EL HUERTO FAMILIAR ECOLÓGICO

El huerto ecológico en poco espacio La tierra (el espacio) Luz y orientación Agua Plantas cultivables Nutrir las plantas El diseño y la planificación Las herramientas Los problemas eventuales Tiempo y experiencia

El huerto ecológico en poco espacio

Ampliación de la imagen de la distribución del huerto

Día a día nos damos cuenta de la importancia de consumir alimentos frescos, sanos y ecológicos. Continuas investigaciones en todo el planeta dejan claro, por un lado, los beneficios de una alimentación sana y equilibrada, con abundancia de verduras y frutas frescas, y, por otro lado, advierten de los serios peligros para la salud, a corto y largo plazo, de la presencia en los alimentos de restos de plaguicidas y de infinidad de sustancias tóxicas que se han ido añadiendo en los procesos de producción, transformación o comercialización.

Escándalos como el de las vacas locas o los pollos con dioxinas son sólo la punta del iceberg de una industria agroalimentaria centrada en la obtención de los máximos beneficios al mínimo coste y basada en la mecanización de todos los procesos productivos y el uso y abuso de abonos químicos, herbicidas y plaguicidas, que fuerzan a la naturaleza a producir más allá de unos límites que permitirían mantener un mínimo equilibrio biológico y ecológico del entorno. A la negra marea de residuos tóxicos, cancerígenos o alteradores hormonales, con desastrosos efectos sobre la salud de los consumidores (y de los agricultores), se está añadiendo una larga lista de plantas modificadas genéticamente (OGM), con las que se promete aumentar la producción mundial de alimentos (aunque las experiencias de cultivos a gran escala demuestran que no es así), pero de las que se ignora por completo las posibles repercusiones negativas en cuanto a desequilibrios ecológicos y más aún en lo referente a la salud de los consumidores de tales productos.

Todo ello nos lleva a plantearnos la necesidad de consumir alimentos con garantía de producción ecológica, si realmente estamos preocupados por nuestra salud, la de nuestros hijos y la del planeta en su conjunto.

de algunos ratitos al día o a la semana y de un mínimo de información básica. ya que. además de producir alimentos sanos y ecológicos. ya que las plantas necesitan sus radiaciones para realizar correctamente la fotosíntesis. el mayor precio de los productos ecológicos está más que justificado. Muchos pensarán que esto es difícil o imposible. que reciba varias horas al día de luz solar. además de numerosas plantas aromáticas. balcón o terraza esté orientada al sur o. arriba La tierra (el espacio) Con una parcela mínima de unos 30 o 40 metros cuadrados podemos obtener una elevada producción de las hortalizas y verduras más utilizadas en la dieta cotidiana. resulta algo tan sencillo como gratificante. En la práctica. Los desequilibrios ecológicos y biológicos a los que se ven sometidas las pobres lechugas (y el resto de cultivos) se traducirán en una gran propensión a padecer toda clase de plagas y enfermedades. lo ideal es su distribución en bancales tipo bancal profundo (o de parades en crestall. . la suficiente para que las raíces se desarrollen sin problemas. de los que tanto se está abusando que sus residuos empiezan a detectarse en las capas freáticas subterráneas e incluso en el agua potable de la mayoría de zonas agrícolas. mientras que su homóloga de cultivo químico estará en la tienda a los 50 días. acelgas o calabacines. tomates. conviene proveerse de maceteros de grandes dimensiones y una cierta profundidad. aunque sí exige un mínimo de ganas de trabajar y cierta sensibilidad hacia la naturaleza. forzar las plantas cultivadas con infinidad de agroquímicos. Cuando se dispone de una parcela de tierra. e incluso terapéutico. un huerto familiar no requiere ni demasiado tiempo ni demasiado esfuerzo. Quien no disponga de tal espacio puede participar en algún grupo de huertos ciudadanos -o crearlo. por los lados del bancal. agua y fitohormonas de aceleración del crecimiento vegetal. por lo menos. como máximo. por pequeño que sea. La competencia de las llamadas malas hierbas se controlará básicamente a base de herbicidas. pero lo cierto es que. de la que depende su desarrollo y el contenido de nutrientes y vitaminas que aprovecharemos al consumirlas. acción que la apelmazaría y reduciría su actividad biológica. sobre todo. arriba Luz y orientación Interesa que la parcela. como enseña el mallorquín Gaspar Caballero). las labores en el huerto o en el balcón comestible suponen un acercamiento y un contacto directo con la vida y la naturaleza. Por todo ello. pero en cuanto a la anchura conviene que estén entre los 120 y los 150 cm. pero hay que tener presente que los alimentos de producción convencional consiguen mantener precios bajos a base de mecanizar e industrializar los procesos de producción y. Su producción con métodos naturales (sin forzar) suele conllevar que tal lechuga permanezca un mínimo de dos o tres meses en la tierra (absorbiendo nutrientes vitales y realizando fotosíntesis a partir de la radiación solar). cuando se desea y se dispone de un espacio. medicinales o condimentarias. Los maceteros se llenarán de tierra fértil con grandes proporciones de compost (podemos usar el compost orgánico doméstico). rabanitos. tan familiar en la mayor parte de las mesas. pero cuando la precaria economía familiar no nos permite acceder a ellos nos queda el plantearnos su cultivo en función de nuestras posibilidades. gracias a un desarrollo acelerado forzado con nitratos. lo que permite el acceso a través de los pasillos. Las dimensiones en longitud pueden ser muy variadas. al tiempo que realizamos el ejercicio indispensable para mantenernos sanos y en buena forma. Valga de ejemplo una simple y cotidiana lechuga. Cuando sólo disponemos de un balcón o una amplia terraza.Se puede alegar que consumir productos biológicos o ecológicos resulta caro y no está al alcance de todos los bolsillos. que serán controladas con plaguicidas químicos. sin pisar nunca la tierra.y quien disponga de una terraza en su casa puede cultivar en ella una gran variedad de hortalizas: algunas lechugas. parte de los cuales permanecerán como residuos en la planta al ser cosechada y en el momento de consumirla.

berenjenas) o las cucurbitáceas (melones. . a menudo.. En ocasiones podemos recurrir a las plantitas que venden los viveristas. calabacines. cajas de envases desechables. pepinos. etc. tanto la procedencia de las semillas como el uso de abonos químicos y plaguicidas las desvitaliza y es fácil que nos den problemas. ya empiezan a estar disponibles en nuestro país. La gran diversidad de plantas que puede albergar un huerto familiar aunque sea de reducidas dimensiones. pimientos. El trasplante es una operación delicada pero fácil de realizar. El exceso crea problemas de podredumbres y hongos parásitos y las carencias hídricas suponen una merma en el desarrollo vegetal y torna las plantas duras y con tendencia a espigarse o montar en flor. en la que lo más importante es dañar lo menos posible las raíces y que no falte el riego hasta su nuevo enraizamiento en el huerto o en el macetero. como escarolas. Hay plantas que requieren mucha luz y mucho calor.y mantenerlos en el alféizar de la ventana de alguna habitación que le dé el sol y esté caldeada. como las solanáceas (tomates. acelgas. La experiencia nos lleva a aconsejar un sistema de riego localizado (tubos de goteo con los goteros intercalados cada 30 o 40 cm o mangueras de exudación) y un sencillo programador de riego (de venta en tiendas de jardinería) que nos permite conectar el sistema a un grifo y que las plantas se rieguen quince minutos cada día o media hora cada dos días. puede ser suficiente -convendría pintar la pared de blanco para sacarle el máximo provecho-. Aunque siempre puede empezarse por semillas comerciales estándar. se desarrollan bien con menos luz y calor. que. Podemos realizar semilleros domésticos en pequeños recipientes reciclados -botes de yogur. coles o espinacas.Si la parcela o terraza no recibe sol directo pero hay una pared cercana que refleje su radiación. También podemos recurrir a los contactos con agricultores ecológicos y al intercambio de semillas que promueven algunas asociaciones o grupos de agricultura ecológica. mientras que otras. arriba Plantas cultivables Semillas y semilleros. Este sistema tiene la ventaja adicional de que nos permite ausentarnos durante largos períodos sin que por ello sucumban nuestros cultivos por falta de riego. arriba Agua El riego preocupa a muchos horticultores que ven como sus cultivos sufren y crecen mal por exceso de riego o por falta de agua. etc. lo más interesante es procurarse semillas con certificación de producción ecológica. por suerte.). aunque.implica disponer de planteles o de semillas adecuadas.

por ejemplo. que sólo toleran la materia orgánica muy descompuesta -compost muy fermentado-. etc. que aprovecharán al máximo los remanentes de materia orgánica. ya que. pimientos. para ello podemos fabricarnos un sencillo compostero o adquirir alguno de los comercializados para tales fines. Tan importante como el correcto diseño es el planificar los cultivos que deseamos realizar en el huerto. berenjenas. Con una buena rotación de cultivos en los bancales o los maceteros conseguiremos aprovechar al máximo la materia orgánica aportada. que hemos abonado con gran cantidad de compost (de 4 a 10 Kg por m2). También hay cultivos complicados. las lombrices y el resto de microorganismos que habitan en cada gramo de tierra. podemos sembrar zanahorias o guisantes (cualquier leguminosa). convendrá ir sembrando y plantando con regularidad -cada quince días o una vez al mes plantaremos unas quince o veinte lechugas-. y. con más de diez matas nos veremos obligados a regalar kilos y kilos de calabacines. arriba El diseño y la planificación Diseñar el huerto es lo primero que debemos plantearnos. Naturalmente. tenemos las zanahorias o las judías. para ello será necesario que reflexionemos a fondo sobre nuestros gustos culinarios y las necesidades de consumo cotidiano. Cuando cosechemos. Aunque podemos conseguir compost y abonos orgánicos en el comercio. Por ello deberemos incorporar con regularidad materia orgánica previamente descompuesta (compost. como el de los melones o las sandías. resulta muy interesante su elaboración a partir de los restos orgánicos domésticos.). todos estos organismos vivos precisan ser alimentados y de ello se encarga el compost y toda la materia orgánica en descomposición presente en la tierra. Las plantas no disponen de un sistema digestivo como estómago o intestinos y tal función se realiza en el suelo donde crecen mediante la fabulosa labor de las bacterias. con ello tendremos un cultivo escalonado a lo largo de los meses y nunca faltarán en la mesa. que requieren grandes cantidades de materia orgánica a medio descomponer. etc. los hongos. al cosechar las lechugas. Las necesidades de abonado varían de una planta a otra y tenemos plantas. estiércol. tras el cultivo de tomates. Con tres o cuatro matas de calabacín bastará para el consumo familiar. en el otro extremo. podemos cultivar lechugas sin añadir más compost y. si todos los días comemos ensalada de lechuga. Ampliación de la imagen En cambio. restos orgánicos. podemos añadir de nuevo compost y empezar el nuevo ciclo con otras plantas exigentes: calabacines. que vale la pena dejar para cuando tengamos más experiencia o sólo si . como las patatas. pues conviene realizar una buena distribución de los espacios disponibles a fin de aprovecharlos al máximo y conseguir los mejores resultados con el mínimo esfuerzo. los tomates o las alcachofas.arriba Nutrir las plantas En agricultura ecológica se da más importancia a nutrir la tierra que a alimentar las plantas cultivadas. No tiene mucho sentido plantar veinte coles porque nos regalaron las plantitas si no solemos comer col más que ocasionalmente.

realmente nos sobra sitio. no se producirían suficientes alimentos y se incrementaría el hambre en el mundo. para esas ocasiones. carentes de toxicidad para los consumidores de los cultivos tratados. Respecto a las malas hierbas. a los tres a cinco meses -incluso más. han demostrado que se están consiguiendo mayores producciones por hectárea en las fincas de cultivo ecológico que en las convencionales de cultivo químico. Recientes estudios estadísticos. una vez realizados los bancales o dispuestos los maceteros. alegando que. siendo escasas las ocasiones en que hay que acudir en su ayuda y. es que el cultivo ecológico tiene tantos problemas que no es posible llevarlo a cabo y sólo se consiguen cosechas mediocres. arriba Los problemas eventuales Si existe un tópico que perdura en el tiempo y generalmente no se corresponde con la realidad. los agricultores ecológicos disponen de numerosas plantas medicinales reforzadoras de las plantas cultivadas. para mantener la salud y fertilidad de nuestro huerto. desde la siembra a la cosecha. arriba Las herramientas En realidad. se requieren pocas herramientas para las labores y el mantenimiento del huerto -alguna azadilla o legón. paletas trasplantadoras. reduciendo las necesidades de riego. al no ser pisada. aparte de proteger el suelo y las bacterias de la radiación solar perjudicial. la experiencia nos demuestra que las plantas cultivadas de forma sana y respetando sus ciclos biológicos y ecológicos (e incluso cosmológicos) mantienen a raya a la mayoría de parásitos y enfermedades. lo ideal es respetar rotaciones de cuatro años. como mínimo. si todos los agricultores se pasasen a la agricultura ecológica. y ayuda a minimizar la evaporación del agua. repelentes de parásitos o directamente con propiedades insecticidas. llevados a cabo mediante seguimiento de fincas durante diez años. la práctica del acolchado orgánico con paja o restos vegetales reduce considerablemente su presencia. además. pues ocupan mucho espacio para los tres o cuatro melones que puede dar cada mata. ya que la tierra permanece siempre mullida. y muchas labores las podemos realizar simplemente con las manos. sería interesante respetar las rotaciones de cultivos y no repetir en una determinada parcela una misma familia de plantas varios años seguidos.que ocupan el bancal unas zanahorias. en los humildes rabanitos. Una buena planificación requiere conocer los ciclos de cultivo de cada planta o variedad y saber más o menos el tiempo que ocupará el terreno. arriba . En cuanto a plagas y parásitos. un escardador. lo que nos permite un mayor contacto con la naturaleza y la vida. ya que éste varía desde un mes. un rastrillo y poco más-. Sin olvidarnos de que. En casos graves también podemos recurrir a los insecticidas naturales a base de extractos de plantas o minerales. pues se especializan ciertos parásitos que a la larga podrían causar serios problemas.

al tiempo que es una excelente terapia anti estrés.resulta una actividad sumamente creativa y gratificante. Y si al principio no nos satisfacen los resultados. La naturaleza es muy agradecida y. con la práctica vamos aprendiendo. si somos capaces de observarla con cariño y atención.Tiempo y experiencia Lo más importante de todo son las ganas y el desarrollo de la suficiente capacidad de observación y sensibilidad que permitan ir realizando las labores precisas en el momento adecuado. vuestra salud y la del planeta os lo agradecerán. queda claro que la experiencia hace maestros y que nadie nace sabiendo. día a día. el cultivo del huerto familiar -por reducido que sea. sino que. con el tiempo obtendremos plantas y cosechas realmente espectaculares. no hay que desanimarse. fluyendo con ella en vez de ir en su contra o intentar forzarla en exceso. en este sentido. además. arriba . los resultados son siempre gratificantes. Desde estas páginas os animamos a decidiros a cultivar vuestros alimentos (si no lo estáis haciendo ya) de forma sana y ecológica.

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