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11) LA TEORIA GENERAL DEL PROCESO Y LA ENSENANZA DEL DERECHO PROCESAL C) Problema previo referente a la unidad o diversidad del derecho Procesl oo. e eee ee cece cece teense eeees 543 TrORIA GENERAL ¥ ENSENANZA DERECHO PROCESAL 543 11) C) Problema previo referente a la unided o diversidad del derecho pro- cesal—Concebida la teoria general del proceso con el alcance que le dimos al comienzo del niimero 4, podemos prescindir aqui de una fijacién conceptual suya mas minuciosa, efectuada por nosotros en otro trabajo, en la doble direccién de deslindarla respecto de disciplinas afines 0 conexas y de sefialar sus caracteres esenciales, A ese estudio remitimos como complemento del presente en este particular aspecto."* En cambio, segin dijimos desde el primer momento (supra, nim, 1), resulta indispensable abordar con un minimo de detenimiento la cues- tin acerca de la unidad o diversidad del derecho procesal, porque, en defini- tiva, de la respuesta que a ella se dé depender& que la teoria general del proceso cuente con sélido cimiento o que, por el contrario, haya de reconocerse tienen razén quienes, como Angioni en 1913, llegaron a hablar, con esa tendencia tan italiana al uso de superlativos, de contrastes “estridentisimos” entre el proceso civil y el penal,* 0, como en fecha més reciente, 1964, el argentino Alfredo Vé- lez Mariconde, de “abismo entre el proceso penal y el civil”. Antes de seguir adelante, bueno ser4 advertir que no cabe plantear el problema en férminos cuan- titativos de presente, sino cualitativos de futuro. Dicho de otro modo: no se trata de averiguar si hoy en dia en literatura, planes de ensefianza y legislacién predomina la corriente diversificadora —planteamiento de acuerdo con el cual la contestacién seria abrumadoramente afirmativa,”® de igual mado que si en los comienzos de la navegacién a vapor se hubiese preguntado si no era superior a ella en umidades y tonelaje global la efectuada a vela—, sino de dilucidar si en el mafiana debe prevalecer la tendencia unificadora, por ofrecer evidentes ventajas —ni mas ni menos, volviendo a nuestro ejemplo, que el buque de vapor respecto del velero—, 12) La corriente diversificadora la integran principalmente procesalistas penales italianos, como Angioni (supra, nota 76), Lucchini, Stoppatto y Jos dos acaso més conocidos entre el ptiblico de habla espafiola, a causa de la traduccién de sus obras a nuestro idioma, es decir, Eugenio Florian y Vincenzo Manzini,"® 15 Gr, Trayectoria tear, gral. proc. cit., nis. 2-8. 78En su obra La dottrina del rapporto processuale civile nelle sue applicazioni al processo penale (Cagliari, 1913), citado por Rennv. L’unita fondamentale del proceso civile ¢ del processo penale, en “Rivista di Diritto Pubblico”, 1921, néims. 3-4, p. 373. 77 Véase su articulo Accién penal dependiente de instancia privada, en “Rev. Der. Proc.” iberoamericana, 1964 (pp. 745-77}, p. 746, y luego en “Zstudios Procesales en Memoria de Carlbs Viada” (Madrid, 1965, pp, 359-91), p. 360. 78 Los ejemplos de Espaiia (supra, nota 14) o de Chile en la esfera de la docencia; los de Panam, Honduras, Dinamarca o Suecia en la de la codificacién (infra, nim, 25), 0 los que s¢ mencionan en orden a la literatura en el némero 28, representan, en efecto, cuantitativamente muy poco frente a los de signo contrario. 79 Del primero, Elementos de Derecho Procesal Penal (traduccién y referencias al dere- cho espafiol, de Leonardo Prieto Castro; Barcelona, 1934); del segundo, Tratado 544 NICETO ALCALA-ZAMORA Y CASTILLO amén del argentino Vélez Mariconde (supra, nim. 11). Pero no faltan tampoco entre ellos unitaristas, como Sabatini (supra, nim. 8), Tolomei® 0, en cierto sentido, Massari, muy influido por Ghiovenda, que fue, sin embargo un culti- vador casi exclusivo del proceso civil,* ademds del alemén Von Kries (supra, num. 8). Y en una posicién intermedia encontramos, verbigracia, a los italianos Leone, Bellavista y Foschini, éste muy en la érbita de Carnelutti, expositor emi- nente de los dos procesos, asi como a! argentino Fornati.®? Con todo, lo que inte- resa no ¢s cudntos ni quiénes se alineen en cada bando, sino los argumentos esgrimidos a favor de las enfrentadas tesis. 13) Para negar la unidad del derecho procesal se ha sostenido que las seme- janzas entre sus dos ramas capitales se reducen a una mera coincidencia exterior de Derecho Procesal Penal (trad. de Santiago Sentis MeLenpo y Marino Averra Renin; prélogo mio; cinco tomos; Buenos Aires, 1951-2-3-4, 8° Cfr. ob. cit. en la nota 55, capitulo 1, nam. 5, donde se ocupa de