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Coherencia: una experiencia desde los jóvenes

Coherencia: una experiencia desde los jóvenes

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Ponencia presentada en la II Cumbre Mundial de Comunicación Política el 14 de abril de 2011 sobre la formación de la organización política juvenil "Coherencia"
Ponencia presentada en la II Cumbre Mundial de Comunicación Política el 14 de abril de 2011 sobre la formación de la organización política juvenil "Coherencia"

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Coherencia: una experiencia desde los jóvenes1

Julio César Mateus Borea Palabras clave: Jóvenes y política, movimientos juveniles, Política 2.0, campañas electorales “Tal vez algún día dejen a los jóvenes inventar su propia juventud”. Quino.

Introducción Coherencia es una expresión concreta de la demanda insatisfecha de muchos jóvenes con relación a la oferta política existente en el Perú. Y es una expresión singularmente relevante porque trasciende el umbral de la queja anarquista, tan enquistada en nuestras culturas, para convertirse en una posibilidad política para el país y para sus propios miembros. En una sociedad donde el largo plazo resulta una utopía y la sospecha se asienta como modo de relación entre individuos, movimientos juveniles que aspiren a consolidarse como propuesta institucional son, sin duda, rara avis. Y lo son no sólo por una presunta indiferencia de los jóvenes frente a la vida social de nuestros países, sino, principalmente, porque, al menos en el caso peruano, no existe una cultura organizativa arraigada desde la escuela ni menos una política de promoción de organizaciones juveniles que brinde las facilidades para ello. Todo lo contrario: organizarse en el Perú es un acto casi heroico. Quiero centrar este relato en algunos hitos claves de nuestro proceso formativo, que irán desde la creación hasta la participación en un proceso electoral que, al tiempo de redactar estas líneas, no concluye. Voy a excusarme de hablar en primera persona, pero creo fundamental una narración, acaso más personal que académica, para referirme a esta experiencia política de la que soy parte. Considero que resulta más franco hacerlo así, para evitar el sospechoso sesgo a veces triunfalista y otras excesivamente autocrítico de las miradas subjetivas.

Un parto difícil: nacer sin cuna
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Ponencia presentada en la II Cumbre Mundial de Comunicación Política el 14 de abril de 2011. Más información sobre la Cumbre: http://www.cumbre2011.com/

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“Coherencia”, como organización formalmente instituida, nació el año 2005. Puede entenderse como un grassroot movement, es decir, un espacio político creado por un grupo de ciudadanos que insurge contra los movimientos tradicionales, jerárquicos y burocráticos, con un fin general aparentemente definido, pero sin demasiada claridad metodológica de cómo lograrlo (Parker, Fournier, & Reedy, 2007: 119). Aunque muchos de sus fundadores, aún estudiantes universitarios, habíamos tenido algún nivel de participación política en organizaciones gremiales y académicas dentro de nuestras propias universidades, nos unía el hecho de no encontrar espacios cómodos para la discusión y reflexión de ideas. También había un rechazo explícito a la militancia tradicional dentro de partidos políticos arraigados, cuyos espacios juveniles están subordinados a las cúpulas sempiternas, que conciben a los jóvenes como mano de obra barata en tiempo de elecciones. La formación de cuadros políticos en el país no existe, ni de parte de los propios partidos políticos ni de las universidades que, cada vez con más frecuencia, se proponen como entes apolíticos (sic.). Aquí se origina una primera tensión entre la oferta y la demanda ciudadana. Se exige mucho de la política como una actividad que no resuelve nada, pero no hay pasos concretos para reformar un sistema desfasado y urdido de sospecha. A ello se suma el discurso social en torno a los jóvenes, que nos ubica como un sector monocorde despreocupado de la cosa pública. No obstante de lo anterior, Florencia Santouit en una investigación que explora el imaginario juvenil contemporáneo, destaca que “no podemos decir que a los jóvenes no les interese la política, sino que incluso su negación es un gesto profundamente político. […] Hay en los jóvenes compromisos distintos a los que tuvieron las generaciones que los preceden, más atentos a causas y nombres propios que a instituciones u organizaciones. Su visión de lo político está definido no desde una dimensión moral, con contundentes modos del deber ser y de lo prohibido, sino más bien desde una mirada ética y estética que promueve la experiencia antes que ningún otra cosa.” (Saintout, 2007: 142-143)

Los jóvenes que bordeamos los 30 años, en el Perú, somos hijos de una sociedad violenta y con nefastos referentes políticos. La década de los 80, en el Perú, es sinónimo de insania terrorista, que según los cálculos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación tomó la vida de más de 70
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mil ciudadanos. Así también, la política fue sinónimo de corrupción y deslegitimación social. Primero, por la innegable corrupción e ineficiencia del primer gobierno aprista (Alan García, a sus 35 años, gobernó el Perú desde 1985 a 1990 causando, entre otras crisis, la mayor hiperinflación de la historia del país). Segundo, por el discurso pragmático de Alberto Fujimori, quien dirigió un golpe de Estado so pretexto de que sus instituciones corruptas impedían la “modernización del país”; aquí se inició lo que algunos autores han llamado “la década de la antipolítica” (Degregori, 2000), fundada en el discurso anti-partidos que terminó por ensombrecer y debilitar el sistema político, cediéndole el paso de la conducción del país a los outsiders y a los tecnócratas. Ambos contextos fueron el caldo de cultivo para la destrucción orgánica de los partidos políticos como espacios de vertebración, representación social y formación de ideas. Como concluye una investigación hecha a fines de los 90, donde la juventud tuvo un rol preponderante en la salida de Fujimori del poder, “el desprestigio de los discursos políticos, ideologías y aparatos partidarios ha ocasionado que, en la actualidad, aquellos sujetos con intereses por temas públicos no dispongan de la formación política y el desarrollo organizativo necesarios para desarrollar sus capacidades y objetivos individuales y colectivos” (Chávez, 1999: 148). Esto confirmaba el escenario pantanoso en que nos movíamos, inestable y poco seguro para la formación de cualquier asociación colectiva, menos aún, surgida de jóvenes. Una insurgencia coherente Cuando a finales de 2004 un grupo de estudiantes provenientes de universidades públicas y particulares de Lima coincidimos en la necesidad y urgencia de “hacer algo” y decidimos fundar la organización, el primer consenso alcanzado y que nos brindó un piso compartido fue el nombre elegido para denominarnos. La Coherencia practicado en la política convencional. Coherencia es hoy, seis años después, la alianza natural de dos organizaciones independientes: Proyecto Coherencia, fundada en 2005; y Gobierno Coherente, fundada en 2007. La razón de esta división es simple. Quienes fundamos la organización Proyecto Coherencia, supimos desde el inicio que, por su definición como espacio universitario, nuestro tránsito por ella sería efímero.
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sintetiza como concepto el ideal del

ciudadano que queremos, donde las acciones y los discursos tengan un asidero común, algo poco

Fue un espacio, sin duda, en el que fuimos articulando(nos), formándo(nos) y creciendo en una doble vía: hacia adentro y hacia afuera, como atestigua el siguiente texto, escrito como ensayo de lo que éramos y podría ser nuestro futuro: “En Proyecto Coherencia, por ejemplo, los sueños personales se han convertido en una misma materia. En la visión compartida duerme el carácter singular de cada uno de sus miembros. El círculo es un sueño grupal y cada ángulo de su radio es un anhelo personal. De la mano de la institucionalidad, los “coherentes” se han ido organizando en normas y procedimientos para incrustarse juntos, como una constelación, en el universo de la sociedad, contribuyendo en darle continuidad, forma y destino, procurando que su orden resulte menos arbitrario. En la pugna contra la arbitrariedad o en ese afán por ser parte de ella, los “coherentes” ya dejaron de ser espectadores. La constelación Coherencia ha servido para soslayar, al menos en parte, la insatisfacción de cada uno con la realidad política. En especial porque ha encendido la ilusión”. (Monard, 2007)

Conforme los miembros de Proyecto Coherencia dejábamos de ser estudiantes, percibimos que nuestro espacio natural ya no era la universidad. Esta transición precisó de la apertura de un nuevo espacio, llamado Gobierno Coherente, un laboratorio político en temas de ciudadanía y gobernanza que reúne a jóvenes profesionales. Mientras Proyecto Coherencia está pasando ahora por varios recambios generacionales, como toda organización juvenil que persiga dinamismo y sostenibilidad, Gobierno Coherente, en cambio, vino experimentando otros retos relativos a su ingreso a la sociedad política. Gobierno Coherente, acompañado por Proyecto Coherencia, tiene la convicción de generar su propio espacio dentro del espectro político. Para ello, ha priorizado algunas tareas: i) La elaboración de un ideario que condense principios éticos y políticos con una base democrática y creativa; ii) La identificación de organizaciones de similar espíritu en otras provincias, con las cuales compartir, aprender y emprender alianzas nacionales; iii) El ensayo en la planificación de agendas programáticas y políticas públicas municipales, en coordinación con actores políticos consolidados; y iv) La identificación de estrategias de autogestión y recaudación de fondos que minimicen los conflictos de intereses y riesgos de corrupción. La decisión de convertirse en un partido político, a la luz de nuestra reciente participación en las Elecciones Generales de 2011, está hoy en agenda.
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Otra de las paradojas de un país como el Perú, con una institucionalidad política tan débil, derivada de la contradicción por la cual los únicos canales oficiales son los partidos —y en la que nos inscribimos los jóvenes interesados en ser parte activa de la política—, es si al iniciar la conformación de una agrupación propia, en lugar de insertarnos en las conocidas, no estamos contribuyendo más bien con la multiplicación de la oferta existente y la fragmentación del espectro electoral y los espacios de representación. Para no caer en esta aparente incongruencia, si lo que se pretende es fortalecer la institucionalidad de estos espacios de mediación entre los ciudadanos y el Estado, entonces debemos ser conscientes de la responsabilidad que implica incubar una organización política, sobre todo reconocer que sus componentes no giran alrededor de las estrategias electorales que beneficien intereses privados y personales, como dicta la historia de la mayoría de organizaciones políticas que florecen con las coyunturas. (Mateus & Monard, 2009) Incidencia, reflexión e innovación A lo largo del trayecto, Coherencia ha ensayado algunas iniciativas que, desde el marco de la sociedad civil, han permitido construir un discurso cada vez más claro de lo que somos como organización y hacia dónde vamos. Los resultados son distintos, pero siempre han constituido un aprendizaje inigualable. A continuación, comparto una breve reseña de cuatro estadios que permiten dar cuenta de un proceso de maduración, que se inicia con los proyectos académicos, se enfoca en la vigilancia ciudadana, migra hacia la reflexión conceptual y aterriza en la propuesta ideológica. La política en nuestra cancha El primer proyecto como organización data del año 2005, y se denominó La Política en Nuestra Cancha. Consistió en un ciclo de foros interuniversitarios que convocó entre octubre y noviembre de 2005 —cuando la campaña presidencial todavía estaba en ciernes—, a los representantes de los partidos políticos entonces inscritos, para que presenten sus planes de gobierno, frente a una mesa de estudiantes preparados en cuatro temas propuestos: gratuidad de la enseñanza, crecimiento con equidad, plan integral de reparaciones, y competitividad y formalización.

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Para poder motivar y vincular a los jóvenes con estos temas, Proyecto Coherencia estableció una red con organizaciones de cuatro universidades públicas y privadas y capacitó a los estudiantes de manera que puedan ubicarse como interlocutores directos de los candidatos presidenciales. Este primer proyecto cuenta con una publicación homónima que sistematiza la experiencia2. Cinco años después, el 2010, se realizó la segunda versión del ciclo de foros, esta vez organizado por una nueva generación de “coherentes”, como denominamos a los miembros de la organización. Lupa 180 Un año después, Coherencia trabajó el proyecto “Lupa 180”, un blog desde donde se fiscalizó el cumplimiento de los 31 temas del así llamado “Plan de Acción Inmediata” (PAI), que el APRA se comprometió a cumplir durante sus seis primeros meses en el poder, según su Plan de Gobierno. Los objetivos centrales de esta intervención fueron, en primer lugar, contribuir al debate público sobre la implementación de las propuestas realizadas durante la campaña electoral por el gobierno de turno. En segundo, desarrollar indicadores de gestión de fácil acceso que permitan replicar la experiencia, en especial entre los jóvenes. Y, finalmente, promover iniciativas similares de vigilancia ciudadana entre jóvenes de distintos espacios sociales, así como establecer vínculos con otras organizaciones que realicen vigilancia ciudadana. La información recogida por los miembros de la organización utilizando las posibilidades que el Perú brinda gracias a su Ley de Transparencia y Acceso a la Información, fue subida a Internet y publicada a través de un weblog que se actualizaba constantemente 3. Los resultados al seguimiento y monitoreo de este Plan de Acción Inmediata fueron expuestos, incluyendo además breves artículos de opinión sobre las principales propuestas, donde se analizaba su relación con los objetivos estratégicos del país y su viabilidad. El blog permitía que los lectores pudieran dejar sus comentarios y generar debate. A través de estos comentarios, el blog se volvió un espacio rico en intercambio de ideas sobre la validez y el cumplimiento de las acciones prometidas, que valió para medir el verdadero éxito de la vigilancia y la acogida de los ciudadanos. Se puso en
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Puede descargarse el libro completo en el siguiente enlace: http://www.coherencia.pe/publicaciones/la-politica-en-nuestra-cancha-cuaderno-dereflexion-y-debate
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Se puede acceder a través de: http://www.proyectocoherencia.org/lupa179

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evidencia que sólo el 13% de las acciones prometidas por el entonces candidato Alan García fueron efectivamente cumplidas, información que fue tomada por diarios de circulación nacional y que granjeó reacciones airadas por parte del Gobierno. (Perú.21, 2007) Este proyecto fue reconocido por el Banco Mundial en su Concurso de Buenas Prácticas de Jóvenes como una destacada acción de vigilancia ciudadana. Redes y articulación Si de algo estamos convencidos en Coherencia, es de que las nuevas formas de hacer política pasan por la reinvención de los estilos. De los partidos jerarquizados y burocráticos, con bases de militantes, a las relaciones horizontales y la formulación de consensos, acciones propias del trabajo en redes organizacionales temáticas. El entender como un repetido error la ilusión de empezar todo de cero, soslayando el trabajo de otras organizaciones, nos permitió iniciar un periodo de articulación de movidas y movimientos juveniles alrededor del país. No tendría sentido construir una apuesta política seria sin reconocer y aprender del esfuerzo y virtudes de otros grupos coetáneos en otros espacios del país. Bajo esa lógica, Coherencia emprendió un rol de articulación con movimientos políticos de otras regiones para comprender más en profundidad el sentido y la lógica de participación de muchos otros jóvenes en el país. Es así como nos hicimos parte de la Red Nacional de Actores Políticos Jóvenes, que nuclea a congéneres de partidos y grupos de la sociedad civil (organizaciones de base, parroquiales, gremiales, artísticas, etc.). El proyecto de articulación con mayor impacto fue la creación, junto con otras organizaciones, de Jóvenes por la Educación4, una plataforma de más de 35 grupos a nivel nacional cuyo trabajo responde al desarrollo educativo en distintos ámbitos (desde la alfabetización y nivelación escolar, hasta la formulación de políticas públicas a nivel país). Si bien Coherencia no tiene acciones específicas en el terreno educativo, dos eran las razones que nos llevaron a impulsar esta red: nuestra procedencia interuniversitaria y nuestra convicción de que la política es, como decía el brasileño Paulo Freire, un acto pedagógico, y viceversa. Think-tank
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Se puede visitar la página web www.joevenesporlaeducacion.org

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Una de las actividades transversales de nuestra actividad política ha sido la generación permanente de conocimiento y nuestra propia formación como integrantes de un colectivo que aspira a servir al país. A través de la organización de talleres, seminarios, ciclos de cine, los nuevos y antiguos integrantes del grupo hemos ido reflexionando sobre algunos temas importantes de la realidad nacional. Asimismo, Coherencia se ha pronunciado públicamente5 a raíz de distintos sucesos públicos de relevancia, como la expatriación y enjuiciamiento del ex dictador Alberto Fujimori y la matanza ocurrida en la localidad amazónica de Bagua, producto de un enfrentamiento entre civiles y militares por la concesión de una zona intangible a una empresa petrolífera. Además de estos ejercicios de reflexión y opinión, del que también dan cuenta las distintas plataformas de comunicación de la organización, hemos podido desarrollar algunas ideas y conceptos, que han sido parte de publicaciones internas y externas, y que han servido para iniciar una necesaria ruta de pensamiento ideológico. Uno de esos conceptos vincula la praxis política con el crecimiento personal de cada miembro. Cito el fragmento del discurso dado por Elohim Monard, director de la organización el año 2010, al celebrar el quinto aniversario donde nos invita a pensar en el sentido profundo que puede hacer de la política un gesto de amor: “Propongo que esta piedra angular -el amor-, más sensorial que racional, puede articular las respuestas técnicas que parecen minúsculas en comparación a la complejidad de los problemas de los seres humanos que la política actual pretende resolver. Ambos deben corren en paralelo, de forma complementaria, la excelencia profesional para la solución de los problemas, con las condiciones suficientes para que los peruanos nos encontremos con nosotros mismos y con nuestro prójimo. Coherencia tiene todo el potencial para reflexionar, articular y liderar una política de este tipo, a partir de la integridad con la que nos estamos formando sus miembros”.6 Otro de los aportes ha ligado el campo político con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC), al proponer algunos retos y posibilidades para el uso eficiente de internet como medio que potencia la democracia. Esto, desde luego, tomando en consideración la
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Se puede acceder a los pronunciamientos a través del siguiente enlace: http://www.coherencia.pe/secciones/pronunciamientos
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Se puede descargar el texto completo en este enlace: http://www.coherencia.pe/publicaciones/la-politica-del-amor

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formulación de una agenda digital que acorte las enormes brechas de acceso y anote la urgente necesidad de alfabetización para fomentar el diálogo con una ciudadanía, sobre todo juvenil, cualificada para el pleno ejercicio de sus derechos. En esta línea, hemos insistido en la necesidad de no instrumentalizar la comunicación haciendo uso de los medios como fetiche, sino como una oportunidad estratégica de hacer pedagogía política. Algo de esto había sido comprobado empíricamente a través del proyecto Lupa 180 antes citado. Como señalamos en un artículo sobre el particular, “El descrédito de la acción política se debe no solo a la incapacidad de muchos de sus nuevos actores (particularmente los outsiders) para elaborar discursos atractivos y convincentes para estos novedosos entornos, sino a su falta de reacción para interpretar la sociedad en otros términos y reinventarse como actividad de todos. Dejó de ser una acción implicativa de los habitantes de un Estado para convertirse en el trabajo de unos pocos. La consecuencia de esto es el alejamiento de muchos jóvenes a la vida política y a la cosa pública, además de su estigmatización: los jóvenes viven online mientras que la política discurre en terrenos offline; los jóvenes empiezan a participar en comunidades 2.0, mientras que la política sigue inscrita en la dinámica 1.0”. (Mateus, 2009) Ideario Quedarnos en la zona gris de la reflexión académica podía anquilosarnos en la cómoda –pero incuestionablemente necesaria- posición del think tank. Si bien nos habíamos concebido como un laboratorio político, un espacio de experimentación no es tal si no pone sobre los rieles de la realidad las ideas abstractas. Un paso histórico en nuestra evolución significó poner sobre el papel algunas de las ideas que, aún de forma poco estructurada pregonábamos en artículos e intervenciones. Como paso previo al “salto” al terreno político partidario, colegimos, fue vital construir un Ideario político. Redactamos, en distintos grupos de trabajo y luego de extensas discusiones, un Ideario que refleja el tipo de sociedad que queremos. Es, como toda exposición desiderativa, un manifiesto de buenas intenciones que nos permite avizorar un horizonte común, requisito sine qua non para futuras propuestas de políticas públicas. El enunciado inaugural dice: “Queremos un Perú en el que todos los peruanos y peruanas puedan ser felices. Y entendemos la felicidad no como un momento o una experiencia aislada, sino como la búsqueda y el ejercicio constante de la libertad. En este sentido, ser feliz significa ser libre para elegir ser y hacer lo que cada uno tiene razones
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para valorar”. El manifiesto responde luego a las preguntas ¿cómo construimos el Perú que queremos? y ¿qué rol cumple la política en la búsqueda de felicidad? Los siguientes capítulos, que abordan dimensiones más complejas de la vida social están estructurados bajos los ejes de la sostenibilidad social, económica y ambiental.7 Respecto a si nuestro Ideario nos ubica como una opción de izquierdas o derechas, creemos que ambas son hoy etiquetas que desubican al ciudadano, empobreciendo su nivel de análisis y propuesta. Estamos seguros de que esa discusión queda en un plano intelectual o mediático, usualmente efectista, lo que ha llevado a algunos políticos, a veces con astucia y superficialidad, a declararse “de centro”. La vida útil de esta polarización ha incorporado a la política una costumbre maniquea y llena de estereotipos. Para los jóvenes nos resultaría más coherente que los partidos establezcan posiciones claras sobre temas como el rol del Estado frente a la corrupción, el cambio climático o cómo evitar la fuga de talentos y cómo sortear esas amenazas. Asimismo, preferiríamos escuchar estrategias que incorporen todos los lados: el idealismo y la eficiencia no están tan reñidos, por citar un ejemplo.

Elecciones 2011: una anti-campaña con ganas En enero de 2010, durante una jornada de planificación estratégica para los próximos 10 años, definimos nuestra visión al 2020: “articular un movimiento “coherente” de formación, participación ciudadana y representación política, en distintos lugares del territorio nacional”. A ello añadimos: “somos conscientes de que los dos primeros (la formación y participación) son una condición previa, necesaria e ineludible, para alcanzar el tercero (la representación)”. La definición del enunciado anterior resultó un hito en la medida en que, hasta ese momento, para Coherencia, la representación había sido entendida como una consecuencia lógica, pero aún lejana. La coyuntura electoral que se inició en las Elecciones Municipales del 2010 nos advirtió de lo contrario. Fuimos informalmente invitados por un partido político, con el que muchos
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El Ideario puede leerse en el siguiente enlace: http://www.coherencia.pe/ideario

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miembros tenían una relativa afinidad, a participar de forma activa de la campaña que finalmente llevó a Susana Villarán, lideresa del partido Fuerza Social, a convertirse en la primera Alcaldesa de Lima, en una campaña meteórica que la llevó del 2% de intención de voto a ganar el proceso a la abogada Lourdes Flores, lideresa del Partido Popular Cristiano, quien había postulado ya en tres ocasiones a la presidencia del país. Esta situación fue debatida al interior de Coherencia, optando, nuevamente, por la neutralidad institucional, y prefiriendo el desarrollo de un proyecto de pedagogía ciudadana para conocer a todos los candidatos y discutir sus propuestas8. Las Elecciones Generales para elegir al nuevo gobierno nacional el 2011, junto con lo que había significado el citado triunfo de Villarán, nos hizo poner “las barbas en remojo” sobre lo que debía ser nuestra participación. El escenario venidero no se vislumbraba alentador, pues Keiko Fujimori, hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori, tenía claras posibilidades de hacerse de la victoria. Habiendo, muchos de nosotros, luchado en distintos espacios para la recuperación de la democracia, el riesgo nos obligaba a tomar una actitud más decidida. Luego de una serie de debates al interior de la organización, así como de consultas con personas externas que seguían nuestro trabajo político, tomamos la determinación de participar como candidatos al Congreso de la República. Para tal fin, se llevaron a cabo una serie de discusiones y asambleas para decidir el perfil de quien serían nuestros candidatos, así como del partido político en el que iríamos. En tanto Coherencia no es una organización política formal –para lo cual es necesario no sólo abundante recurso humano sino también económico para la recolección de firmas-, debíamos ser convocados por un partido nacional para ir en su fórmula congresal en calidad de invitados (según la Ley Electoral, los partidos pueden designar invitados que no son militantes del partido, siempre que sean aprobados por los órganos democráticos establecidos por cada organización). Empezó, entonces, el proceso de búsqueda y conversaciones con representantes de partidos que, a nuestro entender, empataban en gran medida no sólo con nuestro Ideario político sino también, con el estilo que teníamos de hacer política: un espacio que nos permita cumplir con nuestros tres objetivos crecer, aprender e inspirar, sin ninguna restricción para ellos.
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Finalmente esta propuesta se convirtió en el proyecto “Vota Bien”, liderado por la Asociación Civil Transparencia por su reconocimiento público como organización social promotora de elecciones limpias, y como Coherencia como aliado estratégico. Cfr. http://www.coherencia.pe/proyectos/vota-bien-lima-un-proyecto-para-el-ejercicio-ciudadano

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Quiero dejar constancia que llevamos a cabo reuniones con al menos tres partidos, notando en la mayoría gran interés por nuestro trabajo, pero en dos de ellos escasa comprensión sobre los objetivos de nuestra participación. El solo interés, sin embargo, no nos aseguraba mucho, pues sabíamos que uno de cada tres votantes en las elecciones son jóvenes menores de 29 años, un aproximado de seis millones, la “juventud” se constituía en una marca codiciada. Se explica, entonces, que muchos de los discursos de campaña –y en menor medida los planes de gobiernonos hayan ubicado como sujetos relevantes para el “futuro del país” (sic.), por ejemplo. Por el lado de la participación electoral, sin embargo, hubo apenas 46 candidatos menores de 35 años en Lima del total de 432; es decir, sólo alrededor del 11%. Una de las cosas que más valoramos al momento de elegir qué invitación aceptar fue el hecho de las libertades a todo nivel que nos aseguraran, lo que nos iba a permitir desarrollar una campaña muy a nuestro estilo: horizontal, creativa y pedagógica. Finalmente optamos por elegir a nuestros candidatos: Elohim Monard (comunicador social, 29 años) y Augusto Rey (abogado, 26 años) y el partido político con el cual aliarnos: Fuerza Social, la organización de centro izquierda que había ganado las Elecciones Municipales en una campaña altamente inspiradora, a pesar de los limitados recursos económicos y materiales con que contaba. El ejercicio de la campaña nos ha permitido poner en práctica muchos de los conceptos pensados anteriormente. Un equipo de más de 150 jóvenes, entre miembros formales de Proyecto Coherencia y Gobierno Coherente, y personas cercanas o que se fueron integrando por nuestro trabajo, forman hoy parte del equipo de campaña. El mismo se dividió en comisiones: una de Programa, dedicada a construir una agenda de temas y propuestas legislativas y sustentarlas adecuadamente para que puedan convertirse en bastiones electorales; otra de Campaña, propiamente, que incluía subcomisiones de Prensa, Arte y Diseño, Producción audiovisual, Movilización, Estrategia, entre otros. Denominamos a la campaña “¡Tenemos ganas!”, una frase de lúdica ambigüedad que ha logrado cierto impacto mediático. La selección del nombre no es gratuita, sino que responde al público objetivo al que queríamos llegar en primera instancia. En un estudio de diagnóstico de la población juvenil en el país, identificamos que existen tres preocupaciones transversales: i) el deseo de acceso a una educación de calidad; ii) la aspiración de que esa educación permita un
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empleo digno; y iii) el emprendedurismo, que caracteriza el deseo del joven de iniciar proyectos propios y colectivos en distintos niveles: familiares, profesionales, empresariales. El equipo de Programa empezó entonces un intenso trabajo de consulta y producción de ideas innovadoras en el campo de la educación superior, refrendadas en grupos focales y entrevistas a expertos, atendiendo para su formulación las posibilidades reales de las prerrogativas de un parlamentario: representar, legislar y fiscalizar. “¡Tenemos ganas!” sintetiza, entonces, una serie de referentes y deseos de Coherencia, como organización, y de sus miembros y simpatizantes, como jóvenes en general. Como estaba previsto, la nuestra viene siendo una campaña austera en términos financieros, pero claramente rica en aprendizajes para todos quienes estamos involucrados9. Las limitaciones económicas y materiales nos obligan a ser creativos y osados a la hora de elaborar los mensajes. En tiempos electorales las ciudades aparecen inundadas de propaganda bastante similar: caras sonrientes de candidatos y frases vendedoras llenas de propuestas muchas veces imposibles o simplemente de fácil recordación. Frente a esto, nuestros escasos carteles contenían a los candidatos con una máscara en sus caras, y la siguiente frase: “No votes por caras. Vota por propuestas”. Gran parte de la campaña ha sido basada en las redes sociales, aplicando algunas de las reflexiones en torno a las posibilidades de la web 2.0 que hemos anotado anteriormente. Aquí son los mismos candidatos quienes interactúen directamente con las personas, a través de las redes, pero también presencialmente por medio del sistema de “Candidatos Delivery”, que, emulando al sistema de reparto a domicilio de comida rápida, nos permite ir a las casas mismas de las personas a conversar sobre las propuestas. Las caminatas, caravanas y pasacalles nos permiten un contacto directo con los electores, muchas veces desinformados (más que desinteresados) sobre el proceso electoral, por la escasa cultura política y por un sistema democrático que, lejos de auspiciar la consolidación de organizaciones, facilita la cuchipanda y la espectacularización de la política. La pobre calidad en la oferta informativa electoral que ofrecen los medios de comunicación masivos es uno de los factores de desinformación mayores. Todo esto, sin embargo, lejos de sorprendernos, no hace
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Se puede visitar la página oficial de la campaña: www.tenemosganas.pe

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sino confirmar que vamos en la dirección correcta: la política debe ser un ejercicio pedagógico constante desde los propios políticos y sus organizaciones, diseñando estrategias precisas para ello. Reflexión final Al momento de escribir este texto restan dos semanas para las elecciones10. Ciertamente los resultados marcarán un derrotero para la organización, pero no son el fin último de nuestra apuesta. Más allá de las hipótesis e inferencias de lo que seguirá en nuestra ruta, preferimos exponer dos certezas que nos acompañan con más claridad ad portas de finalizar este proceso y luego de haber sido parte protagonista del mismo: i) Coherencia, como organización, independientemente del modo y el camino, seguirá existiendo, pues sus objetivos esenciales no tienen que ver con las coyunturas, sino con el desarrollo de un gran movimiento de jóvenes a nivel nacional que vean la política no como un mal necesario, sino como una actividad de compromiso y de servicio; y ii) Coherencia seguirá convocando a muchas más personas, aparte de las que se han ido sumando al proceso, pues la urgencia de un espacio que nos represente no ha sido superada; más aún, muchos jóvenes que siguen viendo la política de costado, empiezan a entender que su interés y ocupación es trascendente para el futuro del país. Los jóvenes debemos ubicarnos en la cresta de la ola y entender que nuestro rol es central para transformar estructuras oxidadas de una democracia endeble que no ha sabido inspirar nada más que insatisfacción a los ciudadanos. Uno decide qué papel jugar siempre, asumiendo los costos de sus decisiones. Nuestras ganas de aprender y trascender, más que un costo, representan una inversión inmensa para el futuro, y nuestras acciones, pequeñas o grandes, acertadas o erradas, son la incuestionable confirmación de que ese futuro se forja desde el presente.

Bibliografía

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Nota del Autor: Los resultados de las elecciones ubicaron a nuestros dos candidatos como el segundo y cuarto más votados del partido Fuerza Social, que finalmente perdió su estatus de partido inscrito al no superar la valla mínima exigida por la Ley Electoral vigente. Si bien la suma de votos de ambos candidatos no llegó a los 10,000, ambos se vienen consolidando desde distintos espacios como actores juveniles reconocidos, lo que nos permite pensar que esta experiencia, como fuera una intención inicial, es sólo el inicio de un recorrido muy grande en el quehacer político nacional.

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Chávez, J. (1999). ¿Los jóvenes a la obra? Juventud y participación política. Lima: Agenda Perú. Degregori, C. I. (2000). La Decada De La Antipolitica. Auge y huida de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. . Lima: IEP. Mateus, J. C. (2009). Jóvenes y Política 2.0: ¿Del desencanto real al oportunismo virtual? Contratexto , 13-28. Mateus, J. C., & Monard, E. (2009). Jóvenes y poder. Emprendedores en emergencia. Perú Hoy , 205223. Monard, E. (Mayo de 2007). "Constelando horizontes. Un ensayo sobre Coherencia y su futuro". Recuperado el 22 de marzo de 2011, de http://www.coherencia.pe/wpcontent/uploads/2010/04/Constelando-Horizontes_-Coherencia-y-su-futuro.pdf Parker, M., Fournier, V., & Reedy, P. (2007). The dictionary of alternatives: utopianism and organization. Londres: Zed Books. Perú.21. (29 de Enero de 2007). “Del Castillo no acepta críticas por los 180 días”. Obtenido de <http://peru21.pe/impresa/noticia/castillo-no-acepta-criticas-180-dias/2007-01-29/33779>. Saintout, F. (2007). Jóvenes e incertidumbres. Percepciones de un tiempo de cambios: familia, escuela, trabajo y política. Buenos Aires: FLACSO.

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