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22420 Jorge Lanata Argentinos Tomo 2

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"Fue el milagro argentino. (...) Su organización, lograda contra
los presagios, sorprendió al mundo. (...) Pudimos comprobar cómo en los
periodistas extranjeros más honestos se disolvían los prejuicios que
traían de sus países merced a la insidiosa propaganda motorizada por
las organizaciones subversivas y los ingenuos de siempre. (...) También
fue una manifestación de victoria. (...) En los festejos del Mundial
mostramos por primera vez en mucho tiempo que estamos orgullosos de
ser argentinos."

Mauro Viale y Marcelo Araujo, en revista

Argentina ante el Mundo,

septiembre–octubre de 1978.

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"Me he preguntado reiteradas veces si era lícito gastar o invertir 700
millones de dólares o más en un campeonato, cuando se cierran
hospitales y hay muchísimas escuelitas, aquí nomás, sin ir más lejos, en
las que los chicos reciben clases en una tapera de techos agujereados.
(...) No soy patriotero, pero debo confesar que el Mundial me emocionó.
En medio de tantas tristezas, cuando la vida es cada día más dura, me
conmueve la reserva de pasión nacional que hay en nuestro pueblo. ¡Lo
que se podría hacer si tuviéramos un gran proyecto, un gran proyecto
nacional!"

Ernesto Sabato, en La Razón del 13 de junio de 1978

"Estas multitudes delirantes, limpias, unánimes, es lo más parecido
que he visto en mi vida a un pueblo maduro, realizado, vibrando con un
sentimiento común y sin que nadie se sienta derrotado o marginado; y tal
vez por primera vez en este país, sin que la alegría de algunos signifique
la tristeza de otros. "

Félix Luna, en el film La Fiesta de todos,

dirigido por Sergio Renán, 1979.

La Segunda Copa del Mundo, en 1934, mostró por primera vez la relación entre el fútbol y los
gobiernos de turno. Desde entonces los mundiales se convirtieron en una "causa nacional". En 1934,
vencer fue la obsesión del "Duce" Benito Mussolini y logró que uno de sus lacayos, el presidente de la
Federación Italiana de Gioco Calcio, general Vaccaro, llevara adelante el proyecto ante la FIFA, reunida
en Estocolmo el 13 de mayo de 1932. Vaccaro nunca vaciló en reconocer en público que el fin último de
aquel mundial sería mostrarle al Universo el ideal fascista del deporte, dándole a Mussolini el crédito de
la idea. Ante el pedido de Italia, Suecia retiró su candidatura y dejó el campo libre al Duce.

El fascismo construyó estadios monumentales: el del Partido Nacional Fascista en Roma, el estadio
Mussolini en Turín, el Littorale en Bolonia, Berta en Florencia y el Lottorio en Trieste. En la final, con
cincuenta y cinco mil aficionados vivando a la Squadra Azzurra en el Estadio Partido Nacional Fascista,
el Duce presionó a la selección de Vittorio Pozzo:

–Si no ganan la Copa... ¡juikkkk! –remató, pasándose el dedo como una navaja por el cuello.

El partido fue Italia–Checoslovaquia, y a los 72 minutos los visitantes ganaban 1 a 0. El silencio del
estadio era sepulcral, y los jugadores italianos sudaban frío. A ocho minutos del final una jugada entre
dos argentinos, Enrique Guaita y Raimundo Orsi, hizo que este último empatara en 1 a 1. A los cinco
minutos del tiempo suplementario un pase de Orsi a Angelo Schiavio logró el milagro del 2 a 1.

"¡Italia, Duce!" cantaron las tribunas y en las camisetas negras fascistas podía leerse con claridad:
"Coppa del Duce". El plantel de la selección italiana se mantuvo con vida.

La Argentina fue designada como sede del Mundial '78 durante la presidencia del general Lanusse.
En septiembre de 1973 el peronismo nombró a la primera Comisión Organizadora, y López Rega,
fanático impulsor de la idea, logró que el 12 de mayo de 1974 se constituyera, por decreto, una
Comisión de Apoyo. El decreto incluyó una generosa cláusula que señalaba: "Exceptúanse por un plazo
de 90 días a partir de la firma del presente, de las disposiciones establecidas por el decreto 5720/72,
Régimen de las Contrataciones del Estado, las compras que en función de los considerandos del
presente deban realizarse, autorizándose a la Comisión la concentración de compras directas, cualquiera

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fuera su monto". Un decreto sui géneris, considerando que aún faltaban cuatro años para la realización
del Campeonato.

También en aquel momento se designaron las cuatro subsedes: Mar del Plata, Córdoba, Rosario y

Mendoza.

La dictadura creó en 1976 el Ente Autárquico Mundial '78 (EAM 78), a cuyo cargo estuvo el general
Omar Actis quien se propuso desde el comienzo hacer "un Mundial austero". Actis obvió un pequeño
detalle: el Mundial era parte de la lista de sueños ocultos de Massera. El general Actis fue asesinado el
21 de agosto de 1976, dos días antes de la conferencia de prensa en la que iba a presentar su proyecto:
sufrió un atentado al salir de su casa de Wilde. Su muerte fue reivindicada por los montoneros pero ya
en la época los servicios de Inteligencia del Ejército sospecharon que el atentado había sido realizado
por un GT de la ESMA. El EAM '78, de ese modo, pasó a ser controlado por la Marina, y asumió su
dirección el vicealmirante Carlos Lacoste, hombre del riñón masserista. El gasto total previsto fue de
250 millones de dólares aunque estimaciones de prensa posteriores (nunca se conoció un balance
oficial) llegaron a evaluarlo en 700 millones. El propio Lacoste, post dictadura, sufrió solamente un
pequeño tirón de orejas por parte del juez Miguel Pons en una investigación sobre enriquecimiento
ilícito. Pons lo sobreseyó aunque le dirigió en el fallo un "reproche ético" por haber aumentado su
patrimonio en más del 400 por ciento durante aquellos años. Cientos de periodistas extranjeros llegaron
al país, transformándose en un arma de doble filo: los más ingenuos podían ser operados por la
inteligencia militar, pero los desconfiados podían –como en efecto hicieron– ponerse en contacto con los
organismos de derechos humanos y difundir datos de la Argentina verdadera. Las revistas de la Editorial
Atlántida lideraron la campaña pro–militar. Para Ti regaló a sus lectoras una serie de postales que
debían enviar a políticos y organizaciones europeas que protestaban por las violaciones a los derechos
humanos. "Defienda su Argentina –decían las páginas de Para Ti–. Muestre la verdad al mundo,
enviando junto a su familia las postales de revista Para Ti." "Bajo el título Argentina: toda la verdad',
Para Ti publicará semanalmente cuatro tarjetas postales con imágenes y textos de la realidad actual del
país. Recórtelas. Y elija a quién enviárselas. Ésta en su oportunidad de mostrar al mundo toda la verdad
de un país que crece y vive en paz." "Bienvenidos –decían los avisos de El Gráfico–. Que haya un solo
perdedor: la violencia. Que haya un solo triunfador: la paz. Que la verdadera realidad argentina, tan
malintencionadamente distorsionada en algunos países, sea conocida y comprendida." "Ese triunfalismo
–señaló el editorial de Clarín del 26 de junio de 1978– es una novedad en un país que, como la
Argentina, ha estado inmerso demasiado tiempo en la frustración, la derrota o el extremo dolor. No es
sólo un mecanismo de compensación – lo cual, por otra parte, hubiera resultado perfectamente legítimo–
sino algo más: la voluntad de dar vuelta el guante, de hacer borrón y cuenta nueva, de iniciar una nueva
marcha a partir de un punto, el más cercano e identificable, el más accesible al ardor y la pasión popular,
el más sencillo y a la vez más entrañable: un deporte popular. Este deporte tenía la ventaja adicional de
concentrar la atención mundial, permitiendo borrar a la vez imágenes falaces que se propalan sobre
nuestro país en el exterior." "Después de este Mundial que ha terminado –dijo el editorial de La Nación
del 26 de junio de 1978– debemos seguir encontrándonos y reconciliándonos en torno de los grandes
objetivos comunes de la nacionalidad. Hay una vocación de grandeza despierta y una requisitoria en
todas las bocas... Eso vale mucho más que la incomprensión de algunos y la tortuosidad con la cual
otros insisten en injuriarnos en el extranjero. Hay fe suficiente, en suma para que la Nación persevere en
su actual dirección."

Bromas de la realidad: detrás de cada estadio se ocultaba un campo de concentración: River cerca de
la ESMA, Vélez vecino de El Olimpo, el Liceo Militar detrás del estadio de Mendoza, La Perla a pocos
metros del Chateau Carrera, el estadio de Mar del Plata cerca de la Unidad Regional, y el Segundo
Cuerpo de Ejército vecino al estadio mundialista de Rosario.

"Veinticinco millones de argentinos jugaremos el Mundial", "El equipo del Mundial", "¡Vamos,
Vamos Argentina!", "Los chicos del Mundial", "Argentina te llevo dentro de mí" (que ni menciona la
palabra fútbol), "La Copa tiene dueño", "Sinceramente", "Argentina te queremos ver Campeón", "La

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Copa es de Argentina" y "The Hit of Viva el Mundial", fueron algunos de los temas con que se
musicalizó el campeonato.

El 1 de julio de 1998 Miguel Bonasso escribió en Página/12 que "los Montoneros habían decidido
lanzar una 'ofensiva táctica que suponía, en lo político, el esclarecimiento de los espectadores,
deportistas y periodistas que iban a concurrir al Campeonato Mundial, y en lo militar el ataque a
instalaciones, vehículos y personal de las Fuerzas Armadas y de seguridad procurando 'que sean
operaciones imposibles de ocultar por el enemigo". Como decía Estrella Federal, órgano del Ejército
Montonero, "la idea es poco esfuerzo y mucho ruido". Simultáneamente se prohibió a los militantes
montoneros "realizar operaciones militares que afecten directamente o perjudiquen a los partidos de
fútbol, los equipos o delegaciones extranjeras, los periodistas nacionales o extranjeros, y los turistas o
espectadores de los partidos".

Así describió Bonasso aquel momento en un pasaje de Recuerdo de la Muerte. "La ESMA se
convirtió en un hervidero. El Tigre [N. del A.: se refiere al Tigre Acosta, el encargado del campo] toca a
rebato y se mueven todas las piezas a la defensiva. El ministaff [N. del A.: grupo pequeño de
"montoneros quebrados" que colaboró con los Grupos de Tareas] trabaja con el Puma Perren en la
inteligencia operativa. La cosa es más difícil ahora. Se acabaron las cosechas fáciles del '76. Los montos
son pocos, están muy compartimentados, arrojarán la piedra y se irán del país. Ahí está la clave... ¡se
volverán a ir! Hay que cerrar la red y atraparlos en las fronteras. Juan, el Niño, pone la Pecera en
marcha. (...) Su labor principal estará orientada a la propaganda, a la acción psicológica. (...) El Archivo
debe confeccionar un informe con las últimas acciones de Montoneros que se basa, naturalmente, en las
propias publicaciones de la Organización y que Prensa imprimirá para distribuir a los visitantes. Prensa
se ocupará también de mantener una relación con los medios informativos, utilizando en primer lugar a
los amigos de la casa como el Bebe Agulleiro o Rodríguez Carmona, que suele 'pasar avisos' del GT/332
en su audición de Radio El Mundo a cambio de 300 millones de pesos viejos por mes".

Sergio Levinsky, en su artículo "El fútbol y la dictadura que vivimos", dio cuenta de otros aspectos
sospechosos del Mundial más allá del clásico partido con Perú: "La convocatoria a Ubaldo Fillol y
Norberto Alonso a último momento, para el Mundial, no suena a convicción sino a presión política, y
poco se ha comentado la renuncia de Hugo Gatti (si bien arrastraba una lesión) y mucho menos clara
quedó la de Jorge Carrascosa. Si esto es difuso, ni qué hablar del Mundial, y del 6–0 a Perú que permitió
la llegada a la final. Mucho menos, la bomba que explotó en la casa del economista Roberto Alemann
en el momento exacto del cuarto gol a Perú, con el que la selección argentina pasaba a la final, ni
tampoco por qué la FIFA cambió tan rotundamente de parecer cuando llegó el Golpe y algunos de sus
miembros se encontraban en la Argentina inspeccionando estadios".

Sobre el "affaire Perú" el escritor inglés David Yallop contó en su libro Cómo se robaron el juego, los
entretelones de la "entrega" peruana a cambio de un crédito por 50 millones de dólares. Según Yallop la
victoria argentina fue ordenada por Videla al titular del EAM, vicealmirante Lacoste. "Argentina le
entregó 35.000 toneladas de granos a Perú y le dio cincuenta millones en créditos luego de abonar
sustanciales coimas a funcionarios con dinero salido de cuentas de la Armada", escribió Yallop. "Una
parte del crédito –sostuvo– fue distribuida entre los miembros de la Junta Militar del Perú, presidida por
el general Francisco Morales Bermúdez."

Ariel Scher, en su artículo "Fuera de Juego", relató la historia desde los jugadores peruanos: "La
presencia de Videla en nuestro vestuario fue terrible", dice hoy Juan Carlos Oblitas, uno de los líderes
de la selección peruana. "Algunos, más jóvenes que yo, que pudieron haberse sentido intimidados,
dejaron de cambiarse para escucharlo. Pero yo, que tenía mas experiencia, seguí en lo mío. Seguí detrás
de una pared y apenas lo oía hablar. No quería que nada interrumpiera mi concentración." El zaguero
Héctor Chumpitaz admite que "nos sorprendimos cuando nos dijeron que nos iba a hablar Videla. Se
paró frente a nosotros y nos dio un discurso en el que llamaba a la hermandad latinoamericana y nos
deseaba suerte. Yo me lo tomé como una presión, ya que después de lo que nos habían dicho los
organismos de derechos humanos, Videla aparecía como un personaje que nos daba un poco de miedo".

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El entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, llegó para la fase final del
campeonato y afirmó que "este país tiene un gran futuro a todo nivel". Joao Havelange, el brasileño que
presidió la FIFA durante veintiocho años, afirmó que "por fin el mundo pudo ver la verdadera imagen
de la Argentina". "Debemos seguir jugando el gran partido del proceso nacional, en el cual el triunfo
final va a depender no sólo del gobierno, sino del esfuerzo y de la participación de cada uno de los
argentinos", dijo el ministro Martínez de Hoz. "Es necesario manifestar a través del fútbol una forma de
vida propia de los argentinos" sintetizó el director técnico Menotti. Como en la Italia del Duce, el
deporte volvió a embarrarse de dictadura. Aunque la muerte, como recuerda Ariel Scher, ya lo había
tocado de cerca "el atleta tucumano Miguel Sánchez fue secuestrado en su casa de Villa España, en
Berazategui, el 8 de enero de 1978 y aún permanece desaparecido. Tenía 25 años, trabajaba en el Banco
Provincia y corría carreras de fondo. El futbolista Claudio Tamburrini, arquero de Almagro, estuvo
cuatro meses detenido en el campo de concentración Mansión Seré, de la Fuerza Aérea, de donde logró
escapar. Tamburrini declaró en el Juicio a las Juntas. El escritor y periodista Roberto Santoro, autor de
Literatura de la Pelota y de poemas inolvidables, está desaparecido desde el 1 de junio de 1977.
Norberto Morresi, hermano de Claudio –ex futbolista y actual entrenador– era militante secundario y fue
secuestrado a los 17 años. Recién trece años después la familia Morresi pudo rescatar su cadáver.

Las manchas de sangre no fueron ninguna novedad en el césped.

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