MÓDULO DE ECONOMIA SOLIDARIA

Elaborado por: GUSTAVO BORRAY

CIENCIAS ADMINISTRATIVAS ESCUELA DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS, CONTABLES ECONÓMICAS Y DE NEGOCIOS – ECACEN Bogotá D.C., 2008

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TABLA DE CONTENIDO INTRODUCCIÓN UNIDAD 1: DESARROLLO HISTORICO DE LAS ORGANIZACIONES PREMODERNAS DE CARÁCTER SOLIDARIO Y SUS PRINCIPALES MANIFESTACIONES Introducción CAPITULO 1: Desarrollo y pensamiento Internacional 1.1 Principio fundamental de la Economía de Solidaridad 1.2 La Promoción de la economía social 1.3 La Economía solidaria como respuesta real a problemas sociales 1.3.1 La Economía Solidaria como proyecto 1.4 Propuesta de los gobiernos a la sociedad civil 1.4.1. Clases de economía 1.4.2. El sector público en países de economía mixta considerados desarrollados 1.4.3 El sector público en países de economía mixta considerados Sub-desarrollados CAPITULO 2: El Desarrollo Latinoamericano de la Economía Solidaria. 2.1 Orígenes y significados del término «Economía social» 2.2 Una mejor visibilidad de la Economía Social en el periodo de prosperidad 2.3 La crisis del modelo de desarrollo y el resurgimiento de la Economía Social 2.4 La nueva Economía Social y el concepto de Economía Solidaria: JeanLouis Laville 2.5 El contexto Latinoamericano de la economía Popular y la Economía Solidaria 2.5.1 La economía Social En Venezuela CAPITULO 3: Economía Solidaria en Colombia
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3.1 El individuo como miembro de la Sociedad 3.2 La Economía de Solidaridad como enfoque a nivel de la teoría Económica 3.2.1 La economía de Solidaridad como proceso real en la búsqueda de sectores y grupos 3.3 El Sector público y el sistema de Economía Solidaria 3.3.1 Función económica del Sector público en la economía Solidaria 3.4 Modelos de organización y enfoque de sistemas en las organizaciones de economía social 3.4.1 Sociedad organizacional 3.5 Generalidades de la economía solidaria 3.5.1 La economía solidaria es 3.5.2 Amenazas y el cambio de futuro 3.5.3 Elementos importantes de la economía solidaria a partir de los principios fundamentales 3.5.4 Las tareas fundamentales 3.5.5 Mirar hacia el futuro UNIDAD 2: LAS ACTUALES TEORIAS DEL CONOCIMIENTO Y FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS QUE INDUCEN UN CAMBIO EN LA MODERNIDAD, EL CUAL HACE FRENTE AL MODELO NEOLIBERAL ENMARCADO EN UNA PROPUESTA COMO ALTERNATIVA

Capitulo 1: Fundamentos filosóficos de la Economía solidaria Introducción 1.1 Bases ideológicas de la economía solidaria 1.2 Principales desarrollos teóricos según García Delgado y de Piero 1.3 Enfoque estructuralista de Aníbal Pinto 1.4 Principales desarrollos teóricos
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Capitulo 2: Teoría del Conocimiento 2.1 Sobre la sostenibilidad de los emprendimientos mercantiles de la Economía Social y Solidaria 2.2 La perspectiva de la economía social 2.2.1 La cuestión de la sostenibilidad de los emprendimientos sociales 2.3 Lo micro y lo macro en la Economía Social 2.3.1 El criterio mercantilista de sostenibilidad 2.4 La relación entre criterios de sostenibilidad alternativos en una sociedad capitalista 2.4.1 Criterios de transición 2.5 Paradigmas de organizaciones en el campo social 2.5.1 Respuesta ¿un nuevo paradigma? 2.5.2 Nuevos retos e innovaciones Capitulo 3: Neoliberalismo vs. Economía Solidaria. 3.1 Neoliberalismo 3.1.1 Origen y políticas 3.1.2 Historia 3.2 Características 3.3 Planteamientos del neoliberalismo 3.4 Medidas del bienestar de la sociedad 3.4.1 Indicadores de bienestar 3.4.2 Indicadores de salud y morbilidad 3.4.3 Indicadores sobre educación 3.4.4 Indicadores de pobreza 3.4.5 Indicadores sobre distribución del ingreso 3.5 La interdependencia social del individuo
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3.5.1 La organización en la economía solidaria 3.5.2 Amenazas y el camino hacia el futuro 3.5.3 Elementos importantes de la economía solidaria a partir de los principios fundamentales

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INTRODUCCIÓN
El trabajo de Economía solidaria tiene como objetivo fundamental el análisis y desarrollo de las ventajas de expresión económica en el progreso de habilidades para lograr un justo y practico desarrollo de actitudes, y así, adquirir capacidades en el curso a desarrollar. La economía solidaria (o economía de solidaridad) es una búsqueda teórica y práctica de formas alternativas de hacer economía, basadas en la solidaridad y en el trabajo. La economía solidaria es un modelo económico incluyente, el cual considera las capacidades y potencialidades de cada individuo con equidad como base de la construcción de relaciones justas, libres y democráticas en la integración de un desarrollo social. El principio fundamental de este tipo de economía es la introducción de niveles crecientes y cualitativamente superiores de solidaridad en las actividades, organizaciones e instituciones económicas, tanto a nivel de las empresas como en los mercados y en las políticas públicas, dado que incrementa la eficiencia micro y macroeconómica, además de generar un conjunto de beneficios sociales y culturales que favorecen a toda sociedad. El trabajo colectivo es el principio de la Economía Solidaria, pues da la oportunidad de potenciar las cualidades de cada individuo, de igual modo permite la contribución de ayuda mutua con el fin de superar todo lo que detiene el crecimiento general a nivel grupal y de la sociedad en su conjunto. La economía Solidaria es la producción de manera organizada a partir de un entendimiento de los recursos con relación al mercado local, nacional e internacional. Se requiere del reconocimiento y del valor que se de a los saberes, respecto a la investigación, planeación, administración, aprendizaje, tecnología, sistema jurídico, recursos económicos, comunicación y eficacia. Lo básico de la economía solidaria es el sujeto social, esto es, los grupos organizados que fortalezcan a las sociedades. Esta economía se basa en las relaciones solidarias, en las relaciones humanas de apoyo mutuo, de respeto, de intercambio equitativo entre comunidades y personas a nivel individual, en trabajos colectivos e intercambios con otras culturas.

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El propósito de este trabajo sobre “Economía Solidaria” consiste, fundamentalmente, en presentar una versión actualizada, teniendo en cuenta las trasformaciones que ha experimentado la economía como resultado de las reformas que se han hecho a través de los tiempos; así mismo, este trabajo incluye algunos conceptos y definiciones que se han integrado al proceso de análisis económico y que tienen particular relevancia para la comprensión de la realidad de la economía solidaria, como es el caso de los conceptos utilizados dentro del texto para medir el progreso social de un país. El modulo mantiene un carácter didáctico y de cobertura en general, así como su estructura conformada por dos unidades y seis capítulos, destinados cada uno a analizar aspectos específicos del sistema económico a nivel solidario. Los principales comentarios se presentan a nivel del contenido de cada unidad y sus respectivos capítulos. Así, en la primera unidad sobre el desarrollo histórico de las organizaciones pre-modernas de carácter solidario y sus principales manifestaciones actuales; del cual el primer capítulo corresponde a su Desarrollo y pensamiento Internacional donde su manifestación nace de la voluntad común de las personas, organizaciones de la sociedad civil, de religiones y culturas diversas, provenientes de varias naciones. Para el segundo capítulo trataremos sobre el desarrollo latinoamericano de la Economía Solidaria que determina el análisis y manifestación de la actual situación económica solidaria de los países latinoamericanos. Y por último, el tercer capítulo de esta unidad está basado sobre La Economía Solidaria en Colombia donde abarca un amplio espectro de formas organizativas que estudiaremos en las diferentes entidades que la componen. Para la segunda unidad tendremos destinado esbozar las actuales teorías del conocimiento, y los fundamentos filosóficos que inducen a un cambio en la modernidad que hace frente al modelo neo liberal enmarcado en una propuesta como alternativa solidaria: para su primer capítulo trataremos sobre los fundamentos filosóficos de la economía solidaria y de cómo la sociedad utiliza sus recursos y distribuye su output entre los individuos y los grupos de dicha sociedad. En el segundo capítulo hablaremos de la teoría del conocimiento sobre la Economía Solidaria que trata sobre la eficacia y la ineficacia de los sistemas económicos. Y finalmente, para el tercer y último capítulo de esta unidad, trataremos sobre el Neoliberalismo vs Economía Solidaria que nos lleva a un paralelo sobre la
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inexistencia de reglamentaciones especificas para algunas formas organizativas solidarias. Este trabajo busca resumir aspectos a la postura de algunos autores respecto a sus investigaciones analizando ventajas de la expresión económica solidaria, por ejemplo de temas como tercer sector, economía social, economía del trabajo y entidades sin ánimo de lucro. El concepto general es el planteamiento de los principales retos que, desde el punto de vista económico, enfrenta una sociedad, y los instrumentos con que cuenta los gobiernos para lograr determinados objetivos que contribuyan a mejorar las condiciones de desarrollo económico y social de un país.

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UNIDAD No.1
DESARROLLO HISTÓRICO DE LAS ORGANIZACIONES PRE-MODERNAS DE CARÁCTER SOLIDARIO Y SUS PRINCIPALES MANIFESTACIONES

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INTRODUCCIÓN
El mundo en su plenitud vive de grandes necesidades insatisfechas, donde prevalece en grandes cantidades la escasez de grandes recursos para satisfacerla. Un mundo donde el ser humano a diario enfrenta el hecho de que no puede tenerlo todo para su satisfacción, y en menor medida cuenta con los recursos y la habilidad suficiente para conquistarlo. Esto ha llevado a que la humanidad en general desarrolle una actividad económica donde ponga su interés en poder satisfacer sus necesidades esenciales tanto de alimento, educación, vivienda, vestido y primordialmente la salud. Para poder lograr este objetivo la humanidad se ha dedicado a desarrollar cierta capacidad para seleccionar determinadas acciones: desde las más modestas que van destinadas apenas a lograr lo básico para poder subsistir, y en las cuales, no hay un sentido económico, hasta otras mas complejas, en las que lo económico adquiere vida propia. La actividad general del individuo tiene un sentido casi que económico cuando este está ligado estrechamente con la de otros individuos, de tal forma que hacen diversos bienes o se dan varios servicios con el fin principal de obtener alguna ganancia. Los bienes y servicios están destinados para satisfacer necesidades de todo ser humano. Estos se adquieren a través de procesos productivos y procedimientos técnicos que transforman ciertos elementos básicos denominados recursos productivos, factores o medios de producción, tal es el caso de la tierra, la mano de obra y por supuesto el capital que es entendido con relación a los bienes producidos por el hombre que sirven para producir otros bienes, como la maquinaria, equipos y herramientas de trabajo de todo tipo. La economía, como ciencia esencialmente social de las organizaciones premodernas de carácter solidario, estudia cómo las personas y la sociedad deciden o escogen racionalmente las formas de utilización de los recursos escasos entre las distintas alternativas para su uso. Si la escasez no existiera nadie se preocuparía por desarrollar capacidades para escoger la mejor forma de utilizar los recursos. En efecto no tendría sentido preguntarnos para qué economizar, sin embargo, la existencia de la escasez plantea un problema netamente económico: la necesidad de desarrollar la capacidad humana para escoger las alternativas de uso de esos recursos productivos escasos que en mejor forma atiendan las necesidades de los individuos y de la sociedad en su conjunto. Esto significa que se debe desarrollar
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cierta capacidad para definir lo que se ha de producir, la forma de hacerlo y de distribuir la producción entre la población. En un sistema económico muchos son los que tienen que enfrentarse a estos problemas, para poder tomar decisiones en muchos campos. Como resultado final de estas decisiones se determinan los niveles y los tipos de actividad, asi como la organización económica mediante los cuales se producen bienes y servicios, se generan y distribuyen el ingreso junto con la riqueza en una sociedad.

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CAPITULO PRIMERO
DESARROLLO Y PENSAMIENTO INTERNACIONAL 1.1 EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL DE LA ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD
Es una respuesta real y actual a los problemas sociales más graves de esta época. El manifiesto de la economía internacional nace de la voluntad común de personas, organizaciones de la sociedad civil, de religiones y culturas diversas, reunidas en Génova provenientes de varias naciones del 1 al 3 de junio de 2001. Existe la unidad en la responsabilidad de formular el análisis común de la actual globalización económica, y también, de hacer una propuesta para lograr un actuar económico, personal y social capaz de orientar hacia una globalización solidaria y un mundo unido. Respecto a la globalización es claro que ha producido en muchos países un crecimiento en el bienestar y aumento en las riquezas. Pero, es evidente que la globalización esta provocando consecuencias no aceptables, como la creciente concentración del poder económico en las manos de poquísimas personas y sociedades multinacionales. Esta concentración esta provocando y condicionando el poder político, impidiéndole realizar su objetivo de cuidar el bien común, causando como resultado una sociedad en la cual conviven tanto la riqueza como la pobreza extremas, impidiendo y negando los derechos humanos individuales y sociales. Según experiencias de economía solidaria se ha demostrado que también en economía se puede realizar y crecer los frutos del propio trabajo compartiendo con los más desprotegidos y así promover una cultura que vaya orientada a un mundo mejor y mas unido. La sociedad civil dispone de grandes medios para incidir con eficacia sobre los mecanismos de lo que es la globalización. Cada ciudadano como consumidor y como inversionista de sus propios ahorros dispone de un gran potencial para poder influir sobre la economía, que debe ser eficaz, siempre y cuando, la persona sea consiente de poseerlo y se organiza para ejercitarlo. El fondo de la economía solidaria es que la introducción de niveles crecientes y cualitativamente superiores de solidaridad en las actividades, organizaciones e instituciones económicas a nivel empresarial como en los mercados y en las
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políticas institucionales, incrementan la efectividad micro y macroeconómicas para generar un conjunto de beneficios, tanto sociales como culturales para el favorecimiento de la sociedad. El concepto básico de economía solidaria es un amplio significado que incluyen formas organizativas como: las cooperativas, las empresas comunitarias, las empresas solidarias de salud, las pre-cooperativas, los fondos de empleados, las asociaciones mutualistas, las empresas de servicios en las formas de administraciones publicas cooperativas , las empresas asociativas de trabajo, las instituciones auxiliares de la economía solidaria, los organismos de segundo y tercer grado que agrupan organizaciones de base, y finalmente todas las demás formas asociativas solidarias que cumplen con los principios y características de la economía solidaria. Algunos autores (que en los capítulos trataremos) sostienen que en economías de la solidaridad y mercado democrático existen dos dimensiones:
Por un lado hay economías de solidaridad a medida que en las diferentes estructuras y organizaciones de la economía global crezca la presencia de la solidaridad por la acción de los actores que intervienen y que la organizan. Por otro lado se identifican economías de solidaridad en sectores especiales, como en actividades, empresas o circuitos económicos que en la solidaridad se presente de manera intensa donde opere el elemento articulador de los procesos de producción, distribución, consumo y acumulación. [FALTA LA CITA A

PIE DE PÁGINA]. Con esto se distinguen dos tratados diferentes, uno de economía global más solidaria, y dos de iniciativas solidarias que se expresan a través de distintos emprendimientos. La pobreza, la exclusión y la marginación afectan a multitudes de seres humanos sectores sociales y pueblos enteros en diversas regiones del mundo. La desocupación y la cesantía de porcentajes elevados y crecientes de la fuerza de trabajo es algo ineludible.

1.2 LA PROMOCIÓN DE LA ECONOMÍA SOCIAL
En los orígenes europeos más cercanos el mutualismo, el cooperativismo, las comunidades autónomas, a comienzos del siglo XIX, así como la economía social tenía una clara pretensión de defender los intereses de la clase obrera ante el capitalismo salvaje, pero también de constituirse en sistema alternativo. Esto no estuvo ajeno al pensamiento utópico (los anarquistas, los utopistas ingleses. De modo semejante Marx, para nombrar algunas vertientes principales) La producción de satisfacciones de conjunto de necesidades tales como la integración social y económica de sectores seriamente afectados por el sistema
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económico, preservan y promocionan formas y tecnologías productivas tradicionales, así como la diversidad cultural. Además las formas de valoración de la economía dominante, según estudios del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), esta calculado que en Argentina, el valor de los bienes y servicios que produce el Sector Social de la economía representa aproximadamente el 5.5% por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)1. Estos pueden estar vinculados a varios programas del estado que proveen recursos en mínima proporción o ser muy independientes de estos programas. Entre los primeros, están las denominadas huertas orgánicas familiares y comunitarias, comedores comunitarios, algunos servicios de salud. En segundo lugar, se encuentran múltiples actividades emprendidas por organizaciones de la sociedad civil, los mercados sociales, transporte, cooperativas de trabajo y producción, organizaciones de bases nucleadas alrededor de emprendimientos específicos como hornos de pan y de ladrillo, algunos servicios de salud, escuelas cooperativas y agrupaciones de vecinos con fines específicos. Bajo el titulo de “promoción de la economía social” hay una historia muy rica, que está generalmente asociada en Occidente a la lucha de los trabajadores en su constante confrontación con el capital. Tiene, como la misma historia del movimiento obrero, diversas corrientes y sus variantes: una pluralidad de fuentes ideológicas y políticopartidarias, diversas matrices culturales. Las iniciativas pueden ser más o menos anárquicas y anti-sistémicas o responder a proyectos explícitos de construcción de otro sistema social o político. De hecho, aunque se presente como a-político, todo proyecto que propicie la Economía social como sistema es político, porque pretende transformar la realidad por la acción colectiva. Respecto al termino economía social hay que decir que produce sociedad y no solo utilidades económicas, se diría mas bien que esta economía produce un tipo de sociedad que tiene determinados valores y determinadas perspectivasde futuro, así, todos los que promulgan por ella les interesa que predomine. La otra economía sustentada en la economía del capital y en la economía pública que favorece a los sectores concentrados de la riqueza genera otro tipo de sociedad, con otros valores, que se consideran degradantes de la condición humana de la gran mayoría de la población. Pero igualmente ambas economías son sociales.
1. Stegman Carolina (2000) “La argentina que puede” Revista Tercer Sector. Año VIII N° 39

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En realidad, la gran mayoría de las asignaciones de recursos procuran satisfacer las necesidades, considerándolas no solo con un criterio monetario. Por ejemplo el criterio de Max Neef y su distribución, esto es, la gran mayoría de las actividades económicas, sobretodo según las consideraciones de Samuelson Valsechi que se han realizado en toda la historia en el marco de las que se denominan economía solidaria, y no como tiende a simplificarse a través de la economía privada y la economía publica. Las dificultades en la identificación sistemática de las limitaciones de estas formas de economía, es que sólo consideran los bienes y servicios cotizables en dinero, dentro o fuera del mercado, lo que hace poco visible los otros bienes y servicios. Pasa que la economía privada y la economía pública, así como esta siendo implementada, han mostrado su falta de eficiencia también en la generación y asignación de bienes y servicios cotizables en dinero, lo que hace más visible a los emprendimientos de economía solidaria. Además se plantea la consideración de otras categorías de necesidades, como las planteadas por Max-Neef2 (1993) en donde se diferencian las necesidades según categorías existenciales de ser, hacer y estar; y necesidades según categorías axiológicas, de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad; a su vez, distingue satisfactores por un lado, que son los modos de atender las necesidades, bienes y servicios, por el otro lado, que son los medios de satisfacerlas. Max –Neef, dice: Concebir las necesidades tan solo como carencia implica restringir su espectro a lo puramente filosófico, que es precisamente el ámbito en que una necesidad asume con mayor fuerza y claridad la sensación de falta de algo. Sin embargo en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y, mas aun, pueden llegar a ser recursos. [FALTA LA CITA A PIE DE PÁGINA] La incorporación de estas categorías de necesidades, de satisfactores y de bienes y servicios, permite la valoración de aspectos de los emprendimientos de Economía Solidaria que la economía de capital no
2. Max-Neef (1993) Cap. II desarrollo y necesidades Humanas – 5 Samuelson, Paul.,(1973) Cap. I p.5

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permite y la economía pública limita; ambas sobretodo por sus limitaciones en considerar solo las valoraciones de dinero. Con seguridad la incorporación de la valoración energética de la economía, en los términos de Georgescu Roenger, a la caracterización de los emprendimientos, aportará también a la consolidación conceptual e ideológica mutua. Para Samuelson [FALTA LA CITA] (1973): La economía es el estudio de la manera en que los hombres y la sociedad terminan por elegir, con dinero o sin el, el empleo de unos recursos productivos escasos que podrían tener diversos usos para producir diversos bienes y distribuirlos para su consumo, presente o futuro, entre las diversas personas y grupos que componen la sociedad. Vale la pena añadir que analiza los costes y beneficios derivados de la mejora de los patrones de distribución de los recursos. 1.3 LA ECONOMÍA SOLIDARIA COMO RESPUESTA REAL A PROBLEMAS SOCIALES Los límites e insuficiencias de la extensa economía informal y popular pueden potenciarse y encontrar en la economía solidaria niveles apropiados para una mejor aceptación en los mercados externos. La economía solidaria ha sido capaz en muchos casos ser alternativa capaz de conducir organizadamente a los trabajadores informales, a que operen con mayor eficiencia, permitiendo así la reinserción social y el progreso de muchos sectores que se despliegan de modo individual con iniciativas que generan buenos ingresos y elevan su deficiente precario nivel y calidad de vida. En la situación debilitada de algunos países se encuentra que la mujer en el ámbito del trabajo y de la economía en general se topa con la dificultad y el acceso a la participación de manera protagonista en las actividades y organizaciones económicas, sociales y culturales. Mientras que en la economía solidaria se ha demostrado que es una de las formas en que la mujer y la familia encuentran nuevas, mejores y amplias posibilidades de participación, desarrollo y potenciamiento de sus búsquedas basadas en la identidad de género. Las crecientes e injustas desigualdades sociales que ha generado el sistema económico predominante se traduce en procesos de desintegración de la convivencia social, de conflictos que se prolongan sin ningún tipo de solución apropiada, debido a la falta de gobernabilidad e indiferencia ciudadana. Esto unido a la descomposición y corrupción tanto administrativa como social.
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Siendo la economía de solidaridad una forma justa y humana de organización económica, su desarrollo se condensa en capacidades de contribuir eficazmente en la superación de esta serie de graves problemas que están impactando negativamente a nuestras sociedades. Cuando se presenta una necesidad y un perfeccionamiento de la economía, tanto a nivel empresarial, como de organización de los mercados y de las políticas públicas y los procesos de globalización, la economía solidaria se ofrece como realidad y proyecto capaz de contribuir al perfeccionamiento de la economía en el tiempo, con orientaciones, criterios, metodologías y modelos organizativos modernos y eficientes. Hay una afinidad indudablemente fuerte entre las clases trabajadoras y los principios que rigen la economía solidaria. No todos los trabajadores rechazan el capitalismo, pero la mayoría de ellos lo hacen y por eso, cuando se asocian para producir, comprar, vender o consumir, lo hacen sobre formas solidarias. Queda abierta la cuestión de si esta afinidad se debe a cálculos probabilísticos que muestran a la mayoría de los trabajadores que sus posibilidades de ascender a clase dominante son mínimas, o si el anti-capitalismo de la mayoría de los trabajadores proviene de su conciencia de clase, adquirida con la practica de la lucha de clases a lo largo de la vida de una manera o de otra. La construcción de la economía solidaria ha sido, en muchos países a lo largo de muchas generaciones una de las principales formas de lucha contra el capitalismo, al lado de la acción combativa de sindicatos y partidos por derechos políticos y sociales. Seria un error suponer que la economía solidaria es la única opción de sobrevivencia de las gentes mas pobres y excluidas de las clases trabajadoras. No es verdad que la pobreza y la exclusión transforman a sus victimas eminentemente solidarias. Lo que se observa es que hay mucha solidaridad entre los mas pobres y que la ayuda mutua es esencial a su sobrevivencia. Pero esta solidaridad se limita a los más próximos, con los cuales la persona pobre se identifica. La misma persona que se encuentra solidaria con pariente y vecinos disputa con uñas y dientes cualquier oportunidad de beneficio en contra de otras que le son extrañas. Y muchos de ellos aceptan e internalizan los valores del individualismo que fundamenta la institucionalización del capitalismo.3 1.3.1 La economía solidaria como proyecto

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Cuando el sistema capitalista parece haberse implantado como modo único de organización económica eficiente, no obstante sus altos costos sociales y ambientales; cuando los proyectos socialistas basados en el Estado y la planificación han fracasado en su intento de establecer una economía justa y humana, los motivos que históricamente fundaron los grandes movimientos de cambio social con sentido de justicia y equidad siguen vigentes, sin encontrar propuestas nuevas y alternativas que encausen las energías sociales orientadas a la transformación social y que buscan formas superiores de organización económica, centradas en los valores de la justicia, la equidad, la libertad y la comunidad; es cuando aparece la economía de solidaridad como el único modo de pensar y de proyectar procesos trasformadores eficaces y profundos de los mas vastos sectores que quieren una nueva y mejor vida y una sociedad mas humana.
3- Singer, Paul (2000) “Las bases ideológicas de la economía solidaria. El articulo desde una postura marxiana crítica, es muy rico en propuestas y conceptos.

1.4 PROPUESTA DE LOS GOBIERNOS A LA SOCIEDAD CIVIL
Se considera que la sociedad civil debata con el poder político, y darle una orientación para que la globalización sea gobernada por las razones del bien común de los ciudadanos de todo el mundo, para que con esto se tenga una globalización solidaria y así adquirir una nueva cultura que se enriquezca con la experiencia de vida de todos los que trabajan en este tipo de proyectos de la economía solidaria. Debido a esto la sociedad civil esta proponiendo a los gobiernos del mundo cancelar o reducir la deuda externa a los países en vía de desarrollo para mejores progresos tanto económicos como sociales, además propone eliminar las barreras aduaneras para estos mismos países en desarrollo, y colocar una carga impositiva a los movimientos de capitales que iría a favorecer a los países mas pobres del mundo2. [¿DE DONDE VIENE LA CITA?] El dinero como instrumento económico se ha transformado en una mercancía que hoy es posible cambiar sin reglas ni posiciones impositivas, en una actividad que se ha vuelto mas difícil para la producción de riqueza real y la restitución de deudas del pasado. La recomendación de los países proponentes y gobiernos adscritos a este tipo de iniciativas empezando por Europa y los países emergentes, liderar por una imposición fiscal sobre los movimientos de capital, de dimensiones que aun no incidan en las inversiones internacionales y el comercio.

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Todas estas propuestas no se consideran como una interferencia estatal dentro de la economía, sino al contrario se vea como un acto de equidad y justicia para las naciones menos favorecidas. Para este tema en especial se creo El Fondo Jóvenes del Mundo generó una propuesta dirigida a todos los ciudadanos, y aquellos lideres que se confrontan con la propia responsabilidad social.  La Sociedades comerciales, comenzando por las mas importantes multinacionales, están invitadas para destinar de manera constante, una fracción de su movimiento de capitales sobre el mercado internacional (entre el 0.1% y el 0.5% ) para adquirir las cuotas jóvenes del mundo.  La participación del fondo no será obligatoria, pero los ciudadanos podrán utilizar su potencial de persuasión- como consumidores e inversionistas de sus ahorros para volverla mas conveniente para las empresas. Se pondría a los gobiernos para que consideraran los fondos invertidos en tales suscripciones como costos empresariales, por lo tanto no sujetos a impuestos.2 2. Articulación de la economía solidaria. Colombia positiva 1.4.1 Clases de economía Profundizando un poco más, podemos concluir que los objetivos económicos que se persiguen en un país y el papel del gobierno dentro de él, tienden a diferir y adquirir dimensiones diversas de acuerdo con el nivel de desarrollo que van alcanzando las sociedades. Esto puede comprobarse al mirar las características del sector público en las diferentes economías que encontramos a nuestro alrededor, en donde se observa que el bienestar o nivel de vida de los individuos que actúan en ellas, depende en gran medida del nivel de desarrollo de sus estructuras económicas (producción, distribución, consumo, intercambio, etc.). Como elemento ilustrativo, resulta interesante establecer el contraste entre las condiciones que determinan las características del sector público en los países que usualmente se llaman desarrollados, los cuales bajo la estructura de economía mixta han logrado madurez en la mayor parte de sus instancias económicas, y aquellos conocidos como subdesarrollados y que aun se encuentran dentro de un complejo proceso evolutivo de las mismas. 1.4.2 El sector desarrollados público en países de economía mixta considerados

Existen economías que han alcanzado cierta eficiencia en el uso de sus recursos productivos, pues han entrado en etapas elevadas de desarrollo de sus estructuras económicas y sociales. Esto les ha reportado un acelerado ritmo de crecimiento económico. Han logrado altos niveles de vida para sus habitantes, lo
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que significa que han podido alcanzar cierta capacidad para generar mayores ingresos por habitantes, y reducir los índices de mortalidad, analfabetismo, etc. En ellos se trata de inducir una mejor distribución de ingresos y productos entre sus miembros. Estas economías tienen una gran dinámica interna de producción en la industria, la agricultura, el transporte, los servicios financieros, etc., todo como un reflejo del funcionamiento aceptable de los mercados y de cierta capacidad adquirida para redistribuir recursos productivos. En ellas se dispone de alta tecnología desarrollada tanto por el sector privado como por el público. Al comparar sus indicadores económicos y sociales con otras regiones del mundo encontramos que sus tasas de desempleo son bajas, el nivel de ingreso por persona es alto y la distribución del ingreso dentro de sus habitantes tiende a ser mas equitativa. Enmarcando el tipo de organización antes descrito, se encuentra la actividad desarrollada a través de una estructura del sector público muy evolucionada. En estas economías el gobierno actúa mas como regulador que como planificador. Esto significa que las acciones del gobierno en estas economías se mantienen mas en la línea de tratar de mantener un funcionamiento armonioso del sistema de mercado a la ves que trata de corregir sus deficiencias mediante la acción de organismos reguladores, los cuales investigan y establecen normas encaminadas a superar las “externalidades”. Es decir, efectos indirectos sobre el sistema económico individual y que afectan negativamente el bienestar de la sociedad. El sector publico busca, así mismo, control sobre diversos problemas económicos. También es actividad del gobierno mantener un amplio sistema de información que facilite la existencia de amplia competencia en el interior de la economía. Simultáneamente el sector publico participa ampliamente en los mercados y, a través de su gasto, induce trasferencias de ingreso, consume y produce viene y servicios de carácter colectivo, complementando así las condiciones operativas del sistema de mercado para mantenerlo en ágil funcionamiento. 1.4.3 El sector público en países de economía mixta considerados subdesarrollados En contraste con lo anterior, en países conocidos como subdesarrollados, se presentan formas económicas y sociales con grandes imperfecciones, que se encuentran aun en proceso de evolución. Esto se refleja en la existencia de una producción agrícola muy extendida pero no muy eficiente, que ocupa a una buena parte de la población que crece a ritmos acelerados. Una producción industrial incipiente y con fuertes tendencias monopolísticas. Un bajo desarrollo en los servicios de transporte, comunicaciones, comercio, etc.. Bajos niveles de
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tecnología en los diferentes sectores económicos, cuya disponibilidad depende regularmente de arduos procesos de adaptación de la misma en las condiciones locales, pues generalmente ha sido adquirida en países más avanzados. Estos países tienen flujos de información aún muy pobres. Padecen de escases de capital y baja capacidad para crearlo. Tienen altas tasas de desempleo, mortalidad, analfabetismo; bajos niveles de ingresos y grandes diferencias en su distribución; grandes imperfecciones en los mercados, que unidas a cierta falta de cuantificación de una serie de “externalidades” impiden la correcta interpretación de los signos o señales de escasez y necesidad que arroja el mercado atreves del sistema de precios, y de los costos y beneficios de las acciones que se apliquen para atender el interés individual o colectivo. Finalmente un gran limitante al desarrollo de estos países surge del hecho de que no toda la población adopta las actitudes económicas que los mecanismos de planeación trata de inducir para mejorar la organización económica, en casos porque la naturaleza de las formas de comportamiento de sus miembros, provienes de algunas tradiciones, factores culturales de discriminación racial o de creencias religiosas o políticas, ignorancia, o por el genuino desacuerdo acerca de la conveniencia de los instrumentos de planeación que el gobierno desea aplicar. Lo anterior es natural porque la capacidad de planear y operar del gobierno en países subdesarrollados también está en evolución y presenta grandes limitaciones. Así en sistemas económicos subdesarrollados el papel del gobierno nos solo es garantizar el mantenimiento de condiciones para que los mercados funcionen adecuadamente y la economía contribuya a una mejor distribución del ingreso y la riqueza, como sucede en países desarrollados. Además tiene que buscar los medios para que el sistema de mercado crezca y se desarrolle, o sea, para crear una dinámica de crecimiento de la economía que permita disponer de más producción y riqueza, a fin de lograr una mejora general en las condiciones de vida de sus habitantes. Pero el gobierno de un país en desarrollo ¿podrá lograr todo esto para una mejor economía “solidaria”? Los gobiernos tienen que tomar acciones como incrementar el estudio y la investigación sobre el potencial productivo del país y conocer mas las posibilidades del mismo, y buscar y hacer uso de tecnologías adecuadas, es decir, coherentes con las características propias del país. Además identificar formas para lograr una ágil generación de recursos tanto financieros como cooperativos para mejorar su uso y así facilitar la inversión en los diferentes sectores de la economía.

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Resumiendo encontramos que por regla general, los gobiernos de países subdesarrollados, como el caso de Colombia, tienen el interés de que la economía crezca y que las estructuras económicas progresen, lo cual no significa que se abandone el interés para regular el funcionamiento del mercado. Esta acción de apoyo al desarrollo y buen funcionamiento de los mercados, será eficaz en la medida en que sea coherente con el logro de los objetivos de beneficio común, especialmente al actuar para mejorar la distribución del ingreso y la riqueza, ya sea por la carga impositiva diferenciada (mas para los ricos que para los pobres), por gastos que favorezcan mas a pobres que a ricos.

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CAPITULO SEGUNDO EL DESARROLLO LATINOAMERICANO DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA
La crisis del modelo de desarrollo ha dado una nueva vigencia a organizaciones que no pertenecen ni al sector privado tradicional ni al sector público. Estas organizaciones reciben diferentes apelaciones, tercer sector, economía solidaria, economía social, economía popular, organizaciones de desarrollo social, etc. Este trabajo propone analizar los contextos de utilización de algunos de estos términos que designan las actividades que escapan a la lógica capitalista y a la lógica de la administración pública. La nueva constitución venezolana de 2000 incluye en su artículo 184 un término nuevo en el país, el de economía social. Se trata de un término que data del siglo XIX, cuando era utilizado sobre todo en el mundo francófono. La crisis del modelo de desarrollo fordista ha llevado a su reactualización a partir de los años 1980. Las definiciones que tiene varían según los países. Este trabajo tiene como propósito precisar el significado de este término, y de otros que le son afines. Luego, se definen algunos criterios para la delimitación de un sector de economía social en Venezuela.

Abstract The crisis of the development model has given a new validity to organizations that do not belong neither to the traditional private sector nor to the public sector. These organizations receive different names: third sector, solidarity economy, social economy, popular economy, social development organizations, etc. This paper intends to analyse the contexts of some of these terms that designate the activities that escape the capitalist logic and the logic of public administration. The new Venezuelan constitution of 2000 includes in its article 184 a new expression, that of social economy, This term has its origin in the XIX century, when it was used mainly in the French speaking world. The crisis of the fordist model of development has led to a new actualization of the concept, starting from the 1980´s. The definition of this term vary according to the countries. This paper explores the signification of the expression “social economy” and of other similar expressions.
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The final part of the paper introduces some criteria for the delimitation of a social economy sector in Venezuela. El término economía social es poco conocido en Venezuela. Sin embargo, ha sido introducido en la Constitución Bolivariana de marzo 2000: el artículo 184 establece que se promoverá “la participación en los procesos económicos estimulando las expresiones de la economía social tales como cooperativas, cajas de ahorro, mutuales y otras formas asociativas”. Este mismo artículo reconoce la economía popular al afirmar que “El Estado promoverá y protegerá estas asociaciones destinadas a mejorar la economía popular y alternativa”. A pesar de la poca difusión del término economía social, las organizaciones que lo conforman, cooperativas, mutuales, cajas de ahorro, institutos de previsión, y otras organizaciones autogestionarias, asociaciones sin fines de lucro prestatarias de servicios o, como son llamadas en el Noveno Plan de la Nación “organizaciones civiles de desarrollo social”, tienen una importancia creciente, formando un tercer sector, entre la economía pública y la economía privada. Pero fuera de las cooperativas, que son regidas por una Ley y un organismo público de control, la Superintendencia Nacional de Cooperativas, adscrita al Ministerio de Producción y Comercio, las demás organizaciones de la economía social forman un conjunto con límites poco precisos, y sobre el cual existe poca información. Quisiéramos en este trabajo contribuir a clarificar algunos de los términos utilizados para designar estas organizaciones, presentando algunos aportes de la cuantiosa bibliografía que hoy existe sobre este tema a nivel internacional. Luego, en una segunda parte, intentaremos dibujar a grandes rasgos lo que constituiría un sector de economía social en Latinoamérica.

2.1 ORÍGENES Y SIGNIFICADOS DEL TERMINO «ECONOMÍA SOCIAL»
Toda economía es social, en la medida en que no puede funcionar sin instituciones, sin el compromiso de las personas, sin el apoyo de las comunidades y del Estado (Bruyn, 1987; Lévesque y Mendell, 1999). Sin embargo, pocos economistas lo reconocen, y cuando lo social se toma en cuenta, se considera como secundario en relación con las finalidades económicas. En cambio, la economía social sería la que reconoce las dimensiones sociales de la economía, y también un poco de organizaciones, basadas en la democracia, y el empresario colectivo (Lévesque y Mendell, 1999). El término economía social surgió en la primera mitad del siglo XIX, cuando empezó a ser utilizado por autores franceses como Charles Dunoyer, Fréderic Le Play, Charles Gide, León Walras. En el siglo XIX, para muchos de sus defensores, el término economía social no designa sólo un tipo de organizaciones, las cooperativas y las mutuales, creadas por los trabajadores, sino también un cuestionamiento de la “economía de los economistas”, un enfoque que integra la problemática social al estudio de la economía. En la exposición universal de 1900,
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en Paris, se presentó un “Palacio de la Economía Social” descrito por el economista francés Charles Gide como una catedral cuya nave central comprendía tres partes: los poderes públicos, es decir las intervenciones públicas que atienden las necesidades sociales no satisfechas por el mercado, las asociaciones (entendidas como las asociaciones obreras), y las obras sociales de los patronos, la filantropía. Incluye así las instituciones que contribuyen a mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros, asegurar contra los riesgos sociales, o permitir la independencia económica. Se trata entonces de las “instituciones del progreso social”, título de una obra de Gide publicada en 1912 (Vienney, 1994:6). La economía social como enfoque alternativo a la economía de mercado se encuentra en autores pertenecientes a tradiciones intelectuales diversas, ya que el concepto de economía social se forjó en la encrucijada de las grandes corrientes ideológicas del siglo XIX (Defourny, 1992). En el mundo occidental, se pueden identificar dos grandes tradiciones de economía social. Una tradición socialcristiana, llamada también solidarista, influenciada por la encíclica Rerum Novarum, sensible al enorme costo humano de la revolución industrial y que privilegia las dimensiones sociales y morales, y una tradición socialista, centrada en la capacidad de auto organización de la clase obrera. Se remontan al siglo XIX las “experiencias fundadoras” de la tradición cooperativa, inspiradas en parte por Robert Owen (1771-1858) y Charles Fourier (1772-1837). -Los Equitativos Pioneros de Rochdale (Manchester, 1844), luego de haber proyectado una colonia autosuficiente, abren un almacén de víveres y otros artículos, antepasado de las cooperativas de consumo - Las Asociaciones obreras de producción francesas son promovidas por Jean Philippe Buchez (1796-1866), quien apoya igualmente las asociaciones sindicales en la industria - Las cooperativas rurales multifuncionales (ahorro, crédito y comercialización) se forman en Alemania impulsadas por Federico Raiffeisen (1818-1888). (Vienney, 1994)

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UNA MEJOR VISIBILIDAD DE LA ECONOMÍA SOCIAL EN EL PERIODO DE PROSPERIDAD
Con la expansión de la empresa capitalista y la generalización del trabajo asalariado, las asociaciones obreras fueron adoptando predominantemente la forma de sindicatos, cuya función reside en la reivindicación de mejores salarios y condiciones de trabajo, en el seno de la empresa controlada por el capital. También las reivindicaciones se extendieron al campo político, y, con el incremento de la productividad en la economía, el Estado fue adoptando una legislación laboral y social, y medidas de redistribución de parte del excedente económico hacia los grupos más desfavorecidos. Así se hizo compatible la expansión de la economía capitalista con la cohesión social, la integración de los trabajadores a la comunidad política. El derecho social, el reconocimiento de los sindicatos y la negociación de las condiciones de trabajo son herramientas destinadas a corregir los efectos perversos del mercado a través de la mediación del Estado. En este modelo, la intervención del Estado no constituye un freno al desarrollo de los intereses capitalistas sino un motor de desarrollo. El Estado concentra nuevos medios de intervención económica: inversiones públicas en las infraestructuras y los sectores económicos más sensibles, planificación, nacionalizaciones, intervenciones financieras y monetarias. La política pública en materia de mercado de trabajo y salarios, permite el desarrollo de fórmulas de conciliación entre los intereses individuales de las empresas y los intereses generales de la economía. La “ley del salario” es sustituida por la negociación periódica de los contratos colectivos entre empresas y sindicatos bajo el control del Estado (Laville, 1994:). El funcionamiento del mercado está bajo el control de dispositivos institucionales que permiten conciliar la eficacia económica y la integración social, mediante el incremento regular de los ingresos distribuidos en el seno de los diferentes grupos sociales. El pleno empleo así como los servicios públicos y las transferencias sociales garantizan la integración. Estos progresos han sido por otra parte el resultado de luchas del movimiento obrero, de movimientos de ciudadanos y de mujeres, que llevaron al reconocimiento del derecho a la sindicalización. En este contexto, las asociaciones de la economía social se fragmentan en diferentes conjuntos especializados e integrados a la economía de mercado dominante, y al sistema democrático: mutuales de seguros especializadas en la cobertura de riesgos, cooperativas especializadas en determinadas actividades, sobre todo ligadas al consumo, al ahorro y crédito, y a la comercialización de la producción agrícola, organizaciones sindicales dedicadas a las luchas obreras. Esta especialización marcó profundamente la economía social, que abandonó gradualmente el terreno político y perdió su vocación de cuestionamiento de las
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estructuras del modo de organización socioeconómica existente. Se materializó una disociación entre la economía (la esfera del mercado) y lo social (la esfera del Estado), en detrimento de la identidad de la economía social (Nyssens, 1997). La economía social se convirtió en un sector de la economía, formado por las organizaciones cuya especificidad es la de combinar dos estructuras: una asociación de personas y una empresa (o unidad de producción de bienes o servicios) cuya producción está destinada a satisfacer las necesidades del grupo de personas que son sus propietarias. En América Latina, a pesar del carácter incompleto y fragmentario del Estado de bienestar, los modelos populistas y desarrollistas, basados en una fuerte presencia del Estado, también generaron procesos de integración social. Con el crecimiento económico, apoyado por el gasto público, se extendió el régimen salarial y la incorporación de la población a los mercados modernos, se desarrolló la legislación laboral y el Estado promovió la integración social mediante cuantiosas inversiones en educación, salud y vivienda, tres de las principales vías de incorporación de los sectores populares a la economía y a la sociedad moderna. Esta tendencia integradora se revertirá a partir de la década 1980.
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2.3 LA CRISIS DEL MODELO DE DESARROLLO Y EL RESURGIMIENTO DE LA ECONOMÍA SOCIAL
A pesar de que las organizaciones que forman parte del tercer sector son muy antiguas (las mutuales, las cooperativas, las organizaciones sin fines de lucro datan del siglo XIX), sólo es recientemente, en el contexto actual de crisis y de redefinición de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, cuando se enfatizan las potencialidades de la participación de la sociedad civil para la solución de los problemas sociales y la construcción de una sociedad más democrática. Los cambios tecnológicos y la mundialización del capital financiero y de los mercados han llevado a una acentuación de las desigualdades sociales y a un aumento de la violencia, causada por la exclusión de grandes grupos de la población de los frutos del crecimiento económico. Disminuye la capacidad de regulación de los Estados nacionales y se produce una crisis del Estado de bienestar. Según los partidarios del neoliberalismo, la preservación de las conquistas sociales logradas durante el período de expansión constituye un obstáculo a la salida de la crisis, y preconizan darle un rol motor al mercado restringiendo la intervención del Estado. Hay que sacrificar lo social para relanzar la economía. Estas políticas llevan a un incremento de la pobreza, a una acentuación de las disparidades sociales.

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La fragmentación social se amplía y con ella la inseguridad, ante la cual los privilegiados multiplican las protecciones La salida basada en el rol del Estado como dinamizador de la economía y de la creación de empleos, y en la presión del movimiento sindical, ya no parece viable. La hegemonía del capital financiero a nivel mundial restringe los márgenes de maniobra de las políticas nacionales. La capacidad de regulación de los Estados nacionales, disminuida por la mundialización de las economías, lo es también por la profundización de la crisis del Estado de bienestar, por razones de equilibrio financiero. El sindicalismo se debilita en la medida en que pierde su poder de negociación, y que los trabajadores ven su suerte ligada a la de la empresa donde trabajan. Predomina la división entre los que tienen un trabajo y los que no lo tienen (los excluidos) por sobre la oposición capital-trabajo. La exclusión se ha vuelto uno de los problemas centrales aún en las sociedades desarrolladas. En este contexto, las organizaciones de la economía social, basadas en la ayuda mutua y la solidaridad, adquieren una nueva vigencia. Al lado de las organizaciones más institucionalizadas, como las cooperativas y mutuales, se desarrollan nuevas olas de cooperativas, por ejemplo de cooperativas de trabajo, para hacer frente al creciente desempleo, y también aparecen nuevas iniciativas asociativas, que surgen para aportar soluciones a necesidades no satisfechas por el mercado ni por el Estado. También inciden en el desarrollo de estas iniciativas las recientes políticas públicas de transferencia de los servicios sociales a las organizaciones del tercer sector. Entonces junto con un nuevo reconocimiento de las asociaciones del tercer sector, asistimos a una mayor diversificación de estas organizaciones. Al mismo tiempo, se produce un acercamiento entre asociaciones diferentes, pero que comparten objetivos comunes. En varios casos, estas nuevas organizaciones, llamadas por algunos autores “nueva economía social”, o “economía solidaria” desarrollan un proceso de reconocimiento mutuo con las organizaciones más tradicionales de la economía social, las cooperativas y las mutuales. El caso de Francia es ejemplar de este proceso de reactualización del concepto de economía social, a partir del reconocimiento mutuo de diferentes organizaciones (cooperativas, mutuales, asociaciones sin fines de lucro) como pertenecientes a un mismo conjunto, a pesar de las diferencias existentes en su composición social y en sus actividades. En los años setenta, cooperativas, mutuales y algunas asociaciones sin fines de lucro crean un Comité Nacional de Coordinación de las Actividades Cooperativas, Mutualistas y Asociativas, el CNLAMCA, y en 1980 elaboran la Carta de la Economía Social. Luego, en la década 1980, el Estado crea una Delegación de Economía Social, e integra esta denominación en los textos reglamentarios y legislativos, empezando por la ley del 20 de julio de 1983, primer texto jurídico, que contienen una referencia explicita a la economía social (Manoa, Rault y Vienney, 1992) El caso de Francia es ejemplar de este proceso de reactualización del concepto de economía social, a partir del reconocimiento mutuo de diferentes organizaciones (cooperativas, mutuales, asociaciones sin fines de lucro) como pertenecientes a
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un mismo conjunto, a pesar de las diferencias existentes en su composición social y en sus actividades. En los años setenta, cooperativas, mutuales y algunas asociaciones sin fines de lucro crean un Comité Nacional de Coordinación de las Actividades Cooperativas, Mutualistas y Asociativas, el CNLAMCA, y en 1980 elaboran la carta de la economía social. Luego, en la década 1980, el Estado crea una Delegación de Economía Social, e integra esta denominación en los textos reglamentarios y legislativos, empezando por la ley del 20 de julio de 1983, primer texto jurídico que contiene una referencia explícita a la economía social. (Manoa, Rault y Vienney, 1992). A nivel europeo, gobiernos de diferentes tendencias han ido reconociendo el mismo conjunto de organizaciones. Así en España, hasta los años 1980, el término economía social designaba casi exclusivamente el sector cooperativo. Pero la irrupción de nuevas modalidades asociativas como las sociedades anónimas laborales y la participación de las Mutualidades de Previsión Social en los distintos foros de debates de la Economía Social, reclamando su identificación con los principios básicos de la misma, han obligado a reflexionar sobre el impreciso concepto de economía social (Barea y Monzón, 1992). Varias jornadas de estudio sobre la economía social, promovidas por el gobierno español a mediados de la década 1980, sirvieron para que se iniciara un proceso de aproximación y de reconocimiento mutuo de las diferentes organizaciones. Al mismo tiempo, se han ido creando núcleos investigadores sobre la economía social en varias universidades. La expresión “economía social” también se ha abierto paso en los ámbitos del derecho y de las estructuras políticas. Diversos textos legislativos la incluyen y se ha creado en España el Instituto Nacional de Fomento de la Economía Social (INFES), dependiendo del Ministerio de Trabajo, que sustituye a la antigua Dirección General de Cooperativas y Sociedades Anónimas Laborales. (Barea y Monzón, 1992: 132). La noción de economía social se ha ido difundiendo luego en las instituciones de la Comunidad Económica Europea (Vienney, 1994:6). Es de resaltar que en América Latina algunos gobiernos han perfilado instituciones para el trabajo estatal con las organizaciones de la economía social, tal es el caso de Argentina donde el antiguo Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual fue reemplazado por el Instituto Nacional de Asociacionismo y Economía Social (INAES), organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, y ejerce las funciones de promoción, desarrollo y control de la acción cooperativa y mutual. En Argentina, el término economía social se utiliza para designar principalmente las cooperativas y las mutuales, organizaciones que tienen una fuerte presencia y una larga tradición en ese país. El concepto de economía social se difunde mediante un triple proceso de reconocimiento: un reconocimiento mutuo de las organizaciones, un reconocimiento por el Estado, y un reconocimiento por la comunidad científica, con la creación de cátedras y equipos de investigación (Malo, 1991). En las dos últimas décadas, los esfuerzos de innovación en las prácticas sociales y económicas encuentran un eco cada vez más tangible en los medios universitarios
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de numerosos países. Se organizan conferencias y coloquios, surgen grupos de investigación sobre la economía social y el tercer sector, y se han formado estructuras que le dan permanencia a estas actividades. El concepto de economía social es entonces el resultado de una construcción social, y es tributario de las características del tercer sector, de su relación con el Estado y también de las orientaciones de la comunidad científica. El tercer sector, a diferencia de los dos primeros, el sector privado lucrativo, y el sector público, no tiene una definición unívoca y universalmente aceptada. Las diferentes conceptualizaciones están ligadas a las tradiciones históricas y a las diferencias en las configuraciones del tercer sector según los países. Pues las raíces sociopolítica determinan las especificidades de las organizaciones pertenecientes a un tercer sector, y los conceptos utilizados para tipificarlas. En un libro publicado en 1992 por el CIRIEC, (Monzón y Defourny, 1992) autores de diversos países se esforzaron por definir el concepto de economía social a partir de los diferentes contextos nacionales. De la lectura de estos trabajos, sobresalen las condiciones siguientes: 1. La realización de una actividad económica, es decir de producción o distribución de bienes o servicios, incluyendo las actividades financieras. Son organizaciones orientadas al bienestar humano en su dimensión económica (Rock y Klinedienst, 1992: 283). Este criterio lleva a excluir organizaciones políticas, gremiales y de defensa de derechos. Sin embargo, el criterio de las actividades económicas puede dar origen a algunas dudas: ¿Cuál es el tipo de actividad, y la importancia de esta actividad que pueden considerarse suficientes para que una organización sea incluida en el sector de economía social? Además, el criterio de actividad económica no significa que estas organizaciones sólo se dedican a prestar servicios; muchas veces realizan además actividades de defensa de derechos, educación, etc. 2. Son organizaciones jurídicamente constituidas. Este criterio nos hace excluir las organizaciones informales. Así, el Instituto Argentina de Investigaciones sobre la Economía Social (IAIES) reúne investigadores y actores del movimiento cooperativo y mutualista, y publica la revista Cuadernos de Economía Social.
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3. Son organizaciones autónomas, libres de todo control directo estatal o de la empresa privada. Pueden recibir financiamiento público, o de empresas privadas, pero tienen autonomía de gestión. 4. El compromiso organizativo primordial es prestar servicios a los miembros o a la comunidad. 5. La gestión interna de la organización tiene un carácter democrático y participativo. Existe un compromiso por fomentar la participación de los diferentes actores involucrados: socios, empleados, usuarios, voluntarios.
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6. Existe primacía de las personas sobre el capital en el reparto de los excedentes o beneficios (Defourny, 1992: 24). En las cooperativas, la parte del excedente que se distribuye a cada socio es determinada por la participación del socio en la actividad cooperativizada, y no por el monto del capital invertido. La parte no distribuida de los excedentes se aplica al objeto social mediante su reinversión o se destina a usos definidos por los miembros: creación de empleos, desarrollo de actividades socioculturales, apoyo a otras organizaciones, etc. 7. Estas organizaciones tienen una orientación social externa que es solidaria, democrática, y cooperativista (Rock y Klinedinst, 1996) Existe un enfoque según el cual el tercer sector se identifica con las organizaciones sin fines de lucro, u organizaciones voluntarias (“voluntary organizations” según el término utilizado en el Reino Unido). Entonces, sólo formarían parte del tercer sector las entidades privadas que, en virtud de sus reglas constitutivas, no pueden distribuir beneficios a las personas que las controlan, teniendo que destinarse los mismos a la realización de los objetivos de la organización, o a la ayuda de personas que no ejerzan ningún control sobre la organización. La adopción de esta definición excluye las organizaciones que distribuyen beneficios a sus miembros, como las cooperativas. Según Salomón y Anheier, fundadores de un equipo internacional de investigación comparativa sobre el tercer sector, las cooperativas “podrían ser consideradas como incluidas en la esfera comercial en casi todos los países del mundo” (Salomón y Anheier, 1992:129). De hecho, las grandes cooperativas, por ejemplo en los campos financiero y agrícola, han evolucionado hacia una fuerte institucionalización e integración al mercado. El Programa John Hopkins de comparación internacional del sector sin fines de lucro, creado en 1990.Luego, a partir de los equipos de investigadores que integraban este proyecto, se creó en 1992 la International Society for Third-Sector Research, que publica la revista Voluntas. International Jounal of Voluntary encuentran más cercanas a las sociedades comerciales que a las organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo, la noción de distribución o no distribución de beneficios no es unívoca. El autor italiano Benedetto Gui (1991) señala, en defensa de un enfoque del tercer sector que incluye a la vez cooperativas y asociaciones sin fines de lucro, que estas organizaciones tienen una característica común que las diferencia a ambas de las empresas privadas tradicionales. Tanto las cooperativas como las asociaciones sin fines de lucro son organizaciones que no pertenecen a inversionistas que persiguen la obtención de utilidades sobre un capital invertido. Las cooperativas, a diferencia de las sociedades comerciales, son asociaciones de personas y no sociedades de capitales. Los miembros de las cooperativas ejercen un derecho de decisión que no es proporcional al volumen del capital invertido, sino que prevalece el principio de un hombre=un voto. En la distribución de los excedentes, la participación de cada socio es proporcional no al monto del capital
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invertido, sino a su participación en las actividades cooperativizadas. Entonces, a pesar de la diferencia existente entre asociaciones de beneficio mutuo (cooperativas, mutuales...) y asociaciones de beneficio público (asociaciones sin fines de lucro), en las cuales los beneficiarios de las actividades no controlan la organización, las cooperativas comparten con las asociaciones sin fines de lucro la característica de no ser sociedades de capitales, creadas para obtener y distribuir beneficios entre sus miembros. Además, podríamos añadir que a pesar de ser organizaciones de beneficio mutuo, en las cuales existe una identificación entre las personas que controlan la asociación y las beneficiarias de las actividades, generalmente son presentes en el movimiento cooperativo proyectos de cambio social, contribuciones al desarrollo local, así como una visión de una sociedad más democrática y equitativa. Así, en su Congreso de Manchester (1995), la Alianza Cooperativa Internacional adoptó un séptimo principio, el de compromiso hacia la colectividad. Entonces, la diferencia entre el interés de los miembros (el interés colectivo) y el beneficio para la sociedad (el interés general o público) no es muy marcada en el caso de las cooperativas (Lorendahl, 1997). Es difícil establecer linderos precisos para definir la pertenencia de determinadas organizaciones al sector de la economía social. De hecho, no todas las organizaciones que no son ni públicas ni privadas con fines de lucro se conforman a la totalidad de los criterios seleccionados. Al lado de las organizaciones que son componentes seguros del sector, por ejemplo las cooperativas, las mutuales y algunas asociaciones sin fines de lucro, existen algunas organizaciones que se ubican en los límites del sector. Vivet y Tire (2000) señalan la existencia de cierta movilidad interfronteras que existe actualmente entre el tercer sector y el sector público y privado, en muchos países. Esta movilidad comprende varios procesos: - Los procesos de descooperativización transformación interna, de desmutualización y

La compra-venta de entidades económicas, por ejemplo, numerosas cooperativas y mutuales han adquirido filiales que son empresas de capitales, y sólo el holding conserva el estatus de cooperativa o de mutual

- La delegación de responsabilidades públicas a las organizaciones de la economía social. Se trata de una tendencia en muchos países. Por ejemplo, en el Brasil, el nuevo modelo jurídico-administrativo de las “organizaciones sociales”, que resulta de la transformación de órganos o entidades públicas responsables de la prestación de servicios sociales en las áreas de educación, salud, cultura, medio ambiente, investigación científica y tecnológica, en organizaciones públicas no estatales, con financiamiento público pero gestión privada, bajo la modalidad de fundación o asociación civil sin fines de lucro (Barreto, 1998) - La cooperativización de ciertos servicios sociales municipales como en Suecia
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Para ilustrar esta imprecisión de las fronteras de la economía social, estos autores utilizan estilos inspirados en Henri Desroche, que distingue cuatro fronteras de la economía social: sector público, sector privado con fines de lucro, sector comunitario e informal, y el sector sindical. Como organizaciones limítrofes con el sector público, se pueden citar las organizaciones del sector salud, educación o de los servicios sociales que, bajo la cobertura de un estatuto de asociación o fundación, pueden ser más bien instituciones parapúblicas (Vivet y Thiry, 2000). De acuerdo con estos autores, “esas organizaciones no han sido sistemáticamente excluidas del tercer sector pues deberían serlo en función de cada contexto nacional sobre la base de modalidades de funcionamiento internas y de las relaciones organizaciónusuarios, e independientemente de la importancia del financiamiento público”. Del lado de la frontera con la economía privada lucrativa, están las fundaciones empresariales que realizan actividades de financiamiento o de prestación directa de servicios de interés público. En Venezuela, existen varios ejemplos: la Fundación Mendoza, que desarrolló programas de apoyo a las microempresas, la Fundación de la Vivienda Popular, las Fundaciones Polar y Bigott, con importantes contribuciones al desarrollo cultural y científico, etc. También podrían incluirse la empresas con participación de sus trabajadores en el capital, como los Esop en los Estados Unidos, las cooperativas de trabajadores accionistas en el Québec, las sociedades anónimas laborales en España, etc.(Richer, 1999ª) En la frontera con el sector sindical se encuentran algunos emprendimientos económicos de los sindicatos, como por ejemplo la toma de control sobre los fondos de pensión de sus miembros. Este control de los trabajadores así como el desarrollo de una orientación social de la estrategia de los fondos de pensión los acerca a la economía social. En la frontera con el sector comunitario están las iniciativas económicas asociativas informales en la producción de bienes y servicios.

2.4. LA NUEVA ECONOMÍA SOCIAL Y EL CONCEPTO DE ECONOMÍA SOLIDARIA: JEAN-LOUIS LAVILLE
Apoyándose en un gran número de estudios de casos, un autor francés, JeanLouis Laville, ha desarrollado el concepto de economía solidaria, para designar las organizaciones de la “nueva economía social”, que surgen en respuesta a la crisis del modelo de desarrollo basado en la sinergia mercado-Estado. Intentan aportar respuestas ante el desempleo estructural, las necesidades que no son satisfechas por el mercado ni por el sector público. Reciben nuevos nombres: servicios de proximidad, cooperativas sociales, empresas sociales y de inserción, corporaciones de desarrollo económico comunitario, etc. Generalmente asocian una diversidad de actores (promotores, asalariados, usuarios, voluntarios), mientras las asociaciones tradicionales de la economía social (cooperativa y
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mutual) agrupan miembros consumidores, trabajadores).

de

categorías

homogéneas

(agricultores,

También financian sus actividades mediante una combinación (“hibridación” según la expresión de Laville) de recursos, provenientes de los aportes voluntarios (donaciones, trabajo voluntario), del financiamiento público y de la venta de bienes y servicios en el mercado. (Laville, 1994). La ESOP no aporta necesariamente un cambio en la naturaleza de la empresa. A pesar de la participación de los trabajadores en el capital, sigue siendo una firma con fines de lucro, controlada por inversionistas que poseen la mayor parte del capital. Sus objetivos son individualistas (el beneficio para los propietarios) y no sociales. Sin embargo, si se incrementa su participación, los trabajadores pueden eventualmente volverse socios importantes e incluso mayoritarios, lo que puede tener consecuencias para la orientación de la empresa (Rock y Klinedinst, 1996: 49). Realizadas con el equipo del CRIDA-LSCI (Centro de Investigación e Información sobre la Democracia y la Autonomía-Laboratorio de Sociología del Cambio de las Instituciones), en Paris. CAYAPA Revista Venezolana de Economía Social • Año 1 • N° 1 • Mayo 2001 El enfoque de Laville está basado en la perspectiva de la economía sustantiva de Karl Polanyí (1983), que distingue cuatro grandes principios económicos: (1) El principio de administración doméstica, que consiste en producir para satisfacer sus propias necesidades y las de su grupo (familia, clan, etc.) Se trata de un grupo cerrado, que puede tener varios tipos de organización interna, y cuyo tamaño puede variar considerablemente; (2) El principio de reciprocidad, que corresponde a las donaciones entre individuos y grupos. El aspecto esencial de la reciprocidad es que las transferencias son indisociables de las relaciones humanas. Mientras en el mercado los sujetos adoptan la forma indiferenciada de ofertante y demandante, anónimos e indiferentes en sus situaciones y cualidades individuales, la reciprocidad corresponde a la relación que se establece entre grupos o personas gracias a prestaciones que adquieren su sentido en la voluntad de manifestar un vínculo social entre las partes involucradas; (3) El principio del mercado, que permite el encuentro entre una oferta y una demanda de bienes y servicios intercambiados mediante la fijación de precios; (4) La redistribución es el principio según el cual parte de la producción se entrega a una autoridad central que tiene la responsabilidad de distribuirla, lo que supone la existencia de reglas y procedimientos que rigen esta redistribución. Los dos primeros principios, que podrían agruparse bajo la categoría de “polo relacional” (Nyssens, 1997), han conocido una pérdida de importancia, ante el predominio del mercado, y ante la sinergia mercado-Estado. Pero con la crisis de este modelo de desarrollo, el “polo relacional”, la concepción de la actividad económica a partir de un impulso solidario puede permitir a esta actividad fundamentarse en el significado que le dan sus participantes, y así favorecer dinámicas de socialización (Laville, 1994: 74). Las dos características fundamentales de las organizaciones de la economía solidaria son, según Laville, la hibridación de los recursos, y la construcción conjunta de la oferta y la
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demanda. La “hibridación de los recursos” consiste en la combinación de recursos provenientes de diferentes fuentes: donaciones y voluntariado (principio de reciprocidad), financiamiento público (principio de redistribución) y venta de bienes y servicios (principio de mercado). Esta combinación o hibridación garantiza la sustentabilidad o perennidad de los servicios de proximidad. Se han puesto de manifiesto las limitaciones de los servicios que sólo se financian con recursos públicos, o mediante su venta en el mercado. En cuanto a los servicios que descansan únicamente en el voluntariado, tienden a no ir más allá de realizaciones puntuales, porque se produce un agotamiento de los voluntarios. Los recursos no monetarios, si bien representan una importante contribución para la sobrevivencia de las actividades ya implantadas, no bastan para asegurar su durabilidad. La noción de hibridación de recursos no designa simplemente la utilización de tres tipos de recursos para el desarrollo de las actividades, sino un nuevo equilibrio entre varios tipos de actores, y en particular el establecimiento de nuevas relaciones entre sociedad civil y Estado. Las iniciativas de la economía solidaria se inscriben en la tradición cooperativa al ser “empresas basadas en la democracia y la solidaridad”, formadas por “la cooperación económica organizada de los ciudadanos (Lorendahl, 1997: 78). Pero muchas de las organizaciones tradicionales de la economía social, las cooperativas y mutuales, se han ido adaptando a la economía dominante. Laville subraya la dimensión política de la economía solidaria, que retoma el proyecto originario del cooperativismo, “hoy olvidado por una parte de la economía social institucionalizada en vías de banalización” (Laville, 1995: 70). Laville critica una visión del tercer sector como esfera residual, complementaria de los dos primeros sectores, visión economicista que se interesa ante todo por los resultados que alcanzan las organizaciones del tercer sector. Más allá de su eficiencia en la prestación de servicios sociales, estas organizaciones también contribuyen al cambio institucional y a la formación de capital social a través de la creación de espacios locales de participación y autonomía. Estos espacios son “espacios públicos autónomos” en el sentido de Habermas, porque no son regulados por el dinero ni por el poder burocrático (Habermas, 1987). Así, una característica fundamental de las asociaciones de la economía solidaria es la “construcción conjunta de la oferta y la demanda”. Los miembros y usuarios participan en la definición de los servicios en función de las necesidades de los usuarios. Este ajuste directo de la oferta y la demanda requiere una participación de los miembros en la orientación y control de la organización. 2.5 EL CONTEXTO LATINOAMERICANO DE LA ECONOMÍA POPULAR Y LA ECONOMÍA SOLIDARIA En América latina, y en Venezuela, el término economía popular es mucho más utilizado que él de economía social o economía solidaria, y viene asociado a estos conceptos. “Alrededor de la noción de economía social hay una gran variedad de conceptos, tales como economía del trabajo, economía cooperativa, empresas
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asociativas, artesanía, microempresas familiares y no familiares. Lo común en estas denominaciones es que están basadas en el trabajo y no en el capital. Es el trabajo y no el capital el factor que organiza y dirige la empresa. Este sector está constituido por trabajadores independientes, no subordinados. No existe separación entre el capital y el trabajo” (Rivas, 1999). A pesar de la aplicación, durante varias décadas, de modelos de desarrollo basados en la industrialización y en el desarrollo del mercado interno, en los países latinoamericanos nunca se ha logrado la integración de la totalidad de la población a la economía moderna basada en la inversión del capital y en el trabajo asalariado. Así, en Venezuela, el trabajo asalariado es minoritario, sólo comprende aproximadamente el 44,4 % de la fuerza de trabajo, es decir unos 4 millones de trabajadores, de los cuales 1,4 millones están en el sector público, para el segundo semestre de 1998” (Rivas, 1999). Entonces un alto porcentaje de la fuerza de trabajo trabaja en pequeñas unidades de economía familiar, en gran parte informales. En los enfoques que predominaron hasta la década 1980, el sector informal era definido como el segmento menos productivo del mercado laboral, con una fuerza de trabajo que no lograba insertarse en el mercado de trabajo moderno. El sector informal, asimilado a la marginalidad, estaba destinado a resorberse con la presión del crecimiento económico global apoyado por las políticas públicas. La crisis del modelo de desarrollo ha llevado a una revisión de este enfoque. La retracción del Estado y el incremento del desempleo, y de la pobreza, llevaron a una nueva mirada sobre el sector informal. Estas actividades ya no son consideradas sólo como medios de sobrevivencia para los más pobres, sino como posibles trayectorias hacia el desarrollo económico y la integración social. Se empieza a hablar de microempresas y de economía popular, y desde los organismos internacionales (BM, BID) y los Estados nacionales, se implementan programas de apoyo crediticio y asesoría a este “nuevo” actor económico. Mientras la noción de microempresa contiene la idea de una continuidad entre la pequeña unidad de producción y la verdadera empresa, existiendo entre ellas sólo una diferencia de escala, algunos autores enfatizan más bien las particularidades de las unidades económicas populares, en las cuales los comportamientos quedan fuertemente marcados por los principios de funcionamiento de la economía de subsistencia, y obedecen a otra racionalidad, distinta de la lógica que domina la empresa capitalista, estructurada en función de la rentabilidad del capital. En la economía popular, la actividad se orientaría, fundamentalmente, en función de la satisfacción de las necesidades. La evaluación de la actividad económica es íntimamente ligada a la apreciación subjetiva de los actores, “a la satisfacción de un conjunto multidimensional de aspiraciones de orden económico, social, relacional, cultural...” (Larraechea y Nyssens, 1994: 213). “Sin mitificarla, existe una cultura popular donde la gratuidad, la afectividad se excluye de la economía popular las pequeñas empresas organizadas por una élite profesional y dotadas de tecnología de punta y la comunidad tienen un lugar importante. La situación de precariedad y el sentimiento de ser abandonados por las instituciones públicas y
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por la sociedad en general explican la acentuación de una lógica por medio de la cual se privilegian las estrategias colectivas para enfrentar las dificultades” (Larraechea y Nyssens, 1994: 198). “El trabajo es la categoría dominante en las empresas de la economía popular. Predominan las relaciones de reciprocidad. Existe un reconocimiento mutuo debido a un pasado común, a una vida cotidiana que transcurre en los barrios populares, y una identidad popular. Al mismo tiempo, la economía popular está “integrada a una lógica de mercado. Esta interpretación permite romper la subordinación “integrada a una lógica de mercado. Así, la lógica de la economía popular es fundamentalmente híbrida. Esta interpretación permite romper la subordinación con respecto al sector formal y arrojar alguna luz en un modo específico de organización socioeconómica” (Nyssens, 1997:188). La economía popular no sería sólo una fuente de empleo y de recursos para el desarrollo de la economía de mercado, sino un potencial para el desarrollo de una sociedad más solidaria. Algunos autores, como José Luis Coraggio, ven en la economía popular urbana un embrión de una sociedad nueva que construye nuevas solidaridades y nuevos mercados (Coraggio, 1991, cit. Por HiernauxNicolas, 1995). Pero la economía popular es constituida por un conjunto de comportamientos heterogéneos: algunos están más cercanos a una lógica mercantil, mientras otros son portadores de “valores comunitarios y solidarios y de capacidades organizativas y de gestión tales, que constituyen un potencial indiscutible, hasta hoy desaprovechado” por un modelo de desarrollo que sólo tomaba en cuenta la empresa capitalista. (Barrantes, 1992:99). En algunos países latinoamericanos, por ejemplo en Chile y Perú, la economía popular, si bien comprende una mayoría de iniciativas individuales y familiares, también ha desarrollado un sector asociativo, las “organizaciones económicas populares”, en varios campos de actividad: grupos de compras, talleres de producción, grupos de autoconstrucción de viviendas, etc. (Razeto, Klenner, Ramírez y Urmeneta, 1991). En el Perú, Villa el Salvador y los comedores populares autogestionarios son importantes ilustraciones del potencial de la economía popular. En Venezuela, la expresión economía popular, ya presente en la Constitución Nacional de 1961, fue mantenida en el Art. 184° de la actual que reconoce la economía popular al afirmar que “El Estado promoverá y protegerá estas asociaciones destinadas a mejorar la economía popular y alternativa”. En 1989, en la fase más aguda de la crisis, el Estado venezolano creó el “Programa de Apoyo a la Economía Popular” (PAEP), con dos sub-programas: el de apoyo a la microempresa, y el de ferias de consumo, que consistía en el apoyo financiero del Estado al movimiento cooperativo, principalmente a las centrales de integración regionales, para la organización de ferias de hortalizas durante los fines de semana, suprimiendo los intermediarios en la comercialización. Mediante este programa, se intentaba replicar en otras regiones la iniciativa que había desarrollado con mucho éxito la Central Cooperativa del Estado Lara, CECOSESOLA, en la ciudad de Barquisimeto, a partir de 1983, vinculando cooperativas y asociaciones de productores y asociaciones de consumidores.
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Entonces en el PAEP la economía popular abarcaba tanto la pequeña economía familiar (la microempresa), como los emprendimientos asociativos orientados hacia el interés general. Luego, en 1995, el Programa de Apoyo a la Economía Popular es sustituido por el Programa de Economía Solidaria (Barrantes, 1999: 47), mediante el cual se privilegian las iniciativas económicas asociativas por sobre las microempresas individuales o familiares en el otorgamiento de créditos por parte de Foncofin. En el movimiento cooperativo venezolano también se ha ido difundiendo el término economía solidaria por influencia de la Confederación Latinoamericana de Cooperativas y Mutuales de Trabajadores (COLACOT), organización fundada en 1975 y que agrupa cooperativas, mutuales, cajas de ahorro, empresas comunitarias y autogestionarias de 24 países de América Latina. COLACOT forma parte de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), de la Confederación Mundial del Trabajo y de la Alianza Cooperativa Internacional. Para COLACOT, los términos economía solidaria y economía del trabajo son sinónimos. En un Anteproyecto de Ley Orgánica del Sector Solidario que propone COLACOT, se incluyen en un sector de economía solidaria, junto con cooperativas, empresas asociativas de trabajo, cajas de ahorro, empresas comunitarias, vecinales, etc., "las empresas en las cuales predomine el trabajo familiar”, es decir “todas aquellas cuyos miembros sean a la vez sus propietarios, gestores y usuarios o trabajadores, sin importar su forma jurídica ”, es decir la economía popular en sus modalidades no asociativas. Entonces, los límites de un sector de economíasolidaria son mucho más difusos que los del concepto de economía social. Pero es importante destacar la presencia e intencionalidad del planteamiento de “lo solidario” y el uso que del mismo se realiza. En éste sentido no hay dudas de que tras de él se cobijan ciertos contingentes de trabajadores, mutualistas, y cooperativistas que apuntando a una sociedad donde los principios enunciados por COLACOT dominen, construyen desde ahora sus cimientos. En América Latina, el término economía solidaria y la propuesta que tras él se esconde posee una interesante carga social transformadora que no puede perderse de vista y que estamos obligados a estudiar (COLACOT CGTD, 1996 Bastidas-Delgado, 2000). Fundación gubernamental sin fines de lucro, creada en 1987, y adscrita al Ministerio de la Familia, con el fin de “promover, fomentar y dar asistencia técnica, financiera y legal para la formación y el desarrollo de pequeñas unidades de producción operadas por familias de escasos recursos económicos”(Decreto ejecutivo del 6-5-87, Cit. por Barrantes, 1999: 39). Foncofin había sido el ente financiador del PAEP. García Müller, Alberto. “Exposición de Motivos del Anteproyecto de Ley Orgánica de la Economía Solidaria de la República de Venezuela”. Ponencia en:
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“Universitarios y cooperativistas. Jornadas nacionales. Juntos por un nuevo país”. Universidad Central de Venezuela, 17 al 19 de noviembre de 1999. 2.5.1 La economía social en venezuela ¿Qué organizaciones? Las cooperativas: el movimiento cooperativo, relativamente poco importante en la economía venezolana, es el sector más institucionalizado de la economía social. Está regido por una Ley de Asociaciones Cooperativas, y existe un organismo adscrito al Ministerio de la Producción y Comercio, la Superintendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP), encargado de registrarlas y supervisar su funcionamiento. También posee organismos de integración, que son principalmente de carácter regional y multisectorial, y se agrupan en una organización confederativa nacional, la Central Cooperativa Nacional de Venezuela (CECONAVE).

Las cooperativas en Venezuela Actividades Cooperativas Ahorro y crédito Producción de bienes y servicios Consumo Transporte Otras Total N° de Cooperativas 230 270 134 306 10 950

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CAPITULO TERCERO ECONOMÍA SOLIDARIA EN COLOMBIA
El sistema de la economía solidaria esta fundamentada en principios y valores que son soporte de la estructura de la sociedad y tiene mayor incidencia en la modificación de la conducta individualista por nuevas formas de convivencia, tolerancia, ayuda y productividad. Esta se manifiesta a través de organizaciones solidarias, eficientes y profesionales, que persiguen el bienestar de sus asociados, pero a diferencia de la empresa capitalista, el lucro no es el fin, sino el medio para alcanzar el bien de los asociados. Está cimentada en una ética que va mas allá de la pura productividad material, para inspirar una forma de saber, de hacer y de saber hacer, y no solo Tener. Esta fundada en los derechos humanos sin distingos ideológicos, religiosos, éticos, sociales o de género. En otros términos, la solución para la reconstrucción del tejido social equitativo y justo, solo puede provenir de las organizaciones solidarias; no se recurre a un estado paternalista, sino que se buscan soluciones comunitarias, donde se implementen proyectos socio-empresariales inspirados en la conciencia colectiva, cívica y comprometida con la lealtad y pertenencia a una sociedad responsable de su propio bienestar colectivo. De acuerdo con la ley 454 de 1998, la economía solidaria es un “sistema socioeconómico, cultural y ambiental conformado por el conjunto de fuerzas sociales organizadas en formas asociativas identificadas por practicas autogestionarias solidarias, democráticas, humanistas, sin animo de lucro par el desarrollo integral del ser humano como sujeto, actor y fin de la economía”. Configura una respuesta real, efectiva e incluyente para enfrentar diversos problemas sociales, en términos de ingreso, empleo y acceso a la propiedad. En tal sentido constituye un proyecto de transformación y perfeccionamiento de la economía con orientaciones, criterios, metodologías y modelos organizativos nuevos que son eficientes, evolutivos y compatibles con el sistema capitalista en la búsqueda del bienestar general. Se estima que cerca de 8.809 organizaciones ubicadas en 900 municipios del país conforman el sector y sus ingresos representan el 5.6 por ciento del PIB nacional del año 2007. Este tipo de organizaciones vinculan más de 4 millones de colombianos como asociados y facilitan el ahorro y la irrigación de
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aproximadamente el 10% del crédito total otorgado por el sistema financiero. Pero mas allá de su contribución en términos económicos, el sector de la economía solidaria desempeña un importante papel como agente promotor de equidad y desarrollo social. Este promueve la formación de capital social; aporta a la formación de la democracia participativa; y contribuye de manera efectiva con la reducción de la pobreza, la distribución del ingreso y la generación de oportunidades para la población, entre otros aspectos. Por lo anterior en el ultimo cuatrienio el sector solidario recibe una atención especial por parte de los entes estatales, dando continuidad al objetivo de impulsar la economía solidaria, plasmado en el anterior Plan de Desarrollo. Por consiguiente, la política pública de apoyo al sector girara alrededor de los ejes temáticos como son: el desarrollo institucional y de control del sector, y el fomento, fortalecimiento y difusión del mismo. El adecuado diseño de políticas para el sector cuenta con registros estadísticos completos sobre organizaciones que la conforman, por esta razón es necesario generar un sistema de información representativo y continuo que permita cuantificar, cualificar y caracterizar este tipo de organizaciones. Igualmente se promueve la creación de redes de investigación para poder posicionar el sector de la economía solidaria como modelo alternativo de desarrollo económico y social. El desarrollo institucional y de control logra un marco adecuado par el buen funcionamiento del sector llevando a cabo acciones políticas para el fortalecimiento de la infraestructura pública institucional del sector consolidado y redefiniendo la misión y funciones de las entidades conformadas en la Ley 454 de 1998; La eliminación de obstáculos para el buen desarrollo de toda actividad empresarial solidaria a través de la revisión de la normatividad y reglamentaciones que impidan la libre entrada y la competencia, la revisión y sistematización de la norma y la precisión de las organizaciones que integran el sector de la economía solidaria, y finalmente la optimización de la estructura de supervisión y regulación del sector, enfatizando en la necesidad de ejercer la supervisión objetiva y subjetiva. Para el fortalecimiento y fomento del sector, se incentiva la participación de sus organizaciones representativas en la formulación y ejecución de políticas públicas. En esta dirección, las entidades que integran el sector en conjunto con las entidades del gobierno encargadas de su promoción y fomento, apoyan la formulación de un plan de desarrollo del mismo. Para la ejecución es necesaria la participación de todos los entes del estado que tengan la misión del fomento de actividades en las que el sector requiera fortalecerse. Así mismo, se
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reglamentara y pondrá en marcha el Fondo Nacional de Economía Solidaria para apalancar recursos para el financiamiento posible de proyectos en el sector. Para esto las herramientas para el fortalecimiento dan los siguientes lineamientos: El desarrollo de instrumentos transversales y sectoriales que permitan la vinculación del sector en la implementación de programas estratégicos del gobierno. En este sentido, se promueve y facilita la participación del Sector en el programa de Banca de las oportunidades, el los programas de atención a la población vulnerable, y, en general, en programas estratégicos sectoriales de salud, educación, transporte, vivienda, desarrollo ambiental, etc. Desarrollar estrategias masivas de comunicación para difundir y promocionar el sector, así como las iniciativas de apoyo público y privado; Adoptar estrategias y políticas que incentiven, apoyen y fomenten la innovación y el desarrollo tecnológico de las organizaciones del Sector. En particular se promoverá el uso intensivo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y la adopción de normas técnicas en las organizaciones del sector, Promocionar la participación del Sector en los procesos de privatización concesiones y contratación pública. Dar promoción estratégica competitiva del sector para su adecuada incursión en los mercados externos. Ello requiere la eliminación y la restricción que enfrentan las organizaciones del sector para constituirse y registrarse como sociedades de comercialización internacional y así efectuar operaciones de comercio exterior. 3.1 EL INDIVIDUO COMO MIEMBRO DE LA SOCIEDAD Recordemos que el individuo como miembro de la sociedad es el elemento generador de toda actividad económica. Buscando este satisfacer sus necesidades, ha alcanzado una gran especialización en su trabajo y ha adquirido una notable dependencia de las actualizaciones económicas de los mecanismos de organización de sus actividades para beneficio propio y de la sociedad. Fundamentalmente se refiere esto al mecanismo de mercado solidario y a la acción planificadora del sector tanto publico como privado. Con el uso de estos mecanismos se trata de asignar eficientemente los recursos productivos escasos de que dispone la sociedad, para atender los objetivos del individuo considerado aisladamente y como parte integrante de una sociedad. Para ello, el mercado se presenta como el mecanismo mas efectivo para estimular la iniciativa individual y la planeación como el mas apropiado para desarrollar objetivos de carácter colectivo.

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La interdependencia social del individuo lleva a que en un país se encuentran personas dedicadas a diversas actividades. Por ejemplo, están los obreros de la construcción, los operarios, los choferes, los vendedores de cualquier clase, los agricultores y los maestros en los centros de educación, los oficinistas, los policías, etc. Todos ellos realizan una actividad que les debe reportar los medios suficientes para satisfacer sus necesidades. A través de su actividad esperan recibir los medios necesarios para adquirir ciertos bienes y servicios, como son: un sueldo por su trabajo realizado, el pago por la venta de un bien, el arriendo por permitir el uso de una propiedad. En este orden de ideas, se puede decir que la actividad del individuo está motivada por el interés de obtener un beneficio propio. Sin embargo, las acciones de los diferentes individuos se dan dentro de organizaciones comunitarias. Esto significa que, aunque cada cual busca satisfacer objetivos muy particulares, alguien debe cuidar porque en este proceso se guarde cierta consistencia con los resultados de las acciones de los demás, puesto que es un hecho que cada cual tiene que convivir con otros y que, por tanto, su actividad en alguna forma los puede afectar y viceversa. La organización solidaria donde se dan todas estas relaciones es lo que comúnmente llamamos sociedad solidaria. La actividad de cada persona se desarrolla paralelamente con la de los demás miembros de su comunidad, generando así una serie de acciones que resultan dependientes entre si. Pensemos en una ciudad donde se esta realizando una gran cantidad de actividades simultáneamente y encontramos que en mayor o menor proporción cada una de estas acciones se entrelaza con otras, de forma que los ciudadanos que las realizan terminan interactuando, ya sea mediante la participación en operaciones de compra y venta de artículos o en la prestación de servicios. Al lado de esta actividad individual tendiente a satisfacer necesidades muy particulares de carácter colectivo o social cuyas soluciones deben ser buscadas por la comunidad en su conjunto. Por ejemplo: la defensa nacional. Una sociedad necesita su defensa frente a posibles agresores, pero esta actividad de defensa no la puede desarrollar un solo individuo o cada persona por aparte. Es necesario que se reúnan y designen quienes de ellos van a formar parte del grupo que se ocupe de defender esa sociedad. Es decir, puesto que tienen una necesidad que los afecta a todos por igual, deben tratar de atenderla reuniéndose y encontrando de común acuerdo la mejor solución que los lleve en conjunto a satisfacerla.

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La historia nos enseña como las sociedades han ido estableciendo grupos que se encargan de coordinar y hacer consistente la realización de objetivos individuales con los colectivos o de la sociedad como un conjunto. En la actualidad, dichos grupos han alcanzado tal grado de actividad, especialización y conocimiento de sus funciones, que se han convertido en un sector mas dentro de de la sociedad, identificado como sector de economía solidaria. Su actividad se centra en dar solución a los problemas sociales. Par ser un poco mas claro se esta hablando del gobierno, el cual ejerce su acción sobre la economía a través de una estructura institucional-administrativa llamada sector público. Consecuentemente, en una sociedad encontramos dos sectores con funciones e intereses diferentes pero complementarios que son el sector privado que busca atender los problemas particulares de cada individuo a través del desarrollo de actividades que le reportan a un beneficio personal; y el sector publico que busca a su vez atender los problemas que aquejan a la comunidad como un todo. Busca el beneficio colectivo. 3.2 LA ECONOMÍA DE SOLIDARIDAD COMO ENFOQUE CONCEPTUAL A NIVEL DE LA TEORÍA ECONÓMICA Desde los orígenes del capitalismo y a lo largo de la historia moderna y contemporánea, se han desarrollado múltiples búsquedas y procesos de experimentación de formas económicas alternativas, las cuales han asumido diferentes nombres: cooperativismo, autogestión mutualismo, economía social y otros. Un rasgo distintivo de dichas experiencias ha sido el ser acompañadas y orientadas por un pensamiento económico-social formulado en términos éticofilosófico, doctrinario e ideológico. A partir de estas formulaciones se establecen principios orientadores y modelos organizativos que expresan el “deber ser” de las propuestas económicas, y se derivan normativas de carácter jurídico y estatutario, que indican con cierta presión como deben organizarse y funcionar las organizaciones que participan de las respectivas identidades. Tales formas de pensamiento que orientan a las experiencias, sin duda útiles especialmente para motivar a quienes participan en ellas, se ha demostrado insuficientes para proporcionar adecuada guía y eficientes criterios de eficiencia económica en los procesos decisionales y de gestión de las operaciones que realizan; garantizar una identidad consistente a las experiencias y búsquedas que a menudo pierden el perfil inicialmente deseado y se van asemejando a subordinado a las formas capitalistas y estatales de hacer economía, respecto a las cuales aspiran a diferenciarse y constituir alternativas validas y viables, que
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generan la confianza y convicción suficiente respecto a su eficiencia económica como para atraer hacia ellas los recursos humanos, financieros y materiales indispensables para su desarrollo; aseguran la autonomía cultural que necesita cualquier movimiento y proceso que aspire a realizar cambios profundos en la economía y en la vida social. Como explicación a todas estas limitaciones, se puede mencionar el hecho de que las experiencias cooperativas, autogestionarias, mutualistas y otras afines, careciendo de un instrumental conceptual y analítico propio que las oriente en sus procesos de decisión, a menudo, recurren a aquellas herramientas de de análisis proporcionados por una ciencia económica convencional, que ha sido formulada a partir de experiencias y racionalidades operacionales muy distintas y en cierto sentido opuestas a las solidarias. Aquellos aspectos que implican limitaciones y deficiencias esenciales que se manifiestan continuamente en estas búsquedas y experiencias económicas alternativas, no pueden superarse sino mediante la disposición de una teoría científica. Elaborada a nivel de la disciplina económica, que no solo respetando sino aun fortaleciendo la identidad económica alternativa, exprese de modo coherente su racionalidad económica especial y le proporcione criterios rigurosos que guíen su proceso de toma de decisiones y su gestión y operación en los mercados en que participan. La concepción de la economía de solidaridad es una elaboración científica de teoría económica que viene a llenar este vacío. Ella se establece a nivel epistemológico de la ciencia económica, y utiliza las herramientas conceptuales y metodológicas propias de esta, convenientemente ampliadas y reelaboradas para expresar la identidad de formas económicas muy diferentes: la racionalidad especial de las economías alternativas fundadas en la cooperación, la autogestión, el mutualismo y la ayuda mutua. La economía de solidaridad constituye, en el sentido, una contribución relevante al potenciamiento y desarrollo de las búsquedas de economías alternativas eficientes. La concepción teórica de la economía de solidaridad ofrece, adicionalmente, otras contribuciones tales como proporcionar un lenguaje moderno, renovado, motivador y cautivante, en un contexto cultural como el de hoy, en que las concepciones tradicionales del cooperativismo, el mutualismo y la autogestión parecen haber perdido capacidad de convocatoria. Además ofrece una posibilidad de integración bajo una común identidad social, a búsquedas y experiencias que se han desarrollado bajo distintas denominaciones, siendo en realidad convergentes en sus propósitos y efectivamente provistas de una misma racionalidad económica especial que requiere ser profundizada; seguidamente
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permite reconocer como parte de la misma búsqueda de formas económicas alternativas, a numerosas experiencias nuevas y originales que adoptan diferentes estructuras organizativas, que se conocen con distintos nombres, y que son protagonistas de una dinámica reactivación de los procesos de experimentación de la solidaridad y la cooperación en la economía y en la vida social. (Juan Pablo II expresó en su discurso ante la CEPAL, En 1986:. “La economía de la solidaridad es
la gran esperanza para América latina”.)

3.2.1 La economía de solidaridad como proceso real en la búsqueda de sectores y grupos Grupos populares y organizaciones de base, que se organizan solidariamente para hacer frente a sus necesidades y problemas, las personas de todo tipo de grupos sociales que quieren desarrollar iniciativas empresariales de nuevo tipo, eficientes y que sean acordes con un sentido social y ético que se proponen establecer en sus variadas actividades, los movimientos cooperativos, mutualistas y autogestionarios que encuentran en la economía de solidaridad una nueva perspectiva y nuevos conceptos que llegan a potenciar sus experiencias; La organizaciones y movimientos ecologistas, que descubren que los problemas del medio ambiente son causados por formas económicas y de desarrollo. 3.3 EL SECTOR PÚBLICO Y EL SISTEMA DE ECONOMÍA SOLIDARIA Dos mecanismos básicos han venido siendo utilizados con el fin de lograr en los diferentes países una dinámica actividad económica que además muestre coherencia entre la realización de los objetivos privados de los individuos y los públicos o colectivos. Concretamente, se busca la consistencia entre las acciones de los individuos como ente privado que busca ganancia, con las del sector público que deben perseguir el bienestar general de la sociedad. El mecanismo de mercado se presenta como elemento fundamental para promover la iniciativa productiva privada. El permite lograr, en muchos casos, el uso eficiente de los recursos productivos escasos, a través de las decisiones de los diferentes agentes económicos que buscan su propio interés. Este mecanismo, sin embargo, resulta eficiente para el logro de objetivos privados, pero presenta cierta incapacidad, algunas veces para atender el interés colectivo. Sobretodo se muestra deficiente para distribuir equitativamente los recursos económicos entre los individuos y para identificar y estimular actividades productivas que deban atender, básicamente, necesidades de interés público.

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Con el uso de del mecanismo de planeación se trata de cubrir las debilidades del mercado, utilizándolo para dar cierta dirección social a la actividad privada. En efecto, su uso permite que las autoridades fijen metas de redistribución de ingreso y asignación de recursos productivos, tendientes a favorecer la realización de objetivos de interés público. Esta labor, sin embargo, no esta exenta de dificultades. Una actividad planificadora eficiente requiere, por un lado, un conocimiento amplio sobre los aspectos materiales de los problemas que pretende resolver, de los medios con que cuenta para resolverlos, y del comportamiento de los individuos a quienes la actividad de planeación va dirigida. Otra dificultad, no menor, consiste en establecer qué es lo que conviene a la comunidad. Siempre se corre el riesgo de que el planificador suponga, sin fundamento, que sus valores y prioridades son los de la comunidad. En esta área, el elemento político juega un papel fundamental. Así, por ejemplo, en un régimen donde los gobernantes son elegidos democráticamente, es mas probable que los objetivos del gobierno coincidan con los de la comunidad con las de la mayor parte de ella. Este no seria el caso bajo un régimen autoritario en donde los mecanismos de participación de la comunidad son restringidos. Hay que descartar los beneficios del uso de la planeación deben ser realmente complementarios con los del mercado. Esto es indispensable pues la planeación como tal es también insuficiente para generar todos los estímulos que deben recibir los diferentes participantes de la actividad económica. Se trata así de lograr una asignación eficiente de los escasos recursos productivos entre las alternativas que generan crecimiento económico, pero sin descuidar las acciones encaminadas a lograr mejoras generales en el nivel de vida de los miembros de la sociedad. Por eso en la actualidad, la mayoría de las economías funcionan combinando en diferentes proporciones los mecanismos de mercado y planeación. Esto ha dado origen a formar sistemas denominados de economía solidaria. En estos sistemas la función de planificación la desarrollan los organismos que componen ese segmento de la economía que se identifica como sector político. Este es un importante participante de la actividad económica. Sus miembros se dedican fundamentalmente a atender requerimientos de interés público. De acuerdo con la naturaleza de sus funciones, este sector se denomina sector público. Asimismo, según la función de orientación que su actividad genera, también se conoce con el nombre de gobierno. ¿Es igual en Colombia? Por supuesto Colombia es un país de economía mixta, donde coexisten los mecanismos de mercado con la labor planificadora del gobierno. Es así como buena parte de los medios de producción son de propiedad privada y su uso se hace de acuerdo con los mecanismos del
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mercado, pero el gobierno utiliza un variado numero de instrumentos de planificación, con el propósito de armonizar los intereses privados y públicos. Por ejemplo, este aplica una serie de regulaciones directas sobre las fuerzas del mercado; al tiempo que participan abiertamente en actividades de producción, distribución y consumo o que, en general, implican gasto; actúa también como usuario y poseedor de algunos medios de producción destinados a generar bienes y servicios de interés colectivo. 3.3.1 Función económica del sector público en la Economía Solidaria La actividad del gobierno afecta todos los ámbitos de la vida social, bien se a generando seguridad, administrando justicia, asegurando la existencia de adecuados servicios de salud, educación y vivienda. Para ello, actúa a través de una gran diversidad de organismos especializados. Como se puede imaginar, su acción tiene muchas modalidades, pero de acuerdo con la naturaleza de este escrito aquí solo nos ocuparemos de las actividades de carácter gubernamental que tiene un sentido estrictamente económico. Dentro de la actividad del sector público, pasamos a revisar las tendencias de la actividad económica en una economía mixta y la forma como muchas de ellas hacen necesario implantar acciones que busquen directamente el beneficio colectivo. En efecto, con el uso del mecanismo de mercado los individuos compiten libre y ágilmente actuando en provecho propio, al producir alguna mercancía o servicio para vender a cambio de un ingreso que les permite satisfacer sus necesidades. Sin embargo, si en un momento dado alguien produce mas de lo que la sociedad esta dispuesta a adquirir, no venderá alguno de sus productos y por tanto, percibirá menores ingresos en relación con los esperados. En ese caso debe tomar una decisión que racionalice su producción, por ejemplo, producir menos del bien o servicio que no puede vender o dedicarse a otra actividad que le reporte mayor utilidad. Por el contrario, si su producción es menor que lo que sus compradores requieren, podría tratar de aumentarla para incrementar sus ventas y así obtener mayores ingresos. De lo anterior se puede concluir que el mercado le indica a cada productor qué y cuánto debe producir de cada mercancía. Esto llevaría a que en una economía de este tipo, la decisión de cuales y cuantas mercancías se deben producir emana del mercado de las mismas, es decir, de la posibilidad de venderlas y obtener un beneficio por sus ventas. No obstante, la regla general no es que los mercados lleven al sistema económico a funcionar de una forma tal que se pueda pensar que en todos los casos, el logro de objetivos individuales se traduzca también en el logro de los
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de la sociedad como un conjunto. Por el contrario, el sistema de mercado falla a veces, y muestra grandes limitaciones o resulta insuficiente para que con su sola aplicación se puedan conciliar, en los complejos sistemas económicos que imperan en el mundo, los intereses públicos o colectivos con los privados o individuales. Es aquí cuando se hace necesaria la función planificadora del gobierno, con el fin de detectar y corregir las debilidades del mecanismo de mercado como ente organizador de la actividad económica del país. Mediante la actividad planificadora se aspira a elaborar un diagnostico sobre las cuales deben ser los correctivos que hay que establecer para eliminar las deficiencias existentes y en que forma deben aplicarse para así contribuir al mejor funcionamiento de la economía. De acuerdo con lo que se ha visto el mecanismo del mercado resulta importante identificar aquellos aspectos en los que se hace evidente que el mecanismo de mercado puede mostrar incapacidad para lograr ciertos objetivos de la sociedad. Con esto se pretende obtener una guía, para establecer dentro del ámbito económico los campos sobre los cuales debe actuar la planeación de un gobierno. Luego se identificaran fallas o limitaciones generales. El mecanismo de mercados resulta ineficaz para proveer a la sociedad de muchos bienes y servicios públicos. Se habla sobre aquellos bienes y servicios que generan beneficios sobre todos los individuos, sin que nadie pueda ser excluido de sus bondades, pague o no por ellos. Aquellas personas que buscan ganancia con sus actividades no producen tales bienes o servicios, porque no pueden encontrar una forma de obligar a los beneficiados a pagar por ellos, y es difícil fijarles un precio porque su producción y consumo no resulta directamente de la voluntaria acción de la demanda y oferta individual de los agentes económicos en un mercado, sino que constituyen una necesidad colectiva. Como ejemplo de tales servicios se puede citar la defensa nacional, que a través del ejército y la policía atiende la necesidad colectiva de protección y orden. Se puede mostrar otro tipo de ilustración en la construcción y mantenimiento de las vías, plazas, parques y demás zonas públicas de una ciudad. El gobierno entonces, debe producir estos bienes, porque normalmente el mercado no los produce. Los mercados no funcionan del todo bien, sobretodo en la medida en que las economías están en sus primeras etapas de desarrollo. Por su puesto en tales economías es común encontrar imperfecciones que distorsionan la habilidad del mercado para asignar eficientemente recursos productivos y que contribuyen a formar en muchos casos mayores desigualdades en la distribución del producto y del ingreso entre las personas. Tales distorsiones surgen de la falta de información en el mercado, y de las limitaciones en la posibilidad de movilizar
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recursos. Estos dos fenómenos pueden sustentar y reforzar la formación de un ambiente en que gran cantidad de población permanece cada ves mas pobre mientras que una pequeña parte tiende hacer cada vez mas rica. La explicación de este fenómeno se encuentra en el hecho de que una optima en el hecho en que una óptica asignación de los recursos productivos solo se logra a través del mecanismo de mercado, si se dan en la economía condiciones de real competencia. En otras palabras, bajo estricta competencia, con plena información y con completa movilidad de los recursos, se da un ambiente en que la actividad de un individuo por si solo no genera efectos significativos sobre los precios, cumpliéndose el requisito de que ningún individuo o grupo parcial de individuos tiene dominio alguno sobre el mercado. Por tanto, el optimo a que nos referimos, solo se obtiene cuando el mercado se da libre y perfecta interacción de las innumerables preferencias de los participantes en la actividad económica ya que solo a través de ella se generan los reales signos de necesidad y escasez general de productos y recursos productivos, información esencial para determinar que, como y quien producir. Sin embargo, la realidad es que esa competencia perfecta no se da fácilmente, quizás por falta de información dentro del sistema, o por falta de información de movilidad de los recursos productivos. Por lo tanto, el mercado no produce todos los beneficios que podría alcanzar. Un ejemplo de estas fallas del mercado lo constituye el monopolio. En efecto, en situaciones donde ciertos productores logran el dominio de sus mercados, se genera por parte de ellos una tendencia a impedir la participación de otros productores en su actividad, con el fin de mantener una presencia exclusiva. El monopolio entonces, bloquea la posibilidad de que la sociedad obtenga más productos, y a menor precio, con los recursos de que dispone. Cuando hay monopolio, el sistema de precios no puede conseguir que los recursos se movilicen libremente, y se produce una falla del mercado. El mercado funciona con base en evaluaciones exclusivamente económicas. Bajo esta clase de relación de mercado la participación de las personas depende de su capacidad o habilidad de pagar, lo que, a su vez, depende de lo que un individuo puede conseguir con los recursos productivos que posee, o los que pueda desarrollar con su esfuerzo y u ingenio. Pero en general, si la persona solo posee su capacidad de trabajo y no dispone de capital, el producto de su trabajo determinara su capacidad de gasto y su participación en el mercado. Por su puesto, el producto del trabajo, en la medida en que permita el ahorro, puede ir creando una base de capital. Así las cosas, una persona con gran disponibilidad de recursos productivos, tendrán mayor participación inicial en el mercado; si es capaz, a pesar de los
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esfuerzos de sus competidores, de mantener sus recursos, podrá adquirir dentro de la dinámica del mercado cada vez más capacidad para orientar mayores beneficios en su propio interés. Esta es la forma como en algunos casos, un sistema de mercado refuerza la existencia de desigualdades en la distribución del producto y del ingreso en una sociedad. El estado puede intervenir par influir en la distribución del ingreso y la riqueza estableciendo, mayores impuestos para los mes ricos y transfiriendo estos ingresos a los sectores desfavorecidos. Adicionalmente el desarrollo y la satisfacción de los intereses privados que produce en muchos casos el uso del sistema de mercado, genera también a menudo mayores necesidades públicas o de carácter colectivo. Sin embargo como se ha tratado, esta rara vez se satisfacen a través del mismo sistema de mercado. Por ejemplo cuando los empresarios aceleran los procesos de desarrollo a través de los mecanismos de mercado, surge la necesidad de disponer de más vías y medios de comunicación o se hace necesario controlar la creciente polución y contaminación ambiental que puede producir el crecimiento industrial. Estos problemas de carácter colectivo deben tenerse en cuenta al evaluarlos costos y beneficios reales derivados de esa dinámica productiva que desarrolla un país. Para detectar sus efectos existe la posibilidad de utilizar sistemas de medición con enfoque social; pero como no se puede renunciar al progreso, su control y solución deben ser realizados en muchos casos por acciones colectivas promovidas por el sector público. 3.4 MODELOS DE ORGANIZACIÓN Y ENFOQUE DE SISTEMAS EN LAS ORGANIZACIONES DE ECONOMÍA SOCIAL 3.4.1 Sociedad organizacional El ser humano es social por naturaleza. Es inherente su tendencia a organizarse y cooperar en relaciones interdependientes, la historia de la humanidad podría trazarse a través del desarrollo de las organizaciones sociales, como se sabe las primeras organizaciones fueron las familias y pequeños tribus nómadas, luego establecieron las villas permanentes y las comunidades tribales y mas tarde se crearon el sistemas feudal y las naciones esta evolución de las organizaciones se ha acelerado en los últimos años. Durante el siglo pasado se han producido cambios dramáticos en este campo, la sociedad se ha transformado de una manera predominante agraria, donde la familia, los pequeños grupos informales y las pequeñas comunidades, el otro nivel de la evolución fue el de tipo industrial caracterizado por el surgimiento de grandes organizaciones formales. Pero el ser humano es dinámico por que ha llegado a crear organizaciones y destruir civilizaciones; ha desarrollado enormes complejos
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tecnológicos; ha utilizado los recursos naturales y ha causado alteraciones profundas en el medio ambiente. Detrás de este logro o suceso el ser humano ha tenido también la capacidad de crear organizaciones sociales y la administración efectiva de estas es así se plantean formas, metas, etc. Para lograr alcanzar sus fines que el hombre busca. La importancia de la administración comprende la coordinación de hombre y recursos materiales para el logro de ciertos objetivos y también es un proceso de planeación organización y control de actividades. Haciendo la definición desde el contexto de sistemas, la administración es un actividad mental (de pensar, intuir, sentir) realizada por personas en un ámbito de organización entonces la administración es el subsistemas clave dentro del sistema organizacional. La administración comprende las siguientes acciones: Coordinar los recursos humanos, materiales y financieros para le logro efectivo y eficiente de los objetivos organizacionales Relacionar a la organización con su ambiente externo y responder alas necesidades de la sociedad Desarrollar un clima organizacional el que el individuo puede alcanzar sus fines individuales y colectivos Desempeñar ciertas funciones específicas como determinar objetivos planear, asignar recursos organizar, instrumentar y controlar Desempeñar varios roles interpersonales de información y de decisión

Las organizaciones y los individuos continuamente toman decisiones adaptativas con objeto de permanecer en un equilibrio dinámico con su medio. Para el proceso de toma de decisiones. El flujo de información es esencial. Dicho proceso implica el conocimiento del pasado, estimaciones a futuro, y la retroalimentación periódica relacionado con la actividad actual. La tarea de la administración es instrumentar este sistema de información-decisión para coordinar y mantener un equilibrio dinámico. El tamaño de la organización para grupos pequeños, donde todos los miembros se conocen y cuyo ambiente es estable, la tarea administrativa es relativamente sencilla. Cuando se prueba una técnica determinada y es efectiva, se puede aplicar en otros casos con las mismas posibilidades de éxito. A medida que los grupos aumentan de tamaño, las relaciones personales se hacen imposibles, en numero de relaciones entre los miembros de la organizaciones incrementa en forma dramática, donde las tecnologías son herramienta de apoyo, pero con la creciente de las organizaciones es mas deficiente el manejo de la información para la competitividad es cava vez menos eficiente puesto que las empresas o organizaciones crecen de manera vertiginosa. El sistema de organización en el sentido mas amplio, un sistemas en un conjunto de componentes que interaccionan entre si para lograr un objetivo común. Nuestra sociedad esta rodeado de sistema por ejemplo cualquier persona experimenta sensaciones
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físicas gracias a un complejo sistemas nerviosos formados por el cerebro, la medula espinal, los nervios, etc. Una organización es un sistema. Sus componentes mercadotecnia, manofactura, ventas, investigación, etc. trabajan juntos para crear utilidad que beneficien a la organización o empresa. Todo sistema organizacional depende, en mayor o menor medida, de una entidad abstracta denominada sistemas de información. Este sistema es el medio por el cual los datos fluyen de una persona o departamento hacia otros y puede ser cualquier cosa como la comunicación interna entre los diferentes componentes de la organización. Para mantener su funcionamiento, estos sistemas deben estar bajo control. Por ejemplo, necesita satisfacer ciertos estándares de desempeño. La cantidad de artículos fabricados debe cumplir con determinada cuota, además de alanzar niveles aceptables de calidad y costo. En la era industrial lo importante era el uso del capital, dinero y recursos tangible, para generar nuevos producto. En el presente los recursos básicos son las ideas y el uso de la información. El empleo estratégico de la información continuara creando, virtualmente en todas la industrias, nuevas oportunidades. La habilidad para hacer uso de la información, más que los financieros, para obtener ventajas competitivas ya sea a través de nuevos productos o servicios o con un trato más eficaz hacia los clientes, proveedores y competidores, será el factor que decida cuales empresas tendrán éxito en el siglo XXI Peter Drucker, Alvin Toffler, James Brian Quinn y Robert Reich. Todos ellos, cada quien a su manera, hablan del surgimiento de un nuevo tipo de economía o de sociedad. Drucker lo llama la sociedad del conocimiento, es la fuente del poder de más alta calidad y clave para el cambio que se dará en el poder. Y ha dado origen a la visión de que las organizaciones sean consideradas mecanismos de procesamiento de información. El sistema de organización de información, como cualquier otro sistema dentro de una organización, consiste en procesar entradas, mantener archivos de datos relacionados con la organización y producir información, reportes y otras salidas. Los sistemas de información están formados por subsistemas que incluyen hardware, software, medios de almacenamiento de datos para archivos y bases de datos. Las organizaciones se han hecho más complejas en el transcurso del tiempo. Este proceso se inicia con la evolución de los organismos, de los cuales el mismo hombre es el ejemplo de mayor complejidad. Haskins describe este fenómeno diciendo: "la investigación paleontológica a asumido evidencia dramática de que en el desarrollo evolutivo de la materia viva ha habido una inequívoca y clara tendencia de lo simple a lo complejo". [FALTA LA CITA A PIE DE PÁGINA] Un método para solucionar problemas complejos consiste en eliminar la mayor parte de la complejidad y después resolver un problema mucho más simple. El propósito general es entender la naturaleza cada vez mas compleja de las
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organizaciones en un medio dinámico y la difícil tarea de los administradores en la de solucionar problemas. Algunas veces se utiliza abstracciones y modelos, pero se espera, en todos casos, relacionarlos de una manera adecuada con el mundo real. El fin principal es reconocer y entender la complejidad dinámica más que simplificar el mundo real y desarrollar todo tipo de recetas convencionales. Es necesario entender con claridad como se comportan los individuos y las organizaciones en circunstancias diferentes, una vez que se haya comprendido que es, se pude empezar a considerarlas proposiciones normativas sobre lo que deben hacer o buscar los administradores. 3.5 GENERALIDADES DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA Es la producción de manera organizada a partir de un entendimiento de los recursos en relación al mercado local, nacional e internacional. Requiere del reconocimiento y valoración de los saberes, de investigación, planeación, administración, capacitación, aprendizaje, tecnologías, formas jurídicas, recursos económicos, comunicación y eficacia. Lo importante de esta economía es el sujeto social, los grupos organizados como sujetos sociales, esto es el fortalecimiento de los pueblos. Esta economía produce y se basa en las relaciones solidarias, en relaciones humanas de apoyo mutuo, de respeto, de intercambio, equitativas entre comunidades y personas, en prácticas colectivas e intercambios. Esto se toma como un ejercicio de creatividad plural y búsqueda de alternativas incluyentes que busca la autonomía y autogestión de las comunidades y los pueblos. 3.5.1 La Economía Solidaria es - El trabajo de los colectivos - La producción de manera organizada de satisfactores para el autoconsumo y para la comercialización en relación al mercado global - El intercambio de experiencias entre grupos organizados - El intercambio de productos que favorece al productor y al consumidor - El aprendizaje, la valoración de saberes colectivos en los procesos económicos - El desarrollo de la capacidad y la potencialidad de crear - La búsqueda del desarrollo colectivo de manera integral - La creación de relaciones amplias entre comunidades; relaciones de apoyo mutuo y equitativas
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- La distribución equitativa de los beneficios - El saber administrar los recursos - La planificación, la administración, la investigación, la comunicación - Las nuevas tecnologías - Los valores éticos y morales; el respeto, la solidaridad - La unión de las fuerzas La Economía Solidaria como un proceso social colectivo e integral implica la construcción de la comunidad; el crecimiento y fortalecimiento de la misma. Otra manera de profundizar es comprender las relaciones que existen en el proceso de construcción de la economía Solidaria: - La relación entre economía solidaria y la autonomía, como derecho de las sociedades, la relación entre economía solidaria y capital - La relación entre economía solidaria y recursos naturales. ¿Cómo hacer eficiente el uso de los recursos sin agotarlos? La propiedad social de los recursos. La relación entre economía solidaria y los procesos organizativos - La relación entre economía solidaria, la ecología y los sistemas de producción agro-ecológicos; La relación entre economía solidaria y género - La relación entre economía solidaria y la fe (la experiencia cristiana). Economía es una alternativa a construir frente a la globalización de la economía neoliberal Estos elementos se ven de una manera circular. Se empieza con la práctica y se van construyendo los lazos hacia distintas direcciones. Se parte de lo local y se puede comprender lo global. Se fortalecen los vínculos locales y se vive la experiencia de una fuerza mayor. Para llegar a comprender estos principios de economía solidaria se dan principios fundamentales tales como: - Búsqueda del desarrollo integral del ser humano - Desarrollo de la persona y de su comunidad - Solidaridad: apoyo y ayuda mutua - Construcción de la democracia - Construcción de una empresa social a partir del desarrollo local
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- Búsqueda del desarrollo de la sociedad - Respeto a la naturaleza y a los seres humanos - La tecnología y el financiamiento sirven para el desarrollo del ser humano - Derecho al trabajo, a la educación, a la salud, al descanso, a una vida digna - En el camino del desarrollo los valores culturales como pueblo son importantes 3.5.2 Amenazas y el camino de futuro Para los campesinos la construcción de esta economía se ve amenazada por la venta de tierras que viene con la aplicación de reformas. Los cambios climáticos operan en contra de la capacidad de los pueblos de defender sus tierras. La escasez de lluvias y luego las lluvias torrenciales tienen efecto en la pérdida de cosechas. El sistema neoliberal se impone destruyendo y rechazando los saberes populares. Existe una pérdida de las identidades con los programas educativos (asimilación). Los mismos programas de asistencia gubernamentales cambian la dinámica de la construcción de alternativas con los propios esfuerzos. Existe además un control de la información a nivel internacional. Se impone una globalización de la economía. Al mismo tiempo va creciendo la globalización de la esperanza a través de otros tipos de producción (como lo orgánico), la práctica de relaciones justas, más humanas, y de creatividad, aprendiendo el saber acumulado de los pueblos. La apropiación de tecnologías nuevas y mercados alternativos. La mercancía como don y como vehículo de información. El movimiento mundial de base puede ser de resistencia, de creatividad, de búsqueda de alternativas económicas, políticas y sociales. Hay una globalización de este movimiento. Retos: para la economía solidaria es un reto producir de una manera eficiente y que de satisfacciones reales a las necesidades; convertir y cambiar la idea de que la Economía Solidaria es una economía de pobres. Otro reto es establecer relaciones, romper los modelos del consumismo y construir proyectos cada vez más grandes, que impliquen una diversificación de la producción y una pluralidad de mercados.

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Se busca que este esfuerzo crezca a partir de la experiencia local, fortaleciendo los lazos de colaboración e intercambio entre comunidades y entre grupos organizados. Se unen las experiencias con instituciones que pueden dar apoyo y con la solidaridad internacional de los pueblos que buscan alternativas al mismo fenómeno globalizador del sistema; La visión general y estratégica es ver mas allá de los limites marcados en este tipo de economía. 3.5.3 Elementos importantes de la economía solidaria a partir de los principios fundamentales Es una tarea que permite el manejo colectivo de recursos, que se organiza para el trabajo, ensaya soluciones, impulsa las organizaciones, les permite obtener ganancias que pueden utilizar también para la educación y la movilización, soluciona problemas comunes, propone también una tecnología y mecanismos administrativos. Implica la administración de recursos como fundamento de la economía. Regulación, control, orden, sistemas, reglamentos, procesos operativos creados a partir de la práctica. Lleva a la vinculación del trabajo económico y de servicios a un proceso organizativo de las comunidades. Así mismo, es apoyar económicamente para fortalecer iniciativas propias, para generar recursos propios en vistas de una autonomía de las comunidades. Lleva a la necesidad de clarificar los principios fundamentales de los procesos económicos para ubicar las experiencias en el ámbito de la economía regional y nacional como productores y como sector social. Implica, además, atender el mayor número de factores en cada experiencia, aunque no podamos responder a la vez. Por ejemplo: aspectos administrativos, organizativos, de capacitación, históricos, jurídicos, técnicos, políticos, religiosos, de mercado, de planificación, etc. Es importante el entrelazamiento de las asesorías de acuerdo a las necesidades de cada experiencia. El trabajo colectivo no es necesariamente la posesión colectiva de la tierra y de los instrumentos de trabajo. Implica fortalecer el aspecto jurídico y legal de las organizaciones económicas. Es la promoción y la creación de tecnologías que potencien los recursos propios de las comunidades. Implica integrar los principios éticos de un trabajo cooperativo con justicia.

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Implica fortalecer la cultura y la organización propia recurriendo al uso de la lengua propia y de los sistemas de elección, usos y costumbres, en relación a la responsabilidad y al reconocimiento de autoridad y prestigio de las comunidades. Es también no adueñarse de la experiencia; es en este sentido mantener los espacios propios de las comunidades para la toma de las decisiones. Implica el desarrollo de un sujeto social y no el desarrollo de la institución. No se realizan trabajos si la comunidad no esta interesada. Lleva a la participación de un número cada vez mayor de personas de una comunidad a partir del convencimiento de los beneficios y por la voluntad política de realizar el trabajo. Se combina con una estrategia política para ubicar la práctica del desarrollo económico. No es un trabajo aislado de los demás procesos de conciencia y políticos. Se considera fundamental entender que la práctica social es parte de un proceso de liberación, creador de un sujeto social, hacia la consolidación de una economía solidaria que permite clarificar su posición frente a los retos sociopolíticos y también contribuya a la formación y capacitación de sus miembros hacia la construcción de una nueva sociedad. Apoya los procesos de base, los de conciencia, de opciones, con riesgo y también como parte de un proceso. La experiencia económica puede ser el inicio o la parte superior de un proceso orgánico. Por eso es necesario entender el todo, lo complejo de la sociedad global, de la estructura que amarra todo. Por eso es importante también que la problemática de las comunidades sea vista como la problemática de un sector de la sociedad, condicionado por ella misma, y no aislado de la totalidad. Las soluciones se deben de plantear en el ámbito de la sociedad global en su totalidad y no para los marginados, ni para las etnias de forma separada. 3.5.4. Las tareas fundamentales Nos ubicamos en un contexto complejo y conflictivo de larga duración. Las acciones tienen que ser multiplicadoras y promotoras de la participación de cada vez más personas. Cada persona es un recurso importante. Las organizaciones más amplias requieren de sistemas de organización, de administración, de contabilidad y más capacitación. Además son necesarios más recursos económicos. Impulsar el trabajo económico conlleva la responsabilidad de acompañar y asesorar en todo momento y más aún cuando se complica la situación.
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Se tiene el compromiso de promover algo eficaz y que sea respuesta a la necesidad de fuentes de trabajo, a la necesidad de un sentido de apoyo mutuo y a la necesidad de una comprensión de la naturaleza y sus recursos. Se trata de que los participantes de estas iniciativas consideren la necesidad de conservar los recursos naturales, que discutan el pro y el contra de los herbicidas, insecticidas y abonos químicos, que planifiquen el uso del terreno, que fortalezcan la tradición cultural, que implementen nuevas técnicas agrícolas como por ejemplo el cultivo orgánico, etc. En el caso de las artesanas (mujeres que producen textiles) se trata de que mejoren sus productos en cuanto a diseños más adaptados al mercado, acabados, calidad de la materia prima, pero conservando su técnica, los dibujos, la composición de los colores, etc. También la asesoría es administrativa y organizativa. 3.5.5 Mirar hacia el futuro Hay elementos históricos que permiten pensar que los acontecimientos recientes tienen raíces muy profundas y que las soluciones implican un trabajo a muy largo plazo con la participación de toda la sociedad. En la esperanza que vive un pueblo se confirma para seguir adelante. ¿Quién van a indicar el camino? ¿Hacia dónde iremos? ¿Cómo enfrentamos a este mundo que está naciendo? Las respuestas a estas preguntas nos indicarán el horizonte. Una parte de estas respuestas se consiguen siendo fieles a la realidad, a las demandas de las comunidades, a su paso y a la nueva situación compleja de la recomposición de fuerzas sociales, del ejercicio de los distintos grupos de poder, y a nivel nacional. Así se puede construir una economía de grandes dimensiones. La base de esta economía es el trabajo organizado productivo dirigido a la solución de las necesidades del pueblo. Se sigue buscando con esta práctica el fortalecimiento de las organizaciones indígenas y campesinas de un país.

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BIBLIOGRAFÍA
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UNIDAD No.2
LAS ACTUALES TEORIAS DEL CONOCIMIENTO Y FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS QUE INDUCEN UN CAMBIO EN LA MODERNIDAD, EL CUAL HACE FRENTE AL MODELO NEOLIBERAL ENMARCADO EN UNA PROPUESTA COMO ALTERNATIVA

INTRODUCCIÓN
El análisis y contenido del escrito en su extensión busca resumir y observa las posturas de algunos autores con respecto a estos emprendimientos. Analiza las ventajas de la expresión económica solidaria con respecto a otras
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denominaciones, como tercer sector, economía social, economía del trabajo, entidades sin fines de lucro. Lo básico de las teorías del conocimiento en la economía solidaria es el sometimiento o sujeto social, los grupos organizados que fortalezcan a las sociedades. Esta economía se basa en las relaciones solidarias, en las relaciones humanas de apoyo mutuo, de respeto, de intercambio, equitativo entre comunidades y personas a nivel individual, en trabajos colectivos e intercambios con otras culturas. Recordemos que el individuo como miembro de una sociedad es el elemento generador de todo tipo de actividad económica. Buscando este satisfacer sus necesidades, ha alcanzado una gran especialización en su trabajo y ha adquirido una notable dependencia de las actuaciones económicas de los demás miembros de la sociedad. Esto lo ha llevado a hacer uso de ciertos mecanismos de organización de sus actividades para beneficio propio y de la sociedad. Fundamentalmente se refiere al mecanismo de mercado y a la acción planificadora del sector tanto público como privado. Con el uso de estos mecanismos se trata de asignar eficazmente los recursos productivos escasos de que dispone la sociedad para atender los objetivos del individuo considerado aisladamente y como parte integrante de una sociedad. Para ello, el concepto solidario se presenta como el mecanismo mas efectivo para estimular la iniciativa individual y la planeación como el mas apropiado para desarrollar objetivos de carácter colectivo. El presente capitulo se dedica a estudiar las características e importancia de la actividad desarrollada, como los fundamentos filosóficos de la economía solidaria donde se plantearan las características, las organizaciones y su desarrollo desde las bases de un sistema social y solidario. Luego estudiaremos conceptos como las bases de la teoría del conocimiento e ideológicas de la economía solidaria que según los pensadores es una creación en pleno proceso y continuo de trabajadores en la lucha contra el sistema capitalista, que para comprender la lógica de este tipo de economía es fundamental considerar la critica trabajadora y socialista al capitalismo. Y finalmente trataremos sobre el neoliberalismo vs la economía solidaria que hace referencia a una política económica y macro económica que considera contraproducente el excesivo intervencionismo estatal en materia social o en la economía que defiende el libre mercado capitalista como garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país.

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CAPITULO PRIMERO FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA
Respecto a las características, se plantea una organización y un desarrollo desde abajo, desde las bases del sistema social. Se enfatiza sobre la importancia de la satisfacción de necesidades no contempladas por la teoría económica dominante, así como la distribución de satisfactores de necesidades entre todos los actores sociales, que complementen, por lo menos un primer sitio, las ineficiencias del mercado como regulador de las relaciones de producción, de intercambio y de distribución, quedando abiertas otras etapas de organización y evolución de estos emprendimientos. Tal vez la cantidad de conceptualizaciones sobre los que es la economía, y de lo que se ocupa, tienda a parecerse bastante a la cantidad de estudios de la economía. Valsecchi (1976) dice que “llamamos actividad económica a toda actividad humana que modifica el conjunto de medios útiles y escasos a disposición de un sujeto (individuo o grupo social) para los fines de la vida”. Lipsey (1979) define los problemas económicos básicos ( es decir, el campo de acción de la economía ) con seis preguntas: ¿Se utiliza la totalidad de los recursos de un país, o algunos permanecen ociosos? ¿Qué bienes hay que producir y en que cantidades? ¿Con qué métodos de producción se obtienen esos bienes? ¿Cómo se distribuye la oferta de bienes producidos entre los individuos que componen la sociedad? ¿Se usan eficazmente los recursos empleados?
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¿Crece de año en año la capacidad de la economía de producir bienes y servicios o permanece estacionaria? En posteriores avances dentro del titulo “La economía: una definición de trabajo”, expresa que la economía definida con mayor amplitud se ocupa básicamente del modo como la sociedad utiliza sus recursos y se distribuye dentro de los individuos y los grupos de la sociedad, el modo como la producción y la distribución cambia a lo largo del tiempo, y la eficacia y la ineficacia de los sistemas económicos. Dentro de la economía solidaria, la economía social, el tercer sector, y actividades sin fines de lucro Algunas posturas de diversos autores hay consenso de que no hay una respuesta única para la sistematización y denominación de estos emprendimientos, y otros toman partido por alguna de las opciones, proponiendo diversas opiniones. Las posturas resumidas a continuación están seguidas de ciertas observaciones, que están dirigidas, en su mayoría, a la parte en que hay diferencia, y no a las afinidades con ellas. Elgue (2001) dice: La temática del tercer sector de la economía social ha incrementado su aparición en editoriales y seminarios de todo el mundo. En la Unión europea, se ha constituido un comité que integra y representa oficialmente a las cooperativas, mutuales, asociaciones y fundaciones. En la Argentina sin embargo, una buena porción de quienes mencionan el tercer sector dejan de un lado a las cooperativas. Incluyen a los mutuales, al voluntariado de las organizaciones confesionales o laicas, a la filantropía y/o la inversión social empresaria que generalmente, opera tras un objetivo de mercado. A las asociaciones y sociedades de fomento vecinales, a las fundaciones de ayuda a los sectores mas desprotegidos y a las regiones mas postergadas. Reúnes bajo la denominación de ONG‟s o entidades de la sociedad civil a un universo que, que no obstante su heterogeneidad y distinto origen social, comparte algunos objetivos y modos de organización y gestión: finalidad de servicio, adhesión voluntaria, gestión participativa y privación de las personas sobre el capital. Quizá el intento de excluir las cooperativas que constituyen la columna vertebral de la economía social (Thiry 1997) se vincula a la confusión de ciertos economistas convencionales, que no alcanzan a discernir la diferencia entre actividad económica y fines de lucro. Como el grueso de las cooperativas efectúa actividades que son financiadas y vendidas en el mercado a un precio, de allí deducen, superficialmente, que el lucro está implícito. En rigor, si bien la actividad económica supone una actividad patrimonial, no significa,
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necesariamente, la finalidad del lucro. La economía de lucro y las iniciativas económicas de contenido social responden a motivaciones distintas y son respuestas a dos instancias diferenciadas de la conducta humana.(Vainstok, 1976). A su vez es ocioso señalar que la economía social no se corresponde excluyentemente con la noción de asociaciones sin fines lucrativos, a la manera anglosajona. En la óptica anglosajona y particularmente la norteamericana, “the non profit organizations” alude alas asociaciones que no distribuyen excedentes. En cambio, en las cooperativas existe un excedente (aunque no sea este el objetivo principal) que, eventualmente, se distribuye en proporción a las operaciones realizadas por cada asociado. Ante una exclusión inaceptable, es necesaria una respuesta unitaria del tercer sector o del sector de la economía social, precisando que en el militan dos grandes subsectores (Mintzberg, 1996): el de las ONG‟s no empresariales y el de las empresas cooperativas y los emprendedores asociados con una actividad económica de interés común. En este ultimo subsector, incorporan a parte de las mutuales, a los consorcios productivos intermunicipales, a las agrupaciones de colaboración empresaria (Ajes) e, incluso, a las sociedades comerciales de cooperativas o controladas por ellas; a la nueva generación de cooperativas y/o sociedades de hecho de trabajadores que recuperan empresas en crisis y a las redes y cadenas productivas de microempresas y pymes asociadas, que, mas allá de las formalidades jurídicas, tienen una practica muy similar a la cooperativa y están inspiradas de un espíritu asociativo y de cooperación. Se entiende que al hablar de economía social, implica considerar que hay alguna economía que no es sociales que se esta confrontando con ella misma; y en realidad, todas las economías son sociales (Las economías que no son sociales, son las economías de ecosistemas de comunidades biológicas no-humanas, que existen, pero no es a lo que se refiere como se presenta como alternativa). Respecto a la crítica de economía social, afirma Elgue: En relación a la denominación, es cierto que al término economía social se pueden hacer critica desde el punto de vista lingüístico y epistemológico. Se coincide en que toda economía es social y que todo lo social tiene cierto anclaje económico. Pero hay que considerar para que sea fácil la comunicación y el intercambio, la terminología que tiene mas consenso a nivel internacional. En este sentido en los ámbitos científicos especializados, el mayor consenso internacional lo tiene la expresión tercer sector. Pero dentro de otras ópticas más amplias, inserta en las experiencias concretas del norte y del sur, las expresiones que reúnen mayor
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consenso son economía social y non profit sector. Esta última excluye a las asociaciones que distribuyen excedentes y a las cooperativas, que constituyen empresas sociales que prevén también la distribución de excedentes lo cual puede ser discriminatorio. Es por eso que la denominación más atractiva es la economía social ya que engloba las dos dimensiones: la de una estrategia participativa de desarrollo local asociativo y el movimiento sociocultural que la contiene y les da fundamento.

1.1 BASES IDEOLÓGICAS DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA
La economía solidaria no es una creación intelectual a pesar de que grandes autores socialistas que están denominados como “utópicos” de la primera mitad del siglo XIX (Owen, Fourrier, Baches, Proados, etc.) hayan dado sus contribuciones decisivas para su desarrollo. La economía solidaria es una creación en proceso continuo de trabajadores en la lucha contra el capitalismo. Como tal, ella no podría preceder al capitalismo industrial, pero esta acompañado como una sombra, en toda su evolución. Para comprender la lógica de la economía solidaria es fundamental considerar la crítica trabajadora y socialista al capitalismo. Lo que ella condena del capitalismo es primero que todo la dictadura del capital en la empresa, el poder ilimitado que el derecho de propiedad proporciona al dueño de los medios de producción: todos los que trabajan en la empresa solo puede hacer por acto de voluntad del capitalista, que puede despedir a cualquiera en cuanto cambie su voluntad. El imperio del capital en una empresa hace que cualquier empleado o trabajador deba respetuosamente obediencia irrestricta a las ordenes dadas del dueño o de quien lo represente; todo fruto del trabajo colectivo sea propiedad del capitalista, en cuyo beneficio todos los esfuerzos deben ser dirigidos; el trabajador solo tiene derecho al salario previsto contractualmente y a sus derechos de ley. Según Singer, Paul (2000) “La critica al capitalismo continua al considerar sus efectos por fuera de la empresa: la creciente desigualdad entre la clase capitalista, cuya riqueza aumenta con la acumulación del capital, y la clase trabajadora, cuyos ingresos son apenas suficientes para reproducir su fuerza de trabajo cotidianamente y producir nueva fuerza de trabajo, sus descendientes que sustituirán a los trabajadores jubilados y los mantendrán mediante sus contribuciones sociales. Dada la tendencia estructural del capitalismo a generar desempleo, excluir y empobrecer a parte de la clase trabajadora, la sociedad tiende a polarizarse entre una elite adinerada y una masa de pobres que
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dependen de la venta de su fuerza de trabajo para ganarse la vida pero no encuentran quien la compre, al precio promedio vigente.[¿HASTA DÓNDE VA LA CITA Y DÓNDE ESTA LA REFERENCIA?] La economía solidaria es el proyecto que, en muchos países y por casi dos siglos, los trabajadores vienen llevando a la práctica y pensadores socialistas van estudiando, sistematizando y propagando. Los resultados históricos de este proyecto en construcción pueden ser sintetizados de la siguiente forma: hombres y mujeres victimas del capitalismo se organizan como productores asociados buscando no solo ganarse la vida sino también reintegrarse a la división social del trabajo en condiciones de competir con las empresas capitalistas. Los pequeños productores de mercaderías, del campo y de la ciudad, se asocian para comprar y vender en conjunto, procurando economías de escala, y pasan eventualmente a crear empresas de producción socializada, de las que son propietarios; Asalariados se asocian para adquirir en conjunto bienes y servicios de consumo, buscando los beneficios de escala y mejor calidad de vida. Los pequeños productores y asalariados se asocian para reunir sus ahorros en fondos rotativos que les permitan obtener préstamos a intereses bajos y eventualmente financiar emprendimientos solidarios; Los mismos crean también asociaciones mutuales de seguros, cooperativas de vivienda, etc. Estas iniciativas no todas son capitalistas, o sea, de personas excluidas de la posesión de los medios socializados de producción y distribución, pertenecientes a dos clases distintas pero no contrarias: o son poseedoras de medios individuales de producción y distribución y, para ganarse la vida, dependen de la venta de sus productos, o poseen únicamente de su capacidad de trabajar y dependen de la venta para ganarse la vida. Las dos fracciones de la clase trabajadora dependen de su actividad productiva para poder sobrevivir, semejanza que posiblemente explica la tendencia de las asociaciones que forman se pauten por los mismos principios. Es claro que los trabajadores pueden asociarse en empresas capitalistas, si sus patrimonios reunidos son suficientes como para garantizar créditos que permitan formar un capital mínimo. Y no hay duda de que muchos lo hacen y algunos tienen éxito y consiguen ascender a la clase capitalista. La mayoría fracasa, pues no consigue competir con las empresas mas capitalizadas. Según Coligió, José Luis (2002), La economía social es porque produce sociedad y no solo utilidades económicas, porque generan valores de uso para satisfacer necesidades de los mismos productores o de sus comunidades generalmente de base territorial, étnica social o cultural y no está orientada por la
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ganancia y la acumulación de capital sin límites. Porque vuelven a unir producción y reproducción, al producir para satisfacer de manera mas directa y mejor las necesidades acordadas como legitimas por la misma sociedad. Pero par ser socialmente mas eficiente no le alcanza con sostener relaciones de producción reproducción de alta calidad. Su fundamento es, sin duda, el trabaja y el conocimiento encarnado en los trabajadores y sus sistemas de organización, pero la base material de la economía exige contar con medios de reducción, créditos, tener sus propios mercados o competir en los mercados que arma el capital. En la búsqueda que hoy se da en casi todo el mundo, en todos sus puntos cardinales, la diversidad y hasta la competencia se manifiesta a veces de maneras superficiales, luchando por imponer tal o cual denominación en un discurso pretendidamente universal: economía social, economía solidaria, empresa social, economía popular, cooperativismo, economía del trabajo etc. A juicio no hay respuesta única, y seria un gran error buscarla y mucho menos pretender decidirla con la imposición de un nombre. Las diferencias culturales, históricas, políticas y económicas de partida hacen imprescindible dejar abierto el campo a la experimentación responsable y al intento de gestar nuevas construcciones históricas, aprendiendo colectivamente de nuestra propia experiencia y de las experiencias de otros en la organización de nuevos sistemas de producción y reproducción. Esto no implica renunciar, todo lo contrario- a la sistematización teórica, a partir del reconocimiento critico del enorme caudal de experiencias desplegado por los trabajadores y sus organizaciones. En tal sentido se propone que el concepto de Economía del trabajo tiene el mayor potencial para organizar el pensamiento teórico, las investigaciones y el diseño de estrategas ante la teoría de la economía del capital y de la economía pública, también se ha adoptado el termino de Economía Solidaria para definir lo que se considera es la corriente ideológica mas significativa para impulsar la economía social en América latina. Y finalmente referido a las organizaciones usualmente entendidas como organizaciones “económicas” voluntarias, que buscan a la vez un resultado económico en el sentido amplio y un producto en relaciones sociales, se adopto el concepto de Economía social. Según la propuesta de Coraggio, economía del trabajo es tan rica e interesante como él propone, pero con algunas dificultades: por ejemplo, habría dificultad en incorporar al ocio en sus consideraciones, como una de las necesidades a ser satisfecha, así como una instancia necesaria para la evolución de la condición humana individual y socialmente considerada; así como los satisfactores y bienes y servicios para ello.
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La propuesta de Economía Solidaria para la denominación de estos emprendimientos, busca definir con mayor precisión este campo de la economía, colaborar en la construcción epistemológica e ideológica de este campo de acción económica social y política. Para Singer, se consideran validas las características del proceso histórico que propone en ellas claramente en párrafos anteriores donde destaca la solidaridad entre los participantes como característica distintiva de los emprendimientos. También es importante la caracterización de los emprendimientos en si mismos como: La participación asociativa voluntaria, Estructura de toma de decisiones democrática, basadas en la gente y no en los recursos: Se aplica el principio “una persona un voto”, en detrimento de privilegiar el capital aportado en la toma de decisiones, hay beneficios y obtención de satisfactores; estos se obtienen por fuera de la economía del capital y de la economía pública, propensión a la redistribución progresiva del ingreso; La distribución de los beneficios y de los satisfactores obtenidos se realiza con un criterio de equidad, definido por consenso. Estos criterios, en general son tres: el trabajo realizado, medido en horas, muchas veces consideradas en forma diferencial, pero también consideradas en forma uniforme (con el criterio de cooperativa de trabajo); la producción (con el criterio de cooperativa de producción); las necesidades, que, en todos los emprendimientos con los que se ponen en contacto, es considerada al momento de realizar la distribución. Muchas veces esta necesidad como factor de distribución, es considerada como circunstancial del momento: se supone que la persona o la familia esta pasando por un momento crítico, diferencial del resto del grupo, transitoriamente (por ejemplo, la enfermedad de alguno de sus integrantes). No considerarlo así, sería incorporar el asistencialismo, o en todo caso la beneficencia que corresponden a otra categoría de emprendimientos y relaciones; Promoción de la gestión autónoma, aunque puedan recibir recursos del Estado, o de alguna persona vinculada a la actividad privada, la apertura hacia el sistema social donde están insertos, tanto para recibir como para transferir bienes, servicios y conocimiento. Y finalmente tendencia a trabajar en redes. Por otro lado, muchas confusiones surgen de la asimilación de estos emprendimientos a los llevados a cabo por las denominadas entidades sin animo de lucro. La denominación sin fines de lucro es particularmente débil desde el punto de vista epistemológico, para tomarlo como característica distintiva principal de las actividades y actores que conforman este campo. Según la acepción de la real academia lucro es la ganancia o provecho que se saca de una cosa; lucrativo es
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lo que produce utilidad y ganancia y lucrar es sacar provecho. Lucro (o beneficio) es un concepto que no está bien definido, que tiene limites muy amplios y borrosos; utilizando en la caracterización de estos emprendimientos llevaría a esta confusión precisamente al movimiento que se esta tratando de apoyar. La absoluta mayoría de las actividades humanas están dirigidas a obtener beneficio y lucro, en el término de la real academia. Es por ello que la expresión sin animo de lucro no sirve para definir este campo de la economía. Por otro lado, tampoco sirve restringir el concepto de lucro a la ganancia en dinero; es posible que el beneficio de una actividad se realice en bienes o servicios que no se transformen en dinero, y no por esa sola condición, se trata de un emprendimiento de economía social o solidaria. Como se explica anteriormente no es conveniente incorporar la característica “sin animo de lucro” a los emprendimientos de economía solidaria ya que el termino lucro es un concepto de limites imprecisos, impresiones que son trasladadas a la economía que se esta precisando. En realidad los emprendimientos de economía solidaria, se realizan para conseguir beneficios, que serán distribuidos en forma equitativa y consensuada, entre los miembros de las asociaciones vinculadas, trasladando estos beneficios en muchas oportunidades hacia el sistema social donde el emprendimiento está inserto. Se considera que las expresiones lucro y excedente no son claras, que confunden ideológica y epistemológicamente; que no aportan a la construcción política y social, no siendo imprescindible s para la adecuada conceptualización de los emprendimientos de la Economía Solidaria. La solidaridad define mejor, con más precisión, a estos emprendimientos; la solidaridad entre los emprendedores, especialmente en lo que hace a la equidad en la distribución del trabajo y de los satisfactores producidos u obtenidos; y la solidaridad para con el sistema social donde el emprendimiento está vinculado. Sin embargo, no es suficiente; por ello las otras características enumeradas anteriormente definen este tipo de emprendimiento. El conocimiento de la denominada economía solidaria, esta teniendo ahora un desarrollo explosivo, porque los emprendimientos de la economía del capital y de la economía pública han perdido legitimidad, dado su fracaso en la asignación de recursos para la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población. Pero, al margen de que hubiera o no constituido áreas de estudio y conocimientos específicos, los emprendimientos de economía social solidaria han existido siempre.

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La economía solidaria es mucho mas que participación democrática en la vida económica según la mayoría de autores tratan al conjunto de los emprendimientos incorporarlos bajo la economía solidaria como mucho mas que una alternativa productiva y participativa. Coraggio (2000) dice: “Entonces, la Economía social o puede ser para los pobres, sino que debe ser una propuesta para todos los ciudadanos que además se asegura de lograr la inclusión de los pobres, de los excluidos, No se trata de hacer que se aguante hasta que se reactive la economía y el empleo, porque no se van a reactivar al punto de reintegrar a los hoy excluidos, al menos no en varias décadas y, mientras tanto las perdidas de vidas humanas biológicas sociales e intelectuales serán irrecuperables, se trata de activar ya las capacidades de todos los ciudadanos excluidos del trabajo, y propiciar el desarrollo de los lazos sociales vinculados a la satisfacción de una amplia variedad de necesidades materiales, sociales y de la recuperación de los derechos de todos. [¿HASTA DÓNDE VA LA CITA?] 1.2 PRINCIPALES DESARROLLOS TEÓRICOS: SEGÚN GARCÍA DELGADO Y DE PIERO (2000) Últimamente esta perspectiva de la Economía Solidaria implica el desafío de convocar a los actores que pueden tener una visión común, a fin de acumular poder para incidir en una salida “progresista”, “social”, o popular de la crisis. Una perspectiva política no partidaria, sino capaz de poner en juego un concepto de justicia social y de respeto por las normas y leyes para poder transformar la realidad (bien común) y desde una perspectiva mas humanizante de la economía y la sociedad que la predominante en los últimos años, es decir, de raíz democrática y no tecnócrata así como recuperadora del espacio público. Una convergencia que coincida en no considerar el trabajo humano como una mercancía consecuencia de una visión puramente competitiva e individualista del lazo social, sino que recupere su valor subjetivo y clave en la cohesión social. Elgue dice que son necesarios mas esfuerzos teóricos y prácticos para que la economía social no solo sea una alternativa socio-económica y de participación democrática eficaz sino que, además, adquiera una óptica integradora y estratégica, este en condiciones de disputar porciones importantes de poder y se exprese como un movimiento social con conciencia; que se consolide como un sector diferenciado de la economía en cualquier régimen, sea en un capitalismo de tipo ortodoxo, en un capitalismo mas liberal (anglo-sajón), un capitalismo social demócrata ( países escandinavos) o, incluso, en un nuevo socialismo de mercado. En nuestros lares, en un capitalismo productivista desarrollista, como el que se perfila en el matiz del espacio renovador.
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Es claro que todos los actores sociales reales y los estudiosos de la economía solidaria se consideran no solo como una instancia de participación democrática en la vida económica, social y política donde predomine la solidaridad, la equidad, la condición humana, y ciudadana, por encima de los valores patrimoniales medios en dineros de cuenta. Según Singuer (2000) dice que hay diversos relatos y estudios de caso que demuestran la enorme dedicación y disposición de soportar sacrificios por parte de los trabajadores con el objetivo de generar trabajo y ganancia por medio de la economía solidaria. Es posible que esto explique la sobrevivencia y hasta algún crecimiento de emprendimientos llevados adelante por personas sin ninguna experiencia e incubados por técnicos y especialistas que igualmente carecen de experiencias en general o al menos en este tipo de emprendimientos. El entusiasmo y el empeño puesto de manifiesto por los trabajadores no queda sin recompensa. Para personas humildes, que siempre fueron estigmatizados por ser pobres- sobretodo mujeres y gentes de color, victimas de la discriminación por género y raza, la experiencia cooperativa funciona como un verdadero rescate de ciudadanía. Al integrar la cooperativa, muchos experimentan por primera vez en sus vidas la satisfacción de derechos iguales para todos, el placer de poder expresarse libremente y de ser escuchados y el orgullo de percibir que sus opiniones son respetadas y pesan en el destino del conjunto. “En todos esos sentidos, es posible considerar a la organización de emprendimientos solidarios el inicio de revoluciones locales, que cambian la relación entre los cooperativistas y de estos con la familia, los vecinos, las autoridades públicas religiosas, intelectuales, etc. Se trata de revoluciones tanto a nivel individual como social. La cooperativa pasa a ser un modelo de organización democrática e igualitaria que contrasta con modelos jerárquicos y autoritarios. “El carácter revolucionario de la economía solidaria abre la perspectiva de superar la condición de único paliativo contra el desempleo y la exclusión. Para los que desconocen este carácter, las cooperativas son solo sustitutas de los empleos en relación de dependencia, que son los que vienen siendo aniquilados por las crisis recesivas. Si el incremento del crecimiento hiciera que la cantidad de empleos formales vuelvan a crecer, los que tienen ese punto de vista esperan que las cooperativas dejen de ser necesarias y entren en un proceso de desilusión. Sin embargo, hay unas buenas posibilidades que estén equivocados. Es muy común que cooperativas rechacen empleos porque como acostumbran a

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decir, “ya no aguantamos mas trabajar para un patrón”. [¿ES UNA CITA? ¿EL INICIO DEL PÁRRAFO TAMBIÉN LO ES?]

1.3 ENFOQUE ESTRUCTURALISTA DE ANÍBAL PINTO (1982) En su enfoque estructuralista de la economía, hace hincapié en el concepto de sistema económico, o sea, en el conjunto de fenómenos interrelacionados, que debe ser apreciado en su totalidad si se desea entender cualquiera de sus partes. Así, aunque las actividades y vínculos económicos tengan su identidad propia, y de ahí la existencia de la economía como disciplina independiente; es igualmente cierto que el proceso de “ganarse la vida” se encuentra indisolublemente unido e integrado con otras manifestaciones de la existencia y la conciencia social. La separación de lo “económico” puede significar, a lo sumo, una etapa metodológica, una aproximación preliminar, una reducción “inicial” que requiere su inmediata vinculación con otros elementos condicionantes, o sea, la colocación del análisis en encuadramientos cada vez mas amplios. Como se ve, todos los conceptos incorporan mas o menos explícitamente la satisfacción de las necesidades, alguna de las definiciones consideran también los recursos escasos dando así pie a que la economía considera en sus estudios, casi con exclusividad, los bienes y servicios que de una u otra manera cotizan en dinero, preferentemente en un mercado. Esta es una limitación de la economía y de emprendimientos habitualmente considerados económicos, ya que hay muchos recursos y muchas necesidades a los cuales es muy difícil, casi que imposible asignarles un precio y que son imprescindibles para la vida social. 1.4 PRINCIPALES DESARROLLOS TEÓRICOS García Delgado y De Piero (2202), bajo el titulo Principales desarrollos teóricos dicen: En la concepción de la economía social que han desarrollado distintos autores, hay un fuerte componente critico referido a la historia del capitalismo en la región, y mas recientemente a las políticas del neoliberalismo, el cual tendría a destruir las bases sociales yb las relaciones que paradójicamente necesita para reproducirse. Es en este sentido que las diversas orientaciones de este modelo ponen en cuestión elementos de la economía capitalista. Una de estas elaboraciones, de muy grande impacto en la década de los ochenta, es la de la economía solidaria, llegada a cabo en particular por el sociólogo chileno Luis Razeto. El punto central de su desarrollo consistió en cruzar dos dimensiones de la vida social que se encuentran distanciadas: La
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economía (referida solo al ámbito científico y fáctico) y la solidaridad (vinculada a los valores y el discurso ético). De este modo, el autor afirma que “podemos decir inicialmente que podemos incorporar la solidaridad en la economía suceden cosas sorprendentes en esta. Aparece un nuevo modo de hacer economía, una nueva racionalidad económica”. Sin embargo, “la economía de solidaridad no es negación de la economía del mercado; pero tampoco es su simple reafirmación, es mas bien, una orientación fuertemente critica y decididamente transformadora de las grandes estructuras y los modos de organización que caracterizan la economía contemporánea” (en la economía de la Solidaridad y mercado Democrático). Sostiene que existen dos dimensiones de la economía de solidaridad. “Por un lado, habrá economía de solidaridad en la medida en que en las diferentes estructuras y organizaciones de la economía global vaya creciendo la presencia de la solidaridad por la acción de los sujetos que la organizan. Por otro lado, identificamos economía de la solidaridad en una parte o sector especial de la economía. En aquellas actividades, empresas o circuitos económicos en que la solidaridad se haya hecho presente de manera intensiva y donde opere como elemento articulador de los procesos de producción, distribución, consumo y acumulación”. Con ello el autor desea distinguir dos construcciones diferenciadas: la de una economía global más solidaria, por un lado, y aquella derivada de las iniciativas solidarias que se expresan a través de distintos emprendimientos, por el otro. Más adelante no se trata solo de emprendimientos con fines lucrativos, sino que implican la construcción de lazos sociales entre sus participantes. De hecho, estos lazos son a su vez causa y fin de las iniciativas. Por ello, además de los espacios de la economía que ocupan y las tareas que suelen desarrollar, existirían una serie de características comunes: Son organizaciones personalizadas, de reconocimiento mutuo, no de masas. Se desarrollan en los sectores populares y excluidos; Trabajan a través de la acción directa para la resolución de sus problemas y no como grupo de presión. Son iniciativas que implican valores y relaciones solidarios, colaboración mutua, confianza y cooperación entre los implicados; Pretenden ser participativas, democráticas, autogestionadas y autónomas, en el sentido en que su destino están en manos de sus miembros; y buscan superar el aislamiento como organizaciones y propenden a la constitución de redes. Estos elementos que caracterizan a las organizaciones populares, no alcanzan para la construcción de una economía de la solidaridad, ya que todavía

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prevalece la heterogeneidad de expresiones y tendencias y la dispersión en tanto organización común de una economía. Finalmente y poniendo una distancia critica con el autor, para este esto solo se encuentra en el área informal de la economía. Segundo, no cuestiona el modelo neoliberal en la macroeconomía nacional, sino que hasta puede ser funcional dentro de su concepto de áreas (sector privado y público), este permite un desarrollo de una economía de esta naturaleza. En su perspectiva, que tuvo influencia en toda América latina a comienzos de los noventa (previo a la difusión del paradigma gerencial de política focalizada), en el fondo se trata de una crisis mas global que abarca al orden social, individual y político, y expresa una crisis de civilización. La creación de los estados nacionales, tal cual se dio en América Latina, no favoreció la construcción de estructuras económicas solidarias. De allí que la critica no se concentre en el capitalismo como orden económico y obtención de ganancia, sino en el conjunto de la sociedad moderna, en sus aspectos de alineación, consumo y burocratización creciente, nostalgia. Sin embargo, como se menciona, no parece tomar el análisis de las relaciones de poder realmente existentes, en cuanto a las posibilidades que una economía solidaria puede alcanzar en esta coyuntura. FALTA LECCION 5

CAPITULO 2 TEORIA DEL CONOCOMIENTO
2.1 SOBRE LA SOSTENIBILIDAD DE LOS EMPRENDIMIENTOS MERCANTILES DE LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA El Plan Fénix en vísperas del segundo centenario. Una estrategia nacional de desarrollo con equidad”. El Plan Fénix es una iniciativa de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, que convoca a economistas y otros profesionales al debate y la búsqueda de alternativas económicas. Luego de afirmar la necesidad de niveles de análisis y de política que no se limiten a los indicadores macroeconómicos, se revisa la noción de sostenibilidad, crecientemente aplicada a los emprendimientos de la economía social, casi como una vacuna contra el asistencialismo. Se analizan diversas variantes operacionales de dicho concepto, planteando la necesidad de trabajar sobre las condiciones de sostenibilidad por referencia al conjunto de
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determinaciones de la realidad social, política y económica, y no meramente como un balance financiero. Se postula que la sostenibilidad debe plantearse en el nivel meso sociopolítico-económico y liberada del paradigma de la empresa de capital. Se afirma que requiere políticas públicas definidas con la participación de los actores colectivos de la economía, creando condiciones de credibilidad apoyadas en un proceso de aprendizaje colectivo.

Abstract Following an introduction about the need of analysis and politics levels not restricted to macroeconomic indicators, this article offers a review of the concept of sustainability increasingly applied to undertakings of the social economy almost as an inoculation against asistencialism. Several operative variations of the notion are examined, bringing up the imperative of working on the sustainability conditions from the actual social, political and economic determinants, and not as a plain balance sheet. The concept must be set in the socio-political-economic meso-level, free from the business enterprise paradigm. Achieving sustainability requires government policies delineated with the participation of the collective actors of the economy, creating credibility conditions such as state policies sustained by a collective learning process. La economía, en su expresión más profunda y abarcadora, es el sistema que se da una comunidad o una sociedad de comunidades e individuos para definir, generar, distribuir y organizar combinaciones de recursos (relativamente escasos o no), con el fin de satisfacer de la mejor manera posible e intergeneracionalmente las necesidades que se establecen como legítimas de todos sus miembros” (Cf.. Coraggio, 2004d). En esta definición queda indicado el carácter histórico de todo sistema económico, el papel de la sociedad en inventar u adoptar uno u otro sistema, y el carácter político de la economía, tanto porque ese «darse» un sistema es producto de conflictos y luchas sociales, con democracias de baja intensidad, dictaduras militares, sistemas políticos autistas o al servicio de poderes económicos concentrados, o en el marco de procesos de transformación con actores colectivos fuertes y relativamente auto determinados, para plantear algunas posibilidades. En una larga transición de época como la estamos atravesando, hay definiciones gruesas en las cuales toda la sociedad organizada y todos los intereses que en ella se constituyen deberían intervenir: ¿vamos a participar en la economía-mundo compitiendo o cooperando? Si vamos a competir, ¿lo haremos sobre la base de importar diseños y tecnologías, bajar los costos degradando el trabajo y las condiciones de vida de nuestros ciudadanos y acabando con la biodiversidad, o vamos a aprovechar y potenciar la combinación de una dotación de recursos con biodiversidad y las capacidades intelectuales, técnicas, comunicativas, creativas del trabajo humano y de las instituciones? ¿Vamos a adoptar el modelo hoy hegemónico, confirmando en nombre del realismo nuestra subordinación o vamos a repensarnos en el mismo
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proceso en que refundamos la democracia, admitiendo una diversidad de alternativas que deben experimentarse en la búsqueda colectiva de opciones para la economía? Para que la segunda opción tenga posibilidades de realizarse, la política tiene que ubicar en la agenda pública, y asumir como un desafío, el dar respuesta a la cuestión de qué economía queremos tener. Suele afirmarse críticamente que un plan para el país no puede quedarse en el mero diagnóstico, que hay que hacer propuestas. Esto debe ser cualificado. Un diagnóstico nunca es inocente. Siempre se hace desde una perspectiva utópica y siempre presupone los instrumentos de acción posibles. La pretensión de que se puede diagnosticar fuera de esos presupuestos es falsa. Por lo tanto, no se trata de hacer menos diagnósticos, sino de hacerlos desde otra perspectiva, o bien de explicitar, para quien no pueda deducir sus consecuencias, cuáles son las acciones que habilita y sugiere. Por otra parte, las propuestas suelen reducirse a consignas (como el “compre nacional” o el “shock redistributivo”), con escaso basamento analítico y poca ingeniería anticipada de la complejidad de las intervenciones y procesos que llevarían a habilitar un cambio como el que sugieren en la sociedad. En particular, consideramos muy lejanas de un plan las propuestas basadas exclusivamente en los modelos y esquemas de pensamiento macroeconómicos, relegando lo que la economía política y su crítica marxista, así como las antropologías, contribuyeron a la “caja de herramientas” del análisis de las sociedades, sus economías y su política. No hay plan efectivo sin superar el economicismo implicado en el modelo neoclásico o el keynesiano, que pretenden no sólo analizar sino construir una esfera económica relativamente autónoma de la sociedad y la política (que no es lo mismo que las intervenciones económicas de los poderes públicos). Con todas sus limitaciones, el pensamiento macroeconómico riguroso puede producir proposiciones que contradicen el sentido común de los economistas del pensamiento único. Así, en el lanzamiento del Plan Fénix arriba mencionado, el presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Julio H. G. Olivera, propuso que: El desequilibrio primario es el concerniente a la producción y la ocupación. Este desequilibrio nace directa o indirectamente de la insuficiencia en la provisión de bienes públicos, desde la seguridad jurídica hasta la salud, la educación y la paz social. El deterioro así ocasionado en el proceso de producción afecta negativamente los ingresos públicos. El déficit fiscal resultante se traduce a su turno por el saldo adverso de las cuentas con el exterior. Los bienes públicos no son sustitutos sino complementos insustituibles de los bienes privados: esta es la idea directriz que se refleja en el Plan Fénix. Por lo tanto la actual recesión no es una alteración transitoria del equilibrio sino una deficiencia crónica, una debilidad estructural, destinada a persistir mientras no alcance la oferta de bienes públicos el nivel indispensable para la plena utilización de los recursos productivos. lo que está en debate no es una postura ideológica –estatismo
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contra liberalismo, planificación central versus economía de mercado– sino una cuestión científica susceptible de ser tratada objetivamente. [¿HASTA DÓNDE VA LA CITA?]

Aunque hace referencia a la coyuntura previa a la crisis de diciembre del 2001, la idea de Olivera sigue siendo un eje orientador fundamental de cualquier plan (necesariamente político) para recuperar soberanía y regenerar el tejido socioeconómico, tanto de la Argentina como de cualquier país capitalista latinoamericano. Si los indicadores en 2003-2005 parecen señalar que se salió de la recesión, esto no significa que se haya superado la deficiencia crónica a la que alude el autor citado, deficiencia que, aun si hubiera la voluntad política para encararla, no podría superarse en uno ni en dos períodos electorales. Lo que significa que aunque haya crecimiento del PIB, subsiste la incapacidad estructural de este régimen económico para acompañar el desarrollo de una sociedad mucho más justa e igualitaria, con posibilidad de sostenerse y reproducirse sobre sus propias bases en interdependencia abierta con el resto de la economía del mundo. Si nos conmueve y moviliza pensar la Argentina del 2015 (para asumir la fecha de cumplimiento de las metas del milenio), encarar ese déficit es entonces más que una propuesta para publicar: es un accionar estratégico y a la vez urgente, no admite esperas por el cálculo electoral, por el conflicto entre partidos políticos, ni por un conflicto social sumida en la lucha por ventajas inmediatas. Debido a que la brecha de poder y distribución de la riqueza y las oportunidades globales y nacionales se sigue ampliando, lo que hará cada vez más difícil encarar democráticamente la pugna entre incluidos y excluidos, entre los dueños del capital y los trabajadores del mundo, entre centro y periferia. Y lo es también porque se sigue erosionando la legitimidad de todo sistema democrático que funcione con base en formaciones políticas que reducen la política a juegos de poder, evadiendo en nombre del “realismo” la transformación de las estructuras socioeconómicas. Y todavía no conocemos una alternativa inmediatamente viable de sistema político que no tome la forma de algún tipo de democracia que pueda asumir la dirección moral de conjunto, en una sociedad moderna que forme parte –con contradicción de un sistemamundo como el como el que se esta configurando. Según la idea citada, las políticas públicas, aún denominadas «sociales» desde el economicismo de políticos y economistas representantes desaforados o inconscientes de la corriente hegemónica, serían en realidad la esfera de inversión económica más importante, con un plazo de maduración definitivamente más largo que el horizonte de las luchas por el poder político. Los análisis y las propuestas económicas, en caso de existir, se centran en la gestión coyuntural dirigida a consolidar la concentración del poder acumulado desde 1976 o a lograr un grado de gobernabilidad de ese caos social que sigue siendo la vida cotidiana y la anomia de las mayorías en nuestra sociedad. No
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hay prácticamente análisis ni propuestas que presten atención a las acciones orientadas hacia el largo período de transición época que nos espera, como base para construir arreglos nacionales o regionales que superen de esta economía-mundo capitalista y su manejo de la vida humana, la tecnología y la naturaleza. Esta falencia es coherente con el énfasis que políticos y economistas dan a los indicadores macroeconómicos y a la gestión de corto plazo, a lo sumo con un horizonte de mediano plazo (que no incluye cambios estructurales mayores). Aunque algunas variantes relevantes del discurso político incorporen una crítica superficial de los noventa, el neoliberalismo no ceja, aunque se vista de pseudo keynesianismo. Persiste la noción de que una tasa sostenida de crecimiento del producto material sigue siendo la clave para lograr (o permitir) un “derrame” a través del trabajo asalariado, que permitiría una sociedad sin pobres. Como si una parte importante de los tecnocráticamente definidos como “pobres” no tuviera trabajo remunerado. Es importante recordar que un poco citado ejercicio prospectivo reciente invierte esa relación causal (CEPAL/PNUD, 2002) al concluir que “el balance de la evidencia sugiere que los altos niveles de desigualdad de la región son un obstáculo al crecimiento más rápido”. Si bien desigualdad y pobreza no son lo mismo, evidentemente las pobrísimas “metas del milenio” que fueran asumidas por los gobiernos (en el caso de la pobreza se propusieron reducir la tasa de indigencia a la mitad para el 2015, algo que el estudio citado muestra ya como inalcanzable sin cambios mayores en el sistema económico) reflejan la falta de voluntad política para modificar el statu quo y también la ausencia de fuerzas sociales capaces de incidir en la agenda pública planteando eficazmente desafíos políticos que vayan más allá de mantener cierto equilibrio entre intereses particulares inmediatos. Para ser verdaderamente un plan orientador de la acción concreta, el Plan Fénix debe establecer las mediaciones entre los análisis económicos que relacionan variables macroeconómicas, o incluso los análisis sobre las instituciones y arreglos de la relación entre la política pública y el mercado, y los sistemas de acción de actores colectivos estatales y sociales, y para ello es preciso no confundir los niveles analíticos de esferas abstractas como si fuera real la separabilidad en el mundo entre lo económico, lo social y lo político. En todo caso, ni aun las propuestas de políticas concretas, por transdisciplinaria y bien intencionadas que sean, serán asumidas por las cúpulas del poder tal como está estructurado actualmente, sino que deberán encarnarse en sujetos colectivos que hayan participado en su diseño, las asuman y las propongan en el escenario político con otras bases de poder social, político y económico. Esto supone un diagnóstico y una prognosis cuyos presupuestos de valor y de conocimiento histórico contradigan la noción de que la buena economía será aquella que reintegre a todos los que quieran trabajar con un empleo asalariado en blanco. Y que, en todo caso, un empleo de calidad e ingresos justos no vendrá de la mano de la inversión de capital ni de las obras públicas.
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Esto supone abrir la mente para reconocer otras formas económicas y, en particular, las formas de producción doméstica sin las cuales, como bien indican Wallerstein y una amplia gama de antropologías, no hay posibilidad de que exista ninguna economía. La lógica de la economía doméstica, orientada por la reproducción ampliada de la vida de sus miembros, se transfiere a una multiplicidad de formas colectivas de organización del trabajo (cooperativo formal o informal, comunitario, redes de ayuda mutua, etc.) y, en democracia, debería “colonizar” las políticas estatales, antes de que el Estado sirva, como en el presente, de mediador del pensamiento único, mercantilista, crematístico e individualista que responde a la lógica de la acumulación privada de capital. Las categorías de informalidad, propias de los análisis tradicionales del mercado de trabajo, están lejos de cubrir ese modo de producción y reproducción, propio de las periferias y fuertemente hinchado por la cuestión social. De hecho, en estas discusiones hay un gran diferencia entre quienes creen que la economía-mundo capitalista podrá subsistir y es deseable que subsista como la forma moderna del futuro, siendo el problema encontrar un régimen de regulación que garantice ese resultado y resuelva la cuestión social definida como la exclusión del mercado de trabajo, y quienes proponen que hay que plantear otro proyecto de civilización que incluye como componentes necesarios otras formas de organizar el trabajo, la naturaleza y el dinero, formas que sean directamente sociales y políticas y no meramente mercantiles y basadas en la propiedad privada. Por supuesto que una y otra visión encuadran esquemas mentales, percepciones de la realidad y propuestas diferentes. La opción no es entre diagnóstico y propuesta, ni entre teoría y práctica, ni entre macroeconomía y microeconomía, sino entre presupuestos y sistemas de pensamiento complejo acerca de la realidad social existente, sus posibilidades de transformación, las utopía sociales y los deseos latentes de la ciudadanía. 2.2. LA PERSPECTIVA DE LA ECONOMÍA SOCIAL En la línea de superar la dicotomía antes indicada y tomar distancia del economicismo, es útil, aunque el término puede ser criticado (v. Coraggio, 2004c), hablar de “economía social”. Algunos la denominan más explícitamente “economía social y solidaria”, para diferenciarla de la visión convencional que ve como emprendimientos sociales exclusivamente a los que asumen la forma jurídica de cooperativas, mutuales y asociaciones. Desde la perspectiva de generar una economía social, donde lo social y lo económico se vuelven indisociables, y donde la política debe operar como acción transformadora para generar estructuras que produzcan y reproduzcan otra sociedad, más igualitaria, socialmente eficiente, mucho más democrática que la actual, la redistribución del ingreso y la inversión en bienes públicos de alta calidad y pertinencia son imprescindibles, pero no suficientes. No se trata sólo de mejorar el coeficiente de Gini, ni de dar más y mejor educación, salud, vivienda,
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regulación, dirección soberana de la economía, justicia, seguridad, etc., sino de reinstalar desde el seno de las estructuras de relaciones de producción y reproducción una cultura de valores que den prioridad a los derechos humanos y responsabilidades universales de todos los ciudadanos. Así como no puede esperarse que el crecimiento se derrame en justicia social, no podría tampoco esperarse que un salario o un subsidio, o que la mayor y mejor provisión de bienes públicos, por sí mismos, produzcan crecimiento, desarrollo, democracia y una sociedad con otras reglas de convivencia, si la responsabilidad por la economía no es socializada y democratizada de otra forma, limitando el poder del “comando estratégico capitalista” nacional e internacional que la manipula en secreto. Es preciso articular esa inversión en bienes públicos con la construcción consciente de otra economía, con base en el predominio de principios organizadores que incluyan la reciprocidad y la redistribución estructurales, no sólo de ingresos, sino de recursos productivos, capacidades y poder, para balancear el hoy hegemónico principio de competencia mercantil (con agregados cosméticos de asistencia social). Se trata de transitar hacia otra economía en la que la eficiencia social de los comportamientos sea evaluada desde la perspectiva de la nueva sociedad que acordemos, informada y democráticamente, que queremos lograr (hoy se nos dice que ésta es la única economía y sociedad posibles, y la aceptación de esa falsedad indica tanto la colusión de intereses entre la política realmente existente y el poder económico, como el imposibilismo de la clase política, incapaz de pensar transformaciones mayores, y la persistencia del sentido común colonizado por treinta años de neoliberalismo y los miedos ante el ejercicio arbitrario, brutal e impune del poder, así como la separación entre trabajadores e intelectuales). Para dar un sentido concreto en pocas palabras, las políticas públicas “socioeconómicas” deben: - Ser consideradas como inversión directa e indirecta en crear marcos favorables a la producción y distribución de bienes públicos en cantidad y calidad adecuadas, como condiciones directas e indirectas del desarrollo humano - Ser encaradas de manera planificada, masiva y urgentemente, considerando el largo tiempo de maduración de sus efectos (ej.: superación de la anomia, de la desnutrición, de la desocupación por períodos prolongados y sus consecuencias); de esto son responsables principales quienes ocupan cargos políticos de gobierno, los intelectuales y técnicos, así como las organizaciones que pretenden representar los intereses de las mayorías y el bien común - Ser universales e integradas con el resto de las políticas públicas, antes que focalizadas y sectoriales; en esto es fundamental superar el tecnocratismo y el
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falso eficientísimo promovido por la banca internacional y asumido felizmente por la tecnocracia local - Pasar crecientemente por un debate público informado y un procesamiento democrático genuino, incluyendo especialmente a quienes están a cargo de implementar esas políticas por parte de instancias estatales o de la sociedad civil (pero no replicando la topología sectorial entre trabajadores de la educación, de la salud, asistentes sociales, promotores económicos, etc.), donde pueda tematizarse la racionalidad de continuar con el actual régimen de producción y reproducción, y puedan construirse otras opciones, orientadas por el deseo de ser parte de una sociedad que pueda preservar y mejorar la calidad de vida de todos y promover el desarrollo pleno de las capacidades de los ciudadanos, una sociedad cohesionada que admita sólo diferencias sociales justificables y legítimas - Ser especialmente orientadas, de manera científica y participativa, hacia la promoción de diversas formas colectivas no capitalistas de organización de la producción y reproducción, con fuerte énfasis en la construcción de sistemas orgánicos locales y regionales - Esto implica superar la noción de “política económica”, como supe política directora del conjunto de las acciones públicas, centrada en hacer funcionar esta economía según modelos basados en un principio de escasez naturalizado, cuando de hecho ha sido construida políticamente en función del interés de empresas que acumulan capital-dinero y de sus elites asociadas. Esa “política económica” ignora las formas económicas alternativas al modelo de empresa de capital o a lo sumo las ve como “sociales”, retrasadas o de pobres 2.2.1 La cuestión de la sostenibilidad de los emprendimientos sociales El actual gobierno argentino (Kirchner, año 2007) ha definido (hasta ahora, pues esa misma propuesta está bajo la presión del asistencialismo propio del aparato político clientelar así como de la jerarquía de la Iglesia oficial) que la nueva política social consiste en la promoción de formas de economía social encuadradas en procesos de desarrollo local. En tal empeño ha intentado direccionar: - Los subsidios del Plan Jefas y Jefes de Hogar, prácticamente reinterpretados como adelanto de medios de subsistencia para realizar actividades mercantiles autogestionadas - El Plan Manos a la Obra, que da acceso a subsidios a fondo perdido a aquellos emprendimientos que puedan presentar un proyecto evaluado como viable (veremos esto más adelante), para la compra de insumos, máquinas o herramientas

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- Fondos de microcrédito a través de operadores descentralizados - Programas de capacitación y de asesoría técnica a cargo de personal de institutos y universidades - Una normativa especial (de casi total incumplimiento gracias al “miedo fiscalista”) para formalizar los emprendimientos y estimularlos con algunas ventajas impositivas y el acceso directo al poder de compra del Estado - El apoyo especial a proyectos considerados estratégicos, de encadenamiento productivo entre emprendimientos sociales y con empresas de capital - Un cierto grado de coordinación entre el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Trabajo Asimismo, ha convocado (sin mucha convicción de la Presidencia y escasísimo interés de los aparatos políticos locales) a los gobiernos locales y a la sociedad civil, en particular a los actores colectivos, a sumarse a esta política. Sin embargo, al ser encarada como una política sectorial al lado de otras que continúan proveyendo bienes públicos con una lógica ajena a la de la “nueva política social” (como es por ejemplo el caso de la no política de educación o la resistencia parlamentaria y del Poder Ejecutivo a refundar el sistema financiero para que el ahorro popular sea canalizado a la producción alternativa), además de posibles problemas de voluntad política de la Presidencia y de errores de concepción e implementación, se le resta capacidad para mostrar resultados convincentes de ese proyecto de economía social y desarrollo local que anida, discursivamente al menos, en algún sector del Estado. Con esa debilidad no es fácil superar los límites que a esa política exploratoria le ponen tanto la política económica como la política en sentido estricto. Pero también se enfrentan serios obstáculos por la falta de conocimiento y de reconocimiento de la realidad en la que interviene, haciendo de la improvisación y la justificación ex post una norma recurrente. Esto sin duda repercute en la credibilidad acerca de la continuidad de esta política, que supone “beneficiarios” que deben asumirse como emprendedores sociales a riesgo futuro. La disputa con el régimen capitalista que supone proponer la construcción consciente de un sistema orgánico de economía social y solidaria conlleva una lucha palmo a palmo en la práctica y en el campo teórico. Ya hemos propuesto una definición de economía que la diferencia de la formal y praxeológica “asignación de recursos escasos a fines múltiples”. Aquí tomaremos sólo el tema presente en el campo normativo y en las prácticas que se asocian a las políticas mencionadas. Se trata de la cuestión de la sostenibilidad de las formas no capitalistas de producción y reproducción que se dice promover. La elucidación de esa noción no es un problema menor, pues afecta el diseño de las políticas y programas, su implementación desde el Estado y las prácticas de promoción descentralizada, así como la auto percepción de los trabajadores
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que emprenden autónomamente la producción de bienes y servicios para el mercado y/o la satisfacción directa de necesidades. Al haber sido puesta como criterio operativo central, se genera un debate que no se da en los centros académicos sino dentro de un abarcador sistema hegemónico. Esta noción puede incluso ser utilizada para caracterizar la promoción de emprendimientos autogestionados por los trabajadores como intrínsecamente irracional desde el punto de vista instrumental (o “no económica”), viéndola como una política asistencialista disfrazada de “política económica para pobres”. Se plantean así interrogantes como: ¿se trata de otra forma de asistencialismo inacabable e ineficiente desde la perspectiva del gasto fiscal o pone en marcha formas de economía que pueden desenvolverse crecientemente sobre la base de sus propias capacidades?, ¿contribuye al desarrollo económico o es distorsiva, afectando mercados como el de trabajo? El hecho de que la nueva política socioeconómica sea implementada, en el caso de Argentina, desde una Secretaría del Ministerio de Desarrollo Social, cuya impronta de historia asistencialista está institucionalizada y encarnada en las bases de su burocracia y en una mayoría de sus agentes en el territorio, no ha ayudado a diluir lo asistencial. Sigue siendo fundamentalmente una política focalizada en pobres desocupados, si bien hay componentes cualitativamente muy importantes que muestran una significativa voluntad de ir en otra dirección (v. Arroyo, 2004) Por tanto, se hace necesario plantear el análisis crítico de esa noción, propia de los esquemas mentales de los agentes de la reproducción ampliada del capital. Para ser eficaz, ese análisis crítico requiere tener como perspectiva más general alguna otra totalidad utópica –hipotética o apenas intuida– como desarrollo necesario de la humanidad, y reubicar al paradigma de la empresa capitalista competitiva como un tipo-ideal no representativo ni siquiera del sistema institucionalizado real de organización y reproducción del capital. Implica también cambiar el nivel de análisis y de intervención, de lo micro a, por lo menos, lo meso socioeconómico. Cuestionar y sustituir el esquema mental de la sostenibilidad de vertiente neoliberal es importante, porque el desarrollo de otras formas innovadoras de producción requiere voluntades concertadas que compartan criterios, valores y expectativas, y una valoración social que las reconozca como formas legítimas y socialmente valiosas de organización del trabajo para responder a las necesidades particulares y al bien común. Intentaremos plantear para una discusión (que no puede saldarse en este trabajo) algunos criterios así como las dificultades para determinar mediante un remedo de la cuenta de capital la sostenibilidad de los emprendimientos mercantiles asociativos, refiriéndonos con esta categoría a un amplio espectro que va desde los fundados en relaciones de parentesco, comunitarias o étnicas, hasta los reagrupamientos autogestionarios de trabajadores de empresas quebradas, u otras formas de libre asociación, todos los cuales pertenecen actual o potencialmente al sector de economía social y solidaria. Esto deja de
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lado, por un momento, las formas no mercantiles o al menos no pecuniarias de producción-reproducción, cuya existencia juega, sin embargo, un papel crítico en la sostenibilidad de los emprendimientos mercantiles.

2.3 LO MICRO Y LO MACRO EN LA ECONOMÍA SOCIAL El problema de la sostenibilidad suele ser planteado en el nivel de un emprendimiento sólo vinculado con otros o con consumidores finales a través de relaciones de competencia/cooperación mediadas por el mercado, y expresada tal sostenibilidad en una cuenta de “capital” simplificada que registra en términos monetarios las previsiones de los movimientos y formas de los recursos y flujos económicos. Está muy instalado en el sentido común no sólo del público, sino de técnicos y profesionales así como de los mismos emprendedores, que sostenibilidad significa que “cierren las cuentas” y eventualmente que quede un saldo monetario favorable entre ingresos y gastos. En este trabajo nos situamos en la coyuntura actual de la economía-mundo, con la perspectiva de explorar las posibilidades de construcción de un sector de actividad económica no regido por la lógica de la acumulación privada de capital sino por la reproducción ampliada de la vida de todos. Esto se vincula con otra definición weberiana, la relativa a la racionalidad material –o a la que Franz Hinkelammert (1996) denomina racionalidad reproductiva. La racionalidad material (diferenciada de la formal o de acuerdo a fines) se refiere al grado en que el abastecimiento de bienes dentro de un grupo de hombres (cualesquiera que sean sus límites) tenga lugar por medio de una acción social de carácter económico orientada por determinados postulados de valor (cualquiera que fuera su clase), de suerte que aquella acción fue contemplada, lo será o puede serlo, desde la perspectiva de tales postulados de valor (…) exigencias éticas, políticas, utilitarias, hedonistas, estamentales, igualitarias, o de cualquier otra clase y que de esa suerte se miden las consecuencias de la gestión económica –aunque sea plenamente racional desde el punto de vista formal, es decir, calculable [o no, explicito]– con arreglo a valores o fines materiales (Weber, 1964): Cuando decimos entonces de acuerdo al fin de lograr la reproducción ampliada (es decir: en condiciones cada vez mejores, si bien esto tiene a su vez historicidad y variación cultural) de todos, estamos tomando partido, en primer lugar, por el principio de la reproducción de la vida humana en sociedad y, en consecuencia, la prioridad de asegurar un sustrato material suficiente y una distribución adecuada. En segundo lugar, estamos dando alta ponderación a la búsqueda de la combinación históricamente más adecuada de igualdad y libertad como condiciones de la calidad de vida en sociedad. Ya está comprobado que el sistema capitalista y su mercado “autorregulado”, aun si respondieran a rasgos
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más cercanos de la racionalidad formal, no están guiados por este objetivo, y que el sistema de planificación estatal centralizada que realmente existió o sobrevive tiene serios problemas tanto en su propia dinámica innovadora como en la satisfacción de libertades y modos de contención que forman parte de la calidad social de vida. De hecho, la mercantilización y fragmentación de las capacidades humanas como fuerza de trabajo contratada individualmente por los propietarios de medios de producción, así como la fragmentación como porciones de tierra y la mercantilización de los sistemas ecológicos, han desatado un proceso destructor de la vida (el “molino satánico” al que aludía Polanyi (ob. cit.), del mismo modo que lo hizo, en otro nivel, la prosecución socialista del desarrollo inmediato sin límite de las fuerzas productivas. Postulamos que, aunque con innumerables obstáculos por ocurrir en el contexto de una economía-mundo capitalista, las formas de trabajo cooperativo, libremente asociado, y no controladas por el capital, tienen un gran potencial para comenzar a contrarrestar las fuerzas destructoras de este último si se constituyen en un subsistema abierto pero en lo interno orgánicamente vinculado por lazos de intercambio, cooperación y solidaridad. Una apertura no limitada a las relaciones de mercado del subsistema es una condición crítica. No se trata de ignorar el criterio de la evolución de los saldos monetarios macroeconómicos. La racionalidad material subordina, pero no ignora la racionalidad instrumental, ni, en este caso, la utilidad de esa información. Sin embargo, lejos de ver todo proceso productivo como un proceso (más o menos eficiente, más o menos completo) de valorización del capital-dinero, esta visión plantea que, en lo fundamental, la génesis, desarrollo y consolidación de capacidades humanas e institucionales bajo nuevas formas de producción basadas en la organización autogestionaria del trabajo por los trabajadores y en la gestión consciente del sistema de necesidades (orientadas por la reproducción ampliada de la vida de todos), dependen no sólo de la voluntad y consistencia de las acciones de los trabajadores y sus comunidades inmediatas, sino de un contexto que incluye como componente principal el acceso a bienes públicos no monetizados, provistos en parte, pero no solamente, por el Estado en sus diversos niveles. Entre tales bienes se cuentan: la canalización de una parte del poder de compra del Estado en sus diversos niveles hacia este sector; una política fiscal progresiva que limite políticamente el enriquecimiento particular y redistribuya de los que más a los que menos tienen; la implementación de normativas jurídico-administrativas que reconozcan y promuevan estas formas autogestionadas; el acceso y la calidad y adecuación de la educación básica, del conocimiento científico-tecnológico, de las condiciones que hacen a la salud; el acceso a una seguridad social que socializa riesgos y asiste en situaciones de indefensión (reduciendo no sólo las catástrofes sino las necesidad de tener reservas para cubrirlas en un contexto de incertidumbre); el acceso a la seguridad personal, a la ciudad, a la justicia; el derecho de asociación, el derecho a la apropiación de medios esenciales de vida y o
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producción en función de una racional social y no del interés de las elites, el derecho al pluralismo cultural y en las formas sociales de propiedad (colectivas o no), el derecho a la información fidedigna, la regulación social y política de los mercados para evitar la formación de poderes asimétricos, a la regulación social de la libre iniciativa individual y la acción de fundaciones, ONG, corporaciones gremiales y muchas otras organizaciones de la sociedad, etc. Como poco de eso se da satisfactoriamente en nuestro país, la sostenibilidad de estos emprendimientos dependerá, por tanto, no solo ni principalmente de un saldo monetario en su cuenta de ingresos y gastos, sino de reformas del Estado de signo contrario a las que vienen impulsando los aparatos internacionales que participan del comando financiero y regulatorio del proceso de globalización de la economía-mundo capitalista, incluyendo en especial la reafirmación de su rol como garante de los derechos, no sólo en lo normativo, sino en cuanto a facilitar el acceso efectivo a las bases materiales para ejercerlos, cualquiera sea la forma de realizar esa garantía (asistencia directa, financiamiento a entidades con o sin fines de lucro, financiamiento a entidades sociales o comunitarias, regulación de los mercados, generación de una plataforma eficiente de servicios de apoyo a las formas no capitalistas de producción, favorecer el acceso de los trabajadores a los activos de las empresas quebradas, etc.). La sostenibilidad de estos emprendimientos dependerá, adicionalmente: a) de las capacidades y disposiciones de los trabajadores que cooperan en el nivel micro; b) de su disposición a cooperar y coordinarse entre unidades microeconómicas (nivel mezo); c) del contexto socioeconómico y cultural (distribución y organización de recursos, funcionamiento de los mercados, definición de necesidades legítimas); y d) de la existencia de una política de Estado conducente. Por otro lado, en tanto lo anterior supone la voluntad social y política de actores colectivos, la sostenibilidad dependerá también de las fuerzas sociales; de las correlaciones de fuerzas y capacidades de acción eficaz entre el amplio abanico de movimientos sociales que representan alguna de las identidades de los trabajadores, por un lado, y los aparatos de dominación/hegemonía por el otro. En particular, dependerá de la capacidad de trabajadores y comunidades para convocar, en determinadas circunstancias, a otros sectores democráticos para que apoyen sus reivindicaciones. En esto, la disposición a admitir alianzas de cierta amplitud o rechazarlas ideológicamente es un factor de no menor importancia, pues el proceso de construcción de otra economía desde el interior del sistema capitalista es político antes que ideológico. Las fracturas dentro del bloque de empresas de capital pueden ser base para alianzas necesarias ante la fuerza destructiva del capital globalizado. Igualmente, los lazos de solidaridad (con o sin vinculación con ventajas materiales) con sectores económicos (cooperativos o no) de otros países, pueden ser críticos para la sostenibilidad del nuevo sector. Por ejemplo, en el caso de las empresas autogestionadas/recuperadas por sus trabajadores, la sostenibilidad no se concebirá y construirá de la misma manera por el mero hecho de que los
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trabajadores estén a cargo de su dirección. Puede haber diferencias relevantes entre los trabajadores de una misma empresa o entre empresa y empresa en cuestiones tales como:

- Papel del Estado - Las formas jurídicas adoptadas - Las formas de gestión micro y meso económica - La tendencia a maximizar resultados monetarios para repartir internamente o la combinación del objetivo de obtener ingresos con la producción de bienes públicos para la comunidad - Las formas de cooperación y gobierno interno y la participación o no de la comunidad en el mismo - La jerarquización de los principios de reciprocidad y de redistribución o de competencia en su relación con otras empresas del sector de economía social; la regulación de las tendencias y consecuencias de la división entre gestión/representación y trabajo obrero - La admisión o no de trabajo asalariado, subordinado al resto de trabajadores - La admisión o no de formas de propiedad que combinan contribuciones de capital con trabajo, y sus respectivos derechos a la dirección y a la participación en los resultados - Los tiempos supuestos para el despliegue de las estrategias de la empresa - la calidad de sus relaciones con otras empresas recuperadas, con el Estado y con el sector de empresas de capital - Las formas de hacer política en relación con el conjunto de las empresas recuperadas - Particularmente, su autopercepción como sujetos de la recuperación de puestos de trabajo o de un proceso de construcción de un sector plural de formas de economía efectivamente no capitalista Según como se articulen estas y otras opciones, favorecerán unas u otras concepciones del trabajador (como sujeto o recurso), de su vinculación con la sociedad, de su posición y función respecto a la economía del capital y, en particular, de su papel en la construcción de otra economía. Esas diferencias no son meramente ideológicas y conscientes, pueden resultar de un desarrollo de prácticas que tienen una historia –pre y post recuperación–, de condicionantes tales como el proceso que llevó a la quiebra y toma de la empresa, el papel que jugó la comunidad en ese proceso, el grado de desarrollo de las capacidades de los trabajadores, las capacidades remanentes y las que no sólo no se perdieron durante la transición (los técnicos y profesionales suelen ser los primeros en preferir otras opciones) sino que incluso se desarrollaron. La rama y características del mercado en que se desenvuelven sus actividades etc. Por tanto, aquellas diferencias tienen una posibilidad de explicación no reductible a posiciones políticas o teóricas. Como intentamos ilustrar, mal puede evaluarse la sostenibilidad de un
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emprendimiento sin incluir la situación y evolución posible de su contexto (local, regional, global, redes en general). Igualmente, mal puede construirse la viabilidad de las unidades micro sosteniendo asimismo su calidad de sujetos de una transformación radical de la economía, si no se trabaja sobre la construcción de su contexto socioeconómico, cultural y político al mismo tiempo. La lucha por la participación popular en la definición de las políticas públicas. Los comportamientos de los movimientos sociales y, en particular, el modo de resolución de las inevitables contradicciones de intereses inmediatos dentro del mismo campo popular (por ejemplo, entre trabajadores cooperativistas y trabajadores asalariados que resuelven los mismos problemas –a través del mercado y la subcontratación o desde el interior de las empresas capitalistas) son condicionantes de la sostenibilidad de un naciente sector de una economía centrada en el trabajo y no en el capital como sujeto. En esto, las propuestas de insertar estas iniciativas en el marco de un desarrollo sociopolítico, económico y cultural (cuyo sentido no puede diferir del ya enunciado para la economía social y solidaria) desde lo local o lo regional, implican sostener un proceso basado en el nivel de experiencia inmediato apto para la conformación de una subjetividad colectiva que acompañe las prácticas de definición de objetivos estratégicos, coordinación de iniciativas y cooperación. En ese proceso habrá un encuentro con la teoría, con el conocimiento científico; y esa “ecología de saberes” puede ser clave para dar otro alcance a las estrategias de sobrevivencia y resistencia al capitalismo. En todo caso, la sostenibilidad no puede ser pensada como un criterio estático, ni siquiera de estática comparativa, sino que debe ser dinámicamente pensada. Así, una respuesta a los límites al desarrollo de las empresas o emprendimientos asociativos, sus redes, sus comunidades, es no sólo la resolución de los problemas particulares que pueden estar experimentando, sino la ampliación continua del alcance de sus prácticas, tanto en relaciones de intercambio como de valores, incluyendo recursos y actores, institucionales o no, organizados o individuales, en un encuentro creativo, con diversidad y sin dirección burocrática ni sectarismos ideológicos y mucho menos partidarios. 2.3.1 El criterio mercantilista de sostenibilidad La ideología mercantilista (y la presión para bajar costos fiscales) limita continuamente el problema de la sostenibilidad económica o la competitividad de los emprendimientos individuales (considerados como empresas económicas en potencia) a su capacidad para internalizar (y hacerlo “exitosamente”) las “reglas del mercado” (capitalista). Es decir: desde el paradigma de la empresa de capital se privilegia como factor determinante la probabilidad de generar y/o apropiarse de un excedente económico entendido como saldo monetario favorable de entradas y salidas. Ese saldo se puede lograr a costa del sacrificio de la calidad de vida, o de la necesaria renovación
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de los medios de producción. Si no se determina el contenido de ese «excedente» la ausencia de teoría permite que se ponga una presión injusta e inmoral sobre los emprendimientos de la economía social (como cuando se pretende que emprendimientos recién nacidos por intervención del Estado se reproduzcan en el lapso de seis meses sobre la base de sus propios resultados). Es fundamental contradecir el sentido común, que tiende a coincidir con la ideología dominante, y diferenciar conceptualmente entre excedente económico y condiciones de reproducción. Aunque el cálculo no puede hacerse para cada caso individual, en general (pues depende de condiciones medias, algo adicionalmente complicado cuando la economía se globaliza) podemos decir que los trabajadores que perciben menos del equivalente de un ingreso suficiente para reproducirse intergeneracionalmente mediante la compra, transformación y utilización de medios de vida, y sin embargo ahorran o invierten algo de esos magros ingresos, no están apropiándose ni utilizando un excedente económico sino renunciando a una parte adicional de su reproducción mínima inmediata (si bien esa acción puede estar motivada por la mejoría en el ciclo de vida bajo condiciones inferiores a la reproducción socialmente legitimada, como puede ser, por ejemplo, el concepto hipotético de valor de la canasta básica o línea de pobreza por ingresos). La gran contribución del Grameen Bank de que los pobres también pagan (y mejor que los ricos), celebrada por el Banco Mundial y que fue inmediatamente seguida por la nueva orientación basada en que los pobres pueden ahorrar y acumular activos, son mistificaciones de la pobreza que pretenden que los pobres tienen o pueden voluntariamente generar excedentes. Asimismo, hay que tener en cuenta todos los «subsidios» implícitos y explícitos. Así, de hecho, para usar ese mismo término, además de la explotación en los procesos de producción capitalista, la clase trabajadora subsidia el capital a través de una aplicación perversa del principio de redistribución fiscal, mediante la baja de sus salarios por debajo de lo necesario para la reproducción integral a la fuerza de trabajo, al asumir los perjuicios que sobre la calidad de vida genera la expoliación del medio ambiente por el capital, etc. Ese denominado “excedente” ni siquiera equivale a generar o apropiarse de un valor económico (ingresos netos o bienes en especie) por encima de lo necesario para lograr, por ejemplo, la reproducción simple de los medios de producción y de la vida. Pero además, dado el punto de partida de extrema pobreza generalizada, y la historicidad y progresividad esperada de las condiciones de vida en una economía con racionalidad material, sólo una vez alcanzados los estándares de vida legítimamente establecidos en una sociedad democrática tendríamos un auténtico excedente social que los trabajadores puedan utilizar, por ejemplo, para aportarlo a la comunidad inmediata a la cual pertenecen, mejorar las condiciones de vida de sus miembros, participar en un proceso de redistribución de otro orden (dentro de un movimiento o una red), o invertirlo en seguir ampliando el sector de economía social.
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2.4 LA RELACIÓN ENTRE CRITERIOS DE ALTERNATIVOS EN UNA SOCIEDAD CAPITALISTA

SOSTENIBILIDAD

En una sociedad capitalista, las reglas del mercado, asumidas como “las buenas prácticas económicas”, definirían de manera universal si una iniciativa económica se sostiene o no (que equivale moralmente a “merece sobrevivir” o no) y ello implica un juicio de valor sobre si sus responsables son racionales o no, como si la racionalidad fuera una opción libre y no estuviera fuertemente determinada por la historia de los actores. Según el discurso, si se actúa extraeconómicamente para sostener artificialmente un emprendimiento en el mercado, esto no es un comportamiento económicamente racional salvo que venga a subsanar algunas fallas del mercado, por lo que sólo puede ser temporal hasta tanto sea subsanada esa falla, en general atribuible a falta o asimetría de información. En algunos casos (considerados anómalos) se puede justificar la acción subsidiaria de actores políticos o sociales (como en la producción y consumo de bienes públicos, porque en una sociedad individualista como la propugnada, los individuos egoístas nunca podrían tener en cuenta las externalidades que generan sus actos de consumo, por ejemplo, al educarse). Así, se pretenderá someter por igual a las reglas de la “sostenibilidad mercantil estricta” a: - Empresas capitalistas, orientadas por la maximización de la ganancia obtenida por sus inversiones (comparando la tasa y masa de ganancia –en un período dado– entre inversiones alternativas, y atendiendo a los costos y la masa de capital necesario para sostener o incrementar la cuota de mercado). - Emprendimientos mercantiles individuales o formados por afinidad (relaciones de parentesco, amistad), orientados por la reproducción económica de los miembros (buscando recuperar a través de sus transacciones el valor monetario invertido, y con los ingresos netos permitir la supervivencia o una “buena” calidad de vida de la unidad doméstica). - Emprendimientos mercantiles por asociación libre o comunitarios, constituidos sobre la base de relaciones sociales de producción solidarias (cooperativas, mutuales prestadoras de servicios, redes de producción conjunta, etc. usualmente formalizadas) que atienden a la reproducción económica de sus miembros y sus unidades domésticas, pero que también pueden atender a las necesidades de conjuntos más amplios (comunidades locales) con la condición de comprar y vender en el mercado como las empresas, y tener una relación
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costos/beneficios positiva (generar excedente económico para poder seguir compitiendo en un mercado dinámico y atender a la extensión de los beneficios a la comunidad o al sector) y un trato fiscal similar al de las empresas. - Redes de emprendimientos y asociaciones mercantiles, en las que se supone que se asocian porque prima el objetivo de lograr en el mercado ventajas de masa (para lograr crédito, diseñar productos y lograr escala con acceso a mercados que la exigen, tener marcas propias, acceder a asesoría técnica, compartir medios de producción de alto costo, mayor seguridad de abastecimiento y mercado, seguridad social, etc.) y de articulación para garantizar las condiciones de su reproducción tecno-económica (v. Coraggio, 2004d). - Empresas públicas, o las intervenciones económicas del Estado en general, presionadas para no tener déficit ni requerir subsidio y, en caso de lograrlo, pasar a ser privadas porque pueden ser negocio. 2.4.1 Criterios de transición En la medida en que, lidiando aún bajo la hegemonía del capitalismo como proyecto civilizatorio, es necesario ir construyendo criterios diferenciadores y anticipadores de lo nuevo que no existe plenamente todavía. En tal sentido, es posible calcular y combinar dos criterios de sustentabilidad contradictorios, dejando claro el papel que cumplen uno y otro y lo que significaría absolutizar uno de ellos en medio de una transición. Por lo pronto, los criterios propios de la sociedad mercantil capitalista no son “realistas”, en tanto mero reflejo de la realidad objetiva, sino un criterio normativo operativo cuyo cumplimiento no implica el éxito y la sostenibilidad, ni su incumplimiento la desaparición de la empresa o emprendimiento. Para poder aplicar un criterio coherente de sostenibilidad que contrarreste la idealización de la empresa mercantil en un mercado perfecto, la teoría crítica de la economía social debe diferenciar entonces entre: a) Sostenibilidad económica mercantil “estricta”, que es como “doblarle la apuesta” a la ideología neoliberal, y que se logra sin subsidio externo de ninguna naturaleza (ni monetario ni en especie, ni expoliando la naturaleza), lo que implica evaluar los emprendimientos asegurando que logren cubrir todos sus gastos y el valor imputado de otros costos de bienes o servicios gratuitos o subsidiados, trabajo no mercantil, apropiación de recursos por fuera del mercado, etc. y lograr su objetivo social. Es decir, para ser considerados sostenibles en este criterio mercantil estricto, no sólo no tendrían que tener (o anticiparse) subsidios estatales ni ventajas fiscales o crediticias especiales, sino que no podrían auto subsidiarse mediante la utilización de recursos no computados en la cuenta de capital (instalaciones, artefactos de la casa, trabajo familiar no remunerado, etc.), ni podrían beneficiarse de la expoliación de
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recursos naturales. Su eficiencia y sostenibilidad será así evaluada desde la premisa de que su objetivo es el de toda empresa según su tipo-ideal: tener un excedente económico monetario en tales condiciones. Nuestra primera tarea es verificar que ese mismo criterio no es aplicado siquiera a las empresas de capital. Aún dentro de esta matriz evaluativa, dado que los proyectos solidarios pretenden construir relaciones sociales distintas, podremos argüir que ello implica otras actividades y productos no contabilizados como valor mercantil, así como otros criterios (precio justo, cuidado de la naturaleza, calidad de las relaciones de trabajo, etc.), pero para el ortodoxo todo ello sólo sería admitido como un conjunto de objetivos sociales extra-económicos para esa visión, que incluso puede presentarse como realista: «las empresas sociales tienen que pasar la prueba del mercado, seamos pragmáticos». Tal como lo presentamos, dentro de la matriz mercantil capitalista habría incluso lugar para empresas con objetivos sociales no reducibles a la ganancia, del mismo modo que los perceptores de ingresos personales pueden dedicar una parte a la caridad o a obras de bien común. b) Sostenibilidad socioeconómica, que es el concepto propio de una economía social y solidaria en un proceso de transición, y que admite la vía de aparentes “subsidios” económicos generalizados (educación, capacitación, exceptuación de impuestos, sistemas de salud, etc.) a partir del principio de redistribución progresiva por parte de la economía pública, así como aportes de trabajo u otros recursos (trabajo voluntario, redes de ayuda mutua, uso de la vivienda para la producción, etc.) no computados como costos. Los emprendimientos deben poder cubrir sus gastos monetarios (sin imputaciones) en el mercado y alcanzar su objetivo de lograr la reproducción de sus miembros o comunidades de referencia (si esa reproducción es simple o ampliada, es otra cuestión). Con este concepto no puede decirse que el problema de la sostenibilidad se limite, como en el caso de las empresas capitalistas idealizadas, a la relación costos/ingresos o a un remedo de la rentabilidad y la competitividad de la empresa (o de la rama) en el mercado. Como vimos en el acápite anterior, la sostenibilidad depende tanto de factores no siempre reducibles a valores económicos, como las políticas públicas, la calidad de las redes de cooperación y coordinación de un sector de trabajadores relativamente autónomos del capital, la definición de calidad de vida admisible legitimada, la correlación de fuerzas, como de la voluntad y disposiciones de los actores particulares, colectivos y públicos involucrados en este desarrollo del contexto. Una condición dinámica ya mencionada de la sostenibilidad es la extensión continua de las relaciones asociativas solidarias, internanlizado así condiciones de reproducción que ahora dependen del capital, y la ampliación del espectro social que incorpora, pues no se trata de una economía pobre para pobres, como indica la matriz asistencialista que subyace tras las actuales políticas de economía social en la Argentina. Otra condición, fundamental para una visión
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estratégica, es el cuidado de las bases naturales –humanas o no– de la producción y reproducción. En general, pero en particular en el caso argentino, dada la magnitud del empobrecimiento nacional, es inviable pensar en lograr otra economía por medio del individualismo metodológico (cada microemprendimiento debe ser viable, y por agregación toda la economía “social” resultaría serlo). El cambio del contexto estructural es condición para la viabilidad y sostenimiento de las iniciativas particulares. Sin construcción de un contexto meso socioeconómico consistente es poco probable sostener los emprendimientos de este nuevo sector. Sin embargo, lo que puede no ser viable ni racional para el concepto de sostenibilidad mercantil estricta puede ser condición de reproducción de muchas otras actividades (como puede ser la producción de arroz no competitivo detrás de los talleres de producción de artesanías competitivas en Tailandia). En todo caso, queda indicada la complejidad si es que no imposibilidad de hacer estos cálculos (condición de la racionalidad para la ideología neoliberal) y que los emprendimientos económicos de los trabajadores pueden no tener beneficios, sólo cubrir todos o parte de los costos y condiciones no monetarizadas de vida de los trabajadores y sus unidades domésticas (para cualquiera de ambas definiciones de sostenibilidad) y, sin embargo, ser justificables económicamente. Esto supone otra definición, más amplia, de economía: el sistema que se da una sociedad para definir, movilizar, distribuir y organizar recursos con el fin de producir, intercambiar y utilizar bienes y servicios útiles para satisfacer cada vez mejor y transgeneracionalmente las necesidades legítimas de todos sus ciudadanos (Coraggio, 2004e). La economía de mercado, con la mercantilización del trabajo y la naturaleza y de toda actividad humana que pueda ser negocio para el capital, es sólo una opción históricamente determinada, sin que sus pretensiones de universalidad tengan asidero. Además, aunque es un dato de referencia útil si se lo pone en contexto, aquella cuenta de ingresos y egresos monetarios se suele calcular para un dado producto y una dada técnica de producción al comienzo de la iniciativa, como un test de su eventual viabilidad. Pero las capacidades, los productos, las técnicas y las condiciones y oportunidades de mercado variarán, como variarán las necesidades, cambiando por tanto la productividad y los resultados en valores de uso y de valor de cambio, lo cual conlleva un proceso de aprendizaje y otro tiempo mucho mayor que los seis meses o el año de maduración que a veces se prevén en los programas argentinos. Esto se hace evidente cuando muchas incubadoras institucionalizadas, trabajando en condiciones altamente excepcionales, dan entre dos y cuatro años para la incubación. En todo caso, la sostenibilidad económica de un sistema de economía basado en el trabajo autogestionario es un objetivo de mediano plazo y no se define en el nivel micro, depende del comportamiento variable de un conjunto multi-actoral y
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multi-institucional. En tanto la productividad y todas las capacidades que están detrás de ella se aprenden, hace falta tiempo para que los nuevos emprendimientos la adquieran, y esto justificaría un período de incubación subsidiada (la cooperativa de “Mondragón” da un promedio de cinco años para probar la sostenibilidad de una nueva cooperativa). Sobre esto, es nuestra opinión que los laboratorios de incubación que algunas universidades o municipios implementan son más un recurso (valioso) para que aprendan a promover iniciativas innovadoras que para lograr el efecto de sinergia que requiere una economía social sostenible. La incubación, con todos sus componentes de control y protección, aislando al emprendimiento de un medio cambiante, debe ser vista como una experiencia de laboratorio complementaria del proceso de asesoría técnica, involucramiento real de los portadores del conocimiento científico en el campo donde operan los emprendimientos. En relación con los tiempos y ciclos de consolidación y desarrollo, el crédito adecuado puede jugar un papel crítico en superar problemas de acceso a medios de producción de alto costo, del tiempo de maduración del proyecto, de las variaciones estacionales, de crisis ocasionales, etc., pero desde la perspectiva de la construcción y sostenibilidad de un sector de economía solidaria no es lo mismo acceder al microcrédito gestionado como parte del proceso de extensión del ciclo del capital financiero que hacerlo como parte de un sistema de socialización de los ahorros y de subsidios cruzados por parte del sistema fiscal y financiero. Y hoy, en la emergencia, deberíamos estar luchando por una profunda y no marginal y cosmética reingeniería del sistema financiero, para crear condiciones favorables a la consolidación y articulación del contexto en que se desenvolverán las iniciativas de los trabajadores. Habiendo enfatizado los aspectos del contexto, hay que recordar que (pero no únicamente) los costos que pagan y los precios que obtienen los emprendimientos asociativos mercantiles también dependen de los precios de mercado de los insumos y de la línea de producción cooperativa y consiguientemente de intercambio (monetario o no) en que se insertan, así como la tecnología y productividad accesibles y alcanzadas. Aquí es donde las ventajas de masa, la intensidad de capital fijo y los márgenes de comportamiento estratégico de las empresas capitalistas hacen una diferencia cuando se trata de productos sustitutivos. Pero por otro lado el capital exige una tasa de ganancia que carga al precio y por la cual tiene que responder ante sus accionistas o inversores. Ese margen de ganancia que no reclamarían los emprendimientos familiares o solidarios, o la posibilidad de subsistir con ingresos menores por hora de trabajo, les da una franja de competitividad para compensar en parte la menor productividad física (aquí lo cuantitativo juega un papel central). Esto no puede ser entendido como un comportamiento de “autoexplotación”, concepto que implica la matriz interpretativa propia del análisis microeconómico de la empresa capitalista en el sistema de mercados y en particular de la relación capital/trabajo asalariado.
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Otro problema es que estos emprendimientos solidarios, al ponerse como límite ético el uso socialmente racional de recursos naturales, no podrían cargar en otros sectores (orientados por la minimización de los costos monetarios) sus deseconomías externas. Como ya sugerimos, parte de la ortodoxia que se quiere aplicar a estas iniciativas debería ser exigir comparabilidad con base en igualdad de trato a las empresas (castigar su elusión y evasión de impuestos, no otorgarles subsidios ni tratos especiales, controlar los costos que pasan a la sociedad como deseconomías externas, etc.). También hay problemas propios del mismo campo popular. Acordamos destacar la relevancia de recuperar una institución producida desde la sociedad argentina a fines de los noventa: las monedas sociales como forma de generar redes de intercambio solidario locales. Aquí podemos anotar otro condicionante de la sostenibilidad: las tendencias a disputar poder entre fracciones de la economía popular, es decir la existencia de proyectos de poder vinculados a la política realmente existente, y los intentos de privatizar el poder social de las instituciones que genera la actividad colectiva, a veces inspirados por ideas auténticamente divergentes, pero sin un espacio de debate donde puedan lograrse acuerdos sin rupturas o estrategias de poder particular. Las distintas líneas ideológicas sobre cómo gestionar y sostener los establecimientos recuperados por los trabajadores son otro ejemplo de la dificultad para definir y compartir con otra fuerza una estrategia conjunta. Otro ejemplo son las acciones divergentes de las corrientes del movimiento de trabajadores desocupados. Está presente en buena parte de la literatura la hipótesis de que, si bien los objetivos reales son distintos (maximizar ganancias vs. reproducción ampliada de la vida de los miembros, si es que no de toda una comunidad o sociedad), la existencia del mercado como institución abierta donde se encuentran estas distintas formas de producción, de todas maneras fuerza a aplicar un mismo concepto de competitividad. Esto supone, entre otras cosas, que los productores tienen fines de lucro y que los comportamientos de los consumidores siguen siendo individualistas, desinformados y cortoplacistas y no han sido transformados desde la nueva economía y sus estrategias de implantación. Como señala Hinkelammert, aceptar la competitividad como criterio supremo conlleva un sistema de valores que prioriza el valor de cambio por sobre el valor de uso, y la ganancia por sobre la satisfacción de las necesidades para la buena vida. A lo que agregamos que comprar según el principio de la ventaja inmediata implica no tener en cuenta las condiciones indeseadas del comportamiento de masa (por ejemplo: comprar los productos importados más baratos atenta contra las posibilidades de ocuparse y obtener un ingreso para seguir comprando). Esto presupone también la (supuesta) soberanía del consumidor: empresas capitalistas y empresas del sector social y solidario compiten por la decisión de
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los consumidores o compradores individuales o institucionales de comprarle a uno u otro oferente. Pero esas decisiones no se reducen a precio, ni siquiera a la combinación precio-calidad, sino que hay elementos simbólicos o sociales que la economía social debe explicitar como parte de su producción: efecto sociedad, efecto status, efecto ciudadanía, efecto medioambiente sano, efecto sinergia sobre el desarrollo local y el entorno social de la propia vida de los consumidores... Y la información sobre estos aspectos tiene un costo que pocos pueden cubrir (tanto demandantes como oferentes de la economía social y solidaria) por lo que es una función pública proporcionarlo a cargo del Estado o de la sociedad organizada (así como proporcionar información negativa sobre otros productos y organizaciones económicas: no cumplimiento de leyes sociales, fiscales, superexplotación, contaminación ambiental, etc.). Finalmente, superar el individualismo metodológico y analizar la racionalidad de las propuestas como conjuntos colectivos articulables de estrategias de las unidades domésticas y sus extensiones asociativas (v. Coraggio, 1999), lo que consideramos una condición de su sustentabilidad, supone incorporar contradicciones y por tanto un espacio de reflexión y debate democrático sobre: - La relación entre los derechos de los trabajadores asalariados y los de los autónomos o solidarios: el hecho de que los subsidios al trabajo en emprendimientos sociales fijan un piso a la negociación de salarios, o las ventajas de competitividad que logran las empresas por el no cumplimiento de las normas legales al contratar emprendimientos de trabajadores precarios y el impacto neto sobre el ingreso salarial de los hogares (a la vez que aumentan los ingresos por salarios precarios o las ventas de los emprendimientos, bajan los ingresos para el conjunto de las unidades domésticas de los trabajadores categorizados como asalariados permanentes) - El papel de los bienes públicos (redistribuidor legítimo, cambiar estructuras de costos) y de los movimientos reivindicativos de derechos sociales como parte de la estrategia socioeconómica - La estructura social diferenciada de las unidades domésticas, que forman parte de las estructuras sociales, y los mecanismos de definición, legitimación y priorización de las necesidades y satisfactores dentro de agregados sociales (como las comunidades étnicas, regiones o localidades), incluyendo la retroalimentación entre modo de consumo y posibilidades de autorreproducción de la economía del trabajo - La combinación de incentivos y límites materiales y morales que pueden impulsar los comportamientos coherentes con las estrategias asumidas. En lo inmediato, proponemos pensar en políticas socioeconómicas (no meramente socio-productivas, pues la economía incluye la legitimación y gestión política de las necesidades), que superen la clásica división entre lo económico (supuestamente intocable) y lo social (supuestamente campo de la voluntad política), así como la separación entre las esferas de la producción y
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de la reproducción. En el centro de esas políticas está el impulso a la regeneración de la economía, con tres momentos analíticamente separables pero históricamente concomitantes: a) Asegurar la subsistencia con dignidad para todos los ciudadanos (“dignidad” siendo un concepto que abarca tanto elementos pretendidamente universales como otros relativos a contextos culturales, y que, en todo caso, no incluye sólo niveles de satisfacción material sino la autopercepción, las expectativas y el reconocimiento por las comunidades o la sociedad de la identidad y de la pertenencia a la categoría de miembro o ciudadano con derechos y responsabilidades). b) b) La construcción de segmentos cada vez más abarcadores y complejos de un sector de economía social y solidaria, multiplicando y articulando organizaciones centradas en un trabajo asociado, autónomo del capital, y orientadas hacia la reproducción ampliada de la vida de los miembros de esas organizaciones c) La reconstrucción de las economías subregionales, de la economía nacional y regional latinoamericana, como economías soberanas orientadas por la reproducción ampliada de la vida de todos. En esto, es fundamental tener en cuenta los tiempos. No se construye un sector orgánico de la economía en contradicción con las fuerzas del capitalismo en un día. Si tenemos que dar una fecha, al menos hay que pensar en veinte años, pues se trata de cambios institucionales, culturales, de relaciones de poder, de constitución de nuevos sujetos colectivos, de reformas profundas del Estado y de la cultura política. Y no hay modelo, sino que hay que ir aprendiendo al hacer y pensar. Sin embargo, no se puede pretender que se tome como plausible una propuesta que no es visible en lo inmediato y que, sobre todo, no permite experimentar sus resultados positivos. Por ello hay que sistematizar y dar visibilidad a las incontables experiencias existentes, generar un pensamiento y unas prácticas que atiendan a la racionalidad instrumental pero subordinadas a la racionalidad material ( Coraggio, 2004a). Por todo lo sucintamente expuesto, debería acordarse que el concepto de sostenibilidad no es un concepto propio de la microeconomía sino del nivel meso sociopolítico-económico y que, en todo caso, debe desprenderse de la matriz cognitiva que supone el paradigma economicista de la empresa de capital como forma superior de organización de la producción social. Del mismo modo, debería pugnarse porque las políticas socioeconómicas del gobierno definan su sentido en conjunto con los actores colectivos de esta economía, creando condiciones de credibilidad de que serán políticas de Estado fundamentadas en la experiencia, antes que series de respuestas improvisadas a los problemas que van surgiendo desde una lectura de gobernabilidad. A esto ayudaría, entre otras cosas, que la profesión de los “expertos” en economía abra sus esquemas mentales y se descolonice de la utopía de la economía del
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mercado perfecto y del pragmatismo que la lleva a tomar “esta globalización comandada por el capital” como “la globalización” y a las políticas sociales como medios de alivio a la pobreza inevitable.

NOTAS: Esto es visto como utópico por muchos “realistas”, en realidad presos del imposibilismo que ha instalado el neoconservadurismo como parte de su proyecto de regresión a las épocas de mayor desigualdad social y política. Un ejemplo elemental de que una sociedad puede decidir sobre estructuras económicas son el presupuesto y la gestión participativa bien ejercidos, o el caso del Uruguay, donde decisiones que en Argentina fueron tomadas por un poder que se constituyó con formas democráticas pero fue ejercido como una delegación total del poder, deben pasar por referendos previa información y debate de la sociedad, tal es el caso de la privatización de los servicios públicos. “El Plan Fénix”, discurso en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 2001. Ver “Hacia el Plan Fénix, diagnóstico y propuestas”, Enoikos, año IX, nº 19, pp. 16-17, Buenos Aires, UBA, Facultad de Ciencias Económicas. Por ejemplo, es moralmente inaceptable que “el problema piquetero” (las protestas siguiendo el método de cortar u ocupar calles y caminos) sea instalado en la esfera pública como un problema provocado por un sector antidemocrático, y no como la evidencia inocultable por vallas y murallas de que la sociedad argentina está fragmentada, es brutalmente injusta y está políticamente paralizada para encarar su regeneración. Incluso, cuando en la esfera pública aparecen temas de largo plazo, como el del balance energético, rápidamente toman la forma de una disputa por la distribución y uso de la renta petrolera en el corto plazo y por la seguridad jurídica del capital así como la defensa del mercado libre. No se hace mención al balance de todas las formas de energía, incluso la humana, no se relaciona con el balance hídrico ni con el desastre ecológico que implica la simplificación de los ecosistemas regionales por la agresiva invasión del complejo sojero, ni se plantea la cuestión de la soberanía nacional. Para una crítica de la definición predominante de cuestión social, ver Coraggio y Arancibia, 2004. Una versión reducida puede encontrarse en Ministerio de Desarrollo Social, 2005. Para una anticipación acerca del efecto devastador que tendría volver mercancías el trabajo, el dinero y la tierra, (Cf. Polanyi, 1975). La insistencia en el aspecto de la inclusión como superación parcial del racionamiento de
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mercado, dando acceso a educación básica, salud básica, o al microcrédito, denota la incomprensión de que más de la misma educación, salud o deuda, al ser procesada por este mercado real, no va a generar ni inclusión efectiva ni desarrollo social. (Cf. Arrighi, 1999). Esa democratización no puede hacerse sólo desde la política, sino que implica transformaciones procesadas en las bases de la sociedad y la economía, pero tampoco puede hacerse sin otra política. (Cf. Coraggio, 2005). A pesar de sus innumerables variaciones, „el posibilismo‟ se construye alrededor de tres ejes centrales: la producción de un complejo y multivariado mensaje de inanición e impotencia que denominaremos „imposibilista‟, la transformación de esa ideología imposibilista en „sentido común‟, es decir, en un criterio que se halla inadvertidamente presente en los procesos de representación y análisis de la realidad social circundante ,y por último, en la transformación de la impotencia que genera esa creencia o esa convicción „imposibilista‟ en la base de un también complejo y opaco proceso de „chantaje‟ político respecto a los problemas de la gobernabilidad y de la estabilidad del régimen democrático» (Cf. Pucciarelli, 2002:95). Sin embargo, hay un reciente movimiento positivo en el sentido de dar nuevo impulso a la educación técnica, incluso de crear tecnicaturas de economía social, proyecto al que se adhirieron varias provincias. En parte resultantes de haber financiado parte de estas políticas con fondos de la banca internacional, que les impone, con absoluto desparpajo, normas técnicas inaplicables. Si bien la política social mencionada no está exenta de reproducir formas clientelares, es indudable que avances significativos en la autonomización de los trabajadores para proveer su subsistencia y la de sus familias afectaría las formas predominantes de acumulación del capital y del poder electoral en el país, lo que genera fuertes resistencias del establecimiento. Ante esto, el Estado burocrático argentino, desde su concepción –que podemos resumir en la fórmula “economía mas política”, que no es lo mismo que economía política– requiere poner orden (más allá de que se pueden tener dudas de que la Presidencia crea en esta política, y certezas de que es totalmente indiferente al Ministerio de Economía) y en este año 2005 se está procediendo a reorganizar y redistribuir los programas entre el Ministerio de Trabajo (que fundamentalmente se ocupará de alimentar la ilusión de que los “empleables” serán empleados), y el Ministerio de Desarrollo Social, que afortunadamente seguirá a cargo del Fondo de Capital Social (Foncap) y del Plan Manos a la Obra, pero presionado por la sostenibilidad de corto plazo, y una parte significativa internalizará la presión de la Iglesia de volver a familiarizar la política asistencial a través de la pretensión de que las madres más pobres se dediquen a criar a sus hijos y salgan del mercado y la actividad «económica» a cambio de un subsidio para miserables, con la obligación de que sus hijos sean escolarizados en las mismas escuelas que no forman ni socializan para la nueva economía que hay que construir. El «ausentismo» y
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reduccionismo de la economía a economía de mercado capitalista global por parte del Ministerio de Economía, ocupado por la macroeconomía y por la reinserción en el mundo de naciones “responsables”, es una falencia fuerte, pero no peculiar. En Brasil, la Secretaría de Economía de la Solidaridad depende del Ministerio de Trabajo y no tiene mayor comunicación con el Ministerio de Economía. Esto no implica que el capital no pueda “recuperar” y convertir en negocio estos programas, como puede ocurrir en el caso del microcrédito incorporado como parte de una red que amplía el ciclo de reproducción del capital financiero, o en el caso del abastecimiento de bienes de primera necesidad a los sectores subsidiados por parte de los súper e hipermercados (algo que es facilitado por la iniciativa de abonar los subsidios monetarios con tarjetas magnéticas que, de ser utilizadas como tarjetas de débito, tienen un incentivo adicional de devolución de parte del IVA). No es fácil diferenciar lo micro de lo mezo, pues la teoría macroeconómica llega a abarcar sistemas completos de mercados y sus interdependencias. Aquí nos estaremos refiriendo a las teorías o las realidades de las unidades de decisión empresarial, familiar, comunitaria, etc. No estamos analizando aquí la complejidad que una cuenta de capital debería tener y en especial su relación con la composición del capital y los tiempos de rotación. Un buen ejemplo de la cuenta simplificada puede ser la presentación que hace Weber en Economía y sociedad. Para dicho autor, “El cálculo en dinero –no el uso efectivo mismo– es (...) el medio específico de la economía de producción racional con arreglo a fines”. Además, “A la adquisición racional económica pertenece una forma particular del cálculo en dinero, el cálculo de capital (...) la estimación y control de las probabilidades y resultados lucrativos por comparación del importe en dinero (...) al principio y al final de un período de cálculo”. Y culmina con la definición: “empresa económica se llama a una actividad autónoma orientada por el cálculo de capital” (1964:65-69, nuestras itálicas). Admitir ese esquema mental es aceptar que la empresa de capital es el paradigma de toda forma de producción, lo cual es incorrecto aun si esas formas pueden estar coexistiendo o subordinadas en una formación social que caracterizamos como capitalista. No estamos hablando de, por ejemplo, un modo reproducción doméstico (Cf. Meillasoux, 1977), ni de un eventual modo de producción solidaria. Nos referimos, en un sentido mucho más limitado, al agregado de unidades de producción y/o reproducción caracterizado por su sentido ligado a la racionalidad material o reproductiva –la reproducción ampliada de la vida de sus miembros– el cual es tensionado por la política cuando se le plantea que la resolución de la cuestión social va más allá del interés particular y supone avanzar hacia el reconocimiento del objetivo de asegurar la reproducción de la vida de todos y, por tanto, la propuesta de subordinar la competencia a la solidaridad orgánica y crecientemente de valor. Aunque haya habido concepciones teóricas y experiencias de larga data (siglo
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XIX), estos temas deben ser repensados e investigados conceptual y empíricamente, pues el régimen capitalista se ha modificado de manera significativa y las mismas formas micro socioeconómicas pueden tener otro sentido en un contexto tan distinto. Como señala Hinkelammert (Op. Cit), cuando el salario racional es el resultante del juego libre de oferta y demanda en el mercado de trabajo y no al menos el necesario para garantizar la reproducción de la vida, hay una irracionalidad material de fondo en el sistema capitalista. - Sobre los conceptos de reproducción simple y ampliada, ver Coraggio, 2004c:167. - Para una visión falaz y darwiniana de los mecanismos de conformación de las clases, ver De Soto, 1987. Esto es similar a aquella afirmación de Milton Friedman, de que cualquiera puede ser empresario con sólo proponérselo... No es lo mismo buena calidad de vida que “reproducción ampliada”, concepto que no permite definir un nivel satisfactorio fijo. - Para una discusión del concepto de relaciones sociales de producción solidarias, ver Gaiger 2004, especialmente pp. 371-402. Somos conscientes de que en general este tipo de emprendimiento goza formalmente de algunos subsidios o de un trato fiscal especial. No lo hacemos constar porque, de hacerlo, habría que hacer lo mismo con diversos tipos de empresas y actividades capitalistas. Esto no puede sostenerse para toda cooperativa. Es sabido que hay formas de producción capitalista ocultas bajo el formato de cooperativas. Esto es distinto del otro problema que presentan cuando se autonomiza o nunca se constituyen como parte de un sector solidario y en continua expansión, y devienen en empresas formalmente democráticas en lo interno (muchas veces ni esto se sostiene, justificado por la presión de la eficiencia y la división interna del trabajo que demanda el mercado), pero competitivas y no cooperativas ni solidarias en relación a la clase o a los sectores de desocupados o de ocupados asalariados y sus formas de lucha y organización para la sobrevivencia. Por ejemplo, el trabajo infantil (doméstico, en el mercado informal) puede ser una forma no correcta, para los valores de la economía social, de hacer más competitiva la producción familiar, aunque contribuye a soportar los bajos salarios individuales (los padres pueden salir a trabajar porque sus hijos también trabajan, cuando no se da que estos últimos dejan el colegio para sostener a la familia con diversas actividades, desde la mendicidad hasta la prestación de servicios...). Otro ejemplo es el uso de la vivienda como local productivo sin costo adicional, a lo que se suma la reducción de los tiempos y costos de transporte y la complementación con el trabajo doméstico al trabajar en el domicilio. O, por el contrario, la no valoración del tiempo de transporte
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como parte de la jornada de trabajo asalariado. Todas estas son formas de explotación que no se pueden reducir a la apropiación de plus valor en la relación patrón capitalista/ trabajador asalariado.

De hecho, el análisis de los sistemas de pequeñas y medianas empresas (Pymes) va en la misma dirección, sólo que estas no se liberan de la impronta mercantilista del capital. Los enfoques institucionalistas, contractuales, de los costos de transacción, la teoría de los juegos, etc. agregan una dosis de realismo a la mistificación del mercado que hace la teoría neoclásica. Sin embargo, desde el punto de vista epistemológico, constituyen –consciente o inconscientemente el cinturón de defensa de la teoría que sostiene que el mercado es la mejor forma de organización social y coordinación de las iniciativas humanas en todos los terrenos. Su objetivo sigue siendo la acumulación de capital, o piensan en un desarrollo nacional basado en sistemas de empresas capitalistas. El objetivo que aquí contraponemos es la calidad y la reproducción ampliada de la vida de todos, lo que incluye la centralidad del trabajo en todas sus variantes (labor, trabajo, acción). Recordemos que, recurrentemente, el Movimiento de los Sin Tierra (MST) brasileño, una vez ocupadas las tierras, presiona con el resto de la sociedad al Poder Legislativo para que dé legalidad a sus títulos. Incluso los sistemas de “tutoría” del programa Manos a la Obra, que constituyen un avance importante al poner a los institutos científicos y tecnológicos al servicio de los emprendimientos de los trabajadores asociados, tienen una impronta de intervención en la unidad micro, a lo sumo considerando sus vínculos externos pero sin asumir subsistemas completos. En este último sentido se ha comenzado a hablar de cadenas productivas, o cadenas de valor, pero ello dista mucho de constituir un complejo territorial de producción y reproducción, la unidad mínima de organización e intervención en este terreno (ver Coraggio, 2004c). Igualmente, el otro objetivo declarado de la política social, el desarrollo local, está lejos de haberse implementado como política nacional con fuerza y recursos. Ver, por ejemplo, la relevante experiencia de noventa y dos universidades brasileñas, que trabajan en red para apoyar e incubar emprendimientos asociativos. A pesar de ese significativo involucramiento, tienen menos de doscientos emprendimientos en proceso de incubación, y el tema de la dependencia en el despegue será evaluado con el paso del tiempo. En general estas condiciones son altamente variables a lo largo del tiempo, algo claramente ignorado por las metodologías estáticas de evaluación de proyectos para la asignación de recursos públicos. Un ejemplo evidente es la imposición de la tarjeta magnética para el pago mensual de los subsidios del Plan Jefas y Jefes de Hogar desocupados. Si bien los “beneficiarios” pueden retirar el dinero de un cajero automático, la ventaja
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de la devolución del IVA tienta adicionalmente a utilizarlo en los súper hipermercados que cuentan con el sistema para tales débitos. Esto resta capacidad de compra solidaria dentro de circuitos de la naciente economía solidaria. Por otra parte, en algunas actividades la producción autogestionada puede ser más eficiente y preferida (por ejemplo, en algunos servicios de proximidad), pero no se puede decidir en general y a priori en qué en orden de competitividad van las empresas capitalistas, los emprendimientos familiares, los proyectos solidarios. J. L.Coraggio: ¿Es posible otra economía sin (otra) política?, Buenos Aires, Colección El Pequeño Libro Socialista. 2.5.PARADIGMAS DE ORGANIZACIONES EN EL CAMPO SOCIAL Los cambios de mayor importancia en el campo científico ocurren con el desarrollo, nuevos esquemas conceptuales o paradigmas. Los paradigmas no representan solo el avance paso a paso en la ciencia "normal" (la ciencia generalmente aceptada y aplicada), sino un cambio revolucionario en manera en que los practicantes perciben en campo científico a menudo los científicos rechaza los nuevos paradigmas. La teoría de los sistemas facilita el análisis y la síntesis en un medio complejo y dinámico. Considerar las interrelaciones entre los subsistemas, así como las interrelaciones entre el sistema y sus supra sistemas, y también provee un medio para el entendimiento de estos. Este esquema conceptual nos permite considerarlas organizaciones – individuos, dinámica de grupos pequeños y fenómenos de grandes grupos dentro de las restricciones del sistemas ambiental externo. 2.5.1 Respuesta ¿un nuevo paradigma? Un nuevo paradigma ofrece un comienzo y señala nuevos caminos que no eran posibles en los paradigmas anteriores. "se debe reconocer las grandes limitaciones que tiene un paradigma al nacer, tanto en el alcance como en precisión. Los paradigmas adquieren prestigio por que son mas efectivos que sus competidores en la solución de unos cuantos problemas que lo estudios de materia reconocen como críticos. Sin embargo, el hecho de que un paradigma sea mas efectivo no significa que resuelva por completo un solo problema o que sea notablemente efectivo con mucho de ellos". La teoría de sistemas ofrece un nuevo paradigma para un estudio de las organizaciones sociales y de su administración en cierto modo puede no ser mucho mejor que otros paradigmas que se han empleado y aceptado durante mucho tiempo (como el enfoque del proceso administrativo). Al igual que en
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otros campos del trabajo científico, el nuevo paradigma se debe aplicar, clasificar, elaborar y hacerse mas preciso. No obstante, esta teoría proporciona un punto de vista diferente, abre la realidad de las organizaciones sociales y puede servir de base para el proceso en este campo. Todo lo anterior conduce a un nuevo paradigma directivo que antes era necesario fabricar todos los productos en masa y era imprescindible hacerlo muy eficientemente, hoy además de ser eficiente, hay que conseguir enfocarse de manera extraordinaria hacia el cliente, y en muchas ocasiones hacia el consumidor final aunque este sea el cliente de nuestro cliente. Para conseguir, las empresas necesitan organizarse para simultáneamente: Mantener varios focos de atención a la ves es decir producto, mercado, cliente o geografía Alinear intereses de individuos y grupos en tareas interdependientes, de forma que funciones como equipos en la persecución de objetivos Obtener rapidez calidad y bajo coste en un entorno dinámico que exige cambios constantes Responder a cambios competitivos cada ves mas exigentes Atraer, motivar, desarrollar y retener empleados capaces de actuar

Por ello son precisos nuevos diseños organizativos, capaces de resolver conflictos implícitos a los puntos anteriores. El cambio y la innovación son, pues inevitables, dando lugar aun nuevo paradigma en las tareas de dirección y coordinación del trabajo en la empresas. Un cambio que, siendo pragmática, debe partir de la situación actual de la organización, con sus historia, cultura e inercia a cuestas. En ellas la tecnología de información juega un notable papel facilitador en la organización. Los cambios más profundos que se han producido con la aparición de los denominados mercados electrónicos que han cambiado completamente la dinámica competitiva de algunos sectores. Los sistemas ínter organizacionales simples son sistemas de información que cruzan las fronteras de una organización dicho de otro modo, varias organizaciones comparten una misma aplicación o sistemas [O‟Callaghan, 1991] y [Johnston y Vitale, 1988]. Su característica es que un empleado puede poner en marcha un proceso de negocio en otra empresa. Los mercados electrónicos dan un camino evolutivo observado en sectores en los que hay uno o varios sistemas ínter organizacionales es el desarrollo de sistemas de merados electrónicos sesgados en los cual todos los participantes tienen los mismo derechos.
En la cooperación estratégica hasta ahora se ha visto como es que los sistema

ínter organizacionales pueden converger y evolucionar hacia mercados
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electrónico. En esencia, la lógica de dicha evolución es que las empresas pueden desarrollar una ventaja competitiva temporal ganando, poder de mercado en base a su sistema ínter organizacional, pero las fuerzas competitivas en juego acaban haciendo re- emerger en el mercado. 2.5.2 Nuevos retos e innovaciones Los nuevos retos e innovaciones a las formas organizativas, y la nueva naturaleza del trabajo en la empresa, todos que están in rompiendo con fuerza en el mundo empresarial del finales del siglo XX, son una respuesta a los retos que afrontan las empresas y que requieren de gestión cada vez mas ingeniosa. Los retos provienen de una serie de cambios que están teniendo lugar en el entorno competitivo de las empresas, sobre los que prácticamente todos los profesionales y estudiosos de la economía y la gestión de empresas están de acuerdo y que llegue incluso a cambiar las hipótesis básica sobre las que se asientan la actividad económica en general. Como es sabido el proceso de cambio es muy vertiginoso desde que la revolución industrial con el descubrimiento de las maquinas de vapor esta ahora siendo revivida con la aparición de las tecnologías de información, ordenadores y telecomunicación. El aumento de la productividad lleva consigo la asignación de nuevas y mas dudosas responsabilidades a las personas ejemplo una sola persona puede hoy controlar un numero elevado de de maquinas y llevar a cabo tareas de mantenimiento o asumiendo todas la relacione con el cliente, la llegada al mercado de trabajo de personas con mejor calificación este posibilita el incremento de responsabilidades. Desde el punto de vista del consumidor, se ha desarrollado una verdadera "pasión por la calidad" al cliente ya no le basta con estar satisfecho, quiere deleitarse con los productos o servicios. Además de todo lo anterior, los mercados evolucionan continuamente hacia su globalización es evidente que productos considerados era siempre como, locales ahora ya no los son y mercados tradicionales que operaban de forma tradicional ha dejado de serlo, este hecho es el causante de la globalización es un hecho no solo para las empresas que exportan sino para todos en todos los sectores. Todos estos cambios obligan más que nunca al directivo a saber abstraerse de la gestión del día a día para mirar al frente y establecer los mecanismos que le permitan afrontar el futuro con eficacia. Crear el contexto adecuado, movilizar la organización hacia nuevos reto, desarrollar formar de aprendizaje y fomentar la creación de capacidades y funcionar con un creciente flexibilización organizativa requiere cambiar las actitudes de las personas y muy especialmente, de los directivos para ello es preciso un nuevo paradigma empresarial, se trata de una cambio difícil no basta con nuevas estructuras o nuevos sistema, es preciso cambiar algunas de la
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hipótesis básicas que forma parte de la historia de nuestro tejido empresarial. Es un cambio necesario para hacer realidad que la empresa se de un centro donde sus empleados puedan desarrollarse profesionalmente, donde este desarrollo, transforme a la organización en la verdadera competencia distintiva de la empresa en una ventaja competitiva difícilmente inmediata. El enfoque de sistemas en las organizaciones y de su administración: Un sistema es un todo organizado y unitario, compuesto de dos o más partes interdependientes, componentes o subsistemas y delineado por límites identificables que lo separan de su supra sistema ambiental. Es necesario elaborar una definición general y un modelo conceptual de la organizaciones que sea adecuado a todos los tipos: pequeños y grandes, informales y formales, simples y complejas, y que cubren una amplia variedad de actividades y funciones. En este contexto, definimos las organizaciones como sigue: Un subsistemas inserto en su medio y orientado hacia ciertas metas, individuos con un propósito: - Un subsistema técnico, individuo que utiliza conocimiento - Un subsistema estructural, que trabaja juntos en actividades integradas - Un subsistema psicosocial, individuo que se relaciona socialmente - Un subsistema administrativo, que planea y controla el esfuerzo global Las teorías de la organización y la práctica administrativa evolucionan continuamente. Los conocimientos ofrecidos por una gama de disciplinas subyacentes han modificado y enriquecido la teoría tradicional. La investigación científica y la conceptualización a veces han producido teorías divergentes; sin embargo, en los últimos años ha surgido un enfoque que ofrece la oportunidad de que las teorías de organización y administración converjan. El enfoque de sistemas ofrece una base para la integración al permitir visualizar la organización total en interacción con su ambiente y la conceptualización de las relaciones entre los componentes internos o subsistemas. Los conceptos de sistemas representan el marco de referencia básica para el desarrollo de puntos de vista de contingencias sobre las organizaciones y administración para ello se analizara el enfoque de sistemas y las contingencias: - Teoría general sistemas - Enfoque se sistemas y teoría de organización - La organización como un sistemas abierto - Puntos de vistas de contingencias en las organizaciones - Puntos de vistas de contingencias en la administración - Conceptos de sistemas y de contingencias en la organización y la administración

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Dentro la teoría general de sistemas se ve en las últimas décadas, el desarrollo de la teoría de sistemas que ha servido de base para la integración del conocimiento científico a través de un amplio campo. Se ha definido un sistema

como un todo unitario organizado, compuesto de dos o más partes, componentes o subsistemas interdependientes y delineados por límites identificables de su suprasistema ambiente. El termino sistema cubre una amplia gama de nuestro mundo físico, biológico y social. Bertalanffy sugiere que los diversos campos de la ciencia moderna han tenido una evolución continua hacia un paralelismo de ideas que esto permite formular y desarrollar principios que actúan como sistemas en general. "En la ciencia moderna, la interacción dinámica es el problema básico en todos los campos, y sus principios generales tendrá que ser formuladas en la teoría general de sistemas". [LA REFERENCIA DE LA CITA ESTÁ INCOMPLETA] La teoría general de sistemas es el punto de vista global desde el que se deberán analizar todos los tipos de sistemas El surgimiento de enfoque se sistemas en el estudio de las organizaciones es un reflejo de un avance teórico mas amplio aun. La teoría general de sistemas representa la base para integrar y entender el conocimiento de una gran variedad de campos especializados. En las sociedades complejas con una acelerada expansión de conocimientos, los diversos campos científicos están cada vez más diferenciados y especializados. La aplicación de enfoque de sistemas ha sido particularmente importante para las ciencias sociales. En sociología Talcote Parson fue pionero en la adopción del punto de vista de sistemas, quien ha utilizado con amplitud el enfoque de sistemas abiertos para el estudio de estructuras sociales y también vincula sus ideas con la organización. Harrt Snack Sullivan, en su Interpersonal Theory of Psychiatry, llego aun mas lejos el relacionar la personalidad con el sistemas sociocultural. La economía moderna ha utilizado también cada vez más el enfoque de sistema. Los conceptos de equilibrio son fundamentales en el pensamiento económico y la base misma de este tipo de análisis es la consideración de subsistemas de un sistema total. Esta disciplina de la cibernética se basa en un enfoque de sistema. Primordialmente tiene que ver con la comunicación y el flujo de información en los sistemas complejos. Aunque la cibernética se ha aplicado principalmente a problemas de ingeniería mecánica pero su modelo de retroalimentación, control, y regulación tiene una gran aplicación para los sistemas social y biológico. Otro punto de vista similar que influye en muchas de las ciencias sociales y físicas es el concepto de holismo. La teoría de la organización tradicional utilizaba un enfoque de sistemas cerrado altamente estructurado. La teoría moderna ha avanzado hacia el enfoque de sistema abierto. "las cualidades distintivas de la moderna teoría de organización son su base conceptual108

analítica, su dependencia de datos de investigación empíricos y, sobre todo, su naturaleza sintetizadora e integradora. Estas cualidades están agrupadas en una filosofía que acepta la premisa de que la única manera significativa de estudiar la organización es como un sistema social". Las raíces históricas del pensamiento de sistemas relacionado con la organización y la administración se remontan a muchos años atrás. Mary Parker Follett, en sus escritos de la época de los teóricos de la administración clásica, expreso en muchos puntos de vista indicativos de un enfoque de sistemas. Considerando los aspectos psicológicos de la administración, describió la administración como un proceso social y considero la organización como un sistema social. Chester Barnard, fue uno de los primeros escritores sobre administración en utilizar el enfoque de sistemas. Herbert Simón, y sus colaboradores consideraban la organización como un sistema complejo de procesos de toma de decisión, Simón ha avanzado enormemente en la búsqueda de un nuevo conocimiento disciplinario para integrar en sus teorías de organización. Churchman, y sus asociados han promovido el enfoque de sistemas "La amplitud del objetivo de la investigación de operaciones" ya que sistemas implica un complejo interconectado de componentes funcionalmente relacionados. Por lo tanto una organización empresarial es un sistema social de hombre-maquina. El sociólogo George Homans utiliza los conceptos de sistemas como la base para su investigación empírica en grupos sociales. Desarrollo un modelo de sistemas sociales adecuado para grupos pequeños y también para grandes organizaciones desde su punto de vista, una organización esta formada por un sistema ambiental externo y un sistema interno de relaciones que son interdependientes. Philip Selznick utiliza el análisis funcional estructural y el enfoque de sistemas en sus estudios de las organizaciones, el líder institucional es el responsable de la adaptación de la organización a sus sistemas externos. La organización es un sistema dinámico, constantemente en cambio y en adaptación las presiones internas y externas y esta en un proceso continúo de evolución. Un ejemplo al desarrollo de sistemas de planeación-programación-presupuesto, (SPPP) representa uno de los ejemplos más importantes y completos de la aplicación del enfoque de sistemas a la administración de organizaciones complejas. La organización como un sistema puede ser considerada en términos de un modelo de sistema abierto general. El sistema abierto esta en constante interacción con su medio ambiente y logra un "estado estable" o equilibrio dinámico, al tiempo que tiene la capacidad para trabajar o la transformación de
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energía. La supervivencia del sistema, en efecto, no seria posible sin un proceso continuo de flujo de entrada, transformación, y flujo de salida. En el sistema biológico o social, se puede hablar de un proceso continuo de reciclamiento. El sistema debe recibir una entrada suficiente de recursos para mantener sus operaciones y también para exportar al medio ambientemos recursos transformados, en cantidades suficientes para continuar el ciclo "todo sistema que sobrevive debe ofrecer algún producto aceptable, generalmente a un supra sistema o a un sistema colateral". Se considera la organización como un sistema socio técnico abierto integrado de varios subsistemas. Con esta perspectiva, una organización no es simplemente un sistema técnico o social. Más bien, es la integración y estructuración de actividades humanas en torno de varias tecnologías. Las tecnologías afectan los tipos de entradas ala organización, la naturaleza de los procesos de transformación, y los productos que surgen del sistema. Sin embargo el sistema social determina la factibilidad y eficiencia en la utilización de la tecnología. La organización interna puede ser considerada como integrada por varios subsistemas importantes: - El subsistema de objetos y valores de la organización es uno de los más importantes de estos subsistemas. Las organización toma muchos de estos valores de un medio ambiente sociocultural mas amplio. Una premisa básica es que la organización como subsistema de la sociedad debe lograr ciertos objetivos determinados por el sistema que la envuelve. La organización cumple con una función para la sociedad, y si quiere tener éxito en recibir entradas, debe responder a los requerimientos sociales - El subsistema técnico, se refiere al conocimiento requerido para el desempeño de las tareas, incluyendo las técnicas utilizadas en la transformación de entradas en productos - Un subsistema psicosocial, integrado por individuos y grupos en integración. Consiste en el comportamiento individual y la motivación, relaciones de función y posición, dinámica de grupos y sistemas de influencia - Un subsistema de estructura, se refiere a las formas en que las tareas de la organización están divididas (diferenciación) y son coordinadas (integración). En un sentido formal, la estructura esta determinada por los estatutos de la organización, por descripciones de puesto y posición, las reglas y procedimientos - El subsistema administrativo, abarca toda la organización al relacionarla con su medio ambiente, fijar los objetivos, desarrollar planes estratégicos y operativos, diseñar la estructura y establecer procesos de control
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Los conceptos de sistemas representan el amplio marco de referencia para entender las organizaciones. Una de las consecuencias de este enfoque es un rechazo a las afirmaciones simplistas referentes a los principios universales de diseño de organización y practica administrativa. La moderna teoría de las organizaciones refleja una búsqueda de esquemas de las relaciones, congruencias entre los subsistemas y un punto de vista de contingencias. Los conceptos de sistemas nos ofrecen un macro paradigma para el estudio de las organizaciones, pero proveen un nivel relativamente elevado de generalización. Los puntos de la vista de contingencia tienden a ser más concretos y a recalcar características y esquemas mas específicos de la interrelaciones entre los subsistemas. Esta tendencia hacia un entendimiento mas explicito de la relaciones entre las variables de la organización es esencial si se quiere que la teoría facilite y mejore la practica administrativa. Utilizando la perspectiva de sistemas, se puede describir al punto de vista de contingencia de las organizaciones de la siguiente manera. Los conceptos de sistemas están encaminados a proveer un modelo amplio para entender todas las organizaciones. Los puntos de vista de contingencia reconocen que el medio ambiente y los subsistemas internos de cada organización son de alguna manera únicos y son la base para diseñar y administrar organizaciones específicas. Al ver la naturaleza y el punto de vista de contingencia en la administración es multivariable de la organización, es fácil entender por que los administradores con frecuencia dicen: "la teoría podrá ser buena en general, pero nuestra organización es diferente". El objetivo de los puntos de vista de contingencia en la practica administrativa es responder a esas situaciones al ofreces lineamientos apropiados para actuar. Los puntos de vista de contingencia reconocen tanto similitudes como diferencia entre las organizaciones, pero de cualquier manera aclaran que el panel administrativo básico es buscar la congruencia entre la organización y su medio ambiente y entre sus subsistemas. Los sistemas y los conceptos de contingencia facilitan un entendimiento más amplio de las situaciones complejas y aumentan las probabilidades de que se tomen acciones administrativas apropiadas. Conceptos de sistemas y de contingencia en la organización y la administración Para este apartado se tomara los conceptos básicos de: - Medio ambiente, responsabilidad social y objetivos - Tecnologías y estructura - El sistema psicosocial - Al sistemas administrativo - Análisis comparativo - Cambio, reto y futuro Este marco de referencia será utilizado como base para el desarrollo de la
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teoría moderna de las organizaciones y la practica administrativa. Se empezara haciendo referencia al supra sistema ambiental y su efecto sobre la organización, con referencia especifica a la responsabilidad social. Después, se procederá a tratar los objetivos de la organización. Esto será la base para hablar de la tecnología y hacer una evaluación de sus efectos en la estructura de la organización, así como sobre el sistema psicosocial. Las relaciones estructurales y el diseño de la organización. Una de las disciplinas es el pensamiento sistémico; es el que integra las demás disciplinas, fusionando la teoría con la práctica. La organización que aprende es aquella capaz de desarrollar y asimilar nuevas capacidades y recursos útiles para competir. ¿Qué característica debe compartir una organización con capacidad para innovar, aprender, y cambiar? Según Peter Senge, en su famoso libro "La Quinta Disciplina", las organizaciones que aprenden se distinguen por destacar en cinco disciplinas y capacidades específicas. Pensar en sistemas. Eso es, ser capaza de entender las interrelaciones entre las acciones y decisiones que se toma en la empresa y su entorno. No hay causa – efecto aislado, sino relaciones sistémicas entre las partes, cuya compresión es fundamental para poder aprender: - Capacidad personal. Eso es, necesidad de individuos en la organización que enfoque su vida como un camino de aprendizaje continuo, de manera en su tarea o especialidad, como un artista que constantemente intenta mejorar su arte y su obra. - Modelos mentales. Todos creamos modelos de la realidad para entender la información que nos llega del entorno y hacer previsiones sobre las incertidumbres relevantes. Las disciplinas aquí consideradas es la habilidad de someter estos modelos del escrutinio de la realidad, ala adaptación a la nueva información, a la constante discusión de sus suposiciones básicas y fundamentales - Construir una visión compartida. crear imágenes movilizadoras del futuro, compartir una visión y enfocar los intereses de los miembros de la organización. De esta forma orientamos el aprendizaje personal que se deriva de los tres puntos anteriores hacia un objetivo común, facilitando la organización que aprende. - Aprender en equipo. La disciplina de aprender en equipos se fundamenta en el dialogo y la iteración entre los miembros del equipo. Es necesario aprender a pensar conjuntamente para ser capaces de reconsiderar muestro modelos mentales y crear visiones compartidas. En síntesis, en el mundo de la economía globalizada, de cambios vertiginosos en la forma de tomar decisiones y la administración efectiva de la información por que este será la arma y fuente de poder de las organizaciones, es por este
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motivo los grandes gerentes de las organizaciones y/o empresas tendrán que ser estrategas de primer nivel, con entendimiento superior de las condiciones globales en las que se desarrollaran sus actividades.

Los problemas pero también las oportunidades podrán surgir de cualquier punto del horizonte global y los que no perciban a tiempo serán rápidamente barridos de la escena, es decir cambiar de paradigmas o patrones que son desfasados por el tiempo y que ya no son eficientes y adecuados en la producción efectiva de bienes y servicios, tendrán que ser sustituidas o innovadas. Para ello los gerentes y el equipo del sistema tendrán que crear modelos mentales cada vez más eficientes. Estos gerentes del futuro podrán adquirir la capacidad de percepción y la visión necesaria solo por un sólido adiestramiento transdisciplinario, basado en conceptos y modelos adecuados para comprender y manejar las situaciones complejas.

CAPITULO 3 NEOLIBERALISMO VS. ECONOMÍA SOLIDARIA
3.1 NEOLIBERALISMO El termino neoliberalismo, viene de la palabra neoclassical liberalism (liberalismo neoclásico) que hace referencia a una política económica énfasis tecnocrático y macroeconómico que considera contraproducente el excesivo intervencionismo del estado tanto en materia social o en la economía y defiende el libre mercado capitalista como mejor garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país, salvo ante la presencia de las llamadas fallas del mercado. Se suele considerar, en una forma errada, como una reaparición del liberalismo, sin embargo al contrario de este no rechaza totalmente el intervencionismo estatal y además guarda una ambigüedad ideológica, respondiendo más a su base teórica- técnica neoclásica. Siendo una propuesta macroeconómica tiende a ser neutral con respecto a libertades civiles. Es usado para agrupar a un conjunto de ideologías y teorías económicas que promuevan el fortalecimiento de la economía nacional (macroeconomía) y su
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entrada en el proceso globalizador a través de incentivos empresariales, que según sus críticos es susceptible de ser conducido en beneficio de intereses políticos más que a la economía de mercado propiamente dicha.

El termino neoliberalismo es cuestionado por muchos economistas por no corresponder a ninguna escuela bien definida, ni siquiera a un modo especial de describir o interpretar las actividades económicas (aunque probablemente sí de explicarlas). Se trata de un término más bien político o ideológico, frecuentemente usado por los medios de comunicación y algunos intelectuales. 3.1.1 Origen y políticas El termino nace de la necesidad de diferenciar el liberalismo económico previo a la primera guerra mundial, de los modelos económicos de la democracia liberal surgidos durante la guerra fría, siendo el neoliberalismo en todos los casos, un conjunto de ideas bastante alejadas de la ortodoxia liberal del siglo XIX. El llamado neoliberalismo de cierta medida es la aplicación en política económica los postulados de la escuela neoclásica. No define una teoría económica concreta, y se usa mas para referenciarse a la institucionalización de un sistema en el comercio mundial, tampoco el neoliberalismo es una filosofía política por la diversidad de escuelas y movimientos que se le suelen relacionar. 3.1.2 Historia En teoría el Neoliberalismo suele defender algunos conceptos filosóficos del viejo liberalismo clásico del siglo XIXI como la iniciativa privada o la limitación del crecimiento del estado, añadiéndole generalmente elementos posteriores como el rol subsidiario del estado desarrollado por los ordoliberales alemanes que había puesto en marcha alguna de sus propuestas en el denominado milagro liberal de posguerra, y en especial el monetarismo de la Escuela, que desde mediados de los años 50 se convirtió en critico opositor de las políticas de intervención económica que se adoptaban en todo el mundo, junto con aportaciones del enfoque macroeconómico Keynesiano. A finales de los años 70 estas teorías, ganaron amplia popularidad en el mundo académico y político por dar respuesta al fracaso del Keynesianismo en la gestión de la crisis del 1973. En efecto, la aplicación de los preceptos Keynesianos, no solo no creaba empleo sino que además desato una epidemia inflacionaria mundial (estanflación, desafiando la curva de Phillips) y creo un déficit presupuestario insostenible: el nuevo escenario estanflacionario desafiaba los postulados Keynesianos, para enfrentarlo se deberían efectivizar al mismo tiempo acciones anti-recesivas y anti-inflacionarias, algo nunca previsto en tal teoría.

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La critica de los autores, especialmente monetarias, tenían tres vertientes: 1. discutían el uso del aumento de la masa monetaria como instrumento para crear demanda agregada recomendando mantener fija dicha magnitud 2. No aconsejaban el uso de la política fiscal, especialmente el uso del constante déficit presupuestario, poniendo en duda el multiplicador Keynesiano 3. Recomendaban una reducción en los gastos del estado como única forma practica de incrementar la demanda agregada La mayor parte de los aportes teóricos fueron rápidamente aceptados poniendo fin ala predominancia que el Keynesianismo había la mayoría de escuelas de pensamiento económico desde los años 30. Tanto Margaret Thatcher como la administración de Reagan pusieron en práctica estas teorías con resultados desiguales. En el Reino Unido, se realizo una fuerte reducción en el tamaño del sector público que, si bien tuvo consecuencias negativas en el corto plazo en el terreno social, reactivo la economía y dio un gran dinamismo al sector productivo. En los Estados Unidos, similares medidas chocaron con el aparato político y la vocación militarista del entorno de Reagan por lo que solo se logro crear un gran déficit fiscal (las iniciativas de reducción de impuestos prosperaron pero no las del control del gasto social o del gasto militar gasto público que eran las principales partidas)Se aprecia en la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile, posterior al fracaso de su gestión desarrollista militarista de la primera parte de su gobierno, un modelo económico monetarista con algunos rasgos Keynesianos, siendo estos manejados por su equipo de economistas, los Chicago Boys. Estos serian vitales para la restructuración económica de Chile marcadas por las crisis mundiales y la nacionalización del cobre, es el llamado milagro de Chile, mientras en los países de la región latinoamericana colapsan las aplicaciones del modelo cepalino desarrollista y se experimentaba la crisis de la deuda externa produciendo la denominada década perdida. De estas experiencias y de las dificultades para aplicar esas políticas a países en desarrollo, surge una versión Keynesiana con inclinación monetarista que incorporaba la aversión al déficit y a la fabricación de dinero pero no al concepto de intervención publica en la economía. Por ello se le relaciona con la tecnocracia de los organismos públicos internacionales, debido a que sus políticas son principalmente impulsadas desde el Banco Mundial, la Organización Mundial del comercio y el Fondo Monetario internacional (FMI), organismos que no dependen de las Naciones Unidas y están por ello exentos del control directo de la comunidad internacional de países y a los que en ocasiones se acusa de ejercer presión política y extorsión. En la practica, estas políticas toman como modelo de economía (salvo en lo referente al proteccionismo) a la estadounidense.

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El neoliberalismo, como política tecnocrática y macroeconómica (y no propiamente filosófica), tiene una dimensión geopolítica y mercantilista ajena en la practica al liberalismo económico propiamente dicho, es decir el neoliberalismo no es necesariamente sinónimo de mercado libre sin trabas burocráticas ni privilegios sectoriales, razón que explicaría que sea asociado al corporativismo internacional. 3.2 CARACTERÍSTICAS Las políticas macroeconómicas recomendadas por teóricos o ideólogos neoliberales (en principio recomendaciones a países tanto industrializados como en desarrollo) incluyen: - Políticas monetarias restrictivas (aumentar tasas de interés o reducir la oferta del dinero). Con ello disminuye la inflación y se reduce el riesgo de una devaluación. No obstante con ello se inhibe el crecimiento económico ya que se disminuye el flujo de exportaciones y se perpetúa el nivel de deuda externa denominada en monedas extranjeras. Así mismo, se evitan los llamados ciclos de los mercados. - Políticas fiscales restrictivas; (aumentan los impuestos sobre el consumo y reducir los impuestos sobre la producción y la renta; eliminar regímenes especiales; disminuir el gasto público). Con ello se incentivara la inversión, se sanean las finanzas públicas y se fortalece la efectividad del Estado. No obstante se distingue entre los niveles de ingreso de los contribuyentes, donde unos pueden pagar más impuestos que otros, y se grava a las mayorías mientras que se exime a las minorías, deprimiéndose así la demanda, si bien se busca apoyar la oferta, buscando el bienestar de toda la sociedad. Tampoco se reconoce que el gasto público es necesario, tanto para el crecimiento como para el desarrollo (comparar históricamente ejemplos de países industrializados); para la protección de sectores vulnerables de la economía y la población; y para la estabilidad social y economía en general. Tanto la liberación para el comercio como para las inversiones se suponen que incentivan tanto el crecimiento como la distribución de la riqueza, al permitir una participación mas amplia de agentes en el mercado (sin monopolios u oligopolios), la generación de economías de escala (mayor productividad), el aprovechamiento de ventajas comparativas relativas (mano de obra barata), el abaratamiento de bienes y servicios (al reducir costos de transportación y del proteccionismo), y el aumento en los niveles de consumo y el bienestar derivado de ello (en general aumento de la oferta y la demanda en un contexto de libre mercado, con situaciones de equilibrio e utilidades marginales). Para la desregulación se considera que muchas reglas y leyes inhiben la actividad económica y que su reducción a un mínimo necesario (sobretodo la garantía del régimen de propiedad y de la seguridad) propician un mayor
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dinamismo de los agentes económicos. En todos los casos, los teóricos denominados neoliberales afirman que la mejor manera de alcanzar la distribución de la riqueza y el bienestar de los individuos es mediante un crecimiento total del producto, que por su propia dinámica permea al total de los integrantes de la sociedad. Uso Socialista (izquierda). Los críticos de la economía de mercado capitalista (proteccionistas, socialistas, comunistas, etc.) suelen usar el concepto de forma peyorativa como una generalización sobre cualquier posición que o ponga límites a la intervención de los estados en la economía y la sociedad o reduzca prebendas gremiales o sectoriales (derechos colectivos) de grupos relacionados a la izquierda, especialmente en el tercer mundo. Es usado frecuentemente como espía en la propaganda anticapitalista o antiliberal, al igual que el término globalización en algunos países del primer mundo. Los proteccionista sostienen que lo que ellos denominan “neoliberalismo”, que mas bien es la apertura a los mercados internacionales de la globalización, multiplica dramáticamente el impacto de las crisis de confianza. Así también partidarios del asistencialismo gubernamental bajo el nombre de “neoliberalismo” señalan las políticas del control del gasto público, a las que les adjudican los problemas crecientes de tensión, exclusión y violencia en determinados países. En América latina es común identificar el termino neoliberal con las recomendaciones del consenso de Washington, aunque a nivel académico se considere bastante erróneo relacionarlas con las medidas de mercado abierto (oferta y demanda). Uso liberal. Originalmente la teoría que limitaba el poder del Estado y entregaba la economía a los agentes privados era el liberalismo, y hasta bien entrado el siglo XX los partidarios de estas ideas siguieron siendo llamados liberales. Sin embargo, la crisis de 1929, el New Deal, el auge del Keynesianismo, el incremento del gasto público y el rol del estado en occidente, condujeron a que el “liberalismo” modificado y adoptado por diversos gobiernos de la década de los 80 recibiese otro nombre, siendo este el del neoliberalismo. Con neoliberalismo no se esta haciendo alusión a una teoría política o económica en particular, sino mas bien se esta refiriendo a una generalización de escuelas y teorías económicas (muchas veces opuestas entre si), por lo que resulta algo complejo comparado con el liberalismo ortodoxo. Mientras el antiguo concepto de liberalismo resulta mas claro de limitar. En resumen el liberalismo sostiene filosóficamente, generalizado, derechos, individuales, libertad económica y estado de derecho, que se traducen en políticas.

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Política Internacional. El énfasis en la libre circulación de los capitales (ya que el libre comercio es común a todas las teorías liberales) y en la libertad de circulación de personas. Quienes apoyan la posición liberal argumentan que el libre flujo de las inversiones resultantes y la movilidad de personas favorece a los países pobres, que reciben aportes de capital de los países ricos, y los países ricos se benefician de la oferta material y laboral de los países pobres. El la política económica interna la mínima intromisión de los gobiernos en los mercados (como el laboral), la privatización de las empresas públicas y el desmantelamiento del estado benefactor para que el costo de su ineficiencia no sea traspasado a los ciudadanos. Los defensores del liberalismo político económico, especialmente el asociado al liberalismo clásico y el liberalismo libertario, sostienen al menos dos opiniones en general al respecto del neoliberalismo. Rechazan el uso izquierdista del termino neoliberalismo como una etiqueta falaz usada por algunos sectores de izquierda y de centro (e incluso de derecha) para descalificar sumariamente a sus adversarios políticos. Opinan que la reducción del estado debe ser real hasta limitarlo a lo completamente imprescindible, siguiendo los principios liberales clásicos y no los “neoliberales”. Esto para evitar el mercantilismo empresarial y político o la entrega de preferencias a grupos de presión, multinacionales al poder político. Para algunos liberales clásicos, como por ejemplo los liberales libertarios, el neoliberalismo puede caer fácilmente en mercantilismo empresarial o “socialismo para ricos” o “capitalismo corporativista” debido a que se preserva el intervencionismo en materia monetaria y de comercio exterior, además de reservarse la facultad de invertir el sector privado con dinero publico en tiempos de crisis (privatizar ganancias y socializar perdidas), en contradicción con los postulados liberales. Así también señalan que no se puede considerar liberalización o privatización a la practica del estado de despojarse de cierta participación estatal de una empresa mixta o introducir a dedo otras empresas en un sector considerado monopolístico, pero manteniendo siempre su control gubernamental e incluso una política de subvenciones. Respecto a los usos históricos del termino es menester decir que no se puede dar una definición estática de neoliberalismo debido a que su significado ha ido cambiando en el transcurso del tiempo y no es idéntico en todos los países del planeta. Es necesario, por ello, señalar los cambios de significado que han culminado en su uso a comienzos del siglo XXI, y las diferencias regionales en los países de habla castellana a los que esta dirigida. 3.3 PLANTEAMIENTOS DEL NEOLIBERALISMO El neoliberalismo y la globalización son fenómenos que aparecen en el mundo para convertirse en protagonistas de los últimos años del siglo XX.

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La globalización busca desarrollar un nuevo proceso al interior de la economía mundial a través de la universalización de los medios de comunicación y de algunos valores culturales; Por su parte el neoliberalismo es un programa de reformas económicas que pretende hacer que algunos países no se rezaguen en su proceso de acoplamiento al mundo globalizado. Sin embargo, los problemas aparecen al descubrirse que no todos los países tienen capacidad para competir de igual manera en el mundo globalizado, así como que las jerarquías están ampliamente marcadas. El neoliberalismo nace en los años ochenta en Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, apoyados por profesionales de la economía, estos son contratados por organismos financieros e internacionales como el Fondo Monetario Internacional para lograr un nuevo modelo, que terminaría por extenderse a gran parte del mundo; El neoliberalismo hace una constante critica al llamado esta do de bienestar que fue un tipo de estado que funciono en Europa y en los países escandinavos con éxito durante algunas décadas, pero que en los años setenta, debido a la crisis mundial que se vivía, quedo en entredicho. Es así como el neoliberalismo pretende excluir al Estado de la participación y del control sobre el mercado, ya que de lo contrario no podría llevarse a cabo por motivos como el rechazo a la intervención del mismo estado en la economía, bien sea en un estado de bienestar o en régimen fundamentado en la noción del socialismo real. Detener el mercado como única forma para lograr la regulación económica en todos los países; Defender y promover constantemente, para lograr el desarrollo máximo de la economía global, la libre competencia económica; sin embargo para lograr esto obviamente que se deben llevar a cabo algunas reformas para que tales pretensiones sean posibles; la reducción estatal busca que el estado sea mas eficiente y a su ves sea mas eficiente de controlar. Según lo anterior, se puede pensar que lo que realmente busca el neoliberalismo es encontrar el camino para que las naciones con menos posibilidades de exportación y con una capacidad mínima de participación en el mercado no sufran tanto en el proceso de acoplamiento al mundo globalizado; sin embargo, hoy en día, la polémica suscitada por la implantación de este modelo sigue viva, ya que no es un secreto que la mayoría del capital que circula en el mundo queda en manos de las potencias mundiales como Estado Unidos o de algunos países europeos.

3.4. MEDIDAS DEL BIENESTAR DE LA SOCIEDAD Los indicadores derivados de la contabilidad no miden a cabalidad la evolución del bienestar social, más aun cuando se observa que la mayor disponibilidad general de bienes y servicios en un país no necesariamente significa que se esta mas cerca de lograr tal bienestar. La comparación del producto con la
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población o lo que llamamos ingreso per cápita no es una medida adecuada del nivel de bienestar de la sociedad por cuanto este es un promedio y como tal, no nos dice nada a cerca de cómo el ingreso se distribuye entre la población. Tampoco nos dice nada acerca de cómo se gasta este ingreso. De otro lado, mayores niveles de producción e ingreso pueden ir en contra de la satisfacción de ciertas necesidades muy particulares. Sí por ejemplo, a medida que las personas devengan un mayor ingreso, encuentran en el ocio un elemento importante de satisfacción y deciden aprovechar la capacidad económica que les dio el trabajo pasado para laborar menos en el futuro. Por ejemplo, una mayor producción industrial se traduce en mayor valor agregado, pero puede dar lugar a efectos negativos sobre el bienestar general mediante mayores niveles de contaminación ambiental. Teniendo en cuenta estas consideraciones, los estudiosos de de los fenómenos económicos han buscado la manera de ajustar el producto obtenido en la contabilidad nacional de manera que no solo refleje el crecimiento de la economía sino que se aproxime a medir el bienestar de la sociedad. Se ha sugerido corregir los sistemas de mediación del Producto Interno Bruto (PIB), para incluir una cantidad mayor de bienes y servicios que son difíciles de registrar cuando se utilizan los métodos más comunes; y par excluir “males” tales como los costos sociales antes mencionados, aunque ello haría necesario usar mas estimaciones. Sobra destacar las dificultades que aparecen cuando se desea calcular el valor del beneficio que produce el ocio, o las perdidas de beneficio (males) derivadas de la polución. Existen además otros tipos de necesidades que no son de carácter económico pero que inciden de manera significativa en el bienestar de la sociedad como son el goce de libertades sociales y políticas y el respeto a los derechos individuales los cuales pueden darse o no con un mayor crecimiento económico. A ello se añade la existencia de otros factores culturales y sociales (diferencias en razas, religiones, culturas, etc.) que también inciden en las posibilidades de participación de los individuos en los beneficios de la vida económica. Un proceso integral de desarrollo económico y social requiere la comprensión y seguimiento de todos estos elementos, con el fin de adoptar las políticas más convenientes para que el sistema económico facilite un mayor crecimiento acompañado de un mayor bienestar general para las personas. 3.4.1 Indicadores de bienestar La multiplicidad de factores que inciden en el bienestar y la dificultad para cuantificar muchos de ellos hacen que no sea posible referirse a un indicador único de bienestar. No obstante, existen indicadores sociales básicos que reflejan en cierta medida la evolución del nivel de vida de la sociedad. Estos indicadores complementan indicadores puramente económicos como el ingreso per-cápita, en cuanto permiten determinar si el mayor crecimiento económico esta contribuyendo a mejorar el nivel general de vida de la población de un país. Entre ellos se destacan los de salud y morbilidad, los de educación y los
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indicadores de distribución del ingreso.

3.4.2 Indicadores de salud y morbilidad Estos indicadores reflejan las condiciones básicas de salud y nutrición que tiene la población en un periodo determinado. Los más utilizados son: La esperanza de vida al nacer y la tasa de mortalidad infantil. La esperanza del vida al nacer es el número de años que una persona en promedio, llega a vivir, bajo el supuesto que se mantienen las tasas de mortalidad existentes para cada rango de edad. En otras palabras, es un indicador de la longevidad promedio que puede alcanzar una persona dentro de determinado contexto socio-económico. Para los países desarrollados la esperanza de vida al nacer se ubica actualmente alrededor de los 75 años mientras que en algunos países de África esta solo llega a los 50 años. En Colombia, este indicador es actualmente aproximado a los 69 años. La tasa de mortalidad infantil se refiere al número de niños menores de un año que mueren por cada mil nacimientos vivos. Este indicador refleja las condiciones de salud, higiene y nutrición que enfrentan los recién nacidos y que determinan sus posibilidades de supervivencia. En Colombia este indicador muestra un progreso considerable, ya que ha pasado de una tasa superior a 70 por mil a comienzos de la década de los setenta a una tasa de 37 por mil a mediados de los noventa. Este descenso se explica, entre otros factores, por la mayor cobertura de los programas de salud y la mejora en los niveles de educación de la mujer. Si bien esta tasa sigue siendo elevada si se le compara con los países desarrollados, en donde es inferior a 8 por mil, se compara favorablemente con la tasa de mortalidad infantil de otros países latinoamericanos como Brasil, Perú y Ecuador que son superiores a 50 por mil. 3.4.3 Indicadores sobre educación La educación es considerada uno de los principales activos con que cuenta el individuo y la sociedad para promover mayores niveles de crecimiento económico y bienestar. El indicador básico utilizado es la tasa de analfabetismo que mide el número de personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir, como porcentaje de la población. En Colombia, el nivel de analfabetismo se ha reducido de cerca del 25% a comienzos de los años 70 a 11% en 1993, mientras que para los países desarrollados esta tasa se ubica por debajo del 5%. Existe otra clase de indicadores más elaborados relacionados principalmente con el acceso y permanencia en los diferentes niveles de educación (primaria, secundaria, superior), o los que tratan de medir su calidad como es la relación entre el numero de alumnos y profesores.

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3.4.4 Indicadores de pobreza Existen diferentes formas de medir la pobreza: por niveles de ingreso o por medio del nivel de consumo de ciertos bienes. La primera forma corresponde a calcular la pobreza según la llamada línea de pobreza, y la segunda según el enfoque de necesidades Básicas insatisfechas. La línea de pobreza la pobreza a partir del ingreso necesario para adquirir una canasta básica de alimentos y otros bienes, como vivienda, ropa, etc. Las personas y los hogares cuyos ingresos son insuficientes para adquirir esos bienes se catalogan como pobres. Por su parte la metodología de medición de pobreza por necesidades básicas insatisfechas define como pobre a todas aquellas personas que habitan en viviendas con una o mas de la siguientes características: viviendas inadecuadas o con servicios deficientes, hogares en hacinamiento critico y con alta dependencia económica (donde la responsabilidad del sustento familiar recae sobre uno o muy pocos individuos), hogares en los cuales el jefe tiene escolaridad inferior a tres años o donde los niños en edad escolar no asisten a los centros de educación. Si una persona tiene más de una necesidad básica insatisfecha se le considera en situación de indigencia. Es importante anotar que si bien estas dos medidas tratan de capturar la dimensión de la pobreza, no existe un consenso sobre, por ejemplo, qué constituye un bien o una necesidad básica, el tipo de bienes que debe incluir una canasta de consumo mínimo , o el umbral a partir del cual una persona pueda o no ser considerada pobre. Estos factores llevan a que en las metodologías de calculo de la pobreza difieran y, con ellas, los estimativos sobre la dimensión de la pobreza en país o una región en un momento determinado. En Colombia se han logrado avances considerables en materia de reducción de la pobreza en las últimas décadas. De acuerdo con el indicador de necesidades básicas insatisfechas el porcentaje de población pobre paso de 70.2% en 1973 a 28.8% en 1993. Medida de acuerdo con el criterio de línea de pobreza, los resultados no son tan favorables, ya que entre 1970 y 1990, el porcentaje de hogares que vive en condición de pobreza pasó de 45% a 38%. No, obstante esta reducción contrasta positivamente con lo observado durante el mismo periodo para el promedio de América latina donde el porcentaje de hogares pobres se redujo únicamente en un punto, al pasar de 40 a 39%. 3.4.5 Indicadores sobre distribución del ingreso Los indicadores generalmente utilizados para medir la distribución del ingreso son la llamada curva de Lorenz y el coeficiente de Gini. La primera muestra el porcentaje del ingreso total que recibe cada grupo de población. La curva se presenta en diagrama de dos ejes, uno de los cuales muestra los porcentajes
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de población ordenados del mas pobre al mas rico, y el otro los porcentajes de ingreso del menor al mayor. Esta curva muestra así los porcentajes acumulados de los individuos y sus correspondientes ingresos. Si toda la población posee el mismo ingreso, la curva es igual a la diagonal (es decir, un porcentaje cualquiera de la población recibe ese mismo porcentaje de ingreso). 3.5 LA INTERDEPENDENCIA SOCIAL DEL INDIVIDUO Recordemos que el individuo como miembro de una sociedad es el elemento generador de toda actividad económica. Buscando satisfacer sus necesidades. Ha alcanzado una gran especialización en su trabajo y, ha adquirido una notable dependencia de las actuaciones económicas de los demás miembros de la sociedad. Esto lo ha llevado hacer uso de ciertos mecanismos de organización de sus actividades para beneficio propio y de la sociedad. Fundamentalmente, nos referimos al mecanismo de mercado y a la acción planificadora del el sector tanto público como privado. Con el uso de estos mecanismos se trata de asignar eficientemente los recursos productivos escasos de que dispone la sociedad, para atender los objetivos del individuo considerado aisladamente y como parte integrante de una sociedad. Para ello, el mercado se presenta como el mecanismo mas efectivo para estimular la iniciativa individual y la planeación como el mas apropiado para desarrollar objetivos de carácter colectivo. En un país se encuentran personas dedicadas a diversas actividades. Están por ejemplo, los obreros de la construcción, los operarios, los chóferes, los vendedores de cualquier clase, los agricultores y los maestros en los centros de educación, los oficinistas, los policías, etc..Todos realizan una actividad que les debe reportar los medios suficientes para satisfacer sus necesidades. A través de su actividad esperan recibir los medios necesarios para adquirir ciertos bienes y servicios, como: un sueldo por el trabajo realizado, el pago por la venta de un bien, el arriendo por permitir el uso de una propiedad. En este orden de ideas, se puede decir que la actividad del individuo esta movida por el interés de obtener un beneficio propio. Sin embargo, las acciones de los diferentes individuos se dan dentro de organizaciones comunitarias. Esto significa que aunque cada cual busca satisfacer objetivos muy particulares, alguien debe cuidar porque en este proceso se guarde cierta consistencia con los resultados de las acciones de los demás, puesto que es un hecho que cada cual tiene que convivir con otros y que, por tanto, su actividad en alguna forma los puede afectar y viceversa. La organización comunitaria donde se dan todas estas relaciones es lo que comúnmente llamamos sociedad. La actividad de cada persona se desarrolla paralelamente con la de los demás miembros de su comunidad, generando una serie de acciones que resultan dependientes entre si. Pensemos en una ciudad donde se esta realizando una
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gran cantidad de actividades simultáneamente y encontramos que en mayor o menor proporción cada una de estas acciones se entrelaza con otras, de forma mediante la participación en operaciones de compra y venta de artículos o en la prestación de servicios. Al lado de esta actividad individual tendiente a satisfacer necesidades muy particulares, surgen necesidades de carácter colectivo o social cuyas soluciones deben ser buscadas por la comunidad en su conjunto. Por ejemplo, la defensa nacional. Una sociedad necesita defenderse frente a posibles agresores, pero esta actividad de defensa no la puede desarrollar un solo individuo o cada persona por aparte. Es necesario que se reúnan y designen quienes de ellos van a formar parte del grupo que se ocupe de defender esa sociedad. Es decir, puesto que tienen una necesidad que los afecta a todos por igual, deben tratar de atenderla reuniéndose y encontrando de común acuerdo la mejor solución que los lleva en conjunto a satisfacerla. La historia enseña como las sociedades han ido estableciendo grupos que se encargan de coordinar y hacer consistentes la realización de objetivos individuales con los colectivos o de la sociedad como un conjunto. En la actualidad, dichos grupos han alcanzado tal grado de actividad, especialización y conocimiento de sus funciones, que se han convertido en un sector mas dentro de la sociedad, identificado como sector publico y privado. Su actividad se centra en dar solución a los problemas sociales. 3.5.1 La organización en la economía solidaria La economía solidaria es la producción de manera organizada a partir de un entendimiento de los recursos en relación al mercado local, nacional e internacional. Requiere del conocimiento y valoración de los saberes, de investigación, planeación, administración, capacitación, aprendizaje, tecnologías, formas jurídicas, recursos económicos, comunicación y eficacia. Lo importante de este tipo de economía es el sujeto social, los grupos organizados como sujetos sociales, esto es el fortalecimiento de los pueblos. Esta economía produce y se basa en las relaciones solidarias, en relaciones humanas de apoyo mutuo, de respeto, de intercambio, equitativas entre comunidades y personas, en prácticas colectivas e intercambios. Esto es un ejercicio de creatividad plural y búsqueda de alternativas incluyentes, que busca la autonomía y autogestión de los pueblos; para comprender estos elementos constitutivos tenemos: El trabajo de los colectivos, la producción de manera organizada de satisfactores para el consumo y para la comercialización en relación al mercado global. El intercambio de experiencias entre grupos organizados, el intercambio de productos que favorecen al productor y al consumidor, para el aprendizaje, la valoración de saberes colectivos en los procesos económicos, el desarrollo de la capacidad y la potencialidad de crear la búsqueda del desarrollo colectivo de manera integral; además la creación de relaciones amplias entre comunidades;
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relaciones de apoyo mutuo y equitativas, la distribución acorde de los beneficios y el saber administrar los recursos. La economía solidaria como un proceso social colectivo e integral implica la construcción de la comunidad; el crecimiento y fortalecimiento de la misma. Otra manera de profundizar es entendiendo las relacione que existen en el proceso de construcción de la economía solidaria, y la autonomía como derecho de los pueblos. La relación entre economía solidaria y capital; La relación entre economía solidaria y recursos naturales. ¿Cómo hace eficiente el uso de los recursos sin agotarlos? 3.5.2 Amenazas y el camino hacia el futuro Para el pueblo en general la construcción de esta economía se ve amenazada por la venta de tierras que viene con la aplicación de las reformas en la constitución; Los cambios climáticos y luego las lluvias torrenciales tienen efecto en la perdida de cosechas. El sistema neoliberal se impone destruyendo y rechazando los saberes populares. Existe una perdida de las identidades con los programas educativos (asimilación). Los mismos programas de asistencias gubernamentales cambian la dinámica de la construcción de alternativas con los propios esfuerzos. Existe adema un control de la información a nivel internacional. Se impone una globalización de la economía; al mismo tiempo va creciendo la globalización de la esperanza a través de otros tipos de producción (como lo orgánico), la practica de relaciones justas, mas humanas, y de creatividad, aprendiendo el saber acumulado de los pueblos. La apropiación de tecnologías nuevas y mercados alternativos, la mercancía como don y como vehículo de información. El movimiento mundial de base puede ser de resistencia, de creatividad, de búsqueda de alternativas económicas, y políticas sociales donde hay una globalización. Los retos para este tipo de economía solidaria es producir de una manera eficiente para dar satisfacciones reales a las necesidades; convertir y cambiar la idea de que esta economía solidaria es una economía de pobreza; Otro reto es establecer relaciones, romperlos modelos del consumismo y construir proyectos cada ves mas grandes, que impliquen una diversificación de la producción y la pluralidad de mercados. 3.5.3. Elementos importantes de la economía solidaria a partir de los principios fundamentales Este es un ejercicio que permite el manejo colectivo de recursos, organiza para el trabajo, ensaya soluciones, impulsa las organizaciones, les permite obtener ganancias que pueden utilizar también para la educación y la movilización, soluciona problemas comunes, propone también una tecnología y mecanismos
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administrativos. Implica la administración de recursos como fundamento de la economía. Regulación, control, orden, sistemas, reglamentos, procesos operativos creados a partir de la práctica. De modo análogo lleva a la vinculación del trabajo económico y de servicios a un proceso organizativo de las comunidades; es apoyar económicamente para fortalecer iniciativas propias, para generar recursos propios en vistas de una autonomía de las comunidades, lleva a la necesidad de clarificar los principios fundamentales de los procesos económicos para ubicar las experiencias en el ámbito de la economía regional y nacional como productores y como sector social. Implica atender el mayor número de factores en cada experiencia, aunque no podamos responder a la vez. Ejemplo: aspectos administrativos, organizativos, de capacitación, históricos, jurídicos, técnicos, políticos, religiosos, de mercado, de planificación, etc.. Es importante el entrelazamiento de las asesorías de acuerdo a las necesidades de cada experiencia. El trabajo colectivo no es necesariamente la posesión colectiva de la tierra y de los instrumentos de trabajo. Implica fortalecer el aspecto jurídico y legal de las organizaciones económicas. Por el contrario es: - La promoción y la creación de tecnologías que potencien los recursos propios de las comunidades - Implica integrar los principios éticos de un trabajo cooperativo con justicia - Implica fortalecer la cultura y la organización propia recurriendo al uso de la lengua propia y de los sistemas de elección, usos y costumbres, en relación a la responsabilidad y al reconocimiento de autoridad y prestigio de las comunidades - Es también no adueñarse de la experiencia; es en este sentido mantener los espacios propios de las comunidades para la toma de las decisiones. - Implica el desarrollo de un sujeto social y no el desarrollo de la institución. No realizamos trabajo si no es la comunidad la interesada - Lleva a la participación de un número cada vez mayor de personas de una comunidad a partir del convencimiento de los beneficios y por la voluntad política de realizar el trabajo Se combina con una estrategia política para ubicar la práctica del desarrollo económico. No es un trabajo aislado de los demás procesos de conciencia y políticos. Nosotros consideramos fundamental entender que la práctica social
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es parte de un proceso de liberación, creador de un sujeto social, hacia la consolidación de una economía solidaria que permite clarificar su posición frente a los retos socio-políticos y también contribuya a la formación y capacitación de sus miembros hacia la construcción de una nueva sociedad. Apoya los procesos de base, los de conciencia, de opciones, con riesgo y también como parte de un proceso. La experiencia económica puede ser el inicio o la parte superior de un proceso orgánico. Por eso es necesario entender el todo, lo complejo de la sociedad global, de la estructura que amarra todo. Por eso es importante también que la problemática de las comunidades sea vista como la problemática de un sector de la sociedad, condicionado por ella misma, y no aislado de la totalidad. Las soluciones se deben de plantear en el ámbito de la sociedad global en su totalidad y no para los marginados, ni para las etnias de forma separada. Las tareas de asesoría nos ubican en un contexto complejo y conflictivo de larga duración. Las acciones tienen que ser multiplicadoras y promotoras de la participación de cada vez más personas. Cada persona es un recurso importante. Las organizaciones más amplias requieren de sistemas de organización, de administración, de contabilidad y más capacitación. Además son necesarios más recursos económicos. Impulsar el trabajo económico conlleva la responsabilidad de acompañar y asesorar en todo momento y más aún cuando se complica la situación. Nosotros tenemos el compromiso de promover algo eficaz y que sea respuesta a la necesidad de fuentes de trabajo, a la necesidad de un sentido de apoyo mutuo y a la necesidad de una comprensión de la naturaleza y sus recursos. Tratamos que los participantes consideren la necesidad de conservar los recursos naturales, que discutan el pro y el contra de los herbicidas, insecticidas y abonos químicos, que planifiquen el uso del terreno, que fortalezcan la tradición cultural, que implementen nuevas técnicas agrícolas. En el caso de las artesanas (mujeres que producen textiles) tratamos de que mejoren sus productos en cuanto a diseños más adaptados al mercado, acabados, calidad de la materia prima, pero conservando su técnica, los dibujos, la composición de los colores, etc. También la asesoría es

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administrativa y organizativa. Hay elementos históricos que nos permiten pensar que los acontecimientos recientes tienen raíces muy profundas y que las soluciones implican un trabajo a muy largo plazo con la participación de toda la sociedad. En la esperanza que vive dentro del pueblo confiamos para seguir adelante. ¿Quién nos va a indicar el camino? ¿Hacia dónde iremos? ¿Cómo nos enfrentamos a este mundo naciente? Las respuestas a estas preguntas nos indicarán el horizonte. Una parte de estas respuestas las encontraremos siendo fieles a la realidad, a las demandas de las comunidades, a su paso y a la nueva situación compleja de la recomposición de fuerzas sociales, del ejercicio de los distintos grupos y a nivel nacional. Así podemos construir esta economía de grandes dimensiones. La base de esta economía es el trabajo organizado productivo dirigido a la solución de las necesidades del pueblo. Seguiremos buscando con esta práctica el fortalecimiento de las organizaciones indígenas y campesinas de un país.

nsiderara

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