Lento

Los hospitales son edificios que se avejentan rápidamente, que se hunden con el peso mismo de quienes los habitan, regularmente por unos días, por horas, es decir, poco tiempo. No son lugares cómodos, nadie prevé una estancia larga. Estoy con ella. He perdido la cuenta de las visitas a ellos, hace casi un año que me desintegro en el trayecto entre mi casa y los hospitales acompañándola por culpa de una enfermedad extraña, usurpadora, que se manifiesta con los síntomas de otra, que como una brigada de termitas va minándola por dentro, detonando puntos estratégicos, vasculares, pequeñas implosiones que destruyen los recuerdos. Micro infarto cerebral. El nosocomio es decadente, otrora quizá estuvo a la vanguardia arquitectónica, ahora hay grietas grandes y profundas en el pavimento, sus fuentes rotas y la cantidad de gatos que habitan sus jardines me recuerdan al coliseo romano, podría jurar que su estructura es sostenida por las plegarias de quienes visitan a sus enfermos. El interior es másdesagradable, una cafeteríaque produce telarañas de cochambre negro pendiendo de los focos contrastando con chicles azules y verdes pegados en el techo, muros con plastas de pintura malcubriendo otras plastas de pintura, ahora de un tono indeciso entre el gris y el color de la mantequilla rancia. ¿Cuál es la razón de una cafetería subterránea? ¿Qué concepto de limpieza tendrán los encargados de ella? ¿Habrá encargados? ¿Por qué carajos vinimos aquí? La sala de espera, pletórica de caras tristes, largas, escurridas, erosionadas por las lagrimas. Casi frente a mí hay un infante con retraso, su cuerpo gordo y amorfo me impide determinar su sexo, sonríe todo el tiempo,al momento que entrelaza sus dedos de una forma malévola, demoníaca, comohacen los querubines. El olor que sale del baño casi extingue mis ganas de orinar. Le tengo fobia a los baños públicos, pienso que contraeré algo, que los gérmenes, virus y bacterias se pegarán a mis genitales como rémoras imposibles de quitar.Un par de minutos después decido ir, me siento sucio, necesito lavarme, un parejaquepresumo son padre e hijo, están dentro, veo como cierran uno de los tres cubículos e imagino al pequeño observando cagar al mayor, y viceversa, acumulando así la suciedad de la familia, encimándola, igual que siempre. El grifo apenas escupe raquíticos chorros de agua, hay mierda en todos los excusados, la pestilencia azota mi cerebro, salgo de ahí. Regreso con asco, me siento a su lado, la tomo de las manos, encontró lugar cerca de las ventanillas, habla conmigo pero no la escucho, mis respuestas son meros parpadeos, en cualquier momento pronunciarán su nombre, le dirán el piso y la cama asignados, entonces entenderé porque estamos aquí, tendré claro el peligro de la operación, la ruta para llegar a la vena cava es la yugular o la femoral, me entrará el miedo, recordaré sus alergias al medio de contraste y la anestesia, el episodio reciente cuando se le cerró el tracto respiratorio, el púrpura de su rostro y su mirada angustiada mientras intentaba jalar aire. Las pláticas de

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sobremesa en las que dejó instrucciones testamentarias. No hay risas, no hay momentos felices. Llora por ella, por mí, por los nietos que aún no tiene y quiere, ansía conocer. No necesita hablar para decirme que es una despedida. Escucha su nombre, la acompaño, pasamos una pequeña aduana vigilada por dos mujeres gordas, la temperatura más el hastío en sus caras hace que su maquillaje sea grotesco. El rojo de sus labios y el rímel corrido por el sudor, su cuerpo, todo en conjunto me recuerda a los elefantes de La Tentación de San Antonio, el cuadro de Dalí. Cama 550. El niño de la sonrisa diabólica también subirá con nosotros, su nombre es Jesucristo. ¿Qué estúpida burla es ésta? En una esquina del elevador hay una incipiente montaña de cubrebocas y guantes.Pinche limpieza, chingada madre. El mal estado de las lámparas las hace titilar de modo que los movimientos ahora parecen iluminados por un estroboscopio, como presagiando que de ahora en adelante todo sucederá lento. Como arrastrando el tiempo.

Luévano Ferrer Lugar de Serpientes ± Verano del 2011

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