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Conectados en el alma

Pinturas del pintor brasilero


Romero Britto
En cierta ocasión leí
que recibir mensajes
vía e-mail era bueno
para mejorar nuestro
estado de ánimo.
No sé sí esto tiene algún fundamento científico. Sé
interpretar mis sentimientos y no tengo ninguna duda que
esto es una realidad.
En los últimos años he tenido el privilegio de conocer personas
fantásticas que entran en mi vida en los momentos más
inesperados, trayendo mensajes de optimismo, de calidad, de vida,
de humor, de reflexión.
Casi todos los días recibo e-mail de personas de buena voluntad,
personas que se han tornado importantes en mi vida, a veces estas
personas están a miles de kilómetros. Estoy impresionado de
conocer personas con disposición y disponibilidad para ser
generosas, afectivas, enviándome mensajes que me reconfortan,
ayudan e incentivan.
A los que no les gusta la computadora, es porque no descubrieron
las posibilidades que les puede proporcionar. Seguramente me dirán
que no se puede sustituir por un abrazo. Es cierto. Pero les puedo
decir que en los últimos años yo me he sentido abrazado
constantemente.
A las personas que me
envían poemas, música,
humor, fotos...los llaman
¿amigos virtuales?
Entonces tengo que decirles
que estas personas de
virtuales no tienen nada.
Pues ponen en forma de
mensaje y de manera
palpable su afecto.
¿Dónde podrías imaginar
una cosa así?
En todo este tiempo,
algunas personas sólo me
han enviado algún mensaje
ocasionalmente.

Otras, se mantienen constantes


y no sólo forman parte de mi
agenda de direcciones de mi
correo electrónico.

Confieso que ocupan también


un lugar preferente en mi
corazón.
Estoy pendiente de los mensajes como un adolescente
esperando a mis amigos y para algunas cosas, no deberíamos
crecer nunca.
Logicamente, como todo
en la vida, hay que saber
hacer uso de esta otra
forma de relacionarnos.
No debemos renunciar al
contacto físico, pero a
veces la falta de tiempo y
la distancia hacen de este
medio, una forma eficaz
de mantener el contacto
con la gente que
verdaderamente nos
importa.
Lo inesperado de ser
sorprendidos con un
mensaje cariñoso que
viene cargado de
afecto, causa una
verdadera corriente
positiva, la cual puede,
en muchos momentos,
ser terapéutica.
En un momento determinado, el mensaje parece estar hecho a
propósito para un mal momento por el que estemos pasando. Pero,
puedes tener la certeza, que cuando menos lo esperes te llegará esa
imagen, esa música o esas palabras que te harán sentir mejor.
Muchas veces uno espera recibir algún mensaje amigo y de repente,
está el mensaje que tanto esperaba.
También podrás decir que recibimos mucha basura.
Pero, ¿esto también acaso no pasa en la vida real?
El truco está en filtrar y quedarse sólo con lo positivo.
Nuestra tarea es hacer una selección de lo que es bueno. De lo
que nos puede hacer crecer como personas, de lo que nos puede
hacer pensar, reflexionar, sentir, estar vivos, amar, saber que
estamos de paso, que no cuesta nada hacer feliz al prójimo y a
nosotros mismos.
Estas personas pasarán a tener un espacio garantizado en mi
vida. Algunas veces resultará difícil responder a todos en el
tiempo que uno quiere. Pero, estoy convencido que merece la
pena dedicar parte de nuestro tiempo para repartir cariño,
sólo con los simples comandos de “Enviar” o “Reenviar”.