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guía para prevención con jóvenes

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ANEXOS

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reconocer el dolor que aun sufren, el trauma que todavía no su-
peran. En este sentido, estos proyectos ayudaron, pero también
hubo casos en que personas quedaron expuestas, aforaron do-
lores y traumas muy grandes e intensos para los que no se esta-
ba preparados, no teniendo la capacidad de acoger y acompa-
ñar, tanto a nivel profesional ni con los recursos sufcientes, en
particular con los tiempos necesarios. Los niveles de sufrimiento,
estigmatización, de negación de lo que les había pasado (todavía
hay casos pendientes en la justicia y la mayoría de los cuerpos de
las víctimas no han sido encontrados mientras que otros han sido
mal identifcados, generando nuevos dolores en los familiares)
hizo que, ante ambientes y situaciones que facilitaban e invitaban
a revisar y rememorar, reaparecieran estos traumas, vejaciones y
dolores negados.

(CC) Algunos compañeros me preguntan sobre lo que pasó, me
valoran por lo que le pasó a mi abuelo. Eso me hace responsable,
con la tarea de ayudar aquí en el Memorial para que crezca…
cada palito signifca una persona, y el Memorial es importante
para los que estamos involucrados, también a los de afuera, pero
no son la mayoría. A muchos no les importa, y a mí me duele
porque no saben el dolor de una y eso es fuerte, porque si las per-
sonas dijeran no estoy ni ahí, de qué sirve… nosotros debiéramos
explicarle a los jóvenes lo que ha sido esto y lo que hemos vivido.

Mis compañeros saben que soy familiar y que estuve en la orques-
ta y todo eso y me aceptan más.

(LN) Más que nada a mis compañeros no les importaba lo de mi
abuelo, porque como no conocían mucho… pero después de pa-
sar la materia sobre el Golpe Militar en sexto año, ahí me empe-
zaron a preguntar más de eso. Cuando la profesora hacía una
pregunta todos me miraban a mí para que opinara algo. Una vez
hablé sobre la Villa Grimaldi, de cómo los torturaban y algunos

compañeros decían pero cómo hacían eso. Y yo me sentí com-
prendido, reconocido en mi dolor.

No tengo odio, rabia sí, porque mataron a mi abuelo y no sé quién
fue. No los dejaría libres…

A mi me importa porque
igual nos hicimos un regalo
para que la gente supiera
lo que nosotros sufrimos.

(CC) Yo eso lo he sentido mal, porque quieren saber unas cosas y
no otras. Me preguntaron sobre el Memorial y yo les conté, y se
quedaron con el Memorial y no me preguntaron más de la histo-
ria, se quedaron en la superfcie de esto. Eran compañeros. Eso
fue fuerte, me dejó con pena porque eran amigos y eso es fuerte
porque no me acompañan en el dolor. Ahora todos saben lo que
signifca, pero habría que hacer charlas para difundir, nosotros, la
tercera generación.

He tenido rabia por hartas cosas. Rabia por lo que pasó, porque
me robaron un familiar, porque nadie puede reemplazar su cariño.
A mi Tata lo mataron por ser campesino, por ser dueño de tierra…
lo mataron a sangre fría. Mi mamá me cuenta que hay muchas
personas involucradas aquí de Paine. Esa rabia me da más ganas
de seguir en la Orquesta; ahora quiero estudiar Trabajo Social para
estar más involucrada en el memorial.

Justicia, reparación

(CQ) ¿Qué ¡me gustaría que pasara para quedar tranquilos con
esa pérdidas? Para eso tendría que aparecer mi abuelo, estar vi-
vo…y que las personas involucradas pagaran. Pero nadie a poder
reparar lo que pasó. Quiero saber la verdad. Que mi Tata es al que
velaron, al que enterraron, saber que es él.

Cuando hay gente que dice que hay que olvidar, dar vuelta la pági-
na del Golpe de Estado, me da rabia porque esas personas saben
de la historia pero no le da pena , de cerrar los casos, que no se
encontrarán los cuerpos, porque los niegan.

(LN) A mí me importa porque igual nos hicimos un regalo para que
la gente supiera lo que nosotros sufrimos. Pero la gente no sabe.
Un compañero un día me preguntó qué era esto, y yo le expliqué ,
lo que estábamos haciendo… pero no preguntó más y nadie más
se interesó y eso duele, porque es como si no reconocieran lo que
pasó , como si dijeran no pasó nada. Lo hacen por ignorancia, por
falta de interés. Haría más difusión, hablaría con los candidatos,
traería más colegios…

Los testimonios de estos dos jóvenes, más allá de la situación es-
pecífca, nos muestran la necesidad, en muchos casos, de hacerlos
partícipes incluso de hechos traumáticos como éstos: que sepan la
verdad contada por sus cercanos, fortalecer confanzas (confar en
ellos), incluirlos en discusiones y decisiones, incorporarlos en acti-
vidades y proyectos. En defnitiva, reconocer que tienen intereses
propios, miradas propias, que son sujetos y como tales deben ser
considerados e integrados. Que siendo jóvenes también son parte
–y herederos– de la(s) historia(s) familiar(es). Que las deudas de la
sociedad con esos familiares también incluye a estos jóvenes que
nacieron tantos años después, pues han heredado esos dolores,
traumas y perjuicios de diversas índoles.

© CSC/UAH

GUÍA PARA LA PREVENCIÓN CON JÓVENES

110

atrapados en un limbo entre una educación incompleta y un
mercado laboral que no tiene espacio para ellos. La acepta-
ción y acogida entre pares, el sentido de poder, la identidad
territorial y el sentimiento de pertenencia que proporciona
la pandilla se encuentra en gran contraste con la alienación,
el rechazo y la marginalización que los jóvenes en riesgo
normalmente enfrentan en la sociedad. Vistos como amena-
za por los medios, por las autoridades, por el sistema edu-
cativo y en general por un mundo de adultos trabajadores
esta juventud encuentra muy pocas posibilidades de canali-
zar sus habilidades, sus iniciativas y liderazgo. De hecho un
individuo joven dispuesto a tomar riesgos para lograr sus
metas cuando se convierte en un líder de pandilla violenta,
se transforma en una pérdida en potencial para el liderazgo
positivo.

Al contrario de la coerción y el castigo que sólo consolidan
dicha pérdida de potencial, las iniciativas basadas en el arte
son particularmente efectivas ya que abren una salida para
la recuperación y la prevención. El arte opera a nivel del
individuo y del colectivo, reforzando la autoestima, propor-
cionando un ambiente propicio para tomar riesgos, para co-
laborar con otros, para ser creativo y emprendedor. También
opera en la relación del individuo con el resto de la comuni-
dad al establecer canales de comunicación, al crear confian-
za y reforzar el sentido de orgullo y pertenencia a su habitat.

Los jóvenes requieren espacios para expresarse, recrearse
e interactuar que generalmente son negados por los adul-
tos, porque a menudo asumen que al restringir la presencia
de jóvenes en espacios públicos previenen la aparición de
comportamientos antisociales.

Las políticas que restringen injustificadamente el uso del
espacio público para fines recreacionales de los jóvenes
refuerzan los sentimientos de alienación, apartando a éstos
de cualquier sentimiento de pertenencia a su comunidad

y su entorno. Su ambiente se vuelve hostil y los medios de
apropiación y participación legítima del espacio común los
llevará a una confrontación de las normas.

Las artes pueden tener un rol muy activo en la transforma-
ción del espacio público; mediante el arte los jóvenes artis-
tas tienen la posibilidad de influir directamente en cómo se
ve y se siente su espacio. El arte permite una identificación
con el lugar, Al operar estéticamente sobre el espacio, los
jóvenes desarrollan un sentido de apropiación positivo de
él y por lo tanto un compromiso de cuidarlo.

El arte también abre el espacio público a través de interven-
ciones masivas tales como conciertos o festivales que vuel-
ven a dar sentido al propósito del espacio público y reúnen
en una condición de igualdad a los jóvenes, las autoridades
y al resto de la comunidad como actores y constructores del
espacio público.

Las problemáticas descritas anteriormente abordan caracte-
rísticas generales que pueden analizarse como parte de tres
niveles principales de incidencia:
a) aquel del individuo
b) de la comunidad; y
c) del contexto, en la intersección entre individuos, comuni-
dades y su espacio.

Las siguientes secciones utilizarán estas tres áreas principa-
les para ilustrar como trabajan las intervenciones de arte y
cómo fueron aplicadas en los estudios de casos específicos.

4. Cómo opera el Arte

Un proceso de involucramiento positivo para los jóvenes

El arte opera cuando los jóvenes lo crean/ producen, más
que cuando lo consumen. Los seres humanos tienen un im-
pulso natural, inherente a hacer cosas y cada uno de no-
sotros tiene talentos particulares que deben descubrirse y
desarrollarse para habilitar nuestras capacidades creadoras.
Estas son facultades que nos permiten ser realmente huma-
nos, controlar los excesos de nuestras tendencias oposito-
ras hacia la razón y pasión, sin agresión contra uno u otro.

La búsqueda del talento propio es importante en la etapa
de la juventud, pero es especialmente crucial entre aque-
llos que por múltiples razones tienen acceso limitado a las
oportunidades y fueron identificados en la sección previa
entre los grupos de mayor riesgo de violencia, tanto de ser
víctimas como perpetradores. La educación del arte ofrece
a los jóvenes un camino efectivo para dicha búsqueda del

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