Salarrué

Cuentos de barro

Colección Orígenes Volumen No. 7 Primera edición Dirección de Publicaciones e impresos Consejo Nacional para la Cultura y el Arte, CONCULTURA San Salvador, 1999 © Para esta edición DPI © Olga Salarrué de Clark Foto Portada: Salarrué Este volumen se publica en co-edición con La casa de Salarme.

Salazar Arrué, Salvador, 1899-1975 Narrativa completa de Salarrué / Salvador Salazar Arrué; comp. Ricardo Roque Baldovinos— la ed. — San Salvador, El Salv. Dirección de Publicaciones e Impresos, 1999. Edición conmemorativa del centenario de su natalicio ISBN 99923-0-030-2 (vol. 1) 1. Narrativa salvadoreña. I. Título.

Impreso en sus talleres, ISBN 99923-0-029-9 (Obra completa) ISBN 99923-0-030-2 (vol. 1) 17 Av. Sur No. 430, San Salvador, El Salvador, Centro América.

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Salarrué

Cuentos de barro

ÍNDICE
Volumen No. 7..................................................................................................................2 Nota introductoria.........................................................................................................................4 Tranquera......................................................................................................................................7 La botija........................................................................................................................................8 La honra......................................................................................................................................10 Semos malos...............................................................................................................................12 La casa embrujada......................................................................................................................14 De pesca......................................................................................................................................16 Bajo la luna.................................................................................................................................19 El sacristán..................................................................................................................................21 La brusquita................................................................................................................................23 Noche buena...............................................................................................................................25 Bruma.........................................................................................................................................27 En la línea...................................................................................................................................31 El contagio..................................................................................................................................32 El entierro...................................................................................................................................35 La Ziguanaba..............................................................................................................................43 Virgen de Ludres........................................................................................................................45 Serrín de cedro............................................................................................................................46 El viento......................................................................................................................................48 La estrellemar.............................................................................................................................49 La brasa......................................................................................................................................51 El padre.......................................................................................................................................52 La repunta...................................................................................................................................54 El circo........................................................................................................................................56 La respuesta................................................................................................................................58 La chichera.................................................................................................................................60 El maishtro..................................................................................................................................62 De caza.......................................................................................................................................64 La tinaja......................................................................................................................................66 El mistiricuco..............................................................................................................................67 El brujo.......................................................................................................................................69 El negro......................................................................................................................................72 Vocabulario de modismos del lenguaje cuscatleco empleados en este libro........................................................................................................................74

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de elaborar algunos ajustes. hemos podido extraer una norma y aplicarla uniformemente al texto. fueron sólidos puntales en la fama literaria de Salarrué. La primera edición (San Salvador. La buena calidad de esta primera edición nos ha eximido. Editorial La Montaña. Asimismo. se ha debido modernizar la ortografía. ya que aquí se juega un aspecto fundamental en la composición de la obra: el juego de voces y la relación entre la norma literaria culta y el lenguaje popular. o para indicar aquellas palabras y expresiones del habla popular cuando aparecen insertas en el discurso del narrador. ser avalado por una figura de prestigio como publicar en una revista de proyección continental. . dificultaba enormemente al lector su consulta. se ha reorganizado aplicando un orden alfabético estricto. Pese a que el uso de estas convenciones revela alguna irregularidad en la edición príncipe. figura de primera importancia de la plástica nacional y amigo personal de Salarrué. Una primera entrega de lo que sería la versión final se publicó en la publicación costarricense Repertorio americano (Tomo XXL] No. tarea que ediciones posteriores habían realizado a medias. en la práctica. precedida por una nota elogiosa de Gabriela Mistral. había que revisar y sistematizar el uso de convenciones gráficas tales como comillas y bastardillas. estas expresiones al aparecer en boca de los personajes. Asimismo. La norma es la siguiente. sin embargo. 1914) iba ilustrada con una serie de hermosos grabados de José Mejía Vides. es imperativo extenderse algunas líneas. no se destacan por ser parte de la norma popular. En primer lugar. Ambas circunstancias. Se ha transcrito tal cual el glosario original de la obra aun cuando éste responda más a las intuiciones del autor (¿o del editor?) que al saber filológico estricto. Las comillas se ocupan como marca del discurso directo o del discurso indirecto libre. Hay que recordar que el glosario original colocaba las palabras de la entrada de cada letra siguiendo orden de aparición en el texto. lo cual. Sobre este aspecto.Nota introductoria Existe evidencia de que Salarrué publicó separadamente algunos "cuentos de barro" cuando menos en 1927. Para facilitar su uso. sábado 17 de octubre de 1931). 15. aparentemente secundario y decorativo. Las bastardillas se ocupan para señalar énfasis.

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A Alice Lardé de Venturino en fraternal afán por devolverle el terruño perdido .

Pobrecitos mis cuentos de barro. y el palito rayador. Después de la hornada. con las manos untadas de realismo. que los inviernos interiores han llenado de melancolía. viciados. sus molenderas. dos o tres se hicieron chingastes. y donde se sacó el material un hoyito queda. uno que otro se descantilló. con toscas manotadas y uno que otro sobón rítmico. de curva armónica? ¿Qué sabe el rojizo tinte de la tierra quemada de lakas y barnices?. los más rebeldes salieron con pedazos un tanto crudos. ¿qué saben los nervios de línea pura. así. y ese vacío sangra satisfacción y buena voluntad.. sus gallos de pitiyo. Pero del barro del alma están hechos. sus jarritos. Un vacío queda allí donde arrancamos para dar.. Allí va esa hornada de cuenteretes.. . van deformes. he modelado mis Cuentos de Barro. medio crudos por falta de leña: el sol se encargará de irlos tostando. sus batidores panzudos. éste salió medio rajado y aquél boliado dialtiro. sus indios cacaxteros y en fin. ¿qué sabe de las habilidades del buril?. porque. sus chivos patas de clavo. Nada son entre los miles de cuentos bellos que brotan día a día.Tranquera Como el alfarero de Ilobasco modela sus muñecos de barro: sus viejos de cabeza temblona. toscos.. por no estar hechos en torno.

que parecía como si entre los borbollos de tierra hubiera ido dejando sembrada el alma. Él buscaba las botijas llenas de bambas doradas. todos los cuales "él bía prisenciado con estos ojos". Pa que nacieran perezas. y se decidió a buscar botijas. y tiró por un lado una escupida grande como un caite. —¡Qué feyo este baboso! —llegó diciendo. y vomitan plata y oro. ya tas indio entero! —¡Agüén!. ño Bashuto? —¡Comolóis! Bashuto se prendió al puro con toda la fuerza de sus arrugas. siempre mirando al suelo con tanta atención. Comió majonchos robados.. Como en esos días se murió la Petrona Pulunto. que las horas coloradas le hallaban siempre sudoroso. Y lo dejó. Un día entró Ulogío Isho con un cuenterete. mama? —¡Qués nicesario que tioficiés en algo. . Tenía el sapo un collar de pelotitas y tres hoyos: uno en la boca y dos en los ojos.La botija José Pashaca era un cuerpo tirado en un cuero. —Cuestiones de la suerte. —¿Qué quiere. José Pashaca se dignó arrugar el pellejo que tenía entre los ojos. que hacen "¡plocosh!" cuando la reja las topa. Pashaca se sabía el indio más sin oficio del valle. También se hallan botijas llenas dioro. se puso a la cola de un arado y empujó. bostezando. y se fue en humo. de los agüelos de nosotros. Vos vas arando y ¡plosh!. hombre.. ño Bashuto? Bashuto se desprendió del puro. tihacés de plata. Se carcajeaba—. el cuero era un cuero tirado en un rancho. Trabajaba sin trabajar —por lo menos sin darse cuenta— y trabajaba tanto. Enseguiditas contó mil hallazgos de botijas. José levantó la boca y la llevó caminando por la vecindad. ¿en veras.. —¡Achís!. se fue sin darse cuenta de que. ya hasta la color de que los tenés se me olvidó! José Pashaca pujaba. Era un como sapo de piedra. Para ello. —¿Cómo es eso. porque eso sí. En las aradas se incuentran catizumbadas. de lo dicho. con la mano en la mancera y los ojos en el surco. Piojo de las lomas. Y así fue como José Pashaca llegó a ser el indio más holgazán y a la vez el más laborioso de todos los del lugar. Petrona Pulunto era la nana de aquella boca: —¡Hijo: abrí los ojos. y en viendo el sapo dijo: —Estas cositas son obra denantes. Tras la reja iban arando sus ojos. el rancho era un rancho tirado en una ladera. derrepente pegás en la huaca. y yastuvo. que se había hallado arando. dejaba las cáscaras. Algo se regeneró el holgazán: de dormir pasó a estar triste. allí donde los demás llevan la frente. Él no trabajaba. para que jugaran los cipotes de la María Elena. y a lo mucho encogía la pata. sin resultados nutritivos. y así sonora. Pero a los dos días llegó el anciano Bashuto. ¡meramente el tuerto Cande!.. caspeaba ávido la tierra negra. Cuando se fue.

Y Pashaca sembraba. les ayudaba a los otros. desde la gritería de los gallos que se tragan las estrellas. sino hasta generoso. rendido. a la hora en que se verdeya el cielo y en que los ríos se hacen rayas blancas en los llanos.. Los hallaron negros. y siendo como se decía que las enterraban en las aradas. así se hacía de grande su obsesión. que daban gusto. donde aró. vivía ingrimo en su rancho ". Se lo avisó un desmayo con calentura. sino lo de la tronchada. chachados y projundos. que el indio soñador de tesoros rascaba con el ojo presto a dar aviso en el corazón. José Pashaca se puso malo. El patrón. no lo del encuentro. decían. que son los llanos que topan al cielo. haciendo fuerzas de tripas. porque el patrón exigía los censos. parado en los ganchos de la ceiba. en un cántaro viejo. le había parado del cuero y lo había empujado a las laderas de los cerros. al ver de los vecinos. Una noche. Y así fue. los bueyes se fueron parando. dejó ir liadas en un suspiro estas palabras: —¡Vaya: pa que no se diga que ya nuai botijas en las aradas!. . y resollando el viento oscuro ". así mihaya de tronchar en los surcos. como si la reja se hubiera enredado en el raizal de la sombra. Se había hecho no sólo trabajador. En cuanto tenía un día de no poder arar. "Dende que bía finado la Petrona. "voltiando a ver al indio embruecado. aró. Se quejaba a ratos. por siacaso. aunque no querrás. —¡Onde te metés." Pero José Pashaca no se daba cuenta de que. Un día. contra el cielo claro. José Pashaca se dio cuenta de que ya no había botijas. y por fuerza que cobrar el grano abundante de su cosecha. por no tener tierra cedida. cuyo producto iba guardando despreocupadamente en un hoyo del rancho. puya el silencio con sus gritos destemplados. hasta la hora en que el güas ronco y lúgubre. dábale con gusto y sin medida luengas tierras. "Es el hombre de jierro". Tan grande como él se hacía. les mandaba descansar y se quedaba arando por ellos.. Se agachaba detrás de los matochos cuando óiba ruidos. Metió en el hoyo el cántaro. borró todo rastro de tierra removida. y alzando sus brazos de bejuco hacia las estrellas. Lo que él buscaba sin desmayo era una botija. en realidad. que se asombraba del milagro que hiciera de José el más laborioso colono. La ambición más que el hambre. para que éste cayera sobre la botija como un trapo de amor y ocultamiento. su huaca. Ya tendrá una buena huaca.como el agua del charco cuando el sol comienza a ispiar detrás de lo del ductor Martínez. lo tapó bien tapado. y así se estuvo haciendo un hoyo con la cuma. No quiso que naide lo cuidara. pero luego seguía con brío su tarea. babosada! —pensaba el indio sin darse por vencido—: Y tei de topar. por fuerza. Y lo hacía bien: los surcos de su reja iban siempre pegaditos. allí por fuerza la incontraría tarde o temprano. se dobló en la mancera. tenía huaca. Ninguno de los colonos se sentía con hígado suficiente para llevar a cabo una labor como la de José. salió sigiloso llevando.. se propuso hacer pisto. "ende que le entró asaber qué.. Por fuerza también tenía Pashaca que cosechar. Pashaca se peleaba las lomas.

El ojo diagua se le quedaba viendo sin parpadear. y sin saber por qué. Río abajo. con noes temblones y jaloncitos flacos. río arriba. Más abajo. que era lúnico que tráibas al mundo! ¡Si biera sabido quibas ir a dejar lonra al ojo diagua. bía de ser una cosa muy fácil de hallar. En el recodo de la barranca apareció un hombre montado a caballo. el viento llevaba zopes y olores. mirando con recelo alrededor. porque quería a la Juana como si hubiera sido su nana. lagua helada. redondita. Ya no tuvo tiempo de escaparse. después ayes. Atravesó el llano. con las cuatro patas ensambladas en la arena virgen. La Juana iba bien contenta. la Juana se quedó en la sombra. Tacho lloró. y empezó a espiarse con cuidado. lo esperó agarrada de una hoja. quebradita y silenciosa. Hubo defensa claudicante. sombreado por quequeishques y palmitos. cuando a solas. se dejó un beso en la boca. Tacho se maginaba lonra. unos peñascales verdosos sudaban el día. En medio del llano la cogió un tumbo de norte. se bañaban unas ramas. Era un cipote aprietado y con una cabeza de huizayote. joven y guapo. y después. Las sombras se habían desbarrancado encima de los paredones. —¡Babosa! —había oído que le decía— ¡Habís perdido lonra. chapudita y apagándole los ojos al viento. No hizo caso del ladrido y empezó a chuliar a la Juana con un galope incontenible como el viento que soplaba.. queriendo alcanzar las hojas secas que pajareaban. no te dejo ir aquel diya. y como se quería.. por miedo a que la hieran ispiado.La honra Había amanecido nortiando. se jue al ojo diagua y se puso a buscar cachazudamente lonra e la Juana. de escondiditas. La chucha se puso a ladrar. La chucha iba ladrando a su lado. El ojo diagua estaba en el fondo de una barranca. se limpió con el delantal la frente sudada. Él de a caballo. quizá brillosa. del tamaño de un colón. La Juanita sacó un espejo. El ojo diagua no parpadeaba. La Juana le bía dicho quién sabe qué. y en la corriente pacha. radiante de oportunidad. La Juanita llenó el frasco de su alegría y lo tapó con un grito. tenía nueve años. rodaban piedrecitas de cal. La nagua se le amelcochaba y se le hacía calzones. Se arregló las mechas. se bajó de la piedra y comenzó a pepenar chirolitas de tempisque para el cinquito. gran babosa!. una cosa lisa. Venía por la luz. largas y oloríferas. Él no sabía ni poco ni mucho cómo sería lonra que bía perdido su hermana. al paso. y el tata le bía metido una penquiada del diablo. El pelo le hacía alacranes negros en la cara. entre grupos de güiscoyoles y de ishcanales. *** Tacho. y no miraba más que piedras y . quizá como moneda o como cruz. río abajo.. el hermano de la Juanita. Un día vido que su tata estaba furioso. e ingenuamente. dormían charcos azules como cáscaras de cielo. haciendo chingastes el vidrio del agua.. Haciendo al escote comulgar con el espejo. Cuando la Juana lo conoció. apuró y pronto estuvo a su lado. luego salió corriendo y enredándose en su risa. Con un brazo en los ojos. sintió que el corazón se le había ahorcado. La Juanita se sentó a descansar: estaba agitada. pero a juzgar por la cólera del tata. Los árboles venían corriendo. Pelaba los ojos por el arenal. Cerca. la Juanita limpia. mientras la chucha lengüeaba golosamente el manantial. los pechos —bien ceñidos por el traje— se le querían ir y ella los sofrenaba con suspiros imperiosos.

—murmuró. vido brillar un objeto extraño. sentado en la piladera. en espumarajos cosquilleantes. Corrió con toda la fuerza de su alegría. ya no le pegue. Cuando llegó al rancho. Levantó el objeto brilloso y se quedó asombrado. el tata estaba pensativo.. un fino puñal con mango de concha. despachó a Tacho con un gesto y se quedó mirando la hoja puntuda. En la arruga de las cejas se le bía metido una estaca de noche.. en los hoyos de los palos y hasta le bía dado güelta a la arena cerca del ojo. —Pues es cierto.. y ¡nada! —Lonra e la Juana. Cerraba la noche. .. y lonra no aparecía. Y puso en la mano del tata asombrado... —¡Tata! —gritó el cipote jadeante—: ¡Ei ido al ojo diagua y ei incontrado lonra e la Juana. —¡Yastuvo! —gritó. La bía buscado entre lagua.monte. Por fin. ha de ser grande. dende que tata la penquiado —se decía—. El indio cogió el puñal. con cara de vengador. al pie de un chaparro. en los matorrales. —¡Achís! —se dijo—No sabía yo que lonra juera ansina. Tacho sintió que la alegría le iba subiendo por el cuerpo. monte y piedras. entre hojas de sombra y hojas de sol. tome!.

duro como un tapexco. atascados hasta la rodilla. no siás bruto.. —No puedo. Calentaban café con ocote. semiarremangados en la manga rota. —Apurá el paso. Si miran la brasa. con las feas bocas abiertas y babosas. dicen. Dormite. Por eso. jume bajo el sombrero. y se jueron para Honduras con el fonógrafo. yo ixaminé el tronco cuando anochecía y no tiene cuevas. tata.. Apiaban para sestear bajo los pinos chiflantes y odoríferos. amodorrados de cansancio. Hasta el Chamelecón no llega su ley. ende que salimos de Metapán tres choya.. esperaba el día en la punta de cualquier gallo lejano. lo calentaba hasta que se le dormía encima. y sin atreverse a resollar. pué.. —Nóijo. con vos! Cuchuyate contra yo. vos. las taltuzas comían sentaditas... y por ái no conocen el fonógrafo. —Sí. mientras masticaban las tortillas y el queso de Santa Rosa... —¡Ah!. angostito como fuella de pial. jaguares. Tres días estuvieron andando en lodo. —¡A la puerca. El chico lloraba. sucia y rayada como una cebra.Semos malos Goyo Cuestas y su cipote hicieron un arresto. el muchacho. —Es que currucado no me puedo dormir luego. rodeándolo con ambos brazos. el tata maldecía y se reiba sus ratos. Pero Honduras es honda en el Chamelecón.. limpiaban un puestecito al pie diún palo y pasaban allí la noche. hombre. Iban llegando al Chamelecón salvaje. es quel cincho me viene jodiendo el lomo. hombres. —Dicen quen Honduras abunda la plata. flor de lata monstruosa que perjumaba con música. Honduras es honda en el misterio de sus terribles serpientes. Los primeros clareyos los hallaban allí. en un silencio nervioso. adoloridos. Honduras es honda en el silencio de su montaña bárbara y cruel. pué. que nunca en su vida había hecho una caricia al hijo. Y Goyo Cuestas. Por dos veces bían visto el rastro de la culebra carretía. que tenía la forma de una gran campánula. nos hallan. —Estiráte. y. tate tranquilo. En la región se deja —como en los tiempos . tata. lo recibía contra su pestífero pecho. El viejo cargaba la caja en bandolera. la bolsa de los discos y la trompa achaflanada. con la cara añudada de resignación.. al crepúsculo. —Sí. insectos. hasta allí no llega su justicia. mucho yelo. enormes como arañas. —Apechálo. El cura de Santa Rosa había aconsejado a Goyo no dormir en las galeras. Goyo y su hijo se internaban en la montaña. medio congelados. En el bosque de zunzas. —¡Tata: brán tamagases?. oyendo cantar los chiquirines. porque las pandillas de ladrones rondaban siempre en busca de pasantes. ponían un fostró. Al sesteyo.. —Si juma.. tata. mientras él. temblando de frío y de miedo. oyendo zumbar los zancudos culuazul.

y era sangre. . ser crueles o magnánimos. y la canción se lanzó en la brisa tibia como una cosa encantada. El otro se mordió los labios. con guitarra. y dijo después de pensarlo muy duro: —Semos malos. como niños de un planeta extraño. *** Los cuatro bandidos entraron por la palizada y se sentaron luego en la plazoleta del rancho. Cuando paró el fonógrafo. los cuatro asesinos se miraron. Uno de ellos se echó llorando en la manga. En los bananales los ei visto. donde su sombra le servía de asiento. La luna llena hacía saltar chingastes de plata sobre el artefacto. —¡Yastuvo!. —Te digo ques fológrafo.. Rayó la aguja. pendía un pedazo de venado olisco. Y lloraron los ladrones de cosas y de vidas. Goyo y su cipote huían a pedazos en los picos de los zopes.. Tenía dejos llorones. la prima lamentaba una injusticia. Gemían los bajos de la guitarra.. El bandolero le dio cuerda.. como si colgado de un hilo lo remojaran subiéndolo y bajándolo en el agua tranquila de la noche.. El lucero grande parecía crecer y decrecer. Suspiraron. y después. suspirando un deseo. y. ropa y silencio. sangre. abriendo la bolsa de los discos... tal vez para un pino. los armadillos habíanles ampliado las heridas. los hizo salir a la luz de la luna como otras tantas lunas negras. una canción triste. matar o salvar a libre albedrío. Tenían los blanquiyos manchados de algo que parecía lodo. aquel rancho náufrago en el cañaveral cimarrón. Cantaba un hombre de fresca voz. En una masa de arena. las ilusiones arrastradas desde tan lejos. hipos de amor y de grandeza. La trompa trabó. Los bandidos rieron. En la barranca cercana.. Pusieron la caja en medio y probaron a conectar la bocina.primitivos— tener buen o mal corazón a los hombres y a las otras bestias. Los cocales pararon a lo lejos sus palmas y escucharon. quedaban abonadas tal vez para un sauce... como niños de un planeta extraño. El derecho es claramente del más fuerte. desesperada. En la mediagua y de una viga. —¿Vos bis visto cómo lo tocan? —¡Ajú!. El más viejo miró al suelo barrioso.

. En los otros tres lados. y se acurruca: después. mece las mangas y se dentra en el platanar". Instintivamente. que bía venido a beber agua descondidas del sol. Según algunos vecinos. Las hojas enormes de los majonchos le hacían cosquillas a la casa con las puntas.. Sus sombras.... era como la arada en un cerrito tristoso. le hablaron desde adentro. Los zopes no se paraban nunca en el tejado. Los mosquitos se prendían en el silencio. El maishtro Ulalio decía que era porque espantaban: "Sale el espíreto de la Tona". aloyé. una culebra . En un ventanuco que estaba en la culata una araña había enrejado. Los managuas la vienen a bombiar todos los diyas. Tenía una mediagua embruecadiza. por si abrían. aguanta hambre. El cura llegó hasta la mediagua. Una tarde en que Ulalio se acercó. Dende aquí sioyen a veces los destertores de la goma. aloyé.. nuai tales carneros aloyé. blanquiza en la escurana vegetal. La breña bía ido ispiando por las claraboyas que los temblores abrieran para ispiar ellos. con ronquidos diagua. que había quedado recostado en la puerta. cuando nuentran sapos. como un rayo de carne. salió dando gritos de gente por el monte y montado en su cola. Puso atención.. Las hormigas guerreadoras le habían puesto barba en una esquina. aloyé.. despacito. donde hacían novenario perpetuo los panales devotos. Una vez pasó cerca el cura. apenas un rellano de empedrado. Allí la tienen enjaulada. Un chucho. Le pidieron consejo y él quiso ir a ver la casa del embrujo. aquel abandono se debía a que laija del viejito Morán. Otros dicen que taba tubreculosa. ¿¡Cómo se va!? Sestá pudriendo diambre: ya giede. que estaba loco de una locura mansita —porque hablaba disparates muy cuerdamente —. ¡ya giede! Pasa ispiando por los juracos de la paré. aloyé... El viento había sembrado allí una que otra gotera fructífera. todos dieron un paso atrás. que parecían hacer muecas nerviosas. no señor. en forma de cejas. bía muerto tisguacal. la Chana y Julián. Taba embrujada. se derrumbó hacia afuera..juí de una hamaca.. Abrió sin temor las puertas desvencijadas. y. enderrepente. y oyó la voz. fue al platanar con Ulalio. aloyé. con su cruz de sombra. que llegó un día a oler la casa. Se va en friyo. como en un turrón.La casa embrujada La casa vieja estaba abandonada allí. —¿Quién vivió allí? —El viejito Morán y suija que murió de lumonía. que caminaban por el suelo y las paredes del interior. decía con el aire de importancia y superioridad que lo caracterizaba: —¡Ah. y cerraron las puertas cuando era al mediodía. Rápida. "yo luei visto tres veces: chifla y siacurruca.. y la amarraron con una pita e matate. y dicen que la casa se encogía y pujaba. remangándose la sotana. chifla. una teja desertaba en el viento. Se apió. y. ya perdido entre el zacate que lambía gozoso las paredes lisas: aquella carne de casa. Los panales empezaron a confesar su misterio.. musgoso y renegrido.. El tejado. Dejaron adentro a la Noche. sin entender las palabras: "era como que vaceyan un cántaro" decía. El cadáver de la noche. decía. se mecían en las paredes. Ño Mónico. en el centro del enmontado platanar. De noche se oiba el juí. con ráices diagua y flores redonditas de sol. ni una puerta. Siesque vinieron los managuas. para joderla más ligero. con un blancor que deja ganas de tristeza y que infunde cariño. "me dentro un friyo feyo en el lomo y salí a la carrera". Un diya destos va parecer la yelasón derretida por las rindijas. que vivió allí. De cuando en cuando. A veces el gavilán le hacía un pase. La casa vieja taba dijunta. nuai tales!.

Sacó un libro y susurró latines. Una botella olvidada había ido apagando su brillo de puro terror. . los murciélagos se desprendían. embrujada. como hojas. las enredaderas trepándose por las paredes y las macetas colgadas de las vigas. El cura mandó a Julián por escobas y empezó a jalar los acapetates con una vara. como piedras vivas. haciéndose tierra. De aquella rama sombría del techo. —¡No creya Padre. que se desenmontaran los contornos.negra y brillante salió y se perdió en el monte. el cura pudo ver la casa resucitada. Se desgajaban. o se volvían a colgar. Sonriente y gordo. como frutas pasadas. Bendijo un tarro de agua y lo regó por todas partes.. El aire jediondo casi se agarraba con la mano.. las rueditas de plata de las goteras se habían hecho hongos.. El patio liso y barrido. se plantaran flores en el suelo y se colgaran macetas de las vigas. entuavía sioye un bisbiseyo!. palmeó en la espalda de Ulalio y le dijo: —¿Conque. que se cogieran las goteras.. Clavó una cruz de palo en un pilar y ordenó que se dejaran abiertas las puertas para que oreara. El cura estuvo toda la tarde limpiando la casa. Días después. Los sapos venían saltando hacia afuera. Entre los ladrillos verdosos. eh?.

la voz atecomatada del compañero respondió: —Ai veya. Las sombras rojizas de los parvos pasaban. Por efecto del silencio del agua. Un cordón de aves blancas pasó. lambía las sombras prietas en los montarrascales y en los manglares dormilones. silencioso y ondulante como una culebra de luna.. Las estrellas pintaban en ambos cielos. oíeo». que sonaba intermitente. antes de regresar al mar abierto. descantillándose tantito y revolviendo la plata de la luna en desparpajos.. al ser hollada por lo anchos pies descalzos. Luego se metieron dentro y se dejaron llevar por el tranquil del agua parada. el mundo todo parecía palpitar. despenicados en la inmensidad. y buscaba la calma de las ramazones y de los bancos. —Amonóos.. sincronizando con el manosear del canalete. esquivando el peligro. el uno empujaba con la pértiga negra y larga que subía y bajaba rítmicamente.. flordeaguando. arrullaban la cuna de la noche con su triste «oíeo. mano.. mitad cielo.. lagunoso en su calma. libre. salió a la playa un indio. Era el cambio de marea. El estero. Hundidos hasta las piernas. mitad en el agua. Despegaron el bote a empujones y pujidos. como queriendo echar al suelo el fardo del sueño.. Ligeros colazos de zafiro indicaban ya el punto del agua. La isla. Los pocuyos. ¿Nos vamos? Una especie de aullido de pereza le contestó. De la mediagua oscura. miró el agua platera y regresó al rancho. como la paletada blanda del remo que va. aún empujaron. —¿Vamos al ramazal de la bocana? . sin prisa y sin ruido. —Ya paró. —Son ya mero las tres. Luego. Se espantó los mosquitos. Llevaba desnudo el torso.. La luna. cabecear como un barco en marcha. En fraterno silencio los indios cruzaban el agua como si volaran entre dos cielos. miraba tímidamente los cacharros del cebo. a lo lejos. se desperezaba. En la proa.. era como un pedazo de espejo del día. Un chucho prieto iba y venía husmeando el viaje. hurgando en la sombra del caedizo. que la brisa devanaba sin prisa. escogieron los utensilios y fueron trasladándose al bote. fatigadas de ir buscando mundo. se dejaba espulgar por las suaves ondas espumíferas.. se alargaba como una nube negra que flotara en aquel cielo diáfano. del cielo bajero. —Ya va ser parada diagua. —¡Aligere. El mar. al otro lado del agua. de llena. de cascajo crema. mano. que el otro indio manejaba en la popa. va. oíeo. En el centro del bote el chucho. Entonces el peje abismado venía arriba. encallado.. —¡Qué friyo. descansaban un momento. acurrucado y friolento. Miró las estrellas con los ojos fruncidos. La playa lechosa. las corrientes que entraban al estero. La arena. avisados por el lánguido paleteo del canalete. mitad en la arena. El bote dormía. El bote coleó. roncaba adormilado por la frescura del aire y la claridad del mundo. de la luz. —¡Ajú!. los calzones arremangados sobre las rodillas. vos. del día ya roto. sentado. mascaba el silencio. ávida de espacio. vos!. Los indios. mitad estero.... va.De pesca Eran allá como las tres de la madrugada. vos. pué!.

Habían encendido los puros y jumaban. Por fin sobreaguó el plomo negruzco. mano. Dos sombras eseantes atacaban con furia. el raizal projundo barzonió el bote. mano! Torcieron hacia el sur.. mano? —No quieren picar. cuatro. ¿Lo vido? Son esos babosos bagres. con un ligero "chukuz". El chucho buscaba fijo. Se habían llevado el bocado. quedaban atrás. empurpurando la plata mansa. Un segundo coletazo ladeó el bote. La caída hizo volcarse al bote. nos puede joder al chucho! —¿Guá perder mi anzuelo?. —¡A la ronca. La chimbera era el cebo. Al pasar rondando un tronco. La pita hacía una larga parábola. afligiéndolo. mano... que ladeó el bote. —¿Qué siarremedia? Un coletazo formidable hizo crujir el bote.—Como quiera. —¿Eh. mano.. las colas golpeaban en la cáscara del bote como en un tambor. y el plomo se hundía allá. Tiraron penosamente. —¿Pican. El bote cimbraba. —¡No se arrime mucho. cuando un fuerte tirón. salieron del paso. *** . vos! —¿Lo encaramamos? —¡Déjelo dir. a poca distancia del ramazal echaron el fondo y quedaron inmóviles. vos. —¡Jale. es tiburón! —¡Y del fiero. Se apercoyaron a las bordas y trataron de nivelar. Luego el cordel se quedaba ondulando encima y poco a poco se abismaba. Con hábil punteo. tres. —Ya me punteyan. que arrollaba la linfa con ímpetus de marejada. Soltaron. Los ramazales emergían del agua purísima como inmensas arañas negras.. En la cola de un espumarajo surgió de pronto una sombra enorme. acurrucados. Dos. chero. ¡Levante el fondo ligero! —¡Aguárdese! Un tercer coletazo echó de bruces al indio que tiraba del fondo... abriendo las cuatro patas y hundiendo la cola. Después. —¡Ya mero revienta este jodido! Llegó el otro a ayudarle. Con rápido ademán los lanzaban al aire. —Si quiere nos hacemos al lado de la isla. de juro. Poco tiempo después arrojaban los anzuelos. Grandes rosas de espuma se fugaban en círculos. les advirtió de una presa mayor. hubo un griterío salvaje. todo quedó quieto. vos. Quedaban a la expectativa. debe ser «mero»! El indio tiró con todas sus fuerzas. de jalón en jalón. voltión.? —Es bagre. El indio sacó el anzuelo. Estos chingados sian de ber llevado la chimbera. Iba a sacar su cordel. La luz nerviosa le mordía en redor.

los moradores del valle escrutaban la noche. y la fragancia de la mañana venía mera cargada. — Esos han sido los Garciya. tomando su cuerpo. meneó el rabo. . Salió de un último pechazo a la orilla. —O los Munto. los azules del Azul. El día venía abriendo rápido... se vio una estela que flechaba hacia la orilla. La isla verdegueaba. comentaba temblorosa. como diciendo: —Pa que veyan. con su delantal de cuadros azules. —¡Avemariapurísima!. gorda y grasienta. La ña Gerónima.. —Hilario y Cosme. De pronto. Un perro negro llegaba jadeante. pué. El manglar se había separado del paisaje. se sacudió bruscamente la gloria del sol.Agrupados en la orilla.. Los viejos de quijada de plomo cabeceaban. se arrinconaba en la montaña.. La luna.. Las ondas de la vaciante tráiban orito en la punta. —A saber si jue Mincho de la señá Fabiana. —Sí. y no dijo nada. quizá. marchita ya. Los cipotes abrían sus bocas y se acurrucaban. Los gritos habían levantado a las gentes.. para descansar las barrigas enormes. con ambas manos.. Todos quedaron en suspenso. aclarando el misterio de la tragedia.

los tuncos revolvían las sobras de huate que bueyes forasteros habían dejado al pie de los morros. en balsa de ramalada. Una guitarra escondida roía el sueño de la noche. y pronto los cuatro sacadores cogidos. En el escobillal oscuro de la noche. echando polvo con las patas como los toros cimarrones. A una seña del cabo. llamando a la pareja para beber sombra. mirando como asustada el cielo en donde apuntaba una estrella con inquietudes de escama cobarde. sobreagüeros. ahogados hamaqueantes. . Sobre la puerta. mirando atenta la gusanera del viento en el vidrio verde de las ondas. El camalote anegado en los aguazales le hacía pestaña. a zompopera. Pringaba jenjén y zancudo. a talepate y a julunera triste. Rodeada de bosques negros iba perdiendo sus sonrojos de mango sazón y se ponía color de campanilla. el cielo y el agua quedaban trabados. en el blando estiércol espolvoreado. las varas ensambladas estaban prietas sobre el claror. *** Con un trágico sonar de cartucheras y caitazos. Abajo había. la luz candilera —esa tristura de querencia nocturna— se filtraba a los patios de barro desnudo. Había ranchos hojarasquines. de troncos limados por las cornamentas. y ranchos empalizados a través de cuyas paredes de esqueleto. de cuyas rendijas manaba resplandor de alma. dos garzas blancas.Bajo la luna La laguneta se iba durmiendo en la anochecida caliente. de troncón y de basura. Llegada la noche. Iban los primeros temblores de luz. En las pescaderas. salían del caserío con las ollas y los telengues al hombro. estremeciendo a lo ancho el agua friolenta. un tufo a tigre sopló los matorrales. Había ahogados en todas las oriyas. coludos como pajuiles. Guelía a mumuja de palo podrido. De dentro naide respondió y la luz se apagó. Los jocotes botaban sus frutas de rato en rato. Hubo una refriega que atrajo algunos curiosos. alargándose en caprichosas luminarias. a chira de mateplátano. color de ojo de ciego. La ranchería del vallecito estaba en una ensenada oscurecida de tamarindos y voladores. La ventana trasera estaba cuidada por tres hombres y cuando se abrió fue como la boca de una trampa. alagartada entre los troncos torcidos. El día se alejaba. los chicheros empezaron a culatiar la puerta. La luz chele y tristona se tendía en los playones bocabajo. lento y cabecero. y de cuando en cuando se oían los chukuces de las mojarras asustadas. hasta que de golpe se jue en blanco. el cabo Remigio López dio tres fierrazos con la cruz de su daga. y ranchos palma barrendera. Los chuchos empezaban a ladrar con persistencia. la laguneta sonaba como una cuerda diagua a cada respiro. El cielo brumeaba como quemazón de potrero. donde eran brasas los últimos apagos del poniente. chafando las trompas de los cayucos varados en seco. la una. con su quejumbre peculiar. la otra. el rancho de Miguel se vio rodiado por la escolta guarera. A lotra oriya se oiba patente el butute del guauce. como guindajos arrancados a una sombrilla de seda desteñida. Venía saliendo la luna con una fogarada platera que daba gusto. y se reflejaban culebriando guindoabajo. dejando más en luna la entrada.

. Lejano se oiba el río.. hubo un descanso.. Miguel sonrió apenado y se miró las manos. ya jodimos!. El cabo les oiba. honorífico. Después de un buen rato de espera.. montado. Llegado que hubieron a las ruinas del obraje. —Me vuá quedar con vos atrás. se agachaba dormilón. jumando su puro. mejor alléveme. usté es Remigio López. las ollas se quedaron sólitas junto al cerco de púas.. con los brazos cruzados encima de la daga. Sólo los presos conversaban. de San Juan.. y la arenita fresca acariciaba los pies. y el cabo. —¡Ah.. hermano.. perdonero. Como Miguel le miraba fijo y callando. Se paró enfrente. que le fueron rodeando curiosos. siempre despierto. joven.. Como en trance sin remedio. Es mi mama. desgraciados. primo.. ¿qué pasaría?!. no seya que me arripienta!. el marido de la Felicia. —¿Tiene hermanas su mama? —La ña Dolores Portillo.. —Veya. El cabo López se acercó amigable a Miguel y le dijo: —Esa ña Pabla Portillo de que hablaba usté. Semejando cercenadas cabezas de gigantes. —Entonce. Naide habló palabra.." . —Es que el deber. Los miró uno a uno como juido. Al mismo tiempo Miguel se unió a los presos y les arrimó al puro de la resignación. la vaina. el cabo dijo por fin: — ¡Desgránense. Iban los ocho de la escolta distrayéndose con los luceros.. ¿ónde vive? —En Las Isletas. como diciendo: "¡Achís. y te golvés. la brasa de la esperanza. el cabo López se alejó lento a la sombra oscura de una fila de isotes y llamó a los soldados. los sacadores vieron llegar al cabo que se arrimaba caviloso. —El mesmo..El camino estaba como el día.. si me va a soltar sólo a yo.. El cabo vaciló. —Es la mía.

Agruelio era devoto de Santo Domingo. los tacones.. daba la idea de la esposa del cura. el santo. a pesar de que. y miraba como con hambre. mazorcas de máis y rosas petrificadas. en aquel paradójico hogar donde la falda era masculina. su cara era rostro. Tenía quién sabe qué de solterona. Sonreiba beatíficamente. como quien consulta los astros. a sus pies. ornamentado churriguerescamente con espirales terrosas. de manos grises.. Era calvo el pobre. con la dulzura triste de las bocas sin dientes. Luego fue. que panaleaban en las cornisas. hojas. colas de alacrán y arañas de verdad. por lo cipote) y se las iba a poner a su patrono. a impulso de su presentimiento de gallo que conoce la vecindad del sol. y entraba tambaleante a su cueva. de traje gris. iba el crucifijo. bejucos. oscuro. gajos de uvas. tak. Los tacones de sus zapatos burros no podían olvidar el martillo del zapatero. de tanto contemplarlo. piñas. chirolas. como quien mira al mar. como ratón. El llanto de las candelas se había cuajado en la mesa de lata. meditas. de aquella tumba fresca. martillaban constantemente el eco. El mirar tan alto le mareaba. unas columnitas de pan francés. de un dorado de kakaseca. buscadores de tesoros. Anduvo preparando el vino para la misa de cinco. Agruelio salía de allí muy pocas veces. Tenía celos de una vieja. La casa del santo era un altar antiguo.. . se parecía algo a él. Miraba a la calle. para ver la hora en el reloj de la torre. Era una especie de topo parroquial.El sacristán Se llamaba Agruelio. miraba al reloj. miraba lánguidamente tras el vidrio del camarín. por el suelo de la Iglesia siempre desierta. Tenía en una mano una bomba de anarquista. De pie en el portal. Era aquél un rincón arrinconado. un chuchito de circo. y en la otra un libro como un ladrillo. De cuando en cuando se aventuraba en el atrio. *** Aquella madrugada. impregnado de incienso. La vieja le adelantaba en limosnas. a encender las candelas. Iba siempre agachado. arrastrisco como una cuca. izadas todas las velas de esperma con sus fuegos de San Telmo. por las paredes. como un mesana desmantelado. de alma gris. Tenía en la portada unos pilares como pirulíes. Frotaba sus cejas felpudas y breñosas. Era moreno.. Entró a la iglesia con un portazo. taconeando. era casi joven. Los rezos habían atraído algunas avispas. granadas. por el corredor del convento. Agruelio se había levantado como siempre. que le disputaba la predilección. pájaros muertos. Dejó la vara en un rincón y subió al campanario para dar el primer toque. se marchitaban hasta las rosas de papel. En la popa. de ojos grises. Tak. casi viejo. a pesar de la barba postiza de madera. de pelo gris.. todo vestido de negro y blanco. Se robaba las candelas del Niño de Atocha (que era el menos respetable. y. guirnaldas de mugre. Su rostro era lampiño. iba. Santo Domingo vivía en el rincón más olvidado del crucero de la iglesia. frío. En aquel rincón oscuro. hojas. La nave del templo iba perdida en una tempestad de silencio. Agruelio lo amaba. unos capiteles de melcocha. tak.

. en las vigas. donde despuntaban ligeros clarores. dientes. que había estado un siglo con el pelo cortado. escupían y se colgaban. Fue entonces cuando el terremoto. ¡Papadas!.. En la escurana. santo juerte!. con su cuerpo de gumeyo pasado. ¡Shé!. mientras dejaba caer una plegaria. apoyándose con una mano en la pared del caracol. No le casaba mucho el pañueleo espeluznante de las alas de carne. desmoronándose como una torta seca. chas. abriéndose. lo endulzó humillándolo. entró de golpe en la iglesia: y. ondulando. pelos y juman. Se fue derecho al crucero. hasta llegar a la orilla del cielo. y el santo perdiendo los estribos.. borrachos. las candelas pintaban claror con sus brochitas azules. —¡Bían dihacer recogida. Tambaleó el altar. se arrodilló persignándose. Luego. vino a dar en la cabeza de Agruelio con su ladrillo bíblico. Al llegar frente al altar de su devoción. como tasajos. siempre arrastrisco. haciéndose el babieca.. chas. uno que otro rozaba la cara del sacristán. elevando su rostro un poquito ladiado.... Era tarde. con estos ratones volantes! Tienen carediablo. abriéndose. de grada en grada. cruzó los brazos.. Los murciégalos entraban. como un nuevo Sansón. —¡Estos babosos!. agarrada del badajo. que caían ondulando. —¡Santo Dios..Su mano gris. se puso a tirar sobre el pueblo dormido grandes anillos sonoros. se rajó el muro tremendo.. huyendo del día.. Agruelio bajó chas. agarro las columnas y sacudió.... Agruelio tuvo tiempo de ponerse en pie. El patrono había soltado su bomba de anarquista. Quería quitárselos a manotadas. y. como a moscas.

cuesta arriba. iban allá los cerros atrompesándose unos con otros. con un perjume que mareya y que da jiebre. el rancho miraba pa bajo. bajó la hinchazón. Entre pedrencos morados. estaba el pueblo. La bían arronjado diun utomóvil. hasta perderse en la montaña. Pero Polo sabía. Cuando estaba projunda. sembró la cara en el lodo y se quedó aletiando. Como ganado arisco en desparpajo.. descolgó la guitarra. Guelía ansina como una jlor de no sé qué. como charcos diagua en noche de relámpagos. como no había dónde. *** Se quedó allí mientras se curaba. con el pelo en la cara. Arrojaba un piro espumoso y hediondo y diay se desmayaba.. A la luz del candil vido. Con un ojo apagado por el humo. entre cocos y platanares. Se dormía.. y él la veiya desde el taburete. de bien abajo. que vivía solo allí. Cuando abrió los ojos vido que los tenía prietos y brillosos. era blanca y suavecita. pa bajo. venía cargando con ella. por encima de los grandes potreros del Derrumbadero. se dormía. *** De allá de la carretera. El pelo lo andaba al jaz de la nuca. Entró con ella apenas. y liayudó al cielo a dir pariendo estrellas en la tarde. Eran todas las casitas blancas y estaban echadas con los ojos abiertos. Por dos veces la bía apiado para que arrojara. hecho con paja de arroz y palma. se la llevó cargando al rancho. Él bía visto el empujón y el barquinazo. Pasaba todo el día tirada boca arriba en la cama. al ir borrando. que le bajó con chaparro.. la partera. Cayó en pinganiyas. descalza su blancura y triste el negror de sus ojos que le sonreiban agradecidos. Con la sobada que le dio en la pierna. le dijo a Polo para cerrar plática: —Ve vos. dejó el guacal de café en la hornilla apagada. Había pasado una goma feya. medio envuelta en el perraje. y.. acuchuyada toda ella. así. cuesta arriba. al pie de unos caragos jloridos. como quien apecha la tristeza sin temor. Podía apenas dar pasitos. Él la pepenó y. en su sencilla nobleza de irnorante. él se acercaba y se inclinaba. cerca del cantón Guaruma. renqueando y quejándose. sobre el polvito azul de la ceniza.La brusquita El rancho de Polo quedaba allá donde empieza a trepar el volcán. hasta el río Guachote quiba haciendo así. y con un palito encendido prendió la cabuya de su cigarro... Polo asintió. Se despidió la vieja y se fue. con sencilla nobleza de irnorante. . yo sé lo que te digo: nuai más dolor quel de parir. la puso en la cama y empezó a lavarle la cara con un trapo mojado. sudoso y enlodado. y el indio. o encaramándose al dir de brama. suavecita como algodón de ceiba. al jaz de la vereda que lleva onde Meterio Ramos. dándole el redondo de su cuerpo con un abandono que le hacía temblar y herver. Iban todos bolos y ella lloraba a gritos. Ella sangriaba y se quejaba. dando una güeltereta. que tenía la cara chula. La señá Manuela. Encorralado en un requiebre. que nuay que conjundir la caridá.

. Ella respetó aquello que creyó ser una ilusión de pureza. qué feliz habría sido! —¡Qué brusca va ser usté!. Él. lo voltio a mirar parándose un momento y le dijo adiós con los dedos. Polo quería decir algo.. frente al rancho. los toros tardíos cabeceando y mugiendo. y ligerito. el indio dejó de hacer cruces en la arena.. Para animarlo. Les pegué en la cara y les di de patadas y entonces me aventaron los malditos. se encumbró el último trago de café hundiendo la cara en el guacal y sentenció siempre al igual: —Yo sé lo que te digo: nuay más dolor quel de parir.. *** Sentado en la piedra. si lo hubiera dicho con P. Cuando descruzó. quería sacar ajuera el ñudo que se le bía hecho en la garganta. ¿dióndés? —¿Yo?. cansada de hablar sola.. sin juerzas casi. como si empujaran un trueno... Él sin duda la tomaba por niña. Ella le cogió las manos y se las besó.. pelona y chula. le dio un beso en la cara y se alejó renquiando. Rígido como trotón de cerco. —Por bandidos que son. Él quedó como sembrado. . miraba baboso y juido del mundo. se le atrinquetió en el pecho.*** —Usté. Cayeron jlores. chiquita y blanca. cómo venían. Se miraron fijo un rato... Ella lo miraba sonriente. *** Se separaron en el crucero de los caminos. le meció la mano. la partera. pero no salía: era como una espina de pescado y no salía más que por los ojos. de la capital. Con sencilla amargura de irnorante.. ¡Ah. mientras cantaban los pijuyos. En la puerta del rancho la señá Manuela.. y de un golpe clavó con furia el corvo en el tronco del carago. le dijo: —¿Qué no me mira que soy «brusca»? Él no comprendió aquel término urbano. —¿Por qué la embolaron y larronjaron?. mirándola dirse.. Allá en el plan. por los potreros del Derrumbadero.

los cuetes puyaban la carpa tilinte del cielo. La Tina y Nacho no habían tenido juguetes nunca. con aspecto de espíretos de palos. . La brisa espesa.. y no los perdió de vista hasta que embocaron por la plaza. saltó cheleante el pueblo. En una embrocada que se dio el camino. tristosas. en silencio. Por la puerta del rancho embarrancado. El sereno mojisco untaba brillos en los bultos de las cosas. y se había corrido la bola de que el padre Peraza iba a regalar juguetes a los chicos. Se entraña al atrio entre ramas de coco y pitas empapeladas de colores. seguida de los dos cipotes. Había ventas. Iban. iban. y. de cuando en cuando. Los guarumos. clarito.. de tienda. La camisa le campaneaba al haz del ombligo. Uno quiotro candil estrellaba la calle. el tamborón y el pito que pastoreaban la alegría pueblerina. El nido de noche quedó sólito. tranqueando por la calle polvorosa que. Como era Noche Buena. puliendo el silencio. y oyeron la risa de la guitarra. con bolas de morro. *** La niña Lola los topó en las gradas. careto y mocoso. Al pasar por La Canoga.. iban. hacía nadar las ramas en los claros morados del cielo. después del sermón. El pito y el tambor pastoreaban la alegría. había misa del gallo. el ojo con dos pestañas del reló se les quedó mirando ceñudo. pujoso. y a cuete. La chucha seca los seguía. Poco a poco. olía ajumo. la puerta de luz les cayó encima.. Lijaban los grillos. en la piladera. Nacho andaba en cinco: sopladito. con lala azul tronchada y el pico dioro entriabrido. Las sombras acamelladas de los moradores reptaron hasta el patio. Se óiba ya. chiflando todos luminosos y rebotando con estrépito. a guaro. Bajaron al camino rial y cogieron rumbo al pueblo. Unos toros pasaban por el llano. como una culebra. altos y chelosos. *** La nana se enrolló en el tapado y salió. y de pelotas. tufosita y jelada. rastrera y tosigosa. tenía piel a manchas de sombra y luz. Un chucho. empujando la soledad con sus mugidos de brama. En el campanario antiguo.. la luna cuajaba. Desde el patio se columbró el caserío del pueblo. interpuesto. desde la torre de la iglesia. y toda la tierra se encaramaba al cielo en olores. Iban. Plumas quedaron angeleando. por la trancazón de la ñata. Pasaron en fila. se miraban en las escuranas. era delgadita y pancitinga. atrompezándose y con la boca en forma de O. y. La Tina tenía once años. con caragües vestidos de tuzas. iban.. de pulicía. se había hecho mesa en el umbral. salió al pedrero una puñalada de luz. Caminaba jalado. con olotes. campaneando alegre. con piojío de estrellas y el huevo brilloso de la luna. asustándoles los ojos.Noche buena La tarde herida cayó detrás del cerro. Iban.. Jugaban de muñecas. frente al rancho de ño Tito. la noche se fue alunando en clarores hermosos.

salían de los palos brazos negros... y oyeron la risa de la guitarra. ... padre-cura. La Ulalia seguía aculada. En los claros.. —¿Y ed juguetes. y se aculó contra el chumazo e gente que iba entrando encipotada al reparto. pujaban los apretados. hum!. hum!. siempre al tanteyo de coger puesto. Sonaban trompetas: sonaban chinchines. Pase lotra. que amenazaban el cielo. pase. verdá? —No.. *** Topadito al cerro. La bullanga ensordecía.. ¿Entendiste? Para vos nuay.. soy del valle. se óiba el río embarrancado.. Nachito decía: —¿Y ed juguetes. —¡Hum. Entre los que se réiban. Iba tranqueando. La camisa le llegaba al ombligo. mama?. Siñor: tamos lejos.. Ya el padre tá cabando. la puerta de luz les cayó encima. Ulalia? —Sí. —Date priesa.. de güelta. Para vos nuay. Nachito. sonaban tumblimbes. llegó hasta la barriga negra del cura.. Al pasar por el rancho de ño Tito. en busca del reparto. por el camino. La nana jaló la cadena. Con su voz tísica.. floriaba un lucero.—¿Habís venido al reparto.... Nachito. ¿Tus cipotes nuán venido a la doctrina. pase. siguió el lateral de la iglesia. —Hum. verdá? —No. pué. andá! La Tina luiba jalando. andá!.. —Apurate. decía: —¡Apurate... mama?. Por fin.. si querés que te les den algo a los cipotes. —¿Y vos? ¿Vos no sos del pueblo.. La Ulalia iba.. A lo lejos. para vos nuay.

Dejando suelta al dulce ondeyo del remolque la trenza de su canto. El golpe se oyó sordo como mazazo en piladera. extrañas formas parecían despertar al conjuro del canto. como si todas estas brujerías se hubieran despertado para embriagarse en la mañana sutil. El día había nacido de la escurana como un humito azulón. De pronto. y tras el golpe el chukuz. Aquella segunda les dio confianza. así el cayuco se fue alejando. de suspiros. allí cerquita. era casi invisible. —¡Nade juerte. de besos. vagos ruidos de bocas que se abren a flor de agua. en la margen. hijos. Oyeron un cantar bajito.. como un murciégalo atontado salido diun oscuro querer. síganme a yo. El cayuco se desprendió de la palizada con pechazos suaves de pescado colasero. dejando. en medio de la ñebla. parecían bogar sobre el silencio. Un pescador cantaba. Jueron dejando de remar. rondaron las cáscaras de los cayucos embruecados. coliando timonero con la pluma del remo. y pensaron afligidos en el Duende. perdida en el cielo gris. —Voy nadando. y de ella se desprendía con el silencio un aroma triste. En aquella vagancia de las cosas no se sabía si picaría un pez o si picaría un pájaro. hasta que se quedaron casi quietos sobre el respiro del agua dormida. volátil.. borrosa. era como el corazón amariyo de una jlor algodonosa. Murientes ecos sobreaguaban en la distancia. chukuz de tres cuerpos al caer al agua. En aquella luz que se disolvía en la bruma.Bruma Pringaba siempre. más que sobre el cayuco. Laguna adentro siogan. Llevaban tres horas pescando y no habían ajustado el tanto de rigor. Una quiotra espumita iba reventona y efervescente en la punta del remo. dejando. Echaron los anzuelos. Iban ligeros. que los guió. una sombra vaga surgió del fondo de aquella claridad golpiada y se precipitó violenta sobre el cayuco. Al tanteyo buscaron el monte y se tendieron a descansar. azules cabelleras flotaban en la brisa y había allí. *** Al mediodía se puso más tupido y más jrío. el negro Calistro calló chachando su mutismo al de su chero. voces y maldiciones. El agua gris. El negro Calistro estaba casi acalambrado por el yelo del . Seguía pringando cernido. ¿Quién babosos será ése que vino a jodernos? Una voz cercana se dejó oír tranquila y orientera: —Van nadando al contra. en aquel cielo de neblina. Dulcemente batía la orilla como si la besara. y a nado e chucho buscaron el braciado del desconocido. como toda la noche. Su voz volaba entre la ñebla dorisca. los guió hasta que asentaron jadeantes en el lodito mechudo de la orilla.. en trágico remolino. oyó. hay que salir!. Caderas de plata venían danzando sobre el agua muda. como todo ayer. chukuz.. Como el alma diun palo viejo que se desprende del mundo. En aquella orilla oscura parecía finar el mundo suspendido sobre un precepicio de tristeza. Era tiempo de ñebla y la laguna estaba dormida. chero. Manoteyos. Hundía y alzaba el ala delgadita de la pértiga. los guió. El sol. como pa hacer un tecomate de tristura. de gárgaras. dejando oír su leve gorgorito.

para coger moscas de ruido. la tarraya colgada de una pértiga parecía la telaraña del callar. —El mesmo. pero el juelgo se le atorzonaba en la garganta como un tapón y no podía hablar. y darle las gracias. una exclamación de asombro brotó al unísono de sus labios: —¡Ño Vicente. un estinto más seguro que la bruja de los ductores. cholea y sonriente. Como enormes esponjas oscuras. reuto y al mero punto de su propio rancho. quiapunta siempre al Norte. En el patio del rancho cercano. A las tres se vido clarito las dos rodillas prietas del volcán acurrucado allá en Oriente. que no lejos de ellos mostraba su espalda negra y angulosa de taburete viejo.. Quería preguntar al desconocido quién era. según el decir. Les bía sacado seguros. Un vientecito brincador empezó a barrer el cielo. . Dejó al fin de pringar. hijos.. fueron apareciendo las ramazones de los palos asomados a la playa. El negro Calistro y su compañero miraron curiosos al endeviduo neshnito.. el ciego!. El sol logró meter un rayo dioro en la laguna.. A nosotros los chocos nos encamina el estinto. y empezó a beberse la cebada espumosa de aquella neblina. Cuando el indio volvió su cara barboncita.agua. como carrizo en jícara.

—¡Mande!. continuaba esperando.. los sacos aglomerados a lo largo de la pared y la máquina de coser. Los gallos flotaban. como pétalos despenicados de una sola alegría. hasta callar. Andaba dando vueltecitas de uno a otro lado. metiéndole un tastazo en la nalga. de un azul dominguero. olor a mantadril y a cambray pirujo. los mostradores. La Toya abrió también la ventana. y. Las estrellas se iban destiñendo una por una. la calle empedrada que subía curveando. Tembeleque. que te venda un cuis de esencia de azar. limpiando de sombras los estantes... el quejarse monótono. —Andá onde Lino. alguien se bañaba a guacaladas. Iba tambaleándose. y. Floreaba corimbos rosados y gajos azules. colgaba el delantal fruncido. aclarante como si llevara disuelta en su caudal la luz. —Ración de canela y ración de almidón. hizo sonar el humilde pianito del pisto. miraban bajeros.. con la esencia de azar. La Toya entró corriendo. —Ración de canela y ración de almidón.. el cielo azul. Cantaba al hablar. apartando la cortina de perraje. Luego. metiendo su blanda mano de espulgadora. el mosquero de llaves. Dulcemente se abrió la puerta de la esquina y espantó en la tienda los olores dormidos: olor a maicillo y a petate nuevo. siempre pegadita al mostrador. las tiras de género.. De la trastienda llegaba un quejarse congojoso. Cuando calló. apartando la cortina. La ña Grabiela salió del dormitorio. miró. freían un huevo. Poco a poco iba menguando. en el patio. La luz tranquila entró. no la oyó. sobre la cual el gato gris seguía durmiendo. Espantó al gato.. —La ña Grabiela taba quejándose. empinándose sin lograr dominarlo.. con ojos de ausencia. empezó a barrer con el polvo de tiste de los ladrillos. Un vientecillo helado. Por la esquina entró una cipota y fue a pegarse al mostrador. La niña la detuvo.. lenta y encorvada. hasta que se calló. el trasero mugriento de la iglesia. y se jue callando. como mecido de hamaca. Sobre su panzinga de beata. A lo lejos. Lleva el bote. cogiendo la escoba del rincón. iba llenando la pila del mundo con el agua dorada del día. enroscado como un yagual. Miá güelto el dolor. y se jue callando. con la boca entreabierta. los pelos de elote y uno quiotro papel. a canela y anís.. La ña Grabiela. Madrina!.. Una que otra hoja dorada asomaba su punta. la niña salió tímida al andén y aguardó. las briznas de tusa. a jabón.. como una enredadera. y. sobre el delantal..Esencia de "azar" La aurora se iba subiendo por la pared del Oriente. Era una viejecita blanca. —¡Toya!. A lo lejos.. siguiendo los giros del pescuezo. menguando. a través del arco del campanario. catarrosa y desmechada. —¡Madrina. La cipota no hablaba ya más: escuchaba. y se jue callando. llegó al mostrador. Sus ojillos. La viejecita entró en el dormitorio. verdes y hundidos. La niña.. aquí y allá. Llegó la Toya. la ña Grabiela abrió la gaveta del mostrador y. que era un poco sorda. ..

y a esencia de azar. . olor a petates.. a canela y anís. olor a manta y a cambray pirujo. guardando los olores: olor a maicillo. Dulcemente volvió a cerrarse la puerta de la esquina. a jabón. a guacaladas.Alguien seguía bañándose en el patio..

un caballo blanco dormitaba de pie. dos de ida. el guacal de lata y el jabón diolor y meterse en la caseta de lámina sin techo. Él jugaba entonces a regar. puesto en jarras y la cabeza echada a la espalda. a llenar el filtro. que iba hundiéndose en el viento con su cola de rojoquemado. con sueño alígero de cumplidor de deberes. Renqueando se acercó al aparato y dio varias vueltas a aquella manivela. o a dormir en la hamaquita. mientras se sacaba de la planta del pie una espina de ishcanal que le había atravesado la suela. le palmeaba la tabla reluciente del cuello. La paz contaba gotas en el vertidero cercano. quien al pasar con la regadera vacía. destruido como por un huracán. hizo. perezosas y adormiladas los cuadritos de los sembrados y aradas. y se preparó a recibir el convoy. la ciudad errante de los que no comprenden ni aprecian la paz y la soledad. Paraba allí un momento. sonó el timbre del teléfono. Colgó el audífono con la lentitud y parsimonia de quien coloca una corona sobre una tumba. regaba balanceando la regadera con la unción de quien fumiga un altar.. esperando la caricia cuotidiana del viejo. enmontañado y silencioso. Cuando se alejaba la estación quedaba otra vez en el grato abandono del campo. cuando sólo se oía ya el rodar sordo de torrentera y apenas. Había detrás una hortaliza que el viejo Jefe de Estación. que no tenía orejas para sacudirse los mosquitos. entre quequeshques de grandes hojas. . El volcán estaba enfrente.. Todo aquel amor del paisaje y del hogar estaba destruido. las nubes inclinadas miraban indolentes. solita a la sombra de la montaña. dos de vuelta. unos cuantos pucheros con su boca sin dientes. como pasaban las manchas de pericos bulliciosos. Le hablaban de la estación terminal. que se perdía en lejanas hondonadas. Había para el Jefe de Estación largas horas de recreo. con sus plátanos de hojas dormilonas en la brisa. y de orden del Gerente pasaría el lunes a otra estación. junto al cerco del potrero. y sus madrecacaos vestidos de encaje. él lo confundió con un sollozo demasiado retenido. Luego comprendió. como para los niños de escuela. a coger la toalla. Era un buen hombre y un hombre feliz. con su cosa de clases y alcurnias y con sus lenguas exóticas. que zumbaba siempre como abejorro de alarma que acongoja el corazón. que se hace grito en las entrañas. acababa de nacer la manada de pollos. a sembrar nuevas eras. para leer con sus anteojos rajados el diario tardío. a su pesar. y allá. a poner fruta en la jaula de las chiltotas. al cruzar un corte lejano. Se enjugó los ojos con la manga negra. cuando no había aún llegado el primer tren. a contemplar. lampiño y célibe. volvían a oírse los gallos y el chiflido del viento en los alambres del teléfono. con su vocerío y su vender y comprar.En la línea Todos los días pasaba la ciudad cuatro veces. y en la oquedad de la casita de madera y lámina se oía el aparatito del telégrafo. Cuando el tren se había perdido en el recodo. a sentarse en la perezosa de lona mugrienta. como por un terremoto. envidiadas por el elefante negro del tanque bebedero. *** Un día. sin que pasara nada. picando letras. Un mozo dormía despernancado en la banca de la plataforma. como paloma mensajera de ávido buche. donde había un barril de hierro rebalsando de frescura. la sombra enfrente de la estación se hacía más ancha y más fresca. como por un incendio. Cuando el pito del tren sonó en la distancia. se miraba el bíceps apurado de la locomotora color de clarinero.

cerrés bien la palanquera! La campaneó tantito y. y sembraba una tos. patacón. el patio cuadrado dormía aún. silbaba con dulzura de agüita plateada. —¿Qué quiere. la siguió hasta el platanar. se puso el palo bajo el brazo y llamó aplaudiendo..El contagio Después del aguacero de la noche. lo cual le daba un vago aspecto de tortuga mareña. El viejo le alcanzó la oreja al tanteyo. un pajarito invisible en un árbol frondoso. Con el bastón abría un hoyito. espere que salgan las yeguas!: ¿no ve que están allá?. como pececitos oscuros. como carpa de circo pobre. Había amanecido. encharcado. no téi dicho que cuando vengas a trer lagua. La Cande gritó desde la cocina: —¡Mandé!. seguía oyéndose el galope con su patacón. se miraba la paré del cielo. —¡No cierre. Las hojas nadaban en los remansos de brisa. Sobre las eras de nardos se veían los hoyos de los cascos.. nalgona. Don Nayo llegó al portón. —Babosa. Se venía el olor jelado del cielo. enrollada en la nuca una toalla barbona. —Date priesa.. En la casa de la finca. venía por el corredor. A lo lejos. con el palo enarbolado... dentro del traje pushco y jediondo.. borrosas como luz golpeada.... Una teja salediza se había quedado contando gotas azules. como pedradas de noche. lejos. Por el lodito habían pasado los chuchos. Por un descascarado de nubes. Los volcanes bostezaban.. y. anegando la oscuridad. Venía la mañana en ondas frescas. Daba la impresión de bañada. El día se tambaleaba indeciso. Se fueron aculando despacio contra la cerca. los gallos abrían puertas chillonas. —Traiga el canasto. hasta desaparecerlas. Salía el humo de la galera. bajo la nubazón sucia. —¡Cande!. Cande: vamos a pepenar los nances y los limones. abría un hoyito. Tres yeguas secas estaban olisqueando en la huerta.. saliendo del breñal con un chirrión en alto. arreándola.. chapuda y sonreiba constantemente.. Don Nayo. gordita. patacón. invernicio. Pringaba. Iba clareando. . como los matorrales. con algo de amoníaco y algo de ropa limpia. Los murciégalos se iban enchutando en las rendijas oscuras del tabanco. en camisón de dormir. A lo lejos. como humedad de sal. y sembraba una tos. Todavía no daban sombra las cosas. El viento madruguero había ido cogiendo cada estrella con dos dedos.. como una parra celestial. único. había clareado gris. las tres bestias dieron un respingo nervioso y huyeron por la puerta hacia el potrero. estaba empapada de felicidad. soplándolas como mota de ángel. anímala. cuando la Cande les cortó el paso. sobre un charquito que. porque su nuca estaba paralizada. ricién untada de azul. tata?. Silbaba. Era quinzona. abajo. las sombras eran diluyentes... Y el alma. rubita. mojado. Miró al cielo de reojo. La Cande atravesó el patio dejando su priesa pintada en el suelo. bailaba trompos diagua. No podía enderezar la cabeza. aspiró el olor de los limones.

. Andále con tiento.. sacó la puntita roja de la lengua y se alejó hacia la casa. La ladera había llevado rodando los nances hasta bien lejos. las mechas le caiban por la cara.. con buche y con una cosa feya aquí. como pudo.. Los gallos abrían a lo lejos fantásticas puertas.. —Pa que veyás. equilibró el espinazo. sus pandiadas al pararse. andá con cuidado con la Cande: ya maliseya. a ese infeliz. da brincos de calofriyo. —Era un endizuelo así. —Me guasiaba y me chunguiaba. estaba el nance. le pica la palmelamano. El suelo aparecía cundido. es güeña.. con sonrisa de arruga. La Cande lo sostenía con ambas manos. —No me gustan tantito. Seguían cayendo limones. sintió un burbujeyo extraño. en un cuento como cuarto oscuro. al haz de un granado. y. no se nos descantiye con algún malvado. Se chiqueya. sapito.. —Dice bien. los limones. la chelona». uno a uno. Bajo los charrales empezaron a rascar las gallinas. —¿Te qué?. Parecía como si a la planta se le hubiera roto el hilo de un inmenso collar.. —Cuidá de no empuercar el vestido. y me chunguiaba. Don Nayo miraba alejarse a su hija. Nayo. se mira nel espejo. yo también la héi oservado. por ellas entró bruscamente un chorro de sol. haciendo sonar las hojas marchitas. *** . Olía a mañana. También no me gustan las cosas que me cuenta. Pensó: «Es guapa. con rítmico andar. con un respingo se afirmó. además. a ratos. sus caídas diojos. —Mirá. Bajo el limonero. sin querer. Lupe —le dijo—. tata.. te digo. se sonrió.. —Tempapado el monte. —¿Onde? —Aquí. Más abajo.La Cande fue por el canasto.. —Decíle al Nicho que no liaga tanta fiesta.. —¿Eh?. —¿Eh?.. —De juro que eso jue. *** Don Nayo paró a su mujer en la mitad del dormitorio.. ¡Uy!.. —Mero horrible. Méi fijado que deja a ratos de moler y se come las uñas. —Écheme una mano. Daba lástima desarreglar el paisaje enfrutado.. tata. que quedaban medio hundidos en el lodo negro. cuando Nicho la tentó jugando. A orillas de la acequia se oía una fiesta de sanates. el indizuelo. —Se lo vuá poner en conocimiento.. cada vez quentra aquí. le ondeya el pecho como a las palomas. Don Nayo y la Cande fueron pepenando. Además se le van los ojos. coge juergo a cada rato.. Don Nayo le ayudó.. Dice quel otro día. Andá con cuidado.. el suelo doraba.. Es que comí chacalines. —Afíjese que anoche soñé el Contagio. Los grillos se habían ido consumiendo en el claror. a ponerse el canasto en la cabeza..

Nayo.Zarceaba el viento en la palazón de los conacastes. —¡La Virgen del Martirio! —Y parecía que no quebraba un plato. ¿Por qué?.. arrecuérdese. Las golondrinas inspeccionaban el velamen recién izado de la tarde. es el Contagio. se echó a rir y me dijo: «No siaflija por babosadas. de nosotros.. después de todo. —Más valiera no me bieras dicho jota... en el callar... —Güeno. lento y tosigoso. —Decís bien. los árboles negros se movían como cangrejos. —¿Qué lihubo. Por el camino venía Don Nayo.. —Cuando lo llamé aparte y le recomendé que la tratara con primor... la tierra daba bordazos de sombra. no fuera ser que se asustara. cómo hicimos. esa yes cosa antigua: asigún colijo.. dejando como estela un espumarajo de estrellas.. sobre la arena del mundo. —Los casaron. —¿Le arvertiste a Nicho de lo que te dije?. Nayó?. Los juí a dejar al terreno. La Lupe lo esperaba en la palanquera. —¿Eh?... En el cielo. La tarde se había perdido a lo lejos. las nubes mostraban choyones desangrados. . Tan contentos. la tengo ya empreñada dende hace un mes».. el sol entraba ya en la hindidura dialcancía del horizonte. como en una guitarra destemplada. miás azorrado con el yerno.

Cada vez se oía más el golpe de los tacones sobre la panza del camino. el rechinar del cajón. Ya no se veiya. que no habían aún logrado pasar. Atrás jue quedando el grito herido de la Tana. que se aculaba aterrorizado. y aquel credo que seguía el entierro como una cola de moscarrones.. en los claros. relampaguearon los ojos de brasa de un chucho.. cundidos de reseda. detrás del cerco. se detenían. refrescándolo. en los aisladores. El renco Higinio caminaba delante del cajón. subieron la cuesta del Chichicastal. que salían como de un cántaro a medio llenar. los tapiales de adobe. De cuando en cuando se trompezaba alguien. mirándoles con los ojos verdes. el rancho de Lolo. allá por las Honduras. en el explayado de arena. Pasó el amatón de la Fermina. Las llamitas de las candelas se habían volado. Los dos alambres del telégrafo iban siguiéndolos de poste en poste.El entierro Cumbreaba la tarde. Caminaban cada vez más a prisa.. La brisa mecía las frondas. Poco a poco oscurecía. Felipe aventuró: —¿Juiste anoche al velorio. "Chorchíngalo" llevaba el racimo de sombreros. se enmontaban por las barrancas. y se oía un brusco: "¡piedra hijesesenta mil!. A cada paso parecía que iba a arrodillarse. Una nube corrediza había regado el camino. el arrastre de los caites cepillaba los credos. crecían berros. Iba con el trapo de luz por el pelado camino. Parecía como si quisieran pasar al otro lado del camino y el entierro se lo impidiera. por la noche que se desmoronaba poco a poco sobre el campo. cabezonas. con el hocico abierto y amenazador. sobando los talpetates. El camino empezaba a bajar por el barrial. llegando siempre en aquel momento preciso. como ánimas en pena. Por ratos.. chispeando en lo ricién mojado. se pintaban las curvas prietas de los alambres. don Daví encendió el farol. pero vengo al entierro del juneral. oyó?. Se mezclaba el olor del suelo. e iban a salirles adelante. lejos.. Todos iban achorcholados y silencios. el pujar de los cargantes. —Sí jui. y entraron de nuevo en tierra llana. Al fondo atravesaba. perfumándolo. . Los cerros barbudos se ahogaban en la sombra. cuando de las últimas casas salía el entierro de ño Justo. que asperjeaban el cajón como un hisopo. sacando apenas las narices para respirar. —Yo no jui.". la caseta de la ronda. llovía ceniza caliente. se miraban las ceibas del pantión. porque ya pujaban mucho. De cuando en vez saltaba una piedra. A lo lejos. A lo lejos. a veces. el riíto de Miadegüey.. lejos. Sólo se oía el cepillar de los caites.. con su húmedo ¡jaashup!. Todos iban achorcholados. la pilita seca. ya borrosas en el callar. curiosos. el golpetear de los tacones. don Juan y don Daví. no se vio ya sino el brocal pasmado del cielo. en medio de la luz. Catino. la casa chele de Juan Barona. Como diablos negros iban bailando los troncos.. En un descruce. Ya cuando era imposible ver. daba la impresión de llevar meciendo un incensario. Sus calzones blancos se miraban moverse en la lumbre. o la tos cascada de alguna vieja. Otro farol esperaba en la puerta. Por fin llegaron a las tapias del pantión. También se oía una que otra escupida.. Pararon para cambiar los cargantes. haciéndose estrellas. con su cruz verde pegoteada de papeles de color. con el tufíto de las candelas que llevaban las viejas. esponjándolo. Cumbreaba la tarde. cargaban Atanasio. A los lados.

como cusucos asustados. al borde del hoyo. estaba el hoyo de ño Justo. al coger. —¿Eeee?.. Los pies se habían ido saliendo de la luz. . Bajo el pino grande. las tumbas tendían sábanas repentinas. Después. Los deudos gimoteaban al haz del hoyo. Topó. bajeros. Cáiba la tierra negra. Regresaban animadas. las gentes habían ido regresando. encorraladas ya. como un solo coágulo de noche.. El cajón crujía. ya casi colmado. y el hoyo oblongo eructaba al recibir. hombre? —Cabsa la Tana. con sordo aporreo. Las dos enormes ceibas se lazaban en la oscuridad.—¿Qué jue que les cogió la noche. Lo jueron bajando con lazos. Entraron. la pala implacable empezó a tirar tierra. Los faroles. de tres en tres. rumiaban orito. —¡A la gran babosa! Ya mero nos íbamos: hemos oído ruidos en los mucsoleyos. lastimero. De dos en dos. A la luz ladrante de los faroles.. Alguno cantaba. de cuatro en cuatro. Sacaron los lazos a choyones. alumbraban un mundo de pies curiosos. algunas de ellas desgarradas o sucias.. La pala chasqueaba la lengua. Las estrellas.

Las hojas se enmantecaron de yá. despertado bruscamente. —Meramente como hoy.. El viento balanceaba su regadera sobre aquellos plantíos de tristeza.. *** El shashaco Tadeyo llegó apriesa onde Pedrón. en las aradas que iban bajando de los cerros pelones. aflojando. hasta caer en el aro viejo del sombrero. . Los bueyes. que se agachaban desnudos y en grupo. sobre el terreno. de un fosforazo. Venía lloviendo por todos lados. —¡Pobrecita mi nana!. —¿Eeee?. bajeras y anchas. A lo lejos. —¡Mire.. pintados allí por la frescura. iban los regueritos buscando su salida por los surcos. Una brisa de tarde dorada sacudía el agua de los matorrales. su puro escandaloso. El polvo. cómo sihacen los cocos. vos. hundiendo en el barro pegajoso los pies oscuros. eran como dos agüegüechos heridos. como dedazos de lápiz.. los eucaliptos negros y secos se adentraban en el cielo gris. dejando el arado y la yunta a merced de la lluvia. En la lejana azulidad de la costa. —Primero Dios. rumiaban recordando... A lo lejos.. allá!. jue como a las diez de la noche.. Un sol mieludo untaba los cerros... como rayos negativos.. Pedrón se pegó más al tronco del amate. con su brazo amplio protegía al cipote. se miraban las tierras como pintadas con yeso. nacía el crepúsculo. una que otra gota. —Mempapé el lomo. Las ramas. pobrecita. ya se calmó. como un ciego que ha perdido algo en el suelo. Había ido decayendo la lluvia. —Sí pué.. Como espuma lambía la neblina las lomas olvidadas. Los truenos pasaban. Las primeras gotas palmeaban la tierra. y olía como flor de tierra. hijó!.. Tu nana tenía friyo. llena de colores. —¡Qué aguacero. agonizando.. Pedrón y su hijo. como un fantasma.Hasta el cacho Los nubarrones ensuciaban las tres de la tarde. El terrón desflorado sonaba como un cuero.. precipitadamente y a tientas. En aquel paisaje. como una florcita. —Cuando vos naciste taba lloviendo tieso.. se desperezaba y se echaba a volar.. la tormenta iba empujando sus cortinas. En aquel golfo de tierra negra. De cuando en cuando el rayo encendía.. dibujado sobre pizarra de escuela... Cruzaron el campo raso. dibujábanse en seco. agobiadas con el raudal cristalino. venía meciéndose de hoja en hoja. —Amonós. tata. Al haz de la piedra de la tormenta. alcanzaron a llegar bajo un amate... —Ojalá no te vaya a repetir el paludís. rodando como piedrencas en la barranca de la quebrada. Rojos de barro.. la montaña era como una resquebradura.. Había en aquel refugio una suavidad hogareña. languideciendo.

sólo un silencio puntudo. Pedrón aún estaba mudo. antes de dirme. —Que me dejen solo con Pedro. Desde allí se alvertía el ronquido del moribundo. óime tantito. El Comisionado no lo arrestó: en primer lugar. y en segundo.. porque a vos te se jue hecha la ofensa. con temblorosa voz. Fueron apriesa por el caminito.. y la boca con un pañuelo azul.. Miró. ¿Y qué me querrá el maishtro? —¡Antojos!. un "¡Jesús. —Andá. Los familiares rodeaban la cama. que no quiero dirme sin confesar. El pecado. los ojos pelados del enfermo. Jesús!". no le quisieron sacar el cuchillo. Pedrón se sentó.. le llamo al padre. —Tengo un pecado feyo. que liace daño. un empujar. Naide supo exactamente lo que allí pasó: un gritar destemplado.. jalando un taburete. y sólo a vos te aguarda. los hombres le miraban la boca traslapada. —¡Agüén!. un crujir de cama. Con ojos como botones. al tiempo que un tenamaste le caiba en el estómago. Sobre la cama descansaba ya muerto el morigundo. que le dio un frío violento.. —Si le puedo ser de servicio. el deseyo de los murientes hay que cumplirlo. como crucita de maldición. abrió un poco la boca. ¡Por estas!. con su "Descanse en Paz". Arrimáte.. hermano!. —La Chica se metió conmigo.. Sentía que una espada diaire le había pasado de óido a óido. Alrededor de la cama empezaron las mujeres a verter rezos y lágrimas. rodando de la garganta al pecho. cherche. Es con vos. el viejo—. buscó a tientas el borde de la vida. —¡Agüén!.—Pedrón —le dijo—: Don Juan José tiene mercé de verte: sestá muriendo y te quiere hablar. hombre. Para no desangrar el cadábere del finado. Le habían cerrado los ojos con los dedos. la cruz de bendición. El muerto bía sido asesinado.. —¿No mestás tirando.. un puñal de cruz ensartado hasta el cacho en el corazón del muerto.. Salieron todos. —pidió. Pedrón se acercó. apareció la puerta en luz de la casa de don Juan José... Entraron... hombré?. Tierra prieta le cubrió amorosa. Pedro. —¡Eeee?. El enfermo clavó sus lágrimas en aquel rumbo. La noche era oscura y los pies iban al tanteyo por el pedregal. Ya casi no pispileya... haciendo sentarse de golpe al maishtro. porque el muerto yastaba dijunto cuando el asesinato. se fue al sepulcro como tapón de odio: ensamblado hasta el cacho. Nos véyamos descondidas tuyas. agachándose. En una vuelta. —No. sobre el suelo se enterró la cruz grandota.. —Si quiere.. —¿A yo?. —¡Achís!. Dio un gruñido. De la gran escurana llegaban a su corazón aquellas palabras de alambre espigado: "El Crispín es mijo". porque el autor del sacrilegio taba loco. ¿Y yo de qué? No siazareye. Se puso cherche. No obtuvo respuesta.. El Crispín es mijo. y pidió perdón..... tímido. y cayó en brazos de sus familiares que llegaron corriendo. hermano... Se paró agarrado de la cabecera. apoyado en la vista como en un bordón.. El viejo empezó a llorar sobre su estertor. . el maestro albañil. que éste no se movió.. Fue tan rudo el golpe asestado en el pecho de Pedrón. con el sombrero en la mano. atravesó sus dos puntas.. Dijeron que Pedrón se había trasjuiciado. —Perdonáme..

Su amado papa lo bía sacado diarrastradas.. donde lloraba el suelo. babosada. no giielva. . en un dolor amoroso que le llegaba a la coronilla. Sentado en el hojerío.pa!. no seya que se me vaya la mano!". —¡No cuede ser. mi lindo!. Al fin juimos con Tadeyo. debajo de los charrales. allí sombrío. Se hundió al hijo en el pecho.. tras un esfuerzo inmenso.. sin comer. aquella tarde maldita. se quería morir diambre. como un jaguar hambriento de amor. váyase. no cuedo vivir sin vos!.. lo bía ido empujando parajuera: "¡Váyase. ebrio de compasión. el niño le miró fijo y. Despegándose del pecho de Pedrón. Por dos veces. sofocando sus sollozos. para estrujar las últimas gotas. Su propio llorar lo había llevado al borde de la quebrada: allí silencioso.. Aquella atardecida. la boca pasmada.. Tenía hinchados los ojos.*** El Crispín. desgraciado. la mente vacía. yo mesmo me bía hecho el maldiojo. Allí se estuvo llorando. y las estrellas se despenicaban como florecillas sobre el patio del cielo. allí. Sentía que se ahogaba. usté nues mijo.. hora te siento mijo otra güelta. cuando los toros pasaban empujando un alarido. váyase. no cuede ser. —¡Mijo... Perdonáme. y se lo quitamos.. el puñal que le dejé al dijunto. con un dolor que retorcía su cara como un trapo. cosita. andaba echado e la casa hacía tres días.. logró gotear: —¡Pa. su papa le bía encumbrado el corbo. sin dormir.. Le corría el llanto por la cara y por la camisa. el hijo del muerto y de la muerta. cuando ya las sombras estaban maduras y se desprendían. Le sobaba la crencha lacia.. Crispito e mialma. taba como loco!. ¡Estos diyas negros mián quitado la vida! He sentido que tenía trabado al corazón. Pedrón surgió de la breña y cayó sobre su hijo..

Tules le dijo que se quedara. *** Tules la llevó un día onde el sobador. . ella sonreía. vuá venir por vos el lunes. —¡Papa. La llamaban la peche María. Llegaba la noche y cantaban gallos desconocidos. o sentada en la cuca. te la vuá tener! El tata se fue a la carrera. Siempre María estaba un grado abajo de los suyos. y con un dedito se estaba allí sobando manchitas. ella estaba llorando.. la Chón su mama.. si no querés que te raje la petaca! —¡Peche. sobre los hombros cargaba una joroba que terminaba en punta. Moqueó toda la noche. no me deje! —Ai tate.La petaca Era pálida como la hoja-mariposa. Cuando todos estaban serios. su boca. —Yo se la sobo. no se quería quedar en la casa del sobador y es que era la primera vez que salía lejos. Servía para buscar huevos. El sobador la amarró con sus manos huesudas. paíto. En el rancho eran cuatro: Tules. te digo. un cuenterete que le hacía poner cabeza de tortuga y que le encaramaba los brazos: la petaca. ¡ajú! —pensaba. vos quizás sos lhija el cerro! Tules decía: —¡Esta indizuela no es feya. meciendo su cuerpecito endeble.. para hacer rír. no tenía labios. Ella se jaló de las mangas del tata. El sobador se estuvo acorralándola por los rincones. El sobador vido quera chula. cuando todos sonreían. Tenían en el rancho un espejito nublado del tamaño de un colón y ella no se pudo ver nunca la joroba. ella estaba seria. te la sano todo lo posible. como si se arrastrara. era una boca para llorar. vos. sus ojos eran como dos grandes lágrimas congeladas. Se arrimaba al baúl. para que no se saliera. pero sentía que algo le pesaba en las espaldas. cuando todos reían. —Léi traído para ver si usté le quita la puya. bonita y triste como la virgen de palo que hace con las manos el bendito. no rió nunca. —¡Quitá diay. y se reiba en silencio. diún corvazo! Ella lo miraba y pasaba de uno a otro rincón. en veces mentran ganas de volarle la petaca. y el robusto hermano Lencho. el tata. Pueda ser que una sobada. —¡Andáte ligero. doblada de lado la cabecita.. se estaba ispiando por un hoyo de la paré a los que pasaban por el camino. —Hay que hacer perimentos defíciles. para lavar trastes. como no se había hecho para el beso. y que estaba con un extraño. pero si me la dejás unos ocho días. ayéveme.

. —¿Tizo la peración. una cosa rara se fue manifestando en la peche María.. que liba a dar la primera sobada. La María se le presentó. Amaneció tendida de lado. Las comadres decían: —Pobre. por la barriga. que se taba poniendo verde. le dijo que por qué no la dejaba otro tiempito. tan amariya. El sobador no estaba.Serían las doce. hay que darle una güeña fregada. esta babosa tá embarazada. Tenían que estarla voltiando de un lado a otro.. viendo que Tules se la llevaba. va bien —le dijo—. pero Tules no quiso. vos? Ella explicó gráficamente. con tusas empapadas en aceiteloroco. manchada con aigre de corredor. papita!. Ella no quiso y lloró más duro. sólo quiay que esperarse unos meses. Estaba entre cuatro candelas. —¡Gran poder de Dios! —dijo la nana. en los baches del lejano camino. vos? —Sí.. Todo un día pasó apagándose. vos? —Sí. No podía estar boca arriba. Contestaban las ruedas de las carretas noctámbulas. porque la peche le hacía falta en el rancho. para más seguridá. cuando el sobador se le arrimó y le dijo que se desnudara. uservó que la niña se ponía más amarilla. En la noche se murió. gemía. —¡Hombre! —dijo un día Tules—. —Esta lo que tiene es fiebre pútrida.. tan güena quera.. ni boca abajo. —Pero yo no veo que se te rebaje. —¿Eee?. Tiene quírsele bajando poco a poco. Seis meses después. —¡Papa.. El sobador. Entonces el indio la trincó a la juerza. pero parecía como si la de la espalda no bajara gran cosa. que había llegado para el caso. —¿Te dolió. —¡Aijuesesentamil! —rugió Tules— ¡Mianimo ir a volarle la cabeza! Pero pasaba el tiempo de ley. —¿Cómo jue la peración que tizo el sobador.. en la cama que habían jalado al centro del rancho. —Pues. papa. La joroba se le estaba bajando a la barriga. —Mesmamente. Tules le preguntó cómo iba la cosa. de mansita! . el sobador le dio la última sobada a la niña. —Dice que se me vir bajando poco a poco. por la petaca. y untadas con kakevaca.. Cuando el sobador llegó. Así lo hicieron.. gimiendo. La partera.. tapándole la boca con la mano y la dobló sobre la cama. Le fue creciendo día a día de un modo escandaloso. Mientras el papa esperaba en la tranquera del camino. ¡ni se sentía la indizuela. Entonces diagnosticó de nuevo.. *** El lunes llegó Tules.. y la peche no se desocupaba.. papa.

ella no tuvo más remedio que estar muerta. Estaba como en un sueño profundo. con la línea de su cuerpo y la de las petacas. Le pusieron una coronita de siemprevivas. ella sonreía. que ellos estaban llorando.—¡Una santa! Si hasta. bacía una equis. y es que ella siempre estuvo un grado abajo de los suyos: cuando todos estaban riendo. y ahora. ella lloraba. cuando todos sonreían. mirá. . ella estaba seria. cuando todos estaban serios. es meramente una cruz! Más que cruz.

. ¡Monos. todo quedó mudo.. El cipote se había agarrado. miacaban de soplar otra vuelta. negrito y puyudo. emprendió carrera.. un poco de alarma. un ruido extraño. arronjaba la atarraya.. —¡Oyó. con el último pescado.. constelada arriba cobardemente. vos! El muchacho lloraba. luz acerosa y helada fingía pescados. ya no te güelvo a trer!. estridente como la carcajada de una vieja. Pedro llamó al ayudante. O? —¡Sí..... Su paciencia rimaba con el callar.. O!. —¡Horita!. . porque era noctámbulo. caballero!" detrás de la palazón tupida de los huiscoyoles. tréme la bolsa! El cipote se metió al río.. ¡Amonós.. . —Monos.. un poco de frío. Cerca de los plomos venía la plata vivita y coleando.. los plomos chiflaban al hundirse. un bostezo azul del día los paró.. oyó. vereda arriba.. En aquella noche casi oscura. Cuando la malla caiba. qué fuéso?. —¡Me da miedo la Zigua. y. te digo! Se puso a gemir. llegó hasta el pescador y le alargó la matata. O!. Clareaba. de los brazos de Pedro. temblando. oyó! ¿Quién siasusta por babosadas? El cipote temblaba. —¡Qué cobija sos. —¡Agüén. vos. —¿Cayen. La noche prieta se había hundido en la poza. Al llegar al camino de los llanos. vos. —Es que está golpiada lagua... —¡No siás cobija. —¡Tá haciendo friyo... nomás. —Ya mero son las cuatro. mientras miraba las estrellas.. y otra. Después. —¡Sentí que me soplaban la nuca!. empujando el agua con las rodillas. recogiendo. Hacía frío. Pedro iba recogiendo. Pedro metió la mano llena de luz en la cebadera. trabadas. Las hojas. porque era pescador. —¿Eee?. —¡Ya quizá va maneciendo. una. Pedro desenredó.. constelada abajo por las escamas de los peces y por el silencioso telar de luz de las luciérnagas. Pedro se echó la atarraya al hombro. O!. y llevando casi a rastras al cipote. Algún chiribisco aparecía primero. y Pedro.. Una luz de escurana. metido en el agua hasta la cintura. un poco de miedo.La Ziguanaba Pedro estaba metido dos veces en la noche. Pedro se estaba desenredándolo. Era el cipote de Natividá. con la boca abierta. —¡Yastás vos con miedo!. Un pocuyo enhebraba su "¡caballero. mentían pepescas. cogió el sombrero que había dejado en la arena. puso toques eléctricos de pavor en los nervios de los pescadores.. chimbolos y juilines.

vamos a ver qué jue eso.. Sobre unos peñascos. había quedado al descubierto y vomitaba hormigas. sonriente. O. Era una rama gruesa. O? —¡Es un palo que siá reído. Cuando el muchacho le vio llegar. . dulzoso. O!. —¿Y vos crés en la Zigua. El miedo se había deshecho. O? —Yo no. Suspiraron. ya maneció!. El cipote se sentó en una piedra y se puso a chiflarle un son al manecer.. aquí tespero.—¡Achís. El blanco corazón del palo. le preguntó: —¿Qué jue. Aún quedaban tasajos de noche en los barrancos. como un terrón de azúcar en un guacal de agua fresca. ¿y vos? —¡Yo no creyó! Si querés. Caminó río abajo... —Andá vos. descubrió un chilamate que tenía una rama desgajada. Pedro bajó valientemente al río.

por el temporal que no amenguaba. que tenía las manos juntas. vos bien tas al tanto e la pobreza diúno. alentálo. frente a la puerta en luz de la primera casa. El farolito colorado quiantes no se veiya. tímida.. Ya no lloraba y apresuraba cada vez más el paso. A la entrada del pueblo. como en los quequeshques por su cara barriosa se deslizaban lágrimas. La virgen blanca. tal vez defriyo.. El farol de vidrio echaba sangre sobre las peñas. —Noches le dé Dios. ¡Avemariapurísima. bía quedado en el hoyo oscuro. Naide pasaba. Seguía pringando. Cande. hastoy venís? —Sí pué. amariya de una luzazón dorada. porque ¡emagínese que se mestán muriendo los cuchitos!. por el amor de Dios. La Candelaria siarrimó a la baranda de la gruta. madre... haciéndola estremecerse de temor por un desmando de los hombres. sin que se viera de qué sol. como la flor de fuego.Virgen de Ludres En el suave momento en que la tarde se bía puesto a sonrír. se puso amariya. por el camino oscuro. tal vez de tristes. pa todos lados. Ispió. —Virgen de Ludres —murmuró— hacéme la mercé que te pido. ña Tona. ha caido el otro con un dolor. Se creyó obligada a permanecer de rodillas todavía un gran rato. como la pascua... se bía extinguido. Sombras con zapatos pasaban presurosas a su lado. .. Pringaba. Miró para arriba. —Noches te dé Dios. Las hojas de los quequeshques tabón llorando.. el mesmo del muerto. la virgen blanca que estaba en un hueco de la peña. Se bía tapado la cabeza con el chal desteñido. aquella luz de lejana quemasón. pa pedirle a la virgen. que cáiba del cielo. mientras mordía la punta del chal. tenía apretado entre las manos el pañal que le servía de pañuelo. para llegar al pueblo. La Candelaria se persinó despacito. Ya la luz dorada. es que se me ojreció pasar a la gruta. pegadita al cerco. siba haciendo flor en la escurana: flor tinta como la jila. se hincó. se detuvo. dulce y humilde. se alejó. como una luna enferma. hasta la virgen.

aguantaba la calor del juraco y la polvazón de la madera. el traquido de alguna rama mal aceitada. Sobre dos gruesas vigas colocaban las trozas dijuntas para tabliarlas con la sierra roncadora: "¡Jrum. se abrían y se cerraban. o la jerigonza de las loras. que sonaba como almágana en la tierra prieta y húmeda del suelo.. El sol. y todo el ivierno lo pasaban encerrados en la montaña. cuando el fangal mermaba tantito. Vendió su carga y sejue dejando en la montaña a la Tina y al cipote. Con carreta llevaban a Lempa la tabla en verano. una brusquita de trece años. oscura. Macario no regresó del Lempa. por más joven y más fuerte.. parecía un gran caserón con pilares: la iglesia de la sombra. Jrum. Como polvo de ladrillo el serrín volaba. soñaba a veces con su casa en la montaña.. Se vivía como en un bajodiagua. En aquel silencio que oprimía el corazón. casi se nadaba. De cuando en cuando se oiba el ¡pum!. Llevaba pisto en puerca y la llevó al Salvador. y ruidos que caiban por ratos. *** En el tranquil de la celda. que estaba en el hoyo siempre. doradito. los conacastes y los zorras que lo rodeaban. al compa y a su hermana.". Macario y el compa Cirilo sudaban tieso.!". onde decían quera alegre con ganas y galán de vivir. tak. Desnudos hasta el umbligo.. Macario. donde sobrenadaran pájaros. En un descampado estaba la casa de Macario.. Jrum. llena de lianas y casi sin monte.. *** Pero. cortando a ronquidos la troza enorme del silencio. sin paredes. La montaña era como cosa de en los sueños: una gran callazón.. bregando por rajar de largo los enormes troncos. colorado de serrín seco y oloroso.. Jrum. solita y aflegida en el corazón del Chunqueque. Jrum. y fue a parar a la península.. oiba clarito el "¡Jrum.. Los chejes llamaban a puertas y ventanas de casitas que nadie abría nunca: "tak. manchando de rojo la tierra oscura. el aserrador. Se jue con la Cholita. el crujido de las ramas y el "tak. Era una mediagua de teja. . En cada aliento se llevaba una cuarta.. Allí se lió a puñaladas con un chofer.!" de la sierra. los cedros. como el chillido de los micos. la risa de los characuacos. como jlor de guachipilín. el grito de las loras... comparadas con las roñosas y aceradas musculaturas de los voladores. de alguna fruta.. El platanar se apoyaba desnudo al haz del tejado.. con tres años encima. un día.. en el friyo de la madrugada. Detrás de la casa de Macario estaba el foso del aserradero. se despenicaba por todos lados. En aquel tuco de cielo el sol metía un hombro. como la montaña denantes: tupida. sus carnes eran carnes tiernas de niño.Serrín de cedro Aquella julunera de montaña.

. clarito. Güeliera. que llegaba a su casa y que Cirilo y su mujer cortaban con la sierra un tronco prieto. continuaba llorando y se arrodillaba para pedir al Señor su libertad.. se robaba una puñada de serrín de cedro: y por la noche se estaba en su celda oliendo. Sentía mesmamente el olor del aserrín de cedro: un olor que le hacía llorar por la Tina y el cipote. y él soñó clarito. Se quejaba... Cuando despertaba y se veiya en la escurana de la cárcel.." de los chejes llamando a la puerta de una casita.. núes palo duro.tak. ¡dos años!. Tiene shashaco el corazón!". más que el del cedro. El enfermero le puso morgina. si juera de palo valiente.. oliendo. Se jue apagando corno candil reseco. Y Macario amaneció dijunto. sólo lihacía cosquillas. cerradita y llena de amor como su corazón arrepentido. se quejaba y no podía dormir. no aguanta. Cada vez que pasaba por la carpintería del plantel... quera él mismo. Dos años le faltaban. No le dolía. . colorado. jiede. De su cuerpo caiba un aserrín colorado. La melarchía lo postró muy pronto.. y vio que la Tina pepenaba una puñada y lo olía y decía: "Jiede.

por miedo al vuelo desconocido. era un dolor grandioso. arrastrando una larga pita por el camino. Volvía atrás con igual premura. iban las yeguas de sangre. marcando un surco en el polvo por un instante. la cola entre las patas. A lo lejos. encogido y despavorido.. La pita suelta lo seguía dócil. alegre y desnuda. Entonces su grito lastimero hacía un rasguño en el viento. Aquella cosa tan mísera. lagartijo. Volvía tímido la cabeza. Era negro. La basura iba y venía. en el viento. era como un dolor extraviado. La fuerza del oleaje le hacía tambalearse. como si nadara. como un punto negro en la explanada. A ratos. en medio del camino barrioso y barrido. A la par de las yeguas de viento. También las yeguas sintieron dentrar el viento en su alegrón y se echaron a correr por el llano. atropellándose unas con otras. Se paraba y ponía vanos empeños por amarrar el cabo del olfato. Hojas que rodaban como caracoles. dende aquí quera verdeante hasta allá lejoslejos quera azul. apoyado al tanteyo en el palo y al tanteyo la mano en el cielo. Venía el chuchito perdido. Echaba las orejas hacia atrás. perdido en el ventarrón. un vivo amarillo de espanto le rodeaba los ojos polvosos. iba nadando hacia lo incierto.El viento La palazón se bañaba. En aquella anchísima soledad. bajo el furor del cielo. *** Entre madejas de polvo y cáscaras doradas. bailando en puntas y cogiendo al paso mantos de nube. en la mañana azul. la crin al cielo y el casco al suelo: ¡patacán. Mirto!. Los charcos. se secaban dejando prieta la tierra. para mirar cuán solo estaba. Un ruidal de ramadas llenaba la costa entera. . Era como un amor náufrago. cuando ya no sentían el suelo. arrastrada por la mecida del aire. patacán! Dejaban jumazón en la fueya. como si quemaran su libertá. mirando al andar hacia el cielo. Paraban su desboco. patacán. y blandita como para meter el pie. ensordecida por el viento. Buscaba al amo. polvo como espuma sucia en aquella marea. el norte ponía mujeres de polvo. bailando vertiginosas por las veredas. el viejo ciego topó a una alambrada y llamó ya sin esperanza: —¡Mirto. El sol era moreno.. El heroísmo es un exceso de vida que puede a veces producir la muerte. para enrollarse girámbulas. soplando las narices valientes.

El viento se sienta y se despereza desnudo. haciendo chiflar los plomos. esperando. por eso. chisporroteantes y enredadizas. —Ya la vide. Empujando. a mojar el pie achatado de Genaro. a ver si yo tengo mejor dicha. Luciano se puso en pie. triste. abiertos los brazos y mordida loria del vuelo. —¡Mire qué flus de chimbera. vos. hacia el manglar. Luciano le seguía de cerca. . obediente. iba al vadeyo. mano. en cuyas cumbres el sol ponía a secar sus trapos dioro. mientras se recogía la tarraya. blanca. apartate! En el propio instante en que el sol asomaba su fogazón sobre el manglar de laisla. y el agua da un tastazo en la orilla llegando. graciosa y trágica. Al mismo tiempo una malla de plata ondea. extendida sobre el cielo como una telaraña. —¡Qué cachimbazo. y con ramas que eran brazos como de hombres que se meten camisas. pasó una garza: blanca. En un descampado estaba el rancho de palma. Era parada diagua. la inmensidá.. mano!. Ya mey rendido de la brazada. luminosa y veloz. pintando arena. voraz y anfibia y. bolsa de azogue. Todo quedó en suspenso. dejó. con su chimbolero de plomos cayendo a modo de rosario. —Démela. clavado. En la punta venía la colmena de espejuelos de la chimbera. baboso. cambeye. como quien escribe. poniendo en el agua teclados de luz. con esta plomazón. como ricuerdo. —Sian juído estas babosas. la culebra de brillo de la chimbera cruzó entre dos aguas. veloz. mano! Vaya a trerse la tarraya. corazón de estero. con la cebadera de pitematate. el machete en una rama y se alejó. Laisla. y silencia como nube. Empezaba el sol del estero a dorar las puntas de los manglares. blanco en lo gris de la arena. la tarraya. De una ramada de varas de tarro.. pendía. oriándose. Era como un sol de plata. como luna bajera: triste. ya sin juerzas. Volvió a relampaguear la plata de aquella mancha de chimberas. presto el ojo y el óido atento. se hundió en la linfa con la seguridad del felino que cae sobre la presa. —¡Apartate. y era mesmamente la cabeza de un gigante bañándose y quitándose el jabón. sobre la linfa del estero. el estero taba como dormido. de un golpe. en golfo de azul tranquilo. medio aterrado en la playa. se abrió en el aire a modo de flor volante y traslúcida. Había ojos en cada onda esperando. rodeado de negros manglares. curveante y repentina. siés la mera cosecha. La malla. Genaro. al vadeyo. brillando al sol de oro. como gotas de acero derretido. *** Con el agua hasta el encaje. Las chimberas caiban en la matata. en medio.La estrellemar Genaro Prieto y Luciano Garciya estaban sentados en un troncón triste cadávere de árbol. bía fondiado con sus peñascales nevados de palomas morenas.

De pronto, Genaro se quedó en suspenso. Entre las últimas chimberas venía una estrellemar de seis puntas. La cogió con los dedos y le empezó a dar vueltas. —¡Una estreyemar de seis puntas, baboso: ya jodí!... —¿Por qué, vos? —No tiagás el bruto; ¿no sabés ques un ambuleto? ¿Quel que lo carga no lentra el corvo? —¡Agüén, entonces lo vamos a partir mitá y mitá, mano! —¡No seya pendejo, mano!, ¿no ve que yo luei incontrado? Si lo partimos, ya núes de seis puntas ¿entiende? —Entonces, juguémola; a los dos nos toca en suerte, dende el momento en que los dos nos hemos metido a pescar juntos. —¡Coma güevo! Y déjese de babosadas, si no quiere pasar a más... Discutiendo habían llegado a la playa. Genaro Prieto se había guardado la estrella en la bolsa del pantalón. Luciano García, con voz más calmada, insistía en que ambos tenían iguales derechos sobre el hallazgo. —Aquí tengo el chivo, Genaro, juguémola... —¡No me terqueye! —Juguémola. —No la juego, y ¿quiay? Luciano Garciya, en un momento de ceguera, se arrojó sobre el corvo, que había dejado clavado en la rama haciendo cruz. Genaro echó mano al cuchiyo que llevaba en el cinto, mas no tuvo tiempo de desnudarlo: el corvo del amigo le había cortado de un golpe la vida. El matador estuvo allí, fijo, mientras duró la transición de la cólera al temor. Luego se echó sobre el cuerpo ensangrentado y, cogiendo el ambuleto, huyó entre los manglares. En el tranquil de la mañana una garza pasó, empujando, ya sin juerzas, la inmensidá.

La brasa

En la cumbre más cumbre del volcán, allá donde la tierra deja de subir buscando a Dios; allá donde las nubes se detienen a descansar, Pablo Melara había parado su rancho de carbonero. Medio rancho, medio cueva, en una falla del acantilado aquel nido humano se agazapaba. De la puerta para afuera, empezaban las laderas a descolgarse, terribles, precipitadas; en deslizones bruscos; abismándose, rodando, agarrándose aflegidas. Los pinos, enormes, eran nubes obscuras entre las nubes; humazos negros entre la niebla. Mecían al viento, lentamente, sus enormes cabezas, como si oyeran una música dulce, salida de lo gris y de lo frío. Las ramas chiflaban tristemente, llevando en ritmos nasales una melodía de inmensidad. Era la cumbre una isla en el cielo; y el cielo, un mar de viento. En las noches tranquilas, como por alta mar, pasaba silenciosa la barca de la luna nueva. A veces el horizonte fosforecía. El carbonero iba apilando los leños, en pantes enormes. De cruz en cruz, formaba una torre; como un faro que, en las noches largas, llenas de ausencia, ardía, ardía rojo y palpitante, señalando el rumbo a los barcos de silencio con sus grandes velámenes de sombra. Solo y negro en la altura, el carbonero iba viviendo como en un sueño. Tenía un perro mudo y una gran tristeza. Acurrucado y friolento, encendido siempre el puro y el corazón, se estaba allí mirando el abismo, sin remedio. Como a los pantes de leña oscura, la brasa del corazón le iba devorando las entrañas; y aquel resplandor de misterio se le iba subiendo a la concencia. Una noche, qflegido, lió sus trapos y se marchó pá nunca... —¡Puerca, mano, méi juido dialtiro e la cumbre! Miatracaba un pensar y un pensar...

El padre

La iglesia del pueblo era pesada, musgosa y muda como una tumba. Detrás estaba el convento, encerrado entre tapiales, con su gran arboleda sombría; con su corredor de ladrillo colorado; de tejado bajero, sostenido por un pilar, otro pilar, otro pilar...; pilares sin esquinas, embasados en piedra tallada y pintados de un antiguo color. El patio era de un barro blanco y barrido, propicio a las hojas secas. Las sombras y las luces de las hojas ponían agüita en el suelo; en aquel suelo pelón lleno de paz, por el cual pasaban, gritonas, las gallinas guineas. Largo era el corredor: la mesa, el kinké, una silla, un sofá, un barril, una destiladera, un viejo camarín, unos postes durmiendo; otra silla, la hamaca, el cuadro bíblico; un cajón; un burro con una montura; un freno colgado de un clavo y al final, ya para salir a las gradas, unos manojos de pasto verde, el picadero y la cutacha. Después empezaba la alfombra del sol hasta la cocina; y allá, contra la tapia, como una casita de juguete, con su chimenea de lata azul, el excusado. El padre se paseaba en la tarde. Era la hora en que la paz le traía el cielo; el cielo de agradables matices, que llegaba a sentarse en la montaña lejana, pensativo como un hombre; pensativo hasta quedarse dormido, soñando en las estrellas, cada vez más profundamente. El sacristán tocaba el ángelus para que todo se callara. Y todo se callaba. La Coronada llegaba entonces penosamente, con su riuma y sus platos, a ponerle la mesa. Se sentaba el padre, siempre mirando el cielo, con su cara igual de triste. Con un pespuntar de máquina de coser, sus labios hilvanaban una larga oración de gratitud. Humillaba los párpados y se persignaba. Luego, cogía calmosamente la cuchara y empezaba a probar la sopa. Estaba caliente. La Coro encendía el kinké. Las gallinas empezaban a volar de rama en rama, con torpes aleteos. A lo lejos se oía pasar el tren por el puente de hierro, como una amenaza de tormenta.

***

La Chana era una cipota chulísima. Había crecido de diadentro, al servicio del cura. Hacía mandados, lavaba los trastos, les daba de comer a las gallinas y se comía lazúcar. Cuando el padre estaba bravo, como no tenía en quien descargar, regañaba a la Chana. La Chana no se quedaba chiquita y le contestaba cuatro carambadas. —¡Agüén, usté! ¡Asaber qué lián confesado las biatas y descarga en yo!... El padre, en vez de enojarse, la estrechaba contra su pecho y le daba un beso en la frente. Se estaba viendo en ella, como decía la Coro. En un dos por tres se había hecho mujer. De la mañana a la tarde echó rollo, se cantonió y le brillaron los ojos. Ya se trababa una flor en el delantal, con un gancho, muy alto, muy alto, para podérsela oler poniendo cara interesante. Seguido se cachaba logas; por el tacón muy encumbrado, por unos papeles colorados para untarse los labios, por andar suspirando muy duro. El cura la miraba de lejos. La miraba

sus tacones pasaban. Temblaba por ella.. Por el corredor silencioso.. entraron apuradas en busca del padre para un asunto urgente. Hubiera querido podarla un poco. Apretó el obispo sus labios temibles y lanzó al cura su más irónica mirada. lo habría convertido pronto en una hostia. Y fue como si hubieran empujado su alma en un abismo. sin querer. Se paseaba. de pie ante él. como si en ella se hamaqueara su inquietud.. campaneando la lustrosa sotana vieja. . nobilísimo y puro. el crucifijo de plata que llevaba siempre colgado del cuello.pasar. Si hubiera sido de cera.. Dos lágrimas corrían por las mejillas marchitas del padre. Su voz era oscura. el rostro del acusado. Su cachete rosado se posaba dulcemente en el cachete azul del cura.. se paseaba por el largo corredor. la insolencia y el rango. como una madrugada sutil se posa sobre áspera montaña. la una fea de tan vieja. Repitió su excusa: —Un afán. *** La niña Queta y la niña Menches. abatiendo al instante la austeridad. Apretaba. —¡Virgen pura!. Pero ante él se irguió austero. apagaba los olores del incienso con un fuerte aroma de jabón diolor. Allá a lo lejos. Pujó. un vago deseo de ser padre. y la otra vieja de tan fea. la risa de la Chana sonaba como una campanilla mundana. El padre estaba todo él sentado en un sillón y la Chana estaba toda ella sentada en el padre.. disimuladamente. y alejarse. se enjabonaba las manos en su duda y en su rango. *** El obispo. —¡Hm!. Se cogía el mentón azul y su cara de cuarentero se ponía grave. clavando la tranquilidad. irresistible en su sencillez: tal si el mismo Dios mirara por sus ojos húmedos. La puerta estaba entreabierta y empujaron. encendido en radiante sinceridad. —Los niños despertaron siempre en mi alma una dulce inquietud. Es como mi hija. Cuando pasaba a su lado.

La repunta

—Mama, mama, el poyo me quitó la tortiya e la mano!... —¡Istúpida! La istúpida tenía siete años. Era gordita y ñatía; su cara amarilla moqueaba y su boca despintada, siempre abrida y triste, mostraba dos dientes anchos e inexpresivos. Lamiéndole la frente le bajaba el montarrascal del pelo, canche y marchito. Vestía mugre larga y vueluda, tornasolada de manteca. Se llamaba Santíos. La nana recogió del suelo un olote y se lo tiró al poyo, con todas sus juerzas de molendera. —¡Poyo baboso!... ¡Encaramáte al baúl, jepuerca! ¡Si tiartan la tortiya, no te doy más! La Santíos se encaramó en el baúl. Venía lloviendo tieso por los potreros. El cerro pelón, parado en medio de los llanos, gordo y cobarde, no halló dónde meterse y se quedó. Llovió sin pringar, de golpe, a torrentes; con un viento encontrado, que corría atropelladamente en todos los rumbos, como si llevara un tigre agarrado a la espalda. El hojarasquín mísero, de paredes de palma, se tambaleaba chiflante, desplumado, entregado a la voluntá de Dios. —¡Istúpida, tapa ligero el hoyo con el costal! La Santíos puso el pedazo de tortiya en el saliente del horcón y jue a zocoliarle el costal al juraco. La piel del cielo tembló ligeramente de terror, y el rayo, con un alarido salvaje, le estampó su jierro caliente que tenía la forma de un palo seco. Un berrido de dolor llenó los ámbitos oscuros. La istúpida no tapaba bien el hoyo, y la nana la arronjó del pelo y lo tapó. —¡Quita, endezuela emierda, bís nacido para muerta! La Santíos se jue a sentar en la cuca y se quedó mirando, con los ojos y con la boca, por la puerta. El viento bía menguado, aplastado por lagua. En el patio, y al ras de la corriente, iban saltando pa la calle un montonal de inanitos de huishie, a toda virazón, unos detrás diotros. De los alambres del cerco cáiban, desguindándose, unos miquitos platiados. La Santíos se despabiló con la escupida de una gotera. —Mama, aquiés onde chingasteya lagua, mire... Iba, gota a gota, llenando su manita acucharada; cuando le rebalsó, diun manotazo se la metió en la boca. —¡Istúpida, bien bís óido que tenés catarro! ¿No sabés que lagua yovisa es mala? Te puede quer al pecho, animala... Pasado el aguacero, la Santos salió para el río con la tinaja. —Güelva luego, carajada, si no quiere que la tundeye como ayer. La Santos voltio a ver y siguió su camino. Iba, humilde y shuca en la frescura dorada de la tarde, dejando pintada en el barro la flor de su patita. El río venía hediondo y colorado y su ruidal llenaba la barranca, haciéndola más oscura. Humilde y shuca, bajó de piedra en piedra, sujetando con mano temblorosa la tinaja, sobre la cabeza canche. Llegó al ojo diagua encuevado, límpido y lloviznoso, y con el guacalito fue llenando, llenando la tinaja, de aquel amor.

Un trueno lejano venía arrastrando la noche por la barranca. Era como el rugido de una montaña herida de muerte. Desde una altura, un indio de manta agitaba los brazos, gritando desesperado: —¡Istúpida, babosa, la repunta, ái viene la repunta! ¡Corra, istúpida, corra! La niña, sin oír, seguía llenando tranquila la tinaja. En el momento en que la repunta voltió en el recodo del río, espumosa y furibunda, arrasando a su paso los troncos y las piedras, la altísima muralla que estaba a espaldas de la niña, en la margen opuesta, altísima y solemne como un ángel de barro, abrió sus alas y se arrojó al paso. Su derrumbe, acallando todos los ecos borrachos, había sonado a un NO profundo y rotundo. La repunta se detuvo. Y no fue sino cuando la Santíos había entrado ya en el patio de su rancho, pintando en el barro la flor de su patita, que el río abrió de un puñetazo su paso hacia la noche.

El circo

Se azuló la noche. En medio del solar oscuro, el circo era como una luna desinflada. Parecía la chiche de la noche, onde mama luz el cielo. Un chilguete manchaba de norte a sur el espacio y las gotitas zarpiaban el horizonte hasta la oriya del mundo. Mito y Lencho, los dos hermanitos, miraban asombrados, por un juraco, cómo aquel siñor que le decían Irineyo Molina, se bía hecho payaso en un dos por tres. Taba sentado en un cajón, jumándose un puro, y con cara enojosa de hombre. Por el hoyito se véiya bien que le daba la luz de un carburo en la cara chelosa de harina. Abajo, junto a la goliya plisada, asomaba el cuello prieto de su propio cuero. Más allá, el negro Jackson sembraba una estaca, con una almágana. A cada golpe de juelgo, la estaca se hundía un jeme. Recostado en unos lazos templados como cuerdas de violín, estaba un volatín. —Apartáte, baboso. —Peráte, quiero ver. —Te vuá zampar una ganchada, Chajazo. —¡Achís!, sólo vos querés mirar... —A yo no mián dejado... —¡Baboso, baboso, ayí entró una piernuda vestidedorado. Sestá componiendo la atadera. La cipotada ondeó, como un tumbo de carne; reventó en empujones y se vació sobre la carpa, derrumbando al lado diadentro un rimero de sillas. Se oyeron voces de hombre, furibundas, y pasos amenazadores. La cipotada se dispersó a la carrera, haciendo sonar con sus talones la panza de tambor del descampado. Se confundió entre el guevazo e gente silbando y riendo. Un sapurruco en camiseta, con unos grandes gatos que parecían de madera, salió encachimbado por debajo de la lona, con un acial en la mano. Llegó hasta el andén, mirando de riojo; escupió un salivazo con tabaco, y se metió otragüelta por debajo. Dos o tres chiflidos le condecoraron el fundiyo. El humo de los candiles y de los puestos de pupuseras ponía llanto en los ojos de aquella alegría. La manteca, ricién echada en las sartenas de las pasteleras, se oiba escandalosa, como cuando meya el tren. Las garrafas, en los mostradores de los chinamos, parecían jícamas de vidrio, que se bieran convertido en cocos. El guaro clarito temblaba adentro y dejaba descurrir su tujito embolón. Las gentes iban entrando, guasonas, al circo. Daban su tiquete y levantaban la cortinenca de añididos, onde había unas letras que naide entendía, porque naide leyiya en el pueblo. Una bandita descosida empezó a sonarse, allí dentro, debajo diaquel gran pañuelo. La buyanga sizo mayor, y las gentes empezaron a codearse por entrar a coger puesto. Por tercera vez sonó la campanilla; aquella campanilla que daba güeltegatos de plata en la aljombra de la ansiedad. Un silencio profundo se agachaba, cargado de corazones, como una rama de mango. De una patada se abrió el telón de los secretos; una pelota de colores vino rodando hasta el centro del picadero, y, con un grito de sollozo burlón, el payaso se irguió amelcochado, bonete en mano, con algo de piñata y algo de barrilete. De golpe se descolgó, en el redondel, la cortina de tablitas del aplauso. Vestidos a medias y de medias, los volatines y volatinas, en escuadrón, avanzaron marciales, con los brazos cruzados sobre el pecho y sonriendo con sonrisa postiza. Detrás, en dos caballencos ahumados como los del carrusel, que llevaban colas de gallo en la frente, venían las masonas, vestidas de espumesapo y sentadas, con una nalga, en el mero chunchucuyo de los caballos. Cerrando chorizo, iba un

Ispiaban por onde podían. y ellos. sólo los cipotes se bían quedado ajuera. subiéndose algunos hasta las puntas de los cercanos jocotes. Fueron a contarle a la mama. que se la cogen aquellos que menos la quieren.. preguntó: —Mama. Les dio con todas sus juerzas. La música sonaba. que los otros no bían incontrado. con un chiliyo bien largo. jalándole las narices a un pobre oso medio bolo. y miraban por turnos. . entre tablas y piernas oscuras. toda ella. Los cipotes se conjormaban viendo la alegriya luminosa. los dos hermanitos. y. un guachi. tras un rato de silencio. Más detrás iban los guachis. y la mama cogiéndolos debajo de sus alas desplumadas. se bían retirado dionde bían miradores. dando alaridos. mitá y mitá que la piernuda caminaba sobre el alambre como sobre el viento. aquella frase. Mito y Lencho. los cogió de culumbrón. Los niños ajuera. maldijo al miserable: —¡Disgraciado. en su corazón de niño perdonero. soñadores e indefensos. ardida como con plancha caliente. quiá de pagarlas un diya en los injiermos! Lencho rumió. y un viejo bigotudo. ¿yen el injierno habrán hoyitos para mirar lo que andan haciendo en el cielo?. salieron corriendo y sobándose la nalga. como mocuechumpe.chele vestido dentierro. Cuando más extasiados estaban. *** En aquel pueblo de niños.. con una tablita. De chiripa se hallaron un juraquito bajero.. el bandido jalacolochones. por un hoyito. contentándose con ver el bailoteo de uno quiotro trapo de color. chueca y destemplada. Con el dedito inano lo jueron haciendo más grande. cada granizada de aplausos los empujaba de nuevo a la carpa. El circo era como la felicidá.. Sin embargo. o el relámpago misterioso de las lentejuelas en las mecidas de los trapecios. con cotones de colores llenos de chacaleles. los grandes adentro. mirando. porque les taban rompiendo toda la camisa.

de a vara. Las leguas huían hacia las montañas del contorno. tom. tototom. todo se caía. tom. cruzaban los claros del cielo. a regañar a los rogantes. envuelto en manto de antiguos verdes. como si husmearan la lluvia de bendición. Era una chusma de colores. "Tom. que se hubiera hecho culebra. cuán chico parecía al lado de sus devotos. tom. se oyó el saltito de duende del tambor. tom. Ligeros cirros medían el cielo. El sol abría un gran boquete en el azul. tom.. tototom.". resignados. Los chuchos tísicos salían de los ranchos. tom. tom. apartando los pajonales calcinados. para respirar.. como un cuero de res. tom. desde las dos de la tarde.La respuesta No llovía. sentadas y pensativas como dioses.". tom.". Las piedras sacaban sus cabezas del suelo. tom. tom. elevaban sus nervudos brazos implorantes. la rogación se deslizaba como una cromática cola de barrilete.. todo se tostaba. Era un inanito de palo. En el cantón. San Isidro. Rápidos pasaban los rieles del tren. en busca de los azules frescos de lontananza. tototom. A lo lejos. tototom. tom. llamando a los de la rogación: "tom. tom. Todo se doraba.. Delante. "Tom. los jiotes de bronce y los jocotes. cruzaron la quebrada seca y continuaron por el piñal. tom. En un remiendo de talpetate. que cantaba salmos tristes y llorones. la culebra dormía enroscada y era como el yagual del pesado cántaro de la sed. El calor estaba estacado en el llano. tototom. tom. por donde caía a torrentes la gloria de Dios. un clavo en la coronilla y la nariz manchada de kakemosca. tom.. abrían los llanos en línea recta. con flores de trapo en la mano. Iba la rogación por la calle rial. lejanas y azules. por el camino de "El Pedregal". iba mirando con sus ojos dulces. *** . El viento yacía muerto en el polvo. Despertados los pájaros.. tom. huyendo de aquel infierno. por los sembrados.". rondando el potrero enorme. tom. "Tom.. Cruzó la palanquera del conacaste y siguió a la orilla del cerco. Todos llevaban los ojos y las narices fijas en el cíelo.. en unas andas. Fueron alejándose. Arrodillados de sed. *** A las tres salió la rogación.

La llama se corrió hasta el suelo y allí brotó la jumazón. Pasó. Cuando amaneció. arrasándolo todo. Fue una nube prieta y veloz. nostaríamos contando el cuento. asustados. el día traquió y se paró en seco. amarradas sin remedio a la tierra. Las ramas se quebraban y huían de sus madres. después babeó y.Allá por las cuatro y media. por último. borracha. desgreñados y transidos. primero lloró. El polvo. —¡Pa que veya. sediento. y las madres se retorcían gimiendo y alargando los brazos impotentes. batían la sopa de hojas en la olla del mundo. Con paletas invisibles. estaban sobre un árbol caído y miraban con resignación las barbaries del cielo. en calma los cielos verdes. vomitó su negrura. llena de terror.. Eran torrentes incontenibles que brotaban de todas partes. demasiado milagrero el hijuepuerca!. Como si le hubieran aplicado un fósforo. el cielo tilinte se quemó. dos viejos indios. bramando y trompezándose en los cerros. Venía huyendo. que invadió el mundo como una noche extraviada. Los techos de las casas. con un remolino de viento que enloquecía las palazones. —Señor Goyo: siel santo llega a ser del alto diusté. La tormenta. subió a beber agua por el camino de caracol. Fue un verdadero desastre.. sin esperanza de huida. abrieron sus alas y se volaron. .

—Algún venadiante. Los soldados se pararon. idos.. Los querques volaban sobre ella. ispiones. sin asco. Agazapada. ni nada se óiba. y olorosa a telepate. se despejaba dialtiro y se véiyan clarito los morados del guarumal. y.. entreverado de ishcanales bravos. contenía el juelgo. y pasaba todo el día de tarde. ensamblando los tacones para enraizarse. hasta que rebalsó y la barranca se chupó de nuevo el silencio. por los derrumbaderos de tierra deslizosa..La chichera La barranca del Berrido era sumida hasteldiablo. oyendo.. que seya al bulto. —Ese jue tiro de escopeta. —Nos vamos a descolgar ái parabajo.. Empezaron a bajar. mucha. y uno de ellos respondió. y el verde prieto de los sunzas. Me quito una oreja si no hallamos mamazo. Al puro jondo. en la sombra llena de mosquitos. Un remolino. y el grito deshilachado de algún guauce que llamaba a su pareja. y por allá. mi sargento. Al jondo se oyó de pronto un disparo. zancudos y hormigas. buscando entre las ramazones el miedo diun trapo. negra y olorosa a hoja podrida. apercoyados aquí y allá. dando saltos como si jugara pelota con los gatos. uno quiotro mulato o guachipilín en flor. —Andenle con tanteyo. Aquella palazón en la escurana taba siempre sin viento. miraban. Se apoyaban a ratos en la culata del calibre. erizados de cachos filudos y cundido de hormiga perra. o se agarraban de las puntas de los guayabos y de los cojones. jabillos y manuelión. de necesario. en la panza de tarro del eco. allá por las diez. y al verla parecía como el cadávere de una montaña. Parados en los pedregones azules del cauce. allá onde se oiba roncar el río. *** Estaban en el fondo de la barranca. Sólo el golpear del río. y que vastar chilosa de sacar. de ruido. Se quedaron esperando.. se apiñaba el güishcoyolar cimarrón. y de espumarajo en espumarajo lo levantaron con quebrido de tablitas. mientras tiraban el óido al tranquil que siguió. que crecían en abundancia debajo de aquellos enormes matapalos. projundo . —¿No sienten ustedes un cierto tujo de piro? Los soldados aletiaron las narices. como se avienta una atarraya. El sargento Vanegas los empujó con un gesto. la correntada olisca que pasaba juerte entre las peñas. Fue como si se rajara un conacaste: los ecos hirvieron. quedita. recostado en el tronco oloroso de un bálsamo. El sargento Vanegas paró de bajar. Amanecía tapada con nubes. La chorrentera interminable les había tapado las bocas con una mano terca. como si jugara descondelero con el sol. si tiran. no muy seguro: —Endeveritas. Nada se movía. Este juraco tiene todo el talante diuna sacadera gorda. miró pa bajo. olisquiando el jediondo del río shuco y podridoso.

.. onde cada juraco era un espejito diacuis. Saltando de piedra en piedra. aquella raya oscura trazada firme en la montaña por el puñal de los siglos. a guiños de ráiz y trepazón de breñales. desgraciados. lloridos y uyasón de chuchos. trenes. pararon al pie de los pinos. sobre las grandes hojas de los quequeshques y sobre el talpetatal picado de viruela. asomó un soldado. empujando una cortina de sordera. embolando el tetuntal. Jalando un macho barcino. Llovía eterno. al descruzar un recodo. mi sargento.. Fue aquella barranca como una guarida de rayos en brama. los seis soldados llegaron a un desvío cortado a pico. rajando con su estrépito el vidrio de la montaña.. como en cluaca de curtiembre. el cielo mostraba su reventadura de caimito dulzón. —Date por suertero. cómo las seis lenguas de acero de los calibres se tragaban la bala. escogiendo al azar la mampuesta. como monedas de plata.. desgraciado. —Arrepónganse tantito. jadeantes y ensangrentados. mandó hacer alto. claramente. Sosteniendo al último. —¡Alistéyense! Lo dijo bajito y sereno. Los ecos fueron arrimerando las detonaciones con jactancia. ¿No bis visto cómo quedaron panzarriba tus cheros? —Dice bien. como debajo diagua. serruchos y martillos. despedazándose unos a otros a mordidas por la hembra. La última clarencia de la tarde se bía ido diluyendo en la tinta del sombríal espeso. Con un bramido de perolón. Traiban las manos a la espalda y los dedos gordos bien socados con pita. Trepaba y trepaba el arenal. y Vanegas. Arriba. La húmeda y la sombra subían en llamas negras hasta muy alto.. como cuando queda azúcar al jondo del café. debajo de las cuales el agua aleñaba como murciégalo morigundo. —O no nos quiere. caminaba por lo largo de la poza hasta meterse en las cuevas del paderón.. Al recuesto de la escurana. *** Saliendo a la orla del embudo de aquella tremenda barranca del Berrido que una hora antes hiciera honor al nombre. Con una seña. echado atrás el quepis y un puro entre los dientes. Un bulto cheloso acababa de sumirse en la cantera. sobre arenita fina. Amarró y se tiró en la grama a la bartola. chasqueando. cargado con ollas y trebejos. en una escurana jría que desembocaba en el río. en el mismo lugar. que iba al frente.. en gradas de vidrio.como el umbligo del Diablo. y apenas una moradez de arena quedaba. corría entre el agua llorona un piro que jedía a rojo. los pastoriaba delgado y sereno. se oyó. para salir otra vez. al desperdigo. ya vide que Dios nos quiere. es bien jodida esta lagor!. que llevaba por dentro gritos de cipote. lambiendo los muros del cañón y ahumando los charrales en lo alto del precepicio. Los raizales formaban tramazones. sin mascarla. cuatro hombres en fila. calibre en bandolera. Ya casi no se véiya. risas de vieja. en la cual pringaba ya la primera estrella como semilla briyosa. Se véiya nomás que aquel era su ojicio. que apenas caminaba. Dos jlores de fuego brotaron al cruce de la garganta. Caminaban en blando.. Apersebido el calibre. Vanegas. El viento de la noche chiflaba tristemente en los pinares. el sargento los enzanjó por aquella tragadera del infierno.. la chorrera caiba dende bien alto. A una seña del sargento. asigún. los seis de la chichera avanzaban valientes. —¡A la gran babosa. el sargento Vanegas. hasta lo más encuevado de la poza. En aquel aguarde breve. como una araña de pañal.. todos se echaron de panza.

unos platanillos pringados. con la correya angosta bien ceñida bajo el ombligo. o quizá lagua es mala. —No se vaya.. por sus dientes anchos corrió una miel paternal: —Usté sí que es chulísima. sin dejar de mirarla. Esta vez no tardó.. y. no dan. o la tierra. Andaba siempre en camisa. En un barril.. carnudo.. dos naranjitos. y. llenaba el sombrío portalón. Un frescor oloroso a tierra de rincón barrido. y se dormía viendo al amo en su tarea. Dos rosales. ella se subía en unos adobes. la mula zonta le miraba trabajar.. Se sacudía las ancas. miraba sonriente a don Tacho.. Quizá el zompopo. Él sacó del trasero su amplio pañuelo amarillo y se lo pasó por el cráneo.. Miró a la niña Meches con su cara buenota de luna negativa.. mire aquí: están todos mero chipes. ya solo.. Pegó bien a la tierra. En la galera aledaña. El jardín estaba en el traspatio.El maishtro Terminada la faena de escuela. don Tacho cerraba el zaguán. "Y con hambre". —Siés que usté mestá chuliando. era una berenjena de treinta colones mensuales. ¿Se va estar en juicio? Don Tacho se rió de buena gana. Guardó su pañuelo en el trasero. —Miagarra cansado y. —¡Ah. moreno y calvo.. me voy. un icaco. Como el tapial era bajito. niña Meches.. un borbollón de zacatelimón y uno quiotro montecito. Mire ésta. Vecina vivía la niña Meches.. Iba y venía. —Es que se le va el jluido en los niños. fina.. —El jardín luagarra cansado. Tengo mala mano. Don Tacho era bajito. un matocho de jacintos.. hundido hasta la mitad en el suelo. no sé qué pasa!. usté!. tibia de la joven.. no arrancado por no identificado. crecía la parra de jazmín. —¡Si los abono! Todo el barrido de la muí¿la se los echo: ya usté ve cómo los cuido todas las tardes y por las mañanas.. —¿Cree?. qué felicidá es verla a usté! ¡Tan fresca. anidada toda ella. —¡Ah. dulce.. unas chinas. iba por las podaderas y entraba al jardín. impagables. . aterraba o escarbaba según el caso. —¡Ay.. se acercó al tapial y tomó en las suyas la mano pálida. de codos sobre el pretil. iba a decir. mas se detuvo. hija del agente del "Diario". —Si mestá enamorando. —Abónelos con kakevaca. se acucharaba. —¿Cómo van sus jlores?.. tan joven. Apretaba la tranca. todo se va en vicio y no florea. anidada y dormida en el tapexco de bambú. Junto al tapial de la casa vecina. no dan. Su calva relucía como una berenjena. aislado en la frescura de las cuatro de la tarde —tarde de pueblo encumbrado y neblinoso—. Don Tacho sabía bien qué hacer. estaba el agua llovida para el riego. se ponía en puntillas. flacas y canosas. Es laura del descanso. tan chula!.. una gemela. con un placer rayano en amor..

eso. sentía que iba a florecer palabras de amor.. es el río del tiempo. le detuvo el clarín de un gallo. volvió a correr por sus dientes una miel paternal y dijo.. Ella comprendía y. Volvió a sentirse calvo. Le clavó los lentes a un palmo de la cara. señalando con firmeza: —Eso.. que embriagaba como vino. dígame la suerte. Volvió a mirar. Llegaba al corazón y hacía marea. pasó el índice muy suave y lentamente por la página trémula.. .. viejo y pobre.—¿A que le digo la suerte?. —No me chiste. hija mía.. Del pecho de la camisa sacó las gafas y se las puso. Ya a punto de hablar. hizo presión para pandearla y la miró fijo. estaba clavada sin remedio.. cogió aquella hoja de carne por la punta. sin embargo. tragó saliva. Todo el mundo se deshacía alrededor como una nube.. por las piernas le subía de la tierra dulce savia. Reaccionó bruscamente. le dio vuelta a la mano.. descubriendo la palma sonrosada... —¡Queseso!. —¡Qué mapa del cielo tiene usté aquí! Este es el río de la Virgen. De sus ojos cayó a la palma de la mano una lágrima gruesa. —¡Vaya!. Las cosas se cuajaron en torno.. Como si hubiera echado raíces..

en el viento perezón. El mediodía caiba de lado. por ser verano.. Y se riye. no? —Pero hijo. quemándose la vida en la llama del sol. oyó? —Es Mateyo. ¡Mateyóoo!.. —Tres le doy... —¡Aíjaaa!. hasta que la cerrazón de calma recobraba su pesantez. El chele Damacio dejó la escopeta apoyada en el morral. —¡No joda. sedeaban azul-violeta. El chele Damacio jumaba lentamente el descanso.. —Te lo cambeyo por las cinco palomas..De caza Al pie del palón quemado. —Tá gordo este baboso. ¿cinco cartuchos por uno. —¿Qué dice. El viejo Calistro se entretenía en puyar con un palito la pechuga gris del conejo muerto. Luego otro.. los dos tiradores se acurrucaron.. llegó un grito. Sobre el llano. —Náufrago. El viejo Calistro se puso en pie. una atarraya de plata caliente.. sumergidos en el agua grata de aquella sombra de esqueleto. tentá. que se escurría rugosa. que era como una astilla de noche en medio del llano pelón donde la rastrojera tenía un dorar de kakevaca. Bien distintas llegaron del monte estas palabras: —¡Aivelvenado!. descansaron de matar. y en sombra sobre el suelo. y allí. compadre!.. A lo lejos se oyó un disparo. —¿Brán hallado venado esos desgraciados. hombre? . poco a poco las desgarraduras iban cerrándose. ondeante. Del cielo blanco bajaba.. en el aire. Le hundía los dedos huesudos en la piel suave. se puso en pie.. que agarró dése lado. Las montañas.. de satisfecho. compa: en esa montañita hay mucho conejo. El silencio del mediodía se desgarraba. los babosos. —Esos han de ser Mateyo y Julián.. tentá. —No creya. Luego palabras. —Palomas han destar matando. el hijuepuerca... compa. la zopilotada volteaba: mariposones negros. hizo una concha con la mano y gritó engallado: —¡Ooiii!. —O Filadelfo. como una película de coágulo sobre un estanque. a lo lejos. —¡Achís!. con las letras borradas. —¡Ajú!. agarrados a las escopetas.

por la ceja del monte. con irrumpe de ventarrón. bajo el sol. de satisfecho. vos? —No creya. se oyó: —¡Ai va.. tiró la escopeta y huyó por el bosque. volante como sombra de raudo gavilán un venado brotó. tamborileando su terror en el suelo polvoso y tirándose al descampado como a la muerte. El venado se hundió en la cueva del eco. el cuerpo del viejo se estremecía. Humo. arrebatado por un terror avaro. haciendo sonar los cartuchos de la bolsa. pueden ber desescondido algún cabrón désos. polvo. La tronazón de ramas venía cerquita. que viene por aquí. Bruscamente. y en su propia sangre. se devanaba el viejo Calistro comiéndose la tierra caliente a bocaradas. —¿Nos tarán tirando esos jodidos. El chele liba a la zaga. Detrás de él venía la bala. a uno y a otro lado de aquel abismo de agonía. —Aprepárese. compa. sólo al pie del palón quemado. El viejo Calistro corrió a todo correr. Cuando quedó al fin quieto. el conejo sedoso y tranquilo se reiba. mostrando al cielo sus afilados dientecillos roedores. Un último grito. cercano. O!.. aterrados. del ramazal al rastrojo. De bruces en los terrones ennegrecidos por la sangre. intermitentemente. Mateyo. En el suelo. hojas al viento. que era como una astilla de noche en medio del llano pelón. . al darse cuenta. El polvo se bía ido asentando. Se óiba quebrazón de ramas y choyeo de hojarascas.—Lo vienen sabaniando.. eléctrico. ya nadie había alrededor.. Los otros dos se miraban. gritos.

subiendo y bajando tembeleques. —¡Irte.La tinaja Junto al remanso del crepúsculo. brotaba a borbollones de la tierra. en vuelcos de ahogada... dejándose llevar por la corriente. Él la desgajó de la tierra como de un racimo y. como las frutas que el río mete en las cuevas de las pozas... —Sí. usté... no siapesare por babosadas. Su desnudez era apretada y mielosa. dionde chupaban... los árboles se oiban shushushar con un frescor melodioso de pasadero de acequia. El lucero. alzaba la cabeza llorona y abría anhelosa la boca. torneando. le va pasar pue!. como para echar el ancla en el tranquil projundo del corazón. sobre el silencio ricién arado. El indio la envolvió por la espalda y confundió con las deya sus crenchas lacias. sobre el cerro cercano. ¿y nués casado. con un pasmo de renuevo. En aquel callar de tren descarrilado. gotiaba sangrita. Viraba el mundo de bordo. antes de echarse al agua. El llorido arrastrón de la india corría. Se desmayó en sus hombros.. Ella.. la mondó como a un plátano. engrato que me bis arruinado! . —¡Sí. Al óido. *** La tinaja de la noche se había rajado al flanco y el agua de oro descurría. ya le va pasar!. ya sin gemir. no siamelarchiye. —¿No me quiere. mirándolo fijo. y desflorada la boca de fruta picada por los pájaros. Sus trenzas prietas resbalaron hasta tocar el suelo.. los volcanes eran tetuntes oscuros. pue?. deslizándose inspiradas sobre el barro cálido de la esclava. —Testoy hablando. con la precisión de la costumbre. descurriendo estrellas por el flanco. como un hilito de dolor. encharcándose al oriente. irte de mi lado. Los pechos de mango maduro de la Pabla. pue. Como una tinaja de barro quemado. La Pabla se tapó la cara con el yagual moreno de su brazo: —¡Irte. le dijo: —¿No me quiere. Las manos alfareras del indio iban apretando. Una brisa morada bailaba desnuda en la playa oscura. como ráices. la idea de un morir. avizorante ante la inundación del cielo. bogaban debajo del huipil. pue? El llanto se agravaba. engrato que me bis arruinado! —¡Pero. si nues nada. La Pabla hundió más la cabeza en el refajo. irte de mi lado. muy bajito. pue?. ¿No me quiere. la noche se hundía en el agua dorada. Un projundo frescor oloroso. pue?. pero yo a vos te quiero y tiastimo. con mucha tierra.. La frente del cerro palidecía. —Pabla. entornados los ojos borrachos de lágrimas. tomándole el refajo por la punta.

En el ábside roñoso tenía una ventana oscura. y miró tieso. Cada arruga del tronco era como un nervio de montaña. se volvió hacia Moncho y le dijo. pero se oye un cuchareyo como rascádue cusuco.. En los nudos hechos por los siglos. De vez en cuando un ligero tastaseyo le venía en los cachetes y hablaba palabras sin sonido.. desde el potrero. volaba el algodón: vellón de nube. —Veya no lo joda una culebra. feliz: —Es un mistiricuco. Llegó Luciano al juraco. hombre. como inmensa pata de gallina. como un títere de cordel. tirando de un extremo de la cuerda. porque nada veían. La ramazón escueta se abría en el azul del cielo. curioso y cabeceante como un oso colmenero.El mistiricuco El antiguo tronco de la ceiba madre de la hacienda. Devolverlo al hoyo. —No. no te vayás. con un terror sin pispileyo. No intentaba volarse. románica en el tronco y bizantina en la copa. —Ai state. Luego que se hubo apagado la llama. De las vainas reventadas. yo no me incaramo otra vuelta. por la escurana. el mistiricuco quedó parado en una piedra del corral. en el estercolero del corral. Moncho había soltado el balde a media leche y esperaba. ojival. con los brazos en alto.. se hundía.. por la doble cuerda de una persoga que había logrado trabar en un gancho. ispiando pabajo. —¿Qué mira. Luciano Pereira encendió un jójoro. trayendo en la camisa un envoltorio misterioso. Moncho. O. guá encender un jójoro y te guá decir qué veyo. oyó. Era verano. y en un momento estaba acondicionado. Moncho lo miraba trepar sin gran esfuerzo y sonreiba al carcular la travesura.. abiertos y fijos como ojos de venado: désos que cayen del bejuco y se quedan mirando el cielo. con el balde a media leche y el rejo en el hombro.. gracia de la brisa costeña. Se montó en la ojiva y.. había cabezas de monstruos terroríficos: pensativas gárgolas. ató el envoltorio y lo fue bajando con cautela. Luciano subía ya. si tanta gana tenes. Desenvuelto con precaución. una parásita prendida guindo abajo. girando la cabeza sobre los hombros. —Devolverlo vos. cheró? Luciano se dignó sacar la cabeza y mirar al corral. .. Desapareció en la cueva. —No lo dejés dir. —Pobrecito. sus ojos de bamba piruja. Luciano Pereira quería trepar. en la lumbre del día. después de atada una pata. a ver qué había allí dentro. por baboso. —¿Y qué vas hacer con él?.. el corralero. gran baboso. como una extraña flor de hierro. entreabierta la boca y arrugada la frente por el claror del manecer. a la cual ponía vitral de verdes y brillantes hojas. donde agarró con su pie de barro valiente. Sin soltar el balde. —No veyo tantito. no extrañas en aquella catedral de pájaros. y a poco volvió a mostrarse. O. —Ái que se quede.. en una mecida alcanzó el borde.. baboso. trataba de disuadirlo: —Te va joder una culebra..

Se dio cuenta de lo mal que había enganchado la persoga.. empezó a subir. hasta que logró trabarla. y miró las caras inclinadas sobre él.. . mientras se rascaba la crencha. Tomó una resolución.. Moncho se quedó mirando el mistiricuco. hombre. y recordó al momento que "cuando el tecolote canta el indio muere".. por última vez. Tanteó una persoga al gancho.. y después de envolver el ave agorera con su camisa. Empezó a bajar con miedo. —dijo sonriendo. tal vez la muerte es una suerte. adémelo a mí. los párpados mansos.. llevátelo. desató el lío y dejó el pájaro en el fondo. varias veces. Cuando Luciano Pereira se hubo alejado. cantando. —Quedó paradito el pobrecito.. Tal vez la suerte es una muerte. Entuavía alcanzó la voz de ño Macario. y cerró los ojos.—Trayen la suerte. —¿Qué vas hacer con él?. —Lo guá descabezar diún machetazo. como había hecho el otro. llevándola en los dientes. Cerró los ojos. oyó el graznido trágico del mistiricuco.. —Eso es cosa miya: adéjemelo. Cayó. que decía: —Traye la suerte y traye la muerte. en su nido. compañero. Cuando iba a descender. Abrió. —No seya bárbaro. por el ixcanalar que da al río. Por fin pudo llegar al hoyo.

. dibujaba negras sus pestañas de zacate y su dentadura de teja senefiada y cholca. las ranas en el agua de los regadíos y los cascos en la tierra fofa. parecían concertarse en un solo e infinito palpitar monótono del corazón de los elementos... agravando el silencio. en cambio el tronco escueto y quemado del volador. por lo cual las ramas secas de los chilamates y las mangas deshilachadas de las hojas de plátano. mientras que la de los árboles había permanecido firme. tiernito. pegado a la noche como descondidas.. A lo lejos. pue. Se venían caracoles de olor. ya clareante y platero con los filos de la luna. en el rancho.. arrodillados y cabizbajos en medio de la pradera. olor a perdidero (qués con albajaca). entre una música insípida de albardas tamborileras y frenos tintineantes.. También el alero del caidiso. el polvo volaba alirroto y caiba otraaguelta desfallido.. Paso a paso se volvió al rancho por entre el manoteo del platanar. La tinta del cielo había ido destiñéndose poco a poquito. Agarrado del cerco. alejándose luego por el camino blanco. Fuego. —¡Veya. pararon sobre el enrejado de sombra y desmontaron. venía acabando de arrancar del cerro. Chema le chifló un son a la luna. con un caite en la alambrada. a la vera de un muy ancho y desolado camino. Chema paró de chiflar y continuó cantando una versaina. Los dos hermanos ensillaron. onde las estreyas parpareaban friolentas. los pocuyos en el aire. mano?. Al poco rato desembocó en el potrero abierto y llano hasta topar. amenazaba con sus muñones impotentes al cielo. Ya asomó la luna. —Creyo que no. que hacían suspirar: olor a monte extraviado. el suelo seguía oscuro. Chema se fue... aire. Una brisa chiquiadora estremecía el pajonal como una piel de gato. —Amonós.. —¡Si quiere quédese.. Llegados al pie de las tres ceibas deshojadas. El blancor de aquella fueya cruzaba el llano....El brujo —¿Ya salió la luna. —¡Felipió!. La soledad era completa. enorme. babosada!. de ramazones bajeras y agujereadas o carcomidas por los siglos.. qué luna!. uno quiotro chucho ladraba al desperdigo y en el lejano camino carretero. —se dijo casi entre dientes. se oiba clarito bajar el río. agua y tierra aunaban sus pulsaciones en la noche. —¿No será pecado. afondado en aquel silencio clareante. Son mero las nueve. a noche ricién bañada.. El cerro redondo desde allí aparecía como una piedrenca musgosa. había dos o tres caulotes. por la veredita que serpeaba entre el boscaje. La luna iba trepando despacito. Como rogantes. Chema salió del caidiso del rancho y afrentó la noche. vos?. olor a caminito (qués con anisiyo). Con los ojos deslumhrados por el candil. Las estrellas titilando. como quien se desentume. yo no lo juerzo. dormido de culumbrón como un cipote. . destacaban juerte su silueta sobre el celestito despejado. Como el rancho estaba escondido en medio del platanar. La luna. Allí era como el día: un día azulito y fresco. donde el polvo se había hecho pesado.

la oración del puro o el muñeco de cera? Chema no comprendía.. qués la consejista de que no lo tope. que en cuestión de amores nunca fallaba la oración del puro. son mansas como gatos. Chema era el menor y por tanto aguantaba más la hermandad. —No se espante. Estaban enamorados de dos hermanas y las fuerzas empleadas en el asedio habían fracasado por completo. eran como cirios verdes y grumosos ante el altar del cielo. al descuido. —¡Mire. vido. Ahora iban ellos a quemar el último cartucho. mi nana no nos crió pa malos: arrecuerde sus consejos! —¡Pues váyese al chorizo. A pie habían llegado hasta allí. granitos de una resina que jedía a cacho. pero no lo dejaba pasar de ciertos límites. Miró las vigas. entre papayos que iban de romería. Felipe empujó y entró. hubieran deseado no serlo. de labios del brujo Manuel Mujica. parecía como hecho de hule en bruto. seguido de Chema. El brujo estaba sentado en una calavera de vaca y envuelto en un perraje colorado. Nuacen nada.. yo nuago esa papada! —No seya pendejo. para mí. Tenía por delante un hornillo. prieto como laja de dulce amelcochado y con bigote gris en las puntas de la boca. la Lorenza rechazaba de plano las pretensiones de Felipe. cuando se ejecutaba de ley. A eso había arrastrado esta noche al hermano..*** Felipe y Chema eran hermanos a la pura juerza. y pa la Chabela. Desde aquel día se separaron para siempre. La casa de Manuel Mujica estaba encumbrada en el hombro del cerro. Habían subido del lado de la sombra y. Les ofreció taburete. Rondaron la casa hasta dar con la puerta de tablas. A la luz temblona del fuego. Felipe llamó. mucha. . el puro. y jódase!. hijito: son las masacuatas que tengo para que se coman los ratones. horrorizado. en cambio.. Felipe había oído una vez. Era consumido y de ojos nublados. la luna los pintó de yeso y de carbón. istúpido. Un ligero ruido que venía del techo sobresaltó al hermano menor. La Chabela no miraba mal a Chema. cuando cumbrearon al jaz de la paré de adobe de la casa del brujo. que las varas se bían hecho culebras y siban deslizando despacito. Felipe se puso grave. golpeando con el dedo. y a su propio favor. Felipe. pero con luz en las heridas. Vivían solitarios en el rancho de aquella joya y la fatalidad los había unido al fin en un solo interés. sobre una mesita. En la inmensidá del mundo. Pa la Lorenza la muñeca. y en él echaba. por veredas acharraladas y pedregosas. haciéndole beber cuatro leguas de temor y de esperanza. Se puso de pie espantado. —Para éste —dijo con voz temblona— la oración. que estaba cerrada. altar ennubado. lo va querer esa babosa pa que liarda a lotra. —¿Qué les sirvo. tan empinadas que las bestias no hubieran podido trepar sin peligro. una muñeca con aljiler en el mero corazón. Felipió. Al mirarle con cuidado la nuca y las manos. con vueltas de trépano. Felipe empezó a poner en práctica las lecciones de Manuel Mujica. *** —¡Aunque no me quiera. La voz de Mujica se oyó friolenta de vejez: —Rempujá. bajando la loma con sus alforjas al nombro. donde la Virgen del maleficio pone su pie de plata sobre la luna. en ringla. quien llegaba aflegido a la vez que curioso.

Se habían parado las hojas. Como un látigo. Una nube espesa de celos. con un aljiler clavado en el mero corazón. sentados en la ráiz del tamarindo. Taba puesta la tormenta y había un oscuro lleno de inquietud. .*** Un día Chema los topó en el ojo diagua. diciéndose secretos. un muñeco infeliz. Llegó. se oiban besos de labio. trémulo. Entre los besos del agua en el pedrero. entre el lodo y la leña. que huían en grupos. por la espalda y clavó su daga de un golpe. más tormentosa y relampagueante que la del cielo. caiba el rayo sobre las espaldas impotentes de los volcanes encogidos. El río rugidor arrastraba. le cegó un instante. *** La tormenta llenó el mundo con su furia imponente. como si el aire se biera coagulado. No pudo contenerse.

por arriscado y finito de cara. desteñidas las palmas de las manos.. Bía de tener una telita de araña por dentro.. un don de dar lástima. Su resentimiento era pasajero. caitudo. con una palmada en la paletiya y su consiguiente: "¡veyan qué chero. *** Chabelo "boteya". pero no me vaya a tirar.. y la tajada de sonrisa. por miguelero y regalón.. en gesto bonachón. Sus veinte años. porque la bondad le chorreaba del corazón. que no alcanzaba a velar su estructura grosera. cuando éste ensayaba su flauta. y más de alguna vez lo dejaron sollozante sobre las mangas. o una rendija falsa. éste!". gachero el hombro izquierdo. o un chaflán carculado. al gusto del sentir campesino. Tenía partido entre las cipotas del caserío. Lo llamaban los domingos y ya cobraba la vesita. como un puro o un guacal de chicha. y terminaba al día siguiente el enojo.. curtidas con el barro del cántaro y la grasa de los baldes. Nada podía negársele al negro Nayo: así pidiera un tuco e dulce. como perro que mueve el rabo.. Se enojaba con un "no miablés". y yo le vuá pagar el sábado. Un día el negro Nayo se arrimó tontito a Chabelo «boteya».. sentado en el cerco de piedras del corral. La fama del pitero Chabelo. pero. morados y murushos. era muy hábil. El sombrero de palma dorada le servía para humillarse en saludos. sobre todo. mezcla de Honduras y Berlice. Por la cara pelotera del negrito. juera de juerga o de velorio. —¿Oyí. más que para el sol.. Tenía un no sé qué que agradaba. Blanco y sorprendido el ojo. que no le jincaba el diente. El negro Nayo era de porái. blanca y temblona como la cuajada. era —pese a su negrura— blanco de todas las burlas y jugarretas del blanquío. y que sonaba dulce y tristosa. chero. De indio tenía el pie achatado. Chiquimula y Blufiles de la Costelnorte. se sentía uno como dueño de él. se había cundido de jlores como un campaniyal. de un azulón empavonado de revólver. No podía negársele trabajo a este muchacho. porque acompañaba las guitarras con una su flauta de bambú que se había hecho. de voz enternecida por su propio destino.. A ratos su piel tenía tornasombras azules. Le sonrió amoroso y le estuvo escuchando. echándose la cabeza a la espalda.. como alforja de regocijo. Nadie sabía cuál era el secreto de aquel carrizo llorón. amasada con brea y no con barro. reiban siempre con jacha fresca de jícama pelada. al mismo tiempo. descupiéndose toduel y con gárgaras de oes enjotadas. Le habían tomado en la hacienda como tercer corralero. como en los monos. Pero. —Mire. Se reiba cascabelero.. negro. pasó un relámpago de felicidad. raizoso y sin uñas —pie de jengibre—. querés que tenseñe a tocar?. y un poco la color bronceada de la piel..: de un porái dudoso. *** .El negro El negro Nayo había llegado a la costa dende lejos. de bautizo o de simple pasar. el primer corralero. como el suero que escurre la bolsa de la mantequilla.

que los vecinos más vecinos. *** Una tarde dioro en que el negro estaba curando una ternera trincada. mientras su labio cárdeno soplaba el agujero milagroso.. Seya chero y me lo dice... y su sencillez y humildad de siempre se coloreaban de austeridad y poderío. Llegaban gentes de lejos para oírlo. sosteniendo en una mano la pluma y en la otra el bote. la flauta no tiene nada: soy yo mesmo. blanca la boca de dientes amigos y franca la mirada de niño... compañero. escuchando —con un sí es. y embarcaban su silencio en el cayuco bogante de aquella flauta apasionada. que estaban a las tres cuadras. de despecho—. Chabelo se decidió por fin. pitero ese Chabelo! Es meramente un zinzonte el infeliz.. con una pluma de pollo untada de creolina. la color.. Luego. que los hundía en la dulzura de un recordar sin recuerdos. el fluir maravilloso de un sentimiento espeso que se cogía con las manos. un tanto encogido. mi tristura. el negro Nayo sobrepasó la fama de Chabelo. se acercó y le dijo: —Mirá. desgreñado.. —Mesmamente: diayer paroy. Chabelo el pitero le arquiló la flauta al negro para unos días. Miró luego al suelo empedrado y meditó muy duro.. *** En poco tiempo. El propio Chabelo. que creyó conocer todos los secretos del carrizo.. y. y lo domó a tal punto. . se quedaba pasmado.Después de las primeras lecciones.. Vos le bis hallado algo que le pone esa malicia.. Callaban. paraban la oreja y decían: —¡Oiga.. El negro se enderezó. El negro se desvelaba domando el carrizo. Tenía abiertos los brazos como alas rotas. no es. te pago dos bambas si me decís el secreto de la flauta. como satisfecho de su pensada dijo al pitero: —No me creya egóishto. negro. de un retornar sin retorno. le arranca el alma al cristiano como nunca.

APURARSE. Exclamación análoga a "¡Bah!". Decaído. ¡AGÜEN! (¡Ah buen!. AMELARCHIARSE. ARRISCADO. . Árbol tropical. "¡Anda!" o "¡No faltaba más!" AGÜEGÜECHO. ACHARRALADO. Llevar. ¡ACHIS! Exclamación equivalente a "¡Qué te crees tú!". con su tupido follaje. Apresurarse. ARRONJAR. ¡AIJUESESENTAMIL!. agarrar o sujetar con fuerza. "Ya lo oye usted". APIAR. Listo. ACEITELOROCO. y también asco. Arrojar. estuprar. AMBULETO. desembarazado y elegante. Véase Loroco. Detenerse. Dar un tirón. Prieto. anidado. "¡Qué me importa!". Así. A veces expresa asombro.). ACHORCHOLADO. Adquiere a veces..Vocabulario de modismos del lenguaje cuscatleco empleados en este libro NOTA: Los modismos de fácil comprensión no han sido incluidos A ACAPETATE. APRIETADO. Abrazar. Almádana. Apear.. o desprecio. la forma de un parasol de grandes dimensiones. lleno de maleza o charrales. Aletear. especie de higuera. Lienzo de fibra de caña.!" ¡AJU! Exclamación equivalente a "¡Desde luego!" (Entonación ascendente). hijo de sesenta mil. desesperarse (De melarchía). APERCOYAR. hecho un ovillo. usado en algunas casas como cobertura interior del tejado. Aumentativo de Amate. Apelotonado. Desflorar. ALETIAR. ARRUINAR. hablando del cabello o de una prenda de vestir. "¡Vaya!". Enmontado. atrevido. Entristecerse. "¡Ah. triste. AMATON. "¡Anda!" o cosa análoga. Vámonos ANDAR (verbo activo).. pájaro marino. Pelícano. Por amuleto o talismán. ARRESTO. Esfuerzo. ALOYE.. ACUCHUYADO. AMÓNOS. ANSINA. muy moreno. áspero y rígido. ALMÁGANA.

Arrojar al viento. AZORRAR. Apalancar. BUTUTE. Bocio. fuera de uso en esta época. BLANQUIYO. Poste de alambrada. Pequeña vasija de barro cocido. Estúpido. Especie de andamio portátil. Se usa para indicar grupos de campesinos. ATROMPEZARSE. Caracol o cuerno para señales. como dentro de un tecomate. Idiota.). y hervida. Cabo o colilla del cigarro (puro). BEJUCO. BUCHE. Tonto. "Atorozonarse". Tela con dibujos a círculos. BABOSO. Cántara de barro alargada. casi cordial para designar a una ramera. BROTON. Depósito para surtir de agua a las locomotoras. B BABIECA. AVENTAR. Sacudir. que se ocupa en carpintería. abrazar.ATECOMATADO. utilizada por las generaciones pasadas para ocultar tesoros bajo tierra o en los muros de las casas. BOLIADO (boleado o voleado). Azorar. BARZONIAR (barzonear). BURROS (zapatos). ATRINQUETEAR. ebrio. estúpido. BAMBA. BAMBA Piruja. (Insulto muy fuerte en El Salvador). Por azahar. BRAVO. Astillado. de plata u oro. AZAR. Zapatos muy toscos. ATOL (En Méjico atole). AZAREARSE. Borracho. Por brújula. BATIDOR. BRUSCA (brusquita) (sust. Roto del vuelo o borde. disuelta en agua o leche. o como soporte de la tabla típica ("violín") para el aplanchado de ropa. Liana. BEBEDERO (sust. Bebida hecha con harina de maíz. C CABUYA. atragantarse. Alusión un poco abstracta a la indumentaria blanca de algodón (o manta). BARRILETE. enredadera flexible y fuerte. que se siembra verde y que luego echa brotes. Término suave. Sonido hueco y profundo. Azararse. del tamaño de monedas. Moneda grande. ATORZONARSE. BURRO. Cometa. . Tropezar.). juego de niños. imprimir un vaivén a. BOTIJA. BOLO. BRUJA. o adj. Enojado (hablando de una persona). estremecer.

Cargadores. Cuatro carambadas. CARAMBADAS. Serpiente venenosa de Honduras. Fusil. Hierba acuática. Niño. invariable). CEBADERA. Mejilla. Encajar y. o aplanado como con caite. 2. Claridad. CLAREYOS. CAIMITO. como en "golpe de gente". CAMALOTE. Sánate clarinero. granos. labrado en un tronco de árbol. Grupos de cocoteros. Único calzado que usan los indios. a. CAMPANILLA. CAITAZO. CACHO. caderear. CACHIMBAZO. 1. CANCHE (adj. Golpe dado con el caite. Manta o frazada. Miedoso. "No se para en chiquitas". CAZAR. Mango de cuerno. conseguirse. CAITUDO. El cacaxte va forrado por dentro como una caja y se carga a la espalda. "No me venga con cosas". Sandalias de cuero crudo. por extensión. Árbol leguminoso. Cláreos. CARRETIA (por carretilla). cacaste o cacaxtle. grupo de cipotes. CANALETE. CASAR. CARBURO. Punta en forma de cuerno. muy verde y crecida. casucha. Fruta lechosa. CIPOTE. CAULOTE. CLARINERO. CAITES. Un montón. Tejadillo. clarores. De cara sucia o manchada. CANTONIARSE. CATIZUMBADA (de catizumba). sosteniéndolo con un cincho (mecapal) sobre la frente. cuyo tronco a menudo se emplea en los cercos de alambre. Serie de cinco semillas o bolitas para el juego que lleva el mismo nombre. CAMBRAY. Bolsa de fibra de cáñamo. CACAXTERO. Tienda de camparía. Palabrería vacua. y de pala muy ancha. que produce unas vainas largas y oscuras. toldo o tendal. del árbol sapotáceo del mismo nombre. especie de guamo. Conseguir. CINQUITO. CAYUCO. gustarle a uno. Cipotada. Con caite. Campánula. No me venga con carambadas. flor. Especie de remo corto. carao o caragüe. CACHAR. CAEDIZO. Descubrir. Bote rústico de pesca. a (peyorativo). carrillo. COCALES. CARETO. 3. 2. Tela de algodón muy fina. cacharse. especialmente de circo o feria. No se anda con carambadas. "Cuatro frescas". 2. CLARENCIA. alfarería.CACAXTE. CARAGO. Cuerno. blanca o rosada. muchacho. Cosas. CARGANTES. CACHETE. CALIBRE. de hermosas flores. . Árbol. pájaro de color negro acerado. CAMBRAY pirujo: la misma. un gran número de. Armazón de varas que sirve al indio para llevar frutas. 1. con dibujos a círculos como monedas. Por contonearse. Rubio. Golpe. Cargador de cacaxte. Mechero de acetileno. CARPA. 1. aunque muy dulces al paladar. en sentido concreto o figurado: gran cantidad de. pero áspera y casi transparente. (Dícese originalmente de ciertos caballos). con semillas planas y de fuerte olor. COBIJA.

moneda de 1/4 de real (Este último vale 12 1/2 centavos). Muy pálido. CUCHUYARSE. CUCA. Pistola. Golpear con la culata de un fusil. CH CHACALELE. CULATIAR. doble. 2. Machete pequeño o pedazo de machete. Pájaro carpintero. compañero. pegado. Blanco. Camaroncillo. COLIAR. Arbusto cuyo fruto. cuyo asiento está formado con dos tablas en ángulo obtuso. Ave marina de canto estridente. Acuchuyarse. 1. Véase zancudos. CHELE (adjetivo invariable en el femenino). CHAPUDO (a) (Con chapas) Persona de muy buen color. Cosa indefinible. unidad monetaria del pais. recuerda los testículos del cerdo. se aplica a los extranjeros del Norte. CHARACUACO. Aumentativo de cortina. CORTINENCA. Aguardiente clandestino. que tiene en relieve el retrato de Cristóbal Colón. Contiguo. CHACHAR. CORVAZO. quisquilla. Por extensión. CHACHO y chachado. o a los rubios en general. CHACALÍN. claro de color. Véase el dibujo al dorso de este libro. CONACASTE. Un objeto sin importancia. 2. Machetazo. CUSUCO. Arbusto o matojo espeso. probablemente símbolo fálico. COLASERO. CHERO. insecto. botón grande. Cuartillo. Maleza. Colear. . CHARRALES.). chelón. COMPA. CUETE. Por extensión. compañero. Derivados: cheloso. análogo al cipitillo. CUMA. en forma de oreja. Peso. 2. Machete. Compadre. Armadillo. Estas cucas no miden más de un pie de altura. De culumbrón. CUENTO y cuenterete. 1. de trasero. Botón grande. Cohete. "Que da coletazos" (colasear). CULUAZUL. Árbol acaciáceo. CULUMBRON. Hermanar. Banquito rústico. Cocoteros. cheleante. CONTAGIO. COTÓN o Cotona. CHERCHE. curvado hacia adelante en forma de pico de pájaro. gemelo. Entidad mítica. hacerse un ovillo. CUIS. CUTACHA. CHEJE. CHAPARRO. demacrado.COCOS. cuyas semillas se hallan contenidas en vainas de color oscuro. Especie de camisa o chaqueta de algodón. Especie de machete corto. Apelotonarse. que se hace girar enhebrado en un hilo retorcido. Cucaracha. 1. COJON. COLON. CORVO (Sust.

pico y alas negros. CHIQUIRIN. CHOCO. CHIMBOLOS. Onomatopeya: ruido de un objeto que se sumerge bruscamente. Silbar.). Hacerse pedazos gotear CHINGAR. con patas. CHIROLAS. duro. CHIRIBISCO. Cierta especie de amate. CHINA. Rancho de palma que abriga una venta de feria. 2. pimiento americano muy picante. fem. hecha de maíz fermentado. Llaga. Desdentado. Ciego o tuerto. CHINGASTES. Seno. CHOYA (por cholla). herida. CHORCHINGALO. Frotamiento. CHOLCO. Moneda choca.CHICHA. Del verbo chollar. Hoja cáustica muy grande. CHINAMO. Fastidiar. CHINGADO. Cerrar chorizo. CHOYEO. CHORIZO. CHICHERO 1. desmedrado. CHILILLO. CHICHE (sust. Ají. Descriado. Importuno. calma excesiva. 2. Pájaro de color anaranjado. Tallo muy flexible y fuerte. CHIRA. CHORRENTERA (por confusión con chorro). molesto (véase jodido). Pedazos. CHOYA (por cholla). trizas: Chigastiar. Cierta clase de peces pequeños. Pavo común. CHIMBERA. importunar (véase joder). ardiente. CHULIAR (chulear). Tallo de la maleza. Mancha de chimbolos. . Fabricante de chicha. Tenguerechón. Cascabel. empleados en la pesca como cebo. a. trizas. Chingastear. Oropéndola. CHINCHÍN. CHILOSO (a). cimbrear el cuerpo. calma excesiva. rozadura. Patrulla encargada de perseguir el contrabando de aguardiente. CHIFLAR. Cortejar. 1. 1. Pedazos. Látigo. Del verbo chiquiearse. Pachorra. CHUCUZ. difícil. mama. Pececillos pequeños. Planta silvestre. CHIPE. sonajero o cosa análoga. rozadura o matadura. llamar chulo o chula a una persona. 2. Picante. CHUMPIPE. contonearse. Lastimadura. CHIQUEYA. CHILTOTA. CHIRRION. CHICHICASTAL. Juego de dados. Torrentera. 1. hacerse pedazos. Moneda falsa. CHICHERA. Bolitas. CHINGASTES. terminar la fila. Infierno. CHIMBOLERO. de flores rosadas. Renacuajos. Grupo de chichicastes. usado como látigo. CHICHICASTE. Especie de iguana de color pardo y cresta larga. pereza. Miembro de la patrulla chichera. CHILE. Especie de cigarra (onomatopeya). Del verbo chollar. Por extensión. pereza. CHOYON (Por chollón). gotear. 2. rozamiento. CHIVO. Lugar donde se fabrica la chicha. pecho. Pachorra. CHILAMATE. Bebida alcohólica.

despetalar. Reducir a polvo una cosa blanda y de poca consistencia. Ladearse. Por "de". Puñado de. E E. DESGUINDARSE. Regar. después DIR. ¡EEEE! Exclamación en tono descendente. De fijo. DESCANTILLARSE. DESCONDELERO. Embrocar. Costejar. en seguida. demasía. Entrar. por completo. Provocar en forma burlesca. Ir. DESMANDO. CHUNGUIAR. ENCACHIMBADO. que implica asombro. torcido. Emborrachar. Por de escondelero: véase esta palabra. CHUNCHUCUYO. DIALTIRO (de al tiro). CHUCHO. DORISCA. D DE JURO. Véase chompipe. torcerse. Embriagante. EMBRUECAR. llamar chulo o chula a una Persona. (Chulear). Maíz tierno en mazorca. ELOTE. DENDE. Embolón. Descolgarse. es decir luego. CHULIAR. Bonito (a). Seguramente. empeine del muslo. pero que se pronuncia en el tono interrogativo del "¿eh?" castellano. EGOISHTO (a). DESPENICAR. Trasero de las aves. De servicio interior. CHUMPE. CHULO (a).CHUECO (a). Egoísta. DESPOSOLAR.). ENCUMBRAR. atrevimiento. DIAY. . CHUMAZO. precioso. Por de a cuis: véase cuis. hacer polvo o harina. ENCAJE. Flojo. De una sola vez. Muy bonito. Casi dorada. Desmán. DIACUIS. Hacer posol. DENTRAR. DIADENTRO (de adentro) (Sust. Levantar. Perro Perra. alzar. dispersar. Aplícase comúnmente a las flores o ramas que se hacen trizas. Furioso. Ingle. "De ahí". Chumpipe. Desde. EMBOLAR. Criada o sirvienta.

Malestar después de la borrachera. que en cierta época del año se cubre de flores rojas. ENDIZUELO (indizuelo. GUAS o Guauce. Feo. especie de jazmín de Arabia. Espuma de sapo. GÜELTA. Entreabierto. Oler. GUARUMAL. ESPUMESAPO. Escondite. GUA. Hacer burla. ESPIRETOS de palos. FLUS. de flores blancas y madera muy dura. Desde. GUACHI (de guachimán. por voltereta. . Vasija cóncava y hemisférica. y cuyo fruto es la guayaba. ESCURANA. en forma despectiva que se aplica por lo general a los niños. Árbol grande. GUARO. GEMELA. GUAYABO. Por oscurana. Diminutivo de Gregorio. Árbol mirtáceo. vigilante o sereno). Por vuelta. Ave crepuscular de canto triste. Contenido (en agua) de un guacal. FUEYA (fuella). GUARUMO. G GANCHADA. Voy a.ENCUMBRARSE. GÜELER. GATO. GUARERA. Acertar a meter en un agujero una cosa. Llevar a alguien preso. Oscuridad. Patrulla encargada de perseguir el contrabando de guaro. ENDE. de jícaro. GOMA. Huella. Bofetada. Grupo de guarUmos. Güeltereta. Una racha. corrupción del inglés watchman. Bíceps. de flor y de madera amarillas. ENTRIABRIDO. GOYO. 2. tirándola. GUACHIPILIN. Aguardiente de caña (sometido a estanco en El Salvador). ESCONDOLERO. Una mancha de peces en movimiento. Objeto pesado que hace las veces de ancla. GUASIAR (de guasa). Espectro de árboles. GUACAL o Huacal. de hojas grandes y lobuladas. GUACALADA. Beber hasta las heces. 1. ENCHUTAR. F FEYO. Personilla. juego de niños. indiecillo). Árbol acaciáceo. de arcilla o de metal. Planta de jardín. Criado uniformado. FONDO. FLOR de Fuego. Árbol euforbiáceo de savia láctea. y de una coloración general grisácea o plateada.

J . Espiar. Palma delgada. HUATE o Guate. GUINEOS (casi siempre pronunciado guineyos). GÜEVAZO. Fragmento de vidrio. GUINDAJOS. Caucho en bruto. Tiene forma alargada. Tesoro enterrado en un cántaro o botija.GÜELTEGATOS. HOJARASQUIN. HUACAL. Arbusto espinoso. Lugar plantado de ixcanales. I ICACO. Véase endizuelo. Colgajos. HULE. ensoñador. GUINDOABAJO. 2. Colgando cabeza abajo. Güisquil. dedo meñique. IXCANALAR. en cuya base viven ciertas enormes hormigas negras. Camisa típica de las indias. Guiñada. 1. cortante y menudo. Bananos. HUISCOYOLAR o Güishcoyolar. Arbusto rosÁceo. fruto acuoso de la planta enredadera del mismo nombre. harapos. H HELADO. Véase guacal. de largas y afiladas espinas. Enano. INANO. HUISHTE o Güishte. ISPIAR. ixcanal o ishcanal. en el sentido de hacinamiento o multitud. INGRIMO. HUACA (o guacal). Frío. GUIÑO. IDO. "Dedito inano". saltos mortales). HUIPIL. Rancho de hoja de palma. Zacate de hojas anchas (el huate es un buen forraje para el ganado. Grupo de huiscoyoles. Planta cactácea que da una flor alimenticia. de flores blanquecinas y fruto parecido a la ciruela claudia. aunque no se trate —ni mucho menos— de hielo. INDIZUELO (a). Se le almacena para el verano). Distraído. "Vueltas de gato" (vueltas de carnero. o simplemente echar un vistazo. Golpe o contusión. HUIZAYOTE. de grandes espinas cónicas. y está cubierto de espinas. Véase huiscoyol. HUISCOYOL. ISOTE o Izote. GÜISCOYOL. Golpe. Completamente solo. en el sentido de tirón. ISCANAL.

Onomatopeya: ruido producido por el vaivén de una hamaca. JUI. Árbol que produce flores en forma de borlas. JURO ("De Juro"). JURACO. 2. hondonada o valle profundo (de hoya). muy blanco y azucarado. JAZ (al jaz). cuyo fruto contiene un jugo lechoso y deletéreo. Estiércol seco. KINKÉ. Tirón. lámpara. quebrada. halón. La jicara tiene forma oval y se usa con mayor frecuencia para batir y beber el chocolate o el tiste. Agujero. JUELGO. Fruta amarilla o roja del jocote —árbol terebintáceo parecido al jobo—. La J es muy a menudo usada. Árbol que produce una especie de calabaza muy dura. JUE. JUMAR. en lugar de la F y de la H: jlores por flores. ídem. Árbol euforbiáceo. JABILLO.. JALAR. Fumar. JENJEN o Jején. JUILINES. Humareda. Distraído. Mosquito fino. ausente. JALÓN. en la prosodia del campesino salvadoreño. JOYA. JULUNERA o Jurunera (Sin duda de huronera). halar. Dentadura o quijada. 1. blancas o rojas. hoyo (Portugués buraco). JODER. . JICARA. escondido y poco frecuentado. Fue.. JIOTE. hecha con el fruto de cierta clase de jícaro o morro. Fósforo. JUMAZON. JÍCARO. de fijo. Humo. Quinqué. K KAKASECA. Cierta clase de pececillos. Lugar extraviado. Cañada. al frotar las argollas de hierro contra los garfios de que está suspendida. De seguro. JUIDO (huido). cuya forma y tamaño recuerdan la ciruela. Triunfar. Al haz. JOCOTE. Tirar de. oscuro. Árbol de tronco bronceado. JOJORO. que labrada y vaciada se usa como recipiente. Estiércol del ganado.Nota. esta última forma arcaica —pero corriente— de hierro. el sentido castellano es desconocido en Cuscatlán. Huelgo. JACHA. a la orilla. juí. JILA (xila). Vasija pequeña. de mosca. JICAMA. KAKEMOSCA. jierro por fierro. KAKEVACA. JUMO. Fastidiar sin más. Tubérculo grande. alelado.

Marino (a). LUEGO. MATAPALO (Amate matapalo). Red de fibra de maguey. Cierta clase de culebra que come ratones y puede ser domesticada. que da flores rosadas y se planta para dar sombra a los cafetales. etc. Amazona. MANAGUAS. MAJONCHOS (Guineos majonchos). Boa. y acaba por ahogarlos. LOROCO. Forma corriente en El Salvador en estos casos. y empleada como forraje. LATA. Entidades de la mitología indígena. MANO. Hojalata. Planta empleada como condimento. generalmente tejido en Guatemala. LOGA. LAJA de dulce. Pulmonía. 1. El ala. Por el agua. 2. Árbol leguminoso. MASACUATA. Reprimenda. LAURA. MAMA. . el azúcar. LONRA. "Mata de plátano". Manga chapina. LALA ("La ala"). Tapa de panela. Por lamer. LAIJA. MAREÑO (a). Planta gramínea. MATATA. o azúcar de caña sin refinar. y de la que se extrae un aceite medicinal. MANUELIÓN (Por mano de león). cobertor de lana con dibujos indígenas. Manta. Amasijo. MANTA y mantadril. especie de silfos o espíritus de las nubes. Cuerda larga. Por la honra. MAICILLO. Por la hora. MATATE. que se enrosca en su juventud alrededor de otros árboles. parecida al trigo. etc. MATEPLATANO. Lazúcar. especie de guamo. LUMONIA. Pronto (y no 'después’). LAZO. Pronunciación popular de "maestro". Véase guaro. Hermano. M MADRECACAO. Bolsa de fibra. matorral. Árbol de madera blanda y blanca y de hojas lobuladas. "Echar una mano": prestar ayuda. Especie de plátanos de forma prismática más bien que cilindrica. Por la hija. Matojo. 2. Madre. Tela ordinaria de algodón. de que se visten los indios. 1. Cierta clase de amate.L LAMBER. compañero. LAGUA. MANGA. MAISHTRO. MATOCHO. MAMAZO. MASONA.

mojado (en sentido activo y no pasivo). Neblina. MELARCHÍA. niña. MONTE. Bastante. Renegrido. Vilano. MULATO. Casi. "ya casi. Casa con techo de una sola vertiente. Virgen. MERO. MOJISCO. NUAY. seña). Señor. Árbol que produce frutas amarillas. o quizá de ñor. que da una flor rosada. del tamaño de cerezas. Pez muy grande. cualquiera que sea. igual a. ÑEBLA. señora. es adjetivo y concuerda en género y número con el sustantivo: mera buena. mera. MESMO. y como tal invariable. aunque admite el diminutivo: ya mérito se cae. de carne delicada. Natía. MEDIAGUA. MESMAMENTE. Silla de montar. En este último sentido. Especie de tecolote o buho pichón. que tiene pelos o hebras. Mechoso. Árbol de jícaro. ÑO. NANCE. Amasijo o polvo de madera podrida. neblina. Enjambre de moscas. Nadado de perro. diminutivo de ñata. Niebla. Viento muy fuerte. MOSQUERO. apéndice de filamentos que sirve a ciertas semillas para ser trasportadas por el viento. muy olorosas y azucaradas. MONTURA. MONTARRASCAL. Nariz remangada o aplastada.) Chato. NESHNO. MURUSHO. Ñato (a) (adj. Mismo. De cabello muy rizado (como en la raza negra). Húmedo.MECHUDO. Madre. galantear) Especie de tecolote o buho pichón. saya (sin duda por "enagua"). MOTA DE ÁNGEL. No hay. Hacer viento. NANA. NIÑA (Adj. casi se cae". (a). NORTE.). Galanteador (de miguelear. bastante buena. Árbol de grandes dimensiones. NORTIAR. MISTIRICUCO. N NADO e chucho. NAGUA. En el primer sentido es adverbio. MIGUELERO. o fruta del mismo: especie de calabaza. Maleza muy salvaje y tupida. Falda. Ñ ÑATA. MOCUECHUMPE. MUMUJA. MERO. Melancolía. Hierba. por ñatilla. MORRO. Moco de chompipe. ña (de niño. flor del cardo. Completamente. . decaimiento.

ORITO ("Tráiban orito"). Por nublar. OCOTE. de color marrón pero rodeada de un círculo negro. que se abre y cierra con argollas del mismo alambre. muy usada en la América entera como símbolo de Nochebuena. Nudo. Olfatear. que produce la papaya. Tonto. entre el pueblo. OJO de agua. PANCITINGA. Ondeo. especie de melón muy dulce.ÑOR. Oía. marca a menudo el sentido figurado: "Donde se hace polvito el sol". Expresa lo mismo que "o". ÑUBLAR. 1. cierto pez. PALANQUERA (talanquera). PADERÓN. El diminutivo. OLISQUIAR. PALO. Que tiene tufillo. a. PASCUA. tontería. de madera fofa. de grandes pétalos foliáceos de un bermellón intenso. PANTE. PARVO. Otra vez. Semilla grande. Por paredón. Punto culminante de la marea. o?": ¿Vamos. PARADA de agua. O O. OLISCO. PAPA. 1. Un poquito de oro. OIBA. mientras que oyó se usa al principio. entre el faisán y el pavo. PALÓN (Aumentativo de palo). Arbolón. con la particularidad de que este último se emplea casi siempre al final de la oración. ondulación. que se usa a veces como antorcha. Expresión campesina. PAPAYO. Aplastado. Panzoncilla. P PACHO (a). Grupo de ramas o árboles. usada aún en El Salvador. Retazo de alambrada. Forma arcaica. Madera. "¿Vamos. tú? Véase "oyó". PAPO (a). Árbol lechoso. Especie de gallinácea salvaje. que recuerda un ojo de res. Papada. ONDEYO. Manantial en forma de pileta o cuenca natural. OJO de venado. lacinamiento de leña. "Barbo". . OLOTE. equivalente a "tú". Leña de pino resinoso. papá. Árbol. Corazón o desecho de la mazorca de maíz. PALAZÓN. 2. De poco fondo. Señor. Padre. Flor en forma de estrella. PAJUIL. OYÓ. OTRAGÜELTA (Otra vuelta). ÑUDO.

PRENDER. labrado en un tronco de árbol. cercano. rebuscar. Pita de matate: véanse estas palabras. PIAL. Pájaro nocturno. PITIYO. Piojillo. Ave de canto muy dulce (onomatopeya). PESCADO. PLAN. PIRO. Pispileyo. PIJUYO. Soga. Cordel. Joroba. PENQUIADA (penqueada. Especie de mortero grande. PISPILIAR. PETACA.. Pito muy agudo. de canto triste. PERSOGA. PLATANILLO. Rebelde. evidente. de penca). tejida en el país y de uso corriente como cobertor." POZA. PIRUJO. PATOJO (a). Prisa. . Claro. Tinaja cubierta con papelillos de colores y rellena de dulces. Encender. PEJE. De puntillas. que se utiliza para descascarar el arroz. presidio. delgado. Dinero. Fruto de una planta trepadora. PERRAJE. PEPENAR. Con el cabello corto. Cuerda de cuero retorcido. Pez. Estera india de palma. PIÑATA. PIEDRENCA. PETATE. PRIESA. Penitenciaría. Por pez. Pececillo menudo.. PENÍNSULA. que se suspende para ser quebrada a golpes en un juego de niños. Flaco. PITEMATATE. POCUYO. PEPESCA. de vivos y muy diversos colores. Recoger. y de fruto capsular cuyas semillas contienen un albumen harinoso y casi córneo. Tunda. Parpadear. cimarrón. PINGANILLAS. Flautista. Cojo. Llano. Crece en lugares húmedos. Véase cambray y bamba. PATENTE. Desperdicios en la fabricación del alcohol. PITA. Alegre. bravio. Remanso de un río. PERRO (a). PILADERA. paishte o paxte. Planta cannácea.PASTE. Manta de hilo de colores vivos. PITERO. PIOJIO. PELOTERO. cuya aspereza y resistencia lo hacen muy a propósito para su uso de estropajo. Aumentativo de piedra. PECHE. "Por ahí. de flores irregulares. PORAI. PISTO. parpadeo. PELONA. generalmente de vivos colores. cuerda o lazo corredizo.

que vale la mitad del cuis o cuartillo (1/4 de real). Planta de grandes hojas acorazonadas. Vanguardia de una crecida súbita en un río. Reír. REPUNTA. Cigarro puro. y que baja hasta los pies. o sea 1/8 de real. QUINZON. Balsa o almadía natural. que crece a orillas de los ríos. PURO. por una faja hecha de lana con dibujos policromos. en realidad inexistente.PRIETO (a). Soga que sirve para atar el ternero a la vaca. La que hace pupusas. valiente ("Pura reata". "En puerca". a favor. PUYAR. El refajo es siempre de vistoso color: en ciertos pueblos está sostenido por un simple nudo —que forma sobre la pierna pliegues decorativos y hieráticos—. Miembro de una rogación. Sucio. Cierta clase de zopilote de cabeza calva. PUYUDO. RAMAZAL. ROGACIÓN. Procesión religiosa. PRINGAR. RENCO. REJO. . PUPUSERA. Moneda teórica. que consiste en un lienzo —tejido generalmente por ellas mismas—. Punzar como con una puya. Negro. R RACIÓN. enrollado alrededor de las caderas.). ROGANTE. formada por un hacinamiento o entrecrucijo de ramas. Tortillas de maíz rellenas. Puntudo. PUSHCO. Q QUERQUE. En gran cantidad. RAMALADA. REUTO. "De a quince" (años. Ceniciento. etc. en sitios oscuros y húmedos. PURARRIATA. Conjunto de troncos y ramas arrastradas por la corriente y que encallan en los bancos de arena. en el sentido de "látigo"). Lloviznar. Cojo. RIUMA. Reuma. Recto. RANCHO. centavos. RIR. Falda típica de las indias. Choza de ramas y paja. y en otros. oscuro. QUINZONA. Llover muy vagamente. PUERCA. PUSPO. QUEQUESHQUE. RECUESTO. Magnífico. PUPUSAS. Al recuesto. reumatismo. grisáceo. REFAJO. a. moreno.

SON. de color pardo o negro.) Dícese de la fruta verde. SHUQUIA o Shuquío. sapurruco. SALVADOR. Carcomido. SHASHACO.). ¡SHE! Expresión usada para espantar animales. Onomatopeya: susurrar. SHUSHUSHAR. Hacinamiento de sombras.". de escasa estatura.. sapito. SOBADOR. 2.RONCA ("A la Ronca"). Borracho. SECO. Apretar. SH Nota: Esta letra. SOMBRIAL. SILENCIO (a). se pronuncia como sh inglesa. SANATE. SUNSA o Sunsapote. Diminutivo de Santos (nombre femenino). Bebida de atol o atole ácido. por el estilo de “A la Puerca": eufemismo por "A la P. El campesino llama a veces "El Salvador" a San Salvador. SAZÓN. "Cenefeado". SEÑA. Acidez. Agrio. jocoatole). sazona. enderezador de huesos torcidos. 1. SHUCO. (adj. y que algunos representan por X. Exclamación muy fuerte. Véase choleo. SAPO. Fabricante clandestino de aguardiente. Música típica cuscatleca. Masajista. ceñir. SANTIOS. inexistente en castellano. Sesteo (de sestear). (adj. (adj. SENEFIADO. Véase clarinero. fermentación natural. Silencioso. SHOLCO. o ch francesa.. S SACADERA. Sucio. Apretado. (En Méjico. 1. Fábrica clandestina de aguardiente. agrura. Flaco. ondulado como cenefa (término de costura). Comido de viruelas. SACADOR. SESTEYO. 2. Fruta del árbol sapotáceo del mismo nombre. SOCADO (a). rancio. Véase ña. T . SOCAR. Bajito. ciudad capital de El Salvador. SHUCUATOL o Shucoatol.). Ave pequeña.

especie de conejo. insecto hemíptero. . TASTAZO. Fuertemente. Silla de vaqueta. Se alimenta de frutas y cereales. TECOLOTE. Cantidad. pinol o pinolillo: polvo de maíz y cacao. TALTUZA. Véase chorchíngalo. los empleados en la extracción de aguardiente. querer. trabazón. traquetear. TOPAR. de dos bolas superpuestas. Cierta clase de calabaza. con pequeña semilla muy dura y brillante. TRANQUERA. TASTASIAR. Estrato fofo. Aceptar. TATA. Véase talepate. rebozo. TINTO. Entrecruzamiento. TARRO. TALPETATAL.). TAPADO. TALPETATE. TENGUERECHON. Hacer "tas-tas": castañetear. arenoso o calcáreo. TECOMATE. TILINTE. Deriva del nombre de cierto cangrejo. como la fruta verde. Tanteo. TANTITO. papá. Árbol que produce una fruta carnosa. Puerta de corral. Bebida hecha con tiste. Lecho de varas. TELENGUES. Engañar.). TEMPISQUE. TAPEXCO. Tembleque. herramientas. Atarraya. TETELQUE (Adj. TASAJO. TENAMASTE. TETUNTE. utensilios: especialmente. TRANCAZON. TIESO. Piedra o terrón. circular y plano. Templado. red grande para pescar. Especie de buho o lechuza. TRAMAZÓN (de tramar). Calabaza doble. De donde tastaseyo. hecha con trancas. TANTEYO. Padre. Tortilla o pan de maíz. Piedra grande. Retazo de algo que sugiera carne seca. TEMBELEQUE. Serpiente muy venenosa. TELEPATE. tenso. Chal. Obstrucción. TALENTE. agrupación de tetuntes. TRAQUIAR. dado con el índice y el pulgar. sin respaldo. usada para llevar el agua al trabajo Véase el dibujo al dorso de este libro). nocturno y fétido. TAMAGAS. TIRAR. Por talante. Animal roedor. Trastos. Rojo. Tetuntal. Estratificación de talpetates. TARRAYA. Crujir. Un poquito.TABURETE. TANTO. Recipiente hecho con media calabaza. TALEPATE (Masc. muy dulce y de color rojizo. Tísico. Chinche. TISGUACAL. TISTE. TORTILLA. De gusto desabrido y astringente. Carne seca. Golpe seco.

Cerdo. Trozo. Aullazón. muy alto y delgado. vio. De lluvia. TRINCAR. onda. Forma arcaica. VERSAINA. Un verso. preocupación. Árbol lauráceo. Frío (sin más. Por lloviza. De mucha orla o vuelo. Envoltorio natural de la mazorca de maíz. Sonsacador. de tufo. aunque se trate de un frío muy moderado). cuya madera se emplea en construcciones navales. Cazador de venados. Tristeza. que sirve para apoyar el cántaro en la cabeza. YELAZON. U UYASÓN. VOLAR. corriente en El Salvador. Ola. Por tufíto. VUELA-CUMBA. Hielazón. VOLAR cumba. VIDE. Sonsacar. TUSA o Tuza. TUMBO. . TUCO. Y YAGUAL. VAINA. VUELUDO (a). Imagen derivada del juego de la cometa o barrilete. vaivén muy fuerte. Velocidad. cortejador. Volver. VOLTIAR. Vi. YOVISA. una canción cualquiera. Visita. VIRAZÓN. TUJITO. molestia: "lata". Quitar. TUNCO. Dificultad. VENADIANTE. V VAGANCIA. VOLADOR.TRANQUIL. Vido. Cajita de música. YELO (Hielo). Echar y sujetar sobre el suelo o sobre algo. Rollo de trapo aplanado. Vaguedad. VESITA. Tranquilidad. TUMBLIMBE. TRISTURA.

los del paludismo y los de la fiebre amarilla. ZANCUDOS culuazul (Culo azul). ZACATELIMON. Árbol cuya madera se emplea para muebles y construcciones. ZUNZA o unzapote. Pájaro de color pardo. Desorejado. Aura. Hormiguero o nidal de zompopos. Clase especial de zacate cultivado en los jardines por su fuerte aroma a limón. parecido al zapote. pero de canto dulcísimo: el ruiseñor de la América. ZONTO (a). ZOPILOTADA. que se alimentan únicamente de hojas y ramillas. ZOMPOPERA. ZIPOTE. Entidad mitológica. ZIGUA. ZARCEAR. ZARPIAR. por las orillas de los ríos y manantiales. Simboliza casi seguramente el espíritu del río. ZOMPOPOS. Clase especial de estos mosquitos. hierba. de la leyenda cuscatleca. La Ziguanaba es una mujer que vive errante. Grupo de zopilotes. ZIGUANABA. Buitre. ZANCUDOS. y empleado también como infusión.). ZOCOLIAR. Véase cipote. Planta gramínea. ZOPE o Zopilote. Rociar. del tamaño de una gallina. ZORRA (o) (Masc. (o sonto). Véase ziguanaba. . Árbol y fruta de las sapotáceas. Hormigas rojas de gran tamaño. Atarugar. especialmente. Hacer ruido de zarza o de guitarra floja. alimento del ganado. Ave carnívora.Z ZACATE. ZINZONTE o Cenzontle. Mosquitos.