yndios ricos y principales que era hazelles mucha honrra y le ponian la guara estando en pie en medio de la casa con una chunta que es una lança en la mano derecha affirmando en ella ynuocando a Tecssiuiracocha y a Cayllauiracocha 8 su hermano a quienes atribuyan la creacion de la tierra pidiendoles que diesen al que ponian la guara fuerça, yndustria, abilidad y uentura y tambien inuocaban al luzero que llaman huarac y a las cabrillas que llaman oncoy y toda la junta le hablaua diziendole que no fuese mentiroso ni embustero, ni floxo, ni ladron ni testimoniero y que aquella guara no se la quitase hasta que fuese tan uieja que no la pudiese traer y se huuiese de poner otra nueua y cada uno de los présentes assi hombres como mugeres le açotauan en los pies para que se acordase de lo que le amonestauan y luego todos le offrecian començando los que le auian puesto la guara y despues los demas parientes y luego todos los demas hombres y mugeres. Los hombres les offrecian carnero de la tierra, lana o plata y despues que hay ganados de Gastilla en esta tierra tambien los offrecian ouejas de Castillas y la mugeres les offre cian cantaros de barro y ollas grandes en que cuezen la chicha y semilla de maca diziendole que con aquellos cantaros le trayria su muger agua y con las ollas le cozeria la chicha y con la semilla le sembraria maca y que con aquello ténia que uiuir. Y acabada la offrenda començaua la fiesta y consumian lo restante del dia y toda la noche en baylar y beuer. Quando la guara se enuejecia de suerte que la huuiesen de mudar no se la quitauan // en publico ni con ceremonias ni en casa sino a solas en el campo y en secreto y la escondian o enterrauan de suerte que ninguno la uiese y los que se conocian por muy grandes pecadores la enchauan en los caminos reaies о en los apachitas y quando se la quitauan para arrojarla a los dichos lugares la escupian y quedauan libres dellos. [Hechizeros, sacrificios.] Y consultauan a los hechizeros que llamauan chachas que quiere dezir sabios en esta facultad о uenerables y umu, que es hechizero para todos sus negocios assi de la salud quando estauan enfermos para que les dixessen si se auian de morir y si se auian de casar y si auian de ser ricos y si auian de tener prospero uiaje en los que querian hazer y los hechizeros hazian muchos embustes, supersticiones y sacrificios, todos mentirosos* como hijos del maestro y en particu lar sacrificando carneros de la tierra y unos conejos casi de forma de ratones pero mucho mayores y menores que conejos de Castilla que llaman cuyes. A los corderos degollaban con cuchillo y luego les abrian 8. Information particulièrement intéressante à rapprocher de plusieurs passages de Guaman Poma de Ayala jusqu'à présent obscurs. Entre autres celui-ci : « ... ticze caylla uiracocha runa camac... », 1936, p. 56 et aussi Cristobal de Molina : « A ticsi uiracochan caylla uiracocha... » {Oration primera al hacedor).

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SOCIÉTÉ DES AMÉRICANISTES рог el pecho y les sacauan los bofes, a los cuyes les clauaban la una del pulgar derecho por el pescueço рог junto a la uia del tragadero y luego le torcian la cabeça a un lado, de suerte que рог la herida salia la sangre en hilo delgado y con ella puesta en frente del idolo lo rociauan. Los quales dichos idolos рог la mayor parte eran piedras de diferentes hechura[s] segun los auia criado naturaleza y otras hechas con arte de figuras de maçorcas de maiz, de Hamas, que son los carneros de la tierra y luego al cuy con las mismas uňas de los pulgares que para este proposito la trayan muy largas. Los abrian y los sacauan los bofes y los soplauan рог el caňo del tragadero y como los bofes son esponjosos se hinchauan llenandose de uiento y si quedaban lisos sin ninguna grieta ni quebradura era buena seňal y dauan la respuesta aduersa. Quando los consultai! an para la salud рог la mayor parte les deshauziauan mas pedianles Hamas о cuyes о parpa y ticti y çancu y coca y chicha y dezian que ellos harian sacrifîcios a las guacas y con aquello uiuirian y hecho dezian que ya les auian alcanzado la salud. Confesauanse con estos chachas y hechizeros y dezianles sus pecados y ellos ymponian sus penitencias las quales hordinariamente eran de ayunos que llaman çacicuc que eran abstinencia de agi y de sal y a los uarones que se abstuuiesen de sus maridos y de otros dos o cinco o doze dias y a cosas mas graues un mes y que se baňasen muchas uezes en agua corriente para que el agua se lleuase los pecados. Eneargauan los hechizeros a los que los consultauan que con grandissimo cuydado guardasen el secreto y no lo confesasen con los padres sacerdotes porque por hazelles a ellos bien no fuesen causa de que los quemasen о ofïendasen tresquelandolos ques grande afïrenta para esta gente y esta a ssido la causa de auer estado tanto tiempo encubiertos estos ritos hasta que por la misericordia de Dios se au uenido a entender y ya con mucha claridad lo declaran en sus confessiones. — [Mellizos.] La muger que paria dos de un uientre los atribuyan al rayo // que llaman curi y despues que los tratan los espaňoles como les an oydo dezir quando truena Sanctiago lo llaman por este nombre y se lo ponen a los assi nacidos Sanctiago o Curi muy sin excepcion quedando este nombre por apellido de sobrenombre en la succession de los tales y la muger que los paria auia de ayunar ynfaliblemente doze dias absteniendose de comer agi y sal y de que no llegase a ella su marido todos los doze dias en reuerencia del rayo pidiendole que no la empreňase otra uez. — [Agûeros.] Quando caminaban e yuan a sus rescates ynuocauan a todos los cerros y cumbres que descubrian por dende pasauan para que les

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diese buen succeso en el uiaje y rescate y los boluiesen con bien y salud a sus casas y les sacrifîcauan los pelos de las pestaňas que llaman quipija tirandoselos y soplandolos hazia aquella parte que ueneraban. Lo mismo hazian al rayo y al trueno pidiendoles que no los espantasen ni matasen. Muy de hordinario en los caminos reaies, en las cumbres de las subidas de cuestas y en las encruzijadas y jun tas de caminos tenian apachitas que eran montones de piedras que echauan los que caminauan por uia de religion y soguillas de paja y quando llegauan alli torcian un poco de paja en dos ramales la una mano abierta sobre la otra de suerte que la paja quedaua hecha una soguilla de un palmo y mas y luego con la mano derecha рог encima la cabeça en el ayre dauan cinco bueltas con la soguilla y la escupian y echauan en la apachita creyendo que con aquello dexauan alli la carga de sus pecados y libres dellos cobrauan aliento y fuerça y ofreçian coca. — [La llamaya.] Por pascua de Nauidad era la fiesta de las Hamas la quai era una de las mas célèbres que tenian. Estas hazian con unas sogas de lana de la tierra no torcida ni entrahilada sino encordonada y era esta soga muy gorda y en el un remate ténia una cabeça muy bien formada de carnero de la tierra con su boca, narizes, ojos y orejas y era de largo la soga de dos uaras о poco mas y el otro cabo y remate ténia la cola como carnero. Estas trayan en las manos los yndios y las yndias detras dellos con unos tamborillos cantando la llamaya y ynuocando a très lagunas a quienes atribuyan la creacion de esos animales, llamados Urcucocha, Chocllococha y Ghinchaycocha y esta fiesta e ynuocacion les duraua los très dias de pascua de Nauidad y en todo el discurso del ano hasta otra Nauidad no parecian aquellas sogas que llaman titahuaracas y en toda esta fiesta todo es a pedir destas lagunas que pues eran criadoras de las Hamas se las diesen a ellas. — [Las illas.] Y en encontrando con algunas piedras en que parecia auerse estremado naturaleza dan doles alguna hechura, forma о color estrahordinario las cogian y guardauan y tambien los hechizeros las dauan diziendo que quien tuuiesse aquellas tendria mucha hazienda y ganado de la tierra ques la riqueza que los yndios mas estiman. A estas llamauan illas y el demonio les tiene tarn persuadido esto que en uiendo que a uno se le multiplica el ganado y la hazienda dizen luego : « chay illayocl » que quiere dezir : aquel tiene ylla. Esta tenian en sus casas y la adorauan y sacrificauan de // la manera que qùeda dicho cuyes y corderos y tenian muchos trapillos con poluos amarillos y colorados

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SOCIÉTÉ DES AMÉRICANISTES de llimpi del azogue y de otřas cosas con las quales embarnizauan las illas y se los fregauan y les soplauan aquellos colores que era el modo de sacrifîcalles y estauan tan persuadidos a que aquello era causa de la riquezas que a mucho trabajo se pueden o los podemos persuadir de la uerdad. — [El cubrecasa.] Quando hazian casas nueuas los primeros palos que en ellas ponian que llamauan macssas que quiere dezir cuňados o yernos eran pintados con figuras de culebras, leones, y osos y unas cosas que ellos miemos manifestauan no ser cosas buenas. Estos palos trayan los yernos о cuňados del que hazia la casa y de alli tomauan el nombre los palos y eran los primeros estos yernos o cuňados que a porfia subian a asentar la demas maděra y para qualquier casa que se auia de hazer se juntaua todo el pueblo porque era fiesta de beber que es la desta gente miserable y el fin a que reduzen todas las suyas. Cubriase hasta el techo y solo quèdaua un poco para el dia siguiente que era el concho ques el assiento de la chicha que hazian tanta para la fiesta de la casa que auia para todo el pueblo y auia de sobrar para el dia siguiente. En esta tierra fria hazian luego muy grande lumbre en medio de la casa nueua y començaua la tamborillada tocando los tamborillos y cantando las yndias sus ynuocaciones y baylando los yndios y assi se gastaua la tarde y toda la noche y lo que restaua de la casa por cubrir lo cubrian los macssas y parientes. — [Los manantiales de agua salada.] En algunas partes deste rreyno questan tan distantes de la mar crio la prouidencia de Dios, para questa gente no careciese de un sustento tan necessario para la uida humana como es la sal, unos manant ialesde agua salada y en esta prouincia ay très destos muy abundantes y que jamas faltan ni se estancan. Benefician la sal desta manera : tienen unos hornos redondos asentados en el suelo y de uara y quarto de alto desde la tierra y una uara de hueco por lo alto y huecos por de dentro desdel suelo y cerrados por todo lo redondo y solo un agujero 9 a manera de los hornos de vidrio por donde le dan fuego con paja larga y en lo alto tienen sus assientos para los tiestos о caçuelas de barro en que la cuezen y estos assientos son como las olleras de las cozinas de suerte que el fuego coje todo el assiento de los ties tos о caçuelas y ponenlos y danles fuego y assi como se uan calentando les uan echando de aquella agua salada la quai quaja luego y

9. Aquejero dans le manuscrit.

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çeuando poco a poco hasta que se haze un pan de sal tan grande como el tiesto о caçuela y de třes o quatro dedos de grueso y esta sal es el sustento desta prouincia y de las comarcanas y ay en muchas partes deste rreyno questan apartadas de la mar muchos destos manantiales. Es esta sal mas sana que la de // la mar aunque no tan fuerte. Fabulan los yndios por tradicion que de un pueblo que se llama Cayna uinieron al de San Joan de Yanacachi donde esta uno destos manantiales que aura quinze léguas de distancia al de Cayna très carneros de la tierra blancos, macho y hembra y una cria y que llegando a aquel pueblo donde ahora es el manantial el uno dellos se puso a orinar y que un yndios de aquel pueblo lo quiso coger y no teniendo con que enlazarlo le tiro la manta que era la capa con que uenia cubierto el yndio y el carnero assi como estaua orinando, se entro debaxo de la tierra y la manta se quedo y que assi como estaua orinando se a quedado y que lo que orina es la agua salada. De aqui dizen se fueron los otros dos carneros a otro pueblo que se llama San Pedro de Cacas anexo de Los Rreyes de Chinchaycocha questa a otřas doze léguas mas adelante y que al uno dellos le succedio otro tanto que al de Yanacachi y que délia misma manera se puso a orinar el uno de los dos y le tiro otro yndio la manta y se entro debaxo de la tierra y se quedo assi y de alli procède la agua salada. El otro se fue solo huyendo y llego a San Bias de Cochac ques unas quatro o cinco léguas mas adelante y le sucedio de la misma manera que a los dos primeros de donde procède otro manantial. A e&tos manantiales les tienen hechos sus pozos y sobre ellos sus presas y aunque ellos den agua en abundancia que se derrama y corre no consienten que cada uno que quiere saque agua dellos sino todos juntos y assi se pregona que todos uayan a sacar agua a sus tiempos y acuden y uan acarreando a sus casas y echando en otras uasijas que son unas tinajas que echauan hasta très arrouas de agua que son barrigudas y las tienen asentadas en el suelo y affïrman algunos que por relacion de sus padres y abuelos que ay algunas de&tas uasijas que tienen mas de duzientos aňos. De aqui uan sacando agua quando quieren cozer sal y estan con costras 10 de lo que se trasuina y rezume con costras de a quatro dedos de sal. // Esta relacion hizo el vicario de la provincia de Chinchacocha a peticion mia donde anduue en mision con otros dos Padres... donde tubimos mas de 2.000 confesiones générales, baptizamos algunos adultos que no lo estaban, predicamos y catequizamos muy or dinar iamente y a los viejos sus sacerdotes hicimos se desdixesen de sus errores publicamente y exhortasen a los demas a recibir la fe catholica, como lo hacian y muy ordinarias penitencias y disciplinas en la iglesia y algunas de sangre, como en cuaresma, movidos de su devodon, sin que nadie les obligase a tal cosa. Otros venian a la iglesia con unos maderos gruesos y pesados puestos en cruz y atravesados, significando con esto el dolor con que venian 10. con costras est biffé dans le manuscrit.

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SOCIÉTÉ DES AMÉRICANISTES de sus culpas ; mas corno es gente facil lue go volveran a lo antiguo, si no ay quien de ordinario les instruya en la fe que son los de la Compania porque pocos de sus curas cuidan deso. De lo quai aviso para que aviendo alla mas noticia de todo se remédie lo mejor posible, embiando el orden que fuese necesario para que aya muchos obreros pues lo son tanto para tan copiosa mies. Lima y março 25 de 614. Fabian de Ayala. Tambien quiza ayudara esto para la historia de esta Provincia por que se conozca la gente y su natural, con quien se occupa. — Peru 19 — Peruana Historia, t. I, u Archives de la Compagnie de Jésus, Rcme. Circonstances de la rédaction.

« Errores... de Chinchaycocha » est conservé dans les archives de la Compag nie Jésus, à Rome. Ce panorama des rites et croyances de l'ancienne pro de vince de Chinchaycocha (Junin) a été rédigé, comme l'indique la note finale, par un curé d'Indiens alors vicaire de Chinchaycocha sur la demande du mis sionnaire jésuite Fabian de Ayala. Celui-ci avait été l'un des premiers et des plus zélés à prendre part à la campagne d'extirpation de l'idolâtrie entreprise en 1610 12. C'est en 1613 qu'il parcourut la région de Chinchaycocha en com pagnie de P. Gabriel de Angulo et, semble-t-il, du visiteur Diego Ramirez, et c'est au cours de cette expédition qu'il sollicita ce petit inventaire de « supers titions », comme on disait alors, pour guider les questions du juge ecclésiastique et celles des confesseurs. Les extirpateurs avaient coutume de mettre ainsi à contribution les curés ou les religieux résidents, lorsque ceux-ci étaient bien informés. Mais presque tous ces documents de travail ont disparu. Si celui-ci nous est parvenu, c'est que Fabian de Ayala l'a jugé digne de la curiosité aussi bien évangélique qu'ethnographique des Jésuites de Rome, où fut envoyé le texte. La lettre annuelle de la Province du Pérou de 1613 jette quelques lueurs sur les visites à Chinchaycocha où « la gente estaba inficionada de idolatries » 13. D'abord quatre Jésuites furent dépêchés : les Pères Cristobal de Olmedo et Benito Arroyo et d'un autre côté Miguel de Salazar et Gabriel de Angulo. Ils 11. Peru 19. Peruana Historia, t. I, fol. 258 sq. Nous remercions la direction des Archives et notamment le R. P. Lamalle qui nous a accordé toutes facilités de travail. 12. Il accompagna Francisco de Avila à travers les villages de Huarochiri et prit part à la destruction du fameux sanctuaire de Pariacaca. Nous avons publié une de ses lettres dans Dioses y Hombres de Huarochiri, Lima 1966, pp. 249-253. 13. Sebastián, Juan, Letras de annuas la Prouincia del Peru del ano de 1613. ms 31 folios. Real Academia de la Historia, Madrid. Toutes nos citations sont empruntées au chapitre : « Mission al pueblo de Chinchacocha donde ha auido ydolatrias » (fol. 7v à 10).

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'visitèrent Los Reyes de Chinchaycocha (aujourd'hui Junin) où une épidémie non définie sévissait, puis San Pedro de Ninacaca où le Père Arroyo tomba malade et mourut. Gabriel Angulo fut rappelé, tandis que les Pères Salazar •et Olmedo poursuivaient leur campagne à San Pedro de Caca. Ensuite Gabriel •de Angulo se rendit à Quivi (?) où il fut rejoint par Fabian de Ayala. Tous deux continuèrent jusqu'au village de Vixcas « de 200 tribu tarios y 600 aimas de •confession... el mas antiguo de esta tierra que nunca se ha querido reducir ni dejar aquel puesto que es casi inaccessible por su altura ». Cette même lettre de 1613 fait état de renseignements -obtenus d'un indi gène : « Lo que mas aprovecho para que del todo se descubriese fue la relacion que dio a uno de los nuestros un viejo insigne sacerdote suio diçiendo que en diez y siete parçiaKdades que en este pueblo ai, avia otras tantas bovedas de piedra donde estaban los cuerpos de sus maiores i entre ellos algunos de los cristianos pabtisados a quienes haçian cada ano solemne fiesta y les sacrifi-caban carneros, cuies negros... ». Mais il n'y est pas question de la petite chro nique offerte par le vicaire. La province de Chinchaycocha. La province de Chinchaycocha, vers 1614, englobait les hautes terres situées autour du lac du même nom et enfermées par les deux cordillères qui partent •de Cuzco et se rejoignent au Nœud de Pasco. Ce territoire correspondait approxi mativement aux actuelles provinces de Junin et de Pasco. ■ Chinchaycocha était aussi le nom du lac et en même temps celui du groupe -ethnique qui, à l'époque préhispanique, en peuplait les rives. Mais au 16e siècle — et encore au 17e — on désignait le plus souvent le lac et la province du nom de Bombón bien que ce toponyme s'appliquât plus proprement à une petite plaine [pampa] située à l'ouest du déversoir du lac — et au sud de l'actuel San Pedro de Pari — autour du cerro Bombón Marca. Les cartes anciennes du Pérou font souvent état de cette province de Bombón. "Cieza de Leon, vers 1550, applique ce nom à la province et au lac (Crónica del Peru, ch. 83) et Г Inca Garcilaso mentionne « las provincias de Tarma y Pumpu, que los espaňoles Uaman Bombón » (Comentarios reaies, I, l.vi, ch. ix). A part ir du 17e siècle Chinchaycocha s'est substitué peu à peu à Bombón aussi bien pour désigner la province que le lac. Aujourd'hui encore les riverains du lac l'appellent Chinchaycocha, de préférence à Junin. Cette province était réputée pour la rudesse des conditions d'existence et les rigueurs de son climat. Il n'est pas un texte traitant de cette région qui n'y fasse allusion. La mission jésuite de 1613 (au cours de laquelle fut recueilli le présent document) note que « el temple es muy riguroso por el gran frio que hace, aguaseros, raios que de ordinario caen y por la falta de toda comodidad ». Vers la même époque Vazquez de Espinoza mentionne, outre la froidure, la pauvreté des ressources agricoles (« La provincia de Chinchacocha es muy fria tanto que en toda elle no se da tan sólo un árbol ni se cria mais ni trigo ») et signale par contre l'abondance des troupeaux d'alpacas et de lamas que les Chinchaycocha faisaient paître sur les vastes steppes couvertes d'ichu. Il juge

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« sucia y miserable » la vie que menaient ces bergers dans leurs chaumières rondes, enfumées et empestées (« con el estiércol hacen los indios lumbre, y serrando las puertas se embebe aquel humo en lo alto del techo, y queda todo como una estufa ») mais reconnaît que la province est riche et bien peuplée 14. De fait les chiffres qu'il indique pour les treize repartimientos du corregimiento de Tarma-Chinchaycocha vers 1628 font apparaître une exceptionnelle densité des Chinchaycocha qui comptaient à eux seuls 11.073 âmes sur un total de 30.266 15. Tumayricapac. Nous connaissons l'existence de cette divinité régionale par Cristobal de Albornoz : « Tumayricapac es una piedra a manera de indio bestido. Esta en el pueblo de Cochacaya, provincia de los yaros » 16. Tumayricapac était un de ces « fils du tonnerre » divinisés 17 adorés d'abord en tant que progéniteurs ďayllu et seigneurs de guerre dont la puissance et le prestige croissant avaient débordé le cadre des exploits initiaux. La note d'Albornoz permet de situer le territoire des anciens Yaro : le village de Gochacaya (ou Cochacalla) qu'elle mentionne dépendait au 17e siècle de la paroisse de Parianchacra (ou Pallanchacra) à 11 km de Huariaca, dans la haute vallée du Huallaga. L'examen des titres de propriété de l'actuelle communauté de Huariaca confirme cette loca lisation et précise la juridiction de l'ancien repartimiento des Yaro qui englo bait les pueblos de Huriaca, Chinchán, Chacos, Matihuaca et Pallanchacra 18. Si l'on s'en tient à l'itinéraire du héros Tumayricapac selon le présent docu ment, le groupe Yaro (peut-être identifiable à l'ancien et mystérieux « empire » Yarovilca évoqué par Guaman Poma de Ayala), conduit par son chef, aurait dominé les Chinchaycocha (selon le texte, Tumayricapac convoque les huacas sur le mont Mamallqui [Mamamallqui] en plein territoire chinchaycocha) et aurait obtenu la sujétion des ethnies Chupacho (ou Chupaycho) de la plaine de Huánuco ainsi que celle des Yanamate de la région de Pasco. Nous lisons que ces deux ethnies acceptent le protectorat de Tumayricapac par le rite d'allégeance parentale (les Chupacho sont adoptés comme « neveux », les Yanamate comme « fils »). Nous pensons avoir établi ailleurs que les Yaro, dont l'économie pastorale était liée à l'écologie des punas, entreprirent une marche vers l'ouest — peutêtre aussi vers le sud — aux alentours de 1350 et occupèrent les hautes terres chez les anciens Conchuco et Cajatambo où, au moins jusque vers 1660, les 14. Vazquez de Espinoza, Compendio y description de las Indias Occidentales, Washington 1948, p. 456, § 1367. 15. Nous trouvons ces chiffres en additionnant ceux que donne Vazquez de Espinoza pour les « tributarios, viejos, moço&, mugeres », ibid., p. 647, § 1840. 16. In Duviols, « Un inédit de Cristobal de Albornoz : la Instrucción para descubrir todas las guacas del Pirú y sus camayos y haziendas ». J.S.A., t. LVI-1, Paris 1967. 17. Cf. Duviols, « Huari y llacuaz », op. cit., pp. 167 sq. 18. Copia literal de los títulos de Huariaca inscritos en la Oficina de la Propiedad Inmueble de Junin. Huancayo, ms. dactylographié.

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groupes dits « Llakuash » les considéraient comme leurs ancêtres 19. Enfin la tradition subsiste aujourd'hui à Cerro de Pasco et à Huariaca de leur défaite face aux Wanka venus du sud, défaite qui les obligea à se replier autour de Pillao (aujourd'hui province de Pasco, district de Yanahuanca). Il est remarquable que le héros Tupayricapac soit encore présent dans ces deux légendes que l'on va lire de la décadence des Yaro. Nous les avons trans crites à Huariaca sous la dictée de M. Santos Jaime López : I « Tumayricapac y Yunquiyacan tenían el dominio de los pueblos Yacan, Yarushyacan, Ticlacayan, Chinchan y otros. Había problación de cien mil almas. Poblaron porque había abundancia de agua y podían sembrar. Tenían рог dïosa a Raiguana. Vivia esta en zona Atojhuarco [Zorro colgado]. Cuentan que una vez que estaban en reunion los dos mandatarios, parecieron dos águilas en el aire y los sabios pronosticaron que algun horror iba a pasar. Era necesario consultar a la diosa Raiguana. En sueňo le dijo Raiguana a Tumayricapac que mandara a dos doncellas al lugar donde estaba la diosa. Despertado Tumayricapac explicó el sueňo a los dénias y decidieron enviar las dos doncellas al lugar indicado. Se encontraron con Raiguana. La? dîosa les anunció la ruina de la cultura wayna y que por lo mismo ella tambîén los; abandonaba, trasladándose a otros lugares. A poco tiempo se presentaron unos ejércitos extremes por la meseta del cerro de Pasco. Derrotaron a los waynas. Los guerreros vencedores eran los wankas. Los waynas se retiraron a la zona del Pillao, a siete: ïeguas de аса hacia el norte. Al llegar sintieron los aires tibios y exclamaron : -^waira, akal » II « En Pilla© los waynas hicieron un tunel entre dos pueblos. Soňaron las esposas .de los mandatarios о caciques. Una soňó que tendría una hija hermosa que había de ser la ruina del Pillao. La otra soňó que tendría dos hijos varones que serian sus defensores. Las dos esposas dieron a luz, la primera a una niňa hermosa, la otra a unos robustos mellizos. La madré de la niňa, creyendo en el sueňó, habló a su esposo : — £Cómo se podria evitar que su hija fuese la ruina del Pillao? Querian que la niňa se dedicase al pastoreo de Hamas y le senalaron una zona donde pudiese pastar. Ya tenía doce aňos. Era muy hermosa, viva e inteligente. Cuando salia de su casa por la maňana solía Uevar su fiambre en una vasija. Acostumbraba sentarse en una hermosa piedra, en una laja. Una vez dijo que se quedó dormida y soňó con un monstruo que le dijo que había de ser su mujer y que tendría dos hijos de él. La niňa despertó, se puso nerviosa y arreó los animales hacia su casa. Nueve meses después parié dos huevos en vez de criatura. Colocó los dos huevos en la vasija donde solía llevar el fiambre y la puso al pie de una catarata para que aqui terminera. Pasó un tiempo, la niňa se quedó dormida en la misma laja y soňó con dos monstruos que le dijeron : — Madré, huye porque vamos a acabar con los dos pueblos del Pillao. La chica despertó y atinó рог ir al pie de la catarata y encontró que en la quebrada había dos culebras gigantes que le dijeron : — Huye, porque vamos a destruir estos dos pueblos. La nina azorrada, sin juntar las Hamas, fue a dar aviso a sus padres. Estos alistaron las tropas, pero fue devorado el primer pueblo por los dos monstruos. Los dos infantes que nacieron al otro lado del pueblo eran ya maduros. Eran Tumayr icapac y Yunquicayan. Los dos jóvenes se encontraron con las dos fieras en la cumbre: 19. Du viols, « Huarî y llacuaz », op. cit., pp. 182 et 183.

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del Pillao. Al ver que era de noche pactaron que a la maňana sígtiíente empezaría la lucha. Los dos jóvenes armados de mazas esperaron en la cumbre. Los dos monstruos subian con la boca abierta para devorarlos y se trabó la lucha, cada monstruo contra un joven. A una cuadra de distancia presenciaba la batalla una mujer que cargaba a su hijo. Las culebras, eclipsada la vista рог los rayos del sol, fueron vencidas. La mujer, perturbada, echo un wayari [grito] у рог este wayari se convirtieron en piedra los dos monstruos, los jóvenes e inclusive la mujer ». Nous avons recueilli une autre légende de Tumayricapac au « pueblo jóven » de Collique (Lima) de la bouche de M. Carlos Aristazabal, originaire de Tusi (Gerro de Pasco) où il était naguère berger. Agé d'une cinquantaine d'années, il réside à Lima depuis dix-huit ans : « Tumayricapac era un hombre de pura fuerza. Se sentaba en una piedra, en un batán, y habia parido un huevo grande. Escondió el huevo. De este huevo revente» una culebra. A la culebra le daba de mamar. Pero la culebra se puso grande, decia : — jMama, tengo hambre, quiero corner a este pueblo! Entonces Tumayricapac se encontre con la culebra. Ella le dijo : — jTe voy a comer! Y Tumayricapac la desafîaba : — Apostemos. Nos vamos a encontrar maňana en la « Punta de la Culebra » (Existe esta cordillera llamada asi) al amanecer y peleamos. Toda la noche Tumayricapac estuvo con un machete. La culebra subió y Tumayricapac le sacó la cabeza. (La cordillera Culebra esta por encima del distrito de Oyón). La culebra se volvió piedra y Tumayricapac también. La laguna de La Culebra tiene el agua colorada рог la sangre de la culebra. » Le mont Raco et la maca. Le mont Raco — ou Seňal Raco — se trouve au nord-ouest de Cerro de Pasco, près de Huarouaca. Son altitude est de 4 555 mètres. Il domine le vil lage de San Pedro de Rancas. La lagune de Punrun s'étend au sud-ouest à cinq ou six kilomètres à vol d'oiseau. Plusieurs références anciennes attestent la renommée régionale de cette montagne sacrée. Les Jésuites de 1613 écrivaient que « uno de los adoratorios más célèbres que tenian en toda esta provincia es un cerro llamado Raco que teniendo su asiento en tierra Hana sube en forma de pirámide... A este ofreçian sacrifiçios para que les dièse de corner indicándole quando hacían su sementeras i plantaban sus chácaras » 20. Nous avons publié naguère le mythe d'un autre héros, Yanaraman-Libiac Cancharco, adoré dans la plaine voisine de Huánuco, qui n'est qu'un homologue de Tumayricapac. Ce Yanaraman était tombé lui aussi du ciel sur le mont Raco et avait été recueilli par le berger Atunchaca 21. On voit déjà que l'on tient avec Raco le lieu d'origine d'un groupe ethnique important, en l'occurrence celui des fils du Tonnerre. Il en existe une preuve chez Avendaňo où nous lisons que ce mont était tenu pour la pacarina de tous les Llakuash (ou Llacuaces), dont il a été parlé plus haut, c'est-à-dire

20. Juan Sebastián 1613, op. cit., fol. 7v. 21. In Duviols, La lutte contre les religions autochtones dans le Pérou colonial, ParÍ8-Lima 1971, pp. 341 et 342.

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<ies Yaro : « Otros viejos dicen que después del diluvio se orinó el rayo de un «oyo junto al сегго Raco y que destos orines del rayo proceden losindios llacuaces » a8. Raco était voué à l'agriculture et, plus particulièrement, à un type original de culture : celle de la maca, tubercule que la montagne évoque par sa forme. La maca (Lepidum Meyeini) offre la singularité de donner un tubercule la pre mière année et des graines la deuxième année. Son aire de diffusion qui attei gnait jadis les Andes du Sud n'a jamais cessé de se rétrécir avec le temps. Au début du 17e siècle, déjà, elle n'est plus cultivée qu'en quelques endroits, notam mentsur les hautes terres arides et glacées de Chinchaycocha. Elle était liée à la fertilité végétale, animale et aussi humaine. Cobo écrit : « Su temperamento es muy caliente, y es comun opinion que, con ser la provincia de Chin' cha-cocha, donde se da esta raiz, muy estéril, y de tan frio y áspero temple, por mantenerse sus naturales con esta raíz no sólo no van a menos, como en. las demás provincias del Peru, sino que se multiplican de cada día más, para lo cual dicen tener virtud esta raiz » 23. La maca est consommée en bouillie ou en décoction. Des expériences ont été faites, au Pérou et en Colombie, qui ont démontré les vertus fertilisantes de la maca 24. Le rôle magique de la maca dans l'ancien Pérou fut sans doute important,, bien qu'il soit encore très mal connu. Nous savons que, en combinaison avec d'autres substances, elle constituait une drogue hallucinogène puissante qui fut utilisée systématiquement par les chefs du mouvement insurrectionnel néo-inca de 1565 (Taqui-ongo, ou Taki Onq'oy) : « ... y si alguna repugnancia hallavan en alguno, trayan una confeción de maca, que tanta cantidad como era tocar la uňa y la tocase a cualquier bevida, los hazían loquear a baylar y darse con las caveças por las paredes » 25. Aujourd'hui (1973) aux alentours du lac de Junin — ou Chinchaycocha — on cultive encore la maca dans certains villages où certains viennent la chercher de loin. A Huaire, une épicière nous en a vendu pour 20 soles le kilo. Le lac de Chinchaycocha et les lamas. Notre texte mentionne le culte de trois lacs naturels dans la province : Urcococha, Choclococha et Chinchaycocha. C'est le plus grand, celui qui portait le même nom que la province — Chinchaycocha — qui avait le plus grand rayonnement religieux. C. de Albornoz, dans son Istrucción, indique que « Chin chaycocha, guaca principal de los indios Chinchaycocha es una laguna [y] fue muy reverenciada de los Incas » 26. La lettre annuelle de 1622 précise que, 22. Hernando de Avendaňo, Sermones de los misterios de nuestra Santa Fe mtôlica en lengua castellana y la general del lnca\ Lima 1649. 23. Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo, BAE, Madrid 1956, t. I, p. 170. 24. Pulgar Vidal 1967, pp. 275 et 276. Voir sur cette question l'étude de Maria Rostwobowski : « Los Ayarmaca », Revista del Museo Nacionál, t. XXXVI, Lima 1969-1970, pp. 63„ 64 et 65. 25. In Duviols, « Un inédit de Cristobal de Albornoz », op. cit., p. 36. 26. Ibid., p. 30.

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aux temps de l'Inca, le seul village de Los Reyes consacrait cent vestales au lac. L'une d'elles vivait encore en 1613. Les anciens cultes subsistaient à cette date « aunque no tan al descubierto como entonces » 27. . Le paragraphe de la présente publication intitulé « La llamaya » fait allusion à la fête des lamas qui avait lieu chaque année en l'honneur des lacs. On croyait que ces animaux y avaient leur pacarina, qu'ils étaient créés par eux 28. Le lac majeur de Ghinchaycocha était l'objet de prières pour obtenir la multipli cationdes auchénidés. Des sacrifices de lamas y avaient lieu : « Se averiguó que llevaban en procesión del Corpus dos corderos de la tierraT vivos cada uno en sus andas, рог via de fiesta y de danza y supo que realmente eran ofrecidos a dos Iagunas que son Urcococha y Choclococha, de donde dizen que salieron y tuvieron origen las Hamas » 29. Il y eut aussi des sacrifices humains. Les Jésuites en signalent encore un en 1611 : « menos de dos aňos que sacrificaron a un indio con barbara crueldad » 30. Le rapport de la visite de 1613 ajoute que « dentro de esta laguna tenían unas casas viejas adonde avian juntado gran «cantidad de huesos los cuales como a dioses adoraban. Todos estos les quitô un visitador que enbió el Sr. arsobispo entrando en estas casas no eon poco riesgo de su vida » 31. Les cordes de laine appelées titahuaraca que les indigènes traîniaent derrière eux en chantant et en dansant la llamaya, étaient des frondes, comme leur nom (waraka) l'indique. La lettre de 1613 le confirme et précise l'usage rituel de ces objets : « El dia de Navidad celebran la fiesta de la laguna creadora a los carneros en cuya veneración tiraban piedras con unas hondas de lana en cuio remate tenían por ídolo una cabeça de carnero en reconosimiento de las que les daba la laguna. De estas hondas avia tantas que en sólo un pueblo se quemaron quando andaba el visitador más de treinta mil arrobas i de umos instrumentos de sus fiestas a modo de tamborines se quemaron en un dia mas de seis mil » 32. Cette projection de pierres ou d'autres objets à des fins propiciatoires est encore pratiquée de nos jours. A Сора (distr. de Mangas, Bolognesi) des jeunes filles sont chargées de lancer à l'aide d'une fronde des boulettes de parpa (pâte de maïs ou de blé) pour obtenir la pluie 33. Les sources ďeau salée. L'exploitation des salines de San Juan de Yanacachi (à 6 lieues de Ticlacayan), San Pedro de Caca et San Bias de Cochac (faubourg de Óndores, sur le haut plateau) constituait une ressource économique de premier ordre pour 27. Juan de Frías Herrán, Letras Annuas de la Provinda del Peru del ano de mil y seis■cientos y veinte y uno, Real Academia de la Historia, Madrid, fol. 3. 28. Hernandez Principe rapporte la même croyance dans la région de Recuay (où avaient émigré les Yaro du plateau de Chinchaycocha). Voir « Mitologia andina », Inca, I, 1, Lima 1923, p. 37, passim. 29. Joseph de Arriaga, La extirpation de la idolatria en el Peru, Lima 1920, p. 76. 30. Juan de Sebastián 1613, op. cit., fol. 8. 31. Ibid. 32. ibid. ; .33. Nous avons recueilli cette information à Puquián, village voisin de Сора.

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la province (« esta sal es el sustento desta provincia y de las comarcanas »). La source de Yanacachi était sans doute la plus importante. On y venait de fort loin — trois jours de marche et plus — pour troquer le sel contre divers produits de paliers écologiques complémentaires, tels que la coca, l'aji {сармсит), le maïs ou les pommes de terre 34. J. Murra écrit à propos, de Yanacachi, que les salines étaient exploitées par des colons issus de divers centres de voirs 35 Le vicaire mentionne le mythe d'origine des salines — sur lequel nous allons revenir — mais ne dit rien des cultes qui y étaient attachés. Il se trouve qu'un procès d'idolâtrie comble en partie cette lacune et nous renseigne un peu sur les sacrifices et les offrandes que recevait la source de San Bias : « ... aviendo reconocido que desde donde desagua asta donde empiesa el manantial de agua salada ay una sequia larga рог debajo de tierra por donde tubo noticia el dicho cura que Pedro Quispuica, por otro nombre Pedro Ynga, su mujer, y con yndios, entravan bestidos a la manera antigua con una camiseta de muchos colores y llevando cuyes y Hamas ofrecian al puquio salado... en el hallamos un cuy muerto con un grano de maiz en la boca... unas cazuelas que fueron très con una роса de lana hilada... » 36. Il s'agissait là d'un rite propitiatoire : « Le habian enseňado a que pusiesen el quy para que no faltase el agua del puquio » (fol. 5). D'autres témoins déclarent que « veneraban al puquio como a dios, teniéndolo por tal » (fol. 7). Une cérémonie religieuse en l'honneur de la source avait lieu chaque année, le lendemain de la fête patronale de Saint Biaise, au cours de laquelle on bénissait la source et on tuait un lama dont la viande était distribuée aux participants (fol. 4 v.). Puis ceux-ci entraient en liesse « tirando ribes [riwi] y otros instrumentos de su antigiiedad » (fol. 8 v.). Il semble bien qu'il s'agisse là d'une description approximative du sacrifice traditionnel des peuples pasteurs des Andes du Centre-Nord, appelé llakuar 37. Chaque année le cacique faisait nettoyer la source par quelques hommes (fol. 8 v.). Revenons au mythe d'origine qui attribue la production d'eau salée à l'urine des lamas. Cette même légende qui figure dans la petite chronique du vicaire est mentionnée très rapidement par le P. Juan Sebastián dans la lettre annuelle de 1613 (fol. 7 v.). Elle est encore vivace aujourd'hui. Une indigène de Yanac achi, Francisca Caruaricra nous en a donné une version abrégée : Sa grandmère lui racontait que les bergers de lamas de Yanacachi furent embauchés pour construire le pont de l'Inca. Pendant qu'ils étaient au travail, les lamas, qui n'étaient pas attachés, allèrent se cacher sous terre, d'où l'on vit jaillir les sources salées. Il faut aussi rappeler qu'une communication faite au premier Congrès Inter national des Américanistes à Nancy en 1875 traitait d'une autre version, riche 34. John V. Murra, Visita de la Provincia de Leon de Huánuco en 1562, Huánuco 1972, p. 29, § 10. 35. Ibid., p. 432. 36. San Juan de los Óndores 1669, fol. 1. Causa de idolatrlas, Archives de l'archevêché de Lima. 37. Cf. R. T. Zuidema, « Kinship and ancestor cult in three peruvian communities. Her nandez Principe account », Bulletin de l'Institut Français d'Études Andines, t. II, n° 1, Lima 1973, p. 17.

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de ramifications, de cette même légende, localisée à Huacar (tout près d'Ambo, à 2 000 m d'altitude dans la vallée du Huallaga) et à Yanacachi. La commun ication fait aussi allusion aux sources de San Bias. En dépit de sa complai sante prolixité, nous reproduirons ici ce texte méconnu, aussi bien pour sa valeur intrinsèque qu'en hommage à ce centenaire américaniste : Au point où [le Huallaga] il reçoit son premier affluent, sur la rive gauche, se trouve Huacar, village pauvre, mais agréablement situé au fond d'une étroite vallée couverte de végétation. Il est traversé par le Huacarmayo, petit cours d'eau qui va rejoindre le Huallaga, un peu au-dessous d'Ambo ; un second ruisseau, le Huancachupa, descend des monts Rondoni et coule un peu plus à l'Est de Huacar, pour aller se jeter dans le Huallaga, parallèlement au premier. La tradition encore bien conservée par les Indiens, rapporte qu'autrefois Huacar était un Tambo impérial, que le puissant Viracocha visita plus d'une fois, dans le cours de ses glorieuses expéditions contre les Chancas. Un Tambo impérial était tout simplement un poste à la fois militaire et administ ratif, une espèce de forteresse qui servait de résidence au Souverain de passage, et en même temps de magasin d'approvisionnement ; on y recueillait les produits de la contrée et l'on y tenait en réserve tout ce qui venait du dehors, pour servir à l'a limentation des armées en campagne. Le Tambo était encore un phalansthère où s'abri tait colonie qui en avait la garde. Là, comme dans toute l'étendue de l'Empire, la les hommes et les femmes, nourris et entretenus par le gouvernement, travaillaient à la culture des champs. En temps de guerre, le laboureur devenait soldat et con courait à la défense du Tambo. Il existe encore de nombreuses ruines de ces établi ssements, quelques-unes assez bien conservées pour que l'on puisse se faire une idée exacte de ces monuments communistes. On y distingue encore les vastes pièces qui servaient alors de dépôts, de lieux de réunions, les postes fortifiés, les logements des travailleurs, semblables aux cellules réunies qui forment le palais des abeilles. Chaque habitation était destinée à un seul individu ; elle avait la forme d'un pain de sucre ; on y pénétrait par une ouverture étroite et basse. Les femmes habitaient ordinairement un quartier séparé de celui des hommes. L'admirable prévoyance des Incas ne connaissait pas de distances. Les sujets devaient être traités partout sur le même pied d'égalité. A quelque extrémité de l'Empire qu'il y eut des citoyens, les aliments et les effets d'usage devaient leur être fournis au moyen de l'établissement du Tambo, qui, comme nous l'avons dit, était en tout temps abo ndamment pourvu. Huacar se recommandait à la sollicitude du Souverain non seulement comme Tambo impérial, mais aussi à cause de ses sources salines dont les produits se répandaient dans toute la province. C'est à propos de ces sources que la tradition raconte ce qui suit : Avant de passer sous la domination des Incas, Huacar faisait partie du territoire des Chancas, peuple vaillant qui défendit longtemps le sol de la patrie contre l'ambi tion ces fils du soleil, étrangers au Pérou et qui n'étaient pour lui que des envahis de seurs sortis d'une contrée lointaine, inconnue. Les Chancas, unis aux Pocras et aux Huancas, résistèrent longtemps à leurs agresseurs, mais le jour vint où la politique de ruse des Incas trouva moyen de les diviser, et ces peuples durent à leur tour se soumettre. Ce fut sous le règne de Yahuar-Huacac (celui qui pleure du sang) que le grand Viracocha, l'héritier du trône, les chassa du sol natal, ajoutant ainsi au terri toire du Cuzco, l'extrémité Nord du grand plateau des Andes. Huacar fut alors abandonné de tous ses habitants qui préférèrent vivre exilés mais indépendants, plutôt que de rester riches mais soumis à leurs ennemis. Ils se retirèrent en ravageant leur pays, et allèrent fonder une nouvelle puissance de l'autre côté des monts Rondoni, dans le bassin du Runguragua ou Maragnon. Deux llamas refusèrent de s'associer à cette émigration et résolurent de finir leurs jours sur le sol qui les avait vues naître. Elles n'eurent pas du reste à se repentir de leur résolution, car la nouvelle population de Huacar leur fit bon accueil, surtout lorsqu'elle sut que ces deux charmantes bêtes alimentaient à elles seules les sources

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salines, c'est-à-dire que leurs urines fournissaient le sel aux deux sources. La gratitude des nouveaux habitants informés de cette particularité, se traduisit par une grande vénération pour ces deux bêtes, protectrices de la fortune publique. Elles devinrent bientôt l'objet d'un culte que la conquête espagnole n'a' pu éteindre. On les laissa librement errer. Elles étaient d'humeur fort vagabonde, vives et légères au point que personne ne pouvait se flatter de les avoir vues quoiqu'elles vinssent journell ement alimenter les sources. Mais tout dans ce monde arrive au point marqué par le destin, pour cesser d'être ou tout au moins pour être une tout autre chose, et le jour vint où les llamas perdirent tout-à-coup l'estime des gens de Huacar. Voici, d'après la tradition, à la suite de quels événements, l'harmonie qui régnait entre les hommes et les bêtes se trouva altérée. Dans une de ses dernières visites au Tambo, Viracocha avait connu la belle et jeune Anquicha, et pour une nuit, l'avait admise au rang de mamacuna (première concub ine). Anquicha garda de ce triomphe un souvenir vivant, incarné dans une petite fille, qui hérita en venant au monde de la rare beauté de sa mère et de la noblesse du père. Elle reçut en conséquence le nom de Nusta 38 Atunca. Elle avait près de treize ans, lorsqu'à la fête du solstice d'été, elle rencontra, à la danse, le tendre regard du jeune Munéïcu, le fils d'un mitumaës de la tribu de Canarés et comme tel, officier impérial au service du Curaca de la province. Munéïcu avait dix-sept ans ; on avait depuis peu fêté sa puberté, mais il n'avait pas encore reçu de son Souverain l'ordre d'aimer ; il ne lui était donc pas permis d'épous er Atunca, en admettant que la mère de la jeune fille l'eût permis. Mais celle-ci avait rêvé pour sa fille un plus honorable avenir, elle espérait bien que si rien ne venait altérer la beauté naissante de l'enfant, elle obtiendrait de la faire admettre parmi les sepa-coyas (concubines du sang). Mais Nusta Atunca s'éprit si vivement de Munéïcu que, l'ayant entendu, quelques jours plus tard, jouer de l'antara (flûte), elle jura de lui appartenir et de l'aimer, lorsque la loi le lui permettrait. Il ne fallait plus que quelques mois de patience, pour arriver de part et d'autre, à l'âge indiqué par le magistrat ; mais Munéïcu devint pressant, et sut persuader à sa bien-aimée, qu'en attendant l'autorisation, ils pouvaient être heureux. Atunca se laissa facilement persuader et se rendit, dans la nuit, à un rendezvous loin du Tambo. Munéïcu l'attendait avec impatience sous le feuillage d'un molle (poivrier). Les deux amants étaient réunis depuis quelques instants seulement, lors qu'ils aperçurent devant eux les deux Hamas qui, après les avoir contemplé en silence, murmurèrent quelques mots de reproche, parlèrent de scandale et rebroussant che min, se mirent à courir du côté de Miscatuna. De pareils témoins étaient dangereux. Ainsi le comprirent nos amoureux qui se mirent aussitôt à trembler, puis à verser des torrents de larmes. Ils n'avaient ni l'un ni l'autre le courage de se consoler mutuellement. A la fin, Nusta Atunca se ravisa, et combina le projet d'éloigner de Huacar les maudites Hamas, qui étaient venues si mal à propos interrompre des plaisirs dont elle n'aurait jamais voulu voir la fin. — Je connais ces animaux, dit-elle, ils sont d'une telle susceptibilité que le moindre mauvais accueil qu'on leur fera ici les engagera à déserter le Tambo ; il ne s'agit donc que de dire un peu de mal sur leur compte, nous le pouvons avec quelque habileté. — L'amour scella cet acte d'entente et le lendemain les conjurés se mirent à l'œuvre. Ce ne furent dès lors que médisances et calomnies contre les Hamas : on les avait vues sur le chemin de Quilcan en compagnie de huanacas ; un autre jour, c'était sur la route de Puquimarcu qu'on les avait entendues se disputer et se battre entr' elles. Bref, ce ne fut bientôt, dans Huacar, qu'un concert de médisances contre les innocentes bêtes. La llama est, dans l'ordre animal, ce qu'est la sensitive dans l'ordre végétal : rien de plus timide, de plus délicat, de plus sensible, Atunca les jugeait bien. Une parole brutale de l'homme arrache des larmes à cet animal, un mauvais procédé peut le faire mourir de chagrin. Voilà pourquoi, lorsque l'homme veut se servir de la llama comme 38. Nusta, princesse.

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bête de somme, il lui voile la tête afin qu'elle ne voie point la charge qu'il lui met sur le dos. La pauvrette ne saurait résister à son humiliation. Elle a conscience de sa beauté et de sa délicatesse, et elle semble toujours préoccupée de ne point avilir ses qualités. Elle marche le cou tendu, sa jolie petite tête en avant, ses grands et beaux yeux noirs, au regard doux et mélancolique, largement ouverts. Comme l'âne, comme la mule, elle ne souffre pas qu'on la batte ni qu'on la menace du fouet pour accélérer sa marche. A la voir, en troupeaux, se dandiner librement sur les chemins, allant lentement de gauche à droite, broutant aux haies, on dirait qu'elle est en promenade, et qu'elle se sert de l'homme plutôt qu'elles ne le sert. L'indien qui la connaît bien et qui l'aime plus que l'arabe n'aime son coursier, la traite avec les plus grands égards, quelquefois même avec trop de tendresse, s'il faut s'en rapporter à ce qu'on dit d'un décret d'un Inca qui, pour protéger le mariage de ses sujets, défendait aux hommes de se mettre en voyage avec des Hamas, sans être accompagnés de leurs femmes. Les Hamas de Huacar n'étaient, avons-nous dit, ni moins belles, ni moins sensibles que toutes celles de leur espèce. Elles avaient eu la générosité de taire ce que le hasard leur avait appris des amours d'Atunca et de Muneïcu ; mais elles n'eurent pas la force de supporter la médisance et l'ingratitude, et pour y échapper, elles résolurent d'aban donner le pays, pensant trouver ailleurs des hommes plus dignes des bénéfices qu'elles leur apporteraient, par leur seule présence. Or, un soir qu'elles revenaient de brouter l'ajonc du côté de Pelvil, elles dirent adieu à Huacar, et remontant le Huallaga, elles passèrent dans les environs d'Ambo et de Panquimarcu, pour ne s'arrêter qu'à Yanacachi, où elles crurent trouver un asile de leur goût. Le lendemain de leur départ fut un triste jour pour les gens de Huacar qui, dès le matin, trouvèrent la source d'eau salée complètement tarie. Ils comprirent immé diatement la cause de ce malheur et devinèrent le départ des Hamas. Ce fut en vain que toute la population fit des prières, que des sacrifices furent ordonnés. Les Hamas ne revinrent pas. Chacun se rappela alors, mais trop tard, la légèreté des propos qu'il avait tenus. On ordonna une enquête pour arriver à connaître la source des calomnies ; les amants furent découverts. On leur demanda la raison de leur malignité, et comme on parlait de les séparer, de les emprisonner, ils préférèrent tout avouer, bien certains que la mort, comme châtiment de leur crime, les réunirait pour l'éternité. En effet, Muneïcu fut décapité et la belle Nusta Atunca fut sacrifiée, peu de jours après, pen dant une éclipse de lune. A Yanacachi, les Hamas renouvelèrent leur miracle. Dès le lendemain de leur arrivée, les habitants signalèrent une source d'eau salée, aux portes de leur phalansthère. Ce fut l'occasion de grandes fêtes qui durèrent un mois ; l'allégresse y fut si bruyante que le bruit en parvint bientôt aux oreilles des habitants du Huacar, encore plongés dans le deuil. Lorsque ceux-ci surent que les Hamas s'étaient réfugiées à Yanacachi, ils sortirent de leur engourdissement et se mirent à délibérer sur le choix des moyens propres à les ramener au milieu d'eux. Ils eurent recours d'abord à des deputations, puis à des processions ; mais rien ne put fléchir le cœur des timides animaux. Ceux de Yanacachi, de leur côté, redoublaient de bons procédés pour les retenir. Les gens de Huacar entreprirent alors de recourir à la force. On se battit pendant un siècle, sans résultat. Les Hamas persistèrent à rester dans leur nouvelle résidence. Sur ces entrefaites, les Espagnols envahirent le pays et exterminèrent les combattants, mais ils ne parvinrent jamais à voir les Hamas qu'ils auraient également tuées. La tradition qui touche ici à sa fin, ajoute un dernier trait. Une des Hamas mourut de chagrin en apprenant la mort d'Atahualpa. Son corps, transformé en sel, disparut dans les entrailles de la terre et devint ainsi la source d'eau salée de Yanacachi. Sa compagne, triste et désolée, vit toujours, mais ne se montre que très-rarement aux regards de ceux qui s'appellent encore Champitas, Canchumanya, Yupanqui, Quispe, Huayanca, Paypay, Huchuga, Atunca, Zulicha, Achica, Uchi, Lahuichu, à ceux enfin qui sont restés fidèles à la tradition de leurs aïeux et qui portent encore de'nos. jours, un de leurs noms. Maintenant l'histoire contemporaine continue la tradition et lui prête l'authenticit qu'on pourrait être tenté de lui refuser.

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Le Cerro de Pasco, le groupe le plus important des mines d'argent, a besoin pour l'exploitation de ses minerais, d'une quantité annuelle de 15.000 quintaux de sel. Un propriétaire de la contrée, M. Tello a, depuis de longues années, le monopole de la fourniture de ce produit. Autrefois il le faisait venir à grands frais des mines salines de Huacho, situées sur la côte, mais plus tard, étant devenu propriétaire des haciendas de San-Blas et de Yanacachi où se trouvent les sources d'eau salée, il les exploita luimême. Un jour, M. Tello eut l'idée de s'assurer si les sources de San-Blas n'aboutis saient à des bancs de sel gemme ; il se trouva que ses soupçons étaient fondés, pas car il découvrit ce qu'il cherchait, une véritable carrière de sel. M. Gueta, notre comp atriote, était alors directeur de l'hacienda de Yanacachi, M. Tello lui écrivit de faire les mêmes recherches, c'est-à-dire de remonter la source. M. Gueta fit aussitôt commenc er les fouilles ; mais au premier coup de pioche, il se vit entouré de toute la popula tion village y compris l'autorité qui, dans la personne du Gobernador, voulut du s'opposer aux travaux, dans le cas où l'on cherchait à s'emparer du corps de la Цата disparue, précisément en cet endroit. Ce fut alors qu'on expliqua le passé à M. Gueta, de qui nous tenons le récit de la tradition qui précède. Celui-ci s'engagea de bon cœur à rendre aux habitants la propriété nationale, c'est-à-dire le corps de la llama, si l'on parvenait à le découvrir. Les fouilles continuèrent, mais la population ne voulut point s'éloigner des bords de la fosse. Le deuxième jour, à l'approche de la nuit, les travailleurs qui se trouvaient à plusieurs mètres de profondeur signalèrent la roche. Ce ne fut qu'un seul cri enthousiaste parmi les assistants : c'est le corps de la llama ! Le Gobernador s'avança pour en prendre possession. C'était en vain que les travail leurs affirmaient que la roche n'avait rien de salin, personne ne voulait les écouter. Il fallut donc suspendre les travaux. Le directeur, pour calmer les assistants, annonça qu'il allait envoyer un message à M. Tello, et que jusqu'à l'arrivée de celui-ci on ne continuerait pas les fouilles. Les Indiens acceptèrent cette proposition mais ils orga nisèrent un poste pour veiller sur les abords du puits. M. Gueta, de son côté, y établit quelques travailleurs pour prévenir tout désordre. Malgré ces précautions, quelle ne fut pas la surprise de notre compatriote, lorsqu'on vint lui apprendre, le lendemain, que dans la nuit, sans que personne put expliquer ce fait, le quartier de roche avait disparu du fonds du puits, que les Indiens s'étaient tous retirés, et que l'on pouvait continuer les travaux ! Les fouilles n'aboutirent pas, on ne rencontra pas le sel. Les Indiens expliquaient l'insuccès à leur façon : puisqu'on a retiré le corps de la llama, disaient-ils, il est naturel qu'il n'y ait pas de sel. Cependant nous devons le dire, la source n'a rien perdu de sa propriété. La pierre dont on avait pu mesurer l'énorme volume, par l'empreinte qu'elle avait laissée au fonds du puits, n'a jamais été retrouvée, quelque difficulté qu'il y ait eu à la dérober, et malgré toutes les recherches que fit M. Gueta pendant plusieurs mois, par pure curiosité. Il a toujours ignoré comment cette pierre a pu être retirée du puits, sans que les hommes qu'il avait commis à la garde des fouilles s'en fussent aperçusQuant aux Indiens, ils sont convaincus que la llama morte s'est d'elle-même envolée du puits, pour ne pas tomber entre les mains des étrangers, et ils ajoutent que si la source continue à être salée, c'est tout simplement parce que celle qui vit encore r vient l'alimenter à sa façon 39. Arrêtons ici ce commentaire partiel qui a seulement effleuré les problèmes posés par un texte aussi dense. Nous y reviendrons peut-être quelque jour...

39. Ber, Congrès International des Amèricanistes. Compte rendu de la première session* t. I, Nancy-Paris 1875, pp. 449 sq.

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