Pasos que siguió el autor para realizar la investigación: • • • Al conocer el hecho del intento de asesinato y posterior muerte de Leopoldo

“Poli” Armentano, Sanz intentó reconstruir la escena del crimen. Habló con quienes vieron a Armentano luego de efectuado el disparo (una vecina que escuchó el tiro, el portero del edificio que lo hizo entrar luego del tiempo que le costó reconocerlo por su rostro desfigurado). Recorrió los momentos y actos anteriores que realizó Poli, antes de llegar a una cuadra de su edificio donde fue embestido. En particular, la cena que compartió con Guillermo Cóppola, Ramón Hernández, Juan Carlos Guglietti y Guillermo Armentano. Investigó a aquellos que compartieron la cena con el fallecido, y cuáles eran las relaciones que tenían con el mismo. Recopiló los rumores y las hipótesis que se elaboraron sobre los motivos del asesinato y los supuestos asesinos y aclaró lo que para él había sucedido. Habló con aquellos actores cercanos a la vida de Armentano e investigó sobre su vida y su trabajo, lo que lo llevó a conocer los boliches que manejaba el empresario y parte de su personalidad, el “rey de la noche” y su fama de mujeriego. La muerte de Armentano, le exigió al autor profundizar en varios temas: los aportes a la campaña de Carlos Menem en la interna de 1988, la relación de varios dirigentes políticos con las drogas, los vínculos de la mafia italiana con ciertos “empresarios” argentinos y la manera en que se sostienen económicamente la mayoría de las grandes discotecas. No existe caso más emblemático que el de Armentano para entender los vínculos del poder político con negocios tan sucios como la droga. Relacionó a este suceso, otras muertes que se presentaban como inexplicables, y en cierto aspecto se relacionaban con Armentano, entre ellas la de José Luis Cabezas, testigo de negocios turbios. Continuó su investigación cuando la causa judicial acusaba a quienes no eran culpables sino sólo chivos expiatorios, y Sanz decía por qué no lo eran. Y se preguntaba cómo podía un juez tan incompetente llevarla adelante, cuando ni siquiera había interrogado a las últimas cuatro personas que lo vieron a Poli con vida, compartiendo su última cena. Luego de la muerte del protagonista del libro, el autor se mantuvo al tanto de los movimientos de la gente cotidiana de Poli para resaltar cómo actuaban y ver si eso delataba a alguno de ellos. A lo largo de la investigación, Sanz reflejó claras vinculaciones entre el asesinato y los negocios de lavado de dinero, drogas, coimas, corrupción, entre otros delitos que cometían conocidos personajes de la política, la farándula, la policía y la justicia. Repitió las versiones de los sospechosos y qué sucedió con cada uno de ellos: Cóppola, Galende, Leanis, Melián y Araujo, y porqué todavía no cerraron la causa.

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