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TESIS

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  • INTRODUCCIÓN
  • BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS MODELOS QUE EXPLICAN EL PROBLEMA CRIMINAL
  • Modelos biologistas
  • Modelos sociologistas
  • EL CONCEPTO DE AGRESIÓN SEXUAL
  • Concepto histórico
  • Concepción psicosocial
  • Concepción jurídico-penal
  • ASPECTOS PSICOLÓGICOS GENERALES EN EL AGRESOR SEXUAL
  • Diferencias de género1
  • Motivación sexual
  • Fracaso de la inhibición
  • Actitudes socio-culturales
  • La pornografía
  • ASPECTOS PSICOLÓGICOS PARTICULARES DEL AGRESOR SEXUAL
  • Teoría del estilo de vida criminal
  • Patrones cognitivos primarios
  • AGRESIÓN SEXUAL A MENORES
  • El incesto
  • El agresor paidofílico
  • LA INTERACCIÓN DELICTIVA
  • Variables previas o antecedentes
  • La escena o situación interactiva
  • El desenlace de la situación
  • EVALUACIÓN DEL AGRESOR SEXUAL
  • METODOLOGÍA
  • La técnica
  • Descripción de la técnica
  • Escalas MOSS
  • Puntajes de validez
  • Escalas de contenido
  • Aplicación de la prueba
  • Evaluación de la prueba
  • Cálculo de puntaje de respuestas inconsistentes:
  • Cálculo de índices sumarios:
  • RESULTADOS
  • CONCLUSIONES

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INTRODUCCIÓN

Desde hace ya varios años hemos podido estar en contacto con adolescentes infractores legales. Esta experiencia nos ha generado variados cuestionamientos, algunos han logrado encontrar una respuesta, o al menos un esbozo de ella. Otros la esperan. El trabajo que aquí presentamos pretende

ambiciosamente encaminarse hacia el encuentro de una respuesta al interrogante que los delitos sexuales nos generan; sin duda alguna cuando nos enfrentamos con un sujeto que ha realizado un delito sexual, la pregunta que permanentemente ronda es ¿por qué?. Legítimo afán el intentar responder a esta cuestión, sobre todo por las consecuencias que la coacción sexual trae aparejada no sólo para la víctima, sino también para quien lleva la parte activa. Hemos revisado parte de la literatura existente, pudiendo así delimitar con mayor precisión las dimensiones del problema. Ciertamente plantearnos la pregunta del por qué de los delitos sexuales fue el movimiento inicial hacia la investigación que hemos realizado. Hubo que recortar, precisar, limitar para poder definir el propósito de nuestro trabajo. El objetivo, entonces, fue propuesto de modo tal que se pudiera responder respecto de las características que presenta el ofensor sexual y cuál es -si es que existe- la correlación entre éstas y la conducta sexual

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coactiva que realiza. Establecer algún tipo de correlación como la planteada, nos permitiría definir factores de riesgo y con ello también podríamos pesquisar aquellos factores que funcionan como protectores. Que estos sean definidos nos permitiría, sin lugar a dudas, trabajar de alguna manera en la prevención. Resulta necesario dejar en claro que plantearnos como objetivo último el trabajo preventivo no ha sido nuestro interés inicial. Ciertamente el primer afán era conocer todo cuanto fuera posible respecto del tema para así poder plantear una estrategia de tratamiento para aquellos sujetos que habían incurrido en este tipo de conductas y por ello se encontraban en situación de internación Es éste ciertamente el punto donde se origina nuestro atractivo por la temática. Durante más de una década de trabajo en el actual Centro de Orientación Socio Educativa, hemos podido contactarnos con una amplia gama de adolescentes infractores legales que habían realizado distintas acciones tipificadas como delito. De todas las conductas causa de conflicto con la ley, la ofensa sexual parecía estar más bien determinada por variables de tipo individual que otro tipo de delitos (contra la propiedad) donde las variables de tipo social eran más claramente definibles como determinantes. Aún cuando pensemos que el aparato judicial establece un sistema selectivo de criminalización, no podemos dejar de tener en cuenta que en la coacción sexual hay presente una modalidad de interacción absolutamente peculiar, esto es la violencia ejercida por un sujeto sobre otro para lograr un intercambio sexual. En todas las especies animales, durante el período de celo, los machos ponen en práctica conductas particulares denominadas ‘de cortejo’, ante las cuales las hembras responden aceptando, o no, el apareamiento. Independientemente del nivel de violencia que podamos evaluar como presente en estas

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conductas, de ninguna manera podemos afirmar que el apareamiento se logre por el sometimiento de una de las partes. La insistencia de los machos, generada por un apetito biológicamente determinado, nunca llega al punto de violentar a la hembra para que acceda al acoplamiento. Siempre, y en esto no hay excepción en especie alguna, salvo la humana, es la hembra quien accede a la cópula con el macho que, o bien ella ha elegido o que ha derribado a los restantes pretendientes. Utilizar violencia, del tipo que fuere, para lograr un intercambio sexual con un tercero, es una conducta —aunque no generalizada— sólo presente en la especie humana. Esto es ciertamente lo que ha captado nuestro interés, y nos ha llevado a preguntarnos qué sucede con aquellos sujetos que realizan estas conductas; cuál ha sido el trastorno en su aprendizaje que no les permitió incorporar formas adaptativas de acceder a una pareja sexual; de qué adolecen; y así otras tantas preguntas. Con esta inquietud nos planteamos rastrear la

literatura existente sobre el tema. Además de revisar bibliografía generada desde la psicología, también examinamos los aportes hechos desde la sociología y desde el discurso jurídico. Este último nos resultó

particularmente interesante por cuanto la conducta que estudiamos está tipificada como delito, siendo la violación por tanto un concepto básicamente legal. Consideramos de particular importancia realizar una suerte de arqueología del constructo denominado delito sexual, atento a que en él se entrecruzan al menos tres discursos, a saber: el jurídico, el psiquiátrico forense y el psicológico. Esta excavación histórica en busca de los orígenes del concepto nos permitirá una comprensión más amplia de la conceptualización de la conducta que investigamos, logrando así, luego de reducir los sesgos impuestos desde el aparato judicial, abordarla con más

para conformarlo. Mogge (MOSS) a un reducido número de sujetos que habían participado en agresiones contra terceros a fin de discriminar ciertas variables que. y dentro de ésta la nuestra. habían sido encontradas presentes en los sujetos estudiados.todos los datos utilizados corresponden a investigaciones realizadas en Norteamérica (USA y Canadá) o bien en Europa. aplicamos la Escala de Manifestación de Sintomatología de N. Elaboramos un marco teórico pertinente a fin de intentar esbozar un acercamiento explicativo del problema planteado.10 claridad en aras de una intervención que busque eficacia. Atento a los resultados obtenidos y teniendo en cuenta el marco teórico construido se elaboraron las conclusiones. Resulta necesario por tanto verificar si las conclusiones de aquellos son interpolables a una población con las características que presenta la latinoamericana. abundantes investigaciones recientemente realizadas. según las investigaciones consultadas. En relación con esto último. es necesario destacar que. objetivo ya antes planteado. . Utilizamos. salvo una excepción -la investigación de Miguel y Ernie. Una vez elaborado este cuerpo teórico.

. Uno de los objetivos que se plantea la criminología como ciencia es justamente formular un modelo explicativo que de cuenta de su objeto de estudio. Referencias ambiguas a la sociedad como explicación última del crimen o a la supuesta diversidad del hombre delincuente (patológica o bien la fórmula de compromiso predisposición individual /medio ambiente). tanto por la comunidad científica como por la praxis habitual de quien interviene diariamente en la problemática de la criminalidad. ha llevado al abandono de las teorías monocausales de la misma que fascinaron en otro tiempo. óptimamente dotados en términos metodológicos y capaces de ser operativizados desde un punto de vista político criminal. la criminalidad. Las exigencias científicas del momento reclaman modelos teóricos sólidos y convincentes. El superior nivel de exigencias propuesto.11 BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS MODELOS QUE EXPLICAN EL PROBLEMA CRIMINAL. no son hoy argumentos de recibo. La moderna doctrina criminológica intenta en la actualidad formular modelos cada vez más complejos e integradores.

generalización indebida de hipótesis.12 paliando el déficit empírico que acusaban algunas construcciones tradicionales (Vg. contrapunto de las teorías ambientalistas. salvando así la . Al parecer. hacen gala de un elevado soporte empírico y poseen más claridad en su vocación clínica que en su eficacia explicativa teórica y en su operatividad político criminal. En realidad este principio parece responder a “una visión o coartada arrogante del orden social. cuyo complejo de superioridad conduce a atribuir el delito a patologías del individuo. Modelos biologistas Los modelos biológicos.). ello pues la carga biológica no permite distinguir al hombre delincuente del no delincuente. brindan la posibilidad de una adecuada comprensión del complejo problema de la criminalidad son los que se exponen a continuación. están evolucionando hacia paradigmas cada vez más complejos. estos modelos. falta de oportuno grupo control. etc. idóneos para ponderar la pluralidad de factores que interactúan en el fenómeno delictivo. ausencia de soporte estadístico. Si bien es cierto que el sustrato biológico del individuo representa un valioso y relevante potencial. integradores y dinámicos. El principio de la diversidad al que apelan estas teorías (el hombre delincuente es distinto y porque es distinto delinque) carece de todo respaldo científico. que integrados. también parece incuestionable -contra la tesis sostenida por los modelos biológicos tradicionales. Los modelos actualmente vigentes y.que no es el único dato a tener en cuenta.

mero objeto de la historia e incapaz de decidir por sí y transformar la sociedad que lo condiciona (García-Pablos. dado que la existencia de un dato biológico diferencial es una realidad incuestionable. Esta imagen está en franca pugna con el arquetipo de ser humano de las teorías biológicas radicales –determinismo biológico. cuyos individuos acaparan significativamente la realización de la mayor parte de los delitos (Garrido Genovés. existencialmente receptivo y sensible a toda suerte de influencias interpersonales y ambientales. organismos autopoyéticos.13 incuestionabilidad de un sistema [social] que se cree perfecto y legitimado por el consenso” (García-Pablos. ello teniendo en cuenta por otra parte que las concepciones ambientalistas no han sido capaces de fundamentar por qué el crimen se distribuye en forma no homogénea. concentrándose en torno a muy reducidos grupos humanos.20). 1984). al decir de Maturana (1990). 1994. aliado natural del pesimismo antropológico. 1988) Pareciera que sí se puede afirmar que a los modelos biológicos les corresponde explicar científicamente la relevancia criminógena de ciertas variables.que sostenían la visión de un hombre preso de su herencia. Modelos psicologistas . capaz de mirar el futuro propio y ajeno en un proceso de comunicación e interacción fecundo. La evolución que parece estar dándose en estos modelos está decisivamente influida por la imagen del hombre como un ser abierto a los demás. p. un ser encerrado en sí e incomunicado con los demás. esclavo de la carga biológica y genética que recibe y lo hace un producto terminado.

47). La experiencia de la moderna psicopatología ha desacreditado viejas teorías tales como la de la personalidad criminal (Garrido Genovés. o bien cuando corresponde a ciertos conflictos inconscientes o pulsionales. por una parte. que dentro de la población criminal total el porcentaje de los mentalmente enfermos representa un índice muy reducido. la propia evolución interna de las diferentes teorías ha allanado dificultades. “sería deseable sustituir la tentación generalizadora y simplificadora -asociación del delito a ciertas categorías clínicas. el temor a este tipo de infractores está sostenido fundamentalmente en la imprevisibilidad de su conducta. dando lugar a formulaciones más complejas o incluso la común aceptación de variables ajenas a las mismas en modelos integrados. de sus conflictos. El modelo psicoanalítico. Por otra. 1984) y ha refutado aquellos tópicos que asociaban la locura con el delito o bien la psicopatía con la criminalidad (Ey et all. que socialmente. frustraciones y aspectos motivacionales ha aportado un valioso aparato instrumental para la comunicación entre psicólogos y psiquiatras.por un análisis empírico correlacional y discriminador. que verifique la relación específica en su caso existente entre cada una de las entidades psiquiátricas y concretos comportamientos delictivos”. psicoanalíticas y psicológicas) se puede apreciar un proceso de apertura similar. y por otra. p.14 En los modelos psicologistas (teorías psicopatológicas. Ningún paradigma teórico podrá . Tal cual afirma Hall William (1982. o bien cuando a procesos de condicionamiento y aprendizaje normales.. Por una parte para delimitar los ámbitos y competencias respectivos: cuando el crimen corresponde a determinadas patologías psiquiátricas. dado su productivo análisis de la estructura y dinámica de la personalidad. Todo ello sin olvidar.1987).

estructura y dinámica del comportamiento delictivo con las mismas claves y patrones con que examina cualquier otro comportamiento. su aporte de información útil sobre el problema del crimen. ciertamente se verá incrementado cuando pueda tomar distancia de su obsesión por demostrar la cientificidad y el elevado nivel empírico de sus métodos e instrumental investigador. sólo accesibles a la introspección. la necesidad de experimentar el castigo de aquel. operante y observacional) o la incidencia de las variables cognitivas y de la personalidad. En cuanto a la psicología empírica. dadas especialmente por razón de su propio objeto. felizmente. el significado de determinadas respuestas del infractor aparentemente absurdas. los mecanismos no conscientes. sin sentido. esto es. pulsiones internas. hacia formulaciones menos radicales y pretenciosas enriqueciendo con nuevos enfoques el contenido de conceptos NOTA: dar una detallada explicación tanto de lo que propone este modelo. Al describir los procesos de condicionamiento y socialización. el proceso motivacional y la dinámica de la personalidad. complejos o frustraciones del individuo. como de otros que son mencionados. 1 . una explicación científica del comportamiento delictivo como manifestación conductual normal (no patológica) mediante la observación directa del mismo.15 explicar mejor que éste las claves involuntarias de la conducta humana. conflictos. Sus diversos modelos teóricos han evolucionado. la psicología se enfrenta al problema de la génesis. que siente el ciudadano honesto y otras funciones reales de la pena. A ella le correspondería. tampoco el enigmático mundo de los instintos primarios. primeramente. método y funciones1. en términos estrictamente conductuales. el mecanismo del aprendizaje (clásico. no es objeto de nuestro interés en este trabajo. Ciertamente no podemos dejar de tener en cuenta las limitaciones estructurales con que este modelo cuenta.

16 ya clásicos o incorporando ciertas variables. demostrar la sutil ambivalencia del peligroso instrumento que es la pena y las muy diversas variables que inciden en el proceso real de motivación y disuasión. a modelos más complejos e integradores que rompen la tradicional alternativa conductismo vs. las cognitivas. vale decir: el solemne constructo social que es el derecho aporta una solución ficticia para un problema que en modo alguno es capaz de explicar. ante las dificultades que el problema plantea para su abordaje. los mecanismos disuasorios o contra-motivadores que la pena desencadena. muy diversas cuotas de empirismo (altas. a una política criminal más científica y racional. infalible y proporcional al rigor nominal del ‘estímulo aversivo’-. además. no obstante. Desvirtuar el estereotipo intelectualizado del delincuente medio y el simplismo con que el derecho suele representar el efecto de la amenaza del castigo –impacto supuestamente uniforme. ej. contribuirá. introspección). A la psicología empírica le interesa. psicoanálisis (observación vs. analizar cómo se desarrollan efectivamente ciertos procesos reales conectados con el crimen: el castigo. exhiben elevados niveles de abstracción y. sin lugar a dudas. la eficacia preventivo-general de ésta. 1988). según los casos. en cuanto explicaciones del fenómeno criminal. capaz de reducir al máximo el absurdo costo social que genera la huída hacia el derecho penal 1 (Zaffaroni. Modelos sociologistas Los modelos sociológicos. p. en algunas teorías ambientalistas. el derecho penal se oferta como una solución. menos aún reparar eficazmente. mínimas en determinadas formulaciones del estructural NOTA: utilizamos la figura ‘huida hacia el derecho penal’ en el sentido que es utilizada por los teóricos de la criminología crítica. 1 .

corren el riesgo de identificar el discurso sociológico y el político. el impacto de las . desindividualizando la explicación del suceso criminal. desentendiéndose del análisis de la desviación primaria. que pierde así su faz humana (Vg teoría sistémica).ej. su conexión con fenómenos normales y ordinarios de la vida cotidiana. tal cual hace la teoría de la desviación con su relativismo y pretendida neutralidad. son ellas las que han contribuido decisivamente a un conocimiento realista del problema criminal. el mundo empírico con el de los valores. Claro está que algunas formulaciones macro sociológicas llegan a prescindir por completo del hombre. un perfil propio a la criminalidad urbana. Otras confunden las realidades estadísticas con las axiológicas. la especial incidencia de variables espaciales y ambientales en su dinámica y distribución que otorgan p. Gran parte del éxito de las aproximaciones sociológicas radica en la utilidad práctica de la información que suministran a los efectos político-criminales. constituyéndose en el paradigma dominante. estructuras y conflictos sociales. estrechamente unido a ciertos procesos. Algunas teorías exacerban la relevancia de ciertos conflictos sociales en la génesis de la criminalidad o bien asignan a la reacción y a los mecanismos de control social una desmedida función constitutiva. Prescindiendo de los excesos que las aproximaciones sociológicas presenten. o en otro sentido. y tratan de aislar sus variables.17 funcionalismo). equiparando autenticidad y legitimidad. Muestran la naturaleza social del problema y la pluralidad de factores que interactúan en el mismo. como lo hacen las teorías de la subcultura. Sólo estas aproximaciones parten de la premisa de que el crimen es un fenómeno social muy selectivo. confiando a la aritmética de las mayorías sociales la distinción entre lo normal y lo patológico. creadora de la delincuencia (labeling approach).

. a no caer en el superado error de dar una explicación monocausal de la criminalidad. (Zaffaroni. no es menos cierto que resulta del todo imposible dejar de lado variables puestas en el tapete por las aproximaciones biológicas y sociológicas. el componente definitorio del delito y la acción selectiva y discriminatoria del control social en el reclutamiento de la población reclusa. por los objetivos de trabajo planteadas.18 contradicciones estructurales y del conflicto y cambio social en la dinámica delictiva. 1988). etc. Si bien es cierto que el trabajo que se presenta se ha centrado en el estudio y explicación de variables psicológicas. lógicamente. determinación creada a partir de la finalidad del mismo y. por supuesto. el funcionamiento de los procesos de socialización en orden al aprendizaje e identificación del individuo con modelos y técnicas criminales y la trasmisión y vivencia de dichas pautas de conducta al interior de la respectiva subcultura. ello con vistas a no generalizar monopólicamente a partir de tan sólo un modelo y.

la necesidad de un enfoque multicausal donde también esté presente aspectos históricos. la población de ambos sexos en general tiende a identificar ‘miedo al delito’ con el riesgo de ser víctima de una agresión sexual. sociales y legales. Concepto histórico La preocupación por la agresión sexual como delito es el eje principal de los estudios sobre las víctimas y el proceso de victimización. Históricamente la concepción de agresión sexual ha estado relacionada con los derechos de la mujer y su posición en la escala social. La asociación agresividad/sexualidad se ha encontrado en comportamientos humanos y animales. Según recogen diversas encuestas de victimización. dando lugar a una discusión teórica sobre la carga genética y la influencia del aprendizaje en estos comportamientos. en el estudio de la agresión sexual.19 EL CONCEPTO DE AGRESIÓN SEXUAL. así como los estudios sobre la personalidad y la conducta de los agresores. difícilmente se podría considerar violación una relación sexual forzada . La mayoría de los autores reconoce actualmente.

coraje y violación. significa esfuerzo. no has de contenerte sino darte al placer sin buscar otra ocasión” (citado en Jacquart et al. Gradval (1992) detecta que para referirse a la violación. Por los inevitables deslizamientos de sentido que esto permite. K.p. Aunque en las legislaciones medievales castellanas ya aparece la violación -en el Fuero Real 1255.20 entre una sierva y su amo feudal. el Título X se refiere a “De los que furtan. En un muy interesante análisis de la obra de Chrétien de Troyes.XII) se aconseja inclusive a los clérigos la violación: “Y si te ocurre verte presa del deseo de amar a una mujer de baja condición y puedes conseguir una ocasión propicia. También muestra que en otros usos que hace de la palabra forzar ésta. realiza afirmaciones tan contemporáneas como: “Me preocupa y me disgusta que los hombres argumenten que muchas mujeres desean que las violen y que no les importa en absoluto que los hombres las violen aun cuando protesten de palabra” (citado en Gilbert y Roche. en forma alternativa. aún carente de una palabra que lo designe. El amor cortés estaba reducido a las damas de la nobleza. poder. 1989. a principios del siglo XV. 1988). el autor recurre al giro ‘forzar a una mujer’. Por otra parte De Troyes incorpora la violencia sexual en dos tipos de escenas diferentes: cuando describe un coito. la autora concluye que el hecho violación .137). pertenece al corazón mismo del poder feudal y de su cultura militar en la que el uso de la fuerza es comúnmente celebrado. p. Libro IV. . 1987.es muy dudosa la realidad de su uso social. fuerza militar. roban o engañan a las mujeres” (Serracat. En la obra De Amore de Andreas Capellanus (s. para el resto de las mujeres el trato era muy distinto.102) Buceando en la historia de la sexualidad se encuentra en el renacimiento italiano a Cristina de Pisan que.

como el castigo merecido de una mujer astuta. las violaciones más frecuentes. se abstiene el autor de trasmitir la materialidad del ataque: en ningún caso hay ni sangre ni lágrimas. como gesta viril y heroica y. y cuando glorifica el rapto de la dama por el caballero en relatos que hacen romántico el hecho. donde trabajaban las mujeres del pueblo.21 generalmente brutal y de alto voltaje erótico. canónigo y jurista contemporáneo de aquél. forzado por un hombre de baja estofa -que por otra parte en sus textos son los únicos que violansobre una campesina. realizados en forma violenta. es decir las que ocurrían en manos de un extraño sin que mediara el rapto. La violencia sexual es presentada aquí. según se refiere en la Historia de la Vida Privada (1991). Incluir tan distintas escenas en una única y misma palabra permite que se borren las fronteras entre violencia y gesto seductor. como la campiña. Graciano. Al mismo tiempo rodea las descripciones de profusas sentencias éticas y morales dirigidas fundamentalmente a ensalzar y difundir las normas de la caballerosidad. el primero. poderosa y taimada. dejaba afuera. el segundo. A cambio explota magistralmente su potencial erótico. Mientras Chrétien de Troyes disponía todo su arsenal poético al servicio de erotizar la dominación masculina y el sometimiento femenino. La legislación de la época. (3) (2) la víctima debe ser raptada del hogar paterno. en calidad de pecados de fornicación. En su Decretum propone las siguientes características: (1) el coito ilegal debe haber sido completo. 1992). las que tenían como víctimas a las . La condición que figura en segundo lugar deja claramente ver que se trataba de proteger los derechos paternos y no los de la hija ni los de las víctimas en general. y (4) el rapto y el coito deben ser no debió existir un acuerdo previo de casamiento entre la víctima y su raptor (Gradval. en otro. establecía por primera vez el crimen. en un caso. las que ocurrían en lugares solitarios.

En el siglo XIX el Código Civil Napoleónico se encargó de legitimar la convocatoria al recato que hacía Robespierre. Y se le agrega un matiz que. El Diccionario de la Real Academia Española define consentimiento como el acto de dar autorización. otras en la forma en que ésta es interpretada y utilizada para enjuiciar los hechos. Muchas de estas especificaciones siguen vigentes hoy en día. permiso. autoridad sobre quien lo pide o recibe. en el caso de una víctima de agresión sexual. Al sustantivar el verbo lo que ocurre es que se invierten los lugares. cuando el coito no se completaba y otras también formas de ataque que no incluyeran la penetración. Durante el renacimiento y desde él hasta la edad moderna. de inversión del peso de la prueba-. aún hoy vigente. sustituir los hastíos de la voluptuosidad por el atractivo de la felicidad [hogareña]. esto es la utilización de la expresión ‘ dar consentimiento’ con lo que se reducen los sentidos posibles de la expresión ‘consentir’ . en este caso poder.22 no vírgenes. resulta grosero: el deseo le corresponde a ella y la inocencia a él. no estaba mal violar si se hacía en voz baja y con buenos modales. licencia. Es durante esta época que se propicia el perfeccionamiento de los argumentos defensivos de los hombres acusados. quienes achacaban promiscuidad sexual a las denunciantes o negaban en ellas toda intención seria –se constituye la práctica. En relación con esto resulta interesante tener en cuenta el uso de un giro lingüístico frecuentemente empleado en la actualidad para referirse a la acción que le corresponde a la víctima. negándose el carácter de respuesta que tiene el acto de consentir. Con el silencio impuesto en torno a la vida íntima y con la rígida separación de lo privado y lo público. el retorno al . a veces en la letra escrita. determinando por ley la sumisión de las mujeres al padre y negando a la casada y a sus hijos toda autonomía. Para dar hay que tener.

donde es muy infrecuente o inexistente.23 hogar significó un enclaustramiento nunca antes conocido. Sanday (1981) estudia 156 culturas en el mundo y las clasifica en un 18% como propensas a la violación. Con todo. al momento de definir una violación. constituyéndose por tanto la violación como reflejo de la violencia general contra uno de los segmentos más vulnerables de la población. las incumbencias de cada uno de ellos han registrado modificaciones tales que en el momento presente se pueden constatar diversas y. confusas discusiones respecto de cuáles son las limitaciones de cada uno. Tuareg y Pigmeos-. Esta correlación entre violación y tendencia de los hombres a la posesión. el femenino (Ruggeri. 1995). no conforma el delito. siguen pesando conceptos arcaicos de tal modo y a tal profundidad que la sola manifestación de la negativa de la víctima a participar en el hecho. en estas sociedades la violencia es mínima y el rol de las mujeres muy respetado. dominancia masculina y separación de los roles sexuales. Las sociedades propensas a la violación estaban caracterizadas por su violencia interpersonal. con prestigio y ligado a funciones reproductivas. En la actualidad las sociedades evidencian tasas diferentes de violación. a veces. dominio y maltrato de la mujer da apoyo a doctrinas feministas que se presentan como aproximaciones que han situado la agresión sexual dentro de las teorías del conflicto social que afirman que el ejercicio del poder es totalmente androcéntrico. Esta situación determina la lectura que se hace de la violación como castigo merecido por el incumplimiento del deber de permanecer en el ‘protector’ hogar paterno. en un 35% con presencia de la violación pero menor que la anteriores y un 47% como libres de violación -Arapes de Nueva Guinea. Durante lo transcurrido del actual siglo los conceptos masculino y femenino han sufrido grandes cambios y variaciones. .

que un mismo hecho puede ser modificado de modo que. el adolescente. genitalidad. violencia. p. con responsabilidades y capacidades. erotismo. sujeto de derechos. Hablar de agresión sexual convoca imágenes equívocas. produce evocaciones en las que las connotaciones de los términos sexualidad. devino ciudadano. pasada y presente de quien sufrió el daño”.24 Concepción psicosocial Los conceptos de agresión sexual y delito sexual están predeterminados histórica y culturalmente. Estos dos ámbitos determinan. Hasta finales del siglo XIX.57) “el único delito cuya prueba requiere. se convierte al agresor en víctima y a la víctima en provocadora de los hechos . el niño. al menos el patrón de evaluación al que cada sujeto somete su particular experiencia de agresión sexual. al decir de Hercovich (1997.ej. por tanto-. y pueden ser definidos desde el ámbito legal (conductas tipificadas como delito) o bien desde el ámbito propiamente social (conducta asocial que implica un quebranto de las reglas sociales de interacción o una acción contra la autodeterminación de los demás). entre ellas la de consentir. en función de los criterios utilizados para su evaluación. husmear en la historia íntima. la violación era un crimen contra la propiedad –asunto entre varones. La violación es. además de investigar los hechos. sino la vivencia particular. La concepción social de la agresión sexual tiene ribetes tales. transgresión y delito se deslizan unos en otros confundiéndose. p. Luego la mujer. androcéntricos.

También puede serlo como ejercicio de un legítimo derecho. No obstante creemos necesario que para tener una clara conceptualización de lo que la agresión sexual –como cualquier otra conducta tipificada. Si la mujer.25 (especialmente cuando la víctima o parte pasiva. 1996).no ha dejado de lado la tipificación de la agresión sexual. para poder así comprenderlo como materialidad de discursos. de las consecuencias a corto. es una mujer al menos púber). ya han sido en parte mencionadas. los hijos. Históricamente el gran relegado de la agresión sexual ha sido la víctima. . Concepción jurídico-penal El derecho –construcción solemne y altamente codificada. textos. aquellos que se apropian de él (Fóscolo. Las modificaciones que la figura legal ha sufrido a lo largo de la historia. la agresión sexual puede ser evaluada como una afrenta al marido-dueñopatrón. las instituciones del discurso y sus emisores.es para el derecho. exige darle a éste una mirada desde la sospecha. mediano y largo plazo. los empleados son valorados como propiedad. abordar lo jurídico desde la discursividad. la víctima en todo aquello que la agresión sexual le ha generado y que de ninguna manera puede ser reducido a las fronteras que el hecho objetivo posee. el conyugal. el actor pasivo en sus particulares vivencias del hecho. palabras y normas que poseen un lugar social en la red de saber y poder que ocupan los discursos.

siempre y cuando ella hubiere presentado suficiente batalla como para ahorrar dudas sobre su voluntad contraria a recibir al intruso. Especialmente de representaciones conflictivas referidas a la fuerza. incontinente. la vagina o el ano [¿la boca?]. un atributo viril consigue penetrar (acceso carnal) alguno de los orificios regados de sensibilidad erótica de la mujer -su vagina o su ano.. el pene.26 Afirma Gradval(1992) que los conflictos legales relacionados con los crímenes de violencia sexual se originan mayormente en el hecho de que la violación. La ley confirma sus palabras. a menudo. En esta definición los actores principales son el sexo y la violencia. 1 . Al concebir la sexualidad como una mera genitalidad y al pensarla en torno a las experiencias vitales de un falo adulto. definiéndose así materialmente la violación. indomable y con vocación heterosexual y reproductiva. “. mediando el uso de la fuerza o la intimidación.afirma que hay violación si. Le siguen una cantidad de consideraciones de detalles con las cuales los juristas buscan precisar el suceso aludido. La ley llama acceso carnal a la irrupción de un órgano. en otro. o bien “La violación es un delito ma non troppo .. El alerta mencionado es del todo pertinente sobre todo para lograr una comprensión amplia respecto de los sesgos que el discurso jurídico imprime en la conceptualización del delito que tipifica1. multiplicar las Nota: en la investigación que realizara Hercovich (1997) se destacan algunas respuestas ofrecidas por los entrevistados –todos magistrados del poder judicial. No puede dejarse de lado la necesaria alerta a tener respecto del hecho que todas las disquisiciones estuvieron tradicionalmente reservadas al grupo genérico que provee a los sujetos activos de la violación.es. Entre otras precisiones ella –la ley. un problema de representación. la resistencia y el consentimiento.tales como por ejemplo “Hay delitos que son deleites”. en la vida real -así como en la literatura.

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anheladas precisiones de los jurisconsultos ha permitido prodigar un número equivalente de delitos tipificados: la violación, que además de ser perfecta o imperfecta puede ser propia o impropia, según haya habido violencia real o mera intimidación o según la inmisio penis haya sido vaginal o ‘contra natura’; la violación en grado de tentativa toda vez que no sea propia y perfecta; el estupro que se perpetra sobre una niña cuya contextura física no debe dejar duda alguna de que su edad se ubica entre los doce y los quince años; la corrupción, los ultrajes al pudor y el abuso deshonesto si se trató de actos capaces de desviar el ‘sano instinto sexual’ o que atentan contra ciertas bases de la moralidad. El código Penal en su Título III denominado “Delitos contra la Integridad Sexual”, capítulo 2, prevé en los artículos 119 a 124 el delito de abuso sexual, el cual, con algunas modificaciones, se refiere a los delitos de violación y estupro, así denominados antes de las modificaciones promulgadas en abril de 1999. El texto expreso de la ley, en cuanto al tipo base de la violación dice lo siguiente (lo destacado con negrita es nuestro): Art. 119: Será reprimido con reclusión o prisión de seis meses a cuatro años el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando esta fuera menor de trece años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso

coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción.

-

La pena será de cuatro a diez años de

reclusión o prisión cuando el abuso por su duración o circunstancias de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima.

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-

La pena será de seis a quince años de

reclusión o prisión cuando mediando las circunstancias del primer párrafo hubiere acceso carnal por cualquier vía.

prisión si:

En los supuestos de los dos párrafos

anteriores, la pena será de ocho a veinte años de reclusión o

a) resultare grave daño en la salud física o mental de la víctima; b) el hecho fuere cometido por ascendiente, descendiente, afín en línea recta, hermano, tutor, curador, ministro de algún culto reconocido o no, encargado de la educación o de la guarda; c) el autor tuviere conocimiento de ser portador de una enfermedad de trasmisión sexual grave, y hubiere existido peligro de contagio; d) el hecho fuere cometido por dos o más personas, o con armas; e) el hecho fuere cometido por personal perteneciente a las fuerzas policiales o de seguridad, en ocasión de sus funciones; f) el hecho fuere cometido contra un menor de dieciocho años, aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo.

-

En el supuesto del primer párrafo, la

pena será de tres a diez años de reclusión o prisión si concurren las circunstancias de los incisos a, b, d, e, o f.

-

Art.120: Será reprimido con prisión o

reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra

circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado.

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-

La pena será de reclusión o prisión de

seis a diez años si mediare alguna de las circunstancias previstas en los incisos a, b, c, o f del cuarto párrafo del artículo 119.

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Art. 121: Derogado por ley 25.087. Art. 122: Idem. Art. 123: Idem. Art. 124: Se impondrá reclusión o

prisión de quince a veinticinco años, cuando en los casos de los artículos 19 y 120 resultare la muerte de la persona ofendida

No es objetivo de nuestro trabajo realizar una acabada crítica al concepto que el aparato judicial utiliza en su intento de aprehender la realidad de la coerción sexual. No obstante, resulta necesario profundizar en la conceptualización del bien jurídico que la norma pretende proteger, a los fines de aportar elementos que nos permitan pensar más ampliamente qué es lo puesto en juego cuando un sujeto realiza las conductas que son objeto de nuestra atención, por una parte. Por otra, no podemos dejar de tener presente que el discurso jurídico, tanto en su fase de producción como en la de circulación y consumo, genera realidades y además tiene la clara capacidad de imprimirle a ésta un sesgo que actúa, tal vez no como determinante definitivo, pero sí con un alto nivel de influencia en la conceptualización que los sujetos sociales realizan de los hechos que este tipifica. La formulación del Código penal de 1921 denominaba “honestidad” al bien jurídico que pretendía proteger, término con el cual se hacía referencia antes a un valor que a un bien de la persona como tal. La creencia de que la protección se brindaba a ese valor pudo dar lugar a

a la disposición del propio cuerpo de las personas con capacidad para hacerlo libre y conscientemente” (Reinaldi. a .30 castigar conductas amparadas en el Art. estupro. El bien jurídico que la ley ahora protege es la integridad sexual. a la autodeterminación sexual y a la libertad sexual entendida como la parte de la libertad vinculada al ejercicio de la propia sexualidad y. Esto no debe entenderse como el derecho de las doncellas a mantener la integridad física de su sexo (indemnidad del himen).32). en cierto modo. no tienen la madurez que les permita hacer una razonable elección de su vida sexual. entendida como “el derecho del individuo a la incolumidad del consciente y voluntario trato de tipo sexual (en los delitos de violación. 1999. 1999. 1999). 19 de la Constitución Nacional (Donna.30). p. como objeto de protección penal [al igual que hablar de doncellas] resulta absolutamente demodé. más concretamente. La doctrina caracterizó esos delitos como atentados a la reserva sexual. No quedan excluidos de esta protección quienes por ser menores de 13 años o incapaces. sino porque ese interés. abuso deshonesto y rapto)” (Reinaldi. La nueva denominación hace referencia a “la integridad. privacidad e identidad de las personas y. En la reforma sancionada el 14 de abril de 1999 se realizan modificaciones conceptuales que podrían resultar de significativa importancia si ellas generaran una modificación en los criterios personales de quienes instrumentan la justicia. no sólo porque personas de ambos sexos pueden resultar víctimas de todos los delitos incluidos bajo el Título. la integridad sexual como bien jurídico al cual la ley le brinda tutela puede caracterizarse ahora como el derecho de las personas que tienen capacidad para expresar válidamente su voluntad. p. En consecuencia.

indefectiblemente. en ‘deber ser’. tan valorado y tan conflictivo. a la especie humana le es tan caro. La sexualidad en el ser humano está lejos de ser sólo instrumento al servicio de la reproducción. sus intercambios con el entorno. ni es únicamente el cuerpo como receptor de una agresión física. o bien prohibidas. se transforma en creencia. constituirse como patrón de conductas debidas. por lo mismo. tan propio. desentrañar el lugar social que posee en la red de saber y poder. por ser menores de ciertas edades o incapaces. tampoco podemos negar. justamente. Es este el concepto al que haremos referencia en nuestro trabajo cada vez que utilicemos el término delito sexual. Es el cuerpo agredido en un aspecto que. el punto donde los aspectos jurídicos cobran importancia para nuestro trabajo. Patrón que. ciertamente a lo que nos referimos es a la violación de un derecho individual. es factor de identidad.31 tener un libre y consciente trato sexual o a no tenerlo contra su voluntad. quizás. Tal cual afirma Fóscolo (1996) abordar lo jurídico desde la discursividad. No es la simple propiedad privada lo que se vulnera. la libertad de decidir con quien tener o no. Este lugar social. en la praxis. Es este. nos permite comprenderlo en su materialidad y. logra. Cuando hablamos de delitos sexuales. en normatividad que rige y condiciona sus relaciones. esto es. . plasma convenciones y. funcionales. se hace presente cuando elaboramos aquellos criterios que nos permiten cualificar las conductas de los individuos como adaptativas o. en la individualidad del sujeto. Si bien en modo alguno podríamos negar la afirmación de que el derecho crea realidades. no pueden manifestar válidamente su consentimiento. un intercambio sexual. así. que él sostiene creencias. y al derecho a no ser tocados sexualmente quienes.

Lógicamente. Pensar en el sujeto que comete un delito sexual. vale decir. de ningún modo podemos simplificar nuestra mirada al grado de estimar como únicamente válido el acercamiento psicológico.32 motivo de placer. no volveremos a profundizar. mediante la coacción. vinculado en forma estrecha con su entorno y con sus pares. logra un intercambio sexual con un tercero. específicamente al menos. en una permanente interdependencia y. en los aspectos sociales y jurídicos más allá de lo que ya hemos expuesto. así. causa de vergüenza y. para el cual los procesos de aprendizaje resultan determinantes. en quien. otros cuantos epítetos válidos y certeros. Menos aún cuando pensamos al hombre como un ser social. A los fines del presente trabajo. . nos reclama considerar una amplia gama de aspectos implicados.

al menos . por los particulares elementos que intervienen. a la víctima como el elemento motivador responsable de la conducta que estudiamos. La agresión sexual conlleva siempre el uso de algún tipo de fuerza para lograr un intercambio sexual con otro sujeto que no está dispuesto al mismo. del todo. Lógicamente debemos tener en cuenta la interacción delictiva. aún cuando en gran cantidad de casos ésta.33 ASPECTOS PSICOLÓGICOS GENERALES EN EL AGRESOR SEXUAL. Descartamos. en tanto. A los fines de nuestro trabajo profundizaremos especialmente en las variables individuales del sujeto que realiza la agresión. Intentar discriminar cuáles son los aspectos que intervienen en una agresión sexual nos obliga a pensar en el hecho diferenciando las variables que en él intervienen. posibilita que se efectivice o lleve a término el ataque sexual. La coacción no necesariamente implica el uso de la fuerza física.

La amenaza de daño.34 mínimamente. está presente. generada por la diferencia de situación de poder en la que se encuentra el agresor respecto de la victima es lo que posibilita que la agresión se lleve a cavo. etc. lo que prevalece es “producir consentimiento sexual y ganar satisfacción sexual” (Tedeschi & Felson. las promesas de amor eterno. Mejorar el propio aspecto. 1995:308). Algunos autores presentan evidencia que indica que la motivación que prevalece para el uso de la coacción sexual es tanto la búsqueda de aprobación sexual como el obtener placer. una futura relación estable. Muchas de estas formas de agresión sexual tienen cabida en la tipificación del código penal. abandonar la relación. Ciertamente tener presente las conductas que podemos denominar adaptativas resulta del todo necesario cuando nos preguntamos por aquellos elementos presentes en un sujeto que arremete sexualmente contra otro. psicológicamente. son medios. Es importante discriminar los medios no coercitivos que un sujeto puede utilizar para influir en un tercero para que acceda voluntariamente a comprometerse en algún tipo de intercambio sexual. También es posible obligar a un tercero a acceder a una relación sexual argumentando creencias presentes en nuestra sociedad tal como el débito conyugal. etc. o bien puede utilizar distintas amenazas tales como: la pérdida de la fuente laboral. . Un sujeto puede estar acostumbrado a utilizar su fuerza física para lograr que otro se comprometa en un intercambio sexual. socialmente aceptados. otras cuantas no. al mismo objeto de la coacción o a terceros valiosos para éste. Afirman que. que un sujeto puede utilizar para lograr el intercambio sexual que desea. o bien algún tipo de imposición. Con esto los autores no están negando la presencia de otros factores.

las drogas. El costo externo. En todas las especies. etc. las normas morales. Evidentemente la satisfacción sexual puede ser el objetivo a conseguir. es también motivo importante para la diferenciación. son algunos de los factores que deben ser revisados. el temor al castigo. anatómicas y biológicas por las cuales la naturaleza ha diferenciado macho y hembra. las actitudes. así como en la humana. no obstante para arribar a esta meta. variados aspectos entran en juego. los procedimientos valorados. las hembras son capaces de mostrar un alto grado de NOTA: en este apartado utilizamos el término ‘género’ en su valor gramatical. más allá de los tópicos establecidos por las convenciones o los usos sociales. la aceptación de la violencia como medio o estrategia para el logro de un objetivo. el alcohol.35 Si pensamos que el objetivo que persigue quien utiliza la agresión para lograr un intercambio sexual es la satisfacción sexual. son los ejemplares machos quienes manifiestan con más facilidad conductas agresivas. las diferencias biológicas de los géneros. las expectativas de éxito. la valoración de la mujer o los niños. vale decir para referirnos en forma exclusiva a las diferencias fisiológicas. Diferencias de género1 Las diferencias biológicas que permiten discriminar los géneros en la especie humana no sólo son evidentes en la constitución física de cada uno de ellos. 1 . El comportamiento. las inhibiciones interiores. no podemos dejar de preguntarnos respecto de cuáles son los elementos que le llevan a tomar la decisión de utilizar este medio para lograr su objetivo y no aquellos que tendrían consecuencias más benignas tanto para él como para su víctima. si es que se logra.

por el contrario las mujeres suelen quejarse de la agresividad sexual de los varones (Madanes.inmediatamente se preguntan respecto de la posibilidad de realizar un intercambio sexual. por otra. el impulso sexual innato posee. quizás podamos mejor comprender el por qué son los varones quien más agresiones sexuales realizan: por una parte los mediadores neuronales responsables de la conducta sexual y de la agresividad son semejantes y. Según cita Tedeschi (1995) una investigación realizada por Eysenck en 1976 encontró que el 61% de los hombres y tan sólo el 4% de las mujeres informaron que participarían en una experiencia de sexo grupal. más allá de las diferencias anatómicas genitales.36 agresividad especialmente cuando lo puesto en juego es la defensa de sus crías. en el humano. Investigaciones en la conducta sexual permisiva revelan diferencias dramáticas entre los hombres y las mujeres. sino también a la presencia de una serie de conductas que no suelen ser habituales en las hembras de la especie. las posibilidades que las diferencias biológicas permiten. no están sólo vinculadas al desarrollo de la masa muscular y. una relativa inespecificidad que obliga a aprender a seleccionar las parejas sexuales apropiadas para cada edad. mientras que en las féminas esto es menos habitual. Si a esto se agregan dos elementos de especial relevancia biológica. con ello. Investigaciones en los conflictos de pareja sugieren que los hombres suelen quejarse con más frecuencia respecto de la renuencia de las mujeres para comprometerse en las relaciones sexuales. Aparentemente. la fuerza física. El hecho de que los fetichistas sean casi exclusivamente del sexo masculino es también un indicador importante de la diferencia de los varones en su . 1997). Resulta habitual encontrarse con varones que al conocer a una mujer –a veces con tan sólo mirarla.

En todos los mamíferos. 1977). en cambio el 61% de los varones gay sí habían tenido más de 10 compañeros sexuales (Shafer. de igual manera. emotivas. promiscuas y activas. tanto masculinos como femeninos. visuales. son más promiscuos y más asertivos en sus esfuerzos por copularse que las hembras. específicamente sexuales. los machos y las hembras han desarrollado diferentes orientaciones en la tarea de la reproducción. Si tenemos en cuenta las afirmaciones de la socio-biología deberíamos considerar la coerción sexual como producto de las diferencias biológicas entre los géneros en la conducta genital.37 habilidad para disociar su respuesta sexual de la relación interpersonal. frecuentes. entonces más probablemente deban intentar influir en las mujeres para lograr mantener una relación sexual utilizando variedad de técnicas: La coerción entre ellas. grandes diferencias en cuanto a las fantasías sexuales que cada género se permite: afirma Tedeschi (1995: 310) que “las fantasías sexuales masculinas tienden a ser ubicuas. Si los hombres son más indiscriminados a la hora de elegir sus compañeras sexuales. Las diferencias de género en las prácticas sexuales son lo suficientemente grandes como para generar conflictos entre los sexos. Un estudio de 151 lesbianas y 581 gay en Alemania encontró que tan sólo un 1% de las lesbianas había tenido relaciones sexuales con más de 10 compañeras. íntimas y pasivas”. permite obtener información que puede ser significativa por cuanto estas conductas no involucran un compromiso entre sexos opuestos. Los machos son quienes distinguen menos finamente. Los machos pueden producir un número casi . Las comparaciones revelan diferencias importantes entre los varones gay y las lesbianas. Las fantasías sexuales femeninas tienden a ser más contextuales. Examinar la conducta sexual de los homosexuales. Hay.

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ilimitado de descendencia, por tanto su esmero con cada uno de ellos es relativamente pequeño. La incertidumbre respecto del linaje también puede sostener la baja inversión en los cuidados de la descendencia. Ciertamente el potencial reproductor de cada macho aumenta si logra copular con tantas hembras como le sea posible. Como resultado de las selecciones, los rasgos evolucionan en varones que aumentan sus oportunidades de inseminar grandes números de hembras. Estos rasgos pueden explicar por qué en la especie humana la poligamia es el arreglo matrimonial más común (84% de las culturas) en cambio la poliandria es de práctica casi nula (Ford & Beach, 1951). “Según los socio-biólogos, las diferencias biológicas en la orientación sexual crean el conflicto entre los varones y las mujeres. Se produce la tensión debido a la disparidad en el interés reproductor, es decir, el conflicto entre el deseo del varón por los compañeros y el deseo de las mujeres por el compromiso. El resultado es un alto grado de decepción, negociación y compromiso durante el cortejo. Los varones usan varios medios, incluso la coerción y el compromiso fingido, para así influir en las mujeres y tener relaciones sexuales” (Tedeschi, 1995: 312). Es fácilmente pensable, entonces, si sólo tuviéramos en cuenta las afirmaciones de la socio-biología, que las agresiones sexuales estarían generadas desde las características biológicas del sujeto humano, no obstante, con claridad podemos ver que las conductas que los sociobiólogos destacan, si bien están presentes en el hombre, ciertamente no son las únicas. De ninguna manera la socio-biología afirma que exista una programación genética que permita explicar con exactitud las diferencias en la sexualidad de cada género y, menos aún, la propensión a la agresión sexual que poseen los varones. Ella no especifica los rasgos pertinentes que se

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seleccionan o el mecanismo a través de los cuales ellos afectan la conducta sexual. Parece improbable que la violación esté programada en los genes. Hay importantes diferencias entre los géneros respecto de la excitación sexual, lo cual cuenta para la diferencia respecto del uso de la coerción. Parece probable que la evolución juegue algún papel en la diferencia de la respuesta sexual de cada uno de los géneros. Las diferencias de los géneros en la respuesta sexual probablemente tenga implicaciones importantes para el potencial reproductor, se podría esperar que estas diferencias estuvieran en el código genético de los humanos. Así, la violación, parece ser más probablemente un producto de las diferencias de los géneros evolucionadas en la sexualidad humana y no una adaptación de él. En apoyo de lo últimamente planteado Bandura afirma que “contrariamente a los

estereotipos de la mujer movida por lo romántico y el hombre por el sexo físico, el modelado erótico tiene un efecto similar sobre la excitación sexual y las fantasías de ambos sexos” (1987:316). En nuestra sociedad, un ajuste sexual adecuado exige que el individuo sea capaz de inhibir las tendencias agresivas y seleccionar las parejas apropiadas que en el caso de los adultos ha de implicar siempre a otro adulto que consienta en la relación sexual. Se pone así de relieve el papel de la experiencia como modelador del apetito sexual del hombre.

Motivación sexual

Desde los años setenta, influenciados por el fortalecimiento del movimiento feminista, la mayoría de los investigadores ha rechazado la

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idea de que la meta de la violación y otras formas de coerción sexual sea específicamente sexual, vale decir, que el objetivo o valor terminal que persigue quien arremete sexualmente contra un tercero sea la satisfacción sexual La idea de que la violación se trata de poder y no de sexo ha sido sostenida en forma acalorada por los partidarios de las reivindicaciones de las mujeres. Si bien es un planteo que estimamos útil, principalmente por sus implicancias sociales y políticas, también consideramos que no hay evidencia razonable para que, desde la psicología se apoye tal conclusión como válida. La amplia aceptación que el mentado argumento ha tenido en la sociología, lógicamente no responde a la pequeña evidencia en la que se sostiene, sino más bien al efecto social que su aceptación ha generado, vinculado con el fortalecimiento de las llamadas minorías discriminadas. Resulta innegable que el sometimiento sexual admite, entre otras tantas lecturas, ser interpretado como una forma de ejercicio de poder. No por ello, ciertamente, podemos afirmar que el quid de las violaciones sea una cuestión de mando únicamente. Según un estudio realizado en la ciudad de Tunuyán (Mendoza) sobre 229 casos que se estudiaron tan sólo el 18,47% de los casos constituyó una violación, todos los restantes fueron intentos donde el hecho no se consumó, teniendo cabida otras figuras legales (Miguel y Ernie, 1998). Si el objetivo de un sujeto al violar a un tercero es manifestar poder, deberíamos presuponer que un número significativo de intentos habría de ser consumados, no obstante no es esto lo que las estadísticas nos muestran. Groth y Birnbaum en 1976 informaron que el 16% de los violadores, de la muestra que utilizaron, experimentaron algún grado de insuficiencia en la erección del pene durante el hecho, normalmente en la fase inicial del ataque (Tedeschi,

El hecho de que se usa la fuerza o de que algunas violaciones son premeditadas. los consultorios psicológicos con alta frecuencia reciben a sujetos atormentados por lo que ellos llaman impotencia cuando en realidad sólo se trata de alguna dificultad pasajera para lograr o mantener una erección. probablemente el mismo término describa su auto-percepción cuando esto le ocurre. así. son todos argumentos citados como evidencia contra la motivación sexual. el incentivo para utilizar la coerción. No debe dejarse de tener en cuenta. Plantea que entre los factores que aumentan el valor de la actividad sexual y.41 1995). La situación en que un hombre no puede realizar un acto sexual es denominada impotencia. pensar que un sujeto requiere necesariamente de la violencia para demostrar poder. Popularmente el término no se circunscribe en forma exclusiva a la imposibilidad absoluta de tener una erección del pene. Este autor repasa evidencia respecto a la motivación sexual para la violación. nos lleva rápidamente a preguntarnos por el conjunto de habilidades con las que se enfrenta a su medio ambiente y por el modo que percibe la realidad y se percibe a sí mismo dentro de ella. está . sino a cualquier dificultad para lograrla. Según señala Tedeschi (1995) los argumentos realizados en contra de la idea que la violación se motiva sexualmente están basados en razonamientos espurios y en evidencia de auto-reportes. que se puede demostrar poder también en cualquier tipo de relaciones consensuales y no necesariamente a través de la violencia. o que algunos violadores experimentan un trastorno sexual o que las víctimas no son siempre jóvenes. Si los hombres continúan intentando realizar una violación aún cuando sus intentos anteriores no han tenido éxito. en relación con la hipótesis del poder como motivador fundamental para la coerción sexual. es poco probable que sus motivos sean demostrar poder. De hecho.

1 . 1999). por tanto. Se podría argumentar a favor de esta hipótesis esgrimiendo la frecuente situación que se vive en lugares de internación como la cárcel1 donde las relaciones heterosexuales están severamente prohibidas o. una vez que ha hecho manifiesto su deseo sexual y por tanto ha iniciado algún tipo de acercamiento físico. también pone en consideración la posibilidad de que algunos violadores valoren la coerción como estrategia para el logro de sus objetivos prefiriendo. y el atractivo de la víctima elegida. por tanto más frecuentemente recurrirá a estrategias coercitivas para lograr la meta propuesta. a la negativa de seguir avanzando hacia la realización de un coito. la edad. Creemos que es el espíritu corporativo presente en este tipo de instituciones el que controla la información de modo tal que resulta imposible tener un conocimiento fiable de su presencia o no en ellas. Los hombres que no tienen dificultades en hacer manifiesto su interés en comprometerse en un intercambio sexual con una mujer. En relación con la abstinencia sexual se puede afirmar que existen pocos argumentos que avalen el hecho de que su presencia determine la incursión de un sujeto en una conducta sexualmente agresiva. restringidas. la excitación sexual.42 la fuerza del deseo sexual de quien realiza tal conducta. Existe evidencia que correlaciona positivamente el uso de la fuerza y la frecuencia de las relaciones sexuales (Yescavage. las relaciones sexuales coercitivas por sobre las consensuales. Es el mismo tipo de sujetos quien presenta menos tolerancia. suelen ser quienes más frecuentemente logren este intercambio. El uso de la violencia sexual revela en parte el hecho de que las cárceles NOTA: la frecuencia de este tipo de situaciones en lugares de internación como el ejército y las comunidades religiosas nos es desconocida. que a su vez puede estar afectado por factores tales como: la abstinencia sexual. la castración. al menos. lo que podemos denominar sexualmente agresivo..

1999). por tanto aumenta la probabilidad del uso de la coerción. Con lo cual definitivamente no hay evidencia razonable que avale la hipótesis de que la abstinencia es el motivador para el uso de la violencia sexual. Harmon et al. se han llevado a cabo durante encuentros sexuales consensuales y en el momento en que la mujer intenta limitar la actividad genital.43 frecuentemente están pobladas con sujetos que acostumbran usar la coerción como estrategia para lograr lo que desean de otros. realizadas contra mujeres adultas. Un alto porcentaje de las agresiones sexuales denunciadas. 1995. Una serie de estudios realizados en USA. Si el hecho de la violación ocurre cuando un . Yescavage. el reducido número de sujetos dispuestos a jugar el papel pasivo y el alto número que quiere jugar el papel activo. Esta situación es entendible (no por ello aceptable) si se tiene en cuenta que un sujeto sexualmente estimulado debe tener aspiraciones sexuales altas. confirman esta hipótesis (Kanin. 1995. La correlación negativa entre la oferta y la demanda quizás eleve la posibilidad del uso de la coerción. También debe tenerse en cuenta lo que señalan la mayoría de las investigaciones respecto de la relación entre abstinencia y deseo sexual. por el alto número de denuncias de violación que allí tienen en los campus de las universidades. reduce significativamente las posibilidades de encontrar compañeros dispuestos a comprometerse en una actividad sexual consensual. Tedeschi & Felson. Las aspiraciones sexuales son también un elemento que debe tenerse en cuenta. con lo cual el uso de la coerción puede ser más probable. las expectativas de aquellos que no tienen un contacto sexual habitual son más bajas que las de aquellos que frecuentemente sí lo tienen. también puede reflejar la dificultad de la mayoría de los hombres heterosexuales para asumir el papel pasivo en relaciones homosexuales. 1985.

Materialmente este aparato consiste en un calibrador elástico de mercurio que transforma en señales eléctricas los cambios de la circunferencia del pene (Soria y Hernández. El mismo estudio refiere que de los ofensores no castrados el 80. Según lo presentado por Marshall & Barbaree (1991) los estudios de laboratorio no apoyan esta hipótesis.6% de los ofensores sexuales que fueron castrados continuaron realizando las mismas conductas. comprobaron que el nivel de tumescencia del pene era moderado. Podría argumentarse que es la violencia física lo que estimula sexualmente a quien utiliza la agresión sexual. tanto en un grupo de violadores declarados culpables como en un grupo control. Estos investigadores. es dable pensar que hay una meta sexual comprometida. que mide el nivel de excitación sexual en el varón a través de la respuesta de erección del pene ante la presentación de algún estimulo discriminado. Tedeschi (1995) refiere que un estudio realizado en Dinamarca mostró que el 15. 1 . Otro argumento válido para seguir pensando en la presencia de una motivación sexual en las agresiones sexuales es el efecto que puede tener en ella la castración. utilizando el pletismógrafo 2. nos referiremos en detalle más adelante. En situaciones donde la víctima no es una mujer adulta que ha tenido algún nivel de compromiso con la estimulación sexual del agresor [agresiones sexuales realizadas a niños] resulta difícil pensar que la aspiración sexual del ofensor esté vinculada a algún tipo de estimulación posibilitada por la víctima. con lo cual la conducta sexual consensual pasa a tener menor valor que la coercitiva. 2 NOTA: Instrumento. lo cual no invalida la hipótesis de que también en esas circunstancias haya presente una meta sexual1. 1994).44 hombre está sexualmente excitado. también denominado falómetro. a los NOTA: Respecto de los ofensores sexuales que tienen como victima a niños. A la meta sexual se agrega la excitación generada por el uso de la coerción física.2% reincidió.

también de las preferencias del agresor.21% tenía entre 12 y 30 años. entonces también debe pensarse que el incentivo para usar la coerción debe ser mayor cuando la víctima posee características evaluadas como atractivas. Estos resultados parecen indicar que el agresor sexual difiere de otros hombres en cuanto al nivel de sus inhibiciones respecto de la violación y no en cuanto a su preferencia para utilizar la violencia en las relaciones sexuales. En nuestro medio no existen estudios que hayan evaluado la relación entre la probabilidad de ser víctima de una coerción sexual y el atractivo. el resultado fue que la respuesta de excitación fue más alta. También es posible pensar que quizás el ofensor sexual se excita más participando de relaciones sexuales violentas y no meramente mirándolas. Conclusiones similares presentan Lohr. Si se piensa que la agresión sexual posee una motivación sexual. como sexualmente no coercitivos.85% tenía una edad igual o inferior a 12 años. Si se descarta que el 32.45 cuales se presentó una película donde aparecían frecuentes escenas de sexo violento. Adams & Davis (1997) en su estudio sobre el nivel de activación sexual generada por la presentación de estímulos eróticos y agresivos a dos grupos de hombres evaluados. además de la oportunidad y la accesibilidad de la víctima. uno como sexualmente coercitivos y. Se esperaba que los violadores fueran más fácilmente estimulados por escenas violentas. entonces tenemos que el 65. tan sólo el 4. La actividad sexual forzada parece depender. Tal vez examinar la edad de las víctimas permita evaluar indirectamente el efecto de atractivo físico. el otro. Continuaron con el estudio reduciendo experimentalmente las inhibiciones. donde es posible . El estudio realizado por Miguel y Ernie (1998) muestra que de un total de 184 casos. no siendo este el resultado.34% tenía una edad superior a los 30 años. tanto en los violadores como en el grupo control.

por su edad. Ministerio de Salud y Desarrollo Social. al menos mínimamente. pensar que en todo sujeto capaz de comprometerse en una agresión de este tipo hay comprometido un nivel de respuesta fisiológica NOTA: Centro de Orientación Socio Educativa (COSE) dependiente de la Dirección de Niñez. En nuestro trabajo en el centro de reclusión para jóvenes infractores legales que existe en la ciudad de Mendoza1 hemos podido observar que. físicamente pudieran ser más vulnerables. los jóvenes que son solicitados sexualmente por terceros. atractivas. el Instituto Nacional para el Estudio del Crimen en USA informa que el 89% de las mujeres víctimas de violación poseen una edad inferior a 35 años. cuáles son las características físicas estimadas como más atractivas. La imposición de modelos de belleza que realizan los mass media claramente influye. Coherentemente con estas estadísticas. pertenecientes a una zona urbanorural de nuestra provincia. intentando el consenso o mediante la coacción. si no determina. Ancianidad. con frecuencia. Provincia De Mendoza. Si efectivamente consideramos la motivación sexual como un elemento de importancia presente en toda agresión sexual debemos. La misma situación pareciera estar presente en las agresiones sexuales que tienen por objeto una víctima masculina. Discapacidad y Familia. 1 .46 pensar en el atractivo como una posible variable que motive sexualmente. Adolescencia. ciertamente. en absolutamente todos los casos se trata de jóvenes con características físicas. aún cuando. Pareciera importante hacer notar que los hombres y mujeres viejos no son frecuentemente víctimas de agresiones sexuales. En cuanto a la población gay. es de público conocimiento que las preferencias están puestas en los varones jóvenes. Inclusive los modelos presentados por la pornografía cumplen con los parámetros en boga. Las víctimas infantiles merecen consideraciones apartes.

abuso físico y sexual sufrido en la niñez. Este razonamiento se ve avalado por la neurobiología cuando afirma que los mediadores neuronales para la agresividad y la conducta sexual presentan gran similitud. Antes hemos sostenido que el impulso sexual innato posee en el humano una relativa inespecificidad. Así. a través de la experiencia. a seleccionar las parejas sexuales apropiadas.47 emocional propiamente sexual que guarda relación directa con el acto delictivo. Fracaso de la inhibición La investigación básica sobre la psicología de la agresión ha revelado una serie de factores que explican el menor aprendizaje inhibitorio de quienes utilizan la coacción como conducta habitual: pobres modelos educativos paternos. Como resultado de estas experiencias parece lógico que quienes han pasado por ellas no desarrollen una gran preocupación por las necesidades y los derechos de los . etc. sino que también carece de los mecanismos adecuados que le permitan inhibir la respuesta fisiológica sexual. con lo cual la modalidad de acercamiento es lógicamente desadaptativa. violenta. disciplina severa e inconsistente. por lo cual cada sujeto debe aprender. padres agresivos y alcohólicos. podemos pensar que el ofensor sexual no sólo no ha aprendido en forma adaptativa a seleccionar sus parejas sexuales. Debe aprender no sólo cuál es la pareja adecuada sino también cuál es la forma de acercarse a ella para lograr el intercambio sexual buscado.

más bien se puede esperar que sean egocéntricos. ésta. esto es la capacidad de someterlos a las normativas impuestas por el entorno social. El largo proceso de socialización al que estamos sometidos los humanos logra como resultado la competencial social. Ciertamente los mecanismos puestos en juego tienen que ver con una activación selectiva de los dispositivos de control interno o bien con una desactivación de los mismos. incapaces de aprender a inhibir la agresión y con notables déficit sociales. El esquema siguiente muestra los mecanismos por los que el control interno es selectivamente activado o bien desconectado de la conducta en distintos puntos del proceso. La recompensa o el castigo inmediato no son los únicos elementos que regulan la conducta. Según Bandura los mecanismos de autorregulación son los que permiten a los individuos orientarse hacia los fines que persiguen.48 demás. implica la capacidad de controlar los impulsos. La normativización generada por el proceso de socialización siempre tiene algún nivel de eficacia. sus pensamientos. conteniendo así el desborde. Se crean en el individuo una suerte de esclusas que se ponen en funcionamiento según las diversas circunstancias. Él afirma que “el hombre dispone de una capacidad auto-directiva que le permite controlar en cierta medida. Durante la comisión de una agresión sexual los inhibidores de la agresión fracasan. sentimientos y actos a partir de las consecuencias que éstos le comportan” (1987: 360). entre otros elementos. Cuando un sujeto no es capaz de controlar sus impulsos hablamos de un fracaso de la inhibición. . Así se puede afirmar que el funcionamiento psicológico está regulado por una interacción recíproca entre fuentes de influencia de carácter externo y aquellas auto-generadas por el propio individuo.

DESHUMANIZACIÓN ATRIBUCIÓN DE CULPA. La justificación del incesto argumentando que es una forma de enseñanza permite a muchos padres violar a sus hijas sin que su moral le plantee objeción alguna. MINIMIZACIÓN. CONDUCTA REPRENSIBLE EFECTOS PERJUDICIALES VÍCTIMA DESPLAZAMIENTO DE LA RESPONSABILIDAD.49 JUSTIFICACIÓN MORAL COMPARACIÓN PALIATIVA ETIQUETAJE EUFEMISTA. se sostenía entre otros argumentos con un fin eugenésico. IGNORANCIA O INTERPRETACIÓN ERRÓNEA DE LAS CONSECUENCIAS. avalada en alguna época inclusive por la iglesia católica. La justificación moral es un proceso mediante el cual una persona transforma una conducta desadaptativa (reprensible) en una conducta personal y socialmente aceptable pudiendo así describirla como una actividad al servicio de fines morales. La práctica del derecho de pernada. DIFUSIÓN DE LA RESPONSABILIDAD La mayoría de los sujetos no suelen desarrollar ningún tipo de conducta reprensible antes de justificarla ante sí mismo. elemento suficiente para justificar la .

especialmente en el ámbito jurídico. En general los seres humanos tendemos a utilizar. en cambio.50 violación de las siervas por el noble señor feudal. no tenemos prurito en utilizar palabras más duras. para referirnos a las acciones de un tercero. convirtiendo lo que inicialmente era inaceptable moralmente en una fuente de auto-aprecio” (Bandura. “La reestructuración cognitiva de la conducta por medio de justificaciones morales y calificaciones paliativas constituye el auto-desinhibidor más eficaz. términos suaves que las minimizan. Todos los casos que presenta la investigación realizada por Ruggeri (1995) muestran la utilización de eufemismos para referirse a la . referirse a la violación marital como cumplimiento del débito conyugal. te estoy acariciando ” -dialogo que Dalmiro Sáenz (1994) adjudica a Omar Mondragón Rivero. En general parece ser que el hombre puede recurrir con facilidad a razones de tipo moral para justificar sus actos coactivos. 1987: 404). No te estoy tocando. Cuántos maridos utilizan la figura hacer el amor para referirse al acto en que reclamaron este ‘cumplimiento’. Cuanto más violenta y escandalosa sea la conducta con la que se compare. Los juicios sobre el propio comportamiento en parte dependen del cotejo que se realice. más probablemente los actos reprensibles propios aparecerán como insignificantes o incluso bien intencionados. También debe considerarse el lenguaje eufemista que proporciona un medio eficaz para enmascarar actividades reprensibles: “No me toque. alias el Sátiro de la Carcajada y a una de sus víctimas. para referirnos a nuestras propias acciones. puesto que no sólo elimina los disuasores auto-generados sino que activa las auto-recompensas por actividades perjudiciales. Es común en nuestra sociedad. Un elemento que suele permitir desinhibir la conducta es la comparación ventajosa.

1974). más cercanamente en los crímenes cometidos por las dictaduras militares. 1975. Desplazar la responsabilidad permite a las personas ver sus propios actos como surgiendo de los dictámenes de otro y por tanto no se sienten comprometidos con ellos.51 violación marital.S. Existe otro conjunto de prácticas disociativas que actúan opacando o bien distorsionando la relación entre las acciones y las consecuencias que ocasionan. Milgram. Los ejemplos más atroces de desplazamiento de la responsabilidad los encontramos en las masacres cometidas en tiempos de guerra.E hemos podido personalmente escuchar que la palabra tocar es la utilizada para referirse a conductas que la justicia ha tipificado como abuso deshonesto o bien violación.. En muchos casos que hemos conocido en el C.O. 1987: 404). de un lugar de ascendencia sobre los demás. esto permite a muchos sujetos creer que la responsabilidad de los hechos que realizan le pertenece a quien los lidera. Las personas podrán comportarse de una forma que habitualmente rechazarían si existe una autoridad habilitada que asuma la responsabilidad de las consecuencias que pueda acarrear tal conducta (Diener et al. Directamente relacionado con el desplazamiento de la responsabilidad se encuentra la difusión de la misma. Es absolutamente innegable que en todo tipo de asociación delictiva la jefatura es asumida por quien goza. Más claramente vinculado con el tema que tratamos deben pensarse todos aquellos comportamientos que los sujetos realizan sintiéndose amparados por la responsabilidad del jefe de la banda. “El desplazamiento de la responsabilidad no sólo debilita las restricciones sobre las propias acciones perjudiciales sino que también disminuye la preocupación por el bienestar de personas maltratadas por otros” (Bandura. Afirma Bandura . por el motivo que fuere.

luego de descubierto. la despreocupación o la desvirtuación de las consecuencias generadas por la conducta. o debido a las inducciones sociales. no hay razón para autocensurarse.52 (1987) que esta difusión puede realizarse de distintas maneras: división del trabajo. Son cuantiosos los sitios en la WEB que promocionan conductas que. la desvirtuación puede tomar formas más activas. Además de la falta de atención selectiva y de las distorsiones cognitivas. debilitándose así los mecanismos auto-disuasores facilitando. decisiones grupales. en los que el perpetrador argumenta. evita enfrentarse con el daño que provoca o bien lo minimiza. 1993 y 1997). minimizados o distorsionados. por tanto. acciones colectivas. que no sea solo una persona quien toma la determinación de realizar una acción o bien que no sea uno solo quien la realiza tiende a restar responsabilidad respecto de los resultados. etc. Son abundantes los casos de violaciones intra-familiares donde el hecho se repite frecuentemente durante largos períodos de tiempo. sin duda alguna. La inhibición también puede verse debilitada mediante la ignorancia. la psicopatología diagnosticaría como parafílicas. Mientras los resultados perjudiciales de la propia conducta son ignorados. Los modelos utilizados por los mass media para promover el consumo de los más variados productos cooperan en generar y sostener distorsiones que facilitan la agresión contra algunos tipos de víctimas especialmente. Cuando un sujeto decide realizar una actividad perjudicial para otro a fin de obtener con ella beneficios personales. El pacto de silencio establecido por este tipo de violadores pareciera estar . La pornografía se esfuerza en presentar modelos que claramente parecen disfrutar con acciones que en otro contexto podrían ser penalizadas. que desconocía completamente el daño que estaba ocasionando (Madanes. el fracaso de la inhibición.

etc. Es trato frecuente en las cárceles. este puede eliminarse del todo atribuyéndole al otro cualidades bestiales: ‘degenerado’. Una vez deshumanizado. ‘putos’. ‘bolitas’. Desproveer a otros de sus cualidades humanas. Nuestra sociedad está llena de estereotipos que plasman esta forma de trato diferencial: ‘negros’. El resultado final de las prácticas que posibilitan el fracaso de las inhibiciones actúa en el punto de los resultados generados para los destinatarios. La fuerza de las respuestas auto-evaluativas que activan los mecanismos inhibidores depende en parte de la opinión que tengan los agresores respecto de las personas hacia las que va dirigida su actuación. por tanto de los derechos que nosotros mismos gozamos. ‘locas’. a mantener la propia ignorancia respecto de los efectos de su conducta.53 dirigido. entre otros fines. pasando a ser así un objeto. los trabajadores manuales y las minorías religiosas y raciales eran tratados como objetos materiales o como elementos sub-humanos. Las alegrías o los sufrimientos de los semejantes actúan más potentemente como activadores que los mismos hechos ocurridos a extraños. el otro deja de ser considerado persona con sentimientos. permite separar o amortiguar las auto-sanciones contra el mal trato o la violencia en general que se le puede aplicar. Durante los años de la esclavitud las mujeres. Percibir al otro como un ser humano aumenta la respuesta empática debido a la similitud con uno mismo. Numerosos estudios avalan la hipótesis de que la concepción que los hombres sexualmente agresivos tienen de las mujeres es . ‘minitas’. Si la desposesión de humanidad no consigue posibilitar la desinhibición porque no amortigua suficientemente el autoreproche. esperanzas y preocupaciones. ‘animal’. que sean también brutalmente violados. una cosa. etc. para los imputados de violación. el calificativo de degenerado justifica totalmente dicho comportamiento.

et al. convirtiéndose así la conducta ofensiva en una reacción justificable desarrollada como consecuencia de una provocación. 1995. siempre es posible elegir al menos una de las conductas defensivas de la víctima para sostener la idea de que fue ella quien instigó el ataque. Esta investigadora entrevista a la totalidad de los jueces de instrucción1 de la 1ª Circunscripción Judicial de la Pvcia.. lo que concretamente significa que es la víctima quien debe probar su inocencia. llegando a la conclusión de que más del 50% de ellos estima necesario investigar respecto de la honestidad de la víctima a fin de probar que no hubo instigación al hecho2.54 un elemento de significativa importancia que posibilita el uso de estrategias coercitivas para lograr un intercambio sexual (Tedeschi. es quien investiga y. 1 . 1997. Harmon. Shoham. 2 NOTA: La doctrina jurídica denomina esta situación como ‘inversión de la carga de la prueba’. Los violadores y los hombres que reconocen una tendencia hacia la coacción sexual admiten suscribir a creencias o mitos respecto de la violación y de NOTA: Juez de instrucción es quien instruye en las causas penales. 1996. es quien además recibe las testimoniales de la víctima y ordena los estudios psico-físicos que considere pertinentes. en las que las víctimas suelen estar implicadas. Los datos empíricos sugieren que estos mecanismos de autodesinhibición facilitan la conducta de ataque sexual contra las mujeres. es decir. 1999). Lohr et al. 1995. La atribución de culpa a las víctimas es otro recurso que puede utilizarse con fines auto-desinhibidores. De entre la cadena de acontecimientos que conforman una acción coactiva contra un tercero. Yescavage.. de Mendoza. La investigación realizada por Ruggeri (1995) expone con claridad cómo está presente en el sistema judicial el recurso de atribuir la culpabilidad a la víctima. admiten una Generalmente de las interacciones perjudiciales serie acciones correspondientemente agravantes. determina la existencia del delito y las razones para ordenar el procesamiento del imputado. en principio.

El viejo mito de que toda mujer tiene la fantasía de ser violada. 1987: 410). 1996). y en muchas ocasiones la realidad. las atribuciones de culpa suelen ir acompañadas de prácticas sociales discriminatorias que generan las respuestas que sirven de excusa para los malos tratos. por tanto fracasar la inhibición de la conducta agresiva (Feild. 1978. Shoham. Respecto de esto último cabe preguntarse cuál es el grado de resistencia necesaria que debe oponerse. éste acaba por creerse sus propias descripciones degradantes. . Estas creencias hacen a las víctimas de la violación responsables de su propia victimización. ¿la muerte es acaso el límite hasta el que se debe llegar con la resistencia?. Malamuth. Transformar los efectos traumáticos del ataque sexual en consecuencias agradables para la víctima elimina sin dificultad la auto-censura anticipatoria y posibilita la desinhibición de la conducta agresiva. y por no ofrecer la resistencia necesaria al ataque. aún está presente en las creencias de nuestra sociedad. “El abuso justificado puede tener consecuencia más devastadoras para el hombre que la crueldad reconocida. sino el culpable. Por tanto. es más probable que induzca auto-desprecio en las víctimas la inhumanidad justificada que la inhumanidad que no intenta justificarse” (Bandura. 1981. Los malos tratos que no se invisten de honradez no hacen del perpetrador la víctima. cuando la vivencia. Además.55 las mujeres que engloban los mecanismos por los que puede desactivarse la autocensura moral. es que la propia vida es lo que está en juego. porque se supone que han incitado al acto debido a su aspecto y su conducta sexualmente provocativos. mientras que cuando la culpa se atribuye a las víctimas.

56 Actitudes socio-culturales Anteriormente ya hemos mencionado que la actitud que un sujeto tiene hacia un tercero puede. impera la supremacía de los varones. La acalorada defensa de los derechos de la mujer que. Parece ser necesario extenderse un poco más sobre este punto pues no son sólo las actitudes individuales las que pueden ser facilitadoras de la coerción sexual. actuar como elemento desinhibidor de la agresión. sin lugar a dudas. la profundización de temas que durante siglos fueron considerados como lo ‘normal’. la sexualidad agresiva se valora como un signo de masculinidad y se trata a las mujeres como una propiedad. la investigación realizada por Sanday (1981) demuestra que las violaciones son frecuentes en las sociedades donde la violencia constituye una forma de vida. Sin embargo. El lugar y la función de la mujer estaban claramente definidos por el rol masculino. cuando no lo ‘natural’. En el ámbito social se sostienen creencias que fomentan en el sujeto particular la adhesión a posturas que facilitan el trato diferencial respecto de terceros. hicieron los feministas. posibilitaron sin duda alguna. Tal como antes ya citáramos. sino literalmente al menos en algunos aspectos. Los estudios interculturales revelan que la agresividad sexual es una expresión de la ideología cultural de predominancia masculina. aprueban la igualdad sexual y tratan de forma respetuosa a la mujer. Siglos de ejercicio . no son habituales en aquellas sociedades que repudian la agresión interpersonal. durante la década de los ochenta. El ideal de educación que en el siglo XVIII Rouseau (1950) presentaba en su obra ‘Emilio’ constituyó un paradigma que muchas generaciones tuvieron en cuenta.

entre ellos en la adolescencia y a nivel individual: “ser responsable y tener motivación de logro. A todo lo anterior debe sumarse el hecho de que la mayoría de los sujetos que tienen actitudes que facilitan el uso de estrategias coercitivas para obtener lo que desean. esto especialmente en cuanto a lo que se considera como factores protectores1. Garrido Genovés (1995: 254) propone una serie de factores protectores en las diferentes etapas del desarrollo. ser inteligente. han vivido infancias deficitarias. Esta forma de trato se sostiene en la conceptualización que se realiza de los mismos. de temperamento flexible y poco envidioso. con más o menos distorsión del mismo. El concepto que se elabora de un tercero. La cotidianeidad de actividades rutinarias que comportan efectos perjudiciales para los demás y que favorecen los propios intereses generan el establecimiento de creencias respecto de la ‘normalidad’ o bien lo ‘natural’. Los mitos existentes respecto de las mujeres se vinculan a este paradigma. buenas interacciones y 1 . Cuando un sujeto debe enfrentarse a normas culturales que apoyan la violencia como adecuado cause de expresión. Los grupos sociales donde imperan valores androcéntricos facilitan el trato diferencial de las mujeres y los niños. mostrar buenas habilidades verbales. Las actitudes hacia determinadas personas no sólo se generan a partir del concepto que de ellas se sostenga. que fácilmente favorecen el trato discriminatorio. La práctica comportamental impone un importante sesgo al pensamiento. la mayoría de las veces se transforma en una actitud hacia éste. tener pocas enfermedades graves y de recuperación rápida. ser sociable. ciertamente podrá más fácilmente comportarse en forma violenta con aquellos que evalúa como poseyendo menos derechos que él mismo. ser competente socialmente. mostrar autonomía y autodirección de la conducta. NOTA: Un interesante trabajo realizado por V.57 permitieron que el ideal iluminista sembrara su simiente en el saber popular.

desde los tiempos prehistóricos hasta el presente. Así. Esta noción es apoyada por numerosos investigadores (Malamuth. Harmon. 1995). A nivel familiar: “familia poco numerosa.58 Plummer (1984) ha sostenido que los varones se definen a través de su cultura como ‘necesitando estar en el mando’. aunque no todos los sujetos que realizan una habilidades sociales. Tieger. La pornografía Respecto de la pornografía la mayoría de los investigadores coinciden en sostener que ella directamente y por sí sola no puede ser considerada como causa eficiente para que un sujeto realice una violación. compromiso de la familia con valores sociales y morales. solución activa de problemas. asertividad . buena comunicación familiar y fuertes lazos afectivos. mostrar satisfacción en el apoyo recibido”. No obstante sí tiene importancia como desinhibidor de la actividad conducente a la violación y. la violación. atención y cuidado de los hijos durante los primeros años. locus de control interno. . estrategias de coping. ni más ni menos.. proceso que se empieza a aprender en la niñez temprana. amplia red de apoyo social y emocional. que un proceso conciente mediante el cual los hombres mantienen a las mujeres en un estado de miedo. espacio entre hermanos igual o menor de dos años. disponibilidad de terceras personas para el cuidado.. autoestima positiva. 1986. ser poco impulsivo. es considerada como el precio de la sexualidad coercitiva de nuestra sociedad. Continúa este autor afirmando que la violación ha tenido. Tetreault. atención y referencia del niño. patrones de crianza consistentes. entonces puede ocurrir una ‘crisis’. ambientes institucionales con autonomía y cohesión”. Si este centro de mando no es tenido en cuenta o bien es dejado de lado. 1981. una función crítica: es. 1981. presencia paterna en los primeros años de vida. .

proporciona una base para las fantasías sexuales futuras que pueden ejercer una atracción hacia las conductas sexuales desviadas” (Marshal y Barbaree. Bogaert et al. tenemos entonces que. Circunstancias próximas y de oportunidad . la combinación de exposición a la pornografía. 1995. es altamente probable que los jóvenes que han padecido una socialización deficiente tengan menor resistencia hacia sus efectos. El concepto de la mujer es el más gravemente afectado por la pornografía y. que las investigaciones realizadas con adultos que abusan sexualmente de los niños. en términos remotos. es una variable a tener en cuenta. 1989: 173). .59 violación empleen material pornográfico para instigar su conducta sexual coactiva.. especialmente si consideramos que uno de los mensajes más importantes trasmitidos por los ‘guiones’ de este entretenimiento es el de otorgar un cierto sentido de poder y de dominio sobre mujeres débiles y deseosas. han revelado que en su infancia muchos de ellos han sido expuestos a la pornografía para suscitar así su interés sexual en beneficio del agresor (Worling. 1997). Ciertamente puede pensarse que “. un adulto modelando el abuso hacia el niño y la propia actividad sexual del niño en este contexto. . Debe tenerse en cuenta. si consideramos que éste tiende a mantenerse en el tiempo como no lo hace la excitación sexual inmediata que generan las exposiciones a la pornografía. de igual modo.

a tener en cuenta son las circunstancias de oportunidad. (1997) y Yescavage (1999) sostienen que aproximadamente el 51% de los hombres utilizados en sus muestras admitieron que era probable que ellos se comprometieran en una relación sexual utilizando la fuerza si tuvieran la seguridad de no ser descubiertos. locus de control interno. buen desempeño escolar. fracasarán más probablemente a la hora de construir inhibiciones sólidas contra la agresión sexual. Incluye un conjunto de variables de dirección interior tales como la auto-percepción positiva. resulta necesario la concurrencia de determinadas circunstancias para que éste suceda. NOTA: Competencia social es la “capacidad para comportarse de forma adecuada en las relaciones y situaciones interpersonales. Otro elemento de singular importancia. el sostenimiento de una prolongada situación de estrés o una activación sexual previa son. 1995: 396). entre otras. 1997). Lo que no significa necesariamente que el asalto sexual sea inevitable.. sin que haya riesgos evidentes de detección o castigo. responder con acierto ante el refuerzo social y estrategias para solucionar los problemas” (Garrido Genovés et al. Tedeschi. Las tres primeras circunstancias nombradas son señaladas en variados estudios como capaces de desinhibir el deseo sexual de la violación en varones normales (Garrido Genovés. aparentemente simple. 1994. sociabilidad. Los estudios realizados por Malamuth (1981). empatía. habilidad para demorar la gratificación. 1 . circunstancias que logran posibilitar la comisión de una agresión sexual. asertividad. 1995. control de la conducta agresiva. Lohr. actitudes favorables hacia la escuela. La intoxicación etílica. una reacción de cólera.60 Anteriormente se ha deficientemente equipados afirmado que los varones que están de competencia social1] para [carentes enfrentarse a las influencias negativas socio-culturales. 1995. las que se refieren a la disponibilidad de una mujer o un niño para victimizar. Lohr et al.

La conceptualización del delincuente expuesta por Walters lo entiende como aquél que lleva un estilo de vida caracterizado por un sentido global de irresponsabilidad. por una variedad de intereses autoindulgentes. se incluye en él la agresión sexual grave.61 ASPECTOS PSICOLÓGICOS PARTICULARES DEL AGRESOR SEXUAL Teoría del estilo de vida criminal En 1990 G. Walters presentó un modelo bastante innovador y aparentemente prometedor en cuanto a las posibilidades de entender el proceso de convertirse en delincuente violento. D. Este modelo ha sido denominado teoría del estilo de vida criminal. por un acercamiento intrusivo en las relaciones interpersonales . en la teoría del life-span de desarrollo y en la perspectiva de la elección racional. La propuesta presentada por Walters tiene sus antecedentes en la noción de personalidad criminal de Yochelson y Samenow (1976). en las diferentes investigaciones sobre la carrera criminal.

Mientras que las variables situacionales estarían relacionadas con la clase social. Las condiciones disponen el desarrollo del estilo de vida criminal a través de tres dominios. (Walters & White. el social. siendo este el patrón que puede considerarse como más significativo en relación a los agresores sexuales. Las variables personales serían aquellas características del individuo relacionadas con la subsiguiente conducta criminal. etc. el físico y el psicológico. la inteligencia y la edad. Estas condiciones son agrupadas en dos grandes categorías: variables personales y variables situacionales.62 y una continua violación de las reglas y leyes sociales. En el ámbito social se establecen los problemas . la autoindulgencia y la violación de reglas sociales serían patrones conductuales inherentes al ser humano. la elección y la cognición. 1989). El ser humano nace con ciertas características biológicas y dentro de una situación social específica. Las condiciones pondrían la base de una posterior implicación en actividades transgresoras. Walters propone tres características que forman un sistema de influencias interactivas relacionadas con el estilo de vida criminal: las condiciones. 1990). la violencia de los medios de comunicación y las relaciones familiares (Walters. mientras que el patrón de conducta intrusiva interpersonal estaría dado por un inadecuado proceso de socialización. Tanto la irresponsabilidad. las drogas. Estas condiciones ejercen su influencia por la interacción persona-situación que se realiza en cada dominio. Algunas de estas características y condiciones correlacionan con la subsiguiente conducta ofensiva y la criminalidad adulta. esto es: la herencia. Estas cuatro características conductuales están íntimamente interrelacionadas entre sí y la presencia de las cuatro reflejaría el inequívoco patrón de un estilo de vida criminal.

el Programa longitudinal ‘Desarrollo individual y ambiental’ de Magnusson. 1995) 1. Un elemento que suele ser pasado por alto en los modelos de cognición de toma de decisiones es el miedo.63 de apego en las dificultades interpersonales. Y el ámbito psicológico se compone de una serie de autoconcepciones interrelacionadas como la autoestima. Los modelos de condiciones y refuerzo aparecen para facilitar la línea a seguir. pero nunca determinan la elección. el estudio de la isla Kauai. En el ámbito físico se atiende a la búsqueda de estimulación sensorial y de excitación. Derivado de estas condiciones se produce un proceso de elección influenciado por la madurez cognitiva. El infractor persistente tiene miedo a muchas cosas. el Proyecto Bielefeld. destacándose la empatía y la vinculación social. En todos estos estudios. se ha buscado determinar cuáles son los factores que inciden con mayor fuerza en un momento determinado de la vida del sujeto y que favorecen que se comprometa en actos delictivos. Las condiciones pueden limitar las opciones a elegir. algunos llevados a cavo durante treinta años. el énfasis ha sido puesto en lograr enfocar los factores protectores. pero sin determinar el resultado final (Garrido. a través de los cuales las condiciones ejercen sus efectos aumentando o disminuyendo las opciones de una persona en una situación dada. NOTA: Garrido G. la información recibida y la historia anterior de refuerzos. la imagen corporal. expone algunos estudios longitudinales que avalan el modelo propuesto por Walters. 1 . Statting y Reichel. tal como el Estudio de Spivack y Cianci. el estudio longitudinal ‘Cambridge’ de West y Farrington. el Mannheim Cohort Project y. En este proceso de toma de decisión tienen una particular importancia los factores riesgo / protección y exacerbación / mitigación. Según Cornish y Clarke (1986) los procesos de toma de decisiones de la cognición humana pueden dar parte de la respuesta al por qué el predelincuente selecciona ciertos comportamientos en vez de otros. la autodefinición y las expectativas personales. Dentro de la perspectiva de Walters el miedo es visto como el motivo primario del comportamiento delictivo persistente. pero el impulso real parece derivar de un fuerte sentido de miedo.

cortocircuito.64 tiene miedo sobre todo a la responsabilidad. que le hace dirigir su vida hacia caminos dramáticos y destructivos que están en consonancia con su deseo por incrementar la estimulación sensorial. El mundo delictivo le ofrece un refugio donde existen tantas excusas para fracasar como objetivos antisociales a conseguir. Este estilo de pensamiento criminógeno está reflejado por ocho patrones cognitivos primarios (auto exculpación. CONDICIÓN ELECCIÓN COGNICIONES CONDUCTAS AUTO EXCULPACIÓN VIOLACIÓN DE REGLAS SOCIALES CORTOCIRCUITO PERMISIVIDAD APEGO TOMA DE DECISIONES MODULACI ÓN DE ESTÍMULO S ORIENTACIÓN DE SENTIMENTALISMO AUTO IMAGEN INTRUSIÓN INTERPERSONAL . sentimentalismo. Se evidencia un estilo de pensamiento que en muchos sentidos refleja patrones encontrados en niños y adolescentes. En este infractor existe un estilo de pensamiento desarrollado como respuesta a las condiciones a las que ha estado expuesto y a las elecciones transgresoras que realiza. orientación de poder. súper optimismo. permisividad. indolencia cognitiva e inconsistencia). al compromiso. El agresor persistente tiene una clara falta de autoconciencia e intuición personal. a la intimidad y a fracasar en la vida convencional.

apuntando a consideraciones externas que pueden o no ser verdaderas. Mientras muchos jóvenes evolucionan y aprenden a aceptar su propia responsabilidad.65 SUPEROPTIMISMO AUTO IMAGEN MOTIVO ORGANIZAD OR PRIMARIO (el miedo) INDOLENCIA IRRESPONSABILI INCONSISTENCIA Patrones cognitivos primarios Auto-exculpación: este patrón tiene sus raíces en la racionalización y auto-justificación del adolescente y ayuda al infractor a evitar la responsabilidad de sus propias acciones. el infractor persistente continúa centrándose en metas y prioridades adolescentes. El cortocircuito elimina la ansiedad. Utiliza estrategias cognitivas como técnicas de neutralización para justificar sus acciones antisociales y extinguir así los sentimientos de culpabilidad. los miedos y mensajes disuasorios . pero que no tienen nada que ver con el comportamiento del individuo. Cortocircuito: el infractor persistente es tan sensible a los mensajes disuasorios como cualquier otro individuo. un esfuerzo por aliviar o disculpar la responsabilidad de sus acciones violentas y antisociales. La auto-exculpación implica un intento por parte del individuo de minimizar o suavizar la seriedad de su comportamiento delictivo. El infractor fracasa en apreciar que el hecho de reconocer la presencia de injusticias en el mundo no excusa. justifica o atenúa sus acciones irresponsables y transgresoras de la ley. pero tiene mayor tendencia a eliminarlos a partir de su toma de decisiones. las preocupaciones.

el delincuente se siente único. los débiles y los . cree tener el privilegio de tomar lo que quiere de quien lo desee. al nivel de necesidad. etc. especial. Este patrón actúa como lubricante que no sólo facilita la comisión de determinados actos delictivos.el delincuente tiene un sentido especial de la propiedad. sustituye la idea de deseo por la de necesidad. b. El infractor persistente tiene una visión simplista e inmadura de la experiencia humana: todos los hombre se incluyen en dos categorías. dinero. piensa que está exento de ella.la identificación errónea. y c. eleva su deseo de joyas. Esta permisividad se compone de tres elementos básicos: a. mientras centra sus esfuerzos en características superficiales como por ejemplo el atractivo. con él no van las reglas normas y dictámenes de la sociedad. Este patrón implica un esfuerzo por controlar todas las circunstancias de su entorno. Aunque el infractor persistente considera que la ley realiza una función necesaria en la sociedad. diferente a todos los demás. Permisividad: este patrón tiene su origen en las creencias egocéntricas del adolescente: ‘el mundo existe para beneficio personal y el propio placer’.66 que se encuentran en el camino del individuo que comete o va a cometer un acto delictivo concreto. El infractor persistente fracasa al apreciar la importancia del auto-control. de la posesión.la unicidad. Orientación de poder: este patrón tiene sus raíces en la orientación externa extrema. Este sentimiento de derecho le proporciona el permiso para violar las leyes sociales y los derechos personales de los demás. sino también crea las circunstancias bajo las cuales se comete gran parte de la criminalidad. sexo. Sin el cortocircuito el infractor es incapaz de eliminar las medidas disuasorias que evitan que la mayoría de la gente se mantenga alejada de la actividad antisocial.

no sacrificado y dirigido a proporcionar al individuo un buen sentimiento sobre sí mismo. Sentimentalismo: el infractor persistente tiende a expresar sentimientos cariñosos e intereses estéticos de una manera inconstante y bajo el propio beneficio.67 fuertes. tiende a ser excesivamente optimista y confiado. Este patrón es el talón de Aquiles del infractor persistente ya que descubre su vulnerabilidad al ser detenido. con la intención de presentarse tan favorablemente como le sea posible. utilizados y manipulados en el propio beneficio. El sentimentalismo engañoso. a diferencia del amor. Superoptimismo: tiene su origen en la preocupación adolescente por fantasías y deseos. bloquea las alternativas racionales. Es un patrón basado en la apreciación irrealista que el infractor persistente tiene sobre sí mismo. sobre sus propias habilidades e incluso de la suerte que le acompaña para evitar las consecuencias de sus acciones antisociales. . considera que la autoestimulación del superoptimismo es más estimulante que la estabilidad a largo plazo del estilo de vida convencional. Los débiles pueden ser intimidados. no tiene planes de futuro específicos ni realistas. El infractor persistente funciona sobre la base de sus deseos. fracasa en aprender que para conseguir objetivos valiosos se necesita esfuerzo y sacrificio. Este patrón es una cognición necesaria para la perpetuación del estilo de vida criminal que fomenta la violación continua de las reglas. Realiza una gran variedad de comportamientos con la única intención de convencerse a sí mismo y a los demás de que es ‘una buena persona’. es egoísta. ignora sus obligaciones personales y pasa por alto las oportunidades para establecer metas reales.

en llevar a cabo objetivos que requieren de cierto esfuerzo y en concentrarse en seguir metas a largo plazo. obvia sus obligaciones personales como si nunca hubiesen existido. es incapaz de discernir. como forma de escapar o protegerse de la contradicción de los mismos. El infractor fracasa en mantener compromisos.68 Indolencia cognitiva: el infractor persistente se deja guiar por la ley del mínimo esfuerzo. reforzando así los aspectos destructivos del estilo de vida criminal. tomando siempre el camino más fácil sin ver la frustración del mismo. siendo víctima de su propia pereza. Esta función inicialmente protectora de la compartimentalización es sustituida por un proceso en el que el individuo comienza a confiar en la inconsistencia como medio de eliminar la ansiedad. deja pasar las oportunidades prosociales. El infractor mantiene una compartimentalización en la que existe desvinculación de pensamientos. se expresa con términos globales. Inconsistencia: este patrón interfiere en la solución de problemas impidiéndole del infractor se dirigiéndolo hacia asuntos irrelevantes e que proponga alcanzar metas siguiendo diversas posibilidades en vez de una única alternativa. y persigue la excitación en el mundo exterior como medio para compensar un mundo interior superficial y con poca estimulación. imprecisos y ambiguos intentando no entrar en temas específicos para evitar ser responsable y conseguir confundir al que escucha. no tiene metas realistas y no suele acabar lo que empieza. se aburre fácilmente. Patrones conductuales . normalmente vacila en pensamientos y conductas. sentimientos y acciones entre sí. es perezoso cognitiva y conductualmente.

Las conductas autoindulgentes tienen consecuencias negativas a largo plazo para el infractor . Busca alcanzar satisfacción y placer sin considerar las consecuencias de sus acciones. Patrón conductual caracterizado por la violación repetida y constante de los derechos. Define una conducta frecuentemente iniciada a edades tempranas. orientado hacia el placer y auto-indulgente. La auto-indulgencia se caracteriza principalmente por la ausencia de control que viene reflejada por una historia de abuso de alcohol/drogas. y sólo mediante el proceso de socialización aprendemos a cumplirlas. siendo un claro pronóstico de una posible criminalidad de vida posterior (Santoni. promiscuidad sexual. Se caracteriza por una elevada agresividad. se aprende a actuar de esa manera. En algunos casos la intrusión interpersonal es la única característica conductual que distingue entre los patrones del estilo de vida criminal y los que no lo son.69 Violación de reglas sociales: patrón conductual inherente a la naturaleza humana que refleja la indiferencia patente hacia las normas. El delincuente persistente ha fracasado en aprender el valor de la gratificación demorada. tiende a ser impulsivo. inestabilidad marital y débiles vínculos emocionales con los otros. leyes y reglas de la sociedad. 1998). No se nace intrusivo. hostilidad personal y abuso físico y/o emocional de los otros. dignidad y espacio personal de los otros. Tiene su origen en la idea de Hirschi (1977) de que nacemos con predisposición a violar las reglas y normas de la sociedad. Intrusión interpersonal: es el único patrón de los cuatro mencionados no inherente a la naturaleza humana. frecuencia de actos violentos. Auto-indulgencia: patrón conductual inherente a la naturaleza humana.

Es un individuo que fracasa en justificar sus acciones. pero antes de aceptar la responsabilidad de dichas consecuencias. Walters finalmente postula en su planteamiento que. Su acercamiento impulsivo. y por otra. teniendo en cuenta por una parte que los hechos criminales sólo pueden ser entendidos dentro de un complejo encadenado de pensamientos. Irresponsabilidad: patrón conductual inherente a la naturaleza humana. imprevisible y tumultuosa. el comportamiento criminal no cambiará a menos que el delincuente cambie primero su pensamiento. y que es fuente constante de irritación para todos aquellos que viven cerca de él.70 persistente y para los de su alrededor. que no cumple sus obligaciones sociales y morales con los otros. motivos y conductas. buscará la culpa de su miseria en otras personas o en agentes externos a él. El infractor persistente encuentra tan reforzada la irresponsabilidad de la adolescencia que toma la decisión de seguir y continuar este patrón indefinidamente. peligroso y poco fiable a las situaciones. . que el comportamiento está en función de la actitud y pensamiento que una persona adopta hacia una situación particular. es lo que hace que su vida sea tan caótica.

no obstante. la realidad demuestra que mayoritariamente y. violenta o inesperada sino que se desarrolla de forma sutil y poco a poco en el tiempo. También la forma agresiva sigue parámetros similares. . pudiendo alcanzar meses o años de la vida del niño. la más importante es que el agresor es una persona desconocida. un conocido o un amigo de la familia. La agresión sexual a menores generalmente no es fruto de un único delito sino que conlleva abusos repetidos en el tiempo.71 AGRESIÓN SEXUAL A MENORES Existen una serie de mitos o creencias sociales respecto de la agresión sexual a los menores. generalmente no se trata de una acción impulsiva. en consonancia con las agresiones sexuales a adultos. el autor es una persona próxima al niño: un familiar. peligrosa o extraña al niño.

además. con el paso del tiempo y fruto del miedo NOTA: Según lo expuesto por Seligman (1980) en su obra Helplessness se trata de una situación en la que el sujeto se siente impotente para escapar. lo definitorio aquí es que la persona está sufriendo y no puede actuar eficazmente para acabar con lo que le está produciendo ese malestar. • La indefensión. Es decir. atribuye esta falta de contingencia a una causa. sea cual fuere la causa que determine existirá una mayor sensación de incontrolabilidad sobre futuros acontecimientos y aparecerán los déficit propios de la indefensión o el desamparo: el cognitivo (dificultad para percibir y aprender la relación o contingencia entre los eventos del medio y la conducta cuando tal relación existe). pero sí la psicológica. Una vez que el agresor le pide al niño que no comente nada a nadie. el motivacional (retraso en la iniciación de las respuestas voluntarias). siempre se observa como auto-culpable de la situación. a éste se le plantea otro dilema. traería consecuencias negativas para él (fruto de la amenaza formulada por el agresor) o bien para las personas que le rodean: madre. el niño adquiere un sentimiento de autoculpabilidad si no reacciona como el agresor le manifiesta que espera que lo haga. en cualquier caso. por lo cual se suele disponer de una autoridad moral implícita.72 La coacción física no parece ser el elemento clave en la agresión sexual a menores. Si se tiene en cuenta la teoría de la atribución. • El secreto. etc. cuando un sujeto experimenta una ausencia de relación entre los eventos del medio y sus respuestas. romper el secreto significa violar una de las creencias básicas de la infancia que. generándose un estado de apatía y depresión. El agresor suele ser una persona de confianza del niño y generalmente adulto o mayor que él. y el emocional (depresión del afecto que el organismo experimenta cuando aprende que un acontecimiento 1 . Siguiendo la teoría de la disonancia cognitiva. hermanos. Siguiendo la teoría de la indefensión aprendida1. en este momento al niño se le plantea la necesidad de creer que lo que le sucede es normal y aceptable porque lo dice el agresor. Esta se establece en función de tres polos: • La autoridad.

debería hablarse de agrupaciones de indicadores en función de determinadas características de la agresión (Soria y Hernández. los primeros se diferencian de los adultos (grupo control) y los segundos son un grupo más heterogéneo. El abusador infantil. es incontrolable). normalmente. conoce a los niños. 1995). en este sentido la respuesta frente a estímulos en función de su edad y sexo puede discriminar entre los paidófílicos y los normales (Quinsey. 1987) No existen datos precisos de incidencia y se considera que por cada agresión homosexual hay dos heterosexuales (Worling. Los indicadores deben valorarse en forma global ya que no puede establecerse una relación directa entre un solo síntoma y el abuso. en nuestra experiencia en el COSE no hemos conocido ningún caso de agresión sexual a niños donde el ofensor fuera desconocido para la víctima. pero con más respuesta a edades inapropiadas. al tiempo que se ve incapaz de actuar delante de ella para cambiarla. Dos factores agravan el proceso: la dificultad para narrar los hechos y su propio desarrollo evolutivo en el ámbito psicológico que le puede impedir entender qué está bien y qué mal. 1994).73 inducido el niño ha aceptado la situación. Otra de las creencias básicas es que existe una correlación directa entre la agresión sexual a menores y la aparición de síntomas del abuso. según Bogaert (1997) sólo el 15% de los abusadores infantiles eran desconocidos de la víctima. . aunque pudiera. En los agresores sexuales a niños los perfiles de activación sexual presentan significativa diferencia entre los que abusan de niños de su familia (incesto) y aquellos que lo hacen con niños no familiares.

Los agresores sexuales infantiles se producen en todos los grupos sociales.74 La edad media de estos agresores es superior a la de otros ofensores sexuales y puede considerarse que ronda los 40 años. produciéndose una inversión. Han tenido experiencias heterosexuales pero tienen sentimientos de masculinidad inadecuados y problemas de auto-concepto. analizando la personalidad de los agresores. la otra. 1995). Cohen et al. divorcio y desempleo como precipitadores. una centrada en el análisis de la conducta criminal realizada y. los mayores (en torno a los 50 años) prefieren a los niños menores de 10 años y los más jóvenes eligen adolescentes de 12 a 15 años (Worlig. En estos agresores se ha encontrado alcoholismo. . (1969) distingue los siguientes tipos de agresores sexuales a niños: • Inmaduros o fijados en la paidofilia. Se han realizado dos tipologías clásicas de estos agresores. Eligen normalmente niñas desconocidas en un afán de reconstruir un autoconcepto dañado. No desarrollan relaciones con compañeros adultos. La relación sexual con el niño suele producirse sin violencia ni resistencia del pequeño. pero lo cierto es que aquellos con mayor poder adquisitivo acuden más a contraprestaciones bajo pago en redes de prostitución infantil de las grandes ciudades y/o el turismo sexual hacia los países del sudeste asiático. prefieren las relaciones con niños y son socialmente inmaduros. • Regresivos. pasivos y dependientes.

Entre las dos tipologías presentadas se puede observar un cierto solapamiento. ya sea de una forma permanente (propiamente paidofílicos) o eventual (regresivos) y el patrón de los sujetos que cometen estos delitos como parte de su conducta violenta general. entre los orientados sexualmente hacia los niños. En el primer patrón el agresor no tiende a usar la violencia ya que pretende conseguir la participación del niño. Tienen graves características psicopáticas de personalidad con antecedentes de conducta antisocial y la motivación del ataque es propiamente sexual y agresiva al mismo tiempo. Resulta necesario hacer referencia al modelo multifactorial propuesto por Finkelhor en 1986. citado por Soria y Hernández (1994). eligen normalmente niños. es más probable que las amenazas y coacciones sean utilizadas al final de la relación. Su patrón de conducta obedece a la búsqueda de sensaciones y de su propia satisfacción sin algún grado mínimo de empatía. que analiza las precondiciones facilitadoras del abuso sexual. Según estos investigadores constituye la aproximación más comprensiva por cuanto integra en una perspectiva psicosocial un análisis del agresor. Posteriormente Groth y Burgues (1977) han dividido estos delitos en dos patrones: los motivados por una tensión sexual y los violentos. la víctima. utilizando al comienzo más bien y en forma más extensa el refuerzo positivo.75 • Agresivos. la familia y los factores culturales y sociales. Sin embargo las agresiones violentas usan a los niños como un objeto para su gratificación y pueden realizar conductas sádicas donde el arousal sexual/violento se confunden. Son los más responsables de lesiones y muertes. Este modelo pretende aplicarse .

.Es correcto tener relaciones sexuales con un niño si éste está de acuerdo.Un encuentro con un adulto no lo predispone a ser un paidofílico cuando sea mayor. . . entonces también los puede tener con un adulto. Junto a estas características del agresor existen factores de desinhibición conductual que puede ser situacional (abuso alcohólico) o más permanente (distorsiones cognitivas) y frente a otros factores que tienden a inhibir estas conductas: internos. . afirmando que hay unas condiciones necesarias para el abuso. 1 .La experiencia no tendrá repercusiones para el niño.76 tanto al incesto como al abuso extra-familiar. NOTA: Este tema ha sido con anterioridad suficientemente tratado bajo el título Fracaso de la Inhibición.En los encuentros sexuales con adultos los niños pueden aprender. activación sexual orientada a menores y obstáculos para desarrollar relaciones sexuales alternativas. si no se resiste físicamente es porque desea el sexo. aunque en combinaciones diferentes en cada caso. Por último es necesario destacar que en el desarrollo de estas conductas también aparecen una serie de creencias irracionales y distorsiones cognitivas como las que a continuación se proponen: .Si un niño tiene contactos sexuales con otros niños.Los niños están informados sobre la sexualidad y pueden elegir. Las motivaciones que existirían para el abuso sexual serían las siguientes: congruencia emocional o tendencia a buscar gratificación emocional con niños. externos o relativos a la resistencia del niño1. .

1997): 1. siempre está prohibido dentro de la familia nuclear. sin lugar a dudas. fundamentalmente padres e hijos. Numerosos autores. Experiencias de socialización: la exposición al abuso en una generación incrementa la posibilidad de aparición en la siguiente 2. en segundo lugar tíos y más excepcionalmente son madres.. déficit asertivo y en . entre ellos Malinowski y Lévi-Strauss. En las relaciones sexuales dentro de nuestra cultura existen dos prohibiciones básicas: la ya dicha edad de consentimiento y la prohibición de relación sexual entre determinados parientes.77 El incesto En términos generales podemos afirmar que todos los delitos sexuales provocan variadas reacciones pero. aunque difiere su consideración de pecaminoso y el horror que produce. Los agresores incestuosos normalmente son padres. es el incesto el que produce las más emotivas. Los dispositivos de alianza en todas las sociedades conocidas sostienen el tabú del incesto. señalan que el incesto marca el inicio de la cultura. Cuando el abuso sexual es intrafamiliar se ha descrito un perfil que se aproxima a los modelos de violencia doméstica multicausal donde se han encontrado una serie de vulnerabilidades que aumentan la probabilidad de ocurrencia de la agresión sexual intrafamiliar (Barbich et al. menor auto-concepto. Características personales de los agresores: conducta general violenta.

deficiencias mentales. sistema de creencias y escasas habilidades para el manejo del estrés.. los diagnósticos más frecuentes son personalidades rígidas o paranoides. aislamiento social. Fuentes de estrés identificables que pueden tomar formas crónicas o de crisis. 4. autoritarismo. pudiendo ésta presentar trastornos que la incapaciten en su rol familiar. Estos factores explican menos el incesto que los factores de riesgo mencionados anteriormente (Soria et al. demasiada cohesión familiar.1994). El agresor paidofílico Los agresores paidofílicos son aquellos que presentan intensas necesidades sexuales recurrentes y fantasías sensualmente excitantes que implican actividad sexual con un niño (generalmente NOTA: Las experiencias terapéuticas que Madanes (op. familia numerosa. Sistema familiar nuclear: falta de intimidad sexual en el matrimonio.) presenta en su libro sobre violencia masculina avalan este perfil. 3. en la pareja mayor poder del hombre que de la mujer. rigidez adaptativa. 1 . comunicación familiar disfuncional. graves deterioros alcohólicos y/u orientación parafílica. cit.78 recursos personales. relación marital deteriorada.1 No está demostrada la relación con una psicopatología pero cuando ésta se da en el incesto.

Debe tenerse precaución al aplicar este diagnóstico a cualquier agresor infantil pues estos comportamientos deben mantenerse en el tiempo y tener una determinada intensidad/frecuencia. si se limita a incesto o si es exclusivo o no (Bogaert et al.79 impúber). 1986). El paidofílico suele estar integrado socialmente y no presenta otros problemas emocionales. Hay que distinguir si estas actividades implican a niños del mismo sexo. las más usuales son los deterioros cerebrales. Soria y Hernández (1994) informan que en la clínica diaria es fácil encontrar en el paidofílico un patrón de aprendizaje característico: durante su infancia/adolescencia participan en juegos sexuales con compañeros de su misma edad. un acto sexual aislado puede deberse a una pérdida emocional reciente. sexo contrario o ambos.. Asociada a la paidofilia es excepcional encontrar otras patologías. Pero estas últimas suelen presentar múltiples reincidencias. según los criterios presentados por el DSM-IV (1999) deben ser personas mayores de dieciséis años y al menos cinco años mayor que el niño. miedo al descubrimiento y al castigo por parte de los adultos. factores situacionales como la intoxicación etílica u otra psicopatología como la demencia senil. tanto homosexuales como heterosexuales confiesan un considerable número de encuentros sexuales con niños que no han sido denunciados y un 90% afirma que no tienen expectativas respecto de detener sus actividades paidofílicas (Bartol & Bartol. Posteriormente. 1997). conflicto de pareja.. o bien a soledad/imposibilidad de otras relaciones. estas escenas son recordadas vivamente y a veces asociadas a poderosos estímulos: excitación sexual. 1997). Existe una proporción mayor entre las agresiones heterosexuales frente a las homosexuales. deficiencias intelectuales y alcoholismo(Bogaert et al. sus .

80 primeras experiencias heterosexuales son insatisfactorias. . lo que es reforzado con una conducta masturbatoria. Con posterioridad a esto no desarrollan relaciones adultas y cuando las establecen carecen de intimidad por lo que vuelven a elegir a niños para sus relaciones sexuales. acuden de forma reiterada a la fantasía reproduciendo las mencionadas escenas.

La aplicación de los conceptos de provocación-precipitación de las víctimas de agresión sexual lleva a fortalecer los mitos acerca de la violación..parte del principio de ‘victim precipitation’ suponiendo que la víctima había sido la primera en utilizar la violencia o había contribuido a la producción del delito. y mediante estos análisis se tendió a culpabilizarla considerándola responsable del hecho delictivo (Clemente.81 LA INTERACCIÓN DELICTIVA La victimología clásica -Von Heting. toda interacción víctima/agresor se enmarca en un proceso interactivo secuencial que puede ser descompuesto en cinco partes (Soria y Hernández. como que toda mujer desea secretamente ser violada o que el motivo para el rapto es sólo el sexo. 3. No obstante. etc. La perspectiva del agresor: incluye las características e intenciones propias que le lleva a seleccionar un blanco u objetivo (la víctima). . 2. Wolfang. 4. El desenlace: de la interacción y su resultado. La interacción: en forma dinámica entre el ataque (agresor) y la resistencia (víctima). 1995). La amenaza: es la forma básica de control/poder en la interacción. 1994): 1.

1984. El grado de conocimiento previo también determina la resistencia de la víctima. En la primera situación el agresor se mostró más agresivo. 1998). Variables previas o antecedentes La relación previa: al analizar la interacción víctima/agresor se han de estudiar en primer lugar la relación previa a la acción delictiva. en general estas últimas son menos violentas. Se ha encontrado que en un 60 – 80 % de los casos existe relación e. solía . 1986). Miguel et al. En una investigación realizada por Koss et al (1999) se estudian en 489 víctimas de violación los efectos derivados de conocer o no al agresor. incluso. así cuando ambos se conocían la resistencia alcanzaba el 35% frente al 23% cuando eran desconocidos (Miguel et al.82 En la escena de la agresión se produce una interacción entre víctima y agresor en la cual ambos están determinados por sus antecedentes personales y sociales. De todo este conjunto de variables depende el desenlace de la situación. excepto cuando son violaciones intrafamiliares y ocurren en contextos donde la presencia del alcohol o alguna otra droga es quien determina la situación (Cornish. 1998). gran parte de ellos pertenecen al mismo núcleo familiar (Cohen. así como por las expectativas que tienen sobre la situación. Hay diferencias entre la violación realizada por un extraño frente a la violación realizada por un conocido de la víctima.

se producen ligados a otros delitos como la violencia doméstica. tendía a explicar menos lo sucedido a otras personas. Ambos grupos no se diferenciaban en las estrategias de resistencia ni en el grado de depresión evaluado mediante el cuestionario de Beck. (1991) sostienen lo contrario. la mayoría de las agresiones sexuales con relación previa entre la víctima y el agresor. investigadores como Ellis et al. A pesar de estas coincidencias. Sin lugar a dudas. conozcan o no a su agresor previamente. los . Por lo tanto. Afirma este investigador que no hay diferencias significativas en la afectación posterior de las víctimas. la estabilidad afectiva y tasas de alcoholemias altas en delitos violentos. determinando no sólo la motivación de la agresión (analizada en apartados anteriores) sino los medios empleados para conseguir sus objetivos. 1998. Según Soria (1994) la relación víctima/agresor aparece relacionada con diversos factores pre-delictuales como el nivel de estrés. que el grado de conocimiento del agresor se relaciona directamente con el nivel de estrés posterior. ya sea como agresor o como agredido. Madanes et al. fruto de ello es la aparición de una grave situación de indefensión de la víctima. pero no en los efectos psicológicos posteriores. los efectos post-delictuales para la víctima no son tan claros. Sin embargo. la víctima por su parte. esto es. una repetición temporal de la agresión y una tasa muy baja de denuncia (Miguel y Ernie. a acudir a servicios de apoyo y aceptaba lo sucedido como una autentica violación. es posible concluir que hubo diferencias en la forma interactiva de la agresión. La historia del agresor: en su historia de aprendizaje el agresor adquiere un determinado nivel de habilidades de relación en situaciones de violencia.83 actuar de forma individual y de manera reiterada. 1997).

la amenaza y la agresión: toda dinámica delictual y especialmente la sexual posee un fuerte contenido simbólico. que el 46. reflejándose en la conducta verbal y no verbal de ambos participantes.84 cuales irán desde la persuasión verbal a las lesiones graves e incluso el homicidio (Soria y Hernández. La escena o situación interactiva Definición del rol.3% de las víctimas fueran asaltadas sexualmente por sus esposos durante el período de embarazo. Esta situación generó. recursos de afrontamiento limitados y miedo inducido por el agresor. en la muestra utilizada por este investigador. controlador del poder. Asimismo. una baja autoestima. la dependencia respecto al marido hace que la relación se prolongue y cuando más vulnerable se siente la mujer.. La historia de la víctima: afirma Pagelow (1981) que en la agresión sexual producida en el seno de una violencia doméstica existe una relación circular entre la propia percepción de vulnerabilidad y la socialización de la mujer dentro de un rol pasivo. más se incrementa la violencia y su intensidad. etc. el agresor actúa como un iniciador. Esta categorización inicial se ve transformada como consecuencia de la interacción delictiva en un intento de ambos participantes por mantener el . actor relegado a la pasividad. comunicador de deseos. mientras que la víctima es mero receptor. 1994). Dicha vulnerabilidad se caracteriza por un aislamiento físico y emocional ante el resto de los familiares y los amigos. El lenguaje utilizado produce una categorización inicial.

provoca un bloqueo emocional y afectivo que puede generar un doble comportamiento de la víctima: indefensión o ataque desorganizado (Tedeschi. etc. con ella se logra la sumisión de la víctima y el control de su comportamiento. estado psicofísico. numerosos estudios así lo demuestran. La amenaza o coacción es la base del poder del agresor sexual. o más concretamente el grado de temor inducido en la víctima. Sin duda la amenaza. probablemente el contenido será similar. 1995). Socialmente se considera a la fuerza física y el uso de un arma como las principales fuentes de coacción. 1992). tamaño físico comparativo). determinará en gran parte la dinámica interactiva y su resultado.85 poder y en el caso de la víctima por intentar resolver favorablemente la situación (Muñoz Conde. físicas (arma ‘no visible’.). contextuales (acoso laboral).) y capacidades de la víctima (retraso mental. menor de edad. fuerza de los agresores (número. organización. pero contrariamente a la . creemos que es deducible que cuando la víctima y el ofensor pertenecen a un mismo entorno socio-cultural. La capacidad de provocar miedo se ve reforzada por fuentes de coacción simbólicas. La coacción. especialmente cuando se produce humillación personal de la víctima –desde su autopercepción-. No conocemos investigaciones sobre el uso del lenguaje durante la amenaza y la interacción delictiva. que el agresor con escasas capacidades verbales incrementa para la víctima el riesgo de sufrir una agresión más violenta aun. Más allá de este hecho comportamental existen otros factores estudiados por la psicología social y olvidados tradicionalmente por el derecho en las situaciones de agresión sexual. Lo que sí se ha observado. etc. ligazón afectiva previa.

El miedo inducido en la víctima es un poderoso estímulo sexual. 1998). es relevante en la interacción (resistencia o no de la víctima). 1988). cometen las agresiones con más violencia física y puede llegar a producir graves lesiones y/u homicidio. la expresión agresiva percibida por la víctima y no la coacción o forma en sí misma. De tipo físico brutal y con contenido verbal Dichas expresiones agresivas se cruzaron con los cuatro tipos de perfiles básicos hallados en los violadores por ellos estudiados: • Sádico. Tampoco su utilización se distribuye homogéneamente entre todas las víctimas sino que fluctúa en función de las características físicas y psicológicas atribuidas por el agresor a su víctima (Soria y Hernández.86 creencia popular no suele encontrarse una presencia habitual de armas y sí amenaza verbal en las agresiones sexuales (Miguel y Ernie. Según ellos. como su conducta sexual es sólo la expresión de sus fantasías agresivo-sádicas. sin contenido físico. Para ello establecen cuatro tipos de expresiones: • • • • escaso o denigrante. Aproximadamente un 50% de los robos y el 70% de las violaciones fueron cometidos sin presencia de arma (Tuane. Ello parece ser similar en todos los delitos. 1994). En la investigación realizada por Prentky et al. No-apariencia de agresión. De tipo verbal. De contenido físico y sin gran contenido verbal. (1985) los autores relacionan la respuesta de la víctima de violación con su evaluación de la expresión agresiva del ofensor. .

Su comportamiento con la víctima es de tipo impulsivo. En resumen. así. Existen ofensas sexuales donde la amenaza no tiene por qué presentarse. que el uso de castigos. sucede frecuentemente el hecho de que el adulto abusa de las necesidades emocionales y materiales del niño. como el abuso de menores. Tiende a generar agresiones físicas lesivas en la víctima y su objetivo no es tanto el contenido sexual como la degradación física y moral de la víctima. la sexualidad está al servicio de la agresividad como una forma expresiva de odio. La mayoría de las investigaciones que hemos consultado sostienen que en el abuso infantil es más frecuente el uso de refuerzos positivos económicos o sociales. Utiliza un grado mínimo de coacción innecesaria. • Explosivo-oportunista. éstos los utiliza más el agresor para evitar que el niño comente lo sucedido. desarrollo y mantenimiento del abuso (Quinsey . en este caso y dependiendo de la misma. No muestra violencia. la propia conducta de la víctima incrementa o reduce el riesgo de finalización del acto. elementos irrelevantes para un adulto pueden adquirir un gran poder reforzador para la génesis. Posee una fantasía sexual fija que intenta llevar a la realidad. el mayor grado de resistencia de la víctima aparecía en los tipos ‘sádico’ y ‘displacentero’ cuando su expresión agresiva era física brutal y verbal denigrante. Tan sólo la ejerce en respuesta a la resistencia de la víctima. A la dificultad propia que supone el nivel de desarrollo cognitivo y emocional del menor para valorar su decisión. • Compensatorio. Es decir.87 • Displacentero-vindicativo.

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et al., 1987; Kvilko, 1988; Madanes, 1993; Graham, 1996; Bogaert et al., 1997). La decisión del agresor y la auto-justificación: el agresor realiza un proceso de evaluación cognitiva y decide realizar o no su

comportamiento en función del resultado de esa evaluación. Como antes ya hemos sostenido, la conducta delictiva está determinada no sólo por las actitudes hacia la misma, las normas morales subjetivas, sino también por la percepción que el ofensor tiene de sus posibilidades y oportunidades de mantener el control de su desempeño (ver apartado sobre circunstancias próximas y de oportunidad). La selección de la víctima/blanco la realiza el ofensor de forma previa a la dinámica interactiva, evaluando los riesgos y beneficios a obtener de su acción, así como su capacidad de control de la víctima y la situación. De especial importancia es la capacidad de la víctima para reaccionar adecuadamente y las capacidades propias del agresor para mantener la interacción dentro de sus posibilidades de control; así, suele encontrarse que situaciones donde un infractor ha planificado realizar un robo deriva en una violación por la interpretación que hace el agresor de encontrarse ante una ‘oportunidad’. Antes hemos sostenido y fundamentado que el ofensor sexual no está predeterminado por impulsos de origen biológico, inclusive cuando nos encontramos frente a sujetos con psicopatologías que implican un drive o impulso hacia una conducta sexual desviada (parafilias), estos suelen elegir la víctima y la situación en función de sus expectativas de recompensa y evitación del castigo; es en esta decisión del ofensor donde se reflejarán sus características personales pudiéndose encontrar un patrón de conducta.

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Otro factor importante a tener en cuenta es la selección del contexto o lugar donde se realiza la agresión. En la muestra que Miguel y Ernie (1998) presentan (N = 184) en 40 casos las ofensas se realizó en la vivienda que compartían tanto el ofensor como la víctima; 27 casos en la vivienda del ofensor; 26 casos en la vivienda de la víctima; 31 casos en la vía pública; 14 casos en los alrededores de la vivienda o finca de la víctima; 2 casos en un inmueble abandonado; 1 caso en un transporte público; 8 casos en la vivienda de un familiar o un pariente conocido; 28 casos en un lugar público (terminal de ómnibus, un baile, interior de una finca, una plaza, el salón de un club, un descampado, anfiteatro municipal, etc.); 2 casos en el lugar de trabajo y 5 casos en un vehículo. La auto-justificación ya ha sido suficientemente tratada en el apartado sobre fracaso de la inhibición. La respuesta de la víctima: el hecho delictivo configura una situación que exige ‘alta rapidez de resolución’, como toda situación crítica. En esta situación toda víctima posee una conducta automática dirigida a la supervivencia, ésta no puede ser evaluada estrictamente como una resistencia al agresor sino, más bien, como algo irreflexivo que evalúa el contexto inmediato y, en función de él, toma una decisión limitada a la visión controladora ofrecida por el agresor (Pagelow, 1981). Este planteo se hace más comprensible si se tienen en cuenta, como afirma Soria y Hernández (1994) que el comportamiento de la víctima posee: -un contenido temporal longitudinal, por lo cual la conducta inicial puede ser modificada posteriormente en función de la evaluación personal de la interacción. –la credibilidad subjetiva en la amenaza del agresor, la que define los afectos y las cogniciones de la víctima que mediarán en su conducta observable. –el valor de evitación subjetiva de la víctima, como algo cognitivo íntimamente

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relacionado con el nivel afectivo, permite una evaluación del riesgo personal en que se encuentra. Durante el ataque la víctima debe tomar una serie de decisiones muy distorsionadas por los afectos inducidos por el agresor en función de dos factores: el establecimiento del grado de amenaza/riesgo para ella y el establecimiento de un plan de acción en función de la díada posibilidades/riesgo. La conducta opuesta a la coacción es la resistencia, entendiendo ésta como “la acción realizada por una víctima potencial

durante la confrontación con el agresor, la cual se diseña para interferir la consumación del acto delictual o escapar” (Prentky, 1985: 56). La conceptualización criminológica de la resistencia es de escasa utilidad psicosocial pues se restringe al comportamiento estricto de la víctima, ignorándose los aspectos cognitivos y afectivos (Bartol & Bartol, 1986). Metodológicamente, la ausencia de indicadores fiables para medir la resistencia incrementa las dificultades de comprensión del concepto. La variabilidad en los procesos de medida del concepto quizás sea una adecuada explicación para entender las grandes diferencias que presentan diversos investigadores en sus resultados. Más allá de la estricta clasificación comportamental, múltiples autores han afirmado la relación de la resistencia con distintos factores. Soria (1992) establece tres variables

independientes relacionadas con la resistencia: la propia personalidad de la víctima, la del agresor y el contexto de la ofensa. Según este autor la decisión de resistirse al ataque se relaciona inversamente con la evaluación de la posibilidad de ejecutar la amenaza por parte del agresor.

puede cambiar de trabajo. 1969) en algunos casos realiza la violación en el transcurso de otro delito como el robo en una vivienda. puede hacer un diario de sus delitos y fantasías obteniendo registros gráficos de los mismos. no suele sospecharse de él. como homicidios. La agresión sexual puede preceder o seguir a otras conductas delictivas. aprovechando una oportunidad. provincia de Mendoza. según el perfil del agresor. un caso de secuestro y violación seguido de muerte conmovió la opinión pública. El delincuente desorganizado y asocial. desea revivir el delito. prepara su defensa y no suele cambiar su vida.91 El desenlace de la situación El FBI (Holmes. residencia e incluso en sus patrones de desenvolvimiento. El violador impulsivo descrito por Cohen (Cohen et al.1 NOTA: Recientemente en la ciudad de San Rafael.. está atento a las consecuencias del mismo. Los ofensores. Por último un intento de violación puede acabar en homicidio cuando el ofensor intenta acabar con la víctima-testigo o cuando es incapaz de lograr sus objetivos por la auto-defensa de la víctima. entre otras motivaciones porque 1 . Para el ofensor organizado y no social el delito es un reto personal y un juego con los otros: vuelve a la escena del crimen. con posterioridad a cometer la acción muestra los siguientes patrones: vuelve a la escena del crimen. un adulto y dos menores terminaron matando a la víctima. como es socialmente competente y da una buena imagen. puede asociarse como colaborador con las autoridades. 1989) ha distinguido dos tipos de conducta después de la agresión sexual. lesiones y robos. aunque el concepto de oportunidad es relativo y tiene más que ver con la continuidad del hecho agresivo que con un impulso sexual.

Groth. desde la perspectiva del tratamiento. Relación social existente entre ambos. & Laredo. En el presente capítulo pretendemos pasar revista a las formas de evaluación sugeridas por variados investigadores.92 EVALUACIÓN DEL AGRESOR SEXUAL Al igual que en cualquier otro tipo de agresores. . amenaza o coacción para lograr el contacto sexual. (1981) sugieren que las áreas concretas a explorar son: • • • • Diferencia de edad entre víctimas y delincuentes. creyeron que así no los reconocería. a algún magistrado que solicitaba la información. El riesgo de reincidencia es un importante motivador para buscar medios que permitan evaluar lo más acertadamente al ofensor sexual. Tipo de agresión / actividad sexual. lo cual puede traducirse en más eficaces formas de intervención. Extensión de la persuasión. Debe tenerse en cuenta que este riesgo es mayor cuanto más grave y más antigua es la carrera delictiva. regularmente. C. Lo reclama el mismo ofensor tanto como sus víctimas. la evaluación que se ha realizado tradicionalmente del agresor sexual estaba orientada a la valoración de la persona considerada individualmente a los fines de determinar sus particulares características para informar. A.

Naturaleza de la fantasía que precede o acompaña al Saunders. establecer si el delito es: • • Un reflejo de desviación sexual. es decir.de la actividad sexual. Historia personal. • Vulnerabilidad de la víctima. . A. & Donalson. & Leberg. E. & Awad.93 • • Persistencia –frecuencia. Historia sexual. Evidencia de progresión en la gravedad y frecuencia de la historia de agresión sexual del sujeto. Por ejemplo O’Connell.R. Funcionamiento social. C. o bien un ejemplo de explotación/dominación hacia otra persona. (1988) afirman que una de las áreas en que debería hacerse hincapié para el diagnóstico de peligrosidad es la naturaleza del delito. G. E. psicométricas. Otros autores establecen áreas de evaluación diferentes. Resultado de pruebas de personalidad. • ataque. (1990) afirman que la evaluación de los ofensores sexuales debe recoger apartados tales como: • • • • • Descripción de la conducta delictiva. psicofisiológicas y especialmente la utilización del pletismógrafo. M. Una falta de inhibición ante un determinado factor precipitante.

del lugar de comisión. uso de alcohol o drogas y pornografía. las actitudes del ofensor en relación con la víctima. las discrepancias entre las declaraciones de ambos. su historia de salud mental.. la importancia de otra gente significativa en la vida del agresor (familia. zonas de colegios donde hay chicas jóvenes. sus relaciones de pareja. Han de valorase el riesgo que el ofensor decide aceptar en función de la elección de la víctima. la educación recibida. También debe atenderse a la utilización de recursos materiales como vehículos.. el trabajo. patrones de conducta .. compañeros de trabajo. etc. cómo va aproximándose progresivamente a su/sus víctima/s –pasea por parques donde hay niños jugando solos.94 Al comparar la propia perspectiva del ofensor con otras fuentes de información se encuentran discrepancias bastante importantes. Todas las conductas preparatorias deben ser valoradas tanto de cara a la víctima como a su entorno social. su historia financiera. 1995). dinero. Los efectos del abuso sobre la víctima son elementos que deben ser tenidos en cuenta. cómo son los abusos físicos/psicológicos sufridos en su infancia (Worling. etc. El hecho de clarificarlas es básico para poder entender al ofensor y valorar su motivación al tratamiento. En la tarea de definir la conducta delictiva se han de tener en cuenta varios elementos claves como las conductas antecedentes a la comisión del delito. amigos. ropa.). En el apartado de historia sexual se exploran experiencias sexuales en la adolescencia. etc. En la historia personal y funcionamiento social se recogen datos sobre su familia de origen. su historial médico y judicial. -. también debe atenderse a áreas relacionadas con la experiencia militar. igualmente su impacto a corto y largo plazo. el abuso de alcohol y/o drogas. problemas entre sus padres. etc. la especial vulnerabilidad de la víctima..

asertividad. La incompetencia del agresor sexual le impedirá establecer relaciones satisfactorias con otros adultos. W. . frecuencia de las relaciones sexuales. Una de las evaluaciones más completas y comprensivas es la propuesta por Marshall. (1995: 258) que “estos factores de competencia social. • El funcionamiento social: evaluación de habilidades conversacionales. tan necesarias en el funcionamiento del agresor. & Barbaree. control de la ira. H. Es necesario hacer especial mención a la importancia del estudio de las distorsiones cognitivas del ofensor. empatía. Garrido G. tendiendo a perpetuar su conducta desviada. ocasionándose así diferentes problemas en la vida que pueden provocar la agresión sexual. prácticas sexuales realizadas. (1989) que detectan tres puntos centrales de evaluación: • La conducta sexual: análisis sobre las preferencias sexuales desviadas y el funcionamiento sexual. (1998) afirma que estas distorsiones.. Los autores comentan que es bastante común encontrar una muy deficiente relación sexual entre agresor y víctima. habilidades de relación y ajuste conyugal. permiten trasladar sus fantasías a la acción. 1994). lo son incluso todavía más en el mantenimiento de la misma”. soluciones de problemas sociales y autoestima.95 sexual. Afirma Garrido G. parejas sexuales actuales y pasadas y conducta sexual en la actualidad (Garrido G. ansiedad social. que son de gran importancia en la génesis de la delincuencia [sexual].

Mohr et al. Kentsmith.96 • Distorsiones cognitivas: la racionalización del acto. el acusar a la víctima de provocadora.No querer ser tratado ni participar en programas sin motivación. las actividades negativas hacia las mujeres. 1981.Incapacidad para aprender de la experiencia. o bien su racionalización. Marshall y Barbaree.Violencia en la realización del delito. 2.Poca capacidad verbal. 1988. También puede considerarse de importancia significativa la evaluación de aquellos factores que parecen haber mostrado.1964.Evidencia de psicopatología (especialmente psicosis o deficiencia orgánica) 5. 4. Malettsky. Saunders y Awad. 10-No tener ningún control sobre la conducta desviada (alta excitación ante estímulos desviados). 1989. 1991): 1. rituales. pobreza extrema. fantasías desviadas abundantes y pornografía. una cierta relación con la probabilidad de reincidencia (Groth y Laredo. 6.Acciones excéntricas. 7. 3.Pobres recursos personales (baja competencia social: aislamiento social. 8. etc.. 9. 1981. empíricamente.Comisión de otro u otros delitos sexuales previos.Negación de la responsabilidad del delito. 11-Baja excitación sexual ante estímulos adecuados. . falta de habilidades de relación interpersonal).

no ser psicótico ni presentar deficiencias orgánicas. 9. 6.97 12-Agresión sexual que no ha sido el resultado de la actuación de algún estresor circunstancial.poder aprender de la propia experiencia.desagrado con los síntomas.facilidad verbal. 13-Evidencia de la escalada en la gravedad de los delitos sexuales.capacidad de crear una relación positiva y cercana. 17-Presentar varias parafilias.. 5.no haber asaltado a nadie físicamente.. 4.... 14-Actitudes negativas hacia las mujeres y favorecedoras de la violencia.. emancipación de la familia. De igual manera resulta necesario evaluar aquellos factores que se relacionarían con un buen pronóstico de tratamiento (Kentsmith. 1981): 1. En términos generales pareciera que la evaluación de las preferencias psicosexuales de los ofensores sexuales se ha basado la . etc. 3. 15-No vivir con la víctima. 7.. 18-Antecedentes laborales inestables. 16-Desconocer a la víctima. 2. 8.. como matrimonio.posibilidad de controlar de algún modo su conducta desviada.ajuste familiar o laboral o en otra área de su vida..deseo de cambiar. 19-Historia de relaciones interpersonales inestables.

Sin embargo los estudios psicométricos han encontrado mínimas diferencias (no significativas) entre los datos pertenecientes a infractores sexuales y no sexuales (Graham. 1993. los ofensores sexuales parecen ser similares a otros grupos de infractores. a excepción de pequeñas consideraciones. ansiedad social y actitudes sociales parecen ser mucho más relevantes e incluso discriminan mejor entre grupos diferenciados. .98 mayoría de las veces en medidas psicométricas y psicológicas. No se puede dejar de mencionar que el pletismógrafo es una de las medidas más fiable y válida del nivel de arousal sexual del hombre. Las medidas de auto-estima. 1995. 1996). Worling. En concreto. Hume. 1996.

la correlación entre la conducta de coacción sexual y las características personales de los sujetos encuestados. • • Está en situación de internación por conflicto con la ley. Ha realizado una falta contra las personas -delito contra la integridad sexual.99 METODOLOGÍA Teniendo en cuenta los objetivos planteados inicialmente hemos trabajado con una muestra intencional. . no probabilística a la cual hemos aplicado la Escala de Manifestación de Sintomatología de Neil Mogge. a fin de establecer la correlación existente entre las características de los sujetos que coaccionan sexualmente a otros y aquellos que realizan otro tipo de delitos contra las personas. La muestra seleccionada fue dividida en dos. La muestra que seleccionamos presenta tres características fundamentales: • Se encuentra dentro de la franja etaria que la ley históricamente ha denominado menores (no más de 18 años). Para ello se aplicó la prueba a la totalidad de la muestra y se establecieron luego las comparaciones pertinentes. daríamos un pequeño paso para elaborar conclusiones propias respecto de nuestra población. El objetivo de la aplicación de la escala fue establecer. en nuestra muestra. con lo cual. por una parte ratificaríamos lo que sostiene la literatura consultada y. por otra.un grupo y el otro ha realizado una falta contra la propiedad –robo simple-.

El diseño del MOSS tiene en cuenta la mayor parte de los obstáculos frecuentemente encontrados cuando se recolecta información adecuada acerca de niños y adolescentes que ingresan al sistema de justicia juvenil y son objeto de supervisión por parte de otras oficinas sociales. Ella ha sido confeccionada para ser usada dentro de: 1) el contexto de una evaluación completa. etc. Esta es la razón de la adecuación del MOSS para juzgados de menores. centros de detención juvenil. intereses y preocupaciones ambientales. Generalmente este tipo de adolescentes no son entusiastas en responder a este tipo de pruebas y oponen muchos problemas. Además de manifestar resistencia y hostilidad. fácil de leer que identifica en forma comprehensiva los problemas de adolescentes que se encuentren en situación de conflicto con la ley. Y como medida de resultados para medir eficacia del tratamiento. no amenazante. tanto por ser imposición del sistema. Pueden percibir la evaluación como una amenaza.100 La técnica La Escala de Manifestación de Sintomatología de Mogge (MOSS) posee como características el ser un instrumento breve. 2) como instrumento breve que abarque la mayor parte de los temas de una terapia ambulatoria. temas de tratamiento y necesidades de ubicación y derivación. . que puede ser utilizado para admisión para definir necesidades de tratamiento. como porque les presenta dificultades para interpretarla por el nivel de lectura y vocabulario. sirviendo al objetivo de identificar dinámicas de personalidad. a menudo tienen dificultades con la lectura y con el trabajo escolar.

El MOSS tiene cuatro puntajes de validez agregados a las trece escalas de contenido y tres índices sumarios confeccionados a partir de combinaciones de las escalas de contenido. Se expone a continuación la escala en el formato utilizado con los sujetos evaluados: . segundo o tercer grado de escolarización. El instrumento fue estandarizado en USA sobre 700 individuos. variando según el nivel de los sujetos. Algunos son para niveles de cuarto o quinto grado.101 Descripción de la técnica. utiliza un formato de respuesta Verdadero o Falso. de 11 a 18 años de edad. La mayor parte de estos ítems están redactados en un nivel de lectura de primer. y el tiempo de administración generalmente es 15 a 20 minutos. Por simplicidad. El MOSS puede ser administrado en forma individual o en grupo. El MOSS consta de 124 ítems (58 con orientación negativa y 66 con orientación positiva) en forma de frases breves que describen un rango amplio de conductas y estados emocionales.

......................... Sexo: M F Edad: .................................... Nº 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 Puedo controlar mis reacciones No soy una persona que ande siempre preocupada Puedo manejar mis miedos y temores No le caigo bien a mucha gente Tengo problemas con el estudio Estoy contento como soy Nunca tengo pensamientos malos o amenazantes Mis problemas me preocupan mucho Mi padre es demasiado estricto Nunca me he metido en problemas graves en la escuela Es difícil seguir reglas Nunca he tenido problemas con la ley No tiendo a ser una persona triste Mis padres se pelean mucho El agua es húmeda Es poca la gente en la que puedo confiar Yo controlo mis pensamiento y sentimientos Me siento mal si hiero u ofendo a alguien Mis padres no creen que yo tenga problemas de drogas o alcohol Nº V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 Nadie está tratando de controlar mis pensamientos A menudo me siento mal después de actuar mal Me gusta pasar tiempo junto a mi padre Me llevo bien con mis hermanos Estoy con los nervios alterados La mayoría de las pelotas son cuadradas Soy capaz de controlar mi carácter Veo cosas que otros no ven Para los demás les es fácil llevarse bien conmigo No me gusta mi forma de ser Mi madre es demasiado estricta Mis amigos son los que me meten en problemas Veo una vida Buena en mi futuro Siempre me siento bien Mis pensamientos son claros En general pienso antes de actuar La forma en que me comporto fastidia a mi familia Confío en la mayoría de la gente Me siento cercano a mi padre V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F ..... Escolaridad: .. (MOSS) Nombre: ..............102 Escala de Manifestación de Sintomatología............................

la gente duerme en camas No me llevo bien con mi padre No me gusta mi apariencia física A mis padres no les gustan mis amigos Le caigo bien a la mayor parte de la gente Me asusta pensar en el futuro Tengo capacidad para realizar los trabajos escolares No me gusta estar con mi madre Nunca siento nervios Cuando un adulto me dice qué hacer. generalmente lo hago No creo que el beber o usar drogas sea mi problema Mis nervios están calmos Puedo apoyarme en mi padre Tengo pensamientos extraños que me asustan Puedo controlar mis sentimientos El sol aparece de noche No me he metido en problemas en la escuela Hago muchas cosas bien Mis amigos no piensan que abuse de las drogas o el alcohol No tengo muchos amigos La mayor parte del tiempo estoy calmado Mi padre trata a mis hermanos mejor que a mí Me ha gustado ir a la escuela V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F . mi carácter explota No me siento seguro cuando estoy en mi casa Las cosas que pasan a mi alrededor.103 20 21 22 23 24 25 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 Tengo mal carácter No es difícil seguir reglas Mi madre trata a mis hermanos mejor que a mí Siempre digo la verdad Nadie me ha forzado nunca sexualmente Las reglas en la escuela son injustas No tengo grandes dificultades en la vida Nadie me ha forzado nunca a hacer cosas sexuales No hago lo que los adultos me dicen Tengo muchas buenas elecciones o posibilidades en mi vida Siempre soy agradable Nadie me persigue Los maestros no me han tratado con justicia Frecuentemente estoy tenso No me llevo bien con mi madre La mayor parte del tiempo me siento feliz Nadie me ha asustado tocándome en forma sexual La nieve es tan caliente que quema Estoy contento con mi aspecto físico Me meto mucho en peleas Entre mis amigo no se piensa que yo tenga problemas de droga o alcohol Me ha ido bien en la escuela A menudo siento ganas de llorar Tengo una familia buena Nunca resulto con mis sentimientos heridos Siento calma interior Escucho cosas que los demás no pueden escuchar Pienso antes de actuar La vida vale la pena Nunca me he metido en problemas por beber alcohol o usar drogas No confío en la gente Ninguno de mis amigos ha tenido problemas con la ley o la policía Los pájaros tienen alas Frecuentemente siente que me hago daño Me lleva mucho tiempo olvidarme de algo que me han hecho No puedo hacer las cosas bien V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F V F 45 46 47 48 49 50 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 Siento como que quisiera ocultarme de la gente No siento muchos nervios La mayoría de los perros tienen cuatro patas Nunca intentaría hacerme daño a mí mismo Trabajo o trabajaba duro en la escuela Frecuentemente pierdo la calma. a veces no me parecen reales Si alguien me hiere trato de vengarme Estoy seguro de mí Mis padres no se llevan bien Soy una persona feliz La mayor parte del tiempo ando preocupado Por la noche.

104 81 82 83 84 85 121 122 No me gusta ir a la escuela Si tengo que pasar por encima de la gente para conseguir lo que quiero. Una persona que no ha emitido respuestas congruentes en al menos cinco de estos pares de indicadores de inconsistencia probablemente ha respondido en forma inatenta o al azar. Si ha respondido más de uno . Todas las escalas MOSS son punteadas de modo que altos puntajes reflejan en el sujeto evaluado mayor conflicto. Respuesta al azar: la escala de respuestas al azar consta de ítems para los cuales las respuestas son obvias. lo haré Tengo muchos amigos Me siento cercano a mi madre Siempre pongo lo mejor de mí Nunca he ido drogado o borracho a la escuela Las reglas de mi familia son justas V F V F V F V F V F V F V F 116 117 118 119 120 123 124 Puedo apoyarme en mi madre Cuando me enojo quiebro cosas Mis amigos me ayudan a alejarme de los problemas He sido forzado a tener relaciones sexuales No tengo el control de mi vida Me siento querido Un cuadrado tiene tres lados V F V F V F V F V F V F V F Escalas MOSS Incluye cuatro puntajes de validez. trece de contenido y tres índices sumarios. Puntajes de validez Forma de respuesta inconsistente: el indicador de inconsistencia está conformado por ocho pares de ítems altamente correlacionados con las otras escalas del MOSS.

“siempre digo la verdad”). Mientras más alto el puntaje de esta escala. Un alto puntaje en esta escala sugiere que el sujeto a quien se le ha administrado la técnica ha respondido en una forma defensiva. Alcohol y drogas: los seis ítems de la escala reflejan abuso de sustancias. Escalas de contenido Abuso sexual: un alto puntaje sugiere la posibilidad de que el sujeto evaluado haya sido abusado sexualmente o que haya tenido una experiencia sexual traumática. . no agradado y desconfiado. ej. o puede indicar que está disimulando con fines gananciales o para evitar consecuencias negativas. Un puntaje alto indica que el sujeto evaluado ha estado comprometido en el consumo de drogas o alcohol. más probablemente se sienta alienado. Un alto puntaje hace surgir la posibilidad de que el sujeto a quien se le administra la técnica está muy perturbado. Exceso de buenos: esta escala contiene ítems que reflejan rasgos que son demasiado buenos para ser verdad (p. Suspicacia: comprende ocho ítems que muestran cómo el sujeto evaluado siente a los demás. hay alta probabilidad de que no haya leído el ítem.105 de estos ítems en forma incorrecta. Exceso de malos: incluye otros ítems de la escala MOSS a los que raramente se responde en forma positiva. quizás manifestando el deseo de dar respuestas socialmente deseables.

la estrechez de la relación con ella y si sienten que han sido tratados en forma justa o dura por ella. Alto puntaje sugiere la necesidad de evaluación más amplia y abarcadora. Ansiedad: las respuestas a los diez ítems en la escala de ansiedad reflejan los niveles de tensión. Ambiente hogareño: los ocho ítems de esta escala se dirigen a las circunstancias domésticas. Mientras más alto el puntaje. Altos puntajes sugieren la probabilidad de problemas relacionados a la escuela. Depresión: los diez ítems de la escala de depresión se dirigen a pensamientos y sentimientos asociados con depresión. mayor la propensión a actuar primero y a pensar después. Auto-estima: un alto puntaje en estos nueve ítems muestra una actitud no positiva hacia sí mismo (cómo luce o cómo funciona).106 Procesos de pensamiento: esta escala de diez ítems funciona como perfil para patología severa y mide los procesos cognitivos del sujeto evaluado. Mientras más alto el puntaje. desamparo y tendencia al suicidio. Un alto puntaje muestra que el sujeto evaluado no percibe su hogar como apoyo o bien como inconfortable. Escolaridad: los diez ítems focalizan sobre la conducta en la escuela. Padre: los seis ítems examinan la relación con el padre. mayor es la severidad de los síntomas depresivos. con el mismo enfoque que con la madre. Madre: los seis ítems reflejan los sentimientos hacia su madre. rendimiento y sentimientos generales hacia la escuela y hacia los maestros. . Impulsividad: los once ítems evalúan la capacidad para controlar su conducta hostil y reacciones de rabia. estrés y preocupación.

Hogar: es la suma de madre. Es una medida amplia de cómo siente y piensa acerca de sí mismo.107 Cumplimiento de las normas: altos puntajes en esta escala de once ítems indican que el sujeto evaluado tiene propensión a entrar en problemas con la ley y quiere las cosas a su modo. Altos puntajes denotan mayor inestabilidad emocional. Índices sumarios Estado afectivo: se basa en la suma depresión-ansiedad y autoestima. Alto puntaje muestra mayor probabilidad de que tenga problemas de conducta. no importando las reglas. padre y ambiente hogareño. Aplicación de la prueba Se empleó la escala en forma individual con cada uno de los sujetos. escolaridad y cumplimiento de normas. derechos o deseos de los demás. Provee una medida amplia de los sentimientos acerca de sus padres y el hogar. . luego de una entrevista en la cual se recavaron datos individuales. Alto puntaje denota vida hogareña conflictiva. Acting out: suma de impulsividad.

norm. depr. susp. abu. Grilla de puntuación: rp. Hog. falsas Sex. ma. pa. impul. amb. c.108 familiares y circunstancias particulares relacionadas con el hecho delictivo imputado. drog. F F F V V F V V V V V V V 1 2 3 4 5 6 7 8 9          F 10 11      F 12 13 14 F 15  16      F 17 F 18 F 19 . al azar ex. Pens. ans. ver. Alc. Evaluación de la prueba Siguiendo los criterios de evaluación presentados por los autores de la escala (ver apéndice) se evaluaron las respuestas dadas por cada uno de los sujetos. esc. ex. autoes t. p.

109 V V V V 20                            F 21 22 23 F 24 25 F 26 F 27 F 28 F 29 V V V V V V V 30 31 F 32 33 F 34 35 36 37 F 38 39 F 40 F 41 V 42 F 43 F 44 V 45 F 46 F 47  F 48* F 49 V 50       F 51 F 52 V 53 .

110 F 54 V V V V 55    F 56 57 58 59                      F 60 F 61 V V 62 F 63 64 F 65 F 66 V V V 67 F 68 69 F 70 71 F 72 F 73 F 74 V 75 F 76 F 77  V V V V 78*     F 79 80 81 82          F 83 F 84 V V V 85 86 87 .

111 V V V V V V V 88      F 89 90 F 91 92 F 93  94 95 96               F 97 98 F 99 F 100 V 101 F 102 F 103 F 104 F 105 V V 106 F 107 108  F 109 F 110 F 111 V V 112      F 113 114           F 115 F 116 V V V 117 F 118 119 120 F 121 .

o total   124  Cálculo de puntaje de respuestas inconsistentes: Item 01 Item 06 Item 11 Item 41 Item 43 Item 60 Item 63 Item 83 e item 32 e item 35 e item 21 e item 72 e item 75 e item 91 e item 95 e item 112 total > > > > > > > > …… …… …… …… …… …… …… …… Ptje es diferente Ptje es el mismo Ptje es el mismo Ptje es diferente Ptje es el mismo Ptje es diferente Ptje es el mismo Ptje es el mismo = ____ INC Puntaje ( > o = 3) .112 F 122 F 123 V brut Pje.

pág. escolar Acatamiento de normas Pje bruto RESULTADOS Se exponen en la pagina siguiente (fig. pág. .113 Cálculo de índices sumarios: Índice Estado Afectivo Índice de hogar Índice de Acting Out Auto estima + + + Depresión + + + Ansiedad = = = Pje bruto Pje bruto Madre Padre Ambiente hogareño Impulsividad Situs. Los índices logrados se han discriminado de acuerdo con cada grupo de ítems que presenta el MOSS. Igualmente se expone un gráfico (fig. De acuerdo a los criterios de evaluación que presenta el MOSS. 117) donde pueden ser apreciados los puntajes medios obtenidos por la totalidad de la muestra y su relación con el puntaje máximo posible de obtener. 116) los puntajes obtenidos por cada uno de los sujetos de la muestra utilizada. altos puntajes implican mayor nivel de conflicto en el ítem evaluado.

Las excepciones están dadas por los índices obtenidos en el grupo de ítems que evalúa exceso de respuestas verdaderas.114 Como bien puede observarse en el gráfico. estos ítems no superan el promedio del puntaje máximo posible en forma significativa. No obstante. sólo los ítems referidos a exceso de respuestas verdaderas y a suspicacia. suspicacia y figura paterna en el caso del grupo de sujetos imputados por agresión sexual y en el caso del grupo de sujetos imputados por delito contra la propiedad. No parece ser de gran relevancia la diferencia existente entre la curva descripta por cada uno de los grupos evaluados. la media de los puntajes generales obtenidos por la totalidad de la muestra no supera el 50% del puntaje máximo posible de obtener. .

115 .

Tal cual señala el autor de la técnica un alto puntaje en la escala de validez ‘exceso de verdaderas’ indica que las respuestas han sido dadas en forma defensiva. por una parte y. la ausencia de neutralidad del entrevistador. En los tres restantes puntajes de validez los índices presentados varían. pueden haber propiciado el que se tendiera a dar más respuestas verdaderas que las esperables. por otra. los entrevistados se ha esforzado por dar respuestas socialmente deseables. Particularmente en el grupo de sujetos imputados por agresión sexual las respuestas registran índices más altos .116 En forma específica ninguno de los sujetos evaluados presenta índices considerables en el puntaje de inconsistencia (INC). lo cual invalidaría la toma. Es dable suponer que la situación de internación. siendo notoriamente bajas las respuestas al azar y significativamente alta la cantidad de respuestas verdaderas.

donde el primer grupo presenta puntajes notoriamente inferiores al presentado por el segundo grupo. Su esfuerzo por dar respuestas deseables parece ser un intento por mantener el falso orden en el que se encuentra. Las tres escalas de contenido que se utilizan para obtener el índice de estado afectivo (autoestima-depresión-ansiedad) son notoriamente superiores en el grupo imputado por agresión sexual. ello lo tranquiliza y lo estimula a esforzarse en creer que ‘el problema no existe’. En el ámbito carcelario el control de la mayoría de las variables presentes en el encuadre actúa como ordenador foráneo.117 que las emitidas por el grupo de sujetos imputados por delito contra las personas. Si tenemos en cuenta que los sujetos entrevistados son adolescentes sin una carrera delictiva que los respalde y. lo cual permite al interno creer que se encuentra controlado suficientemente como para no incurrir nuevamente en la conducta problema. entonces podemos pensar que los índices obtenidos se encontraban dentro de lo esperable. La única excepción se da en la escala de contenido ‘escolaridad’. en . si consideramos lo que sostiene la mayoría de las investigaciones respecto de que en los agresores sexuales no reincidentes suele encontrarse mayor nivel de integración que en el delincuente común. Esta aparente pretensión de dar respuestas socialmente deseables parece relacionarse con el desempeño ‘adaptado’ que frecuentemente mantienen este tipo de sujetos en las cárceles. Al comparar las respuestas proporcionadas por los dos grupos evaluados puede observarse que en términos generales los sujetos pertenecientes al grupo imputado por agresión sexual tienden a registrar puntajes superiores a los presentados por el grupo imputado por delito contra la propiedad.

La mayoría de las investigaciones coinciden en plantear como frecuentemente presente en el ofensor sexual un déficit en las habilidades sociales y una auto-imagen pobre. Correlacionados con este puntaje. es dable pensar que un significativo nivel de conflicto en el ambiente hogareño (madre-padre) sea indicador de una socialización deficiente. los índices presentados en la escala de contenido ‘ambiente hogareño’ e ‘impulsividad’ también presentan cifras notoriamente más altas en el primer grupo que en el segundo. . Ello por cuanto los diez ítems de esta escala pretenden medir los procesos cognitivos del evaluado. Los imputados por agresión sexual puntúan entre 3 y 5. También estos índices se correlacionan positivamente con lo planteado por la mayoría de las investigaciones consultadas en cuanto a los déficit que presentan la mayoría de los agresores sexuales con relación a su socialización. El puntaje obtenido en la muestra que hemos utilizado tiende a apoyar esta afirmación. quien brinda las primeras experiencias de interacción social. Tal cual sostiene la bibliografía consultada.118 cambio en el grupo imputado por delito contra la propiedad tiende a ser inferior. la presencia de distorsiones cognitivas es un elemento altamente frecuente en los agresores sexuales. en cambio los imputados por delito contra la propiedad puntúan entre 0 y 1. Los índices obtenidos por el grupo de sujetos imputados por agresión sexual parecen indicar precisamente considerables dificultades en este aspecto. Siendo la familia. Por ello el índice de estado afectivo es superior en el primer grupo e inferior en el segundo. o bien el grupo de crianza. De particular importancia parece ser el alto índice que presenta el primer grupo en la escala de contenido ‘procesos de pensamiento’. Los puntajes obtenidos en la escala de contenido denominada ’padre’ ofrece manifiestas diferencias entre los dos grupos.

lo que se correlaciona lógicamente con los puntajes parciales que se utilizan en las fórmulas con que aquellos se obtienen. . por otra. vida hogareña conflictiva y trastorno de conducta. como ya dijéramos. generan aislamiento (relaciones poco intensas) respecto de los pares. el índice obtenido en esta escala debe ser similar al de aquella. por una parte. con lo cual se facilitan los sentimientos egocéntricos y el déficit en las habilidades sociales necesarias para establecer interacciones funcionales exitosas. incapacidad para aprender a inhibir la agresión y. Con relación a los índices sumarios deben destacarse los puntajes notoriamente superiores que presenta el primer grupo.119 Por último. Estos índices. las cifras que presenta la escala de contenido ‘acatamiento de normas’ también posee una clara tendencia a ser superior en el grupo imputado por agresión sexual que en el grupo imputado por delito contra la propiedad. Los tres índices sumarios que presenta el grupo de sujetos imputados por agresión sexual son notoriamente superiores a los que presenta el grupo imputado por delito contra la propiedad. Las deficiencias en la socialización generan. Coherentemente con lo sostenido en el párrafo anterior. Quizás la forma más precisa de referirnos a estos elementos sea el ‘fracaso de la inhibición’. denotan la presencia de inestabilidad emocional.

La aplicación de una prueba objetiva a un pequeño .120 CONCLUSIONES Discriminar las características que presenta el agresor sexual y establecer su relación con la conducta que realiza ha sido nuestro objetivo inicial. La revisión de la literatura existente con relación a la temática nos ha permitido precisar un perfil amplio del sujeto que realiza una agresión sexual.

si es intra-familiar o extra-familiar. También parece ser obligatorio responder a la pregunta ¿dónde se realizó la agresión? Por cuanto permite apreciar la valoración que el agresor realiza de las circunstancias de oportunidad. etc. El agresor sexual de adultos suele presentar un mayor grado de compromiso delictivo que el agresor sexual de niños. esto es. por último debe considerarse el nivel de violencia utilizado (necesaria o innecesaria). menos aún. El agresor de niños ha aprendido a ocultar la desviación de su objeto sexual. Con relación a la agresión sexual podemos sostener que es un concepto básicamente legal y de amplio espectro. relaciones afectivas. como causa de irresponsabilidad legal. En este último suele encontrarse un grado de integración superior que en el primero: nivel de escolaridad. con lo cual podrá definirse con precisión el grado de planificación y premeditación puesto en juego en la comisión de la agresión. áreas de adaptación social. . Tanto la bibliografía consultada como el grupo de sujetos evaluados muestran que el agresor sexual posee una singularidad peculiar. Se hace necesario especificar a qué tipo de conducta de agresión sexual nos referimos cuando hablamos de ella. si es de tipo homosexual o heterosexual y. Ciertamente esta peculiaridad no puede en modo alguno ser interpretada como sinónimo de enfermedad mental y.121 número de sujetos comprometidos en una agresión sexual nos ha permitido ratificar lo que la bibliografía consultada nos había adelantado. recursos laborales. por tanto realizar una tipología del delito resulta imprescindible. Al formular una tipología se ha de tener en cuenta el objeto de la agresión. si es a un niño o bien a un adulto.

ser varón. de distorsiones cognitivas.122 Correlativamente con los niveles de integración que presentan los dos tipos anteriormente mencionados. bajo nivel socio económico. En el segundo grupo pueden inscribirse: factores de necesidad criminógena tales . difíciles de modificar) y los dinámicos (factores individuales o ambientales modificables por medio de intervenciones). necesariamente debemos considerar que éste está determinado por los patrones de socialización. Si tenemos en cuenta la relativa inespecificidad del objeto sexual humano. De importancia significativa resulta la consideración de los componentes individuales que posibilitan la violencia: la confluencia de condiciones sociales inadecuadas. nivel de funcionamiento intelectual. en el de niños parece registrar menor grado que en el de adultos. el pronóstico para el agresor sexual de niños suele ser más favorable que para el agresor de adultos. delincuencia paterna. menor edad de inicio. En el primer grupo puede inscribirse: mayor historial delictivo. prácticas de crianza ineficaces. Esto permite vislumbrar las posibilidades de intervención y la eventual reincidencia. su pasado. Ella está presente en todo tipo de agresor. requiere atender a las pautas de socialización a las que éste ha estado expuesto. configura un nivel de riesgo importante en el agresor sexual. Pensar en la desviación del objeto sexual que posee el agresor sexual. En cuanto a los factores de reincidencia puede realizarse una clara discriminación entre dos grupos: los estáticos (inherentes al sujeto. Particular importancia merece la atención que se preste a los niveles de impulsividad que presentan los agresores sexuales. de anestesia emocional y de capacidad de agresión.

académicos. económicos y de estatus. pertenece a esta categoría el alto nivel de tensión / malestar personal. Hemos realizado recortes temáticos según nuestros intereses y posibilidades. Imprescindible para una adecuada apreciación resulta tener en cuenta las cuatro siguientes áreas: historia sexual. A modo de cierre debemos reconocer que los límites del actual trabajo no satisfacen las inquietudes con las que dimos comienzo al mismo. .123 como cogniciones. ello de ninguna manera significa el cierre o clausura de dichas temáticas o de otras en relación. por último. (3) distorsiones cognitivas y análisis del hecho delictivo. igualmente deben incluirse en este grupo los bajos logros sociales. (2) (1) conducta sexual e (4) funcionamiento social. Profundizar en la materia se nos presenta como un objetivo a sostener. valores y hábitos delictivos. la anomia y la baja autoestima. Singular importancia debe concederse a la evaluación individual del agresor sexual. Dar espacio a los múltiples nuevos interrogantes que se nos han planteado constituye un deber. relación de amistad con delincuentes de carrera y dependencia de drogas.

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