El derecho de matar* Raúl Barón Biza ¡Oh, mujer!

Para lograr una figura tan bella y un corazón tan duro, ¿qué dios del Olimpo se ayuntó con la hiena?... La pornografía en los libros está en proporción a la degeneración del cerebro lector. Barón Biza.

Defensa de Barón Biza, autor del libro El derecho de matar, presentada por el doctor Néstor I. Aparicio. Señor juez: He oído la acusación del Ministerio Fiscal, quien de acuerdo a los antecedentes reunidos en el proceso instruido al escritor Raúl Barón Biza, considera que debe condenarse a éste por haber violado la disposición del artículo 128 del Código Penal, con su libro titulado El derecho de matar. Habiéndoseme encomendado la defensa voy a contestar esta acusación injusta, con la aspiración fundada en la ley, en la jurisprudencia y de la ecuanimidad de los funcionarios, de que sea rechazada, absolviéndose de culpa al señor Barón Biza. PROPÓSITO DIFAMATORIO Y PERSECUCIÓN POLÍTICA. Sólo con un propósito difamatorio y como resultado de una persecución política sistemática y encubierta podría explicarse la actitud de la policía al encausar a mi defendido por el delito de haber publicado El derecho de matar. La prueba fehaciente de la difamación puesta en juego por los encargados de velar por la tranquilidad pública es el comunicado oficial de la Jefatura, sembrado a todos los vientos, en el cual se llega a ciertas conclusiones que sólo pueden surgir de un sumario previamente instruido y juzgado por autoridad competente y no por un jefe de Policía. Se ha intentado varias veces involucrarlo en asuntos en los cuales era ajeno en absoluto, sin resultado favorable para los perseguidores. Uno de los procesos estuvo radicado en este mismo juzgado, por la publicación del periódico “La Víspera”, y ante la prueba de lo inconcebible de la acusación, se le sobreseyó definitivamente, con la expresa conformidad del señor fiscal aquí presente, doctor Etchegaray.

Gran asombro y pena causó uno de los procedimientos arbitrarios de la policía al presentarse, hace poco tiempo, sin orden judicial, sin proceso, a allanar, a las once de la mañana, las oficinas comerciales de mi defendido, donde además de los intereses del acusado, se atienden los de sus familiares por valor de varios millones de pesos, con el inaceptable y deleznable recurso de que se violaba la ley de juegos. ¡Inconcebible! Ahora se inicia un proceso por la publicación de su última novela, y como para justificar el atropello es menester un pretexto, la Jefatura de Policía, en el acto de la detención de Barón Biza, se apresuró a dar comunicados periodísticos y radiotelefónicos, informando que dicha detención no tenía origen político sino que se le instruía sumario por los términos en que está escrito El derecho de matar, haciendo apreciaciones que solamente están reservadas al señor Juez, en oportunidad de dictar sentencia definitiva. MUTISMO Y HUELGA DE HAMBRE Pues bien, señor juez; contra el abuso de la fuerza al servicio de persecuciones y malas causas, el señor Barón Biza, que no concibe los términos medios, resolvió encastillarse en el mutismo ante el inquisidor interrogatorio policial, y en la huelga de hambre, como suprema protesta de la individualidad humana. Mido en todo su alcance la actitud del señor Barón Biza, quien, a pesar de ser respetuoso de las leyes de su patria, desde su regreso a ella no ha tenido tranquilidad, siendo objeto de múltiples e injustas persecuciones que culminan con esta acusación. De ahí que Barón Biza ofrendara su vida en aras de su patrimonio moral. Su actitud, digna de todo elogio, fue una protesta viril contra el poder de la fuerza. Y la justicia, por intermedio de un digno magistrado, comprensivo de una dignidad humana herida, puso fin con resoluciones provisorias al holocausto de su vida, que brindara un pensador en defensa de sus ideas, decretando su libertad bajo caución. ACUSACIÓN Y DEFENSA. En esta audiencia entramos al debate el Ministro Fiscal, que se ha hecho eco de la acusación, y la defensa, que se me ha encomendado. Entro seguro a cumplir mi misión con el convencimiento pleno de que la razón y la justicia están de nuestra parte, mientras que a pesar del respeto que me merece el señor fiscal aquí presente, es mi íntima convicción de que ahoga su libre pensamiento, para ejercitar, como imperativo de la hora presente, una ingrata misión: la de amordazar ideas. Acusa, no porque tenga convencimiento de ello, pues le conozco preparado e inteligente. Lo hace obligado por un procedimiento erróneo impuesto en circulares oficiales, que ya el diario “El Mundo”, con mucho acierto, fustigó en uno de sus últimos editoriales. El Poder Ejecutivo, por intermedio de un decreto, impone que se acuse y que se apele, considerando al señor fiscal como

un simple mandatario del Fisco, en olvido lamentable de la otra función judicial de guardadores de la sociedad herida por transgresiones castigadas por el Código Penal. En esta segunda función pública no caben más imposiciones ni mandatos expresos que el de la conciencia del funcionario, en aplicación estricta del texto expreso de la ley. Por ello, a mi juicio, hubiera correspondido, en hermosa reivindicación de sus fueros, más que una acusación del señor fiscal, una brillante pieza jurídica, que en sus conclusiones coincidiera con mi defensa, uniéndose a mi petición de que se absuelva de culpa y cargo al señor Barón Biza, en homenaje a los principios constitucionales y jurídicos que se han vulnerado con su prisión. LA OPINIÓN PÚBLICA Hecha la acusación fiscal, entro a rebatirla, con la esperanza de encontrar en la oportunidad debida, si, como espero, el juzgado dictara la absolución, la conformidad del Ministerio Público. Me afirmo aún más en ésta mi creencia ante la lectura de múltiples defensas que infinidad de diarios del país han hecho de este caso, elogiando sin reservas el libro El derecho de matar, llamándome especialmente la atención algunos de ideología distinta a la de mi defendido, entre ellos Bandera Argentina, que desde sus columnas ha hecho fuego graneado a Barón Biza, y el redactor, después de haber leído el libro, confiesa hidalgamente que se han equivocado, a pesar de que mantienen su posición de adversarios, agregando que el jefe de Policía ha cometido una lamentable arbitrariedad (número de 1 de diciembre del diario citado). Los diarios en general han opinado favorablemente. Su uniformidad refleja el sentimiento popular y si la opinión pública ha dado su veredicto no considerándose lesionada, espero tranquilo el fallo de esta causa, que no podrá ser otro que el de la absolución. QUIÉN ES BARÓN BIZA Barón Biza me ha encomendado su defensa, en el doble carácter de letrado y amigo personal, condiscípulo en la infancia y conocedor de su espíritu, incomprendido para muchos que sólo saben de temor, de genuflexiones y de utilitarismos. De sus treinta y cinco años durante veinte recorrió todos los continentes del mundo, conviviendo la sociedad de todas las razas y de todas las civilizaciones. Escritor, novelista, con espíritu observador estudió y retuvo los pasajes más variados de la vida humana, para estamparlos en obras; en unas, relatando lo visto, y en otras, apuntando defectos sociales con el sano propósito de que fueran corregidos. Hace cuatro años, más o menos, regresó a su patria, ansioso de trabajar sus bienes y publicar en ella sus obras. Muy lejos de los entretelones de la política y de la maraña social, se vio un día violentamente privado de su libertad y obligado a salir del país, no llegando a comprender –tan rudo y arbitrario fue el

proceder– si realmente se encontraba en su patria, aquella que fue ejemplo de libertades y respetos, o sí, por el contrario, había sido suplantada aquella por una región incivilizada. Repuesto de su sorpresa, allende el Plata, contempló la Argentina destrozada por la pasión política, imperando en ella la fuerza, encarcelados hombres dignos, violada la Constitución, y entonces puso su corazón y su brazo a favor de la causa justa: la del pueblo, la del imperio de la Constitución, jurando ante ella y el pabellón Nacional y en homenaje de los patricios que nos dieron la libertad. Defendió siempre a los humildes, ayudó a muchos hogares. Uno de sus rasgos más conocidos fue tender su mano generosa a cientos de argentinos que, encaramados en los coches de Ferrocarril, querían llegar a esta Capital, desde Córdoba, a dar el último adiós al Dr. Yrigoyen, el representante legítimo de las aspiraciones populares, que fue llevado en inolvidable apoteosis a su postrer morada. Más de cuatrocientos niños se educan actualmente en el “Colegio Barón” de Ramos Mejía, gracias a la generosidad de mi defendido, donación de más de un millón de pesos, hace aún poco tiempo. Fresca está todavía, en el pueblo argentino, la tragedia aeronáutica que ensombreció la vida de este digno compatriota, cuando allá en Marayes cayó Myriam Stefford, marcando rutas al progreso y a los hombres; y los premios, por muchos miles de pesos, que en su memoria ofreció al gobierno, para que se disputara el trofeo que lleva el nombre de la primera aviadora muerta en tierras sudamericanas. Son muchos los casos de filantropía práctica que podría citar de mi defendido. Este es el acusado en persona. El novelista adquiere, según su propósito, orientaciones diversas, defendiendo también diversas tesis o fijando rumbos filosóficos y morales, y así he escrito libros (Del Ensueño,1917; Alma y Carne de mujer,1922; Risas, lágrimas y sedas,1924; en prensa: Por qué me hice revolucionario) y múltiples crónicas en diarios de diferentes países del mundo, y a pesar del filo de su palabra escrita, es la primera vez que se le acusa. De acuerdo a las condiciones personales del acusado y a sus tendencias como escritor, no es posible aceptar, ni en hipótesis, que la publicación de su libro El Derecho de Matar, encierre un propósito inmoral. QUÉ PIENSA BARÓN DE SU LIBRO Trataré, señor Juez, de sintetizar en la forma más fiel posible, lo que me expresara mi defendido al referirme a este proceso y a su libro El Derecho de Matar. “Decid al señor Juez, que la defensa está en el libro, ¡en todo el libro! Una frase o un concepto aislado forma un hecho sin importancia con respecto al concepto general de la obra. Si los escritores tuviéramos que emitir nuestras ideas, con el Código Penal a la vista, no podríamos dejarnos llevar por la fantasía de nuestro cerebro y no podríamos producir lo que llamamos: la ‘obra’. Estoy tan distante de la acusación que hace la Policía por intermedio del señor Fiscal, que si hubiera perseguido lucro, único fin que puede llevar a publicar un libro obsceno, habría cuidado muy bien, por elemental concepto de dignidad, de complicar mi

que la verdad no debe cubrirse ni con la niebla. y señalar defectos para remediarlos. de escritor y de hacendado. lo mismo que al enamorado que mata a su novia que lo rechaza. Por ello sostengo que tal acusación ha sido prematura. sino relatar hechos como ejemplo de anomalías morales que es preciso combatir. Espero tranquilo el fallo del señor Juez. Y he llevado mi libro sin pornografía. pasaría desapercibido como hubiera pasado aquí mismo. allanando mis escritorios comerciales. Yo analizo. el adulterio. es decir. si intereses encubiertos no se hubieran sentido afectados. He querido simbolizar el poder de la voz del sexo. se confiesa que ha vivido equivocado. al acusar. él será la prueba de que aún se mantiene la más grande conquista del hombre. formulo un juicio. tiene la obligación de ser imparcial. al máximo castigo que imponen los hombres? Si en la liberal Francia. que la fatalidad. la de dar ideas nuevas. Todas ellas han sido relatadas con hartura de detalles por la prensa del país y he creído prudente –pese a su realidad– no dar nombres propios. como la traición del amigo. para que los otros encuentren la solución. del hermano. quizás algunos párrafos aislados lo hayan impresionado. sin prejuicios.. falsedades en que es bueno que crea’. ¿Qué asusta en mi libro? ¿La verdad? ¿Puede negárseme el propósito moral cuando el protagonista (tomado de pedazos de lo visto. tiene antecedentes personales: Yo he procesado una vez al señor Jefe de Policía. digo en mi libro. No es posible juzgar un libro por un párrafo. con toda altura. puedo probar que no es sino la reproducción de escenas reales. no ha leído mi libro. como no es posible juzgar una pintura. Algún día probaré ante quien corresponda esta sistemática persecución política y personal. de dominar sus rencores y no el derecho de difamar a los que militan en fuerzas opositoras. porque no es mi propósito denunciar. el instinto o el hambre guiaron sus pasos por senda oblicua y se condena a sí mismo por ello. entre el criterio de la acusación y el propósito de bien que persigo! Cualquier pasaje de mi libro que haya llamado la atención. Yo señalo un hecho. no legislo. escuchado y leído). sin intención obscena. Por ello los Tribunales de Justicia juzgan desde hace siglos la violación. con la baja literatura de los tarados morales. Se busca con . Veinte años de trabajo se vieron así amenazados en un instante. Warron dice: ‘Verdades hay que el vulgo no ha de saber.. la más poderosa. la de emitir su pensamiento. por una milésima parte de la misma. por el cargo que ocupa. que ya en otra oportunidad trató de hacer sombra a mi reputación. esa voz de la naturaleza. no puede haberlo leído. SE PRETENDE DAÑARME ANTE EL CONCEPTO PÚBLICO El daño moral que se me pretende hacer ante el concepto público y que la Policía ha querido alcanzar por intermedio del señor Fiscal. para señalar a los hombres lo contrario que señala Warron. El señor Fiscal. ¡Qué distancias siderales de años luz. como única forma de llegar a una verdadera educación moral y a los legisladores el problema del sexo que es más importante que cualquier otro problema social. encontrándose aislado en sí mismo. en la timorata Suiza o en la puritana Inglaterra publicara mi libro. de quien. bajo el pretexto de la Ley de Juego. la más brutal de nuestro instinto. más aún del propio padre.nombre de soldado del partido político más popular y respetable del país.

En él refiere la lucha que tuvo que soportar para impedir que tanto el derecho a la libertad. Dr. ETIMOLOGÍA E INTERPRETACIÓN DE LA VOZ CASTELLANA “OBSCENO” La voz castellana “obsceno”. Claro está que para la moral teológica su significado es mucho más alto. sin las vallas que oponen la sociedad a la expresión del pensamiento. EL DERECHO DE MATAR ES NOVELA Barón Biza es un gran argentino. historiando la intervención que respectivamente tuvieron sus letrados los doctores Néstor Massena y Silveyra Martín en Brasil. Mis mayores me enseñaron que sin dignidad la vida no vale la pena de ser vivida. desfigurando los hechos y sumiéndome a la par de seres que siempre repudié. fueran desconocidos. Por ello en el lenguaje corriente. expresión de los pueblos civilizados. yo no preciso la vida. “repelente”. según los cánones. si bien está averiguado que su primitivo significado era “mal agüero” o “agüero desfavorable”. que estén manchados de impureza. vicios. poniendo en sus labios críticas acerbas a todo lo existente. habla crudamente. etc. Pero en El derecho de matar. que es inalienable como el de asilo. forja personajes y los hace desempeñar roles imaginarios. su origen etimológico es obscuro. Espero el fallo del señor Juez. si toda mi obra de bien puede destruirse en un segundo. De aquí que pasara al castellano y demás lenguas neolatinas como expresión de “lo repulsivo. en forma de publicación que ofenda torpemente al pudor y el Arte no tiene límites fijados para sus incursiones en la Naturaleza. Se persigue la difamación. sino el acto público contrario a la honestidad. Pero la Ley no reprime el pecado religioso.este proceso no la condena en sí. Más tarde se redujo su concepto a lo “ofensivo a la modestia y al pudor” y a lo “repugnante a los sentidos”. costumbres. tranquilo sobre la tarima de este calabozo. sino las palabras y hasta los pensamientos interiores. de donde se aplicó a toda cosa o acto “chocante”. confiando a medida que pasan los días de ayuno en el centro de la Justicia que los hombres ansiosos de ella depositaron en las dignas manos del magistrado que me ha de juzgar”. deformaciones morales y mentales. diciendo lo que todo el mundo calla ya sea por convicción o por cobardía. torpemente impúdico. procede del latín “obscenus”. Crea un protagonista exótico que. si se me vence con esas armas. especialmente cuando se trata de la relación de su vida. de mis correligionarios políticos y la estimación de mis amigos. y en esa lengua muerta. degeneraciones. Rodríguez Larreta en el Uruguay y el que habla en la Argentina. . que nada importa. En un libro en prensa. titulado Por qué me hice revolucionario. que pierda el respeto de mis conciudadanos. Pues bien. lo ofensivo al pudor en forma abierta y descarada”. tal interpretación nos lleva a designar como “obsceno”. pues abarca. aspirando a que ésta sea más grande y mejor. lo que es torpe. no sólo las obras y los actos. lo contrario a la decencia. relata parte de su vida y expresa nobilísimos sentimientos de amor a la patria.

pero que habiendo adquirido educación y hecho experiencia en carne propia conocen de las consecuencias de la perversión humana. cuya lectura nos demostrará que lo grande y lo sublime.. Jorge Morganti se siente herido por las palabras de su padre al recordar a la autora de sus días y da motivo ese incidente. Al referirse a la mujer. para su espíritu lo pasado es obra del miedo ambiente. persiguiendo el propósito de su corrección. a un pasaje hermoso del libro. sin finalidad. califica los defectos de la vida humana sin ambages ni eufemismos. que presenta en contraposición a las lacras de la humanidad. ¡El mundo existe porque yo existo! Yo podría destruir no solamente el mundo que habito. señor Juez. los sentimientos. párrafos sublimes como los leídos. convirtiéndolo en un escéptico y descreído. NO PUEDE HABER INMORALIDAD Un libro. que desde su pubertad siente el influjo de los sedimentos fisiológicos y morales adueñados de los estratos más íntimos de su conciencia y. y siente que para reformar todo es necesario destruir. porque si bien exhibe los hondos males sociales. El principal personaje de la obra es Jorge Morganti. pero. de la educación incompleta. destruyéndome. con la galanura sedosa que es menester para perturbar los sentidos en deslizamientos morbosos.. no puede haber inmoralidad. de los vicios. llena de reservas que ocultan la verdad..” NO ES UN LIBRO EXTREMISTA . sino que es menester rehacer mejor. la vida. Y en esto no hay. alaba sin reservas. es exaltada sin reservas en líneas magistrales. va a matar. fruto de ambiente malsano. con prematura y despierta inteligencia que con los estudios que realiza fortifican su capacidad mental. pero no destruir por la destrucción misma. no puede merecer sino aplauso. no para excitar al lector sino que presenta los cuadros de horror de la vida. y armado de su revólver. las excelsas virtudes. el mundo pero como esa obra es más grande que sus fuerzas y posiblemente sea él quien esté de más. haciéndole resaltar el resquebrajamiento de la moral que observara. modificar la sociedad. describiéndolos con crudeza. no puedo estrujarlo.El argumento de la obra se desarrolla entre personajes de mal origen. hasta que recibe el rudo golpe final que destruye el último reducto íntimo. la suprema verdad del sentimiento humano. Envuelto Morganti en el rodaje social. Relata con pinceladas maestras hechos que son reales. sino todo el universo. Al conocimiento y a la inteligencia de Morganti se une el consejo de su progenitor. se deja llevar por sus sentimientos y aspiraciones.. si otro fuera su empeño buscaría términos menos gráficos y cantaría loas al vicio. reflexiona y dice: “No puedo yo cambiar el mundo. de alta filosofía. soy demasiado débil.. que en vísperas de renunciar a la vida le historia su existencia a través de los diversos países del mundo que recorriera. romperlo..

señor Juez. que de los labios que la pronunciaron. que seguramente se ha dicho ya muchas veces. ya sea de derecha o de izquierda. oponer fuerte dique al conjunto arrollador de los bajos instintos de las pasiones insanas. ES UN LIBRO MORALIZADOR Puede afirmarse. como afirma el autor de La Mesa de las Confesiones. en su aspecto moral. sólo se propone. de las . está a cubierto de toda sospecha que pueda contraponerse con la fuerza moral del nativo. LA VERDAD NO ES OBSCENA El autor. a saber: que las cosas. describir a su modo un cuadro de flaqueza junto a grandes virtudes que resplandecen en el corazón del hombre y dignifican su destino en la vida. y no tiene reservas para censurar a los ricos y a los pobres. no hay nada que no sea limpio y ese decoro inatacable no reposa en la inocencia sino precisamente en el conocimiento”. por cuanto las lides políticas no interesan al autor de esta novela. CUANDO SE OYE DECOROSAMENTE NO HAY NADA QUE NO SEA LIMPIO El maestro Marañón ha dicho: “Mi experiencia del lector y del autor me convence. demostrando en esa forma que no lo ha guiado ningún fin utilitario. Barón Biza no busca con su novela ni la gloria literaria ni el éxito pecuniario. prueba de ello es que el protagonista de mandobles a diestra y siniestra. de esta verdad. Los estudiosos que observan celosamente el período de descomposición social que nos precipita a la ignorancia. valerosa y noblemente. no son casi nunca buenas o malas en absoluto. como un libro extremista. y que su eficacia positiva o negativa depende. surge la convicción del sacrificio noble que debe realizar la sociedad para corregir los funestos errores que la han subvertido. ni de centro siquiera. a las monarquías como al soviet. sostienen. en mayor proporción. varonil. Desnudar el vicio para hacerlo execrable tal es el propósito de Barón Biza. cada día. El autor –que no es un renegado ni un sectario – por su posición social y económica y por su cultura superior. lejos de provocar o incitar los bajos instintos hace abominarlos y prevenir sus horrores a los que cruzan el mundo con los ojos vendados.Tampoco puede tildarse El derecho de matar. bien escrito. que “es necesario reaccionar rápidamente. de sana crítica social. más rebelde que acomodaticio. a cada uno según su conducta. pone en boca de los personajes de su libro un comentario rudo. que El Derecho de Matar es un libro moralizador. sobre algunos aspectos de la miseria humana con el único empeño de exhibir la verdad y la verdad nunca es obscena y menos cuando se la presenta como una enseñanza de bien social. con mayor firmeza. a la burguesía y al proletariado. del oído que las escucha. señor Juez. con gran fondo filosófico y de sus páginas vibrantes de verdad. Por otra parte. Cuando se oye decorosamente. más combativo que contemplativo.

impregnando de ellas la educación. nosotros –afirma el maestro– no debemos limitarnos a constatar que el mundo ha sido adaptado a los primeros hombres sino preocuparnos de que se adapte a nosotros. el Estado. en su discurso El Hombre Reformador–. aquella afirmación del mismo Ingenieros. el matrimonio. la ciencia.perversiones abominables. que transforman la familia en un centro inmoral y de los intereses mezquinos que la convierten en una operación mercantil. dándonos cada mañana una nueva jornada y una pulsación de la vida nueva?” Y Emerson continúa su discurso magistral para terminar expresando que el hombre debe renunciar a todo lo que ya no tiene por verdadero y que debe remontar sus actos a su idea primera. INGENIEROS. ¿Puede darse mayor aspiración moral? ¿No es un alto propósito que implica toda una religión superior? ¿No es éste un ideal verdaderamente cristiano? ¿PARA QUÉ HA NACIDO EL HOMBRE SI NO ES PARA SER UN REFORMADOR?. La sabiduría antigua hoy condensada en dogmas. de la amalgama de tan torcidos sentimientos y del desenfreno en que se vive. la escuela. el orientador de la juventud argentina. que la sociedad no reacciona? ¿Que será una eterna y lastimosa verdad. desprendiéndonos de toda práctica que no tenga.” “es necesario –sigue el autor– reaccionar antes de que la catástrofe moral sobrevenga en forma definitiva y de la ausencia total de respeto entre los seres. y examinar sus fundamentos en nuestra propia naturaleza. confundiéndola con un término de llegada que nuestra experiencia está condenada a no sobrepasar. no quede del individuo sino el resto que aún tenga de su propia animalidad”. ajustando progresivamente a ellas la conducta de los hombres. el comercio. ¿Para qué ha nacido el hombre – interroga– si no es para ser un Reformador. la religión. toda nuestra estructura social. señor Juez. el hombre. es el derecho de buscarlas. sus razones en nuestro espíritu. para restaurar la verdad y el bien. el gran eticista. imitando la gran Naturaleza que a todos nos abraza sin descansar un instante sobre el pasado envejecido.. de aprovecharlas para el porvenir. para renunciar a la mentira. de afirmarlas. un Rehacedor de lo que antes hizo. pero acatarla como una inflexible norma de la vida social venidera. rehaciéndonos a toda hora. se prolonga hasta las fuentes mismas de la moralidad humana. no debiendo hacer nada donde no comprende que el Universo mismo le da razón. EL ORIENTADOR DE LA JUVENTUD ARGENTINA El derecho de crítica y de libre examen ha escrito Ingenieros. DICE EMERSON “Debemos revisar –dice Emerson. Así mirada conviene respetarla y aprovechar de ella todo lo que no sea incompatible con las verdades nuevas que incesantemente se van haciendo.. cuando . sólo puede ser respetable como punto de partida. ¿Habremos de creer. es una actitud absurda frente a la evolución incesante de toda la Naturaleza accesible a nuestro conocimiento.

se perseguía el propósito de hacer más aborrecible el vicio. tiene que ser muy amplio y sereno. el Tribunal Supremo dice que para juzgar esta clase de causas hay que apreciarlas “teniendo en cuenta la naturaleza de la publicación en que se consignan las frases o conceptos que pudieran revestir el carácter de ofensivos. caerían bajo el estigma de la ley obras famosas de grande e indiscutible valor artístico. que se venden públicamente en todas las librerías y se encuentran en las mejores bibliotecas como exponente de cultura y de refinamiento espiritual de los que las poseen. Pero cuando el autor se ha propuesto evidentemente un móvil distinto cual es un fin artístico o de crítica social. porque al describir determinadas escenas con absoluta claridad. tomo III. distinguidos comentaristas del Código Penal español. que separadamente puedan reputarse como realmente obscenos. los que crean. refiriéndose a las ofensas a la moral. buenas costumbres o a la decencia pública. ni las buenas costumbres. ni la moral. así como la tendencia del autor y objeto que se haya propuesto al escribir y publicar lo escrito”. no pueden estimarse ofendidas con su publicación. 705). cometidas en un libro o novela. De no ser así. FALLOS ESPAÑOLES Viada y Vilaseca. en su concepto actual de tiempo y lugar. la tendencia conocida del autor es la de censurar el vicio que describe”. aplicando ese criterio a la novela llamada “La pálida”. De ahí que la justicia de todos los países ha resuelto que una obra es delictuosamente obscena cuando el propósito evidente de su autor sólo persigue despertar los apetitos sensuales. El mencionado tribunal. como nos lo enseña la experiencia histórica en este género de producción. desaparece el carácter delictuoso aun cuando la obra contenga un asunto o pasaje de cruda descripción. Citan los autores mencionados varios fallos uniformes del Tribunal Supremo. . los que empujan el conjunto hacia un porvenir mejor? CÓMO SE JUZGA UNA OBRA LITERARIA O ARTÍSTICA BAJO EL PUNTO DE VISTA El criterio para juzgar una obra literaria o artística.sostiene que ningún estímulo reciben de la sociedad los que piensan. desde el punto de vista de su obscenidad delictuosa. ni la decencia pública. a los efectos del código. Uno de ellos se refiere a la novela titulada La prostituta. los que renuevan. absuelve al autor. Se absolvió al autor en virtud de que en la novela no se hacía la apología de las acciones calificadas malas o delictuosas. considerando que el titulado libro no difiere de otros de su género que circulan libremente “y que cualquiera que sea la crudeza con que en él se narran ciertas escenas. abierta y descaradamente al pudor. En otro fallo (pág. en la IV edición de su obra. página 704. manifiestan que pueden cometerse delitos o faltas de las previstas en el Código Penal. pero que el criterio para juzgar a ella debe circunscribirse a una previa indagación de los propósitos generales del libro o novela escrita. ofendiendo torpe.

La moral española. juzgando la novela titulada Camila. criticándolo. para censurarlo. de quien no podemos sospechar parcialidad ni tolerancia siquiera. evitando así que la sana aspiración de los autores que combatían los vicios. supo dar la sensación justa que correspondía. y cuando alguien. de su obra. ¿constituirá la falta de ofensa por medio de la imprenta. a pesar de las amonestaciones que se le hiciera para que se descubriera”. pág. por entenderse que los hechos detallados no eran constitutivos de falta. no se sintió herida por las producciones aludidas. señor Juez. Viada y Vilaseca citan un interesantísimo fallo del Tribunal Supremo. y cuando el fin es poner de relieve el vicio. no podemos dudar un instante si tenemos en cuenta los siguientes fallos. NO PUEDE JUZGARSE UNA OBRA POR FRAGMENTOS DE LA MISMA . tan rígida siempre. 444. AUTORIDAD DE ESTOS FALLOS Y de la severidad de este alto tribunal español. 584 del código. después de relatar situaciones graves e imposibles de leer en esta audiencia. exponiéndolos en toda su cruel y triste realidad. de Roberto Laporta Micó. sino de la sociedad española misma. “también lo es que para poder juzgar de su índole y trascendencia en la esfera penal. por más que el autor no haya expuesto con la pulcritud conveniente su pensamiento”. quizá por el imperio excesivo del catolicismo. se viera defraudada con interpretaciones arbitrarias. Me he permitido recordar estos fallos. porque es tradicional no sólo la severidad de los tribunales. severidad que siempre ha hecho aparecer a la madre patria como un país de verdadera intolerancia para todas aquellas liberalidades que eran comunes en los demás países de Europa. señor Juez.En el suplemento tercero de la citada obra. y que se consuman algunas en el Templo de Santa María. pág. el Alto Tribunal. hay que atender el verdadero objeto que se propuso el autor. en un exceso de puritanismo quiso proscribirlas de la circulación. comprendida en el Nº 4 del art. si del libro no se desprende concepto alguno que envuelva apología ni aprobación siquiera de aquellos actos?” El Tribunal Supremo. negándose” y al que “permaneció cubierto al paso del viático llevado en procesión a los enfermos pobres. que se produjo al resolverse la siguiente cuestión: “La relación de una novela de actos más o menos pecaminosos o inmorales que se suponen ejecutados por personajes de la misma. a la tendencia de la obra y al pensamiento cardinal que subordina el plan que le sirve de base. las lacras sociales. agregándose que si bien es cierto que pueden cometerse en un libro o novela. no hay motivo para atribuir a la obra impresa carácter criminal. 315-16: se condena “al que permaneció cubierto al paso de una procesión e invitado por el cura que la preside a que se descubra o retire. Finaliza el fallo expresando que no se desprende concepto alguno que envuelva apología ni aprobación siquiera a la relación de los actos censurables que refiere. citados por los autores mencionados en el suplemento I. absuelve al autor. a la decencia pública.

me limitaré. o por la influencia sugestiva de muchos hombres que pretendieron ser los censores de la producción intelectual. llegando a considerarlo peligroso para Francia. al que pretendieron ingenuamente corregir por medio de los diez mandamientos olvidados. pareció conmover todo el engranaje social de Francia. y Madame Bovary. autor de El fuego y El infierno. mereciendo de los eternos críticos agrios impetuosos ataques. por el escándalo que hicieron sus detractores. señor Juez. procurando así el juicio adverso. de Baudelaire. hizo respetar la libre circulación. Henri Barbusse. por su timidez o su incapacidad para modificar las fuerzas superiores que rigen el instinto humano. dice que “el autor los desarmó. autor de Quelle signore. Ambos libros expresan la Verdad sin rebuscamientos de palabras ni frases que opaquen el pensamiento. Y la conclusión de la obra es que todo está en nosotros y depende de nosotros. pero los jueces franceses supieron interpretar el propósito de bien que guiaba al autor y el proceso culminó con la consagración definitiva de Margueritte. refiriéndose a Barbusse y a su triunfo al obtener que no se mutilaran sus novelas. en su brillante prólogo al libro El infierno. Scappa obtuvo justicia y las ediciones se sucedieron luego en todos los idiomas. con el propósito encubierto de denunciar aquellas partes sólo posibles de reproche cuando se exponen sin el antecedente o la consecuencia. el genial novelista español. Blasco Ibáñez. Los jueces del Sena absolvieron Las flores del mal. quizá por la propia impotencia. Su defensor el Hon. porque aludía en su libro a la vida libre de las esposas de algunos ministros de Italia. que presenta con orgullo en su tapa la siguiente inscripción: “Libro condenado y absuelto por la justicia italiana. como Orfeo fascinaba a las bestias feroces con la belleza de sus cantos”. MARIO MARIANI En las vidrieras de las librerías he visto un libro titulado Las Adolescentes. En nuestro país hubo oposición a la venta de este libro. fue furiosamente atacado.Muchos son los casos en que se han juzgado obras con ligereza. afirmando luego que El infierno simboliza la furia de vivir que nos domina a todos. pero para no dar mayor extensión a esa defensa. premiado este último por la Academia de Goncourt. a recordar algunos casos de resonancia mundial. . el gran escritor italiano. OTROS FALLOS DE RESONANCIA MUNDIAL Muchos son los fallos que podría recordar que coinciden con los del tribunal español. “LA GARÇONNE” DE MARGUERITTE Víctor Margueritte publicó La Garçonne y su aparición. de Mario Mariani. de Flaubert. ya sea tomándolas fragmentariamente. pero un fallo ecuánime e inteligente de la justicia argentina. Un proceso sensacional envolvió a Notari.

LA ÚLTIMA NOVELA DE LAWRENCE Y por último. en cuya portada se lee este comentario del editor: “Obra satírica y demoledora de un revolucionarismo sincero y eficaz. vendiéndose ambas públicamente en todas nuestras librerías. recién en el siglo XVIII se prohibieron las obras pornográficas. del mismo autor. ya que entraré a recordar famosísimas obras que no son de actualidad como las que he citado. Y dentro de la literatura clásica castellana. Nerón. de paso. La Celestina. Gargantúa y Pantagruel. me referiré a la recientísima novela de Lawrence El Amante de Lady Chatterley. de Rodrigo de Cotta y Fernando de Roja. italianos. sincero. Audaz. Tácito. las obras de igual género de la reina Margarita de Navarra y de todos los famosos cuentistas florentinos. como todas las novelas picarescas. Las Mujeres Galantes. históricos como César Augusto. tejiendo las bases de un posible ideal futuro”. existen también numeras obras maestras de ingenio superior que no solamente tienen pasajes de escabrosas descripciones. reflejo de la vida. sino que incurren en el empleo de un lenguaje escatológico. titulada La Defensa de Lady Chatterley. Y al lado de éste. otro libro del mismo autor. con sus grandes miserias”. El Asno.Páginas agudas y centelleantes como espadas. DE ESTABLECERSE ESTA INJUSTA CENSURA. El Lazarillo de Tormes. aquellas exclusivamente consagradas a la descripción del vicio por el vicio mismo sin ninguna otra finalidad artística que lo justificara. de Hurtado de Mendoza. etcétera. de Lucio. traducido del latín a todos los idiomas y muchas veces imitado. de Mateo Alemán. SU CONCEPTO En Francia. las crudas descripciones de los vicios de los personajes. es decir. Tiberio. prohibida en la Gran Bretaña. Y esa prohibición dio lugar a ediciones clandestinas y anónimas. que insertan en sus respetables y respetados tratados históricos Plutarco. contra el estado actual. Los Amores. salidas generalmente de Holanda y Bélgica. cuyo fin de crítica social ha sido defendido por su propio autor en una segunda obra. etcétera. El Guzmán de Alfarabhe. de Ovidio. con sus hondas verdades. y tantas otras de renombre y aceptación mundial. Pero . sin oropeles. El Buscón o Gran Tacaño. su imitación de los cuentos de Lafontaine. Así por ejemplo. que también llamó mi atención por la sugestión de su título: Pobre Cristo. de Rabelais. algunas de las muchas obras famosas de autores consagrados maestros por la posteridad. de Bocaccio. y. que de establecerse esta injusta censura caerían bajo su sanción odiosa: El Arte de Amar. libro maldito y adorado. CAERÍAN BAJO SU SANCIÓN ODIOSA Me permitiré recordar. Calígula. de Quevedo. OBRAS PORNOGRÁFICAS. EL Decamerón. pero admitida y traducida a todos los idiomas de los demás países. OBRAS FAMOSAS QUE. cuyos raros ejemplares despiertan gran interés en los bibliófilos. en general. de Brantome. señor Juez. Suetonio. exclusivamente de tesis.

como el espectro del vicio y la mentira. que tiene mandamientos llenos de sugestiones que los padres y los propios sacerdotes no saben cómo eludir cuando los niños quieren saber su significado. cuya representación teatral fue interdicta en París y en Buenos Aires mismo (Dictámenes de la Asesoría Municipal de 1896. como si buscara en la emoción de sus revelaciones el modo de hacer conocer lo venerable y lo repudiable. es hipocresía. las múltiples obras de Emilio Zola. porque la forma es algo personal que nadie tiene el derecho a juzgar.de éstas a otras obras perseguidas en su tiempo. de Alejandro Dumas (hijo). Aquel se propone destacar la doble personalidad humana. lo bello y lo desagradable en la exaltación patética de la cosas del alma y del cuerpo. lo mismo que la Ley Mosaica. nos aclara todos los caminos del mundo. la afirmación en contrario. . es decir. como contrarias a la moral y a las costumbres. es decir. por consecuencia. EL POR QUÉ DE ESA REACCIÓN ¿Por qué han dejado de ser perseguidas esas obras a pesar de su realismo y por qué circulan libremente otras del mismo género de otros autores con general aplauso y aceptación? Porque el realismo en literatura. de la cual se han hecho versiones teatrales y cinematográficas. cuya introducción fue prohibida en Prusia. El convencionalismo nos aleja de la verdad. tiene un objetivo distinto al realismo en la pintura o en la escultura. La virtud y la verdad son. y eso no es obsceno. el conocimiento de la verdad. de mano en mano de seres inocentes. es renegar de la naturaleza por prejuicio social o por asfixia de ambiente enfermizo y aldeano. DUMAS Y ZOLA En esta categoría. ser expuestas libremente. especialmente Nana. media todo un mundo. 14). Las antiguas escrituras de la Iglesia cuentan pasajes de movido realismo que no se mitiga ni con la expresión. y todos saben que esas admirables leyendas de tradición divina andan. física y moralmente. el fundador del realismo literario. tal como lo creó Dios. La realidad palpitante es la propia vida. consideradas actualmente maestras de estilo. pues de lo contrario nos complicaríamos cobardemente en lo que nos proponemos explicar. El uso del idioma es libre en cualquier tribuna y sólo cesa esa libertad bajo la opresión de las dictaduras. Porque el libro es una cátedra y entonces lo esencial es averiguar qué se enseña y no cómo se enseña. señor Juez. pág. a pesar de construir la expresión más cruda. El que compra un libro lo hace porque le interesa y sabe de antemano la idea central de su contenido. en substancia. corrieron la misma suerte. no obstante lo cual ha llegado hoy a darse en los cinematógrafos familiares. puedo mencionar La Dama de las Camelias. sus beldades y fealdades máximas. en cambio. las perseguidas que han dejado de serlo por reacción del buen sentido. Las obras de Flaubert. Dinamarca. manifestaciones de la libertad misma y deben. tomo IV.

Con esa filosofía. son perfectos e inmutables. y escapa. a las sanciones penales ya expresadas. estableciendo que “la existencia. Don Quijote de la Mancha. no sólo las obras ya mencionadas sino la obra genial de Cervantes. como surge de la lectura general de la obra. acicateando sus sentidos en una sobreexcitación patológica. del género de la obra con relación a sus episodios. su finalidad ha sido señalar y exponer crudamente las enfermedades sociales que corrompen las bases de la humanidad. Felizmente. dentro de un libro. no puede temer ni admite la rigidez de un dogma. cuando se aplica a los hombres. con los términos que usa. la moral. desviando el orden natural de los sentimientos puros y morales. ya que ello sí resultaría criminal del que rompe los convencionalismos y la mentida vergüenza. indispensable. si de la finalidad ideológica del mismo. no ha querido provocar. y aun La Biblia misma. con respecto a la propia vida de éstos. produciendo el exterminio definitivo de la moral humana. No es la obscenidad el propósito perseguido por el autor.DON QUIJOTE Y LA BIBLIA Así es. EL DERECHO DE MATAR NO ES OBRA OBSCENA El artículo 128 del Código Penal. castiga al que publicare libros obscenos. el bisturí que extirpe el hondo mal que se propaga. por lo tanto. Y dice la verdad. propagar la inmoralidad para adiestrar en ella a los lectores. que no existen libros buenos ni libros malos. CRUZADA REDENTORA Este toque de llamada que hace Barón Biza lo embandera en una cruzada justa y redentora. para requerir premiosamente la intervención del cirujano que con mano firme y hábil salve a la sociedad de la muerte. la inmoralidad. deberían desaparecer bajo el fuego purificador. y no debe aherrojarse la expresión. que se pretende aplicar al autor de El Derecho de Matar. existen libros bien escritos y libros mal escritos. de la forma sincera de la expresión y de la propia posición del autor . Bien decía entonces. El Derecho de Matar no cae bajo la sanción de la citada disposición legal. mal puede ser un libro obsceno El Derecho de Matar. para provocar un justo repudio. ha opinado la Cámara Criminal y Correccional de la Capital en concordancia con lo expuesto en esa defensa. aun cuando parezcan excesivos no puede servir por sí sola para calificarla la obra como obscena. El propósito del Código es bien definido: se refiere a los libros que tengan por objeto excitar la perversión. según lo afirman sus sostenedores. Oscar Wilde. señor Juez. de episodios licenciosos. aún dolorosa hasta en sus expresiones. sino que. en tanto que la moral de los hombres evoluciona siguiendo las alternativas inteligentes que impone el propio progreso social. porque los dogmas. señor Juez. porque considera necesario. cuyos pasajes podrían herir la sensibilidad de tan pudorosos censores. que de imponerse el criterio acusador. En casos análogos. merced a ese afán moralizador “sui generis”. no sería exagerado afirmar que en pleno siglo XX.

moral y social de “un proceso extraordinario”. El Derecho de Matar. Juez Dr. uno de cuyos ejemplares corre agregado a estos autos con la certificación de los empleados policiales actuantes. que da lugar a la querella del señor agente fiscal (fojas 2). He leído una conceptuosa defensa del caso que nos ocupa. Raúl B. mordaz. autor del libro El Derecho de Matar. el autor ha creído necesario el empleo de los términos usados. no encontramos un solo vocablo que no se encuentre en las obras de su género. pero constituyendo con ellas las sartas de un pensamiento a veces demoledor. 216 y siguientes) y en cuya obra el señor agente fiscal manifiesta encontrar descripciones. a veces denostador.) redacción. Aparicio ** ** ** Fallo absolutorio del Sr. publicado y distribuido un libro o novela intitulada: “El derecho de matar”. frases o palabras incriminadas en la obra secuestrada pueden . Y considerando: Que este proceso se inicia con la nota del señor jefe de Policía de la Capital (fojas 1). publicada por el profesor doctor Aquiles Damianovich. Buenos Aires. Nicholson. corresponde la absolución de culpa y cargo del escritor señor Raúl Barón Biza. Por los fundamentos de esta defensa. Néstor I. de las cuales las que más se asemejan de primera impresión. sin hipocresía. 12 vta. las lacras sociales. en la que se imputa al procesado la comisión de un delito previsto y penado por el artículo 128 del Código Penal vigente. en la cual trata el aspecto constitucional.en las letras o en el arte”. desde el principio hasta el final. en ocasiones sonoramente ofensiva. etcétera. El libro El Derecho de Matar lleva. etc. despreciándolas y haciéndolas despreciar. Al referirse al concepto que le merece la obra acusada. son las de Vargas Vila. por haber escrito. como llama dicho profesor al caso increíble del secuestro de “un libro” y la privación de libertad a su autor. en el momento del secuestro (fs. Que ante la acusación fiscal corresponde al juzgado establecer primero: si las descripciones. legal. en demanda de una sociedad mejor. abril 9 de 1935. publicación y difusión de que se reconoce autor el prevenido en el acta de la audiencia del artículo 570 del Código de Procedimientos en lo Criminal (fs. frases o palabras que caen bajo la sanción represiva de la disposición legal citada. una línea directriz: relatar desnudamente. dice: “En la obra de Barón Biza. Es una obra de beneficio social. por momentos productor de la más exquisita belleza evocativa sin trascendencia inmediata en el contenido conceptual”. con esa su frase apocalíptica.

Lawrence y Joyce (“La machona”. y fs. De ahí que los constituyentes. frases y palabras como las señaladas por la acusación existentes en la obra del procesado. o una maleable sanción ulterior a la emisión del pensamiento. Que el procesado. pero alegando en su defensa que no ha movido propósito inmoral ni obsceno y que. a la reacción espiritual de nuestro tiempo. todos ellos vastamente divulgados. que vedaron al Congreso la sanción de leyes prohibitivas al respecto. pornográficas u obscenas de la amplitud de expresión que el criterio épico contemporáneo acuerda a la confección de obras literarias. valorando la larga experiencia de leyes y decretos. Que nuestros constituyentes. en relación con la moral. llegándose así por la única vía: la selección cultural de los lectores. en materia de imprenta. Felipe Trigo y Joaquín Belda. como no pocos clásicos y modernos de reconocido valor estético. según su criterio. atendiendo a la interpretación para la aplicación de la citada disposición penal. y segundo: si dichas expresiones caen bajo las sanciones del referido artículo 128 del Código Penal. como corresponde a un escritor y artista. sin menoscabo de las garantías que nuestra Constitución consagra en sus artículos 14 y 32 sobre la libertad de imprenta. “El amante de Lady Chatterley” y “Ulises”). al redactar los artículos 14 y 32 de nuestra Constitución tuvieron muy en cuenta los riesgos de la libertad de palabra y prensa que otorgaban. Que si se considera que dentro de la evolución contemporánea del arte literario. unos otorgando libertad y otros restringiéndola. con las descripciones crudas y violentas. tanto en las últimas obras de singular valor artístico. “Carina”.considerarse como inmorales. Crommelynk. que se había negado a declarar en el sumario de prevención y a prestar indagatoria ante el juzgado (fs. por el contrario. como pueden ser las de Margueritte. es indudable que no podían éstas considerarse obscenas o pornográficas bajo un punto de vista penal. de las que el arte literario ha comenzado a reaccionar. no sólo garantizaron la libertad de palabra y de emisión del pensamiento sino. según el consenso público.). ha tratado de formular altos conceptos morales usando de la fantasía y la descripción libre de todo cuanto considera repugnante para la verdadera vida. 150 vta. que se habían sucedido desde 1811. prefirieron la amplitud del derecho concedido a la restricción peligrosa del mismo. sin contar con los numerosos actuales que llegan hasta la nada ponderables Pitigrilli. Que examinado el texto del libro u obra incriminada debe reconocerse que el autor ha usado de términos. reconoce en el acto de fojas 216 y siguientes ser autor y distribuir el libro incriminado. 14 y vta. y tal criterio debe dar la pauta de cautela al magistrado en trance de juzgar sobre el aspecto más grave del caso: penar el abuso de la imprenta como delito. pues su autor no resulta en aquélla más que un enrolado en la ya decadente escuela naturalista que iniciara Zola y siguieron los realistas que tanto renombre alcanzaran en las postrimerías del siglo pasado. . pero ante los posibles gravísimos resultados que el establecer una censura previa. expresiones y conceptos un tanto crudos en ciertos pasajes de la misma aunque en otros denota un propósito de exaltación y elevación moral que está en desacuerdo con aquellas. contienen conceptos. hubiera significado para el desarrollo de la cultura y de la evolución ideológica.

no puede servir por sí sola para calificar de obscena”. 1898. y. en el caso de “La Machona”. consentida o ejecutoriada. Que. B. y de ser protegido contra la censura legal y de ser penado por hacerlo.Que si como dice Cooley. dentro de un libro. de episodios licenciosos. corresponde aplicar el principio: in dubbio pro reo. como lo declara la jurisprudencia y la doctrina– sólo aquello que no ha tenido otro fin ni propósito que producir directamente tales efectos. Pág. o inmorales punibles. entonces. así como la libertad de prensa. debiendo limitarse a considerar tan sólo los fines morales. en consecuencia. sin embargo. por cuanto el código pena lo obsceno. lo inmoral. ya que el tribunal no puede entrar a discriminar sobre esos méritos. la libertad de la prensa puede definirse que: “es la de emitir y publicar todo aquello que el ciudadano encuentra conveniente. contraria al concepto de la igualdad ante la ley. “Derecho Administrativo”. cabe preguntar. aun cuando parezcan excesivos. así como la amplitud de libertad con que nuestros tratadistas y la doctrina interpretan las garantías de la palabra escrita. atendiendo a la evolución del concepto ético-literario contemporáneo. se hace imposible su uso”. Pág. adoleciendo. archívese. calificar como delictuosas las expresiones contenidas en una obra nacional –en cuanto a su autor. que asegura la Constitución Nacional. de los mismos defectos que en ésta se señalan como punibles. 267). y en el cual se venden a precios populares. tratando de impedir su abuso. cuándo se comete tal abuso delictuoso atendiendo a la ley y al mismo tiempo que a la orientación contemporánea en la libertad de expresión literaria. Víctor Margueritte (Gaceta del Foro Nº 2139). fallo: Absolviendo de culpa y cargo al Sr. Hágase saber a la Policía. Que la Excma. sería una notoria falta de equidad. 126. Cámara en lo Criminal y Correccional. Que evidentemente. pero debiendo entenderse por tal –ya que la ley no concreta y la aplicación penal es restrictiva. 128 del Código Penal. De Carrie. y en consecuencia. en el caso subjudice. en su tratado “Derecho constitucional de los Estados Unidos” (traduc. por violación del Art. las precisas conclusiones de la jurisprudencia. “pues. con tal que la publicación no resulte ofensiva a la moral pública”. fijando el criterio que debe servir de pauta para calificar los conceptos y descripciones existentes en una obra literaria extensa dice: “que sólo de su conjunto puede deducirse si se trata de una producción destinada a herir el pudor público o la expresión de ideas o nociones científicas o simples conceptos de arte o de belleza”. criterio que debe aplicarse en el caso de autos. lo pornográfico. Tomo III). en tales condiciones. Nicholson. al aplicar tal sanción. Raúl Barón Biza. y no es posible. por cuanto nada hace al mismo la diferencia de valores estéticos o literarios que pueden existir entre la obra de Margueritte y la del procesado. como dice Sevdel (cita de Bielsa. R. Dr. Juez . establecido en el artículo 13 de Código de Procedimientos en lo Criminal y Correccional. por lo menos– ya que son innumerables las clásicas y contemporáneas que se reciben del extranjero y se reeditan en el país. así como que: “la existencia. que se evidencian en su conjunto.

tendrás. No las acepto y os las devuelvo. ofician la santa misa y bendicen en vuestro nombre todos los días. dedicaros el de mi fe. Y así como todos los que hasta Vos llegan os ofrecen sus presentes. Me acerco a tu trono. para beneficio de los niños pobres. que son también las tuyas y que tuve que entregarlos al conjuro de la memoria de un ser. ni la insolencia del ateo. para mí sagrado.. porque mi conciencia me niega autorización para utilizarlas.. Dos millones que cayeron en sus arcas.. tuvo por sola garantía la palabra de vuestro enviado y la fe que pretendieron inculcarme mis mayores. Dos millones de francos que me fueron arrancados por los que allá en Buenos Aires. Ella no quiere complicarse en el crimen de desviación espiritual que allí se consuma. Embajador de mis Ideas. muchos millones más agregaron los míos. de mi fe herida. que en esta cruzada no soy caballero sin honra y sin escudo. vengo a presentaros mis credenciales. Junto a mi dinero. S. sin la humildad del creyente. el Papa Pío XI: Señor: Vengo hasta Vos.. Ya veis. confiada solamente en vuestra teoría. no para especulación de los pocos céntimos de sus padres obreros. Si no median las circunstancias apuntadas. con la que se ha construido parte de un colegio de cuyos fecundos rendimientos financieros. Como consecuencia de esa donación. Fue. rumbo al Vaticano.. . conocimiento. se me ha acordado el derecho de disponer de dos becas vitalicias. no atravesaría yo. Señor. Señor..** ** ** EL DERECHO DE MATAR A S. con toda la serenidad de un sacerdote de sí mismo. sobre la bandeja de mi alma.. la ya conquistada ciudad por tus huestes... Señor. ni entro a ella amparado en la tarjeta complaciente de un secretario cardenalicio. No soy un extraño para los de vuestra casa. yo también quiero. la columnata circular de la plaza de San Pedro. Esa donación fue hecha.. Señor. que me otorgan tal derecho.

. Raúl Barón Biza.. condensada en las líneas de un libro cuyas palabras fueron dictadas a mi corazón por los Dioses. en la noche sin luna de la gran Injusticia y que si fueran cantadas en tus iglesias romperían las lengüetas de tus armoniums y estremecerían los restos de tus santos. me pedirás ayuda. que copiaron sus bramidos a la tormenta del Gólgota. Libro que ha de cantaros el verso penoso de la Verdad.. Libro que ha de recordarte Señor la mentira de vuestros oropeles. 1930. para que él sea una nota relevante del brillo en el salón entristecido de tu biblioteca obscura. (1) En las ediciones anteriores las tapas eran plateadas.. como Señor de la Iglesia. Señor. rebelde. para poder atraer tu atención. como hombre. andrajosa. la falsedad de vuestra prédica. tal vez harás llegar hasta mí el saetazo de tu excomunión. forzado por el ritual de tus pontificaciones. Y para que tus porteros lo dejen pasar. cuando te asomes a tu propio corazón en plena desnudez espiritual.. Libro triste. en la hora sin testigos. escrito par los que gimen y para los que sufren bajo el peso de su cruz. libro que tendrá la cualidad afrodisíaca de recordarte como a los eunucos que no todo es oro y que existe el placer de poseer la vida.. Palabras salvajes que rugen realidades.. me tenderás tu mano. que guían la caravana de la Humanidad: lo innoble y lo grotesco.triste. . el que vuestros siervos se niegan a modular. cual modernos nazarenos. he revestido de plata su portada.. París. pero convencido que... vis a vis con tu yo íntimo y te confieses ante el Cristo andrajoso y ensangrentado que llevas dentro de ti mismo. (1) Os los entrego pensando que.

. Tampoco necesita encuadernarse para adornar “boudoir”. ni debo engañarte. Será inmoral porque te mostrará su maravilloso pubis y sus erguidos senos y habrá de hablar desde el fondo obscuro del protoplasma. tribuna de revolución. cuando ello sea necesario... ni sirve de solaz a semivírgenes. déjalo.. No necesito tu aplauso. decrépitos y repletos. seniles. escuela de crimen. dejará en tu alma un acre sabor de inmoralidad. a gritarte en la noche triste de tu cama fría o mentida la verdad que conoces y callas. Todos los libros encuentran un rincón en las bibliotecas.** ** ** A MANERA DE PRÓLOGO Aclaremos. Te hará dudar de ti mismo. no lo encontrará nunca. ni para los policíacos. mi libro. Estoy más allá del oro y de la fama. Si ese hubiera de ser su destino. ni los invertidos. El mío. arrojaron en mi alma. Lector: No quiero. remansos de odio. No fue escrito para las muchedumbres endebles. porque no es veneno que ha de guardarse en ampolletas. Te ensañará a escupir sobre el código de la Sociedad y de la ley. de esa ley dictada por viejos sicalípticos. porque no lo quiere. ni para los mercaderes disfrazados de rotativos. ni me hace falta tu dinero. Si mides mi libro con la vara mediocre del catecismo de tu vida. va a retozar en . mis hermanos. Si no tienes coraje. Veaa corretear salvaje en el cerebro de la humanidad. Hay en él cátedra de muerte. no temo a tu abrazo.. ni para los maestros en técnica. crimen y sadismo fruto sólo de la simiente que los hombres. no lo habría escrito. No tengo trazas de Cristo ni vehemencias de profeta. porque no lo busca. Inmoral quizás. ni para los que visten la toga de la estupidez a modo de ciencia. Te hará dudar de tu Dios. que defecas diariamente. más allá de esa fe que hácete creer sincera la caricia de tu hembra y la mano de tu amigo.. porque te recordará.

porque si así lo hiciera. El Autor . los presidiarios que no llevan número. a los perros. Un corazón y cerebro a semejanza del tuyo. desfilarán esperanzas muertas. que va a mostrarte sus lacras y sus bellezas... No espero ni tu aceptación ni tu rechazo. Voy hacia ti sin que me llames. ni hembra. para los que tienen por cabecera el tarro de basura. Estoy por encima de tu admiración o de tu burla. En sus páginas.las cavernas de tus pulmones como lo hacen los bacilos de Koch. seguro de mí mismo. como lo hacen en tus venas las espiroquetas pálidas que te brindaron como herencia tus mayores. que desplegará ante tus ojos. para los hijos de nadie. como ante el calidoscopio. como otros nacen proxenetas o cornudos. los huesos que arrojaron los sirvientes. Para los vagabundos que sueñan mirando al sol en los suburbios de las ciudades esperando el nuevo amanecer y que más tarde disputan. pretendería engañarme a mí mismo. de un corazón y de un cerebro. para los que no tienen Dios. Alma que no busca el alma hermana. No te pido respeto ni mofa.. para “los mal nacidos”. revolucionario.. No te engaño. Está hecho para los harapos. jirones de una vida. el abanico de sus lepras y sus virtudes. los Jueces y quizás las colegialas. He nacido rebelde. No me interesa. cuando volcaron generosos en tus vasos sanguíneos el residuo de los suyos. Son hojas destinadas a las prostitutas sin cartilla. y que rechazarían las “Quiquís” y las “Lulús”.

vomitados hace un siglo. allá en las sierras de Córdoba. por temor a la Ley o el Hambre. miserable. era cárcel o asilo! Fue allí donde engrillaron mis ímpetus infantiles.. así se afianzó nuestra riqueza. como entre brumas. esbozándose nuestra raza. entre la suave quietud de las quebradas y la infinita melancolía del crepúsculo que venía hacia mí.. que más que colegio. donde iba a pasar mi niñez. Aventureros o vagos. desgarrado en partes. Muy vagamente. entre espasmos de ex presidiarios. dulcemente. El sufrimiento y las “lues” han debilitado mi memoria y es por eso que a veces invoco mi pasado como un sonámbulo y ella me traiciona al tratar de evocar mis primeros años cuando abandoné la casa de mis padres. pero todos con un tenebroso rincón cercado a llave en el cerebro. botín y saqueo y cuyas hembras. por el mar en estas playas y que vinieron huyendo quizá. Con esa mezcla heterogénea. a más de tales vieron doblados sus trabajos de bestias. se volcaron como abono sobre las llanuras de este suelo y las selvas del Brasil. Lo que no he de olvidar nunca. Desciendo de italianos y españoles. La autoridad bondadosa de mi padre fue reemplazada por la palmeta incansable. juramentos de calabreses y gemidos de quena. así se formó nuestra aristocracia. se fueron arando nuestros campos. de altos muros y de gruesos barrotes en las ventanas. Así se levantaron nuestras ciudades.** ** ** CAPITULO I Entre la recua humana que marcha a galope tendido hacia el matadero.. yo también tengo mi marca. Aquellas palabras de cariño y de ternura que oía en mi terruño. como cubiertos por un tul grisáceo. o por su padre. ¡Aquel colegio. pasan ante mí esos años en triste y doliente caravana que dejaron en mi ánimo una impresión de amargura y cortedad que el tiempo no pudo disipar. como un perdón de madre a mis travesuras del día. aristócratas castigados por su rey. ambiciosa. odiosa y brutal del celador. intestinos de barco. mordeduras de ex-prostitutas. en un continuo aniquilar al indio. a olvidar el crimen en unos y la ignorancia en los otros... en una infatigable explotación y robo.. caballeros de industria y mujerzuelas. a rezar.. .. cuyo solar fue convertido en tierras de asalto. quedamente. fue allí donde me enseñaron a leer. fue allí donde se borró la risa de mis labios. Me llaman Jorge Morganti y estoy en la plenitud de mis treinta y cinco años. aunque la locura se empeñase en borrar a brochazos de inconsciencia la tela donde ha pintado el recuerdo. a esas palabras benditas las reemplazaron blasfemias sagradas. a mentir y a masturbarme. fue allí donde trataron de estampar sobre mi rostro la careta del jesuita. Puñado anónimo. cuyo renunciamiento a la vida de molicie y refinamiento de Europa obedecía más que a la ambición de dinero. mugrientos residuos de bodegas. es el edificio gris.

Evoco aquellas noches de hambre y de frío que hacían encoger aterida a mi pobre alma de niño; los desolantes silencios de los obscuros dormitorios que sólo interrumpían el eco lento de los pasos de una figura negra, que escrutaba entre las tinieblas con quién sabe qué designios, los semidesnudos cuerpecitos blancos... Las cruentas mañanas en que el agua de los lavabos cristalizada, quemaba nuestros rostros y manos... ¡y no las olvidaré nunca! La misa diaria antes del desayuno, mientras la noche se va entregando rendida al amanecer que avanza, al arrodillamiento sobre el duro banco y la cabeza inclinada, vencida por el sueño sobre el libro de tapas negras y cruz dorada, como un ataúd... Fue allí cuando empecé a odiar a Dios, a ese Dios, en cuyo nombre me robaban la risa y el sueño, y se llagaban mis rodillas. Había tomado la costumbre de escupir siempre que pasaba junto a un crucifijo. Una vez, pretendí hacerlo sobre él mismo; mi saliva no llegó no llegó hasta él. Yo era muy pequeño, o el crucifijo estaba muy alto... Pasaron los años lentamente, tan lentamente que aun ahora, me parecen siglos y me estremece recordarlos. Años terribles, años negros y malditos, hermanos de aquellos otros que ruedan allí en las siniestras soledades de Cayena o de Ushuaia. ** ** ** Es recién a la terminación de mi bachillerato cuando se descorre ese velo que cubre mi niñez. Hará de eso veinte años. No teniendo quien me amara, había convertido, transformado en objeto de mi amor, todo lo brillante y bello que el mundo sensible me mostrara en los libros, leídos a escondidas de nuestro implacable celador. Todo lo que hablara al alma, con la voz querida de una esperanza consoladora, desde el sol dorado y benéfico que besaba los fríos muros, hasta la heroína sentimental de un cuento de hechiceras, príncipes y hadas. Yo era poeta, pero poeta a mi manera. No había hecho versos porque no sabía qué cosa fuera ello, pero había visto formarse ante mis libros en las horas de estudio siluetas vagas de mujeres divinas y las amé, sin conocerlas, con delirio y entusiasmo. En mi salida anual habían pasado por mi lado, rozándome, inconscientemente, mujeres hermosas y ardientes, del brazo de amantes afortunados: ligeras, vaporosas, provocativas, mimosamente enamoradas, riendo en locas carcajadas

de juventud y de vida, preciosas mujeres de abismales ojos negros las unas, y de un azul robado al Mediterráneo en un atardecer tranquilo, las otras, y todas ellas insinuantes, prometedoras a través de la granada partida de sus boquitas rojas. Cruzaban ajenas a su propia dicha, sin dignarse arrojar la limosna de una mirada de sus ojos brillantes y dilatados. Me dijeron que el mundo es de los jóvenes y de los fuertes... ¡Pues mío será el mundo!, pensaba yo entonces. Y así, en mis últimos días de internado, mis labios se contraían soñando con el beso ilusorio, futuro, de las siluetas indefinidas de todos aquellos mis ideales fantásticos, murmurando: ¡Ah!, ¡quién tuviera una amante de ojos negros y rasgados, de labios rojos y talle esbelto! ** ** ** Vida de quietud, de paz, de muerte, junto al río serpentoso, claro, riente, que bajaba de la montaña haciendo rodar los guijarros, de los más diversos matices; agua de nieve y vertiente, transparente, fresca, adolescente. Era la frontera que nos separaba del pueblo, un pueblo al que sólo se iba por la correspondencia o para la venta de animales a los matarifes. Mi padre para esa época me había hecho regresar, frustrando las esperanzas de un doctorado y entregándome la dirección de la estanzuela. Las casas, que fueron de mis abuelos, quebraban sus líneas severas y coloniales, sometidas al gusto y cuidado de mi madre y hermana. Irma heredó de mi padre ese sello distinguido e imborrable que le dejaron sus viajes por el misterioso Oriente y la inquieta Europa. Esos viajes que emprendiera como un cruzado de quien la bohemia y la elegancia armaron caballero. Viajes que a golpe de hélice, hambrienta de distancia, despedazaron la fortuna de mi madre y obsequiáronle con la tos seca y ronca contraída en las quintaesenciadas noches de placer, allá por los barrios de Montmartre en que el vicio se arrastra como pecadoras contumaces a los pies del Sacre Coeur, las casas de te de Yokohama, y los cafetines de Singapore, cuando ebrio de alcohol, cocaína y opio caía al lado de los cuerpos bronceados, de esclavas árabes, de geishas diminutas, cual chiquillas impúberes, o rodaba entre las sedas y el calor artificial de las “garçonnières” londinenses... Del pasado, heredó mi padre ruina y tos, que le habían obligado a retraerse en aquellas serranías, junto a mi madre y a su hija. Alta su figura, elegante a pesar de lo encorvado, siempre al aire su melena gris, enrulada. Recuerdo que cuando cumplí los diecisiete, me tomó del brazo, y llevándome hasta un viejo banco del parque, luego de habernos sentado, me habló de sus viajes.

Eterno soñador, visionario incorregible, peregrino incansable, cruzó mares, dejando en todo puerto el pañuelo blanco que se agitara en el aire, empapado en lágrimas por el que se alejaba... Detrás de su figura se cerraba el mundo, como lo hacen las aguas cuando el barco pasa. Como ante una cinta cinematográfica desfiló ante mi vista todo su relato. En mi cerebro palpitan aún las emociones que me despertó, al escucharle describir la cultura de los países del Norte, la belleza y el arte de Italia, lo grandioso de la India y lo atrayente, por lo misterioso, para nuestros cerebros occidentales, las costumbres de Oriente. Cada hombre de esos pueblos significa para él una enorme cantidad de esfuerzos, de renunciamientos, de aventuras eróticas y galantes y también algunas veces, de dudas... Aventuras que se iniciaron en los pasillos de trasatlánticos, entre el lujoso maderamen y regios tapices, para terminar sobre el empedrado frío, negruzco y mugriento de un dock de puerto, al largar amarras el barco. Aventuras que no dejaban en sí, más que el recuerdo fugaz de la hembra libre momentáneamente, segura de su impunidad, lejos de sus hijos o del tutor severo que la pantomima religiosa y civil de los hombres le habían dado. Hembras que, tras los oropeles de damas de sociedad y de beneficencia, esposas de grandes políticos e industriales, las que ante la fosforescencia de aguas tropicales, el champagne falsificado del paso de la línea, la luna de cartón, como puesta por la empresa, para tentarla, y el jazz, que al son de su candombe africano obliga a refregar los senos sobre la pechera blanca del uniforme del caballero, habían llegado hasta su cabina transpiradas, con olor a celo y con los ojos dilatados por el placer y la falta que iban a cometer. Y las otras, que tímidamente en los atardeceres, mientras que los maridos y padres jugaban en el fumoir las fuertes fichas para recordar que no eran pobres, sin palabras, con el solo falso pudor del gesto, se ayuntaban al macho, dejando en la cabina, hasta la próxima vez, la única verdad de su existencia. Aventuras algunas que no pasaban de la fornicación visual, cuando ellas, sabiéndose minoría, cruzaban las cubiertas con certeza psicológica de que el final de viaje alzaba sus acciones, haciendo que los marinos, pensando en ellas, mirasen golosamente a los grumetes. Deliciosas aventuras en el espacio breve de las horas que dura una escala. Así fue una vez en Helsingfors cuando se desprendió de los amigos del barco para vagar por esas amplias y empinadas calles, que sin conocer el idioma encontró la maestrita que no hablaba el suyo. Del pequeño departamento de ella, sin otro ruido que el de los besos y del elástico de la cama, oyó las primeras llamadas de las chimeneas blancas y rojas de su barco... Y cuando momentos después el remolcador arrastraba el monstruo, allá, casi imperceptible, entre las grúas y los fardos rotulados en todos los idiomas, quedaba ella, como un símbolo y con la seguridad de que nadie nunca sabría que en su vida fue libre unas horas. O la otra en Trujillo, allá en el Mar Caribe, cuando dejó partir el barco para contemplar aquella chiquilla, hija de india y de irlandés, de piel bronce, ojos verdes y cabellos rubios, así se perdió esa vez seis meses del corazón de mi

madre, seis meses que fueron espléndidos y que muchos años después aun se recordaban como vividos ayer. La playa bajo la montaña, entre las elevadas y orgullosas palmeras que parecen en un movimiento saludar a las viejas carabelas piratas y conquistadoras, que ya no volverán... Hasta el día que de nuevo cruzó otro barco, en cuya borda una alemana de ojos negros y dilatados jugaba con su horrible pekinés. Yo odio a los perros, los odio con la impotencia del rival que obtiene la primicia de las manos juveniles que lo acaricia todo, encarnando una especie de aula del amor. Odio a los perros, desde que supe por los libros de medicina que más de una virgen se había entregado a ellos. Los odio por la impunidad que ante la ley gozan. Y también aquella otra, en la vieja y dormida ciudad del Virrey galante y del fiero Pizarro, cuando esbozado en su capa saltaba a lo Don Juan la verja de toda la tradición de aquella familia. Digno asaltante de honras, no se detuvo ante el cuerpo de ébano de las nativas de Pernambuco, de Dakar ni de Cab Town, ni tampoco ante las diminutas geishas, la noble prostituta de Oriente, o la baja ramera de China, embellecida y endiosada por la séptima u octava pipa de opio persa. También París, la ciudad de los trapos y de la luz, lo sorprendió al amanecer, acariciando el cuerpo súper sensibilizado por el alcohol y la droga blanca. No sólo fue materia: muchas dejaron en su corazón una ansia de morir, cuando siguiendo el ananké griego o su “estaba escrito” musulmán, se separó de ellas. Su vida tenía también la trágica nota que no debía faltar. Sobre su pecho lucía un botón blanco, orificio que dejó la bala la noche aquella que al despertar en su lecho herido, encontró a su amante muerta. Y aquella otra carta, que él no quiso creer y que confirmaron horas después los diarios de la capital española. Adorables aventuras que tuvieron por escenario muchos y diferentes puntos de ciudades y pueblos y que ya sólo quedaban en su memoria desdibujadas, borrosas, con el dejo amargo de las cosas derrumbadas en los abismos del tiempo. Se agigantaba ante mí, su figura de romántico, quizás de incomprendido, figura de hombre que aún creo tenía un poco de Musset y algo de Poe... –La vida, amigo mío –me dijo–, es como Moloch: exige sacrificios indecibles, sobrehumanos. Se alimenta de corazones y lágrimas... Dale tu juventud si ella te

. ¡No creas! Mentira es también la sentencia de los sátiros disfrazados de mujeres: es necesario el dolor. y si al hablar sobre la mujer. te obligan a que dudes de tu madre. para merecer la felicidad. de canalla a canalla. insaciable. No intentes descubrir lo que nunca te será dado hacer. negar el frío y la tisis a los niños.. si Dios castiga para premiar después.. Mentira Dios. palpable. tus palabras. qué poderoso. La Parca es el final de todo y para todo. Y si alguna vez enfrentas a Dios.. verídico. me estrechó contra su pecho. ** ** ** Tal vez querrás cantar al mundo la causa de tu fatiga. la divina juventud. y hazlo con el recogimiento de quién oye el eco de una voz que ha de apagarse muy pronto. No esperes que a tus labios asome la sonrisa de los cansados. adivinó el porvenir? No amargues tu presente.. Miré con espanto sus ojos y vi en el fondo de sus pupilas reflejado el asombro que se dibujaba en mi rostro. La iglesia es una farsa. el por qué de tus dolores y tus amarguras. duda de ellas también. Piensa que la juventud. ¿Qué significaría para él. llegan a la meta cuando ya la vida camina hacia el ocaso y la juventud. de los que dejando jirones de su piel en las zarzas del camino y gotas de sangre del corazón en las luchas por el triunfo. ¿Qué Mago.. antes de ser sacrificado.. no he de irme del mundo dejándote una estela de mentira. Tú has de ser como yo.. Mi consejo: ¡vence a la vida antes de que ella te venza! Sacrifica. dijo: Duda siempre. como la vida. descontentadizo. . Escucha mis palabras. No comprendí el alcance de su frase. No luchan todavía en tu cabecita de niño las tormentas de la experiencia que sacuden mi cerebro y por eso comprendo tu asombro. de los amargados por tantos esfuerzos estériles. Y tus versos. la lepra y el hambre a los viejos? No te cause temor lo desconocido. único. la razón de tu estremecimiento. Todopoderoso... es una sola y no confíes nunca en el advenimiento de una segunda. tus estrofas. trátale de igual a igual. –Tú eres joven aún –me dijo–.. Si verdad es la muerte.! Y al mencionar a la mujer.. Él vio la tempestad que sus palabras habían desencadenado en mi alma y.. se ha trastocado en hilos de plata en las sienes y en su renunciamiento a todo lo artificial y canalla del mundo. mercantilizados luego por esa caravana de vagos y audaces. de hombre a hombre. con las sombras de esos fantoches nacidos en el cerebro de un sublime loco y corrompido.la reclama y no temas quemar en su altar tus locuras más bellas y sublimes cuanto más locas.. recogiéndome entre sus brazos. violento. habrán de respirar odio.

a todo lo que es terrestre.... la madre es una sublimidad virginal.. La madre. no tienen ninguna ligadura entre sí. como las divinidades! Si el destino lo quiere.. y acariciar las arrugas de su rostro.. Y habrás de mirarte feliz en el espejo de sus pupilas. es virtud.. la mujer es pecado.. llegan a dar a la madre forma de mujer y le brindan . Ella está por encima de todo.. a todo lo que es mujer.. la madre no tiene sexo. porque para un hijo. hijo mío –continuó–.. que en las estrechas... ¡Como jamás en la mente de ella aleteará la idea que su cuerpo se abraza a un hombre.. los mismos hijos de Eva. habrá de enrostrarte la frase imbécil que viene rodando desde hace siglos hasta hoy.. vertiente fecunda en cuyos surtidores cantan la falsía... Son los Quasimodos repugnantes.... mañana. Por fin podrás arrojarles a ellos la estúpida mordaza que quieren imponerte a ti. la madre es en nuestra vida. como la impusieron a los demás.... como el dogma en la religión. cuando hables de la mujer.. remanso eterno donde la perversidad gira en torno de su mismo centro... hazlo sin temor.odio enorme.. Y ellos dicen. la mujer delito...! Aquella y ésta... remotamente lejana.. y en torno de su garganta formarán tus brazos un collar.. –Óyeme.. cornudos y cobardes. por los labios de sus mujeres culpables y por boca de sus hombres eróticos. a todo lo que es humanidad. donde hierve el atavismo de una degeneración ancestral... Los que a ello te obliguen son los tarados.. odio que no se fatigará en su carrera. cuando seas hombre y llegues a tu casa fatigado... los epilépticos morales que en sus accesos escupen por sus bocas la espuma negra de sus miserias.. indiscutible... La madre. la mujer es materia. La madre.. es santidad... harás reposar tu cabeza sobre los senos maternales.. y tal vez tú me estás diciendo: Denigras y maldices a la mujer y al hacerlo estás denigrando y maldiciendo a tu propia madre.... Dirás todo esto y tal vez mucho más. la modula en silencio.... Pero nunca surcará tu cerebro el pensamiento que tienes junto a ti una mujer.. fuente inagotable de impurezas.! ¡Miserable de aquel que piensa que antes de hablar de la mujer..... turbias y tenebrosas sinuosidades de su cerebro. es espíritu. Y será entonces cuando la humanidad.. La madre no tiene historia carnal.. Ave Fénix que muere y resurge de sus propias cenizas. Y gritarás a los hombres que la mujer es un ser maldito... debes acordarte de tu madre.. frase que quizá en este momento tu alma joven. odio incansable. la lujuria y el crimen. muy lejana.

. Boca pequeña. para los leprosos morales o para las hembras que olvidaron o no conocieron el dolor y el placer de dar vida. Si te obligan a que dudes de tu madre. que para hacerlo tendrás que sumarte injustamente a la caravana de los Quasimodos morales. se transforma en un dios porque ello sólo fue cualidad de dioses. duda de ella también. Pero.. sobre la piel rosa-oro. embustero. No tendría más de veinticuatro años. de cabellos blondos. de grandes y rasgados ojos grises. La mujer se ha refugiado en aquel razonamiento y lo usa como escudo queriendo y creyendo cubrirse con él. una tarde gris que se recogía entre el ropón de una llovizna... tendrás que enrolarte en sus filas negras. darás un sexo a tu madre y habrá muerto en ti el hombre. encontraríamos: una madre. ojos con destellos de pecado y cocaína. y si luego recorriéramos las casas del pueblo. Boca de carmín. de boca cansada de besar. no olvides hijo mío. cuyos ojos resecos de tanto llorar están vertiendo sangre a manera de lágrimas.. cuyas cabezas han de rodar en el cadalso al golpe brutal de la cuchilla trágica. tibios y húmedos.. los peones.. para dar paso a la bestia.. que es su propia miseria. ** ** ** Días después.. delicioso y un poco canalla de todas las bocas nacidas para mentir y besar. al dar la vida. brotadas por el hijo que acaban de arrancarle. ojos que tenían un algo de Satán y un algo de Dios engarzados en profundas ojeras. y los dioses para los creyentes no tienen sexo. la esposa. Si nos fuera dado escuchar las últimas palabras de dos infelices. pinceladas de insomnio. La madre. de labios pintados. y otra mujer.. entrarás a discutir el dogma y serás excomulgado. labios de mujer.. dejaban entrever al sonreír sus dientes pequeños y perlados. ... llegaría hasta nosotros el eco de una sola suprema y postrer imploración. que arregla su alcoba para ofrecerla al hombre que reemplazará al que acaba de perder. tenía ese rictus. atraídos por los cuervos.. ** ** ** CAPITULO II Era bonita como un pecado de amor. lo encontraron sobre un peñasco atravesado el cráneo por una bala de revólver. La madre sólo tendrá sexo para los tarados.un sexo creyendo así poder sellar los labios que van a descubrirle la miseria de su hembra.

de oro. y sin embargo. su aspecto era el de una de esas heroínas de novela moderna. la tenue brisa de algún suceso mundial. Aquellos rizos que le enmarcaban las sienes en un nimbo de coquetería.... amarillas y azules. daba una apariencia de quietud y humildad. ánforas de alabastro tibio. se entregaban en cuerpo y alma dejando en el profundo surco que abría el arado junto con las semillas. La naturaleza. pálidas y largas. senos para besar y morder. la cuidaban con mimos de novia y ternura de madre. retazos de sus vidas y ensueños de amores dulce. El sol límpido y tibio. morados sombríos. el pueblo.. ofreciendo a la vida esencia de florecillas silvestres y matices esmeraldinos de vegetaciones jugosas. Todo en ella cantaba vida. no poco perversa. Hijos del terruño. senos de hembra. bellamente vírgenes. el haschis y las aberraciones de la gran Cleopatra. besaba el alfa verdeobscura. remanso de aldea.. De tarde en tarde. que tosían como ladrando a una luna invisible. El río bienhechor daba sangre a las plantas.. un eco.. o a un rival imaginario. con telas suntuosas: rojo cardenalicio. qué capricho o tragedia obligaron a aquella extranjera a llegar hasta mi pueblo? Pueblo en desacuerdo con la naturaleza. ingenuamente infantiles.. afiebradas y húmedas. enmadejado. ponía besos de vida en el ramaje de las plantas. Escondido en las frondosidades de los álamos y los sauces. llegaba a aquel rincón. negros bordados en oro. En derredor canciones y risas juveniles. dejaba al descubierto el nacimiento de sus senos. las irisaciones. de mujeres pálidas. la nafta.. . agotaban en ella su vida. que se adivinaban macizos tras la tenue seda. múltiples en matices de la vorágine mundana.Las manos suaves... una epidemia o una guerra. de hombres demacrados. como olas magníficas y luminosas. un poco artificial. se mostraba exuberante en derredor. que aman el éter. de bertinismo artístico. jirones de pequeñas ilusiones. placer o drama. ¿Qué escena de locura.. en las corolas de las flores y en el fruto que empezaba a madurar. cabellera encrespada. juventud. Ya era un naufragio. de florecillas moradas disputadas por mariposas blancas. en los tallos. en él morían desconociendo los colores cambiantes de la vida. optimismo sano y fecundante. casi siempre exagerado. El descote atrevido. Pero lo más divino era su cabello. manos de enferma. qué ráfaga de dolor y tristeza. esclavos de esa tierra. Los campesinos. un poco romántica. Pueblo de enfermos. Vestía entre el polvo y los harapos del pueblo. por contraste. pastorelas de amor. que ella cuidaba suntuosamente como las basílicas bizantinas con berilos y caledonias que fulgían cual si fueran pupilas de gatos endemoniados.

Sus rostros hermanos y desconocidos. Otros la creían francesa. La llegada de aquella mujer había levantado en el pueblo una polvareda de calumnia. con aquellos mismos que mataron su amante. gran pecadora. –Culpa es –alguien dijo–.Para aquellos campesinos simples. A lo mejor es una espía alemana.. aquella deshonrosa paz. que habíase alistado como enfermera en la última guerra y contraído allí su mal. todos los pretextos: A un –¿Viene usted de Buenos Aires? –Tengo un médico malísimo –respondía–. sintieron curiosidad. eran otros seres. Imagínese usted que me ha dicho: para sanar pronto. parienta del Zar y fugada de la prisión de Pedro y Pablo. del comisario que no sabe cumplir con su deber. ... Era delgada. habitaban otros mundos... que como pago de su fuga habíase ofrecido siete noches seguidas a los siete marineros que la tripulaban.. Extremaron en vano todos los recursos. de rencores y de miedos.. de una elegante presencia –muy chic– de opereta vienesa. esa malsana curiosidad de pueblo que tiene pestilencia de pantano y que exige hasta los más íntimos secretos de los que moran en ellos. que trajera con ella ráfaga de músicas exóticas. grosera y ridícula altanería de mujeres sucias y en “chancletas”. envidiosas y tontas mujeres de mi pueblo que vieron en ella la mentada “cocotte” que llega a las villas a arrebatar ahorros de maridos y quebrar compromisos de novios! Se alojaba en el hotel. princesa incógnita o burguesa refinada. querida de príncipes y reyes. habían cometido los más espantosos infanticidios. había llegado pálida y tosiendo y fue como una aparición de carne. capitán entonces de un regimiento de artillería.. Llegó el día en que se tejieron los más absurdos comentarios: Era una duquesa rusa. para la dignidad de los valientes. sedas y perfumes. egoístas y desconfiados. Pero un día. mujeres e hijas. todas las sonrisas. Francia la había condecorado en esos días de sangre y fuego. asqueada. ¡Pobres. a bordo de una barca pesquera. al notar en ella indiferencia –que era tranquilidad y no desprecio–. cuando su gobierno hizo la paz. esas noticias no los afligían. de Leningrado... hablar poco. frivolidades y mentiras mundanas. había sacudido al pueblo en un estremecimiento de lujuria y de rencor. Más tarde. luces boulevarderas. Ella abandonó la patria. cuyas madres. Flor divina de pecado. Al principio la miraron con altanería.

. Perfectamente.. cuyas pérdidas territoriales eran inmensas. cuyas medicinas estaban reforzadas por el frío veneno de su alma. señor comisario! Lo que usted desea saber es quién soy. pedazos de mujer.. Penetraron en la fría y blanca habitación del hotel transformado en templo. obligación de policía. El gobierno alemán. fotografías con un nombre y una fecha... dirigióse el comisario a los corredores del piso alto donde generalmente a esa hora la extranjera leía.. Flota en el ambiente un algo de cantáridas que enerva y excita. la versión por todos aceptada.. libros en francés. el boticario. el panadero. pijamas. de piel artificial. modernas muñecas de terciopelo y seda parisién. risa clara e hiriente de mujer ofendida. Sobre la cama. Los notables.. quizás recuerdo de algún fugaz idilio comenzado y acabado violentamente en la madrugada de un día de carnaval. inglés.. El sainete pueblerino tocaba su fin. Un abanico de nácar con varillas rotas.. una cama pequeñita de hierro blanco kimonos. Luego. en las débiles. No es fácil para un cerebro de mujer culta estereotipar en sus cédulas el pensamiento de un imbécil.. dando rienda suelta a su risa. Obras primorosas... terracotas de Verona. castellano. Intentó ser amable y sólo consiguió evidenciar su torpeza: – “Deber. el orden dentro del desorden. Toda habitación de mujer joven es templo de amor y lujuria. de pronto. esperarían en el bar del hotel los resultados de las averiguaciones policiales.. ropa interior de mujer.. Uniformado de gala. la ley inexorable. las desgreñadas y malolientes arpías del pueblo.Fue la versión que abrióse camino.” Al principio ella no comprendió. Acompáñeme usted. el carnicero que tajeaba con suprema maestría la sucia res de la intriga. –A lo mejor el comisario es cómplice de ella –agregaba un condenado por la naturaleza a llevar un promontorio eternamente ridículo sobre las espaldas. Fue el acabose.. –¡Queremos saber quién es! –gritaban al comisario en su despacho.. espadín al cinto y capa al brazo.. que amasaba su pan con levadura de calumnia. magníficas de paciencia y de riqueza. violento para él.. Artístico desorden. Olor de hembra en celo. . fijaba sus miras como futuras presas. la del espionaje. envoltura de seda tibia. jirones de hembra. Podría decirse. El comisario se detuvo azorado ante aquel detalle de refinamiento de la civilización o del vicio: Sedas y encajes. Llegó hasta temer. ricas y libres naciones sudamericanas. Frascos. obsequio del amante para la amante.. expresó: –¡Haberlo dicho antes.

en las más distintas lenguas. –Qué se habían creído ¡comadrejas! Él era el comisario. Una cantidad de preguntas acompañó su entrada en el Bar. mostrando sus dientes.. negros y putrefactos. con una colección de cánulas. Quizá –pensó– que ese artefacto raro sería una prueba más para el sumario y la condena. gomas y pinzas. por haberlo mandado a él. porque quería y porque le daba la gana! Y ya desatado. ¿quién en el pueblo podría descifrarlo? Lo hojeó lentamente... Cuando lo devolvió. a satisfacer curiosidades de mujeres. brutal.. firmas. estampillas. y más firmas y más sellos.. simulando leer: sólo pudo comprender el nombre: Cleo de Saint-Ibet... está bien. Calentura.. con un retrato. Al tomarlo entre sus manos frunció el ceño. y ante el asombro de los que le esperaban. Si esa señora vivía en el pueblo. pero en un idioma endiablado que él no comprendía. El Juez de Paz. se desató en improperios contra todos.. ¡Se decían tantas cosas de los aparatos radiotelegráficos!.. a dejar de molestarlo y distraerlo de sus numerosas obligaciones. sellos. –murmuró azorado dejando la habitación. en regla. Interrumpió sus cavilaciones la voz de ella: –Mi pasaporte. No era cuestión de mostrar ante ella su ignorancia. comisario –dijo–. empezó por afirmar sus palabras con “talerazos” sobre la mesa: De hoy en adelante iban a cesar las murmuraciones. –No le haga caso compañero. acercándose al boticario murmuró sonriendo. No había contado con su desconocimiento de idiomas. ¡A lo mejor ya galopó sobre esa yegua! ** ** ** CAPITULO III . Ya les enseñaría al Juez de Paz y al boticario. ella no pudo contener la risa. Iba furioso contra los que le habían obligado a tamaño ridículo. era porque podía hacerlo mejor que nadie.. Además. no de hiena ni de perro. soez. –Sí.Le atrajo la atención el estuche abierto de un irrigador de viaje. sino dientes de hombre. Era un cuadernillo de tapas obscuras.. usted disculpará. impresiones dactiloscópicas. cerrando un baúl ropero cubierto de etiquetas de los más remotos países. y no tenía por qué dar explicaciones. a la primera autoridad.

se animaba a contradecirla a dudar siquiera…l –La fe salva. ¡con dos años más!. Había continuado con la dirección de la misma y luchando feroz. Había vivido su instante y supo resignarse con esa mansedumbre que da la religión. sentados en el corredor de la vieja casa. cuando se ha experimentado el dolor. brutalmente. Irma. semiborrado ante la alegría juvenil de mi hermana y la caricia temblona de las manos de mi madre. después de las faenas. nos hablaba de él. cuando Irma. Cierto es que las cosechas habían ayudado. hijos míos –decía aquella santa matrona–.. respecto a aquellos dos seres indefensos y buenos. mirándome. vivía sólo para el recuerdo de sus años de esplendor y cariño. ¡Vida pura. a decirme dónde termina el bien y dónde empieza el mal. vida santa. luminosos y puros como los amaneceres de mis sierras. espíritu simple. En los atardeceres. Yo me cuidaba de emitir mis opiniones tan contrarias a las de ellas y. un cerco invisible pero poderosísimo. Irma y yo la escuchábamos arrobados. madre –preguntó una vez Irma–. Pocos eran en verdad los que llegaban en calidad de amigos hasta “El Refugio”. Mi madre. para que Don Nicasio. no empañaron aparentemente su amor de esposa. pero debieron ser tan intensos que el dolor producido por las andanzas de mi padre. y para nosotras. Voz de madre y de mujer que ha querido… Cuando el Angelus nos traía un hálito de tristeza. aquel grito de mis horas de internado se habían esfumado. que nos evita el pecado y nos detiene ante un mal paso y cuando es sincera. acaecida hacía dos años. hasta en un mal pensamiento. no nos arrebatara nuestro único bien. el comisario. como para tomar coraje. su voz ante el recuerdo tenía sonoridades melodiosas. una coraza de acero en las que rebotan los fracasos. hasta aquellas mujeres.. hijos míos. Mis ensueños de niño. Para el hombre es un aliciente en la lucha diaria. junto a mi montaña y mi río! Había llegado a formarme el concepto real de la responsabilidad que sobre mí pesaba. mi retraimiento con los del pueblo. Mi carácter en apariencia hosco. nos hablaba de Dios. habíanme valido el odio de muchos y la antipatía de la mayoría. puedes decir qué es bueno y qué es malo? . con las que tanto soñé. mis ambiciones de triunfo en grandes urbes. Pocos sin duda fueron.Desde la muerte de mi padre. Se agigantaba su figura. –¿Pero tú te animas. había conseguido levantar más de la mitad de la hipoteca que pesaba sobre nuestra única finca “El Refugio”.

Yo. Biarritz. Había caído la noche.. porque en el nombre de ese Dios enseñaron amor a los hijos. resignación y piedad. el brote de las flores o el mismo misterio de la vida. conocer la vida. eres el único que puede comprenderme. con una lucidez de cerebro que inquietaba.–Malo es todo lo que condena nuestra religión. para llenar mejor sus graneros. pasé mi brazo por su espalda y atrayéndola hacia mí afirmé: . la religión la crearon los hombres. lujosas y viejas ciudades de Europa y Oriente. ¿no fueron los mismos hombres que nos esclavizaron exigiéndonos la fidelidad? Fidelidad que ellos no retribuyeron nunca. cuando en sus cavernas quisieron explicarse lo que es el rayo. poseer todo lo bello que crearon los hombres. que eran las mías. inundarse con luces de boulevares de París o Nueva York. la Selva Negra o las estepas rusas. Vivir como él. fidelidad al esposo. llegar a esas bellas. minuto perdido. Irma se revelaba en sus diecisiete años. –Padre tenía razón –me dijo Irma un atardecer mirando ávidamente las montañas–. Sentir la caricia de la vida.. las bestias mismas. Era debilidad. Además. ¿podría ser el protegido de un Dios justo? Además. –Sí —continuó ella. Salomón mismo. la suavidad de las sedas… Y mirándome como para pedirme perdón: –Tú me comprendes –me dijo–. aclarando– atravesar estas montañas. la juventud más breve aún. cobardía. la miré como si no la comprendiera. ¿la fidelidad física es en sí una virtud? Virtud también habría sido si a ellos se les hubiera antojado por avaricia. como un sueño. jamás recuperado… Nuestra juventud es corta. adivinando sus ansias. –Madre. con sus setecientas concubinas. fugaz como la espuma de las olas. privilegiados. Viajar como papá: Niza. Tienes a semejanza de papá su espíritu de poeta y de rebelde… –Algún día iremos… –dije yo. tenernos sin comer quince días al año. Los libros y el contacto con mi padre habían despertado su espíritu sensible. noche clara y tibia de primavera. habían hecho de ella una indagadora. ávidamente aun a costa de vivir menos… ¡pero vivir!. ignorancia… Pueden haberse equivocado. –¡Entonces ya seremos viejos! –contestó fatalista. entre cerebros superiores. Yo me acerqué más a ella. sin conocer al Dios que tú invocas practican los mismos preceptos. sentir la tibieza de las pieles raras y costosas. intensa. –No. La vida es breve. –Los salvajes.

por ti… para ti… –¡Hermanito! –¡Hermanita!. ** ** ** A la casa no llegaba sino de tarde en tarde un amigo de la infancia. Para Irma y para mí había sido siempre otro hermano. Más afortunado. Prefiero esperar… Sería horrible la vida a su lado. con su olor a “sacristía”. se descartaba por el momento toda posibilidad de matrimonio de Irma.. . trabajaré más… –¿Más aún? –Más. Era dos años mayor que yo. con sus iglesias. Era lo que. pudo terminar sus estudios de abogado. los hijos que él exigiría aun a costa de mi sufrimiento y la deformación de mi cuerpo. Nos conocemos demasiado íntimamente para que pueda existir entre nosotros ese deseo del primer momento. Además aunque sintiera el deseo por un hombre. en ese inmenso mercado llamado sociedad. Esa capital de provincia. trabajaremos más. en el café o en el prostíbulo… No. Por ello fue una revelación. habíamos sido compañeros de infancia y de colegio. cuya familia enriquecida en la política. con la influencia de su padre había comenzado a ejercer.–Ahorraremos. ¡tú no puedes exigirme tamaño sacrificio! Y sin embargo. cuando. su sociedad. vulgar. en donde mi obligación radicaría en alimentarlo bien y cuidar su ropa.. que. Era sencillo. había abandonado hacía años su pueblo. Rechazado así éste. no era el único partido a que podía aspirar ella y por el cual se hubieses arañado las mejores “casaderas” de mi pueblo. –Insiste –le aconsejé cuando como amigo y hombre. Noches de soledad en que pasado su entusiasmo carnal. entre bromas. me insinuó su posible matrimonio con Irma. llegó hasta mí quejoso. no me atrae aún el matrimonio. la monotonía de esos días iguales. ella riendo locamente dijo: –¿Con José Antonio? ¡Nunca! Sería una venta. generoso. Al comunicárselo yo. radicándose en Córdoba. se dice “un buen partido”. y luego. bueno. las perdería en el Club. Lo quiero lo suficiente para no hacerlo desgraciado. hipócrita. hermanito. pasión. llama. por más corta que sea su duración es suficiente para permitir después soportar la insípida vida en común.

nerviosas. –No importa. comisario. las cosas lindas y raras que trae! Todo el pueblo anda “alzado”. ni una palabra. Una muñeca de tibia seda que tendría para nosotros una sonrisa de benevolencia. quién sabe cuándo volveré”. don Jorge. no. Debe venir desde lejos. para dirigirme a un pequeño obraje que había instalado en el monte. Te quiere solamente como hermano. así hablaremos mejor. que aunque no fuera bien recibido frecuentaba con pretextos la casa.–Tú sabes que la haré feliz… Interviene tú… –Sí –respondí–. frente a la estancia… ¡Una extranjera. y que reyes renunciaran a sus tronos? . a tu manera y ella a ti. Una tarde. llenas de caprichos encantadores. joven. De tarde camina a orillas del río. sino el perfume destilado de flores de invernadero. era don Nicasio. empezó a narrarme todas las “pequeñas grandes cosas” de la vida pueblerina. ¡Si viera. Sabiendo mi retraimiento con los del pueblo. como yo las había imaginado. comisario –respondí de mal humor. De allí nos escribió: “Acepté el nombramiento de una secretaría en un ministerio de Buenos Aires. llegó y puso su caballo a la par del mío. no de nuestras flores salvajes. usurero. que llevaría en su cerebro el recuerdo de lo que yo añoré conocer y no podría jamás… ¿Sería realmente bella. sensibles. traicionases sus patrias. Ha llegado –dijo mirándome maliciosamente– un bocado como para usted. como aquellas que hacían que generales arrastrasen a la derrota a sus ejércitos. –Voy a acompañarlo un rato. prestamista y tahúr. la harás feliz. Dicen que está enferma. burlona: “Inolvidable hermanito…” ** ** ** Otro. como las que yo tantas veces había soñado! Una mujer que traería con ella el aroma. trajes y costumbres exóticas. pero yo no lo creo. de una ciudad grande que llaman París. Para Irma. pero insiste… ¡Vaya uno a saber los secretos del corazón de una mujer! Después de unos días José Antonio partió para Córdoba. don Jorge… –Vea que voy lejos. Recuerdo que ella le escribió. pero. cuatrero. bella. jefe político. Es linda como una virgencita. cuando dejaba la casa después de la siesta.

olor a sangre… Chocaron nuestros caballos.El tono de la voz de don Nicasio cortó de pronto mis reflexiones: –Es necesario que me escuche. –No. sabe cómo su padre. Nube roja. Fue un breve momento. El día anterior la había divisado en la otra orilla. sin osar volver la cabeza. me gritó: –¡No “olvides” que soy autoridad! –No pude contestarle. me invadía. don Jorge –su mirada era autoritaria. mientras galopaba sin detenerse. Al notarme se había detenido mirándome. sin rencor casi. su expresión insolente–. –Sí. Yo lo he visto criar a usted. Yo había hablado a Irma de ella. temeroso por los míos. que con mis mejores botas. y seguía camino. la buscaba en los atardeceres. Por ello hacía ya días. comprende… formar hogar… –Y usted desearía que yo fuera padrino suyo –respondí interrumpiéndole secamente y temiendo adivinar. apenado. mi “rastra” de oro y plata en mi más bello caballo. sueltos sus cabellos al viento. al galope. Quizás una buena cosecha… ese mismo año… ** ** ** “De tarde camina a orillas del río. perro. en traje rojo. que sonrió comprendiéndome. asqueado al solo pensamiento que Irma pudiese algún día entregarse a semejante bruto. algo más: cuñado… –¿Qué ha dicho…? —balbuceé amenazante. Una timidez explicable. A los treinta metros. y quisiera. mientras tanteaba mi cintura en busca del revólver dejado en casa. Soy aún joven y he hecho buena carrera y no tengo vicios –lo sabía cuatreo y borracho–. Con Irma –respondió. me estimaba. . –¡Fuera. Ya poco nos quedaba por pagarle. que en paz descanse. ya sin odio. No tuve coraje de cruzar el río. se desprendió de mí y espoleando su caballo tomó la dirección al pueblo. fuera!!! Debió traslucirse el crimen en mis pupilas. Lo vi perderse en el monte. me había dicho”. frente a la estancia. Palideció intensamente.

interesada como la tarde anterior. cuando la divisé entre un claro de los árboles. en las cavernas.–Acércate. El marino que arriba al puerto. en nuestra conciencia dejaría de ser Dios. sino en nuestro cerebro. completamente distinta que un Schopenhauer. Fuente sellada es toda mujer a la que nos acercamos por primera vez. se reducen únicamente a poder penetrar su vagina. la humanidad adoró el rayo. Así adoró a Venus hasta que Venus fue poseída. en el presidio encontrará exquisita a la última. ** ** ** Toda mujer admirada. para chinos son “ojos de perro”. La marcha es necesariamente lenta dentro del río. sucia y desgreñada fregapisos de su burdel. Así. si lo visita. El encanto de la mujer no está en ella. Esos ojos que nosotros contamos como bellos. invítala. hermosa o fea. hazte su amigo –me había dicho– yo también quisiera verla… Por ello. hasta que encontró el “por qué” del rayo. Nuestro deseo la hará Diosa o ramera. Un Goethe. La curiosidad o el deseo satisfecho ha evitado más de un crimen. obligados a hacerlo diariamente era juego de niños. Para nosotros. serán los oblicuos y pequeñísimos de una mujer de raza. por su ancho. El joven estudiante y el viejo “macró”. y que ese deseo no es únicamente . divina o insignificante. en la orilla. vería la misma mujer. su belleza es según nuestro deseo. estarán en desacuerdo para juzgar o proceder con la misma hembra. lleno de coraje. Los ojos más bellos para un chino. deseada y desconocida tiene a semejanza de Dios el poder de lo ignorado. Si reflexionamos que todos nuestros renunciamientos y sacrificios. Fea o hermosa. se detuvo a mirarme. su lecho es arenoso y cubierto de piedras cuyas aristas redondea la acción del agua. lancé mi caballo al agua. ni lo otro… Sólo será una pobre mezcla de madre y prostituta. no serán seguramente los de la europea. El río Cruz del Eje es fácil de vadear a pesar de ser ancho. Y ella no será ni lo uno. la consideraremos según las circunstancias que nos rodeen. Si Dios nos permitiera hablar con él. No quizás para ella que. encontrará “bella” la mujer que repudiará horas después. El arrogante y exigente “souteneur”.

La mujer. Y las mujeres no harán sino seguir una ley de herencia. háyase olvidado. no es sino una forma mal intencionada de halagar el estúpido amor propio de los otros. desde que abandonó el harem.nuestro. Llenarlo de alimentos o de espermatozoides. Arrasa con los nobles principios del confort que merece el proletario. Es su único rol. la única forma de decidirlo”. y de lo que únicamente es ella responsable. contra una seguridad de su estómago. En el hombre habla el deseo. al entregarse. por pereza o frío de llegar hasta el bidet? ¿Hay alguna ley que obligue a la mujer a embarazarse contra su voluntad? ¿Por qué entonces contra la voluntad del hombre le obligan a aceptar los hijos de su hembra? ** ** ** Cuando el mundo avance en el feminismo. si consideramos que el derecho es según el capital o esfuerzo que cada socio aporte. Si nuestra hembra no nos hastía. Cambio de moneda y de tiempo. quizás. por lo tanto concibe que todos pueden comprarla. se ha convertido en la más cruel explotadora del hombre. . ** ** ** La máquina ha reemplazado al músculo. La mujer explota ese deseo para satisfacerse y a la vez para llenar su aparato digestivo. ¿Es posible que un hombre pueda perder parte del producto de su trabajo porque la hembra con quien cohabitó. Los hijos los “hace” ella y. La mujer es una vil competidora de salarios. casada o no. los hombres de fortuna estarán exentos de pena. La mentada debilidad del uno. toda su vida de “señora”? Ellas han pensado y piensan: “Será. En toda mujer existe innato un especulador arriesgado. no podrá por lo tanto la ley esclavizarnos para mantener a ambos. La prostituta se paga al contado. destruyendo la vieja ley de la diferencia de sexos. ¿No arriesga en un minuto con su novio. es porque no tenemos ninguna otra en perspectiva. la honesta en especie. triste y muchas veces mal oliente capital. Toda mujer sabe que puede venderse. exigiríamos una igualdad y responsabilidad más justa entre los sexos. Todo su capital. lo juegan contra la única patente de señora. Cuando la mujer no quiere venderse es porque las secreciones de sus ovarios impiden el raciocinio de su cerebro.

Muy pequeñita recordaba la casa pobre. o contra principios que ellas. a orillas de mi estancia. ese bello principio de defensa social. un obstáculo en la vida de las otras. La mujer. abrazado a mi almohada me imaginé que dormía junto a ella. fue para mí esa noche. impregné de ella… Esa noche. escuchando en esos atardeceres de verano la vida que transformaba. Me encontraba desarmado ante sus dientes chiquitines y perlados. Me dijo que tenía veinticuatro años. su madre… su madre… no recordaba a su madre… . como un “fetiche”. Un jurado de mujeres. Las huelgas. que besaba su axila que había visto al arreglarse sus cabellos. Quien dijo: Todo hombre tiene un precio vil. llevando de la brida mi caballo. sus pechos erguidos… Fue así como la conocí esta tarde y cómo al caminar junto a ella. cuando ha dejado de ser joven. cuidándoles a otras partes de su cuerpo que en nada les pertenece. no conocía a las mujeres. Caminábamos por los estrechos senderos abiertos por los caballos. Y así podemos ver espectros de mujeres. fueron las primeras en practicar. desmantelada y fría de los suburbios de Moscú: su padre era cochero. ya que la impotencia la convierte en moralista. absolvería el más monstruoso crimen de un Rodolfo Valentino… Juzgarían con el sexo. en su juventud.Puede hacerlo porque sabe que su sexo se cotiza entre los hombres. caricaturas humanas yendo contra la naturaleza de sus otras hermanas. o no es bonita. ya que su fin es sólo impedir que sus hermanas más jóvenes realicen los actos que a ella le están vedados. Un ser que se consume sin producir. Me imaginaba haber visto algo de su sexo… Fuimos amigos corto tiempo. Cleo vestía breches y botas. no con el cerebro. es generalmente un parásito. sólo días… Nos encontramos frente a las casas y yo la transportaba a caballo. ** ** ** El paisaje embellecía aun más a aquella mujer. quedan destruidas cuando interviene la mujer. sus labios jugosos. cubierta de suave vello castaño claro… La axila de aquella mujer. si ello era posible.

en las noches blancas. imploraba el dolor dentro de su placer. en Biarritz. y al decirlo. Así conoció el Oriente y el Occidente. La depositaron en la casa de un alto funcionario público. ¡Huella de “rouge” en su primer beso con la muerte…! . Creyó amarlo y por ello penetró.Era la menor de sus hermanos y tenía a su cargo todos los quehaceres de la casa. A los doce años su hermano mayor la violó sobre la cama de su padre. el acercamiento más perfecto a la animalidad en donde la hembra como el macho. Caridad burguesa. ¿Qué significaba la vida cuando exenta de prejuicios. como las vírgenes elegidas. Las más absurdas copulaciones. La señora quiso hacerla católica y el señor la hizo su amante. reviviendo sus instintos pide el uno al otro. No sufrió una desilusión al saber que era cocainómano. Su padre lo supo y un año después la poseyó también… Tendría catorce años cuando estalló la revolución. Abandonó a su amigo y lo siguió a Buenos Aires. la llevó a viajar. Palestina y Oslo. donde todo el cuerpo se transforma en un inmenso sexo que cohabita… Había aprendido a dosificar e intensificar su deseo nunca satisfecho en esas noches. un magnate egipciano. dejando una mañana en sus labios una pincelada de sangre. Alimento a cambio de trabajo. ella habría avanzado sin titubeos hacia su boca de fuego. a Suiza. Sirvienta sin sueldo. martirizado… Noches en que el corazón latiendo apresuradamente y su cerebro cruzado por ideas endemoniadas. se mostraba en toda su realidad? ¿El placer de los circos romanos era mayor que en los populachos. guiada por él. La llevaron juntamente con otras de su edad. Sevilla y Londres… Un día. o en el cristiano que avanzaba convencido que su dolor era un medio para llegar al supremo bienestar? Bajo la influencia del brillante polvo blanco había llegado a compenetrarse con su propia carne… Hembra. Si en esas noches le hubiesen pedido su vida en holocausto a Moloch. conoció un argentino. mirábase sus finas y bien cuidadas manos. en una misión de socorros norteamericana. esclavizado. el deseo que no se satisface durante horas y horas. A los diecisiete años un señor rentista que frecuentaba la casa la instaló en París y un amigo de él. como buscando una marca de los menesteres de esa época. orgullosa. la idealización de los más repugnantes actos. pobre hembra blanca que había soñado y creído ser poseída por salvajes gorilas y machos cabríos… Dos años habían bastado para corroer sus pulmones. Constantinopla y Berlín. Sirvienta y amante otra vez. en el gladiador. como otro placer mayor. ser humillado. Cuando se supo la expulsaron de la casa y un sacerdote la tomó en la suya.

Me he preguntado muchas veces por qué los prostíbulos aunque sean de distintas razas o diferentes pueblos tienen todos un mismo olor. tal cual yo lo cantaba. simulado siempre en la hembra. o los domingos a la salida de misa. Ello me llevó hacia aventuras más complicadas. impúberes algunas.Él había vuelto a Europa. Ignorantes e hipócritas. negación. cerca de los pequeños hilos de agua yo le hablaba… “Iremos en blancos y sagrados elefantes con pompa principesca… ¡delante de ti. no como una orden de descanso. rodeado de brumas y luces. mostrando sus dientes chiquitines de hembra mimosa: reía apretándose a mí… A la tarde siguiente los breches se vieron trocados por un delicioso traje sport… Entonces comprendí que deseaba ser mía… Yo había poseído ya algunas hembras. con la boca pastosa de Champagne y los párpados preñados de sueño. concebía el amor tal cual yo lo encarnaba. El amor que no disfrazan los impotentes con un Rolls Royce o un solitario. de la concebida frase: “Déjeme… no quiero…” Creían ellas en esa forma disculparse de su debilidad ante Dios y ellas mismas trataban en toda forma de no dejar traslucir su placer. concertaré una lucha entre un tigre y un toro y con el vencedor lucharé yo para ofrecerte su vida o la mía!” Y ella reía. en el paseo del parque. campesinas. La posesión debía realizarse por sorpresa o violentamente y acompañada siempre. en mis escapadas a la capital de la provincia. como un excitante para el macho. que en el acto procedían en idéntica forma que habían observado en los animales. aunque su cuerpo temblase de deseo. no podían satisfacer mi cuerpo y mi espíritu. hacia la conquista menos física y más moral. y la raqueta de croupier. Mujeres. Diosa mía. me presentó a varias familias. Ella quería el amor. que hacían que cuando mi naturaleza lo exigía. . parar no demostrar con ello su complicidad. y alguna que otra mujer casada. Esas excursiones habíanme dejado una repugnancia hacia la hembra y hacia mí mismo. Fue así como José Antonio. El amor que conoce el amanecer. El amor que desconoce la mueca pálida y trágica ante el sortilegio de los naipes. Fue así como perseguí y conseguí a algunas de las campesinas que vivían o rodeaban nuestra estancuela. característico. ella hasta mis sierras. desprecio hacia el acto. Mi flirt empezaba siempre de la misma manera. Olor único. Un día –era su canción– llegaría para ella el amor… El amor como ahora lo soñaba al mirar al Uritorco. imposible de encontrar en otra parte. Resistencia. hembras de lupanar. buscara apaciguarla en otras fuentes. en el Club. segura de poder borrar a tiempo la marca dejada. Entre el césped. En mis correrías de burdel sólo había traído conmigo impregnado en mi cuerpo un olor a perfume barato y semen.

¿Cómo pude ir yo ese día? ¿Esa cita entre cadáveres no era una acusación brutal contra la sociedad? ¿No era la prueba absoluta de un sadismo que se remontaría quién sabe sino a la época de las catacumbas? La señora había pretendido engañar a los muertos. inculto. la compasión que le inspiraba mi pasión y la seguridad de convencerme que debía olvidar lo que ella llamaba “mi locura”. Yo me he detenido ante un suntuoso mausoleo de granito negro. Estaba a punto de abandonar tal conquista por los inconvenientes que se oponían a la realización de mi objeto. y amante hasta el delirio de su mujer o que tal mujer lo calumniaba para justificarse a sí misma. Recuerdo aquella dama de beneficencia. yo no recuerdo si las adquirí para hacerme perdonar por los muertos o para hacerme amar por ella. Era un intuitivo. era generoso. . Hora en que la ciudad dormita. o comidas en su casa. En mis manos un manojo de flores algo marchitas. era sólo una ofrenda moral que yo hacía a su belleza. en mis relaciones con tal o cual marido tuve que terminar por creerlo un hipócrita tan perfecto. Su marido no miraba con buenos ojos mi amistad. encontrando defectos al marido. y por la casi certidumbre de la imposibilidad de encontrarme a solas en una ciudad de provincia donde ella era por todos conocida. e invitaciones a excursiones en la sierra. ya que su paso era dictado por un sentimiento puro. muy niña. por el exceso de trabajo en “El Refugio”. y en el peor de los casos. o por la fuerza. un sentimiento al que tenían derecho. Hora de siesta en que el principal síntoma de vida son las moscas. apretones de mano delante del marido. recibí días después en “El Refugio” una satisfacción al pedido. Ella no creía cometer –y así lo explicaba– ningún sacrilegio en esa cita. eran los motivos que la obligaban a buscar un afecto que la vida no les podía negar. noble. disimuladas sonrisas. incapaz de comprender la delicadeza de sus espíritus. Por más que traté de encontrar la razón que justificara tal acto. ya que mi amor. Era la única ocasión en que yo podía hablarla a solas. ante la idea de una sorpresa.Eran miradas. que en su trato con los demás. joven aún. a excepción del excitante. uno de los más ilustres apellidos de la república. culto. casada equivocada. Un calor sofocante que no alcanza a atenuar la sombra de los cipreses. Al principio creí lo que mis primeras amantes me dijeron: el marido brutal. personalidad de la que se enorgullecía toda la provincia. con esa juventud conventual que concede la vida tranquila en donde poco se conoce el alcohol y los besos. A mi última esquela entregada durante nuestro encuentro un domingo en el paseo del parque. en la hembra. ofenderlos ante los vivos. noble. ¡Y es tan fácil a la mujer encontrar defectos a un hombre cuando otro le agrada! En el fondo el acto era idéntico. Ella iría al cementerio a visitar la tumba de sus antepasados.

La humanidad. Estamos en un ataúd rodeado por el infinito. Alguien había pasado esa mañana llenando de flores el altar. Se alimentan de lo que para ellos es su mundo. Yo he visto a mi raza formar uno. Se aman sobre esa podredumbre como se ama sobre la corteza de la tierra… Y como los hombres. no es quizá sino la podredumbre de la tierra. No le agregamos de tiempo en tiempo víveres. He visto llorar a hombres de manos callosas. nuestros mares: ¿no serán pus de la tierra? No podemos vivir sin el agua. ** ** ** Al oír pasos me vuelvo. pero junto a ellos incrustamos placas de bronce recordatorias de lo que fueron… de lo que quisieron ser… ¿Héroes? Los héroes son una consecuencia de la casualidad… una reunión de circunstancias fortuitas. un crucifijo y unos cirios de bronce o plata. ¿Por qué los hombres harán cementerios? ¿Qué temor es que viene de lo ignoto que hace embalsamar o guardar cadáveres? ¿Qué diferencia nuestra civilización a la de hace miles de años? Nos burlamos de las tribus. en la calle solitaria del cementerio. La desventaja del hombre sobre el gusano no está en vivir. que no pueden salir de la tierra. Y encuentro que su vida es semejante a la nuestra. librarán batallas ante el último trozo de intestino o médula. juramentos que no se cumplieron. Escuché los aplausos delirantes dedicados a un general que ocupaba después de un desfile grotesco apenas parodia de revolución “South” Americana. Palabras que se plagiaron. podrido.Detrás de la puerta de hierro se adivinaba un altar. No les colocamos sus armas de combate. ellos no podrán salir de su ataúd. No se concibe un pueblo sin héroes y cuando no los tienen a su gusto. Los gusanos no pueden tampoco vivir sin las supuraciones de su mundo. ante juramentos. Desconocen de dónde vienen y a dónde van. poder que hubiese caído solo. bajo el cual había un ataúd negro con grandes manijas de plata o plateadas. carcomido ya. los crean y los moldean. Estaba cubierto casi todo de flores. Nuestros ríos. pero gastamos un importe diciéndole misas. generales que llegaron a tales por el cansancio de los años y la marcha inexorable de los relojes. el poder constituido. muchas veces… una necesidad de los pueblos… una necesidad como la de pelear y defecar. porque era fruto agusanado. y repetimos solamente lo que ellas nos enseñaron… No ponemos en la boca de los muertos una moneda de plata para pagar la trágica barca. sino en pensar. Ellos han nacido y no saben cómo. delante de la pirámide de la libertad. ¡Qué festín deben darse los gusanos! –pienso–. pero le colocamos entre las manos sobre el pecho un crucifijo. Es ella. .

–Sí. bajemos… –Y la tomo del talle para que no resbale en la pequeña escalera de hierro. Con una llave ha abierto la puerta de hierro y una bocanada de aire fresco y húmedo nos invita a entrar. Yo he escuchado esos aplausos y he sentido deseo de escupirles. Mentira también el aire de tristeza. en su castigo... Escupir a los que aplaudían y al aplaudido. no. siento bajo él. ¡Héroes de carnaval. el temor. Yo he visto constituirse en pleno siglo XX tribunales de inquisición. en sus privaciones. de los obuses y ataques… Es el cerebro –dicen– alguien debe mandarlos… ¡No.Yo los he visto en pose helénica. Bien merecido para mi pueblo. sadistas. de los hombres y números. un pequeño pliegue de su piel de la cadera. de los soldados sin nombre. pornográficas cerebrales… Que en su idolatría. El general que lleva sus tropas a la victoria tampoco es héroe. Cuento hasta siete ataúdes de diferentes colores y tamaños. Ella está temblorosa.. que ellos acaparan y roban… Héroes si la casualidad o el número hizo que el enemigo quedara sin alimentos… Santas que en el fondo sólo son fetichistas. un profesional del crimen. de una escalera que desciende a los nichos de hierro. placas…. Un traje ligero. la compasión que demuestra ella al acercarse a mí. sí. El mausoleo se compone además del espacio ocupado por el altar.. Pueblo gigante. nadie debe mandar a los hombres que se maten entre ellos! Heroísmo de los otros. deportaciones en masa a parajes dantescos. . una supersensibilidad que no encuentran en el dolor sino un placer… Héroes. héroes de cartón! Bien merecido para ese pueblo que los idolatraba. estatuas. mentira… ¡todo mentira!. sin testículos. pálida y bella. Abajo es amplio y fresco. libertades a cambio de complacencias femeninas “en especie”. tan ligero que se diría forma parte de su piel. un gallo de riña con la desventaja de estar resguardado en su comando. es un asesino patentado. el elástico que sujeta su pantalón. tienen como causa un desarreglo sexual. –Bajemos –dice– ¡qué sería de mí si alguien pasase!.

los pies buscan un apoyo para ayudar al pene y lo encuentran en las manijas… Somos en nuestra lucha por el placer. donde todos se masturban. Los hombres vanamente combaten la esclavitud. hay pueblos en que por cada hombre existen siete mujeres… .Ella quiere hablar. el más legal de los derechos? A nadie se le ocurriría criticar que se alimentase cuando se tiene apetito. en cambio. prohibir. como un símbolo: El triunfo de la vida sobre la muerte. por su forma. del instinto sobre Dios… ¡Somos. y gritar al mundo su derecho sexual. el centro de la humanidad. me habían retraído completamente de la mujer. una rueda más en la máquina humana. he apoyado mis labios sobre ella y la he recostado. prohibirlo criminal… Se lo ha combatido... ¿Qué podrán importarme los muertos? No eran ellos los que me habían alejado de la mujer… Era la misma mujer… ¿Es que la mujer no tiene fuerza para rebelarse.. Privarse de un deseo y una necesidad de la vida. La posesión es completa. excusarse como todas… pero yo la he tomado fuertemente. ¿Por qué calumniar. ese otro deseo y necesidad que es el coito? El coito es la base. Me diréis vosotros: –Dentro del matrimonio el coito no es condenado. sin más palabras sobre un ataúd… Inconscientemente. condenado… ¿pero quiénes dictaron las primeras leyes. Cristo era anormal o era el hijo de un Dios. buscar la explicación de lo que vamos a realizar. mi última y ya lejana aventura. con relación a él. no es la falta de libertad: ¡es la falta de hembra!. como una enorme carcajada ante los preceptos sociales y divinos! ** ** ** Esa.. el punto misterioso… El estómago. se cabalga sobre él. los defiende o simula defenderlos con nuevas concesiones… Pero se ha olvidado lo primordial y la humanidad sigue siendo un enorme presidio. sino los poderosos. por su egoísmo. cuya base primordial es la de perpetuarse… No podemos atacarlo sin atacar el principio de la vida… Combatirlo es grotesco. no es sino un órgano secundario. La mujer ha llegado a preferirlo al coito… Lo que hace temer al hombre el presidio. La humanidad escucha la voz de Cristo. el más poderoso. los impotentes por su despecho?. Pero –os responderé yo–. el más justo. las mujeres la guerra. el gobierno busca el bienestar de sus obreros.

Os lo prohíbe vuestra tradición. evitarles el hospital. Toma mi cuerpo. evitarles la idiotez. Es el “leit-motiv”… –Pero. Pero al día siguiente. o cuando le den la seguridad de que tal acto no ha de saberse. os lo prohíbe más que nada vuestro propio sexo… Y así pasaréis toda vuestra vida –vuestra única vida– aceptando la unión de un cuerpo que os repugna. La humanidad está equivocada y lo peor es que sabe que está equivocada. cuántos coitos fantásticos! ¡Cuántas veces ha abierto usted sus piernas vanamente!. Nosotros los hombres podemos irnos –no lo permite la iglesia. cuando la ocasión se lo permita. con sus nervios rotos.. señora. a orillas del río. Piensa en ti. para toda la vida –su única vida– desconociendo si una epidermis no rechaza a la otra. sólo en ti… –me dijo la tarde aquella al recostarse en el césped. Yo analizo. confiéselo: –¡Cuántas noches de tortura. La base del amor. que me lee. –Yo no tengo hija. se sentirá fuerte ante su Cristo… ¡Basta ya! No busque usted para rechazar un hombre. es la simpatía de la epidermis. sombreadas trágicamente sus ojeras. Hay que evitar las cloróticas. las tuberculosas. pero lo acepta tácitamente– podemos irnos y revolcarnos con cualquier prostituta o mujer honesta. en su cama solitaria de soltera! ¡Cuántas ideas endemoniadas. No temas profanarlo… todo será placer. . Pero vosotras no. no legislo. Todo el mundo gira en torno del sexo contrario.. El crimen más grande que la iglesia ha podido cometer y la humanidad soporta. la palabra idiota y sin sentido “yo soy una mujer honesta” –diga mejor: “no es usted mi tipo”. las histéricas. o “no tengo deseos de cohabitar”. haz de él lo que quieras. ¿y tu hija? –me gritaréis. Usted. noche tras noche. es la unión de dos seres.Al defender el derecho del coito no defiendo sino el derecho de la mujer. ** ** ** –He sido tuya como nunca fui ni seré de otro hombre. Su honestidad no existirá cuando le planten a su frente un macho que haga vibrar su sexo. el contacto de un polo negativo con otro positivo.

Habíamos quedado agotados. y nuestros vientres se buscaban al mismo tiempo que nuestras bocas! Su sexo era una boca de labios rosados. junto con el zumbido de los insectos. marchábamos hasta su desembocadura en el río. yo depositaba mi poncho de vicuña. la posesión mutua. junto al ruido de nuestros quejidos y besos. convertíalo en un único conjunto de nervios. caíamos de nuevo por tierra. volvía a la epidermis. que agota y crispa los nervios durante el día. Después corríamos hasta el arroyo y purificados por él. os han robado el derecho de vivir y si queréis rebelaros no os queda otro camino. La chispa se había producido y ya nadie podría impedir que nos consumiéramos en ella. La sensación llegaba de los músculos al cerebro. ¡Cuántas veces semivestido ya. a orillas del río. sacudir enteramente al otro. Habíamos encontrado el amor… Amor moral. era un himno sotto voce al amor y del amar. los coleóteros de mil colores. absorberme en él. ** ** ** Cleo se me había entregado con toda la impudicia de una diosa griega. si no sufro… Yo también quiero… –Y así rendidos. cerca de un arroyuelo. La brizna de las ramas de los árboles y las notas de las pequeñas caídas de agua. veíamos deslizarse el sol en el firmamento. que se dirían iban a morder todo mi cuerpo. El mínimo movimiento de un cuerpo hacía vibrar. pensando sólo en nosotros. complementado por el amor carnal. recorría hasta las fibras más lejanas e íntimas de nuestro cuerpo. el espasmo armónico. cuando yo me detenía azorado ante la crispación de su dolor: –No importa. el silbido lejano de una perdiz que buscaba compañera. alargarse la sombra de los árboles. como las antiguas cortesanas. depilado. En la hora de la siesta. la crispación de las manos a un mismo tiempo. que las sombras de la noche. ¡bendita boca tibia y húmeda! . y la simulación espantosa. llamarada que se renovaba continuamente. Fuego bendito. sobre el pasto amarillento. más variadas en que el cuerpo de la mujer era poseído en todas y todas formas: No temas profanarlo –me había dicho– y murmuraba. como las estatuas de Fidias. deslumbrados ante la revelación. no lejos del puesto Juárez. sin vello como las diosas.Para vosotras no habrá liberación: os ha condenado la iglesia y los hombres… A cambio de vuestro pobre título de señora. desnudos. Las cópulas más extrañas. la hora lúbrica.

hasta negársele la venta. toda vida. –Pronto se irá –decían pensando en Cleo. socios del jefe de policía ladrón y del tahúr pequero. cálida. pecado. pasquín de cuatro páginas. al convertirse toda en corazón. de los clubes de armas y de escribas. amor. su propio sexo. rebuscado. sus maestros. corazón que parecía golpear en su pecho queriendo. estimulados por la esperanza. que sólo defienden obras públicas. Señores todopoderosos. su piel. Todo mi ser dependía de su ser. De aquellos. la defendieron. venenoso… Yo no necesitaba apoyar mi mano sobre su corazón. mimosa en una simulación deliciosa de pudor. la palabra hiriente pero indefinida a su paso. chantajistas con permiso literario. Habló. Darse en una mujer no es sino muchas veces una estratagema para poseer.Sus piernas tenían flexibilidades de brazos al acoplarse a mi cuerpo. tras el placer del esfuerzo. imploraba el regreso de su hijo. Mansedumbre de madre. Nunca una queja. Habló un diario. Habló el pueblo. como pipa tras pipa de opio. hoy plena de fe. el timbre de su voz. el boicot por el comercio. Toda ella era deseo. para aquellos que sienten la necesidad de saberse honestos ante la conciencia de los indiferentes. brillosa. restándole importancia a la idea. anónimamente: la carta plena de insultos sin fecha ni firma. . que se me había creado del deber. escondiendo su cabecita junto a mi pecho. como bailan los monos junto al órgano pordiosero. Mientras fue presa libre la aceptaron. Como había implorado hacía años la vuelta de mi padre. de esposa engañada… Llegaba hasta Dios. eran todo músculo. Pudor detallado. arrostraron la discusión familiar de sobremesa. ** ** ** Como una droga. me lo decía su mirada. ¡Madre mía! Yo estaba ebrio de erotismo por aquella. en la creencia de un entusiasmo pasajero. de reemplazarme. para después abandonarse gimiendo lentamente. cuando se les ha repartido acciones de la misma. salir de él. fui perdiendo. Él no puede mentirle –me decía susurrando. Bandidos de Rolls-Royce y Señoras alquiladas. asustado. como ahora se unían en el ataque excitados por el despecho. de aquellos que sólo defienden honras ante el tintineo de las monedas de oro. socios de los “jockeys” y de los “yachts”. siguiendo la escuela de los grandes rotativos. jamás un reproche. Las miradas rencorosas de los hombres que su impotencia los convertía en paladines de no sé qué mentadas morales. Padre e hijos se unían en la defensa. Como hablan los pueblos. fracasados de la pluma y de la vida. Derrota bendita y honrosa. Mi madre trataba de dirigirla. La estanzuela quedó en manos de nuestros peones. mi muñeca de carne. el vacío en torno de ella.

Nos trabamos en lucha.. Las familias me han advertido que si ustedes vienen. Al día siguiente. ellas abandonarán la sala. Callábamos. velar por la tradición honesta. Esa misma tarde en la calle principal. evitar el espectáculo vergonzoso de las uniones libres… Pero ni un nombre. era imposible de ingerir. llevado por ella. vacié las cápsulas que quedaban. el propietario nos cerró el paso. Sobre mis ideas está mi comercio. y ya ni ella ni yo queríamos ni podíamos separarnos. Ante nuestra indiferencia avanzaron: “¡Fuera del pueblo!” –decía el último suelto refiriéndose a un cuento en un país imaginario. a través de la calle polvorienta y mal alumbrado. era el único hotel que existía en el pueblo. Insinuó la necesidad de depurar el pueblo. y arrojé su arma sobre un excremento de caballo… La comida servida esa noche en el hotel. escuchábamos las risas.Representantes del cuarto poder. crucé mi rebenque sobre el rostro del que había escrito tal cosa.. –Usted disculpe. pero no puedo admitirlos. don Jorge. expresamente mala. provocativo en su sonrisa. que cobraron comisiones a los “quinieleros” y que se asociaron más tarde al comisario. Desarmado. ¡Fuera… fuera!. Señores que empezaron a con el pequeño chantage al almacenero de comestibles dudosos. le pidieron la habitación. que hacen temblar ministerios y que gobiernan tartufamente junto a los vendepatrias de estas nuestras pobres factorías europeas. Risas que tenían sonido de victoria. —decían ellas. Cerca don Nicasio. . Su contestación fue un disparo de revólver. ni una indicación que me permitiera ir hacia ellos. Al llegar al cine. ¡Pobre pueblo! Debía partir. –Le pagaré a usted el doble –díjole Cleo a la dueña del hotel. Muchos habían salido a ver nuestro rechazo. Cleo me contuvo. perdido ya el miedo.

. Mi viaje es corto. mañana o pasado. Su presencia. humanamente... Alguna solución encontraríamos. Mi madre dormía. fecundos.–Imposible. cuando llegué hasta “El Refugio” para arreglar un pequeño equipaje–. –Tú no vendrás más –me dijo Irma junto al coche–... Dentro de pocos días estaría de regreso. señora. que sabía que leían en mi alma. ¡Nuestros últimos días! Mentía. una mirada de sus ojos tristes. muñeca –murmuré en mi impotencia. Su bahía se hunde como un enorme mordisco que diera el mar con la fuerza impetuosa de sus oleajes. Yo no quería ver a mi madre. ¡no quiero!. a más tardar. Yo no podría vivir sin ti… Al acompañarla. –Te acompañaré hasta Córdoba. –¡Mientes!… te mientes a ti mismo… No me quitarás… No puedes dejarme. hubiesen hecho que abandonase la idea de acompañar unos días a Cleo. . –¡No quiero irme!. una caricia suya. en los senos exuberantes. de la tierra brasileña… Maravilla estupenda ante la cual enmudecen los labios y las almas rinden el silencioso homenaje de la emoción. Mi muñeca lloraba. estaré de regreso. excusaba mi pasión en un sentimiento caballeresco. Deja que nuestra madre te diga adiós… –¡Tontita! cómo imaginas que puedo abandonarlas… Mentía… ** ** ** CAPÍTULO IV Río de Janeiro. necesitamos hacer reparaciones en ella y no tenemos otra que ofrecerle.. Mentía. silenciosa. ¿Qué les hemos hecho?. –No la despiertes –le dije a Irma.

por borrar el pigmento que viene desde la alquimia de infinitas generaciones y que. que habrá de brindar a la humanidad una nueva especie: la del “blanco negro”. anhelantes de realizar el milagro triunfal de la ansiada coloración. falsos apretones de mano y … en fin. estudiadas y genufléxicas posturas. dejará de ser materia para ser espíritu. Derrotarán al “glóbulo negro”. Dijérase que la naturaleza. oro el sol y las playas. estrechándose junto a mí. como una encantadora gitana danzarina. anclados en la bahía. me dijo: –¡Ahora. hubiese extendido ante nuestros ojos el bendito manto de sus bellezas mostrándonos desde el tono sangriento de nubes que el sol desflora. ofrecen camino abierto a la trashumante inmigración artífice de rostros blancos y ojos azules. Cruzamos la ciudad fastuosa cuyo sueño vigilan pesados “dreadnougths” que. mientras el monstruo iba a descender junto al muelle entre la aguda algazara de las sirenas que lanzaban sus estridencias de bienvenida en tanto que los remolcadores arrastraban el barco como a un pez gigante. propinas que se dan sin interés y que se reciben sin gratitud: tarjetas que circulan empujadas por el entusiasmo del momento llevando en su pecho eucarístico el tatuaje obscuro de un nombre y la marca revelante de algún título y que serán muy pronto rotas con cansancio. presentaciones de papeles que hablan por los hombres. no me asustaría ya la eternidad de una ceguera… Los ojos han cumplido su misión… La ola humana comenzó a agitarse sobre cubierta. cuerpo astral.Habíamos llegado en un alba verde-oro. parecen añorar la bala de cañón que los hunda… El rascacielos y el dancing han reemplazado a la cabaña africana cuyo recuerdo se diluye en el candombe de las machichas y contemplamos a lo lejos la silueta negra del Pan de Azúcar. ya abatido por la muerte. reconozco el valor de mi vida! Cuando se ha impresionado en la retina lo que ahora estamos viendo. solamente ahora. de negreros y portugueses románticos. colgado en el espacio como el tenebroso símbolo de una raza… . Verde el mar y las montañas. toda esa comedia de los rostros que sólo sirve para esconder el drama que hay en los pechos… Y por último visaciones de pasaportes. Maremagnum de inútiles cumplimientos. Llegarán tal vez a borrar todo lo que les recuerde su origen de esclavos y de reyes-esclavos. porque sin éstos aquellos no son nada… Entramos en la colmena blanca de las abejas negras… Hombres de ébano con alma de betún. hasta el reflejo pálido de estrellas lejanas… Cleo. promesas de invitaciones que no se cumplirán porque tienen la vida fugaz de una mentira y a las que dan efímera apariencia de verdad el débil ropaje del convencionalismo. que luchan por la eliminación del calor ancestral. pero no habrán de eliminarlo porque éste se ha abroquelado en el cerebro. porque tienen más autoridad que ellos.

quién sabe qué soñada liberación. rebeliones. el hambriento con sueño. ella sabe que sólo caerá el escupitajo asqueante de un borracho.Por fin llegamos a la meta ansiada por nuestra fatiga: el reposo en una cama de hotel. cuánta tragedia encierran! Pertenecen a una casta inferior entre el gremio de las camas… Son comparadas como las prostitutas a las mujeres honestas. promesas de redención. el sin valijas. en el comienzo y en el fin. cuando el cansancio las oprima. de caballo lleno de costurones y estopa en las arenas de la plaza. gemidos. yo creo que tú tienes un alma y por eso pienso que cuando te quiebras en un crujido… ¡te suicidas! ** ** ** Dispuestos a gozar de la vida con todo el derecho que les asiste a aquellos que llevan un volcán de juventud en el pecho y llamaradas de sol en las pupilas. el hombre gris cuya vida no tiene pasado ni futuro y que apenas alcanza a ser un punto inútil en el tablero del presente. para luego terminar gimiendo en el ángulo triste de una sala de hospital. hastiadas. que sólo sirve luego para fortalecer las médulas de las hienas y los buitres que esperan tras las rejas de los zoológicos. el estupor y la simulación. el suplicio eterno de saberse inferior a la “otra” que forma parte de un hogar y que recibe diariamente la bendición de los eternamente enamorados que en ella duermen. como las rameras. Así como la mujer de la vida cumple con su deber de amoldarse al que la alquila. la miseria de un vencido o el pus de lacras incurables. Todo el que paga puede hacer uso de ellas. su vientre sin curva y sin calor. el lamento de la miseria y el espanto del placer. ¡Destino triste el de las pobres camitas de hotel! Condenadas a no tener dueño y a oír siempre la misma queja de todas las bocas. Las camas saben también que así como el primer día las destinaron a la mejor habitación del hotel. ofrecer su carne cansada. juramentos de amor y proyectos del crimen… Ambas oyeron el canto y el sollozo de la vida. más tarde. Cama de hotel. es idéntico al de las meretrices y los caballos: ambos se inician entre el lujo del lupanar privado o del Stud en boga. el que las pagará la primera noche para. mientras sobre el tálamo común de sus sábanas rotas. y su existencia. Camas de hoteles… ¡Su presencia. la recordación continua que de su otra hermana “la honesta” hace el que a su paso se refugia sobre sus muelles. . así también ellas tienen que deformar sus hendiduras para adaptarse al cuerpo que reciben. sus pechos fofos. inconscientes. si puede. el perdido. nos lanzamos enloquecidos en un violento torbellino de fausto y de grandeza. entramparlas la segunda… La prostituta con o sin patente y la cama del hotel escuchan silenciosas. el huésped dudoso. y ellas saben. será su destino el último rincón donde sólo se alberga “el pasajero sin documentos y sin baño”.

Embriaguez de teatro… borrachera de dancing… bullicio nacarado sobre el tapete verde… éxtasis de cine… risas de champagne… cascadas de besos… ¡toda una naturaleza íntegra con sus tres reinos de Dicha. porque fuimos de la aurora al crepúsculo sin pasar por el mediodía. . Habían pasado los últimos tres días. Las luces de nuestra alegría fueron muy pronto barridas por las sombras de la tristeza.. la volcamos en la copa de nuestro amor y bebimos con la desesperante sed de dos desiertos de arena caldeadas! Pero. –No te aflijas querida –decíale ensayando una sonrisa que quemaba mis labios.. no tienen un Cirineo en su avance hacia el calvario! Empezamos a rezar la oración de nuestras tristezas. de Pasión y de Orgía. Habíamos recorrido nuestra jornada más veloces que el sol. vendimos el gabán. el que dolorosamente tenía en realidad: iríamos tirando… hasta el fin. dentro de la más judía de las distribuciones. habíame hecho olvidar en un gabán. si es que tenía fin nuestro martirio –iríamos tirando de la cuerda de la indigencia a la que habíamos atado el carro de nuestra existencia… Iríamos tirando… ¡convertidos en bateleros de un Volga maldito de nuestra propia desgracia!. por lo menos. Gastado el dinero. Yo trataba de ocultar a Cleo la proximidad de una miseria total. el que quizá también por mandato de esa misma casualidad no sólo había escapado al embargo del hotel. porque era mentira– todavía queda algo. que presintiendo nuestro destino. por eso el choque fue más brutal. todo declina en la vida… hasta la vida misma. sino también a nuestra intención de vender todo cuanto quedaba. el consuelo de saber que el golpe final no habrá de serles tan fuerte porque encallecieron el corazón con lo guijarros del camino! Benditas sean las miserias por etapas… Ellas dan piadosas resignación a las almas que van cayendo hacia el último tramo. sobre el altar que la desolación había levantado en el último rincón de una covacha… Invierno. No habíamos tenido noción del descenso. durante los cuales pudimos vivir gracias a unos billetes de la casualidad. ¡Felices de aquellos que en lugar de desplomarse… ruedan! Tienen. inferiores al Nazareno. como el sacerdote que marcha a la par del condenado y le da ánimo para llegar al patíbulo… ¡Desgraciados de aquellos que. aún podremos ir tirando… ¡Sí! “tirando”… esa era la frase diaria que ella interpretaba como la explicación de que habríamos de soportar aun más y a la que yo dábale otro significado.

divisé las pequeñas luces de un bodegón que ya conocía por lo sucio y donde vendían abultados sandwiches de dos monedas. vencería fácilmente la fatiga. ¡Miserables peregrinaciones en tierra extraña! Soledad espantosa que la impotencia y la desesperanza hacen más cruel aún! Al buitre de la fábrica parecía no interesarle. me detuve a tiempo… ¡Caramba. ¡Nada… siempre nada! Un día partí con dos monedas que había reservado para engañar al hambre mientras vagaba como un sonámbulo por las calles que se extendían interminables a manera de ataúdes abiertos. porque felizmente. como relleno de su vientre. saliva de hambriento y apuré el paso… ¡Por fin iba a comer! –… ¡Perdón. Como la fiera al anuncio de la presa.Todas las mañanas salía inútilmente en busca de trabajo. Así por lo menos un poco más tarde podría dormir. Prefería guardar el dinero para comprar cualquier cosa al caer la noche. ¿Le hice daño? –pregunté a alguien con quien acababa de tropezar. Los patrones. una vez entretenido el estómago con un mendrugo. donde sólo alcanzan a ver los ojos de un enamorado. con el apuro que lleva! –Ciertamente –respondí– tengo prisa… –Algún apuro… enfermedad… médico… –Una enfermedad… un médico… –me repetía para mis adentros sonriendo dolorosamente… ¡Bien sabía yo cuál era mi enfermedad y donde estaba el sucio médico que había de atenderla! –Oiga… vea usted… cómpreme este ramito de violetas… Sentí una voz en mi cerebro que parecía venir desde los más hondo de mí mismo… y allá. no la vi!. me miraban de arriba abajo y parecían dividirme en dos pedazos con la cuchilla de sus pupilas.. –No. Cuando las primeras sombras ensayaban sus zarpazos en los muros grises de la ciudad. mis brazos y mi cerebro. tragué saliva amarga. porque el sueño. revolvióse casi mi lengua reseca entre los dientes. como cuervos llenos. yo vi el cuerpo blanco de mi virgen tendido sobre harapos… de una virgen a la que siempre dedicaba la oración de mis amores… de una virgen que era el motivo de mi vida… la razón de mi permanencia en el mundo… el vaso sagrado donde guardaba mi existencia… el cáliz bendito donde mi corazón se embriagaba con el ..

no existía más… Yo era otro. Todo fue borrado por el brochazo de encanto que sobre el lienzo de mi alma había estampado el diminuto ramo de violetas. celosa del ritmo de nuestros corazones. –¡Qué bueno eres. Cleo. como todas las miserias. pero ello no nos importaba… a esa hora vivíamos en un pleno y dulce estallido de besos y teníamos en esos momentos la breve y perfumada existencia de las violetas cortadas… El débil pantallazo de un tísico sol de invierno nos volvió a la vida. son suyas. Cleo temblaba de frío sobre su lecho deslanado y había en su rostro de ángel triste la tierna. La tragedia de miseria. cómo te quiero! –me dijo Cleo mientras me tendía el premio de sus brazos. el abismo de pobreza en que se hundía todo mi ser habían desaparecido. El mañana con su comparsa de tristeza estaba tal vez golpeando nuestra puerta.vino dulce de sus besos… de una virgen que me ofrecía el collar de sus brazos… de una virgen que desplazó a Dios de mi conciencia. Yo… aquí sólo tengo… ¡dos! La mujer me miró en los ojos… Algo extraño vio en ellos… y recibiendo el dinero me dejó el ramo… Benditos ojos los míos que llamaron a mi alma en su auxilio y la hicieron asomar implorante en el fondo de sus pupilas… Hambre y cansancio desaparecieron. mejor dicho. nada más que cinco… –¿Cinco? –dije tomando el ramo–. una especie de alegre y romántico colegial. Es necesario bajar mucho para vivir alto. para reinar en mí… ¡Cleo! –Sí… Deme las violetas… –Téngalas. emocionante y definitiva resolución de una paloma desafiando la tempestad… Todo mi ser versaba grata dicha y en mi alma estaban abiertas todas las fuentes del amor. La media noche bostezó sus doce campanadas. El hombre sin coraje y sin ilusiones que hasta hacía unos instantes avanzaba impulsado por el grito salvaje de un estómago vacío. Quédate en la cama que yo saldré a buscar… .. ascendí hasta mi covacha que estaba muy alta como todas las buhardillas.. –No tenemos nada para hoy. un soñador en plena primavera de la vida. como están por encima de los turbiones las hojarascas. ¡Cómo cambia el corazón cuando es el amor el que le acaricia! Fui hasta mi casa.

que el esclavo velará su sueño… ¡Las muñecas no lloran. encantadora virgencita mía…! ¡Y partí con el corazón partido! Lloviznaba en la calle y el fango de esa lluvia me salpicaba el alma… Avanzaba como un presidiario y me detenía como un mendigo. para extenderse y … ¡pedir una limosna…! Junto a la escala de mármol que daba acceso a un lujoso círculo en cuyos libros figuraba mi nombre como socio “transeúnte”. Yo era la única figura exótica entre la farándula que a esa hora se vuelca detrás del mendrugo bien ganado. pero no debía hacerlo con las manos vacías… y pensé: estas manos que no puedo utilizarlas para trabajar servirán por lo menos para hacer algo que por mí no lo hubiera hecho nunca porque me habría faltado coraje. preciosa dueña mía… Duerma la reina. Pasaban los hombres a mi lado sin mirarme. Llegó el mediodía. mientras él se aceraba. sin esperanzas. ocupé mi sitial de mendigo. Sentí la moral que se desplomaba en mis adentros. pero todo es aceptable por ella. llorando como un vencido… –¡Fuera de aquí!… ¡Atreverse a tocarme! . Yo era el Contagio… Sin trabajo. sin alimento. –Quédate tranquila –le dije–. en ayunas… —y sus manos acariciaban mi rostro y la sentí sollozar sobre mis hombros. servirán. Hacía cinco minutos que había ingresado a la turbia y doliente caravana de los que se disputan el sitio en las plazas. Junté mis manos con los dedos crispados como un agonizante… y lo era. Yo adelanté el paso y apoyando suave y temblorosamente mi mano sobre su brazo repetí mi súplica. El regreso a casa se imponía. Yo era la Desgracia. cuando una elegante figura de hombre abandonó la casa marchando en dirección a mí. Las parejas felices ni me rozaban. porque mi orgullo estaba muriendo para dar vida en sus entrañas al pordiosero… –¡Señor! –le dije– hay hambre y frío en mi casa… deme usted algo… El hombre siguió su camino sin responder. porque Cleo lo necesita.–Con este tiempo… sin abrigo. aunque ello involucre un supremo renunciamiento. en los portales y en los atrios. arrastré mi cuerpo por la ciudad hasta que el crepúsculo dejó escapar el murciélago de sus sombras. –Sí –me dije enrojeciendo–. llegó el anochecer y aún continuaba en mi búsqueda. estas mi manos que nadie las quiere para el trabajo.

mi existencia tiene la razón de ser otra existencia. pero es que no vivo para mí. el destino le ha puesto en mi senda… Estoy pobre… muy pobre. ayúdeme… tiéndame su mano… sálveme –agregué en el paroxismo miserable de mi desesperación. más aún. entonces tu deber como inútil átomo humano. la miseria me convierte en pordiosero… Ampáreme… protéjame. ese día yo caeré. El macho que por darse placer hace un engendro en el vientre de la hembra y le da forma y existencia. pero el hecho de que yo posea dinero no me obliga a llenar la boca de los hambrientos. Esa amistad ha muerto… murió al morir en ti el hombre satisfecho… Busca la amistad y ayuda en tus compañeros de desgracia. No le pido . en tus hermanos los fracasados. es el de estrellarte: ¡estréllate y muere! –No se lo pido únicamente por mí… Si fuese solo en el mundo. en esos que duermen debajo los puentes y que piden limosna en los atrios y en las plazas… No en mí que ya no marcho por tu camino. mi fortuna es inmensa. Lo repito. Nadie da nada por nada en la vida. usted la conoce a ella. a los ensotanados… a lo que piden para dar… y verás cómo ellos también te la niegan. la vida no me interesa. a una tabla salvadora en mi naufragio. –Me pides ayuda y salvación en nombre de una amistad… De una amistad que ya no existe. Tú has caído. una mano capaz de conducirme por el buen camino… –Sergio –le dije–. lo imploro afianzado en la amistad que nos ha unido… no me deje rodar al abismo… ¡sálvame! Mientras decía estas palabras yo noté en sus ojos un brillo extraño. usted lo sabe. una especie de sadismo… –Sí. Había en su mirada al contemplarme. que ya no soy tu compañero… –¿Es posible.El hombre me miró un momento y reconocí en él a uno de mis antiguos amigos de las épocas que yo frecuentaba el círculo. Una inmensa alegría subió a mi rostro pues comprendí que ante mí tenía a alguien que bien podía ayudarme. un destello raro y me pareció comprender que sus pupilas gozaban del espectáculo que mi aspecto andrajoso ofrecía. porque ella tuvo la vida que tú le brindaste cuando todo respiraba alegría en torno tuyo. has rodado y no has tenido siquiera la valentía de imponerte en tu caída. yo me eliminaría. El día que yo no tenga un centavo. no permita que caiga… se lo ruego. que usted hable así… que me niegue un mendrugo cuando su mesa está repleta… que me niegue usted que tanto tiene? –Y bien –respondióme colérico– dices que yo soy rico… Es cierto. lo hace pensando que ése será el báculo donde habrá de afianzarse su vejez. Sergio. ni a vestir a los desnudos… ¿Acaso la razón de tener impone la obligación de dar? Implora ayuda al clero.

ese ser no merece llamarse hembra. pierde su control y enloquecido ordena que el cuerpo salte y que las manos aprieten…! ** ** ** …Y mis dedos modelaron en la carne de su garganta una estatua de justicia. de los que para defender su vida y la de su hembra llamaban en su auxilio a la muerte y la mataban… ¡tú eres un espermatozoide inútil en la vagina de la humanidad! ¡Fuera de mi camino. no existe en la gramática de la vida y sólo lo inventaron y lo conjugan los que como tú necesitan. pasada la borrachera de la ira miré sin pena su cuerpo muerto. de lucrar con su belleza. déme algo para ayudar a Cleo que agoniza enferma en una buhardilla!… ¡se lo pagaré con trabajo! –¡Cómo se ve que tienes condición de mendicante y qué bien has aprendido de memoria la leyenda eterna de los mendigos. de esa criatura alquilada o la mayor parte de las veces engendrada solamente para servir de motivo lastimero? El verbo dar.para mí… ¡Se lo imploraré de rodillas si es necesario. como lo estás oyendo… Tú eres un producto indigno de los de tu raza. –Por favor… no se ensañe conmigo… contemple mi situación… ¡piense en una pobre mujer que me espera hambrienta…! –Estás pobre –me dice despectivamente– estás convertido en un miserable y tienes una mujer que acepta quedarse a tu lado. me apoderé de su cartera… ¡El hambre me daba “toison” de bandido! . de utilizar esa especie de fondo de reserva que la naturaleza ha depositado en ella para el caso de bancarrota en la vida. la vieja canción de esos que en los portales. sufrir hambre. y rechinan los dientes buscando a quien morder… y el cerebro donde ha repercutido el eco del bofetón. sabiendo que eres incapaz de explotarla. ¡Venas que se hinchan como si fuesen a estallar mientras el corazón apresura sus latidos como si a golpes de diástoles quisiera devolver la ofensa. ¡Tú no mereces ser macho…! Sí. Y tú prefieres mendigar para que los dos coman y luego con el estómago satisfecho dar rienda suelta a las pasiones oficiando el rito de la carne sobre un altar que ha levantado la limosna. Luego. de tus mayores. asqueroso…! Y su mano rubricó en mi hombro el primer empujón de mi vida de hombre… Horrible y fulminante reacción. de los que vivieron en las cavernas. Pero. ¿quién es el que come con las monedas que caen en sus manos… con el dinero que los imbéciles le entregan en el nombre de ese pobre ser inconsciente. no piden para ellos. porque su vida no les importa… y sólo piden para el niño que llevan en los brazos. El crimen me había armado caballero… Registré sus ropas.

me lo niegan y hasta me abofetean. le infeste su aire. he hecho el bien. talleres y asilos. He sido bueno. llegué hasta ser mendigo porque la sociedad no quiso que yo fuese un hombre de bien. llevando a todas partes vida y bienestar… Todos los colores humanos de la gama social han recibido el refuerzo de mi propio calor. He cumplido con los preceptos de todas las religiones antiguas y modernas. los que hacen vida de zánganos y que siempre marchan a la cabeza de las multitudes laboriosas. cuando la fatalidad flagela mis espaldas. sino que estampó en mi cuerpo el sello de su fuerza. hasta la generosa y dilapidadora de dineros ajenos. recibieron dinero de mis manos para salvarse de situaciones difíciles. . En cambio ahora. Me asiste el mismo derecho a la vida que a los demás. ellos llamaban situaciones difíciles al levantamiento de un pagaré que sirvió de alfombra para que sobre él pasase el lujoso automóvil de primera marca… Yo he dado todo a la sociedad sin que ella me diese nada. No solamente me negó el pan que la adversidad me hacía solicitar con el humillante ademán de un pordiosero. Bofetón cobarde porque fue dado con el convencimiento de que caería sobre un débil. Era el propietario de alguna de las fábricas donde fui tantas veces a ofrecer mis energías a cambio de un mendrugo de pan y de donde me arrojaron con el fardo de mis miserias y mis dolores sin escuchar mis lamentos. yo he querido brindar a la sociedad el grano de mis energías para que ella levante su monumento de progreso! Yo no he sido nunca un lastre. ¡sin fijarse siquiera en el libro abierto de mi rostro pálido por las vigilias y donde el hambre había escrito la más penosa. cuando mi cuerpo debilitado por las vigilias busca tal vez instintivamente un pedazo de sepulcro para reposar. pedí una copa de ajenjo y entre trago y trago comencé mi autodisección espiritual y me convertí en juez de mí mismo: Ya formo parte integrante de la humanidad. ¡Yo he querido vivir de mi propio esfuerzo. Penetré en un bodegón.Entre las sombras. sobre un indefenso. Cuando tuve fortuna todos compartieron de ella: los encumbrados. ellos que tienen lo mío. Ese hombre que acabo de estrangular encarna para mí la sociedad. abandoné el lugar de la tragedia. Y si me hacen la promesa de un metro ochenta en la fosa común no es caridad sino temor que mi carne rebelde hecha gusanos. Él ha corrido como sangre fecunda por las venas de fábricas. un peso muerto en la balanza de la humanidad. llámese presidenta de sociedades de beneficencia o lo que sea. sin oír mis súplicas. porque he visto siempre en cada hombre un hermano y le presté mi ayuda. Desde el frío y calculador hombre de negocios del proceder político. Antes de ser criminal. Ese hombre cuya vida acabo yo de arrancar pertenecía a la clase de los potentados. la más triste de sus prosas! Antes de ser mendigo. supieron sacar provecho de mi dinero. ellos que todo lo tienen. yo fui un hombre de bien.

un aleteo de vida en el último y más débil de mis vasos sanguíneos. Quitémosle a cada uno lo suyo. un soplo en mis pulmones. porque es lo único mío. se mejoran. la alegría y la felicidad desaparecerán para dar paso al ser cuya vida significa luchar a brazo partido. un motor que se ofrece. Yo no me defiendo. . al que para comer y dar de comer a su hembra. quieren hundirme… y yo me defiendo y me defenderé mientras haya una trepidación en mi aorta. Un niño con juguetes es un niño alegre y sobre el pezón de la madre todos somos felices. los que no tienen ni siquiera la fuerza de cuajar en un injerto. por un pedazo de alimento. que se borren como puntos trágicos. Yo señalo un hecho. una polea más en el mecanismo humano. como puntos muertos… Pero que no caiga yo que soy un germen de vida. me estrangulan. que se derrumben como levadura estéril. se abrazan a la reja del albañal que los traga. la humanidad en su instinto avanza en una incesante evolución de formas… es decir: cree avanzar porque su engranaje marcha. se estilizan. todas las formas se cambian. como puntos débiles. bien merece el puntal de un crimen. los marchitos. mataba. y la satisfacción. porque su ruedas giran vertiginosamente. los resecos. una nota de fuerza en el pentagrama del músculo. Que la haga quien sepa que ha delinquido. Que caigan ellos que nunca fueron nada. en un continuo afán de superarse a sí mismas. diamante alma. los que su vida no es otra cosa que un mal escrito poema trunco. esta vida para sostenerla. sangre a sangre con sus propios hermanos y hasta sus propios padres. que quiere y debe llenar su ciclo funcionando… ¡que no caiga yo que soy una antorcha encendida en la noche de los inútiles! Y sin embargo me empujan para que ruede. si es que éstos antes por hambre no lo devoraron a él… Esa es la dura verdad. para defenderla. Yo acepto que giman y se arrastren los que nunca dieron nada. ellos que ocupan inútil e injustamente el lugar que le corresponde a otro en el espacio. al de las cavernas. Mi vida que para mí vale mucho. pero está patinando y patinará siempre sobre el mismo fondo negro donde se debate el alma bárbara de sus ancestrales…!! El hombre satisfecho es un hombre bueno. pecho a pecho. yo la disputo… Esta vida que lleva engarzada la existencia de un diamante que con su brillo le da luz. los que sabiéndose residuos siguen viviendo y como no tienen ni aun la mísera potencia de resistir contra la corriente. la que nadie quiere creer y sin embargo todos la comprenden… Yo no hago mi defensa.¿Qué culpa tengo yo entonces de que ellos hayan hecho renacer en mí al hombre primitivo. En estos razonamientos no hago sino agitar el árbol de la verdad para que caiga el fruto de por sí. los inútiles. porque solamente oía la voz de su religión que era la voz de la naturaleza? Los tiempos pasan en comparsa de siglos. por ley de gravitación. yo me justifico. yo formulo un juicio. diamante-mujer. tiene para ellos menos precio que una limosna… Pues bien: yo no la entrego. se renuevan.

con la serenidad del hombre que sabe que no ha delinquido. para luego en plena pretendida civilización. … ¡Y cuando esto le falta. fue la lucha la que me obligó a dárselo. yo me absolví. satisfecho… Civilizado… ** ** ** CAPÍTULO V Tranquila la conciencia. que ofrece a Dios. Hambre y satisfacción. de donde saliera por la mañana dispuesto a mendigar y a la que regresaba. Abandoné mi mesa y salí tranquilo. un vientre que se preñe y un niño que nazca… Juez de mí mismo. está incubado en el protoplasma de ayer.Y yo se lo he dado. lucha que nos hace llegar al mundo gritando. en el indiscutible derecho de la vida: ¡matan y despojan a su vez! El protoplasma de hoy. desde las puertas del vientre de nuestra madre… La vida bárbara comienza donde la misión muda de la matriz termina… El bíblico e inútil Abel. resonar una vez más como un “remember” a los que olvidan… Es un alarido que oyeron las cavernas. lucha eterna. ¡El pasado manda! Barbarie y civilización: principio y fin de la existencia humana. porque tiene el estómago lleno y se abriga. llevando para mí en esos momentos una fortuna en los bolsillos. casi vencidos ya. reaccionan. sus cantos y sus rezos mientras su vientre repleto está digiriendo la carne de sus ovejas. Lucha. desafiando. lucha que viene desde más allá de nuestro primer vagido en la cuna. como rabioso alarido. hacen un nudo de fuerza en sus músculos y amparándose en el sagrado. . emprendí el camino hacia mi casa. que oímos nosotros y que oirán los hombres de mañana y siempre. mejor dicho. ha de encontrar siempre al Caín hambriento… La vida toda es una cadena que tiene por eslabones los Abel y los Caín… Los primeros viven de lo que despojan a los segundos. vuelve a ser bárbaro! Siempre ha de oírse en la tenebrosa noche de las edades el grito salvaje que viene desde el comienzo del primer ser y que a veces parece apagarse como ahogado. El hombre primitivo era bárbaro porque tenía hambre y andaba desnudo: el hombre moderno es civilizado. se incorporan. mientras haya dos seres que copulen. que ha oído la edad media. hasta que éstos acosados por el hambre.

amparado en la sentencia absolutoria que el Yo íntimo dictó sobre el proceso en que el hambre y la miseria me habían envuelto.. Mi vida es una esclava postrada junto al haraposo trono de la tuya. ¡He trabajado tanto!.. madre mía. Ella entreabrió sus ojos.. mi reina.... un delito. Virgen rendida y pálida después de una noche de tentaciones.. mientras asentaba sobre mi garganta las tibias palomas nacaradas de sus senos. y me senté suavemente al borde de su cama. –¿Cómo? ¿Has encontrado algo. Pensé ocultarle lo que había hecho. –Sí. yo no soy culpable... y sus ojos. el “por qué” de mi vida.. debo reposar un poco. Cleo permanecía aún sobre el lecho. por fin? –me pregunta ella semiincorporándose en el lecho y cruzando su brazo en torno de mi cuello..” . ya sin lágrimas de tanto llorar. mi cabeza es como el cofre bendito donde mi alma ha guardado el relicario de tu imagen.. y sonríes. acariciando su frentecita pálida. mis manos se crispan para estrangularte. “Amor que daría todo a cambio de no compartirlo jamás con otro hombre. –Tú encarnas la fe. sólo se oculta una culpa. soñando quizás con besos de otros hombres.En el trayecto buscaba la forma cómo explicaría a Cleo la procedencia del dinero. Con los brazos abiertos. dueña mía. la cabeza inclinada. un pecado.. pobre niño mío. ¡óyeme. vicio bendito. me dije. –Dueña mía –le dije. –me dice mientras sus manos se entrelazan con las mías..! “Tú eres la idea que ha cuajado firme en mi cerebro.... besando la sombra de sus ojeras. tienes razón. pero. ni delincuente.” –El número de los esclavos no hace los reyes. subí la fatigante escalera cuyos últimos peldaños morían junto a mi buhardilla. diosa mía. dábanle un aspecto de virgen dormida sobre la cruz de Cristo. acuéstate. es mil veces más excitante que el haschisch u opio. novia mía.. dormido junto al mío. –Vienes cansado. representan para mí más que toda religión y más que los paraísos prometidos por Mahomas o Cristos. ni pecador y basado en el razonamiento que hacía pocos instantes habíame hecho.. Yo miraba reflejarse mi rostro en el fondo de sus pupilas y tuve la dulce emoción de sentir que vivía dentro de ella.... Uno les basta... El contacto de tu piel. –Reina mía. Tu sexo y tus labios. Cuando observo tu cuerpo rosa y tibio delicado y fino.

Puedes estar tranquila.. ¡Tal vez habrá servido el de ella.. por ti lucho.. ha sido fructífero... Mientras el sol ensayaba sus primeras luces. . el caserío despertaba y despertábamos nosotros de la tenebrosa pesadilla... Y murmuró quedamente a mis oídos.. Es por ti solamente que mi corazón late y que mi sangre circula.“Mis ojos sólo viven para adorarte y el día en que ellos no te vean.. el deshilachado vestido de Cleo y el viejo y raído traje mío. testigo mudo de sabe Dios cuántas tragedias.. no.. No me preguntes... el pan de azúcar. “Ellas deben ignorar el sacrificio de sus vasallos... para nosotros fatídica. divisa racial es la mole obscura que se recorta en el infinito como trozo de la negra carne de los hombres que la habitan... Fuimos a una casa de compra-venta y allí quedaron.. Por ti vivo.. por ti esta tarde. para no alzarse nunca más mis párpados... –¡París! –No.. sobre el mostrador. las reinas no saben nunca cómo se ha conseguido la flor del abismo que se les confía.. caerán... el por qué de mi silencio. para cubrir el cuerpo de una pobre mujer que comienza a rodar por la pendiente de la desgracia y el mío para algún hombre que se hunde en el abismo de la limosna. –He trabajado mucho.. Ella me ha enviado sus dones. tenía algo de nuestra vida y estaba llegando para nosotros. Parecía que la aurora que llegaba con el nuevo día. En su cerebro de mujer se imaginaba parte de lo que yo había hecho y apretándome entre sus brazos.! Terminado el trayecto que importa la búsqueda de pasajes. Mirábamos esa ciudad cuya...!” Cleo adivinó el por qué de mi hermetismo. Ya sabes que a ti me debo y por ti lo haría todo. besó con fuerza mi boca. como si su tierno y amante corazón presintiese que algún brazo uniformado podría arrancarme de ellos... ¡Ignorarlo siempre. Buenos Aires. Horas más tarde la luz invadía la ciudad. nos instalamos en el barco..! Por fin dejábamos de ser protagonistas de la película horrible que tuvo por escenario una buhardilla.. El sacrificio hecho en honor de mi diosa.” –¿Qué has hecho por mí? –imploró ella... reina mía. abandonamos la tétrica buhardilla y descendimos por última vez la sucia y fúnebre escalera.... visaciones chocantes de pasaportes y demás hilos que encierra la madeja que ha de desenvolverse en un viaje. la razón de mi sacrificio..

..... “Si en lugar de traerte el eco de una desgracia. me hubiera propuesto enterarte de una nueva venturosa. vi un rostro conocido y tuve una exclamación de alegría: –¿Tú. he llegado hasta ti con tan amargo presente en las manos. No insistí más. ¡la Fatalidad! Ya lo están viendo. levantándome para abrazar al amigo de la infancia que el azar colocaba de nuevo junto a mí. Es doloroso que el destino me elija como mensajero de tan triste nueva. Hablábamos de nuestros proyectos.” –¡Madre mía!... en el pueblo. La nave enfiló proa al sud. y volviendo la cabeza busqué a quien así me llamaba. Tanto tiempo sin noticias tuyas. La vuelta a la primavera de la vida. te he reconocido inmediatamente y vine a darte un abrazo. como abrasado en rayos pedidos al sol. Volvía de nuevo a cruzarse en nuestro camino la mesa bien servida. Nuevos caminos abríansenos por delante. Celebramos con un beso quemante. rumbo a la ciudad inmensa por donde evacúa la América del Sud sus productos: ¡Buenos Aires! Paseábamos por cubierta... Ella murió y murió más de pena.. –¿La última vez que pudiste verla?. Esa especie de año nuevo del calendario del destino. ¿Acaso mi madre. la tiene ella. yo no sé qué.. . Menos mal que Irma estaría a su lado.Allá quedaba con ellos el invierno de nuestra miseria. –Sí. creí vislumbrar algo.. A la hora del almuerzo ocupamos nuestros respectivos lugares. teníamos nuevas rutas a seguir.. ni aún tu pobre madre la última vez que pude verla... que de cansancio de vivir....... Juan Antonio por aquí? –dije. nuestras ropas sucias y deshechas. permitiendo que sólo llegara a mi cerebro una onda de temor y evité la pregunta por miedo a la respuesta. cuando sentí que alguien daba una palmada en mis espaldas. algo que mi alma presintió. olvidando el pasado y con los ojos fijos en el porvenir.... He preguntado a todos respecto a tu vida y nadie supo responderme.. sí. No obstante mi serenidad. Porque Irma estuvo a su lado.. ¿verdad? –Irma. no te hubiese encontrado nunca: la única brújula para dar con el paradero de los hombres.. el primer momento feliz después de tanta desgracia. hubo un sacudón dentro de mí.? –Sí amigo mío. –me responde–.... Irma estuvo allí. en el dejo de su voz y la casi invisible contracción de sus labios.

el abogado. la mujer que se ha perpetuado. los que llegan. es necesariamente envidiado por los otros. Mi lugar está ocupado de inmediato. encuentra siempre frente a ella la supremacía física.” “¿Qué le importa.” “Los comunistas no quieren llegar por su esfuerzo al lado de los elegidos. lo que los otros consiguieron con trabajo o robo. el análisis verdadero de los que criaste. te arrebaten lo que es tuyo. La humanidad la ha denigrado como un castigo. Todo ser que posee algo. es deseado.” .¡Ya lo sabría más adelante! –En fin.. de los que imagines tus hijos. resígnate –me dice– es el signo de todos. “La muerte. ¿Qué puede importarle a la colectividad que tú o yo desaparezcamos? Esa eliminación es necesaria. “El leguleyo. por los que lo rodean. Y la lucha será eterna. aunque para llegar a reunir lo que uno cree suyo. luchar como una fiera en la disputa del oro.” “Has tenido tu parte en el festín de la vida. yo significo un obstáculo. creen que este hombre ha vivido mucho. sino por la violencia?” “La supremacía moral. cuando no puede seguírsela en su rápido avance y cae. eres un obstáculo en su camino avasallador para que aparten luego. Viejo. el amigo. Le pertenece un tanto por ciento. el desnivel físico. para los que estén por llegar. del hombre que ha producido lo que debía. pero necesario e imprescindible. el Estado es el primero que se abalanza sobre el cadáver en el reparto. darle una parte. la diferencia de capacidad comercial. sin deseos ni esperanzas. Es triste. les da a su vez ese derecho. y ha dado vida por ello no puede ya dar placer. ha debido renunciar a principios. La infalible y eterna cicuta que acaba con la vida. debe hacerse el presente como en las caravanas del desierto. plenos de virilidad. alejarse del código.. ya que la vida que distes.” “En la caravana de la vida. la esposa y los hijos todos sin excepción. que le ha tocado una buena presa en el reparto. Y es entonces cuando la muerte se desea y necesita. por los de su propia carne. al hijo o a la madre? Éste o ésta a su vez morirá y así entre mordiscos y zarpazos tiene la seguridad de su completa posesión”. como ellos lo significarán a su vez. de los triunfadores. un cántaro con agua y una ración de pan. que ya no produce y su vejez es un estorbo en los planes de ellos.” “Y es justo: ¿Cómo remediar actualmente la incapacidad intelectual. doloroso. cuando ella no es sino un hecho sin importancia para la generalidad. no es nunca una pena cuando llega con los años de agotamiento físico o moral. imprescindible para dar paso a los nuevos. músculo contra cerebro.” “La muerte individual significa para la colectividad general un beneficio. quieren ocupar su puesto por la violencia. cuando es individual.

¿Qué otro gesto más bello. No temas enfrentarte a ella.” “¿Qué presente nos han hecho? ¿El dolor de existir?” “Nosotros podemos ofrecerles la alegría de morir. está más allá del castigo de la justicia y de la ira de los dioses..” “Dejan de ser fuerte. para poderse liberar en cualquier momento del yugo de sus congéneres... sino ésta de las aguas sucísimas del puerto?” “La adolescente. más aún.” Callamos un momento. como escupitajo a nuestras leyes y morales. que al llegar al puerto. soy tu amigo. no darles el placer de su desprecio e insultos y penetrar en la noche eterna. . cuando podemos zafarnos así de su venganza. como un presente. no puede mordisquear sus senos. haber vivido su instante.” “El suicidio nos coloca más allá del castigo de los hombres y de la venganza de la justicia.” “Los hombres recién fueron superiores a las bestias cuando inventaron o descubrieron el suicidio. sin otro afecto que sus propios recuerdos. esa puerta que dejó la naturaleza a su preferido. esperando que en lontananza descubra el barco que pondrá a a su trágica prosa.“¿A qué empeñarte en poseer la vida.” “El suicida. como un castigo. si en tu impotencia haces grotesca esa unión?” “La muerte no es un castigo. ¿qué otra ruta le queda. tu hermano. aunque los códigos así lo proclaman. de la misma ira de los dioses.. arrodilladas las almas ante la memoria de la muerta.” “Aquel viejo que avanza arrastrando su miseria hacia el banco de la plaza. después de haber gozado el minuto. más aún.” “Los transforma en iguales. en el inmenso silencio. para separarse de la roña en que los hombres y la vida lo transformaron?” “El obrero pálido. famélico. que después de haberse entregado. que abandonaron los niños a la llegada de la noche. en superiores en su impotencia de castigarnos.” “Estos. junto al macho que no puede desgarrar su himen. –Aquí estoy a tu lado. dicen habernos ofrecido la vida y. la virgen que despierta a la vida junto al efebo que no puede poseerla. nada se pierde. es una liberación en estos casos. La muerte no es una pena. inútil y reseco. que todo fermenta que todo se renueva y utiliza. Más allá aún.?” “La muerte no es sino un pasaje de la vida ya que la costra de la tierra es un laboratorio. ¿qué otra ruta a seguir. pretenden podérnosla arrebatar.

. . pisamos tierra. En una palabra: me he abierto camino de una manera sorprendente y desde ya. el prurito de lucro que brillaba en la faz de los abuelos años ha. siempre amigo. han llegado a formarse un árbol genealógico y establecer una aristocracia. pero sus caras trasuntan la ansiedad del inmigrante. –¡Juan Antonio! Siempre bueno. cuando se lanzaron por las calles de Buenos Aires. amarrado el vapor.! Dos días después. tan real. Aristocracia especial. nacieron en ella. Los hombres que gobiernan el país están tan ligados a mi existencia que nada hacen sin escuchar mi opinión. Sociedad cosmopolita en la que unos cuantos. en miserable caravana de andrajosos. ** ** ** CAPÍTULO VI La ciudad en eterna construcción... Allí en Buenos Aires actúo en política. mineros hambrientos de oro y de olvido. tan verdadero. Yo no podía contarle la mía. un sediento de horizontes. Quisiera devolver a mi caja lo que locamente llevo sacado de ella. La mayor parte. Viven sus hombres de hoy bajo la misma presión angustiosa de los que murieron ayer y sus corazones laten con idéntico ritmo... creo que allí encontraré campo fértil.. la futura rival de la del hemisferio Norte. siempre hermano. el echarpe de sus riquezas.. coloreado con los tonos de las razas que pueblan la tierra. agita nerviosa su mano de gitana. que necesito y mi propio interés busca. figones de Sierra Morena u obscuras “botiglerías sicilianas”.. aristocracia de aluvión. “Pero ya comienzo a sentir la necesidad de ejercer de nuevo mis actividades. soy un personaje influyente.” –Y bien –me dijo– éste es el momento. amasada con la turbia levadura de los deshechos de tercera y cuyas raíces tienen por punto de arranque establos y normandos.. nunca. tierra nuestra y la canción del trabajo saturado de risas llegaba a nuestros oídos como una “maldita bendición”.. –Viajo siempre –le dije por decirle algo–.. vis a vis con el centavo y el indio. En cada rostro hay un deseo y en cada pecho una ambición.. tiene el mutismo de un cofre cerrado. dopados por el dinero que acumularon sus mayores en ardua lucha con la miseria. asegúrote que mi mayor satisfacción será constituir para ti un verdadero y sólido punto de apoyo. parecería que no soy un ser que huye de su hombre y que no ha de detenerse nunca. Vida que encierra un secreto.. ¡Gracias.. Por eso voy rumbo a Buenos Aires.. tan sólido y fuerte como el cariño y la amistad que nos une desde la infancia. Ya sabes que soy un hambriento de distancias. principio de toda aristocracia americana..Habló él y me relató su vida.

pero que para el pueblo serán siempre caminos abiertos. su canción de farsante. y que malamente desvió el heredero directo del emigrante. Urbe poblada con los excrementos de la decrépita civilización latina. en las primeras remesas humanas que a nuestras playas volcaron las olas. Así mantendrá. Dinero de pueblo. Imitando malamente sus gestos y aprovechando sus saldos. y adora los becerros de oro de sus héroes impuestos por la necesidad. se verán. y la expresión de los rostros será siempre la misma. cómo hacer plazas para nuestros niños. aplacan la sed de justicia en las aguas mentidas de su espejismo. si no tenemos héroes? Las plazas sin estatuas de héroes no tienen personalidad.. en la noria al obrero imprescindible que produzca el importe del traje que ha de cubrir a sus malas hembras. Montaña dorada en cuyo pináculo se encierra el tesoro. Urbe de desheredados. con sonoridades de sirena. defraudados. Urbe que pudo haber sido noble estandarte de la humanidad doliente. . sin equipaje.. mientras él exista. con sus proyectos. montaña inaccesible. canción tras cuyo sonido se lucha por la patria y se venden sus hombres. Mezcla de profeta y meretriz. que muestra impúdica. Canción que muestra caminos abiertos imposibles de recorrer. Rodarán los años por la empinada pendiente de los siglos. enseña en las calles. cubierta por obras falsificadas de estatuas de mal gusto. pero montaña de riquezas al fin. porque el primer engendro. sin billete. al compás del eco de la vieja y corrompida Europa. con sus constituciones. sacrificios de pueblo. sostiene en las cámaras. con sus discursos. Y así los pueblos sedientos.Urbe que tiene la característica de vivir como las aldeas africanas. fue hecho con el estómago vacío y el cerebro puesto en las ganancias del mañana. nacido por obra mecánica de la cohabitación. Canción que el dolorido pueblo sigue y seguirá siempre. cómo no tener historia. que vino en las primeras entregas que el mar nos hizo. se pactan las guerras y se conceden sus riquezas. Urbe que tiene pretensiones de cabeza y que sólo es vagina para los imperialismos extranjeros. entona la canción que brinda aventuras y preña esperanzas. ¿Cómo considerarnos grandes. que llegó escondido. mientras el pueblo no reaccione. esperanzas de pueblo. que buscan y buscarán al “hombre” sobre el desierto miserable de sus vidas. disfrazado junto al trabajador. entona en las fábricas. satélite jupiteriano con pretensiones de astro. redención de la vieja raza y crisol de las aspiraciones. Es el mercader que.

fui a ver a José Antonio.. vendidas como cansadas prostitutas. la rara propiedad de fecundarse a sí mismo. el cúmulo gris de tristezas y penas. Es el producto que todos los pueblos. –Tendrás –me dijo– por mi intermedio. tú harás lo mismo a tu tiempo.. Sirviéndote no hago otra cosa que beneficiarme. No. de miserias y de injusticias que preñaron el infinito del cielo de mi vida. defendiéndote me defiendo. en el que más fácilmente se coloca esa máquina de placer que a diario nos vuelca el puerto: la trata de blancas. nuestro país. Por él. escucha el grito desgarrador de sus hijos hambrientos.. podemos ganar mucho dinero con las informaciones que yo te suministre. que todos los ambientes conocen. Esa industria francesa más fructífera que los perfumes y los trapos. entre el ropaje de intereses personales que los cubre.. porque puede amoldarse a cualquier recipiente y que para llegar a la cúspide de sus ambiciones mercenarias. yo haría. no pienses que cumplo el rito estúpido de hacer el bien por el bien mismo. nuestro país ofrece a los ojos del mundo el espectáculo triste de nuestro mercado. para siempre. me sirvo a mí mismo. “Sirviéndote. ** ** ** CAPÍTULO VII Seguían las nubes del tiempo volcando sobre el mundo la llovizna de sus días. comprendía que en su ciclo político le era necesario el hombre que él creía ingenuo a su lado. audaz e inteligente. por mi parte. puedes. perdió las piernas: el doctorado en política. al que alguien escondiendo su despecho llamó la “canasta de pan”. su figura se proyecta desde el amplio boulevard.Y aquí. con el corazón blindado por el desengaño y anhelando borrar de un solo brochazo. ¡Ah!.” José Antonio ya no era el provinciano tímido. como en todas las ciudades. buena copia para mí. espléndidas combinaciones de Bolsa. El día que se arranque la careta al hombre que nació sin esqueleto. y por él. por él. Para protegerme me convierto en protector.. el día que el pueblo haga de partera de justicia y que los abra para que así nazca la verdad. . arrastrándose.. como ciertos animales extraños. hasta el rincón anónimo de una callejuela trunca de un barrio infeliz. Seguro de mí mismo. naciones hermanas gimen bajo el yugo imperialista. que todas las ciudades. y que tiene.

.......... Han pasado días................... como un Cristo ensangrentado............ estar al corriente de todo y a no espantarme de cualquier combinación... ahora se abrazaba a las mías....................... ...... una buena comisión que engrosase los bolsillos................ ante el dolor ajeno. pero de rodillas y gimiendo... el cuerpo trunco. cuando el hambre me diera “toison” de bandido......... de los delincuentes sin uniforme carcelario........ como.. Volvía a batirse en mi cerebro el aletazo ancestral que sacudiera hasta la última de mis fibras la noche aquella en que el despotismo de los demás hizo armarme caballero del crimen. Honras y glorias que la envidia bate incansable en el crisol de la hipocresía.......... comencé el ascenso de la senda escondida que conduce a la cumbre y que sólo sabe de la garganta negra de los abismos y la cerrazón de las encrucijadas donde atacan por la espalda. Me enrolé en la fila de los presidiarios sin número. lancé al abismo de la nada..... hacía tiempo que yo no era el hombre en cuyo pecho germinaba la semilla de los bueno sentimientos............ empecé a perder las mías. Cerca ya del pináculo soñado. Mi traición se llamaba “inteligente maniobra política”.......... entre la intriga.... el ser que veía un hermano en otro ser. ¡José Antonio!........... y ella no sentía ya las cuchilladas de la vergüenza. Y fue así... Había llegado a reemplazar a José Antonio.... el amigo de la infancia.......................... El jesuitismo de los hombres había encallecido mi alma......... abrazado al cuerpo trunco del hombre sin piernas.... me impedía la marcha. aquél que me ayudara a subir.... el triunfo sería mío. y era que al que me había abrazado a sus piernas.. la mentira y la traición. años.. ........ el corazón indiferente a su propio dolor..... la adulación y la mentir... que había un obstáculo en mi camino y comprendí que eliminándolo... sentí que algo impedía mi avance...... un eco innegable y fiel del grito brutal y bárbaro de sus razones que tenían la solidez salvaje de la era de piedra........... ............ que costase al pueblo miles de esfuerzos y sacrificios....... . Una vez poderoso o muerto..... desde donde mis antepasados contemplarían orgullosos de mí una clara prolongación de sus pasiones.. pero tan prestigiosa y puras como las que aureolan otras cabezas. Nada podía enrojecerme y espantarme..........Llegué a intervenir en todo....... a ser más poderoso que José Antonio........ Y con la vista fija en el pasado....... no tenía importancia............ La razón de vivir es la más fuerte de todas las razones.. ya se encargaría el mundo de cubrirme con honra y gloria.. Era necesario ahuyentar las tinieblas del ayer con el brillo de oro del presente....................... Saturado del ambiente.......... meses................ gracias al cual realicé el ascenso.. y cayó con él aquel que me tendiera su mano.......

rayos de sol en la ventana de mi alma. la artista célebre. su belleza espléndida. sus pieles. hiciera surgir en su cerebro el pasado lejano que simulaban haber olvidado. las amenazas. aun en los que se decían mis más íntimos amigos. Yo creía en la voz de la sangre. a cambio de unos cuantos pesos. Y así fue cómo los senté en mi mesa. junto a los trajes de “soirée” de sus damas. viejo barco velero. en donde la débil luz de los candiles. habían desencadenado su impotencia tras la murmuración. Las horas pasaban. a los habitués del Colón. en los dinners del Plaza Hotel.. los insultos por teléfono. mi poderío y su belleza. Yo sabía cómo podía hacerlos callar. Les exigí que llegasen rotos. deslizándose con desgano. eran brasas candentes. los llevé en mi coche. en el llamado del ayer. en las noches del Colón. en . una taberna. hería. barriles para comer. Estibas de bolsas para sentarse. hice decorar mis salones simulando un barco. común y normal. perfecta feminidad. medio negrero. yo conocía el alma aristocrática de mi pueblo. música del Mediterráneo o Liverpool. Cleo triunfaba. para que tuviera más carácter. el “don juan” de los salones. medio pirata. hambrientos.. producto de la usura. armiños martas. Y. alimentos burdos que sus estómagos no recordarían ya. al cirujano en boga con el pintor dudoso. a la niña de tres apellidos junto a la que sólo podía lucir un apodo o sobrenombre. y así mezclé la “señora bien” junto a la “señora mal”. todas las que ostentaban tres apellidos y que sólo quizá le correspondiera el de su madre. de la confitera de lujo. no era sino un entretenimiento para mí. burguesa y mediocre. el odio que podía despertar sus alhajas. los recibí en mi palco. Llegaron los anónimos. junto al gramófono de corneta de lata y disco rayado. dicha humana. para no desentonar con sus espíritus. en la casa de Gobierno. en perfectos actores de las que fueron veneradas figuras que habían ellos ennoblecidos en las viejas casas “genealógicas”.Y hubo por fin un día. un éxito más en mi vida. todas las mujeres de pechos ajados y que esperaron vanamente las manos que los estrujasen. quise arrancarles el antifaz de caballero. con aspecto sucio. el dueño de la rotativa con el escriba del pasquín. Mi felicidad. Y así pude permitirme el lujo de verlos transformados. el político de éxito y el tahúr de comité. Luz de dicha. con el “don juan” de los prostíbulos. de los salones de la casa de gobierno. que el faro del azar me brindaba y llamaradas de amor con que los labios encendidos de Cleo daban calor a mi vida. Un día tuve la humorada de darles una fiesta que les recordara sus antepasados. Todas las histéricas. lastimaba. que sus mujeres se presentasen caracterizadas de pordioseras y prostitutas. un final magnífico de la misma.

Era la invitación de un amigo. éstos no merecían el sacrificio que gustoso hubiese hecho por ellos.. de conciencias nobles. tarde gris que se hundía con pena en los senos helados de una noche sin luna. aquellos que se creían comunistas por tener el estómago vacío. comunista a mi manera. estaba obligada a ceder sus inmensos beneficios. tuvieron gestos de viejas meretrices y de conventilleras enojadas. vejada. los mismos que se decían proletarios. de la que formaba parte. de las arcas enriquecidas de los que hubiesen mal heredado. del obrero muy respetable de manos callosas pero ignorante y sin rebeldía.. hubiese sido cambiar las personas y no las formas. Una tarde. andrajosa. Borracheras de besos mentidos. arrojaron la frase tonta.. dispuesto a invitar a los que como yo tenían para dar. los habían adquirido. no comprendía el comunismo que subiese con el fango de las callejuelas del suburbio. todo el origen de la formación de nuestra pobre y mentida aristocracia. explotada. dispuesto yo el primero en sacrificarme. de los hombres de letras. sin importarle que el mío quedase vacío. los burgueses. Desvanecido champagne que nos brinda la copa rota de mujercitas vencidas. los rotativos de izquierda y derecha. Orgías que provocan los delincuentes de frac para tramar sus asaltos y . con la misma tibieza que acaricia el presidiario el día de su liberación. Era la solución que me proponían los imbéciles que me rodeaban. de los ahítos. miserable.... Fiesta de “garçonnières”. me llegó una carta.pergaminos. hambrientos.. considerado en el fondo del encanallamiento de los hombres. en los que solo podían creer los que.. ellos creían que el mundo iba a solucionarse cuando cada uno de ellos tuviera su granero repleto.. a aquella mayoría desheredada. del analfabeto.. la sonrisa incrédula del ¿por qué no comenzaba repartiendo yo?. Como se acaricia la llegada de la hembra imaginándola tal cual uno sabe que no es.. pero sí imprescindible para ellos. ** ** ** CAPÍTULO VIII Yo era individualista.. Mi individualismo era a base de conciencias. Habían tenido el todopoderoso gesto de hacer resurgir en ellos el espíritu de sus ancestrales.. Yo quería que mi comunismo descendiese de las clases intelectuales. en busca del hueso que pudiera tirarles. pero acariciaba esa idea en mi cerebro. Yo sabía que en cualquier régimen debían surgir los superiores. en forma de cheque. para ceder lo que no era necesario para nuestra existencia.. de los repletos. como ellos. porque ello hubiese sido dar la posesión a otros de lo que en ese momento era mío. En mi individualismo no había reparto. pensaba que la minoría de privilegiados.. Gritaron los pasquines ante la burla que adivinaron. Banquetes a base de carne cansada.. Cuando exponía mis ideas.

–Es usted un hombre de suerte. uno de esos asociados que convirtieron mi país en una fazenda negrera. mientras dejamos que el cuerpo siga desarrollando su comedia materialista. . que parecía forjada en algún presidio. Vendrá a la una. a la hora de la cena. Íntimamente me sentí contento.. en esa extraña soledad espiritual en que nos hundimos algunos momentos de la vida.. –respondí esquivando el ensayo de un abrazo... Hemos hecho un sorteo y a usted le ha tocado la mujer más linda de esta noche. que hace.... que estemos presentes y ausentes a la vez. Fui. Música y alegría en el ambiente. –repitió– Seremos aquí cuatro machos y cuatro hembras... nadie está de más. –Sí de suerte. Esos instantes especiales.. Uno de esos directores de casas cerealistas o frigoríficos. qué retazo de prostíbulo sin patente.. Risas en los labios y gemidos en los pechos. cuando le digo que es usted un hombre afortunado. no me explico.que tienen los mismos rituales que las de los turbios malevos de gorra y pañuelo.. en combinación con nosotros los dirigentes del pueblo... me habrá reparado este sorteo repugnante realizado en la tómbola de la “garçonnière”? A la una de la mañana ocupamos nuestro sitio en torno de la mesa.. pero eso no quita ni impide que sea usted un hombre feliz. Y pensé: ¿qué jirón de carne derrotado. envuelta en seda. miseria y dolor en las almas... por un original desdoblamiento. Se la sentaremos a su lado en la mesa. masticaba sus hipos. Era un despojo humano con pretensiones de hombre. cubierta de joyas. –De suerte. Yo era un asociado a ellos. Y tambaleando sobre sus piernas combadas se apartó de mí haciendo jugar entre sus dedos la gruesa cadena de oro. Ya verá cómo tengo yo razón. afortunado. Miré su aspecto y sonreí... buscamos en el fondo de nosotros mismos. cuando hastiados del monótono rugir del torrente. ese cuarto de hora tan necesario al espíritu. Faltaba la mujer que me había tocado en suerte. –Es cierto –respondió– nadie sobra.. relumbrón estúpido de épocas históricas. ese rincón indefinido donde se refugia el alma. –Y bien –le dije– si es así. me habló al oído.. Prefería estar solo. Medianoche en el reloj y medianoche en las conciencias..

. ... modularon sonriendo: –¡Señora. Irma reposaba en mis hombros su cabecita fatigada. sagrado y bendito recuerdo. y un oleaje de sangre sacudió mi corazón... –Perdóname –dijo mientras se agitaba sobre un volcán de llanto–. Alzó sus ojos hasta mí. Beso que unía nuestras almas transidas de pena.. Duerme tranquila que no hay ninguna mancha negra en la blanca piel de armiño que envuelve tus buenos años... había en sus pupilas la misma extrañeza que brillara en las mías la tarde aquella en que sobre un banco del jardín me hablara mi padre por última vez. golpeándose en la espalda. os la presento. de caballero. bajo el mismo palio de un idéntico. y lo eres porque no pecaste por tu culpa. el de aquella que desde el infinito seguía nuestra ruta por el mundo y cuyas plegarias en el consorcio de las almas puras eran para nosotros. con mis caprichos. vulgar choque de piel de prostituta y aventurero y que tenía la asqueante paternidad del ambiente.... hasta los últimos días de fiebre y delito en que acorralado tuve que abrirme camino para defender el átomo de espacio que Cleo y yo ocupábamos en la espantosa inmensidad del mar sin playas del infinito. El hombrecillo que me llamara hombre feliz.. a solas en mi casa. No te pregunto tu historia. ¡Madre santa!. –¡Irma! ¡Hermanita mía! –gimió encogido mi corazón. cuyas sonrisas serán para usted esta noche.. sino porque los demás así lo quisieron y al contrario de aquellos que llevan en su pecado la penitencia. ¡Si imaginaras siquiera cómo sufrí desde que nos abandonaste! –¡Hermanita mía!. Dije tratando de defenderme al defenderla. Nuestros buenos años de “El Refugio”. tú llevas en el tuyo el perdón. me dijo: –La reina de la fiesta.Vagaba mi alma por el planeta muerto del pasado y ante ella cruzaban como una visión los hechos. Todo lo recorrí en un instante. porque sé que es la historia mía y mi conciencia al juzgarme está juzgando la tuya también y las absuelve a las dos. mientras Cleo dormía.. es usted muy bella! –y estampé un beso en sus manos. Aquí la tenéis. La miré. –Eres pecadora inocente –agregué estrechándola contra el pecho–. Horas más tarde. Desde mis horas infantiles. Rodaron en las cavernas de mi pecho turbiones de sollozos encontrados.. impotentes para romper la compuerta que el carácter había cerrado en mi garganta. Y mis labios de hombre de mundo. Beso que fue para los demás. las cosas y los hombres.. mirándome sin comprenderme. Mas no tardé mucho en volver en mí mismo.

. tú que en el fondo eres bueno. que mi perdón fue hacia ti.. Perdón que no es quizás sino desprecio. Mamá necesitaba asistencia.. Mamá estaba enferma. los he sentido tan esclavos de sus pasiones. tiene para ellos. indefensa... como a mí. tan lejos. Podía cancelarla con mi cuerpo. que la humanidad parece una aglomeración de bestias malditas que se debaten en un infierno purgando delitos incalificables.. Quizás ellos fueron falsos.. El orgullo que me inculcaron me sirvió hasta para eso. tanto. El pudor no puede calcularse.. Ese sentimiento que demostramos según la moda pero que gira más que nada alrededor del sexo. (¡Quizá también a ellos a su vez.. y eso bien vale nuestro sacrificio... Si hubieses visto esa furia humillándome. –¡Canalla! ¡No quiero saber. el dorso. Don Nicasio nos exigió poco después el pago. Me han despertado todos los apetitos y me han obligado a todos los ayunos.. era la ley.. Que sólo los buenos triunfan.. Me mintieron cuando dijeron que la honradez era un virtud.–He sufrido mucho. nos sacrificaste. Me han convencido que el pudor en nosotras las mujeres no es sino una consecuencia de la educación. tratando de derribar el pedestal que mi vida en el pueblo me había creado. pero no fue para ti estéril. digo mal. se transformó en un perro hambriento de emociones y lágrimas.. don Nicasio. hace ya tiempo. tanto. . que ignorábamos dónde. Mentira.. imprescindible aunque no quieras!. –¡Ah. otra también habría ido... tienes todo el aspecto de un triunfador.... Delante de ti no hubiera osado.... ¡Nunca sentí tanto mi virginidad!.... Cuando tu te fuiste. de semidioses. si quería subsistir... en una hiena con figura de hombre.. Me exigió que fuera a Córdoba. ¿dónde íbamos a recurrir. con el pretexto de arreglar nuestra hipoteca. no! ¡Debes escucharme! –continúo. algunas veces.. –No podía pedir amparo de quien tanto me había burlado.. o principios de superseres.Me engañaron. he tenido que convertirme en fiera.. ya que yo puedo desnudarme sin pudor.! –interrumpí yo. pero sola. He conocido tan de cerca de los hombres.....porque tú hubieses sido castigado. a quién? Lo amparaba la ley.. Me mintieron cuando dijeron que el amor era un idealismo. Fui. Era una orden. Tú estabas lejos.. había que traerla a Buenos Aires. la cara. ¡Esta confesión es necesaria. excitándose Irma.. ya sea. le hubieras saltado al cuello estrangulándolo tal vez.. Se nos amenazó con echarnos. –José Antonio –dije yo.. Obligada a vivir entre fieras. tan obsesionados por el placer y la ambición. pero para ello tiene que haber muerto en ti el remordimiento y los principios que te inculcaron. los obligaron a morder!). Sus ojos me miraron irónicamente. hermano. el seno. pareces feliz.. –Debes saber todo para juzgarme y juzgarte. que todo delito encuentra su castigo. Me mintieron.

la vida habíale reforzado si era posible su carácter. ¡Qué hermosa eres! –agregaba. A ésta. habíase convertido en una burguesa. contrastaban en forma agradable con el negro de los de Irma. toda feminidad demasiado frágil y amanerada. y así al partir quedaban ambas riéndose y discutiendo de cómo emplearían el día. Irma me reemplazaba en el lecho. era el pago con que la misma vida había cancelado todos mis esfuerzos y sacrificios. si yo fuese hombre también hubiese querido tenerte por amante. Mi posición. piel morena. feliz en el más amplio sentido de la palabra. era una fuerza que empujaba a una hacia la otra. Intimaron rápidamente. Yo había vivido equivocadamente. que tenían algo de protección para Cleo. sensibilidades contrarias. después que ésta había terminado su toilette–. Sus gestos autoritarios o bruscos para todos los que la rodeaban. La vida era bella. Irma mirándola díjole: Yo comprendo que Jorge te ame. Mientras tomaba mi baño. –decía Irma retirándose dos pasos para contemplar mejor a Cleo. hacia una amistad profunda en que cada una trataba de ser más agradable a la otra. se atrajeron sin que ellas lo supieran definir en un principio.. con el talle pequeño. de facciones enérgica. los ojos azules y dorados de mi Cleo.. Yo podía llamarme feliz. como hermano.. como amante. cuerpo de adolescente se diría. era el premio. que hacía más sensual aún una camisa y pantalón de encajes que apenas cubrían su pubis y senos. debía lógicamente sentirse atraída inmediatamente por Irma. transformándola en una mujer de acción. La vida era una herida que había que tomarla por la fuerza. así como la había conquistado yo. murmuró: ¡Qué tonta eres! Un perfecto sentimiento de amistad habíase desarrollado en ellas. El oro de los cabellos de Cleo. Olvidado su pasado. Una vez cuando leía mi diario y ellas se vestían para una cabalgata en Palermo. delicada muñeca rubia que a mi lado era o creía ser feliz. a golpe de puñal. a golpe de canalla. –Permíteme. alta y de ademanes demasiado masculinos. Llegaba a nuestra alcoba junto con el desayuno y diarios de la mañana. Cleo observó que yo me había detenido en mi lectura y girando hacia ella mostrando impúdicamente su cuerpo magníficamente proporcionado. Se miraron como si trataran de comprenderse. tranquila..** ** ** CAPÍTULO IX Cleo era una supersensitiva. Mis esfuerzos no fueron sino una consecuencia lógica de lo que exigió la . querida. una seguridad perfecta sobre la vida. sin amigas ni otra distracción que mies palabras o los pocos paseos que me permitían mis ocupaciones. un casi futuro ministerio me proporcionaba una satisfacción física y moral. que en su vida solitaria. un poco triste. se convirtieron en suaves atenciones.

Las encontraba al atardecer a mi regreso. era joven. era amado. En lo único que demostraban un interés exagerado era el deseo de adquirir magníficos “desabillés”. estúpidamente feliz. era el estreno de una obra. Su cuerpo tenía vibraciones en el comienzo del otoño de su vida que no habría podido superar ninguna virgen. Había llegado a no ambicionar más. –¿Y me lo preguntas? –murmuraba besándola. –¡Responde! –insistía Cleo dirigiéndose a ella. cansado el motor y ellas de correr. desde nuestra casa de la Avenida Alvear. Yo era feliz. otro paseos a la campiña. que los paseos a Palermo les molestaban por las miradas insolentes de mis amigos. sobre la amplia cama de nuestro suntuoso dormitorio. tendidas en cama leyendo o discutiendo siempre buenamente. para evitarle el dolor. un cariño se diría fuera de lo normal. la reunión “aristocrática” que las recibía. Noche tras noche. Yo estaba menos que nunca cansado de Cleo. con todos los refinamientos de un oriental. en sus gestos había ternura de madre y atención de amante. Sagrado dos veces por satisfacer mi sensualismo y ser estéril. Un día eran modistas. –¿Qué necesidad tiene Irma de ello? ¿No es feliz a nuestro lado? Irma callaba. pero cuantas veces lo había insinuado. era rico. Había conseguido despertar en ambas una amistad.. acalladas las murmuraciones sobre mi pasado y el de ellas. de lo común. así había llegado a adquirir esa tranquilidad.. la conferencia en boga. yo las veía partir en el potente auto. . dirigido por Irma con seguridad masculina. ninguna hetaira. Alguna vez había pensado en un casamiento con Irma. Esta se levantaba y acercándose la besaba. negándose en muchas ocasiones a acompañarme cuando insistía en la necesidad de que se distrajeran un poco. perfecta e idiotamente feliz. ropa interior. Alegaban que las obras de teatro eran malas. Toda mi única preocupación era la vanidad de llegar a ocupar uno de los altos puestos políticos de mi país. por negarse a dar vida a un ser que no podríamos asegurar rotundamente su felicidad. por el puesto influyente que ocupaba. Cleo e Irma en un principio juntas. Cleo había saltado oponiéndose a ese proyecto. Empezaron a salir menos. oficiábamos el rito sagrado del amor. otros en el que orgulloso las acompañaba.vida para entregarse a mí. que había hecho decorar para darle marco adecuado a ese cuerpo que aun conservaba perfectas sus líneas. Nos rodearon los imbéciles tratando de conquistar los favores de ellas y los aristócratas arruinados por una invitación oficial a un “supper” en nuestra casa. Así como aquel que llega salteando la amistad malagradeciendo una hospitalidad para conseguir la hembra que ha despertado su sensualismo. las veía llegar desde el mirador de la misma. Yo era feliz. por darnos la sensación del espasmo interminable y evitarnos el dolor de perpetuarnos de que el cuerpo de mi hembra no se deformara.

Cleo. Subí las escaleras sin encontrarme con la servidumbre. lo había demostrado toda mi vida. separado del dormitorio por amplia puerta corrediza de espejo. hablaba. con sus pechos erguidos y excitados como cuando yo la poseía... ágil. m evitaba el largo trayecto en esa hora calurosa del mediodía hasta la casa lejana de la Avenida Alvear.. ¿Era posible? ¡Perra! Corrí de golpe la puerta. gemía. me detuve tratando de escuchar.. allá en “El Refugio”. por primera vez se entregó a mí.. donde reinaba el refinamiento de aquella esplendorosa y trágica corte del Rey Sol... Gemidos que paralizaron mi corazón. Al fondo del lecho. sofocante y húmedo.. pero de antemano me habían pedido que yo no fuese a ella. Nunca había llegado a la hora de la siesta. Por ello abandoné mis oficinas aquella tarde de verano porteño. estúpidamente feliz. pero esa vez un temblor en la mano que empuñaba el revólver me confirmaba el miedo que me había producido esa puerta al dejar ver mi rostro pálido. frialdad que yo achacaba. perla que como los años anteriores iría a engrosar el collar que adornaba el cuello de Cleo en las grandes ocasiones. Vileza humana. Yo era valiente. cómo se coloreaba. me dirigí a casa. Un almuerzo fugaz. Yo era feliz. condición que había aceptado lógicamente por mis ocupaciones en la Capital. Me dirigí a mi joyero y con una magnífica perla. por ello imaginé que la sorpresa sería mayor y que me haría perdonar la frialdad que desde hacía tiempo venía notando en Cleo. Inconscientemente tanteé mi revólver. en algún malestar físico o como consecuencia de esa vida enclaustrada que pasaba junto a Irma. atavismo que nos hace detener ante el ruido de la hojarasca seca adivinando el peligro. ** ** ** Esta tarde en mi despacho recordé una fecha. pegué el oído a la misma escuchando mientras me miraba en el espejo que tenía junto a mi rostro. Pasé de mi escritorio al “boudoir”. dilatábanse mis narices en un deseo de sangre. fecha aquella en que Cleo. palabras entrecortadas... servido en mis oficinas. ** ** ** . Cleo desnuda. Sentí voces dentro del mismo. se frucía el ceño y cómo una bestia empezaba a mostrar mis dientes. timbre de vos que me recordaba los momentos más felices de mi vida íntima con ella. gemidos que yo conocía por haberlos escuchado muchas veces con su cuerpo bajo el mío.. reconocí la de Cleo.Proyectaban para el invierno próximo un viaje a una estancia que acababa de adquirir.. morocho. abierta sus piernas y entre ellas otro cuerpo desnudo. la cabeza echada hacia atrás. una fecha que los años anteriores no olvidaba y que las obligaciones públicas y políticas habíanme hecho ese año pasar desapercibida. sin animarme a intentar una comprobación médica.

roja otra. Un barco que regresa.. a la que ofrendó lo más bueno que le enseñaron. todos los odios personales... Nos preparamos a desembarcar. a tientas. la luz que nos guiña. el camino perdido.La noche se ha hecho en pleno mediodía. Junto al retrato de Cleo he dejado mi revólver. ¿para qué? Toda ruta es igual. una razón de defender su sexo.. robó. He sentido ganas de gritar. ante los rostros estupefactos de Cleo e Irma.. Los animales en celo matan. –¡Dios mío! –No. Yo sólo debo defenderme de mí mismo. tarda. de escupitajos. blanca una vez... ¿Nuestro barco va a estrellarse contra los acantilados? Corremos a timón y. aún soy fuerte. Nuestra alma no ha sido perfeccionada como los aparatos de complicado mecanismo de los hombres. En lontananza. Un pobre ser humano. Busco en derredor mío. adivinamos en la obscuridad profunda de la noche los rostros que escudriñan por nosotros el horizonte. hemos olvidado todas las borrascas pasadas. suenan argentinamente las monedas de plata. Ante la perspectiva del abrazo paterno o la caricia de la hembra que se desprende de su amante. Lo mismo da. no es sino un muñeco relleno de crin.. un pobre hombre al que le muestran de pronto que el dios que adoraba..... sin horizontes. ¡Perra!. en un desierto blanco. Soy sólo una piltrafa humana. la imagen ante la que siempre se prosternó. Mentira.. que en su nombre mató. ** ** ** .. de morder.. infinitamente solo. un inmenso sexo hambriento. ¿Matar?. He vuelto a cerrar la puerta y he llegado hasta mi escritorio. Estoy ciego. Ellos lo hacen por un motivo. ¿Norte? ¿Sud? La noche se ha hecho en pleno mediodía. Detrás de un guiño.. de intestinos mugrientos.. el muro o detalle que me guíe.¡Perra!. nuestro mejor traje. ¡Estamos tan cerca! Tenemos nuestra paga en el bolsillo. ciego espiritualmente.. la luz tarda en volver.

. especuladores. no desconocen sus derechos. militares. En mi escritorio la libreta de direcciones. aunque su esfuerzo le dé con creces con qué llenarse. los que fabrican el látigo. y aún respetan los nuestros. los niños pálidos. No desconocen su fuerza. ¿No están ahí veinte. Algo anda mal. en Oriente y Occidente.. ** ** ** . los menos explotan a los más. sacerdotes. Tenemos un exceso de producción y millones de seres pasan hambre en China.El derecho de matar. los mutilados de la fábrica. con sólo ver avanzar unidos de las manos los unos de los otros. y éstos. Arrojamos nuestro producto al mar. recordemos.. cincuenta direcciones de mujeres con quienes he cohabitado en los años que vivo con Cleo? Pido whisky. huiríamos. dejamos que se pudra. Huiríamos aterrorizados con sólo mostrarnos las marcas que dejaron el látigo en sus cuerpos. demacrados. saben que podrían arrojarnos desde el más bello y orgulloso rascacielos.. una pequeñísima rueda quizás que no marcha al unísono de las otras. los hambrientos. la tomo. ¿de qué pasta de mártires están hechos? Saben que la razón es de ellos: y la mendigan. todos nosotros los descendientes directos de aquellos asaltantes de camino. ¡Cálmate! –me he dicho a mí mismo– analicemos.. –¿Está mal el señor? –¿Qué te importa imbécil? ** ** ** El mundo está mal hecho. en Rusia.. Algo debe haber visto en mi rostro. Miles vivimos del trabajo de millones. para enseñar a reír a sus hijos tristes.. saben que esa minúscula caravana de la que formo parte. una rueda pequeñísima quizás. Algo debe andar mal. de políticos.. enfermos y malditos. pasan hambre y frío. y con qué cubrirse. una rueda pequeñísima quizá. Algo debe andar mal. los que roturan la tierra. Mi mucamo lo sirve temblando. los más fuertes. los que mueven las máquinas. los inválidos de la guerra.

. que apilen todos nuestros credos religiosos y políticos. Mi revólver parece reírse de mi cobardía. me rechazaría de su mesa y me negaría su saludo.¡Ah!. todas las virtudes de nuestras mujeres. y junten los uniformes de charreteras doradas de los generales y de los porteros de teatro. el día que enlacemos las estatuas de nuestros próceres y fundamos su bronce junto con el de los cañones. sus leyes. El ruido de la calle llega hasta mí como de costumbre. los diplomas de gobernadores y los nombramientos de barrenderos. Prejuicio ancestral. cuando las mujeres con los vientres llenos de espermatozoides levanten la cabeza sin temor entre la muchedumbre. cuando los niños que no tuvieron leche ni pan suficiente para desarrollarse fuerte y sanos contemplen el espectáculo. ¡Ah!. ** ** ** Todo acto físico en la vida tiene razón de ser. el día que el hambriento no tenga que inclinarse ante Dios ni hombre. se han entregado una a la otra. y ese hombre no encontró mejor final que dejarse acribillar a balazos envuelto en ella. Han echado sobre mi espíritu sus ideas. –¡defiéndela!– le han dicho. el día que el hombre se eleve tan alto que destruya los grandes monumentos con que los menos engañan a los más.. cuando las manos callosas apilen en la fiesta las mitras religiosas y las empuñaduras de las espadas. las sociedades de beneficencia y los prostíbulos. y se ha formado una costra que es difícil desprenderme. dos mujeres se han ayuntado. para excitarlos. La caza del hombre no puede detenerme. sus costumbres. prejuicio de impotente. para hacer la máquina que reemplace en su esfuerzo al hombre. ¡Ah!. el día que podamos desprendernos del deseo de matar a la hembra. Mi revólver como un Dios maléfico me está excitando a ellos. mi ley de macho me obliga a matarlas. que nos traiciona. sus prejuicios. Algo anda mal. prejuicio que llega hasta hoy desde la caverna o del harén.. Dar el zarpazo de fiera y fugar entre la selva. Matar siempre.. ¡Ah!. si no lo hiciera. y lo purifiquen por medio del fuego y de la sangre. A uno de ellos le han entregado un retazo de género atado a un palo y como a los caballos de circo. cuando los hombres se den cuenta que fueron llevados a las guerras para defender el petróleo o el estaño disfrazados de soldados de la libertad. el día en que los hombres organicen la fiesta del pueblo. La ciudad sigue indiferente su vida. Un héroe más para los libros de escuela. el día de la fiesta. Los hombres sólo tenemos el derecho de matar al que nos niega lo que mal le corresponde en . ¡Ah!. entre las notas de una banda. todas las honestidades de nuestras hijas. prejuicio que estoy obligado a respetar ya que el mismo juez me condenaría si la matara.

en él que no hay dolor de desgarramiento. las estafaron cuando le dieron libertad a sus esclavos. El esclavo significa un capital invertido en la adquisición. . dientes pequeños y perlados que buscan labios pintados que morder. nuestros amores. nuestros deseos. nuestras palabras.la vida. Cuando los nobles y los burgueses hicieron de ellos libertos. leyes. una mala alimentación traía enfermedades. En el amor nada debe ser grotesco. hacen que estudiemos cosmografía. todo es fiscalización en contra de nuestros instintos. Pechos de picos rojos que se persiguen. Todo se supedita a los jueces y a los fiscales. ** ** ** Los privilegiados estafaron siempre a las mayorías. marcan a la mujer que abre sus piernas porque sus ovarios así se lo exigen. en cuyo caso. y ese hastío no es sino una consecuencia natural de su piel. en él. ¿Por qué las mujeres no pueden unirse. una suma que debía cuidarse a la par de un caballo o una oveja. no se caricaturizan las mujeres.. ni manchas de semen. un ser que producía en proporción a lo que por él se había pagado y que un exceso de trabajo. Sin embargo yo “debo” matarla. Nuestra educación. muslos bien torneados que se entrelazan. que por ser suya debe tener el derecho de disponerla. ¿en qué planeta o nebulosa podríamos localizar su corte celestial? ¿Salomón con sus setecientas concubinas podría ser el favorito de Jehová? Ellas se han juntado en el lecho. más tarde nuestros deseos de colaboración en la vida. el cuidado y la paralización de su trabajo era en perjuicio del capital invertido. encadenan la mano del hombre que nos hurta del granero repleto un pedazo de pan. Aprendemos desde niño a reprimir nuestros ímpetus infantiles. Todo va contra la verdad de la vida. nos perjudica. por la ley fuerte debe pertenecernos. que no se deforman los vientres.. nada debe ser brutal. hastiada Cleo quizá de mi carne. y es así como hemos llegado a inventar el repudio al amor más perfecto que creó la naturaleza. y luego nos obligan a que creamos en Dios. nos roba para nuestro placer de bestia esos pechos y nalgas que. nos relegan al puesto que ellos quieren. Sin embargo yo “debo” matarlas. las estafaron cuando en un principio le dieron Dios. ganaron el capital que antes invertían. manos que sin crispaciones masculinas descienden por la espalda lentamente. legalmente? ¿Con qué derecho los hombres dosificamos sus pasiones o calificamos sus actos ya que en nada nos perjudica? Sí.

nuestra alegría hiere. soldados que marchen dopados a las guerras.. ¿No os habéis rebelado el día de vuestra liberación. mientras haya hombres que golpeen con sus manos en las puertas de las fábricas. es un producto de la agrupación. hombres prendidos a las rejas de las cárceles. Construyamos la gran obra. como parte de la misma. se detienen lujosos autos en las porterías vecinas a mi casa. ¿podrían ellos desprenderse de su esclavitud de miles de años? Es más fácil deslizarse que subir. lastima. y mentimos. ¡De beber al sediento! –después de vagar por el desierto de Judea. destruyamos nuestras leyes y nuestros dioses si para nuestro bienestar fuera necesario. Yo que no había podido desprenderme de mi burguesía adquirida en pocos años de colegio. muerto uno. cien lo reemplazan. Los chauffeurs genuflexos ayudan a bajar a sus amantes disfrazadas de Señoras. no se debe ni puede enfrentar a ambos. pertenece a la agrupación. Mi escritorio se ha sumido en sombras. se convierte en mordisco. . no tenemos derecho de reír. mujeres que solicitan trabajo ofreciendo hasta su ano. los hombres no tenemos el derecho de reír. porque la suma que abonamos es siempre menor al producto de su esfuerzo. Los privilegiados deben compensar con su esfuerzo o inteligencia a los que la naturaleza los privó de dichos dones. ¡No merecéis entonces ser libres! La humanidad debe ser triste mientras subsista el estado actual de las cosas. Decimos que pagamos su trabajo. ** ** ** ¡Dad de comer al hambriento! –dijo Jesús. Destruyamos los prejuicios morales y estúpidos que nos vienen de más allá del medioevo. –Usted nunca podrá librarse de su sangre burguesa –me dijeron un día los comunistas– y aunque fuera apto para dirigirnos no lo aceptaríamos. porque él mismo era un hambriento. su alquiler se paga con lo justo para que mantenga su fuerzas y cubra sus carnes. junto a la botella de whisky reluce el niquelado de mi revólver.. La fuerza física o natural no es un patrimonio del individuo. ¡El que tenga dos túnicas que me dé una! –él no tuvo nunca más que una. los débiles e incapaces son un producto de la comunidad y tienen el derecho. vuestras manos callosas no estrangularon a los que firmaron tal ironía?.El obrero actual no es sino un pobre esclavo disfrazado de hombre libre. a su ayuda.

sin fronteras. Hay que entrar en ese burdel de representantes del pueblo. Diecinueve siglos de oscurantismo. después fueron más valientes. no podemos descender más. hay que tener coraje macho. han adquirido pequeñas concesiones. de la agrupación que los explotó. sin impuestos. sin mojones. se mofan de él. por los hijos que se mueren de hambre y los padres que gimen arrojados por inservibles ya. hacerme pagar por el que atravesara mis límites. tierra libre como el aire que respiramos imprescindible. Recién el Parlamento cuando escuchó el temblor de su edificio por causa de la marcha de los obreros. la jornada de ocho horas. Hay que destruir mucho. ¡Tierra libre!. nada más fácil que crear divinidades. tierra para el que quiera trabajarla y nutrirse. el político es el enemigo: el hermano Judas. de los que acaban de nacer y de los que van a nacer. como ha sido siempre la libertad de las burguesías. lo crearon a semejanza del mismo. después de haber caído en las calles de Londres cientos de ellos. el poder de las fieras y el mismo misterio de la vida. los proletarios. quizás todo. Los hombres necesitamos librarnos de todos esos monstruos. diecinueve eslabones de cadena que han detenido a la humanidad en su marcha. no encontraron nada. ¿No damos en arrendamiento las tierras que no nos pertenecen. el impuesto que como propietario me correspondería. como han cedido siempre los burgueses. el cocodrilo o la serpiente. Los congresos no han hecho sino leyes para opresión de los pueblos. yo recurriría a los jueces por medio de la fuerza pública. de esas tinieblas que cubrieron el cerebro del hombre prehistórico.¡Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios! El se decía representante de Dios. de machacar la conciencia de los que nacen. ahora lo enfrentan. Cuando en las épocas prehistóricas los hombres quisieron encontrar en sus cavernas la explicación del rayo. primero en los astros. sin tutela. El comunismo trató de destruirlo y eso lo salva. para subsistir. para empezar a reconstruir. Ahora se animan a destruirlo. hay que dar el salto violento. No descenderemos más. Los obreros. como nos mofamos ante los escarabajos sagrados de Egipto en los museos de Londres y París. el fuego. no por espíritu de justicia: ¡por miedo! ** ** ** ¿Sentencian los tribunales nobles o burgueses en contra de la casta que representan? Los jueces al defenderlos no hacen sino defenderse ellos mismos. sino por el derecho de haber presentado una partida de defunción y otra de nacimiento? . La piedad de las religiones no ha sido sino una farsa como lo es la libertad de los comunistas. los únicos seres que por mayoría tienen el derecho de dictar sus leyes. Si a mis antepasados se les hubiera ocurrido también apropiarse de ciertos kilómetros de aire. cedió.

indiferente quizás en la rutina de su trabajo. aún contra el enemigo del hombre que es la rotativa. Amores homosexuales. eficaz arma en la conquista de América. bandido! No. los Chicherin y todos los burgueses del comunismo. Alcohol color orín. ciudades inmensas con millones de habitantes. que nos excita para idiotizarnos después. todas las tonalidades de los orines. repartid sus tierras... La única verdad está en la botella de whisky. champagne. tuvieron la esperanza del derecho a su esfuerzo. La puerta de mi escritorio se abre y me comunican el nombre de una de mis amantes.. Moscú.. colaborar. sociedades de beneficencia: ¡mentira!. pactaron con el capitalismo para subsistir. La Bastilla. la taberna. el comité y el circo. Trotsky exiliado. me llenaron el cerebro de temores al más allá. sino bajo .. Egipto. y así lo hicieron ante la palabra del anticristo todos los millones de esclavos que arañaban anualmente la tierra.. en esas dos hembras que esperan su castigo. El día que quise surgir entre ellos.. ¡Cambiar el mundo! Estrujarlo. dijo Lenín. reconstruirlo.¡Proletarios del mundo. yo formo dos o cuatro millonésimas partes. Judea.. yo no debo matarla. un globo terráqueo iluminado muestra algunos diminutos puntos. religiones. en este revólver niquelado. ¡Exterminad los propietarios. alguien entra. no bajo las leyes del hombre. son ciudades lejanas.. La historia se repite. me cubrieron con la copa roñosa de sus mortales falsas. banderas. Frente a mí. hormigueros humanos.! Sin embargo la idea fue destruida. la presión de un gatillo. De uno de esos puntos que se confunden con la suciedad de moscas. Se vengaron queriendo despertar en mí el miedo a la muerte. para que junto a aquellos que sueñan con un nuevo amanecer. whisky. y la muerte no es sino un insignificante esfuerzo. nadie adivina la tragedia. perseguido: Ellos los Stalin. avanza siempre. cerveza. Suena el timbre de la casa. llegaron invocando como un “Césamo ábrete” la amistad y el amor. tenderles mi mano. uníos!. romperlo. Alcohol que se reparte por nuestro cuerpo. –¡Échala. Sin embargo la humanidad avanza..

Mi sola tristeza está en que no tendré ya imbéciles que me ataquen.. Christian Ferrer. pág. 248. que sólo existe para mí. Barón Biza. Del libro existe una edición pirata. Y de una tercera edición. y quizás más de una. con o sin permiso. voy a destruir.las leyes de la naturaleza. el tiraje fue de 50. De la novela de Barón Biza se realizó una adaptación teatral a cargo de Marcos Bronenberg.. que fue publicada por la revista Argentores en su número 95 del 12 de marzo de 1936. . de 1935. destruyéndome.. o bien clandestina. a esta agrupación de espermatozoides desarrollados. De una segunda edición se tiraron 25. todo este universo.000 libros. de las más blasfemas.000 ejemplares.. Mario Bellini y Ricardo Ruiz. Editorial Sudamericana. * “La primera edición de El derecho de matar lleva por fecha el año de 1933 y la tirada era de 5. En este caso tiene sobrecubierta con ilustraciones naif –una pareja besándose— y el color de la tapa es blanco y rojo. aunque una de ellas. no fue incluida en la segunda edición. Difícil saber si la edición pirata fue obra de corsarios profesionales de la letra de molde o si fue alentada por el propio autor. 2007. Yo quisiera destruir este mundo. el inmoralista.000 ejemplares. En todas las ediciones se mantuvieron las ilustraciones (que elinterpretador no reproduce). porque yo existo! Soy más fuerte que Dios. En 1949 Ediciones Biyou lo reeditó. en cuarenta páginas”. más aún.