El perro que suelta la presa

(Fábula de La Fontaine) En cierta ocasión un perro cruzaba un río. Desde el puente, miró hacia abajo y en el agua vio reflejado el carnoso hueso que llevaba apretado entre sus propios dientes. Sin pensarlo, soltó la presa que tenía y se lanzó al agua para apoderarse del hueso que vio en el agua. A duras penas pudo salir, por poco termina ahogado ya que la corriente lo arrastró y se llevó con ella el hueso que tenía seguro entre sus dientes y nunca encontró la imagen que quiso rescatar.

MORALEJA: No hay que despreciar lo seguro por aquello que

El sol y las ranas

(Fábula de La Fontaine) Muy asustadas, las ranas de una pequeña laguna se reunieron en consejo.

Les habían informado que, desde ese día en adelante, el Sol calentaría a la Tierra sólo durante seis meses en el año. El resto de los meses serían de oscuridad y frío. –¿Qué podremos hacer? –se quejaban amargamente. Se secarán las lagunas, los charcos y los ríos. No podremos disfrutar de nuestra actual y placentera vida; desaparecerán los insectos que nos alimentan. No es justo; debemos protestar. En eso estaban, cuando desde lo alto, una voz les preguntó: –¿Están protestando porque su propio bienestar terminará? –Sí –respondieron a coro todas las ranas. –¿Sólo por ustedes protestan..., para su bienestar desean que el Sol siga alumbrando y calentando la Tierra durante todo el año? –¿Y tendríamos que desearlo por alguien más? – preguntaron, a su vez, sorprendidas, las ranas.
Moraleja: Cuando estamos en problemas, somos tan egoístas que sólo

–¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto! –Un huevo solo. MORALEJA: Si tienes que alardear por algo. calla el pico. sí. La rana y la gallina (Tomás de Iriarte) Desde su charco una parlera rana oyó cacarear a una gallina.pensamos en nosotros mismos y nos olvidamos del prójimo. ¿qué hay de nuevo? –Nada. que fueras tan incómoda vecina. –Vaya –le dijo–. Y con toda esa bulla. rana. ¿Te espantas de eso cuando yo no me espanto de oírte como graznas noche y día? Yo. Un oso entre dos amigos (Féliz María de Samaniego) Había una vez dos pequeños amigos que paseaban tranquilamente por la espesa arboleda de un bosque. señora mía. que de nada sirves. sino anunciar que pongo un huevo. que sea por algo útil. tú. cuando de pronto apareció ante ellos un enorme oso que los asustó mucho. lo publico. porque sirvo de algo. no creyera. hermana. .

contuvo la respiración dejando que el oso lo olfateara. según se cuenta. El otro. sin pensar siquiera si su amigo necesitaba ayuda. se alejó pacíficamente sin hacerle daño. a los osos no les gusta alimentarse de cadáveres). Entonces el niño del árbol bajó a abrazar a su amigo y le dijo: — Me pareció que el oso te decía algo al oído. . ¿Qué fue? — Así es.El animal avanzó de modo decidido hacia los niños y entonces uno de ellos corrió y se subió rápidamente a un árbol. aterrorizado. se dejó caer en el suelo y. fingiéndose muerto. Como el oso lo creyó muerto (y. Me ha revelado un valioso secreto y es éste: No confíes en aquellos amigos que cuando te ven en dificultades te abandonan. contestó el otro.

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